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Las Tecnologías de la Información y Comunicación _TIC_ La

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					Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC)

La globalización tiene una de sus manifestaciones más relevantes en las denominadas
Tecnologías de la Información y Comunicación, las cuales han permitido llevar la
globalidad al mundo de la comunicación, facilitando la interconexión entre las personas e
instituciones a nivel mundial, y eliminando barreras espaciales y temporales. Se
denominan Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, en adelante TIC, al
conjunto de tecnologías que permiten la adquisición, producción, almacenamiento,
tratamiento, comunicación, registro y presentación de informaciones, en forma de voz,
imágenes y datos contenidos en señales de naturaleza acústica, óptica o
electromagnética. Las TIC incluyen la electrónica como tecnología base que soporta el
desarrollo de las telecomunicaciones, la informática y el audiovisual.

El profesor Julio Cabero (1996b) ha sintetizado las características distintivas de las
nuevas tecnologías en los siguientes rasgos: inmaterialidad, interactividad,
instantaneidad, innovación, elevados parámetros de calidad de imagen y sonido,
digitalización, influencia más sobre los procesos que sobre los productos, automatización,
interconexión y diversidad.

A continuación, describiremos brevemente las características más importantes que
presentan las TIC en contraposición a las tecnologías de corte más clásico:

   a. Inmaterialidad

       Uno de los cambios más importantes en la nueva Sociedad de la Información es la
       ruptura de las coordenadas espacio-temporales como único marco de actividad
       humana. Las redes informáticas eliminan la necesidad, que durante muchos años
       se tenía, de coincidir en el espacio y tiempo para la participación en actividades.
       Las TIC, en concreto la posibilidad de digitalización, convierten a la información,
       tradicionalmente sujeta a un medio físico, esto es a todas las condiciones que el
       medio imponía, en inmaterial. Mediante la digitalización es posible almacenar
       grandes cantidades de información, en dispositivos físicos de pequeño tamaño
       (discos, CD, etc.). A su vez los usuarios pueden acceder a información ubicada en
       dispositivos electrónicos lejanos, que se transmite utilizando las redes de
       comunicación, de una forma transparente e inmaterial.

       Esta característica, ha venido a definir lo que se ha denominado como "realidad
       virtual", esto es, realidad no real. Mediante el uso de las TIC se están creando
       grupos de personas que interactúan según sus propios intereses, conformando
       comunidades o grupos virtuales. Es posible, que dentro de estos grupos existan
       personas que no han tenido un trato directo o presencial, pero que interactúan de
       forma dinámica con estos medios. El uso de las TIC configura el propio proceso de
       comunicación, puesto que la mediación del artefacto no es un proceso
       transparente y tiene sus propios condicionantes. De este modo, se crea un
       espacio mediador denominado genéricamente cibercultura, que viene determinado
       por las culturas propias de los sujetos que se comunican y por la cultura y normas
       establecidas por el propio medio de comunicación. Así, las informaciones que son
       transmitidas por un usuario dependerán de su propio entorno cultural, mientras
       que el receptor de estas informaciones realizará la interpretación de las mismas en
       función de su propia experiencia y cultura. En este espacio virtual, pierden
       importancia los condicionantes físicos y espaciales de los interlocutores,
       acrecentándose la importancia de los condicionantes culturales.



   b. Instantaneidad

       Podemos transmitir la información instantáneamente a lugares muy alejados
       físicamente, mediante las denominadas "autopistas de la información". Si bien es
       cierto, que la rapidez de transmisión de la información depende en gran medida de
       las capacidades de los dispositivos físicos utilizados, cuyas limitaciones ha llevado
       a definir las autopistas de la información como "carreteras con baches", y que
       existen los denominados "cuellos de botella" que hacen que la rapidez en la
       transmisión no alcance los límites deseados. También es cierto que estas
       tecnologías son actualmente un medio rápido y fiable para obtener información
       desde cualquier lugar.

       Se han acuñado términos como ciberespacio, para definir el espacio virtual, no
       real, en el que se sitúa la información, al no asumir las características físicas del
       objeto utilizado para su almacenamiento, adquiriendo ese grado de inmediatez e
       inmaterialidad.



   c. Aplicaciones Multimedia

Las aplicaciones o programas multimedia han sido desarrollados como un interface
amigable y sencillo de comunicación, para facilitar el acceso a las TIC de todos los
usuarios. Las características más importantes de estos entornos son:

ð Interactividad: Es posiblemente la característica más significativa. Mientras que las
tecnologías más clásicas (TV, radio) permiten una interacción unidireccional, del medio al
usuario, esto es de un emisor a una masa de espectadores pasivos, el uso del ordenador
interconectado mediante las redes digitales de comunicación, proporciona una
comunicación bidireccional (sincrónica y asincrónica), persona a persona y persona a
grupo. Se esta produciendo, por tanto, un cambio hacia la comunicación entre personas y
grupos que interactúan según sus intereses, conformando lo que se denomina
"comunidades virtuales". Así, el correo electrónico permite una comunicación bidireccional
entre los dos usuarios en modo asincrónico (no coincidencia temporal), mientras que con
los chat nos podemos comunicar con varios usuarios de forma sincrónica (coincidencia
temporal). De este modo, mediante las TIC podemos interactuar con otros sujetos
alejados de nosotros espacialmente. Pero, además, el medio tecnológico también
interactúa con nosotros estableciendo unos parámetros de comunicación propios del
sistema. El usuario de TIC es por tanto, un sujeto activo, que envia sus propios mensajes
y, lo más importante, toma las decisiones sobre el proceso a seguir: secuencia, ritmo,
código, etc.

ð Información multimedia: Otra de las características más relevantes, y que mayor
incidencia tienen sobre el sistema educativo, es la posibilidad de utilizar las TIC para
transmitir información a partir de diferentes medios (texto, imagen, sonido, animaciones,
etc.). Por primera vez, en un mismo documento se pueden transmitir informaciones multi-
sensoriales, desde un modelo interactivo.



La Sociedad del Conocimiento y del Aprendizaje

 La proliferación de herramientas para generar, almacenar, transmitir y acceder a la
información y la constatación de que la "materia prima" más preciada en este momento es
la propia información, la generación de conocimiento y la capacidad para seguir
aprendiendo a lo largo de toda la vida, han llevado a conceptos como Sociedad del
Conocimiento.

El impacto de la Sociedad de la Información sobre la Educación y la Formación es directo,
así lo señalan los diversos documentos, estudios, congresos, etc. auspiciados por la
Unión Europea sobre la Sociedad de la Información. Como se señala en el "Libro blanco
sobre la educación y la formación" de la Comisión Europea (1995), la sociedad del futuro
será una sociedad del conocimiento en la que

"La educación y la formación serán, más que nunca, los principales vectores de
identificación, pertenencia y promoción social. A través de la educación y la formación,
adquiridas en el sistema educativo institucional, en la empresa, o de una manera más
informal, los individuos serán dueños de su destino y garantizarán su desarrollo"
(Comisión Europea, 195: 16).

Al mismo tiempo que se destaca el importante papel que el conocimiento y el aprendizaje
tienen en la Sociedad de la Información, se resalta la importancia del aprendizaje a lo
largo de todo el proceso vital, diferenciándose dos fases en este proceso:

      una primera fase centrada en la adquisición de una cultura general, que sea un
       instrumento para la comprensión del mundo, y la base en la que se sustenten
       futuras especializaciones y aprendizajes, y
      una segunda fase en la que se debe producir un acercamiento entre las
       instituciones formativas y el mundo profesional (empresas, organizaciones, etc.),
       con el fin de desarrollar aptitudes para el empleo y la actividad profesional.

El primer informe del Foro de la Sociedad de la Información (1996) es claro al respecto:

"La Sociedad de la Información debe convertirse en la 'sociedad del aprendizaje
permanente', lo que significa que las fuentes de educación y la formación deben
extenderse fuera de las instituciones educativas tradicionales hacia el hogar, la
comunidad, las empresas y las colectividades sociales. Las profesiones de la enseñanza
necesitan ayuda para adaptarse a la nueva situación y aprovechar plenamente estas
nuevas posibilidades" (Foro de la Sociedad de la Información, 1996: 7).

Este aprendizaje, por tanto, no se produce en una etapa concreta de la vida, sino que se
precisa un "aprendizaje permanente", a lo largo de toda la vida. Como señala Zabalza
(2000: 165), hemos convertido "la agradable experiencia de aprender algo nuevo cada día
en un inexcusable principio de supervivencia".
Están surgiendo nuevos trabajos y aumentando las profesiones vinculadas a la
información y el conocimiento que precisan emplear herramientas de las TIC. Los
profesionales necesitan adaptarse continuamente a los cambios y avances producidos en
la Sociedad de la Información, por ello, resulta imprescindible que se articulen medios de
formación continua, adaptados a las necesidades de los profesionales -horario flexible,
tiempo reducido, imposibilidad de desplazamiento, etc.-. El uso de las TIC en los cursos
de formación profesional continua permite atender a estas necesidades y se está
desarrollando un tipo de formación a distancia denominado "teleformación" que utiliza las
nuevas tecnologías como nexo de unión entre los alumnos, los contenidos y los
formadores. El resultado es una formación a la carta, en cualquier lugar y momento. El
estudio financiado por FUNDESCO (1998) sobre las condiciones de la teleformación es
una obligada referencia para profundizar en esta modalidad formativa.

La flexibilidad parece resumir la nueva forma de entender la formación. Flexibilidad de
tiempos, de espacios, de conocimientos, de tareas, de relaciones, de trabajo, etc.
Flexibilidad entendida como un valor que el trabajador debe poseer para poder seguir
aprendiendo. Flexibilidad para acomodarse a nuevas situaciones y contextos laborales,
para desplazarse sólo o con su familia a otro país o continente; flexibilidad para aprender
nuevas habilidades en el lugar donde se encuentre, en el trabajo, en casa o en un hotel;
flexibilidad para coordinarse con trabajadores de otras partes del mundo que participan en
el proceso de producción dentro de su propia empresa (Marcelo, 2001).

La nueva economía orientada a obtener cada vez mayores índices de rentabilidad y
competitividad, junto con las posibilidades y exigencias actuales de la formación que ya
hemos apuntado, están provocando el aumento creciente de teletrabajadores,
profesionales cuyo puesto de trabajo es volante, lo que lleva a una intensificación en las
condiciones de trabajo, es decir, trabajar mucho más así como a la disgregación e
individualización de los procesos y de los propios trabajadores.

Desde el punto de vista organizativo, se podría hablar del Paradigma de la Gestión del
Conocimiento, el cual trata de promover el valor del conocimiento real y potencial de los
miembros de la comunidad educativa, estableciendo vías de comunicación que posibiliten
un mejor entendimiento y posible colaboración tanto internamente como con otras
instituciones externas. Las tecnologías de la información (redes, herramientas inteligentes
de búsqueda, herramientas para el desarrollo en Internet, intranets) proporcionarían la
infraestructura básica para la gestión del conocimiento.

Se podría entender el concepto de "Gestión del Conocimiento" como un conjunto de
actividades y prácticas orientadas a la adquisición más eficiente de la habilidad asociada
a ese conocimiento y su correcta utilización, con el objetivo de obtener los mejores
resultados en el desarrollo de las actividades de una determinada organización.

Cuando se habla de "conocimiento", interesa distinguir este concepto de lo que se puede
entender por "información". Así, el término información alude a cualquier expresión verbal,
numérica, gráfica o de otro tipo que posee un significado determinado dentro de un
contexto concreto, y cuyo último objetivo es comunicar algo. En cambio el "conocimiento"
se podría definir como la capacidad para actuar, en base al uso de una cierta información,
y como consecuencia de la capacidad de comprender e interpretar la naturaleza de algo y
la aplicación de ciertas habilidades o capacidades complementarias. En este sentido,
únicamente se puede hablar de aprendizaje cuando hemos interiorizado la información
nueva a nuestras estructuras mentales, adquiriendo con ello nuevos conocimientos. El
acceso a la información es una condición necesaria, pero no suficiente para que se
produzca el conocimiento, esto es para que se aprenda.

En la Sociedad de la Información, por tanto, el aprendizaje será la base que permitirá el
desarrollo y el progreso de las sociedades, por lo que las políticas educativas que
favorezcan sistemas de formación permanente tendrán un papel crucial, y deberán
atender a la igualdad de oportunidades de los diferentes sectores poblacionales,
atendiendo principalmente a los más desfavorecidos socialmente. En la situación actual
existe la necesidad de facilitar el acceso a Internet a toda la población,
independientemente de su género y situación económica, por ello, resulta especialmente
importante que dentro de los sistemas educativos públicos se posibilite tanto el
aprendizaje, como la formación, «en» y «con» las Tecnologías de la Información y la
Comunicación.



Problemas socioculturales de la Sociedad de la Información

La comunicación social tiene cada vez mayor trascendencia en la construcción del
espacio público, en el ejercicio de la ciudadanía. Los medios técnicos son cada vez más
sofisticados, más inteligentes, más fáciles de usar, más baratos, lo que facilita que mucha
gente se convierta en emisora potencial de información. Al menos en teoría, todos
podemos comunicarnos con todos, sin pasar por ningún control central. Se habla de
democratización y globalización y emergen dos tendencias de signo contrario: la
proliferación de pequeños medios de comunicación y la concentración de medios en
grandes empresas.

La concentración de medios significa que la aldea global profetizada por McLuhan tiene
un solo minarete. Es imposible hacer un mapa de la propiedad de los medios que es decir
la identidad de los emisores, porque casi a diario se suceden las noticias de compras y
fusiones..

Las relaciones humanas se ven afectadas por los cambios que produce la introducción de
las tecnologías. La horizontalidad de las relaciones se ve favorecida en cierto sentido, ya
que se puede hacer partícipe a más personas de más información y ofrecer más
posibilidades de comunicación.

Los expertos prevén que pronto, en el sector de la informática y de las
telecomunicaciones, no habrá más de siete u ocho empresas a escala mundial, pero lo
preocupante no es sólo la concentración de la propiedad de los medios, con la
consiguiente merma de pluralidad, sino que éstos están en manos de grandes
transnacionales. Se calcula que alrededor del 90% de las noticias extranjeras que
aparecen en los medios de comunicación proceden de las cuatro grandes agencias
occidentales, con lo que el punto de vista y la selección de las noticias, en consecuencia,
es occidental.

Por otra parte, la concepción de un medio como Internet (comunicación en red) va
cambiando a pasos agigantados, pasando de tener un carácter fundamentalmente
académico, cooperativo y libre a un espacio más al servicio de las grandes corporaciones.
Las fuerzas políticas y económicas dominantes tratan de establecer todos los
mecanismos posibles para controlar los contenidos de la red, su publicación, difusión y
uso. Se discuten propuestas de autorregulación, se producen fuertes operaciones
comerciales, se promociona el comercio electrónico en un entorno digital seguro, en
definitiva, se ve Internet como la base de una nueva economía.

Interesa en esta argumentación destacar que no se trata de criticar que el ámbito
empresarial se beneficie de las posibilidades de los nuevos medios sino que sean los
criterios económicos los que dirijan el desarrollo del mundo digital, chocando con la lógica
de la comunicación, que ha estado en la base del desarrollo de Internet. Que poco a poco
deje de ser un espacio social en el que los individuos y los grupos sociales interactúan
para resolver necesidades individuales y públicas, a través de la difusión libre de
información, para convertirse en un medio de intercambio privado de mercancías.

Otro problema que se plantea hoy en día la Sociedad de la Información es la
manipulación informativa, aunque es una cuestión ya denunciada formalmente desde
los años setenta. El Movimiento de los No Alineados reclamó, en su 8ª Conferencia
celebrada en 1976 en Nairobi, un nuevo Orden Informativo como requisito urgente e
imprescindible para mejorar y democratizar las relaciones internacionales, proteger los
intereses de los países más pobres y garantizar su participación en la toma de decisiones.
El informe elaborado por la UNESCO titulado Un solo mundo, voces múltiples, denuncia el
control ejercido por las transnacionales sobre los medios de comunicación y propone
sustituir la comunicación en sentido único por un intercambio de mensajes en todas
direcciones y completar la comunicación vertical con la horizontal.

En esta propuesta encaja Internet como anillo al dedo. Este medio hace posible una
comunicación no piramidal, sino entre iguales, en la que los papeles de emisor y receptor
son alternativos e intercambiables. Se ofrece un espacio social compartido en el que
cualquier persona puede comunicarse con el resto, un medio universal.

Hay que analizar cuáles son las posibilidades de resistencia al pensamiento único,
posibilidades de construcción de redes, posibilidades de comunicación e intercambio
entre personas y comunidades.

Sin embargo, de momento la universalización del acceso a los medios, en concreto a
Internet, es sólo en teoría. La existencia de desigualdades ante las nuevas tecnologías
ha sido denunciada desde distintos ámbitos.

Por ejemplo, en el informe de la Administración Nacional de Información y
Telecomunicaciones de EE.UU., recogido, en parte, en El País (10-VII-99: 30) se apunta
que un 47% de los hogares de americanos blancos tienen ordenador en casa, y el 26,7%
tiene acceso a Internet. A un nivel inferior están los hogares de los negros e hispanos,
donde un 23% tiene ordenador y un 8,7 % acceso a la red. La desigualdad entre países
europeos queda recogida en los resultados del Eurobarómetro: los europeos y la
Sociedad de la Información que elaboró la consultora británica INRA (El País, 27-VII-99:
24). Indica que la media europea de los hogares que tienen ordenador es de 30.8%, y
conectados a Internet es de 8.3%. España está a un nivel inferior, 28.4 y 5%
respectivamente. Otro dato interesante es el ofrecido por el profesor Manuel Area
respecto al perfil medio del ciudadano español que accede a Internet: varón, entre 20 y 44
años, con estudios universitarios, residente en núcleos urbanos y de clase social media o
alta.

En la misma línea el informe del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo)
de 1999 muestra las desigualdades de acceso para unas personas y para otras en
función de su procedencia social, para unos grupos y para otros en función de su
situación geográfica y cultural. Uno de los datos que aporta es que el 20% más pudiente
de la población mundial controla el 93% de los accesos a la red informática (ver El País
12-VII-99: 28); sentenciando que "la red se ha convertido en una tela protectora para
aquellos que consiguen acceder a ella, pero en una barrera que margina cada vez más a
quienes no pueden acceder a esta fuente de información y comunicación". Cebrián
(1998), por su parte, considera un problema las desigualdades en el acceso porque el
saber del futuro va a ser digital, de la misma forma que ya lo es la circulación de la
información y del conocimiento.

La posesión de equipos y sus usos se convierten en factor fundamental de desigualdad
no sólo en términos de capacidad adquisitiva sino también de contextos sociales, de
conocimientos técnicos y códigos culturales (Réseaux, 1999). En términos culturales se
denuncia, también, la fractura entre los productores de contenidos y quienes consumen
los contenidos y servicios ajenos, produciendo de desequilibrios culturales e identitarios
además de los económicos. Así como la comercialización de la cultura, aplicando criterios
de mercado a espacios antes públicos, gratuitos o de bajo coste, lo que ha producido, por
ejemplo, el deterioro de la influencia de las radiotelevisiones públicas o la presión contra
las bibliotecas públicas, acusadas de drenar las remuneraciones editoriales. En este
mismo sentido, se ha puesto de manifiesto la mercantilización de la educación sometida a
una dinámica exigente de "eficacia" en su adecuación al mercado y la progresiva
degradación de la educación pública (Moeglin y Tremblay, 1999)

En definitiva, la tecnología puede tanto reducir como ampliar las desigualdades
existentes, todo depende del desarrollo tecnológico seguido en una sociedad. Bautista
(2000, 2001) distingue dos modelos de desarrollo: el técnico o instrumental, en el cual las
decisiones sobre el camino a seguir son hechas por grupos económicos asesorados por
expertos; y el práctico o situacional, en el que participan todos los miembros de una
sociedad en procesos de reflexión sobre qué productos tecnológicos hay que desarrollar
para facilitar su relación con el entorno.

"Entiendo que a mayor participación en el desarrollo tecnológico existe una menor
dependencia de sus productos técnicos y un menor control y gobernabilidad de los
participantes. El grado de independencia y desarrollo personal de los sujetos, situará a
éstos en condiciones desiguales para captar el mundo y relacionarse con él" (Bautista,
2001).

Para este autor los dos peligros más relevantes, en relación al incremento de las
desigualdades son: la desigualdad de base proporcionará un acceso diferencial a la futura
cultura digital y la confirmación de la hipótesis del distanciamiento social. Esta hipótesis
plantea que cuando se incrementa la circulación de la información a través de los medios
de comunicación de masas en un sistema social, los segmentos de población más
instruidos o con un status socioeconómico más alto tienden a seleccionar y a procesar
dicha información de una manera más amplia que aquellos menos instruidos o con un
status socioeconómico más bajo. Por lo tanto, el aumento de información, en vez de
aproximar, contribuirá a incrementar el distanciamiento en el conocimiento y,
consecuentemente, la aparición de brechas socioculturales.

Sin acceso equitativo a las nuevas redes y a las TIC no es posible ya sostener el mito
fundador de la igualdad de oportunidades que sustenta las economías (cada vez más,
sociedades) de mercado y a las democracias políticas. El acceso a las nuevas redes y
nuevos servicios de comunicación no es ya sólo un instrumento crucial para la igualdad
de oportunidades sino también para las otras funciones del Estado de Bienestar (el
derecho a la subsistencia y al trabajo, el derecho a la protección social), es decir, para
todo el desarrollo de una sociedad postindustrial como tal (Burgelmann, 1999).

Ante los anteriores peligros hay cierta unanimidad en recomendar la introducción de las
nuevas tecnologías (NN.TT.) en los centros educativos con la intención de formar al
profesorado y al alumnado en el dominio técnico de aparatos y en el desarrollo de ciertas
competencias (búsqueda de información, selección, aprender a aprender...) relacionadas
con los nuevos medios.

"Habría que reconvertir las funciones de las NN.TT. que predominan, y presentar los
significados o esencias de artefactos dirigidos a crear, decir, comunicar, denunciar... como
fundamentales para resistir y atajar las miserias existentes. Uno de dichos frentes es el
educativo, en el cual hay que desarrollar las funciones primarias de todos los productos
tecnológicos en dicho sistema escolar, para hacer usos prácticos, situacionales que
generen una concienciación sobre el estado del planeta y, desde este conocimiento, que
los participantes en la vida escolar emprendan propuestas desde sus respectivas
posiciones dirigidas a una transformación y solución de las miserias sociales, de
situaciones relacionadas con el hambre, las injusticias... es decir, de cualquier vulneración
de los derechos humanos" (Bautista, 2001).

La aplicación democrática de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación
(NTIC) a la comunicación y la educación exige, además de la generalización de equipos
informáticos, conexiones a Internet y tarifas baratas, y de forma inseparable con lo
anterior (Bustamante, 2001):

1.-La creación de contenidos de calidad, adaptados a las culturas y necesidades locales,
que sólo pueden realizarse en interacción con los creadores y mediadores
(comunicadores, profesores), con el valor indispensable de "proximidad cultural".

2.- La formación de esos mediadores, para adquirir el saber hacer necesario para cambiar
la metodología comunicativa misma: no sólo instrumento complementario de la actividad
tradicional, sino ocasión para un nuevo concepto del conocimiento y de su transmisión,
como plataforma para ese comunicador-profesor transformado en "guía del conocimiento"
en lugar del "sabio sobre el estrado" (U.E., 1996-97).

3.-Finalmente, la voluntad de poner esos nuevos instrumentos del conocimiento en
posición de una auténtica apropiación por los usuarios, individuales y colectivos, con
arreglo a sus necesidades sociales.

Por su parte, Poole (1999) realiza un análisis sobre las desigualdades asociadas a la
Sociedad de la Información, planteando la existencia de desigualdades en cuanto a los
recursos informáticos y la preparación de los profesores entre las escuelas para alumnos
privilegiados económicamente y los desfavorecidos. Para el autor, las causas de estas
diferencias no están únicamente en la diferencia de los recursos utilizados, sino
principalmente en que en algunos de estos centros más desfavorecidos los profesores no
están realmente convencidos de los beneficios que el uso de la informática puede tener
sobre el proceso educativo. Con el fin de evitar las desigualdades sociales producidas por
el uso diferencial de la tecnología de la Sociedad de la Información en función del nivel
socioeconómico, es necesario que los poderes políticos, realicen un esfuerzo en los
centros educativos públicos, importante, tanto a nivel de recursos como de preparación
del profesorado, puesto que es la única garantía de la que disponemos en este momento
para que la Sociedad de la Información sea una sociedad de todos y para todos, y no
únicamente la sociedad de los privilegiados.



2.- LA EDUCACIÓN ANTE EL DESARROLLO DE LAS TIC



Si las nuevas tecnologías crean nuevos lenguajes y formas de representación, y permiten
crear nuevos escenarios de aprendizaje, las instituciones educativas no pueden
permanecer al margen, han de conocer y utilizar estos nuevos lenguajes y formas de
comunicación.

Ahora bien, hay que ser conscientes de que la utilización de lenguajes y sistemas de
representación diferentes a la lengua oral y escrita requiere una infraestructura costosa
(aparatos audiovisuales, informáticos...) que no está al alcance de muchas escuelas y un
saber que, en algunos casos, no tiene el profesorado. Por otra parte, las condiciones de
los alumnos para tener acceso a estas tecnologías son muy diferentes, como desigual es
también la disposición psicológica y cultural para utilizarlas, comprenderlas y darles
sentido.

Asumiendo esta situación, resulta inexcusable conseguir que los centros se vayan
dotando de recursos, las jóvenes promociones de maestros tengan una mayor formación
en el uso de los nuevos medios y las condiciones de los alumnos sean compensadas a
favor de la igualdad de oportunidades.

Al hablar de la integración de las nuevas tecnologías en la educación es necesario hacer
referencia a la relación que ha de establecerse entre el uso de nuevos medios y la
innovación educativa. Algunos trabajos han tratado de identificar las fases en el uso de las
TIC. La diferenciación de las sucesivas etapas por las que pasa el profesor en la
integración de las TIC puede resultar de utilidad tanto para hacer diagnósticos de las
situaciones en las que nos encontramos como para diseñar estrategias formativas. A este
respecto hay una propuesta muy interesante, elaborada por el Departamento de
Educación de Victoria, Australia (1998) que presenta una matriz de desarrollo de
competencias para el uso de las tecnologías en el aprendizaje (Skill Development Matrix)
identificando seis áreas: Uso y manejo de tecnología, uso de aplicaciones básicas, uso de
software de presentaciones y publicaciones, uso de multimedia, uso de tecnologías de
comunicación y uso de tecnologías de aprendizaje en las principales áreas de
conocimiento. Para cada una de estas áreas se establecen los objetivos y estrategias
para tres etapas de desarrollo:
       La primera etapa se describe como la exploración de las nuevas posibilidades que
       ofrecen las tecnologías para el aprendizaje, desarrollo de nuevas habilidades y la
       comprensión del papel que pueden jugar las TIC en el aula.
       La segunda etapa se dirige a perfeccionar las habilidades personales, la
       incorporación de las TIC en la enseñanza y el desarrollo de prácticas de clase que
       integran las tecnologías del aprendizaje.
       La tercera etapa supone el desarrollo de habilidades avanzadas, exploración de
       las posibilidades innovadoras para la clase del uso de la tecnología y la posibilidad
       de compartir el conocimiento y las habilidades con otros.

 Las experiencias llevadas a cabo nos indican que los proyectos y experiencias de
innovación apoyadas en el uso de tecnologías distintas de las impresas chocan con los
hábitos y cultura tradicional del sistema escolar. La incorporación de los materiales
digitales presumiblemente tendrán que superar múltiples resistencias y dificultades. Pero
hay que conseguir cuanto antes que en la educación escolar los ordenadores sean tan
normales e “invisibles” (Gros, 2000) como la pizarra o los libros, para que el uso de las
nuevas tecnologías no sea un fenómeno excepcional, sino una actividad cotidiana en la
vida académica de los centros educativos. En buena lógica, un método de enseñanza
apoyado en el uso de una variedad de materiales (libros, cuadernos, discos multimedia,
Internet,...) requiere el desarrollo de actividades de aprendizaje notoriamente distintas de
un método organizado en torno a los materiales impresos, y del libro de texto en
particular.

 Tal como pone de manifiesto el informe de la OCDE (2003, p.79) existe una fuerte
tensión entre los currículos tradicionales, basados en contenidos bien definidos que el
alumnado debe aprender y saber reproducir y el enfoque abierto que promueven las TIC.
Los tipos y modos de estructuración del pensamiento de los sujetos que actúan con
materiales electrónicos tendrán que ser necesariamente distintos de los que poseen los
lectores habituales de documentos escritos. Es indudable que el empleo en la escuela de
estos nuevos recursos implicará una mayor integración de la institución escolar en el
contexto de la sociedad de la información o era digital. Se trata de escolarizar las
tecnologías, llevarlas a las aulas y darles sentido y utilidad pedagógica.

 Ahora bien, el uso de hipertextos, multimedias, de discos o de webs no significa
automáticamente un aumento de calidad pedagógica de la enseñanza, sólo significa
incremento de la multiplicidad de medios y de oferta de nuevas formas de organización y
representación de la información. La calidad y potencialidad educativa no radica en el
maquillaje sino en su interior (en el grado de apertura y configurabilidad del programa, en
el estilo de interacción, en el modelo de enseñanza y aprendizaje subyacente) así como
en su adecuación curricular a los objetivos, contenidos y metodología de la situación de
enseñanza en los que se utilicen.

 La simple presencia de tecnologías novedosas en los centros educativos no garantiza la
innovación en su significado real. La innovación debe ser entendida como el cambio
producido en las concepciones de la enseñanza y en los proyectos educativos. La
posibilidad de hacer lo de antes aunque mediante otros procedimientos (más rápidos, más
accesibles, más simples) no representa una innovación. De ahí que se hayan de entender
los proyectos educativos, en los que se expresan las concepciones pedagógicas en las
que los profesores basan su quehacer docente, como el contexto de integración de las
nuevas tecnologías, es decir, la integración curricular de las TIC habrá de plantearse
como algo vinculado y condicionado por una opción propiamente educativa y no al revés.




¿Qué nos ofrecen las TIC para la práctica docente?

 Las Tecnologías de la información y comunicación nos ofrecen a los docentes la
posibilidad de replantearnos las actividades tradicionales de enseñanza, para ampliarlas y
complementarlas con nuevas actividades y recursos de aprendizaje.

 Podríamos hablar de la posibilidad de utilizar una gran cantidad de recursos digitales
disponibles, tanto elaborados por empresas comerciales como por los propios profesores,
me refiero especialmente al software educativo, aunque podría hablarse también de otros
objetos de aprendizaje. En estos momentos se pueden encontrar materiales sobre todas
las áreas curriculares, y muchos de acceso gratuito, a nuestra disposición en los
principales portales educativos. Pero además resulta de gran interés la posibilidad de
realizar nuestros propios materiales o software educativo ajustados con precisión a
nuestros objetivos y necesidades curriculares. Podríamos referirnos aquí al uso de
aplicaciones genéricas (procesadores de texto, presentaciones, hojas de cálculo,
programas de dibujo, edición de vídeo,…), herramientas de autor (clic, hot potatoes,…)
uso de webquest, weblogs, etc.

 En segundo lugar, las TIC nos ofrecen la posibilidad de trabajar en proyectos telemáticos,
entornos de trabajo colaborativo más allá de nuestra propia clase, contactando con
alumnos y profesores de otros centros y de otros países y potenciando la educación
intercultural, a través del conocimiento directo de lo que sucede en otras partes del
mundo.

 A continuación se detallan algunas cuestiones sobre la funcionalidad tanto del software
educativo como de los proyectos telemáticos.

El software educativo

         El uso del ordenador desde un punto de vista didáctico pasa por el uso del
denominado software educativo, estos materiales que suponen utilizar el ordenador con
una finalidad didáctica. La funcionalidad del software educativo vendrá determinada por
las características y el uso que se haga del mismo, de su adecuación al contexto y la
organización de las actividades de enseñanza. Sin embargo, se pueden señalar algunas
funciones que serían propias de este medio (Marqués, 1996):

   v   Función informativa: se presenta una información estructurada de la realidad.

   v   Función instructiva: orientan el aprendizaje de los estudiantes, facilitando el logro
       de determinados objetivos educativos.
   v   Función motivadora: los estudiantes se sienten atraídos por este tipo de material,
       ya que los programas suelen incluir elementos para captar la atención de los
       alumnos y mantener su interés (actividad, refuerzos, presentación atractiva...)

   v   Función evaluadora: la mayoría de los programas ofrece constante feedback sobre
       las actuaciones de los alumnos, corrigiendo de forma inmediata los posibles
       errores de aprendizaje, presentando ayudas adicionales cuando se necesitan, etc.
       Se puede decir que ofrecen una evaluación continua y en algunos casos también
       una evaluación final o explícita, cuando el programa presenta informes sobre la
       actuación del alumno (número de errores cometidos, tiempo invertido en el
       aprendizaje, etc.).

   v   Función investigadora: muchos programas ofrecen interesantes entornos donde
       investigar: buscar informaciones, relacionar conocimientos, obtener conclusiones,
       compartir y difundir la información, etc.

   v   Función expresiva: los estudiantes se pueden expresar y comunicar a través del
       ordenador, generando materiales con determinadas herramientas, utilizando
       lenguajes de programación, etc.

   v   Función metalingüística: los estudiantes pueden aprender los lenguajes propios de
       la informática.

   v   Función lúdica: el trabajo con ordenadores tiene para los alumnos en muchos
       casos connotaciones lúdicas pero además los programas suelen incluir
       determinados elementos lúdicos.

   v   Función innovadora: supone utilizar una tecnología recientemente incorporada a
       los centros educativos que permite hacer actividades muy diversas a la vez que
       genera diferentes roles tanto en los profesores como en los alumnos e introduce
       nuevos elementos organizativos en la clase.

   v   Función creativa: la creatividad se relaciona con el desarrollo de los sentidos
       (capacidades de observación, percepción y sensibilidad), con el fomento de la
       iniciativa personal (espontaneidad, autonomía, curiosidad) y el despliegue de la
       imaginación (desarrollando la fantasía, la intuición, la asociación). Los programas
       informáticos pueden incidir, pues, en el desarrollo de la creatividad, ya que
       permiten desarrollar las capacidades indicadas.

 El uso de estos materiales tiene, por tanto, potencialmente muchas ventajas como:
motivación por las tareas académicas, continua actividad intelectual, desarrollo de la
iniciativa, aprendizaje a partir de los errores, actividades cooperativas, alto grado de
interdisciplinariedad, individualización y aprendizaje autónomo, liberan al profesor de
trabajos repetitivos, contacto con las nuevas tecnologías, adaptación a alumnos con
necesidades educativas especiales, presentan información de forma dinámica e
interactiva, ofrecen herramientas intelectuales para el proceso de la información, permiten
el acceso a bases de datos, constituyen un buen medio de investigación didáctica en el
aula, etc. Pero tienen también sus limitaciones e inconvenientes como pueden ser:
diálogos demasiado rígidos, desfases respecto a otras actividades, aprendizajes
incompletos y superficiales, desarrollo de estrategias de mínimo esfuerzo, puede provocar
ansiedad en algunos alumnos, aislamiento, etc.

 En la práctica, las ventajas y las limitaciones de un material concreto han de ser
consideradas por el profesor de cara a su utilización didáctica, es decir, es necesario
evaluar la calidad del software educativo, tanto desde un punto de vista técnico como
pedagógico, para tomar una decisión sobre su potencial didáctico y, en consecuencia,
sobre su integración curricular. En esta evaluación habrá que considerar los distintos
elementos de la aplicación, distinguiendo al menos la interfaz, el contenido y la interacción
que ofrece el material; valorando, de forma general, la facilidad de uso, la coherencia, la
motivación y la adaptabilidad, y de forma más específica, los recursos multimedia, la
navegación, las estrategias metodológicas, el seguimiento de los resultados, la
participación y cooperación que el programa posibilita, etc. Un programa apropiado de
aprendizaje incluirá, probablemente, proyectos, trabajo grupal, resolución de problemas,
escritura reflexiva y otras tareas que estimulen el pensamiento significativo (Ravitz,
Becker y Wong, 2000).

Lo que está claro es que el ordenador, entendido como herramienta en el sentido dado
por Vygotsky, introduce una nueva forma de interacción con las informaciones, el
conocimiento y con otras personas totalmente nueva y diferente de otros medios. Al ser
introducida en la escuela, la herramienta opera con un conjunto de expectativas y
presupuestos metodológicos y organizativos que condicionan de forma importante su
utilización. En este sentido, en el contexto escolar, las situaciones de aprendizaje con
ordenadores que pueden considerarse más idóneas son aquellas que permiten al sujeto
una actividad estructurante, actividad guiada por el enseñante, con la colaboración de
otros compañeros, situaciones que se centran en un contenido determinado de las
materias del curriculum escolar y que explicitan los objetivos de aprendizaje de manera
clara, situaciones que aprovechan las potencialidades del medio informático, situaciones
diseñadas teniendo en cuenta los conocimientos previos de los alumnos sobre los
contenidos a tratar y situaciones integradas con el resto de las situaciones escolares. A
este respecto Gago (2000) propone una estrategia para la inserción de los ordenadores
en los centros de forma significativa, a través de proyectos específicos con un talante
investigador y abierto a las posibilidades de estos medios, que contribuyan a perfeccionar
qué y cómo se enseña en cada escuela, a reconstruir su cultura, aún excesivamente
academicista, libresca y distanciada de su entorno, analizando las funciones educativas
del ordenador en relación el proyecto curricular del centro y los aspectos organizativos y
estructurales del mismo.

 Teniendo en cuenta estas propuestas, no hay que olvidar que en la integración real de
los ordenadores en los procesos educativos, los profesores y, específicamente, sus
concepciones sobre la enseñanza, tienen una influencia capital. Desde una aproximación
experimental, la investigación realizada por Niederhauser y Stoddart (2001) sobre el uso
de los ordenadores en las escuelas de EE.UU., en concreto sobre el tipo de software
utilizado y su relación con las concepciones de los profesores sobre la enseñanza con
ordenador, es una muestra ilustrativa de cómo el uso de este medio está determinado, no
tanto por las características del propio medio, como por las ideas que los profesores
tienen del mismo. Lo cual confirma la idea, apuntada en diversas investigaciones, de que
las concepciones pedagógicas y epistemológicas de los profesores están fuertemente
relacionadas con sus prácticas. Así, la utilización de un determinado software educativo,
al igual que otros materiales curriculares, estará fundamentada en las concepciones de la
enseñanza y el aprendizaje que tenga el profesor. La conclusión de este trabajo apunta
que los profesores seleccionan el software, al igual que seleccionan otros recursos y
métodos didácticos, en función de sus concepciones pedagógicas, por lo tanto, éstas
tienen una gran influencia en cómo se integran los ordenadores en la práctica educativa.
Los ordenadores son instrumentos que se pueden utilizar con objetivos didácticos muy
diversos (desde la adquisición de destrezas bien definidas hasta como una herramienta
para un aprendizaje constructivista) y para que los profesores lleguen a usar los
ordenadores con diferentes propósitos es importante cambiar sus concepciones sobre la
enseñanza y el aprendizaje.



Los proyectos telemáticos

Si a las posibilidades de los materiales didácticos digitales, añadimos la posibilidad de
conectar entre sí un determinado material con otros textos o documentos ubicados en
distintos ordenadores mediante una red telemática entonces la potencialidad educativa
del material se incrementa de forma notoria.

Entendemos la telemática como la comunicación entre ordenadores a distancia, por tanto,
la posibilidad de que personas situadas en diferentes contextos sociales puedan
intercambiar información. Las comunicaciones a través de las autopistas de la
información, básicamente Internet, adquieren una nueva dimensión al suprimir las
distancias físicas. Las herramientas como el correo electrónico, las teleconferencias, la
transferencia de ficheros, las páginas web, los foros de debate, etc. ofrecen tal cantidad
de información y posibilidades de interactividad que el gran problema actual radica en
saber localizar y seleccionar la información realmente significativa.

De forma esquemática, podemos decir que la telemática aporta a la educación algunas
posibilidades como:

      Eliminar las barreras espacio-temporales entre el profesor y el estudiante.
      Favorecer tanto el aprendizaje colaborativo como el autoaprendizaje.
      Potenciar el aprendizaje a lo largo de toda la vida.
      Interactividad entre los participantes en la educación (profesores, padres,
       alumnos).
      Ayudar de forma especializada a los sujetos con necesidades educativas
       especiales.
      Favorecer una aproximación de la escuela a la sociedad (conocer el mundo real).
      Combatir el aislamiento de muchas escuelas.
      Facilitar la formación del profesorado.
      Desarrollar tareas de comunicación permitiendo el intercambio de información
       (escribir para un público real).
      Posibilitar el trabajo sobre temas sociales, permitiendo la aproximación a muy
       distintas realidades.
      Favorecer la interdisciplinariedad y la globalización.
      Facilitar el acceso a información (bases de datos, foros temáticos, páginas web...).
      Favorecer un acercamiento a la información desde una perspectiva constructivista:
       los proyectos telemáticos se configuran como pequeñas investigaciones, se basan
       en la actividad de los estudiantes, fomenta un aprendizaje cooperativo, ...
      Definir nuevos roles para profesores y alumnos, de modo que los alumnos asuman
       una mayor actividad e implicación en el aprendizaje y el educador asuma el papel
       de ayudar en el proceso de transformar las informaciones en conocimiento,
       actuando como animador, coordinador y motivador del aprendizaje.

Una característica común de los proyectos educativos telemáticos es la defensa del
aprendizaje colaborativo y constructivista. El aprendizaje colaborativo en grupo se basa,
entre otros, en los siguientes supuestos:

      las personas aprenden mejor mediante la experimentación activa y la discusión
       reflexiva en grupo que trabajando aislados,
      el profesor no es el depositario de todos los conocimientos pertinentes, su función
       es la de promotor de actividades de aprendizaje,
      el conocimiento es un constructo social y el proceso educativo es una forma de
       interacción social en un entorno rico en información y en oportunidades de
       cooperación entre iguales.

Los estudiantes deben desarrollar la capacidad de aprender permanentemente, se deben
potenciar las destrezas meta-cognitivas, como aprender a aprender y a resolver
problemas trabajando en grupo.

 “La construcción del conocimiento, en colaboración con los compañeros, coordinando la
información recibida de diversas fuentes y la cognición situada en tareas del mundo real,
son aspectos clave del aprendizaje colaborativo” (Adell, 1998: 200).

 Se habla pues del “Aprendizaje colaborativo mediado por ordenador” (CSCL: Computer
Supported Collaborative Learning), como un nuevo paradigma que pone en relación las
teorías de aprendizaje con los instrumentos tecnológicos, basado en una visión socio-
cultural de la cognición, que propugna la naturaleza esencialmente social de los procesos
de aprendizaje y se interesa por la tecnología en cuanto al potencial que ofrece para
crear, favorecer o enriquecer contextos interpersonales de aprendizaje.

 Así surge el paradigma del aprendizaje colaborativo, donde las tecnologías de la
información y comunicación tienen el papel de crear nuevas posibilidades de mediación
social, creando entornos de aprendizaje colaborativo que facilite a los estudiantes la
realización de actividades de forma conjunta, actividades integradas con el mundo real,
planteadas con objetivos reales.

 La investigación en este campo coincide en señalar la necesidad de situar las
tecnologías como una herramienta y no como un fin en sí mismas, herramientas cuya
meta fundamental es ayudar al estudiante a aprender de una forma más eficiente y
efectiva. Ayudar a otros a aprender tiene que ver con el ofrecimiento de mejores canales
de comunicación así como mejores herramientas para la exploración del dominio que
constituye el material primario para el aprendizaje.

 Este tipo de “aprendizaje abierto” y “aprendizaje colaborativo” se basa en un
planteamiento constructivista, cuyos postulados, tomados de diferentes teorías, se
podrían resumir en los siguientes:

      aprender es una actividad mental constructiva (teoría genética)
      la información se procesa en forma de redes que permiten la organización de los
       conocimientos (teoría del procesamiento de la información)
      aprender es construir esquemas de conocimiento (teoría del aprendizaje
       significativo)
      muchos aprendizajes se consiguen gracias a la interacción con los otros (teoría
       sociocultural)
      las redes de ordenadores posibilitan el aprendizaje en colaboración entre
       comunidades distribuidas (teoría del aprendizaje mediado por ordenador)
      aprender exige explorar el campo de conocimiento desde distintas perspectivas
       (teoría de la flexibilidad cognitiva)
      se aprende en diferentes contextos reales (teoría del aprendizaje situado)



El papel de profesores y alumnos

 La experiencia de profesores y alumnos que trabajan con las nuevas tecnologías en
todos los niveles de la enseñanza es mayoritariamente positiva. En los múltiples foros
donde se exponen y valoran las experiencias llevadas a cabo, apenas se escuchan
alusiones a malos resultados de aprendizaje y en un caso tras otro se confirma la gran
motivación que las actividades realizadas con los ordenadores, Internet... han provocado
en los estudiantes.

 Si es un hecho reconocido que estos instrumentos tienen un alto poder motivador para
los alumnos ¿qué es lo que explica este hecho?. A mi juicio, hay varios aspectos que
contribuyen a explicarlo.

       En primer lugar el carácter lúdico de los materiales. La mayoría del software
       posee un cierto formato de juego, en unos casos de tipo competitivo (se trata de
       ganar a otros) y en otros casos de tipo colaborativo.
      El mayor peso del componente icónico en la presentación de la información y, en
       general, el carácter audiovisual como forma de comunicación más impactante que
       la verbal.
      El dinamismo y la interactividad que permite el medio.
      La posibilidad de crear informaciones, desarrollando procesos creativos de
       aprendizaje y no meramente reproductores.
      La posibilidad de compartir con otros compañeros sus aprendizajes y
       producciones, así como de exhibirlas ante colectivos más amplios (padres, otros
       colegios...).
      El trabajo en equipo, que requieren algunas actividades, el cual aumenta el nivel
       de participación de todos los alumnos.
      La necesidad de pensar, tomar decisiones, plasmar de un modo lógico sus
       conocimientos, tomar parte activa y sentirse responsables de su proceso de
       aprendizaje.
      El continuo feedback o retroalimentación de los logros conseguidos, junto con un
       alto grado de refuerzo positivo de los aprendizajes.

  Ahora bien, las nuevas tecnologías y fundamentalmente los entornos virtuales, exigen a
los alumnos unas mínimas competencias en el uso de los medios, el desenvolvimiento en
estos entornos, la búsqueda y manejo de información en la red, etc. que no siempre
tienen, encontrando dificultades para utilizar los recursos en línea, la búsqueda y la
evaluación de la calidad de la información (Nunes et alt., 2000).

Podríamos identificar como funciones de los alumnos en las tareas de aprendizaje las
siguientes:

1. Informarse:

           Buscar información disponible en el entorno
           Conocer estrategias de búsqueda de información.
           Actuar de emisor de información hacia el resto de los usuarios del grupo.

2. Aprender:

           Integrar conocimientos a partir de la información
           Adquirir habilidades de uso de las herramientas informáticas
           Fomentar la comunicación y el intercambio con otros compañeros

3. Autoevaluación:

        Comprobación de la consecución de los objetivos propuestos
         Seguimiento y control propio de los resultados y de la corrección de las
       pruebas.

4. Comunicación:

           Comunicación interna con los alumnos
           Comunicación con el profesor
           Comunicación externa (Internet)



En relación a las funciones de los docentes o sus roles en los entornos tecnológicos, de
forma general, se puede decir que el profesor, tiene un papel mediador, de facilitación
cognitiva y social. Se podrían identificar como funciones del profesor las siguientes:

Diseño del curriculum

      Planificación de actividades
      Selección de contenidos y recursos
      Establecer niveles de aprendizaje (actividades y contenidos complementarios para
       profundizar en los temas estudiados).

Informar:

      Transmitir información sobre el contenido curricular
      Responder a los intereses de los alumnos
      Seleccionar información y prepararla para el acceso a la misma por los alumnos
Formar:

         Motivar habilidades y actitudes sociales
         Interacción, retroalimentación y comunicación

Elaborar contenidos y materiales:

      Crear material didáctico propio adaptado a las necesidades de los alumnos
      Posibilidad de elaborar documentos hipermedia (información interactiva
      Multiformato, simulaciones, bases de datos...)
      Retroalimentación y respuesta a las sugerencias de los alumnos

Orientar:

       Facilitar el aprendizaje, animar al estudio
       Ofrecer guías para el estudio
       Indicar directrices para usar Internet
       Dinamizar la participación de los estudiantes

Moderar las discusiones grupales

         Orientación personal y vocacional
         Ofrecer apoyo técnico para operar con los nuevos sistemas de comunicación

Evaluar:

         Seguimiento continuo del proceso formativo de cada estudiante
         Valorar el aprendizaje del alumno.




Formación docente

Conseguir que los profesores tengan conocimientos sobre las características de las TIC y
cómo utilizar distintas aplicaciones informáticas y telemáticas ha sido una prioridad en la
política de formación de profesores para la integración de las TIC, basta con analizar los
títulos de los cursos que se vienen impartiendo en los Centros de Profesores (CEPs,
CFIEs…) de las distintas Comunidades Autónomas de nuestro país en los últimos años,
en los cuales un gran número de actividades persiguen estos objetivos.

 Sin embargo, integrar la tecnología en la práctica del aula, no exige sólo aprender como
se debe usar la tecnología, sino que habría que llegar a replantearse la manera de
enseñar, favoreciendo un enfoque constructivista (Collins, 1998, Marchesi, Martín, Casas,
Ibáñez, Monguillot, Riviere y Romero, 2005). A pesar de la formación recibida por los
profesores a través de cursos, seminarios, grupos de trabajo en centros, etc. todavía la
mayor parte del profesorado se siente poco preparado para utilizar la tecnología en clase,
en consonancia con lo que se constata en diversos informes internacionales (CEO Forum,
2001, ISTE, 2002, Condie et alt., 2002, Comisión Europea, 2002, BECTA, 2004).
 Una de las cuestiones más debatidas en la elaboración de programas de formación del
profesorado se refiere a las capacidades o competencias que los docentes deben adquirir,
es decir, el establecimiento de estándares de capacitación. A este respecto, la Asociación
Internacional para la Tecnología en la Educación (ISTE) ha elaborado una serie de
directrices curriculares que contienen el conjunto de habilidades y conocimientos básicos
para la aplicación de las TIC en escenarios educativos, las cuales se podrían resumir en
las siguientes:

              Manejo del sistema informático, buena utilización del software básico.
              Utilización de la tecnología informática para apoyar el proceso educativo.
              Aplicar los principios educativos actuales al uso de las TIC
              Evaluación del material informático y la documentación asociada.
              Uso del ordenador para la solución de problemas, recolección de datos,
               gestión de información, presentación de trabajos y toma de decisiones.
              Desarrollo de actividades de aprendizaje integrando la tecnología
               considerando diversos grupos de alumnos.
              Selección de recursos tecnológicos en su área o nivel educativo.
              Uso del multimedia y telecomunicaciones para favorecer la enseñanza.
              Empleo de herramientas informáticas (procesador de texto, base de datos,
               hoja de cálculo, programas gráficos…) para su uso personal y profesional.
              Conocimiento de los problemas éticos, legales y sociales relacionados con
               el uso de las TIC.
              Identificación de recursos para estar al día en aplicaciones tecnológicas
               afines al campo educativo.
              Utilización de las TIC para acceder a la información e incrementar su
               productividad personal y profesional.
              Aplicación de las TIC para favorecer las funciones del educando y el
               educador.

 Desde una perspectiva diferente y tratando de describir las competencias de un profesor
innovador que utiliza las TIC, se ha elaborado “The European Pedagogical Syllabus”
(Ulearn, 2003). En este documento se propone un currículo europeo para profesorado
innovador, fruto del proyecto Ulearn en el que han participado distintas universidades
europeas. Este currículo hace referencia al conocimiento y habilidades sobre cinco áreas
o módulos:

Aprendizaje y TIC: conocer las principales características de las estrategias de
aprendizaje que hacen uso de las TIC, usando ambientes de enseñanza individualizados
y cooperativos.

Áreas curriculares y recursos de aprendizaje: conocer el impacto de las TIC en su área
curricular y su enseñanza (aplicaciones relevantes, buenas prácticas y recursos)

Colaboración entre los actores escolares y las TIC: usar las herramientas de la web para
acceder a información y compartirla con colegas, para la comunicación interpersonal entre
los actores implicados en el sistema educativo.

Desarrollo profesional e innovación escolar: reflexión crítica sobre la práctica profesional y
diseño de un plan de desarrollo personal para el uso pedagógico de las TIC en su
contexto.
Calidad, Educación y TIC: evaluación de la calidad de los aprendizajes de sus estudiantes
y de la institución, reflexión sobre el proceso de innovación y la mejora de la enseñanza y
el aprendizaje.



Este syllabus o currículo en competencias profesionales es planteado como un primer
paso hacia la definición de lo que el profesorado innovador debe saber y cómo debe
actuar para explorar las potencialidades de las TIC y hacer que la dinámica del centro
cambie. Iría dirigido al desarrollo profesional del profesorado que quiere representar un
papel relevante en los procesos de innovación en su institución.

 Por otra parte, los estudios sobre las actitudes de los profesores hacia los medios
tecnológicos (García-Valcarcel, 2003) apuntan que la mayoría de los profesores informan
de sentimientos y valoraciones positivas hacia los medios tecnológicos, considerándolos
como valiosas ayudas para el aprendizaje, aunque son bastante críticos con respecto a
las posibilidades de utilización actuales, debido a la falta de software, la organización del
centro y la formación del profesorado. Tratando de buscar una explicación a las actitudes
manifestadas por los docentes, se podría decir que los profesores sienten que van a tener
que afrontar importantes cambios al mismo tiempo que integran estas tecnologías en su
quehacer didáctico, lo que puede dar lugar a un sentimiento de excesiva carga y a
reacciones de ansiedad y resistencia. En la literatura pedagógica, se ha empleado el
término de “innovatiness” para referirse a la actitud positiva hacia la innovación y se han
establecido categorías de profesores considerando esta variable: innovadores,
adoptadores tempranos, adoptadores medios, adoptadores tardíos y reticentes al cambio
(Rogers, 1995). Claramente y a juzgar por los hechos, los profesores no están
mayoritariamente entre las primeras categorías, quizá porque aunque a nivel general las
tecnologías son bien valoradas y se reconocen sus posibilidades, hay distintos factores
que no favorecen el paso de la predisposición a la actuación en consonancia, como
serían: falta de beneficio económico, poca fiabilidad en el logro de objetivos, escasa
flexibilidad en la instrucción, no percepción de su necesaria introducción en la aulas, falta
de recursos, infraestructuras y equipos, falta de apoyo específico, falta de tiempo (Van
Braak, 2001). Así pues, parece que los obstáculos a vencer en el proceso de integración
de las TIC en los centros educativos están ya suficientemente identificados y sobrepasan
el ámbito de las actitudes.

 En una investigación terminada recientemente (Tejedor y García-Valcárcel, 2006), se ha
tratado de establecer las necesidades de formación del profesorado para la integración de
las TIC en la Educación, atendiendo especialmente a las dimensiones del impacto de las
TIC y a los obstáculos detectados. Y desarrollar un modelo de formación basado en las
necesidades detectadas y dentro del marco curricular formalizado.

 La metodología de la investigación se ha planteado la utilización de modelos
metodológicos mixtos que integran tanto estrategias cualitativas como cuantitativas en
función de los diferentes problemas que abordan (encuesta a los profesores de Primaria y
Secundaria, análisis de los planes de formación, entrevista en profundidad con los
responsables de formación y análisis de algunos módulos específicos, etc.

 Se han analizado las relaciones de la variable “conocimientos sobre las TIC” y las
variables “actitudes hacia las TIC”, “uso personal de las TIC”, “uso en el aula de las TIC”,
“integración de las TIC en el desarrollo curricular” y “obstáculos y limitaciones en el uso de
las TIC en el centro de trabajo”. Los valores de las correlaciones entre los conocimientos
que tienen los profesores de las nuevas tecnologías y el resto de las variables nos permite
afirmar que hay una fuerte relación entre las conocimientos de las TIC y las variables de
uso (personal, en aula, en integración), oscilando la r entre los valores 0,56 y 0,85,
resultando todos ellos altamente significativos. Menor, aunque igualmente significativo, es
el coeficiente de correlación con las actitudes (0,36).

 De nuestro estudio se desprende que los conocimientos que tienen en estos momentos
los profesores de Primaria y Secundaria no son suficientemente profundos y completos
como para abordar con éxito la integración de las TIC en el ámbito escolar. A pesar de
que muchos profesores conocen las aplicaciones básicas del software para escribir
textos, hacer gráficos, etc. y los conocimientos y utilidades fundamentales para navegar
por Internet y comunicarse a través del correo electrónico, son pocos los que superan
este nivel elemental de usuario para sacar provecho de la tecnología en relación a
replantearse su práctica profesional en el aula, haciendo uso de materiales digitales,
diseñando sus propios recursos, planteando actividades donde Internet es fuente de
conocimiento y lugar de expresión de sus alumnos, desarrollando actividades en
colaboración con otros grupos de estudiantes de otros lugares o centros, etc. Es decir, las
competencias de los profesores para hacer un uso innovador de la tecnología y
reestructurar sus métodos pedagógicos, todavía no se han puesto de manifiesto, a pesar
de mantener una actitud positiva para su integración en los procesos de aprendizaje. A
este respecto, habría que replantearse la eficacia de las estrategias de formación que se
vienen empleando en la actualización del profesorado e insistir menos en las aplicaciones
informáticas básicas y más en el diseño y desarrollo de buenas prácticas pedagógicas
mediadas por las nuevas tecnologías en sus contextos de aula.

 En cuanto a las actitudes, pensamos que en estos momentos nos encontramos todavía
en una fase en la que se han creado altas expectativas sobre las nuevas tecnologías y su
potencial didáctico para la innovación educativa (a nivel de instituciones españolas,
europeas y mundiales) y este estado de opinión es asumido por nuestros profesores.

En conclusión, es notorio que las redes de comunicación están empezando a cuestionar,
tanto en la educación a distancia como en la presencial, la utilización de los sistemas
educativos convencionales, principalmente porque la concepción del profesor como fuente
de todo conocimiento es hoy insostenible, ya que conseguir información es cada vez más
fácil. Ahora bien, comprenderla e integrarla adecuadamente en una estructura cognitiva
es otra cuestión y dependerá en gran medida del modelo didáctico en que se inserte el
uso de los medios. El sistema de trabajo en red nos ofrece un alto grado de interactividad
y de control de la comunicación pero tanto la interactividad como el control están
determinados no sólo por los recursos tecnológicos de que disponen sino también por las
capacidades que tienen emisores y receptores.

 Debemos aprovechar las posibilidades que las NN.TT. nos ofrecen para potenciar el
aprendizaje colaborativo y constructivista. Debemos aprovechar la Internet como un
espacio para la comunicación social y para el aprendizaje en red. Goodyear (2000: 9)
define “aprendizaje en red” como aquel aprendizaje en el que las tecnologías de la
información y de la comunicación son usadas para promover enlaces: enlaces entre
estudiantes, entre estudiantes y tutores; y entre la comunidad educativa y los recursos de
aprendizaje”

				
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