PENSAMIENTO CLÁSICO
OCCIDENTAL
“Una revisión histórica del paradigma que
ocasiono la crisis ecológica”
CAUSAS DE LA CRISIS ECOLÓGICA.
Las principales razones del choque entre nuestra
civilización y la naturaleza se debe a tres grandes
cambios que ha experimentado nuestra relación
con la Tierra:
1) aumento de la población;
2) la revolución científica y tecnológica; y
3) enfoque instrumentalista de la relación con la
naturaleza.
¿DE DÓNDE VIENE ESTA ESCISIÓN?
Para lograr encontrar la causa filosófica de la
crisis ecológica actual, es necesario desarrollar
una revisión histórica de las relaciones que se
han desarrollado entre la cultura y la naturaleza,
partiendo desde el momento fundacional de
occidente, que es la cultura griega, y más
específicamente el pensamiento de Platón (siglo V
a. de C.). Este autor es el punto de partida de uno
de los imaginarios más fuertes para la cultura
occidental y sigue gravitando aún en parte del
pensamiento actual: La escisión del mundo.
(Libro la República)
TEORÍA DE LOS DOS MUNDOS
Es aquí donde la escisión filosófica entre Hombre
y Naturaleza tiene su origen, cuando éste plantea
la existencia de dos mundos: un mundo de las
ideas o real y un mundo de las apariencias, donde
uno corresponde a la fuente de conocimiento
verdadero y el otro a los engaños perceptivos que
otorga la existencia del ser.
Mundo de las Mundo de las
ideas apariencias
(real) (engañoso)
EN LA EDAD MEDIA…
Durante el Medioevo, la Filosofía Cristiana
mantuvo la escisión fundamental de Platón, bajo
las figuras de Cielo y Tierra, Alma y Cuerpo,
Materia y Espíritu.
Durante esta época fue la iglesia quien
monopolizó el conocimiento y se asumió como juez
para dictaminar sobre la validez de las ideas.
Arroparse con sus ideas era sinónimo de estar en
el camino verdadero y garantizar, por lo menos,
no ser quemado en la hoguera.
Utilizando la teoría o más bien el “mundo de las
ideas” para fundamentar dogmas y posiciones
teológico-políticas, necesarias para el
sostenimiento del poder religioso.
EN EL RENACIMIENTO…
Hay una intención de integrar los estudios sobre
la naturaleza y el hombre, pero desde la
perspectiva humanística, es decir
antropocéntrista, dejando atrás la sacralización
de la vida, despojando la existencia de todo
vestigio divino y sagrado, convirtiendo al Hombre
en el creador y transformador del mundo, según
sus intereses.
El Hombre vuelve a ser la medida de todas las
cosas. De esta manera se establece una relación
entre el hombre y la naturaleza, en donde el ser
humano se posiciona por sobre la naturaleza,
convirtiendo a ésta, en un objeto manipulable y
sin vida propia.
CONTRIBUYERON A ESTA ESCISIÓN…
Galileo instaura su concepto de la verdad
objetiva, alcanzada a través de el paradigma
tecnológico, con el cual instaura la modernidad
científica.
CONTRIBUYERON A ESTA ESCISIÓN…
Descartes se empeña en construir una filosofía
que nos permita llegar a una verdad de la cual no
se pueda dudar, reflejada en el “cogito ergo sum”
o pienso luego existo, originando así la deducción
metodológica cartesiana, visión predominante de
la modernidad que dio origen a el racionalismo
moderno, que a la vez es la base de la Filosofía
moderna.
CONTRIBUYERON A ESTA ESCISIÓN…
Posteriormente en Kant, quien fuera
propiamente el filósofo de la ciencia newtoniana y
en concordancia con lo anterior, se encuentra aún
esta escisión como mundo nouménico (no
cognoscible con las categorías del entendimiento,
sólo pensable) y mundo fenoménico (cognoscible
con las categorías del entendimiento, es decir, en
términos estrictamente científicos). KANT,
Inmanuel. Crítica de la Razón Pura.
MODERNIDAD ILUSTRADA
Se origina una franca separación epistemológica
entre subjetividad y objetividad, escisión que
convenía a los intereses de la burguesía, cuyo
concepto de libertad se basaba en la ruptura con
las determinaciones de la naturaleza, lo que
influyó en la primacía de un concepto de sociedad
no solo anatural, sino supranatural, es decir, por
encima de la naturaleza.
ESTA HISTORIA EPISTEMOLÓGICA FUE LA QUE
HIZO OPERABLE EL SUPUESTO DE
SUPERIORIDAD DE LO HUMANO SOBRE EL
RESTO DE LA NATURALEZA
La naturaleza aparece como insumo u objeto
susceptible de ser controlada una vez sea
conocida “objetivamente” y, consecuentemente,
disponible para su administración en función de
intereses exclusivamente antropocéntristas que,
por extensión y dado el contexto moderno, se
traduce a intereses economicistas, es decir, una
creencia ciega en la economía del mercado con su
correspondiente forma de actuar y tomar
decisiones sólo en función de acumulación de
capital.
Y NO SÓLO ESO…
Se instaura el paradigma científico-mecanicista,
que da un carácter de superior al conocimiento
proveniente de las Ciencias Exactas y Naturales.
Origina una percepción de la realidad
segmentada, quedando un mundo natural, un
mundo social y un mundo del arte, sin ninguna
conexión.
La naturaleza se convierte en un objeto
observable y manipulable, sin vida propia y
catalogado como “recurso” al servicio del progreso
y el bienestar humano.
Y NO SÓLO ESO…
La separación entre ciudad y campo, entre vida
urbana y vida agraria, fortaleciendo la visión de
que en la ciudad se es libre y se progresa,
mientras que en el campo hay un estancamiento.
El éxito alcanzado en el desarrollo tecnológico
fue acompañado por una deshumanización
profunda, se produjo una pérdida de sentido de
vida y una degradación generalizada de los
recursos naturales del planeta.
Nos legaron los conceptos de progreso y
desarrollo, que nacen de la idea de que el hombre
es el administrador de la naturaleza.
La Teoría de los dos mundos influye decisivamente en
los procesos de des-naturalización de la sociedad y de
des-humanización de la naturaleza, colocando a la
sociedad en el plano metafísico, y a la naturaleza en
el plano fisicalista y determinista.
El enfoque fragmentario predominante de la
modernidad, caracterizado por el pensamiento
científico-mecanicista, no nos ha permitido
darnos cuenta que la crisis ecológica no es un
problema que pone en peligro sólo a la
naturaleza, producto de la creencia de que existe
un mundo natural y social, sin ninguna conexión.
Esta concepción de la realidad nos impide ver
con claridad que la humanidad es un componente
más del ecosistema, por lo que nosotros también
estamos en riesgo ante una inminente catástrofe
ecológica.