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Libro Revisado

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Libro Revisado
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11/16/2011
language:
Spanish
pages:
318
Autor

Fouad h. Ajhory









¿QUIÉN ES ALLĀH?









Traducción del árabe de Ahmad cAbd.al-cAziz Abu.al-cAta Gomca









1

ÍNDICE







INTRODUCCIÓN ........................................................................... 3





¿QUIÉN ES ALLĀH? ........................................................................... 12





MENSAJE A LOS DEL LIBRO ............................................................. 42





EL AZALÁ ( LA ORACIÓN ISLÁMICA) ............................................... 173





LAS PRUEBAS DE FE .......................................................................... 189





EL ASCETISMO: LA VIDA MUNDANAL EN LA PUPILA DE MUHAMMAD

-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!. ..................................................................................... 201





LOS RASGOS DISTINTIVOS DE LA UMMA DEL ISLAM: ORDENAR

HACER LO RECONOCIDO LÍCITAMENTE .......................................... 213







LA MAGIA .......................................................................................... 223





FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO? ...................................................... 233





AL-IBTÉDAC [LAS NOVEDADES HERÉTICAS] EN LA RELIGIÓN

ISLÁMICA Y LOS TÓROQ SUFÍES EXTRAVIADOS ............................... 243







MISCELÁNEA ................................................................................... 308





LAS MEJORES ALEYAS (PALABRAS) DE AGRADECIMIENTO ............ 311





LA INVOCACIÓN ........................................................................ 313





MENSAJE A TODOS LOS LECTORES QUE TUVIERON ACCESO AL

PRESENTE LIBRO A TRAVÉS DE LA PÁGINA WEB: WWW: Who-is-he-

allāh.com. ....................................................................................... 315









2

En el nombre de Allāh, el Compasivo, el Misericordioso



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn12 y La paz y las

bendiciones sean con la más noble de las criaturas, sayyedna3

Muhammad, y todos sus familiares y compañeros!





INTRODUCCIÓN



Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,

es el Islam4. Para Allah, no existen ni el Cristianismo ni el Judaísmo, porque

son nomenclaturas, adoptadas por los seguidores de Moisés y los de Jesús -¡La

paz sea con ambos!-, tras la muerte de Moisés y la elevación de Jesús al Cielo.

En realidad, los del Libro son los autores de aquellas nomenclaturas, habida

cuenta de que, en su vida, ninguno de dichos profetas se las aprobó para su

pueblo. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- llamó a aquellas dos ummas5:

Los judíos y los cristianos. El Amo -¡Elevado sea!- dice: (Dicen los judíos:

Los cristianos no tienen fundamento. Y dicen los cristianos: Los judíos

no tienen fundamento. Pero, ambos leen el Libro.6).



Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,

es el Islam7. Así, lo era, desde que Allāh -¡elevado sea!- hizo descender a

nuestro padre, Adán, a la Tierra, y envió, después de él, a los mensajeros

hasta que fueran sellados por el Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!. La Religión de todos era, indistintamente, el Islam. Allāh

-¡Glorificado sea!- dice: (Ibrahim no era judío ni cristiano, sino hanif8 y

musulmán. Y no uno de los asociadores.9). ¿Por qué todos eran

musulmanes? ¿Por qué su Religión era el Islam?. La respuesta es muy

1

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

2

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

3

„Nuestro señor‟: Fórmula de tratamiento que indica veneración , sobre todo, a los profetas, los mensajeros y

los píos.

4

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.

5

„Umma‟ es una macronación que se distingue por tener, en primer lugar, una religión común o por contar

con un pasado o lengua comunes o con ambos juntos, y sus fronteras abarcan, siempre, más de un estado o

país.

6

Azora de La Vaca (n.º 2): 112.

7

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.

8

Hanif significa: El que siente una inclinación natural hacia la forma de adoración verdadera rechazando toda

sumisión a cualquiera que no sea el Único Dios, esto es Allāh.

9

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 66.



3

sencilla: Como Allāh -¡Elevado sea!- es Único, para Él, la Religión es única.

Así pues, es inconcebible que un Dios Único, Creador de todas las criaturas

anteriores, presentes y posteriores, haga descender diferentes religiones a Sus

criaturas, teniendo en cuenta que éstas Le rindan culto, únicamente, a Él.

Allāh es Único y la Religión ante Él es única.



Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,

es el Islam10. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y quien desee otra práctica de

adoración que no sea el Islam, no le será aceptada y en la Última Vida

será de los perdedores.11). Tanto el Judaísmo como el Cristianismo no son

más que Mensajes Celestes, que nuestro Señor -¡Él es Todopoderoso y

Majestuoso!- hizo descender a Sus mensajeros, con el fin de aclarar a las

gentes las enseñanzas de Su Religión, el Islam. La Tora era el Mensaje de

Moisés -¡La paz sea con él!-, el Salterio era el Mensaje de David -¡La paz sea

con él!-, el Evangelio12 era el mensaje de Isaías, hijo de María -¡La paz sea

con ambos!-, y, por último, el Noble Corán era el Mensaje de Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y, así, lo será, hasta el Día de la Resurrección.



Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,

es el Islam13. En el presente libro, con dirigirnos a los del Libro (los judíos y

los cristianos), no pretendemos, bajo ningún concepto, llamarles a abrazar una

religión nueva. Es más, no es nuestra intención hacerles poner en tela de juicio

la veracidad de sus Libros Sagrados (la Tora y el Evangelio), habida cuenta de

que nuestra Religión y la suya son una única Religión, y de que nuestro Dios y

el Suyo son un Único Dios. En Su Noble Libro, nuestro Señor -¡Invencible y

Majestuoso sea!- dice: (Y decid: Creemos en lo que os ha hecho descender

a vosotros, nuestro Dios y vuestro Dios es Uno y nosotros estamos

sometidos a Él (somos musulmanes)14.). También, en la azora de La Vaca

(n.2), dice: (Di: ¿Acaso nos discutís a Allāh, que es tanto vuestro Señor

como el nuestro? Lo que hagamos será para nosotros y lo que hagáis

será para vosotros. Nosotros somos fieles a Él. ¿Dicen acaso que

Ibrahim, Ismail, Ishaq y Yaqub y las tribus fueron judíos o cristianos?

Di: ¿Quién sabe más, vosotros o Allāh? ¿Y quién es más injusto que



10

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.

11

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 84.

12

Nuevo Testamento.

13

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.

14

Azora de La Araña (n.º 29): 46.



4

quien oculta el testimonio que le viene de Allāh? Allāh no está

inadvertido de lo que hacéis.15). Me gustaría hacer una pregunta a los del

Libro: ¿Dónde está el Libro Sagrado, en toda su integridad, tal y como fue

revelado, primero, a Moisés y, luego, a Isaías, hijo de María -¡Qué la paz sea

con ambos!?. Indudablemente, teniendo en cuenta la diversidad de los autores

de tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, así como la disparidad de sus

opiniones e ideologías, dichos Libros no son más que composiciones escritas

con su puño y letra, y relaciones basadas, originalmente, en dichos y citas de

algunos mortales, fruto de sus propias ideas equivocadas. Más aún, dichas

relaciones no cuentan con ningún fundamento de autenticidad verificada de la

Tora ni del Evangelio originales, con lo cual nos preguntamos: ¿De dónde

trajeron dichos libros?!.



En Su Noble Libro, nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos

dio cuenta de ésos mortales, en los siguientes términos: (¡Ay de los que

reescriben el Libro con sus propias manos y luego dicen: Esto

procede de Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio. ¡Ay de ellos

por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han

buscado!16.).



A este respecto, el sabio islamólogo, xaij Ahmad Didat, también, dice:

“Algunos de vosotros dijeron que el Profeta del Islam nos ordenó respetar el

Evangelio. En realidad, esto es correcto. Pero, ¿Cuál de ellos?. El Evangelio

que nos mandó venerar es El de Isaías. ¿Dónde está dicho Evangelio?.

Ninguno de los Evangelios que se hallan, hoy en día, pertenece a Isaías!.

Nuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos ordenó respetar,

únicamente, lo que Allāh -¡Glorificado sea!- había revelado a Isaías, o sea,

nada de los Evangelios de: Juan ni de Mateo ni de Marcos ni de Lucas.”.



Una verdad irrefutable que todos los cristianos del mundo entero no

pueden negar es que, cada mes, decenas de miles de ellos se convierten al

Islam, abandonando el credo de la Cruz y la Trinidad. En cambio, ningún

musulmán reniega de su creencia y abraza el credo de los cristianos.



He leído centenares de historias sobre hombres y mujeres cristianos que

habían abrazado el Islam. En el transcurso de sus confesiones, narran porqué y



15

Azora de La Vaca (n.º 2): 138-139.

16

Azora de La Vaca (n.º 2): 78.



5

cómo abrazaron la Religión Islámica. Sus versiones coinciden en un

denominador común: “Cada domingo, íbamos a la iglesia, para rezar, aunque

no estábamos convencidos, de ningún modo, de lo que el párroco nos

recitaba, en palabras ininteligibles del Libro Sagrado. Asimismo, no

podíamos aceptar ni imaginar la pretensión de que Isaías es el Hijo de Allah

o comprender que Allah es de tres personas [el concepto de la Trinidad].

Hemos rechazado, categóricamente, todas aquellas creencias. No nos estaba

permitido plantear preguntas ni suscitar interrogantes sobre estos conceptos

enigmáticos a los obispos ni a los sacerdotes, aunque, cuando alguno de

nosotros se atrevía a hablar, groseramente, con el párroco de la iglesia y a

hacerle preguntas prohibidas, no encontraba ninguna respuesta clara ni

convincente, sino respuestas que aumentaban, aún más, la ambigüedad y el

misterio. En otras ocasiones, contestaban diciendo: “A ningún creyente, le

debería rondar por la cabeza semejantes preguntas, o de lo contrario

acabaría perdiendo la virtud de la indulgencia plenaria que Dios Padre

concede a los pecadores humanos. De esta manera, alimentaban la

perplejidad, la incertidumbre y el odio hacia esta religión.”.



Asimismo, he leído algunas declaraciones de ciertos obispos, que fueron

misioneros o estuvieron al mando de algunas misiones y que, luego, abrazaron

el Islam, en los siguientes términos: “En realidad, hemos predicado en África

y en los países del sureste de Asia, llamándoles a que se convirtieran al

Cristianismo, aunque, en nuestro fuero interno, no estábamos convencidos de

lo que les decíamos, cuando les comentábamos que Mesías es el Hijo de Allah

y les explicábamos el concepto de la Trinidad, cosas que considerábamos

como fabulaciones, que los juicios sanos no pueden tolerar.”, pues, (Allāh

está en posición de la prueba irrefutable…17).



Por lo tanto, exhorto a cada cristiano que haga caso a los arbitrios de su

conciencia, que sea sincero consigo mismo, y que se plantee -sensata y

prudentemente, lejos del imperio de los sentimentalismos y los fanatismos sin

fundamento- si está, completamente, convencido de la Fe de la Crucifixión y

de la Trinidad; si el Ungido, Isaías, era un Dios que salió al mundo del útero

de María; y si, de verdad, él es el Hijo del Dios Padre. Ahora bien, yo

aconsejaría a cada uno de ellos que, antes de pensar y contemplar estas

cuestiones, honesta y sinceramente, a solas, leyera, en el idioma que bien

manejara, una traducción de los significados del Noble Corán, debido a que



17

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 150.



6

dicho Libro ha sido y lo será, para siempre, el mejor guía que conduce a la

Humanidad a la Verdad y al camino de la guía y la paz, esto es, el Islam.



Las críticas y ataques de los cristianos, lanzados contra el Islam, sobre

todo, en estos días -después de tanto los acontecimientos del 11 de septiembre

como la guerra de Afganistán, y la escalada de la espiral de la violencia en los

territorios ocupados de Palestina- se basan en tres ejes: al-Ŷihād18, el

terrorismo y la situación de la mujer en el Islam. Me gustaría aclarar,

brevemente, estos tres puntos:



Primero: AL-ŶIHĀD:



Al-ŶIHĀD (la lucha) por la causa de Allāh no consiste, como mal

interpreta el Occidente cristiano, en que salga un musulmán de su casa, para

combatir y matar a los incrédulos y a los que asocian a otro(s) con Allah,

dondequiera que estén, si no aceptan convertirse al Islam!. Pero, en realidad,

al-ŷihād se sostiene en un principio fundamental: “No cabe coacción en la

religión”. El Amo -¡Alabado sea!- dice: (No hay coacción en la práctica de

la Adoración, pues ha quedado claro cual es la buena dirección y

cual es el extravío. Quien niegue a los ídolos y crea en Allāh, se habrá

aferrado a lo más seguro que uno puede asirse, aquello en lo que no

cabe ninguna fisura. Y Allāh es Oyente y conocedor.19). Y, también, dice:

(Y si tu Señor quisiera creerían todos los que están en la tierra. ¿Acaso

puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes? Ninguna alma

puede creer si no es con permiso de Allāh y Él impondrá el vil castigo a

quienes no razonen.20).



El concepto de al-Ŷihād no se circunscribe al combate. Su significado

abarca los esfuerzos desplegados contra el nafs21 humano a fin de resistirse a

cometer los pecados; de aguantar, estoicamente, las pruebas de fe a las cuales

Allāh pone a Sus siervos; de cumplir las prácticas de adoración y los actos de

devoción; de mantener un buen trato tanto con Allah como con la gente; de

salir a llamar al seguimiento del camino de Allah y hacer llegar Su Mensaje, si



18

Este término ha sido mal traducido en Occidente, porque su significado no quiere decir guerra santa como

pretenden algunos interpretarlo.

19

Azora de La Vaca (n.º 2): 255.

20

Azora de Yunus (n.º 10): 99-100.

21

La cara del mal en el alma humano.



7

bien, dicha llamada, precisamente, no se puede realizar, sin las restricciones y

condiciones que Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- estipuló: (Llama al

camino de tu Señor por medio de la sabiduría, la buena exhortación y

convenciéndolos de la mejor manera, verdaderamente tu Señor conoce

a quien se extravía de Su camino y conoce a los guiados.22); y, por

último, la lucha contra los agresores, sean incrédulos o asociadores, o sean

hipócritas o corruptores en la Tierra. Nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado

sea!- nos ha detallado, en aleyas clarividentes, que no requieren ningún tipo de

exégesis, el eje de al-ŷihād, en caso del combate, sobre bases inconfundibles.

Nos puso de manifiesto que lo esencial, a tal respecto, es evitar la agresión y

el exceso, en los siguientes términos: (Y combatid en el camino de Allāh a

quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis; es cierto que

Allāh no ama a los que se exceden.23); y dice: (Y quien se exceda con

vosotros, obrad con él en la misma medida…24). Nuestro Señor

-¡Invencible y Majestuoso sea!- pormenoriza los motivos de al-ŷihād,

combatiendo por el camino de Allah, en caso de que la agresión se

desencadene por parte de los incrédulos, echándonos de nuestras casas y

ocupando nuestras tierras, tal y como hacen los hijos de Israel, hoy en día, en

Palestina, en las siguientes aleyas: (A quienes luchen por haber sido

víctimas de alguna injusticia, les está permitido luchar y

verdaderamente Allāh tiene poder para ayudarles. Los que fueron

expulsados de sus casas sin derecho, sólo porque habían dicho: nuestro

Señor es Allāh…25). Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos vuelve a

detallar, escrupulosamente, cómo tratar bien a los del Libro, tanto a los judíos

como a los cristianos, que no nos hayan combatido, ni nos hayan agredido,

ni nos hayan expulsado de nuestras tierras, en la siguiente aleya: (Allāh no

os prohíbe que tratéis bien y con justicia a los que no os hayan

combatido a causa de vuestra creencia ni os hayan hecho abandonar

vuestros hogares. Es cierto que Allāh ama a los equitativos.26).

Asimismo, Él -¡elevado sea!- dice: (Pero si se inclinan por la paz,





22

Azora de Las Abejas (n.º 16): 125.

23

Azora de La Vaca (n.º 2): 189.

24

Azora de La Vaca (n.º 2): 193.

25

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 37-38.

26

Azora de La Examinada (n.º 60): 8.



8

inclínate tú también y confíate a Allāh. Él es Quien oye y quien

sabe.27).



Él -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos ha determinado cuándo es lícito

combatir, por entero, a los asociadores, esto es, los que nos agreden y nos

echan fuera de nuestras casas, y a los que los ayudan y apoyan en su combate,

indirectamente. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (...combatid a

los asociadores, por entero, al igual que ellos os combaten por

entero.28).



En definitiva, nuestro Señor nos enseñó que no optáramos por el

combate, sino cuando nos vemos forzados a ello, en caso de ser agredidos. Así

pues, la llamada a al-ŷihād y al combate no es una característica sin qua non

de la umma islámica, sino que se pone en marcha, en caso de vernos forzados

a recurrir a él: (Se os ha prescrito combatir, aunque os sea odioso, pero

puede que os disguste algo que sea un bien para vosotros…29).



Segundo: EL TERRORISMO:



El Islam no es una religión de combate ni de terrorismo como lo

pretende Occidente, sino es una religión que lleva aparejado un mensaje de

amor, paz y tolerancia en la Tierra. Es una gran equivocación interpretar la

aleya coránica, número 61, de la azora de Los Botines de la Guerra (n.º 8), en

la cual, nuestro Señor nos llama la atención en los siguientes términos:

(Preparad contra ellos todas las fuerzas y guarniciones de caballos

que podáis; así atemorizaréis a los enemigos de Allāh, que son también

los vuestros…30). Ciertamente, no es ninguna llamada ni movilización al

terrorismo, sino una exhortación a la paz, a la resolución de los conflictos que

conducen al combate y a las guerras sangrientas. El objetivo de estar

preparados con todos los equipos bélicos -como nos ordena Allāh- no es el

combate efectivo, sino preparar y entrenar nuestros ejércitos con el más

sofisticado armamento, luego, llevar a cabo desfiles y demostraciones

militares, a fin de que lo oiga y vea el enemigo acechante, que pretende atacar

27

Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 62.

28

Azora de At-Tawba (n.º 9): 36.

29

Azora de La Vaca (n.º 2): 214.

30

Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 61.



9

nuestro territorio y nuestra dignidad, con lo cual, se le infunde el pánico y

vacila pensándolo dos veces antes de atreverse a agredirnos. De este modo, no

habrá combate; ¿Acaso es ésta una llamada a la paz o lo es al terrorismo y a

asesinar?, ¡Razonad, los que tenéis juicios sanos!.



Tercero: LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL ISLAM:



Hemos explicado, en el presente libro-mensaje, que el Islam, desde su

aparición, hace 1400 años, hasta hoy en día, elevó y enalteció la condición de

la mujer y la honró, después de haber sido envilecida, sin derecho alguno a

heredar -si es que no hubiera sido heredada-, y haber sido enterrada viva, en

su niñez, por temor a la deshonra. La religión islámica garantizó a la mujer

todos sus derechos, frente al hombre, y la protegió de la corrupción y del

descarrío. Durante largos siglos, la mujer vivía, dignamente, protegida bajo la

capa y la cobertura del Islam y de las legislaciones coránicas; vivía,

tranquilamente, satisfecha y contenta con su marido y sus niños. Su máxima

felicidad consistía en educar a sus niños y mantener las tareas hogareñas. Se

vestía decentemente y protegía su honor de los malvados. Esta situación duró,

hasta el advenimiento de la civilización occidental, cuyos avances

tecnológicos acabaron con los principios éticos y de conducta. Esa civilización

supuso el dominio del materialismo sobre el espiritualismo. En nombre de la

libertad y la igualdad con los hombres, se propuso que la mujer se rebelase

contra el pudor, la honestidad y el honor!. Pero, su hipótesis es imposible de

realizar, porque Allāh -¡Glorificado sea!- creó al hombre y a la mujer con

características fisiológicas y psicológicas distintas, con el fin de que cada uno

de ellos realizase el rol que el Creador, el Grandioso, le había capacitado para

asumir en la vida mundanal.



A Eva, la engañaron diciendo: “¿Cuál es la diferencia entre el hombre y

la mujer?. Sal de tu casa y reivindica la libertad y la igualdad; rebélate

contra esta cárcel en que estás encerrada; sal de tu casa para trabajar;

quítate el velo y suelta tu melena al aire; renuncia a esta ropa larga y

descubre tus piernas y tus muslos; haz que luzcan los encantos de tu pecho y

que sea en el punto de mira de todos; deshazte de todas aquellas ataduras

éticas obsoletas.”. Le dijeron: “Sal de tu casa y mézclate con los hombres,

apréndete todos los conocimientos para mejorar la educación de tus hijos y

administrar bien tu casa.”. En efecto, salió y aprendió todo, menos educar a

sus niños, preparar la comida a su familia y administrar su casa, etc.. La casa

se vino abajo sobre sus ocupantes, se rompieron los enlaces familiares y se

perdieron los niños. La mujer, a su vez, se creyó superior a su marido y

10

prescindió de él, porque ella trabaja igual que él y mantiene la casa mediante

sus ingresos igual que él gasta de los suyos. Ambas partes no se pusieron de

acuerdo, hasta que acabaron separándose. La mujer vivió sola el resto de su

vida… ¿Quién será la alternativa?!. En término generales, esta es la situación

actual en los países occidentales. ¿Dónde está la dignidad de la mujer, en

aquellos países?.



Os invito a seguir leyendo los capítulos del presente libro. En ellos, se

distingue, lo blanco de lo negro, lo bueno de lo malo, y la vía recta del

extravío y, por fin, los principios tolerantes del Islam de los principios

pervertidos de Occidente.



Debido a que este libro ha sido escrito, única y exclusivamente, con el

fin de llamar a la gente al camino recto de Allāh -¡Elevado sea!-, autorizo

publicar y/o distribuir este libro a cualquier institución o persona física o

jurídica que lo desee. Asimismo, queda, también, autorizado tanto republicarlo

como redistribuirlo, gratuitamente, en cualquier idioma, en Internet,

manteniendo intacto su contenido, sin adiciones, supresión ni cambio alguno.

Y Allāh -¡Elevado sea!- es El que concede el acierto.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn31 y la gracia y la paz

sean con la más noble de las criaturas, el amado,

Muhammad, y con todos sus familiares y todos sus

compañeros!.





El autor.









31

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.



11

¿QUIÉN ES ALLĀH?









12

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!32 y de Él nos valemos!

y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de las criaturas,

sayyedna Muhammad, y con todos sus familiares y sus

compañeros!.



¿QUIÉN ES ALLĀH?



Mis amados que creen en Allāh, ¡La paz y la misericordia y las

bendiciones de Allāh sean con todos vosotros, los que Allāh quiso que fueran

guiados a Él y sacados de las tinieblas a la luz!.



Venid conmigo y dejémonos iluminar, lentamente, por uno de los rayos

que despide esta divina luz, de la cual nuestro Amo -¡Elevado y Majestuoso

sea!- dice, en su Noble Libro: (Allāh es la luz de los cielos y la tierra. Su

luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está

dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende

gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental,

cuyo aceite alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allāh guía

hacia su luz quien quiere33.).



Venido conmigo a adentrarnos, poco a poco, en el conocimiento de

Allāh, de este Dios Grandísimo y Todopoderoso. Acompañadme, en este

modesto intento de ir conociendo a Allāh; Por más que hablemos, describamos

e intentemos, no podemos cumplir con Él -¡Elevado sea!. Efectivamente, Él

-¡Glorificado sea!- dice: (No han apreciado a Allāh en su verdadera

magnitud, cuando la tierra entera esté en Su puño el Día del

Levantamiento y los cielos plegados en Su mano derecha: ¡Gloria a Él

y sea exaltado por encima de lo que asocian!34.).



Venid conmigo a acercarnos, despacio, a fin de conocer a nuestro gran

Creador y no discutamos, porque Él -¡Glorificado sea!- es Decidido en Su

habilidad para castigar; Él -¡Glorificado sea!- dice: (Y el trueno le glorifica



32

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

33

Azora de La Luz (n.º 24): 35.

34

Azora de Los Grupos (n.º 39): 64.



13

por medio de Su alabanza así como los ángeles por temor de Él. Él

manda los rayos con los que alcanza a quien quiere. Y, sin embargo,

ellos discuten con respecto a Allāh. Pero, Él es Fuerte en Su habilidad

para castigar35.).



Y, para evitar todo tipo de polémicas, en nuestro intento de ir

conociendo a Allāh, en primer lugar, hay que saber cómo Él creó los Cielos, la

Tierra y, también, a nosotros mismos, y, entonces, podemos conocer quién es

Allāh, el Creador, el Grandísimo. Él -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Es

cierto que en la creación de los cielos y la tierra y en la sucesión del día

y la noche, hay signos para lo que saben reconocer la esencia de las

cosas. Los que recuerdan a Allāh de pie, sentados y acostados y

reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra. Y decimos como

nos enseñó Él ¡glorificado sea!: ¡Señor nuestro! No creaste esto en

vano. ¡Gloria a Ti! Presérvenos del castigo del Fuego.36). Acto seguido,

decimos, como Él -¡Glorificado sea!- nos enseñó: (¡Señor nuestro! No

creaste todo esto en vano. ¡Gloria a Ti! Presérvanos del castigo del

Fuego37.). Pero, algunos, entre nosotros, no intentan ir conociéndoLe

-¡Glorificado sea!- y no cumplen con lo que se merece; no Le aprecian en su

verdadera magnitud y piensan que las cuestiones referentes a nuestro Señor

son baladíes. Y ciertamente no lo son, pues, Él es, todo lo contrario; ¡Qué

Grandioso y Majestuoso es!. Lo que ocurre es que cuando alguien, de

nosotros, se pone, en presencia de uno de los reyes de la Tierra o de uno de los

Jefes de Estado, se le muestran todas las manifestaciones de exquisita

educación y sumisión. Más aún, el temor a la solemnidad de la situación se

adueña de él, al verse cara a cara, con ese rey o responsable de alto nivel de

las criaturas de Allāh. Lo ves mirando hacia el suelo, acercándose a él, con

tranquilidad, midiendo sus pasos y procurando que no lo lleven a traspasar la

distancia discrecional infranqueable que debería separarle de este responsable.

Cuando se pone en pie ante él, directamente, o como se suele decir, en árabe,

entre sus manos, lo encuentras con las rodillas temblando y, a punto de

entrechocar, de tanto miedo.







35

Azora de El Trueno (n.º 13): 14.

36

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 190-191.

37

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 191.



14

Mientras, cuando esta misma persona se yergue para hacer el azalá38, en

pie, ante Allāh (el Creador, el Grandioso -¡Invencible y Majestuoso sea!-, el

Rey de la Soberanía -¡Glorificado sea!-, en cuyas manos, tiene el Dominio de

todas las cosas; el Creador del Universo, ante el cual, se postran todos los

reyes de la Tierra, los ángeles del Cielo y todas las criaturas que existen: los

genios, los hombres, los animales, las plantas y las cosas inanimadas; se

postran, todos juntos, ante Él, sumisos, humildes y con el corazón colmado de

paz: (¿Es que no ves que ante Allāh se postra cuanto hay en los cielos y

en la tierra, la tierra, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, las

bestias y muchos de los hombres? Y hay muchos también que deben ser

castigados. A quien Allāh envilece no hay quien lo honre, es cierto que

Allāh hace lo que quiere.39)), lo hace sin sumisión, ni temor ni tranquilidad.

Lo verías muy incómodo; mirando hacia arriba y hacia delante y volviendo la

cara hacia la derecha y hacia la izquierda; a veces, manosea su ropa y, otras

veces, chasquea los dedos. Si bosteza, lo hace abriendo la boca, de par en par,

y, ni siquiera, la tapa, por cortesía o sumisión, estando en presencia del

Creador, el Grandioso. Al terminar el azalá, sale pitando, como quien no

puede dar crédito a que éste se lo haya quitado, ya, de encima. Actúa, así,

porque no aprecia la verdadera magnitud de su Señor; ¡Cuánto desconocen los

hombres la gloria y la majestuosidad, la grandiosidad, la superioridad y la

omnipotencia de Allāh!. ¿A qué viene nuestra distracción e indiferencia a la

Grandiosidad de nuestro Señor -¡Elevado sea!-?. ¿A qué viene nuestro

abandono a apreciar la solemne majestuosidad de Allāh -Glorificado sea-?.

Hasta tal extremo llegamos, que nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso

sea!- reprocha esta actitud que adoptamos, en Su Noble Libro, donde nos dice:

(¿Pero qué os pasa que no podéis concebir grandeza en Allāh?40.).

LOS SIGNOS FEHACIENTES DE LA EXISTENCIA DE ALLĀH:



Queremos empezar, juntos, este recorrido, encaminado a ir conociendo,

poco a poco, a Allāh, con la exposición de una parte de los signos

incontrovertibles que dan fe tanto de Él como de Su poder grandioso y Su

magnitud excelsa.







38

La oración islámica.

39

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 18.

40

Azora de Nuh (n.º 71): 13.



15

1. LA CRÍA DE LA OVEJA:



Cualquiera de nosotros que haya pasado por la experiencia de criar reses

de ganado menor, en su granja o en el patio de su casa, habrá contemplado a la

oveja preñada, al parir a su cría. Ésta baja, ciega, del abdomen de su madre al

suelo. Nada más ponerse en pie y tener fuerzas para caminar, se le cruzan las

patas y va meneándose a uno y otro lado como si fuera a caer por falta de

equilibrio. ¿Adónde se dirige?. Se dirige a las tetas de su madre y las golpea

con el hocico, buscando el pezón hasta que lo encuentre, entonces, lo muerde

y comienza a mamar, voraz y extáticamente. Acto seguido, se asocian,

sucesivamente, en las mentes de los que, de nosotros, quieren reflexionar, las

siguientes preguntas:

1º; ¿Quién mostró a esta cría ciega, a unos minutillos de salir del abdomen de

su madre, el camino hacia sus tetas?, 2º; ¿Cómo supo que estos pechos le

pertenecen, única y exclusivamente, a ella, y que en ellos se encuentra su

comida, esto es, la leche de su madre? y 3º; ¿Acaso fue enseñada o adiestrada

a hacer eso, cuando estaba en el útero de su madre, pasando por tres tinieblas

(Ver infra.)? Entonces, surge, de inmediato, la respuesta: Es evidente que es

obra de la grandiosidad del Creador y resultado del instinto que Allāh dispuso

en Sus criaturas.



2. LA ABEJA:



Desde su fase larval, hasta que sus alitas alcancen la suficiente fuerza

para volar, comienza a trabajar con los grupos de abejas, con toda seriedad,

ahínco y diligencia, con el fin de formar sus panales hexagonales de

dimensiones geométricas, colocados con una precisión matemática. Acto

seguido, emprende su vuelo, a diario, en bandadas, a lo largo de centenares de

millas, recolectando el polen de miles de flores. En su camino de vuelta a la

colmena, comienza la transformación química de este polen, dentro de su

abdomen, a fin de convertir este producto en miel pura de diferentes colores.

Nada más llegar a la colmena, la producción de la miel pura alcanza su

plenitud y es descargada dentro de estos agujeros hexagonales. En cuanto

descarga su porte, vuelve a recorrer el mismo trayecto para traer más. Ella

lleva a cabo esta labor, inspirada por el Amo, el Omnisciente, el Sabio, debido

a que ella no se beneficia de la miel, en cuya elaboración trabaja con afán y

sin descanso, toda su vida. Evidentemente, esta abeja presiente, desde su fase

larvaria, la sensación de que su Gran Creador la creó y le inspiró llevar a cabo

semejante trabajo, a fin de que el ser humano -desagradecido a la gracia de su



16

Señor!- gozase de este alimento sabroso y delicioso, que tiene cura para los

seres humanos. Y estos hechos confirman las palabras de Allāh que rezan:

(...y tu Señor le inspiró a la abeja: Toma en las montañas morada y en

los árboles y en lo que construyen. Luego, come de todo tipo de frutos y

ve por los senderos de tu Señor dócilmente. De su vientre sale un jarabe

de sabor diverso que contiene una cura para los hombres. Es cierto que

en eso hay un signo para gente que reflexiona.41). ¿Cómo aprendió la

abeja erigir unos panales de formas geométricas tan perfectas?, ¿Quién inspiró

a la abeja regresar, tras haber recolectado el polen, a la colmena y descargarlo,

en forma de deliciosa miel, en el interior de las celdillas?. Sin ninguna sombra

de duda, esto constituye una muestra más de la grandiosidad del Creador,

Quien la inspiró y Quien perfecciona todas las cosas que crea, y del instinto

que Él -¡Elevado sea!- implantó en todas Sus criaturas.



3. LA HERMOSURA ENCANTADORA DE LA NATURALEZA:



Uno de los rasgos más evidentes de la divina hermosura, en el

Universo, obra del Artífice de todo lo hermoso, son las hermosuras: De la

forma, del color y del paisaje, en cuadros espléndidos dibujados y el encanto

inefable de la naturaleza. Todo ello se encuentra, por doquier, en

hermosísimos cuadros y lienzos que fueron dibujados y trazados por la mano

del Divino Artista. Observad las rosas, observad todas cuantas flores de

diversos ropajes y colores existen, derramadas, con holgura, a lo largo y ancho

de todo el mundo, por obra de la Perfección Divina del Creador. En

conclusión, observas unos excelsos cuadros, como Allāh -¡Elevado sea!-

señala, en Su Noble Libro, diciendo: (¿Acaso Quien ha creado los cielos y

la tierra y hace que del cielo caiga agua para vosotros y que con ella

crezcan jardines espléndidos cuyos árboles vosotros nunca hubierais

podido hacer crecer (...)?42.). Observad al pavo real cuando despliega las

plumas de su cola, en forma de abanico; contemplaréis uno de los cuadros más

bonitos del arte divino, cuyos bonitos y delicados colores combinan

magistralmente. Un cuadro de tanta hermosura que desearías que el pavo real

siguiera exhibiéndose, delante de ti, por el mayor tiempo posible, para poder

gozar de la contemplación de su belleza. Mirad a las mariposas de gran

tamaño y los cuadros artísticos trazados que cubren sus alitas, ricos en



41

Azora de Las Abejas (n.º 16): 68 - 69.

42

Azora de Las Hormigas (n.º 27): 62



17

espléndidos matices de formas y colores de una proporción perfecta. Puedes

observar creaciones artísticas del gran Creador, cuya emulación resulta

imposible a los más esclarecidos artistas y pintores de todos los tiempos,

aunque todos ellos se afanaran, todos juntos, como un solo hombre, para

tal fin. Hace algunos años, hemos leído, en los periódicos, una noticia acerca

de cierto cuadro antiguo, llamado Las azucenas, obra del célebre pintor

holandés Van Gogh. Se vendió en una subasta londinense por 53 millones de

libras esterlinas, es decir, 89 millones de dólares estadounidenses, en aquel

entonces. Van Gogh pintó dicho cuadro, mientras se encontraba sentado en un

campo cultivado de azucenas. ¿Y si él se hizo, extremadamente, famoso a

causa de pintar dicho cuadro y plasmar lo que vio, en una tela, con unos

pinceles, podríamos, acaso, imaginar la potencia de esa naturaleza en todo su

esplendor y su gloria?. De hecho, ésta es obra del Gran Creador y, al fin y al

cabo, Van Gogh trazó, tan sólo, su propia visión. Os hemos brindado este

ejemplo para que sepáis, también, otra cosa: Y es que la religión musulmana

no admite semejante conducta, consistente en adquirir una tela pintada por tal

cifra astronómica de dinero, pues, así, se despilfarra y se desperdicia. Y sabed

que los despilfarradores son primos hermanos de los demonios. Pues todo ese

dineral podría generar, en provecho de su propietario, diez fábricas, en las

cuales trabajarían unos millares de empleados, cuya producción sería útil y

lícita, y de cuyo salario vivirían docenas de miles de familias.



4. EL EXTENSO UNIVERSO:





Aún, os brindaremos otro ejemplo más de los signos divinos: (...en la

tierra hay signos para los que tienen certeza. Y en vosotros mismos.

¿Es que no vais a ver?43). Uno de los rasgos que denotan, con mayor

claridad, no sólo la existencia de Allāh, sino, sobre todo, Su omnipotencia y

Su ilimitado imperio, incluso, sobre los pormenores más recónditos y

diminutos de este inmenso Universo que abarca los Cielos, la Tierra y las

galaxias distantes entre sí (...). Éstas últimas contienen millones de sistemas

solares similares al nuestro, con sus correspondientes planetas y satélites. Uno

de los rasgos más evidentes que resaltan Su poderío, decíamos, consiste en

que Él -¡Elevado sea!- nos informó, en Su Noble Libro, que la magnitud de la

Creación de los Cielos y la Tierra supera, con creces, nuestra propia creación.







43

Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 20-21.



18

5. EL CUERPO HUMANO:



En verdad, Él -¡Elevado sea!-, nuestro Señor Veraz, nos ha guiado para

que nos cercioremos de Su omnisciencia, de Su grandiosidad y la

majestuosidad y la perfección de Su creación, con el simple hecho de

contemplarnos a nosotros mismos. Pues, en cuanto llegamos a averiguar sus

más minuciosos pormenores, en nuestra propia creación, nuestros corazones

rebosan de sumisión y humildad ante Su descomunal grandiosidad. El Amo

Todopoderoso dice: (¡Hombre!. ¿Qué te engañó apartándote de tu Señor,

el Generoso?. El que te creó, te conformó y te equilibró, dándote la

forma que quiso.44). Si reflexionamos, pues, sobre la dimensión tan

sobresaliente que entraña nuestra propia creación y la importancia que implica

la misión, encomendada a cada miembro de nuestro cuerpo -ya que éste

último es el soporte de nuestra vida terrena, desde el momento de nuestro

nacimiento hasta la muerte-, percibiríamos toda una maravilla.



5.1. EL FETO Y LAS TRES TINIEBLAS:



Podríamos maravillarnos más todavía si nos preguntáramos cómo se

han gestado nuestros miembros y órganos, cuando éramos un feto, en las

entrañas de nuestra madre, cuando, aún, nos hallábamos sumidos, en el

interior de las tres tinieblas, a tenor de lo dispuesto por Allāh -¡Elevado sea!:

(... Os crea en los vientres de vuestras madres, creación tras creación, a

lo largo de tres tinieblas. Ese es Allāh, vuestro Señor, Suya es la

soberanía; no hay dios sino Él. ¿Por qué entonces os apartáis?45). Las

tres tinieblas mencionadas han sido descubiertas por la ciencia moderna y son

las siguientes: La primera es la que impregna a la membrana

extraembrionaria, es decir, la placenta, que contiene, desde el primer

momento, el espermatozoide que se transforma en coágulo colgante de la

pared del útero, luego, se transforma en osamenta, luego, el desarrollo del

feto, a lo largo de todas sus fases, hasta que nazca; la segunda es la de la pared

del útero; y, por último, la tercera que encierra la capa exterior del abdomen

de la madre.







44

Azora de La Hendidura (n.º 82): 6- 8.

45

Azora de Los Grupos (n.º 39): 7.



19

¿Pero cómo se originaron las células del espermatozoide, luego,

continuó el proceso de su división y multiplicación, en el interior de las

mencionadas tinieblas, dando lugar a la creación del esqueleto, la cabeza, los

oídos, los ojos, la nariz, la lengua, el corazón, el cerebro, el estómago, los

pulmones, el hígado, los riñones, las manos, las piernas, etc.?



5.2. LOS OJOS:



Vamos, juntos, a comprobar cómo se componen y funcionan ciertos

miembros y órganos que acabamos de mencionar. Fijémonos, por ejemplo, en

las complicaciones que entrañan la constitución y la creación de los ojos,

dentro de las tinieblas del útero, a base de la sangre de la madre, que nutre al

feto. Pues, de dicha sangre se forman haces ópticos muy diminutos, dentro de

una retina, compuesta de millones de conos ópticos, para recibir y representar

las impresiones luminosas, que la pupila del ojo capta, en imágenes,

dimensiones y colores nítidos que superan, incomparablemente, en resolución

óptica, a las propias cámaras de televisión. Si se reunieran todos los grandes

ópticos del mundo e intentaran emular el funcionamiento de los ojos humanos,

valiéndose de todo cuanto idearan de inventos más modernos y de aparatos

científicos sofisticados, no podrían producir una cámara televisiva similar al

ojo humano, ni siquiera, una cuarta parte de sus posibilidades, extraordinaria y

portentosamente, complejas. Allāh diseñó todo este complejo mecanismo, en

la más ardiente oscuridad, sabiendo -¡Glorificado sea!-, a ciencia cierta, cuál

va a ser la misión de este órgano, después de salir a la luz con sus respectivas

leyes y dimensiones. Él sabe, también, cómo va a ensancharse la pupila del

ojo cuando ésta se enfrente a una luz tenue y cómo va a estrecharse y

empequeñecerse, cuando se encuentre frente a una luz aguda y deslumbrante.

Tan sólo podemos exclamar: ¡Exaltado sea nuestro Señor, el Creador, el más

Grande!.



Allāh -¡Elevado sea!- creó los pulmones y el aparato respiratorio a fin

de que el feto pueda vivir en las entrañas de su madre. En el período de

gestación, el feto no necesita respirar ni prepararse para ello, pero el Creador,

el Grandioso, tiene conciencia de que, nada más salir a la luz de la vida, la

criatura necesitará, perentoriamente, del aparato respiratorio, cuando se halle

rodeado, por todas partes, de aire, o de lo contrario, se asfixiaría. Este es uno

de los numerosos milagros obrados por el Gran Creador -¡Glorificado sea!.



En lo que atañe a la vista, este mismo portento acaece, de la misma

manera. En cuanto se expone el recién nacido a la luz, empieza a ver. Lo

20

mismo ocurre con los oídos, ya que, al percibir las vibraciones y las ondas

sonoras, empieza a oír. El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- sabe,

perfectamente, que, nada más ver la luz, este feto necesitará, perentoriamente,

de dichos órganos de concepción, extremadamente, compleja, minuciosa y

equilibrada. Todos estos organismos fueron proveídos por Él, quien mantuvo,

en la más completa ignorancia, a la criatura, en el útero de su madre. Pues, qué

cierto es lo que el Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en la siguiente

aleya: (... Realmente, tu Señor es magnánimo perdonando y os conoce

mejor, pues, os creó de la tierra y, luego, fuisteis embriones en el

vientre de vuestras madres.46).



5.3. EL CORAZÓN:



Si escudriñamos en los entresijos del corazón humano, nos

sorprenderemos de su ininterrumpido trabajo y, a pesar de ello, no nos

maravillamos de la obra de Allāh, el Todopoderoso. Este maravilloso corazón,

o esta portentosa bomba, distribuye la sangre al resto del cuerpo, a unos 70

latidos, por minuto, de forma continuada, durante toda la existencia humana,

sin descanso ni tedio; no se cansa durante toda la vida. Podemos maravillarnos

cuando calculamos lo que ha funcionado, durante, por ejemplo, los setenta

años de vida de una persona. Llegaríamos a la conclusión de que su corazón

late, durante este tiempo, 2.575.440.000 veces. Así, se bombea la sangre,

continuamente, a través de las venas, las arterias y los vasos capilares del

cuerpo, cuya suma alcanza millares de millas de longitud. Si los científicos de

la Tierra fueran capaces de idear una bomba alternativa que sustituyera al

corazón humano, aunque hubiera trabajado con energía nuclear, para latir y

bombear la sangre, por espacio de 70 años, no habría podido funcionar, sin

dar errores ni averías a reparar. En este punto, podemos exclamar:

¡Glorificado sea Allāh, nuestro Señor, el gran Creador, por la perfección de

sus creaciones!.



5.4. EL CEREBRO HUMANO:



Si estudiamos las diversas partes y las diferentes funciones del cerebro

humano nos maravillamos, hasta tal punto que no podemos dejar de

asombrarnos, debido a este gran milagro, que Allāh -¡Elevado sea!- creó. En

esta parte de la cabeza del ser humano, Allāh creó el cerebro que se compone

46

Azora de El Astro (n.º 53): 31



21

de diversos centros: La memoria, la vista, el pensamiento y la toma de

decisiones, el control y funcionamiento de cada órgano y todos los aparatos

del cuerpo, la zona dedicada a la percepción del mundo exterior, a través de

los cinco sentidos (el oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto). El cerebro

humano contiene miles de millones de neuronas, esto es, células fijas que no

mueren ni cambian, ni se desintegran como el resto de las células, que se

renuevan, merced a una alimentación sana y variada. Estas células estables no

se deterioran ni mueren hasta la desaparición física del ser humano o hasta que

sean afectadas, por una enfermedad que destruya las células, o se desgasten,

naturalmente, en personas de avanzada edad. Así sucede, por ejemplo, con la

memoria, cuyo deterioro es progresivo, debido a la vejez. A esta enfermedad

se le llama actualmente “alzeimer” y afecta a la población más anciana.

Nuestro Creador Grandioso nos aclaró la progresión de este mal en dos azoras

del Corán: La de Las Abejas (n.º 16) y la de La Peregrinación (n.º 22).

Veámoslo: (Allāh os creó y os llamará a Él; y habrá de vosotros a quien

se le alargue la vida, hasta que llegó a la edad más decrépita, para que,

después de haber sabido algo, no sepa nada. Verdaderamente, Allāh es

Conocedor, Poderoso.47). Así mismo, Él dice: (¡Oh, Hombres! ¡Si estáis

en duda sobre la vuelta a la vida… Ciertamente, os creamos a partir de

tierra, de una gota de esperma, de un coágulo de carne bien formada o

aún sin formar, para hacéroslo claro. Y, en las matrices, vamos

conformando lo que queremos, hasta que se cumple un plazo

determinado, y, luego, hacemos que salgáis siendo niños y que,

después, alcanzáis la madurez; y, de vosotros, hay unos que son

llevados y otros a los que dejamos llegar, hasta la edad más decrépita

de la vida, para que, después de haber sabido, no sepan nada.48).



En efecto, aquél a quien, ya, comienza a afectar una cierta debilidad de

la memoria se sume, inadvertidamente, en un estado de semiinconsciencia. Su

memoria se ve mermada y, poco a poco, pierde sus conocimientos y

recuerdos. Uno de los diseñadores de ordenadores confesó, tras investigar,

escrupulosamente, la memoria humana y sus complejos mecanismos y

establecer una comparación entre la capacidad de ésta y las del ordenador

más potente del mundo, es decir, el del Pentágono, capaz de realizar millones

de operaciones de cálculo, en tan sólo un minuto, le constó que éste no puede

equipararse, con sus grandes prestaciones técnicas, a una cuarta parte de la

47

Azora de Las Abejas (n.º 16): 70.

48

Azora de La peregrinación (n.º 22): 5.



22

memoria de un hombre de mediana inteligencia. Tú, gracias al poder y la

creatividad del Creador, el Grandioso, a los cuarenta años, podrías, en una

fracción de segundo, evocar, de tu memoria, y situar, ante tus ojos, una

imagen de un acontecimiento que, de niño, te hubiera ocurrido. La memoria

presenta, ante tus ojos, la visión del acontecimiento, con sus sonidos e

imágenes particulares, presentándose, ante tu persona, como si estuvieras

asomado, en vivo, a la escena y escuchando sus voces, en tu imaginación, tal y

como había pasado, hace, por ejemplo, treinta años. Os ofreceremos un

ejemplo más detallado, acerca de este particular: Yo, ahora que me encuentro

escribiendo esta introducción, tengo sesenta años y deseo extraer, de mi

memoria, el recuerdo de un suceso que me acaeció, cuando era, tan sólo, un

niño de doce años. Describiré lo que ocurrió rápidamente: Montaba en

bicicleta y bajaba, despreocupadamente, por una calle asfaltada que baja de un

monte. Yo quería mantenerme en equilibrio sobre la bicicleta, así que dejé el

manillar libre y levanté mis pies de los pedales, dejando que la bicicleta

anduviese sola. Extendí mis manos, como si se tratase de unas alas de

pájaro desplegadas, pero, de repente, me desequilibré y rodé sobre el

asfalto. La bicicleta me arrastró varios metros y mis miembros resultaron

lastimados. Mis brazos sangraron, mis piernas y mis pies se lesionaron, y me

sentí incapaz de levantarme. Finalmente, pasó, por casualidad, un coche, en el

cual viajaban tres jóvenes, que se pararon, se interesaron por mí y me

consolaron con unas palabras y, luego, me llevaron a un hospital, para recibir

los primeros auxilios.



Recordé aquel accidente, súbitamente, cuando quise extraerlo de la

memoria. Al instante, recordé lo que pasó como si lo hubiera presenciado en

este momento. Puedo evocar, muy en vivo, la escena, ante mis ojos, y puedo

escuchar las voces de aquellos que me acompañaron. Recuerdo el color rojo

de mi bicicleta, el color y la marca del coche, que frenó, para auxiliarme, y

recuerdo las caras de los tres jóvenes. Recuerdo las palabras de consolación

que me tranquilizaron: “No tengas miedo, ni te asustes. Estás bien, gracias a

Allāh.”. Ahora me acuerdo de sus voces.



¿Existe actualmente un ordenador capaz de almacenar, en su memoria,

informaciones y acontecimientos, grabados en video, y millones de

acontecimientos y visiones ocurridos, hace decenas de años, que, luego, en un

momento, cuando se soliciten, se reproduzcan en su pantalla, sobre la cual se

agolpan centenares de miles de grabaciones?. No, hasta el momento, no se

encuentra nada parecido a esta mente electrónica, porque eso requiere,

primero, que posea los símbolos suficientes y una contraseña, que permita



23

entrar, en la memoria, para poder realizar la operación de búsqueda, que dura

unos segundos. No podría trasladarte de una visión acaecida, en un tiempo, a

otra, que haya tenido lugar, en un momento diferente, con la misma velocidad

de la cual dispone la mente humana, ni lograría pensar, para ti, y ofrecerte las

decisiones correctas, como hace tu mente, ni consigue, al mismo tiempo, idear

un aparato automático o electrónico. En cambio, la mente humana es la que

inventó el mismo ordenador. Es un indicio de la superioridad de la mente

humana, pues, en el mejor de los casos, no puede suplantar a tus sentidos ni

indicar si hace frío, aconsejándote: “Ponte ropa adecuada, antes de salir a la

calle.”, mientras que el cerebro humano realiza, con extraordinaria presteza,

todas estas operaciones, a través de las secciones que lo componen, y que

mencionábamos con anterioridad. No hay más remedio que aceptar, sin

reservas, que toda esta cuestión señala, claramente, el poder y la grandeza del

Creador, el Grandioso, cuyas obras milagrosas nos llevarían a decir: ¡Gloria a

Ti! ¡Nuestro Señor, que sea excelsa Tu magnanimidad y tu poderío sea

libre de lo que Te asocian!.



Si quisiéramos pasar revista las capacidades, las posibilidades y las

funciones del resto de los miembros del cuerpo humano no podríamos reunir

todos estos conocimientos, en una colección inmensa de grandes y pesados

volúmenes. Nuestro Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Si tratáis de

contar las bendiciones de Allāh, no podréis enumerarlas; es cierto que

el hombre es injusto, ingrato.49).



Expongamos, aquí, otra cuestión, que aclara cuánto hay de desafío, en la

creación milagrosa de Allāh -¡Elevado sea!-, ante los intentos humanos de

creación innovadora, cuyo camino les fue mostrado por Él mismo. En las

últimas décadas, los seres humanos piensan que con sus numerosos inventos y

viajes espaciales habían logrado avanzar, en los diversos campos de la ciencia.

Algunos de ellos no atribuyen el mérito de este progreso colosal al

Omnisciente, el Todopoderoso, Quien enseñó al Hombre lo que no sabía, sino

a su limitada inteligencia y a su altanería. Pese a ello, el Sabio, el Omnisciente

les dijo en Su Noble Libro: (...no se os ha dado sino un poco de

conocimiento.50).







49

Azora de Ibrahim (n.º 14): 36.

50

Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 85.



24

6. LA MOSCA Y LA TECNOLOGÍA PUNTA DE LA AVIACIÓN MILITAR:



Más aún, os mostraremos otra cuestión más. En el mundo de la

tecnología punta de los aviones militares, el último grito se trata de un aparato

de doble radar, controlado por un ordenador que permite enviar, desde el aire,

ondas eléctricas que chocan con otras procedentes de radares terrestres de

defensa aérea, con el fin de bloquearlas y desviarlas. De esta manera, el piloto

ve, en la pantalla del radar, cualquier proyectil lanzado contra su avión, desde

la tierra, o, desde los aviones enemigos. En este caso, el ordenador envía

ondas adversas, para desorientar estos proyectiles, cambiando su ruta, de su

objetivo.



Debido a sus perfeccionados inventos, dotan a sus aviones de una

formidable tecnología que les permite variar su rumbo, durante la maniobra,

en cualquier dirección y con cualquier ángulo, desplazándose, con mucha

facilidad, para evitar los ataques de las ametralladoras y los cohetes de los

aviones adversarios que lo atacan, directamente, a corta distancia, y, en un

tiempo récord. Con esta sofisticada tecnología, piensan que han llegado a la

cúspide de los conocimientos tecnológicos. Venid conmigo y comprobad

cómo les desafió el Señor de los Mundos. Allāh les brindó un ejemplo,

sirviéndose de una de Sus más débiles criaturas, esto es, la mosca, cuyo

tamaño, en comparación con el de un avión, es insignificante. Pero antes de

centrarnos en este ejemplo, leamos, juntos, el texto divino que se halla en el

Noble Corán, donde Allāh -¡Invencible sea!- dice: (¡Hombres! Se os pone

un ejemplo, prestadle atención: Los que invocáis, fuera de Allāh, no

serían capaces ni de crear una mosca, aunque se juntaron para ello. Y

si una mosca les quitara algo no podrían recuperarlo. ¡Qué débil

buscador y qué débil buscado!. No han apreciado a Allāh en Su

verdadera magnitud. Realmente, Allāh es Fuerte, Irresistible.51). ¡Gloria

a Allāh, nuestro Creador, el Grandioso, por su manera de poner los

ejemplos, en un estilo conciso y grandilocuente, portador de un sinfín de

significados, que, si hubieran sido interpretados, detalladamente, no

cabrían en infinitos volúmenes!. Algunos de nosotros, cuando lean,

reflexivamente, estos aleyas, al final de la azora de La Peregrinación (n.º 22),

se preguntarían: “¿Porqué Allāh, cuando quiso desafiar a los hombres, puso,

como ejemplo, la mosca, que si bien es un insecto despreciable, no es el más

pequeño, pues se hallan, entre Sus criaturas -¡Exaltado sea!-, insectos de



51

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 71-72.



25

tamaño menor al de dicho insecto, que no se ven, a simple vista, pero, que

Allāh creó, igualmente, dotados de espíritu, cuerpo, cabeza, ojos, manos,

piernas y alas de las cuales se valen?.”. Es imprescindible, pues, que la mosca

encierre uno de los secretos del Creador, el Grandioso, que superan, con

creces, los esfuerzos tecnológicos más sofisticados de los inventores humanos,

teniendo en cuenta que la mosca no tiene espíritu. Éste es uno de los secretos

de Allāh -¡Elevado sea!-: (Y te preguntan acerca del espíritu. Di: El

espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un

poco de conocimiento52.).



Hemos hablado, anteriormente, sobre las capacidades y posibilidades

maniobreras del avión militar y de los giros que da, en un tiempo récord.

Ahora, observaremos las capacidades y posibilidades de la mosca, en este

terreno, aún, sin tener en consideración otras virtudes -obra del Omnisciente,

el Conocedor-, con las cuales no cuentan, en absoluto, los aviones más

sofisticados.



Imagínate, por ejemplo, que estás sentado sobre una silla, en el interior

de una habitación, que tiene la forma de un cajón de cristal. Su techo y sus

cuatro paredes están hechos de cristal transparente y puro, y, por casualidad,

hay una mosca que comparte contigo este cuarto cerrado. Si ella se posa

sobre tus manos o tu ropa y te molesta, seguramente, la

ahuyentarías. Pero, ella, en un santiamén, alza el vuelo, ante tus amenazas, y,

en un instante, se posa sobre un cuerpo sólido a tu alrededor.



Supongamos que esta mosca se posó en la pared que está a tu derecha,

la ahuyentarás, pero, de pronto, vuela y se traslada, al otro lado, o, al techo de

la habitación. Al apartarla, vuela a una velocidad formidable, hacia la

dirección a que se ve obligada a volar. Su vuelo es equilibrado como el de

cualquier avión normal; sus patas se dirigen hacia abajo, como las ruedas del

avión; su cabeza, hacia delante, como el morro del avión, que contiene,

también, la cámara de control de vuelo; su cola, hacia atrás, como la cola del

avión; y sus alitas dan a sus costados un vuelo uniforme como lo es, también,

el del avión.



Ahora bien, cuando espantes a la mosca, desarrollará una velocidad

extraordinaria, en dirección a dicha pared de cristal transparente, que permite



52

Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 85.



26

ver, claramente, todo lo que se encuentra detrás, como el cielo, el sol, los

árboles y las casas. Entonces, ella volará a tal velocidad, hacia los árboles, que

ve, detrás de la pared diáfana, que caerá, vertiginosamente, mareada -como

suele verse en las películas de dibujos animados-, debido al choque horrible de

su cabeza contra esa pared. Pero, ¿Será esto lo que ocurre en realidad?.

Naturalmente, no, porque se la vuelve a ver, súbitamente, sujeta a la superficie

de la pared, con la cabeza ilesa. Si la alejaras de su sitio, volaría, hacia el otro

lado, agarrándose, con sus patas, como sucedió antes, sin cometer ningún

fallo, mientras vuela y percibe todo lo que hay a su alrededor.



Nos preguntaremos: “¿Cómo puede eso suceder?, ¿Por qué la mosca

gira, vertiginosamente, con su cabeza, cuando se encuentra, inesperadamente,

con una pared o cuerpo sólido, sobre el cual desciende, con sus patas, como

lo haría una nave espacial, sobre la superficie de la luna?”. Esta nave de

cabeza afilada, que constituye la delantera de la cápsula espacial, vuela hacia

la superficie, pero antes de tocarla, evitando la tremenda colisión, reduce la

velocidad y gira, para orientar su base, hacia la superficie de la luna, y, a

continuación, extiende sus patas mecánicas, aterrizando, vertical y lenta e

inofensivamente, con toda seguridad.



Es lo mismo que hace la mosca, durante su vuelo, al acercarse a

cualquier cuerpo sólido, pues, ella se posa sobre sus patas. Pero, cuánta

diferencia hay entre la velocidad de la nave espacial, a la hora de aterrizar, y la

de la mosca. No es factible la comparación entre ambas velocidades,

porque la velocidad del giro vertiginoso de la mosca se realiza en 1/500 de

segundo. ¡Gloria a Allāh, el Creador, el Grandioso!.



Aún, queda otra pregunta: “¿Cómo supo la mosca que la pared de

cristal es un cuerpo sólido y no un vacío vaporoso que conduce al cielo, a los

árboles y a las viviendas, evitando chocar contra ella?”. Ésta es la cuestión:

La comparación entre el aparato radárico del avión militar y el sistema de

observación que el Creador, el Grandioso, proporcionó a su cuerpo. Pese a

esta velocidad superior (1/500 de segundo), se percata de que, delante de ella,

hay un cuerpo sólido, al cual sujeta sus patas y deja de volar, bruscamente,

luego, gira su cuerpo para posarse sobre sus extremidades. Por eso, no hay,

definitivamente, comparación posible entre las capacidades del radar de la

mosca y la velocidad y la capacidad de un avión militar, teniendo en cuenta la

enorme diferencia existente entre ambos tamaños.







27

¿Quién plantó este aparato maravilloso de velocidad y efecto

prodigiosos, en la cabeza de este insecto pequeño, de valor despreciado por

los hombres?. Es nuestro Señor, el Creador, Quien creó todas las cosas, a la

perfección, y al hombre de barro, ¡Elevado y Glorioso sea, por encima de

todo/s lo/s que Le asocian!.



La segunda comparación que se entabla entre la mosca y el avión radica

en las posibilidades de ambos, con respecto a la maniobrabilidad y al giro a

altas velocidades. Hemos dicho, anteriormente, que los inventores del avión

de combate lograron dotarlo de capacidades que permitieran continuar la

maniobra y girar, en todas las direcciones, para evitar los ataques de las

ametralladoras, los cañones y los cohetes de los aviones enemigos, que lo

persiguieran, a corta distancia. Entre las más difíciles maniobras, se encuentra

aquélla, en la cual un piloto se encuentra con otro avión adversario, detrás de

él, y gira, vertiginosa y peligrosamente, a cualquiera de ambos lados, logrando

que su avión, en pocos segundos, diera la vuelta, hacia la dirección contraria.

Para que el avión -en este caso, nos referimos al más sofisticado- pueda

conseguirlo, precisa de más de setenta segundos, y, aún así, no puede cerrar el

ángulo de desviación, menos de treinta grados, mientras la mosca puede

realizarla, en una fracción de doscientas cincuenta partes de segundo, y, con

un ángulo de desviación que no supera los siete grados. Nosotros podemos ver

y observar, con nuestros propios ojos, esta maniobra de la mosca,

habitualmente, y brindaremos un ejemplo: Cuando ahuyentamos una mosca,

estando sobre el borde de un plato de comida, se alejaría, a dos o tres metros

de distancia, y, súbitamente, la vemos volviendo hacia la dirección contraria,

dejándose caer, otra vez, sobre el plato. Todo esto sucede con una velocidad

increíble, que nos hace imaginar que está volando, con dos cabezas, y, en las

dos direcciones, al mismo tiempo -como los vagones del metro que circulan,

en dos direcciones, sin necesidad de dar la vuelta, porque, en cada parte de

ellos, existe una cabina de pilotaje.



¿Acaso los hombres, con todos los inventos y conocimientos, que Allāh

les concedió, pueden fabricar un avión de tales características que le

permitan desafiar las capacidades y posibilidades de la mosca?. La respuesta,

ciertamente, es que no, sin tener en cuenta la imposibilidad de esta

comparación, debido a ambos tamaños. Pues, aunque el tamaño del avión

supera, miles de millones de veces, el de la mosca, el Omnisciente, el

Todopoderoso, depositó, en ella, todos estos secretos y milagros para desafiar

a los seres humanos. Aunque, se uniesen todos los sabios y pensadores de la

Tierra, ayudándose, unos a otros, no lograrían tales resultados. Y si una mosca



28

les quitara algo, no podrían reconquistarlo. ¡Cuán débiles son el

conquistador y lo conquistado!. No han apreciado a Allāh, en Su verdadera

y merecida magnitud. Realmente, Allāh -¡Glorificado sea!- es Poderoso e

Invencible.



Durante nuestro modesto recorrido, cuya finalidad es ir conociendo a

Allāh, el Creador, el Grandioso, no Le hemos apreciado en Su verdadera y

merecida magnitud y tampoco lo podremos hacer.



7. EL ÁTOMO:



Ahora, llegamos a Su mayor milagro, luego, pasamos a Su menor

milagro en Sus criaturas, partiendo de la más diminuta a la mayor de las

cosas, si bien no hay, en todo el Universo, por grande que sea, nada

comparable a la Grandeza de Allāh. Él es Superior que cualquier otra cosa que

creó. Nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (La creación de

los cielos y de la tierra sobrepasa a la creación de los hombres; sin

embargo, la mayoría de los hombres ni sabe.53). Nosotros, como nos

informó nuestro Señor, hemos sido amasados, a partir del barro, y éste se

compone de agua y polvo. Éstos, a su vez, están compuestos de átomos, como

el aire. De esta manera, ya sabemos que el Universo entero está formado de

átomos.



¿Qué es el átomo?



Nosotros no lo hemos conocido, hasta nuestros días, pues, no se puede

apreciar a simple vista. Tampoco, se le ve bajo las lupas del mayor

microscopio que creó el hombre, debido a su pequeño tamaño. A pesar de ello,

gracias a las investigaciones atómicas, después de descubrirlo y llegar a

entender sus leyes y formular las teorías sobre su composición -después de

que los estadounidenses hayan arrojado la primera bomba atómica, sobre la

ciudad japonesa de Hiroshima, para poder poner fin a la Segunda Guerra

Mundial-, hemos comprendido, entonces, que esta partícula no se puede ver,

ni a simple vista, ni siquiera con la ayuda de los enormes microscopios. Es la

cosa más diminuta que existe, entre las criaturas de Allāh -¡Elevado sea!.







53

Azora de El Perdonador (n.º 40): 56.



29

¿Cuál es la naturaleza del átomo, su composición y el método de su

funcionamiento? ¿Qué es aquello que hay dentro de él y que es menor?



El átomo es una partícula fina y transparente, de forma cristalina muy

pequeña, parecida a la pompa de jabón, dentro de la cual, giran cuerpos de

menor tamaño, en ejes y en esferas orbitales distintas, alrededor del núcleo,

que centra el átomo. Estos cuerpos, que se combinan en grupos de neutrones y

protones, emiten cargas eléctricas positivas. Este núcleo se halla, en el centro

del átomo, en torno al cual flotan cuerpos finos, llamados electrones que

emiten cargas eléctricas negativas. Todos forman algo parecido a un pequeño

sistema solar, que gira coordinada y maravillosamente, sin colisionar.



Este núcleo es, todavía, más diminuto que aquel que descubrieron los

científicos alemanes y estadounidenses, hace unos cincuenta años. El

Mensajero, el Analfabeto54, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, nos

reveló esta cuestión, hace mil cuatrocientos años, cuando, aún, no existían ni

los aparatos necesarios, para realizar la medición del átomo ni tampoco

científicos que se ocupasen de semejantes materias. Este asunto le fue

revelado, en el Noble Corán; nuestro Señor -¡Elevado y Majestuoso sea!-

quiso, así, informarnos sobre la existencia de estas partículas: (Y no hay

situación, en la que os encontréis, ni recitación que de él hagáis ni

acción alguna que llevéis a cabo que no estemos siendo Testigos de ello

cuando la emprendéis. A tu Señor, no le pasa desapercibido, en la

tierra y en el cielo, ni el peso de una partícula de polvo, ni algo aún

menor o mayor que eso, sin que esté en un libro claro.55). Dado que Él

-¡Glorificado sea!- nos informó, no sólo sobre el peso del átomo, sino,

también, sobre aquello cuyo peso es todavía menor, tenemos constancia de

que esta partícula se encuentra, en el núcleo del átomo, y, en los cuerpos que,

con absoluta precisión, giran, alrededor de él, en órbita. De hecho, nunca se

puede extrañar de los asuntos providenciales milagrosos de Allāh.

¡Glorificado sea, de veras, el Todopoderoso por encima de todos los

entresijos de este Universo tan infinitamente inmenso como pequeño!.



Hasta tal extremo llega Su Grandeza, que si nos introducimos en un

laboratorio, y colocamos, bajo el visor de un microscopio, una gota de agua,

extraída de un charco estancado, nos quedamos extasiados, al contemplar la

54

El Profeta era, completamente, analfabeto e ignoraba el conjunto de doctrinas divinas, preservado por las

Religiones Celestes.

55

Azora de Yunus (n.º 10): 61.



30

vida tan rica de todo un mundo que se encuentra en ella. Contemplaremos una

pléyade de seres vivos y miles de millones de células microscópicas, que

pululan, se nutren y se multiplican, merced a la mitosis celular infinita y

rapidísima. Observamos, así mismo, el movimiento orbital interior del átomo,

invisible, a simple vista, e, incluso, al microscopio. Entonces, levantemos

nuestra vista hacia la bóveda celeste, este macro-mundo, tachonado de

estrellas, cuajado de galaxias y constelado de planetas que flotan en el espacio,

merced a un sistema milagroso. Quedaremos anonadados, ante la

Grandiosidad del Creador y acataremos Su imperio sobre los mundos.



8. LA TIERRA:



Dejemos de lado las cuestiones referentes al átomo y a las partículas

más diminutas que forman parte de él y trasladémonos a la Tierra, que

habitamos los humanos. La Tierra, como sabemos, es redondeada y contiene

millones de genios, hombres, animales, peces y aves. No tiene fronteras y todo

cuanto contiene de montañas, mares, desiertos, llanos, jardines y ríos no

representa más que una insignificante gota de agua en un océano, en

comparación con lo que contienen los Cielos. Si apuramos la comparación,

podría llegar a ser, con mucho, una gota de agua. Si quisiéramos imaginarnos

el tamaño de la Tierra, en el contexto de este Universo enorme y repleto de

vida, que contiene billones de galaxias, planetas y estrellas, podríamos

plantear la cuestión como si se tratase de un estadio, en cuyo caso la Tierra no

sería más que una diminuta partícula que flota en ese espacio y cuya visión, a

simple vista, no es factible, debido a su escaso tamaño.



¡Hijo de Adán!, toma nota del escasísimo tamaño de la Tierra y de su

escasa presencia entre el Reino de los Cielos y la Tierra. Piénsatelo: “¿Es que

crees que, en ella, se halla tu felicidad, tus millones, tus palacios y tus

jardines?”. Recuerda las palabras del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

que rezan: “Si el Mundo, para Allāh, valiera una alita de una

mosca, Él no se habría molestado en ofrecer un trago de agua

a un infiel.”.



En realidad, la Tierra es un planeta más en el espacio cósmico. Gira

alrededor de sí misma, en una determinada órbita, alrededor del Sol,

acompañada de otros nueve planetas, que forman el llamado Sistema Solar. El

volumen del Sol supera un millón de veces el de la Tierra. La distancia entre

la Tierra y el Sol es algo superior a los 149 millones de kilómetros y el



31

Sistema Solar no es más que uno, entre millones de otros sistemas solares,

llamados galaxias, lo que muestra, en todo su esplendor, la Grandiosidad de

Allāh -¡Majestuoso y Todopoderoso sea!. La bóveda celeste contiene billones

de galaxias similares a la nuestra y cada una de estas galaxias encierra, a la

vez, miles de millones de sistemas solares, de cuyos seres vivos no conocemos

nada, porque las distancias entre nuestra propia galaxia y aquellas de las

cuales hablamos son descomunales. No existe mente humana que pueda

comprender tales recorridos, ni saber que hay en ellos. Cuando los científicos

comenzaron a calcular esas distancias, acordaron una determinada unidad de

medición, a la cual llamaron año-luz.



En realidad, sabemos que un año de la hégira es un año lunar y un año

de la era cristiana es idéntico a la duración de un año solar; entonces, ¿Qué es

el año-luz?.



Con el fin de calcular la inmensa distancia que separa planetas, estrellas

y galaxias, y dado que, en adición, su cálculo escrito es casi imposible, los

científicos forjaron una unidad de medida ideal, a la cual llamaron año-luz.

Mediante dicha medida, se mesura la distancia existente entre nuestro sistema

solar y cualquier otro de la Vía Láctea o entre cualquier par de estrellas o

galaxias. Los científicos averiguaron la velocidad de la luz solar en la

distancia que cubre, cuando sale el sol sobre un determinado punto de uno de

los extremos de los ángulos de la Tierra. Entonces los científicos han llegado a

la conclusión de que la luz recorre 300.000 kms./segundo. Multiplicando esta

cifra por 60 segundos y después por 60 minutos han obtenido el total de la

distancia recorrida en 24 horas. Después han llevado a cabo el mismo proceso,

en un periodo de 30 días, y otro de 12 meses y, finalmente, han coincidido en

afirmar que un año-luz es igual a 9.331 billones de kilómetros.



Si, para cualquier mente humana, estas cifras son imposibles de abarcar,

por más brillante que sea, ¿Cómo es posible imaginarse siquiera que ciertas

estrellas y galaxias se hallen a miles y millones de años-luz de distancia de

nosotros?. Estas cifras no significan nada, en los cálculos del Creador

-¡Grandioso sea!. Él es Quien ha creado este infinito y extraordinario Universo

y ha calculado las distancias inmensas que separan sus diversos puntos, un

espacio grandioso por sus billones de planetas, estrellas y galaxias. Él, el

Sabio, el Omnisciente, dice: (... y, ciertamente, asignamos un vasto









32

espacio56.). Él -¡Elevado sea!- nos dijo: (... no han apreciado a Allāh en

su verdadera magnitud, cuando la tierra entera esté en Su puño, el Día

del Levantamiento, y los cielos plegados en Su mano derecha: ¡Gloria

a Él y sea exaltado por encima de lo que asocian!57.). También nos dijo:

(... el día en que enrollemos el cielo como un manuscrito. Igual que

como comenzamos, por vez primera, la creación, la repetiremos; es una

promesa a la que Nos comprometemos. Es cierto que hacemos las

cosas.58). Es decir, que este inmenso Universo será, entre Sus manos, igual

que un rollo de papel, en el Día del Juicio, aquél, en el que se levantará todo

espíritu y los ángeles se alinearán, silenciosos, en una fila, en la cual, sólo

hablará, ante el Misericordioso, aquél a quien Él dé venia y hable con

sinceridad. Es también el día, en que, en todos los rostros, se reflejará el

temor, ante el Viviente, el Protector, y las voces se bajarán, de manera que no

se oiga, sino esta frase entre susurros: “¿A quién pertenece el Dominio y la

Absoluta Soberanía, hoy?”. Entonces, en todas las lenguas, aparecerá la

respuesta: “A Allāh, el Único, el Todopoderoso.”.



8.1. EL VACÍO CÓSMICO INFINITO:



Vamos a abordar una nueva cuestión, que encierra otro de los

fenómenos, que la mente humana no puede concebir, en sus justos

términos: Se trata del milagro del vacío cósmico, sin fronteras, que ciñe al

conjunto de los Cielos y la Tierra y todo lo que se encuentra entre ambos. Se

trata de este vacío infinito en el que flotan millones de galaxias, estrellas y

planetas, sin cesar, en todas las direcciones y a velocidades increíbles. Para

hacernos una idea de lo que representa, imaginémonos que hubiéramos

colocado dinamita dentro de una bola de piedra y que provocáramos su

estallido en el Cielo. Dicha esfera se pulverizaría, por efecto del estallido, y se

trocaría en un montón de pequeños fragmentos y de partículas y átomos

inapreciables, procedentes de la litosfera y desparramadas en todas las

direcciones contrarias al núcleo de ésta, lejos del punto de origen de la

explosión. Si aquellas partículas continuaren flotando, ¿Hasta cuándo podrían

seguir haciéndolo y hasta dónde podrían llegar?. Sería lícito plantear la





56

Azora Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47: “...y el cielo lo construimos con fuerza. Y, ciertamente,

asignamos un vasto espacio”.

57

Azora de Los Grupos (n.º 39): 64.

58

Azora de Los Profetas (n.º 21): 103.



33

siguiente pregunta: “¿En qué límites terminará esta expansión y proliferación

centrífugas?”.



Esto es, si sigue ocurriendo desde que Allāh creó los Cielos y la Tierra,

cuando las estrellas, galaxias y planetas no eran más que una masa compacta

que Allāh hizo explotar. Debido a esa explosión, se produjo la dispersión y la

proliferación de millones de fragmentos estelares en el espacio, a partir de los

cuales se formaron conjuntos de planetas grandes y pequeños a los que

llamamos galaxias, nebulosas y sistemas solares que circulan libremente. La

expansión se produjo a una velocidad enorme y se ha encaminado hacia su

destino que el Omnisciente, el Omnipotente había predestinado. Una vez

escindidos, tras la primera explosión, continuarán, eternamente, su camino,

flotando en los mares del espacio cósmico, allá, donde no tropiecen con

ningún fenómeno ni cuerpo que los detenga o frene su marcha. Este aserto se

ha confirmado después de que los astronautas habían descubierto,

recientemente, que cualquier cuerpo sólido liberado, en el vacío espacial,

ausente de toda gravedad, continuará navegando, eternamente, alejándose de

la fuerza propulsora que lo impelió al espacio, con una velocidad relativa,

relacionada con la fuerza del lanzamiento. Así, seguiría, a velocidad

permanente, su camino, infinitamente, si no chocara contra otro cuerpo celeste

o entrara, en el campo de gravedad de otro planeta, puesto que el vacío

espacial cósmico no contiene aire, gases ni cualquier otro fenómeno físico que

impida su flotación, muy al contrario de lo que sucede, en el interior de la

atmósfera terrestre. De esta manera, se confirman las palabras del Profeta

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, al cual le fue revelado aquello,

hace 1.400 años, en un conjunto de aleyas coránicas, en las cuales, el Amo,

Allāh -¡Grandioso y Majestuoso sea!- dice: (... ¿Es que no ven los que se

niegan a creer que los cielos y la tierra estaban juntos y los

separamos? ¿Y que hemos hecho a partir del agua toda cosa viviente?.

¿ No van a creer?.59). En otra azora Él dice: (... hemos edificado el cielo

con solidez. Somos capaces. Y la tierra la hemos preparado para vivir

en ella. ¡Con qué excelencia la hemos extendido!60.).



Nos queda por plantear una pregunta referente a estas cuestiones que

acabamos de exponer, una pregunta que reviste gran importancia y, que posee

muchas implicaciones, que siempre anonada a las mentes y a los corazones.



59

Azora de Los Profetas (n.º 21): 30.

60

Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47-48.



34

De hecho, por muy grande que sea la inteligencia humana, nunca llegará a ser

capaz de captar, en toda su integridad, la sabiduría del Grandioso, la única que

puede contestar a semejante pregunta. Os aseguro que si el autor de este libro,

como cualquier otro ser humano, por muy inteligente que fuere, intentara

responderla, o buscar sus causas y sus respuestas, o culminar, con éxito, el

conocimiento de la realidad, su cerebro reventaría, antes de finalizar, con

éxito, su resolución, pues, el hallazgo de ésta última es para nosotros

imposible. Como Él dijo -¡Elevado y Majestuoso sea!: (... y, sin embargo,

ellos discuten en relación con Allāh. Pero, Él es Fuerte en Su habilidad

para castigar61.). Por eso, aquí, planteamos una demanda, a la cual no

esperamos respuesta alguna, pues, para nosotros es imposible saberla.

Deberíamos contentarnos, tan sólo, con que nos hiciera intuir nuestra

incapacidad para entender la sabiduría, la inconmensurable grandiosidad del

Creador, cuya grandeza no llegamos a apreciar en su auténtica magnitud.

Antes de plantear la pregunta, precisaríamos de una extensa introducción que

facilitara su comprensión.



Como ya dijimos, entre las creaciones más diminutas de Allāh, se

encuentra el átomo, su núcleo y los electrones que giran en su órbita.

Hablamos, con anterioridad, de la Tierra, sobre la cual vivimos, y que

describimos como inmensa, por lo que contiene, en su interior, de mares,

montañas, llanuras, casas, jardines y ríos. Ahora bien, toda su grandeza sería

menor que una mota de polvo, si la comparamos con la magnitud de los

Cielos. Imaginémonos, ahora, que tenemos, a nuestra disposición, un cohete,

dotado de combustible nuclear, con el cual pudiéramos despegar desde la

Tierra y atravesar los siete cielos y todo cuanto contienen de galaxias, estrellas

y planetas, a fin de llegar al final de las lindes del espacio cósmico -pues, el

espacio es el espacio- y que dicho cohete sigue lanzándose, llevándonos a

bordo, durante billones de años-luz, a fin de descubrir el fin del Universo o el

fin del vacío cósmico de gigantes dimensiones y distancias, entonces,

seguiríamos avanzando para siempre hasta que perdamos de alcanzar su fin.

Luego, supongamos que, al final, encontramos el fin del Reino de Allāh y que

consiste en un muro de hierro que rodea todos sus costados. Pero, resulta que

antes de quedarnos tranquilos por este resultado, nos encontramos,

nuevamente, ante el siguiente interrogante: ¿Qué habrá más allá de este muro

de hierro?, ¿Será otro vacío espacial? o ¿Acaso, tras él, circula un

inconmensurable caudal de agua que ha recorrido billones y billones de años-



61

Azora de El Trueno (n.º 13): 14.



35

luz?. Y si termina el agua, ¿Qué habrá detrás?, ¿Será otro vacío espacial? o

¿Será otro muro de hierro?. Así es que, finalmente, ¿Qué habrá tras esa

cerca metálica?, ¿Qué habrá más allá del agua? y ¿Qué habrá más allá de

ese segundo vacío espacial?. Y, así, sucesivamente, es cómo las preguntas se

concatenan, sin solución de continuidad, pues, nunca podremos conocer cuál

es el fin del Universo, sin tener respuesta alguna a dicho interrogante.

Lógicamente, las leyes de la física establecen que, tras un elemento, se

encuentra siempre otro elemento de naturaleza diferente bien de espacio o

agua bien de aire o hierro. ¿Por ventura es posible que algún genio, algún

hombre, o alguna otra de las criaturas de Allāh pueda concebir que este

nuevo Universo, el Reino de Allāh, es de tal vastedad que no tiene límites ni

fronteras?.



Aún así, el ángel Gabriel -¡La paz sea con él!- recibió la orden divina de

escoltar a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y le hizo

montar a lomos de Buraq62, gracias a la cual, cabalgaron, sin descanso, y

atravesaron aquellos billones de años-luz. Ascendieron, a través de los Siete

Cielos, y le fue mostrado todo cuanto, en ellos, se encuentra y penetraron, en

el Séptimo Cielo, el más excelso de los paraísos, regresando ambos al punto

de partida, en menos de una sola noche, la noche de al-Esrā.a ua al-Micrāŷ.

¡Glorificado y Exaltado sea el Señor del Gran Trono!.



En determinadas ocasiones, hemos constatado que algunos ateos,

empeñados en su afán de denostar la religión musulmana y de hacer vacilar a

los musulmanes en su Noble Corán, les preguntan: “A tenor de lo que dice El

Corán, si la anchura del Paraíso es equivalente a la del Cielo y de la Tierra

juntas, ¿Dónde estará situada Gehena?”.



A ésos les responderemos: “¡Malditos seáis, ateístas, el descomunal

Universo de Allāh no tiene límites ni confines; no sólo es capaz de contener

un Paraíso de semejantes dimensiones, sino contendría, más bien, billones de

paraísos e igual número de infiernos, preparados para albergaros a todos.”.

Nuestro noble Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, dijo:

“Juro por Allāh, Quien tiene en Sus manos a mi alma, que los

Siete Cielos y las Siete Tierras no son, ante el Escabel del

Trono, sino como un aro tirado en un desierto. [Y os aseguro

que, para Allāh,] la diferencia de tamaño que separa el Trono



62

Se trata de una yegua a lomos de la cual se realizó el viaje del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- al

Cielo y al Infierno (véase la azora 17 del Noble Corán).



36

de su Escabel es tan descomunal como la que separa a ese

desierto del aro.”. Él -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quiso explicarnos, por

medio de esta comparación, que no existe parangón posible entre el conjunto

de los Siete Cielos y de las Siete Tierras y la Silla del Trono del

Misericordioso -¡Majestuoso y Elevado sea!. Pues si los Cielos y la Tierra

valen tan poco como un anillo de hierro, perdido en las vastas inmensidades

del desierto ilimitado, no existe posibilidad de comparar las dimensiones de

ambos lugares. Así mismo, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- añadió

otra comparación, destinada a aclarar la diferencia entre las dimensiones del

Escabel y del Trono. Ante éste último, aquél poseería las características de un

anillo perdido en el yermo. ¡Alabanzas al Señor del Poder por encima de lo

que Le atribuyen!; Él -¡Elevado sea!- dice: (... el Escabel de Su Trono

abarca los cielos y la tierra y no Le causa fatiga mantenerlos. Él es el

Elevado, el Inmenso63.).



Ahora, pasamos a tratar otra de las manifestaciones del poder y la

grandiosidad de nuestro Señor, nuestro Creador, el Grandioso, ¡Exaltado por

la belleza de Su creación, pues no existe nada similar a Él, quien es el

Oyente y el Veedor!. Hablaremos de Su poder absoluto. El Invencible y

Majestuoso nos ha confirmado: (Él es Allāh, Quien no hay dios sino Él, el

Rey, el Purísimo, la Paz, el que da Seguridad, el Vigilante64.). Su

capacidad de vigilancia es más importante que el Poder, pues aquélla entraña:

El conocimiento de lo esotérico y de lo exotérico y los misterios que éstos

abarcan y lo que podemos ver, así como, la autoridad, el dominio, el control

completo, la activación, y la salvaguardia sobre el conjunto de los

acontecimientos, la completa manutención de lo que es posible comprender, y

su capacidad para compendiar todas las facetas de la cosa en cuestión.



Allāh -¡Glorificado sea!- ha creado todo cuanto existe en el Universo:

Desde el átomo hasta los ángeles, los genios, los animales, las aves, las peces,

los insectos, los reptiles, los árboles, las plantas, la Tierra, las montañas, los

mares, los ríos, la niebla, el aire, la lluvia, la arena, el polvo, los planetas, las

estrellas y las galaxias, y lo ha hecho en cantidad billonaria. Pues, Él

-¡Glorificado sea!- vigila todas estas cosas y las domina, perfectamente, desde

el momento en que cada átomo de su reino se pone en movimiento. Tiene

conocimiento de lo intrincado y de lo fácil y de lo que se encuentra, en cada

63

Azora de La Vaca (n.º 2): 254.

64

Azora de La Concentración (n.º 59): 23.



37

alma, que ha forjado, pues, les ha insuflado Su espíritu desde el momento de

su concepción. Y, al mismo tiempo, Lo vemos enterado de lo que sucede en

toda Su creación. Ve, Oye, Conoce, Contesta y Responde a los que imploran.

Millones y billones de invocaciones se dirigen hacia Él -¡Glorificado sea!-,

Quien, al instante, las acepta, las contesta o las devuelve: (¿No habría de

tener conocimiento Aquel que ha creado y es el Sutil, al que nada se Le

oculta?65). Así mismo, dice: (Él tiene las llaves del No-Visto. Y, sólo, Él

lo conoce; y sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola

hoja sin que Él no lo sepa, ni hay semilla en la profundidad de la

tierra, ni nada húmedo o seco que no esté en un libro claro66.). Él conoce

la más oculta intimidad de cada una de sus criaturas, sabe lo que, en ellas, se

halla oculto y lo que se encuentra visible. Se halla tan cercano a nosotros,

como nosotros mismos: “Hemos creado al hombre y sabemos lo que su

alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena

yugular.67”. Él -¡Glorificado sea!- ve y oye, al mismo tiempo, los ruegos de

cada uno de Sus siervos, en la Mezquita Inviolable de Meca y los responde,

del mismo modo que ve, oye y responde las peticiones de otros, en todos los

rincones de la Tierra, contestándolas al mismo tiempo: (... y cuando Mis

siervos te preguntan sobre Mí... Yo estoy cerca y respondo al ruego del

que pide cuando Me pide68.). Él se halla con nosotros, allá, donde nos

encontremos: (...y está con vosotros donde quiera que estéis69.). El sabio,

Luqman, se dirigió a su hijo, aconsejándole: (¡Hijo mío! Incluso el peso de

un grano de mostaza dentro de una roca, o en los cielos, o en la tierra,

Allāh lo traería a colación; es cierto que Allāh es Sutil, Penetrante70.).

Luego, nos preguntamos: ¿Acaso el más inteligente y listo de nosotros puede

oír, pensar y contestar a dos personas al mismo tiempo?, por supuesto que no.

Y como dijo nuestro Señor -¡Elevado y Majestuoso sea!-: (Allāh no puso

dos corazones en el interior del hombre…71.). Pues, imaginemos cómo

nuestro Señor, el Creador, el Grandioso -¡Exaltado sea el Todopoderoso!- lo



65

Azora de La Soberanía (n.º 67): 14.

66

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 60.

67

Azora de Qaf (n.º 50): 16.

68

Azora de La Vaca (n.º 2): 185.

69

Azora de El Hierro (n.º 57): 4.

70

Azora de Luqman (n.º 31): 15.

71

Azora de Los Coligados (n.º 33): 4.



38

ha hecho no sólo con dos personas, al mismo tiempo, sino con billones de Sus

criaturas y siervos, desde los ángeles, los genios y todas las cosas que creó.

Cada una de ellas Le glorifica alabándolo, a su manera, aunque nosotros no

entendemos sus glorificaciones. Su poderío y Su autoridad abarcan toda la

arena que contienen los desiertos de la Tierra; toda el agua que hay en los

mares; todas las hojas que hay en los árboles; todas las semillas que se

encuentran en cada espiga; todas las partículas que flotan en el Universo y

forman la materia. Él -¡Glorificado sea!- sabe lo que hay en las mentes de los

genios y los hombres y todo lo que ronda en sus cabezas: Sus ideas, sus

planes, lo que traman y lo que recuerdan. Asimismo, es conocedor de lo que

sucedió, sucede, y, en el futuro, sucederá, durante toda la eternidad.



Por fin, podemos asegurar que nuestra fe en torno a la grandiosidad del

Creador es inamovible. Muchos han sido los que han encontrado la fe en sus

corazones y han hallado a Allāh en las criaturas que les rodean, los que han

gozado de la dulzura de la fe y de fenómenos universales,

extraordinariamente, hermosos que ningún cerebro humano puede concebir,

puesto que este mundo tan milagroso, en que vivimos, ha sido creado con una

precisión, perfección e inmitabilidad indescriptibles. Lo queramos o no, todo

cuanto se encuentra en el Universo atestigua la existencia de Allāh -¡Exaltado

sea!- e indica Su poder y grandiosidad. Cuanto nosotros hemos presenciado en

este panorama luminoso del mundo, revela las huellas del Creador y Su

grandeza. Las ciencias modernas y los descubrimientos contemporáneos nos

ayudaron más a comprender y a evaluar algunos aspectos de este complicado

universo, mostrándose acordes con lo que dijo El Corán hace, ya, 14 siglos. El

Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (... les haremos ver Nuestros

signos en el horizonte y en ellos mismos, hasta que se les haga evidente

que es la verdad. ¿Es que no basta con que tu Señor es Testigo de todas

las cosas?72). Es cierto, a Nuestro Señor Le bastaría con ser Testigo de todas

las cosas. ¡Gloria a Ti!, Tú eres el Máximo Creador, pero la mayoría de los

mortales no se aperciben ni saben bien la magnitud de Tu grandiosidad y Tu

majestuosidad. Aún así, y aunque no tengamos en cuenta Tu Soberbia

Inmensidad, nos has prometido ser Misericordioso. Te acercas a nosotros,

anhelando nuestra felicidad tanto en la vida terrenal como en la ultraterrena.

En cada ocasión en que nos extraviamos en la Tierra, nos envías, a fin de

protegernos de Tu Fuego y Tu castigo, a mensajeros que nos guíen y nos

orienten hacia el sendero de la rectitud y del éxito. A veces, Te obedecemos,



72

Azora de “Se han expresado con claridad” (n.º 41): 52.



39

otras, somos ingratos a Tus beneficios. Tú confortas nuestros corazones con

Tu benevolencia y nos otorgas, a cada momento, una nueva oportunidad de

arrepentimiento y perdón, pues bien, sabes que no somos capaces de soportar

las penas de Tu castigo. Nos equivocamos, continuamente, tropezamos y nos

hundimos en el légamo del pecado e imploramos, constantemente, Tu perdón.

De cualquier manera, Te encontraremos siempre dispuesto al perdón e

inclinado a la compasión. Y Tú -¡Gloria a Ti!-, no deseas nada de nosotros, ni

dinero, ni sustento, pues, Tú -¡Gloria a Ti!- eres el Proveedor del Sustento, el

Noble. Tú -¡Gloria a Ti!-, nos favoreciste, sin medida, regalándonos el

alimento, la salud y la inmunidad ante los males que nos acechan. Tú domeñas

todo cuanto existe en los cielos y en la tierra, lo pones a nuestro servicio y lo

aderezas para nuestro descanso. Nos has donado Tus gracias, ya se hallen

ocultas, ya sean visibles, gracias que nosotros no podemos ponderar en su

integridad, pues, el hombre, como Tú has dicho en Tu Libro, se inclina a la

injusticia y se regodea negando al Creador. A pesar de ello, Tú Te acercas a

nosotros en la hora del arrepentimiento, Te apresuras -¡Gloria a Ti!- al tener

noticia de nuestro arrepentimiento y nos perdonas con indulgencia, borrando

todos nuestros pecados, aunque fueran tan abundantes como la espuma del

mar. Como dice Tu Mensajero y amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-: “Allāh se alegra cuando se arrepiente uno de Sus siervos

pecadores más que un hombre que hubiera perdido su

montura en el desierto, sobre la cual había depositado su

comida y su bebida y hubiera, ya, desesperado de poder

regresar, cayendo inerme, bajo un árbol, a cuya sombra

pretendiera cobijarse, descorazonado en su intención de

poder continuar su viaje. Mientras se halla en esta

desesperante situación, descubre ante él lo que se le había

extraviado y, entre sí, alborozado, se dice: “Allāh, Tú eres mi

siervo y yo soy Tu Señor”. Pues, se equivocó de tanta

alegría””.



Nosotros hemos bebido de las fuentes que nos ha brindado el

Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y nos hemos nutrido de las palabras

que su Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- le transmitió, en los siguientes

términos: (Yo soy tal y como me ha imaginado Mi siervo. Estoy

junto a él, cuando él me menciona; si lo hace, en su fuero interno,

su clamor resuena en Mi fuero interno, si lo hace en público, lo

menciono ante otro público mejor. Si se aproxima a mí, a un

palmo de distancia, me aproximo a él un codo, si se aproxima un



40

codo, me aproximo una braza, y si se Me aproximase caminando,

Me iría, presurosamente, hacia él.). ¡Gloria a Ti, nuestro Señor!, Te

acercaste a nosotros, rebosante de misericordia, compasión y deseoso de

abrumarnos y colmarnos con Tus gracias. ¡Qué injustos somos con

nosotros mismos, por culpa de no conocer bien la magnitud de Tu

excelsitud! ¡Qué ingratitud y desagradecimiento de Tus gracias y Tus

favores!. Nuestros corazones no se han sometido a Tu grandiosidad y

excelsitud, son duros como las rocas o, quizá, aún más, pues, hay piedras

de las que nacen ríos, piedras que se quiebran y de las que mana agua y

otras que ceden de Tu Temor ¡Gloria a Ti!.



Que Nuestro Señor nos enternezca los corazones para

que se sometan a Su imperio. ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-

c

alámīn73 y la paz y las bendiciones sean, de nuestra parte,

con el Guía, Muhammad, y todos sus familiares y

compañeros!



***********************************









73

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.



41

(¡OH, LOS DEL LIBRO,

VENID A UNA PALABRA COMÚN PARA TODOS!).







MENSAJE A LOS DEL LIBRO









42

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn74 y la gracia y la paz

sean con el más noble de los seres humanos, Muhammad,

y todos sus familiares y compañeros!



(¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos...75.).

Nuestro Señor quien es, al mismo tiempo, el vuestro, el Uno -el

Único, el Impar, el Señor Absoluto, Quien no ha engendrado ni ha sido

engendrado y no hay nadie que se Le parezca- nos dice, en su noble Libro:

(Y no discutas con la gente del Libro sino de la mejor manera, a

excepción de los que hayan sido injustos. Y decid: Creemos en lo que

os ha hecho descender a vosotros, nuestro Dios y vuestro Dios es

Uno y nosotros estamos sometidos a Él (somos musulmanes)76.).



Es éste un mensaje de amor y caridad que escribo a los cristianos,

de los del Libro. Lo he inaugurado con las palabras que nuestro Señor

-¡Elevado y Majestuoso sea!- empezó a dirigir a nuestro Profeta -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!-, en el propio Noble Corán: (Di: ¡Gente del Libro!

Venid a una palabra común para todos: Adoremos, únicamente, a

Allāh, sin asociarle nada y no nos tomemos unos a otros por

señores en vez de Allāh. Y si vuelven la espalda, decid: ¡Sed testigos

de que somos musulmanes!77.).



Sí, gente del Libro, vamos a decirlas, sincera y afectuosamente; os

las decimos abierta y claramente, sucinta y sencillamente, sin complejos ni

partidismos. Las decimos -repito- a cada uno de vosotros, que tuviera un

juicio sano y un corazón refinado y delicado, libre e ileso de los males y los

malos susurros de Satanás.



Las decimos afectuosamente: “Venid a comprometernos al arbitrio y

al dictado de una palabra justa, común entre nosotros y vosotros; a

ponernos de acuerdo sin encono ni odio, sin rencor ni fanatismo ni racismo

(como ocurría en la era del paganismo preislámico)”. Pues, todos somos

hijos de Adán y Allāh creó a Adán del polvo, así que no sigáis con vuestra

obstinación y porfía en la Falsedad, puesto que el destino de todos nosotros

es volver al polvo.



74

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

75

Azora de la Familia de Imrán (n.º 3): 63.

76

Azora de La Araña (n.º 29): 46.

77

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 63.





43

Vamos a acercarnos unos a otros, y a ponernos de acuerdo como

amigos, amigos que se desean lo mejor para cada uno de ellos.



EL PRINCIPIO:



El principio que nos había reunido, con vosotros, en la Verdad, hace

miles de años, consistía en el islam [la consagración en cuerpo y alma] y la

sumisión a un único Señor, sin socio alguno, gracias a la invocación de

sayyedna Abraham, patriarca de los profetas, en compañía de su hijo

primogénito, Ismael -¡La gracia y la paz sean sobre ambos!-, recogida, en

El Corán, en los siguientes términos: (¡Señor nuestro! Haz que estemos

sometidos a Ti [Es decir, que seamos musulmanes] y haz de nuestra

descendencia una comunidad sometida a Ti. Enséñanos a cumplir

nuestros ritos de adoración y vuélvete a nosotros, realmente Tú eres

Quien se vuelve a favor del siervo, el Compasivo78.).



Luego, esto se subrayó, en el contexto y la sucesión de las aleyas de

la Azora de La Vaca, incluyendo a su segundo hijo, Isaac, luego, a Jacob, el

hijo de éste; Allāh -¡Elevado sea!- dice: (¿Y quién, sino aquel que se

rebaja a sí mismo, puede rechazar la religión de Ibrahim? Lo

escogimos en esta vida, y en la Última, estará entre los justos.

Cuando su señor le dijo: ¡Sométete! Dijo: Me someto al Señor de los

mundos. Y esto fue un legado que Ibrahim dejó a sus hijos. Y lo

mismo hizo Yaqub (cuando dijo): ¡Hijos míos! Allāh os ha elegido la

práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes [Lit. Sin

estar sometidos] ¿Acaso estabais allí, presentes, cuando le vino la

muerte a Yaqub? Cuando dijo a sus hijos: ¿Qué adoraréis cuando yo

ya no esté? Dijeron: Adoraremos a tu Dios y al Dios de tus padres:

Ibrahim, Ismail e Ishaq, que es un Dios Único; y a Él estaremos

sometidos 79.).



Y el final que separó nuestro credo de sus diversos y distintos credos

era la invocación del maldito Iblis [Satanás] que pretendía extraviar y

desviar a algunos de nosotros del camino recto de Allāh (...), tal como

viene recogido, en las aleyas 10-16, de la Azora de al-Acrāf (n. 7); Él

-¡Elevado sea!- dijo: (Y os creamos, os dimos una forma y, luego,

dijimos a los ángeles: ¡Postraos ante Adam! Y se postraron todos,

menos Iblis, que no estuvo entre ellos. Dijo: ¿Qué te impide



78

Azora de La Vaca (n.º 2): 127.

79

Azora de La Vaca (n.º 2): 129-132.





44

postrarte habiéndotelo ordenado? Contestó: Yo soy mejor que él; a

mí me creaste de fuego, mientras que a él lo has creado de barro.

Dijo: ¡Desciende de aquí! En este lugar no cabe que seas soberbio.

¡Sal de él! Tú serás de los humillados. Dijo: Concédeme un plazo,

hasta el día en que sean devueltos a la vida. Dijo: Considérate entre

los que esperan. Dijo: Puesto que me has extraviado, yo les haré

difícil Tu camino recto. Después, los abordaré por delante y por

detrás, por la derecha y por la izquierda, y, a la mayor parte de

ellos, no los encontrarás agradecidos.).



Y los acontecimientos históricos siguieron sucediéndose, como lo

atestiguan los tres Mensajes Celestes: La Tora, el Evangelio y El Corán.

Me refiero a las versiones correctas y no tergiversadas. Pues, El Corán fue

el Libro, que Allāh -¡Elevado sea!- se comprometió a preservar y mantener,

intacto, hasta el día del Levantamiento de la Hora80; y lo registraron,

asimismo, a lo largo de los tiempos, las plumas de los historiadores judíos,

cristianos y musulmanes. Todos hablaron, sin excepción, de la

descendencia que Abraham había tenido de profetas y mensajeros. De

hecho, entrado en años, Abraham tuvo a Ismael de su esposa Hagar (Sarah,

su esposa, se la regaló a él y Hagar, a su vez, fue regalada a ésta por el rey

de Egipto) y, luego, tuvo a Isaac de Sarah, siendo una anciana estéril y

desesperada, por completo, de poder engendrar. Pues, su Señor le anunció

la buena noticia de tener a Isaac y, después, a su nieto, Jacob (Israel) -¡La

gracia y la paz sean con todos ellos juntos!.



Por orden de Allāh -¡Elevado sea!- y debido a los celos que Sarah

le tenía a Hagar, antes de tener a Isaac, Abraham se llevó a su niño de teta,

Ismael, y a su madre, Hagar, a Meca, donde al-Bayt al-cAtīq81 (un valle

abandonado bajo el sol ardiente, sin agua, ni plantas ni animales) y, allí, los

dejó emprendiendo su camino, de vuelta a ax-Xām82, la Tierra Santa, y se

dirigió al Señor, con su proverbial invocación, mencionada en el Noble

Corán: (¡Señor nuestro! He hecho habitar a parte de mi

descendencia, en un valle, en el que no hay cereales, junto a tu Casa

Inviolable; para que, Señor, establezcan la oración; así pues, haz

que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de

frutos para que puedan agradecer.83).









80

Día de la Retribución.

81

Frase con que se suele referir a la Kaaba y significa, literalmente, „la casa milenaria o vieja‟.

82

Con „ax-Xam‟ se refiere a los países actuales de: Siria, El Líbano y Palestina.

83

Azora de Ibrahim (n.º 14): 39.





45

Entonces, Allāh -¡Elevado sea!- la respondió. Así pues, cada vez que

el niño, Ismael -¡La paz sea con él!- lloraba de hambre y sed, golpeando la

tierra con sus pies, el agua de Zamzam manaba, por debajo de ellos. Esta

bendita fuente, Zamzam, brota agua sana que tiene cura para los hombres,

desde hace miles de años, y, todavía, sigue en pie. Su caudal no se agota

nunca y sus aguas no escasean sino, al contrario, aumentan a medida que

aumenta el número de quienes beben y se lavan de ella, hasta el punto de

que, en la actualidad, en los breves días de la temporada de al-haŷŷ84, este

número alcanza, cada año, los 3 millones de visitantes. Su caudal es cada

vez mayor gracias al favor de Allāh -¡Elevado sea!- y a Sus bendiciones

c

sobre los descendientes del profeta y la Ka ba que es la qibla85 de los

musulmanes.



De este modo, una comunidad musulmana virtuosa se formó, al lado

de al-Bayt al-Harām86, según la práctica de adoración de Abraham hanif. Y

su descendencia se procreó, durante miles de años, en la tribu de Qurayx,

hasta que nació Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- del linaje más

noble de Qurayx, de la prole de Ismael, en la ennoblecida Meca.



Los hijos de Jacob (Israel):



En cuanto al profeta, Jacob, apodado Israel, se asentó, en el desierto

de las costas de ax-Xām, y tuvo doce hijos varones, cuyo benjamín era el

profeta, José -¡La paz sea con él!. Es digno de mencionar, en este contexto,

que sus once hermanos conspiraron contra él y se lo llevaron de su padre,

con el pretexto de ir a jugar con ellos. Le tenían tendida una trampa; lo

arrojaron al fondo de un aljibe y volvieron a su padre, alegando el

argumento de que el lobo se lo había comido. Pero, la fortuna quiso que

unos viajeros de una caravana, procedente de Yemen y al-Heŷāz87, con

destino a Egipto, se fueran a aljibe por agua. Entonces, dieron con José, y,

acto seguido, se lo llevaron y se lo vendieron a al-cazīz88 de Misr89. Al-cazīz

lo crió, en su palacio, cual un hijo suyo, ya que tanto él como su mujer

estaban privados de engendrar. Cuando José se hizo todo un joven, se le

notaron la belleza viril y la buena apariencia, hasta el extremo de que las

mujeres -a quienes la mujer de al-cazīz había llamado y preparado un







84

La peregrinación preceptiva en el Islam.

85

La dirección hacia la cual los musulmanes dirigen sus caras al hacer sus azalás.

86

„La Casa Inviolable‟ que es la Kacba.

87

Una región del actual Arabia Saudí, en la Península Arábiga.

88

„Al-cAziz‟ significa, literalmente, „el invencible‟, y era el responsable de los graneros de Misr. Era un

cargo de gran influencia. Algunos dicen que era el cargo del gobernador de Misr.

89

El Antiguo Egipto. Hay quien mantiene que se trataba, exactamente, de la ciudad de Menfis en el

Antiguo Egipto, situada en la actual gobernaduría egipcia de Guiza.





46

acomodo, en su propio palacio90- se quedaron embelesadas al verle. Es

más, sin darse cuenta, se cortaron las manos con los cuchillos de fruta,

exclamando: (¡Válganos Allāh! Esto no puede ser humano, sino un

ángel noble!91). Y el resto de la historia lo saben muy bien todos los

musulmanes, los judíos y los cristianos con muy leves matices. Tras el

c

advenimiento de José, como aziz de Egipto, y la llegada de todos sus

hermanos y sus padres, se afincaron, allí, con él, y de ellos, se formó la

comunidad de los hijos de Israel (los hijos de Jacob). Y permanecieron

dignos en este país, durante largos años, siempre y cuando mantuvieran su

islam, aferrados a la religión de sus padres: Abraham, Ismael, Isaac y

Jacob, adorando a un Dios Único al que, todos, adoramos.



Pero, de haber olvidado tanto a la religión de sus padres como a Allāh,

su Señor, cayeron en el olvido de Allāh, en otras palabras, les apartó de Su

cuidado y misericordia, hasta cierto tiempo. Pues, de hecho, pasaron todo

tipo de humillaciones, en el Antiguo Egipto, y los Faraones92 y los

antiguos egipcios los esclavizaron y los utilizaron como servidores y los

sometieron a los trabajos ínfimos, rematando a sus niños, dejando con vida

a sus mujeres93. El Señor de la Soberanía y la Majestuosidad, se dirige a

ellos, en el Noble Corán, describiendo la situación catastrófica que sufrían,

en el Antiguo Egipto, antes del nacimiento del profeta Moisés -¡La gracia y

paz sean con él!- diciendo -¡Elevado sea!-: (Y (recordad) cuando os

salvamos de la gente de Firaún que os causaban un horrible castigo,

degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras

mujeres. Ahí, teníais una enorme prueba a que os ponía vuestro

Señor94.).



En esta época, en pleno sufrimiento de la humillación, nació Moisés,

en circunstancias milagrosas y duras, mencionadas en todos los Libros

Celestes: La Tora, el Evangelio y El Corán, con algunas diferencias

marginales, debido a las tergiversaciones que los rabinos judíos y los

obispos cristianos habían introducido, en lo que convinieron en llamar el

Antiguo Testamento (la Tora) y el Nuevo Testamento (el Evangelio).

Moisés se dio a la fuga de Misr al Sinaí y, allí, se casó. A su vuelta a Misr,



90

Esto ocurrió cuando se enteró de sus maquinaciones consistentes en los rumores que estas mujeres

alimentaban de que ella estaba, locamente, enamorada de él.

91

Azora de Yusuf (n.º 12): 31.

92

Los gobernadores del Antiguo Egipto.

93

Nota del traductor: La información manejada del autor peca de poca exactitud, debido a que, en el

Noble Corán, Allāh -¡Elevado sea!- habla de los de la corte de Faraón o la gente de Firaún y no habla

de los egipcios como pueblo. Es un lapsus corriente, incluso, entre los más entendidos en historia, con lo

cual, estimamos oportuno llamar, en primer lugar, la atención de tanto el lector como el autor , en

segundo lugar.

94

Azora de La Vaca (n.º 2): 48.





47

y, al pie de Ŷábal [monte de] al-Tōr95, recibió su Mensaje profético y su

Señor le habló y los envió tanto a él como a su hermano, Aarón, al Faraón

de Egipto, llamándole a abrazar el islam. Entonces, Faraón se negó,

rotundamente, y cayó en la incredulidad, con lo cual, Moisés emigró, con

su pueblo, los hijos de Israel, de Misr al Sinaí. Su pueblo se componía de

doce tribus. Cada grupo de ellos se trataba de la descendencia de una de las

tribus de los hijos de Jacob (Israel), es decir, José y sus hermanos.



En Sinaí, al cabo de una etapa de dispersión y desorientación de los

hijos de Israel, por culpa de su repetida desobediencia a su profeta, Moisés

-¡La paz sea con él!-, se establecieron en Palestina y, a los hijos de Israel,

se los sucedieron los profetas. Algunos de ellos fueron mencionados, en El

Corán, tales como: David, Salomón, Job, Jonás, Zacarías e Yahia. Otros no

fueron mencionados, en El Corán, hasta que nació, de la Virgen María, el

último profeta de los hijos de Israel, es decir, el Ungido, Isaías -¡La gracia

y la paz sean con él!.



Tras la muerte de Moisés, los hijos de Israel se expandieron por la

Península Arábiga y la mayoría de sus emigraciones se dirigían a al-Heŷāz

e Yemen.



Los pecados que los hijos de Israel cometían y los problemas que

creaban consistían en lo siguiente:



1- Su repetida desobediencia a Moisés, lo cual les acarreó la maldición

y la cólera de Allāh, como lo atestiguan varias aleyas del Noble

Corán, como por ejemplo: (Y cuando emplazamos a Musa,

durante cuarenta noches y durante su ausencia, tomasteis el

becerro [Como el objeto de vuestra adoración] y fuisteis

injustos96.); (Y cuando dijisteis: ¡Musa! No creeremos en ti,

hasta que no veamos a Allāh abiertamente. El rayo os

fulminó, mientras mirabais97.); (Ya, sabéis lo que les

ocurrió a aquellos de vosotros que transgredieron el sábado98

y les dijimos: ¡Convertios en monos despreciables!99); y (Los

hijos de Israel que cayeron en la incredulidad fueron

maldecidos, por boca de Daúd y de Isa, hijo de Maryam. Esto



95

En Sinaí.

96

Azora de La Vaca (n.º 2): 50.

97

Azora de La Vaca (n.º 2): 54.

98

El sábado era el único día en el que les estaba prohibido pescar y ese día los peces llegaban hasta la

orilla del mar dejándose ver. No pudiendo resistir la prueba, fueron a pescar y Allāh los convirtió en

monos.

99

Azora de La Vaca (n.º 2): 64.





48

les pasó porque desobedecieron y fueron más allá de los

límites. No se impedían entre ellos ninguna acción reprobable.

¡Qué malo es lo que hacían!100).



2) Tergiversar la Tora, adaptándola, a su antojo y según sus deseos y

aspiraciones codiciosas y fabulosas en la Tierra; Allāh -¡Elevado sea!-

dijo: (¿Pretendéis que os crean cuando una parte de ellos [Los

judíos], ya, habían oído la palabra de Allāh y, a pesar de haberla

comprendido, la alteraron conscientemente?101), y, también: (¡Ay

de los que rescriben el Libro con sus propias manos y, luego,

dicen: Esto procede de Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio.

¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo

que se han buscado!102).



3) Matar a los profetas, como lo recogen, en El Corán, las aleyas

siguientes, en las cuales el Amo -¡Elevado sea!- dice: (Se decretó que

la vileza y la mezquindad fueran inseparables de ellos. Y

volvieron habiendo incurrido en la cólera de Allāh. Esto les pasó,

por haber negado los signos de Allāh y haber matado a los

profetas sin razón, por haber desobedecido y haber traspasado

los límites103.) y: (Ya le dimos el Libro a Musa y enviamos, tras

él, a otros mensajeros. A Isa, el hijo de Maryam, le dimos las

pruebas evidentes y le ayudamos con el Espíritu Puro [El ángel

Gabriel] ¿Acaso no os llenabais de soberbia cada vez que venía a

vosotros un mensajero, trayendo lo que no deseaban vuestras

almas? A unos los tomasteis por mentirosos y a otros los

matasteis. Dicen: Nuestros corazones están cerrados.

¡Maldígalos Allāh por su incredulidad! ¡Qué poco es lo que

creen!104.).



4) Pretender lo siguiente: Primero, que son el pueblo escogido de Allāh;

segundo, que son los hijos de Allāh y Sus más amados siervos; tercero,

que Allāh no creó el paraíso sino, única y exclusivamente, para ellos y,

después de ellos, para los cristianos, y; por último, que, aunque fueran

metidos en el Fuego, por culpa de sus fechorías, no quedarían, en él,

más que unos cuantos días. Por otra parte, considerar a todos los

100

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 80-81.

101

Azora de La Vaca (n.º 2): 74.

102

Azora de La Vaca (n.º 2): 78.

103

Azora de La Vaca (n.º 2): 60.

104

Azora de La Vaca (n.º 2): 86-87.





49

pueblos de la Tierra -excepto a los judíos y a los cristianos- como una

clase ínfima de servidores, lo cual les desvedaría tanto su sangre como

su dinero, bien por medio de saqueo y pillaje, bien por estafa o fraude.

Así, en El Corán, nuestro Señor -¡Glorificado y Elevado Sea!- describe

su situación y les replica: (Y dicen los judíos y los cristianos:

Nosotros somos los hijos de Allāh y los más amados por Él. Di:

¿Por qué, entonces, os castiga a causa de vuestras

transgresiones? Sólo, sois unos más, entre los hombres que ha

creado. Perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. De Allāh

es el Dominio de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre

ambos. A Él se ha de volver105.) y: (Di: Si es verdad que la

morada de la Última Vida, junto a Allāh, os pertenece, en

exclusiva, sin incluir al resto de los hombres, desead, entonces, la

muerte si sois sinceros. Pero, nunca la desearán por temor a lo

que sus manos presentan. Allāh conoce, perfectamente, a lo

injustos106.).



Así las cosas, la culpabilidad de los hijos de Israel les acarreó la

maldición y la cólera del Señor, hasta el Día de la Retribución -pese a su

condición de descendencia de profetas de Allāh, y de ser Abraham, el padre

de los profetas -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- su primer abuelo-, salvo los

que se volvieron atrás, creyendo en Él, haciendo buenas obras. Pues, Allāh,

el Compasivo, es Quién se vuelve sobre el siervo: (A los que oculten las

evidencias y la guía que hemos hecho descender, después de haberlas

hecho claras para los hombres en el Libro, Allāh los maldecirá y los

maldecirán todos los maldecidores. Salvo los que se vuelvan atrás,

rectifiquen y lo pongan en claro107; a ésos les devolveré Mi favor,

pues, Yo soy el que se vuelve sobre el siervo, el Compasivo. La

maldición de Allāh, la de los ángeles y la de los hombres, a la vez,

caerá sobre los que se hayan negado a creer y hayan muerto siendo

incrédulos. Estos serán inmortales, en el Fuego, y no se les concederá

ningún aplazamiento. Vuestro dios es un Dios Único, no hay dios

sino Él, el Misericordioso, el Compasivo.108).



La incredulidad de los hijos de Israel se debe, en primer lugar, a su

negativa al Mensaje del Profeta de todos los mundos, Muhammad -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!-, y a no reconocer El Corán, pese a que tenían



105

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 20.

106

Azora de La Vaca (n.º 2): 93-94.

107

Es decir, lo que ocultaron y tergiversaron.

108

Azora de La Vaca (n.º 2): 158-162.





50

constatado, según unos testigos de ellos, que es un Mensaje revelado de y

por parte de Allāh, nuestro Señor y el suyo, y El de los cristianos y todos

los mundos. En segundo lugar, su incredulidad es motivada por asociar [a

otro] con Allāh, al decir: (cUzayr es hijo de Allāh), o como Allāh

-¡Elevado y Majestuoso sea!- dijo, en el Noble Corán: (Y dicen los

judíos: cUzayr es el hijo de Allāh. Y dicen los cristianos: El Ungido

es el hijo de Allāh.109). Por otra parte, los cristianos añadieron [a otro

más] al decir que Allāh es el Tercero de una tríada y que tiene un hijo, y

que el ángel Gabriel, el Espíritu Santo, les compartía la divinidad. A esto

se añadieron otras distintas fabulaciones que se inventaron, tras la

ascensión del Ungido, Isaías, hijo de María, lo cual no atiende ni a la razón

ni a la lógica. Y, naturalmente, esto no les podría servir de nada, siempre

que no creen que Allāh es Único, sin socio alguno y que Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es el Mensajero de Allāh y el último de los

profetas y mensajeros y que El Corán es el Libro de Allāh para todos los

mundos.



EL PROFETISMO DE MUHAMMAD -¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-:



Entonces, ¿Quién es Muhammad? y ¿Qué es El Corán, el noble

Libro de Allāh?



Muhammad -¡La gracia y la paz sean con él!- nació en la

ennoblecida Meca, del linaje más ilustre de los señores y los dignatarios de

Qurayx, cuya relación genealógica se remonta a Ismael, hijo de Abraham

-¡Allāh les dé gracia y paz a ambos!. Su nacimiento tuvo lugar, en el Año

del Elefante110, que corresponde al año 570 a. C.. La historia del elefante es

el vivo intérprete de un acontecimiento histórico, de autenticidad

verificada, que las plumas de los historiadores trazaron por todas partes.

Por lo demás, quedan vestigios arqueológicos del camino recorrido,

mencionado en esta historia, entre las tribus árabes conocidas, hasta hoy en

día, partiendo de al-Taef a los altos de la ennoblecida Meca. Estos datos

están recogidos en todas las enciclopedias científicas e históricas, desde

hace varios siglos, con lo cual quedan, para los no musulmanes, tanto

innegables como incuestionables. En cuanto a nosotros, los musulmanes,

los conocemos y el Noble Corán nos los ha confirmado, como lo cuentan

las Palabras del Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!-, el Veraz, en Su Libro,

el más fidedigno de todos. En realidad, decimos eso, ya que este evento

histórico arroja, sin lugar a dudas, la luz sobre lo sacrosanta y grande que

c

es la ennoblecida Ka ba y hace hincapié en su ubicación, en este pueblo

109

Azora de At-Tawba (n.º 9): 30.

110

Más adelante, se hará referencia detallada de este año.





51

inviolable, la ennoblecida Meca, que Allāh -¡Elevado sea!- había escogido,

por su situación geográfica privilegiada, en el punto focal del centro

geográfico del Globo, para que fuera la qibla de todos los musulmanes y se

hiciera al-haŷŷ a él, en una fecha determinada, cada año lunar musulmán, y

se hiciera al-cumra111, siguiendo el ejemplo y el modelo de los ritos de

adoración de Abraham e Ismael y reafirmando el mensaje y el profetismo

de Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con todos ellos!.



A continuación, les ofrecemos un breve resumen de dicha historia

o de aquel episodio milagroso de los poderes [sobrenaturales] de

Allāh -¡Elevado sea!:



EL ELEFANTE DE ABRÁHA:



A mediados del siglo VI, el rey de al-Hábaxa112 mandó un ejército

ingente, a fin de dar auxilio a algunos aspirantes de los cristianos, que

ocupaban el poder, en Yemen, y puso a su ministro y consejero, Aryāt, al

mando de esta campaña militar, y nombró a Abráha al-Áxram, como

comandante en jefe del ejército. Una vez establecido el poder en manos de

los al-ahbāx113 en Yemen, Abráha se volvió contra su jefe, Aryāt, y se hizo

con el poder, rebelándose contra el rey de al-Hábaxa. Los al-ahbāx y la

mayoría del pueblo de Yemen eran de religión cristiana, aparte de unos

pocos judíos y el resto eran paganos que rendían culto a los ídolos, piedras

y árboles. Abráha empezó a desarrollar, económicamente, a Yemen,

convirtiéndolo en un faro y una estación para las caravanas, cargadas de

mercancías, que procedían de la India a la Península Arábiga y ax-Xām, y

las que venían de ésta a las costas de Edén y Omán. Por otra parte, aspiraba

a divulgar el Cristianismo, entre las tribus tanto en las urbes como en el

desierto de la Península Arábiga. Ahora bien, los consejeros de los árabes

yemeníes le indicaron que es un objetivo difícil de alcanzar, debido a que

todas las caravanas que se intercambian las mercancías entre la India y ax-

Xām pasan por y se detienen, inevitablemente, en la ennoblecida Meca, por

c

la existencia de la Ka ba, a donde peregrinan los árabes. Pues, la santifican,

se bendicen por ella y la llaman al-Bayt al-Harām114, como lo reza la

invocación de sayyedna Abraham -¡La gracia y la paz sean con él!-, cuando

se llevó a as-sayyeda115 Hagar y al niño, Ismael, a dicho valle sacrosanto, y

se dirigió a Allāh invocándole, en los siguientes términos: (¡Señor

nuestro! He hecho habitar a parte de mi descendencia, en un valle,



111

Peregrinación supererogatoria a la Meca, que se puede realizar, en cualquier época del año lunar,

menos la de al-Hayy.

112

La antigua Avisenia.

113

Los avisenios.

114

La Casa Inviolable.

115

„La señora‟, tratamiento de reverencia.





52

en el que no hay cereales, junto a tu Casa Inviolable; para que,

Señor, establezcan la oración; así pues, haz que los corazones de la

gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de frutos, para que puedan

agradecer116.).



Por lo tanto, la tribu de Qurayx y sus dignatarios y los señores de

Meca son los primeros beneficiarios de dicho al-Bayt al-Harām, o, según el

Noble Corán: (Por la Alianza de los Qurayx117. Sus Alianzas para el

viaje de invierno y de verano. Que adoren, pues, al Señor de esta

Casa. Que los ha alimentado, salvándolos del hambre y los ha

librado del temor118.).



Otros le aconsejaron que tomara la iniciativa construyendo una

iglesia suntuosa y gigante, para que fuera la maravilla arquitectónica de

Oriente y Occidente. Así pues, Abraham puso en marcha la construcción de

esta iglesia, que llamó al-Qul.leis, y sometió, a la fuerza, a miles de obreros

yemeníes, cuya tierra tenía ocupada, hasta convertir a Yemen en la

maravilla arquitectónica de su tiempo. Luego, empezó a mandar

delegaciones a todos los rincones de la Península Arábiga: A Irak, a ax-

Xām, al centro de Naŷd, a al-Heŷāz, a Tihāma, hasta las costas del Golfo

Árabe, para llamar a la gente a abrazar el Cristianismo y a visitar al-

Qul.leis y llevarse su bendición. Pero, nadie le hizo caso, y los árabes y los

beduinos siguieron pasando por y estacionándose en la ennoblecida Meca,

en sus viajes de ida y vuelta.



Abráha se encolerizó y reunió, otra vez, a sus consejeros de

yemeníes y al-Ahbāx. Esta vez, éstos le aconsejaron preparar un ejército

ingente para humillar a las tribus de los árabes, en Tihama y al-Heŷāz, y

avanzar hacia Meca para derribar la Kacba y trasladar sus piedras a Yemen

para que los qurayxíes no puedan construirla de nuevo. Asimismo, le

tranquilizaron informándole que las tribus grandes y famosas no las aúna,

entre sí, ninguna palabra común, puesto que siguen manteniendo sus

diferencias y discrepancias, así que no va a encontrar resistencia alguna,

durante el avance de sus tropas, en su camino, para derribar la Kacba. De

hecho, Abráha formó su ejército, equipándolo y apoyándolo con todo tipo

de las armas convencionales de su época y puso en la atalaya de este

ejército un elefante de aspecto gigantesco, para aterrorizar a las tribus

árabes, cuyos territorios su ejército iba a atravesar, en su camino a la

ennoblecida Meca. Por otra parte, urdió un plan que cumplió, al principio

116

Azora de Ibrahim (n.º 14): 39.

117

Según la mayor parte de los comentaristas, esta azora está conectada con la anterior, siendo como una

continuación de ella.

118

Azora de Los Quraysh (n.º 106).





53

de su marcha. Gracias a este plan, logró humillar a los emires de las tribus

que, al tener noticias del avance de su ejército hacia Meca, para derribar la

Kacba, intentaron oponerle resistencia.



Tras derrotar a cada tribu, Abráha mataba a sus hombres y

cautivaba a sus mujeres y niños, y daba a sus soldados carta blanca, para

apoderarse de los pastos, los ganados y la cosecha de los cultivadores a la

fuerza. De esta manera, logró humillar y sembrar el pánico, en sus

corazones. Las noticias de estas salvajadas llegaron a los oídos de los

emires y jeques de las tribus siguientes, en su camino, y éstos fueron

poseídos por el pánico y el miedo, por la suerte de sus mujeres y niños. Así

pues, a medida que avanzaba Abráha con su ejército, los emires tomaban la

iniciativa de recibirle, obediente y sumisamente. Más aún, mostraban su

entera disposición a proveer a su ejército de todo cuanto le hacía falta de

víveres, munición y agua, así como, mandar a guías acompañantes, para

enseñarle el camino a la ennoblecida Meca, a cambio de que sus mujeres y

niños salvaran de la tremenda violencia de su ingente ejército. Cuando

llegó con su ejército a los llanos, situados entre los valles, en los altos de

Meca, cerca de la dirección del camino de al-Taef, acampó, allí, y mandó a

sus avanzadillas a circular alrededor de Meca y a reconocer el lugar. Pues,

volvieron conduciendo todo cuanto encontraron, en su camino, de

al-ébel119, ganado menor y vacas, entre los cuales, doscientos Ba ceir

c

Bá ir120 pertenecían a cAbd-al-Muttáleb Ibn Hāxem, el abuelo del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y su paz!-, que era el jefe de Qurayx y el

más alto dignatario de Meca.



Cuando la noticia llegó a cAbd-al-Muttáleb, mandó pidiendo

permiso, para entrevistarse con Abráha. Éste último pensó que cAbd-al-

Muttáleb no había pedido esta entrevista, sino para abogar en contra de su

deseo de derribar la Kacba, con lo cual Abráha se lo permitió. Cuando

entró, Abráha tomó la iniciativa diciéndole: “Tú eres el jefe de Qurayx y

quien está al cargo de cuidarla y no he venido a vuestra tierra, para

combatiros o haceros daño, en vosotros mismos, sino he venido,

precisamente, para derribar esta casa que consideráis sacrosanta e

inviolable. Si os interponéis en mi camino, os combatiría y, en este caso,

conmigo no podéis.”. Entonces, cAbd-al-Muttáleb le respondió: “!Oh, rey

de Yemen! Yo no he deseado entrevistarme contigo ni he venido sino, tan

sólo, para que me devuelvas a mí, mis camellos.” Entonces, Abráha se

quedó sorprendido por la respuesta de cAbd-al-Muttáleb, y le dijo:

“¡Vamos, hombre! Eres el jefe y el más sensato de tu pueblo. Te digo que

he venido, precisamente, a derribar la Kacba que decís que es la casa de



119

Camellos.

120

Camellos.





54

Allāh y, por la cual, os bendecís y no sales, en su defensa, para nada, y no

me pides más que devolverte tus camellos. ¿Será posible?”.



Entonces, cAbd-al-Muttáleb profirió su proverbial dicho: “Yo soy el

rabb121 de los al-ébel y la Casa pertenece a un rabb [Señor] que la va a

preservar.”. En otra versión, los historiadores mencionaron que había

dicho: “Yo soy el rabb de los al-ébel. En cuanto a la Casa, tiene un rabb

que la protege.”, lo cual le dejó, todavía, más sorprendido y mandó a sus

soldados devolverle sus al-ébel. Abráha le dijo: “Voy, inevitablemente, a

derribar vuestra Kacba y, a ver, ¿Quién es capaz de impedírmelo?!”. Unas

cuantas noches, más tarde, el ejército de Abráha hizo los preparativos y se

puso a punto. Un día, por la mañana, Abráha mandó a su ejército marchar

para entrar en Meca y antepuso el elefante, en la atalaya del ejército, y les

mandó avanzar. Entonces, el elefante se plantó en su punto, inmóvil.

Cuando lo golpearon y le hicieron, a duras penas, ponerse en pie, otra vez,

probaron dirigirlo hacia Yemen, con lo cual, echó a correr,

apresuradamente. Lo dirigieron hacia ax-Xām y hacia el este, pero el

elefante hizo lo mismo. Pero, en cuanto lo dirigían hacia Meca, volvía a

plantarse en su punto, negándose a dar ni un solo paso. Incapaces y

desesperados de llevarse al elefante, con ellos, y estando así, Abráha

decidió dejarlo y que los soldados se marcharan, sin él, a Meca. Pero, antes

de dar la señal de salida, vieron, en el cielo, grandes nubes, procedentes de

la dirección del mar, al oeste de Meca, hasta que éstos se pusieron encima

de ellos y les cubrieron de sombras, y el cielo oscureció. Entonces, a

primera vista, pensaron que era el anuncio grato de que iba a llover sobre

ellos, en bendición a ellos, de parte de Allāh, por su intención de entrar en

La Meca para derribar la Kacba!!. Pero, se llevaron un buen chasco y se

quedaron en piedra, cuando se encontraron con que estas nubes les llovía

piedrecillas de arcilla y con que este gran negror, en el cielo, que habían

pensado que era nubes no era más que bandadas densas, bien apiñadas de

millones de pájaros negros. Cada uno de ellos llevaba tres piedrecillas: En

su pico y entre sus garras. Cada piedrecilla de ellas era del tamaño de un

garbanzo y El Corán describió estos pájaros como táyran ababil, es decir,

bandadas de pájaros, seguidas y bien apiñadas, en su vuelo, de modo que

quien las ve, de lejos, piensa que son nubes densas. Dichos pájaros hicieron

caer sus piedrecillas sobre los del ejército de Abráha, pues, cada piedra

daba con alguno de ellos y su impacto despellejaba y hacía caerse, en el

acto, su piel y su carne. Efectivamente, sus pieles y carnes se caían, delante

de sus propios ojos, al suelo, hasta el punto de que lo que se le caía, a cada

uno de ellos, al suelo, parecía como si fuera los restos de casfin ma.cul, es

decir, las hojas de árboles que los animales mastican y echan sus restos.





121

„El señor‟ o „dueño‟.





55

El efecto destructivo de estas piedrecillas parecía igual al que había

tenido la intensa radiación nuclear de las dos bombas que Estados Unidos

lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, al final de la Segunda Guerra

Mundial. Pues, el efecto de la onda expansiva de la radiación nuclear y

térmica de la explosión quemó las pieles de los habitantes de ambas

ciudades, hasta el punto de que sus pieles se deshacían de sus cuerpos y

caían, delante de sus propios ojos, al suelo hasta expirar el último suspiro.



Así, y de la misma manera, pereció el ejército de Abráha, quien se

dio a la fuga con unos cuantos de su ejército, pero perecieron y murieron,

antes de llegar a Yemen.



Dicho solemne acontecimiento histórico, fue detallado en el Noble

Corán. En la Azora del Elefante (n. 105), el Amo -¡Invencible y

Majestuoso sea!- nos lo contó, en los siguientes términos: (¿No has visto

lo que hizo tu Señor con los del elefante? ¿Acaso no hizo que su

estratagema fracasara, enviando contra ellos pájaros en sucesivas

bandadas, que les arrojaban piedras de arcilla122, dejándolos como

paja carcomida? 123.).



EL NACIMIENTO DEL PROFETA, MUHAMMAD -¡LA GRACIA Y LA PAZ DE ALLĀH SEAN CON ÉL!-:



Unos meses después de este acontecimiento, nació el Profeta,

Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!-, en la ennoblecida

Meca. A los seis años de edad, quedó huérfano de ambos padres, ya que su

padre murió, cuando su madre estaba de dos meses de embarazo. Luego, su

madre murió, cuando tenía seis años, entonces, su tío paterno, Abu Tāleb,

le mantuvo. Así, creció, huérfano del padre, de niño de teta, y huérfano de

la madre, a los seis años. De pequeño, pastoreaba ganado menor. Luego, a

los veinticinco años, se casó con as-sayyeda Jadiŷa-¡Allāh se complaciera

de ella!- y, a los cuarenta años de edad, empezó su Mensaje como profeta.



Antes de su profetismo, era analfabeto. No leía ni escribía, tampoco

tenía contacto alguno con los oradores ni los poetas de su tiempo. De él, no

hay constancia de que sabía hacer versos. Pero, pese a su analfabetismo, era

la persona con más modales, cortesía y recato de su tribu. Le apodaban el

“sincero” y, también, “el honesto”. Le apodaban “el sincero” porque, en su

vida, nadie le había visto o oído mentir; y “el honesto” porque era famoso

por su honestidad, hasta el extremo de que la gente le depositaban su dinero

y sus objetos de valor, cuando salían de viaje de comercio y, nada más

122

En las que estaban escritos los nombres de aquellos a quienes iban destinadas. En la raíz de la palabra

„siyyil‟, traducida como arcilla, está el significado de grabar o inscribir.

123

Azora del Elefante (n.º 105).





56

regresar, se los recuperaban de él íntegros, sin interponer ningún

documento por escrito, ni siquiera testigos. No tenía por compañeros a los

fatuos ni a los mentecatos, ni se sentaba en la vía pública, ni siquiera,

cuando era joven maduro. Así, era su biografía y su conducta antes de

recibir el mensaje profético, así que ¿Cómo lo será después del Mensaje? .



A los cuarenta años de edad, recibió, por vez primera, la revelación

divina, en forma de Corán recitado, al descender Gabriel -¡La paz sea con

él!- con la inspiración revelada, sobre él en la cueva de Herá, en el pico de

Ŷábal an.Nūr (Monte de la Luz), en la ennoblecida Meca, y le hizo leer las

primeras aleyas reveladas de El Corán, o sea, la Azora del Coágulo (n.º

96): (¡Lee en el nombre de tu Señor que ha creado! Ha creado al

Hombre de un coágulo124.). Luego, se le confió encargarse del Mensaje,

para llamar a los hombres a seguir el camino de Allāh y corregir las

nociones que los qurayxíes tenían. Luego, pasó a guiar, llamar a seguir y a

predicar la religión de Allāh, anunciándola a tanto los seres humanos como

los genios. Se mantuvo firme en su llamada al Islam y luchó por ella, y

aguantó, al principio, todo tipo de daños y perjuicios, y persecución por

parte de su tribu, hasta el punto de que sus perseguidores pensaron que

aspiraba a conseguir cierto liderazgo, o dominio o jefatura o dinero.

c c

Entonces, uno de los jefes de qurayx llamado, Útbáta Ibn Rabī a, alias

Abu al-Walīd se ofreció a ir y conversar con él, y le dijo: “Sobrino mío, si

pretendes con este asunto que has montado, dinero, te recogemos fondos; y

si pretendes cierto señorío honorífico, te hacemos nuestro jefe y no

resolvemos ningún asunto, sin tu consentimiento, y si pretendes, con eso,

dominio, te dejamos dominarnos.”. Entonces, Muhammad -¡La gracia y la

paz de Allāh sean con él!- le respondió con algunas aleyas del Noble

Corán, que dejaron a su tío sin habla. Luego, se fueron a su tío paterno,

Abu Tāleb, para hablarle y le dijeron: “Tu sobrino, éste, ha puesto en

ridículo a nuestros padres e insultó a nuestros dioses, que les rendimos

culto, así que te hemos venido a pedir que le disuadas de este asunto, o, de

lo contrario, nos lo cargamos.”. Cuando Abu Tāleb comentó el asunto a él,

el Mensajero -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!- le respondió

diciendo: “Juro por Allāh, tío mío, que si pusieran el sol en mi

derecha y la luna en mi izquierda, a cambio de dejar este

asunto, no lo haría, hasta que Allāh le dé victoria o perezco

yo antes.”.



Estas situaciones y actitudes, que los historiadores sacan a relucir,

pusieron de relieve y confirmaron la veracidad tanto de su profetismo como

de su Mensaje, El Corán, revelado por parte de Allāh. Así, Gabriel -¡La paz



124

Azora del Coágulo (n.º 96):1-2.





57

sea con él!- le ofreció, de parte del Señor de todos los Mundos, ser un rey

mensajero (Es decir, como David y Salomón). El Profeta se negó diciendo:

“A mí, me gustaría ser un siervo mensajero.” y, del mismo

modo, se le ofreció, de parte del Señor, convertir, para él, la planicie de

Meca en oro, entonces, dijo: “No Señor, únicamente, un día, paso

hambre y, otro, me harto de comer; el día que pase

hambre, me pongo a suplicarte, sumisamente, y a

invocarte, y el día que me harte de comer, me pongo a

agradecértelo y alabarte.” (Cfr. el capítulo del ascetismo, en el

presente libro.).



EL MENSAJE DE MUHAMMAD -¡LA GRACIA Y LA PAZ DE ALLĀH SEAN CON ÉL!:



Tanto la llamada a la fe de Allāh como el fin último por los cuales el

Mensajero consagró, en cuerpo y alma, toda su vida, sufrió y luchó,

estoicamente, se encaminaban a hacer llegar el Mensaje de su Señor al

mundo entero, a fin de sacar a la Humanidad, de las tinieblas de la

asociación [de otro/s con Allāh], a la luz del monoteísmo y a la adoración

de Allāh, el Veraz, el Uno, el Único, y la salvación del Fuego.



Los avatares del Evangelio de Isaías:



El anuncio anticipado de la fausta nueva del profetismo del

Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en la Tora y en el

Evangelio, antes de ser tergiversados, a manos de [algunos de] los rabinos

de los judíos y [algunos de] los curas de los cristianos, hace centenares de

años, confirma no sólo su Mensaje y su profetismo, sino, también, el hecho

de que fuera el último de los profetas y mensajeros. Pero, a pesar de

semejante tergiversación, se quedaron unos cuantos atisbos de luz, en los

ejemplares tergiversados, que anuncian, gratamente, la venida de

Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!-, lo cual nos llevaría

a pasar, sumariamente, revista los avatares y los cambios que atravesó el

Evangelio de Isaías -¡La paz sea con él!. Habida cuenta de que es una

verdad incuestionable -según la confesión de los propios teólogos

cristianos- que el Evangelio original de Isaías ha desaparecido, por

completo, pocos años después de que Allāh hiciera ascender a Mesías al

cielo. Más tarde, encontraron más de setenta Evangelios, cuyos contenidos

se diferenciaban entre sí. No pudieron dar con ni siquiera un par de ellos

que coincidieran en texto y contenido. Más aún, reconocieron que uno de

estos evangelios no se escribió en vida del Ungido, Isaías, sino que algunos

de los discípulos de los apóstoles lo habían redactado con su puño y letra.

Es más, les constó que algunos de ellos fueron escritos por un número de

discípulos de los discípulos de los apóstoles. Y cada uno de ellos atribuyó





58

lo que había escrito a sus profesores de los discípulos de los apóstoles,

intercalando, en su contenido, todo tipo de fantasías, fabulaciones y

historias grotescas que ningún cerebro ni lógica las toleraría. Es más, como

no encontraron ni una sola copia escrita con puño y letra de ninguno de los

discípulos de los apóstoles, entonces, dichos ejemplares carecen de

autenticidad verificada. En realidad, el Evangelio original que el Ungido,

Isaías, había dejado y se perdió estaba escrito, en griego antiguo, con puño

y letra de los propios apóstoles, en su tiempo, y, hoy en día, no existe

ninguna copia antigua escrita, en tiempos del Ungido, en griego antiguo.

Como consecuencia de ello, los grandes teólogos de los eminentes obispos

y los padres superiores de las iglesias de todo el mundo, se vieron

obligados a celebrar el primer concilio eclesiástico, en la ciudad de Nicea,

en el 325, y lo llamaron el Primer Concilio Ecuménico de Nicea. En dicho

concilio, redujeron este gran número de evangelios a, tan sólo, cuatro: El

Evangelio de Juan, el Evangelio de Mateo, el Evangelio de Marcos y el

Evangelio de Lucas. Como se puede comprobar de sus nombres, cada

Evangelio se atribuye a su escritor. Por lo demás, cada uno de ellos se

diferencia y se contradice, diametralmente, a los otros, en muchos aspectos

tanto esenciales como marginales del contenido. Pero, ellos encubrieron

todo cuanto se refería al Evangelio de Bernabé. Luego, los concilios se

sucedieron y, entre los más famosos, tras el de Nicea (325), fueron el

primer concilio de Constantinopla, en el 381; el de Ufses, celebrado en el

431; el de Calcedonia, en el 451, y el segundo de Constantinopla, en el

869.



EL EVANGELIO DE BERNABÉ:



Más adelante, vamos a hablar del contenido de las resoluciones

adoptadas por estos concilios, por separado. Asimismo, vamos a hablar de

los anuncios del futuro profetismo de Muhammad -¡La gracia y la paz

de Allāh sean con él!-, recogidos en la Tora, que quedaron, en ella,

intactos, pese a las tergiversaciones, introducidas en ella. Pero, no antes de

relatar la historia del Evangelio de Bernabé que intentaron encubrir, a fin

de apagar la luz de Allāh, que apareció entre sus líneas; pues, Allāh las hizo

aparecer y lo dice -¡Elevado sea!-, en el Noble Corán: (Y cuando dijo Isa,

hijo de Maryam: ¡Hijos de Israel! Yo soy el mensajero de Allāh para

vosotros, para confirmar la Torá que había, antes de mí, y para

anunciar a un mensajero que ha de venir después de mí, cuyo

nombre es Ahmad125. Pero, cuando fue a ellos con las pruebas

evidentes, dijeron: Esto es pura magia. ¿Pero quién es más injusto

que quién inventa mentiras sobre Allāh, habiendo sido llamado al

125

Es uno de los nombres del Profeta Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- que significa „El que

más alaba‟.





59

Islam? Quieren apagar la luz de Allāh con lo que sale de sus bocas,

pero Allāh siempre hace culminar Su Luz, por mucho que les pese a

los incrédulos126.).



Pero, esto no significa que el Evangelio de Bernabé representa

íntegros, sin tergiversación, las citas y los pronunciamientos de Jesucristo

-¡La paz sea con él!- y lo que vino en la Tora, sino, al copiarlo y

retranscribirlo, varias veces, los vientos de tergiversación, adiciones, y

supresiones lo tocaron - como las tergiversaciones, anteriormente

señaladas, que habían introducido, en lo que ellos llamaron “evangelios”,

aunque, en realidad, no eran más que un solo Evangelio, que fue hecho

descender a Jesucristo y desapareció por completo.



BERNABÉ:



Bernabé es uno de los discípulos de Jesucristo -¡La paz sea con él!-,

es decir, uno de sus doce apóstoles, asiduos y empeñados en difundir su

correcta propagación y anuncio de la eminencia de La Hora y del Reino de

los Cielos. Bernabé era uno de los apóstoles de confianza de Jesucristo.

Éste lo delegaba para predicar, aconsejando a la gente a abrazar la religión

del islam [consagración y entrega en cuerpo y alma al Dios Único] (la

religión de Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, las tribus de los hijos de Israel,

Moisés, Jesús y Muhammad -¡Qué la gracia y la paz de Allāh sean con

todos ellos!-).



Se encontró un evangelio de Bernabé, que tiene escrita la historia de

Jesucristo, y a pesar de no ser de autenticidad verificada, como el resto de

los Evangelios de: Juan, Mateo, Marcos y Lucas, se distingue del resto de

estos Evangelios, por la elocuencia y la precisión de expresión. Por otra

parte, incluye algunas líneas sobre detalles, sucesos y datos que fueron

ocultados y encubiertos, totalmente, en el resto de los evangelios. Una parte

de estos sucesos y noticias coincide con las verdades, recogidas en el Noble

Corán, sobre lo lícito y lo ilícito, sobre la realidad de Jesucristo como

mensajero, enviado por parte de Allāh, y el anuncio expreso -no a base de

alusiones- de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Cuando los

clérigos de la Iglesia, cayeron en la cuenta de que el Evangelio de Bernabé

iba a poner al descubierto sus pretensiones, a base de las cuales habían

tergiversado los evangelios -en contradicción con los Evangelios de: Juan,

Mateo, Marcos y Lucas- haciendo lícito lo que Allāh había hecho ilícito (Se

dieron cuenta de que, en dicho Evangelio, Bernabé declaraba,

profusamente, el nombre de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en

varios lugares, y que, en él, menciona a Jesucristo, como hombre y no

126

Azora de Las Filas (n.º 61): 6-8.





60

como Dios ni hijo de Dios, afirmando su calidad de mensajero, enviado,

igual que el resto de los mensajero, por Allāh.), lo rechazaron y ocultaron,

hasta que, en el año 492, Glassiu, el Papa de Roma, mandó a los padres

superiores de las iglesias, por todo el mundo, confiscar, destrozar y quemar

todas los ejemplares de dicho Evangelio. Y, así, lo hicieron y no quedó más

que una sola copia que el Papa se guardó para él mismo, en su biblioteca

privada en El Vaticano. Asimismo, mandó elidir el nombre de Bernabé, de

los nombres de los apóstoles que tenían evangelios de uso corriente, a fin

de borrar todo rastro de él, de toda la historia cristiana. Por lo tanto, hoy en

día, encontramos, en el Evangelio de Mateo, una relación de los nombres

de los discípulos de Jesucristo, esto es, sus doce apóstoles, de la cual el

nombre de Bernabé fue descartado. En cambio, en el Evangelio de

Bernabé, encontramos, hoy en día, que, en la relación de los nombres de los

apóstoles, no figuran ni Tomás ni Simón, el cananeo. Aunque suprimieran

y cambiaran los nombres de los doce apóstoles -entre los cuales figura el de

Bernabé- son archisabidos por todo el mundo, y ningún historiador se

atrevería a negarlo.



A mediados del siglo XVI, el monje Fram Reneau, dio con las

epístolas del Papa Urbanus, en que se menciona y se cita algo del

Evangelio de Bernabé. Reneau intentó encontrarlo, sin éxito, hasta que, con

el transcurso de los años, este monje pasó a ser uno de los allegados del

Papa Sixtis V (1585).



El ejemplar que el Papa Glassius se había guardado, en la Biblioteca

del Vaticano, seguía cubierto, durante centenares de años, por el polvo del

tiempo, recluso entre los libros antiguos acumulados. Debido a la cercanía

de este monje al Papa Sixtis, éste le dio carta blanca para investigar y

buscar en su biblioteca privada, en El Vaticano. Fram Reneau encontró este

ejemplar del Evangelio de Bernabé y estaba escrito en italiano, y, al leerlo,

encontró, en él, lo que da por hecho que Jesucristo no es más que un

hombre mensajero, enviado por Allāh. En el Capítulo 220, se mencionó,

literalmente, lo siguiente: “Esto va a quedar, así, hasta que

Ahmad, el Mensajero de Allāh, venga y ponga, de

inmediato, este engaño al descubierto, para los que creen

en la xarica127 de Allāh.”.



En este Evangelio, vino, también, que Allāh es el Señor de todos los

Mundos y es el Creador de los Cielos y la Tierra, y que, de los hijos de

Abraham, el que iba a ser sacrificado y fue rescatado por el carnero es

Ismael y no Isaac. Y no mantiene que Jesucristo fue crucificado, sino que

Allāh hizo que su discípulo, Judas Isacariote, se pareciera a Jesucristo, lo



127

La legislación islámica, basada , en primer lugar, en el Corán y, luego, la sunna.





61

cual coincide con lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en el Noble Corán: (Y

por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido128, hijo de Maryam,

mensajero de Allāh. Pero, aunque, así, lo creyeron, no lo mataron ni

lo crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no

tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas.

Pues, con toda certeza, no lo mataron. Sino que Allāh lo elevó hacia

Sí, Allāh es Poderoso y Sabio. Y entre la gente del Libro no hay

nadie que, antes de su muerte129, no vaya a creer en él. Y el día del

Levantamiento, él dará testimonio de ellos130.).



Tras este descubrimiento, Fram Reneau se convirtió al Islam,

creyendo en Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!- y en El

Corán, en cuanto Libro procedente de Allāh. Acto seguido, se empeñó en

divulgar el Evangelio de Bernabé, después de sacarlo de su prisión,

tras los muros fortificados del Vaticano, donde los papas anteriores lo

mantuvieron preso dentro.



A principios del siglo XVIII, se halló un ejemplar de él, en español,

idéntica al texto del ejemplar italiano.



Últimamente, en su libro Los años perdidos de Isaías revelan, el cura

Dr. Charles Francis Bouto hizo público que un Evangelio, llamado el

Evangelio de Bernabé, había sido descartado por la Iglesia, en su primera

era, y que es idéntico a unos manuscritos descubiertos, recientemente, en la

zona del Mar Muerto, que lo ratifican. Estos manuscritos antiguos fueron

hallados dentro de recipientes de barro, enterrados en una fosa, al lado de la

costa del Mar Muerto. Actualmente, el gobierno de Jordania tiene

guardados todos estos manuscritos y el Dr. D. F. Albright, uno de los

pilares de lo que se da en llamar “Arqueología de los Evangelios”, dijo:

“Los manuscritos del Mar Muerto son uno de los hallazgos más

importantes que, hace varios siglos que no se producen, y la información

contenida en ellos cambiaría la concepción tradicional del Evangelio, ya

que, en algunos de estos evangelios, viene escrito que: “Isaías era el



128

En árabe „al-Masih‟. Es una palabra de origen hebreo y pasó al español como „Mesías‟ y en varias

versiones del Antiguo y el Nuevo Testamentos, se recoge como: „Mesiaías‟. Pero, aquí, optamos por el

vocablo recogido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, „Mesías‟.

129

La expresión “antes de su muerte” puede referirse a la muerte de los que forman parte de la gente del

Libro, es decir, no habrá ningún judío que en el momento anterior a la muerte no crea en Jesús, cuando ya

no sirva de nada creer. Y puede referirse a la muerte de Jesús, es decir, no habrá nadie de la gente del

libro que no crea en Jesús antes de que éste muera después de haber venido al mundo por segunda vez.

48

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 156-158.









62

Mesías de los cristianos y que, después de él, hay “un mensajero””. Así

pues, Allāh hizo prevalecer su luz, con sus propias bocas y manos; en el

Noble Libro, Allāh -¡Elevado sea!- lo dice, en los siguientes términos: (Y

dicen los judíos: cUzayr es el hijo de Allāh. Y dicen los cristianos: El

Ungido es el hijo de Allāh. Eso es lo que dicen con sus bocas,

repitiendo las palabras de los que, anteriormente, cayeron en la

incredulidad. ¡Qué Allāh los destruya! ¡Cómo falsean! Han tomado

a sus doctores y sacerdotes como señores en vez de Allāh, igual que

al Ungido, hijo de Maryam; cuando, solamente, se les ordenó que

adoraran a un Único Dios. No hay dios sino Él. ¡Glorificado sea por

encima de lo que Le asocian! Quieren apagar, con sus bocas, la luz

de Allāh, pero Allāh rechaza todo lo que no sea completar Su Luz,

aunque les repugne a los incrédulos. Él es Quien Envió a Su

Mensajero con la guía y con la práctica de Adoración verdadera,

para hacerla prevalecer sobre todas las demás formas de Adoración,

aunque les repugne a los incrédulos131.).



Los testimonios del anuncio de la venida del Mensajero,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, recogidos en la Tora

y en el Evangelio:



A continuación, vamos a aducir unos testimonios de la Tora sobre el

anuncio de la venida de sayyedna Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh

sean con él!. A pesar de que el Antiguo y el Nuevo Testamento

habían sido tergiversados, borrados y alterados por los cristianos y los

judíos, Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- mantuvo, a salvo, dichos

testimonios de la verdad. Así pues, aquellos no pudieron ni suprimir ni

cancelarlos, y, por consiguiente, se convirtieron en un argumento en su

contra, el Día del Levantamiento.



En el capítulo XVIII: 17-19, del Libro de Deuteronomio de la Tora,

Moisés dijo: “A lo que me contestó el Señor: En todo lo que

ha dicho ha hablado bien ese pueblo. Yo le suscitaré un

profeta de en medio de sus hermanos semejante a ti, y

pondré mis palabras en su boca y les hablará todo lo

que yo le mandaré. Mas el que no quisiere escuchar las

palabras que hablará en mi nombre, experimentará mi

venganza.132”.





131

Azora de At-Tawba (n.º 9): 30-33.

132

La Sagrada Biblia (n.º 1958), pp. 188-189 [Versión española por el Ilmo. Sr. Félix Torres Amat,

Editorial: The Grolier Society Inc., Nueva York]





63

Este anuncio, al decir de Bexry Zajary Mijaíl, en su libro:

Muhammad, el Mensajero de Allāh, así, lo anunciaron los Evangelios 133,

“No es el anuncio [de la venida de] Josué, como pretendieron los rabinos

de los judíos (...) tampoco es el anuncio del as-sayyed134 Mesías, como lo

interpretaron los teólogos cristianos. Prueba de ello es que las palabras

contienen la frase: “semejante a ti” y Josué no era como Moisés, ya que no

se le reveló Libro alguno. Por otra parte, Isaías no es semejante a Moisés

c

ya que nació sin padre y no tuvo una xari a [ley divina] como Moisés. Más

aún, el anuncio no rezó: “de ellos”, es decir, de los hijos de Israel (Jacob),

sino rezó: “de sus hermanos”, es decir, Ismael y su descendencia.”.



En el capítulo XXXII: 21 del Libro de Deuteronomio de la Tora, el

Señor -¡Invencible y Elevado sea!- dijo: “Ellos han querido como

picarme de celos, con adorar lo que no era dios, y me

han irritado con su vanidad: Yo también los provocaré a

celos, con amar a aquellos que no eran pueblo mío, y los

irritaré sustituyendo, en su lugar, una gente necia y

despreciable.135”. Allāh hizo realidad Su promesa y provocó a celos a

los judíos, al mandar a Muhammad, -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-; en El

Corán, Allāh -¡Poderoso y Elevado sea!- dijo: (Él es Quien ha hecho

surgir para los iletrados un Mensajero, que es uno de ellos; y que

les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la

sabiduría, cuando antes estaban en un claro extravío136.).



En el capítulo XXI: 13 del Libro de Deuteronomio de la Tora, el

Señor -¡Invencible y Elevado sea!- dijo: “Bien que, aun, al hijo de

la esclava yo le haré padre de un pueblo grande, de por

sangre suya.137”. De hecho, de este modo y con una invocación de

Abraham, recogida en El Corán, así lo fue: (¡Señor nuestro! Haz que

estemos sometidos a Ti [Es decir, que seamos musulmanes] y haz de

nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti. Enséñanos a

cumplir nuestros ritos de adoración y vuélvete a nosotros;

realmente, Tú eres Quien se vuelve a favor del siervo, el Compasivo.

¡Señor nuestro! Envíales un mensajero que sea uno de ellos, para que

les recite Tus aleyas (signos), les enseñe el Libro, la Sabiduría y los

purifique. Es cierto que Tú eres el Poderoso, el Sabio138.).



133

„Muhammad rasul allāh, ha-káza bax.xárat bíhi alanayil‟

134

„El señor‟, un tratamiento de reverencia.

135

La Sagrada Biblia (n.º 1958: 202).

136

Azora de El Viernes (n.º 62): 2.

137

La Sagrada Biblia (n.º 1958: 20).

138

Azora de La Vaca (n.º 2): 127-128.





64

Así, dicha umma procedente de la descendencia de Abraham, es la

de Muhammad -¡La paz y la gracia sea con ambos!-, descendente, a su vez,

de la prole del hijo de la esclava, Hagar.



En el Evangelio de Juan, el Ungido, Isaías, dijo: “Si me amáis,

guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os

daré otro consolador y abogado (...)139” (Capítulo XIV: 15-16);

“Mas el consolador, el Espíritu Santo que mi Padre [el

Señor] enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os

recordará cuantas cosas os tengo dichas.” (Capítulo XIV:

26); “ (...) él dará testimonio de mí.” (XV: 26); “Os conviene

que yo me vaya; porque si yo no me voy el consolador no

vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y

cuando él venga, convencerá al mundo en orden al

pecado, en orden a la justicia y en orden al juicio (...)”

(Capítulo XVI: 7-8); y “Cuando, empero, venga el Espíritu de

verdad, él os enseñará todas las verdades necesarias

para la salvación; pues, no hablará de suyo, sino que

dirá todas las cosas que habrá oído, y os pronunciará

las venideras (...) Él me glorificará (...)” (Capítulo XVI: 13-14).



De estos dichos, puede deducirse que el Mesías declara que Allāh va

a enviar, después de él, a un ser humano, a fin de desempeñar el papel, que

Juan lo definió como un profeta que oye las Palabras de Allāh y las repite a

los oídos de los seres humanos; características que señalan, con absoluta

meticulosidad, al último de los profetas y mensajeros, nuestro Profeta,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.



Una vez repasados tanto los testimonios escogidos de la Tora como

los del Evangelio sobre el anuncio de la venida del Profeta, Muhammad,

vamos a reanudar lo que comentábamos, antes, sobre el Mensajero -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!-, y sobre su gran milagro, el Noble Corán, que le fue

revelado, para servir de guía y buen presagio para los creyentes.



Gracias a las historias de los profetas, tenemos constancia de que,

cuando Allāh los enviaba, con su Mensaje, les apoyaba con milagros que

producían con sus propias manos. Y esto se debe a dos razones: La primera

consiste en hacer que la gente tenga una actitud tranquila y confiada que les

haga creer y tener fe en lo que los profetas y mensajeros les llaman a

seguir. Así pues, comprobando los milagros que dichos mensajeros

realizaban con sus propias manos, les constaba que dichos milagros no

podían proceder sino de un Dios Prepotente, dueño de un poder absoluto



139

La Sagrada Biblia (1958: 118)





65

sobre todas las cosas. La segunda consiste en respaldar y fortalecer a los

mensajeros contra sus enemigos de los incrédulos. A continuación, vamos a

dar cuenta, a título de ejemplo, de algunos profetas y mensajeros a quiénes

Allāh apoyó y fortaleció con milagros.



Éste es Noe -¡La paz sea con él!- y su milagro era la nave y el

Diluvio; Abraham -¡La paz sea con él!- a quién los incrédulos arrojan en el

fuego que se convirtió, por designio y orden de Allāh, inofensivamente, en

frío y paz, y no le hizo daño alguno; Lot -¡La paz sea con él!- que, cuando

su pueblo le contravino y desobedeció, cometiendo la perversión sexual,

Allāh les hizo caer las peores lluvias e hizo que se lo tragara la tierra,

dejándolo patas arriba; Saleh -¡La paz sea con él!- y su pueblo, los Zámūd,

quienes después de que millares de personas bebían de la leche de la

camella, la desjarretaron. Entonces, fueron sorprendidos por el grito de

castigo divino y amanecieron, fulminados, en sus casas, tirados de bruces.

Allí, están sus casas que, poco, fueron habitadas, después de ellos, y

siguen, hasta hoy, en pie, como una manifestación sublime, un escarmiento

y un motivo de reflexión, para quién pase por ellas; Moisés -¡La paz sea

con él!- con sus milagros, esto es, las nueve pruebas claras a Faraón y su

gente; Salomón -¡La paz sea con él!- para quien los vientos tempestuosos

corrían, por sus órdenes, un mes de ida y otro de vuelta, y el Señor hizo

manar un manantial de cobre fundido, y le fueron sometidos los genios para

trabajar, bajo su control y a sus órdenes, en todas las manifacturas y en

extraer los tesoros del mar y Allāh, por lo demás, le enseñó el habla de las

aves y los lenguajes de los animales; y, por último, Isaías -¡La paz sea con

él!- quien, siendo recién nacido, habló en la cuna y resucitaba a los

muertos, y curaba a los ciegos de nacimiento y a los leprosos, con permiso

de Allāh, quien le hizo descender una mesa servida del cielo.



EL CORÁN, EL GRAN MILAGRO DE MUHAMMAD -¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!:



Entonces, ¿En qué consiste el milagro de Muhammad -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!-?



Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como señalábamos

anteriormente, es, desde su nacimiento hasta los cuarenta años, un hombre

analfabeto, que no aprendió a leer ni a escribir y, en su vida, había

compuesto verso alguno. No se mezclaba con los sabios ni los doctos ni los

oradores ni los poetas para aprender algo de ellos, ni siquiera, frecuentaba

sus foros. En Meca, la gente lo sabían y lo comentaban. Las plumas de los

historiadores trazaron, unánimemente, la misma verdad.



Aquí, surge un interrogante: ¿Cómo un hombre analfabeto, con estas

características, es capaz de venir, en un árabe castizo, con este Noble



66

Corán? Este Libro procedente de Allāh que, al leerlo, hallamos, en él, un

inmenso saber que causó un asombro generalizado, en todos los campos del

saber humano: Asombro entre los científicos por el gran potencial de

referencias científicas que tiene; entre los oradores por su retórica; entre los

poetas por su rítmica y sentidos; entre los más elocuentes por su

sofisticación lingüística y su grandilocuencia; entre los gramáticos tanto

antiguos como modernos por su sintaxis y morfología; entre los

historiadores por sus historias de los antepasados; entre los profetizadores y

pronosticadores por sus noticias que predecían el futuro; entre los más

famosos juristas de la actualidad por sus leyes y legislaciones; entre los

psicólogos y sociólogos por su organización sofisticada, sobre todo, en los

asuntos sociales y todo cuanto atañe al individuo y la sociedad, en todas las

manifestaciones de la vida; y, por último, entre todos los economistas del

mundo, por su sistema económico justo y correcto.



Como resultado de sus estudios e investigaciones en todo este

abanico abigarrado de ciencias, Letras, sapiencia, idiomas, artes y

legislaciones, dichos especialistas llegaron a la conclusión de que El Corán

no se trata de poesía ni de prosa, sino de una retórica y una grandilocuencia

superiores a los máximos límites de la retórica, la elocuencia, la poesía y la

literatura convencionales. Al cabo de escuchar, a hurtadillas, la recitación

de El Corán por el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, al-Walīd Ibn

al-Mughīra ( tío paterno de Abu Gáhl, uno de los altos dignatarios y los

más grandilocuentes de Qurayx), dijo a su pueblo, Bánu Majzūm: “¡Juro

por Allāh que acabo de escuchar unas palabras de boca de Muhammad,

que no pueden ser de las de los humanos ni de las de los genios; ostentan

dulzura y donaire: Por arriba, fructíferas y, por abajo, caudalosas; son

insuperables!.”. Señalando la inimitabilidad milagrosa del Noble Corán,

Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (Di: Si se juntaran los

hombres y los genios para traer algo parecido a este Corán no

podrían traer nada como él, aunque se ayudaran unos a otros140.).



Desde tiempos inmemoriales, los árabes eran famosos por su pasión

instintiva por la grandilocuencia, la literatura, la poesía y la oratoria. En

esta atmósfera de grandilocuencia de alto vuelo, competían, en un foro

c c

anual, que dieron en llamar “Sūq Okāz” [el zoco de Okāz]. En estos

concursos literarios de dicho foro, los árbitros eran poetas y oradores

consagrados. El poema que ganaba se escribía con agua de oro y se colgaba

en las cortinas de la Kacba, en Meca. De Aquí que estos poemas se dieron

en llamar “al-mucal.laqāt as-sábc” [los siete poemas colgados]. Por eso, se

llevaron una buena sorpresa, incluso, se quedaron en blanco, cuando



140

Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 88.





67

oyeron semejante Corán recitarse, a ellos, por un hombre analfabeto, lo

cual era considerado como todo un milagro. Así pues, no pudieron

desmentirlo y la mayoría de ellos creyeron en él, o sea, se trata de lo que el

Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- comentó a Su Profeta, en el Noble

Libro: (Antes de él, ni leías ni escribía tu mano ningún libro. Si

hubiera sido así, los que dicen falsedades habrían tenido dudas141.).



El Corán fue revelado a Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

hace 1400 años, como un gran milagro, no sólo por constituir la prueba

incuestionable de su profetismo sino también por el descomunal potencial

de información que abarca su contenido en todos los campos del saber:

(No hemos omitido nada en el Libro142.). Independientemente de su

religión, quienquiera que lo lea y reflexione sobre él, fuera musulmán o no,

diría, al instante: “Es imposible que sean palabras de genios o de humanos;

son palabras de un Dios, Grande, Sabio, Invencible, que, de ninguna parte,

se le infiltra la Falsedad”, como dijo el Invencible -¡Elevado y Majestuoso

sea!-: (Es cierto que los que se han negado a creer en el Recuerdo,

cuando les ha llegado... Es un libro sin igual. Al que no le afecta la

falsedad por ningún lado. Y es una revelación cuyo descenso procede

de uno que es Sabio, y en Sí mismo Alabado143.).



Por lo tanto, exhorto a mis hermanos y hermanas de los del Libro

-los judíos y los cristianos- a procurar leer, aunque sea una sola vez, el

Noble Corán, procurando averiguar e indagar la verdad, sin ponerse estas

gafas de color negro oscuro y estas vendas con que algunos lectores

rencorosos se cubren, de antemano, los ojos y el corazón. Meditad acerca

de sus significados y reflexionad sobre él, luego, haced caso al arbitrio de

vuestras conciencias, a vuestros presentimientos y a vuestras sensaciones.

Estas palabras las dirijo a quien tuviera un corazón refinado y prestara

atención; Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Ese es Allāh, vuestro Señor, la

Verdad. ¿Y qué hay más allá de la verdad sino el extravío?, ¿Cómo

es que os apartáis?144.). Actualmente, El Corán se encuentra disponible

en todos los países del mundo, acompañado de una traducción de sus

significados a todas las lenguas vivas, y quien de vosotros, no lo encuentre

traducido a su idioma, puede dirigirse a las siguientes direcciones:







141

Azora de La Araña (n.º 29): 48.

142

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 39.

143

Azora de Fussélat („Se han expresado con claridad‟) (n.º 41): 40-41.

144

Azora de Yunus (n.º 10): 32.





68

Oficina Cooperativa de Divulgación y Orientación



Tlf.: 4030251

4030142

Fax: 4059387

Apartado de Correos: 20824

ALRIYAD, 11465

REINO DE ARABIA SAUDÍ



Centro de Divulgación Islámica de Yedah

Tlf.: 6829898

Apartado de Correos: 6897

YEDAH, 21452

REINO DE ARABIA SAUDÍ



Yo no escatimaría esfuerzo alguno para ponerlo a vuestra

disposición, por correo, en su debido tiempo, si Allāh quiere. El acierto no

es sino por Allāh, el Invencible, el Sabio.



A continuación, nos limitamos a pasar revista, tan sólo, algunos de

los milagros duraderos de El Corán, debido a que este libro-mensaje es de

extensión, a ser posible, reducida, y a que hablar de los milagros que el

Libro de Allāh abarca requiere voluminosos tomos de decenas de millares

de páginas. Si el investigador interesado en el Libro de Allāh quiere seguir

esto, pues, tiene a su disposición un gran número de libros, compuestos por

grandes ulemas del pasado como islamólogos de la actualidad, en muchas

librerías, en diversos idiomas.



A continuación, vamos a brindar algunos ejemplos de los milagros

recogidos en Noble Corán:



1. Sus milagros en las ciencias cósmicas y en la creación;

2. Sus milagros en las ciencias de lo No-Visto y la predicción del futuro;

3. Sus milagros en la historia con respecto a las historias de los profetas;

4. Sus milagros en la organización social y sus legislaciones sobre los

Códigos: Penal y Civil; y, por último,

5. Sus milagros en el sistema económico correcto.



PRIMERO: LOS MILAGROS DE EL CORÁN EN LAS CIENCIAS CÓSMICAS:



Sobre los milagros de El Corán en las ciencias cósmicas, consulta, en

este libro, el capítulo titulado: “¿Quién es Allāh?”, en el cual trato lo

siguiente: La abeja; la creación del hombre y su gestación dentro del útero

de su madre, en tres tinieblas; la función de cada parte y de cada miembro



69

de su cuerpo, entablando una comparación entre ellos y los aparatos

sofisticados; el desafío de Allāh a los hombres a que pudieran crear una

mosca aunque se juntaran y se ayudaran todos juntos; y de la

espectacularidad de la creación de los Cielos y la Tierra. Allāh -¡Elevado

sea!- dice: (La creación de los cielos y de la tierra sobrepasa a la

creación de los hombres; sin embargo, la mayoría de los hombres no

sabe145.).



En lo que atañe al átomo y lo que es menor que él en tamaño, hemos

comentado, en dicho capítulo, que el átomo contiene, en su interior, un

núcleo mucho menor que él, a pesar de que los científicos de Alemania y

Estados Unidos no lo habían descubierto, sino, tan sólo, hace cincuenta

años. El Profeta analfabeto, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, dio

cuenta de él, hace 1400 años, a pesar de que, en aquel tiempo, no había ni

científicos atómicos ni aparatos de medición del átomo. El caso es que se

lo fue revelado en El Corán. En Su Noble Libro, Allāh hace referencia al

propio átomo y a lo que es menor que él: (A tu Señor no le pasa

desapercibido en la tierra y en el cielo ni el peso de una partícula de

polvo, ni algo aún menor o mayor que eso, sin que esté en un libro

claro146.). ¡Glorificado sea -¡Qué duda cabe!- Quien nos ha informado

del peso del átomo y de lo que es menor!. Pues, encontramos esta cosa de

menor tamaño, en el núcleo, situado, en el interior del átomo y en los

cuerpos que giran alrededor de él, en un sistema orbital portentoso y

meticuloso.



LOS RÍOS DE AGUA DULCE DE LAS PROFUNDIDADES DE LOS OCÉANOS Y

ALTA MAR:



En el siglo pasado, una de las naves de investigación científica

mandó un tubo de sondeo, terminado en una cápsula metal, para obtener

muestras de agua de las profundidades del mar, con el fin de estudiar la

tipología de los seres acuáticos microscópicos, que crecen dentro de las

corrientes acuáticas, que discurren, bajo el agua, en diferentes

profundidades. Los científicos que estaban a bordo de la nave sabían, de

antemano, que, bajo las aguas de los océanos y en alta mar, existen

corrientes acuáticas pujantes, que se dispersan, a una velocidad excesiva,

en las profundidades de los mares, como si fueran ríos que discurren dentro

de túneles. Habían llegado a esta conclusión, por medio de los sonares, que

funcionan por las ondas térmicas. Pero, contra todo pronóstico, se llevaron

una gran sorpresa, al descubrir, tras sacar una muestra de estas corrientes,

145

Azora del Perdonador (n.º 40): 56.

146

Azora de Yunus (n.º 10): 61.





70

que algunas de estas corrientes, que discurren, bajo los mares salados, no

son más que ríos de agua dulce. Dichos ríos se abren paso, bajo las aguas

saladas, en trayectos de millares de millas, sin que se mezclara su agua

dulce con el agua salada.



Este descubrimiento reciente, que los científicos desconocieron,

durante miles de años, nos lo comunicó el Profeta Muhammad -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!-, gracias a las aleyas que le fueron reveladas, hace 1400

años. Pues, el Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- nos lo comentó, en las

aleyas siguientes, recogidas en tres azoras del Noble Corán: (Él es Quien

ha hecho confluir los dos mares, uno dulce y agradable y otro

salado y salobre. Entre ambos puso un espacio intermedio y una

barrera infranqueable147.); en otro lugar, lo dijo, más concretamente y

sin equívocos de interpretación para el lector: (Ha dejado que los dos

mares se encuentren libremente. Entre ambos, hay un espacio que no

traspasan148.); y, en un tercer lugar, Él -¡Invencible sea!- dijo: (¿Acaso

Quien ha hecho de la tierra un lugar para vivir y ha intercalado, en

ella, ríos y le ha puesto cordilleras y ha puesto, entre los dos mares,

una barrera...? ¿Es que hay, acaso, otro dios con Allāh? No, sin

embargo, la mayoría de ellos no sabe149.). Después de todo eso, ¿Acaso

no deberíamos darnos un canto por los dientes y dejar de poner en tela de

juicio el hecho de que El Corán fuera revelado por Allāh -¡Glorificado y

Elevado sea, por encima de las falsedades que mantienen!?.



A lo largo de los milenios anteriores y hasta hace un período no

lejano que no sobrepasa los cincuenta años, los médicos no sabían como se

desarrollaba el proceso de la creación ni el desarrollo del feto, en el útero

de la mujer. Se valían, únicamente, de conjeturas que no sirven a la verdad

de nada. Pero, una vez inventados los aparatos de radiografía y los sonares,

los médicos lograron captar imágenes de las etapas de evolución del feto. A

través de estas imágenes descubrieron que dichas etapas empiezan cuando

el espermatozoo atraviesa el óvulo y se implanta en la pared interna de la

matriz. Después, se forma la membrana, esto es, el amnios, a su alrededor;

luego, empiezan las células su mitosis y, de ellas, se forma el esqueleto del

feto; acto seguido, lo reviste de carne y se componen los distintos

miembros del cuerpo: La cabeza, las manos hasta las piernas, hasta que se

completa el aspecto del feto, convirtiéndose en un niño de crecimiento y

miembros completos. Nosotros, los musulmanes, nos encontramos con que

este descubrimiento que data, tan sólo, de hace unos cincuenta años, fue,

147

Azora de El discernimiento (n.º 25): 53.

148

Azora del Misericordioso (n.º 55): 17-18.

149

Azora de Las Hormigas (n.º 27): 63.





71

detalladamente, mencionado, , hace 1400 años, por Allāh -¡Elevado sea!-,

en el Noble Corán, con una grandilocuencia deslumbrante: (En verdad,

creamos al hombre de una esencia, extraída del barro. Luego,

hicimos que fuera una gota de esperma, dentro de un receptáculo

seguro. Luego, transformamos la gota de esperma, creando un

coágulo de sangre, y el coágulo de sangre, creando un trozo de carne,

y el trozo de carne en huesos que revestimos de carne haciendo, de

ello otra criatura. Bendito sea Allāh, el Mejor de los Creadores150.).

Allāh -¡Elevado sea!- nos lo explicita, en los siguientes términos: (Os

crea, en los vientres de vuestras madres, creación tras creación, a lo

largo de tres tinieblas151.). Más de mil cuatrocientos años después de la

revelación del gran Corán, descubrimos que dichas tres tinieblas son: La

tiniebla de la membrana del amnios, o sea, la membrana extraembrionaria;

la segunda: La de la pared del útero y la tercera es la capa exterior del

vientre de la mujer (Consulta el capítulo de “¿ Quién es Allāh?”, en el

presente libro.).



En los últimos cincuenta años, tras la Segunda Guerra Mundial, la

astronomía ha atestiguado una sofisticación sin precedentes. En realidad,

dicho salto cualitativo se debe a las invenciones modernas en todos los

ámbitos del saber humano, como, por ejemplo, el campo de los

observatorios astronómicos relativos a la observación de la circulación y

del movimiento de las estrellas y los planetas, así como, la llegada del

hombre al espacio exterior; la instalación de satélites, equipados con

telescopios, que funcionan con las vibraciones electromagnéticas, las ondas

radiofónicas y de intercambio térmico y lumínico que sirven para medir las

distancias entre las galaxias y las estrellas y llegar a saber el principio de

este sistema celeste, creado por Allāh. En definitiva, llegaron a la

conclusión de que, hace billones de años, al principio de la creación del

Universo, todas las galaxias, los planetas y las estrellas eran una sola masa

ardiente. Luego, en esta masa, hubo una explosión que la transformó en

pequeñas piezas y vapores dispersos y desparramados, en el vacío cósmico.

Los astrónomos y geógrafos llamaron este acontecimiento “La gran

explosión”. Esas piezas empezaron a apartarse, centrífugamente, de la

explosión, formando lo que, hoy en día, vemos, a través de los telescopios,

de galaxias, constelaciones, planetas, estrellas y sistemas solares. Y sigue

su marcha centrífuga, desde esta explosión, ininterrumpidamente, hasta hoy

y hasta el Levantamiento de la Hora [Día del Juicio]. Esta verdad científica

fue descubierta, recientemente, por los astrónomos, como culminación de

sus teorías sobre esta cuestión, que éstos vinieron desarrollando, con

150

Azora de Los Creyentes (n.º 23): 12-14.

151

Azora de Los Grupos (n.º 39): 7.





72

mucha confusión, durante centenares de años. Gracias al Noble Corán,

hecho descender por Allāh, nuestro Mensajero, Muhammad, estaba al tanto

de esto. El Amo -¡Invencible sea!- dijo: (¿Es que no ven los que se

niegan a creer que los cielos y la tierra estaban juntos y los

separamos? ¿Y que hemos hecho a partir del agua toda cosa

viviente? ¿No van a creer?152). Por otra parte, en lo que atañe a la

cuestión de la continuidad de la circulación centrífuga de todos los cuerpos

celestes, Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Hemos edificado el

cielo con solidez. Somos capaces153.) (Para más detalles sobre este tema,

consulta el capítulo: “¿Quién es Allāh?”.).



Desde hace más de un siglo, el hombre logró inventar los aviones y

elevarse, en lo más alto del cielo, y atravesar las capas de aire, dentro de la

atmósfera del Globo. En su tiempo, llegó a conocer un hecho físico de gran

importancia: Cuánto más se eleva el hombre en el aire, más disminuye el

porcentaje de oxígeno y, por consiguiente, disminuye la presión

atmosférica, lo cual causa una estrechez en el pecho y una dificultad de

respiración. Pero, Muhammad, este profeta analfabeto -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, nos lo declaró, hace 1400 años, en el contexto de las aleyas

coránicas que le fueron reveladas, procedentes de Allāh, el Invencible, el

Sabio.



Nuestro Señor -¡Glorificado sea!- nos deja muy claro que Él guía a

quien quiere y extravía a quien quiere, por una razón providencial que

atañe a su creación de los hombres, que nadie más que Él -¡Glorificado

sea!- conoce. Pues, Allāh nos describe la depresión y la dificultad que

sienten los extraviados, diciendo -¡Elevado sea!-: (A quien Allāh quiere

guiar, le abre el pecho al Islam, pero a quien quiere extraviar, hace

que su pecho se haga estrecho y apretado como si estuviera

ascendiendo al cielo154.).



Hace más de mil años, muchos de los ulemas se preguntaban sobre la

razón de la prohibición de comer lo muerto, la sangre y la carne de cerdo,

en varios lugares del Noble Corán, como, por ejemplo, la siguiente aleya,

en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: No encuentro en lo que se me ha

inspirado ninguna prohibición de comer de todo ello para nadie, a

menos que se trate de un animal muerto o de sangre derramada, o

carne de cerdo, pues, es una impureza; o que sea una perversión, al

152

Azora de Los Profetas (n.º 21): 30.

153

Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47.

154

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 126.





73

haber sido sacrificado en nombre de otro que Allāh. Pero, quien se

vea forzado a ello, sin deseo ni ánimo de transgredir... Es cierto que

Allāh es Perdonador y Compasivo155.).



Las investigaciones de los nutristas sobre las patologías que algunos

tipos de comida causan, han revelado, recientemente, al cabo de catorce

siglos de la revelación de El Corán, lo siguiente:



1- LAS AVES Y LOS ANIMALES MUERTOS: Con esto se entiende todo

cuanto se encontrara muerto, sin ser sacrificado del ganado y de las

aves, excepto, las peces que mueren, nada más sacarlas del agua. Los

científicos descubrieron que el cadáver del animal muerto, que

no haya sido sacrificado ni su sangre haya sido derramada

constituyen un depósito de todo tipo de gérmenes, y éstos se

encuentran, naturalmente, dentro de los intestinos del animal y, nada

más morir el animal y permanecer su sangre en su interior, en los

vasos sanguíneos y linfáticos, estos gérmenes se reproducen

vertiginosa y doblemente; ya que, nada más morir, el sistema de

inmunidad del cuerpo del animal deja de actuar. Así, si el hombre

come de la carne de este animal muerto, se hace susceptible de

contagiar muchas enfermedades, por los gérmenes penetrados en la

carne del animal muerto.



2- LA SANGRE DERRAMADA: Los científicos descubrieron que la sangre

derramada se convierte, pronto, en un hábitat fecundo, para el

crecimiento de los gérmenes y la interacción de la urea con los

gérmenes podridos, lo cual se considera la causa principal de la

intoxicación de la sangre derramada, nada más salir del cuerpo del

animal sacrificado.



3- LA CARNE DE CERDO: Los científicos descubrieron, también, debido

a su suciedad y su comida podrida -la preferida del cerdo-, que el

cuerpo del cerdo es un albergue y abrigo natural de la tenia, lo cual

justifica que la mayoría de los que padecen esta enfermedad son de

los ciudadanos de los países europeos, que crían y consumen, en gran

cantidad, la carne de este animal sucio. A los científicos, les constó,

también, que muchos de los que comen la carne de cerdo son

susceptibles de contraer la topkina, enfermedad que produce dolores

agudos al hombre, y la enfermedad de trashitor que acaba, a

menudo, con la vida del paciente.







155

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 146.





74

Por último, nos encontramos ante la fatal pregunta: ¿Acaso toda esta

información, recogida en el Noble Corán, era fruto del pensamiento y el

cerebro de un hombre analfabeto que vivía, hace catorce siglos, como uno

más de la gente?



II: LOS MILAGROS DE EL CORÁN EN LO NO-VISTO:





LA DERROTA DE LOS PERSAS SASANITAS A MANOS DE LOS RUMÍES:



Entre los milagros del Noble Corán, en lo que respecta a lo No-Visto y

la predicción del futuro, vamos a pasar revista algunos de los

acontecimientos históricos, que los días y los años confirmaron y estos que,

hasta hoy en día, e, incluso, mañana, se esperan. El Amo -¡Invencible y

Majestuoso sea!- dijo: (Les haremos ver Nuestros signos en el

horizonte y en ellos mismos hasta que se les haga evidente que es la

verdad. ¿Es que no basta con que tu Señor es Testigo de todas las

cosas?156).



En tiempos del Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

al principio de su héjira157 de Medina al-Munawwara, los musulmanes

miraban a los rumíes cristianos con más simpatía que a los persas paganos,

debido a que ésos eran de los del Libro, en quienes la esperanza de los

musulmanes de que se convirtieran al Islam no se perdía, teniendo en

cuenta que muchos de ellos se habían hecho ya musulmanes, al principio

de la llamada a la religión del Islam, a parte de que Allāh aconsejó a los

musulmanes que les ofrecieran un trato especial, en el Noble Corán.



Unos años antes de la héjira del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- a la ciudad de Medina al-Munawwara, es decir, entre el 611 y el 628

de la Era Cristiana, los persas paganos, llamados el “imperio de los

sasanitas”, triunfaron venciendo a los rumíes. Los sasanitas invadieron sus

casas y ocuparon, en el 614, Antioquía y Jerusalén. Luego, ocuparon, en el

619, Egipto, países que estaban bajo dominio romano desde los tiempos de

Alejandro Magno.



En el año 622, un año después de la héjira del Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!-, los musulmanes se entristecieron por la victoria de los

persas paganos sobre los rumíes cristianos de los del Libro. Allāh



156

Azora de Fussélat („Se han expresado con claridad‟) (n.º 41): 53.

La emigración del Mensajero de Meca a Medina, a fin de salvaguardar,

157





en sus inicios, la religión islámica.



75

-¡Elevado sea!- reveló a sayyedna Muhammad, algunas aleyas coránicas

que llevaba a los creyentes el grato anuncio de que los rumíes iban a

vencer, próximamente, a los persas, en menos de diez años; pues, Él

-¡Elevado sea!- dijo: (Los romanos han sido vencidos158 en la tierra

más próxima. Pero, ellos, a pesar de su derrota, vencerán159 dentro

de algunos años. El mandato pertenece a Allāh antes y después. Ese

día se alegrarán los creyentes por el auxilio de Allāh...160.).



Estas aleyas fueron reveladas al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-, en el primer año de la héjira (622). En el año 629, o sea, siete años

después de su revelación, el anuncio-promesa se hizo realidad. Hércules, el

rey de los rumíes y, a la vez, el generalísimo de su ejército, derrotó, en su

tiempo, al imperio de los sasanitas. Los rumíes los arrasaron,

causándoles una inmensa derrota, tras la cual los expulsaron de todos los

territorios que ocupaban, entre los cuales, permanecían Egipto y Jerusalén.

Ahí, los creyentes se alegraron por el auxilio de Allāh.



LOS ATENTADOS CONTRA LA VIDA DEL MENSAJERO :

-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-







Al principio de su llamada al Islam, el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- estaba rodeado de una escolta formada por sus

compañeros, para proteger su vida de los traidores asesinos, hasta que se

produjo la revelación de la siguiente aleya coránica: (¡Mensajero! Haz

llegar lo que te ha descendido de tu Señor. Y si no lo haces del todo,

entonces, no habrás transmitido su mensaje. Allāh te protegerá de

los hombres.161.). As-Sayyeda cA.éxa, um almu.minin162 -¡Allāh se

complaciera de ella!-, dijo: “El profeta fue escoltado hasta que esta aleya

fue revelada: (Allāh te protegerá de los hombres.)”. As-Sayyeda cA.éxa

dijo: “Pues, sacó su cabeza de la cúpula y dijo: “¡Oh señores,

marchaos que Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- ya nos ha

preservado!”. A partir de entonces, la escolta fue retirada y el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- murió, plácido, en su lecho y

Allāh le protegió de la gente, a pesar de los múltiples atentados de

asesinarlo de parte de los incrédulos y los que asocian con Allāh a otro/s.



SURAQAH Y LOS BRAZALETES DE KISRA, EL EMPERADOR DE LOS PERSAS:





158

Se refiere a la victoria de Kisra, rey de los persas, sobre los bizantinos.

159

Se dice que la victoria tuvo lugar el día de Badr y se dice también que el día de Hudaybiya.

160

Azora de Los Romanos (n.º 30): 2-5.

161

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 67.

162

„Madre de los creyentes‟, apodo honorífico de las mujeres del Mensajero.





76

Todos estos atentados han tenido, sin excepción, un enorme fracaso,

incluso, los que fueron perpetrados, antes de que esta aleya fuera revelada.

Cuando los incrédulos de Qurayx conspiraron, la víspera que el Mensajero

decidió salir de Meca con Abu-Bakr as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de

él!- emigrando a Medina, Gabriel -¡La paz sea con él!- le informó de la

conspiración. Al anochecer, los incrédulos acudieron y estrecharon el

cerco, alrededor de la casa donde pernoctaba el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!. Se sentaron con las espadas desenfundadas, en alto,

aguardando a que saliera para sorprenderle y apuñalarle, como un solo

hombre, para que su sangre fuera repartida entre todas las tribus, de modo

que sus familiares de Bani Hāxem no pudieran tomar venganza por ella. En

vista de ello, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, mandó a su

primo, cAli Ibn Abi Taleb, un joven, hecho todo un hombre, de menos de

veinte años de edad, acostarse en su lecho y taparse con su cobertor. El

Mensajero salió con Abu Bakr para emprender la trayectoria y andadura de

la héjira a Medina al-Munawwara, pues, vio a los incrédulos sentados, a la

entrada de su casa, pero como Allāh les había echado a los ojos vendas, no

pudieron verles, ni a él ni a Abu Bakr. El Mensajero cogió, con sus nobles

manos, granitos de polvo y, encima de la cabeza de cada uno de ellos,

esparcía un poco. Luego, prosiguió, en compañía de Abu Bakr, de camino

a Ghar-Thōr [Cueva de Thōr], en la parte baja de Meca, en la dirección

hacia Yemen. Un poco después, pasando por allí, un hombre de los vecinos

de Meca, encontró a los incrédulos sentados, delante de la puerta de la casa

del Profeta. Entonces, les preguntó: “¿A quién estáis esperando?”. Le

contestaron: “Estamos esperando a Muhammad para matarlo, al salir de

su casa.” Entonces, les avisó que Muhammad y su compañero habían

salido a hacer lo que pretendían y que Muhammad les esparció polvo sobre

sus cabezas. Entonces, se levantaron aturdidos y se pusieron a sacudirse el

polvo, de por encima de sus cabezas, y pasaron, apresuradamente, al

interior de la casa, con las espadas desenfundadas, en alto, para asegurarse

de la veracidad de las palabras del hombre. Encontraron a una persona

durmiendo, tapada, pues le quitaron el cobertor pensando que era

c

Muhammad, pero, se llevaron una gran sorpresa al encontrar a Ali Ibn Abi

Taleb. Los incrédulos se cercioraron de que Muhammad y Abu Bakr

habían partido a lo que pretendían. Y, de tanta incredulidad y extravío,

pensaron que Muhammad les había engañado y hechizado, echando a sus

ojos una venda para no poder verlo!. Y, encima, les había esparcido, por

arte de magia, polvo sobre sus cabezas!. A pesar de esto, no aprendieron y

se lanzaron, en su búsqueda, rastreando sus pistas para matarlos, hasta que

las pistas terminaron en la entrada de Gahr Thour, donde ambos estaban

escondidos. Allāh -¡Elevado sea!- describe esta situación, en Su Libro,

diciendo: (Si vosotros no le ayudáis, ya le ayudó Allāh cuando le

habían echado los que no creían y había otro con él. Y estando





77

ambos en la cueva, le dijo a su compañero: No te entristezcas

porque, en verdad, Allāh está con nosotros. Allāh hizo descender

sobre él Su sosiego, le ayudó con ejércitos que no veíais e hizo que la

palabra de los que se negaban a creer fuera la más baja; puesto que

la palabra de Allāh es la más alta. Allāh es Irresistible y Sabio163.).

(Es digno de mencionar que, gracias a Allāh -¡Elevado sea!-, he visto Gahr

Thour 164, con mis propios ojos y pasé a su interior. Se trata de un gran

peñón del tamaño de un montículo, situado sobre el pico de Ŷábal Thor

[Monte de Thour], ubicado en la parte baja de Meca, en la dirección hacia

el camino a Yemen. Al pie de este peñón, hay un hueco rectangular que

tiene una apertura que da al exterior y se trata de una grieta horizontal de

unos 3 metros de largo. La apertura de la grieta está al pie del peñón, a la

altura de las piernas y los pies de quien se pone de pie, delante de ella, de

modo que, para mirar al interior de la grieta, tiene que agacharse como

quien mira por debajo de una mesa. La altura de la apertura de la grieta

oscila entre 60 y 70 centímetros, lo cual quiere decir que quien pretende

entrar en el hueco de la grieta tiene que echarse panza arriba o tenderse de

bruces y reptar. En el interior de la cueva, la altura del suelo al techo del

peñón es de, aproximadamente, un metro, pues quien se encuentra en su

interior no puede estar de pie, sino tiene que echarse o sentarse. En el

hueco del interior de la cueva, no caben más de tres personas. Esta es la

descripción de la cueva a la cual acudió el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- y su compañero, Abu-Bakr Assiddiq -¡Allāh se complaciera

de ambos!-, huyendo de la persecución de los incrédulos de Qurayx a ellos,

donde se escondieron tres días enteros.).



Como hemos señalado, anteriormente, tras descubrir la salida de

Muhammad y su compañero de casa, sin ser vistos, y el esparcimiento del

polvo sobre sus cabezas, los incrédulos se lanzaron rastreando sus pistas,

hasta que las pistas los llevaron a la entrada de la cueva. Pero, Abu Bakr

borró, con una rama, las pistas de sus pies que estaban delante de la

entrada. Aquí, se ha mencionado una versión cuya veracidad no se probó,

aunque muchos historiadores y exégetas la repitieron. Dicha versión se

resume como sigue: Entrados, ya, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- y su compañero en la cueva y, antes de la llegada de los incrédulos,

tras su pista, hasta el pico del Monte de Thōr, y su detenimiento a la

entrada de la cueva, Allāh -¡Elevado sea!- inspiró a una gran araña ir a la

apertura de la cueva y tejerse una telaraña. Y, después de ella, acudió una

paloma y se construyó un nido de heno, justo delante de la apertura de la

entrada, luego, puso unos huevos, en el nido, y los incubó. Todo esto se



163

Azora de At-Tawba (n.º 9): 40.

164

La cueva de Thōr.







78

produjo, por designio de Allāh, en un tiempo récord. Así que, cuando

llegaron los incrédulos, delante de la apertura de la cueva, donde se les

terminaron las pistas del Mensajero y su compañero, miraron, inútilmente,

hacia los cuatro puntos cardinales, hacia el camino que quizás Muhammad

y su compañero hubieran recorrido. Y cuando miraron a la apertura de la

cueva, a sus pies, vieron la araña con sus hilos finos tejidos y la paloma con

el nido hecho, incubando los huevos, lo cual indica que dichas señales se

produjeron, hace meses, o, al menos, semanas, y que esto, jamás, pudiera

haber sido en aquel día o el día anterior. Por lo tanto, descartaron la

hipótesis de la entrada del Mensajero y su compañero a la cueva, bajo estas

circunstancias, y volvieron desesperados, con el rabo entre las piernas, sin

dar con su paradero. Lo curioso es que si alguno de ellos se hubiera

agachado y mirado con sus propios ojos, a través de la apertura de la grieta,

los habría visto perfectamente. Pues, esto es un milagro con que Allāh

colmó de gracia a Su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.

Los perseguidores volvieron a Meca desilusionados, al cabo de estar tan

cerca de ellos, a tres codos de distancia. Allāh salvó a Su Mensajero de la

maquinación y la traición de los incrédulos y las aleyas coránicas, así, lo

confirman. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y cuando los que se niegan a

creer urdieron contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Ellos

maquinaron y Allāh también maquinó, pero Allāh es el mejor de los

que maquinan165.).



Tras este intento fallido, cabe destacar otro episodio más, a pesar de

tener lugar antes de la revelación de la aleya de protección divina. Debido

al fracaso estrepitoso de los incrédulos en coger a Muhammad -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!-, y a su salida, de incógnito, a Yazreb [Medina], los

incrédulos ofrecieron una prima generosa a quien le siguiera, a fin de

asesinarlo o, al menos, llevarlo de vuelta a ellos, para que lo mataran por su

cuenta. Entre los aspirantes a esta prima, se encontraba Surāqah Ibn Mālek

de Bánu [los] Mádliŷ un caballero fuerte, famoso por su habilidad en el tiro

de arco y la precisión de su puntería desde lejos. Surāqah dijo: “He oído

hablar de la prima generosa que los incrédulos de Qurayx habían ofrecido

y rastreé la pista de Muhammad y su compañero, hasta que me enteré de

que estaban en la costa, de camino a Yazreb. Así pues, monté en caballo y

me fui deprisa, tras ellos, y cuando me acerqué a ellos y los vi con mis

propios ojos, mi yegua tropezó y caí de ella. Luego, la puse en pie, la

monté y la espoleé para que me llevara, deprisa, a ellos pero, sus piernas

se hundieron en la arena hasta las rodillas. Y cada vez que me bajaba de

ella y la sacaba y la montaba, volvía, de nuevo, a hundirse en la arena. Por

otra parte, Muhammad y su compañero me veían y no me hacían caso.



165

Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 30





79

Entonces, me dije, en mi fuero interno: “Este Muhammad está protegido

por un Dios y su causa va en serio y Allāh le va a dar auxilio y victoria al

pueblo [Qurayx]”. Entonces, le llamé y le solicité que me concediera una

garantía segura de perdón y me la concedió. Acto seguido, le pedí un

escrito con lo mismo para cuando fuera a él, en Yazreb. Entonces, Abu

Bakr se puso a escribirlo, luego, Muhammad, lo estampó con su sello.

(...)Surāqah dijo: “Y volví a Qurayx y les dije: “He intentado recabar

información para vosotros y hasta aquí no puedo más.””. Así, Surāqah

salió, a primera hora del día, buscando, afanosamente, a Muhammad, para

matarle y volvió, a última hora del mismo día, cubriendo su marcha a

Medina.



Otra versión reza que el Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, al entregar a Surāqah el escrito de garantía de seguridad, y

tender éste último la mano para recibirlo de manos del Mensajero,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, le dijo lo que significa, más o

menos: ¡Cómo los brazaletes de Kisra [rey de los persas] van a rodear

estas muñecas!. Con el transcurso de los días y los años, el Islam se

propagó de Medina al-Munawwara a todos los rincones del orbe, y Surāqah

se fue a Medina con el escrito de garantía de seguridad que el Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- le había concedido. Se hizo musulmán y su

práctica islámica fue buena. Tras la muerte del Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, Abu-Bakr as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!- ocupó la

c

al-jilāfa166. Abu Bakr había contado a Ómar Ibn al-Jattāb167 -¡Allāh se

complaciera de él!- la historia de Surāqah y lo que fue del Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cuando éste le entregó el escrito de garantía

de seguridad y le anunció lo de los brazaletes de Kisra que le iban a rodear

c

las muñecas. Bajo la al-jilāfa de Omar, se llevaron a cabo las conquistas de

los musulmanes de ax-Xām y Persia y el ejército islámico volvió a Medina,

cargado de botines, entre los cuales figuraba la corona de Kisra y sus

c

brazaletes de oro macizo, incrustados con piedras preciosas. Cuando Ómar

Ibn al-Jattāb los vio, rompió a llorar y dijo a la gente, a su alrededor:

c

“¿Dónde está Surāqah Ibn Mālek? Llamadle”. Cuando se presentó, Ómar

sujetó los brazaletes de Kisra y rodeó con ellas las dos muñecas de

Surāqah, y, dijo: “He oído que el Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- , llevó, antes de la héjira, a Surāqah, una buena noticia.” y

le dijo: “¡Cómo los brazaletes de Kisra van a rodear estas muñecas!. Así,

la promesa del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, se ha

hecho realidad y hemos rodeado las muñecas de Surāqah con los

brazaletes de Kisra.”.





166

Cargo de sucesor del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.

167

Sucesor de Abu Bakr.





80

Si reflexionamos sobre la historia de Surāqah y la promesa del

Mensajero de Allāh, al decirle: ¡Cómo los brazaletes de Kisra van a rodear

estas muñecas!, encontramos que la dijo, estando en la más vulnerable de

las situaciones, al principio de su llamada a la fe musulmana, y tenía mucho

miedo de los incrédulos de su pueblo que querían matarle a toda costa. Le

dijo esta promesa, siendo Surāqah uno de los implacables incrédulos, y, en

aquel entonces, nadie sabía si Surāqah iba a abrazar el Islam o iba a seguir

siendo incrédulo. Así, se la dijo Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

en esta situación de miedo y vulnerabilidad y Surāqah en este estado de

incredulidad; pues, Muhammad le lleva la promesa de que los brazaletes de

Kisra le van a rodear las muñecas; promesa que Surāqah no hubiera

aspirado ni le hubiera rondado por la cabeza, ni siquiera, hubiera soñando,

que, algún día, le llegaría a tocar que los brazaletes de Kisra, quien

gobernaba y dominaba, en su tiempo, la mitad del Globo iban a adornar sus

muñecas. A cualquiera de los de Qurayx, escuchando esta promesa de

Muhammad a Surāqah, diría, en su fuero interno: “¡Seguro que este

Muhammad es un loco de remate!”, ya que cómo podía vaticinar, para

Surāqah, los brazaletes de Kisra, al mismo tiempo que Él mismo no

encontraba ni una miga de pan para aplacar su hambre. Y dijeron que es

loco, pero no lo es. Indudablemente, es un profeta enviado por el Gran

Dios, Creador de los Cosmos, Rey de la Soberanía, Quien concedió a Kisra

sus reinos y su poderío, y era, al mismo tiempo, capaz de quitárselos

cuando quisiera. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: ¡Allāh, Rey de la

Soberanía! Das el Dominio a quien quieres y se lo quitas a quien

quieres. Y das poder a quien quieres y humillas a quien quieres. El

bien está en Tu mano. Realmente eres Poderoso sobre todas las

cosas.168).



Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no es, de ninguna

manera, loco. Lo que ocurre es que Allāh le revelaba algunas de las noticias

del futuro, como hacía con los mensajeros anteriores. Allāh -¡Elevado sea!-

dice: (El Conocedor de lo No-Visto, a nadie le da acceso a Su No-

Visto. A excepción de aquel mensajero que goza de Su beneplácito. Y

es cierto que despliega vigilancia delante y detrás de él169.).



OTROS ATENTADOS FALLIDOS CONTRA LA VIDA DEL MENSAJERO:



Una vez revelada la aleya de la protección divina por parte del Señor

de todos los Mundos, los intentos de asesinarle se sucedieron, uno tras otro,

pero, todos fracasaron estrepitosamente. Entre ellos, mencionamos el de los

168

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 26.

169

Azora de Los Genios (n.º 72): 26-27.





81

judíos de Jaibar, quienes intentaron introducir, subrepticiamente, veneno en

su comida, pero, Gabriel -¡La paz sea con él!- se lo advirtió, con lo cual, no

la comió. (...) Y un hombre acudió al profeta, cuando estaba sentado debajo

de un árbol, y se desenfundó la espada del Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, que estaba colgada del árbol y la apuntó hacia el Mensajero,

diciéndole: “¿Quién te protege, ahora, de mí?. Le dijo el Mensajero:

“Allāh me protege de ti (...) entonces, la espada cayó de su mano”.



Se relató, citando a Ánas -¡Allāh se complaciera de él!-, que una

mujer judía acudió al Mensajero de Allāh, con una cabra envenenada y éste

comió de ella. Llevaron a la señora al Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!. Entonces, le preguntó por esto. La mujer le dijo: “Quería

matarte.”, y le respondió: “Allāh no te habría hecho capaz de hacer esto.”.



De esta manera, la promesa de Allāh de proteger a Su Profeta -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!- se hizo realidad, a pesar de ser un blanco frecuente y

de que sus casas estaban construidas de varas de palmas y de que era muy

sencillo asaltarle en ellas. Los libros de biografías nos proporcionan datos

c

sobre el asesinato de tres de sus sucesores: Ómar Ibn al-Jattāb, cÓthmān y

c

Alí. En cambio, algunos de los reyes y los zares, en su tiempo, fueron

asesinados en sus propios baluartes y palacios, a pesar de estar

encastillados detrás de puertas acorazadas de hierro y rodeados de fuertes

escoltas armados hasta los dientes.



LA SALVAGUARDIA DE EL CORÁN POR PARTE DE ALLĀH:



Entre las aleyas de predicción de los acontecimientos futuros de

autenticidad verificada (se consideran como una revelación por parte de

Allāh -¡Elevado sea!- de algunos detalles de lo No-Visto a Sus profetas y

Sus mensajeros, sobre todo, a Su Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su

(Nosotros hemos hecho

gracia y paz!. Allāh -¡Elevado sea!-dice:

descender el Recuerdo y somos sus guardianes.170). Lo que la palabra

“Recuerdo” quiere decir, aquí, es „el Noble Corán‟. Allāh se comprometió

a preservarlo de todo tipo de tergiversación, sustitución, cubrimiento,

disminución o adición, hasta el Levantamiento de la Hora. Cuando El

Corán fue revelado a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

éste supo, a través de lo que Allāh le había informado en él, que los judíos

y los cristianos habían tergiversado la Tora y el Evangelio. Asimismo, a

través de las aseveraciones de los sabios judíos y cristianos, quienes, en su

tiempo, pasaron al Islam a sus manos, supo que, de hecho, estas

tergiversaciones eran notorias, en la Tora y el Evangelio, confirmando lo



170

Azora de Al-Hiyr (n.º 15): 9.





82

recogido en el Noble Corán. De esta manera, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- y sus compañeros y todos los creyentes se quedaron con la

conciencia tranquila y tuvieron la seguridad de que su Libro, revelado por

Allāh, será preservado de toda tergiversación hasta el Levantamiento de la

Hora, tras el compromiso de Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- a

preservarlo. He aquí que 1400 años han transcurrido, tras la muerte del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, con nuestro Noble Corán, en

todos los rincones de la Tierra, uniforme, sin ningún tipo de alteración, ni

tergiversación, ni sustitución, ni disminución, ni aumento en aleya o

palabra o, siquiera, letra alguna. Es el mismo Corán de siempre. Lo

encuentras tal cual en cualquier país del mundo. Si llamas, por teléfono,

desde la ennoblecida Meca a cualquier país o, siquiera, pueblecito en los

Andes, en América del Sur, y preguntas a cualquier musulmán de allí,

sobre el texto de la aleya número tal de la azora cual en el ejemplar del

Corán que tiene en manos, pronto, te darás cuenta de que se trata del

mismísimo ejemplar que tienes en tus manos, sin ninguna palabra ni letra

más ni menos, sin ninguna palabra ante o pospuesta a su sitio. A lo largo de

la historia, siempre ha habido diversos atentados por parte de algunos de

los rencorosos que odian tanto al Islam como a los musulmanes para

tergiversar el Noble Corán o tapar sus rasgos característicos pero, Allāh los

ponía al descubierto y sacaba a la luz sus fechorías, nada más empezar sus

atentados. Y encontraban a millares de islamólogos, descubriendo el

atentado, en su inicio, neutralizándolo y advirtiendo y llamando la atención

de la gente a él. La última versión de estos atentados son los perpetrados

por unos desconocidos en diversos sitios en Internet, pero, de pronto, les

interceptan musulmanes que les hacen frente, destapando y revelando sus

malévolos atentados, y los neutralizan en la misma red. De este modo, se

ha probado la veracidad de las siguientes Palabras del Amo -¡Elevado y

Majestuoso sea!-: (Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo y

somos sus guardianes.171). Pues, está guardado y preservado, de

memoria, en los pechos y corazones de los musulmanes antes de serlo en

los masahif [ejemplares del Corán]. Allāh ha facilitado su memorización a

los musulmanes, por todas partes, incluso, a los no arabófonos, por lo cual,

no es de extrañar que encontremos a muchos niños musulmanes, que no

tienen los diez años cumplidos, sabiendo de memoria El Corán entero.



En cambio, a pocos años de la muerte de Moisés, y de la ascensión

de Isaías -¡La paz sea con ambos!- al cielo, la Tora y el Evangelio sufrieron

todo tipo de tergiversaciones y alteraciones. Es más, sus ejemplares se

multiplicaron, excesivamente, y sus textos experimentaron contradicciones

indiscutibles entre sí.

171

Azora de Al-Hiyr (n.º 15): 9.







83

Por lo cual, planteamos una pregunta lógica que queremos que

nuestros hermanos cristianos nos contesten racional y prudentemente:

¿Dónde está, hoy en día, el Evangelio de Isaías -¡La paz sea con él!-?,

¿Será el Evangelio el mismísimo Evangelio de Mateo? o ¿Lo será el de

Juan? o ¿El de Marcos? o ¿El de Lucas? o ¿El de Bernabé que habéis

intentado encubrir, pero Allāh lo ha destapado, a pesar de no salvar de la

tergiversación?.



Son cuatro Evangelios que manejáis, pese a que cada uno de ellos se

diferencia, incluso, se contradice con los otros en un buen número de

episodios e ideas. Necesitamos que nos deis una respuesta lógica y racional

justa a esta pregunta.



¿Dónde está el Evangelio correcto de Isaías, entre estos

contradictorios evangelios, que llegaron, un día, a superar los setenta

Evangelios?



¿Acaso la existencia de todos estos Evangelios de ideas y textos

encontrados y contradictorios no es una prueba fehaciente e irrevocable de

que ninguno de ellos es el Evangelio original de Isaías?. Me refiero al

Evangelio de Isaías que ha sido objeto y materia de tergiversación que las

plumas y las ideas de los manipuladores utilizaron al servicio de sus

intereses, cada uno en su respectivo tiempo.



De aquí que Allāh, nuestro y vuestro Señor, se dirige a vosotros, en

Su Noble Corán, diciendo: (¡Gente del Libro! Ha venido a vosotros

Nuestro mensajero aclarándoos mucho de lo que ocultáis del Libro

y perdonando muchas cosas. Ha venido a vosotros procedente de

Allāh una luz y un Libro claro.172), y también, dice: (¡Gente del Libro!

¿Porqué disfrazáis la verdad de falsedad y ocultáis la vedad a

sabiendas.173).



O, como, Allāh -¡Elevado sea!- se dirigió a vosotros, diciendo:

(¿Pretendéis que os crean cuando una parte de ellos174

ya habían

oído la palabra de Allāh y, a pesar de haberla comprendido, la

alteraron conscientemente?175.). Así que, ¿Dónde están nuestros juicios

sanos?; ¿Dónde está nuestro discernimiento entre lo correcto y lo

incorrecto, entre lo posible y lo imposible, entre la sinceridad y la mentira,



172

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 16-17.

173

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 70.

174

Los judíos.

175

Azora de La Vaca (n.º 2): 74.





84

la Verdad y la Falsedad? y ¿Dónde está vuestra sagacidad, vosotros que

sabéis reconocer la esencia de las cosas?!.



Otra verdad recogida en El Corán, que los días, los años y los siglos

han probado, sin demostrarse lo contrario, es la que, dirigiéndose a los

compañeros del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, Allāh

-¡Invencible sea!- dice: (Muhammad no es el padre de ninguno de

vuestros hombres, sino que es el Mensajero de Allāh y el sello de los

profetas. Y Allāh es Conocedor de todas las cosas176.).



Y, aquí, nos detenemos ante la aseveración del Amo -¡Invencible y

Majestuoso sea!-, en esta aleya, de que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!- es el último profeta. Aseveración a que se había hecho varias

referencias en la Tora y el Evangelio, donde los mensajeros y los profetas,

desde Abraham hasta Jesucristo, hijo de María -¡La paz sea con él!-, se

sucedían, a intervalos cortos de tiempo. Es más, a veces, Allāh enviaba a

dos o más en una misma era y a una misma umma, como lo recogen Sus

palabras, en la Azora de Ya Sin: (Llámales la atención con el ejemplo

de los habitantes de la ciudad177, cuando llegaron los enviados.

Cuando enviamos a dos y los negaron; y entonces los reforzamos

con un tercero y dijeron: Hemos sido enviados a vosotros178.). El

profeta, Lot, era coetáneo a Abraham -¡La gracia y la paz sean sobre

ambos!. En cuanto al Profeta, Muhammad -!Allāh le dé Su gracia y paz!-,

han transcurrido, ya, 1400 años, desde su muerte, sin que apareciera profeta

alguno, después de él. Y no apareció ni aparecerá sino los prestidigitadores,

los estafadores y los mentirosos.



EL AHOGAMIENTO DE FARAÓN Y LA SALVACIÓN DE SU CUERPO, ILESO:



Entre los signos de predicción de acontecimientos históricos, en el

futuro, cabe mencionar la historia del ahogamiento del Faraón de Egipto, y

la salvación de su cuerpo, hasta hoy en día, para servir de signo y motivo

de reflexión, precisamente, cuando estaba a punto de ahogarse y era, ya,

inevitablemente, un hombre muerto. En el Noble Corán, el Amo -¡Elevado

y Majestuoso sea!- nos informó diciendo: (Hicimos que los hijos de

Israel cruzaran el mar y Firaún y sus ejércitos los persiguieron con

hostilidad e injusticia, hasta que al ver que las aguas lo ahogaban,



176

Azora de Los Coligados (n.º 33): 40

177

Según los comentaristas, la ciudad es Antioquia y sobre los mensajeros hay dos opiniones, una que se

trata de mensajeros enviados por Jesucristo, sobre él la paz, para llamar a la gente a la adoración de Allāh,

cuyos nombres cita al-Qurtubi como Sadiq, Masduq y Xamiun.

178

Azora de Ya Sin (n.º 36): 12.





85

dijo: Creo que no hay otro dios sino Aquel en el que creen los hijos

de Israel y soy de los que se someten. ¿Ahora?, ¿Cuándo antes

desobedecías y eras de los corruptores? Hoy, arrojaremos tu cuerpo

a tierra firme con el fin de que sea un signo para los que vengan

después de ti. Pero, es cierto que muchos de los hombres son

indiferentes a nuestros signos.179).



Las versiones de los historiadores sobre la identidad de quién era el

Faraón de Egipto, ahogado con sus soldados en el mar, son bien distintas.

Algunos dicen que es Ramsés Segundo y otros dicen que es Merenptah.

Fuera éste último o aquél, está probado que, en tiempos del descenso de

dichas aleyas coránicas, sobre el Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, hace 1400 años, nadie, sobre la faz de la tierra, tenía

noticias, en su tiempo, del paradero del cadáver del ahogado Faraón ni de

que estuviera íntegro y a salvo, ni de que no se hubiera descompuesto ni

disuelto en el polvo, lo cual coincide con lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice:

(Hoy, arrojaremos tu cuerpo a tierra firme con el fin de que sea un

signo para los que vengan después de ti.). En aquel entonces, a la hora

del descenso de estas aleyas, los cadáveres de Ramsés y Merenptah y otros

faraones más -Se baraja la posibilidad de que vivían, más bien, en el tiempo

del éxodo de Moisés, con los hijos de Israel, de Egipto- estaban, todos

juntos, momificados y preservados en el Valle de los Reyes, en Tebas,

ciudad situada a la otra orilla del Nilo frente a la actual ciudad de Luxor.

Luego, se hicieron realidad las palabras de Allāh -¡Invencible y Majestuoso

sea!-: (...con el fin de que sea un signo para los que vengan después

de ti.). A finales del siglo XIX, esos cadáveres se descubrieron,

momificados sin daño alguno. Fuera el Faraón ahogado Ramsés o

Merenptah, ambos yacen, en sus respectivos sarcófagos, en la sala de

momias del Museo Egipcio, en la Plaza de at-Táhrīr. Y, diariamente,

millares de personas pasan por ellos y los ven, reflexionando sobre su

suerte, con sus cuerpos íntegros y a salvo de cualquier daño o

descomposición, con lo cual se ha realizado la profecía del Noble Corán:

(Hoy arrojaremos tu cuerpo a tierra firme con el fin de que sea un

signo para los que vengan después de ti.).



III. LOS MILAGROS DEL CORÁN EN LAS HISTORIAS DE LOS PROFETAS:



La relación histórica que recoge las historias de los profetas y los

antecesores se considera uno de los milagros del Noble Corán, desde el

179

Azora de Yunus (n.º 10): 90-92





86

principio de la creación. Lo atestiguan las historias del descenso de Adán y

Eva a la Tierra; el envío de los mensajeros y los profetas a partir de Noé

-¡La paz sea con él!- hasta Moisés, Salomón, David y Jesucristo, hijo de

María, y lo que los judíos y los cristianos hicieron después de ellos. Todas

estas historias y la realidad de los acontecimientos históricos fueron

mencionadas por boca de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, el

Profeta analfabeto, y coincidieron con muchas de las historias recogidas en

la Tora y el Evangelio, y la historia de los judíos y los cristianos, con

algunos leves matices, debidos a las tergiversaciones que éstos últimos

habían introducido en ambos Libros. Así, permanece El Corán como el más

veraz. Más aún, les ha explicado a los judíos y a los cristianos, muchos

episodios y escenas desconocidas, por su parte, de su historia.



CUARTO: EL MILAGRO DE EL CORÁN EN LA ORGANIZACIÓN SOCIAL Y

LEGAL:





En lo que se refiere a la organización social y a las legislaciones en los

Códigos: Penal y Civil, el milagro del Corán radica en la justicia de sus

ordenamientos, su flexibilidad que lo ajusta a todas las circunstancias y las

situaciones sociales, penales y civiles. Es, en definitiva, atemporal, o sea,

apto para todos los tiempos y los lugares, a lo largo de la historia, hasta el

Levantamiento de la Hora: ¿Acaso no es una legislación revelada de parte

de Allāh, Creador de estas sociedades de los hombres, Quien mejor sabe lo

que las beneficie y lo que las perjudique?. Él -¡Elevado sea!- dice:

(Realmente, tu Señor es Magnánimo perdonando y os conoce mejor,

pues, os creó de la tierra y, luego, fuisteis embriones en el vientre de

vuestras madres180.). La justicia de estas legislaciones y ordenamientos

sociales, en el Noble Corán, fue corroborada por los testimonios de

numerosos sabios y jurisprudentes cristianos famosos -¡Baste poner a Allāh

por testigo!- que, a continuación, vamos a reproducir una parte de sus citas

y declaraciones:



1- En un libro suyo, compuesto sobre las legislaciones celestes y las

leyes positivas, Santela dijo: “En lo tocante al Código Civil, las

legislaciones justas que el fiqh181 islámico abarca bastan a toda la

Humanidad, a lo largo de todos los tiempos.”.



2- El jurisprudente cristiano de origen Libanés, Sálīm al-Bāz, dice:

“Estoy convencido de que si buscamos una solución para todo lo que

los hombres necesiten de jurisprudencia contractual, de negocios,



180

Azora del Astro (n.º 53): 32.

181

La jurisprudencia islámica.





87

sentencias y obligaciones, los encontraríamos, inevitablemente,

íntegros en el fiqh islámico.”.



3- En su libro, que lleva por título: Espíritu de la política mundial,

publicado en el 1932, el profesor Hokting, catedrático de derecho

internacional, de la Universidad de Harvard, dice: “Me siento

satisfecho y que llevo razón cuando reconozco, tras un estudio

profundo, que la legislación islámica abarca todos los principios

necesarios para el surgimiento de un renacimiento civil justo.”.



4- Durante el Congreso de Jurisprudentes, celebrado, en Viena, en el

1927, el Sr. Scherer, Decano de la Facultad de Derecho, de la

Universidad de Austria, declaró: “La Humanidad entera hace gala

de que una personalidad de la talla de Muhammad (-¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-) pertenezca a ella, debido a que pudo, a pesar de su

conocido analfabetismo, trajo, hace trece siglos, una legislación

jurisprudente y una promulgación legal que, para nosotros, como

europeos, nos sería motivo de gran placer, alcanzar su cumbre,

aunque sea dos milenios después.”. Y nosotros le corregimos la cita,

diciéndole que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no trajo

esta legislación jurisprudente, sino Allāh se la reveló, en el Noble

Corán, con lo cual no la vais a alcanzar hasta el Levantamiento de la

Hora.



5- Por otra parte, Kohler, el famoso jurisprudente alemán dijo: “Los

jurisprudentes alemanes, nos considerábamos los primeros en

poner, en el Código Civil alemán, en el año 1787, un artículo que

definiera la aplicación de la teoría del abuso de derecho, esto es el

principio de No perjudicar ni ser perjudicado, hasta que leí una

noble tradición del Profeta, Muhammad, Profeta del Islam,

pronunciada, hace trece siglos, que abordaba el principio de no

perjudicar ni ser perjudicado. Entonces, me dije: Hubiera valido

más que los jurisprudentes alemanes renunciaran su jactancia de

haber formulado la teoría del abuso de derecho y atribuyeran la

primacía de poner esta teoría en práctica, a la legislación islámica,

dónde Muhammad (-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-) la había

conocido y aplicado, diez siglos, antes de que los alemanes la

aplicáramos.”.



6- En el Congreso de Derecho Internacional Comparado, celebrado, en

agosto del 1932, en La Haya, Lambère, catedrático de ciencia de los









88

derechos internacionales, declaró su aprecio a los ordenamientos

fiqhíes182, recogidos en la legislación islámica.



7- Una de las recomendaciones que adoptó el Congreso Internacional

de Jurisprudentes y Legislación, celebrado, también, en La Haya, en

el 1937, fue “Considerar la legislación islámica una de las fuentes

importantes de la legislación pública.” .



Es ésta nuestra constitución, El Corán, que es un Libro revelado por

Allāh, el Omnisciente, el Sabio. El Corán continúa, todavía, siendo, como

lo describió el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-: “Un libro

cuyas maravillas nunca acaban (...) Y de él, no se hartan

los sabios [y los científicos]”. Pues, cuanto más avanza, en el tiempo,

más nos destapa renovadas manifestaciones de sus recónditos secretos,

sobre todo, una vez entrada la Humanidad, tras unos 14 siglos de su

descenso, en la era de las ciencias: Cósmicas, astronómicas, geológicas,

geográficas, atómicas y electrónicas sofisticadas, y enterada de sus

milagros patentes hasta que se los hizo patente que es la Verdad: (Les

haremos ver Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos

hasta que se les haga evidente que es la verdad183.).



QUINTO: LOS MILAGROS DEL CORÁN EN ECONOMÍA:



Entre sus milagros en materia de economía islámica, algunos de los

textos coránicos nos dan la sensación de que nos sacan a flote y que el

Islam no son meras palabras y emblemas, ni meros ritos de adoración y

oraciones, sino, más bien, es, aparte de todo ello, y antes que nada, un

sistema que gobierna y un método que controla, y un mando a obedecer.

Todos vienen, recogidos, conjuntamente, en el Libro de Allāh para

adaptarse a todas las clases de la sociedad y ajustarse a todos los tiempos,

medios y circunstancias. En esto, radica el milagro, debido a que vino a

tratarse con toda la comunidad humana, en todas sus fases, llevando

consigo el mismo método que rescató a la primera clase de musulmanes del

abismo del paganismo preislámico a la cima de la vida humana justa y

equilibrada.



EL ISLAM FRENTE A LA USURA:



Pues, cuando Allāh nos manda en Su Noble Libro dejar de dar o

tomar a usura, volver atrás de semejante trato, y renunciar a cualquier



182

Relativo al fiqh.

183

Azora de Se han expresado con claridad. (n.º 41) : 53.





89

beneficio de usura que quede. Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos dice:

(¡Vosotros que creéis! No os alimentéis de la usura, que se

multiplica sin fin, y temed a Allāh para que podáis tener éxito184.), y

-¡Elevado sea!- dijo: (¡Vosotros los que creéis! Temed a Allāh y

renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede, si sois

creyentes. Y si no lo hacéis, sabed que Allāh y Su Mensajero os han

declarado la guerra. Pero, si os volvéis atrás, conservaréis vuestro

capital. Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia. Y si está en

dificultad185, concededle un plazo de espera hasta un momento de

desahogo, aunque es mejor para vosotros que renunciéis

generosamente. Y temed el día en el que regreséis a Allāh. Entonces,

cada uno recibirá lo que se haya ganado y nadie será objeto de

injusticia186.).



Asimismo, Él -¡Elevado sea!- dijo: (Los que comen usura no se

levantarán187 sino como se levanta en un ataque de locura el que ha

sido tocado por el Shaytán. Eso es porque dicen: La usura es como el

comercio. Sin embargo, Allāh ha hecho lícito el comercio y ha

prohibido la usura. Así pues, al que le llegue el aviso de su Señor y

desista, podrá quedarse con lo que esté ya consumado y su caso se

remitirá a Allāh. Pero quien reincida... Esos son los compañeros del

Fuego donde serán inmortales188.).



Con las anteriores aleyas sobre la usura, Allāh nos sensibiliza sobre

los ejercicios pesudocomerciales que corrompen, gravemente, las

sociedades humanas, a las que la legislación islámica ha liberado del

socialismo y el capitalismo injustos y el monopolio, con la potencia y la

firmeza de la creencia y la fe en Allāh. Pues, según la legislación islámica,

al creyente, se le exige invertir y acrecentar su dinero, pero el Islam lo

condicionó con que se comprometa, durante el proceso de hacer crecer su

dinero, a seguir lo medios que no causen daño alguno a los demás, y con

que su ejercicio no implique obstaculizar o retardar el curso de los

sustentos [las ganancias] entre la gente y asegurar la circulación del dinero

en manos de todos -a ser posible- en gran escala. El Amo -¡Majestuoso y

Elevado sea!- dijo: (... para que no haya privilegios para vuestros





184

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 130

185

Alguien que os debe algo.

186

Azora de La Vaca (n.º 2): 277-281.

187

De sus tumbas, el Día del Levantamiento.

188

Azora de La Vaca (n.º 2): 274.





90

ricos189.). Algunos manejan la usura, basándose en un principio erróneo y

corrupto, que se sostiene en que el fin último de la existencia humana es

reunir y recaudar dinero, cómo sea, y disfrutarlo, como se le antoje a cada

cual, pues, uno se afana por reunir dinero y propiedades, arrollando, en su

camino, todos los principios y los intereses de los demás. Y, al final, se

desarrolla un sistema que aplasta, implacablemente, a la Humanidad y hace

más penosa tanto la vida de sus individuos y comunidades como la de sus

países y pueblos a favor de los intereses de un puñado de usureros. Como

consecuencia de ello, cunde la corrupción moral; se agota tanto el

manantial de la buena vida, en los corazones de los hombres, y la mutua

solidaridad social, como la recíproca conmiseración y compasión; se

deshacen los lazos familiares y se vienen abajo los vínculos de la sociedad.



Desde el punto de vista económico puro, el sistema de usura es tan

defectuoso que algunos catedráticos de economía de los propios

occidentales se dieron cuenta de su gravedad, encabezados por el alemán

Dr. Schachet, ex gobernador del banco alemán de Reich. Éste dijo, en una

conferencia, impartida en Damasco, en 1953: “En un cálculo matemático

infinito se demuestra que todo el dinero de la Tierra vuelve a unos pocos

usureros, puesto que el acreedor-usurero gana, siempre, en cada

operación, mientras que el deudor está expuesto a ganar o perder. Así las

cosas, todo el dinero, al fin y al cabo, tiene, matemáticamente, que volver,

inevitablemente, a quién, siempre, gana. Esta teoría está en vías de plena

realización. Pues, la mayoría del dinero de la Tierra, lo poseen,

prácticamente, unos cuantos millares de personas. En cuanto a los

propietarios y a los dueños de las fábricas, que toman en préstamo de los

bancos y los obreros, etc., no son más que asalariados que trabajan para

los propietarios del dinero y el fruto de su esfuerzo, lo recogen aquellos

millares!.”.



Así pues, la legislación islámica ha garantizado, a cada individuo de

la Humanidad, la inviolabilidad de su sangre y su dinero, y se encargó de

asegurar la necesidad pecuniaria de la sociedad, por medio del azacá190. En

todo lo anterior, encontramos, en la legislación islámica, una de las mejores

manifestaciones de la solidaridad social, la libertad, la dignidad y la

humanidad para el bien de todos los seres humanos, musulmanes y no

musulmanes, indistintamente.



El azacá, preceptuada por el Islam, garantiza la distribución justa y

asegura la mutua solidaridad vital en la sociedad; es la alternativa justa de

las tasas y los altos impuestos. El Corán no legisló el azacá, es decir, cobrar



189

Azora de La Concentración (n.º 59): 7.

190

La limosna preceptiva en el Islam.





91

la escasa cantidad de dinero valorada en 2.5%, una vez transcurrido un año

al dinero, sino, tan sólo, al desahogado y solvente que le sobra dinero más

de sus propios gastos: Personales, de vivienda y vestimenta, y de quiénes

éstos sostienen de padre o/y madre o/y mujer o/y chicos o/e hijos. Entre

las aleyas coránicas que preceptúan el azacá, Allāh -¡Elevado sea!- dice:

(Estableced el salat191 y entregad el zakat192; y todo el bien que

adelantéis en beneficio de vuestras almas, lo encontraréis junto a

Allāh; es verdad que Allāh ve lo que hacéis193.).



La legislación islámica ha hecho ilícita, del mismo modo, entre

otros, lo siguiente: La apropiación por medio de los juegos de azar, el

monopolio, la usurpación y el robo; la apropiación mediante el timo, la

trampería y la mentira, y puso condiciones que impiden todo tipo de

engaño, fraude y estafa. Entre las aleyas que hacen ilícito lucrarse por

medio de los juegos de azar, Allāh -¡Elevado sea!- dice: (¡Vosotros que

creéis! Ciertamente el vino, el juego de azar, los altares de sacrificio

y las flechas adivinatorias son una inmundicia procedente de la

actividad del Shaytán; apartaos de todo ello y podréis tener éxito.

Realmente el Shaytán quiere desencadenar entre la vosotros la

enemistad y el odio, sirviéndose del vino y del juego de azar, y así

apartaos del recuerdo de Allāh y del salat. ¿No desistiréis?194.).



Entre las aleyas que vedan la apropiación por monopolio,

usurpación, el timo, el engaño y trampería, Allāh -¡Elevado sea!- dice:

(¡Vosotros que creéis! No os apropiéis de los bienes de otros por

medio de falsedad, sino a través de transacciones que os satisfagan

mutuamente. Y no os matéis a vosotros mismos195, pues, Allāh es

siempre Compasivo con vosotros196.).



Asimismo, El Corán incitó a averiguar la equidad en los negocios y

renunciar el engaño entre el vendedor y el comprador; Allāh -¡Elevado

sea!- dice: (Ha elevado el cielo y ha puesto la balanza para que no

abusarais al pesar y cumplierais el peso con equidad sin

menoscabo.197).

191

El azalá preceptivo del Islam.

192

El azacá.

193

Azora de La Vaca (n.º 2): 109

194

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 92-93.

195

Esto se ha interpretado generalmente en el sentido de “no os matéis unos a otros”, aunque también se

ha aceptado su significado más aparente.

196

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 29.

197

Azora del Misericordioso (n.º 55): 5-7.





92

Y, sobre el engaño, Allāh -¡Elevado sea!- dice: (...así pues cumplid

con la medida y el peso y no menoscabéis a los hombres en sus cosas

ni corrompáis, en la tierra, después del orden que se ha puesto en

ella. Eso es un bien para vosotros si sois creyentes.198). Por lo demás,

El Corán nos advierte de ser avaros, a la hora de sufragar nuestros propios

gastos y los de nuestros hijos, al mismo tiempo que nos prohíbe derrochar y

prodigar, y matar a nuestros hijos por miedo a la pobreza, ya que, El

Omnisciente -¡Glorificado sea!- es Quién nos sustenta, a todos; Él

-¡Elevado sea!- dijo: (Y da a los parientes próximos lo que les

corresponde, así como a los mendigos y al hijo del camino, pero no

malgastes en derrochar. Verdaderamente, los derrochadores son

hermanos de los demonios y el Shaytán es ingrato a tu Señor. Y si

tuvieras que apartarte de ellos, para buscar una misericordia de tu

Señor que esperas, háblales con palabras suaves. Y no tengas el

puño cerrado, asfixiándote, ni lo abras del todo, pues te quedarías

reprobado y desnudo. Es cierto que tu Señor da la provisión con

largueza a quien quiere y también la restringe, Él está,

perfectamente, informado de Sus siervos y es Quien ve. No matéis a

vuestros hijos por temor a la miseria, Nosotros los proveemos a

ellos y a vosotros. Que los matéis es una falta enorme199.). Él

-¡Elevado sea!- dijo, también: (...y el día de la recolección entregad lo

que corresponda por ello200 y no derrochéis. Es cierto que Él no ama

a los derrochadores.201).



En cambio, la cara negativa contraria a lo que se ha detallado del

sistema económico justo y correcto, en El Corán y la legislación islámica,

la representa el hecho de que, hoy en día, el mundo se ha convertido en el

campo de batalla de la lucha entre sistemas de corrupción probada, incluso,

ante quienes los habían inventado. En primer lugar, encontramos el

Comunismo que convirtió al hombre en un esclavo de la máquina, para

ganarse una miseria que no satisface, ni siquiera, sus necesidades primarias

para vivir, de alimentos, ropa y vivienda. En cambio, los miembros de los

partidos comunistas estaban nadando en la abundancia de las ganancias

financieras, con lo pocos que eran, llevando una vida de lujo y bienestar.

La corrupción de su sistema quedó demostrada, con lo cual sus países se

fragmentaron y algunos de los gobiernos que seguían los sistemas

económicos comunistas fueron derrocados, tal como ocurrió con la antigua



198

Azora de al-Acraf (n.º 7): 84.

199

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 26-31.

200

Es decir, el azacá correspondiente.

201

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 142.





93

Unión Soviética. En segundo lugar, encontramos a los sistemas socialistas

cuyos instrumentos se sostienen en asegurar los elementos de producción y

en planificar y regular el consumo (...). Por último, encontramos a los

sistemas capitalistas que adoptan el estilo de la libertad incondicional de

apropiación y de ganar, sin límites, independientemente de su legalidad y

licitud. Estos sistemas son los que secretaron al mundo la usura, los

impuestos, las tasas, los seguros y el monopolio. Pues, vino el Islam -como

hemos adelantado, anteriormente- para liberar a la Humanidad del

socialismo y el injusto capitalismo, e hizo que el musulmán tratara con todo

lo que Allāh le proveyó de dinero y propiedades, como un creyente

contento con lo que Allāh le había predestinado de sustento, previo debido

esfuerzo por su parte; creyendo, firmemente, que tanto las vidas como los

sustentos están en manos de Allāh, con lo cual no debe tener miedo alguno

a la pobreza o la muerte, ya que tiene absoluta fe en la Última Vida, en que

se halla el duradero y perenne Paraíso, donde va a permanecer

inmortalmente.



LAS ESPOSAS DEL MENSAJERO, MUHAMMAD, COMO BLANCO DE LAS

CRÍTICAS DE LOS ORIENTALISTAS OCCIDENTALES:





Desde luego, a pesar de todo lo que llevamos dicho sobre la

personalidad de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sobre el

Noble Corán, el Islam no salvó de algunos rencorosos orientalistas que

polemizan, sin conocimiento de causa, y de los que intentaron infundir los

venenos de su rencor para difamar la reputación del Mensajero -¡La gracia

y la paz sean con él!- y criticar alguna que otra cosa de lo que viene

recogido en el Noble Corán; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo:

(Hay hombres que discuten sobre Allāh, sin tener conocimiento, ni

guía, ni Libro luminoso. Dando la espalda con soberbia, para

extraviarse del camino de Allāh. Tendrán deshonra en esta vida, y

en el Día del Levantamiento el castigo del Hariq202.).



Entre las cuestiones dónde más centraron su ataque vandálico

-aunque Allāh les hizo volver sobre sus pasos humillados-, destaca la

cuestión del matrimonio del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- con

muchas esposas y llegar a tener, en algún momento, nueve, a la vez.

Profundizaron y se extendieron, mucho, en esta cuestión, a pesar de que

estos nueve matrimonios se produjeron, tras la muerte de as-sayyeda

Jadiŷa, su primera esposa -¡Allāh se complaciera de ella!-, al empezar su

lucha por la llamada al Islam, erizada de peligros, que amenazaba y

peligraba, gravemente, su vida e inmerso, en distintos sucesos, guerras e



202

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 8-9.





94

incursiones y, a pesar de tener, en aquel entonces, cincuenta años de edad.

Respondiendo a esas calumnias, voy a explicar, con todo lujo de detalles,

los motivos y las circunstancias que rodearon estos nueve matrimonios, tal

como fueron recogidos por los historiadores y los escritores, para ser justos

en nuestros juicios y ser equitativos con la persona de este noble

Mensajero, a quien, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- describió, en

su Noble Libro, diciendo: (Y estás hecho de un carácter

magnánimo203.).



La primera esposa: AS-SAYYEDA SAWDA BINT ZÚMCA :



La primera esposa es as-sayyeda Sawda Bint Zúmca -¡Allāh se

complaciera de ella!. Es una mujer de edad avanzada que, cuando el

Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- contrajo matrimonio con ella,

no ostentaba ni belleza ni dinero ni poder alguno. Sawda emigró en

compañía de su marido, as-Sákrān Ibn cAmr Al-cĀmerí, con los que

emigraron, tras hacerse musulmanes, a al-Hábaxa, y que volvieron, otra

c

vez, nada más enterarse de la entrada de Ómar Ibn al-Jattāb Ibn al-Jattāb

en el Islam y de muchos otros dignatarios de Qurayx y quedarse, por lo

tanto, más tranquilos por su religión. Unos pocos días, tras su regreso a

Meca, as-Sákrān Ibn cAmr al-cĀmerí falleció, dejando a su mujer abatida,

con miedo al duro castigo que le esperaba de su padre incrédulo. Tras el

fallecimiento de as-sayyeda Jadiŷa -¡Allāh se complaciera de ella!-, el

Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- estaba, entonces, sin cónyuge,

así que estimó que lo mejor que pudiera hacer para honrar a semejante

viuda, en peligro de sedición en su fe, por parte de su padre, en cuya casa

vivía, al cabo de la muerte de su marido, era casarse con ella y no

abandonarla en su calamidad, teniendo en cuenta que en vista de su

avanzada edad y la carencia de cualquier atractivo de belleza, dinero o

poder, ningún hombre habría aceptado casarse con ella, lo cual le acarrearía

la alegría ajena, tanto la de su padre como la de los incrédulos de Qurayx, y

la convertiría en blanco del duro castigo y la vejación, así como la

apostasía, contra su voluntad, a la incredulidad.

C

La segunda esposa: AS-SAYYEDA A.ÉXA:



La segunda esposa es as-sayyeda cA.éxa, hija de Abu-Bakr as-

Siddīq -¡Allāh se complaciera de ella!. Sabemos, todos, de sobra, el aprecio

que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- le tenía a Abu-Bakr as-

Siddīq, por su apoyo y auxilio incondicionales, desde el primer momento

de su envío, como Mensajero de Allāh, y por darle la razón en todo, y,

203

Azora del Cálamo (n.º 68): 4.





95

comprometerse, poniendo a Allāh por testigo, a estar a su lado, en la alegría

y en las tristezas. De niña, antes de la entrada de Abu-Bakr y su familia en

el Islam, cA.éxa era la prometida de Ŷubair Ibn cAmr al-Mótcam Ibn cUdai.

Pero, éste era incrédulo. Para Abu-Bakr -¡Allāh se complaciera de él!-, el

hecho de ser su hija prometida a uno de los incrédulos que asocian con

Allāh, era muy comprometido, debido a que él era el mejor de los

compañeros del noble Mensajero. Así pues, tras el fallecimiento de as-

sayyeda Jadiŷa -¡Allāh se complaciera de ella!- y el matrimonio del

Mensajero con Sawda -honrándola, como señalamos, antes, siendo no

virgen y de edad avanzada, al Mensajero, le apetecía casarse con una

esposa joven y virgen, que le hiciera compañía, animando su vida. Y, como

él veía a cA.éxa, ante sus ojos, sentía inclinación por ella, a la vez que

quería honrar a su compañero Abu-Bakr, sacándolo de la situación

embarazosa en que estaba metido, por tener a su hija prometida a uno de

los incrédulos, el Mensajero se prometió a ella y Abu-Bakr se alegró

mucho de ello. En su Crónica, At-Tábarí apuntó: “Al enterarse del

compromiso del Mensajero de Allāh con cA.éxa, Abu-Bakr -¡Allāh se

complaciera de él!- quiso echarse atrás de su promesa de matrimonio de

al-Mótcam Ibn cUdai con cA.éxa. Pues, se fue a casa de aquél y no encontró

a nadie más que a su madre, Umm Ŷubair. Le preguntó si su hijo mantenía,

todavía, la promesa que habían tenido, y Um Jubir le contestó: Vuestra

hija está volviendo sabeo a nuestro hijo (Es decir, con hacerse musulmana,

le está haciendo renegar de su religión.). De esta manera, su compromiso

con cA.éxa se dio por cancelado y el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- consumó su matrimonio con ella, a dos años de la héjira.”.



En cuanto al hecho de que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

consumara matrimonio con ella, siendo pequeña, a los diez años de edad,

muchos de nosotros ve a sus chicas alcanzar la pubertad más temprano que

los chicos y, también, ve crecer a sus cuerpos más rápidamente,

notándoseles las manifestaciones de feminidad a los diez años; así, lo era

as-sayyeda cA.éx -¡Allāh se complaciera de ella!. Algunos de nosotros

habrán tenido acceso a la foto que fue publicada, recientemente, en los

periódicos, de una chiquilla malasiana, de nueve años de edad, llevando a

su niño recién nacido, en brazos. Más tarde, los periódicos publicaron una

foto de una abuela, de veinte años de edad, en Suramérica, llevando a su

nieto, con su hija que le había dado a luz, a su lado.



LA 3ª ESPOSA: AS-SAYYEDA HÁFSA BINT CÓMAR IBN AL-JATTĀB:

c

La tercera esposa es sayyeda Háfsa Bint Ómar Ibn al-Jattāb

-¡Allāh se complaciera de ella!. No ostentaba nada de belleza, para que se

pueda decir que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se casó, con

ella, por su belleza. Pero, resulta que se enviudó, tras la muerte de su

marido, Junis Ibn Huzāfa, al cabo de la batalla de Badr. Pues, su padre,



96

c

Ómar Ibn al-Jattāb Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él!- empezó a

ofrecer su mano a los grandes compañeros del Profeta, primero, a Abu

Bakr, luego, a cÓthmān Ibn cÁffān, pero éstos no lo aceptaron. Entonces, el

c

Mensajero se dio cuenta de la angustia y la tristeza de Ómar, por la

negativa de dos de los grandes compañeros del Profetas a aceptar la oferta

c

de Ómar de contraer matrimonio con su hija. Entonces, cómo iba ofrecer

su mano a quienes son de menor categoría y prestigio entre los

musulmanes. Así pues, el Profeta se encontró en una situación, en que tenía

que romper lanza a su favor, para curar y consolar a este caballero, con

quien Allāh reforzó y fortaleció al Islam, en los principios de la

propagación de la fe musulmana. Siendo el Profeta más noble que Abu

Bakr y cÓthmān, el Profeta alegró los corazones de cÓmar y su hija, Háfsa,

pretendiendo su mano para él mismo, convirtiéndola en una de las madres

de los creyentes, a quiénes Allāh había honrado haciéndoles mujeres del

Mensajero y mencionándolas en el Noble Corán.



La cuarta esposa: As-SAYYEDA ZAINAB BINT GAHX:



La cuarta esposa es sayyeda Zainab Bint Gahx -¡Allāh se complaciera

de ella!. Los rivales del Islam se metieron de lleno con este matrimonio, en

sus atentados fallidos de difamar al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-, describiéndolo como el hombre controlado por sus instintos y

apetitos sexuales hacia las mujeres, en todos sus comportamientos -aunque

contravinieran los eminentes principios a que llamaba a seguir, a través de

su predicación y su Mensaje del Islam. En sus falsos atentados, se

atuvieron a algunas versiones erróneas de algunos biógrafos que echan en

falta la verificación de la autenticidad de sus versiones poco fidedignas que

no se identifican con la personalidad de este gran y noble Mensajero, a

quien el Señor de los Siete Cielos y el Gran Trono, enalteció, diciendo

-¡Elevado sea!-: (Y estás hecho de un carácter magnánimo204.).



En cuanto a la realidad sobre la historia de su matrimonio con

sayyeda Zainab Bint Gahx, voy a intentar resumirla en las líneas siguientes:

Zainab es la hija de la tía paterna del noble Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- Omaima Bint Gahx. Zainab se crió y creció, ante los ojos del

Profeta, desde que hacía pinitos, hasta que creció y se hizo toda una mujer.

Antes de pedir su mano para su amo, querido y ahijado, Zaid Ibn Hārétha,

el Mensajero conocía, bien, su belleza y sus encantos, con lo cual si la

hubiera encontrado, algo, especial, y pretendiera tomarla por esposa, nada

le habría impedido pedir su mano para él mismo, sobre todo, siendo su

prima. Es más, sus padres se habrían alegrado de semejante compromiso



204

Azora del Cálamo (n.º 68): 4.





97

con el Mensajero de Allāh. Pero, detrás de las legislaciones que Allāh

-¡Elevado sea!- hace descender, en Su Noble Libro, y de los asuntos

revelados a Su Profeta, Muhammad -¡La gracia y la paz sean con él!-,

subyacen razones providenciales muy sabias. En el tiempo del matrimonio

de Zainab con el noble Mensajero, para los dignatarios árabes, sobre todo,

los qurayxíes, la costumbre establecía tomar, escrupulosa y estrictamente,

en cuenta las diferencias de clases, entre ellos y las de los criados y amos,

aunque éstos últimos fueran manumitidos y puestos en libertad (lo que hoy

se da en llamar “la discriminación racial”). Pues, no casaban la mujer noble

con un amo aunque fuera adinerado. En cambio, el Islam vino para igualar

estas diferencias y clases de musulmanes, menos en materia del temor a

Allāh: (... Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allāh es el

que más Le teme205.). Allāh -¡Elevado sea!- quiso poner fin a todas estas

costumbres e ideas que predominaban, en la era preislámica, para batir

todas estas diferencias que no son propias del Islam. Entonces, el Islam

hizo llevar a cabo esta experiencia, primero, con Zainab Bint Gahx, esta

noble quraixí, prima materna del Mensajero de Allāh, del linaje más ilustre

de los dignatarios de Qurayx. Luego, con Zaid Ibn Hārétha, el amo del

Mensajero de Allāh, quien fue manumitido y criado por él, en su casa,

como uno más de sus hijos. Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- dio el

protagonismo, en el colofón de esta experiencia, a Muhammad -¡La gracia

y la paz sean con él!. Pues, le reveló que casara a Zainab con su amo Zaid.

Cuando pidió la mano de Zainab en matrimonio, para éste, de cUbaid-Allāh

Ibn Gahx, el hermano de Zainab, se les suscitó, en él y en su hermana, la

revolución del orgullo y la sensación de humillación, debido a este

matrimonio, con que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- les había

puesto en jaque. Pues, en vez de que -como Zainab y su hermano tenían

previsto- uno de los compañeros más notables del Profeta, de los

dignatarios de Qurayx o de los que dieron auxilio a los emigrantes

musulmanes a Medina se presentara a pedir su mano, los dos se vieron

metidos en este atolladero que consistía en que era el propio Mensajero de

Allāh quien vino, en persona, a pedir su mano para Zaid. Entonces, ¿Cuál

es el mejor modo de negarse sin ofender al Profeta?. Procuraron,

tímidamente, hacer que el noble Mensajero se diera cuenta de la dificultad

de contraer semejante matrimonio desigual y se valieron de otras excusas.

Entonces, Allāh hizo descender una aleya coránica sobre Su Mensajero, en

que dice -¡Elevado sea!-: (No corresponde a ningún creyente ni a

ninguna creyente elegir cuando Allāh y Su mensajero han decidido

algún asunto. Quien desobedezca a Allāh y a Su mensajero, se habrá

extraviado en un extravío indudable206.).



205

Azora de Los Aposentos Privados (n.º 49): 13

206

Azora de Los Coligados (n.º 33): 36.





98

Esta orden divina ha puesto fin a la polémica de este compromiso;

Zainab no podía más que acatarse a la orden de Allāh y de Su Mensajero.

Pero, una vez casada con Zaid, se puso como una yegua disparada y

desbocada; ha respondido a la orden, tan sólo, con su cuerpo, mientras su

corazón siguió reacio a admitir esta convivencia como cónyuges

enamorados con Zaid. Éste, tras consumar el matrimonio y convivir, un

breve período de tiempo, con ella, sufría, psicológicamente, pues, le

martirizaba la dureza de la experiencia y su manera negativa de tratarlo. Se

quejaba, constantemente, de ella, al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!. A partir de entonces, empieza la segunda fase del aprieto en que se

metió el noble Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!-, la cual le

convirtió en uno de los personajes clave de dicha experiencia. El aprieto

consiste en que, una vez contraído y consumado el matrimonio de Zaid con

Zainab, Gabriel le reveló, de parte de Allāh, lo que da por hecho que

Zeinab, ésta, será tu cónyuge, Muhammad, para que Allāh acabe con la

idea de la prohibición del casamiento del padre con la mujer de su hijo

adoptivo (no biológico), una vez divorciada. Ahí, el Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- se vio en una situación no envidiable; pues,

Muhammad es un hombre muy tímido, y Allāh sabía que no se atrevía, con

lo tímido que es, a comentar a Zaid, su querido ahijado, diciendo: “La

mujer, que está bajo tu cuidado y protección lícitos, será mi mujer.”. Es

más, cada vez que Zaid iba al Mensajero, para quejarse de la dureza del

modo de convivencia de Zainab con él, pidiendo permiso al Mensajero,

para divorciarla, el Profeta le decía: “Mantén a tu cónyuge y

guárdate del castigo del Allāh.”. Por lo tanto, Allāh, reprobándole y

haciendo que esto sirviera de mandato preceptuad expresamente, a todos

los hombres, y con el fin de sacar a Su noble Mensajero de su compromiso,

Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Y cuando le dijiste a aquel a quien Allāh

había favorecido y al que tú también habías favorecido: Quédate

con tu esposa y teme a Allāh, mientras escondías en tu alma, por

temor a los hombres, lo que Allāh mostraría, después, cuando Allāh

es más digno de ser temido. De manera que cuando Zayd hubo

terminado con lo que le unía a ella, te la dimos como esposa, para

que los creyentes no tuvieran ningún impedimento en poder casarse

con las mujeres de sus hijos adoptivos, siempre que éstos hubieran

terminado lo que les unía a ellas. La orden de Allāh es un hecho207.

No hay ninguna falta sobre el Profeta, en lo que Allāh ha hecho

preceptivo para él, así ha sido la práctica constante de Allāh con los



207

Esta aleya se refiere al matrimonio del Profeta, que Allāh le dé Su gracia y paz, con Zaynab bint Yahx,

que había sido esposa de su hijo adoptivo Zayd b. Harizah. Zayd quería divorciar a su esposa y el Profeta

deseó casarse con ella, pero temiendo lo que pudieran decir los calumniadores por casarse con la mujer de

su hijo adoptivo, le impidió a Zayd divorciarla, renunciando a ello. Entonces Allāh hizo descender estas

aleyas.





99

que ya pasaron. El mandato de Allāh es un decreto fijado. Los que

transmiten los mensajes de Allāh y Le temen, sin temer a nadie

excepto a Allāh. Y Allāh basta para llevar la cuenta.208).



Así pues, leídas estas aleyas a los compañeros del Profeta, supieron

que era el anuncio de la autorización a Zaid de divorciar a Zainab. Una vez

honrada por Allāh, con su matrimonio con el noble el Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!-, ella se enorgullecía de ello y lo ostentaba diciendo al

resto de las esposas del Mensajero: “Vuestros familiares os casaron,

mientras Allāh -¡Elevado sea!-, me casó, de por encima de siete cielos.”.

En otra versión, transmitida por su sobrino, Muhammad Ibn cAbd-Allāh

Ibn Gahx, éste dijo: “Zainab y cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ellas!-, en

una ocasión, se pusieron a jactarse. Zeinab -¡Allāh se complaciera de

ella!- dijo: Soy la que su casamiento se ha hecho descender desde el Cielo.

c

A.éxa le replicó: Y yo la que su virginidad se ha hecho descender,

también, desde el Cielo. Entonces, Zainab -¡Allāh se complaciera de ella!-

le dio la razón en lo que decía.”.



La quinta esposa: As-SAYYEDA UM HÁBĪBA:



La quinta es as-sayyeda Um Habiba -¡Allāh se complaciera de ella!.

Su nombre es Rámla Bint Abi Sufyān, y la historia de su matrimonio con el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es otra de las modalidades de

sacar a los nobles desprestigiados de su tropiezo, de conmiseración y de

devolverle, a una mujer de su talla, su autoestima, por parte de este noble

Mensajero.



Esta mujer es la hija de Abu Sufyān, uno de los altos mandos de los

soldados de la incredulidad contra Muhammad y su predicación de la fe. A

pesar de todo ello, creyó y declaró su islamizarse, desafiando a su padre.

Estaba casada con Ubayedullāh Ibn Gahx y emigró con él, entre los que

emigraron huyendo, por su fe, a al-Hābaxa. Pero, ella recibió un duro

choque, al caer su marido en las tentaciones del diablo y renegar, en

al-Hābaxa, del Islam y abrazar el Cristianismo. Su marido era la única

criatura de confianza que se llevó de su tierra al país de expatriación. Pues,

él se cristianizó y se convirtió en un rival suyo, dejándola, allí, sufriendo,

sola, su desgracia y la alegría de sus familiares de los incrédulos de

Qurayx. Así que, quedó, en al-Hābaxa, sin poder volver a Meca: ¿Cómo

puede volver?! ¿Qué será de ella con su omnipotente padre y con sus

familiares que se alegraron de lo que le había pasado a ella?!. Nada

más llegar sus noticias a los oídos del noble Profeta -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!-, movido por lo más profundo de sus grandes modales, quiso trocar

208

Azora de Los Coligados (n.º 33): 37-39.





100

la alegría ajena en motivo de orgullo, haciéndole ir con la cabeza alta entre

la gente, teniendo en cuenta la espectacularidad de las desgracias que había

sufrido por ser una musulmana creyente aferrada a su religión y desafiante

a sus familiares por su insistencia en ser musulmana. El Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- mandó a an-Nagaxy, pidiendo su mano y le

confió el asunto de las formalidades del compromiso y de contraer dicho

matrimonio. An-Nagaxy le concedió una dote de cuatrocientos denares y la

colmó de honores. Ahora, una vez aclarado todo lo detallado,

anteriormente, ¿Acaso este matrimonio está basado en el predominio del

apetito y el deseo sexuales hacia las mujeres o es un matrimonio, contraído

por este noble Profeta, para sacar a esta mujer qurayxí de su tropiezo y para

sembrar las semillas de afecto y concordia, en el corazón de su padre, Abi

Sufyan y su secta, por si esta semilla fructifique, más tarde?!. Y, así, lo fue

exactamente.



La sexta esposa: As-SAYYEDA UM SÁLAMA:



La sexta esposa es as-sayyeda Um Sálama -¡Allāh se complaciera de

ella!. Su nombre es Hind Bint Zād-ar-Rákb Abu Umáyya Abd-Allāh

al-Majzūmí. Es la primera musulmana que emigró a al-Hábaxa y, allí, tuvo

a su hijo Sálāma y era, asimismo, la primera mujer que emigró a Medina

al-Munawwara. Su marido cAbd-Allāh Ibn cAbd-Ásad Ibn al-Moghīra era

primo (hijo de la tía paterna) y hermano de leche del Mensajero de Allāh.

Ostentaba un historial honorífico, ya que era uno de los primeros que

emigraron a al-Hábaxa y era el primero de los compañeros del profeta en

emigrar a Medina, antes de la héjira del Mensajero a esta ciudad.



Esta señora, Um Slama, fue sometida a una prueba de fe muy intensa

en su Islam. En su Biografía, Ibn Hixam reproduce la historia de su prueba

divina, en las propias palabras de Um Sálama, y, de la misma manera, aquí,

las recogemos. Dijo: “Cuando el padre de Slama se propuso salir de viaje

a Medina, me hizo montar en un bacir, con mi hijo, Slama, luego, salió a

conducirme el bacir. Cuando los hombres de los Banu al-Moghīra (el clan

de la madre de Slama) se levantaron y quitaron el cabestro del Ba cir de su

mano y me cogieron de él. Entonces, los Banu cAbd-Ásad (el clan del padre

de Slama) se indignaron y dijeron: ¡Lo juramos por Allāh, como la habéis

quitado de nuestro compañero, jamás vamos a dejar a su hijo!. Y

empezaron a tirarse de mi hijo, Slama, hasta que dislocaron su mano. Los

Banu cAbd-Ásad partieron llevándoselo, y los mi clan, me encerraron, en

su pueblo, y mi marido partió a Medina. Así, mi clan me separaron de mi

marido y de mi hijo, a la vez. Pues, cada día, yo salía, a primera hora de la

mañana, me sentaba, en las planicies, y me ponía a llorar, hasta el

anochecer, durante, más o menos, todo un año, hasta que un hombre de

mis primos de Banu al-Moghīra me vio, así, y se compadeció de mí.



101

Entonces, les dijo, a Banu Almoghira: “¿Es que no dejáis marchar a esta

pobrecita?(...) La habéis separado de su hijo.”. Entonces, me dijeron:

“Júntate a tu marido, si quieres. Los Banu cAbd-Ásad devolvieron, a mí, mi

hijo Slama. Monté en mi Bacir, llevando, en mi regazo, a mi hijo, luego, me

fui, en busca de mi marido, a Medina, sin tener a nadie de las criaturas de

Allāh, en mi compañía. ¡Por Allāh, en mi vida, me he enterado de nadie

que le hubiera pasado lo que le había pasado al padre de Slama!.”.



Alcanzó a su marido, en Medina, y se quedó con él hasta su muerte.

El Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- le profesaba mucho cariño,

incluso, cuando se le presentó la muerte, falleció, en el pecho del

Mensajero de Allāh, quien le amortajó y mayúscula era su tristeza, por él.

El padre de Slama murió dejando a su mujer, entrada en años, sin nadie que

la cuidara, después de todas las tragedias y las desgracias que había pasado,

durante su emigración a al-Hábaxa, y su separación de su hijo y su marido,

luego, la muerte de éste, sin tener a nadie de sus familiares, en su

compañía. Aquí, la piedad se apodera del alma de Muhammad -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- y de sus compañeros allegados, destacando una de las

manifestaciones de magnanimidad y nobleza, en consolar a esta mujer de

c

bien. A pesar de su vejez, Abu-Bakr y Ómar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se

complaciera de ellos!- no dudaron en pedir su mano, pero ella se excusó

por su avanzada edad. Así pues, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- se fue a ella, para presentar sus condolencias y consolarla, pues le

dijo a ella: “Pide a Allāh que te remunere por tu desgracia y

que te dé a otro mejor que le suceda.”. Le respondió: “Y ¿Quién

puede ser mejor que el padre de Slama, Mensajero de Allāh?”. Entonces, el

Profeta se prometió a ella, ya que, según sus palabras, en sus ojos, nadie le

era mejor que el padre de Slama, más que el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!.



¿Acaso dicen los sediciosos que su casamiento -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- con esta mujer provecta era por satisfacer un apetito sexual

o por haberse quedado embelesado por su belleza?! -¡Elevado fueras,

Muhmmad, Mensajero de y el más amado por Allāh, hombre de grandes

modales, por encima de lo que te atribuyen de calumnias y mentiras!.



La séptima esposa: AS-SYYEDA MAIMŪNA BINT AL-HĀRÉTH:



La séptima es as-sayyeda Maimūna Bint Al-Hāréth -¡Allāh se

complaciera de ella!. La historia de la manera cómo se casó con el

Mensajero-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es muy curiosa. Tras la

Reconciliación de al-Hudaibía en el año 7 de la héjira, según la cual se

alcanzó un acuerdo pacífico que permitía al Mensajero y a los musulmanes





102

entrar a Meca, para hacer el rito de cumra, por primera vez, desde la héjira a

Medina al-Munauwwara. Entre los artículos del acuerdo de reconciliación,

se estipulaba que los hombres incrédulos abandonaran Meca, durante tres

días, hasta que el Mensajero y los suyos hubieran acabado de hacer los ritos

de cumra.



Pero, el Mensajero y los suyos aprovecharon la ocasión de su entrada

a Meca para hacer alarde de sus fuerzas, para demostrar su mayoría

numérica y su fuerza -tal como pasa, en la actualidad, con los desfiles

militares. Se alinearon en filas y ordenaron sus vítores, coreando, con el

Mensajero, en medio de la atalaya, el at-tákbīr [decir: “Allāhu Ákbar209”] y

el at-táhlīl [decir: “La ilāha il.la Allāh210”], con lo cual las gargantas y los

montes de Meca se estremecieron, por sus vítores. Las mujeres de Qurayx

que habían quedado en Meca, tras la salida de sus hombres, se

congregaron, en las ventanas de las casas, y algunas de ellas salieron de sus

casas, para disfrutar de la visión de esta procesión y este desfile

espectacular, con Maimūna Bint al-Hāréth -¡Allāh se complaciera de ella!-

entre ellas. Es la hermana de las dos esposas de los dos tíos paternos del

c

Mensajero de Allāh: al- Abbās y Hámza, hijos de cAbd-al-Mottáleb. Ella

estaba montada en una camella suya, viendo el desfile solemne. Mientras

tanto, vio al Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, montado

en su camella, en medio de sus compañeros que le escoltaban con sus ojos

y sus corazones211, con la luz irradiando de su noble cara, lo cual la dejó

embelesada por él, pese a que, en este año, el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- tenía los sesenta años cumplidos. Entonces, gritó con unas

palabras que indicaron su amor por Allāh y Su Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- y la declaración de su decisión de salirse del control

autoritario y de la intransigencia de la tribu de Qurayx, diciendo: “¡El bacir

y lo que lleva encima es de Allāh y de Su Mensajero!.”.



Confió a su cuñado, al-cAbbās Ibn cAbd-al-Mottáleb -¡Allāh se

complaciera de él!- el secreto de que ella estaba dispuesta a donarse, en

matrimonio, al Profeta. ¿Aceptaría el Mensajero este don?. El noble

Mensajero, ante una mujer rendida al amor de Allāh y que se dona a sí

misma, en matrimonio, a Su Mensajero, dijo que sí, a fin de no frustrar su

esperanza.



La octava esposa: AS-SAYYEDA SAFEYYA BINT HAI IBN ÁJTAB:









209

¡Enaltecido sea Allāh!.

210

No hay dios, sino Allāh.

211

Implacablemente o a muerte.





103

La octava es as-sayyeda Safeyya Bint Hai Ibn Ájtab

-¡Allāh se complaciera de ella!. Su padre es Hai Ibn Ájtab, jefe de la tribu

judía de Bánu an-Nádīr, en Medina. Su esposo era Kunānatu Ibn ar-Rábīc, el

comandante del baluarte de al-Qámūs, el más fortificado de los baluartes de

los judíos en Jaibar. Tanto su padre como su esposo se consideraban como

reyes de los hijos de Israel, ya que su genealogía termina en Aarón,

hermano de Moisés -¡La gracia y la paz sean con ambos!.



La historia de su casamiento tuvo lugar, tras la Batalla de al-Áhzāb

[„los Coligados‟], antes de la cual los musulmanes cavaron una gran

trinchera, para hacer frente a tanto los incrédulos de Qurayx como los

beduinos nómadas, que se coligaron con ellos. Los judíos de Bánu Kuraiza

conspiraron con los incrédulos, para hacer caer a los musulmanes en los

dos extremos de las pinzas, dentro y fuera de la ciudad. Tras la derrota de

los coligados, a causa de los vientos tempestuosos y los soldados invisibles

que Allāh les había enviado, la revelación divina fue hecha descender sobre

el Mensajero de Allāh, mandando acabar con Bánu Kuraiza, por traicionar

el pacto que tenían suscrito con los musulmanes. El Mensajero sitió con el

ejército de los musulmanes, sus casas. Cuando pasaron hambre y estaban a

punto de perecer, solicitaron poner a Sacd Ibn Mucāz -¡Allāh se

complaciera de él!- como árbitro y acataron a su arbitrio. Pues, éste último

sentenció: Matar a sus hombres, cautivar a sus mujeres y sus progenies, y

repartir sus terrenos entre el ejército musulmán. Cuando se les hizo justicia,

uno de los ajusticiados era Hai Ibn Ájtab, jefe de Bani an-Nadir, y su hija,

Safeyya, se llevó cautiva. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

estaba, en aquel entonces, a punto de cumplir los sesenta años de edad, y

Safeyya fue expuesta al Profeta, entre las cautivas, y le comunicaron que

era la hija del jefe y el soberano de los judíos de Bani an-Nadir, entonces,

se apiadó de ella, teniendo en cuenta el mal trago de desprestigio y

humillación que sufrió, ante la gente, tras ser hija de poderío y protección,

y tras la muerte de su padre y todos sus familiares. Entonces, el Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- la manumitió y se casó con ella, para

honrarla. Las mujeres del profeta la miraban por encima del hombro,

jactando su abolengo árabe en comparación con la judía cautiva y

humillada. Informado el profeta de esto, quiso dar a sus mujeres una

lección magistral, en lo que a criterio de nobleza y honor se refiere.

Entonces, cada vez que Safeyya venía a quejarse de que cA.éxa y Háfsa le

echaban en cara que era judía y ellas árabes, él le decía a Safeyya:

“Deberías decirles a cA.éxa y a Háfsa: ¿Acaso sois mejores

que yo, siendo mi esposo Muhammad, mi padre Aarón y mi

tío paterno Moisés?!.”.



LA NOVENA ESPOSA: AS-SAYYEDA ŶÜIRIYYA BINT AL-HĀRÉTH, JEFE

DE BÁNU al-Mustálaq:





104

La novena es as-sayyeda Ŷüiriyya Bint [hija de] al-Hāréth -¡Allāh se

complaciera de ella!. Su padre, al-Hāréth, era el jefe de la tribu de Bánu

al-Mustálaq. La historia de su matrimonio con el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- tuvo lugar, en el año 5 de la héjira, cuando se difundió la

noticia de la inminencia de una ofensiva por parte de la tribu de Bánu al-

Mustálaq contra Medina al-Munawwara, bajo el mando de su jefe, al-

Hāréth Ibn Abi Derār. El Mensajero estimó oportuno que los cogieran por

sorpresa en su propia casa, antes de que ellos salieran a invadir Medina, así

que se lanzó sobre ellos y los derrotó. Sus mujeres fueron conducidas,

cautivas, al ejército de los musulmanes. Ŷüiriyya Bint al-Hāreth, la hija de

su jefe, le tocó a Thābit Ibn Qais como parte de su botín. Éste le puso por

escrito que pudiera rescatarse, a cambio de una determinada cantidad de

dinero, para que la manumitiera. Ŷüiriya intentó, afanosamente, reunir la

cantidad acordada, pero no le fue posible. Entonces, se dirigió a casa del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y se detuvo ante la puerta de

c

A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- y dijo: “¡Mensajero de Allāh, soy la

hija de al-Hāréth Ibn Abi Derār, el jefe de su tribu (...) y tú sabes la

desgracia que se abatió sobre mí; le toqué a Thabet Ibn Qais en su parte

del botín. Le puse por escrito mi rescate, a cambio de una cantidad de

dinero y vine a que me ayudaras a resolver mi asunto.”.



El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- oyó los tonos de

socorro, con su voz entristecida, pidiéndole auxilio, para sacarla de su

tropiezo, una vez desprestigiada y humillada tras su poderío y señorío,

siendo la hija del señor y el jefe de su tribu. Con rescatarla y casarse con

ella, el Mensajero pretendía hacer gesto de buena voluntad a sus familiares

y su tribu, por si Allāh hiciera de este lazo cordial un motivo razonable de

aplacar, acercar y guiar los ánimos de su tribu a abrazar, contentos y

satisfechos, el Islam.



Así las cosas, con una iniciativa de parte del Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- para rescatar a esta cautiva y casarse con ella, los

compañeros del Profeta y los musulmanes liberaron y manumitieron,

precipitadamente, a los cautivos de su tribu, por respeto a la relación de

afinidad entre el Mensajero y los Bani al-Mustálaq, lo cual propició el buen

ejemplo a seguir, en virtud del cual fructificó el amor y la amistad entre su

tribu y los musulmanes, tras ser uno de sus enemigos más encarnizados.

Éstas son las esposas del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y

las historias de su casamiento con ellas. Contra todas las especulaciones de

los calumniadores, el Mensajero no se casó con ninguna de ellas, por

ningún motivo de deseo o apetito como pretendían. Todos eran

matrimonios bien por su peculiar situación, tras la muerte de sus maridos,

bien por sacarlas de sus tropiezos o por pura y magnánima conmiseración,

ganándose y granjeándose la amistad de sus clanes y tribus, y aunando sus





105

ánimos, por medio de la afinidad, a fin de reforzar su propagación de la

religión veraz de Allāh. Otros matrimonios se debían a razones divinas

sabias que servían de legislaciones a los musulmanes, de parte del señor de

todos los Mundos, igual como el caso de su matrimonio con la señora

Zainab Bint Gahx -¡Allāh se complaciera de ella!.



Estas son las esposas del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.

Murmuraban por la aspereza de la vida y la escasez de gastos, a sabiendas

de que estaban casadas con el Profeta que Allāh le hizo ocupar el puesto de

gloria y grandeza. Pues, si Muhammad hubiera querido poner a disposición

de sus mujeres una vida de bienestar, habría aceptado la oferta divina de

convertir, para él, los montes de Tihama y la planicie de Meca en oro y

plata, pero él prefirió ser un siervo mensajero. Llevó, en compañía de sus

esposas, una vida de privación de todo tipo de confort y de hartazgo, que

duró hasta su fallecimiento, contento con la aspereza de vestimenta y

vivienda, renunciando a la vida mundana y su disfrute. Por otra parte, ellas

se quedaron contentas con él, aun cuando empezaron a aflorarse las

primicias de los botines de las conquistas y las victorias de los

musulmanes. El Mensajero se puso a distribuirlos entre los combatientes y

los pobres de Medina, sin dejar, casi nada, para sus casas, con lo cual, sus

esposas plantearon sacar algún provecho de esos botines, y le pidieron que

obtuvieran alguna parte como el resto de los musulmanes. En respuesta a

esta actitud, descendió, sobre Él y sus esposas, estas dos aleyas del Noble

Corán: (¡Profeta! Di a tus esposas: Si queréis la vida del mundo y

sus apariencias, venid que os dé algún provecho y os deje ir con toda

delicadeza. Pero, si queréis a Allāh y a Su mensajero y la Morada de

la Última Vida... Es verdad que Allāh ha preparado para aquéllas de

vosotras que actúen con rectitud una inmensa recompensa212.).

Entonces, optaron por Allāh y Su Mensajero, y la Última Vida. Con él,

llevaron una vida de penuria, pobreza y necesidad, implorando la

complacencia de Allāh y de Su Mensajero. Pues, ¿Dónde están sus

placeres y su lujuria hacia las mujeres, los cuales, -según los hipócritas,

tendenciosos y los que acechan al Islam y a los musulmanes pretendían-

controlaban su comportamiento y sus modales; este noble Profeta, descrito

por su Señor, como el de los grandes modales. En realidad, podía haber

vivido como los reyes y los zares, pero se conformó con la vida de los

pobres, pernoctando, durante noches y noches, hambriento, sin que hubiera

ni una migaja de pan, en su casa, para satisfacer su hambre. Cada día,

repetía: “Oh Allāh, no hay vida, sino la Última Vida.”. Y nos

sorprenden con pretender que es un hombre, dominado por la lujuria y las

mujeres. ¿Acaso lo dicen porque él -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:



212

Azora de Los Coligados (n.º 33): 28-29.





106

“Se me infundió el gusto por las mujeres y todo lo bueno, y

esto se ha convertido en algo que me alivia, incluso,

durante mis azalás.”. Sí, es cierto que amó a sus mujeres y se

comportó muy justamente con todas ellas, sin excepción, y no tuvo a

ninguna amante ni concubina, en cuyo caso habría contravenido lo que

Allāh había preceptuado.



En la tradición, se transmitió que el profeta, Salomón -¡La paz sea

con él!-, tenía a setecientas esposas de las mujeres libres y trescientas

concubinas y que el profeta, David, tenía noventa y nueve esposas.



En tiempos de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, los reyes

de los judíos y de los cristianos, convertían sus palacios en colmenares

rebosantes de todo tipo de mujeres hermosas. Las tomaban por amantes y

concubinas. Tanto ellos como sus ministros y sus confidentes animaban las

orgías, consumiendo vino con ellas, desnudas, y cometiendo los pecados

mortales, ante los ojos de los demás presentes, desvergonzada y

descaradamente!!.



No tenemos constancia de que ninguno de los rivales del Islam haya

comentado o criticado nada de sus malévolas obras. ¡Hay que ver! ¡Cómo

calumnian y falsean!. No han tenido ningún blanco de sus falsas calumnias

más que a este noble Mensajero, cuyos modales fueron un ejemplo sublime

a seguir de ética y de virtud. Este caballero cuyas circunstancias vitales

daban fe de que no eran sino las de un profeta, enviado por parte de Allāh,

que no aspiraba ni a liderazgo, ni a dominio ni a dinero alguno. Se negaba a

ser más privilegiado que sus compañeros y no encabezaba el lugar donde se

reunían, sino se sentaba al final, y no le gustaba, en absoluto, que los

sentados se levantaran a su llegada. Algunos de sus compañeros quisieron

alabarlo y ensalzarlo, entonces, les dijo: “¡No me alabéis, como lo

hicieron los cristianos con Mesías, hijo de María!”. Cuando

murió su hijo, Ibrahim, hubo un eclipse solar. La gente dijo que el sol

había eclipsado por la muerte de Ibrahim. Cuando el Profeta se enteró de

esto, les espetó: “El sol y la luna son dos signos de Allāh, que

no eclipsan ni por la muerte ni por la vida de nadie.”. Por la

noche, se quedaba de pie haciendo el azalá y, por la mañana, ayunaba;

hacía tantos azalás que sus pies se agrietaban; pagaba, en limosna, todo

cuanto tenía y murió, con su adarga, prendada ante un judío, a cambio del

sustento de su familia. Una vez, cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera

de él!- lo vio durmiendo sobre una esterilla deshecha que dejó señales en su

cuerpo -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, entonces, rompió a llorar. El

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “¿A qué viene este

llanto?”, dijo: “Mientras Cosroes y César duermen sobre brocado y seda,





107

tú, siendo Mensajero de Allāh, duermes sobre una esterilla que afecta tu

costado.”. Le respondió: “¿Es que no te conformas, cÓmar, con

que ellos tengan la vida mundanal y nosotros la Última

Vida?”.

c

A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- dijo: “El mensajero

remendaba su calzado, cosía su ropa con sus propias manos y hacía

manualidades como cualquiera de vosotros, en su casa. Era uno más de los

seres humanos; arreglaba su ropa, ordeñaba su cabra y se valía por sí

mismo.”.



En uno de sus viajes, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

mandó sacrificar una cabra. Entonces, un hombre dijo: “Yo me encargo de

degollarla.”. Otro dijo: “Y yo de despellejarla.”. Y un tercero dijo: “Y yo de

cocerla.”. El Mensajero-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- les dijo: “Pues, yo

me encargo de recoger la leña.”. Entonces, todos dijeron:

“Nosotros te hacemos las veces.”. Pues, dijo: “Sé que me podéis

hacer las veces, pero me sienta mal sentarme, distinguido

de vosotros. En verdad, a Allāh, no le gusta ver a Su siervo

distinguido de sus compañeros.”. Entonces se levantó y recogió la

leña.



Así pues, ¿Qué pensarían de un gran Profeta como él, que erigió toda

una umma que ha alcanzado, hoy en día, unos mil millones de

musulmanes? ¡Conque estaba entregado a sus apetitos y deseos sexuales!!

En su vida, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- supo lo que es un

tiempo libre, como para pensar en sus deseos, ni tuvo descanso alguno,

desde los inicios de la predicación de la fe y la divulgación del Mensaje del

Islam hasta que falleció, atareado con su pluri-misión de: combatir y

conjurar la incredulidad y los ídolos; mandar hacer lo reconocido

lícitamente y la prohibición de todo lo reprobable; aunar a los musulmanes

y enseñarles los preceptos y las enseñanzas de su religión. A pesar de esto,

adoraba a Allāh, día y noche, y asumía a su cargo una cantidad de

responsabilidades de gran peso que les costaría a las montañas sostener.



Es éste Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y éstos son su

vida y sus modales. Para más información, podéis consultar mi mensaje

sobre el ascetismo, en el presente libro. Y ¡Despreciables sean los

falseadores! .



MUHAMMAD EN LA PUPILA DE LOS SABIOS CRISTIANOS:









108

Antes de concluir la presentación de la vida y la personalidad de

nuestro amado Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y de su Mensaje

veraz que Allāh le mandó hacer llegar a nosotros, me gustaría aducir unos

extractos de las citas de una pequeña parte del gran número de los sabios

cristianos, pronunciadas a favor de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- y de su religión, el Islam.



En su libro: The heroes [Los héroes], el filósofo inglés Tomas Carrell

dice: “Muhammad [¡Allāh le dé Su gracia y paz!] no es hombre de lujuria,

a pesar de las acusaciones injustas y agresivas que se le hicieron. Sería

una gran injusticia y un error grave pensar que él fuera un hombre

lujurioso, que no se preocupara por nada más que satisfacer sus

procurados placeres. De ninguna manera; estaba más lejos que nunca de

los placeres carnales. Era un asceta austero en su vivienda, comida,

bebida, vestimenta y el resto de sus asuntos. Pues, se alimentaba,

normalmente, de pan y agua, y, a veces, pasaban meses seguidos sin que se

encendiera fuego alguno [en su casa].”.



En adición, el mismo filósofo apunta: “Es una vergüenza que una

persona civilizada de los hijos de esta generación haga caso a la ilusión de

los que dicen que la religión del Islam es una mentira y que Muhammad

(¡Allāh le dé Su gracia y paz!) no llevaba razón. Es ya hora de combatir

estas pretensiones ridículas y vergonzosas. Pues, el Mensaje a que llamó

este gran profeta quedó, durante catorce siglos, como una antorcha

luminosa para muchos millones de personas. ¿Será lógico que este

Mensaje, abrazado por millones de personas, durante generaciones

sucesivas, sea una mentira?!. Un hombre mentiroso nunca es capaz de

construir una casa de ladrillos, ¡Imagínense quien ha construido una casa

sobre los pilares de estos numerosos siglos, esta civilización gloriosa y

estos millones espectaculares de seres humanos!.”.



Este es el sabio inglés, Bosorth Smith, autor del libro de Mohammed

and Mohammedanism, en que dijo: “El milagro eterno que Muhammad

pretendió es El Corán, y la verdad es que, así, lo es. Si consideramos las

circunstancias de aquel tiempo, en que vivió, y el respeto incondicional

que sus seguidores le profesaban, y los sopesamos contra los papas de la

Iglesia o los santos de la Edad Media, de pronto, se nos hará patente que

lo más milagroso en Muhammad (el Mensajero de Allāh) es que no

pretendió la capacidad de producir milagros, y hacía todo lo que decía y

sus compañeros lo veían en el acto. Más aún, sus compañeros nunca le

atribuyeron milagro alguno que no hiciera, ni le negaron nada que hubiera

hecho, ¡Qué prueba tan fehaciente de su sinceridad!. Asimismo,

Muhammad pretendía, desde el principio de lo suyo [el profetismo] hasta

el fin de su vida, que era el verdadero Mensajero de Allāh (...). Y yo creo





109

que, algún día, la filosofía sofisticada y el cristianismo sincero lo van a

reconocer.”



Éste es el filósofo alemán, August Kant, que era uno de los primeros

críticos del Islam y sublevados contra él. Le espetaron: “¿Cómo hablas del

Islam, si lo desconoces?”. Entonces, dijo: “Intentaré conocer el Islam, por

mi propia cuenta.”. Empezó a revolver en algunos de los libros de los

orientalistas alemanes, luego, volvió a decir: “No creo que haya ninguna

religión cualificada cuyas profecías hayan empezado a aparecer, hoy en

día, o haya una religión cósmica cualificada con que el hombre se trate, en

la actualidad, sino el Islam, habida cuenta de que el Islam no embarga la

razón sino fomenta la ciencia, la innovación, las artes y el saber.”.



Y éste es el francés Maurice Boucaille que, en su libro: El Corán, la

Tora y el Evangelio, dice: “Los juicios equivocados que se emiten, en

Occidente, sobre el Islam, son consecuencia, a veces, del desconocimiento,

y, otras veces, de la intencionada puesta en ridículo del Islam. Más aún,

nos quedamos atónitos, cuando leemos en los tratados más serios de

Occidentes unas sartas de mentiras flagrantes, a pesar de que los autores

de dichos tratados son, en principio, reconocidos como consagrados y

competentes. En realidad, publicar mentiras de este calibre ayudaría a dar

una imagen falsa tanto de El Corán como del Islam.”.



En el año 1970, la Secretaría de El Vaticano publicó un documento

que incluye las orientaciones oportunas, para establecer un diálogo entre

los musulmanes y los cristianos. El documento reza lo siguiente:



1. “Repasar las actitudes de los cristianos hacia el Islam.

2. Debemos procurar interesarnos por cambiar, gradualmente, la

mentalidad de nuestros hermanos cristianos.

3. Renunciar la imagen obsoleta que el pasado nos ha legado de cara

al Islam, deformada por las calumnias y los prejuicios.

4. Reconocer las injusticias cometidas por el Occidente cristiano

contra de los musulmanes.”



Sobre estas cuatro bases, se sostiene el documento de El Vaticano

que cae en 150 páginas, exponiendo y rebatiendo las visiones clásicas de

los cristianos sobre el Islam, presentando una exposición equitativa de lo

que es el Islam, actualmente.

Boucaille finaliza sus palabras, sobre el documento de El Vaticano,

diciendo: “Estoy seguro de que la defensa del Islam por parte de El

Vaticano va a ser motivo de asombro de muchos de nuestros

contemporáneos de musulmanes o judíos o cristianos por igual. Pues, este

es un anuncio que se caracteriza por una sinceridad y un espíritu de





110

aperturismo, singularmente, distintos de las actitudes del pasado. Pero,

¡Qué pocos son los occidentales que conocieron estas nuevas actitudes,

adoptadas por las máximas autoridades de la Iglesia Católica!.”.



Y éste es Rougée Jaroudi, el pensador y filósofo ex francés. Ocupaba

el trono del liderazgo universalista en filosofía, pero, de repente, cayó en la

cuenta de que no contaba con nada de valor intelectual ni filosófico. Pero,

tras estudiar el Islam y leer El Corán, encontró, en sí mismo, el suficiente

valor como para admitir el atolladero intelectual en que estaba metido, lo

cual lo llevó a abrazar el Islam. Se puso a sí mismo el nombre de Raŷá

Jarūdí, debido a que era uno de los defensores más entusiastas del

marxismo y del socialismo científico.



Pues, cuando se dio cuenta de que estaba en un aprieto y que se

dirigía a un callejón sin salida, declaró, públicamente, que no hay más

esperanza sino en el Islam y, por lo tanto, se llamó Raja [Raŷá]213 Jaroudi.



Éste es Muhamad Ásad, un periodista austriaco que se islamizó y

tuvo una buena práctica islámica. Disfrutó los mejores días de su vida,

trasladándose, en la Península Arábiga, con los beduinos nómadas, como

uno más de ellos.



En su libro, El camino al Islam, que fue publicado y reeditado, varias

veces, en distintos idiomas, entre otros, el inglés, el francés, el holandés, el

sueco, el alemán y el urdí, Ásad dice: “El Islam incitó a la actividad

cultural, la cual constituye una de las páginas más deslumbrantes de la

historia de la Humanidad. Llevó a cabo esta exhortación, abogando: Sí a

la razón y no a la vaguedad; sí al trabajo y no a la pereza; sí a la vida y

no a matarse y aniquilar al cuerpo para salvar el alma. Pues, no es de

extrañar que, nada más lanzarse fuera de los límites de la Península

Arábiga, el Islam se ganara nuevos seguidores y adeptos y que la gente se

fuera abrazando, en tropel, el Islam. Poco después, los habitantes de ax-

Xām y el Norte de África y España se vieron ante una religión que niega el

principio del pecado original, haciendo hincapié en la dignidad instintiva

de la telúrica vida mundanal. Así, se unieron, en grupos, a la nueva

religión que les enseñó que el hombre es el sucesor de Allāh en la Tierra.

Esto, y no el mito de recapitulación a punta de espada, es la única

explicación razonable de la victoria asombrosa del Islam, en los albores de

su historia. Los musulmanes no eran quienes hicieron grande al Islam, sino

el Islam es quien los hizo así de grandes.”.







213

„Raja‟ o „Raŷá‟ significa: „esperanza‟.





111

En una entrevista del corresponsal del periódico de Middle East Post,

en Berna, con el Dr. Jorg Stausche Lautenberg, profesor y Director de la

Biblioteca y del Archivo Militares de la Facultad Sueca de Estado Mayor,

publicada, en su número del 2/4/2001, el corresponsal le formuló la

siguiente pregunta: “¿Constituye el Islam, según sus estudios, una amenaza

a Occidente?”. Lautenberg le respondió: “En absoluto, la religión islámica

llama a la tolerancia y la coexistencia pacífica y reconoce las otras

religiones celestes: El Cristianismo y el Judaísmo. Es más, tanto Jesucristo

y la Virgen María como el Judaísmo y Moisés, el profeta de Allāh, ocupan

un lugar de privilegio, en El Corán. A pesar de la velocidad vertiginosa de

la expansión del Islam, desde China hasta los confines de Europa, en unos

cien años, lo cual se considera, cronológicamente, un tiempo récord, no se

extendió mediante el pánico, la destrucción ni las masacres. El Islam no

atestiguó ninguna guerra de exterminio ni masacres de los pueblos

vencidos, como sucedió con los amerindios de América, sino, en cambio,

trató a los vencidos tolerante y compasivamente, imponiéndoles un

impuesto simbólico. Pues, no se comportó como hicieron los europeos con

los indios de América, ni impuso, a la fuerza, su religión, sino se extendió,

gracias a la tolerancia, el buen ejemplo, la comprensión, la alianza

matrimonial y el diálogo. El Islam logró erigir una gran civilización en al-

Ándalus, que ejerció una gran influencia sobre el Renacimiento y la

civilización europea, en general. Occidente tomó del Islam una gran parte

de su filosofía, medicina, química y matemáticas, sobre todo, las ciencias

experimentales. En España, los musulmanes, los cristianos y los judíos

convivieron bajo el reinado del Islam, por lo cual, para Occidente, el

Islam no constituye amenaza alguna, sino, más bien, un enriquecimiento

por sus valores y su civilización.”.



LA POLIGAMIA:



Otra cuestión, que ha dado mucho que hablar y ha sido muy

subrayada, por parte de los rivales del Islam, a pesar de su desconocimiento

de la razón sabia por la cual Allāh la había legislado, es desvedar que el

hombre se case con cuatro mujeres. Llevan varios siglos extendiéndose,

imprudentemente, en dicha cuestión, sin conocimiento de causa.

Transcurren los años y se desencadenan la Primera y la Segunda Guerra

Mundiales, dejando, en Alemania y Austria, a decenas de millones de

mujeres sin marido. Una estadística elaborada, en aquel entonces, reveló

que el porcentaje hombre-mujer, en ambos países, era de 1 a 10, aunque,

más tarde, les constó que sus cálculos y sus métodos eran incorrectos. A

pesar de que la historia tiene registrados tanto las confesiones de sus

científicos, con sus propias lenguas, como los resultados devastadores y el

desvío moral que sufrieron, en sus sociedades, que, todavía, siguen

sufriendo de él, continúan polemizando y fustigando al Islam y a los



112

musulmanes. Ellos mantienen que el Islam humilla a la mujer y la convierte

en una esclava: Cada cuatro de ellas pertenecen a un solo hombre. En

cambio, su propio principio es el que había rebajado, más que nunca, a la

mujer convirtiéndola en una amante extramatrimonial o una prostituta que

deambula por las calles buscando clientela para su desnudo cuerpo

vulnerable y ordinario.



La cuestión de desvedar el matrimonio del hombre con cuatro

mujeres es una cuestión multifacética y pluridimensional que merece una

mención especial. A continuación, vamos a exponerla, con todo lujo de

detalles:



PRIMERO: Antes del envío de sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!-, y de la revelación del Noble Corán, en la época del paganismo

presilámico, la situación de la mujer era tal como sigue: La mujer era un ser

humano de poca monta y no tenía derecho a heredar. Por otra parte,

enterraban vivas a las recién nacidas por consideraciones equivocadas:

Pensaban que tener a una recién nacida, antes de tener varones era de mal

agüero y lo tenían a deshonra. En Su Noble Libro, Allāh -¡Invencible y

Majestuoso sea!- los describió, en los siguientes términos: (Y cuando a

alguno de ellos se le anuncia el nacimiento de una hembra, su rostro

se ensombrece y tiene que contener la ira. Se esconde de la gente a

causa del mal de lo que se le anunció pensando si se quedará con

ello a pesar de la vergüenza o lo enterrará. ¿Acaso no es malo lo que

juzgan?214.).



El Islam vino a dar a la mujer su merecido prestigio, con una sola

condición estipulada por el Gran Creador -¡Majestuoso y Elevado sea!:

Que los hombres estén al cargo de las mujeres, por la diversidad de

características con que nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!-

distinguió al hombre, haciéndole encargarse, por instinto, de la mujer, esta

criatura vulnerable que, a la hora de exponerse a cualquier peligro, se

siente más segura que nunca bajo la protección de su marido. Pero, Él

-¡Glorificado y Elevado sea!- mandó que dicho encargo se basara en la

justicia, la equidad, la misericordia, el respeto incondicional a la mujer,

guardarla y preservarla de abusar de su cuerpo o menospreciar o burlarse

de su personalidad. Así las cosas, vedó, enérgicamente, enterrar vivas a las

hembras y prohibió el matrimonio de disfrute (Es un tipo de matrimonio

que no garantiza ningún derecho a la mujer, como, por ejemplo, los

derechos de heredar y de percibir la manutención.). Por lo demás, El Corán

vedó el adulterio y desvedó la poligamia, a condición de tener garantizada



214

Azora de Las Abejas (n.º 16): 58-59.





113

la condición de la justicia del hombre con sus mujeres; Allāh -¡Elevado

sea!- dice: (...si os teméis no ser equitativos... entonces con una

sola...215.). El Islam, en cuanto un mensaje humano envuelto, en principio,

con la misericordia del Señor de los Mundos, no preceptuó la poligamia

como una obligación ni nada por el estilo, sino es un mandato desvedado,

en vista de lo que las circunstancias a que se expone el hombre musulmán

puedan exigir. Más aún, cuando el Islam desvedó el divorcio al hombre,

honró, en cambio, a la mujer, haciendo que el divorcio fuera dos veces216,

y, después, o vuelve el hombre a reagrupar a su mujer, según lo lícitamente

reconocido o la deja ir por las buenas. Es más, el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- lo hizo odioso a los musulmanes, diciendo: “Lo más

desagradable dentro de lo lícito es el divorcio.”.



SEGUNDO: El hecho de que la religión musulmana desvedara la poligamia

hasta el límite de cuatro mujeres, conforme a lo que Allāh -¡Elevado sea!-

dijo: (Casaos entonces, de entre las mujeres que sean para vosotros,

con dos, tres o cuatro217.), se debe a necesidades de carácter personal y

social, que tienen que ver con lo que el Gran Creador sabe, como nadie, de

las circunstancias de Sus criaturas de hombres y mujeres, las cuales serán

explicadas, más tarde, detalladamente. Sin lugar a dudas, más vale la

poligamia que el adulterio encubierto, aparte de que ésta reduce el

fenómeno, cada vez mayor, de soltería femenina. En reallidad, dicho

fenómeno está extendido, hoy en día, tan profusamente, en EE UU y

Europa que llama la atención, y movió a la mayoría de ellas a descarriar,

practicando el vicio [el adulterio], con lo cual sus sociedades se han

desmoralizado y sus modales se han desenfrenado. Unas pocas de ellas se

vieron obligadas a pasar el resto de su vida, hundidas en las penas y el

sufrimiento de la privación de un marido y de las penalidades de la soltería.

A veces, padecen de psicopatías como la depresión, otras, se convierten en

una lacra para sus sociedades, incluso, algunas se suicidan por el

sufrimiento inaguantable de la soltería. Por otra parte, en sus sociedades, la

tasa de natalidad ilegítima oscila entre el 20% y el 40%, variando de un

país a otro, mientras, en cambio, en los países islámicos que desvedan la

poligamia, el porcentaje de niños procedentes del adulterio es casi nulo.

Para colmo, en algunos de estos países europeos, perdieron el norte del

parentesco correcto por línea paterna, hasta el punto de que, en muchas

ocasiones, el marido no puede determinar si los niños que su mujer ha

tenido y que él está criando, son suyos o son de otro/s.



215

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 3.

216

Es decir, se puede ejercer dos veces con posibilidad de revocarlo.

217

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 3.







114

En cuanto a las razones y las ventajas que se les pasaron

desapercibidas a todos los que hacían críticas a la poligamia en el Islam, las

podemos resumir en las siguientes:



I) La pérdida de los hombres en las guerras tiene como consecuencia el

aumento del porcentaje de las mujeres sin hombre. Hemos señalado,

anteriormente, lo que sucedió en Alemania, tras la Segunda Guerra

Mundial, cuando encontraron que el porcentaje hombre-mujer era de 1-10.

Naturalmente, todos sabemos, lógicamente, cuál es la suerte de las nueve

que no encontraban marido. Más aún, cuando disminuye el número de los

hombres en comparación con las mujeres en cualquier país, por culpa de las

guerras o por cualesquiera posibles razones, su mano de obra productora

disminuye. En semejantes casos, la poligamia es la solución ideal para

cubrir la disminución de la natalidad. En su libro, Fundamentos de

Sociología, el sociólogo inglés, Herber Spencer, dice: “Si a una nación, le

sobreviene un estado en que las guerras arrasan a sus hombres, y cada

uno de los hombres restantes no tiene a más que una esposa, entonces,

quedarán muchas mujeres sin marido, y, por consiguiente, se produce,

inevitablemente, una disminución seria de la tasa de natalidad y ésta no

llega a equivaler a la tasa de mortalidad. En caso de que se encuentren dos

naciones, suponiendo que cuenten con iguales medios y recursos de vida,

la nación que no saque provecho de sus mujeres mediante la multiplicación

no puede resistirse a la nación cuyos hombres se aparean con todas sus

mujeres, con lo cual la nación monógama se aniquila frente a las naciones

polígamas.”. A esto, nosotros añadimos que el aumento del número de las

mujeres sin maridos provoca que cunda, por igual, tanto el desenfreno y el

libertinaje como la pobreza.



II) Si la esposa contrae una enfermedad crónica, ¿Seguirá el hombre, toda

la vida, unido a ella, como ocurre en EE UU y Europa o la divorcia y se

casa con otra?. La respuesta a esta pregunta conlleva una de las virtudes

que residen en desvedar la poligamia. En el Islam, en los casos en que una

mujer contrae una enfermedad crónica le impide disfrutar con ella, [la

solución de] divorciarla, en semejante situación, va en contra de la

conmiseración y la conciencia humana sanas, sobre todo, después de toda

una vida de amor, entrega y larga convivencia. Pues, una vez divorciada,

no puede trabajar ni ganarse la vida para sufragar su enfermedad, aparte de

que ningún hombre se va a casar con ella, para prestarle atenciones

médicas. Por lo tanto, estando así, no es nada caballeroso ni humano

divorciarla para casarse con otra como ocurre en Occidente. Por otra parte,

no es nada prudente impedir al marido, que tiene una esposa con una

enfermedad crónica, casarse con otra, porque, de lo contrario, se tardaría

en tener a su prole o se dejaría llevar por su apetito sexual instintivo que le







115

podría mover a adulterar como ocurre en las sociedades europeas y

americanas, y el resto de los países que no aplican la xarica islámica.



III) Si el hombre, una vez casado, descubre que su mujer es estéril o ha

contraído una enfermedad que le haya vuelto estéril antes de darle ningún

hijo. Éste es otro motivo más complejo que el anterior, por los cuales Allāh

desvedó la poligamia a los musulmanes. Se dan muchos casos en que dos

personas se casan y se enamoran tanto que ninguno de los dos puede ni

separarse ni prescindirse del otro, luego, descubren que la esposa es estéril.

En realidad, al hombre, por mucho que esté enamorado de su mujer, le

gustaría tener a un niño o niña descendentes de él. En la sociedad

occidental, los dos acuerdan divorciarse y el hombre se casa con otra y la

suerte de la mujer queda como una incógnita, y ella se ubica en el punto de

mira de los aspirantes codiciosos a disfrutar, única y exclusivamente, de su

cuerpo con el adulterio y lo ilícito. En cambio, en el Islam, en buena parte

de estos casos, lo que, a menudo, ocurre es que el marido mantenga a su

mujer estéril, honrada y ennoblecida, en su propia casa, casándose, previo

consentimiento de ella, con otra, de modo que llega a tener hijos que llenan

la casa de alegría y cariño, para ambas esposas. Pues, ¿Cuál convendría

más, vosotros que hacéis uso de la razón: La ley occidental o la xari ca de

Allāh -¡Elevado sea!- para Sus criaturas y siervos?!.



IV) Da la casualidad que, muchas veces, el bienestar y la naturaleza del

cuerpo del hombre le hacen sentir y tener un deseo sexual acalorado y

rebosante más allá de lo normal, en este caso, una sola mujer no le basta

para satisfacer sus deseos sexuales. Por otra parte, una única mujer no

puede dar abasto a su indómito deseo para conseguir su derecho conyugal

legítimo de ella, aparte de que esto la puede perjudicar si se deja llevar por

los arbitrios de su deseo. ¿Cómo arreglárselas, en este caso? ¿Se tomaría

el hombre a otra mujer por legítima esposa, casándose con ella? o ¿Se

tomaría a una amante con que practique el adulterio?. Haced el favor de

respondernos, vosotros que hacéis vanagloria de vuestras críticas al Islam.



El filósofo alemán, Schopenhauer, alega diciendo: “En principio, no

encontramos razón alguna que impida que el hombre se case con una

segunda mujer, en caso de que su mujer contraiga una enfermedad crónica

penosa o fuera estéril o, siquiera, con el paso de los años, se envejeciera.”;

y, también, dijo: “¿Quién de nosotros se limita, en la práctica, a una sola

mujer?!. Más aún, no podemos negar que, en algunos o en la mayoría de

nuestros días, la mayor parte o, incluso, todos nosotros tenemos

[relaciones extramatrimoniales con] muchas mujeres.”. Y dijo, asimismo:

“¿Acaso no ha llegado, ya, el momento de dar, realmente, la poligamia

por buena ventaja, para todo el sexo femenino? Pues, en la ciudad de

Lendra, se encontró a ochenta mil chicas públicas cuya honra fue





116

derramada en la masacre de las víctimas de limitarse a una sola esposa,

por culpa de la intransigencia de la mujer europea y las falsedades que se

pretendía.”.



V) El hombre, por naturaleza, tiene la capacidad sexual más potente que

la mujer y la mantiene hasta una edad avanzada, al contrario de la mujer

que empieza a perder buena parte de su deseo sexual a una edad temprana

entre los cuarenta y cincuenta años, lo cual se suma a las buenas razones y

necesidades que motivan al hombre para mantener a su primera esposa con

quien ha convivido durante muchos años de su edad, casándose con otra, en

lugar de tomarse a una amante o acudir a las prostitutas o divorciarla para

casarse con otra, conforme a la ley occidental corrupta, acabando, de esta

manera, la vida de la esposa en una vida de necesidad y vagancia,

provocando la corrupción de la sociedad y la proliferación de las



enfermedades graves, entre sus miembros, como el sida que, hasta ahora,

no se ha descubierto ningún tratamiento definitivo para curarlo.



VI) Durante el ejercicio de sus negocios tanto comerciales como

profesionales, el hombre está expuesto a viajar mucho, mientras, debido a

sus condiciones vitales y de salud, y a tener a su cargo a los niños, la mujer

no puede dar abasto a los viajes de su marido. ¿Cuál le valdrá más al

hombre, en su vida de expatriado, acudir al desenfreno y viciarse con las

prostitutas o casarse, en el extranjero, con otra que le preserve de

deslizarse?. Éstas constituyen una parte de las razones que hemos detallado

a propósito de las virtudes de desvedar la poligamia. Por otra parte, existen

otras muchas razones de menor importancia que estipulan la equidad y

justicia, como condición preferente para establecer la poligamia legislada

por Allāh, pero, por motivos de espacio, no cabe pormenorizarlas, en este

resumen.



A este respecto, no puedo dejar pasar desapercibido, que, en tanto el

Antiguo como el Nuevo Testamento, la poligamia era lícita, y a pesar de

que ambos habían padecido tergiversaciones, no incluyen ningún texto que

dé por hecho que sea ilícita. Por otra parte, en la Edad Media, en Europa, la

poligamia estaba en vigor y, actualmente, está en boga, en muchos pueblos

que no son de religión musulmana, en África, la India, China y Japón. Es

más, en sus inicios, tras la ascensión de Isaías -¡La paz sea con él!-, el

Cristianismo tenía por legítima la poligamia. Por último, concluyamos este

tema con el testimonio de Gustave Lobon, uno de los sabios y catedráticos

occidentales de Sociología: “La poligamia, al estilo de la xarica islámica,

es uno de los sistemas más indicados para desarrollar la moralidad de

toda nación que crea y se proteja en ella, así como estrechar los lazos y los

vínculos familiares; se trata de su manera [la del Islam] de hacer a la





117

mujer musulmana más afortunada y prestigiosa, y más digna del respeto

del hombre que su hermana occidental.”. Y añadió, diciendo: “No sé en

qué bases fundamentan los europeos su juicio de la degradación de este

sistema [la poligamia] en comparación con el sistema, vigente entre ellos,

de individualismo que peca de todo tipo de mentiras y de hipocresía.

Cuando, en realidad, contemplo varias razones que me llevan a preferir el

sistema de la poligamia a los demás sistemas, y, de hecho, no es de

extrañar que veamos a los orientales, que vienen a nosotros de visita y

se desplazan entre nuestras ciudades, quedarse perplejos, por nuestra

crueldad, a la hora de juzgar su sistema de poligamia, entre ellos.”.



ISAÍAS, EL PROFETA DE ALLĀH:



Ahora que hemos ofrecido un resumen de la historia del Islam y la

verdad sobre el envío de nuestro Profeta, el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz! y la verdad de El Corán, el gran milagro que nuestro Señor

-¡Majestuoso y Elevado sea!- hizo descender sobre él, y la verdad de sus

modales y buenas cualidades -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que

demuestran al mundo entero que es el Mensajero y el último Profeta de

Allāh. Asimismo, hemos pasado revista las respuestas de los islamólogos a

las calumnias de los rivales y los enemigos del Islam, respuestas que

probaron con todo tipo de pruebas concluyentes la nulidad de sus

argumentos y cómo Allāh les hizo volver cabizbajos.



LA NATURALEZA DEL PROFETA, ISAÍAS:



Volvamos, de momento, a la cuestión crucial y esencial de discordia

entre vosotros y nosotros, gente del Libro. Es la cuestión, a base de la cual

hemos fundamentado los puntos de nuestro presente mensaje a vosotros. La

cuestión es la naturaleza y la verdad del profeta, Isaías, hijo de María -¡La

gracia y la paz sean sobre él!- y la incidencia en el grave error, según

vuestra creencia corrupta, de que es Dios o hijo de Dios, o una parte de una

persona triangular [la Santísima Trinidad], de la cual forma parte Allāh

-¡Glorificado y Elevado sea!- lo cual es una consecuencia de asociarle a Él

y de la descripción, inmensamente, calumnias que atribuisteis a Allāh.



Empecemos con lo que, sobre esta cuestión, Allāh -¡Elevado sea!- dijo,

en Su Noble Libro: (¡Vosotros que habéis recibido el Libro! ¡Creed en

lo que hemos hecho descender, que es una confirmación de lo que ya

teníais, antes de que os borremos las facciones de la cara y la

pongamos del revés u os maldigamos como maldijimos a la gente









118

del sábado218. El mandato de Allāh está hecho. Es cierto que Allāh

no perdona que se Le asocie con nada, pero, fuera de eso, perdona a

quien quiere. Y quien atribuya asociados a Allāh, habrá forjado una

falsedad incurriendo en un enorme delito...219), y, también, Él

-¡Elevado sea!- dijo, en otra azora: (¡Gente del Libro! No saquéis

las cosas de quicio en vuestra Práctica de Adoración ni digáis

sobre Allāh nada que no sea la verdad. Ciertamente, el Ungido, hijo

de Maryam, es el mensajero de Allāh, Su palabra depositada en

Maryam y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allāh y en Su

Mensajero y no digáis tres; es mejor para vosotros que desistáis. La

verdad es que Allāh es un Dios Único. ¡Está muy por encima en Su

gloria de tener un hijo! Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto

hay en la tierra. Y Allāh basta como Guardián.220) y, también, Él

-¡Elevado sea!- dijo: (Han caído en incredulidad los que dicen que

Allāh es el Ungido, hijo de Maryam. Di: ¿Y si Allāh quisiera destruir

al Ungido, hijo de Maryam, a su madre y a cuantos hay en la tierra,

todos a la vez? De Allāh es el Dominio de los cielos y de la tierra y

de lo que hay entre ambos. Crea lo que quiere, Allāh es Poderoso

sobre todas las cosas.221).



Luego, dijo -¡Elevado sea!-: (Y han caído en incredulidad quienes

dicen: Allāh es el tercero de tres, cuando no hay sino un Único Dios.

Si no dejan de decir lo que dicen, ésos que han caído en la

incredulidad tendrán un castigo doloroso.222).



Tal como hemos inaugurado nuestro mensaje, igual os decimos: (Di:

¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos: Adoremos,

únicamente, a Allāh, sin asociarle nada...223). Algunos de vosotros

mantenéis que Allāh está formado por tres personas en una sola persona224:

El Padre-el Hijo-el Espíritu Santo. Creer en la existencia de socios con

Allāh y en que las tres personas están juntas, y en que ellas han creado este

gran Universo y lo controlan es una creencia falsa. La respuesta bien clara

del Noble Corán a esta pretensión os ha dejado sin habla; Allāh -¡Elevado

218

La gente del sábado alude a episodio de los judíos que transgredieron el sábado y fueron convertidos

en monos y cerdos. Ver aleya 64 de la azora II.

219

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 47-48.

220

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 171.

221

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 17.

222

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 73.

223

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 64.

224

Hipóstasis: „persona‟ o „supuesto‟, más hablando de las tres personas de la Santísima Trinidad.





119

sea!- dice: (Allāh no ha tomado hijo alguno ni hay con Él ningún

dios. Porque si, así, fuera, cada dios se llevaría lo que hubiera

creado y se dominarían unos a otros. ¡Ensalzado sea Allāh por

encima de lo que Le puedan atribuir!225), y, también, dice: (Sea

glorificado y ensalzado, muy por encima y a gran altura de lo que

dicen.226).



Luego, nos toca a nosotros reflexionar y meditar en estas aleyas. Pues,

desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad, miramos a nuestro

alrededor, pero no hallamos a nadie atreverse a pretender o alegar o fingir

que es dios con Allāh, ni siquiera, Le asocie en el Dominio de los Cielos y

la Tierra. Es, única y exclusivamente, Allāh, el único Dios, Quien se dirige

a nosotros en El Corán. Desde luego, no hemos visto ni oído hablar, ni de

lejos, de esto. Si hubiera más dioses que Él, no se callarían ni quedarían

con las manos cruzadas, ante el espectacular desafío de Allāh a ellos, en El

Corán; se habrían declarado, mostrando sus milagros y haciendo descender

libros a la gente, para que los leyeran, y habrían utilizado todos los medios,

a su alcance, para llegar al Señor del Trono, superándose unos a otros, tal y

como nos lo comunicó nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!. Es

más, se habrían declarado la guerra, unos a otros y habríamos visto escenas

bélicas, al estilo de las de la Ilíada -plagada de fábulas sobre la lucha de los

dioses, entre los cuales se encarnizaban las guerras cósmicas más cruentas,

horrorosas y devastadoras-, convirtiéndose, de este modo, los Reinos del

Cielo y de la Tierra en un campo de batalla de las luchas titánicas entre los

dioses, debido al deseo de cada uno de ellos de ser el dios más potente y

superior. Allāh -¡Elevado sea!- lo comenta diciendo: (Si hubiera en

ambos227 otros dioses que Allāh, se corromperían. ¡Gloria a Allāh, el

Señor del Trono, por encima de lo que Le atribuyen!228.).



Nosotros mantenemos que toda la creación original y el sistema

meticuloso que este Universo encierra dan fe de la unicidad de Quien lo

ordenó, creó, dispuso y puso en marcha. Si hubiera más que un cerebro y

más de una mano ordenando su meticuloso movimiento, la marcha y el

equilibrio de este Universo habrían sufrido todo tipo de perturbaciones,

trastornos y tropiezos. ¡Glorificado sea, nuestro Señor, el Uno, el Único,

el Soberano Absoluto, en Su Dominio, sin nadie que se lo dispute; Él

crea y ellos son creados!.





225

Azora de Los Creyentes (n.º 23): 91.

226

Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 42-43.

227

En el cielo y la tierra.

228

Azora de Los Profetas (n.º 21): 22.





120

Algunos de vosotros dijeron que Isaías es hijo de Allāh, pretensión que

estimamos, todavía, más grave que la anterior. ¿Por qué?. Porque, a

nosotros -¡Allāh nos libre!-, si simulamos seguir vuestra falsa pretensión de

que Isaías es hijo de Allāh, consecuentemente, la cuestión de la divinidad

se convertiría en un mero asunto familiar, ya que el dios-padre tiene que

tomar a una esposa para tener a un hijo, y, teniendo a una esposa, y con el

fin de tener hijos, tiene que acostarse y practicar el sexo con ella, igual

como lo hacen los mortales y los animales!!. Debiendo ser de la misma

naturaleza que el dios, la esposa del dios, puede que dé a luz un varón o

una hembra, ¿Por qué no?. Por su parte, la diosa esposa tiene que tener a un

padre, una madre, un hermano, o una hermana, esto es, los cuñados del

dios!, ¿Qué lo impide?. Si ella tiene a un hijo, y el hijo, a su vez, esto es, el

hijo de dios tiene que casarse, ¿Qué se lo impide?, ¿Acaso no es como su

padre?; y la nuera no será como los seres humanos, o de lo contrario, se

mezclaría la sangre de los humanos con la de los dioses, lo cual es

inadmisible!. Y la nuera puede ser, por ejemplo, su prima!, o sea, lo que

decíamos antes: La cuestión de la divinidad se convertiría en un asunto,

estrictamente, familiar. Puede que el hijo se subleve contra su padre,

derrocándole del dominio del Universo, suplantándole (Es lo que

llamamos, actualmente, “golpe de estado”). Por otra parte, como vosotros,

gente del Libro, sostenéis que Isaías -que nosotros lo reconocemos con

aspecto de uno más de los seres humanos- es hijo del Dios-Padre, entonces,

esto quiere decir que el resto de los miembros de la familia divina deberían

tener aspectos y características como las que tenemos nosotros los

hombres!. Y esto es un pensamiento inconcebible en contra del Gran Dios,

nuestro Creador, el Creador Magistral de los Cielos y la Tierra,

¡Glorificado sea, el Uno, el Único, el Absoluto, Quien no engendra ni ha

sido engendrado, el Impar, el Elevado por encima de todas las

características y cualidades que Le habéis atribuido: (No hay nada

como Él; Él es el que oye y el que ve.229)!. Reflexionemos sobre lo que Él

-¡Elevado sea!- dice: (Y han considerado a los genios como asociados

de Allāh, cuando ha sido Él Quien los ha creado. Y Le han atribuido

hijos e hijas sin conocimiento. ¡Glorificado sea y ensalzado sea por

encima de todo lo que Le atribuyen! Originador de los cielos y de la

tierra ¿Cómo habría de tener hijos si no tiene compañera y lo ha

creado todo? Él es Conocedor de todas las cosas.230).



Pasemos, luego, a ver lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en la aleya n.º

75, de la azora de La Mesa Servida (n.º 5), en Su Noble Corán: (El



229

Azora de La Consulta (n.º 42): 11.

230

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 100-101.





121

Ungido, hijo de Maryam, no es más que un mensajero antes del cual

ya hubo otros mensajeros. Su madre era una mujer veraz y ambos

comían alimentos. Mira cómo les hacemos claros los signos y mira

cómo, luego, inventan.).



Muchos de nosotros, al leer esta aleya del Noble Corán, no nos

deteníamos, y lo seguimos haciendo, en lo que se intenta decir con Su frase

-¡Elevado sea!-: (ambos comían alimentos), a pesar de tener claro

su significado en los libros consagrados de exégesis coránica. Nosotros,

aquí, queremos arrojar la luz, precisamente, sobre lo que atañe a nuestro

presente mensaje a vosotros, para averiguar hasta qué punto, nuestro Señor

-¡Majestuoso y Elevado sea!- nos conduce, tanto a vosotros como a

nosotros, los ejemplos, en un estilo tan elocuente como conciso, que no es

propio sino de un Gran Dios, a quien le agradecemos -¡Elevado sea!- que

se dirija, a nosotros, los seres humanos, enseñándonos Su moral y Sus

modales, esto es, las moralidades y los modales de El Corán. De este

mismo modo, Él -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos explicita lo que

corrobora la afirmación de que Isaías y su madre, María -¡La gracia y la

paz sean con ambos!-, no son más que dos seres humanos y no son dos

dioses como inventáis.



Él -¡Elevado sea!- nos enseñó, a través de El Corán y las tradiciones de

sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que Él -¡Elevado

sea!- creó a los ángeles de la luz, a los genios de un fuego sin humo y al

hombre de arcilla. Entonces, Él -¡Glorificado y Elevado sea!- predestinó y

ligó la conducta de cada especie de Sus criaturas, en función de la

naturaleza a partir de la cual fue creada y con la cual va vivir, hasta un

plazo determinado. Él -¡Glorificado sea!- predestinó que la vida de nuestro

padre Adán y su descendencia iba a ser sobre la tierra, de la naturaleza de

los componentes de la tierra hasta el Último Día. Allāh -¡Elevado sea!-

dijo: (De ella os creamos, a ella os devolveremos y de ella os

haremos salir de nuevo.231).



Pues, la creación del hombre de arcilla se debe a una razón sabia de

Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!, que consiste en que los hombres no

embarquen en la altivez, la soberbia y la prepotencia, debido a que, antes

de ser predeterminado, el Hombre es libre de escoger el camino del bien y

la rectitud o el camino del mal y la corrupción. Si escoge este último, por

más que profese la sensación de maldad, prepotencia o soberbia, se echa

atrás cabizbajo, cuando se acuerda o alguien le recuerda que, por mucho

que fuera altivo y soberbio, al fin y al cabo, no le pasa un día entero sin

231

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 55





122

verse, por consumir la comida imprescindible para su vida, en la necesidad

perentoria de ir al baño para excretar, ya que la naturaleza de su creación

está tomada del barro y se encamina al polvo, o sea, como hemos señalado,

al principio, de nuestro mensaje, al dirigirnos a vosotros, gente del Libro,

diciendo: Somos, sin excepción, hijos de Adán y Adán fue creado por

Allāh -¡Elevado sea!- del polvo, así que no sigáis con vuestra porfía y

obstinación en la Falsedad, ya que todos volveremos, a fin de cuentas, al

polvo.



En cuanto a los ángeles, en el Noble Corán, Allāh -¡Elevado sea!-, de

ellos, dijo: (Ante Allāh se postra todo ser viviente que hay en los

cielos y en la tierra, así como los ángeles; y ellos no se muestran

soberbios. Temen a su Señor que está por encima de ellos y hacen lo

que se les ordena.232).



Debido a la naturaleza de su creación y a obedecer todo cuanto se les

manda, los ángeles no son nada soberbios, por lo cual Allāh no les sometió

a lo que rompe la espina de la soberbia y la prepotencia -si es que lo

intentan-, es decir, la comida, al igual que los seres humanos. Al comer,

éstos se ven obligados a deshacerse de sus excrementos, de una manera que

rompe su sensación de soberbia y prepotencia. Así, lo fue, en la historia de

los huéspedes de sayyedna Abraham -¡La gracia y la paz sean con él!. Eran

ángeles con aspecto de seres humanos que cuando acudieron a Abraham,

éste quería hospedarlos y mandó a su mozo sacrificar un ternero gordo para

darles de comer. Entonces, ellos callaron y no se negaron, pero en cuanto

les sirvió la comida en los platos, para comer, sus manos no llegaron a la

comida. Ahí, a Abraham, le entró cierto recelo de ellos, pero el recelo que

albergaba era el de quien no prevé nada malo de ellos, sino quien sabe que

los ángeles del Misericordioso no comen por la naturaleza de su creación y

por el asunto importantísimo que traían entre manos, a fin de

comunicárselo, de parte de Allāh -¡Elevado sea!-. Y, efectivamente, esto es

lo que pasó, según lo recogen las aleyas coránicas, en las que Allāh

-¡Elevado sea!- dice: (¿Ha llegado hasta ti el relato de los honorables

huéspedes de Ibrahim, cuando se presentaron ante él y dijeron: Paz?.

Contestó: Paz, gente desconocida. Entonces, se retiró a su familia y

vino con un hermoso ternero. Lo acercó a ellos diciendo: ¿No vais a

comer? Entonces, sintió recelo de ellos. Dijeron: No temas. Y le

anunciaron un niño sabio.233).





232

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 47-48

233

Azora de Las Abejas (n.º 16): 49-50.







123

Por lo tanto, al describir a sayyedna Isaías y su madre, la Virgen María

-¡La gracia y la paz sean sobre ambos!-, nuestro Señor -¡Majestuoso y

Elevado sea!- dijo: (ambos comían alimentos), con lo cual quiere decir

que si fueran dos dioses como pretendéis, gente del Libro, no comerían

alimentos. Es más, ¿Cómo pueden ser dos dioses, si van a excretar, para

deshacerse de los excrementos, en tanto que los ángeles, siendo siervos

de Allāh, no comen? Pues, sería más lógico que los dioses contaran con

características más sofisticadas que las de los ángeles. ¿Cómo inventáis

calumnias?!.



Así que, ¿Qué disparate es esto, gente del Libro? y ¿Qué fábulas y

ridiculeces son éstas que hasta los juicios de los niños no las pueden

concebir ni tampoco los de vuestros científicos, sabios, intelectuales y

pensadores tanto los actuales como los del pasado?. ¿Cómo han podido

pasar por vuestras mentes estas hipótesis corruptas, fundadas en conjeturas

que no se atienen a ninguna prueba aparente ni tienen demostración

brillante alguna que tanto los intelectos de los animales como los de los

hombres las rechazan por igual?.



LOS TESTIMONIOS RECOGIDOS EN EL EVANGELIO DE JUAN SOBRE LA

NATURALEZA HUMANA DE MESÍAS -¡LA PAZ SEA CON ÉL!:





Gente del libro, si en todo lo que habéis pretendido de falsedades y

fábulas sobre: La persona del profeta, Isaías -¡La gracia y la paz sean con

él!; el dios-padre; el dios-hijo y el dios-Espíritu Santo, os atenéis a lo que

viene recogido en vuestros evangelios tergiversados y los libros del

Antiguo Testamento de la Tora que, tampoco, salvaron de la tergiversación

y la sustitución, pues, en el presente mensaje, hemos pasado revista,

anteriormente, una buena parte de los testimonios de algunos de vuestros

diversos evangelios, especialmente, del Evangelio de Bernabé, testimonios

que refutan y niegan la esencia de dichas pretensiones. Ahora bien, si decís

que no reconocéis el Evangelio de Bernabé, pese a los hallazgos recientes

de manuscritos antiguos, en las proximidades de la costa del Mar Muerto, a

los cuales han tenido acceso y los corroboraron afirmando la autenticidad

de dicho Evangelio los siguientes especialistas: El cura Dr. Charles Francis

Bouto, el Dr. D. F. Albright, uno de los pilares de la arqueología de los

evangelios, y, también, el cura A. Paul Davis, superior de la Igelesia de

Todos los Santos de Washington, pues, me gustaría exponer más ejemplos

y testimonios recogidos en uno de los evangelios más famosos que vosotros

reconocéis, es decir, el Evangelio de Juan, que rebaten y niegan dicha falsa

pretensión que mantenéis. Por otra parte, pondré, como testimonios, las

opiniones y las citas recogidas de bocas de sabios cristianos, a lo largo de la







124

historia cristiana. Vamos a empezar con lo recogido en el Evangelio de

Juan:



Jesús, hijo de Maryam, dice: “...algún día veréis abierto el

cielo, y a los Ángeles de Dios subir y bajar, sirviendo al

Hijo del hombre.” (Capítulo I:51).



En el Capítulo IV:6, dice: “Jesús, pues, cansado del

camino...”, lo cual se considera un reconocimiento de su parte que

Isaías es hijo del hombre, y no es hijo de Allāh ni es Allāh, ni es una de las

tres partes que forman lo que es Dios.



En el Capítulo IV:34, dice: “Pero Jesús les dijo: Mi comida es

hacer la voluntad del que me ha enviado, y dar

cumplimiento a su obra.”. Aquí, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con

él!- da fe de que es un mensajero que obra, por voluntad de Allāh, Quien le

había enviado y encargado dar cumplimiento a Su mensaje.



En el Capítulo IV:44, viene lo siguiente: “Porque el mismo Jesús

había atestiguado que un profeta por lo regular no es

mirado con veneración en su patria.”. Esto prueba,

manifiestamente, su profetismo y que no se recibió, al principio de su

predicación, con veneración, en su patria, como todos los profetas.



En el Capítulo IV:19 y 25-26, una mujer le dijo al as-sayyed Mesías:

“Señor, yo veo que tú eres un profeta. (...) Sé que está

para venir el Mesías, (esto es, el Cristo); cuando venga,

pues, él nos lo declarará todo. Y Jesús le responde: Ese

soy yo, que hablo contigo.”, lo cual demuestra que es un profeta

enviado y que es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento (Hemos

explicado, anteriormente, que „Mesías‟ significa „un profeta de los

hombres‟).



En el Capítulo V:44, Mesías -¡La paz sea con él!- dice: “Y, ¿cómo es

posible que me recibáis y creáis vosotros que andáis

mendigando alabanzas unos de otros, y no procuráis

aquella gloria que de solo Dios procede?.”.



Aquí, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!- declara que Dios es Uno

solo, sin hijo ni socio en el Dominio, y que Él no es -¡Glorificado sea!- el

tercero de tres.



En el Capítulo VIII:26, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!- dice:

“...el que me ha enviado, es veraz; y yo sólo hablo en el



125

mundo las cosas que oí a él.”, lo cual subraya que el Ungido es un

profeta enviado por el Veraz, Allāh -¡Elevado sea!-, y que Él, única y

exclusivamente, hace llegar, al mundo, el objetivo de su envío.



En el Capítulo XIII:16, dice: “... no es el siervo más que su

amo, ni tampoco el enviado o embajador mayor que

aquel que le envió.”. No disponemos de ningún comentario sobre esta

sentencia que se comenta a sí misma.



ALGUNOS DE LOS TESTIMONIOS DE LOS SABIOS CRISTIANOS SOBRE LAS

TERGIVERSACIONES OPERADAS EN EL TEXTO DEL EVANGELIO:





A este respecto, el libanés, Guergues Züín al-Fattūhí, dijo que Cherintus

y Apison y su círculo afirmaron, cuando estaban estudiando el

Cristianismo, que el Ungido no es ningún dios ni hijo de dios y que estaba

en la nada, antes de que su madre, la Virgen María, lo diera a luz.

Al-Fattūhí dijo que, por esta misma razón, los obispos de Asia se reunieron

con otros, en el año 96, ante San Juan, y le pidieron que les escribiera una

exposición sobre la negación de la divinidad del Ungido, Isaías, y él

accedió a su petición. Las versiones de los cristianos sobre el año en que

Juan compuso su Evangelio son contradictorias; algunos mantienen que fue

en el 65, otros en el 96 y hay quien sostiene que lo fue en el 98.



Muchos de los sabios del Cristianismo negaron que el Evangelio que

circula, hoy, de mano en mano, fuera compuesto por San Juan, el apóstol

de Isaías. En la página 205, del Tomo VII, publicado en 1884, Catlak

Herald, citando a su compañero, Estadlen, dice: “Todo lo recogido en el

Evangelio actual de Juan es, en realidad, compuesto por uno de los

estudiantes de la Escuela Alejandrina.”. Bretschneider dice: “Todo este

Evangelio entero, así como todas las epístolas de Juan no son de su pluma,

sino fueron compuestos por una determinada persona, a principios del

Siglo II d.C., luego, lo atribuyó a Juan para que la gente lo admitieran.”.

Por otra parte, Crotis dijo: “Este Evangelio estaba compuesto de veinte

capítulos. Luego, tras la muerte de Juan, la Iglesia de Aphas le anexó el

Capítulo XXI. Todo esto se trata de sus falsos intentos de probar la

divinidad de Mesías y acabar con cualquier idea que afirme que es un ser

humano.”.



Esto constituía un fenómeno palpable en las distintas composiciones de

los autores de los cuatro actuales Evangelios. Algunos de ellos mencionan

escenas y sucesos, y otros los niegan o los aumentan o los restan en los

otros Evangelios. La contradicción entre ellos salta a la vista y está,

escandalosamente, puesta al descubierto. Muchos son los ejemplos que dan

fe de ello y no cabe detallarlos todos, aquí, en este resumen, pero hay



126

varios libros de autores musulmanes y cristianos famosos que comentan,

exhaustivamente, este tema, a la cabeza de los cuales, destaca el sabio, el

xaij234 Ahmad Didat.



LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS:



Indudablemente, los concilios ecuménicos, que vinieron celebrando, a

partir del Concilio de Nicea, en el 325, se consideran las cocinas de todas

estas tergiversaciones y fábulas, que los cristianos intercalaron en sus

evangelios sobre la personalidad de Isaías -¡La paz sea con él!- y sobre su

condición de ser dios o hijo de dios o si era la parte integrante de una

persona de tres partes que constituye lo que es Dios, eran. Dichos concilios

se trataban de consejos consultivos, en que vedaban algunos asuntos y

desvedaban otros, sin tener ninguna base jurídica veraz, ni siquiera, restos

de ciencia cierta. Pues, cada uno de ellos ponía lo que le parecía de sus

propias ideas y los demás le daban la razón en lo que ponía. A pesar de eso,

¿Qué resultado tuvo?. En este primer Concilio Ecuménico, celebrado en

Nicea (325), tras tamizar los contenidos de más de setenta evangelios que

tenían, a su alcance, atribuidos, en su mayoría, a los apóstoles y se

diferenciaban entre sí, como señalamos, anteriormente. Los han reducido a

cuatro evangelios y atribuyeron cada uno de ellos a uno de los cuatro

apóstoles siguientes: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Ahora bien, a pesar de

esta reducción de los evangelios en cuatro, cada uno de ellos se diferencia,

en sus textos y su contenido de los demás, una diferencia que levanta una

gran polvareda de escepticismo y, a veces, sátiras. Luego, aprobaron, en el

mismo concilio, las tres siguientes recomendaciones:



1) Dicen: “Creemos en un solo Dios (el Padre) Todopoderoso, quien

creó los Cielos y la Tierra de todo cuanto vemos y no vemos.”.

2) Luego, embarcaron en todo tipo de injurias y contradicciones,

diciendo: “Creemos en un solo Dios que es Isaías, el Ungido, el

único Hijo de Dios, el Engendrado y Eterno -Señor venido de Señor-

un Dios Veraz de un Dios Veraz, engendrado y no creado, único en

el Dominio con el Señor. Y de él, se crearon las cosas -Para

salvarnos, a los seres humanos, descendió de los Cielos por impulso

del Espíritu Santo. La Virgen María le parió, luego, se hizo hombre,

y, por nosotros, se crucificó y se castigó.-, luego, murió y fue

enterrado. Al tercer día, resucitó, otra vez, para hacer realidad lo

que se mencionó, en el Libro Sagrado; acto seguido, ascendió al

Cielo y se sentó a la derecha de Dios. Va a volver, otra vez, para

gobernar a los vivos y a los muertos y su Reino será sin fin?.”.





234

Hombre de religión musulmana.





127

3) Por culpa del embellecimiento de Satanás, reinciden en sus injurias y

contradicciones, diciendo: “Creemos en el Espíritu Santo, el Señor-

Dador de la Vida, originado del Padre y del Hijo; y adorado y

santificado con el Padre y el Hijo.” (No sabemos de dónde sacaron

todas estas corruptas teorías fabulosas, ni cuáles son las fuentes de su

demostración. En realidad, todos sus evangelios y Libros Sagrados,

pese a su tergiversación, no recogen ninguna cita expresa que afirme

estas creencias falsas).



En el I Concilio de Constantinopla (381), decidieron que el Espíritu

Santo, Gabriel -¡La paz sea con él!-, es, también, Dios, que es una parte de

la persona divina triangular.



En el Concilio de Ufses (431), decidieron que Mesías tenía dos

naturalezas: Una divina y otra humana.



En el concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, decidieron

que Mesías tenía dos naturalezas y dos voluntades.



LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS Y LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA EN LA IGLESIA

ORIENTAL Y LA IGLESIA OCCIDENTAL:



Así, se sucedieron las reuniones y los concilios, hasta hoy en día,

innovando e inventando, a través de ellos, ideas, conceptos y nociones

curiosos y raros, vedando y desvedando muchos asuntos que ni siquiera

están mencionados en los libros de las dos Alianzas: la Antigua (la Tora) y

la Nueva (el Evangelio). Son, más bien, ideas y pensamientos erróneos de

su invención, que Satanás les había embellecido, para extraviarles del

camino de Allāh y para que asocien con Él. Ahora, la pregunta que se

plantea a sí misma es: ¿De dónde los sacaron?. En esos concilios, las

opiniones y las decisiones de los seguidores y adeptos de las sectas de los

cristianos eran contradictorias y sus discrepancias y diferencias eran tan

numerosas que sus Iglesias se dividieron en la Iglesia Oriental y la Iglesia

Occidental, en el Concilio de Constantinopla, celebrado en el año 869. Las

iglesias orientales griegas quedaron presididas por el Patriarca de

Constantinopla, y las occidentales presididas por el Papa de Roma,

actualmente, el Papa de El Vaticano. El motivo de su división era un asunto

trivial y curioso, siguiendo adelante en las creencias corruptas, alegando

que la Iglesia Oriental insiste en su criterio de que el Espíritu Santo emana

del Padre y del Hijo juntos -Algunos mantienen que es una unicidad en una

trinidad, y otros sostienen que es, al revés, una trinidad en una unicidad.

Palabras incomprensibles, que no tienen sentido ni, tampoco, ellos

disponen de prueba alguna de los Libros Celestes ni de otros; no son más

que fábulas fruto de sus invenciones corruptas con que Satanás les había



128

extraviado, como Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- se lo comunicó, a

ellos, en Su Noble Corán, al decir: (¿Quién puede crear una vez primera

y luego volver a crear, y Quién os provee desde el cielo y la tierra?

¿Hay algún dios con Allāh? Di: Traed la prueba que tengáis si sois

de los que dicen la verdad235.), y, en las aleyas 88-95, de la azora de

Maryam (n.º 19), dice: (Y dicen: El Misericordioso ha tomado un hijo.

Ciertamente, traéis una calamidad. A punto están los cielos de

rasgarse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse por su

causa. Porque atribuyen un hijo al Misericordioso. Y no es propio

del Misericordioso tomar un hijo. Todos los que están en los cielos y

en la tierra no se presentan ante el Misericordioso sino como

siervos. Y es verdad que Él conoce su número y los tiene bien

contados. Todos vendrán a Él por separado el Día del

Levantamiento.).



De esta manera, los curas y monjes de los cristianos y los patriarcas

de las iglesias orientales y occidentales persistieron, con pertinacia, en

todas estas fabulaciones y futilidades que no atienden a ninguna razón ni

lógica, extraviando, con ellas, a todos los cristianos de los del Libro hasta

nuestro tiempo actual, salvo a quienes Allāh se apiadó de ellos.



LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA Y LAS SUBSIGUIENTES SECTAS Y DOCTRINAS

CRISTIANAS ACTUALES:





De la diferencia de las dos Iglesias: La Oriental y la Occidental,

derivaron varias sectas y doctrinas cristianas actuales:



1) LOS ORTODOXOS: Representan la Iglesia Oriental y creen que Mesías

tiene una única naturaleza y una única voluntad, y que es hijo de Allāh, que

el Señor hizo descender a la Tierra para expiar las faltas de los cristianos,

con su muerte y crucifixión.



2) LOS PROTESTANTES: Representan la Iglesia Evangélica, y reprueban a

las iglesias occidentales el cobro de las bulas.

3) LOS CATÓLICOS: Son los seguidores de la Iglesia de Roma y el papa de

El Vaticano. Creen que Mesías tiene dos naturalezas y dos voluntades.



4) LOS MARONITAS: Pertenecen a Juan Maronita. Mantienen que Mesías

tiene doble naturaleza y una única voluntad, con lo cual las dos naturalezas

se encuentran en una sola persona [teológica].

235

Azora de Las Hormigas (n.º 27): 64.





129

5) LOS JACOBITAS: Creen en el encuentro de la divinidad y la humanidad

en la persona de Mesías en una sola persona [teológica].



LAS SECTAS CRISTIANAS QUE NIEGAN LA CRUCIFIXIÓN Y LA MUERTE DEL

UNGIDO, ISAÍAS -¡LA PAZ SEA CON ÉL!:



De este modo, la contradicción y la incompatibilidad se adueñó de sus

opiniones, ideas, creencias y sectas; cada secta acusa a la otra de herejía.

Como consecuencia de ello, se generó esta ingente cantidad de

fabulaciones y falsedades que ni los juicios ni los corazones lúcidos

ni las conciencias estrechas los tolerarían. A pesar de todo lo detallado,

anteriormente, aparecieron, entre ellos, muchas sectas cristianas que

niegan la muerte y la crucifixión del Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!.

Entre dichas sectas, figuran: Los satrinos, los carbócratas, los marcionitas,

los parscalios, los polisones. Las ideas de estas sectas están detalladas en su

historia, llamada “Mosehem”, que todavía se sigue enseñando en las

escuelas teológicas evangélicas. Los seguidores de dichas sectas afirman

que la realidad de la persona crucificada es, indudablemente, otra que la de

Isaías -¡La paz sea con él!; pues, dijeron: “Nunca jamás, se le han puesto

las manos de sus perseguidores encima, sino, fue hecho ascender al Cielo.”

Entre sus relatos falsos, recogidos en los cuatro Evangelios, los seguidores

de las otras doctrinas dijeron que una vez arrestado Mesías -¡La paz sea con

él!- y antes de crucificarlo, algunos de los que pasaban por él, con las

manos y los pies atados, le escupían en la cara y le daban bofetadas en las

mejillas?!. ¿Puede alguien creer estas reprobables fabulaciones en contra de

la persona de los leales profetas de Allāh?!. Es más, aunque pretendan que

él es el hijo de Dios, ¿Habría su padre, el presunto gran Dios, permitido que

su hijo-dios se expusiera a semejantes ultrajes y que le escupieran en la

cara, sin que Él interviniera?!, ¿Qué cosa tan rara?!.



En su libro, La pradera de las noticias de las biografías de los piadosos

(Beirut, 1810), Botros Qarmag mantiene que Marcos era levita y que era un

discípulo de Pedro. A petición de los vecinos de Rumía, compuso su

Evangelio y negaba la divinidad de Mesías, pero murió asesinado en la

cárcel de Alejandría, en el año 68.?!



En la página 142, de su libro, El Islam, o sea, el Cristianismo veraz, el

alemán, her Ernst Die Pons, dijo: “Todo cuanto atañe a las cuestiones de la

crucifixión y el sacrificio es de las innovaciones e invenciones del cura,

Pablo, y los de su calaña de lo que eran contemporáneos de Mesías, ni lo

vieron, ni tampoco se enteran de nada del verdadero Cristianismo.”. En la

primera parte de su libro, Historia de la religión cristiana, dijo, también:

“La ejecución de la sentencia de la crucifixión y la muerte tuvo lugar en la



130

oscuridad del fin de la noche. De ello, se puede desprender la verosimilitud

de la posibilidad de sustituir a Mesías por uno de los que estaban

encarcelados en las prisiones de Jerusalén, aguardando la ejecución de la

pena capital.” Y esto lo creen algunas sectas y El Corán vino a

confirmarlo.



En el primer capítulo del Evangelio de Bernabé, vino que: “Allāh envió

al ángel, Gabriel, a la Virgen María. Entonces, se metió en su alcoba

y saludó. Ella se mostró desconfiada de él. Pero, Gabriel la calmó y le

anunció que Allāh la agració con ser la madre de un profeta que Allāh

enviará a los hijos de Israel. Le dijo: ¿Cómo puedo engendrar varones, sin

conocer a ningún hombre?. Gabriel le contestó: Allāh, Originador del

Hombre sin necesidad de ningún hombre, es capaz de crear de ti a un

hombre sin necesidad de ningún hombre.).”. En realidad, creemos que este

texto anterior coincide, perfectamente, con lo que vino en las aleyas 16-21,

de la azora de Maryam (n. 19 ), en el Noble Corán; Allāh -¡Elevado sea!-

dice: (Y recuerda en el Libro a Maryam cuando se apartó de su

familia, retirándose, en algún lugar, hacia oriente. Entonces, se

ocultó de ellos con un velo y le enviamos a Nuestro espíritu [Yibril]

que tomó la apariencia de un ser humano completo. Dijo: Me refugio

de ti en el Misericordioso, si tienes temor (de Él). Dijo: ¿Cómo

habría de tener un niño si ningún mortal me ha tocado y no soy una

fornicadora? Dijo: Así lo ha dicho tu Señor: Eso es simple para Mí,

para hacerlo un signo para los hombres y una misericordia de

Nuestra parte. Es un asunto decretado.).



En cuanto a la cita de Lucas, recogida en su Evangelio: “Que Gabriel

dijo a María: El que ha sido engendrado de ti se llama Hijo de Dios”, es

un decir inédito que, únicamente, está recogido en dicho Evangelio. Ni

Mateo, ni Juan, ni Marcos lo mencionan, lo cual se considera una prueba

más de la diferencia en sus evangelios sobre todos los datos recogidos

sobre la realidad de Mesías -¡La paz sea con él!. Nadie de ellos dispone de

ninguna prueba concluyente, para demostrar su pretensión, sobre todo, en

lo tocante a las diferencias entre los cuatro Evangelios y sus diferencias en

el Antiguo Testamento, tergiversado, antes, por los judíos. Es digno de

mencionar que la lucha entre los judíos por culpa de dichas

tergiversaciones y diferencias, les llevó a injuriarse y mofarse unos de

otros. El Noble Corán registró dicha lucha, en la siguiente aleya, en que

Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Dicen los judíos: Los cristianos no tienen

fundamento. Y dicen los cristianos: Los judíos no tienen

fundamento. Pero, ambos leen el Libro. También los que no saben







131

dicen algo similar236. Allāh juzgará entre ellos el Día del

Levantamiento sobre lo que discrepan237.).



LA CUESTIÓN DE LA TRINIDAD:



Aun, cuando se preguntaron: ¿Cómo puede nacer un ser humano sin

padre biológico? y dijeron que debía ser de la categoría de los dioses. El

Gran Creador les contestó a esta pregunta en Su Noble Libro:

(Verdaderamente, Isa, ante Allāh, es como Adam. Lo creó de tierra

y, luego, le dijo: ¡Sé! Y fue238.).



A este respecto, el islamólogo, xaij Ahmad Didat, dice: “Algunos de

vosotros dijeron que el Profeta del Islam nos mandó respetar el Evangelio,

y esto es verdad, pero ¿A cuál de ellos os referís?. El Evangelio al que el

profeta del Islam nos mandó respetar es el Evangelio de Isaías, entonces,

¿Dónde está el Evangelio de Isaías?. Ninguno de los evangelios existentes,

hoy en día, es el Evangelio de Isaías.



Nuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos mandó respetar

lo que Allāh había hecho descender a Isaías, pero no el Evangelio de

Mateo, ni el Evangelio de Marcos, ni el Evangelio de Lucas, ni el

Evangelio de Juan.



Si decís y creéis que Isaías es Dios, mostrad y informadnos, cuando

menos, en cuál de vuestros evangelios tergiversados; enseñadnos un solo

texto en que Isaías hubiera dicho: “Soy Dios” o dijo: “¡Adoradme!?”.



Didat dice, también: “Conforme a la idea de la trinidad, algunos

cristianos creen que Allāh es el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.

Asimismo, piensan que el Padre es dios y el Hijo es dios y el Espíritu Santo

es dios, pero los tres no son tres Dioses, sino son un único Dios. Entonces,

yo quisiera preguntar a la gente que dominan el inglés sobre si fuera

posible decir: Esta es una persona, y esta es una segunda persona y esta es

una tercera persona, y estas tres personas no son tres personas, sino son

una sola persona!!.



¿Será posible decir en inglés: THREE PERSONS ARE ONE

PERSON (Tres personas son una persona)?!.





236

Acerca de Muhammad.

237

Azora de La Vaca (n.º 2): 113.

238

Azora de La Familia de Imran (n.º 3): 59.





132

En realidad, estamos ante tres personas distintas, que cada una de

ellas se diferencia, necesariamente, de las demás. Cada uno de vosotros

tiene su propio concepto mental sobre cada persona de las tres. Pues, el

Padre tiene un concepto mental, el Hijo tiene un concepto mental y el

Espíritu Santo tiene, también, concepto mental (MENTAL CONCEPT).

Entonces, cuando decís: “En el nombre del Padre”, tenéis cierto concepto

mental del Padre, y lo imagináis como un viejo de barba canosa en las

fiestas de Navidad; y cuando decís: “En el nombre del Hijo”, tenéis un

determinado concepto mental del Hijo, y lo dibujáis en vuestros cuadros

como un joven apuesto, de ojos azules, rubio; entonces, ¿Cómo se

convierten tres personas, que de cada una de ellas retenemos en la

memoria un concepto mental determinado, en una sola persona?!.



No podemos admitir semejante trinidad que el Ungido, Isaías, hijo

de María nunca sostuvo. Y, ya, no somos los únicos en mantener esto. Los

propios teólogos del Cristianismo elidieron el lema de la trinidad, de la

séptima frase del quinto capítulo de la primera epístola de Juan; era la

frase que contenía el lema de la trinidad cristiana y rezaba: “Los que dan

testimonio en el Cielo son tres: El Padre, la Palabra y el Espíritu Santo, y

los tres son uno.”. Los propios teólogos del Cristianismo dijeron, más

tarde, que la expresión: “El Padre, la Palabra y el Espíritu Santo, y los

tres son uno”, no es más que una fabricación, intercalada, falsamente, en

el Evangelio, y no la hay en ninguno de los originales antiguos del

Evangelio. Los mismos teólogos cristianos decidieron elidir este aumento

que indica que el Padre y la Palabra y el Espíritu Santo son uno. Así que la

séptima frase aludida, en las ediciones enmendadas del Evangelio,

contiene, únicamente, cuatro palabras inglesas, y reza: “Hay tres testigos”

(THERE ARE THREE WITNESSES), es decir, que la expresión: “El Padre

y la Palabra y el Espíritu Santo son uno” se ha suprimido del Evangelio,

por considerarla una fabricación (FABRICATION).



¿Por qué suprimieron la frase, que alude a la trinidad, del

Evangelio, en este lugar? La suprimieron por que fue redactada, en el

siglo VI, por algunos curas. La apuntaban como una nota en los márgenes.

Más tarde, los encargados de imprimir el Evangelio la añadieron al propio

texto.



Las doctrinas de trinidad, la igualdad con Allāh, la calidad de ser

hijo de Allāh se consideran una incredulidad y una gran mentira contra

Allāh. Pues, en realidad, Allāh prescinde de todo tipo de necesidad; A Él

-¡Glorificado sea!-, no le hace falta ningún hijo para garantizar la

continuidad de Su Dominio y atender a Sus asuntos (Es decir, no necesita a

ningún hijo, en Su Dominio, para sucederLe.). Es Allāh, el Creador y es

improcedente, bajo ningún concepto, imaginar que Él -¡Glorificado sea!-





133

cree a otro creador que Le asocie en Su Dominio. El propio Mesías dice,

en el capítulo V:30, del Evangelio de Juan: “No puedo yo de mí

mismo hacer cosa alguna.”.



Y si pretenden decir que Jesús es hijo de Allāh, cómo podemos

imaginar que Jesús, en cuerpo y espíritu, existía con Allāh, como hijo

Suyo, antes del inicio de la Creación, luego, Allāh le dijo, en el primer año

de la historia: “Hijo mío, sal a ellos del útero de la Virgen María”. Esto es

absurdo, ¿Cómo podéis tener este concepto de la existencia de Jesús con

Allāh, antes de la Creación?!, ¿Acaso estaba con Allāh, en cuerpo y

espíritu? o ¿Estaba como un recién nacido mamando? o ¿Como un niño

jugando? o ¿Como todo un joven maduro con sus aventuras sentimentales?

o ¿Estaba Jesús, como todo un hombre, cuando estaba con Allāh, antes de

mandarle a la Tierra, de nuevo, como recién nacido, saliendo del útero de

la Virgen María?. ¿Alguien puede imaginar que un recién nacido

inofensivo, que, en el momento de su salida [a la luz], grita y llora, es un

dios?. Luego, nos preguntamos quién estaba en el útero de María, ¿Será

Jesús, el mensajero o Allāh?!.



Si fuera Jesús su hijo, Él -¡Glorificado y Elevado sea por encima de

lo que le atribuyen!- podría haberle hecho descender, de una manera

digna y directa, a la Tierra, igual como lo fue, antes, con Adán y como Él

hace descender a Gabriel, el Espíritu Santo o como descienden los ángeles

del Cielo a la Tierra.



Para terminar, ahí siguen creyendo que Mesías tiene que morir por

ellos como un dios y no como un hombre. Creen que un solo hombre puede

asumir todos los pecados de los seres humanos. Yo les preguntaría:

¿Creéis que Allāh va a morir? ¿A qué no decís que Allāh es Eterno e

Inmortal?. Luego, decís que murió y que fue crucificado!. Y en caso de que

muera, ¿Qué será de Sus criaturas vivientes?. Y si muriera y fuera

enterrado en uno de los sepulcros, por tres días y tres noches, como

pretenden los dueños de los documentos sagrados, entonces, ¿Quién

habría cuidado al mundo y a las criaturas, durante estos tres días y estas

tres noches? ¿Quién habría controlado al mundo, precisamente, en este

espacio de tiempo?” (Han terminado las palabras del xaij Didat.).



Antes de concluir mi mensaje a vosotros, gente del Libro, quisiera

relataros este suceso que uno de los periódicos de la India ha registrado, a

principios de la segunda mitad del siglo XIX. El protagonista de esta

historia o dicho suceso es Su Virtuosidad: El xaij Rahmátul.lāh Ibn

Jalīlúl.lāh al-Hindí, uno de los predicadores más renombrados de los

islamólogos de la India, durante la colonización británica de la India, donde

los misioneros cristianos protestantes estaban desplegados, intensamente,





134

llevando a cabo, con mucha diligencia, sus intentos de cristianizar a todas

las sectas de los indios, incluso, a los musulmanes. El jefe de la misión

evangelista general de toda la India era el cura Pfender quien compuso un

libro, titulado: La balanza de la Verdad, en el cual llamaba, abiertamente, a

los musulmanes a renunciar el Islam y a cristianizarse. Cuando los

musulmanes encontraron que ninguno de los islamólogos indios le hacía

frente, el aburrimiento y la desesperación empezaron a hacerles mella hasta

que se quedaron al filo de renegar de su religión y cristianizarse. El xaij

Rahmátul.lāh tomó conciencia de este peligro inminente que amenaza al

Islam y a los musulmanes en la India. Entonces, se dedicó, de lleno, a

estudiar y leer todo cuanto tenía a su alcance de los libros del Antiguo y el

Nuevo Testamento, hasta que asimiló, perfectamente, todas las lagunas y

las calumnias con que tergiversaron su Tora y sus Evangelios, aparte de las

fabulaciones añadidas a ellos. Luego, hizo pública, en la India, su llamada

al cura Pfender a entablar una entrevista pública con él. Aquél aceptó

entrevistarse. Pero, de tanta confianza en ganar la entrevista, estipuló como

una condición que la entrevista se celebrara en tres sesiones y que fuera

asistida por las máximas autoridades políticas, los científicos, la prensa y

una multitud de gente para hacer de testigos. Entonces, el xaij Rahmátul.lāh

accedió, pero, puso una condición: Que los dos, es decir, tanto el xaij como

el cura, se comprometieran a que quien deje sin habla al otro, se apostate de

su religión, abrazando la de su homólogo.



Aquí, el xaij Rahmátul.lāh -¡Allāh se apiadara de él y lo hiciera pasar

al el Paraíso!- no iba a renunciar, bajo ningún concepto, la religión del

Islam, y tenía que ganar, a toda costa, el debate, pero su condición era la de

quien tenía absoluta confianza en sí mismo, gracias a la brillantez de los

argumentos que tenía en manos, sacados del Libro de Allāh -¡Elevado sea!-

, y de la sunna [tradiciones, conducta y moralidades] de Su Profeta -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!.



En cambio, los argumentos del cura Pfender eran corruptos y

fabricados y no se acomodaban con la razón ni la lógica. La primera sesión

se celebró, el 10 de abril del 1854, en el barrio de Ákbar Abad en la ciudad

de Agra. Entre los asistentes con el Xaij, se encontraba el Dr. Muhammad

Uazīr Jān, y, entre los asistentes con el cura, estaba el cura Fernici. En

cuanto a los testigos de la entrevista, eran muchos, y, entre ellos, estaban:

Jefe de la Cancillería, el consejero del Ministerio de Hacienda, el

vicegobernador de la ciudad de Nebars, el xaij Qámar al-Islām, imán de la

gran mezquita de Agra, Jādem cÁlí Jān, jefe de redacción del periódico,

Mátlac al-Ajbār y algunos de los mandos ingleses y el comandante del

cuartel general.









135

Al término de la entrevista, cÁlí Jān escribió en la portada del

periódico de Mátlác al-Ájbār que el resultado de la primera entrevista era el

reconocimiento del cura Pfender haber tergiversación innegable en siete u

ocho lugares del Evangelio.



En su respuesta a esto, Pfender se dirigió al periódico, comentando:

“Sí, he reconocido, pero semejante cantidad exigua de tergiversación no

perjudica a los Libros Celestes.”.



El xaij Rahmátul.lāh le replicó, sobre las páginas del mismo

periódico, diciendo: “Una vez probada la tergiversación en cualquier

documento, por insignificante que fuera, éste ya no es operativo y no se

admite y se considera, automáticamente, nulo. Entonces, ¿Qué será de un

Libro hecho descender de parte de Allāh, que vosotros habéis reconocido

haberlo tergiversado en ocho lugares, y, acto seguido, creéis en él y

llamáis al resto de los mortales a seguirlo?!”.





En el 11 de abril de 1854, se celebró la segunda sesión, en la cual se

notaba que el número de los curas que acompañaban a Pfender se había

multiplicado, notablemente, debido a la difusión de la noticia de que uno de

los islamólogos había dejado sin habla al cura cristiano más famoso de toda

la India, en la entrevista anterior, y le había hecho reconocer,

voluntariamente, la tergiversación del Evangelio. Entre estos curas,

estaban: El cura William Klein, el cura Harvy y otros. Luego, se ha hecho

patente que su asistencia, al lado de Pfender, se debía a su deseo de retirar

el reconocimiento de Pfender de que el Evangelio es tergiversado, pero

fracasaron y volvieron derrotados, debido a que su discusión no tenía

ningún fundamento de argumentos claros o pruebas correctas.



Fijada la fecha de la tercera sesión concertada, Pfender mandó una

carta, en que se disculpó de asistir, lo cual llevó al Dr. Muhammad Uazīr

Jān a mandarle una carta en que le comentaba: “Debería haber venido para

contestar a las preguntas del xaij Rahmátul.lāh (...) Luego, tiráis vuestro

Evangelio tergiversado, a vuestras espaldas y dejáis de predicar a la gente,

en la India, para abrazar vuestra religión falsa.”.





Luego, los periódico escribieron que la razón principal de la falta del

cura Pfender a asistir a la tercera sesión era su temor a que el xaij

Rahmátul.lāh le obligara a cumplir la condición de que en caso de perder,

por vía del argumento y la prueba fehacientes, debería renunciar su

Cristianismo y abrazar el Islam. Pero, Allāh no le predestinó que







136

fuera guiado al camino recto; Allāh -¡Elevado sea!-, dijo: (...ciertamente

tú no guías a quien amas sino que Allāh guía a quien quiere.239).



Ésta es la historia del xaij Rahmátul.lāh, en la India. Afirma la

falsedad de las calumnias de los cristianos sobre Allāh -¡Glorificado y

Elevado sea por encima de su incredulidad!.



LOS ESCÁNDALOS DE LOS PREDICADORES CRISTIANOS:



Sobre la serie de escándalos de los predicadores cristianos, vamos a

leer lo que la revista norteamericana, Time, publicó, el 7 de marzo de 1988,

sobre un número de los curas predicadores más famosos que regentan

instituciones mediáticas que difunden programas de predicación, que

cubren la totalidad de EE UU, a través de canales y emisoras privadas de

televisión, a centenares de millones de espectadores. Cada predicador de

ellos tiene a millones de seguidores que creen en él y le dan la razón en

todo lo que les dice sobre el Evangelio.



La revista, Time, y Washington Post hicieron estallar los escándalos

de un grupo de curas predicadores, que cada uno de ellos cautivaba los

corazones de sus espectadores y ganaba de sus ahorros privados centenares

de millones de dólares en concepto de donaciones pecuniarias. Dichos

predicadores se gastaban el dinero costeándose a sí mismos, a sus esposas,

sus parientes, y en la apropiación de los palacios, los aviones privados y las

carrozas. El gasto de su dinero no se limitaba, tan sólo, a esto, sino se

extendía a sufragar sus prácticas sexuales pervertidas y sus relaciones

inmundas con las prostitutas y las rameras.



Imaginémonos que un periódico o una revista árabe publicó aquellos

escándalos vergonzosos de unas personalidades cristianas, que los

cristianos toman por ejemplos ideales a seguir, pues, se levantarían sus

voces de protesta más que nunca, tal como pasó, últimamente, en Egipto,

durante el mes de junio, del 2001. Pero, en el presente caso, los que sacaron

a la luz estos escándalos son periódicos norteamericanos y escritores

cristianos, incluso, presentaron con cada noticia las pruebas fehacientes de

su veracidad, de la realidad de las confesiones, en público, de dichos curas

predicadores a través de las pequeñas pantallas.



EL ESCÁNDALO DEL PREDICADOR JAMY BAKER Y SU ESPOSA TAI MAI:







239

“ Azora del Relato (n.º 28): 56.





137

La revista dice sobre el predicador Jamy Baker y su esposa Tai Mai,

bajo un titular escandaloso: “Un mundo de estafas, fraudes,

prestidigitación, chantajes, robos, mentira e hipocresía.

Un mundo de escándalos sexuales, violaciones y

prostitución que algunos predicadores practican, cuyos

nombres son más famosos, en EE UU, que las estrellas de

cine, televisión y teatro. Hombres y mujeres que controlan

los cerebros de decenas de millones de seres humanos, que

les granjean ingentes riquezas en un mercado financiero

de, al menos, dos mil millones de dólares americanos, al

año.”.



Jamy Baker y su mujer empezaron a predicar a través de la

televisión, tras dejar su trabajo, durante años, en la cadena C.B.N., donde

Timi (nombre familiar de Tai Mai, solía aparecer a través de la pequeña

pantalla, al lado de su marido, mientras presentaba sus prédicas y pláticas,

con un bañador escandaloso. Ella justifica esto, diciendo: “Deberíamos ser

atractivos, aparte de que el uso de los cosméticos y ponerse el bañador,

durante la predicación, no es nada reprobable.!?”.



Luego, le toca al cura predicador, Jamy Swagart, destapar los

escándalos de Baker y su mujer hasta que les obligó a dimitir de su

institución de predicación. Swagart trabajaba, anteriormente, con Baker, en

su programa de predicación, pero, discreparon por un ajuste de cuentas,

sobre los botines valorados en millones de dólares de las donaciones que

les llovían a cántaros. Pues, Baker echó a Swagart de la presentación de las

prédicas en su rpograma, cuando le entró miedo de que Swagart le hiciera

sombra y se granjeara la admiración de decenas de millones de

espectadores con su estilo inteligente y atractivo.



Una vez echado del programa, empezó a pagar, muy generosamente,

a los detectives privados, para seguir las faltas, los deslices y los puntos

flacos de Baker y su mujer; luego, publicó dichos escándalos, lo cual,

obligó a Timi Baker a confesar, a través de las pequeñas pantallas, que

Satanás le hizo caer en su trampa y que se drogaba, y que Satanás se

entrometió entre ella y su marido. Baker conoció a una secretaria de

iglesia., llamada Jessicahan. Swagart la instigó a demandar a Baker,

manteniendo que era virgen cuando Baker la agredió. Pues, dijo: “Al

principio, me llevó, con sigilo, luego, me dio vino mezclado con un

narcótico, perdí el conocimiento, y cuando me volví en sí, me encontré a mí

misma, como un sandwitch podrido de hamburguesa que nadie desearía

comer.”.









138

Cuando Jessicahan estaba resuelta a perseguirle, judicialmente,

Baker le mandó ofreciendo una suculenta cantidad de dinero a cambio de

callar. Pero, ¡Quia!, a buenas horas, mangas verdes; una vez llegados los

ecos del escándalo a los oídos de centenares de miles de los que creían en

la pureza de toda inmundicia del cura Baker y su esposa, no había quien

detuviera este escándalo.



Tras el escándalo, Baker y su mujer, la cura Tai Mai aparecían,

durante semanas, en ruedas de prensa, y, en los boletines informativos. Se

les saltaban las lágrimas, lloraban y lamentaban el embargo de su

institución de predicación, su cadena de televisión y una gran parcela de

tierra valorada en varios millones de dólares, como consecuencia de los

reportajes periodísticos que les acusaban de chantaje y describían su vida

holgada de lujo y derroche, y su estilo de vida, tras descubrir los faustos

palacios que poseían en California y Florida y sus enseres dorados.



Durante sus confesiones ante las pantallas de televisión dijo que

Swagart le hizo una mala faena y capitaneó esta campaña contra él, para

hacerse con los 129 millones de dólares que constituyen la recaudación

anual de su embargada institución de predicación.



Swagart contestó, rotundamente, a las declaraciones de Baker,

diciendo: “¡Ya era el momento adecuado de limpiar la casa desde dentro!.

Lo que hicieron Baker y su mujer es una farsa escandalosa en contra de

tanto la predicación misionera como los predicadores que no debería

haber seguido adelante.”. Swagart puso el símil de „un cáncer que debe

extirparse del cuerpo de Mesías‟ a su ex compañero.



EL ESCÁNDALO DE SWAGART, EL COLEGA DE BAKER:



Luego, la serie de los escándalos de los curas, en EE UU, continúa.

Nada más terminar el mito de los escándalos del cura Baker y su mujer la

cura, el propio Swagart mismo, quien provocó el escándalo de Baker y le

calificó de cáncer en el cuerpo de Mesías, cayó, tras ellos,

vertiginosamente. Pues, decenas de miles de espectadores abonados al

canal de cable, C.B.N., que transmite su emisión a todo EE UU, se

quedaron pasmados al ver, en las pantallas de sus televisores, al cura

Swagart rompiendo a llorar, mientras confesaba sus pecados, en su iglesia.



El escándalo de Swagart, probado con fotos practicando el sexo con

una prostituta profesional, llamada Débora Murphy, apareciendo en las

fotos, tumbada y desnuda delante de Swagart quien le pagaba buenas

cantidades de dinero para exhibirse, obscenamente, delante de él.





139

De la misma manera que Swagart seguía las flaquezas y los deslices

de Baker y su mujer con fotos y datos confidenciales, desencadenando el

escándalo que los partió por el eje y provocó su expulsión de la

predicación, otro cura, llamado Marphin Gorman, que trabajaba con

Swagart en el canal de televisión que éste dirigía, lo vigiló siguiendo, con

la ayuda de un detective privado asalariado, precisamente, a tal fin, sus

flaquezas y deslices con fotos y vídeos. Pero, antes de destaparlo, lo

regateaba con él, chantajeándolo vilmente. Y cuando Swagart se negó a

pagarle, desencadenó el escándalo, publicando las fotos y los vídeos por las

pantallas de televisión, frente a lo cual, Swagart no podía más que

reconocer sus errores. Pues, se puso de pie delante de los espectadores,

pidiendo perdón a Dios. Empezó su comparecencia tranquilo y expectante,

llevando un traje rasgado, luego, se puso a hablar y dijo, dramáticamente,

entristecido: “No digo que es una falta ni una mentira, sino lo llamo

pecado. Yo no echaría a nadie la culpa sino me la echaría a mí mismo. Lo

decía llorando, con voz estertorosa. Luego, prosiguió añadiendo: ¡Mi

Redentor y Salvador, he cometido pecados en tu contra y pido que tu noble

sangre, que fue derramada sobre la cruz, me vaya lavando todo orín que

tenga mi alma hasta convertirlo en mares de perdón!.”









140

Mira la foto de Swagart, publicada en el Time, cuando

confesaba llorando.









141

Una vez terminado este mentiroso drama romántico, el

predicador Swagart montó en su carroza, esfumándose dentro de su

hacienda extensa, de 14 pasos, equipada con todas las comodidades lujosas.

Durante su confesión del pecado, Swagart no reveló qué tipo de errores

eran los que había cometido. En cambio, todo el mundo estaba, ya, al tanto

de sus locuras sexuales, durante las cuales se involucró en relaciones

íntimas sospechosas con prostitutas, en las habitaciones de los hoteles

baratos y bajos, a pesar de ser especialista en repulsar y desaprobar las

faltas y los pecados de los seres humanos, y de ser el predicador que

llamaba a millones de cristianos a seguir los buenos modales.



Así, lo eran los escándalos de los curas predicadores, los cuales

fueron descritos por Mesías -¡La paz sea con él!-, según pretende su

Sagrado Evangelio, dice: “Hijos de víboras, así, aparecéis

inocentes delante de la gente, mientras estáis llenos de

hipocresía y desenfreno por dentro (...): ¿Cómo habláis

de las buenas obras, siendo desenfrenados?.”.



EL INFORME DE EL VATICANO SOBRE LOS ESCÁNDALOS DE FALDA DE

ALGUNOS CURAS Y PREDICADORES EN DETERMINADAS ZONAS

GEOGRÁFICAS:





A su serie de escándalos, se suma lo que, citando las palabras de la

monja médico, Mora Odonohy, el periódico de La Rebiblica -que sale en

Roma- publicó una noticia sobre el reconocimiento de El Vaticano de que

algunos sacerdotes y predicadores obligaban a las monjas a practicar el

sexo con ellos, y, que, en ocasiones, las violaban y que algunas de ellas

fueron obligadas a abortar. El informe expedido por El Vaticano da

constancia de que estos ejercicios se limitan a determinadas zonas

geográficas, en 23 países, entre los cuales, figuran: EE UU, Brasil,

Filipinas, la India, Irlanda e Italia.



El artículo de Marco Polliti, el corresponsal de La Rebiblica, en El

Vaticano, da por hecho que el informe elevado, en febrero del 1995, por la

monja médico, Odonohy, a Martínez Somalu, Presidente de la Junta del

Alto Obispado, en El Vaticano, fue firmado por numerosas monjas. En este

informe, estas monjas aludieron a casos concretos, como el de un sacerdote

que obligó a una monja a hacer una operación de aborto, tras la cual murió,

y, luego, el mismo sacerdote presidió su misa fúnebre. En otros casos,

algunos sacerdotes obligaron a algunas monjas a usar las píldoras

anticonceptivas. Asimismo, se dio un caso que incluyó a 20 monjas que se

quedaron embarazadas, al mismo tiempo, dentro de un mismo complejo

religioso.







142

Al contrario de la predicación cristiana, leemos, en lo

siguiente, dos historias de dos casos de cristianos que abrazaron el

Islam.



Éste es el hermano cAbd-Allāh Lowrence Maruan. Nos cuenta su

propia historia, en un artículo, que el periódico de al-Mádīna al-

Munawwara ha publicado. Aprendamos de ella:

c

EL ESTADOUNIDENSE ABD-ALLĀH LOWRENCE HACE MEMORIA DE SU

EXPERIENCIA DE ABRAZAR EL ISLAM



LA DEFICIENCIA DE LA ARTERIA PRINCIPAL DE MI HIJA ME CONDUJO

Al CAMINO DE LA LUZ

Ateyya al-Telwāní- corazón, esto es, la aorta. inmediatamente, el

Medina al-Munawwara: Pues, fue ingresada en la mundo de los Cuidados

Muchos de los nacidos en Unidad de Cuidados Intensivos y me fui a la

la gracia del ‘Islam’, no Intensivos, hasta que los habitación de la oración

saben apreciar el valor de exámenes y los análisis del hospital: Se trataba de

esta palabra. Pues, yo, por pusieron de manifiesto una habitación normal y

ejemplo, he pasado la que esta arteria no era lo corriente con una

mayoría de mi vida, sin suficientemente grande alfombra y un par de

escuchar el tocamiento de para que la parte inferior sillas, nada más. No había

la oración ni pronunciar el de su cuerpo obtuviera la ni estatuas ni cruz, ni

saludo del Islam, esta joya sangre y el oxígeno cuadros, gracias a Alālād,

preciosa. Escuchar estas suficientes para su una habitación, sólo,

palabras, me recuerda la funcionamiento, con lo vacía. Pues, por primera

gracia que Allāh me cual esta parte moría y su vez, en mi vida, hice la

confirió, cuando me sangre era de color azul. oración como dios manda.

eligió, agraciándome con Cuando oí el diagnóstico

esta religión. Estas eran estaba destrozado. Como

las palabras del Dr. médico, sabía qué

c

Abd.Allāh Maruan, significa dicho

Director de la Sección de diagnóstico. Mi niña del

Oftalmología del Centro ojo, de, tan sólo, algunos

de Oftalmología de días de edad necesita una

Maghraby de Medina al- operación de corazón

Munawwara, al periódico abierto y, luego, cada

de al-Risāla. Y dijo: unos cuantos años, le hará

Muchos de los hermanos falta una revisión, y, acto

me preguntan ¿Cómo has seguido, morirá

llegado a islamizarte? Y automáticamente. Hasta el

yo les contesto lo mismo: presente día, no puedo

Hay una respuesta breve contener mis lágrimas, al La existencia del

y otra larga. escribir esta historia. Señor:

En cuanto a la Cuando el médico me dio Y dice: Me acordé

breve, es, sencillamente, los análisis, en mi interior, y tuve la absoluta

que nadie llega al Islam, algo murió; supongo que seguridad de la existencia

sino gracias a la gran es la soberbia. Pues, del Señor. Hasta entonces,

misericordia de Allāh. He gracias a Allāh, yo me no conocía la palabra

visto a mucha gente creía capaz de aguantar Allāh, y lo prometí que si

estudiar el Islam y cualquier cosa. Mi vida ha salvara a mi hija y me

rechazar la religión. Pues, sido todo un logro y era guiara a la religión más

mucha gente de mi tierra, capaz de superar todos los cercana a Él, que me

Estados Unidos, gozan de obstáculos que eligiera, le seguiría. Desde

buenos modales, un interceptaban mi camino, luego, estaba llorando y

natural muy por mi cuenta - o como no me cabía la más

misericordioso y un pensaba, entonces. Pero, mínima duda de qué

carácter agradable. cuando oí que mi hija significaba lo que decía.

Y añadió: Y esto estaba muriendo, sin que Por primera vez, en mi

lleva a la respuesta larga: nadie pudiera hacer nada vida, abrí mi corazón y me

Hace diez años, nació una por ella, tuve la seguridad dirigí al Uno, de tal

niña mía con un defecto de que la situación estaba manera que tomé

físico en la arteria por encima de mi aguante. conciencia de que era el

principal que alimenta el Así que, abandoné,







143

único que podía salvar a He asistido a tantas divorció y se llevó a mis

mi hija. reuniones de las iglesias hijos, mi coche, mi casa y

En aquel entonces, más de lo que quiero mis propiedades y la

me contuve y volví al recordar. Pero lo que, sí, mayoría de mis riquezas.

quirófano de los Cuidados recuerdo es que cuando Así, es el divorcio en EE

Intensivos. Unos diez estudié el Judaísmo, no UU, la esposa se queda

minutos más tarde, los logré entender por qué con la mayoría de las

médicos me dijeron que Yaya y Jesús no aceptaron cosas. No sólo se llevó

mi hija iba a ponerse bien el canapé del Señor, y todo cuanto me

y no iba a necesitar nada. cuando estudié el pertenecía, sino, para

Entonces, me quedé Cristianismo no llegué a colmo de males, me

enajenado y taciturno entender quién era el sentenciaron pagar una

durante unos diez último profeta anunciado manutención a ella,

minutos. Mi petición ha en el Evangelio, más aún, durante cinco años, y a los

sido respondida y hecha no había quien me niños durante quince

realidad. El pediatra de explicara para que me años. Por lo tanto, ella no

cuidados intensivos quedara convencido y sólo se llevó toda mi

estaba sorprendido y no satisfecho. ¿Por qué creen riqueza, sino, también, el

sabía qué decir. Todavía en la trinidad? Y ¿Porqué dinero que, hasta

lo recuerdo, allí, de pie, piensan que el crucificado entonces, no lo había

impasible y sin palabras Isaías es hijo de Allāh? Y ganado, ya. Encima, no

con una mirada que no ¿Por qué creen en muchas puedo acercarme a mi

podía dar crédito a lo que creencias insólitas que se hija, sino a 100 pies de

ocurría, me comunicó la encontraban en el distancia o, de lo

buena noticia. Y, Cristianismo y no las contrario, me detendrían;

efectivamente, mi hija había en el Evangelio. No ¿Por qué? Porque me hice

vivió sin necesidad a era cristiano y no creía en musulmán. En cuanto a

ningún medicamento ni la explicación de Allāh en mis padres, eran, algo,

ninguna operación. Era el Cristianismo. Tras tres mejores que ella!; pues,

todo un milagro. Su años de averiguación e ayudaron a mi ex mujer

cuerpo recuperó su color indagación, conocí algo proveyéndola

natural y, hasta el del Islam, a través de mi de todos los documentos

momento, sigue siendo hermano mayor que necesarios para

salvo y sano. Los médicos abrazó, antes que yo, el divorciarme, amén de

tenían imágenes del Islam (gracias a Allāh). abonarle todo el dinero

estado de su corazón Vivíamos en dos estados necesario para cubrir los

antes y después de que su [de EE UU] diferentes y gastos jurídicos, valorado

corazón volviera a la no hablábamos mucho, en unos 35 mil dólares

normalidad. Pues, las entre nosotros, pero, un americanos. Y, por último,

imágenes de después de la día me llamó y me dijo me dijeron que no querían

operación revelaban el que ya era musulmán. que nadie de nosotros -yo

estado normal de su Como no conocía el Islam, y mi hermano- los

corazón sin necesidad de le dije que qué raro era visitara, llamara o, ni

ser operado. eso y si él habría perdido siquiera, les mandara una

Allāh la curó. la conciencia y vuelto postal. En fin, no querían

Añade: Cuando loco. A pesar de esto, me saber nada de sus dos

llevé mi hija a casa ilesa y mandó un libro sobre la hijos que se hicieron

contenta, estuve muy biografía del Mensajero- musulmanes, ni siquiera,

consciente de que fue ¡Allāh le dé Su gracia y acordarse de ellos. La

curada, única y paz!- y una traducción del mayoría de mis amigos

exclusivamente, por El Noble Corán. Cuando leí me abandonaron y, por mi

Creador. He llevado toda estos libros, tuvo la parte, tenía que

mi vida reacio a Dios y absoluta seguridad de que abandonar la casa para

ponía en tela de juicio su Muhammad era el último evitar mi detención,

existencia e intentaba profeta que estaba debido a que la casa,

apartar la gente de la buscando en mis estudios legalmente, ya, no era

religión. Evadía las e indagaciones en el mía. Pero, aprendí que

iglesias y las religiones. Evangelio, el Judaísmo y cuando alguien renuncia

Cuando Allāh salvó, con las religiones cristianas. Es algo por amor a Allāh, le

su milagro, a mi hija, más, tomé plena compensa con algo mejor.

supe, a ciencia cierta, que conciencia de qué me he Y así lo fue. Perdí a mi

ya era hora de cumplir mi hecho musulmán. mujer incrédula y, un año

promesa. Pues, después Pruebas: después, Allāh me agració

de que no pisaba el suelo Y dice, más con una esposa

de las iglesias, sino para adelante: Me di cuenta de musulmana; perdí mis

criticar, ahora voy que nadie abrazaba el hijos y Allāh me dio otro

buscando las iglesias para Islam, en EE UU, sin que niño de mi nuevo

encontrar la verdad. su fe fuera puesta a matrimonio; perdí a mis

Empecé estudiando todas prueba. Poco después de amigos y mis familiares y

la religiones del budismo proferir las palabras de Allāh me dio una amistad

al hinduismo y del profesión de fe y una fraternidad

Judaísmo al Cristianismo. musulmana, mi mujer me islámicas; perdí mis





144

propiedades en mi tierra y riquezas y Allāh me

Allāh me donó la mejor regaló la más grande de

tierra del mundo, Medina todas las riquezas que es

Almunauuara; perdí mis la religión islámica.





LA EXPERIENCIA DE LA ESTADOUNIDENSE HAYAT COLLINS EN EL ISLAM:



A continuación, leemos la historia de cómo la hermana, Hayat Collins,

de nacionalidad estadounidense, pasó al Islam, por creer en Allāh, tal como

fue recogida, literalmente, en el periódico árabe saudí de an-Nokhba.



“Me formé en una familia cristiana religiosa. Por entonces, los

americanos eran más religiosos que ahora. Pues, por ejemplo, cada

domingo, la mayoría de las familias iban a la iglesia. Mis padres estaban

muy integrados en la sociedad de la iglesia. Teníamos, frecuentemente, a

religiosos y curas en casa. Mi madre daba clases en los colegios

dominicales y yo le echaba una mano. Debía ser la más religiosa de los

niños aunque, personalmente, no me acuerdo de los detalles de esto. En

uno de mis cumpleaños, mi tía materna me trajo un Evangelio y mi

hermana me trajo una muñeca; y, en otra ocasión, pedí a mi padre que me

trajera un libro de oraciones y plegarias. Seguí leyendo, a diario, este

libro, durante varios años. Cuando estaba en la etapa de la Enseñanza

Media, asistí a un curso de estudios del Libro Sagrado, durante dos años.

Hasta entonces, yo había leído unas cuantas partes del Libro Sagrado,

pero no las entendí, suficientemente, y, entonces, era el momento oportuno

para aprender.



Desafortunadamente, habíamos estudiado numerosos pasajes que

me costaba entender, incluso, me sonaban raras y desaprobadas.



Por ejemplo, el Libro Sagrado nos enseña una idea que se llama el

pecado original con que se entiende que todos los seres humanos, sin

excepción, nacen pecadores y, entonces, mi hermano, aún, era niño de teta

y yo sabía que los niños de teta no son pecadores.



El Libro Sagrado contiene historias tan raras y desconcertantes

sobre el profeta David que no logré entender cómo pueden los profetas

actuar como el Libro Sagrado menciona. En realidad, en el Libro Sagrado,

había muchas cosas que me dejaban perpleja, pero no hacía preguntas

porque me temía preguntar, para que, de mí, dijeran que soy una “buena

chica”.



Pero hubo un chiquillo que planteó las preguntas y, gracias a Allāh,

continuó haciéndolo. La cuestión más embarazosa era la de la trinidad, ya







145

que no lograba entenderla, pues, ¿Cómo puede Dios tener tres partes,

de las cuáles hay una humana?



A través de mi estudio, en el colegio, de los mitos griegos y

romanos, creía que la idea de la trinidad y los fuertes santos de los

hombres se parecía mucho a una buena parte de las ideas griegas y

romanas acerca de la existencia de lo que se da en llamar “dioses”

diferentes, que cada uno de ellos se encargaba de uno de los aspectos de la

vida -¡Allāh me perdone!.



Dicho chiquillo planteó muchas preguntas sobre la trinidad, pero,

a pesar de recibir muchas respuestas, nunca llegó a convencerse igual que

yo.



Al final, el profesor (Era profesor de teología de la Universidad

Michigan) le pidió que orara en petición de la fe (...) y yo misma hice

oración (...).



En la etapa secundaria, quería ser, secretamente, una monja. Pues,

me atraían el ejercicio de hacer, cada día, oraciones, en determinados

tiempos, así como, la vida consagrada, plenamente, a Dios y llevar

uniforme que patentizaran el estilo religioso de mi vida.



A pesar de esto, uno de los obstáculos que interceptaban esta

aspiración era no ser católica. Yo vivía en un poblado en el oeste centro

donde los católicos eran una minoría aislada indeseable, y, encima, mi

formación protestante me infundió un odio al paganismo religioso y

escepticismo saludable hacia la idea de que los santos muertos fueran

capaces de ayudarme.



En la facultad, continué meditando y haciendo oraciones. Los

estudiantes hablaban y discutían mucho sobre la religión. Oí muchas ideas

distintas y estudié, como hizo Yusuf Islam, lo que se da en llamar “las

religiones orientales” como el budismo, el confucionismo y el hinduismo,

pero, allí, no encontré ayuda alguna.



Luego, me encontré con un musulmán de Libia que me informó un

poco del Islam y del Noble Corán. Me comentó que el Islam es la fórmula

nueva más moderna de las Religiones Celestes. Pero, como veía a África y

a Oriente Medio como diferentes, pues no pude ver al Islam como nuevo y

moderno.



Mi familia acompañó al hermano libio a hacer oración en la Iglesia

en Noche Buena. La oración [misa] era, deslumbrantemente, bonita, pero





146

al final este hombre preguntó: ¿Quién inventó este trámite? ¿Quién

os enseñó cuando os ponéis de pie, os inclináis y os arrodilláis? ¿Quién os

enseñó como hacer oración?.



Le informé sobre la historia de la primera iglesia, pero él me irritó,

primero, luego, me hizo pensar; ¿Acaso la gente que diseñó esta oración

era, debidamente, cualificada para hacer esto? y ¿Cómo llegaron a saber

dicha fórmula? ¿Tenían algunas enseñanzas celestes?.



A pesar de no creer en muchas de las enseñanzas de la iglesia, seguí

yendo a la misma y, cuando se leían pasajes que yo creyera que

encerraran cierta blasfemia o incredulidad, como la doctrina nicena -

atribuida al concilio ecuménico, celebrado en Nicea, en Asia Menor, en el

año 325- no los leía y casi me sentía extraña en la Iglesia.



Luego, vino [la etapa de] el miedo. Pues, una mujer, cercana a mí,

se expuso a problemas conyugales difíciles, entonces, se fue al sacerdote

de nuestra iglesia para contar con sus consejos. Éste aprovechó sus penas

y su sentimiento de odio hacia sí misma, entonces, la llevó a un hotel y la

engañó.



Hasta este momento, no había estudiado, cuidadosamente, el papel

de los religiosos en la vida cristiana. Pero, entonces, me vi obligada a

hacerlo (...) La mayoría de los cristianos creen que el perdón se da por

medio de la misa de la sagrada comunión y que la misa debería ser

oficiada por un sacerdote o religioso designado, oficialmente, a tal

propósito, y si éste falta a la misa no tienes perdón.



Me fui a la iglesia, otra vez, me senté y miré a los religiosos frente a

mí, pero, en nada, eran mejores que su grey, más bien, algunos de ellos,

eran, todavía, peor que ésta.



¿Cómo puede la mediación del ser humano, fuera quien fuera, ser

necesaria para comunicarse con Dios?



¿Por qué no puedo entrar en contacto directo con Dios y conseguir,

directamente, su perdón?



Un poco después, di con una traducción de los sentidos del Noble

Corán, en una librería y me la compré. Empecé a leerla, una y otra vez,

durante ocho años, y, mientras tanto, indagaba en las otras religiones.



Empecé a tomar conciencia de mis pecados y temerlos cada vez más

(...) ¿Cómo voy a saber si Allāh me iba a perdonar o no? Ya no volví a





147

creer que el modelo y la manera cristiana de pedir indulgencias iba a

funcionar. Sentí la pesadez de mis pecados sobre mí misma y no sabía

cómo librarme de su peso; ¡Cuánto anhelaba, ansiosamente, el perdón!.



Luego, leí, en [las aleyas 82-84] la azora de La Mesa Servida de El

Corán: (Y seguro que encontrarás que la gente con enemistad más

fuerte hacia los que creen son los judíos y los que asocian; mientras

que encontrarás que los que están más próximos en afecto a los que

creen, son los que dicen: Somos cristianos. Eso es porque entre ellos

hay sacerdotes y monjes y no son soberbios. Cuando oyen lo que se

le ha hacho descender al mensajero, ves sus ojos inundados de

lágrimas por la verdad que reconocen y dicen: ¡Señor nuestro!

Creemos, escribe nuestros nombres con los que dan testimonio. ¿Por

qué no íbamos a creer en Allāh y en la verdad que nos ha llegado si

ansiamos que nuestro Señor nos haga entrar en la compañía de los

justos?.).



Por último, tras ocho años de leer El Corán, he encontrado esta

aleya240: (Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he

culminado Mi Bendición sobre vosotros y os he aceptado

complacido el Islam como Práctica de Adoración. El que se vea

obligado241 por hambre, sin ánimo de transgredir... Ciertamente

Allāh es Perdonador y Compasivo.), de la azora de La Mesa Servida.



Lloré de alegría, ya que caí en la cuenta de que Allāh sabe, desde

tiempos inmemoriales, antes de la creación de la Tierra, que Collins, en

Tchigate Waga, en Nueva York, va a leer esta aleya de El Corán, en mayo

de 1986, y será su salvación.



A partir de entonces, me di cuenta de que hay muchas cosas que

tengo que aprender, como, por ejemplo, cómo establecer la oración

islámica lícitamente. Pero, mi problema era que no conocía a ningún

musulmán, pues, los musulmanes, hoy en día, son más visibles que

entonces, y no sabía dónde encontrarlos.



Encontré el número de teléfono de la Asociación Islámica, en el

directorio de teléfonos. Cuando me contestó un hombre, me asusté y

colgué, pues, ¿Qué tengo que decirle, exactamente?, ¿Cómo me van a

contestar?, ¿Albergarán dudas?, ¿Por qué me van a contestar si se tienen

unos a otros y tienen su propio Islam?.

240

Aleya n.º 3.

241

A quebrantar estas prohibiciones.





148

En los dos meses siguientes, he llamado varias veces a la

mezquita y, siempre que llamaba, me entraba miedo y colgaba.

Finalmente, me las arreglé cobardemente; mandé una carta pidiendo

información. Me llamó el hermano cAbd-al-Látīf cAbd-al-Sábūr de la

mezquita y empezó a mandarme folletos informativos sobre el Islam.



Le dije que quería hacerme musulmana, pero él me dijo: Espera a

que estés del todo segura. Su petición de que esperara me puso inquieta,

pero, sabía que llevaba razón y que tenía que cerciorarme, debido a que

nada más islamizarme todo no será como antes.



Me quedé, sumamente, colgada del Islam y no dejé de pensar en él,

día y noche. En muchas ocasiones, conducía mi coche hasta la mezquita

(En aquel entonces, se trataba de una casa antigua convertida en

mezquita), luego, daba la vuelta a su alrededor, con la esperanza de ver a

un solo musulmán, y me preguntaba cómo sería la mezquita, por dentro.



Finalmente, un domingo, a principios del 1986, cuando estaba con

las tareas diarias de la cocina, me di cuenta, de repente, de que era

musulmana. Y como era cobarde, mandé otra carta a la mezquita, en que

dije: Creo en Allāh, Allāh, el Uno, el Verdadero, y creo que Muhammad es

un Profeta y quiero ser escrita con los que dan testimonio.



Al día siguiente, me llamó el hermano y pronuncié mi profesión de

fe, por teléfono (Es la frase que, cuando alguien acepta el Islam, la

profiere y, luego, la repite reiteradamente, a diario: Ax.hadu anna la Ilāha

il.la Allāh ua ax.hadu anna Muhammádan rasulu Allāh242), y, entonces, me

dijo que Allāh me perdonó todos mis pecados, en este mismo momento, y

que era tan pura como el niño que acaba de nacer.



Sentía que una lacra se me quitaba de encima y lloré de alegría.

Esta noche, casi no pegué ojo, es que rompí a llorar, repitiendo el

nombre de Allāh; Allāh me concedió su perdón y alabado sea Allāh. (Aquí

termina la carta de la hermana Hayat Collins.).







EL XAIJ DIDAT Y SUS ENTREVISTAS CON LOS CURAS EN LA INDIA:



Éste es nuestro islamólogo y xaij en Sudáfrica, el xaij Ahmad Didat.

Es sudafricano de origen indio. Es muy famoso por hacer frente a todos los

curas misioneros de la religión cristiana en Sudáfrica. Entabló muchas



242

Doy fe que no hay más Dios que Allāh y que Muhammad es el Mensajero de Allāh.





149

entrevistas acaloradas que acabaron con fracaso y derrota de los curas. El

xaij Didat publicó estas entrevistas en varios libros, en inglés y otros varios

idiomas. Entre ellos, tiene un libro, bajo el título de ¿Será el Libro Sagrado

Palabras de Allāh?. En este libro dice: “La secta de los protestantes

tuvieron la osadía de suprimir siete libros del Libro de su Señor, llamado

“El Texto del Rey James”. A pesar de que los católicos no creían en este

Libro, obligaban a los nuevos conversos al cristianismo a comprarlo,

debido a que era el único texto traducido a 1500 de los idiomas del mundo

en vías de desarrollo, y, de este modo, ayudaban a los protestantes a

divulgar y generalizar dicho texto. Como resultado de esto, la mayoría de

los cristianos, fueran católicos o protestantes, utilizaban -y todavía lo

siguen utilizando- el Libro Sagrado, es decir, el Texto del Rey James.”.



Pero todos los cristianos se aunaron y acordaron modificar y

enmendar los textos del Rey James, y purificarlos de los errores y los datos

inadmisibles. En el 1881, se modificaron y fueron llamados Los Textos

Enmendados, luego, fueron sometidos a otra enmienda, en el 1952, y

llevaron el nombre de “R. S. V.”, y, más tarde, fueron enmendados,

nuevamente, en el 1971. Para tal propósito, se reunieron 32 de sus máximos

teólogos, que fueron asesorados por un organismo consultivo que

representa a cincuenta sectas religiosas cooperantes. Pero, el choque y la

sorpresa son mayúsculos, para todos los cristianos, cuando leen, en el

prefacio de la copia enmendada, a 32 de sus teólogos más insignes decir:

“Pero los Textos del Rey James adolecen defectos muy serios (...) Estos

defectos y errores son numerosos y serios, lo cual exige introducir

enmiendas en la traducción inglesa.”.



A continuación, reproducimos una fotocopia del prefacio de los

Textos Enmendados de 1971, de la copia del Rey James:









150

En su número, del 8 de septiembre, de 1957, en la página 21, la

revista, AWAKE [„Despertaos‟], cuyos dueños son el “Grupo de Testigos

de Jehová”, publicó un artículo titulado, 50 mil errores graves en el Libro

Sagrado. A continuación, vemos una fotocopia de esta página, en inglés:









151

Nuestro xaij Didat, cuenta diciendo: Un domingo, por la mañana,

durante la preparación del presente librillo, he oído golpeo a la puerta de

mi casa (...) Me encontré con que era un hombre europeo que me ofrecía la

revista Awake y la revista Torre de Control (...) Sí, era de los Testigos de

Jehová! (...) Si te encontraste con alguno de ellos, caerás en la cuenta de

que los puedes reconocer, directamente, pues, son de lo más soberbio, le

invité a pasar adentro (...) Después de sentarse, le ofrecí un ejemplar de

esta revista, abierta en la página 21, que tenía, precisamente, este artículo:



“Despertaos, ya es hora de despertarnos del sueño. Ya es hora.” Mensaje de los

romíes. Le pregunté: ¿Es ésta vuestra revista? (...) Entonces, la reconoció, al

instante. Le leí el titular: “Cincuenta mil errores graves en el Libro Sagrado”.

Entonces, se quedó fulminado y me preguntó sobre la fuente de esta revista y

dijo: Esta revista fue impresa hace veintitrés años, o sea, cuando era niño

pequeño (...) Luego, cogió la revista y se puso a hojearla (...).







152

Los Testigos de Jehová están muy bien entrenados a semejante

cosa. Pues, asisten a seminarios de cinco días, a la semana. Son de las

sectas religiosas más hábiles del mundo cristiano. En dichos seminarios les

inculcan no rendirse a nada; cuando se mete en una situación

comprometida, tiene que mantener la boca cerrada y esperar hasta que el

Espíritu Santo le inspire lo que tiene que decir (...) Me puse a observarle

cuando hojeaba la página (...) De repente, levantó la cabeza -El Espíritu

Santo le cosquilleó lo que tenía que decir- y dijo: El artículo dice que la

mayor parte de estos errores se suprimieron (...) Le pregunté: Si, de

verdad, se ha suprimido la mayoría de dichos errores, entonces ¿Cuántos

errores siguen, todavía, de los cincuenta mil? (...) ¿Cinco mil? (....)

¿Quinientos? (...) ¿Cincuenta?. Aunque quedaran cincuenta, ¿Acaso

atribuís estos errores a Allāh? (...) Se Calló y no pudo contestar, acto

seguido, se disculpó y salió, después de proponerme la idea de volver con

uno de los grandes curas para completar la discusión, pero, desde

entonces, claro, no le he vuelto a ver más. (...) Si el presente libro estuviera

listo, se lo habría presentado y habría apuntado su nombre y su dirección.

Si cada uno de vosotros se comportara, de la misma forma, al encontrarse

con semejante gente, no los veríais, más, si Allāh quisiera!”.



ALGUNOS COMENTARIOS DEL XAIJ DIDAT SOBRE EL TEXTO BÍBLICO:



En el contexto de su relato, el xaij Didat incluyó ejemplos de los

errores de su Libro Sagrado y la contradicción clara entre los textos del

Evangelio. El xaij dice: Aquí, tengo ejemplos que demuestran los puntos de

contradicción en lo tocante a lo que se da en llamar el Libro Sagrado.

Ahora, voy a exponer dichos ejemplos; son tan fáciles que hasta los niños

pueden entenderlos. A continuación, os vais a dar cuenta de que los

autores del Libro I de Praralipómenos y el Libro II de los Reyes (Segundo

de Samuel) nos dan cuenta de la historia de David cuando hizo el censo de

los hijos de Israel. Entonces, ¿De dónde ha venido la idea del censo de los

hijos de Israel? (...) en el capítulo XXIV:1, del Libro II de los Reyes

(Segundo de Samuel), su autor nos dice: “Encendióse de nuevo el

furor del Señor contra Israel; y así permitió para su

daño que David mandase hacer el censo de toda la gente

de Israel y de Judá” (...) Mientras el autor del Segundo de Samuel

pone de manifiesto que el Señor es el dueño de la situación, vemos que el

autor del I Praralipómenos, equivale la categoría de Satanás a la del Señor,

en el capítulo XXI:1, diciendo: “Pero se levantó Satanás contra Israel,

e instigó a David a que hiciese el censo de Israel.”. (...) Este

desdoblamiento en la persona del autor me recuerda la historia de la vieja

que encendió una vela para San Micael y otra para Satanás. (...) Y, de esta

manera, tendría amigos, fuera dónde fuera, al Paraíso o al Fuego.





153

Cuando ojeamos el Evangelio de Lucas, encontramos que éste, al

inicio de determinar la genealogía de Mesías -¡La paz sea con él!- dice:

“Tenía Jesús al comenzar su ministerio cerca de treinta

años, hijo, como se creía, de José, el cual fue hijo de

Herodes, que lo fue de Matat. Este fue hijo de Leví (...)” (I.

Capítulo III:23-24). Nos encontramos ante unas palabras y unas frases

como “cerca de” y “se creía”, entre palabras que pretenden que son

Palabras de Allāh, como si Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- fuera

incapaz -según pretenden- de calcular la edad de Mesías, o -¡Glorificado y

Elevado sea!- hablara valiéndose de conjeturas o no la supiera a ciencia

cierta. La edición enmendada suprimió, deliberadamente, la palabra

“cerca de” de la posición que ocupaba, desde centenares de años, en el

Evangelio de Lucas (...) Así de fácil e indiferentemente, la suprimió la

edición enmendada del Evangelio. (...) La ponían entre paréntesis, durante

algún tiempo (...) Luego, quitaron los paréntesis (...) Y, al final de la

enmienda, quitaron, del mismo modo, la palabra (...) Mientras, para

probar la credibilidad de las Palabras de Allāh, el Noble Corán fija, como

criterio infalible, lo que conlleva el contexto de la siguiente aleya, cuando

Él -¡Glorificado y Elevado sea!- dice: (¿Es que no han reparado en el

Corán? Si procediera de otro que Allāh, hallarían en él muchas

contradicciones.) (Azora de Las Mujeres).



Otra contradicción -Sigue, todavía, hablando el sabio Didat- existe,

en lo que atañe a la descripción del altar de cobre del Templo de Salomón.

Según el Libro II de los Praralipómenos (IV:5), se dice lo siguiente: “El

grueso de éste era de la medida de un palmo; y su borde

era como el de un cáliz o de un lirio abierto; y cabían en

él tres mil metretas243.”, mientras, en el Libro III de los Reyes

(VII:26), se reproduce una descripción del mismo altar, en los siguientes

términos: “Tenía este baño un palmo de grueso; su borde

era semejante al borde de una copa y a la hoja de una

azucena abierta; cabían en él dos mil batos.”, entonces,

¿Cuál de los dos textos podemos creer? La diferencia entre ambos es

al menos de 50%. ¿Cuál de los dos procede de Allāh? (...) y ¿Cuál de

Satanás? (...). Estas son algunas de las contradicciones del Antiguo

Testamento y no todas.



En la edición del Rey James del Nuevo Testamento, encontramos, en

el capítulo XXI del Evangelio de Mateo, la descripción de la entrada de

Jesús a Jerusalén: “(...) y trajeron la asna y el pollino, y los

arroparon con sus vestidos, y le hicieron sentar encima.”



243

La metreta es una medida para líquidos equivalente a dos litros.





154

(...) Ahí está montando en dos asnos (...) Convierten a Mesías -¡La paz

sea con él!-, este noble y honorable mensajero de Allāh, en un trapecista

del circo, haciéndole montar en dos asnos.



En una cita de la primera página, de la primera epístola de Juan, le

vemos decir: (Porque, en el Cielo, tres son los testigos: El Padre, el

Verbo y el Espíritu Santo, y los tres son uno.). Esta frase tiene un

parecido enorme con lo que los cristianos llaman la Santísima Trinidad,

que se considera uno de los pilares del Cristianismo. Pero, los revisores de

los textos suprimieron esta frase, también, sin dar una explicación de por

qué se las arreglaron, así. Durante este período, esta frase era una

fabricación doctrinal y fue suprimida de los textos enmendados traducidos

al inglés. (...) En cuanto a los 1499 idiomas restantes, en el mundo, en que

está traducido el Libro Sagrado, todavía, siguen teniendo esta creencia

fabricada y nadie de los hablantes de estos idiomas sabrá la verdad hasta

el Día de la Retribución.



Como musulmanes, deberíamos felicitar, nuevamente, a estos

revisores, por reconocer la verdad y deshacerse de una mentira más en el

Libro Sagrado, acercando, de esta manera, su Libro a las enseñanzas de la

religión musulmana hanif244. El Noble Corán dice: (...y no digáis tres; es

mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que Allāh es un

Dios Único245.)”



Por otra parte, nuestro sabio, el xaij Didat, dice: “Las leyes morales

vigentes en Sudáfrica, llevó al gobierno de este país a prohibir la puesta en

escena de la obra teatral, El amante de Lady Charly, por contener una

sola palabra malsonante (...). Pero, ellos (los teólogos cristianos) se hacen

más débiles, a la hora de afrontar la multiplicidad de palabras

malsonantes en su Libro Sagrado, con lo cual no las impiden, debido a

que, según creen, este Libro es el medio de salvación con que cuentan [en

que depositan sus esperanzas].



Veamos lo que el literato, George Bernard Show, dijo sobre el Libro

Sagrado de los cristianos (...) Comentó: “Es uno de los libros más

peligrosos sobre la faz de la tierra. Guardadlo en una caja fuerte,

encerrada con llave (...) Guardad el Libro Sagrado fuera del alcance de

los niños (...)”. Pero, ¿Quién le hará caso?. El periódico de al-Háqīqa al-

Mugarráda [La pura realidad] publicó, en el mes de octubre del 1977, lo



244244

Hanif significa: El que siente una inclinación natural hacia la forma de adoración verdadera

rechazando toda sumisión a cualquiera que no sea el Único Dios, esto es Allāh.

245

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 171.





155

siguiente: “Leer las historias del Libro Sagrado a los niños abre la

puerta a las ocasiones de discutir el porqué del sexo (...) Si no se educa

[adapta] y se enmienda el Libro Sagrado, puede que los consejos de

censura lo consideren apto, únicamente, a los mayores de dieciocho años

de edad.” Nuestro Sabio, Didat, no se rebajó a relatar el texto del capítulo

XIX, del Libro de Génesis, por cuanto reúne de palabras y frases ofensivas

al pudor. Él dijo -¡Allāh se apiadara de él!-: “Vamos a leer el capítulo XIX

del Libro de Génesis y no dudar en subrayar con color rojo las líneas

obscenas. Pues, el Libro Sagrado que tenemos será como un tesoro

valioso, en manos de nuestros hijos (...). Comparto con Show que el Libro

Sagrado tiene que guardarse en un lugar cerrado, pero necesitamos a esta

arma, para hacer frente al reto cristiano. Queramos o no, vamos a utilizar,

irremediablemente, su arma en su contra, sin dejarlo; estamos obligados a

utilizar esta arma contra los que llaman a nuestras puertas diciendo: “El

Libro Sagrado dice tal y cual.” (...) Quieren que sustituyamos nuestro

Corán por su Libro, pues, enseñémosles las lagunas que no ven en su

[Libro] Sagrado.”.



Las palabras anteriores son de nuestro xaij, Didat, quien evitó incluir

el texto entero del capítulo XIX del Libro de Génesis, en dichas palabras.

Lo evitó, para que los niños inocentes no leyeran estas palabras obscenas

en su Libro Sagrado, a fin de no ofender su pudor. Pero, me veo obligado a

reproducir ese texto con todos sus detalles, para que cada padre y cada

madre, de cualquier género humano o cualquier religión, que teman por la

sensibilidad de sus niños y procuren evitar el desvío de sus valores morales,

vean cómo se hace tan fácil y sencilla la mirada al pecado grave del

adulterio y la prostitución, cuando leen semejantes palabras, compuestas

por unos seres humanos e insertarlas, cual el veneno entre sus Libros

Sagrados, describiendo, con ellas, actos obscenos de fornicación y bebida

de vino, realizados por personas extraordinarias, e incluso, los atribuyen a

algunos de los profetas de Allāh [preservados del error].



¿Será posible que un profeta de los inmaculados profetas de Allāh

beba y adultere con sus hijas, siendo esta clase de profeta, enviado por

parte de Allāh, para hacer llegar a las gentes, entre otras cosas, la

prohibición de beber y de adulterar?!. Luego, le describen, calumniosa y

malévolamente, adulterando, y ¿Con Quién?!. Con sus hijas que quedan,

ilícitamente, embarazadas de él!. Si cualquier persona te cuenta la siguiente

historia del Libro de Génesis de su Libro Sagrado, atribuyéndole a

cualquier persona normal y corriente su autoría, te enojarías con él y esto

te produciría una sensación de repugnancia y aversión. Entonces, ¿Qué será

de ellos, estos calumniadores, al describir a uno de los nobles e

inmaculados profetas de Allāh?!. Y nos dicen que estas palabras son

Palabras de Allāh, pero, en realidad, no lo son. De ellos, Allāh -¡Invencible





156

y Majestuoso sea!- dijo, en el Noble Corán: (¡Ay de los que re-escriben

el Libro con sus propias manos y, luego, dicen: Esto procede de

Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio. ¡Ay de ellos por lo que

han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han buscado!246).



Y, ahora, venid conmigo a leer, muy tímidamente, lo que recoge el

capítulo XIX247, del Libro de Génesis de su Libro Sagrado: “Lot se

retiró de Segor, y fue con sus dos hijas a refugiarse en el

monte (pues no se daba por seguro en Segor) y se quedó

en una cueva así él, como sus dos hijas. Entonces dijo la

mayor a la menor: Nuestro padre es viejo, y no ha

quedado en la tierra ni un hombre que pueda casarse

con nosotras (...) Ven, y emborrachémoslo con vino y

durmamos con él, a fin de poder conservar el linaje (...)

Con esto le dieron a beber vino aquella noche; y la mayor

se acostó y durmió con su padre, pero él no sintió, ni

cuando se acostó su hija, ni cuando se levantó.

Asimismo el día siguiente dijo la mayor a la menor: Ya

sabes que yo dormí ayer con mi padre, démosle también

a beber vino esta noche, y dormirás tu con él para que

conservemos la sucesión de nuestro padre. Dieron, pues,

del mismo modo a su padre a beber vino aquella noche, y

acostada la hija menor, durmió con él, y ni tampoco

entonces sintió cuándo se había levantado. Y sucedió

que las dos hijas de Lot concibieron de su padre. (...) la

mayor parió un hijo, y llamó su nombre Moab: éste es el

padre de los Moabitas que subsisten hasta hoy. La

menor también parió un hijo, y púsole por nombre

Ammon, esto es, hijo del pueblo mío: de los Ammonitas

que subsisten hasta el día de hoy.”.



Luego, veamos lo que calumnian en contra del profeta, David -¡La

paz sea con él!-, en el Antiguo Testamento. Me refiero a la historia de

David con la esposa de Urías, Heteo248. ¿Es que puede alguien creer que de

uno de los profetas de Allāh, purificados de toda mancilla, llegaron a decir

que observa, desde lo alto de su palacio, a la mujer de uno de sus soldados,

llamado Urías, mientras estaba desnuda, bañándose en la azotea de su

casa?, entonces, le gusta, por lo cual, manda a Urías en una misión de viaje

largo; luego, manda llamar a su esposa a su palacio. Entonces, la fuerza y





246

Azora de La Vaca (n.º 2): 79.

247

De 30 a 38.

248

La historia está recogida en el capítulo XI, del Libro II de los Reyes.





157

concibe, ilícitamente, de él. (¡Ay Señor, glorificado seas por encima

de semejantes palabras!).



¿Puede cualquier persona prudente o, incluso, imprudente creer que

semejantes palabras despreciables y semejante mancillamiento de la

reputación de los profetas y los mensajeros -¡Allāh les dé, a todos ellos, Su

gracia y paz!- pueden figurar entre las líneas de sus Libros Sagrados?. ¿Qué

santidad es ésta...?, cuando describen a un noble profeta, atribuyéndole

semejantes características y actos reprobables, reflejándole mirando, a

hurtadillas, a las partes vergonzosas de las mujeres de sus vecinos, cuando

están desnudas; luego, maquina para apartar al marido de la mujer, para

llamarla a fin de forzarla. He aquí nuestro Noble Corán, donde el Amo

-¡Invencible y Majestuoso sea!- calificando al profeta, David -¡La paz sea

con él!-, en los siguientes términos: (...¡Qué excelente siervo! Con qué

frecuencia se volvía a su Señor249.). ¿Qué habrán reservado de actos

criminales abominables a los mentecatos, los malhechores, los

empedernidos y desenfrenados desobedientes?, si dicen, en su Libro

Sagrado, a los niños y a los jóvenes, que éste es un profeta enviado de parte

de Allāh, y que dio por lícito el ultraje del honor de las mujeres,

cometiendo toda esta sarta de actos libertinos. Por lo tanto, no es de

extrañar oír o leer las noticias de las violaciones que se multiplicaron y se

agravaron en los ámbitos juveniles e, incluso, infantiles, en las sociedades

de Europa y EE UU, y la sociedad cristiana, en general, tras leer, en sus

Libros Sagrados -que pretenden que son las Palabras de Allāh- que uno de

los profetas de los hijos de Israel dio por lícito ultrajar el honor de las

mujeres y violarlas.



Asimismo, en el Antiguo Testamento, dijeron que Judá adulteró con

la [mujer] lícita de su hijo, y ésta le dio dos mellizos: Farés y Zarán.

Posteriormente, en el Nuevo Testamento, remontaron la genealogía del

Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!-, a Farés y Zarán, los cuales, según se

desprende de lo que se dice en el Antiguo Testamento, eran fruto de la

fornicación.



En esta línea, el literato y el filósofo ruso, Tolostoi, dijo: “Para

asimilar bien las verdaderas enseñanzas de Jesús, como él las quería para

sí mismo, hemos de consultar todas estas exégesis y las exhaustivas

explicaciones mentirosas que deformaron los pies de página y los corpus

de los libros cristianos sagrados que lograron mantener encubierta la

realidad, fuera del alcance de las vistas, gracias a la imposición de una

capa densa de oscurantismo [a las verdades].”.





249

Azora de Sad (n.º 38): 30.





158

A este respecto, nuestro islamólogo, Didat, se pronuncia,

asimismo, diciendo: “A continuación, os voy a leer el siguiente pasaje de la

revista de Plain Truth (La realidad clarísima), con fecha de octubre de

1977: “La lectura de las historias del Libro Sagrado abre sus ojos a los

asuntos tocantes al apetito sexual (...) y si el Libro Sagrado no consigue

educar y enmendar, entonces, los organismos competentes de censura

sobre los libros pedagógicos podrán considerarlo, en el mejor de los casos,

no recomendado para menores de dieciocho años.”. Lo que esta revista ha

recogido se considera una prueba concluyente de que, pedagógicamente

hablando, dicho Libro es el libro más pernicioso sobre la faz de la

Tierra.”.



No pienso molestaros con más textos obscenos de los temas

sexuales, tratados en el Libro Sagrado, así que me conformo con poner un

solo ejemplo, a modo de muestra, sacada de aquel Libro, que pretenden que

es el Libro de Allāh!!. Procedamos a comprobar cómo la Tora cuenta la

famosa historia -por todos conocida- de Samsón y Dalila. Leamos, en lo

siguiente, el texto del capítulo XVI:1 del Libro de Los Jueces: “Fue

después Samsón a Gaza donde vio una mujer pública, y

entró en su casa.”. Luego, en el Libro que pretenden que es

revelación de Allāh, se menciona que la gente [los filisteos] estaban

esperando, fuera de la casa, donde Samsón había entrado y practicado, toda

la noche, el sexo con una mujer pública. ¿A qué estaba la gente esperando?,

¿Lo esperaban fuera de casa, para matarlo, por la mañana?. Esto es lo que

dice lo que ellos pretenden que es un Libro Sagrado y dice, también, que

Samsón se escapó de ellos, al filo de la media noche, llevándose una de las

puertas de la ciudad!. ¿Por qué querían matarlo?. No lo querían matar por

el crimen del adulterio, sino por otros motivos!. Y muchas otras cosas...

Pero esto suena repelente y vergonzoso, amén de no perseguir ninguna

finalidad legislativa ni moral ni pedagógica, con una grosería y descaro que

ofenden, bestialmente, el pudor.



Nuestro xaij, Didat, dice, también: “El musulmán dispone tanto de

esta religión como de la prueba brillante y fehaciente de su veracidad, con

lo cual debería espabilarse y estar atento, ya que posee una pala que le fue

concedida por Allāh, una pala capaz de destruir todas las rocas que

intercepten su camino, me refiero al camino de la llamada a la fe de

Allāh.”. Comentando la cuestión de la inclinación de los musulmanes hacia

la vida mundanal, Didat dice: “Mientras los misioneros predican el

Cristianismo, lanzándose, de tropel, a todos los rincones del mundo, para

divulgar su religión, sacrificando, por ello, su comodidad y bienestar, y la

vida lujosa y holgada, por la inclemencia de la vida en las junglas de

África y en los desiertos ardientes, pese a lo adulterada que es su







159

mercancía, a la nulidad de su saber y a la corrupción de sus pruebas y

argumentos.”.



Yo añadiría: Siendo como son, al decir del xaij Didat, encontramos,

en cambio, a los musulmanes abandonando la llamada a la fe de Allāh,

pasando la mayor parte de su tiempo, tanto de día como de noche, en las

distracciones viciosas, entre el interés excesivo en el fútbol y el visionado

de las películas pornográficas y libertinas, por las pantallas de los canales

vía satélite y en Internet que invadieron con sus vicios nuestras propias

casas y las escuelas de nuestros hijos e hijas emitiendo programas capaces

de arruinar sus morales y su conducta. Si la situación sigue igual, sin que

nuestros islamólogos y gobernadores tomen cartas en el asunto, en el futuro

próximo, las consecuencias sobre nuestras venideras generaciones tendrán,

contra todo pronóstico, un efecto devastador sobre la religión y los

modales. ¡No hay fuerza ni poderío sino por designio y mandato de

Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.



LA EXPERIENCIA DE LA JOVEN ESTADOUNIDENSE, MÁRYAM

GÁMĪLAH, EN EL ISLAM:



Didat apostilla: “Como corroboración de lo que acabo de añadir,

voy a exponer el ejemplo de la joven estadounidense, Máryam Gámīlāh,

c

esta joven culta que se islamizó a manos del predicador, xaij Abul-Á la

al-Maudūdí, y se convirtió en una predicadora culta, más bien, en una de

las cabezas visibles de los defensores de la religión islámica y sus

principios que alimentan el alma. Gámīlāh dice: “En Europa y Estados

Unidos el laicismo ha tomado de la ciencia su arma más penetrante y

aguda, con el fin de invadir y vencer a los países islámicos en vías de

desarrollo y someter las mentes y los corazones de sus ciudadanos a la

vida materialista como una nueva religión mundial que sustituya y

revoque todas las Religiones anteriores. Lo más extraño es que la primera

víctima del laicismo materialista moderno eran los países cristianos, hasta

que cambió, en su perspectiva, la visión del hombre hacia la naturaleza,

una visión que se convirtió en una mera visión aprovechada y una carrera

frenética, sin escrúpulos, pasando de la cuestión del aprovechamiento de

la naturaleza a la destrucción del medio ambiente en y de que vivimos. Así

pues, surgieron nuevos peligros como la contaminación y el flujo excesivo

de los habitantes a las ciudades, y la corrupción y degradación del medio

ambiente. De aquí que el mundo se haya inclinado por destruir el género

humano, mientras persista la vida [terrenal]. La contaminación de la

Tierra era el resultado fatal de la polución y la impurificación del espíritu,

lo cual era la consecuencia prevista e inmediata de la concepción

materialista y ateísta y de la utilización de la ciencia en contra de las leyes

de la naturaleza que el Gran Creador dispuso. El resultado final de toda



160

esta contaminación es agotar las fuentes de agua limpia y de aire sano

y el uso de energías que estropean más que nunca la naturaleza. La

solución: Queremos y reivindicamos una ciencia islámica concienzuda que

se resista y acabe con semejante esclavitud materialista.”



LA EXPERIENCIA DE CAT STEPHEN, LA ESTRELLA DEL POP:



En adición al pronunciamiento de Gámīlāh, me gustaría añadir

diciendo: “La crisis real que el mundo occidental sufre, hoy en día, se debe

a su inmersión en la vida material y el vacío espiritual, los cuales han

hecho del hombre occidental actual, un hombre inmerso hasta las orejas,

en los pantanos de la perplejidad, la inquietud y el miedo al futuro. Más

aún, por culpa de las numerosas contradicciones que le infunden todo tipo

de sospechas, su sentimiento religioso se ve debilitado, pierde la confianza

en su religión y en la posibilidad de dirigirse a su camino recto. Por

consiguiente, no aspira a otra vida ni a Día de Juicio alguno, ni siquiera

cree en ellos. Como consecuencia de ello, se vuelca en aprovechar, al

máximo, cómo sea, el bienestar y la vida de comodidades, placeres y

deseos, lícita o ilícitamente, indistintamente. Yo creo que la continuación

del hombre en semejante vida material, lo va a llevar, al final, a abrazar,

de buen grado, el Islam como un salvavidas que le salvaría de una muerte

asegurada. A pesar de la disponibilidad del bienestar y la inmersión en la

vida bohemia con todos sus placeres y deseos, el hombre occidental vive en

una acusada perplejidad, debido al vacío espiritual. Un buen ejemplo de

dicha perplejidad es la historia de cómo se islamizó una de las estrellas del

pop, que, antes de hacerse musulmán, se llamaba Cat Stephen y pasó a

llamarse Yusuf Islam, después de ser uno de los seres humanos más

inmersos en la fama, el dinero y la tentación de la vida mundanal. Esta

estrella se convirtió en uno de los predicadores más famosos del Islam y

abrió escuelas islámicas, en el Reino Unido, para enseñar la lengua árabe,

El Corán y la vida, el fiqh islámico y la sunna del profeta -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, a los hijos de los que pasaron, a su mano, al Islam. Vamos

a reproducir su historia, contada en sus propias palabras y con su puño y

letra, en este resumen divulgado y distribuido por los centros de llamada al

Islam en la ciudad de Guedda, en el Reino de Arabia Saudí, en inglés,

impreso en el presente libro, y firmado por el propio Yusuf Islam, bajo el

título de: ¿Cómo me he hecho musulmán?.



“¿CÓMO ME HE HECHO MUSULMÁN?



Todo cuanto quiero decir, aquí, es, más o menos, lo que ya sabéis, de

antemano. (...) Pero, me gustaría subrayar lo que vosotros sabéis sobre el

Mensaje Celeste que Allāh -¡Elevado sea!- hizo descender sobre

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, afirmando que es el mensaje





161

que expresa la religión veraz que ha elevado el valor del hombre a la

cima de las criaturas y le ha dado la predilección sobre muchas de sus

criaturas y le preparó para ser el sucesor de Allāh en la Tierra. Nos plantó

la conciencia y el discernimiento para seguir el camino correcto y obligar

al nafs250 humano a deshacerse de todas las formas ilusas de la vida,

preparándonos, de este modo, a la última vida. Por lo tanto, cualquiera de

nosotros que pierde esta oportunidad, en su vida mundanal, le es imposible

tener otra oportunidad para volver, otra vez, a vivir. En el glorioso Corán,

Allāh -¡Elevado sea!- nos informó que, en el Día del Juicio, cuando el

hombre comparece ante Allāh, le dice: “¡Oh Señor, devuélveme, otra vez,

a fin de obrar bien”, pero, el Señor Grandioso le responde: “Si te

devolvemos, otra vez, al mundo, vas obrar igual de mal, como antes251.”.



MI PRIMERA FORMACIÓN RELIGIOSA:



Luego, el xaij Yusuf prosigue con sus palabras sobre la historia de su

paso al Islam, diciendo: Nací y crecí, holgadamente, encontrándome ante

una acomodada vida moderna de bienestar. Veía las candilejas enfocarse

sobre las estrellas de shows de la canción y, como crecí en una familia

cristiana, sabíamos que los niños nacen, luego, adquieren la religión de

sus padres. Entonces, crecí, cristianamente, siguiendo la religión de mis

padres. A través de este credo, conocí que Allāh existía, pero, no

disponemos de un contacto directo con Él. Por lo tanto, cuando queremos

ponernos en contacto con Él, lo hacemos a través de Jesús, como si fuera

Jesús la puerta que da al Señor. En realidad, tenía, de una forma u otra,

que aceptar semejantes creencias, a pesar de que no estaba convencido de

ellas, en su integridad.



Miraba a las estatuas de piedra que representan a as-sayyed Mesías;

las miraba como meras piedras, carentes de vida. Y cuando me decían que

el Señor estaba formado por tres personas en una sola persona teológica,

me volvía perplejo y no lograba entenderlo. Pero, no me estaba permitido

discutir esto con nadie. Así, tal como acabo de comentar, estaba, de una

forma u otra, obligado a creerlas, ya que tenía que respetar la creencia de

mis padres.



250

La cara del mal en el alma humano, que inicita al ser humano a hacer lo que le perjudica.

251

Con esto, el xaij se refiere a las diversas aleyas coránicas, recogidas, en varios lugares, del Noble

Corán, como la aleya 12, de la azora de La Postración: “Y si pudierais ver cuando los malhechores

inclinen la cabeza ante su Señor: ¡Señor nuestro! Míranos, escúchanos y déjanos regresar para que

actuemos con rectitud, realmente ahora tenemos certeza”, y las aleyas: 27-30, en que Allāh -¡Elevado

sea!- dice: “Si los vieras cuando se detengan ante el Fuego y digan: ¡Ay de nosotros si pudiéramos volver!

No negaríamos los signos de nuestro Señor y seríamos creyentes. Por el contrario se les habrá puesto de

manifiesto lo que antes ocultaban y aunque volvieran, harían de nuevo lo que se les dijo que no hicieran.

Realmente son mentirosos. Decían: Sólo existe esta vida que tenemos y no volveremos a vivir. Y si vieras

cuando estén en pie ante su Señor y les diga: ¿Acaso no esto verdad? Dirán: ¡Sí por nuestro Señor! Dirá:

Gustad el castigo porque os negasteis a creer.”





162

LA ESTRELLA DEL POP:



Poco a poco, empecé a sentir aversión hacia esta formación

religiosa que había tenido. Entonces, me lancé a volar en el cielo de la

música y la canción, ya que deseaba ser una estrella famosa de la canción.

Todo cuanto veía en las películas y en los otros medios de comunicación

me atrajeron tanto que creía, en su tiempo, que la fama, el estrellato y el

arte eran mi dios a quien rendía culto y que la meta fundamental de esta

vida era reunir dinero.



Tenía a un tío materno que tenía un cochazo y un buen dineral y la

gente, a mi alrededor, me incitaban a creer que el dinero, la fama y el

bienestar era el dios influyente en este mundo, en que vivimos.



Cuando decidí que ése era mi camino que tenía que andar, y que mi

meta en la vida sería: Reunir la mayor cantidad posible de dinero, a fin de

llevar una vida espléndida y feliz, y ser, algún día, una estrella famosa

como las estrellas mundiales del pop, empecé a escribir la letra de mis

canciones y a grabarlas. Éstos eran mis deseos aparentes en la vida, pero,

en mi fuero interno, mi sensación humana me decía que si me hiciera,

algún día, rico, ayudaría a los pobres y a los necesitados con este dinero.

Este deseo guarda cierto parecido con lo recogido en El Corán sobre que,

a veces, hacemos promesas de que si reunimos mucho dinero, vamos a

ayudar a los pobres, pero en cuanto se acreciente el dinero, nos

abstenemos de gastarlo como prometíamos, por codicia y avaricia252.



Esto es, precisamente, lo que me pasó, pues, me convertí en una

estrella de la canción, siendo adolescente, con mis fotos inundando todos

los medios de comunicación. Hicieron de mí una personalidad de mayor

magnitud que la propia vida, hasta el extremo de que se me originó el

deseo de llevar una vida mayor que la vida real. Y, de hecho, la única vía

para cumplir este deseo era sumergirme en los placeres de los apetitos y el

placer con todo su embriaguez y sus encantos y alegrías, bebiendo todo

tipo de vinos y drogándome.



EN EL HOSPITAL:



Un año después de todo un halo de éxitos, fama, ganancia de mucho

dinero, integración en la vida sofisticada acomodada y de vino y drogas,

me encontré, sin ton ni son, enfermo de tisis, con lo cual debía reposar en

252

El xaij Yusuf quiere referirse, aquí, a lo que se menciona en las aleyas: 75-77 de la azora de At-Tawba,

donde Allāh -¡Elevado sea!- dice: “Los hay que pactaron con Allāh: Si nos da de Su favor, daremos con

generosidad y seremos rectos. Peor cuando les dio de Su Favor, se aferraron a él con avaricia y dieron la

espalda desentendiéndose. La hipocresía persistirá en sus corazones hasta el día en que se encuentren con

El, porque faltaron a Allāh en lo que Le habían prometido y mintieron.”.





163

el hospital para curarme. A partir de entonces, empecé a meditar,

reflexionar y preguntarme: ¿Qué es lo que me está pasando?; ¿Seré tan

sólo cuerpo?; ¿Será el fin último de la vida satisfacer los deseos de este

cuerpo?.



Pero, antes de llegar a tener respuestas a estos interrogantes, me di

cuenta de la desgracia de esta enfermedad era una gracia que Allāh me

había donado, como una oportunidad, para abrir bien los ojos y mirar a mi

alrededor y preguntarme a mí mismo: ¿Por qué estoy aquí? y ¿Por qué

yazgo aquí en esta cama del hospital?. Las preguntas se sucedieron y

empezó la búsqueda de respuestas a ellas.



En aquellos tiempos, tenía interés en informarme más sobre el rito

del sufismo oriental, así que empecé a leer sobre él. Lo primero en que me

centraba era comprender algo sobre el sentido de la muerte (...), y sobre el

hecho de que el espíritu es algo móvil y no fijo en el cuerpo. Cuando llegué

a esta altura del pensamiento, empecé a aliviarme, debido a que tanteaba,

lenta y tranquilamente, mi camino hacia la meta que perseguía. (...)

Empecé la primera de mis fases de meditación con convertirme en

vegetariano, y llegué a creer en la seguridad y la comprensión con todas

las criaturas y en la energía guardada en las flores. (...) Así, era mi

orientación general, tras la meditación. Pero, yo creía, más que nunca, en

que no soy única y exclusivamente, cuerpo. No he tomado conciencia ni

percibido todos estos resultados, sino cuando estaba tendido en el lecho de

la enfermedad, en el hospital.



Luego, algún día, estaba caminando por la calle, tosiendo, y me

sorprendió la lluvia. Me cobijé en una marquesina, para resguardarme de

la lluvia. Empecé a darme cuenta de lo que me había pasado,

preguntándome a mí mismo: “Despacio, mi cuerpo está, ahora, mojado

(...) y mi cuerpo ahora se queja diciéndome: “Me he mojado” (...) Estas

preguntas me llevaron y me llamaron la atención a algo parecido a un

dicho proverbial o una cita que reza: “El cuerpo, en comparación con el

espíritu, no es más que el burro que no tienes más que dirigirlo hacia

dónde quieras, o de lo contrario, será al revés, esto es, el burro te va a

llevar hacia el camino por donde él quiere ir.”.



Por entonces, tomé conciencia de que tenía voluntad y libre

albedrío, o sea, este don que Allāh concedió a todos los hombres, y de que

dicha voluntad está sujeta a la Voluntad y a lo predestinado por Allāh.

Entonces, me quedé fascinado y deslumbrado por los términos y las

nomenclaturas a que había llegado, durante mi estudio de las religiones

orientales. Por consiguiente, una vez llegado a todos estos resultados y

conceptos, ya aborrecía, por completo, la religión cristiana.





164

Volví, nuevamente, a la música y a la canción, pero, esta vez,

en la letra de mis canciones que escribía yo, personalmente, había

connotaciones que tradujeron los reflejos y las repercusiones de mis ideas

y mis últimas creencias. Me acuerdo, perfectamente, de la letra de una de

mis canciones líricas, compuestas, tras la experiencia del hospital, en que

decía: “Me hubiera gustado saber (...)Sí, me hubiera gustado saber (...) lo

que había hecho, allí, Gloria (...) y lo que había hecho, allí, Purgatorio (...)

Habré sabido yo que estuvieras conmigo ahora en mi cama? o ¿Acaso lo

que tengo, ahora, son unas motas de polvo, mientras que las otras habrán

llegado ya al gran hotel?. Ahora, me doy cuenta que estoy en el camino.”.

([Comentario del autor:] Por supuesto, estas palabras parecerían

ininteligibles ya que fueron compuestas, en verso, en su lengua original [el

inglés].).



El xaij Yusuf Islam continúa contando la experiencia de su

conversión al Islam, diciendo:



Más tarde escribí la letra de una canción que lleva por título: “La

manera de llegar a Allāh”, canción que se hizo muy famosa en el mundo de

la música y la canción.



Desde luego, padecía de muy malos percances, ya que estaba

atravesando una aumento acelerado de riqueza, ganancias y, también, de

fama. Al mismo tiempo, estaba buscando, sinceramente, la verdad. Llegué

a una etapa en que decidí que el budismo era adecuado y bueno, pero, en

su tiempo, no estaba para renunciar la vida del bienestar, debido a que

estaba muy aferrado y unido a ella y al mundo, a mi alrededor, y no estaba

dispuesto, en absoluto, a tomar el hábito ni a aislarme de la sociedad.



He probado distintos ejercicios filosóficos como (CHING, ZEN) y la

astrología múltiple, las cartas del tarot y, seguidamente, la astronomía.

Luego, volví al Evangelio, y no encontré nada que satisficiera mi

curiosidad ni respondiera a mis preguntas.



En aquel entonces, no había conocido nada del Islam. Pero, ocurrió

algo que me hizo pensar que el milagro había acaecido y se había hecho

realidad. Cuando mi hermano visitó la Mezquita de al-Áqsa en al-Quds

(Jerusalén), tuvo una impresión muy emocionante. Vio que dicha Mezquita

estaba llena a rebosar de filigreses y adoradores, en grandes cantidades,

que superaban, con creces, lo que veía en las iglesias y las sinagogas en

Jerusalén, que estaban, completamente, vacías. Por otra parte, mi

hermano notó y sintió, dentro de la mezquita, una atmósfera clara e

inconfundible de espiritualidad, seguridad, tranquilidad y sosiego.







165

EL CORÁN:



A su vuelta a Londres, mi hermano me trajo un ejemplar de la

traducción de los sentidos del Noble Corán y me la regaló. A pesar de que

mi hermano no se islamizó, volvió con la sensación de que, en esta

religión, había algo distintivo y predijo que yo, también, iba a encontrar,

en ella, la misma cosa.



Cuando ojeé dicha traducción de El Corán, en él, encontré una

prueba que me cogió de la mano y me lo explicó todo: ¿Quién soy yo?...

¿Cuál es el objetivo de la vida?... ¿Cuál es la verdad?... ¿Cómo es la

verdad?... ¿De dónde surge?. Sólo, entonces, me percaté de que ésta era la

verdadera religión, al contrario del concepto que Occidente tiene de dicho

Libro, y que esta creencia no es este tipo de creencias de viejos.



En occidente, habitualmente, encontramos que quien decide abrazar

una religión, la convierte en su único objetivo en la vida, transformándose

en un acérrimo fanático. Pero, la verdad es que no era fanático, sino

estaba, completamente, desconcertado y confuso, sobre todo en lo que se

refiere a la cuestión del espíritu y el cuerpo.



A continuación, me di cuenta de que el espíritu y el cuerpo son dos

cosas separadas y no son una misma cosa indisociable, y de que, para ser

religioso, no hace falta tomar el hábito ni subir a una caverna en el monte.

Pero, deberíamos andar el camino hacia el arbitrio y la Voluntad del

Gran Creador -¡Glorificado sea!- y, ahí, vamos a elevarnos y a ascender

hasta, incluso, por encima de los propios ángeles.



A esta altura, lo primero que decidí hacer era hacerme musulmán.



Supe a ciencia cierta que todas las cosas vuelven, inevitablemente, a

Allāh, ya que son del Reino de Allāh -¡Glorificado sea!-, Quién no se

adormece ni duerme, el Creador y el Dominador -¡Glorificado sea!- de

todas las cosas. Cuando llegué a esta coordenada, en particular, me

sobrevino una sensación de debilidad y renuncia a mi autoestima que me

llevaba al engreimiento y la presunción, por culpa de mi corrupto

pensamiento y fe en mi grandeza personal, por la cual estoy, aquí, en esta

situación, a ras de la cual tomé conciencia de que no me creé a mí mismo

y que el objetivo de mi existencia, aquí, era dedicarme de lleno a este

estudio que Allāh culminó con esta religión, que conocemos, hoy por hoy,

como el Islam. En este momento, descubrí mi fe y, a esa hora, sentí que, en

mi fuero interno, yo era, antes, musulmán. Al leer el Noble Corán, caí en la

cuenta de que todos los mensajeros y los profetas que Allāh -¡Elevado







166

sea!- había enviado, vinieron con el mismo Mensaje y la misma Religión,

esto es, el ISLAM.



Aquí, planteamos la siguiente pregunta: ¿Entonces, por qué el

Judaísmo y el Cristianismo eran diferentes del Islam?. Ahora, me enteré de

por qué los judíos no aceptaron a Isaías -¡La paz sea con él!- como

mensajero, enviado por parte de Allāh, y cómo cambiaron Sus Palabras

(...) Incluso, los propios cristianos malentienden las Palabras de Allāh

-¡Elevado sea!-, pretendiendo que el Ungido, Isaías, es hijo de Allāh,

cuando, en realidad, semejantes conjeturas tenían que atenerse al sentido

común y a la lógica.



En eso radica la hermosura y el esplendor del Noble Corán, cuando

te incita a meditar y a devolver las criaturas a su Creador, o su causa

primera; entonces, no deberías adorar el sol ni la luna, sino a Allāh, Quién

los había creado al igual que todo cuanto existe en los Cielos y la Tierra.



El Noble Corán estimula al hombre a observar y meditar en el sol y

la luna, y a meditar, en términos generales, en todas las criaturas de

Allāh. ¿Has intentado saber la diferencia entre el sol y la luna?!. Están a

distintas distancias remotas de la Tierra, a pesar de parecer tener el mismo

tamaño -aunque, en otros tiempos, parecen entrelazados entre sí. Al

ascender al espacio exterior, los astronautas se dan cuenta de la

insignificancia del tamaño de la Tierra, en comparación con la inmensidad

y la extensión descomunal del espacio cósmico. Pues, ante el solemne

espectáculo cósmico, considerado como uno de los milagros de Allāh, en

sus criaturas, dichos astronautas se vuelven más aferrados a la religión.



Cuando profundicé en la lectura del Noble Corán, me di cuenta de

que hablaba de la oración, de la caridad y hacer el bien en el trato con

todas las criaturas de Allāh. En aquel entonces, aún, no me había

islamizado. Pero, realmente, sentí que Allāh -¡Elevado sea!- quiso

hacerme algo bueno y que Él me había regalado este ejemplar del Noble

Corán, el cual guardaba en secreto. Me di cuenta de que El Corán hablaba

en varios niveles y que yo lo había comprendido en otro nivel bien distinto.

Pues, cuando El Corán habla de los creyentes que se encariñan, por la fe

de Allāh, y les ordena no hacer amistades, sino con los creyentes, ante esta

alusión, deseé, en su momento, encontrarme con mis hermanos

musulmanes y contarles mis sensaciones hacia ellos.



LA GUÍA:



Así que decidí viajar a Jerusalén igual que hizo mi hermano y, allí,

entré en la Mezquita de al-Áqsa. Me senté, en uno de sus costados,





167

entonces, vino un hermano de los musulmanes y me preguntó por lo

qué quería, le dije, inconscientemente, que era musulmán. Me preguntó por

mi nombre, le dije: “Stephen”, entonces, se asombró de mi respuesta y se

marchó. A la hora de llamar al establecimiento de la oración, me uní a los

oradores y hice, con ellos, la oración imperfectamente.



A mi vuelta a Londres, me encontré con una hermana musulmana

llamada, Náfīsah, y le comuniqué mi deseo de abrazar el Islam. Me indicó

la nueva mezquita de Regent. Todo esto tuvo lugar, en el año 1977, a un

año y medio de recibir el primer ejemplar del Noble Corán de manos de mi

hermano. Entonces, tenía la seguridad de que, ya, era momento de

librarme de los tubérculos del pasado, de mi engreimiento y presunción,

así como, de los malos susurros de Satanás y de avanzar en una sola

dirección.



Y esto fue, el viernes siguiente. Cuando concluyó la oración, avancé

hacia el imán y el orador de la mezquita y le expresé mi deseo de declarar

mi Islam. Así que pronuncié, ante él y la multitud de los feligreses, las dos

xahadas253, habiendo sido, yo, esta clase de persona que consiguió la fama

y la riqueza conjuntamente. La prueba de mi guía era algo que me libró del

desvío, pero no importa cuánta penalidad y cuánto esfuerzo he desplegado,

para orientarme hacia el Noble Corán y el Islam.



Ahora, sé, perfectamente, cómo ponerme en contacto con

Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!-, sin mediación alguna, al contrario del

Cristianismo y el resto de las religiones.



Alguna vez, me encontré con una señora hindú. Me dijo: No logro

entender el hinduismo; nosotros creemos en el Dios (Señor) Único, pero

usamos estos ídolos, únicamente, para centrarnos, a través de ellos. Con

esto, esta mujer hindú quería decir que, a fin de llegar al Señor, tenían que

poner o crearle uno o varios socios. Así que estos ídolos cumplían este

propósito. Pero, la religión islámica destruyó y removió todas estas

barreras y convirtió el azalá en la cosa que distinguía a los creyentes en

Allāh de los que no creen en Él. El azalá254 es el único camino hacia la

pureza y la paz espiritual.



Por último, yo quisiera decir que, en todo cuanto hago, siento la

dulzura de la fe y la comunicación con Allāh. Ruego a Allāh que os sirva la

experiencia de mi conversión al Islam de motivo de inspiración.

253

La profesión de fe, en árabe, dando fe de que no hay más Dios que Allāh y que Muhammad es el

Mensajero de Allāh.

254

El xaij Yusuf quiere decir, aquí, lo que menciona la aleya número 186, de la Azora de La Vaca (n.º 2):

“Y si Mis siervos te pregunten sobre Mí... Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide,

cuando Me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente!”.





168

En adición, yo querría hacer hincapié en que, antes de abrazar el

Islam, no había tenido ningún contacto ni me había mezclado con ningún

musulmán. Leí, primero, el Noble Corán, luego, me di cuenta de que no

había otra religión ideal y veraz menos el Islam, y de que si sigo la

orientación y la sunna del noble Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, seré de los bienaventurados y los que salven en ambas vidas

la mundanal y la última.



Finalmente, ruego a Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- que nos

guíe a seguir el camino de la umma muhammadí255, la umma del señor de

los primeros y de los últimos, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!. ¡Amén!.



Vuestro hermano en el Islam

Yusuf Islam

(ex Cat Stephen)









255

Relativo al Mensajero de Allāh, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.





169

170

171

Por otra parte, en adición a la experiencia del xaij Yusuf, os

aconsejamos leer las memorias de los curas misioneros, los cuales fueron

mandados desde Europa, al frente de expediciones misioneras a África, a

Indonesia y al sureste de Asia, para llamar a los habitantes de estas

regiones a abrazar el Cristianismo. Pero, la sorpresa era mayúscula ya que

volvieron musulmanes y escribieron en sus memorias, publicadas en

distintos idiomas, diciendo: “Llamábamos a la gente a abrazar el

Cristianismo. Para convencerlos, nos valíamos de palabras, expresiones y

pruebas flojas. En nuestro fuero interno, no estábamos convencidos de

ellas. Nos poníamos cara a cara con niños musulmanes que nos rebatían,

simple y espontáneamente, cuanto decíamos, desconociendo que sus

respuestas a nosotros se trataban de argumentos incontrovertibles y

evidencias fehacientes que aseguraban, sin lugar a dudas, que el Islam era

la religión veraz.”. Estas memorias son disponibles, en varios idiomas, en

los Centros Islámicos, en las capitales de los países europeos y los de

América del Norte y América del Sur. Asimismo, podéis solicitar,

gratuitamente, ejemplares, dirigiéndose a los Centros de Divulgación, en el

Reino de Arabia Saudí, a las siguientes direcciones:



1) Oficina Cooperativa de Divulgación y Orientación

Tlf.: 4030251 4030142 Fax: 4059387

Apartado de Correos: 20824

ALRIYAD, 11465

REINO DE ARABIA SAUDÍ

2) Centro de Divulgación Islámica de Guedda

Tlf.: 6829898

Apartado de Correos: 6897

GUEDDA, 21452

REINO DE ARABIA SAUDí



Concluyo mi mensaje a vosotros, diciendo: “Ese es Allāh vuestro

Señor, la Verdad. ¿Y qué hay más allá de la verdad sino el extravío?,

¿Cómo es que os apartáis?.”. Así que ¡Ánimo!, ¡A sacudiros los

tubérculos de la Falsedad!; os valdría más haceros musulmanes. Éste es el

Islam, entonces, ¿Acaso hay algo más allá de la verdad excepto el

extravío?!.

¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn256, y de Él nos

valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de

las criaturas, el imán de los guiados, sayyedna

Muhammad, y con todos sus familiares y sus

compañeros!.





256

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





172

EL AZALÁ

(la oración islámica)









173

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn257, y de Él nos

valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de

las criaturas, el orientador, sayyedna Muhammad, y con

todos sus familiares y compañeros!.



EL AZALÁ

(La oración islámica)



Recordación:



El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!-, en Su Noble Libro, dice:

(Está cerca para los hombres el momento de rendir cuentas y, sin

embargo, ellos, descuidados, se desentienden. No les llega ningún

recuerdo nuevo de su Señor que no escuchen mientras juegan258.). Es

verdad que el momento de rendir cuentas está, cada vez, más cerca y

nosotros nos desentendemos, indiferentes, y si nos viene alguien a

recordarnos, le oímos, distraídos -¡No hay fuerza ni poderío sino por

designio y mandamiento de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!259.

¡ Al.lāhomma260, haznos de los atentos que siguen lo mejor de lo que se

les hace llegar!. No nos hagas de los que los describiste en los siguientes

términos: (Hemos creado, para Yahannam, muchos genios y

hombres. Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los

que no ven y oídos con los que no oyen. Son como animales de

rebaño o peor aún en su extravío. Esos son los indiferentes261.).



Sí, es verdad lo que el Veraz -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice, en la

aleya anterior, pues, vemos que algunos animales de rebaño son mejores

que muchos de los hombres y los genios, porque entienden y conciben

mejor que algunos de los hombres. Más aún, estos animales de rebaño

glorifican a Allāh, alabándolo. El Amo -¡Elevado sea!- nos lo pone de

manifiesto, en los siguientes término: (Los siete cielos y la tierra Lo

glorifican, así como quienes en ellos están. No hay nada que no Lo





257

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

258

Azora de Los Profetas (n.º 21): 1-2.

259

Es una frase exclamativa que equivale, pragmática y funcionalmente, a la expresión española de

„¡Válganos Dios!‟ o „¡Dios nos libre!‟, con un tono de resignación.

260

Vocativo introductorio de las oraciones rogativas, que significa: „¡Oh, Allāh!.

261

Azora de al-Acraf (n.º 7): 179.





174

glorifique alabándolo, sin embargo, vosotros no entendéis

su glorificación. Es cierto que Él es Benévolo, Perdonador262.).



A algunos hombres, si hablas con ellos y les recuerdas las Palabras

de Allāh y de Su Mensajero, los encuentras como piedras sordas que no

oyen, ni entienden, ni hacen uso de la razón, esto es, de corazones

empedernidos; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Luego, y a

pesar de esto, sus corazones se endurecieron y se volvieron como las

piedras o, aún, más duros, pues, hay piedras de las que nacen ríos,

piedras que se quiebran y de ellas mana el agua, piedras que se

vienen abajo por temor de Allāh. Allāh no está descuidado de lo que

hacéis.263). Eso, sí, es lo que vemos, en nuestro tiempo actual, en los

comportamientos de muchos de nuestros hermanos, que llevan, nominal y

aparentemente, el calificativo de musulmanes, con los corazones vacíos y,

todavía, más duros que las propias piedras; si les aconsejas por algo de la

religión de Allāh se apartan, indiferentes, de ti. Allāh -¡Elevado sea!-, de

ellos, dice: (¿Qué les pasa que se apartan de aquello que les hace

recordar como si fueran asnos espantados que huyen de un

león?264.), o sea, si les va alguien a aconsejar y recordar las enseñanzas de

su religión, salen pitando de dónde está sentado, (...como los asnos

salvajes que huyen al ver a un león.).



EL AZALÁ:



Sabemos, a ciencia cierta, que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-

nos creó, luego, nos preguntamos: ¿Por qué nos creó?. Y, antes de nuestra

creación, creó el Paraíso, el Fuego y la vida mundanal. En cuanto al

Paraíso, lo adornó con lo que nunca visto, ni oído ni se le había ocurrido a

ningún ser humano. Lo hizo cual una novia, que pertenecería a quien se la

merece y puede con su dote -Su dote es sencilla. En lo que se refiere al

Fuego, Allāh lo creó, abrasó y lo hizo como el cobijo perenne de los

incrédulos y los asociadores, y la morada de castigo denigrante para los

musulmanes desobedientes. Luego, Allāh hizo de la vida mundanal la casa

de la prueba, pues, quien pasa su prueba, Él le remunera con el Paraíso, y

quien la suspende le mete en el Fuego. La materia más importante de dicha

prueba es la adoración, por lo cual, surge, automáticamente, el siguiente

interrogante: ¿Por qué Allāh nos creó?. Entonces, el Amo -¡Invencible y





262

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17).

263

Azora de La Vaca (n.º 2): 74.

264

Azora del Arropado (n.º 74).





175

Majestuoso sea!- nos contesta, diciendo: (Y no he creado a los

genios y a los hombres, sino para que Me adoren. No quiero de ellos

provisión ni quiero que Me alimenten. Allāh es Quien provee, el

Dueño del poder, el Fuerte.265).



El sistema pilar de la práctica de adoración en el Islam es el

azalá. Así pues, ¿Qué es el azalá?.



El étimo de la palabra „azalá‟ es „as-séla‟, término que quiere decir

„relación, vínculo, cópula o contacto‟, o sea, „la relación o el contacto

entre el siervo y su Señor‟. Dicha relación nos lleva a explicar la

cuestión del contacto y la comunicación. Pongamos un ejemplo: Si

hablamos por teléfono, nos ponemos en contacto unos con los otros,

mientras el teléfono tenga la señal que da al descolgarlo, pero en cuanto se

corta esta señal, se corta la comunicación entre nosotros y la otra persona

con quien conversábamos, al otro lado de la línea. Procurar azalear [hacer

el azalá] puntual y asiduamente, supone la continuación de la comunicación

entre nosotros y nuestro Gran Creador. En cambio, la ruptura del azalá

supone la ruptura de esta sacrosanta y bendita comunicación. En caso de la

continuidad de dicha sacrosanta comunicación entre nosotros y Allāh -

¡Elevado sea!-, nuestros ruegos serán respondidos, y, en caso de la ruptura

del azalá, dicha comunicación se corta y, entonces, ¿Cómo se puede

responder a los ruegos?. La idea de la comunicación entre Allāh y Sus

siervos, está recogida, en la tradición divina, que, citando al Imán al-Bujārí,

reza: (Lo más querido que Mi siervo pueda hacer, para acercarse a

Mí, es cumplir lo que le tengo preceptuado. Mi siervo va

acercándose, a Mí, con las obras supererogatorias, hasta que sea,

por Mí, amado; y en cuanto lo sea, soy sus oídos con que escucha, y

sus ojos con que ve, sus manos con que maneja y sus pies con que

camina; le daría, si Me implorara y le daría refugio, si pidiera

refugiarse en Mí.).



Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:

“Quien lo [el azalá] hace con asiduidad, Allāh le preserva

[del mal] y quien lo pierde, Allāh le aboca a la perdición.”; y,

también dijo: “El pacto mantenido entre nosotros y ellos es

azaleara266, pues, quien deja de hacerlo, cae en la

incredulidad.”; y: “Abandonar el azalá es la línea divisoria



265

Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 56-58.

266

Para más fluidez, preferimos introducir el neologismo de „azalear‟ como „hacer o realizar el azalá‟.





176

entre el hombre y tanto la incredulidad como la

asociación [con Allāh]”.



El azalá es el pacto que mantenemos con nuestro Señor

-¡Majestuoso e Invencible sea!-; si lo dejamos, lo desatendemos o lo

descuidamos, se infringe el pacto y se deshacen sus vínculos, y se nos

rompe el auxilio del Cielo. Entonces, estamos perdidos y extraviados, en

los laberintos de esta vida mundanal, hasta que venga la Promesa Veraz

[Día del Juicio], y comparezcamos, ante Allāh, sin tener argumento ni

pretexto alguno que alegar.



Mis hermanos y amados en Allāh: Allāh -¡Elevado sea!- nos

vende el Paraíso con sus eternos beneficios y gracias, pero nos pide el

precio -¡Qué poco es!- y, gracias a Su favor, nos lo puso al alcance de

todos: Los varones y las hembras, los pequeños y los mayores, los

enfermos y los sanos, los residentes y los viajeros, los guerreros y los

pacíficos. Entonces, ¿Cuál es el precio?. Es una sola hora de tiempo, que

descontamos, a intervalos, de las 24 horas que vivimos, a diario. En dicha

hora, hacemos cinco azalás, preceptuados por Allāh. Así pues, el trabajo de

una sola hora, a diario, es el bajísimo precio del artículo más caro y valioso

de la existencia, esto es, el Paraíso; nos lo ofrece nuestro Gran Creador.

¿Dónde están los compradores?, ¿Dónde se habrán metido?, ¡Aleluya a

quién apreciara el valor de la mercancía y comprara de Allāh, a los más

bajos precios!, ¡Aleluya a quién azaleara con asiduidad y procurara

mantener, constantemente, el contacto con su Creador, gracias a su

constancia!.



Por lo tanto, cabe observar que la mayoría de los que descuidan y

desatienden los cinco azalás preceptivos del día, o los que les da pereza o

duermen sin hacerlos, se quejan, a menudo, de todo tipo de enfermedades

físicas y psíquicas y, a veces, les sobrevienen ataques de nervios, dolor

constante de cabeza y otros malignos síntomas. Una vez llegados a esta

altura de agotamiento y fatiga psíquicos, Satanás & compañía les acechan

y les fatigan más. En cambio, los que creyeron en Allāh y en el Último Día,

y establecieron el azalá y dieron el azacá y mencionaron, con frecuencia, el

nombre de Allāh y se aferraron a El Corán, fueron descritos por Allāh

-¡Elevado sea!- en los siguientes términos: (Y, realmente, cuando oímos

la guía, creíamos en ella. Quien crea en su Señor, no tendrá que

temer ni menoscabo ni opresión.267).



Así que los que creemos en Allāh y en el Último Día, estamos

convencidos de que Allāh, nuestro Creador, nos preceptuó estos cinco

267

Azora de Los Genios (n.º 72): 13.





177

azalás. Es más, Él no nos creó sino para hacerlos: (Y no he creado a

los genios y a los hombres, sino para que Me adoren.268), y comprobar

a quienes mejor obraron de nosotros, acto seguido, nos juzga por ellos, en

el Último Día: (Si hacéis el bien, lo haréis para vosotros

mismos...269.). En este Día, por más que hiciera tantas obras buenas, en su

vida mundana, si uno es de los que dejaban y descuidaban el azalá, éstas se

las lleva el viento; son devueltas a su autor y queda bofeteado con ellas,

aparte de que no se le ponen en su Balanza de buenas obras. El Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Lo primero que se juzga, en el

Día del Juicio, de las obras de un siervo es azalear; si se

juzga bueno, aventurado es, y si se juzga malo, es de los

perdedores.”. En otra tradición profética cuyo contenido coincide con la

tradición anterior, el Profeta dice: “Lo primero que se juzga, en el

Día del Juicio, de la obra de un siervo es azalear; si es

bueno, buenas son todas sus obras, y si es malo malas son

todas sus obras.”.



Ahora bien, Allāh prescinde de nosotros e, incluso, de todos los

mundos. Él -¡Glorificado sea!- no necesita de nuestros azalás, en cambio,

nosotros necesitamos, perentoriamente, de estos azalás, para sosegar

nuestros ánimos, y con el fin de que, merced a ellos, nos cundan las

bendiciones de Allāh -¡Elevado sea!- a nosotros, a nuestros familiares, a

nuestros hijos, a nuestro dinero, y, consecuentemente, ganemos, por ellos,

el Paraíso, en la Última Vida, y lo que es más importante, esto es, la

complacencia y beneplácito de Allāh: (...así como hermosas estancias

en los jardines de Adn270. Pero, la aceptación de Allāh es más

importante...271.). Todo lo que acabamos de señalar no es, bajo ningún

concepto, alcanzable, hasta que no cumplamos con ellos, asidua y

puntualmente, en grupo.



Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no preceptuó semejantes ritos de

oración por Su propio bien, sino a fin de acercarnos a Él y purificarnos, de

continuo, de las faltas y de los pecados en que incidimos día y noche.



El azalá es lo que más reconforta a los conocedores y alivia sus

corazones; en él encuentran un placer y gozo inigualables; encuentran la

felicidad de las dos Casas: La de la Vida Mundanal y la de la Última Vida.

268

Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 56.

269

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 7.

270

Se dice que significa residencia o estancia, de la raíz “cádana”; porque en esos jardines está el lugar de

la eternidad. Y se corresponde con el término Edén.

271

Azora de at-Tawba (n.º 9): 72.





178

Sienten su buena compañía, gracias al contacto constante que les

permite con su Señor. Pues, cuando llegaba el momento de hacer el azalá,

el Mensajero, el Guía, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

ordenaba a Belal -¡Allāh se complaciera de él!- hacer el tocamiento de la

oración, diciéndole: “Levántate, alívianos con él, Belal.”.

El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- lo asimiló a un río de miel, de

que uno se lava, cinco veces, al día. Entonces, lo purifica, le borra sus

pecados, le limpia el corazón de todo tipo de malos pensamientos,

confusión y presentimientos. Más aún, le sirve tanto de luz en su vida

mundanal y en su tumba, como de llave y dote, durante su vida de

archipiélago, para acceder al Paraíso, en el Día de la Retribución. En el día

a día de nuestra vida, somos testigos de lo más curioso de las

desobediencias y el desentendimiento de la adoración de Allāh y de hacer

los azalás. Pues, vemos a algunos dormir y dejarse dominar por la pereza,

al llegar la hora de hacer el azalá. Pero, lo más curioso, es que vemos a la

mismísima personas, tras dormir sin hacer el azalá, levantarse,

apresuradamente, en cuanto se le llame, una vez servida la mesa, o para

comer antes de que la comida se enfriara –sacudiéndose, enérgicamente,

como quien se librara de una atadura, libre de la pereza y el sueño que

tenía, cuando se le llamaba a hacer el azalá. Tras comer, le vemos pasar,

durante horas y horas, el resto de su tiempo en las distracciones o en ver la

televisión o la antena parabólica, sin quejarse de ninguna enfermedad. En

cambio, si se le llama al azalá, que no le quita, a menudo, más de unos

cuantos minutos de su tiempo, se muestra incapaz de levantarse ni moverse,

con el pretexto de estar enfermo, sin saber que fingiendo la enfermedad,

Allāh le enfermaría, aún más, física y psíquicamente, con lo cual, si insiste

en su desobediencia, Él -¡Glorificado sea!- le sellaría el corazón -¡Válganos

Allāh!-, como el Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dijo, en Su Noble

Libro: (Hay hombres que dicen: Creemos en Allāh y en el Último

Día, pero no son creyentes. Pretenden engañar a Allāh y a los que

creen, pero sólo se engañan a sí mismos sin darse cuenta. En sus

corazones hay una enfermedad que Allāh les acrecienta. Tendrán un

doloroso castigo por lo que tacharon de mentira272.).



Para los que alegan la excusa de la enfermedad para escabullirse de

hacer los azalás preceptivos, que Allāh nos había creado, única y

exclusivamente, para hacerlos, a continuación, pasamos a exponer algunas

de las imágenes luminosas de los compañeros piadosos del Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz, y se complaciera de ellos!- que temían a

Allāh, así como de los que los seguían -¡Allāh se apiade de ellos!. Vamos a

ver cómo y hasta qué punto era el empeño de dichos compañeros en hacer

el azalá, por lo que sabían de su importancia y de la necesidad de ser

272

Azora de La Vaca (n.º 2): 8-10.





179

constantes en hacerlos, para granjearse la complacencia del Señor

de los Mundos.



El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se ponía toda la noche

en pie, hasta que se le agrietaran los pies. Entonces, as-sayyeda cA.éxa -

¡Allāh se complaciera de ella!- le dijo: “¿Por qué haces eso, Mensajero de

Allāh, a pesar de tener perdonadas tus faltas anteriores y posteriores.”. Le

contestó: “¿Acaso no quiero ser un siervo agradecido?”.



Éste es al-Farūq, cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él y

le complaciera a él!-, todo un ejemplo conmovedor y, sumamente,

expresivo, ante el cual se enternecerían los corazones, en sumisión a Allāh,

el Señor de todos los Mundos.



Cando cÓmar fue apuñalado, durante el azalá de al-faŷr273, a cÓmar

le faltaba, todavía, una postración, y estaba sangrando. Entonces, le

llevaron a cuestas a su casa. Cuando volvió en sí, tras la coma causada por

la puñalada, dijo: “¿He hecho el azalá?”, le contestaron: “No, aún, te

queda una racca274.”, entonces, se puso, con la sangre chorreando a

borbotones, en pie, y empezó a hacer el azalá. Allí, se desmayó, luego, se

levantó, otra vez, para hacer el azalá. Se desmayó, de nuevo, luego, se

levantó y terminó la última racca. Entonces, dijo: “¡Alabado sea Allāh que

me ayudó a hacer el azalá!” y falleció.

c

Otro ejemplo: Thabit Ibn cāmer Ibn Abd-Allāh Ibn az-Zubair, uno de los

seguidores del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, enfermó. Algún día,

estando grave, escuchó el tocamiento del azalá de al-maghreb275, entonces,

dijo a sus hijos: “Llevadme a la mezquita.”. Sus hijos le dijeron: “Estás

enfermo, haz el azalá, dónde estás, que Allāh te disculparía.”. Dijo: “La

ilāha il.la Allāh276, ¿Acaso escucho la llamada al azalá [el adan, o sea, el

tocamiento del azalá] rezando: “Hayya cála as-salá, hayya cála al-falāh277

y no la respondo?, ¡Por Allāh, llevadme, hijos míos, a la mezquita!”. Le

llevaron a la mezquita, y, en la última postración del azalá de al-maghreb,

Allāh se llevó su espíritu. Cada vez que este buen seguidor azaleaba

al-faŷr, se dirigía a Allāh, rogándole: “¡Al.lāhomma, te ruego que tenga una

muerte noble!”. Le preguntaron por lo que, para él, “muerte noble”

significa, les contestó: “Que Allāh se lleve mi espíritu, estando postrado.”.

Y así lo fue; Allāh se llevó su espíritu cuando se hallaba postrado.

273

El alba.

274

Cada una de las veces de un azalá.

275

La puesta del sol.

276

„No hay Dios, sino Allāh‟. En este contexto, dicha frase tiene el mismo efecto pragmático de „¿Qué

dices? o ¿Qué va?‟ que muestra el desacuerdo del hablante con lo que dice el interlocutor, pero el tono es

muy refinado.

277

Ven a azalear, ven a la bienaventuranza.





180

Se ha tenido constancia de que todos los ritos preceptivos de

adoración tienen excusas y licencias lícitas que permiten postergarlos o

prescindir de hacerlos, menos el azalá.

1) El azacá no es obligatorio si el siervo es pobre;

2) El ayuno [del mes de Ramadan] se puede posponer a otros días,

en los dos casos de: La enfermedad y el viaje, incluso, es

sustituible por dar de comer a un mezquino, en caso de la

incapacidad completa y constante de ayunar por la enfermedad o

por la edad avanzada; y

3) Al-Haŷŷ no es obligatorio, sino para quien lo pueda llevar a cabo

dentro de lo lícito.



En cambio, en vista de la importancia y de la necesidad del azalá, por

ser el sistema pilar de la religión, y, acatando el mandato de Allāh, no se

puede cancelar por cualquier excusa, excepto por motivo de incapacidad

en los casos de los niños, los dementes, las que tienen el periodo y las

parturientas.



Allāh no licitó la postergación de los azalás preceptivos, menos en

los dos casos del miedo y de enfrentarse al enemigo, en caso de guerra. El

Omnisciente -¡Elevado sea!- dijo: (Cumplid con las oraciones

prescritas278 y con la oración del medio279, y presentaos ante Allāh

con total entrega.280) y dijo, también: (Y cuando estés281 con ellos y

les dijeras el salat, que una parte permanezca en pie contigo,

llevando sus armas, y mientras se hacen las postraciones, que

permanezcan (los demás) detrás de vosotros; luego, que venga la

parte que no haya rezado y lo hagan contigo tomando precauciones

y estando armados. Los que niegan a creer querrían que os

descuidarais de vuestras armas y pertrechos para así poder caer

sobre vosotros en una sola carga282.).









278

En otros lugares se ha dejado el término salat, que es trascripción de la expresión árabe y alude a la

oración preceptiva o prescrita.

279

Es decir: “y especialmente con la del medio”. Para el Imam Malik y la gente de Medina, la oración del

medio es la de la aurora -subh- porque es intermedia entre la noche y el día. Otra opinión fundamentada

es la sostenida por cAlí, que la identifica con el azalá de al-cásr [la media tarde].

280

Azora de La Vaca (n.º 2): 238

281

Muhammad.

282

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 102.





181

Gracias a la inconmensurable Misericordia y Clemencia de Allāh

-¡Glorificado sea!-, el Clemente, el Misericordioso, a pesar de que Él

-¡Glorificado sea!- no excusa tardar ni retardar en la puntualidad de hacer

los azalás, no encarga a ninguna alma más de lo que puede hacer, o

sea, como dijo -¡Glorificado y Elevado sea!-: (...y no ha puesto ninguna

dificultad en la práctica de Adoración.283). Así pues, si uno no

encuentra agua para hacer las abluciones o para lavarse284 o, en caso de que

el agua causara daño a una herida o al cuerpo por su frialdad, entonces, es

desvedado recurrir al at-tayámmom285. Si uno no puede azalear erguido en

pie, lo puede hacer sentado; si no puede sentado, lo puede hacer tumbado

sobre su costado derecho, en dirección a la qibla, gesticulando con la

cabeza, en ademán de arrodillarse y postrarse; si no le es posible, queda tal

cual, in situ, haciendo ademanes con las pestañas y las cejas, simulando

ponerse en pie, arrodillarse y postrarse. Lo más importante es que haga el

azalá, cómo le parezca, aunque estuviera agonizando, como vimos en la

historia de la muerte de cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él!.

Ibn Mascūd -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Se llevaba a algunos

hombres arrastrándose los pies, hasta que se les ponía en las filas de los

azaleadores -Son éstos los verdaderos ganadores y bienaventurados-, pues

¡Glorificado sea Allāh! ¡Cuán Clemente se porta con nosotros!; nos aplaza

para echarnos atrás y obrar buenamente.”, pero ¿Hasta cuándo?. Hasta

que reconozcas, siervo desagradecido de las gracias y beneficios de Allāh,

cuando a ningún alma le serviría creer en Allāh, en el último momento, si

no lo hubiera hecho anteriormente.



¡Oh, siervo ingrato, si te llaman a una comida que Allāh te

proveyera, de entre sus beneficios y gracias con que te colma, te levantas

eufóricamente, a comer con exceso y ansia, sin agradecer a Allāh!.

Mientras, si te llaman al azalá que te daría vida, en las dos Casas: La

Primera y la Última, y oyes al almuédano llamar: “Hayya cála as-salá,

hayya cála al-falāh286”, te emperezas y te resulta indiferente azalear; pues,

no quieres ni azalá ni bienaventuranza!.



Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no nos había creado ni nos había

hecho sucesores suyos en la Tierra para, tan sólo, comer. De lo contrario,

seríamos como los animales de rebaño que no hacen más que comer, beber

y pacer en la Tierra, sin ser encargados, como los incrédulos que Allāh

-¡Elevado sea!- los describió en los siguientes términos: (Pero, los que se

283

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 78.

284

Lavarse, en este contexto, se refiere a bañarse, según la xarica, después de que un hombre se copulara

con su mujer, o, los otros casos lícitos, que lo exigen.

285

Uso del polvo seco y limpio para pasarlo a algunas de las partes aparentes del cuerpo simulando las

abluciones.

286

Ven a azalear, ven a la bienaventuranza.





182

niegan a creer se dan al disfrute y comen como los animales de

rebaño; y el Fuego será la morada que tengan.287).



En cambio, Allāh no nos había creado, en principio, sino para

adorarle y nos dio la predilección a muchas de Sus criaturas, y no hizo la

comida sino para fortalecer nuestros cuerpos y aumentar la energía de que

nos ayudamos, a fin de hacer los ritos preceptivos de adoración, por los

cuales hemos sido, única y exclusivamente, creados. El Mensajero -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!- decía: “Los azalás más pesados, para un

hipócrita, son el azalá de al-cixá288 y al-faŷr. Si supieran

sus virtudes, vendrían a hacerlos aunque anduvieran a

gatas.”. Es verdad lo que dices, nuestro amado, Muhammad -¡Allāh

dé Su gracia y paz a ti, a tus inmaculados familiares y a tus ilustres y

benditos compañeros!. Y nosotros decimos, en contestación a lo que Allāh

-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en la azora de Ya Sin: (¿Y que me

adorarais a Mí? Esto es un camino recto.289): “¡Glorificado seas

nuestro Señor, a Ti, Te adoramos, pero Te adoramos, sabiendo, a

ciencia cierta, que prescindes tanto de nosotros y de nuestra adoración

como de todos los mundos. Y damos nuestra adoración y nuestros

azalás por un don que nos agracias y favoreces y al cual nos guiaste,

debido a que, Tú -¡Glorificado seas!- nos pretendes el bien, todo el bien

que, desde luego, pertenece a Ti, Tú, Señor de todos los Mundos. Y

como aceptaste, con Tu gracia y favor, que fuéramos del círculo de Tus

criaturas que Te adoran a Ti, pues, quien cuenta con este excelso honor

es, inmensamente, afortunado.”.



EL CUMPLIMIENTO CON LOS ANTERIORES AZALÁS NO EFECTUADOS:



Con este motivo, contestamos a todos cuantos mantienen que quien

no hizo los azalás, durante algún período anterior de tiempo, luego, se echó

atrás y rectificó, tiene que cumplir con los azalás que no haya hecho,

anteriormente, repitiendo, a diario, cada uno de los cinco azalás

preceptivos, es decir, hacer cada uno de los cinco azalás del día dos

veces290.



Rogamos -¡Allāh mediante!- que nos haga acertar y nos guíe en

todos los asuntos que atañan a nuestra religión, ateniéndonos, en primer

lugar, a lo más correcto y evidente del Libro de nuestro Señor, y de la

sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!; y, en

287

Azora de Muhammad (n.º 47): 12.

288

La noche.

289

Azora de Ya Sin (n.º 36): 61.

290

Nota del traductor: Eso duraría, tan sólo, el mismo período que uno dejó de azalear.





183

segundo lugar, a los pronunciamientos, fetuas y opiniones

de los que improvisaban de los compañeros del Profeta -¡Allāh Se

complaciera y Se apiadara tanto de ellos y de los que los seguían como de

los ulemas del pasado, todos juntos!. Pues, se confirmó que los azalás

anteriores que no fueran hechos no se cumplen, sino en dos casos: El sueño

y el olvido, con lo cual dichos azalás quedan muy reducidos. Entonces, es

necesario cumplir los azalás pasados, en caso de haber pasado uno o un par

de azalás o los de un día entero, en que el siervo, por una razón

indeliberada, se haya quedado dormido. Según los pronunciamientos del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!: “El sueño no implica

negligencia, sino ésta, sí, se da en la vigilia; si alguien se

olvida de un azalá o duerme sin hacerlo, pues, debería

hacerlo en cuanto se acuerde de ello.”.



En cuanto a quien abandona el azalá, deliberadamente, o por pasar

por alto su importancia y su obligatoriedad, a continuación, vamos a

exponer, en contestación a esta cuestión, la opinión de los compañeros del

Profeta -¡Allāh se complaciera de ellos!- y de algunos de los ulemas del

pasado. Ibn Taiméya -¡Allāh se apiade de él!- dice: “Quien abandona el

azalá, deliberadamente, no le es lícito cumplirlos, tiene que, ofrecerse,

voluntariamente, a hacer muchos azalás supererogatorios.”.



Ibn Hazm dijo: “Quien abandona, premeditadamente, el azalá, hasta

que éste quede fuera de tiempo, nunca jamás puede cumplirlo, pues,

debería echarse atrás y pedir perdón, abundando en hacer el bien y los

azalás supererogatorios.”.



Asimismo, Ibn Hazm dijo: “A quienes abandonan el azalá, adrede, a

sabiendas de que lo va a hacer, fuera de su tiempo preceptuado, Allāh les

amenaza, en el Noble Corán, diciendo: (Después les sucedió una

generación que abandonó la Oración291 y siguió las pasiones; pero

ya encontrarán perdición.292).



Y nosotros, en adición a lo que dijo Ibn Hazm, alegamos que si quien

abandona el azalá, adrede, lo hace, fuera de su tiempo preceptuado,

entonces, para toda la umma, lo más fácil del mundo hubiera sido

contravenir el mandato de Allāh -¡Elevado sea!-, recogido en el Noble

Corán: (...ciertamente, el salat es para los creyentes, un precepto en

tiempos determinados.293), así como, contravenir la sunna de nuestro



291

El salat.

292

Azora de Maryam (n.º 19): 59.

293

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 103.





184

Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, quien, de los que

abandonan -quedándose en casa- hacer el azalá, puntualmente, en grupo, en

la mezquita, dijo: “Después de mandar hacer el azalá [en la

mezquita] y llamar a los fieles a establecerla, yo mandaría

a un hombre encabezar el azalá, como imán, y partiría con

hombres que se llevarían unos haces de leña a fin de

quemar, encima de sus ocupantes, las casa de los que no

se presentaron al azalá.”; y hubiera sido tan sencillo que la umma

abandonara, adrede, el azalá, diciendo: “Los hacemos, fuera de tiempo,

cuando queramos.”, con lo cual, se haría nulo la fetua que corrobora lo que

Allāh -¡Elevado sea!- dice, en la siguiente aleya: (...ciertamente, el salat

es para los creyentes, un precepto en tiempos determinados.294). En

cuanto a nuestro comentario sobre la vuelta atrás de quien abandonó,

premeditadamente, durante algún tiempo, el azalá, mantenemos que la

vuelta atrás cancela todo cuanto la antecede. Prueba de ello, es que el Amo

-¡Invencible y Majestuoso sea!-, después de decir: (Después les sucedió

una generación que abandonó la Oración295 y siguió las pasiones;

pero ya encontrarán perdición.296), dijo, en la aleya siguiente a ésta:

(Con la excepción de los que se volvieron atrás, creyeron y obraron

con rectitud, pues, ellos entrarán en el Jardín y no se les hará

injusticia en nada297.), en el sentido de que quien se vuelve atrás, tiene fe

y hace buenas obras, no sufrirá injusticia alguna de parte de Allāh, pero lo

que debería hacer es abundar en hacer el bien, las obras supererogatorias y

la mención de Allāh, pues, las buenas obras borran las malas obras.

c

En lo anterior, convinieron: cÓmar Ibn al-Jattāb y su hijo, Abd-

c

Allāh, Sacd Ibn Abi Uaqqās, Abd-Allāh Ibn Mascūd y Sálmān al-Fārésí -

¡Allāh se complaciera de todos ellos!- y lo corroboraron tanto los

c

seguidores: cÓmar Ibn Abd-al-cAzīz y Muhammad Ibn Xrīn, como los

imanes: Ahmad Ibn Hánbal e Ibn Taiméya y muchos otros -¡Allāh se

apiadara de todos ellos!.



En cuanto a tanto los ulemas del pasado como los islamólogos

contemporáneos que sostienen lo contrario, no adujeron prueba alguna del

Libro, ni de la sunna, ni de la xarica, ni de los principios ni las aplicaciones

del fiqh islámico.





294

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 103.

295

El salat.

296

Azora de Maryam (n.º 19): 59.

297

Azora de Maryam (n.º 19): 60.





185

Sobre la respuesta a una fetua298 de uno de los islamólogos que

dictaminó la remuneración de quien ayuna sin hacer el azalá:



En nuestro tiempo, observamos que, en muchos países árabes e

islámicos, algunos musulmanes tomaron el ayuno del mes de Ramadán por

costumbre, con la cual coparticipan con su sociedad musulmana. Por lo

tanto, ayunan sin hacer ningún tipo de azalás -ni el preceptivo ni el

supererogatorio. Nos preguntamos por las causas del aumento de este

fenómeno reprobable, en dichos países, hasta que dimos con la razón, tras

leer un libro que contiene fetuas sobre algunas cuestiones religiosas de un

señalado islamólogo desaparecido (Falleció, hace unos años, -¡Allāh lo

perdone a él y a nosotros!). Esta fetua es errónea y de graves implicaciones

en contra de la umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

debido a que el desacierto de un islamólogo, acarrea la desorientación y el

desvío de millones de musulmanes, ¡No hay fuerza ni poderío sino por

designio y mandato de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.



El texto de la fetua empieza con una pregunta de la gente común que

reza: “¿Aceptaría Allāh el ayuno de quien descuida la realización de los

azalás preceptivos o son los ritos de adoración interdependientes?”.

Dicho islamólogo le respondió: “Uno se lleva la remuneración de todo

cuanto realiza y hace [de obras buenas], y se le castiga por lo que no

cumple; cuando se llama a quien descuida el azalá a volver atrás, en

realidad, le estamos llamando a una sola cosa, mientras todo lo que hace

de obras que impliquen obediencia se considera, también, un refuerzo

para la religión.”.



Y nosotros le decimos a este islamólogo -¡Allāh nos perdone a

nosotros y a ti!-: Has atribuido mentiras y calumnias a tanto Allāh como Su

Mensajero. Más aún, has desviado a muchos de los de la umma de

Muhammad, pese a que te responsabilizas, moral y éticamente, de ellos.

Los has desviado con esta nula fetua, en la cual no miraste [ni calculaste]

la magnitud del perjuicio que puedas acarrearles, a la hora de que

millones de musulmanes la leyeran y la siguieran, quitándole importancia

al asunto del azalá y actuando sobre sus creencias en la religión de Allāh,

valiéndote de lo que Allāh no había hecho descender y de lo no detallado

en la sunna de Su Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.”.



¡Gloria a Allāh!, en Él pedimos que nos dé refugio contra nuestras

malas obras, los males de nuestros ánfos299, de nuestros errores y nuestros

deslices tanto en la religión de Allāh como en la sunna de Su Profeta

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, a quien Allāh había enviado, a fin de guiar a



298

Dictamen sobre una consulta religiosa.

299

El plural de „nafs‟.





186

los seres humanos, tras el desvío y la incredulidad. La xarica de Allāh se

presentó clarísima, en Su Libro, para el bien de los seres humanos; Él

-¡Elevado sea!- dijo: (Antes de él, ni leías ni escribía tu mano ningún

libro. Si hubiera sido así, los que dicen falsedades habrían tenido

dudas. Por el contrario, en los pechos de aquellos a los que se les dio

conocimiento, son signos evidentes. Sólo los injustos niegan

Nuestros signos.). En cuanto a la sunna, el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- dijo: “He dejado, entre vosotros, algo que si os

aferráis a él, nunca jamás os desviareis: el Libro de Allāh.”.



En huŷŷát al-wadāc [la peregrinación de despedida300], el Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “No he querido despedirme sin

dejaros en este destino blanco de peregrinación, cuya

noche es igual que su día; no se extravía en él sino un

perdido.”.



Entonces, ¿Cómo -¡Allāh nos perdone a ti y a nosotros- puedes

alentar y animar al común de la umma y decirles que no os pasa nada si

no hacéis los azalás preceptivos, pues, todas vuestras demás obras

buenas, excepto éstos, son aceptadas por parte de Allāh; se os va a

remunerar por ellas, incluso, os van a salvar del Fuego; así que no tengáis

miedo ni os entristezcáis por abandonar el azalá?!. ¡No hay fuerza ni

poderío sino por designio y mandato de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!,

¡Pertenecemos a Allāh y a Él volvemos!, ¡Por Allāh, es una gran desgracia

y una sedición insuperable que uno de los insignes islamólogos dé una

fetua en que aconseja a la umma abandonar el azalá!!.



Sí, señor, es verdad lo que dijo nuestro Amo, al comentar lo

justiciero que es, manteniendo que, en el Día del Juicio, quien hace lo que

un átomo pesaría de bien, lo verá. En realidad, Allāh no acepta más que el

bien y Él -¡Glorificado sea!- no acepta las buenas obras sino de los que Le

temen, así que, ¿Acaso los devotos, que temen a Allāh, abandonan el

azalá?. Luego, se le dice que se te va a recompensar por lo que hagas de

buenas obras. Nuestro querido Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

nos enseñó que: “Todas las obras que hace el que abandona,

deliberadamente, el azalá le serán devueltas a su autor y

queda bofeteado con ellas.”, debido a que el azalá es el sistema pilar

de la religión y ésta no llega a ser correcta, sino cuando se cumple el

precepto del azalá. Quien lo abandona, adrede, negándolo, queda, por

unanimidad de las opiniones de los islamólogos, incrédulo y disidente de

la religión del Islam. Y, por supuesto, no se acepta ninguna de sus obras



300

La última peregrinación que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- hizo en su vida.





187

como, por ejemplo, el azacá, la limosna, el al-haŷŷ, etc., según la

aseveración generalizada, en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: Gastad

de buen grado o a disgusto porque no se os aceptará, sois gente que

se ha salido de la obediencia. ¿Qué impide que les sea aceptado lo

que gastan, excepto que no creen en Allāh ni en Su mensajero, no

acuden al salat sino con pereza y sólo gastan a disgusto?301.). Así

que si esto es el dictamen de Allāh a propósito de los que acudían al azalá,

perezosos, según el cual considera que han caído en la incredulidad, no

creyendo en Allāh ni en Su Mensajero, entonces, ¿Qué será -¡Allāh nos

perdone a ti y a nosotros!- de los que abandonan, premeditadamente, y,

encima, reconociéndolo, el azalá, como lo pone de manifiesto la pregunta

que planteó la persona que pedía la fetua de dicho islamólogo?!.



Por otra parte, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:

“Tanto los cinco azalás y el de algomca302 como el [ayuno

del mes de] Ramadán, de año en año, expían todas las

culpas mientras se evite los pecados graves.”. Ahora bien,

¿Qué pecado grave puede ser más serio -¡Válganos Allāh!- que abandonar

el azalá que aboca a su autor a la incredulidad y disidir de la religión?.

Asimismo, en la introducción del presente mensaje, hemos adelantado una

parte de las tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en las

cuales advierte a los que abandonan el azalá, entre las cuales, una reza: “El

pacto que mantenemos con ellos es el azalá; si lo dejan,

incrédulos son.”; y otra, recogida, en los siguientes términos:

“Abandonar el azalá es la línea divisoria entre el hombre y

tanto la incredulidad como la asociación [con Allāh]”.



Digo esto, rogando que Allāh me remunere por ello, pues, si acierto,

será por amparo de Allāh y si me equivoco será por mi nafs, ¡Ojalá Allāh

me perdone!, ¡Nos refugiamos en Él de los males de nuestros nafs y de

los de nuestras obras malas, pidiendo Su perdón, volviéndonos atrás de

nuestras culpas hacia nuestro Señor -¡Él es el Perdonador, el

Compasivo!!.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn303 y la gracia y la

paz más sinceros, de nuestra parte, sean con el Guía, el

Orientador, Muhammad -a quién Allāh envió con la guía y

la Religión Veraz- así como todos sus familiares y

compañeros!.



301

Azora de at-Tawba (n.º 9): 53-54.

302

Azalá colectivo semanal acompañado de un sermón, que se hace cada viernes, a la hora del azalá de al-

zohr (mediodía).

303

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





188

LAS PRUEBAS DE FE

Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los pone a prueba de fe.









189

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO



(Si Allāh ama a algunos de sus siervos, los pone a prueba de fe.304)

¡Las alabanzas a Allāh, Quien nos envió al mejor de

sus profetas y mensajeros, haciendo descender el Libro,

con él, en calidad de guía, para toda la Humanidad, y un

abanico de evidencias clarísimas de orientación y

distinción entre la Verdad y la Falsedad!, ¡Agradecido sea

Allāh, Quien nos hizo de la umma del Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- (La umma más noble, que jamás haya

sido creada, en bien del género humano, mandando hacer

lo reconocido lícitamente, impidiendo lo reprobable y

creyendo en Allāh!, ¡Alabado sea Allāh, en la medida del

contenido de tanto los Cielos y la Tierra como lo que hay

entre ambos y las cosas que más Él quisiera, ya!, ¡Alabado

sea Allāh, hasta que acepte nuestras alabanzas, y

agradecido sea en cuanto las acepte!. Y damos fe de que

no hay más Dios que Allāh, el Único, sin socio alguno, un

testimonio gracias al cual Le rogamos la salvación, en el

Día del Levantamiento de la Hora, este Día cuando no

sirvan ni dinero ni hijos, menos quien acuda a Allāh, con

un corazón perfecto!. Asimismo, damos nuestra paz y

nuestra gracia al más noble de las criaturas, el amado,

Muhammad, a sus inmaculados familiares y sus ilustres y

benditos compañeros, así como, los que los siguen y los

que siguen, caritativamente, a éstos, hasta el Día de la

Religión305 ¡Amén!.



¡Alabado sea Allāh, Quien, por piedad, se acordó de nosotros y nos

hizo de Sus siervos probados! Es una gran desgracia que nadie puede

apreciar su magnitud ni percibir su deleite, menos los creyentes y los que

Le temían. Así que ¡Hermanos míos, temed, por Allāh, a vuestro Señor y

sed de los que aguantan; (...los que aguantan son remunerados sin

cuento!).



Dijeron a Sacd Ibn Abi Uaqqas -¡Allāh se complaciera de él!-: “Eres

de los que Allāh responde sus ruegos y ruegan para la gente, pues, si

rogaras a Allāh que te devolviera tu vista...”. Les contestó: “Para mí, lo





304

Normalmente, las pruebas de fe no sólo se plasman en las desgracias que se abaten sobre el creyente,

sino, también, en las gracias y favores que le tocan, a fin de probar la firmeza de su fe.

305

El Día de la Retribución.





190

predestinado por Allāh es mejor que mi vista, pues, la resignación es de

mayor categoría que el aguante.”.



Sacd había preguntado al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-:

“¿Cuáles son los más probados?”. Le contestó: “Los profetas, luego,

los más ejemplares, luego, los ejemplares y así

sucesivamente. Pues, uno se prueba en función del grado

de su religiosidad; si es delicado de corazón se le prueba en

función de esto; si es de religiosidad firme se le prueba

según su firmeza. Así que, a uno, se le suceden las pruebas

hasta que ande sobre la faz de la Tierra sin pecado

alguno.”.



Pues, ¡Qué nuevas tan faustas esperan a los probados en la vida

mundanal!. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- hablaba mucho

con sus compañeros sobre la remuneración de los probados y lo

favorecidos que son ante Allāh, comentándolo, en los siguientes términos:

“Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los somete a

prueba de fe.”. Tras la muerte del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-, sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!- tenían por buen

agüero el que las desgracias se abatieran sobre ellos. Si a alguno de ellos, le

pasaba un año lunar entero sin que Allāh no le probara con ninguna

desgracia de enfermedad, de pérdida en su comercio o en su dinero, o

siquiera, no le muriera un hijo, pernoctaba inquieto y miedoso. Pues,

¿Cómo podía pasarle un año lunar estando perfectamente?. Tenían miedo

de que el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- los hubiera abandonado y

no los amara, tras la aseveración del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- de que: “Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los

somete a prueba de fe.”, por lo cual tenían por buen agüero y se

alegraban del abatimiento de las desgracias sobre ellos.



¿Adónde les podemos llegar nosotros a estos guiados?. Si Allāh

somete a alguno de nosotros a prueba, causándole algún daño, se pone

inquieto y se alarma, deprimiéndose; se empeora su estado anímico y no

deja de denunciar y quejarse, echando la culpa a los que le fueron injustos,

olvidando que todo cuanto le acaece le fue predestinado, desde antes de su

nacimiento, y que cualquier cosa que le pase, se produce, por mandato de

Allāh -¡Elevado sea!-, aunque se variaran las causas. Olvidó, asimismo, lo

que el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo, en su Noble Libro: (No

hay nada que ocurra en la tierra o en vosotros mismos, sin que esté

en un Libro antes de que lo hayamos causado. Eso es fácil para

Allāh. Para que no os desesperéis por lo que perdáis ni os alegréis,







191

arrogantes, por lo que os da306.). Esto se debe a que, cincuenta mil

años antes de crear los Cielos y la Tierra, Allāh -¡Elevado sea y

Majestuoso fuera su Poder!- registró, en al-Lauh al-Mahfūz307, los

destinos de todas las cosas, hasta el Levantamiento de la Hora,. Y cuando

creó al-Qálam308, le dijo: “¡Escribe!” y éste Le contestó: “¡Oh, Señor

[mío]! y ¿Qué escribo?”. Entonces, Él le dijo: “Escribe lo que existe.”,

pues, se puso a escribir, con Su conocimiento y permiso, todo cuanto va a

existir, hasta el Día del Levantamiento, con lo cual, lo que fue preescrito al

hombre no le fallaría nunca y lo que no le fue preescrito, jamás, le tocaría;

esto es una verdad incontestable.



¡Mis hermanos y mis amados en allāh!



A veces las desgracias se adueñan de nosotros y la prueba llega hasta

el extremo de que de tanto aprieto, adversidad y embarazo, uno, viendo,

ante sus ojos, inevitable la destrucción de su vida, piensa que está a punto

de perecer, luego, súbitamente, su calamidad se resuelve, y siente un gran

alivio. Vamos a reflexionar sobre lo que el Amo -¡Invencible y Majestuoso

sea!- dice, comentando la situación del siervo cuando llega a estas alturas:

(Es verdad que la misericordia de Allāh está próxima a los

bienhechores309.). Observemos y reflexionemos sobre este bonito y

agradable sentido que Allāh expresa, con sus toques tiernos, al decir: (Es

verdad que la misericordia de Allāh está próxima a los

bienhechores310.). Las manos piadosas y tiernas de Allāh, las encuentras,

siempre, cerca del siervo bienhechor, que aguanta y se conforma con el

designio y el mandato de Allāh. Pues, por más que le pase o se le agrave la

crisis o se le cierren todas las puertas, encuentra la misericordia de Allāh

cerca de él, auxiliándole y socorriéndole, y salvándole de las calamidades y

las desgracias. A este respecto, el poeta dice:



Cuántas calamidades con que uno no puede,

pero, Allāh dispone de la salida de ellas.



Se estrechó; pero, cuando sus aros se cerraron, herméticamente,

se abrió; pensaba que nunca se abriría.







306

Azora del Hierro (n.º 57): 22.

307

La Tabla Guardada.

308

El Cálamo.

309

Azora de al-Acraf (n.º 7): 56.

310

Azora de al-Acraf (n.º 7): 56.





192

El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- dijo: (El que crea

en Allāh, habrá guiado su corazón.311), pues, la única condición que

asegura la capacidad de aguantar, estoicamente, las desgracias es creer en

Allāh, entregarse y encomendarse a Él, y tener fe en el Último Día y en lo

malo y lo bueno del destino. Pues, a los que creen en Allāh, se

encomiendan a Él y no le asocian a nadie, Allāh guía sus corazones, les

hace más satisfechos, y se les quita gravedad a la desgracia, a la hora de

recibirla, con lo cual, la aguantan, guardándose su remuneración, para

cuando comparezcan ante Allāh. Cuando Allāh les resucita, en el Día del

Levantamiento de la Hora -cuando necesitamos, perentoriamente, las

buenas obras para inclinar la Balanza a nuestro favor-, encuentra, ante él, la

remuneración de su desgracia que había aguantado, perseverante, en la vida

mundanal, ahorrada y reduplicada sin cuento. A tal respecto, el Amo -

¡Elevado sea!- dice: (...cierto que a los perseverantes se les pagará su

recompensa sin límite312.).



A continuación, vamos a exponer algunas de las modalidades de

prueba, explicando, detalladamente, por qué Allāh pone a prueba a algunos

de Sus siervos. La primera modalidad se da, cuando Allāh ama a uno de

Sus siervos, sabiendo -¡Elevado sea!- que dicho siervo se había acarreado,

en la vida mundanal, muchas culpas que, en el Día del Levantamiento,

pueden hacer que sus faltas superen, en la Balanza, sus buenas acciones. Y

como Allāh -¡Elevado sea!- no quiere que Su siervo amado Le acuda con

sus culpas, sin contar con las buenas acciones necesarias para inclinar el

platillo de éstas, o sea, que, a Allāh, Le complace recibir al susodicho

siervo, sin que Le deba ninguna culpa por que juzgarle. Por consiguiente, le

pone a prueba con las desgracias en la vida mundanal, debido a que la

remuneración de aguantarlas supera, con creces, la del resto de los ritos de

adoración, con lo cual se granjea muchas buenas acciones que le bastarían,

e incluso, sobrarían, para expiar todas sus culpas. A este respecto, el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Se va probando al/a

la creyente en sí y en sus hijos, hasta que acuda a Allāh -

¡Elevado sea!- sin culpa alguna.”.



Otra de las modalidades y las causas de prueba es lo que aborda la

tradición del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- en que dice: “A

veces, uno tiene un determinado rango ante Allāh, pero

resulta que no puede llegar a alcanzarlo con sus buenas

obras, con lo cual, Allāh le prueba con lo que odia de

sucesivas desgracias hasta que se haga merecedor de que

311

Azora del Desengaño (n.º 64): 11.

312

Azora de Los Grupos (n.º 39): 10.





193

Allāh le haga alcanzarlo.”. Al contrario de la modalidad de los

probados por sus culpas en la vida mundanal, esta tradición da cuenta de la

modalidad de los que Allāh ama por tener cierta característica buena que,

sólo, Él sabe y por la cual les predestina un rango de determinadas

características, en una de las categorías más altas del Paraíso. Pero, Allāh

-¡Elevado sea!- sabe, de antemano, que las buenas obras que dicho siervo

creyente hará, en su vida mundanal, no le permitirán alcanzar esta alta

categoría del Paraíso y que las enormes buenas acciones que dicho siervo

necesita para ocupar su categoría y rango predestinados, en el Paraíso, no

se pueden conseguir, sino por medio de ponerle a prueba con todo cuanto

odia de toda clase de desgracias, acto seguido, Su siervo las va aguantando,

merced a su propia manera de ser y su firmeza de fe. Consecuentemente,

consigue la remuneración de la categoría de los que aguantan,

remuneración que le hace merecedor del rango que Allāh le había

preparado, en el Paraíso.



Otra de las manifestaciones de cómo Allāh pone a prueba a Sus

siervos, nos la describen estas dos aleyas, al principio de la azora de La

Araña (n.º 29), de Su Noble Libro, en que nuestro Señor dice: (¿Es que

cuentan los hombres con que se les va a dejar decir: Creemos y no

van a ser puestos a prueba? Es verdad que ya probamos a los que les

precedieron. Para que Allāh sepa quiénes son sinceros y quiénes son

los falsos.313). Éstos son otra de las clases de los siervos que Allāh los

pone a prueba y los tienta a fin de comprobar la veracidad de su fe. En lo

siguiente, vamos a dar cuenta de una de las concepciones que esta bendita

aleya puede significar: Si algún musulmán pretende que es de los que

creen, se le comenta: “No basta con decir, tan sólo: “Soy creyente.”. Si

insistes en tus palabras, hay una prueba que tienes que superar para que

quede comprobada tu fe y asegurarse de si fuiste sincero o mentiroso.”.

Entonces, contestó: “Y ¿Cuál es el examen, Señor mío?.”. Se le dijo: (La

tentación y la prueba; si las aguantas y agradeces a

Allāh, apruebas y eres del grupo de los creyentes veraces,

pero si te desesperas y te pones a objetar, entonces, eres

de los que se hacen pasar por creyentes y perteneces al

grupo de los mentirosos.)”.



La prueba mediante las desgracias nos pasa a todo el mundo,

dependiendo del grado de fe y aguante de cada uno. A este propósito, el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “La magnitud de la

remuneración está condicionada por la magnitud de la

prueba.”. Pues, si la prueba es grave, la remuneración es enorme, pero,

313

Azora de La Araña (n.º 29): 2-3.





194

todo esto queda condicionado por la paciencia. En Su Noble Libro, el

Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Y tened por cierto que os

pondremos a prueba con temor, hambre, pérdida de riqueza,

personas y frutos. Pero, anuncia buenas nuevas a los pacientes.314).

Asimismo, tras enumerar todas las clases de pruebas, Él -¡Glorificado sea!-

dijo a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-: (Las

albricias... ¿A quién las tendrás que llevar,

Muhammad?). Él -¡Glorificado sea!- dijo: (Y lleva las albricias

a los que aguantan, tan sólo, los que aguantan. En cuanto

a los que si Allāh los somete a prueba se encolerizan y se

enfurecen...). Comentando el mismo tema, el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- dijo: “Quien se conforma queda aceptado y

quien se muestra descontento queda imprecado.”. Pues, si el

siervo contiene su descontento, durante y después de la prueba, y se

muestra tranquilo y conforme con lo que Allāh le había predestinado, pues,

entonces, si le toca una tristeza aguanta y si le toca una alegría se lo

agradece a Allāh, y, en ambos casos, esto más le valdrá. A veces, uno

queda puesto a prueba en sí mismo o en su dinero o en su familia o en sus

propios hijos, etc. Pues, si afrontamos estas desgracias con la paciencia, el

azalá y la espera del alivio de Allāh, el Señor de todos los Mundos nos

aliviará, gracias a su inconmensurable misericordia que abarca todas las

cosas. Más aún, nuestras desgracias se convertirían en expiatorios de

nuestras faltas, pues, ¿Quién de nosotros es libre de las culpas y las

faltas?, ¡Ojalá, Allāh nos perdone y se apiade de nosotros!. A este

respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Buscad ayuda en

la constancia y en el salat, porque éste no es un peso para los

humildes315.).



Pero, a pesar de constituirse el aguante y la paciencia en condición

sin qua non, para afrontar las desgracias, surge otra condición que, en

esencia, es más importante que la paciencia, y, sin la cual, ésta no se

considera correcta. Dicha condición esencial es el azalá con la paciencia, ya

que la paciencia sin azalá supone paciencia sin remuneración.



La intensidad de la prueba es variada. Pues, Allāh pone a prueba a

cada uno de nosotros, dependiendo del grado de la firmeza de su fe y de su

aguante. A este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- describe

la intensidad y la magnitud de prueba a que se someten los creyentes,

subrayando que la auténtica y veraz prueba, para examinar la fe de quien

314

Azora de La Vaca (n.º 2): 155.

315

Azora de La Vaca (n.º 2): 45





195

dice: “Creo en Allāh.”, no es nada fácil, ni tampoco es esta clase de

prueba pasajera y efímera; Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- dice: (Allí

los creyentes fueron puestos a prueba y temblaron

intensamente316.). Fijémonos en la profundidad y fuerza de esta

expresión: (y temblaron intensamente), que quiere decir que tanto sus

ánimos y espíritus como sus cuerpos y sus morales fueron temblados y

agitados vehemente y violentamente. Y, aquí, destaca la fe bien por su

firmeza bien por su nulidad. Pues, si la fe es falsa o débil, entonces, durante

el violento temblor, se cae y se destapa cual el follaje marchito de un árbol,

golpeado por el viento y reducido a un tronco desnudo sin hojas verdes que

cubrirlo. En cambio, en caso de armarse de la fortaleza de religiosidad y la

firmeza de fe, se resiste y se fortalece, con firmeza, por más que se

arreciara el temblor o se alargara su duración. En realidad, la cuestión de la

magnitud de la prueba no era nada fácil, tan sólo, para los musulmanes

contemporáneos, sino, fue, todavía, más violenta para el señor de los seres

humanos, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sus

compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-, así como, sus

hermanos, los profetas anteriores a él, debido a que la magnitud y la

violencia de los temblores y de los estremecimientos de los ánimos

creyentes, sinceros, de fe pura, llegaban a la altura de preguntarse

horrorizados, exclamando, desde lo más profundo del corazón: (¿Cuándo

vendrá el auxilio de Allāh?), entonces, se les contestaba:

(Ciertamente, el auxilio de Allāh es inminente.).

Dicha situación difícil que atraviesan los mensajeros y los profetas

viene explicada, perfectamente, en la aleya, en que Allāh -¡Elevado y

Majestuoso sea!- dice: (¿O acaso contáis con entrar en el Jardín sin

que os suceda algo similar a lo que les sucedió a vuestros

antepasados? La desgracia y el daño les golpearon y ellos se

estremecieron hasta el punto de que el mensajero y quiénes con él

creían llegaron a decir: ¿Cuándo vendrá el auxilio de Allāh? ¿Pero

acaso el auxilio de Allāh no está cercano?317).



Tampoco, podemos decir: “¡Oh, Señor!, si, de verdad, te hubieras

complacido de nosotros, de pronto, nos habrías dado alivio y auxilio, a

sabiendas de que aguantamos, azaleamos y, a ti, rogamos, día y noche.”,

debido a que si basamos la ecuación mantenida entre Allāh y nosotros en

este principio y esta medida, es decir, si el Señor se complace de Su siervo



316

Azora de Los Coligados (n.º 33): 11.

317

Azora de La Vaca (n.º 2): 214.





196

creyente no debe ponerle a prueba ni tentarle y, en caso de hacerlo, tiene

que darle alivio la primera vez que se levante las manos rogándole, así

pues, ¿Dónde está la prueba y cuál es su utilidad? y ¿Dónde está el

examen y dónde están sus resultados?!.



¿Acaso no estaba Allāh muy complacido de Su amado y el más

selecto de Sus criaturas, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-, y de todos sus compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-?.

Pues, sí, Él -¡Glorificado sea!- estaba complacido de ellos, y podía auxiliar

a Muhammad y a sus compañeros, en un abrir y cerrar de ojo, sin que nadie

de ellos se hiciera daño alguno, en las batallas con los incrédulos, pero Él

-¡Glorificado sea!- cumplió Su promesa, al decir: (...para que Allāh sepa

quienes son los que creen y tome a algunos de entre vosotros para

morir dando testimonio318.), a fin de poner a prueba la firmeza de su fe

y reconocer tanto a los que fueron sinceros como a los que mentían.



Mis hermanos y amados en Allāh, todos somos susceptibles de ser

puestos a prueba, entonces, cómo podemos trocar esta prueba, durante la

convivencia con las desgracias, en obediencia a Allāh, el Señor de todos los

Mundos. La obediencia es factible gracias al temor a Allāh. En su Noble

Libro, Allāh nos prometió que (...quien teme a Allāh, Él le da una

salida. Y le provee desde donde no lo espera319.). Pues, con estas dos

aleyas, Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no vinculó el temor a Él, la

salida y la provisión de los sustentos a Sus siervos, los tres juntos, sino

debido a que la salida se asocia, siempre, a la desgracia en que caemos y de

la cual buscamos una salida. Pues, Allāh -¡Elevado sea!- nos prometió no

sólo dar salida sino, más aún, la provisión abundante, de donde menos lo

esperamos, si acrecentamos el temor a Él, durante la adversidad, la

tentación y la prueba; pues, es una promesa divina, de parte de Allāh

-¡Elevado sea!-, ¡Quién mejor pudiera cumplir su promesa que Allāh!. Es

ésta la promesa de Allāh a nosotros y bien sabemos que Allāh nunca jamás

incumple Su promesa. Para una explicación más detallada de estas dos

aleyas, comentamos: No carecemos de las culpas ni tampoco somos libres

de cometer algunas desobediencias que estimamos nimias, antes de que se

abatieran las desgracias sobre nosotros. Entonces, debemos creer en y

temer a Allāh, para que nos guarde y nos abra las puertas de Su provisión

y nos colmen las bendiciones y los favores del Cielo; a este respecto, en Su

Noble Corán, nuestro Señor, el Grandioso, nos dice: (Si las gentes de las







318

Esta aleya se refiere en particular a la victoria de Badr y a la posterior derrota de Uhud.

319

Azora del Divorcio (n.º 65): 2-3.





197

ciudades hubieran creído y se hubieran guardado, les

habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la tierra320.).



Entonces, así es cómo, gracias a temerLe, el Señor -¡Invencible y

Majestuoso sea!- nos prometió la salida de todas las desgracias. Por lo

tanto, en el tiempo y el lugar, dónde y cuando vivamos las desgracias, nos

es menester elevar y aumentar la intensidad del temor a Allāh -¡Elevado

sea!-, para ganarse la promesa que Allāh hizo a los que Le temen. En

resumidas cuentas, el temor, aquí, se trata, como señalamos, anteriormente,

de: Primero, armarse de paciencia; segundo, la puntualidad en hacer los

azalás preceptivos, en grupo; y, tercero, intensificar las obras que implican

obediencia a Allāh -¡Elevado sea!- y esquivar las desobediencias, lo cual

resultaría en la realización de la promesa que Allāh nos hizo, y ¿Acaso hay

alguien más veraz que Allāh?!.



Ahora bien, para una aplicación a rajatabla de las condiciones del

temor a Allāh, durante la convivencia con la desgracia, pasamos a

preguntarnos, para nuestros adentros: “¿Figurará fumar entre las

obediencias?. En realidad, Allāh nos lo vedó por tratarse de una obra

maligna, teniendo en cuenta que Él nos desvedó lo benigno y nos vedó lo

maligno, literalmente, en el Noble Corán. Pues bien, ¿Contará jugar a las

cartas entre las obediencias?!. Considerando que distrae la atención que

uno tiene que prestar a hacer los azalás, puntualmente, y lleva, también, a

uno a trasnochar mucho y faltar, por consiguiente, al azalá de al-faŷr, con

lo cual favorece a aprobar, paulatinamente, los juegos de azar. ¿Será ver a

las mujeres vestidas-desnudamente aparecer por las pantallas de los

televisores y escuchar las canciones libertinas considerado de las

obediencias?!. Pues, Allāh ¡Elevado sea!- nos mandó controlar la vista,

mirando, con recato, al decir: (...es cierto que el oído, la vista y el

corazón, de todo ello, se pedirán cuentas321.). ¿Será proferir los

insultos obscenos y las palabrotas, incluso, de broma, considerado de las

obediencias?!. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- comenta que, a

veces, la palabra que uno profiere, sin darse cuenta, le arroja a la

profundidad de setenta otoños, en el Fuego de Gehena. ¿Figurará el

murmurarnos unos de otros y el espiarnos unos a otros entre las

obediencias?!.



Seamos sinceros con Allāh, luego, con nosotros mismos, sin

equivocarnos, respondiendo, muy francamente, que todo cuanto

adelantamos no es de las obediencias, sino es de las desobediencias.

Entonces, ¿Cómo las practicamos y procuramos, durante las desgracias,

320

Azora de al-Acraf (n.º 7): 96.

321

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 36.





198

ser, a la vez, de los que temen a Allāh, aspirando a ganarse la fausta

promesa de Allāh de darnos la salida y la provisión abundante?.



A Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-, no se Le oculta nada, en la

Tierra ni en el Cielo, y ninguna de Sus criaturas Le puede engañar; Él es

Quien nos conoce mejor que nadie, originándonos del polvo, de fetos, en

los abdómenes de nuestras madres; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!-

dice: (Pretenden engañar a Allāh y a los que creen, pero sólo se

engañan a sí mismos sin darse cuenta322.) y dice, también: (Los

hipócritas pretenden engañar a Allāh, pero es Él Quien los

engaña323.).



Algunos de nosotros dirán: “¿Cómo puede ser que, a alguien que no

le vemos azalear ni temer a Allāh, incluso, puede, al vivir la prueba,

cometer las desobediencias, Allāh le dé salida inmediata?”. Pues, no nos

dejemos engañar por ellos y no les tomemos como ejemplo a seguir, pues,

Allāh les tienta y aplaza, pues, si no se vuelven atrás, de una vez por todas,

Allāh se los lleva invencible y poderosamente. Allāh -¡Elevado sea!- los

describe, en los siguientes términos: (Y que ni sus riquezas ni sus hijos

te admiren. Allāh quiere castigarlos a través de ello en esta vida y

que les llegue el momento de entregar sus almas siendo

incrédulos324.); y (Que no piensen los que se niegan a creer que el

hecho de que les prolonguemos la vida es un bien para sus almas.

Les concedemos este plazo para que aumenten en delito. Tendrán un

castigo envilecedor325.).



El Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Si ves que Allāh

-¡Elevado y Majestuoso sea!- da al hombre, pese a sus

desobediencias, todo cuanto desee, entonces, deberías

saber que es una forma gradual de llamarle, sin que éste se

diera cuenta, a la tentación.”. Acto seguido, el Profeta recitó la

aleya en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Cuando olvidaron lo que se

les había recordado, les abrimos las puertas de todas las cosas y ya

que estaban contentos con lo que les habíamos dado, los agarramos

de improviso y quedaron desesperados.) (Tradición profética

transmitida por: Ahmad, al-Tábarāní y Ibn Abi ad-Dúnya; en su libro, al-



322

Azora de La Vaca (n.º 2): 9.

323

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 142.

324

Azora de at-Tawba (n.º 9): 55.

325

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 178.





199

Mexká, al-Albāní calificó esta tradición, en los siguientes términos:

“Es una tradición de aceptable autenticidad verificada”. Así pues, la

abundancia del dinero no es una señal de que el dinero pueda dar mucho de

sí, en cambio, puede ser motivo de penalidad para el adinerado; ¡Cuántas

veces hemos oído hablar de dueños de dinerales y palacios que viven en la

miseria de la desgracia, aflicción, las enfermedades y las preocupaciones!.



En definitiva, ¡Hermanos y amados míos en Allāh!, no todas las

desgracias con que Allāh nos pone a prueba son una señal de la cólera del

Señor de todos los Mundos contra nosotros, sino, más nos valdría aguantar

y temer a Allāh; pues, se trata, simplemente, del temblor, el examen y la

purificación.



Pues, tenemos que quedarnos con la conciencia tranquila, cuando

Allāh nos somete a prueba con su misericordia y amor, pues, no

deberíamos inquietarnos ni alarmarnos, tampoco, deberían nuestros ánimos

agitarse, de pánico, ni deprimirse. En realidad, todo cuanto Allāh hace que

nos toque de distintas pruebas, y cuanto sufrimos y aguantamos de

penalidad es, más bien, mejor para nosotros, ante Allāh, ya que, con ello,

Allāh aumenta nuestras buenas acciones en la Última Vida, y, acto seguido,

nuestro haber aumenta, ante Él. Me refiero a los haberes del bien ante el

Amo, Quien domina los depósitos de todos los bienes de los Cielos y la

Tierra. Es la mejor riqueza que tenemos que empeñarnos en acrecentar y

hacer que llene y desborde nuestras cajas fuertes en la Última Vida, con

toda clase de paciencia, alabanza, agradecimiento y la resignación al Amo -

¡Elevado sea!-, para conseguir Su recompensa esperada.



¡Oh, nuestro Señor, valiéndonos, firmes, de Tu

ayuda y, pacientemente -gracias a tu favor enorme-, de Tu

poder, Te rogamos que, por estas desgracias, nos

purifiques, nos laves con ellas, nos apures, como apuras el

vestido blanco de toda mancilla!. ¡Haznos de los que si se

ponen a prueba aguantan, si les colmas de beneficios

agradecen, y que si pecamos pedimos perdón y nos lo

perdonas y nos eximes, con Tu misericordia, de todo tipo

de faltas, culpas y pecados!.









200

EL ASCETISMO.

LA VIDA MUNDANAL EN LA PUPILA DE MUHAMMAD

-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-









201

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn326, y de Él nos

valemos! ¡La gracia y la paz sean con la más selecta de las

criaturas, Muhammad, y con todos sus familiares y

compañeros!.



El ascetismo y la vida mundanal,

en la pupila de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-



¡Las alabanzas a Allāh, Quien nos guió; sin Él, no

nos habríamos guiado! ¡Oh, Señor nuestro, no desvíes

nuestros corazones, una vez nos habías guiado y

concédenos, de Tu parte, misericordia; Tú eres el

Concededor!. Y damos fe de que no hay Dios sino Allāh,

sin socio alguno y que Muhammad es Su siervo y

Mensajero, el albriciero327, el advirtiente, el candil

luminoso y el imán de los que temen a Allāh, quien vino

con la guía y la religión veraz de parte del Amo -¡Allāh

colma de gracia y paz a él y a todos sus familiares y

compañeros!.



La siguiente anécdota expresa mejor que nunca el tema del

presente capítulo. Harūn ar-Ráxīd328, sosteniendo un vaso que tenía un

trago de agua, dijo a Ibn as-Sámmāk: “Aconséjame.”. Ibn as-Sámmāk

le dijo: “¿Oh, emir al-mu.menīn329, sabrías lo que te podría pasar si

se te impide este trago, estando sediento, a punto de morir de sed?,

¿Lo habrías rescatado por tu reinado?”. Ar-Ráxīd le contestó: “Sí”,

entonces, ése le dijo: “Entonces, inservible es cualquier reinado que no

vale ni un trago ni, tampoco, una retención de agua330.”. Entonces,

ar-Ráxīd rompió, de inmediato, a llorar.



Así pues, inauguramos nuestro mensaje, hoy, con esta pregunta:

¿Cómo era la vida mundanal, en el fuero interno del amado,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!?, quien dijo: “Mi Señor

me ofreció transformar, para mí, la planicie de Meca en

oro.”, entonces, Le dije: “No, Señor. Prefiero, un día, tener

hambre y, otro, hartarme. Pues, en cuanto al día que





326

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

327

De „albricias‟ y quiere decir „el mensajero de las albricias que consisten en que los que hacen el bien

tendrán una inmensa remuneración, en el Día de la Retribución.

328

Uno de los califas abasíes más famosos.

329

Emir de los creyentes.

330

Retención de urina.





202

pase hambre, Te imploro y Te ruego, y el día en que me

harte, Te alabo y Te ensalzo.””.



[Observad:] Su Amo le ofreció transformar el Monte de Tihama

en esmeraldas, rubís, oro y plata, aparte de convertirle en un rey

mensajero, pero él optó por ser un siervo mensajero. Este es

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, la más noble de las

criaturas, el señor de todos los hombres, quien si pidiera de su Señor

que le concediera todos los reinados del mundo, y que le transformara,

para él, todos los montes de la Tierra, en oro, e incluso, que hiciera que

discurrieran todos los ríos a sus pies, el Señor de todos los Mundos se

los habría dado, por ser el más selecto de todos Sus criaturas.

Muhammad, éste, quien se abstuvo de todo este Dominio y Poderío. En

su vida, se retorcía de hambre, sin encontrar ni siquiera ad-diql331, para

llenar su estómago; Muhammad, quien se abstuvo de todo ese dominio

y poderío, dormía sobre las esteras que, al levantarse, le dejaban

señales en los costados. Sus compañeros -¡Allāh se complaciera de

ellos!- le dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allāh, si te hiciéramos un

cobertor blando y mullido...”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- dijo: “No tengo interés alguno en esta vida

mundanal. Aquí, no soy más que uno, montado [en su

camello] que se cobija a la sombra de un árbol, luego, lo

deja y se marcha.”. Citando a as-sayyeda cA.éxa, um al-mumenīn,

c

Órua transmitió que ella le dijo: “Por Allāh, sobrino mío, esperábamos

de luna nueva en luna nueva; tres lunas nuevas, cada dos meses, sin

que se encendiera fuego332alguno, en casa del Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!”. Entonces, le preguntó: “Y ¿De qué sobrevivías?,

le contestó: “De al-ásuadān333: Los dátiles y el agua.”. Por otra parte,

Ibn cÁbbās -¡Allāh se complaciera de ambos!- dijo: “El Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!- pernoctaba, durante sucesivas noches,

hambriento, con su familia sin encontrar qué cenar.”.



Abu Horaira -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Un día -o una

noche-, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- salió y dio, por

casualidad, con Abu Bakr y cÓmar -¡Allāh se complaciera de ambos!-,

entonces, les dijo: “¿Qué es lo que os ha sacado de vuestras

casas, a estas horas?”. Le dijeron: “¡El hambre, Mensajero de

Allāh!”, les dijo: “Por Allāh, a Quién pertenece mi alma, me

ha sacado lo mismo que acaba de sacaros.”.



331

Los malos dátiles.

332

Metáfora que denota que casi no se cocía nada, en casa.

333

Término árabe con que significa literalmente: „los dos de color negro‟, con que se refería a los dátiles

y el agua.





203

cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- dijo: “Nunca se hartaron

los Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- de pan y cebada, un

par de días seguidos, hasta su fallecimiento.”.



Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- murió sin dejar a su

familia ni dinar, ni dirham, ni cabra ni Bacir; dejó tan sólo su arma y su

mula, prendando su adarga a un judío, por una [cantidad de] cebada

que se compró de éste, para dar de comer a su familia; se cosía la ropa

y se remendaba las suelas de sus zapatos.



Ésta es la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

en lo tocante a calcular el valor de tanto la vida mundanal y su

insignificancia como el ascetismo en dicha vida, en que se formaron su

familia y sus compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-;

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quien dijo: “Si la vida

mundanal equivaliera lo que valdría, para Allāh, una

alita de una mosca, no habría dado ni un trago de agua

a un incrédulo.”.



Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, sabiendo a ciencia

cierta lo que supone la espectacularidad de la comparación entre el

disfrute de la vida mundanal y el lujo de la Última Vida, se pronunció

diciendo: “En la Última Vida, la vida mundanal es como lo

que el dedo de uno vosotros se lleva cuando lo saca del

mar.”. Así pues, comparando la magnitud del disfrute que percibimos,

en la vida mundanal, por inmenso que fuera, con la del lujo de la

Última Vida, aquélla equivale lo mojado que se hace un dedo, una vez

sacado, tras sumergirlo, en el agua de los mares y los océanos, que

rodean el Globo. Ésta es la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, en la reflexión sobre el valor de la vida mundanal, quien

aprendió y asimiló lo que su Señor le comunicaba a través de El Corán.

Pues, cuando Él -¡Glorificado sea!- pretende el bien de un siervo, le

instaura un criterio de El Corán con que comprobar la ilusión del

mundo y cerciorarse de la verdad de la Última Vida. Si el hombre

juicioso medita, pronto, se dará cuenta de su insignificante valor. A

este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en varias

azoras de El Corán -¡Me refugio en Allāh del maldito Satanás! ¡En el

nombre de Allāh Misericordioso y Compasivo!-: (¡Vosotros que

creéis! ¿Qué os pasa que cuando se os dice: Salid a luchar en el

camino de Allāh, os aferráis a la tierra? ¿Acaso os complace

más la vida de este mundo que la Última? El disfrute de la vida









204

de este mundo es poca cosa en comparación con la Última334.);

(Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del

cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se

convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allāh

tiene poder sobre todas las cosas335.); (Sabed que la vida del

mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia,

jactancia entre vosotros y rivalidad en riquezas e hijos. Es como

una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que

genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta

convertirse en deshecho. En la Última Vida, habrá un duro

castigo, y también perdón de Allāh y beneplácito. La vida del

mundo no es más que el disfrute del engaño. Tomad delantera

hacia un perdón de vuestro Señor y un Jardín cuya anchura son

los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los que crean en

Allāh y en Su mensajero. Ese es el favor de Allāh que da a quien

quiere, y Allāh es Dueño del inmenso favor336.).



Es ésta la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

y de sus compañeros, en lo referente al conocimiento del valor de la

vida mundanal y de su insignificancia, y del modo que se merece de

acercarse a ella.



Otro ejemplo destacable del ascetismo es la figura de Abu Bakr

as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!. De él, vamos a dar cuenta de un

episodio que nos pone de manifiesto los ángulos luminosos de su

ascetismo y modestia, al ocupar al-jilāfa, tras la muerte del Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Pues, de día, se encontraba ocupado por la

situación de los musulmanes y por la formación y preparación de los

ejércitos para combatir la apostasía y los que se abstuvieron de pagar el

azacá. Llegaron a los oídos de al-Farūq cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se

complaciera de él y le complaciera!-, que este hombre, as-Siddīq -¡Allāh

se complaciera de él!-, salía, cada noche, de su casa, e iba, solo, hacia una

de las partes pobres de la ciudad, permaneciendo una hora y, luego, volvía.

Entonces, a al-Farūq, estaba interesado por saber a dónde se va y qué hace,

cada noche, aparte de asegurarse y tranquilizarse por su integridad, siendo

el califa de los musulmanes. Así pues, aguardó, expectante, cerca de su

casa. Cuándo este salió, como siempre, al-Farūq le siguió, sin que el otro

lo sintiera. Cuando as-Siddīq se fue muy lejos de Medina, se dirigió hacia

una mujer provecta, sola, que no tiene a quien servirla ni limpiarle el lugar,

334

Azora de at-Tawba (n.º 9): 38.

335

Azora de La Caverna (n.º 18): 45.

336

Azora del Hierro (n.º 57): 20-21.





205

y se puso -¡Allāh se complaciera de él!- a barrer el suelo de los escombros,

luego, le hizo la cama, le preparó la comida, le llenó el recipiente de agua,

acercándoselo a ella. Después, le pidió permiso para irse, le saludó y se

fue de vuelta. Tras la marcha de as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!-,

cÓmar se dirigió a la vieja y le preguntó: “¿Quién es éste hombre que te

servía?, ¿Le conoces de algo?”. La vieja le contestó: “Por Allāh, hijo mío,

no conozco quién es?. Él viene, tal como ves, a limpiar el lugar y

prepararme la comida, luego, se marcha, sin saber quién es.”. Entonces,

al-Farūq salió de donde estaba la vieja, diciendo: “¡Qué difícil lo pones a

quién te suceda, Abu Bakr!”.



Vamos a pasar revista una parte de las manifestaciones del

ascetismo y la modestia y de la insignificancia de la vida mundanal

para cÓmar Ibn al-Jattāb, el segundo de los cuatro califas prudentes

que sucedieron al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. A pesar de

que este califa -¡Allāh se complaciera de él!- llegó a hacerse con el

dominio de todos los levantes y ponientes de la Tierra, y que sus reyes

y príncipes le obedecían y de ser emir al-mu.menīn, salía, de noche, a

comprobar su grey. Pues, un día, encontró a una mujer pobre, que vivía

en una chabola, en uno de los pedregales de Medina, revolviendo el

agua, en un puchero sobre una hoguera, para hacer que sus niños

hambrientos creyeran que hubiera una comida que se está cociendo,

para que duerman. Al ver esto, cÓmar corrió, presuroso, con su mozo

al almacén de harina del erario de los musulmanes. Llevó a cuestas el

costal de harina y una bola de grasa. Su mozo intentó, sin éxito,

llevarlos, pero cÓmar se negó y se fue a la mujer y sus niños y echó

harina y grasa en el puchero. Empezó a soplar en el fuego y su cara y

su barba se pusieron de color grisáceo, por la ceniza y el humo que el

fuego exhalaba, revolviendo la comida hasta que se coció, entonces, se

la sirvió a los niños, en una fuente, dándoles de comer hasta que se

hartaron.



En su califato, los compañeros más insignes del Profeta se

reunieron y dijeron: “¿Qué opináis, emigrantes337 y auxiliadores338,

del ascetismo de este hombre y de su apariencia? Nos da mucho

compromiso. En realidad, desde que, gracias a Allāh, él conquistó las

tierras de los persas y los rumíes, y los dos extremos del Levante y del

Poniente, las delegaciones de los árabes y de los extranjeros acuden a

él, y le ven con esta chupa de doce parches.”. Entonces, decidieron

comentárselo, pero tenían miedo a su furia, por lo cual, se lo sugirieron

a Alí Ibn Abi Taleb -¡Allāh se complaciera de él!-, pero él se negó,

entonces, se lo sugirieron a cA.éxa y a Háfsa -¡Allāh se complaciera de

337

Los que emigraron de Meca a Medina en los inicios del Islam.

338

Los medinenses que dieron auxilio a los emigrantes de Meca a su urbe, en los albores del Islam.





206

ambas!. Las dos pasaron a dónde estaba emir almumnin, cÓmar Ibn al-

Jattāb, entonces, él las pidió que se pusieran cerca de él. Entonces, as-

sayyeda cA.éxa dijo: “¿Nos permites, emir almumnin que te

comentemos algo?”. Les dijo: “Adelante, umalmumenin.”. Dijo: “El

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ya, se fue, en paz, al

Paraíso y al beneplácito de Allāh, pues, él y la vida mundanal no se

llevaban bien mutuamente; e igual ocurrió con Abu Bakr -¡Allāh se

complaciera de él!-, pero, ahora que Allāh realizó, a tus manos, la

conquista de las tierras de los persas y los rumíes, cuyos tesoros y

dineros fueron llevados a ti, y que los extremos del levante y el

poniente están bajo tu control -rogamos a Allāh que dé más, pues, en el

Islam está el auxilio-, con lo cual te acuden los mensajeros, los

embajadores y las delegaciones de los árabes, y te ven con esta chupa

que tienes emparchada doce veces. Pues, si la cambiaras por un

vestido holgado que hiciera tu apariencia más imponente, y trajeran y

llevaran fuentes de comida, para que comieran, quienes acudieran a ti,

de los que emigraron y sus auxiliadores...”. Entonces, cÓmar rompió a

llorar, desconsoladamente, y les dijo: “Por Allāh, te pregunto a ti, tú,

um al-mumenīn: ¿Acaso, alguna vez, te enteraste de que el Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se había acercado, en su vida, una

comida, sobre una mesa, a la altura de un palmo del suelo?. Pues,

ordenaba poner la comida, en el suelo, y quitar la mesa.”. Le contestó:

“Es cierto.”. Les dijo: “Sois las dos esposas del Mensajero de Allāh

-¡Allāh le dé Su gracia y paz a él, a sus familiares y a las madres de los

creyentes!- y sé que todos los creyentes y, sobre todo, yo os debemos

acatar, respetuosamente, pero venís a hacer que desee la vida

mundanal. Que yo sepa, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

llevaba una chupa de lana que, quizás, de su aspereza, debía de

rascarse la piel. ¿A qué no lo sabéis?.”. Dijeron: “Es verdad.”.

Prosiguió diciendo: “¿Sabes que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- se tumbaba sobre una sola capa que servía de blanca; de día,

servía de alfombra, y, de noche, de cobertor, con lo cual observábamos

las huellas de la esterilla en su costado?.” Luego, dijo: “Háfsa, ¿A qué

no sabes que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- tenía

perdonadas todas sus culpas, las anteriores y las posteriores, incluso,

pernoctaba hambriento y dormía postrándose, y llevó, toda la vida,

arrodillándose, postrándose e implorando, día y noche, hasta que pasó

a mejor vida, gracias a la misericordia y el beneplácito de Allāh?.

¡Qué no comiera cÓmar comida buena, ni llevara ropa blanda -pues,

su ejemplo son sus dos compañeros339- ni usara dos condimentos

juntos menos la sal y el aceite ni comiera carne, cada mes, menos

cuando acabara de atender los asuntos de su grey!.”.



339

El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y Abu Bakr as-Siddiq.





207

Allāh -¡Invencible sea!- se dirige a nosotros, los seres humanos,

diciendo: (¡Hombres! (...) realmente la promesa de Allāh es

verdadera, que no te seduzca la vida del mundo ni te seduzca,

apartándote de Allāh, el Seductor340.), o sea, la promesa de Allāh;

sí, es verdad; sí, señor, lo es. Así que si, de veras, creemos que la

promesa de Allāh es verdad y que todo lo que tanto nuestro Señor

como nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos

comunicaron, en el Noble Libro y en la sunna, respectivamente, es

verdad, no nos dejemos engañar por la vida mundanal ni nos apartemos

de Allāh, Quien tienta a fin de poner a prueba de fe a Sus siervos, pues,

¡Desventurado fuera quien vendiera el lujo inmortal por una hora del

disfrute falso y fugaz de la vida mundanal!, sí, señor, ni una sola hora;

Allāh -¡Elevado sea!- dice: (El día en que los reúna, como si sólo se

hubieran permanecido341 una hora del día, se reconocerán entre

ellos; y los que negaron la verdad del encuentro con Allāh se

habrán perdido. No estaban guiados342.). ¡Oh, gloria a Allāh!,

¿Qué será de nosotros cuando nos damos cuenta de que toda nuestra

vida mundanal no es más que una hora diurna, en que nos conocemos

unos a otros, luego, nos separamos por la muerte, yendo hacia el

principio de la verdadera vida, encontrándonos, todos juntos, ante

Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!-, en la Última Vida. Entonces,

nuestro Señor -¡Bendito y Elevado sea!- pregunta a los malhechores de

Sus criaturas, en este día delicado, en que toda hembra que amamante,

se distraiga absorta de su crío de teta, y toda encinta para, y veas a la

gente borracha, aunque, en realidad, no lo son, sino lo que ocurre es

que el castigo de Allāh es durísimo; el Amo -¡Invencible y Majestuoso

sea!- les pregunta: (¿Cuántos años estuvisteis en la tierra? Dirán:

Estuvimos un día o parte de un día, pregunta a los pueden

contar343.), entonces, el Señor de todos los Mundos, les dice: (Fue

poco lo que estuvisteis, si hubierais sabido344.).



De pronto, surge el interrogante, nuevamente, de forma más

acusada: “¿Es que esta hora diurna, en que nos conocemos, en la vida

mundanal, merece disfrutar desobedeciendo a nuestro Señor, para,

luego, ir nuestra suerte a parar en el Paraíso?, ¿Merecerá vender a la

Última Vida por ella?; ¿Habrá una persona prudente en su sano



340

Azora de Luqman (n.º 31): 33.

341

En las tumbas.

342

Azora de Yunus (n.º 10): 45.

343

Azora de Los Creyentes (n.º 23): 112-113.

344

Azora de Los Creyentes (n.º 23): 114.





208

juicio que acepte y se conforme con llevarse la parte y la suerte que le

correspondan, durante una sola hora en la vida mundanal345,

desperdiciando, por ello, su parte y la suerte que le tocan en el lujo

eterno del Paraíso inmortal, en la Última Vida, ante este Señor

Generoso?!”.



Quizás tengamos que hacer memoria de nuestras vidas y, por

consiguiente, albergar esta sensación que se adueña de un viejo

provecto, noventón, que se incorporó, durante su enfermedad terminal,

haciendo flash back, recordando cuantos días, meses y años había

vivido y cuán rápido éstos pasaron, sin darse cuenta del transcurso de

los años de su larga presencia, en esta vida. Cuando se desfilan, ante

sus ojos, los sucesos y los hechos, y él se acuerda, por ejemplo, de un

accidente que tuvo, en su infancia, cuando jugaba con sus compañeros

de infancia a los palos. Uno de sus compañeros le dio,

involuntariamente, en la cabeza, con lo cual ésta se rajó y su rostro

sangró, pero, con el paso de los años, la herida cicatrizó. Entonces, el

viejo se pone la mano en su cabeza que quedó sin ni un solo pelo,

palpando el lugar de la raja, recordando sus circunstancias que parecen

como si acabaran de pasarle, un día antes, o el día anterior a éste. Así

las cosas, se queda maravillado de la ilusión de la vida mundanal,

preguntándose, en su fuero interno, dónde, cómo y cuándo

transcurrieron sus noventa años, cual unos pocos días, que pasaron

desapercibidos. Luego, se preguntó, otra vez, a sí mismo, cómo fue tan

fugaz su disfrute, en la vida mundanal, que pasó como si tal cosa.

Entonces, hizo memoria de la tradición profética, en que el Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Se trae a los beneficios de

los seres humanos del Fuego, y se los sumerge, una

vez, en el Fuego, luego, se dice: ¡Oh, hijo de Adán! ¿Has

visto, En tu vida, algún bien?, ¿Has visto, algún bien?.

Entonces, contesta: No, juro que no, Señor. Acto

seguido, se trae al más miserable, en la vida mundanal,

de los del Paraíso y se le sumerge, una vez, en el

Paraíso. Entonces, se le pregunta: Hijo de Adán, has

pasado alguna miseria, en tu vida? ¿Has atravesado una

adversidad?. Entonces, contesta: ¡Juro, por Allāh, que

jamás pasé miseria ni atravesé adversidad alguna.”.



Así que tanto a nosotros, los musulmanes de hoy, como a los que

buscan la felicidad y la salvación, sobre todo, en el tiempo, en que

vivimos, en que los valores materiales hicieron sombra a los morales y

espirituales, nos es menester seguir la escuela muhammadí, la del

345

Para el Allāh, el Altísimo, un milenio de nuestro calendario es un día.





209

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, armándonos con la riqueza

del ánimo y la castidad desinteresada de la vida mundanal. Pues, a

quienes disponen de su riqueza [en el sentido de prescindir de las

materialidades de la vida mundanal], en su fuero interno, se ven con la

conciencia tranquila, con paz de ánimo, sin ser pedigüeños, ni

empeñados en conseguir dinero alguno. En cambio, el pobre es quien

tiene dinero abundante y esperanzas frondosas, y se mata por conseguir

la ruina y el disfrute de la vida mundanal; es el privado verdadero.

Nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos guió y enseñó el

modo más adecuado que nos pueda hacer herederos de la conformidad,

y nos llene del contento con la menor cosa que puedan nuestras manos

conseguir; el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “La

riqueza no consiste en disponer de una inmensa fortuna

ni de un disfrute excesivo, sino consiste en tener un

ánimo prescindente [de las materialidades de la vida mundana]”.

El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Mirad a quienes

les tenéis ventaja y no miréis a quienes os la tienen,

pues, esto os valdría más, para no desdeñar los

beneficios que Allāh os provee.”; esto es lo que oímos, leemos

y vemos, en la actualidad, de los que poseyeron los palacios, las

fortunas y les sonrió más que nunca la vida mundanal, pero a pesar de

ello, viven inmersos en un mar de tristeza, preocupaciones y aflicción,

más aún, algunos de ellos acaban suicidándose, ¡Válganos Allāh!.



Hoy por hoy, vemos a la gente agolparse por las puertas de la

vida mundanal y matarse por ella como se lanzan las mariposas sobre

el fuego. ¡Cuánto dinero reúnen lícita e ilícitamente! y ¡Qué poca es su

felicidad y cuánta penalidad tienen por este dinero en las dos vidas: La

mundanal y la Última!. Les vemos, siempre, pedir más y correr,

jadeando, tras el espejismo, la ilusión y brillo engañoso de la vida

mundanal. Pues, no se acarrean sino las penas anímicas, la

disconformidad y la rebeldía contra toda la vida mundanal; se

olvidaron de la Última Vida y de su parte en ella, a pesar de que ésta es

la casa de la eterna estabilidad y al-hayuān346. Asimismo, esta casa es

la del lujo eterno; cada vez que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- veía algo bonito del disfrute y del adorno de la vida repetía la

siguiente frase: “No hay más vida sino la Última Vida.”. El

Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Sin embargo, preferís la

vida de este mundo, cuando la Última es mejor y de mayor

permanencia347.), y, también: (Se contentan con la vida de aquí,



346

La vida duradera y eterna.

347

Azora del Altísimo (n.º 87): 16-17.





210

pero en relación con la Última; esta vida no es más que un

disfrute efímero348.), y, asimismo: (La vida del mundo no es sino

juego y distracción, la verdadera vida es la morada de la Última

Vida, si supieran349.).



¡Mis amados en Allāh!, ¿A qué no ha llegado el momento de que

aprendamos y sigamos a Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y

a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!-, y nos ahorremos

un poco y no seamos como los que prefirieron comprarse lo barato en

vez de lo caro?. La Última Vida es la casa de la eternidad, la

estabilidad, la satisfacción y el regocijo, pues, todo cuanto les apetece a

los ánimos, y lo que reconforta, gratamente, los ojos; es la casa de la

paz, a salvo de toda falta y de toda prueba, pues, no tiene enfermedad,

ni cansancio, ni penalidad, ni necesidad, ni miseria, ni infortunio, ni

muerte. Los privados que ven, el Día del Juicio, sus verdades dicen:

“¡Ojalá hubiera preparado, de antemano, buenas obras para mi

verdadera vida!”, pues, ¿Qué es lo que hemos preparado nosotros

para nuestra verdadera vida, es decir, la Última Vida?; el Amo

-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en Su Noble Libro: (Y obedeced

a Allāh y al Mensajero para que se os dé misericordia. Acudid

prestos hacia un perdón de vuestro Señor y a un Jardín

preparado para los temerosos, cuyo ancho son los cielos y la

tierra350.). Dicho Paraíso está construido de ladrillos que se alternan,

uno de plata y el otro de oro; sus baldosas son de almizcle; sus

guijarros son de perlas y rubíes; el polvo de su suelo es de azafrán;

tiene habitaciones cuyo exterior se ve desde su interior y viceversa; en

Él, cada uno de los creyentes tiene una tienda hueca de campaña a base

de una sola perla de unas sesenta millas; en Él, disfrutan de todo tipo de

frutas, seguros; seguros de la muerte, de la decrepitud, de la

enfermedad, del miedo; contiene ríos de agua no pútrida, de vino, que

constituyen todo un placer para los bebedores, y de miel colada; y

circulan en torno a ellos muchachos que tendrán, para siempre, la

misma edad, que al verles, de tanta belleza, esplendor y estar

desparramados, parecen como si fueran perlas esparcidas: (Y cuando

veas a los que allí están, verás deleite y un gran reino. Llevarán

vestidos de raso verde y de brocado, irán adornados con

brazaletes de plata y su Señor les dará de beber una bebida pura.





348

Azora del Trueno (n.º 13): 26.

349

Azora de La Araña (n.º 29): 64.

350

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 132-133.





211

Esto es una recompensa que os corresponde; vuestro esfuerzo ha

sido agradecido351.).



¡Mis hermanos y amados en Allāh!: Muchos de nosotros

procuran aumentar sus créditos en la vida mundanal: En el banco, de

solares y terrenos, de inmuebles, de coches, de todo tipo de disfrute

mundanal, como si fuera a vivir eternamente, durante milenios -aunque

fueran así, según la cronometría de la Última Vida, un milenio equivale

a una hora o un día o una parte de un día- ¿Habremos procurado

aumentar nuestro saldo en la Última Vida, en esta vida perenne e

inmortal en el lujo eterno?. Nuestro Señor nos da aumento de Su parte,

gracias a Su generosidad, un saldo más sobre el nuestro; Él -¡Elevado

sea!- dice: (Quien quiera cultivar la Última Vida, le daremos

aumento en su cultivo, y quien quiera cultiva esta vida le

daremos algo de ella, pero no tendrá parte en la Última 352.).



¡ Al.lāhomma, haznos de los que Te temen, sin

verTe, y de los que se compadecen de la Hora; no nos

hagas de los desacertaron, desventuradamente, y se

acarrearon injusticia; no nos hagas de los que se dejan

engañar por la ilusión de la vida mundanal, haciéndoles

apartarse de Ti, por Tu tentación!. Concluimos nuestro

ruego exclamando: ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn353, y

Su gracia y paz sean con quien guía al camino recto, el

amado, Muhammad, y con todos sus familiares y

compañeros!.









351

Azora del Hombre (n.º 76): 20-22.

352

Azora de La Consulta (n.º 42): 20.

353

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





212

LOS RASGOS DISTINTIVOS DE LAUMMA DEL ISLAM.









213

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.



¡Las alabanzas a Allāh, el Señor de los mundos, a

Quien nos valemos de su ayuda! y ¡La gracia y la paz sean

con la más noble de las criaturas, el amado, sayyedna

Muhammad, y con todos sus familiares y compañeros!.





LOS RASGOS DISTINTIVOS DE ESTA UMMA



¡Alabado sea Allāh, Quien nos honró y hizo de nosotros la mejor

umma que jamás había sido producida, en bien de los seres humanos!.

Cuando nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos describió como

tal, esto era una descripción más bien de encargo que de mención

honorífica, pues, Él -¡Invencible sea!- dice: (Sois la mejor comunidad

que ha surgido en bien de los hombres. Ordenáis lo reconocido,

impedís lo reprobable y creéis en Allāh354.). Era una descripción

honorífica, debido a que seguimos al más noble de los profetas y los

mensajeros, y el más selecto de todas las criaturas de Allāh, el Profeta, el

de los grandes modales, Muhammad Ibn cAbd-Allāh -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-; este profeta que, el Día del Juicio, acude en defensa de su

umma, preocupándose por ella como la madre por su niño recién nacido,

por si alguno de sus miembros se deslice, por sus pecados, al Fuego. Una

vez concedida la intercesión únicamente a él -a excepción de todos los

profetas-, intercede a favor de su umma, abogando por sus miembros

exclamando: “¡Mi umma... mi umma!.”.



En cuanto a la descripción de encargo, se debe a que somos una

umma que ordena hacer lo reconocido lícitamente, impide lo reprobable y

cree en Allāh y lucha, como sea, por Él. Asimismo, no hicimos como

hicieron las ummas anteriores diciendo a sus profetas: (...id tú y tu Señor

y luchad vosotros, que nosotros nos quedamos aquí355.).



Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Los hijos de Israel que cayeron en la

incredulidad fueron maldecidos por boca de Daud y de Isa, hijo de

Maryam. Esto les pasó porque desobedecieron y fueron más allá de

los límites. No se impedían entre ellos ninguna acción reprobable.





354

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 110.

355

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 24.





214

¡Qué malo es lo que hacían!.356). Entonces, ¿Cómo podemos

imaginarnos la situación de una umma que Allāh maldice, por boca de Sus

profetas?, luego, nos imaginamos el motivo de esta maldición -¡Allāh nos

libre!. Pues, esto es lo que Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos puso de

manifiesto, a través de las dos aleyas anteriores: ¿Por qué fueron

maldecidos los hijos de Israel?. Pues, porque no se impedían de ninguna

acción reprobable que hicieran; cada uno de ellos veía a su hermano o

compañero hacer una acción reprobable y no lo desaprobaba, sino, a veces,

participaba con él. ¿Acaso podemos llegar a imaginar, que en la umma del

Islam, nos cunde este fenómeno peligroso, que destruye la moral y las

conductas sanas y nos cruzamos de manos ante él?. Desde luego que de

ningún modo, pues, Allāh quiso hacernos así, en bien de todos,

describiéndonos como la mejor umma que ha surgido en bien de los seres

humanos. Somos, también, los seguidores de nuestro Profeta, la más noble

de todas las criaturas, nuestro amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!; cuando se le reveló El Corán dijimos: “Oído y obedecido.” y

no dijimos como los hijos de Israel, cuando se les hizo descender la Tora

y el Evangelio: “Oído y desobedecido.”. Nuestro Señor -¡Invencible y

Majestuoso sea!- nos dejó bien claro que cuando Él -¡Glorificado sea!-

decide aniquilar a un pueblo, manda a sus ricachones, dados al lujo,

entonces, éstos corrompen en él, acto seguido, Él lo destruye entero. El

Amo -¡Glorificado sea!- nos mostró la otra cara contraria a la de los

desobedientes, los mentecatos y los dados al lujo, cuando -¡Elevado sea!-

dijo: (Si las gentes de las ciudades hubieran creído y se hubieran

guardado, les habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la

tierra357.).



Asimismo, Él -¡Elevado sea!- dijo: (¿Por qué no hubo entre las

generaciones que os precedieron gente de arrestos y discernimiento

que hubieran impedido la corrupción en la tierra, de la que se sólo

unos pocos de los que de ellos salvamos estuvieron libres; mientras

que los injustos siguieron la vida fácil en la que se habían

corrompido, siendo de los que hacían el mal? Y tu Señor no iba a

destruir una ciudad a causa de ninguna injusticia mientras sus

habitantes fueran de los que ponen orden358.). Así pues, Allāh lo

convirtió en una ley natural en sus criaturas. Si nos dedicamos de lleno a la

llamada a la fe de Allāh y a impedir las acciones reprobables, pues, Allāh

no nos va a aniquilar ni a enfocar Su castigo, en cambio, nos va a abrir

bendiciones del Cielo y de la Tierra, pero si, viendo marchitarse y

356

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 78-79.

357

Azora de al-Acraf (n.º 7): 96.

358

Azora de Hud (n.º 11): 116-117.





215

disminuirse, cada vez más, lo reconocido lícitamente, y

aumentando y hinchándose lo reprobable como, desgraciadamente, ocurre,

en nuestro tiempo actual, nos dejamos en este asunto, tapando los oídos,

callándonos, yendo cada uno a lo suyo y dando la espalda, como si este

asunto no nos incumbiera, pues, éste es el indicador de la perdición y de la

insignificancia de la umma, en los ojos de Allāh, Quien -¡Glorificado sea!-

dijo: (Y sólo cuando sus habitantes son injustos destruimos las

ciudades359.).



Mandar hacer lo reconocido, lícitamente, e impedir lo reprobable no

es ninguna tarea a improvisar y dejar de hacer cuando nos plazca, sino se

trata de un mandato-encargo obligatorio, por parte de nuestro Señor

-¡Majestuoso y Elevado sea!-, a todos los musulmanes y las musulmanas

de esta umma, en la medida de lo posible; y quien lo niega o ignora o

descuida, contraviene los mandatos de Allāh y de los de Su noble

Mensajero, Muhammad, -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Entre las aleyas

que hacen hincapié en la obligatoriedad de mandar hacer lo lícitamente

reconocido e impedir lo reprobable, para todos los musulmanes y las

musulmanas, teniendo en cuenta la diferencia de sus grados de fe, nos

encontramos con la siguiente aleya en que Allāh -¡Elevado sea!- dice:

(Para que de vosotros surja una comunidad que llame al bien,

ordene lo reconocido e impida lo reprobable. Estos son los que

cosecharán el éxito360.) y: (Los creyentes y las creyentes son amigos

aliados unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y

prohíben lo reprobable, establecen el salat, entregan el zakat y

obedecen a Allāh y a su Mensajero. A ésos Allāh les hará entrar en

Su misericordia; es cierto que Allāh es Poderoso, Sabio361.).



Entre las tradiciones proféticas de autenticidad verificada que

advierten a los miembros de esta umma de estar cruzados de las manos,

viendo lo reprobable, y marcharnos, cada uno a lo suyo, diciendo: “¡Y a mí

qué me importa!”, se halla la tradición en que el Profeta -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- dice: “Por Allāh que tiene en Sus manos a mi

alma, o mandáis hacer lo reconocido lícitamente, impedís

lo reprobable, hacéis causa común con el mentecato y lo

protegéis corrigiéndolo hacia la verdad, o, de lo contrario,

Allāh os azotaría con un castigo colectivo, y no aceptaría ni

respondería a los ruegos de los más selectos de vosotros.”.



359

Azora del Relato (n.º 28): 59.

360

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 104.

361

Azora de at-Tawba (n.º 9): 71.





216

El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “O mandáis hacer

lo reconocido lícitamente e impedís lo reprobable o, de lo

contrario, Allāh hace que vuestros malhechores vayan por

vosotros y, más aún, no responde a los ruegos de los más

selectos de vosotros.”.



No hay nadie peor que los que desaniman a los que llaman a la fe de

Allāh, a los que mandan hacer lo reconocido lícitamente y a los que

impiden lo reprobable. Pues, si, en un mercado, al observar las múltiples

conductas reprobables -como, por ejemplo, los jóvenes que vacilan a las

mujeres, profiriendo palabras y frases ofensivas al pudor-, uno de los que

llaman a la fe de Allāh se dirige a alguien, con la intención de llamarle la

atención y proponer hacer lo lícito e impedir lo reprobable, encuentra a

quien le planta cara y le contesta: “Pero, macho, ¿A ti qué te importa?

Ocúpate de lo tuyo y no te metas dónde no te llaman, que no te va

perjudicar ningún extraviado si eres de los guiados?!.”.



De esta forma, interpretan las Palabras en contra de lo que,

realmente, significan y atribuyen a Allāh cosas, sin enterarse de su

verdadero sentido, polemizando en asuntos que atañen Allāh, sin

conocimiento de causa ni guía ni Libro luminoso alguno. Abu Bakr

as-Siddīq dijo, en un sermón: “¡Oh, asistentes [a este sermón]!: Leéis esta

aleya: (¡Vosotros que creéis! Preocupaos por guardaros a vosotros

mismos. Nadie que se extravíe podrá perjudicarnos si estáis

guiados362.) y la interpretáis al contrario de su sentido real. He oído al

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- decir: “Si los que

hacen las desobediencias tienen a quién puede

impedírselas a ellos, y éste no lo hace, Allāh está a punto,

más que nunca, de azotarles con un castigo común.”.



Así, la perdición de las ummas se desencadena, por culpa de los

dados al lujo y los mentecatos, o sea, como Allāh -¡Invencible y

Majestuoso sea!- dice: (Y cuando queremos destruir a una ciudad

ordenamos a los habitantes que han caído en la molicie de la

opulencia para que siembren la corrupción en ella y así es como se

cumple la palabra decretada en su contra y la destruimos por

completo363.). Así que Allāh nos libre de encontrarnos, algún día, en la

situación de la gente que Allāh describió en la aleya anterior. En el Noble

Libro de Allāh ya comprobamos, con nuestros propios ojos, los vestigios



362

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 107.

363

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 16.





217

de otros pueblos y ummas anteriores, sobre los cuales se abatió la

maldición de Allāh, por Su descontento y cólera contra ellos, y cómo

Allāh descargó Su castigo y tormento, dejando, tras ellos, sus casas y sus

plantas abandonadas, unos cuantos pozos inservibles y uno que otro

palacio que siguen en pie; hemos visto las casas de los cad y los zamud, el

pueblo del profeta Saleh, y cómo se nos puso de manifiesto, al andar por

sus casas, como apreciamos, en la actualidad, a intervalos, lo que Allāh

hace a algunos de los pueblos que nunca desaprobaron sus obras

reprobables y se desviaron corrompiéndose, entonces, Allāh les hizo

saborear tanto el vestido del miedo y la hambruna como el castigo menor

que no es más que una parte del castigo mayor, por si se echan atrás de lo

que hacen, pero, a fin de cuentas, hasta que no nos toque saborear lo que

Allāh les había descargado -¡Allāh no nos lo predestinara!-, no

aprovechamos de la advertencia ni aprendemos de la lección.



Esto es lo que, exactamente, ocurre con algunos de nosotros al hacer

la vista gorda, al ver lo reprobable, desanimando a los que llaman a la fe

de Allāh y ordenan hacer lo reconocido, lícitamente, e impiden lo

reprobable. Somos la mejor umma jamás producida en bien de la

Humanidad y Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos distinguió,

precisamente, por encargar a nosotros ordenar hacer lo reconocido

lícitamente e impedir lo reprobable, reformando y corrigiendo nuestras

sociedades, partiendo de nuestras pequeñas familias en casa, hasta nuestras

sociedades en el exterior, en todos los rincones de la Tierra. Les llamamos

a la fe de Allāh y a aferrarnos a los modales y los principios del Noble

Corán y de la religión islámica hanif, y nos ayudamos a fin de hacer las

buenas obras y todo cuanto nos guarda del castigo de Allāh y no la maldad

ni la animadversión ni la agresión.



En cuanto a la umma del lujo, del derroche, del silencio pasivo ante

lo reprobable, de la propensión a hacer la vista gorda y confiarlo todo a

Allāh, sin hacer lo debido; la umma de las antenas parabólicas, de la

distracción, de las canciones, de las revistas, del amor a la vida mundanal

y del odio a la Última Vida, esa umma no es la umma del Islam. El noble

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Es eminente que las

otras ummas se abalancen, sobre vosotros, desde todos

los puntos cardinales, como se abalanzan los comedores

sobre su comida, en una escudilla.”. Entonces, se le preguntó al

Mensajero de Allāh: “¿Es que seremos, por entonces,

pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la espuma y los objetos

que un torrente arrastra; se os siembra el pánico, en

vuestros corazones y se lo quita de los corazones de

vuestros enemigos, por culpa de vuestro amor a la vida

mundanal y odio a la muerte.”.



218

Esta tradición se puede interpretar como sigue: El

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- advierte a su umma, la umma

del Islam, de que atravesará un tiempo.. (en la tradición, describe, más o

menos, lo que se trata de nuestra situación actual), preguntándoles: “¿Qué

será de vosotros, si las otras ummas (los judíos, los cristianos y los

zoroástricos) se abalanzan y se arrojan, todos a una, contra vosotros,

como se abalanzan los comedores sobre su comida, en una escudilla?.”

(Pues, la umma islámica parece, según la tradición anterior, como si fuera

un recipiente con comida y las ávidas manos hambrientas estuvieran

comiendo y mordiendo, ferozmente, de todos los lados.). Los compañeros

-¡Allāh se complaciera de ellos!- dijeron: “¿A qué seremos de

tanta inferioridad numérica, por aquel entonces,

Mensajero de Allāh?”, les contestó: “No, por entonces,

seréis muchos (mil millones de musulmanes), pero,

lamentablemente, seréis como la espuma que un torrente

arrastra (o sea, como la espuma que se forma a los dos lados del curso

de un río, que no sirve para nada). Os sobreviene la flojera y Allāh

quita el temor a vosotros de los pechos de vuestros

enemigos.”, entonces, dijeron: “¿Y qué quieres decir con

‘la flojera’, Mensajero de Allāh?”, dijo: “La flojera es

amar la vida mundanal y odiar la muerte.”. ¡Por Allāh Quien

tiene en Sus manos a mi alma -igual como jurabas, Muhammad, amado de

Allāh-, estamos viviendo, ahora, el tiempo que mencionaste, en tu

tradición -Eres el veraz que no habla sino por Inspiración divina. Es cierto

que las ummas de la incredulidad, la asociación y la injusticia, y la

opresión se abalanzaron sobre nosotros, y lo mismo hicieron los judíos,

siendo pocos, a pesar de nuestra superioridad numérica!. Allāh quitó el

temor hacia nosotros de sus pechos y ocuparon nuestros lugares de culto

más sacrosantos, nuestros países y nuestras tierras, y se osaron a

desafiarnos y amenazarnos con todo tipo de desgracias y de perdición,

mientras nosotros no movemos ni un dedo. ¿Por qué?. Porque nos

sobrevino la flojera en nuestra religión, y hemos amado la vida mundanal

y acudimos a ella ansiosa y nostálgicamente. Pues, las desobediencias

cundieron en nuestras sociedades, guardando tanto parecido que nos

hicimos o muchos de nosotros se hicieron incapaces de distinguir lo lícito

de lo ilícito, lo reprobable de lo no reprobable; hemos perdido el azalá y

seguimos las pasiones; mantenemos tratos, a usura, con los bancos

usureros, pensando que no es de usura hacerlo así; pues, hemos combatido

a Allāh y a Su Mensajero; nos hemos abstenido de pagar el azacá; hemos

renunciado nuestra timidez y recato; hemos profanado lo inviolable, en

casa y en la calle, en las parabólicas, en vacilar a las mujeres, llamando a

todo esto libertad, sofisticación y modernidad, cuando, en realidad, no es

más que una caída en la esclavitud de Satanás, una degradación moral, una





219

renuncia de los eminentes principios islámicos, precipitación en el

abismo, y una regresión y retroceso al paganismo preislámico. ¡Allāh nos

libre! .. ¡Qué suerte tan nefasta!.



Entre las enfermedades más malignas que una umma puede contraer

y que pueden ser motivo de su retroceso y regresión, figuran el amor a la

vida mundanal; dejarse llevar por la comodidad y la relajación; ir a los

lugares vedados de diversión y de distracción, el lujo y la inclinación a la

flojera; renunciar la llamada a la fe de Allāh, a ordenar hacer lo reconocido

lícitamente e impedir lo reprobable, así como, molestar y castigar a

quienes se encargan de la llamada a la fe y a ordenan hacer lo reconocido

lícitamente e impedir lo reprobable -estas personas son de los más selectos

de esta umma y son los herederos de los profetas- lo cual deja entre las

generaciones posteriores toda una herencia de humillación, servilismo e

insignificancia, y tiene como consecuencia que los varones de la umma

pierdan su virilidad, su hombría y su magnanimidad. En plena recaída, si

alguien acude a despertarnos de nuestro despiste, a recordarnos y a

llamarnos a la fe de Allāh y de Su Mensajero, a aferrarnos a Su Libro y a

la sunna de Su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

mandándonos hacer lo reconocido lícitamente, impidiéndonos hacer lo

reprobable y guiándonos al camino de la rectitud, la bienaventuranza y el

alto rango en las dos vidas: La mundanal y la Última, le plantamos cara, le

insultamos, le decimos: “Ocúpate de lo tuyo y no te metas donde no te

llaman.”, entonces, ¿Qué clase de bien podríamos esperar de Allāh, tras

este comportamiento?. Olvidamos o más bien fingimos olvidar que hacer

lo reconocido lícitamente e impedir lo reprobable es un encargo directo y

expreso que, de entre todas las ummas, Allāh -¡Elevado sea!- asignó, única

y exclusivamente, a nuestra umma, por lo cual Allāh -¡Majestuoso y

Elevado sea!- nos describió como la mejor umma que jamás haya sido

producida en bien de la Humanidad y que daremos testimonio de todos los

seres humanos, en el Día del Juicio.



¡Mis hermanos y amados en Allāh!, hago un llamamiento de amor,

un llamamiento desinteresado y sincero a todos nuestros y nuestras

hermanos y hermanas en Allāh a que hagamos pleno ejercicio del papel

que nuestro Gran Creador nos asignó, exclusivamente, a nosotros, gracias

a Su amor y misericordia hacia nosotros, en pro de corregir y reformar

nuestras sociedades islámicas, a fin de ir con la cabeza bien alta, entre las

otras ummas, gracias a ordenar hacer lo reconocido lícitamente e impedir

lo reprobable, en la medida que podamos, y tal y como nos enseñó nuestro

amado Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cuando

dijo: “Quien, de vosotros, ve una acción reprobable que la

cambie con sus manos; si no puede con éstas, pues, que







220

sea con la lengua y si no, pues, que sea con el

corazón, pues, esto es lo mínimo que se pueda hacer.”.



Asimismo, deberíamos ejercer nuestro papel de llamar a la fe de

Allāh y Su Mensajero por todas partes y no olvidar que los que llaman a la

fe de Allāh son los herederos de los profetas, ya que los profetas y los

mensajeros no vinieron a esta vida mundanal, sino para llamar a la fe de

Allāh. Pues, el Amo -¡Elevado sea!- dice: (Llama al camino de tu

Señor por medio de la Sabiduría, la buena exhortación y

convenciéndolos de la mejor manera, verdaderamente tu Señor

conoce a quien se extravía de Su camino y conoce a los guiados364.).

Asimismo, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (Realmente, los

que hayan dicho: Mi Señor es Allāh y hayan sido rectos, los ángeles

descenderán a ellos: No temáis ni os entristezcáis y alegraos con la

buena nueva del Jardín que se os había prometido. Somos vuestros

protectores en esta vida y en la Última, allí tendréis lo que deseen

vuestras almas y todo cuanto pidáis. Hospedaje de un Perdonador,

Compasivo. ¿Y qué mejor palabra que la de aquel que llama ( a los

demás) a Allāh, obra con rectitud y dice: Yo soy de los

musulmanes? No son iguales la bondad y la maldad; responde con

la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será un amigo

ardiente365. Pero esto no lo consiguen sino los que tienen paciencia,

no lo consigue sino el dotado de una suerte inmensa. Y si te

solivianta una tentación procedente del Shaytán, pide refugio en

Allāh, es cierto que Él es el que oye y el que sabe366.).



De este modo, nos convertimos en los que Allāh -¡Elevado sea!- los

describió, en Su Noble Libro, en los siguientes términos: (Ésos que si les

damos poder en la tierra establecen el salat, entregan el zakat y

ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable. A Allāh pertenece

el resultado de los asuntos367.).









364

Esta aleya descendió en Meca, en el tiempo en el que el Profeta, que Allāh le dé Su gracia y paz, se le

había ordenado llamar a la gente al Islam en los términos que aconseja la aleya. En este sentido, y a pesar

de haber sido abrogada por la aleya de la espada, la n.º 5 de la azora 9, que contiene la orden definitiva de

combatir a los incrédulos, podría ser válida en el caso de los musulmanes rebeldes y de aquellos

incrédulos con lo que sirviera de algo lo que se menciona en la aleya.

365

Esta aleya, en cuanto al juicio legal que pueda derivarse de ella, está abrogada por la aleya 5 de la

azora novena.

366

Azora de Se han expresado con claridad. (n.º 41): 30-36.

367

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 41.





221

Damos la paz, la gracia y las bendiciones a la más

noble de las criaturas, nuestro amado Profeta, Muhammad,

y a todos sus familiares y sus compañeros y rogamos a Allāh

diciendo: ¡Oh, nuestro Señor, hemos sido injustos con

nosotros mismos, así que si no nos perdonas y Te apiadas

de nosotros, somos perdedores!; ¡Al.lāhomma, perdónanos y

apiádate de nosotros, inspíranos dedicar cuanto nos quede

de vida a al-ŷihād y a la llamada a Tu camino recto;

exímenos, acepta nuestras obras y apiádate de nosotros con

Tu misericordia, Tú, el Máximo Misericordioso!.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn368 y la paz y la gracia

sean con el amado, Muhammad, así como todos sus

familiares y compañeros!.









368

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





222

LA MAGIA









223

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn369, y la gracia y la

paz sean con la más noble de las criaturas, Muhammad, y

con todos sus familiares y compañeros!.



¿QUÉ ES LA MAGIA?



En Su Noble Libro, Nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!-

dice: (Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de

Sulayman. Pero no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino

que fueron los demonios al enseñar a los hombres la magia que le

había sido revelada a los dos ángeles Harut y Marut en Babil370.

Estos no enseñaban a nadie sin antes advertirle: Somos una prueba,

no caigas en la incredulidad. Así aprendieron de ellos cómo separar

al hombre de su esposa371. Pero no perjudicaron a nadie sin permiso

de Allāh. Aprendieron lo que les beneficiaba y ciertamente supieron

que quien adquiriera ese conocimiento no tendría parte en la Última

Vida. ¡Ojalá hubiera sabido cuán malo era el precio por el que

vendieron sus almas!372).



Éste es Salomón, hijo de David -¡Qué la gracia y la paz sea con

ambos!-, Allāh le concedió un reino que nadie más tendría después de él,

por lo cual Allāh -¡Elevado sea!- le atribuyó, exclusivamente, algunos

poderes sobrenaturales; le subordinó el viento que llevaba la lluvia y corría,

a sus órdenes, a donde quería; le enseñó el habla de las aves; le alistó los

genios hábiles que buceaban en los mares para sacarle sus tesoros y le

sometió a algunos genios para servirle, por Su designio y orden -¡Elevado

sea!-; pues, Él -¡Elevado sea!- dice: (Y le subordinamos el viento que

corría, bajo su mandato, dócilmente y a donde él quería. Y a todos

los demonios, de albañiles y buzos, y otros encadenados373.) y quien

de ellos desobedecía o se escabullaba del trabajo, bajo el mandato del

profeta Salomón, Allāh le castigaba con el Fuego; el Amo -¡Invencible y

Majestuoso sea!- dice: (Y a quien de ellos se apartara de Nuestro

mandato le haríamos gustar el castigo del Sacir374.). Todas estas dotes

y estos poderes sobrenaturales de que gozó Salomón -¡La gracia y la paz



369

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

370

Babilonia.

371

Transformando el amor en odio.

372

Azora de La Vaca (n.º 2): 102.

373

Azora de Sad (n.º 38): 36-38.

374

Azora de Saba (n.º 34): 12.





224

sean con él!- eran dotes, poderes y facultades reales, concedidos por el

Señor de los Señores; cuando quiere algo, Su orden no es sino decirle: “Sé

y lo es.”, y no tenía nada que ver con la magia, la ilusión, el fraude ni la

prestidigitación. Salomón -¡La paz sea con él!- no era mago ni llegó a

ejercer ningún tipo de magia o, de lo contrario, hubiera caído en el ateísmo.

No escribía los talismanes ni evocaba a los genios como hacen los

incrédulos e impíos magos, sino esto era un reino suyo que el Rey de la

Soberanía -¡Glorificado sea!- le había concedido. Los genios rebeldes

acataban, contra su voluntad, todo cuanto Salomón les mandaba, debido a

que el Señor de todos los Mundos, los sometía a obedecer sus órdenes, tal y

como lo recoge la siguiente aleya: (Pero, no fue Sulayman quien cayó

en incredulidad, sino que fueron los demonios.). Dicha aleya tiene una

historia curiosa que viene recogida en los libros de exégesis. La historia

cuenta que los diablos y los incrédulos de los genios, sometidos a servir a

Salomón -¡La paz sea con él!-, sintieron arreciarse y alargarse la penalidad

y la fatiga de los trabajos excesivos que Salomón les encargaba hacer en la

tierra firme y en el mar, con lo cual estaban furiosos e indignados, pero, al

mismo tiempo, no se atrevían a desobedecerlo ni contravenir sus órdenes,

por lo que les esperaría, en su caso, de castigo y de aprietos. Así que

cuando Salomón -¡La gracia y la paz sean con él!- murió, los rebeldes

diablos de los genios colocaron algunos de los libros de enseñanza de la

magia y de los talismanes, debajo de la baldosa de mármol que cubre la

silla, en que se sentaba y convocaron a la gente de todas partes y les

dijeron: “¿Acaso pensabais que Salomón era, de verdad, un profeta y que

producía milagros como los profetas?. No era más que un mago

cualquiera que pudo con su magia someternos a servirle y prueba de ello

son los libros de magia con que trabajaba y que, todavía, tiene encubiertos

sus rollos, debajo de la baldosa de mármol de su silla de trono. Si no nos

creéis, venid con nosotros, entramos a la sala de su trono, levantamos el

mármol y comprobáis con vuestros propios ojos la veracidad de nuestras

palabras.” y así hicieron. Entonces, el Señor de todos los Mundos, dijo:

(Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de Sulayman.

Pero, no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino que fueron

los demonios al enseñar a los hombres la magia.).



A través de esta historia, pasamos a definir LA MAGIA: La magia es la

ilusión, por lo cual son mentirosos los magos y los prestidigitadores que

pretenden que con su magia son capaces de extraer los tesoros de la tierra,

los que pretenden la capacidad de convertir el papel blanco en billetes

auténticos, así como los magos o prestidigitadores que pretenden ser

capaces de retirarte el dinero y las sumas de dinero de las cajas fuertes y

dártelas. Quién cree sus pretensiones y sus palabras, entonces, incurre en la





225

incredulidad más expresa, por creer que, de verdad, el mago o el

prestidigitador puede hacer estas cosas, ya que un mago no puede

perjudicar ni servir a nadie, sin el permiso de Allāh, por lo cual los dos

magos que Allāh había hecho descender, en Babilonia, fueron desscritos,

en los términos siguientes: (Estos [los dos ángeles] no enseñaban a

nadie sin antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la

incredulidad.). Indudablemente, la magia es una realidad mencionada en

el Noble Corán.



Ahora bien, ¿Cómo puede ser la magia una realidad y, al mismo

tiempo, decimos que es una ilusión?!. Pues, es cierto que la magia es una

verdad que Allāh -¡Elevado sea!- mencionó, en varios lugares de Su Noble

Libro, asimismo, no es menos cierto que es un hecho consumado entre los

genios y los humanos. Pero, en cuanto impacto y efecto es una mera

ilusión. Nos preguntamos cómo puede ser una ilusión. Podemos sacar esta

conclusión, gracias a la historia de Moisés -¡La paz y la gracia sean con él!-

con los magos de Faraón. Pues, a su vuelta a Egipto, con su familia, Allāh

-¡Invencible y Majestuoso sea!- le habló en el Monte de Sinin375; el Señor

de todos los Mundos dijo: (¿Qué tienes en tu mano derecha Musa?

Dijo: Es mi bastón, en él me apoyo, con él vareo los árboles para mi

ganado y en él tengo otras utilidades. Dijo: ¡Tíralo, Musa! Lo tiró y

era una serpiente que reptaba con rapidez. Dijo: Tómalo y no temas,

lo devolveremos a su forma original376.).



Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- no hechiza las cosas, sino

cuando quiere algo, Su orden -¡Glorificado y Elevado sea muy por encima

de lo que piensen de Él!- no es sino decirle: “Sé y lo es.”. Cuando el Señor

de todos los Mundos convirtió el bastón de moisés en una serpiente, esto

era una realidad y no una ilusión. En cambio, cuando los magos de Faraón

tiraron sus bastones, no hicieron más que crearles, por arte de magia, una

ilusión óptica y les atemorizaron (Es decir, a la hora de arrojar sus bastones

y cuerdas, ellos mismos los veían, tal cual, como bastones y cuerdas,

inmóviles, arrojados en el suelo. En cambio, a la multitud congregada del

público que veía esta demostración, inclusive, Moisés, se les creó,

visualmente, la imaginación y la ilusión de que se convirtieran en

serpientes que reptaban, rápidamente.). En realidad, ésta es la propiedad de

la magia, por lo tanto, Allāh -¡Elevado sea!- describe el estado anímico de

Moisés, cuando vio esta demostración imponente, diciendo: (Y Musa







375

Sinin significa bendito y se corresponde con Sinaí, el monte donde Allāhle habló a Moisés.

376

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 17-21.





226

sintió miedo en su interior377.). En cambio, si el bastón de Moisés

fuera magia como la suya, los magos serían los primeros en verlo como

bastón tal como lo es en la realidad. Pero, lo que ocurrió es que quedaron

pasmados cuando vieron con sus propios ojos que el bastón se convirtió en

toda una serpiente de grandes dimensiones, de aspecto imponente,

reptando, a toda prisa, ante sus ojos. Más aún, para colmo, se fue tragando

los bastones y las cuerdas que habían arrojado.



En este momento, se cercioraron de que estaban ante uno de los

signos evidentes de Allāh, y el espectáculo los impresionó, sobremanera,

así que no tuvieron palabras para expresarse; pues, no les era suficiente

hablar, a primera vista, sino se encontraron, involuntariamente, a sí

mismos, postrados, exclamando, desde lo más profundo de sus almas,

indiferentes a Faraón y a su poderío y sus ayudantes, diciendo: (Dijeron:

Creemos en el Señor de los mundos, el Señor de Musa y de

Harún378.), pues, toda la historia está recogida en las dos aleyas siguientes,

en que Allāh dice: (Dijeron: ¡Musa! Tira tú o lo haremos nosotros

primero. Dijeron: ¡Tirad! Y entonces sus cuerdas y bastones, por la

magia que habían utilizado, le crearon la ilusión de que

reptaban379.). Observad la frase „le crearon la ilusión’, o sea, es una

mera ilusión óptica: (Y Musa sintió miedo en su interior. Dijimos: No

tengas miedo, tú eres el más alto. Arroja lo que tienes en la mano

derecha y se tragará lo que han manipulado, pues no es más que un

truco de mago y el que usa la magia, venga de donde venga, no

tendrá éxito380.).



Éstas son las obras de los incrédulos e impíos magos; se basan en la

ilusión y la fantasía. En cambio, todo cuanto Allāh -¡Elevado sea!-

concedió a Sus profetas -¡Allāh les dé a todo ellos Su gracia y paz!- de

poderes sobrenaturales y criaturas, sometidas a Sus órdenes son una verdad

incontrovertible, bien por mandato directo de Allāh -¡Elevado sea!-, es

decir, con la fórmula: “Sé y lo es”, como ocurrió con Abraham -¡La gracia

y la paz sean con él!- (cuando lo arrojaron en el fuego, y éste se convirtió,

por mandato de Allāh: “Sé y lo es”, en frío e inofensivo, pues, Allh dijo:

(Dijimos: Fuego, sé frío e inofensivo para Ibrahim381.)), bien, gracias

a someterles a los genios para hacer milagros, como pasó con Salomón



377

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 67.

378

Azora de Los Poetas (n.º 26): 47-48.

379

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 65-66.

380

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 65-69.

381

Azora de Los Poetas (n.º 26): 69.





227

cuando dijo: (Dijo: ¡Mis nobles! ¿Cuál de vosotros me traerá su

trono antes de que vengan a mí sometidos (musulmanes)? Dijo un

genio Ifrit: Yo te lo traeré antes de que te levantes de tu asiento382,

yo tengo fuerza para ello y soy digno de confianza383.). Otro

exponente de dichos poderes sobrenaturales es lo que sucedió -como

señalamos anteriormente- tanto con Moisés, como con Isaías quien

resucitaba, con permiso de Allāh, a los muertos, curaba a los leprosos y a

los ciegos de nacimiento, devolviendo la vista a los invidentes y otros

milagros.



Todo esto eran verdades y milagros que se produjeron, con el

consentimiento de Allāh, el Gran Creador. No eran magia. Más aún, los

incrédulos de los diablos de los genios llenaban las cabezas de los magos

humanos, pretendiendo que conocían lo No-Visto, profetizando que fulano

de los hombres iba a vivir, por ejemplo, tales o cuales años, o mengano va

a morir a tal tiempo. En realidad, son mentirosos y prueba de ello es la

revelación de El Corán y el inicio del Mensaje de sayyedna Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en el cual se da cuenta de que,

anteriormente, los genios ascendían al Cielo de la vida mundanal, dónde

tenían asientos desde los cuales escuchaban, atentamente, todo cuanto tenía

lugar entre los ángeles sobre las noticias y los asuntos de las criaturas.

Entonces, captaban las noticias, luego, les añadían invenciones suyas y

bajaban a sus amos de los sacerdotes humanos. Citando a as-sayyeda

c

A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!-, se transmitió que: “Algunos

hombres preguntaron al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- sobre

[la credibilidad de] los sacerdotes, entonces, les dijo: “Nada”. Le dijeron:

“Pero, Mensajero de Allāh, a veces, nos comunican

algunas cosas verdaderas.”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- les contestó: “Semejantes noticias verdaderas las

capta el genio y las dicta al oído de su amo, mezclándolas

con todo tipo de mentiras.”. Por eso, el proverbio reza: “Los

astrólogos son mentirosos aunque digan la verdad.”. En cambio, con el

inicio del descenso de la Revelación y de El Corán sobre sayyedna

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y con el fin de que Allāh

preservara, durante su revelación, el texto de las aleyas del Noble Corán de

que los genios las mezclaran, cuando escuchan y bajan con las noticias a

sus sacerdotes, Él -¡Elevado sea!- invalidó los intentos de la ascensión de

los genios y de los diablos a la bóveda celeste para escuchar, a hurtadillas,

como antes. Pues, cada vez que un genio intentaba subir a lo más alto del

cielo, a fin de buscarse una posición desde la cual escuchar, Allāh le

destinaba un rayo fulminante que le abrasaba, devolviéndole a la Tierra.

382

El lugar desde el que juzgaba y en el que permanecía desde la mañana al mediodía.

383

Azora de Las Hormigas (n.º 27): 38-39.





228

A tal respecto, nuestro Señor - ¡Invencible y Majestuoso sea!- nos

dice, en sus bocas, en el Noble Corán: (Y algunos hombres de los

humanos buscaban refugio en hombres de los genios con lo cual no

hacían sino aumentarles su osadía en el mal. Y pensaron, como

pensasteis, que Allāh no levantaría a nadie384. Quisimos acceder al

cielo pero lo encontramos lleno de una fuerte vigilancia y de

estrellas fugaces. Solíamos tomar posiciones en él para escuchar,

pero, ahora, quien intenta escuchar encuentra una estrella fugaz que

lo persigue. Y no sabemos si se quiere mal para quien hay en la

tierra o si su Señor quiere guiarlos385.).



Por otra parte, los genios no conocen lo No-Visto, pues, si lo

hubieran conocido no habrían permanecido en el castigo denigrante. Allāh

-¡Majestuoso y Elevado sea!- nos contó, en el Noble Corán, una historia en

la que Él -¡Elevado sea!- se burla de los diablos de los genios y pone al

descubierto sus pretensiones de conocer lo No-Visto. Nuestro Señor

-¡Glorificado y Elevado sea!-, como adelantamos, anteriormente, sometió a

los diablos de los genios a [las órdenes de] Salomón, a fin de realizar, para

él, todas las obras de construcción, traslado de rocas gigantes, de

agricultura, buceo en las profundidades de los mares y otras muchas cosas.

Semejante subordinación o sometimiento era una obligación por parte de

Allāh -¡Elevado sea!-, durante la vida de Salomón -¡La paz sea con él!.

Pues, cuando vino el ángel de la muerte para apretar [llevarse] el espíritu

del profeta Salomón, lo hizo cuando éste estaba de pie, asomando por la

ventana de su palacio de cristal pulido, estando apoyado en su bastón.

Salomón siguió, así muerto, durante casi todo un año, en pie, apoyado en su

bastón. Pues, los diablos de los genios seguían realizando sus trabajos

forzados que les tenía encargados, sin poder detenerse, ya que le veían, ahí,

en pie, apoyado en su bastón, y pensaban que les estaba vigilando. Pues,

esto se debe a que su cuerpo -¡La paz sea con él!-, al igual que los cuerpos

de los profetas, no se desgasta ni se descompone y sigue, así, desde su

muerte hasta el Día de la Resurrección. Lo curioso es que los genios no

descubrieron que Salomón había muerto sino, cuando vino la carcoma y

empezó a carcomer su bastón hasta que se puso tan frágil que el cuerpo de

Salomón cayó al suelo. Entonces, sólo entonces, a un año de su muerte, los

genios se dieron cuenta de que estaba muerto. Ahora bien, si conocieran lo

No-Visto y, consecuentemente, que había fallecido, hace un año, habrían

parado de realizar este trabajo penoso y de sufrir este castigo denigrante.

Para desmentir sus pretensiones de conocer lo No-Visto, el Señor de todos

los Mundos -¡Elevado sea!- se burla de ellos diciendo -¡Invencible y





384

De las tumbas. O también puede entenderse: “...no enviaría a nadie...” es decir, a ningún mensajero.

385

Azora de Los Genios (n.º 72): 6-10.





229

Majestuoso sea!-: (Y cuando decretamos que muriera, lo único

que les hizo darse cuenta de su muerte fue que el bicho de la tierra386

carcomió su cetro; así, cuando cayó, se les hizo claro a los genios,

que si hubieran conocido el No-Visto no habrían permanecido en el

denigrante castigo387.).



Reiteramos, de nuevo, que el efecto de la magia no es más que una

ilusión o una fantasía. A continuación, pasamos a explicar la otra cara del

efecto de la magia, basada en la creación de la ilusión, la sugestión y la

imaginación y a afirmar que, sin el permiso de Allāh -¡Elevado sea!-, no

sirve ni perjudica; el Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Así,

aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa388. Pero

no perjudicaron a nadie sin permiso de Allāh389.). Entonces, ¿Cómo

puede influir la magia en la separación del marido de su mujer?. El efecto

de la magia no es más que un efecto ilusorio que se sostiene en la

imaginación y la sugestión, pues, no hay ningún efecto material de la magia

sobre las personas y las cosas. Pues, cuando los magos de Faraón tiraron

sus bastones y sus cuerdas, éstos no se convirtieron en serpientes de

verdad, sino quedaron tal cual, inmóviles, en el suelo. Entonces, el efecto

que produjo la magia de los magos de Faraón era crear en los ojos de la

gente la ilusión de que los bastones y las cuerdas que acababan de tirar eran

serpientes que se bailaban y se movían. Pues, igual ocurre con la

separación entre el marido y su mujer; el efecto de la magia hace que el

hombre ve a su mujer -elegante y guapa, en la realidad- descompuesta y

fea; ve en su cuerpo y ropa limpios una suciedad repelente; si se perfuma

con el más excelso de los perfumes, no huele de ella más que los olores

más pestilentes, con lo cual todo resulta en odio encarnizado que se adueña

del hombre hacia su mujer, entonces, la divorcia y de esta manera se

desencadena la separación entre un hombre y su mujer. En cambio, si un

mago quiere influir con su magia en un joven, para enamorarse de una

anciana de la edad de su abuela, por fea que fuera, gracias a la sugestión,

éste la contempla como una joven hermosa, de voz y aspecto dulces. Así

pues, acaba casándose con ella. Y no se da cuenta de la desgracia que le

cayó, sino cuando se le va el efecto de la magia a que fue sometido y,

entonces, es el colmo.









386

La carcoma.

387

Azora de Saba (n.º 34): 14.

388

Transformando el amor en odio.

389

Azora de La Vaca (n.º 2): 102.





230

Entre los efectos de la magia sobresale la posesión. A este

respecto, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Satanás

está tan arraigado en el hombre como su vena yugular.”.



Si un mago dirige con su magia a uno de los diablos de los genios,

para perjudicar a uno de los seres humanos, a fin de transformar sus

comportamientos y su conducta de un hombre juicioso a un demente o

chiflado, el diablo se mete en la sangre de esta persona y llega, a través de

las arterias, a las células del cerebro y controla su conducta, haciéndole

comportarse mal, pronunciar palabras ininteligibles, hacer actos

imprudentes; entonces, decimos que es „demente‟, es decir, le ha tocado la

demencia por efecto de los genios. Científicamente, esto se llama „el efecto

sugestivo pasivo‟. A este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!-

dice: (Los que comen usura no se levanta en un ataque de locura el

que ha sido tocado por el Shaytán390.).



Se tiene por disidente de la religión del Islam e incrédulo quien echa

mano de un mago, sacerdote, adivino o astrólogo -¡Allāh nos libre!-,

debido a que ha creído que este mago o aquel sacerdote puede servirle, en

lugar de Allāh. Asimismo, quien aprende la magia, la practique o no, se

tiene por incrédulo que no cree en Allāh, según la aleya, en la cual Allāh

-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Estos no enseñaban a nadie sin

antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la incredulidad391).

Así pues, no caigas en la incredulidad, ni soñando. La decimos a todos los

que recurrimos a la magia y a los magos, a los prestidigitadores y a los

estafadores, o todos cuantos realicen semejantes trabajos; Allāh

-¡Invencible sea!- dice: (Arroja lo que tienes en la mano derecha y se

tragará lo que han manipulado, pues no es más que un truco de

mago y el que usa la magia, venga de donde venga, no tendrá

éxito392.).



El Mensajero de la umma -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, quien

pretende el bien y la bienaventuranza para todos, dice: “No es de

nosotros quien es pesimista o hace que alguien lo sea, o

quien adivina o adivinan para él, o quien hechiza o hechizan

a su favor.”. Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

dijo: “Quien recurre a un sacerdote, pidiéndole cualquier

cosa [de magia o algo por el estilo], se le impide la vuelta



390

Azora de La Vaca (n.º 2): 275.

391

Azora de La Vaca (n.º 2): 102.

392

Azora de Ta, Ha (n.º 20): 69.





231

atrás de sus malas acciones, durante cuarenta días, y si

cree en lo que el sacerdote dice cae en la incredulidad.”. Y,

en otra tradición, dijo: “Quien acude a él [al sacerdote], sin

creerlo, no se le acepta el azalá de cuarenta noches.”.



Antes de terminar, éste -como acabamos de explicar- es el mal,

entonces, ¿Cuál es la medicina?. La panacea para cualquiera que sufra, de

nosotros, el efecto de la magia -¡Allāh no lo permitiera!, o quiera

prevenirse de ella no se trata de ir a los magos y los prestidigitadores, para

que ellos nos hagan amuletos y fórmulas mágicas. Pues, si lo hacemos,

estamos remediando el error con otro, todavía, más grave y borramos la

falta con otra peor, con lo cual caemos en la incredulidad y renegamos de la

religión de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ¡Allāh no nos lo

permitiera!. En cambio, la cura consiste, como nos enseñó nuestro Señor y

Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en lo que el Amo

-¡Invencible y Majestuoso sea!- prescribió, en Su Noble Libro, en los

siguientes términos: (En verdad, los que tienen temor (de Allāh),

cuando una instigación del Shaytán los tienta, recuerdan y entonces

ven con claridad393.).



Como se puede comprobar, la condición imprescindible para curar

con El Corán son el temor a Allāh y creer, firmemente, en que Él -¡Elevado

sea!- es el Útil y el Perjudicador, y en que, sin Su permiso -¡Elevado sea!-,

nada puede realizarse. Deberíamos valernos de El Corán y de la sunna del

Profeta y purificarnos de las culpas que abren a Satanás nuestras puertas.

Asimismo, deberíamos ser asiduos en hacer los azalás preceptivos, con

puntualidad, y recitar El Corán, a fin de que todo lo anterior nos preserve,

en general, de la posesión, de la magia, del mal de ojo y de Satanás. Por

ejemplo, podemos recitar la aleya de la Silla del Trono [aleya n.º 255 de la

azora de La Vaca] tras cada azalá, al acostarnos y al despertarnos; recitar,

tres veces, la azora de La Adoración Pura (n.º 112) y las dos azoras de El

rayar del alba (n.º 113) y Los Hombres (n. 114), como nos lo enseñó

nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Para más información

sobre los detalles de la curación por El Corán, podemos consultar los libros

y los librillos disponibles en las librerías y los que usamos, frecuentemente,

procurando escoger los de mayor veracidad, y Allāh es el Curador, El que

da el bienestar, Quien nos guarda de todos los males.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn394 y de Él nos valemos! ¡Qué la

gracia y la paz sean con el más noble de los profetas y los mensajeros,

sayyedna Muhammad, y todos sus familiares y compañeros!.



393

Azora de al-Acraf (n.º 7): 201.

394

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





232

FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO?









233

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn395, y de Él nos

valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de

las criaturas, el amado, Muhammad, y con todos sus

familiares y sus compañeros!.



FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO?



Si una empresa que fabrica paquetes de galletas lanza sobre cada

paquete la siguiente advertencia: “¡Atención, consumir estas galletas causa

catarro!”. ¿Acaso ibas a comerlas, corriendo un inminente riesgo de tener

un catarro que te traería de cabeza, durante varios días?. Naturalmente, tu

respuesta será: “No”. Más aún, por esta advertencia, los consumidores

habrían renunciado esta marca de galletas, dejando de comprarlas y

comerlas.



Entonces, imagínate una compañía de tabaco escribiendo, contra la

voluntad de sus dueños, en cada paquete de cigarrillos: “Fumar es causa

principal de las enfermedades del cáncer, la arterioesclerosis y la

cirrosis.”, es decir, estos cigarrillos son un veneno mortal que se infiltra en

el cuerpo, luego, provoca, tras cierto tiempo, la muerte repentina. A pesar

de ello, nos encontramos con que los fumadores se interesan tanto en

comprarlos, lo cual indica que están enajenados, ya que Satanás y los suyos

se han apoderado de ellos y que el mismo acto de fumar es, sin ninguna

sombra de duda, una de las obras de Satanás.



Pues, hermano, ¿Serás enajenado?, ¿Se habrá apoderado Satanás de

ti?. Lees, con tus propios ojos, dicha advertencia, en el paquete de

cigarrillos, que te avisa, con tanta claridad y sinceridad, con una

objetividad científicamente constatada, que ese cigarrillo va a acabar,

paulatinamente, con tu vida y, consecuentemente, tendrás un final

dramático, luego, te vemos fumarlos. Esto indica que estás enajenado por

un diablo maldito que pretende aniquilarte, y te procura el castigo de la

Última Vida. Es ésta la función del maldito Satanás, quien Allāh -¡Elevado

sea!- creó y le predestinó este rol, desde que sacó a nuestros padres, Eva y

Adán, del Paraíso, cuando Satanás pidió a nuestro Señor -¡Invencible y

Majestuoso sea!- que le aplazara, hasta el Día del Levantamiento, para

reducir a la descendencia de Adán bajo su control y abordarla por delante y

por detrás y hacer que la mayoría de ella no agradeciera Sus beneficios;

Allāh -¡Elevado sea!- dice, en el Noble Corán: (Dijo: Mira a éste que

has honrado por encima de mí. Si me das plazo hasta el Día del



395

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





234

Levantamiento pondré bajo mi dominio a toda su descendencia, a

excepción de unos pocos396.) y dijo, también: (Dijo: Puesto que me has

extraviado, yo les haré difícil Tu camino recto. Después los

abandonaré por delante y por detrás, por la derecha y por la

izquierda y a la mayor parte de ellos no los encontrarás

agradecidos397.).



¡Alabanzas a Allāh quién nos concedió de Sus

beneficios y nos dio una provisión buena, desvedando los

beneficios benignos y vedando todo tipo de obras malignas

que nos perjudiquen y todo cuanto los diablos nos

embellecieron, sediciosamente, me refiero a tanto los

diablos de los hombres como los de los genios!.



En el presente mensaje, estamos abordando un mal maligno que ha

afectado y ha cundido en la sangre de muchos de la umma de Muhammad,

la mejor umma jamás producida en bien de la humanidad. Es un mal que

proliferó y penetró por sus venas, hasta el punto de que la mayoría de los

afectados por él no sienten el riesgo grave que supone tanto para su religión

como para su vida; piensan que es lícito y dicen que es detestable, cuando,

en realidad, es, según El Corán, ilícito, pero muy ilícito.



Ahora, pasamos a abordar la licitud o no del mal de fumar. Cuando

hablas con uno de los indefensos fumadores, controlados por las artimañas

de Satanás y les dices: “¡Pero bueno, hermano, deja de fumar, que es

ilícito e, más aún, implica desobedecer a Allāh, el Señor de todos los

Mundos.”, te contestaría: “Venga, hombre, ocúpate de lo tuyo y corta el

rollo; no digas que algo es ilícito mientras no dispongas de una evidencia;

si fumar es ilícito, dime una sola evidencia de El Corán, pero una

evidencia expresa que decrete que es ilícito!.”. En otras palabras, el

hermano fumador te pide que le digas una aleya expresa de El Corán como

la que se reveló a propósito de vedar el vino. Le puedes, por ejemplo, decir

que la aleya reza: “Ciertamente, fumar cigarrillos, al-ŷarāk398 y narguila

son una inmundicia, obra de Satanás399!.”, pues, ¡Glorificado sea Allāh!400.

¡Qué poco comprendemos y percibimos los sentidos de las aleyas de Allāh

-¡Elevado sea!- que nos aclaran lo lícito y nos vedan lo ilícito, y nos

detallan todo cuanto Allāh dio por lícito de la provisión benigna de

sustentos y todo cuanto dio por ilícito de todas lo maligno, gracias a Su



396

Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 62.

397

Azora de al-Acraf (n.º 7): 16-17.

398

Tabaco aromado para las narguilas.

399

El autor se burla de las personas en cuestión, imitando el tono de las aleyas de prohibición del Corán.

El contenido de esta aleya inventada por el autor no está en ningún Libro Sagrado.

400

Expresión religiosa que en este contexto llega a expresar curiosidad y desacuerdo.





235

misericordia con nosotros. Pues, Allāh, por piedad y clemencia, nos

pretende toda clase de bienes. Le decimos al hermano que polemiza sobre

la cuestión de la prohibición de fumar, pretendiendo que es, tan sólo,

desaconsejable, que su prohibición textual en El Corán se produjo de una

manera indiferente e indirectamente, formulada de modo que la mente y los

prudentes la concibieran. Le decimos, asimismo, que el Amo -¡Invencible y

Majestuoso sea!- se maravilla de algunas de Sus criaturas; pues, ¿Cómo no

pueden concebir sus signos, a pesar de ser tan evidentes y expresos en El

Corán, y de que se comentan, sencillamente, a sí mismos, ante sus propios

ojos, al leerlos o oírlos?. Por esta razón, Allāh -¡Glorificado y Elevado

sea!- concluyó más de veinte aleyas de Su Noble Libro con: (¿Acaso no

razonáis?), (Para que razonéis.) y (Si es que sois de los que

razonan.). Pues, cuando Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos dice en

Su Noble Libro: (Esos que siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, al

que encuentran descrito en la Torá y en el Inyil, y que les ordena lo

reconocido y les prohíbe lo reprobable, les hace lícitas las cosas

buenas e ilícitas las malas401.). Quiere decir que los sustentos benignos

nos son lícitos y que todo lo maligno nos es vedado, textualmente, en Su

Noble Libro, pues, después de esta evidencia coránica no cabe añadir nada

más. ¿Qué evidencias más quisieras, hermano fumador, tras dicha

evidencia?, a menos que quieras polemizar, sin conocimiento de causa,

manteniendo que fumar cigarrillos, al-ŷarāk y narguila no son de las obras

malignas sino de las obras benignas. De hecho, Allāh -¡Invencible y

Majestuoso sea!- dice: (Di: Aunque te asombre su abundancia, lo

malo nunca será igual que lo bueno. Y temed a Allāh, vosotros que

sabéis reconocer lo esencial, para que así podáis tener éxito402.), o

sea, que temáis, los que tenéis los juicios sanos, a Allāh, para ser de los

bienaventurados.



¿Habrá alguna persona juiciosa que no sepa los sustentos benignos

de fruta, carne de los animales de rebaño, de las aves y de los pescados, y

las legumbres y muchos otros de los sustentos de Allāh, que benefician al

cuerpo y la mente, por igual, y aumentan su bienestar y lozanía?. Luego,

otros mantienen que fumar no es de las obras malignas, a pesar de que sus

perjuicios para el cuerpo y la mente están demostrados científicamente. Por

otra parte, fumar es el causante principal de las enfermedades malignas que

acaban, a menudo, con la muerte repentina, por angina de pecho o parada

cardíaca que dejan al hombre incapaz de pronunciar la profesión de fe antes

de que su espíritu abandone sus costillas.

401

Azora de al-Acraf (n.º 7): 157.

402

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 100.





236

Durante la etapa del descenso de la Revelación, la cocina judía era

rica en recetas y como los compañeros del Mensajero de Allāh -¡Allāh le

dé Su gracia y paz y se complaciera de todos ellos!- comían las mismas

recetas que ellos, se informaban del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- sobre lo que les era lícito y lo que no lo era de la comida y la bebida,

de modo que el Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- hizo descender sobre

nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, una aleya en

que Él -¡Elevado sea!- se dirige al Profeta diciendo: (Te preguntan qué es

lícito para ellos. Di: Las cosas buenas...403.).



Pues, ¿Cómo podemos imaginar, después de lo que llevamos dicho,

que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-, el Compasivo, Quien nos desvedó

todo tipo de sustentos buenos, como el agua y los zumos deliciosos que

benefician a nuestros cuerpos y los alimentos ricos y variados que nos

brinda la naturaleza, nos proveyó, entre Sus buenos sustentos, hojas

secadas de árboles que quemamos, luego, inhalamos su humo, para

perjudicar a nuestros cuerpos, tener un aliento pestilente y actuar sobre

nuestras mentes; y no podemos desengancharnos de él, porque nos

acompaña como nuestra sombra a donde vayamos, por convertirse en una

éxtasis que nos pone el temperamento a tono. De hecho, fumándolas,

sentimos una gran satisfacción y si las dejamos nos ponemos de mal humor

y tenemos mal genio, con lo cual nos convertimos en adictos y, entonces,

no hay manera de dejarlo?, pues, ¡Gloria a Allāh por encima de ofrecer

esto a Sus criaturas y a Sus siervos!; esto no es más que una obra sediciosa

de la tentación de Satanás.



Una vez, algunos de los conductores de coches se detuvieron, en una

de las autopistas, para dar los primeros auxilios a un conductor herido cuyo

coche volcó varias veces, por la explosión de uno de sus neumáticos.

Cuando acudieron a sacar al conductor, atrapado dentro del amasijo de

hierro en que se convirtió el coche, le encontraron en un estado

desesperado, agonizando, pero estaba haciendo ademanes con su mano,

señalando su boca. Entonces, uno de ellos se fue, rápidamente, a su coche y

trajo una botella de agua, pero cuando la acercó a su boca, se negó a beber

e indicó, de nuevo, su boca con la mano, como si pidiera que le metieran

algo en su boca. Entonces, uno de ellos se percató de lo que pedía y sacó de

su bolsillo el paquete de tabaco y se lo enseñó, pues, nada más ver el

paquete, la mano del conductor accidentado se movió, nerviosamente,

hacia su boca, en ademán de que le encendieran, en el acto, un cigarrillo.

Al verle agonizar y luchar contra la muerte, los asistentes estaban

indecisos, pero antes de que decidieran darle el cigarrillo o no, el

accidentado ya había fallecido.

403

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 4.





237

¡Maldito sea cómo Satanás satiriza los seres humanos!. Cuando su

espíritu estaba a punto de abandonar su cuerpo, el accidentado parecía

como si le dijera a su espíritu: “Espera un poco, que me tengo que fumar

un solo cigarrillo, no salgas hasta que no haya terminado de fumarlo!.”.



Así pues, por Allāh, mis hermanos y amados en Él, este árbol del

tabaco es una de las obras malignas más graves que Allāh nos vedó. El

diablo nos lo guió, con el fin de que desobedezcamos a nuestro Señor y,

por su culpa, Él nos echa de Su obediencia y de Su complacencia y, por

consiguiente, del Paraíso. Pues, es, exactamente, lo que hizo Satanás con

nuestros padres, Eva y Adán, cuando los guió al árbol de la eternidad y a un

dominio imperecedero, pues, nada más comer de él, se les salieron las

partes pudendas y Adán desobedeció a su Señor y quedó soliviantado. Su

Señor les dijo: “Descended de Él [el Paraíso], algunos de vosotros serán

enemigos de otros [de sus semejantes].”. Por lo tanto, Allāh -¡Invencible y

Majestuoso sea!- nos lo deja, en plata, en Su Noble Libro, al decir

-¡Elevado sea!-: (¡Hijos de Adam! Que no os soliviante el Shaytán

del mismo modo que logró que vuestros padres salieran del Jardín,

despojándolos de su vestido para que fueran conscientes de sus

vergüenzas. Él y los suyos os ven desde donde no los veis. Hemos

hecho a los demonios aliados de los que no creen404.).



Algunos de los hermanos fumadores nos diría: “Estamos,

completamente, convencidos de lo que decís de fumar, pero este mal se ha

convertido en éxtasis y adicción, a menudo, muy difíciles de dejar.

Entonces, ¿Cuál es el modo de deshacerse de ellas?” y les respondemos:

“Sí, es cierto lo que decís; os es difícil dejar de fumar.”, o sea, como dice, a

tal propósito el xaij Ibn al-Qáyyem -¡Allāh se apiade de él!-: “Ciertamente,

destetar a los ánimos de sus costumbres y pasiones es de lo más difícil y

penoso.”. Por otra parte, un noble hermano comentó este tema diciendo:

“Indudablemente, el hombre no sólo se sujeta al poderío de los imperativos

del instinto, sino que se reconoce, en él, otra cosa que ejerce un poderío,

todavía, más influyente sobre su persona, esto es, la costumbre. A pesar del

efecto impactante que la nicotina, con que se impregna la sangre del

fumador, sobre las células del cerebro, fumar es, antes que nada, un

hábito adquirido. Si el hombre practica un determinado acto, luego, lo

repite varias veces, se convierte en un hábito difícil de detener o sustituirse

por cualquier otra cosa.”.



El hombre se crea con un instinto perfecto, luego, practica un

conjunto de las costumbres adquiridas con que vive sobre la faz de la tierra,



404

Azora de al-A„raf (n.º 7): 27.





238

inclusive, comer y beber, aparte del instinto natural plantado en el hombre

desde su creación. Semejantes hábitos ejercen, poderosa y notablemente,

una influencia inocultable sobre él. Se ha demostrado que, a fuerza de ser

repetidos, todo cuanto sobreviene la conducta humana de comportamientos

se convierten en hábitos bien negativos o positivos bien perjudiciales o

útiles; son más poderosos que los hábitos instintivos. Pues, si los hábitos

que un hombre adquiere, durante su vida, son buenos, le satisfacen, por

llevarle, por encima del nivel animal, al sofisticado nivel humano. En

cambio, si son malos y perjudiciales, ¡Cuán triste y desgraciado será él,

por su poder y su sumisión a su dominio!, pues, en este caso, come

alimentos que perjudican su cuerpo y bebe lo que afecta su mente y

enferma su cuerpo, a sabiendas del grave perjuicio que esto le acarrea, pero

no puede librarse de ello por su abulia y falta de voluntad.



Entre los peores hábitos, destaca el de fumar. Ves a la mujer del

fumador tener repugnancia al aliento de su boca, pero él fuma los

cigarrillos, sometido a ellos. Es más, encuentras al fumador ver a su hijo

adolescente fumar, a hurtadillas, pero no se atreve a aconsejarle dejarlo,

debido a que él mismo es fumador, o sea, como reza el refrán: De tal palo,

tal astilla. Pues, él es el responsable de acostumbrar a sus hijos a

contagiarse de este mal hábito, pues, recientemente, las investigaciones

médicas demostraron que el niño de padres fumadores, nace con la sangre

impregnada de nicotina, por lo cual tiene una susceptibilidad instintiva de

fumar desde una edad muy temprana. Más aún, en el caso de que el padre

-o cualquiera de los dos progenitores- sea fumador, el niño tiene la misma

probabilidad de ser fumador, si bien, la es en menor grado, pues, a pesar de

que la madre no fuma, directamente, inhala el humo de los cigarrillos que

su marido fuma en casa.



La sensación de sumisión y vulnerabilidad que el fumador alberga,

cada vez que accede a los lugares públicos como los restaurantes, los

hoteles y las exposiciones, dando con los adhesivos y los carteles que

rezan: “No o prohibido fumar”, hace que el fumador se sienta indeseado o

aborrecido por parte de los miembros de la sociedad.



Por lo tanto, para librarnos de cualquier hábito malo, tenemos que

prepararnos, como sea, a fin de declarar, implacablemente, la guerra contra

él, una guerra cruenta, en que no se alza con la victoria sino quien se arma

con tener fe en Allāh y con temerlo, valiéndose de Su ayuda -¡Elevado

sea!-, con el fin de fortalecer tanto su voluntad como su resolución, con un

empeño tenaz en vencer semejantes malos hábitos.



En realidad, veo, con optimismo, a algunos de los hermanos que

Allāh puso a prueba con este maldito mal, en ellos deposito la esperanza de





239

que vayan a hacer un buen uso de tanto la razón como de la percepción y el

sentido común, con los cuales lograrían discernir lo malo de lo bueno.

Pues, ellos saben, a ciencia cierta, que fumar figura entre las obras

malignas que Allāh nos vedó -como adelantamos, anteriormente-

textualmente, en El Corán. En ellos deposito, aún, más esperanzas que sean

de los que hacen uso de la razón, para que sean entre los bienaventurados.

Repitamos lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice en la siguiente aleya: (Di:

Aunque te asombre su abundancia, lo malo nunca será igual que lo

bueno. Y temed a Allāh, vosotros que sabéis reconocer lo esencial,

para que así podáis tener éxito405.). Tras lo que acabamos de explicar,

nos preguntamos: “¿Se atrevería alguno de nosotros a decir que fumar es

de las obras benignas?”. Una vez convencidos de que fumar perjudica el

cuerpo, la mente y el bolsillo; de que causa graves enfermedades; y de que

provoca la pestilencia del aliento que haría que los propios ángeles tuvieran

-durante y fuera de nuestros azalás- aversión a nosotros, aparte de toda la

gente que nos tendrían asco y evitarían conversar, de cerca, con nosotros.

Una vez alegado todo esto, ¿Será de las obras benignas?. Vuestra

conciencia se pronunciaría diciendo: “No, por Allāh, no lo es.”. Y nosotros

decimos: “Pues, ahora que lo habéis reconocido, entonces, ¿Qué será

de...?. Claro que de las obras malignas.”. A decir verdad, para todos

nosotros, esta ecuación resulta de fácil comprensión y percepción. Una vez

llegados a la conclusión de que es de las obras malignas, entonces, es una

de las obras vedadas, textualmente, en el Noble Libro de Allāh -¡Elevado

sea!. Pues, podemos decirlo a boca llena: “El tabaco es ilícito...

absolutamente, ilícito y que, sin ninguna sombra de duda, quién lo

consume desobedece a Allāh, por consumir algo que nos es vedado.”, por

lo cual, debería dejar, inmediatamente, de consumirlo y volverse,

drásticamente, atrás, dirigiéndose, sumisamente, a Allāh -¡Elevado sea!-, a

fin de que Él se complazca de nosotros y dé a nuestra vida un buen término

en Su obediencia. Así pues, nos guardamos del día inevitable en que el

espíritu abandona nuestro cuerpo, con el aliento pestilente del tabaco, en

nuestras bocas. Le decimos: “Querido hermano, aprovecha la ocasión y no

la dejes pasar; deja de fumar, en obediencia a tu Señor y con el fin de

sacar de quicio a Satanás, y, entonces, conseguirás la complacencia y el

beneplácito del Señor de todos los Mundos e ir, gracias a Su misericordia,

al Paraíso. Hermano, no desaproveches la ocasión, antes de que sea

demasiado tarde. Tú no sabes cuándo vas a morir, tampoco, tienes

garantía alguna de que te levantes al día siguiente, pues, puedes irte de

este mundo y pasar a ser uno de los moradores de las tumbas.”.









405

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 100.





240

Las ganancias procedentes de comercializar este maldito mal, esto

es, fumar, son ilícitas. Así pues, si alguno las paga en limosna no se acepta

de él, ya que Allāh es Bueno y no acepta sino todas las obras buenas; si

mantiene a sus hijos del dinero procedente de él, a éstos nunca les cunde,

más aún, causaría a su familia todo tipo de desgracias y calamidades. Si lo

deja, tras su muerte, a sus herederos, su herencia se convierte en -Allāh nos

libre!- una provisión que les lleva al Fuego. El Organismo Mundial de

Salud, el foro mundial más prestigioso de los más afamados médicos de

todos los rincones de la Tierra, probó que fumar no es sólo un hábito

perjudicial, sino, también, mortal y, acto seguido, obligaron a las

compañías tabaqueras escribir al dorso de cada paquete de tabaco una

advertencia que reza: “Fumar es causa principal del cáncer y las

enfermedades pulmonares y cardiovasculares.”, y otra similar rezando:

“Fumar perjudica, seriamente, la salud.”. Pues, el Organismo Mundial de

Salud no puede darles un trato favorecedor a las tabaqueras, timando a las

gentes, en todo el mundo, sino las advirtieron y llamaron su atención a la

gravedad de fumar para su salud, advertencia que se enmarca en el acusado

despertar de la conciencia mundial. Los informes de este Organismo

constatan que: La materia venenosa de la nicotina ocupa el 8% del peso de

cada cigarrillo y que, una vez administrada en su comida, diez miligramos

de esta materia son capaces de acabar con la vida de un perro. Por otra

parte, afirmaron que fumar es el causante de las siguientes enfermedades

graves:

Los cánceres: El pulmonar, esofágico y estomacal; el agujereo, el

enceramiento, la hepatitis que provoca el estreñimiento constante que

provoca, a su vez, la hemorroide y la cirrosis hepáticos; la induración de las

membranas de la laringe, la tráquea y los bronquios; la abulia, la pereza, la

apatía y la amnesia; la agitación nerviosa provoca el insomnio, la inquietud,

la hipersensibilidad y la desolación. Por otra parte, la nicotina favorece la

producción de varias fermentaciones en la boca, sobre todo, en la superficie

del esmalte de los dientes, provocando la caries y contamina la saliva

provocando la indigestión y la anemia. Pero, indudablemente, la

hipertensión, la última enfermedad de esta lista, se considera la más grave

de todas, debido a que provoca la arterioesclerosis, de modo que abundan,

entre los fumadores, los casos de anginas de pecho y los ataques cardíacos,

y en cada ataque de ellos, la muerte está, aterradoramente, más cerca que

nunca de ellos, hasta que, en uno de esos ataques, acabe con su vida, por

una parada cardiorrespiratoria. A pesar de ello, los fumadores no se

vuelven atrás de fumar, ¡Allāh nos libre!.



Por lo tanto, rogamos, para nosotros y vosotros, a Allāh -¡Elevado

sea!- que nos conceda el buen término, el perdón y el bienestar de nuestros

cuerpos y juicios, y que nos guía al camino recto.







241

Quisiera, por último, subrayar que empeñarnos y seguir fumando

supone seguir desobedeciendo a Allāh -¡Elevado sea!- y el triunfo del

maldito Satanás, si bien este triunfo es un triunfo temporal en la vida

mundanal que acaba llevándoles tanto a él como a los que le dieron auxilio

al Fuego, ¡Qué mal paradero!.



¿Acaso, hermano fumador, tu conciencia y tu fe aprueban que

encolerices, por culpa de tu desobediencia, al Señor de todos los Mundos

dando la victoria a Satanás?. Seguro que no. Pues, por más que nos extravíe

Satanás, los musulmanes nos acordamos y nos recordamos unos a otros,

valiéndonos del consejo y de la buena exhortación, y, entonces, abrimos los

ojos, según lo que Allāh dice, en la siguiente aleya: (En verdad los que

tienen temor (de Allāh), cuando una instigación del Shaytán los

tienta, recuerdan y entonces ven con claridad406.).



Mi hermano en Allāh, si estás probado con este maldito mal,

abandona y déjalo, antes de que el final [de tu vida] se empeore, siguiendo

con la misma desobediencia, ¡Allāh nos libre!. Pues, Allāh -¡Elevado sea!-

no nos pretende más que lo bueno en ambas vidas: La mundanal y la

Última. En el Día del Levantamiento, Allāh te va a juzgar, duramente, por

el dinero que te proveyó y, luego, gastaste en este maligno mal: ¿En qué lo

gastaste?; ¿Cómo lo gastaste?; ¿Cómo impediste aprovecharlo en dar de

comer a tu familia?; y ¿Cómo lo has gastaste, durante largos años, en

comprar semejante pestilente mal, perjudicando tu cerebro y tu cuerpo,

desobedeciendo a tu Señor, convirtiéndote en uno de los derrochadores,

primos hermanos de los diablos?. ¡Allāh nos ampare a todos!.



¡Ojalá Allāh nos beneficie por lo que acabamos de

decir, y nos haga de los que escuchan lo que se les predica y

siguen lo mejor de él! y ¡Las Alabanzas a Allāh, y la paz y la

gracia sean con el guía, Muhammad, y con todos sus

familiares y compañeros!.









406

Azora de al-A„raf (n.º 7): 201.





242

AL-IBTÉDAC [LA INNOVACIÓN HERÉTICA]

EN LA RELIGIÓN ISLÁMICA

Y

LOS TÓROQ [ESCUELAS] SUFÍES EXTRAVIADOS.









243

En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn407 y de Él nos

valemos! ¡Qué la gracia y la paz sean con la más noble de

las criaturas, el amado, Muhammad, y con todos sus

familiares y compañeros!



LA INNOVACIÓN HERÉTICA EN LA RELIGIÓN ISLÁMICA Y LOS TÓROQ

408

SUFÍES EXTRAVIADOS:





Ahmad relató, citando a Abu Mūsa al-Axcárí, que, un día, el

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- pronunció un

sermón en que dijo: “¡Oh, gente! Guardaos de caer en la

asociación con Allāh, pues, es más invisible que los

pasos de las hormigas.”. La tradición se refiere a que puede que

ejerzamos algunos ritos religiosos, ruego y recitación, pero al final nos

percatamos de que hemos caído, sin darnos cuenta, en la asociación.

Por lo tanto, nuestro noble Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos

enseñó decir durante nuestros ruegos diarios: “¡Al.lāhomma, me refugio

en Ti de caer, a sabiendas, en la asociación y te pido perdón por

cuanto desconozco409.”.



Asimismo, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:

“Antes de vosotros, los del Libro se dividieron en setenta

y dos sectas, pero esta umma se dividirá en setenta y

tres: Setenta y dos en el Fuego y una en el Paraíso, ésta

última es la de la unión410.”. En otra versión, él -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- dice: “Los corazones de los seres humanos

están manipulados por dos de los dedos [de la mano]

del Misericordioso -¡Invencible y Majestuoso sea!- y Él

-¡Elevado sea!- los revuelve [como Le parezca].”. El

Mensajero -¡La gracia y paz sean con él!- rogaba, abundantemente, a

Allāh diceindo: “¡Al.lāhomma, Quien revuelve los corazones,

mantén nuestros corazones firmes en Tu Religión y no

descarríes nuestros corazones, tras favorecernos con Tu

guía, y concédenos, de tu parte, misericordia, eres Tú el

Concededor.”. Y nosotros decimos: “¡Oh, Tú, El de la benevolencia





407

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

408

Plural de „tárīqa‟ que significa, literalmente: „manera‟ o „método‟ o „procedimiento‟. Pero, con

„tóroq‟ se entiende, en el caso de los sufíes, sus “escuelas”, que se distinguen por tener maneras diferentes

de concebir y practicar el sufismo.

409

Se refiere a las malas obras que se cometen desconociendo su ilicitud.

410

Con „la unión‟ se refiere a la secta cuyos miembros se unen entre sí, como un solo hombre.





244

invisible, sé benévolo con nosotros, Tú eres el Máximo

Misericordioso.”.



Por Allāh, mis hermanos y hermanas en Allāh, cuando leemos

las tradiciones anteriores, se nos presentan como una señal de alarma,

contra un gran peligro que sobrevino la umma del Islam, en la

actualidad; una señal de alarma que retumba en los oídos, que

conmueve las conciencias de los que se preocupan por la integridad de

su Última Vida. Así pues, uno vuelve la cabeza a la derecha y a la

izquierda, procurando ver dónde está situado, y se pregunta: ¿Me

llevarán mis creencias y tendencias, y la manera cómo practico las

ceremonias y los ritos de adoración a ser del séquito que salvará con

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y con sus compañeros

-¡Allāh se complaciera de ellos!?.



Juro por Allāh que es un asunto muy serio; desgraciado es quien lo

tenga por insignificante y no le preste atención, desgraciado es quien lea las

tradiciones proféticas de este noble Mensajero, quien no se pronuncia

antojadizamente [sino lo hace movido por una revelación divina], sin

detenerse en ellas, para hacer balance de su comportamiento en todo cuanto

atañe a los ritos de adoración, las creencias y los demás asuntos de la

religión: ¿Qué cree?, ¿Qué dice?, ¿Cómo obra?, acto seguido, lo sopesa

todo con los dictados del Libro y de la sunna. Luego, se pregunta: ¿Seré de

la secta que salvará del Fuego o seré de una de las sectas desviadas, en el

Fuego?. Pues, en caso de encontrarse involucrado, sin darse cuenta, en

cualquiera de sus prácticas de los asuntos de la religión, contraviniendo lo

que era el modo de comportamiento de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!- y sus compañeros, entonces, rectifica, presurosamente, a fin de

unirse al séquito que salvará.



Para empezar a rectificar, deberíamos leer las siguientes aleyas y

tradiciones proféticas, estudiándolas y meditando, escrupulosamente,

en ellas, pasando, de inmediato, a su pronta puesta en práctica:



PRIMERO: Tras la conquista de Meca, nuestro Señor -¡Invencible y

Majestuoso sea!- nos dijo, en Su Noble Libro: (Hoy, os he completado

vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre

vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de

Adoración411.).









411

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 3.





245

SEGUNDO: Allāh -¡Invencible sea!- dice, también: (Y lo que os da el

Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba dejadlo412.).



TERCERO: En la peregrinación de despedida [la última del Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!], él se dirige a nosotros, para subrayar que

no ha querido despedirse, sin dejarnos en aquel destino blanco de

peregrinación, cuya noche es igual que su día, donde no se desvía de ella

sino un perdido. El Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Cuanto

más uno vive de vosotros apreciará muchas diferencias, así

que deberíais seguir tanto mi sunna como la de los

[cuatro] sucesores prudentes y guiados [del profeta],

aferrándoos a ellas y no se os ocurra seguir las

innovaciones en la religión, pues, cada innovación no es

sino una bédca (novedad herética) y cada bédca es un

desvío.” (Hay una versión que añade al texto anterior la siguiente frase:

“Y cada desvío tiene por paradero al Fuego.”).



Lo que acabamos de explicar quiere decir que todo lo tocante a la

religión ha quedado perfeccionado, en vida del Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!. Pues, todo es tan perfecto que no se le puede añadir ni restar

nada. Esto es lo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- afirma,

clarividentemente, diciendo: “No he dejado escapar nada que os

pudiera aproximar a Allāh -¡Bendito y Elevado sea!-, sin

habéroslo ordenado hacer, ni nada que os pudiera apartar

de Allāh -¡Elevado sea!- y os acercara del Fuego sin

habéroslo vedado a vosotros.”.



Así pues, quien introduzca una bédca, divulgándola, entonces, ha

implementado una legislación sobrante, y se muestra como quien acusa a

la xarica islámica tachándola de imperfecta, situándose en una posición en

que pretende completar una [ilusa] imperfección, [corrigiendo] a Allāh y a

Su Mensajero, ¡Allāh nos libre!.



Lo que deberíamos hacer es seguir la sunna de nuestro noble Profeta

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y el modelo de comportamiento de sus

compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!. Pues, deberíamos seguirlos,

paso a paso, como si fueran la balanza con que pesamos y sopesamos

nuestras obras, palabras y creencias. Pues, si nos surge, mientras tanto,

cualquier dicho o obra que nos resulte novedoso/a o reciente, deberíamos

pesarlo, presurosamente, con la balanza de la sunna de autenticidad

verificada, asegurándonos de que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y



412

Azora de La Concentración (n.º 59): 7.





246

paz!- o, al menos, sus compañeros - ¡Allāh se complaciera de ellos!- lo

había/n dicho o hecho, antes. Si no encontramos ningún rastro que lo

corrobore, en las ceremonias y los ritos de adoración del Mensajero

-¡Allāh se complaciera de él!- y de sus compañeros, lo abandonamos y

dejamos, inmediatamente, de practicarlo. Puede que algunos digan: “Es

que no somos lo suficientemente entendidos en materia de religión como

para medir, discernir y sopesar a fin de distinguir lo correcto de lo

incorrecto.”. Entonces, les respondemos: Deberíais consultar a los

islamólogos acreditados y de confianza, de reconocida lealtad a la religión

de Allāh, pues, os van a guiar a lo que os beneficie. Pues, ¡Cuánto debería

cada musulmán seguir, más que nunca, el Libro y la inmaculada sunna,

sacudiéndose las impurezas, purificándose la fe de las bédá c (novedades

heréticas) y la asociación, como purifica su cuerpo, lavándose de los

tubérculos y los parásitos que su cuerpo atrapa!.



UN PLANTEAMIENTO AMENO Y DISCRETO DEL TEMA:



Retomando este tema crucial, directa y sencillamente, reitero que la

umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- ha sido descrita por

el Señor de la Gloria y la Majestuosidad como la mejor umma jamás

producida en bien de la Humanidad. Dicha umma afronta uno de los

peligros más graves, como consecuencia de una sedición que predominó,

cundió y se penetró en la creencia de muchos de sus miembros, por culpa

de abandonar y apartarse del Libro y de la sunna, y seguir a los innovadores

heréticos en la religión y a los que asocian con Allāh de los líderes

espirituales de los tóroq sufíes, quienes difamaron y perjudicaron el

renombre del Islam y de los musulmanes. Consecuencia del desvío,

provocado por sus innovaciones heréticas y sus obras que implican la

asociación con Allāh, son la dispersión y la división en distintos grupos que

se acusan, mutuamente, de caer en la incredulidad, multiplicándose hasta

llegar, hoy en día, a -como dijo Muhammad, el veraz, el honesto- a,

aproximadamente, setenta y dos grupos extraviados [que acabarán] en el

Fuego, ¡Allāh nos libre!.



Indudablemente, el Islam es libre de todos los desviados y

asociadores innovadores heréticos y sufíes que desviaron a los siervos, por

turbar a los sunníes la pureza, la finura y la espiritualidad de su religión;

Allh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Este es Mi camino recto

¡Seguidlo! Y no sigáis los caminos diversos, pues ello os separaría y

os apartaría de Su camino. Eso es lo que se os encomienda para que

tal vez os guardéis413.) y: (¿Quién es más injusto que el que inventa



413

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 153.





247

una mentira sobre Allāh para extraviar a los hombres sin tener

conocimiento?414.).





EL MAUSOLEO DE AX-XAIJ AD-DÁYYĀF:





Hace algunos años, he leído en uno de los periódicos, esta historia

curiosa: En uno de los países del norte de África, bajo la colonización

francesa, uno de los ricos franceses se construyó una casa, rodeada de un

gran jardín, sobre una colina situada, entre los poblados y los campos

verdes. Éste tenía un perro guardián grande que vigilaba el jardín y le

profesaba un amor indescriptible. Un día el perro murió, con lo cual este

hombre se entristeció mucho y decidió enterrarlo, a su lado, en el jardín,

por si esto alivia, un poco, su tristeza por su muerte. El francés celebró,

exageradamente, las ceremonias de enterramiento del perro; pues, le

construyó un mausoleo de mármol carísimo, compuso una elegía por su

amigo sincero, el perro, encargó a un escultor esculpir los versos del poema

en francés, en una de las tablas de mármol del mausoleo, y, cada día,

depositaba flores en la lápida del mausoleo para complacer el espíritu de su

llorado amigo, el perro.



Con el paso de los años, la colonización francesa llegó a su fin en los

países del norte de África, con lo cual este francés se propuso volver a su

tierra natal para pasar, allí, el resto de su vida. Así pues, vendió la casa a

uno de los ciudadanos de dicho país y le exhortó cuidar el mausoleo de su

amigo, el perro. El francés se fue a su país. Pero, el comprador de la casa

no residió en ella y descuidó el jardín, hasta que, con el paso de los años, se

secaron sus árboles, se derrumbaron sus piedras y la casa se quedó abierta a

la vía pública sin puertas. Un día, dio la casualidad que, hambriento y

ansioso de llegar al punto urbano más cercano, uno de los campesinos se

estaba desplazando de un pueblo a otro en pie y vio, a su paso, esta casa,

con las vallas de su jardín derrumbadas, con una brecha grande que da a su

interior. El campesino se dio cuenta de que el jardín estaba abandonado.

Estaba exhausto de tanto caminar y de tanta hambre, con lo cual se propuso

pasar al jardín y cobijarse a la sombra de cualquiera de sus vallas y

descansar un poco. Pues, cuando pasó adentro, lo primero con que dio era

el monumento de mármol erigido, en el centro del jardín, a modo de

mausoleo. Entonces, se sentó a su sombra y vio en uno de sus costados un

texto escrito en francés (la mayoría de los campesinos de esta aldea hablan

el francés pero no lo leen escrito.). Al campesino, le rondó por la cabeza

que este mausoleo era de uno de los reconocidos al-aulí.á as-salihīn415, así



414

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 144.

415

Los píos bienhechores.





248

que se sentó, a su lado, se apoyó, de espaldas, contra uno de sus costados,

y se puso a palpar el suelo, a su alrededor, para dejar de lado los guijarros o

las piedras que pueden impedir que se tumbara en este paraje. Entonces, su

mano dio con un paño anudado en un pañuelo grande. Lo abrió y encontró

en su interior pan, queso y un poco de tomate; comió hasta que se hartó y

miró a la fachada del mausoleo, diciendo: “¡Por Allāh, son tus bendiciones,

sayyedna y nuestro amo ad-Dáyyāf416”. Dirigiéndose a su “amo”,

ad-Dáyyāf!, el campesino prosiguió diciendo: “Claro, el que te diera

lástima que pasara por tu mausoleo, con un hambre feroz y tanto

cansancio, dándome cobijo y de comer, es una de tus bendiciones y de tus

portentos (en realidad, el paño anudado que encontró con el pan y el queso,

en su interior, podría haber sido olvidado por uno de los agricultores de

esta zona.)”. Tras comer y dormir un rato al lado de su “amo”, ad-Dáyyāf,

se levantó para marcharse, pero antes de proseguir su caminata, se dirigió a

su xaij, implorándole: “Sayyedna y nuestro amo, ad-Dáyyāf, como

aceptaste hospedarme, hoy, dándome cobijo y de comer al saber que

pasaba por tu mausoleo, cansado y hambriento, entonces, me dirijo a ti

para que intercedas a mi favor, ante nuestro Señor, a fin de que me

perdone y me haga pasar al Paraíso, me provea un dinero cuantioso y la

bienaventuranza en la Última Vida.”, y con similares peticiones de socorro

y de ayuda a otros que Allāh, lo cual haría a cualquiera caer en la

asociación con el Señor de todos los Mundos.



El campesino se fue al pueblo de destino y, allí, empezó a propagar

los nobles portentos y las bendiciones de su amo, ax-Xaij ad-Dáyyāf, uno

de los al-aulí.á as-salihīn cercanos a Allāh. La noticia cundió en las otras

aldeas y la gente acudió, en tropel, a llevarse las bendiciones de la tumba

del “as-sayyed” ad-Dáyyāf y a ponerle por mediador, para que Allāh

cumpliera sus necesidades. Entonces, algunos de los estafadores

prestidigitadores aprovecharon este fenómeno y se hicieron pasar por

guardianes y custodios de la tumba y el mausoleo de su señor y amo,

Addayaf, para reunir dinero de la gente simple en nombre de dicho xaij.

Así pues, reunieron tanto dinero que pudieron buscar al dueño de la casa y

del jardín, pero, como éste había muerto, la compraron de sus herederos,

quienes, por supuesto, no sabían nada de la tumba de ad-Dáyyāf. Los

compradores erigieron una cúpula y la adornaron; revistieron el mausoleo

de mármol con sedas coloradas, cubriendo el poema escrita por el francés

y, encima de este mausoleo colocaron una madera cilíndrica con un fez y

un turbante, para perfeccionar los requerimientos de utilizar y estafar a esta

gente simple.









416

„Addayaf‟ quiere decir, en árabe, „quien hospeda a los viajeros‟.





249

Pero, las noticias de este mausoleo, ya, habían llegado muy

lejos, pues estos simples campesinos las transmitieron a los cultos y a los

altos cargos en la ciudad, a quienes, en realidad, cuesta calificarlos de

simples. Éstos viajaban, constantemente, para visitar el mausoleo de su as-

sayyed, ad-Dáyyāf, y sufragar los gastos de la mejora de su tumba. Pues,

construyeron, a su alrededor, unos pabellones para sacrificar los corderos y

las vacas ante su mausoleo. Dichos estafadores, que pretendían ser los

custodios y los guardianes del destino religioso de ax-Xaij ad-Dáyyāf, le

inventaron una fecha de nacimiento, a fin de montar un máuled417, a que

acudirían millares de criaturas, para complacer a su “amo”, ad-Dáyyāf,

cuyos nobles portentos y bendiciones se hicieron ver en todo el mundo.

Satanás les embelleció lo que hacían, pues, cuando una mujer estéril visita

a ad-Dáyyāf y sacrifica ante su mausoleo, pidiéndole tener hijos y da la

casualidad que se quede preñada y dé a luz, después de dicho sacrificio,

creen que todo esto fue obra, bendición y noble portento de su ax-Xaij ad-

Dáyyāf.



Y, así, la situación siguió durante años. La creencia de la gente en la

nobleza de los portentos del perro!! era, cada vez, más firme, hasta que, un

día, se le ocurrió al francés visitar este país, donde vivió una parte de su

vida. La nostalgia le movió a visitar la casa donde pasó los mejores años de

su vida, donde dejó los restos mortales de su amigo, el perro. Una vez

cumplidos, ya, los setenta años, el francés decidió emprender esta visita

turística, con el fin de ver una parte de los vestigios de su pasado. Pues,

nada más aterrizar el avión, en el aeropuerto de la capital de este país del

norte de África, no tomó ni un día de descanso en la capital. Cogió un taxi

que le llevó, directo, a la zona rural, donde su casa estaba construida sobre

una colina famosa. Pero, cuando se acercó a esta zona que conocía como la

palma de su mano, vio muchos cambios que se introdujeron, a lo largo de

sus treinta años de estancia en Francia. Pues, cuando subió a una de los

puntos altos de esta colina, donde estaba la casa construida, no pudo ver su

casa, de tantos edificios, construcciones y hoteles, situados en esta zona, al

contrario del resto de las zonas rurales, por las cuales pasó, que quedaron

tal cual. Luego, vio una gran multitud de ciudadanos aglomerándose. A

primera vista, pensó que descubrieron un monumento turístico en esta zona

remota, apartada de la ciudad, en medio de aldeas desconocidas. Bajó del

coche y se puso a andar por el camino, que él nunca falla, que da a la casa

con su jardín sobre la colina. Cuando llegó al lugar de su casa, no encontró

rastro alguno de ninguno de los dos, sino, al contrario, encontró, en su sitio,

una cúpula gigante, a cuyo alrededor había algunos pabellones y algunos



417

Fiesta popular, muy parecida, en lo que se refiere a ambiente, a las fiestas patronales que se celebran

en España. El máuled se celebra para conmemorar el día en que nació uno de los aulí.a as-salihin, o sea,

podemos calificarlo como un macro-cumpleaños de un reconocido pío bienhechor, celebrado,

popularmente, en una explanada de un pueblo.





250

edificios pequeños. Entonces, se maravilló y se quedó sorprendido de

cómo se produjo este cambio y de sus motivos. Pues, si no confiara en su

memoria y estuviera seguro de que el lugar donde estaba la cúpula y los

edificios, a su alrededor, era el mismo lugar donde estaba su casa, habría

pensado que se equivocó de camino y que estaba en otro pueblecito.

Avanzó hacia la puerta de la cúpula para informarse de uno de los que

estaban sentados al lado de su puerta. Se dio cuenta de que era uno de los

prestidigitadores que hacían de servidores y custodios del monumento de

ax-Xaij, entonces, se fue hacia él y aquél le preguntó qué quería. El francés

le comentó que el propósito de su venida era buscar su antigua casa que

estaba, precisamente, en este lugar. El servidor sufí le dijo: “Es cierto que,

hace unos años, había una casa, rodeada de un jardín grande, pero todo

esto fue derruido, a fin de construir el mausoleo y la cúpula de sayyedna

al-walí418, ad-Dáyyāf, cuya tumba fue descubierta en este lugar del antiguo

jardín. (...) En cuanto a la casa, fue derribada, para construir residencias

para los servidores y los custodios del mausoleo del Xaij y para sus

familias, como ves.”.



Pero, como el francés sabía y estaba segurísimo de que esta gran

cúpula está construida, exactamente, sobre la tumba de su perro, entonces,

no quiso revelar lo que rondaba por su cabeza y le pidió, si fuera posible,

permitirle pasar al interior de la cúpula para ver, personalmente, el

mausoleo de ad-Dáyyāf. El custodio se negó ya que esto no estaba

permitido a los no musulmanes, entonces, el francés sacó unos cuantos

francos de su bolsillo y se los dio. Entonces, le permitió pasar al interior de

la cúpula. Dentro, el francés vio una habitación que se trataba de una jaula

de rejas, incrustadas de plata, erigida en medio del suelo de la cúpula.

Cuando tocó las barras de hierro de la jaula, olió los perfumes exhalarse en

todo el lugar y vio a algunos campesinos rozarse el cuerpo con esta reja de

hierro, rogando con las manos en alto y algunos de ellos lloraban y se

lamentaban, pero no se enteró de nada de lo que decían durante sus lloros y

lamentos. Dentro de la caja de hierro, vio una construcción cúbica más bien

rectangular, cubierta de seda y brocado de colores, donde predominan el

verde y el negro. En lo más alto del cubo, existía un pseudo-cuello,

cubierto, también, de seda, en cuyo remate había un fez envuelto por un

gran turbante verde. El francés hizo flash back, comparando el tamaño de

este cubo cubierto de seda con el del mausoleo, que había construido en

mármol, sobre la tumba de su llorado perro, y se cercioró de que era del

mismo tamaño. Entonces, se acercó al servidor y le dijo: “Me pica la

curiosidad de saber lo que las cosas cerradas contienen por dentro, así que

espero que me permitas ver la construcción que está debajo de estos

cobertores de seda y estoy dispuesto a pagarte lo que pidas. Entonces, el

servidor murmuró unas palabras ininteligibles y le contestó en francés:

418

El pío bienhechor.





251

“Estás pidiendo la luna; es como si me pidieras desnudar al ax-Xaij y a

poner al descubierto sus vergüenzas, lo cual le irritaría y nos acarrearía su

cólera. Te puede tocar una de sus maldiciones que te pueden alcanzar

aunque te vayas a tu tierra, Francia.””. A pesar de ello, el francés no se

desesperó y ofreció al servidor una gran cantidad de dinero, a cambio de

que le permitiera acceder a la jaula y a quitar los cobertores que estaban

sobre el mausoleo. De ver el suculento fajo de dinero, el servidor cogió al

francés de la mano fuera de la cúpula, a fin de que nadie les oyera de los

presentes, en aquel entonces, y le dijo: “Acepto esta cantidad de dinero,

para depositarla en el fondo de limosnas de sayyedna, el al-walí, a fin de

destinarla a los pobres y los mezquinos. Voy a realizar tu petición, pero te

vas, ahora, y vuelves, al filo de la media noche, cuando todo el mundo

haya dormido, ya, y todos los visitantes del ax-Xaij se hayan marchado.

Entonces, te hago pasar y ver lo que hay por debajo de estos cobertores.”.

El francés aceptó el trato. A la media noche, el francés volvió y encontró al

servidor esperándole, cerca de la puerta cerrada de la cúpula. A la luz de las

velas y de los candiles que se encienden con aceite, y tras mirar a su

alrededor, con el fin de tener la seguridad de que nadie les vio, el servidor

abrió la puerta de la cúpula y hizo pasar al francés. Luego, se encerró con

llave y sacó del bolsillo otra llave con que abrió la puerta de la jaula de

hierro. Hizo pasar al francés y le quitó todos los cobertores de por encima

del mausoleo, con lo cual el francés se encontró cara a cara frente al

mausoleo de mármol, que construyó a su llorado perro y vio, esculpida en

uno de los costados del mausoleo, la elegía que había compuesto con

motivo de su muerte. Ahí, el francés dio por terminada su misión y no

contó nada al servido y se fue, de inmediato, de vuelta a la capital de este

país del norte de África.



Un poco después de este incidente, un día, por la mañana, uno de los

periódicos que se publican en la capital, en francés, y todavía siguen

publicándose, sacó en su portada, en punto ancho, los siguientes titulares:

Treinta años después, el francés vuelve para visitar la tumba de

su perro, y la ve convertida en el mausoleo del al-walí, sayyedna

ad-Dáyyâf.

El francés insiste en desenterrar la tumba y reclama los restos

mortales del perro, para llevárselos con destino a Francia.

El francés reclama a las autoridades competentes desenterrar la

tumba, y asume toda la responsabilidad, en caso de que no

contenga, en su interior, los restos mortales del perro.



El escándalo se desencadenó a lo largo y lo ancho de dicho país. Se

formó una comisión de diversos organismos gubernamentales y se fueron

con el francés. Desenterraron la tumba sobre la cual se sostenía el

mausoleo del al-walí ad-Dáyyāf y encontraron que no había,



252

prácticamente, más que los restos mortales de un perro, sin restos

mortales de ningún ser humano. Mayúsculos eran el choque y la sorpresa

de centenares de millares de los que creían, desde hace mucho tiempo, en

las bendiciones y en los nobles portentos del as-sayyed al-walí ad-Dáyyāf.

Pues, por fin, se dieron cuenta de que todas sus creencias, sus ilusiones e

imploraciones se dirigían al mausoleo de un perro. Las autoridades

competentes abrieron investigaciones e interrogatorios exhaustivos, con el

fin de perseguir a quien provocó tamaña equivocación y estafa y a quienes

construyeron la cúpula y el mausoleo sobre la tumba del perro. Pero, era

toda una recaída psíquica y moral que dejó una profunda secuela, en el

pueblo de este país. Pues, empezaron a corregir su concepción de los

mausoleos y del porque de la designación de “al-aulí.á as-salihīn”.



Pero, las graves consecuencias que este suceso acarreó a la religión

islámica no se limitaron a este extremo. Pues, a su regreso a su tierra, con

los restos del perro, el francés contó toda la historia a la prensa francesa,

con lo cual ésta publicó una serie de artículos que satirizaban y se burlaban

del Islam, de los musulmanes y de su conducta que les llevó al extremo de

implorar y rogar a Allāh, teniendo al mausoleo de un perro por mediador.

Pues, la verdad es que era todo un puente de plata para infundir los

venenos de sus seculares enconos encubiertos contra el Islam y los

musulmanes; y, a decir verdad, no tienen la culpa de nada, habida cuenta

de que nosotros mismos, los musulmanes hemos sido quienes provocaron

todos estos escándalos, por culpa de la simpleza y las creencias corruptas

de algunos de nosotros. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Esos son los que

han cambiado la guía por el extravío; su negocio no ha prosperado

y no están guiados419.) (Fin de la historia.).



Cuando redactaba la historia anterior del presente mensaje, a

principios del mes lunar de muharram, del año 1422 de la héjira,

correspondiente al mes de abril del 2001, escuché una breve noticia en el

boletín informativo de la emisora de radio B.B.C., emitido desde Londres.

La noticia reza: “La muerte y la herida de 36 personas, al aglomerarse y

agolparse por entrar en uno de los mausoleos en Pakistán.”. En realidad,

no podemos comentar nada de esta noticia, sólo, podemos rogar, con las

manos en alto, a Allāh, el Excelso, el Todopoderoso, que guíe a la umma

de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y que la oriente hacia el

camino de la rectitud.



De este modo, y como veremos más adelante, el sufismo es una

recién nacida corrupta que salió del útero de la innovación herética. Uno

de los ulemas del pasado dijo: “Las AL-BÉDÁC, en todos sus grados, llevan,

419

Azora de La Vaca (n.º 2): 16.





253

paulatinamente, a su autor a retirarse, gradualmente, de la

religión como se desliza un pelo de una masa.”. Sólo, los prudentes son

capaces de detenerse en los vicios de las AL-BÉDÁC. En cambio, los ciegos

continúan extraviándose en las tinieblas de la ceguera: (A quien Allāh no

le da luz, nunca tendrá luz alguna.420.).



En realidad, el principio de la innovación herética y la disidencia de

la sunna surgió desde los tiempos del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!. Ánas -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Un grupo de

tres personas acudieron a las casas de las esposas del

Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, informándose sobre

la adoración del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-.

Cuando fueron informados de ello, parecían como si se

despreciaran a sí mismos y dijeron: “¡Cuánto distamos del

Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que tiene todas las

culpas, tanto las anteriores como las posteriores,

perdonadas de antemano.”. Uno de los tres dijo: “Yo hago

los azalás, cada día, toda la noche.”. El otro dijo: “Yo

ayuno toda la vida y, nunca, rompo mi ayuno.”. El tercero

dijo: Yo me aparto de las mujeres y nunca voy a casarme.

Entonces, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- vino

y les dijo: “¿Sois vosotros los que dijisteis tal? (...) Por

Allāh, soy quien más teme y se guarda del castigo de

Allāh, pero ayuno y rompo el ayuno; hago los azalás y me

acuesto; y me caso con las mujeres, así que quien se

aparta de mi sunna no es de los míos.”.



Esta tradición profética constituía una preadvertencia contra los que

exceden en la [práctica de la adoración de] la religión, porfiando en su

exceso hasta llegar a caerse en la trampa de la innovación herética y de la

creencia en pronunciamientos y hechos relacionados con las prácticas de

adoración que propasan y contravienen la sunna de nuestro Profeta. El

Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos confirmó que

no quiso despedirse, antes de dejarnos en el destino blanco de

peregrinación [Meca], cuya noche es igual que su día.



La definición de la bédca según la xarica islámica es: Toda novedad

religiosa que se produjera, después de la muerte del Mensajero -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, a fin de aproximarse a Allāh, que el

Mensajero no hubiera hecho ni mandado ni admitido, ni sus

compañeros hubieran hecho

420

Azora de La Luz (n.º 24): 40.





254

En cuanto a los que dijeron, incorrectamente: “Hay una novedad

buena y una novedad mala”, les contestamos que cualquier innovación en

la religión es considerada una bédca, ateniéndonos al pronunciamiento del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- que reza: “Quién introduzca

[cualquier] innovación en nuestro asunto421, éste, lo que

no es propio de él, se da por apóstata.”. Yo creo que los que

opinan que hay una novedad buena y otra mala, se confundieron por no

entender el sentido de la tradición del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- en que dijo: “Quién promulgue, en el Islam, una

buena sunna se granjea la remuneración por ella y por

quienes la sigan, después de él, sin que esto les reste nada

de su recompensa. En cambio, quien promulgue, en el

Islam, una mala sunna se acarrea su culpa y la de quienes

la sigan, sin que esto les reste nada de sus culpas.422”. En

este caso, la tradición dice una buena sunna y no habla de ninguna

novedad buena ni mala. Esta tradición se pronunció con motivo de la

venida de un grupo de Mudr a Medina. La cara del Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- se demudó por la miseria de sus integrantes. Entonces,

dijo: “¿Quién [de vosotros] se ofrece a darles limosna bien

de vuestros dinares y dirhams bien de vuestros granos o

dátiles” (...) hasta que dijo: “Aunque fuera con una parte de

un dátil (...)””. Entonces, vino uno de los medineses -que dieron auxilio

a los emigrantes musulmanes de Meca a Medina- con un paño anudado

[lleno de alimentos] que su palma apenas podía llevar, luego, se siguieron

trayendo alimentos hasta que éstos se convirtieron en dos cúmulos: Uno de

comida y otro de ropa. Entonces, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

se mostró radiante y dijo: “Quién promulgue, en el Islam, una

buena sunna (...)”.



De aquí que nos apercibamos de la diferencia entre la buena y la

mala sunna, y las novedades tanto las buenas como las malas [las

heréticas]. Pues, la buena sunna se trata de guiar y orientar a hacer el bien

dentro de lo que Allāh estableció en Su Revelación y lo que Su Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos mandó; él dice: “Quien llama a una

[obra que implica] guía, se granjea la misma recompensa

que quienes la sigan, sin que esto les reste nada de su

recompensa (...) Y quien llama a un extravío se acarrea las

mismas fechorías que los que lo sigan, sin que esto les

reste nada de sus fechorías.”. Asimismo, el Profeta -¡Allāh le dé







421

Con „nuestro asunto‟ quiere decir todo cuanto pertenezca a la religión.

422

Tradición relatada por Muslim.





255

Su gracia y paz!- dijo: “Quien guíe [a alguien a hacer] una

buena obra se lleva la misma recompensa que su autor.”.



En la tradición anterior, llamar al extravío, aquí, es como llamar a

un/os compañero/s a tomar bebidas alcohólicas o a jugar a al-mayser423 o

cometer pecados graves, ¡Allāh nos libre!. Son todos pecados que no

tienen nada que ver con la bédca, debido a que la bédca en cualquier

religión consiste en introducir, en lo que a prácticas de adoración se

refiere, todo lo que no fue mandado hacer ni por Allāh ni por Su

Mensajero. Fuera buena o mala es una bédca; una bédca es una bédca!.

Pues, contraviene lo claras y correctas que son la xari ca de Allāh -¡Elevado

sea!- y la sunna de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en lo que

atañe a las prácticas de adoración, fuera la contravención leve o grave; a

este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- se pronuncia en los

siguientes términos: (Di: Si amáis a Allāh, seguidme, que Allāh os

amará y perdonará vuestras faltas424.).



En realidad, nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!- se empeña

en advertirnos de contravenir, bajo ningún concepto, a Su Mensajero,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-; Allāh -¡Elevado sea!- dice:

(Realmente, en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien

tenga esperanza en Allāh y en el Ultimo Día...425.); (...Que se

guarden los que se oponen a Su mandato426de que no les venga una

prueba o un castigo doloroso427.); (... Es cierto que muchos se

extravían debido a sus deseos, sin conocimiento. Tu señor sabe

mejor quiénes son los transgresores428.); y: (Hay hombres que

discuten sobre Allāh sin conocimiento, ni guía, ni Libro luminoso.

Dando la espalda con soberbia para extraviarse del camino de

Allāh. Tendrán deshonra en esta vida, y en el día del Levantamiento

el castigo del Hariq. Esto es por lo que sus manos presenten y

porque Allāh no es injusto con los siervos429.).









423

Cierto juego medieval de azar. Actualmente, con „al-mayser‟ se refiere, genéricamente, a todos los

juegos de azar.

424

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 31.

425

Azora de Los Coligados (n.º 33): 21.

426

También puede referirse al mandato del (mensajero) de Allāh.

427

Azora de La Luz (n.º 24): 63.

428

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 119.

429

Azora de La Peregrinación (n.º 22): 8-10.





256

LAS CITAS DE LOS ANTEPASADOS Y LAS TRADICIONES PROFÉTICAS

PRONUNCIADAS A PROPÓSITO DE LAS al-bédác (NOVEDADES

HERÉTICAS):





En el contexto de la estimulación y la intimidación a propósito de

contravenir la sunna y seguir las novedades, vamos a pasar revista una

parte de las tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y las

citas de algunos de los islamólogos y de los antepasados a este respecto.



Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de ellos!- relató: “El Mensajero

de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Quien se aferre a mi

sunna, en caso de que se corrompa mi umma, se lleva la

recompensa de cien mártires.””.



Ánas Ibn Malek -¡Allāh se complaciera de él!- relató que el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Ciertamente, Allāh

oculta la posibilidad de volverse atrás de las culpas de un

autor de una novedad hasta que la abandone430.”.



El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Allāh no

acepta del autor de una novedad nada de ayuno, ni de

azalá, ni de haŷŷ, ni de cumra, ni de ŷihad, ni de gasto

caritativo, ni medida alguna de cereales; pues, éste se sale

del Islam como se desliza el pelo de la masa.”.



Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Son

de tu séquito los antepasados que frecuentaban y se

interesaban mucho por sus profetas, así que si os vedo

algo, evitadlo y si os ordeno hacer algo, cumplidlo en la

medida de lo posible.”. (Tradición de autenticidad verificada por

acuerdo común.).



Abu Uāél, citando a cAbd-Allāh Ibn Mascūd -¡Allāh se complaciera

de él!-, dijo: “Un día, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos

trazó una línea y dijo: “Éste es el camino de Allāh.”. Luego, trazó

líneas a su derecha y a su izquierda y dijo: “Éstos son caminos [que

se bifurcan]; en cada uno de ellos hay un Satanás que

llama a seguir su camino.” y recitó la aleya siguiente: (Este es Mi

camino recto ¡Seguidlo! Y no sigáis los caminos diversos, pues ello







430

Tradición relatada por al-Tabarany y tiene una buena autenticidad verificada.





257

os separaría y os apartaría de Su camino. Esto es lo que se os

encomienda para que tal vez os guardéis431.”).



Algunos de los compañeros del Profeta -¡Allāh se complaciera de

ellos!- dijeron: “Antes del azalá de al-faŷr , nos sentábamos delante de la

puerta de cAbd-Allāh Ibn Mascūd y, cuando salíamos, caminábamos,

juntos, a la mezquita. Una vez, Abu Mūsa al-Axcári acudió hacia nosotros y

dijo: “¿Ha salido, ya, cAbd-Allāh Ibn Mascūd a vosotros?.” Dijimos:

“No.”. Pues, éste se sentó con nosotros, hasta que salió, con lo cual nos

pusimos todos en pie. Abu Mūsa le dijo: “cAbd-Allāh, yo había visto,

anteriormente, en la mezquita algo que desaprobé, pero, de todos modos,

espero -¡Alabado sea Allāh!- que sea bien.”. Le contestó: “¿De qué se

trata?” Dijo: “Si vives, lo verás.”. Dijo: “He visto, en la mezquita, a

grupos de personas formando, sentados, círculos, sosteniendo en sus

manos guijarrillos, a la espera del azalá; en cada círculo había un hombre

que decía: “Decid: ¡ Allāhu Ákbar432! cien veces” y lo hacían; luego,

decía: “Decid: ¡La ilāha il.la Allāh433! cien.” y lo hacían cien; y decía:

“Decid: ¡Subhana Allāh434!” y lo repetían cien veces. Dijo: “Y ¿Qué les

dijiste?” Dijo: “No les dije nada, aguardando lo que opines o lo que

ordenes.”. Dijo: “Y ¿No les ordenaste contar sus malas acciones ni les

garantizaste que no se les perdiera nada de sus buenas acciones?”. Y

fuimos con él, hasta que alcanzó uno de dichos círculos y se detuvo delante

de ellos y les preguntó: “¿Qué [demonios] es lo que estáis haciendo?”, le

respondieron: “Abu cAbd-al-Rahman, son unos guijarrillos con que

contamos lo que son at-tákbīr435, at-táhlīl436 y at-tāsbīh437.”. Dijo:

“Entonces, id contando vuestras malas acciones; os garantizo que no se os

va a perder nada de vuestras buenas acciones (...) ¡Ay de vosotros, umma

de Muhammad!, ¡Cuán rápido os halláis abocados a la perdición!. Ahí,

están los compañeros de vuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,

dedicados de lleno... y, ahí, están sus vestimentas sin mojarse y sus

recipientes sin romperse, ¡Por Quien tiene a mi alma en Su mano, o sois de

una religión que guía más que la de Muhammad o abrís la puerta de una

novedad.”. Dijeron: “¡Por Allāh, Abu cAbd-al-Rahmān no pretendíamos

más que hacer el bien.”. Les Contestó: “¡Cuántas personas pretenden

hacer el bien sin llegar a conseguirlo!. El Mensajero de Allāh -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- nos dijo: “Algunos recitan El Corán sin que







431

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 153.

432

¡Enaltecido sea Allāh!.

433

„¡No hay Dios sino Allāh!‟

434

„¡Gloria a Allāh!‟.

435

„¡Allāh es el Más Grande!‟.

436

„¡No hay Dios sino Allāh!‟.

437

„¡Gloria a Allāh!‟.





258

éste pase más allá de sus clavículas438.”, ¡Juro por Allāh,

no sé, tal vez, la mayoría de ellos son de vosotros!” y se marchó. cAmr Ibn

Sálāma dijo: “El día [la batalla] de an-Nahrá.uān, vimos a la mayoría de

los integrantes de dichos círculos luchar, hombro a hombro, con los

jarichitas [al-Já.uāreŷ] contra nosotros.”.



En su libro, al-Ectésām, recogiendo lo que Ibn Habīb relató, citando

a Ibn al-Maŷexūn, ax-Xātibí adujo la siguiente cita: “He oído a Mālék

[ãÇáß] decir: “Quién introduce una novedad que estime buena pretende

que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- había traicionado el

Mensaje, debido a que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Hoy, os he

completado vuestra religión), así que lo que no era, por aquel entonces,

[considerado de la] religión, cómo puede llegar a serlo hoy en día.



Ibn Taiméya -¡Allāh se apiade de él!- dijo: “Las prácticas de

adoración no se basan en el albedrío, sino en la legislación religiosa y el

seguimiento, habida cuenta de que el Islam se basó en estos dos

principios.”.



A pesar de lo que acabamos de poner de relieve, lamentablemente,

nos apenan mucho las al-bédác que, durante algunos de los siglos pasados,

algunos musulmanes introdujeron y llamaron a divulgarlas entre las

criaturas, de modo que la clase de ignorantes, cándidos y mentecatos de los

musulmanes las seguían, de buena fe, en sus prácticas de adoración.

Mientras quienes las difundían y llamaban a seguirlas lo hacían de mala fe,

a fin de corromper la religión y desbarajustar el buen orden y la rectitud de

las enseñanzas de su religión. Si seguimos las crónicas de la historia

islámica, caemos en la cuenta de que, a medida que transcurren los siglos,

esas novedades se van empeorando y agravando, en perjuicio del buen

credo, deslizando a quienes las creen y siguen, sin que se den cuenta de

ello, a los precipicios de la incredulidad y la asociación -¡Allāh nos libre!.

Como consecuencia de su evolución y difusión, segregó, entre ellos, toda

esta sarta de ritos y sectas impíos y destructores, empezando por los

jarichitas [los al-juāreŷ; los disidentes al Profeta], el chíismo [at-taxáyyuc],

[as-sába.éyya], los escolásticos [al-mutakál.léma] y los ismaelitas [al-

esmacīliyya] (De las vainas de ésta última, brotaron una buena parte de los

grupos esotéricos, tales como los cármatas [al-qárāméta], al-hax.xāxūn, los

fatimitas [al-fātimiyya], al-Báhara, al-ágha.jāniyya, luego, an-násīriyya y

los drusos [ad-dúrziyya] y lo que la siguió de tendencias extraviadas

coetáneas como al-qádyāniyya, al-bābiyya, al-bahā.íyya, al-kāmeliyya, ar-





438

Es decir, no se les contabiliza ninguna buena acción por ello, por contravenir alguno de las enseñanzas

de la religión.





259

refāciyya, al-játtābiyya, al-qādériyya, aŷ-ŷilāniyya, at-tigāniyya, ax-

xāzeliyya y ad-desūqiyya.



A los seguidores de las fases de evolución de estos grupos [ramas y

sectas] y de su sorprendente difusión en todos los rincones del mundo

islámico, en general, y entre las minorías musulmanas en los países de

Occidente y el sureste de Asia, en particular, se les demostró que quiénes

los alimentan, insuflan, fomentan y adoptan son los cruzados, el sionismo y

la masonería mundiales. Por ejemplo, en Europa, si una asociación islámica

moderada solicita una licencia para construir una mezquita, en una de las

ciudades, para establecer el azalá y ejercitar las prácticas de adoración, de

acuerdo con lo que el Libro y la sunna correcta establecen, le ponen todo

tipo de trabas en los trámites de construcción de dicha mezquita. En

cambio, si uno de los grupos desviados como al-báhā.iyya, al-Bābiyya y al-

qadiāniyya presenta semejante solicitud, no sólo les autorizan la

construcción sino les ayudan a cubrir los gastos de construcción,

garantizándoles la protección necesaria de algunos de los cruzados racistas

y los musulmanes fanáticos; en definitiva, esto es lo que vi con mis propios

ojos en algunos de los países europeos. Si aparece un escritor musulmán

disidente que componga un libro en que injurie al Islam y a los

musulmanes, metiéndose con la Esencia Divina [Allāh] y la persona del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, muestran gran interés y

patrocinan la publicación y distribución de su libro, en todos los idiomas,

en millones de ejemplares, en todo el mundo. Es más, le organizan todo

tipo de actos de homenaje, imponiéndole las bandas y las condecoraciones

y pagándole suculentas cantidades de dinero en concepto de premios. Y

esto es lo que sucedió con el cochino humano, el heterodoxo Sálmān

Rúshdí, aparte, lamentablemente, de otros escritores y literatos árabes que,

en este contexto, no quiero nombrarles.



Ahora, surge un interrogante que, de pronto, se plantea a sí mismo:

¿A qué se debe el patrocinio de los cruzados, el sionismo y la masonería a

todos estos grupos y sectas extraviados y desviados de los musulmanes?!.



CAUSAS DE LA DESUNIÓN Y LA DEBILIDAD DE LOS MUSULMANES:



Una vez concluidas las conquistas islámicas (Empezaron en vida del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y el califato de Abu Bakr

as-Siddīq y cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de ambos!. Más

tarde, bajo el reinado de los dos califatos: Al-Uma.wéyya [el de los

omeyas] y al-cAbbāséyya [el de los abasíes], dichas conquistas alcanzaron

los extremos de las costas de la Europa septentrional, la antigua Unión

Soviética y China al este; la India y las islas de Indonesia al sur, y, más

tarde, varios estados del oeste, el norte y el centro de África.), lograron





260

acabar, en un breve tiempo, con las glorias de los estados y los imperios

de los emperadores de los persas y de los rumíes [bizantinos], las dos

superpotencias que, en aquellos tiempos, gobernaban el mundo.



Los cruzados cayeron en la cuenta de que no podían combatir ni

debilitar el poderío de los musulmanes con los ejércitos y equipos bélicos

ingentes. Les constó que la razón de la potencia y la grandiosidad de los

musulmanes, que les permitió lograr alzarse con la victoria, en todas sus

conquistas, a pesar de su inferioridad numérica y la superioridad numérica

de sus enemigos, radicaba en su fe inamovible y en su adherencia a su

Libro, El Corán, y seguir a su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!. Por lo tanto, se empeñaron en pensar y planear, valiéndose de

medios diferentes a la guerra; medios ocultos e indirectos que tienen por

objetivo viciar su religión, que se considera la fuente de su potencia y de su

inviolabilidad, y así lo hicieron y lo lograron. En los libros de historia,

consta, con todo lujo de detalles, que los cruzados empezaron aplicando

este plan desde los primeros siglos del Islam. Antes que nada, lograron

poner en funcionamiento el plan de “Divide y vencerás”, en su misión de

acabar con la continuidad del gobierno de los musulmanes en al-Ándalus.

La descripción coránica que Allāh -¡Invencible sea!- hace en la siguiente

aleya: (...y no disputéis, porque entonces os acobardaríais y

perderíais vuestro ímpetu439.), se aplica a rajatabla al estado de

al-Ándalus que gobernó España y Portugal durante 800 años. Los cruzados

lograron sembrar la discordia y las diferencias entre los emires de sus

regiones, con lo cual se disidían unos a otros; cada emir se hacía con una

parte del territorio y de las ciudades, independizándose. Más aún, los

cruzados lograron meter cizaña y sediciones entre ellos, con lo cual se

combatían unos a otros. Una vez llegadas las diferencias entre ellos a su

punto álgido, los gobernadores musulmanes se volvieron vulnerables en su

territorio, por la escasez de sus soldados y su equipo bélico. Los cruzados

se unieron y se abalanzaron sobre estos emiratos y reinados dispersos y en

conflicto, degollando a los hombres, las mujeres y los niños. Mientras los

que subsistieron al degüelle huyeron a las costas, situadas enfrente, de los

países del extremos noroeste de África, conocidos, hoy en día, como los

países del al-Maghreb al-cArabi [el poniente árabe440].



Los árabes profesaron un gran sentimiento de arrepentimiento por

haberse separado, discrepado y perdido su ímpetu en al-Ándalus y

llamaron a esta tierra, que se describía como el Paraíso terrestre de Allāh,

“el Paraíso perdido”. Desgraciadamente, sigue siendo perdido y nosotros

no aprendimos la lección. Hoy en día, los países árabes e islámicos



439

Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 46.

440

Designación con que se refiere a los siguientes países del norte de África: Marruecos, Túnez y Algeria





261

adolecemos más que nunca de la división, la disensión y la desunión,

lo cual quitó el temor a nosotros de los pueblos más abyectos del mundo.

Al-Mustáfa [el más selecto], Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

está en lo cierto, al pronunciar su famosa tradición, en que dice: “Es

eminente que las otras ummas se abalancen, sobre

vosotros, desde todos los puntos cardinales, como se

abalanzan los comedores sobre su comida, en una

escudilla.”. Entonces, se le preguntó al Mensajero de Allāh: “¿Es que

seremos, por entonces, pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la

espuma y los objetos que un torrente arrastra, se os mete

la flojera en vuestros corazones y se la quita de los de

vuestros enemigos.”. Le preguntaron: “¿Qué quieres decir con

„flojera‟?” Dijo: “Amar la vida mundanal y odiar la muerte.”.



Lamentablemente, esto es cierto, pues, ésta es nuestra realidad

actual, por culpa de nuestra desunión, nuestro amor a la vida mundanal y

dormirnos en los laureles. A las ummas de la incredulidad, la asociación y

la tiranía -los judíos se han abalanzado sobre nosotros, a pesar de su

escasez numérica y la superioridad de la nuestra-, Allāh quitó de sus

pechos el temor a nosotros, con lo cual mancillaron nuestros lugares de

culto más sacrosantos y ocuparon nuestros países y nuestras tierras. Más

aún, se osaron a desafiarnos y amenazarnos con todo tipo de

imprecaciones. En cambio, nosotros permanecemos sumisos e indefensos.

¿Por qué?, porque nos sobrevino la flojera en nuestra religión y amamos

la vida mundanal, deseándola como el enamorado ansioso, de modo que

las desobediencias cundieron en nuestras sociedades tanto que, de tanta

proliferación y variedad, muchos de nosotros se han vuelto incapaces de

distinguir y de discernir lo lícito de lo ilícito, lo desaprobado de lo

aprobado y lo que es de la legislación religiosa y de la sunna de lo que es

de la asociación y la innovación herética. Hemos perdido el azalá; nos

hemos dejado llevar por las pasiones; hemos mantenidos tratos a usura con

los bancos usureros, sin darnos cuenta de que es usura, de modo que

combatimos a Allāh y a Su Mensajero; nos hemos abstenido de pagar el

azacá; hemos renunciado a nuestra vergüenza; hemos profanado lo

inviolable tanto en casa y en la calle como por Internet y por las antenas

parabólicas, calificándolo todo ello de liberalismo, progreso y

sofisticación, cuando, en realidad, no es más que una esclavitud por

Satanás, una degradación moral y de los eminentes principios islámicos,

una precipitación al abismo y una regresión a los tiempos del alto

paganismo preislámico, ¡Allāh nos libre! .. ¡Qué mal paradero!.



Si contemplamos las causas de nuestra desunión y disensión

actuales y de nuestra división en países y diversos estados pequeños -tras

ser una única umma, bajo los dos califatos: El de los omeyas y el de los



262

abasíes y antes de la caída del califato otomano, exactamente, tal

como sucedió, anteriormente, en al-Ándalus-, encontramos que, partiendo

del complot de fragmentar y derrocar el imperio otomano y llegando a

nuestra desunión y dispersión en diversos países en constante disensión y

desacuerdo, sin llegar nunca a un común acuerdo sobre cualquier cuestión;

algunos de nosotros renunciaron el gobierno de acuerdo con lo que el

Libro de Allāh establece y se atienen a las leyes positivas derivadas de las

leyes: Francesa e inglesa, hasta ahora. ¿Quién está detrás de todo esto?.

Nos daremos cuenta de que son el mismo primer enemigo tradicional del

Islam, desde su aparición: Los cruzados, el sionismo y la masonería.



¿Es que no ha llegado, ya, el momento de aprender y despertarnos

de nuestro profundo sueño antes de que sea tarde, aferrándonos a la

cuerda de Allāh y poniendo en práctica lo que Él -¡Elevado sea!- nos dice

en la siguiente aleya: “Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allāh y

no os separéis...441”, volviendo a adherirnos al Libro de nuestro Señor

-¡Majestuoso y Elevado sea!- y a la sunna de nuestro Profeta, Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!?. El imán ax-xāfécí -¡Allāh se apiade de él!-

dijo: “Nada puede corregir el final de esta umma sino lo que corrigió su

principio.”.



LA MISIÓN DE LOS ORIENTALISTAS EN EL MUNDO ÁRABE:



Una vez expuesto este compendio sobre las causas de la desunión y

la impotencia de los musulmanes y su insignificancia en los ojos de los

otros pueblos de los hombres, creo que nos hemos salido del tema del

presente mensaje sobre las al-bédác, el sufismo y la asociación con Allāh, a

pesar de la estrecha relación que el tema de nuestro mensaje con lo que

señalamos, más arriba, de los intentos de los cruzados, encaminados a

desunir y hacer mella en la umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!. En realidad, no dejaron de proseguir con sus planes y complots para

corromper y viciar la religión de los musulmanes. En los siglos XIX y XX,

los cruzados se empeñaron en enviar a los orientalistas uno tras otro a todos

los países árabes, sobre todo, a los de la Península Arábiga, según un

estudiado y sistemático plan.



Las misiones encomendadas a estos orientalistas consistían en

ponerse el atuendo islámico y penetrar en las profundidades de las

sociedades, las clases y las sectas de los musulmanes, en todos los países en

que se desplegaban, estudiando, de cerca, la religión islámica, siguiendo la

manera cómo se compromete a y se aplican las enseñanzas de dicha

religión a las distintas sociedades islámicas, para detenerse en lo que -por



441

Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 103.





263

obra de sus juicios enfermos- se imaginan que son los causantes de

asuntos que contradicen lo que son el instinto y los Mensajes Celestes que

habían tergiversado y lo que creen que son equivocaciones en el texto

coránico, mediante el seguimiento de las aleyas ambiguas y algunos de sus

mandatos abrogados. A tal respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso

sea!- los puso al descubierto, al describirlos, en la azora de La Familia de

Imran (n.º ), al decir: (Él es Quien ha hecho descender sobre ti el

Libro, en el que hay signos (aleyas) precisos que son la madre del

Libro y otros ambiguos. Los que tienen una desviación en el corazón

siguen lo ambiguo, con ánimo de discordia y con pretensión de

interpretarlo...442.). Por otra parte, se proponían hacer que los

musulmanes pusieran en tela de juicio las tradiciones del Mensajero -¡Allāh

le dé Su gracia y paz!- y, por consiguiente, alimentar las polémicas sobre

las cadenas de autoridades de los transmisores de las tradiciones, las cuales

garantizan su autenticidad, con lo cual delegan las discrepancias y los

asuntos controvertidos a sus sabios y especialistas [occidentales] en los

ritos y las doctrinas.



Lamentablemente, algunos de esos orientalistas lograron realizar,

sobremanera, sus objetivos. Algunos de ellos se infiltraron, entre los

árabes, tanto los de las urbes como los del desierto. Algunos de ellos

fingieron abrazar el Islam, para que los que reciban su mensaje destructor

confíen en ellos, aparentando ser uno de ellos y que el celo por la religión

movía sus dichos y actos. Una vez terminada su misión y vuelto a su tierra,

renegaban del Islam y renunciaban todo cuanto llamaban a seguir.



Algunos de ellos estudiaron el Islam y el árabe y leyeron,

detenidamente, El Corán. Abrazaron, sinceramente, el Islam y tuvieron

buena práctica del Islam, o sea, por designio de Allāh -¡Elevado sea!-, en

vez de venir a inyectar los venenos de los cruzados, entre los musulmanes,

se ve haciendo todo lo contrario de lo que se proponía, de antemano, hacer,

convirtiéndose en un predicador que llama a abrazar al Islam, defendiendo

la religión veraz de Allāh. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (La práctica de

adoración ante Allāh es el Islam.).



El listado de estos orientalistas es largo de nombrar, pero, entre los

orientalistas de mayor renombre sobresalen los dos siguientes:

1) SAINT JOHN PHILIPPE: Es un orientalista inglés que abrazó,

sinceramente, el Islam y se llamó cAbd-Allāh Philippe. Durante sus viajes,

penetró en la Península Arábiga, hasta que atravesó la zona de al-Rubc





442

Azora de La Familia de Imran (n.º 3): 7.





264

al-Jāli443. Él tiene el mérito de descubrir las escrituras pétreas de los

Zamud, en las urbes del profeta Saleh. Es autor de buenas composiciones

que pertenecen a la literatura de viajes que describen sus comprobaciones y

visitas en todos los rincones de la Península Arábiga.



2) THOMAS LAWRENCE: Era oficial del ejército británico. Una vez

mandado por los servicios secretos británicos a la Península Arábiga,

pasándose por orientalista inglés, aparentó ser musulmán y se puso el

al-céqāl444 y la al-kūfíyya445. Desempeñó un papel decisivo en incitar a los

notables que gobernaban ax-Xām y al-Héŷāz a rebelarse contra los

otomanos, en Constantinopla, el símbolo del califato otomano

desmoronado. Era famoso por su apodo „Lorans al-cárab446‟.



LAS IDEAS DISPARATADAS DE LOS SUFÍES:



A pesar de sus diversas manifestaciones y procedimientos, a lo largo

de los tiempos, todos los intentos de los cruzados y los sionistas de destruir

el Islam, desde su aparición hasta hoy, segregaron personalidades

musulmanas negativas y desviadas que adoptaron ritos y creencias

corruptas y nuevas de los tóroq sufistas extraviados. Como acabamos de

señalar, todos salieron de la capa de la innovación herética. A través de

dichos tóroq, practicaron todas las manifestaciones de lo desaprobado, la

incredulidad y la impiedad, o sea, todo lo que Satanás les ha embellecido,

pues, éste es su doble. ¡Qué mal doble es!. Entre las novedades peligrosas

que habían introducido, premeditada y malintencionadamente, existen

algunas creencias como: 1) la unión y 2) la unidad de la existencia.



1) LA UNIÓN: Con este término quieren decir que Allāh -¡Glorificado y

Elevado sea!- se une con una criatura que selecciona y escoge de entre Sus

siervos; pues, Su Suprema Esencia se asienta en el cuerpo de dicha criatura

y se une con ella, o sea, la unión del Creador con el creado. En virtud de

ello, los cuerpos humanos se convierten en dioses que caminan sobre la

Tierra y viven entre la gente (A este respecto, no nos pasa desapercibido

decir que, con semejante impía y corrupta creencia, quieren decir que esta

criatura en cuyo cuerpo Allāh -¡Elevado sea!- se asentó va al baño, orina y

excreta!!. ¿Acaso no es malo lo que comentan?. ¡Gloria a Ti, nuestro

Señor, bendito y elevado seas por encima de las flagrantes calumnias

que Te atribuyen!. No han estimado, debidamente, Tu magnitud; el





443

„La cuarta parte vacía o deshabitada‟. Es una zona de arenas movedizas en el sur de la Península

Arábiga.

444

Cordón con que se sujeta la kufiyya a la cabeza.

445 c

Paño con que se toca el beduino bajo el eqal.

446

„Lorans de los árabes‟.





265

Día del Levantamiento, la Tierra es Tu puño, y los Cielos están

plegados en Tu mano derecha.



El primer y el más famoso sufí que inventó la unión y la encarnación

es al-Hal.lāŷ -¡Allāh le maldiga!. Al-Hal.lāŷ dijo: “Quién se educa en la

obediencia y se abstiene, estoicamente, de los placeres, los disfrutes y las

pasiones asciende al rango de los allegados [con respecto a Allāh]; a

medida que se purifica, va elevándose en las categorías de purificación

hasta que se purifique, por encima de la categoría de los seres humanos,

de modo que se le asienta el espíritu del Dios que se asentó en Isaías y en

María; entonces, si quiere que una cosa sea, lo será como quería que

fuera; todos sus actos son los de Allāh -¡Elevado sea!.”. ¡Glorificado y

Elevado sea Allāh por encima de las graves calumnias y las falsas

atribuciones que se inventan y pretenden!.



En las risalas447 de los seguidores de al-Hal.lāŷ, describen a éste,

dirigiéndose a él en los siguientes términos: “¡Oh, el de los placeres y el fin

último de las pasiones (...) Reconocemos que eres el que adopta una

imagen [diferente], en cada tiempo (...) y, en el presente tiempo, [adoptas]

la imagen de al-Hussain Ibn Mansūr; nosotros nos refugiamos en y

rogamos [lograr] Tu misericordia, oh, Conocedor de los No-Vistos.”.



En realidad, su incredulidad e impiedad eran tan espectaculares que

superaron la incredulidad de los existencialistas, los comunistas, los herejes

de los zoroástricos y los adoradores de las vacas. Lo vamos a transparentar,

a través de nuestra lectura, en la parte siguiente, de un poema, cuya autoría

atribuyeron a su jefe, el xaij cAbd-al-Qāder aŷ-Ŷilāní, alias aŷ-Ŷīlí, en que

dice:



Mi mausoleo es la casa de Allāh. Quien acude, presurosamente, a visitarlo se

granjea poderío y excelsitud.

Mi orden es la de Allāh; si digo sé, lo será. Todo se dispone por mandato de

Allāh, de modo que gobierno con mis poderes.

He visto todo cuanto está por encima de todos los cielos. El Trono y la Silla

están en mi puño.

Así como la salida del sol del horizonte y su puesta. Las regiones de la Tierra

de Allāh son de la medida de un paso mío.

Las revuelvo, en mi palma, como un juguete; las recorro, enteras, de un golpe

de vista.

Válete de nuestra ayuda, en toda desgracia y adversidad, te asisto en todas las

cosas.

Asisto a mi adepto, dondequiera que esté: en cualquier pueblecito en el

Levante o en el Poniente.



447

Género literario árabe que guarda cierto parecido a las epístolas.





266

Si arrojara mi secreto en unas montañas, éstas se vendrían abajo y se

esfumarían en las arenas.

Mi adepto, cuídate, pásalo bien, lánzate y haz lo que te venga en gana que el

nombre es eminente.

Si arrojara mi secreto sobre ascuas, de la solemnidad de mi poderío, las llamas

se sofocarían.



2) LA UNIDAD DE LA EXISTENCIA: Considerando las preguntas de las

cuales el Sabio Legislador nos advirtió en lengua de Su Mensajero,

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como, por ejemplo: ¿Dónde

está Allāh?, ¿Cómo es Allāh?... y, a pesar de que ellos -éstos impíos

heterodoxos- pretenden creer en El Corán y en todas sus aleyas, ellos

interpretan sus aleyas a su propia manera. Allāh -¡Elevado sea!- dio, en Su

Noble Libro, una noticia con la cual puso fin a las polémicas, las fantasías

y la asimilación sobre la identidad de Su Esencia Suprema; nos comunicó

-¡Glorificado y Elevado sea!- que este asunto es inabordable, al decir

-¡Elevado sea!-: (No hay nada como Él; Él es el que oye y el que

ve448.). En cambio, los herejes y destructores de la religión de los jefes de

los sufíes, como al-Hal.lāŷ, Ibn al-Fāréd, Ibn as-Sábcīn, Ibn al-cárabí y

otros de los que tomaron sus enseñanzas y tóroq449 de los focos del

sectarismo se empeñaron en inventarse un término comparable al de

existencialismo, la ideología de los ateístas existencialistas como Sartre y

Freud, etc. Con la unidad de la existencia quieren decir que Allāh -

¡Elevado sea por encima de lo que dicen!- existe en todo lo que este

Universo tiene de cosas inanimadas, agua, aire y todas las criaturas de seres

humanos, genios, animales, aves, peces, mares, ríos, árboles y arenas.

Tienen por argumento lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en las dos aleyas

siguientes: (Y está con vosotros dondequiera que estéis450.) y (... y

sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola hoja sin que

Él no lo sepa, ni hay semilla en la profundidad de la tierra, ni nada

húmedo o seco que no esté en un libro claro451.). Así pues,

interpretaron la Omnisciencia del Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- con

respecto a Sus criaturas, manteniendo que Él -¡Glorificado sea!- está unido

y existe con Su Esencia, en cada átomo de dichas criaturas. En realidad,

esto es un argumento falso e infundado -¡Allāh los maldiga!-, ya que lo que

alegan significa que Él -¡Glorificado, sea!- existe, de la misma manera,

en la porquería y en las cosas inmundas!?. En cambio, las aleyas,

anteriormente señaladas, hacen constar que Allāh -¡Elevado sea!- está con

nosotros donde estuviéramos con Su omnisciencia, oído y vista. Pues, Él

448

Azora de La Consulta (n.º 42): 11.

449

Métodos.

450

Azora del Hierro (n.º 57): 4.

451

Azora de Los Rebaños (n.º 6): 59.





267

-¡Glorificado sea!- es capaz de hacerlo, desde Su Trono que ocupa

por encima de los Siete Cielos. Él -¡Glorificado y Elevado sea!- está por

encima de todo cuanto comentaron, heterodoxa e impíamente, sobre Su

Suprema Esencia, El del Gran Trono. En este libro, hemos explicado una

parte de sus poderes, grandeza y ensalzadas características, en nuestro

mensaje, titulado: ¿Quién es Allāh?.

c

Abd-al-Kárīm aŷ-Ŷilāní, alias aŷ-Ŷīlí (m. 830 de la héjira),

describió, en un verso, su idea de la unidad de la existencia, diciendo:

La creación percibida en una estatua no es más que un hielo y tú eres el agua

que le es subordinado [deriva de él].



Como este hereje creía en la unidad de la existencia, creía, asimismo,

en la unidad de las religiones, como lo denotan sus siguientes versos:

Me dejó entregar donde el amor me entregó y, con el mandato del Amado no

puedo disputar;

Pues, a veces, me ves, de rodillas, en las mezquitas, y, otras, en las iglesias,

opulento;

Si, según los mandatos de la xarica, soy desobediente; según el conocimiento

de la verdad, soy obediente.



¡Allāh los maldiga, a ellos y a sus ritos que han superado en

intensidad a los de los incrédulos! ¡Maldecidos sean los que siguen en

semejante desvío hasta el Día de la Retribución!..¡Amén!.



LOS PROCEDIMIENTOS FRAUDULENTOS DE LOS IMANES DE LOS SUFÍES:



Así, rodó la rueda del tiempo, de modo que encontramos a los

sucesores de estos heterodoxos y sus seguidores de los sufíes actuales, que

se consideran la prueba más grave a que ha sido sometida la umma

islámica. Han desarrollado sus ideas y sus métodos; abandonaron los

conceptos de la unión y el asentamiento, así como, la unidad de la

existencia tras haber sido puesto al descubierto su extravío. Pues, estas

ideas y creencias se quedaron destapadas en una era en que abundan los

islamólogos fieles, quienes los acecharon y criticaron, respondieron a sus

pronunciamientos y los pusieron al descubierto con los argumentos y las

evidencias, gracias a la disponibilidad de los medios modernos y

sofisticados de publicación y de comunicación masiva. Así pues, aquellos

sufíes se empeñaron en incitar a sus simples e ignorantes seguidores a

montar los ma.ualed452, de modo que sus novedades y desvíos cundieron,

inmensa y espeluznantemente, en todos los rincones del mundo islámico,





452

Plural de „máuled‟.





268

con lo cual sus ideas partieron por el eje los cerebros de millones de

musulmanes.



En realidad, los imanes del sufismo moderno y los malhechores,

quienes divulgaron y promocionaron semejantes ideas desviadas entre el

vulgo, los simples y los ignorantes de los musulmanes, se marcaban

objetivos no declarados, que consistían en aprovechar y desplumar a

millones de las gentes simples, por puros intereses lucrativos. En otro lugar

del presente mensaje, iremos reproduciendo manifestaciones y modelos de

algunos de sus métodos que no son más que modalidades diferentes de

estafa y fraude a las criaturas de Allāh.



En una de sus tradiciones, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- dijo: “El Islam dio comienzo, extraño, y volverá,

extraño, tal como comenzó, así que ¡Bienaventurados sean

los extraños!.”. Le preguntaron: “¿Quiénes son los extraños?” Dijo:

“Los que reaniman lo que la gente había viciado de mi

sunna.” (Tradición relatada, en su primera parte, por Muslim, y, en su

última parte, por at-Termezí en palabras afines, y éste la calificó de

tradición correcta de buena autenticidad verificada.).



En otra tradición, relatada por al-Bujārí, el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- dijo: “Quién innova en ella [la sunna] o

patrocina a un autor de novedades, queda maldecido por

Allāh, los ángeles y los seres humanos todos juntos.”.



Es éste un pronunciamiento clarísimo que no necesita exégesis ni

interpretación alguna, habida cuenta de que el Islam, en su primera

aparición, no se conocía ni siquiera a través de sus dos fuentes: El Corán y

la sunna correcta. Es más, las palabras: Sufismo y sufíes no se conocían.

Más aún, la propia orientación sufí que, hoy en día, conocemos, era

desconocida en el entorno árabe, incluso, antes de la aparición del Islam. A

pesar del riquísimo patrimonio literario de la lengua de los árabes, en sus

modalidades literarias de poesía y prosa, no contuvo alusión ni referencia

alguna a la palabra sufismo, en el mismo sentido que comprobamos en los

máximos sufíes árabes, desde su aparición hasta hoy.



En el entorno árabe, el sufismo apareció, en sus dimensiones

ideológicas y filosóficas, a mediados del siglo II de la héjira. Los

seguidores del sufismo, en las otras culturas no árabes, se encontraron con

que el sufismo era desconocido en los entornos y los países donde se

difundieron las religiones paganas como el budismo y el brahmanismo,

amén del neoplatonismo en el pensamiento griego. Luego, apareció en las

sociedades islámicas, bajo el califato abasí y se afianzó, por completo, en la



269

era de los fatimitas en Egipto, hasta el momento (Lamentablemente,

ninguno de los insignes islamólogos en Egipto le plantó cara,

tangiblemente, a fin de detener su difusión, arraigo y la práctica de sus

ritos, a pesar de que éstos están siendo practicados, en sus injuriosas

manifestaciones, en los ma.ualed y delante de los mausoleos, ante y al

alcance de sus ojos y de sus oídos453.).



Últimamente, tras la difusión de las imprentas, tanto en Egipto como

en el Líbano, aparecieron muchos libros compuestos y publicados por los

imanes del mal y los sabios sufíes, en que incitan al común de la gente a

descuidar los preceptos religiosos, instigándoles a aferrarse a las al-bédác y

a los aurad454 de la incredulidad, moviéndoles, de esta manera, a cometer

las obras reprobables y perniciosas. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!-

dijo: (¿O es que tienen asociados455 que les han legitimado cosas en

la Práctica de Adoración que Allāh no ha autorizado?456.). Sus

libros, que divulgaron con bombo y platillo, están plagadas de tradiciones

proféticas de poca autenticidad verificada y de tradiciones fabricadas,

aparte de los pronunciamientos ridículos y reprobables, y las falsas

mentiras que no cuelan a cualquiera que tenga sentido común.



En realidad, no se dieron cuenta de la magnitud de las consecuencias

de lo que escribieron, compusieron y calumniaron de libros falsos; de las

novedades y la asociación con Allāh -¡Elevado sea!-a que llamaron; de los

graves perjuicios y el desvío que infligieron en la umma de Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, perjuicios que superaron los sufridos de sus

enemigos principales: Los judíos y los cristianos. Allāh -¡Elevado sea!- los

describió en los siguientes términos: (Así, cargarían el Día del

Levantamiento con todas sus responsabilidades y con parte de las

responsabilidades de aquellos a quienes extraviaron sin

conocimiento. ¿Acaso no es malo lo que pesa sobre ellos?457.).



UNA EXPERIENCIA PERSONAL DEL AUTOR:



Una prueba del arraigo de semejantes creencias corruptas, en muchos

de los cerebros del vulgo en Egipto, es la siguiente experiencia personal

453

Nota del traductor: Me parece fuera del propósito del tema en cuestión que el autor se meta con los

insignes islámologos egipcios, teniendo en cuenta que lo que el autor expone, en este contexto, no pasa de

ser una opinión, que en este caso, la respetamos pero no la compartimos, viéndonos obligados, en adición,

a dar cuenta de que nadie está por encima del bien y del mal.

454

En principio, son algunas invocaciones y, a veces, aleyas que se leen, a diario, a fin de acercarse a

Allāh -¡Elevado sea!- y de granjearse Su protección del mal.

455

Que ellos asocian, como copartícipes, a Allāh.

456

Azora de La Consulta (n.º 42): 21.

457

Azora de Las Abejas (n.º 16): 25.





270

que, allí, tuve: En los años setenta, del siglo XX, estaba acostumbrado a

viajar de Meca a Egipto, varias veces, al año, por tener algunos negocios

comerciales que lo exigían. La ciudad de Alejandría era la sede de mi

residencia para zanjar estos negocios, cada vez que iba de viaje allí. Al

llegar al aeropuerto de El Cairo, se dispone de tres medios de transporte

para viajar a Alejandría: O coger el tren desde Mahattit Masr458 en Midan

[la Plaza de] Ramsis, o coger un taxi por la carretera agrícola o un taxi

por la carretera desértica. Por la carretera desértica uno se cansa de

viajar en taxi y puede que el conductor tenga sueño por tratarse de una

extensión arenal y por carecer de vistas variadas con que el viajero pueda

entretenerse durante su viaje.



En cambio, la carretera agrícola es todo lo contrario: A lo largo de

la carretera desde El Cairo hasta llegar a Alejandría, ves las huertas a

ambos lados y los canales que se ramifican del Nilo. Por otra parte,

atraviesas muchas ciudades y pueblos egipcios, con lo cual, jamás, te

cansas de verlos. Entre los monumentos más emblemáticos, para muchos

de los hermanos egipcios, destaca el mausoleo y la mezquita de quién

llaman as-Sayyed Ahmad al-Bada.uí, en la ciudad de Tanta, y lo

consideran la más importante de las tumbas de los añ-aulí.a as-sālihīn

sufíes, donde suelen frotan su cuerpo contra sus muros y lo tienen por

mediador, bendiciéndose por el polvo del suelo de su mausoleo, ofreciendo

los sacrificios, montando los al-ma.uāled y las supersticiones a que

peregrinan centenares de miles de la gente simple de todos los pueblos y

las ciudades, con la esperanza de llevarse su complacencia y sus

bendiciones, creyendo que Allāh no responde a sus ruegos, sino mediante

su carroña, enterrada bajo la cúpula de su mezquita459.



Siempre, he preferido viajar de El Cairo a Alejandría y viceversa en

tren, con el fin de disfrutar viendo las huertas verdes y las orillas del Nilo y

a los campesinos labrando la tierra, aparte de que, para mí, el tren es más

seguro que los taxis y lo temerarios que son sus conductores.



Nada más aterrizar el avión, en el aeropuerto de El Cairo, salí del

aeropuerto, sobre las diez de la mañana, con dos maletas grandes en mis

manos. Como siempre cogí uno de los taxis, aparcados por turno, y pedí al

taxista que me llevara a Mahattit Masr460. El conductor arrancó y, durante

el largo trayecto que empieza, desde el aeropuerto al barrio de Masr Al-

Gadīdah, que se trata de un camino, sin edificios, a su alrededor, salvo el

hotel Sheraton del aeropuerto, a la izquierda, el taxista empezó a entablar

458

La principal estación ferrocarril interpovincial de El Cairo.

459

Nota del traductor: Con todo el respeto al autor del libro, la calificación de “su carroña enterrada” es

antiislámico, debido a que el Islam incita a recordar, únicamente, las buenas obras de los difuntos. La

calificación precedente no es sólo antiislámica sino también antiestética.

460

La estación principal de trenes de El Cairo.





271

conversación conmigo -los taxistas están acostumbrados a comportarse

así. Pues, lo primero que me preguntó era: “¿Por qué quieres ir a Mahatit

Masr (quiere decir los trenes)?”, le dije: “Porque quiero ir en tren a

Alejandría.”. Me preguntó: “¿Es que estás seguro que vas a encontrar una

plaza libre en el tren de las 12 o las 13.”, y añadió: “Simplemente, por la

gran demanda de los trenes por estas fechas. Estoy preocupado por ti, por

si te sientas, varias horas, en la cafetería de la estación, esperando una

plaza libre y se te pasan los trenes uno tras otro, por no disponer de una

prerreserva?.”. Le respondí: “Estoy acostumbrado a apañármelas, de una

manera u otra, al llegar a la estación de Mahatit Masr, así que no te

preocupes por mí.”. Entonces, me sorprendió diciendo: “¿Por qué no

tiramos, de una vez, señor, a Alejandría? y olvídate del jaleo de la

estación y las reservas.”. Allí, me di cuenta de que éste albergaba

esperanzas de llevarme, directo, a Alejandría para beneficiarse de la tarifa

de este trayecto, así que no quise frustrar su esperanza, a pesar de que

prefería -como dije anteriormente- viajar en tren. Nada más decirle que sí,

me preguntó, de inmediato: “¿Por qué carretera le apetece ir: La agrícola

o la desértica?”, le respondí: “Es mejor que vayamos por la carretera

agrícola para disfrutar del paisaje [del campo] con sus huertas y

árboles.”. Entonces, me sorprendió diciendo: “Bien elegido, de este modo

podemos pasar por el mausoleo de nuestro amo, sayyedna al-Bada.uí, para

darnos sus bendiciones, durante el camino.”. Sus palabras me

preocuparon, debido a que si le doy la razón en lo que dice, me encuentro

en condiciones de apoyar su corrupta creencia sobre esta cuestión de las

bendiciones, con lo cual me lleva consigo a lo que puede ser sospechoso de

ser una asociación de otro con Allāh. Así pues, me encontré sacudiéndome

en mi asiento de copiloto y le volví la cabeza diciendo: “Por Allāh, si

circularemos por la carretera agrícola con la esperanza de que nos toquen

las bendiciones de tu sayyed, al-Bada.uí, entonces, no queremos dichas

bendiciones y llévanos por la desértica.”. Nada más terminar esta frase,

me encontré con mi cabeza chocando contra el parabrisas del taxi, ya que

mis palabras le cayeron como rayos fulminantes desde el cielo o como si

renegara de la religión del Islam; pues, pisó, a toda velocidad y con todas

sus fuerzas, el freno. Di las gracias a Allāh que no tuviéramos cualquier

coche, a poca distancia, detrás de nosotros. En cuanto el taxi se detuvo con

el subsiguiente cabezazo que me di contra el parabrisas, volvió a

conducirlo hacia la acera de la derecha; lo paró y bajó con gaitas

templadas; sacó mis dos maletas del maletero y las puso sobre la acera.

Mientras tanto, le miraba, aterrorizado, ya que se adueñó de mí la idea

ilusa de que, una vez sacadas mis maletas del taxi, este tipo loco me iba a

arrancar del taxi y me iba a dar un palizón y nos iba a reunir a los taxistas

de la carretera, montando un gran escándalo. Pero, Gracias a Allāh, de

pronto, mis fantasías y temores se disiparon, después de que él me abriera

la puerta, pidiendo que me bajara, inmediatamente, de su taxi, para que no





272

se le infligiera desgracia ni calamidad alguna, por lo que proferí

en contra de su sayyed, al-Bada.uí. Desde luego, me di cuenta, al instante,

de que era inútil discutir con esta persona sobre la cuestión que provocó

todo lo anterior o, de lo contrario, las cosas irían de mal en peor. Le dije:

“Pero, hombre, ¿Cómo puedes pedirme bajar del taxi con mis maletas en

este lugar deshabitado e incomunicado? Al menos, acércame a la Plaza de

Roxy, donde empiezan las zonas residenciales y puedo encontrar taxis

libres.”. Me contestó: “No pienso llevarte, en mi taxi, ni un solo metro,

después de las palabras que dijiste en contra de as-Sayyed al-Bada.uí.”. Le

dije: “Te voy a pagar entera la tarifa de llevarme a Mahatit Masr, más

aún, te pago el doble, a cambio de acercarme al principio de la zona

residencial.”. Me respondió, de inmediato: “Por Allāh, aunque me

pagaras mil libras, no muevo mi taxi contigo ni un solo metro. Baja,

hombre, me conformo con las desgracias que tengo ya, a lo mejor, por tu

culpa, tengo un accidente y pago mi vida y mi coche por ello. Baja,

hermano, por las buenas, por tu bien.”. Me encontré en una situación en

que no podía más que acatarle y bajar del taxi, conformándome con el

cabezazo que me di contra el parabrisas, dando las gracias a Allāh, por

no estrellarse el parabrisas y por salir todo bien. Así que bajé y él se metió

en el taxi y se puso al volante. A pesar de que su comportamiento era muy

injusto conmigo, quería comportarme más cortés y justamente con él; me

saqué del bolsillo un billete de diez libras y le tendí la mano por la

ventanilla diciéndole: “Bueno, hombre, Allāh te perdone, toma esto por

llevarme, encarecidamente, a este lugar deshabitado y perder tu turno del

aeropuerto.”. Entonces, no tendió la mano para cogerlo; se lo tiré sobre el

asiento del copiloto, entonces, lo arrebató y me lo echó en las narices,

fuera del coche, y arrancó su coche, partiendo llamándome de todo y

lamentando su suerte, aquel día, conmigo. (Aquí, termina la experiencia

del autor.).



De esta historia, se pone de manifiesto la grave trascendencia de la

influencia de los desvíos de los sufíes, en Egipto, sobre las creencias de una

buena parte [de la gente simple] del pueblo egipcio. Rogamos que Allāh

nos guíe, tanto a nosotros como a ellos, a Su Noble Libro y a la sunna y la

vida de Su Profeta, y nuestro amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!. Pues, resulta que, hasta hoy en día, la sangre de la afinidad [por

parentesco] circula entre nosotros y entre ellos; los egipcios mismos dicen,

proverbialmente, que: Nunca la sangre se convierte en agua. Realmente,

les esperamos todo lo mejor, pues, son uno de los pueblos más cordiales y

afectivos de la Tierra.



LOS FATIMITAS Y LA INVENCIÓN DE LOS MAQĀMĀT Y LOS AL-MA.UĀLED:









273

En cuanto al “cuento” de las cuestiones de las novedades de los

ma.uāled, poner a personas por mediadores para acercarse a Allāh, pedir

socorro a los muertos y el frotarse contra las paredes de los mausoleos,

difundidos por todos los rincones del mundo islámico, en general, y en

Egipto y Sudán, en particular, excepto, los países de que Allāh se apiadó, a

la cabeza de los cuales se halla el Reino de Arabia Saudí, en realidad es un

cuento largo de contar, que cabría en inmensos tomos. Intentaré, aquí,

arrojar, brevemente, la luz sobre sus características para comprobar, juntos,

qué desvío tan desorientador practican esta gente simple, creyendo por

culpa de su corrupta creencia que es el mejor medio para conducirlos al

Paraíso y a la complacencia del Señor de todos los Mundos, cuando, en

realidad, es el peor medio de arrojarlos, en el precipicio del Fuego de

Gehena, y acarrearles el descontento y la cólera del Señor -¡Elevado sea!-,

salvo los que se vuelven atrás, creen y obran buenamente, pues, a éstos

Allāh, Quien se vuelve sobre los siervos, el Compasivo, acepta su vuelta

atrás.



Cuando contemplamos los actos practicados por los sufíes y los

autores de las novedades, así como los chiítas, con el pretexto de su amor al

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a los nobles

familiares de su casa, dedicándose de lleno a cuidar semejantes mausoleos,

atribuidos, calumniosamente, a los familiares de la casa del Mensajero de

Allāh (...) y contemplamos las cúpulas construidas sobre las mezquitas

erigidas (No es legítimo hacer los azalás dentro de dichas mezquitas

siempre que tengan tumbas.), con tal de frotarse contra, implorar a y

mediarse por los de aquellos huesos carcomidos y de las carroñas

hediondas que no se sabe si éstos últimos pertenecen a animales o a seres

humanos. En realidad, estas mezquitas fueron construidas sobre las tumbas,

que la dinastía de los fatimíes había erigido, a fin de disuadir a la gente de

peregrinar a Meca. Luego, esas mezquitas llevaron el nombre de algunos de

los familiares de la casa del Profeta. Según las fuentes de la historia

[islámica], ninguna de estas mezquitas pertenece a nadie de los familiares

de la casa del Profeta, pues, no pertenecen ni a al-Hussain, ni a Zainab

ni a Náfīsah. De este modo, lograron desbarajustar y viciar la creencia de

los musulmanes, cuando les embellecieron visitar semejantes mausoleos,

empujándoles a la incredulidad y la asociación con Allāh, y a frotarse

contra estos ídolos e imágenes besando sus piedras y sus cortinas; pidiendo

su intercesión, ante sus umbrales; poniendo por mediadores a aquellas

carroñas y huesos cariados, enterrados debajo de ellos; preguntando sus

necesidades a otros que Allāh; y esperando que les respondieran lo que no

se lo habían pedido a Allāh. Más aún, degüellan sus sacrificios ante sus

umbrales y se pintan las palmas de sus manos, con su sangre, para dejar las

huellas de sus palmas en las paredes de las mezquitas de esas carroñas,

como si presentaran las evidencias de su obediencia al titular de este





274

mausoleo, demostrando que habían hecho lo debido hacia su persona, a

fin de que se complaciera de ellos. Semejantes prácticas ilícitas se

producen, en Egipto, en lo que dan en llamar los al-maqāmāt461 de al-

Hussain, al-Bada.uí, ax-Xāficí, ar-Refācí, ad-Dosūqí, aŷ-Ŷilāní, al-cAfīfí,

az-Zailá.cí, al-cAidárōs, ax-Xāzelí, al-Mursí Abu al-cAbbās y lo que dan en

llamar el maqām de “su” sayyed462, Bixr, en Alejandría.



Luego, les inventan fechas de nacimiento y peregrinan a sus

mausoleos, cada año, para asistir a esos ma.ualed. Sobra preguntar sobre el

desenfreno, exceso, licencia, incredulidad y asociación con Allāh, amén de

la mezcla de los hombres con las mujeres que tienen lugar en aquellos

ma.ualed (Los dos forman líneas y se inclinan unos hacia otros, al compás

del ritmo y las melodías de los adufes y las flautas de madera, con lo cual

se producen roces corporales que provocan la excitación del instinto sexual

en ambas partes.). Luego, cantan tauaxih463 pensados, originalmente, por

amor al Mensajero y a los familiares de su casa, cuando, en realidad, no son

más que tauaxih en que requiebran los ojos soñadores, los labios sedientos

y las pestañas entornadas. Acto seguido, pasan a fumar hachís y opio en lo

que llaman al-ghóraz, destinadas a tal propósito (Unos pabellones

pequeños de tela gruesa y estacas de madera, que montan pegados a las

paredes de las mezquitas de los titulares de esos mausoleos.). En estos

al-ghóraz, todo el mundo, tanto los hombres como las mujeres, practican

todo cuanto puede calificarse como desenfreno, licencia, exceso y

desobediencia. Yo, personalmente, he visto, con mis propios ojos, algunas

de estas prácticas perversas de estos chiflados, al lado de la mezquita de

al-Hussain, colindante al edificio de Maxyájat Alasahar y Darullefta.a en

Egipto, lo cual significa que todo esto ocurre ante los ojos y al alcance de

los oídos de los virtuosos ulemas de Alasahar, sin que ellos movieran ni un

dedo [para impedirlo].



ALGUNOS TESTIMONIOS SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LOS AL-MA.UĀLED:



Pasamos, ahora, a reflexionar sobre la descripción que aŷ-Ŷabartí

hizo, en su famosa historia. En la página 225, del primer tomo de esta obra,

el autor nos da cuenta de dichas supersticiones, en el contexto de la

descripción que hace de máuled al-cAfīfí, en los siguientes términos: “Y

montan muchas tiendas y pabellones, cocinas y cafés. Se congrega una

gran multitud de gentes de diversas características: Los notables y el



461

Plural de „maqam‟. „Maqam‟ quiere decir un monumento, comúnmente, rodeado de una verja de

hierro, construido sobre la tumba de supuesto pío bienhechor, fuera o dentro de una mezquita, que la

gente visita, en principio, para que se lleven las bendiciones de su titular o para que éste les facilite la

realización de sus deseos.

462

Con „su‟ el autor se refiere, en este contexto, a los seguidores de los sufíes.

463

Cantos religiosos de alabanza, en su mayor parte, a la figura del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!.





275

común de la gente, los labradores del campo, los de la distracción y el

juego, las prostitutas, los alcahuetes y los escamoteadores. Éstos llenan el

desierto y los jardines, pisando, orinando y excretando sobre las tumbas;

adulteran, juegan, bailan, tocan los tambores y las flautas de madera, día y

noche. Los alfaquíes y los ulemas se reúnen por ello y los notables, los

emires, los mercaderes y el vulgo siguen su ejemplo, sin desaprobación

alguna- Es más, creen que esto es [una forma de] acercamiento y

adoración.”.



Echemos una ojeada sobre lo que Sr. D. Muhammad Ibn cAbd-al-

Sálām ax-Xuqirí -¡Allāh se apiade de él!- dijo, en su libro: Las sunnas y las

innovaciones. Con respecto a al-mauled an-nába.uí464, dijo: “En cuanto al

mes de rabic al-au.ual465 y la novedad de [la celebración del] mauled en él,

a dicho mes no corresponde ningún azalá, ni recuerdo, ni práctica de

adoración, ni gasto preceptuado, ni limosna, en particular, ni tampoco

cualquier día de los días festivos del Islam como los viernes y las fiestas

que el legislador -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él y con todos sus

hermanos de los profetas y los mensajeros!- nos marcó. En este mes, nació

el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y, en el mismo, murió y resulta

que ni se alegraron por su nacimiento ni se entristecieron por su muerte,

así que tomar la fecha de su nacimiento por fiesta religiosa y festejarlo no

son más que una novedad reprobable y un desvío de los que ni la

legislación islámica ni la razón dieron cuenta. Si esto fuera beneficioso, a

nadie de los califas como Abu-Bakr ni cÓmar ni cÓthmān ni cAlí ni ninguno

de los compañeros del Mensajero ni de sus seguidores ni de los imanes y

sus seguidores se le habría pasado desapercibido. Indudablemente, nadie

lo hizo más que los sufíes, estos comedores, falseadores y autores de al-

bédác. La gente se imitaron unos a otros, salvo los que Allāh preservó y les

hizo acertar en asimilar las verdades de la religión del Islam. Más aún,

¿Qué tipo de beneficios se saca o recompensa se lleva del dineral que se

gasta en las tiendas que se montan y lo que se cuelga en su interior y en los

cohetes [de fuegos artificiales]? ¿A santo de qué Allāh se complacerá del

encuentro de los bailarines y las bailarinas, las prostitutas, los

tamborileros, los flautistas, los ladrones, los rateros, los escamoteadores y

los domadores de monos? ¿Qué bien se ganará de la reunión de los de los

turbantes rojos, verdes, amarillos y negros, los que calumnian sobre los

calificativos de Allāh, los que roncan, resoplan y silban con las cañas;

tocan golpeando con las barras y los vasos; rebuznan y graznan coreando:

“¡Ah, ah, ah, ya-ibnulmara am am inin”, la [la vida mundanal] dejamos,

Mensajero de Allāh, a quién te pertenece el alivio, “almadaad-ya cam-

el.la-el.la”” como los monos.”. Describiendo la participación de algunos

de los actuales ulemas de los de los turbantes con estos encantados por la



464

El mauled del Profeta.

465

Uno de los meses del calendario lunar islámico.





276

novedad de los ma.ualed, ax-Xuqīrí - ¡Allāh se apiade de él!- añadió

diciendo: “La participación de ulemas coetáneos a ellos, en sus festejos,

apoya y fortalece el desvío de esta novedad en las mentes y las conciencias

del vulgo (...) de modo que piensan que son de la sunna y la complacencia

de Allāh y de Su Mensajero, pero, en realidad, Allāh y Su Mensajero son

libres de ellos y de sus semejantes.”. (Aquí, terminan las palabras de ax-

Xuqirí -¡Allāh se apiade de él!).



EL SUFISMO Y LA DEFORMACIÓN DE LA IMAGEN DEL ISLAM:



Estimemos la magnitud del perjuicio que padece la umma de

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como consecuencia de estas

prácticas erróneas e ilícitas, al burlarse los francos tanto de nosotros como

de nuestra religión, cuando van a Egipto y ven semejantes espectáculos y a

estos grupos zumbados hacer estas escenas, con lo cual los fotografían y

filman y, a su vuelta a sus países, los exponen en sus medios de

comunicación de radio, televisión y prensa en Europa y América del Norte

y en el resto de los países de los cristianos para decirles: “Mirad, éste es el

Islam; éstos son los musulmanes y éstos son sus ritos de adoración (...).”.



A este respecto, yo querría contaros una experiencia que me pasó, a

mí, personalmente, en España, unos veinte años antes de redactar el

presente mensaje. Estaba, allí, también, de viaje de negocios. Algún día, un

alemán, propietario de una empresa de contratas de construcción, en dicho

país, me invitó a comer, en su mansión que se parecía a un palacio. Me

compartían la invitación un arquitecto británico y un contratista español,

con lo cual la invitación a la comida estaba basada en los intereses

comerciales entre todos, o sea, era lo que se da en llamar “una comida de

negocios”. Antes de comer, nos sentamos y conversamos sobre distintos

temas, la conversación era en inglés. Entonces, para mí, era buena ocasión

para hablarles un poco sobre el Islam y responder, rebatiendo las

acusaciones que los cristianos lanzan contra la religión islámica (Me dije,

en mi fuero interno, quizás Allāh hace que todos ellos o, al menos, uno de

ellos se guíe [al Islam] a mis manos.).



Nada más empezar a hablar, el anfitrión alemán tomó la iniciativa

diciendo: “¿Me permites que te ahorre la larga explicación y aclaración

sobre el Islam? Yo tengo un vídeo de una hora de duración, en inglés, que

habla, exhaustivamente, sobre la presentación de la religión islámica. Lo

había grabado de un canal de predicación que emite sus programas desde

Montecarlo, ¿Te importa que lo proyecte para los amigos?”. No pude más

que asentir, para comprobar la cualidad de esta cinta que habla del Islam.









277

El alemán se levantó y sacó el vídeo de una de las baldas de su

estantería y lo metió en el vídeo. Tanto yo como los otros espectadores

estábamos expectantes de saber lo que contendría un vídeo, grabado de un

canal cristiano de predicación, que presenta al Islam.



Lo primero que apareció durante la proyección del vídeo era un

titular, en punto ancho, que reza: “Esto es el Islam.”. Luego, se sucedieron

las tomas con una vista panorámica de los minaretes y las cúpulas de la

Ciudadela de Saladino, en El Cairo, y, seguidamente, enfocaron en primer

y segundo plano el panorama de la Ciudadela, pasando a la mezquita de

al-Ázhar y de ésta a la mezquita de al-Hussain como símbolos de los

lugares de culto de los musulmanes en Egipto. Las secuencias iban

acompañadas de un comentario que realizaba un locutor que hablaba en

inglés, describiéndolas. En una de las imágenes, el locutor dice: “Vamos,

ahora, a presentar algunas imágenes sobre cómo los musulmanes realizan

sus azalás dentro de esas mequitas.”. Entonces, no vi más que la cámara

enfocando la imagen de algunos de la gente común, erguidos en pie, en dos

líneas opuestas, en la nave de la mezquita de al-Hussain, en el lado situado

frente al zoco de Khan al-Khalili. En medio de ambas líneas, estaba en pie

uno de los de los turbantes verdes, con los rosarios colgando en su pecho,

su vientre y alrededor de su cuello. Se movían el cuerpo inclinándose con

sus troncos y cabezas, hacia la derecha y la izquierda, coreando, en voz

alta: “ih ih hai hai al.la hai al.la hai hai hai” continuando, de este modo,

con estos movimientos histéricos, aumentando, paulatinamente, la

velocidad de su inclinación, alzando, asimismo, sus gritos con estas

palabras. Cuando empiezan a desanimarse y hacen sus movimientos y

gritos lentamente, de repente, un grito te atraviesa los oídos, un grito que

procede de la persona que está entre las dos líneas, como si encendiera su

entusiasmo y actividad, rezando: “Hai ye ye ye”. Pues, nada más gritar este

hombre con esa palabra, las dos líneas vuelven a acelerar su inclinación

hacia la derecha y la izquierda, coreando: “Ih ih hai hai ih ih hai...ih ih

hai”. Los que mejor actúan de estos simples, son los que más aceleran y se

les fluye la baba de la boca, sobre su ropa, reuniéndose su espuma en sus

comisuras, luego, caen redondos de tanto agotamiento, hasta el extremo de

que quien lo ve cree, a primera vista, que se han muerto o perecido.



La proyección de la película continuó con el fin de poner al

descubierto todas las prácticas que se producen, dentro de las mezquitas y

en las calles colindantes, durante los ma.ualed y las supersticiones que

hacen que los europeos satiricen y se burlen de nosotros y de nuestra

religión. A pesar de intentar, en la medida de lo posible, corregir el

concepto [que tienen del Islam], a los presentes en esta comida,

comentándoles que “lo que veis en este vídeo no representa al verdadero

Islam”, en balde, fueron todos mis intentos, después de que vieran con sus





278

propios ojos lo que ocurre, dentro de la mezquita más famosa de los

musulmanes, en Egipto, de movimientos histéricos y prácticas licenciosas.



Fijémonos hasta qué punto estos innovadores heréticos y los sufíes

perjudicaron al Islam y a los musulmanes y en lo que aŷ-Ŷabartí dijo, hace

unos 220 años, y ax-Xuqirí quien concluyó su discurso sobre estos sufíes,

extrañando y maravillándose de la participación de los ulemas coetáneos a

ellos en sus ilícitos festejos y el que no lo desaprobaran. En realidad, hasta

hoy, éstos ven los festejos, de cerca, sin negarlos ni corregirles a los sufíes

ni a los innovadores sus conceptos. Dijeron: “Estamos en una era que se

distingue por atravesar un despertar [religioso]... pero, no sabemos si lo

es, de veras, o es, al contrario, un adormecimiento y un despiste -¡No hay

poderío ni fuerza sino por Allāh el Altísimo, el Grandioso!.”.



Por otra parte, nos gustaría saber algo sobre la verdad de la

novedad de festejar la conmemoración del nacimiento del

Profeta. Pues, si el festejo del nacimiento del profeta se atiene a algo

verdadero en su sunna -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, nos habría llegado

alguna noticia de ello, a través de las tradiciones de correcta autenticidad

verificada, o a través de las obras de los compañeros del Mensajero -¡Allāh

se complaciera de ellos!-, después de él, debido a que lo más lógico es que

ellos sean las personas más indicadas, para festejar su nacimiento, por ser

más devotos y píos que los que les sucedieron. Pues, a pesar de que estos

compañeros eran los más selectos de los antepasados, desconocían la

celebración del nacimiento del Profeta, y ninguna de las sucesivas

generaciones de sus seguidores lo conocían, hasta que, en el siglo VI de la

héjira, Súltān Erbil lo innovó.



Al principio de su libro, al-Ectesām, ax-Xātébí apuntó: “Ciertamente,

la xarica vino, íntegra, sin posibilidad alguna de aumento o disminución,

ya que Allāh -¡Elevado sea!- dijo, a su respecto: (... Hoy os he

completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi

bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam

como Práctica de Adoración466.). Quien da por buena la novedad de

festejar el nacimiento del Profeta y su respectivo seguimiento, supone que

la religión es incompleta y que poner en práctica semejante novedad es de

los suplementos de la religión del Islam que Allāh hizo descender sobre Su

Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quien dijo: “No he

querido despedirme, sin dejaros en este destino blanco de

peregrinación...”.





466

Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 3.





279

A los investigadores que siguieron el origen de esta novedad,

les constó que sus innovadores la divulgaron y difundieron mediante

tradiciones fabricadas, atribuidas, falsamente, al Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!. Una de las pruebas de su falsedad que constaron a los

investigadores que estudiaron a fondo sus métodos de divulgar esta

novedad, se encuentra el que los patrones de los al-ma.uāled se ponían en

pie, cada vez que se mencionaba el nacimiento del Profeta -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, en la creencia de que, en este preciso momento, el

Mensajero acude a ellos con su espectro y su espíritu, con lo cual se ponen

en pie, en señal de veneración. En cambio, en la tradición relatada por Abu

Omāmáta al-Bāhélí -¡Allāh se complaciera de él!-, éste dice: “El Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- salió a nosotros, apoyado en un bastón, así

que nos levantamos por él, entonces, dijo: “No os levantéis como

hacen los extranjeros, en señal de mutuo

engrandecimiento.””.



Ánas -¡Allāh se complaciera de él!- relató: “Para ellos, nadie les era

más amado que el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, pues, si lo veían

(los compañeros) no se levantaban, porque sabían que él lo aborrecía.”.

(Tradición de una autenticidad verificada según las normas de Muslim).



Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “¡Qué

ocupe su asiento en el Fuego, quien le agrada que la gente

se ponga en pie al verle!.” (Tradición relatada por al-Bujārí y

Muslim).



Es de males modales contravenir lo que el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- ordenó o vedó. De las tradiciones anteriores, se desprende

que, en su vida, el Mensajero prohibía que se levantaran, en señal de

veneración a su persona, entonces, ¿Qué será de aquellos que se levantan,

nada más mencionar su nacimiento, tras su muerte?!.



Algunos de la gente común que siguen semejantes supersticiones, les

vemos adorar a Allāh, haciendo prácticas que no proceden ni de Allāh

-¡Elevado sea!- ni de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, de

modo que si algún ulema o docto en la religión se lo veda a ellos, dicen: “A

pesar de que lo que hacemos es una novedad, es tan buena como la de la

celebración del nacimiento del Profeta.”. Entre estas prácticas

supersticiosas, figura, por ejemplo, decir, abiertamente, tras cada

tocamiento de azalá: “Al.lāhomma sal.li u sal.lim cála sayyedna

Muhammad467.”, en los minaretes, amén de sus invocaciones como decir,

en voz alta, sus confidencias antes de cada tocamiento de azalá, y entonar



467

¡Allāh dé Su gracia y paz a nuestro señor, Muhammad !-





280

los cantos religiosos en alabanza del Profeta y los familiares de su casa.

Ellos contemplan todo esto como aprobado, mientras sea por amor del

Mensajero (Les decimos que el amor del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!- se afianza cuando seguís su sunna.). En cuanto a los que protestan,

de los seguidores de los ritos del fiqh468 islámico, les repetimos lo que

Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Todo aquello en lo que no estáis de

acuerdo, su juicio se remite a Allāh...469.) y: (... Y si disputáis sobre

algo, remitidlo a Allāh y al Mensajero, si creéis en Allāh y en el

Ultimo Día. Esto es preferible y tiene mejor resultado470.).



Así pues, es inadmisible oponerse a cualquier pronunciamiento de

Allāh -¡Elevado sea!- o de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.

Pues, cuando algunos de los seguidores se opusieron al pronunciamiento

del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, alegando los de

tanto Abu Bakr como cÓmar -¡Allāh se complaciera de ambos!- sobre la

cuestión del disfrute durante al-haŷŷ, Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de

ambos!- les replicó, diciendo: “Se avecina la caída de piedras, desde el

cielo, sobre vosotros. ¿A qué os digo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- dijo y vosotros me decís: Abu Bakr y cÓmar dijeron?.

Entonces, ¿Qué será de los que dictaminaron la licitud de festejar el

nacimiento del Profeta según las palabras de fulano o mengano?!.”.



LOS SUFÍES Y LOS CUATRO RITOS FIQHÍES DE LOS CUATRO IMANES:



A pesar de todas estas evidencias y pruebas fehacientes presentadas

en respuesta a ellos, nos encontramos con que siguen tomando por

argumento a los imanes de los cuatro ritos musulmanes y las diferencias

que se produjeron entre ellos. En realidad, cada uno de estos innovadores

se aferra tan fanáticamente -como los del paganismo preislámico-, a su rito

y rechaza los demás ritos, aunque éstos supusieran las citas y

pronunciamientos infalibles del Libro y de la sunna correcta. Vemos, por

ejemplo, muchos de los fanáticos del rito del imán Abu Hánīfa desconocer

los mandatos y los ordenamientos de la sunna y las tradiciones de correcta

autenticidad verificada, a pesar de considerarse de los ulemas. Más aún,

pretenden, por culpa de su ignorancia, que sus azalás, detrás de cualquiera

que no fuera de su rito, no se considera correcta, amén de desaprobar,

enérgicamente, levantarse las manos al ponerse uno, durante el azalá, de

rodillas y al levantarse, después, e, incluso, al ponerse en pie, tras el primer

at-taxáh.hod471, así como, levantar el dedo índice, cuando el azaleante dice,

468

La jurisprudencia islámica.

469

Azora de La Consulta (n.º 42): 10.

470

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 59.

471 c

La invocación que se dice al término de la segunda rac a y la última de un azalá.





281

durante at-taxáh.hod: “axhádu anna la ilāha il.la Allāh472”. Lo mismo

pasa con los fanáticos de los seguidores de los otros tres ritos. Cada uno de

ellos se adhiere, fanáticamente, a su rito y opina que está en lo cierto,

mientras que los otros no lo son, como si, para cada uno de los seguidores

de estos ritos, el suyo fuera un Corán hecho descender por Gabriel, que

pertenece, únicamente, a su rito, hasta el extremo de que algunos de esos

seguidores impedía que sus hijas se casaran con los seguidores de los otros

ritos.



Pero, lo más curioso es que semejantes actos y pronunciamientos

procedan de ulemas y alfaquíes. Más aún, pretenden, ante los demás, que

pertenecen a los seguidores de la sunna y el común de los ulemas pasados,

y los cuatro imanes473, cuando, en realidad, éstos son libres de lo que

aquellos hacen y dicen. Se constató que algunos de estos imanes dijeron

que: “Si una tradición profética es correcta, no se atiene a ningún rito.”.

Los imanes -¡Allāh se complaciera de ellos!- nunca mandaron a nadie

seguirles, sino mandaron seguir lo recogido en El Corán y en los

pronunciamientos de la sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!.



Entre las citas de dichos imanes -¡Allāh se complaciera de ellos!-

[pronunciadas a este respecto], podemos leer las siguientes:



El imán ax-xāfécí dijo: “Si una tradición es de correcta autenticidad

verificada tiene que ser mi rito, y, entonces, echad por tierra lo que yo

diga.”.



El imán Malek dijo: “Se puede seguir o descartar de las citas de

todos, menos el de esta tumba, señalando la tumba del Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!.”.



El imán Ahmad Ibn Hánbal dijo: “No imitéis ni a mí ni a Malek

ni a al-Auzací; tomad de donde hemos tomado. Dijo: No vamos más allá de

El Corán ni las tradiciones de correcta autenticidad verificada.”.



El imán, Abu Hanifa dijo: “Si las palabras provienen de Allāh

-¡Elevado sea!-, de Su Mensajero o de los compañeros de éste, pues, de mil

amores. En cambio, si provienen, citando a los seguidores, entonces,

somos hombres y son hombres474.”.







472

„Doy fe que no hay más Dios, sino Allāh.‟.

473

Los cuatro jefes de los cuatro ritos.

474

Quiere decir que ambos son hombres cualesquiera.





282

Así pues, lo malo de estos hombres, suponiendo su buena fe, se

achacaría tanto a su desconocimiento de lo correcto de la sunna, como a no

estudiar bien la disciplina de las tradiciones, con lo cual no pueden

discernir entre lo correcto, lo bueno, lo débil y lo atribuido, falsamente, al

Mensajero de las tradiciones proféticas. Pues, tomaron todas las tradiciones

atribuidas al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, las dieron por

tradiciones de autoridad fehaciente, las aplicaron en sus prácticas de

adoración, más aún, se las legislaron a los demás. En realidad, se ha

convenido, unánimemente, en no dar por buenas ni hacer operativas las

tradiciones de débil autenticidad verificada, en el caso de los mandatos, así

como las virtudes en caso de ser, inmensamente, débil, por pecar de ser de

un único relator, con antecedentes de mentira gorda. Así las cosas, el

desconocimiento de estos innovadores de la disciplina de las tradiciones

débiles, de falsa atribución y las fabricadas, ha acarreado a la umma toda

clase de imprecaciones, corrupción dogmática y desvío en la religión,

aparte de sumar a la religión lo que no es de ella.



Pues, si dan por argumento la ambigüedad habida entre las

tradiciones débiles, las de falsa atribución y las fabricadas, les decimos -es

una realidad como un templo- que de la misma manera que Allāh se

comprometió a preservar Su Noble Libro, encomendó la preservación de

las tradiciones de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- a hombres

de confianza de los ulemas y los doctos y les inspiró dedicar toda su vida a

seguir, autentificar, averiguar, discernir lo bueno de lo malo de las

tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a destapar, del

mismo modo, lo débil, lo falsamente atribuido y lo fabricado de ellas; a

poner de manifiesto los motivos de todo ello, aparte de definir y

categorizar, rebatiéndoles, a los relatores de las tradiciones, fijando a los

sinceros y poniendo al descubierto a los mentirosos. Valoraron tanto las

tradiciones de buena conservación como las de mala conservación, las

claras de las que despistan o distraen, componiendo tratados prolíficos, de

afianzada autoridad y autenticidad. Las discirnieron, las revisaron y

cribaron hasta el punto de que los ulemas pasaron a atenerse, con total

confianza, a las tradiciones correctas.



Entonces, ¿Por qué pretenden sospechar que la mentira se ha

infiltrado en las tradiciones proféticas y protestan por ello abandonando la

sunna, cuando, en cambio, Allāh -¡Elevado sea!- nos mandó diciendo: (...

Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba

dejadlo475.)?.







475

Azora de La Concentración (n.º 59): 7.





283

Por otra parte, el Mensajero - ¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:

“Que no encuentre a ninguno de vosotros, cuando le venga

algo que yo haya mandado o impedido hacer, decir,

estando sentado en su butaca: “Hacemos operativo todo

cuanto encontramos procedente del Libro de Allāh, o, de lo

contrario, no.”” (Tradición recogida en las recopilaciones de Abu

Dau.úd, aprobada por az-Záhabí y dada por buena por at-Termezí.).

Corroborando lo que el Mensajero dijo, Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Ni

habla movido por el deseo. No es sino una revelación inspirada476.)

y: (... Que se guarden los que se oponen a Su mandato477de que no les

venga una prueba o un castigo doloroso478.).

C

LA SEDICIÓN DE NEGAR LA SUNNA DEL PROFETA SEGÚN XAIJ, ABUL.Á LA

AL-MAUDŪDÍ:





A este respecto, en el número: 609, del periódico de al-Bálāgh, del

c

mes lunar de zi alqicda, del año 1401 de la héjira, nuestro xaij, Abul.á la

al-Maudūdí -¡Allāh se apiade de él!- dijo: “Nada más advenir el siglo XIII,

de la héjira, cundió, nuevamente, la vida en esta sedición (la de negar la

autoridad de la sunna); nació en Irak y floreció en la India. Sus inicios en

la India se atribuyen a Ahmad Jān Maulá.uí, al xaij Grāgh cÁlí; su

caballero emprendedor era Maulá.uí cAbd-Allāh Ŷákār cÁluí, luego, tomó

el estandarte Maulá.uí Ahmádud-dīn al-Āmér Tsrí, luego, avanzó con ella

Aslūm Grāŷbūrí, y, finalmente, su capitán fue Ghulām Ahmad Beruīz,

desembarcando con ella en la costa del desvío.



Éste es Ghulām Ahmad Beruiz, afincado en Bakistán, está

divulgando, hiperactivamente, su desvío, calumnnia e incredulidad,

publicando sus opiniones por medio de sermones que se graban, se emiten

y se publican (...). Por otra parte, tiene libros y adeptos, y dispone de una

exégesis de El Corán, pensada según sus opiniones y su incredulidad.

Algunos compañeros de los estudiantes que buscan el saber religioso, se

desviaron, por culpa de adoptar sus opiniones. Los estudiosos de las

tradiciones proféticas y los seguidores del rito de Abu Hanīfa han tenido

bastantes enfrentamientos con él, pero, según parece, le llegan suministros

desde el exterior, de parte de los enemigos del Islam y de quiénes

alimentan a semejante desviado con los recursos materiales, a fin de que se

fortalezca y pueda divulgar todo cuanto pretende. En cambio, el séquito de

la Verdad dispone de escasos recursos; sus libros y sus artículos no van, a

476

Azora del Astro (n.º 53): 3-4.

477

También puede referirse al mandato del (mensajero) de Allāh.

478

Azora de La Luz (24): 63.





284

menudo, más allá de sus seguidores y los asistentes a sus reuniones.

Semejante grupo es de mayor riesgo que los judíos y los cristianos para los

musulmanes, debido a que, en nombre del Islam y de El Corán, difunde su

incredulidad. Según la xarica islámica y la lógica, quien niega la existencia

de la sunna del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- cae en

el ateísmo, o sea, en la negativa de la exisencia de Allāh, el Grandioso. Se

ha adoptado un rito propio diferente al principio y las ramificaciones

fiqhíes en que los musulmanes convienen unánimemente, haciendo, por

ejemplo, tres azalás, al día, en vez de los cinco preceptivos, aparte de

tener, que yo sepa, muchos detalles inhabituales, en su práctica de

adoración, pero no me he detenido en ellos.



Los gobernadores y los islamólogos deberían luchar contra este

grupo, incitando a los islamólogos a hacer frente a semejantes incrédulos,

estimulando la publicación de los libros y los tratados sobre la sunna y

mandando a los guías para sensibilizar y concienzar tanto en árabe como

en el resto de las lenguas extranjeras para resistirse a esa corriente falsa y

desviada. Pues, por Allāh, su ŷihad [lucha] no es, bajo ningún concepto,

menor que la de los incrédulos, sino es como el de los guerreros y los

predicadores, ya que debido a que los incrédulos declararon,

abiertamente, su incredulidad, pocos son los que se engañan por ellos,

mientras aquéllos engañan a muchos de los que estudian, sin profundizar,

el Libro y la sunna.



Por otra parte, sostener la opinión de negar la autenticidad de las

al-āhād [tradiciones proféticas relatadas por una única persona], tal y

como fue recogido en las cuestiones dogmáticas, pese a ser mantenido por

muchos, es una postura falsa e ilícita, de la cual deriva la destrucción de

muchas de las cuestiones dogmáticas y de las ramas. Por lo demás, es una

puerta de acceso a negar, categóricamente, la existencia de la sunna, ya

que las al-āhād son una de las secciones de la sunna, más aún, la mayor

parte de la sunna son de las al-āhād. Pues, en caso de negarlas, llegan a

hacer lo mismo con las al-mutuāter [las tradiciones proféticas relatadas

por más de una persona], con lo cual, acaban con la ilustre sunna. En esta

misma línea, encontramos al autor de un libro, titulado:

Taisīr al-wah.yey.īn fi al-iktifá Bis-sahi.hain, un libro cuya portada infunde

misericordia y su contenido alimenta todo tipo de castigo. Pues, negar el

resto de la sunna y de las cadenas de autentificación de las tradiciones

conduce, asimismo, a negar, enérgicamente, las tradiciones proféticas en

su totalidad.” (Han terminado las palabras de al-Maudūdí -¡Allāh se apiade

de él!).



ALGUNOS EJEMPLOS DE LOS MÉTODOS ADOPTADOS POR LOS JEFES DE LOS

TÓROQ SUFÍES PARA TIMAR Y FRAUDAR A LA GENTE SIMPLE:







285

Reanudemos la exposición de una parte de las manifestaciones del

exceso del sufismo y de los sufíes, fijándonos en la diversidad de los

métodos que los jefes de los tóroq sufíes adoptan, para timar y fraudar a los

simples e ignorantes de sus adeptos, con el fin de lucrarse y enriquecerse a

sus expensas, desplumando a los pobres y a los débiles de ellos. Los incitan

a que les hagan convites, les den dinero y les prefieran a sí mismos,

siempre que les garanticen la intercesión y les hagan pasar al Paraíso, sin

rendir cuentas ni castigo alguno. De hecho, ésta es la costumbre de todos

los jefes de los sufíes, los cuales desviaron, en principio, a los siervos de

Allāh, a fin de desplumarles, a pesar de que la mayoría de sus adeptos son

paubérrimos.



1) Éste es ad-Disūqí, uno de estos jefes. En el libro de Tábakāt ax-

Xácárāní, dice: “En mis manos tengo las puertas del Fuego y, en las

mismas, tengo el Paraíso que abro (...) Quien me visita, le hago morar en

el Paraíso.”. Y nosotros le decimos, si, en tus manos, tienes las puertas del

Paraíso y las abres, ¿Por qué no te vas, de una vez, a vivir en Él y disfrutas

de su lujo y dejas a la gente en paz?!.



2) En la noche del sábado, 6 del mes lunar de gumada al-ājéra, del 1422 de

la héjira, correspondiente al 25 de agosto, del 2001, cuando trataba la

cuestión de la extorsión y del aprovechamiento económicos, ejercidos por

parte de los jefes de los sufíes a sus adeptos, tuve una eventualidad muy

curiosa. Después del azalá de al-cixá479, escuchaba, mientras escribía, el

programa de radio, Nūron cála ad.dárb480, de la emisora del Noble Corán,

que se emite desde Arriyad. En este programa, los radioyentes hacen

preguntas, a través del locutor del programa, a uno de los consagrados

islamólogos del Reino de Arabia Saudí, para que emiten fetuas en respuesta

a esas preguntas. El invitado del programa era Su Virtuosidad el xaij cAbd-

Allāh Ibn cAbd-al-Ráhmān al-Ghediān y quien hacía la pregunta era de

Sudán y decía que seguía una de los tóroq sufíes, en Sudán, y se enteró de

sus colegas seguidores que el jefe de su tariqa481 sufí estipulaba a cada uno

de sus seguidores que se fuera de peregrinación a Meca que le obsequiara,

antes de viajar, la quinta parte de su dinero, y le regalara, antes de que sus

pies pisaran su casa, un carnero?!. El xaij al-Ghediān le dio una respuesta

fiel y completa, que pudo -Allāh mediante- mostrarle el error que suponía

su creencia en su tariqa sufí y le advirtió del jefe de su tariqa, por que éste

contravenía la xarica de Allāh y la sunna de Su Mensajero y trataba de

desplumarles y compartirles su dinero, por medios que no se atienen a lo

que Allāh y Su Mensajero legislaron.





479

La noche.

480

Luz en el sendero.

481

Singular de „tóroq‟.





286

LOS EXCESOS DE LOS SUFÍES:





Contemplad esta prueba que afirma la seriedad y la sinceridad de

nuestras acusaciones a esos innovadores sufíes -¡Allāh nos guíe tanto a

nosotros como a ellos!. En realidad, su exceso y exageración fueron tales

que algunos de ellos llegaron a convertirse a sí mismos en profetas que

reciben Revelación divina y otros que, de tamaña incredulidad y herejía, se

atribuyeron poderes sobrenaturales que igualan a los del Señor de la

Soberanía y la Majestuosidad. Pues, algunos de ellos pretendieron que eran

profetas enviados. Otros pretendieron que llegaron a una rango en que se

toma y se inspira, directo, de Allāh, sin necesidad de Gabriel, con lo cual se

les exime de realizar los encargos religiosos preceptivos y, por

consiguiente, no hacen los azalás, ni ayunan, ni realizan ningún tipo de

prácticas de adoración. En realidad, el propio Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, el más perfecto, por unanimidad, de las criaturas de Allāh,

para siempre, a pesar de este eminente rango y de su gran profetismo, y de

las virtudes, asignadas, única y exclusivamente, a él, de entre el resto de los

profetas y los mensajeros, nunca dijo que tomaba de al-Lauh al-Mahfūz482

o, directamente, de Allāh, sin recurrir a Gabriel -¡La paz sea con él!-, ni se

relajó, ni un solo momento, en su adoración a su Señor. En cambio, se

ponía, en pie, toda la noche, hasta que se le agrietaran los pies. Es más,

cuando as-sayyeda cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- le preguntó:

“¿Por qué haces eso, Mensajero de Allāh, a pesar de tener perdonadas

todas tus culpas, por igual, tanto las anteriores como las posteriores.”, él

le contestó: “¿Acaso no quiero ser un siervo agradecido?”. Pero,

lo que más nos llama la atención, en este contexto, es que no dijo que había

llegado a semejante rango, en que a uno se le exime de hacer los encargos

preceptivos, como el azalá y el ayuno, etc.



De esta manera, si la puerta se deja abierta a todo incrédulo

mentiroso de los sufíes, de modo que pueda pretender ser un profeta

enviado o tener acceso a lo No-Visto, entonces, pasarán, por la misma,

todos los malévolos calumniadores; y esto es, precisamente, lo que los

grandes impostores del sufismo hicieron, en el siglo pasado, como: Mérza

Gholām Ahmad al-Qadiāní, Muhammad cÁlí al-Bāb, Mérza Hássan cÁlí

alias, al-Bahā.a, y el último prestidigitador de Sudán, Muhammad Mahmūd

y otros que pretendieron haber recibido Coranes que fueron hechos

descender sobre cada uno de ellos.



ALGUNOS EJEMPLOS DE LOS EXCESOS DE LOS FAMOSOS

IMPOSTORES SUFÍES:







482

„La Tabla Preservada‟ donde figura todo cuanto atañe a las criaturas de Allāh.





287

Entre los excesos y las exageraciones de sus famosos

impostores, a continuación, podemos pasar revista una parte de sus citas y

excesos:



1) En Tábaqāt ax-Xácárāní, el autor habla de los nobles portentos de su

señor, ax-Xarīf al-Maŷzūb [el demente], relatando: “Y cuando los

lunáticos apuñalaron a mi señor, cÁlí al-Ja.uās, ax-Xarīf al-Maŷzūb

acudió, de su tumba, a socorrerle, rechazándole la puñalada.”.



2) De AHMAD AL-BADA.UÍ -a pesar de su muerte y ser, ahora, una carroña

pudrida-, ax-Xácárāní dice: “Él vive disfrutando de la vida exuberante y

abundante en la vida mundanal; concede la vida a quién le plazca de los

muertos; responde a las necesidades de las criaturas; ofrece los pactos;

habla con los que circunvalan alrededor de su ídolo (esto es „alrededor de

su mausoleo‟).”. Lo más curioso es que no relataron nada del Profeta,

Muhammad, que diera por hecho que habubiera ayudado, después de su

muerte, a nadie. Si Allāh -¡Elevado sea!- hubiera concedido los atributos de

la vida a algún muerto [de Sus criaturas], en su tumba, con tal de ayudar a

Sus seres queridos y compañeros, o asistirlos con un poder determinado,

depués de su muerte, Él -¡Elevado sea!- se los habría concedido a

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. En cambio, al-Báda.uí está

difrutando, a pesar de su muerte, de una vida exuberante, en la vida

mundanal. Es más, le regala a quien quiere de los muertos!!. En sus

Tabaqāt, ax-Xácárāní dice, a propósito de la biografía de su señr,

al-Báda.uí: “Mi xaij me hizo jurar cumplir la promesa, en la cúpula, frente

al rostro de mi señor, as-Sayyed al-Báda.uí, y me cogió de la mano

entregándome a él. Entonces, su noble mano salió y me apretó la mano (...)

Dijo: “Atiende a mi Sidi ax-Xinna.uí y manténlo bajo tu mirada atenta.”;

dijo: “Enseguida, oí a Sidi Ahmad decirle, desde el interior de la tumba:

“De acuerdo.””.



3) AX-XÁCÁRĀNÍ dice, también: “Una vez, falté al mauled. Allí, estaban

presentes algunos de los al-auliā.á as-salihīn. Me contaron que Sidi

Ahmad al-Bada.uí, dijo, mientras corría las cortinas del mausoleo: “cAbd-

al-Wah.hāb no ha venido.””. Asimismo, ax-Xácárāní dijo que había visto a

muchos de los xaijes tanto vivos como muertos acudir andando y reptando,

en sus mortajas, para asistir al mauled de al-Báda.uí.



4) Y del AL-HÁRTHÍ dice: “Me dirigí a él, pidiendo que me gestionara una

petición, estando en la azotea de la escuela de Um Ja.uand, en Egipto. Le

vi salir de su tumba, caminando desde Damieta hasta que nos separaron

cinco brazas y me dijo: “¡Paciencia! y desapareció.””.









288

5) En cuanto a AHMAD IBN MUHAMMAD ABUL-CABBĀS AT-

TIGĀNÍ, nacido en el 1150 de la héjira, se comenta a sí mismo, en los

siguientes palabras: “Mi espíritu es el del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!-, pues, ayuda a los mensajeros y a los profetas. Mi espíritu ayuda a

los jefes espirituales y los conocedores desde el principio de la creación

hasta siempre. Si Allāh -¡Elevado sea!-concentra a Sus criaturas, en el

lugar de congregación, el Día del Levantamiento, un pregonero llama

haciendo llegar su grito a todos los congregados: ¡Oh, los que estáis

congregados, éste es vuestro imán, de quién echabais mano!?.”.



6) En la página 320 de su libro, cAŷā.éb al-āthār, AŶ-ŶABÁRTÍ dice: “El

sufí, llamado cÁlí Ibn Heŷāzí Ibn Muhammad al-Bayyūmí (m. 1183 de la

héjira) pretende que vio al xaij ad-Dimirdax, en el cielo, y que éste le dijo:

“No tengas miedo en ambas vidas: La mundanal y la Última.”; y que

al-Bayyūmí veía al Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cada vez que se

quedaba a solas y que había oído al Profeta decir a Abu Bakr: “Anda,

vamos a asomarnos a Zā.ué.yát ad-Dimirdāx; y que él, es decir, al-

Bayyūmí entró donde estaba as-Sayyed al-Báda.uí y, allí, vio al Profeta -

¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y dudaba de que su visión fuera una ilusión,

pero, de pronto, vio a ad-Dimirdāx, en su mausoleo, diciéndole: “Tiende la

mano al Profeta, que está conmigo!?.””.



7) En la página 97, del primer tomo de su libro, Ga.uāhér al-mácāní fi faid

at-Tigāní, CÁLÍ HRAZM dice: “El Señor de la existencia [Universo]483, me

dijo, en la vigilia y no en el sueño: “Todos los que te hicieron el bien,

prestándote cualquier servicio o dándote de comer o cualquier cosa por el

estilo pasarán al Paraíso, sin ser juzgados ni castigados.”. Dijo:

“Entonces, le pregunté:¿Es cierto que todo esto será para quienes me

quisieran y me hicieran el bien, aunque fuera en la medida del peso de un

átomo, y que quienes me dieran toda su comida pasarían al Paraíso, sin

ser juzgados ni castigados?”. Hay muchas otras versiones, por ejemplo, él

dice que el Profeta le dijo: “Les he garantizado todo ello, y no lo echarán

en falta hasta que tanto tú como ellos estéis, a mi lado, en lo más alto del

cielo.”.



8) En la página 103, de su libro, Qūt al-qulūb, ABU TĀLÉB AL-MAKKÍ

dice: “Una vez, un sufí se dirigió a su Señor, diciendo: “Algunas personas

Te pidieron y les diste (...) sobre la faz de la Tierra, andar en el aire y los

tesoros de la misma, con lo cual se convirtieron en notables.””. Luego,

habla de los beneficios con que su Señor le colmó, tras la petición anterior,

diciendo: “Mi Señor me hizo pasar a la esfera inferior, haciéndome



483

Se refiere al Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-. En realidad, el texto lo recoge, en estos términos, a

pesar de que el apodo de Señor de la existencia o del Universo no se aplica correctamente a la persona del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ya que el Señor de la Existencia o del Universo es Allas xge.





289

circunvalar en el Reino Inferior, enseñandome las Tierras y lo que

hay debajo de ellas, hasta la tierra húmeda, acto seguido, me metió en la

esfera superior, haciéndome recorrer los cielos, enseñándome todo cuanto

tenía de Paraísos484 hasta el Trono. Luego, mi Señor me detuvo ante él,

diciéndome: “Pídeme lo que sea de lo que acabas de ver que, de

inmediato, te lo concedo.”. Entonces, le dije: “Oh, Señor, no he dado por

bueno nada de lo que acabo de ver, para pedírtelo.””. ¡Glorificado sea

Allāh, el Grandioso, por encima de semejantes palabras falsas!. Habéis

comprobado como este gran impostor se atreve a meterse con Allāh,

pretendiendo mantener dicha relación tan privilegiada con Él -¡Glorificado

sea!-, relación que ninguna criatura antes de él había tenido, incluso, el más

selecto de las criaturas, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Lo más

curioso son sus palabras mentirosas de que se le ofreció ver el Trono del

Misericordioso y, encima, su Señor le ofrece que pida algo de lo que había

visto, para concedérselo, y él, con todo el cinismo del mundo, le contesta:

“No he dado por bueno a nada para pedírtelo.”. Más adelante, este impío

añade, al término de sus palabras, en el libro de Qūt al-qulūb, diciendo:

“Después de dar esta respuesta a su Señor (Es decir no dio a nada de lo

que vio por bueno para que Él se lo concediera.), Allāh -¡Elevado sea!-,

Quien está por encima de esto le dijo: “Así, de veras, eres siervo mío.””.



Prosiguiendo con la exposición de sus excesos y su incredulidad, en

sus anotaciones sobre el libro de ax-Xárh al-Járīda de AD-DARDĪR, as-

Sā.uí dijo que ar-Refācí se detuvo, frente a la tumba del Mensajero, y se

dirigió a él, con los dos versos siguientes:

En caso de lejanía, mi espíritu lo mandaba a besar el suelo, por mí, pues, él485

es mi delegado.

Y, aquí, presente está el imperio de los fantasmas, así que tiende tu derecha

para que mis labios tengan el gusto que suponen.

Dijeron que, entonces, la mano salió de la tumba para que la besara!?.



En su tratado, en que promociona y divulga semejantes incredulidades

y excesos, ad-Dabbāgh dice: “He visto a uno de los aulia.a as-sālihīn,

siervos de Allāh, alcanzar un gran rango, que consiste en que éste ve a las

criaturas hablantes y mudas, las fieras, los insectos, los cielos y sus

estrellas, las Tierras; el Globo entero saca de él; éste escucha sus sonidos

y voces y sus palabras, en un solo instante, suministrando a cada cual todo

cuanto necesite y le da con que arreglárselas, sin que esto lo entretenga de

lo de los otros.”. Nuestro Señor, te pedimos perdón y nos volvemos atrás

de lo que algunos de Tus criaturas, aquéllos que se desviaron y desviaron al

resto de Tus criaturas, hacen atreviéndose a meterse contigo; ¿Qué poderes

ha dejado aquel hereje a Allāh -¡Elevado sea!-, que aquél no produjera?!.



484

Jardines.

485

Mi espíritu.





290

¡Glorificado y elevado sea Allāh por encima de lo que dicen y lo que Le

calumnian flagrantemente!, ¡Refugiémonos en Allāh de cualquier

criatura que crea semejantes palabras, pues, Allāh le maldiría hasta el

Día que las criaturas resuciten!, ¡No hay más poderío ni fuerza sino por

Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.



Ésta es RĀBÉCA AL-CADA.UEYYA que prendó los corazones de los

sufíes de su tiempo, con su sufismo encantador, y rozó con sus poesías la

categoría de la inviolabilidad de la divinidad. En sus sesiones de dzikr486,

vitoreaban, al mencionar su nombre, y la apodaron la mártir del amor

divino apasionado. Dirigiéndose a Allāh, Rabéca dice: “No Te adoro por

temor a Tu Fuego, ni por aspiración ansiosa a Tu Paraíso, sino Te adoro

por Tu Esencia.”. Con estas palabras, ella se ha marcado un camino y un

rango con los cuales se sitúa por encima del rango y el prestigio de los

profetas y los mensajeros -¡La paz y la gracia de Allāh sean con todos

ellos!-, debido a que con ambos declara su completa privación de todo

deseo o temor o ambición ansiosa o miedo a Allāh -¡Elevado sea!. Pues,

entre las loables características que Allāh atribuyó a Sus mensajeros,

destaca el que le rueguen por deseo o temor o miedo o ambición ansiosa,

tal y como lo recogen las siguientes aleyas, en que Allāh -¡Elevado sea!-

dice: (... Todos ellos se apresuraban a las buenas acciones, Nos

pedían con anhelo y temor y eran humildes ante Nos487.); (... e

invocadlo con temor y anhelo. Es verdad que la misericordia de

Allāh está próxima a los bienhechores488.) y: (Levantan su costado

de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo y dan de la

provisión que les damos489.). Rabéca descendió con sus excesos hasta

c

que su doble (diablo) se apoderó de ella y le hizo describir la Ka ba, la

Casa Inviolable de Allāh, diciendo: “Éste es el ídolo adorado en la

Tierra.”.



Sus excesos y su propasarse son inmensos. Si intentamos hacer un

recuento de los errores y de su incredulidad, así como su descarrío y sus

calumnias, no nos cabría llenar grandes tomos. Pero, en algunos de sus

falsos tratados, dan cuenta, breve y cualitativamente y no

cuantitativamente, de semejantes excesos, entre los cuales, cabe destacar

los siguientes: Dar mayor divulgación al azalá de la necesidad de mil

necesidades, aducir la frase de ¡Allāh se complaciera de él!, tras mencionar

el nombre de Abu al-Hássan ax-Xāzlí; pedir la mediación y el socorro del



486

Recitación de aleyas del Corán o de cantos religiosos o de cosas por el estilo.

487

Azora de Los Profetas (21): 90.

488 c

Azora de al-A raf (7): 56.

489

Azora de La Postración (32): 16.





291

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, diciendo: “Acude a

nosotros, Mensajero de Allāh; socórranos, Mensajero de Allāh, mádad

mádad490, Mensajero de Allāh.”; mencionar al azalá de las luces que hacen

a su máximo ídolo, Ahmad al-Báda.uí (Abu Farrāŷ) y asociar a su nombre

la frase de ¡Allāh se complaciera de él!; amén de aquel azalá, llamado el

azalá de autoluz y el secreto vigente, que es una invención de su señor, ax-

Xāzlí. Ellos mantienen que este azalá equivale a cien mil azalás; mantener

que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no deja de estar en este

Universo ni un solo momento, por ser el origen de la existencia y el polo491

de su círculo y la razón de ser de todo cuanto existe, habida cuenta de que

es la primera criatura y de que, de su luz, Allāh creó los Cielos, la Tierra, el

Trono, la Silla de éste y todas las criaturas, así pues, cómo puede

ausentarse de los universos, aunque fuera por un solo momento; y muchas

historias sobre haber visto al Profeta, en sueño, y su visita a ellos, en la

vigilia, con lo cual mantienen cierto tipo de compañía con él, por lo cual

apostillan sus nombres con la coletilla, ¡Allāh se complaciera de él!; hablar

de una invocación inventada por su señor, al-Mursí Abulcabbās, cuya

fórmula, de ser repetida 500 veces, su lector no fallece antes de reunirse

con el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en la vigilia. A este respecto,

se inventaron una sarta de tradiciones fabricadas y falsamente atribuidas al

Mensajero, citando a Abu Huraira, que dan por hecho que quien dice mil

veces: “Sal.la Allāhu cála Muhammad492”, con otros aurad, le ve, en sueño,

y quien supera dicha cifra asciende al rango de acompañarle y reunirse con

él, en la vigilia, de modo que se convierte en uno de sus compañeros; por

otra parte, dijeron que quien ve al Mensajero, en la vigilia, éste le garantiza

el buen término de su vida mundanal, la intercesión, el Paraíso, perdonarles

tanto a él como a sus progenitores y aliviarle los estertores de la agonía

(Aunque, como bien sabemos, el propio Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia

y paz!- los sufrió a su muerte.). Asimismo, añadieron que quien le ve en la

vigilia, le levanta el castigo del sepulcro, le asegura de los horrores del Día

del Levantamiento y le gestiona todas sus necesidades en la vida mundanal

y en la Última, por su generosidad y benevolencia. Más aún, afirmaron,

pese a su mentira, que, según el libro de Kitab al-azkār de Qotb al-Aqtāb

(el mayor ídolo), para ver al Mensajero, deberías hacer un azala de dos

rakcas493, en la víspera del viernes, leyendo, postrado, en cada uno de ellos,

cinco veces: La Azora que abre el Libro (n.º 1), la aleya del Trono494 y

diciendo, mil veces: “Sal.la Allāhu cála Muhammad”. Es más, adujeron una



490

Ayuda o refuerzo.

491

Centro. Los sufíes utilizan, a menudo, el término „polo‟ para referirse a varias cosas como, por

ejemplo, sus guías espirituales, así que preferimos seguir la corriente de sus designaciones.

492

„¡Qué el azalá de Allāh sea con Muhammad!‟. En esta frase, „el azalá‟ se menciona en sentido figurado

de veneración y no en el sentido literal de la palabra.

493

„Cada turno del azalá‟. Cada turno empieza con erguirse en pie, luego, inclinarse con las manos en las

c

rodillas, arrodillarse y, por último, postrarse. Un azalá es o de dos o tres o cuatro rac as.

494

La aleya núm. 255, de la azora de La Vaca (2).





292

tradición fabricada e inventada, atribuyéndola, falsamente, al

Menajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en que, según ellos, dice:

“Quien desea verme, en la vigilia, debe hacer un azalá de cuatro rak cas,

leyendo, en cada una de ellas, las siguientes azoras: La Azora que abre el

Libro (n.º 1); La Claridad de la mañana (n.º 93); ¿No te hemos abierto?

(n.º 94); El Decreto (n.º 97) y El Temblor (n.º 99). Acto seguido, termina el

azalá saludando495, luego, hace el azalá verbal por mí 70 veces y pide

perdón otras 70 veces y se acuesta y de este modo me va a ver en la

vigilia.” (Algunos de los ignorantes y la gente simple lo probaron varias

veces y no vieron nunca al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ni

siquiera, en sueño.). En el libro de Jazīnát al-asrār, dicen: “Algunos ulemas

dijeron que quien lee la azora del Decreto (n.º 99) mil veces, el viernes, no

muere sin verle al Mensajero.”. Más aún, se empeñaron en sus excesos,

mencionando lo que se da en llamar el azalá de al-fāteh por su sayyed y

amo, Muhammad al-Bakrí. Citándole -¡Allāh se complaciera de él!-,

transmitiron, también, que dijo: “Quien hace cuatro rak cas, en la noche

del viernes, luego, recita mil veces: “¡Al.lāhomma, da Tu gracia a sayyedna

Muhammad, el que abre lo cerrado y da término a lo anterior, el

auxiliador de la Verdad con la Verdad, el guía, y a sus familiares, en la

medida de su magnitud y de su alto rango.” se reúne con el Profeta, cara

a cara, en la vigilia...”. (¡Qué feos y más destapados son sus mentiras,

montajes y tomaduras de pelo a la simple gente común, a fin de

desplumarles ilícitamente!).



Interpretan, según su albedrío, la aleya coráncia que reza:

(¡Vosotros que creéis! Temed a Allāh, buscad el medio de acercaros

a Él...496). A pesar de saber y reconocer que buscar el medio de acercarse a

Allāh se realiza mediante hacer el azalá, mencionar Sus nobles nombres y

características -¡Invencible y Majestuoso sea!-, y hacer las buenas obras

con las cuales se pretende, sinceramente, complacer a Allāh, tal y como

hicieron los tres que una roca les cegó la entrada de la cueva donde estaban.

Pero, ellos se inclinan al desvío, para extraviar a los siervos de Allāh,

enseñándoles buscar el medio de acercarse a Él, mediante los mensajeros,

los profetas, los al-aulí.á as-sālihīn y los familiares de la casa del

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Les informaron que es

invedado llevarse su bendición, en su vida, y lo mismo pueden hacer con

sus tumbas, tras su muerte, ya que sus tumbas -según ellos- son de los

jardines del Paraíso, lo cual coincide con lo que Abu Hāmed al-Ghazālí

apuntó, en su libro de Ádab as-sáfar. Su gran ídolo, Abu al-Hássan ax-

Xāzlí, dijo: “A quien le surja una necedidad ante Allāh, que Le jure por



495 c

Decir: Assalam alaikom ua rahmatu Allāhi ua barakatohu „!La paz y la misericordia de Allāh sean

con vosotros‟, con un ademán volviendo la cara a ambos lados.

496

Azora de La Mesa Servida (5): 35.





293

Abu Hāmed al-Ghazālí”. En al- Mafājer al-ca.léy.ya, ax-Xāzlí dice

de su sayyed, al-Ghāzalí, que éste le dijo: “Si te surge algo, júraLe por mí

(...) pues, por Allāh, cada vez que lo mencionaba en mis peticiones a Él,

todas tenían salida y mis dificultades se hacían más fáciles...””. (Nosotros

le decimos a ax-Xāzlí: “¡Qué mentiroso eres, por Allāh, enemigo de Allāh!.

Pues, todos vosotros, los pilares del sufismo, os tocáis mutuamente el

tambor. Tendréis vuestro [merecido] juicio, el Día en que no sirva ni

dinero ni prole, sino quien acude a Allāh con un corazón perfecto.”.



Poner a los profetas y los al-aulí.á as-sālihīn por mediadores, en las

invocaciones y los ruegos a Allāh no es lícito, estuvieran éstos vivos o

muertos, debido a que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- comunicó a Su

Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en El Corán, que:

(Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí... Yo estoy cerca y

respondo al ruego del que pide, cuando Me pide...497). Por lo demás,

at-Tabarāní relató que cEbadáta Ibn as-Sāmet dijo: “En la era del Profeta

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, había un hipócrita que hacía daño a los

musulmanes (...) Algunos de ellos dijeron: Levantémonos a pedir socorro

al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, por los actos de ese

hipócrita. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “El

socorro no se pide a mí, sino a Allāh.””. Esto ocurrió, en vida del

Profeta, así que imaginémonos cómo se le pide socorro y se le tiene por

mediador, estando muerto; y cómo pedir socorro de los que son de menor

rango como los al-aulí.á as-salihīn y los hombres de bien, amén de los

prestidigitadores y los estafadores, tales como los que osaron a meterse con

los mensajeros de Allāh, diciendo: “Los píos bienhechores pudieron

atravesar un mar, donde los profetas se detuvieron en su costa?!”. Estos

perversos quieren decir que, gracias a sus nobles portentos, atraviesan el

mar caminando de pie, mientras los profetas -¡La gracia y la paz de Allāh

sean con ellos!- se detienen, en su costa, sin poder cruzar como ellos, pues,

¡No hay más perversión ni incredulidad que superen las suyas!.



Por otra parte, algunos de sus estafadores “al-aulí.á as-salihīn” cuentan a

la gente simple historias sobre visiones, en que dicen que habían visto al

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a algunos de sus compañeros,

pretendiendo que éstos les habían urgido dedicarse de lleno a corregir los

conceptos corrientes sobre algunas de las sunnas a las gentes, ordenándoles

aclararlas. Así pues, se empeñaron en rellenar los libros con semejantes

fábulas, encaminadas a cambiar la correcta sunna, divulgándolas en tomos

anónimos sospechosos.







497

Azora de La Vaca (2): 186.





294

Deberíamos, hermanos en Allāh, ir explorando nuestro camino

en la religión, valiéndonos de la luz de Allāh -¡Elevado sea!-, recogida en

Su Noble Libro y en lo correcto de la sunna del Mensajero, Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Los que caemos, sin darnos cuenta o por

desconocimiento, en la trampa de semejantes innovadores y sufíes

desviados, tendríamos que echarnos atrás y regresar a Allāh, a fin de que

Allāh nos conceda un buen término en la vida mundanal, pasando al

séquito que salvará con Muhammad y sus compañeros. Asimismo,

convendría aprender de la situación que está atravesando la umma de

Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- (Allāh hizo que nos

combatiéramos mutuamente; nos dividió en facciones y sectas haciendo

que nos probáramos las malas consecuencias de nuestra propia tiranía,

predestinando que viviéramos eras y siglos enteros, atados a las grietas y

las cadenas. A decir verdad, nos lo merecemos por descuidar el Libro de

Allāh y renunciar la sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-; por haber permitido que la Falsedad echara raíces en nuestro

patrimonio islámico y que la perversión y el morbo religiosos disfrutaran

de la luz y del aire entre nosotros. Sin el favor y la misericordia de Allāh

con nosotros, Él habría convertido a algunos de nosotros en monos y

cerdos y, sin Sus Libros anteriores, Él habría hecho caer sobre nosotros

piedras desde el cielo). Acordémonos de Sus aleyas, en que Él -¡Elevado

sea!- dice: (Será el día en que el injusto se morderá las manos y dirá:

¡Ojalá hubiera tomado un camino junto al mensajero! ¡Ay de mí!

Ojalá no hubiera tomado a fulano por amigo! Me extravió del

recuerdo después de haberme venido. El Shaytán es para el hombre

una decepción498.) y leamos el comentario de Ibn cAbbās, al interpretar la

aleya siguiente, en la cual Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y no seáis como

aquellos499que se dividieron y cayeron en discordia, cuando ya les

habían llegado las pruebas claras. Esos tendrán un inmenso castigo.

El día en que unos rostros se vuelvan blancos y otros negros...500).

c

Ibn Abbās dice: “Los rostros de los de la sunna y el acuerdo se vuelven

blancos, mientras los de las novedades y el desacuerdo se vuelven negros.

(...) Luego, Allāh -¡Elevado sea!- describe la situación de ambos grupos y

adónde llevan a sus autores los dos caminos de ambos grupos; Él -

¡Elevado sea!- dijo: (...Aquéllos cuyos rostros se ennegrezcan...

¡Renegasteis después de haber creído, gustad, pues, el castigo porque no

creísteis! Aquellos cuyos rostros se vuelvan blancos, estarán en la

Misericordia de Allāh, en ella serán inmortales501.”).



498

Azora del Discernimiento (25): 27-29.

499

Los judíos y los cristianos.

500

Azora de La Familia de Imrán (3): 105-106.

501

Azora de La Familia de Imrán (3): 106-107.





295

CONCLUSIÓN:

Las huellas de todo cuanto acabamos de explicar y detallar de los

extravíos que tanto los innovadores como los sufíes desviadores llevan

cometiendo, desde hace varios siglos hasta hoy en día, todavía, siguen

siendo adoptadas por centenares de millones de musulmanes, en todos los

rincones de la Tierra. Rogamos a Allāh que nos conceda tanto a nosotros

como a ellos la guía, que regresen a [seguir lo mandado por] Allāh,

echándose atrás de sus culpas y pecados y que se sacudan de su fe todos

estos tubérculos, para que seamos, nosotros y ellos, del grupo que salvará,

que sigue lo que eran Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sus

compañeros.



ALGUNOS EJEMPLOS DE LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS ILÍCITAS, INFLUIDAS

POR EL LEGADO DE LOS SUFÍES Y DE LOS INNOVADORES HERÉTICOS:





Algunas de las prácticas de la mayoría de los musulmanes -salvo los

que Allāh los envuelve con Su misericordia- son heredadas de esos

desviadores. Pues, creen que dichas prácticas son de la sunna, mientras, en

realidad, son de las al-bédác. A pesar de que -como señalamos,

anteriormente- las consideramos nimias, algunas de ellas llevan al

precipicio de la incredulidad -¡Allāh nos libre!-, sin que ellos se den cuenta.

Al-Mustáfa [el escogido] -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “La

incredulidad es más oculta que los pasitos de las hormigas

sobre un paño negro en la oscuridad de la noche.”. A

continuación, vamos a aducir una aclaración de algunas de estas prácticas

equivocadas, presentando las pruebas de su ilicitud, en la medida de los

posible, y, al fin y al cabo, Allāh es el Omnisciente:



1) Festejar la noche del viaje nocturno y la ascensión del

Mensajero al cielo y la de la mitad del mes lunar de xa cban y el

día de caxuraa502 (Un día festejado por los chiítas y de sus seguidores de

los de la sunna). En realidad, todas estas festividades son novedades que no

se atienen a ningún fundamento de El Corán ni de la sunna ni de los actos

de los compañeros del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.

Es más, la novedad de festejar la noche de la mitad de xa cban no tiene

antecedente alguno en los libros de la sunna del Profeta, ni en las noticias

de los píos antepasados, incluso, no cuenta con ningún fundamento

religioso. Pues, no ha constado que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y





502

El 10 ó 9 del mes lunar de muharram. Es un día de luto para los chiítas





296

paz!- ni ninguno de sus cuatro sucesores prudentes (El mensajero

nos mandó seguirlos) había festejado esta noche en particular.



Pero, el mes de xacban, en general, tiene muchos méritos. En él, el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- solía ayunar, rogar e invocar a

Allāh, y hacer el bien con frecuencia. En realidad, el Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- ayunaba, a menudo, en dicho mes, a fin de entrenarse

y prepararse a sí mismo, para recibir el mes de ramadán. Por eso,

numerosas son las tradiciones correctas que dan cuenta de los méritos del

mes de xacban y, entre ellas, podemos destacar la tradición, relatada por

c

A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!-, en que ella dijo: “El Profeta

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- ayunaba, más que nunca, en el mes de

xacban, pues, no dejaba sino pocos días sin ayunar.” (Tradición transmitida

por Muslim.).



Más aún, reunirse, tras la puesta del sol, en la noche de la mitad de

c

xa ban, en las mezquitas, y establecer un azalá especial, llamado el azalá de

la mitad de xacban, y leer unas invocaciones respectivas a ella, llamadas la

invocación de la mitad de xacban no son más que una novedad moderna

que cundió, en los últimos tiempos, que no tiene antecedente alguno, en los

tiempos de los compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!- ni en los de

sus seguidores.



2) Tratar al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- con sayyed [señor] en

at-taxáh.hod es una novedad. Me refiero, concretamente, a este pasaje del

at-taxáh.hod, en que quien lo lee dice: “¡Al.lāhomma, sal.li cála sayyedna

Muhammaden ua cála āli sayyedna Muhammaden, cáma sal.laita cála

sayyedna Ibrahīm ua cála āli sayyedna Ibrahīm!503”. De hecho, es cierto

que sayyedna Muhammad, es el señor de todos los seres humanos, pero,

sobre hacer el azalá por el Mensajero, existe una tradición profética, en que

el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Decid:

“¡Allāhomma, que Tu azalá sea con Muhammad y los

familiares de Muhammad, del mismo modo que lo fue con

Abraham y los familiares de Abraham; y que Tus

bendiciones sean con Muhammad y los familiares de

Muhammad, del mismo modo que lo fueron con Abraham y

los familiares de Abraham; Tú eres el Loado, el Glorioso.””.



3) Es característico de la asociación con Allāh jurar por cualquiera que no

fuera Allāh -¡Elevado sea!-, tal como ocurre con quienes dicen: “Por el





503

„¡Oh, Allāh, qué Tu azalá sea con sayyedna, Muhammad y los familiares de sayyedna, Muhammad,

del mismo modo que lo fue con sayyedna, Abraham, y los familiares de sayyedna Abraham.‟.





297

Profeta504, fulano, hazme tal y tal.”, o quien dice: “Por tu vida o Por lo

que supone mi vida, para ti o Por vida de mis hijos o Por vida de tus hijos

o Por el aprecio que le tienes a fulano, hazme tal y tal.”. El Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Si alguno de vosotros jura,

que jure por Allāh o se calle.”. Pero, se puede jurar, como hacía el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, diciendo: “Por el Señor de

c

la Ka ba; Por el Señor de los Cielos y la Tierra” y “Por Quien

tiene a mi alma en Su mano.”.



4) Es propio de caer en la asociación con Allāh que uno diga: “Lo que

Allāh quiera y fulano o Allāh y fulano dijeron o Esto es del favor de Allāh y

del tuyo o Esto es de los beneficios de Allāh y de ti, etc.”. En cambio,

puedes decir: “Lo que Allāh quiera, luego, fulano.” y “Esto es del favor de

Allāh, luego, el tuyo, etc.”. Citando a Huzaifa -¡Allāh se complaciera de

él!-, Abu Dau.úd relató que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

dijo: “No digáis: “Lo que Allāh quiera y fulano quiera.”, sino:

“Lo que Allāh quiera, luego, fulano.””. Por lo demás, Allāh

-¡Elevado sea!- dice: (Pero no querréis a menos que Allāh

quiera...505.).



5) No se puede decir: “Si el guardia no hubiera estado ante la puerta, los

ladrones nos habrían desvalijado.”; “Si el techo de la casa no fuera fuerte,

la lluvia nos habría inundado.”; “Si no fuera por tu actitud, fulano, otro

gallo nos cantaría.”; “Si el conductor no fuera hábil, el coche habría

volcado con nosotros.”, etc. En cambio, en vez de lo anterior, uno puede

decir: “Sin la benevolencia de Allāh, inspirándole a este guardia estar

ante la puerta, los ladrones nos habrían desvalijado.”; “Sin la misericordia

de Allāh, haciendo que el techo de la casa fuera fuerte, la lluvia nos habría

inundado.”; “Sin el favor de Allāh con nosotros, inspirándote estar de

nuestro de lado, en nuestra calamidad, fulano, otro gallo nos cantaría.”;

“Sin la benevolencia de Allāh -¡Elevado sea!- con nosotros, haciendo que

nos tocara un conductor hábil, el coche habría volcado con nosotros, pero,

al-hámdu lil.lāh506.”. Todo lo anterior se trata de detalles característicos de

la asociación oculta con Allāh, de los cuales, a menudo, no nos

apercibimos. Así pues, deberíamos acostumbrarnos las lenguas a repetir sus

versiones correctas, cuando precise decirlos, atribuyendo el favor, todo el

favor, a Allāh -¡Elevado sea!-, reconociendo, a pies juntillas, que todo ello

es debido al favor de Allāh con los cuales nos colma a nosotros y a todo el

mundo. Pero, en realidad, la mayoría de la gente no Se lo agradecen...



504

Es una fórmula de juramento que equivale, pragmáticamente, a la frase “Por favor, ..”, en sentido

rogativo.

505

Azora del Hombre (76): 30.

506

Literalmente: „¡Alabado sea Allāh!. En este contexto, quiere decir: „Menos mal.‟.





298

¡Al.lāhomma, a Ti corresponden y pertenecen los buenos, abundantes y

benditos agradecimientos y loas!.



6) Dar las fiestas de cumpleaños, por constituir una inmensa novedad,

vedada por imitar a los cristianos y por malgastar el tiempo y el dinero en

cosas que contravienen lo que Allāh y Su Mensajero habían legislado. Por

cierto, yo conozco a un cincuentón, que celebra, escrupulosamente, su

cumpleaños, cada año, para que los que, celebrándolo, le coreen: “HAPPY

BIRTH DAY TO YOU y ¡Sana hólua ya gamīl507!...”. Pero, lo curioso es

que tanto nosotros como todos los que le rodean de sus amigos sabemos

que, según él, su madre murió al darle a luz, de modo que salió a la luz

provocando la muerte de su propia madre, o sea, el día que nació era un día

de lamentos, calamidad y tristeza para su familia. Pese a todo ello, este

necio sigue celebrando, cada año, el día de su nacimiento feliz -quiero decir

triste-, así que ¡Gloria al Guía, Quién orienta a quien quiera al camino

recto!, pues, a quien Allāh no le da luz, nunca la tendrá.



7) Entre las novedades vedadas, textual y prácticamente, en tiempos del

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, de los compañeros -¡Allāh se

complaciera de ellos!- y de los que los siguieron, podemos mencionar las

siguientes: Montar los pabellones y encargar a personas recitar en ellos El

Corán, tras la muerte de una persona, para recibir el pésame; y recitar El

Corán por el espíritu del difunto, una vez enterrado, en el cementerio, y,

luego, dar los banquetes, conmemorando el paso de cuarenta días o un año

a la muerte del difunto.



8) Se prohibió hacer los elogios fúnebres, los lamentos, los gritos y

rasgarse las mujeres la ropa por el muerto, ya que el muerto se castiga, por

ello, en su tumba.



9) Celebrar las fiestas de bodas alquilando a lo/as cantantes y las

danzarinas desnudas, para animar semejantes fiestas, cantando letras

obscenas que incitan a la perversión y al libertinaje, amén de la mezcla de

las mujeres con los hombres, bailando pegados; todo esto está vedado y no

es, bajo ningún concepto, de la religión islámica. El autor de esto, fuera el

anfitrión o el marido o la mujer, se acarrea culpas, por aceptarlo, a

sabiendas de que provoca grandes tentaciones que ni Allāh ni Su Mensajero

habían legislado. Pues, en las fiestas de bodas, lo que el Mensajero permitió

no pasa de tocar el adufe como manifestación de júbilo y regocijo y como

un acto de declaración del matrimonio.









507

¡Feliz año, guapetón!.





299

10) Proferir, parcialmente, el al- hauqála508, o sea, decir,

presurosamente: “La háula Allāh” en vez de: “La háula ua la qu.uáta il.la

bil.lāhi al-cáleyy al-cázīm509”, con lo cual se comete un pecado grave contra

Allāh -¡Elevado sea!- que no se perdona, aunque fuera por no darse uno

cuenta de lo que dice, debido a que, proferir esa frase implica negarLe a

Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!-, el Poderoso, el Invencible, Su poderío

y Su fuerza. Así pues, aconsejamos a los que se acostumbraron a proferir el

al-hauqála, de esta manera, dejarlo de inmediato e ir acostumbrándose la

lengua a pronunciarla íntegra: “La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāh.”,

añadiéndole: “al-cáleyy al-cázīm.”.



11) Sobre el significado de la palabra „Le.uāt‟, me gustaría llamar la

atención a que designar las obscenidades carnales entre hombres, que los

habitantes del pueblo de Lot -¡La paz sea con él!- cometían con la palabra

Le.uāt510 constituye una injuria en contra del nombre del profeta, enviado

por Allāh, Lot. Pues, ¿Qué culpa tiene él para hagan de su nombre un

término que describe semejante abominable acto y crimen inmenso que los

de su pueblo solían cometer, de los cuales acabó desentendiéndose?. No

sé de dónde sacaron semejante desaprobada definición e injusta injuria

contra el nombre del Profeta, enviado por Allāh, Lot, hasta el punto de que

algunos usaron su nombre -¡La paz sea con él!- como si fuera un verbo

regular, conjugable, gramaticalmente, en árabe diciendo: „Lāta-Yálūtu -

Lautan-Lā.ét-Le.uātán‟ y llamaron la acción: „al-le.uāt‟.



En cambio, si alguno de nosotros consulta los diccionarios de árabe,

en ninguno de ellos, encontrará que el verbo „Lāta‟ signifique hacer la

obscenidad que los del pueblo de Lot cometían. En el diccionario,

al-Monŷed, figuran las siguientes acepciones:

Laut: Lāta-Yalūtu-Lautan a un pilón: Embarrarlo para que no se seque.

Lāta: algo con algo: Lo pegó a él. Lāta: algo con mi corazón: Lo he

querido.

Lāta: a fulano con un ojo o una saeta: Le dio con él o ella. Lau.uáta a

alguien con perfume: Le salpicó con él.

Lāta: Yalūtu-Lautan: A alguien: Lo golpeó o echó fuera.

Al.le.uāt: La usura: Originalmente, es al.le.uāt.



Pues, éstas son todas las acepciones, recogidas en al-Monŷed,

considerado como uno de los diccionarios más renombrados de la

lexicografía árabe. Abu Huraira -¡Allāh se complaciera de él!- relató que el

Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Si la Hora se



508 c

Decir: La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāh i al- aleyy al-cázim (No hay poderío ni fuerza, sino por

Allāh, el Altísimo, el Grandioso).

509

No hay poderío ni fuerza, sino por Allāh, el Altísimo, el Grandioso.

510

Étimo derivado, en árabe, del nombre del profeta, Lot.





300

levanta, estando un hombre ordeñando a su camella

lechera, o dos hombres estipulando, mutuamente, la

compra de un vestido, o embarrando un hombre su

abrevadero, pues, hasta que la Hora no se haya levantado,

el bote de leche no le llega a la boca del primero, ni esos

dos acaban su compraventa, tampoco, el tercero vuelve de

la aguada.” (Tradición de la compilación de Sahih Muslim.).



Si consultamos el Noble Corán y las tradiciones del Mensajero

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, no encontraremos ninguna descripción que

designa semejante acto obsceno con el término „liuat‟. Más bien, en las

aleyas que mencionan lo que hacían los del pueblo de Lot, Allāh

-¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (¿Vais a los hombres con deseo, en

vez de las mujeres?511.) y el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-

dijo: “A quiénes encontréis haciendo lo que los del pueblo de

Lot hacían, matad a quién hace y a quién se lo hace.”. Lo

más curioso es que algunos de los ulemas más inminentes del pasado y de

los que los siguieron, cayeron en el mismo error de designar semejante acto

abominable con la palabra „al.liuat‟, derivándola del nombre del profeta,

Lot, lo cual es inadmisible, bajo ningún concepto, y constituye una injuria

-como señalamos anteriormente- contra el nombre de uno de los profetas,

enviados por Allāh -¡La gracia y paz sean con todos ellos!. Rogamos que

Allāh perdone a nosotros y a vosotros, así como a los anteriores y a los

posteriores, Él -¡Elevado sea!- es el Perdonador, el Compasivo.



12) En muchas mezquitas, vemos a algunos de los azaleadores tardar en el

último postrarse del azalá -a pesar de sentarse tanto el imán como el resto

de los azaleadores, en el último at-taxáh.hod- hasta que el imán esté a punto

de acabar el azalá, de modo que, al final, aquél se sienta y no le da tiempo

leer el at-taxáh.hod, con lo cual incurre en contravenir el seguimiento del

imán (No es lícito adelantarse ni atrasarse en el seguimiento del imán,

durante el azalá. Pues, si dice: “Allāhu ákbar” y se pone de rodillas, nos

arrodillamos, directo, tras él; si dice: “Allāhu ákbar” y se postra, nos

postramos, de inmediato, tras él; si dice: “Allāhu ákbar” y se yergue en pie

tras postrarse, hacemos lo mismo, al instante, fuera éste el primer o el

último postrarse.). Si preguntas a los que tardan en el último postrarse, tras

sentarse el imán para leer el at-taxáh.hod, te contestan: “Porque el

Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Cuando el siervo se

postra es cuando más cerca está de su Señor.””. Entonces, les

replicamos: “Sí, es verdad lo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- dijo, pero esto lo hacemos en los azalás supererogatorios, sobre



511 c

Azora de al-A raf (n.º 7): 81.





301

todo, al levantarse uno, en plena noche, para azalear y hacer otras

prácticas de adoración, entonces, alargamos el postrarse, aunque fuera,

durante una hora entera, dirigiéndonos a nuestro Señor -¡Majestuoso y

Elevado sea!-, rogándole y suplicándole. En cuanto al azalá preceptivo,

nos es menester seguir, escrupulosamente, todos los movimientos y las

takbiras512 del imán, sin adelantarnos a él ni seguirlo con retraso -¡Allāh

es Quien mejor sabe y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!513.”.



13) Entre los residuos de las huellas destructoras de los innovadores y

sufíes destaca el hecho de hacer que la gente común y los simples crean o

se imaginen que si les surge una necesidad, lo que tienen que hacer para

que Allāh -¡Elevado sea!- se la gestione a él, es leer 1500 veces, por

ejemplo, la azora de La Adoración Pura (n. 112), o glorificar y agradecer a

Allāh, y decir: “Allāhu ákbar.” cien mil veces, o leer cien o mil veces la

azora de Ya Sin (n. 36) y así sucesivamente. Pero, en realidad, todo esto

queda ilícito, ya que se enmarca en las novedades abominables, en vista de

que el máximo número de azkar514 repetibles que el Mensajero -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!- enseñó a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de

ellos!- no superó las cien veces, como ocurre con glorificar y agradecer a

Allāh y decir: “Allāhu ákbar”, tras cada azalá preceptivo; o decir, cien

veces: “La ilāha il.la Allāh, uahdáhu la xarīka lāh, lāhu al-mulku, ua lāhu al-

hamdu, ua húa cála kul.li xai.ín qadīr515.”, y en caso de desear superar esta

cifra, se puede, pero sin concretar el número. El Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- pedía perdón a su Señor setenta veces al día. Así pues,

superar este número, como señalamos anteriormente, en los azkar, es una

novedad desaprobada, habida cuenta de que la razón providencial -Allāh

-¡Elevado sea!- es Quien mejor sabe- que subyace a esto es no entretener la

conciencia con el seguimiento de los números, durante recitar los azkar.

Pues, en principio, lo más deseable y lo mejor es abundar en los azkar, pero

sin contarlos. Allāh -¡Invencible sea!- nos informó diciendo: (¡Vosotros

que creéis! Recordad a Allāh invocándolo mucho. Y glorificadlo

mañana y tarde516.) y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!517.



14) Entre los detalles cuya práctica supone una infricción de la sunna, a los

cuales deberíamos llamar, en conjunto, la atención, y que muchos de los

musulmanes siguen, sin conocer su origen ni el grado de su licitud,

podemos resumir los siguientes:

512

Takbira quiere decir proferir la frase: „Allāhu ákbar‟ „¡Engrandecido sea Allāh!‟.

513

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

514

Lecturas y recitaciones del Corán y la sunna, encaminadas, como reza, literalmente, la palabra que lo

designa, a mencionar a Allāh y evitar que uno sea de los despistados que se les olvida mencionar a Allāh.

515

„No hay Más Dios sino Allāh; el Uno sin socio alguno; a Él pertenece la Soberanía y las alabanzas; Él

es el Todopoderoso sobre todas las cosas.‟.

516

Azora de Los Coligados (n.º 33): 41-42.

517

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





302

a) Colgar los amuletos518, los ahyéba519, los abalorios, las

conchas, los zuecos y las herraduras no es más que una novedad

reprobable. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:

“Quién cuelga un amuleto, Allāh no se lo activa.”.

c

b) El que algunos digan, tras el azalá de ax.xaf 520: “¡La intercesión,

Mensajero de Allāh!521”.

c) Decir, a la hora de hacer el azalá de al-watr522: “¡Glorificado sea

Allāh, el Uno, el Único!523”.

d) Corear, en voz alta, todos a una, la petición de perdón a Allāh, en

algunas mezquitas.

e) Tras terminar los azalás preceptivos, algunos azaleadores saludan

con un apretón de manos a los que están sentados a su derecha y a su

izquierda, lo cual constituye una novedad desaprobada.

f) Algunos de los sentados en la mezquita siguen al almuecín, de modo

que, cuando dice: “axhádu anna Muhammadan rasulu Allāh524”, se

ponen a besar sus dedos pulgares, pasándolos por sus ojos (en la

creencia de que, con ello, sus ojos nunca adolecerán oftalmía

alguna). En realidad, esto es una novedad rechazada

categóricamente.

g) El que algunos almuecines digan, en los minaretes, tras el al-ázān525:

“Ya rabb cafuan begāhi al-Mustáfa káraman526”. Es una novedad que

aboca a la asociación -¡Allāh nos libre!. Más aún, es considerada

como una de las formas del paganismo preislámico de mediación

-como señalamos anteriormente- para acercarse a Allāh.

h) Que los almuecines digan: “Allāhomma sal.li ua sal.lem cála

Muhammad527.””, en voz alta, después de acabar el azan. Es

simplemente una novedad.

i) Expresar, verbalmente, la intención que uno tiene de hacer el azalá o

ayunar, voluntariamente, o hacer cualquier obra supererogatoria

constituye una novedad vedada por el Mensajero -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!-, tal como ocurre con lo que dicen, expresamente: “Es

mi intención hacer el azalá de tal un x de rac cas.” o “Es mi intención

ayunar tal día voluntariamente.”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su



518

Para niños contra el mal de ojo.

519

Plural de hiyab, que significa: Un amuleto para alejar el mal y propiciar el bien, que contiene,

comúnmente, una escritura con algunas aleyas del Corán o cosas por el estilo.

520 c

Un azalá supererogatorio de dos rac as que se hace tras el azalá preceptivo de la noche. La palabra

c

„ax.xaf ‟ significa „intercesión‟.

521

Es decir: ¡Danos la intercesión, ante Allāh, Mensajero de Allāh!.

522 c c

Otro azalá supererogatorio de una sola rac a que se hace tras el azalá supererogatorio de alxaf .

523 c

Parece que asocian la unicidad de Allāh con el hecho de que dicho azalá sea de una única rac a.

524

Doy fe que Muhammad es el Mensajero de Allāh.

525

El tocamiento del azalá.

526

“Concédenos, Señor, el perdón, por el alto rango del escogido (Es decir, Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!)”.

527

„¡Allāh dé Su gracia y paz a Muhammad!‟.





303

gracia y paz!- nos enseñó que: “La intención reside en

el corazón.”, o sea, no deberíamos expresarla verbalmente.

j) Algunas personas, si ven a alguien que acaba de terminar un azalá, le

dicen: “¡Allāh acepte de nosotros y de ti!” o “Háraman ua

Gáma.can528”. Es una novedad que no cuenta con ningún antecedente

ni en tiempos del Profeta ni en los de sus compañeros.

k) Hacer un chasquido moviendo la cabeza, tras terminar el azalá es una

novedad abominable y no se atiene a la sunna y no tiene fundamento

alguno. Igual ocurre con los que flexionan el cuello y la cabeza,

hacia delante, una vez, antes de volver la cabeza, hacia la derecha,

para dar el saludo islámico del término del azalá. Acto seguido,

cuando empieza a dirigir su cabeza hacia la izquierda, para dar el

otro saludo, se detiene, un instante, y vuelve a hacer lo mismo, luego,

levanta la cabeza y la vuelve, hacia la izquierda, para terminar el

azalá dando el último saludo.

l) Pasar las dos palmas por la cara es, también, una novedad que no

existía en tiempos del Profeta ni de sus compañeros -¡Allāh se

complaciera de ellos!.

m) Algunos hacen azalás supererogatorios, en los tres conocidos

tiempos prohibidos, según la sunna: El primero, tras el azalá de

al-faŷr hasta que salga el sol y se eleva, un flechazo, en lo alto del

cielo; el segundo, cuando empieza el sol a inclinarse, en lo alto del

cielo, desapareciéndose, hasta el adan del azalá de al-zohr529 ; y, el

tercero, cuando se inclina el sol a ponerse, antes del azalá de

al-maghreb hasta el adan del mismo.

n) En lo que se refiere al detalle de poner la mano en el pecho, cuando

se está en pie, durante el azalá, es de la sunna inamovible que la

mano derecha esté por encima de la izquierda; y, en las tradiciones

más verídicas, se refiere a poner las dos manos, en el pecho, justo,

arriba del ombligo. Pero, algunos se atienen a la diferencia de los

ritos musulmanes sobre este detalle, adhiriéndose al rito del imán

Abu Hanifa -¡Allāh se apiade de él!-, quien aprobó poner las dos

manos debajo del ombligo. Creemos, que algunos exageran poniendo

ambas manos cruzadas, estando en presencia de Allāh, sobre sus

partes pudendas, como si las descubriera con ellas. Esto no es más

que un acto rechazado que ningún ulema aprobaría, incluso, el

propio Abu Hanifa -Allāh es Quien mejor sabe.



Por último, algunos imitan a los incrédulos, cuando, nada más verte,

te saludan por la mañana o la tarde o la noche, no con el saludo islámico,

sino diciendo: “¡Sabāh al-jair!530” o “¡Masá al-jair!531” o “¡Us.cédtum



528

¡Ojalá coincidamos juntos, peregrinando y haciendo el azalá, en al-Haram [el recinto de la Kacba.]!.

529

El azalá del mediodía.

530

¡Buenos días!.





304

sabāhán!532” o “¡Laila sacīda!533”, etc. A éstos, les decimos: “Guardaos

del castigo de Allāh, si, de veras sois musulmanes. Pues, ¿Cómo podéis

suponer el bien y la felicidad a quien queréis, diciendo: “¡Sabāh al-jair!” o

“¡Uscedtum sabāhán!”, sin asociar el bien con Allāh -¡Elevado sea!- Quien

lo causa. Les aconsejo que vuelvan a Allāh y que saluden a sus

correligionarios, con el saludo islámico: “¡As-salāma calaicom ua rahmátu

Allāhi ua barakātuh!534”. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos instruyó

cómo darlo, en Su Noble Libro, diciendo: (...Pero cuando entréis en las

casas saludaos con un saludo de Allāh, bendito y bueno...535); (Allí,

su oración será: ¡Gloria a Ti, Allāh! Y su saludo: ¡Paz!...536) y (Y

cuando os dirijan un saludo, corresponded con uno mejor que él o,

simplemente, devolvedlo...537). Por lo demás, el Mensajero -¡Allāh le dé

Su gracia y paz!- nos aconsejó e incitó a saludarnos, fecuentemente, como

quiera y dondequiera que estemos, menos en el baño. Así pues, después de

dar el saludo islámico a tu hermano musulmán, le puedes decir:

“¡Sabbáhaca Allāhu beljair!538” o “¡Mas.sāka Allāhu beljair!539” o “¡Ascáda

Allāhu ayyāmáka!540”, de modo que asocias todo el bien a Allāh, Quien lo

causa y predestina, con lo cual tu saludo a él se convierte en un buen deseo

que ruegas a Allāh que le toque -¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!541.



UNAS ÚLTIMAS PALABRAS:



Se trata de la lección que sacamos de este mensaje y el óptimo modo

de salvaguardar nuestra religión y mantener bien pura e inmaculada nuestra

fe, en este mar de novedades, desvíos e incredulidades, que cundieron y

proliferaron en esta buena y honesta umma, la umma de Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, el más noble de los profetas y mensajeros

(La umma que el Señor de la Soberanía y la Majestuosidad le había dado la

predilección [al resto de las ummas], calificándola como la mejor umma,

jamás, producida en bien de la Humanidad, por ordenar lo reconocido

lícitamente e impedir y prohibir lo desaprobado y abominable. Salta a la

vista que dicha umma está en el punto de mira de sus enemigos y sus

rivales de los fanáticos judíos y cristianos desde los albores del Islam, los

cuales persiguen un objetivo primordial: Fragmentar a esta umma; meter

531

¡Buenas tardes!/¡Buenas noches!.

532

¡Qué tengáis feliz día!.

533

¡Feliz noche!.

534

¡Qué la paz, la misericordia y las bendiciones de Allāh sean con vosotros!.

535

Azora de La Luz (n.º 24): 61.

536

Azora de Yunus (n.º 10): 10.

537

Azora de Las Mujeres (n.º 4): 86.

538

¡Allāh haga tu mañana buena!

539

¡Allāh haga tu tarde/noche buena!

540

¡Allāh haga felices tus días!

541

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





305

cizaña entre sus miembros, a fin de no reunirse, nuevamente, bajo una

sola palabra y un solo mando, por el grave peligro que eso supone para

ellos, amenazando su firme empeño en dominar, de una manera u otra, los

destinos de todos los países del Globo; y, por último, hacerse con el control

de las claves del economía mundial, moviéndola como les plazca. Así pues,

el arma más letal que, jamás, habían tenido, a su alcance, en su lucha contra

esta umma -la umma del Islam- ha sido, siempre, hacer que los

musulmanes pongan en duda El Corán y la sunna de su Profeta -¡Allāh le

dé Su gracia y paz!-, debido a su plena convicción de que el secreto y la

clave de la potencia de dicha umma radica en las susodichas fuentes: El

Libro de Allāh y la sunna de Su Mensajero. Sus estudios e investigaciones

sobre la historia del Islam, desde su aparición hasta el momento,

corroboran y confirman dicha hipótesis.



Por consiguiente, nos es menester estar alerta y declarar el estado de

emergencia para corregir nuestra ruta, antes de que sea tarde, y de que se

nos aplice, al pie de la letra, la tradición -aducida al principio del presente

mensaje- de nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en que

dice: “Es eminente que las otras ummas se abalancen, sobre

vosotros, desde todos los puntos cardinales, como se

abalanzan los comedores sobre su comida, en una

escudilla.”. Entonces, se le preguntó al Mensajero de Allāh: “¿Es que

seremos, por entonces, pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la

espuma y los objetos que un torrente arrastra; se os

siembra el pánico, en los corazones, y se lo quita de los

corazones de vuestros enemigos, por culpa de amar la vida

mundanal y odiar a la muerte.”.



Así las cosas, deberíamos volver al Libro de Allāh, nuestro Señor

-¡Majestuoso y Elevado sea!-, y a la sunna de nuestro Profeta, Muhammad

-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y al modelo de comportamiento de sus

compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!-, siguiéndolo a rajatabla, para

que nos sirva de balanza con que sopesar nuestros actos y

pronunciamientos en lo que atañe a la fe. Pues, si nos surge algo innovado

en nuestra religión, deberíamos sopesarlo, inmediatamente, con la balanza

de la sunna correcta. Si lo hallamos conforme a la sunna, lo seguimos y si

no lo renunciamos. Y, en todo caso, rogamos a Allāh -¡Elevado sea!- que

nos haga del séquito que salva, por seguir a Muhammad -¡Allāh le dé Su

gracia y paz!- y a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!.



Pido disculpas a todos nuestros islámologos -tanto a los vivos como

a los muertos de ellos- que compusieron tratados, detallados sobre las

novedades, el sufismo y todos los temas, abordados en el presente libro, por

haber sacado provecho de algunos de los datos y las ideas, planteados en



306

dichos tratados, haciendo, de buena fe, uso de ellos y de algunas de las

citas, recogidas en ellos, tras resumirlas y reformularlas a mi modo de ver.

Ruego a Allāh que les mantenga, íntegra, su recompensa, por su gran

ayuda, en la realización sincera y desinteresada, por Su Noble Rostro, de

los capítulos del presente libro-mensaje, que ruego que Allāh los acepte de

mí. En realidad, yo no pretendo, con ellos, sacar cualquier tipo de lucro o

ganancias mundanales, ni fama ni prestigio entre la gente, pues, ¡Cuántas

faltas y culpas tengo!, pero, espero que Allāh me perdone, acepte mis obras

y que, cuando me encuentre con Él -¡Glorificado y Elevado sea!-, se

complazca de mí y de todos los que me echaron mano y me apoyaron, a fin

de concluir este libro-mensaje. Espero que Allāh -¡Elevado sea!- me facilite

y me posibilite la traducción de este libro a todas las lenguas vivas del

planeta, a fin de que todos los musulmanes del globo puedan sacar

provecho de él. Pues, al fin y al cabo, las alabanzas y el favor pertenecen a

Allāh, el Señor de todos los Mundos, Quien nos hizo capaces de acabarlo.

Así mismo, damos la gracia y la paz al más noble de las criaturas, el guía,

Muhammad, y a todos sus familiares y compañeros.





As.salamu caláicom ua rahmátu Allāhi ua barakatuhu.









307

MISCELÁNEA:

TRADICIÓN PROFÉTICA: El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo

a Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de ambos!-: “Guarda542 a Allāh,

te guarda; guarda a Allāh, Lo encuentras de cara a ti; si

pides, pide a Allāh; si pides ayuda, pídesela a Allāh; qué

tengas la seguridad de que si la umma entera se reuniera

para servirte de algo, no te servirían sino de algo que Allāh,

ya, te había preescrito, y si lo hicieran, para perjudicarte,

en algo, no te perjudicarían sino en algo que Allāh, ya, te

había preescrito.”.



TRADICIÓN PROFÉTICA: Un día, El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y

paz!- echó una mirada sobre uno de los fortines de Medina y dijo: “¿Véis

lo que veo?!”, dijeron: “No”. Dijo: “Veo a las pruebas

tentadoras llover sobre vuestros hogares.”. Ahora bien, hoy en

día, las vemos, con nuestros propios ojos, en las pantallas de la televisión,

dentro de nuestras casas, cayendo, desde lo alto del cielo, sobre nosotros,

dentro de nuestras casas, como las gotas de la lluvia, esto es, desde los

canales de los satélites, la emisión en directo e Internet, para tentarnos y

viciar a nuestros hijos e hijas, así que, ¿Hay alguno de nosotros que se

guarda del castigo de Allāh y aprende?!.



PREGUNTARON A ALGUNOS: “¿Existirán señas que indiquen que Allāh se

ha complacido de uno?”, les contestaron: “Si uno ve que Allāh -¡Invencible

y Majestuoso sea!- te ha preservado de todas las desobediencias e hizo que

las aborrecieras y lograras Su obediencia, entonces, sabrás que Él se ha

complacido de ti.”. Yo diría: “Hubiera sido mejor que dijera: “Fortalece tu

esperanza y tu fe en Allāh. Una mala acción encierra una oscuridad en el

corazón; una injuria en el rostro; una flojera en el cuerpo; una escasez de

sustentos; un odio [a ti], guardado en los corazones de las [otras]

criaturas; y falta de juicio y de religión. En cambio, una buena acción

genera luz en el rostro; actividad en el cuerpo; aumento de sustentos;

amor [por ti] en los corazones de las criaturas y un aumento de juicio y

religión.”.



UN SABIO dijo: “Sálvate el pellejo, cómo sea, en la vida mundanal, del

cautiverio de la Última Vida, que el cautivo de ésta no se puede rescatar.”.







542

„Guardar‟, aquí, quiere decir cuidar las enseñanzas y los mandamientos de Allāh.





308

UN CONSEJO: Solaiman Ibn cAbd-al-Málek dijo a Hámīd at-Tá.uīl:

“Aconséjame.”. Entonces, éste le dijo: “Emir al-mu.minīn543, si habías

desobedecido a Allāh -¡Elevado sea!-, a sabiendas de que te viera,

entonces, te habías osado a un Señor Grandísimo, y si crees que no te ve,

has caído en la negación de la existencia de un Señor Generosísimo.”.



ADVERTENCIA: Ruega a tu Señor y no te disgustes ni te aburras del ruego y

la invocación, que los dos, en sí, son unas prácticas de adoración. Es más,

ambos son el cerebro de la adoración544. Si Satanás te instiga diciendo:

“¿Hasta cuándo ruegas sin ser respondido?”, entonces, di: “Rogando,

estoy adorando y tengo fe inamovible en que seré respondido, ya que

Allāh, el Veraz, dice: (Y si Mis siervos te preguntan por Mí, estoy,

ahí, cerca, respondiendo a quien me ruegue, si es que me ruega.) y,

también, dijo: (Y vuestro Señor dijo: Rogadme, os respondo.). A

veces, tardar en responderte te resulta más benificioso, otras, responderte

no supone beneficio alguno para ti. Pero, Allāh te compensa, por ello, con

algo mejor, según la aleya en que Él -¡Elevado sea!- dice: (Es posible que

lo que rechazáis, os resulte provechoso, y lo que queréis os resulte

malo para vosotros, pues, Allāh sabe a ciencia cierta y vosotros

no.). Se te responde y recompensa con lo que te benificia y puede que no

te resulte beneficioso responder lo que pides, con lo cual se te compensa

con algo diferente. Que tengas la seguridad de que la tardanza, a veces, te

resulta provechosa y que te viene a tiempo. Si pides algo al Señor, pide

ambicionando lo mejor, diciendo, a título de ejemplo: “¡Al.lāhomma, házme

seguir viviendo si me es mejor vivir, y dáme muerte si ésta me valdría

mejor!”.



ADVERTENCIA: ¡Oh, todos los que creyeron, tan sólo, verbalmente, en

Allāh, sin que la fe se arraigara, en vuestros corazones, no murmuréis de

los musulmanes ni sigáis sus puntos flacos!. Pues, quien sigue los puntos

flacos de su hermano musulmán, Allāh sigue los suyos; y quien Allāh sigue

sus puntos flacos le pone al descubierto, aunque sea en el interior de su

casa. Asimismo, Allāh le afloja y aplaza al injusto, hasta que lo atrape y en

cuanto sea atrapado, nunca lo suelta.



CONSEJO: Allāh ama a los píos que no lo aparentan, que se guardan de Su

castigo y no adulan. Si se ausentan, no se echan de menos y si son



543

Fórmula que significa, literalmente, „el emir de los creyentes‟, con la cual se dirigía al gobernador de

los musulmanes en el Medio Evo.

544

Pragmáticamente, hablando, „El cerebro‟, en este contexto, tiene, en español, por equivalente la

expresión: „la columna vertebral‟.





309

presentes no son conocidos; sus corazones son cual antorchas que guían; y

persisten atravesando cualquier desierto tenebroso.



LAS PRECIOSAS VIRTUDES DE DECIR: “LA HÁULA UA LA QU.UÁTA IL.LA

BIL.LĀH AL- ÁLEYY AL- ÁZĪM”:

C C









1- Es una de las plantas y los tesoros del Paraíso.

2- Panacea para curar 99 enfermedades; la más leve de ellas es la

preocupación.

3- Preserva los beneficios de Allāh ((Más te habría valido si al

entrar en tu jardín hubieras dicho: Que sea lo que Allāh

quiera, no hay poder sino por Allāh545.)).

4- Libera a los cautivos, según la tradición profética relatada por cAuf

Ibn Mālek al-Axgá.cí, tras la cual descendió la aleya que reza: (Y

quien teme a Allh, Él le da una salida546.).

5- Es una guía, preservación y protección, si uno dice, al salir de casa:

“Besm Allāh, ta.uakkaltu cála Allāh, la háula ua la qou.uáta il.la

be.llāh547”.

6- Preservar al musulmán de lo que odia. Tiene que decir: “Al.lāhomma

la ya.ti belhasanati il.la ánt, ua la yadfacu as.saye.ati él.la ánt, ua la

háula ua la qou.uáta il.la bec548”.

7- Es un arma [preventivo] contra tus enemigos y rivales repetir, a

diario: “La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāhi al-cáleyy al-cázīm.”,

luego, dices: “Al.lāhomma inna naŷcáloka fi nuhūréhem549.”.









545

Azora de La Cueva (n.º 18): 38.

546

Azora de El Divorcio (n.º 65): 2.

547

„En el nombre de Allāh. Me encomiendo a Allāh. No hay poderío ni fuerza, sino por Allāh.‟.

548

„¡Oh, Allāh, únicamente, eres Tú, Quien trae las buenas acciones y nadie más que Tú conjura las

malas acciones; no hay poderío ni fuerza, sino por Ti.‟.

549

„¡Oh, Allāh, Te rogamos que seas en sus gargantas!‟.





310

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.



LAS MÁS HERMOSAS ALEYAS (PALABRAS) DE AGRADECIMIENTO,

ALABANZA Y ENSALZAMIENTO DE ALLĀH, EL SEÑOR DE TODOS LOS MUNDOS.



¡Al.lāhomma550, tan numerosos son Tus benificios que no podemos

calcularlos, de la misma manera que nuestras alabanzas a Ti son

innumerables. Tú eres -¡Glorificado seas!-, tal como Te autoensalzaste

a Ti Mismo y prescindes -¡Glorificado seas!- de todos los mundos!.

¡Gloria a Ti, nuestro Señor, a Ti pertenecen los abundantes y

benditos agradecimientos y alabanzas!.

¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento

como debería ser propio de la majestuosidad de Tu Noble Rostro, de

Tu Dominio Grandioso y de Tu Posición Altísima!.

¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento,

en la medida del contenido de los Cielos y la Tierra y lo que hay entre

ambos y el de todo cuanto quisieres después!.

¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en

la medida del número de los átomos del Universo y lo que haya más

allá de él!.

En la medida del número de veces que los ángeles, que rodean a

Tu Noble Trono, han glorificado a Ti.

En la medida del número que todas las cosas Te glorifican,

alabándoTe, aunque no entendemos sus glorificaciones.

Al.lāhomma, ¡Gloria a Ti, alabado seas! ¡Gloria a Ti, Señor del

Gran Trono! y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!551.

A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en la alegría y

en las tristezas, y en cualquier situación que me predestines; ¡Al-hámdu

lil.lāhi rabbil-calámīn!552.

¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en

la Primera553!.

A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en la Última.

A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento antes.

A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento después.

Día y noche y en todo momento, de continuo y para siempre.

¡Al.lāhomma, ¡Gloria a Ti, alabado seas! ¡Gloria a Ti, Señor del

Gran Trono! y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!554.

¡Al.lāhomma, Tu gracia, paz y bendiciones sean con sayyedna y

nuestro amado, Tu siervo y Mensajero, quien vino con la guía y la



550

Vocativo introductorio de las oraciones rogativas, que significa: „¡Oh, Allāh!.

551

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

552

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.

553

La vida mundana.

554

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





311

Religión de la Verdad, enviado por Ti, el sayyed de los primeros y los

últimos, el más noble de las criaturas, el escogido, Muhammad, y con

todos sus familiares y compañeros y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-

c

alámīn!555.









555

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





312

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO



INVOCACIÓN



¡Iā556, Vivo y Protector; Iā Originador de los Cielos y la Tierra; Iā

Dueño de la majestuosidad y de la generosidad; Iā Señor de los Siete

Cielos, de la Tierra y del Gran Trono; el Señor, el Creador y el Dueño de

todas las cosas; Iā Clemente por Tu grandiosidad y Perdonador por Tu

poder; Iā Benévolo por Tu potencia; Iā Compasivo por Tu

majestuosidad; han acatado: a Tu poderío todos los poderosos; a Tu

soberanía todos los soberanos; a Tu Reino todos los reyes! ¡Oh, Tú,

Quién tiene el control de los Cielos y la Tierra y, a Sus órdenes, corre la

suerte de la vida mundanal y la Última Vida; Tú, Quien, ocupando Su

Trono, estás al tanto de lo que ocurre bajo la faz de Tu Tierra; a Quien

se sojuzgan los cuellos de los tiranos, en el Día que se inclinen los

rostros a Tu omnipotencia y las voces se vuelvan tenues, de modo que

no escuches menos susurros: ¿A Quién pertenece, hoy, la Soberanía?, :-

A Allāh, el Uno, el Todopoderoso!.



¡Iā, Quien, por las glorias dadas a Tu Noble Rostro, las montañas

se vienen abajo; por temor a Ti, las rocas ceden; Iā, a Quien el trueno

glorifica, alabándoTe, y los ángeles glorifican, por temor; Iā a Quién

los ojos no pueden ver ni las vistas pueden alcanzar; Iā Quien no se le

infiltran las dudas; Iā, Quien nadie Le puede describir; Quien no Le

cambian las vicisitudes; Quien no teme los círculos557; Quien nada le es

imposible en la Tierra ni en el Cielo; no Te hemos apreciado en Tu

debida magnitud; en el Día del Levantamiento, Tu Puño abarca la

Tierra entera y Tu Derecha aprieta, plegados, los Cielos! ¡Iā Compasivo

de la vida mundanal y de la Última, Iā, Quien Tu misericordia abarcó

todas las cosas!



¡Al.lāhomma, somos Tus siervos mezquinos, hemos acudido a Ti,

con lo débil que somos, suplicándoTe, con nuestros escasos medios,

rogándoTe, con los pecados a cuestas, reconociendo nuestras faltas,

declarando nuestra vuelta atrás, con temor a Tu castigo, ambicionando

Tu generosidad y favor, pidiendo Tu favor y perdón!.



Nos hemos detenido ante Tu puerta, esta puerta generosa que no

despacha a los pedigüeños, así que no nos hagas volver desilusionados

y abatidos. Tú sabes que no tenemos más refugio ni Señor más que

Tú. ¡Predestínanos un temor a Ti, con que nos impidas desobedecerTe,



556

Partícula introductoria de las oraciones vocativas, en árabe.

557

Que se le estrechen los círculos o tenga malas consecuencias.





313

una obediencia que nos haga merecedores de alcanzar Tu Paraíso y

una fe inamovible que nos alivie las desgracias de la vida mundanal;

haz que nos conformemos con lo que dispones y predestinas y; haznos

de los que agradecen en la alegría y en las tristezas!



¡Al.lāhomma, Te pedimos perdón de toda culpa que nos disuada

de Tu misericordia, que haga que nos descargues Tu cólera y Tu

descontento, que nos prive de las brisas de Tu perdón y de Tu

generosidad! ¡Al.lāhomma, cubre nuestras partes pudendas558 e

inspíranos seguridad frente a los terrores!



¡Al.lāhomma, apiádate de nuestros muertos y de los de todos los

musulmanes; cura a nuestros enfermos y a los de todos los

musulmanes; danos la victoria sobre los que fueron injustos con

nosotros! ¡Al.lāhomma, no hagas que nuestra desgracia sea en nuestra

religión; ni la vida mundanal sea nuestra máxima preocupación ni la

cima de nuestro conocimiento; ni hagas que nos persiga quién no Te

tenga miedo ni se apiade de nosotros!



¡Al.lāhomma haz que lo mejor de nuestras vidas y de nuestras

obras sea su término, y que el Día que nos encontremos contigo sea el

mejor de nuestros días, Generoso -¡Amén, amén, Señor!-, Quién

respondes a la petición de los que se les estrechan los cercos; Iā,

Generoso, responde a nuestra petición, Iā Máximo Compasivo! ¡Allāh le

dé, prolíficamente, Su gracia y paz a sayyedna Muhammad, y a sus

familiares y sus compañeros! ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!559.









558

En árabe, con las partes pudendas se refiere, figuradamente, también, a los puntos flacos de una

persona.

559

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





314

EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO



¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!560 y ¡La gracia y la

paz sean con la más noble de las criaturas, sayyedna

Muhammad, y con sus compañeros y sus familiares!



MENSAJE A TODOS LOS HERMANOS Y LAS HERMANAS EN ALLĀH

QUE TUVIERON ACCESO AL PRESENTE LIBRO

A TRAVÉS DE NUESTRA PÁGINA WEB: WWW: Who-is-he-allāh.com.



La publicación y la edición del presente libro no es más que el fruto

del limitado y modesto esfuerzo que, en colaboración con algunos

hermanos entregados y leales -gracias al acierto que Allāh -¡Elevado sea!-

nos brindó-, hemos desplegado. En este contexto, es menester reconocer mi

poca competencia, en lo que atañe a la rigurosidad de tanto la materia

esgrimida y la gramática del árabe como a las fetuas fiqhíes y a la relación

cronológica de los hechos.



Por lo tanto, echo en falta y doy la bienvenida a toda crítica objetiva

edificante, y a los correos electrónicos que los lectores me manden, a fin de

corregir o pulir cualquier tipo de lapsus cálami o línguae o imprecisión

científica que figuren en los párrafos del presente libro -¡Glorificado sea

Quién no se equivoca, ni se distrae ni se adormece!.



Asimismo, ruego a Allāh, el Altísimo, el Todopoderoso, que me haga

posible publicar este libro no sólo a través de Internet, sino, también,

imprimirlo, en distintas lenguas vivas, y darle la debida divulgación y

distribución, gratuitamente, por el Rostro de Allāh -¡Elevado sea!-, en

todos los rincones del mundo. De este modo, este libro podrá estar al

alcance de los que no disponen de un ordenador o no tienen acceso a

Internet, de los hermanos y las hermanas de los musulmanes y de los del

Libro. Empezaremos distribuyéndolo, por correo, sin valor económico, a

los organismos y los centros islámicos y los de divulgación del Islam, a lo

largo y ancho del mundo. Si ofrecemos en venta unas tiradas de este libro,

en los mercados que lo permitan, procuraremos que se adquiera a un precio

simbólico que no traspase el importe de impresión de cada ejemplar.



Pongo a Allāh -¡Elevado sea!- por testigo que no se lucrará,

absolutamente, nada de la publicación y la distribución de dicho libro. Lo

que, sí, ambicionamos son la recompensa y la remuneración del Señor

Generoso. Si, de veras, alguien pretende compartírnoslas, lo puede



560

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





315

conseguir asumiendo la tarea de traducirlo, a cualquiera de las lenguas que

figuran en la relación de lenguas anexas a este libro. Por otra parte,

hacemos un llamamiento a todos los hermanos y las hermanas bilingües o

políglotas, en cualquier punto del Planeta, que manejen el español y

cualquiera de las otras lenguas recogidas en la susodicha relación, que

participen con nosotros, en la llamada al camino de Allāh, contribuyendo

en la traducción fiel del presente libro, a las otras lenguas vivas, con lo cual

prestarían un servicio inestimable, en petición del beneplácito y el perdón

de Allāh. El Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (¿No hay nadie

que se pronuncie más noblemente que quién llama a [seguir a] Allāh

y hace el bien, diciendo: Ciertamente, soy de los musulmanes.).

Indudablemente, los que llaman al camino de Allāh son los herederos de

los profetas. Así pues, nos gustaría recibir vuestras sugerencias y

correcciones, en caso de que las haya, a nuestro correo electrónico: Noor@

who-is-he-allāh.com.



Más aún, es nuestra intención dar a conocer el nombre del traductor

-si lo desea- en Internet o en la portada de su traducción.



Por último, rogamos a Allāh -¡Elevado sea!- nos acepte tanto de

vosotros como de nosotros este trabajo, se complazca de nosotros, nos

disculpe y perdone a todos, Él es el Perdonador, el Compasivo. ¡Al-hámdu

lil.lāhi rabbil-calámīn!561 y ¡Allāh dé Su paz y gracia al amado,

Muhammad, y a sus familiares y compañeros!.



As-salamu calaicom ua rahmátu Allāhi ua barakatuh.



Vuestro hermano en Allāh -¡Elevado sea!-

Fouad h. Ajhory









561

¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.





316

RELACIÓN DE LAS LENGUAS

1 Inglés.

2 Francés.

3 Español + catalán.

4 Alemán.

5 Italiano.

6 Chino.

7 Japonés.

8 Ruso.

9 Hindi + las otras siete lenguas habladas en la India: El unjabí, el

telugu, el marathi, el tamil, el kannada, el gujaratí y el malayalam.

10 Urdú.

11 Bengalí.

12 Indonesio + el malay y el javanés.

13 Portugués.

14 Turco.

15 Holandés.

16 Filipino (el tagalog).

17 Sueco.

18 Danés.

19 Tailandés (el siamés).

20 Etíope con el amharic y el galla.

21 Nigeriano con el hawsa y el yoruba.

22 Búlgaro.

23 Cingalés (lengua oficial de Sri Lanka).

24 Malayo.

25 Griego.

26 Yugoslavo junto con el serbio y el croata.

27 Swahili (en Kinea y Tanzania).

28 Coreano.

29 Vietnamés.

30 Polaco.

31 Ucraniano.

32 Checo + eslovaco.

33 Birmano.

34 Rumano.

35 Noruego.

36 Finlandés.

37 Húngaro.

38 Uzbeco (Uzbekistán).

39 Nepalés.

40 Curdo.

41 Azerbaiyaní.



317

318


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