Cultura
La evolución de los significados de la palabra cultura ha sido compleja. Procediendo de las voces latinas cultus y colere
(cuyo significado es tanto cultivo como culto) tuvo que ver primero con la acción humana sobre la tierra (la
labranza) antes de referirse a una característica de los humanos (las personas, colectividades o países «cultivados» ).
Adquirió así un sentido metafórico. El componente dinámico en el término cultura, en la acepción de proceso de
desarrollo humano, es patente en el periodo de configuración del Sistema Mundo (siglos XVI-XVIII). Cultura
remitía ala descripción e interpretación de la dinámica de la realidad social : se situaba en el campo semántico de
cambio, crecimiento, progreso* y evolución*. Williams (1983) detecta dos procesos en distintos momentos de esa
evolución: la habituación en la metáfora y la extensión de su uso, ya no sólo en relación con procesos particulares de
crecimiento o desarrollo sino con respecto a procesos generales. El término fue ganando en abstracción, lo cual
llevaría a los sofisticados y variados usos contemporáneos. .
Desarrollos posteriores muy dispares del concepto tienen su raíz en su homologación o no con civilización*,
término clave en la ilustración*. Williams ha indagado estas diferenciaciones en HERDER y Klem. En su Ideas sobre
Filosofta de la Historia de la Humanidad (1784-1791), Herder afirma que «nada hay más indeterminado que esta palabra,
y nada hay más engañoso que su aplicación a todas las naciones y periodos». Criticaba la perspectiva unilineal y
eurocéntrica (como hoy decimos) sobre el desarrollo de la civilización o la cultura, predominante en las historias
universales del XVIII. Denunciaba la dominación europea: «el mero pensamiento de una cultura europea superior
es un insulto descarado contra la majestuosidad de la Naturaleza». Para Herder es necesario hablar de culturas en
plural. Este sentido de cultura como culturas -impulsado desde el romanticismose fue presentando como una
alternativa al concepto hegemónico y ortodoxo de civilización, relacionando la cultura con las tradiciones de
pueblos y naciones (folk culture) y oponiéndola a maquinización e industrialización*.
Respecto a civilización se fue criticando su excesivo racionalismo y sus consecuencias inhumanas. La otra línea
alemana de conceptualización de cultura se manifiesta en la Historia cultural general de la Humanidad de Klem
(1843-52), en la que describe la evolución de la humanidad desde el salvajismo hasta la libertad pasando por la
domesticación. Cultura se utiliza como lo era civilización en el siglo XVllI. desde donde hay que trazar el sentido
actual dominante en las ciencias humanas. Recordemos que en su definición fundacional. TYLOR (1860) equiparó
precisamente cultura y civilización. Hoy día sí se distinguen ambos conceptos: la cultura es una realidad universal
mientras que la civilización corresponde a una fase de la evolución sociocultural (altas densidades de población*.
emergencia del urbanismo*, estratificación en clases sociales*, Estado*).
Tylor entendió cultura o civilización como «aquel todo complejo que incluye el conocimiento. las creencias. el arte.
la moral. el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto
miembro de la sociedad». Para Boas. figura central. autor clave del particularismo histórico. «la cultura incluye todas
las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se
ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida en
que se ven determinadas por dichas costumbres» .
Benedict concibió las pautas de la cultura (su forma. estructura y organización) como pautas de personalidad.
ejemplificándolo con los zuñi «apolíneos» y los indios «dionisíacos» de las praderas. KROEBER consideraba esas
pautas como superorgánicas, rechazando cualquier intento de reducción de lo cultural a lo psicológico: las pautas
culturales no son estructuras de la personalidad*, sino elementos culturales en sí mismos. En 1948 aportó una
concepción de cultura como «la mayor parte de las reacciones motoras, los hábitos, las técnicas, ideas y valores
aprendidos y transmitidos, y la conducta que provocan... La cultura es el producto especial y exclusivo del hombre,
y es la cualidad que lo distingue en el cosmos. La cultura ...es a la vez la totalidad de los productos del hombre social
y una fuerza enorme que afecta a todos los seres humanos, social e individualmente».
White, materialista* y neoevolucionista*, definió la cultura como «un continuum extrasomático (no gen ético, no
corporal) y temporal de las cosas y hechos dependientes de la simbolización. ..La cultura consiste en herramientas,
implementos, vestimenta, ornamentos, costumbres, instituciones. creencias, rituales, juegos, obras de arte. lenguaje,
etc.». Ésta aparece, junto a muchas Otras, en el análisis que Kroeber y Kluckhohn publicaron en 1952 considerando
cientos de definiciones del concepto de cultura. Se distinguió la cultura ideal de la cultura material, se vio en el
símbolo su elemento central, se planteó la cultura como conducta aprendida. como «10 superorgánico», etc.
Kroeber y Kluckhohn ofrecieron su propia definición: «un conjunto de atributos y productos de las sociedades
humanas y, en consecuencia, de la Humanidad, que son extrasomáticos y transmisibles por mecanismos distintos
de la herencia biológica». En su revisión de 1974, Keesing distinguió las concepciones de las culturas como sistemas
adaptativos de las teorías ideacionales de la cultura. diferenciando en éstas tres formas de aproximación: las culturas
como sistemas cognitivos, estructurales y simbólicos.
A pesar de estos intentos de compilación y síntesis, las nuevas conceptualizaciones y los debates no han cesado.
Dos botones de muestra: si Geertz la conceptualiza como ideas basadas en el aprendizaje cultural de símbolos y
concibe las culturas como «mecanismos de control -planos, recetas, reglas, construcciones-, lo que los técnicos en
ordenador llaman programas para regir el comportamiento». Por su parte, Plog y Bates (1980) la entienden como
«el sistema de creencias, valores, costumbres, conductas y artefactos compartidos, que los miembros de una
sociedad usan en interacción entre ellos mismos y con su mundo, y que son transmitidos de generación en
generación a través del aprendizaje».
Siguiendo a estos autores, pueden sintetizarse seis componentes claves del concepto que están bastante
consensuados por los antropólogos:
antropólogos: (I) La cultura es conducta aprendida. Kottak ( 1994) distingue el aprendizaje individual situacional, el
aprendizaje social situacional y el aprendizaje cultural, el cual se basa en «la capacidad exclusivamente desarrollada
por los humanos de utilizar símbolos, signos que no tienen una conexión necesaria ni natural con aquello que
representan». La distinción de conducta instintiva y conducta aprendida, no debe hacer olvidar el peso de lo
biológico en la cultura: desde la satisfacción culturalizada de necesidades innatas (entre ellas, la de imponer orden en
el mundo) hasta los propósitos biológicos de parte de la conducta aprendida. (2) Las culturas son modos de
interpretación y significación de la realidad. La cultura no es sólo conducta manifiesta, sino también ideas,
creencias*, valores* subyacentes a esas conductas. Da sentido a la realidad, siendo preciso no olvidar la
interconexión entre las dimensiones conductual y cognitiva. De una misma conducta se dan diferentes
interpretaciones y ante diferentes conductas puede haber similares interpretaciones. (3) La cultura es simbólica. Los
instintos* se trasmiten a través de programas genéticos, las culturas se trasmiten simbólicamente. Mientras los
signos son «los gritos, llamadas, gestos y emisiones químicas con los cuales se comunican los animales», los
símbolos son «cosas arbitrarias (por ejemplo, una palabra) usadas para representar otra cosa únicamente porque la
gente que la usa acuerda que ello es así». (Plog y Bates, 1980). Los signos están genéticamente determinados, siendo
bastante inflexibles, no pudiendo cambiar su significado ni combinarse con otros para producir mensajes más
complejos. Los sistemas simbólicos -especialmente el más sofisticado de ellos como es el lenguaje, pero también
todo el mundo de la comunicación no verbal están construidos a partir de elementos arbitrarios, convenidos,
cambiantes y flexibles, que se combinan para producir mensajes de alta complejidad y abstracción. (4) La cultura es
un todo estructurado y está pautada. No es una suma fortuita de rasgos, sino un sistema (relativamente) integrado.
Existe una interrelación entre costumbres, instituciones, valores y creencias. Cuando un aspecto se modifica, esto
influye en los demás, en mayor o menor medida. Para algunos autores existen valores centrales o básicos que
integran cada cultura y la distinguen de las demás. Otros han mantenido que en toda sociedad y cultura hay
«instituciones claves o estratégicas» e «instituciones derivadas». (5) La cultura es compartida diferencialmente. La
cultura no es un atributo de los individuos en cuanto que tales sino en cuanto miembros de determinados grupos.
En los grupos, subgrupos y categorías de edad* o generación*, género*, posición socioeconómica o clase*,
ocupación*, procedencia u origen, raza*, religión*, nacionalidad*, etc., se expresan tonos particulares de la cultura
común, pudiendo hablarse de subculturas*. Las culturas son internamente diversas. Se han distinguido distintos
niveles de cultura: cultura nacional, internacional y subcultural. Al abordar la apabullante diversidad humana,
pueden distinguirse los universales compartidos por todos los humanos, las generalidades que tiene en común
determinado grupo de culturas y las particularidades exclusivas de una tradición cultural. (6) La cultura es un
dispositivo de adaptación*. Buena parte de la conducta aprendida y de los modos de interpretación son adaptativos:
han surgido y se mantienen como respuesta a desafíos del medio natural y social. Cotidianamente, el carácter
funcional y práctico de lo cultural es observable, por ejemplo, en el hecho de que las normas establecidas no se
cumplen a rajatabla sino que son acomodadas creativamente por los individuos a las circunstancias concretas. Otro
aspecto relevante es cómo se produce el cambio cultural: nuevos desafíos; búsqueda de soluciones al principio
minoritarias y rechazadas; su afirmación paulatina como buena generalización de su práctica; comienzo de su
transmisión generacional; conversión en producto de la cultura; nuevos desafíos; búsqueda de nuevas soluciones,
etc. (Plog y Bates, 1980). Las culturas están sujetas a influencias, préstamos y cambios de todo tipo, habiendo, por
lo demás, junto ala adaptación fenómenos de mal-adaptación. En definitiva, las culturas son cambiantes.
Cultura de masas
La llamada sociedad masa* (o «sociedad de masas», en expresión más popular) ha creado, según el criterio de
muchos científicos sociales, una cultura específica a la que se conoce como cultura de masas. Desde la invención de
la imprenta hasta hoy se ha producido un incremento rápido de las comunicaciones a través de los diversos
mediadores tecno-instrumentales (imprenta, radio y televisión). Ello ha dado lugar a lo que se conoce como
comunicaciones de masa a través de los medios de comunicación de masa*. La cultura de masa (o masas) sería la
consecuencia de la transformación de la comunicación cara a cara ya pequeña escala hacia las comunicaciones
impersonales. Como el concepto masa* es entendido -en generalnegativamente por los sociólogos, la cultura de
masa sería el producto negativo de la revolución tecnológica en los medios de comunicación. Tal cultura estaría
caracterizada por el acriticismo, la degradación de contenidos, la manipulación de las mentes y otra serie de
características que se dan como ciertas. Algunos autores vinculados a la Escuela de Frankfurt*, como H.
MARCUSE, Th. ADORNO o J. HABERMAS, han sido particularmente críticos con algunos elementos de la
cultura de masas. También lo fueron W. MILLS o H. Schiller, en la sociología norteamericana. Sin embargo, existe
una creciente tendencia a analizar rigurosamente los efectos de dichos medios de comunicación, lo cual no muestra
exactamente ese panorama en la llamada cultura de masas. Se puede constatar con certeza suficiente que la cultura
de masas, vinculada a las comunicaciones ya otros elementos de la sociedad masa, contiene elementos nuevos y
positivos frente a culturas históricas anteriores: un incremento de la información, una ampliación de las audiencias,
y diversos rasgos de una nueva sociedad de las comunicaciones a la que ahora se une la informática. Más
interesantes que esas críticas clásicas a la cultura de masas, serían otras críticas emergentes, no menos duras a veces,
que tratan de averiguar en qué aspectos está cambiando el discurso público a través de los medios y las costumbres
privadas. Estos cambios admiten diversas valoraciones. De particular interés son aquellas que establecen relaciones
entre las variaciones históricas sobre el concepto de verdad, la epistemología, y el carácter oral, escrito o televisivo
de una cultura. En esta línea, se habla de los efectos «incuestionables» de los medios, es decir, aquellos que son
indiscutibles y no precisan de una metodología compleja para ser corroborados: cambios en el uso del tiempo, en la
relación familiar y otros.
sociología de la cultura
El concepto de cultura* es múltiple y polisémico. La imprecisión conceptual ha originado el surgimiento de muy
diversas áreas de conocimiento que reclaman específicamente su estudio. Así, esta dificultad terminológica irá
desde la antropología cultural* hasta la filosofía. No obstante, fue la tradición ilustrada francesa del siglo XVIII, y
en concreto el Ensayo sobre las costumbres y el espíritu de las naciones (1756) de VOLTAIRE, donde se inicia el sentido de
cultura como cultivo -del latín colo (cultivar)propio de la modernidad*, esto es: progreso* y perfeccionamiento de las
facultades naturales a través de la educación* y la formación sensitiva, intelectual y ética. Sin embargo, una
definición global referiría como cultura todo lo que no está genéticamente determinado en el ser humano.
Precisamente, de la distinción entre cultura como marco instrumental (considerada por la antropología), y cultura
como logro civilizador (sentido asignado por la tradición filosófica del idealismo* y el romanticismo alemán desde
E. KANT hasta O. W. F. HEGEL y J. O. HERDER), surge una perspectiva sociológica que debatirá la conexión
entre Kultur (cultura) y Zivilisation (civilización*) en la consolidación de la sociedad industrial* y su naciente
configuración de masas. Es el inicio de la primera sociología contemporánea de la cultura. De este modo. en
Alemania. desde principios del siglo XX, se desarrolla una reflexión que tiene sus núcleos temáticos y
epistemológicos en el neocriticismo (neokantismo*) y el historicismo*. y que replantea la dialéctica* hegeliana entre
espíritu subjetivo ()a cultura como proceso individual de creación) y espíritu objetivo (la cultura como proceso
institucional e histórico). Autores como H. RlCKERT.E. Cassirer. W. DILTHEV,O. SIMMEL. O. SPENGLER y
A. WEBER (sin olvidar el antecedente precursor de F. NIETZSCHE ), se cuestionan las relaciones entre la
creación cultural como proceso civilizador y la formación de una sociedad organizada sobre la producción
económica a gran escala. Esta primera investigación sociológica sobre la cultura en las nacientes sociedades de
masa.~* se enfocará desde una posición de defensa del principio minoritario. frente al cual reaccionarán desde
planteamientos teóricos diversos O. LUKÁCS, K. MANNHEIM y. con posteridad, L. Goldmann.
La sociología de la cultura, separada ya definitivamente de la antropología cultural y de la reflexión filosófica pura,
se convertirá en sociología de la cultura de masas a partir de la década de los años treinta. La Escuela de Frankfurt*,
retornando las obras de K. MARX y S. FREUD, explicará las nuevas dimensiones de la cultura del siglo xx
convertida en cultura de masas* y cuya génesis se encuentra en los medios de comunicación. El nuevo modelo
cultural-comunicativo recibirá el nombre de pseudocultura y se caracterizará por ser no sólo una industria de la
cultura, sino sobre todo de la conciencia, en donde ésta entra como una mercancía más en la órbita del mercado. De
aquí, el uso de técnicas de psicología social, ingenierías sociológicas y marketing, que hacen que poder social y
conciencia colectiva se identifiquen y unifiquen. Los efectos, entonces, de esta ideología dominante se sintetizan en:
un autoritarismo* social latente, la extensión de la irracionalidad colectiva transmitida mass-mediáticamente a través de
supersticiones de segunda mano tales como el horóscopo, la adivinación, el designio de los astros. o la uniformidad
y homogeneización (unidimensionalidad) de una moral del éxito que consolida el darwinismo social* del modelo
competitivo de todos contra todos. Th W. ADORNO, M. HORKHEIMER, W. BENJAMIN y H. MARCUSE
concentrarán sus análisis en el estudio de la destrucción de la racionalidad crítica* y su sustitución por una razón
instrumental acrítica y ahistórica.
La evolución posterior de la actual sociología de la cultura como sociología de la cultura de masas se resume en la
aparición del estructuralismo* cultural y comunicativo. dedicado a la investigación de la lógica simbólica del
intercambio de mercancías y sus formas de taxonomización social. Autores como R. BARTHES, J. Baudrillard, M.
Foucault, E. Morin, A. Moles o los semiólogos como J. Kristeva, U. Eco, F. Rossi-Landi y E. Verón, entre otros,
subrayan el papel de las recientes formas de la cultura de masas como discursividad y nuevas modalidades de
codificación de lo simbólico*. En este sentido, estos análisis situarán entre Marx y Freud a F. SAUSSURE con la
finalidad de delimitar el sistema de reglas del nuevo modelo cultural-comunicativo y sus estructuras. Estos procesos
culturales serán criticados, a su vez, por la sociología conservadora y neoconservadora norteamencana. Así, E.
Shils, D. McDonnald, D. BELL, I. Kristol.. .se enfrentan a la estandarización cultural desde una visión elitista y
restrictiva. Ahora bien, la aparición y difusión de la post-modernidad cultural como desarticulación intelectual de
los ideales de la modernidad* ilustrada, desde la década de los años ochenta, ha originado una respuesta en la
sociología de la cultura que se observa en la formación de recientes líneas de análisis como son: el
neoestructuralismo constructivista de P. Bourdieu, el estudio del cambio cultural de R.Inglehart, los neomarxismos
de la post-modemidad encabezados por Fr. Jameson. las nuevas semióticas* y los continuadores del análisis
frankfurtiano crítico de la segunda generación (J. HABERMAS, CI. Offe. O. Negt. especialmente ). En suma. se
está ante una de las áreas que mayor transformación ha experimentado en los últimos años por la propia
especificidad. tanto ideológica como institucional. del reciente y singular modelo simbólico y valorativo de las
sociedades neocapitalistas post-industriales*. En último término, esta sociología tendrá que continuar el complejo
proyecto de análisis cuyo objeto. ya establecido por los autores y líneas de investigación contemporáneas. se resume
en la aclaración racional del gran tema de nuestro tiempo: las condiciones contradictorias de los procesos
simbólicos e ideológicos colectivos y sus efectos sociopolíticos en las sociedades de masas.