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DEUDA EXTERNA � DEUDA ETERNA

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DEUDA EXTERNA � DEUDA ETERNA
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DEUDA EXTERNA EN AMERICA LATINA:



ALGUNAS APORTACIONES DESDE UNA ÉTICA FUNDAMENTAL.









Para comprender las implicaciones y el significado de la Deuda Externa que

afrontan los países del tercer mundo, y concretamente en América Latina,

tendríamos que situarnos en primer lugar dentro de un devenir histórico que nos

develaría en cada país, su trayectoria especifica en cuanto a su proceso de

"endeudamiento". Y tendríamos que comprender el funcionamiento del Sistema

Financiero Internacional sobretodo de los últimos veinte años. El asunto de la

deuda tiene pues raíces históricas muy profundas y una explicación desde la

complejidad de las tendencias económicas mundiales actuales. Estas dos

dimensiones asumidas críticamente, nos explicarían en parte lo que sucede con

la Deuda Externa en América Latina.





Desde esta perspectiva, tendríamos que superar una visión simplista que

suele reducir el problema a un conflicto de liquidez de unos países, atrapados

en una política de endeudamiento exterior. A nuestro juicio y respaldados en la

visión de Luis de Sebastián.1y José Ramón García Menéndez2 El problema no

es bipolar, sino tripolar, donde los polos serían: los países latinoamericanos, la

banca comercial internacional y los países industrializados con las instituciones

que se crearon a raíz de la segunda guerra mundial para garantizar la

estabilidad de la economía internacional.









1

Luis De Sebastian. " La crisis de América Latina y la Deuda Externa". Alianza Editorial, Madrid, 1988.

Pág. 13.

2

García Menéndez José Ramón: "Política Económica y Deuda Externa en América Latina", Iepala

editorial, 1986. Pág. 279.

Con todo, nuestro propósito es triple: resaltar las principales causas de la

crisis, identificar a los principales responsables y en consecuencia junto con el

análisis crítico, apuntar la vía para unas posibles soluciones tripartitas del

problema. Soluciones que se inscriben desde el ámbito de la política económica

y en consecuencia desde una ética económica al interior de los países y de la

banca internacional.





A lo largo de mi exposición que se moverá en un campo que no es mi

especialidad (la economía política), espero dejar claro que la crisis actual no se

debe solamente a la combinación de incapacidad, inmoralidad y mala suerte de

los lideres latinoamericanos, como se suele pensar en Europa o los Estados

Unidos. También se debe a la mala concepción y gestión de una aventura

financiera de la gran banca internacional y del interés de los países

desarrollados por mantener una dependencia financiera a costa de los

endeudamientos creciente del tercer mundo.





Lo que quiero rescatar es que la deuda dentro de un enfoque global de la

economía, nos afecta a todos. Todos somos responsables. La viabilidad de un

sistema económico justo en el ámbito mundial, pasa necesariamente por el

desarrollo de los países más pobres y subdesarrollados. Por lo tanto, es

responsabilidad nuestra, integrar la salvaguardia de los intereses de todos

armónica y racionalmente en lo que pudiéramos llamar un nuevo orden

económico Internacional, que responda no a las necesidades exclusivas de

algunos países desarrollados, sino a las necesidades especificas y comunes

de todos los pueblos. Este punto lo desarrollaremos más ampliamente al final

de mi reflexión.





Comencemos aportando algunos datos que sitúan la gravedad de la crisis

social actual en relación con la consecuencia de la deuda.







2

El último informe del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el

Desarrollo). Nos ha revelado dramáticamente que de los 4400 millones de

habitantes que viven en los países en desarrollo, 2600 millones no tiene

saneamientos básicos, casi un tercio carece de agua potable, un cuarto está sin

vivienda. 900 millones no tienen acceso a servicios de salud básicos, y una cifra

igual de niños no llega al quinto grado en la escuela y están desnutridos. Más

de 840 millones de adultos continúan siendo analfabetos, unos 800 millones de

seres humanos no tienen acceso a los servicios de salud, 1.200 millones de

personas carecen de agua potable. Casi 160 millones de niños menores de 5

años están mal desnutridos y más de 110 millones no asisten a la escuela. Por

otro lado, los conflictos armados hacen que haya más de 40 millones de

refugiados y desplazados en el mundo.





La infamia de la desigualdad adquiere rostros humanos cuando se conoce

que la fortuna de los tres hombres más ricos del planeta, supera el Producto

Interior Bruto (PIB) de los 48 países menos adelantados.





Los datos de la desigualdad resultan abrumadores. Una quinta parte de la

población mundial, la que vive en los países más ricos, consume el 45% de

toda la carne y el pescado, el 58% de la energía, tienen el 74% de las líneas

telefónicas, consumen el 84% del papel y poseen el 87% de los vehículos. El

PNUD indica que para universalizar la enseñanza en el mundo sería necesario

invertir cada año 6000 millones de dólares, cifra inferior a los 8000 millones que

se gastan los estadounidenses en cosméticos. Conseguir agua potable y

saneamiento para todos suponen 9000 millones de dólares y los europeos nos

gastamos 11.000 millones en helados; para que todas las mujeres tengan

acceso a la salud reproductiva harían falta 12.000 millones de dólares, cifra

inferior a la que gastamos en Europa y en Estados Unidos en perfumes. Para







3

alcanzar la universalidad de servicios básicos harían falta unos 30.000 millones

de dólares anuales, cantidad sensiblemente inferior a los 35.000 millones que

gastan los japoneses en juegos recreativos, los 50.000 millones que gastamos

los europeos en cigarrillos, los 105.000 que gastamos en bebidas alcohólicas,

los 400.000 millones que se mueven en el mundo de las drogas o los 780.000

millones de dólares que se invierten en gastos militares.





En un mundo en donde se mueven cada año 25 billones de dólares parece

imposible que no se pueda "despistar" un 0.2% para erradicar la pobreza

mediante una reestructuración de los presupuestos nacionales de todos los

países. Es mas, ayudar a los 20 países más necesitados de la tierra requeriría

el mismo dinero de lo que costo la construcción de Eurodisney en París.





Si las potencias acreedoras decidieran perdonar la deuda de los países

empobrecidos y ese dinero se invirtiera en desarrollo humano, cerca de 21

millones de niños víctimas hoy del hambre y las enfermedades podrían salvar

sus vidas.





En el año de 1995, la cantidad que los países en desarrollo remitieron a las

naciones industrializadas en concepto de pago de la deuda alcanzó los 257.000

millones de dólares, mientras que los países desarrollados, hacían llegar a los

países del sur 58.900 millones de dólares en ayuda oficial. De esta forma las

naciones pobres hacían una transferencia 4.4 veces mayor.





En 1997 los países del Sur debían a los del Norte 2.2 billones de dólares,

casi el doble que diez años antes. (Más de 300 billones de pesetas). Los costes

de la amortización de la deuda no son solo financieros sino sociales. El pago de

los intereses supone una verdadera sangría. De hecho cerca del 50% de los

pagos anuales que realizan los países en desarrollo se corresponde con los







4

intereses de la deuda. Por ejemplo: en Nicaragua, el país más endeudado del

mundo, la mitad de la población vive en el umbral de pobreza, el 40% de los

niños sufre de desnutrición y un porcentaje similar de la población carece de

acceso a agua potable. Cada año, sin embargo, el pago de la deuda consume

un presupuesto que dobla la suma que se designa al desarrollo en materia de

educación o salud. La deuda en Nicaragua va mas allá de su equivalente al

triple de su PIB, que es de 1600 millones de dólares. Es estas condiciones

podrá un país como este tener futuro?





La Deuda Externa de honduras en 1996 ascendía a 4443 millones de

dólares. En ese mismo año dedicaba el 33% de sus ingresos por exportación al

pago de la deuda. Del presupuesto nacional, el dinero destinado al pago del

servicio de la Deuda es mayor que la parte dedicada a salud y educación

juntas. Estas transferencias representan una enorme carga en la economía

nacional, socavando servicios básicos para la inversión social y

desestabilizando la balanza de pagos.





Los costes de la amortización de la deuda se dejan sentir más allá del plano

social. Desde una enfoque financiero, el fuerte riesgo que supone para la

inversión unos altos niveles de endeudamiento disuade a los potenciales

inversores de la comunidad internacional. Según estimación del PNUD, los tipos

de interés para los países pobres durante la década de los 80 fueron cuatro

veces mas elevados que para las naciones desarrolladas, debido a su menor

grado de solvencia y al temor de una devaluación de la moneda. De esta forma

la deuda se reproduce, se alimenta a sí misma, escapa al control de unos

estados que tienen las manos atadas para crear iniciativas propias orientadas a

erradicar su pobreza. La subordinación de estos países a la economía del Norte

es absoluta. Crece la dependencia, al tiempo en que aumentan las diferencias









5

entre naciones pobres y ricas. La pobreza que engendra la deuda externa se

convierte, de este modo, en una verdadera amenaza para la democracia.





No obstante, para algunos economistas, "hoy la deuda es absolutamente

manejable, según ellos, existe capacidad financiera para hacerlo pero no

voluntad política"3. Y las estadísticas dan la razón: un mundo que es capaz de

invertir 780.000 millones de dólares en armamento, debería estar en

condiciones de impedir que 1300 millones de ciudadanos de los países en

desarrollo tengan que subsistir con menos de un dólar diario. Ese gasto que

cada año se emplea en la compra de nuevas armas podría erradicar la deuda

de los 48 países más endeudados.





Lejos de esa voluntad, las soluciones propuestas no han pasado a ser más

que menos paliativos insignificantes, frente a un problema que exige una

postura valiente y decidida por parte de las naciones desarrolladas. En 1996 el

Banco mundial y el Fondo Monetario Internacional idearon un mecanismo para

aliviar la deuda de los países altamente endeudados hasta un nivel sostenible.

Sin embargo los beneficios de estos plazos se condicionaron al cumplimiento

de unos estrictos programas económicos. Programas que muchas veces pasan

por alto los graves impactos que la implicación de estas medidas tiene sobre la

vida diaria de millones de personas.





Julius Nyerere ex-presidente de Tanzania y presidente de la comisión del

Sur, en cuanto a este aspecto declaraba hace dos años: " en la práctica obtener

el visto bueno del Fondo Monetario Internacional significa siempre para un país

en desarrollo aceptar determinadas condiciones: devaluaciones masivas,

eliminación del control de los precios y ayudas, liberalización de las

exportaciones, recortes de los gastos públicos, así como dar prioridad al pago









6

de la deuda externa... muy frecuentemente el gobierno tiene que recortar los

presupuestos de la sanidad pública, la educación o los subsidios para

alimentos".





Estas condiciones tan duras restan gran importancia a las políticas de

"saneamiento" económico previstas por las organizaciones internacionales.

Tanto así que de los 41 países elegidos para beneficiarse de la iniciativa PPAE

(Países Pobres Altamente Endeudados), se prevé que solo 14 habrán cumplido

con los requisitos exigidos.





Algunas pistas para entender la Génesis de la crisis:





Entre 1978 y 1982 la deuda externa latinoamericana se convirtió en una

deuda que crece como la espuma. La elevación de los tipos de interés en los

Estados Unidos gracias a las políticas económicas del presidente Reagan,

incrementó automáticamente el servicio de la deuda latinoamericana, que

como es natural están denominados en dólares. El valor del dólar se aumento y

por tal el monto de la moneda nacional que había que destinar a pagar la

deuda. Los países se encontraron debiendo cantidades fabulosas. Según

algunos cálculos estimativas, creció en 20.000 millones de dólares entre 1981 y

1983, debido exclusivamente a los incrementos del tipo de interés y a la sobre

valoración del dólar.





Así pues el efecto es que cada vez pagan más y deben mas, porque

necesitan seguir pidiendo préstamos para pagar y los nuevos prestamos son

mayores que la parte de capital prestado que logran ir pagando, entre 1986 y

1995 los países del sur han pagado en concepto de servicio de la deuda 1,6





3

Xabier Gorostiaaga. Economista. Antiguo rector de la Universidad Católica Centroamericana.







7

billones de Dólares es decir el 85% del total de la deuda que tenían en 1995. Si

no hubiera préstamo a interés ya no habría deuda.





Al comenzar la década de los ochenta se da la contracción del comercio

internacional. Los países industrializados redujeron sustancialmente el volumen

de sus importaciones. Las políticas recesivas de los años inmediatamente

anteriores, en el intento de restablecer los equilibrios desbaratados por la

inflación internacional y el aumento de los precios del petróleo, acabaron

afectando al comercio internacional. Son los años del ajuste de los países de la

OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), que a mediados

de 1997 contaba con 29 miembros. El Ajuste que consiste generalmente en

limitar el gasto público, reducir el crecimiento de los salarios y contener dentro

de unos limites prefijados el aumento de la masa monetaria. Todo esto lleva

una reducción del gasto global de un país con una iniciativa muy grande en el

gasto de importaciones.





En verano de 1982, México dio un susto a la banca internacional al declarar

que no podía hacer frente a los intereses de la deuda externa solicitando una

renegociación de los plazos y nuevos préstamos para poder responder a sus

obligaciones. Brasil también por esa misma época, pidió una renegociación.





Con estas renegociaciones y otras que se fueron presentando se fue

complicando el asunto para la banca internacional. La dificultas aparece en la

medida en que los prestamos son activos para los bancos. La relación entre el

monto total de préstamos que un banco puede hacer y su capital propio, esta

regulada por las leyes bancarias de cada país. En todos ellos los préstamos

totales son varias veces superiores al capital, o recursos propios, oscilando

entre tres o cinco veces según los países. El impago de los intereses obliga a









8

los bancos a dedicar parte de los ingresos por inversiones a compensar las

perdidas de los activos no operantes o " nonperforminng- loans".





Así comienza el juego de la reestructuración de los prestamos que consiste

fundamentalmente en prolongar los plazos de vencimiento a la vez que se dan

nuevos prestamos para poder pagar los intereses de los prestamos antiguos.

Estos nuevos prestamos no solo se dieron en unas condiciones más severas,

plazos más cortos y "spreads" más amplios, por darse a clientes claramente en

problemas, sino que se concedieron bajo la condición que los gobiernos

deudores aceptaran la entrada en escena de la única instancia que podía

imponer a los Estados soberanos las políticas económicas adecuadas que

están fuera del alcance de los bancos privados.





Esta instancia que intervino es, naturalmente el Fondo Monetario

Internacional.





La reestructuración de la deuda es una operación compleja en la que se

conjugan tanto los intereses de la gran y pequeña banca internacional, con las

necesidades de crecimiento de los países endeudados. Esta reestructuración

incluye normalmente préstamos nuevos y a precios elevados, nuevas deudas y

el aumento en complejidad de la problemática.





Por tal, los costos en pagar la deuda contraída en nombre del país por la

minoría burocrática, militares y de los negocios, pronto se comenzó a notar por

la protestas callejeras que mostraban abiertamente que las medidas de

austeridad resultaban impopulares. Las subvenciones a los transportes y

productos de primera necesidad también sufrieron los rigores del ajuste, los

tipos de interés se dispararon, haciendo imposible la vida a los pequeños

comerciantes que trabajaban a crédito, frenando la construcción de viviendas y







9

por consiguiente, desatando una subida del desempleo. Estos y otros

problemas han traído consigo la renegociación.





Pronto se vio que el problema de la Deuda era un problema político de

primera magnitud, que no podía reducirse a un asunto de liquidez pasajera que

concernía primeramente a los bancos acreedores y a algunos sectores

gubernamentales de los países endeudados. Tal ubicación permitía el plantear

algunas alternativas de solución que nos sacaban del "pagar a como de lugar"

para abrirse al campo de las soluciones éticas que en su concreción tuvieran en

cuenta los intereses de todos. Este punto lo trabajaremos al final de nuestra

exposición.





Con esto estos elementos ganados a nivel introductorio, presentemos y con

el animo de una mayor precisión, algunas ideas fuerza que recapitulan lo dicho

y otras que nos lanzan a las últimas reflexión de nuestro análisis. La deuda

externa desde una lectura ética.





Génesis del endeudamiento





A) En América Latina:





 Presencia de un modelo económico excesivamente dependiente del

endeudamiento externo. Los efectos de la dependencia se hacen sentir en

tiempo de crisis.

 Redistribución del ingreso poco propicia para generar ahorros internos.

 Tipos de interés real negativos y tipos de cambio con tendencia a la

sobrevaloración de las monedas nacionales.

 Fuga de capitales.









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B) Desde el Sistema Financiero Internacional:





 El sistema de tipos de cambios flexibles, introducido en 1973, aumenta la

movilidad de capitales, la inestabilidad de las monedas y de los tipos de

interés.

 Tendencia a la inflación internacional, que invita al endeudamiento de las

economías con fuerte rendimiento.





C) Por parte de los gobiernos de los países industrializados:





 Deficiente coordinación de las políticas monetarias y fiscal, que aumentaron

la inestabilidad del sistema.

 Promoción de la entrada de la banca comercial en el financiamiento del

desarrollo de países soberanos.





D) Desde la Banca Internacional:





 La búsqueda de nuevos clientes.

 Entrada a la esfera internacional de bancos sin experiencias y con

insuficiente información.

 Procedimientos más flexibles para conceder los préstamos.

 Concesión de prestamos con información insuficiente.





La crisis





A) En América Latina:





 El uso de los prestamos no ha generado ingresos suficientes para atender al

servicio de la deuda.





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 Parte de los prestamos se ha gastado mal: obras públicas suntuarias,

proyectos poco rentables, armamento, corrupción administrativa.

 Mas que a la inversión se ha utilizado en financiar el consumo público y

privado.

 Recurso a nuevos préstamos más caros y en peores condiciones.

 Retraso en emprender medidas de ajuste.





B) En el Sistema Financiero Internacional:





 Políticas recesivas reducen el comercio internacional.

 Se reducen los precios de las materias primas.

 Aumenta la inestabilidad de la moneda con la ascensión del dólar.

 Falta de información y vigilancia del crecimiento de la deuda externa.



C) Por parte de los países industrializados.





 Aumento del déficit fiscal de los EE.UU

 Elevación de los tipos reales de interés y del valor del dólar: aumento

automático del servicio de la deuda.

 Europa reduce sus importaciones de los países endeudados.





E) Por parte de los bancos comerciales:



 Aumenta el financiamiento a corto plazo, se endurecen las condiciones de

los prestamos.

 Se reducen drásticamente los flujos de capitales frente a las primeras

dificultades.









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La búsqueda de soluciones





A) Por parte de América Latina:





 Reformulación de la estrategia de desarrollo: aumentar el ahorro interno y la

exportación.

 Reducción del gasto público no productivo y la inflación.

 Medidas para atraer la inversión extranjera.

 Colaboración entre los países latinoamericanos.

 Negociar una limitación del servicio de la deuda de acuerdo a las

necesidades de acumulación de los países.





B) Por parte del Sistema Financiero Internacional.





 Lograr una tasa de crecimiento sostenido de 3-4 por 100 anual en los países

industrializados.

 Reconstruir el comercio de productos primarios.

 Incrementar el papel del Fondo Monetario Internacional, del Banco mundial,

y del Banco interamericano de Desarrollo en el financiamiento del

Desarrollo.

 Reorganizar el Sistema Monetario Internacional para garantizar la

estabilidad de los cambios y de los tipos reales de interés.





C) Por parte de los países industrializados:





 Aceptar un marco global para una negociación política de los problemas de

la deuda.

 Promover políticas de crecimiento y aumento de las importaciones de países

endeudados.





13

 Diseñar programas especiales para ayudar al desarrollo en América Latina.

 Reformar la legislación bancaria para dar más margen de maniobrar a sus

bancos en operaciones de reestructuración de la deuda.

 Reestructuración generosa de la deuda oficial en el seno del club de París.

 Favorecer los "swaps", o cambios, de deuda por inversión directa.





 Por parte de los Bancos:





 Reanudar los flujos normales de financiamiento al comercio.

 Promover prestamos a proyectos de desarrollo bien justificados.

 Congelar los tipos de interés, en el ámbito compatible con las tendencias a

largo plazo, en los créditos contratados a intereses variables.

 Negociar la reducción de los pagos del servicio de la deuda según las

necesidades de crecimiento de las economías.





Estas últimas propuestas nos están planteando un asunto de política

económica que quisiera fuera la conclusión de mi aporte. Lo que intento es

mostrar como la Deuda externa se presenta como un desafío a la ética, a una

ética que reconociendo la autonomía de lo económico, reivindica una economía

pensada desde lo humano.





La deuda externa trasciende lo económico.





Cuando más nos referimos a la deuda externa, normalmente no encontramos

con datos económicos y monetarios, pero el drama de la deuda supone que nos

encontremos con los costos humanos que implica. Las consecuencias de la

Deuda tienen Rostros Humanos muy concretos. Las cantidades de dinero

destinadas a su pago implican severas restricciones para las inversiones en las









14

necesidades básicas de educación, agua y sanidad, y tiene como consecuencia

un escandaloso y vergonzoso panorama de enfermedad, hambre y

analfabetismo. Este es el problema y no podemos evadirlo con

racionalizaciones.





Para entender la naturaleza, gravedad y dificultad del problema de la

"deuda", hay que ubicarla en el contexto de la globalización de la economía y

del conflicto Norte-Sur.





La globalización neoliberal es el proceso de unificación del mundo, fundado

en la unificación de los mercados. No creemos que sean solamente relaciones

de interdependencia, lo que nos ofrece el neoliberalismo, sino una real

dependencia unilateral, caracterizadas por una creciente concentración del

dinero y del poder, y por la dominación del capital financiero transnacional.





La Deuda Externa es justamente uno de los mecanismos con los cuales se

implantan las políticas económicas de dependencia y subordinación de los

países del tercer mundo a las economías del primer mundo. Ahora bien, cuando

se habla del conflicto Norte-Sur, no se entiende hoy en un sentido geográfico

sino económico y político. Forma parte del norte económico no solo los ocho

países más industrializados del mundo sino también los organismos financieros

internacionales, como el BM y el FMI y las empresas transnacionales. Por otro

lado, también forman parte del Sur económico las mayorías populares

empobrecidas que sobreviven en el Norte Geográfico.





Analizar y evaluar la Deuda es una manera muy concreta de analizar y

evaluar en cierto modo la globalización neoliberal desde el punto de vista de los

pueblos oprimidos del tercer mundo.









15

Ahora bien, la crisis producida por el endeudamiento de los países del sur

es abordada frecuentemente como decíamos anteriormente, desde una

perspectiva economicista, de una economía liberada de consideraciones

morales. Es bien cierto que desde el punto de vista técnico, el problema resulta

complejo por los diferentes factores que intervienen y por las dificultades para

encontrar una solución eficaz. No obstante, desde una perspectiva ética

solidaría, lo decisivo esta en que las víctimas son los más pobres y están

muriendo. Esta situación exige pues, abordar el asunto desde otras

perspectivas. Desde una ética económica.





No hace mucho el Papa Juan Pablo II, en su carta Apostólica Tertio

millennio advenientes, propuso a al iglesia para el año 1999, un compromiso

específico de la preparación del jubileo cristiano. Al rememorar a Jesús pobre y

evangelizador de los pobres, lo planteo claramente: " ¿cómo no subrayar más

decididamente la opción preferencial de la iglesia por los pobres y los

marginados?. Se debe decir ante todo que el compromiso por la justicia y

por la paz en un mundo como el nuestro, marcado por tantos conflictos y

por intolerables desigualdades sociales y económicas, es un aspecto

sobresaliente de la preparación y de la celebración del jubileo. Así en el

espíritu del libro del levítico (25,8-28), los cristianos deberán hacerse voz

de todos los pobres del mundo, proponiendo el jubileo como un tiempo

oportuno para pensar entre otras cosas en una notable reducción, si no en

una total condonación, de la deuda internacional, que grava sobre el

destino de muchas naciones".





Es importante a nuestro juicio, asumir y potenciar el espíritu del jubileo, que

conlleva anuncios de liberación y buena noticia a los pobres. Los que están

endeudados mantienen su dignidad, así como sus derechos humanos

fundamentales, los cuales imponen demandas claras a los acreedores: los







16

deudores no pueden ser reducidos a una situación de pobreza extrema para

pagar sus deuduas.





Los verdaderos "deudores" de los países pobres.





¿Quiénes son los responsables de la Deuda en estas operaciones de

endeudamiento?





En primer lugar es evidente que las entidades financieras internacionales no

son entes abstractos o mostros todopoderosos que surgen por generación

espontanea. Es fácil comprender que los financieros del FMI y del BM no solo

actúan a titulo particular, sino en nombre de los países más ricos y de sus

instituciones bancarias: Club de París y de Londres, el G 7. Tales organismos

actúan por mandato recibido de los bancos asociados, respaldados por los

gobiernos de los países miembros. No hay por tanto una gran distancia entre

los usos bancarios y las costumbres políticas de los países occidentales que se

proclaman democráticos.





Es evidente y resalta a la vista las responsabilidades de los financieros, los

gobiernos, las grandes empresas transnacionales, incluidos también los de los

Estados de la Unión Europea.





Al interior de los "países pobres deudores" existe una terrible desigualdad

entre una minoría privilegiada, que vive ostentosamente y una gran mayoría de

pobres que, están hundidos en una verdadera miseria, sin oportunidades de

acceder a los servicios básicos. La pregunta es clara: ¿ estos empobrecidos

son los verdaderos deudores frente al Norte enriquecido? ¿Han sido tenidos en

cuenta a la hora de solicitar los créditos? La realidad es que viven en la más

completa exclusión, víctimas de unas políticas económicas restrictivas del gasto







17

social y de la consolidación de viejas estructuras de desigualdad, corrupción y

opresión social.





CONCLUSIÓN

CONSIDERACIONES ÉTICAS SOBRE LA DEUDA EXTERNA Y SU POSIBLE

RESOLUCIÓN.





1. Apostar por una liberación del peso de la deuda de forma

proporcionada.





Por los elementales principios de justicia y solidaridad, se debe sostener que

el coaccionar a los pobres al pago de la deuda, es una acción inmoral. Y por tal

debe ser suspendida inmediatamente. Los pobres no aprobaron la deuda, no se

les consulto. Cuando está en cuestión el derecho fundamental a la vida y al

desarrollo de millones de seres humanos, los agentes económicos no pueden

inhibirse y tienen el deber de velar por la moralidad y eficiencia de sus

inversiones, para garantizar que su destino prioritario sea el mejoramiento de

las condiciones de las poblaciones menos favorecidas.





En cuanto al tratamiento de la deuda y su "renegociación", es necesario

insistir que toda práctica de la usura, tanto en el exigir el reembolso sin

preocuparse de sus reales beneficios económicos y medios para el desarrollo,

como de la amortización de los préstamos cuyas cláusulas, plazos y tasas de

interés acaban asfixiando al prestario, debe quedar descalificada y ser

impedida.





A lo que apelamos es al derecho fundamental a la supervivencia. En este

sentido toda medida represiva directa o indirecta que pretenda obligarles a







18

pagar la deuda, que no ha sido nunca asunto suyo, debería ser considerado

como un grave atentado a los derechos del hombre, y máxime del pobre.





2. la propuesta de un nuevo orden económico mundial





Teniendo presente que las cuestiones de la deuda externa son complejas en

su resolución. Estamos llamados a proponer posibilidades con la consciencia de

nuestra debilidad política a la hora de incidir en los cambios de fondo.





La creciente y desigual interdependencia Norte-Sur está haciendo

apremiante la vigencia efectiva de principios éticos y de instituciones que

intervengan, critique y controlen este "nuevo" orden capitalista neoliberal

globalizado que de hecho esta terminando en un determinismo social

mundializado. Estos principios tienen que remitir a la más genuina solidaridad

en la corresponsabilidad y con equidad.





La economía mundial debe afrontar el desafío ético de gestionar en función

de la equidad y la justicia con solidaridad y en este ámbito la participación

activa de los pobres debe ser la prueba central de la moralidad del sistema. El

problema de la deuda esta pues relacionado con todos los demás problemas

económicos y políticos internacionales. El reto, por tanto, es no sólo corregir el

desequilibrio actual sino abordar la necesidad de un cambio fundamental en el

propio sistema económico mundial.





El proceso hacia un nuevo y verdadero orden internacional necesariamente

requiere de la implicación coordinada de los países económicamente

enriquecidos y poderosos. Pero tal implicación abra que irla gestando creando

en la sociedad civil un estado de conciencia, una cultura de la solidaridad

liberadora y democrática.







19

3. Algunas salidas posibles:





 La erradicación inmediata de las pobrezas, sobretodo en sus formas de

hambre, desnutrición, cuidados elementales de salud, analfabetismo y

desempleo. Se trata de una presión política permanente para erradicar para

la solución estructural que reclama este crimen social de la pobreza

extrema.





 Establecer una concertación mundial para el desarrollo que se exprese en:





 Democratización real de las interacciones transnacionales y sistema

abierto y justo de las relaciones de comercio y finanzas.

 Reformas políticas democráticas efectivas y medidas de reforma interna

en los países, frente a un plan de ajuste neoliberal y sus costos, para un

crecimiento aceptable.

 Claras políticas ecológicas y de protección del medio ambiente.

 Nuevos planteamientos de las políticas de inmigración en los países

enriquecidos del Norte.





Con todo, una condición imprescindible es la voluntad política democrática,

combinada con el conocimiento técnico, el realismo político y el

compromiso moral. No obstante, debe también ser expresión de la

sensibilidad cultural y política de la sociedad civil democratizada, que supere los

intereses insolidarios del desarrollismo del Norte, para abrirse a un "nosotros"

colectivo. En el fondo el asunto de la Deuda termina siendo cuestión de

Voluntad política y voluntad ética.





P. Luis Fernando Granados Ospina. S.J









20

DEUDA EXTERNA EN AMERICA LATINA:

ALGUNAS APORTACIONES DESDE UNA ÉTICA FUNDAMENTAL.





INTRODUCCIÓN



Para comprender las implicaciones y el significado de la Deuda Externa que afrontan los países del

tercer mundo, y concretamente en América Latina, tendríamos que situarnos en primer lugar dentro de un

devenir histórico que nos develaría en cada país, su trayectoria especifica en cuanto a su proceso de

"endeudamiento". Y tendríamos que comprender el funcionamiento del Sistema Financiero Internacional

sobretodo de los últimos veinte años. El asunto de la deuda tiene pues raíces históricas muy profundas y

una explicación desde la complejidad de las tendencias económicas mundiales actuales. Estas dos

dimensiones asumidas críticamente, nos explicarían en parte lo que sucede con la Deuda Externa en

América Latina.



1. Génesis del endeudamiento.

 Presencia de un modelo económico excesivamente dependiente del endeudamiento externo. Los

efectos de la dependencia se hacen sentir en tiempo de crisis.

 Redistribución del ingreso poco propicia para generar ahorros internos.

 Tipos de interés real negativos y tipos de cambio con tendencia a la sobrevaloración de las monedas

nacionales.

 Fuga de capitales.



2. La crisis.

 El uso de los prestamos no ha generado ingresos suficientes para atender al servicio de la deuda.

 Parte de los prestamos se ha gastado mal: obras públicas suntuarias, proyectos poco rentables,

armamento, corrupción administrativa.

 Mas que a la inversión se ha utilizado en financiar el consumo público y privado.

 Recurso a nuevos préstamos más caros y en peores condiciones.

 Retraso en emprender medidas de ajuste.



3. La búsqueda de soluciones.

 Reformulación de la estrategia de desarrollo: aumentar el ahorro interno y la exportación.

 Reducción del gasto público no productivo y la inflación.

 Medidas para atraer la inversión extranjera.

 Colaboración entre los países latinoamericanos.

 Negociar una limitación del servicio de la deuda de acuerdo a las necesidades de acumulación de los

países.



4. La deuda externa trasciende lo económico: los verdaderos "deudores".

5. Consideraciones Eticas: la deuda desde una ética fundamental.

: " ¿cómo no subrayar más decididamente la opción preferencial de la iglesia por los pobres y los

marginados?. Se debe decir ante todo que el compromiso por la justicia y por la paz en un mundo

como el nuestro, marcado por tantos conflictos y por intolerables desigualdades sociales y

económicas, es un aspecto sobresaliente de la preparación y de la celebración del jubileo. Así en el

espíritu del libro del levítico (25,8-28), los cristianos deberán hacerse voz de todos los pobres del

mundo, proponiendo el jubileo como un tiempo oportuno para pensar entre otras cosas en una

notable reducción, si no en una total condonación, de la deuda internacional, que grava sobre el

destino de muchas naciones".



JUAN PABLO II. Carta Apostólica: TERTIO MILLENNIO ADVENIENTES.









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Luis Fernando Granados O. S.J









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