“PERSONALIDAD Y DESARROLLO DEL PROFESIONAL
DE LA SALUD”
Profesora: Dra. Marisela Rodríguez Rebustillo, Ph. D.
SELECCIÓN DE LECTURAS TOMADAS DE LOS SIGUIENTES LIBROS:
“La personalidad del adolescente: Teoría y metodología del aprendizaje”,
Dra. Marisela Rodríguez Rebustillo y Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera,
Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1996.
“Psicología del pensamiento científico”, Dra. Marisela Rodríguez
Rebustillo y Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera, Editorial Pueblo y Educación,
La Habana, 2000.
“Diagnóstico psicológico para la educación”, Dra. Marisela Rodríguez
Rebustillo y Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera, Editorial Félix Varela, La
Habana, 2004.
“¿Cómo utilizar el método de observación?”, Dra. Marisela Rodríguez
Rebustillo y Dr. Rogelio Bermúdez Sarguera, Editorial Pueblo y Educación,
La Habana, 2002.
INDICE
Titulo: Páginas
La actuación del sujeto animal 3
La actuación contextual del adolescente 18
Métodos y técnicas en la exploración psicológica 39
Conocimiento Científico - Mapa Conceptual - 73
Cuarto Excluido Verbal: relación ineludible en el
contexto universitario.
Test Sociométrico: Algunas consideraciones sobre 81
el estudio de las relaciones interpersonales en el
grupo universitario
La actuación del sujeto animal
2
La Psicología Comparada o Psicología animal consideró en algunos casos la
relativa identidad entre la psiquis animal y humana en lo concerniente, por
ejemplo, a los mecanismos más simples de aprendizaje. Así, en las primeros
experimentos realizados con animales, preponderantemente con perros, gatos,
gallinas, peces y monos se intentó estudiar este proceso porque en ellos era
posible hallar la explicación más sencilla y rudimentaria a la naturaleza compleja
de la actuación humana. En ellos podían ser descritos los hechos básicos del
aprendizaje y, en consecuencia, establecer los principios y leyes fundamentales
que los regían, tanto en el animal como en el hombre.
No negamos que la estricta rigurosidad científica en el estudio de la actuación
humana exija y comience, sin lugar a dudas, por el estudio de la actuación animal.
Por un lado, porque la elevada complejidad de la actuación humana generalmente
no permite el aislamiento y control severo de las posibles variables intervinientes
en ella y, por otro, porque el estudio experimental de la actuación animal puede
condicionar generalizaciones de expreso valor heurístico y metodológico para el
estudio de la conducta humana.
En tercer lugar, porque no podemos obviar que al determinar las causas del
surgimiento de cualquier objeto en estudio metodológicamente siempre ha de
tenerse presente el principio filosófico del nominalista inglés William Occam, según
el cual ningún hecho debe ser explicado por factores de órdenes superiores
dentro del sistema referencial dado, si puede ser explicado como efecto de otros
que se hallan a un nivel inferior dentro de ese mismo sistema. Este principio,
denominado como "Cuchillas o Navajas de Occam", ha sido acertadamente
aplicado a las ciencias psicológicas por el también psicólogo inglés Lloyd Morgan.
Este postula que en ningún caso debemos explicarnos una acción como efecto
de una función psíquica superior, si se puede interpretar como el efecto de otra
que se halla en un nivel más bajo en la escala animal.
Sin embargo, es necesario advertir las tendencias que en el campo del saber
psicológico han surgido y puedan desarrollarse en este sentido a tenor de las
propias hipótesis y principios derivados post-facto y confirmados en el
experimento.
En lo concerniente a la relación entre la psiquis animal y humana, podemos
discriminar determinadas tendencias o posiciones teóricas que ponen de
manifiesto la estrechez valorativa en la comprensión de la misma.
En primer lugar, podemos hacer alusión a aquella tendencia que niega la
existencia de un proceso psíquico lo suficientemente complejo en los animales.
Así, Renato Descartes consideraba a los animales como autómatas sin ninguna
destreza que los hiciera relevantes. Todo su comportamiento se basaba en la
conducta instintiva. En la psicología comparada contemporánea se han realizado
experimentos para demostrar la misma hipótesis, es decir, aquella según la cual la
conducta instintiva animal es simple e implica una adaptación rígida, mecánica y
automática (Ardila, R., 1981).
Una segunda tendencia sienta sus bases en la atribución de las capacidades,
sentimientos, conocimientos, actitudes y cualidades psíquicas humanas a las
manifestaciones conductuales de la especie animal. Por ello es denominada
antropomorfista. Existen argumentos para pensar que esta tendencia surge de la
interpretación de la teoría del naturalista inglés C.Darwin sobre la unidad genética
3
de la vida en su totalidad. Contrariamente, pensamos que las caracterizaciones
"humanas" de la conducta animal tiene su origen en el uso popular de ciertos
términos, generados por observaciones cotidianas. De aquí que escuchemos
regularmente expresiones arraigadas en el léxico popular que denotan una
tendencia antropomorfista. Por ejemplo, trigre cruel, serpiente astuta, cándida
paloma, etc.
¿Qué premisas naturales y psíquicas pueden justificar el carácter de sujeto de los
animales?
La comparación de la psiquis animal con la humana ha condicionado, a nuestro
modo de ver, lamentables conclusiones en el campo de las ciencias dedicadas al
estudio comparativo de estos objetos de investigación y, especialmente, de la
Psicología. En efecto, la idea generalizada concerniente a esta relación se hace
evidente en el detrimento de la psiquis animal con respecto a la psiquis del
hombre. Su carácter simple, rudimentario, primario, elemental, inicial, embrionario,
es enfatizado por los tratadistas en la corta historia de esta especialidad.
Esto último puede considerarse lícito, mas sólo para determinados estadios del
desarrollo filogenético y para especies bien definidas. Tampoco por ello podría
soslayarse sus aspectos convergentes y comunes con el desarrollo de la psiquis
humana en la ontogénesis. "Mientras menos edad tiene el niño, más cerca se halla
de su condición natural y más se ajusta al animal en su organización mental".1
Penetrar en las esencias del funcionamiento y de la organización del psiquismo
animal constituye la explicación de las causas originarias del psiquismo humano,
hasta tanto la conciencia, como forma superior de existencia de la psiquis
humana, no encuentre la posibilidad de expresarse. Y ella aparece luego de
transcurrido un determinado período de tiempo en el desarrollo psíquico infantil.
También en este sentido, la evolución marca, en la escala filogénetica, un conjunto
de condiciones fisiológicas y medio-ambientales que hacen posible distinguir, aún
dentro del propio reino animal, distintos estadios en el desarrollo de la psiquis. Ello
nos indica que existen marcadas diferencias cualitativas entre los animales
superiores y el resto de las especies en las que encontramos puntos de contacto
que serán analizados a continuación.
¿Por qué dirigirnos a algunas especies de animales como individuos actuantes y,
en consecuencia, como sujetos?
Primero. Por la presencia de corteza cerebral.
Cuando nos referimos al término de actuación animal, estamos aludiendo a la
distinción de las especies más desarrolladas, en primer lugar, por sus
potencialidades neurofisiológicas. Esto indica que en ellos existe el virtual
desarrollo de la corteza cerebral que cubre la masa encefálica, lo cual puede ya
ser observado en los vertebrados terrestres.
Podemos entonces llegar a una importante conclusión. No todos los animales
realizan actuación. Sólo actúan los vertebrados terrestres como las aves y los
mamíferos, pues la conducta de los animales inferiores responde a la información
contenida en su código genético.
En segundo lugar, no podemos considerar la conducta instintiva como forma de la
actuación animal, como ocurre en los insectos, peces y anfibios, pues ella está
1
Katz, D.: "Animales y hombres". Pág.43.
4
grabada en el código genético de estas especies sin los niveles de activación
necesarios,capaces de responder a determinadas exigencias que implican
modificación. Es por ello que en las investigaciones dirigidas al estudio de la
psicología del aprendizaje se ha operacionalizado el concepto de "comportamiento
específico de la especie" para en él sintetizar los mecanismos innatos de
desencadenamiento de determinadas respuestas ante la presencia de estímulos
diferenciados.
En estos estadios del desarrollo filogénetico, el comportamiento instintivo ocurre
en secuencias inalterables, invariables y definitivas. Este algoritmo estricto y rígido
se cumple en múltiples especies, donde sólo la ejecución de una fase permite el
paso a la siguiente. Según Tinbergen (citado por Ardila R., 1981) el pez espinoso
no comienza a construir su nido hasta que no haya defendido su territorio por
cierto tiempo; y no empieza a cortejar a la hembra hasta que no ha construido el
nido.
Estas cadenas motoras se forman en la subcorteza como estructuras
morfofuncionales primitivas que han aparecido tempranamente en el desarrollo
filogenético, conformando las conductas instintivas y que no desaparecen en los
animales superiores o en el recién nacido. El cerebro del lactante ya constituye, en
alguna medida, un cerebro maduro en el momento de su nacimiento, al garantizar
la posibilidad de organizar reacciones de respuestas ante estímulos externos y
que son excesivamente trascendentales para la realización de las funciones
vitales del organismo. Lo mismo sucede en especies inferiores. Al decir esto
estamos lejos de aceptar que las conductas instintivas garantizan la posibilidad de
regular.
Hasta hace poco se consideraba que todas las reacciones del organismo del
recién nacido estaban mediadas sólo por formaciones subcorticales (estructural y
funcionalmente maduras) y que se realizaban sin la participación de los centros
nerviosos superiores, situados en la corteza de los grandes hemisferios. Y en
efecto, las formaciones anátomofisiológicas más viejas, a saber, las estructuras
subcorticales y la vieja corteza, maduran antes que la neocorteza,
filogenéticamente más joven, la cual culmina su desarrollo en las etapas más
tardías de la ontogénesis (Farber, D.A., 1978). Ello puede ser una de las razones
que justifiquen la similitud de las conductas instintivas en los animales y en las
etapas más tempranas del desarrollo ontogenético humano.
1.2.1 Los reflejos incondicionados y la conducta instintiva
La presencia de reflejos incondicionados también advierte la comunidad de estas
respuestas instintivas en animales y en el hombre. Aunque aún no existe en la
literatura especializada una tipología única acerca de los reflejos incondicionados,
los reflejos fundamentales de esta naturaleza son yaconocidos. I.P.Pavlov
consideró los siguientes reflejos incondicionados: el alimenticio, el de defensa, el
de orientación, el de reproducción y el filial (materno-paterno).
En investigaciones recientes se han tratado de sistematizar los reflejos
incondicionados, pero la estructura obtenida, a nuestro juicio, está permeada por
la insuficiencia conceptual de los términos que se emplean. Esta misma estructura
5
puede considerarse incompleta al no incluir uno de los reflejos incondicionados
más importantes para la vida del individuo: el reflejo de orientación.
En sentido general, la similitud de las clasificaciones que trataremos a
continuación refleja la comunidad de los diferentes tipos de conductas innatas que
se han observado.
Para mejor comprensión y en función del objeto de estudio deeste epígrafe,hemos
generalizado los reflejos incondicionados en reflejos de activación general, de
intercambio (gaseoso, alimenticio, de agua); de las relaciones entre las especies
(de defensa o conservación, de agresividad, de juego, y el reflejo de reacción
"suyo"-"ajeno"); de la continuidad y conservación de la especie (sexual masculino,
sexual femenino, filial); reflejos ecológicos (de investigación, de climatización-
migratorio, de construcción del nido, de almacenamiento de reservas e higiénicos);
reflejos no conductuales (termorregulador, posicional, respiratorio, circulatorio)
(N.A.Roshansc, 1979; J.Tembrok, 1979).
Todos los reflejos incondicionados que han sido mencionados poseen un
significado biológico positivo o negativo en dependencia del estímulo que
predomina, o sea, del estímulo de excitación o el de inhibición.
Existen también reflejos incondicionados al mantenimiento del medio interno del
organismo (omeostáticos) y a la conservación de las sustancias dentro de él;
reflejos al cambio del medio interno del organismo (situacionales y de defensa)
(A.D.Slonim, 1979).
El etólogo J.Tembrok distingue en la conducta animal los reflejos incondicionados
conductuales que definen el intercambio de sustancias y se componen por los
reflejos al alcance del alimento y su ingestión, de almacenamiento del alimento. El
reflejo conductual al confort, de defensa, de la multiplicación de la especie (del
establecimiento de los límites territoriales, cópula y apareamiento, el cuidado de la
cría, de la convivencia en grupo y los reflejos relacionados con la construcción del
nido (madrigueras, guaridas y refugios).
Asimismo se han definido reflejos incondicionados de conservación (de
incorporación de sustancias al organismo, aspiración y deglución; de salida de las
sustancias del organismo, orina y defecación; de renovación y sueño) y reflejos de
defensa (reflejos de separación del cuerpo o de sus partes de estímulos nocivos;
reflejos de retiro brusco o de retroceso; reflejos de eliminación del estímulo nocivo
desde la superficie del organismo o desde dentro; reflejos de destrucción o de
neutralización de agentes nocivos (reflejos de ataque) (Yu.M.Konorski, 1979).
Al examinar de cerca el reflejo incondicionado de orientación se observa su
gradual complejización en la filogénesis. La forma elemental de este reflejo se
evidencia en la activación de los órganos de los sentidos y de todo el organismo
ante la variación repentina del medio; un tipo más complejo se presenta en forma
de búsqueda activa y su configuración más compleja se hace tangible en la
"manipulación" de los objetos.
A la forma elemental del reflejo incondicionado de orientación I.P.Pavlov le llamó
reflejo "¿qué es esto? y prestó a él una gran atención por su significado biológico,
sin el cual la vida del organismo, como expresó, "pendería de un hilo". Este reflejo
está compuesto de una serie de reacciones: contracción pupilar y disminución de
los umbrales de sensibilidad del ojo ante la luz, contracción y relajamiento de los
músculos del ojo, del oido, giro de la cabeza y del tórax en dirección a la fuente del
6
estímulo, cambio de la actividad eléctrica del cerebro (depresión, bloqueo del
ritmo-_ y el surgimiento de ondas de mayor frecuencia), aparición de reacciones
galbánicas. Además, los vasos sanguíneos de la cabeza se dilatan y se contraen
los de las extremidades, se observa la intensidad de la respiración.
Al complejizarse en la escala filogenética, el reflejo de orientación se presenta en
forma de movimientos de búsqueda que son claramente expresados en los
pájaros y en los mamíferos. Esta reacción está estrechamente ligada a otros
reflejos incondicionados importantes; gracias a ella el animal encuentra el
alimento, al individuo del sexo opuesto y huye de las situaciones peligrosas. La
reacción de búsqueda frecuentemente tiene un carácter especializado, a
diferencia del reflejo "¿qué es esto?".
Por último, la forma más compleja de este reflejo aparece en los monos como
reacción investigativa, observada por los naturalistas desde hace tiempo y
denominadas por ellos curiosidad, en analogía con las acciones del hombre. El
mono, a diferencia de otros animales superiores, por ejemplo, del perro, al
encontrar un objeto desconocido y claramente no comestible o no peligroso lo
somete a un análisis detallado, a investigación. Puede manipular por largo rato un
objeto que no tiene para él ninguna utilidad. Esta tendencia a manipular,
investigar, descomponer los objetos desconocidos, aún sin estos desencadenar
ningún reflejo incondicionado, demuestra que en los monos existe una reacción
investigativa que de algún modo se diferencia de los restantes reflejos
incondicionados. Esta es también una forma de presentación del reflejo "¿qué es
esto?", pero de orden superior y que realmente recuerda la curiosidad en el
hombre. En lo que respecta al hombre, él tiene una forma elemental de reacción
de orientación, semejante al reflejo "¿qué es esto?".
En resumen, la vida del individuo sería imposible sin la relación continua entre su
organismo y el medio externo. Esa relación se produce en virtud de los reflejos
constantes (permanentes, congénitos, innatos, incondicionados) y la formación,
sobre su base, de los reflejos temporales (variables, condicionados, adquiridos).
No hay ningún fundamento, por ende, para excluir o negar la actuación en los
animales, toda vez que en ellos, al igual que en el hombre, también se forman
estos tipos más complejos de reflejos por su necesaria relación con el medio
circundante. Aunque no sucede en todas las especies, la posibilidad que tiene el
animal de actuar, como se había explicado, lo convierte, de hecho, en sujeto.
Cuando el perro se aparta bruscamente del fuego como influencia nociva y
peligrosa para su existencia como individuo, si es que cae en la esfera de acción
del fuego, el reflejo que le permite subsistir es el reflejo incondicionado de
conservación, correspondiente a las zonas subcorticales del sistema nervioso.
Pero si el perro se previene de la situación peligrosa, es decir, se anticipa al hecho
mediante la imagen del fuego o del color rojo, entonces estamos hablando de una
reacción aprendida, de un reflejo producido por la experiencia individual, de vida.
Estamos ante un reflejo temporal, adquirido, condicionado que le permite
adaptarse o ajustarse mejor a la situación. En el caso dado, el perro tendrá tiempo
de "tomar medidas" antes de que caiga en las llamas.
De manera que la formación de determinados reflejos condicionados evidencia
una forma superior de conducta en los individuos que los hace más o menos
7
diestros, más o menos inteligentes, en dependencia del número de conexiones
temporales que pueda establecer, parafraseando a E.Thorndike.
Permítasenos, por su estrecha relación con nuestro objeto de estudio y por
constituir la base de otras ideas que se expondrán en capítulos posteriores,
detenernos momentáneamente en el examen de los reflejos condicionados.
1.2.2 Los reflejos condicionados y la actuación animal
Al mostrarle el alimento a un perro hambriento, este responde precipitándose
hacia él con la subsiguiente secreción salival. Tales reacciones, motoras y
secretoras, pueden ser provocadas sustituyendo el alimento por cualquier estímulo
casual (el sonido de un timbre, de un silbato; alzar la mano, rascar al perro o
hacer cualquier otro gesto; etc.). La coincidencia reiterada de algunos de los
estímulos casuales con el alimento, como estímulo vital, condiciona la misma
respuesta motora o secretora sólo con la presencia de los primeros. Esta
respuesta indica que se ha formado un reflejo condicionado.
¿Qué tipos de reflejos condicionados pueden formarse? ¿Cuáles son comunes a
determinados animales y al hombre?
Los reflejos condicionados han sido denominados, en primer lugar, por el tipo de
reflejo incondicionado sobre el cual se forma. Así existen reflejos condicionados al
alimento, de defensa, sexuales, de orientación, etc. En función del analizador o del
órgano en el que están los receptores del estímulo condicionado, los reflejos
temporales pueden ser visuales, auditivos, olfatorios, gustativos, táctiles,
estomacal, de la vejiga, etc. El reflejo luminoso, sonoro, térmico, aparece en
dependencia del tipo de energía o influencia que incide sobre el organismo.
Cuando los receptores se hallan en analizadores externos (ojo, oido, gusto y
tacto), los reflejos condicionados se denominan exteroreceptores; propioceptores
si se hallan en los músculos e interoceptores si los receptos están en órganos
internos.
Asimismo losreflejos condicionados se dividen en naturales y artificiales. Las
propiedades naturales de los reflejos incondicionados, por ejemplo, el olor del
alimento y diferentes factores lumínicos y sonoros que los acompañan en
condiciones naturales sirven de señal de los primeros. Los agentes empleados en
condiciones de laboratorio, digamos, ópticos, acústicos, eléctricos, así como
figuras geométricas sirven de señal a los segundos.
Por la correlación temporal de la acción del reflejo condicionado y la estimulación
incondicionada, aparecen los reflejos condicionados actuales y de retardo. A estos
últimos pertenecen los reflejos condicionados al tiempo, que se forman ante
estímulos cotidianos como los cambios sucesivos del día y la noche, así como los
relacionados con la periodización de los procesos fisiológicos dentro del
organismo. Además, es conocido que muchos de los procesos períodicos del
organismo (la respiración, las palpitaciones cardíacas, la periodicidad de los
movimientos y secreciones de los órganos del aparato digestivo) pueden ser un
"factor de orientación" del organismo en su "cálculo" del tiempo.
Existen también reflejos condicionados de diversos órdenes. Los reflejos
condicionados de primer orden, de segundo orden, etc., aparecen por la relación
que se establece entre el estímulo condicionado que se percibe después de 10-15
8
seg. tras la acción de cualquier agente indiferente sin un refuerzo incondicionado
posterior.
Es importante no obviar las conclusiones de muchos zoopsicólogos, según las
cuales los animales pueden captar las relaciones existentes entre los objetos e
incluso imitarse unos a otros conductualmente. En las investigaciones de
I.P.Pavlov se demostró que algunos animales no sólo pueden percibir cualidades
absolutas o aisladas de los estímulos (frecuencia, magnitud, duración,
luminosidad), sino también cualidades en relación (más frecuente-menos
frecuente, más-menos, más corto-más largo, más luminoso-más oscuro) sobre las
cuales pueden ser formados reflejos condicionados.
Por ejemplo, ante un conejo presentaron dos figuras: un triángulo pequeño y un
segundo, mayor que el primero. Cuando el animal lograba alcanzar con los dientes
el anillo colocado en el triángulo pequeño, se le dejaba caer en la artesa un
pedazo de zanahoria; cuando los movimientos eran ejecutados en dirección del
triángulo mayor, el conejo no recibía el alimento. Resultó que con el tiempo se
elaboró una reacción positiva hacia el triángulo pequeño y negativa, hacia el
mayor. Luego, se le presentó al animal un tercer triángulo, igual al segundo y
menor que un cuarto triángulo. Ahora, el conejo reacciona positivamente al menor
de estos dos últimos triángulos presentados y negativamente al cuarto. Por
consiguiente, la señal en este experimento no estuvo representada por los
parámetros absolutos (magnitud de los triángulos),sino por los parámetros de
relación.
Lo mismo ocurrió al experimentar con las gallinas, respondientes a la brillantez del
color gris de sus comederos.
El significado biológico del reflejo condicionado a la relación reside en que si los
agentes que los provocan coinciden posteriormente con el reflejo incondicionado,
ellos rápidamente se convierten en señales condicionadas, siendo un caso
particular del mecanismo fisiológico de extrapolación de la actividad nerviosa
superior de los animales, del mecanismo de trasmisión de la experiencia, de la
previsión de los hechos que a primera vista parece como si surgieran sin
formación previa.
Por otra parte, existen reflejos condicionados por imitación, cuyos mecanismos
son comprendidos a la luz de la teoría del reflejo. Digamos, si se forma un reflejo
condicionado en un animal a la vista de otro, el "observador" incorpora el reflejo
mediante la imitación. Estos reflejos juegan un papel relevante en la vida de los
animales que se agrupan en rebaños o tienen forma de vida gregaria. Por ejemplo,
luego de múltiples coincidencias del ruido del timbre, de los movimientos y de los
turrones de azúcar, la conexión temporal se formó en un grupo de monos. Todos
los animales corrieron a la artesa tan pronto como sonaba el timbre, aunque
ninguno recibía el turrón de azúcar, pues por ley en el grupo de monos el refuerzo
alimenticio lo recogía el cabecilla de la manada, aún adelantándose alguno de
ellos en la tarea de presionar el cierre de la puerta. Después de retirar de la
manada al cabecilla, surgió en ella otro con el reflejo ya formado por haberlo
adquirido por imitación con anterioridad.
Muchos animales, incorporando las acciones de los padres y de otras especies
aprenden a diferenciar señales de bienestar y de peligro. Por ejemplo, el grito que
emite la cotorra en presencia del cazador sirve de señal de peligro para muchos
9
pájaros y fieras. Los animales no huyen a la profundidad del bosque porque el
grito coincidió con la acción directa del arma sobre ellos, sino porque tras gritos
como esos comenzaron los disparos y la huída estrepitosa de otros animales. En
la mayoría de los animales, como destacan las investigaciones, la imitación como
mecanismo de adquisición de los primeros hábitos posee un papel preponderante
en las primeras etapas de la ontogénesis.
Un significado peculiar también lo tiene la imitación en las primeras etapas del
desarrollo ontogenético humano. El niño incorpora por imitación muchas modos de
actuar del adulto. Por imitación, el niño pronuncia palabras que están relacionadas
con los objetos y, así, se convierten en señales de estos. Claro que a medida que
se desarrolla el lenguaje, disminuye el significado de la imitación. Con ello no
queremos negar que en las personas adultas generalmente se observencon
claridad expresiones imitadas. Es bien conocido que en las personas que conviven
juntas en matrimonio después de largos años regularmente se asemejan por las
expresiones del lenguaje, por la mímica, por la gesticulación. Ocurre también que
a veces los estudiantes no sólo "se parecen" a su profesor por sus ideas y
conductas, sino también por sus gestos, mímicas, expresiones orales y entonación
de estas.
En los vertebrados se halla enormemente difundida la propiedad de imitar. Es
conocida la trasmisión de reacciones vocales mediante la imitación en aves
vocíngleras y cantoras. Animales mucho más organizados como por ejemplo, el
chimpancé, puede eficazmente incorporar diferentes movimientos de sus
congéneres y del hombre.
El norteamericano J.Lilli (1964) observó la imitación altamente desarrollada en
losdelfines. Uno de sus delfines sometido a experimento aprendió a pronunciar
algunas palabras y a imitar con el sonido la risa del experimentador.
Así, la idea fundamental que debemos subrayar en lo anteriormente expuesto es
que los reflejos condicionados constituyen la anticipación al desencadenamiento
futuro de sucesos elementales. El reflejo condicionado constituye en sí la
evidencia de que el animal anticipa el futuro a través de la señal. Nótese que
hablamos de señal o del estímulo signalizador. Este hecho psíquico lo
conceptualizamos como Tarea. Sobre él nos detenemos en el epígrafe 2.4.1.
Así, la Tarea constituye la condición psíquica de la Expectativa de la personalidad
que permite orientar, de manera inconsciente, al sujeto en su actuación. Por lo
tanto, el sujeto tiene la facultad de realizar ejecuciones simples sin que medie un
tiempo más o menos prolongado ni interfiera otra estimulación entre la orden
recibida y la respuesta emitida. Si esto último sucediera, se produciría la
denominada por I.P.Pavlov inhibición interna, sujeta a la ley de la interferencia.
La Tarea como objeto de estudio psíquico también puede observarse en el animal,
digamos, al alcanzar un objeto que se le ordena. La ejecución siempre tendrá
lugar a partir de una orden (de carácter simple) que generalmente implica
movimientos, producto del matiz inconsciente de la anticipación que aparece en el
sujeto, pues él no puede por sí mismo proponerse o planificar la ejecución lo que
trasluce sus ínfimas posibilidades de autorregulación. De ello se infiere que para el
sujeto no aparece preciso el significado que tendrá la propuesta de ejecución,
aunque sí logre anticipar el resultado a alcanzar.
10
En el caso del hombre resulta difícil lograr la ejecución por tarea, pues sus
ejecuciones o su actuación tiene, en general, un carácter consciente. Así, la
actuación de la persona trasciende la simple orden, al preguntar "¿para qué debo
o tengo que hacer eso?".
Todos los tipos de reflejos condicionados descritos, como característica general,
son comunes a los animales y al hombre. No obstante, además de estos, en el
hombre existen los reflejos articulatorios del lenguaje que conforman
especialmente la actividad señalizadora humana, denominada por I.P.Pavlov,
segundo sistema de señales. En el se basa el mecanismo fisiológico del
pensamiento en el ser humano.
La complejidad del problema concerniente a los reflejos condicionados se advierte
tras la propia enumeración de los tipos hasta ahora conocidos y que no agota la
formación de otros por las múltiples combinaciones que puedan tener lugar a partir
de los reflejos incondicionados ya existentes.
En resumen, la vida de los seres superiores es una combinación compleja de
múltiples reflejos condicionados.
El individuo animal puede presentarse en calidad de sujeto en función de su grado
de activación. El grado de activación del animal está condicionado por la
posibilidad de satisfacer una necesidad a partir del reflejo integral (perceptual) de
las cualidades del objeto que permitirá satisfacerla. Esta activación se manifiesta a
través de la ejecución de un sistema de acciones y de operaciones encaminado al
logro de la interacción con el objeto (o del sujeto).
En otras palabras, el proceso de activación conductual del animal se erige sobre la
base de necesidades metabólicas, sexuales, y "sociales", entre otras, que
aparecen en ellos y que tienden a satisfacer.
A propósito de las denominadas necesidades "sociales" en el animal. Como bien
puede apreciarse, son muchos los autores que destacan el hecho de la presencia
de necesidades sociales en los animales, aún cuando lo hacen entre comillas. Al
no ser considerado el animal un ser social, es obvio que sus necesidades tampoco
puedan ser valoradas como sociales. Probablemente, este razonamiento ha
conducido al entrecomillado de este tipo de necesidades en los animales, con lo
cual los tratadistas supuestamente asumen una actitud un tanto conservadora y
cuidadosa. A nuestro juicio, el hecho de no haber focalizado directamente el
comportamiento de los animales en grupo como objeto de estudio en sus
investigaciones y tener la necesidad de abordarlo colateralmente, ha dejado una
brecha intencionada al problema de las relaciones interactivas, comunicativas, que
los animales establecen entre sí. Asimismo, el seguir prisioneros de las categorías
tal y como se han hallado, parafraseando a Engels por el prólogo al segundo tomo
del Capital de Marx, puede ser otra razón para limitar el uso de aquellas al explicar
las interacciones que tienen lugar en la convivencia gregaria de algunos animales.
De aquí que seamos partidarios de admitir explícitamente el surgimiento y
desarrollo de determinadas necesidades grupales en los animales, lo cual ha sido
demostrado también por la investigación empírica.
A nuestro modo de ver, si el criterio que se asume para separar al reino animal de
la posibilidad de establecer relaciones de índole social es la comunicación,
entonces tendremos que reconsiderar el planteamiento del problema, pues el
animal, al igual que el hombre no sólo la establece, sino que necesita
11
establecerla. Por ejemplo, la función de esta necesidad "social" es tal que cuando
se separan los monos (chimpancé) unos de otros, apunta W.Kölher, rechazan la
comida durante días.
Es decir, el animal inexorablemente interactúa con otros animales de su especie,
de otras especies y con el propio hombre. No es casual que F.Engels, al abordar
el problema del origen del hombre, lo destaque como "el más social de los
animales", con lo que no niega, en el sentido estricto de la palabra, la necesidad
de ayuda mutua y de actividad conjunta, ventajosa para cada animal miembro del
grupo, en la conquista de nuevas zonas de alimentación y resistencia en las
luchas entabladas con las manadas vecinas. Otra cosa sería la asunción del modo
de vida social para el que se haya facultado el ser humano. Estamos
considerando, en primer término, el modo de producción y reproducción de los
bienes materiales en el que las personas devienen seres sociales por la calidad de
las relaciones que establecen en él.
Hay formas de conductas innatas que implican la interacción entre individuos a
partir de un estímulo-señal que provoca conductas similares dentro de una
especie. Pero también hay conductas de naturaleza grupal (social) que no
responden a las simples asociaciones. En la actividad migratoria, reproductiva, en
la defensa territorial, al formar bandadas y rebaños, algunas especies hacen
ostensible su complejidad conductual. La reunión de las ovejas en rebaños exige
de la impresión experiencias tempranas; si la oveja es criada por el hombre, aún
por corto tiempo después de su nacimiento, no sigue a la manada normalmente.
Esto también se avisora tras el derecho al picoteo en las aves en función del orden
jerárquico que ocupe en el grupo, donde el ave dominante pica al ave sometida.
Las ratas más fuertes y vigorosas viven más cerca del alimento y en mejores
condiciones; las sometidas a estas primeras se alimentan una sola vez y están
menos resguardadas, generando incluso, cambios endocrinos en ellas y
enfermedades degenerativas. Los monos se organizan en bandas alrededor de un
"jefe" macho, miembro dominante del grupo, quien posee un harén de hembras
que manda hasta que es retado y derrotado por otro, siendo condenado así al
aislamiento.
Sobre esto volveremos posteriormente al argumentar la posibilidad comunicativa
en los animales.
El reflejo por el animal del objeto de satisfacción de la necesidad se produce por el
establecimiento de relaciones que logra realizar a nivel perceptual. Por ejemplo, la
aprehensión de las relaciones de comparación que existen entre los objetos es un
indicador de que en el animal se produce el reflejo perceptual. Además de
observarse este hecho en los experimentos descritos con gallinas y chimpancés,
también se hace notar en los monos macacos (macacus cynomolgos), quienes se
adiestran a escoger, entre dos pesos, el más pesado, aunque estos difieran de los
pesos iniciales.
G.Révesz destaca la preferencia de los monos rhesus por la forma de la figura,
mientras las gallinas se deciden por el color, independientemente de que pueden
ser entrenadas para responder ante la forma al constatarse que estas últimas
pueden distinguir círculos de cuadrados y de triángulos. Tras esta idea subyace
que los atributos o cualidades de los objetos están sujetos al desarrollo del
individuo en la filogenia y ontogenia. En otras palabras, la percepción del color, del
12
tamaño y de la forma tiene lugar en función del desarrollo alcanzado por la
especie y el individuo dentro de ella. Así, se confirma que los niños menores,
comprendidos entre los dos y cuatro años, son predominantemente susceptibles a
la percepción del color, en tanto los de cuatro a seis años tienen preferencia por la
forma (A.A.Liublinskaya, 1981; L.A.Venguer, 1981).
De esta manera, el animal puede seleccionar el objeto de satisfacción de su
necesidad a partir de sus cualidades, e incluso pueden abstraer aquellas que son
significativamente relevantes para él. Por ejemplo, el chimpancé puede separar el
color del resto de otras cualidades. A este hecho, Koths le ha llamado "estadio
primitivo de actividad abstracta en un animal".
Lo mismo sucede en el perro que se dirige específicamente a buscar la comida
cuando tiene hambre o el agua al tener sed; a diferencia de la rana que envuelve
con su lengua un pedazo de papel cuando éste se mueve, pues reacciona ante
esa propiedad aislada, la gallina no se comporta de igual modo ante él, a pesar del
constante picoteo del alimento, pues la respuesta aparece por la percepción
(relación) de las cualidades del objeto.
Como habíamos apuntado con anterioridad, desde el punto de vista del desarrollo
psíquico el color debe ser considerado primario con relación a la forma por lo que
esta última es un indicador de la selectividad de la percepción lo que no ocurre en
todos los animales. Para demostrar que las gallinas pueden responder a la forma,
se cortaron en vainas de guisantes diversas figuras de áreas aproximadamente
iguales. Luego, se hicieron grupos con dos de esas figuras y se pusieron delante
de las gallinas bajo un cristal plano el primero y encima de éste el segundo grupo.
Las gallinas aprendieron rápidamente a elegir el que está encima, de modo que
las otras figuras no eran tocadas aunque se las colocaran sobre el cristal.
En los animales, como en el hombre, las necesidades se estructuran
jerárquicamente.
En los animales no sólo puede hallarse el cambio de la significación de los
objetos, es decir, la existencia de la parcialización del reflejo, por demás inherente
a todo lo psíquico, pues para ellos los objetos (o sujetos) adquieren un
determinado sentido, sino también podemos encontrar un sistema de necesidades
que se configura en correspondencia con la fuerza o intensidad conque se
manifiestan. Considerar la estructuración sistémica de las necesidades en el
animal implica que están organizadas jerárquicamente, por lo que unas se
subordinan a otras. Esto último E.Claparède lo expresa a través de la "ley del
interés dominante del momento" (citado por D.Katz, 1961).
La parcialidad del reflejo psíquico de los objetos se observa, por ejemplo, en la
hembra de la araña, al comerse al macho después de la copulación; de manera
que el objeto sexual se ha transformado en alimento. Asimismo, para el cangrejo
ermitaño, en función de la intensidad de sus necesidades, la anémora de mar
puede ser alimento, casa o compañera de simbiosis en distintos momentos.
De esto mismo se infiere que la conducta animal observada en un determinado
momento es el resultado de la interacción de múltiples de sus necesidades.
Aparece en la literatura especializada cómo un perro atado a una cadena insiste
siempre en dar un paseo alrededor de la casa antes de responder al alimento que
se le ofrecía. Es muy conocido que muchos animales en período de excitación
sexual renuncian a la comida durante períodos de tiempo relativamente
13
prolongados. Los pájaros en vuelo dejan la comida aunque tengan hambre. La
observación de los pingüinos revela la enorme fuerza que tiene en ellos la
necesidad de conservación de la especie al continuar sobre sus huevos después
de helarse. Aún más, al sustraérsele los huevos incubaban trozos de hielo. Lo
mismo sucede en la gallina. Dentro de su campo perceptual visual se le puso agua
y un montón del mejor grano, pero de manera tal que tenía que dejar los huevos
para alcanzarlos. En estas circunstancias, los intentos de dejar los huevos se
sucedieron pero no con la fuerza necesaria como para dejarlos definitivamente.
Hubo gallinas que permanecieron echadas durante un tiempo relativamente largo
sin comer ni beber, independientemente de que esto tuvo lugar en la época de
más calor en el año.
En los experimentos de Hellwald con ratas se destaca la fuerza del instinto (de la
necesidad) de conservación individual sobre la necesidad del alimento. Sucede
que cada vez que el ratón tocaba el recipiente que contenía la comida sonaba una
campanilla conectada a él eléctricamente. El primer efecto de la campana sobre el
ratón fue asustarle tanto que emprendía la huida, permaneciendo durante horas
sin atreverse a aproximarse a la comida. Una segunda tentativa, seguida del
mismo sonido, tuvo el mismo resultado. El animal hambriento hizo copiosos e
infructuosos intentos antes de atreverse a comer. La duración del estado de
extenuación da la medida inmediata de la magnitud de la fuerza del temor sobre la
magnitud de la fuerza del hambre. Ello ocurrió al colocar un conejillo de Indias
cerca de un gallina que comía. Inmediatamente, ésta dejó de comer y trató de huir.
Después de algunos segundos le fue retirado el conejillo, pero la gallina continuó
en su estado de excitación sin reanudar la comida, aunque tenía ganas de
hacerlo.
Otros de los argumentos que puede ser asumido para considerar determinada
especie animal como sujeto de su actuación resulta de la idea deductiva de que el
animal no sólo realiza actividad, sino también comunicación.
Aunque existe un enorme material crítico acumulado sobre las ideas cuestionables
y discutibles de la comunicación animal, es, sin embargo, significativo que nadie
se oponga a la admisión de que en él exista actividad. Por ello nos detendremos
en el problema de la comunicación, sin considerar agotado el tema con nuestras
opiniones.
¿No sería posible hablar en los animales de la comunicación emocional presente
en el ser humano? ¿Del animal nos diferencia solamente el segundo sistema de
señales?
Lo primero que aparece en contraposición a nuestro enfoque son las
concepciones de determinados autores que niegan la posibilidad de que los
animales se comuniquen por ausencia de lenguaje, por carencia de la palabra o
por la falta de significado en ella. En relación con los estudios experimentales
realizados al respecto, se ha inferido de la observación y se ha demostrado a
través del control de variables que el chimpancé tiene un lenguaje propio bastante
rico y que no sólo se asemeja al habla humana fonéticamente, sino que tiene
algún significado, en el sentido de que las palabras son producidas por ciertas
situaciones u objetos relacionados con el placer o el disgusto, o inspiradores de
deseos, malas tendencias o miedo (Yerkes y Learned; citado por L.S.Vigotsky,
1968). Las experiencias de otros investigadores en la temática coinciden en que
14
los chimpancés, como animales en extremo gregarios y que responden a la
presencia de otros de su especie, poseen formas altamente diversificadas de
comunicación lingüística entre ellos. Así, se destaca que el experimentador llega a
usar modos de comunicación elementales esencialmente similares para dar a
entender a los monos lo que se espera de ellos (W.Köhler, citado por L.S.Vigotsky,
1968).
Para explicar el origen del lenguaje en el hombre, F.Engels destaca: "...el ave de
voz más repulsiva, el loro, es la que mejor habla. Y no importa que se nos objete
diciéndonos que el loro no entiende lo que dice...dentro del marco de sus
representaciones, puede también llegar a comprender lo que dice. Enseñad a un
loro a decir palabrotas, de modo que llegue a tener una idea de su significación...,
y veréis muy pronto que en cuanto lo irritáis hace uso de esas palabrotas con la
misma corrección que cualquier verdulera de Berlín. Y lo mismo ocurre con la
petición de las golosinas".2
El destacado psicólogo ruso L.S.Vigotsky, al hacer alusión a la descripción del
habla de los monos, afirma al respecto: "...debe hacerse incapié nuevamente en
que la descarga emocional como tal no es la única función del lenguaje en los
monos. Como en otrosanimales y en el hombre también es un medio de contacto
psicológico con otros de su especie"3. Los antropoides ponen de manifiesto -
continúa subrayando el autor - una inteligencia semejante a la del hombre en
ciertos aspectos (el uso embrionario de herramientas) y un lenguaje en parte
parecido al humano en aspectos totalmente distintos (el aspecto fonético de su
lenguaje, su función de descarga, los comienzos de una función social)”4.
"Como preestadios del lenguaje humano - expresa en el mismo sentido Katz -
debemos considerar aquellas expresiones con las que un animal trata de insinuar
a otro, o al mismo hombre, si se halla presente cierta conducta que es de
significado inmediato para él mismo... Estos movimientos expresivos se han
cambiado por refinamiento y abreviación en una forma de lenguaje de signos que
se ha hecho convencional por repetición; por la propia experiencia del animal"5.
Dentro de ciertos límites - prosigue el autor - existe un lenguaje de signos
convencional; este lenguaje naturalmente se halla en relación con un estado
emocional, no puede separarse de él como sucede con el hombre"6.
Nos parece suficientemente clara la concepción que sobre el particular expone
F.Engels al expresar que "el contacto con el hombre ha desarrollado en el perro y
en el caballo un oído tan sensible al lenguaje articulado, que estos animales
pueden, dentro del marco de sus representaciones, llegar a comprender cualquier
2
F.Engels: "El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre". Pág.77-78. (El subrayado es
nuestro)
3
L.S.Vigotsky: " Pensamiento y lenguaje". Pág.55. (El subrayado es nuestro).
4
Ibídem. Ob.cit.., Pág.56. (El subrayado es nuestro).
5
Katz, D.: "Animales y hombres. Estudios de psicología comparada". Pág.207-208.
6
Ibídem. Ob.cit., Pág.208
15
idioma...pueden llegar a adquirir sentimientos desconocidos antes por ellos, como
son el apego al hombre, el sentimiento de gratitud, etc. Quien conozca bien a
estos animales, - continúa expresando a favor de la comunicación - difícilmente
podrá escapar a la convicción de que, en muchos casos, esta incapacidad de
hablar es experimentada ahora por ellos como un defecto".7
A manera de ilustración de lo expuesto, podemos emplear otros ejemplos.
W.Kölher describe como en el laboratorio dos chimpancés fueron adistrados a
trabajar juntos: tirar de una tabla lastrada que contenía alimento y que era muy
pesada para cualquiera de ellos halarla por separado. La comunicación manifiesta
en la conducta de los animales se evidenciaba en la gesticulación recíproca para
pedirse ayuda hasta lograr alcanzar el alimento.
Lo mismo se observa en la competencia por el alimento entre un macho y una
hembra chimpancé. Ante la imposibilidad de la hembra de adquirir el alimento por
la fuerza, esta excita al macho y cuando él se dispone a copular, ella le arrebata
el alimento y huye. En ella hay necesidad de interactuar y en él de aceptar esa
interacción. ¿Cómo el macho y, sobre todo, la hembra fueron capaces de emplear
determinados medios para adquirir un fin, donde, incluso, las verdaderas
intenciones (tareas) no se traslucían en la comunicación? Mientras para él la
satisfacción de la necesidad sexual era primaria, para ella lo constituía la
obtención del alimento.
Lo mismo ocurre en el hombre.
De las ideas citadas podemos inferir las conclusiones siguientes.
En primer lugar, que el animal posee necesidad de interactuar con otro animal de
su misma especie o con otros de especie diferente. Esta necesidad puede incluso
ser satisfecha en la interacción con el propio hombre. Y eso es comunicación.
Por ejemplo, se han observado conductas neuróticas desarrolladas en los
animales a causa del "aislamiento social". Sólo bastó un período de tiempo
relativamente corto (una semana) para provocar fuertes tendencias a la actividad
ininterrumpida y estereotipada que en mucho recuerda a los tics en el ser humano.
En segundo lugar, el animal se vale de un lenguaje emocional para satisfacer la
necesidad de interacción a través de acciones y de operaciones, como ocurre en
el lactante.
Hablar sobre la comunicación emocional es hacer alusión a lo que múltiples
autores denominan "complejo de animación", por el que se entiende aquel
comportamiento del lactante que expresa el movimiento rápido de brazos y
piernas, la respiración acelerada y, a veces, el balbuceo, que empieza al término
del primer mes o al comienzo del segundo.
Para una mejor comprensión de nuestras ideas, debemos partir de la propia
concepción que sobre el proceso de comunicación asumimos.
¿Cuáles son las propiedades determinantes del concepto de comunicación?
Entendemos por comunicación el proceso de interacción entre dos polos (sujetos)
que presentan un nivel de activación (regulación) congruente, donde uno de ellos
expresa la tendencia a interactuar con el otro y el otro, la de aceptar esta
7
F.Engels: "El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre". Pág.77.
16
interacción, y viceversa, a través de acciones y operaciones. Queremos hacer
notar que no compartimos la idea de L.S.Vigotsky, según la cual la verdadera
comunicación requiere significado, o sea, requiere tanto de la generalización como
de los signos. Dentro de las propiedades determinantes del concepto de
comunicación no deben incluirse, a nuestro juicio, los medios de comunicación,
pues ellos forman parte de la calidad de la comunicación y, por lo tanto, no
responden a la naturaleza misma de ella. Estos pueden estar dados a través del
gesto como de la palabra. El hecho de poder interactuar y que dicha interacción
provoque la activación congruente entre ambos polos es la condición primigenia
para que exista comunicación y el medio que se emplea.
Si aceptáramos como lícito el punto de partida de este autor, negaríamos al niño
pequeño la posibilidad de comunicarse porque no posee dominio de la palabra. Es
decir, que la interacción se realice mediante lo verbal o no, no significa que exista
o no comunicación.
Digamos, incluso la palabra o su significado en sí mismo no garantiza el proceso
de comunicación. Puede suceder que el maestro imparta su clase acerca de un
conocimiento dado y, sin embargo, no exista comunicación con el alumno al éste
no necesitar la interacción con él, independientemente de que decodifique el
mensaje que el maestro está trasmitiendo.
Si desde el punto de vista perceptual y emocional existe convergencia entre los
animales y el hombre, como hasta aquí se ha probado, entonces existen
similitudes de carácter funcional y estructural entre los procesos psíquicos de
ambos.
¿Cuál es la función principal del psiquismo animal?
Al igual que en el hombre, en los primeros estadios de su desarrollo ontogénico la
psiquis le permite al animal la regulación de su actuación para poder adaptarse.
No perdamos de vista que al hablar de psiquismo estamos aludiendo tambien a
sus propiedades inherentes como la parcialización, el sentido subjetivo y la
vivencia. En esta última propiedad nos detendremos más adelante, al analizar el
Estado Afectivo de la personalidad con el propósito de valorar lo que en la
literatura psicológica contemporánea aparece bajo el concepto de vivencias
afectivas. Aquí sólo diremos que las vivencias no pueden reducirse a lo afectivo,
pues ella es sinónimo de reflejo. ¿Qué es lo reflejado, sino lo vivenciado? El
conocimiento es también vivencia. Todo lo reflejado tiene un sentido personal,
está parcializado. Compartimos, por ello, la idea de L.S.Vigotsky acerca de la
interpretación de la vivencia, al considerarla la unidad de todo lo psíquico
(L.S.Vigotsky, 1968).
En síntesis, existen especies de animales que pueden considerarse sujetos por las
razones siguientes, ya fundamentadas.
a) Presencia de corteza cerebral,
b) posibilidad de reflejo perceptual, lo que implica el surgimiento del psiquismo,
c) posibilidad de establecer conexiones temporales (reflejos condicionados),
d) grado de activación de la conducta,
e) posibilidad de realizar actividad y comunicación y
f) semejanzas funcionales y estructurales de los procesos psíquicos del animal
con respecto al hombre.
17
LA ACTUACION CONTEXTUAL DEL ADOLESCENTE
2.1 La personalidad del adolescente y su actuación en los diferentes contextos:
escolar y extraescolar
La personalidad es un producto de las relaciones que establece con su realidad a través
de los diferentes contextos, en los cuales ésta irremisiblemente se implica. Cuando nos
referíamos al carácter parcializado del reflejo psíquico enfatizábamos que la persona no
se relaciona con toda la realidad, sino con una parte de ésta. Justamente esa parte de la
realidad con la que se relaciona la personalidad y que constituye el resultado de la
integración de objetos y sujetos, así como sus relaciones,es a lo que denominamos
contexto de actuación.
La actuación de la personalidad se expresa a partir de la unidad de su actividad y
comunicación. Es decir, la relación de la persona y su contexto se lleva a cabo a través de
la actuación, la cual es cualitativamente distinta a la actividad y a la comunicación, pues
las integra, pero no se reduce ni a la una ni a la otra.
Una de las críticas más acertadas al problema de la periodización del desarrollo psíquico,
en función de considerar la actividad rectora como criterio de periodización,apuntaba a la
determinación de la evolución psíquica en cada etapa a partir del enfoque de la actividad,
en el cual su estructura era absolutizada en la explicación de la comunicación y en la
relación de la personalidad con su contexto, lo cual no se soluciona, como plantea
A.V.Petrovsky, con formular "...un sistema dinámico de actividades..."(23) ni con
"...comprender la autonomía relativa y la acción simultánea de los conceptos de actividad
y comunicación enfatizando el concepto de interacción como L.Cruz y V.Ya. Liaudis"(24).
Las relaciones objetales e interpersonales expresadas en la actividad y la comunicación
tienen su especificidad que las hace diferentes e irreductibles entre sí. Estas relaciones se
integran en aquella parte de la realidad con la que se relaciona el sujeto. Es por ello que
la actividad y la comunicación, por ser la personalidad una integridad, se integran y dan
lugar a la actuación de ésta.
De aquí que el contexto para el sujeto se configura a través de aquellos sujetos y objetos
en interacción con los cuales éste se relaciona a través de su actividad y de su
comunicación, o sea, a través de su actuación.
Nuestra labor se desplegó entonces hacia la determinación de los contextos con los
cuales se halla implicado el adolescente en su actuación concreta. Para nosotros existían
determinados contextos hipotéticos en dependencia de la experiencia y de las
investigaciones realizadas al respecto. Así, estos contextos se vislumbraban a partir del
procesamiento de la información que obtuvimos a través del completamiento de frases
inductoras. La familia, el estudio y la pareja resultaron los contextos relevantes que
debían ser sometidos al análisis y a la investigación.
Partimos, pues, de representarnos aquella parte de la realidad con la que se relaciona el
adolescente nuestro en su actuación. De esta forma, nos vimos frente a la tarea de definir
los criterios de clasificación de estos contextos. Para ello, retomamos un criterio bastante
general, de modo que abarcara la mayor cantidad posible de relaciones contextuales en
las que el adolescente está implicado, a saber: la institución que propicia la actuación de
éste. De esta manera, los tipos de relaciones pueden agruparse en: contexto escolar y
contexto extraescolar.
Cabe destacar que tomamos como punto de partida el hecho de que los sujetos
comprendidos en estas edades se encuentran, en nuestra realidad, dentro del Sistema
Nacional de Educación.
18
Una vez adoptado este criterio de clasificación contextual, procedimos a identificar las
relaciones objetales (actividad) e interpersonales (comunicación) que puede establecer el
adolescente virtualmente en los contextos antes mencionados.
En el contexto, escolar para el adolescente transcurre la mayor parte de su tiempo; así lo
expresa L.I.Bozhovich: "La vida escolar constituye para los adolescentes como una parte
orgánica de su propia vida..."(25). Su actuación en este contexto se caracteriza por el
establecimiento de relaciones interpersonales con respecto a otros sujetos que están
directamente o indirectamente relacionados con la actividad de estudio, como principal
actividad que realiza en este contexto, si bien se realizan otros tipos de actividades, a
saber: deportivas, recreativas, laborales y sociopolíticas.
Nosotros nos centraremos en aquellas relaciones interpersonales que se establecen a
partir de una mayor cantidad de relaciones objetales en la actuación del adolescente: los
profesores y el grupo escolar.
2.1.1 Relación adolescente-profesores
Las relaciones con los profesores han sido caracterizadas por varios autores como
totalmente distintas en comparación con el niño de edad escolar. Los adolescentes se
tornan más críticos y exigentes con respecto a sus maestros. Así, ocurre un cierto
distanciamiento de éstos, tornándose sus relaciones más superfluas y menos íntimas. En
este sentido, A.V.Petrovsky destaca el aprecio que los adolescentes sienten por los
profesores que dominan los conocimientos propios de su asignatura, pero que además
son justos y hábiles en la dirección de su aprendizaje, que los toman en cuenta a la hora
de expresar sus juicios y que además escuchan sus valoraciones.
Cuando existen dificultades en el establecimiento de las interrelaciones entre el profesor y
el adolescente, por una u otra causa, los tipos de actividad implícitas o explícitas en esta
relación tienden a afectarse. El adolescente deja de movilizarse por el contexto en el que
están inmersos estos sujetos y objetos, lo cual acarrea, consecuentemente, niveles bajos
de eficiencia con respecto al funcionamiento de la personalidad, tanto motivacional-
afectivo como cognitivo-instrumental. Esto se expresa en manifestaciones tales como
apatía por el estudio, sentimientos de insatisfacción y reserva hacia el (los) profesor (es),
así como el rechazo a aceptar como modelo a éstos. Esto indica que "...en el trato del
maestro con los alumnos su actitud hacia los niños influye infaliblemente en la actitud de
los niños hacia el maestro"(26).
No es objetivo nuestro el detenernos en cómo deben ser las relaciones de los profesores
con respecto al adolescente, sino que nos centraremos en cómo influyen estas relaciones
en la personalidad de este último.
Si tomamos como pivote el considerar que tanto los profesores como los alumnos están
insertados, aparentemente, en un mismo tipo de actividad, es necesario esclarecer que la
relación en ambos casos es diferente porque el objeto en sí mismo es diferente.
Tanto para el maestro como para el alumno los objetivos que se persiguen son distintos,
así como las tareas que se derivan de dichos objetivos y las condiciones de que disponen
para cumplirlas. En tal sentido, el objetivo del profesor será dirigir el aprendizaje de este
alumno, de modo que propicie las condiciones con las que éste debe contar para
aprender y, por lo tanto, construir de modo indirecto su propia personalidad. Por su parte,
el alumno tendrá por objetivo aprender, no sólo conocimientos, sino también
instrumentaciones que lo preparen en uno u otro sentido para la vida laboral adulta. De
aquí que la preferencia por una u otra asignatura o el agrado que siente por uno u otro
profesor está en dependencia, en gran medida, de la calidad de la enseñanza de éste,
19
así como de sus posibilidades de orientarlo en los temas hacia los que se expresan sus
intereses.
La comunicación del adolescente con sus profesores tendrá matices diferentes, en
dependencia del tipo de actividad en que ésta se expresa.
Si bien el estudio es la actividad en la que ocurre el mayor número de interacciones entre
los adolescentes y sus profesores, no es la única. En las actividades laborales,
agrícolas, deportivas y de recreación, también pueden tener lugar esas interacciones. En
estos tipos diferentes de actividad se puede expresar el predominio de una u otra función,
tipo o mecanismo de la comunicación, pero en todas se producen interrelaciones que
implican una mayor o menor influencia en el desarrollo de la personalidad, no sólo del
alumno, sino también del profesor.
A partir de estas consideraciones, nos propusimos caracterizar las interrelaciones de
nuestros adolescentes con sus profesores, para así determinar la incidencia de éstos en
el desarrollo de cada una de las funciones de la personalidad del adolescente.
En los estudios ya realizados por el departamento de Psicología del Ministerio de
Educación de la República de Cuba, en1991,sobre la selección de modelos o ideales que
hace el adolescente, se puso de manifiesto que el profesor está lejos de ser un modelo
para la mayoría de los estudiantes de la enseñanza media. Es decir, el profesor no está
presente en el contenido de la función direccional de la personalidad del adolescente, no
está dentro de sus expectativas, pues incluso dudan cuando tienen que definirlo como
justo, confiable y preocupado, valorándolo con expresiones tales como: "...el profesor no
sabe nada, en la escuela no se aprende o los maestros de hoy no son como los de
antes"(27).
Esta investigación constituye un punto de referencia para valorar las consideraciones
acerca de la influencia del maestro sobre una de las funciones motivacional-afectivas de
la personalidad del adolescente. Nos interesaba profundizar en la caracterización de la
expresión del resto de las funciones de la personalidad adolescente en dicho contexto con
respecto a su interacción con el profesor y, con ello, aproximarnos al conocimiento de las
causas de estas manifestaciones en su actuación.
Las hipótesis de trabajo que nos guiaron en la etapa exploratoria de la investigación
apuntaban, en primer lugar, a que el grado de conocimiento que posee el profesor acerca
de las principales peculiaridades de la personalidad de sus estudiantes depende de las
relaciones interpersonales que establece con éstos. En otras palabras, no es posible que
el profesor logre caracterizar las peculiaridades fundamentales de la personalidad de un
alumno si no interactúa con él. En segundo lugar, consideramos que el sentido personal
que cobra para el adolescente su profesor, o sea, el modo de parcializarse con respecto a
éste, depende del tipo de relaciones interpersonales que establece con él. El adolescente
se parcializará de manera favorable o positivamente en tanto las interrelaciones que
establece con él tiendan a satisfacer sus principales necesidades y expectativas.
Con vistas a confirmar, o impugnar, estos supuestos, combinamos algunas técnicas
mediante las cuales pudimos establecer la relación entre la parcialización hacia una
persona por el sujeto y el tipo de interrelación que establece con ésta. Para ello,
seleccionamos la entrevista para ser aplicada al profesor.
A partir de la entrevista, confeccionamos un instrumento que tenía por objetivo el indagar
el grado de conocimiento que posee el profesor acerca de sus alumnos adolescentes.
Este conocimiento debía referirse a los principales intereses, características de la
comunicación con los demás, aspiraciones, grado de información sexual, confianza en sí
mismo, etc., de los alumnos por nosotros seleccionados.
20
Por otra parte, la parcialización de los adolescentes con respecto a sus profesores fue
estudiado a través de la técnica de la escala valorativa numérica.
2.1.2 Relación adolescente-grupo escolar
Como parte del contexto escolar de actuación del adolescente, encontramos al grupo
escolar.
Los estudios realizados hasta ahora acerca de la interrelación del adolescente con su
grupo, han estado centrados en el cambio que experimenta esta forma de comunicación
con respecto a lo que ocurre en la etapa escolar. Si bien hacia el profesor la comunicación
se tornaba más distante y menos íntima, hacia sus coetáneos, según los resultados
investigativos de estos autores (Bozhovich, Petrovsky y otros), la comunicación se
convierte en el motivo fundamental de su actuación por encima de la interrelación con los
adultos.
Tomemos como punto de partida, para el análisis del problema planteado, la definición del
concepto "grupo", entendido como un determinado número de personas entre los cuales
se producen determinadas interrelaciones de forma permanente, lo que propicia una
estructura social en función de las características de la actividad conjunta que realizan y
un sistema de normas y valores generales que regirán la actuación dentro del mismo.
Al analizar la definición dada podemos distinguir cuatro parámetros fundamentales,
algunos de ellos preestablecidos por otros autores en sus investigaciones (Hiebsch y
Vorwerg):
Coexistencia espacial y temporal en la realización de tareas
Posibilidades de interrelación sobre la base de una actividad común en la que
subyacen necesidades y expectativas comunes
Estructura socializada que implica una diferenciación entre los miembros sobre la base
de roles y status
Sistema de normas y valores
El grupo escolar mantiene interrelaciones permanentes en un espacio común (el aula,
área deportiva, campo). Posee una estructura formal e informal, sobre la base del grado
de formalización de las reglas que rigen las relaciones entre los miembros. El carácter
formal de su estructura está dado, en primera instancia, por la organización del grupo, la
cual ha sido conformada por la institución docente en función de la matrícula del centro
escolar y del cumplimiento de tareas específicas: las tareas de estudio. Asimismo, su
carácter formal descansa sobre la estructura jerárquica de la organización estudiantil y
teniendo como normas aquellos deberes y derechos que se hallan imbricados con las
actividades que son organizadas por la institución escolar.
La estructura informal del grupo escolar surge de manera espontánea, a partir de las
relaciones que en éste se establecen como resultado de la simpatía y la afinidad entre sus
miembros.
La actuación del adolescente dentro de su grupo se caracteriza por el predominio de un
código común de comunicación y por la comunidad de objetivos hacia los cuales se
movilizan, semejantes expectativas resultantes de esa actuación y la satisfacción de
algunas necesidades producto de la interrelación establecida, entre las que se destaca su
necesidad de independencia.
El sistema de interrelaciones que tiene lugar entre el adolescente y los miembros que
conforman su grupo escolar se expresa a través de las actividades que éstos ejecutan,
21
como el estudio, el deporte, las actividades recreativas y las productivas. En cada una de
ellas puede predominar una estructura sociológica específica por el tipo de interacción
que se manifiesta, así como también por el tipo de reglas y normas que rigen esta
interacción entre sus miembros.
Autores como Bozhovich, Petrovsky, Kon, Kolominsky y otros le han otorgado al grupo el
papel principal con relación a la influencia que ejerce sobre la formación de la
personalidad del adolescente. Esta idea se confirma en las palabras de L.I.Bozhovich, al
expresar que "la opinión y valoración de los compañeros comienzan a adquirir para los
adolescentes una gran importancia, incluso mayor que la valoración de los maestros y los
padres"(28). Hemos reflejado textualmente estas citas con el propósito de retomarlas al
realizar el análisis de los resultados de nuestra investigación. Fueron muchas las
interrogantes que nos hicimos acerca del problema que nos ocupa. Dentro de estas
formulaciones, nos preguntábamos de dónde surgen estas necesidades y motivos hacia
el grupo en el adolescente, cuál es la causa fundamental que los moviliza. Consideramos
que la descripción del comportamiento del adolescente en el grupo no nos permitiría
penetrar en su esencia, preocupación que mantuvimos hasta la interpretación de los
resultados obtenidos.
Cuando nos enfrentamos a la tarea de caracterizar la actuación del grupo escolar de
adolescentes, nos percatamos de que antes era necesario caracterizar a las personas
que conformaban dicho grupo para conocer las expectativas personales, sus motivos y
formaciones motivacionales principales, así como el desarrollo cognitivo-instrumental
alcanzado por cada miembro del grupo, con lo que atenuábamos el riesgo de investigar al
grupo como estructura amorfa, abstracta, pues él existe en y a través de las personas que
lo integran.
La psicología social ha propuesto múltiples técnicas para el estudio del grupo, entre las
cuales se distingue el test sociométrico para el conocimiento de la estructura de las
interrelaciones grupales. Este test ha sido enriquecido por diversas variantes para tratar
de complementar las causas o verdaderos motivos de las selecciones. Nosotros no nos
centraremos en la explicación del test ni en los procedimientos de aplicación y
procesamiento, pues resultan bien conocidos por todos los que de una forma u otra han
investigado grupos. Para nuestra investigación, el test funcionó como técnica
complementaria y la información obtenida con su aplicación la empleamos para
complementar los datos principales que se revelaban a través de las restantes técnicas
utilizadas. Otro tanto ocurrió con el uso del método de observación externa como
percepción sistemática de las manifestaciones psíquicas predominantemente externas
de un sujeto que se producen de manera espontánea o natural, en función de un objetivo
preciso. La información obtenida a través de este método nos permitió establecer
determinadas correlaciones entre la información que él nos aporta y la obtenida con
otras técnicas, lo cual será objeto de análisis al referirnos al modo de proceder en el
estudio de los contextos de actuación del adolescente.
La observación estuvo encaminada al registro de las manifestaciones comportamentales
significativas de los miembros del grupo escolar en dependencia de las dimensiones
siguientes:
participación en la actividad, cuyos indicadores podían ser:
participación en la ejecución de la actividad
participación en su organización
preparación de cada uno de los miembros para la realización de la actividad
tipos de tareas que realizan
22
interrelaciones que se manifiestan entre los miembros (miembros que él selecciona y
lo seleccionan a él, comparte ideas y/o materiales, acepta ayuda o la brinda, matiz
afectivo de las relaciones que se establecen [de cortesía u hostilidad], etc.)
LLamamos la atención al instrumento creado por nosotros especialmente para determinar,
al igual que para el estudio de la relación adolescente-profesor, el sentido personal que
adquiere para el adolescente la relación con su grupo escolar. Para ello, utilizamos la
misma escala valorativa, sólo que combinamos la frase de inducción en función del
nuevo tipo de interrelación, a saber: "El grupo escolar es...". La escala fue nuevamente
empleada para poder establecer la comparación necesaria sobre la base de semejantes
posibilidades de respuestas a los indicadores seleccionados, todo lo cual facilitaría, no
sólo su procesamiento, sino también su interpretación.
2.1.3 Relación adolescente-familia
En el contexto extraescolar se distinguen las interrelaciones que establece el adolescente,
en primer lugar de significación para el desarrollo de su personalidad, por una parte con la
familia y, por otra, con los distintos miembros que integran la comunidad donde vive.
Destacamos, en primer lugar, la familia como primera forma de contacto social que
establece el sujeto, interrelación que se mantiene a lo largo de su vida, en la mayoría de
los casos, aunque su grado de influencia y forma de interacción varían a través de las
diferentes etapas de la vida de la persona. I.S. Kon señala que "prácticamente no existe
ningún aspecto psicológico de la conducta de los adolescentes y jóvenes que no dependa
de sus condiciones familiares en el presente o pasado. Claro, el carácter de esta
dependencia cambia"(29).
En la etapa adolescente, el cambio en la interrelación con la familia, no es una excepción
con respecto a los demás tipos de interrelaciones que hasta ahora hemos analizado.
Justamente en la interrelación con la familia numerosos estudiosos de la edad
adolescente focalizan los motivos de importantes conflictos y contradicciones
características de esta etapa que hacen que la adolescencia se considere una etapa de
crisis o difícil. ¿Cuál es la explicación del surgimiento de estos conflictos y
contradicciones?
Petrovsky señala que el empeño de la familia en continuar tratando al adolescente como
un niño, constituye la causa fundamental de los conflictos de la edad. Esto es resultado de
la invariabilidad de la posición social del adolescente, el cual continúa siendo un escolar,
su total dependencia material de la familia, la costumbre de controlar y dirigir la actuación
de sus hijos y la conservación de determinados rasgos en la fisionomía y la conducta del
adolescente, todo lo cual implica que éste no lleva a cabo una actuación autónoma o
independiente.
No obstante, estas diferencias que aparecen entre los padres y los adolescentes no
empañan, en la mayoría de los casos, la imagen que estos tienen de su familia, la
necesidad de orientación por parte de aquella, así como las aspiraciones a mejorar sus
relaciones. En una encuesta realizada por A.V.Mudrik a escolares entre quinto y décimo
grados la familia sigue siendo ese lugar donde el adolescente y el joven se sienten más
tranquilos y seguros. Asimismo, colocaron a los padres en primer lugar como aquellas
personas que ellos desearían los comprendieran mejor, independientemente de la medida
en que en la realidad esas personas los comprenden.
Hemos introducido este planteamiento para propiciar la reflexión en torno a este problema
sobre la base de los datos obtenidos con relación al contexto familiar. A pesar de que
existen autores que, por principio, declaran que el trato con los compañeros adquiere para
el adolescente un inapreciable valor y con frecuencia tan elevado que desplaza a un
23
segundo plano el estudio y reduce considerablemente el atractivo del trato con los
familiares.
Aparentemente, en ello está implícita una contradicción. Por una parte, se encuentra el
marcado interés del adolescente por el establecimiento de relaciones con sus
compañeros de grupo, de ahí el enorme peso que tiene el grupo como medio directo de
mayor influencia, en opinión de Bozhovich, en la formación de la esfera moral del
adolescente, de sus puntos de vista, opiniones, sentimientos y cualidades fundamentales
de la personalidad y, por otra, los resultados indican el carácter positivo de las
valoraciones que realiza el adolescente acerca de su familia, así como las expectativas y
aspiraciones centradas en las interrelaciones con sus miembros.
Llegados a este punto, los resultados obtenidos nos parecían contradictorios; sólo
después de aplicar nuestros instrumentos pudimos explicarnos el porqué de las relaciones
dadas, lo cual se hace explícito en el epígrafe que dedicamos al análisis de los
resultados y su interpretación.
Para la identificación del tipo de interrelaciones familiares que tienen lugar en el hogar de
los adolescentes seleccionados y las peculiaridades de la parcialización de los mismos
hacia su familia, partimos de la hipótesis de trabajo que exponemos más adelante y de los
instrumentos creados por nosotros y que también explicamos.
La idea que nos orientaba en el estudio de este contexto, a manera de hipótesis, consistía
en que el tipo de relación familiar condiciona el sentido personal que para el adolescente
cobra su familia. Se trata entonces de correlacionar estas dos variables que solucionarían,
en alguna medida, las contradicciones señaladas.
Utilizamos en este caso la técnica de la entrevista aplicada a los padres de cada
adolescente de la muestra seleccionada. El objetivo de su uso estaba en la indagación del
tipo de interacción familiar a través de las dimensiones siguientes: manifestación de la
autoridad empleada por los padres, grado de información acerca de las peculiaridades del
desarrollo de la personalidad de su hijo, grado de información acerca de la actuación del
hijo en los diferentes contextos, mecanismos empleados para comunicarse con éste,
satisfacción de las necesidades del hijo (espirituales y materiales). Las preguntas debían
formularse en la medida en que se procedía a ejecutar la entrevista, en dependencia de la
sucesión misma de la conversación, aunque los tópicos generales que inexorablemente
tenían que tocarse estaban focalizados en las dimensiones mencionadas con
anterioridad. Estas últimas debían responder a los indicadores siguientes:
Para las preguntas de información general: composición del núcleo familiar, status
económico y social, régimen de vida, etc. Otras preguntas estuvieron referidas a: métodos
educativos empleados con el adolescente, conocimientos acerca de las principales
aspiraciones de su hijo, intereses, información sexual, vocación, interrelaciones que
establece su hijo con otras personas, situación escolar, actividades que realizan en
conjunto, etc.
Para responder a estas preguntas, los padres debían haber establecido una interrelación
sostenida con su hijo. El desconocimiento de esta información implicaba la falta de
comunicación entre los padres y el hijo.
Para ser consecuentes con el propósito metodológico establecido, es decir, con la
identificación de las peculiaridades de la parcialización del adolescente hacia su familia,
aplicamos la escala valorativa que veníamos empleando, esta vez con la frase: "La familia
es...". Como condición previa a la aplicación de esta escala, debía ser aplicado el test del
dibujo de la familia o, en su lugar, tratar de que el adolescente nos definiera el concepto
que él tiene de familia.
24
Este procedimiento se utilizó para conocer hacia qué personas estará expresado el
sentido personal en la escala de valores que se aplicará posteriormente, o sea, conocer
quiénes integran su familia en su opinión.
2.1.4 Relación adolescente-comunidad
A la interrelación del adolescente con su comunidad, los distintos autores consultados
dedican escasos epígrafes. La atención de éstos se centra en las interrelaciones del
adolescente con el grupo y con la familia en cuanto a las posibilidades de influencia en la
formación de la personalidad de éste. Si bien los contextos familiar y grupal implican el
condicionamiento, en gran medida, del funcionamiento de la personalidad del sujeto, no
podemos obviar la influencia que sobre éste ejercen también los diferentes miembros de
la comunidad en la que vive.
Con el desarrollo de la persona, se amplía el número de contextos con los que se
relaciona y aquellos que ya constituían objetos de su interacción, varían, variación que
está dada por los nuevos tipos de comunicación y actividad en las que se ve insertado.
Para el adolescente se incrementa, de manera ostensible, el tiempo que pasa fuera del
seno familiar y de la institución escolar, pues comienza a relacionarse con otras personas
a través de nuevas formas de comunicación y actividad, en virtud de los nuevos
deberes asumidos tanto con la familia como con la escuela, así como por los derechos
que ahora reclama en función de su recién estrenada independencia. Estas nuevas
actividades en las que se inserta el adolescente están referidas al trabajo socialmente útil,
a las tareas domésticas que debe resolver fuera del hogar (hacer compras), asistencia a
clubes de interés científico-técnico (club de computación), asociaciones culturales (casas
de cultura), etc.
En estas condiciones el adolescente establece, de manera directa o indirecta, relaciones
con otras personas, de modo tal que su personalidad estará sujeta a esta contingencia
contextual específica a través de las diversas funciones en que ella se expresa.
En las investigaciones dedicadas a indagar qué influencia ejercen los adultos fuera del
contexto familiar y escolar se ha demostrado que los adolescentes se sienten
especialmente atraídos por los jóvenes adultos de su comunidad. Los datos que en este
sentido aportan los psicólogos norteamericanos R.Havighurst y A. Rieglr centran su
atención en que los adolescentes de la muestra, comprendidos en la edad de 16 años
dentro de un grupo de 100, deseaban parecerse a aquellos miembros de la comunidad
que les resultaban más interesantes, dentro de los cuales se seleccionaban a las
personas comprendidas en el intervalo de 20 a 29 años, seguidos de aquellas que se
incluían en los de 30-39, siendo las menos seleccionadas aquellas que pertenencían al
grupo de más de 50 años y menos de 20. Los adolescentes le otorgaban a estos adultos
jóvenes, cualidades tales como: amistosos, responsables y muy útiles para ellos. Las
causas de esta selección no sólo se inferían de la comunidad de intereses, pues como
bien puede suponerse, los intereses suelen ser más comunes en la misma medida en que
las personas estuviesen más cercanas a ellos por su edad (menos de 20). Sin embargo,
el hecho de que las posibilidades de ayuda estuvieran centradas en los adultos jóvenes
nos hace pensar en algo que señalara I.S.Kon sobre la base de los estudios desplegados
por M.Mead, conocida antropóloga, en los que se destaca que "la aceleración del
desarrollo técnico y social hace deficiente el apoyo en la experiencia de las actuales
generaciones, por eso en la época actual la cultura traslada el centro de gravedad del
pasado al presente. Esto significa una orientación ya no tanto hacia los mayores, como
hacia los contemporáneos, semejantes en edad y posición"(30).
De esto inferimos el valor creciente que adquieren los grupos juveniles para el
adolescente. La aparición de una "cultura juvenil especial" - considerada así por I.S.Kon -
25
está orientada hacia el futuro, pues el ritmo de desarrollo es tan rápido que la experiencia
pasada ya sólo no es suficiente, sino que a veces obstaculiza.
No negamos el papel de la experiencia socio-cultural en la actuación del adolescente,
siempre que esta experiencia le brinde las condiciones propicias para que éste pueda
valorar, por sí mismo, las tendencias del desarrollo y resolver de manera responsable sus
propias contradicciones.
La delimitación espacial de la población en un territorio no es suficiente para crear
sentimientos de pertenencia hacia ésta. Las expectativas principales de las personas, en
este caso del adolescente, han de verse satisfechas en los marcos de su comunidad, lo
cual puede constituir una de las condiciones que favorezcan la aparición de tales
sentimientos en ellos. La programación de actividades lo suficientemente interesantes
para esta edad, con objetivos claramente propuestos, así como la planificación de tareas
comunes precisas, puede propiciar la interacción necesaria de sus miembros.
¿Qué ocurre en la comunidad donde vive y crece el adolescente cubano actual?, ¿qué
tipo de interacción predomina entre los miembros de la comunidad, en la cual se inserta el
adolescente por nosotros seleccionado para su estudio?,¿cómo se parcializa éste hacia
los integrantes de su comunidad?
La respuesta a estas preguntas requerían de una exploración instrumental investigativa
que describiremos a continuación.
Decidimos emplear en la ejecución investigativa procedimientos metodológicos similares a
los utilizados por nosotros para el estudio de la familia, al igual que una hipótesis de
trabajo semejante a las que nos guiara en el caso de ésta. La suposición formulada ahora
hacía depender el sentido personal que para el adolescente cobra su comunidad de las
interrelaciones personales que establecen los miembros de ésta con él.
De aquí que aplicáramos la técnica de la entrevista para determinar el grado de
conocimiento que tienen los miembros de la comunidad donde residen los adolescentes
seleccionados acerca de las interrelaciones que han tenido lugar entre los sujetos
implicados. Por otra parte, el hecho mismo de poseer esta información revela la existencia
de una confianza suficiente entre los miembros de la comunidad.
La entrevista sería aplicada a varios vecinos del lugar de residencia del adolescente.
Entre los entrevistados se encontraban coetáneos y adultos jóvenes y de mayor edad,
algunos de los cuales dirigían o eran miembros de la organización de masas que aúna a
la mayoría de los vecinos mayores de 14 años (Comité de Defensa de la Revolución) y
miembros del Consejo de Vecinos.
Nuestro segundo paso consistió en indagar el grado de conocimiento que poseen
algunos de los miembros de la comunidad acerca del adolescente estudiado.
Permítasenos una pequeña disgresión. Dentro del concepto comunidad, limitamos
aquellos miembros que se agrupan sólo hasta el nivel de cuadra.
Las preguntas pertinentes a la entrevista diseñada iban dirigidas a la exploración de los
intereses del adolescente, sus aspiraciones, interrelaciones con otras personas, grado de
cooperación del adolescente con su comunidad, situación familiar y escolar, tributarias a
demandar asistencia social por parte de la comunidad, tipos de actividades que se
ofrecen a los adolescentes y jóvenes por la comunidad y, en el caso de ser éstas
planificadas, qué participación tiene nuestro adolescente en éstas.
EL tercer paso apuntaría a la correlación entre la información obtenida a través de la
entrevista con aquella que tenemos como resultado de la aplicación de la escala
valorativa, esta vez en función de los adolescentes seleccionados para identificar las
peculiaridades de la parcialización de éstos hacia su comunidad. Emplearíamos la misma
26
escala que utilizamos para el estudio de los restantes contextos de actuación del
adolescente. La frase formulada fue: "La gente del barrio es ...". Utilizamos esta frase en
lugar de "La comunidad", porque esta última no se halla en el campo semántico del
adolescente y, por lo tanto, no es funcionalmente activa en su lenguaje. Generalmente se
utiliza el concepto "barrio" para identificar a los vecinos de su localidad.
Luego, procedimos a estudiar la influencia de la comunidad en el desarrollo de las
funciones de la personalidad del adolescente y, al mismo tiempo, se realizaría un examen
comparativo con el resto de los contextos de actuación analizados: profesor-guía, grupo
escolar y familia.
4.2 Análisis de los resultados
En virtud de las posibilidades que nos ofreció el uso de un mismo tipo de escala valorativa
en el análisis del sentido personal que para el adolescente adquiere cada uno de los
contextos estudiados, pudimos examinar comparativamente los datos obtenidos, luego del
procesamiento de estos instrumentos.
Cada uno de estos contextos puede compararse entre sí, para todas y cada una de las
funciones de la personalidad, y se ordenan partiendo del valor máximo hasta el mínimo,
conferido por cada sujeto.
De esta forma,pretendimos realizar un estudio individualizado o idiográfico que consistió
en registrar cuántos sujetos le conferían a la familia, digamos, el primer lugar con relación
a esta función, así como el resto de los lugares que ocupa el contexto para ésta y todas
las funciones restantes. Este procesamiento resulta representativo del valor otorgado por
cada sujeto a los aspectos examinados. Aunque no prescindimos del procesamiento
estadístico, éste no fue aplicado para hallar la representatividad grupal.
Los resultados que se exponen a continuación se obtuvieron mediante la ejecución del
procesamiento aludido.
PARA LOS ADOLESCENTES:
OM ES EM EC IE E.Meta
Sentido
personal
1ro Familia Familia Familia Familia Familia Familia
2do Grupo Grupo Profesor Grupo Grupo Grupo
3ro Profesor Profesor Grupo Profesor Profesor Profesor
4to Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad
LEYENDA
O.M. *** Orientación motivacional
E.S. *** Estado de Satisfacción
E.M. *** Expectativa Motivacional
E.C. *** Estado Cognitivo
I.E. *** Instrumentación Ejecutora
27
E.M. *** Estado Metacognitivo
PARA LOS JOVENES:
OM ES EM EC IE E.Meta
Sentido
personal
1ro Familia Familia Familia Familia Familia Familia
2do Grupo Grupo Profesor Grupo Grupo Grupo
3ro Profesor Profesor Grupo Profesor Profesor Profesor
4to Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad Comunidad
Como se hace notar, el primer lugar de incidencia recae sobre la familia, tanto en el caso
de los adolescentes como de los jóvenes.
Los datos obtenidos nos situaban de nuevo ante la contradicción ya señalada, a saber,
entre el sentido personal que para el adolescente adquiere su grupo de coetáneos, según
las referencias bibliográficas estudiadas, y el desplazamiento de éste por el interés del
adolescente hacia su familia, según nuestra investigación. Cabría entonces preguntarse,
¿cómo explicar el sentido personal que para el adolescente cobra su familia en el
desarrollo de las funciones de su personalidad?
Los adolescentes se sienten más movilizados hacia la actuación con la familia, más
satisfechos con ésta; la presentan como modelo al que quisieran parecerse y además
consideran que es precisamente la familia la que contribuye, en mayor medida, al
desarrollo de sus conocimientos, habilidades y al autoconocimiento con respecto a otros
contextos.
Estas conclusiones teóricas coinciden con las de otros investigadores, tanto en la
necesidad que poseen los adolescentes de que sus padres los comprendan, como en el
hecho de sentirse más tranquilos y seguros bajo la tutela de éstos.
Si bien los trabajos de L.I.Bozhovich y otros reflejan una realidad que no podemos negar,
pues para el adolescente su grupo constituye una fuente importante de vivencias y con él
se siente comprometido, dependiendo muchas veces su estado de satisfacción del status
grupal alcanzado, somos del criterio de que las verdaderas causas que generan este
comportamiento no están en las motivaciones fundamentales del adolescente. La causa
principal de su comportamiento puede inferirse de la siguiente expresión de
A.V.Petrovsky, aunque no es consecuente con ella: "Cuanto más desafortunadas son las
relaciones del adolescente y los adultos, mayor es el lugar que en su vida ocupa el trato
con los compañeros y más fuerte la influencia que éstos ejercen sobre él"(31). Algunos
autores son partidarios de que cuando la actuación del adolescente con su familia es
plenamente satisfactoria, cuando su interacción está matizada por la comprensión y el
respeto mutuo, rara vez el adolescente tiende a buscar en otros contextos lo que puede
encontrar en ella.
Eatswood Atwater, reconocido autor norteamericano, en su libro "Adolescence"
(Adolescencia), afirma: "Cuando los adolescentes llegan a estar indebidamente
28
influenciados por sus compañeros, es más probable que se deba a alguna carencia en la
relación padre-adolescente que a que se sientan más atraídos por sus compañeros"(32).
En un cuestionario sobre sexualidad, adaptado y aplicado por nosotros a la muestra de
adolescentes seleccionada, incluimos la pregunta: ¿A quién te acercarías si necesitaras
consultara alguien sobre un problema o una preocupación de índole sexual o amorosa?,
¿por qué? En el procesamiento de la información, constatamos que el 92% de la muestra
afirma que se acercaría a sus padres. Jerárquicamente, en el primer lugar aparece la
figura materna; en un segundo lugar, ambos padres, y, finalmente, otro familiar (tíos,
primos, hermanos). Las razones de esta selección se focalizan en la experiencia que
poseen sus padres, en las posibilidades de una mejor comprensión a sus problemas y
en la confianza que han depositado en ellos. Es oportuno destacar que la figura materna
no sólo fue elegida por adolescentes del sexo femenino, sino también por los varones,
indicándonos con ello el importante papel que desempeña la mujer en el seno familiar,
sobre todo por las funciones que socialmente son confiadas a ella en la atención y
cuidado de los hijos, como resultado de la educación sexista que impera en nuestra
sociedad.
El 2.8% restante de la muestra mencionada abocó sus preferencias a un profesor y a un
amigo de mayor edad. En cuanto al adolescente que selecciona al amigo por el indicador
establecido, pudimos verificar que presenta serios conflictos en su hogar, traducidos en el
abandono y la despreocupación de la madre divorciada por el hijo, todo lo cual confirmó
nuestro presupuesto teórico.
Semejantes resultados fueron obtenidos al investigar el ideal comunicativo en los
adolescentes cubanos (G.Roloff, 1992).
En esta investigación resultó significativo el hecho de que los adolescentes estudiados
tenían como ideal comunicativo a sus padres. Paradójicamente, a pesar de sentirse
incomprendidos por los adultos, acudían a sus padres a contarles sus problemas y no a
sus coetáneos. La explicación de este proceder el autor la hace depender del hecho de
que los adolescentes se sienten indefensos para hacerle frente a sus problemas y darle
una explicación, por eso acuden al adulto en busca de ayuda y seguridad. Conocen que
sus compañeros no están preparados para resolver las situaciones complejas que pueden
presentárseles.
La conclusión principal que se infiere de esta investigación está dada en la búsqueda, por
los adolescentes, de la persona que materializa su ideal comunicativo en el marco familiar
y fundamentalmente adulto, como consecuencia del conocimiento superficial y escaso
que ellos poseen sobre las personas que le rodean, unido a la desconfianza, a la idea de
la inexperiencia y de la incapacidad de sus coetáneos.
Consultando los resultados de otros autores (J.Román y G. Musitu) con respecto a la
armonía familiar en una muestra de adolescentes españoles, se detectó una disminución
del prestigio de los padres ante éstos a partir de las posibilidades de ampliar sus
contactos con el grupo de compañeros. Estos autores destacan como causa de la ruptura
de los adolescentes con la sumisión familiar "el hecho de que empiecen a pensar por sí
mismos, lo cual supone una extraordinaria perturbación en el campo de las relaciones
familiares pues van a comenzar a opinar de un modo distinto a sus progenitores, y lo que
es peor, a descubrir las contradicciones, los defectos, las equivocaciones de éstos..."(33).
Estas conclusiones nos hicieron reflexionar en torno al problema de la autonomía con
respecto a la familia en nuestros adolescentes y jóvenes en relación con las
posibilidades que éstos poseen de autodeterminar su actuación. ¿Hasta qué punto, en
estas edades, se es capaz de opinar con criterio propio y defender estasopiniones en
cualquier situación?
29
Los resultados obtenidos por nosotros apuntan a que la actuación de nuestros
adolescentes y jóvenes se caracteriza por ser reaccionante o dependiente con respecto a
los diferentes contextos y en particular, con respecto a la familia.
Por otro lado, ¿el grupo al que pertenecen nuestros adolescentes y jóvenes puede
satisfacer la necesidad de recompensa de ellos y brindar los modelos de actuación con
respecto a ciertas características o cualidades no encontradas en los adultos?
Los resultados sobre el sentido personal otorgado al grupo por el adolescente y el joven,
dan respuesta a esta interrogante, a partir de la posición poco favorable que ocupa este
contexto, en comparación con los restantes, idea que retomaremos más adelante.
De ningún modo pudiéramos obviar en nuestro análisis la influencia del actual período de
crisis económica que atraviesa nuestro país, pues estos factores son condicionantes de
una dinámica social particular, tal como se evidencia en estudios realizados por el
Departamento de Estructura y Política Social del Ministerio de Ciencia, Técnica y Medio
Ambiente acerca de las estrategias familiares de enfrentamiento al ajuste actual. Estos
estudios revelan que se ha potenciado el papel de la familia en la búsqueda de soluciones
a las situaciones de conflicto "desplazándose una buena parte de las actividades vitales
del individuo hacia la esfera doméstico familiar para satisfacer una amplia gama de
necesidades de sus miembros, sin el nivel de apoyo social con que contaba antes"(34).
Esta situación nos lleva a considerar la influencia que ejercen las actuales estrategias
familiares para elevar los ingresos económicos en la actuación de nuestros adolescentes
y jóvenes.
En resumen, los factores que pueden dar respuesta a la aparente contradicción,
presentada desde el inicio, entre el sentido personal que, para los adolescentes y los
jóvenes cubanos, cobra la familia y la significación conferida por éstos al grupo de
coetáneos, podemos sistematizarlos en tres, fundamentalmente:
a) La repercusión en la vida familiar y social de la situación económica actual por la que
atraviesa el país, lo cual ha implicado cambios significativos en la dinámica de las
interrelaciones sociales.
b) Las limitadas posibilidades de autodeterminar su actuación por parte de nuestros
adolescentes y jóvenes, lo cual impide que puedan ejercer su autonomía con respecto a
la familia. Esto está condicionado, en primer lugar, por el autoritarismo de los padres en
la comunicación con sus hijos y, en segundo lugar, por los limitados recursos cognitivo-
instrumentales de estos últimos, lo cual acentúa la dependencia de éstos de su familia
en la búsqueda de soluciones a sus problemas.
c) Los valores que prevalecen en el grupo escolar que atentan contra la vida en
colectivo, así como la imposibilidad de satisfacer sus principales expectativas.
Por otra parte, con la aplicación del coeficiente de correlación de rangos de Spearman,
determinamos el grado de correspondencia entre ambos grupos (adolescentes y jóvenes),
entendiendo operacionalmente por adolescentes los alumnos de la segunda enseñanza
(secundaria básica y preuniversitario) estudiados, y por jóvenes, los estudiantes de
primer año de las carreras pedagógicas (aquí estamos condicionalmente aceptando el
criterio de edad cronológica y nivel escolar, como criterios referenciales para el análisis
aunque éstos no nos permitan diferenciar, por sí mismos, la edad psicológica de ambos
grupos como hemos expuesto en los capítulos tratados con anterioridad. Se corroboró
que si bien, tanto para los adolescentes como para los jóvenes, la familia ocupaba el
primer lugar por el sentido personal, los valores otorgados de acuerdo con las funciones
se comportaban del siguiente modo:
30
Adolescentes
OM ES EM EC IE E. Meta
6 6.4 6 6.9 5.6 5.8
(3) (2) (4) (1) (6) (5)
Jóvenes
OM ES EM EC IE E. Meta
6 5.3 5.8 5.6 5.4 6.1
(2) (6) (3) (4) (5) (1)
Para el procesamiento estadístico,ordenamos los lugares partiendo del máximo valor
otorgado (mayor sentido personal) hasta el mínimo (menor sentido personal) con respecto
a todas las funciones de la personalidad. Volcados los valores en una tabla, podemos
obtener:
_______________________________________
A J di di
_______________________________________
OM 3 2 1 1
ES 2 6 -4 16
EM 4 3 1 1
EC 1 4 -3 9
IE 6 5 1 1
EMet. 5 1 4 16
________________________________________
di = 44,
en donde di nos da una idea de cuán estrecha es la relación entre los puntajes que
abordan con respecto al grupo de adolescentes y jóvenes.
Aplicando la fórmula de Spearman para el coeficiente de correlación, obtenemos:
2 di
r = 1 - 6 ________________
N - N
Sustituyendo,
(44)
r = 1 - 6 _______________
(6) - 6
r = - 0,25.
Este valor resulta no significativo, lo cual indica que no existe correlación entre los valores
otorgados a cada función por el grupo de adolescentes y los dados por el grupo de
31
jóvenes. Es decir, que para los adolescentes, la familia no tiene la misma trascendencia
para el desarrollo de su personalidad que para el joven.
En el caso del adolescente, la familia cumple, según los valores que establece, una
función fundamentalmente cognoscitiva (6.9 de 7 posibles). Para el joven, la familia
desempeña una función predominantemente metacognitiva (6.1).
Pensamos que esto se debe a que, en el caso del adolescente, la familia trata de dirigir
su actuación en función de la experiencia que ella tiene y que él todavía no acumula. Se
puede escuchar la expresión que generalmente pronuncian los padres de hijos
adolescentes: "Yo soy quien sabe lo que tú tienes que hacer", "Todavía no tienes edad
para saber qué es lo que te conviene o no", y quedará explícita la subordinación enfática
del adolescente en el seno familiar. Así es como utiliza el padre su influencia para exigir
cierta obediencia en el cumplimiento de determinadas tareas, ocupaciones y modos de
actuación, por lo que la imagen de la familia, como entidad omnisapiente, se debe a las
posibilidades limitadas que tiene el adolescente en el campo de sus conocimientos y
habilidades, por lo que necesitaría a la familia para esclarecer determinados fenómenos,
acontecimientos o solicitar algún consejo de cómo debe conducirse.
Queda explícito, a través de lo expuesto, que por la influencia sobre el desarrollo de sus
conocimientos, la familia es valorada por el adolescente, incluso, por encima de la gestión
del profesor, al que la opinión social tiende a atribuirle el mayor peso en el desarrollo de
las funciones cognitivas de sus alumnos.
El joven, por su parte, se ve favorecido por la familia, al ésta concederle un mayor espacio
para la autodeterminación de su actuación y, al mismo tiempo, le exige por ello. De modo
que para la familia el joven debe asumir determinadas responsabilidades que requieren
cierta independencia. Por lo visto, el desarrollo de la función cognitiva por la influencia
familiar que predominaba en la adolescencia es reemplazada por el conocimiento de sí
como experiencia fundamental trasmitida para el joven. "Tú debes tomar la decisión por ti
mismo", "Piensa bien cómo debes resolver el problema", son expresiones que emplea la
familia para incentivar la independiencia y la responsabilidad en los jóvenes, lo cual es
reflejado por éstos en sus valoraciones.
Es útil destacar que los valores otorgados por el adolescente a su familia son algo
superiores que los que el joven le da. Esto apunta a la criticidad de las valoraciones de los
contextos que le rodean, incluida su familia.
Sin embargo, ¿cómo se comporta realmente la interacción de la familia con el
adolescente?, ¿conoce y comprende verdaderamente la familia las necesidades y los
principales intereses de sus hijos?, ¿condiciona la autoridad empleada el sentido personal
que para el adolescente y el joven ha de adquirir su familia?, ¿qué tipos de actividades
realizan en conjunto?
Si bien el adolescente desea que su familia lo dirija y oriente, en la investigación
comprobamos que ésta no está lo suficientemente preparada para satisfacer las
exigencias de esta edad psicológica, ni sus expectativas. Se manifiesta un
desconocimiento general sobre lo que en verdad interesa a su hijo, la información que la
familia posee acerca de aspectos importantes de la vida del adolescente y del joven,
como lo es el conocimiento sobre la sexualidad humana, es ínfima o inexistente; tampoco
existe un fundamento pedagógico sobre los métodos educativos que emplean. Todos
hacían referencia al método del estímulo o la sanción (no dejarlos salir solos, no
permitirles ver la televisión, hacerles regalos si sacan buenas notas, etc.), poniéndose en
ellos de manifiesto un estilo autoritario de interrelación con sus hijos.
La imposibilidad de establecer interrelaciones plenas con su familia se debe a que
prevalecen en el seno de ella esquemas rígidos de autoridad y subordinación a las
32
exigencias de los padres o, por otro lado, la despreocupación y la apatía en la relación
misma. La actuación del adolescente con su familia tiene lugar, generalmente, dentro de
los límites del hogar y no fuera de éste.
Esto debe constituir una llamada de alerta en torno a la preparación de la familia con
respecto a la orientación de sus hijos, con el fin de elevar la efectividad del
funcionamiento integral de la personalidad de éstos.
Hasta aquí hemos ofrecido una caracterización de la actuación del adolescente y su
estudio comparativo con la actuación del joven en el contexto familiar. Si bien
comenzamos con la identificación de las causas que originan el comportamiento de éstos
en el contexto del grupo escolar, es lícito determinar qué ocurre en el grupo de
adolescentes y jóvenes a partir de los parámetros que se toman como puntos
referenciales.
Con el procesamiento de los datos de la escala valorativa, como se pudo verificar en la
tabla #1, el grupo escolar ocupa para el adolescente el segundo lugar en cuanto al
sentido que cobra su influencia en el desarrollo de todas las funciones de la personalidad,
con excepción del sostenimiento de su actuación en el grupo, el cual responde al estado
de satisfacción que siente con relación a éste.
Debemos retomar las amplias posibilidades que le brinda el grupo escolar al adolescente,
en el sentido de poder establecer relaciones a través de las diferentes actividades que,
muchas veces, no se circunscriben al aula, sino que trascienden los marcos de la escuela
y llegan a consolidarse en grupos no formales. El grupo escolar predominantemente se
traslada, en el caso del joven, para el cuarto lugar, con excepción de las funciones
movilizativa y metacognitiva que ocupan el tercer lugar. Es evidente cómo el grupo va
perdiendo sentido personal para el joven.
Si en las referencias de Bozhovich, las posiciones desde las cuales los adolescentes
enfocan la escuela y todo lo articulado con ella, difieren de las de los jóvenes, centrados
en los problemas de su profesión. I.S.Kon señala que "el nivel de vida colectivo de los
alumnos de los últimos grados es considerablemente más elevado que en los
adolescentes. Ante todo se eleva el nivel social de los objetivos y se enriquece el
contenido de la actividad conjunta que constituye el eje de la vida colectiva"(35).
Tomando en consideración estas ideas, ¿cómo es posible que, para nuestros jóvenes, el
grupo escolar tenga un menor sentido personal que para nuestros adolescentes?
Pudiéramos explicar este fenómeno como un proceso natural del creciente interés que
adquiere el joven por su profesión, con lo que desplaza a un segundo plano otros tipos de
actuación en el contexto escolar. Sin embargo, teniendo en cuenta los aspectos cognitivos
e instrumentales, el grupo escolar se convierte en blanco de la interrelación que tiene
lugar en la actividad de estudio, aunque tampoco estas funciones son valoradas como
relevantes en lo que aporta, para el joven, su grupo. De aquí que, en sentido general, la
influencia que ejerce el grupo en los estudiantes de primer año de las carreras
pedagógicas examinadas, es poca.
De repente, pudiera formularse, como hipótesis, que en la medida en que el joven se
acerca a la adultez (por su edad cronológica y su riqueza experiencial), necesita menos
del grupo de coetáneos y de la interrelación con éstos. Ya.L.Kolominsky plantea que, en
el grupo de jóvenes, tienden a predominar altos valores morales y la elección de
compañeros se realiza en función de sus cualidades morales más relevantes, no
ocurriendo así en la adolescencia, en el cual la selección de los compañeros tiene lugar
sobre la base de sus atributos físicos, intelectuales, etc. Según datos de B.N.Volkov "...los
alumnos de décimo grado más que todo valoran las cualidades de la personalidad que se
manifiestan en la comunicación y en la interacción con sus compañeros: la honradez y la
33
disposición para ayudar en los momentos difíciles de la vida"(36). Estas ideas nos
abocan a pensar que de lo que se trata es del predominio de normas y valores que, lejos
de tender a cohesionar al grupo, lejos de promover la adopción de propósitos y
expectativas en las que esté presente el grupo y que, al mismo tiempo, satisfaga sus
principales necesidades vinculadas con los tipos fundamentales de actividad que pueden
favorecer la mencionada cohesión, tienden a subdividirlos por intereses muy individuales.
Semejantes resultados fueron obtenidos por nosotros en una investigación realizada, en
1983, con estudiantes de la escuela vocacional "V.I.Lenin". Se investigó la actitud hacia
el trabajo de estos estudiantes en correlación con el desarrollo alcanzado por su grupo,
pudiéndose comprobar que, debido a un bajo desarrollo grupal, no existía homogeneidad
de intereses hacia el trabajo y, por lo tanto, la actitud hacia éste no era la mejor. Al
compararse los grupos de séptimo grado con los de décimo segundo grado, se comprobó
que el desarrollo grupal de éste último grado era inferior al de séptimo, siendo su actitud
hacia el trabajo bastante mala. En estos resultados incidía la falta de unidad en las
valoraciones y los criterios del grupo hacia aspectos significativos de la vida de éste, lo
que indicaba falta de cohesión grupal.
En aquella ocasión ya se detectaban deficiencias en la influencia educativa que debía
ejercer la institución, sobre los grupos de estudiantes, mediante las actividades
productivas, en este caso.
Nuestros actuales estudios no estuvieron encaminados a determinar los valores que
preponderamente funcionan en nuestros grupos de jóvenes. Sin embargo, el estudio
comparativo que a continuación explicamos es un indicador de que los valores hacia el
grupo y su posición dentro del mismo no son diferentes entre las edades comprendidas.
La comparación entre ambos grupos etáreos, teniendo como criterio comparativo la
valoración del ordenamiento de las funciones de la personalidad que el grupo contribuye a
desarrollar, demuestró que existe correlación entre los valores otorgados a cada función
por los adolescentes y los establecidos por los jóvenes hacia el grupo escolar. Ello
subraya que para el adolescente y el joven el grupo tiene una influencia similar en el
desarrollo de las funciones de su personalidad.
El grupo tiene, para adolescentes y jóvenes, valores similares con respecto al desarrollo
de la función cognitiva da la personalidad (ni contribuye a su desarrollo ni lo entorpece),
y metacognitiva (contribuye más de lo que lo entorpece) en la dirección de su actuación.
El grupo no constituye un modelo a seguir, sobre todo para el joven y, en cuanto al nivel
de satisfacción que sienten con respecto al grupo, no se encuentran ni satisfechos ni
insatisfechos. Para los adolescentes, el grupo cumple, como ha de notarse, una función
fundamentalmente movilizativa, es decir, se sienten bastante motivados por el grupo
aunque sus expectativas, necesidades afectivas, cognitivas e instrumentales no se vean
lo suficientemente satisfechas en la actuación con éste. Para el joven, el grupo cumple
una función, predominantemente, metacognitiva, aunque los valores otorgados a esta
función, si bien son superiores al resto, quedan en el nivel de lo contradictorio con
tendencia a lo positivo.
Como ha de observarse, los valores otorgados a cada función son relativamente bajos, o
sea, predominan las respuestas con un valor contradictorio (ni desarrolla ni entorpece),
sobre todo en el joven. En los adolescentes, existe la tendencia a hacer positivos los
valores, aunque no como en el caso referido al contexto familiar.
En resumen, el grupo para nuestros adolescentes y jóvenes no desempeña una influencia
educativa sobre el desarrollo de su personalidad. Por el contrario, en la medida en que
aumentan los grados, el grupo va perdiendo sentido para los jóvenes.
34
Es necesario que la institución escolar abogue explícitamente por la consecución de una
mayor cohesión grupal sobre la base de la valoración de normas realmente significativas
que apunten al desarrollo de estas edades evolutivas y no sean impuestas desde fuera,
con independencia de que persigan justos valores sociales. Si no se centran en las
propias expectativas que, sobre el grupo, ha proyectado el adolescente y el joven no se
orientarán a los objetivos que de algún modo son ajenos a éstos.
¿Qué es lo que ocurre entonces con el profesor en el contexto escolar?, ¿qué otro
elemento podemos introducir en el análisis de lo que está sucediendo en este contexto?
A partir de los resultados obtenidos con la aplicación de la escala valorativa, focalizada
en el profesor-guía, el profesor ocupa el tercer lugar, en el caso del adolescente, con
excepción de la función referida al grado de satisfacción que siente hacia éste, el cual
aparece en un segundo lugar, por encima del grado de satisfacción que siente por su
grupo.
En el inicio de este capítulo se hace mención a la situación peculiar que predomina en la
actuación del adolescente con respecto a sus profesores. Como expresáramos en el
análisis de lo que ocurre con la familia, el comportamiento del adolescente no se debe a
una hipercriticidad hacia sus profesores, sino a las limitaciones que subyacen en la
interrelación entre unos y otros.
En estudios realizados por el Ministerio de Educación sobre la labor de los profesores-
guías en la enseñanza media, se destaca la falta de interés, de dedicación y dominio de
los profesores de su gestión como profesor-guía y, por lo tanto, como orientadores del
grupo de adolescentes, constituyendo estas las principales dificultades en su trabajo, así
como la falta de experiencias en su labor, ausencias de planes concretos, no participación
de todos los profesores en el análisis del trabajo docente de los alumnos, así como
interrelaciones deficientes con el resto de los profesores del grupo.
Todo esto da lugar a serias dificultades en la relación profesor-adolescente. Esto se hace
extremadamente evidente en los resultados obtenidos por nosotros en la entrevista
realizada a los profesores guías de los grupos de adolescentes investigados. Estos se
centran en el análisis de los problemas de aprendizaje y disciplina del alumno, sin tener
además una idea clara de la estructura sociométrica del grupo en comparación con la
psicométrica, sin poseer un conocimiento lo más aproximado posible acerca de los
intereses, aspiraciones, ideales, información sexual de los estudiantes. Todo esto
confirma nuestra hipótesis de trabajo inicial en la que se expresara que el
desconocimiento, por parte del profesor, de las principales características de la
personalidad de sus estudiantes es expresión de las dificultades en la interrelación que
han de establecer éstos con aquellos. A su vez, estas dificultades dan lugar a que el
adolescente sitúe en tercer lugar al profesor en su escala de sentido personal.
Los resultados en los jóvenes se comportaron de manera diferente.
El profesor-guía ocupa el segundo lugar en la escala de sentido personal, en comparación
con todos los contextos de su actuación para todas las funciones de su personalidad.
Tómese en cuenta que, en el caso de los jóvenes, como ya habíamos referido con
anterioridad, tiene lugar un cierto cambio en la posición asumida con relación a la escuela
y todo lo que con ella se articula, en comparación con el adolescente, lo que no significa
que no existan también dificultades en el trabajo del profesor-guía en la Educación
Superior. En las investigaciones llevadas a cabo por el Centro de Estudios para el
Perfeccionamiento de la Educación Superior, de la Universidad de La Habana en este
sentido, se alude a la falta de continuidad en el trabajo de los profesores-guías, al dejar
de relacionarse con sus respectivos grupos cuando promueven al año siguiente,
insuficiente participación de los profesores en las actividades de los estudiantes, falta de
35
creatividad e iniciativa en la organización de las actividades y deficiente coordinación con
el resto del profesorado.
Por su parte, en opinión de la mitad de los jóvenes estudiados, en varios centros de
educación superior de diferentes países (Alemania, Hungría, etc.) no tenían una idea clara
del contenido de la labor educativa que debe realizar un profesor; la mayoría la
consideraba innecesaria, con el pretexto de que ya éstos eran adultos y sabían qué hacer,
identificando este trabajo con prédicas y sermones. Sin embargo, el 62,4% de los jóvenes,
estudiantes de los institutos superiores pedagógicos, consideraron importante este tipo de
labor, destacando, como significativas, las posibilidades de establecer buenas relaciones
a través de la comunicación con sus profesores. Es posible que estos resultados se
deban a la claridad que aportan las asignaturas del ciclo pedagógico, en las que se
estudian con profundidad estos contenidos.
El hecho de prepararse para su futura labor profesional y la preparación de los
profesores en este nivel de enseñanza, hace que para los jóvenes adquieran una mayor
relevancia para su vida presente y futura, los hechos que explicamos. En nuestro caso, o
sea, para las carreras pedagógicas, se suman otros aspectos a la valoración del profesor
y es la tendencia a tomarlo como modelo en función de sus expectativas profesionales.
Al correlacionar los datos del ordenamiento de las funciones en los adolescentes y en los
jóvenes, obtuvimos que existe correspondencia entre la consideración de las funciones
que cumple, para cada adolescente y para los jóvenes, el profesor guía.
Es de señalar que los adolescentes están más satisfechos con su profesor que con su
grupo, al cumplir la función de movilizarlos y satisfacer sus necesidades. Sin embargo, las
funciones cognitiva e instrumental quedan relegadas con respecto a las primeras. Desde
luego, esto resulta contradictorio, en tanto el profesor ha de percibirse en su función
principal de trasmisor de conocimientos y capacidades para la vida laboral futura.
En el caso de los jóvenes, comparte el primer lugar la función sostenedora de su
actuación con la función fundamentalmente cognitiva. Para ambas funciones, los valores
no son muy altos, aunque tendientes a lo positivo, es decir, el joven se siente más
satisfecho que insatisfecho con su profesor guía, al igual que lo ayuda a poseer
conocimientos más de lo que lo entorpece.
Es importante enfatizar que en el contexto escolar, tanto el grupo como el profesor
cumplen, similares funciones en el desarrollo de la personalidad adolescente y juvenil, lo
que nos hace pensar en que la posición asumida en este contexto no varía
sustancialmente a pesar de ingresar el joven en el centro de estudios superiores.
¿Qué tiene lugar en el contexto comunitario?
En la Tabla #1 puede observarse que la comunidad, considerada a través de "La gente
del barrio", ocupa un cuarto lugar (último), por la influencia que ejerce en el desarrollo de
la personalidad del adolescente, de acuerdo con la valoración que sobre este aspecto
formula él. Al contrastar estos resultados con la entrevista realizada a varias personas
que conforman la barriada donde vive el adolescente, pudimos comprobar que las
personas con cierto nivel de jerarquía dentro de ésta (presidente del consejo de vecinos,
personas con diferentes cargos en las organizaciones de masas de la cuadra, delegado
de Circunscripción, etc.), tienden a ofrecer información limitada a la actitud política del
adolescente y a su familia, así como a su grado de cooperación con las tareas
programadas por las organizaciones de masas: guardias, trabajos voluntarios, etc.
Aportan poco conocimiento sobre cuya base se pudiera realizar una caracterización
psicológica del adolescente o de su familia, o sea, desconocen los intereses, las
aspiraciones y, lo que es mucho más relevante, la situación escolar de esta persona, si ha
36
requerido en alguna ocasión de asistencia psicológica por las instituciones creadas con
ese fin.
Generalmente, la falta de recursos constituye un impedimento, según la opinión de los
vecinos, para la realización de actividades en las que puedan participar los adolescentes
y los jóvenes y, en muchos casos, plantean su inconformidad con las Discotecas y los
inconvenientes que genera (riñas, tumultos, escándalos, etc.). Por el contrario, al ser
entrevistados vecinos en edades cercanas a la de nuestros adolescentes, detectamos que
éstos ofrecen una información más detallada sobre aquellos, justo por la realización de
actividades conjuntas: ir a fiestas, asistir a la misma escuela, conversar de vez en vez,
etc.
De aquí que podamos concluir que existen dificultades en la interrelación entre los adultos
de la comunidad y nuestros adolescentes, expresadas en el desconocimiento de las
peculiaridades que los caracterizan y en el sentido personal declarado por ellos hacia su
comunidad.
Para los jóvenes la comunidad desplaza al grupo escolar, ocupando el tercer lugar para la
mayoría de las funciones de su personalidad (sostenedora, direccional, cognitiva e
instrumental). Tomemos en cuenta que el grupo no se encuentra en situación favorable
según las valoraciones de los jóvenes porque, si bien las valoraciones sobre la comunidad
tienden a ser contradictorias (ni positivas ni negativas), prima en ellos un cierto interés
hacia la misma que no estaba presente en el adolescente.
Inferimos de estos resultados las posibilidades que tiene el joven a volcarse, por su
carácter independiente, más hacia su comunidad, a comenzar a compartir determinados
derechos y deberes por el status social que han adquirido, así como por la posesión de
cierta jerarquía, en algunos casos, dentro de los límites de su comunidad, al ocupar
cargos de dirección en las organizaciones pertinentes. Tal parece como si el adulto le
cediera en la comunidad un lugar al joven, no ocurriendo así con el adolescente.
Si comparamos los resultados obtenidos en cada caso a través de la escala valorativa,
tendríamos que no existe correlación entre la observación de las funciones en
adolescentes y jóvenes para la comunidad.
En el adolescente, existe una tendencia a valorar más positivamente a la comunidad, por
lo que le reporta motivacional y afectivamente, aunque no la tiene como modelo, mientras
que el joven ve en la comunidad una posible fuente de obtención de conocimientos y de
capacitación. Decimos posible porque los valores expresados, como bien puede
observarse, son, en sentido general, francamente contradictorios e, incluso, inferiores a
los otorgados por el adolescente.
En resumen, si realizamos un análisis de las correlaciones entre adolescentes y jóvenes,
sería lícito plantear que existe un cambio de posición del joven hacia su familia y hacia su
comunidad, como consecuencia del cambio que también sufre la interacción generada por
el adulto fuera y dentro de la familia en lo que respecta a responsabilidades por las que se
les exige, a su independencia, al status social que se le concede. En ellos se manifiesta
cierta tendencia a ser más críticos y objetivos en las valoraciones realizadas acerca de los
diferentes contextos expresados en los valores numéricos más bajos de sus respuestas.
Sin embargo, si tomamos como marco de referencia el contexto escolar, las valoraciones
del joven se correlacionan con las del adolescente, lo que indica que no hay un cambio de
posición como escolar en éste. Tal y como habíamos dicho, el cambio se debe al tipo de
interacción que predomina en ambos sujetos de comunicación, en nuestro caso, entre el
joven y el grupo y la que aparece entre el joven y el profesor.
En nuestra experiencia como docentes, se hace marcada la tendencia en los profesores
de nivel superior de apadrinar y disminuir las exigencias al estudiante, lo cual promueve
37
en él actuaciones irresponsables y acomodadas, a pesar de encontrarse en el umbral de
su vida profesional autónoma. Si bien ha sido criticado en múltiples ocasiones este modo
de proceder profesional en el contexto de la enseñanza y el aprendizaje, los profesores
mantienen esta actitud, incluso cuando sabemos que es igualmente inapropiada para el
caso de la adolescencia.
¿En cuáles de estos contextos nos vemos implicados por la interacción con los
adolescentes o los jóvenes? ¿Qué reflexiones generan los resultados obtenidos? ¿Qué
actitudes asumir?
La respuesta está en nosotros mismos.
Métodos y técnicas en la exploración psicológica
38
Autores: Dra.C. Marisela Rodríguez Rebustillo
Dr.C. Rogelio Bermúdez Sarguera
Es nuestro fin, en este artículo, trasmitir al lector las técnicas investigativas de sesgo
psicológico que pueden ser empleadas en la investigación cualitativa para la identificación
de determinadas peculiaridades del sujeto o del grupo que estudiamos, en los diferentes
contextos de actuación. Partimos de la idea del psicólogo alemán Kurt Lewin: “...Sólo es
posible explicar la conducta a partir de las relaciones que se forman entre el individuo y su
ambiente inmediato y concreto en un intervalo de tiempo dado”.
Ante todo, permítasenos hacer algunas precisiones de orden metodológico que tienen un
carácter esencial en la construcción de nuestros instrumentos y que están referidas a los
pasos que establecemos dentro del proceso investigativo que conducen, con elevada
certeza, a la identificación de cualquier fenómeno subjetivo. En las Ciencias Sociales,
hasta el momento, los métodos investigativos se han clasificado en métodos generales y
particulares, atendiendo a la ubicación del cuerpo metodológico de ésta con respecto a
otras ciencias. Según esta clasificación, la observación y el experimento se ubican dentro
de los métodos generales, por ser usados por el resto de las ciencias, mientras que la
entrevista y la encuesta, por citar solo dos ejemplos serían métodos particulares de las
ciencias sociales. Ahora bien, a nuestro juicio, desde el punto de vista funcional, es decir,
en dependencia de la función que el investigador le adjudica al método, éstos pueden
agruparse en: métodos centrados en la gestión del investigador y los centrados en la
gestión del sujeto investigado (Esquema # 2).
Cuando el sujeto que se estudia no se percata de que está siendo investigado, el registro
de la información depende por entero del investigador y, por lo tanto, estamos hablando
del método que se centra en la gestión del investigador, dentro del cual se inserta la
observación. Cuando el sujeto participa en conjunción con el investigador nos referimos
al método centrado en la gestión del sujeto investigado, dentro de los que se incluye la
mayoría de las técnicas psicológicas.
En la investigación social, al esbozar los procedimientos concernientes a la ejecución de
la identificación de los fenómenos subjetivos, es necesario estructurarlos de la forma
siguiente:
Selección de la técnica por parte del investigador
Adecuación de la técnica y elaboración del instrumento
Aplicación del instrumento de investigación
Procesamiento de los resultados obtenidos
Interpretación de los resultados que se obtienen.
Antes de explicar el contenido de cada uno de estos procedimientos, permítasenos una
pequeña aclaración.
Todo método, como acción, de carácter investigativo o no, está constituido por
determinados procedimientos o técnicas que, como operaciones, viabilizan al método. Las
técnicas constituyen operaciones que tienen lugar a través de un sistema de
instrumentos, identificados con las condiciones personales con las que el investigador
cuenta para la ejecución de su investigación.
Si lo dicho hasta aquí lo reflejáramos en una estructura dada, entonces los instrumentos
estarían subordinados a las técnicas pertinentes, mientras que éstas lo harían al método
correspondiente (Esquema #1).
39
M ÉT O D O
TÉCNICAS
INSTRUMENTOS
Esquema #1
El método abarca un conjunto de técnicas que poseen un objetivo similar y a partir de
estas el investigador confecciona sus instrumentos
Analicemos, a continuación, los procedimientos que con anterioridad se mencionan para
la identificación de un fenómeno subjetivo.
Selección de la técnica por parte del investigador
Para la selección de una técnica debemos cumplir con un principio metodológico, cuya
relevancia está dada en la consistencia interna, la cual se traduce en la doble
subordinación de ésta. Por una parte, la técnica elegida debe responder al objetivo
específico o finalidad para la cual ha sido creada y, por otra, la técnica debe subordinarse
al objetivo que se persigue con la investigación misma que puede coincidir o no con el
objetivo específico del método. La labor del investigador al seleccionar el método ha de
centrarse en hacer corresponder ambos objetivos o finalidades.
Adecuación de la técnica y creación del instrumento
Una vez que la técnica seleccionada por nosotros ha sido la más conveniente por su
congruencia con el propósito adoptado, debemos adecuarla a la persona a quien se le va
a aplicar, lo cual ha de traducirse, en términos rigurosamente psicológicos, en la
personalización de la técnica correspondiente. La técnica será más objetiva en tanto
mejor nos revele la subjetividad de la persona que se estudia con ella. La tarea del
investigador, en este caso, está dada en modelar de la mejor forma posible la técnica en
relación con el sujeto investigado, para lo cual elabora un instrumento a partir de esta
modelación, en función de las variables que se propone estudiar.
Por ejemplo, para que la entrevista como técnica nos permita la obtención de la mayor
cantidad de información significativamente relevante acerca del sujeto de investigación,
ésta deberá tomar en cuenta, en su estructuración como instrumento, las características
personales y contextuales que determinarán uno u otro procedimiento a seguir.
Aplicación del instrumento de investigación
La trascendencia de este procedimiento consiste en que la construcción del instrumento
implica determinadas condiciones o requisitos que han de tomarse en consideración para
garantizar resultados confiables.
Procesamiento de los resultados obtenidos
La recopilación de la información con la técnica utilizada aboca a este próximo paso. El
procesamiento debe combinar el análisis cualitativo, es decir, clínico, ideográfico,
40
individual, para no perder de vista al sujeto como ente singular y el análisis cuantitativo,
estadístico, grupal, nomotético, que permite generalizar los resultados que se obtienen en
dependencia de la función como fenómeno que desea estudiar. Hay que subrayar que
una cosa es estudiar al sujeto y otra estudiar la función; la representatividad científica
está allí donde se halla la esencia del fenómeno.
Interpretación de los resultados que se obtienen
En este último paso se procede a interpretar los datos que se obtienen partiendo del
principio metodológico que dicta la relación entre el método y la teoría que lo sustenta.
Los resultados interpretados deben encaminarse a confirmar, validar y ajustar la teoría
subyacente. De aquí que, entre la teoría y el método debe existir una unidad indisoluble
que se expresa desde el primer momento de selección de la técnica hasta el instante en
que son sometidos a interpretación los resultados.
Hasta aquí hemos descrito los pasos esenciales para identificar un fenómeno, los cuales
serán aplicados a la identificación de las variables que pretendemos estudiar en una
persona o grupo, a partir de la dilucidación previa de otro de los problemas
metodológicos acuciantes en nuestro medio, a saber: la elaboración del instrumento.
MÉTODOS
Centrados en la gestión del Centrados en la gestión del sujeto
investigador investigado
(Se estudia al sujeto sin que (El sujeto participa de conjunto con el
este se percate) investigador)
Observación externa Indirecta Directa
(Relación lejana) (Relación cercana)
Natural Participante Autoobservación, Entrevista Técnicas
Diarios, proyectivas
Análisis de los
productos de la
actividad
(Esquema # 2)
Así, partimos de un presupuesto teórico de extraordinaria importancia al considerar que
los indicadores seleccionados deben responder a la misma naturaleza del fenómeno que
se estudia, lo cual conduce al problema de la consistencia interna del método.
Debemos tener presente que todo fenómeno de naturaleza subjetiva, parte de la
parcialidad del reflejo por la persona, es decir, esto significa que no todo lo que expresa el
sujeto refleja verdaderamente su contenido psíquico, sino parte de él, al mismo tiempo
que este reflejo no agota las múltiples relaciones que establece con la realidad.
41
En este sentido, el conocido psicólogo soviético L.S.Vigotsky realiza aportes relevantes a
la comprensión de la naturaleza subjetiva de la psiquis humana. Esta idea se pone de
manifiesto al considerar el carácter activo del sujeto en el reflejo de la realidad. Asimismo,
retoma la distinción, ya esbozada por Paulhan, entre el sentido y el significado en el
lenguaje, lo que se evidencia al expresar que "...una misma palabra adquiere un sentido
del contexto que la contiene; cambia su sentido en diferentes contextos. El significado se
mantiene estable a través de los cambios de sentido8". De aquí ha de inferirse que la
realidad no le es dada al sujeto más que a través de su propia subjetividad.
La observación en el estudio del comportamiento humano
Para la psicología, la búsqueda de métodos más objetivos sobre el estudio de los
objetos de naturaleza psíquica, como la experimentación y la observación, ha
constituido, desde siempre, un problema álgido en el que los tratadistas se han
visto en la necesidad de detenerse en pos de la asunción de determinadas
posiciones teórico-filosóficas para la comprensión de la actuación psíquica
humana.
En este sentido, la experimentación misma ha sido examinada, por múltiples
autores, como un tipo de observación sistemática y controlada, lo que para otros
constituye la condición sine qua non de la psicología experimental. Es poco
probable negar que el razonamiento experimental, como factor que trasciende la
mera observación, esté inevitablemente presente en todos los resultados
obtenidos en dichos estudios. No debe obviarse que el método clínico es,
asimismo, concebido como un caso particular de la observación, por lo que se
identifica como paso primero en el camino de la experimentación. Ello constituye
la razón suficiente para afirmar que la observación es la técnica más general de
todas. Dicho de otro modo, independientemente de la técnica que se emplee en
una investigación dada, siempre habremos de recurrir a la observación porque no
sólo es la única manera de registrar los datos a recopilar, sino también porque nos
ayuda a sistematizarlos.
Los investigadores en ciencias sociales han estudiado extensamente técnicas
para apoyar la observación y han desarrollado condiciones para hacerla cada vez
más objetiva. De esta forma, la observación se ha combinado con la técnica de la
entrevista, de registro de la información, pluralidad de jueces o método de
expertos, escalas de estimación e, incluso, con el psicoanálisis del observador.
La observación implica razonamiento, por el cual entendemos la identificación de
determinadas propiedades que han de asumirse a modo de variables de la
actuación humana. Este hecho hace explícito el significado que para la persona
adquiere la propiedad devenida variable.
Por su parte, toda guía de observación configura su contenido a través de las
variables (dimensiones, indicadores o parámetros) que fueron previstas en el
diseño de la investigación. Confirman nuestras ideas las palabras del investigador
ruso A.N.Leontiev al expresar que “para la persona poco avezada(...), el proceso
de fraccionamiento o ampliación de las unidades de la actividad y el reflejo
psíquico --tanto ante la observación externa, como ante la introspectiva-- no se
8
L.S. Vigotsky: “Pensamiento y lenguaje”, pág. 158
42
manifiesta de manera evidente. El investigador puede examinar este proceso
valiéndose de un análisis especial y de indicadores objetivos”.9
La necesidad de ilustrar este hecho puede hacer valernos del ejemplo siguiente.
Si pretendiéramos observar el tipo de relación padre-hijo que se produce en una
familia, nos fuera difícil hacerlo si no la desglosáramos en dimensiones,
entendidas estas como operacionalización de las variables contenidas en la
hipótesis. Por ejemplo, la variable interacción padre-hijo pudiera estar dada a
través de las dimensiones que a continuación exponemos.
Variable: interacción padre-hijo
Dimensiones:
Manifestación de la autoridad empleada por el padre,
Grado de información acerca de las peculiaridades del desarrollo de la
personalidad del hijo y de su actuación,
Nivel de participación en la satisfacción de las necesidades del hijo y
Mecanismos utilizados para comunicarse con el hijo.
Como bien puede apreciarse, aún este nivel de dimensiones resulta abstracto para
lograr observar los actos conductuales pertinentes a la consecución del objetivo de
la investigación propuesto. Ello implica la necesidad de continuar con el desglose
de aquellas dimensiones en indicadores más concretos, o sea, que se hallen aún
más cerca de la realidad, de lo empíricamente contrastable. Tomemos para ello la
dimensión mecanismos utilizados para comunicarse con el hijo. En este sentido,
los indicadores que señalan su existencia, pudieran ser:
Indicadores:
Código empleado en la comunicación --palabras o frases para designar hechos
u objetos, convertidos en claves, entendiendo por estas últimas las palabras,
frases o gestos que se emiten y recepcionan por los que participan en la
comunicación, denotando que esta se sucede con un significado peculiar,
Cantidad de actividades que realizan de conjunto,
Toma de iniciativas para entablar la conversación, etcétera.
Tales indicadores sí pueden ser observados en una actuación concreta o en un
conjunto de actuaciones que la persona realice. No es difícil escuchar y advertir
las palabras, frases o gestos que el padre, en su interacción con el hijo, le prodiga.
La idea que no puede faltar en este epígrafe reside en el conocimiento nítido e
irrevocable de que la observación únicamente es efectiva cuando de registrar
comportamientos se trata. De ahí la invariabilidad del uso de guías, en la cual
9
A.N. Leontiev. “Actividad, conciencia, personalidad. Pág.90. (Las cusivas son nuestras).
43
están presentes, de antemano, los indicadores que han de percibirse en el
encuentro directo perceptual con los hechos.
Ahora bien, ¿de dónde surgen esos indicadores que conforman la guía de
observación?
Wilhelm Wundt, padre de la psicología moderna por su tenacidad en la
elaboración de un programa científico-experimental para esta ciencia, no sin razón
aseguraba que “si quisiéramos estudiar el modo psicológico en que surge una
representación, no podríamos usar de ningún modo otro método que el de imitar a
este proceso en su desarrollo natural”.10 A nuestro modo de ver, el hecho de
“imitar”, reproducir o modelar el proceso en su desarrollo natural significa poseer
conocimiento de las propiedades a través de las cuales se manifiesta el objeto. Si
partimos de la idea, según la cual nadie nos puede conocer mejor que nosotros
mismos, es necesario hacer uso de la autoobservación, justo como forma de
modelar una determinada actuación en cualquiera de sus funciones.
Con lo expuesto se hace ostensible nuestra posición acerca de la imposibilidad de
reconocer mediante la observación externa a un determinado proceso en cualquier
sujeto, si antes ese proceso no ha sido reconocido en nosotros mismos mediante
la autoobservación --observación interna o introspección.
En efecto, si la naturaleza de lo que se desea observar no es susceptible de serlo,
las interpretaciones sobre lo que ha ocurrido tendrán que tomar necesariamente
otros derroteros, los cuales, en última instancia, podrían ser concebidos como los
hechos mismos.
Permítasenos la siguiente ilustración. Estará usted probablemente de acuerdo con
nosotros en que sería una falacia mensurar o interpretar la alegría de una persona
a partir del llanto como expresión de su emotividad. Bien conocido es que el llanto
lo mismo puede ser provocado por una emoción de valencia positiva como la
alegría, como por una emoción de valencia negativa como la tristeza. Si usted se
arriesga a extraer conclusiones a priori, léase, estrictamente en virtud de lo que
puede ser observado, no estaría más que confirmando la “crónica de un fracaso
anunciado”. En otras palabras, a la observación es sensible la risa o el llanto, pero
no la alegría o la tristeza. La risa, al igual que el llanto, puede percibirse dada su
inmediatez y nadie puede impugnar que otro rió o lloró cuando realmente lo hizo o
viceversa. Lo que nadie puede afirmar con certeza es si la persona lloró por estar
contenta o por sentirse deprimida.
De ahí nuestra tesis, según la cual sólo puede observarse lo
comportamentalmente expresado, lo conductualmente explícito.
Lo mismo sucede en el caso en que la intención profesional admite la posibilidad
de medir el grado de motivación promovido en los estudiantes asistentes a la
clase objeto de observación. ¿No considera usted desafortunada la idea de
preguntar si los estudiantes estuvieron motivados por una clase? ¿Qué fue lo que
lo condujo a tal conclusión? El objeto psíquico de naturaleza motivacional es el
menos susceptible de ser observado, pues lo afectivo no se expresa en
rendimiento concreto alguno. En otras palabras, puede ser empíricamente
10 Carolina De la Torre y M.Calviño. “Historia de la Psicología: lecturas escogidas”. Pág.7-
8. Para W.Wnudt, la representación constituye la forma en que se refleja el objeto
externo por el sujeto cognoscente.
44
percibida la resolución a un problema planteado, pero no podrá ser percibido si la
persona estuvo o no motivado por resolverlo. Aun cuando el estudiante
permanezca externamente inmóvil al escuchar una explicación, pudiera ser
legítimo considerar que está siendo, en grado sumo, activo con relación a ella.
Esta última idea exige la proposición cuidadosa de indicadores que señalen la
presencia del objeto psíquico en el acto conductual directamente observable.
A diferencia de la percepción como reflejo inmediato de la realidad sobre la que
actuamos, la observación compromete el carácter mediato del conocimiento
racional, lo que significa la necesidad de proyectar, tras un diseño ideal, el
algoritmo tentativo de ejecución personal que dirija el reconocimiento de las
manifestaciones comportamentales del objeto en estudio, siempre que aquellas se
expresen. De ahí que los indicadores que han de señalizar dichas manifestaciones
deban ajustarse a un requisito metodológico fundamental que ha de cumplirse al
enfocar la planificación como etapa primera a través de la cual la observación
tiene lugar, a saber, el carácter objetivo de los indicadores elaborados. Esto
garantiza, con elevada probabilidad, márgenes poco apreciables a la expresión de
la subjetividad interpretativa de quien observa.
Sólo puede ser susceptible a la observación lo que posible sea de ser
expresado en indicadores comportamentales concretos.
Por otro lado, el uso de la escala analítico-sintética, como instrumento sensible a
la identificación de los niveles de dominio de la observación, permite una
aproximación más rigurosa hacia la determinación de los recursos instrumentales
con que la persona cuenta en su actuación de aprendizaje e investigación y
condiciona, con ello, la estrategia de enseñanza que el docente debe seguir para
lograr niveles de efectividad altos en la ejecución de la instrumentación de
observar por el alumno.
La escala analítico-sintética como procedimiento básico en la ejecución de la
observación
Sobre la base de los presupuestos teóricos de partida, resultaría oportuno
acentuar que la observación no comienza con la percepción de los indicadores
expresados en el comportamiento del objeto, sino desde la propia determinación
de dichos indicadores. Esta idea cobra significado en la necesidad de diferenciar
una primera etapa de planificación en la observación y otra de ejecución. La
primera etapa ha de identificarse entonces con la elaboración de una guía que
permita la ejecución de la observación. Es requisito indispensable que la
observación deba planificarse. ¿Qué sucedería si como maestros lleváramos a un
grupo de niños a un laboratorio o a un parque y le preguntásemos a cada uno en
que se fijó? Es muy probable que las respuestas fueran interminables, pues no
sólo cada cual dirá en qué se fijó, sino en cuántas cosas cada uno se fijó.
En este sentido, es importante no obviar la idea de que la ejecución de la
observación no ha de dejar margen a la percepción casual y espontánea de
45
expresiones fenoménicas del objeto, o sea, a la percepción de actos conductuales
que no fueron previstos.
Esto se debe fundamentalmente a que la ejecución de la observación es el
momento secuencial inmediato que sigue a la planificación de ésta, en la que la
propia ejecución ha tenido lugar en el plano de la idea. Es decir, la ejecución de la
observación es a la confirmación como la guía es a la hipótesis. De manera que la
ejecución debe responder fehacientemente a la guía elaborada de antemano.
Otro factor relevante a considerar en la relación planificación-ejecución es que la
observación no funciona metodológicamente aislada del cuerpo teórico e
instrumental de la investigación que se lleva a cabo. Esto debe entenderse como
la aplicación ineludible del principio metodológico investigativo, ya aludido, que
dicta la consistencia interna del método utilizado, el cual se traduce en la
correspondencia del objetivo del método con el objetivo general de la propia
investigación, o sea, con el objetivo del propio investigador. En otras palabras, la
observación no se realiza arbitrariamente, ni tiene como fin la realización de sí
misma, sino que indiscutiblemente responde de manera coherente y consecuente
al denominado diseño teórico de la investigación en general.
Por eso, tanto para la elaboración de la guía de observación, como para su
ejecución, hemos considerado efectivo el uso de la escala analítico-sintética, la
cual integra en su construcción las escalas sintética y analítica, como su nombre lo
indica.
La escala sintética sólo resume los parámetros pertenecientes a la estructura del
sistema que se estudia, en tanto la analítica debe reflejar el desglose
pormenorizado del comportamiento de un determinado parámetro adjudicado al
objeto. Por ejemplo, si tomamos como objeto de estudio la propia observación es
posible advertir cómo la elaboración de una guía de observación debe organizarse
secuencialmente en los pasos siguientes: determinar el objetivo de la observación,
determinar indicadores funcionales de las manifestaciones del objeto y elaborar el
registro para la recogida de información, lo cual denota la síntesis de toda la
estructura del sistema “elaboración de la guía de observación”, en tanto, el análisis
de uno de sus parámetros implica cómo ha de comportarse o funcionar el objeto
de acuerdo con él. Digamos, la determinación del objetivo de la observación se
manifiesta funcional e indistintamente, lo mismo a través de aquella definición
suya que está en función de una manifestación del objeto no susceptible de ser
observada, como de aquella en la que la manifestación seleccionada es
susceptible de ser observada, pero el objetivo presenta más de una intención o en
aquella donde la intención del objetivo no refleja totalmente la manifestación
seleccionada. En otras palabras, la escala analítica describe cualitativamente o en
gradientes el funcionamiento del objeto de estudio.
Al combinar estas dos escalas, se obtiene como resultante la escala
analítico.sintética. La relevancia significativa de la escala como instrumento está
en su efectividad para evaluar el grado de dominio que debe alcanzar la persona
que aprende a ejecutar una instrumentación dada, un método determinado. En
este punto, la escala es posible adecuarla a las exigencias de la observación.
Quisiéramos detenernos en dos cuestiones que nos parecen de necesario
esclarecimiento para aquellos que se acercan por vez primera a nuestras ideas.
46
Nos estamos refiriendo a la problemática de las invariantes y a los denominados
niveles de dominio de las ejecuciones.
En lo que concierne a las invariantes, el concepto fue introducido por el destacado
psicólogo ginebrino Jean Piaget. En sus estudios, este autor considera invariantes
a las ejecuciones que obligatoriamente la persona debe realizar para hacer algo.
Digamos, si una persona va a realizar un resumen de un texto, entonces ella
necesariamente tendrá que leer analíticamente el texto presentado, seguidamente,
determinar las ideas esenciales y, por último, jerarquizarlas. Independientemente
de lo que la persona haga antes, después o mediando estas ejecuciones, tendrá
sin falta que pasar por ellas, pues de otra forma no logrará redactar el resumen
deseado. A esas ejecuciones, sin las cuales la persona no puede bajo ningún
concepto resolver la tarea prevista, el científico suizo las calificó como invariantes
funcionales.
Ahora bien, a nuestro modo de ver, a partir de la estructura de la actividad y, por lo
tanto, de la acción, de acuerdo con la teoría que sobre aquella defiende el
destacado investigador ruso A.N.Leontiev, tales invariantes deben ser
consideradas estructurales, no funcionales. Por supuesto, si de lo que se trata es
de la estructura de la acción, en la que esta se compone de operaciones, según el
nombrado autor, entonces, ha de existir la posibilidad de llamar a las acciones
constitutivas de una actividad o a las operaciones constitutivas de una acción,
invariantes de su estructura. De ahí el término invariantes estructurales. Sobre el
particular, nos detendremos con posterioridad.
Con los denominados niveles de dominio, no sólo pretendemos que se pongan al
descubierto la correspondencia analítica o descriptiva de lo que la persona hace al
ejecutar una acción, sino también hacer explícito, con la mayor riqueza posible, lo
comportamentalmente expresado por la persona que ejecuta la acción. En otras
palabras, los niveles de dominio no tienen por qué reducirse a cinco, ni tampoco
han de extenderse a esa misma cantidad. La idea que queremos trasmitir es que,
razonablemente, mientras más niveles de dominio sean susceptibles de ser
descritos, mayor es la rigurosidad reflejada en el registro del comportamiento de la
persona. No cabe dudas de que la descripción de más de tres o cinco niveles de
dominio hace compleja cualquier investigación de sesgo pedagógica, pero
tampoco cabe la menor duda que el estricto control de variables es una condición
basal para el ejercicio de cualquier experimento de esta naturaleza.
Los niveles de dominio no sólo le permiten al docente reconocer de inmediato
cuáles son las acciones más o menos dominadas, sino también, y eso es lo
principal, organizar en lo adelante el proceso de aprendizaje del estudiante en
conformidad con el diagnóstico de dichos niveles. Además, la propia descripción
de lo que ha de ejecutarse para cada nivel de dominio de la acción, le facilita al
estudiante autodirigirse en el proceso de aprendizaje. Es decir, reconocer en cuál
de los niveles está actualmente, es condición previa para saber cómo seguir y qué
hacer a favor del nivel más alto de domino, allí donde la acción se convierte en
habilidad.
El nivel de dominio más alto de una acción dada tampoco tiene que ser alcanzado
en los primeros años, ni en un mismo año académico. El alumno puede centrarse
en el logro de un determinado nivel de dominio para un año académico y, en lo
47
adelante, propiciar a sí mismo la elevación a nuevos niveles de preparación
profesional.
En la Tabla 1 presentamos los parámetros a tomar en cuenta para elaborar la guía
de observación, como paso correspondiente a la etapa de planificación y previo a
la ejecución de aquella.
Más abajo describimos la etapa de ejecución de la observación (Tabla 2), la que, a
nuestro juicio, al igual que su planificación, debe ser desglosada en sus
invariantes estructurales de modo que el docente logre dirigir conscientemente su
entrenamiento (ejercitación) como acción que debe ser dominada por múltiples
profesionales en función de la investigación, entre los que se pueden señalar
aquellos cuya gestión se realiza en el contexto pedagógico.
Identificación de los niveles de dominio
Instrumentación: Elaborar guía de observación
Etapa de planificación de la observación
Tabla 1
Invariantes Muy bajo Bajo Medio Alto Muy alto
estructurale
s
Determinar el No precisa El objetivo La manifestación La intención del El objetivo es
objetivo de la objetivo definido está en seleccionada es objetivo no refleja preciso en función
observación función de una susceptible de ser totalmente la de una
manifestación del observada, pero manifestación manifestación
objeto no el objetivo seleccionada susceptible de ser
susceptible de ser presenta más de observada
observada una intención
Determinar No define Define Algunos de los Al menos un Define indicadores
indicadores dimensiones de dimensiones pero indicadores indicador no se suficientes para
funcionales de las las no las desglosa definidos no se corresponde con identificar cada
manifestaciones manifestacione en indicadores corresponden con una de las una de las
del objeto s fenoménicas las dimensiones dimensiones manifestaciones
del objeto seleccionadas seleccionadas del objeto a
observar
Elaborar registro No elabora El registro no se Más de un No se ordenan, En el registro
para la recogida registro alguno elabora sobre la indicador de la en forma de aparecen todas las
de información base de los dimensión no se escala, las dimensiones con
indicadores, sino refleja en el dimensiones con sus
de dimensiones registro sus indicadores correspondientes
indicadores en
forma de escala
48
Escala analítico-sintética
Identificación de los niveles de dominio
Instrumentación: Observar (II)
Etapa de ejecución de la observación
Invariantes Muy Bajo Medio Alto Muy alto
estructurales
bajo
Analizar el objeto a Percepción No distingue más Distingue más de Al menos una Distingue cada
observar global y difusa de dos tres manifestación del una de las
del objeto (no manifestaciones manifestaciones objeto no es manifestaciones
análisis) del objeto del objeto distinguida del objeto
percibido percibido percibido
Identificar los No identifica los Atribuye Todos los Omite un Identifica la
indicadores indicadores en indicadores que indicadores indicador presencia o
seleccionados en las manifestacio- no se identificados se presente en las ausencia de todos
las nes fenoménicas corresponden con corresponden con manifestaciones los indicadores
manifestaciones del objeto las las del objeto seleccionados en
del objeto manifestaciones manifestaciones las manifestacio-
fenoménicas fenoménicas, nes del objeto
percibidas pero se omite
más de un
indicador
presente en
dichas
manifestaciones
Registrar la No registra la El registro no Queda más de un No se registra un Todos los
información que se información tiene en cuenta indicador indicador indicadores
obtiene los indicadores identificado sin identificado identificados son
identificados registrar registrados
Tabla 2
En resumen, pudiéramos plantear que la técnica de la observación de acuerdo al
objeto a observar puede clasificarse en autoobservación o en observación externa,
esta última, según el control que se realice de las condiciones en que transcurre la
observación puede ser natural o participante. En el caso de la observación natural
el investigador debe realizarla desde fuera, valiéndose de determinados medios,
por ejemplo, espejos retrovisores, cámaras ocultas, etc., de modo que el sujeto no
se percate que está siendo observado, que no perciba al investigador como un
elemento ajeno a su entorno habitual. Por su parte, en la observación participante,
muy utilizada en la investigación participativa, el investigador debe convertirse,
dada la asiduidad en la participación en el contexto de actuación del sujeto, en un
elemento cotidiano en el sistema de interrelaciones y deje de ser un ente ajeno a
la actividad y la comunicación que este realiza. Es por ello que el sujeto tampoco
49
se percata que está siendo observado por el investigador aunque este establezca
un contacto directo con él.
Cuando hablamos de autoobservación o introspección no aludimos a la búsqueda
de la experiencia abstraída del contenido mismo de los objetos, sino como la
posibilidad del sujeto para explorar sus propios procesos o estados psicológicos,
con vistas a delimitar las propiedades determinantes o dimensiones que la
caracterizan.
Con lo expuesto se hace ostensible nuestra posición acerca de la imposibilidad de
reconocer mediante la observación externa a un determinado proceso en cualquier
sujeto, si antes ese proceso no ha sido reconocido en nosotros mismos mediante
la autoobservación --observación interna o introspección.
Aunque para las investigaciones psicológicas no quede explícitamente declarada
la necesidad que posee el investigador de convertirse en un verdadero experto en
el uso del método de autoobservación, esta idea debe constituir uno de los
preceptos fundamentales para su planificación y ejecución. Es más, dicho
precepto no ha de soslayarse en la etapa exploratoria, cuando la dirección de
nuestra observación se focaliza hacia un fenómeno del cual poseemos cierta
conocimiento.
La observación externa sólo es posible aplicarla luego de haber sido empleada la
observación interna. En otras palabras, la observación interna o autoobservación
debe preceder a la externa u observación a los demás.
Requisitos para la observación:
Naturalidad, espontaneidad de la respuesta: El sujeto no debe percatarse de
que está siendo observado, ya sea la observación externa natural o participante.
Dimensión temporal: Se refiere a la frecuencia con que se realizan las
observaciones al objeto de estudio. No debemos conformarnos con una sola
observación, con vistas a garantizar la objetividad en las manifestaciones
conductuales del sujeto, dada las tendencias expresadas en su comportamiento.
Precisión y pertinencia del objetivo de la investigación: Debe estar en
correspondencia con la finalidad de la técnica seleccionada. No es posible utilizar
la observación para estudiar procesos psíquicos internos si estos no están
desglosados en indicadores comportamentales concretos.
Calidad del procesamiento de la información y su registro: Para garantizar esto
no debe mediar mucho tiempo entre la observación y su registro. Teniendo en
cuenta que la observación de las manifestaciones comportamentales depende
exclusivamente del investigador, debe tenerse en cuenta que no es posible
recoger todo lo que se observa sino sólo la información que esté vinculada con el
objetivo para posteriormente procesarla. Es por eso, que recomendamos el apoyo
en guías en forma de escalas, donde el investigador marque con cruces las
manifestaciones previstas. Esta guía, por supuesto, deberá ser lo más rica posible
o dejar abierto la posibilidad de incluir otras manifestaciones que no estaban
previstas.
Criterio de expertos (auxilio de escalas): Muy relacionado con el anterior punto
se encuentra el hecho de auxiliarnos de expertos con el fin de garantizar la
50
objetividad de la observación. Ahora bien, como el criterio del observador, por muy
experto que sea, siempre será subjetivo, pues siempre aprecia los fenómenos a
través de su reflejo parcializado, es necesario que este criterio se vincule al uso de
escalas dentro de la observación. Aquí la experticia estará dada por el dominio
que la persona considerada experta, tenga de las manifestaciones conductuales
que se desean registrar.
La entrevista: primera aproximación al diagnóstico
Premisas teóricas que subyacen al uso de la técnica
La entrevista pertenece al conjunto de técnicas de investigación de sesgo
psicológico que pueden diferenciarse por estar centradas en la gestión del sujeto
investigado, pues la información obtenida es resultado de la relación estrecha que
se establece entre el entrevistado con el investigador.
¿Por qué la entrevista puede ser considerada como un método centrado en la
gestión del investigado? Porque como bien indicamos, al tomar como pivote la
mayor implicación en el reporte u obtención de la información significativa, es la
persona entrevistada quien ofrece el volumen de información necesaria, con
independencia de la calidad conque se haya planificado dicha entrevista. Nótese
que no estamos aludiendo al criterio de quien planifica la ejecución del método,
sino del grado de activación de la persona para el reporte. Al igual que la
entrevista, se hace legítima la inclusión de la autobiografía o autorreporte dentro
de las técnicas que apuntan al predominio de la gestión del investigado.
En efecto, a partir de la interrelación o comunicación directa que se establece
entre el investigador y la(s) persona(s) investigada(s), la entrevista ha de definirse
como una técnica de investigación encaminada a la obtención de información, en
función de un objetivo previamente establecido.
Si bien la entrevista se le ha dado en llamar conversación profesional, no toda
conversación es una entrevista. ¿Por qué debemos esclarecer este hecho?
Porque la diferencia basal debe hallarse en el objetivo que como técnica de
investigación a ella le es inherente: la obtención de información en función del
objetivo de la investigación general.
La entrevista puede ser empleada en múltiples contextos profesionales --
psicológico, sociológico, periodístico, médico y profesoral-- que aparecen
directamente relacionados con la persona y en el que se necesita
fundamentalmente del conocimiento de las particularidades de aquella.
El uso de esta técnica, por su efectividad, la connota como una de las técnicas
que mayor información --juicios, puntos de vista, criterios-- reporta acerca de la
historia personal de un sujeto. Téngase en cuenta que la entrevista, a diferencia
de cualquier otra técnica basada en preguntas, nos permite obtener información
de dos tipos. Por un lado, la observación directa de la muestra de conducta que el
sujeto manifiesta en la situación misma de la entrevista --información extraverbal:
gestos, tono de la voz, pausas-- y, por otra, la información verbal --todo lo que el
sujeto refiere acerca de sus actos y valoraciones. De ello pueden ser inferidas, con
determinado grado de confiabilidad, características inherentes a la personalidad
del entrevistado.
51
Jean Piaget, connotado investigador en el área de la psicología, reconocía la
necesidad de que el uso de la técnica fuese sostenido por dos cualidades
personológicas básicas: saber observar y saber buscar algo preciso, por lo que ha
de comprenderse, a nuestra manera de ver, la discriminación del acto conductual
o el mensaje que identifica los indicadores prefijados y, en segundo lugar, tener
conciencia plena del objetivo que se persigue con la planificación y ejecución de la
entrevista.
En opinión de algunos autores, las entrevistas pueden situarse dentro de un
espectro que se extiende desde las muy estructuradas o estandarizadas --según
el patrón de preguntas previamente elaboradas-- hasta las entrevistas no dirigidas
o no estandarizadas, en las que el entrevistador sólo configura el escenario y
anima a la persona a que se exprese con la mayor libertad posible.
En nuestra opinión, aun cuando las preguntas que configuran la entrevista no
deban estar rígidamente elaboradas ni con un orden preestablecido, estas deben
ser conducidas por el investigador en virtud del objetivo estrictamente definido; el
entrevistador debe determinar aquel conjunto de áreas o parámetros que
constituirán la guía sobre la cual versarán las preguntas que se formularán en el
transcurso de la entrevista.
Asumiendo como criterio de clasificación el número de personas hacia las cuales
ella va dirigida, las entrevistas en sí mismas podrían diferenciarse en entrevistas
individuales y grupales. El rasgo distintivo de la entrevista grupal yace en operar
con grupos pequeños, donde el entrevistador, mediante preguntas, crea una
situación de discusión grupal tendiente a revelar la dinámica del grupo y la unidad
o disparidad de criterios dentro de él. En este sentido, también se habla de grupo
focal, dentro de las técnicas de la investigación cualitativa, e incluso se esgrimen
diferencias entre la entrevista grupal y el grupo focal. A nuestro juicio, estas
diferencias que algunos investigadores pretender ver son producto de la falta de
dominio de la técnica de la entrevista como tal, teniendo en cuenta que en
cualquier entrevista la guía que se utilice no puede ser una “camisa de fuerza” en
el fluir de la conversación sino determinados puntos de referencia que ayuden a
no perder el “hilo de la entrevista” Por otro lado, el hecho de no tener en cuenta el
criterio de una persona aislada no es una limitación de la entrevista grupal y una
ventaja del grupo focal, sino una limitación en el proceso de procesamiento de la
información. Es responsabilidad del entrevistador conducir el diálogo, a través de
las preguntas que formula, de modo que retome constantemente los
planteamientos de los miembros del grupo, para que pueda orientar las opiniones
a partir de criterios bien definidos. La homogeneidad de un grupo debe estar
referida al control de determinadas variables por el investigador y sólo se tendrán
en cuenta para unificar determinadas condiciones que garanticen que la entrevista
fluya, que los miembros no se sientan incómodos, que nos puedan transmitir el
máximo de información posible, por ejemplo, la relación que existe entre el tema
seleccionado y la edad de los participantes en la entrevista, su nivel cultural y la
formulación de las preguntas, etc.
Por tales razones, es que consideramos que las diferencias entre la entrevista
grupal y el grupo focal son artificiales.
Condiciones que deben ser observadas antes de la entrevista
52
Características del entrevistador:
Ser puntual.
Apariencia personal agradable.
Actitud amistosa, manifiesta a través de sonrisas y gestos amables.
Disposición explícita para escuchar, mostrando interés, confianza y respeto por
el entrevistado.
Tener tacto o sentido de la medida para percatarse de la fatiga que pueda sufrir
el entrevistado o su no disponibilidad en abordar una temática.
Requisitos metodológicos que sostienen la ejecución de la técnica
Etapa de planificación de la entrevista
Antes de proceder a entrevistar a una persona, el investigador debe elaborar una
guía de entrevista. Esta debe responder, al menos, a los requisitos
metodológicos siguientes:
El objetivo de la entrevista debe ser formulado con la mayor concreción y ajuste
posible a la situación creada. Ello implica que el objetivo no debe focalizar
situaciones, cuya amplitud no permitan su consecución durante la sesión. Ej.:
Determinar la causa de alguna preferencia.
Determinar los parámetros que se derivan del objetivo propuesto, es decir,
desglosar el objetivo en aquellas dimensiones que le son respondientes.
Digamos, dentro de las dimensiones que pudieran derivarse de la causa de
alguna preferencia personal, pudieran hallarse:
preferencias de sus familiares,
movilidad en diferentes contextos,
tendencia al aislamiento o a la vida social, etc.
Poseer un conocimiento previo sobre la persona que se va a entrevistar
edad,
nivel de escolaridad,
extracción social,
tendencia a la intro o extraversión, etcétera.
Resulta importante, además, la selección del lugar donde se realizará la
entrevista, el cual debe propiciar la privacidad, aun cuando sea al aire libre.
Dicha privacidad debe ser entendida como cierto aislamiento, ausencia de
ruidos, suficiente ventilación y luminosidad.
Hemos considerado, como en otras oportunidades, ofrecer al docente o a la
persona especializada, una escala analítico-sintética que contribuya a la mayor
objetividad en la planificación y ejecución de esta técnica de investigación. En la
53
Tabla 3 pueden valorarse las invariantes estructurales y la descripción de los
niveles de dominio que ofrecemos para llevar a cabo el proceso de planificación
de la entrevista, o lo que es lo mismo, la elaboración de una guía para su posterior
ejecución.
Etapa de ejecución de la entrevista
La entrevista debe ser ejecutada en tres etapas.
1. Etapa Introductoria o de presentación
2. Etapa de desarrollo
3. Etapa de cierre o conclusiones
1. Primera etapa: Introducción o etapa de presentación. En ella el investigador
garantizará el establecimiento de una relación inicial placentera, conocida como
rapport.
Para lograr este propósito el entrevistador deberá:
a) Explicar los propósitos de la entrevista, es decir, el objetivo de la investigación.
No es ocioso señalar que no siempre la persona debe poseer conocimiento
sobre los verdaderos objetivos de la investigación, aunque deben realizarse
determinados comentarios sobre la entrevista que tendrá lugar, de modo que él
logre adquirir confianza en nosotros, al mismo tiempo que le permita valorar
nuestro interés en que esta se realice de la mejor forma posible.
b) No pasar por alto las condiciones bajo las que fue seleccionado para ser
entrevistado (en caso de que no haya sido la persona misma quien haya
solicitado la entrevista voluntariamente).
c) Revelar la entidad o institución a la que pertenece el investigador (en caso de
no sucederse voluntariamente la entrevista, como ocurre en el inciso anterior).
d) Garantizar la confiabilidad de la información obtenida.
En esta etapa introductoria se deben realizar preguntas de carácter neutral en las
que no se aborde propiamente la temática a investigar. Ej.: "¿Qué vía utilizaste
para llegar hasta aquí?".
2.- Etapa de desarrollo
Ante todo, es necesario tener en cuenta que el lenguaje empleado en la
elaboración de las preguntas debe ser claro y preciso. No debe olvidarse que la
formulación de las preguntas al entrevistado estará acompañada de la
observación de su comportamiento.
No ha de mostrársele al entrevistado el listado de parámetros o las preguntas que
le serán formuladas.
Es oportuno señalar que la efectividad del entrevistador se focaliza también en la
habilidad de memorizar los tópicos que han de ser tratados, así como la
54
elaboración contingente de las preguntas con la conversación, de modo que la
propia dinámica de esta última sea la que determine el camino a seguir. Si el
entrevistador aún no es diestro, debe preparar una guía de preguntas con
antelación y memorizarlas, pero no debería buscar en el papel escrito la próxima
pregunta a formular; esto le resta espontaneidad a la entrevista y, en
consecuencia, atenta contra su profesionalidad.
Características de las preguntas a formular:
No deben ser ambiguas. Por ejemplo, la pregunta: ¿Te resulta atractivo o
complicado? resulta contradictoria para quien debe responderla, pues hay dos
criterios mutuamente excluyentes que pueden ser esgrimidos para ello. En otras
palabras, un tema puede ser al mismo tiempo atractivo y complicado, pero
puede no ser necesariamente calificada como lo uno ni lo otro o puede ser una
cosa, pero no la otra, etcétera.
No deben implicar respuestas monosilábicas. ¿Consideras que tu trabajo es
interesante? es una pregunta que no aporta otra información que no sea la de
afirmar o negar el calificativo mismo ofrecido en ella por el investigador.
No deben ser demasiado generales. ¿Las personas son buenas? Aun cuando
existan razones para suponer que en lo general se halla lo singular y lo
particular, justamente los cuestionamientos generales pueden constituirse en
una brecha abismal, en la que los criterios (unidades de medida cuali o
cuantitativas) de respuestas ofrecen márgenes que obvian la concreción. Es
posible que atenuemos este hecho con la omnipresencia del objetivo de la
entrevista, es decir: concretamente, ¿qué deseamos saber?
No deben ser sugerentes. ¿No es verdad que...?, ¿No cree Ud. que...? Aquí no
debe pasarse por alto, en primer lugar, que generalmente, las posiciones
psicológicas de las personas que participan en una entrevista son bien distintas,
por lo que el entrevistado se siente, como persona, en un status inferior que el
entrevistador. De ser así, no es absurdo pensar, entonces, que el entrevistado
confirmará, o negará, el contenido inducido por el entrevistador en la pregunta a
él formada.
Deben ser inductoras o "sonsacadoras"; Ej.: ¡Qué interesante es eso que
planteas!, ¿me lo pudieras explicar un poco más? Es recomendable repetir la
última frase, formular una pregunta sobre la última expresión o hacer una pausa
larga después de la respuesta en la que nos interesa profundizar.
Formular preguntas que despierten interés, acompañadas de la mímica,
ejemplo: ¿Qué le parece...?, ¿Qué cree Ud. de...?, ¿Cómo fue que...?
Otras sugerencias:
No rebatir planteamientos, ni poner de manifiesto opiniones propias. No se
darán valoraciones morales, ni consejo alguno. Bajo ninguna condición se
podrá suscitar discusiones entre el investigador y el entrevistado.
No elevar el tono de la voz.
55
No interrumpir al entrevistado. Si se desvía del tema que nos interesa, se debe
preparar una pregunta que lo devuelva a él.
No insistir en un punto cuando la disposición de la persona no es favorable.
A veces es válido contar una experiencia personal del propio investigador sobre
el tema de que se trata.
Sobre el registro de la información.
El modo de registrar la información que se obtiene no debe perjudicar la fluidez de
la entrevista. Debemos procurar permanecer bien atentos, de manera que nunca
pidamos al sujeto que repita su respuesta.
Lo ideal es memorizar la respuesta sin hacer anotaciones, pero si no se dispone
de buena memoria se deben utilizar símbolos y otros recursos taquigráficos para
que sea registrada de manera muy discreta.
Algunos autores recomiendan el uso de grabadoras. En la mayoría de los casos,
se debe pedir el consentimiento de la persona antes de ser grabada. Cuando no
se pueda dar a conocer ese proceder, se debe ser extremadamente discreto.
La labor del investigador en la recogida de información ha de ser la de identificar
todos los parámetros, seleccionados previamente, en los indicadores que están
presentes en las respuestas emitidas.
3.- Etapa de cierre o conclusiones:
Se procederá a hacer un resumen de lo tratado, señalando los puntos que
deseamos destacar.
El investigador debe despedirse amablemente, enfatizando el ambiente de
intimidad y confianza que hubo de prevalecer a lo largo de la entrevista. Debemos
agradecer la participación de la persona en la conversación sostenida, cuidando
de que haya sido advertida por ella la utilidad que ha reportado para ambas
partes.
En caso de que se precisase de un segundo encuentro, debe crearse la situación
favorable que pulse la motivación de la persona por él, anunciándole el tema sobre
el que versará la próxima entrevista. La cita debe quedar precisada.
Al igual que para el proceso de planificación, exponemos más adelante las
invariantes estructurales y la descripción de sus niveles de dominio que
consideramos necesarios para ejecutar la entrevista (ver Tabla 4).
Escala analítico-sintética
Identificación de los niveles de dominio
Instrumentación: Elaborar guía de entrevista
Etapa de planificación de la entrevista
56
Invariantes Muy bajo Bajo Medio Alto Muy alto
estructurales
Determinar el No precisa el El objetivo Existe más de una La intención del El objetivo definido
objetivo de la objetivo definido no es intención en el objetivo no refleja es preciso y
entrevista susceptible de ser objetivo lo que totalmente la susceptible de ser
cumplido con la impide su manifestación cumplido con la
ejecución de la cumplimiento en seleccionada realización de de la
entrevista una sola situación entrevista
de entrevista (*)
Elaborar un No elabora el En el esquema Queda más de un Al menos un Al esquema le es
esquema de esquema o guía conformado no parámetro por parámetro no se inherente la
criterios o hay incluir para que se corresponde con correspondencia
guía de correspondencia cumpla el objetivo el objetivo de la entre los
parámetros (*) entre los propuesto entrevista parámetros o
parámetros y el criterios y el
objetivo propuesto objetivo de la
entrevista
(*) El esquema permitirá orientar la formulación de las preguntas.
Tabla 3
Escala analítico-sintética
Instrumentación: Entrevistar
Etapa de ejecución de la entrevista
Invariantes Muy bajo Bajo Medio Alto Muy alto
estructurales
Formular Formulación de Tres de las Dos de las Al menos una de las Las preguntas son
preguntas preguntas realizadas preguntas realizadas preguntas realizadas precisas entrevista
preguntas
ambiguas y/o son ambiguas y/o son ambiguas y/o son ambiguas y/o inducen a las
sugerentes sugerentes sugerentes sugerentes respuestas en
correspondencia con
los parámetros
seleccionados en la
guía
Identificar No identifica los Atribuye indicadores Todos los Omite un indicador Identifica todos los
indicadores en las que no se indicadores presente en las indicadores presentes
los
respuestas corresponden con identificados se respuestas emitidas en las respuestas
indicadores emitidas las respuestas corresponden con emitidas
seleccionado emitidas las respuestas, pero
s en las se omite más de uno
presente en las
respuestas
respuestas emitidas
emitidas (**)
Registrar la No elabora el El registro no tiene Queda más de un No se registra un Todos los indicadores
registro de la en cuenta los indicador indicador identificados son
57
información información indicadores identificado sin identificado registrados
identificados en las registrar
obtenida
respuestas
(*) Relación entre las preguntas y el criterio o parámetro de la guía prevista.
(**) Interpretación de las respuestas
Tabla 4
La encuesta o cuestionario: una técnica muy socorrida
Dentro de las técnicas de la investigación cualitativa no se tiende a mencionar a la
encuesta porque es considerada una técnica cuantitativa, pues es utilizada por
este tipo de investigación para realizar estudios correlacionales, donde se
establece la correlación entre dos o más variables. Ahora bien, nos parece que
esta no es una razón suficiente para incluir a la encuesta dentro de las técnicas
cuantitativas, pues no sólo trabaja con variables de índole cuantitativa sino que
con harta frecuencia utiliza variables cualitativas, como lo hacen cualquiera de las
técnicas de investigación social llamadas cualitativas, digamos, la entrevista a
profundidad, grupo focal, método biográfico, etc.
Como hemos tratado de ir considerando, las diferencias con las denominaciones
clásicas de la entrevista grupal, la individual, la observación natural, la
autobiografía, tales diferencias son producto de imprecisiones con respecto a las
exigencias metodológicas de estas técnicas; sobre todo, porque ellas están
dirigidas a personas. Por lo tanto, en ninguna de estas técnicas pueden ser
obviados los principios de la parcialización del reflejo psíquico, el carácter
subjetivo, el principio de la consistencia interna del método. Su no consideración
ha conllevado a que florezcan todas esas denominaciones y formas de clasificar
las técnicas de investigación.
La encuesta puede ser tan cualitativa como el resto de las técnicas mencionadas,
si tenemos en cuenta que toda variable cualitativa, al ser operacionalizada puede
convertirse en cuantitativa. Por supuesto, estas variables se trabajarían aplicando
escalas nominales y ordinales, en donde el ordenamiento de sus valores es
puramente convencional o no se precisan distancias al jerarquizar estos valores.
Existen ciertos prejuicios en torno a la encuesta, debido a que los investigadores
piensan que esta técnica es muy fácil para su elaboración o, por su amplia difusión
en el área de la investigación social, incluso la han tratando de identificar con la
investigación social en sí misma. Por otra parte, también se piensa que la
encuesta pierde esa relación íntima con el sujeto investigado, debido a que se
responden preguntas cerradas y se limita la riqueza de la información que se
recopila.
Se ha tratado de rescatar el papel del sujeto dentro de la investigación social,
como respuestas a las investigaciones cuantitativas en las que el sujeto se pierde
dentro de la representatividad muestral, dentro del universo representativo de una
muestra. Esto sin embargo, no es nada nuevo para la ciencia. Las técnicas
58
sociales siempre han estado ahí; solo que a veces han estado mal elaboradas y/o
mal utilizadas.
La encuesta o cuestionario, a diferencia de la entrevista, está constituida por una
serie de preguntas registradas en un formulario impreso, que los sujetos
responden por sí solos. Aparentemente es una técnica muy fácil, por eso es
socorrida en las investigaciones sociales. Pero producto de su aparente fácil
elaboración se cometen errores metodológicos graves que restan validez a los
resultados obtenidos.
El objetivo de la técnica es obtener información acerca de opiniones,
conocimientos o actitudes del sujeto con respecto a un tema. Nunca debe ser
utilizada para explorar procesos de naturaleza motivacional-afectiva, como pueden
ser los motivos, intereses, sentimientos, expectativas, etc.
Las preguntas de una encuesta pueden ser clasificadas en función de los criterios
relacionales siguientes:
a) por el grado de libertad de las respuestas,
b) por la función de la pregunta,
c) por el contenido o naturaleza de lo que se pregunta.
Por el grado de libertad de las respuestas:
a) Abiertas: La persona expresa su opinión libremente.
b) Cerradas: dicotómicas cuando el sujeto se enfrenta ante dos alternativas de
respuestas: Sí o No y politónicas o de opción múltiple cuando el sujeto tiene
ante sí varias alternativas de respuestas; por ejemplo: Sí, No y No sé o por
gradaciones o escalas; ejemplo: me gusta mucho, me gusta poco o no me
gusta. Estas últimas se apoyan en escalas de respuesta como las de Likert
o el diferencial semántico, para conocer no sólo si la opinión de la gente es
favorable o desfavorable sino que tan favorable o desfavorable es dicha
opinión.
c) Mixtas (cuando incluye la alternativa Sí y No en el primer inciso y en el
segundo, aparece una pregunta abierta para ampliar la selección anterior.
Por la función de la pregunta en el cuestionario:
a) De filtro (si la persona sabe o no sobre el tema a preguntar para continuar
la aplicación. No tiene sentido preguntarle a una persona sobre una
temática dada de no poseer conocimiento sobre el particular).
Ej.: ¿conoce Ud. de plantas medicinales?
____ Sí ____ No
En caso de respuesta afirmativa, continúe respondiendo la encuesta.
59
b) De control. Preguntas que se formulan para comprobar la veracidad de las
respuestas. Deben ubicarse separadamente entre sí. El contenido de las
preguntas es el mismo, pero su redacción es bien distinta. Generalmente,
estas preguntas son sometidas al análisis por bloques.
Ej.: Si se pretende explorar cómo influye la carga de trabajo del profesional
en sus posibilidades de superación, se pudiera formular una pregunta
cerrada, digamos, Considera Ud. que su carga de trabajo es: Adecuada,
Excesiva, Por debajo. Y más adelante preguntar: ¿Qué sugiere Ud. para
mejorar su participación en las actividades de superación?, además, por
otro lado, se debería preguntar: Mencione las tres cosas que desearía Ud.
que le proporcionara su institución. De este modo, se establecería relación
entre las tres preguntas buscando veracidad con respecto la influencia de la
carga de trabajo en las posibilidades de superación.
c) De contenido. Estas preguntas están relacionadas directamente con los
indicadores de la hipótesis. Por ejemplo, de considerar variable dentro de
una hipótesis el uso de plantas medicinales por una población, en el
contenido de la encuesta deberán aparecer preguntas referidas a: Plantas
medicinales que conoce, principales patologías que pueden ser tratadas
con ellas, modo de usar estas plantas, plantas medicinales que más
consume y con qué frecuencia.
Por el contenido o naturaleza de lo que se pregunta, las preguntas pueden ser
objetivas o subjetivas. Las objetivas son referidas a datos donde su existencia es
independiente a la actitud de los sujetos que se investigan. . Por ejemplo: edad,
sexo, nivel de escolaridad, ingreso económico, número de hijos, etc.
Por su parte, las preguntas subjetivas están relacionadas con actitudes u
opiniones de los sujetos. Por ejemplo,
¿Qué Ud. opina acerca del uso de métodos anticonceptivos?
____ Adecuado ____ Poco adecuado ____ Inadecuado
Requisitos para la elaboración de la encuesta:
Etapa previa a la elaboración de la encuesta.
a) Seleccionar los indicadores y traducirlos en forma de preguntas. Esta etapa
generalmente se obvia, lo que conlleva a que se formulen preguntas que
luego no es utilizada la información que se obtiene. O puede suceder que
se hagan preguntas que expresen directamente la variable, no su forma de
manifestación. Por ejemplo, ¿cuál es el tipo de autoridad que Ud. manifiesta
con su hijo? ¿Qué entendería el sujeto por relaciones afectivas, digamos?
O sea, es necesario desglosar la pregunta en indicadores concretos,
susceptibles de ser medidos.
60
Etapa de elaboración de la encuesta.
Se tendrá en cuenta los siguientes aspectos:
1. Demanda de cooperación
2. Preguntas claras
3. Preguntas no tendenciosas
4. No exigir mucho esfuerzo de memoria
5. No abordar aspectos embarazosos
6. Orden de las preguntas
7. Contrarrestar efecto de la monotonía
8. Incluir pregunta final que recoja la impresión del sujeto sobre el cuestionario
Demanda de cooperación. Esta primera parte de la encuesta debe estar en
función de la precisión de lo valiosa que resultará la información que se solicita;
que no existe una finalidad encubierta; el uso confidencial de la información; de
la facilidad y rapidez que garantiza el cuestionario para su contestación y de
las causas que motivaron al investigador a elegirlo a él como sujeto de
investigación. Debe quedar claro para el sujeto los propósitos del estudio; al
menos algún propósito debe expresársele al sujeto investigado que no
necesariamente tiene que coincidir con el verdadero propósito del investigador.
Esto lo señalamos en el tratamiento de la calidad subjetiva de las técnicas de
investigación cualitativa. Quedará claro el nombre de la entidad que Ud. como
investigador representa y no puede olvidar los agradecimientos previos por la
cooperación.
Preguntas claras. Las preguntas estarán formuladas en dependencia del nivel
cultural de la persona. No se debe plantear dos preguntas en una, no se
formularán las preguntas de manera negativa y se evitarán expresiones
ambiguas.
Preguntas no tendenciosas. Ejemplo: “Estaría Ud. a favor de…”; “¿Tal asunto
es adecuado para…?”. Tampoco se deben utilizar instituciones prestigiosas
para apoyar la pregunta. Ej.: “La Organización Mundial de la Salud ha
decretado que…”
No exigir mucho esfuerzo de memoria. Ej.: En el caso en que la persona utilice
el ómnibus como vía de transporte habitual no debería preguntarse ¿cuántos
ómnibus tomó la semana pasada?
No abordar aspectos embarazosos o controvertidos. En lugar de preguntar:
¿por qué Ud. se divorció, sería preferible preguntar: ¿por qué cree Ud. que se
divorcia la mayoría de las personas? En lugar de preguntar: ¿qué
anticonceptivos Ud. utiliza para controlar su fertilidad, sería lícito preguntar:
¿qué anticonceptivo Ud. considera más útil para controlar la fertilidad?
61
Orden de las preguntas. Datos sociodemográficos: sexo, edad, ocupación,
nivel de escolaridad, etc. En el caso de ser un estudio experimental, se solicita
también el nombre, aunque debe dársele al sujeto la posibilidad de omitir su
nombre si lo desea. Luego se formulan las preguntas más generales y
simples; en estas se incluyen las de filtro, las de control. Por último, se incluyen
otras más específicas: las de contenido.
Contrarrestar el efecto de la monotonía. Se debe variar las alternativas de
respuestas, es decir, no más de tres preguntas abiertas seguidas o no más de
tres preguntas dicotómicas (Sí, No), etc. Se manifiesta la tendencia perceptual
motriz de marcar en un mismo lugar, sin analizar bien el contenido de la
pregunta.
Incluir una pregunta final que recoja la impresión del sujeto sobre el
cuestionario. Esto permite retroalimentar el instrumento y controlar el interés
que produjo en el sujeto. Ej.: ¿qué opinión tiene sobre el cuestionario que
acaba de contestar?, ¿cómo se sintió al responder este cuestionario? De
nuevo estamos apelando al carácter subjetivo del instrumento. Es necesario
recordar que no nos estamos refiriendo a la validez de la objetividad de la
información como tal, sino al tratamiento como sujeto y no como objeto de la
persona que se investiga.
El sociodrama o juego de roles: una técnica proyectiva eficaz.
Al reconocer la necesidad de que el sujeto exprese lo más nítidamente posible su
parcialización con respecto a la realidad, inferíamos que podíamos optar por dos vías
para lograrlo: seleccionar técnicas como el cuestionario, las escalas o las técnicas de
conflictos que poseen un mayor grado de estructuración y en las cuales el investigador
delimita con bastante precisión el campo de las posibles respuestas del sujeto, o bien
seleccionar técnicas proyectivas (completamiento de frases, dibujos libres, sociodramas,
entre otras), en las cuales se le da la posibilidad al sujeto de estructurar espontáneamente
sus relaciones a partir de la menor estructuración posible de la técnica en sí misma. De
esta forma, el sujeto es más libre en la expresión de sus respuestas y, por lo tanto, la
estructura de éstas depende más del propio campo psicológico del sujeto. Es por ello que
adoptamos la segunda variante. Recomendamos este tipo de técnicas para el estudio de
los fenómenos de naturaleza motivacional-afectiva, tales como motivos, intereses,
expectativas, emociones, sentimientos, etc.
Las técnicas proyectivas son técnicas poco estructuradas, basadas en breves
instrucciones generales y procedimientos disfrazados, en las cuales se utilizan estímulos
vagos y ambiguos tendientes a varias interpretaciones. De este modo se garantiza la total
libertad de expresión del sujeto investigado. Tienen una limitante en el hecho de que el
investigador debe estar muy bien preparado desde el punto de vista teórico para la
interpretación de los resultados, es decir, debe ser un experto en el comportamiento
humano, basado en conocimientos de la psicología, la sociología y la antropología.
Pueden clasificarse atendiendo al grado de libertad de las respuestas del sujeto o nivel de
estructuración de la técnica en perceptivas, aperceptivas o productivas. Las primeras van
dirigidas a revelar el estilo cognitivo o estructuración del campo perceptual del sujeto a
62
partir de estímulos difusos, como las manchas de tinta. Al estar relacionadas con la
percepción del sujeto y ser este un proceso cognitivo inconsciente nos brinda información
acerca de los contenidos simbólicos inconscientes de la persona. Las técnicas
aperceptivas, también conocidas como asociativas, como su nombre lo indica, nos
permiten explorar más allá de lo que el sujeto percibe, pues este deberá responder a un
estímulo ambiguo con la primera palabra o imagen evocada. Estas evocaciones nos
ofrecen amplia información sobre las motivaciones y afectos de la persona, la cual
desconoce el verdadero objetivo de la técnica. Por último, en las técnicas productivas o
expresivas no se le ofrece un estímulo previo al sujeto sino sólo una sencilla instrucción
que le permita una total libertad de expresión, aunque es posible orientarlo hacia un área
o temática específica, según interés del investigador.
TÉCNICAS PROYECTIVAS
PERCEPTIVAS ASOCIATIVAS O PRODUCTIVAS O
APERCEPTIVAS EXPRESIVAS
o Estructuración del o Completamiento de o Dibujo libre
campo (Rorschach) frases, dibujos o o Sociodrama
historietas
o Retablo de títeres
o Asociación de palabras
o Cuentos
o Composiciones
temáticas, etc.
Nos centraremos en una de las técnicas productivas que es ampliamente utilizada
en la investigación social: el sociodrama o juego de roles, por las posibilidades que
brinda en cuanto a explorar las dinámicas grupales, aspecto que nos permite
destacar el carácter participativo y subjetivo de las distintas etapas del proceso
investigativo de corte cualitativo. En estas investigaciones se prioriza la discusión
grupal y la toma de decisiones en grupo producto de que:
•Es más fácil cambiar a los sujetos en grupo que por separado.
•El cambio individual modifica normas del grupo.
•El efecto del cambio por medio del grupo es más duradero que si se logra
aisladamente.
•El cambio es más fácilmente aceptado si las personas participan en la decisión
de llevarlo a cabo.
•Los factores que más influyen en el cambio son la toma de decisiones y el grado
en que los miembros perciben el consenso del grupo sobre la necesidad de
cambiar.
Si el grupo conoce previamente la actividad y sabe quienes van a participar, así
como el papel que cada uno va a desempeñar se trata de un sociodrama
tradicional. Según Selltiz: “Observando como la persona desempeña un cierto rol,
podemos comprender mejor sus actitudes sociales”.11 En cambio, si se planea el
11
Selltiz, J.: Métodos de investigación en las relaciones sociales”, pág. 397.
63
hecho (variable experimental) sin que el grupo tenga conocimiento de la situación
que deberá representar, se trata del sociodrama real. Sólo tendrán previamente
asignados sus roles los coordinadores del grupo.
Somos partidarios del sociodrama real con el fin de observar la proyección de
cada uno de los participantes ante una situación que los afecta de manera directa
e inmediata y garantizar, de este modo, la parcialización de los sujetos. Nos es de
mucha utilidad la información, incluso, de la identificación de los miembros del
grupo con los roles que tienen la libertad de seleccionar. Antes de su aplicación se
deben formular hipótesis para predecir el comportamiento de las personas. Esta
técnica no debe utilizarse si el investigador no ha logrado una relación estrecha
con los participantes, en la que prime la confianza y el respeto, y tampoco si los
miembros no tienen sentido de pertenencia con respecto al grupo. Además, debe
respetarse absolutamente la voluntariedad con respecto a la participación o no en
el sociodrama.
OBJETIVOS DEL JUEGO DE ROLES:
o Identificar normas y patrones de conducta (diagnóstico)
o Descubrir relaciones entre las personas (diagnóstico)
o Desarrollar habilidades comunicativas (intervención)
o Cambiar actitudes (intervención)
METODOLOGÍA:
1. Formular con precisión el problema previsto (tomado de la vida real)
2. Definir el objetivo de la representación.
3. Elegir los actores entre los miembros del grupo (nombre ficticio).
4. Definir los criterios de observación.
DISCUSIÓN:
Valorar el cumplimiento del objetivo principal de acuerdo a los roles asignados:
Roles Objetivos
Intérpretes Expresar criterios.
Describir estados de ánimo.
Observadores Exponer criterios de
observación.
Grupo Valorar la escenificación
Interrogar a los intérpretes.
Sugerir formas de abordar
el problema.
Tarea:
64
A partir del problema seleccionado:
1. Definir objetivo de la representación y posible hipótesis.
2. Describir una situación.
3. Elegir los roles.
4. Definir los criterios de observación.
5. Definir los criterios de evaluación.
A continuación ilustramos la realización de un sociodrama real de acuerdo a la
metodología propuesta. Con ello pretendemos demostrar que la técnica del Juego
de roles es eficaz en la identificación de los modos de actuación en un grupo, con
vistas a la elaboración del diagnóstico de necesidades educativas básicas.
Presentación del problema:
Se ha detectado que los estudiantes de medicina no logran adquirir los
conocimientos, habilidades y valores que se esperan en la estancia de Medicina
General Integral por lo que con este trabajo se pretende, utilizando una dinámica
grupal, demostrar las deficiencias en el proceso docente en la Educación en el
Trabajo, en MGI II.
Dentro de las técnicas que permiten realizar diagnósticos, se encuentra el Juego
de Roles. Esta es una técnica proyectiva muy útil cuando se desea descubrir
situaciones de no fácil expresión directa en el grupo por lo que, en forma general,
puede identificarse cuatro objetivos fundamentales de su uso:
Diagnóstico
Identificar normas y patrones de conducta
Descubrir relaciones interpersonales
Intervención
Desarrollar habilidades comunicativas
Cambiar actitudes.
Desarrollo
Es necesario destacar que se desarrolló un Juego de Roles real, en el cual, los
actores y el grupo tuvieron conocimiento sólo del problema, aunque no del
objetivo ni la hipótesis, solamente se les dio a conocer la situación que fue la
siguiente:
En un consultorio del médico de la familia se encuentran un Especialista en MGI
(tutor de MGI II), una enfermera, dos estudiantes de medicina de 5to. año y una
paciente aquejando un dolor abdominal. Sorpresivamente llega un profesor que va
a realizar un control a una actividad de Educación en el trabajo.
Nuestra hipótesis fue la siguiente: La falta de preparación del profesor y los
estudiantes en la correcta utilización de las técnicas activas de
enseñanzaaprendizaje, asociado a un control inadecuado de las mismas,
condicionan un proceso educativo centrado en el profesor y una mala calidad en la
Educación en el trabajo.
65
A continuación presentaremos los criterios de observación y evaluación que se
tuvieron en cuenta.
Criterios de observación:
Relación alumnoprofesor, médicopaciente, médicoenfermera.
Formación de valores.
Participación del estudiante en la entrevista y examen físico del paciente.
Presentación del caso al profesor.
Actividades realizadas por la enfermera.
Registro de la evaluación del estudiante por parte del tutor.
Calidad de la evaluación del proceso por parte del controlador.
Criterios de evaluación:
En el caso de los actores se tuvo en cuenta la creatividad, las habilidades, la
proyección personal en cada rol, los prejuicios y el lenguaje extraverbal.
A los observadores se les evaluó su criterio sobre la representación y la
identificación de las deficiencias representadas.
Observaciones:
Médico: falta de ejemplaridad (llegada tarde al consultorio, mala comunicación con
el paciente), desatención docente, no aplicó el método clínico, no tenía
conocimiento de la existencia de medicamento en la farmacia, lenguaje
extraverbal inadecuado, deficiencias en su preparación científicotécnica y
compromiso personal con el controlador.
Enfermera: Llegada tarde al consultorio, falta de ética, falta de respeto al médico y
maltrato.
Controlador: Tolerante con los controlados, deficiencias en la evaluación,
comprometimiento personal con el médico, quebrantamiento de la autoridad de
control, fraude potencial en el informe.
Estudiantes: Poca motivación por el trabajo en el consultorio, prioridad en el
estudio de otras asignaturas, exceso de confianza con el profesor.
Grupo: Correcta identificación de las deficiencias del proceso docente educativo
representado, alto nivel de coincidencia con nuestros criterios de observación y
evaluación, de manera general detectaron correctamente todas las deficiencias
representadas por los actores dejando claro que estas comportamientos no están
generalizados en nuestra atención primaria, sino que los personajes concentraron
en ellos las actitudes particulares y singulares, disímiles, dispersas, en forma no
regular.
La distribución de los roles por parte de los actores se muestra en la Tabla:
Rol Profesión del actor
Médico tutor Médico
Controlador Médico (Metodóloga)
Estudiantes Médicos
Paciente Enfermera
66
Enfermera Enfermera
Como conclusiones de la aplicación de la técnica tenemos:
La técnica del Juego de Roles nos permitió demostrar las deficiencias en el
proceso docente en la Educación en el Trabajo en MGI II.
Se detectó que aún existen profesionales que no mantienen un
comportamiento ético.
Se evidenció que algunos profesores no utilizan las técnicas activas de
enseñanza–aprendizaje.
Existen deficiencias en la preparación de algunos profesores y estudiantes.
No se efectúa un adecuado control de la actividad docente.
Completamiento de frases inductoras
Premisas teóricas que subyacen al uso de la técnica
La técnica del completamiento de frases constituye una técnica proyectiva
asociativa. Es muy útil para revelar los aspectos motivacionales y afectivos de los
sujetos, gracias a su poca estructuración. Para la construcción de los instrumentos
basados en esta técnica debemos partir de las siguientes premisas teóricas:
Todo objeto de estudio psíquico se caracteriza por su parcialización. La
persona parcializa su reflejo, en tanto en ella siempre hay proyección,
entendiendo por esto último la expresión externa de su campo psíquico.
La realidad objetiva o subjetiva no se agota en la configuración del reflejo
psíquico de una persona. La realidad no puede ser abordada en toda su
magnitud, pues la persona sólo tiene acceso a una parte de ella. Justo esa
parte es la que constituye su realidad. En consecuencia, la realidad
psicológica de una persona no será jamás la realidad psíquica de otra.
La frase de inducción ha de permitir a la persona estructurar su propio campo
psíquico, por lo que dicha frase no debe ser, bajo ningún concepto,
estructurada.
Requisitos metodológicos que sostienen la construcción del instrumento
1. Las frases a formular deben ser de inducción general (FIG) y particular (FIP).
Las FIG no estarán referidas a contexto o temática específica alguna. La
posibilidad de implicación de la persona depende directamente del contenido
expresado en la frase. Ej.: “Es agradable:”. El contenido de las FIP se referirá a
un contexto determinado. El contenido ya está implicado en la frase. Ej.: “El
profesor-guía:”.
2. La raíz de la frase no debe tener la implicación misma, pues con ello se
favorece la expresión nítida de la parcialidad del sujeto; de ahí el carácter
impersonal de la frase. En lugar de formular la frase “Mi mayor dificultad:”, debe
inducirse la proyección de la persona a través de la frase: “La mayor dificultad:”.
3. Las FIG y FIP deben mezclarse unas con las otras, de modo tal que el sujeto no
“vicie” lo expresado en las frases con contenidos muy semejantes.
67
4. Las frases deben ser contentivas de los principales contextos que movilizan,
dirigen y sostienen la actuación de la persona en la edad psicológica dada.
5. La cantidad máxima de frases no debe exceder de 50, pues la fatiga puede
contraponerse a la realización comprometida del test. La cantidad mínima
siempre debe exceder de 40, de modo tal que exista el suficiente número de
frases para que las relaciones que se establezcan entre ellas permitan valorar
el sentido personal que para el sujeto cobra un determinado contexto de
actuación. Es muy probable que un número menor de frases no resulte efectivo.
A continuación presentamos algunas frases que podrían tomarse como ejemplo
para la estructuración de la prueba, para el caso de un estudiante.
Nombre:_________ Año universitario:_____ Grupo: _____
Consigna: Completa las frases que a continuación se te presentan:
1. Es agradable _______________________________________________
_
2. El futuro _______________________________________________
_
3. La carrera universitaria _______________________________________________
_
4. La mayor aspiración _______________________________________________
_
5. La amistad _______________________________________________
_
6. La mayor dificultad _______________________________________________
_
7. El estudio _______________________________________________
_
8. Mucho miedo _______________________________________________
_
9. Los profesores _______________________________________________
_
10. Es molesto _______________________________________________
_
11. La habitación del _______________________________________________
hogar _
12. La gran ilusión _______________________________________________
_
13. Lo prohibido _______________________________________________
68
_
14. Los profesores _______________________________________________
_
15. El castigo _______________________________________________
_
16. La familia _______________________________________________
_
17. Lo más querido _______________________________________________
_
18. Es triste _______________________________________________
_
19. El hogar _______________________________________________
_
20. La amistad _______________________________________________
_
21. La escuela _______________________________________________
_
22. El peligro _______________________________________________
_
23. La mayor aspiración _______________________________________________
_
24. Los padres _______________________________________________
_
25. Es alegre _______________________________________________
_
26. Respetar _______________________________________________
_
27. La salud _______________________________________________
_
28. En el futuro _______________________________________________
_
29. El amor _______________________________________________
_
30. Es una felicidad _______________________________________________
_
31. Las calificaciones _______________________________________________
_
32. Nunca _______________________________________________
69
_
33. En la diversión _______________________________________________
_
34. En ocasiones _______________________________________________
_
35. El aula _______________________________________________
_
36. Lo peor _______________________________________________
_
37. La vida _______________________________________________
_
38. Al contrario _______________________________________________
_
39. Los deportes _______________________________________________
_
40. Es muy importante _______________________________________________
_
41. Ser bello _______________________________________________
_
42. El peor defecto _______________________________________________
_
43. Es difícil _______________________________________________
_
44. El fracaso _______________________________________________
_
45. Las cosas _______________________________________________
_
46. La mayor virtud _______________________________________________
_
47. Las otras personas _______________________________________________
_
48. En secreto _______________________________________________
_
49. Los obstáculos _______________________________________________
_
Tabla auxiliar para el procesamiento de la información obtenida
70
Contexto Expresado No. de frases Implicación Personal Matiz afectivo a
referidas al contexto partir de las
relaciones entre las
frases
FIG FIP Impl. No Impl. + - ><“: Matiz afectivo contradictorio hacia el contexto de
actuación
CONCLUSIONES:
o Desde el punto de vista funcional, es decir, en dependencia de la función
que el investigador le adjudica al método, éstos pueden agruparse en:
métodos centrados en la gestión del investigador y los centrados en la
gestión del sujeto investigado
o Dentro de las técnicas investigativas que pueden ser empleadas en la
investigación cualitativa para la identificación de determinadas
peculiaridades del sujeto o del grupo se encuentran la observación, la
entrevista, el cuestionario, la técnica del juego de roles, completamiento de
frases, entre otras.
o La técnica de la observación de acuerdo al objeto a observar puede
clasificarse en autoobservación o en observación externa, esta última,
según el control que se realice de las condiciones en que transcurre la
observación puede ser natural o participante. En todos los casos, sólo
podrá ser observado lo que se pueda expresar en indicadores
comportamentales concretos.
o Asumiendo como criterio de clasificación el número de personas hacia las
cuales ella va dirigida, las entrevistas en sí mismas podrían diferenciarse en
entrevistas individuales y grupales.
o La encuesta o cuestionario es una técnica que puede ser tan cualitativa
como el resto de las técnicas mencionadas, si tenemos en cuenta que toda
71
variable cualitativa, al ser operacionalizada puede convertirse en
cuantitativa. Producto de su aparente fácil elaboración proliferan los errores
metodológicos que restan validez a los resultados obtenidos con ella. No se
debe obviar que sólo pueden ser utilizadas para explorar conocimientos o
actitudes.
o Para el estudio de los fenómenos de naturaleza motivacional-afectiva, como
motivos, intereses, etc., deben ser usadas las técnicas proyectivas por su carácter
poco estructurado. Estas pueden clasificarse atendiendo al grado de libertad de
las respuestas del sujeto o nivel de estructuración de la técnica en perceptivas,
aperceptivas o productivas.
o El sociodrama o juego de roles es una de las técnicas productivas que es
ampliamente utilizada en la investigación social, por las posibilidades que
brinda en cuanto a explorar las dinámicas grupales, aspecto que nos
permite destacar el carácter participativo y subjetivo de las distintas etapas
del proceso investigativo de corte cualitativo. En estas investigaciones se
prioriza la discusión grupal y la toma de decisiones en grupo. De acuerdo al
conocimiento previo de la actividad por los sujetos puede clasificarse en
sociodrama tradicional o real.
o La técnica del completamiento de frases constituye una técnica proyectiva
asociativa que permite revelar los aspectos motivacionales y afectivos de
los sujetos, gracias a su poca estructuración. Proponemos una nueva
metodología para la elaboración de ese instrumento que tiene en cuenta el
carácter impersonal de la frase para permitir la expresión nítida de la
parcialidad del sujeto.
72
“Conocimiento Científico - Mapa Conceptual - Cuarto Excluido Verbal:
relación ineludible en el contexto universitario”
Introducción
La construcción del conocimiento científico constituye, cada vez más, un problema
crucial de la Universidad mundial. No solo los estudiantes universitarios, sino
también los profesionales que dirigen su formación y desarrollo, están
necesariamente imbricados con los postulados y procedimientos metodológicos
que sustentan la obtención y aplicación de este tipo de conocimiento. Los
procesos de enseñanza y aprendizaje, su calidad y optimización, exige de las
personas que los realizan determinadas competencias, dentro de las cuales la
solidez académica y la preparación metodológica ocupan un lugar relevante,
traducidas, en última instancia, en la necesidad de ordenar sistémicamente el
enorme material cognoscitivo, acumulado por la investigación empírica.
Tal sistematización, bajo la asunción de criterios relacionales estrictos, es privativo
del pensamiento científico. Constituye un hecho irrefutable, - a decir de F.Engels -
que “...una nación que quiera mantenerse a la altura de la ciencia no puede
prescindir de un pensamiento teórico”(pág.403).
De ahí que hayamos focalizado nuestro trabajo científico en la adecuación de
determinadas técnicas pedagógicas y psicológicas que apuntan a la formación y
desarrollo del conocimiento científico en el estudiante de los centros de Educación
Superior, bajo la égida del profesor. A nuestro modo de ver, el ajuste de los
denominados Mapas Conceptuales y del Cuarto Excluido Verbal, bajo nuevas
posiciones teóricas y metodológicas, pueden devenir instrumentos efectivos en la
consecución del conocimiento teórico, objetivo primero de la Universidad
Contemporánea.
Desarrollo
En la investigación realizada, hemos tomado como premisa teórica fundamental
aquellos parámetros que consideramos han de expresar la esencia en la
aproximación del pensamiento al objeto, a saber, las propiedades determinantes
de aquel, las contradicciones que le son inherentes, las causas de su surgimiento,
las leyes de su comportamiento y las tendencias de su desarrollo. A propósito, el
orden conferido a los parámetros debe ser rigurosamente observado en su
análisis.
Para determinar cada uno de estos parámetros en el objeto de estudio, nos hemos
auxiliado en la clase, de los Mapas Conceptuales y del Cuarto Excluido Verbal,
como técnicas que, a nuestro juicio, favorecen la construcción del conocimiento
científico.
El uso de los mapas conceptuales (MC), introducido por J.D.Novak en la década
de los 80 y defendida por M.A.Moreira en los 90, resulta, a juicio nuestro,
vulnerable e inefectivo en conformidad con la concepción que subyace a su
construcción, a saber, gramatical-preposicional. Lejos de constreñirse a la posición
que por MC entiende el sistema estructural de relaciones jerárquicas entre
conceptos que se subordinan o se hayan coordinados a tenor del carácter lógico
73
que debe caracterizarlos en su conjunto, múltiples investigadores (L.Galagovsky,
1988; J.Novak y Gowin, 1988; M.A.Moreira, 1990) cercenan dicha posición con la
filosofía del libre albedrío en su construcción.
Resulta inadmisible que la elaboración de un MC se sustente en la selección de
preposiciones que median en la relación entre conceptos. No es difícil advertir
que un MC, bajo la concepción de estos autores, no es más que la representación
gráfica de un determinado texto, en la que el grado de pertinencia de un concepto
se mide a través de las preposiciones que se esgrimen, convenientemente o no.
En materia de sistematización del conocimiento no debemos olvidar los aportes
teóricos realizados por las investigadoras rusas N.F.Talízina, Z.Réshetova y
G.Sálmina, los cuales son, en nuestra opinión, convincentes. Aún cuando no
compartamos plenamente las posiciones de las autoras, reconocemos que el
estudio realizado sobre el particular ha constituido una condición de base para el
desarrollo exitoso de ulteriores investigaciones de carácter aplicativo.
Conceptualizados como enfoques, los MC fueron por ellas focalizados desde la
perspectiva estructural, funcional y genética. Así, apareció en la literatura
especializada el enfoque sistémico, cuya función consistió en la organización
jerárquica del conocimiento preexistente, dejando abierto el sistema creado para la
inserción de nuevos aportes. De manera que la relevancia de las posiciones de
estas autoras, con respecto a los MC, hay que hallarla no sólo en la posibilidad de
estructurar el conocimiento obtenido, sino, ante todo, en la posibilidad que el
propio sistema creado ofrece para enriquecerlo con los aportes que se obtendrán
en nuevas investigaciones que sobre la temática se realicen.
Para la elaboración de los MC, la persona no tiene otra alternativa que no sea la
selección rigurosa y estricta de un criterio de clasificación único, es decir, general,
que logre sustentar la completa y definitiva organización de todo el sistema. Es
ese nuestro punto de desencuentro con las autoras arriba mencionadas, pues las
relaciones reflejadas en los MC sólo pueden ser clasificatorias y, por lo tanto,
estructurales, no funcionales ni genéticas. Algo distinto es tomar en cuenta el
origen o funcionalidad de un determinado sistema para representarlo
estructuralmente, o sea, mediante una organización dada.
Eso implica que el MC responde al establecimiento de relaciones entre conceptos
(empíricos o teóricos), permitiendo la sistematización u ordenamiento de los
conocimientos en una estructura dada. Asimismo, los MC hacen explícita la
existencia de una estructura cognitiva en un campo o esfera del saber dado y
constituyen el único indicador que señaliza el dominio de los conocimientos en la
persona, pues quien no pueda determinar las relaciones existentes entre dos o
más conceptos pondría en duda el dominio real que posee de aquellos. De ahí la
importancia que tiene la utilización de los MC para la caracterización del
pensamiento científico .
Es importante enfatizar que bajo ningún concepto el profesor presentará al alumno
su propio MC, hasta tanto éste haya elaborado el suyo. De lo contrario se corre el
riesgo de que llegue a memorizar el de aquel en forma de cadena verbal gráfica.
En resumen, los MC han de construirse, a juicio nuestro, bajo la observación
estricta de las exigencias siguientes, a diferencia de las características que otras
posiciones autorales (Moreira, M.A. y L.D.Novak, 1990) cuestionablemente le
adjudican.
74
Características generales de los Mapas Conceptuales
Según Moreira-Novak Según Rodríguez-Bermúdez
Expresan relaciones gramaticales Las relaciones que expresan han de
constreñirse inobjetablemente a su
carácter lógico.
Las relaciones que aparecen entre Las relaciones que se establecen entre
los conceptos contentivos en el los conceptos sólo son estructurales,
MC son tanto de naturaleza no funcionales
estructural como funcional.
La estructura propuesta por estos La estructura que necesariamente
autores, aún cuando adquiere un MC ha de ser arborizada,
consideran su representación en forma de triángulo, con el vértice
arborizada, sólo lo es a nivel hacia arriba, pues las relaciones de
declarativo, pues la subordinación y coor dinación con la
organización de los conceptos que se organizan sus elementos
también puede ser representada manifiestan ese tipo de
linealmente, uno debajo del otro. representación, respetándose el grado
de generalidad.
Los MC serán diferentes en Sólo puede existir un único MC para
dependencia del especialista las relaciones que en él se van a
que lo construya. -
reflejar, lo que estará en dependencia
del criterio de relación adoptado, no de
la persona que lo construye
Los criterios de relación para El único criterio relacional que
formar la estructura del MC subyace en la estructura del MC es el
pueden ser múltiples; de ahí que criterio clasificatorio, pues cualquier
cualquier preposición se ajuste a otro sería no pertinente a este tipo de
la mediación entre los conceptos. organización conceptual sistémica. De
Por eso las palabras "tienen", ahí que sólo las palabras "puede ser” o
"determina", "aumenta por", "están sus sinónimos, han de mediar en las
en" pueden esgrimirse para la relaciones de subordinación entre los
elaboración de un MC. conceptos que se organizan.
Es importante, además, no pasar por alto algunas premisas que han de tenerse
presentes para la elaboración exitosa de los MC. Como el MC es en sí una
estructura de relaciones, el descubrimiento y la enunciación de estas últimas entre
los conceptos ocurre en virtud de aquellas instrumentaciones intelectuales que
tienen como función la de permitir la adquisición de nuevos conocimientos, a
saber: la comparación, la clasificación y la valoración. De ellas, la comparación es
la base de las restantes, pues para clasificar y valorar es preciso comparar el
criterio clasificatorio o valorativo con el objeto que se examina.
75
Nuestra propuesta metodológica para elaborar un MC considera
1. Retomar la definición de cada uno de los conceptos propedéuticos o
preconceptos al concepto teórico que debe formarse. En efecto, dichos
conceptos generalmente se caracterizarán por su espontaneidad y empirismo.
2. Establecer las relaciones necesarias entre los conceptos que como contrarios
se presuponen. Para ello, resulta incuestionable la asunsión de un criterio
relacional severo.
Las relaciones entre los conceptos se pueden establecer a
partir de tres vías o procedimientos concretos, que son
retomados por nosotros de las leyes de la percepción,
postuladas por la Psicología de la Gestalt; aducimos a la ley de
la semejanza y de la diferencia. A partir de esta consideración,
sugerimos proceder del modo siguiente a la hora de prefijar los
conceptos que deberán relacionarse por el estudiante:
a) Conceptos entre los cuales solo existen relaciones de identificación por
semejanza. Todos los conceptos deben estar en interdependencia, es
decir uno constituye la causa del otro.
b) Conceptos que se relacionan con otros por semejanza y que no están
relacionados con otros por diferencia. En este caso se incluyen conceptos
que son dependientes de algunos y conceptos que constituyen variables
ajenas, es decir, que presentan relaciones muy lejanas con el concepto
analizado, si partimos del supuesto de que todos los fenómenos de la
realidad se encuentran en interdependencia dialéctica.
c) Conceptos solo identificados por diferencia. Estos conceptos se
comportan como variables relativamente ajenas. Es oportuno señalar que
los conceptos empíricos tienden a incluir relaciones de este tipo, pues se
establecen interdependencias inadecuadas entre estos dando lugar, en
ocasiones, a prejuicios o supersticiones.
3. Establecer relaciones entre los propios pares conceptuales prefijados, es decir,
cruzar cada una de las parejas. Nótese que las parejas analizadas deben
poseer algún tipo de relación si van a conformar un único mapa conceptual.
4. Establecer relaciones de coordinación y subordinación (jerarquía) entre los
conceptos analizados.
Este último procedimiento nos obliga a detenernos en la distinción entre las
relaciones funcionales y estructurales entre los conceptos. Mientras la relación
funcional explica la interdependencia de causa-efecto entre dos conceptos, la
relación estructural describe el ordenamiento de dos o varios conceptos en una
estructura. A su vez, la relación estructural puede ser de dos tipos. En
76
dependencia del grado de generalidad que existe entre los conceptos, se
producen relaciones de subordinación; por ejemplo, esto puede observarse al
correlacionar los conceptos de actuación y acción. En función del grado de
concomitancia, las relaciones serán de coordinación; por ejemplo, este tipo de
relación puede advertirse entre los conceptos de actividad y comunicación.
Esto nos conduce a afirmar que sólo aquellos conceptos que son concomitantes
pueden dar lugar a la formación de principios o de leyes, al ser relacionados entre
sí. Entendemos como principio la relación existente entre dos o más conceptos
generales. Así podemos encontrar, dentro de la ciencia psicológica, el principio
que expresa la unidad entre el sujeto y su actuación concreta. En este caso,los
conceptos de sujeto y actuación son concomitantantes, en tanto se hallan a un
mismo nivel de generalidad. De esta forma, este principio nos explica que no hay
actuación sin sujeto que la lleve a cabo y, al mismo tiempo, la condición de que un
individuo devenga sujeto se sustenta en la posibilidad de interactuar por sí mismo
con la realidad, es decir, de tener actuación.
Por otra parte, la ley expresa la relación entre los conceptos de máxima
generalidad. Digamos en el campo de la Química, la ley periódica explica que las
propiedades de los elementos químicos dependen de la estructura del átomo y
varían, de manera sistemática, con el número atómico. Esta ley relaciona dos
conceptos de máxima generalidad, a saber, el concepto de número atómico y el
concepto de propiedad periódica.
Por último, quisiéramos precisar que la literatura científica puede constituir un
apoyo de los procedimientos deductivos, pero no su fuente inicial, pues en el libro
aparecen los conceptos acabados, así como las relaciones establecidas de
antemano por el autor. No obstante, con estos conocimientos el alumno ejecutará,
fundamentalmente, la instrumentación de valorar, una vez que haya logrado
dominar los procedimientos pertinentes. Parafraseando al filósofo italiano
A.Gramcsi, en sus apuntes acerca de cómo ensañar la filosofía, convensamos
primero al alumno que puede hacer filosofía, que puede valorar filosofía y,
después, llevémosle a las teorías.
Otra de las técnicas empleadas fue el "Cuarto excluido verbal", la cual, a nuestro
modo de ver, también permite diagnosticar las posibilidades del sujeto para
determinar un criterio de relación de esencialidad que logre excluir o incluir un
elemento en una clasificación dada, incluso, convencionalmente.
Para discriminar el nivel de dominio alcanzado por el estudiante en cada una de
las habilidades que condicionan la determinación de dicho criterio (teórico),
propusimos la formulación de las siguientes preguntas, además de las que el
propio ejercico impone:
a) ¿Qué características poseen los 4 elementos? (Análisis).
b) ¿En qué se parecen los 4 elementos? ¿En qué se diferencian?
(Comparación).
c) ¿Cuál es la característica que agrupa a los 4 elementos? (Generalización).
d) ¿Qué características hay que desechar para excluir uno de los 4 elementos?
¿Por qué? (abstracción).
77
Para ilustrar el empleo de esta técnica, fue elaborado bajo nuestra dirección el
siguiente instrumento, como variante aplicada a los conocimientos que se abordan
en la Materia “Conservación de Suelos” impartida a los estudiantes de la carrera
de Agronomía en la Universidad Autónoma Chapingo, México (A.Becerra Moreno,
2000).
Instrucciones:
De las filas de conceptos que a continuación se relacionan, esperamos que Ud.
ejecute lo siguiente.
1. Establezca la relación entre los cuatro conceptos de cada fila, excluyendo
aquel, cuyo nexo no sea directa con los restantes.
2. Formule el criterio de exclusión del concepto no relacionado.
3. Seleccione una de las filas y haga con ella lo siguiente:
a) describa las características fundamentales de cada concepto,
b) establezca las semejanzas y diferencias posibles entre ellos.
4. Construya su propia fila sobre la base de cualquier conocimiento recibido en el
curso y haga con ella lo mismo que le hemos pedido en los incisos anteriores.
Filas
1 Lluvia Manantial Viento Escorrentía
2 Escorrentía Saltación Rodamiento Suspensión
3 Canalillos Cárcavas Terrazas Pináculos
4 Terrazas Zanjas Pileteo Cero Labranza
5 Zanja trinchera Terraza-canal Pedestal Canal empastado
6 Reforestación deforestación Abonos verdes Rotación de cultivos
7 Cosecha Fertilización Estercoladura Riego
Permítasenos describir, por su claridad clasificatoria, las soluciones ofrecidas a las
filas del ejercicio.
1. “En el primer renglón se incluyen los tres factores que realizan el trabajo físico
de la erosión (desprendimiento y transporte), dos de los cuales se refieren a la
erosión hídrica (lluvia y escorrería), mientras que el viento es responsable de la
erosión eólica. En este grupo de conceptos, Manantial se excluye porque,
aunque se refiere al agua como otros dos de los conceptos, el solo fluir del
agua del subsuelo no provoca erosión”.
2. “Para fines de estudio e investigación en la erosión eólica se diferencian tres
formas de movimiento de las partículas durante la fase de transporte: saltación,
rodamiento y suspensión. Pero la escorrentía, aunque tiene relación con la
erosión, no se vincula con la erosión eólica.
3. Por su parte, “para el estudio de la erosión a veces se le clasifica por las
“señales” o formas que en el terreno deja este proceso; a esta clasificación
corresponden los términos canalillos, córcavas y pináculos, pero no así las
terrazas, que son estructuras formadas por el hombre para controlar la erosión”.
78
4. Aquí debe ser excluido el concepto cero labranza. “Entre las prácticas
mecánicas para la conservación de suelos, se tienen las terrazas, el pileteo y
las zanjas. Aun cuando la práctica de cero labranza también ayuda a la
conservación del suelo, por ser un sistema de cultivo, se le incluye en las
agronómicas”.
5. El concepto pedestal debe ser excluido, pues “las prácticas primera, segunda y
cuarta del renglón son tipos de zanjas utilizadas para controlar la erosión del
suelo, mientras que el pedestal es una de las formas de erosión (como las de la
fila 3)”.
6. “Las prácticas vegetativas se basan en el eficiente papel de la vegetación para
proteger el suelo de la erosión; tales sol los casos: 1, 3 y 4. Pero la
deforestación, por el contrario, no protege al suelo, por lo que no se considera
una práctica de conservación”.
7. Es legítima la exclusión del concepto cosecha, pues “entre las prácticas
agronómicas para la conservación del suelo se consideran todas aquellas que
favorezcan el vigor y grado de cobertura desarrollada por el cultivo; en este
caso hallamos los conceptos 2, 3 y 4. La cosecha en sí no favorece tal
protección.
Conclusiones
Aún cuando la autoría de las investigaciones sobre la temática sea bastante
prolífera y sus resultados generalmente coincidan, los presupuestos teóricos de
los que parten, a nuestro juicio, son filosófica y metodológicamente vulnerables,
por lo que se hace necesario el respeto no solo de la aplicación consecuente y
estricta de los parámetros de esencia descritos y del orden conque se han
enumerados, sino también de los postulados teóricos y metodológicos que se
esgrimen en su adecuación para construir los instrumentos aquí abordados.
La construcción del conocimiento científico depende necesariamente del
dominio de determinadas habilidades intelectuales, dentro de las cuales es
significativa la habilidades de clasificar.
Los Mapas Conceptuales y el Cuarto Excluido Verbal, basados en las
concepciones teóricas y metodológicas brevemente expuestas, pueden ser
efectivos en la construcción del conocimiento científico en el estudiante de la
Educación Superior, pues pulsan preponderantemente el desarrollo de la
habilidad de clasificar.
Recomendaciones
Las técnicas empleadas pueden ser igualmente aplicables a otras asignaturas y
a otros niveles de enseñanza, específicamente, al nivel medio, pues la
adolescencia, como edad psicológica, es susceptible de construir el
conocimiento científico.
La generalización de los resultados logrados en esta investigación exige de la
participación comprometida del claustro docente, tanto a nivel de año como a
79
nivel de carrera lo que indica que la sistematización de la experiencia puede
devenir condición en la formación del conocimiento teórico.
Test Sociométrico:
Algunas consideraciones sobre el estudio de las relaciones interpersonales
en el grupo universitario
No sería ocioso advertir al lector que, aun cuando no soslayamos el carácter
riguroso con que nuestras ideas son aquí reflejadas, no es nuestro propósito hacer
80
un tratado científico sobre el estudio de las relaciones interpersonales dentro de
un grupo, sino abordar la problemática del test sociométrico en virtud de la
implicación que pueda tener con el diagnóstico psicológico susceptible de realizar
a un estudiante universitario. Huelga sugerir la lectura de estudio de otras obras
que se han redactado como producto de las investigaciones científicas que sí han
focalizado debidamente esta temática.
Antes de adentrarnos en el estudio de las relaciones interpersonales, creemos
oportuno abordar primero el problema de la relación que hoy se establece entre
determinados campos del saber de carácter social y la afinidad que a ellos se les
adjudica.
A nuestro modo de ver, la no delimitación estricta de los objetos de estudio,
digamos, de la propia psicología como ciencia y de la sociología, crea un suelo
propicio para establecer relaciones poco probables de defender teóricamente. Por
ejemplo, ¿por qué hablar de una psicología social, cuando no se habla de una
sociología psicológica? La pregunta formulada nos parece cardinal en el análisis
de los objetos de estudio que deben caracterizar la diferencia de estos dos
campos del saber.
Aun cuando no exista un consenso unánime sobre qué es lo que estudia cada
una, lo cual no es raro advertir, sí se hace imprescindible definir un punto de
partida para asumir posiciones que se aproximen a la necesaria construcción
teórica. En este sentido, defendemos la idea de que mientras la psicología
constriñe su saber a la psiquis animal y humana, la sociología debe acotar sus
predios al estudio del grupo. Si tomamos esta idea de base, por su probable
legitimidad, entonces el planteamiento de la pregunta anterior tendría que ser
reformulado en términos más estrictos, a saber, ¿cuál es el comportamiento de
una persona dentro de un determinado grupo?
De acuerdo con la tesis basal que defendemos, según la cual la psicología aborda
el estudio de la psiquis, entonces sería mucho más razonable explicar la conducta
de la persona en un grupo que explicar el comportamiento de un grupo de
personas, al menos para lo que al saber psicológico se refiere. ¿Qué premisas nos
sostienen? No es posible abjurar de la idea que expresa la diferencia explícita de
toda persona en grupos distintos, tanto desde el punto de vista comportamental
como por la percepción que de ella los demás restantes miembros del grupo
poseen. ¿No es igualmente aceptable la idea de que una misma persona sea
valorada de modo diferente en conformidad con los denominados niveles de
desarrollo del grupo? Eso es un hecho, por lo que para la efectividad del trabajo
del maestro, sobre todo educativo, no debe pasar inadvertido el estudiante como
personalidad irrepetible.
Por supuesto, no estamos aplaudiendo el estudio psicológico del estudiante en
detrimento del examen del grupo, pues este último es importante conocerlo de
modo tal que, como condición de desarrollo personal, permita al maestro modelar
consecuentemente sus influencias interventivas sobre los miembros de aquel.
En última instancia, la experiencia profesional no nos permite escapar del dictado
de otra pregunta, semejante a las que ya nos hemos cuestionado: ¿el profesor
dirige el aprendizaje de un estudiante o de un grupo de estudiantes? La respuesta,
reflejada ya de alguna manera en los textos, puede facilitarnos el trabajo como
educadores o conducirnos a un callejón sin salida. Nuestra posición es la de
81
admitir como válida tanto la respuesta de sesgo individual como grupal. Es decir,
quiéralo o no, el docente dirige el aprendizaje de cada uno de sus estudiantes; tan
así es que, aun cuando dicha dirección sea metodológicamente acertada, no
necesariamente todos los estudiantes aprenden bajo los mismos cánones de
tiempo, esfuerzo y calidad. De ahí el archiconocido concepto de enseñanza
individualizada.
Por otro lado, el estudiante no está solo, sino que se halla bajo la influencia
constante de sus compañeros de estudio. Negar eso, sería obviar justamente el
estudio sociológico a la que todo grupo estudiantil debe verse sujeto. Si
consideramos lícita la idea de que lo social es una condición sine qua non de
transformación personal, entonces ¿por qué no admitir que el grupo condiciona
cambios en la personalidad del estudiante? Esto último podría valorarse como
verdad de perogrullo, si no enfatizáramos la tesis de que el estudio sociológico del
grupo se hace efectivo justo en el conocimiento explícito de cada uno de sus
miembros, de modo tal que la dirección de aquel estará permeada necesariamente
por la dirección del líder grupal identificado, de su eminencia gris, del control
eficiente sobre sus diadas, islas, de la estrategia pedagógica que se diseñe y
aplique para pulsar el acercamiento o integración de aquellos estudiantes que se
consideran aislados o rechazados por el grupo, etcétera.
En ello se formula la razón suficiente que nos aboca al estudio sociométrico del
grupo, independientemente de que nuestro foco investigativo siempre esté
orientado a la persona como alfa y omega de todo análisis psicológico.
De lo dicho bien puede inferirse que no compartimos la idea del tratamiento socio-
psicológico de un estudiante ni de un grupo, pues lo social es al grupo como lo
psicológico es a la persona. No olvidemos la máxima de que lo social es
únicamente una condición de desarrollo personal y no la persona en sí misma. En
otras palabras, lo que acontece en un grupo puede ser igualmente condición
favorable o desfavorable para miembros distintos de este. Es muy probable que
esté usted de acuerdo con nosotros en que, por ejemplo, el reconocimiento del
rendimiento académico de un estudiante ante su grupo puede ser indistintamente
reflejado como un acto de benevolencia o de agresividad del profesor sobre él. La
naturaleza psíquica humana es extremadamente compleja y esa, como cualquier
otra, no es una conducta que pase inadvertida para el resto de los miembros.
¿Por qué? Sencillamente porque el éxito de uno es inexorablemente el
desplazamiento del otro a un espacio psicológico de menos aceptación o status
social, léase grupal. Es más, no siempre el estudiante reconocido se siente
satisfecho con que a su persona se le adjudiquen tales méritos, pues pudiera
considerar, no solo que también otros merecen estar en su lugar, sino que dicho
reconocimiento no ha sido el más sincero y, por ende, ha servido para restar de
alguna manera los éxitos de aprendizaje por él alcanzados.
No nos entusiasmemos con la idea de que podemos en algún momento hacer
idéntica la expresión conductual externa de la persona con la parcialización de su
psiquis hacia determinado contexto. Recordemos una vez más, por ejemplo, que
el propósito primero del completamiento de frases está en tratar de que la persona
haga consciente aquello que posiblemente para ella misma queda oculto.
El grupo universitario como tipo de grupo pequeño
82
El estudio del grupo universitario se hace ineludible por la influencia que
necesariamente este ejerce sobre sus propios miembros. Es muy poco probable
que no hayamos advertido el hecho de que el comportamiento de una persona no
es el mismo cuando está sola como cuando se halla en un grupo, pues él
inexorablemente “influye”, “absorbe”, “presiona”, “obstaculiza”, “disciplina”,
“organiza”, “activa”, “entorpece”, “estimula” a sus miembros.
Así, la psicología de “sesgo social” ha contemplado dentro de la tipología de grupo
el llamado grupo pequeño, por el cual entiende el agrupamiento de dos hasta 40 o
50 personas, donde es alta la probabilidad del contacto de sus miembros, debido a
la necesidad generalizada de no poder actuar por sí solos para alcanzar una
determinada meta. De ahí, la actividad conjunta y la comunicación directa que
genera la existencia del grupo permite hacer ostensible una determinada
estructura en la organización de sus miembros. Esta estructura se define por
relaciones de liderazgo, subordinación, concomitancia, colaboración, etc. Dichas
relaciones generalmente condicionan la presencia de un líder grupal y otras
agrupaciones en las que los contactos son aún más estrechos y a las que se les
ha adjudicado la denominación de díadas, triadas, cuartetas, estrellas, en
conformidad con el número de personas que establecen el contacto
comunicacional predominantemente recíproco.
La relación interpsíquica es la tendencia subjetiva de la persona a establecer
comunicación con otra, siempre que la otra acepte la interacción. Estas
interacciones darán lugar al intercambio de información y estarán permeadas por
el carácter selectivo inherente a todo lo psíquico. En otras palabras, las relaciones
que se promueven generan en las personas emociones de agrado o rechazo hacia
las demás, lo que adquiere significado en el sentido de que, por lo general, si entre
las personas se establecen relaciones de agrado, entonces tratarán, juntos, de
estudiar, recrearse y sobre todo dividir las tareas asignadas. Si, por el contrario,
entre los miembros prevalecen relaciones de rechazo, es casi seguro de que
tratarán de estar lo más alejado posible el uno del otro.
Tales relaciones, por consiguiente, deben tenerse presente en el proyecto
educativo del profesor. El conocimiento de las relaciones dentro del grupo y del
matiz afectivo que las distingue, nos permite acercar a los estudiantes para el
desempeño de una determinada actividad y, con ello, crear un suelo próspero para
el nacimiento de nuevas, y cada vez más próximas, interacciones. Por otra parte,
nos desgastaríamos en asignar tareas que exigen una rápida colaboración y
entendimiento mutuo a estudiantes que no poseen condiciones personales que
favorezcan esas exigencias.
Es importante no soslayar el hecho de que algunos autores diferencian las
interacciones personales que dentro del grupo se establecen en personales
propiamente dichas y aquellas que están ligadas al quehacer grupal. Estas últimas
se hacen visible, en opinión de sus autores, a través de los roles que desempeñan
los miembros del grupo, a saber, el responsable de brigada, dirigentes y miembros
de la Juventud Comunista, de la FEU, etc., mientras que las primeras son
relaciones íntimas y emocionales, manifiestas en la atracción y el rechazo, la
amistad y el odio, la simpatía y la antipatía. A nuestro modo de ver, de nuevo se
han unido en el mismo análisis lo psicológico y lo sociológico. Si bien todo grupo
83
necesariamente condiciona relaciones entre sus miembros, aquellas que se erigen
sobre la base de los derechos y deberes que han de ser cumplidos como
exigencias que el grupo como entidad social impone y que, por lo tanto, son
susceptibles de ser controladas “desde afuera”, no deberían ser valoradas
relaciones de naturaleza psicológica, aun cuando no deba negarse su incidencia
en la configuración y desarrollo de la persona.
Algo bien distinto es el problema de las relaciones interpsíquicas, si se nos permite
aquí el uso del término, pues a ellas sí les es inherente de forma directa la
formación y cristalización no solo de cualidades personológicas, sino de la
persona en toda su magnitud psíquica. Esto nos hace pensar en que si las
interacciones personales dentro del grupo favorecen la satisfacción de las
necesidades de sus miembros, es altamente probable que hechos psíquicos como
la seguridad en sí mismo, la adecuación de la autoestima, el sentimiento de
solidaridad, estén presentes en la actuación contextual concreta en la generalidad
de los miembros. Si, por el contrario, al estudiante no le es posible satisfacer sus
necesidades, digamos de comunicación, es probable que dicha dificultad se
manifieste a través de emociones o sentimientos que poco tengan que ver con la
relativa armonía psicológica de la membresía grupal. En tales casos, no tenemos
por qué asombrarnos de personalidades poco eficientes desde el punto de vista
inductor y con bajos rendimientos cognitivos e instrumentales.
De la praxis profesional cotidiana, los profesores sabemos que cada grupo
universitario posee, como también sucede a otros niveles de enseñanza, su “sello
personal”. Hay grupos universitarios que, por lo general, se caracterizan por ser
alegres, activos, en tanto otros hacen de la tendencia a la pasividad su rasgo
distintivo.
Los terceros aparecen como cumplidores de las exigencias que la federación
estudiantil plantea. De ahí la necesidad de organizar a los estudiantes como
grupo, de modo tal que este constituya, ante todo, una condición de desarrollo de
tales relaciones.
En la literatura especializada se diferencian múltiples tipos de grupos pequeños,
de acuerdo con sus métodos de formación y el nivel de desarrollo psicológico
alcanzado (Schabitskaya, 1990). A los primeros conciernen los denominados
grupos oficiales (formados por designación o mediante un proceso de selección) y
no oficiales (formados espontáneamente). En conformidad con el segundo criterio,
los grupos pueden dividirse en difusos, asociativos, corporativos, cooperativos y
colectivos. Independientemente de la tipología registrada, lo cierto es que el grupo
universitario debe contribuir al desarrollo de la cooperación y la ayuda mutua entre
sus miembros, justo sobre la contradicción principal que genera su formación: la
necesidad de contar con el otro para la realización de una tarea, pues con el
esfuerzo personal aislado resulta completamente imposible. De ahí los problemas
a ser planteados y los métodos a usar para pulsar la educación de sus miembros.
Uno de las problemáticas más álgidas en el estudio del grupo universitario --como
de cualquier otro grupo-- puede advertirse en las relaciones interpersonales y, por
ende, en la comunicación que entre sus miembros necesariamente se establece.
En este sentido, el test sociométrico o método de selección resulta efectivo para el
conocimiento de la estructura del grupo o del status sociométrico de sus
miembros.
84
Estudio sociométrico de la estructura de las relaciones interpersonales en el
grupo universitario
Uno de los métodos de mayor connotación en el estudio de la estructura grupal se
haya representado por el método sociométrico. Los albores de la sociometría
pueden descubrirse tras las experiencias del psiquiatra rumano Jacob Moreno,
quien a través de la observación psicológica descubrió que el ajuste de las
personas podía ser favorecido si a aquellas se les permitía formar sus propios
grupos, tal cual sucedía durante la primera guerra mundial en un campo de
tiroleses desplazados. Nacía así el test o método sociométrico capaz de ofrecer
información significativa sobre las atracciones y repulsiones de las personas que
interactúan en un grupo.
Independientemente de que para algunos de sus detractores, la concepción que
sostiene el sistema metodológico de la sociometría de J.Moreno es idealista y
enmascara las verdaderas causas de los conflictos que entre las personas
miembros de un grupo puedan surgir, el método por él construido resulta válido en
la descripción de esas relaciones interpersonales. Aunque el método sociométrico
no logre explicar el porqué se suceden justamente así dichas interrelaciones y no
de otra forma, no debe ser censurado, pues méritos tiene de sobra al revelar la
dinámica estructural de esas relaciones. Lejos de preguntarnos en qué dirección
no funciona, sería más justo usarlo para aquello que realmente fue creado. Sería
más conveniente y lícito juzgar los métodos de investigación en conformidad con
los objetivos para los que fueron creados y no por lo que no lograron revelar tras
su aplicación. Razonablemente, si usted pretende usar un instrumento en la
investigación de algo que no responde al objetivo para el cual aquel fue creado,
entonces no se entusiasme con la idea de que el problema científico planteado
quedará rigurosamente resuelto. Digamos, si se esgrime el uso de un cuestionario
para revelar el comportamiento motivacional o afectivo de una persona, es
altamente probable que la información que obtengamos de ella esté
ineludiblemente edulcorada. En efecto, el uso del método tiene que obedecer al
principio de su consistencia interna, entendiendo por ello la correspondencia
necesaria que debe respetarse entre el objetivo de la investigación que se realiza
y el objetivo para el cual él fue elaborado. No es posible negar que usted podría
usar hasta un zapato para clavar, pero tampoco podría negar que la operación
resultaría ejecutada con mucha mayor efectividad bajo el uso de un martillo, pues
justamente es ese el instrumento diseñado para cumplir tal objetivo.
La ciencia es la aproximación infinita y eterna del pensamiento al objeto. Baste
señalar que las supuestas debilidades o riesgos del método, bien pueden ser
suplidas por un dispositivo de pruebas psicológicas que sí permiten obtener la
información que nos resultaría de completamiento, dentro del cual descuella la
entrevista. No es tan desacertada entonces la posición de J.Moreno, al definir la
sociometría como método de estudio de la estructura interna de los grupos
sociales, tras la cual el concepto de microestructura deviene nuclear dentro de la
concepción que se defiende. De considerar distintos los conceptos de función y
estructura, no sería difícil advertir que su foco gira alrededor del concepto
85
estructura y no del concepto función. Justo ahí se hacen relevantes los resultados
obtenidos por este autor.
El test sociométrico está constituido, en síntesis, por tres partes de gran
significado, a saber:
a) la pregunta sociométrica,
b) la matriz sociométrica y
c) el sociograma.
a) La pregunta sociométrica se formula con el propósito de revelar aquellos
miembros del grupo que ocupan un status relevante para el que realiza las
selecciones, en conformidad con el tipo de relaciones interpersonales que en el
grupo de estudiantes se establecen. La pregunta en sí podría quedar redactada
de la manera siguiente:
1. ¿Con cuáles tres de tus compañeros de grupo te prepararías para el examen?
Menciónalos por orden de jerarquía.
2. ¿Con cuáles tres de tus compañeros de grupo te gustaría formar un equipo de
estudio?
3. ¿Con cuáles tres de tus compañeros no pondrías reparo para realizar un
proyecto de investigación o un trabajo de curso, de diploma o extraclase?
Como bien se explican en los textos especializados, no necesariamente el número
de selecciones debe reducirse a tres, sino que puede ser, incluso, ilimitado. Sin
embargo, la selección abierta puede constituir un riesgo. Es muy probable que, por
el número de miembros, se dificulte el procesamiento de la información obtenida y
las representaciones en el diagrama sociométrico se hagan sumamente difusas.
b) La matriz sociométrica, por su parte, debe elaborarse de la manera
siguiente:
1. Haga una lista en la que aparezcan todos los miembros del grupo sujeto a
estudio. A cada miembro corresponderá un número invariable de la lista.
2. Sobre una hoja preferentemente cuadriculada, elabore una tabla de doble
entrada, en cuya primera fila se halle representado el número total de miembros
del grupo. Lo mismo ha de ocurrir con la primera columna, de manera tal que
tanto la primera fila como la primera columna tendrán tantos dígitos como
miembros halla en el grupo.
3. Tomando como fuente de datos los resultados de la pregunta sociométrica,
registre en la matriz la cantidad de selecciones y el orden de preferencia con el
que un miembro ha elegido a otros. Para ello, registre con la letra (A), (B) o (C)
la jerarquía de las elecciones realizadas por cada uno de los miembros, en la
que la A corresponderá a la 1ra. elección, la B --a la segunda y la C --a la
tercera, respectivamente.
4. Sume, por la vertical, el número total de elecciones que cada miembro obtuvo
en A, B y C.
5. Sume el número total de elecciones, independientemente de su jerarquía.
A continuación le presentamos, como ejemplo, una matriz sociométrica.
Facultad: __________________ Curso: __________ Año: ______
Grupo: ____
86
1 2 3 4 5 6 7 8 9 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 2 2 2 2
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 0 1 2 3
1 B A C
2 A C B
3 C B A
4 A C B
5 C A B
6 B A C
7 C B A
8 A B C
9 C A B
1 A B C
0
1 C B A
1
1
2
1 B A C
3
1 B A C
4
1 A C B
5
1 C B A
6
1 A B C
7
1 C B A
8
1 B A C
9
2 C A B
0
2
1
2 B C A
2
2 A B C
3
A 1 1 2 1 1 4 1 4 1 2 1 1
B 1 1 2 2 1 1 1 1 2 1 1 2 2 1 1 1
C 1 2 1 2 1 1 1 1 1 1 2 2 1 1 3 1
87
T 2 4 1 5 5 3 1 0 2 6 3 2 2 3 6 4 2 1 3 4 3 0 1
o
Pudiéramos recurrir también a la siguiente tabla para reflejar los datos obtenidos
con la aplicación de la matriz sociométrica.
No. de elecciones Miembros del
grupo
6 10 - 15
5 4-5
4 2 - 16
3 6 - 11 - 14 - 19 -
21
2 1 - 9 - 12 - 13 -
17
1 3 - 7 - 18 - 23
0 8 - 22
Líder: 10 (6 selecciones: 4 en A, 1 en B y 1 en C)
Eminencia Gris: 15 (6 selecciones: 4 en A y 2 en C)
Preferidos: 2, 4, 5, 15, 19
Aceptados (semiaislados): 3, 7, 18, 23 (sólo obtuvieron una elección)
Aislados: 8 y 22
Diadas: (5-19), (6-20), (3-23), (17-13), (8-20)
Triadas: (4-8-18), (2-11-17)
d) El Sociograma concierne a la representación gráfica de las
relaciones estructurales que se establecen entre los parámetros que
se asumen como criterios de medida, por ejemplo, entre los anillos
concéntricos y el número de elecciones obtenidas por cada uno de
los miembros del grupo estudiado. El sociograma puede
confeccionarse de múltiples formas; nosotros describiremos aquella
que hemos utilizado mayormente y que nos resulta efectiva por la
sencillez y claridad con que se destaca la información deseada.
Sugerimos comparar los diagramas 1 y 2 que más adelante
presentamos.
Pasos que proponemos para la confección del diagrama sociométrico o
sociograma
1. Trazar el mismo número de círculos concéntricos que las cantidades diferentes
de elecciones realizadas por los miembros del grupo. O sea, supongamos que
uno de los miembros haya sido elegido 9 veces, otros dos - 7; los terceros - 5;
los cuartos - 3; otros tres - 2; otros dos - 1 sola vez y tres no fueron
seleccionados por ningún miembro. Tal número de elecciones daría lugar a
88
cinco círculos, en los que el centro del menor estaría ocupado por el líder (9
elecciones), en tanto la eminencia gris (8 elecciones) se situaría en el círculo
siguiente, pero no de manera arbitraria, sino siempre en función de los
miembros con los que se relaciona.
2. Agrupar los miembros que en ningún caso eligieron al líder, o a la eminencia
gris, pero que responden a elecciones mutuas. De este paso puede inferirse
que el número de zaetas posibles a interceptarse tenderá siempre al mínimo,
con lo que se disminuye el subsiguiente entorpecimiento de la lectura del
diagrama. Por supuesto este paso no procedería en caso de que no hubiese
miembros que, seleccionándose entre sí, no elijan al líder o a la eminencia gris.
3. De no proceder el segundo paso, agrupar primeramente los miembros que
conforman islas (triadas, cuartetas, estrellas, etc.), pues con ello se reduce, de
inmediato, la magnitud de la dispersión posible que pueda existir entre los
miembros a ubicar. Cada miembro en ese tipo de agrupamiento tiene, como
mínimo, dos selecciones que se constriñen a él mismo.
4. Identificar el lugar “más conveniente”, desde el punto de vista perceptual, para
situar aquellos miembros que, eligiendo al líder o a la eminencia gris, tienden a
seleccionar a algunos de los miembros de una isla dada, o son elegidos por
algunos de aquellos (ver los números 1, 7, 9, 14 y 15 en diagrama 2).
5. Los aislados deben ubicarse atendiendo específicamente a los miembros que
hayan sido elegidos por ellos. De no respetar esta regla, pueden tener lugar
intercepciones innecesarias, como las que ocurren con el 9 y el 15 en el
diagrama 1.
Diagrama 1
22 14
1
19 2
11
17
5 10
15
13 7
18
89
20
8 6
9
4 23
3
16
Hembras
Varones
Selección
Selección recíproca
Diagrama 2
14
9
22
19 5
7
1
10
13 2
8 20 17
11
23
90
3
4 18
16
6
Hembras
Varones
Selección
Selección recíproca 15
En general, el profesor debe ser muy cuidadoso a la hora de situar a cada
miembro en el diagrama, pues es muy probable que exista aún una “mejor
ubicación” para determinado estudiante. Ello permite atenuar la superposición, a
veces inevitable, de las líneas que representan las elecciones uni o
bidireccionales.
En los diagramas anteriormente expuestos, se representa el status que ocupan los
miembros de un mismo grupo. Como puede apreciarse, aun cuando ambos
sociogramas corresponden al mismo grupo, la lectura del primero puede verse
entorpecida por la cantidad de líneas que se interceptan, haciéndose a veces
caótica la percepción general de la estructura grupal en él reflejada y, en
consecuencia, resulten poco funcionales los datos que en él se registran.
¿Qué inferencias sustraer de los resultados obtenidos? Según el número de
elecciones obtenidas por cada uno de sus miembros, el grupo puede dividirse al
menos en cuatro subgrupos, que indican los niveles de popularidad (status
sociométrico) del estudiante dentro de él. Permítanos ordenar la información en
una tabla de doble entrada para facilitar la lectura de la relación status grupal-
número de elecciones.
Grupo Conceptualización Número de elecciones obtenidas
I Líderes Sociométricos o Mayor número de elecciones. Generalmente,
Estrellas (Líder, Eminencia las elecciones son más de 3 o 4 que las
gris) obtenidas por los restantes miembros del
91
grupo.
II Preferidos Más de 3 elecciones, pero no igualan el
número obtenido por las Estrellas.
III Aceptados 1-2 elecciones
IV Aislados No hay elecciones
Uno de los puntos de mayor efectividad en el uso del método reside en la
determinación del nivel de popularidad --de aceptación-- del subgrupo más activo
y dinámico (denominémosle vanguardia grupal). Para ello, se compara la lista de
las estrellas y de los preferidos con los de la vanguardia grupal. De los resultados
que se obtienen, pueden inferirse las variantes siguientes en conformidad con las
relaciones interpersonales que se establecen entre los miembros de los
subgrupos.
Los integrantes del subgrupo de las “Estrellas” y el del subgrupo más activo
--vanguardia grupal-- no coinciden. Este es el caso menos deseable, pues
indica la completa divergencia entre la estructura de las relaciones
interpersonales sustentadas en el carácter emocional de los miembros del
grupo y las relaciones que se establecen a partir del cumplimiento de los
deberes del grupo; también indica la poca aceptación de la vanguardia de
clase y la existencia formal del grupo.
Posible representación:
Vanguardia Grupo
grupal de las Estrellas
Una segunda variante puede ser aquella en la que se indique que una parte
de los miembros de la vanguardia grupal es popular, o sea, tiene status de
“estrella” y de “preferido” y la otra lo sea en menor grado.
La tercera variante puede percibirse en la completa coincidencia del
subgrupo de las “Estrellas” y la “Vanguardia grupal”. Prácticamente, estas
relaciones no existen, pues no necesariamente las “Estrellas” son buenos
organizadores, lo cual es un rasgo generalmente presente en los miembros
del subgrupo de vanguardia. En el grupo de las “Estrellas” hay estudiantes
que son populares por su bondad, por su noble actuación; de ellos puede
decirse que son “líderes emocionales” y pueden caracterizarse por su
92
elevada autoridad moral. Por eso, no es productivo adjudicar su inclusión en
el subgrupo de mayor activación. Mientras mejor es el grupo, considerando
la generalidad de los parámetros esgrimidos para el análisis, mayor es el
espectro probable de liderazgos en múltiples esferas, o sea, más marcados
se advierten los roles grupales implicados en la dirección del grupo;
hablamos de líderes en el rendimiento académico, en el deporte, en las
actividades de recreación, etc. Este subgrupo podría ser representado así:
Causas posibles de los estudiantes psicológicamente aislados:
Recursos personales (cognitivos e instrumentales)
a) Indiferencia del estudiante ante sus propios éxitos intelectuales y ante el
éxito de los demás.
b) Estudiantes talentosos y de elevado nivel de desarrollo, rechazados por su
autosuficiencia, en el sentido meyorativo de la palabra.
Comportamiento conductual expresado
a) Conducta sutilmente inoportuna y descontextualizada, lo cual sucede
cuando el estudiante desea ser aceptado por el grupo y no sabe qué hacer,
de manera que mientras más se percata de ello, más impertinente se
conduce (hablador, parlanchín). En este grupo caen los criticones y los
agresivos, a los cuales nada y nunca les agrada; siempre están
insatisfechos. Estos estudiantes no valoran correctamente su posición
dentro del grupo; es muy probable que su autovaloración sea elevada.
Mientras más elevado es su nivel de aspiración y de autovaloración,
algunos jóvenes tienden a cometer actos de agresividad comunicacional,
destacándose su malhumor, lo que dificulta el contacto afable con ellos.
Comunicación personal
a) Poco asertivo como comunicador; no posee habilidades comunicativas; no
le resulta placentera la comunicación con los restantes compañeros del
grupo.
b) Tendencia a apartarse de los demás y a no comunicarse con ellos.
Aspecto general externo
a) Insuficiencias en el vestir del estudiante.
Posición social
93
a) Hijos de padres con elevada posición social, que asumen la posición de
estos últimos como garantía de su propia exclusividad.
b) Estudiantes difíciles, de familia con bajo nivel cultural, en la que los padres
poco se ocupan --o no se ocupan-- de la educación de su hijo o lo apartan
de sus deberes universitarios.
c) Hijos de los propios profesores del grupo universitario al que pertenecen.
Debe tomarse en cuenta que el status del estudiante en el grupo no sólo depende
de él, sino también del desarrollo del propio grupo. Digamos, en grupos de bajo
nivel de desarrollo, el estudiante de principios, activo, de firmes convicciones
morales, puede ser rechazado justamente por eso; y viceversa.
Algunos coeficientes efectivos en la diferenciación del grupo en estudio de
la “norma”
De considerarse necesario y en función de la efectividad interventiva educacional
de los profesionales sobre el grupo, pueden calcularse algunos coeficientes que
permiten mostrar las diferencias y semejanzas del grupo dado con un grupo
“norma” virtual. Podrían hallarse los siguientes coeficientes o índices:
Nivel de bienestar en las relaciones interpersonales: Este coeficiente
caracteriza el nivel de status sociométrico de los miembros del grupo: cuántos
son los miembros con un status de bienestar (los del 1 y 2 subgrupos) y cuál
es la correlación de los estudiantes de alto y bajo status. Se calcula mediante
la suma de la cantidad de estudiantes del 1ro. y 2do. subgrupos y
determinando el % de esa cantidad en relación con el total de estudiantes. Si
este coeficiente supera el 50% - es un buen indicador de prosperidad en las
relaciones interpersonales del grupo; puede considerarse lo suficientemente
alto cuando no es menor que el 47%.
Coeficiente de reciprocidad: Representa la frecuencia con que se han
producido las elecciones recíprocas en el grupo y, por ende, el % de
estudiantes que se incluyen en los distintos subgrupos. Se calcula mediante la
fórmula:
R1
KR = ---------- 100%,
R
donde R es el número total de elecciones hechas por los estudiantes y R1 -
número de elecciones recíprocas. Este coeficiente se considera elevado cuando
se aproxima al 47% y bajo - menor que el 37%. Sin embargo, no debe pensarse
que él caracteriza el grado de cohesión grupal, pues la reciprocidad puede
realizarse, principalmente, a causa de la selección entre dos y eso hace que ante
nosotros aparezca en sí un grupo divido por una gran cantidad de “pares”.
94
Coeficiente de satisfacción (CS) comunicativa: se calcula para un solo
estudiante. Por ejemplo, consideremos que el profesor quiere saber cuántas de
las selecciones de un determinado estudiante resultan recíprocas. El uso de
este coeficiente sólo tiene sentido cuando usted cuenta con los resultados de
más de una pregunta, realizadas durante un determinado período de tiempo,
tras una pausa para la aplicación de cada una de ellas. Digamos que se
formulan tres preguntas y un estudiante sólo realizó 10 elecciones, mientras a él
lo seleccionaron 8 veces; en este caso, su selección recíproca resultó 5 de 8.
Aquí el CS queda determinado por la relación:
5.100
CS= _________ = 50%.
10
Como se aprecia en el ejemplo, el CS se determina como la relación en porciento
entre el número total de selecciones recíprocas del estudiante de acuerdo con
todas las preguntas formuladas y el número total de elecciones realizadas por él
(para las preguntas dadas). El CS puede ser igual al 100%, sólo cuando el
estudiante posee una sola selección recíproca (el estudiante hizo una única
elección, aun cuando tuvo la oportunidad de seleccionar a tres o a un número
ilimitado de compañeros del grupo). El CS puede ser muy bajo,
independientemente de que el estudiante haya sido seleccionado muchas veces,
lo que significa que las selecciones no son recíprocas. El estudiante estará más
satisfecho en la comunicación, no sólo cuando sea afablemente aceptado por
muchos, sino cuando exista simpatía recíproca entre él y los restantes miembros
del grupo que a él le agradan, aunque éstos sean pocos.
Coeficiente de expansividad (E) del grupo: relación entre el total de
elecciones realizadas por el grupo y el número total de miembros en él. Este
coeficiente puede indicar que mientras mayor es el número de elecciones,
mayor es el compromiso de cada unos de los miembros con los restantes,
haciendo explícito que las relaciones que dentro del grupo se suscitan tienden a
ser aceptables y de respeto mutuo. De ahí que sea mayor el espectro de
posibilidades de cada miembro para establecer contacto comunicacional con los
demás: afectivo, de información, etc. Las relaciones interpersonales de un
estudiante, por lo tanto, no se constriñen a un número de baja significación
estadística con respecto a este parámetro.
Coeficiente de integración del grupo: relación entre la unidad y la cantidad de
estudiantes que no obtuvieron ni una sola elección. Este dato indica un alto
índice de rechazo entre sus miembros.
Coeficiente de cohesión grupal: relación del número de pares de elecciones
recíprocas respecto al total de pares posibles.
cantidad de pares de elecciones recíprocas
95
I = ______________________________________ ,
C
donde cada estudiante puede realizar un número ilimitado de elecciones; C es el
número total de pares posibles; es igual a
C = N(N - 1)
----------- .
2
Es importante tener presente que el procesamiento estadístico no debe realizarse
a priori, sino necesariamente en función de los objetivos que como investigador el
docente persigue.
En otras palabras, son múltiples los índices o coeficientes que pudieran ser
calculados a raíz de los resultados obtenidos con la matriz sociométrica; sin
embargo, sugerimos que sólo se hallen aquellos que el docente realmente
necesite para ejercer con efectividad su trabajo educativo concreto sobre un
determinado grupo, pues puede aflorar la tendencia de hacer cálculos de
coeficientes que no se justifiquen y que el docente sólo aplica “para cumplir con lo
orientado”.
Efectividad y riesgos en el uso del método sociométrico
El método sociométrico, cuyo objetivo focaliza el estudio de las relaciones
interpersonales resulta, como habíamos apuntado anteriormente, una acción
investigativa fácil y rápida para obtener la “fotografía” de la estructura que dichas
relaciones propician en un grupo dado. El método permite acelerar el proceso de
estudio y, por ende, la aproximación del pedagogo al grupo. Esto se hace
significativo cuando un docente es designado como profesor-guía de un grupo
universitario que en realidad aún no conoce. No debe obviarse que el método
también permite dar seguimiento a los cambios que se producen en la estructura
del grupo debido al desarrollo psíquico que en los adolescentes y jóvenes continúa
manifestándose bajo la influencia de la labor educativa del cuerpo de docentes.
Permítanos describir, mediante una tabla, las bondades del método y los riesgos
que podrían advertirse en su aplicación.
Bondades del uso del método Riesgos en la aplicación del método
Identificación de:
a) pequeños subgrupos --diadas, tríadas, Es necesario no perder de vista que la
cuartetas, estrellas, etc.-- que necesa- pregunta sociométrica induce a una
riamente se configuran mediante la respuesta sobre las relaciones deseadas
actividad y la comunicación que entre y no sobre las que realmente tienen lugar
96
sus miembros tiene lugar. en el grupo, lo que hace que no necesa-
riamente unas y otras coincidan.
b) los líderes grupales, a través de los Generalmente, los datos que se obtienen
cuales el docente pudiera ejercer promueven múltiples preguntas sobre las
influencia educativa sobre los que del test no puede responder.
restantes miembros. Digamos con el test podemos identificar
los subgru-
pos en los que el grupo queda dividido,
c) la “popularidad” --autoridad, expansi- pero no podemos descubrir por qué se
vidad, aislamiento-- de los miembros han unido, cuál es la principal tenden-
del grupo, así como el grado de inten- cia de esos subgrupos y de sus líderes,
sidad de la preferencia. etc. Tal información sólo podrá ser
obtenida,
digamos, a través de la entrevista.
En
d) los miembros rechazados del grupo, Otras palabras, la identificación de las
así como los rechazos recíprocos que preferencias o atracciones entre los
pueden denotar relaciones de rivalidad miembros de un grupo no necesaria-
y antipatía. mente hace posible conocer la
estructura
de la comunicación interpersonal real.
e) la estructura general de un grupo.
El test sociométrico para el estudio del
grupo debe ser empleado junto a otros
Ante todo, se sugiere usarlo en función métodos de investigación psicológica para
de:
que resulte completa la información que
la selección del directivo estudiantil sobre él se necesite.
universitario para ejercer la influencia
oportuna sobre el grupo durante el
período que antecede a las elecciones.
el conocimiento primero sobre la
estructura del grupo con el cual el
docente va a iniciar el curso escolar.
Es recomendable el estudio
comparativo de la primera aplicación --
al inicio de curso-- con una segunda --
al término del curso. Razonablemente,
la estructura grupal debe haberse
modificado en el sentido de la
cohesión bajo la influencia educativa
del cuerpo profesoral.
97