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INTRODUCCI�N A LA BIBLIA I - Centro Fe y Cultura

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INTRODUCCI�N A LA BIBLIA I - Centro Fe y Cultura
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11/24/2011
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INTRODUCCIÓN A LA BIBLIA I: ASPECTOS GENERALES



Sergio Armstrong Cox



SUMARIO







1. INTRODUCCIÓN GENERAL

1.0. ¿Para qué leer la Biblia?

1.1. Estructura general de la Biblia

1.2. Geografía bíblica

1.3. Breve Historia de la Salvación

1.3.1. Antiguo Testamento (AT)

1.3.2. Nuevo Testamento (NT)

1.4. Descripción de la Biblia

1.4.1. AT

1.4.1.1. El Pentateuco

1.4.1.2. Los Libros Históricos

1.4.1.3. Los Libros Poéticos (Lírica)

1.4.1.4. Los Libros Sapienciales

1.4.1.5. Los Libros Proféticos

1.4.2. NT

1.4.2.1. Los Evangelios Sinópticos

1.4.2.2. El Evangelio de Juan

1.4.2.3. Los Hechos de los Apóstoles

1.4.2.4. Las Cartas de Pablo

1.4.2.5. Las Epístolas Judeo-cristianas (Católicas)

1.4.2.6. El Apocalipsis



1.5. La transmisión del texto bíblico

1.5.1. Aspectos generales

1.5.2. El texto del AT

1.5.2.1. Manuscritos

a) Los Manuscritos de Qumrán

b) El Pentateuco Samaritano

c) Los Manuscritos de la "gueniza" del Cairo

d) El Texto Masorético

e) La Traducción de los Setenta

1.5.3. El texto del NT

1.5.3.1. "Familias" de textos

1.5.3.2. Manuscritos del NT

1.5.3.3. Evaluación

1.5.4. El método de la "crítica textual"

2





2.- LA BIBLIA, PALABRA DE DIOS Y PALABRA HUMANA

2.1. La Biblia como texto sagrado (inspiración y canon)

2.1.1. Conceptos fundamentales

2.1.2. Inspiración y canon del AT

a) Los judíos

b) Los cristianos

2.1.3. Inspiración y canon del NT

2.1.4. Naturaleza de la inspiración

a) Los datos de la Escritura

b) En el Magisterio Eclesiástico

c) ¿Qué es la inspiración?

2.1.5. Los apócrifos

2.1.5.1. Precisiones terminológicas

2.1.5.2. Apócrifos del AT

2.1.5.3. Apócrifos del NT

a) Evangelios

b) Obras sobre los apóstoles



2.2. La Biblia, Palabra verdadera

2.2.1. Los errores de la Biblia

2.2.2. Historia del problema e intentos de solución

a) Tranquila posesión de una certeza (ss. I a XVI)

b) El cuestionamiento de las ciencias e intentos de solución

c) Pío XII y los “géneros literarios”

d) El Concilio Vaticano II

2.2.3. La verdad como camino de salvación

(“Revelación progresiva” y “pedagogía divina”)

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1. INTRODUCCIÓN GENERAL



1.0. ¿Para qué leer la Biblia?



¿Por qué es necesario leer la Biblia? ¿Qué aporta ella a nuestra vida?



Dios realiza una “alianza” con nosotros (como Iglesia, como país, como individuos) y a partir

de esta alianza nuestra historia se convierte en historia de salvación. Dios camina en nuestra propia

historia y ésta se va transformando de acuerdo a nuestras decisiones y a las decisiones del propio Dios.

La historia de cada comunidad cristiana, de cada país, de cada persona es única. Sin embargo, existe un

cierto “parecido”, una “cierta analogía”, entre ellas.



¿Cómo saber que nuestra propia historia (eclesial, social, personal) se va realmente

transformando en historia de la salvación? ¿Cómo reconocer el paso de Dios en nuestra propia vida?



Existe una historia que es “modelo” de las otras, que da la “clave” para entender las otras. Al

recorrer esa historia podemos percibir el parecido con la nuestra, siempre que la leamos con el corazón

abierto y con ciertos instrumentos de ayuda. Se trata de la “historia bíblica”. Al recorrer las distintas

etapas de la historia bíblica haremos siempre una comparación con nuestra propia historia de fe

buscando iluminar esta última.



1.1. Estructura general de la Biblia



Lo primero que llama la atención de la Biblia es su tamaño: tiene más de mil páginas. Está

compuesta de dos grandes partes: el Antiguo y Nuevo Testamento. Estas dos partes a su vez contienen

muchas unidades menores: el AT tiene 46 y el NT 27.



Es importante fijarse en este dato y no olvidarlo: la Biblia no es un solo libro, sino 73 libros

diferentes. La misma palabra “Biblia” significa en griego “libros”. Estos escritos pertenecen a épocas

y autores muy diferentes entre sí.



Sin embargo, a pesar de esta diversidad de libros, autores y épocas, es posible percibir una

unidad fundamental en la Biblia: contiene la palabra del único Dios a su único pueblo (Israel en el

AT, la Iglesia en el NT).



A partir de esta unidad fundamental se pueden entender los dos “testamentos”: hay una antigua

y una nueva Alianza, una antigua y nueva manera de hablar Dios a los hombres, una promesa y un

cumplimiento.



El AT contiene la historia de la promesa de Dios. De un Dios que eligió a un pueblo y lo fue

educando de muchas maneras y en diversas ocasiones a fin de hacerlo capaz de entrar en un diálogo

adulto con Él. Se trata entonces de una etapa de preparación, de una promesa de algo más pleno, de un

modo de relacionarse (=economía) que no es aún una relación de adultos.



En el NT tenemos el cumplimiento de la promesa: en Jesús, Dios se hace presente en medio

de su pueblo. Esa presencia tan radical inaugura un nuevo tipo de relación (=economía) con Dios

llamada por San Pablo “adulta” (Gal 3,25). Sin embargo, este cumplimiento es aún inicial. Ya que se

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nos promete una presencia más plena de Jesús con su Segunda Venida (“Parusía”) en la cual Dios

renovará y llevará a plenitud a toda la humanidad y a nuestro mundo. Por lo mismo, el NT termina

clamando “¡Ven, Señor Jesús!”.



1.2. Geografía bíblica



Los relatos bíblicos se ubican geográficamente en el Oriente Medio. La tierra dada por Dios a

su pueblo es el territorio de Canaán o Palestina (el mismo que ocupa actualmente Israel) (ver fig.1:

Palestina en el mundo). A partir de este lugar central la historia bíblica tendrá ramificaciones a Egipto,

en tiempos del Éxodo; a Babilonia, en tiempos del Exilio, y al Asia Menor (actualmente Turquía),

Grecia y Roma, en tiempos de los apóstoles.



El territorio bíblico por excelencia, en todo caso, es Palestina. Ésta es una angosta franja de

tierra que tiene la forma de un trapecio (ver fig.2: Palestina físico A), cuya base inferior mide unos 100

kms y la superior unos 50; su altura es de unos 220 kms. El mediterráneo lo limita al oeste y el valle

del Jordán (una profunda hendidura o falla geológica) por el este. Para los efectos de esta presentación

dividiremos el territorio palestinense en tres franjas imaginarias y paralelas (ver fig. 3: Palestina

físico B): a) la costa, b) la montaña central, c) el valle del Jordán. Las presentaremos recorriéndolas de

norte a sur.



a) La zona costera. La costa palestinense es suave y arenosa, formando en algunos lugares amplias

dunas. El único puerto natural es el formado al pie del Monte Carmelo 1(de hecho, los únicos puertos

de que disponen los judíos son los de Jafa y Cesarea; este último construído en tiempos de Herodes el

Grande, poco antes del nacimiento de Jesús). Esta realidad mantuvo a Israel siempre alejado del mar,

que fue visto más como un peligro potencial que como un campo de trabajo.



b) La montaña central. Con este nombre se conoce la zona comprendida entre la llanura costera y el

valle del Jordán. Al recorrerla de norte a sur se puede distinguir en ella las siguientes secciones (fig. 5:

Palestina en tiempos de Jesús):



- Galilea: Situada en el norte., es una zona de colinas suaves y fértiles, intensamente cultivadas (trigo,

cebada) y con mucha población. En la baja Galilea se concentra la mayor cantidad de habitantes de

Israel, los que habitan en pequeñas aldeas. Se trata de la zona donde Jesús desempeña la mayor parte de

su ministerio. Al sur de Galilea, y separándola de Samaria se encuentra un fértil valle conocido como

llanura del Esdrelón o Valle de Yisreel. Es la zona agrícula más fértil de Palestina.



- Samaria. Constituye el corazón geográfico del país. Zona montañosa que se levanta al sur de Yizreel.

En el sector norte, o “baja Samaria”, hay pequeños valles fértiles entre las montañas.



- Judea. Región de montañas más altas, quebradas y secas. En el centro de esta zona se encuentra la

ciudad de Jerusalén. Hay un fuerte contraste entre el sector occidental (hacia el Mar Mediterráneo) y

el sector oriental (hacia el Jordán) . El primero tiene sectores más planos y recibe lluvias que permiten

una agricultura no despreciable (hay además viñas, olivos, y una gran variedad de árboles frutales). El

segundo es abrupto y seco, hasta el punto de ser conocido como el “Desierto de Judá”.





1

546 metros de altura

5



c) El valle del Jordán (fig. 3: Palestina físico B). El río Jordán tiene su origen en una serie de arroyos

que nacen en las laderas del monte Hermón (2.814 mts) y que se reunen en el pantano Hulé. Éste se

encuentra a 2 mts sobre el nivel del mar. Saliendo de este pantano el Jordán baja rápidamente hasta

llegar al lago de Genesaret (o lago-mar de Tiberíades, o mar de Galilea; 212 ms. bajo el nivel del mar).

Este lago tiene 21 kms. de largo por 10,5 kms. de anchura máxima. Sus aguas son cristalinas y con

abundante pesca (en ellas se desarrollan todas las escenas de pesca de los evangelios). En su sector

occidental hay una amplia y fértil llanura que fue muy cultivada y habitada desde la antiguedad. Allí se

ubican muchos de los pequeños pueblos a los que hacen referencia los evangelios. El lado oriental es

seco y árido, con laderas abruptamente cortadas; es una región casi deshabitada.



Del sur del lago renace el río Jordán, bajando hasta llegar al Mar Muerto. Debido a los

numerosos meandros del río se forma una tupida vegetación que contrasta con la sequedad del valle

rodeado de secas montañas.



El Jordán desemboca y termina en el Mar Muerto. Este es un lago que se encuentra a 392 mts

bajo el nivel del mar. Por lo mismo, carece de desagüe, manteniéndose su nivel por evaporación. Esta

especial característica ha elevado tanto la salinidad de sus aguas que es imposible la vida en ellas. De

ahí proviene su nombre. Los sectores adyacentes a este lago son muy desérticos.



El territorio de Palestina no es muy grande. La superficie total está en torno a los 10.000 kms

cuadrados (nuestra Región Metropolitana tiene 15.349 kms y la VII Región 30.302). Las distancias

son cortas, aunque los caminos no siempre son fáciles (de Jerusalén a Nazaret hay unos 140 km; más o

menos la distancia de Chillán a Talca; unos 4 días de camino a pie).

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Figura 1: Palestina en el mundo









(Fuente: Sociedades Bíblicas Unidas, en www.biblia.page.com.br)

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Figura 2: Palestina Físico A









(Fuente: DOWLEY.T. “Atlas bíblico Portavoz”, Ed. Portavoz, Grand Rapids, Michigan, 1991)

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Figura 3: Palestina Físico B









(Fuente: DOWLEY.T. “Atlas bíblico Portavoz”, Ed. Portavoz, Grand Rapids, Michigan, 1991)

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Figura 4: Palestina en tiempos de Jesús









(Fuente: DOWLEY.T. “Atlas bíblico Portavoz”, Ed. Portavoz, Grand Rapids, Michigan, 1991)

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Figura 5: el Imperio Romano









(Fuente: Sociedades Bíblicas Unidas, en www.biblia.page.com.br)

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Figura 6: Diagrama del Templo

Fig n° 6: Diagrama del Templo









Patio de los gentiles



Patio de las mujeres





Patio de Israel





Altar



Patio de los

sacerdts.



Santo





Santo de los santos

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Figura 7: Dibujo del Templo









(Maqueta del Hotel Holyland de Jerusalén)

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1.3. Breve historia de la Salvación



Sin perjuicio de un posterior tratamiento más a fondo, es necesario bosquejar aquí las

principales etapas de la historia bíblica para una primera ubicación, necesaria para los siguientes

puntos del Programa del Curso que requieren de alusiones permanentes a ellas.



1.3.1. Antiguo Testamento



a) Los patriarcas (1.800 – 1.700 a.C.)



Por razones de espacio nos centraremos casi sólo en Abraham. Abraham es el jefe de un clan

“hebreo” (es decir, de aquellos pastores seminómades que vivían en las fronteras de los grandes

imperios) que vive con su familia en Ur, ciudad de la Baja Mesopotamia. Allí es llamado por Dios

para darle una tierra y hacerlo padre de un pueblo. Se trata de una triple promesa: a) tierra, b)

descendencia numerosa, c) intimidad con Dios (Alianza). Esta triple promesa será el hilo de la historia

relatada en el Antiguo Testamento. Lo que más anhela un clan seminómade es tener una tierra propia (y

pasar a ser, entonces, nómade) y llegar a ser un pueblo numeroso (y asegurar entonces su subsistencia).



El llamado de Dios es desconcertante; sin embargo, Abraham emprende el camino confiado

en las promesas de Dios. Estas promesas aparecen especialmente desconcertantes si se toma en cuenta

él y su mujer Sarah son ancianos y no pueden concebir, y que Dios los hace vivir como “extraños y

forasteros” en la tierra que les ha prometido. Abraham recibirá sólo como anticipos y “primicias” de

la promesa a su hijo Isaac y a una pequeña parcela de tierra para enterrar a su familia. El cumplimiento

pleno demorará varios siglos (ver monarquía).



Los descendientes de Abraham son Isaac y después Jacob (hijo del primero). Jacob (o Israel)

es el padre de 12 hijos que son a su vez los “cabezas” de las futuras 12 tribus de Israel. Debido a una

hambruna en Palestina, Jacob y sus hijos se trasladan a Egipto. Allí al cabo de varios siglos llegan a ser

un pueblo numeroso.



b) El Éxodo y la Alianza (1.250 – 1.220 a.C.)



Por razones que se nos escapan totalmente, Israel aparece unos 400 años después sometido a

duros trabajos y amenazado de exterminio. Se trata de una esclavitud socio-política a la vez que

religiosa. Socio-politica porque el pueblo está sometido a trabajos forzados en las construcciones

faraónicas y porque todos los niños varones son asesinados al nacer. Religiosa, porque el faraón

impide al pueblo dar culto a Dios como desea, lo que acarrea idolatría. Ambas esclavitudes las ha

interiorizado Israel y se ha convertido en un pueblo dividido y temeroso.



El libro del Éxodo (2,23) nos dice que “los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron,

y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios”.



Dios llama entonces a Moisés y los envía al faraón para que saque a Israel de Egipto.



Moisés era un israelita que fue salvado de la muerte gracias a la fe y astucia de su madre (que lo

mete en un canasto recubierto de alquitrán y lo esconde en el río Nilo. En ese río lo recoge la hija del

faraón, que se compadece de él). El niño se cría en la corte del faraón y solamente ya adulto se

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reencuentra con sus hermanos de raza que viven en la esclavitud. Al ver a un egipcio matratando a un

hebreo, Moisés lo mata. Pero luego, asustado, arranca al desierto, se casa y se establece como pastor

junto a su suegro. Es en el desierto, cuando Moisés está establecido y lejos de sus hermanos, en donde

recibe el llamado de Dios.



En este llamado, Dios se presenta como “Yahveh”, que se traduce como “yo soy el que estaré

(listo para salvarte)” (que es lo contrario a “no estar ni ahí”). Pide a Moisés que vaya donde el faraón y

le pida la salida del pueblo. Moisés hace presente a Dios la falta de aptitudes para la misión pero

Yahveh insiste y le ofrece su ayuda.



Moisés debe luchar en contra de las negativas del faraón y del miedo del pueblo. Después de

una serie de episodios recordados y engrandecidos por el recuerdo del pueblo (las plagas), éste sale de

Egipto de noche. El faraón se da cuenta de la ausencia y sale a perseguirlo con su ejercito. Los

israelitas han llegado a orillas del Mar Rojo y no pueden cruzar. Por delante tienen las aguas y por

detrás el ejercito del faraón.



Aquí se produce la acción salvadora de Yahveh. Dios permite el paso por las aguas a Israel e

impide el del ejercito egipcio, que se hunde en ellas. Este hecho es considerado como la principal

intervención milagrosa de Dios a favor de su pueblo, como la gran acción liberadora que dará origen a

Israel como pueblo. Esta acción es celebrada en la fiesta de la Pascua.



Después de la salida de Egipto el pueblo se encuentra libre de opresiones exteriores pero

sujeto a su propia esclavitud interior (idolatría, división, temor y añoranza de la seguridad en la

dominación). El desierto es el lugar por excelencia del encuentro desnudo con Dios y consigo mismo.

Es “la hora de la verdad”. Junto con ser el lugar de encuentro más pleno con Dios es el lugar de las

mayores tentaciones. Allí el hombre no tiene distractores que le ayuden a postergar su respuesta.



En ese lugar Dios celebra con Israel en el monte Sinaí una “alianza”. Ésta es un compromiso

mutuo entre Dios y su pueblo. Dios se compromete a hacer de Israel su pueblo, auxiliarlo en sus

dificultades y de educarlo a fin de que se encamine a la tierra que le ha prometido y, sobre todo, a Él

como Vida plena. El pueblo por su parte se compromete a cumplir la Ley.



Por la Ley se entienden los 10 mandamientos (el Decálogo: Éx 20,1-17) y probablemente

algunas normas más que no conocemos. La Ley pretende ser una ayuda para que el pueblo alcance la

verdadera libertad. En efecto hasta ahora ha conseguido la “libertad de”: se ha liberado de la opresión

egipcia con todo lo que eso conllevada. Sin embargo, el aspecto más importante de la libertad es la

“libertad para”. Esto es, la capacidad de conducir la propia vida hacia una meta de plenitud, de

verdadera realización existencial.



c) La conquista y los jueces (1.200 – 1.025 a.C.)



Israel conquista Palestina mediante una infiltración progresiva en la que cada tribu actúa en

forma independiente. El grupo más importante ingresa por el oriente bajo la dirección de Josué,

sucesor de Moisés.



En este período Israel entra en contacto con la civilización cananea. Esta civilización es

agrícola y urbana, con un estilo de vida mucho más confortable que el que ha llevado hasta ahora

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Israel. Gradualmente el pueblo pasará de ser un pueblo nómade a uno agrícola y urbano.



Israel no tiene una dirección única. Funciona como una agrupación de tribus unidas por una

fe, un santuario y una Ley común. La autoridad política la ejercen los jueces mayores y menores. Los

primeros son guerreros que dirigen al pueblo en caso de guerra y mientras ésta dure. Los segundos

interpetan la Ley y ejercen la justicia.



El santuario común es de tipo “nómade”: el “Arca de la Alianza”. Se trata de una caja de

madera, chapeada en oro, que guardaba en su interior las “tablas de la Ley” en donde estaban los 10

mandamientos. Esta caja se trasportaba mediante dos varas (al modo de una camilla). En la parte

superior, había talladosdos querubines, cuyas alas formaban un trono para Yahveh, en donde el residía.

La idea es que Dios custodia la Ley.



Esta Arca se guardaba en la “tienda de la reunión”. El Arca se llevaba en las batallas para

asegurar la victoria. Una vez al año frente a ella todo Israel renovaba solemnemente la Alianza.



Dos cosas son importantes en este período:



- La primera es el don de la tierra. Ésta constituye el cumplimiento de la promesa dada a

Abraham y un don para todo el pueblo. Cada israelita tiene su “heredad”, es decir, un trozo de tierra

para él y su familia. Esta pequeña parcela no se puede vender ni regalar.



- La segunda es la crisis religiosa que se produce con la instalación. Hasta ahora Yahveh ha

sido un Dios nómade, que camina con el pueblo y que está vinculado fundamentalmente a las personas.

¿Estará Yahveh vinculado ahora a los lugares? ¿Podrá Yahvén asegurar la fecundidad de la tierra? Uno

de los desafíos que tendrá Israel será descubir que -sin dejar de ser nómade y vinculado a las personas-

Dios puede estar presente en la nueva situación del pueblo y asegurar la prosperidad.



d) La monarquía (1.031 – 587 a.C.)



La organización de la conquista entra en crisis debido a la derrota sufrida por Israel en manos de

los filisteos. Los filisteos son un pueblo de origen griego que desembarca por el sur (por lo que hoy es

la franja de Gaza) y que termina conquistando casi todo el territorio de Israel. Se hace necesaria la

unificación del pueblo bajo una sola cabeza que dirija el combate.



La idea de la monarquía es resistida por amplios grupos en Israel. Se la ve como un atentado a

Yahveh, único rey, y como una grave limitación a la libertad individual. Por otra parte, se la ve

necesaria para el desarrollo militar y económico. Finalmente se la termina justificando concibiendo al

rey como representante de Yahveh en medio de su pueblo.



Después de los fracasos del primer rey, Saúl, la monarquía trae el poderío militar y el esplendor

político y socio-económico con David y Salomón. David conquista Jerusalén y la convierte en capital

del Reino y ciudad de Yahveh. Salomón contruye el Templo y ubica ahí el Arca, de modo que Dios

pasa a vivir en ese lugar.



Después de Salomón, el Reino se divide en dos: el Reino de Judá (Sur) y el Reino de Isael

(Norte). El primero termina con la invasión del Imperio Asirio, en el año 721. El segundo con la del

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Imperio Babilónico, el 587.



La monarquía trae un eficiente sistema administrativo y un fuerte desarrollo económico. Sin

embargo, trae también corrupción, injusticia social e idolatría. Los reyes recompensarán con tierras a

los altos funcionarios y generales victoriosos, pasando por sobre las normas relativas a la “heredad”

(ver arriba). Los grandes comerciantes se apropian de la tierra. Surgen las clases sociales (que en la

época del desierto no existían) y un abismo pasa a separar a los ricos de los pobres. La justicia pasa a

estar al servicio de los más ricos.



En lo religioso, el pueblo a menudo prefiere rendir culto a los “baales” que a Yahveh. Los

“baales” son los dioses cananeos que supuestamente conceden la lluvia, la fecundidad de la tierra y la

abundancia de frutos; son los dioses del confort y de la prosperidad económica. Al culto a los baales se

agrega el culto a los grandes imperios, con los cuales los reyes hacen alianzas de dudoso beneficio

buscando el poder y la seguridad a toda costa.



El pueblo ha ganado en comodidad y esplendor; sin embargo, ha perdido en verdad y en

libertad; está adormecido y dividido. Se ha olvidado de Yahveh. Por esto será presa fácil de la codicia

de los grandes imperios que quieren hacer suya la estratégica tierra de Palestina, lugar de paso de

oriente a occidente y de Mesopotamia a Egipto.



Esta situación de injusticia, idolatría y adormecimiento, la denunciarán los profetas. Éstos son

hombres a los que Yahveh llama para decir una palabra suya a su pueblo. Esta palabra dice relación con

la fidelidad o infidelidad a la Alianza y con las consecuencias futuras de ellas (bendición o castigo).



e) El Exilio (587 – 538 a.C.)



Los habitantes del antiguo Reino del Norte son dispersados en todo el Imperio Asirio y este

Reino no vuelve a reconstituirse jamás. Un siglo y medio después, el Reino del Sur (Judá) es

conquistado por los babilonios (que destruyen Jerusalén y el Templo) y corre mejor suerte: trasladan a

la mayoría del pueblo a un sector determinado de la ciudad de Babilonia en donde llegan a tener cierta

libertad. Esto les permite mantenerse unidos y no perder su religión.



Desde el punto de vista de la fe, el exilio constituye una verdadera catástrofe. El exilio quita a

Israel todas las seguridades en las cuales se apoyaba. Lo que constituía el signo del cumplimiento de las

promesas dadas a Abraham ha desaparecido: a) No hay rey ni independencia nacional (descendencia);

b) han sido despojados de su tierra y deben vivir fuera de ella; c) la expresión de la intimidad con

Dios, el Templo, ha sido destruido.



Ante esto surge la interrogante de si la Alianza sigue en pie. ¿Habrá abandonado

definitivamente Dios a su pueblo? Ante esta duda tan radical, algunos profetas traen un mensaje de

esperanza: Dios ha castigado a su pueblo; sin embargo, prepara el regreso a la tierra y a un modo de

vida más pleno.



La pérdida de seguridades del exilio será la ocasión de un nuevo resurgimiento de Israel.

Destruidas todas las instituciones nacionales fundamentales, el pueblo se reunirá formando pequeñas

comunidades religiosas. Por medio de estas comunidades Israel busca superar el peligro de ser

absorbido por los demás pueblos, a la vez que intenta una nueva forma de vivir la fe. También hay un

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cambio en la imagen de Yahveh: se lo descubre como un Dios universal. Este Yahveh que parece

muerto es ahora percibido como Dios del Universo entero. Israel será ahora un pueblo misionero,

encargado de anunciar a todas las naciones a Yahveh como el único Dios.



f) El Judaísmo (538 a.C. – 135 d.C.)



El Imperio Babilónico es derrotado por el Imperio Persa. El año 539, Ciro, rey de Persia

conquista la ciudad de Babilonia. Ciro es un hombre respetuoso de los pueblos que va conquistando, de

sus costumbres y tradiciones. En virtud de esta política permite a Israel retornar a Palestina y

reconstruir el Templo de Jerusalén. Más aún, les devuelve los objetos de culto que habían sido

llevados a Babilonia (pero el Arca de la Alianza se pierde totalmente) y les da una cierta ayuda

económica para su reconstrucción.



Se llama Judaísmo al período comprendido entre los años 538 a.C. al 135 d.C. En esta época,

Israel no tendrá autonomía política ni territorio propio; se agrupará en pequeñas comunidades en

torno a sinagogas (casas de oración). La mayoría de los judíos vive fuera de Palestina (esta situación

de dispersión se llama la “diáspora”). Los que están en ella son un pequeño grupo en torno a Jerusalén.

Éste pasa a estar dominado por los grandes imperios de la época: persa, griego, romano.



Lo anterior plantea el problema de buscar elementos que cohesionen a Israel (en su manera de

ser y en su fe) de tal manera que no se diluya en medio de los grandes imperios. El primer elemento

que surge es el Templo: judío será quien acuda al Templo a realizar sacrificios 2. Israel será una

comunidad congregada en torno al Santuario.



Sin embargo, con el tiempo se ve que este elemento es insuficiente. La mayoría de los judíos

sigue viviendo fuera de Palestina, y en el mejor de los casos, peregrinará a Jerusalén unas pocas veces

en su vida. De ahí que se descubra un segundo elemento: la Ley.



Ésta está compuesta ahora por los cinco libros del Pentateuco, es decir, los 5 primeros libros

de nuestra Biblia. La Ley se lee todos los sábados en la Sinagoga y es comentada por los maestros de la

Ley o escribas. A partir de ahora, un judío se distingue del que no lo es por la Ley. Su cumplimiento o

no cumplimiento determinará quienes en el interior del pueblo son “justos” o “injustos”,

respectivamente.



Si bien, en general, en este período el pueblo judío puede vivir en paz, sin embargo, existe una cierta

desilusión. La opresión de los grandes imperios y la dispersión no puede ser la última palabra de

Yahveh respecto de su pueblo. Por ello se espera la llegada del “Reinado de Dios”, es decir, de una

nueva época en que Dios gobierne realmente y no los imperios y el pecado.



La mayoría de Israel espera la llegada de un “mesías”, es decir, de un salvador del pueblo. La

imagen más frecuente del mesías es la de un libertador al estido del rey David que derrote a los

imperios, haga justicia al interior del pueblo y haga de Israel una gran nación.







2

Es decir, a quemar un animal y pasarlo al “mundo” de Dios (el humo sube al “cielo”) ya sea como acción de gracias o

petición por algo, o simplemente como alabanza.

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1.3.2. Nuevo Testamento



a) Jesucristo



“El tiempo se ha cumplido y el Reinado de Dios está cerca;

conviértanse y crean en la Buena Noticia” (Mc1,15).



Con este anuncio Jesús se conecta con la esperanza más profunda de su pueblo: la esperanza

de que Dios va a reinar de verdad sobre los suyos derrotando a todo lo que se opone a la justicia y a la

vida en plenitud.



Sin embargo, Jesús no se presenta como Mesías. Las distintas imágenes que habían del Mesías

y, particularmente la vista más arriba, no coinciden con lo que Jesús trae consigo.



En efecto, Jesús nunca critica abiertamente a la opresión romana ni prepara una rebelión. Su

mensaje está más bien dirigido a un cambio que debe darse primero al interior de Israel.



Jesús realiza milagros muy en la línea de los que se esperaban del Mesías (curaciones de

enfermos, endemoniados, etc). Sin embargo, en vez de hacer justicia recompensando a los “justos” (es

decir, a los que cumplen la Ley) y castigando severamente a los “injustos”; ofrece la entrada al Reino

de Dios a todos, particularmente a estos últimos.



Jesús percibe muy agudamente que la Ley y el Templo -los grandes elementos cohesionadores

del Judaísmo- han pasado a ser instrumentos de marginación de la gente: “Y al ver a la

muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos, como ovejas que no tienen

pastor” (Mt 9,36). Por eso Jesús no duda en curar enfermos en sábado (¡día de reposo absoluto!), en

denunciar la pérdida del sentido original del Templo y en comer con los pecadores (la comida en la

época es el signo de la mayor intimidad).



Aunque Jesús nunca se presenta como Mesías, actúa con una autoridad suprema: perdona los

pecados (atribución exclusiva de Dios), corrige la Ley de Moisés, condiciona la salvación a la acogida

o rechazo de su persona.



Debido a esto las principales autoridades judías los condenan a muerte sirviéndose para ello

del poder romano. Termina en la cruz, pena que se aplicaba en la época a los esclavos y a los

subversivos.



Sin embargo, Dios Padre lo resucita de entre los muertos dejando en claro que Jesús es su

Hijo Amado, su presencia definitiva en medio de los hombres. La humanidad, representada por el

pueblo judío, ha rechazado a Dios mismo. Sin embargo, Dios es fiel a su Alianza y por tanto ofrece otra

oportunidad. Jesús Resucitado se aparece a sus discípulos y los invita a continuar su misión en la

Iglesia. Corresponderá a la Iglesia ser la continuadora de Israel y ser “luz de las naciones” (misión dada

a Abraham).



b) Orígenes de la Iglesia

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De las apariciones de Jesús resucitado y del envío del Espíritu surge la Iglesia. Al principio

ella está compuesta por judíos de Palestina. Éstos siguen cumpliendo la Ley, asistiendo a la Sinagoga

y realizando sacrificios en el Templo. Sin embargo, tienen conciencia de pertenecer al Nuevo Pueblo

de Dios. Por ello comparten sus bienes, realizan milagros, profundizan en la Palabra de Dios y los

domingos celebran la Eucaristía (en casas particulares).



Al igual que Jesús, la Iglesia Primitiva conoce la persecución. Ésta proviene de los mismos que

persiguieron a Jesús. En el año 34 un grupo importante de cristianos debe huir de Jerusalén. Algunos de

ellos fundan la comunidad de Antioquía, en lo que hoy es Siria. Por primera vez, en esta comunidad

se acepta a no-judíos (paganos, gentiles) en la Iglesia sin exigirles la circuncisión 3, es decir, sin que

tengan que cumplir la Ley de Moisés.



Esta decisión provoca en la Iglesia un problema serio. ¿Es necesario hacerse judío para entrar

en la Iglesia? ¿Es necesario cumplir la Ley de Moisés para ser cristiano? El principal defensor de que

los gentiles ingresaran a la Iglesia sin circuncisión fue San Pablo, un fariseo, perseguidor de la Iglesia,

que se convirtió al cristianismo y pasó a ser apóstol.



La Iglesia se divide: unos dan la razón a Pablo y otros no. La reunión de todos los apóstoles en

la Asamblea de Jerusalén (año 48) zanja la cuestión a favor de Pablo. Sin embargo, la división

subsistirá, lo cual no será obstáculo para que el cristianismo se expanda por todo el Meditarráneo,

siguendo el mandato de Jesús: “hagan discípulos en todas las naciones” (Mt 28,19).



En el año 66 estalla la guerra entre Israel y Roma. En el año 70 es destruido el Templo. Israel

pierde la guerra. Antes ha sido ejecutado Santiago, obispo de Jerusalén. La Comunidad Cristiana se

margina de la lucha. El 72 termina la guerra con la destrucción de la fortaleza de Masada. Más tarde, una

nueva sublevación, instigada por Simeón Ben-Kosebá (132-135), termina con la prohibición del

Imperio, bajo pena de muerte, de que los judíos residan en Palestina. Esta situación sólo se superará

con la creación del estado de Israel en 1948.



A partir del 70, el Judaísmo se siente amenazado y se repliega en sí mismo. En los años ochenta

se agrega a la oración sinagogal una maldición a los cristianos, considerados “herejes”, estos últimos se

ven obligados a abandonar la sinagoga para no “automaldecirse”. En los noventa son oficialmente

excomulgados. A partir de ahora el cristianismo será un movimento absolutamente independiente del

Judaísmo.



Por otra parte, gradualmente, el modo de pensar y de ser cristiano va siendo mirado con suspicacia

por los habitantes del Imperio Romano. Los cristianos no rinden culto a los dioses romanos ni menos al

emperador como a un dios. La persecución se desata con Nerón. Éste culpa a los cristianos del incendio

de Roma en un intento de ganarse el favor popular y descargar su propia responsabilidad. La persecución

dura del 64 al 68. Se remite a Roma y a los alrededores. En ella son ejecutados Pedro y Pablo.



La segunda gran persecución es decretada por Domiciano hacia el año 95. La de Trajano, -años

111 al 113- es menos cruel y se limita a condenar a los que son denunciados como cristianos; no se los



3

La circuncisión es un corte en el órgano genital masculino que suprime el “prepucio”, piel que recubre la parte superior

del pene.

20



busca para darles muerte. En los siglos II y III las persecuciones se harán cada vez más frecuentes y

generalizadas hasta que Constantino les ponga término.



A pesar de las persecuciones, a fines del siglo I, el cristianismo se ha difundido por todo el

Mediterráneo.



1.4. Descripción de la Biblia



A continuación corresponde hacer un recorrido descriptivo de la Biblia poniendo especial

énfasis en los “categorías” de libros que la Sagrada Escritura tiene. Para ello nos basaremos en el índice

de la “Nueva Biblia de Jerusalén” 4.



1.4.1. Antiguo Testamento



1.4.1.1. Pentateuco



Este grupo de 5 libros constituye la Ley de Israel, la que a veces es conocida con el nombre de

“Torah”. En ellos se relata el origen del mundo y de Israel como pueblo. Contiene códigos legales de

distintas épocas. Su proceso de composición es complejo: a partir de diversas tradiciones orales,

varios autores van escribiéndolo en los siglos X al V a.C.



Los libros son los siguientes:



a) Génesis. Es el libro de los orígenes. En él se relatan los orígenes del mundo (caps. 1-11) y de Israel.

Respecto del Pueblo, se relata la historia de los patriarcas Abrahán, Isaac, Jacob y José.



b) Éxodo. Relata la situación de opresión, la actividad de Moisés en pro de su liberación que culmina

con la milagrosa salida de Egipto, y la realización de la Alianza en el monte Sinaí. Contiene algunos

códigos legales muy antiguos.



c) Levítico. Contiene las prescripciones cultuales de Israel. Señala cómo deben efectuarse los

sacrificios y otros actos rituales.



d) Números. Relata las distintas etapas de la vida del Pueblo en el desierto; cuando, después de

haberse encontrado con Dios en el monte Sinaí, va lentamente caminando hacia la tierra de Canaán.

Contiene algunos códigos legales.



e) Deuteronomio. El nombre de este libro significa “Segunda Ley”, ya que en él se vuelve a formular

la Ley del Sinaí en la forma de una serie de discursos puetos en boca de Moisés cuando el Pueblo está a

punto de entrar a la tierra prometida. El libro termina con la muerte de Moisés.









4

ESCUELA BÍBLICA DE JERUSALÉN, "Nueva Biblia de Jerusalén", Desclée de Brouwer. Bilbao. 1998. En adelante

la mencionaremos con la sigla NBJ

21









1.4.1.2. Los libros históricos



Relatan la historia de Israel mostrando su sentido religioso. A veces contienen varias versiones

de un mismo hecho. Al interior de este grupo se puede distinguir algunos conjuntos:



1.4.1.2.1. La historia deuteronomista



Se trata de un relato continuo que va desde la conquista de Canaán hasta el exilio de Babilonia.

Los libros son los siguientes:



a) Josué. Relata la conquista de una manera idealizada. El personaje central es Josué, sucesor de

Moisés.



b) Jueces. Presenta otra versión de la conquista, mucho más realista que el libro anterior. El pueblo es

conducido por los “jueces”, que son guerreros “carismáticos” (es decir, no profesionales).



c) 1 Samuel: relata los episodios que llevaron a la instauración de la monarquía en Israel con el

gobierno de Saúl.



d) 2 Samuel. Relata el reinado de David, principal rey de Israel.



e) 1 Reyes. Relata el reinado de Salomón, el Cisma y los primeros años de los “reinos paralelos”.



f) 2 Reyes. Relata la historia de los reinos de Israel (Norte) y Judá (Sur) hasta su desaparición.



1.4.1.2.2. La historia sacerdotal



g) 1 y 2 Crónicas. Relata la misma historia que el bloque anterior pero con otra perspectiva. Le

interesa resaltar los elementos cultuales de Israel que adquirieron gran importancia durante y después

del Exilio. Se presentan como un complemento a la historia deuteronomista.



h) Esdras y Nehemías. En la misma perspectiva que los dos anteriores relatan los primeros años del

Judaísmo.



1.4.1.2.3. Historias “edificantes”



i) Rut, Tobías, Judit y Ester. Relatos “edificantes” de personajes que efectuaron historias de

liberación. Son más bien ficticios. Están escritos en la época del Judaísmo.



1.4.1.2.4. Los libros de los Macabeos



j) 1 y 2 Macabeos

22



Relatan distintos episodios de la guerra de guerrillas llevada a cabo por la familia de los

Macabeos durante la dominación griega.





1.4.1.3. Libros Poéticos (Lírica)



La tercera categoría de libros del AT es la de los “libros poéticos”. No se trata de los únicos

textos poéticos del AT (ya que más o menos un tercio de éste es poético) sino de escritos en los cuales

su carácter poético es lo que está en primer plano.



k) Salmos. Colección 150 oraciones de Israel compuesta a lo largo de casi todo el AT



l) Cantar de los Cantares. Colección de poemas de amor de Israel utilizados, al parecer, en

celebraciones matrimoniales.



ll) Lamentaciones de Jeremías. Oraciones en las que se lamenta la ruina de Jerusalén después de su

devastación por los babilónicos.



1.4.1.4. Libros Sapienciales



La cuarta categoría de escritos del AT es la de los “sapienciales”. Se trata de la “sabiduría” de

Israel. A diferencia de la filosofía griega, se trata de un conjunto de proverbios, poemas, y otros géneros

que pretenden transmitir una sabiduría práctica para alcanzar el éxito y la felicidad en la vida. Se

distinguen de todos los otros escritos del AT en casi no se nombra a Dios, a Israel y a la Alianza; en

cambio, contienen una profunda reflexión sobre el hombre en general y su mundo.



m) Job. Relato ficticio que, mediante la forma literaria de un juicio público, presenta el problema de la

justicia de Dios. La acusación de Job a Dios es ¿por qué los pecadores prosperan en la vida, mientras

que a los justos les va mal?



n) Proverbios. Recopilación de refranes de sabiduría popular. La colección, que recoge proverbios

muy antiguos, está precedida de un canto que exalta el origen divino de la Sabiduría.



ñ) Eclesiastés (o Qohélet). Ácida crítica a las concepciones tradicionales de la sabiduría; por ejemplo,

a la “doctrina de la retribución”, que sostenía que Dios proporcionaba bienestar a los justos y desgracia

a los injustos. El autor dirá, sin embagues, que al justo e injusto les espera como destino el “Sheol” o

lugar de los muertos. No existe aún en esta época la fe en la resurrección.



o) Sabiduría. Es el último líbro del AT. Resalta a la Sabiduría divina, mostrándola presente en el

mundo y en la historia. Junto a 2 Macabeos, son los únicos libros que afirman la resurrección de los

justos.



p) Eclesiástico (o Sirácida). Colección de proverbios con algunos discursos sobre la Sabiduría divina.



1.4.1.5. Libros Proféticos



El profeta es un hombre escogido por Dios para anunciar al Pueblo su Palabra. Ésta juzga la

23



vida presente de Israel, en todas sus dimensiones, a la luz de la Alianza. El profeta anuncia las

consecuencias que acarrea la fidelidad o infidelidad al Pacto: bendición y prosperidad en el primer

caso, maldición y desgracia en el segundo.



Los libros proféticos están ordenados de mayor (tamaño) a menor. De acuerdo a ello, se puede

hablar de “profetas mayores” (los que tienen libros más largos) y “profetas menores” (con libro breve).



q) Profetas mayores. Son: Isaías, Jeremías, Baruc, Ezequiel, Daniel



r) Profetas menores. Son: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías,

Ageo, Zacarías, Malaquías.



1.4.2. Nuevo Testamento



1.4.2.1. Evangelios Sinópticos



Se conocen con este nombre los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas, a causa de su idéntico

esquema para presentar la vida de Jesús que permite ponerlos en tres columnas y darles una “mirada de

conjunto” (=sinópsis).



Los evangelios son obras tardías. Antes de ellos, las acciones y palabras de Jesús se

transmitieron, primero, oralmente y después en pequeñas colecciones escritas. El evangelio más

antiguo, Marcos, fue compuesto poco antes del año 70; por lo que, entre la Pascua de Jesús y él, hay un

lapsus de unos 30 años.



a) Mateo. Su autor no es Mateo-Leví de los Doce, como se ha creído tradicionalmente, sino un judeo-

cristiano desconocido que se dirige a una comunidad cristiana judía. Presenta a Jesús en estrecha

conexión con el AT. Es escrito entre los años 70 a 90, probablemente en Antioquía.



b) Marcos. Escrito entre el 60 y 70 por Juan Marcos, ayudante primero de Pablo y después de Pedro.

Los destinatarios son cristianos gentiles, probablemente de Roma. Este evangelio fue conocido por los

autores de Mateo y Lucas.



c) Lucas. Ayudante de Pablo y de origen gentil, escribe su evangelio para una comunidad griega entre

los años 70 y 90. Este evangelio continúa en el libro de “Hechos de los Apóstoles”, del mismo autor.



1.4.2.2. Evangelio de Juan



Fue compuesto en sucesivas redacciones en un largo período de tiempo que va desde unos años

antes del 70 hasta aproximadamente el año 90. Sus autores pertenecen a comunidades fundadas por el

apóstol Juan, de los Doce. Se cree que el apóstol fundó una especie de “escuela” de discípulos suyos

que elaboró este evangelio bajo su dirección.



1.4.2.3. Hechos de los Apóstoles



Se trata de una historia de la difusión del cristianismo a partir de la ascensión de Jesús y

Pentecostés hasta la llegada de Pablo a Roma, capital del Imperio. Escrita por el evangelista Lucas, es

24



una especie de “segunda parte” del evangelio. Fue escrito poco después de éste.







1.4.2.4. Cartas de Pablo



Se trata de la correspondencia que el apóstol Pablo mantiene con las comunidades fundadas por

él (precisamente de esas comunidades toman las cartas su nombre). A partir de preguntas o problemas

concretos planteados por las ellas, el apóstol comunica su pensamiento en numerosos asuntos de la vida

cristiana. El punto de partida de Pablo es la muerte y resurrección de Jesucristo del cual saca sus

consecuencias para la vida del cristiano.



Estas cartas son los escritos más antiguos del NT. Su ordenación no es cronológica sino por

tamaño (de más larga a más corta). Sabemos que la carta más antigua (la 1 Tesalonicenses) fue escrita

en el año 51, la última que se puede datar con seguridad es Romanos, escrita el 58.



No todas las cartas que se atribuyen al apóstol son suyas. Se consideran con seguridad de él:

Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Filipenses, 1 Tesalonicenses, Filemón. No son de él: Efesios, 1 y 2

Timoteo, Tito, Hebreos. Se discute si son de Pablo: Colosenses y 2 Tesalonicenses.



Las cartas van en el siguiente orden: Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses,

Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito, Filemón y Hebreos.



1.4.2.5. Las Epístolas Judeo-cristianas (Católicas)



Se trata de 7 cartas escritas por autores judeo-cristianos y que van dirigidas todas las

comunidades cristianas (de ahí su nombre de “católicas”, que significa “universales”).



a) Santiago. Esta carta es un escrito de carácter sapiencial, en el cual se combate fuertemente a una fe

que no se traduzca en solidaridad con los pobres. Probablemente la escribió Santiago, el “hermano del

Señor” (que no es el de los Doce), quien gobernó la comunidad de Jerusalen entre el 41 y el 62. Se

debate mucho la fecha de composición de esta carta. Algunos la ubican en los años 60 y otros en los 80.



b) 1 Pedro. Se discute si fue escrita por Pedro o por un cristiano anónimo que usa de su autoridad. En

el primer caso, estaría escrita antes de la muerte del apóstol el año 64; en el segundo sería de la década

del 70. Busca animar a comunidades rurales de Asia Menor que comenzaban a sufrir persecuciones.



c) 2 Pedro. Escrito tardío (probablemente de fines del siglo I), que no pertenece al apóstol, y que

busca responder al problema del retraso de la Parusía (o Segunda Venida de Cristo).



d) 1, 2 y 3 Juan. Probablemente fueron escritas por un autor anónimo perteneciente a la “escuela

joánica”, tal vez el redactor final del Evangelio de Juan. Su datación se estima en torno al año 100.

Ante un cisma que remece a la comunidad, el autor insiste en la realidad humana de Jesús y en el

mandamiento del amor.



e) Judas. Carta escrita a fines del siglo I por un judeo-cristiano que pone su obra bajo la autoridad de

Judas Tadeo, de los Doce. Utilizando un lenguaje apocalíptico, advierte a los cristianos que no se dejen

25



seducir por unos “falsos maestros”, que están actuando al interior de la comunidad sembrando

confusión.





1.4.2.6. El Apocalipsis



Esta obra fue escrita durante la persecución que sufrió la Iglesia en tiempos del emperador

Domiciano, a fines del siglo I. Su autor pertenece a la “escuela joánica”, por eso el escrito es puesto en

boca del apóstol Juan. Mediante un lenguaje recargado de símbolos tomados del AT, la obra busca

animar a los cristianos perseguidos presentando una visión cristiana de la historia. Aparentemente el

Imperio opresor, y las fuerzas del mal que están detrás, están consiguiendo una victoria definitiva frente

a la Iglesia perseguida; sin embargo, ello no es así. Quién mueve los hilos de la historia es Cristo y de

Él es la triunfo final que ocurrirá en la Parusía. En ella Jesús derrotará no sólo al Imperio sino a todas

las fuerzas del mal.



1.5. La transmisión del texto bíblico



1.5.1. Aspectos generales



a) Las lenguas bíblicas



Casi todo el AT está escrito en hebreo. Los judíos lo aprendieron de los cananeos al instalarse en

Palestina. Es una lengua mucho menos precisa que el español y el griego. Es más apta para comunicar

imágenes concretas que abstracciones, más para evocar que para precisar.



El arameo fue durante muchos siglos la lengua internacional de la zona de Mesopotamia. Es muy

parecida al hebreo. Los judíos lo aprendieron en el destierro babilónico. Al regreso a Palestina fue

reemplazando al hebreo, que permaneció como lengua culta y litúrgica. Es el idioma que hablaba Jesús y

sus discípulos. Sólo unos pocos pasajes del AT están escritos en este idioma (Gn 31,47; Jer 10,11; Esd 4,8 -

6,18; 7,12-26; Dn 2; 4b - 7,28).



Todo el NT está escrito en griego, que pasó a ser lengua internacional a partir de las conquistas de

Alejandro Magno. El NT está escrito en el griego popular de la "koiné dialektiké" (dialecto común),

aunque conserva muchos "hebraísmos" y "arameísmos" (palabras hebreas o arameas escritas en griego).

Parte del AT está escrito también en este idioma (Sab, 1 y 2 Mac , Judit, Eclo, y fragmentos de Ester y

Daniel).



b) Autógrafos y copias



En la época actual no se conserva o no se conoce el autógrafo de ningún libro antiguo; es decir, el

manuscrito que escribió el autor o su secretario. Tampoco se ha conservado las primeras ediciones. La

totalidad de la literatura judía, griega y romana se ha conservado gracias a un largo trabajo de copiado y

recopiado. A veces entre la fecha de la composición de una obra y del manuscrito más antiguo que hoy

tenemos median varios siglos.



La Biblia es una obra humana y encuentra en la misma situación que los demás libros antiguos. No

se conservan los originales de ningún escrito, ni del Antiguo ni del NT. Las copias conservadas son de

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varios siglos posteriores al momento de la redacción. Estas copias son numerosas y difieren entre sí en

muchos detalles, lo que lleva a la pregunta siguiente: ¿Qué seguridad existe de que el texto actual coincide

en lo fundamental con el que escribieron los autores bíblicos? Es una pregunta importante porque la Biblia

no es cualquier obra humana, sino que quienes la escribieron actuaron movidos por el Espíritu Santo; y

para acceder a lo que Dios quiso comunicar a través de ellos debemos acceder de forma efectiva a lo que

los autores humanos verdaderamente escribieron.



c) Recensiones



Las recensiones son reediciones corregidas. Dado que en los textos los copistas van cometiendo

errores voluntarios o hacen modificaciones voluntarias (para aclarar un texto que parece oscuro o por

razones doctrinales, etc.), cada cierto tiempo se hace una nueva edición, para lo cual se examinan los

manuscritos anteriores para basarse en los considerados más fiables.



d) Rollos y códices, papiro y pergamino



El hombre ha escrito sobre materiales muy diversos (piedra, arcilla, etc.). En el caso de la Biblia se

usó el papiro y el pergamino.



El papiro es un material muy parecido a nuestro papel, que se extrae de la planta del mismo

nombre. Es barato pero de corta duración.



El pergamino es de piel curtida de animales. Es mucho más duradero que el papiro, pero también

mucho más caro.



Las hojas de papiro o pergamino podían pegarse unas a otras hasta formar largas tiras que se

enrollaban, de ahí su nombre de "rollos". En cambio, otras veces se pegaban a un costado formando un

libro parecido a los actuales, en ese caso se hablaba de "codice".



1.5.2. El texto del AT



1.5.2.1. Manuscritos



a) Los manuscritos de Qumrán



Las copias más antiguas del AT son las encontradas a orillas del Mar Muerto en un lugar

llamado Qumrán. Ellas fueron descubiertas entre los años 1947 a 1956, el modo de ese descubrimiento

podría formar parte de una novela de aventuras 5.



Los textos encontrados pertenecían a una secta que se desprendió del movimiento esenio 6 y se

fue a vivir al desierto de Judá para esperar la venida del Mesías mediante un estilo de vida parecido al

de nuestros monjes actuales. Se ha encontrado los restos del "monasterio" en que vivían.



Los manuscritos fueron escondidos en tinajas en varias cuevas a orillas del Mar Muerto,



5

Ver FERRANDO,M.A., "Iniciación a la Lectura de la Biblia", Eds. Mundo, Santiago, 2004, pp. 207-215.

6

Ver ARMSTRONG,S. ,"Jesús de Nazaret", Eds. Universidad Católica del Maule, Talca, 2004, pp. 31-33.

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probablemente para salvarlos de los romanos durante la guerra del 66 al 70 d.C.



Se trata de unas 600 obras de distinto tipo:



- Manuscritos bíblicos. Son unos 190. Ningún fragmento contiene él solo más del diez por

ciento del texto hebreo del AT; los hay de todos los libros, menos de Ester. Se encuentran repetidos Dt,

Is y Sal.



- Apócrifos del AT: Henoc, Jubileos, el Testamento de los Doce Patriarcas.



- Comentarios rabínicos a textos bíblicos.



- Manuscritos de los propios esenios.



El valor de los textos en relación a la conservación del texto del AT es enorme. Los manuscritos

ganan doce siglos de antiguedad. Hasta entonces el manuscrito más antiguo era el papiro Nash, de

mediados del s.II a.C., que contiene los 10 mandamientos y algunos versículos de Dt 6. El más antiguo

de los restantes manuscritos era del siglo IX d.C. Qumrán permite conocer el texto bíblico anterior a las

recensiones sistemáticas a que fue sometido a partir del siglo I.



b) El Pentateuco Samaritano



A la vuelta del destierro de Babilonia, Samaria quedó unida administrativamente a Judea y en

ambas regiones rigió como ley la Torah. A la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.), Samaria quedó

unida a Siria y Judea a Egipto. Los samaritanos seguirán venerando la Torah, pero no aceptarán las

demás tradiciones de los judíos, con quienes las relaciones serán cada vez más tirantes. Al correr de los

años, mientras los judíos hacen sucesivas recensiones a los textos bíblicos, los samaritanos siguen

recopiando sus viejos volúmenes del Pentateuco sin tomar en cuenta dichas recensiones.



El manuscrito más antiguo del Pentateuco Samaritano conocido hoy es el "Rollo de Abisha" del

siglo XI d.C. o quizás anterior. Se conserva y venera en la sinagoga de la comunidad judía de Nablus

(ex Siquem).



c) Los manuscritos de la "gueniza" del Cairo



Los judíos no se atrevían a destruir los volúmenes de la Sagrada Escritura por respeto al nombre

de Dios en ellos estampado. Los manuscritos (mss.) que resultaban inservibles para la lectura litúrgica

por estar demasiado viejos o estropeados, eran depositados en una habitación llamada "gueniza". Igual

suerte corrían los volúmenes que eran sustituidos por recensiones más autorizadas.



En 1890 se descubrió la gueniza de la antigua sinagoga de la secta judía de los caraista de El

Cairo. Entre 1890 y 1896 los mss. allí amontonados durante siglos tomaron el camino de diversos

museos y bibliotecas de todo el mundo: Cambridge, Oxford, París, Nueva York, etc.



La importancia de estos mss. radica en que presentan un texto hebreo que se remonta a los

siglos VII o VIII; anterior, por lo tanto, al de la recensión, por así decirlo, "definitiva" de los masoretas.

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d) El texto masorético (TM)



Después de las rebeliones del 66 al 70 y del 132 al 135 d.C. a losjudíos se les prohibe vivir en

Palestina. Su situación de dispersión se hace completa. El texto del AT pasa de nuevo a ser el factor

aglutinante que les permite sobrevivir como pueblo resguardando su identidad.



Se impone, entonces, la necesidad de determinar los libros que componen el texto bíblico (la

definición del "canon", que veremos más adelante) y establecer un texto fijo, cuidado, que pueda ser el

de todas las comunidades judías esparcidas por el mundo.



Comenzarán a realizar este trabajo un grupo de maestros de la Ley (rabinos) escapados de la

destrucción de Jerusalén del 70 y refugiados en Yamnia (Jabne), localidad cercana al Mediterráneo.

Deciden comenzar a definir el canon y hacer una buena recensión del texto hebreo.



La deseada recensión definitiva llega a realizarse gracias al trabajo titánico de la familia de ben

Asher, que en la ciudad de Tiberíadesy durante tres generaciones se consagrará a la tarea (ss. IX a X).

Nace así, por obra de estos hombres, el texto masorético (de "masora" que significa "tradición").



Los masoretas consultan al menos tres óptimos mss. Cuando los tres o dos de ellos coinciden,

no hay problema para transmitir el texto unánime o mayoritario. Cuando en un versículo difieren todas

las copias, estudian el caso y optan por copiar el texto que les parece más razonable.



No se limitan a la labor de copistas o recensores: añaden una serie de anotaciones (la masora

propiamente tal) que representa un aparato crítico impresionante. Hay una masora numeral que señala,

al fin de cada libro, el número de versículos, palabras y letras; así el copista, al terminar su trabajo,

puede contar las letras y ver si el número coincide con el indicado en la masora; en caso de que no

coincida, debe repasar su copia letra por letra para ver dónde se ha equivocado. Se asegura así la

inmutabilidad del texto en las copias sucesivas. Como en el hebreo clásico se escriben sólo las

consonantes, ellos añaden abajo de las consonantes las vocales en forma de breves líneas o puntos. Hay

muchas otras formas de masora que testimonian el acusioso trabajo de los masoretas. Se comprende

que a partir del siglo X los aproximadamente tres mil códices anteriores a la aparición de la imprenta

que se conservan ofrecen un texto uniforme, el masorético.



Los mss. más antiguos que dan el TM son



- Los "Profetas del Cairo". Contiene sólo los Nebiim o profetas anteriores (nuestros "libros

históricos") y posteriores (los profetas propiamente tales). Es de fines del siglo IX, y se encuentra en la

sinagoga caraíta de El Cairo.



- El "Códice de Alepo". Es del año 930. Se trata del más importante representante del texto de

la escuela de Ben Aser. Primero estuvo en Jerusalén, pasó después a El Cairo y de allí fue trasladado a

Alepo, donde por mucho tiempo fue guardado en la sinagoga de la comunidad sefardí. Actualmente

está en Jerusalén y se está tomando como base para una edición que prepara la Universidad Hebrea de

dicha ciudad.



- El Códice de Leningrado (o B19 o L). Contiene toda la Biblia hebrea y esta fechado en 1009.

De los códices bíblicos hebreos completos y fechados es el más antiguo. Fue tomado como base para

29



edición crítica de la "Biblia Hebraica Stuttgartensia", de la que hablaremos más adelante. La masora es

muy divergente de la del mss. de Alepo y más tardía. Se encuentra en la biblioteca pública de San

Petersburgo.





e) La Traducción de los Setenta (LXX)



Hasta ahora nos hemos limitado a los textos en el idioma original del AT. Sin embargo, por su

importancia, es necesario decir algo de la traducción del hebreo al griego llamada "Los Setenta"

(LXX). Su redacción fue iniciada en el siglo III a.C. y terminada en el siglo II o quizás I. Fue hecha

basándose en mss. que no fueron manipulados por las recensiones del siglo I, ni por los masoretas. Fue

utilizada ampliamente por los autores del NT.



Los manuscritos más antiguos de los LXX que existen actualmente son el "Códice Sinaítico"

(siglo IV d.C.), el "Códice Vaticano" (siglo IV) y el "Códice Alejandrino" (primera mitad del siglo V),

que veremos al tratar la historia del texto del NT. Exiten pequeños fragmentos que son muchos más

antiguos.

30









Página del Códice de Alepo

31









1.5.3. El texto del NT



El NT es el texto sagrado con mejores copias, más antiguas y más numerosas que cualquiera

otra obra de la Antiguedad.



1.5.3.1. “Familias” de textos



Para encontrar la “lectura” (variante) más próxima al texto original no basta un criterio numérico

(la veriante seguida por la mayoría de los mss.) o un criterio de antiguedad (los mss más antiguos serían

más fieles al original). El criterio numérico es discutible debido a que muchos mss pueden provenir de un

único original bastante corrompido. También el criterio de la antiguedad es riesgoso ya que un ms. más

reciente puede tener un texto más cuidado que uno más antiguo.



Es por eso que los especialistas han agrupado los textos en “familias”; esto es, en mss. que

dependen unos de otros y cuyo “árbol genealógico” se puede reconstruir. Actualmente se distinguen 4

familias. Antes de tratarlas se requiere una explicación preliminar.



Con motivo de la formación de nuevas comunidades cristianas en las cercanías de las ciudades (por

ej., Alejandría, Antioquía, Roma, etc.) se transmitían también ejemplares de los escritos sagrados y, por

cierto, en la forma textual que era corriente en aquellas ciudades. A partir del siglo II, la formación de

nuevas comunidades implica la aparición de nuevos mss. del NT. Cuando se sacaban copias, éstas

mostraban las mismas variantes textuales que las que había en los textos empleados en las “comunidades-

madre” a las que se añadían otras al hacer las copias. De esta manera, aparecen las “familias de textos”. En

los diferentes ámbitos geográficos había actitudes diferentes respecto de la exactitud; en algunas se daba

una mayor libertad que en otras. Cuando, después del “giro constantiniano” del siglo IV, hubo que

proporcionar manuscritos a muchas comunidades, adquirieron influencia determinante aquellas formas

textuales y aquellos mss. que servían de modelo y que corresponden a 4 familias:



- El texto alejandrino. Sus características son la brevedad y el rigor de la forma de expresión

(es decir, tiene menos “correcciones” de copistas).



- El texto occidental. Fue designado así por ser el texto de base de muchos textos occidentales, de

entre ellos muchos Padres latinos. Sin embargo, más tarde fue reconocido también en Padres griegos y en

otras fuentes de textos orientales, de modo que el nombre ya no se justifica. Es la forma más antigua

conocida del texto del NT (ss III – IX). Su valor se ve muy disminuido porque es aficionado a las

paráfrasis, trasposiciones y correcciones. Los Hechos son un 10 % más extenso que en los demás

manuscritos.



- El texto Bizantino. Al que pertenecen casi todos los mss. del siglo VII a VIII. Es un texto

bastante uniforme que ha sido pulido linguísticamente. Probablemente el proceso de recensión comenzó en

Antioquía y terminó en Bizancio. Fue utilizado como el texto “koiné” (común) del Imperio Bizantino.

32



- El texto de Cesarea. Se descubrió más tarde que los anteriores. Posee un número reducido de

variantes (lecturas) propias y muestra afinidades con el alejandrino y el occidental.







1.5.3.2. Manuscritos del NT



Se catalogan de la siguiente forma:



a) Papiros



Hasta hoy se han encontrado 88. Abarcan el 40 % del texto del NT. Proceden en su totalidad de

Egipto. Datan de los siglos II a VIII, pero más de la mitad corresponden a los siglos III y IV. Son muy

importantes; sin embargo algunos son muy pequeños e inutilizables. Se los cita con una P y un número

exponencial (pequeño y arriba). Los más importantes son:



- p45: Es de principios del siglo III. Las 30 hojas conservadas contienen fragmentos de los 4

evangelios y Hch. Está en Dublín (colección de Chester Beatty).El texto de Mc se aproxima al cesarense;

en los otros evangelios se sitúa entre el alejandrino y el occidental.



- p46: Fechado hacia el 200, tenía 140 hojas, de las que se conservan 86, con el texto de las cartas

paulinas en un orden diferente. Está en Dublín (colección de Chester Beatty).El texto se aproxima más al

alejandrino que al occidental.



- p47: Procede de fines del siglo III. Contiene el Apocalipsis. Está en Dublín (colección de Chester

Beatty). Concuerda con el sinaítico más que con ningún otro ms., aunque mantiene una independencia

notable



- p52: Fechado hacia el 125, es el fragmento del NT más antiguo conocido, muy próximo a la

fecha de redacción del evangelio de Jn, hacia el 90-100. Contiene Jn 18,31-33.37ss. Atestigua la difusión

de este evangelio en Egipto a comienzos del s. II. Se encuentra en la John Rylands Library de Manchester

(Inglaterra).



- p66: Procede de hacia el 200 y contiene los caps. 1 – 14 de Jn, con escasas lagunas, y 15 – 21 en

peor estado. Se encuentra en Ginebra (colección de Martín Bodmer). Presenta un texto mixto, con

elementos alejandrinos y occidentales.



- p67: Llamado el “papiro de Barcelona”, fechado en torno al año 200; contiene frgmentos del ev.

de Mt. Se encuentra en dicha ciudad.



- p75: Fechado hacia el 200, es la copia más antigua conocida de Lc y una de las más antiguas de

Jn. Su texto es muy similar al del códice Vaticano, lo que hace remontar esta forma del texto al s. II. Se

encuentra en Ginebra (colección de Martín Bodmer).

33









Papiro Rylands o P 52



b) Códices Unciales



Se trata de pergaminos copiados entre los siglos IV y IX. Son 268. Se los llama unciales porque

están escritos en letras mayúsculas. No hay separación entre las palabras ni signos de puntuación, lo que a

veces plantea algunos problemas de interpretación (por ej.: Jn 1,3ss; ver nota NBJ). Se les designa con un

número arábico precedido de un cero. Antiguamente se les designaba por letras.



Los más importantes son:

34





- 01 = ‫ :א‬Códice Sinaítico (S): Escrito en la primera mitad del siglo IV. Contiene el Antiguo

(LXX) y Nuevo Testamento. Fue descubierto en el monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí, a

mediados del siglo XIX. A partir de 1953 está en el Museo Británico. Tiene el texto alejandrino 7.



- 02 = A: Códice Alejandrino: Es de comienzos del siglo V. Contenía toda la Biblia Griega

(LXX). Faltan pasajes de Mt, Jn y 1 Cor. En los evangelios tiene el texto bizantino, y en el resto del NT

el alejandrino. Es el mejor testimonio existente del libro del Ap. Se encuentra también en el Museo

Británico.



- 03 = B: Códice Vaticano: Es de comienzos del siglo IV. Contenía el texto íntegro de la Biblia

Griega. En el texto actual se han perdido pasajes de Gn, 2 Sm, Sal, Heb, las cartas pastorales y el Ap.

Tenía 920 hojas. Se encuentra en la Biblioteca Vaticana. Es la base de todas las ediciones impresas

modernas.



- 04 = C: Rescripto de Efrén o códice palimpsesto 8 de san Efrén. Es de comienzo del siglo

V. Contenía todo el AT, pero se ha perdido en su mayor parte. En el NT conserva parte de todos los

libros, salvo 2 Tes y 2 Jn. Se encuentra en París.



- 05 = D: Códex Bezae: Se trata de un códice bilingue greco-latino. Es del siglo V o VI. Contiene

los evangelios y Hchs. Tiene frecuentes adiciones y frases. Hch es un 10 % más amplio. Se encuentra en

Cambridge.



c) Manuscritos con caracteres minúsculos



Se trata de manuscritos escritos en caracteres cursivos o minúsculos. Se extienden desde el siglo

IX hasta la época de la invención de la imprenta. Se conocen hoy 2.792. Se les designa con un número

arábico. Son mucho menos valiosos que los unciales, pero a veces presentan un texto mejor cuidado.



d) Leccionarios



Son selecciones de pasajes del NT para la lectura en la liturgia. Existen del siglo IX en adelante. Se

designan por una l, seguida del número correspondiente (p. xxx). Tienen, en general, un valor mucho

menor que los manuscritos mencionados anteriormente.



e) Versiones



Son traducciones muy antiguas. Son importantes porque utilizan manuscritos que hoy no

tenemos. Las hay muy literales y muy libres (ver p. xxxiii).



f) Citas patrísticas







7

Puede verse completo en http://www.codexsinaiticus.com

8

Un palimpsesto es un manuscrito cuyo contenido original se ha borrado para escribir algo encima. Existen actualmente

técnicas que permiten recuperar el contenido más antiguo.

35



Son muchísimas. Usan manuscritos hoy inexistentes. Es arriesgado utilizarlas porque a veces

son muy libres y a veces muy literales.

36









Códice Vaticano

1.5.3.3. Evaluación



"El número de mss. del NT es enorme. No es, pues, extraño que haya más variantes que palabras.

Sin embargo, según Westcott y Hort, las siete octavas partes del NT no ofrecen ningún problema.



De la octava que queda, muchas variantes afectan a la misma palabra o frase y la mayoría son de

escasa importancia: errores ortográficos (...), palabras en orden diverso, partículas omitidas o añadidas.



Sólo unas docientas variantes afectan en cierta medida al significado del texto y de ellas 15 se

refieren a puntos importantes, a verdades que, sin embargo, ya están suficientemente atestiguadas en otros

versículos no problemáticos. Según algunos autores habría siete versículosen que las variantes son

importantes y afectan al sentido en algo sustancial: Mt 1,16; Mc 1,1; Jn 1,18; Jn 5,3ss; Hch 20,28; 1 Cor

15,51; 1 Tim 3,16. La Biblia de Jerusalén trae breves notas explicativas de todos estos vv.). .



Es lícito concluir que el texto del NT ha llegado hasta hoy íntegro, incluso en cuanto a la mayor

parte de los mínimos detalles." 9



1.5.4. El método de la "crítica textual"



La "crítica textual" es una cincia que pretende reconstruir, hasta donde es posible, el texto

oríginal de los autores bíblicos. Ella aplica dos tipos de criterios para realizar su cometido: extrínsecos

(exteriores al texto) e intrínsecos (interiores al texto).



De acuerdo a los extrínsecos, una variante estará probablemente en el texto original:



- Cuando se halla atestiguada numerosas veces (en muchos mss.). Esto se llama “atestación

múltiple”. Debe tomarse en cuenta lo dicho sobre las “familias” de textos.



- Cuando la variante aparece en mss. antiguos y conocidos por su fidelidad (por ej., el

Codex Vaticanus) o cuando está atestiguada por un tipo de texto que en general merece confianza.



- Cuando la variante está atestiguada en mss. que son independientes unos de otros tanto en

el aspecto genealógico (o de origen) como en el geográfico (diferentes familias).



De acuerdo a los criterios intrínsecos tiene mejor posibilidad:



- Aquella lectura que da razón de las demás. Aquí es necesario a menudo desenmascarar la

tendencia a la armonización de versiones (sobre todo de los Sinópticos) a la que tienden los copistas.



- La lectura más difícil (lectio difficilior). Aquella lectura (variante) que a simple vista



9

FERRANDO,M.A., Op. cit. p. 226.

37



resulta de más difícil comprensión, pero que calza bien en el contexto.



- La lectura más breve (lectio brevior). Los copistas tienden a añadir palabras o frases

explicativas; pero es muy raro lo contrario, que omitan deliberadamente algún elemento del texto.



- La variante que corresponde màs al estilo, al léxico (vocabulario) y a las ideas teològicas

del autor.



- La lectura que no delata la influencia de lugares paralelos (sobre todo en los Sinópticos),

ya que los copistas tienden a suprimir las diferencias y a armonizar las diversas versiones de un dicho o

hecho.



A menudo es difícil compatibilizar los criterios de crítica externa con los de interna. El ejercicio de

la crítica literaria tiene mucho de intuición y buen sentido, más que una aplicación automática de

instrumentos.



El trabajo de la crítica textual se vuelca en lo que se llama una "edición crítica". Por ella se

entiende una edición en la lengua original que lleva a pie de página todas aquellas variantes que difieren

del texto puesto arriba (en el caso del NT las más importantes) y los mss. en donde se encuentran. Las más

usadas hoy son:



- En el AT (TM), la "Biblia Hebraica Stuttgartensia" (Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 1990).



- En los LXX, la "Septuaginta" de Rahlfs(ed.),(Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart, 1979).



- En el NT, "The Greek New Testament" de Aland, Black, Martini, Metzger y Wikgre, (Sociedades

Bíblicas Unidas, 1975; evangélica con colaboración católica).

38









2. LA BIBLIA: PALABRA DE DIOS Y PALABRA HUMANA



2.1. La Biblia como texto sagrado (Inspiración y canon)



2.1.1. Conceptos fundamentales



a) La inspiración



La Biblia es "palabra de Dios", "escritura sagrada", o un "libro inspirado". Esto último significa

que es una pequeña biblioteca escrita por hombres, sí, pero sometidos a una acción muy particular del

Espíritu Santo. Por ello, Dios es, con ellos, su autor. Este influjo divino sobre sus redactores recibe el

nombre de "inspiración".



La inspiración bíblica es un hecho que escapa a toda experiencia humana directa. Su existencia

es indemostrable. Sólo Dios, revelándolo, puede dar la seguridad de que existen libros inspirados por

Él, y cuáles son. La Iglesia recibe esa revelación; debermos, en lo que sigue, precisar de qué modo.



b) El canon



¿Cuáles son los libros inspirados? ¿Quién determina que lo son? ¿Según qué criterios? ¿Cómo

se hizo esa determinación? Es el tema del "canon" bíblico.



Originalmente, el término "canon" designaba a una barrita que empleaban los constructores y

carpinteros para tomar medidas. De allí pasó a significar la medida o modelo a que algo tiene que

acomodarse para ser bueno, bello o verdadero. Posteriormente pasó a ser un catálogo, una lista, un

registro en donde están inscritos personajes o libros que sirven de modelo, de norma de pensamiento y

de conducta.



El "canon" de la Escritura es la lista o colección de libros declarados inspirados por la Iglesia.

Dado que estos libros contienen por escrito la revelación divina, el cristiano debe ajustar su fe y su

conducta a lo que Dios le manifiesta en ellos.



"Canonicidad" es la cualidad de un libro que ha sido admitido por la Iglesia en el canon.

Canonicidad no es lo mismo que inspiración: la Iglesia declara "canónico" (es decir, normativo) a un

libro que reconoce como inspirado, pero no lo hace inspirado al declararlo canónico. Podría haber

libros inspirados que no sean canónicos.



Debe distinguirse también entre inspiración, canonicidad y autenticidad. El término

"autenticidad" se ocupa en los estudios bíblicos con el mismo sentido que le da la ciencia histórica.

Es auténtico el libro cuya atribución tradicional a un autor determinado corresponde a la realidad.

Según esto el evangelio de Lucas es auténtico y el de Mateo inauténtico. La autenticidad es irrelevante

a la hora de reconocer un libro como Palabra de Dios.

39









2.1.2. Inspiración y canon del Antiguo Testamento



a) Los judíos



La "inspiración" propia de los libros sagrados está en profunda relación con la "revelación".

Son dos conceptos que deben ser distinguidos y a la vez vinculados.



Respecto de la revelación: la fe bíblica ve en la historia de Israel la actuación de Dios. Se trata

de hechos salvadores (por ejemplo, el éxodo) y de palabras que iluminan esos hechos. Ambos han

sido llevados a cabo por distintas autoridades de Israel:



- Los profetas, que han surgido en situaciones críticas o en épocas de aparente prosperidad, en

donde la fidelidad del pueblo estaba comprometida. La vida ejemplar de muchos de ellos, su valor, la

nobleza de su doctrina han influido profundamente en Israel. Ellos más que nadie han dado al pueblo

de Israel el sentido de la santidad de Dios, de sus exigencias, de su amor, de su poder, de su cercanía

amenazante y misericordiosa al mismo tiempo.



- Los legisladores han tenido la importancia excepcional que tiene la Ley en la existencia de los

judíos, para quienes la vida religiosa alcanza significación social y política. La Ley del Sinaí es la parte

contractual que corresponde cumplir a un pueblo con el que Dios ha hecho alianza. El legislador que

acierta a estructurar instituciones jurídicas útiles y realistas, es un hombre iluminado por Dios.



- Los sabios. En menor medida que los otros se descubre la acción de Dios en los sabios; esto

por su sentido práctico, su saber hacer, su ponderación.



- Finalmente, son muchas las autoridades secundarias (reyes, jefes militares, artistas, escribas)

que han ejercido una acción beneficiosa para su pueblo. Su dignidad de portadores divinos ha sido, sin

duda, más difícil de discernir. Su influjo, sin embargo, fue enorme.



Hasta aquí hemos hablado de la revelación divina. ¿Cómo surge la fe en la inspiración

divina? Se va considerando que los escritos que consignan los hechos y palabras de la revelación de

modo fiel son obra también de Dios.



Los primeros indicios de que se considera sagrado a unos libros están en relación con la Ley

o la Torah:



- En dos textos del siglo X, se nos dice que Dios ordenó a Moisés que pusiera por escrito los

mandamientos que acababa de darle (Ex 34,27-28) y que Moisés escribió todas las palabras de Yahveh

(esta vez sin orden divina) (Ex 24,4).

- En un texto del siglo VIII, (Ex 24,1-11) se nos relata que en el Sinaí el pueblo se comprometió

a cumplir la Ley, que en ese momento era el Código de la Alianza (Ex 20 - 23).

- En el siglo VII hay cinco textos que nos hablar de la Ley. En Jos 24,25-27 se nos narra la

40



renovación de la Alianza en Siquem con la lectura de la Ley y el juramento de cumplirla hecho por el

pueblo; en Dt 4,13 se afirma que Dios escribe las Tablas de la Ley; en 2 Re 22,1 - 23,3 se nos narra el

"descubrimiento" de la Torah en el Templo en la época de Josías (el Deuteronomio) y el compromiso de

cumplirla; en Dt 31,9-29 se nos narra que la Ley se escribe en un volumen que es guardado en el Arca

de la Alianza y que debe ser leída en presencia del Pueblo cada 7 años, y que todos deberán oírla para

que "aprendan a temer a Yahveh"; en 1 Re 2,3 David recomienda a su sucesor, Salomón, que cumpla

los mandatos de la Ley de Moisés.

- En el siglo IV tres textos nos hablan de la Torah. En Esdr 7,11 Esdras establece la Ley como

norma al regreso del exilio; en Neh 8,1-18 Esdras lee la Ley ante el Pueblo.



Respecto de los profetas:



- En el siglo VIII se afirma que Yahveh ordena a Isaías a escribir algunos de sus

oráculos.

- En el siglo VII tenemos dos textos. En el primero, Yahveh ordena a Jeremías escribir

sus oráculos (Jer 36,1-2.28.32); en el segundo (Jer 26,18), Jeremías cita a Miq 3,12.

- En el siglo II el autor del prólogo del Eclo afirma que la Torah, los Profetas y los Otros

Escritos (nuestros Poéticos y Sapienciales) son venerados por su sabiduría; el autor de Dn 9,2 lee a

Jeremías como Palabra de Dios; en 2 Mac 2,13 Nehemías "para fundar una biblioteca reunió los libros

referentes a los profetas, los de David y las cartas a los reyes acerca de las ofrendas".



Finalemente, sobre los Otros Escritos (Poéticos y Sapienciales):



- En el siglo V, Prov 25,1 se refiere a una colección de proverbios formada en tiempos del rey

Ezequías.

- En el siglo IV, 2 Cron 29,30 habla de alabar a Yahveh "con las palabras de David y del vidente

Asaf" (los Salmos).

- En el siglo III, como se vio más arriba, el autor del prólogo del Eclo afirma que la Torah, los

Profetas y los Otros Escritos (nuestros Poéticos y Sapienciales) son venerados por su sabiduría.



Se alude genéricamente al AT en 1 Mac 19,9, en que los combatientes tienen como consuelo

"los libros santos" y en 2 Mac 8,23 en que Judas Macabeo manda a leer el "libro sagrado".



Como puede verse, existe una fe en la inspiración de un modo embrionario. Algunos libros

son atribuidos a Dios mismo, en otros se reconoce su carácter normativo, otros sencillamente son

venerados. Sólo en los últimos textos citados (2 Mac) se habla explícitamente de "textos sagrados".



En el siglo I d.C. tenemos las primeras listas de libros sagrados (Flavio Josefo). Habiendo

bastante consenso en torno a la "Ley, Profetas y los Otros Escritos", aún hay libros que son discutidos:

Ezq, Prov, Ecles, Est, Jdt y Tob.



Después de la destrucción de Jerusalén por las legiones romanas, un grupo de rabinos que

sobrevivió a la catastrofe se refugió en la localidad de Yamnia y fundaron una escuela que duró hasta

el siglo II. Allí se preocuparon del canon y del texto, pero no hubo un pronunciamiento oficial sobre

estas materias. Se acepta como criterio que los textos sagrados deben haber sido usados y tenido por

inspirados en las sinagogas.

41



El canon judío del AT queda fijado sólo en el siglo II d.C. por un consenso unánime. Los

criterios usados son:



- que el libro sea conforme a la Ley,

- compuesto en hebreo y en Palestina, y

- anterior o contemporáneo de la época de Esdras.



Anteriormente, la traducción de los LXX ha integrado no sólo los escritos originalmente en

hebreo, sino también algunos en griego y que son posteriores a Esdras. La Iglesia del NT lee el AT en

dicha traducción. La diferencia entre el canon oficial hebreo y el listado (no canónico aún) de los LXX

está en los llamados "déutero-canónicos": Tob, Jdt, 1 y 2 Mac, Sab, Ecles, Baruc y partes del libro

de DN y de Est.



b) Los cristianos



La "Ley y los Profetas" gozan de gran autoridad en el NT. Se calcula que hay en él unas 350

citas del mismo. Sólo no se cita Cant y Est. Son citados además varios apocrifos. Se puede apreciar que

tanto Jesús como los autores del NT no contaban con un canon definido del AT.



En los primeros años de la difusión del cristianismo por la cuenca del Mediterráneo, los

misioneros y predicadores se sirven de la Biblia Griega (LXX) en la catequesis, la predicación y la

liturgia, sin plantearse problemas sobre su sacralidad. Citan espontáneamente los deutero-canónicos,

aunque dan más importancia a los otros ("protocanónicos").



A mediados del siglo II los judíos comienzan a rechazar la traducción de los LXX. Las

Iglesias de Palestina, más en contacto con los rabinos que las comunidades occidentales, se inclinan

cada vez más por el canon corto de los judíos. Sin embargo, no es la posición del resto de la Iglesia.



En los siglos III y IV, sobre todo en Oriente, se extiende la costumbre de considerar inspirados

a los deutero-canónicos; sin embargo, hay voces discordantes, como la de San Jerónimo (autor de la

traducción al latin llamada la Vulgata), que acepta el canon judío.



Incluso en vida de San Jerónimo y sobre todo después de su muerte, el acuerdo entre las iglesias

es cada vez mayor. Padres tan importantes como los Capadocios, San Agustín y San León Magno (ss.

IV al VI), entre otros muchos, aceptan la inspiración de los deutero-canónicos. Dos concilios regionales

en el Norte de Africa: los de Hipona (393) y de Cartago (419), dan ya una lista del Antiguo y del NT

que testimonia la fe de la Iglesia entera. Esta lista será repetida sin variaciones por el concilio de

Florencia (1.441; DzH ns. 1334 y 1335 10) y por el de Trento (1546) 11:



"El sacrosanto, ecuménico y universal Concilio de Trento (...) recibe y venera todos los libros, así del

Antiguo como del Nuevo Testamento, como quiera que un solo Dios es autor de ambos (...) Ahora bien,

creyó deber suyo escribir adjunto a este decreto un índice de los textos sagrados, para que a nadie se



10

La abreviatura DzH corresponde a DENZINGER,H. - HÜNERMANN,P. "El Magisterio de la Iglesia", Herder,

Barcelona, 1999.

11

En el caso de los concilios de Cartago, Hipona y Florencia, algunos especialistas consideran que no se trata de

definiciones dogmáticas. Sí hay consenso en que en el caso de Tranto se trata de una definición dogmática.

42



le pueda ocurrir la duda sobre cuáles son los que por el mismo Concilio son recibidos (viene a

continuación la lista de los libros, que corresponde a la que hay en nuestras biblias católicas).



Tras la lista los obispos añaden:



"Y si alguno no recibiere como sagrados y canónicos los libros mismos íntegros con todas sus

partes, tal como se han acostumbrado a leer en la Iglesia católica y se contienen en la antigua edición

Vulgata latina, (...) sea anatema". (DzH nss. 1501 - 1504).



El concilio no ha hecho otra cosa que declarar oficial y públicamente una convicción que la

Iglesia poseía de siglos.



Sin embargo, a partir de 1520, los reformadores se inclinan cada vez más por admitir el

canon judío corto, y no el tradicional de la Iglesia Católica, el largo. Los motivos pudieron ser varios,

como el marcar una diferencia con Roma y el de negar la autoridad de unos libros (los deutero-

canónicos) en algunos de los cuales se apoyaban los teólogos católicos para defender doctrinas negadas

por los reformadores, tales como la existencia del purgatorio (a favor de ella se citaba 2 Mac 12,44ss).



Las traducciones de la Biblia hechas por Lutero y Zwinglio, en la primera mitad del siglo XVI,

relegan los deutero-canónicos al fin del AT y los califican de "apócrifos". Esos libros desaparecen de la

mayor parte de las Biblias editadas por los protestantes, sobre todo a partir del siglo XIX.



Actualmente existen varias traducciones ecuménicas de la Biblia que uncluyen los deutero-

canónicos al final. Por lo mismo, constituye una gran exageración hablar de una "Biblia Católica" y de

una "Biblia Protestante".



2.1.3. Inspiración y canon del NT



Los escritos del NT no fueron redactados con el propósito consciente de ser "Escritura".

Inicialmente, sólo se reconoce el carácter de tal a los libros del AT. Los escritos paulinos nacen con

el propósito de responder a los problemas concretos de las comunidades que Pablo funda. Otro tanto

pasa con nuestros evangelios: fueron dirigidos a comunidades muy concretas para reforzar su fe y

ampliar su catequesis. No pretender ser textos sagrados. Por otra parte, la tradición oral seguía teniendo

mucha importancia.



De modo gradual, las cartas paulinas y los evangelios van circulando por las distintas

comunidades y muy gradualmente se los va a ir considerando sagrados. El reconocimiento de los

otros escritos fue más lento y en algunos casos difícil.



Son muy pocos los versículos del NT que hablan de la inspiración de los libros que lo

integran. Estos versículos, además, testimonian la fe en el carácter sagrado de sólo algunas obras o

grupo de obras, y en general sin entrar en el detalle de los títulos.



Los textos más importantes son:



- 1 Tim 5,18: "Dice la Escritura 'No podrás bozal al buey que trilla' (Dt 25,4) y también 'El

obrero tiene derecho a su salario' (Lc 10,7)".

43



- 2 Pe 3,16 considera las cartas de Pablo como "Escritura".



Desde finales del siglo I d.C. y mediados del siglo II todos los libros del NT son citados por

los autores eclasiásticos de aquella época, pero no todos son conocidos en todas partes. ¿Los autores

eclesiásticos tienen por inspiradas las obras que citan? No hay declaraciones formales ni se conocen

listas. La situación de fluidez durante la primera mitad del siglo II se manifiesta en que son citados con

el mismo respeto que los canónicos (actuales) otros libros que luego no serán tenidos como tales, la

Didajé, el Pastor de Hermas o algunas cartas de San Ignacio de Antioquía.



A partir de la segunda mitad del siglo II se agudizan las controversias con los judíos y sobre

todo nacen los primeros apócrifos cristianos y las primeras herejías (sobre todo gnósticas) que se

preocupan del cánon.



Comienzan a circular algunos apócrifos de autor desconocido, que se atribuyen a algún apóstol

y se dice de ellos que han estado ocultos muchos años hasta que, en un sueño, Dios ha revelado el lugar

de su escondite. La difusión de estos libros obliga a las autoridades de la Iglesia a aclarar cuáles son de

verdad los libros venerados y tradicionales.



En el mismo sentido empujan las herejías de Marción y Montano:



Marción (a mediados del siglos II) rechaza en bloque el AT completo como obra de un Dios

justiciero y vengativo, distinto del Dios de Jesucristo, que es desconocido y supremo, y se manifiesta

en la predicación del amor a los enemigos. Sus presupuestos son los típicos del gnosticismo

(espiritualismo; desprecio de la materia, del mundo y de la historia; etc.). Marción no se contenta sólo

con el rechazo del AT, sino también de todos los escritos del NT que tienen según él un sabor judaico.

Se queda sólo con Lc y las 10 primeras cartas paulinas (rechaza las pastorales y Heb). Este "canon

paralelo" de Marción obliga a las autoridades de la Iglesia a tomar una decisión al respecto.



Montano (a fines del siglo II) admite la inspiración de todos los textos bíblicos, pero considera

inspirados también los libros de su secta (gnóstica).



No tenemos noticia del modo concreto como la Iglesia definió el canon. Lo único que

podemos saber es que ya a finales del siglo II éste ya está definido, como se puede constatar por estos

4 testimonios:



- El Canon de Muratori. Un personaje desconocido, en Roma y hacia el 200, compuso una

lista de libros que debían considerarse sagrados (y una lista de los que no tenían esa calidad). Fue

descubierta en 1740 por el medievalista italiano Ludovico Antonio Muratori. Se trata de un pergamino

del siglo VIII consevado en la Biblioteca Ambrosiana de Milán. Hay unanimidad entre los estudiosos

acerca de que la parte que corresponde al canon (el manuscrito contiene varias obras de autores

eclesiásticos de los siglos IV y V) debe situarse en el año 200. En la lista están: los 4 evangelios, Hch,

las epístolas de Pablo (falta Heb), 1 y 2 Jn, Judas, los apocalipsis de Jn y de Pedro. El redactor dice que

tienen un carácter vinculante para la Iglesia porque proceden de los apóstoles y son leídos en el

culto.



- Ireneo de Lyon. Hacia el 180, Ireneo de Lyon, escribió una obra denominada “Refutación de

44



la falsamente llamada gnosis”, conocida por su título abreviado “Contra las herejías” (Adversus

Haereses). A lo largo de su discusión con los herejes tiene ocasión de citar y hablar de los libros

santos y vinculantes para la Iglesia ortodoxa. Estos son: los 4 evangelios, 12 epístolas paulinas; 1 Pe,

2 Jn, Sant y Ap. Además incluye al Pastor de Hermes. Según Ireneo, estos escritos tienen la misma

autoridad que el AT y son aceptados por todos.





- Tertuliano. Para el norte de África, es importantísimo el testimonio de Tertuliano. Este autor

cita como libros sagrados a todo nuestro NT, con excepción de 2 Pe, Sant, 2 y 3 Jn. Otorga a estos

escritos la misma autoridad que el AT. Afirma que el criterio para su aceptación es la “regla de fe”

(nuestro actual Credo, que se transmite oralmente).

- Clemente de Alejandría. Para el Oriente contamos con los escritos de Clemente de Alejandría

(hacia el 190 fue designado sucesor de Panteno en la escuela cristiana exegética de Alejandría).

Distingue los libros vinculantes de los que no son. De entre los primeros está todo nuestro NT, salvo

Flm, Sant, 2 Pe y 2 y 3 Jn. Además cita como sagrados a Clemente de Roma, la Epístola de Bernabé, el

Pastor de Hermas y el Ap. de Pedro.

¿Qué criterios utilizó la Iglesia para determinar los libros que compondrían el canon?

Parecen ser los tres siguientes:

- El caracter apostólico del escrito. Se trata de una procedencia directa o indirecta (por

ejemplo, se condidera a Marcos como estrechamente vinculado a la enseñanza de Pedro). Se rechazó el

Pastor de Hermas, apreciado por su ortodoxia, porque no tenía carácter apostólico (Canon de Muratori)

- La ortodoxia del texto. Esto es, la conformidad con lo que llegó a llamarse la “regla de la

fe”; es decir, la congruencia con lo que la tradición de las comunidades cristianas consideró como

constituyente y normativo de la fe.

- El consenso en el uso continuado de la mayoría de las iglesias. Una aceptación común, un

cierto consenso en el uso continuado de la mayoría de las iglesias, sobre todo en la liturgia.

A principios del siglo III son admitidos como canónicos la mayor parte de los libros que hoy

son tenidos como por tales, pero:

- Subsisten dudas sobre la Carta a los Hebreos, de factura poco paulina, que no será aceptada

hasta fines del siglo IV.

- El Apocalipsis es cuestionado en Oriente porque parece dar pie a la herejía milenarista

(creencia en un reinado terreno de Jesús de mil años de duración antes de la resurrección de los muertos

y del juicio final; ver Ap 20,1-10). Sin embargo, se lo acepta por unanimidad a mediados del siglo VI.

- Las epístolas de Stgo, Judas, 2 Pe, 2 y 3 Jn, fueron poco usadas en la liturgia, sea por ser

breves o tardías, o simplemente por poco interesantes; ello retrasó el reconocimiento de su canonicidad

hasta el siglo IV.

Las decisiones oficiales de la Iglesia sobre la canonicidad de los libros del NT son las mismas

que las tomadas sobre el Antiguo: los concilios regionales de Hipona y de Cartago, y los ecuménicos de

Florencia y de Trento, como ha visto más arriba.

Católicos, ortodoxos y protestantes admiten el mismo cánon del NT.

45









2.1.4. Naturaleza de la Inspiración

No basta saber que hay libros inspirados por Dios si se desconoce lo que significa la

inspiración. Esto nos lleva a tener que profundizar en el concepto.

a) Los datos de la Escritura

La Biblia insiste en el influjo del espíritu de Yahveh sobre los líderes que deben gobernar, guiar

y salvar a su pueblo 12, y sobre los que transmiten oralmente sus palabras, sus promesas y amenazas 13,

pero nunca vincula al Espíritu con la acción de quienes redactan los textos. En el NT sucede lo

mismo: el Espíritu Santo guía a los cristianos que fundan la comunidad de Antioquía (Hch 11,19-26;

ver especialmente el v.21) y a los misioneros (Hch 13,4) y a los apóstoles en su resolución de la

Asamblea de Jerusalén (15,28); pero no guía a los que escriben los textos. Sólo dos textos tardíos del

NT afirman la inspiración de los escritores:

- 2 Tim 3,16-17: "Toda Escritura es inspirada por Dios, y es util para enseñar y para

argumentar, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y

esté preparado para hacer siempre el bien"

- 2 Pe 1,20-21: "Pero, ante todo, tengan presente que ninguna profecía de la Escritura puede

interpretarse por cuenta propia; porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino

que hombres, movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios".

El primer texto describe el origen divino de la Escritura llamándola "inspirada por Dios" (en

griego "theopneusos"). Esta palabra se deriva de la palabra "Dios" (Theós) y del verbo "soplar" (pnéo),

relacionado con la palabra "pneuma" (soplo, espíritu). Se quiere decir que hay un soplo (Espíritu) de

Dios en el escritor para que produzca el libro sagrado.

Respecto de la actuación de los autores de la Biblia es importante tener en cuenta que nunca

se dice que los escritores hacen su labor al dictado del Espíritu Santo o en éxtasis. Al contrario, el

esfuerzo humano de estos hombres es semejante al de cualquier otro autor antiguo o moderno. Por

ejemplo, en los libros de los Reyes, Crónicas y Esdras se alude a fuentes que hoy están perdidas. En el

NT esta el caso de Lucas, que explica el trabajo que le ha costado escribir (Lc 1,1-4).

b) En el Magisterio Eclesiástico

- Hasta el Concilio de Trento

Las primeras intervenciones del Magisterio proclaman que Dios es autor de los libros del

Antiguo y Nuevo Testamento. Esta afirmación se hace en contra de los maniqueos, que afirmaban que

Dios era el origen del NT, mientras que el autor del Antiguo era el diablo.

En 1053, el papa León IX proclamaba en un Símbolo de Fe (Credo) lo siguiente: "Creo



12

Nm 11,17; 27,18; Jc 6,34; 11,29; 15,14; 1 Sam 10,6; 16,13; Is 11,1ss

13

Miq 3,8; Ezq 11,5; Jl 3,1ss; Is 59,21; etc.

46



también que el Dios y Señor omnipotente es el único autor del Nuevo y Antiguo Testamento, de la Ley

y de los Profetas y de los apóstoles". 14

En la misma línea el papa Inocencio III, en 1208 propuso una profesión de fe (Credo) a los

valdenses: "Creemos que el único y mismo autor del Nuevo y del Antiguo Testamento es Dios (...)" 15

Otro tanto hace el Concilio de Florencia (1442): "Un solo y mismo Dios es autor del Antiguo

y Nuevo Testamento, es decir, de la Ley, de los Profetas y del Evangelio, porque por inspiración del

mismo Espíritu Santo han hablado los santos de uno y otro Testamento..."16

El Concilio de Trento (1546) afirma que Dios es autor del Antiguo y Nuevo Testamento 17.

- Del Concilio Vaticano I hasta Pío XII

El Concilio Vaticano I, en 1870, estableció que: Estos libros del Antiguo y Nuevo Testamento,

íntegros con todas sus partes (...) la Iglesia los tiene por sagrados y canónicos, no porque compuestos

por la sola industria humana hayan sido luego aprobados por ella; ni solamente porque contengan la

revelación sin error, sino porque escritos por inspiración del Espíritu Santo tienen a Dios por autor, y

como tales han sido entregados a la misma Iglesia". 18

El Concilio rechaza la posición del racionalismo, que proponía negar el origen divino de las

Sagradas Escrituras o reducía el alcance de la inspiración. En este caso se trata de la teoría de la

inspiración subsecuente, según la cual los escritos bíblicos, considerados de origen puramente

humano, se volverían santos e inspirados por la aprobación de la Iglesia. Se rechaza también la teoría

de la inspiración concomitante, según la cual el hagiógrafo habría hecho el libro por su propia cuenta

y el Espíritu Santo solamente se habría limitado a preservarlo de errores.

León XIII recurre a la doctrina tomista en su Encíclica Providentissimus, de 1893:

"Por ello es absolutamente inútil alegar que el Espíritu Santo tomara a los hombres como

instrumentos para escribir, no ciertamente al autor primero, pero sí a los escritores inspirados, se les

hubiera podido deslizar alguna falsedad. Porque fue él mismo quien, por sobrenatural virtud, de tal

modo les asistió mientras escribían, que rectamente habían de concebir en su mente, y fielmente

habían de querer consignar y aptamente con infalible verdad expresar todo aquello y sólo aquello que

él mismo les mandara; en otro caso, no sería él autor de toda la Sagrada Escritura"19

Detrás de esta encíclica está el aporte de Santo Tomás de Aquino. Él distingue entre

revelación e inspiración: Dios puede revelar a un hombre algo que éste dirá, pero que no se le ocurrirá

consignar en un libro. Un hombre distinto, inspirado por Dios, puede tomar sobre sí el trabajo de

recoger y escribir lo que a otros ha sido revelado. Inspirado y todo, escribirá muchas cosas que nada

tienen de sobrenatural (Suma Teol. II-II, 174, 2 ad 3).

Tomás hace también otra afortunada distinción: "El autor principal de la Sagrada Escritura es

el Espíritu Santo (...) El hombre, empero, fue el autor instrumental" (VII, 14, 6 ad 5). Es una

aplicación de la doctrina aristotélica de la causa eficiente. Una causa principal (por ejemplo, un pintor)

utiliza la causa instrumental (el pincel, siguiendo con el ejemplo) para poder realizar su obra. El



14

DzH n° 685.

15

DzH n° 790.

16

DzH n° 1.334.

17

DzH n° 1.501.

18

DzH 3006.

19

DzH 3.293.

47



instrumento, por sí solo, no puede crear una obra de arte; el pintor lo eleva a producir un efecto

superior. Pero en el pincel hay una cierta capacidad previa para esa obra y deja en ella una huella

indeleble de sí mismo. Cada trazo es, a la vez, fruto de la mano y del pincel. El pintor han necesitado

emplear un pincel, y no le hubiera servido un martillo; ha mojado este pincel en pintura y cuando la

pintura era roja no podía dar con ella el color azul. Subordinado a la causa eficiente (o principal), el

instrumento ha marcado con su acción a todo el efecto.

Volviendo al texto papal, León XIII intenta aclarar de algún modo cómo se realiza el influjo

de Dios en el hombre. Afirma que Dios "excita", "mueve" y "asiste". El hombre "concibe" (en su

inteligencia), "quiere" (con su voluntad) y "expresa" (con su capacidad de ejecución).

Esas palabras son citadas textualmente un cuarto de siglo más tarde en una encíclica de

Benedicto XV (Spiritus Paraclitus, 1920 20), que pretende salir al paso de los niegan la autoría divina

de los textos que contradicen los nuevos conocimientos históricos y científicos.

Pío XII, en su encíclica "Divino Afflante Spiritu" (1943) 21 da un gran paso al aceptar que se

tomaran en cuanta los géneros literarios en la interpretación de los textos bíblicos. El Papa indicó que

el autor sagrado, al componer el libro, se expresaba de acuerdo con las formas propias de su cultura y

de su tiempo. Acepta la doctrina de la causa instrumental de Santo Tomás, pero califica al hageógrafo

de "órgano e instrumento (...) vivo y dotado de razón".

Como puede verse, la doctrina tomista de que Dios es autor de la Biblia y el hombre un

"instrumento" había pasado a ser la doctrina de los Papas. Por lo mismo, llama la atención que el

Concilio Vaticano II haya prescindido intencionadamente de ella.

- En el Concilio Vaticano II

Es muy importante el primer párrafo del n°11 de la Constitución Dei Verbum (1965). Dice así:

"Las cosas reveladas por Dios, que se contienen y ofrecen por escrito en la Sagrada Escritura,

fueron consignadas por inspiración del Espíritu Santo. Pues en virtud de la fe apostólica, la Santa

Madre Iglesia tiene por sagrados y canónicos los libros enteros tanto del Antiguo como del Nuevo

Testamento, con todas sus partes, por cuanto, escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen por

autor a Dios y han sido entregados a la Iglesia en calidad de tales. Pero en la eleboración de los libros

sagrados, Dios escogió a hombres y los empleó usando ellos de sus facultades y fuerzas, a fin de que

obrando Él en ellos y por ellos pusieran por escrito como verdaderos autores todo y sólo aquello que

Él quisiera."

Los documentos anteriores que hemos visto habían insistido en la afirmación de que Dios es

el autor de la Escritura, porque era lo que se cuestionaba. En las explicaciones se había recurrido con

frecuencia a la metáfora de que "Dios dictaba" la Escritura, o de que "el hombre escribía bajo dictado",

o que era "como la pluma en manos del escritor". Se llegó a minusvalorar la acción del autor

humano. Ahora se afirma explícitamente que el hombre es "verdadero autor". Es significativo que no

aparesca la palabra "instrumento" (que estaba en las dos primeras redacciones del texto); tal vez

porque era un término que presentaba al autor humano como excesivamente inerte. Evitanto complejas

disquisiciones, el Concilio se limitó a señalar que los autores inspirados han sido objeto de una peculiar

elección divina y que el aporte de ellos a la redacción del libro es plenamente humano: han actuado

como "verdaderos autores".



20

DzH n° 3.651

21

DzH nss. 3.829-3.830.

48



Las palabras"verdaderos autores" fueron introducidas en la cuarta redacción (hubo cinco) y fue

objeto de discusión. Algunos obispos preferían reservar el término de "autor" sólo a Dios y dejar al

hagiógrafo como mero "instrumento". La mayoría conciliar insistió, sin embargo, en el carácter de

verdadero autor del escritor humano.

c) ¿Qué es la inspiración?

A la luz del recorrido hecho, ¿cómo debe entenderse hoy el hecho de la inspiración?

Comencemos por aquello que no es:

- Errores por defecto. No es la aprobación subsiguiente de la Iglesia a un libro escrito sólo por

el esfuerzo humano. Tampoco una asistencia negativa por la que Dios impide al hageógrafo el decir

algo que Él no quiere que diga. Tampoco es un mero influjo moral de Dios sobre el escritor, como una

orden o un consejo. Ni una especie de "inspiración poética", que vendría de la sensibilidad del escritor

mismo y no de Dios.

- Errores por exceso. Tampoco es un influjo tal de parte de Dios que prive al inspirado del uso

normal de sus facultades. El hageógrafo no es alguien que entra en éxtasis para escribir. Tampoco es un

secretario que escribe mecánicamente lo que se le dicta 22.

Pasemos ahora a explicar lo que la inspiración es:

- Un don relacionado con la revelación

Hemos visto que la inspiración no es la revelación. Dios se revela mediante hechos y palabras,

y son otros miembros del Pueblo de Dios a los que les toca guiar y salvar, y a otros comunicar las

palabras que iluminan la acción divina.

Sin embargo, corresponde al hageógrafo el consignar por escrito estos hechos y estas palabras

de un modo fiel. Esta fidelidad es la que reconocen Israel y la Iglesia al declarar canónica la obra

del escritor sagrado.

- Un don extraordinario

En Israel y en la Iglesia hay distintos carismas, algunos de ellos, como el de la profecía, son

bastante extraordinarios. Pues bien, aquí estamos ante un don especial que permite al autor humano

elevarse más allá de una comprensión corriente de los hechos, para captar lo que pertenece a la

autocomunicación de Dios en la historia de su Pueblo.

Hemos visto que esa elevación o iluminación no suprime las potencialidades humanas del

autor: él escribe según su estilo, con el vocabulario de que dispone, con los géneros literarios y las

ideas de su época. Pero estas facultades han sido "iluminadas" o "elevadas" para conocer la revelación

divina y ponerla por escrito de modo fiel.

- No todo lo que escribe el hageógrafo es revelación

Todo lo que el autor sagrado escribe es inspirado, pero no todo es revelación. En muchos

pasajes bíblicos no encontramos una especial revelación de Dios y de su voluntad. A veces los textos

comunican simplemente cosas que son un reflejo de la cultura de la época: cómo educar a los hijos, la

cosmología (se considera a la tierra plana, la cosmovisión es fixista), etc. La "mujer ideal" de Prov

31,10-29 es un buen ejemplo de ello. No siempre es fácil discriminar lo que un texto tiene de



22

No deben tormarse en serio los textos que hablan de un dictado divino. Son muy tardíos respecto del éxodo y

además idealizan la figura de Moisés presentándolo como un profeta ideal. El único en conversar con Dios "cara a cara".

49



revelación y lo que es el "envoltorio cultural" que la acompaña, pero que no pertenece a ella.

Todo, sin embargo, es palabra de Dios, ya que Él ha querido asumir todo lo humano.

Finalmente, debemos abordar algunos puntos que tienen que ver con el alcance de la

revelación:

- ¿Se extiende la inspiración a las fuentes que el autor utilizó?

- ¿Cuál es la palabra inspirada en un versículo que difiere de un manuscrito a otro?

- Las traducciones antiguas, ¿son inspiradas?

La Iglesia ha dejado abiertas estas cuestiones. Pareciera que hay que reconocer la inspiración

en cada uno de los autores que intervinieron en un libro (cuando se trata de un libro escrito por varios)

y que, en el caso de las traducciones, sólo se podría considerar inspirada la de los LXX, por la

autoridad que le dieron los autores del NT; pero muchas otras cuestiones aún no tienen respuesta.





2.1.5. Los apócrifos

2.1.5.1. Precisiones terminológicas



Los protestantes llaman a estos libros "pseudoepígrafes"; es decir, libros con falsa portada, o

sea, libros atribuidos a un autor que no es el verdadero.



El término griego “apókryfos” significa “oculto”, “apartado”, “secreto”. Probablemente, el uso

del término surgió de los gnósticos de los siglos II y III d.C. y designaba a aquellos libros de

revelaciones, que consideraban tan valiosos que debían ocultarse (apokryptein) a los ojos de los no

iniciados. En un principio la utilización del término debió de ser más bien positiva: designaba libros

ocultos o separados del común de los creyentes porque contenían doctrinas o revelaciones demasiado

valiosas para caer en manos de principiantes en la fe o personas exteriores a la comunidad. Más tarde,

al separarse con más nitidez el grupo de los ortodoxos del de los gnósticos, y al empezar a mirarse con

malos ojos las doctrinas de estos últimos, el término empleado por éstos para designar sus libros

“secretos” comenzó a utilizarse por los ortodoxos en sentido negativo como sinónimo de falso.



Posteriormente, cuando se fijó por completo el canon bíblico, el término “apócrifo” pasó a

designar a aquellos libros que, con pretenciones de ser sagrados, no fueron aceptados en el canon



2.1.5.1. Apócrifos del Antiguo Testamento 23



Se designa así a la literatura judía extrabíblica que va desde el s. II a.C. hasta finales del s.

I d.C. Muchos pertenecen a esa corriente ideológica (y género literario) que fue la "apocalíptica", a la

que nos referiremos en la parte especial. Pueden clasificarse de la siguiente manera:



- Obras que presentan como marco literario la narración de viajes celestes y de las visiones

obtenidas en ellos: 1 Henoc (o Henoc Etiópico) 24; el Apocalípsis de Abrahán (ApAbr); el Apocalísis



23

Se pueden leer en DÍEZ MACHO, A. (dir.), Apócrifos del Antiguo Testamento, 7 vols., Cristiandad, Madrid, 1984.

Desgraciadamente aún no han aparecido los vols. 6 y 7.

24

Se refiere al patriarca Henoc de Gn 5,21-24:“Henoc tenía sesenta y dos años cuando engendró a Matusalén.

50



griego de Baruc (3 Bar); el Cuarto libro de Esdras (4Esd), y el Apocalípsis griego de Esdras

(ApEsdGr).



- Obras que presentan como marco literario la narración de acontecimientos ya contados en

el AT, pero de los cuales se ofrece una “versión” nueva, reelaborando los datos bíblicos para darles

actualidad (según el método “midrásh”): el “Libro de los Jubiléos” (Jub), llamado también

“Apocalipsis de Moisés”;



- Obras que presentan como marco literario el "testamento" de un patriarca: el Testamento de

Moisés (TestMo), el Testamento de Abrahán (TestAbr), y el Testamento de los Doce Patriarcas

(TestXII)



- Obras cuyo esquema literario se desarrolla al hilo de anuncios divinos dirigidos a un

personaje del pasado, y de los diálogos de éste con Dios o su ángel, culminando con visiones en las que

Dios les muestra los tiempos finales: elApocalípsis siríaco de Baruc (2Bar) y el Cuarto libro de

Esdras (4Esd).



- Finalmente, hay otras obras de carácter muy diverso: los “Salmos de Salomón” (SlSal), los

“Oráculos Sibilinos” (OrSib) o el “Apocalipsis de Elías” (ApEl).



2.1.5.3. Apócrifos del Nuevo Testamento 25



A veces pretenden tener la misma autoridad que un escrito ortodoxo; otras veces simplemente

llenar vacíos de los relatos evangélicos o mover a la piedad popular. En el caso de los gnósticos,

pretenden divulgar la ideología de este grupo 26. Salvo el caso del Evangelio de Tomás (una

recopilación de dichos de Jesús cuya antiguedad se discute, pero cuya redacción final, de sabor

gnóstico, es en torno al 180 d.C.), todos son de mediados del siglo II hasta el siglo IV d.C.



a) Evangelios 27:



- Evangelios judeo-cristianos: Evangelio de los Hebreos o de los Nazarenos; Evangelio

de los Doce o los Ebionitas.



Henoc anduvo con Dios; vivió, después de engendrar a Matusalén, trecientos años, y engendró hijos e hijas. El total de los

días de Henoc fue de trescientos sesenta y cinco años. Henoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo

llevó”.Según algunos autores, Henoc, a través de los cielos, contempló los misterios de la creación y de la historia, los puso

por escrito y lo entregó a su hijo Matusalén o a su biznieto Noé.

25

Con excepción de los evangelios, no existe traducción castellana de los apócrifos del NT.

26

Es difícil explicar en pocas palabras qué es el gnosticismo. Se trata de grupos que pertenecían a la Iglesia cristiana

y al judaísmo, pero que se consideraban depositarios de un "saber superior" al resto (incluídas las autoridades eclesiales). Su

concepción religiosa postulaba la creencia en un Dios único e inmutable, del que se desprende el alma humana, para quedar

sometida a un destino material que la hace olvidar su origen. El alma humana, concebida como una "chispa divina", necesita

"recordar" ese origen mediante la "gnosis" (conocimiento) dada por un enviado de Dios para ese efecto. Una vez que el

alma asume la gnosis y vive conforme a ella, vuelve a su origen divino con la muerte.

Los gnósticos consideraban que no todos los hombres se salvaban. Dividían a la humanidad en tres categorías: los

gnósticos (ellos), los psíquicos (la mayoría de los cristianos, incluidas las autoridades eclesiales) y los puramente materiales.

Sólo se salvaban los dos primeros.

27

A excepción de los evangelios gnósticos, pueden leerse en SANTOS OTERO,A de, Los Evangelios Apócrifos", BAC,

Madrid, 1988.

51



- Ciclo de la natividad e infancia de Jesús: Proto-evangelio de Santiago, Evangelio del

Pseudo-Mateo, Libro sobre la natividad de María, Libro de la Infancia del Salvador, Evangelio del

Pseudo Tomás, Evangelio árabe de la Infancia, Historia de José el carpintero y Evangelio armenio de la

Infancia.

- Ciclo de la Pasión y Resurrección: Evangelio de Pedro (Ev Pe); “Actas de Pilatos” y

el “Descenso a los infiernos”(que más tarde, en el siglo X, se unieron en una obra llamada Evangelio de

Nicodemo); Evangelio de Bartolomé; entre otros.

- Apócrifos asuncionistas, que tocan el tema de la asunción de María; esto es, de su

ascenso al cielo en cuerpo y alma: son muchísimos, destaca el Libro de San Juan Evangelista, el

teólogo.

- Evangelios gnósticos: Evangelio de Felipe, Evangelio de Tomás, Evangelio de los

Egipcios, Evangelio de María, Evangelio de la Verdad, Diálogo del Salvador, Sabiduría de Jesucristo,

y el recientemente descubierto Evangelio de Judas 28.



b) Obras sobre los apóstoles



- Cartas apócrifas: de Pablo a los Laodicenses, de Pablo a los Corintios (3 Cor),

Correspondencia de Pablo a Séneca, Carta de Santiago, Carta de Pedro a Felipe, Epístola de los

Apóstoles.

- Hechos de los Apostoles: Hechos de Juan, Hechos de Pedro, Hechos de Pablo y Tecla,

Hechos de Andrés, Hechos de Tomás.

- Apocalipsis: Apocalipsis de Pedro, Apocalipsis de Pablo, Apocalipsis de Tomás,

Apocalipsis de Santiago, la Ascensión de Isaías.









28

Pueden leerse en PIÑERO,A. - MONSERRAT,J. - GARCÍA,F. , "Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi II",

Trotta, Madrid, 1999. El Evangelio de Judas puede leerse en MONSERRAT TORRENTS,J., "El Evangelio de Judas",

EDAF, Madrid, 2006.

52









2.2. La Biblia, Palabra verdadera



Si la Biblia es un libro inspirado, entonces tiene que ser verdadera. Y si es verdadera, esa verdad

debe ser normativa para nuestra vida. La Biblia debe ser una fuente de esperanza y sentido para el

cristiano, así como una luz que oriente su camino hacia una meta de plenitud.



Sin embargo, la Biblia está llena de errores. Comencemos con ellos.



2.2.1. Los errores de la Biblia



La Biblia parece estar llena de erroes y contradicciones. Citemos algunos:



- Contradicciones entre la Biblia y la ciencia: por ejemplo el sol que se detiene sobre Gabaón

(Jos 10,13), el relato de la creación de Gn 1 que supone una tierra plana cubierta por una clarabolla de

cristal (el “firmamento”).



- Contradicciones entre la Biblia y la historia: por ejemplo, en Gn 4,22 se dice que Túbal-Caín

es “padre de todos los forjadores de cobre y hierro”; Túbal-Caín es el octavo descendiente de Adán;

luego, según el Gn, toda la prehistoria -desde los remotos orígenes del hombre hasta la edad del hierro-,

se despacha en 8 generaciones.



- Contradicciones entre Biblia y la moral: Las hijas de Lot emborrachan a su padre y conciben

de él (Gn 19,30ss); se admiten como cosas naturales el divorcio, la poligamia y el abuso de las

esclavas. A lo anterior, se puede agregar la destrucción de las ciudades conquistadas y el asesinato de

sus habitantes (Jos 6,17ss;) presentadas como voluntad de Yahveh.



2.2.2. Historia del problema e intentos de solución



a) Tranquila posesión de una certeza (siglos I a XVI d.C.)



Durante estos siglos nadie duda de la veracidad de la Biblia. Cuando hay errores insalvables se

limita la inspiración pero nunca se pone en duda la conexión entre inspiración y verdad. Por ejemplo,

Marción niega la inspiración en el AT y buena parte del Nuevo, pero nunca pone en duda de que los

libros por él considerados inspirados haya ausencia de error. El principio es que Dios no puede engañar

al hombre.

53





Cuando en los textos sagrados hay contradicciones o afirmaciones que repugnan a la razón se

sigue la solución de San Agustín:



"Confieso a tu caridad que sólo a aquellos libros de las Escrituras que llaman canónicos he aprendido a

ofrendar esa reverencia y acatamiento, hasta el punto de creer con absoluta certidumbre que ninguno de

sus autores se equivocó al escribir. Si algo me ofende en tales escritos, porque me parece contrario a la

verdad, no dudo en afirmar que el código 29 tiene errata, o que el traductor no ha comprendido lo que

estaba escrito, o que yo no lo entiendo". (Carta 82,I,3).



Santo Tomás afirma que en el "sentido literal" de la Escritura no puede haber error. Por

"sentido literal" se entiende el que el autor quizo darle al escrito; puede ser en sentido propio o

figurado. Por ejemplo, si se habla del "brazo de Dios" no se está queriendo decir que Dios tenga brazos:

es una metáfora para hablar de la fuerza de Dios. Hoy es mejor hablar de "sentido original" del texto,

ya que la expresión "sentido literal" puede entenderse de modo literalista, al pie de la letra, dejando

fuera el sentido figurado.



b) El cuestionamiento de las ciencias e intentos de solución



Entre los siglos XVI y XVII comenzaron a suscitarse los primeros problemas. El caso Galileo

(1.633) no fue más que una expresión de esto. Este sabio descubrió en sus observaciones que la Tierra

giraba alrededor del sol. La Biblia, por otra parte, se expresa en forma que indica que es el sol el que

gira en torno a la Tierra. El texto más citado fue el de Jos 10,12-13:



"Entonces, el día en que Yahveh entregó al amorreo en manos de los israelitas, habló Josué a Yahveh ,

en presencia de Israel, y dijo: 'Deténte, sol, en Gabaón, y tú, luna, en el valle de Ayalón'. Y el sol se

detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el libro

del Justo? El sol se paró en medio del cielo y no tuvo prisa en ponerse como un día entero."



El texto narra la victoria de Israel sobre Gabaón. Ciertamente, lo hace en forma exagerada,

como suele suceder en este tipo de narraciones. La detención del sol y de la luna son expresiones

poéticas inspiradas en la creencia de que la naturaleza apoya la historia de la salvación movida por

Yahveh.



La autoridad eclesiástica asumió estas afirmaciones como si describieran hechos que sucedieron

tal como se narran. Se razonaba que si el sol y la luna se detuvieron es porque normalmente giraban en

torno a la tierra. El descubrimiento de Galileo parecía contradecir la Biblia. Ello acarreó la condena de

este gran astrónomo, que tuvo que retractarse para evitar su muerte.



En el siglo XIX, con el avance extraordinario de todas las disciplinas científicas y con los

hallazgos de la arqueología, se agudizó la situación. La crítica histórica, por ejemplo, comienzó a

discutir los libros históricos de la Biblia. Las investigaciones históricas llevaban a la conclusión de que

muchos acontecimientos no habían sucedido así como son narrados en la Biblia, o sencillamente no

habían sucedido. Los descubrimientos científicos, por otra parte, mostraban que muchas afirmaciones

de la Biblia estaban en contradicción con sus resultados.



29

Códice.

54





Para superar la dificultad se propuso limitar la inspiración a los textos que abordaban temas

relacionados con la fe y la moral. O sencillamente se afirmó que sólo poseían garantías de verdad los

textos que se referían a esas materias. Los otros textos, como los cosmológicos y los históricos,

carecían de dicha garantía.



El Papa (León XIII) reaccionó en contra de dichas soluciones con su encíclica

"Providentissimus Deus" (1893):



"Es absolutamente ilícito limitar la inspiración solamente a algunas partes de la Sagrada Escritura,

como también conceder que erró el mismo autor sagrado. Ni debe tampoco tolerarse el procedimiento

de aquellos que, para salir de estas dificultades, no vacilan en sentar que la inspiración divina toca a

las materias de fe y costumbres y a nada más (...) ". 30



Pero aclaró, citando a San Agustín, que no se puede tomar la Biblia como un manual de ciencias

naturales: "El Espíritu de Dios, que ha hablado a través de los escritores sagrados, no ha querido

instruir a los hombres en ese género de cosas que no tienen utilidad para la salvación" 31



La encíclica adujo que "el lenguaje vulgar expresa primera y propiamente lo que cae bajo los

sentidos, no de distinta manera el escritor sagrado ha seguido aquello que sensiblemente aparece" 32.

Los autores bíblicos se referían a las cosas tal como las percibían sus sentidos. Así, el sol parece

girar en torno a la tierra y no al revés. Parecía ser una buena solución en lo que se refería al campo de

las ciencias naturales.



Sin embargo, este recurso a la forma de hablar "así como aparece en lo sentidos", ¿podía ser

usado tambíen con los datos históricos? Si los relatos bíblicos contradecían los resultados de la

ciencia histórica, ¿podía decirse que los autores bíblicos habían hablado "así como les parecía a sus

sentidos"?, ¿o que hablaban sin estar debidamente informados?



En esta línea hubo autores que hablaron de una "verdad relativa" en la Escritura. Esto

significaba que las afirmaciones estaban condicionadas por la cultura del autor: el autor cree decir la

verdad porque es ignorante o porque está mal informado, pero en realidad está equivocado. La

aplicación de este principios a los hechos fundamentales de nuestra fe, podría atribuir aspectos

fundamentales de la vida de Jesús a un engaño de los sentidos de los apóstoles.



Dado que la historia de la salvación es efectivamente una historia estamos ante un tema central

para la fe. El Papa Benedicto XV en su encíclica "Spiritus Paraclitus" rechaza la propuesta de la verdad

relativa:



"Se apartan de la doctrina de la Iglesia quienes piensan que las partes históricas de la Escritura no se

apoyan sobre la verdad absoluta de los hechos, sino sobre la que llaman relativa (...). Sostienen (...)

que los hagiógrafos, hablando en estas materias, según sus apariencias, también han narrado por

ignorancia los hechos tal como aparecían según la razón popular o conforme a testimonios erróneos



30

DzH n° 3.291.

31

DzH n° 3.288.

32

Dz H n° 3.288.

55



...". 33



c) Pío XII y los "géneros literarios"



Un gran paso adelante lo dió Pío XII, con su encíclica "Divino Afflante Spiritu" (1943).

Enseñó que el exégeta católico, cuando afirma que un texto de la Escritura goza de la inerrancia, debe

determinar antes qué es lo que en realidad quizo decir el autor y cómo se refleja esa intención en el

texto. Y para ello debe investigarse las formas de expresión de la época y los "géneros literarios" que

en ella se usaban.





" (23) Por otra parte, cuál sea el sentido literal 34, no es muchas veces tan claro en las palabras y

escritos de los antiguos orientales como en los escritores de nuestra edad. Porque no es con solas las

leyes de la gramática o filología ni con sólo el contexto del discurso con lo que se determina qué es lo

que ellos quisieron significar con las palabras; es absolutamente necesario que el intérprete se

traslade mentalmente a aquellos remotos siglos del Oriente, para que, ayudado convenientemente con

los recursos de la historia, arqueología, etnología y de otras disciplinas, discierna y vea con distinción

qué géneros literarios, como dicen, quisieron emplear y de hecho emplearon los escritores de aquella

edad vetusta. Porque los antiguos orientales no empleaban siempre las mismas formas y las mismas

maneras de decir que nosotros hoy, sino más bien aquellas que estaban recibidas en el uso corriente de

los hombres de sus tiempos y países. Cuáles fueron éstas, no lo puede el exegeta como establecer de

antemano, sino con la escrupulosa indagación de la antigua literatura del Oriente."35



¿Qué son los “géneros literarios”? Son las formas de expresión escrita que tiene una

determinada cultura. Por ejemplo, en el caso de la cultura moderna, un escrito es una novela, un cuento,

un poema, una carta, un libro de historia, etc. Un mensaje se transmite de forma muy diferente a través

de estos medios: no le pedimos a un poema que nos relate un hecho con la misma exactitud que un

libro de historia; cuando leemos un cuento sabemos que los hechos que ahí se narran son ficticios, etc.



Por ejemplo, el libro de Jonás, con la permanencia del protagonista en el vientre de una ballena

durante tres días y otros detalles poco creíbles, si se lo toma como un relato histórico, resulta no

creíble. Si lo leemos con la información de que se trata de un cuento, cuyo mensaje es la misericordia

universal de Dios, nuestra percepción cambia completamente.



Los géneros literarios son hijos de una cultura, de una época, de un pueblo. Cada uno de

ellos tiene ciertas “reglas del juego” a las que el autor debe adaptarse (aunque pueda realizar una cierta

“acomodación” personal) para poder ser comprendido. Por ejemplo, pensemos en como se escribe hoy

una carta o un memorándum. Los géneros literarios bíblicos no son los nuestros y se ha necesitado de

mucho estudio de la literatura israelita, egipcia y mesopotámica para comprenderlos. Para conocerlos

bien nosotros debemos recurrir a los comentarios bíblicos.



Es necesario, finalmente, manejar una importante distinción cuando se habla de géneros

literarios. La expresión se utiliza con un sentido amplio cuando se habla de determinados tipos de



33

DzH 3.653.

34

En el sentido visto más arriba: se trata del sentido original del texto, querido por su autor, y no de un literalismo bíblico.

35

Tomado de http://www.vatican.va/holy_father/pius_xii/encyclicals/doc

56



libros; por ejemplo, los libros proféticos, sapienciales, los códigos legales, los evangelios, etc. Se

utiliza también en un sentido restringido cuando se alude a pequeñas unidades originalmente orales

que han pasado a fomar parte de un libro. Por ej.: parábolas, proverbios, leyendas de variado tipo,

relatos épicos, etc. Actualmente, para distinguir con claridad el sentido amplico del restringido, se

habla de "géneros literarios" en el primer caso y de "formas", en el segundo.36



A propósito de este tema de los géneros literarios, conviene hacer otra distinción fundamental.

Cuando decimos que un hecho determinado que narra un texto no es “histórico” (por ejemplo la

historia de Jonás) no estamos diciendo que no sea “verdadero”. Un hecho narrado puede ser histórico

o ficticio. La “verdad” (que se contrapone a la “falsedad”) de esa narración se refiere al aporte que ella

hace en ese “camino de salvación” que es la verdad bíblica (ver más adelante). En el ejemplo puesto, el

libro de Jonás aporta el redescubrimiento de la misión de Israel hacia los gentiles.



d) El Concilio Vaticano II



En la Dei Verbum 11 encontramos lo siguiente:



"Como todo lo que afirman los hageógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue

que los Libros sagrados enseñan solidamente, fielmente y sin error la verdad que Dios hizo consignar

en dichos libros para salvación nuestra. 'Toda la Escritura, inspirada por Dios, es útil para enseñar,

reprender, corregir, instruir en la justicia; para que el hombre de Dios esté en forma, equipado para

toda obra humana' (2 Tim 3,16-17)”.



Dos cosas son importantes aquí: el concepto de “verdad” y el de “salvación”. Respecto del

primero, puede verse que el acento está puesto, no en la inerrancia, sino sobre la verdad 37. Y el término

se usa en singular, indicando que la Biblia no es un “elenco de verdades”, cuyo número podría

establecerse con precisión.



Pero se trata, no de cualquier verdad sino de la verdad “para nuestra salvación”; es decir, la

que dice relación con la revelación de Dios y de su voluntad salvadora respecto de nosotros. Sabemos

que no todo en la Biblia pertenece a esta categoría; muchos textos reflejan las concepciones de la época

en cuanto a cosmología, la mujer (por ejemplo, Prov 31; 1 Cor 11,2-16), etc. Se reconoce, sin

embargo, el carácter inspirado de ellos. En la Biblia todo es inspirado, pero no todo es revelación

divina “para nuestra salvación”.



2.2.3. La verdad de la Biblia



2.2.3.1. El concepto de verdad de la Biblia



Para comprender el problema de la verdad en la Biblia es indispensable comprender el

concepto bíblico de verdad, que difiere del concepto griego (que es el que más o menos

inconscientemente todos tenemos).



36

El método comenzó con el estudio de las formas. El biblista protestante alemán, Gunkel, publicó en 1902 un estudio de

las formas del Génesis. La Iglesia Católica fue muy reacia a aceptar le método, pero lo aceptó en torno a los años treinta.

37

La segunda redacción del documento, que fue desechada, afirmaba: “se sigue que la Biblia es plenamente inmune a todo

error”.

57





Para el griego, continuamente preocupado por el cambio constante de las cosas, la verdad era

la realidad oculta, permanente y fija que daba razón de todos los cambios. Lo contrario de la verdad

era la ilusión, el engaño. La verdad de las cosas se esconde tras las apariencias que engañan a los

sentidos, pero se pone de manifiesto a la inteligencia humana en una especie de visión mental que es el

conocer. La verdad no es otra cosa que el ser verdadero: la esencia o la naturaleza, principio de todas

las mutaciones y cambios. La filosofía era la actividad que la descubría. Esta noción de la verdad

filosófica aplicada a la historiografía, significaba la búsqueda de la realidad esencial de los sucesos

del pasado y su conexión entre sí. El modelo de verdad era la realidad. A este modelo se acomodaban

la verdad histórica y la verdad del hombre como partes de la entera naturaleza. De ahí que la verdad

fuera mundana, física y natural 38.



La concepción de la verdad en el israelita es muy distinta. Su experiencia de ella arranca de

su vivencia en una comunidad humana tribal. En el trasfondo nómade o seminómade, la verdad

significa la fidelidad a los demás, el mantenimiento de la palabra dada, que da cohesión, estabilidad

y firmeza a toda la vida tribal. De ahí que el concepto de verdad se confunda con el de fidelidad. La

verdad (emunah) es la firmeza, la seguridad, la fidelidad, en la relación correspondiente de

parentezco o alianza39.



En el modelo griego, la realidad verdadera era la naturaleza en su totalidad, en su orden, en

sus leyes, fija e inalterable. Y esa inmutabilidad era lo divino que existía en la naturaleza. Para el

hebreo, en su comprensión humana de la verdad-fidelidad, la consistencia de toda las fidelidades y

estabilidades era un ser personal (Dios) y no la naturaleza. De ahí que para el hebreo la verdad

primordial sea Yahveh, quien, con su fidelidad perpetua, garantiza y fundamenta toda las demás

verdades. Por eso, la verdad hebrea es una verdad esencialmente religiosa. Y, como la religión israelita

es fundamentalmente histórica, su verdad se realiza en los acontecimientos 40.



La verdad hebrea consiste en la correspondencia entre lo dicho y su cumplimiento. Por eso

es una verdad que va aconteciendo. Su manifestación siempre es cosa del futuro de la promesa. A

veces la efectividad inmediata de la palabra revela su verdad, por ejemplo en el caso de una curación

prodigiosa anunciada y realizada. Sin embargo, generalmente esa efectividad no se hace patente sino

en el mediano y largo plazo. En las profesías de maldición o castigo el plazo es breve. Los anuncios

sobre el mesías o sobre el final de la historia (escatología) piden un largo tiempo antes de que se vea en

su realización la Palabra de Dios. Mientras el griego aprehende en la contemplación filosófica lo

permanente e inmutable de la naturaleza, el israelita debe esperar en la fe la realización de la

promesa mesiánica o el juicio final de la historia para conocer la verdad de las palabras de Dios. En

Israel es un evento supremo -el juicio final, el día de Yahveh, la plenitud de los tiempos- lo que

confirma, ratifica y juzga la correspondencia entre la palabra antiguamente pronunciada y su

efectividad realizada. En consecuencia, la verdad israelita no está, cómo en la lógica griega, en la

captación del sentido de las afirmaciones, sino en la conformidad entre la promesa bíblica y su

realización. Por ejemplo, la verdad en la Ley está en el premio o castigo futuro de Dios por la fidelidad

o infidelidad a esa palabra.



38

ARTOLA,A.- SÁNCHEZ C., M., “Biblia y Palabra de Dios”, en INSTITUCIÓN SAN JERÓNIMO, “Introducción al

estudio de la Biblia”, vol. 2, Verbo Divino, Estella (Navarra), 1989, p. 216.

39

Ibid.

40

Ibid. pp. 216-217.

58





La mentalidad cristiana, manteniéndose dentro del marco hebreo que hemos descrito,

introduce elementos nuevos en la comprensión de la verdad. La manifestación, justificación y

ratificación de la verdad ha tenido lugar ya en Cristo, meta y cumbre de la historia de la

salvación. La verdad bíblica que esperaba su ratificación al final de los tiempos, apareció clara y

patente en Jesús. Desde este momento se puede decir que la verdad hebrea es plena y completa en sus

elementos esenciales. Fue sobre todo san Juan el que más se empeñó en presentar de esta manera el

concepto cristiano de verdad. La verdad es la manifestación de Dios en Cristo. Esa verdad hace

libres. Sin embargo, su corroboración definitiva sólo se dará con la Parusía (Segunda Venida) de

Cristo, con el cumplimiento pleno de todas las promesas de Dios.



La verdad bíblica entonces es, como dice el Concilio, una “verdad para nuestra salvación”:

se trata de el “camino verdadero” que es el que conduce a una meta de real plenitud humana: el

cumplimiento de las promesas de Dios. El creyente puede confiar en ese camino sin peligro de

quedar defraudado. La “verdad” del Antiguo Testamento ha quedado demostrada porque nos ha

conducido a nuestra salvación que es Cristo. La verdad del Nuevo Testamento espera su ratificación

plena en la Parusía.



2.2.3.2. La verdad como camino de salvación

(Revelación progresiva y pedagogía divina)



A la luz de del concepto de verdad como “camino verdadero”, debemos tratar el problema de

los errores que tiene la Biblia. Dos principios parecen fundamentales: a) Dios nos acepta tal como

somos. b) Dios nos educa haciéndonos crecer (por etapas).



Dios se adapta al nivel cultural y moral de su pueblo para hablarle de un modo que pueda

entender. Permite que su mensaje se exprese al modo de la época. Acepta a los hombres tal cual son,

con sus defectos y limitaciones, hasta con sus pecados. Es lo que el Concilio llama la

“condescendencia divina” (DV 13). A ella alude Jesús en Mc 10,1-12 41



Sin embargo, Dios nos hace crecer, nos educa. Va revelando al hombre su modo de ser y sus

exigencias morales poco a poco, sin quemar etapas. Sus portavoces reciben una revelación

imperfecta, parcial. No es un error manifestarla así ni un pecado actuar conforme a ella. El error estaría

en quedarse en una etapa cuando se ha pasado ya a la siguiente, por ejemplo, en vivir en los tiempos de

Jesús como si el Mesías estuviera ya por venir. Es lo que se llama la “pedagogía divina” o la

“revelación progresiva” de Dios (ver DV 15) 42.



La Biblia es verdadera, entonces, porque nos muestra un camino, con sus respectivas etapas,

que nos lleva a la salvación, a la plenitud del ser humano en comunión con Dios. Muchos textos

bíblicos, mirados a la luz de Jesucristo o de los conocimientos científicos e históricos actuales,

contienen errores. Sin embargo, son verdaderos porque pertenecen a este único camino que es la

“verdad para nuestra salvación”, como etapas antiguas superadas de éste (en el caso de los errores

morales) o bien como acompañantes del mismo (sin pertenecer propiamente a el; por ejemplo, los

textos en que se presenta la cosmología). Podemos afirmar que, a pesar de contener errores, la Biblia es



41

FERRANDO,M.A., op. cit., p.171-172.

42

Ibid

59



verdadera porque nos presenta un camino que conduce a la salvación definitiva.


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