PONENCIA A PRESENTAR EN EL PRIMER CONGRESO DE HISTORIA Y MEMORIA by jijHMKV

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									      PONENCIA A PRESENTAR EN EL PRIMER CONGRESO DE HISTORIA Y MEMORIA.

                                    RECONQUISTA. SANTA FE. 2010.




      Acerca del Comercio en la conformación de la ciudad de Reconquista y zona rural.

      Análisis de los Almacenes de Ramos Generales como motor de desarrollo socio-
                                     económico regional (1872-1950).

                                                                                        Lic. María Elina Cricco1.

        Agradecimientos

Quisiera agradecer a quienes generosamente han compartido valiosa información sobre los
Almacenes de Ramos Generales y que han permitido la escritura de este trabajo: Carlos Fabrisín
(y por su intermedio a Lida, Lidia y Omar Fabrissín respectivamente), Familia Ferro, Familia
Grimal, Juan José García, Florentino Hernández, Mirta Vacou y Hugo Escobar, Pablo Pila, Cesira
Prendes, María Capózzolo de Severín, Carlos Echegoy; y con un especial cariño a todo el
personal del Museo Histórico de la Ciudad de Reconquista, Walter Ramúa, Nora Gomez y Diego
Chaher, con quiénes intentamos el trabajo cotidiano de la protección del patrimonio cultural
tangible e intangible. A todos ellos muchas gracias por permitirme el relato que intenta poner en
valor el acervo museístico perteneciente al Museo Histórico de la Ciudad de Reconquista. Santa
Fe.




        Introducción

En el siguiente trabajo abordaremos la temática de la evolución del comercio en Reconquista y su
zona rural, como también la influencia que tuvo este rubro en la gestación, conformación y
desarrollo de la ciudad. Además, desde la perspectiva de este estudio nos proponemos analizar a
los Almacenes de Ramos Generales como verdaderos centros de encuentro social de la vida
cotidiana que tuvieron una importante incidencia en el desarrollo socioeconómico del lugar.

Los comerciantes fueron personalidades importantes, participaban de la vida social y política del
pueblo, tuvieron su influencia durante todo el momento fundacional; así tenemos por ejemplo que,



1
  Licenciada en Antropología a cargo de la dirección del Museo Histórico de la Ciudad de Reconquista desde diciembre
de 2008.

                                                                                                                   1
Justo Arias fue un comerciante y además el primer juez de paz designado por el Gral. Obligado
(fundador de Reconquista); también aparece el nombre de un señor Taboada, reconocido
comerciante, en las actas de los primeros exámenes escolares2. Es en definitiva, la tesis de este
trabajo que el desarrollo y evolución del comercio le imprime a Reconquista una particular
dinámica, genera capital y apuntala su desarrollo.

La investigación indaga en fuentes documentales y el acervo museístico, hallados en el Museo
Histórico de la Ciudad de Reconquista, Santa Fe; en fuentes orales, entrevistas realizadas a los
descendientes de los propietarios de los primeros Almacenes y completa en la interpretación y
significación de los documentos recopilados, como así también de las entrevistas, desde un marco
teórico pertinente.

Podemos decir que el origen del comercio en la región se vincula al momento de la instalación del
Fortín Militar (27 de abril de 1872); ya que junto con el Ejército Nacional, llegaron los proveedores
del mismo. Es importante aclarar que anteriormente en época de las Reducciones Jesuíticas
(1748, instalación de la Reducción de San Jerónimo del Rey por la corona española) ya se
comerciaba lo producido. En cuanto a 1872, había que proveer a los soldados, a los civiles que
habían acompañado al ejército cumpliendo distintas funciones, a indígenas reducidos, y a los
inmigrantes que fueron llegando a estas lejanas tierras, tanto de Europa como de la Metrópolis
Buenos Aires. Varios de estos comercios, se fueron consolidando y cobrando importancia en la
región marcando todo un clima de la época.

El presente trabajo pretende también, poder contribuir a la discusión sobre el desarrollo de los
relatos historiográficos del norte de Santa Fe. En tanto postulamos que existen importantes
autores y cronistas en la región, lo que está faltando, tal vez, es una difusión adecuada del
prolífico material ya producido, además de fomentar la producción de nuevos discursos sobre la
historiografía regional3.




2
 Citado en, Manuel Roselli. 1982. Un sembrador de luz en la espesura. Don Angel Cárcano. Primer Maestro Oficial de
Reconquista. Publicación de la Municipalidad de Reconquista. Departamento de Cultura.
3
  En lo personal, me ha tocado dar clases en el Instituto Superior del Profesorado de la carrera de Historia de la ciudad y
preguntando a los alumnos del tercer año, que conocían sobre la historia regional por ejemplo, me llevé la triste
sorpresa de que no habían leído a Manuel Roselli, aunque al menos conocían algunos trabajos de Dante Ruggeroni o
María Elena Moreira. Al autor Manuel Roselli, hay que leerlo, lo mismo un historiador como el extinto Orlando González,
creo que todos los nombrados y algunos más, en su conjunto nos aportan una mirada histórica sobre Reconquista
imposible de soslayar, para poder construir alguna otra mirada posible sobre nuestra historia regional.




                                                                                                                         2
        Los pueblos originarios y el trueque como forma de intercambio.

Si queremos hablar sobre el norte santafesino, debemos primero hacer, aunque más no sea, una
breve referencia a los pueblos originarios, quiénes con su forma de vida y por miles de años no
dañaron ni afectaron nuestro ecosistema, y que convivieron en una cosmovisión diferente del
mundo occidental.

Respecto del comercio e intercambio producido entre nuestros pueblos originarios, y en este caso
los aborígenes abipones (cazadores-recolectores), podemos inferir en base a los datos
proporcionados por Ruggeroni (1998) y el acervo del Museo Municipal de Arqueología y
Paleontología y es que: la existencia de material lítico (como una punta de flecha de cuarcita y
caledonia y diversas hachas neolíticas y boleadoras4) que poseían y que se encontraron en
distintas zonas de la región nos habla a las claras de un intercambio; ya que dichos instrumentos
exóticos no encuentran su materia prima en nuestra región. Además podemos enunciar que no
fueron producidos por éstos pueblos, y que posiblemente fueron adquiridos a través del comercio
y como forma de trueque en intercambio con otros pueblos.

La movilidad que poseían estos pueblos nos hablan de una extensa área de movimiento,
comunicación e intercambio. En tanto que el antiguo paisaje de Reconquista y región ha sido
estudiado por científicos y nos estaría indicando la existencia de los vestigios de una cultura
precerámica, de cazadores recolectores, que usaron las puntas de cuarcita, xilópalo y hueso fósil
(Moreira, M.;1988:p. 2).

Es en el reconocimiento de toda esta vasta cultura pre-existente a la llegada de los españoles que
deberíamos poder afirmar nuestra identidad multicultural, diversa, y mixturada de la historia de la
comunidad santafesina.




        El Comercio y la actividad económica en la época de las reducciones

El inicio del año 1872 encuentra al coronel Obligado explorando las costas del río Paraná y en sus
descubrimientos llega hasta las ruinas de la antigua reducción Jesuítica de San Jerónimo del Rey:

        Envueltas entre un boscaje enmarañado halló Obligado las ruinas de esta reducción
        jesuítica de abipones. Restos de una capilla y viviendas destruidas; de una quinta de
        frutales rodeada de imponente vegetación silvestre que la ahogaba; vestigios de un
        cementerio… todo acusando la existencia de una población indígena hacía cincuenta y
        cuatro años arrasada. Al decir de uno de sus misioneros en 1806, el Padre Aispurúa: „Es el
        antemuro de los caminos de Santa Fe, de los caminos de Córdoba y de la jurisdicción de
        Corrientes‟. De Santa Fe, junto con San Javier y San Pedro. Porque conviene recordar que



4
Ver al respecto El Loakal I , p. 35, 36

                                                                                                 3
        Santa Fe, durante el período hispano y a comienzos del siglo XVIII, fue „una isla de
        martirio‟ (Roselli, M.; 1980: p. 45).



Con respecto a dicha Reducción emplazada a orillas del Arroyo “El Rey” (1748) y atendiendo al
tema del comercio que es lo que nos ocupa en este trabajo podemos enunciar que la misma
estaba emplazada, en una primera instancia a la margen izquierda de dicho Arroyo y luego, una
vez ganada la confianza de los abipones, es trasladada a su margen derecha5.

Con respecto a las acciones que llevaban a cabo los misioneros, nos dice Roselli que, debieron
enseñar y convencer al abipón, de espíritu nómade y guerrero, a aplicarse a diversas faenas y
labores para subvenir a su subsistencia. La agricultura y la ganadería como principales, surgieron
en las inmensidades de los bosques chaqueños (op. cit.: p. 49).

La visión de Gallagher (1999) enmarcada dentro de la teoría crítica, nos propone otra lectura
sobre la misma temática.

En el acta de fundación consta que para su manutención se les proporcionó 1489 cabezas de
ganado vacuno, 424 ovejas, 2 carros con 16 bueyes y una docena de hachas (Gallagher,
op.cit.:p.9).

A su vez, con las cosechas y lo producido, una vez reservado lo necesario para la reducción, el
resto era enviado a Santa Fe donde un Padre Procurador luego de pagar el tributo al Rey los
negociaba y enviaba alimentos, telas y otros materiales necesarios en la Reducción. El transporte
era realizado de dos maneras, por agua, costeando el río desde el „puerto de los abipones‟ en la
desembocadura del „El Rey‟, donde está la actual estación fluvial reconquistense; o bien por tierra
siguiendo las orillas del San Javier.

Los misioneros crearon varias reducciones y alcanzaron un alto grado de prosperidad y
crecimiento convirtiéndose en una populosa reducción la de San Jerónimo; que continúo, a pesar
de la separación de los Jesuitas por la Corona en 1767, hasta 1818 donde es definitivamente
arrasada por un ataque de los tobas y tuvieron que refugiarse sus pobladores en Santa Lucía


5
  Para una mejor relación con el actual mapa de la ciudad de Reconquista podemos mencionar la cita que hace Roselli
(op. cit.; p. 49) cuando nos dice que:

         La capilla quedaba donde hoy es calle Mitre, entre 9 de Julio y 25 de Mayo, en mitad de cuadra. Respaldábala
        al sur una quinta de árboles frutales y medicinales que ocupaba los solares actuales Nº 145 y Nº 148. enfrente,
        donde es la Central telefónica (solar Nº 142) la Plaza y el Cementerio y al lado (solar Nº 143) las viviendas que
        se fueron extendiendo en toda la zona aledaña. Vale decir que el centro de población comprendía las
        manzanas donde está la Central telefónica, Familia de Antonio González, Casa José Yapur, Biblioteca
        Obligado; y frente Suc. De Ernesto Roberts, Casa Durieux, Homero Corti entre otras. Ampliándose el radio de
        viviendas en distintas direcciones. Las reducciones tenían su delineación propia, de manera que no podemos
        encuadrarla geométrica y exactamente dentro de los solares mencionados en los que las ruinas sucesivamente
        halladas fueron demostrando la ubicación que le dieron sus misioneros.

                                                                                                                       4
(Corrientes), y desde donde fueron luego relocalizados en 1824 en San Gerónimo del Sauce
cercano a Santa Fe por el entonces gobernador Estanislao López (Roselli; op. cit., p. 50).

        De los antecedentes y fundación de Reconquista como Fortín Militar

Para situarnos entonces en la Reconquista de Fortines debemos remitirnos a su respectivo
contexto histórico. Retornemos a 1870, y a partir de un intento de consolidación del estado-nación,
el entonces Coronel Manuel Obligado es presentado oficialmente como Comandante en Jefe de la
Frontera Norte, en un acto realizado en la Colonia San Carlos (Santa Fe), por el entonces
presidente Sarmiento ante importantes autoridades nacionales e internacionales (Roselli, 1980;
Ruggeroni, Gallager, 2006). Había que resolver de una vez por todas, el problema de la frontera
santafesina con el „indio‟.

Estaba establecida en el Fuerte Belgrano6, cercano a Santa Fe, la Comandancia de la Frontera
Norte. Los inmensos bosques chaqueños, eran guarnecidos por escasas dotaciones militares y se
producía un avance destructor7 sobre poblados y colonias (Roselli, op. cit.; p. 20).

Se traslada entonces al Fuerte Belgrano el Coronel Obligado, en el actual Departamento de San
Justo, en un paraje denominado Colonia El Ochenta. Al inspeccionar las líneas de frontera,
Obligado decide realizar un avance inmediato de algunas, rectificación de otras y la unión de las
tres (Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero) sobre las márgenes del Salado en una continuada
línea de fortines. La avanzada de la línea más al norte comenzó en los últimos días de junio de
1870, por el comandante Jobson, y tras librar varios combates con aborígenes, el 6 de julio queda
establecida más al norte. Se presenta una época difícil ya que las guarniciones eran lejanas y
carecían de medios de movilidad y recursos. La existencia de luchas civiles impone, entre otras
cosas, que Obligado deba reprimir varias sublevaciones dentro del mismo ejército (Roselli, op.
cit.; p. 25)8.




6
  En 1868 la línea de Fortines tenía una extensión de 130 km; arrancaba en el cantón „El Sauce‟; sobre el camino a
Córdoba, donde estaba el pueblo indígena abipón „San Jerónimo del Sauce‟ y dejaba al desamparo a las colonias del
oeste y la zona aledaña a la capital de la provincia. En 1869 el gobierno la trasladó más al norte y abarcó entonces 165
kilómetros. Se traslada también la reducción de San Pedro, al norte y cercano a Santa Fe, al Fuerte Belgrano, el
traslado fue efectuado por el Padre Bernardo Trippini, franciscano de San Lorenzo quien fuera luego el primer cura de
Reconquista (Roselli, op. Cit. P. 20)
7
 El término „avance destructor‟ es acuñado por Roselli desde la perspectiva del presente trabajo entendemos que los
pueblos originarios estaban defendiendo sus territorios.
8
 Al respecto de la política a desarrollar sobre el indígena nos dice Roselli: “Someter a la indiada por medios pacíficos
procurando su reducción en poblados, era una anhelo de Obligado, decidido sostenedor de esta política de Alsina en
contraposición de la de Roca…” (Roselli; op. cit. P. 27).




                                                                                                                      5
Cuando se produce el levantamiento de Lopez Jordán en Entre Ríos (1870), Obligado pone a
prueba su capacidad organizadora, pudiendo juntar las tres líneas en Fuerte Belgrano y reunir los
efectivos de que disponían y que estaban diseminados en los 545 kilómetros de las tres fronteras.
Y fue en junio de 1871 que Obligado forma el Regimiento 10º de Caballería de 400 plazas, y
solicita para su aprovisionamiento, entre otros:

                 - 400 platos de lata, 400 tarros; 400 cepillos para caballos; 14 calderas; 14
        cucharones; 14 espumaderas 26 instrumentos de música; más 350 monturas completas;
        útiles de labranza y carpintería, clavos y pintura; 400 kepies; 400 corbatines y 400
        vestuarios de invierno completo, para la guarnición de la frontera (Roselli; op. cit. p.33, nota
        al pie).

En este sentido, podemos enunciar que en el acervo del Museo Histórico de la Ciudad de
Reconquista que se encuentra en exposición en una de sus Salas Permanentes, se cuenta un
cucharón y una espumadera, entre otros objetos del Ejército Nacional conservados por el Colegio
San José de la misma ciudad y donados al Museo Histórico de la ciudad al momento de su
creación en 1992.




Podemos agregar, retornando a Roselli, que Obligado veía como plan impostergable el avance de
la frontera más al norte ocupando las aguadas, que eran el punto de preparación de los malones;
y además como dato ilustrativo que en la Isleta del Ají se encontraba el centro del territorio
ocupado por mocobíes, abipones y espineros9.

Finalmente logra Obligado establecer la comandancia norte en San Pedro (1871), lugar donde
había sido fundada en 1765 la segunda y última reducción de mocobíes por el abnegado y célebre
Jesuita Florian Paucke al sudeste de la actual Calchaquí (Roselli, op. cit.; p. 41).




        La Fundación de Reconquista

Llega entonces, en 1870, Obligado a estas tierras norteñas, llamadas también „desierto verde‟, y al
continuar su expedición al norte del arroyo El Rey, frente a las taperas de San Jerónimo se
encuentra con las ruinas de la Colonia Ausonia10 .



9
 Nos dice Roselli que llega Obligado hasta los despuntes del arroyo Espín, donde al Sur de la actual ciudad de Vera,
había sido fundada la última reducción de mocobíes a cargo de los misioneros mercedarios por el último Teniente de
gobernador español de Santa Fe, don Prudencio María de Gastañaduy, a fines del siglo XVIII, y que es la actual
población de Espín (Roselli; op. cit. p. 36).
10
  Patrocinada por Urquiza o quizás por Derqui, lo cierto es que al Norte del Arroyo del Rey llegan en enero de 1870 una
expedición de más de 100 personas para iniciar la colonización; la cuál no resiste mucho tiempo y deben refugiarse los
pobladores en Santa Lucia, Corrientes. (Roselli; op. cit., p.56.)

                                                                                                                     6
Una vez autorizado Obligado por el entonces presidente Sarmiento a avanzar en la línea de
frontera, funda Reconquista y su origen es netamente castrense, fechado el 27 de abril de ese
mismo año (Roselli; op. cit., p. 67).

Para concluir sobre la importancia que tuvo semejante emprendimiento podemos decir que
Reconquista se originó en un punto de encrucijada de rutas:

        “…entre el camino que iba desde Santa Fe, bordeando el río San Javier, hasta la reducción
        de San Jerónimo del Rey, y el antiguo camino hacia Bolivia pasando por Santiago del
        Estero, por donde se efectuaba el tránsito mular en el siglo XVIII. Su localización en el eje
        de dos rutas influyó en su crecimiento. Era el paso obligado para llegar a Goya y el punto
        de partida para internarse hacia el Norte. Tropas de mulas, carretas, transporte de
        pasajeros y mercaderías impulsaron su desarrollo económico (Ruggeroni, D., 1967,
        Gallardo, M. y Manzi R., 1970).” (Vacou, Mendoza; 1998: p. 2).



        Acerca del importante lugar que ocupan los comerciantes en la gestación de la
ciudad.

Ya desde la fundación misma, los comerciantes aparecen como figuras importantes en esta
primera etapa. Según Roselli, estos proveedores eran amparados por la tropa; y siguiendo sus
carros, venían trayendo las provisiones; los primeros fueron: Justo Arias, un hombre de apellido
Magallanes, Félix Correa y Domingo Basabilbaso (op. cit.:p. 68)11.

Y se produce un malón el 24 de junio de 187212 y entre las víctimas se cuentan un comerciante,
Sandalio Escuti y Quiroga, junto con seis peones que habían llegado esa misma noche, desde
Belgrano (Roselli, op. cit.:p.79). Al respecto de los ataques a los fortines por los pueblos
originarios podemos traer a colación las reflexiones de Hugo Trinchero que nos dice:

        El abastecimiento y, más aún, la vida en los fortines dependía de una multiplicidad de
        corruptelas que encontraban su „legitimidad‟, al menos en el discurso de los hombres de
        frontera, por las condiciones adversas de „la vida en el desierto‟. Importantes sectores de la
        población indígena, fundamentalmente aquellos que habían desarrollado una capacidad de
        desplazamiento a través del caballo y que estaban inmersos en los circuitos comerciales
        del ganado, veían también en estos destacamentos, en muchos casos, una forma de


11
  Los dos pequeños comercios ya se habían instalado; el de don Justo Arias, atendido por Magallanes, en la esquina
de Obligado y Alvear, esquina sureste, y el de don Félix Correa, con quien vino Domingo Basabilbaso, en la esquina Ley
1420 y Alvear, hoy Panadería Corgnali (Roselli; op. cit.: p. 75).
12
   Ya que como plantea Trinchero: La utopía del control „espacial‟ de un territorio tan extenso tenía su expresión tópica
en esos pequeños fuertes de avanzada. Sin embargo, las autoridades militares delegaban la supervivencia de estos
„enclaves de civilización‟ a un aprovisionamiento que dependía en gran medida de los pactos con los indígenas. Así,
mercaderes, traficantes de indios, prestamistas de oficiales y soldados, producían en el frente de fortines un complejo
entramado de complicidades y clientelismos que constituían la verdadera trama de la „civilización en el desierto‟
(Trinchero; 2000:p. 134).




                                                                                                                       7
           comercio. Tal es así que la mayoría de los ataques a los fortines parecen haber respondido
           más a la falta de cumplimiento de acuerdos comerciales o pactos de no incursión en
           determinados territorios, que a elaboradas estrategias de ataque a posiciones establecidas
           (Trinchero; 2000: p.134).



Así planteadas las cosas, y una vez efectuadas las pases entre indígenas y el ejército al mando
de Manuel Obligado, logra comenzar a estabilizarse la población; posteriormente se crea una
reducción13; y luego a partir de 1879 comienzan a llegar los primeros contingentes inmigratorios
que le imprimirán a la región un desarrollo sostenido que no parará a lo largo del tiempo.

Analizaremos a continuación un trabajo hecho por Dante Ruggeroni y alumnos del Instituto
Superior del Profesorado Nº4, nos referimos a “Historia Demográfica de Reconquista. Segunda
Parte. 1887 a 1895.” Publicado en el año 196814. Dicha investigación nos aporta valiosa
información sobre la época, además que nos permite acceder a un conocimiento preciso sobre la
región a fines del siglo XIX.

El estudio abarca al Censo Nacional de 1895 (del Fondo Documental del Archivo General de la
Nación); y lo compara a lo largo del desarrollo del trabajo con el Censo Provincial de 1887,
conocido como el censo Carrasco15. A partir de esta investigación se obtienen datos
poblacionales, pirámides de sexo y edad; sobre la distribución de la población económicamente
activa y sobre inmigración.

Al respecto podemos decir que la población urbana en Reconquista de acuerdo con el Censo de
1895 asciende a 2.131 habitantes, mientras que en el Censo anterior (1887) era de 1491 (op. cit;
p.7).

Con relación a las procedencias, los argentinos en 1887 eran 1.193, en 1895 tenemos 1.690 (en
su mayoría santafesinos y correntinos); en tanto los extranjeros eran en 1897, 298, en 1895 son
441. La población extranjera proviene en su mayoría de Italia y España, quienes presentan un
substancial aumento, también existen inmigrantes de Francia y Austria (op. cit.:p.15).

De la población económicamente activa, es el sector terciario16 quien atraer mayor cantidad de
personas en ambos censos (487 en 1887 y 577 en 1895); en tanto en 1895 se advierte un


13
  La Reducción quedó bajo la advocación de la Purísima Concepción, origen de la Parroquia de Reconquista (Roselli, …
segunda parte; p. 41)
14
  Una publicación del Ministerio de Educación y Cultura de la Provincia de Santa Fe. Instituto Superior del Profesorado
de Reconquista. Departamento de Investigaciones Históricas. Publicación Nº 2.
15
   Por haber sido el señor Gabriel Carrasco quien lo implementara y llevara adelante. Ha dejado dicho censo aparte de
la valiosa información y radiografía de la época, imágenes fotográficas de importante valor documental.
16
     Nos indican, entre otras ocupaciones, 89 comerciantes para 1895, mientras que en 1887 eran 61 (op. cit.: p. 19).

                                                                                                                        8
incremento de este sector y una disminución del sector primario, además se evidencia un aumento
tanto en las actividades de servicio, en tanto que aparecen nuevas ocupaciones vinculadas con la
instalación del ferrocarril (op. cit.: p.16)17.

Sobre el comercio y los comerciantes en particular, ese estudio nos refiere lo siguiente:

           …El sector de los comerciantes es de todos éstos el más significativo. En el censo anterior
           logramos determinar 15 comerciantes italianos, en éste (1895) los comerciantes italianos suman 33,
           solamente 7 de ellos estaban en 1887, el resto ha desaparecido para dar paso a otros comerciantes
           de la misma nacionalidad.

                   En 1887 los españoles dedicados al comercio eran 9, dos de ellos muy poderosos, nos
           referimos a Antonio Taboada y Lorenzo Navarro. En 1895 los comerciantes españoles suman 15,
           seis de ellos ya estaban en 1887: entre éstos seis figuran Taboada y Navarro. Los franceses eran 2
           en 1887: entre ellos figuraba Pablo Roussel; ahora son 8 los franceses dedicados al comercio
           incluyendo a Pablo Roussel. Los suizos en 1887 tenían un solo comercio: era el de Habbeger y
           Alemán; ahora son 3: Nicolás Habbeger, Ruda Francisco y Guller Lorenzo. Los argentinos
           comerciantes en 1887 eran 7; ahora en 1895 suman 17. (op. cit. p. 20)

Del análisis de este sector económico, Ruggeroni nos plantea que el comerciante ejerció una
influencia hegemónica a nivel local y da a la comunidad urbana nuevos impulsos. Acentúa
además la funcionalidad de Reconquista como centro distribuidor hacia la zona rural y como
centro de comercialización de la producción de materia prima hacia el mercado externo (op. cit. p.
20).

En coincidencia con lo planteado en el presente trabajo, vemos que el papel del comerciante ha
sido decisivo en la transformación y desarrollo de la ciudad de Reconquista.




17
     Al respecto y de acuerdo con el informe publicado por el Gobierno de Santa Fe el 9 de julio de 1916, la Compañía
Fives Lille había transferido, en diciembre de 1888, el contrato que tenía con la provincia para construir 500 km. Más de
vías férreas en el Norte de la Provincia, a la Compañía Francesa de Ferrocarriles de la Provincia de Santa Fe (F.C.S.F.).
Dicha compañía invirtió en la obra 60.000.000 de francos, terminando entre otras redes el ramal Vera Reconquista. La
gran corriente inmigratoria fue acompañada por otra corriente de capitales internacionales que de esta forma también
alcanzaba a Reconquista. En 1895 el ferrocarril trae a Reconquista nuevas gentes y nuevas ocupación es. Es notable el
incremento de franceses para esos años que indudablemente están vinculados a la compañía del ferrocarril (op. cit. p.
17).

                                                                                                                       9
           Aspectos Físicos y Edilicios de los Almacenes de Ramos Generales en la ciudad de
Reconquista18. Los aportes de los escritos de Carlos Fabrissín19 y Mirta Vacou.

Con respecto a la temática de los Almacenes de Ramos Generales y su importancia en la región
vale destacar, dos trabajos y pilares fundamentales en la temática. Me refiero específicamente a
los aportes realizados por Carlos Fabrissín y Mirta Vacou.

Sobre Mirta Vacou, podemos decir que fue la fundadora y directora del Museo Histórico de la
Ciudad desde su creación en 1992 y hasta fines del 2007. En tanto que, uno de los logros, entre
otros, de su gestión fue el poder contar en el acervo museístico con el montaje de un verdadero
Almacén de Ramos Generales, que recrea la vida de estos comercios para deleite del visitante.

En tanto que Carlos Fabrissín, tuvo a su cargo la charla inaugural de una Muestra sobre
Almacenes de Ramos Generales que se realizó en el Museo Histórico en agosto de 2009. Su
discurso fue luego publicado en el periódico Edición 4 en dos ediciones. (15 y 18 de Agosto de
2009)

Vacou y Escobar (2007) tienen un escrito inédito sobre los Almacenes y nos aportan, entre otros
datos, un listado de Almacenes20, además de una descripción detallada de cómo eran estos
negocios.




18
   Con respecto a la traza urbana de la ciudad de Reconquista, podemos decir que, en 1887 y comisionado por el
Departamento Topográfico de la Provincia el agrimensor Emilio Donegani practicó la mensura definitiva del pueblo y
colonia de Reconquista. Anteriormente lo habían hecho los agrimensores Jordán Wysocki en 1873 y Arturo Seelstrang
en 1876 (Gonzalez O.; 1999: p. 23).
19
   En la charla inaugural de la Muestra sobre los Almacenes de Ramos Generales que se realizó en el Museo Histórico
de la Ciudad (2009) el Dr. Carlos Fabrissín hizo referencia a su abuelo como proveedor de los Fortines y así lo expresó:
“…toda vez que mi abuelo Julián Diez, contratado por el Coronel Manuel Obligado, trasladó durante varias temporadas,
en un carro tirado por bueyes -entre siembras y cosechas del campito provisto por el Gobierno-, además de
instrucciones, documentos, armas y municiones de la comandancia-, víveres, ropas, armas, enseres, „vicios‟ (ginebra,
tabaco), a oficiales y soldados que estaban apostados en los doce fortines que el Coronel Obligado había plantado al
Oeste de la comandancia aquí instalada, mercaderías todas que eran suministrada por proveedores que habían venido
con el ejército mismo, razón por la cuál debía dejar a mi abuela Rosa Buyatti sola, en la casa-rancho de Colonia
Abipones, luego denominada oficialmente Víctor Manuel, a cargo de los pequeños hijos del matrimonio, por prolongado
tiempo.”



20
     A partir del registro de M. Vacou y H. Escobar se podría enumerar la siguiente lista de almacenes:

Don Pedro virasoro. Obligado e Iturraspe (Rancho; actual relojería Guitermir); Don Justo Arias. (Gral. Obligado 501,
actualmente La Boqueria) Arias era socio del señor Magallanes. Don Félix Correa y Don Domingo Basavilbaso (Ley
1420 esq. Alvear, acutal panadería Corgnali). Don Carlos Roselli. Rosario y José Isaías, almacén de campaña,
Habegger, Gral Obligado y Mitre. Juan Gil. Patricio Diez y Obligado. Vilaseca. Obligado Esquina Alvear. Juan Bertolotto
y Hnos. Iturraspe Ley 1420. Jerónimo y Angel Piazza. Manuel Benitez . Alvear esquina Ley 1420. Antonio Moreno. San
Martín y Gral. López. Bautista Castets. Francisco Contepomi. Iriondo, esq. gral Obligado, luego la firma pasó a ser
Visintini-Contepomi y en 1916 Visintini Hnos. Juan Lanteri Hnos. Mitre esq. Belgrno, con suc. en localidad de Lanteri.
Melchor Sellarés. Obligado, Mitre y Habegger. Santiago Pastorelli, hijo. Mitre esquina Ludueña. Hachuel Hnos. Roca
esquina Mitre (primero Iturraspe y Obligado). Casa Rizzi. Obligado esq General López. José Zibechi. San Martin esq
Habegger. Emilio Fabrissin Hnos. Juan Fabrissín. 25 de Mayo entre Alm. Brown y Freire.

                                                                                                                     10
Al respecto de la traza urbana de Reconquista podemos decir, siguiendo a Vacou y Moschén
(1993), que el trazado delineado por el ingeniero capitán Jordán Wisocki, siguió el modelo indiano,
estructurado en damero octogonal de calles en cuadrículas y solares regulares, rodeado por
cuatro boulevares que separaban el pueblo de las chacras o quintas (op. cit.: p. 5).

En relación a la traza de los Almacenes, tenemos un aporte importante de Fabrissín; que fue el
poder pensar la arquitectura de los almacenes, y las enormes similitudes, de las características
constructivas, existentes entre los mismos a lo largo de todo el país:

        Haré una caracterización de esos comercios en general, y luego, apelando a mi memoria, relatar
        como era el „negocio‟, como llamábamos en casa al comercio de mi padre y tío ya citado, que por
        otra parte, con distintas variantes, era similar a otros instalados en nuestro pueblo, y en todo el país,
        como si un arquitecto rústico, práctico y omnipresente, hubiera hecho un plano-tipo para todos (op.
        cit.).




La arquitectura y patrimonio de la ciudad han sido objeto de estudio de Vacou y Moschén en la
Colección titulada “La Ciudad que no miramos” (1993) de la Municipalidad de Reconquista. En
ella, repasan los rasgos edilicios de algunos Almacenes de Ramos Generales, entre otros edificios
patrimoniales de la ciudad, como ser: Casa Sellarés (op. cit.: p. 21); Casa Vilaseca (op. cit.: p.
23); Casa Bertolotto (op. cit.: p. 24); Plaza Hotel (op. cit.: p. 26); y Casa Hachuel (op. cit.: p. 27).
Todos fueron importantes negocios de Ramos Generales, al menos en un principio, como es el
caso del Hotel Plaza que fue atendido por sus dueños Emilio Pongiglioni y familia.

Las características edilicias responden en su mayoría a un lenguaje italianizante, de fines del siglo
XIX y comienzos del XX; edificios casi todos coronados, en sus fachadas puede leerse el año de
su construcción, cornisas ornamentadas con diseños sencillos, que resaltan las ochavas, ya que
en su mayoría los edificios se encuentran ubicados en esquinas,

La existencia de planos de estos edificios de almacenes, donados entre otros valiosos
documentos por el arquitecto Juan Tejerina al Museo Histórico de la Ciudad21, podrían ser también
objeto de análisis en este trabajo. Pero que, por diversas razones de tiempo y espacio, no
desarrollaremos aquí. Quedaría pendiente este punto a desarrollar en trabajos posteriores.




21
  Dichos planos se encuentran ahora en el Archivo Histórico de la Ciudad de Reconquista, sito en el Complejo Cultural
La Estación.

                                                                                                                   11
        Descripciones de los Almacenes de Ramos Generales

Podemos hacer una descripción de la tipología de estos negocios a partir de las entrevistas
brindadas por sus descendientes, así por ejemplo Teresita Grimal, hija menor de Emilio Grimal22,
quien tuviera un Almacén de Ramos Generales en la esquina de las actuales calles Iriondo y Bv.
Roca, nos cuenta como eran éstos negocios que conoció en su infancia:

                 Los almacenes de ramos generales se parecían a un supermercado a pesar que las cosas
        no venían envasadas como ahora (los fideos venían en cajones de madera de 90*60*50 cm con un
        contenido de 40 kg., el azúcar en bolsas de 70 kg. De una arpillera reforzada, la yerba también en
        bolsas pero más chicas, tenían un fondo redondo de madera). Estas mercaderías se ponían en
        hojas de papel de estraza se pesaban y se envolvían haciendo un repulgue de los dos lados y al
        llegar arriba se enroscaba y se formaban dos orejitas. También venían bolsitas de papel grueso y
        otras de cartón plegadas con el fondo doblado para arriba que al desplegarlas quedaban como un
        paquete cuadrado que se ataban con piolín, algunos clientes traían sus bolsas de tela. El vino venía
        en bordolesas de madera (barriles) de hasta 200 litros, acostadas o paradas se les ponía un espiche
        (grifo) de madera para extraer vino. El combustible (nafta y querosene) venía en latas cuadradas de
        20 litros de la misma forma la grase de caracú (comestible) que parecía un aceite. El geniol venía en
        tubitos de aluminio conteniendo 10 pastillas sueltas. Las chauchas de vainilla y canela en rama
        venían en tubitos de vidrio. Había mates y floreros de losa de diversas formas (conservo un florero
        que representaba un molino de agua). Se vendían platos, fuentes, tazas, y lindas soperas (los
        enlozados eran más económicos), la cristalería completa de vasos, copas, jarras y jarrones o
        botellones los que se llevaban a la mesa con agua y vino. Las lamparitas a querosene con mecha
        „de cocina‟ como se las llamaba, luego vinieron los faroles a querosene „sol de noche‟ que traían
        una camisa de seda, que se inflaba al poner alcohol con una alcuza en una bandejita, donde se
        prendía un fósforo y luego se daba presión al tanque de farol con el inflador que traía incorporado.
        De ferretería también era muy completo el stock tanto de jardinería como de labranza, hachas,
        serruchos, martillos, herramientas agrícolas, horquillas que se usaban para las emparvadas, lanza
        llamas para el tiempo de langosta, máquinas de picar carne, molinillos para moler granos, plancha a
        carbón, etc. (Entrevista; agosto de 2009)



En este sentido el acervo del Museo Histórico de la Ciudad nos proporciones una contundente
imagen de como eran estos almacenes ya que cuenta en una de sus salas de exposición
permanente la recreación de un Almacén de Ramos Generales con sus características principales.
A su vez la temática fue motivo de una muestra que realizó dicho Museo en agosto de 2009, con
importante repercusión en la sociedad de Reconquista y también en la región23.

Otra descripción que nos aporta a recrear estas imágenes de almacenes es la que nos acerca
Juan José García (Texto inédito, 2009) descendiente directo del Almacén Vargas y García y nos
dice que:




22
   Sabemos por su hija Teresita que Emilio Grimal llega a Reconquista el 25 de mayo de 1910 con 34 años de edad y un
inagotable espíritu de comerciante, comienza la actividad instalando un negocio en la esquina de Iturraspe y Ley 1420,
al mismo tiempo realizaba venta ambulante en zonas rurales, llegando a vender hasta máquinas de coser; también
oficiaba servicios de peluquero y barbero en su recorrida. Mejorando su negocio se traslada a Iriondo y Obligado y en
forma definitiva compra un cuarto de manzana en esquina Iriondo y Roca (Entrevista, agosto 2009).
23
  La noche de la inauguración de dicha muestra se acercó gente de la zona rural de Flor de Oro, para decirnos de la
existencia de los vestigios de un almacén de ramos generales que perteneció a la Familia Diez.

                                                                                                                      12
               Corría la década del ‟50 y en el Almacén de „Vargas y García‟, de Ramos Generales podías
       encontrar desde productos que se vendían sueltos como arroz, azúcar en terrón, yerba, fideos,
       masitas, carbón, alpargatas, café en grano (se lo molía con una maquinita), cosas de mercería (hilo,
       aguja, elástico, cintas para moños), alfalfa, maíz (las familias tenían su gallinero, su caballo), harina
       (que veían en bolsas de tela y con las cuales las mujeres hacían repasadores); aceitunas, aceite
       envasado en botellas de vidrio (se trocaban tal cual hoy en día las gaseosas), soda en sifón, quesos
       salamines.

               Los alimentos se envasaban en bolsas de papel madera, salvo las aceitunas.

              A la media mañana la clientela podía tomarse un traguito de ginebra, caña o grapa y cerca
     del mediodía, una vasito de vino para apurar el almuerzo.

             En esa época se venía al fiado. Era muy común la libreta almacenera donde se anotaba la
       mercadería y quedaba en poder de la clientela. Sí, se confiaba mucho en la gente.

               Entre los empleados que supo tener el Almacén, se lo recuerda al „Nene‟ Fleitas y a otro
     que le decían „Chin‟, cuyo apellido se lo llevó el tiempo.



En estas descripciones encontramos las similitudes y características de aquellos almacenes de
antaño que no aparecen en los negocios de hoy en día. El hecho de vender los productos sueltos,
el trato de cordialidad y confianza entre vendedor y cliente, la copita al paso (copeo), la variedad
de mercadería, nos remite a una cosmovisión del comercio ya extinguida hace años atrás.



Otra característica importante de los Almacenes en sus comienzos, que no podemos dejar de
mencionar, fue la de cumplir las funciones de Banco, cuando aún no existían dichas entidades en
la ciudad; así lo refiere en su crónica del Plaza Hotel: un acercamiento a su historia, escrita por
Emilio Alderete Avalos, y publicada en el periódico Edición 4, el 18 de noviembre de 2008:

               Debemos aclarar que en la época que tratamos (fines del siglo 19 y principios del 20), la
       localidad de Reconquista no contaba con bancos oficiales ni sucursales de instituciones bancarias,
       por lo que las casas de ramos generales como Piazza y otras en la provincia, debieron cumplir con
       esa función. A ella concurrían los chacareros sobre todo, para financiar la siembra, las cosechas,
       etc. Habrá que advertir que en ese tiempo no existía legislación especial en materia bancaria a no
       ser lo que surge del artículo 8 del Código de Comercio de la Nación. Por ello es destacable la
       función de Contador que cumplía Don Emilio José Pongiglioni.



Como vemos, es importante de destacar la función importante que cumplen los Almacenes de ramos
generales, sobre todo en sus comienzos.




                                                                                                             13
           Las Bellas Crónicas sobre Almacenes del escritor Florentino Hernández.

Otro escritor de la región que se ha detenido en el tema de los Almacenes y boliches de antaño,
ha sido Florentino Hernández; quien me refiere en una visita, además, que ha escrito un total de
ochenta crónicas sobre este norte santafesino24.

Escribió sobre los almacenes de Vilaseca, Degiusti, Rizzi y Sarkís, todas las descripciones son
merecedoras de incluirse dentro de tópicos antropológicos. Ya que recrea vida y alma de los
almacenes, como verdaderas empresas familiares que se llevaron a cabo.

El autor nos relata como Don Sarkís llegó de ser mercachifle a tener un almacén de ramos
generales, y si hubo algo característico de este negocio es que practicó el trueque como forma de
intercambio:

           El almacén abarcaba todos los rubros imaginables, desde yerba y tabaco hasta mortadela,
           vino y bebida blanca para comer y beber sobre el mostrador. Por eso se puede decir que
           era a la vez ramos generales, pulpería y boliche de campo.

           Desde el comienzo y a lo largo de treinta años practicó la modalidad del trueque – en el
           cierto y acreditado sentido original de la palabra trueque, esto es: dar o tomar una cosa a
           cambio de otra como una forma de comercialización. Es casi seguro que este almacén fue
           el único en Reconquista que empleó este método en gran escala. Citaremos como muestra
           algunos productos, aves y animalitos domésticos de nuestras chacras y montes que eran
           recibidos por don Sarkís: crin de yeguarizo y de vacuno, pluma de avestruz, piel de gato
           montés y de nutria, cuero de iguana, queso, miel, maíz, algodón, frutas, verduras,
           hortalizas, gallinas, pavos, lechones, chivitos, y muchos más. A cambio daba harina, café,
           azúcar, jabón, bebidas, ropa y otros (op. cit. Edición 4).

Es en esta escritura elocuente de la vida cotidiana, la que contiene una profunda información
sobre los aconteceres y avatares de los negocios que aquí tratamos.




           Acerca de la narrativa folklórica sobre los Almacenes

Existe también una escritura que podríamos denominar folklórica sobre la región25, de la cuál nos
hemos ocupado en otro trabajo26. Debemos decir que también están presentes en estos trabajos
las descripciones de estos sitios denominados almacenes y boliches de antaño.




24
     También refiere , entre otras, crónicas sobre el Ferrocarril al Puerto; el Chalet Piazza; y Boliches en el camino.

25
  Los escritos analizados en el punto anterior sobre Almacenes y Boliches de Florentino Hernández pueden también
incluirse dentro de la narrativa folklórica, es decir también genera identidad…
26
  Ver al respecto, de esta autora, La Fiesta de San Baltasar en Puerto Reconquista. 2006. Publicación de la Secretaría
de Cultura y Educación de la Municipalidad de Reconquista.

                                                                                                                          14
Es la escritura del autor Pablo Pila, la que nos acerca esa mirada sobre la identidad regional, no
desprovista de una nostalgia propia de los escritos folklóricos que generan arraigo y un fuerte
sentido de pertenencia.

Al respecto podemos citar, sus historias de boliche27, donde recrea estos verdaderos puntos de
encuentro social:

           Los ocasionales contadores de estas anécdotas han disentido siempre acerca del escenario en que ocurrieron:
           para algunos, en lo de Paruzzo, casi pisando el Barrio Ombusal, tras las vías; para otros, en lo de don Manuel
           Yiyah, por calle 9 de Julio; hay quien menciona „La Frontera‟, de don Juan Real, saliendo hacia Avellaneda y
           antes del puente nuevo; no pocos hablan del Bar „El Piojo‟ del Nene Pérez…. Y así, un sin fin de sitios
           parecidos en personajes y costumbres. Denominadores tan comunes como el mostrador, la estantería, las dos
           o tres mesitas cuadradas y unas pocas sillas con asiento de paja (op. cit. p. 13).

Y se suceden anécdotas, donde los protagonistas son los personajes de este pueblo, y en donde
el escenario se repite en este acontecer de la cotidianeidad; tampoco desprovista de humor, como
vemos en el siguiente relato del mismo autor:

           El calor de la tarde de ese sábado de verano, casi a fines del año, se había atemperado. El cielo se
           cubrió de nubarrones oscuros, un vientecito comenzó a soplar del este y algunos relámpagos
           anunciaban lluvia.

           Don Miguel, sin nadie a quien atender en el boliche, sacó la silla pajiza a la vereda y se dispuso a
           respirar aire fresco.

           Por la Patricio Diez avanzaban tres colimbas de la Base, estrenando uniformes. El camión los había
           depositado en la esquina de la plaza, frente al “Dele Dele” y, siguiendo alguna vaga indicación de un
           comedido, iban en busca del domicilio de familiares a quienes visitar en el primer franco que tenían.

           Se enfrentaron a don Miguel y le mostraron el papel que uno de ellos llevaba en la diestra, pronto
           para ser leído: “Francisco Pérez, Barrio La Cortada, Reconquista”. Así decía. Hasta allí querían
           llegar.

           -    ¿La Curtada? … ¡Si sañur!

           Dejó la silla, los llevó a los tres al medio de la calle, casi bajo el foco de la esquina, y les señaló el
           Naciente.

           -    La Curtada está bara allá. De dunde rafucila, dos cuadras más acá… (En el maní quemado; op.
                cit.: p.78).




27
     PABLO PILA.Historias de Boliche; p. 13. Pasaron por aquí (segunda parte). 2000. Ediciones “La Calandria”.

                                                                                                                        15
        Sobre mercachifles

Sobre los mercachifles28 podemos decir que fueron numerosos los inmigrantes que llegaban con
esa intencionalidad; en ese sentido es muy esclarecedor el texto de González (2000) cuando nos
dice que:

        Hacia el norte de la Plaza 25 de Mayo y en el sector de ampliación del radio urbano se concentraron
        los almacenes minoristas casi todos de propiedad de inmigrantes sirios sin propaganda de sus
        comercios a excepción de „EL BARATILLO‟de don Moisés A. Gazze en la esquina de Sarmiento y
        G. Obligado con tienda y almacén. Otros fueron los de propiedad de Jorge A. Gazze, Antonio y
        Miguel Salum, José Farollch, Salim Maluje; los libaneses Emilio Alal, Antonio Curi y Camilo Ibran.
        En la esquina de Ley 1420 y Sarmiento se instaló don Angel Vitti de ascendencia italiana.

        La clientela de estos negocios la constituían los vecinos de escaso poder adquisitivo que
        compraban alimentos al menudeo que se vendían al mostrador y pesaban en balanzas de dos
        platillos y con pesas de bronce de medio a cinco kilogramos. Los productos líquidos eran vendidos
        por litro que se cargaba en envase que llevaba el cliente y que el comerciante adquiría a mayoristas
        en bolsas (azúcar, fideos, arroz, yerba, sal) y el vino en bordelesas o toneles. Los mostradores de
        estos almacenes en uno de sus extremos disponían de un espacio que cumplía la función de bar
        donde se despachaba al parroquiano bebidas al paso, „copeo‟ en recipientes de vidrio. En los patios
        o galpones se apilaba leña y carbón que fue el combustible usado para las cocinas hasta que llega
        la época de gran avance con el uso de sistema a querosene. Como en ninguna casa faltaba el
        gallinero familiar, también aquí se expendía maíz para las aves de corral. Estos negocios uno a uno
        y como consecuencia del progreso, fueron cerrando sus puertas hasta desaparecer por completo.
        (op. cit.:p. 135).




        Conclusiones

Hemos tratado a lo largo de este trabajo, de enumerar las diversas características de estos
almacenes de Ramos Generales, hacer un repaso de las distintas miradas sobre el acontecer
histórico local y regional, intentamos situarnos en la época fundacional y tratar de comprender que
papel ha jugado el comercio y su desarrollo, en la impronta y en la fisonomía que alcanza la
ciudad de Reconquista y la región.

Recorrimos varios autores y cronistas que relataban sobre el acontecer local y regional; y
podemos decir que la historia ha sido estudiada desde distintos enfoques. Escapa a las
posibilidades de este trabajo una crítica más profunda pertinente al desarrollo de la historiografía
regional.

La temática del comercio queda abierta a nuevas miradas, a nuevas perspectivas de análisis;
quedan pendientes puntos por desarrollar, como por ejemplo, los datos extraídos de los libros de




28
  Existe un texto inédito al respecto, se trata del autor: JORGE MANSUR (1999); Mercachifles, antecedentes
importantes de nuestra región. Es un trabajo monográfico, realizado para el Instituto Superior del Profesorado Nº4,
Angel Cárcano, de la especialidad Historia, para la asignatura Metodología de la investigación dictado por la profesora
María Elena Moreira.

                                                                                                                    16
cuentas de Almacenes que nos dan una compleja radiografía de la época29. Estos valiosos
documentos se encuentran albergados en el Museo Histórico de la Ciudad.

En este sentido cabe destacar la importancia de las historias de vida que llevaron parte de la
investigación y que algunas no han sido desarrolladas a lo largo del trabajo. Quedan pendientes
para un desarrollo posterior de la investigación.




29
   Cabe destacar la existencia de una libreta del Almacén de Ramos Generales del Negocio Sellarés que data de 1898.
Debo agradecer la intermediación de Valeria Farías para conseguir tan valioso patrimonio. En este libro pueden verse
los nombres de personas que habitaron Reconquista en aquella época, y lo notorio es una página de la misma en donde
están anotados personas con rangos militares que darían cuenta de la pervivencia, aún finalizando el siglo XIX del
origen y pervivencia de rasgos castrenses hallables en dicha localidad.

                                                                                                                 17
APENDICE DOCUMENTAL.

LISTADO ALMACENES DE LA REGIÓN. (Gentileza de Carlos Fabrissín)

Listado de Almacenes de Reconquista

Vilaseca. Obligado Esquina Alvear

Juan Bertolotto y Hnos. Iturraspe Ley 1420

Manuel Benitez . Alvear esquina Ley 1420

Antonio Moreno. San Martín y Gral. López

Francisco Contepomi. Iriondo, esquina Gral Obligado; luego la firma pasó a ser Visintini-Contepomi y en 1916 Visintini
Hnos.

Juan Lanteri Hnos. Mitre esquina Belgrano, con sucursal en localidad de Lanteri

Melchor Sellarés. Obligado, Mitre y Habegger

Santiago Pastorelli, hijo. Mitre esquina Ludueña

Hachuel Hnos. Roca esquina Mitre (primero Iturraspe y Obligado)

Casa Rizzi. Obligado esquina General López

José Zibechi. San Martín esquina Habegger

Emilio Fabrissin Hnos. 9 de Julio 1317

José y Albino Fabrissín. 9 de Julio 1317

Juan y Enrique Fabrissín. 25 de Mayo 1380

Antonio Pesetti. San Martín y Mitre

José Yapur e Hijos. Patricio Diez y 25 de Mayo

Elias Yapur. Alvear 1250

Lino Deguisti. Irigoyen y Rivadavia

El Buen Gusto. Bartolomé Hermanos. Obligado 850

Arturo Piccech. Olessio y Pueyrredón

Pedro Sangay. Olessio y Rivadavia

Del Zotto y Peteán. 9 de Julio e Iriondo

Paleari. San Martín y Habegger.

Ferro. Iriondo y San Martín

Pongiglione. Patricio Diez y Obligado. Antes de ser inaugurado como Plaza Hotel en 1915.

Grimal. Roca e Iriondo

Armando Piccech. Olessio y hoy Lovato

Carlos Piccech. Rivadavia y Ludueña
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Luis Cainelli. Brown y Olessio

Manuel Piccech. Amenazar y Sarmiento

Juan Storani. Rivadavia y Lucas Funes

Antonio Curi. Ludueña y Mitre

Vicente Molinas. P. Diez y Ledesma

Manuel Yihyah. 9 de Julio y Alvear.

Manuel de la Puente. Patricio Diez y Belgrano

Rafael Lázaro. Colonia Reconquista.

Ignacio Iriarte. Iriondo y Ledesma

Viuda de Noirat. Iriondo e Ituzaingó

Andres Antón. Ledesma y Freire.

Luis Martinez. Pueyrredón y Chacabuco

Pedro Piccech. Ledesma y López

Juan Schlatter. Roca y Pueyrredón

Salvador Flores. Ituzaingo y Moreno

Jorge Maluja. Colón 1250

José Mafalda. Rivadavia 1460.

Nicolás Perna. Mitre 1390

Ricardo Salame. Rivadavia y San Lorenzo

Alejandro Roberts. Olessio y Brown.

Juan Muñoz. Freire y Olessio.

Casimiro Barán. Barrio Chapero.

Antonio Picech. Pueyrredón y Ledesma.

Petiso Chapero. 9 de Julio 1666. (Nicolás)

Toto Nardelli. San Martín e Iturraspe.

Esteban Sarkis. San Lorenzo e Iriondo.

Juan Martinez. San Lorenzo 455.

Juan Llanes. Ituzaingo 355.

Luis Muchiut. Olessio 1698.

Federico Dortamz. Olessio 1550.

Ramos. Ludueña y J. Newbery.

Totó Lopez. P. Diez y Chacabuco.

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Flia. Nalli. Patricio Diez esquina Olessio.

Almacenes pequeños Parajes y Pueblos vecinos

Daniel Aguilera. Puerto Reconuista

Alfredo y Daniel Tourne. La Lola

Emilio Ambrorig. Paraje El Porvenir (La Lola)

Luis Orzán. Barros Pazos

Regonat Hnos. Los Laureles

Samuel Scheidegger. Nicanor Molinas

Luis Piccech. La Potasa

Juan Rossi. La Potasa

Eduardo Ferrer. Nicanor Molinas

José Niemiz. Paraje El Ricardito

Nardelli Hermanos. Victor Manuel

Jose Reniero. San Manuel

Coca Bianchi. Paraje La Vertiente

Ricardo Goi. Paraje Abellaneda Oeste

Servando Reniero. Paraje La Curva

Carlos Longhi. Moussy

Alcides Dean. Santa Ana

Negro Nalli. Las Garzas (Suc. De Antonio)

Secundino Massot. Guadalupe Norte

Carlos Romitti. La Vanguardia

Guillermo Raffin. Flor de oro

Avelino Agustini. Flor de oro.

Alejandro Sartor . Lanteri

Petiso Piccech. La Sarita

Solari e Hijos. La Sarita




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