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									 Votar o no votar, esa es la cuestión.
La abstención política, una constante en el comportamiento ciudadano en la
                     historia democrática colombiana




                  CARLOS ARTURO BARCO ALZATE
                    VALENTINA JARAMILLO MARÍN




             UNIVERSIDAD DE CALDAS
                               DERECHO
    CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOJURÍDICAS –CIS-
                                  2005
                                                                                      2




Síntesis

La abstención política es un fenómeno multidimensional propio de las democracias
y sus motivaciones pueden ser diversas. Con el presente trabajo, producto de una
exhaustiva investigación, se busca dilucidar cuáles son las causas más relevantes
que llevan a su configuración. El estudio está realizado tomando como referencia
las elecciones para la Alcaldía de Manizales, realizadas el pasado 15 de Mayo,
donde se registró una abstención del 66%.


Se analizó información periodística con respecto a los comicios, incluyendo libros
afines al tema y entrevistas con politólogos y redactores políticos de los diarios.


El estudio arroja como resultados relevantes, que para que se de la abstención es
sólo necesario que exista la democracia y que los demás factores que influyen en
ella no hacen más que matizarla, disminuyéndola o aumentándola. En Manizales,
pesa el voto de opinión, que coexiste con el voto amarrado y en menor medida
con el voto mediático y el de partido. Es común, además, encontrarse con dos
grandes rubros de personas que integran la abstención: el grupo de los
abstencionistas estructurales y los abstencionistas voluntarios. Los primeros, son
aquellos que se abstienen en razón de su poca integración con la sociedad, por lo
que carecen de formación y cultura política, están marginados y por ello no votan;
y en segundo lugar, aquellos incluidos cuyas razones para no votar, no escapan a
su voluntad.


En conclusión, la abstención es un problema estructural de la sociedad, es
consecuencia de una falta de cultura política, una exclusión social y económica,
una deslegitimidad de gobiernos y una falta de garantía acerca de la eficacia del
sufragio como participación política. Sin embargo, en algunos mecanismos de
participación ciudadana, constituye una forma legítima de participación.
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Palabras claves: Abstención, democracia, voto, cultura política, elecciones.




Abstract

The politic abstention, it’s a very multidimensional phenomenon that democracies
owns. Its motivations are various and much distinct. The goal of this work, which
it’s a product of a huge investigation, is to find what are the most important causes
that configure the abstention. The whole application was constructed on the base
of the election of the Manizales’ Mayor, in May 15th of 2005, where was registered
an abstention of 66%.


Principally, was found that the unique element needed to configure the abstention
its the existence of the democracy, and that the other aspects involved just modify
the rate increasing or decreasing it. Also, two big groups of people constitute the
abstention: the structural abstentionists and the voluntary abtentionists.


The abstention is an structural problem of society, it’s an consequence of an
absence of a political culture, an economic and social exclusion, a lack of the
government’s legitimization, and no guaranties about the efficacy of the vote as a
political participation.


However, some mechanisms of political participation, as plebiscite or referendum,
between others, the abstention becomes a legitimate form of participation and a
characteristic of political culture.


Key words: Abstention, democracy, vote, political culture, elections.
                                                                                            4




       Votar o no votar, esa es la cuestión.
      La abstención política, una constante en el comportamiento ciudadano en la
                               historia democrática colombiana


                        Caso Manizales, Departamento de Caldas
                                               2005




Presentación

La abstención política ha sido una constante en la dinámica democrática en el
País. Su estudio y análisis debe ser una línea de trabajo por parte de los Centros
Académicos         y   de   investigación    como     una    urgencia   explicativa   de   un
comportamiento ciudadano que ha contribuido a deslegitimar las acciones
gubernamentales y profundizar el conflicto armado en Colombia.


La presente aproximación diagnóstica sobre la problemática, surge por efecto de
un seguimiento que el grupo de semilleros de investigadores, Programa de
Derecho, de la Universidad de Caldas, en la línea de Estudios Políticos
Regionales ha venido construyendo y los resultados electorales arrojados en el
proceso de elección de Alcaldía en la ciudad de Manizales, el 15 de Mayo del año
2005, cuyo indicador porcentual de participación fue del orden de un 66.04% de
abstención electoral1, fue indudablemente un dispositivo para elaborar el análisis
cualitativo del tema objeto de interés de la línea en mención.


Como hipótesis interviniente en la decisión de la gente de participar o no con su
voto en una elección política, los investigadores sociales han venido formulando la
siguiente hipótesis incidente en la abstención como es la desconfianza en la

1
    LA PATRIA. Mayo 16 de 2005. “Apretado triunfo de Rivas” Portada.
                                                                                  5




ciudadanía por la pérdida de legitimidad del voto como mecanismo para mejorar
las condiciones sociales y las necesidades de la ciudad.


Resultan pues, varias preguntas a tratar: ¿Cuáles son los motivos que impulsan la
abstención política en el ejercicio de la democracia? ¿Es la abstención electoral
una tendencia al cambio de las inclinaciones políticas? ¿Es la abstención una
manera de cultura política, o es su ausencia? ¿Es la abstención electoral un hecho
aislado, o por el contrario un fenómeno constante? ¿Cuál es la legitimidad
gubernamental de la representación cuando se presenta un alto grado de
abstención electoral?


EL CONTEXTO

En Manizales, ciudad académica por excelencia, se fue gestando en el ambiente
un gentilicio asociado a educación y cultura, incluyendo la política, donde se
gestaron grandes personalidades del ámbito nacional. Ya para inicios y mediados
del siglo XX, Manizales era una ciudad con un prestigio propio además del que le
otorgaba el ser una ciudad prósperamente comercial, era paradigma de educación
y de cultura, cuna grandes pensadores y dirigentes del país como Fernando
Londoño Londoño. Su vocación de ciudad ilustrada y culta hacía de la capital un
escenario adecuado para el ejercicio de la democracia.


LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA EN MANIZALES

La elección de Alcalde para la ciudad de Manizales en el 2005, se da en una
reñida competencia de dos candidatos, con la comparecencia de otros ocho de
menor importancia pero que reflejaban el pluralismo político convirtiéndose en vías
alternas de inclinación política.
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Lo que marcó los comicios realizados fue el alto nivel de abstención política
registrado en la convocatoria, cifra que alcanzó el 66.04%. No ha sido el nivel más
alto para este fenómeno en la historia democrática de Manizales de la última
década, pero es preocupante ver cómo no ha sido un hecho aislado durante los
comicios regionales y que responde a factores que cada vez se afianzan más en
el ejercicio de la democracia; fuera de ser un reflejo local de una realidad electoral
nacional y que permite analizar hipótesis de lo que posiblemente suceda en las
próximas elecciones, nacionales o locales, en cualquier momento o época del
país.


Durante muchísimas décadas Manizales ha sido sinónimo de cultura política,
entendiéndose ésta como una manifestación evolucionada de la participación
política en todos sus aspectos. La participación política es aquel conjunto de
actividades de los ciudadanos dirigidas a influir, bien la selección de sus
gobernantes, o bien a las decisiones que éstos toman.2 Para realizar un análisis
preliminar del concepto de la participación política pueden tenerse en cuenta dos
perspectivas diferentes, la participación política en un sentido restringido que
aborda     únicamente      el   proceso      electoral    de    los   ciudadanos,      como
perfeccionamiento de su participación política dentro de la comunidad, siendo esta
concepción bastante reducida y fragmentada al considerar que la concurrencia
aislada a los procesos electorales constituye la máxima expresión de la
participación política. La concepción extensa, por su parte, da lugar al análisis de
la participación ciudadana no sólo en la esfera política, que es donde finalmente
se manifiesta en su mejor escenario, sino que aborda todos los presupuestos
fácticos que integran la posibilidad de participar políticamente, esto es, tomando
en cuenta que para que el pueblo se manifieste de esta manera, ejerciendo un
control sobre sus dirigentes y su elección directa; debe estar incluido, integrado en



2
  ANIF. La abstención. Fondo Editorial ANIF. Santafé de Bogotá. 1980. Hernando Ruiz Hernández,
citando a Rodrigo Lozada Lora y Eduardo Vélez Bustillo.
                                                                                     7




las esferas de participación económica, social y cultural de su núcleo comunitario,
para desembocar finalmente en una participación política.


Los procesos electorales y la participación o no participación en ellos son pues,
apenas la punta del iceberg, son la parte visible del complejo proceso
multiestamentario que supone la participación política. La formación política
consiste no solo en votar en unas elecciones populares. Es también estimular en
la cotidianidad la participación, la opinión y las actitudes claves para la sociedad,
como la tolerancia y la solidaridad.3


No obstante, la democracia como forma de gobierno, presupone implícitamente un
problema a menudo imperceptible en la teoría, pero manifiesto en la práctica, de lo
que no ha escapado el ejercicio democrático colombiano ni el Manizalita. Este
problema común es la abstención. Este imprevisto teórico nace casi necesaria e
inevitablemente en la práctica de la democracia y es una característica inherente a
la misma cuando se pone en marcha su complejo engranaje. La abstención
política, es aquella piedra en el zapato para el ejercicio de la democracia, o si bien,
no para su desempeño, sí es un obstáculo para alcanzar su optimización real y su
eficacia absoluta.


Abstenerse, es tener la capacidad de hacer algo y privarse de ello. 4 Es no tener
una parte en una cosa, es no participar. Es contener, refrenar, apartar. Es no
participar en algo a que se tiene derecho. Es no emprender o no desarrollar
actividades que tienden a influir y encaminadas a regular los aspectos económicos
y sociales de la vida en comunidad. Siendo este un fenómeno político propio de la
democracia, siendo casi una enfermedad de ésta, ha permeado cada proceso
electoral llevado a cabo en Colombia a través de toda su historia democrática.
Muestra de esto, es que en cada gran convocatoria electoral del orden nacional, el

3
    LA PATRIA, Jueves 19 de Mayo de 2005. “Formación política no es solo votar”.
4
    Definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.
                                                                                   8




abstencionismo político ha sido un invitado frecuente que mira con recelo la
garantía de representación de cada ciudadano dentro de la dirigencia de su
comunidad.


En Colombia, el abstencionismo ha manchado todas las elecciones legítimamente
concebidas y ha respondido en algunas ocasiones a situaciones fácticas que
rodean a las elecciones y ambientan los comicios, no obstante, la única conclusión
sólida y certera acerca de la aparición del fenómeno abstencionista y sus altibajos,
aunque resulte de primera mano obvia y de Perogrullo, es que la abstención de la
población en un primer momento requiere tan sólo que se dé su único y más
elemental presupuesto: la implantación de una democracia. El abstencionismo
electoral, distinto del abstencionismo político, sólo necesita la democracia para
configurarse, por diversos motivos que trataremos de dilucidar más adelante.


Así por ejemplo, en Colombia, la abstención estuvo presente pero disminuida con
motivo de las elecciones de 1922 cuando se enfrentaron el jefe conservador, el
General Pedro Nel Ospina y el jefe liberal, el General Benjamín Herrera.
Disminuye igualmente cuando se divide el partido conservador en 1930 entre el
doctor Guillermo Valencia y el General Vázquez Cobo y se enfrenta este partido
con el partido Liberal liderado por Enrique Olaya Herrera, a quien siguió no solo el
partido liberal sino muchos seguidores del conservatismo hastiados de la
prolongada hegemonía conservadora.5 Es importante resaltar aquí, en las
elecciones de 1930, que fueron las que marcaron la caída de la hegemonía
conservadora y consolidaron un proceso de cambio que el país había estado
necesitando. Cerraron un capítulo conservador, demarcando el final de un ciclo, lo
que supone un ambiente político interesante y un momento turbulento en materia
electoral. Luego, se vuelve a presentar en 1946 con la división liberal de Gabriel
Turbay y Jorge Eliécer Gaitán, enfrentados a Mariano Ospina Pérez. Luego en el
plebiscito de 1957; para elegir el primer presidente del Frente Nacional, Alberto
5
    ANIF. La abstención. Fondo Editorial ANIF. Santafé de Bogotá. 1980.
                                                                                  9




Lleras, y luego en 1974 cuando cada partido tras la caída del Frente Nacional,
pudo escoger su candidato.6


En la historia más reciente, procesos complejos e importantes como el vivido en
los finales de la década de los 80’s y principios de los 90’s, donde se redacta una
nueva Constitución Política de carácter garantista y el Estado le hace la guerra
como puede al Narcotráfico; la abstención estuvo presente como en toda la
historia, pero de una manera moderada entendiendo que el ambiente que se
respiraba era el de la ilusión de salir del atolladero y el de una renovación
nacional. Se vivían momentos que aunque difíciles, llevaban implícita una
esperanza fundada en los nuevos cambios que se avecinaban con las reformas
que traía la Constitución de 1991.



LAS ELECCIONES EN MANIZALES

En la última década, en Manizales, las elecciones para la Alcaldía, han estado
marcadas por un creciente ausentismo que atenta contra la tradición de ciudad
comprometida con la democracia. Si bien, cada elección es un cuadro concreto de
motivaciones, votaciones y abstenciones7 y no puede juzgarse con criterios
generalizantes la abstención, hay variables que por su constancia hacen pensar
que puede preverse el fenómeno abstencionista con cierta facilidad.


Si bien la abstención es un parásito del sistema democrático, se considera que lo
es de una manera nociva, porque atenta directamente contra la representación de
los sectores poblacionales dentro de la dirigencia. Puede darse por consiguiente,
el fenómeno de una sub-representación de unos ciudadanos y la sobre-
representación de otros que es notoria y de la cual todos los ciudadanos mismos
dan cuenta, y que a la postre incide perjudicialmente en la confianza depositada

6
    Ibídem.
7
    Palabras de Daniel Samper Pizano, con motivo de esta investigación.
                                                                                     10




por ellos en las instituciones y en la democracia misma, un pilar básico a la hora
de hacer efectivo el derecho al sufragio.


Haciendo una retrospectiva de la abstención registrada en los comicios
manizalitas en la última década8 se encuentra que en las elecciones realizadas el
8 de Marzo de 1992, donde se enfrentaron por el primer cargo del municipio
Germán Cardona Gutiérrez (finalmente vencedor), Felipe Alberto Nauffal, Fabio
Arbeláez García, Oscar Augusto López Cardona              y Jaime Correa Andrade;
Germán Cardona se impuso con 34.545 votos que eran un 77.92%. La abstención
registrada fue del 71.8%, de 190.000 personas habilitadas para votar, lo hicieron
apenas 53.468. Ha sido el más alto índice de abstención registrado.


En 1994, el 30 de Octubre, se enfrentaron por la Alcaldía Mauricio Arias Arango y
Andrés Echeverry. Arias Arango se quedó con el primer puesto con una votación
de 45.399 votos, con casi 20.000 votos de diferencia con su oponente. Ese año se
alcanzó una abstención de un 62% sobre un potencial de 203.106 personas. Estas
elecciones coincidieron con las de Gobernador, en la que la abstención fue
elevada también. En las elecciones del 26 de Octubre de 1997, con la
concurrencia de cuatro candidatos, Hernando Arango Monedero, Jorge Enrique
Rojas Quiceno, Francia Restrepo de Mejía y Gilberto Cardona Rodas; Jorge
Enrique Rojas barrió con una votación de 70.935 sufragios, la más alta en toda la
historia de Manizales. Votaron 120.429 personas de 222.053 habilitadas. La
abstención disminuyó a un 45.92%. En 1998, cuando Manizales estaba ad portas
de cumplir su sesquicentenario de fundación, fue destituido el Alcalde electo en
1997, Jorge Enrique Rojas Quiceno, obligando a que el entonces Gobernador de
Caldas en ese período, Tony Jozame Amar, nombrara de una terna de posibles
sucesores pertenecientes al mismo partido de Rojas, a Carlos Parra Cifuentes
como Alcalde Encargado, por el lapso de 8 meses y medio, mientras se convocó

8
 LA PATRIA, Manizales, “Retrospectiva de cómo ha votado Manizales en una década” Domingo
15 de Mayo de 2005. Pág. 3B.
                                                                                11




a nuevas elecciones. En aquellos nuevos comicios, realizados el 28 de Noviembre
de 1998, participaron tres candidatos: Germán Cardona Gutiérrez (ganador),
Arturo Yepes Alzate y Juan Carlos Jaramillo Ochoa. Hubo un abstencionismo del
50.31%, pues de 238.542 personas aptas para votar, lo hicieron 118.532. El 25 de
Noviembre del 2002, con la presencia de siete candidatos entre ellos Néstor
Eugenio Ramírez Cardona, Carlos Arturo Fehó Moncada y Juan Carlos Gómez
Montoya; se eligió como Alcalde a Néstor Eugenio Ramírez Cardona, con la
concurrencia en las urnas de 121.640 personas sobre 266.591 que podían
hacerlo, para una abstención cercana al 54%.


Y por último, en las elecciones llevadas a cabo el 15 de Mayo de 2005, donde
participaron diez candidatos de todas las corrientes políticas, se eligió
preocupantemente a Luis Roberto Rivas Montoya, con una abstención del 66.04%
y siendo el Alcalde de Manizales elegido con menor cantidad de votos, alcanzando
tan sólo 34.286 votos, de una masa electoral de 275.746 ciudadanos habilitados
para votar, y en representación de una ciudad que llega a los 400.000 habitantes.


Con base en lo anterior, podemos deducir que Manizales no ha estado por fuera
de la regla general que señala que con cada democracia sobreviene la abstención.
Los procesos electorales llevados a cabo en Manizales con el fin de elegir el
primer mandatario del municipio, han estado manchados por un ausentismo que
atenta contra la legitimidad de su elección en tanto no se constituye como un fiel
representante de las mayorías. Así pues, la abstención se ha mantenido en un
promedio del 56.80%, en las elecciones de la última década, lo que evidencia una
paulatina pérdida de la capacidad de concebir el voto como un compromiso
ciudadano, una flaqueza de cultura política y una creciente indiferencia ante los
destinos de la ciudad. Cabe preguntarse entonces, de nuevo, los que no votan,
¿por qué no lo hacen? ¿Es cultura política abstenerse? ¿Cómo incide el relevo
generacional en el compromiso social y político de votar?
                                                                                             12




LOS COMICIOS DE MAYO DE 2005

Las votaciones realizadas el domingo 15 de mayo de 2005, fueron de una especial
importancia en la vida política de la ciudad por ser unos comicios atípicos y
extemporáneos. El período de mandato al cual aspiraban los diferentes candidatos
inscritos era de tan solo dos años y medio, y no de cuatro como lo establece la
Constitución Política para el período de gobierno de los Alcaldes Municipales. 9
Este hecho resulta por la destitución acaecida por el Alcalde de Manizales Jorge
Enrique Rojas Quiceno elegido para el período 1997-2000 y relevado del cargo
por irregularidades en la contratación del municipio sin cumplir ni siquiera un año
de gobierno.


MAYO 15 DE 2005


En Manizales, estaban habilitados para votar, como se ha venido acotando,
275.746 personas, entre las cuales 149.116 eran mujeres y 126.630 hombres. Se
habilitaron 56 puestos de votación con un total de 891 mesas en 10 zonas
electorales, y estaban distribuidas 856 en todos los sectores del área urbana y 35
instaladas en el área rural de la ciudad.10


El despliegue mediático de las elecciones fue bastante. Meses antes de realizar
los comicios, era ya un tema obligado para todos los medios de comunicación de
la ciudad, desde los televisivos, radiales y escritos. Adicionalmente, el municipio
contrató 30 puestos de información en diferentes y distantes puntos de la ciudad
donde las personas podían averiguar si estaban habilitados para votar y dónde y
cómo hacerlo. Fue relevante la habilitación previa de estos puestos de información
que despejaban las dudas de los ciudadanos sobre cualquier aspecto de la
votación, así los ciudadanos se acercaban a las urnas informadas y se ilustraban

9
    CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE COLOMBIA, Artículo 314.
10
     LA PATRIA, Domingo 15 de Mayo de 2005. “Cuántos son los electores y dónde votarán” Pág. 1B
                                                                                        13




sobre el proceso electoral por realizar. Fuera de esto, fueron abiertos varios foros
por las Universidades para acercar a los candidatos y los ciudadanos, foros
llamados “Manizales Vota Informada”, de amplio despliegue periodístico también..


Diez fueron los candidatos registrados para la contienda electoral en la ciudad,
todos ellos pertenecientes a diferentes grupos políticos que manifestaban el
pluralismo político propio de una democracia. Estos eran a saber:


               Candidato                                      Partido
                                             Movimiento Colombia Siempre, respaldado
    LUIS ROBERTO RIVAS MONTOYA                 por Cambio Radical, Nuevo Partido y
                                                        Salvación Nacional
                                             Movimiento Equipo Colombia, respaldado
       FERNANDO GÓMEZ CHICA                   por la coalición Liberal - Conservadora

      FERNANDO GIRALDO MEJÍA                   Movimiento de Participación Ciudadana
      JULIO RESTREPO MORALES                  Frente Social y Político, respaldado por la
                                                     Convergencia Democrática
    MARTIN EMILIO OSORIO GRANADA                Movimiento Comunal y Comunitario y
                                              respaldado por Entre Todos Sí Podemos
      JORGE E. ARBELÁEZ HOYOS                            Polo Democrático
        DIEGO ROSAS LONDOÑO                       Movimiento Nacional Progresista
        LUIS E. AGUDELO PINTO                               Independiente
       JAIME A. GÓMEZ VARGAS                             Movimiento Unido
       JORGE BARON RESTREPO                         Movimiento Voluntad Popular




LAS CAMPAÑAS

Al hacer un análisis de las campañas publicitarias de los candidatos de los últimos
años, y en particular las de los inscritos para las elecciones de Mayo de 2005 *, se
encuentra que se caracterizaron por ser en extremo personalistas y vender más al




*
 Estudio realizado por docentes de la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la
Universidad de Manizales. 2005.
                                                                                      14




candidato y su figura que a sus programas.11 El despliegue hecho por algunos
candidatos en los medios de comunicación de la ciudad fue enajenante, situación
que a la postre confundió a muchos votantes inclinándolos casi inconscientemente
a depositar su voto por el más visto o el más publicitado en la época de la
campaña. Lo anterior fue perjudicial para el ejercicio de un voto de opinión y de
conocimiento, porque la extrema publicidad de algunos candidatos produjo un
efecto psicológico de acompañamiento a veces equivocado. El diario municipal
preguntó a algunos excandidatos a la alcaldía sobre cuál era su concepción
acerca de las nuevas campañas,12 a lo que respondieron que eran casi lo mismo,
lo que contribuye a generar una sensación de desconfianza en los ciudadanos.


LAS ENCUESTAS

En la época electoral y antes de ella, se realizaron dos grandes encuestas. La
primera se realizó el 16 de Abril, arrojando resultados apenas preliminares y
demasiado vagos sobre la votación. En esta primera encuesta, Rivas Montoya se
posicionó primero con una intención de voto del 54.8%, seguido con una amplia
distancia de Gómez Chica con un 32.0%. Para la segunda encuesta, realizada 25
días después de la primera y a tan solo siete días de las elecciones definitivas, los
resultados no mostraron mayores modificaciones, presentando Rivas un
porcentaje del 54.0% y Gómez 31.6%. Los resultados cambiaron no mucho a favor
de los otros candidatos, pero sin superar el tercero en la encuesta un porcentaje
del 4.0%. Cabe anotar, que en otra encuesta realizada el 61% de personas
consultadas manifestó que sí iba a votar.


LOS RESULTADOS


11
   LA PATRIA. Domingo Mayo 8 de 2005. “Las campañas venden más a sus candidatos que a sus
programas” Pág. 7B
12
   Ibídem. “Las campañas de ayer y de hoy, casi lo mismo” Pág. 5B.
                                                                                15




En su primer día como Alcalde electo de Manizales, Rivas, con tan solo el 12.43%
de los votos potenciales, se convirtió en el alcalde elegido con menor votación en
toda la historia de Manizales. Logró tan sólo el 36.60% de los votos válidos,
traduciéndose en 34.286 personas que lo acompañaron. La siguiente, fue la tabla
general de resultados de las elecciones:


            Candidato                      Nº de votos          Porcentaje
LUIS ROBERTO RIVAS MONTOYA                   34.286                36.60%
FERNANDO GÓMEZ CHICA                         33.801                36.08%
FERNANDO ANTONIO GIRALDO                      5.626                 6.00%
JULIO RESTREPO MORALES                        4.381                 4.67%
MARTÍN EMILIO OSORIO                          4.027                 4.29%
JORGE EDUARDO ARBELÁEZ                         716                  0.76%
JORGE BARÓN                                    634                  0.67%
LUIS ENRIQUE AGUDELO                           504                  0.53%
JAIME ANTONIO GÓMEZ                            261                  0.27%
DIEGO ROSAS LONDOÑO                            250                  0.26%
Mesas informadas                               891                  100%
Total votantes                               93.664                33.96%
Abstención                                   181.966               66.04%
Votos en blanco                               5.415                 5.78%
Votos nulos                                   3.161                 3.37%
Tarjetas no marcadas                           602                  0.64%


Nótese que la diferencia fue tan sólo de 0.52%, lo que demostró un empate
técnico en los resultados de las elecciones. Los   resultados    iniciales,   que
sentenciaron la victoria de Luis Roberto fueron sometidos al reconteo dos días
después, modificando las cifras alcanzadas pero manteniendo a Luis Roberto
como el ganador.


LA ABSTENCIÓN EN LAS ELECCIONES DE MAYO


Después de un detallado análisis del proceso electoral llevado a cabo en
Manizales, con todos sus vericuetos previos, simultáneos y posteriores a la
                                                                                                16




elección, la inquietud toma fuerza: ¿por qué la gente en Manizales se abstuvo de
votar?


La abstención, como anteriormente se dijo, responde a múltiples factores que la
matizan y perfilan. Partimos de la base de que el único presupuesto básico para el
abstencionismo es la democracia, pues los demás factores que inciden en su
configuración no hacen sino acentuarla o moderarla.


En Manizales ha pesado significativamente desde siempre el voto de opinión. Así
pues, cuando no se votó masivamente en Manizales, es un indicio serio de que el
voto del opinión aquel que falló y que definitivamente aquel fue en gran medida el
ausente. Pero, cabe la pregunta entonces, los que no votan, ¿lo son todos un voto
de opinión que brilló por su ausencia? La respuesta es no. Gran parte de los
ausentes en estos comicios fueron ciertamente los ciudadanos que componen el
voto de opinión que tanto ha caracterizado a la ciudad, y aquellos que se
ausentaron por razones diversas; pero están lejos de conformar el grueso de
personas abstencionistas.


Resultan pues, dos hipótesis. Una, aquellos que se ausentaron por varias razones
por dilucidar y que de cierta forma integran el voto de opinión ausente; y Dos,
aquellos que por la exclusión social, económica y cultural a la que están
sometidos, se excluyeron también de la fiesta democrática.


Los ausentes por exclusión


Son los llamados ausentes estructurales. Responden a la tesis de que la
abstención no necesariamente es de carácter voluntario.13 Las personas mientras
estén integradas a la sociedad y su dinámica estarán presentes en la dimensión
de la participación política, es decir, no puede concebirse lógicamente que una
13
     ANIF. La abstención. Fondo Editorial ANIF. Santafé de Bogotá. 1980. Santiago Araoz. Pág. 125.
                                                                                  17




persona esté excluida social y económicamente y participe en cuanto comicio
exista. La democracia viene acompañada de la participación, y ésta debe
manifestarse no sólo en el campo político sino en varios aspectos de la vida
cotidiana comunitaria, que están profundamente relacionados y son correlativos,
en el entendido de que unas esferas de la vida humana se constituyen
presupuestos de otras, en términos de participación. Son estos aspectos la
participación económica y social paralela a la participación política, llegando a ser
aquellos presupuesto sine qua non de ésta.


La participación de los ciudadanos debe darse en todas las esferas de actividad
para que la democracia adquiera pleno sentido.14 La participación política es influir
en la regulación de todos los aspectos económicos, sociales y culturales. Estos
elementos definen el concepto de democracia, ya que la democratización en la
vida política refleja un proceso de democratización en lo económico, en lo social y
en lo cultural. A mayor inclusión social dentro de la comunidad por parte de los
individuos, crece significativamente su compromiso de participación y por
consiguiente, su nivel de abstención política disminuye.


La relación de la esfera de participación económica y social es tan estrecha con la
política, que se ha evidenciado no solo en estudios e investigaciones, sino a través
de la historia que las personas que ocupan una prestante posición social, con
todos los beneficios que la alta sociedad les otorga, son los que participan
políticamente en masa de una manera activa, decidiendo a corto plazo quienes
gobiernan el núcleo social en que se encuentran, dando paso a figuras como las
de la sobre-representación y la sub-representación, que es correlativa, y
decidiendo unos pocos, los que tienen recursos, por todos los de la comunidad.
Los excluidos fuera de ver que son pocas sus posibilidades de participar creen
que no es un medio idóneo para solventar sus necesidades.


14
     Ibídem. Hernando Ruiz Hernández. Abstención económica y social.
                                                                                  18




No obstante, resulta que a veces muchas personas pertenecientes a este grupo, el
de ausentes por exclusión, sí votan en algunas elecciones, pero al contrario, lo
hacen sin consciencia y siendo víctimas de las malsanas costumbres políticas, de
comprar votos y consciencias. Se encuentra que a veces siguen caudillos de
figuras mesiánicas, manifestados en los comunes gamonalismos y caciquismos, y
cambiando su voto por prebendas reales y presentes que ayudan a solventar
necesidades actuales y a veces urgentes. Quienes se identifican con las
características de este grupo, llegan a votar sin participar políticamente, porque no
están presentes en las etapas que requiere el proceso de participación política, a
saber, información, raciocinio, opinión, cuestionamientos, entre otras.


Este tipo de abstención es denominada como una abstención estructural, también
llamada involuntaria, donde existe una relación directamente proporcional entre la
marginalidad de la sociedad y la participación política en ella: a mayor exclusión,
mayor abstención. Sin embargo, las personas que se encuentran en este grupo,
constituyen un bajo porcentaje de la abstención general en unas elecciones en un
momento determinado.


Los ausentes “voluntarios”

Este grupo, lo conforman aquellos que no concurren a las votaciones por diversas
causas pero que en general, las razones para no concurrir, no escapan a su
voluntad.


Estas personas son en esencia y casi por regla general, personas integradas a la
sociedad y beneficiarias del dinamismo urbano, con todo lo que ello conlleva. Es
importante resaltar, que con éste tipo de personas se configura la más clara
manifestación de la abstención, en tanto son ciudadanos que están plenamente
habilitados para votar y en un momento determinado cuentan con todos las
facilidades para hacerlo, pero se abstienen. Este tipo de personas suelen ser
                                                                                                19




ciudadanos de los estratos medios y algunas veces altos, pero que tienen en
común ciertas características como la falta de compromiso y la ausencia de interés
por los asuntos políticos. Se dejan vencer por las condiciones que rodean a las
elecciones.


Con frecuencia se escucha acerca de las elecciones pasadas que falló el voto de
opinión que lo constituyen los ciudadanos sin partido15, y que cuando las
circunstancias fácticas que rodean a los comicios son desfavorables, las primeras
víctimas son los votos de opinión y los independientes porque no están
amarrados.16 Pero cabe anotar, que cuando existe verdaderamente un voto de
opinión consolidado y fuerte, y cuando se está convencido por las palabras, 17 los
hechos desfavorables concomitantes a la elección no son óbice para ausentarse
de las votaciones. Éste es un medidor de la verdadera intensidad del voto de
opinión.


Los ciudadanos incluidos en esta clasificación, según un sondeo realizado por el
diario municipal de la ciudad18, se abstienen de votar en las elecciones por
motivos como la asociación de la imagen de los políticos a las promesas
incumplidas de sus campañas; el disgusto por los candidatos presentados; falta de
percepción de futuro en los políticos y su gestión; decepción por las figuras
políticas tradicionales y las costumbres políticas; entre otras. Fue común que otras
personas se marginaran de los comicios por la falta de resultados de los anteriores
políticos, lo que deslegitima sus elecciones y las sobrevivientes. La politiquería
fomenta     el   abstencionismo        al   crear    desconfianza       en    los   ciudadanos,

15
   Con respecto a este tipo de votantes, aquellos que poseen un voto de opinión débil pero que al
fin y al cabo es un voto de opinión, son los que se ausentaron de la fiesta democrática por motivos
como el partido que el Once Caldas jugaba ese Domingo; la presentación de las pruebas de
Estado o el torrencial aguacero que azotó la ciudad. (Nota de los autores).
16
   LA PATRIA. Lunes 16 de Mayo. “Fallaron los manizaleños sin partido” Pág. 8A
17
   Ibídem. Martes 17 de Mayo de 2005. “Los gobernantes deben generar más confianza” Adriana
Otálora.
18
   Ibídem. Domingo 22 de Mayo de 2005. “Promesas incumplidas, causa del abstencionismo” Pág.
5B
                                                                                     20




deslegitimando las instituciones y la gestión de los funcionarios. También fue
motivo de abstención en algunas personas la apatía política en todos los sentidos,
sintiendo una profunda aversión a estos temas e inclusive hacia la democracia.
Sin embargo, algunos ciudadanos simplemente no se acercaron a las urnas por no
sentirse representados con los aspirantes inscritos y prefiriendo guardar su voto
antes que entregarlo a alguien que no cumple con sus expectativas. Otros,
sencillamente no pudieron votar por carecer de su documento de identidad. Todas
estas hipótesis deben ser tenidas en cuenta al momento de analizar la abstención.


La indiscutible superioridad de Luis Roberto en las dos primeras encuestas tuvo
una repercusión importante en el ambiente previo y concomitante a la elección,
pues los votantes ante la barrida de Rivas perdieron la concepción de que su voto
individual pudiera modificar la englobante corriente a favor de Luis Roberto. La
sensación que dejó en el ambiente los resultados de la encuesta fue la de
impotencia por aquellos inclinados por otros candidatos, incluyendo aquellos
adeptos de Gómez Chica, quien en las votaciones estuvo adelante en los primeros
6 boletines de las mesas escrutadas.19 Adicional a esto, muchos seguidores del
mismo Luis Roberto Rivas no comparecieron a votar por él al creerlo ganador
indiscutible semanas antes y gracias a las encuestas.


La abstención, por otra parte, puede representar para muchos una posible
expectativa de cambio de la manera de hacer política y una señal de apatía hacia
los políticos actuales y por elegir y sus gestiones. La abstención electoral, marca
un importante rechazo a las corrientes políticas tradicionales y a los partidos del
mismo abolengo. El abstencionismo, pues, puede ser interpretado como una
constante expectativa de cambio de la ciudadanía para con sus dirigentes, cuando
una población no vota, está diciendo sin palabras que no está de acuerdo con el
sistema y con la forma de hacer política o gestionar y administrar lo público. No
obstante, es claro que esta manera de protestar no es del todo práctica. Por otra
19
     Ibídem. Lunes 16 de Mayo de 2005. “La noticia fue la reñida votación” Pág. 8A
                                                                                       21




parte, el relevo generacional que vive actualmente la ciudad de Manizales puede
significar mucho a la hora de medir quienes se encuentran en las urnas. Para las
personas adultas y aún más los adultos mayores, votar es un deber sagrado,
porque guardan la herencia democrática de sentar sus posiciones por medio del
sufragio; pero esta tendencia se encuentra en detrimento por la gran cantidad de
jóvenes que tiene la ciudad y a los cuales no se les ha inculcado de una manera
estricta el voto como deber ciudadano y derecho político.


Con base en el análisis de las elecciones en Manizales, y las inclinaciones de los
ciudadanos que se acercaron a las urnas y las de aquellos que no lo hicieron, se
deduce que en Manizales si bien existe un marcado voto de opinión, existe
también una alta inclinación a los votos amarrados, que responden a viejas y
costumbres clientelistas de las maquinarias políticas que han detentado el poder.
Así, por ejemplo, en la zona electoral 5, en donde se encuentran los barrios con
mayor exclusión social en Manizales, hubo una importante votación a favor de los
candidatos de cada una de las maquinarias reconocidas, esto es, Rivas Montoya y
Gómez Chica.20 La votación de esta población, por las condiciones sociales y
académicas en las que se encuentran, evidencian que se trató de votos
amarrados, participación electoral sin participación política.


Los ciudadanos en su mayoría revelan una continua y creciente desconfianza por
las instituciones y por las políticas, a raíz de malos manejos de lo público en
pasadas ocasiones y la ausencia de resultados concretos que legitimen a una
dirigente elegido popularmente y su cargo. Esta falta de confianza es producto de
las dañinas y desafortunadas costumbres políticas en la región y en Colombia,
caracterizándose por la aparición pública de los políticos sólo en la época de
campaña o preelectoral, y dejando en el ciudadano una sensación de
inconformismo similar a la de un robo, un hurto de su pedazo de democracia, su
voto, y un imaginario de los políticos como aquellas personas que se aprovechan
20
     Organización electoral Registraduría Nacional del Estado Civil. E-24 MUNICIPAL.
                                                                                22




del pueblo y sus necesidades para su beneficio personal. Sumado a lo anterior, se
encuentra que verdaderamente existe un vacío en la cultura y formación política
del pueblo, lo que incide negativamente en la concurrencia a los comicios por no
haber sido inculcada la cultura del voto y no haber sido enseñado el compromiso
de votar.


Ahora bien, puede que aún ciudadanos que no han recibido la instrucción
necesaria para votar a consciencia, concurran a los comicios, como se dijo
anteriormente. Esta es una práctica común en la tradición política a nivel nacional
y regional. Cuando un ciudadano tiene ingentes necesidades en su ámbito
personal o familiar, no tiene como prioridad la participación política, fuera de
carecer de la formación política necesaria, y es objeto de malas conductas de los
políticos que están dispuestos a comprar literalmente su voto por el poder; y en la
otra mano, el ciudadano necesitado, ve en su voto una posible mercancía que
puede comercializar fácilmente con el fin de amortizar sus necesidades más
básicas. La ausencia de cultura política, en la mayoría de los casos está ligada al
orden socioeconómico del país, convirtiéndose en un problema estructural.


Así pues, resulta que de la masa de votantes que concurren a las elecciones,
existen cuatro grandes rubros que conforman la misma, a saber, son:


1) El voto de opinión. Aquellos que votaron conscientemente por los aspirantes
   que consideraban más idóneos para ocupar los cargos de elección popular o
   que votaron en blanco, pero que manifestaron su posición política y su
   compromiso con la ciudad.


2) El voto de partido. Los que votaron por el candidato del partido o movimiento
   al cual están afiliados o sienten alguna simpatía, independiente de la imagen
   que produzca en ellos el candidato individualmente considerado.
                                                                                 23




3) El voto mediático. Los que votaron movidos o presionados por las agresivas
     campañas políticas que hicieron los candidatos y por el enajenante despliegue
     mediático que los aspirantes realizaron en la época preelectoral.


4) El voto “amarrado”. Aquellos que votaron sin participar políticamente, esto
     es, sin consciencia de lo que hacían y para lo que servía, siendo motivados por
     falsas figuras mesiánicas o llevados a las urnas por las maquinarias políticas
     ofreciéndoles obsequios y prestaciones a cambio de su voto.


Los primeros tres grupos poseen una participación política de diferente intensidad,
así, el voto de opinión posee el más alto grado de cultura política y de
participación en la misma manera; los votantes de partido, participan también
políticamente de una manera significativa pero a veces sin la conciencia y cuidado
de los primeros; y los votos mediáticos participan en menor medida del juego
político y se dejan absorber o llevar por la influencia incisiva de los medios de
comunicación y la publicidad de los mismos candidatos. El último grupo, el de los
votos amarrados, constituye una constante en la práctica regional y nacional, y
tristemente éstos no tienen ningún tipo de participación política aún cuando lo
hacen electoralmente.


La abstención como fenómeno político-electoral deja entrever una sociedad
fragmentada y desunida. La cohesión entre los habitantes de un territorio y los
diferentes estamentos sociales incide también en la participación de los
ciudadanos en unos comicios que les afecten directamente. Así, por ejemplo, en
países que han tenido fuertes regímenes de ideologías totalizantes la abstención
es muy reducida, en atención a que existían poderosos elementos aglutinantes y
coactivos, como sucedió en la Alemania nazi o en la Italia fascista 21, En la época



21
  ASOCIACIÓN NACIONAL DE INSTITUCIONES FINANCIERAS. 1980. La abstención. Santafé
de Bogotá. Fondo Editorial ANIF. Pág. 49.
                                                                                          24




de la Segunda Guerra Mundial. Son características muy especiales al interior de
una sociedad, que integran tanto la fuerza moral como el populismo extremo.


La politiquería, por su parte, fomenta el abstencionismo al crear desconfianza en
los ciudadanos en los políticos y la política en general, deslegitimando las
instituciones y la gestión de los funcionarios, así como la imagen que tiene los
ciudadanos de el político en sí mismo, de los partidos que lo avalan o se
presentan a elecciones o incluso de la política misma; y a su vez, la politiquería es
alimentada por la crisis social, lo que convierte éstos fenómenos en círculos
viciosos y en problemas estructurales. La desconfianza en los políticos a raíz de
las promesas incumplidas o unas malas administraciones, dejan abierta la puerta
para abstenerse en elecciones futuras. El frecuente fenómeno de las promesas
incumplidas, llamado por algunos analistas como el transfuguismo programático,
hace que con la repetición del fenómeno los votantes tomen cada vez más cínica y
distante con respecto a las instituciones democráticas y la democracia se expone
a un rápido proceso de “fatiga material”22.


La coherencia política es también una fuente de confianza en los políticos. Cuando
un político de talla nacional o regional, atenta contra su propia coherencia
ideológica y política, siembra la semilla de la desconfianza entre los electores, que
no ven una persona de criterios y convicciones fuertes para presidir políticamente
una comunidad. Esas incoherencias políticas que en un momento determinado
capta el electorado es lo que se llama en la política de los Estados Unidos flip flop,
y que le costó a Jhon Kerry la Presidencia de ese país en Noviembre de 2004
frente a George W. Bush quien se mostró como un candidato coherente en sus
acciones y sus afirmaciones durante su gobierno y en campaña.23 Muchas
encuestas realizadas a través de los años y los gobiernos demuestran que la

22
    GUTIÉRREZ, Francisco. “Democracia y conflicto en el Ecuador” En Análisis Político. Nº 50.
Enero – Abril de 2004. Santafé de Bogotá. Pág. 78.
23
   SEMANA “Por qué no barre Kerry”, Octubre 25 a Noviembre 1 de 2005. Pág. 34.
                                                                                            25




opinión pública es muy sensible a las acciones de los principales líderes. 24 La
decisión de voto de los colombianos sigue las pautas de comportamiento
establecidas en la literatura sobre el tema. Las variables sociodemográficas, el
contexto económico, la identificación partidista y la ideología de los votantes son
variables importantes pero menos decisivas para explicar su decisión electoral. En
contraste, son fundamentales la percepción que se tiene de los candidatos y la
importancia de los temas de debate electoral (issues).25


Ahora bien, si la abstención pudiera ser interpretada en un momento determinado
como una posición política de protesta legítima, es completamente poco práctica
como para modificar el statu quo y convertirse en una alternativa que no sólo
posea un significado político y simbólico sino además jurídico. Aún cuando la
abstención es un fuerte golpe de opinión para las maquinarias políticas que
muchas veces con sus prácticas contribuyen a engrosar las estadísticas, la
abstención en sí misma desafortunadamente no preocupa a los políticos desde
que haya al menos un solo votante. Esto es, como el sistema electoral colombiano
instituye que para ser elegido no se necesita una mayoría electoral sino una
mayoría de votos sobre los demás candidatos, la abstención no afecta la elección.
Por ello los partidos tradicionales ni las corporaciones legislativas se preocupan
por cambiar las estructuras para ofrecer participación.26 Esto tal vez explica por
qué nunca han prosperado los debates en el Congreso de la República para
corregir los altos niveles de abstención en las elecciones y por qué falta siempre la
voluntad política para tomar medidas normativas contra éste fenómeno. La
abstención no afecta a la clase política y a la gestión de ella, porque igualmente se




24
   SEMANA, “Comienza el desgaste”, Nº 1202. Mayo 16 a 23 de 2005. Pág. 46.
25
   HOSKIN, Gary; MASÍAS, Rodolfo; GALVIS, Marcela. “Modelos de decisión electoral y perfiles de
votante en Colombia: Elecciones presidenciales 2002” En Análisis Político, Nº 55. Septiembre –
Diciembre de 2005. Santafé de Bogotá. Pág. 61.
26
   ASOCIACIÓN NACIONAL DE INSTITUCIONES FINANCIERAS. 1980. La abstención. Santafé
de Bogotá. Fondo Editorial ANIF. Pág. 28.
                                                                                         26




eligen los representantes. Afecta la representación porque menos ciudadanos son
los que eligen a su representante.27


Los partidos políticos y su impacto en la abstención electoral


Un partido político, técnicamente se define como un conjunto de ciudadanos
agrupados en torno a una misma ideología que en esencia no debe ser otra que la
búsqueda del bienestar de la comunidad.28 Los partidos políticos tienen como fin
canalizar las necesidades del pueblo para mitigarlas por medio de medidas que
deben adoptar tanto la rama legislativa y ejecutiva. Hay quienes los consideran
como una necesidad en las sociedades democráticas como una opción para evitar
que el voto volátil impida la creación de la ciudadanía y para garantizar que la
política trabaje sobre programas y organizaciones básicas.29


Son organizaciones que se encargan de crear reputaciones de gobierno para
sustentar su llegada al poder y la permanencia en él, lo que contrasta con el
ejercicio de la política de manera individual. En principio los partidos tienen
incentivos para construir reputaciones de gobierno y, por tanto, para honrar sus
promesas electorales en la época del ejercicio del mismo. En cambio, los políticos
individuales normalmente carecen de estos incentivos y, por ende, actúan más
motivados por los beneficios a corto plazo de gobernar de acuerdo con sus
intereses y con los de minorías influyentes que con los de la mayoría de electores.
Esta diferencia entre los partidos políticos y los políticos individuales se explica
normalmente porque los primeros tienen vidas electorales largas y a menudo



27
   Íbidem. Pág. 128.
28
   REGISTRADURÍA Nacional del Estado Civil. Historia electoral Colombiana. Elecciones para
presidente 1922 – 1930. Pág. 230.
29
   RICO ESPINOZA, Miguel Antonio; RIOS MARTINEZ, Germán; ARANGO GAVIRIA, Óscar;
ROJAS ARIAS, Miguel Ángel; TORO ZULUAGA, Germán; Noviembre de 2001. Elecciones en el
cambio de Milenio: cuatro estudios de caso. Corporación Alma Máter. Editorial Universidad de
Caldas. Pág. 241.
                                                                                                  27




desconocen cuando éstas acaban, mientras que los segundos tienen vidas
electorales breves y por lo general conocen el final de sus vidas públicas.30


La fortaleza de los partidos políticos incide directamente en la estabilidad de la
democracia. Los partidos fuertes son baluartes que mantienen la confianza en la
democracia y un debate que se mantiene en el ámbito de las propuestas y la
ideología, cuando existen partidos fuertes en una democracia, los electores
tienden a participar más de los comicios, pues esa consolidación de los partidos
implica que se haya formado una buena reputación de gobierno basada en
promesas cumplidas o adecuadas gestiones de lo público, en contraposición de
los comportamientos oportunistas de los políticos individuales Hay muchas
sociedades donde la frustración con la democracia está íntimamente relacionada
con los partidos políticos, a los que se acusa de estar divorciados de los intereses
de la mayoría de los ciudadanos.31 Para que un partido se fortalezca y tenga
incentivos      para     construir      reputaciones       de     gobierno,         deben      tener
indispensablemente mecanismos para disciplinar a sus miembros pues de no
tenerlos, pueden terminar siendo víctimas de sus propios miembros lo que impide
el surgimiento de reputaciones partidistas o las erosionan. Por eso, este tipo de
partidos     son     comúnmente         llamados      débiles      y   se     les     señala     de
desinstitucionalizados.32 En Colombia, los partidos tradicionalmente han carecido
de tales herramientas disciplinadoras para sus miembros, lo que ha hecho que los
políticos usurpen el nombre de un partido y amparados en su reputación, dediquen
más esfuerzos a perseguir sus intereses particulares que los del partido y de la
comunidad que lo eligió motivada tal vez por el aval ese partido. Esa falta de
elementos disciplinadores dentro de los partidos los hacen más débiles y
desembocan en una crisis política en la que la figura más perjudicada es la de la



30
   NIÑO, Jaime Andrés. “Los partidos políticos y las reputaciones de gobierno” En Análisis Político,
Nº 49 Mayo – Agosto de 2003. Santafé de Bogotá. Pág. 28.
31
   Íbidem. Pág. 29.
32
   Íbidem. Pág. 30.
                                                                                                     28




democracia y la política en sí misma, lo que se constituye a su vez en una
importante causa del abstencionismo a la hora de las elecciones.


El Clientelismo político, una variable más en el análisis


El aspecto contractual de las relaciones sociales es un componente básico de toda
sociedad. Se refiere a la reciprocidad que debe haber entre dos actores con
distinto status, generalmente sobre la base de mutuos servicios. A nivel formal,
hace parte de los procesos de institucionalización y se encuentra presente en las
relaciones de poder. Todos los sistemas políticos lo experimentan y pueden
servirse de él de diferente manera. Cuando adquiere cierta importancia por fuera
de las instituciones establecidas, le da contenido a la denominación de
clientelismo.33


Una sociedad que experimenta un atraso progresivo y un estancamiento en las
estructuras del desarrollo, tiende a acusar a los dirigentes de la falta de efectividad
de las políticas públicas. Cuando los ciudadanos comienzan a percibir un
detrimento en la calidad de vida y en la progresión de las políticas, empiezan a
preguntarse por qué y tras de qué se divorcian los políticos que eligieron para
representarlos de los intereses de la comunidad, ello deja entrever el clientelismo
de las relaciones políticas que producen el estancamiento visible por la población
que conduce a retirar su apoyo a los candidatos venideros y a desconfiar de los
partidos políticos, coaliciones y políticos individuales. La concepción más moderna
del clientelismo es equivalente a la apropiación privada de los recursos del Estado
con fines políticos.34




33
    LEAL BUITRAGO, Francisco; DÁVILA LADRÓN DE GUEVARA, 1990. Andrés. Clientelismo, el
sistema político y su expresión regional. Instituto de estudios políticos y relaciones internacionales,
Universidad Nacional de Colombia. Editorial TM. Pág. 72.
34
   Íbidem. Pág. 73.
                                                                                   29




La abstención electoral como manifestación de cultura política


Como ha quedado señalado y como es común deducirlo, la abstención política se
ocia directamente en muchas ocasiones con la ausencia de cultura política. Pero,
es evidente que puede constituir también una forma de participar políticamente y
una manifestación distinta de la cultura política.


La participación política no incluye la participación electoral, como el caso de
quienes se abstienen voluntariamente y su no-voto constituye un mecanismo de
participación en el ámbito político; y puede existir además una participación
electoral sin participación política, como aquellos que votan inconscientemente o a
cambio de regalos, aquellos de los votos amarrados.


Los que no votan y utilizan su abstención para demostrar su protesta o
disentimiento tienen una carga de participación política importante, aunque no la
mejor, porque han estado presentes en los debates democráticos y empapados de
la realidad política al punto de decidir voluntariamente y por razones políticas y no
sociales o económicas, la no concurrencia a las urnas. Desde este punto de vista,
la abstención podría ser una manera de cultura política, al contrario de lo que
comúnmente se piensa que la abstención es fundamentalmente excluyente de
aquella. Si bien no se desconoce que la abstención como falta de cultura política
constituye la regla general, abstenerse en razón de una fuerte y consolidada
cultura política es también posible. Es sin embargo, una participación política
incompleta puesto que es necesaria la participación para adquirir una óptima
cultura política, ya que es necesario para hablar de una formación política y una
cultura en este sentido que el voto es un compromiso ciudadano irrenunciable.


No obstante, hay que identificar bajo qué parámetros y cómo hay lugar
verdaderamente a una participación política por la vía de la abstención. Esto es,
dada la pluralidad de mecanismos de participación ciudadana consagrados en la
                                                                                           30




Constitución de 1991, y sus diversas formas de estar involucrados con ellos, la
abstención que refleja un pensamiento político es distinta y debe analizarse
minuciosamente           teniendo     como      referente     bajo    qué   mecanismo   puede
configurarse. Así, por ejemplo, los mecanismos de participación ciudadana que no
incluyen el sufragio como característica esencial para llevarlos a cabo, como lo
son el cabildo abierto y la iniciativa legislativa, no configuran verdaderamente una
forma de manifestación política de los ciudadanos dado el caso de que aquellos se
abstengan de concurrir a ellos.


En el caso del cabildo abierto, el ejercicio democrático es “la reunión pública de los
concejos distritales, municipales o de las juntas administradoras locales, en la cual
los habitantes pueden participar directamente con el fin de discutir asuntos de
interés para la comunidad”35; y la iniciativa popular legislativa y normativa, que se
define legalmente como “...el derecho político de un grupo de ciudadanos de
presentar proyecto de acto legislativo y de ley ante el Congreso de la República,
de ordenanza ante las asambleas departamentales, de acuerdo ante los concejos
municipales o distritales y de resolución antes las juntas administradoras locales, y
demás resoluciones de las corporaciones de las entidades territoriales, de acuerdo
con las leyes que los reglamentan, según el caso, para que sean debatidos y
posteriormente aprobados, modificados o negados por la corporación pública
correspondiente.”36


Ausentarse de la convocatoria a los cabildos abiertos o simplemente no aportar
proyectos de normas jurídicas en la iniciativa legislativa, no constituye claramente
una forma de cultura política, en tanto no puede ser admisible que una persona
por medio de la automarginación de tales escenarios plasme su posición o ideario
político y se considera, de todas formas, que no es de ninguna manera un medio
efectivo para hacerlo. Por otra parte, es importante resaltar aquí que la

35
     Ley estatutaria de participación ciudadana. Ley 134 de 1994 Art. 9º
36
     Ibídem. Art. 2º
                                                                                     31




desinformación de los ciudadanos en general acerca de los mecanismos de
participación ciudadana y las maneras de utilizarlos es enorme, lo que incide
abiertamente en su no comparecencia a ellos y en su no puesta en marcha.


Lo contrario de las formas de participación democrática vistas sucede con los
demás mecanismos de participación ciudadana, los cuales son a saber: el
referendo, el plebiscito, la revocatoria del mandato y la consulta popular. Los
anteriores deben ser estudiados de distinta forma porque para su eficacia material
necesitan la consolidación de un umbral mínimo que ponga en marcha los efectos
jurídicos del mecanismo, pues de no alcanzarlo, es como si nunca se hubiera
siquiera intentado llevarlo a cabo. Bajo este entendido, la abstención juega un
papel no sólo importante sino esencial en la vida democrática de los ciudadanos
cuando se practican estos medios de participar de la sociedad, y la abstención
electoral con participación política toma su mayor sentido. Si para que se
aprueben iniciativas sometidas a estos mecanismos es necesario alcanzar un
mínimo necesario de votos, las personas que no están de acuerdo con la iniciativa
planteada fijan su posición de una manera legítima y práctica, fuera de ser eficaz,
por medio de su no acercamiento a las urnas, lo que a la postre, produce efectos
jurídicos significativos.


El caso más elocuente para demostrar esta hipótesis es la del mecanismo de
participación ciudadana denominado Referendo. Para que un referendo,
cualquiera que sea su naturaleza, surta efectos jurídicos, debe ser votado por una
determinada cantidad de ciudadanos y a su vez, para ser aprobada la disposición,
contar con el apoyo de la mayoría de quienes concurrieron a los comicios. Así lo
consagra la ley 134 de 1994 por medio de la cual se dictan normas sobre
mecanismos de participación ciudadana, a saber:


“Artículo 45.- Mayorías. En todo referendo, el pueblo tomará decisiones obligatorias por
medio de la mitad más uno de los votantes, siempre y cuando haya participado una
                                                                                          32




cuarta parte de los ciudadanos que componen el censo electoral de la respectiva
circunscripción electoral.” *


De esta manera, es claro que la abstención es una manera legítima de participar
políticamente y que lleva implícita una cultura política importante.


Al respecto, la Honorable Corte Constitucional se ha pronunciado de la siguiente
forma:


“(...) En este orden de ideas, para el caso específico de los referendos constitucionales, la
abstención no es vista como un fenómeno negativo, como si sucede con la ausencia de
participación de los ciudadanos en las elecciones en una democracia representativa. Todo
lo contrario. La abstención es considerada como una decisión política válida, una
expresión de rechazo, individual o colectiva de unos ciudadanos libres, acerca de unas
propuestas de reforma constitucional que son sometidas a la aprobación del pueblo, que
está llamada a producir determinados efectos jurídicos y que goza de una debida
protección constitucional. Otro tanto sucede con los demás mecanismos de participación
ciudadana. (...)”37


Y acerca de los demás mecanismos, ha dicho:


“(...) En virtud de lo anterior, se puede concluir que la abstención activa en el referendo
derogatorio y aprobatorio, en el plebiscito, en la consulta popular, así como aquella que
convoca a una asamblea nacional constituyente y la revocatoria del mandato, produce
efectos jurídicos, por cuanto los ciudadanos pueden no votar con el fin de que no se
cumpla el umbral requerido por la Constitución y la Ley para efectos de su validez. La
eficacia jurídica de estos mecanismos de participación ciudadana está condicionada al
cumplimiento del porcentaje del censo electoral exigido. Así, para que cualquiera de ellos
surta efectos jurídicos, es necesario un número determinado de votos válidos...”38

*
 Resaltados fuera de texto.
37
   Sentencia C-041 de 2004. Magistrada Ponente, Dra. CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ
38
   Ibídem.
                                                                                       33




Y concluye la Corte:


“En este orden de ideas, la abstención en el caso de los demás mecanismos de
participación que se materializan por medio del voto, al igual que sucede con el referendo
constitucional aprobatorios, es protegida constitucionalmente. De esta forma, la Sala
reconoce que para el caso del referendo, plebiscito, la revocatoria del mandato y consulta
popular, la abstención, además de tener eficacia jurídica, es una estrategia legítima
de oposición...”39 (Resaltado fuera de texto).


Queda pues, explicado cómo la abstención es una manera legítima de
participación democrática en los casos expresamente mencionados donde no hay
elección alguna de candidatos, pero pudiendo extenderse este concepto en menor
medida a lo que sucede con el sufragio.


La abstención es un problema de la democracia, no de países


Aún en las democracias más maduras del mundo existe la abstención, y ello
demuestra una vez más que para su aparición sólo es necesaria la democracia.


A nivel internacional, la abstención sigue casi los mismos lineamientos
caracterizados en Colombia y en sus regiones, cambiando tan sólo los factores
que la matizan o la clase de abstención que se presenta, es decir, en las
democracias del mundo se encuentra la abstención por los mismos hechos que en
Colombia, pero lo que marca la diferencia es que varía la clase se abstención de
que se trata, pues en las democracias maduras suele darse el fenómeno de
abstención electoral con participación política y en otras democracias menos
fuertes, la abstención electoral sin participación política. Esta constante, hace
referencia a los países industrializados y del primer mundo; en comparación con

39
     Ibídem.
                                                                                  34




los que se encuentran en vías de desarrollo, respectivamente. Así por ejemplo, en
Chile, Argentina,40 Nicaragua41 y República Dominicana,42 se registra una
abstención marcada por la falta de cultura política y por exclusión social, aún
cuando se destaca Chile por tener niveles que a veces no superan el 20%, 43 que
es un nivel bastante bajo. En otras comunidades, como la Unión Europea, 44 la
abstención no deja de ser elevada, en atención a que se ha registrado en
mecanismos de referendo como el utilizado para la aprobación o no de la
constitución europea.


La abstención, un invitado para los comicios venideros

Como se analizó anteriormente, la abstención puede estar sujeta a múltiples
factores que versan sobre diversas causas, que van desde la esfera subjetiva de
los ciudadanos, pasando por la incidencia del clima el día de las elecciones y
hasta encontrándose una abstención marcada por la cultura política. Así pues, las
convocatorias hechas para elecciones venideras, vencidos los períodos de cargos
de elección popular, no han de estar exentas de sufrir los embates de este
despreciado fenómeno político. Como se dijo atrás y en varias ocasiones, el único
requisito y, -podría decirse-, la única causa de la abstención es la existencia de
una democracia activa.


En Colombia, los factores que matizan la abstención en un nivel regional o local
pueden ser elevados como bases de un análisis a nivel nacional, toda vez que en
los municipios o ciudades se refleja el comportamiento del común de los
colombianos y el desempeño del país mismo. Se habló de una abstención por
exclusión, por apatía y desinformación y por desconfianza en las instituciones
principalmente. Ninguna ha de faltar en las fiestas democráticas años próximos.

40
   http://www.paralibros.com/catalogo/31181.htm
41
   http://centralamerica.ms.dk/articles/Spanish/abstencion.htm
42
   http://www.pacoredo.org/PASADAS_EDICIONES/1034/abstencion_electoral.html
43
   http://www.electoral.cl/estudios/Efecto_%20pol%EDtico_%20abstenci%F3n.html
44
   http://www.paralibros.com/catalogo/31181.htm
                                                                                35




La abstención llamada involuntaria por exclusión social o marginación de la
sociedad ha seguido siendo una constante en la estructura socio económica del
país, por lo que tiende a engrosar las listas de quienes no votan por estas
razones. Además, los excluidos a nivel nacional pueden incluso desbordar
impensablemente la proporción calculada desde el caso Manizales, porque el país
aún cuenta con precarias vías de comunicación y de acceso no sólo de los
votantes a las urnas sino de los mismos partidos políticos a algunas regiones para
llevar sus programas.


Sin embargo, dado que cada votación es todo un conjunto sui generis             de
motivaciones, abstenciones y causas, lo único que por lo pronto puede asegurarse
con mediana certeza es que de tratarse de elecciones de carácter nacional, existe
un mayor poder de convocatoria que unas elecciones municipales o regionales, lo
que podría significar una disminución de la abstención en comparación con casos
regionales o locales, pero sólo aquello que la prudencia lleva a afirmar con fuerte
voz es que por tratarse de un ejercicio democrático electoral, la abstención estará
presente, sin ser dable detallar en qué medida, ni cómo, ni por qué.
                                                                                   36




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--------------. Ejemplares de los días 5, 7, 8, 9, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20,
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Personajes Entrevistados para esta investigación:



DANIEL SAMPER PIZANO – Columnista nacional


RAMIRO BEJARANO – Columnista nacional


OTTY PATIÑO – Exconstituyente.


ADRIANA     OTÁLORA      –   POLITÓLOGA        UNIVERSIDAD     DEL   ROSARIO,
ADSCRITA A LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MANIZALES


GERMÁN RÍOS MARTÍNEZ, PERIODISTA.

								
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