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COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA
DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS
CLASE XLIII
MONOGRAFIA
Recursos hídricos compartidos por los miembros del Mercado Común
del Sur: situación actual y perspectivas para la próxima década
Presentada
por
Comandante Mayor ROQUE JOSÉ LAZARTE
GENDARMERIA NACIONAL ARGENTINA
FORT LESLEY J. Mc NAIR,
WASHINGTON, DC., 22 ABR 2004
2
“Recursos hídricos compartidos por los miembros del Mercado Común
del Sur: situación actual y perspectivas para la próxima década”
POR
Comandante Mayor ROQUE JOSÉ LAZARTE
Gendarmería Nacional Argentina
Monografía presentada al Colegio
Interamericano de Defensa como
requisito para la obtención del
diploma aprobatorio del curso
Superior de Defensa Continental y
Seguridad Hemisférica
FORT LESLEY J. McNAIR
3
WASHINGTON, DC, 22 de Abril de 2004
Certifico que he revisado este
trabajo de Investigación y lo
he encontrado ajustado a la
Normativa y Metodología del
CID.
_______________________________________
Comandante Mayor Félix Federico Bobis
Gendarmería Nacional Argentina
Asesor guía
_____________________________
Fecha
NOTA ACLARATORIA
Las opiniones emitidas en el presente trabajo son de la exclusiva responsabilidad del
autor y no representan la posición del CID.
4
AUTORIZACION
Autorizo al Colegio Interamericano de Defensa la publicación de este trabajo como
articulo de lectura seleccionada o en la revista del Colegio, con la condición de que se
incluyan en dicha publicación, la totalidad de notas bibliográficas consideradas en el
trabajo de Investigación
Comandante Mayor ROQUE JOSÉ LAZARTE
GENDARMERIA NACIONAL ARGENTINA
5
INDICE
CAPITULO I
Introducción 1
1. 1. Objetivos 2
1. 2. Tipo de Investigación 2
1. 3. Nivel de la investigación 2
1. 4. Áreas de estudio 2
1. 5. Técnicas e instrumentos de recolección de datos 3
CAPITULO II
SECCION I
2. 1. Agua dulce: disponibilidad 4
2. 2. Usos del agua 6
2. 3. Conflictos en torno a la gestión hídrica 11
SECCION II
2. 4. Las cuencas internacionales 15
SECCION III
2. 5. Situación regional 17
CAPITULO III
SECCION I
3. 1. Recursos hídricos compartidos por los países miembros del MERCOSUR 21
3. 2. Río de la Plata 23
3. 3. Río Paraná 24
3. 4. Río Iguazú 24
3. 5. Río Paraná 25
3. 6. Río Pilcomayo 25
3. 7. Río Uruguay 26
3. 8. Río Cuareim 26
3. 9. El Pantanal 27
3.10. Acuífero Guaraní 27
SECCION II
3. 11. Problemas surgidos alrededor de los recursos hídricos compartidos 28
6
3. 12. Conflictos de límites 29
3. 13. Conflictos por la explotación de los recursos 30
3. 14. Ingerencia de las ONG 35
SECCION III
3. 15. Conflictos latentes 39
3. 16. Escenarios futuros 41
CAPITULO IV
4. 1. Conclusiones 46
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CAPITULO I
INTRODUCCION
A poco de plantearse la exigencia de una investigación sobre circunstancias que
pudieran tener implicancia como amenaza, desafío o preocupación para nuestro Hemisferio, me
surgió como inquietud el saber acerca un tema sobre el que tenía un conocimiento vago, superficial,
pero que, reconocía instalado como una de las tantas preocupaciones que afligían a nuestra
Sociedad: la “crisis del agua”.
A través de diferentes medios de comunicación y lectura de algunas revistas
especializadas, había tomado conocimiento de cierta escasez de agua dulce en el Cercano Oriente y
en el Norte de África. También recordaba que se habían suscitado conflictos armados, en alguna
oportunidad, para resolver la posesión del recurso.
Mis conocimientos pues, eran absolutamente restringidos y vulgares. Sabía poco –
prácticamente nada- sobre qué recursos hídricos contamos, cómo los utilizamos, cómo lo
compartimos, qué conflictos se suscitaron alrededor de ellos, como se resolvieron, cuáles se
mantienen latentes, etc.
De manera que, dentro del contexto de temas impuestos, decidí encarar la
investigación sobre “El manejo de los recursos hídricos en el Hemisferio: situación actual y
perspectivas para el siglo XXI”.
Como, valga la reiteración, se trataba de un área absolutamente novedosa para mí, fue
necesario que comenzara de lo general para luego avanzar a lo particular.
Para mi sorpresa, el campo era realmente vasto. Pasar inventario –simplemente- de
los recursos hídricos conocidos podría significar una labor ardua. Por otra parte, determinar
amenazas, desafíos o preocupaciones, respecto de todos ellos pareciera, inicialmente, tarea propia
de Organismos especializados con investigadores dedicados largamente a cumplir con esta tarea de
manera específica.
De manera que decidí restringir el marco de mi investigación, teniendo presente que
nunca debería constreñirlo tanto que quedara reducido a un problema meramente local, pues
entonces no habría manera de explicar que tal pudiera afectar la seguridad hemisférica, principio y
fin de la investigación.
Opté también por descartar orientar mi investigación hacia América del Norte,
América Central o el Caribe, porque estimé no iba a estar en capacidad de comprender las raíces
últimas (esencia) del conflicto si los hubiere.
Finalmente pues, decidí concentrarme en los “Recursos hídricos compartidos por los
miembros del Mercado Común del Sur (MERCOSUR)”, entendiéndose por éstos a los países
fundadores de la Comunidad, es decir Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina. Además, con alcance
determinado a la situación actual y las perspectivas para la década próxima.
8
Establecidas estas pautas, la tarea propendió a determinar de manera precisa cuáles
eran los recursos compartidos entre ellos, qué litigios sostuvieron en relación a los recursos hídricos
en cuestión, qué conflictos sostienen en la actualidad y he aquí lo crucial, especular sobre cuál de
aquellos o nuevo que pudiera producirse en el futuro mediato, podría derivar en situaciones
litigiosas que llegaran a afectar la seguridad hemisférica.
1.1. OBJETIVOS
Objetivo General:
Analizar la situación que confrontan los países fundadores del MERCOSUR en torno
al uso compartido del agua dulce.
Objetivos específicos:
Describir la situación del agua dulce a nivel mundial.
Describir la situación del agua dulce a nivel regional.
Describir los recursos hídricos compartidos por los países del MERCOSUR.
Describir los conflictos superados y los actuales, que tuvieran relación con el agua
dulce en el ámbito del MERCOSUR.
Analizar la posibilidad que conflictos que se suscitaren en el ámbito del MERCOSUR,
vinculados con el agua dulce, pudieran derivar en situaciones que afectaran la seguridad
en el Hemisferio.
1.2. TIPO DE INVESTIGACIÓN
La presente investigación tiene el carácter de documental, puesto que la información
empleada ha sido recopilada de libros y páginas de Internet esencialmente, más allá de algunos
folletos y respuestas a consultas sobre aspectos específicos, recibidas de personas con vasto
conocimiento sobre el tema.
1.3. NIVEL DE INVESTIGACION
Esta investigación se realizó eminentemente a nivel perceptual, es decir buscando el
“conocimiento externo y evidente del fenómeno a estudiar” (Barrera Morales, 1995), de
manera que comprende una etapa de exploración (en la que se trató de indagar, conocer,
detectar, registrar) y otra de descripción (en la que se intentó definir, clasificar, identificar). Sin
embargo, dada la imposición de relacionar lo investigado con la seguridad hemisférica,
necesariamente abarca aspectos de nivel comprensivo, es decir, se intenta -al cabo- entender,
comprender la realidad; para poder predecir si los hechos sobre los que se indagó, se conoció,
se registró y se identificó, pudieran devenir en conflictos que afectaran la seguridad
hemisférica.
1.4. ÁREA DE ESTUDIO
9
Acuífero Guaraní y cursos fluviales compartidos por Paraguay, Brasil, Uruguay y
Argentina.
1.5. TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE RECOLECCIÓN DE DATOS
Una consulta inicial a especialistas de la Dirección de Medio Ambiente de
Gendarmería Nacional Argentina orientó la búsqueda de bibliografía que observara el tema de
manera genérica. El acceso a la misma se realizó por dos vías: Bibliotecas y,
fundamentalmente a través de la exploración en la Web. Se consultaron páginas de organismos
oficiales, organizaciones mundiales y regionales, prensa escrita y organizaciones no
gubernamentales.
Todos los datos fueron obtenidos a través de la lectura y análisis de los documentos a
los que se tuvo acceso.
10
CAPITULO II
SECCION I
2.1 Agua dulce: disponibilidad
El agua dulce es esencial para toda forma de vida, lo que la convierte en uno de los
recursos primordiales de la naturaleza. A simple vista la mayor parte de la superficie planetaria está
cubierta por agua y su volumen se expresa mediante una cifra de gran importancia: 1.360 millones
de kilómetros cúbicos.
Sin embargo, el 97,5% de tal cantidad corresponde al contenido de océanos y mares,
es decir agua salada. Sólo el 2,5 % es agua dulce, y, de ésta el 2,26% está almacenado en los hielos,
glaciares y en capas freáticas subterráneas. Los lagos y regiones húmedas suman el 0,23%. Los
cursos de agua, ríos y arroyos el 0,0015% y la atmósfera el 0,01%.
Por otra parte, de la masa de agua dulce disponible sólo la mitad es potable, es decir
apta para beber y para los demás usos domésticos. Para ello, tiene que ser límpida e inodora, fresca
y agradable. Debe contener algunos gases, especialmente aire y sales disueltas en pequeñas
cantidades. No debe poseer materias orgánicas, gérmenes patógenos ni sustancias químicas.
Esta agua es un bien indispensable para el desarrollo de toda civilización, ya que
posibilita la expansión demográfica y los progresos en la producción, desde la agricultura hasta la
electrónica.
A pesar de ello, son muy pocas las poblaciones que disponen de este elemento en
cantidad suficiente, ya que su distribución en el mundo es despareja. Las aguas pluviales no se
reparten equitativamente, sino que se concentran en zonas templadas y en los trópicos húmedos. En
consecuencia, alrededor de 2.000 millones de personas en ocho países viven con escasez de agua.
Están constantemente al borde de la sequía, pero aún aquellos con recursos hídricos enfrentan el
problema de la escasez potencial1.
Un factor relevante en relación al agua disponible es la tasa de crecimiento
demográfica. La cantidad de agua es la misma pero la demanda aumenta. Según la UNESCO, en el
año 2.025 el 48% de la población mundial vivirá en zonas que carecerán de agua dulce en cantidad
o calidad suficientes (“water stress”).
Muchos países y territorios se encuentran ya en una situación crítica: Kuwait, la faja
de Gaza, los Emiratos Árabes Unidos, las islas Bahamas, Qatar, las islas Maldivas, Libia, Arabia
Saudita, Malta y Singapur.
En la peor de las hipótesis, a mediados del presente siglo 7.000 millones de personas
sufrirán de escasez de agua en 60 países, y en el mejor de los casos serán 2.000 millones en 48
1
“Aguas que lloran por los humanos…”, Frers, Cristian; Buenos Aires, Argentina;
http://monografias.com/trabajos14/aguas/aguas.shtml
11
países. Esto dependerá de factores como el crecimiento de la población y la elaboración de políticas
adecuadas. Se calcula que un 20% del incremento de la escasez mundial de agua obedecerá al
cambio climático. En las zonas húmedas es probable que las precipitaciones lluviosas aumenten,
mientras que en muchas zonas propensas a la sequía, e incluso en algunas regiones tropicales y
subtropicales disminuirán y serán más irregulares. La calidad del agua empeorará con la elevación
de su temperatura y el aumento de los índices de contaminación.
En un informe elaborado por UNESCO durante el 2003, se dice que la crisis del agua
“va a empeorar independientemente que se siga debatiendo sobre la existencia real o supuesta de
esa crisis”. A diario se vierten dos millones de toneladas de desechos en ríos, lagos y arroyos. Un
litro de agua residual contamina unos ocho litros de agua dulce. Según los cálculos del informe, se
estima que hay unos 12.000 km3 de agua contaminada en el mundo entero, es decir una cantidad
superior a la que contienen en total las diez cuencas fluviales más grandes del mundo en cualquier
época del año.
Si la contaminación sigue el mismo ritmo de crecimiento que la población, en el año
2050 el mundo habrá perdido efectivamente 18.000 km3 de agua dulce, cantidad casi nueve veces
mayor que la utilizada actualmente cada año para el regadío, actividad en la que se consume el 70%
del total de las extracciones de agua.
En el mismo informe, se clasifican a los países en función de la calidad de sus aguas
y “los más afectados son los pobres, ya que el 50% de la población de los países en desarrollo está
expuesta al peligro que representan las fuentes de agua contaminadas”.
Con respecto a las previsiones sobre el crecimiento de la población mundial, que
seguirá siendo un factor fundamental en la crisis del agua, en el informe de la UNESCO se dice que
“en muchas partes del mundo el futuro se presenta muy sombrío”. El abastecimiento de agua por
habitante disminuyó en un tercio entre 1970 y 1990. Aunque la tasa de natalidad siga disminuyendo
actualmente, la población mundial alcanzará los 9.300 millones de habitantes en 2050, mientras que
en 2001 ascendía a 6.100 millones.
“En los últimos cincuenta años el consumo de agua se duplicó. Los niños nacidos en
países desarrollados consumen entre 30 y 50 veces más agua que los nacidos en países en
desarrollo. Entre tanto, la calidad del agua sigue empeorando. Cada día, las enfermedades diarreicas
provocan la muerte de 6.000 habitantes del planeta, la mayoría de los cuales son de menos de cinco
años de edad. Estas estadísticas no sólo ilustran los gigantescos problemas de recursos hídricos que
debe afrontar el mundo, sino también las alarmantes disparidades que se dan en su utilización”.
La crisis del agua ya se manifiesta por la cifra de niños que sucumben a las
enfermedades o por el número de ríos contaminados y es, ante todo, una crisis debida a la falta de
buen gobierno y de voluntad política para administrar los recursos con sensatez2.
2
“La inercia política exacerba la crisis del agua, según el informe mundial sobre recursos hídricos”;
www.portal.unesco.org.
12
“Los problemas más importantes que se plantearán en el siglo XXI serán los de
calidad y buena administración del agua”. En el mundo hay más de dos millones de personas que
mueren cada año debido a enfermedades causadas por el agua potable contaminada y el
saneamiento deficiente. Una gran proporción de esas muertes se deben a las enfermedades
ocasionadas por el agua: casi un millón de personas muere de malaria cada año y más de 200
millones se ven aquejadas de esquistosomiasis.
En los Objetivos de Desarrollo para el Mileno de las Naciones Unidas (2000) y en la
Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johannesburgo, 2002), la comunidad internacional
se comprometió a reducir al año 2015, a la mitad el número de personas carentes de agua potable e
instalaciones sanitarias básicas. Lograr estos objetivos supone que, a más tardar en 2015, se hayan
mejorado los abastecimientos de agua para 1.500 millones de personas más. Esto significa que,
entre 2000 y 2015 habrá que suministrar esos servicios a 100 millones de personas más cada año.
El saneamiento plantea un desafío de proporciones aun mayores. Entre 2000 y 2015,
habrá que facilitar el acceso a servicios higiénicos a 1.900 millones de personas más, o sea 125
millones cada año y 342.000 por día.
La financiación de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio representará
probablemente uno de los mayores desafíos que deberá afrontar la comunidad internacional hasta el
2015.
2.2 Usos del agua
Entre un 70 y 80% del uso global del agua se destina al regadío de cultivos y
alimentos, un 20% a la industria y entre un 10 y un 8% al consumo doméstico.
En la producción agrícola se consumen alrededor de 2500 kilómetros cúbicos por
año en todo el mundo. Agregando los usos industriales y el consumo humano, estamos en valores
cercanos a los 3750 kilómetros cúbicos. Globalmente, a principios del siglo pasado, este valor era
de 500 kilómetros cúbicos. Esto demuestra que el consumo mundial se ha multiplicado por siete
desde principios de 1900.
Los especialistas sostienen que el consumo de agua crece dos veces más rápido que
el aumento demográfico de la población mundial. Algunos informes demuestran que ya hemos
consumido algo así como la mitad de los recursos hídricos disponibles. Sin embargo, semejante
derroche, corresponde solamente a una pequeña porción de quienes habitan el planeta. En general,
hay algo así como 1200 millones de personas privadas del abastecimiento de agua potable y 2900
millones, que no cuentan con un servicio mínimo de estructura sanitaria. Gracias a esta falta de
infraestructura mueren cada año unos dos millones de personas.
Debe tenerse presente que las mismas fuentes de agua dulce pueden ser empleadas
para el transporte (navegación), para la producción de energía eléctrica (hidroelectricidad), como
fuente de provisión de alimentos (pesca, granjas acuáticas), para el desarrollo de actividades
turísticas, actividades deportivas, etc. Si bien hay categorías de uso que no se afectan mutuamente, e
13
incluso pueden ser complementarias, hay otras que compiten entre sí y poseen un potencial mayor
para el desencadenamiento de conflictos.
Los ríos y lagos mediante canalizaciones fueron el medio privilegiado de transporte
en Europa Continental en los siglos XVII y XVIII. La navegación requiere de la preservación de los
sistemas hidrográficos, mientras que el ecoturismo favorece la conservación de los ecosistemas
naturales. En ciertas actividades el agua utilizada es vertida al ambiente en forma de aguas
residuales industriales o domésticas, con su calidad muy deteriorada, mientras que otras la
devuelven sin modificaciones sensibles (uso hidroeléctrico).
La explotación hidroeléctrica de los ríos navegables crea notorios inconvenientes a la
navegación. Hay que construir y operar esclusas, y una vez instaladas éstas, se prolongan los
tiempos de navegación. El resultado es un aumento general de los costos. Por esa razón, las
compañías fluviales y los operadores privados o locales de embarcaciones, pueden entrar en
conflicto con las empresas productoras de electricidad.
La degradación provocada por el vertido de aguas residuales domésticas o
industriales tiene un fuerte impacto negativo en la pesca y el turismo, aunque este efecto es menor
en la navegación y la generación hidroeléctrica.
La utilización de agua fluvial o subterránea para la irrigación disminuye su
disponibilidad para el uso urbano. Ello puede plantear situaciones críticas en los lugares en donde
los recursos no son suficientes. Tanto los usuarios urbanos como los agricultores de riego requieren
grandes volúmenes de agua.
Como suerte de prevención contra el uso indiscriminado y como una manera de
propender a la mejora en la calidad de las aguas; los Estados fijaron una tarifa tanto a la provisión
de agua potable como a los servicios de colecta de efluentes líquidos. Muchos los transfirieron
ulteriormente a empresas privadas. Y, en los últimos años se ha planteado una dura disyuntiva
respecto al “derecho” de cualquier persona a acceder a agua fresca con quienes sostienen que este
recurso tiene “un valor económico” y que como tal debe ser tratada.
Un informe reciente de la UNESCO hace hincapié en las controversias existentes
sobre el precio y la privatización del agua, concluyendo en que si bien el sector privado tendría que
participar en la gestión de los recursos hídricos, el control de los activos y de los recursos debe
permanecer en manos de los gobiernos y los usuarios. El informe recalca que toda privatización o
sistema de fijación de precio del agua debe comprender dispositivos para proteger a los pobres, y
añade que es preocupante que las personas pobres que tienen menos acceso al abastecimiento de
agua tengan que pagar proporcionalmente más por él.
Según el mismo informe, cada día mueren de hambre en el mundo unas 25.000
personas. Se calcula que 815 millones de habitantes del planeta padecen de desnutrición: 777
millones en los países en desarrollo, 27 millones en los países en transición y 11 millones en los
países industrializados. Y, gran parte del problema se relaciona con carencias o mala calidad del
agua.
14
Se destaca que “la cifra total de personas subalimentadas está disminuyendo a un
ritmo muy lento”, pese que la producción de alimentos está satisfaciendo la demanda del mercado a
precios más bajos que nunca”. La comunidad internacional se comprometió a reducir a la mitad
hasta el 2015 el número de personas que padecen hambre, pero es posible que este objetivo no se
pueda alcanzar antes del 2030.
Para el logro del objetivo será necesaria la producción de mayor cantidad de
alimentos; por ende, habrá que desarrollar nuevas áreas de cultivo y mejorar la calidad de las
existentes. Ello significara mayor consumo de agua en agricultura.
En las estimaciones anteriores no se hacía una distinción entre los cultivos irrigados
naturalmente por las precipitaciones lluviosas y los que son objeto de regadío artificial. Al tener en
cuenta esta distinción, el informe presenta previsiones más precisas sobre el agua que se necesita
para alimentar a la humanidad hoy en día y en el futuro. En función de estos nuevos cálculos, se
estima que para 2030 habrá 45 millones de hectáreas regadas suplementarias en los 93 países en
desarrollo, donde se va a producir la mayor parte del crecimiento de la población mundial. Un 60%
de todas las tierras susceptibles de ser regadas estarán en explotación para ese entonces. Esto exigirá
un 14% más de agua para el regadío.
De los 170 países estudiados, hay 20 que ya están utilizando más del 40% de sus
recursos renovables de agua para el regadío. Tales países “han alcanzado la proporción que se
considera el umbral crítico a partir del cual se ven obligados a efectuar opciones difíciles entre el
sector agrario y el urbano”. Otros 16 países están utilizando más del 20% de sus recursos para el
regadío, “lo cual puede anunciar una escasez de agua inminente”. A este respecto, “en 2030 Asia
Meridional habrá alcanzado un promedio del 40% y el Oriente Medio y África del Norte no menos
del 58%”
Según la UNESCO, es posible que el África Subsahariana, América Latina y Asia
Oriental se sitúen por debajo de ese umbral crítico. En los próximos 30 años, se produciría en esas
regiones un gran desarrollo de la agricultura.
El problema estriba en lograr que las tierras y el agua se utilicen con más eficacia, ya
que se desperdicia casi el 60% del agua utilizada en el regadío. Se calcula que el aprovechamiento
del agua de regadío sólo se podrá mejorar en un 4%. En este ámbito, sería necesario incrementar la
financiación de mejores tecnologías y métodos de gestión.
El tratamiento de las aguas residuales puede atenuar la crisis del agua. Los
campesinos ya recurren a este procedimiento en el 10% de las tierras de regadío de los países en
desarrollo. Un tratamiento más adecuado de esas aguas puede mejorar la fertilidad de los suelos.
Se prevé que en 2025 las extracciones de agua habrán aumentado en un 50% y un
18% en los países en desarrollo y en los desarrollados, respectivamente, y como consecuencia de
ello puede empeorar considerablemente la situación actual de los ecosistemas.
Al disminuir y contaminar los caudales de ríos, lagos y humedales, estamos
destruyendo ecosistemas que desempeñan un papel esencial en el filtrado y suministro de los
15
recursos de agua dulce. En los Estados Unidos, el 40% de los espacios con agua evaluados en 1998
se estimaron no aptos para usos recreativos por estar contaminados con residuos alimentarios,
metales, abonos y plaguicidas. Solamente 5 de los 55 ríos de Europa se consideran exentos de
contaminación y se ha fragmentado considerablemente los cursos del 60% de los 227 ríos más
grandes del mundo con represas, desviaciones y canales que están deteriorando los ecosistemas.
Desde finales del siglo XIX se han extinguido entre 34 y 80 especies de peces y
desde 1970 han desaparecido 6 más. Sólo se ha estudiado a fondo un 10% aproximadamente de las
especies de peces existentes en el mundo – la mayoría de ellas en aguas de tierras adentro- y, un
tercio de las estudiadas se hallan en peligro.
En la actualidad la industria utiliza el 22% del agua consumida en el mundo. En los
países ricos este porcentaje asciende a un 59% mientras que en los países pobres sólo llega a un 8%.
En el informe se pronostica que en 2025 esa proporción alcanzará un 24%. Se calcula que para este
entonces se gastarán 1.170 Km3 de agua anuales para usos industriales.
Cada año se vierten en el agua entre 300 y 500 millones de toneladas de desechos
industriales: metales pesados, solventes, sedimentos tóxicos y otro tipo de residuos. Los Estados
Unidos y algunos países industrializados más, producen el 80% de los desechos peligrosos.
La energía hidráulica, que es la fuente energética renovable más importante y de uso
más ampliamente extendido, suministró en 2001 el 19% del total de la producción de electricidad.
Canadá es el mayor productor de este tipo de energía, seguido por los Estados Unidos y Brasil. En
América Latina hay todavía abundantes recursos sin explotar.
“Desarrollando ese potencial, se pueden reducir las emisiones de gases de
invernadero en un 13% aproximadamente”. No obstante, las repercusiones negativas de la
construcción de represas, entre las que figuran el desplazamiento de las poblaciones locales y el
deterioro del medio ambiente (pérdida de biodiversidad y humedales) conspiran contra este tipo de
solución3.
Llegado a este punto, con muy buen criterio, mi asesor guía en este trabajo me señaló
que todos los aspectos expresados tenían tinte negativo, obligando a la necesaria reflexión respecto
procedimientos para el recupero de cursos contaminados, desalinización o avances en la ciencia y
técnica que permitieran predecir un futuro menos lúgubre.
Pues bien, en la tierra estamos rodeados de agua salada. Si fuera posible quitar las
sales del agua del océano mediante un proceso barato, podrían resolverse algunos de los problemas
más urgentes de la humanidad. Las tierras áridas que cubren más de una tercera parte de la
superficie de los continentes podrían ser fértiles otra vez.
La conversión del agua de mar en agua dulce no es una idea nueva. La destilación es
el método básico para hacerlo, se practica desde hace 2000 años, particularmente por los marinos.
Hoy en día, tanto desde el punto de vista geográfico como económico, sólo en situaciones
3
“La inercia política exacerba la crisis del agua, según el informe mundial sobre recursos hídricos”,
UNESCOPRESS, www.portal.unesco.org.
16
especiales se ha justificado la instalación de grandes plantas para desalar el agua de mar. El mejor
ejemplo lo constituyen los países petroleros del Golfo Pérsico, donde hasta hace pocos años se tenía
que importar agua dulce por barco a un costo exorbitante, habiéndose paliado la situación mediante
la construcción de grandes destilerías de agua alimentadas por gas natural y petróleo4.
Los datos recogidos permiten concluir que las técnicas para desalar el agua de mar
están bien establecidas – destilación, procesos a través de membranas y congelación –, no obstante,
el precio del metro cúbico de agua dulce producido es todavía muy alto, lo que las limita a los
países ricos o a los que tienen energéticos baratos, como los países productores de petróleo. Por otra
parte, el problema no se resuelve únicamente con grandes y costosos equipos, sino que resulta
imprescindible la capacitación del personal idóneo a diferentes niveles de organización.
En cuanto al recupero de cursos de agua contaminados requiere no solo de ingentes
recursos, sino de acuerdos políticos, económicos y sociales de difícil consecución y, obtenidos, del
desarrollo de procesos a largo plazo.
Finalmente, si bien es posible especular respecto a futuras soluciones brindadas por
avances en la ciencia, para refrendar mi óptica pesimista me permitiré hacer hincapié en el
escenario previsto por el Pentágono (según los autores del artículo publicado por El Observador y
difundido en todo el Planeta)5 en su informe sobre los riesgos que acompañan al cambio climático
en el Planeta:
Las guerras futuras se librarán por supervivencia más que por religión o ideología.
Hacia 2007, tormentas violentas destruirán las barreras costeras volviendo inhabitables
grandes zonas de los Países Bajos. Ciudades como la Haya serán abandonadas. En
California, los diques del delta de la región del río Sacramento se romperán, alterando el
sistema de acueductos.
Hacia 2010, Estados Unidos y Europa vivirán un tercio más de días con temperaturas por
encima de 40° C. El clima se convertirá en una “molestia económica” ya que las tormentas,
las sequías y los picos de calor crearán problemas para los productores agrícolas.
Luego, entre 2010 y 2020, Europa se verá fuertemente castigada por una caída de la
temperatura. El clima en Gran Bretaña se volverá más frío y seco y los patrones climáticos
comenzarán a parecerse a los de Siberia.
Se producirán millones de muertes por guerra y hambre hasta que la población del planeta
se vea reducida a un nivel que la Tierra pueda tolerar.
El cambio climático hará inevitable la proliferación de armas nucleares: la provisión de
petróleo decaerá por el clima frío y se usará energía nuclear como fuente calorífera. Esto
llevará a una mayor proliferación atómica, incluyendo armas nucleares.
El acceso al agua se convertirá en causa de guerras. El Nilo, el Danubio y el Amazonas son
zonas de alto riesgo.
En los próximos veinte años será visible una “disminución significativa” en la capacidad
planetaria para mantener a su población.
4
Laurel, A., “La desalinización del agua de mar”, Mundo Científico 1, 296 (1981).
5
“El Pentágono advierte a Bush sobre una catástrofe climática”, “Un futuro de sequías, frío siberiano y
hambrunas” y “Lluvias y más calor en la Argentina”, tres artículos publicados por Clarín, Buenos Aires,
Argentina, el 24 de febrero del 2004.
17
Zonas ricas como Estados Unidos y Europa serán “fortalezas virtuales” para evitar que
millones de inmigrantes ingresen después de haberse visto obligados a abandonar tierras
ahogadas por la crecida de los mares o sin posibilidades de hacer cultivos. Oleadas de
inmigrantes plantearán problemas considerables.
Unos 400 millones de personas correrán riesgo en el trópico.
Europa librará grandes luchas internas al tener que enfrentar enormes cantidades de
inmigrantes llegando a sus costas. Inmigrantes de Escandinavia buscarán climas más calidos
en el sur. Europa del Sur se verá invadida por refugiados de los países más afectados de
África.
Grandes sequías afectarán las regiones más productivas del mundo, como el medio oeste de
Estados Unidos, donde fuertes vientos generarán pérdidas de suelos.
Una gran población y una fuerte demanda de alimentos volverán a China particularmente
vulnerable. Bangladesh se tornará casi inhabitable debido a un creciente aumento del nivel
del mar que contaminará la provisión de agua continental6.
2.3 Conflictos en torno a la gestión hídrica
La escasez de agua es un factor que limita el desarrollo y con el se plantea también la
cuestión del poder. Como factor de producción, junto al trabajo, la tierra y el capital, el agua esta
estrechamente ligada a las áreas clásicas de conflictos políticos: gobierno, seguridad y bienestar. El
agua no sólo es causa de conflictos distributivos, sino que también puede ser utilizada para
objetivos propagandísticos.
Los pronósticos con respecto al desarrollo de los recursos renovables de agua
muestran claramente que ésta se transformará en un problema regional de importancia global.
Países que hoy están considerados ricos en agua, dentro de unas décadas sufrirán de escasez. Otros,
que ya hoy se ven confrontados con ese problema, pasarán a un estado de tensiones. Grandes
proyectos sin análisis de impacto ambiental ni estudios de costos/beneficios terminan degradando
las bases naturales del ciclo del agua y consecuentemente, luego de un corto periodo de abundancia,
producen una dramática escasez (“síndrome del Lago Aral”).7
Norman Myers (1993) en Ultimate Security: The Environmental Basis of Political
Stability, propone que “el final de la Guerra Fría sugirió una nueva definición de la llamada
seguridad nacional. Problemas ambientales tales como la pérdida de tierra arable y el acceso al agua
fresca (dulce) han contribuido a desencadenar desórdenes civiles, insurgencias, estallidos militares
en el África Subsahariana y el Medio Este y es probable que jueguen un rol cada vez más
importante en los conflictos alrededor del Mundo.”
Homer – Dixon (1994) señala, de acuerdo con las investigaciones realizadas por el
Programa de Estudios sobre Conflicto y Paz, de la Universidad de Toronto, que “la escasez
6
Townsend, Mark y Harris, Paul; “Bush suppressing Pentagon Report on Global Warning Disaster” –
“Now the Pentagon tells Bush: Climate change will destroy us”, para The Guardian/Observer, 22 Feb
2004.
7
Barandat, Jörg; “La lucha por el agua. Cuencas compartidas y derecho internacional”, Editada por Deutsche
Stiffung für internationale Entwicklung, No. 6, Noviembre/Diciembre 2001, p. 8-12, Frankfurt, Alemania.
18
ambiental ya está contribuyendo a conflictos violentos en muchos países del mundo en desarrollo.
Estos conflictos son probablemente los signos tempranos del surgimiento de la violencia en las
próximas décadas, que estará inducida o agravada por la escasez. La violencia será, usualmente,
subnacional, persistente, y difusa. Las sociedades en pobreza serán particularmente afectadas dado
que son las menos capaces de protegerse de la escasez ambiental y de la crisis social que esta causa.
Estas sociedades, de hecho, ya están sufriendo profundas privaciones producto de la escasez de
agua, bosques y especialmente de tierra fértil.”
Los habitantes de la tierra están viviendo una situación crítica que requerirá de
pronta solución, mas allá de lo difícil que ésta se observe. Se trata que en la medida que disminuye
la cantidad y calidad del agua disponible, debido a la extracción excesiva y al vertido creciente de
aguas residuales, crecen los requerimientos de agua dulce. Las ciudades se extienden, las zonas
industriales se multiplican y los cultivos irrigados se expanden, aún en las regiones húmedas.
Como las necesidades son cada vez mayores y la oferta menor, también aumenta el
potencial de que ocurran situaciones conflictivas. En la medida que las discrepancias no se
resuelven por la vía negociada, se puede llegar a situaciones litigiosas. La mayor parte de los
conflictos del agua se dan en las zonas en donde la demanda se aproxima o excede la
disponibilidad.
La insuficiencia hídrica obedece en algunos casos a la presencia de un clima árido o
semiárido, en otras al tamaño reducido de las cuencas y en algunas a la elevada densidad de
población, así como la ausencia de un manejo racional del recurso. Esta situación se da sobre todo
en regiones altamente urbanizadas, en donde los recursos hídricos próximos y accesibles ya se
encuentran bajo explotación y resulta muy caro desarrollar otros nuevos.
Si las cuencas conflictivas se encuentran en un solo país, resulta más fácil lograr una
coordinación en la utilización de los recursos, pues los canales institucionales que permiten
resolver los litigios son más accesibles. Cuando se producen conflictos, las autoridades pueden
terciar en los mismos. Si éstas son parte en la confrontación, ellas mismas están en condiciones de
tomar las decisiones y aplicarlas. En esos casos, la intervención del poder público puede reducir la
frecuencia o intensidad de los conflictos.
Sin embargo, las cosas no siempre son tan simples. Cuando hay en juego intereses
económicos o políticos de gran cuantía, las propias autoridades pueden ceder frente a las presiones
de alguna de las partes en pugna. Los conflictos relacionados con el agua se dan a todos los niveles
y espacios. Las naciones y provincias, las empresas, los particulares, las comunidades. Todos los
protagonistas de la vida humana pueden tener, en los hechos tienen, litigios relacionados con el tipo
de uso y el derecho de acceso al agua. Ello determina que la solución a muchos de los litigios
termine dirimiéndose en la arena política.
Cuando las cuencas están compartidas por dos o más países, los problemas de
gestión fluvial, de por sí complejos, se hace aún mas enredados. En muchas cuencas internacionales
no existen canales institucionales predeterminados que permitan resolver las situaciones litigiosas.
En casos de conflictos, el camino que generalmente se utiliza para resolverlos es la negociación. En
algunas cuencas multinacionales se han creado consejos de cuenca que han permitido enfocar mejor
19
los problemas de los sistemas hídricos en cuestión (Comisión Central para la Navegación del río
Rhin, con más de 180 años de historia, como ejemplo más notorio).
Las mejores estrategias para el manejo de cuencas internacionales en general, y para
la gestión de las cuencas de alta complejidad en particular, es desarrollar metodologías de manejo
holísticas e integradas que tengan en cuenta las características ambientales de las cuencas, las
opiniones e intereses de los diversos actores y los tipos de uso legítimos y sostenibles, y procuren
coordinarlos en un marco participativo y equitativo8.
La Comunidad Internacional reconoció la necesidad de actuar globalmente. La
Asamblea General de la ONU encargó en 1970 a su Comisión de Derecho la elaboración de un
proyecto de acuerdo internacional de cuencas. Sin embargo, desde las primeras discusiones de la
Comisión quedó claro que un gran número de Estados, justamente de las regiones problemáticas, no
está dispuesto a aceptar limitaciones con respecto a sus objetivos y posibilidades nacionales de
desarrollo y no se adheriría a un acuerdo vinculante.
De tal forma, la “convención marco” presentada en 1994 sólo cumplía con
estándares mínimos. En ella se confirman los principios básicos de uso sostenido y la exigencia de
minimizar daños, pero como se trata de una norma blanda, los instrumentos para la prevención de
conflictos y los mecanismos para su solución sólo están esbozados y no se consideran los derechos
humanos ni de participación9.
No obstante, un gran número de Estados no estuvo dispuesto siquiera a aceptar esos
estándares mínimos en las negociaciones sobre el proyecto. Al contrario, los aportes individuales
reflejaban intereses particulares de cada uno de los países integrantes de las cuencas.
Pese a las controversias, la Asamblea General aprobó el 21 de mayo de 1997 el texto
de la Convención sobre el Derecho de Uso de Cursos de Agua Internacionales no Navegables,
recomendando a los países miembros a adherirse. Esta convención debe ser firmada. Pero, el
mínimo necesario de treinta y cinco países no ha sido aún alcanzado y el proceso parece hallarse en
un callejón sin salida. Queda claro una vez más que los procesos económicos de globalización
avanzan más rápidamente que el derecho internacional.
La aprobación de la convención por parte de la Asamblea General no ha terminado
con las cuestiones y los conflictos en relación con el uso de las aguas transnacionales. Pareciera que
el principio del “derecho del más fuerte” no ha perdido su atractivo básico. Por lo tanto, cabe prever
que en cada gran cuenca, por lo menos uno de los países no se adherirá a la convención. Por ello
son necesarios vastos esfuerzos internacionales para garantizar la puesta en práctica política de los
estándares básicos de la convención y motivar a diferentes usuarios (con diversos intereses, niveles
de desarrollo, condiciones sociales y capacidad de imposición) a un uso sostenido e igualitario del
recurso agua.
8
“Sequías en un Mundo de Agua”, Cap. 18, “Gestión hídrica y Conflictos”, producción Carlos Díaz Delgado y
Danilo Antón, CIRA-UAMEX 20, México.
9
Barandat, Jörg; “La lucha por el agua. Cuencas compartidas y derecho internacional”, Editada por Deutsche
Stiffung für internationale Entwicklung, No. 6, Noviembre/Diciembre 2001, p. 8-12, Frankfurt, Alemania.
20
El agua no conoce fronteras nacionales. El 50% de la población mundial vive en
áreas de sistemas hidrológicos supranacionales. Los países de las cuencas tienen por lo general algo
en común: todos intentan nacionalizar los beneficios del agua e internacionalizar los costos. Los
principios de derecho internacional de soberanía e integridad entran a menudo en conflicto: lo que
un Estado hace soberanamente en su propio territorio puede afectar la integridad de otro Estado, por
ejemplo reduciendo el volumen de agua disponible, o, imposibilitando la navegación aguas arriba al
construir un embalse sin esclusas.
Y si el siglo XX fue considerado por el historiador Eric Hobsbawn como el siglo de
las “guerras religiosas”, el siglo XXI es proyectado por los guardianes del medioambiente como el
siglo de las guerras por los recursos naturales, específicamente por uno esencial: el agua.
El concepto de “guerra del agua” se acuñó a fines de la guerra fría cuando los
ambientalistas que heredaron la terminología bélica vigente, buscaron encender una señal de alarma
mundial sobre un recurso vital y cada vez más escaso como el agua. De este modo instalaron el
debate en la opinión pública sobre qué hacer al respecto, y se evidenció la necesidad de tomar
medidas que previniesen futuros conflictos. La posibilidad de que los Estados Nación se enfrenen
en guerras por el uso del agua, abre un debate que aún sigue vigente. Son múltiples las posiciones al
respecto. Cabe destacar que el Secretario General de las Naciones Unidas, Koffi Annan, en marzo
de 2001 advirtió que “la fuente principal de guerras y conflictos interestatales en el futuro será el
agua”10.
En los próximos decenios podrían desencadenarse conflictos –políticos y violentos-
al aumentar el número de países que enfrentan tensiones hídricas y franca escasez de agua, según
Meter Gleick, del Pacific Institute for Studies, Environment and Security. De acuerdo con él, la
posibilidad de conflictos es “sintomática de nuestra incapacidad en general para manejar
suministros de agua dulce de manera sostenible.
Los problemas podrían surgir, en particular, en varias zonas donde el uso de agua
dulce ya ha alcanzado o aun sobrepasado los límites naturales. En estas zonas, sobre todo en el norte
de África y el Cercano Oriente, los países no sólo enfrentan competencia externa creciente por
suministros limitados de agua dulce como resultado del veloz crecimiento de la población y la
ascendiente demanda, sino que también se ven envueltos en disputas con los vecinos por los
derechos al agua11.
El agua es centro de controversias entre Israel y Jordania, tanto por el
aprovechamiento del río Jordán como del Río Yarmuk, afluente del primero.
Egipto ha amenazado a Etiopía con declararle la guerra si lleva a cabo planes para
desviar más agua del Nilo Azul para usos agrícolas.
10
“Siglo XXI: ¿Guerras del Agua?, Columnas de política y actualidad, Alicia Nieva y Mercedes Ghioni,
Universidad Nacional de Buenos Aires, http://www.políticayactualidad.com
11
“A la guerra por el Agua”, Recuadros para un mundo con escasez de Agua, Population Report,
http://www.infoforhealth.org.
21
A través de un vasto complejo de presas, canales y sistemas de riego y generación de
energía, Turquía desvía al menos la mitad del caudal del río Éufrates, privando de tal cantidad a
Siria e Iraq, situados aguas abajo. A su vez, Siria proyecta tomar gran parte de la mitad restante, lo
que dejaría a los agricultores iraquíes sin el agua para riego que tanto necesitan y a la que han tenido
acceso por 6000 años. Toda la región está expuesta a conflictos potencialmente desastrosos por
recursos hídricos limitados.
La lista podría engrosarse, pero a tono de ejemplo basta con los citados para concluir
en que un aspecto importante de cualquier estrategia internacional de los recursos hídricos es ayudar
a los países que comparten cuencas hidrográficas a confeccionar políticas factibles para ordenar los
recursos más equitativamente. Un mundo escaso de agua es un mundo inherentemente inestable. Es
posible que surjan conflictos, especialmente donde los países con poblaciones rápidamente
crecientes y tierra arable limitada chocan por tener acceso a los recursos hídricos compartidos 12.
SECCION II
2.4 Las cuencas internacionales
De acuerdo con los estudios de la Universidad de Oregon, existen en el mundo cerca
de 263 vertientes de agua las cuales cruzan las fronteras políticas de dos o más países. Estas cuencas
internacionales cubren cerca del 45 % de la superficie de la tierra, afectan casi el 40% de la
población del mundo, y dan cuenta de aproximadamente el 60% de la corriente de ríos global
(Wolf: 1999).
Por otra parte, 145 Estados poseen una parte de su territorio dentro de estas cuencas
internacionales. 21 naciones están completamente colocadas en las cuencas internacionales; y 33
países tienen más de 95% de su territorio dentro de estos complejos ecosistemas internacionales.
Las disputas, tensiones o conflictos en torno a las aguas ubicadas en regiones
transfronterizas pueden ocurrir en cualquier caso cuando la demanda de agua es compartida por un
conjunto de intereses, ya sean políticos, económicos, ambientales o legales. Estas tensiones sobre
los recursos hídricos compartidos ocurren en múltiples escalas, desde grupos de irrigadores
individuales, hasta aquellos que contraponen los usos urbanos versus los usos en áreas rurales o,
desde otra óptica, países o naciones las cuales comparten aguas navegables internacionales, entre
otros ejemplos.
Como declaró el director del Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas
Klaus Toepfer, “…el agua dulce se está convirtiendo en un bien tan valioso, que se podría desatar
una guerra en el futuro por este precioso recurso”. Efectivamente, situaciones en que los ríos y lagos
limitan el territorio de múltiples países, en que ríos fluyen de un país a otro, y mantos acuíferos se
encuentran debajo de más de un país, son numerosas y representan fuentes potenciales de conflicto.
La seguridad del medio ambiente es ahora un término entendido por todos los involucrados en el
manejo de agua.
12
Conceptos extraídos del “Capítulo 7.1: Respuestas Internacionales, Population Reports”, Serie M,
Número 14, http://www.infoforhealth.org
22
El Director General de la UNESCO Koichiro Matsuura expresó en el Tercer Foro
Mundial del Agua que tuvo lugar en Japón (Marzo 2003) que un tercio de las 263 cuencas fluviales
internacionales son compartidas por más de dos países, y que 19 pertenecen a cinco países o más:
(la del Danubio tiene 17 naciones vecinas; entre 9 y 11 países las cuencas del Congo, Níger, Nilo,
Rhin y Zambezi; y, entre 5 y 8 países las cuencas del Amazonas, Ganges – Brahmaputra – Menga,
del Lago Chad, Tarim, Kura. Araks, Mekong, Tigris – Eufrates, Volga, Neman, Vístula y del Plata)
más de la mitad del abastecimiento de agua de una buena parte de los países de África y del Oriente
Medio dependen de recursos hídricos “extranjeros”, es decir procedentes de otros países; y otro
tanto ocurre en el Cono Sur de América13.
En América Latina, más de 70 importantes cuencas de ríos son compartidas por dos
o más países. Solamente la cuenca del Amazonas, que incorpora a ocho de doce países de América
del Sur, tiene más de 8.000 kilómetros de fronteras. Por consiguiente, cualquier esfuerzo serio por
reducir las amenazas a los suministros de agua existentes debe tener una perspectiva regional y un
arreglo multinacional. Únicamente a través de un diálogo sostenido y de la cooperación, los países
serán capaces de manejar sus recursos de agua interconectados y compartidos. Como fue señalado
por el proceso de la Cumbre de las Américas, las estrategias integradas para las regiones
multinacionales, particularmente para las cuencas de los ríos y áreas fronterizas, siguen siendo
críticas para acelerar un desarrollo sostenible14.
Siempre se ha prestado mucha atención a los cursos fluviales internacionales y en
cambio se han ignorado considerablemente los acuíferos, pese a que encierran cantidades
gigantescas de agua, por regla general de excelente calidad. Se estima que su volumen asciende a
unos 23.4000.000 km3, mientras que el de los ríos es de tan solo 42.800 km3. Según el último
informe proporcionado por UNESCO cada año se extraen de ellos entre 600 Y 700 km3 de agua,
que cubre el 50% del consumo de agua potable aproximadamente, el 40% de la demanda industrial
y el 20% de las necesidades de la agricultura de regadío15.
En general, se prevé que la creciente demanda de agua desembocará inevitablemente
en conflictos crecientes, e incluso en guerras por los recursos hídricos. No obstante, según varios
estudios publicados por la UNESCO, la escasez de agua no tiene por que desembocar
necesariamente en catástrofes o conflictos. En el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los
Recursos Hídricos (publicado por tal Organismo y elaborado por el Programa Mundial de
Evaluación de los Recursos Hídricos) se presenta un estudio que ha analizado todas las
interacciones provocadas por el agua entre dos o más países, a lo largo de los últimos cincuenta
años. De las 1.831 interacciones registradas, 1.228, o sea la inmensa mayoría, fueron de índole
cooperativa y dieron como resultado la firma de unos 200 tratados de reparto de aguas o la
construcción de nuevas presas. En cambio, de los 507 episodios conflictivos que se produjeron,
13
“Primera evaluación de los recursos hídricos mundiales realizada por el conjunto del sistema de las Naciones
Unidas”, www.unesco.org
14
“El papel de la OEA en el Manejo de Agua en las Américas”, por Richard A. Meganck, Ph. D, y Enrique
Bello, mayo/Junio 2002; www.agualatinoamerica.com.
15
“Primera evaluación de los recursos hídricos mundiales realizada por el conjunto del sistema de las Naciones
Unidas”, www.unesco.org.
23
solamente 37 fueron violentos y, entre éstos, sólo 21 consistieron en operaciones de carácter militar,
18 de ellas entre Israel y sus vecinos16.
Aunque es obvio que la escasez de agua es un factor del aumento de la tensión entre
los Estados, la verdadera raíz de los conflictos (o situaciones de inestabilidad) estriba en la falta de
tratados o estructuras internacionales para administrar conjuntamente los recursos hídricos
compartidos. Sobre las cuencas hidrográficas internacionales se ciernen tres peligros potenciales: su
“internacionalización” a causa de la creación de nuevos estados independientes, como ha ocurrido
por ejemplo con el desmembramiento de la Unión Soviética; los proyectos unilaterales de
desarrollo, por ejemplo, la construcción de presas en cuencas donde no existen acuerdos jurídicos
bilaterales ni estructuras de negociación; y la existencia de un clima de hostilidad general por
cuestiones que no están directamente relacionadas con el agua.
Según las conclusiones del estudio de la UNESCO antes mencionado, “pueden surgir litigios en los
cinco a diez años venideros”, en las siguientes cuencas hidrográficas: Ganges – Brahmaputra, Han,
Incomati, Kunene, Kura – Araks, Lago Chad, Río de la Plata, Lempa, Limpopo, Mekong, Ob
(Ertis), Okavango, Orange, Salween, Senegal, Tumen y Zambeze. Además, hay otras cuatro
cuencas “donde actualmente hay conflictos o están siendo objeto de intensas negociaciones, a saber:
Mar de Aral, Jordán, Nilo y Tigris – Eufrates”17.
SECCION III
2.5 Situación regional
América del Sur, en términos generales, está bien dotada de agua dulce, contando
con el 28% de los recursos hídricos renovables del mundo, para una población de alrededor del 6%
de la población mundial.
El flujo promedio anual de 13.120 kilómetros cúbicos representa cerca de un tercio
del total global; la precipitación promedio anual estimada de 1.500 Mm. anuales es mayor al 50%
del promedio mundial; y existe también abundante agua subterránea. El acuífero Guaraní, que cubre
partes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay es la fuente contigua subterránea de agua dulce
más grande del mundo18.
Si bien la región cuenta con suficiente agua dulce y los recursos sean vastos y
diversos, existen enormes variaciones dentro de un mismo país o entre países en cuanto a la
disponibilidad. Existen zonas áridas y semiáridas en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile y Perú,
representando cerca de un 23% de la superficie total de la región. Asimismo, se producen con
frecuencia variaciones estacionales de carácter extremo que causan serios perjuicios
socioeconómicos y ambientales (inundaciones y sequías).
16
UNESCOPRESS, 2003, www.portal.unesco.org.
17
“La UNESCO creará una estructura de mediación para los conflictos relativos al agua”, Kyoto, Japón,
comunicado de Prensa No. 2003-22, del 21 Mar 2003, www.portal.unesco.org
18
“El papel de la OEA en el Manejo de Agua en las Américas”, por Richard A. Meganck, Ph. D, y Enrique
Bello, mayo/Junio 2002; www.agualatinoamerica.com
24
Un 20% de la población continúa sin acceso al suministro de agua potable y más de
un 30% carece de servicios sanitarios, lo que representa entre 60-100 millones de personas sin
acceso a los servicios básicos.
En razón del rápido crecimiento de la población, de las tendencias que se registran en
cuanto a la urbanización, el turismo y al desarrollo rural entre otros factores, se prevé que la
extracción de agua en Sudamérica aumentaría en un 70% para el año 2025. En consecuencia, los
ecosistemas de agua dulce de la región estarán sujetos a una presión cada vez mas grande, producto
de la mayor demanda y del conflicto entre usos que compiten y entre usos y el medio ambiente.
Precisamente, una de las fuerzas dominantes que conducen la cuenta regresiva en
materia de agua para consumo humano es la acelerada urbanización. Y, si el presente es
preocupante, el futuro se presenta más amenazante aún, especialmente si se tiene en cuenta que,
para 2030, se espera que el continente americano sea el más urbanizado del globo (ya posee dos
mega ciudades, San Pablo y México).
“Los servicios públicos fueron sobrepasados por un crecimiento descomunal de la
urbanización en los alrededores de las ciudades – explicó Juan B. Valdés, de la Universidad de
Arizona-. Esto tiene un gran impacto en los recursos hídricos debido al aumento del área
impermeable, la inexistencia de sistemas de drenaje y la muy ineficiente recolección de basura”.
Para Camilo Garzón, del Banco Interamericano de Desarrollo, este proceso de
acelerada urbanización representa precisamente uno de los mayores desafíos de las próximas
décadas y, con él, el tratamiento de las aguas residuales plantea serios problemas ambientales de
salud pública. “La mayoría de las ciudades continúa contaminando sus cursos de agua dulce –dijo-.
De allí extraemos diariamente 103 millones de metros cúbicos de agua, pero también depositamos
más de 20.000 toneladas de materia orgánica, lo que ejerce una fuerte demanda sobre los
ecosistemas ya que, sin tratamiento de efluentes, las ciudades pueden transformarse en los entornos
más peligrosos”
Para Garzón el horizonte cercano plantea cinco desafíos: remover la contaminación;
establecer prioridades nacionales y regionales; fortalecer a las instituciones responsables de tratar y
transportar el abastecimiento de agua; promover la innovación tecnológica; lograr la remoción
biológica de nutrientes; desarrollar sistemas de aguas servidas simplificados; procesos de
tratamiento más adaptados a la realidad económica de nuestros países y asegurar la sustentación de
las plantas de tratamiento.
Por si esto resultara poco, Valdés subrayó que “todos estos inconvenientes se
agravarán por efecto del cambio climático, que intensificará el ciclo hidrológico y otorgará mayor
variabilidad a las precipitaciones. En América Latina, entre 1990 y 1998, el 66% de los desastres
estuvo relacionado con el clima. La Argentina perdió 1200 millones de dólares por crecidas.
Ecuador y la Argentina están en riesgo de padecer inundaciones superiores al 1% de su producto
bruto”19.
19
Los párrafos precedentes fueron extraídos del artículo “Foro Mundial del Agua: América Latina fue el eje
central de la Jornada – El 30% no accede al agua potable”, de Nora Bär, enviada especial La Nación,
25
Como consecuencia de los patrones de utilización del agua en la región, aparecerán o
se intensificarán muchos conflictos relativos a la utilización del agua a niveles subregional, de
cuenca o local, especialmente en zonas de gran población y escasez de agua. El número de ciudades
de América Latina con más de 10 millones de habitantes irá en aumento y se ha estimado que para
el año 2025, alrededor del 85% de la población total de la región vivirá en zonas urbanas20.
El mal uso de los recursos hídricos como resultado de inadecuadas decisiones
relacionadas con el manejo del suelo, así como la falta de regulaciones y de mecanismos de
implementación, son también temas preocupantes en el hemisferio. En América del Sur, se calcula
que el 60% del volumen total de agua desviada o extraída de la superficie o de los cuerpos de agua
subterránea se pierde, principalmente como resultado de sistemas ineficaces de irrigación en
agricultura y sistemas deteriorados de distribución en áreas urbanas.
El Río Pilcomayo, un canal importante que une a Bolivia con Paraguay y Argentina,
ha sido descrito por algunos como “el río más contaminado del mundo”. Sus aguas reciben
diariamente cerca de 1200 toneladas de desechos de 42 plantas minerales cerca de Potosí.
En América del Sur se calcula que por cada unidad de volumen de agua usada y
devuelta a las aguas receptoras, la contaminación estropea 8 a 10 volúmenes equivalentes de aguas
naturales. Esta situación, a su vez, exige inversiones mayores para restaurar la calidad del agua y
controlar costos adicionales asociados con la salud y el costo de la oportunidad perdida en el
turismo, compañías de pesca, agricultura y otros sectores productivos21.
En el documento elaborado por SAMTAC (2000) “Agua para el Siglo XXI: de la
visión a la Acción”, se afirmaba que había razones suficientes para avizorar una crisis hídrica en la
región por diversos factores que apuntaban a esa dirección:
Gestión hídrica sectorial, sin mayor interacción entre usuarios de energía hidroeléctrica,
agricultura bajo riego y suministro de agua.
Carencia de políticas estables y consistentes sobre recursos hídricos.
Población sin acceso al suministro de agua potable y carente de servicios sanitarios (20 y
30%, respectivamente).
Contaminación y degradación de los recursos hídricos, consecuencia de normas inadecuadas
y falta de inversiones en incentivos para el tratamiento de efluentes. Muchos especialistas
consideran a esta degradación del ambiente y de la calidad del agua como uno de los mayores
desafíos que debe enfrentar América del Sur.
Alto riesgo para la salud de la población que vive sin acceso al agua potable, siendo las
enfermedades de origen hídrico uno de los problemas serios de la Región.
publicado en el periódico homónimo, en Marzo del 2003, en Buenos Aires, Argentina,
www.cicacz.org.ar/notimarzo.htm
20
“Identificación y evaluación de las Capacidades de las Instituciones en Latinoamérica como Centros de
Recursos y Evaluación del Estado de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos en los Países de la
Región”, por Damián Indij, para CEPAL, Oct 2002 .
21
“El papel de la OEA en el Manejo de Agua en las Américas”, por Richard A. Meganck, Ph. D, y Enrique
Bello, mayo/Junio 2002; www.agualatinoamerica.com
26
Insuficientes inversiones en mantenimiento y rehabilitación de infraestructura relacionada
con los recursos hídricos.
Luego de la transferencia de servicios de agua potable y recolección de tratamiento de
efluentes desde empresas estatales a privadas, no se definió claramente el rol del Estado en la
gestión de los recursos hídricos.
Un 60% de la población habita en cuencas de ríos cuyas aguas son compartidas por dos o
más países. Hay mucho campo para la realización de acuerdos y proyectos sobre gestión de aguas
fronterizas. La mayoría de los convenios existentes se refieren a la construcción de presas con fines
hidroeléctricos.22
22
“Identificación y evaluación de las capacidades de las instituciones en Latinoamérica como centros de
recursos y evaluación del estado de la gestión integrada de recursos hídricos en los países de la Región”,
Capítulo II, páginas 68 y 69, Damián Indij, para la WETnet, CEPAL, Octubre 2002.
27
CAPITULO III
SECCION I
3.1 Recursos hídricos compartidos por los países miembros del MERCOSUR
La cuenca del Plata es de las potencialmente más ricas del planeta, conforma un
amplio sistema fluvial (uno de los mayores del mundo y el primero en importancia económica en
América del Sur), abarca una superficie de cerca de 3.1 millones de kilómetros cuadrados que se
extienden por territorios en las República Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay; su
variedad morfológica y climática ha generado en ella recursos hídricos diferenciados, entre los que
descuellan por su magnitud los ríos Paraná (con su tributario el Paraguay) y el Uruguay cuyos
cursos culminan en el río de la Plata, originado por la confluencia de ambos.
El río de la Plata y su frente marítimo ofrecen la salida natural para una proporción
sustancial del movimiento de cargas transportada por vía marítima desde y hacia los puertos en la
región. El mismo se canaliza principalmente a través de los puertos que forman parte del sistema de
la hidrovía Paraná – Paraguay (Puerto Cáceres – Nueva Palmira), y los puertos argentinos y
uruguayos sobre el Río Uruguay y el río de la Plata. En 1996 la República Argentina y la República
Oriental del Uruguay exportaron o importaron a través del río de la Plata y del frente marítimo,
unos 47 millones de toneladas de carga en los tráficos de ultramar, lo que lo constituye en una
importante vía de navegación e intercambio cultural del MERCOSUR con el resto del mundo23.
Los países que gozan del condominio de sus recursos hídricos superficiales
sustentan distintos intereses en la utilización del agua.
En ciertos sectores de la cuenca predomina su empleo como vía de navegación
(Argentina y Paraguay) y en otros, por el contrario, el principal destino es la generación de energía
hidroeléctrica (Brasil y Bolivia), alternativa a la que Argentina se abrió recién con los
aprovechamientos de Salto Grande y Yaciretá – Apipé. Algo similar sucedió a Paraguay con éste
último e Itaipú, y con Uruguay respecto de Salto Grande.
Para la Argentina la cuenca representa un recurso estratégico en si mismo, ya que no
solo engloba su mayor riqueza fluvial y pluvial, sino que, además, en ella se concentra
aproximadamente el 70 por ciento de su población, radicada en el 37 por ciento de la superficie del
territorio nacional. Ni hablar del Paraguay, cuyo territorio está emplazado íntegramente en las
cuencas del Paraná y Paraguay, tributarias de la Cuenca del Plata. Bolivia tiene fundadas
aspiraciones de conseguir una salida al mar desde su territorio de concretarse la anhelada hidrovía;
Uruguay obtiene casi la suma de sus recursos de la misma y los poderosos estados del Sur de Brasil,
obtienen sus recursos hídricos, de las aguas del Paraná, del Uruguay y sus tributarios.
Las ventajas relativas de las que disfrutaron Argentina y Uruguay al controlar la
llave de entrada a las dos principales arterias de la cuenca, fundamentales para las comunicaciones
internas, decayeron considerablemente con la aparición de las formas alternativas de transporte. En
23
“La contaminación de los ríos y sus efectos en las áreas costeras y el mar”, por Jairo Escobar, para CEPAL,
Serie Recursos Naturales e infraestructura, Santiago de Chile, 2002.
28
la actualidad, si bien la navegación ha readquirido importancia; los usos hidroeléctricos del sistema
fluvial han colocado en posición de privilegio a los estados que dominan las cabeceras de la red
hidrográfica.
En el Tratado de la Cuenca del Plata, suscripto en Brasilia en 1969 por los
Cancilleres de Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, se acordó que con el objeto de
promover el desarrollo armónico de la Cuenca del Plata y de sus áreas de influencia directa y
ponderable, se realizarían estudios, programas y obras que se estimaran necesarias y propendieran
a:
Facilitar la navegación.
Utilización del recurso agua, especialmente a través de la regulación de los cursos de
agua y su aprovechamiento múltiple y equitativo.
El perfeccionamiento de las interconexiones fluviales
En función del Tratado, Brasil y Argentina prevén llevar adelante los proyectos
binacionales San Pedro, Garabi y Roncador, en tanto Brasil tiene en vista la presa de Itapiranga. El
segundo de los emprendimientos tiene ya terminado el estudio de factibilidad, estando supeditada su
construcción a los planes de equipamiento de los dos países y a financiación segura.
Los tratados vigentes en Argentina y en Brasil, determinan que las obras que se
ejecuten en los ríos navegables no deben afectar la posible navegación de los mismos. De acuerdo
con ello, se han especificado las dimensiones de las esclusas a construir en el futuro, el ancho útil y
la profundidad del umbral.
Pero, al levantarse la presa de Salto Grande no se construyó el canal paralelo al
río, ni la esclusa aguas abajo, por lo que actualmente no es posible la navegación al norte de la
presa, en contravención con todos los tratados sobre la navegación de ríos de curso sucesivo.
Lo mismo pasa con la presa de Itaipú, de 105 metros de caída, donde no se
construyeron esclusas, por lo que tampoco se cumplió con los acuerdos de la Cuenca de Plata24.
Atento el Tratado de 1969 se viene gestando desde 1987 (Resolución 210,
declarando de interés prioritario para los países miembros el desarrollo del sistema fluvial formado
por los ríos Paraná – Paraguay) la hidrovía Paraguay – Paraná, cuyos estudios están siendo llevados
a cabo, con fecha prevista de finalización en febrero de 2004.
La obra consistiría en la adecuación de 2.180 Km. de vías navegables para permitir
la navegación en calados de 8 y 10 pies en 100 metros de ancho, para trenes de empuje con
barcazas; la señalización de toda la ruta navegable, de tal manera de facilitar la navegación segura
durante las 24 horas y los 365 días del año; con mínimo impacto ambiental, respetando al máximo
las variaciones morfológicas naturales de los cursos de agua.
24
“Garabi, Proyecto de generación hidroeléctrica argentino – brasileño”, Ing. Tristán D. H. de Villalobos,
www.cai.org.ar/energia/foro02-ap9.html
29
Su concreción significaría el punto de partida para la ligazón física del MERCOSUR,
acceso a los mercados internacionales, integración de un mercado de 250 millones de habitantes,
integración regional para procesos industriales conjuntos, interconexión interna hacia los cuatro
puntos cardinales de Sudamérica y comunicación permanente a través de la vía fluvial25.
Se ha constituido también la Comisión Trinacional para el Desarrollo de la Cuenca
del río Pilcomayo, conformada por Argentina, Paraguay y Bolivia, que tiene como fin la
administración integral de la cuenca. La Comisión Europea, financió las actividades para la puesta
en marcha y el funcionamiento de la Dirección Ejecutiva del Organismo. El resultado más
importante ha sido la puesta en marcha del Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro de la
Cuenca del Río Pilcomayo.
El aspecto más importante que tiene que desarrollar la Trinacional es el
reforzamiento de un organismo de cuenca que pueda coordinar las actividades desarrolladas en cada
país de forma de asegurar un manejo integrado y racional de los recursos hidráulicos. Será un
proceso lento que tendrá que respetar la soberanía de cada país en un marco de integración de la
cuenca26.
Por otra parte, se puso en marcha el proyecto “Freplata” entre Uruguay y Argentina
con el objetivo de proteger las condiciones ambientales del Río de la Plata. Con financiación del
Fondo Mundial para el Medio Ambiente se intenta un diagnóstico transfronterizo con el objeto de
determinar cuáles son las áreas prioritarias a trabajar, cuáles son las áreas que hay que cuidar y
cuáles aquellas en las que no se ha detectado ningún tipo de inconveniente. El proyecto en cuestión
está cubierto por cinco años de funcionamiento y cuenta con presupuesto para la implementación de
medidas de saneamiento, de mitigación de los problemas de contaminación y restauración del agua
a su estado natural27.
3.2 Río de la Plata
Es uno de los principales sistemas fluviales del mundo. Su desembocadura al océano
Atlántico tiene 230 Km. de ancho, donde la profundidad oscila en los diez metros. Más del 97% de
su agua dulce proviene de los ríos Paraná y Uruguay, el resto es aportado por una veintena de ríos
menores y arroyos a lo largo de ambas márgenes del río. Vuelca un promedio de 22.000 m3/s de
agua al océano Atlántico. Presenta numerosos bancos de arcilla y limo, como consecuencia de los
sedimentos que depositan en su lecho los cursos de agua citados como afluentes principales.
Está compuesto por tres tramos perfectamente reconocibles: el Río de la Plata
superior, desde el origen hasta la línea Punta Lara – Colonia. Su color es chocolate claro, debido a
25
Presentación de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la República Argentina en el primer
Seminario internacional de cofinanciación BNDES/CAF – Prospección de proyectos de integración física
sudamericana 6 al 8 de agosto de 2003 – Río de Janeiro República Federativa del Brasil.
26
“OEA – Estudio de la Cuenca del Río Pilcomayo: Argentina, Bolivia, Paraguay”; www.cicplata.org.ar.
27
“Avanza un ambicioso proyecto para proteger el Río de la Plata”, por Carlos Lasta,
http://www.cicacz.org.ar/notimarzo.htm.
30
la enorme cantidad de limo en suspensión. En esta sección sus orillas distan entre sí 50 Km. El
lecho es poco profundo.
El Río de la Plata medio, alcanza hasta la línea Punta Piedras - Montevideo; se
produce un paulatino distanciamiento de las riberas hasta alcanzar un ancho de 100 Km.
El río de la Plata inferior, termina en la línea punta Norte del cabo San Antonio –
Punta del Este. Se caracteriza por su ensanchamiento y por un progresivo aumento de su
profundidad, que llega a ser de 18 m en el límite externo. Desde el comienzo de esta sección
empieza a sentirse la salinidad del agua.
El mejor puerto natural del estuario se encuentra en Montevideo, Uruguay. Se han
construido puertos artificiales en las ciudades de La Plata y Buenos Aires, en Argentina, aunque sus
canales deben dragarse a menudo para evitar que la arena y el limo los obstruyan. Éstas obras de
dragado, balizamiento y boyado demandan una gran cantidad de dinero.
Al río de la Plata se lo considera uno de los más importantes accidentes geográficos
de la región, ya que es el principal acceso a la Argentina, Uruguay y Paraguay. En alguna medida a
Bolivia y Brasil. Es la vía de salida hacia el exterior de buena cantidad de los productos del campo y
de la industria de los países citados. En sus costas, se hallan Buenos Aires y Montevideo, capitales
políticas, culturales y económicas de Argentina y Uruguay, respectivamente.
3.3 Río Paraná
Conforma una subcuenca de una superficie de 1.510.000 km2. Nace de la
confluencia de los ríos Paranaiba y Grande. Fluye en dirección suroeste atravesando Mato Grosso
do Sul, tras lo cual sirve de frontera entre Brasil y Paraguay. El río se desvía hacia el Oeste,
constituyendo la frontera entre Paraguay y Argentina hasta su confluencia con el Paraguay. A
continuación fluye hacia el sur y el este a través de Argentina hasta unirse con el Uruguay para
formar el estuario del río de la Plata, recorriendo 2.570 Kms (3.740 Km., si se cuenta al Paranaiba)
de los cuales 1.610 Km. son navegables. El Paraná descarga en el Río de la Plata una media de 17,4
millones de litros por segundo. En su cauce superior se encuentra la gigantesca presa de Itaipú,
capaz de generar 12600 MW de electricidad y Yacyretá.
El Paraná forman una de las mayores corrientes de agua del mundo, siendo su caudal
apreciado en la desembocadura en 45.000 m por segundo en su máximo volumen, 6.200 m por
segundo en período de mínima y 17.400 m por segundo, como promedio.
Desde su nacimiento hasta la desembocadura pueden diferenciarse tres tramos: el
superior o Alto Paraná hasta la confluencia del río Paraguay (1550 Km.); el Paraná Medio desde la
confluencia del río Paraguay hasta la ciudad de Rosario y el Paraná inferior o deltaico, desde ésta
hasta la confluencia con el río Uruguay (298 Km.).
3.4 Río Iguazú
31
Es tributario del río Paraná y es curso fluvial compartido por Argentina y Brasil.
Tiene una longitud de unos 1.210 kilómetros, con nacientes en la Serra do Mar, cerca de la costa
atlántica, en el estado brasileño de Paraná, desembocando junto a la encrucijada fronteriza que
constituyen los países de Brasil, Argentina y Paraguay. En su curso se han construido las grandes
presas de Salto Santiago y de Foz do Areia.
A unos 25 Km. de su unión con el Paraná se encuentran las famosas cataratas de
Iguazú, con más de 270 cascadas. Una parte del agua cae como una gran cascada doble y otra en
una serie de saltos. Durante la época seca se forman dos crestas de agua, cada una de cerca de 732
m de anchura, que en la época de lluvias se unen para formar una enorme catarata de unos 4 Km. de
ancho. Con 72 m de altura, se destaca el Salto Grande de Santa María.
Su caudal máximo es de 12.000 m por segundo.
3.5 Río Paraguay
Nace de la confluencia de los ríos San Lorenzo y Cuyabá, en la meseta del Mato
Grosso, en Brasil; recorriendo unos 2415 Km., con perfil regular y escasa pendiente, con dirección
general norte – sur.
Aunque el caudal varía a lo largo del año, presenta un régimen bastante regular, lo
que unido a su escaso desnivel y relativa profundidad (5 metros) permite la navegación durante casi
todo su cauce. Esto lo convierte en una arteria de tránsito muy importante, porque constituye la
única vía de acceso relativamente cómoda y económica entre el Atlántico y una región en pleno
desarrollo económico como lo es el suroeste del Brasil. Esta es una zona por la cual se interesan
cada vez más los grandes consorcios agroindustriales que están implantando cultivos a gran escala
de soja genéticamente manipulada.
En su curso se distinguen una primera parte que atraviesa un territorio bajo y
anegadizo, llamado el gran Pantanal o Xarayes que absorbe las aguas del río en la época de
creciente, retrasando notablemente la avenida que resulta de las lluvias tropicales y una segunda
parte que se inicia donde recibe las aguas del río Pilcomayo. Allí comienza a costear el territorio
argentino, sirviendo de límite internacional entre Paraguay y Argentina. Su curso es sinuoso y
navegable por navíos de calado mediano.
Su caudal máximo, al igual que el Iguazú, es de 12.000 m por segundo.
3.6 Río Pilcomayo
El nombre del río Pilcomayo o río de los Pájaros es de origen quechua y significa
“río rojo”, a causa de la coloración de sus aguas. Su curso compartido por tres países (Argentina,
Bolivia y Paraguay) es inconstante, sujeto a las grandes variaciones de caudal que han dilatado la
dilucidación de las cuestiones fronterizas de Argentina con Paraguay.
Tiene su nacimiento en los contrafuertes andinos a 4.000 metros de altura en la
cordilla de los Frailes, en el sur de Bolivia; describe un recorrido en dirección sureste, hasta
32
desembocar tras 1.125 Km. de recorrido en el río Paraguay, muy cerca de Asunción, la capital
paraguaya. Es el afluente más largo de este último río. El Pilcomayo, en su curso bajo, determina la
frontera entre Argentina y Paraguay, a lo largo de 835 kms.
El volumen de su cauce depende del deshielo de los macizos andinos, zona que
recibe precipitaciones de alrededor de 700 Mm. anuales.
El Pilcomayo medio es un río divagante y conflictivo que alimenta numerosos
esteros y bañados. Se extiende aproximadamente hasta los 60° O, emitiendo diversos afluentes
temporarios; uno de ellos es el río Confuso, por el que en 1927 corría la mayor parte del caudal y
que en la actualidad presenta las cabeceras desecadas. El tramo final corresponde al abanico
deltaico de cauces cambiantes que se extiende hasta la desembocadura en el Paraguay, volcando
parte del caudal hacia el río Negro a través de El Reventón, con la subsiguiente imposibilidad de
aprovechamiento para la navegación aguas abajo y con perjuicio para poblaciones como Clorinda.
Caracteriza a este curso de agua su constante proceso de rellenado. Desde siempre,
como consecuencia de los sedimentos que arrastra desde sus nacientes y escasa pendiente del curso
medio e inferior, se han acumulado mantos de limo que han ido borrando el antiguo lecho y
provocando el derrame de las aguas hacia ambas márgenes cientos de kilómetros antes de su
desembocadura original.
3.7 Río Uruguay
Nace en Serra de Mar, cadena montañosa del litoral meridional de Brasil, fluyendo
hacia el Oeste, sirviendo como límite entre los estados brasileños de Santa Catarina y Río Grande
do Sul, más adelante entre Brasil y Argentina y, en su último tramo, entre Argentina y Uruguay,
hasta unirse con el río Paraná para formar el delta y estuario del Río de la Plata. Tiene una longitud
de unos 1.600 Km. Es navegable para buques de mediano calado hasta la altura de Concepción del
Uruguay y Paysandú, y para vapores de pequeño calado hasta Concordia y Salto, a unos 320 Km. de
su desembocadura, cuando la navegabilidad se interrumpe por la presencia del complejo
hidroeléctrico Salto Grande.
Hasta Fray Bentos pueden operar cómodamente embarcaciones de hasta 21 pies,
aunque se realizan trabajos de dragado para aumentar hasta 26 pies dicha profundidad. Los
gobiernos de Uruguay y Argentina han realizado también obras de mejoramiento, tales como
balizamiento con señales luminosas.
3.8 Río Cuareim
Afluente del Río Uruguay por la margen este, se localiza en el extremo sur de la
República Federativa del Brasil y al noroeste de la República Oriental del Uruguay. Tiene sus
nacientes sobre la Cuchilla Negra y se dirige con dirección genérica EO, desembocando en el Río
Uruguay en la zona denominada de la triple frontera entre las Repúblicas de Argentina, Brasil y
Uruguay.
33
La cuenca total ocupa una superficie aproximada de 14.865 Km2, de los cuales el
55% y 45% se encuentran en territorios uruguayo y brasileño, respectivamente. La longitud total del
cauce es de 351 Km., con un caudal máximo histórico de 4.653 m3 por segundo, en tanto los aforos
de estiaje no arrojan una información fidedigna de los caudales mínimos naturales del río, ya que
están influenciados por extracciones de agua que se realizan para la irrigación de los cultivos de
arroz.
El río es hoy la principal fuente de abastecimiento de agua potable de las poblaciones
de las Ciudades de Artigas y Quaraí (entre las dos cuentan con 65.000 habitantes,
aproximadamente). El segundo uso en importancia social y el primero en importancia económica es
el riego. Desde 25 años atrás comenzaron a realizarse, en forma incipiente, cultivos de arroz y caña
de azúcar. Los primeros determinaron una demanda cada vez mayor de agua, la que fue satisfecha
por bombeo desde este curso, dando lugar luego a la construcción de embalses, preferentemente en
zonas altas, a los fines de facilitar el riego de los cultivos por gravedad28.
3.9 El Pantanal
Es considerado el mayor humedal del mundo, con unos 210.000 Km2 cubre parte de
los estados de Matto Grosso y Matto Grosso do Sul en Brasil, y parte de Bolivia y Paraguay. Forma
las nacientes del Río Paraguay y es considerado como uno de los más importantes reservorios de
agua para los países de la región.
Es el mayor reservorio de plantas acuáticas del hemisferio occidental y contienen
grandes concentraciones de peces y aves, lo que posiblemente le confiere el contener la mayor
concentración de especies acuáticas del mundo (Conservation International, 2000). Se estima que
allí viven 32 millones de yacarés, que hay 650 especies de aves y 1.755 tipos de plantas. En esa
riqueza natural existen 100 clases de mamíferos y 262 especies de peces.
El Pantanal funciona como una esponja que amortigua las crecientes producidas en
la cuenca superior entre enero y junio; absorbiendo ese flujo de agua y aumentando su tamaño hasta
cinco veces para liberar luego su caudal uniformemente y evitar así la superposición de las crecidas
de los ríos Paraná y Paraguay.
Es de destacar que los países miembros de la Cuenca del Plata, en reunión
desarrollada en la ciudad de Buenos Aires en Agosto de 1995, acordaron la no implementación de
las obras previstas en el Pantanal en relación a la Hidrovía, en función de las condiciones únicas de
los ecosistemas involucrados. Esta decisión demuestra la importancia dada a la conservación de los
recursos naturales y procesos ecológicos locales y regionales y, en alguna medida, denota el
accionar de las Organizaciones No Gubernamentales ambientalistas.
3.10 Acuífero Guaraní
Es uno de los mayores del mundo y cubre aproximadamente un área de 1.194.000
Km2, siendo 839.000 Km2 de la cuenca del Paraná y unos 355.000 Km2 de la cuenca del Chaco –
Paraná. Por países abarca Uruguay con 58.500 Km2, Paraguay con 71.700 Km2, Argentina con
28
Extraído de “Cuenca del río Cuareim”, páginas del sitio oficial www.mrree.gub.uy/crc/cuenca.html
34
225.500 Km2 y Brasil con 840.000 Km2. El espesor común del acuífero es de 200 metros, pero
supera los 600 metros en un gran eje de dirección NNE – SSO, paralelo al río Paraná, y llega hasta
800 metros a lo largo del río Uruguay.
Está considerado como uno de los mayores depósitos subterráneos de agua dulce del
mundo. Se ha llegado a estimar que el volumen de reservas es del orden de los 40.000 Km3: la
recarga se estima entre 160 y 250 Km3/año y las reservas explotables en 40Km3/año, lo que sería
suficiente para abastecer a una población de 360 millones de personas, con una dotación de 300
litros por habitante y por día. Datos disponibles del Brasil indican que en este país más de 300
ciudades con poblaciones que varían entre 5.000 y 500.000 habitantes, son abastecidas por el
Acuífero.
En el Estado de Sao Paulo, las aguas subterráneas de todos los acuíferos producen
aproximadamente 1.100.000 m3/día en un total de más de 2.600 pozos. En el interior de este
Estado, las aguas subterráneas abastecen a más de 5.500.000 habitantes. En su vecino Estado del
Paraná el 17 por ciento de la población es abastecida por los recursos hídricos subterráneos, lo que
significa una población del orden de 1.100.000 habitantes.
Aunque los grandes centros metropolitanos del MERCOSUR, Sao Paulo, Río de
Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Buenos Aires y Montevideo, no están sobre el Acuífero, no
se puede descartar esta reserva de agua para el futuro. Por ejemplo, la región metropolitana de Sao
Paulo, con sus casi veinte millones de habitantes, está a tan solo 200 Km. De las zonas productoras
del Acuífero.
El Acuífero Guaraní, es pues una reserva estratégica de la cual las poblaciones sobre
ella asentadas deben procurar utilizar la forma de no causarle daños, sobre todo a la calidad de sus
aguas29.
SECCION II
3.11 Problemas surgidos alrededor de los recursos hídricos compartidos
Han sido variados, más allá que muchos tuvieron escasa trascendencia. Los primeros
se suscitaron como consecuencia de apetencias territoriales. En tales circunstancias, muchos de los
cursos de agua que componen la cuenca se transformaron en límite natural de estos países.
Ulteriormente, se planteó como litigioso hasta dónde alcanzaba la soberanía de cada
uno de los países en estos cursos de agua.
Luego, comenzaron a evidenciarse problemas por el control de los recursos,
construcción unilateral de represas que afectaba a los estados río abajo, deterioro de las condiciones
29
“Gestión internacional de recursos hídricos: el caso del acuífero gigante del MERCOSUR”, Pedro Costa
Guedes Vianna, para “Scripta Nova”, revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales, N° 45, Universidad
de Barcelona, 1 Ago 1999.
35
ambientales, disminución de la calidad del agua, reparto inapropiado de las aguas, pesca abusiva,
etc.
Sin embargo, merecen destacarse, por la connotación que tuvieron en su momento
dos hechos de particular trascendencia:
El primero entre Paraguay y Brasil, cuando este país interrumpió en 1962 las
negociaciones conjuntas sobre el desarrollo del río Paraná, mediante una demostración unilateral de
fuerza que devino en la ocupación de las Cataratas de Guaira. Las fuerzas militares fueron retiradas
recién en 1967, como resultado de un acuerdo para la formación de una comisión conjunta para el
desarrollo de la región (Murphy y Sabadell, 1986).
El segundo conflicto se suscitó en la década del 70, ante el anuncio de Brasil y
Paraguay de construir una presa en Itaipú, en el río Paraná, lo que motivó la preocupación de
Argentina en relación con los efectos medioambientales en los tramos de aguas abajo;
consecuentemente este país exigió que fuera consultado durante la fase de proyecto, a lo que se
opuso Brasil. En 1979 se llegó a un acuerdo en el que se aceptó la construcción de las presas de
Itaipú – que interesaban a Brasil y Paraguay-, y de Yaciretá, promovida por la Argentina
(Wallenstein y Swain, 1977)30
3.12 Conflictos de límites
Varios de los cursos componentes de la Cuenca del Plata se constituyen en referentes
limítrofes entre los países fundacionales del MERCOSUR, de ahí que interese tener presente si
éstos han sido establecidos definitivamente o quedan asuntos pendientes.
Entre Uruguay y Argentina hay 495 Km. de límite de tipo fluvial. Ambos países
firmaron en 1973 el Tratado del Río de la Plata que establece de una manera muy particular las
jurisdicciones de soberanía. Con anterioridad, el 7 de abril de 1961, firmaron un tratado en el que se
establecía el límite en el río Uruguay.
El mismo corresponde a la línea media del río en el sector comprendido entre la
punta suroeste de la isla Brasiles y Ayuí (represa de Salto Grande) y a la vaguada o canal más
profundo desde el último punto hasta el paralelo de la latitud de punta Gorda. Se acordó que las
islas Filomena Grande, Filomena Chica, Paloma Chica y Bassi fueran uruguayas por tener
población de esa nacionalidad, a pesar de estar al oeste de la línea mas profunda de navegación.
También en 1961 se fijó el límite exterior del río de la Plata, estableciéndose que el mismo sería la
línea recta que une la localidad uruguaya de Punta del Este con punta Rasa, en la punta Norte del
cabo San Antonio en la Argentina.
Mediante el tratado se establecieron franjas costeras de soberanía exclusiva para cada
país, cuyo ancho es de dos millas al oeste de la línea que une Colonia (Uruguay) con Punta Lara
30
“Cronología de los conflictos del Agua”. Versión 2000, compilada por Meter Gleick, del Pacific Institute
for Studies in Development, Environment and Security, página Web www.pacinst.org
36
(Argentina) y siete millas entre dicha línea y el límite exterior del río; las aguas centrales son de uso
común, con libertad de navegación en todo el río para los buques de las respectivas banderas.
Entre Brasil y Argentina hay 1132 Km. de límite netamente fluvial, apoyado en los
ríos Uruguay, Iguazú, San Antonio y Pepirí Guazú.
Las cuestiones de límites se resolvieron mediante el arbitraje del presidente Grover
Cleveland, quien emitió un fallo que benefició la tesis brasileña, en el sentido que el límite lo
constituían los dos últimos mencionados, en detrimento de la Argentina que sostenía que el límite
debía estar dado por dos ríos al Este de los mencionados, denominados San Antonio Guazú y Pepirí
Guazú.
En cuanto al sector limítrofe en los ríos Iguazú y Uruguay diversos tratados firmados
entre 1898 y 1941 determinan que la línea del canal más profundo marca el confín jurisdiccional y
que en las cataratas del Iguazú cumple la misma función la que pasa por el salto Unión.
Actualmente, no quedan cuestiones pendientes31.
Entre Paraguay y Argentina hay 1699 Km. de límites fluviales, dados por los Ríos
Paraná, Paraguay y Pilcomayo.
Mediante el tratado firmado en 1876 con la República del Paraguay se fijó el límite
en el río Paraná, quedando la isla de Apipé para la Argentina y la de Yaciretá para el Paraguay.
En el río Paraguay el canal principal define la soberanía de las islas, quedando la de
Cerrito en poder de Argentina. La posesión del territorio entre los ríos Pilcomayo y Verde fue
sometida al arbitraje del presidente norteamericano Rutherford Hayes, quien en noviembre de 1878
emitió un laudo otorgándoselo a Paraguay.
Sin embargo, para resolver definitivamente la cuestión, faltaba determinar que brazo
del río Pilcomayo debía ser considerado “brazo principal”. Esto dio lugar a un nuevo tratado en
1945, cuando se definiera con precisión por donde pasa la línea del límite.
3.13 Conflictos por la explotación de los recursos
La cuenca del río de la Plata drena más de tres millones de kilómetros cuadrados de
la parte sur oriental de Sudamérica, incluyendo territorios de Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y
Argentina; comprendiendo algunos de los mayores ríos del continente, el Paraná, el Paraguay y
Uruguay y el humedal más grande del mundo El Pantanal.
Es evidente que en esta Cuenca hidrográfica el desarrollo antrópico ha sido intenso y
ha tenido consecuencias importantes para el ambiente, con desafíos conocidos y problemas
emergentes de carácter transnacional, de interés común para los países que la comparten.
31
“Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina: El laudo Cleveland sobre Misiones
(1895)”, www.argentina-rree.com.
37
El proceso de desarrollo económico y social en Uruguay y Argentina genera
presiones crecientes sobre el medio del río de la Plata. La franja costera concentra los principales
centros urbanos, turísticos e industriales de ambos países. Estos descargan efluentes y desechos
industriales, ya sea sobre el río propiamente dicho o sobre los cursos de agua tributarios.
A la presión sobre el medio ambiente que resulta de las actividades que se
desarrollan en los dos países ribereños, debería sumarse el impacto de diversos factores
antropogénicos originados en el resto de la cuenca, que, de una forma u otra, repercuten sobre el
área. Algunos factores de perturbación que llegan al río de la Plata a través de la cuenca son
contaminantes químicos como metales pesados y biocida, además del enriquecimiento que se
produce por exceso de nutrientes proveniente de las actividades agrícolas. Estos materiales además
de producir riesgo para la salud de los habitantes, también afectan de manera diversa los
ecosistemas.
También obran como factores de degradación la contaminación producida por los
desechos de los buques, los riesgos de accidente en transporte de hidrocarburos y el intercambio de
aguas de lastre, que tiene como consecuencia el tránsito de organismos que pueden llegar a afectar
seriamente las comunidades bióticas existentes en el área y a tener consecuencias desfavorables
sobre las actividades económicas en algunos sitios río arriba32.
A partir de 1970 la secuencia de datos hidrológicos evidencia aumentos en la
precipitación y en los caudales de los ríos de la Cuenca del Plata. Una comparación de los caudales
medios en el río Paraná y sus afluentes antes y después de 1970 muestra aumentos entre el 19% y el
46%.
La historia del río Paraná muestra períodos de sequía seguidos por inundaciones. Las
últimas investigaciones han permitido detectar una variación con una periodicidad de 10 años,
menor a los 15 años mencionada en 1834 por Charles Darwin; lo que también sugiere un cambio en
la frecuencia de las fluctuaciones climáticas33.
Además hay evidencias de cambio climático. En gran parte de la cuenca del río
Uruguay, las temperaturas mínimas anuales aumentaron gradualmente en más de un grado en los
últimos cien años.
Las inundaciones son un problema mayor en la cuenca del Plata, la pérdida de vidas
humanas y cuantiosos daños a la infraestructura y a la economía son desastres recurrentes debido a
la severidad, periodicidad y permanencia en el tiempo de estos eventos, particularmente en las
cuencas tributarias de los ríos Paraná, Uruguay y en el bajo río Paraguay.
Sólo en la Argentina los daños directos de las inundaciones de 1987 y 1988 se
estimaron en 2.640 millones de dólares y 235.000 personas evacuadas. Las inundaciones del
32
“La contaminación de los ríos y sus efectos en las áreas costeras y el mar”, Jairo Escobar, para CEPAL, Serie
Recursos Naturales e Infraestructura, Santiago de Chile, 2002.
33
Los cuatro grandes picos de caudal en el Paraná medio durante el siglo que finalizó: 1904, 1983, 1992 y
1998; se relacionaron con el fenómeno de El Niño durante el que se detectaron fuertes anomalías en la
región
38
período 1991-92 significaron para este país una pérdida de 513 millones de dólares, más de 3
millones de hectáreas inundadas y 122.000 personas evacuadas.
En el Estado de Santa Catalina, en Brasil, las mismas inundaciones significaron
pérdidas equivalentes al 8% del PIB anual de ese estado. Las inundaciones también causan graves
daños en las ciudades costeras y a las actividades económicas en la cuenca del río Uruguay. Durante
el evento del Niño de 1983-1984 en el Uruguay medio fueron afectadas más de 40.000 personas, en
más de 70 ciudades; las pérdidas estimadas por este evento en toda la Cuenca del Plata se han
estimado en más de un billón de dólares34.
La calidad del agua es un factor principal para una efectiva gestión ambiental en una
cuenca como la del Plata, influenciada principalmente por el estado de desarrollo alcanzado en la
región, por la pérdida de cobertura vegetal, las concentraciones urbanas y por la producción agrícola
intensiva con alta dependencia de agroquímicos, la construcción de presas y la formación de
reservorios, el transporte fluvial y las actividades mineras. Es importante indicar que cada país ha
avanzado en el tema, visualizándose ya cuáles son los cursos de agua más comprometidos y el
origen de la contaminación, fundamentalmente vinculada a los vertimientos de los grandes centros
urbanos.
La expansión de la agricultura ha significado la desaparición de la cobertura de
bosques que fueron parte determinante del funcionamiento de los ecosistemas y de la hidrología.
Uno de los casos más agudos ha sido la deforestación de la Mata Atlántica, que cubría las zonas de
la cuenca del alto y medio río Paraná, con la mayor y más intensa precipitación fluvial. En este
ecosistema, en el siglo pasado, la cobertura se redujo del 58% al 8% en el estado de San Pablo y del
85% al 5% en el estado de Paraná. Algo similar acontece en Paraguay, en un proceso más acelerado
hacia fines del último siglo pero que se orienta en el mismo sentido.
Así, los suelos al descubierto e incorporados a la agricultura han sufrido las
consecuencias de la compactación y de la erosión hídrica, se han incrementado y acelerado las
escorrentías superficiales hacia los cuerpos de agua, con menor alimentación a los acuíferos,
aumentan los caudales pico en tiempos menores y se incrementa la sedimentación en los ríos y
embalses, afectando su navegabilidad y acelerado el asolvamiento de los embalses, con la
consecuente pérdida de su potencialidad energética.
La deforestación de la cuenca alta del río Paraná en Brasil, y de la cuenca del río
Paraguay en la República del Paraguay y en Brasil, unida al colmatado creciente del Gran Pantanal,
en el curso alto de este último río, ha producido inundaciones destructivas en muchas ciudades
ribereñas de la Argentina35. Las salidas fuera de cauce del Río Paraná son mucho más frecuentes,
causando serios perjuicios económicos que, de continuarse, obligarán a tomar acciones de
prevención de alto impacto.
34
“Temas ambientales para el desarrollo sostenible en la Cuenca del Plata”, Unidad de Desarrollo Sostenible y
Medio Ambiente, Organización de los Estados Americanos, 20 Ago 2003, www.oas.org
35
“En torno a las inundaciones recurrentes del Nordeste argentino”, Barreto, M. A., 1993.
39
Las áreas agrícolas se incrementaron en un 25% en el caso de la Argentina. Debido a
condiciones económicas, las pasturas de la llanura pampeana han estado siendo reemplazadas por
cultivos agrícolas por los precios más favorables comparados con la ganadería. Estos cambios
presionaron la frontera agrícola hacia territorios marginales, lo que implicó mayor deforestación e
intensificación de los sistemas de producción, aumentando el riesgo de degradación en zonas con
procesos de desertificación. Los contenidos de materia orgánica del suelo en algunas áreas de la
Cuenca, se han reducido en un 50% respecto de los niveles anteriores a su uso agrícola, afectando
negativamente la capacidad del suelo para retener agua.
La introducción de cultivos basados en el uso intensivo de agua, como el arroz,
avanzó rápidamente en la cuenca media del río Uruguay planteando conflictos de uso por el agua
con el abastecimiento de poblaciones y ciudades y con el mantenimiento de los ecosistemas
ribereños a los ríos, que durante la canícula prácticamente desaparecen, caso particularmente
importante en la cuenca transnacional del río Cuareim, en la frontera del Brasil y Uruguay.
La afectación a los ecosistemas acuáticos merece atención en el marco conjunto de la
cuenca del Plata, caracterizada como una de las cuencas de mayor diversidad acuática continental
del mundo, en particular las cuencas tributarias del río Paraná y del río Paraguay (Pantanal). El
manejo de la biodiversidad de estos ecosistemas, particularmente de sus recursos ictícos
condicionados por las diferentes situaciones de pesca, requiere de un conocimiento del
funcionamiento de conjunto y de un marco regulatorio común, más allá de los acuerdos
binacionales que actualmente existen36.
El río Pilcomayo, compartido por Argentina, Bolivia y Paraguay retrocede
anualmente en su cauce y no alcanza a desembocar sus aguas en el Paraguay debido a la enorme
carga de sedimentos. Presenta una larga historia de esfuerzos e inversiones para su manejo y para
atenuar los efectos de la contaminación minera.
Tal como se expresara con anterioridad, el proceso de rellenado natural del cauce del
río produce año a año un doble fenómeno: por un lado el de derrame de aguas hacia zonas bajas
aledañas, por otro el de mayor volcado de éstas hacia Argentina por razones de desnivel. La
distribución no es equitativa. Se debe a que la pendiente se inclina levemente hacia el territorio de
Formosa, lo que favorece la entrada del agua a Argentina, debiéndose realizar trabajos binacionales
específicos para subsanar este problema37.
También se observa en el mismo río contaminación por desecho de metales pesados,
altamente riesgosos para la salud humana. La causa principal es la explotación de numerosas y
pequeñas minas de tipo familiar, que siguen utilizando técnicas tradicionales muy contaminantes.
36
“Temas ambientales para el desarrollo sostenible en la Cuenca del Plata”, Unidad de Desarrollo Sostenible y
Medio Ambiente, Organización de los Estados Americanos, 20 Ago 2003, www.oas.org
37
Un funcionario paraguayo asistente al Seminario sobre Desastres, organizado por el Colegio Interamericano de
Defensa en diciembre del 2003, comentó de manera reservada que había podido comprobar personalmente que
el canal que debió construirse en su País, si bien figuraba como realizado, en los hechos no existía (empero, el
crédito se había ejecutado), en tanto que las aguas del Río Pilcomayo derivaban hacia Formosa (Argentina),
mientras que el escaso caudal que se volcaba hacia Paraguay era contenido por sucesivos tajamares por los
terratenientes paraguayos vecinos, impidiendo su natural deslizamiento tierras abajo, donde el recurso era
absolutamente necesario.
40
Poco se puede innovar en este escenario, donde la pobreza contiene toda posibilidad de
modernización de los métodos.
La puesta en marcha del Proyecto de Gestión Integrada y Plan Maestro de la Cuenca
del Río Pilcomayo ha permitido visualizar una serie de problemas. En Argentina, por ejemplo, la
Constitución establece “que corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos
naturales existentes en su territorio”. Con relación al manejo de cuencas no se ha estructurado una
política de ordenamiento y gestión con el adecuado respaldo legal, normativo y presupuestario.
En Paraguay no existe un documento de política que incorpore el manejo de cuencas
como la base de planificación, ejecución y evaluación de los programas en el sector rural y urbano.
En Bolivia no existe una política nacional explícita sobre el recurso hídrico. Las
instituciones nacionales, inclusive del sector de recursos naturales, están diseñadas en función de la
división política y administrativa y no en función de la cuenca hidrográfica. La ley de
descentralización y de Participación Popular otorga muchas potestades de manejo de recursos
naturales a las autoridades locales y complica la materialización de políticas nacionales de manejo
de cuencas38.
La desaparición casi total del Bosque Atlántico Interior en el Brasil y muy
amenazado en el Paraguay crea el interés por la extracción de árboles de gran porte en atención al
precio de la madera, circunstancia que lleva a hacheros brasileños a incursionar en territorio
argentino para voltear las mejores especies de la reserva de Yabotí y para llevarlas luego de
contrabando a través del río Pepirí Guazú al vecino país, donde las venden a muy buen precio.
Brasil casi ya no tiene madera propia en esta región, al haberse desvastado su selva39 .
Debido a que los Estados del MERCOSUR prestan cada día más atención a las
cuestiones ambientales y de seguridad ellos tratan de proyectar lo más que pueden su fuerza más
allá de sus propias fronteras. Esta “capacidad de proyectar su fuerza”, está en relación directa con la
capacidad de gobernar internamente en especial en asuntos ambientales lo cual afecta la seguridad
en una forma fundamental debido a que la aparición o incremento de las tensiones pueden hacer que
las comunidades se tornen ingobernables amenazando la viabilidad política y físico territorial de las
comunidades.40
Las obras realizadas por Brasil en el Alto Paraná comprometen la posibilidad de
otros aprovechamientos energéticos del río, ya que cualquier alteración artificial que se provoque en
una de sus partes influye inexorablemente sobre el resto del sistema, situación que se torna
estratégica por tratarse de un río de curso sucesivo y soberanía compartida.
Así como las grandes represas construidas y proyectadas por Brasil en su territorio
(Jupiá, Ilha Solteria, Itaipú y otras) pueden ejercer un papel beneficioso como reguladores del flujo
de agua durante todo el año, su contaminación amenaza provocar graves daños a las áreas cercanas
38
“OEA – Estudio de la Cuenca del Río Pilcomayo: Argentina, Bolivia, Paraguay”; www.cicplata.org.ar.
39
Sánchez Bonifato, César; “De las araucarias misioneras sólo quedaron 700 hectáreas” y “Los hacheros no
perdonan ni a la reserva”, Buenos Aires, Argentina; www.cambiodemocractico.org/araucarias
40
Facetti, Juan Francisco; “Adaptación de las fuerzas armadas a una nueva Misión: mantener la seguridad
ambiental”, Asunción, 2002.
41
a la desembocadura de la Cuenca del Plata, como consecuencia que la gran cantidad de energía
hidroeléctrica producida se destina a numerosos proyectos industriales para la región centro sur de
ese país que generarán fuertes concentraciones de población y afluentes urbanos e industriales
contaminantes; por otra parte, ya se han detectado residuos – principalmente pesticidas-
provenientes de la zona de expansión de la frontera agropecuaria del Brasil.
También se constituye en fuente de conflictos periódica la acción de pescadores
paraguayos que no respetan los lapsos de veda instrumentados para protección de peces a lo largo
del recorrido del Paraguay, el Paraná y en el Pantanal. Ello da lugar a reclamos de las partes
afectadas (pescadores de Argentina y Brasil y de ONGs interesadas en la protección del medio
ambiente).
Ya quedó dicho que al levantarse las presas de Salto Grande e Itaipú, no se
construyeron canales paralelos al río, ni las esclusas aguas abajo, por lo que no es posible la
navegación al norte de las presas, en contravención con todos los tratados sobre la navegación de
ríos de curso sucesivo. Este hecho podría motivar reclamo de alguna de las partes afectadas en el
futuro.
En lo inmediato, debe resolverse si se elevará la cota de la presa Yaciretá a la altura
inicialmente convenida (83 metros sobre el nivel del mar) o se la mantendrá en los niveles actuales
(76 metros sobre el nivel del mar). Hay oposición manifiesta a que se aumente el nivel de
contención por los efectos dañinos que provocaría a gran número de habitantes ribereños que
deberían ser desplazados, tanto en Argentina como en Paraguay. Por otra parte, Organizaciones no
Gubernamentales han levantado su voz en sentido contrario, tanto en protección de los derechos de
aquellos como en beneficio del mantenimiento de las condiciones ambientales que se verían
afectadas.
De la misma suerte, la opinión pública alimentada por ONGs ha colaborado para
paralizar el proyecto relacionado con el trazado de la Hidrovía Paraná – Paraguay a través de El
Pantanal. Hacen sentir su voz, igualmente, en numerosos proyectos relacionados con el
aprovechamiento del Río Iguazú, el Río Pilcomayo, el Paraná Medio y dragado de algunos cursos
de agua para posibilitar la navegación de buques de mayor calado.
Finalmente, han comenzado a publicitar la acción de organismos internacionales y
empresas foráneas que estarían involucrándose en el manejo de las fuentes de provisión de agua
dulce (particularmente en el caso del acuífero Guaraní) con el fin supuesto de regular el
aprovechamiento futuro de las mismas, en desmedro de los derechos de acceso igualitario al recurso
por parte de la población local.
3.14 Ingerencia de las ONG
En estrecha relación con los comentarios vertidos con anterioridad, interesa tener
presente la actuación de las Organizaciones no Gubernamentales, porque más allá del nivel en que
se encuentren las relaciones entre los países, muchas veces la voz disonante de éstas encuentra eco
importante en los medios de comunicación, proyectándose en la opinión pública de manera
42
impredecible. En consecuencia, los funcionarios se ven impelidos a la adopción de medidas
tendientes a la satisfacción de alguno de los reclamos.
Se rescatarán solamente algunos ejemplos de acciones desarrolladas en los últimos
cinco años.
La “Fundación Ecológica Buenos Aires Alerta” ha expresado por diversos medios
la preocupación de la comunidad científica por las transformaciones permanentes operadas en el
Parque Nacional Iguazú (obras de infraestructura hidroeléctrica, caminos, la intensa rotación y
explotación forestal y agrícola ganadera estacional), provocadoras de cambios en el entorno que
dificultan la descripción y manejo de las variables que intervienen en los proceso de aparición y
desaparición de especies en la zona. Éstas, se verían ahora atacadas por la contaminación sonora,
producidas por el ruido de helicópteros en las Cataratas, autorizados por la administración brasileña,
aún cuando dañan la fauna, alteran el paisaje y dificultan la comunicación entre el visitante y el
entorno natural.
Según las organizaciones ambientalistas, pese a los datos concluyentes, el tema no ha
sido recogido debidamente por los funcionarios, que no han hecho una presión diplomática seria,
conformándose con dar al problema una respuesta burocrática. Expresan que necesitan en
consecuencia, ejercer una mayor presión, no sólo sobre la cancillería brasileña, sino especialmente,
sobre la argentina, para que se tome el tema con la seriedad que éste merece41.
En los últimos años, con el apoyo de los gobiernos de la región, se propuso un
ambicioso proyecto para canalizar el eje fluvial Paraná – Paraguay, aguas abajo del Gran Pantanal,
que se denominó “Hidrovía”. Como resultado de varios estudios de impacto ambiental y la
oposición de numerosas ONG, ambientalistas e indígenas, parecería que finalmente el proyecto
sería descartado. La experiencia de múltiples actores en los ámbitos local, regional y global puede
ser un importante antecedente a tener en cuenta en el caso de otros proyectos análogos en el
futuro42.
La fundación “Proteger” coordina desde abril de 1999 el “Proyecto Pesca Fluvial y
Humedales”, que con el auspicio de la Unión Mundial para la Naturaleza Oficina Sudamérica
(UNIC-Sur), la Convención Ramsar y la Universidad Nacional del Litoral, intenta contribuir a la
conservación y uso sustentable de los humedales del río Paraná en la Argentina, mejorando las
condiciones ambientales, de trabajo y de vida de las poblaciones ribereñas.
Para ello propicia el diálogo y trabajo regional entre actores directos, autoridades,
sector científico técnico y ONGs, con miras a avanzar hacia propuestas de conservación de los
humedales fluviales y el uso sustentable de los recursos; al cumplimiento de las normativas legales
vigentes y de los acuerdos interjurisdiccionales e impulsar la armonización de la legislación
pesquera y sobre humedales en y entre las provincias y países de la cuenca del Plata43.
41
“Continúa el ruido de los helicópteros en Cataratas”, http://www.ecoportal.net/noti/notas214.htm.
42
“Sequía en un mundo de agua”, Capítulo 18, “Gestión hídrica y conflictos”, Carlos Díaz Delgado y Danilo
Antón, CIRA-UAMEX, 2002, México.
43
Jorge Cappato, Director General, Fundación PROTEGER – miembro de UICN; Grupo de Trabajo en
Humedales del Comité Argentino UICN; Balcarce 1450 - 3000 Santa Fe, Argentina;
http://www.proteger.org.ar
43
Se pretende alcanzar una superficie de más de 1.500.000 hectáreas de humedales
protegidos para conformar un corredor desde Formosa hasta el Delta, según informara el director
general de Proteger. Buscan así proyectar y poner al Paraná en el ranking internacional de los
grandes humedales del planeta. Pero el proyecto no terminaría ahí. Como segunda parte de la
iniciativa tendrían previsto impulsar unir este nuevo corredor al que llega al Matto Grosso en Brasil,
y crear así el humedal más grande del mundo44.
Manuel López, miembro del grupo ecologista Coecoceiba – Amigos de la Tierra en
sus relatos sobre el “Contexto Internacional de la Crisis del Agua” teoriza respecto que al “ser la
empresa transnacional global por el alcance y los escenarios en que se realizan sus operaciones…,
es un engranaje que demanda una enorme flexibilidad. La estrategia es clara: sentar las bases para la
flexibilización del accionar del capital global, profundizar el proceso de apropiación de las factores
de la función de producción e incorporar nuevos negocios en sectores que precisamente suponen las
mejores posibilidades de incrementar la acumulación de capital”.
“Esto se logra abriendo nuevos mercados que son precisamente aquellas áreas
protegidas por diferentes regulaciones y legislaciones (local, nacional, regional e
internacionalmente). Aquí entra, por supuesto, el agua, que como insumo básico para la agricultura,
la industria y el consumo humano directo, ha sido incorporada de hecho al proceso de
mercantilización de los recursos”.
“Antes de 1995 los acuerdos de liberalización comercial enfatizaban en bienes, no en
servicios. No obstante, la lógica de acumulación del capital global exige la incorporación de nuevos
negocios, función que cumple el sector servicios, dentro del cual se incluyen servicios tan diversos
como los financieros, el aseguramiento, las inversiones, las telecomunicaciones, el cine, Internet, la
construcción e ingeniería, la distribución de bienes al detalle, las franquicias, el turismo, la energía,
y también servicios esenciales como la educación, la salud, los servicios ambientales (manejo de
desechos entre otros) y el suministro de agua”.
“En 1996 se establece el Global Water Partnership (GWP), red de acción de
organizaciones interesadas en el sector agua cuyo fin es encontrar las herramientas que permitan
solucionar este problema, en especial en los países del Tercer Mundo. Su orientación es
estrictamente de mercado: el agua es vista como una mercancía con valor económico en sus usos
competitivos”.
“En 1998 la Comisión sobre Desarrollo Sostenible del Consejo Económico y Social
de la ONU recomendó a los gobiernos a acceder a las grandes multinacionales, dado su enorme
capital y capacidad tecnológica, y crear un mercado abierto del agua. La administración Bush
también ha intensificado sus esfuerzos con miras a lograr asegurar la primacía de sus intereses a
nivel continental a través de la liberalización del comercio regional y, en consecuencia, de la
mercantilización de los recursos y servicios naturales”.
44
“Iniciativa de una ONG santafecina”: “Proponen la creación de un corredor de humedales en el país”,
Laura Rocha, http://www.cicacz.org.ar/notimarzo.htm
44
“El agua, en este contexto es concebida como objeto de intercambio comercial, es
decir, como mercancía económica. Conforme esta visión no se reconoce el agua como elemento
base de los procesos de vida, ni tampoco como un derecho humano fundamental. En el mejor de los
casos se le ve como una necesidad humana que se ha de satisfacer a través del mercado,
amenazándose así la gestión sustentable del agua y, especialmente, la equidad en el acceso a ésta.
Es obvio también que la incapacidad de los gobiernos para garantizar una gestión integral del
patrimonio hídrico contribuye a esta estrategia de mercantilización del agua”45.
La Fundación Vida Silvestre Argentina, con el apoyo de otras ONG, por su parte
está trabajando en la búsqueda de alternativas para revertir el aumento en el nivel de las aguas de
los esteros del Iberá, un sistema de bañados, lagunas y esteros de alrededor de 12.000 kilómetros
cuadrados ubicado en el centro y norte de la Provincia de Corrientes, Argentina. Un estudio
realizado por científicos de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires
descubrió que entre abril de 1989 y julio de 1990 se produjo un aumento en el nivel del agua de 80
centímetros de altura promedio; expresando que “el origen del problema podría estar en la vecina
represa Yacyretá, desde cuyo embalse estarían produciéndose filtraciones subterráneas. El agua
pasa a través de las fracturas en el subsuelo rocoso y entra directamente a los esteros, provocando
un fenómeno que técnicamente se denomina transvase”46.
Las organizaciones e individuos no gubernamentales y movimientos sociales
comunitarios de Brasil y de los países presentes en el Foro Social Del Agua 2003 reunidos en la
ciudad de Cotia - SP - Brasil en el período de 16 a 23 de marzo de 2003, declararon su oposición al
Foro Mundial del Agua reunido en el mismo período en Kyoto, Japón, por que consideraron que el
agua es un derecho, no una mercancía, un bien de la humanidad, un derecho humano y universal, y
no un mero recurso renovable con valor económico.
Hicieron una división entre los que defienden que el agua y todos los recursos
naturales deberían estar bajo el control social y comunitario, de aquellos que sostienen la tesis que
pueden estar bajo el control privado. En tal sentido, declararon su disposición de lucha y
movilización contra todas las tentativas de privatización y exportación del agua en beneficio de las
empresas privadas nacionales o extranjeras que quieran lucrar con la misma.
Recomendaron, por otra parte, al Ministerio Público de Brasil -en todos sus niveles-
a dar prioridad a las gestiones hídricas y conflictos por el agua, creando grupos ejecutivos de
trabajo, escuchando los sectores de la sociedad directa o potencialmente afectados, inclusive al Foro
Social de las Aguas.
El Foro Social del Agua 2003 propuso asimismo, la realización del Foro Social
Mundial del Agua junto al 4º Foro Social Mundial que será realizado en la India y que el agua fuera
allí uno de los temas centrales47.
45
“Contexto internacional de la crisis del agua”, Manuel López, http://www.una.ac.cr/ambi/Ambien-
Tico/104/lopez104.htm
46
Ideas extraídas del artículo “Los esteros del Iberá, en peligro”, publicado por el diario La Nación, Buenos
Aires, reproducido en http://www.cicaz.org.ar/notimarzo.htm
47
Conceptos extraídos del artículo “El Foro Social de las Aguas 2003, en San Pablo”, publicado en la
página Web: http://www.argentina.indymedia.org/news/2003/08/129203.php
45
Finalmente, cabe citar en esta lista muy acotada de ejemplos de actuación de ONG
en temas relacionados con los recursos hídricos la reunión de la “Red Latinoamericana contra
Represas y por los Ríos, sus Comunidades y el Agua”, entre el 11 y 13 de julio de 2002, en Posadas,
ciudad capital de la provincia de Misiones, en la República Argentina, tras la cual publicaron un
documento denominado “Declaración de Posadas”, centrado en los daños que provocan las mega
represas.
La declaración consta de veinticuatro párrafos resolutivos más otros tantos anexos,
por lo que se hará referencia a los que guardan relación estricta con el tema:
Rechazo a la construcción de la represa binacional de Corpus, cualquiera sea su emplazamiento.
Asimismo a la construcción de la represa Belo Monte en el Río Xingú en Brasil.
Apoyo a la campaña “No más daños en Yacyretá”, exigiendo que el nivel del embalse quede
definitivamente en la cota 76, para que tanto la población como el ambiente no sufran más daños
irreparables.
Impulsar ante los gobiernos de Argentina y Paraguay la declaración como sitio Ramsar del cañón
aún remanente del Alto Paraná, entre Itacuá e Itaipú.
Alertar sobre el rol de las represas en la pérdida del agua dulce en el Planeta.
Rechazar enfáticamente la imposición del ALCA.
Rechazar el trasvase de caudales de la cuenca del río Iguazú a la del Uruguay.
Llamar la atención sobre la compleja realidad del Río Uruguay y las nuevas iniciativas para la
construcción de represas, particularmente en la cuenca inferior del mismo
Convocar a los Estados de la Cuenca del Plata a profundizar sus políticas y legislación preventiva y
de mayores controles sobre la explotación destructora de los recursos pesqueros de los ríos
Uruguay, Paraná y Paraguay.
Merece citarse que participaron de la reunión representantes de veinticinco ONGs de
Argentina, una de Bolivia, cuatro de Brasil, dos de Uruguay, diez de Paraguay, una de Chile, una de
Colombia, tres de Guatemala, una de Honduras, dos internacionales y cuatro representantes de
naciones indígenas48.
SECCION III
3.15 Conflictos latentes
A pesar de las pruebas que se poseen de la existencia del problema, ha faltado el
compromiso político necesario para invertir las tendencias. Una serie de conferencias
internacionales celebradas en los últimos veinticinco años se centraron en una gran variedad de
cuestiones relacionadas con el agua, comprendida la de suministrar los servicios básicos de
abastecimiento y saneamiento necesarios. Sin embargo, “no se ha alcanzado prácticamente
ninguno” de los objetivos establecidos para mejorar la gestión de los recursos hídricos.
48
“Declaración de Posadas” “Mega represas, una historia de destrucción que se repite”, conceptos extraídos
de la página Web www.ciepac.org/analysis/decposadas.htm
46
“Los problemas de actitudes y conductas son un componente esencial de la crisis, y
la inercia de los dirigentes, así como la falta de plena conciencia sobre la magnitud del problema
por parte de la población mundial, explican que no se hayan adoptado a tiempo las oportunas
medidas correctivas que se necesitan…”
La preocupación sobre la seguridad ambiental está creciendo cada día más entre
políticos, medios de prensa, sectores comerciales, industriales, gobiernos locales y público en
general, lo cual favorece al debate en todos los niveles. Se cuenta con legislación ambiental, pero
sus reglamentaciones esperan ser desarrolladas. El cumplimiento de la legislación es, sin embargo,
muy deficiente.
El debate que surge sobre la importancia del ambiente esta relacionado con el
concepto de seguridad en donde cambios en el equilibrio del poder en la región, y
predominantemente la preservación de la figura de soberanía aparece la mayor parte de las veces
como explicaciones de los conflictos. La mayor parte de los conflictos armados de los últimos
tiempos han sido de carácter interno más que internacional. Esta es precisamente el área donde los
factores ambientales aparentan afectar a la seguridad en asociación con otros factores (migraciones,
estabilidad económica, etc.)49.
En los tiempos que vivimos, por influencia de la globalización se deben incluir en el
concepto de seguridad, el bienestar de las poblaciones y su prosperidad económicas. Los ciudadanos
son el punto central de la atención del Estado, no sólo la soberanía territorial. Se debe ver al medio
ambiente como el nicho donde se encuentran los mayores desafíos para las poblaciones y las
economías50.
Internacionalmente, considerando este punto de vista más moderno de la seguridad
ambiental, la importancia de los desafíos ambientales en el desarrollo de una nación es
inmediatamente visible. El agotamiento ambiental y de los recursos naturales tiene impactos
directos e indirectos en las poblaciones y las economías. La salud humana se ve amenazada debido
a la mala gestión de las políticas públicas desde una baja provisión de agua potable y saneamiento
en los medios urbanos y rurales hasta un deficiente sistema de administración de crisis en casos de
emergencias naturales. Finalmente los costos económicos de mitigación y/o remediación son
enormes51.
La gestión de recursos hídricos en los países de la zona se encara sin mayor
interacción entre usuarios de la agricultura, industria y consumo humano; no se visualizan políticas
de Estado; parte de la población continúa sin suministro de agua potable y carece de servicios
sanitarios lo que origina problemas de salud importantes (cólera, tifoidea, diarreas, etc.); no existen
incentivos para el adecuado tratamiento de efluentes; la degradación y contaminación de los
recursos hídricos es constante; la transferencia de los servicios desde el Estado a manos privadas se
realizó con distintos grados de eficacia y la cita de situaciones problemáticas que, por ende, podrán
constituirse en fuente generadora de conflictos podría continuar desarrollándose largamente.
49
“Adaptación de las fuerzas armadas a una nueva Misión: mantener la seguridad ambiental”; Profesor Juan
Francisco Facetti, Asunción, 2002.
50
Dannenmeir E.; March 2001, “Environmental Security and Governance in the Americas, Focal Policy Paper”.
51
Bradley D.; Stephens C.; Rapan T.; Cairncross S. 1.992, “A Review of Environmental Health Impacts in
Developing Country Cities. Urban Management Program. The World Bank”.
47
Pero, veamos ahora cuál es la situación sobre la gestión de los recursos hídricos en
los países de la Cuenca52. En Brasil, pareciera que si bien existen grupos calificados, en su mayoría
tienen una visión sectorizada de los recursos hídricos. Debido a las características continentales del
país y la gran variedad de ambientes sería necesario un mayor enfoque en la especialización del
conocimiento interdisciplinario en regiones hídricas como Pantanal, donde los problemas son
diversos exigiendo investigaciones de mediano-largo plazo para el desarrollo y conservación.
Se observan como problemas la implementación de la legislación de los recursos
hídricos, la cobranza del agua y la descentralización de los recursos hídricos.
La gestión del recurso agua en Paraguay es fundamentalmente sectorial. Las
instituciones del sector están sumamente fragmentadas y los criterios de integridad están ausentes.
La cuenca como unidad hidrológica para el manejo del recurso agua no está incluida dentro de las
políticas nacionales para la gestión de los recursos hídricos. No existe un instrumento normativo
general que regule los aspectos ambientales de modo integral, manteniéndose un fuerte carácter
sectorial.
Uruguay cuenta con buena cobertura de abastecimiento de agua potable en la
vivienda y redes de evacuación de aguas servidas y una muy buena cultura sanitaria en la población
(junto a Canadá, fueron los únicos países del continente americano donde no prosperó la epidemia
de cólera).
Sin embargo, la ausencia de un Plan hidrológico Nacional y de un Plan de
Ordenamiento territorial expone al recurso agua a un desgaste desmesurado y además exceso y
déficit agudos del agua superficial. Pese que sus cinco grandes cuencas son internacionales, por lo
que depende de acuerdos de gestión hídrica fronteriza, no existe una gestión basada en cuencas
hidrográficas.
En Argentina no existe legislación nacional de agua que abarque todo el ámbito del
territorio nacional. Si existen leyes provinciales, pero éstas en general son instrumentos poco
flexibles que no permiten tomar en cuenta el valor económico, social y ambiental del agua, con el
agravante que existen vacíos legales y asimetrías entre estados provinciales que deben ser
subsanadas a los fines de un manejo integrado de los recursos hídricos (Calcagno, Gaviño y
Mendiburo, 2000)53.
3.16 Escenarios futuros
La hidropolítica es ya uno de los temas más importantes en el mundo. En una
Humanidad que se proyecta sin fronteras, los cursos de agua y otros elementos hídricos que fueran
52
Conceptos extraídos de “Identificación y evaluación de las capacidades de las instituciones en
Latinoamérica como centros de recursos y evaluación del estado de la gestión integrada de recursos
hídricos en los países de la Región”, Capítulo II, páginas 68 y 69, Damián Indij, para la WETnet,
CEPAL, Octubre 2002.
53
Recuadro 11 “Situación de la legislación hídrica en algunos países de la región” del texto “Crisis de
gobernabilidad en la gestión del agua”, de Axel Dourojeanni y Andrei Jouravlev, para CEPAL, Santiago
de Chile, diciembre de 2001.
48
usados en el pasado como límites, deben ser objeto de acuerdos a gran escala que ayuden a
viabilizar su uso correcto y su control por la sociedad.
Acordar, reglamentar, proteger y usar en una perspectiva de auto sustentación de los
recursos hídricos es una tarea inmediata y urgente, bajo el riesgo de futuros desastres ecológicos a
aún de foco de conflictos. En el mundo son muchos los ejemplos de acciones nocivas al equilibrio
ambiental, entre ellos la devastación de selvas, la obstrucción de ríos y embalses y también la
contaminación de acuíferos. Diversos autores, han abordado el tema referente al Derecho
Internacional y los recursos hídricos en la cuenca del Plata. Muchas cuestiones como la
administración unilateral o bilateral de los ríos y caídas de agua de la región han sido abordadas.
También se han firmado algunos tratados que han sido luego alterados por otros, como el caso de
los Tratados de Brasilia de 1969 y la Declaración de Asunción.
El pasado de la cuenca del Plata, sus conflictos, los incidentes y polémicas acerca de
la instalación de Itaipú, a la par de un conocimiento incipiente de las características del acuífero
Guaraní, demuestran la necesidad de estudios que den soporte técnico, político y social a acuerdos
de usos múltiples a los recursos compartidos. Los conflictos de intereses pueden afectar no sólo a
países. Dentro de Brasil es conocido el hecho que Sao Paulo y Paraná tienen divergencias acerca del
aprovechamiento del río Paranapanema. También comunidades distintas, como los muchos casos de
poblaciones expulsadas por la construcción de embalses, están entre los focos de tensión.
Existe consenso en la comunidad internacional de los recursos hídricos que los
problemas que enfrentan los recursos de agua dulce pueden efectivamente convertirse en una seria
amenaza para la producción global de alimentos y en una fuente potencial de inestabilidad y
conflicto. El club de Tokio, un grupo de catorce eminentes especialistas en agua, señaló
recientemente la dimensión del agua para alimentar a la población del mundo como el problema
más importante que afronta la comunidad de desarrollo. América Latina no es inmune a esta crisis.
El rápido crecimiento de la población, la sobre explotación, contaminación, y el mal uso de los
recursos hídricos han alcanzado niveles que exigen una urgente atención.
Existe también acuerdo general en la comunidad internacional sobre lo que debe
hacerse para ayudar a reducir la amenaza expuesta por la escasez y desproporción de los recursos
hídricos, y solucionar los problemas relacionados. El manejo integrado de los recursos hídricos,
enfoques de cuencas y ecosistemas, la valoración económica del agua, la participación pública, el
acceso y disponibilidad de los recursos hídricos, y la participación del sector privado, son algunos
de los mecanismos normalmente referidos.
El interrogante permanente, sin embargo, sobre como es que estos mecanismos
deben ser desarrollados, adoptados e implementados, particularmente en cuencas hidrográficas
internacionales donde un entendimiento común de los problemas compartidos y un acercamiento
colectivo a su solución son esenciales para lograr cualquier éxito significativo54.
54
“El papel de la OEA en el Manejo de Agua en las Américas”, por Richard A. Meganck, Ph. D, y Enrique
Bello; Agua Latinoamérica, mayo/junio 2002: Volumen 2, Número 3, www.agualatinoamerica.com.
49
Los estudios de factibilidad de la hidrovía Paraná – Paraguay, establecidos como
prioritarios por los países fundacionales del MERCOSUR, permiten inferir la feliz concreción de
este ambicioso proyecto, más allá de la oposición de algunas organizaciones ambientalistas
preocupadas por la lógica alteración de algunos de los componentes ambientales de los parajes
ribereños y particularmente de El Pantanal.
De concretarse, la hidrovía se constituirá en jalón integrador trascendente del
Mercado Común del Sur, desde que brindará una vía barata para la entrada y salida de productos a y
desde el Este de Bolivia, el Matto Grosso del Brasil, la zona central del Paraguay y todo el Noreste
de la Argentina; con un importante crecimiento de la actividad portuaria en las terminales del Río
de la Plata sentadas en la República del Uruguay y la Argentina. Tendría también visos de
concreción la interconexión fluvial de los ríos de la Cuenca del Plata con la del Amazonas y
Orinoco, que, mediante tres canales sucesivos, es altamente posible.
Los conflictos suscitados alrededor de la explotación turística de las Cataratas del
Iguazú, por menores, seguramente serán tratados y superados. Es de esperar, sin embargo, que se
produzcan nuevos y mayores por emprendimientos que alrededor del turismo se desarrollen en
aguas compartidas en otros puntos de gran atractivo para el turismo internacional (la reserva de El
Pantanal o los saltos del Moconá, entre otros), sobre todo teniéndose en cuenta los planes
específicos de desarrollo en el área, implementados por Argentina, Brasil y Uruguay, que
seguramente tendrán también consonancia en Paraguay.
Las agencias técnicas del MERCOSUR y las cancillerías deberán estar prestas a
encontrar puntos de contacto en los intereses comunes para resolverlos. El aprovechamiento deberá
ser consensuado adecuadamente para impedir degradaciones y alteraciones profundas en las
condiciones ambientales.
Una nueva y creciente fuente potencial de conflicto se ha venido acumulando: el de
la transformación ambiental de la cuenca por su degradación. Dicha tendencia establece no sólo un
potencial de conflicto ambiental internacional, es decir, interestatal, sino también transnacional, que
involucra no sólo a los Estados, sino a las sociedades de Argentina, Paraguay, Brasil y Uruguay.
La transformación de la agricultura tradicional a una agricultura comercial ha
comportado un uso cada vez mayor de agroquímicos, que han tenido un impacto directo en la
calidad de agua de los afluentes. Estas sustancias son aportadas por la actividad sojera, los cultivos
de cítricos, arroz y caña de azúcar.
Quizás este sea el mayor dilema a resolver en lo mediato por los países que
comparten la Cuenca: ¿Cómo evitar que los fertilizantes y agroquímicos empleados en los diversos
cultivos no se transformen en fuente de contaminación de sus recursos hídricos?
Tema álgido, indudablemente. La agricultura constituye uno de los pilares básicos,
sino el más importante de la Región. Y, las perspectivas actuales permiten inferir que en función de
la abundancia de agua y tierra fértil; tendrá aún mayor desarrollo en las próximas décadas debido
que habrá que satisfacer la demanda creciente de alimentos de otras regiones donde el agua será tan
50
escasa que se planteará el conflicto si usarla domésticamente, en la industria o la agricultura (la que
por consiguiente, no podrá allí desarrollarse en más).
Se corre el riesgo pues que los agricultores, con miras a obtener mayores rindes,
abusen del empleo de productos agroquímicos que concluyan contaminando aguas frescas de
manera insalvable.
El mismo alerta debe ser efectuado respecto la sobre explotación de los suelos y
elevada erosión con arrastre mayor de sedimentos y colmatado de las cuencas.
La primera irrupción sobre la fronda natural aledaña a los recursos hídricos en
cuestión se realizó con miras al aprovechamiento de los árboles como fuente de energía barata
(leña, carbón vegetal), para la construcción, carpintería, etc. La segunda, con miras a ganar espacios
para la agricultura y la ganadería extensiva.
Ambos embates ocasionaron daños ambientales difíciles de evaluar y de resolver,
pero mayores serán los que se presume se suscitarán en los próximos años cuando como
consecuencia de la necesidad de alimentos, se pretendan ganar todos las tierras aptas disponibles
para la agricultura y explotarlas al máximo; y, por su lado, ganar zonas marginales para la ganadería
que deberá dejar espacios que ocupa actualmente en las llanuras, libres para cultivos.
El talado de bosques y eliminación de soto herbáceos más el arado de los suelos,
impide la contención y absorción de las aguas de lluvia y deshielos; lo que provoca en uno y otro
caso torrentes incontenibles con importante arrastre de sedimentos (que terminan colmatando el
cauce de los ríos) que llenan rápidamente los cursos de agua y se derraman río abajo a ambos
márgenes provocando inundaciones cada vez más graves, con frecuencias menores entre una y otra,
de lenta evacuación ulterior. Este fenómeno ha castigado ya, de manera visible, a las poblaciones
instaladas en ambas márgenes del Paraná Medio e inferior y Río Uruguay.
Otro factor a considerar es la dependencia. De todos los países involucrados, el que
muestra una alta dependencia, en particular y de acuerdo a lo expresado hasta aquí, es la Argentina,
por estar aguas abajo. Por el mismo motivo, aunque en menor medida, Uruguay.
Existen dos escenarios en los cuales puede incrementarse el conflicto ambiental de la
cuenca. Uno de ellos se daría en el caso que la condición de degradación permanezca y se acentúe al
punto en que las inundaciones aguas abajo sean más graves y persistentes, en cuyo caso, muy
probablemente Argentina iniciaría procesos de reclamo a sus vecinos Paraguay, Brasil y Bolivia.
Otro escenario que podría presentarse estaría marcado por el inicio de acciones
unilaterales de mayor aprovechamiento de las aguas del Río Pilcomayo por parte de Paraguay en
desmedro del caudal que ingresa actualmente a Formosa, Argentina.
También porque alguno inicie acciones de recuperación ambiental de la cuenca, lo
que podría incrementar sustancialmente el potencial de conflicto. Por ejemplo, si Argentina inicia
una inversión fuerte de capital y recursos humanos en el manejo de los desechos sólidos y aguas
residuales en Clorinda, no dudaría en exigir a las autoridades paraguayas que prohibieran a los
51
habitantes de Nanawa55 a que arrojen residuos (de la naturaleza que sea) al cauce del Río del que,
aguas abajo, se provee la localidad argentina.
La pesca comercial seguirá siendo fuente de conflictos tanto en el Río Paraguay
como en el Alto Paraná, puesto que, más allá de la voluntad de los Estados de sostener períodos de
veda, la necesidad obligará por algunos años aún a que pescadores artesanales continúen
aprovechándose de lo que el río les brinda: alimentos; haciendo caso omiso de las reglamentaciones
impuestas.
Lo mismo cabe esperar de quienes irrumpen en las reservas argentinas protegidas
desde la vecina República Federativa del Brasil para talar árboles que son luego introducidos
subrepticiamente al vecino País.
Tampoco debería descartarse, como posible fuente de conflictos, el accionar
contestatario de ONGs en defensa de derechos de desplazados por la construcción de represas, de
pueblos indígenas afectados por el talado de bosques y ocupación de las tierras que habitan
actualmente, protección de la fauna, etc. Su protagonismo exacerba ánimos y en ocasiones impulsa
reacciones inusitadas.
Sin embargo, el potencial de conflicto es moderado, la primera tiene que ver con la
forma como se comparte la cuenca. No ha sido excesivamente maltratada, no se prevé en lo
inmediato la construcción de grandes represas que pudieran alterar el equilibrio actual, salvo
excepciones, prima el concepto de sostenimiento ambiental, se mantienen las condiciones de
navegabilidad de los cursos de agua que lo permiten, los ríos sostienen una variada fauna y un
amplio recurso pesquero.
El acuífero Guaraní, importante reserva de agua fresca, recién ha comenzado a ser
explotado.
Todos los países, dependen mucho entre sí y no desean profundizar diferencias.
Todo lo contrario, hay un compromiso de avanzar en las cuestiones estratégicas, dejando a un lado
los aspectos puntuales que los enfrentan. Sólo así, se presume, se consolidará el MERCOSUR. Y, si
este espacio regional se afianza, no cabe siquiera pensar en un conflicto derivado del uso de los
recursos compartidos que ponga en riesgo la seguridad de la Región.
Finalmente hay otros factores que no alimentan la posibilidad de la emergencia de
conflictos. Existe un clima internacional que no incentiva el conflicto. No vivimos las décadas de
los sesenta o setenta; cuando en la región se dirimían pugnas geopolíticas. Así, la disposición al
conflicto que algunos sectores manifiestan se ve mediatizada por un ambiente en el que se impone
la salida pacífica a los choques y se ven con buenos ojos las iniciativas de índole regional, antes que
nacionales.
55
Localidad paraguaya situada a la vera del Río Pilcomayo, al Norte de Clorinda, segunda ciudad en
importancia de la Provincia de Formosa, República Argentina.
52
CAPITULO IV
CONCLUSIONES
El agua dulce es un recurso limitado y vulnerable, esencial para sostener la vida, el
desarrollo y el medio ambiente.
Las condiciones de escasez y de contaminación están causando extensos problemas
de salud, limitando el desarrollo económico y agrícola, y causando daño a una amplia variedad de
ecosistemas.
Uno de los problemas más apremiantes será la necesidad de invertir grandes sumas
de dinero en instalaciones de saneamiento y la provisión de agua limpia.
En la medida que disminuye la cantidad y calidad del agua potable disponible
(debido a la extracción excesiva y al vertido creciente de aguas residuales), aumentan los
requerimientos. Las ciudades se expanden, las zonas industriales se multiplican y los cultivos
irrigados se extienden, aún en zonas húmedas.
Tales problemas pueden amenazar los suministros mundiales de alimentos y llevar al
estancamiento económico en muchas zonas del mundo. El resultado podría ser una serie de crisis
hídricas locales y regionales, con serias consecuencias mundiales. Como las necesidades son cada
vez mayores y la oferta menor, también aumenta el potencial de que ocurran situaciones
conflictivas. En la medida que las discrepancias no se resuelvan por la vía negociada, podrían
estallar situaciones litigiosas
En las próximas décadas pues, podrían tener lugar conflictos políticos y violentos al
aumentar el número de Estados populosos que enfrenten tensiones hídricas y franca escasez de
agua.
Los problemas podrían surgir en particular, en varias zonas donde el uso de agua
dulce ya ha alcanzado o sobrepasado los límites en los que se deben tomar decisiones respecto qué
uso darle, tal el caso de países del Norte de África y el Cercano Oriente.
Los conflictos relacionados con el agua se dan a todos los niveles y espacios. Las
naciones y provincias, las empresas, los particulares, las comunidades. Todos los protagonistas de la
vida humana pueden tener y en los hechos tienen litigios relacionados con el tipo de uso y el
derecho de acceso al agua.
Si la fuente de provisión se encuentra en un solo país, resulta más fácil lograr una
coordinación en la utilización de los recursos, pues los canales institucionales que permiten resolver
los litigios son más accesibles. Pero, cuando las cuencas están compartidas por dos o más países, los
problemas de gestión fluvial, de por sí extremadamente complejos, se hacen sumamente enredados.
Un mundo escaso de agua será un mundo inherentemente inestable. La posibilidad
de conflictos por el acceso al agua será mayor cuando el recurso hídrico sea compartido.
53
El 50% de la población mundial vive en áreas de sistemas supranacionales. 145
Estados poseen una parte de su territorio dentro de cuencas internacionales, 21 están completamente
colocados en las cuencas internacionales y 33 países tienen más del 95% de su territorio dentro de
estos complejos ecosistemas internacionales.
Los países que comparten cuencas tienen por lo general algo en común: todos
intentan nacionalizar los beneficios del agua e internacionalizar los costos.
Los principios de derecho internacional de soberanía e integridad entran a menudo
en conflicto: lo que un Estado hace soberanamente en su propio territorio puede afectar la integridad
de otro Estado, por ejemplo reduciendo el volumen de agua disponible o imposibilitando la
navegación al construir un embalse sin esclusas.
La comunidad internacional reconoció la necesidad de actuar globalmente. En el
seno de Naciones Unidas se redactó una convención marco; sin embargo, un gran número de
Estados no estuvo dispuesto a aceptar ni siquiera los estándares mínimos. Pese a las controversias,
la Asamblea General aprobó en 1997 el texto de la “Convención sobre el derecho de uso de cursos
de agua internacionales no navegables”, la que aún no pudo entrar en vigencia porque no alcanzó el
mínimo necesario de adhesión (35 países signatarios)
Es obvio que ello incremente la posibilidad de conflictos, pues aún cuando la escasez
de agua sea un factor de aumento de la tensión, la verdadera raíz del problema estriba en la falta de
tratados o estructuras internacionales que faciliten la administración conjunta de los recursos
hídricos compartidos.
Sobre tales cuencas se ciernen tres peligros potenciales: su internacionalización
como consecuencia de la creación de nuevos Estados independientes (al estilo Balcanes o ex Unión
Soviética); proyectos unilaterales de desarrollo, por ejemplo, la construcción de presas en cuencas
donde no existen acuerdos jurídicos bilaterales; y la existencia de un clima de hostilidad general por
cuestiones que no están directamente relacionadas con el agua (caso Israel con sus vecinos).
En América Latina, más de 70 importantes cuencas de ríos son compartidas por dos
o más países. Desde el Río Bravo al Sur se han suscitado conflictos de índole diversa alrededor de
estas cuencas, no pudiéndose descartar la reiteración de situaciones litigiosas a futuro.
América del Sur, contabiliza el 28 % de los recursos hídricos renovables del mundo,
para una población de sólo el 6%. Pero, existen enormes variaciones dentro de un mismo país o
entre países en cuanto a disponibilidad y calidad. Asimismo, se producen con frecuencia variaciones
de carácter extremo que causan serios perjuicios (inundaciones y sequías).
Un 20% de la población carece de suministros de agua potable y más del 30% de
servicios sanitarios (60-100 millones de personas).
Además, dado el crecimiento de la población, urbanización, turismo y desarrollo
rural, se prevé que la extracción de agua aumentaría en un 70% para el año 2025. En consecuencia,
54
la presión sobre las fuentes de provisión de agua dulce será cada vez más grande. Así, aparecerán o
se intensificarán muchos conflictos relativos a la utilización del agua, especialmente en zonas de
gran población y escasez de agua.
Los factores que permiten avizorar una crisis hídrica son muchos, entre otros:
Gestión hídrica sectorial, sin mayor interacción entre usuarios de energía hidroeléctrica,
agricultura bajo riego y suministro de agua.
Carencia de políticas estables y consistentes sobre recursos hídricos.
Población sin acceso al suministro de agua potable y carente de servicios sanitarios.
Contaminación y degradación de los recursos hídricos, consecuencia de normas
inadecuadas y falta de inversiones en el tratamiento de efluentes. Muchos especialistas
consideran a esta degradación del ambiente y de la calidad del agua como uno de los
mayores desafíos que debe enfrentar América del Sur.
Alto riesgo para la salud de la población que vive sin acceso al agua potable, siendo las
enfermedades de origen hídrico uno de los problemas serios de la Región.
Insuficientes inversiones en mantenimiento y rehabilitación de infraestructura relacionada
con los recursos hídricos.
Transferencia de servicios de agua potable y recolección de tratamiento de efluentes
desde empresas estatales a privadas, sin definición clara del rol del Estado en la gestión
de los recursos hídricos.
Aun cuando un 60% de la población habita en cuencas de ríos cuyas aguas son
compartidas por dos o más países no hay mayores acuerdos y proyectos sobre gestión de
aguas fronterizas. La mayoría de los convenios existentes se refieren sólo a la
construcción de presas con fines hidroeléctricos.
En tal contexto se insertan los países miembros del Mercado Común del Sur, que
comparten la Cuenca del Plata, la cuarta más grande del mundo y el acuífero Guaraní, uno de los
mayores del planeta.
La importancia de investigar sobre conflictos suscitados o que pudieran tener lugar
por el uso de los recursos hídricos compartidos, se sustenta en el significado que éstos tienen para
cada uno de los países involucrados:
- Para Argentina, ambas cuencas representan un recurso estratégico en sí mismo, ya que engloban su
mayor riqueza fluvial. En la región se concentra el 70% de su población, por otra parte.
- Todo el territorio del Paraguay se encuentra comprendido en ambas cuencas.
- Gran parte del territorio del Uruguay se encuentra comprendido en ambas cuencas.
- Los poderosos estados del Sur del Brasil, obtienen recursos hídricos de las cuencas tributarias del
Paraná y el Uruguay. De todos, Brasil es el que mayor explotación efectúa del acuífero Guaraní.
El acuífero cubre un área de 1.194.000 Km2, de los cuales 58.500 corresponden a
Uruguay, 71.700 Km2 a Paraguay, 225.500 Km2 a Argentina y 840.000 Km2 a Brasil. Se trata de
uno de los mayores depósitos subterráneos de agua dulce del Mundo.
55
Los ríos compartidos que integran la cuenca del Plata, son: el Río de la Plata, entre
Uruguay y Argentina; el Río Paraná entre Brasil, Paraguay y Argentina; el Río Paraguay entre
Brasil, Paraguay y Argentina. Comprende El Pantanal, humedal compartido por los dos primeros y
Bolivia; el Río Uruguay por Brasil, Uruguay y Argentina; el Río Pilcomayo por Paraguay,
Argentina y Bolivia; el Río Iguazú por Brasil y Argentina; el Río San Antonio por Brasil y
Argentina; el Río Pepirí Guazú entre Brasil y Argentina y el Río Cuareim por Brasil y Uruguay.
Los primeros conflictos surgidos alrededor de los mismos se produjeron por
cuestiones de límites y se presentaron entre todos los países involucrados. Felizmente, en la
actualidad, han sido superados y no restan cuestiones pendientes. A través de diversos laudos y
acuerdos se han definido los cursos de agua limítrofes (compartidos) y como se traza la línea
divisoria en ellos. En algunos casos se adoptó como solución la línea media del río, en otras el canal
más profundo, en circunstancias se determinó que algunas islas fueran de uno u otro según la
nacionalidad de los pobladores y finalmente, en el Río de la Plata se determinó una franja de uso
compartido.
Otros conflictos llamativos tuvieron lugar entre Brasil y Paraguay primero y, entre
tales dos y Argentina:
Con miras al control de los recursos hidráulicos, Brasil ocupó en 1962 las Cataratas
de Guaira, retirando las fuerzas militares recién en 1967, luego de lograr un acuerdo con el
Paraguay para la formación de una comisión para el desarrollo del río Paraná.
Cuando Brasil y Paraguay anunciaran la construcción de Itaipú, Argentina exigió ser
consultada, en prevención del impacto ambiental que provocaría el embalse aguas abajo. Brasil se
opuso. Finalmente, en 1979, se llegó a un acuerdo en el que se aceptó la construcción de la citada
represa y la de Yaciretá, promovida por Argentina.
Luego, coincidentemente con el período de afianzamiento de los gobiernos
democráticos y los sucesivos pasos dados en pos de la efectiva concreción del Mercado Común del
Sur, los hechos conflictivos en general y los litigios por el agua dulce en particular fueron perdiendo
virulencia. Por lo contrario, comenzaron a buscarse soluciones consensuadas sustentadas en los
intereses compartidos.
La suscripción del Tratado de la Cuenca del Plata en 1.969, en el que se acordara
promover el desarrollo armónico de la Cuenca y sus áreas de influencia (a través de estudios,
programas y obras que se estimaren necesarias para facilitar la navegación; el aprovechamiento
múltiple y equitativo del recurso agua y el perfeccionamiento de las conexiones fluviales) fue buen
punto de partida.
Este Tratado, sucesivos acuerdos bilaterales y particularmente los multilaterales de
integración del MERCOSUR, han permitido el desarrollo de proyectos binacionales entre Brasil con
Paraguay, Argentina y Uruguay; de Paraguay con Argentina y de Uruguay con Argentina; es decir,
entre todas las partes colindantes. Merecen destacarse las grandes represas de Itaipú, Yacyretá y
Salto Grande; las obras de interconexión vial Iguazú – Foz de Iguazú, Encarnación – Posadas, Santo
Tomé – Sao Borja y Colón – Paysandú; el proyecto FREPLATA para el tratamiento integral
56
ambiental del Río de la Plata; la integración del Comité Trinacional para la Cuenca del Río
Pilcomayo y el ambicioso programa Hidrovía Paraná – Paraguay.
Sin embargo, buena parte de los factores descriptos como posibles desencadenantes
de crisis de agua en Latinoamérica, subyacen asimismo en las cuencas compartidas por Paraguay,
Brasil, Uruguay y Argentina. Algunos de ellos, podrían colocar a estos países en posiciones
antagónicas.
En las altas cuencas de los ríos Paraná y Paraguay se establecen actividades
agropecuarias, industriales y mineras que incrementan los problemas de deforestación, efluentes y
agro tóxicos. Megaproyectos como represas y obras viales mal planificadas impactan sobre las
poblaciones y el medio ambiente. Uruguay Argentina, situadas río abajo, de verse afectadas por los
daños ocasionados (especialmente los provocados por inundaciones), podrían exigir reparaciones a
sus vecinos río arriba.
Paraguay podría iniciar acciones unilaterales a fin de obtener mayor caudal de aguas
del Río Pilcomayo, en desmedro del actual reparto “natural” del recurso que beneficia a Argentina.
Funcionarios de este país, a su vez, podrían reclamar a los de aquél, que adopten medidas para
impedir que la parte baja del río mencionado (que separa las localidades de Nanawa y Clorinda) se
transforme en un inmenso basural debido al accionar desaprensivo de los habitantes que descargan
todo tipo de residuos en su cauce (del que, aguas abajo, se abastece el pueblo de Clorinda).
Podrían observarse fricciones por la pesca comercial desaprensiva y también
malestar por el uso inadecuado o abusivo del recurso por alguna de las partes, en desmedro de las
otras. Tampoco debería dejar de tenerse en cuenta el protagonismo de las ONGs que exacerba
ánimos y en ocasiones impulsa reacciones inusitadas.
Sin embargo, el potencial de conflicto es moderado: la Cuenca no ha sido
excesivamente maltratada, no se prevé en lo inmediato la construcción de grandes represas que
pudieran alterar el equilibro actual, prima el concepto de sostenimiento ambiental, se mantienen las
condiciones de navegabilidad en los cursos de agua que lo permiten, los ríos sostienen una variada
fauna y un amplio recurso pesquero.
El acuífero Guaraní recién ha comenzado a ser explotado.
Todos los países dependen entre sí y han profundizado su compromiso de avanzar en
las cuestiones estratégicas, dejando a lado los aspectos menores que puntualmente los pudieran
colocar en situaciones contradictorias.
Es impensable la internacionalización de la cuenca por creación de nuevos estados
independientes; el Tratado de la Cuenca del Plata y lo sucesivos del MERCOSUR sentaron las
bases jurídicas para el desarrollo de proyectos comunes (no cabrían pues, acciones unilaterales) y,
lo que es más importante, se descarta el desarrollo de un clima de hostilidad general por cuestiones
no directamente relacionadas con el agua.
57
Finalmente, existe un clima internacional que no incentiva el conflicto. El ambiente
es propenso a la salida pacífica y se ven con buenos ojos las iniciativas de índole regional, antes que
nacionales.
Puedo concluir pues que estos países no sufren ni padecerán “Crisis de agua”
alguna que los pudiera colocar en lo mediato en situaciones de conflicto que pudieran a la vez
alterar la seguridad hemisférica. Resalto que el recurso es abundante y que las situaciones
litigiosas obedecen a una “crisis de gobernabilidad del recurso”, que responde a factores de diversa
índole y que serán resueltos en la medida que se constituya un Organismo de Cuenca que encare
soluciones que contemplen los múltiples intereses de todos los actores involucrados. Será necesario,
para ello, que los países que comparten las Cuencas armonicen sus respectivas legislaciones.
Empero, los argumentos tenidos en cuenta para arribar a mis conclusiones, deberían
ser reconsiderados de manera permanente, a la luz de los informes producidos por el Pentágono
referentes al cambio climático y la agudización de la escasez de los recursos a partir de la próxima
década.
58
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