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cristianismo

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11/25/2011
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UNIDAD VI. EL CRISTIANISMO







1. ORÍGENES Y EXPANSIÓN





1.1. Palestina a comienzos de la Era cristiana.

Cuando en Roma Octavio Augusto (27 a. de C. - 14 d. de C.) daba origen al

Imperio, Palestina constituía su provincia más oriental.

El pueblo hebreo, habitante de esa región, a pesar de haber estado

sometidos durante siglos por egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y

romanos, mantenía su creencia monoteísta, revelada y mesiánica,

representada en Yahvé, dios único y supremo creador del Universo. Si bien

los hebreos sorteaban con éxito las influencias politeístas de sus opresores

y de sus vecinos, el judaísmo sufría en su interior la división y la

competencia de tres corrientes distintas:

• Los saduceos (sacerdotes y sectores más acomodados) que dominaban

el Sanedrín y mantenían buenas relaciones con los romanos. Este grupo

era apoyado por los sectores mas ricos de la sociedad hebraica.

• Los fariseos o escribas, que con mayor apego a su religión y a la ley,

esperaban la llegada de un Mesías (Salvador). Ellos se oponían al espíritu

aristocrático de los saduceos.

• Los esenios o piadosos, difundían un estilo de vida humilde, de gran

sacrificio y meditación. Vivían alejados y en comunidadades a orillas del

Mar Muerto.





1.2. Vida y obra de Jesús.

En este marco histórico, en el año 753 de la fundación de Roma, nace en

Belén, un pequeño poblado de Judea, Jesús de Nazaret. Hijo de un

carpintero llamado José y de su esposa virgen, María. El nombre de Jesús

deriva de la palabra hebrea Yoshua que significa salvador, mientras que

Cristo es un vocablo griego que significa mesías, es decir, Ungido.





Su infancia y juventud transcurre en Nazaret de la región de Galilea, donde

ayuda a sus padres con su trabajo. A los 30 años fue bautizado por Juan el

Bautista en las aguas del río Jordán, después de lo cual Jesús se retiró al

desierto donde mantuvo cuarenta días de ayuno y oración. A su regreso, el

mismo Juan Bautista lo proclamará ante el pueblo como el Mesías, hijo de

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Dios.

A partir de ese momento comenzó su predicación, que habría de durar 3

años. Recorrió Galilea, Samaria y Judea acompañado de sus discípulos a

quienes llamó apóstoles (enviados).

Los primeros cuatro apóstoles que se le unieron fueron Simón (más tarde

Pedro), Andrés, Santiago y Juan. A estos se agregaron más tarde Felipe y

Bartolomé, Tomás y Mateo (el primer evangelista), Santiago, Judas Tadeo,

Simón el cananeo y Judas Iscariote (el traidor).

Predicó su doctrina de salvación con un lenguaje sencillo y usando a

menudo parábolas para que sus ideas fuesen fácilmente comprendidas por

los más humildes, a quienes se dirigió especialmente.





El mensaje de Jesús está centrado en cuatro aspectos fundamentales:

• La existencia de un Dios único y misericordioso que envió a su hijo a la

Tierra para ofrecer a los hombres el perdón de sus pecados.

• El amor como eje de conducta entre los hombres: Ama al prójimo como a

ti mismo.

• Esperanza de salvación y de resurrección a la vida eterna.

• La igualdad y fraternidad de todos los hombres, hijos del mismo Dios.





La mayoría del pueblo judío no lo reconoció como el Mesías porque

esperaban a un Salvador, que manifestando todo su poder, los liberase de

la opresión y restableciera el esplendor de Israel.

La oposición se agudizó cuando Jesús se enfrentó en el mercado del

Templo de Jerusalén a los saduceos y fariseos. Estos veían en el mensaje

de Jesús un peligro para la estabilidad y para sus dogmas y con la ayuda

del apóstol traidor, Judas Iscariote, lo acusaron ante el Sanedrín (corte de

justicia para todos los casos relacionados con la ley mosaica), quien lo

condenó a muerte por haberse proclamado Mesías e hijo de Dios. Poncio

Pilatos, el procurador romano de Judea, no quiso en un principio confirmar

la sentencia, pero los sacerdotes judíos manifestaron entonces que Jesús

no solo se había declarado hijo de Dios, sino, Rey de los judíos, lo que se

consideraba un desafío a la autoridad del emperador Tiberio. Luego de

lavarse las manos en un gesto simbólico, Pilatos transfirió la

responsabilidad del juicio a los judíos. Luego de ser azotado, Jesús fue

crucificado en el monte Calvario o Gólgota, colina próxima a Jerusalén.

Sepultado en una tumba sellada, al tercer día resucitó y ascendió a los

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cielos.





Los relato sobre la vida y doctrina de Jesús está presente en los cuatro

evangelios escritos por Juan, Marcos, Mateo y Lucas. Estos evangelios,

junto con las Epístolas, los Hechos de los Apóstoles y el Apocalipsis, escrito

por Juan durante su destierro, forman el Nuevo Testamento.





1.3. Expansión del Cristianismo.

Después de la muerte de Jesús, los apóstoles continuaron predicando su

doctrina. Dado que la mayor parte de ellos vivía en Jerusalén, será ahí

donde se organizará la primera comunidad cristiana. El cristianismo

empezará a difundirse entre los gentiles, término que designaba a quienes

no eran judíos.

El apóstol Pedro había sido designado por Jesús como la piedra sobre la

cual se debía edificar su Iglesia. Con esta misión, Pedro viaja a Roma

donde funda la primera comunidad cristiana de Occidente. Pedro morirá en

la persecución cristiana decretada por el emperador Nerón.

En Antioquía, Pablo de Tarso, un judío nacido en el Asia Menor, fue uno

de los grandes perseguidores del cristianismo, pero se convirtió

transformándose en el gran propagador de la nueva fe. Viajó por regiones

de Siria, Asia Menor, Grecia y Macedonia, es decir, poblaciones que

mayoritariamente poseían el lenguaje y la cultura griega. Esto explica que el

idioma griego fuera el vehículo de transmisión del mensaje y la doctrina

cristiana.

Como Pedro y Pablo, los demás apóstoles se dirigieron a los más remotos

rincones del mundo antiguo para difundir los preceptos de la nueva religión.





La facilidad y rapidez con que se expandió el cristianismo se explica por

múltiples razones:

• La unidad política y la universalidad del Imperio Romano, lo que implicaba

también un grado importante de uniformidad lingüística y cultural.

• La integridad moral del cristianismo frente a la disolución y el

desmoronamiento de las normas y costumbres romanas.

• La sencillez del mensaje de Jesús, que a través de parábolas y un

lenguaje accesible estuvo al alcance, hasta de los más humildes, débiles y

desamparados.

• Su mensaje de salvación universal estaba dirigido a todos los hombres sin

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distinción de fronteras, nacionalidades ni condición social.

• La concepción cristiana de una vida futura significaba un estímulo

espiritual y un contenido de esperanza frente a los sufrimientos e injusticias

de este mundo.

• El estilo de vida y la real comunidad de bienes, junto a la predicación de la

caridad hacían a esta doctrina especialmente atractiva para los pobres.







2. LA IGLESIA PRIMITIVA.





2.1. Las persecuciones.

El imperio romano fue tolerante con los pueblos que sojuzgó, a tal grado

que muchos cultos orientales fueron incorporados y difundidos en el mundo

romano. Esa misma universalidad del imperio favoreció en los primeros

años la expansión del cristianismo, sin embargo, cuando su presencia se

hizo evidente, en muchas ciudades romanas comenzaron las

persecuciones.

El estricto monoteísmo de los cristianos era irreconciliable con el culto a los

dioses romanos y al propio emperador, y el mensaje de igualdad entre los

hombres era considerado por los romanos como subversión e incitación a

rebeliones sociales.

Consideradas estas razones como motivos de alta traición, la consigna fue:

Por la supervivencia de Roma, los cristianos deben morir. El propio escritor

romano Tácito los consideraba como enemigos del género humano.

La primera persecución fue decretada por el emperador Nerón en el año 64

y durante ella fueron ejecutados en Roma los apóstoles Pedro y Pablo.

En esta primera etapa de represión, los gobernantes del Imperio

perseguían a quienes eran o se suponían cristianos, es lo que se llamó

persecuciones de oficio.

En la segunda etapa desarrollada por el emperador Trajano (98-117), se

suavizaron las normas anteriores y se decretó que los cristianos serían

castigados si mediaba acusación privada, es decir, si eran denunciados por

personas identificadas.

En los siglos III y IV, la represión volvió a agudizarse bajo los gobiernos de

Septimio Severo, Maximiano, Decio y Valeriano y a comienzos del siglo IV

Diocleciano ordenó el exterminio de cristianos entre el 303 y el 313.

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• Constantino y el Edicto de Milán. A pesar de la dura represión, el

cristianismo se fue extendiendo progresivamente y a principios del siglo IV

había cristianos en todas las clases sociales y en cargos de la

administración. A partir del 313 se establece oficialmente la tolerancia

religiosa en el Edicto de Milán dictado por el emperador Constantino y su

colega de oriente Licinio. Después del Edicto de Milán pasaron varias

décadas en las que el cristianismo fue poco a poco desplazando al

paganismo hasta alcanzar todos los ámbitos del imperio: el ejército, los

mercaderes, los esclavos e incluso al mismo palacio imperial.

En el año 380 el emperador Teodosio el Grande promulgó el Edicto de

Tesalónica por el que se le otorgaba al cristianismo el rango de religión

oficial del imperio.

Después del reconocimiento oficial, la Iglesia comenzó a participar en

asuntos públicos constituyéndose en un poder temporal; el paganismo

empezó a ser perseguido, se confiscaron sus bienes y se clausuraron sus

templos, debiendo sus sacerdotes abandonar su oficio o desarrollarlo en

forma clandestina.





2.2. Estructura de la Iglesia primitiva.

La estructura inicial que tuvieron las primeras comunidades cristianas, fue

establecida por el propio Jesús al nombrar a sus apóstoles. Estos

nombraron a sus sucesores u obispos (palabra de origen griego que

significa inspector o controlador) y que encabezaban las comunidades de

cada ciudad o eclessia. Así vemos que el cristianismo primitivo fue un

fenómeno esencialmente urbano. En el siglo IV, la mayoría de los

habitantes de las ciudades romanas eran ya cristianos, a diferencia de la

población rural que seguía practicando sus antiguos cultos politeístas. De

ahí que a los no cristianos se les denominó paganos o habitantes de los

pagos (pagus en latín significa zona rural). Como hemos dicho antes,

Pedro, instituido por Jesús como cabeza de la Iglesia, estableció su sede

en Roma de manera que, siguiendo la tradición, el Obispo de Roma será

reconocido por toda la cristiandad como el Sumo Pontífice. Junto a Roma

se constituyeron los patriarcados de Alejandría, Antioquía, Constantinopla y

Jerusalén y las ciudades más importantes del Imperio fueron convirtiéndose

en sedes episcopales.

Cada obispo, por su parte, nombraba a sus auxiliares los diáconos

(servidores) y los presbíteros (los más ancianos). Los obispos y los

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presbíteros fueron distinguidos del resto de los fieles por el acto de la

ordenación (imposición de las manos), ceremonia que les confería la

capacidad de administrar los sacramentos.





2.3. Herejías y Concilios.

Tanto o mayor peligro que las persecuciones, representaron para el

cristianismo las herejías o versiones erróneas del dogma, que alteraban la

interpretación genuina de la doctrina de Jesús. El peligro estaba en la

división que se producía en el seno de la comunidad cristiana rompiendo su

unidad. Para rescatar la correcta interpretación de la doctrina se celebraron

asambleas solemnes o concilios y se dió extraordinario valor a las

opiniones de intelectuales de reconocido prestigio dentro de la Iglesia a los

que se designó como Padres de la Iglesia.









PUEDEN PASAR A FRANJAS

Las principales herejías de los primeros siglos fueron:

a. El Gnosticismo: no reconoce la encarnación del Hijo de Dios como

medio para llegar al conocimiento divino.

b. El Maniqueismo: asegura que la creación del mundo se debió a la

acción de dos principios: uno del bien y otro del mal.

c. El Arrianismo: niega la condición divina de Cristo.

d. El Pelagianismo: niega la existencia del pecado original.

e. El Nestorianismo: separa en Jesucristo la naturaleza divina de la

humana y niega que María fuera madre de Dios.

f. El Monofisismo: niega que en Cristo haya dos natutralezas y solo

reconoce su calidad divina.





Los primeros Concilios universales fueron:

1. El Concilio de Nicea (325). Condenó el arriarismo y definió que

Jesucristo es verdadero Dios.

2. El 1° Concilio de Constantinopla (381). Definió que el Espíritu Santo es

Dios, lo mismo que el Padre y el Hijo.

3. El Concilio de Efeso (431). Ratifica que María es, con toda propiedad,

madre de Dios.

4. El Concilio de Calcedonia (451). Declaró solemnemente que Jesucristo

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es verdadero Dios y verdadero Hombre.





1. El martirio de San Pedro, por Caravaggio (pág. 144 fotocopias).

2. Edictos de Milán y Tesalónica. (pág. 150 fotocopias)

3. Lapidación del diácono Esteban (pág. 132, fotocopias)

4. Mapa de difusión del cristianismo (pág. 143, fotocopias)

5. Abside de la Iglesia de Santa Prudenciana en Roma (pág. 70 BUP 1).









DESARROLLO. “EL ARTE PALEOCRISTIANO”.





Se llama arte paleocristiano o arte cristiano antiguo al que los cristianos

desarrollaron durante los cinco primeros siglos de nuestra Era.

La represión y las persecuciones a las que fueron sometidos por parte del

imperio, determinaron el carácter de estas expresiones artísticas durante la

mayor parte de esta período antiguo.

Promulgados el Edicto de Milán (313) que establece la tolerancia religiosa,

y el Edicto de Tesalónica (380) que decreta el cristianismo como religión

oficial, el arte cristiano salió a la luz del día y comenzó un rápido y

esplendoroso desarrollo.

Las principales características que distinguen al arte paleocristiano del

clásico romano son:

a) Tiene una exclusiva motivación religiosa, mientras que el romano

clásico tenía, además del religioso, motivos guerreros, de la vida cotidiana,

motivos decorativos y otros que enaltecían a algún personaje político.

b) El paleocristiano es un arte didáctico, por cuanto más importante que la

búsqueda de la belleza o la finura de la técnica, lo que pretendía era

enseñar la doctrina de Jesús. De ahí que la mayor parte de sus obras son

ingenuamente toscas, pero de una gran fuerza narrativa.

c) Es un arte simbólico. Este carácter simbólico o hermético fue

determinado por la represión a que los cristianos fueron sometidos en los

primeros siglos. Muchas de sus figuras, signos y representaciones solo

podían ser interpretadas por los iniciados en la fe de Jesús. En algunos

casos, elementos del arte grecorromano eran adaptados al cristianismo con

sus significados propios y clandestinos (reservados).

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La catacumbas (del griego katá, debajo; y kymbós, cavidad).

La necesidad de los cristianos de reunirse para celebrar sus ritos de fe y

sepultar a sus difuntos al abrigo de la represión imperial, los llevó a utilizar

lúgubres y oscuras galerías subterráneas. En estas extensas galerías los

cristianos se reunían para celebrar la Eucaristía en recuerdo de la Última

Cena. Estos oficios religiosos se desarrollaban en capillas decoradas con

pinturas alegóricas donde aparecen las primeras manifestaciones de la

iconografía cristiana.

Los oscuros y húmedos pasillos de las catacumbas estaban llenos de

nichos donde se depositaban los ataúdes que contenían los cadáveres

envueltos en un sudario. Muchas veces, estos ataúdes eran adornados con

bajorrelieves que representaban algún pasaje bíblico.

Las catacumbas más conocidas se encuentran en Roma como las de San

Calixto, Santa Priscila, San Sebastián y Santa Inés.







Las basílicas

Fueron originalmente edificios romanos reservados para las transacciones

comerciales y la administración de justicia. Sin embargo, una vez que los

cristianos lograron la plena libertad, adoptaron las basílicas para sus fines

litúrgicos. La primera basílica cristiana fue la de San Juan de Letrán

construida por orden del emperador Constantino.

Suelen conformarse de tres naves separadas por columnas, con la nave

central más alta y rematada por un arco triunfal. A partir de este se halla el

presbiterio, cerrado por el ábside semicircular, con el altar en el centro. En

su interior, las basílicas fueron decoradas casi siempre con frescos y

mosaicos que representaban escenas bíblicas o de la vida de los santos.

Sobre las naves laterales se habilitaba en ocasiones una galería llamada

triforio, reservada únicamente a las mujeres.





Al lado de las basílicas se solía construir el baptisterio, lugar donde los

catecúmenos eran bautizados y de donde salían después en procesión

hacia la basílica.



FALTA TALLER.

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Apoyo gráfico:

1. Catacumbas de Santa Priscila en Roma. (pág. 145 fotocopias).

2. ICTUS pág. 148 fotocopias

3. Crismón pág. 148 fotocopias

4. El Buen Pastor pág. 148 fotocopias

5. Catacumba de Santa Domitila (Roma) pág. 75 BUP 1.

6. Reconstrucción de la basílica de San Pedro en Roma (año 324).

pág. 75 BUP 1.

7. Catacumba y Apside de basílica (pág. 149 fotocopias).


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