Autor
Fouad h. Ajhory
¿QUIÉN ES ALLĀH?
Traducción del árabe de Ahmad cAbd.al-cAziz Abu.al-cAta Gomca
1
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ........................................................................... 3
¿QUIÉN ES ALLĀH? ........................................................................... 12
MENSAJE A LOS DEL LIBRO ............................................................. 42
EL AZALÁ ( LA ORACIÓN ISLÁMICA) ............................................... 173
LAS PRUEBAS DE FE .......................................................................... 189
EL ASCETISMO: LA VIDA MUNDANAL EN LA PUPILA DE MUHAMMAD
-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!. ..................................................................................... 201
LOS RASGOS DISTINTIVOS DE LA UMMA DEL ISLAM: ORDENAR
HACER LO RECONOCIDO LÍCITAMENTE .......................................... 213
LA MAGIA .......................................................................................... 223
FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO? ...................................................... 233
AL-IBTÉDAC [LAS NOVEDADES HERÉTICAS] EN LA RELIGIÓN
ISLÁMICA Y LOS TÓROQ SUFÍES EXTRAVIADOS ............................... 243
MISCELÁNEA ................................................................................... 308
LAS MEJORES ALEYAS (PALABRAS) DE AGRADECIMIENTO ............ 311
LA INVOCACIÓN ........................................................................ 313
MENSAJE A TODOS LOS LECTORES QUE TUVIERON ACCESO AL
PRESENTE LIBRO A TRAVÉS DE LA PÁGINA WEB: WWW: Who-is-he-
allāh.com. ....................................................................................... 315
2
En el nombre de Allāh, el Compasivo, el Misericordioso
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn12 y La paz y las
bendiciones sean con la más noble de las criaturas, sayyedna3
Muhammad, y todos sus familiares y compañeros!
INTRODUCCIÓN
Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,
es el Islam4. Para Allah, no existen ni el Cristianismo ni el Judaísmo, porque
son nomenclaturas, adoptadas por los seguidores de Moisés y los de Jesús -¡La
paz sea con ambos!-, tras la muerte de Moisés y la elevación de Jesús al Cielo.
En realidad, los del Libro son los autores de aquellas nomenclaturas, habida
cuenta de que, en su vida, ninguno de dichos profetas se las aprobó para su
pueblo. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- llamó a aquellas dos ummas5:
Los judíos y los cristianos. El Amo -¡Elevado sea!- dice: (Dicen los judíos:
Los cristianos no tienen fundamento. Y dicen los cristianos: Los judíos
no tienen fundamento. Pero, ambos leen el Libro.6).
Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,
es el Islam7. Así, lo era, desde que Allāh -¡elevado sea!- hizo descender a
nuestro padre, Adán, a la Tierra, y envió, después de él, a los mensajeros
hasta que fueran sellados por el Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!. La Religión de todos era, indistintamente, el Islam. Allāh
-¡Glorificado sea!- dice: (Ibrahim no era judío ni cristiano, sino hanif8 y
musulmán. Y no uno de los asociadores.9). ¿Por qué todos eran
musulmanes? ¿Por qué su Religión era el Islam?. La respuesta es muy
1
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
2
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
3
„Nuestro señor‟: Fórmula de tratamiento que indica veneración , sobre todo, a los profetas, los mensajeros y
los píos.
4
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.
5
„Umma‟ es una macronación que se distingue por tener, en primer lugar, una religión común o por contar
con un pasado o lengua comunes o con ambos juntos, y sus fronteras abarcan, siempre, más de un estado o
país.
6
Azora de La Vaca (n.º 2): 112.
7
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.
8
Hanif significa: El que siente una inclinación natural hacia la forma de adoración verdadera rechazando toda
sumisión a cualquiera que no sea el Único Dios, esto es Allāh.
9
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 66.
3
sencilla: Como Allāh -¡Elevado sea!- es Único, para Él, la Religión es única.
Así pues, es inconcebible que un Dios Único, Creador de todas las criaturas
anteriores, presentes y posteriores, haga descender diferentes religiones a Sus
criaturas, teniendo en cuenta que éstas Le rindan culto, únicamente, a Él.
Allāh es Único y la Religión ante Él es única.
Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,
es el Islam10. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y quien desee otra práctica de
adoración que no sea el Islam, no le será aceptada y en la Última Vida
será de los perdedores.11). Tanto el Judaísmo como el Cristianismo no son
más que Mensajes Celestes, que nuestro Señor -¡Él es Todopoderoso y
Majestuoso!- hizo descender a Sus mensajeros, con el fin de aclarar a las
gentes las enseñanzas de Su Religión, el Islam. La Tora era el Mensaje de
Moisés -¡La paz sea con él!-, el Salterio era el Mensaje de David -¡La paz sea
con él!-, el Evangelio12 era el mensaje de Isaías, hijo de María -¡La paz sea
con ambos!-, y, por último, el Noble Corán era el Mensaje de Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y, así, lo será, hasta el Día de la Resurrección.
Indudablemente, la Religión [práctica de adoración], ante Allāh,
es el Islam13. En el presente libro, con dirigirnos a los del Libro (los judíos y
los cristianos), no pretendemos, bajo ningún concepto, llamarles a abrazar una
religión nueva. Es más, no es nuestra intención hacerles poner en tela de juicio
la veracidad de sus Libros Sagrados (la Tora y el Evangelio), habida cuenta de
que nuestra Religión y la suya son una única Religión, y de que nuestro Dios y
el Suyo son un Único Dios. En Su Noble Libro, nuestro Señor -¡Invencible y
Majestuoso sea!- dice: (Y decid: Creemos en lo que os ha hecho descender
a vosotros, nuestro Dios y vuestro Dios es Uno y nosotros estamos
sometidos a Él (somos musulmanes)14.). También, en la azora de La Vaca
(n.2), dice: (Di: ¿Acaso nos discutís a Allāh, que es tanto vuestro Señor
como el nuestro? Lo que hagamos será para nosotros y lo que hagáis
será para vosotros. Nosotros somos fieles a Él. ¿Dicen acaso que
Ibrahim, Ismail, Ishaq y Yaqub y las tribus fueron judíos o cristianos?
Di: ¿Quién sabe más, vosotros o Allāh? ¿Y quién es más injusto que
10
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.
11
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 84.
12
Nuevo Testamento.
13
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 19.
14
Azora de La Araña (n.º 29): 46.
4
quien oculta el testimonio que le viene de Allāh? Allāh no está
inadvertido de lo que hacéis.15). Me gustaría hacer una pregunta a los del
Libro: ¿Dónde está el Libro Sagrado, en toda su integridad, tal y como fue
revelado, primero, a Moisés y, luego, a Isaías, hijo de María -¡Qué la paz sea
con ambos!?. Indudablemente, teniendo en cuenta la diversidad de los autores
de tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, así como la disparidad de sus
opiniones e ideologías, dichos Libros no son más que composiciones escritas
con su puño y letra, y relaciones basadas, originalmente, en dichos y citas de
algunos mortales, fruto de sus propias ideas equivocadas. Más aún, dichas
relaciones no cuentan con ningún fundamento de autenticidad verificada de la
Tora ni del Evangelio originales, con lo cual nos preguntamos: ¿De dónde
trajeron dichos libros?!.
En Su Noble Libro, nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos
dio cuenta de ésos mortales, en los siguientes términos: (¡Ay de los que
reescriben el Libro con sus propias manos y luego dicen: Esto
procede de Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio. ¡Ay de ellos
por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han
buscado!16.).
A este respecto, el sabio islamólogo, xaij Ahmad Didat, también, dice:
“Algunos de vosotros dijeron que el Profeta del Islam nos ordenó respetar el
Evangelio. En realidad, esto es correcto. Pero, ¿Cuál de ellos?. El Evangelio
que nos mandó venerar es El de Isaías. ¿Dónde está dicho Evangelio?.
Ninguno de los Evangelios que se hallan, hoy en día, pertenece a Isaías!.
Nuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos ordenó respetar,
únicamente, lo que Allāh -¡Glorificado sea!- había revelado a Isaías, o sea,
nada de los Evangelios de: Juan ni de Mateo ni de Marcos ni de Lucas.”.
Una verdad irrefutable que todos los cristianos del mundo entero no
pueden negar es que, cada mes, decenas de miles de ellos se convierten al
Islam, abandonando el credo de la Cruz y la Trinidad. En cambio, ningún
musulmán reniega de su creencia y abraza el credo de los cristianos.
He leído centenares de historias sobre hombres y mujeres cristianos que
habían abrazado el Islam. En el transcurso de sus confesiones, narran porqué y
15
Azora de La Vaca (n.º 2): 138-139.
16
Azora de La Vaca (n.º 2): 78.
5
cómo abrazaron la Religión Islámica. Sus versiones coinciden en un
denominador común: “Cada domingo, íbamos a la iglesia, para rezar, aunque
no estábamos convencidos, de ningún modo, de lo que el párroco nos
recitaba, en palabras ininteligibles del Libro Sagrado. Asimismo, no
podíamos aceptar ni imaginar la pretensión de que Isaías es el Hijo de Allah
o comprender que Allah es de tres personas [el concepto de la Trinidad].
Hemos rechazado, categóricamente, todas aquellas creencias. No nos estaba
permitido plantear preguntas ni suscitar interrogantes sobre estos conceptos
enigmáticos a los obispos ni a los sacerdotes, aunque, cuando alguno de
nosotros se atrevía a hablar, groseramente, con el párroco de la iglesia y a
hacerle preguntas prohibidas, no encontraba ninguna respuesta clara ni
convincente, sino respuestas que aumentaban, aún más, la ambigüedad y el
misterio. En otras ocasiones, contestaban diciendo: “A ningún creyente, le
debería rondar por la cabeza semejantes preguntas, o de lo contrario
acabaría perdiendo la virtud de la indulgencia plenaria que Dios Padre
concede a los pecadores humanos. De esta manera, alimentaban la
perplejidad, la incertidumbre y el odio hacia esta religión.”.
Asimismo, he leído algunas declaraciones de ciertos obispos, que fueron
misioneros o estuvieron al mando de algunas misiones y que, luego, abrazaron
el Islam, en los siguientes términos: “En realidad, hemos predicado en África
y en los países del sureste de Asia, llamándoles a que se convirtieran al
Cristianismo, aunque, en nuestro fuero interno, no estábamos convencidos de
lo que les decíamos, cuando les comentábamos que Mesías es el Hijo de Allah
y les explicábamos el concepto de la Trinidad, cosas que considerábamos
como fabulaciones, que los juicios sanos no pueden tolerar.”, pues, (Allāh
está en posición de la prueba irrefutable…17).
Por lo tanto, exhorto a cada cristiano que haga caso a los arbitrios de su
conciencia, que sea sincero consigo mismo, y que se plantee -sensata y
prudentemente, lejos del imperio de los sentimentalismos y los fanatismos sin
fundamento- si está, completamente, convencido de la Fe de la Crucifixión y
de la Trinidad; si el Ungido, Isaías, era un Dios que salió al mundo del útero
de María; y si, de verdad, él es el Hijo del Dios Padre. Ahora bien, yo
aconsejaría a cada uno de ellos que, antes de pensar y contemplar estas
cuestiones, honesta y sinceramente, a solas, leyera, en el idioma que bien
manejara, una traducción de los significados del Noble Corán, debido a que
17
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 150.
6
dicho Libro ha sido y lo será, para siempre, el mejor guía que conduce a la
Humanidad a la Verdad y al camino de la guía y la paz, esto es, el Islam.
Las críticas y ataques de los cristianos, lanzados contra el Islam, sobre
todo, en estos días -después de tanto los acontecimientos del 11 de septiembre
como la guerra de Afganistán, y la escalada de la espiral de la violencia en los
territorios ocupados de Palestina- se basan en tres ejes: al-Ŷihād18, el
terrorismo y la situación de la mujer en el Islam. Me gustaría aclarar,
brevemente, estos tres puntos:
Primero: AL-ŶIHĀD:
Al-ŶIHĀD (la lucha) por la causa de Allāh no consiste, como mal
interpreta el Occidente cristiano, en que salga un musulmán de su casa, para
combatir y matar a los incrédulos y a los que asocian a otro(s) con Allah,
dondequiera que estén, si no aceptan convertirse al Islam!. Pero, en realidad,
al-ŷihād se sostiene en un principio fundamental: “No cabe coacción en la
religión”. El Amo -¡Alabado sea!- dice: (No hay coacción en la práctica de
la Adoración, pues ha quedado claro cual es la buena dirección y
cual es el extravío. Quien niegue a los ídolos y crea en Allāh, se habrá
aferrado a lo más seguro que uno puede asirse, aquello en lo que no
cabe ninguna fisura. Y Allāh es Oyente y conocedor.19). Y, también, dice:
(Y si tu Señor quisiera creerían todos los que están en la tierra. ¿Acaso
puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes? Ninguna alma
puede creer si no es con permiso de Allāh y Él impondrá el vil castigo a
quienes no razonen.20).
El concepto de al-Ŷihād no se circunscribe al combate. Su significado
abarca los esfuerzos desplegados contra el nafs21 humano a fin de resistirse a
cometer los pecados; de aguantar, estoicamente, las pruebas de fe a las cuales
Allāh pone a Sus siervos; de cumplir las prácticas de adoración y los actos de
devoción; de mantener un buen trato tanto con Allah como con la gente; de
salir a llamar al seguimiento del camino de Allah y hacer llegar Su Mensaje, si
18
Este término ha sido mal traducido en Occidente, porque su significado no quiere decir guerra santa como
pretenden algunos interpretarlo.
19
Azora de La Vaca (n.º 2): 255.
20
Azora de Yunus (n.º 10): 99-100.
21
La cara del mal en el alma humano.
7
bien, dicha llamada, precisamente, no se puede realizar, sin las restricciones y
condiciones que Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- estipuló: (Llama al
camino de tu Señor por medio de la sabiduría, la buena exhortación y
convenciéndolos de la mejor manera, verdaderamente tu Señor conoce
a quien se extravía de Su camino y conoce a los guiados.22); y, por
último, la lucha contra los agresores, sean incrédulos o asociadores, o sean
hipócritas o corruptores en la Tierra. Nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado
sea!- nos ha detallado, en aleyas clarividentes, que no requieren ningún tipo de
exégesis, el eje de al-ŷihād, en caso del combate, sobre bases inconfundibles.
Nos puso de manifiesto que lo esencial, a tal respecto, es evitar la agresión y
el exceso, en los siguientes términos: (Y combatid en el camino de Allāh a
quienes os combatan a vosotros, pero no os propaséis; es cierto que
Allāh no ama a los que se exceden.23); y dice: (Y quien se exceda con
vosotros, obrad con él en la misma medida…24). Nuestro Señor
-¡Invencible y Majestuoso sea!- pormenoriza los motivos de al-ŷihād,
combatiendo por el camino de Allah, en caso de que la agresión se
desencadene por parte de los incrédulos, echándonos de nuestras casas y
ocupando nuestras tierras, tal y como hacen los hijos de Israel, hoy en día, en
Palestina, en las siguientes aleyas: (A quienes luchen por haber sido
víctimas de alguna injusticia, les está permitido luchar y
verdaderamente Allāh tiene poder para ayudarles. Los que fueron
expulsados de sus casas sin derecho, sólo porque habían dicho: nuestro
Señor es Allāh…25). Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos vuelve a
detallar, escrupulosamente, cómo tratar bien a los del Libro, tanto a los judíos
como a los cristianos, que no nos hayan combatido, ni nos hayan agredido,
ni nos hayan expulsado de nuestras tierras, en la siguiente aleya: (Allāh no
os prohíbe que tratéis bien y con justicia a los que no os hayan
combatido a causa de vuestra creencia ni os hayan hecho abandonar
vuestros hogares. Es cierto que Allāh ama a los equitativos.26).
Asimismo, Él -¡elevado sea!- dice: (Pero si se inclinan por la paz,
22
Azora de Las Abejas (n.º 16): 125.
23
Azora de La Vaca (n.º 2): 189.
24
Azora de La Vaca (n.º 2): 193.
25
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 37-38.
26
Azora de La Examinada (n.º 60): 8.
8
inclínate tú también y confíate a Allāh. Él es Quien oye y quien
sabe.27).
Él -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos ha determinado cuándo es lícito
combatir, por entero, a los asociadores, esto es, los que nos agreden y nos
echan fuera de nuestras casas, y a los que los ayudan y apoyan en su combate,
indirectamente. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (...combatid a
los asociadores, por entero, al igual que ellos os combaten por
entero.28).
En definitiva, nuestro Señor nos enseñó que no optáramos por el
combate, sino cuando nos vemos forzados a ello, en caso de ser agredidos. Así
pues, la llamada a al-ŷihād y al combate no es una característica sin qua non
de la umma islámica, sino que se pone en marcha, en caso de vernos forzados
a recurrir a él: (Se os ha prescrito combatir, aunque os sea odioso, pero
puede que os disguste algo que sea un bien para vosotros…29).
Segundo: EL TERRORISMO:
El Islam no es una religión de combate ni de terrorismo como lo
pretende Occidente, sino es una religión que lleva aparejado un mensaje de
amor, paz y tolerancia en la Tierra. Es una gran equivocación interpretar la
aleya coránica, número 61, de la azora de Los Botines de la Guerra (n.º 8), en
la cual, nuestro Señor nos llama la atención en los siguientes términos:
(Preparad contra ellos todas las fuerzas y guarniciones de caballos
que podáis; así atemorizaréis a los enemigos de Allāh, que son también
los vuestros…30). Ciertamente, no es ninguna llamada ni movilización al
terrorismo, sino una exhortación a la paz, a la resolución de los conflictos que
conducen al combate y a las guerras sangrientas. El objetivo de estar
preparados con todos los equipos bélicos -como nos ordena Allāh- no es el
combate efectivo, sino preparar y entrenar nuestros ejércitos con el más
sofisticado armamento, luego, llevar a cabo desfiles y demostraciones
militares, a fin de que lo oiga y vea el enemigo acechante, que pretende atacar
27
Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 62.
28
Azora de At-Tawba (n.º 9): 36.
29
Azora de La Vaca (n.º 2): 214.
30
Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 61.
9
nuestro territorio y nuestra dignidad, con lo cual, se le infunde el pánico y
vacila pensándolo dos veces antes de atreverse a agredirnos. De este modo, no
habrá combate; ¿Acaso es ésta una llamada a la paz o lo es al terrorismo y a
asesinar?, ¡Razonad, los que tenéis juicios sanos!.
Tercero: LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL ISLAM:
Hemos explicado, en el presente libro-mensaje, que el Islam, desde su
aparición, hace 1400 años, hasta hoy en día, elevó y enalteció la condición de
la mujer y la honró, después de haber sido envilecida, sin derecho alguno a
heredar -si es que no hubiera sido heredada-, y haber sido enterrada viva, en
su niñez, por temor a la deshonra. La religión islámica garantizó a la mujer
todos sus derechos, frente al hombre, y la protegió de la corrupción y del
descarrío. Durante largos siglos, la mujer vivía, dignamente, protegida bajo la
capa y la cobertura del Islam y de las legislaciones coránicas; vivía,
tranquilamente, satisfecha y contenta con su marido y sus niños. Su máxima
felicidad consistía en educar a sus niños y mantener las tareas hogareñas. Se
vestía decentemente y protegía su honor de los malvados. Esta situación duró,
hasta el advenimiento de la civilización occidental, cuyos avances
tecnológicos acabaron con los principios éticos y de conducta. Esa civilización
supuso el dominio del materialismo sobre el espiritualismo. En nombre de la
libertad y la igualdad con los hombres, se propuso que la mujer se rebelase
contra el pudor, la honestidad y el honor!. Pero, su hipótesis es imposible de
realizar, porque Allāh -¡Glorificado sea!- creó al hombre y a la mujer con
características fisiológicas y psicológicas distintas, con el fin de que cada uno
de ellos realizase el rol que el Creador, el Grandioso, le había capacitado para
asumir en la vida mundanal.
A Eva, la engañaron diciendo: “¿Cuál es la diferencia entre el hombre y
la mujer?. Sal de tu casa y reivindica la libertad y la igualdad; rebélate
contra esta cárcel en que estás encerrada; sal de tu casa para trabajar;
quítate el velo y suelta tu melena al aire; renuncia a esta ropa larga y
descubre tus piernas y tus muslos; haz que luzcan los encantos de tu pecho y
que sea en el punto de mira de todos; deshazte de todas aquellas ataduras
éticas obsoletas.”. Le dijeron: “Sal de tu casa y mézclate con los hombres,
apréndete todos los conocimientos para mejorar la educación de tus hijos y
administrar bien tu casa.”. En efecto, salió y aprendió todo, menos educar a
sus niños, preparar la comida a su familia y administrar su casa, etc.. La casa
se vino abajo sobre sus ocupantes, se rompieron los enlaces familiares y se
perdieron los niños. La mujer, a su vez, se creyó superior a su marido y
10
prescindió de él, porque ella trabaja igual que él y mantiene la casa mediante
sus ingresos igual que él gasta de los suyos. Ambas partes no se pusieron de
acuerdo, hasta que acabaron separándose. La mujer vivió sola el resto de su
vida… ¿Quién será la alternativa?!. En término generales, esta es la situación
actual en los países occidentales. ¿Dónde está la dignidad de la mujer, en
aquellos países?.
Os invito a seguir leyendo los capítulos del presente libro. En ellos, se
distingue, lo blanco de lo negro, lo bueno de lo malo, y la vía recta del
extravío y, por fin, los principios tolerantes del Islam de los principios
pervertidos de Occidente.
Debido a que este libro ha sido escrito, única y exclusivamente, con el
fin de llamar a la gente al camino recto de Allāh -¡Elevado sea!-, autorizo
publicar y/o distribuir este libro a cualquier institución o persona física o
jurídica que lo desee. Asimismo, queda, también, autorizado tanto republicarlo
como redistribuirlo, gratuitamente, en cualquier idioma, en Internet,
manteniendo intacto su contenido, sin adiciones, supresión ni cambio alguno.
Y Allāh -¡Elevado sea!- es El que concede el acierto.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn31 y la gracia y la paz
sean con la más noble de las criaturas, el amado,
Muhammad, y con todos sus familiares y todos sus
compañeros!.
El autor.
31
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
11
¿QUIÉN ES ALLĀH?
12
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!32 y de Él nos valemos!
y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de las criaturas,
sayyedna Muhammad, y con todos sus familiares y sus
compañeros!.
¿QUIÉN ES ALLĀH?
Mis amados que creen en Allāh, ¡La paz y la misericordia y las
bendiciones de Allāh sean con todos vosotros, los que Allāh quiso que fueran
guiados a Él y sacados de las tinieblas a la luz!.
Venid conmigo y dejémonos iluminar, lentamente, por uno de los rayos
que despide esta divina luz, de la cual nuestro Amo -¡Elevado y Majestuoso
sea!- dice, en su Noble Libro: (Allāh es la luz de los cielos y la tierra. Su
luz es como una hornacina en la que hay una lámpara; la lámpara está
dentro de un vidrio y el vidrio es como un astro radiante. Se enciende
gracias a un árbol bendito, un olivo que no es ni oriental ni occidental,
cuyo aceite alumbra sin que lo toque el fuego. Luz sobre luz. Allāh guía
hacia su luz quien quiere33.).
Venido conmigo a adentrarnos, poco a poco, en el conocimiento de
Allāh, de este Dios Grandísimo y Todopoderoso. Acompañadme, en este
modesto intento de ir conociendo a Allāh; Por más que hablemos, describamos
e intentemos, no podemos cumplir con Él -¡Elevado sea!. Efectivamente, Él
-¡Glorificado sea!- dice: (No han apreciado a Allāh en su verdadera
magnitud, cuando la tierra entera esté en Su puño el Día del
Levantamiento y los cielos plegados en Su mano derecha: ¡Gloria a Él
y sea exaltado por encima de lo que asocian!34.).
Venid conmigo a acercarnos, despacio, a fin de conocer a nuestro gran
Creador y no discutamos, porque Él -¡Glorificado sea!- es Decidido en Su
habilidad para castigar; Él -¡Glorificado sea!- dice: (Y el trueno le glorifica
32
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
33
Azora de La Luz (n.º 24): 35.
34
Azora de Los Grupos (n.º 39): 64.
13
por medio de Su alabanza así como los ángeles por temor de Él. Él
manda los rayos con los que alcanza a quien quiere. Y, sin embargo,
ellos discuten con respecto a Allāh. Pero, Él es Fuerte en Su habilidad
para castigar35.).
Y, para evitar todo tipo de polémicas, en nuestro intento de ir
conociendo a Allāh, en primer lugar, hay que saber cómo Él creó los Cielos, la
Tierra y, también, a nosotros mismos, y, entonces, podemos conocer quién es
Allāh, el Creador, el Grandísimo. Él -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Es
cierto que en la creación de los cielos y la tierra y en la sucesión del día
y la noche, hay signos para lo que saben reconocer la esencia de las
cosas. Los que recuerdan a Allāh de pie, sentados y acostados y
reflexionan sobre la creación de los cielos y la tierra. Y decimos como
nos enseñó Él ¡glorificado sea!: ¡Señor nuestro! No creaste esto en
vano. ¡Gloria a Ti! Presérvenos del castigo del Fuego.36). Acto seguido,
decimos, como Él -¡Glorificado sea!- nos enseñó: (¡Señor nuestro! No
creaste todo esto en vano. ¡Gloria a Ti! Presérvanos del castigo del
Fuego37.). Pero, algunos, entre nosotros, no intentan ir conociéndoLe
-¡Glorificado sea!- y no cumplen con lo que se merece; no Le aprecian en su
verdadera magnitud y piensan que las cuestiones referentes a nuestro Señor
son baladíes. Y ciertamente no lo son, pues, Él es, todo lo contrario; ¡Qué
Grandioso y Majestuoso es!. Lo que ocurre es que cuando alguien, de
nosotros, se pone, en presencia de uno de los reyes de la Tierra o de uno de los
Jefes de Estado, se le muestran todas las manifestaciones de exquisita
educación y sumisión. Más aún, el temor a la solemnidad de la situación se
adueña de él, al verse cara a cara, con ese rey o responsable de alto nivel de
las criaturas de Allāh. Lo ves mirando hacia el suelo, acercándose a él, con
tranquilidad, midiendo sus pasos y procurando que no lo lleven a traspasar la
distancia discrecional infranqueable que debería separarle de este responsable.
Cuando se pone en pie ante él, directamente, o como se suele decir, en árabe,
entre sus manos, lo encuentras con las rodillas temblando y, a punto de
entrechocar, de tanto miedo.
35
Azora de El Trueno (n.º 13): 14.
36
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 190-191.
37
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 191.
14
Mientras, cuando esta misma persona se yergue para hacer el azalá38, en
pie, ante Allāh (el Creador, el Grandioso -¡Invencible y Majestuoso sea!-, el
Rey de la Soberanía -¡Glorificado sea!-, en cuyas manos, tiene el Dominio de
todas las cosas; el Creador del Universo, ante el cual, se postran todos los
reyes de la Tierra, los ángeles del Cielo y todas las criaturas que existen: los
genios, los hombres, los animales, las plantas y las cosas inanimadas; se
postran, todos juntos, ante Él, sumisos, humildes y con el corazón colmado de
paz: (¿Es que no ves que ante Allāh se postra cuanto hay en los cielos y
en la tierra, la tierra, el sol, la luna, las estrellas, los árboles, las
bestias y muchos de los hombres? Y hay muchos también que deben ser
castigados. A quien Allāh envilece no hay quien lo honre, es cierto que
Allāh hace lo que quiere.39)), lo hace sin sumisión, ni temor ni tranquilidad.
Lo verías muy incómodo; mirando hacia arriba y hacia delante y volviendo la
cara hacia la derecha y hacia la izquierda; a veces, manosea su ropa y, otras
veces, chasquea los dedos. Si bosteza, lo hace abriendo la boca, de par en par,
y, ni siquiera, la tapa, por cortesía o sumisión, estando en presencia del
Creador, el Grandioso. Al terminar el azalá, sale pitando, como quien no
puede dar crédito a que éste se lo haya quitado, ya, de encima. Actúa, así,
porque no aprecia la verdadera magnitud de su Señor; ¡Cuánto desconocen los
hombres la gloria y la majestuosidad, la grandiosidad, la superioridad y la
omnipotencia de Allāh!. ¿A qué viene nuestra distracción e indiferencia a la
Grandiosidad de nuestro Señor -¡Elevado sea!-?. ¿A qué viene nuestro
abandono a apreciar la solemne majestuosidad de Allāh -Glorificado sea-?.
Hasta tal extremo llegamos, que nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso
sea!- reprocha esta actitud que adoptamos, en Su Noble Libro, donde nos dice:
(¿Pero qué os pasa que no podéis concebir grandeza en Allāh?40.).
LOS SIGNOS FEHACIENTES DE LA EXISTENCIA DE ALLĀH:
Queremos empezar, juntos, este recorrido, encaminado a ir conociendo,
poco a poco, a Allāh, con la exposición de una parte de los signos
incontrovertibles que dan fe tanto de Él como de Su poder grandioso y Su
magnitud excelsa.
38
La oración islámica.
39
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 18.
40
Azora de Nuh (n.º 71): 13.
15
1. LA CRÍA DE LA OVEJA:
Cualquiera de nosotros que haya pasado por la experiencia de criar reses
de ganado menor, en su granja o en el patio de su casa, habrá contemplado a la
oveja preñada, al parir a su cría. Ésta baja, ciega, del abdomen de su madre al
suelo. Nada más ponerse en pie y tener fuerzas para caminar, se le cruzan las
patas y va meneándose a uno y otro lado como si fuera a caer por falta de
equilibrio. ¿Adónde se dirige?. Se dirige a las tetas de su madre y las golpea
con el hocico, buscando el pezón hasta que lo encuentre, entonces, lo muerde
y comienza a mamar, voraz y extáticamente. Acto seguido, se asocian,
sucesivamente, en las mentes de los que, de nosotros, quieren reflexionar, las
siguientes preguntas:
1º; ¿Quién mostró a esta cría ciega, a unos minutillos de salir del abdomen de
su madre, el camino hacia sus tetas?, 2º; ¿Cómo supo que estos pechos le
pertenecen, única y exclusivamente, a ella, y que en ellos se encuentra su
comida, esto es, la leche de su madre? y 3º; ¿Acaso fue enseñada o adiestrada
a hacer eso, cuando estaba en el útero de su madre, pasando por tres tinieblas
(Ver infra.)? Entonces, surge, de inmediato, la respuesta: Es evidente que es
obra de la grandiosidad del Creador y resultado del instinto que Allāh dispuso
en Sus criaturas.
2. LA ABEJA:
Desde su fase larval, hasta que sus alitas alcancen la suficiente fuerza
para volar, comienza a trabajar con los grupos de abejas, con toda seriedad,
ahínco y diligencia, con el fin de formar sus panales hexagonales de
dimensiones geométricas, colocados con una precisión matemática. Acto
seguido, emprende su vuelo, a diario, en bandadas, a lo largo de centenares de
millas, recolectando el polen de miles de flores. En su camino de vuelta a la
colmena, comienza la transformación química de este polen, dentro de su
abdomen, a fin de convertir este producto en miel pura de diferentes colores.
Nada más llegar a la colmena, la producción de la miel pura alcanza su
plenitud y es descargada dentro de estos agujeros hexagonales. En cuanto
descarga su porte, vuelve a recorrer el mismo trayecto para traer más. Ella
lleva a cabo esta labor, inspirada por el Amo, el Omnisciente, el Sabio, debido
a que ella no se beneficia de la miel, en cuya elaboración trabaja con afán y
sin descanso, toda su vida. Evidentemente, esta abeja presiente, desde su fase
larvaria, la sensación de que su Gran Creador la creó y le inspiró llevar a cabo
semejante trabajo, a fin de que el ser humano -desagradecido a la gracia de su
16
Señor!- gozase de este alimento sabroso y delicioso, que tiene cura para los
seres humanos. Y estos hechos confirman las palabras de Allāh que rezan:
(...y tu Señor le inspiró a la abeja: Toma en las montañas morada y en
los árboles y en lo que construyen. Luego, come de todo tipo de frutos y
ve por los senderos de tu Señor dócilmente. De su vientre sale un jarabe
de sabor diverso que contiene una cura para los hombres. Es cierto que
en eso hay un signo para gente que reflexiona.41). ¿Cómo aprendió la
abeja erigir unos panales de formas geométricas tan perfectas?, ¿Quién inspiró
a la abeja regresar, tras haber recolectado el polen, a la colmena y descargarlo,
en forma de deliciosa miel, en el interior de las celdillas?. Sin ninguna sombra
de duda, esto constituye una muestra más de la grandiosidad del Creador,
Quien la inspiró y Quien perfecciona todas las cosas que crea, y del instinto
que Él -¡Elevado sea!- implantó en todas Sus criaturas.
3. LA HERMOSURA ENCANTADORA DE LA NATURALEZA:
Uno de los rasgos más evidentes de la divina hermosura, en el
Universo, obra del Artífice de todo lo hermoso, son las hermosuras: De la
forma, del color y del paisaje, en cuadros espléndidos dibujados y el encanto
inefable de la naturaleza. Todo ello se encuentra, por doquier, en
hermosísimos cuadros y lienzos que fueron dibujados y trazados por la mano
del Divino Artista. Observad las rosas, observad todas cuantas flores de
diversos ropajes y colores existen, derramadas, con holgura, a lo largo y ancho
de todo el mundo, por obra de la Perfección Divina del Creador. En
conclusión, observas unos excelsos cuadros, como Allāh -¡Elevado sea!-
señala, en Su Noble Libro, diciendo: (¿Acaso Quien ha creado los cielos y
la tierra y hace que del cielo caiga agua para vosotros y que con ella
crezcan jardines espléndidos cuyos árboles vosotros nunca hubierais
podido hacer crecer (...)?42.). Observad al pavo real cuando despliega las
plumas de su cola, en forma de abanico; contemplaréis uno de los cuadros más
bonitos del arte divino, cuyos bonitos y delicados colores combinan
magistralmente. Un cuadro de tanta hermosura que desearías que el pavo real
siguiera exhibiéndose, delante de ti, por el mayor tiempo posible, para poder
gozar de la contemplación de su belleza. Mirad a las mariposas de gran
tamaño y los cuadros artísticos trazados que cubren sus alitas, ricos en
41
Azora de Las Abejas (n.º 16): 68 - 69.
42
Azora de Las Hormigas (n.º 27): 62
17
espléndidos matices de formas y colores de una proporción perfecta. Puedes
observar creaciones artísticas del gran Creador, cuya emulación resulta
imposible a los más esclarecidos artistas y pintores de todos los tiempos,
aunque todos ellos se afanaran, todos juntos, como un solo hombre, para
tal fin. Hace algunos años, hemos leído, en los periódicos, una noticia acerca
de cierto cuadro antiguo, llamado Las azucenas, obra del célebre pintor
holandés Van Gogh. Se vendió en una subasta londinense por 53 millones de
libras esterlinas, es decir, 89 millones de dólares estadounidenses, en aquel
entonces. Van Gogh pintó dicho cuadro, mientras se encontraba sentado en un
campo cultivado de azucenas. ¿Y si él se hizo, extremadamente, famoso a
causa de pintar dicho cuadro y plasmar lo que vio, en una tela, con unos
pinceles, podríamos, acaso, imaginar la potencia de esa naturaleza en todo su
esplendor y su gloria?. De hecho, ésta es obra del Gran Creador y, al fin y al
cabo, Van Gogh trazó, tan sólo, su propia visión. Os hemos brindado este
ejemplo para que sepáis, también, otra cosa: Y es que la religión musulmana
no admite semejante conducta, consistente en adquirir una tela pintada por tal
cifra astronómica de dinero, pues, así, se despilfarra y se desperdicia. Y sabed
que los despilfarradores son primos hermanos de los demonios. Pues todo ese
dineral podría generar, en provecho de su propietario, diez fábricas, en las
cuales trabajarían unos millares de empleados, cuya producción sería útil y
lícita, y de cuyo salario vivirían docenas de miles de familias.
4. EL EXTENSO UNIVERSO:
Aún, os brindaremos otro ejemplo más de los signos divinos: (...en la
tierra hay signos para los que tienen certeza. Y en vosotros mismos.
¿Es que no vais a ver?43). Uno de los rasgos que denotan, con mayor
claridad, no sólo la existencia de Allāh, sino, sobre todo, Su omnipotencia y
Su ilimitado imperio, incluso, sobre los pormenores más recónditos y
diminutos de este inmenso Universo que abarca los Cielos, la Tierra y las
galaxias distantes entre sí (...). Éstas últimas contienen millones de sistemas
solares similares al nuestro, con sus correspondientes planetas y satélites. Uno
de los rasgos más evidentes que resaltan Su poderío, decíamos, consiste en
que Él -¡Elevado sea!- nos informó, en Su Noble Libro, que la magnitud de la
Creación de los Cielos y la Tierra supera, con creces, nuestra propia creación.
43
Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 20-21.
18
5. EL CUERPO HUMANO:
En verdad, Él -¡Elevado sea!-, nuestro Señor Veraz, nos ha guiado para
que nos cercioremos de Su omnisciencia, de Su grandiosidad y la
majestuosidad y la perfección de Su creación, con el simple hecho de
contemplarnos a nosotros mismos. Pues, en cuanto llegamos a averiguar sus
más minuciosos pormenores, en nuestra propia creación, nuestros corazones
rebosan de sumisión y humildad ante Su descomunal grandiosidad. El Amo
Todopoderoso dice: (¡Hombre!. ¿Qué te engañó apartándote de tu Señor,
el Generoso?. El que te creó, te conformó y te equilibró, dándote la
forma que quiso.44). Si reflexionamos, pues, sobre la dimensión tan
sobresaliente que entraña nuestra propia creación y la importancia que implica
la misión, encomendada a cada miembro de nuestro cuerpo -ya que éste
último es el soporte de nuestra vida terrena, desde el momento de nuestro
nacimiento hasta la muerte-, percibiríamos toda una maravilla.
5.1. EL FETO Y LAS TRES TINIEBLAS:
Podríamos maravillarnos más todavía si nos preguntáramos cómo se
han gestado nuestros miembros y órganos, cuando éramos un feto, en las
entrañas de nuestra madre, cuando, aún, nos hallábamos sumidos, en el
interior de las tres tinieblas, a tenor de lo dispuesto por Allāh -¡Elevado sea!:
(... Os crea en los vientres de vuestras madres, creación tras creación, a
lo largo de tres tinieblas. Ese es Allāh, vuestro Señor, Suya es la
soberanía; no hay dios sino Él. ¿Por qué entonces os apartáis?45). Las
tres tinieblas mencionadas han sido descubiertas por la ciencia moderna y son
las siguientes: La primera es la que impregna a la membrana
extraembrionaria, es decir, la placenta, que contiene, desde el primer
momento, el espermatozoide que se transforma en coágulo colgante de la
pared del útero, luego, se transforma en osamenta, luego, el desarrollo del
feto, a lo largo de todas sus fases, hasta que nazca; la segunda es la de la pared
del útero; y, por último, la tercera que encierra la capa exterior del abdomen
de la madre.
44
Azora de La Hendidura (n.º 82): 6- 8.
45
Azora de Los Grupos (n.º 39): 7.
19
¿Pero cómo se originaron las células del espermatozoide, luego,
continuó el proceso de su división y multiplicación, en el interior de las
mencionadas tinieblas, dando lugar a la creación del esqueleto, la cabeza, los
oídos, los ojos, la nariz, la lengua, el corazón, el cerebro, el estómago, los
pulmones, el hígado, los riñones, las manos, las piernas, etc.?
5.2. LOS OJOS:
Vamos, juntos, a comprobar cómo se componen y funcionan ciertos
miembros y órganos que acabamos de mencionar. Fijémonos, por ejemplo, en
las complicaciones que entrañan la constitución y la creación de los ojos,
dentro de las tinieblas del útero, a base de la sangre de la madre, que nutre al
feto. Pues, de dicha sangre se forman haces ópticos muy diminutos, dentro de
una retina, compuesta de millones de conos ópticos, para recibir y representar
las impresiones luminosas, que la pupila del ojo capta, en imágenes,
dimensiones y colores nítidos que superan, incomparablemente, en resolución
óptica, a las propias cámaras de televisión. Si se reunieran todos los grandes
ópticos del mundo e intentaran emular el funcionamiento de los ojos humanos,
valiéndose de todo cuanto idearan de inventos más modernos y de aparatos
científicos sofisticados, no podrían producir una cámara televisiva similar al
ojo humano, ni siquiera, una cuarta parte de sus posibilidades, extraordinaria y
portentosamente, complejas. Allāh diseñó todo este complejo mecanismo, en
la más ardiente oscuridad, sabiendo -¡Glorificado sea!-, a ciencia cierta, cuál
va a ser la misión de este órgano, después de salir a la luz con sus respectivas
leyes y dimensiones. Él sabe, también, cómo va a ensancharse la pupila del
ojo cuando ésta se enfrente a una luz tenue y cómo va a estrecharse y
empequeñecerse, cuando se encuentre frente a una luz aguda y deslumbrante.
Tan sólo podemos exclamar: ¡Exaltado sea nuestro Señor, el Creador, el más
Grande!.
Allāh -¡Elevado sea!- creó los pulmones y el aparato respiratorio a fin
de que el feto pueda vivir en las entrañas de su madre. En el período de
gestación, el feto no necesita respirar ni prepararse para ello, pero el Creador,
el Grandioso, tiene conciencia de que, nada más salir a la luz de la vida, la
criatura necesitará, perentoriamente, del aparato respiratorio, cuando se halle
rodeado, por todas partes, de aire, o de lo contrario, se asfixiaría. Este es uno
de los numerosos milagros obrados por el Gran Creador -¡Glorificado sea!.
En lo que atañe a la vista, este mismo portento acaece, de la misma
manera. En cuanto se expone el recién nacido a la luz, empieza a ver. Lo
20
mismo ocurre con los oídos, ya que, al percibir las vibraciones y las ondas
sonoras, empieza a oír. El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- sabe,
perfectamente, que, nada más ver la luz, este feto necesitará, perentoriamente,
de dichos órganos de concepción, extremadamente, compleja, minuciosa y
equilibrada. Todos estos organismos fueron proveídos por Él, quien mantuvo,
en la más completa ignorancia, a la criatura, en el útero de su madre. Pues, qué
cierto es lo que el Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en la siguiente
aleya: (... Realmente, tu Señor es magnánimo perdonando y os conoce
mejor, pues, os creó de la tierra y, luego, fuisteis embriones en el
vientre de vuestras madres.46).
5.3. EL CORAZÓN:
Si escudriñamos en los entresijos del corazón humano, nos
sorprenderemos de su ininterrumpido trabajo y, a pesar de ello, no nos
maravillamos de la obra de Allāh, el Todopoderoso. Este maravilloso corazón,
o esta portentosa bomba, distribuye la sangre al resto del cuerpo, a unos 70
latidos, por minuto, de forma continuada, durante toda la existencia humana,
sin descanso ni tedio; no se cansa durante toda la vida. Podemos maravillarnos
cuando calculamos lo que ha funcionado, durante, por ejemplo, los setenta
años de vida de una persona. Llegaríamos a la conclusión de que su corazón
late, durante este tiempo, 2.575.440.000 veces. Así, se bombea la sangre,
continuamente, a través de las venas, las arterias y los vasos capilares del
cuerpo, cuya suma alcanza millares de millas de longitud. Si los científicos de
la Tierra fueran capaces de idear una bomba alternativa que sustituyera al
corazón humano, aunque hubiera trabajado con energía nuclear, para latir y
bombear la sangre, por espacio de 70 años, no habría podido funcionar, sin
dar errores ni averías a reparar. En este punto, podemos exclamar:
¡Glorificado sea Allāh, nuestro Señor, el gran Creador, por la perfección de
sus creaciones!.
5.4. EL CEREBRO HUMANO:
Si estudiamos las diversas partes y las diferentes funciones del cerebro
humano nos maravillamos, hasta tal punto que no podemos dejar de
asombrarnos, debido a este gran milagro, que Allāh -¡Elevado sea!- creó. En
esta parte de la cabeza del ser humano, Allāh creó el cerebro que se compone
46
Azora de El Astro (n.º 53): 31
21
de diversos centros: La memoria, la vista, el pensamiento y la toma de
decisiones, el control y funcionamiento de cada órgano y todos los aparatos
del cuerpo, la zona dedicada a la percepción del mundo exterior, a través de
los cinco sentidos (el oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto). El cerebro
humano contiene miles de millones de neuronas, esto es, células fijas que no
mueren ni cambian, ni se desintegran como el resto de las células, que se
renuevan, merced a una alimentación sana y variada. Estas células estables no
se deterioran ni mueren hasta la desaparición física del ser humano o hasta que
sean afectadas, por una enfermedad que destruya las células, o se desgasten,
naturalmente, en personas de avanzada edad. Así sucede, por ejemplo, con la
memoria, cuyo deterioro es progresivo, debido a la vejez. A esta enfermedad
se le llama actualmente “alzeimer” y afecta a la población más anciana.
Nuestro Creador Grandioso nos aclaró la progresión de este mal en dos azoras
del Corán: La de Las Abejas (n.º 16) y la de La Peregrinación (n.º 22).
Veámoslo: (Allāh os creó y os llamará a Él; y habrá de vosotros a quien
se le alargue la vida, hasta que llegó a la edad más decrépita, para que,
después de haber sabido algo, no sepa nada. Verdaderamente, Allāh es
Conocedor, Poderoso.47). Así mismo, Él dice: (¡Oh, Hombres! ¡Si estáis
en duda sobre la vuelta a la vida… Ciertamente, os creamos a partir de
tierra, de una gota de esperma, de un coágulo de carne bien formada o
aún sin formar, para hacéroslo claro. Y, en las matrices, vamos
conformando lo que queremos, hasta que se cumple un plazo
determinado, y, luego, hacemos que salgáis siendo niños y que,
después, alcanzáis la madurez; y, de vosotros, hay unos que son
llevados y otros a los que dejamos llegar, hasta la edad más decrépita
de la vida, para que, después de haber sabido, no sepan nada.48).
En efecto, aquél a quien, ya, comienza a afectar una cierta debilidad de
la memoria se sume, inadvertidamente, en un estado de semiinconsciencia. Su
memoria se ve mermada y, poco a poco, pierde sus conocimientos y
recuerdos. Uno de los diseñadores de ordenadores confesó, tras investigar,
escrupulosamente, la memoria humana y sus complejos mecanismos y
establecer una comparación entre la capacidad de ésta y las del ordenador
más potente del mundo, es decir, el del Pentágono, capaz de realizar millones
de operaciones de cálculo, en tan sólo un minuto, le constó que éste no puede
equipararse, con sus grandes prestaciones técnicas, a una cuarta parte de la
47
Azora de Las Abejas (n.º 16): 70.
48
Azora de La peregrinación (n.º 22): 5.
22
memoria de un hombre de mediana inteligencia. Tú, gracias al poder y la
creatividad del Creador, el Grandioso, a los cuarenta años, podrías, en una
fracción de segundo, evocar, de tu memoria, y situar, ante tus ojos, una
imagen de un acontecimiento que, de niño, te hubiera ocurrido. La memoria
presenta, ante tus ojos, la visión del acontecimiento, con sus sonidos e
imágenes particulares, presentándose, ante tu persona, como si estuvieras
asomado, en vivo, a la escena y escuchando sus voces, en tu imaginación, tal y
como había pasado, hace, por ejemplo, treinta años. Os ofreceremos un
ejemplo más detallado, acerca de este particular: Yo, ahora que me encuentro
escribiendo esta introducción, tengo sesenta años y deseo extraer, de mi
memoria, el recuerdo de un suceso que me acaeció, cuando era, tan sólo, un
niño de doce años. Describiré lo que ocurrió rápidamente: Montaba en
bicicleta y bajaba, despreocupadamente, por una calle asfaltada que baja de un
monte. Yo quería mantenerme en equilibrio sobre la bicicleta, así que dejé el
manillar libre y levanté mis pies de los pedales, dejando que la bicicleta
anduviese sola. Extendí mis manos, como si se tratase de unas alas de
pájaro desplegadas, pero, de repente, me desequilibré y rodé sobre el
asfalto. La bicicleta me arrastró varios metros y mis miembros resultaron
lastimados. Mis brazos sangraron, mis piernas y mis pies se lesionaron, y me
sentí incapaz de levantarme. Finalmente, pasó, por casualidad, un coche, en el
cual viajaban tres jóvenes, que se pararon, se interesaron por mí y me
consolaron con unas palabras y, luego, me llevaron a un hospital, para recibir
los primeros auxilios.
Recordé aquel accidente, súbitamente, cuando quise extraerlo de la
memoria. Al instante, recordé lo que pasó como si lo hubiera presenciado en
este momento. Puedo evocar, muy en vivo, la escena, ante mis ojos, y puedo
escuchar las voces de aquellos que me acompañaron. Recuerdo el color rojo
de mi bicicleta, el color y la marca del coche, que frenó, para auxiliarme, y
recuerdo las caras de los tres jóvenes. Recuerdo las palabras de consolación
que me tranquilizaron: “No tengas miedo, ni te asustes. Estás bien, gracias a
Allāh.”. Ahora me acuerdo de sus voces.
¿Existe actualmente un ordenador capaz de almacenar, en su memoria,
informaciones y acontecimientos, grabados en video, y millones de
acontecimientos y visiones ocurridos, hace decenas de años, que, luego, en un
momento, cuando se soliciten, se reproduzcan en su pantalla, sobre la cual se
agolpan centenares de miles de grabaciones?. No, hasta el momento, no se
encuentra nada parecido a esta mente electrónica, porque eso requiere,
primero, que posea los símbolos suficientes y una contraseña, que permita
23
entrar, en la memoria, para poder realizar la operación de búsqueda, que dura
unos segundos. No podría trasladarte de una visión acaecida, en un tiempo, a
otra, que haya tenido lugar, en un momento diferente, con la misma velocidad
de la cual dispone la mente humana, ni lograría pensar, para ti, y ofrecerte las
decisiones correctas, como hace tu mente, ni consigue, al mismo tiempo, idear
un aparato automático o electrónico. En cambio, la mente humana es la que
inventó el mismo ordenador. Es un indicio de la superioridad de la mente
humana, pues, en el mejor de los casos, no puede suplantar a tus sentidos ni
indicar si hace frío, aconsejándote: “Ponte ropa adecuada, antes de salir a la
calle.”, mientras que el cerebro humano realiza, con extraordinaria presteza,
todas estas operaciones, a través de las secciones que lo componen, y que
mencionábamos con anterioridad. No hay más remedio que aceptar, sin
reservas, que toda esta cuestión señala, claramente, el poder y la grandeza del
Creador, el Grandioso, cuyas obras milagrosas nos llevarían a decir: ¡Gloria a
Ti! ¡Nuestro Señor, que sea excelsa Tu magnanimidad y tu poderío sea
libre de lo que Te asocian!.
Si quisiéramos pasar revista las capacidades, las posibilidades y las
funciones del resto de los miembros del cuerpo humano no podríamos reunir
todos estos conocimientos, en una colección inmensa de grandes y pesados
volúmenes. Nuestro Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Si tratáis de
contar las bendiciones de Allāh, no podréis enumerarlas; es cierto que
el hombre es injusto, ingrato.49).
Expongamos, aquí, otra cuestión, que aclara cuánto hay de desafío, en la
creación milagrosa de Allāh -¡Elevado sea!-, ante los intentos humanos de
creación innovadora, cuyo camino les fue mostrado por Él mismo. En las
últimas décadas, los seres humanos piensan que con sus numerosos inventos y
viajes espaciales habían logrado avanzar, en los diversos campos de la ciencia.
Algunos de ellos no atribuyen el mérito de este progreso colosal al
Omnisciente, el Todopoderoso, Quien enseñó al Hombre lo que no sabía, sino
a su limitada inteligencia y a su altanería. Pese a ello, el Sabio, el Omnisciente
les dijo en Su Noble Libro: (...no se os ha dado sino un poco de
conocimiento.50).
49
Azora de Ibrahim (n.º 14): 36.
50
Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 85.
24
6. LA MOSCA Y LA TECNOLOGÍA PUNTA DE LA AVIACIÓN MILITAR:
Más aún, os mostraremos otra cuestión más. En el mundo de la
tecnología punta de los aviones militares, el último grito se trata de un aparato
de doble radar, controlado por un ordenador que permite enviar, desde el aire,
ondas eléctricas que chocan con otras procedentes de radares terrestres de
defensa aérea, con el fin de bloquearlas y desviarlas. De esta manera, el piloto
ve, en la pantalla del radar, cualquier proyectil lanzado contra su avión, desde
la tierra, o, desde los aviones enemigos. En este caso, el ordenador envía
ondas adversas, para desorientar estos proyectiles, cambiando su ruta, de su
objetivo.
Debido a sus perfeccionados inventos, dotan a sus aviones de una
formidable tecnología que les permite variar su rumbo, durante la maniobra,
en cualquier dirección y con cualquier ángulo, desplazándose, con mucha
facilidad, para evitar los ataques de las ametralladoras y los cohetes de los
aviones adversarios que lo atacan, directamente, a corta distancia, y, en un
tiempo récord. Con esta sofisticada tecnología, piensan que han llegado a la
cúspide de los conocimientos tecnológicos. Venid conmigo y comprobad
cómo les desafió el Señor de los Mundos. Allāh les brindó un ejemplo,
sirviéndose de una de Sus más débiles criaturas, esto es, la mosca, cuyo
tamaño, en comparación con el de un avión, es insignificante. Pero antes de
centrarnos en este ejemplo, leamos, juntos, el texto divino que se halla en el
Noble Corán, donde Allāh -¡Invencible sea!- dice: (¡Hombres! Se os pone
un ejemplo, prestadle atención: Los que invocáis, fuera de Allāh, no
serían capaces ni de crear una mosca, aunque se juntaron para ello. Y
si una mosca les quitara algo no podrían recuperarlo. ¡Qué débil
buscador y qué débil buscado!. No han apreciado a Allāh en Su
verdadera magnitud. Realmente, Allāh es Fuerte, Irresistible.51). ¡Gloria
a Allāh, nuestro Creador, el Grandioso, por su manera de poner los
ejemplos, en un estilo conciso y grandilocuente, portador de un sinfín de
significados, que, si hubieran sido interpretados, detalladamente, no
cabrían en infinitos volúmenes!. Algunos de nosotros, cuando lean,
reflexivamente, estos aleyas, al final de la azora de La Peregrinación (n.º 22),
se preguntarían: “¿Porqué Allāh, cuando quiso desafiar a los hombres, puso,
como ejemplo, la mosca, que si bien es un insecto despreciable, no es el más
pequeño, pues se hallan, entre Sus criaturas -¡Exaltado sea!-, insectos de
51
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 71-72.
25
tamaño menor al de dicho insecto, que no se ven, a simple vista, pero, que
Allāh creó, igualmente, dotados de espíritu, cuerpo, cabeza, ojos, manos,
piernas y alas de las cuales se valen?.”. Es imprescindible, pues, que la mosca
encierre uno de los secretos del Creador, el Grandioso, que superan, con
creces, los esfuerzos tecnológicos más sofisticados de los inventores humanos,
teniendo en cuenta que la mosca no tiene espíritu. Éste es uno de los secretos
de Allāh -¡Elevado sea!-: (Y te preguntan acerca del espíritu. Di: El
espíritu procede de la orden de mi Señor y no se os ha dado sino un
poco de conocimiento52.).
Hemos hablado, anteriormente, sobre las capacidades y posibilidades
maniobreras del avión militar y de los giros que da, en un tiempo récord.
Ahora, observaremos las capacidades y posibilidades de la mosca, en este
terreno, aún, sin tener en consideración otras virtudes -obra del Omnisciente,
el Conocedor-, con las cuales no cuentan, en absoluto, los aviones más
sofisticados.
Imagínate, por ejemplo, que estás sentado sobre una silla, en el interior
de una habitación, que tiene la forma de un cajón de cristal. Su techo y sus
cuatro paredes están hechos de cristal transparente y puro, y, por casualidad,
hay una mosca que comparte contigo este cuarto cerrado. Si ella se posa
sobre tus manos o tu ropa y te molesta, seguramente, la
ahuyentarías. Pero, ella, en un santiamén, alza el vuelo, ante tus amenazas, y,
en un instante, se posa sobre un cuerpo sólido a tu alrededor.
Supongamos que esta mosca se posó en la pared que está a tu derecha,
la ahuyentarás, pero, de pronto, vuela y se traslada, al otro lado, o, al techo de
la habitación. Al apartarla, vuela a una velocidad formidable, hacia la
dirección a que se ve obligada a volar. Su vuelo es equilibrado como el de
cualquier avión normal; sus patas se dirigen hacia abajo, como las ruedas del
avión; su cabeza, hacia delante, como el morro del avión, que contiene,
también, la cámara de control de vuelo; su cola, hacia atrás, como la cola del
avión; y sus alitas dan a sus costados un vuelo uniforme como lo es, también,
el del avión.
Ahora bien, cuando espantes a la mosca, desarrollará una velocidad
extraordinaria, en dirección a dicha pared de cristal transparente, que permite
52
Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 85.
26
ver, claramente, todo lo que se encuentra detrás, como el cielo, el sol, los
árboles y las casas. Entonces, ella volará a tal velocidad, hacia los árboles, que
ve, detrás de la pared diáfana, que caerá, vertiginosamente, mareada -como
suele verse en las películas de dibujos animados-, debido al choque horrible de
su cabeza contra esa pared. Pero, ¿Será esto lo que ocurre en realidad?.
Naturalmente, no, porque se la vuelve a ver, súbitamente, sujeta a la superficie
de la pared, con la cabeza ilesa. Si la alejaras de su sitio, volaría, hacia el otro
lado, agarrándose, con sus patas, como sucedió antes, sin cometer ningún
fallo, mientras vuela y percibe todo lo que hay a su alrededor.
Nos preguntaremos: “¿Cómo puede eso suceder?, ¿Por qué la mosca
gira, vertiginosamente, con su cabeza, cuando se encuentra, inesperadamente,
con una pared o cuerpo sólido, sobre el cual desciende, con sus patas, como
lo haría una nave espacial, sobre la superficie de la luna?”. Esta nave de
cabeza afilada, que constituye la delantera de la cápsula espacial, vuela hacia
la superficie, pero antes de tocarla, evitando la tremenda colisión, reduce la
velocidad y gira, para orientar su base, hacia la superficie de la luna, y, a
continuación, extiende sus patas mecánicas, aterrizando, vertical y lenta e
inofensivamente, con toda seguridad.
Es lo mismo que hace la mosca, durante su vuelo, al acercarse a
cualquier cuerpo sólido, pues, ella se posa sobre sus patas. Pero, cuánta
diferencia hay entre la velocidad de la nave espacial, a la hora de aterrizar, y la
de la mosca. No es factible la comparación entre ambas velocidades,
porque la velocidad del giro vertiginoso de la mosca se realiza en 1/500 de
segundo. ¡Gloria a Allāh, el Creador, el Grandioso!.
Aún, queda otra pregunta: “¿Cómo supo la mosca que la pared de
cristal es un cuerpo sólido y no un vacío vaporoso que conduce al cielo, a los
árboles y a las viviendas, evitando chocar contra ella?”. Ésta es la cuestión:
La comparación entre el aparato radárico del avión militar y el sistema de
observación que el Creador, el Grandioso, proporcionó a su cuerpo. Pese a
esta velocidad superior (1/500 de segundo), se percata de que, delante de ella,
hay un cuerpo sólido, al cual sujeta sus patas y deja de volar, bruscamente,
luego, gira su cuerpo para posarse sobre sus extremidades. Por eso, no hay,
definitivamente, comparación posible entre las capacidades del radar de la
mosca y la velocidad y la capacidad de un avión militar, teniendo en cuenta la
enorme diferencia existente entre ambos tamaños.
27
¿Quién plantó este aparato maravilloso de velocidad y efecto
prodigiosos, en la cabeza de este insecto pequeño, de valor despreciado por
los hombres?. Es nuestro Señor, el Creador, Quien creó todas las cosas, a la
perfección, y al hombre de barro, ¡Elevado y Glorioso sea, por encima de
todo/s lo/s que Le asocian!.
La segunda comparación que se entabla entre la mosca y el avión radica
en las posibilidades de ambos, con respecto a la maniobrabilidad y al giro a
altas velocidades. Hemos dicho, anteriormente, que los inventores del avión
de combate lograron dotarlo de capacidades que permitieran continuar la
maniobra y girar, en todas las direcciones, para evitar los ataques de las
ametralladoras, los cañones y los cohetes de los aviones enemigos, que lo
persiguieran, a corta distancia. Entre las más difíciles maniobras, se encuentra
aquélla, en la cual un piloto se encuentra con otro avión adversario, detrás de
él, y gira, vertiginosa y peligrosamente, a cualquiera de ambos lados, logrando
que su avión, en pocos segundos, diera la vuelta, hacia la dirección contraria.
Para que el avión -en este caso, nos referimos al más sofisticado- pueda
conseguirlo, precisa de más de setenta segundos, y, aún así, no puede cerrar el
ángulo de desviación, menos de treinta grados, mientras la mosca puede
realizarla, en una fracción de doscientas cincuenta partes de segundo, y, con
un ángulo de desviación que no supera los siete grados. Nosotros podemos ver
y observar, con nuestros propios ojos, esta maniobra de la mosca,
habitualmente, y brindaremos un ejemplo: Cuando ahuyentamos una mosca,
estando sobre el borde de un plato de comida, se alejaría, a dos o tres metros
de distancia, y, súbitamente, la vemos volviendo hacia la dirección contraria,
dejándose caer, otra vez, sobre el plato. Todo esto sucede con una velocidad
increíble, que nos hace imaginar que está volando, con dos cabezas, y, en las
dos direcciones, al mismo tiempo -como los vagones del metro que circulan,
en dos direcciones, sin necesidad de dar la vuelta, porque, en cada parte de
ellos, existe una cabina de pilotaje.
¿Acaso los hombres, con todos los inventos y conocimientos, que Allāh
les concedió, pueden fabricar un avión de tales características que le
permitan desafiar las capacidades y posibilidades de la mosca?. La respuesta,
ciertamente, es que no, sin tener en cuenta la imposibilidad de esta
comparación, debido a ambos tamaños. Pues, aunque el tamaño del avión
supera, miles de millones de veces, el de la mosca, el Omnisciente, el
Todopoderoso, depositó, en ella, todos estos secretos y milagros para desafiar
a los seres humanos. Aunque, se uniesen todos los sabios y pensadores de la
Tierra, ayudándose, unos a otros, no lograrían tales resultados. Y si una mosca
28
les quitara algo, no podrían reconquistarlo. ¡Cuán débiles son el
conquistador y lo conquistado!. No han apreciado a Allāh, en Su verdadera
y merecida magnitud. Realmente, Allāh -¡Glorificado sea!- es Poderoso e
Invencible.
Durante nuestro modesto recorrido, cuya finalidad es ir conociendo a
Allāh, el Creador, el Grandioso, no Le hemos apreciado en Su verdadera y
merecida magnitud y tampoco lo podremos hacer.
7. EL ÁTOMO:
Ahora, llegamos a Su mayor milagro, luego, pasamos a Su menor
milagro en Sus criaturas, partiendo de la más diminuta a la mayor de las
cosas, si bien no hay, en todo el Universo, por grande que sea, nada
comparable a la Grandeza de Allāh. Él es Superior que cualquier otra cosa que
creó. Nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (La creación de
los cielos y de la tierra sobrepasa a la creación de los hombres; sin
embargo, la mayoría de los hombres ni sabe.53). Nosotros, como nos
informó nuestro Señor, hemos sido amasados, a partir del barro, y éste se
compone de agua y polvo. Éstos, a su vez, están compuestos de átomos, como
el aire. De esta manera, ya sabemos que el Universo entero está formado de
átomos.
¿Qué es el átomo?
Nosotros no lo hemos conocido, hasta nuestros días, pues, no se puede
apreciar a simple vista. Tampoco, se le ve bajo las lupas del mayor
microscopio que creó el hombre, debido a su pequeño tamaño. A pesar de ello,
gracias a las investigaciones atómicas, después de descubrirlo y llegar a
entender sus leyes y formular las teorías sobre su composición -después de
que los estadounidenses hayan arrojado la primera bomba atómica, sobre la
ciudad japonesa de Hiroshima, para poder poner fin a la Segunda Guerra
Mundial-, hemos comprendido, entonces, que esta partícula no se puede ver,
ni a simple vista, ni siquiera con la ayuda de los enormes microscopios. Es la
cosa más diminuta que existe, entre las criaturas de Allāh -¡Elevado sea!.
53
Azora de El Perdonador (n.º 40): 56.
29
¿Cuál es la naturaleza del átomo, su composición y el método de su
funcionamiento? ¿Qué es aquello que hay dentro de él y que es menor?
El átomo es una partícula fina y transparente, de forma cristalina muy
pequeña, parecida a la pompa de jabón, dentro de la cual, giran cuerpos de
menor tamaño, en ejes y en esferas orbitales distintas, alrededor del núcleo,
que centra el átomo. Estos cuerpos, que se combinan en grupos de neutrones y
protones, emiten cargas eléctricas positivas. Este núcleo se halla, en el centro
del átomo, en torno al cual flotan cuerpos finos, llamados electrones que
emiten cargas eléctricas negativas. Todos forman algo parecido a un pequeño
sistema solar, que gira coordinada y maravillosamente, sin colisionar.
Este núcleo es, todavía, más diminuto que aquel que descubrieron los
científicos alemanes y estadounidenses, hace unos cincuenta años. El
Mensajero, el Analfabeto54, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, nos
reveló esta cuestión, hace mil cuatrocientos años, cuando, aún, no existían ni
los aparatos necesarios, para realizar la medición del átomo ni tampoco
científicos que se ocupasen de semejantes materias. Este asunto le fue
revelado, en el Noble Corán; nuestro Señor -¡Elevado y Majestuoso sea!-
quiso, así, informarnos sobre la existencia de estas partículas: (Y no hay
situación, en la que os encontréis, ni recitación que de él hagáis ni
acción alguna que llevéis a cabo que no estemos siendo Testigos de ello
cuando la emprendéis. A tu Señor, no le pasa desapercibido, en la
tierra y en el cielo, ni el peso de una partícula de polvo, ni algo aún
menor o mayor que eso, sin que esté en un libro claro.55). Dado que Él
-¡Glorificado sea!- nos informó, no sólo sobre el peso del átomo, sino,
también, sobre aquello cuyo peso es todavía menor, tenemos constancia de
que esta partícula se encuentra, en el núcleo del átomo, y, en los cuerpos que,
con absoluta precisión, giran, alrededor de él, en órbita. De hecho, nunca se
puede extrañar de los asuntos providenciales milagrosos de Allāh.
¡Glorificado sea, de veras, el Todopoderoso por encima de todos los
entresijos de este Universo tan infinitamente inmenso como pequeño!.
Hasta tal extremo llega Su Grandeza, que si nos introducimos en un
laboratorio, y colocamos, bajo el visor de un microscopio, una gota de agua,
extraída de un charco estancado, nos quedamos extasiados, al contemplar la
54
El Profeta era, completamente, analfabeto e ignoraba el conjunto de doctrinas divinas, preservado por las
Religiones Celestes.
55
Azora de Yunus (n.º 10): 61.
30
vida tan rica de todo un mundo que se encuentra en ella. Contemplaremos una
pléyade de seres vivos y miles de millones de células microscópicas, que
pululan, se nutren y se multiplican, merced a la mitosis celular infinita y
rapidísima. Observamos, así mismo, el movimiento orbital interior del átomo,
invisible, a simple vista, e, incluso, al microscopio. Entonces, levantemos
nuestra vista hacia la bóveda celeste, este macro-mundo, tachonado de
estrellas, cuajado de galaxias y constelado de planetas que flotan en el espacio,
merced a un sistema milagroso. Quedaremos anonadados, ante la
Grandiosidad del Creador y acataremos Su imperio sobre los mundos.
8. LA TIERRA:
Dejemos de lado las cuestiones referentes al átomo y a las partículas
más diminutas que forman parte de él y trasladémonos a la Tierra, que
habitamos los humanos. La Tierra, como sabemos, es redondeada y contiene
millones de genios, hombres, animales, peces y aves. No tiene fronteras y todo
cuanto contiene de montañas, mares, desiertos, llanos, jardines y ríos no
representa más que una insignificante gota de agua en un océano, en
comparación con lo que contienen los Cielos. Si apuramos la comparación,
podría llegar a ser, con mucho, una gota de agua. Si quisiéramos imaginarnos
el tamaño de la Tierra, en el contexto de este Universo enorme y repleto de
vida, que contiene billones de galaxias, planetas y estrellas, podríamos
plantear la cuestión como si se tratase de un estadio, en cuyo caso la Tierra no
sería más que una diminuta partícula que flota en ese espacio y cuya visión, a
simple vista, no es factible, debido a su escaso tamaño.
¡Hijo de Adán!, toma nota del escasísimo tamaño de la Tierra y de su
escasa presencia entre el Reino de los Cielos y la Tierra. Piénsatelo: “¿Es que
crees que, en ella, se halla tu felicidad, tus millones, tus palacios y tus
jardines?”. Recuerda las palabras del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
que rezan: “Si el Mundo, para Allāh, valiera una alita de una
mosca, Él no se habría molestado en ofrecer un trago de agua
a un infiel.”.
En realidad, la Tierra es un planeta más en el espacio cósmico. Gira
alrededor de sí misma, en una determinada órbita, alrededor del Sol,
acompañada de otros nueve planetas, que forman el llamado Sistema Solar. El
volumen del Sol supera un millón de veces el de la Tierra. La distancia entre
la Tierra y el Sol es algo superior a los 149 millones de kilómetros y el
31
Sistema Solar no es más que uno, entre millones de otros sistemas solares,
llamados galaxias, lo que muestra, en todo su esplendor, la Grandiosidad de
Allāh -¡Majestuoso y Todopoderoso sea!. La bóveda celeste contiene billones
de galaxias similares a la nuestra y cada una de estas galaxias encierra, a la
vez, miles de millones de sistemas solares, de cuyos seres vivos no conocemos
nada, porque las distancias entre nuestra propia galaxia y aquellas de las
cuales hablamos son descomunales. No existe mente humana que pueda
comprender tales recorridos, ni saber que hay en ellos. Cuando los científicos
comenzaron a calcular esas distancias, acordaron una determinada unidad de
medición, a la cual llamaron año-luz.
En realidad, sabemos que un año de la hégira es un año lunar y un año
de la era cristiana es idéntico a la duración de un año solar; entonces, ¿Qué es
el año-luz?.
Con el fin de calcular la inmensa distancia que separa planetas, estrellas
y galaxias, y dado que, en adición, su cálculo escrito es casi imposible, los
científicos forjaron una unidad de medida ideal, a la cual llamaron año-luz.
Mediante dicha medida, se mesura la distancia existente entre nuestro sistema
solar y cualquier otro de la Vía Láctea o entre cualquier par de estrellas o
galaxias. Los científicos averiguaron la velocidad de la luz solar en la
distancia que cubre, cuando sale el sol sobre un determinado punto de uno de
los extremos de los ángulos de la Tierra. Entonces los científicos han llegado a
la conclusión de que la luz recorre 300.000 kms./segundo. Multiplicando esta
cifra por 60 segundos y después por 60 minutos han obtenido el total de la
distancia recorrida en 24 horas. Después han llevado a cabo el mismo proceso,
en un periodo de 30 días, y otro de 12 meses y, finalmente, han coincidido en
afirmar que un año-luz es igual a 9.331 billones de kilómetros.
Si, para cualquier mente humana, estas cifras son imposibles de abarcar,
por más brillante que sea, ¿Cómo es posible imaginarse siquiera que ciertas
estrellas y galaxias se hallen a miles y millones de años-luz de distancia de
nosotros?. Estas cifras no significan nada, en los cálculos del Creador
-¡Grandioso sea!. Él es Quien ha creado este infinito y extraordinario Universo
y ha calculado las distancias inmensas que separan sus diversos puntos, un
espacio grandioso por sus billones de planetas, estrellas y galaxias. Él, el
Sabio, el Omnisciente, dice: (... y, ciertamente, asignamos un vasto
32
espacio56.). Él -¡Elevado sea!- nos dijo: (... no han apreciado a Allāh en
su verdadera magnitud, cuando la tierra entera esté en Su puño, el Día
del Levantamiento, y los cielos plegados en Su mano derecha: ¡Gloria
a Él y sea exaltado por encima de lo que asocian!57.). También nos dijo:
(... el día en que enrollemos el cielo como un manuscrito. Igual que
como comenzamos, por vez primera, la creación, la repetiremos; es una
promesa a la que Nos comprometemos. Es cierto que hacemos las
cosas.58). Es decir, que este inmenso Universo será, entre Sus manos, igual
que un rollo de papel, en el Día del Juicio, aquél, en el que se levantará todo
espíritu y los ángeles se alinearán, silenciosos, en una fila, en la cual, sólo
hablará, ante el Misericordioso, aquél a quien Él dé venia y hable con
sinceridad. Es también el día, en que, en todos los rostros, se reflejará el
temor, ante el Viviente, el Protector, y las voces se bajarán, de manera que no
se oiga, sino esta frase entre susurros: “¿A quién pertenece el Dominio y la
Absoluta Soberanía, hoy?”. Entonces, en todas las lenguas, aparecerá la
respuesta: “A Allāh, el Único, el Todopoderoso.”.
8.1. EL VACÍO CÓSMICO INFINITO:
Vamos a abordar una nueva cuestión, que encierra otro de los
fenómenos, que la mente humana no puede concebir, en sus justos
términos: Se trata del milagro del vacío cósmico, sin fronteras, que ciñe al
conjunto de los Cielos y la Tierra y todo lo que se encuentra entre ambos. Se
trata de este vacío infinito en el que flotan millones de galaxias, estrellas y
planetas, sin cesar, en todas las direcciones y a velocidades increíbles. Para
hacernos una idea de lo que representa, imaginémonos que hubiéramos
colocado dinamita dentro de una bola de piedra y que provocáramos su
estallido en el Cielo. Dicha esfera se pulverizaría, por efecto del estallido, y se
trocaría en un montón de pequeños fragmentos y de partículas y átomos
inapreciables, procedentes de la litosfera y desparramadas en todas las
direcciones contrarias al núcleo de ésta, lejos del punto de origen de la
explosión. Si aquellas partículas continuaren flotando, ¿Hasta cuándo podrían
seguir haciéndolo y hasta dónde podrían llegar?. Sería lícito plantear la
56
Azora Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47: “...y el cielo lo construimos con fuerza. Y, ciertamente,
asignamos un vasto espacio”.
57
Azora de Los Grupos (n.º 39): 64.
58
Azora de Los Profetas (n.º 21): 103.
33
siguiente pregunta: “¿En qué límites terminará esta expansión y proliferación
centrífugas?”.
Esto es, si sigue ocurriendo desde que Allāh creó los Cielos y la Tierra,
cuando las estrellas, galaxias y planetas no eran más que una masa compacta
que Allāh hizo explotar. Debido a esa explosión, se produjo la dispersión y la
proliferación de millones de fragmentos estelares en el espacio, a partir de los
cuales se formaron conjuntos de planetas grandes y pequeños a los que
llamamos galaxias, nebulosas y sistemas solares que circulan libremente. La
expansión se produjo a una velocidad enorme y se ha encaminado hacia su
destino que el Omnisciente, el Omnipotente había predestinado. Una vez
escindidos, tras la primera explosión, continuarán, eternamente, su camino,
flotando en los mares del espacio cósmico, allá, donde no tropiecen con
ningún fenómeno ni cuerpo que los detenga o frene su marcha. Este aserto se
ha confirmado después de que los astronautas habían descubierto,
recientemente, que cualquier cuerpo sólido liberado, en el vacío espacial,
ausente de toda gravedad, continuará navegando, eternamente, alejándose de
la fuerza propulsora que lo impelió al espacio, con una velocidad relativa,
relacionada con la fuerza del lanzamiento. Así, seguiría, a velocidad
permanente, su camino, infinitamente, si no chocara contra otro cuerpo celeste
o entrara, en el campo de gravedad de otro planeta, puesto que el vacío
espacial cósmico no contiene aire, gases ni cualquier otro fenómeno físico que
impida su flotación, muy al contrario de lo que sucede, en el interior de la
atmósfera terrestre. De esta manera, se confirman las palabras del Profeta
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, al cual le fue revelado aquello,
hace 1.400 años, en un conjunto de aleyas coránicas, en las cuales, el Amo,
Allāh -¡Grandioso y Majestuoso sea!- dice: (... ¿Es que no ven los que se
niegan a creer que los cielos y la tierra estaban juntos y los
separamos? ¿Y que hemos hecho a partir del agua toda cosa viviente?.
¿ No van a creer?.59). En otra azora Él dice: (... hemos edificado el cielo
con solidez. Somos capaces. Y la tierra la hemos preparado para vivir
en ella. ¡Con qué excelencia la hemos extendido!60.).
Nos queda por plantear una pregunta referente a estas cuestiones que
acabamos de exponer, una pregunta que reviste gran importancia y, que posee
muchas implicaciones, que siempre anonada a las mentes y a los corazones.
59
Azora de Los Profetas (n.º 21): 30.
60
Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47-48.
34
De hecho, por muy grande que sea la inteligencia humana, nunca llegará a ser
capaz de captar, en toda su integridad, la sabiduría del Grandioso, la única que
puede contestar a semejante pregunta. Os aseguro que si el autor de este libro,
como cualquier otro ser humano, por muy inteligente que fuere, intentara
responderla, o buscar sus causas y sus respuestas, o culminar, con éxito, el
conocimiento de la realidad, su cerebro reventaría, antes de finalizar, con
éxito, su resolución, pues, el hallazgo de ésta última es para nosotros
imposible. Como Él dijo -¡Elevado y Majestuoso sea!: (... y, sin embargo,
ellos discuten en relación con Allāh. Pero, Él es Fuerte en Su habilidad
para castigar61.). Por eso, aquí, planteamos una demanda, a la cual no
esperamos respuesta alguna, pues, para nosotros es imposible saberla.
Deberíamos contentarnos, tan sólo, con que nos hiciera intuir nuestra
incapacidad para entender la sabiduría, la inconmensurable grandiosidad del
Creador, cuya grandeza no llegamos a apreciar en su auténtica magnitud.
Antes de plantear la pregunta, precisaríamos de una extensa introducción que
facilitara su comprensión.
Como ya dijimos, entre las creaciones más diminutas de Allāh, se
encuentra el átomo, su núcleo y los electrones que giran en su órbita.
Hablamos, con anterioridad, de la Tierra, sobre la cual vivimos, y que
describimos como inmensa, por lo que contiene, en su interior, de mares,
montañas, llanuras, casas, jardines y ríos. Ahora bien, toda su grandeza sería
menor que una mota de polvo, si la comparamos con la magnitud de los
Cielos. Imaginémonos, ahora, que tenemos, a nuestra disposición, un cohete,
dotado de combustible nuclear, con el cual pudiéramos despegar desde la
Tierra y atravesar los siete cielos y todo cuanto contienen de galaxias, estrellas
y planetas, a fin de llegar al final de las lindes del espacio cósmico -pues, el
espacio es el espacio- y que dicho cohete sigue lanzándose, llevándonos a
bordo, durante billones de años-luz, a fin de descubrir el fin del Universo o el
fin del vacío cósmico de gigantes dimensiones y distancias, entonces,
seguiríamos avanzando para siempre hasta que perdamos de alcanzar su fin.
Luego, supongamos que, al final, encontramos el fin del Reino de Allāh y que
consiste en un muro de hierro que rodea todos sus costados. Pero, resulta que
antes de quedarnos tranquilos por este resultado, nos encontramos,
nuevamente, ante el siguiente interrogante: ¿Qué habrá más allá de este muro
de hierro?, ¿Será otro vacío espacial? o ¿Acaso, tras él, circula un
inconmensurable caudal de agua que ha recorrido billones y billones de años-
61
Azora de El Trueno (n.º 13): 14.
35
luz?. Y si termina el agua, ¿Qué habrá detrás?, ¿Será otro vacío espacial? o
¿Será otro muro de hierro?. Así es que, finalmente, ¿Qué habrá tras esa
cerca metálica?, ¿Qué habrá más allá del agua? y ¿Qué habrá más allá de
ese segundo vacío espacial?. Y, así, sucesivamente, es cómo las preguntas se
concatenan, sin solución de continuidad, pues, nunca podremos conocer cuál
es el fin del Universo, sin tener respuesta alguna a dicho interrogante.
Lógicamente, las leyes de la física establecen que, tras un elemento, se
encuentra siempre otro elemento de naturaleza diferente bien de espacio o
agua bien de aire o hierro. ¿Por ventura es posible que algún genio, algún
hombre, o alguna otra de las criaturas de Allāh pueda concebir que este
nuevo Universo, el Reino de Allāh, es de tal vastedad que no tiene límites ni
fronteras?.
Aún así, el ángel Gabriel -¡La paz sea con él!- recibió la orden divina de
escoltar a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y le hizo
montar a lomos de Buraq62, gracias a la cual, cabalgaron, sin descanso, y
atravesaron aquellos billones de años-luz. Ascendieron, a través de los Siete
Cielos, y le fue mostrado todo cuanto, en ellos, se encuentra y penetraron, en
el Séptimo Cielo, el más excelso de los paraísos, regresando ambos al punto
de partida, en menos de una sola noche, la noche de al-Esrā.a ua al-Micrāŷ.
¡Glorificado y Exaltado sea el Señor del Gran Trono!.
En determinadas ocasiones, hemos constatado que algunos ateos,
empeñados en su afán de denostar la religión musulmana y de hacer vacilar a
los musulmanes en su Noble Corán, les preguntan: “A tenor de lo que dice El
Corán, si la anchura del Paraíso es equivalente a la del Cielo y de la Tierra
juntas, ¿Dónde estará situada Gehena?”.
A ésos les responderemos: “¡Malditos seáis, ateístas, el descomunal
Universo de Allāh no tiene límites ni confines; no sólo es capaz de contener
un Paraíso de semejantes dimensiones, sino contendría, más bien, billones de
paraísos e igual número de infiernos, preparados para albergaros a todos.”.
Nuestro noble Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, dijo:
“Juro por Allāh, Quien tiene en Sus manos a mi alma, que los
Siete Cielos y las Siete Tierras no son, ante el Escabel del
Trono, sino como un aro tirado en un desierto. [Y os aseguro
que, para Allāh,] la diferencia de tamaño que separa el Trono
62
Se trata de una yegua a lomos de la cual se realizó el viaje del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- al
Cielo y al Infierno (véase la azora 17 del Noble Corán).
36
de su Escabel es tan descomunal como la que separa a ese
desierto del aro.”. Él -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quiso explicarnos, por
medio de esta comparación, que no existe parangón posible entre el conjunto
de los Siete Cielos y de las Siete Tierras y la Silla del Trono del
Misericordioso -¡Majestuoso y Elevado sea!. Pues si los Cielos y la Tierra
valen tan poco como un anillo de hierro, perdido en las vastas inmensidades
del desierto ilimitado, no existe posibilidad de comparar las dimensiones de
ambos lugares. Así mismo, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- añadió
otra comparación, destinada a aclarar la diferencia entre las dimensiones del
Escabel y del Trono. Ante éste último, aquél poseería las características de un
anillo perdido en el yermo. ¡Alabanzas al Señor del Poder por encima de lo
que Le atribuyen!; Él -¡Elevado sea!- dice: (... el Escabel de Su Trono
abarca los cielos y la tierra y no Le causa fatiga mantenerlos. Él es el
Elevado, el Inmenso63.).
Ahora, pasamos a tratar otra de las manifestaciones del poder y la
grandiosidad de nuestro Señor, nuestro Creador, el Grandioso, ¡Exaltado por
la belleza de Su creación, pues no existe nada similar a Él, quien es el
Oyente y el Veedor!. Hablaremos de Su poder absoluto. El Invencible y
Majestuoso nos ha confirmado: (Él es Allāh, Quien no hay dios sino Él, el
Rey, el Purísimo, la Paz, el que da Seguridad, el Vigilante64.). Su
capacidad de vigilancia es más importante que el Poder, pues aquélla entraña:
El conocimiento de lo esotérico y de lo exotérico y los misterios que éstos
abarcan y lo que podemos ver, así como, la autoridad, el dominio, el control
completo, la activación, y la salvaguardia sobre el conjunto de los
acontecimientos, la completa manutención de lo que es posible comprender, y
su capacidad para compendiar todas las facetas de la cosa en cuestión.
Allāh -¡Glorificado sea!- ha creado todo cuanto existe en el Universo:
Desde el átomo hasta los ángeles, los genios, los animales, las aves, las peces,
los insectos, los reptiles, los árboles, las plantas, la Tierra, las montañas, los
mares, los ríos, la niebla, el aire, la lluvia, la arena, el polvo, los planetas, las
estrellas y las galaxias, y lo ha hecho en cantidad billonaria. Pues, Él
-¡Glorificado sea!- vigila todas estas cosas y las domina, perfectamente, desde
el momento en que cada átomo de su reino se pone en movimiento. Tiene
conocimiento de lo intrincado y de lo fácil y de lo que se encuentra, en cada
63
Azora de La Vaca (n.º 2): 254.
64
Azora de La Concentración (n.º 59): 23.
37
alma, que ha forjado, pues, les ha insuflado Su espíritu desde el momento de
su concepción. Y, al mismo tiempo, Lo vemos enterado de lo que sucede en
toda Su creación. Ve, Oye, Conoce, Contesta y Responde a los que imploran.
Millones y billones de invocaciones se dirigen hacia Él -¡Glorificado sea!-,
Quien, al instante, las acepta, las contesta o las devuelve: (¿No habría de
tener conocimiento Aquel que ha creado y es el Sutil, al que nada se Le
oculta?65). Así mismo, dice: (Él tiene las llaves del No-Visto. Y, sólo, Él
lo conoce; y sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola
hoja sin que Él no lo sepa, ni hay semilla en la profundidad de la
tierra, ni nada húmedo o seco que no esté en un libro claro66.). Él conoce
la más oculta intimidad de cada una de sus criaturas, sabe lo que, en ellas, se
halla oculto y lo que se encuentra visible. Se halla tan cercano a nosotros,
como nosotros mismos: “Hemos creado al hombre y sabemos lo que su
alma le susurra. Estamos más cerca de él que su propia vena
yugular.67”. Él -¡Glorificado sea!- ve y oye, al mismo tiempo, los ruegos de
cada uno de Sus siervos, en la Mezquita Inviolable de Meca y los responde,
del mismo modo que ve, oye y responde las peticiones de otros, en todos los
rincones de la Tierra, contestándolas al mismo tiempo: (... y cuando Mis
siervos te preguntan sobre Mí... Yo estoy cerca y respondo al ruego del
que pide cuando Me pide68.). Él se halla con nosotros, allá, donde nos
encontremos: (...y está con vosotros donde quiera que estéis69.). El sabio,
Luqman, se dirigió a su hijo, aconsejándole: (¡Hijo mío! Incluso el peso de
un grano de mostaza dentro de una roca, o en los cielos, o en la tierra,
Allāh lo traería a colación; es cierto que Allāh es Sutil, Penetrante70.).
Luego, nos preguntamos: ¿Acaso el más inteligente y listo de nosotros puede
oír, pensar y contestar a dos personas al mismo tiempo?, por supuesto que no.
Y como dijo nuestro Señor -¡Elevado y Majestuoso sea!-: (Allāh no puso
dos corazones en el interior del hombre…71.). Pues, imaginemos cómo
nuestro Señor, el Creador, el Grandioso -¡Exaltado sea el Todopoderoso!- lo
65
Azora de La Soberanía (n.º 67): 14.
66
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 60.
67
Azora de Qaf (n.º 50): 16.
68
Azora de La Vaca (n.º 2): 185.
69
Azora de El Hierro (n.º 57): 4.
70
Azora de Luqman (n.º 31): 15.
71
Azora de Los Coligados (n.º 33): 4.
38
ha hecho no sólo con dos personas, al mismo tiempo, sino con billones de Sus
criaturas y siervos, desde los ángeles, los genios y todas las cosas que creó.
Cada una de ellas Le glorifica alabándolo, a su manera, aunque nosotros no
entendemos sus glorificaciones. Su poderío y Su autoridad abarcan toda la
arena que contienen los desiertos de la Tierra; toda el agua que hay en los
mares; todas las hojas que hay en los árboles; todas las semillas que se
encuentran en cada espiga; todas las partículas que flotan en el Universo y
forman la materia. Él -¡Glorificado sea!- sabe lo que hay en las mentes de los
genios y los hombres y todo lo que ronda en sus cabezas: Sus ideas, sus
planes, lo que traman y lo que recuerdan. Asimismo, es conocedor de lo que
sucedió, sucede, y, en el futuro, sucederá, durante toda la eternidad.
Por fin, podemos asegurar que nuestra fe en torno a la grandiosidad del
Creador es inamovible. Muchos han sido los que han encontrado la fe en sus
corazones y han hallado a Allāh en las criaturas que les rodean, los que han
gozado de la dulzura de la fe y de fenómenos universales,
extraordinariamente, hermosos que ningún cerebro humano puede concebir,
puesto que este mundo tan milagroso, en que vivimos, ha sido creado con una
precisión, perfección e inmitabilidad indescriptibles. Lo queramos o no, todo
cuanto se encuentra en el Universo atestigua la existencia de Allāh -¡Exaltado
sea!- e indica Su poder y grandiosidad. Cuanto nosotros hemos presenciado en
este panorama luminoso del mundo, revela las huellas del Creador y Su
grandeza. Las ciencias modernas y los descubrimientos contemporáneos nos
ayudaron más a comprender y a evaluar algunos aspectos de este complicado
universo, mostrándose acordes con lo que dijo El Corán hace, ya, 14 siglos. El
Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (... les haremos ver Nuestros
signos en el horizonte y en ellos mismos, hasta que se les haga evidente
que es la verdad. ¿Es que no basta con que tu Señor es Testigo de todas
las cosas?72). Es cierto, a Nuestro Señor Le bastaría con ser Testigo de todas
las cosas. ¡Gloria a Ti!, Tú eres el Máximo Creador, pero la mayoría de los
mortales no se aperciben ni saben bien la magnitud de Tu grandiosidad y Tu
majestuosidad. Aún así, y aunque no tengamos en cuenta Tu Soberbia
Inmensidad, nos has prometido ser Misericordioso. Te acercas a nosotros,
anhelando nuestra felicidad tanto en la vida terrenal como en la ultraterrena.
En cada ocasión en que nos extraviamos en la Tierra, nos envías, a fin de
protegernos de Tu Fuego y Tu castigo, a mensajeros que nos guíen y nos
orienten hacia el sendero de la rectitud y del éxito. A veces, Te obedecemos,
72
Azora de “Se han expresado con claridad” (n.º 41): 52.
39
otras, somos ingratos a Tus beneficios. Tú confortas nuestros corazones con
Tu benevolencia y nos otorgas, a cada momento, una nueva oportunidad de
arrepentimiento y perdón, pues bien, sabes que no somos capaces de soportar
las penas de Tu castigo. Nos equivocamos, continuamente, tropezamos y nos
hundimos en el légamo del pecado e imploramos, constantemente, Tu perdón.
De cualquier manera, Te encontraremos siempre dispuesto al perdón e
inclinado a la compasión. Y Tú -¡Gloria a Ti!-, no deseas nada de nosotros, ni
dinero, ni sustento, pues, Tú -¡Gloria a Ti!- eres el Proveedor del Sustento, el
Noble. Tú -¡Gloria a Ti!-, nos favoreciste, sin medida, regalándonos el
alimento, la salud y la inmunidad ante los males que nos acechan. Tú domeñas
todo cuanto existe en los cielos y en la tierra, lo pones a nuestro servicio y lo
aderezas para nuestro descanso. Nos has donado Tus gracias, ya se hallen
ocultas, ya sean visibles, gracias que nosotros no podemos ponderar en su
integridad, pues, el hombre, como Tú has dicho en Tu Libro, se inclina a la
injusticia y se regodea negando al Creador. A pesar de ello, Tú Te acercas a
nosotros en la hora del arrepentimiento, Te apresuras -¡Gloria a Ti!- al tener
noticia de nuestro arrepentimiento y nos perdonas con indulgencia, borrando
todos nuestros pecados, aunque fueran tan abundantes como la espuma del
mar. Como dice Tu Mensajero y amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-: “Allāh se alegra cuando se arrepiente uno de Sus siervos
pecadores más que un hombre que hubiera perdido su
montura en el desierto, sobre la cual había depositado su
comida y su bebida y hubiera, ya, desesperado de poder
regresar, cayendo inerme, bajo un árbol, a cuya sombra
pretendiera cobijarse, descorazonado en su intención de
poder continuar su viaje. Mientras se halla en esta
desesperante situación, descubre ante él lo que se le había
extraviado y, entre sí, alborozado, se dice: “Allāh, Tú eres mi
siervo y yo soy Tu Señor”. Pues, se equivocó de tanta
alegría””.
Nosotros hemos bebido de las fuentes que nos ha brindado el
Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y nos hemos nutrido de las palabras
que su Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!- le transmitió, en los siguientes
términos: (Yo soy tal y como me ha imaginado Mi siervo. Estoy
junto a él, cuando él me menciona; si lo hace, en su fuero interno,
su clamor resuena en Mi fuero interno, si lo hace en público, lo
menciono ante otro público mejor. Si se aproxima a mí, a un
palmo de distancia, me aproximo a él un codo, si se aproxima un
40
codo, me aproximo una braza, y si se Me aproximase caminando,
Me iría, presurosamente, hacia él.). ¡Gloria a Ti, nuestro Señor!, Te
acercaste a nosotros, rebosante de misericordia, compasión y deseoso de
abrumarnos y colmarnos con Tus gracias. ¡Qué injustos somos con
nosotros mismos, por culpa de no conocer bien la magnitud de Tu
excelsitud! ¡Qué ingratitud y desagradecimiento de Tus gracias y Tus
favores!. Nuestros corazones no se han sometido a Tu grandiosidad y
excelsitud, son duros como las rocas o, quizá, aún más, pues, hay piedras
de las que nacen ríos, piedras que se quiebran y de las que mana agua y
otras que ceden de Tu Temor ¡Gloria a Ti!.
Que Nuestro Señor nos enternezca los corazones para
que se sometan a Su imperio. ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-
c
alámīn73 y la paz y las bendiciones sean, de nuestra parte,
con el Guía, Muhammad, y todos sus familiares y
compañeros!
***********************************
73
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
41
(¡OH, LOS DEL LIBRO,
VENID A UNA PALABRA COMÚN PARA TODOS!).
MENSAJE A LOS DEL LIBRO
42
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn74 y la gracia y la paz
sean con el más noble de los seres humanos, Muhammad,
y todos sus familiares y compañeros!
(¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos...75.).
Nuestro Señor quien es, al mismo tiempo, el vuestro, el Uno -el
Único, el Impar, el Señor Absoluto, Quien no ha engendrado ni ha sido
engendrado y no hay nadie que se Le parezca- nos dice, en su noble Libro:
(Y no discutas con la gente del Libro sino de la mejor manera, a
excepción de los que hayan sido injustos. Y decid: Creemos en lo que
os ha hecho descender a vosotros, nuestro Dios y vuestro Dios es
Uno y nosotros estamos sometidos a Él (somos musulmanes)76.).
Es éste un mensaje de amor y caridad que escribo a los cristianos,
de los del Libro. Lo he inaugurado con las palabras que nuestro Señor
-¡Elevado y Majestuoso sea!- empezó a dirigir a nuestro Profeta -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!-, en el propio Noble Corán: (Di: ¡Gente del Libro!
Venid a una palabra común para todos: Adoremos, únicamente, a
Allāh, sin asociarle nada y no nos tomemos unos a otros por
señores en vez de Allāh. Y si vuelven la espalda, decid: ¡Sed testigos
de que somos musulmanes!77.).
Sí, gente del Libro, vamos a decirlas, sincera y afectuosamente; os
las decimos abierta y claramente, sucinta y sencillamente, sin complejos ni
partidismos. Las decimos -repito- a cada uno de vosotros, que tuviera un
juicio sano y un corazón refinado y delicado, libre e ileso de los males y los
malos susurros de Satanás.
Las decimos afectuosamente: “Venid a comprometernos al arbitrio y
al dictado de una palabra justa, común entre nosotros y vosotros; a
ponernos de acuerdo sin encono ni odio, sin rencor ni fanatismo ni racismo
(como ocurría en la era del paganismo preislámico)”. Pues, todos somos
hijos de Adán y Allāh creó a Adán del polvo, así que no sigáis con vuestra
obstinación y porfía en la Falsedad, puesto que el destino de todos nosotros
es volver al polvo.
74
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
75
Azora de la Familia de Imrán (n.º 3): 63.
76
Azora de La Araña (n.º 29): 46.
77
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 63.
43
Vamos a acercarnos unos a otros, y a ponernos de acuerdo como
amigos, amigos que se desean lo mejor para cada uno de ellos.
EL PRINCIPIO:
El principio que nos había reunido, con vosotros, en la Verdad, hace
miles de años, consistía en el islam [la consagración en cuerpo y alma] y la
sumisión a un único Señor, sin socio alguno, gracias a la invocación de
sayyedna Abraham, patriarca de los profetas, en compañía de su hijo
primogénito, Ismael -¡La gracia y la paz sean sobre ambos!-, recogida, en
El Corán, en los siguientes términos: (¡Señor nuestro! Haz que estemos
sometidos a Ti [Es decir, que seamos musulmanes] y haz de nuestra
descendencia una comunidad sometida a Ti. Enséñanos a cumplir
nuestros ritos de adoración y vuélvete a nosotros, realmente Tú eres
Quien se vuelve a favor del siervo, el Compasivo78.).
Luego, esto se subrayó, en el contexto y la sucesión de las aleyas de
la Azora de La Vaca, incluyendo a su segundo hijo, Isaac, luego, a Jacob, el
hijo de éste; Allāh -¡Elevado sea!- dice: (¿Y quién, sino aquel que se
rebaja a sí mismo, puede rechazar la religión de Ibrahim? Lo
escogimos en esta vida, y en la Última, estará entre los justos.
Cuando su señor le dijo: ¡Sométete! Dijo: Me someto al Señor de los
mundos. Y esto fue un legado que Ibrahim dejó a sus hijos. Y lo
mismo hizo Yaqub (cuando dijo): ¡Hijos míos! Allāh os ha elegido la
práctica de Adoración, no muráis pues sin ser musulmanes [Lit. Sin
estar sometidos] ¿Acaso estabais allí, presentes, cuando le vino la
muerte a Yaqub? Cuando dijo a sus hijos: ¿Qué adoraréis cuando yo
ya no esté? Dijeron: Adoraremos a tu Dios y al Dios de tus padres:
Ibrahim, Ismail e Ishaq, que es un Dios Único; y a Él estaremos
sometidos 79.).
Y el final que separó nuestro credo de sus diversos y distintos credos
era la invocación del maldito Iblis [Satanás] que pretendía extraviar y
desviar a algunos de nosotros del camino recto de Allāh (...), tal como
viene recogido, en las aleyas 10-16, de la Azora de al-Acrāf (n. 7); Él
-¡Elevado sea!- dijo: (Y os creamos, os dimos una forma y, luego,
dijimos a los ángeles: ¡Postraos ante Adam! Y se postraron todos,
menos Iblis, que no estuvo entre ellos. Dijo: ¿Qué te impide
78
Azora de La Vaca (n.º 2): 127.
79
Azora de La Vaca (n.º 2): 129-132.
44
postrarte habiéndotelo ordenado? Contestó: Yo soy mejor que él; a
mí me creaste de fuego, mientras que a él lo has creado de barro.
Dijo: ¡Desciende de aquí! En este lugar no cabe que seas soberbio.
¡Sal de él! Tú serás de los humillados. Dijo: Concédeme un plazo,
hasta el día en que sean devueltos a la vida. Dijo: Considérate entre
los que esperan. Dijo: Puesto que me has extraviado, yo les haré
difícil Tu camino recto. Después, los abordaré por delante y por
detrás, por la derecha y por la izquierda, y, a la mayor parte de
ellos, no los encontrarás agradecidos.).
Y los acontecimientos históricos siguieron sucediéndose, como lo
atestiguan los tres Mensajes Celestes: La Tora, el Evangelio y El Corán.
Me refiero a las versiones correctas y no tergiversadas. Pues, El Corán fue
el Libro, que Allāh -¡Elevado sea!- se comprometió a preservar y mantener,
intacto, hasta el día del Levantamiento de la Hora80; y lo registraron,
asimismo, a lo largo de los tiempos, las plumas de los historiadores judíos,
cristianos y musulmanes. Todos hablaron, sin excepción, de la
descendencia que Abraham había tenido de profetas y mensajeros. De
hecho, entrado en años, Abraham tuvo a Ismael de su esposa Hagar (Sarah,
su esposa, se la regaló a él y Hagar, a su vez, fue regalada a ésta por el rey
de Egipto) y, luego, tuvo a Isaac de Sarah, siendo una anciana estéril y
desesperada, por completo, de poder engendrar. Pues, su Señor le anunció
la buena noticia de tener a Isaac y, después, a su nieto, Jacob (Israel) -¡La
gracia y la paz sean con todos ellos juntos!.
Por orden de Allāh -¡Elevado sea!- y debido a los celos que Sarah
le tenía a Hagar, antes de tener a Isaac, Abraham se llevó a su niño de teta,
Ismael, y a su madre, Hagar, a Meca, donde al-Bayt al-cAtīq81 (un valle
abandonado bajo el sol ardiente, sin agua, ni plantas ni animales) y, allí, los
dejó emprendiendo su camino, de vuelta a ax-Xām82, la Tierra Santa, y se
dirigió al Señor, con su proverbial invocación, mencionada en el Noble
Corán: (¡Señor nuestro! He hecho habitar a parte de mi
descendencia, en un valle, en el que no hay cereales, junto a tu Casa
Inviolable; para que, Señor, establezcan la oración; así pues, haz
que los corazones de la gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de
frutos para que puedan agradecer.83).
80
Día de la Retribución.
81
Frase con que se suele referir a la Kaaba y significa, literalmente, „la casa milenaria o vieja‟.
82
Con „ax-Xam‟ se refiere a los países actuales de: Siria, El Líbano y Palestina.
83
Azora de Ibrahim (n.º 14): 39.
45
Entonces, Allāh -¡Elevado sea!- la respondió. Así pues, cada vez que
el niño, Ismael -¡La paz sea con él!- lloraba de hambre y sed, golpeando la
tierra con sus pies, el agua de Zamzam manaba, por debajo de ellos. Esta
bendita fuente, Zamzam, brota agua sana que tiene cura para los hombres,
desde hace miles de años, y, todavía, sigue en pie. Su caudal no se agota
nunca y sus aguas no escasean sino, al contrario, aumentan a medida que
aumenta el número de quienes beben y se lavan de ella, hasta el punto de
que, en la actualidad, en los breves días de la temporada de al-haŷŷ84, este
número alcanza, cada año, los 3 millones de visitantes. Su caudal es cada
vez mayor gracias al favor de Allāh -¡Elevado sea!- y a Sus bendiciones
c
sobre los descendientes del profeta y la Ka ba que es la qibla85 de los
musulmanes.
De este modo, una comunidad musulmana virtuosa se formó, al lado
de al-Bayt al-Harām86, según la práctica de adoración de Abraham hanif. Y
su descendencia se procreó, durante miles de años, en la tribu de Qurayx,
hasta que nació Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- del linaje más
noble de Qurayx, de la prole de Ismael, en la ennoblecida Meca.
Los hijos de Jacob (Israel):
En cuanto al profeta, Jacob, apodado Israel, se asentó, en el desierto
de las costas de ax-Xām, y tuvo doce hijos varones, cuyo benjamín era el
profeta, José -¡La paz sea con él!. Es digno de mencionar, en este contexto,
que sus once hermanos conspiraron contra él y se lo llevaron de su padre,
con el pretexto de ir a jugar con ellos. Le tenían tendida una trampa; lo
arrojaron al fondo de un aljibe y volvieron a su padre, alegando el
argumento de que el lobo se lo había comido. Pero, la fortuna quiso que
unos viajeros de una caravana, procedente de Yemen y al-Heŷāz87, con
destino a Egipto, se fueran a aljibe por agua. Entonces, dieron con José, y,
acto seguido, se lo llevaron y se lo vendieron a al-cazīz88 de Misr89. Al-cazīz
lo crió, en su palacio, cual un hijo suyo, ya que tanto él como su mujer
estaban privados de engendrar. Cuando José se hizo todo un joven, se le
notaron la belleza viril y la buena apariencia, hasta el extremo de que las
mujeres -a quienes la mujer de al-cazīz había llamado y preparado un
84
La peregrinación preceptiva en el Islam.
85
La dirección hacia la cual los musulmanes dirigen sus caras al hacer sus azalás.
86
„La Casa Inviolable‟ que es la Kacba.
87
Una región del actual Arabia Saudí, en la Península Arábiga.
88
„Al-cAziz‟ significa, literalmente, „el invencible‟, y era el responsable de los graneros de Misr. Era un
cargo de gran influencia. Algunos dicen que era el cargo del gobernador de Misr.
89
El Antiguo Egipto. Hay quien mantiene que se trataba, exactamente, de la ciudad de Menfis en el
Antiguo Egipto, situada en la actual gobernaduría egipcia de Guiza.
46
acomodo, en su propio palacio90- se quedaron embelesadas al verle. Es
más, sin darse cuenta, se cortaron las manos con los cuchillos de fruta,
exclamando: (¡Válganos Allāh! Esto no puede ser humano, sino un
ángel noble!91). Y el resto de la historia lo saben muy bien todos los
musulmanes, los judíos y los cristianos con muy leves matices. Tras el
c
advenimiento de José, como aziz de Egipto, y la llegada de todos sus
hermanos y sus padres, se afincaron, allí, con él, y de ellos, se formó la
comunidad de los hijos de Israel (los hijos de Jacob). Y permanecieron
dignos en este país, durante largos años, siempre y cuando mantuvieran su
islam, aferrados a la religión de sus padres: Abraham, Ismael, Isaac y
Jacob, adorando a un Dios Único al que, todos, adoramos.
Pero, de haber olvidado tanto a la religión de sus padres como a Allāh,
su Señor, cayeron en el olvido de Allāh, en otras palabras, les apartó de Su
cuidado y misericordia, hasta cierto tiempo. Pues, de hecho, pasaron todo
tipo de humillaciones, en el Antiguo Egipto, y los Faraones92 y los
antiguos egipcios los esclavizaron y los utilizaron como servidores y los
sometieron a los trabajos ínfimos, rematando a sus niños, dejando con vida
a sus mujeres93. El Señor de la Soberanía y la Majestuosidad, se dirige a
ellos, en el Noble Corán, describiendo la situación catastrófica que sufrían,
en el Antiguo Egipto, antes del nacimiento del profeta Moisés -¡La gracia y
paz sean con él!- diciendo -¡Elevado sea!-: (Y (recordad) cuando os
salvamos de la gente de Firaún que os causaban un horrible castigo,
degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras
mujeres. Ahí, teníais una enorme prueba a que os ponía vuestro
Señor94.).
En esta época, en pleno sufrimiento de la humillación, nació Moisés,
en circunstancias milagrosas y duras, mencionadas en todos los Libros
Celestes: La Tora, el Evangelio y El Corán, con algunas diferencias
marginales, debido a las tergiversaciones que los rabinos judíos y los
obispos cristianos habían introducido, en lo que convinieron en llamar el
Antiguo Testamento (la Tora) y el Nuevo Testamento (el Evangelio).
Moisés se dio a la fuga de Misr al Sinaí y, allí, se casó. A su vuelta a Misr,
90
Esto ocurrió cuando se enteró de sus maquinaciones consistentes en los rumores que estas mujeres
alimentaban de que ella estaba, locamente, enamorada de él.
91
Azora de Yusuf (n.º 12): 31.
92
Los gobernadores del Antiguo Egipto.
93
Nota del traductor: La información manejada del autor peca de poca exactitud, debido a que, en el
Noble Corán, Allāh -¡Elevado sea!- habla de los de la corte de Faraón o la gente de Firaún y no habla
de los egipcios como pueblo. Es un lapsus corriente, incluso, entre los más entendidos en historia, con lo
cual, estimamos oportuno llamar, en primer lugar, la atención de tanto el lector como el autor , en
segundo lugar.
94
Azora de La Vaca (n.º 2): 48.
47
y, al pie de Ŷábal [monte de] al-Tōr95, recibió su Mensaje profético y su
Señor le habló y los envió tanto a él como a su hermano, Aarón, al Faraón
de Egipto, llamándole a abrazar el islam. Entonces, Faraón se negó,
rotundamente, y cayó en la incredulidad, con lo cual, Moisés emigró, con
su pueblo, los hijos de Israel, de Misr al Sinaí. Su pueblo se componía de
doce tribus. Cada grupo de ellos se trataba de la descendencia de una de las
tribus de los hijos de Jacob (Israel), es decir, José y sus hermanos.
En Sinaí, al cabo de una etapa de dispersión y desorientación de los
hijos de Israel, por culpa de su repetida desobediencia a su profeta, Moisés
-¡La paz sea con él!-, se establecieron en Palestina y, a los hijos de Israel,
se los sucedieron los profetas. Algunos de ellos fueron mencionados, en El
Corán, tales como: David, Salomón, Job, Jonás, Zacarías e Yahia. Otros no
fueron mencionados, en El Corán, hasta que nació, de la Virgen María, el
último profeta de los hijos de Israel, es decir, el Ungido, Isaías -¡La gracia
y la paz sean con él!.
Tras la muerte de Moisés, los hijos de Israel se expandieron por la
Península Arábiga y la mayoría de sus emigraciones se dirigían a al-Heŷāz
e Yemen.
Los pecados que los hijos de Israel cometían y los problemas que
creaban consistían en lo siguiente:
1- Su repetida desobediencia a Moisés, lo cual les acarreó la maldición
y la cólera de Allāh, como lo atestiguan varias aleyas del Noble
Corán, como por ejemplo: (Y cuando emplazamos a Musa,
durante cuarenta noches y durante su ausencia, tomasteis el
becerro [Como el objeto de vuestra adoración] y fuisteis
injustos96.); (Y cuando dijisteis: ¡Musa! No creeremos en ti,
hasta que no veamos a Allāh abiertamente. El rayo os
fulminó, mientras mirabais97.); (Ya, sabéis lo que les
ocurrió a aquellos de vosotros que transgredieron el sábado98
y les dijimos: ¡Convertios en monos despreciables!99); y (Los
hijos de Israel que cayeron en la incredulidad fueron
maldecidos, por boca de Daúd y de Isa, hijo de Maryam. Esto
95
En Sinaí.
96
Azora de La Vaca (n.º 2): 50.
97
Azora de La Vaca (n.º 2): 54.
98
El sábado era el único día en el que les estaba prohibido pescar y ese día los peces llegaban hasta la
orilla del mar dejándose ver. No pudiendo resistir la prueba, fueron a pescar y Allāh los convirtió en
monos.
99
Azora de La Vaca (n.º 2): 64.
48
les pasó porque desobedecieron y fueron más allá de los
límites. No se impedían entre ellos ninguna acción reprobable.
¡Qué malo es lo que hacían!100).
2) Tergiversar la Tora, adaptándola, a su antojo y según sus deseos y
aspiraciones codiciosas y fabulosas en la Tierra; Allāh -¡Elevado sea!-
dijo: (¿Pretendéis que os crean cuando una parte de ellos [Los
judíos], ya, habían oído la palabra de Allāh y, a pesar de haberla
comprendido, la alteraron conscientemente?101), y, también: (¡Ay
de los que rescriben el Libro con sus propias manos y, luego,
dicen: Esto procede de Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio.
¡Ay de ellos por lo que han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo
que se han buscado!102).
3) Matar a los profetas, como lo recogen, en El Corán, las aleyas
siguientes, en las cuales el Amo -¡Elevado sea!- dice: (Se decretó que
la vileza y la mezquindad fueran inseparables de ellos. Y
volvieron habiendo incurrido en la cólera de Allāh. Esto les pasó,
por haber negado los signos de Allāh y haber matado a los
profetas sin razón, por haber desobedecido y haber traspasado
los límites103.) y: (Ya le dimos el Libro a Musa y enviamos, tras
él, a otros mensajeros. A Isa, el hijo de Maryam, le dimos las
pruebas evidentes y le ayudamos con el Espíritu Puro [El ángel
Gabriel] ¿Acaso no os llenabais de soberbia cada vez que venía a
vosotros un mensajero, trayendo lo que no deseaban vuestras
almas? A unos los tomasteis por mentirosos y a otros los
matasteis. Dicen: Nuestros corazones están cerrados.
¡Maldígalos Allāh por su incredulidad! ¡Qué poco es lo que
creen!104.).
4) Pretender lo siguiente: Primero, que son el pueblo escogido de Allāh;
segundo, que son los hijos de Allāh y Sus más amados siervos; tercero,
que Allāh no creó el paraíso sino, única y exclusivamente, para ellos y,
después de ellos, para los cristianos, y; por último, que, aunque fueran
metidos en el Fuego, por culpa de sus fechorías, no quedarían, en él,
más que unos cuantos días. Por otra parte, considerar a todos los
100
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 80-81.
101
Azora de La Vaca (n.º 2): 74.
102
Azora de La Vaca (n.º 2): 78.
103
Azora de La Vaca (n.º 2): 60.
104
Azora de La Vaca (n.º 2): 86-87.
49
pueblos de la Tierra -excepto a los judíos y a los cristianos- como una
clase ínfima de servidores, lo cual les desvedaría tanto su sangre como
su dinero, bien por medio de saqueo y pillaje, bien por estafa o fraude.
Así, en El Corán, nuestro Señor -¡Glorificado y Elevado Sea!- describe
su situación y les replica: (Y dicen los judíos y los cristianos:
Nosotros somos los hijos de Allāh y los más amados por Él. Di:
¿Por qué, entonces, os castiga a causa de vuestras
transgresiones? Sólo, sois unos más, entre los hombres que ha
creado. Perdona a quien quiere y castiga a quien quiere. De Allāh
es el Dominio de los cielos y de la tierra y de lo que hay entre
ambos. A Él se ha de volver105.) y: (Di: Si es verdad que la
morada de la Última Vida, junto a Allāh, os pertenece, en
exclusiva, sin incluir al resto de los hombres, desead, entonces, la
muerte si sois sinceros. Pero, nunca la desearán por temor a lo
que sus manos presentan. Allāh conoce, perfectamente, a lo
injustos106.).
Así las cosas, la culpabilidad de los hijos de Israel les acarreó la
maldición y la cólera del Señor, hasta el Día de la Retribución -pese a su
condición de descendencia de profetas de Allāh, y de ser Abraham, el padre
de los profetas -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- su primer abuelo-, salvo los
que se volvieron atrás, creyendo en Él, haciendo buenas obras. Pues, Allāh,
el Compasivo, es Quién se vuelve sobre el siervo: (A los que oculten las
evidencias y la guía que hemos hecho descender, después de haberlas
hecho claras para los hombres en el Libro, Allāh los maldecirá y los
maldecirán todos los maldecidores. Salvo los que se vuelvan atrás,
rectifiquen y lo pongan en claro107; a ésos les devolveré Mi favor,
pues, Yo soy el que se vuelve sobre el siervo, el Compasivo. La
maldición de Allāh, la de los ángeles y la de los hombres, a la vez,
caerá sobre los que se hayan negado a creer y hayan muerto siendo
incrédulos. Estos serán inmortales, en el Fuego, y no se les concederá
ningún aplazamiento. Vuestro dios es un Dios Único, no hay dios
sino Él, el Misericordioso, el Compasivo.108).
La incredulidad de los hijos de Israel se debe, en primer lugar, a su
negativa al Mensaje del Profeta de todos los mundos, Muhammad -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!-, y a no reconocer El Corán, pese a que tenían
105
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 20.
106
Azora de La Vaca (n.º 2): 93-94.
107
Es decir, lo que ocultaron y tergiversaron.
108
Azora de La Vaca (n.º 2): 158-162.
50
constatado, según unos testigos de ellos, que es un Mensaje revelado de y
por parte de Allāh, nuestro Señor y el suyo, y El de los cristianos y todos
los mundos. En segundo lugar, su incredulidad es motivada por asociar [a
otro] con Allāh, al decir: (cUzayr es hijo de Allāh), o como Allāh
-¡Elevado y Majestuoso sea!- dijo, en el Noble Corán: (Y dicen los
judíos: cUzayr es el hijo de Allāh. Y dicen los cristianos: El Ungido
es el hijo de Allāh.109). Por otra parte, los cristianos añadieron [a otro
más] al decir que Allāh es el Tercero de una tríada y que tiene un hijo, y
que el ángel Gabriel, el Espíritu Santo, les compartía la divinidad. A esto
se añadieron otras distintas fabulaciones que se inventaron, tras la
ascensión del Ungido, Isaías, hijo de María, lo cual no atiende ni a la razón
ni a la lógica. Y, naturalmente, esto no les podría servir de nada, siempre
que no creen que Allāh es Único, sin socio alguno y que Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es el Mensajero de Allāh y el último de los
profetas y mensajeros y que El Corán es el Libro de Allāh para todos los
mundos.
EL PROFETISMO DE MUHAMMAD -¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-:
Entonces, ¿Quién es Muhammad? y ¿Qué es El Corán, el noble
Libro de Allāh?
Muhammad -¡La gracia y la paz sean con él!- nació en la
ennoblecida Meca, del linaje más ilustre de los señores y los dignatarios de
Qurayx, cuya relación genealógica se remonta a Ismael, hijo de Abraham
-¡Allāh les dé gracia y paz a ambos!. Su nacimiento tuvo lugar, en el Año
del Elefante110, que corresponde al año 570 a. C.. La historia del elefante es
el vivo intérprete de un acontecimiento histórico, de autenticidad
verificada, que las plumas de los historiadores trazaron por todas partes.
Por lo demás, quedan vestigios arqueológicos del camino recorrido,
mencionado en esta historia, entre las tribus árabes conocidas, hasta hoy en
día, partiendo de al-Taef a los altos de la ennoblecida Meca. Estos datos
están recogidos en todas las enciclopedias científicas e históricas, desde
hace varios siglos, con lo cual quedan, para los no musulmanes, tanto
innegables como incuestionables. En cuanto a nosotros, los musulmanes,
los conocemos y el Noble Corán nos los ha confirmado, como lo cuentan
las Palabras del Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!-, el Veraz, en Su Libro,
el más fidedigno de todos. En realidad, decimos eso, ya que este evento
histórico arroja, sin lugar a dudas, la luz sobre lo sacrosanta y grande que
c
es la ennoblecida Ka ba y hace hincapié en su ubicación, en este pueblo
109
Azora de At-Tawba (n.º 9): 30.
110
Más adelante, se hará referencia detallada de este año.
51
inviolable, la ennoblecida Meca, que Allāh -¡Elevado sea!- había escogido,
por su situación geográfica privilegiada, en el punto focal del centro
geográfico del Globo, para que fuera la qibla de todos los musulmanes y se
hiciera al-haŷŷ a él, en una fecha determinada, cada año lunar musulmán, y
se hiciera al-cumra111, siguiendo el ejemplo y el modelo de los ritos de
adoración de Abraham e Ismael y reafirmando el mensaje y el profetismo
de Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con todos ellos!.
A continuación, les ofrecemos un breve resumen de dicha historia
o de aquel episodio milagroso de los poderes [sobrenaturales] de
Allāh -¡Elevado sea!:
EL ELEFANTE DE ABRÁHA:
A mediados del siglo VI, el rey de al-Hábaxa112 mandó un ejército
ingente, a fin de dar auxilio a algunos aspirantes de los cristianos, que
ocupaban el poder, en Yemen, y puso a su ministro y consejero, Aryāt, al
mando de esta campaña militar, y nombró a Abráha al-Áxram, como
comandante en jefe del ejército. Una vez establecido el poder en manos de
los al-ahbāx113 en Yemen, Abráha se volvió contra su jefe, Aryāt, y se hizo
con el poder, rebelándose contra el rey de al-Hábaxa. Los al-ahbāx y la
mayoría del pueblo de Yemen eran de religión cristiana, aparte de unos
pocos judíos y el resto eran paganos que rendían culto a los ídolos, piedras
y árboles. Abráha empezó a desarrollar, económicamente, a Yemen,
convirtiéndolo en un faro y una estación para las caravanas, cargadas de
mercancías, que procedían de la India a la Península Arábiga y ax-Xām, y
las que venían de ésta a las costas de Edén y Omán. Por otra parte, aspiraba
a divulgar el Cristianismo, entre las tribus tanto en las urbes como en el
desierto de la Península Arábiga. Ahora bien, los consejeros de los árabes
yemeníes le indicaron que es un objetivo difícil de alcanzar, debido a que
todas las caravanas que se intercambian las mercancías entre la India y ax-
Xām pasan por y se detienen, inevitablemente, en la ennoblecida Meca, por
c
la existencia de la Ka ba, a donde peregrinan los árabes. Pues, la santifican,
se bendicen por ella y la llaman al-Bayt al-Harām114, como lo reza la
invocación de sayyedna Abraham -¡La gracia y la paz sean con él!-, cuando
se llevó a as-sayyeda115 Hagar y al niño, Ismael, a dicho valle sacrosanto, y
se dirigió a Allāh invocándole, en los siguientes términos: (¡Señor
nuestro! He hecho habitar a parte de mi descendencia, en un valle,
111
Peregrinación supererogatoria a la Meca, que se puede realizar, en cualquier época del año lunar,
menos la de al-Hayy.
112
La antigua Avisenia.
113
Los avisenios.
114
La Casa Inviolable.
115
„La señora‟, tratamiento de reverencia.
52
en el que no hay cereales, junto a tu Casa Inviolable; para que,
Señor, establezcan la oración; así pues, haz que los corazones de la
gente se vuelquen hacia ellos y provéeles de frutos, para que puedan
agradecer116.).
Por lo tanto, la tribu de Qurayx y sus dignatarios y los señores de
Meca son los primeros beneficiarios de dicho al-Bayt al-Harām, o, según el
Noble Corán: (Por la Alianza de los Qurayx117. Sus Alianzas para el
viaje de invierno y de verano. Que adoren, pues, al Señor de esta
Casa. Que los ha alimentado, salvándolos del hambre y los ha
librado del temor118.).
Otros le aconsejaron que tomara la iniciativa construyendo una
iglesia suntuosa y gigante, para que fuera la maravilla arquitectónica de
Oriente y Occidente. Así pues, Abraham puso en marcha la construcción de
esta iglesia, que llamó al-Qul.leis, y sometió, a la fuerza, a miles de obreros
yemeníes, cuya tierra tenía ocupada, hasta convertir a Yemen en la
maravilla arquitectónica de su tiempo. Luego, empezó a mandar
delegaciones a todos los rincones de la Península Arábiga: A Irak, a ax-
Xām, al centro de Naŷd, a al-Heŷāz, a Tihāma, hasta las costas del Golfo
Árabe, para llamar a la gente a abrazar el Cristianismo y a visitar al-
Qul.leis y llevarse su bendición. Pero, nadie le hizo caso, y los árabes y los
beduinos siguieron pasando por y estacionándose en la ennoblecida Meca,
en sus viajes de ida y vuelta.
Abráha se encolerizó y reunió, otra vez, a sus consejeros de
yemeníes y al-Ahbāx. Esta vez, éstos le aconsejaron preparar un ejército
ingente para humillar a las tribus de los árabes, en Tihama y al-Heŷāz, y
avanzar hacia Meca para derribar la Kacba y trasladar sus piedras a Yemen
para que los qurayxíes no puedan construirla de nuevo. Asimismo, le
tranquilizaron informándole que las tribus grandes y famosas no las aúna,
entre sí, ninguna palabra común, puesto que siguen manteniendo sus
diferencias y discrepancias, así que no va a encontrar resistencia alguna,
durante el avance de sus tropas, en su camino, para derribar la Kacba. De
hecho, Abráha formó su ejército, equipándolo y apoyándolo con todo tipo
de las armas convencionales de su época y puso en la atalaya de este
ejército un elefante de aspecto gigantesco, para aterrorizar a las tribus
árabes, cuyos territorios su ejército iba a atravesar, en su camino a la
ennoblecida Meca. Por otra parte, urdió un plan que cumplió, al principio
116
Azora de Ibrahim (n.º 14): 39.
117
Según la mayor parte de los comentaristas, esta azora está conectada con la anterior, siendo como una
continuación de ella.
118
Azora de Los Quraysh (n.º 106).
53
de su marcha. Gracias a este plan, logró humillar a los emires de las tribus
que, al tener noticias del avance de su ejército hacia Meca, para derribar la
Kacba, intentaron oponerle resistencia.
Tras derrotar a cada tribu, Abráha mataba a sus hombres y
cautivaba a sus mujeres y niños, y daba a sus soldados carta blanca, para
apoderarse de los pastos, los ganados y la cosecha de los cultivadores a la
fuerza. De esta manera, logró humillar y sembrar el pánico, en sus
corazones. Las noticias de estas salvajadas llegaron a los oídos de los
emires y jeques de las tribus siguientes, en su camino, y éstos fueron
poseídos por el pánico y el miedo, por la suerte de sus mujeres y niños. Así
pues, a medida que avanzaba Abráha con su ejército, los emires tomaban la
iniciativa de recibirle, obediente y sumisamente. Más aún, mostraban su
entera disposición a proveer a su ejército de todo cuanto le hacía falta de
víveres, munición y agua, así como, mandar a guías acompañantes, para
enseñarle el camino a la ennoblecida Meca, a cambio de que sus mujeres y
niños salvaran de la tremenda violencia de su ingente ejército. Cuando
llegó con su ejército a los llanos, situados entre los valles, en los altos de
Meca, cerca de la dirección del camino de al-Taef, acampó, allí, y mandó a
sus avanzadillas a circular alrededor de Meca y a reconocer el lugar. Pues,
volvieron conduciendo todo cuanto encontraron, en su camino, de
al-ébel119, ganado menor y vacas, entre los cuales, doscientos Ba ceir
c
Bá ir120 pertenecían a cAbd-al-Muttáleb Ibn Hāxem, el abuelo del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y su paz!-, que era el jefe de Qurayx y el
más alto dignatario de Meca.
Cuando la noticia llegó a cAbd-al-Muttáleb, mandó pidiendo
permiso, para entrevistarse con Abráha. Éste último pensó que cAbd-al-
Muttáleb no había pedido esta entrevista, sino para abogar en contra de su
deseo de derribar la Kacba, con lo cual Abráha se lo permitió. Cuando
entró, Abráha tomó la iniciativa diciéndole: “Tú eres el jefe de Qurayx y
quien está al cargo de cuidarla y no he venido a vuestra tierra, para
combatiros o haceros daño, en vosotros mismos, sino he venido,
precisamente, para derribar esta casa que consideráis sacrosanta e
inviolable. Si os interponéis en mi camino, os combatiría y, en este caso,
conmigo no podéis.”. Entonces, cAbd-al-Muttáleb le respondió: “!Oh, rey
de Yemen! Yo no he deseado entrevistarme contigo ni he venido sino, tan
sólo, para que me devuelvas a mí, mis camellos.” Entonces, Abráha se
quedó sorprendido por la respuesta de cAbd-al-Muttáleb, y le dijo:
“¡Vamos, hombre! Eres el jefe y el más sensato de tu pueblo. Te digo que
he venido, precisamente, a derribar la Kacba que decís que es la casa de
119
Camellos.
120
Camellos.
54
Allāh y, por la cual, os bendecís y no sales, en su defensa, para nada, y no
me pides más que devolverte tus camellos. ¿Será posible?”.
Entonces, cAbd-al-Muttáleb profirió su proverbial dicho: “Yo soy el
rabb121 de los al-ébel y la Casa pertenece a un rabb [Señor] que la va a
preservar.”. En otra versión, los historiadores mencionaron que había
dicho: “Yo soy el rabb de los al-ébel. En cuanto a la Casa, tiene un rabb
que la protege.”, lo cual le dejó, todavía, más sorprendido y mandó a sus
soldados devolverle sus al-ébel. Abráha le dijo: “Voy, inevitablemente, a
derribar vuestra Kacba y, a ver, ¿Quién es capaz de impedírmelo?!”. Unas
cuantas noches, más tarde, el ejército de Abráha hizo los preparativos y se
puso a punto. Un día, por la mañana, Abráha mandó a su ejército marchar
para entrar en Meca y antepuso el elefante, en la atalaya del ejército, y les
mandó avanzar. Entonces, el elefante se plantó en su punto, inmóvil.
Cuando lo golpearon y le hicieron, a duras penas, ponerse en pie, otra vez,
probaron dirigirlo hacia Yemen, con lo cual, echó a correr,
apresuradamente. Lo dirigieron hacia ax-Xām y hacia el este, pero el
elefante hizo lo mismo. Pero, en cuanto lo dirigían hacia Meca, volvía a
plantarse en su punto, negándose a dar ni un solo paso. Incapaces y
desesperados de llevarse al elefante, con ellos, y estando así, Abráha
decidió dejarlo y que los soldados se marcharan, sin él, a Meca. Pero, antes
de dar la señal de salida, vieron, en el cielo, grandes nubes, procedentes de
la dirección del mar, al oeste de Meca, hasta que éstos se pusieron encima
de ellos y les cubrieron de sombras, y el cielo oscureció. Entonces, a
primera vista, pensaron que era el anuncio grato de que iba a llover sobre
ellos, en bendición a ellos, de parte de Allāh, por su intención de entrar en
La Meca para derribar la Kacba!!. Pero, se llevaron un buen chasco y se
quedaron en piedra, cuando se encontraron con que estas nubes les llovía
piedrecillas de arcilla y con que este gran negror, en el cielo, que habían
pensado que era nubes no era más que bandadas densas, bien apiñadas de
millones de pájaros negros. Cada uno de ellos llevaba tres piedrecillas: En
su pico y entre sus garras. Cada piedrecilla de ellas era del tamaño de un
garbanzo y El Corán describió estos pájaros como táyran ababil, es decir,
bandadas de pájaros, seguidas y bien apiñadas, en su vuelo, de modo que
quien las ve, de lejos, piensa que son nubes densas. Dichos pájaros hicieron
caer sus piedrecillas sobre los del ejército de Abráha, pues, cada piedra
daba con alguno de ellos y su impacto despellejaba y hacía caerse, en el
acto, su piel y su carne. Efectivamente, sus pieles y carnes se caían, delante
de sus propios ojos, al suelo, hasta el punto de que lo que se le caía, a cada
uno de ellos, al suelo, parecía como si fuera los restos de casfin ma.cul, es
decir, las hojas de árboles que los animales mastican y echan sus restos.
121
„El señor‟ o „dueño‟.
55
El efecto destructivo de estas piedrecillas parecía igual al que había
tenido la intensa radiación nuclear de las dos bombas que Estados Unidos
lanzó sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón, al final de la Segunda Guerra
Mundial. Pues, el efecto de la onda expansiva de la radiación nuclear y
térmica de la explosión quemó las pieles de los habitantes de ambas
ciudades, hasta el punto de que sus pieles se deshacían de sus cuerpos y
caían, delante de sus propios ojos, al suelo hasta expirar el último suspiro.
Así, y de la misma manera, pereció el ejército de Abráha, quien se
dio a la fuga con unos cuantos de su ejército, pero perecieron y murieron,
antes de llegar a Yemen.
Dicho solemne acontecimiento histórico, fue detallado en el Noble
Corán. En la Azora del Elefante (n. 105), el Amo -¡Invencible y
Majestuoso sea!- nos lo contó, en los siguientes términos: (¿No has visto
lo que hizo tu Señor con los del elefante? ¿Acaso no hizo que su
estratagema fracasara, enviando contra ellos pájaros en sucesivas
bandadas, que les arrojaban piedras de arcilla122, dejándolos como
paja carcomida? 123.).
EL NACIMIENTO DEL PROFETA, MUHAMMAD -¡LA GRACIA Y LA PAZ DE ALLĀH SEAN CON ÉL!-:
Unos meses después de este acontecimiento, nació el Profeta,
Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!-, en la ennoblecida
Meca. A los seis años de edad, quedó huérfano de ambos padres, ya que su
padre murió, cuando su madre estaba de dos meses de embarazo. Luego, su
madre murió, cuando tenía seis años, entonces, su tío paterno, Abu Tāleb,
le mantuvo. Así, creció, huérfano del padre, de niño de teta, y huérfano de
la madre, a los seis años. De pequeño, pastoreaba ganado menor. Luego, a
los veinticinco años, se casó con as-sayyeda Jadiŷa-¡Allāh se complaciera
de ella!- y, a los cuarenta años de edad, empezó su Mensaje como profeta.
Antes de su profetismo, era analfabeto. No leía ni escribía, tampoco
tenía contacto alguno con los oradores ni los poetas de su tiempo. De él, no
hay constancia de que sabía hacer versos. Pero, pese a su analfabetismo, era
la persona con más modales, cortesía y recato de su tribu. Le apodaban el
“sincero” y, también, “el honesto”. Le apodaban “el sincero” porque, en su
vida, nadie le había visto o oído mentir; y “el honesto” porque era famoso
por su honestidad, hasta el extremo de que la gente le depositaban su dinero
y sus objetos de valor, cuando salían de viaje de comercio y, nada más
122
En las que estaban escritos los nombres de aquellos a quienes iban destinadas. En la raíz de la palabra
„siyyil‟, traducida como arcilla, está el significado de grabar o inscribir.
123
Azora del Elefante (n.º 105).
56
regresar, se los recuperaban de él íntegros, sin interponer ningún
documento por escrito, ni siquiera testigos. No tenía por compañeros a los
fatuos ni a los mentecatos, ni se sentaba en la vía pública, ni siquiera,
cuando era joven maduro. Así, era su biografía y su conducta antes de
recibir el mensaje profético, así que ¿Cómo lo será después del Mensaje? .
A los cuarenta años de edad, recibió, por vez primera, la revelación
divina, en forma de Corán recitado, al descender Gabriel -¡La paz sea con
él!- con la inspiración revelada, sobre él en la cueva de Herá, en el pico de
Ŷábal an.Nūr (Monte de la Luz), en la ennoblecida Meca, y le hizo leer las
primeras aleyas reveladas de El Corán, o sea, la Azora del Coágulo (n.º
96): (¡Lee en el nombre de tu Señor que ha creado! Ha creado al
Hombre de un coágulo124.). Luego, se le confió encargarse del Mensaje,
para llamar a los hombres a seguir el camino de Allāh y corregir las
nociones que los qurayxíes tenían. Luego, pasó a guiar, llamar a seguir y a
predicar la religión de Allāh, anunciándola a tanto los seres humanos como
los genios. Se mantuvo firme en su llamada al Islam y luchó por ella, y
aguantó, al principio, todo tipo de daños y perjuicios, y persecución por
parte de su tribu, hasta el punto de que sus perseguidores pensaron que
aspiraba a conseguir cierto liderazgo, o dominio o jefatura o dinero.
c c
Entonces, uno de los jefes de qurayx llamado, Útbáta Ibn Rabī a, alias
Abu al-Walīd se ofreció a ir y conversar con él, y le dijo: “Sobrino mío, si
pretendes con este asunto que has montado, dinero, te recogemos fondos; y
si pretendes cierto señorío honorífico, te hacemos nuestro jefe y no
resolvemos ningún asunto, sin tu consentimiento, y si pretendes, con eso,
dominio, te dejamos dominarnos.”. Entonces, Muhammad -¡La gracia y la
paz de Allāh sean con él!- le respondió con algunas aleyas del Noble
Corán, que dejaron a su tío sin habla. Luego, se fueron a su tío paterno,
Abu Tāleb, para hablarle y le dijeron: “Tu sobrino, éste, ha puesto en
ridículo a nuestros padres e insultó a nuestros dioses, que les rendimos
culto, así que te hemos venido a pedir que le disuadas de este asunto, o, de
lo contrario, nos lo cargamos.”. Cuando Abu Tāleb comentó el asunto a él,
el Mensajero -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!- le respondió
diciendo: “Juro por Allāh, tío mío, que si pusieran el sol en mi
derecha y la luna en mi izquierda, a cambio de dejar este
asunto, no lo haría, hasta que Allāh le dé victoria o perezco
yo antes.”.
Estas situaciones y actitudes, que los historiadores sacan a relucir,
pusieron de relieve y confirmaron la veracidad tanto de su profetismo como
de su Mensaje, El Corán, revelado por parte de Allāh. Así, Gabriel -¡La paz
124
Azora del Coágulo (n.º 96):1-2.
57
sea con él!- le ofreció, de parte del Señor de todos los Mundos, ser un rey
mensajero (Es decir, como David y Salomón). El Profeta se negó diciendo:
“A mí, me gustaría ser un siervo mensajero.” y, del mismo
modo, se le ofreció, de parte del Señor, convertir, para él, la planicie de
Meca en oro, entonces, dijo: “No Señor, únicamente, un día, paso
hambre y, otro, me harto de comer; el día que pase
hambre, me pongo a suplicarte, sumisamente, y a
invocarte, y el día que me harte de comer, me pongo a
agradecértelo y alabarte.” (Cfr. el capítulo del ascetismo, en el
presente libro.).
EL MENSAJE DE MUHAMMAD -¡LA GRACIA Y LA PAZ DE ALLĀH SEAN CON ÉL!:
Tanto la llamada a la fe de Allāh como el fin último por los cuales el
Mensajero consagró, en cuerpo y alma, toda su vida, sufrió y luchó,
estoicamente, se encaminaban a hacer llegar el Mensaje de su Señor al
mundo entero, a fin de sacar a la Humanidad, de las tinieblas de la
asociación [de otro/s con Allāh], a la luz del monoteísmo y a la adoración
de Allāh, el Veraz, el Uno, el Único, y la salvación del Fuego.
Los avatares del Evangelio de Isaías:
El anuncio anticipado de la fausta nueva del profetismo del
Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en la Tora y en el
Evangelio, antes de ser tergiversados, a manos de [algunos de] los rabinos
de los judíos y [algunos de] los curas de los cristianos, hace centenares de
años, confirma no sólo su Mensaje y su profetismo, sino, también, el hecho
de que fuera el último de los profetas y mensajeros. Pero, a pesar de
semejante tergiversación, se quedaron unos cuantos atisbos de luz, en los
ejemplares tergiversados, que anuncian, gratamente, la venida de
Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!-, lo cual nos llevaría
a pasar, sumariamente, revista los avatares y los cambios que atravesó el
Evangelio de Isaías -¡La paz sea con él!. Habida cuenta de que es una
verdad incuestionable -según la confesión de los propios teólogos
cristianos- que el Evangelio original de Isaías ha desaparecido, por
completo, pocos años después de que Allāh hiciera ascender a Mesías al
cielo. Más tarde, encontraron más de setenta Evangelios, cuyos contenidos
se diferenciaban entre sí. No pudieron dar con ni siquiera un par de ellos
que coincidieran en texto y contenido. Más aún, reconocieron que uno de
estos evangelios no se escribió en vida del Ungido, Isaías, sino que algunos
de los discípulos de los apóstoles lo habían redactado con su puño y letra.
Es más, les constó que algunos de ellos fueron escritos por un número de
discípulos de los discípulos de los apóstoles. Y cada uno de ellos atribuyó
58
lo que había escrito a sus profesores de los discípulos de los apóstoles,
intercalando, en su contenido, todo tipo de fantasías, fabulaciones y
historias grotescas que ningún cerebro ni lógica las toleraría. Es más, como
no encontraron ni una sola copia escrita con puño y letra de ninguno de los
discípulos de los apóstoles, entonces, dichos ejemplares carecen de
autenticidad verificada. En realidad, el Evangelio original que el Ungido,
Isaías, había dejado y se perdió estaba escrito, en griego antiguo, con puño
y letra de los propios apóstoles, en su tiempo, y, hoy en día, no existe
ninguna copia antigua escrita, en tiempos del Ungido, en griego antiguo.
Como consecuencia de ello, los grandes teólogos de los eminentes obispos
y los padres superiores de las iglesias de todo el mundo, se vieron
obligados a celebrar el primer concilio eclesiástico, en la ciudad de Nicea,
en el 325, y lo llamaron el Primer Concilio Ecuménico de Nicea. En dicho
concilio, redujeron este gran número de evangelios a, tan sólo, cuatro: El
Evangelio de Juan, el Evangelio de Mateo, el Evangelio de Marcos y el
Evangelio de Lucas. Como se puede comprobar de sus nombres, cada
Evangelio se atribuye a su escritor. Por lo demás, cada uno de ellos se
diferencia y se contradice, diametralmente, a los otros, en muchos aspectos
tanto esenciales como marginales del contenido. Pero, ellos encubrieron
todo cuanto se refería al Evangelio de Bernabé. Luego, los concilios se
sucedieron y, entre los más famosos, tras el de Nicea (325), fueron el
primer concilio de Constantinopla, en el 381; el de Ufses, celebrado en el
431; el de Calcedonia, en el 451, y el segundo de Constantinopla, en el
869.
EL EVANGELIO DE BERNABÉ:
Más adelante, vamos a hablar del contenido de las resoluciones
adoptadas por estos concilios, por separado. Asimismo, vamos a hablar de
los anuncios del futuro profetismo de Muhammad -¡La gracia y la paz
de Allāh sean con él!-, recogidos en la Tora, que quedaron, en ella,
intactos, pese a las tergiversaciones, introducidas en ella. Pero, no antes de
relatar la historia del Evangelio de Bernabé que intentaron encubrir, a fin
de apagar la luz de Allāh, que apareció entre sus líneas; pues, Allāh las hizo
aparecer y lo dice -¡Elevado sea!-, en el Noble Corán: (Y cuando dijo Isa,
hijo de Maryam: ¡Hijos de Israel! Yo soy el mensajero de Allāh para
vosotros, para confirmar la Torá que había, antes de mí, y para
anunciar a un mensajero que ha de venir después de mí, cuyo
nombre es Ahmad125. Pero, cuando fue a ellos con las pruebas
evidentes, dijeron: Esto es pura magia. ¿Pero quién es más injusto
que quién inventa mentiras sobre Allāh, habiendo sido llamado al
125
Es uno de los nombres del Profeta Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- que significa „El que
más alaba‟.
59
Islam? Quieren apagar la luz de Allāh con lo que sale de sus bocas,
pero Allāh siempre hace culminar Su Luz, por mucho que les pese a
los incrédulos126.).
Pero, esto no significa que el Evangelio de Bernabé representa
íntegros, sin tergiversación, las citas y los pronunciamientos de Jesucristo
-¡La paz sea con él!- y lo que vino en la Tora, sino, al copiarlo y
retranscribirlo, varias veces, los vientos de tergiversación, adiciones, y
supresiones lo tocaron - como las tergiversaciones, anteriormente
señaladas, que habían introducido, en lo que ellos llamaron “evangelios”,
aunque, en realidad, no eran más que un solo Evangelio, que fue hecho
descender a Jesucristo y desapareció por completo.
BERNABÉ:
Bernabé es uno de los discípulos de Jesucristo -¡La paz sea con él!-,
es decir, uno de sus doce apóstoles, asiduos y empeñados en difundir su
correcta propagación y anuncio de la eminencia de La Hora y del Reino de
los Cielos. Bernabé era uno de los apóstoles de confianza de Jesucristo.
Éste lo delegaba para predicar, aconsejando a la gente a abrazar la religión
del islam [consagración y entrega en cuerpo y alma al Dios Único] (la
religión de Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, las tribus de los hijos de Israel,
Moisés, Jesús y Muhammad -¡Qué la gracia y la paz de Allāh sean con
todos ellos!-).
Se encontró un evangelio de Bernabé, que tiene escrita la historia de
Jesucristo, y a pesar de no ser de autenticidad verificada, como el resto de
los Evangelios de: Juan, Mateo, Marcos y Lucas, se distingue del resto de
estos Evangelios, por la elocuencia y la precisión de expresión. Por otra
parte, incluye algunas líneas sobre detalles, sucesos y datos que fueron
ocultados y encubiertos, totalmente, en el resto de los evangelios. Una parte
de estos sucesos y noticias coincide con las verdades, recogidas en el Noble
Corán, sobre lo lícito y lo ilícito, sobre la realidad de Jesucristo como
mensajero, enviado por parte de Allāh, y el anuncio expreso -no a base de
alusiones- de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Cuando los
clérigos de la Iglesia, cayeron en la cuenta de que el Evangelio de Bernabé
iba a poner al descubierto sus pretensiones, a base de las cuales habían
tergiversado los evangelios -en contradicción con los Evangelios de: Juan,
Mateo, Marcos y Lucas- haciendo lícito lo que Allāh había hecho ilícito (Se
dieron cuenta de que, en dicho Evangelio, Bernabé declaraba,
profusamente, el nombre de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en
varios lugares, y que, en él, menciona a Jesucristo, como hombre y no
126
Azora de Las Filas (n.º 61): 6-8.
60
como Dios ni hijo de Dios, afirmando su calidad de mensajero, enviado,
igual que el resto de los mensajero, por Allāh.), lo rechazaron y ocultaron,
hasta que, en el año 492, Glassiu, el Papa de Roma, mandó a los padres
superiores de las iglesias, por todo el mundo, confiscar, destrozar y quemar
todas los ejemplares de dicho Evangelio. Y, así, lo hicieron y no quedó más
que una sola copia que el Papa se guardó para él mismo, en su biblioteca
privada en El Vaticano. Asimismo, mandó elidir el nombre de Bernabé, de
los nombres de los apóstoles que tenían evangelios de uso corriente, a fin
de borrar todo rastro de él, de toda la historia cristiana. Por lo tanto, hoy en
día, encontramos, en el Evangelio de Mateo, una relación de los nombres
de los discípulos de Jesucristo, esto es, sus doce apóstoles, de la cual el
nombre de Bernabé fue descartado. En cambio, en el Evangelio de
Bernabé, encontramos, hoy en día, que, en la relación de los nombres de los
apóstoles, no figuran ni Tomás ni Simón, el cananeo. Aunque suprimieran
y cambiaran los nombres de los doce apóstoles -entre los cuales figura el de
Bernabé- son archisabidos por todo el mundo, y ningún historiador se
atrevería a negarlo.
A mediados del siglo XVI, el monje Fram Reneau, dio con las
epístolas del Papa Urbanus, en que se menciona y se cita algo del
Evangelio de Bernabé. Reneau intentó encontrarlo, sin éxito, hasta que, con
el transcurso de los años, este monje pasó a ser uno de los allegados del
Papa Sixtis V (1585).
El ejemplar que el Papa Glassius se había guardado, en la Biblioteca
del Vaticano, seguía cubierto, durante centenares de años, por el polvo del
tiempo, recluso entre los libros antiguos acumulados. Debido a la cercanía
de este monje al Papa Sixtis, éste le dio carta blanca para investigar y
buscar en su biblioteca privada, en El Vaticano. Fram Reneau encontró este
ejemplar del Evangelio de Bernabé y estaba escrito en italiano, y, al leerlo,
encontró, en él, lo que da por hecho que Jesucristo no es más que un
hombre mensajero, enviado por Allāh. En el Capítulo 220, se mencionó,
literalmente, lo siguiente: “Esto va a quedar, así, hasta que
Ahmad, el Mensajero de Allāh, venga y ponga, de
inmediato, este engaño al descubierto, para los que creen
en la xarica127 de Allāh.”.
En este Evangelio, vino, también, que Allāh es el Señor de todos los
Mundos y es el Creador de los Cielos y la Tierra, y que, de los hijos de
Abraham, el que iba a ser sacrificado y fue rescatado por el carnero es
Ismael y no Isaac. Y no mantiene que Jesucristo fue crucificado, sino que
Allāh hizo que su discípulo, Judas Isacariote, se pareciera a Jesucristo, lo
127
La legislación islámica, basada , en primer lugar, en el Corán y, luego, la sunna.
61
cual coincide con lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en el Noble Corán: (Y
por haber dicho: Nosotros matamos al Ungido128, hijo de Maryam,
mensajero de Allāh. Pero, aunque, así, lo creyeron, no lo mataron ni
lo crucificaron. Y los que discrepan sobre él, tienen dudas y no
tienen ningún conocimiento de lo que pasó, sólo siguen conjeturas.
Pues, con toda certeza, no lo mataron. Sino que Allāh lo elevó hacia
Sí, Allāh es Poderoso y Sabio. Y entre la gente del Libro no hay
nadie que, antes de su muerte129, no vaya a creer en él. Y el día del
Levantamiento, él dará testimonio de ellos130.).
Tras este descubrimiento, Fram Reneau se convirtió al Islam,
creyendo en Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él!- y en El
Corán, en cuanto Libro procedente de Allāh. Acto seguido, se empeñó en
divulgar el Evangelio de Bernabé, después de sacarlo de su prisión,
tras los muros fortificados del Vaticano, donde los papas anteriores lo
mantuvieron preso dentro.
A principios del siglo XVIII, se halló un ejemplar de él, en español,
idéntica al texto del ejemplar italiano.
Últimamente, en su libro Los años perdidos de Isaías revelan, el cura
Dr. Charles Francis Bouto hizo público que un Evangelio, llamado el
Evangelio de Bernabé, había sido descartado por la Iglesia, en su primera
era, y que es idéntico a unos manuscritos descubiertos, recientemente, en la
zona del Mar Muerto, que lo ratifican. Estos manuscritos antiguos fueron
hallados dentro de recipientes de barro, enterrados en una fosa, al lado de la
costa del Mar Muerto. Actualmente, el gobierno de Jordania tiene
guardados todos estos manuscritos y el Dr. D. F. Albright, uno de los
pilares de lo que se da en llamar “Arqueología de los Evangelios”, dijo:
“Los manuscritos del Mar Muerto son uno de los hallazgos más
importantes que, hace varios siglos que no se producen, y la información
contenida en ellos cambiaría la concepción tradicional del Evangelio, ya
que, en algunos de estos evangelios, viene escrito que: “Isaías era el
128
En árabe „al-Masih‟. Es una palabra de origen hebreo y pasó al español como „Mesías‟ y en varias
versiones del Antiguo y el Nuevo Testamentos, se recoge como: „Mesiaías‟. Pero, aquí, optamos por el
vocablo recogido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, „Mesías‟.
129
La expresión “antes de su muerte” puede referirse a la muerte de los que forman parte de la gente del
Libro, es decir, no habrá ningún judío que en el momento anterior a la muerte no crea en Jesús, cuando ya
no sirva de nada creer. Y puede referirse a la muerte de Jesús, es decir, no habrá nadie de la gente del
libro que no crea en Jesús antes de que éste muera después de haber venido al mundo por segunda vez.
48
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 156-158.
62
Mesías de los cristianos y que, después de él, hay “un mensajero””. Así
pues, Allāh hizo prevalecer su luz, con sus propias bocas y manos; en el
Noble Libro, Allāh -¡Elevado sea!- lo dice, en los siguientes términos: (Y
dicen los judíos: cUzayr es el hijo de Allāh. Y dicen los cristianos: El
Ungido es el hijo de Allāh. Eso es lo que dicen con sus bocas,
repitiendo las palabras de los que, anteriormente, cayeron en la
incredulidad. ¡Qué Allāh los destruya! ¡Cómo falsean! Han tomado
a sus doctores y sacerdotes como señores en vez de Allāh, igual que
al Ungido, hijo de Maryam; cuando, solamente, se les ordenó que
adoraran a un Único Dios. No hay dios sino Él. ¡Glorificado sea por
encima de lo que Le asocian! Quieren apagar, con sus bocas, la luz
de Allāh, pero Allāh rechaza todo lo que no sea completar Su Luz,
aunque les repugne a los incrédulos. Él es Quien Envió a Su
Mensajero con la guía y con la práctica de Adoración verdadera,
para hacerla prevalecer sobre todas las demás formas de Adoración,
aunque les repugne a los incrédulos131.).
Los testimonios del anuncio de la venida del Mensajero,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, recogidos en la Tora
y en el Evangelio:
A continuación, vamos a aducir unos testimonios de la Tora sobre el
anuncio de la venida de sayyedna Muhammad -¡La gracia y la paz de Allāh
sean con él!. A pesar de que el Antiguo y el Nuevo Testamento
habían sido tergiversados, borrados y alterados por los cristianos y los
judíos, Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- mantuvo, a salvo, dichos
testimonios de la verdad. Así pues, aquellos no pudieron ni suprimir ni
cancelarlos, y, por consiguiente, se convirtieron en un argumento en su
contra, el Día del Levantamiento.
En el capítulo XVIII: 17-19, del Libro de Deuteronomio de la Tora,
Moisés dijo: “A lo que me contestó el Señor: En todo lo que
ha dicho ha hablado bien ese pueblo. Yo le suscitaré un
profeta de en medio de sus hermanos semejante a ti, y
pondré mis palabras en su boca y les hablará todo lo
que yo le mandaré. Mas el que no quisiere escuchar las
palabras que hablará en mi nombre, experimentará mi
venganza.132”.
131
Azora de At-Tawba (n.º 9): 30-33.
132
La Sagrada Biblia (n.º 1958), pp. 188-189 [Versión española por el Ilmo. Sr. Félix Torres Amat,
Editorial: The Grolier Society Inc., Nueva York]
63
Este anuncio, al decir de Bexry Zajary Mijaíl, en su libro:
Muhammad, el Mensajero de Allāh, así, lo anunciaron los Evangelios 133,
“No es el anuncio [de la venida de] Josué, como pretendieron los rabinos
de los judíos (...) tampoco es el anuncio del as-sayyed134 Mesías, como lo
interpretaron los teólogos cristianos. Prueba de ello es que las palabras
contienen la frase: “semejante a ti” y Josué no era como Moisés, ya que no
se le reveló Libro alguno. Por otra parte, Isaías no es semejante a Moisés
c
ya que nació sin padre y no tuvo una xari a [ley divina] como Moisés. Más
aún, el anuncio no rezó: “de ellos”, es decir, de los hijos de Israel (Jacob),
sino rezó: “de sus hermanos”, es decir, Ismael y su descendencia.”.
En el capítulo XXXII: 21 del Libro de Deuteronomio de la Tora, el
Señor -¡Invencible y Elevado sea!- dijo: “Ellos han querido como
picarme de celos, con adorar lo que no era dios, y me
han irritado con su vanidad: Yo también los provocaré a
celos, con amar a aquellos que no eran pueblo mío, y los
irritaré sustituyendo, en su lugar, una gente necia y
despreciable.135”. Allāh hizo realidad Su promesa y provocó a celos a
los judíos, al mandar a Muhammad, -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-; en El
Corán, Allāh -¡Poderoso y Elevado sea!- dijo: (Él es Quien ha hecho
surgir para los iletrados un Mensajero, que es uno de ellos; y que
les recita Sus signos, los purifica y les enseña el Libro y la
sabiduría, cuando antes estaban en un claro extravío136.).
En el capítulo XXI: 13 del Libro de Deuteronomio de la Tora, el
Señor -¡Invencible y Elevado sea!- dijo: “Bien que, aun, al hijo de
la esclava yo le haré padre de un pueblo grande, de por
sangre suya.137”. De hecho, de este modo y con una invocación de
Abraham, recogida en El Corán, así lo fue: (¡Señor nuestro! Haz que
estemos sometidos a Ti [Es decir, que seamos musulmanes] y haz de
nuestra descendencia una comunidad sometida a Ti. Enséñanos a
cumplir nuestros ritos de adoración y vuélvete a nosotros;
realmente, Tú eres Quien se vuelve a favor del siervo, el Compasivo.
¡Señor nuestro! Envíales un mensajero que sea uno de ellos, para que
les recite Tus aleyas (signos), les enseñe el Libro, la Sabiduría y los
purifique. Es cierto que Tú eres el Poderoso, el Sabio138.).
133
„Muhammad rasul allāh, ha-káza bax.xárat bíhi alanayil‟
134
„El señor‟, un tratamiento de reverencia.
135
La Sagrada Biblia (n.º 1958: 202).
136
Azora de El Viernes (n.º 62): 2.
137
La Sagrada Biblia (n.º 1958: 20).
138
Azora de La Vaca (n.º 2): 127-128.
64
Así, dicha umma procedente de la descendencia de Abraham, es la
de Muhammad -¡La paz y la gracia sea con ambos!-, descendente, a su vez,
de la prole del hijo de la esclava, Hagar.
En el Evangelio de Juan, el Ungido, Isaías, dijo: “Si me amáis,
guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os
daré otro consolador y abogado (...)139” (Capítulo XIV: 15-16);
“Mas el consolador, el Espíritu Santo que mi Padre [el
Señor] enviará en mi nombre, os lo enseñará todo, y os
recordará cuantas cosas os tengo dichas.” (Capítulo XIV:
26); “ (...) él dará testimonio de mí.” (XV: 26); “Os conviene
que yo me vaya; porque si yo no me voy el consolador no
vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y
cuando él venga, convencerá al mundo en orden al
pecado, en orden a la justicia y en orden al juicio (...)”
(Capítulo XVI: 7-8); y “Cuando, empero, venga el Espíritu de
verdad, él os enseñará todas las verdades necesarias
para la salvación; pues, no hablará de suyo, sino que
dirá todas las cosas que habrá oído, y os pronunciará
las venideras (...) Él me glorificará (...)” (Capítulo XVI: 13-14).
De estos dichos, puede deducirse que el Mesías declara que Allāh va
a enviar, después de él, a un ser humano, a fin de desempeñar el papel, que
Juan lo definió como un profeta que oye las Palabras de Allāh y las repite a
los oídos de los seres humanos; características que señalan, con absoluta
meticulosidad, al último de los profetas y mensajeros, nuestro Profeta,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
Una vez repasados tanto los testimonios escogidos de la Tora como
los del Evangelio sobre el anuncio de la venida del Profeta, Muhammad,
vamos a reanudar lo que comentábamos, antes, sobre el Mensajero -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!-, y sobre su gran milagro, el Noble Corán, que le fue
revelado, para servir de guía y buen presagio para los creyentes.
Gracias a las historias de los profetas, tenemos constancia de que,
cuando Allāh los enviaba, con su Mensaje, les apoyaba con milagros que
producían con sus propias manos. Y esto se debe a dos razones: La primera
consiste en hacer que la gente tenga una actitud tranquila y confiada que les
haga creer y tener fe en lo que los profetas y mensajeros les llaman a
seguir. Así pues, comprobando los milagros que dichos mensajeros
realizaban con sus propias manos, les constaba que dichos milagros no
podían proceder sino de un Dios Prepotente, dueño de un poder absoluto
139
La Sagrada Biblia (1958: 118)
65
sobre todas las cosas. La segunda consiste en respaldar y fortalecer a los
mensajeros contra sus enemigos de los incrédulos. A continuación, vamos a
dar cuenta, a título de ejemplo, de algunos profetas y mensajeros a quiénes
Allāh apoyó y fortaleció con milagros.
Éste es Noe -¡La paz sea con él!- y su milagro era la nave y el
Diluvio; Abraham -¡La paz sea con él!- a quién los incrédulos arrojan en el
fuego que se convirtió, por designio y orden de Allāh, inofensivamente, en
frío y paz, y no le hizo daño alguno; Lot -¡La paz sea con él!- que, cuando
su pueblo le contravino y desobedeció, cometiendo la perversión sexual,
Allāh les hizo caer las peores lluvias e hizo que se lo tragara la tierra,
dejándolo patas arriba; Saleh -¡La paz sea con él!- y su pueblo, los Zámūd,
quienes después de que millares de personas bebían de la leche de la
camella, la desjarretaron. Entonces, fueron sorprendidos por el grito de
castigo divino y amanecieron, fulminados, en sus casas, tirados de bruces.
Allí, están sus casas que, poco, fueron habitadas, después de ellos, y
siguen, hasta hoy, en pie, como una manifestación sublime, un escarmiento
y un motivo de reflexión, para quién pase por ellas; Moisés -¡La paz sea
con él!- con sus milagros, esto es, las nueve pruebas claras a Faraón y su
gente; Salomón -¡La paz sea con él!- para quien los vientos tempestuosos
corrían, por sus órdenes, un mes de ida y otro de vuelta, y el Señor hizo
manar un manantial de cobre fundido, y le fueron sometidos los genios para
trabajar, bajo su control y a sus órdenes, en todas las manifacturas y en
extraer los tesoros del mar y Allāh, por lo demás, le enseñó el habla de las
aves y los lenguajes de los animales; y, por último, Isaías -¡La paz sea con
él!- quien, siendo recién nacido, habló en la cuna y resucitaba a los
muertos, y curaba a los ciegos de nacimiento y a los leprosos, con permiso
de Allāh, quien le hizo descender una mesa servida del cielo.
EL CORÁN, EL GRAN MILAGRO DE MUHAMMAD -¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!:
Entonces, ¿En qué consiste el milagro de Muhammad -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!-?
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como señalábamos
anteriormente, es, desde su nacimiento hasta los cuarenta años, un hombre
analfabeto, que no aprendió a leer ni a escribir y, en su vida, había
compuesto verso alguno. No se mezclaba con los sabios ni los doctos ni los
oradores ni los poetas para aprender algo de ellos, ni siquiera, frecuentaba
sus foros. En Meca, la gente lo sabían y lo comentaban. Las plumas de los
historiadores trazaron, unánimemente, la misma verdad.
Aquí, surge un interrogante: ¿Cómo un hombre analfabeto, con estas
características, es capaz de venir, en un árabe castizo, con este Noble
66
Corán? Este Libro procedente de Allāh que, al leerlo, hallamos, en él, un
inmenso saber que causó un asombro generalizado, en todos los campos del
saber humano: Asombro entre los científicos por el gran potencial de
referencias científicas que tiene; entre los oradores por su retórica; entre los
poetas por su rítmica y sentidos; entre los más elocuentes por su
sofisticación lingüística y su grandilocuencia; entre los gramáticos tanto
antiguos como modernos por su sintaxis y morfología; entre los
historiadores por sus historias de los antepasados; entre los profetizadores y
pronosticadores por sus noticias que predecían el futuro; entre los más
famosos juristas de la actualidad por sus leyes y legislaciones; entre los
psicólogos y sociólogos por su organización sofisticada, sobre todo, en los
asuntos sociales y todo cuanto atañe al individuo y la sociedad, en todas las
manifestaciones de la vida; y, por último, entre todos los economistas del
mundo, por su sistema económico justo y correcto.
Como resultado de sus estudios e investigaciones en todo este
abanico abigarrado de ciencias, Letras, sapiencia, idiomas, artes y
legislaciones, dichos especialistas llegaron a la conclusión de que El Corán
no se trata de poesía ni de prosa, sino de una retórica y una grandilocuencia
superiores a los máximos límites de la retórica, la elocuencia, la poesía y la
literatura convencionales. Al cabo de escuchar, a hurtadillas, la recitación
de El Corán por el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, al-Walīd Ibn
al-Mughīra ( tío paterno de Abu Gáhl, uno de los altos dignatarios y los
más grandilocuentes de Qurayx), dijo a su pueblo, Bánu Majzūm: “¡Juro
por Allāh que acabo de escuchar unas palabras de boca de Muhammad,
que no pueden ser de las de los humanos ni de las de los genios; ostentan
dulzura y donaire: Por arriba, fructíferas y, por abajo, caudalosas; son
insuperables!.”. Señalando la inimitabilidad milagrosa del Noble Corán,
Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (Di: Si se juntaran los
hombres y los genios para traer algo parecido a este Corán no
podrían traer nada como él, aunque se ayudaran unos a otros140.).
Desde tiempos inmemoriales, los árabes eran famosos por su pasión
instintiva por la grandilocuencia, la literatura, la poesía y la oratoria. En
esta atmósfera de grandilocuencia de alto vuelo, competían, en un foro
c c
anual, que dieron en llamar “Sūq Okāz” [el zoco de Okāz]. En estos
concursos literarios de dicho foro, los árbitros eran poetas y oradores
consagrados. El poema que ganaba se escribía con agua de oro y se colgaba
en las cortinas de la Kacba, en Meca. De Aquí que estos poemas se dieron
en llamar “al-mucal.laqāt as-sábc” [los siete poemas colgados]. Por eso, se
llevaron una buena sorpresa, incluso, se quedaron en blanco, cuando
140
Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 88.
67
oyeron semejante Corán recitarse, a ellos, por un hombre analfabeto, lo
cual era considerado como todo un milagro. Así pues, no pudieron
desmentirlo y la mayoría de ellos creyeron en él, o sea, se trata de lo que el
Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- comentó a Su Profeta, en el Noble
Libro: (Antes de él, ni leías ni escribía tu mano ningún libro. Si
hubiera sido así, los que dicen falsedades habrían tenido dudas141.).
El Corán fue revelado a Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
hace 1400 años, como un gran milagro, no sólo por constituir la prueba
incuestionable de su profetismo sino también por el descomunal potencial
de información que abarca su contenido en todos los campos del saber:
(No hemos omitido nada en el Libro142.). Independientemente de su
religión, quienquiera que lo lea y reflexione sobre él, fuera musulmán o no,
diría, al instante: “Es imposible que sean palabras de genios o de humanos;
son palabras de un Dios, Grande, Sabio, Invencible, que, de ninguna parte,
se le infiltra la Falsedad”, como dijo el Invencible -¡Elevado y Majestuoso
sea!-: (Es cierto que los que se han negado a creer en el Recuerdo,
cuando les ha llegado... Es un libro sin igual. Al que no le afecta la
falsedad por ningún lado. Y es una revelación cuyo descenso procede
de uno que es Sabio, y en Sí mismo Alabado143.).
Por lo tanto, exhorto a mis hermanos y hermanas de los del Libro
-los judíos y los cristianos- a procurar leer, aunque sea una sola vez, el
Noble Corán, procurando averiguar e indagar la verdad, sin ponerse estas
gafas de color negro oscuro y estas vendas con que algunos lectores
rencorosos se cubren, de antemano, los ojos y el corazón. Meditad acerca
de sus significados y reflexionad sobre él, luego, haced caso al arbitrio de
vuestras conciencias, a vuestros presentimientos y a vuestras sensaciones.
Estas palabras las dirijo a quien tuviera un corazón refinado y prestara
atención; Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Ese es Allāh, vuestro Señor, la
Verdad. ¿Y qué hay más allá de la verdad sino el extravío?, ¿Cómo
es que os apartáis?144.). Actualmente, El Corán se encuentra disponible
en todos los países del mundo, acompañado de una traducción de sus
significados a todas las lenguas vivas, y quien de vosotros, no lo encuentre
traducido a su idioma, puede dirigirse a las siguientes direcciones:
141
Azora de La Araña (n.º 29): 48.
142
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 39.
143
Azora de Fussélat („Se han expresado con claridad‟) (n.º 41): 40-41.
144
Azora de Yunus (n.º 10): 32.
68
Oficina Cooperativa de Divulgación y Orientación
Tlf.: 4030251
4030142
Fax: 4059387
Apartado de Correos: 20824
ALRIYAD, 11465
REINO DE ARABIA SAUDÍ
Centro de Divulgación Islámica de Yedah
Tlf.: 6829898
Apartado de Correos: 6897
YEDAH, 21452
REINO DE ARABIA SAUDÍ
Yo no escatimaría esfuerzo alguno para ponerlo a vuestra
disposición, por correo, en su debido tiempo, si Allāh quiere. El acierto no
es sino por Allāh, el Invencible, el Sabio.
A continuación, nos limitamos a pasar revista, tan sólo, algunos de
los milagros duraderos de El Corán, debido a que este libro-mensaje es de
extensión, a ser posible, reducida, y a que hablar de los milagros que el
Libro de Allāh abarca requiere voluminosos tomos de decenas de millares
de páginas. Si el investigador interesado en el Libro de Allāh quiere seguir
esto, pues, tiene a su disposición un gran número de libros, compuestos por
grandes ulemas del pasado como islamólogos de la actualidad, en muchas
librerías, en diversos idiomas.
A continuación, vamos a brindar algunos ejemplos de los milagros
recogidos en Noble Corán:
1. Sus milagros en las ciencias cósmicas y en la creación;
2. Sus milagros en las ciencias de lo No-Visto y la predicción del futuro;
3. Sus milagros en la historia con respecto a las historias de los profetas;
4. Sus milagros en la organización social y sus legislaciones sobre los
Códigos: Penal y Civil; y, por último,
5. Sus milagros en el sistema económico correcto.
PRIMERO: LOS MILAGROS DE EL CORÁN EN LAS CIENCIAS CÓSMICAS:
Sobre los milagros de El Corán en las ciencias cósmicas, consulta, en
este libro, el capítulo titulado: “¿Quién es Allāh?”, en el cual trato lo
siguiente: La abeja; la creación del hombre y su gestación dentro del útero
de su madre, en tres tinieblas; la función de cada parte y de cada miembro
69
de su cuerpo, entablando una comparación entre ellos y los aparatos
sofisticados; el desafío de Allāh a los hombres a que pudieran crear una
mosca aunque se juntaran y se ayudaran todos juntos; y de la
espectacularidad de la creación de los Cielos y la Tierra. Allāh -¡Elevado
sea!- dice: (La creación de los cielos y de la tierra sobrepasa a la
creación de los hombres; sin embargo, la mayoría de los hombres no
sabe145.).
En lo que atañe al átomo y lo que es menor que él en tamaño, hemos
comentado, en dicho capítulo, que el átomo contiene, en su interior, un
núcleo mucho menor que él, a pesar de que los científicos de Alemania y
Estados Unidos no lo habían descubierto, sino, tan sólo, hace cincuenta
años. El Profeta analfabeto, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, dio
cuenta de él, hace 1400 años, a pesar de que, en aquel tiempo, no había ni
científicos atómicos ni aparatos de medición del átomo. El caso es que se
lo fue revelado en El Corán. En Su Noble Libro, Allāh hace referencia al
propio átomo y a lo que es menor que él: (A tu Señor no le pasa
desapercibido en la tierra y en el cielo ni el peso de una partícula de
polvo, ni algo aún menor o mayor que eso, sin que esté en un libro
claro146.). ¡Glorificado sea -¡Qué duda cabe!- Quien nos ha informado
del peso del átomo y de lo que es menor!. Pues, encontramos esta cosa de
menor tamaño, en el núcleo, situado, en el interior del átomo y en los
cuerpos que giran alrededor de él, en un sistema orbital portentoso y
meticuloso.
LOS RÍOS DE AGUA DULCE DE LAS PROFUNDIDADES DE LOS OCÉANOS Y
ALTA MAR:
En el siglo pasado, una de las naves de investigación científica
mandó un tubo de sondeo, terminado en una cápsula metal, para obtener
muestras de agua de las profundidades del mar, con el fin de estudiar la
tipología de los seres acuáticos microscópicos, que crecen dentro de las
corrientes acuáticas, que discurren, bajo el agua, en diferentes
profundidades. Los científicos que estaban a bordo de la nave sabían, de
antemano, que, bajo las aguas de los océanos y en alta mar, existen
corrientes acuáticas pujantes, que se dispersan, a una velocidad excesiva,
en las profundidades de los mares, como si fueran ríos que discurren dentro
de túneles. Habían llegado a esta conclusión, por medio de los sonares, que
funcionan por las ondas térmicas. Pero, contra todo pronóstico, se llevaron
una gran sorpresa, al descubrir, tras sacar una muestra de estas corrientes,
145
Azora del Perdonador (n.º 40): 56.
146
Azora de Yunus (n.º 10): 61.
70
que algunas de estas corrientes, que discurren, bajo los mares salados, no
son más que ríos de agua dulce. Dichos ríos se abren paso, bajo las aguas
saladas, en trayectos de millares de millas, sin que se mezclara su agua
dulce con el agua salada.
Este descubrimiento reciente, que los científicos desconocieron,
durante miles de años, nos lo comunicó el Profeta Muhammad -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!-, gracias a las aleyas que le fueron reveladas, hace 1400
años. Pues, el Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- nos lo comentó, en las
aleyas siguientes, recogidas en tres azoras del Noble Corán: (Él es Quien
ha hecho confluir los dos mares, uno dulce y agradable y otro
salado y salobre. Entre ambos puso un espacio intermedio y una
barrera infranqueable147.); en otro lugar, lo dijo, más concretamente y
sin equívocos de interpretación para el lector: (Ha dejado que los dos
mares se encuentren libremente. Entre ambos, hay un espacio que no
traspasan148.); y, en un tercer lugar, Él -¡Invencible sea!- dijo: (¿Acaso
Quien ha hecho de la tierra un lugar para vivir y ha intercalado, en
ella, ríos y le ha puesto cordilleras y ha puesto, entre los dos mares,
una barrera...? ¿Es que hay, acaso, otro dios con Allāh? No, sin
embargo, la mayoría de ellos no sabe149.). Después de todo eso, ¿Acaso
no deberíamos darnos un canto por los dientes y dejar de poner en tela de
juicio el hecho de que El Corán fuera revelado por Allāh -¡Glorificado y
Elevado sea, por encima de las falsedades que mantienen!?.
A lo largo de los milenios anteriores y hasta hace un período no
lejano que no sobrepasa los cincuenta años, los médicos no sabían como se
desarrollaba el proceso de la creación ni el desarrollo del feto, en el útero
de la mujer. Se valían, únicamente, de conjeturas que no sirven a la verdad
de nada. Pero, una vez inventados los aparatos de radiografía y los sonares,
los médicos lograron captar imágenes de las etapas de evolución del feto. A
través de estas imágenes descubrieron que dichas etapas empiezan cuando
el espermatozoo atraviesa el óvulo y se implanta en la pared interna de la
matriz. Después, se forma la membrana, esto es, el amnios, a su alrededor;
luego, empiezan las células su mitosis y, de ellas, se forma el esqueleto del
feto; acto seguido, lo reviste de carne y se componen los distintos
miembros del cuerpo: La cabeza, las manos hasta las piernas, hasta que se
completa el aspecto del feto, convirtiéndose en un niño de crecimiento y
miembros completos. Nosotros, los musulmanes, nos encontramos con que
este descubrimiento que data, tan sólo, de hace unos cincuenta años, fue,
147
Azora de El discernimiento (n.º 25): 53.
148
Azora del Misericordioso (n.º 55): 17-18.
149
Azora de Las Hormigas (n.º 27): 63.
71
detalladamente, mencionado, , hace 1400 años, por Allāh -¡Elevado sea!-,
en el Noble Corán, con una grandilocuencia deslumbrante: (En verdad,
creamos al hombre de una esencia, extraída del barro. Luego,
hicimos que fuera una gota de esperma, dentro de un receptáculo
seguro. Luego, transformamos la gota de esperma, creando un
coágulo de sangre, y el coágulo de sangre, creando un trozo de carne,
y el trozo de carne en huesos que revestimos de carne haciendo, de
ello otra criatura. Bendito sea Allāh, el Mejor de los Creadores150.).
Allāh -¡Elevado sea!- nos lo explicita, en los siguientes términos: (Os
crea, en los vientres de vuestras madres, creación tras creación, a lo
largo de tres tinieblas151.). Más de mil cuatrocientos años después de la
revelación del gran Corán, descubrimos que dichas tres tinieblas son: La
tiniebla de la membrana del amnios, o sea, la membrana extraembrionaria;
la segunda: La de la pared del útero y la tercera es la capa exterior del
vientre de la mujer (Consulta el capítulo de “¿ Quién es Allāh?”, en el
presente libro.).
En los últimos cincuenta años, tras la Segunda Guerra Mundial, la
astronomía ha atestiguado una sofisticación sin precedentes. En realidad,
dicho salto cualitativo se debe a las invenciones modernas en todos los
ámbitos del saber humano, como, por ejemplo, el campo de los
observatorios astronómicos relativos a la observación de la circulación y
del movimiento de las estrellas y los planetas, así como, la llegada del
hombre al espacio exterior; la instalación de satélites, equipados con
telescopios, que funcionan con las vibraciones electromagnéticas, las ondas
radiofónicas y de intercambio térmico y lumínico que sirven para medir las
distancias entre las galaxias y las estrellas y llegar a saber el principio de
este sistema celeste, creado por Allāh. En definitiva, llegaron a la
conclusión de que, hace billones de años, al principio de la creación del
Universo, todas las galaxias, los planetas y las estrellas eran una sola masa
ardiente. Luego, en esta masa, hubo una explosión que la transformó en
pequeñas piezas y vapores dispersos y desparramados, en el vacío cósmico.
Los astrónomos y geógrafos llamaron este acontecimiento “La gran
explosión”. Esas piezas empezaron a apartarse, centrífugamente, de la
explosión, formando lo que, hoy en día, vemos, a través de los telescopios,
de galaxias, constelaciones, planetas, estrellas y sistemas solares. Y sigue
su marcha centrífuga, desde esta explosión, ininterrumpidamente, hasta hoy
y hasta el Levantamiento de la Hora [Día del Juicio]. Esta verdad científica
fue descubierta, recientemente, por los astrónomos, como culminación de
sus teorías sobre esta cuestión, que éstos vinieron desarrollando, con
150
Azora de Los Creyentes (n.º 23): 12-14.
151
Azora de Los Grupos (n.º 39): 7.
72
mucha confusión, durante centenares de años. Gracias al Noble Corán,
hecho descender por Allāh, nuestro Mensajero, Muhammad, estaba al tanto
de esto. El Amo -¡Invencible sea!- dijo: (¿Es que no ven los que se
niegan a creer que los cielos y la tierra estaban juntos y los
separamos? ¿Y que hemos hecho a partir del agua toda cosa
viviente? ¿No van a creer?152). Por otra parte, en lo que atañe a la
cuestión de la continuidad de la circulación centrífuga de todos los cuerpos
celestes, Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Hemos edificado el
cielo con solidez. Somos capaces153.) (Para más detalles sobre este tema,
consulta el capítulo: “¿Quién es Allāh?”.).
Desde hace más de un siglo, el hombre logró inventar los aviones y
elevarse, en lo más alto del cielo, y atravesar las capas de aire, dentro de la
atmósfera del Globo. En su tiempo, llegó a conocer un hecho físico de gran
importancia: Cuánto más se eleva el hombre en el aire, más disminuye el
porcentaje de oxígeno y, por consiguiente, disminuye la presión
atmosférica, lo cual causa una estrechez en el pecho y una dificultad de
respiración. Pero, Muhammad, este profeta analfabeto -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, nos lo declaró, hace 1400 años, en el contexto de las aleyas
coránicas que le fueron reveladas, procedentes de Allāh, el Invencible, el
Sabio.
Nuestro Señor -¡Glorificado sea!- nos deja muy claro que Él guía a
quien quiere y extravía a quien quiere, por una razón providencial que
atañe a su creación de los hombres, que nadie más que Él -¡Glorificado
sea!- conoce. Pues, Allāh nos describe la depresión y la dificultad que
sienten los extraviados, diciendo -¡Elevado sea!-: (A quien Allāh quiere
guiar, le abre el pecho al Islam, pero a quien quiere extraviar, hace
que su pecho se haga estrecho y apretado como si estuviera
ascendiendo al cielo154.).
Hace más de mil años, muchos de los ulemas se preguntaban sobre la
razón de la prohibición de comer lo muerto, la sangre y la carne de cerdo,
en varios lugares del Noble Corán, como, por ejemplo, la siguiente aleya,
en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: No encuentro en lo que se me ha
inspirado ninguna prohibición de comer de todo ello para nadie, a
menos que se trate de un animal muerto o de sangre derramada, o
carne de cerdo, pues, es una impureza; o que sea una perversión, al
152
Azora de Los Profetas (n.º 21): 30.
153
Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 47.
154
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 126.
73
haber sido sacrificado en nombre de otro que Allāh. Pero, quien se
vea forzado a ello, sin deseo ni ánimo de transgredir... Es cierto que
Allāh es Perdonador y Compasivo155.).
Las investigaciones de los nutristas sobre las patologías que algunos
tipos de comida causan, han revelado, recientemente, al cabo de catorce
siglos de la revelación de El Corán, lo siguiente:
1- LAS AVES Y LOS ANIMALES MUERTOS: Con esto se entiende todo
cuanto se encontrara muerto, sin ser sacrificado del ganado y de las
aves, excepto, las peces que mueren, nada más sacarlas del agua. Los
científicos descubrieron que el cadáver del animal muerto, que
no haya sido sacrificado ni su sangre haya sido derramada
constituyen un depósito de todo tipo de gérmenes, y éstos se
encuentran, naturalmente, dentro de los intestinos del animal y, nada
más morir el animal y permanecer su sangre en su interior, en los
vasos sanguíneos y linfáticos, estos gérmenes se reproducen
vertiginosa y doblemente; ya que, nada más morir, el sistema de
inmunidad del cuerpo del animal deja de actuar. Así, si el hombre
come de la carne de este animal muerto, se hace susceptible de
contagiar muchas enfermedades, por los gérmenes penetrados en la
carne del animal muerto.
2- LA SANGRE DERRAMADA: Los científicos descubrieron que la sangre
derramada se convierte, pronto, en un hábitat fecundo, para el
crecimiento de los gérmenes y la interacción de la urea con los
gérmenes podridos, lo cual se considera la causa principal de la
intoxicación de la sangre derramada, nada más salir del cuerpo del
animal sacrificado.
3- LA CARNE DE CERDO: Los científicos descubrieron, también, debido
a su suciedad y su comida podrida -la preferida del cerdo-, que el
cuerpo del cerdo es un albergue y abrigo natural de la tenia, lo cual
justifica que la mayoría de los que padecen esta enfermedad son de
los ciudadanos de los países europeos, que crían y consumen, en gran
cantidad, la carne de este animal sucio. A los científicos, les constó,
también, que muchos de los que comen la carne de cerdo son
susceptibles de contraer la topkina, enfermedad que produce dolores
agudos al hombre, y la enfermedad de trashitor que acaba, a
menudo, con la vida del paciente.
155
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 146.
74
Por último, nos encontramos ante la fatal pregunta: ¿Acaso toda esta
información, recogida en el Noble Corán, era fruto del pensamiento y el
cerebro de un hombre analfabeto que vivía, hace catorce siglos, como uno
más de la gente?
II: LOS MILAGROS DE EL CORÁN EN LO NO-VISTO:
LA DERROTA DE LOS PERSAS SASANITAS A MANOS DE LOS RUMÍES:
Entre los milagros del Noble Corán, en lo que respecta a lo No-Visto y
la predicción del futuro, vamos a pasar revista algunos de los
acontecimientos históricos, que los días y los años confirmaron y estos que,
hasta hoy en día, e, incluso, mañana, se esperan. El Amo -¡Invencible y
Majestuoso sea!- dijo: (Les haremos ver Nuestros signos en el
horizonte y en ellos mismos hasta que se les haga evidente que es la
verdad. ¿Es que no basta con que tu Señor es Testigo de todas las
cosas?156).
En tiempos del Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
al principio de su héjira157 de Medina al-Munawwara, los musulmanes
miraban a los rumíes cristianos con más simpatía que a los persas paganos,
debido a que ésos eran de los del Libro, en quienes la esperanza de los
musulmanes de que se convirtieran al Islam no se perdía, teniendo en
cuenta que muchos de ellos se habían hecho ya musulmanes, al principio
de la llamada a la religión del Islam, a parte de que Allāh aconsejó a los
musulmanes que les ofrecieran un trato especial, en el Noble Corán.
Unos años antes de la héjira del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- a la ciudad de Medina al-Munawwara, es decir, entre el 611 y el 628
de la Era Cristiana, los persas paganos, llamados el “imperio de los
sasanitas”, triunfaron venciendo a los rumíes. Los sasanitas invadieron sus
casas y ocuparon, en el 614, Antioquía y Jerusalén. Luego, ocuparon, en el
619, Egipto, países que estaban bajo dominio romano desde los tiempos de
Alejandro Magno.
En el año 622, un año después de la héjira del Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!-, los musulmanes se entristecieron por la victoria de los
persas paganos sobre los rumíes cristianos de los del Libro. Allāh
156
Azora de Fussélat („Se han expresado con claridad‟) (n.º 41): 53.
La emigración del Mensajero de Meca a Medina, a fin de salvaguardar,
157
en sus inicios, la religión islámica.
75
-¡Elevado sea!- reveló a sayyedna Muhammad, algunas aleyas coránicas
que llevaba a los creyentes el grato anuncio de que los rumíes iban a
vencer, próximamente, a los persas, en menos de diez años; pues, Él
-¡Elevado sea!- dijo: (Los romanos han sido vencidos158 en la tierra
más próxima. Pero, ellos, a pesar de su derrota, vencerán159 dentro
de algunos años. El mandato pertenece a Allāh antes y después. Ese
día se alegrarán los creyentes por el auxilio de Allāh...160.).
Estas aleyas fueron reveladas al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-, en el primer año de la héjira (622). En el año 629, o sea, siete años
después de su revelación, el anuncio-promesa se hizo realidad. Hércules, el
rey de los rumíes y, a la vez, el generalísimo de su ejército, derrotó, en su
tiempo, al imperio de los sasanitas. Los rumíes los arrasaron,
causándoles una inmensa derrota, tras la cual los expulsaron de todos los
territorios que ocupaban, entre los cuales, permanecían Egipto y Jerusalén.
Ahí, los creyentes se alegraron por el auxilio de Allāh.
LOS ATENTADOS CONTRA LA VIDA DEL MENSAJERO :
-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-
Al principio de su llamada al Islam, el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- estaba rodeado de una escolta formada por sus
compañeros, para proteger su vida de los traidores asesinos, hasta que se
produjo la revelación de la siguiente aleya coránica: (¡Mensajero! Haz
llegar lo que te ha descendido de tu Señor. Y si no lo haces del todo,
entonces, no habrás transmitido su mensaje. Allāh te protegerá de
los hombres.161.). As-Sayyeda cA.éxa, um almu.minin162 -¡Allāh se
complaciera de ella!-, dijo: “El profeta fue escoltado hasta que esta aleya
fue revelada: (Allāh te protegerá de los hombres.)”. As-Sayyeda cA.éxa
dijo: “Pues, sacó su cabeza de la cúpula y dijo: “¡Oh señores,
marchaos que Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- ya nos ha
preservado!”. A partir de entonces, la escolta fue retirada y el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- murió, plácido, en su lecho y
Allāh le protegió de la gente, a pesar de los múltiples atentados de
asesinarlo de parte de los incrédulos y los que asocian con Allāh a otro/s.
SURAQAH Y LOS BRAZALETES DE KISRA, EL EMPERADOR DE LOS PERSAS:
158
Se refiere a la victoria de Kisra, rey de los persas, sobre los bizantinos.
159
Se dice que la victoria tuvo lugar el día de Badr y se dice también que el día de Hudaybiya.
160
Azora de Los Romanos (n.º 30): 2-5.
161
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 67.
162
„Madre de los creyentes‟, apodo honorífico de las mujeres del Mensajero.
76
Todos estos atentados han tenido, sin excepción, un enorme fracaso,
incluso, los que fueron perpetrados, antes de que esta aleya fuera revelada.
Cuando los incrédulos de Qurayx conspiraron, la víspera que el Mensajero
decidió salir de Meca con Abu-Bakr as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de
él!- emigrando a Medina, Gabriel -¡La paz sea con él!- le informó de la
conspiración. Al anochecer, los incrédulos acudieron y estrecharon el
cerco, alrededor de la casa donde pernoctaba el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!. Se sentaron con las espadas desenfundadas, en alto,
aguardando a que saliera para sorprenderle y apuñalarle, como un solo
hombre, para que su sangre fuera repartida entre todas las tribus, de modo
que sus familiares de Bani Hāxem no pudieran tomar venganza por ella. En
vista de ello, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, mandó a su
primo, cAli Ibn Abi Taleb, un joven, hecho todo un hombre, de menos de
veinte años de edad, acostarse en su lecho y taparse con su cobertor. El
Mensajero salió con Abu Bakr para emprender la trayectoria y andadura de
la héjira a Medina al-Munawwara, pues, vio a los incrédulos sentados, a la
entrada de su casa, pero como Allāh les había echado a los ojos vendas, no
pudieron verles, ni a él ni a Abu Bakr. El Mensajero cogió, con sus nobles
manos, granitos de polvo y, encima de la cabeza de cada uno de ellos,
esparcía un poco. Luego, prosiguió, en compañía de Abu Bakr, de camino
a Ghar-Thōr [Cueva de Thōr], en la parte baja de Meca, en la dirección
hacia Yemen. Un poco después, pasando por allí, un hombre de los vecinos
de Meca, encontró a los incrédulos sentados, delante de la puerta de la casa
del Profeta. Entonces, les preguntó: “¿A quién estáis esperando?”. Le
contestaron: “Estamos esperando a Muhammad para matarlo, al salir de
su casa.” Entonces, les avisó que Muhammad y su compañero habían
salido a hacer lo que pretendían y que Muhammad les esparció polvo sobre
sus cabezas. Entonces, se levantaron aturdidos y se pusieron a sacudirse el
polvo, de por encima de sus cabezas, y pasaron, apresuradamente, al
interior de la casa, con las espadas desenfundadas, en alto, para asegurarse
de la veracidad de las palabras del hombre. Encontraron a una persona
durmiendo, tapada, pues le quitaron el cobertor pensando que era
c
Muhammad, pero, se llevaron una gran sorpresa al encontrar a Ali Ibn Abi
Taleb. Los incrédulos se cercioraron de que Muhammad y Abu Bakr
habían partido a lo que pretendían. Y, de tanta incredulidad y extravío,
pensaron que Muhammad les había engañado y hechizado, echando a sus
ojos una venda para no poder verlo!. Y, encima, les había esparcido, por
arte de magia, polvo sobre sus cabezas!. A pesar de esto, no aprendieron y
se lanzaron, en su búsqueda, rastreando sus pistas para matarlos, hasta que
las pistas terminaron en la entrada de Gahr Thour, donde ambos estaban
escondidos. Allāh -¡Elevado sea!- describe esta situación, en Su Libro,
diciendo: (Si vosotros no le ayudáis, ya le ayudó Allāh cuando le
habían echado los que no creían y había otro con él. Y estando
77
ambos en la cueva, le dijo a su compañero: No te entristezcas
porque, en verdad, Allāh está con nosotros. Allāh hizo descender
sobre él Su sosiego, le ayudó con ejércitos que no veíais e hizo que la
palabra de los que se negaban a creer fuera la más baja; puesto que
la palabra de Allāh es la más alta. Allāh es Irresistible y Sabio163.).
(Es digno de mencionar que, gracias a Allāh -¡Elevado sea!-, he visto Gahr
Thour 164, con mis propios ojos y pasé a su interior. Se trata de un gran
peñón del tamaño de un montículo, situado sobre el pico de Ŷábal Thor
[Monte de Thour], ubicado en la parte baja de Meca, en la dirección hacia
el camino a Yemen. Al pie de este peñón, hay un hueco rectangular que
tiene una apertura que da al exterior y se trata de una grieta horizontal de
unos 3 metros de largo. La apertura de la grieta está al pie del peñón, a la
altura de las piernas y los pies de quien se pone de pie, delante de ella, de
modo que, para mirar al interior de la grieta, tiene que agacharse como
quien mira por debajo de una mesa. La altura de la apertura de la grieta
oscila entre 60 y 70 centímetros, lo cual quiere decir que quien pretende
entrar en el hueco de la grieta tiene que echarse panza arriba o tenderse de
bruces y reptar. En el interior de la cueva, la altura del suelo al techo del
peñón es de, aproximadamente, un metro, pues quien se encuentra en su
interior no puede estar de pie, sino tiene que echarse o sentarse. En el
hueco del interior de la cueva, no caben más de tres personas. Esta es la
descripción de la cueva a la cual acudió el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- y su compañero, Abu-Bakr Assiddiq -¡Allāh se complaciera
de ambos!-, huyendo de la persecución de los incrédulos de Qurayx a ellos,
donde se escondieron tres días enteros.).
Como hemos señalado, anteriormente, tras descubrir la salida de
Muhammad y su compañero de casa, sin ser vistos, y el esparcimiento del
polvo sobre sus cabezas, los incrédulos se lanzaron rastreando sus pistas,
hasta que las pistas los llevaron a la entrada de la cueva. Pero, Abu Bakr
borró, con una rama, las pistas de sus pies que estaban delante de la
entrada. Aquí, se ha mencionado una versión cuya veracidad no se probó,
aunque muchos historiadores y exégetas la repitieron. Dicha versión se
resume como sigue: Entrados, ya, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- y su compañero en la cueva y, antes de la llegada de los incrédulos,
tras su pista, hasta el pico del Monte de Thōr, y su detenimiento a la
entrada de la cueva, Allāh -¡Elevado sea!- inspiró a una gran araña ir a la
apertura de la cueva y tejerse una telaraña. Y, después de ella, acudió una
paloma y se construyó un nido de heno, justo delante de la apertura de la
entrada, luego, puso unos huevos, en el nido, y los incubó. Todo esto se
163
Azora de At-Tawba (n.º 9): 40.
164
La cueva de Thōr.
78
produjo, por designio de Allāh, en un tiempo récord. Así que, cuando
llegaron los incrédulos, delante de la apertura de la cueva, donde se les
terminaron las pistas del Mensajero y su compañero, miraron, inútilmente,
hacia los cuatro puntos cardinales, hacia el camino que quizás Muhammad
y su compañero hubieran recorrido. Y cuando miraron a la apertura de la
cueva, a sus pies, vieron la araña con sus hilos finos tejidos y la paloma con
el nido hecho, incubando los huevos, lo cual indica que dichas señales se
produjeron, hace meses, o, al menos, semanas, y que esto, jamás, pudiera
haber sido en aquel día o el día anterior. Por lo tanto, descartaron la
hipótesis de la entrada del Mensajero y su compañero a la cueva, bajo estas
circunstancias, y volvieron desesperados, con el rabo entre las piernas, sin
dar con su paradero. Lo curioso es que si alguno de ellos se hubiera
agachado y mirado con sus propios ojos, a través de la apertura de la grieta,
los habría visto perfectamente. Pues, esto es un milagro con que Allāh
colmó de gracia a Su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
Los perseguidores volvieron a Meca desilusionados, al cabo de estar tan
cerca de ellos, a tres codos de distancia. Allāh salvó a Su Mensajero de la
maquinación y la traición de los incrédulos y las aleyas coránicas, así, lo
confirman. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y cuando los que se niegan a
creer urdieron contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Ellos
maquinaron y Allāh también maquinó, pero Allāh es el mejor de los
que maquinan165.).
Tras este intento fallido, cabe destacar otro episodio más, a pesar de
tener lugar antes de la revelación de la aleya de protección divina. Debido
al fracaso estrepitoso de los incrédulos en coger a Muhammad -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!-, y a su salida, de incógnito, a Yazreb [Medina], los
incrédulos ofrecieron una prima generosa a quien le siguiera, a fin de
asesinarlo o, al menos, llevarlo de vuelta a ellos, para que lo mataran por su
cuenta. Entre los aspirantes a esta prima, se encontraba Surāqah Ibn Mālek
de Bánu [los] Mádliŷ un caballero fuerte, famoso por su habilidad en el tiro
de arco y la precisión de su puntería desde lejos. Surāqah dijo: “He oído
hablar de la prima generosa que los incrédulos de Qurayx habían ofrecido
y rastreé la pista de Muhammad y su compañero, hasta que me enteré de
que estaban en la costa, de camino a Yazreb. Así pues, monté en caballo y
me fui deprisa, tras ellos, y cuando me acerqué a ellos y los vi con mis
propios ojos, mi yegua tropezó y caí de ella. Luego, la puse en pie, la
monté y la espoleé para que me llevara, deprisa, a ellos pero, sus piernas
se hundieron en la arena hasta las rodillas. Y cada vez que me bajaba de
ella y la sacaba y la montaba, volvía, de nuevo, a hundirse en la arena. Por
otra parte, Muhammad y su compañero me veían y no me hacían caso.
165
Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 30
79
Entonces, me dije, en mi fuero interno: “Este Muhammad está protegido
por un Dios y su causa va en serio y Allāh le va a dar auxilio y victoria al
pueblo [Qurayx]”. Entonces, le llamé y le solicité que me concediera una
garantía segura de perdón y me la concedió. Acto seguido, le pedí un
escrito con lo mismo para cuando fuera a él, en Yazreb. Entonces, Abu
Bakr se puso a escribirlo, luego, Muhammad, lo estampó con su sello.
(...)Surāqah dijo: “Y volví a Qurayx y les dije: “He intentado recabar
información para vosotros y hasta aquí no puedo más.””. Así, Surāqah
salió, a primera hora del día, buscando, afanosamente, a Muhammad, para
matarle y volvió, a última hora del mismo día, cubriendo su marcha a
Medina.
Otra versión reza que el Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, al entregar a Surāqah el escrito de garantía de seguridad, y
tender éste último la mano para recibirlo de manos del Mensajero,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, le dijo lo que significa, más o
menos: ¡Cómo los brazaletes de Kisra [rey de los persas] van a rodear
estas muñecas!. Con el transcurso de los días y los años, el Islam se
propagó de Medina al-Munawwara a todos los rincones del orbe, y Surāqah
se fue a Medina con el escrito de garantía de seguridad que el Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- le había concedido. Se hizo musulmán y su
práctica islámica fue buena. Tras la muerte del Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, Abu-Bakr as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!- ocupó la
c
al-jilāfa166. Abu Bakr había contado a Ómar Ibn al-Jattāb167 -¡Allāh se
complaciera de él!- la historia de Surāqah y lo que fue del Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cuando éste le entregó el escrito de garantía
de seguridad y le anunció lo de los brazaletes de Kisra que le iban a rodear
c
las muñecas. Bajo la al-jilāfa de Omar, se llevaron a cabo las conquistas de
los musulmanes de ax-Xām y Persia y el ejército islámico volvió a Medina,
cargado de botines, entre los cuales figuraba la corona de Kisra y sus
c
brazaletes de oro macizo, incrustados con piedras preciosas. Cuando Ómar
Ibn al-Jattāb los vio, rompió a llorar y dijo a la gente, a su alrededor:
c
“¿Dónde está Surāqah Ibn Mālek? Llamadle”. Cuando se presentó, Ómar
sujetó los brazaletes de Kisra y rodeó con ellas las dos muñecas de
Surāqah, y, dijo: “He oído que el Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- , llevó, antes de la héjira, a Surāqah, una buena noticia.” y
le dijo: “¡Cómo los brazaletes de Kisra van a rodear estas muñecas!. Así,
la promesa del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, se ha
hecho realidad y hemos rodeado las muñecas de Surāqah con los
brazaletes de Kisra.”.
166
Cargo de sucesor del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
167
Sucesor de Abu Bakr.
80
Si reflexionamos sobre la historia de Surāqah y la promesa del
Mensajero de Allāh, al decirle: ¡Cómo los brazaletes de Kisra van a rodear
estas muñecas!, encontramos que la dijo, estando en la más vulnerable de
las situaciones, al principio de su llamada a la fe musulmana, y tenía mucho
miedo de los incrédulos de su pueblo que querían matarle a toda costa. Le
dijo esta promesa, siendo Surāqah uno de los implacables incrédulos, y, en
aquel entonces, nadie sabía si Surāqah iba a abrazar el Islam o iba a seguir
siendo incrédulo. Así, se la dijo Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
en esta situación de miedo y vulnerabilidad y Surāqah en este estado de
incredulidad; pues, Muhammad le lleva la promesa de que los brazaletes de
Kisra le van a rodear las muñecas; promesa que Surāqah no hubiera
aspirado ni le hubiera rondado por la cabeza, ni siquiera, hubiera soñando,
que, algún día, le llegaría a tocar que los brazaletes de Kisra, quien
gobernaba y dominaba, en su tiempo, la mitad del Globo iban a adornar sus
muñecas. A cualquiera de los de Qurayx, escuchando esta promesa de
Muhammad a Surāqah, diría, en su fuero interno: “¡Seguro que este
Muhammad es un loco de remate!”, ya que cómo podía vaticinar, para
Surāqah, los brazaletes de Kisra, al mismo tiempo que Él mismo no
encontraba ni una miga de pan para aplacar su hambre. Y dijeron que es
loco, pero no lo es. Indudablemente, es un profeta enviado por el Gran
Dios, Creador de los Cosmos, Rey de la Soberanía, Quien concedió a Kisra
sus reinos y su poderío, y era, al mismo tiempo, capaz de quitárselos
cuando quisiera. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: ¡Allāh, Rey de la
Soberanía! Das el Dominio a quien quieres y se lo quitas a quien
quieres. Y das poder a quien quieres y humillas a quien quieres. El
bien está en Tu mano. Realmente eres Poderoso sobre todas las
cosas.168).
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no es, de ninguna
manera, loco. Lo que ocurre es que Allāh le revelaba algunas de las noticias
del futuro, como hacía con los mensajeros anteriores. Allāh -¡Elevado sea!-
dice: (El Conocedor de lo No-Visto, a nadie le da acceso a Su No-
Visto. A excepción de aquel mensajero que goza de Su beneplácito. Y
es cierto que despliega vigilancia delante y detrás de él169.).
OTROS ATENTADOS FALLIDOS CONTRA LA VIDA DEL MENSAJERO:
Una vez revelada la aleya de la protección divina por parte del Señor
de todos los Mundos, los intentos de asesinarle se sucedieron, uno tras otro,
pero, todos fracasaron estrepitosamente. Entre ellos, mencionamos el de los
168
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 26.
169
Azora de Los Genios (n.º 72): 26-27.
81
judíos de Jaibar, quienes intentaron introducir, subrepticiamente, veneno en
su comida, pero, Gabriel -¡La paz sea con él!- se lo advirtió, con lo cual, no
la comió. (...) Y un hombre acudió al profeta, cuando estaba sentado debajo
de un árbol, y se desenfundó la espada del Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, que estaba colgada del árbol y la apuntó hacia el Mensajero,
diciéndole: “¿Quién te protege, ahora, de mí?. Le dijo el Mensajero:
“Allāh me protege de ti (...) entonces, la espada cayó de su mano”.
Se relató, citando a Ánas -¡Allāh se complaciera de él!-, que una
mujer judía acudió al Mensajero de Allāh, con una cabra envenenada y éste
comió de ella. Llevaron a la señora al Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!. Entonces, le preguntó por esto. La mujer le dijo: “Quería
matarte.”, y le respondió: “Allāh no te habría hecho capaz de hacer esto.”.
De esta manera, la promesa de Allāh de proteger a Su Profeta -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!- se hizo realidad, a pesar de ser un blanco frecuente y
de que sus casas estaban construidas de varas de palmas y de que era muy
sencillo asaltarle en ellas. Los libros de biografías nos proporcionan datos
c
sobre el asesinato de tres de sus sucesores: Ómar Ibn al-Jattāb, cÓthmān y
c
Alí. En cambio, algunos de los reyes y los zares, en su tiempo, fueron
asesinados en sus propios baluartes y palacios, a pesar de estar
encastillados detrás de puertas acorazadas de hierro y rodeados de fuertes
escoltas armados hasta los dientes.
LA SALVAGUARDIA DE EL CORÁN POR PARTE DE ALLĀH:
Entre las aleyas de predicción de los acontecimientos futuros de
autenticidad verificada (se consideran como una revelación por parte de
Allāh -¡Elevado sea!- de algunos detalles de lo No-Visto a Sus profetas y
Sus mensajeros, sobre todo, a Su Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su
(Nosotros hemos hecho
gracia y paz!. Allāh -¡Elevado sea!-dice:
descender el Recuerdo y somos sus guardianes.170). Lo que la palabra
“Recuerdo” quiere decir, aquí, es „el Noble Corán‟. Allāh se comprometió
a preservarlo de todo tipo de tergiversación, sustitución, cubrimiento,
disminución o adición, hasta el Levantamiento de la Hora. Cuando El
Corán fue revelado a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
éste supo, a través de lo que Allāh le había informado en él, que los judíos
y los cristianos habían tergiversado la Tora y el Evangelio. Asimismo, a
través de las aseveraciones de los sabios judíos y cristianos, quienes, en su
tiempo, pasaron al Islam a sus manos, supo que, de hecho, estas
tergiversaciones eran notorias, en la Tora y el Evangelio, confirmando lo
170
Azora de Al-Hiyr (n.º 15): 9.
82
recogido en el Noble Corán. De esta manera, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- y sus compañeros y todos los creyentes se quedaron con la
conciencia tranquila y tuvieron la seguridad de que su Libro, revelado por
Allāh, será preservado de toda tergiversación hasta el Levantamiento de la
Hora, tras el compromiso de Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- a
preservarlo. He aquí que 1400 años han transcurrido, tras la muerte del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, con nuestro Noble Corán, en
todos los rincones de la Tierra, uniforme, sin ningún tipo de alteración, ni
tergiversación, ni sustitución, ni disminución, ni aumento en aleya o
palabra o, siquiera, letra alguna. Es el mismo Corán de siempre. Lo
encuentras tal cual en cualquier país del mundo. Si llamas, por teléfono,
desde la ennoblecida Meca a cualquier país o, siquiera, pueblecito en los
Andes, en América del Sur, y preguntas a cualquier musulmán de allí,
sobre el texto de la aleya número tal de la azora cual en el ejemplar del
Corán que tiene en manos, pronto, te darás cuenta de que se trata del
mismísimo ejemplar que tienes en tus manos, sin ninguna palabra ni letra
más ni menos, sin ninguna palabra ante o pospuesta a su sitio. A lo largo de
la historia, siempre ha habido diversos atentados por parte de algunos de
los rencorosos que odian tanto al Islam como a los musulmanes para
tergiversar el Noble Corán o tapar sus rasgos característicos pero, Allāh los
ponía al descubierto y sacaba a la luz sus fechorías, nada más empezar sus
atentados. Y encontraban a millares de islamólogos, descubriendo el
atentado, en su inicio, neutralizándolo y advirtiendo y llamando la atención
de la gente a él. La última versión de estos atentados son los perpetrados
por unos desconocidos en diversos sitios en Internet, pero, de pronto, les
interceptan musulmanes que les hacen frente, destapando y revelando sus
malévolos atentados, y los neutralizan en la misma red. De este modo, se
ha probado la veracidad de las siguientes Palabras del Amo -¡Elevado y
Majestuoso sea!-: (Nosotros hemos hecho descender el Recuerdo y
somos sus guardianes.171). Pues, está guardado y preservado, de
memoria, en los pechos y corazones de los musulmanes antes de serlo en
los masahif [ejemplares del Corán]. Allāh ha facilitado su memorización a
los musulmanes, por todas partes, incluso, a los no arabófonos, por lo cual,
no es de extrañar que encontremos a muchos niños musulmanes, que no
tienen los diez años cumplidos, sabiendo de memoria El Corán entero.
En cambio, a pocos años de la muerte de Moisés, y de la ascensión
de Isaías -¡La paz sea con ambos!- al cielo, la Tora y el Evangelio sufrieron
todo tipo de tergiversaciones y alteraciones. Es más, sus ejemplares se
multiplicaron, excesivamente, y sus textos experimentaron contradicciones
indiscutibles entre sí.
171
Azora de Al-Hiyr (n.º 15): 9.
83
Por lo cual, planteamos una pregunta lógica que queremos que
nuestros hermanos cristianos nos contesten racional y prudentemente:
¿Dónde está, hoy en día, el Evangelio de Isaías -¡La paz sea con él!-?,
¿Será el Evangelio el mismísimo Evangelio de Mateo? o ¿Lo será el de
Juan? o ¿El de Marcos? o ¿El de Lucas? o ¿El de Bernabé que habéis
intentado encubrir, pero Allāh lo ha destapado, a pesar de no salvar de la
tergiversación?.
Son cuatro Evangelios que manejáis, pese a que cada uno de ellos se
diferencia, incluso, se contradice con los otros en un buen número de
episodios e ideas. Necesitamos que nos deis una respuesta lógica y racional
justa a esta pregunta.
¿Dónde está el Evangelio correcto de Isaías, entre estos
contradictorios evangelios, que llegaron, un día, a superar los setenta
Evangelios?
¿Acaso la existencia de todos estos Evangelios de ideas y textos
encontrados y contradictorios no es una prueba fehaciente e irrevocable de
que ninguno de ellos es el Evangelio original de Isaías?. Me refiero al
Evangelio de Isaías que ha sido objeto y materia de tergiversación que las
plumas y las ideas de los manipuladores utilizaron al servicio de sus
intereses, cada uno en su respectivo tiempo.
De aquí que Allāh, nuestro y vuestro Señor, se dirige a vosotros, en
Su Noble Corán, diciendo: (¡Gente del Libro! Ha venido a vosotros
Nuestro mensajero aclarándoos mucho de lo que ocultáis del Libro
y perdonando muchas cosas. Ha venido a vosotros procedente de
Allāh una luz y un Libro claro.172), y también, dice: (¡Gente del Libro!
¿Porqué disfrazáis la verdad de falsedad y ocultáis la vedad a
sabiendas.173).
O, como, Allāh -¡Elevado sea!- se dirigió a vosotros, diciendo:
(¿Pretendéis que os crean cuando una parte de ellos174
ya habían
oído la palabra de Allāh y, a pesar de haberla comprendido, la
alteraron conscientemente?175.). Así que, ¿Dónde están nuestros juicios
sanos?; ¿Dónde está nuestro discernimiento entre lo correcto y lo
incorrecto, entre lo posible y lo imposible, entre la sinceridad y la mentira,
172
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 16-17.
173
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 70.
174
Los judíos.
175
Azora de La Vaca (n.º 2): 74.
84
la Verdad y la Falsedad? y ¿Dónde está vuestra sagacidad, vosotros que
sabéis reconocer la esencia de las cosas?!.
Otra verdad recogida en El Corán, que los días, los años y los siglos
han probado, sin demostrarse lo contrario, es la que, dirigiéndose a los
compañeros del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, Allāh
-¡Invencible sea!- dice: (Muhammad no es el padre de ninguno de
vuestros hombres, sino que es el Mensajero de Allāh y el sello de los
profetas. Y Allāh es Conocedor de todas las cosas176.).
Y, aquí, nos detenemos ante la aseveración del Amo -¡Invencible y
Majestuoso sea!-, en esta aleya, de que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!- es el último profeta. Aseveración a que se había hecho varias
referencias en la Tora y el Evangelio, donde los mensajeros y los profetas,
desde Abraham hasta Jesucristo, hijo de María -¡La paz sea con él!-, se
sucedían, a intervalos cortos de tiempo. Es más, a veces, Allāh enviaba a
dos o más en una misma era y a una misma umma, como lo recogen Sus
palabras, en la Azora de Ya Sin: (Llámales la atención con el ejemplo
de los habitantes de la ciudad177, cuando llegaron los enviados.
Cuando enviamos a dos y los negaron; y entonces los reforzamos
con un tercero y dijeron: Hemos sido enviados a vosotros178.). El
profeta, Lot, era coetáneo a Abraham -¡La gracia y la paz sean sobre
ambos!. En cuanto al Profeta, Muhammad -!Allāh le dé Su gracia y paz!-,
han transcurrido, ya, 1400 años, desde su muerte, sin que apareciera profeta
alguno, después de él. Y no apareció ni aparecerá sino los prestidigitadores,
los estafadores y los mentirosos.
EL AHOGAMIENTO DE FARAÓN Y LA SALVACIÓN DE SU CUERPO, ILESO:
Entre los signos de predicción de acontecimientos históricos, en el
futuro, cabe mencionar la historia del ahogamiento del Faraón de Egipto, y
la salvación de su cuerpo, hasta hoy en día, para servir de signo y motivo
de reflexión, precisamente, cuando estaba a punto de ahogarse y era, ya,
inevitablemente, un hombre muerto. En el Noble Corán, el Amo -¡Elevado
y Majestuoso sea!- nos informó diciendo: (Hicimos que los hijos de
Israel cruzaran el mar y Firaún y sus ejércitos los persiguieron con
hostilidad e injusticia, hasta que al ver que las aguas lo ahogaban,
176
Azora de Los Coligados (n.º 33): 40
177
Según los comentaristas, la ciudad es Antioquia y sobre los mensajeros hay dos opiniones, una que se
trata de mensajeros enviados por Jesucristo, sobre él la paz, para llamar a la gente a la adoración de Allāh,
cuyos nombres cita al-Qurtubi como Sadiq, Masduq y Xamiun.
178
Azora de Ya Sin (n.º 36): 12.
85
dijo: Creo que no hay otro dios sino Aquel en el que creen los hijos
de Israel y soy de los que se someten. ¿Ahora?, ¿Cuándo antes
desobedecías y eras de los corruptores? Hoy, arrojaremos tu cuerpo
a tierra firme con el fin de que sea un signo para los que vengan
después de ti. Pero, es cierto que muchos de los hombres son
indiferentes a nuestros signos.179).
Las versiones de los historiadores sobre la identidad de quién era el
Faraón de Egipto, ahogado con sus soldados en el mar, son bien distintas.
Algunos dicen que es Ramsés Segundo y otros dicen que es Merenptah.
Fuera éste último o aquél, está probado que, en tiempos del descenso de
dichas aleyas coránicas, sobre el Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, hace 1400 años, nadie, sobre la faz de la tierra, tenía
noticias, en su tiempo, del paradero del cadáver del ahogado Faraón ni de
que estuviera íntegro y a salvo, ni de que no se hubiera descompuesto ni
disuelto en el polvo, lo cual coincide con lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice:
(Hoy, arrojaremos tu cuerpo a tierra firme con el fin de que sea un
signo para los que vengan después de ti.). En aquel entonces, a la hora
del descenso de estas aleyas, los cadáveres de Ramsés y Merenptah y otros
faraones más -Se baraja la posibilidad de que vivían, más bien, en el tiempo
del éxodo de Moisés, con los hijos de Israel, de Egipto- estaban, todos
juntos, momificados y preservados en el Valle de los Reyes, en Tebas,
ciudad situada a la otra orilla del Nilo frente a la actual ciudad de Luxor.
Luego, se hicieron realidad las palabras de Allāh -¡Invencible y Majestuoso
sea!-: (...con el fin de que sea un signo para los que vengan después
de ti.). A finales del siglo XIX, esos cadáveres se descubrieron,
momificados sin daño alguno. Fuera el Faraón ahogado Ramsés o
Merenptah, ambos yacen, en sus respectivos sarcófagos, en la sala de
momias del Museo Egipcio, en la Plaza de at-Táhrīr. Y, diariamente,
millares de personas pasan por ellos y los ven, reflexionando sobre su
suerte, con sus cuerpos íntegros y a salvo de cualquier daño o
descomposición, con lo cual se ha realizado la profecía del Noble Corán:
(Hoy arrojaremos tu cuerpo a tierra firme con el fin de que sea un
signo para los que vengan después de ti.).
III. LOS MILAGROS DEL CORÁN EN LAS HISTORIAS DE LOS PROFETAS:
La relación histórica que recoge las historias de los profetas y los
antecesores se considera uno de los milagros del Noble Corán, desde el
179
Azora de Yunus (n.º 10): 90-92
86
principio de la creación. Lo atestiguan las historias del descenso de Adán y
Eva a la Tierra; el envío de los mensajeros y los profetas a partir de Noé
-¡La paz sea con él!- hasta Moisés, Salomón, David y Jesucristo, hijo de
María, y lo que los judíos y los cristianos hicieron después de ellos. Todas
estas historias y la realidad de los acontecimientos históricos fueron
mencionadas por boca de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, el
Profeta analfabeto, y coincidieron con muchas de las historias recogidas en
la Tora y el Evangelio, y la historia de los judíos y los cristianos, con
algunos leves matices, debidos a las tergiversaciones que éstos últimos
habían introducido en ambos Libros. Así, permanece El Corán como el más
veraz. Más aún, les ha explicado a los judíos y a los cristianos, muchos
episodios y escenas desconocidas, por su parte, de su historia.
CUARTO: EL MILAGRO DE EL CORÁN EN LA ORGANIZACIÓN SOCIAL Y
LEGAL:
En lo que se refiere a la organización social y a las legislaciones en los
Códigos: Penal y Civil, el milagro del Corán radica en la justicia de sus
ordenamientos, su flexibilidad que lo ajusta a todas las circunstancias y las
situaciones sociales, penales y civiles. Es, en definitiva, atemporal, o sea,
apto para todos los tiempos y los lugares, a lo largo de la historia, hasta el
Levantamiento de la Hora: ¿Acaso no es una legislación revelada de parte
de Allāh, Creador de estas sociedades de los hombres, Quien mejor sabe lo
que las beneficie y lo que las perjudique?. Él -¡Elevado sea!- dice:
(Realmente, tu Señor es Magnánimo perdonando y os conoce mejor,
pues, os creó de la tierra y, luego, fuisteis embriones en el vientre de
vuestras madres180.). La justicia de estas legislaciones y ordenamientos
sociales, en el Noble Corán, fue corroborada por los testimonios de
numerosos sabios y jurisprudentes cristianos famosos -¡Baste poner a Allāh
por testigo!- que, a continuación, vamos a reproducir una parte de sus citas
y declaraciones:
1- En un libro suyo, compuesto sobre las legislaciones celestes y las
leyes positivas, Santela dijo: “En lo tocante al Código Civil, las
legislaciones justas que el fiqh181 islámico abarca bastan a toda la
Humanidad, a lo largo de todos los tiempos.”.
2- El jurisprudente cristiano de origen Libanés, Sálīm al-Bāz, dice:
“Estoy convencido de que si buscamos una solución para todo lo que
los hombres necesiten de jurisprudencia contractual, de negocios,
180
Azora del Astro (n.º 53): 32.
181
La jurisprudencia islámica.
87
sentencias y obligaciones, los encontraríamos, inevitablemente,
íntegros en el fiqh islámico.”.
3- En su libro, que lleva por título: Espíritu de la política mundial,
publicado en el 1932, el profesor Hokting, catedrático de derecho
internacional, de la Universidad de Harvard, dice: “Me siento
satisfecho y que llevo razón cuando reconozco, tras un estudio
profundo, que la legislación islámica abarca todos los principios
necesarios para el surgimiento de un renacimiento civil justo.”.
4- Durante el Congreso de Jurisprudentes, celebrado, en Viena, en el
1927, el Sr. Scherer, Decano de la Facultad de Derecho, de la
Universidad de Austria, declaró: “La Humanidad entera hace gala
de que una personalidad de la talla de Muhammad (-¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-) pertenezca a ella, debido a que pudo, a pesar de su
conocido analfabetismo, trajo, hace trece siglos, una legislación
jurisprudente y una promulgación legal que, para nosotros, como
europeos, nos sería motivo de gran placer, alcanzar su cumbre,
aunque sea dos milenios después.”. Y nosotros le corregimos la cita,
diciéndole que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no trajo
esta legislación jurisprudente, sino Allāh se la reveló, en el Noble
Corán, con lo cual no la vais a alcanzar hasta el Levantamiento de la
Hora.
5- Por otra parte, Kohler, el famoso jurisprudente alemán dijo: “Los
jurisprudentes alemanes, nos considerábamos los primeros en
poner, en el Código Civil alemán, en el año 1787, un artículo que
definiera la aplicación de la teoría del abuso de derecho, esto es el
principio de No perjudicar ni ser perjudicado, hasta que leí una
noble tradición del Profeta, Muhammad, Profeta del Islam,
pronunciada, hace trece siglos, que abordaba el principio de no
perjudicar ni ser perjudicado. Entonces, me dije: Hubiera valido
más que los jurisprudentes alemanes renunciaran su jactancia de
haber formulado la teoría del abuso de derecho y atribuyeran la
primacía de poner esta teoría en práctica, a la legislación islámica,
dónde Muhammad (-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-) la había
conocido y aplicado, diez siglos, antes de que los alemanes la
aplicáramos.”.
6- En el Congreso de Derecho Internacional Comparado, celebrado, en
agosto del 1932, en La Haya, Lambère, catedrático de ciencia de los
88
derechos internacionales, declaró su aprecio a los ordenamientos
fiqhíes182, recogidos en la legislación islámica.
7- Una de las recomendaciones que adoptó el Congreso Internacional
de Jurisprudentes y Legislación, celebrado, también, en La Haya, en
el 1937, fue “Considerar la legislación islámica una de las fuentes
importantes de la legislación pública.” .
Es ésta nuestra constitución, El Corán, que es un Libro revelado por
Allāh, el Omnisciente, el Sabio. El Corán continúa, todavía, siendo, como
lo describió el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-: “Un libro
cuyas maravillas nunca acaban (...) Y de él, no se hartan
los sabios [y los científicos]”. Pues, cuanto más avanza, en el tiempo,
más nos destapa renovadas manifestaciones de sus recónditos secretos,
sobre todo, una vez entrada la Humanidad, tras unos 14 siglos de su
descenso, en la era de las ciencias: Cósmicas, astronómicas, geológicas,
geográficas, atómicas y electrónicas sofisticadas, y enterada de sus
milagros patentes hasta que se los hizo patente que es la Verdad: (Les
haremos ver Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos
hasta que se les haga evidente que es la verdad183.).
QUINTO: LOS MILAGROS DEL CORÁN EN ECONOMÍA:
Entre sus milagros en materia de economía islámica, algunos de los
textos coránicos nos dan la sensación de que nos sacan a flote y que el
Islam no son meras palabras y emblemas, ni meros ritos de adoración y
oraciones, sino, más bien, es, aparte de todo ello, y antes que nada, un
sistema que gobierna y un método que controla, y un mando a obedecer.
Todos vienen, recogidos, conjuntamente, en el Libro de Allāh para
adaptarse a todas las clases de la sociedad y ajustarse a todos los tiempos,
medios y circunstancias. En esto, radica el milagro, debido a que vino a
tratarse con toda la comunidad humana, en todas sus fases, llevando
consigo el mismo método que rescató a la primera clase de musulmanes del
abismo del paganismo preislámico a la cima de la vida humana justa y
equilibrada.
EL ISLAM FRENTE A LA USURA:
Pues, cuando Allāh nos manda en Su Noble Libro dejar de dar o
tomar a usura, volver atrás de semejante trato, y renunciar a cualquier
182
Relativo al fiqh.
183
Azora de Se han expresado con claridad. (n.º 41) : 53.
89
beneficio de usura que quede. Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos dice:
(¡Vosotros que creéis! No os alimentéis de la usura, que se
multiplica sin fin, y temed a Allāh para que podáis tener éxito184.), y
-¡Elevado sea!- dijo: (¡Vosotros los que creéis! Temed a Allāh y
renunciad a cualquier beneficio de usura que os quede, si sois
creyentes. Y si no lo hacéis, sabed que Allāh y Su Mensajero os han
declarado la guerra. Pero, si os volvéis atrás, conservaréis vuestro
capital. Y no seréis injustos ni sufriréis injusticia. Y si está en
dificultad185, concededle un plazo de espera hasta un momento de
desahogo, aunque es mejor para vosotros que renunciéis
generosamente. Y temed el día en el que regreséis a Allāh. Entonces,
cada uno recibirá lo que se haya ganado y nadie será objeto de
injusticia186.).
Asimismo, Él -¡Elevado sea!- dijo: (Los que comen usura no se
levantarán187 sino como se levanta en un ataque de locura el que ha
sido tocado por el Shaytán. Eso es porque dicen: La usura es como el
comercio. Sin embargo, Allāh ha hecho lícito el comercio y ha
prohibido la usura. Así pues, al que le llegue el aviso de su Señor y
desista, podrá quedarse con lo que esté ya consumado y su caso se
remitirá a Allāh. Pero quien reincida... Esos son los compañeros del
Fuego donde serán inmortales188.).
Con las anteriores aleyas sobre la usura, Allāh nos sensibiliza sobre
los ejercicios pesudocomerciales que corrompen, gravemente, las
sociedades humanas, a las que la legislación islámica ha liberado del
socialismo y el capitalismo injustos y el monopolio, con la potencia y la
firmeza de la creencia y la fe en Allāh. Pues, según la legislación islámica,
al creyente, se le exige invertir y acrecentar su dinero, pero el Islam lo
condicionó con que se comprometa, durante el proceso de hacer crecer su
dinero, a seguir lo medios que no causen daño alguno a los demás, y con
que su ejercicio no implique obstaculizar o retardar el curso de los
sustentos [las ganancias] entre la gente y asegurar la circulación del dinero
en manos de todos -a ser posible- en gran escala. El Amo -¡Majestuoso y
Elevado sea!- dijo: (... para que no haya privilegios para vuestros
184
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 130
185
Alguien que os debe algo.
186
Azora de La Vaca (n.º 2): 277-281.
187
De sus tumbas, el Día del Levantamiento.
188
Azora de La Vaca (n.º 2): 274.
90
ricos189.). Algunos manejan la usura, basándose en un principio erróneo y
corrupto, que se sostiene en que el fin último de la existencia humana es
reunir y recaudar dinero, cómo sea, y disfrutarlo, como se le antoje a cada
cual, pues, uno se afana por reunir dinero y propiedades, arrollando, en su
camino, todos los principios y los intereses de los demás. Y, al final, se
desarrolla un sistema que aplasta, implacablemente, a la Humanidad y hace
más penosa tanto la vida de sus individuos y comunidades como la de sus
países y pueblos a favor de los intereses de un puñado de usureros. Como
consecuencia de ello, cunde la corrupción moral; se agota tanto el
manantial de la buena vida, en los corazones de los hombres, y la mutua
solidaridad social, como la recíproca conmiseración y compasión; se
deshacen los lazos familiares y se vienen abajo los vínculos de la sociedad.
Desde el punto de vista económico puro, el sistema de usura es tan
defectuoso que algunos catedráticos de economía de los propios
occidentales se dieron cuenta de su gravedad, encabezados por el alemán
Dr. Schachet, ex gobernador del banco alemán de Reich. Éste dijo, en una
conferencia, impartida en Damasco, en 1953: “En un cálculo matemático
infinito se demuestra que todo el dinero de la Tierra vuelve a unos pocos
usureros, puesto que el acreedor-usurero gana, siempre, en cada
operación, mientras que el deudor está expuesto a ganar o perder. Así las
cosas, todo el dinero, al fin y al cabo, tiene, matemáticamente, que volver,
inevitablemente, a quién, siempre, gana. Esta teoría está en vías de plena
realización. Pues, la mayoría del dinero de la Tierra, lo poseen,
prácticamente, unos cuantos millares de personas. En cuanto a los
propietarios y a los dueños de las fábricas, que toman en préstamo de los
bancos y los obreros, etc., no son más que asalariados que trabajan para
los propietarios del dinero y el fruto de su esfuerzo, lo recogen aquellos
millares!.”.
Así pues, la legislación islámica ha garantizado, a cada individuo de
la Humanidad, la inviolabilidad de su sangre y su dinero, y se encargó de
asegurar la necesidad pecuniaria de la sociedad, por medio del azacá190. En
todo lo anterior, encontramos, en la legislación islámica, una de las mejores
manifestaciones de la solidaridad social, la libertad, la dignidad y la
humanidad para el bien de todos los seres humanos, musulmanes y no
musulmanes, indistintamente.
El azacá, preceptuada por el Islam, garantiza la distribución justa y
asegura la mutua solidaridad vital en la sociedad; es la alternativa justa de
las tasas y los altos impuestos. El Corán no legisló el azacá, es decir, cobrar
189
Azora de La Concentración (n.º 59): 7.
190
La limosna preceptiva en el Islam.
91
la escasa cantidad de dinero valorada en 2.5%, una vez transcurrido un año
al dinero, sino, tan sólo, al desahogado y solvente que le sobra dinero más
de sus propios gastos: Personales, de vivienda y vestimenta, y de quiénes
éstos sostienen de padre o/y madre o/y mujer o/y chicos o/e hijos. Entre
las aleyas coránicas que preceptúan el azacá, Allāh -¡Elevado sea!- dice:
(Estableced el salat191 y entregad el zakat192; y todo el bien que
adelantéis en beneficio de vuestras almas, lo encontraréis junto a
Allāh; es verdad que Allāh ve lo que hacéis193.).
La legislación islámica ha hecho ilícita, del mismo modo, entre
otros, lo siguiente: La apropiación por medio de los juegos de azar, el
monopolio, la usurpación y el robo; la apropiación mediante el timo, la
trampería y la mentira, y puso condiciones que impiden todo tipo de
engaño, fraude y estafa. Entre las aleyas que hacen ilícito lucrarse por
medio de los juegos de azar, Allāh -¡Elevado sea!- dice: (¡Vosotros que
creéis! Ciertamente el vino, el juego de azar, los altares de sacrificio
y las flechas adivinatorias son una inmundicia procedente de la
actividad del Shaytán; apartaos de todo ello y podréis tener éxito.
Realmente el Shaytán quiere desencadenar entre la vosotros la
enemistad y el odio, sirviéndose del vino y del juego de azar, y así
apartaos del recuerdo de Allāh y del salat. ¿No desistiréis?194.).
Entre las aleyas que vedan la apropiación por monopolio,
usurpación, el timo, el engaño y trampería, Allāh -¡Elevado sea!- dice:
(¡Vosotros que creéis! No os apropiéis de los bienes de otros por
medio de falsedad, sino a través de transacciones que os satisfagan
mutuamente. Y no os matéis a vosotros mismos195, pues, Allāh es
siempre Compasivo con vosotros196.).
Asimismo, El Corán incitó a averiguar la equidad en los negocios y
renunciar el engaño entre el vendedor y el comprador; Allāh -¡Elevado
sea!- dice: (Ha elevado el cielo y ha puesto la balanza para que no
abusarais al pesar y cumplierais el peso con equidad sin
menoscabo.197).
191
El azalá preceptivo del Islam.
192
El azacá.
193
Azora de La Vaca (n.º 2): 109
194
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 92-93.
195
Esto se ha interpretado generalmente en el sentido de “no os matéis unos a otros”, aunque también se
ha aceptado su significado más aparente.
196
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 29.
197
Azora del Misericordioso (n.º 55): 5-7.
92
Y, sobre el engaño, Allāh -¡Elevado sea!- dice: (...así pues cumplid
con la medida y el peso y no menoscabéis a los hombres en sus cosas
ni corrompáis, en la tierra, después del orden que se ha puesto en
ella. Eso es un bien para vosotros si sois creyentes.198). Por lo demás,
El Corán nos advierte de ser avaros, a la hora de sufragar nuestros propios
gastos y los de nuestros hijos, al mismo tiempo que nos prohíbe derrochar y
prodigar, y matar a nuestros hijos por miedo a la pobreza, ya que, El
Omnisciente -¡Glorificado sea!- es Quién nos sustenta, a todos; Él
-¡Elevado sea!- dijo: (Y da a los parientes próximos lo que les
corresponde, así como a los mendigos y al hijo del camino, pero no
malgastes en derrochar. Verdaderamente, los derrochadores son
hermanos de los demonios y el Shaytán es ingrato a tu Señor. Y si
tuvieras que apartarte de ellos, para buscar una misericordia de tu
Señor que esperas, háblales con palabras suaves. Y no tengas el
puño cerrado, asfixiándote, ni lo abras del todo, pues te quedarías
reprobado y desnudo. Es cierto que tu Señor da la provisión con
largueza a quien quiere y también la restringe, Él está,
perfectamente, informado de Sus siervos y es Quien ve. No matéis a
vuestros hijos por temor a la miseria, Nosotros los proveemos a
ellos y a vosotros. Que los matéis es una falta enorme199.). Él
-¡Elevado sea!- dijo, también: (...y el día de la recolección entregad lo
que corresponda por ello200 y no derrochéis. Es cierto que Él no ama
a los derrochadores.201).
En cambio, la cara negativa contraria a lo que se ha detallado del
sistema económico justo y correcto, en El Corán y la legislación islámica,
la representa el hecho de que, hoy en día, el mundo se ha convertido en el
campo de batalla de la lucha entre sistemas de corrupción probada, incluso,
ante quienes los habían inventado. En primer lugar, encontramos el
Comunismo que convirtió al hombre en un esclavo de la máquina, para
ganarse una miseria que no satisface, ni siquiera, sus necesidades primarias
para vivir, de alimentos, ropa y vivienda. En cambio, los miembros de los
partidos comunistas estaban nadando en la abundancia de las ganancias
financieras, con lo pocos que eran, llevando una vida de lujo y bienestar.
La corrupción de su sistema quedó demostrada, con lo cual sus países se
fragmentaron y algunos de los gobiernos que seguían los sistemas
económicos comunistas fueron derrocados, tal como ocurrió con la antigua
198
Azora de al-Acraf (n.º 7): 84.
199
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 26-31.
200
Es decir, el azacá correspondiente.
201
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 142.
93
Unión Soviética. En segundo lugar, encontramos a los sistemas socialistas
cuyos instrumentos se sostienen en asegurar los elementos de producción y
en planificar y regular el consumo (...). Por último, encontramos a los
sistemas capitalistas que adoptan el estilo de la libertad incondicional de
apropiación y de ganar, sin límites, independientemente de su legalidad y
licitud. Estos sistemas son los que secretaron al mundo la usura, los
impuestos, las tasas, los seguros y el monopolio. Pues, vino el Islam -como
hemos adelantado, anteriormente- para liberar a la Humanidad del
socialismo y el injusto capitalismo, e hizo que el musulmán tratara con todo
lo que Allāh le proveyó de dinero y propiedades, como un creyente
contento con lo que Allāh le había predestinado de sustento, previo debido
esfuerzo por su parte; creyendo, firmemente, que tanto las vidas como los
sustentos están en manos de Allāh, con lo cual no debe tener miedo alguno
a la pobreza o la muerte, ya que tiene absoluta fe en la Última Vida, en que
se halla el duradero y perenne Paraíso, donde va a permanecer
inmortalmente.
LAS ESPOSAS DEL MENSAJERO, MUHAMMAD, COMO BLANCO DE LAS
CRÍTICAS DE LOS ORIENTALISTAS OCCIDENTALES:
Desde luego, a pesar de todo lo que llevamos dicho sobre la
personalidad de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sobre el
Noble Corán, el Islam no salvó de algunos rencorosos orientalistas que
polemizan, sin conocimiento de causa, y de los que intentaron infundir los
venenos de su rencor para difamar la reputación del Mensajero -¡La gracia
y la paz sean con él!- y criticar alguna que otra cosa de lo que viene
recogido en el Noble Corán; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo:
(Hay hombres que discuten sobre Allāh, sin tener conocimiento, ni
guía, ni Libro luminoso. Dando la espalda con soberbia, para
extraviarse del camino de Allāh. Tendrán deshonra en esta vida, y
en el Día del Levantamiento el castigo del Hariq202.).
Entre las cuestiones dónde más centraron su ataque vandálico
-aunque Allāh les hizo volver sobre sus pasos humillados-, destaca la
cuestión del matrimonio del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- con
muchas esposas y llegar a tener, en algún momento, nueve, a la vez.
Profundizaron y se extendieron, mucho, en esta cuestión, a pesar de que
estos nueve matrimonios se produjeron, tras la muerte de as-sayyeda
Jadiŷa, su primera esposa -¡Allāh se complaciera de ella!-, al empezar su
lucha por la llamada al Islam, erizada de peligros, que amenazaba y
peligraba, gravemente, su vida e inmerso, en distintos sucesos, guerras e
202
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 8-9.
94
incursiones y, a pesar de tener, en aquel entonces, cincuenta años de edad.
Respondiendo a esas calumnias, voy a explicar, con todo lujo de detalles,
los motivos y las circunstancias que rodearon estos nueve matrimonios, tal
como fueron recogidos por los historiadores y los escritores, para ser justos
en nuestros juicios y ser equitativos con la persona de este noble
Mensajero, a quien, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- describió, en
su Noble Libro, diciendo: (Y estás hecho de un carácter
magnánimo203.).
La primera esposa: AS-SAYYEDA SAWDA BINT ZÚMCA :
La primera esposa es as-sayyeda Sawda Bint Zúmca -¡Allāh se
complaciera de ella!. Es una mujer de edad avanzada que, cuando el
Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- contrajo matrimonio con ella,
no ostentaba ni belleza ni dinero ni poder alguno. Sawda emigró en
compañía de su marido, as-Sákrān Ibn cAmr Al-cĀmerí, con los que
emigraron, tras hacerse musulmanes, a al-Hábaxa, y que volvieron, otra
c
vez, nada más enterarse de la entrada de Ómar Ibn al-Jattāb Ibn al-Jattāb
en el Islam y de muchos otros dignatarios de Qurayx y quedarse, por lo
tanto, más tranquilos por su religión. Unos pocos días, tras su regreso a
Meca, as-Sákrān Ibn cAmr al-cĀmerí falleció, dejando a su mujer abatida,
con miedo al duro castigo que le esperaba de su padre incrédulo. Tras el
fallecimiento de as-sayyeda Jadiŷa -¡Allāh se complaciera de ella!-, el
Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- estaba, entonces, sin cónyuge,
así que estimó que lo mejor que pudiera hacer para honrar a semejante
viuda, en peligro de sedición en su fe, por parte de su padre, en cuya casa
vivía, al cabo de la muerte de su marido, era casarse con ella y no
abandonarla en su calamidad, teniendo en cuenta que en vista de su
avanzada edad y la carencia de cualquier atractivo de belleza, dinero o
poder, ningún hombre habría aceptado casarse con ella, lo cual le acarrearía
la alegría ajena, tanto la de su padre como la de los incrédulos de Qurayx, y
la convertiría en blanco del duro castigo y la vejación, así como la
apostasía, contra su voluntad, a la incredulidad.
C
La segunda esposa: AS-SAYYEDA A.ÉXA:
La segunda esposa es as-sayyeda cA.éxa, hija de Abu-Bakr as-
Siddīq -¡Allāh se complaciera de ella!. Sabemos, todos, de sobra, el aprecio
que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- le tenía a Abu-Bakr as-
Siddīq, por su apoyo y auxilio incondicionales, desde el primer momento
de su envío, como Mensajero de Allāh, y por darle la razón en todo, y,
203
Azora del Cálamo (n.º 68): 4.
95
comprometerse, poniendo a Allāh por testigo, a estar a su lado, en la alegría
y en las tristezas. De niña, antes de la entrada de Abu-Bakr y su familia en
el Islam, cA.éxa era la prometida de Ŷubair Ibn cAmr al-Mótcam Ibn cUdai.
Pero, éste era incrédulo. Para Abu-Bakr -¡Allāh se complaciera de él!-, el
hecho de ser su hija prometida a uno de los incrédulos que asocian con
Allāh, era muy comprometido, debido a que él era el mejor de los
compañeros del noble Mensajero. Así pues, tras el fallecimiento de as-
sayyeda Jadiŷa -¡Allāh se complaciera de ella!- y el matrimonio del
Mensajero con Sawda -honrándola, como señalamos, antes, siendo no
virgen y de edad avanzada, al Mensajero, le apetecía casarse con una
esposa joven y virgen, que le hiciera compañía, animando su vida. Y, como
él veía a cA.éxa, ante sus ojos, sentía inclinación por ella, a la vez que
quería honrar a su compañero Abu-Bakr, sacándolo de la situación
embarazosa en que estaba metido, por tener a su hija prometida a uno de
los incrédulos, el Mensajero se prometió a ella y Abu-Bakr se alegró
mucho de ello. En su Crónica, At-Tábarí apuntó: “Al enterarse del
compromiso del Mensajero de Allāh con cA.éxa, Abu-Bakr -¡Allāh se
complaciera de él!- quiso echarse atrás de su promesa de matrimonio de
al-Mótcam Ibn cUdai con cA.éxa. Pues, se fue a casa de aquél y no encontró
a nadie más que a su madre, Umm Ŷubair. Le preguntó si su hijo mantenía,
todavía, la promesa que habían tenido, y Um Jubir le contestó: Vuestra
hija está volviendo sabeo a nuestro hijo (Es decir, con hacerse musulmana,
le está haciendo renegar de su religión.). De esta manera, su compromiso
con cA.éxa se dio por cancelado y el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- consumó su matrimonio con ella, a dos años de la héjira.”.
En cuanto al hecho de que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
consumara matrimonio con ella, siendo pequeña, a los diez años de edad,
muchos de nosotros ve a sus chicas alcanzar la pubertad más temprano que
los chicos y, también, ve crecer a sus cuerpos más rápidamente,
notándoseles las manifestaciones de feminidad a los diez años; así, lo era
as-sayyeda cA.éx -¡Allāh se complaciera de ella!. Algunos de nosotros
habrán tenido acceso a la foto que fue publicada, recientemente, en los
periódicos, de una chiquilla malasiana, de nueve años de edad, llevando a
su niño recién nacido, en brazos. Más tarde, los periódicos publicaron una
foto de una abuela, de veinte años de edad, en Suramérica, llevando a su
nieto, con su hija que le había dado a luz, a su lado.
LA 3ª ESPOSA: AS-SAYYEDA HÁFSA BINT CÓMAR IBN AL-JATTĀB:
c
La tercera esposa es sayyeda Háfsa Bint Ómar Ibn al-Jattāb
-¡Allāh se complaciera de ella!. No ostentaba nada de belleza, para que se
pueda decir que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se casó, con
ella, por su belleza. Pero, resulta que se enviudó, tras la muerte de su
marido, Junis Ibn Huzāfa, al cabo de la batalla de Badr. Pues, su padre,
96
c
Ómar Ibn al-Jattāb Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él!- empezó a
ofrecer su mano a los grandes compañeros del Profeta, primero, a Abu
Bakr, luego, a cÓthmān Ibn cÁffān, pero éstos no lo aceptaron. Entonces, el
c
Mensajero se dio cuenta de la angustia y la tristeza de Ómar, por la
negativa de dos de los grandes compañeros del Profetas a aceptar la oferta
c
de Ómar de contraer matrimonio con su hija. Entonces, cómo iba ofrecer
su mano a quienes son de menor categoría y prestigio entre los
musulmanes. Así pues, el Profeta se encontró en una situación, en que tenía
que romper lanza a su favor, para curar y consolar a este caballero, con
quien Allāh reforzó y fortaleció al Islam, en los principios de la
propagación de la fe musulmana. Siendo el Profeta más noble que Abu
Bakr y cÓthmān, el Profeta alegró los corazones de cÓmar y su hija, Háfsa,
pretendiendo su mano para él mismo, convirtiéndola en una de las madres
de los creyentes, a quiénes Allāh había honrado haciéndoles mujeres del
Mensajero y mencionándolas en el Noble Corán.
La cuarta esposa: As-SAYYEDA ZAINAB BINT GAHX:
La cuarta esposa es sayyeda Zainab Bint Gahx -¡Allāh se complaciera
de ella!. Los rivales del Islam se metieron de lleno con este matrimonio, en
sus atentados fallidos de difamar al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-, describiéndolo como el hombre controlado por sus instintos y
apetitos sexuales hacia las mujeres, en todos sus comportamientos -aunque
contravinieran los eminentes principios a que llamaba a seguir, a través de
su predicación y su Mensaje del Islam. En sus falsos atentados, se
atuvieron a algunas versiones erróneas de algunos biógrafos que echan en
falta la verificación de la autenticidad de sus versiones poco fidedignas que
no se identifican con la personalidad de este gran y noble Mensajero, a
quien el Señor de los Siete Cielos y el Gran Trono, enalteció, diciendo
-¡Elevado sea!-: (Y estás hecho de un carácter magnánimo204.).
En cuanto a la realidad sobre la historia de su matrimonio con
sayyeda Zainab Bint Gahx, voy a intentar resumirla en las líneas siguientes:
Zainab es la hija de la tía paterna del noble Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- Omaima Bint Gahx. Zainab se crió y creció, ante los ojos del
Profeta, desde que hacía pinitos, hasta que creció y se hizo toda una mujer.
Antes de pedir su mano para su amo, querido y ahijado, Zaid Ibn Hārétha,
el Mensajero conocía, bien, su belleza y sus encantos, con lo cual si la
hubiera encontrado, algo, especial, y pretendiera tomarla por esposa, nada
le habría impedido pedir su mano para él mismo, sobre todo, siendo su
prima. Es más, sus padres se habrían alegrado de semejante compromiso
204
Azora del Cálamo (n.º 68): 4.
97
con el Mensajero de Allāh. Pero, detrás de las legislaciones que Allāh
-¡Elevado sea!- hace descender, en Su Noble Libro, y de los asuntos
revelados a Su Profeta, Muhammad -¡La gracia y la paz sean con él!-,
subyacen razones providenciales muy sabias. En el tiempo del matrimonio
de Zainab con el noble Mensajero, para los dignatarios árabes, sobre todo,
los qurayxíes, la costumbre establecía tomar, escrupulosa y estrictamente,
en cuenta las diferencias de clases, entre ellos y las de los criados y amos,
aunque éstos últimos fueran manumitidos y puestos en libertad (lo que hoy
se da en llamar “la discriminación racial”). Pues, no casaban la mujer noble
con un amo aunque fuera adinerado. En cambio, el Islam vino para igualar
estas diferencias y clases de musulmanes, menos en materia del temor a
Allāh: (... Y en verdad que el más noble de vosotros ante Allāh es el
que más Le teme205.). Allāh -¡Elevado sea!- quiso poner fin a todas estas
costumbres e ideas que predominaban, en la era preislámica, para batir
todas estas diferencias que no son propias del Islam. Entonces, el Islam
hizo llevar a cabo esta experiencia, primero, con Zainab Bint Gahx, esta
noble quraixí, prima materna del Mensajero de Allāh, del linaje más ilustre
de los dignatarios de Qurayx. Luego, con Zaid Ibn Hārétha, el amo del
Mensajero de Allāh, quien fue manumitido y criado por él, en su casa,
como uno más de sus hijos. Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- dio el
protagonismo, en el colofón de esta experiencia, a Muhammad -¡La gracia
y la paz sean con él!. Pues, le reveló que casara a Zainab con su amo Zaid.
Cuando pidió la mano de Zainab en matrimonio, para éste, de cUbaid-Allāh
Ibn Gahx, el hermano de Zainab, se les suscitó, en él y en su hermana, la
revolución del orgullo y la sensación de humillación, debido a este
matrimonio, con que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- les había
puesto en jaque. Pues, en vez de que -como Zainab y su hermano tenían
previsto- uno de los compañeros más notables del Profeta, de los
dignatarios de Qurayx o de los que dieron auxilio a los emigrantes
musulmanes a Medina se presentara a pedir su mano, los dos se vieron
metidos en este atolladero que consistía en que era el propio Mensajero de
Allāh quien vino, en persona, a pedir su mano para Zaid. Entonces, ¿Cuál
es el mejor modo de negarse sin ofender al Profeta?. Procuraron,
tímidamente, hacer que el noble Mensajero se diera cuenta de la dificultad
de contraer semejante matrimonio desigual y se valieron de otras excusas.
Entonces, Allāh hizo descender una aleya coránica sobre Su Mensajero, en
que dice -¡Elevado sea!-: (No corresponde a ningún creyente ni a
ninguna creyente elegir cuando Allāh y Su mensajero han decidido
algún asunto. Quien desobedezca a Allāh y a Su mensajero, se habrá
extraviado en un extravío indudable206.).
205
Azora de Los Aposentos Privados (n.º 49): 13
206
Azora de Los Coligados (n.º 33): 36.
98
Esta orden divina ha puesto fin a la polémica de este compromiso;
Zainab no podía más que acatarse a la orden de Allāh y de Su Mensajero.
Pero, una vez casada con Zaid, se puso como una yegua disparada y
desbocada; ha respondido a la orden, tan sólo, con su cuerpo, mientras su
corazón siguió reacio a admitir esta convivencia como cónyuges
enamorados con Zaid. Éste, tras consumar el matrimonio y convivir, un
breve período de tiempo, con ella, sufría, psicológicamente, pues, le
martirizaba la dureza de la experiencia y su manera negativa de tratarlo. Se
quejaba, constantemente, de ella, al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!. A partir de entonces, empieza la segunda fase del aprieto en que se
metió el noble Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!-, la cual le
convirtió en uno de los personajes clave de dicha experiencia. El aprieto
consiste en que, una vez contraído y consumado el matrimonio de Zaid con
Zainab, Gabriel le reveló, de parte de Allāh, lo que da por hecho que
Zeinab, ésta, será tu cónyuge, Muhammad, para que Allāh acabe con la
idea de la prohibición del casamiento del padre con la mujer de su hijo
adoptivo (no biológico), una vez divorciada. Ahí, el Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- se vio en una situación no envidiable; pues,
Muhammad es un hombre muy tímido, y Allāh sabía que no se atrevía, con
lo tímido que es, a comentar a Zaid, su querido ahijado, diciendo: “La
mujer, que está bajo tu cuidado y protección lícitos, será mi mujer.”. Es
más, cada vez que Zaid iba al Mensajero, para quejarse de la dureza del
modo de convivencia de Zainab con él, pidiendo permiso al Mensajero,
para divorciarla, el Profeta le decía: “Mantén a tu cónyuge y
guárdate del castigo del Allāh.”. Por lo tanto, Allāh, reprobándole y
haciendo que esto sirviera de mandato preceptuad expresamente, a todos
los hombres, y con el fin de sacar a Su noble Mensajero de su compromiso,
Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Y cuando le dijiste a aquel a quien Allāh
había favorecido y al que tú también habías favorecido: Quédate
con tu esposa y teme a Allāh, mientras escondías en tu alma, por
temor a los hombres, lo que Allāh mostraría, después, cuando Allāh
es más digno de ser temido. De manera que cuando Zayd hubo
terminado con lo que le unía a ella, te la dimos como esposa, para
que los creyentes no tuvieran ningún impedimento en poder casarse
con las mujeres de sus hijos adoptivos, siempre que éstos hubieran
terminado lo que les unía a ellas. La orden de Allāh es un hecho207.
No hay ninguna falta sobre el Profeta, en lo que Allāh ha hecho
preceptivo para él, así ha sido la práctica constante de Allāh con los
207
Esta aleya se refiere al matrimonio del Profeta, que Allāh le dé Su gracia y paz, con Zaynab bint Yahx,
que había sido esposa de su hijo adoptivo Zayd b. Harizah. Zayd quería divorciar a su esposa y el Profeta
deseó casarse con ella, pero temiendo lo que pudieran decir los calumniadores por casarse con la mujer de
su hijo adoptivo, le impidió a Zayd divorciarla, renunciando a ello. Entonces Allāh hizo descender estas
aleyas.
99
que ya pasaron. El mandato de Allāh es un decreto fijado. Los que
transmiten los mensajes de Allāh y Le temen, sin temer a nadie
excepto a Allāh. Y Allāh basta para llevar la cuenta.208).
Así pues, leídas estas aleyas a los compañeros del Profeta, supieron
que era el anuncio de la autorización a Zaid de divorciar a Zainab. Una vez
honrada por Allāh, con su matrimonio con el noble el Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!-, ella se enorgullecía de ello y lo ostentaba diciendo al
resto de las esposas del Mensajero: “Vuestros familiares os casaron,
mientras Allāh -¡Elevado sea!-, me casó, de por encima de siete cielos.”.
En otra versión, transmitida por su sobrino, Muhammad Ibn cAbd-Allāh
Ibn Gahx, éste dijo: “Zainab y cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ellas!-, en
una ocasión, se pusieron a jactarse. Zeinab -¡Allāh se complaciera de
ella!- dijo: Soy la que su casamiento se ha hecho descender desde el Cielo.
c
A.éxa le replicó: Y yo la que su virginidad se ha hecho descender,
también, desde el Cielo. Entonces, Zainab -¡Allāh se complaciera de ella!-
le dio la razón en lo que decía.”.
La quinta esposa: As-SAYYEDA UM HÁBĪBA:
La quinta es as-sayyeda Um Habiba -¡Allāh se complaciera de ella!.
Su nombre es Rámla Bint Abi Sufyān, y la historia de su matrimonio con el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es otra de las modalidades de
sacar a los nobles desprestigiados de su tropiezo, de conmiseración y de
devolverle, a una mujer de su talla, su autoestima, por parte de este noble
Mensajero.
Esta mujer es la hija de Abu Sufyān, uno de los altos mandos de los
soldados de la incredulidad contra Muhammad y su predicación de la fe. A
pesar de todo ello, creyó y declaró su islamizarse, desafiando a su padre.
Estaba casada con Ubayedullāh Ibn Gahx y emigró con él, entre los que
emigraron huyendo, por su fe, a al-Hābaxa. Pero, ella recibió un duro
choque, al caer su marido en las tentaciones del diablo y renegar, en
al-Hābaxa, del Islam y abrazar el Cristianismo. Su marido era la única
criatura de confianza que se llevó de su tierra al país de expatriación. Pues,
él se cristianizó y se convirtió en un rival suyo, dejándola, allí, sufriendo,
sola, su desgracia y la alegría de sus familiares de los incrédulos de
Qurayx. Así que, quedó, en al-Hābaxa, sin poder volver a Meca: ¿Cómo
puede volver?! ¿Qué será de ella con su omnipotente padre y con sus
familiares que se alegraron de lo que le había pasado a ella?!. Nada
más llegar sus noticias a los oídos del noble Profeta -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!-, movido por lo más profundo de sus grandes modales, quiso trocar
208
Azora de Los Coligados (n.º 33): 37-39.
100
la alegría ajena en motivo de orgullo, haciéndole ir con la cabeza alta entre
la gente, teniendo en cuenta la espectacularidad de las desgracias que había
sufrido por ser una musulmana creyente aferrada a su religión y desafiante
a sus familiares por su insistencia en ser musulmana. El Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- mandó a an-Nagaxy, pidiendo su mano y le
confió el asunto de las formalidades del compromiso y de contraer dicho
matrimonio. An-Nagaxy le concedió una dote de cuatrocientos denares y la
colmó de honores. Ahora, una vez aclarado todo lo detallado,
anteriormente, ¿Acaso este matrimonio está basado en el predominio del
apetito y el deseo sexuales hacia las mujeres o es un matrimonio, contraído
por este noble Profeta, para sacar a esta mujer qurayxí de su tropiezo y para
sembrar las semillas de afecto y concordia, en el corazón de su padre, Abi
Sufyan y su secta, por si esta semilla fructifique, más tarde?!. Y, así, lo fue
exactamente.
La sexta esposa: As-SAYYEDA UM SÁLAMA:
La sexta esposa es as-sayyeda Um Sálama -¡Allāh se complaciera de
ella!. Su nombre es Hind Bint Zād-ar-Rákb Abu Umáyya Abd-Allāh
al-Majzūmí. Es la primera musulmana que emigró a al-Hábaxa y, allí, tuvo
a su hijo Sálāma y era, asimismo, la primera mujer que emigró a Medina
al-Munawwara. Su marido cAbd-Allāh Ibn cAbd-Ásad Ibn al-Moghīra era
primo (hijo de la tía paterna) y hermano de leche del Mensajero de Allāh.
Ostentaba un historial honorífico, ya que era uno de los primeros que
emigraron a al-Hábaxa y era el primero de los compañeros del profeta en
emigrar a Medina, antes de la héjira del Mensajero a esta ciudad.
Esta señora, Um Slama, fue sometida a una prueba de fe muy intensa
en su Islam. En su Biografía, Ibn Hixam reproduce la historia de su prueba
divina, en las propias palabras de Um Sálama, y, de la misma manera, aquí,
las recogemos. Dijo: “Cuando el padre de Slama se propuso salir de viaje
a Medina, me hizo montar en un bacir, con mi hijo, Slama, luego, salió a
conducirme el bacir. Cuando los hombres de los Banu al-Moghīra (el clan
de la madre de Slama) se levantaron y quitaron el cabestro del Ba cir de su
mano y me cogieron de él. Entonces, los Banu cAbd-Ásad (el clan del padre
de Slama) se indignaron y dijeron: ¡Lo juramos por Allāh, como la habéis
quitado de nuestro compañero, jamás vamos a dejar a su hijo!. Y
empezaron a tirarse de mi hijo, Slama, hasta que dislocaron su mano. Los
Banu cAbd-Ásad partieron llevándoselo, y los mi clan, me encerraron, en
su pueblo, y mi marido partió a Medina. Así, mi clan me separaron de mi
marido y de mi hijo, a la vez. Pues, cada día, yo salía, a primera hora de la
mañana, me sentaba, en las planicies, y me ponía a llorar, hasta el
anochecer, durante, más o menos, todo un año, hasta que un hombre de
mis primos de Banu al-Moghīra me vio, así, y se compadeció de mí.
101
Entonces, les dijo, a Banu Almoghira: “¿Es que no dejáis marchar a esta
pobrecita?(...) La habéis separado de su hijo.”. Entonces, me dijeron:
“Júntate a tu marido, si quieres. Los Banu cAbd-Ásad devolvieron, a mí, mi
hijo Slama. Monté en mi Bacir, llevando, en mi regazo, a mi hijo, luego, me
fui, en busca de mi marido, a Medina, sin tener a nadie de las criaturas de
Allāh, en mi compañía. ¡Por Allāh, en mi vida, me he enterado de nadie
que le hubiera pasado lo que le había pasado al padre de Slama!.”.
Alcanzó a su marido, en Medina, y se quedó con él hasta su muerte.
El Mensajero -¡La gracia y la paz sean con él!- le profesaba mucho cariño,
incluso, cuando se le presentó la muerte, falleció, en el pecho del
Mensajero de Allāh, quien le amortajó y mayúscula era su tristeza, por él.
El padre de Slama murió dejando a su mujer, entrada en años, sin nadie que
la cuidara, después de todas las tragedias y las desgracias que había pasado,
durante su emigración a al-Hábaxa, y su separación de su hijo y su marido,
luego, la muerte de éste, sin tener a nadie de sus familiares, en su
compañía. Aquí, la piedad se apodera del alma de Muhammad -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- y de sus compañeros allegados, destacando una de las
manifestaciones de magnanimidad y nobleza, en consolar a esta mujer de
c
bien. A pesar de su vejez, Abu-Bakr y Ómar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se
complaciera de ellos!- no dudaron en pedir su mano, pero ella se excusó
por su avanzada edad. Así pues, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- se fue a ella, para presentar sus condolencias y consolarla, pues le
dijo a ella: “Pide a Allāh que te remunere por tu desgracia y
que te dé a otro mejor que le suceda.”. Le respondió: “Y ¿Quién
puede ser mejor que el padre de Slama, Mensajero de Allāh?”. Entonces, el
Profeta se prometió a ella, ya que, según sus palabras, en sus ojos, nadie le
era mejor que el padre de Slama, más que el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!.
¿Acaso dicen los sediciosos que su casamiento -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- con esta mujer provecta era por satisfacer un apetito sexual
o por haberse quedado embelesado por su belleza?! -¡Elevado fueras,
Muhmmad, Mensajero de y el más amado por Allāh, hombre de grandes
modales, por encima de lo que te atribuyen de calumnias y mentiras!.
La séptima esposa: AS-SYYEDA MAIMŪNA BINT AL-HĀRÉTH:
La séptima es as-sayyeda Maimūna Bint Al-Hāréth -¡Allāh se
complaciera de ella!. La historia de la manera cómo se casó con el
Mensajero-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- es muy curiosa. Tras la
Reconciliación de al-Hudaibía en el año 7 de la héjira, según la cual se
alcanzó un acuerdo pacífico que permitía al Mensajero y a los musulmanes
102
entrar a Meca, para hacer el rito de cumra, por primera vez, desde la héjira a
Medina al-Munauwwara. Entre los artículos del acuerdo de reconciliación,
se estipulaba que los hombres incrédulos abandonaran Meca, durante tres
días, hasta que el Mensajero y los suyos hubieran acabado de hacer los ritos
de cumra.
Pero, el Mensajero y los suyos aprovecharon la ocasión de su entrada
a Meca para hacer alarde de sus fuerzas, para demostrar su mayoría
numérica y su fuerza -tal como pasa, en la actualidad, con los desfiles
militares. Se alinearon en filas y ordenaron sus vítores, coreando, con el
Mensajero, en medio de la atalaya, el at-tákbīr [decir: “Allāhu Ákbar209”] y
el at-táhlīl [decir: “La ilāha il.la Allāh210”], con lo cual las gargantas y los
montes de Meca se estremecieron, por sus vítores. Las mujeres de Qurayx
que habían quedado en Meca, tras la salida de sus hombres, se
congregaron, en las ventanas de las casas, y algunas de ellas salieron de sus
casas, para disfrutar de la visión de esta procesión y este desfile
espectacular, con Maimūna Bint al-Hāréth -¡Allāh se complaciera de ella!-
entre ellas. Es la hermana de las dos esposas de los dos tíos paternos del
c
Mensajero de Allāh: al- Abbās y Hámza, hijos de cAbd-al-Mottáleb. Ella
estaba montada en una camella suya, viendo el desfile solemne. Mientras
tanto, vio al Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, montado
en su camella, en medio de sus compañeros que le escoltaban con sus ojos
y sus corazones211, con la luz irradiando de su noble cara, lo cual la dejó
embelesada por él, pese a que, en este año, el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- tenía los sesenta años cumplidos. Entonces, gritó con unas
palabras que indicaron su amor por Allāh y Su Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- y la declaración de su decisión de salirse del control
autoritario y de la intransigencia de la tribu de Qurayx, diciendo: “¡El bacir
y lo que lleva encima es de Allāh y de Su Mensajero!.”.
Confió a su cuñado, al-cAbbās Ibn cAbd-al-Mottáleb -¡Allāh se
complaciera de él!- el secreto de que ella estaba dispuesta a donarse, en
matrimonio, al Profeta. ¿Aceptaría el Mensajero este don?. El noble
Mensajero, ante una mujer rendida al amor de Allāh y que se dona a sí
misma, en matrimonio, a Su Mensajero, dijo que sí, a fin de no frustrar su
esperanza.
La octava esposa: AS-SAYYEDA SAFEYYA BINT HAI IBN ÁJTAB:
209
¡Enaltecido sea Allāh!.
210
No hay dios, sino Allāh.
211
Implacablemente o a muerte.
103
La octava es as-sayyeda Safeyya Bint Hai Ibn Ájtab
-¡Allāh se complaciera de ella!. Su padre es Hai Ibn Ájtab, jefe de la tribu
judía de Bánu an-Nádīr, en Medina. Su esposo era Kunānatu Ibn ar-Rábīc, el
comandante del baluarte de al-Qámūs, el más fortificado de los baluartes de
los judíos en Jaibar. Tanto su padre como su esposo se consideraban como
reyes de los hijos de Israel, ya que su genealogía termina en Aarón,
hermano de Moisés -¡La gracia y la paz sean con ambos!.
La historia de su casamiento tuvo lugar, tras la Batalla de al-Áhzāb
[„los Coligados‟], antes de la cual los musulmanes cavaron una gran
trinchera, para hacer frente a tanto los incrédulos de Qurayx como los
beduinos nómadas, que se coligaron con ellos. Los judíos de Bánu Kuraiza
conspiraron con los incrédulos, para hacer caer a los musulmanes en los
dos extremos de las pinzas, dentro y fuera de la ciudad. Tras la derrota de
los coligados, a causa de los vientos tempestuosos y los soldados invisibles
que Allāh les había enviado, la revelación divina fue hecha descender sobre
el Mensajero de Allāh, mandando acabar con Bánu Kuraiza, por traicionar
el pacto que tenían suscrito con los musulmanes. El Mensajero sitió con el
ejército de los musulmanes, sus casas. Cuando pasaron hambre y estaban a
punto de perecer, solicitaron poner a Sacd Ibn Mucāz -¡Allāh se
complaciera de él!- como árbitro y acataron a su arbitrio. Pues, éste último
sentenció: Matar a sus hombres, cautivar a sus mujeres y sus progenies, y
repartir sus terrenos entre el ejército musulmán. Cuando se les hizo justicia,
uno de los ajusticiados era Hai Ibn Ájtab, jefe de Bani an-Nadir, y su hija,
Safeyya, se llevó cautiva. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
estaba, en aquel entonces, a punto de cumplir los sesenta años de edad, y
Safeyya fue expuesta al Profeta, entre las cautivas, y le comunicaron que
era la hija del jefe y el soberano de los judíos de Bani an-Nadir, entonces,
se apiadó de ella, teniendo en cuenta el mal trago de desprestigio y
humillación que sufrió, ante la gente, tras ser hija de poderío y protección,
y tras la muerte de su padre y todos sus familiares. Entonces, el Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- la manumitió y se casó con ella, para
honrarla. Las mujeres del profeta la miraban por encima del hombro,
jactando su abolengo árabe en comparación con la judía cautiva y
humillada. Informado el profeta de esto, quiso dar a sus mujeres una
lección magistral, en lo que a criterio de nobleza y honor se refiere.
Entonces, cada vez que Safeyya venía a quejarse de que cA.éxa y Háfsa le
echaban en cara que era judía y ellas árabes, él le decía a Safeyya:
“Deberías decirles a cA.éxa y a Háfsa: ¿Acaso sois mejores
que yo, siendo mi esposo Muhammad, mi padre Aarón y mi
tío paterno Moisés?!.”.
LA NOVENA ESPOSA: AS-SAYYEDA ŶÜIRIYYA BINT AL-HĀRÉTH, JEFE
DE BÁNU al-Mustálaq:
104
La novena es as-sayyeda Ŷüiriyya Bint [hija de] al-Hāréth -¡Allāh se
complaciera de ella!. Su padre, al-Hāréth, era el jefe de la tribu de Bánu
al-Mustálaq. La historia de su matrimonio con el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- tuvo lugar, en el año 5 de la héjira, cuando se difundió la
noticia de la inminencia de una ofensiva por parte de la tribu de Bánu al-
Mustálaq contra Medina al-Munawwara, bajo el mando de su jefe, al-
Hāréth Ibn Abi Derār. El Mensajero estimó oportuno que los cogieran por
sorpresa en su propia casa, antes de que ellos salieran a invadir Medina, así
que se lanzó sobre ellos y los derrotó. Sus mujeres fueron conducidas,
cautivas, al ejército de los musulmanes. Ŷüiriyya Bint al-Hāreth, la hija de
su jefe, le tocó a Thābit Ibn Qais como parte de su botín. Éste le puso por
escrito que pudiera rescatarse, a cambio de una determinada cantidad de
dinero, para que la manumitiera. Ŷüiriya intentó, afanosamente, reunir la
cantidad acordada, pero no le fue posible. Entonces, se dirigió a casa del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y se detuvo ante la puerta de
c
A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- y dijo: “¡Mensajero de Allāh, soy la
hija de al-Hāréth Ibn Abi Derār, el jefe de su tribu (...) y tú sabes la
desgracia que se abatió sobre mí; le toqué a Thabet Ibn Qais en su parte
del botín. Le puse por escrito mi rescate, a cambio de una cantidad de
dinero y vine a que me ayudaras a resolver mi asunto.”.
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- oyó los tonos de
socorro, con su voz entristecida, pidiéndole auxilio, para sacarla de su
tropiezo, una vez desprestigiada y humillada tras su poderío y señorío,
siendo la hija del señor y el jefe de su tribu. Con rescatarla y casarse con
ella, el Mensajero pretendía hacer gesto de buena voluntad a sus familiares
y su tribu, por si Allāh hiciera de este lazo cordial un motivo razonable de
aplacar, acercar y guiar los ánimos de su tribu a abrazar, contentos y
satisfechos, el Islam.
Así las cosas, con una iniciativa de parte del Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- para rescatar a esta cautiva y casarse con ella, los
compañeros del Profeta y los musulmanes liberaron y manumitieron,
precipitadamente, a los cautivos de su tribu, por respeto a la relación de
afinidad entre el Mensajero y los Bani al-Mustálaq, lo cual propició el buen
ejemplo a seguir, en virtud del cual fructificó el amor y la amistad entre su
tribu y los musulmanes, tras ser uno de sus enemigos más encarnizados.
Éstas son las esposas del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y
las historias de su casamiento con ellas. Contra todas las especulaciones de
los calumniadores, el Mensajero no se casó con ninguna de ellas, por
ningún motivo de deseo o apetito como pretendían. Todos eran
matrimonios bien por su peculiar situación, tras la muerte de sus maridos,
bien por sacarlas de sus tropiezos o por pura y magnánima conmiseración,
ganándose y granjeándose la amistad de sus clanes y tribus, y aunando sus
105
ánimos, por medio de la afinidad, a fin de reforzar su propagación de la
religión veraz de Allāh. Otros matrimonios se debían a razones divinas
sabias que servían de legislaciones a los musulmanes, de parte del señor de
todos los Mundos, igual como el caso de su matrimonio con la señora
Zainab Bint Gahx -¡Allāh se complaciera de ella!.
Estas son las esposas del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
Murmuraban por la aspereza de la vida y la escasez de gastos, a sabiendas
de que estaban casadas con el Profeta que Allāh le hizo ocupar el puesto de
gloria y grandeza. Pues, si Muhammad hubiera querido poner a disposición
de sus mujeres una vida de bienestar, habría aceptado la oferta divina de
convertir, para él, los montes de Tihama y la planicie de Meca en oro y
plata, pero él prefirió ser un siervo mensajero. Llevó, en compañía de sus
esposas, una vida de privación de todo tipo de confort y de hartazgo, que
duró hasta su fallecimiento, contento con la aspereza de vestimenta y
vivienda, renunciando a la vida mundana y su disfrute. Por otra parte, ellas
se quedaron contentas con él, aun cuando empezaron a aflorarse las
primicias de los botines de las conquistas y las victorias de los
musulmanes. El Mensajero se puso a distribuirlos entre los combatientes y
los pobres de Medina, sin dejar, casi nada, para sus casas, con lo cual, sus
esposas plantearon sacar algún provecho de esos botines, y le pidieron que
obtuvieran alguna parte como el resto de los musulmanes. En respuesta a
esta actitud, descendió, sobre Él y sus esposas, estas dos aleyas del Noble
Corán: (¡Profeta! Di a tus esposas: Si queréis la vida del mundo y
sus apariencias, venid que os dé algún provecho y os deje ir con toda
delicadeza. Pero, si queréis a Allāh y a Su mensajero y la Morada de
la Última Vida... Es verdad que Allāh ha preparado para aquéllas de
vosotras que actúen con rectitud una inmensa recompensa212.).
Entonces, optaron por Allāh y Su Mensajero, y la Última Vida. Con él,
llevaron una vida de penuria, pobreza y necesidad, implorando la
complacencia de Allāh y de Su Mensajero. Pues, ¿Dónde están sus
placeres y su lujuria hacia las mujeres, los cuales, -según los hipócritas,
tendenciosos y los que acechan al Islam y a los musulmanes pretendían-
controlaban su comportamiento y sus modales; este noble Profeta, descrito
por su Señor, como el de los grandes modales. En realidad, podía haber
vivido como los reyes y los zares, pero se conformó con la vida de los
pobres, pernoctando, durante noches y noches, hambriento, sin que hubiera
ni una migaja de pan, en su casa, para satisfacer su hambre. Cada día,
repetía: “Oh Allāh, no hay vida, sino la Última Vida.”. Y nos
sorprenden con pretender que es un hombre, dominado por la lujuria y las
mujeres. ¿Acaso lo dicen porque él -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:
212
Azora de Los Coligados (n.º 33): 28-29.
106
“Se me infundió el gusto por las mujeres y todo lo bueno, y
esto se ha convertido en algo que me alivia, incluso,
durante mis azalás.”. Sí, es cierto que amó a sus mujeres y se
comportó muy justamente con todas ellas, sin excepción, y no tuvo a
ninguna amante ni concubina, en cuyo caso habría contravenido lo que
Allāh había preceptuado.
En la tradición, se transmitió que el profeta, Salomón -¡La paz sea
con él!-, tenía a setecientas esposas de las mujeres libres y trescientas
concubinas y que el profeta, David, tenía noventa y nueve esposas.
En tiempos de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, los reyes
de los judíos y de los cristianos, convertían sus palacios en colmenares
rebosantes de todo tipo de mujeres hermosas. Las tomaban por amantes y
concubinas. Tanto ellos como sus ministros y sus confidentes animaban las
orgías, consumiendo vino con ellas, desnudas, y cometiendo los pecados
mortales, ante los ojos de los demás presentes, desvergonzada y
descaradamente!!.
No tenemos constancia de que ninguno de los rivales del Islam haya
comentado o criticado nada de sus malévolas obras. ¡Hay que ver! ¡Cómo
calumnian y falsean!. No han tenido ningún blanco de sus falsas calumnias
más que a este noble Mensajero, cuyos modales fueron un ejemplo sublime
a seguir de ética y de virtud. Este caballero cuyas circunstancias vitales
daban fe de que no eran sino las de un profeta, enviado por parte de Allāh,
que no aspiraba ni a liderazgo, ni a dominio ni a dinero alguno. Se negaba a
ser más privilegiado que sus compañeros y no encabezaba el lugar donde se
reunían, sino se sentaba al final, y no le gustaba, en absoluto, que los
sentados se levantaran a su llegada. Algunos de sus compañeros quisieron
alabarlo y ensalzarlo, entonces, les dijo: “¡No me alabéis, como lo
hicieron los cristianos con Mesías, hijo de María!”. Cuando
murió su hijo, Ibrahim, hubo un eclipse solar. La gente dijo que el sol
había eclipsado por la muerte de Ibrahim. Cuando el Profeta se enteró de
esto, les espetó: “El sol y la luna son dos signos de Allāh, que
no eclipsan ni por la muerte ni por la vida de nadie.”. Por la
noche, se quedaba de pie haciendo el azalá y, por la mañana, ayunaba;
hacía tantos azalás que sus pies se agrietaban; pagaba, en limosna, todo
cuanto tenía y murió, con su adarga, prendada ante un judío, a cambio del
sustento de su familia. Una vez, cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera
de él!- lo vio durmiendo sobre una esterilla deshecha que dejó señales en su
cuerpo -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, entonces, rompió a llorar. El
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “¿A qué viene este
llanto?”, dijo: “Mientras Cosroes y César duermen sobre brocado y seda,
107
tú, siendo Mensajero de Allāh, duermes sobre una esterilla que afecta tu
costado.”. Le respondió: “¿Es que no te conformas, cÓmar, con
que ellos tengan la vida mundanal y nosotros la Última
Vida?”.
c
A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- dijo: “El mensajero
remendaba su calzado, cosía su ropa con sus propias manos y hacía
manualidades como cualquiera de vosotros, en su casa. Era uno más de los
seres humanos; arreglaba su ropa, ordeñaba su cabra y se valía por sí
mismo.”.
En uno de sus viajes, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
mandó sacrificar una cabra. Entonces, un hombre dijo: “Yo me encargo de
degollarla.”. Otro dijo: “Y yo de despellejarla.”. Y un tercero dijo: “Y yo de
cocerla.”. El Mensajero-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- les dijo: “Pues, yo
me encargo de recoger la leña.”. Entonces, todos dijeron:
“Nosotros te hacemos las veces.”. Pues, dijo: “Sé que me podéis
hacer las veces, pero me sienta mal sentarme, distinguido
de vosotros. En verdad, a Allāh, no le gusta ver a Su siervo
distinguido de sus compañeros.”. Entonces se levantó y recogió la
leña.
Así pues, ¿Qué pensarían de un gran Profeta como él, que erigió toda
una umma que ha alcanzado, hoy en día, unos mil millones de
musulmanes? ¡Conque estaba entregado a sus apetitos y deseos sexuales!!
En su vida, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- supo lo que es un
tiempo libre, como para pensar en sus deseos, ni tuvo descanso alguno,
desde los inicios de la predicación de la fe y la divulgación del Mensaje del
Islam hasta que falleció, atareado con su pluri-misión de: combatir y
conjurar la incredulidad y los ídolos; mandar hacer lo reconocido
lícitamente y la prohibición de todo lo reprobable; aunar a los musulmanes
y enseñarles los preceptos y las enseñanzas de su religión. A pesar de esto,
adoraba a Allāh, día y noche, y asumía a su cargo una cantidad de
responsabilidades de gran peso que les costaría a las montañas sostener.
Es éste Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y éstos son su
vida y sus modales. Para más información, podéis consultar mi mensaje
sobre el ascetismo, en el presente libro. Y ¡Despreciables sean los
falseadores! .
MUHAMMAD EN LA PUPILA DE LOS SABIOS CRISTIANOS:
108
Antes de concluir la presentación de la vida y la personalidad de
nuestro amado Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y de su Mensaje
veraz que Allāh le mandó hacer llegar a nosotros, me gustaría aducir unos
extractos de las citas de una pequeña parte del gran número de los sabios
cristianos, pronunciadas a favor de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- y de su religión, el Islam.
En su libro: The heroes [Los héroes], el filósofo inglés Tomas Carrell
dice: “Muhammad [¡Allāh le dé Su gracia y paz!] no es hombre de lujuria,
a pesar de las acusaciones injustas y agresivas que se le hicieron. Sería
una gran injusticia y un error grave pensar que él fuera un hombre
lujurioso, que no se preocupara por nada más que satisfacer sus
procurados placeres. De ninguna manera; estaba más lejos que nunca de
los placeres carnales. Era un asceta austero en su vivienda, comida,
bebida, vestimenta y el resto de sus asuntos. Pues, se alimentaba,
normalmente, de pan y agua, y, a veces, pasaban meses seguidos sin que se
encendiera fuego alguno [en su casa].”.
En adición, el mismo filósofo apunta: “Es una vergüenza que una
persona civilizada de los hijos de esta generación haga caso a la ilusión de
los que dicen que la religión del Islam es una mentira y que Muhammad
(¡Allāh le dé Su gracia y paz!) no llevaba razón. Es ya hora de combatir
estas pretensiones ridículas y vergonzosas. Pues, el Mensaje a que llamó
este gran profeta quedó, durante catorce siglos, como una antorcha
luminosa para muchos millones de personas. ¿Será lógico que este
Mensaje, abrazado por millones de personas, durante generaciones
sucesivas, sea una mentira?!. Un hombre mentiroso nunca es capaz de
construir una casa de ladrillos, ¡Imagínense quien ha construido una casa
sobre los pilares de estos numerosos siglos, esta civilización gloriosa y
estos millones espectaculares de seres humanos!.”.
Este es el sabio inglés, Bosorth Smith, autor del libro de Mohammed
and Mohammedanism, en que dijo: “El milagro eterno que Muhammad
pretendió es El Corán, y la verdad es que, así, lo es. Si consideramos las
circunstancias de aquel tiempo, en que vivió, y el respeto incondicional
que sus seguidores le profesaban, y los sopesamos contra los papas de la
Iglesia o los santos de la Edad Media, de pronto, se nos hará patente que
lo más milagroso en Muhammad (el Mensajero de Allāh) es que no
pretendió la capacidad de producir milagros, y hacía todo lo que decía y
sus compañeros lo veían en el acto. Más aún, sus compañeros nunca le
atribuyeron milagro alguno que no hiciera, ni le negaron nada que hubiera
hecho, ¡Qué prueba tan fehaciente de su sinceridad!. Asimismo,
Muhammad pretendía, desde el principio de lo suyo [el profetismo] hasta
el fin de su vida, que era el verdadero Mensajero de Allāh (...). Y yo creo
109
que, algún día, la filosofía sofisticada y el cristianismo sincero lo van a
reconocer.”
Éste es el filósofo alemán, August Kant, que era uno de los primeros
críticos del Islam y sublevados contra él. Le espetaron: “¿Cómo hablas del
Islam, si lo desconoces?”. Entonces, dijo: “Intentaré conocer el Islam, por
mi propia cuenta.”. Empezó a revolver en algunos de los libros de los
orientalistas alemanes, luego, volvió a decir: “No creo que haya ninguna
religión cualificada cuyas profecías hayan empezado a aparecer, hoy en
día, o haya una religión cósmica cualificada con que el hombre se trate, en
la actualidad, sino el Islam, habida cuenta de que el Islam no embarga la
razón sino fomenta la ciencia, la innovación, las artes y el saber.”.
Y éste es el francés Maurice Boucaille que, en su libro: El Corán, la
Tora y el Evangelio, dice: “Los juicios equivocados que se emiten, en
Occidente, sobre el Islam, son consecuencia, a veces, del desconocimiento,
y, otras veces, de la intencionada puesta en ridículo del Islam. Más aún,
nos quedamos atónitos, cuando leemos en los tratados más serios de
Occidentes unas sartas de mentiras flagrantes, a pesar de que los autores
de dichos tratados son, en principio, reconocidos como consagrados y
competentes. En realidad, publicar mentiras de este calibre ayudaría a dar
una imagen falsa tanto de El Corán como del Islam.”.
En el año 1970, la Secretaría de El Vaticano publicó un documento
que incluye las orientaciones oportunas, para establecer un diálogo entre
los musulmanes y los cristianos. El documento reza lo siguiente:
1. “Repasar las actitudes de los cristianos hacia el Islam.
2. Debemos procurar interesarnos por cambiar, gradualmente, la
mentalidad de nuestros hermanos cristianos.
3. Renunciar la imagen obsoleta que el pasado nos ha legado de cara
al Islam, deformada por las calumnias y los prejuicios.
4. Reconocer las injusticias cometidas por el Occidente cristiano
contra de los musulmanes.”
Sobre estas cuatro bases, se sostiene el documento de El Vaticano
que cae en 150 páginas, exponiendo y rebatiendo las visiones clásicas de
los cristianos sobre el Islam, presentando una exposición equitativa de lo
que es el Islam, actualmente.
Boucaille finaliza sus palabras, sobre el documento de El Vaticano,
diciendo: “Estoy seguro de que la defensa del Islam por parte de El
Vaticano va a ser motivo de asombro de muchos de nuestros
contemporáneos de musulmanes o judíos o cristianos por igual. Pues, este
es un anuncio que se caracteriza por una sinceridad y un espíritu de
110
aperturismo, singularmente, distintos de las actitudes del pasado. Pero,
¡Qué pocos son los occidentales que conocieron estas nuevas actitudes,
adoptadas por las máximas autoridades de la Iglesia Católica!.”.
Y éste es Rougée Jaroudi, el pensador y filósofo ex francés. Ocupaba
el trono del liderazgo universalista en filosofía, pero, de repente, cayó en la
cuenta de que no contaba con nada de valor intelectual ni filosófico. Pero,
tras estudiar el Islam y leer El Corán, encontró, en sí mismo, el suficiente
valor como para admitir el atolladero intelectual en que estaba metido, lo
cual lo llevó a abrazar el Islam. Se puso a sí mismo el nombre de Raŷá
Jarūdí, debido a que era uno de los defensores más entusiastas del
marxismo y del socialismo científico.
Pues, cuando se dio cuenta de que estaba en un aprieto y que se
dirigía a un callejón sin salida, declaró, públicamente, que no hay más
esperanza sino en el Islam y, por lo tanto, se llamó Raja [Raŷá]213 Jaroudi.
Éste es Muhamad Ásad, un periodista austriaco que se islamizó y
tuvo una buena práctica islámica. Disfrutó los mejores días de su vida,
trasladándose, en la Península Arábiga, con los beduinos nómadas, como
uno más de ellos.
En su libro, El camino al Islam, que fue publicado y reeditado, varias
veces, en distintos idiomas, entre otros, el inglés, el francés, el holandés, el
sueco, el alemán y el urdí, Ásad dice: “El Islam incitó a la actividad
cultural, la cual constituye una de las páginas más deslumbrantes de la
historia de la Humanidad. Llevó a cabo esta exhortación, abogando: Sí a
la razón y no a la vaguedad; sí al trabajo y no a la pereza; sí a la vida y
no a matarse y aniquilar al cuerpo para salvar el alma. Pues, no es de
extrañar que, nada más lanzarse fuera de los límites de la Península
Arábiga, el Islam se ganara nuevos seguidores y adeptos y que la gente se
fuera abrazando, en tropel, el Islam. Poco después, los habitantes de ax-
Xām y el Norte de África y España se vieron ante una religión que niega el
principio del pecado original, haciendo hincapié en la dignidad instintiva
de la telúrica vida mundanal. Así, se unieron, en grupos, a la nueva
religión que les enseñó que el hombre es el sucesor de Allāh en la Tierra.
Esto, y no el mito de recapitulación a punta de espada, es la única
explicación razonable de la victoria asombrosa del Islam, en los albores de
su historia. Los musulmanes no eran quienes hicieron grande al Islam, sino
el Islam es quien los hizo así de grandes.”.
213
„Raja‟ o „Raŷá‟ significa: „esperanza‟.
111
En una entrevista del corresponsal del periódico de Middle East Post,
en Berna, con el Dr. Jorg Stausche Lautenberg, profesor y Director de la
Biblioteca y del Archivo Militares de la Facultad Sueca de Estado Mayor,
publicada, en su número del 2/4/2001, el corresponsal le formuló la
siguiente pregunta: “¿Constituye el Islam, según sus estudios, una amenaza
a Occidente?”. Lautenberg le respondió: “En absoluto, la religión islámica
llama a la tolerancia y la coexistencia pacífica y reconoce las otras
religiones celestes: El Cristianismo y el Judaísmo. Es más, tanto Jesucristo
y la Virgen María como el Judaísmo y Moisés, el profeta de Allāh, ocupan
un lugar de privilegio, en El Corán. A pesar de la velocidad vertiginosa de
la expansión del Islam, desde China hasta los confines de Europa, en unos
cien años, lo cual se considera, cronológicamente, un tiempo récord, no se
extendió mediante el pánico, la destrucción ni las masacres. El Islam no
atestiguó ninguna guerra de exterminio ni masacres de los pueblos
vencidos, como sucedió con los amerindios de América, sino, en cambio,
trató a los vencidos tolerante y compasivamente, imponiéndoles un
impuesto simbólico. Pues, no se comportó como hicieron los europeos con
los indios de América, ni impuso, a la fuerza, su religión, sino se extendió,
gracias a la tolerancia, el buen ejemplo, la comprensión, la alianza
matrimonial y el diálogo. El Islam logró erigir una gran civilización en al-
Ándalus, que ejerció una gran influencia sobre el Renacimiento y la
civilización europea, en general. Occidente tomó del Islam una gran parte
de su filosofía, medicina, química y matemáticas, sobre todo, las ciencias
experimentales. En España, los musulmanes, los cristianos y los judíos
convivieron bajo el reinado del Islam, por lo cual, para Occidente, el
Islam no constituye amenaza alguna, sino, más bien, un enriquecimiento
por sus valores y su civilización.”.
LA POLIGAMIA:
Otra cuestión, que ha dado mucho que hablar y ha sido muy
subrayada, por parte de los rivales del Islam, a pesar de su desconocimiento
de la razón sabia por la cual Allāh la había legislado, es desvedar que el
hombre se case con cuatro mujeres. Llevan varios siglos extendiéndose,
imprudentemente, en dicha cuestión, sin conocimiento de causa.
Transcurren los años y se desencadenan la Primera y la Segunda Guerra
Mundiales, dejando, en Alemania y Austria, a decenas de millones de
mujeres sin marido. Una estadística elaborada, en aquel entonces, reveló
que el porcentaje hombre-mujer, en ambos países, era de 1 a 10, aunque,
más tarde, les constó que sus cálculos y sus métodos eran incorrectos. A
pesar de que la historia tiene registrados tanto las confesiones de sus
científicos, con sus propias lenguas, como los resultados devastadores y el
desvío moral que sufrieron, en sus sociedades, que, todavía, siguen
sufriendo de él, continúan polemizando y fustigando al Islam y a los
112
musulmanes. Ellos mantienen que el Islam humilla a la mujer y la convierte
en una esclava: Cada cuatro de ellas pertenecen a un solo hombre. En
cambio, su propio principio es el que había rebajado, más que nunca, a la
mujer convirtiéndola en una amante extramatrimonial o una prostituta que
deambula por las calles buscando clientela para su desnudo cuerpo
vulnerable y ordinario.
La cuestión de desvedar el matrimonio del hombre con cuatro
mujeres es una cuestión multifacética y pluridimensional que merece una
mención especial. A continuación, vamos a exponerla, con todo lujo de
detalles:
PRIMERO: Antes del envío de sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!-, y de la revelación del Noble Corán, en la época del paganismo
presilámico, la situación de la mujer era tal como sigue: La mujer era un ser
humano de poca monta y no tenía derecho a heredar. Por otra parte,
enterraban vivas a las recién nacidas por consideraciones equivocadas:
Pensaban que tener a una recién nacida, antes de tener varones era de mal
agüero y lo tenían a deshonra. En Su Noble Libro, Allāh -¡Invencible y
Majestuoso sea!- los describió, en los siguientes términos: (Y cuando a
alguno de ellos se le anuncia el nacimiento de una hembra, su rostro
se ensombrece y tiene que contener la ira. Se esconde de la gente a
causa del mal de lo que se le anunció pensando si se quedará con
ello a pesar de la vergüenza o lo enterrará. ¿Acaso no es malo lo que
juzgan?214.).
El Islam vino a dar a la mujer su merecido prestigio, con una sola
condición estipulada por el Gran Creador -¡Majestuoso y Elevado sea!:
Que los hombres estén al cargo de las mujeres, por la diversidad de
características con que nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!-
distinguió al hombre, haciéndole encargarse, por instinto, de la mujer, esta
criatura vulnerable que, a la hora de exponerse a cualquier peligro, se
siente más segura que nunca bajo la protección de su marido. Pero, Él
-¡Glorificado y Elevado sea!- mandó que dicho encargo se basara en la
justicia, la equidad, la misericordia, el respeto incondicional a la mujer,
guardarla y preservarla de abusar de su cuerpo o menospreciar o burlarse
de su personalidad. Así las cosas, vedó, enérgicamente, enterrar vivas a las
hembras y prohibió el matrimonio de disfrute (Es un tipo de matrimonio
que no garantiza ningún derecho a la mujer, como, por ejemplo, los
derechos de heredar y de percibir la manutención.). Por lo demás, El Corán
vedó el adulterio y desvedó la poligamia, a condición de tener garantizada
214
Azora de Las Abejas (n.º 16): 58-59.
113
la condición de la justicia del hombre con sus mujeres; Allāh -¡Elevado
sea!- dice: (...si os teméis no ser equitativos... entonces con una
sola...215.). El Islam, en cuanto un mensaje humano envuelto, en principio,
con la misericordia del Señor de los Mundos, no preceptuó la poligamia
como una obligación ni nada por el estilo, sino es un mandato desvedado,
en vista de lo que las circunstancias a que se expone el hombre musulmán
puedan exigir. Más aún, cuando el Islam desvedó el divorcio al hombre,
honró, en cambio, a la mujer, haciendo que el divorcio fuera dos veces216,
y, después, o vuelve el hombre a reagrupar a su mujer, según lo lícitamente
reconocido o la deja ir por las buenas. Es más, el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- lo hizo odioso a los musulmanes, diciendo: “Lo más
desagradable dentro de lo lícito es el divorcio.”.
SEGUNDO: El hecho de que la religión musulmana desvedara la poligamia
hasta el límite de cuatro mujeres, conforme a lo que Allāh -¡Elevado sea!-
dijo: (Casaos entonces, de entre las mujeres que sean para vosotros,
con dos, tres o cuatro217.), se debe a necesidades de carácter personal y
social, que tienen que ver con lo que el Gran Creador sabe, como nadie, de
las circunstancias de Sus criaturas de hombres y mujeres, las cuales serán
explicadas, más tarde, detalladamente. Sin lugar a dudas, más vale la
poligamia que el adulterio encubierto, aparte de que ésta reduce el
fenómeno, cada vez mayor, de soltería femenina. En reallidad, dicho
fenómeno está extendido, hoy en día, tan profusamente, en EE UU y
Europa que llama la atención, y movió a la mayoría de ellas a descarriar,
practicando el vicio [el adulterio], con lo cual sus sociedades se han
desmoralizado y sus modales se han desenfrenado. Unas pocas de ellas se
vieron obligadas a pasar el resto de su vida, hundidas en las penas y el
sufrimiento de la privación de un marido y de las penalidades de la soltería.
A veces, padecen de psicopatías como la depresión, otras, se convierten en
una lacra para sus sociedades, incluso, algunas se suicidan por el
sufrimiento inaguantable de la soltería. Por otra parte, en sus sociedades, la
tasa de natalidad ilegítima oscila entre el 20% y el 40%, variando de un
país a otro, mientras, en cambio, en los países islámicos que desvedan la
poligamia, el porcentaje de niños procedentes del adulterio es casi nulo.
Para colmo, en algunos de estos países europeos, perdieron el norte del
parentesco correcto por línea paterna, hasta el punto de que, en muchas
ocasiones, el marido no puede determinar si los niños que su mujer ha
tenido y que él está criando, son suyos o son de otro/s.
215
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 3.
216
Es decir, se puede ejercer dos veces con posibilidad de revocarlo.
217
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 3.
114
En cuanto a las razones y las ventajas que se les pasaron
desapercibidas a todos los que hacían críticas a la poligamia en el Islam, las
podemos resumir en las siguientes:
I) La pérdida de los hombres en las guerras tiene como consecuencia el
aumento del porcentaje de las mujeres sin hombre. Hemos señalado,
anteriormente, lo que sucedió en Alemania, tras la Segunda Guerra
Mundial, cuando encontraron que el porcentaje hombre-mujer era de 1-10.
Naturalmente, todos sabemos, lógicamente, cuál es la suerte de las nueve
que no encontraban marido. Más aún, cuando disminuye el número de los
hombres en comparación con las mujeres en cualquier país, por culpa de las
guerras o por cualesquiera posibles razones, su mano de obra productora
disminuye. En semejantes casos, la poligamia es la solución ideal para
cubrir la disminución de la natalidad. En su libro, Fundamentos de
Sociología, el sociólogo inglés, Herber Spencer, dice: “Si a una nación, le
sobreviene un estado en que las guerras arrasan a sus hombres, y cada
uno de los hombres restantes no tiene a más que una esposa, entonces,
quedarán muchas mujeres sin marido, y, por consiguiente, se produce,
inevitablemente, una disminución seria de la tasa de natalidad y ésta no
llega a equivaler a la tasa de mortalidad. En caso de que se encuentren dos
naciones, suponiendo que cuenten con iguales medios y recursos de vida,
la nación que no saque provecho de sus mujeres mediante la multiplicación
no puede resistirse a la nación cuyos hombres se aparean con todas sus
mujeres, con lo cual la nación monógama se aniquila frente a las naciones
polígamas.”. A esto, nosotros añadimos que el aumento del número de las
mujeres sin maridos provoca que cunda, por igual, tanto el desenfreno y el
libertinaje como la pobreza.
II) Si la esposa contrae una enfermedad crónica, ¿Seguirá el hombre, toda
la vida, unido a ella, como ocurre en EE UU y Europa o la divorcia y se
casa con otra?. La respuesta a esta pregunta conlleva una de las virtudes
que residen en desvedar la poligamia. En el Islam, en los casos en que una
mujer contrae una enfermedad crónica le impide disfrutar con ella, [la
solución de] divorciarla, en semejante situación, va en contra de la
conmiseración y la conciencia humana sanas, sobre todo, después de toda
una vida de amor, entrega y larga convivencia. Pues, una vez divorciada,
no puede trabajar ni ganarse la vida para sufragar su enfermedad, aparte de
que ningún hombre se va a casar con ella, para prestarle atenciones
médicas. Por lo tanto, estando así, no es nada caballeroso ni humano
divorciarla para casarse con otra como ocurre en Occidente. Por otra parte,
no es nada prudente impedir al marido, que tiene una esposa con una
enfermedad crónica, casarse con otra, porque, de lo contrario, se tardaría
en tener a su prole o se dejaría llevar por su apetito sexual instintivo que le
115
podría mover a adulterar como ocurre en las sociedades europeas y
americanas, y el resto de los países que no aplican la xarica islámica.
III) Si el hombre, una vez casado, descubre que su mujer es estéril o ha
contraído una enfermedad que le haya vuelto estéril antes de darle ningún
hijo. Éste es otro motivo más complejo que el anterior, por los cuales Allāh
desvedó la poligamia a los musulmanes. Se dan muchos casos en que dos
personas se casan y se enamoran tanto que ninguno de los dos puede ni
separarse ni prescindirse del otro, luego, descubren que la esposa es estéril.
En realidad, al hombre, por mucho que esté enamorado de su mujer, le
gustaría tener a un niño o niña descendentes de él. En la sociedad
occidental, los dos acuerdan divorciarse y el hombre se casa con otra y la
suerte de la mujer queda como una incógnita, y ella se ubica en el punto de
mira de los aspirantes codiciosos a disfrutar, única y exclusivamente, de su
cuerpo con el adulterio y lo ilícito. En cambio, en el Islam, en buena parte
de estos casos, lo que, a menudo, ocurre es que el marido mantenga a su
mujer estéril, honrada y ennoblecida, en su propia casa, casándose, previo
consentimiento de ella, con otra, de modo que llega a tener hijos que llenan
la casa de alegría y cariño, para ambas esposas. Pues, ¿Cuál convendría
más, vosotros que hacéis uso de la razón: La ley occidental o la xari ca de
Allāh -¡Elevado sea!- para Sus criaturas y siervos?!.
IV) Da la casualidad que, muchas veces, el bienestar y la naturaleza del
cuerpo del hombre le hacen sentir y tener un deseo sexual acalorado y
rebosante más allá de lo normal, en este caso, una sola mujer no le basta
para satisfacer sus deseos sexuales. Por otra parte, una única mujer no
puede dar abasto a su indómito deseo para conseguir su derecho conyugal
legítimo de ella, aparte de que esto la puede perjudicar si se deja llevar por
los arbitrios de su deseo. ¿Cómo arreglárselas, en este caso? ¿Se tomaría
el hombre a otra mujer por legítima esposa, casándose con ella? o ¿Se
tomaría a una amante con que practique el adulterio?. Haced el favor de
respondernos, vosotros que hacéis vanagloria de vuestras críticas al Islam.
El filósofo alemán, Schopenhauer, alega diciendo: “En principio, no
encontramos razón alguna que impida que el hombre se case con una
segunda mujer, en caso de que su mujer contraiga una enfermedad crónica
penosa o fuera estéril o, siquiera, con el paso de los años, se envejeciera.”;
y, también, dijo: “¿Quién de nosotros se limita, en la práctica, a una sola
mujer?!. Más aún, no podemos negar que, en algunos o en la mayoría de
nuestros días, la mayor parte o, incluso, todos nosotros tenemos
[relaciones extramatrimoniales con] muchas mujeres.”. Y dijo, asimismo:
“¿Acaso no ha llegado, ya, el momento de dar, realmente, la poligamia
por buena ventaja, para todo el sexo femenino? Pues, en la ciudad de
Lendra, se encontró a ochenta mil chicas públicas cuya honra fue
116
derramada en la masacre de las víctimas de limitarse a una sola esposa,
por culpa de la intransigencia de la mujer europea y las falsedades que se
pretendía.”.
V) El hombre, por naturaleza, tiene la capacidad sexual más potente que
la mujer y la mantiene hasta una edad avanzada, al contrario de la mujer
que empieza a perder buena parte de su deseo sexual a una edad temprana
entre los cuarenta y cincuenta años, lo cual se suma a las buenas razones y
necesidades que motivan al hombre para mantener a su primera esposa con
quien ha convivido durante muchos años de su edad, casándose con otra, en
lugar de tomarse a una amante o acudir a las prostitutas o divorciarla para
casarse con otra, conforme a la ley occidental corrupta, acabando, de esta
manera, la vida de la esposa en una vida de necesidad y vagancia,
provocando la corrupción de la sociedad y la proliferación de las
enfermedades graves, entre sus miembros, como el sida que, hasta ahora,
no se ha descubierto ningún tratamiento definitivo para curarlo.
VI) Durante el ejercicio de sus negocios tanto comerciales como
profesionales, el hombre está expuesto a viajar mucho, mientras, debido a
sus condiciones vitales y de salud, y a tener a su cargo a los niños, la mujer
no puede dar abasto a los viajes de su marido. ¿Cuál le valdrá más al
hombre, en su vida de expatriado, acudir al desenfreno y viciarse con las
prostitutas o casarse, en el extranjero, con otra que le preserve de
deslizarse?. Éstas constituyen una parte de las razones que hemos detallado
a propósito de las virtudes de desvedar la poligamia. Por otra parte, existen
otras muchas razones de menor importancia que estipulan la equidad y
justicia, como condición preferente para establecer la poligamia legislada
por Allāh, pero, por motivos de espacio, no cabe pormenorizarlas, en este
resumen.
A este respecto, no puedo dejar pasar desapercibido, que, en tanto el
Antiguo como el Nuevo Testamento, la poligamia era lícita, y a pesar de
que ambos habían padecido tergiversaciones, no incluyen ningún texto que
dé por hecho que sea ilícita. Por otra parte, en la Edad Media, en Europa, la
poligamia estaba en vigor y, actualmente, está en boga, en muchos pueblos
que no son de religión musulmana, en África, la India, China y Japón. Es
más, en sus inicios, tras la ascensión de Isaías -¡La paz sea con él!-, el
Cristianismo tenía por legítima la poligamia. Por último, concluyamos este
tema con el testimonio de Gustave Lobon, uno de los sabios y catedráticos
occidentales de Sociología: “La poligamia, al estilo de la xarica islámica,
es uno de los sistemas más indicados para desarrollar la moralidad de
toda nación que crea y se proteja en ella, así como estrechar los lazos y los
vínculos familiares; se trata de su manera [la del Islam] de hacer a la
117
mujer musulmana más afortunada y prestigiosa, y más digna del respeto
del hombre que su hermana occidental.”. Y añadió, diciendo: “No sé en
qué bases fundamentan los europeos su juicio de la degradación de este
sistema [la poligamia] en comparación con el sistema, vigente entre ellos,
de individualismo que peca de todo tipo de mentiras y de hipocresía.
Cuando, en realidad, contemplo varias razones que me llevan a preferir el
sistema de la poligamia a los demás sistemas, y, de hecho, no es de
extrañar que veamos a los orientales, que vienen a nosotros de visita y
se desplazan entre nuestras ciudades, quedarse perplejos, por nuestra
crueldad, a la hora de juzgar su sistema de poligamia, entre ellos.”.
ISAÍAS, EL PROFETA DE ALLĀH:
Ahora que hemos ofrecido un resumen de la historia del Islam y la
verdad sobre el envío de nuestro Profeta, el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz! y la verdad de El Corán, el gran milagro que nuestro Señor
-¡Majestuoso y Elevado sea!- hizo descender sobre él, y la verdad de sus
modales y buenas cualidades -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que
demuestran al mundo entero que es el Mensajero y el último Profeta de
Allāh. Asimismo, hemos pasado revista las respuestas de los islamólogos a
las calumnias de los rivales y los enemigos del Islam, respuestas que
probaron con todo tipo de pruebas concluyentes la nulidad de sus
argumentos y cómo Allāh les hizo volver cabizbajos.
LA NATURALEZA DEL PROFETA, ISAÍAS:
Volvamos, de momento, a la cuestión crucial y esencial de discordia
entre vosotros y nosotros, gente del Libro. Es la cuestión, a base de la cual
hemos fundamentado los puntos de nuestro presente mensaje a vosotros. La
cuestión es la naturaleza y la verdad del profeta, Isaías, hijo de María -¡La
gracia y la paz sean sobre él!- y la incidencia en el grave error, según
vuestra creencia corrupta, de que es Dios o hijo de Dios, o una parte de una
persona triangular [la Santísima Trinidad], de la cual forma parte Allāh
-¡Glorificado y Elevado sea!- lo cual es una consecuencia de asociarle a Él
y de la descripción, inmensamente, calumnias que atribuisteis a Allāh.
Empecemos con lo que, sobre esta cuestión, Allāh -¡Elevado sea!- dijo,
en Su Noble Libro: (¡Vosotros que habéis recibido el Libro! ¡Creed en
lo que hemos hecho descender, que es una confirmación de lo que ya
teníais, antes de que os borremos las facciones de la cara y la
pongamos del revés u os maldigamos como maldijimos a la gente
118
del sábado218. El mandato de Allāh está hecho. Es cierto que Allāh
no perdona que se Le asocie con nada, pero, fuera de eso, perdona a
quien quiere. Y quien atribuya asociados a Allāh, habrá forjado una
falsedad incurriendo en un enorme delito...219), y, también, Él
-¡Elevado sea!- dijo, en otra azora: (¡Gente del Libro! No saquéis
las cosas de quicio en vuestra Práctica de Adoración ni digáis
sobre Allāh nada que no sea la verdad. Ciertamente, el Ungido, hijo
de Maryam, es el mensajero de Allāh, Su palabra depositada en
Maryam y un espíritu procedente de Él. Creed, pues, en Allāh y en Su
Mensajero y no digáis tres; es mejor para vosotros que desistáis. La
verdad es que Allāh es un Dios Único. ¡Está muy por encima en Su
gloria de tener un hijo! Suyo es cuanto hay en los cielos y cuanto
hay en la tierra. Y Allāh basta como Guardián.220) y, también, Él
-¡Elevado sea!- dijo: (Han caído en incredulidad los que dicen que
Allāh es el Ungido, hijo de Maryam. Di: ¿Y si Allāh quisiera destruir
al Ungido, hijo de Maryam, a su madre y a cuantos hay en la tierra,
todos a la vez? De Allāh es el Dominio de los cielos y de la tierra y
de lo que hay entre ambos. Crea lo que quiere, Allāh es Poderoso
sobre todas las cosas.221).
Luego, dijo -¡Elevado sea!-: (Y han caído en incredulidad quienes
dicen: Allāh es el tercero de tres, cuando no hay sino un Único Dios.
Si no dejan de decir lo que dicen, ésos que han caído en la
incredulidad tendrán un castigo doloroso.222).
Tal como hemos inaugurado nuestro mensaje, igual os decimos: (Di:
¡Gente del Libro! Venid a una palabra común para todos: Adoremos,
únicamente, a Allāh, sin asociarle nada...223). Algunos de vosotros
mantenéis que Allāh está formado por tres personas en una sola persona224:
El Padre-el Hijo-el Espíritu Santo. Creer en la existencia de socios con
Allāh y en que las tres personas están juntas, y en que ellas han creado este
gran Universo y lo controlan es una creencia falsa. La respuesta bien clara
del Noble Corán a esta pretensión os ha dejado sin habla; Allāh -¡Elevado
218
La gente del sábado alude a episodio de los judíos que transgredieron el sábado y fueron convertidos
en monos y cerdos. Ver aleya 64 de la azora II.
219
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 47-48.
220
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 171.
221
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 17.
222
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 73.
223
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 64.
224
Hipóstasis: „persona‟ o „supuesto‟, más hablando de las tres personas de la Santísima Trinidad.
119
sea!- dice: (Allāh no ha tomado hijo alguno ni hay con Él ningún
dios. Porque si, así, fuera, cada dios se llevaría lo que hubiera
creado y se dominarían unos a otros. ¡Ensalzado sea Allāh por
encima de lo que Le puedan atribuir!225), y, también, dice: (Sea
glorificado y ensalzado, muy por encima y a gran altura de lo que
dicen.226).
Luego, nos toca a nosotros reflexionar y meditar en estas aleyas. Pues,
desde tiempos inmemoriales hasta la actualidad, miramos a nuestro
alrededor, pero no hallamos a nadie atreverse a pretender o alegar o fingir
que es dios con Allāh, ni siquiera, Le asocie en el Dominio de los Cielos y
la Tierra. Es, única y exclusivamente, Allāh, el único Dios, Quien se dirige
a nosotros en El Corán. Desde luego, no hemos visto ni oído hablar, ni de
lejos, de esto. Si hubiera más dioses que Él, no se callarían ni quedarían
con las manos cruzadas, ante el espectacular desafío de Allāh a ellos, en El
Corán; se habrían declarado, mostrando sus milagros y haciendo descender
libros a la gente, para que los leyeran, y habrían utilizado todos los medios,
a su alcance, para llegar al Señor del Trono, superándose unos a otros, tal y
como nos lo comunicó nuestro Señor -¡Invencible y Majestuoso sea!. Es
más, se habrían declarado la guerra, unos a otros y habríamos visto escenas
bélicas, al estilo de las de la Ilíada -plagada de fábulas sobre la lucha de los
dioses, entre los cuales se encarnizaban las guerras cósmicas más cruentas,
horrorosas y devastadoras-, convirtiéndose, de este modo, los Reinos del
Cielo y de la Tierra en un campo de batalla de las luchas titánicas entre los
dioses, debido al deseo de cada uno de ellos de ser el dios más potente y
superior. Allāh -¡Elevado sea!- lo comenta diciendo: (Si hubiera en
ambos227 otros dioses que Allāh, se corromperían. ¡Gloria a Allāh, el
Señor del Trono, por encima de lo que Le atribuyen!228.).
Nosotros mantenemos que toda la creación original y el sistema
meticuloso que este Universo encierra dan fe de la unicidad de Quien lo
ordenó, creó, dispuso y puso en marcha. Si hubiera más que un cerebro y
más de una mano ordenando su meticuloso movimiento, la marcha y el
equilibrio de este Universo habrían sufrido todo tipo de perturbaciones,
trastornos y tropiezos. ¡Glorificado sea, nuestro Señor, el Uno, el Único,
el Soberano Absoluto, en Su Dominio, sin nadie que se lo dispute; Él
crea y ellos son creados!.
225
Azora de Los Creyentes (n.º 23): 91.
226
Azora de El Viaje Nocturno (n.º 17): 42-43.
227
En el cielo y la tierra.
228
Azora de Los Profetas (n.º 21): 22.
120
Algunos de vosotros dijeron que Isaías es hijo de Allāh, pretensión que
estimamos, todavía, más grave que la anterior. ¿Por qué?. Porque, a
nosotros -¡Allāh nos libre!-, si simulamos seguir vuestra falsa pretensión de
que Isaías es hijo de Allāh, consecuentemente, la cuestión de la divinidad
se convertiría en un mero asunto familiar, ya que el dios-padre tiene que
tomar a una esposa para tener a un hijo, y, teniendo a una esposa, y con el
fin de tener hijos, tiene que acostarse y practicar el sexo con ella, igual
como lo hacen los mortales y los animales!!. Debiendo ser de la misma
naturaleza que el dios, la esposa del dios, puede que dé a luz un varón o
una hembra, ¿Por qué no?. Por su parte, la diosa esposa tiene que tener a un
padre, una madre, un hermano, o una hermana, esto es, los cuñados del
dios!, ¿Qué lo impide?. Si ella tiene a un hijo, y el hijo, a su vez, esto es, el
hijo de dios tiene que casarse, ¿Qué se lo impide?, ¿Acaso no es como su
padre?; y la nuera no será como los seres humanos, o de lo contrario, se
mezclaría la sangre de los humanos con la de los dioses, lo cual es
inadmisible!. Y la nuera puede ser, por ejemplo, su prima!, o sea, lo que
decíamos antes: La cuestión de la divinidad se convertiría en un asunto,
estrictamente, familiar. Puede que el hijo se subleve contra su padre,
derrocándole del dominio del Universo, suplantándole (Es lo que
llamamos, actualmente, “golpe de estado”). Por otra parte, como vosotros,
gente del Libro, sostenéis que Isaías -que nosotros lo reconocemos con
aspecto de uno más de los seres humanos- es hijo del Dios-Padre, entonces,
esto quiere decir que el resto de los miembros de la familia divina deberían
tener aspectos y características como las que tenemos nosotros los
hombres!. Y esto es un pensamiento inconcebible en contra del Gran Dios,
nuestro Creador, el Creador Magistral de los Cielos y la Tierra,
¡Glorificado sea, el Uno, el Único, el Absoluto, Quien no engendra ni ha
sido engendrado, el Impar, el Elevado por encima de todas las
características y cualidades que Le habéis atribuido: (No hay nada
como Él; Él es el que oye y el que ve.229)!. Reflexionemos sobre lo que Él
-¡Elevado sea!- dice: (Y han considerado a los genios como asociados
de Allāh, cuando ha sido Él Quien los ha creado. Y Le han atribuido
hijos e hijas sin conocimiento. ¡Glorificado sea y ensalzado sea por
encima de todo lo que Le atribuyen! Originador de los cielos y de la
tierra ¿Cómo habría de tener hijos si no tiene compañera y lo ha
creado todo? Él es Conocedor de todas las cosas.230).
Pasemos, luego, a ver lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en la aleya n.º
75, de la azora de La Mesa Servida (n.º 5), en Su Noble Corán: (El
229
Azora de La Consulta (n.º 42): 11.
230
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 100-101.
121
Ungido, hijo de Maryam, no es más que un mensajero antes del cual
ya hubo otros mensajeros. Su madre era una mujer veraz y ambos
comían alimentos. Mira cómo les hacemos claros los signos y mira
cómo, luego, inventan.).
Muchos de nosotros, al leer esta aleya del Noble Corán, no nos
deteníamos, y lo seguimos haciendo, en lo que se intenta decir con Su frase
-¡Elevado sea!-: (ambos comían alimentos), a pesar de tener claro
su significado en los libros consagrados de exégesis coránica. Nosotros,
aquí, queremos arrojar la luz, precisamente, sobre lo que atañe a nuestro
presente mensaje a vosotros, para averiguar hasta qué punto, nuestro Señor
-¡Majestuoso y Elevado sea!- nos conduce, tanto a vosotros como a
nosotros, los ejemplos, en un estilo tan elocuente como conciso, que no es
propio sino de un Gran Dios, a quien le agradecemos -¡Elevado sea!- que
se dirija, a nosotros, los seres humanos, enseñándonos Su moral y Sus
modales, esto es, las moralidades y los modales de El Corán. De este
mismo modo, Él -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos explicita lo que
corrobora la afirmación de que Isaías y su madre, María -¡La gracia y la
paz sean con ambos!-, no son más que dos seres humanos y no son dos
dioses como inventáis.
Él -¡Elevado sea!- nos enseñó, a través de El Corán y las tradiciones de
sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que Él -¡Elevado
sea!- creó a los ángeles de la luz, a los genios de un fuego sin humo y al
hombre de arcilla. Entonces, Él -¡Glorificado y Elevado sea!- predestinó y
ligó la conducta de cada especie de Sus criaturas, en función de la
naturaleza a partir de la cual fue creada y con la cual va vivir, hasta un
plazo determinado. Él -¡Glorificado sea!- predestinó que la vida de nuestro
padre Adán y su descendencia iba a ser sobre la tierra, de la naturaleza de
los componentes de la tierra hasta el Último Día. Allāh -¡Elevado sea!-
dijo: (De ella os creamos, a ella os devolveremos y de ella os
haremos salir de nuevo.231).
Pues, la creación del hombre de arcilla se debe a una razón sabia de
Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!, que consiste en que los hombres no
embarquen en la altivez, la soberbia y la prepotencia, debido a que, antes
de ser predeterminado, el Hombre es libre de escoger el camino del bien y
la rectitud o el camino del mal y la corrupción. Si escoge este último, por
más que profese la sensación de maldad, prepotencia o soberbia, se echa
atrás cabizbajo, cuando se acuerda o alguien le recuerda que, por mucho
que fuera altivo y soberbio, al fin y al cabo, no le pasa un día entero sin
231
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 55
122
verse, por consumir la comida imprescindible para su vida, en la necesidad
perentoria de ir al baño para excretar, ya que la naturaleza de su creación
está tomada del barro y se encamina al polvo, o sea, como hemos señalado,
al principio, de nuestro mensaje, al dirigirnos a vosotros, gente del Libro,
diciendo: Somos, sin excepción, hijos de Adán y Adán fue creado por
Allāh -¡Elevado sea!- del polvo, así que no sigáis con vuestra porfía y
obstinación en la Falsedad, ya que todos volveremos, a fin de cuentas, al
polvo.
En cuanto a los ángeles, en el Noble Corán, Allāh -¡Elevado sea!-, de
ellos, dijo: (Ante Allāh se postra todo ser viviente que hay en los
cielos y en la tierra, así como los ángeles; y ellos no se muestran
soberbios. Temen a su Señor que está por encima de ellos y hacen lo
que se les ordena.232).
Debido a la naturaleza de su creación y a obedecer todo cuanto se les
manda, los ángeles no son nada soberbios, por lo cual Allāh no les sometió
a lo que rompe la espina de la soberbia y la prepotencia -si es que lo
intentan-, es decir, la comida, al igual que los seres humanos. Al comer,
éstos se ven obligados a deshacerse de sus excrementos, de una manera que
rompe su sensación de soberbia y prepotencia. Así, lo fue, en la historia de
los huéspedes de sayyedna Abraham -¡La gracia y la paz sean con él!. Eran
ángeles con aspecto de seres humanos que cuando acudieron a Abraham,
éste quería hospedarlos y mandó a su mozo sacrificar un ternero gordo para
darles de comer. Entonces, ellos callaron y no se negaron, pero en cuanto
les sirvió la comida en los platos, para comer, sus manos no llegaron a la
comida. Ahí, a Abraham, le entró cierto recelo de ellos, pero el recelo que
albergaba era el de quien no prevé nada malo de ellos, sino quien sabe que
los ángeles del Misericordioso no comen por la naturaleza de su creación y
por el asunto importantísimo que traían entre manos, a fin de
comunicárselo, de parte de Allāh -¡Elevado sea!-. Y, efectivamente, esto es
lo que pasó, según lo recogen las aleyas coránicas, en las que Allāh
-¡Elevado sea!- dice: (¿Ha llegado hasta ti el relato de los honorables
huéspedes de Ibrahim, cuando se presentaron ante él y dijeron: Paz?.
Contestó: Paz, gente desconocida. Entonces, se retiró a su familia y
vino con un hermoso ternero. Lo acercó a ellos diciendo: ¿No vais a
comer? Entonces, sintió recelo de ellos. Dijeron: No temas. Y le
anunciaron un niño sabio.233).
232
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 47-48
233
Azora de Las Abejas (n.º 16): 49-50.
123
Por lo tanto, al describir a sayyedna Isaías y su madre, la Virgen María
-¡La gracia y la paz sean sobre ambos!-, nuestro Señor -¡Majestuoso y
Elevado sea!- dijo: (ambos comían alimentos), con lo cual quiere decir
que si fueran dos dioses como pretendéis, gente del Libro, no comerían
alimentos. Es más, ¿Cómo pueden ser dos dioses, si van a excretar, para
deshacerse de los excrementos, en tanto que los ángeles, siendo siervos
de Allāh, no comen? Pues, sería más lógico que los dioses contaran con
características más sofisticadas que las de los ángeles. ¿Cómo inventáis
calumnias?!.
Así que, ¿Qué disparate es esto, gente del Libro? y ¿Qué fábulas y
ridiculeces son éstas que hasta los juicios de los niños no las pueden
concebir ni tampoco los de vuestros científicos, sabios, intelectuales y
pensadores tanto los actuales como los del pasado?. ¿Cómo han podido
pasar por vuestras mentes estas hipótesis corruptas, fundadas en conjeturas
que no se atienen a ninguna prueba aparente ni tienen demostración
brillante alguna que tanto los intelectos de los animales como los de los
hombres las rechazan por igual?.
LOS TESTIMONIOS RECOGIDOS EN EL EVANGELIO DE JUAN SOBRE LA
NATURALEZA HUMANA DE MESÍAS -¡LA PAZ SEA CON ÉL!:
Gente del libro, si en todo lo que habéis pretendido de falsedades y
fábulas sobre: La persona del profeta, Isaías -¡La gracia y la paz sean con
él!; el dios-padre; el dios-hijo y el dios-Espíritu Santo, os atenéis a lo que
viene recogido en vuestros evangelios tergiversados y los libros del
Antiguo Testamento de la Tora que, tampoco, salvaron de la tergiversación
y la sustitución, pues, en el presente mensaje, hemos pasado revista,
anteriormente, una buena parte de los testimonios de algunos de vuestros
diversos evangelios, especialmente, del Evangelio de Bernabé, testimonios
que refutan y niegan la esencia de dichas pretensiones. Ahora bien, si decís
que no reconocéis el Evangelio de Bernabé, pese a los hallazgos recientes
de manuscritos antiguos, en las proximidades de la costa del Mar Muerto, a
los cuales han tenido acceso y los corroboraron afirmando la autenticidad
de dicho Evangelio los siguientes especialistas: El cura Dr. Charles Francis
Bouto, el Dr. D. F. Albright, uno de los pilares de la arqueología de los
evangelios, y, también, el cura A. Paul Davis, superior de la Igelesia de
Todos los Santos de Washington, pues, me gustaría exponer más ejemplos
y testimonios recogidos en uno de los evangelios más famosos que vosotros
reconocéis, es decir, el Evangelio de Juan, que rebaten y niegan dicha falsa
pretensión que mantenéis. Por otra parte, pondré, como testimonios, las
opiniones y las citas recogidas de bocas de sabios cristianos, a lo largo de la
124
historia cristiana. Vamos a empezar con lo recogido en el Evangelio de
Juan:
Jesús, hijo de Maryam, dice: “...algún día veréis abierto el
cielo, y a los Ángeles de Dios subir y bajar, sirviendo al
Hijo del hombre.” (Capítulo I:51).
En el Capítulo IV:6, dice: “Jesús, pues, cansado del
camino...”, lo cual se considera un reconocimiento de su parte que
Isaías es hijo del hombre, y no es hijo de Allāh ni es Allāh, ni es una de las
tres partes que forman lo que es Dios.
En el Capítulo IV:34, dice: “Pero Jesús les dijo: Mi comida es
hacer la voluntad del que me ha enviado, y dar
cumplimiento a su obra.”. Aquí, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con
él!- da fe de que es un mensajero que obra, por voluntad de Allāh, Quien le
había enviado y encargado dar cumplimiento a Su mensaje.
En el Capítulo IV:44, viene lo siguiente: “Porque el mismo Jesús
había atestiguado que un profeta por lo regular no es
mirado con veneración en su patria.”. Esto prueba,
manifiestamente, su profetismo y que no se recibió, al principio de su
predicación, con veneración, en su patria, como todos los profetas.
En el Capítulo IV:19 y 25-26, una mujer le dijo al as-sayyed Mesías:
“Señor, yo veo que tú eres un profeta. (...) Sé que está
para venir el Mesías, (esto es, el Cristo); cuando venga,
pues, él nos lo declarará todo. Y Jesús le responde: Ese
soy yo, que hablo contigo.”, lo cual demuestra que es un profeta
enviado y que es el Mesías prometido en el Antiguo Testamento (Hemos
explicado, anteriormente, que „Mesías‟ significa „un profeta de los
hombres‟).
En el Capítulo V:44, Mesías -¡La paz sea con él!- dice: “Y, ¿cómo es
posible que me recibáis y creáis vosotros que andáis
mendigando alabanzas unos de otros, y no procuráis
aquella gloria que de solo Dios procede?.”.
Aquí, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!- declara que Dios es Uno
solo, sin hijo ni socio en el Dominio, y que Él no es -¡Glorificado sea!- el
tercero de tres.
En el Capítulo VIII:26, el Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!- dice:
“...el que me ha enviado, es veraz; y yo sólo hablo en el
125
mundo las cosas que oí a él.”, lo cual subraya que el Ungido es un
profeta enviado por el Veraz, Allāh -¡Elevado sea!-, y que Él, única y
exclusivamente, hace llegar, al mundo, el objetivo de su envío.
En el Capítulo XIII:16, dice: “... no es el siervo más que su
amo, ni tampoco el enviado o embajador mayor que
aquel que le envió.”. No disponemos de ningún comentario sobre esta
sentencia que se comenta a sí misma.
ALGUNOS DE LOS TESTIMONIOS DE LOS SABIOS CRISTIANOS SOBRE LAS
TERGIVERSACIONES OPERADAS EN EL TEXTO DEL EVANGELIO:
A este respecto, el libanés, Guergues Züín al-Fattūhí, dijo que Cherintus
y Apison y su círculo afirmaron, cuando estaban estudiando el
Cristianismo, que el Ungido no es ningún dios ni hijo de dios y que estaba
en la nada, antes de que su madre, la Virgen María, lo diera a luz.
Al-Fattūhí dijo que, por esta misma razón, los obispos de Asia se reunieron
con otros, en el año 96, ante San Juan, y le pidieron que les escribiera una
exposición sobre la negación de la divinidad del Ungido, Isaías, y él
accedió a su petición. Las versiones de los cristianos sobre el año en que
Juan compuso su Evangelio son contradictorias; algunos mantienen que fue
en el 65, otros en el 96 y hay quien sostiene que lo fue en el 98.
Muchos de los sabios del Cristianismo negaron que el Evangelio que
circula, hoy, de mano en mano, fuera compuesto por San Juan, el apóstol
de Isaías. En la página 205, del Tomo VII, publicado en 1884, Catlak
Herald, citando a su compañero, Estadlen, dice: “Todo lo recogido en el
Evangelio actual de Juan es, en realidad, compuesto por uno de los
estudiantes de la Escuela Alejandrina.”. Bretschneider dice: “Todo este
Evangelio entero, así como todas las epístolas de Juan no son de su pluma,
sino fueron compuestos por una determinada persona, a principios del
Siglo II d.C., luego, lo atribuyó a Juan para que la gente lo admitieran.”.
Por otra parte, Crotis dijo: “Este Evangelio estaba compuesto de veinte
capítulos. Luego, tras la muerte de Juan, la Iglesia de Aphas le anexó el
Capítulo XXI. Todo esto se trata de sus falsos intentos de probar la
divinidad de Mesías y acabar con cualquier idea que afirme que es un ser
humano.”.
Esto constituía un fenómeno palpable en las distintas composiciones de
los autores de los cuatro actuales Evangelios. Algunos de ellos mencionan
escenas y sucesos, y otros los niegan o los aumentan o los restan en los
otros Evangelios. La contradicción entre ellos salta a la vista y está,
escandalosamente, puesta al descubierto. Muchos son los ejemplos que dan
fe de ello y no cabe detallarlos todos, aquí, en este resumen, pero hay
126
varios libros de autores musulmanes y cristianos famosos que comentan,
exhaustivamente, este tema, a la cabeza de los cuales, destaca el sabio, el
xaij234 Ahmad Didat.
LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS:
Indudablemente, los concilios ecuménicos, que vinieron celebrando, a
partir del Concilio de Nicea, en el 325, se consideran las cocinas de todas
estas tergiversaciones y fábulas, que los cristianos intercalaron en sus
evangelios sobre la personalidad de Isaías -¡La paz sea con él!- y sobre su
condición de ser dios o hijo de dios o si era la parte integrante de una
persona de tres partes que constituye lo que es Dios, eran. Dichos concilios
se trataban de consejos consultivos, en que vedaban algunos asuntos y
desvedaban otros, sin tener ninguna base jurídica veraz, ni siquiera, restos
de ciencia cierta. Pues, cada uno de ellos ponía lo que le parecía de sus
propias ideas y los demás le daban la razón en lo que ponía. A pesar de eso,
¿Qué resultado tuvo?. En este primer Concilio Ecuménico, celebrado en
Nicea (325), tras tamizar los contenidos de más de setenta evangelios que
tenían, a su alcance, atribuidos, en su mayoría, a los apóstoles y se
diferenciaban entre sí, como señalamos, anteriormente. Los han reducido a
cuatro evangelios y atribuyeron cada uno de ellos a uno de los cuatro
apóstoles siguientes: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Ahora bien, a pesar de
esta reducción de los evangelios en cuatro, cada uno de ellos se diferencia,
en sus textos y su contenido de los demás, una diferencia que levanta una
gran polvareda de escepticismo y, a veces, sátiras. Luego, aprobaron, en el
mismo concilio, las tres siguientes recomendaciones:
1) Dicen: “Creemos en un solo Dios (el Padre) Todopoderoso, quien
creó los Cielos y la Tierra de todo cuanto vemos y no vemos.”.
2) Luego, embarcaron en todo tipo de injurias y contradicciones,
diciendo: “Creemos en un solo Dios que es Isaías, el Ungido, el
único Hijo de Dios, el Engendrado y Eterno -Señor venido de Señor-
un Dios Veraz de un Dios Veraz, engendrado y no creado, único en
el Dominio con el Señor. Y de él, se crearon las cosas -Para
salvarnos, a los seres humanos, descendió de los Cielos por impulso
del Espíritu Santo. La Virgen María le parió, luego, se hizo hombre,
y, por nosotros, se crucificó y se castigó.-, luego, murió y fue
enterrado. Al tercer día, resucitó, otra vez, para hacer realidad lo
que se mencionó, en el Libro Sagrado; acto seguido, ascendió al
Cielo y se sentó a la derecha de Dios. Va a volver, otra vez, para
gobernar a los vivos y a los muertos y su Reino será sin fin?.”.
234
Hombre de religión musulmana.
127
3) Por culpa del embellecimiento de Satanás, reinciden en sus injurias y
contradicciones, diciendo: “Creemos en el Espíritu Santo, el Señor-
Dador de la Vida, originado del Padre y del Hijo; y adorado y
santificado con el Padre y el Hijo.” (No sabemos de dónde sacaron
todas estas corruptas teorías fabulosas, ni cuáles son las fuentes de su
demostración. En realidad, todos sus evangelios y Libros Sagrados,
pese a su tergiversación, no recogen ninguna cita expresa que afirme
estas creencias falsas).
En el I Concilio de Constantinopla (381), decidieron que el Espíritu
Santo, Gabriel -¡La paz sea con él!-, es, también, Dios, que es una parte de
la persona divina triangular.
En el Concilio de Ufses (431), decidieron que Mesías tenía dos
naturalezas: Una divina y otra humana.
En el concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, decidieron
que Mesías tenía dos naturalezas y dos voluntades.
LOS CONCILIOS ECUMÉNICOS Y LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA EN LA IGLESIA
ORIENTAL Y LA IGLESIA OCCIDENTAL:
Así, se sucedieron las reuniones y los concilios, hasta hoy en día,
innovando e inventando, a través de ellos, ideas, conceptos y nociones
curiosos y raros, vedando y desvedando muchos asuntos que ni siquiera
están mencionados en los libros de las dos Alianzas: la Antigua (la Tora) y
la Nueva (el Evangelio). Son, más bien, ideas y pensamientos erróneos de
su invención, que Satanás les había embellecido, para extraviarles del
camino de Allāh y para que asocien con Él. Ahora, la pregunta que se
plantea a sí misma es: ¿De dónde los sacaron?. En esos concilios, las
opiniones y las decisiones de los seguidores y adeptos de las sectas de los
cristianos eran contradictorias y sus discrepancias y diferencias eran tan
numerosas que sus Iglesias se dividieron en la Iglesia Oriental y la Iglesia
Occidental, en el Concilio de Constantinopla, celebrado en el año 869. Las
iglesias orientales griegas quedaron presididas por el Patriarca de
Constantinopla, y las occidentales presididas por el Papa de Roma,
actualmente, el Papa de El Vaticano. El motivo de su división era un asunto
trivial y curioso, siguiendo adelante en las creencias corruptas, alegando
que la Iglesia Oriental insiste en su criterio de que el Espíritu Santo emana
del Padre y del Hijo juntos -Algunos mantienen que es una unicidad en una
trinidad, y otros sostienen que es, al revés, una trinidad en una unicidad.
Palabras incomprensibles, que no tienen sentido ni, tampoco, ellos
disponen de prueba alguna de los Libros Celestes ni de otros; no son más
que fábulas fruto de sus invenciones corruptas con que Satanás les había
128
extraviado, como Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- se lo comunicó, a
ellos, en Su Noble Corán, al decir: (¿Quién puede crear una vez primera
y luego volver a crear, y Quién os provee desde el cielo y la tierra?
¿Hay algún dios con Allāh? Di: Traed la prueba que tengáis si sois
de los que dicen la verdad235.), y, en las aleyas 88-95, de la azora de
Maryam (n.º 19), dice: (Y dicen: El Misericordioso ha tomado un hijo.
Ciertamente, traéis una calamidad. A punto están los cielos de
rasgarse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse por su
causa. Porque atribuyen un hijo al Misericordioso. Y no es propio
del Misericordioso tomar un hijo. Todos los que están en los cielos y
en la tierra no se presentan ante el Misericordioso sino como
siervos. Y es verdad que Él conoce su número y los tiene bien
contados. Todos vendrán a Él por separado el Día del
Levantamiento.).
De esta manera, los curas y monjes de los cristianos y los patriarcas
de las iglesias orientales y occidentales persistieron, con pertinacia, en
todas estas fabulaciones y futilidades que no atienden a ninguna razón ni
lógica, extraviando, con ellas, a todos los cristianos de los del Libro hasta
nuestro tiempo actual, salvo a quienes Allāh se apiadó de ellos.
LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA Y LAS SUBSIGUIENTES SECTAS Y DOCTRINAS
CRISTIANAS ACTUALES:
De la diferencia de las dos Iglesias: La Oriental y la Occidental,
derivaron varias sectas y doctrinas cristianas actuales:
1) LOS ORTODOXOS: Representan la Iglesia Oriental y creen que Mesías
tiene una única naturaleza y una única voluntad, y que es hijo de Allāh, que
el Señor hizo descender a la Tierra para expiar las faltas de los cristianos,
con su muerte y crucifixión.
2) LOS PROTESTANTES: Representan la Iglesia Evangélica, y reprueban a
las iglesias occidentales el cobro de las bulas.
3) LOS CATÓLICOS: Son los seguidores de la Iglesia de Roma y el papa de
El Vaticano. Creen que Mesías tiene dos naturalezas y dos voluntades.
4) LOS MARONITAS: Pertenecen a Juan Maronita. Mantienen que Mesías
tiene doble naturaleza y una única voluntad, con lo cual las dos naturalezas
se encuentran en una sola persona [teológica].
235
Azora de Las Hormigas (n.º 27): 64.
129
5) LOS JACOBITAS: Creen en el encuentro de la divinidad y la humanidad
en la persona de Mesías en una sola persona [teológica].
LAS SECTAS CRISTIANAS QUE NIEGAN LA CRUCIFIXIÓN Y LA MUERTE DEL
UNGIDO, ISAÍAS -¡LA PAZ SEA CON ÉL!:
De este modo, la contradicción y la incompatibilidad se adueñó de sus
opiniones, ideas, creencias y sectas; cada secta acusa a la otra de herejía.
Como consecuencia de ello, se generó esta ingente cantidad de
fabulaciones y falsedades que ni los juicios ni los corazones lúcidos
ni las conciencias estrechas los tolerarían. A pesar de todo lo detallado,
anteriormente, aparecieron, entre ellos, muchas sectas cristianas que
niegan la muerte y la crucifixión del Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!.
Entre dichas sectas, figuran: Los satrinos, los carbócratas, los marcionitas,
los parscalios, los polisones. Las ideas de estas sectas están detalladas en su
historia, llamada “Mosehem”, que todavía se sigue enseñando en las
escuelas teológicas evangélicas. Los seguidores de dichas sectas afirman
que la realidad de la persona crucificada es, indudablemente, otra que la de
Isaías -¡La paz sea con él!; pues, dijeron: “Nunca jamás, se le han puesto
las manos de sus perseguidores encima, sino, fue hecho ascender al Cielo.”
Entre sus relatos falsos, recogidos en los cuatro Evangelios, los seguidores
de las otras doctrinas dijeron que una vez arrestado Mesías -¡La paz sea con
él!- y antes de crucificarlo, algunos de los que pasaban por él, con las
manos y los pies atados, le escupían en la cara y le daban bofetadas en las
mejillas?!. ¿Puede alguien creer estas reprobables fabulaciones en contra de
la persona de los leales profetas de Allāh?!. Es más, aunque pretendan que
él es el hijo de Dios, ¿Habría su padre, el presunto gran Dios, permitido que
su hijo-dios se expusiera a semejantes ultrajes y que le escupieran en la
cara, sin que Él interviniera?!, ¿Qué cosa tan rara?!.
En su libro, La pradera de las noticias de las biografías de los piadosos
(Beirut, 1810), Botros Qarmag mantiene que Marcos era levita y que era un
discípulo de Pedro. A petición de los vecinos de Rumía, compuso su
Evangelio y negaba la divinidad de Mesías, pero murió asesinado en la
cárcel de Alejandría, en el año 68.?!
En la página 142, de su libro, El Islam, o sea, el Cristianismo veraz, el
alemán, her Ernst Die Pons, dijo: “Todo cuanto atañe a las cuestiones de la
crucifixión y el sacrificio es de las innovaciones e invenciones del cura,
Pablo, y los de su calaña de lo que eran contemporáneos de Mesías, ni lo
vieron, ni tampoco se enteran de nada del verdadero Cristianismo.”. En la
primera parte de su libro, Historia de la religión cristiana, dijo, también:
“La ejecución de la sentencia de la crucifixión y la muerte tuvo lugar en la
130
oscuridad del fin de la noche. De ello, se puede desprender la verosimilitud
de la posibilidad de sustituir a Mesías por uno de los que estaban
encarcelados en las prisiones de Jerusalén, aguardando la ejecución de la
pena capital.” Y esto lo creen algunas sectas y El Corán vino a
confirmarlo.
En el primer capítulo del Evangelio de Bernabé, vino que: “Allāh envió
al ángel, Gabriel, a la Virgen María. Entonces, se metió en su alcoba
y saludó. Ella se mostró desconfiada de él. Pero, Gabriel la calmó y le
anunció que Allāh la agració con ser la madre de un profeta que Allāh
enviará a los hijos de Israel. Le dijo: ¿Cómo puedo engendrar varones, sin
conocer a ningún hombre?. Gabriel le contestó: Allāh, Originador del
Hombre sin necesidad de ningún hombre, es capaz de crear de ti a un
hombre sin necesidad de ningún hombre.).”. En realidad, creemos que este
texto anterior coincide, perfectamente, con lo que vino en las aleyas 16-21,
de la azora de Maryam (n. 19 ), en el Noble Corán; Allāh -¡Elevado sea!-
dice: (Y recuerda en el Libro a Maryam cuando se apartó de su
familia, retirándose, en algún lugar, hacia oriente. Entonces, se
ocultó de ellos con un velo y le enviamos a Nuestro espíritu [Yibril]
que tomó la apariencia de un ser humano completo. Dijo: Me refugio
de ti en el Misericordioso, si tienes temor (de Él). Dijo: ¿Cómo
habría de tener un niño si ningún mortal me ha tocado y no soy una
fornicadora? Dijo: Así lo ha dicho tu Señor: Eso es simple para Mí,
para hacerlo un signo para los hombres y una misericordia de
Nuestra parte. Es un asunto decretado.).
En cuanto a la cita de Lucas, recogida en su Evangelio: “Que Gabriel
dijo a María: El que ha sido engendrado de ti se llama Hijo de Dios”, es
un decir inédito que, únicamente, está recogido en dicho Evangelio. Ni
Mateo, ni Juan, ni Marcos lo mencionan, lo cual se considera una prueba
más de la diferencia en sus evangelios sobre todos los datos recogidos
sobre la realidad de Mesías -¡La paz sea con él!. Nadie de ellos dispone de
ninguna prueba concluyente, para demostrar su pretensión, sobre todo, en
lo tocante a las diferencias entre los cuatro Evangelios y sus diferencias en
el Antiguo Testamento, tergiversado, antes, por los judíos. Es digno de
mencionar que la lucha entre los judíos por culpa de dichas
tergiversaciones y diferencias, les llevó a injuriarse y mofarse unos de
otros. El Noble Corán registró dicha lucha, en la siguiente aleya, en que
Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Dicen los judíos: Los cristianos no tienen
fundamento. Y dicen los cristianos: Los judíos no tienen
fundamento. Pero, ambos leen el Libro. También los que no saben
131
dicen algo similar236. Allāh juzgará entre ellos el Día del
Levantamiento sobre lo que discrepan237.).
LA CUESTIÓN DE LA TRINIDAD:
Aun, cuando se preguntaron: ¿Cómo puede nacer un ser humano sin
padre biológico? y dijeron que debía ser de la categoría de los dioses. El
Gran Creador les contestó a esta pregunta en Su Noble Libro:
(Verdaderamente, Isa, ante Allāh, es como Adam. Lo creó de tierra
y, luego, le dijo: ¡Sé! Y fue238.).
A este respecto, el islamólogo, xaij Ahmad Didat, dice: “Algunos de
vosotros dijeron que el Profeta del Islam nos mandó respetar el Evangelio,
y esto es verdad, pero ¿A cuál de ellos os referís?. El Evangelio al que el
profeta del Islam nos mandó respetar es el Evangelio de Isaías, entonces,
¿Dónde está el Evangelio de Isaías?. Ninguno de los evangelios existentes,
hoy en día, es el Evangelio de Isaías.
Nuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos mandó respetar
lo que Allāh había hecho descender a Isaías, pero no el Evangelio de
Mateo, ni el Evangelio de Marcos, ni el Evangelio de Lucas, ni el
Evangelio de Juan.
Si decís y creéis que Isaías es Dios, mostrad y informadnos, cuando
menos, en cuál de vuestros evangelios tergiversados; enseñadnos un solo
texto en que Isaías hubiera dicho: “Soy Dios” o dijo: “¡Adoradme!?”.
Didat dice, también: “Conforme a la idea de la trinidad, algunos
cristianos creen que Allāh es el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.
Asimismo, piensan que el Padre es dios y el Hijo es dios y el Espíritu Santo
es dios, pero los tres no son tres Dioses, sino son un único Dios. Entonces,
yo quisiera preguntar a la gente que dominan el inglés sobre si fuera
posible decir: Esta es una persona, y esta es una segunda persona y esta es
una tercera persona, y estas tres personas no son tres personas, sino son
una sola persona!!.
¿Será posible decir en inglés: THREE PERSONS ARE ONE
PERSON (Tres personas son una persona)?!.
236
Acerca de Muhammad.
237
Azora de La Vaca (n.º 2): 113.
238
Azora de La Familia de Imran (n.º 3): 59.
132
En realidad, estamos ante tres personas distintas, que cada una de
ellas se diferencia, necesariamente, de las demás. Cada uno de vosotros
tiene su propio concepto mental sobre cada persona de las tres. Pues, el
Padre tiene un concepto mental, el Hijo tiene un concepto mental y el
Espíritu Santo tiene, también, concepto mental (MENTAL CONCEPT).
Entonces, cuando decís: “En el nombre del Padre”, tenéis cierto concepto
mental del Padre, y lo imagináis como un viejo de barba canosa en las
fiestas de Navidad; y cuando decís: “En el nombre del Hijo”, tenéis un
determinado concepto mental del Hijo, y lo dibujáis en vuestros cuadros
como un joven apuesto, de ojos azules, rubio; entonces, ¿Cómo se
convierten tres personas, que de cada una de ellas retenemos en la
memoria un concepto mental determinado, en una sola persona?!.
No podemos admitir semejante trinidad que el Ungido, Isaías, hijo
de María nunca sostuvo. Y, ya, no somos los únicos en mantener esto. Los
propios teólogos del Cristianismo elidieron el lema de la trinidad, de la
séptima frase del quinto capítulo de la primera epístola de Juan; era la
frase que contenía el lema de la trinidad cristiana y rezaba: “Los que dan
testimonio en el Cielo son tres: El Padre, la Palabra y el Espíritu Santo, y
los tres son uno.”. Los propios teólogos del Cristianismo dijeron, más
tarde, que la expresión: “El Padre, la Palabra y el Espíritu Santo, y los
tres son uno”, no es más que una fabricación, intercalada, falsamente, en
el Evangelio, y no la hay en ninguno de los originales antiguos del
Evangelio. Los mismos teólogos cristianos decidieron elidir este aumento
que indica que el Padre y la Palabra y el Espíritu Santo son uno. Así que la
séptima frase aludida, en las ediciones enmendadas del Evangelio,
contiene, únicamente, cuatro palabras inglesas, y reza: “Hay tres testigos”
(THERE ARE THREE WITNESSES), es decir, que la expresión: “El Padre
y la Palabra y el Espíritu Santo son uno” se ha suprimido del Evangelio,
por considerarla una fabricación (FABRICATION).
¿Por qué suprimieron la frase, que alude a la trinidad, del
Evangelio, en este lugar? La suprimieron por que fue redactada, en el
siglo VI, por algunos curas. La apuntaban como una nota en los márgenes.
Más tarde, los encargados de imprimir el Evangelio la añadieron al propio
texto.
Las doctrinas de trinidad, la igualdad con Allāh, la calidad de ser
hijo de Allāh se consideran una incredulidad y una gran mentira contra
Allāh. Pues, en realidad, Allāh prescinde de todo tipo de necesidad; A Él
-¡Glorificado sea!-, no le hace falta ningún hijo para garantizar la
continuidad de Su Dominio y atender a Sus asuntos (Es decir, no necesita a
ningún hijo, en Su Dominio, para sucederLe.). Es Allāh, el Creador y es
improcedente, bajo ningún concepto, imaginar que Él -¡Glorificado sea!-
133
cree a otro creador que Le asocie en Su Dominio. El propio Mesías dice,
en el capítulo V:30, del Evangelio de Juan: “No puedo yo de mí
mismo hacer cosa alguna.”.
Y si pretenden decir que Jesús es hijo de Allāh, cómo podemos
imaginar que Jesús, en cuerpo y espíritu, existía con Allāh, como hijo
Suyo, antes del inicio de la Creación, luego, Allāh le dijo, en el primer año
de la historia: “Hijo mío, sal a ellos del útero de la Virgen María”. Esto es
absurdo, ¿Cómo podéis tener este concepto de la existencia de Jesús con
Allāh, antes de la Creación?!, ¿Acaso estaba con Allāh, en cuerpo y
espíritu? o ¿Estaba como un recién nacido mamando? o ¿Como un niño
jugando? o ¿Como todo un joven maduro con sus aventuras sentimentales?
o ¿Estaba Jesús, como todo un hombre, cuando estaba con Allāh, antes de
mandarle a la Tierra, de nuevo, como recién nacido, saliendo del útero de
la Virgen María?. ¿Alguien puede imaginar que un recién nacido
inofensivo, que, en el momento de su salida [a la luz], grita y llora, es un
dios?. Luego, nos preguntamos quién estaba en el útero de María, ¿Será
Jesús, el mensajero o Allāh?!.
Si fuera Jesús su hijo, Él -¡Glorificado y Elevado sea por encima de
lo que le atribuyen!- podría haberle hecho descender, de una manera
digna y directa, a la Tierra, igual como lo fue, antes, con Adán y como Él
hace descender a Gabriel, el Espíritu Santo o como descienden los ángeles
del Cielo a la Tierra.
Para terminar, ahí siguen creyendo que Mesías tiene que morir por
ellos como un dios y no como un hombre. Creen que un solo hombre puede
asumir todos los pecados de los seres humanos. Yo les preguntaría:
¿Creéis que Allāh va a morir? ¿A qué no decís que Allāh es Eterno e
Inmortal?. Luego, decís que murió y que fue crucificado!. Y en caso de que
muera, ¿Qué será de Sus criaturas vivientes?. Y si muriera y fuera
enterrado en uno de los sepulcros, por tres días y tres noches, como
pretenden los dueños de los documentos sagrados, entonces, ¿Quién
habría cuidado al mundo y a las criaturas, durante estos tres días y estas
tres noches? ¿Quién habría controlado al mundo, precisamente, en este
espacio de tiempo?” (Han terminado las palabras del xaij Didat.).
Antes de concluir mi mensaje a vosotros, gente del Libro, quisiera
relataros este suceso que uno de los periódicos de la India ha registrado, a
principios de la segunda mitad del siglo XIX. El protagonista de esta
historia o dicho suceso es Su Virtuosidad: El xaij Rahmátul.lāh Ibn
Jalīlúl.lāh al-Hindí, uno de los predicadores más renombrados de los
islamólogos de la India, durante la colonización británica de la India, donde
los misioneros cristianos protestantes estaban desplegados, intensamente,
134
llevando a cabo, con mucha diligencia, sus intentos de cristianizar a todas
las sectas de los indios, incluso, a los musulmanes. El jefe de la misión
evangelista general de toda la India era el cura Pfender quien compuso un
libro, titulado: La balanza de la Verdad, en el cual llamaba, abiertamente, a
los musulmanes a renunciar el Islam y a cristianizarse. Cuando los
musulmanes encontraron que ninguno de los islamólogos indios le hacía
frente, el aburrimiento y la desesperación empezaron a hacerles mella hasta
que se quedaron al filo de renegar de su religión y cristianizarse. El xaij
Rahmátul.lāh tomó conciencia de este peligro inminente que amenaza al
Islam y a los musulmanes en la India. Entonces, se dedicó, de lleno, a
estudiar y leer todo cuanto tenía a su alcance de los libros del Antiguo y el
Nuevo Testamento, hasta que asimiló, perfectamente, todas las lagunas y
las calumnias con que tergiversaron su Tora y sus Evangelios, aparte de las
fabulaciones añadidas a ellos. Luego, hizo pública, en la India, su llamada
al cura Pfender a entablar una entrevista pública con él. Aquél aceptó
entrevistarse. Pero, de tanta confianza en ganar la entrevista, estipuló como
una condición que la entrevista se celebrara en tres sesiones y que fuera
asistida por las máximas autoridades políticas, los científicos, la prensa y
una multitud de gente para hacer de testigos. Entonces, el xaij Rahmátul.lāh
accedió, pero, puso una condición: Que los dos, es decir, tanto el xaij como
el cura, se comprometieran a que quien deje sin habla al otro, se apostate de
su religión, abrazando la de su homólogo.
Aquí, el xaij Rahmátul.lāh -¡Allāh se apiadara de él y lo hiciera pasar
al el Paraíso!- no iba a renunciar, bajo ningún concepto, la religión del
Islam, y tenía que ganar, a toda costa, el debate, pero su condición era la de
quien tenía absoluta confianza en sí mismo, gracias a la brillantez de los
argumentos que tenía en manos, sacados del Libro de Allāh -¡Elevado sea!-
, y de la sunna [tradiciones, conducta y moralidades] de Su Profeta -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!.
En cambio, los argumentos del cura Pfender eran corruptos y
fabricados y no se acomodaban con la razón ni la lógica. La primera sesión
se celebró, el 10 de abril del 1854, en el barrio de Ákbar Abad en la ciudad
de Agra. Entre los asistentes con el Xaij, se encontraba el Dr. Muhammad
Uazīr Jān, y, entre los asistentes con el cura, estaba el cura Fernici. En
cuanto a los testigos de la entrevista, eran muchos, y, entre ellos, estaban:
Jefe de la Cancillería, el consejero del Ministerio de Hacienda, el
vicegobernador de la ciudad de Nebars, el xaij Qámar al-Islām, imán de la
gran mezquita de Agra, Jādem cÁlí Jān, jefe de redacción del periódico,
Mátlac al-Ajbār y algunos de los mandos ingleses y el comandante del
cuartel general.
135
Al término de la entrevista, cÁlí Jān escribió en la portada del
periódico de Mátlác al-Ájbār que el resultado de la primera entrevista era el
reconocimiento del cura Pfender haber tergiversación innegable en siete u
ocho lugares del Evangelio.
En su respuesta a esto, Pfender se dirigió al periódico, comentando:
“Sí, he reconocido, pero semejante cantidad exigua de tergiversación no
perjudica a los Libros Celestes.”.
El xaij Rahmátul.lāh le replicó, sobre las páginas del mismo
periódico, diciendo: “Una vez probada la tergiversación en cualquier
documento, por insignificante que fuera, éste ya no es operativo y no se
admite y se considera, automáticamente, nulo. Entonces, ¿Qué será de un
Libro hecho descender de parte de Allāh, que vosotros habéis reconocido
haberlo tergiversado en ocho lugares, y, acto seguido, creéis en él y
llamáis al resto de los mortales a seguirlo?!”.
En el 11 de abril de 1854, se celebró la segunda sesión, en la cual se
notaba que el número de los curas que acompañaban a Pfender se había
multiplicado, notablemente, debido a la difusión de la noticia de que uno de
los islamólogos había dejado sin habla al cura cristiano más famoso de toda
la India, en la entrevista anterior, y le había hecho reconocer,
voluntariamente, la tergiversación del Evangelio. Entre estos curas,
estaban: El cura William Klein, el cura Harvy y otros. Luego, se ha hecho
patente que su asistencia, al lado de Pfender, se debía a su deseo de retirar
el reconocimiento de Pfender de que el Evangelio es tergiversado, pero
fracasaron y volvieron derrotados, debido a que su discusión no tenía
ningún fundamento de argumentos claros o pruebas correctas.
Fijada la fecha de la tercera sesión concertada, Pfender mandó una
carta, en que se disculpó de asistir, lo cual llevó al Dr. Muhammad Uazīr
Jān a mandarle una carta en que le comentaba: “Debería haber venido para
contestar a las preguntas del xaij Rahmátul.lāh (...) Luego, tiráis vuestro
Evangelio tergiversado, a vuestras espaldas y dejáis de predicar a la gente,
en la India, para abrazar vuestra religión falsa.”.
Luego, los periódico escribieron que la razón principal de la falta del
cura Pfender a asistir a la tercera sesión era su temor a que el xaij
Rahmátul.lāh le obligara a cumplir la condición de que en caso de perder,
por vía del argumento y la prueba fehacientes, debería renunciar su
Cristianismo y abrazar el Islam. Pero, Allāh no le predestinó que
136
fuera guiado al camino recto; Allāh -¡Elevado sea!-, dijo: (...ciertamente
tú no guías a quien amas sino que Allāh guía a quien quiere.239).
Ésta es la historia del xaij Rahmátul.lāh, en la India. Afirma la
falsedad de las calumnias de los cristianos sobre Allāh -¡Glorificado y
Elevado sea por encima de su incredulidad!.
LOS ESCÁNDALOS DE LOS PREDICADORES CRISTIANOS:
Sobre la serie de escándalos de los predicadores cristianos, vamos a
leer lo que la revista norteamericana, Time, publicó, el 7 de marzo de 1988,
sobre un número de los curas predicadores más famosos que regentan
instituciones mediáticas que difunden programas de predicación, que
cubren la totalidad de EE UU, a través de canales y emisoras privadas de
televisión, a centenares de millones de espectadores. Cada predicador de
ellos tiene a millones de seguidores que creen en él y le dan la razón en
todo lo que les dice sobre el Evangelio.
La revista, Time, y Washington Post hicieron estallar los escándalos
de un grupo de curas predicadores, que cada uno de ellos cautivaba los
corazones de sus espectadores y ganaba de sus ahorros privados centenares
de millones de dólares en concepto de donaciones pecuniarias. Dichos
predicadores se gastaban el dinero costeándose a sí mismos, a sus esposas,
sus parientes, y en la apropiación de los palacios, los aviones privados y las
carrozas. El gasto de su dinero no se limitaba, tan sólo, a esto, sino se
extendía a sufragar sus prácticas sexuales pervertidas y sus relaciones
inmundas con las prostitutas y las rameras.
Imaginémonos que un periódico o una revista árabe publicó aquellos
escándalos vergonzosos de unas personalidades cristianas, que los
cristianos toman por ejemplos ideales a seguir, pues, se levantarían sus
voces de protesta más que nunca, tal como pasó, últimamente, en Egipto,
durante el mes de junio, del 2001. Pero, en el presente caso, los que sacaron
a la luz estos escándalos son periódicos norteamericanos y escritores
cristianos, incluso, presentaron con cada noticia las pruebas fehacientes de
su veracidad, de la realidad de las confesiones, en público, de dichos curas
predicadores a través de las pequeñas pantallas.
EL ESCÁNDALO DEL PREDICADOR JAMY BAKER Y SU ESPOSA TAI MAI:
239
“ Azora del Relato (n.º 28): 56.
137
La revista dice sobre el predicador Jamy Baker y su esposa Tai Mai,
bajo un titular escandaloso: “Un mundo de estafas, fraudes,
prestidigitación, chantajes, robos, mentira e hipocresía.
Un mundo de escándalos sexuales, violaciones y
prostitución que algunos predicadores practican, cuyos
nombres son más famosos, en EE UU, que las estrellas de
cine, televisión y teatro. Hombres y mujeres que controlan
los cerebros de decenas de millones de seres humanos, que
les granjean ingentes riquezas en un mercado financiero
de, al menos, dos mil millones de dólares americanos, al
año.”.
Jamy Baker y su mujer empezaron a predicar a través de la
televisión, tras dejar su trabajo, durante años, en la cadena C.B.N., donde
Timi (nombre familiar de Tai Mai, solía aparecer a través de la pequeña
pantalla, al lado de su marido, mientras presentaba sus prédicas y pláticas,
con un bañador escandaloso. Ella justifica esto, diciendo: “Deberíamos ser
atractivos, aparte de que el uso de los cosméticos y ponerse el bañador,
durante la predicación, no es nada reprobable.!?”.
Luego, le toca al cura predicador, Jamy Swagart, destapar los
escándalos de Baker y su mujer hasta que les obligó a dimitir de su
institución de predicación. Swagart trabajaba, anteriormente, con Baker, en
su programa de predicación, pero, discreparon por un ajuste de cuentas,
sobre los botines valorados en millones de dólares de las donaciones que
les llovían a cántaros. Pues, Baker echó a Swagart de la presentación de las
prédicas en su rpograma, cuando le entró miedo de que Swagart le hiciera
sombra y se granjeara la admiración de decenas de millones de
espectadores con su estilo inteligente y atractivo.
Una vez echado del programa, empezó a pagar, muy generosamente,
a los detectives privados, para seguir las faltas, los deslices y los puntos
flacos de Baker y su mujer; luego, publicó dichos escándalos, lo cual,
obligó a Timi Baker a confesar, a través de las pequeñas pantallas, que
Satanás le hizo caer en su trampa y que se drogaba, y que Satanás se
entrometió entre ella y su marido. Baker conoció a una secretaria de
iglesia., llamada Jessicahan. Swagart la instigó a demandar a Baker,
manteniendo que era virgen cuando Baker la agredió. Pues, dijo: “Al
principio, me llevó, con sigilo, luego, me dio vino mezclado con un
narcótico, perdí el conocimiento, y cuando me volví en sí, me encontré a mí
misma, como un sandwitch podrido de hamburguesa que nadie desearía
comer.”.
138
Cuando Jessicahan estaba resuelta a perseguirle, judicialmente,
Baker le mandó ofreciendo una suculenta cantidad de dinero a cambio de
callar. Pero, ¡Quia!, a buenas horas, mangas verdes; una vez llegados los
ecos del escándalo a los oídos de centenares de miles de los que creían en
la pureza de toda inmundicia del cura Baker y su esposa, no había quien
detuviera este escándalo.
Tras el escándalo, Baker y su mujer, la cura Tai Mai aparecían,
durante semanas, en ruedas de prensa, y, en los boletines informativos. Se
les saltaban las lágrimas, lloraban y lamentaban el embargo de su
institución de predicación, su cadena de televisión y una gran parcela de
tierra valorada en varios millones de dólares, como consecuencia de los
reportajes periodísticos que les acusaban de chantaje y describían su vida
holgada de lujo y derroche, y su estilo de vida, tras descubrir los faustos
palacios que poseían en California y Florida y sus enseres dorados.
Durante sus confesiones ante las pantallas de televisión dijo que
Swagart le hizo una mala faena y capitaneó esta campaña contra él, para
hacerse con los 129 millones de dólares que constituyen la recaudación
anual de su embargada institución de predicación.
Swagart contestó, rotundamente, a las declaraciones de Baker,
diciendo: “¡Ya era el momento adecuado de limpiar la casa desde dentro!.
Lo que hicieron Baker y su mujer es una farsa escandalosa en contra de
tanto la predicación misionera como los predicadores que no debería
haber seguido adelante.”. Swagart puso el símil de „un cáncer que debe
extirparse del cuerpo de Mesías‟ a su ex compañero.
EL ESCÁNDALO DE SWAGART, EL COLEGA DE BAKER:
Luego, la serie de los escándalos de los curas, en EE UU, continúa.
Nada más terminar el mito de los escándalos del cura Baker y su mujer la
cura, el propio Swagart mismo, quien provocó el escándalo de Baker y le
calificó de cáncer en el cuerpo de Mesías, cayó, tras ellos,
vertiginosamente. Pues, decenas de miles de espectadores abonados al
canal de cable, C.B.N., que transmite su emisión a todo EE UU, se
quedaron pasmados al ver, en las pantallas de sus televisores, al cura
Swagart rompiendo a llorar, mientras confesaba sus pecados, en su iglesia.
El escándalo de Swagart, probado con fotos practicando el sexo con
una prostituta profesional, llamada Débora Murphy, apareciendo en las
fotos, tumbada y desnuda delante de Swagart quien le pagaba buenas
cantidades de dinero para exhibirse, obscenamente, delante de él.
139
De la misma manera que Swagart seguía las flaquezas y los deslices
de Baker y su mujer con fotos y datos confidenciales, desencadenando el
escándalo que los partió por el eje y provocó su expulsión de la
predicación, otro cura, llamado Marphin Gorman, que trabajaba con
Swagart en el canal de televisión que éste dirigía, lo vigiló siguiendo, con
la ayuda de un detective privado asalariado, precisamente, a tal fin, sus
flaquezas y deslices con fotos y vídeos. Pero, antes de destaparlo, lo
regateaba con él, chantajeándolo vilmente. Y cuando Swagart se negó a
pagarle, desencadenó el escándalo, publicando las fotos y los vídeos por las
pantallas de televisión, frente a lo cual, Swagart no podía más que
reconocer sus errores. Pues, se puso de pie delante de los espectadores,
pidiendo perdón a Dios. Empezó su comparecencia tranquilo y expectante,
llevando un traje rasgado, luego, se puso a hablar y dijo, dramáticamente,
entristecido: “No digo que es una falta ni una mentira, sino lo llamo
pecado. Yo no echaría a nadie la culpa sino me la echaría a mí mismo. Lo
decía llorando, con voz estertorosa. Luego, prosiguió añadiendo: ¡Mi
Redentor y Salvador, he cometido pecados en tu contra y pido que tu noble
sangre, que fue derramada sobre la cruz, me vaya lavando todo orín que
tenga mi alma hasta convertirlo en mares de perdón!.”
140
Mira la foto de Swagart, publicada en el Time, cuando
confesaba llorando.
141
Una vez terminado este mentiroso drama romántico, el
predicador Swagart montó en su carroza, esfumándose dentro de su
hacienda extensa, de 14 pasos, equipada con todas las comodidades lujosas.
Durante su confesión del pecado, Swagart no reveló qué tipo de errores
eran los que había cometido. En cambio, todo el mundo estaba, ya, al tanto
de sus locuras sexuales, durante las cuales se involucró en relaciones
íntimas sospechosas con prostitutas, en las habitaciones de los hoteles
baratos y bajos, a pesar de ser especialista en repulsar y desaprobar las
faltas y los pecados de los seres humanos, y de ser el predicador que
llamaba a millones de cristianos a seguir los buenos modales.
Así, lo eran los escándalos de los curas predicadores, los cuales
fueron descritos por Mesías -¡La paz sea con él!-, según pretende su
Sagrado Evangelio, dice: “Hijos de víboras, así, aparecéis
inocentes delante de la gente, mientras estáis llenos de
hipocresía y desenfreno por dentro (...): ¿Cómo habláis
de las buenas obras, siendo desenfrenados?.”.
EL INFORME DE EL VATICANO SOBRE LOS ESCÁNDALOS DE FALDA DE
ALGUNOS CURAS Y PREDICADORES EN DETERMINADAS ZONAS
GEOGRÁFICAS:
A su serie de escándalos, se suma lo que, citando las palabras de la
monja médico, Mora Odonohy, el periódico de La Rebiblica -que sale en
Roma- publicó una noticia sobre el reconocimiento de El Vaticano de que
algunos sacerdotes y predicadores obligaban a las monjas a practicar el
sexo con ellos, y, que, en ocasiones, las violaban y que algunas de ellas
fueron obligadas a abortar. El informe expedido por El Vaticano da
constancia de que estos ejercicios se limitan a determinadas zonas
geográficas, en 23 países, entre los cuales, figuran: EE UU, Brasil,
Filipinas, la India, Irlanda e Italia.
El artículo de Marco Polliti, el corresponsal de La Rebiblica, en El
Vaticano, da por hecho que el informe elevado, en febrero del 1995, por la
monja médico, Odonohy, a Martínez Somalu, Presidente de la Junta del
Alto Obispado, en El Vaticano, fue firmado por numerosas monjas. En este
informe, estas monjas aludieron a casos concretos, como el de un sacerdote
que obligó a una monja a hacer una operación de aborto, tras la cual murió,
y, luego, el mismo sacerdote presidió su misa fúnebre. En otros casos,
algunos sacerdotes obligaron a algunas monjas a usar las píldoras
anticonceptivas. Asimismo, se dio un caso que incluyó a 20 monjas que se
quedaron embarazadas, al mismo tiempo, dentro de un mismo complejo
religioso.
142
Al contrario de la predicación cristiana, leemos, en lo
siguiente, dos historias de dos casos de cristianos que abrazaron el
Islam.
Éste es el hermano cAbd-Allāh Lowrence Maruan. Nos cuenta su
propia historia, en un artículo, que el periódico de al-Mádīna al-
Munawwara ha publicado. Aprendamos de ella:
c
EL ESTADOUNIDENSE ABD-ALLĀH LOWRENCE HACE MEMORIA DE SU
EXPERIENCIA DE ABRAZAR EL ISLAM
LA DEFICIENCIA DE LA ARTERIA PRINCIPAL DE MI HIJA ME CONDUJO
Al CAMINO DE LA LUZ
Ateyya al-Telwāní- corazón, esto es, la aorta. inmediatamente, el
Medina al-Munawwara: Pues, fue ingresada en la mundo de los Cuidados
Muchos de los nacidos en Unidad de Cuidados Intensivos y me fui a la
la gracia del ‘Islam’, no Intensivos, hasta que los habitación de la oración
saben apreciar el valor de exámenes y los análisis del hospital: Se trataba de
esta palabra. Pues, yo, por pusieron de manifiesto una habitación normal y
ejemplo, he pasado la que esta arteria no era lo corriente con una
mayoría de mi vida, sin suficientemente grande alfombra y un par de
escuchar el tocamiento de para que la parte inferior sillas, nada más. No había
la oración ni pronunciar el de su cuerpo obtuviera la ni estatuas ni cruz, ni
saludo del Islam, esta joya sangre y el oxígeno cuadros, gracias a Alālād,
preciosa. Escuchar estas suficientes para su una habitación, sólo,
palabras, me recuerda la funcionamiento, con lo vacía. Pues, por primera
gracia que Allāh me cual esta parte moría y su vez, en mi vida, hice la
confirió, cuando me sangre era de color azul. oración como dios manda.
eligió, agraciándome con Cuando oí el diagnóstico
esta religión. Estas eran estaba destrozado. Como
las palabras del Dr. médico, sabía qué
c
Abd.Allāh Maruan, significa dicho
Director de la Sección de diagnóstico. Mi niña del
Oftalmología del Centro ojo, de, tan sólo, algunos
de Oftalmología de días de edad necesita una
Maghraby de Medina al- operación de corazón
Munawwara, al periódico abierto y, luego, cada
de al-Risāla. Y dijo: unos cuantos años, le hará
Muchos de los hermanos falta una revisión, y, acto
me preguntan ¿Cómo has seguido, morirá
llegado a islamizarte? Y automáticamente. Hasta el
yo les contesto lo mismo: presente día, no puedo
Hay una respuesta breve contener mis lágrimas, al La existencia del
y otra larga. escribir esta historia. Señor:
En cuanto a la Cuando el médico me dio Y dice: Me acordé
breve, es, sencillamente, los análisis, en mi interior, y tuve la absoluta
que nadie llega al Islam, algo murió; supongo que seguridad de la existencia
sino gracias a la gran es la soberbia. Pues, del Señor. Hasta entonces,
misericordia de Allāh. He gracias a Allāh, yo me no conocía la palabra
visto a mucha gente creía capaz de aguantar Allāh, y lo prometí que si
estudiar el Islam y cualquier cosa. Mi vida ha salvara a mi hija y me
rechazar la religión. Pues, sido todo un logro y era guiara a la religión más
mucha gente de mi tierra, capaz de superar todos los cercana a Él, que me
Estados Unidos, gozan de obstáculos que eligiera, le seguiría. Desde
buenos modales, un interceptaban mi camino, luego, estaba llorando y
natural muy por mi cuenta - o como no me cabía la más
misericordioso y un pensaba, entonces. Pero, mínima duda de qué
carácter agradable. cuando oí que mi hija significaba lo que decía.
Y añadió: Y esto estaba muriendo, sin que Por primera vez, en mi
lleva a la respuesta larga: nadie pudiera hacer nada vida, abrí mi corazón y me
Hace diez años, nació una por ella, tuve la seguridad dirigí al Uno, de tal
niña mía con un defecto de que la situación estaba manera que tomé
físico en la arteria por encima de mi aguante. conciencia de que era el
principal que alimenta el Así que, abandoné,
143
único que podía salvar a He asistido a tantas divorció y se llevó a mis
mi hija. reuniones de las iglesias hijos, mi coche, mi casa y
En aquel entonces, más de lo que quiero mis propiedades y la
me contuve y volví al recordar. Pero lo que, sí, mayoría de mis riquezas.
quirófano de los Cuidados recuerdo es que cuando Así, es el divorcio en EE
Intensivos. Unos diez estudié el Judaísmo, no UU, la esposa se queda
minutos más tarde, los logré entender por qué con la mayoría de las
médicos me dijeron que Yaya y Jesús no aceptaron cosas. No sólo se llevó
mi hija iba a ponerse bien el canapé del Señor, y todo cuanto me
y no iba a necesitar nada. cuando estudié el pertenecía, sino, para
Entonces, me quedé Cristianismo no llegué a colmo de males, me
enajenado y taciturno entender quién era el sentenciaron pagar una
durante unos diez último profeta anunciado manutención a ella,
minutos. Mi petición ha en el Evangelio, más aún, durante cinco años, y a los
sido respondida y hecha no había quien me niños durante quince
realidad. El pediatra de explicara para que me años. Por lo tanto, ella no
cuidados intensivos quedara convencido y sólo se llevó toda mi
estaba sorprendido y no satisfecho. ¿Por qué creen riqueza, sino, también, el
sabía qué decir. Todavía en la trinidad? Y ¿Porqué dinero que, hasta
lo recuerdo, allí, de pie, piensan que el crucificado entonces, no lo había
impasible y sin palabras Isaías es hijo de Allāh? Y ganado, ya. Encima, no
con una mirada que no ¿Por qué creen en muchas puedo acercarme a mi
podía dar crédito a lo que creencias insólitas que se hija, sino a 100 pies de
ocurría, me comunicó la encontraban en el distancia o, de lo
buena noticia. Y, Cristianismo y no las contrario, me detendrían;
efectivamente, mi hija había en el Evangelio. No ¿Por qué? Porque me hice
vivió sin necesidad a era cristiano y no creía en musulmán. En cuanto a
ningún medicamento ni la explicación de Allāh en mis padres, eran, algo,
ninguna operación. Era el Cristianismo. Tras tres mejores que ella!; pues,
todo un milagro. Su años de averiguación e ayudaron a mi ex mujer
cuerpo recuperó su color indagación, conocí algo proveyéndola
natural y, hasta el del Islam, a través de mi de todos los documentos
momento, sigue siendo hermano mayor que necesarios para
salvo y sano. Los médicos abrazó, antes que yo, el divorciarme, amén de
tenían imágenes del Islam (gracias a Allāh). abonarle todo el dinero
estado de su corazón Vivíamos en dos estados necesario para cubrir los
antes y después de que su [de EE UU] diferentes y gastos jurídicos, valorado
corazón volviera a la no hablábamos mucho, en unos 35 mil dólares
normalidad. Pues, las entre nosotros, pero, un americanos. Y, por último,
imágenes de después de la día me llamó y me dijo me dijeron que no querían
operación revelaban el que ya era musulmán. que nadie de nosotros -yo
estado normal de su Como no conocía el Islam, y mi hermano- los
corazón sin necesidad de le dije que qué raro era visitara, llamara o, ni
ser operado. eso y si él habría perdido siquiera, les mandara una
Allāh la curó. la conciencia y vuelto postal. En fin, no querían
Añade: Cuando loco. A pesar de esto, me saber nada de sus dos
llevé mi hija a casa ilesa y mandó un libro sobre la hijos que se hicieron
contenta, estuve muy biografía del Mensajero- musulmanes, ni siquiera,
consciente de que fue ¡Allāh le dé Su gracia y acordarse de ellos. La
curada, única y paz!- y una traducción del mayoría de mis amigos
exclusivamente, por El Noble Corán. Cuando leí me abandonaron y, por mi
Creador. He llevado toda estos libros, tuvo la parte, tenía que
mi vida reacio a Dios y absoluta seguridad de que abandonar la casa para
ponía en tela de juicio su Muhammad era el último evitar mi detención,
existencia e intentaba profeta que estaba debido a que la casa,
apartar la gente de la buscando en mis estudios legalmente, ya, no era
religión. Evadía las e indagaciones en el mía. Pero, aprendí que
iglesias y las religiones. Evangelio, el Judaísmo y cuando alguien renuncia
Cuando Allāh salvó, con las religiones cristianas. Es algo por amor a Allāh, le
su milagro, a mi hija, más, tomé plena compensa con algo mejor.
supe, a ciencia cierta, que conciencia de qué me he Y así lo fue. Perdí a mi
ya era hora de cumplir mi hecho musulmán. mujer incrédula y, un año
promesa. Pues, después Pruebas: después, Allāh me agració
de que no pisaba el suelo Y dice, más con una esposa
de las iglesias, sino para adelante: Me di cuenta de musulmana; perdí mis
criticar, ahora voy que nadie abrazaba el hijos y Allāh me dio otro
buscando las iglesias para Islam, en EE UU, sin que niño de mi nuevo
encontrar la verdad. su fe fuera puesta a matrimonio; perdí a mis
Empecé estudiando todas prueba. Poco después de amigos y mis familiares y
la religiones del budismo proferir las palabras de Allāh me dio una amistad
al hinduismo y del profesión de fe y una fraternidad
Judaísmo al Cristianismo. musulmana, mi mujer me islámicas; perdí mis
144
propiedades en mi tierra y riquezas y Allāh me
Allāh me donó la mejor regaló la más grande de
tierra del mundo, Medina todas las riquezas que es
Almunauuara; perdí mis la religión islámica.
LA EXPERIENCIA DE LA ESTADOUNIDENSE HAYAT COLLINS EN EL ISLAM:
A continuación, leemos la historia de cómo la hermana, Hayat Collins,
de nacionalidad estadounidense, pasó al Islam, por creer en Allāh, tal como
fue recogida, literalmente, en el periódico árabe saudí de an-Nokhba.
“Me formé en una familia cristiana religiosa. Por entonces, los
americanos eran más religiosos que ahora. Pues, por ejemplo, cada
domingo, la mayoría de las familias iban a la iglesia. Mis padres estaban
muy integrados en la sociedad de la iglesia. Teníamos, frecuentemente, a
religiosos y curas en casa. Mi madre daba clases en los colegios
dominicales y yo le echaba una mano. Debía ser la más religiosa de los
niños aunque, personalmente, no me acuerdo de los detalles de esto. En
uno de mis cumpleaños, mi tía materna me trajo un Evangelio y mi
hermana me trajo una muñeca; y, en otra ocasión, pedí a mi padre que me
trajera un libro de oraciones y plegarias. Seguí leyendo, a diario, este
libro, durante varios años. Cuando estaba en la etapa de la Enseñanza
Media, asistí a un curso de estudios del Libro Sagrado, durante dos años.
Hasta entonces, yo había leído unas cuantas partes del Libro Sagrado,
pero no las entendí, suficientemente, y, entonces, era el momento oportuno
para aprender.
Desafortunadamente, habíamos estudiado numerosos pasajes que
me costaba entender, incluso, me sonaban raras y desaprobadas.
Por ejemplo, el Libro Sagrado nos enseña una idea que se llama el
pecado original con que se entiende que todos los seres humanos, sin
excepción, nacen pecadores y, entonces, mi hermano, aún, era niño de teta
y yo sabía que los niños de teta no son pecadores.
El Libro Sagrado contiene historias tan raras y desconcertantes
sobre el profeta David que no logré entender cómo pueden los profetas
actuar como el Libro Sagrado menciona. En realidad, en el Libro Sagrado,
había muchas cosas que me dejaban perpleja, pero no hacía preguntas
porque me temía preguntar, para que, de mí, dijeran que soy una “buena
chica”.
Pero hubo un chiquillo que planteó las preguntas y, gracias a Allāh,
continuó haciéndolo. La cuestión más embarazosa era la de la trinidad, ya
145
que no lograba entenderla, pues, ¿Cómo puede Dios tener tres partes,
de las cuáles hay una humana?
A través de mi estudio, en el colegio, de los mitos griegos y
romanos, creía que la idea de la trinidad y los fuertes santos de los
hombres se parecía mucho a una buena parte de las ideas griegas y
romanas acerca de la existencia de lo que se da en llamar “dioses”
diferentes, que cada uno de ellos se encargaba de uno de los aspectos de la
vida -¡Allāh me perdone!.
Dicho chiquillo planteó muchas preguntas sobre la trinidad, pero,
a pesar de recibir muchas respuestas, nunca llegó a convencerse igual que
yo.
Al final, el profesor (Era profesor de teología de la Universidad
Michigan) le pidió que orara en petición de la fe (...) y yo misma hice
oración (...).
En la etapa secundaria, quería ser, secretamente, una monja. Pues,
me atraían el ejercicio de hacer, cada día, oraciones, en determinados
tiempos, así como, la vida consagrada, plenamente, a Dios y llevar
uniforme que patentizaran el estilo religioso de mi vida.
A pesar de esto, uno de los obstáculos que interceptaban esta
aspiración era no ser católica. Yo vivía en un poblado en el oeste centro
donde los católicos eran una minoría aislada indeseable, y, encima, mi
formación protestante me infundió un odio al paganismo religioso y
escepticismo saludable hacia la idea de que los santos muertos fueran
capaces de ayudarme.
En la facultad, continué meditando y haciendo oraciones. Los
estudiantes hablaban y discutían mucho sobre la religión. Oí muchas ideas
distintas y estudié, como hizo Yusuf Islam, lo que se da en llamar “las
religiones orientales” como el budismo, el confucionismo y el hinduismo,
pero, allí, no encontré ayuda alguna.
Luego, me encontré con un musulmán de Libia que me informó un
poco del Islam y del Noble Corán. Me comentó que el Islam es la fórmula
nueva más moderna de las Religiones Celestes. Pero, como veía a África y
a Oriente Medio como diferentes, pues no pude ver al Islam como nuevo y
moderno.
Mi familia acompañó al hermano libio a hacer oración en la Iglesia
en Noche Buena. La oración [misa] era, deslumbrantemente, bonita, pero
146
al final este hombre preguntó: ¿Quién inventó este trámite? ¿Quién
os enseñó cuando os ponéis de pie, os inclináis y os arrodilláis? ¿Quién os
enseñó como hacer oración?.
Le informé sobre la historia de la primera iglesia, pero él me irritó,
primero, luego, me hizo pensar; ¿Acaso la gente que diseñó esta oración
era, debidamente, cualificada para hacer esto? y ¿Cómo llegaron a saber
dicha fórmula? ¿Tenían algunas enseñanzas celestes?.
A pesar de no creer en muchas de las enseñanzas de la iglesia, seguí
yendo a la misma y, cuando se leían pasajes que yo creyera que
encerraran cierta blasfemia o incredulidad, como la doctrina nicena -
atribuida al concilio ecuménico, celebrado en Nicea, en Asia Menor, en el
año 325- no los leía y casi me sentía extraña en la Iglesia.
Luego, vino [la etapa de] el miedo. Pues, una mujer, cercana a mí,
se expuso a problemas conyugales difíciles, entonces, se fue al sacerdote
de nuestra iglesia para contar con sus consejos. Éste aprovechó sus penas
y su sentimiento de odio hacia sí misma, entonces, la llevó a un hotel y la
engañó.
Hasta este momento, no había estudiado, cuidadosamente, el papel
de los religiosos en la vida cristiana. Pero, entonces, me vi obligada a
hacerlo (...) La mayoría de los cristianos creen que el perdón se da por
medio de la misa de la sagrada comunión y que la misa debería ser
oficiada por un sacerdote o religioso designado, oficialmente, a tal
propósito, y si éste falta a la misa no tienes perdón.
Me fui a la iglesia, otra vez, me senté y miré a los religiosos frente a
mí, pero, en nada, eran mejores que su grey, más bien, algunos de ellos,
eran, todavía, peor que ésta.
¿Cómo puede la mediación del ser humano, fuera quien fuera, ser
necesaria para comunicarse con Dios?
¿Por qué no puedo entrar en contacto directo con Dios y conseguir,
directamente, su perdón?
Un poco después, di con una traducción de los sentidos del Noble
Corán, en una librería y me la compré. Empecé a leerla, una y otra vez,
durante ocho años, y, mientras tanto, indagaba en las otras religiones.
Empecé a tomar conciencia de mis pecados y temerlos cada vez más
(...) ¿Cómo voy a saber si Allāh me iba a perdonar o no? Ya no volví a
147
creer que el modelo y la manera cristiana de pedir indulgencias iba a
funcionar. Sentí la pesadez de mis pecados sobre mí misma y no sabía
cómo librarme de su peso; ¡Cuánto anhelaba, ansiosamente, el perdón!.
Luego, leí, en [las aleyas 82-84] la azora de La Mesa Servida de El
Corán: (Y seguro que encontrarás que la gente con enemistad más
fuerte hacia los que creen son los judíos y los que asocian; mientras
que encontrarás que los que están más próximos en afecto a los que
creen, son los que dicen: Somos cristianos. Eso es porque entre ellos
hay sacerdotes y monjes y no son soberbios. Cuando oyen lo que se
le ha hacho descender al mensajero, ves sus ojos inundados de
lágrimas por la verdad que reconocen y dicen: ¡Señor nuestro!
Creemos, escribe nuestros nombres con los que dan testimonio. ¿Por
qué no íbamos a creer en Allāh y en la verdad que nos ha llegado si
ansiamos que nuestro Señor nos haga entrar en la compañía de los
justos?.).
Por último, tras ocho años de leer El Corán, he encontrado esta
aleya240: (Hoy os he completado vuestra Práctica de Adoración, he
culminado Mi Bendición sobre vosotros y os he aceptado
complacido el Islam como Práctica de Adoración. El que se vea
obligado241 por hambre, sin ánimo de transgredir... Ciertamente
Allāh es Perdonador y Compasivo.), de la azora de La Mesa Servida.
Lloré de alegría, ya que caí en la cuenta de que Allāh sabe, desde
tiempos inmemoriales, antes de la creación de la Tierra, que Collins, en
Tchigate Waga, en Nueva York, va a leer esta aleya de El Corán, en mayo
de 1986, y será su salvación.
A partir de entonces, me di cuenta de que hay muchas cosas que
tengo que aprender, como, por ejemplo, cómo establecer la oración
islámica lícitamente. Pero, mi problema era que no conocía a ningún
musulmán, pues, los musulmanes, hoy en día, son más visibles que
entonces, y no sabía dónde encontrarlos.
Encontré el número de teléfono de la Asociación Islámica, en el
directorio de teléfonos. Cuando me contestó un hombre, me asusté y
colgué, pues, ¿Qué tengo que decirle, exactamente?, ¿Cómo me van a
contestar?, ¿Albergarán dudas?, ¿Por qué me van a contestar si se tienen
unos a otros y tienen su propio Islam?.
240
Aleya n.º 3.
241
A quebrantar estas prohibiciones.
148
En los dos meses siguientes, he llamado varias veces a la
mezquita y, siempre que llamaba, me entraba miedo y colgaba.
Finalmente, me las arreglé cobardemente; mandé una carta pidiendo
información. Me llamó el hermano cAbd-al-Látīf cAbd-al-Sábūr de la
mezquita y empezó a mandarme folletos informativos sobre el Islam.
Le dije que quería hacerme musulmana, pero él me dijo: Espera a
que estés del todo segura. Su petición de que esperara me puso inquieta,
pero, sabía que llevaba razón y que tenía que cerciorarme, debido a que
nada más islamizarme todo no será como antes.
Me quedé, sumamente, colgada del Islam y no dejé de pensar en él,
día y noche. En muchas ocasiones, conducía mi coche hasta la mezquita
(En aquel entonces, se trataba de una casa antigua convertida en
mezquita), luego, daba la vuelta a su alrededor, con la esperanza de ver a
un solo musulmán, y me preguntaba cómo sería la mezquita, por dentro.
Finalmente, un domingo, a principios del 1986, cuando estaba con
las tareas diarias de la cocina, me di cuenta, de repente, de que era
musulmana. Y como era cobarde, mandé otra carta a la mezquita, en que
dije: Creo en Allāh, Allāh, el Uno, el Verdadero, y creo que Muhammad es
un Profeta y quiero ser escrita con los que dan testimonio.
Al día siguiente, me llamó el hermano y pronuncié mi profesión de
fe, por teléfono (Es la frase que, cuando alguien acepta el Islam, la
profiere y, luego, la repite reiteradamente, a diario: Ax.hadu anna la Ilāha
il.la Allāh ua ax.hadu anna Muhammádan rasulu Allāh242), y, entonces, me
dijo que Allāh me perdonó todos mis pecados, en este mismo momento, y
que era tan pura como el niño que acaba de nacer.
Sentía que una lacra se me quitaba de encima y lloré de alegría.
Esta noche, casi no pegué ojo, es que rompí a llorar, repitiendo el
nombre de Allāh; Allāh me concedió su perdón y alabado sea Allāh. (Aquí
termina la carta de la hermana Hayat Collins.).
EL XAIJ DIDAT Y SUS ENTREVISTAS CON LOS CURAS EN LA INDIA:
Éste es nuestro islamólogo y xaij en Sudáfrica, el xaij Ahmad Didat.
Es sudafricano de origen indio. Es muy famoso por hacer frente a todos los
curas misioneros de la religión cristiana en Sudáfrica. Entabló muchas
242
Doy fe que no hay más Dios que Allāh y que Muhammad es el Mensajero de Allāh.
149
entrevistas acaloradas que acabaron con fracaso y derrota de los curas. El
xaij Didat publicó estas entrevistas en varios libros, en inglés y otros varios
idiomas. Entre ellos, tiene un libro, bajo el título de ¿Será el Libro Sagrado
Palabras de Allāh?. En este libro dice: “La secta de los protestantes
tuvieron la osadía de suprimir siete libros del Libro de su Señor, llamado
“El Texto del Rey James”. A pesar de que los católicos no creían en este
Libro, obligaban a los nuevos conversos al cristianismo a comprarlo,
debido a que era el único texto traducido a 1500 de los idiomas del mundo
en vías de desarrollo, y, de este modo, ayudaban a los protestantes a
divulgar y generalizar dicho texto. Como resultado de esto, la mayoría de
los cristianos, fueran católicos o protestantes, utilizaban -y todavía lo
siguen utilizando- el Libro Sagrado, es decir, el Texto del Rey James.”.
Pero todos los cristianos se aunaron y acordaron modificar y
enmendar los textos del Rey James, y purificarlos de los errores y los datos
inadmisibles. En el 1881, se modificaron y fueron llamados Los Textos
Enmendados, luego, fueron sometidos a otra enmienda, en el 1952, y
llevaron el nombre de “R. S. V.”, y, más tarde, fueron enmendados,
nuevamente, en el 1971. Para tal propósito, se reunieron 32 de sus máximos
teólogos, que fueron asesorados por un organismo consultivo que
representa a cincuenta sectas religiosas cooperantes. Pero, el choque y la
sorpresa son mayúsculos, para todos los cristianos, cuando leen, en el
prefacio de la copia enmendada, a 32 de sus teólogos más insignes decir:
“Pero los Textos del Rey James adolecen defectos muy serios (...) Estos
defectos y errores son numerosos y serios, lo cual exige introducir
enmiendas en la traducción inglesa.”.
A continuación, reproducimos una fotocopia del prefacio de los
Textos Enmendados de 1971, de la copia del Rey James:
150
En su número, del 8 de septiembre, de 1957, en la página 21, la
revista, AWAKE [„Despertaos‟], cuyos dueños son el “Grupo de Testigos
de Jehová”, publicó un artículo titulado, 50 mil errores graves en el Libro
Sagrado. A continuación, vemos una fotocopia de esta página, en inglés:
151
Nuestro xaij Didat, cuenta diciendo: Un domingo, por la mañana,
durante la preparación del presente librillo, he oído golpeo a la puerta de
mi casa (...) Me encontré con que era un hombre europeo que me ofrecía la
revista Awake y la revista Torre de Control (...) Sí, era de los Testigos de
Jehová! (...) Si te encontraste con alguno de ellos, caerás en la cuenta de
que los puedes reconocer, directamente, pues, son de lo más soberbio, le
invité a pasar adentro (...) Después de sentarse, le ofrecí un ejemplar de
esta revista, abierta en la página 21, que tenía, precisamente, este artículo:
“Despertaos, ya es hora de despertarnos del sueño. Ya es hora.” Mensaje de los
romíes. Le pregunté: ¿Es ésta vuestra revista? (...) Entonces, la reconoció, al
instante. Le leí el titular: “Cincuenta mil errores graves en el Libro Sagrado”.
Entonces, se quedó fulminado y me preguntó sobre la fuente de esta revista y
dijo: Esta revista fue impresa hace veintitrés años, o sea, cuando era niño
pequeño (...) Luego, cogió la revista y se puso a hojearla (...).
152
Los Testigos de Jehová están muy bien entrenados a semejante
cosa. Pues, asisten a seminarios de cinco días, a la semana. Son de las
sectas religiosas más hábiles del mundo cristiano. En dichos seminarios les
inculcan no rendirse a nada; cuando se mete en una situación
comprometida, tiene que mantener la boca cerrada y esperar hasta que el
Espíritu Santo le inspire lo que tiene que decir (...) Me puse a observarle
cuando hojeaba la página (...) De repente, levantó la cabeza -El Espíritu
Santo le cosquilleó lo que tenía que decir- y dijo: El artículo dice que la
mayor parte de estos errores se suprimieron (...) Le pregunté: Si, de
verdad, se ha suprimido la mayoría de dichos errores, entonces ¿Cuántos
errores siguen, todavía, de los cincuenta mil? (...) ¿Cinco mil? (....)
¿Quinientos? (...) ¿Cincuenta?. Aunque quedaran cincuenta, ¿Acaso
atribuís estos errores a Allāh? (...) Se Calló y no pudo contestar, acto
seguido, se disculpó y salió, después de proponerme la idea de volver con
uno de los grandes curas para completar la discusión, pero, desde
entonces, claro, no le he vuelto a ver más. (...) Si el presente libro estuviera
listo, se lo habría presentado y habría apuntado su nombre y su dirección.
Si cada uno de vosotros se comportara, de la misma forma, al encontrarse
con semejante gente, no los veríais, más, si Allāh quisiera!”.
ALGUNOS COMENTARIOS DEL XAIJ DIDAT SOBRE EL TEXTO BÍBLICO:
En el contexto de su relato, el xaij Didat incluyó ejemplos de los
errores de su Libro Sagrado y la contradicción clara entre los textos del
Evangelio. El xaij dice: Aquí, tengo ejemplos que demuestran los puntos de
contradicción en lo tocante a lo que se da en llamar el Libro Sagrado.
Ahora, voy a exponer dichos ejemplos; son tan fáciles que hasta los niños
pueden entenderlos. A continuación, os vais a dar cuenta de que los
autores del Libro I de Praralipómenos y el Libro II de los Reyes (Segundo
de Samuel) nos dan cuenta de la historia de David cuando hizo el censo de
los hijos de Israel. Entonces, ¿De dónde ha venido la idea del censo de los
hijos de Israel? (...) en el capítulo XXIV:1, del Libro II de los Reyes
(Segundo de Samuel), su autor nos dice: “Encendióse de nuevo el
furor del Señor contra Israel; y así permitió para su
daño que David mandase hacer el censo de toda la gente
de Israel y de Judá” (...) Mientras el autor del Segundo de Samuel
pone de manifiesto que el Señor es el dueño de la situación, vemos que el
autor del I Praralipómenos, equivale la categoría de Satanás a la del Señor,
en el capítulo XXI:1, diciendo: “Pero se levantó Satanás contra Israel,
e instigó a David a que hiciese el censo de Israel.”. (...) Este
desdoblamiento en la persona del autor me recuerda la historia de la vieja
que encendió una vela para San Micael y otra para Satanás. (...) Y, de esta
manera, tendría amigos, fuera dónde fuera, al Paraíso o al Fuego.
153
Cuando ojeamos el Evangelio de Lucas, encontramos que éste, al
inicio de determinar la genealogía de Mesías -¡La paz sea con él!- dice:
“Tenía Jesús al comenzar su ministerio cerca de treinta
años, hijo, como se creía, de José, el cual fue hijo de
Herodes, que lo fue de Matat. Este fue hijo de Leví (...)” (I.
Capítulo III:23-24). Nos encontramos ante unas palabras y unas frases
como “cerca de” y “se creía”, entre palabras que pretenden que son
Palabras de Allāh, como si Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- fuera
incapaz -según pretenden- de calcular la edad de Mesías, o -¡Glorificado y
Elevado sea!- hablara valiéndose de conjeturas o no la supiera a ciencia
cierta. La edición enmendada suprimió, deliberadamente, la palabra
“cerca de” de la posición que ocupaba, desde centenares de años, en el
Evangelio de Lucas (...) Así de fácil e indiferentemente, la suprimió la
edición enmendada del Evangelio. (...) La ponían entre paréntesis, durante
algún tiempo (...) Luego, quitaron los paréntesis (...) Y, al final de la
enmienda, quitaron, del mismo modo, la palabra (...) Mientras, para
probar la credibilidad de las Palabras de Allāh, el Noble Corán fija, como
criterio infalible, lo que conlleva el contexto de la siguiente aleya, cuando
Él -¡Glorificado y Elevado sea!- dice: (¿Es que no han reparado en el
Corán? Si procediera de otro que Allāh, hallarían en él muchas
contradicciones.) (Azora de Las Mujeres).
Otra contradicción -Sigue, todavía, hablando el sabio Didat- existe,
en lo que atañe a la descripción del altar de cobre del Templo de Salomón.
Según el Libro II de los Praralipómenos (IV:5), se dice lo siguiente: “El
grueso de éste era de la medida de un palmo; y su borde
era como el de un cáliz o de un lirio abierto; y cabían en
él tres mil metretas243.”, mientras, en el Libro III de los Reyes
(VII:26), se reproduce una descripción del mismo altar, en los siguientes
términos: “Tenía este baño un palmo de grueso; su borde
era semejante al borde de una copa y a la hoja de una
azucena abierta; cabían en él dos mil batos.”, entonces,
¿Cuál de los dos textos podemos creer? La diferencia entre ambos es
al menos de 50%. ¿Cuál de los dos procede de Allāh? (...) y ¿Cuál de
Satanás? (...). Estas son algunas de las contradicciones del Antiguo
Testamento y no todas.
En la edición del Rey James del Nuevo Testamento, encontramos, en
el capítulo XXI del Evangelio de Mateo, la descripción de la entrada de
Jesús a Jerusalén: “(...) y trajeron la asna y el pollino, y los
arroparon con sus vestidos, y le hicieron sentar encima.”
243
La metreta es una medida para líquidos equivalente a dos litros.
154
(...) Ahí está montando en dos asnos (...) Convierten a Mesías -¡La paz
sea con él!-, este noble y honorable mensajero de Allāh, en un trapecista
del circo, haciéndole montar en dos asnos.
En una cita de la primera página, de la primera epístola de Juan, le
vemos decir: (Porque, en el Cielo, tres son los testigos: El Padre, el
Verbo y el Espíritu Santo, y los tres son uno.). Esta frase tiene un
parecido enorme con lo que los cristianos llaman la Santísima Trinidad,
que se considera uno de los pilares del Cristianismo. Pero, los revisores de
los textos suprimieron esta frase, también, sin dar una explicación de por
qué se las arreglaron, así. Durante este período, esta frase era una
fabricación doctrinal y fue suprimida de los textos enmendados traducidos
al inglés. (...) En cuanto a los 1499 idiomas restantes, en el mundo, en que
está traducido el Libro Sagrado, todavía, siguen teniendo esta creencia
fabricada y nadie de los hablantes de estos idiomas sabrá la verdad hasta
el Día de la Retribución.
Como musulmanes, deberíamos felicitar, nuevamente, a estos
revisores, por reconocer la verdad y deshacerse de una mentira más en el
Libro Sagrado, acercando, de esta manera, su Libro a las enseñanzas de la
religión musulmana hanif244. El Noble Corán dice: (...y no digáis tres; es
mejor para vosotros que desistáis. La verdad es que Allāh es un
Dios Único245.)”
Por otra parte, nuestro sabio, el xaij Didat, dice: “Las leyes morales
vigentes en Sudáfrica, llevó al gobierno de este país a prohibir la puesta en
escena de la obra teatral, El amante de Lady Charly, por contener una
sola palabra malsonante (...). Pero, ellos (los teólogos cristianos) se hacen
más débiles, a la hora de afrontar la multiplicidad de palabras
malsonantes en su Libro Sagrado, con lo cual no las impiden, debido a
que, según creen, este Libro es el medio de salvación con que cuentan [en
que depositan sus esperanzas].
Veamos lo que el literato, George Bernard Show, dijo sobre el Libro
Sagrado de los cristianos (...) Comentó: “Es uno de los libros más
peligrosos sobre la faz de la tierra. Guardadlo en una caja fuerte,
encerrada con llave (...) Guardad el Libro Sagrado fuera del alcance de
los niños (...)”. Pero, ¿Quién le hará caso?. El periódico de al-Háqīqa al-
Mugarráda [La pura realidad] publicó, en el mes de octubre del 1977, lo
244244
Hanif significa: El que siente una inclinación natural hacia la forma de adoración verdadera
rechazando toda sumisión a cualquiera que no sea el Único Dios, esto es Allāh.
245
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 171.
155
siguiente: “Leer las historias del Libro Sagrado a los niños abre la
puerta a las ocasiones de discutir el porqué del sexo (...) Si no se educa
[adapta] y se enmienda el Libro Sagrado, puede que los consejos de
censura lo consideren apto, únicamente, a los mayores de dieciocho años
de edad.” Nuestro Sabio, Didat, no se rebajó a relatar el texto del capítulo
XIX, del Libro de Génesis, por cuanto reúne de palabras y frases ofensivas
al pudor. Él dijo -¡Allāh se apiadara de él!-: “Vamos a leer el capítulo XIX
del Libro de Génesis y no dudar en subrayar con color rojo las líneas
obscenas. Pues, el Libro Sagrado que tenemos será como un tesoro
valioso, en manos de nuestros hijos (...). Comparto con Show que el Libro
Sagrado tiene que guardarse en un lugar cerrado, pero necesitamos a esta
arma, para hacer frente al reto cristiano. Queramos o no, vamos a utilizar,
irremediablemente, su arma en su contra, sin dejarlo; estamos obligados a
utilizar esta arma contra los que llaman a nuestras puertas diciendo: “El
Libro Sagrado dice tal y cual.” (...) Quieren que sustituyamos nuestro
Corán por su Libro, pues, enseñémosles las lagunas que no ven en su
[Libro] Sagrado.”.
Las palabras anteriores son de nuestro xaij, Didat, quien evitó incluir
el texto entero del capítulo XIX del Libro de Génesis, en dichas palabras.
Lo evitó, para que los niños inocentes no leyeran estas palabras obscenas
en su Libro Sagrado, a fin de no ofender su pudor. Pero, me veo obligado a
reproducir ese texto con todos sus detalles, para que cada padre y cada
madre, de cualquier género humano o cualquier religión, que teman por la
sensibilidad de sus niños y procuren evitar el desvío de sus valores morales,
vean cómo se hace tan fácil y sencilla la mirada al pecado grave del
adulterio y la prostitución, cuando leen semejantes palabras, compuestas
por unos seres humanos e insertarlas, cual el veneno entre sus Libros
Sagrados, describiendo, con ellas, actos obscenos de fornicación y bebida
de vino, realizados por personas extraordinarias, e incluso, los atribuyen a
algunos de los profetas de Allāh [preservados del error].
¿Será posible que un profeta de los inmaculados profetas de Allāh
beba y adultere con sus hijas, siendo esta clase de profeta, enviado por
parte de Allāh, para hacer llegar a las gentes, entre otras cosas, la
prohibición de beber y de adulterar?!. Luego, le describen, calumniosa y
malévolamente, adulterando, y ¿Con Quién?!. Con sus hijas que quedan,
ilícitamente, embarazadas de él!. Si cualquier persona te cuenta la siguiente
historia del Libro de Génesis de su Libro Sagrado, atribuyéndole a
cualquier persona normal y corriente su autoría, te enojarías con él y esto
te produciría una sensación de repugnancia y aversión. Entonces, ¿Qué será
de ellos, estos calumniadores, al describir a uno de los nobles e
inmaculados profetas de Allāh?!. Y nos dicen que estas palabras son
Palabras de Allāh, pero, en realidad, no lo son. De ellos, Allāh -¡Invencible
156
y Majestuoso sea!- dijo, en el Noble Corán: (¡Ay de los que re-escriben
el Libro con sus propias manos y, luego, dicen: Esto procede de
Allāh! Lo hacen vendiéndolo a bajo precio. ¡Ay de ellos por lo que
han escrito sus manos! ¡Ay de ellos por lo que se han buscado!246).
Y, ahora, venid conmigo a leer, muy tímidamente, lo que recoge el
capítulo XIX247, del Libro de Génesis de su Libro Sagrado: “Lot se
retiró de Segor, y fue con sus dos hijas a refugiarse en el
monte (pues no se daba por seguro en Segor) y se quedó
en una cueva así él, como sus dos hijas. Entonces dijo la
mayor a la menor: Nuestro padre es viejo, y no ha
quedado en la tierra ni un hombre que pueda casarse
con nosotras (...) Ven, y emborrachémoslo con vino y
durmamos con él, a fin de poder conservar el linaje (...)
Con esto le dieron a beber vino aquella noche; y la mayor
se acostó y durmió con su padre, pero él no sintió, ni
cuando se acostó su hija, ni cuando se levantó.
Asimismo el día siguiente dijo la mayor a la menor: Ya
sabes que yo dormí ayer con mi padre, démosle también
a beber vino esta noche, y dormirás tu con él para que
conservemos la sucesión de nuestro padre. Dieron, pues,
del mismo modo a su padre a beber vino aquella noche, y
acostada la hija menor, durmió con él, y ni tampoco
entonces sintió cuándo se había levantado. Y sucedió
que las dos hijas de Lot concibieron de su padre. (...) la
mayor parió un hijo, y llamó su nombre Moab: éste es el
padre de los Moabitas que subsisten hasta hoy. La
menor también parió un hijo, y púsole por nombre
Ammon, esto es, hijo del pueblo mío: de los Ammonitas
que subsisten hasta el día de hoy.”.
Luego, veamos lo que calumnian en contra del profeta, David -¡La
paz sea con él!-, en el Antiguo Testamento. Me refiero a la historia de
David con la esposa de Urías, Heteo248. ¿Es que puede alguien creer que de
uno de los profetas de Allāh, purificados de toda mancilla, llegaron a decir
que observa, desde lo alto de su palacio, a la mujer de uno de sus soldados,
llamado Urías, mientras estaba desnuda, bañándose en la azotea de su
casa?, entonces, le gusta, por lo cual, manda a Urías en una misión de viaje
largo; luego, manda llamar a su esposa a su palacio. Entonces, la fuerza y
246
Azora de La Vaca (n.º 2): 79.
247
De 30 a 38.
248
La historia está recogida en el capítulo XI, del Libro II de los Reyes.
157
concibe, ilícitamente, de él. (¡Ay Señor, glorificado seas por encima
de semejantes palabras!).
¿Puede cualquier persona prudente o, incluso, imprudente creer que
semejantes palabras despreciables y semejante mancillamiento de la
reputación de los profetas y los mensajeros -¡Allāh les dé, a todos ellos, Su
gracia y paz!- pueden figurar entre las líneas de sus Libros Sagrados?. ¿Qué
santidad es ésta...?, cuando describen a un noble profeta, atribuyéndole
semejantes características y actos reprobables, reflejándole mirando, a
hurtadillas, a las partes vergonzosas de las mujeres de sus vecinos, cuando
están desnudas; luego, maquina para apartar al marido de la mujer, para
llamarla a fin de forzarla. He aquí nuestro Noble Corán, donde el Amo
-¡Invencible y Majestuoso sea!- calificando al profeta, David -¡La paz sea
con él!-, en los siguientes términos: (...¡Qué excelente siervo! Con qué
frecuencia se volvía a su Señor249.). ¿Qué habrán reservado de actos
criminales abominables a los mentecatos, los malhechores, los
empedernidos y desenfrenados desobedientes?, si dicen, en su Libro
Sagrado, a los niños y a los jóvenes, que éste es un profeta enviado de parte
de Allāh, y que dio por lícito el ultraje del honor de las mujeres,
cometiendo toda esta sarta de actos libertinos. Por lo tanto, no es de
extrañar oír o leer las noticias de las violaciones que se multiplicaron y se
agravaron en los ámbitos juveniles e, incluso, infantiles, en las sociedades
de Europa y EE UU, y la sociedad cristiana, en general, tras leer, en sus
Libros Sagrados -que pretenden que son las Palabras de Allāh- que uno de
los profetas de los hijos de Israel dio por lícito ultrajar el honor de las
mujeres y violarlas.
Asimismo, en el Antiguo Testamento, dijeron que Judá adulteró con
la [mujer] lícita de su hijo, y ésta le dio dos mellizos: Farés y Zarán.
Posteriormente, en el Nuevo Testamento, remontaron la genealogía del
Ungido, Isaías -¡La paz sea con él!-, a Farés y Zarán, los cuales, según se
desprende de lo que se dice en el Antiguo Testamento, eran fruto de la
fornicación.
En esta línea, el literato y el filósofo ruso, Tolostoi, dijo: “Para
asimilar bien las verdaderas enseñanzas de Jesús, como él las quería para
sí mismo, hemos de consultar todas estas exégesis y las exhaustivas
explicaciones mentirosas que deformaron los pies de página y los corpus
de los libros cristianos sagrados que lograron mantener encubierta la
realidad, fuera del alcance de las vistas, gracias a la imposición de una
capa densa de oscurantismo [a las verdades].”.
249
Azora de Sad (n.º 38): 30.
158
A este respecto, nuestro islamólogo, Didat, se pronuncia,
asimismo, diciendo: “A continuación, os voy a leer el siguiente pasaje de la
revista de Plain Truth (La realidad clarísima), con fecha de octubre de
1977: “La lectura de las historias del Libro Sagrado abre sus ojos a los
asuntos tocantes al apetito sexual (...) y si el Libro Sagrado no consigue
educar y enmendar, entonces, los organismos competentes de censura
sobre los libros pedagógicos podrán considerarlo, en el mejor de los casos,
no recomendado para menores de dieciocho años.”. Lo que esta revista ha
recogido se considera una prueba concluyente de que, pedagógicamente
hablando, dicho Libro es el libro más pernicioso sobre la faz de la
Tierra.”.
No pienso molestaros con más textos obscenos de los temas
sexuales, tratados en el Libro Sagrado, así que me conformo con poner un
solo ejemplo, a modo de muestra, sacada de aquel Libro, que pretenden que
es el Libro de Allāh!!. Procedamos a comprobar cómo la Tora cuenta la
famosa historia -por todos conocida- de Samsón y Dalila. Leamos, en lo
siguiente, el texto del capítulo XVI:1 del Libro de Los Jueces: “Fue
después Samsón a Gaza donde vio una mujer pública, y
entró en su casa.”. Luego, en el Libro que pretenden que es
revelación de Allāh, se menciona que la gente [los filisteos] estaban
esperando, fuera de la casa, donde Samsón había entrado y practicado, toda
la noche, el sexo con una mujer pública. ¿A qué estaba la gente esperando?,
¿Lo esperaban fuera de casa, para matarlo, por la mañana?. Esto es lo que
dice lo que ellos pretenden que es un Libro Sagrado y dice, también, que
Samsón se escapó de ellos, al filo de la media noche, llevándose una de las
puertas de la ciudad!. ¿Por qué querían matarlo?. No lo querían matar por
el crimen del adulterio, sino por otros motivos!. Y muchas otras cosas...
Pero esto suena repelente y vergonzoso, amén de no perseguir ninguna
finalidad legislativa ni moral ni pedagógica, con una grosería y descaro que
ofenden, bestialmente, el pudor.
Nuestro xaij, Didat, dice, también: “El musulmán dispone tanto de
esta religión como de la prueba brillante y fehaciente de su veracidad, con
lo cual debería espabilarse y estar atento, ya que posee una pala que le fue
concedida por Allāh, una pala capaz de destruir todas las rocas que
intercepten su camino, me refiero al camino de la llamada a la fe de
Allāh.”. Comentando la cuestión de la inclinación de los musulmanes hacia
la vida mundanal, Didat dice: “Mientras los misioneros predican el
Cristianismo, lanzándose, de tropel, a todos los rincones del mundo, para
divulgar su religión, sacrificando, por ello, su comodidad y bienestar, y la
vida lujosa y holgada, por la inclemencia de la vida en las junglas de
África y en los desiertos ardientes, pese a lo adulterada que es su
159
mercancía, a la nulidad de su saber y a la corrupción de sus pruebas y
argumentos.”.
Yo añadiría: Siendo como son, al decir del xaij Didat, encontramos,
en cambio, a los musulmanes abandonando la llamada a la fe de Allāh,
pasando la mayor parte de su tiempo, tanto de día como de noche, en las
distracciones viciosas, entre el interés excesivo en el fútbol y el visionado
de las películas pornográficas y libertinas, por las pantallas de los canales
vía satélite y en Internet que invadieron con sus vicios nuestras propias
casas y las escuelas de nuestros hijos e hijas emitiendo programas capaces
de arruinar sus morales y su conducta. Si la situación sigue igual, sin que
nuestros islamólogos y gobernadores tomen cartas en el asunto, en el futuro
próximo, las consecuencias sobre nuestras venideras generaciones tendrán,
contra todo pronóstico, un efecto devastador sobre la religión y los
modales. ¡No hay fuerza ni poderío sino por designio y mandato de
Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.
LA EXPERIENCIA DE LA JOVEN ESTADOUNIDENSE, MÁRYAM
GÁMĪLAH, EN EL ISLAM:
Didat apostilla: “Como corroboración de lo que acabo de añadir,
voy a exponer el ejemplo de la joven estadounidense, Máryam Gámīlāh,
c
esta joven culta que se islamizó a manos del predicador, xaij Abul-Á la
al-Maudūdí, y se convirtió en una predicadora culta, más bien, en una de
las cabezas visibles de los defensores de la religión islámica y sus
principios que alimentan el alma. Gámīlāh dice: “En Europa y Estados
Unidos el laicismo ha tomado de la ciencia su arma más penetrante y
aguda, con el fin de invadir y vencer a los países islámicos en vías de
desarrollo y someter las mentes y los corazones de sus ciudadanos a la
vida materialista como una nueva religión mundial que sustituya y
revoque todas las Religiones anteriores. Lo más extraño es que la primera
víctima del laicismo materialista moderno eran los países cristianos, hasta
que cambió, en su perspectiva, la visión del hombre hacia la naturaleza,
una visión que se convirtió en una mera visión aprovechada y una carrera
frenética, sin escrúpulos, pasando de la cuestión del aprovechamiento de
la naturaleza a la destrucción del medio ambiente en y de que vivimos. Así
pues, surgieron nuevos peligros como la contaminación y el flujo excesivo
de los habitantes a las ciudades, y la corrupción y degradación del medio
ambiente. De aquí que el mundo se haya inclinado por destruir el género
humano, mientras persista la vida [terrenal]. La contaminación de la
Tierra era el resultado fatal de la polución y la impurificación del espíritu,
lo cual era la consecuencia prevista e inmediata de la concepción
materialista y ateísta y de la utilización de la ciencia en contra de las leyes
de la naturaleza que el Gran Creador dispuso. El resultado final de toda
160
esta contaminación es agotar las fuentes de agua limpia y de aire sano
y el uso de energías que estropean más que nunca la naturaleza. La
solución: Queremos y reivindicamos una ciencia islámica concienzuda que
se resista y acabe con semejante esclavitud materialista.”
LA EXPERIENCIA DE CAT STEPHEN, LA ESTRELLA DEL POP:
En adición al pronunciamiento de Gámīlāh, me gustaría añadir
diciendo: “La crisis real que el mundo occidental sufre, hoy en día, se debe
a su inmersión en la vida material y el vacío espiritual, los cuales han
hecho del hombre occidental actual, un hombre inmerso hasta las orejas,
en los pantanos de la perplejidad, la inquietud y el miedo al futuro. Más
aún, por culpa de las numerosas contradicciones que le infunden todo tipo
de sospechas, su sentimiento religioso se ve debilitado, pierde la confianza
en su religión y en la posibilidad de dirigirse a su camino recto. Por
consiguiente, no aspira a otra vida ni a Día de Juicio alguno, ni siquiera
cree en ellos. Como consecuencia de ello, se vuelca en aprovechar, al
máximo, cómo sea, el bienestar y la vida de comodidades, placeres y
deseos, lícita o ilícitamente, indistintamente. Yo creo que la continuación
del hombre en semejante vida material, lo va a llevar, al final, a abrazar,
de buen grado, el Islam como un salvavidas que le salvaría de una muerte
asegurada. A pesar de la disponibilidad del bienestar y la inmersión en la
vida bohemia con todos sus placeres y deseos, el hombre occidental vive en
una acusada perplejidad, debido al vacío espiritual. Un buen ejemplo de
dicha perplejidad es la historia de cómo se islamizó una de las estrellas del
pop, que, antes de hacerse musulmán, se llamaba Cat Stephen y pasó a
llamarse Yusuf Islam, después de ser uno de los seres humanos más
inmersos en la fama, el dinero y la tentación de la vida mundanal. Esta
estrella se convirtió en uno de los predicadores más famosos del Islam y
abrió escuelas islámicas, en el Reino Unido, para enseñar la lengua árabe,
El Corán y la vida, el fiqh islámico y la sunna del profeta -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, a los hijos de los que pasaron, a su mano, al Islam. Vamos
a reproducir su historia, contada en sus propias palabras y con su puño y
letra, en este resumen divulgado y distribuido por los centros de llamada al
Islam en la ciudad de Guedda, en el Reino de Arabia Saudí, en inglés,
impreso en el presente libro, y firmado por el propio Yusuf Islam, bajo el
título de: ¿Cómo me he hecho musulmán?.
“¿CÓMO ME HE HECHO MUSULMÁN?
Todo cuanto quiero decir, aquí, es, más o menos, lo que ya sabéis, de
antemano. (...) Pero, me gustaría subrayar lo que vosotros sabéis sobre el
Mensaje Celeste que Allāh -¡Elevado sea!- hizo descender sobre
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, afirmando que es el mensaje
161
que expresa la religión veraz que ha elevado el valor del hombre a la
cima de las criaturas y le ha dado la predilección sobre muchas de sus
criaturas y le preparó para ser el sucesor de Allāh en la Tierra. Nos plantó
la conciencia y el discernimiento para seguir el camino correcto y obligar
al nafs250 humano a deshacerse de todas las formas ilusas de la vida,
preparándonos, de este modo, a la última vida. Por lo tanto, cualquiera de
nosotros que pierde esta oportunidad, en su vida mundanal, le es imposible
tener otra oportunidad para volver, otra vez, a vivir. En el glorioso Corán,
Allāh -¡Elevado sea!- nos informó que, en el Día del Juicio, cuando el
hombre comparece ante Allāh, le dice: “¡Oh Señor, devuélveme, otra vez,
a fin de obrar bien”, pero, el Señor Grandioso le responde: “Si te
devolvemos, otra vez, al mundo, vas obrar igual de mal, como antes251.”.
MI PRIMERA FORMACIÓN RELIGIOSA:
Luego, el xaij Yusuf prosigue con sus palabras sobre la historia de su
paso al Islam, diciendo: Nací y crecí, holgadamente, encontrándome ante
una acomodada vida moderna de bienestar. Veía las candilejas enfocarse
sobre las estrellas de shows de la canción y, como crecí en una familia
cristiana, sabíamos que los niños nacen, luego, adquieren la religión de
sus padres. Entonces, crecí, cristianamente, siguiendo la religión de mis
padres. A través de este credo, conocí que Allāh existía, pero, no
disponemos de un contacto directo con Él. Por lo tanto, cuando queremos
ponernos en contacto con Él, lo hacemos a través de Jesús, como si fuera
Jesús la puerta que da al Señor. En realidad, tenía, de una forma u otra,
que aceptar semejantes creencias, a pesar de que no estaba convencido de
ellas, en su integridad.
Miraba a las estatuas de piedra que representan a as-sayyed Mesías;
las miraba como meras piedras, carentes de vida. Y cuando me decían que
el Señor estaba formado por tres personas en una sola persona teológica,
me volvía perplejo y no lograba entenderlo. Pero, no me estaba permitido
discutir esto con nadie. Así, tal como acabo de comentar, estaba, de una
forma u otra, obligado a creerlas, ya que tenía que respetar la creencia de
mis padres.
250
La cara del mal en el alma humano, que inicita al ser humano a hacer lo que le perjudica.
251
Con esto, el xaij se refiere a las diversas aleyas coránicas, recogidas, en varios lugares, del Noble
Corán, como la aleya 12, de la azora de La Postración: “Y si pudierais ver cuando los malhechores
inclinen la cabeza ante su Señor: ¡Señor nuestro! Míranos, escúchanos y déjanos regresar para que
actuemos con rectitud, realmente ahora tenemos certeza”, y las aleyas: 27-30, en que Allāh -¡Elevado
sea!- dice: “Si los vieras cuando se detengan ante el Fuego y digan: ¡Ay de nosotros si pudiéramos volver!
No negaríamos los signos de nuestro Señor y seríamos creyentes. Por el contrario se les habrá puesto de
manifiesto lo que antes ocultaban y aunque volvieran, harían de nuevo lo que se les dijo que no hicieran.
Realmente son mentirosos. Decían: Sólo existe esta vida que tenemos y no volveremos a vivir. Y si vieras
cuando estén en pie ante su Señor y les diga: ¿Acaso no esto verdad? Dirán: ¡Sí por nuestro Señor! Dirá:
Gustad el castigo porque os negasteis a creer.”
162
LA ESTRELLA DEL POP:
Poco a poco, empecé a sentir aversión hacia esta formación
religiosa que había tenido. Entonces, me lancé a volar en el cielo de la
música y la canción, ya que deseaba ser una estrella famosa de la canción.
Todo cuanto veía en las películas y en los otros medios de comunicación
me atrajeron tanto que creía, en su tiempo, que la fama, el estrellato y el
arte eran mi dios a quien rendía culto y que la meta fundamental de esta
vida era reunir dinero.
Tenía a un tío materno que tenía un cochazo y un buen dineral y la
gente, a mi alrededor, me incitaban a creer que el dinero, la fama y el
bienestar era el dios influyente en este mundo, en que vivimos.
Cuando decidí que ése era mi camino que tenía que andar, y que mi
meta en la vida sería: Reunir la mayor cantidad posible de dinero, a fin de
llevar una vida espléndida y feliz, y ser, algún día, una estrella famosa
como las estrellas mundiales del pop, empecé a escribir la letra de mis
canciones y a grabarlas. Éstos eran mis deseos aparentes en la vida, pero,
en mi fuero interno, mi sensación humana me decía que si me hiciera,
algún día, rico, ayudaría a los pobres y a los necesitados con este dinero.
Este deseo guarda cierto parecido con lo recogido en El Corán sobre que,
a veces, hacemos promesas de que si reunimos mucho dinero, vamos a
ayudar a los pobres, pero en cuanto se acreciente el dinero, nos
abstenemos de gastarlo como prometíamos, por codicia y avaricia252.
Esto es, precisamente, lo que me pasó, pues, me convertí en una
estrella de la canción, siendo adolescente, con mis fotos inundando todos
los medios de comunicación. Hicieron de mí una personalidad de mayor
magnitud que la propia vida, hasta el extremo de que se me originó el
deseo de llevar una vida mayor que la vida real. Y, de hecho, la única vía
para cumplir este deseo era sumergirme en los placeres de los apetitos y el
placer con todo su embriaguez y sus encantos y alegrías, bebiendo todo
tipo de vinos y drogándome.
EN EL HOSPITAL:
Un año después de todo un halo de éxitos, fama, ganancia de mucho
dinero, integración en la vida sofisticada acomodada y de vino y drogas,
me encontré, sin ton ni son, enfermo de tisis, con lo cual debía reposar en
252
El xaij Yusuf quiere referirse, aquí, a lo que se menciona en las aleyas: 75-77 de la azora de At-Tawba,
donde Allāh -¡Elevado sea!- dice: “Los hay que pactaron con Allāh: Si nos da de Su favor, daremos con
generosidad y seremos rectos. Peor cuando les dio de Su Favor, se aferraron a él con avaricia y dieron la
espalda desentendiéndose. La hipocresía persistirá en sus corazones hasta el día en que se encuentren con
El, porque faltaron a Allāh en lo que Le habían prometido y mintieron.”.
163
el hospital para curarme. A partir de entonces, empecé a meditar,
reflexionar y preguntarme: ¿Qué es lo que me está pasando?; ¿Seré tan
sólo cuerpo?; ¿Será el fin último de la vida satisfacer los deseos de este
cuerpo?.
Pero, antes de llegar a tener respuestas a estos interrogantes, me di
cuenta de la desgracia de esta enfermedad era una gracia que Allāh me
había donado, como una oportunidad, para abrir bien los ojos y mirar a mi
alrededor y preguntarme a mí mismo: ¿Por qué estoy aquí? y ¿Por qué
yazgo aquí en esta cama del hospital?. Las preguntas se sucedieron y
empezó la búsqueda de respuestas a ellas.
En aquellos tiempos, tenía interés en informarme más sobre el rito
del sufismo oriental, así que empecé a leer sobre él. Lo primero en que me
centraba era comprender algo sobre el sentido de la muerte (...), y sobre el
hecho de que el espíritu es algo móvil y no fijo en el cuerpo. Cuando llegué
a esta altura del pensamiento, empecé a aliviarme, debido a que tanteaba,
lenta y tranquilamente, mi camino hacia la meta que perseguía. (...)
Empecé la primera de mis fases de meditación con convertirme en
vegetariano, y llegué a creer en la seguridad y la comprensión con todas
las criaturas y en la energía guardada en las flores. (...) Así, era mi
orientación general, tras la meditación. Pero, yo creía, más que nunca, en
que no soy única y exclusivamente, cuerpo. No he tomado conciencia ni
percibido todos estos resultados, sino cuando estaba tendido en el lecho de
la enfermedad, en el hospital.
Luego, algún día, estaba caminando por la calle, tosiendo, y me
sorprendió la lluvia. Me cobijé en una marquesina, para resguardarme de
la lluvia. Empecé a darme cuenta de lo que me había pasado,
preguntándome a mí mismo: “Despacio, mi cuerpo está, ahora, mojado
(...) y mi cuerpo ahora se queja diciéndome: “Me he mojado” (...) Estas
preguntas me llevaron y me llamaron la atención a algo parecido a un
dicho proverbial o una cita que reza: “El cuerpo, en comparación con el
espíritu, no es más que el burro que no tienes más que dirigirlo hacia
dónde quieras, o de lo contrario, será al revés, esto es, el burro te va a
llevar hacia el camino por donde él quiere ir.”.
Por entonces, tomé conciencia de que tenía voluntad y libre
albedrío, o sea, este don que Allāh concedió a todos los hombres, y de que
dicha voluntad está sujeta a la Voluntad y a lo predestinado por Allāh.
Entonces, me quedé fascinado y deslumbrado por los términos y las
nomenclaturas a que había llegado, durante mi estudio de las religiones
orientales. Por consiguiente, una vez llegado a todos estos resultados y
conceptos, ya aborrecía, por completo, la religión cristiana.
164
Volví, nuevamente, a la música y a la canción, pero, esta vez,
en la letra de mis canciones que escribía yo, personalmente, había
connotaciones que tradujeron los reflejos y las repercusiones de mis ideas
y mis últimas creencias. Me acuerdo, perfectamente, de la letra de una de
mis canciones líricas, compuestas, tras la experiencia del hospital, en que
decía: “Me hubiera gustado saber (...)Sí, me hubiera gustado saber (...) lo
que había hecho, allí, Gloria (...) y lo que había hecho, allí, Purgatorio (...)
Habré sabido yo que estuvieras conmigo ahora en mi cama? o ¿Acaso lo
que tengo, ahora, son unas motas de polvo, mientras que las otras habrán
llegado ya al gran hotel?. Ahora, me doy cuenta que estoy en el camino.”.
([Comentario del autor:] Por supuesto, estas palabras parecerían
ininteligibles ya que fueron compuestas, en verso, en su lengua original [el
inglés].).
El xaij Yusuf Islam continúa contando la experiencia de su
conversión al Islam, diciendo:
Más tarde escribí la letra de una canción que lleva por título: “La
manera de llegar a Allāh”, canción que se hizo muy famosa en el mundo de
la música y la canción.
Desde luego, padecía de muy malos percances, ya que estaba
atravesando una aumento acelerado de riqueza, ganancias y, también, de
fama. Al mismo tiempo, estaba buscando, sinceramente, la verdad. Llegué
a una etapa en que decidí que el budismo era adecuado y bueno, pero, en
su tiempo, no estaba para renunciar la vida del bienestar, debido a que
estaba muy aferrado y unido a ella y al mundo, a mi alrededor, y no estaba
dispuesto, en absoluto, a tomar el hábito ni a aislarme de la sociedad.
He probado distintos ejercicios filosóficos como (CHING, ZEN) y la
astrología múltiple, las cartas del tarot y, seguidamente, la astronomía.
Luego, volví al Evangelio, y no encontré nada que satisficiera mi
curiosidad ni respondiera a mis preguntas.
En aquel entonces, no había conocido nada del Islam. Pero, ocurrió
algo que me hizo pensar que el milagro había acaecido y se había hecho
realidad. Cuando mi hermano visitó la Mezquita de al-Áqsa en al-Quds
(Jerusalén), tuvo una impresión muy emocionante. Vio que dicha Mezquita
estaba llena a rebosar de filigreses y adoradores, en grandes cantidades,
que superaban, con creces, lo que veía en las iglesias y las sinagogas en
Jerusalén, que estaban, completamente, vacías. Por otra parte, mi
hermano notó y sintió, dentro de la mezquita, una atmósfera clara e
inconfundible de espiritualidad, seguridad, tranquilidad y sosiego.
165
EL CORÁN:
A su vuelta a Londres, mi hermano me trajo un ejemplar de la
traducción de los sentidos del Noble Corán y me la regaló. A pesar de que
mi hermano no se islamizó, volvió con la sensación de que, en esta
religión, había algo distintivo y predijo que yo, también, iba a encontrar,
en ella, la misma cosa.
Cuando ojeé dicha traducción de El Corán, en él, encontré una
prueba que me cogió de la mano y me lo explicó todo: ¿Quién soy yo?...
¿Cuál es el objetivo de la vida?... ¿Cuál es la verdad?... ¿Cómo es la
verdad?... ¿De dónde surge?. Sólo, entonces, me percaté de que ésta era la
verdadera religión, al contrario del concepto que Occidente tiene de dicho
Libro, y que esta creencia no es este tipo de creencias de viejos.
En occidente, habitualmente, encontramos que quien decide abrazar
una religión, la convierte en su único objetivo en la vida, transformándose
en un acérrimo fanático. Pero, la verdad es que no era fanático, sino
estaba, completamente, desconcertado y confuso, sobre todo en lo que se
refiere a la cuestión del espíritu y el cuerpo.
A continuación, me di cuenta de que el espíritu y el cuerpo son dos
cosas separadas y no son una misma cosa indisociable, y de que, para ser
religioso, no hace falta tomar el hábito ni subir a una caverna en el monte.
Pero, deberíamos andar el camino hacia el arbitrio y la Voluntad del
Gran Creador -¡Glorificado sea!- y, ahí, vamos a elevarnos y a ascender
hasta, incluso, por encima de los propios ángeles.
A esta altura, lo primero que decidí hacer era hacerme musulmán.
Supe a ciencia cierta que todas las cosas vuelven, inevitablemente, a
Allāh, ya que son del Reino de Allāh -¡Glorificado sea!-, Quién no se
adormece ni duerme, el Creador y el Dominador -¡Glorificado sea!- de
todas las cosas. Cuando llegué a esta coordenada, en particular, me
sobrevino una sensación de debilidad y renuncia a mi autoestima que me
llevaba al engreimiento y la presunción, por culpa de mi corrupto
pensamiento y fe en mi grandeza personal, por la cual estoy, aquí, en esta
situación, a ras de la cual tomé conciencia de que no me creé a mí mismo
y que el objetivo de mi existencia, aquí, era dedicarme de lleno a este
estudio que Allāh culminó con esta religión, que conocemos, hoy por hoy,
como el Islam. En este momento, descubrí mi fe y, a esa hora, sentí que, en
mi fuero interno, yo era, antes, musulmán. Al leer el Noble Corán, caí en la
cuenta de que todos los mensajeros y los profetas que Allāh -¡Elevado
166
sea!- había enviado, vinieron con el mismo Mensaje y la misma Religión,
esto es, el ISLAM.
Aquí, planteamos la siguiente pregunta: ¿Entonces, por qué el
Judaísmo y el Cristianismo eran diferentes del Islam?. Ahora, me enteré de
por qué los judíos no aceptaron a Isaías -¡La paz sea con él!- como
mensajero, enviado por parte de Allāh, y cómo cambiaron Sus Palabras
(...) Incluso, los propios cristianos malentienden las Palabras de Allāh
-¡Elevado sea!-, pretendiendo que el Ungido, Isaías, es hijo de Allāh,
cuando, en realidad, semejantes conjeturas tenían que atenerse al sentido
común y a la lógica.
En eso radica la hermosura y el esplendor del Noble Corán, cuando
te incita a meditar y a devolver las criaturas a su Creador, o su causa
primera; entonces, no deberías adorar el sol ni la luna, sino a Allāh, Quién
los había creado al igual que todo cuanto existe en los Cielos y la Tierra.
El Noble Corán estimula al hombre a observar y meditar en el sol y
la luna, y a meditar, en términos generales, en todas las criaturas de
Allāh. ¿Has intentado saber la diferencia entre el sol y la luna?!. Están a
distintas distancias remotas de la Tierra, a pesar de parecer tener el mismo
tamaño -aunque, en otros tiempos, parecen entrelazados entre sí. Al
ascender al espacio exterior, los astronautas se dan cuenta de la
insignificancia del tamaño de la Tierra, en comparación con la inmensidad
y la extensión descomunal del espacio cósmico. Pues, ante el solemne
espectáculo cósmico, considerado como uno de los milagros de Allāh, en
sus criaturas, dichos astronautas se vuelven más aferrados a la religión.
Cuando profundicé en la lectura del Noble Corán, me di cuenta de
que hablaba de la oración, de la caridad y hacer el bien en el trato con
todas las criaturas de Allāh. En aquel entonces, aún, no me había
islamizado. Pero, realmente, sentí que Allāh -¡Elevado sea!- quiso
hacerme algo bueno y que Él me había regalado este ejemplar del Noble
Corán, el cual guardaba en secreto. Me di cuenta de que El Corán hablaba
en varios niveles y que yo lo había comprendido en otro nivel bien distinto.
Pues, cuando El Corán habla de los creyentes que se encariñan, por la fe
de Allāh, y les ordena no hacer amistades, sino con los creyentes, ante esta
alusión, deseé, en su momento, encontrarme con mis hermanos
musulmanes y contarles mis sensaciones hacia ellos.
LA GUÍA:
Así que decidí viajar a Jerusalén igual que hizo mi hermano y, allí,
entré en la Mezquita de al-Áqsa. Me senté, en uno de sus costados,
167
entonces, vino un hermano de los musulmanes y me preguntó por lo
qué quería, le dije, inconscientemente, que era musulmán. Me preguntó por
mi nombre, le dije: “Stephen”, entonces, se asombró de mi respuesta y se
marchó. A la hora de llamar al establecimiento de la oración, me uní a los
oradores y hice, con ellos, la oración imperfectamente.
A mi vuelta a Londres, me encontré con una hermana musulmana
llamada, Náfīsah, y le comuniqué mi deseo de abrazar el Islam. Me indicó
la nueva mezquita de Regent. Todo esto tuvo lugar, en el año 1977, a un
año y medio de recibir el primer ejemplar del Noble Corán de manos de mi
hermano. Entonces, tenía la seguridad de que, ya, era momento de
librarme de los tubérculos del pasado, de mi engreimiento y presunción,
así como, de los malos susurros de Satanás y de avanzar en una sola
dirección.
Y esto fue, el viernes siguiente. Cuando concluyó la oración, avancé
hacia el imán y el orador de la mezquita y le expresé mi deseo de declarar
mi Islam. Así que pronuncié, ante él y la multitud de los feligreses, las dos
xahadas253, habiendo sido, yo, esta clase de persona que consiguió la fama
y la riqueza conjuntamente. La prueba de mi guía era algo que me libró del
desvío, pero no importa cuánta penalidad y cuánto esfuerzo he desplegado,
para orientarme hacia el Noble Corán y el Islam.
Ahora, sé, perfectamente, cómo ponerme en contacto con
Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!-, sin mediación alguna, al contrario del
Cristianismo y el resto de las religiones.
Alguna vez, me encontré con una señora hindú. Me dijo: No logro
entender el hinduismo; nosotros creemos en el Dios (Señor) Único, pero
usamos estos ídolos, únicamente, para centrarnos, a través de ellos. Con
esto, esta mujer hindú quería decir que, a fin de llegar al Señor, tenían que
poner o crearle uno o varios socios. Así que estos ídolos cumplían este
propósito. Pero, la religión islámica destruyó y removió todas estas
barreras y convirtió el azalá en la cosa que distinguía a los creyentes en
Allāh de los que no creen en Él. El azalá254 es el único camino hacia la
pureza y la paz espiritual.
Por último, yo quisiera decir que, en todo cuanto hago, siento la
dulzura de la fe y la comunicación con Allāh. Ruego a Allāh que os sirva la
experiencia de mi conversión al Islam de motivo de inspiración.
253
La profesión de fe, en árabe, dando fe de que no hay más Dios que Allāh y que Muhammad es el
Mensajero de Allāh.
254
El xaij Yusuf quiere decir, aquí, lo que menciona la aleya número 186, de la Azora de La Vaca (n.º 2):
“Y si Mis siervos te pregunten sobre Mí... Yo estoy cerca y respondo al ruego del que pide,
cuando Me pide; así pues que ellos Me respondan y crean en Mí, ¡ojalá se guíen rectamente!”.
168
En adición, yo querría hacer hincapié en que, antes de abrazar el
Islam, no había tenido ningún contacto ni me había mezclado con ningún
musulmán. Leí, primero, el Noble Corán, luego, me di cuenta de que no
había otra religión ideal y veraz menos el Islam, y de que si sigo la
orientación y la sunna del noble Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, seré de los bienaventurados y los que salven en ambas vidas
la mundanal y la última.
Finalmente, ruego a Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- que nos
guíe a seguir el camino de la umma muhammadí255, la umma del señor de
los primeros y de los últimos, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!. ¡Amén!.
Vuestro hermano en el Islam
Yusuf Islam
(ex Cat Stephen)
255
Relativo al Mensajero de Allāh, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
169
170
171
Por otra parte, en adición a la experiencia del xaij Yusuf, os
aconsejamos leer las memorias de los curas misioneros, los cuales fueron
mandados desde Europa, al frente de expediciones misioneras a África, a
Indonesia y al sureste de Asia, para llamar a los habitantes de estas
regiones a abrazar el Cristianismo. Pero, la sorpresa era mayúscula ya que
volvieron musulmanes y escribieron en sus memorias, publicadas en
distintos idiomas, diciendo: “Llamábamos a la gente a abrazar el
Cristianismo. Para convencerlos, nos valíamos de palabras, expresiones y
pruebas flojas. En nuestro fuero interno, no estábamos convencidos de
ellas. Nos poníamos cara a cara con niños musulmanes que nos rebatían,
simple y espontáneamente, cuanto decíamos, desconociendo que sus
respuestas a nosotros se trataban de argumentos incontrovertibles y
evidencias fehacientes que aseguraban, sin lugar a dudas, que el Islam era
la religión veraz.”. Estas memorias son disponibles, en varios idiomas, en
los Centros Islámicos, en las capitales de los países europeos y los de
América del Norte y América del Sur. Asimismo, podéis solicitar,
gratuitamente, ejemplares, dirigiéndose a los Centros de Divulgación, en el
Reino de Arabia Saudí, a las siguientes direcciones:
1) Oficina Cooperativa de Divulgación y Orientación
Tlf.: 4030251 4030142 Fax: 4059387
Apartado de Correos: 20824
ALRIYAD, 11465
REINO DE ARABIA SAUDÍ
2) Centro de Divulgación Islámica de Guedda
Tlf.: 6829898
Apartado de Correos: 6897
GUEDDA, 21452
REINO DE ARABIA SAUDí
Concluyo mi mensaje a vosotros, diciendo: “Ese es Allāh vuestro
Señor, la Verdad. ¿Y qué hay más allá de la verdad sino el extravío?,
¿Cómo es que os apartáis?.”. Así que ¡Ánimo!, ¡A sacudiros los
tubérculos de la Falsedad!; os valdría más haceros musulmanes. Éste es el
Islam, entonces, ¿Acaso hay algo más allá de la verdad excepto el
extravío?!.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn256, y de Él nos
valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de
las criaturas, el imán de los guiados, sayyedna
Muhammad, y con todos sus familiares y sus
compañeros!.
256
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
172
EL AZALÁ
(la oración islámica)
173
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn257, y de Él nos
valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de
las criaturas, el orientador, sayyedna Muhammad, y con
todos sus familiares y compañeros!.
EL AZALÁ
(La oración islámica)
Recordación:
El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!-, en Su Noble Libro, dice:
(Está cerca para los hombres el momento de rendir cuentas y, sin
embargo, ellos, descuidados, se desentienden. No les llega ningún
recuerdo nuevo de su Señor que no escuchen mientras juegan258.). Es
verdad que el momento de rendir cuentas está, cada vez, más cerca y
nosotros nos desentendemos, indiferentes, y si nos viene alguien a
recordarnos, le oímos, distraídos -¡No hay fuerza ni poderío sino por
designio y mandamiento de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!259.
¡ Al.lāhomma260, haznos de los atentos que siguen lo mejor de lo que se
les hace llegar!. No nos hagas de los que los describiste en los siguientes
términos: (Hemos creado, para Yahannam, muchos genios y
hombres. Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los
que no ven y oídos con los que no oyen. Son como animales de
rebaño o peor aún en su extravío. Esos son los indiferentes261.).
Sí, es verdad lo que el Veraz -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice, en la
aleya anterior, pues, vemos que algunos animales de rebaño son mejores
que muchos de los hombres y los genios, porque entienden y conciben
mejor que algunos de los hombres. Más aún, estos animales de rebaño
glorifican a Allāh, alabándolo. El Amo -¡Elevado sea!- nos lo pone de
manifiesto, en los siguientes término: (Los siete cielos y la tierra Lo
glorifican, así como quienes en ellos están. No hay nada que no Lo
257
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
258
Azora de Los Profetas (n.º 21): 1-2.
259
Es una frase exclamativa que equivale, pragmática y funcionalmente, a la expresión española de
„¡Válganos Dios!‟ o „¡Dios nos libre!‟, con un tono de resignación.
260
Vocativo introductorio de las oraciones rogativas, que significa: „¡Oh, Allāh!.
261
Azora de al-Acraf (n.º 7): 179.
174
glorifique alabándolo, sin embargo, vosotros no entendéis
su glorificación. Es cierto que Él es Benévolo, Perdonador262.).
A algunos hombres, si hablas con ellos y les recuerdas las Palabras
de Allāh y de Su Mensajero, los encuentras como piedras sordas que no
oyen, ni entienden, ni hacen uso de la razón, esto es, de corazones
empedernidos; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Luego, y a
pesar de esto, sus corazones se endurecieron y se volvieron como las
piedras o, aún, más duros, pues, hay piedras de las que nacen ríos,
piedras que se quiebran y de ellas mana el agua, piedras que se
vienen abajo por temor de Allāh. Allāh no está descuidado de lo que
hacéis.263). Eso, sí, es lo que vemos, en nuestro tiempo actual, en los
comportamientos de muchos de nuestros hermanos, que llevan, nominal y
aparentemente, el calificativo de musulmanes, con los corazones vacíos y,
todavía, más duros que las propias piedras; si les aconsejas por algo de la
religión de Allāh se apartan, indiferentes, de ti. Allāh -¡Elevado sea!-, de
ellos, dice: (¿Qué les pasa que se apartan de aquello que les hace
recordar como si fueran asnos espantados que huyen de un
león?264.), o sea, si les va alguien a aconsejar y recordar las enseñanzas de
su religión, salen pitando de dónde está sentado, (...como los asnos
salvajes que huyen al ver a un león.).
EL AZALÁ:
Sabemos, a ciencia cierta, que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-
nos creó, luego, nos preguntamos: ¿Por qué nos creó?. Y, antes de nuestra
creación, creó el Paraíso, el Fuego y la vida mundanal. En cuanto al
Paraíso, lo adornó con lo que nunca visto, ni oído ni se le había ocurrido a
ningún ser humano. Lo hizo cual una novia, que pertenecería a quien se la
merece y puede con su dote -Su dote es sencilla. En lo que se refiere al
Fuego, Allāh lo creó, abrasó y lo hizo como el cobijo perenne de los
incrédulos y los asociadores, y la morada de castigo denigrante para los
musulmanes desobedientes. Luego, Allāh hizo de la vida mundanal la casa
de la prueba, pues, quien pasa su prueba, Él le remunera con el Paraíso, y
quien la suspende le mete en el Fuego. La materia más importante de dicha
prueba es la adoración, por lo cual, surge, automáticamente, el siguiente
interrogante: ¿Por qué Allāh nos creó?. Entonces, el Amo -¡Invencible y
262
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17).
263
Azora de La Vaca (n.º 2): 74.
264
Azora del Arropado (n.º 74).
175
Majestuoso sea!- nos contesta, diciendo: (Y no he creado a los
genios y a los hombres, sino para que Me adoren. No quiero de ellos
provisión ni quiero que Me alimenten. Allāh es Quien provee, el
Dueño del poder, el Fuerte.265).
El sistema pilar de la práctica de adoración en el Islam es el
azalá. Así pues, ¿Qué es el azalá?.
El étimo de la palabra „azalá‟ es „as-séla‟, término que quiere decir
„relación, vínculo, cópula o contacto‟, o sea, „la relación o el contacto
entre el siervo y su Señor‟. Dicha relación nos lleva a explicar la
cuestión del contacto y la comunicación. Pongamos un ejemplo: Si
hablamos por teléfono, nos ponemos en contacto unos con los otros,
mientras el teléfono tenga la señal que da al descolgarlo, pero en cuanto se
corta esta señal, se corta la comunicación entre nosotros y la otra persona
con quien conversábamos, al otro lado de la línea. Procurar azalear [hacer
el azalá] puntual y asiduamente, supone la continuación de la comunicación
entre nosotros y nuestro Gran Creador. En cambio, la ruptura del azalá
supone la ruptura de esta sacrosanta y bendita comunicación. En caso de la
continuidad de dicha sacrosanta comunicación entre nosotros y Allāh -
¡Elevado sea!-, nuestros ruegos serán respondidos, y, en caso de la ruptura
del azalá, dicha comunicación se corta y, entonces, ¿Cómo se puede
responder a los ruegos?. La idea de la comunicación entre Allāh y Sus
siervos, está recogida, en la tradición divina, que, citando al Imán al-Bujārí,
reza: (Lo más querido que Mi siervo pueda hacer, para acercarse a
Mí, es cumplir lo que le tengo preceptuado. Mi siervo va
acercándose, a Mí, con las obras supererogatorias, hasta que sea,
por Mí, amado; y en cuanto lo sea, soy sus oídos con que escucha, y
sus ojos con que ve, sus manos con que maneja y sus pies con que
camina; le daría, si Me implorara y le daría refugio, si pidiera
refugiarse en Mí.).
Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:
“Quien lo [el azalá] hace con asiduidad, Allāh le preserva
[del mal] y quien lo pierde, Allāh le aboca a la perdición.”; y,
también dijo: “El pacto mantenido entre nosotros y ellos es
azaleara266, pues, quien deja de hacerlo, cae en la
incredulidad.”; y: “Abandonar el azalá es la línea divisoria
265
Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 56-58.
266
Para más fluidez, preferimos introducir el neologismo de „azalear‟ como „hacer o realizar el azalá‟.
176
entre el hombre y tanto la incredulidad como la
asociación [con Allāh]”.
El azalá es el pacto que mantenemos con nuestro Señor
-¡Majestuoso e Invencible sea!-; si lo dejamos, lo desatendemos o lo
descuidamos, se infringe el pacto y se deshacen sus vínculos, y se nos
rompe el auxilio del Cielo. Entonces, estamos perdidos y extraviados, en
los laberintos de esta vida mundanal, hasta que venga la Promesa Veraz
[Día del Juicio], y comparezcamos, ante Allāh, sin tener argumento ni
pretexto alguno que alegar.
Mis hermanos y amados en Allāh: Allāh -¡Elevado sea!- nos
vende el Paraíso con sus eternos beneficios y gracias, pero nos pide el
precio -¡Qué poco es!- y, gracias a Su favor, nos lo puso al alcance de
todos: Los varones y las hembras, los pequeños y los mayores, los
enfermos y los sanos, los residentes y los viajeros, los guerreros y los
pacíficos. Entonces, ¿Cuál es el precio?. Es una sola hora de tiempo, que
descontamos, a intervalos, de las 24 horas que vivimos, a diario. En dicha
hora, hacemos cinco azalás, preceptuados por Allāh. Así pues, el trabajo de
una sola hora, a diario, es el bajísimo precio del artículo más caro y valioso
de la existencia, esto es, el Paraíso; nos lo ofrece nuestro Gran Creador.
¿Dónde están los compradores?, ¿Dónde se habrán metido?, ¡Aleluya a
quién apreciara el valor de la mercancía y comprara de Allāh, a los más
bajos precios!, ¡Aleluya a quién azaleara con asiduidad y procurara
mantener, constantemente, el contacto con su Creador, gracias a su
constancia!.
Por lo tanto, cabe observar que la mayoría de los que descuidan y
desatienden los cinco azalás preceptivos del día, o los que les da pereza o
duermen sin hacerlos, se quejan, a menudo, de todo tipo de enfermedades
físicas y psíquicas y, a veces, les sobrevienen ataques de nervios, dolor
constante de cabeza y otros malignos síntomas. Una vez llegados a esta
altura de agotamiento y fatiga psíquicos, Satanás & compañía les acechan
y les fatigan más. En cambio, los que creyeron en Allāh y en el Último Día,
y establecieron el azalá y dieron el azacá y mencionaron, con frecuencia, el
nombre de Allāh y se aferraron a El Corán, fueron descritos por Allāh
-¡Elevado sea!- en los siguientes términos: (Y, realmente, cuando oímos
la guía, creíamos en ella. Quien crea en su Señor, no tendrá que
temer ni menoscabo ni opresión.267).
Así que los que creemos en Allāh y en el Último Día, estamos
convencidos de que Allāh, nuestro Creador, nos preceptuó estos cinco
267
Azora de Los Genios (n.º 72): 13.
177
azalás. Es más, Él no nos creó sino para hacerlos: (Y no he creado a
los genios y a los hombres, sino para que Me adoren.268), y comprobar
a quienes mejor obraron de nosotros, acto seguido, nos juzga por ellos, en
el Último Día: (Si hacéis el bien, lo haréis para vosotros
mismos...269.). En este Día, por más que hiciera tantas obras buenas, en su
vida mundana, si uno es de los que dejaban y descuidaban el azalá, éstas se
las lleva el viento; son devueltas a su autor y queda bofeteado con ellas,
aparte de que no se le ponen en su Balanza de buenas obras. El Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Lo primero que se juzga, en el
Día del Juicio, de las obras de un siervo es azalear; si se
juzga bueno, aventurado es, y si se juzga malo, es de los
perdedores.”. En otra tradición profética cuyo contenido coincide con la
tradición anterior, el Profeta dice: “Lo primero que se juzga, en el
Día del Juicio, de la obra de un siervo es azalear; si es
bueno, buenas son todas sus obras, y si es malo malas son
todas sus obras.”.
Ahora bien, Allāh prescinde de nosotros e, incluso, de todos los
mundos. Él -¡Glorificado sea!- no necesita de nuestros azalás, en cambio,
nosotros necesitamos, perentoriamente, de estos azalás, para sosegar
nuestros ánimos, y con el fin de que, merced a ellos, nos cundan las
bendiciones de Allāh -¡Elevado sea!- a nosotros, a nuestros familiares, a
nuestros hijos, a nuestro dinero, y, consecuentemente, ganemos, por ellos,
el Paraíso, en la Última Vida, y lo que es más importante, esto es, la
complacencia y beneplácito de Allāh: (...así como hermosas estancias
en los jardines de Adn270. Pero, la aceptación de Allāh es más
importante...271.). Todo lo que acabamos de señalar no es, bajo ningún
concepto, alcanzable, hasta que no cumplamos con ellos, asidua y
puntualmente, en grupo.
Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no preceptuó semejantes ritos de
oración por Su propio bien, sino a fin de acercarnos a Él y purificarnos, de
continuo, de las faltas y de los pecados en que incidimos día y noche.
El azalá es lo que más reconforta a los conocedores y alivia sus
corazones; en él encuentran un placer y gozo inigualables; encuentran la
felicidad de las dos Casas: La de la Vida Mundanal y la de la Última Vida.
268
Azora de Los que levantan un torbellino. (n.º 51): 56.
269
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 7.
270
Se dice que significa residencia o estancia, de la raíz “cádana”; porque en esos jardines está el lugar de
la eternidad. Y se corresponde con el término Edén.
271
Azora de at-Tawba (n.º 9): 72.
178
Sienten su buena compañía, gracias al contacto constante que les
permite con su Señor. Pues, cuando llegaba el momento de hacer el azalá,
el Mensajero, el Guía, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
ordenaba a Belal -¡Allāh se complaciera de él!- hacer el tocamiento de la
oración, diciéndole: “Levántate, alívianos con él, Belal.”.
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- lo asimiló a un río de miel, de
que uno se lava, cinco veces, al día. Entonces, lo purifica, le borra sus
pecados, le limpia el corazón de todo tipo de malos pensamientos,
confusión y presentimientos. Más aún, le sirve tanto de luz en su vida
mundanal y en su tumba, como de llave y dote, durante su vida de
archipiélago, para acceder al Paraíso, en el Día de la Retribución. En el día
a día de nuestra vida, somos testigos de lo más curioso de las
desobediencias y el desentendimiento de la adoración de Allāh y de hacer
los azalás. Pues, vemos a algunos dormir y dejarse dominar por la pereza,
al llegar la hora de hacer el azalá. Pero, lo más curioso, es que vemos a la
mismísima personas, tras dormir sin hacer el azalá, levantarse,
apresuradamente, en cuanto se le llame, una vez servida la mesa, o para
comer antes de que la comida se enfriara –sacudiéndose, enérgicamente,
como quien se librara de una atadura, libre de la pereza y el sueño que
tenía, cuando se le llamaba a hacer el azalá. Tras comer, le vemos pasar,
durante horas y horas, el resto de su tiempo en las distracciones o en ver la
televisión o la antena parabólica, sin quejarse de ninguna enfermedad. En
cambio, si se le llama al azalá, que no le quita, a menudo, más de unos
cuantos minutos de su tiempo, se muestra incapaz de levantarse ni moverse,
con el pretexto de estar enfermo, sin saber que fingiendo la enfermedad,
Allāh le enfermaría, aún más, física y psíquicamente, con lo cual, si insiste
en su desobediencia, Él -¡Glorificado sea!- le sellaría el corazón -¡Válganos
Allāh!-, como el Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dijo, en Su Noble
Libro: (Hay hombres que dicen: Creemos en Allāh y en el Último
Día, pero no son creyentes. Pretenden engañar a Allāh y a los que
creen, pero sólo se engañan a sí mismos sin darse cuenta. En sus
corazones hay una enfermedad que Allāh les acrecienta. Tendrán un
doloroso castigo por lo que tacharon de mentira272.).
Para los que alegan la excusa de la enfermedad para escabullirse de
hacer los azalás preceptivos, que Allāh nos había creado, única y
exclusivamente, para hacerlos, a continuación, pasamos a exponer algunas
de las imágenes luminosas de los compañeros piadosos del Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz, y se complaciera de ellos!- que temían a
Allāh, así como de los que los seguían -¡Allāh se apiade de ellos!. Vamos a
ver cómo y hasta qué punto era el empeño de dichos compañeros en hacer
el azalá, por lo que sabían de su importancia y de la necesidad de ser
272
Azora de La Vaca (n.º 2): 8-10.
179
constantes en hacerlos, para granjearse la complacencia del Señor
de los Mundos.
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se ponía toda la noche
en pie, hasta que se le agrietaran los pies. Entonces, as-sayyeda cA.éxa -
¡Allāh se complaciera de ella!- le dijo: “¿Por qué haces eso, Mensajero de
Allāh, a pesar de tener perdonadas tus faltas anteriores y posteriores.”. Le
contestó: “¿Acaso no quiero ser un siervo agradecido?”.
Éste es al-Farūq, cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él y
le complaciera a él!-, todo un ejemplo conmovedor y, sumamente,
expresivo, ante el cual se enternecerían los corazones, en sumisión a Allāh,
el Señor de todos los Mundos.
Cando cÓmar fue apuñalado, durante el azalá de al-faŷr273, a cÓmar
le faltaba, todavía, una postración, y estaba sangrando. Entonces, le
llevaron a cuestas a su casa. Cuando volvió en sí, tras la coma causada por
la puñalada, dijo: “¿He hecho el azalá?”, le contestaron: “No, aún, te
queda una racca274.”, entonces, se puso, con la sangre chorreando a
borbotones, en pie, y empezó a hacer el azalá. Allí, se desmayó, luego, se
levantó, otra vez, para hacer el azalá. Se desmayó, de nuevo, luego, se
levantó y terminó la última racca. Entonces, dijo: “¡Alabado sea Allāh que
me ayudó a hacer el azalá!” y falleció.
c
Otro ejemplo: Thabit Ibn cāmer Ibn Abd-Allāh Ibn az-Zubair, uno de los
seguidores del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, enfermó. Algún día,
estando grave, escuchó el tocamiento del azalá de al-maghreb275, entonces,
dijo a sus hijos: “Llevadme a la mezquita.”. Sus hijos le dijeron: “Estás
enfermo, haz el azalá, dónde estás, que Allāh te disculparía.”. Dijo: “La
ilāha il.la Allāh276, ¿Acaso escucho la llamada al azalá [el adan, o sea, el
tocamiento del azalá] rezando: “Hayya cála as-salá, hayya cála al-falāh277
y no la respondo?, ¡Por Allāh, llevadme, hijos míos, a la mezquita!”. Le
llevaron a la mezquita, y, en la última postración del azalá de al-maghreb,
Allāh se llevó su espíritu. Cada vez que este buen seguidor azaleaba
al-faŷr, se dirigía a Allāh, rogándole: “¡Al.lāhomma, te ruego que tenga una
muerte noble!”. Le preguntaron por lo que, para él, “muerte noble”
significa, les contestó: “Que Allāh se lleve mi espíritu, estando postrado.”.
Y así lo fue; Allāh se llevó su espíritu cuando se hallaba postrado.
273
El alba.
274
Cada una de las veces de un azalá.
275
La puesta del sol.
276
„No hay Dios, sino Allāh‟. En este contexto, dicha frase tiene el mismo efecto pragmático de „¿Qué
dices? o ¿Qué va?‟ que muestra el desacuerdo del hablante con lo que dice el interlocutor, pero el tono es
muy refinado.
277
Ven a azalear, ven a la bienaventuranza.
180
Se ha tenido constancia de que todos los ritos preceptivos de
adoración tienen excusas y licencias lícitas que permiten postergarlos o
prescindir de hacerlos, menos el azalá.
1) El azacá no es obligatorio si el siervo es pobre;
2) El ayuno [del mes de Ramadan] se puede posponer a otros días,
en los dos casos de: La enfermedad y el viaje, incluso, es
sustituible por dar de comer a un mezquino, en caso de la
incapacidad completa y constante de ayunar por la enfermedad o
por la edad avanzada; y
3) Al-Haŷŷ no es obligatorio, sino para quien lo pueda llevar a cabo
dentro de lo lícito.
En cambio, en vista de la importancia y de la necesidad del azalá, por
ser el sistema pilar de la religión, y, acatando el mandato de Allāh, no se
puede cancelar por cualquier excusa, excepto por motivo de incapacidad
en los casos de los niños, los dementes, las que tienen el periodo y las
parturientas.
Allāh no licitó la postergación de los azalás preceptivos, menos en
los dos casos del miedo y de enfrentarse al enemigo, en caso de guerra. El
Omnisciente -¡Elevado sea!- dijo: (Cumplid con las oraciones
prescritas278 y con la oración del medio279, y presentaos ante Allāh
con total entrega.280) y dijo, también: (Y cuando estés281 con ellos y
les dijeras el salat, que una parte permanezca en pie contigo,
llevando sus armas, y mientras se hacen las postraciones, que
permanezcan (los demás) detrás de vosotros; luego, que venga la
parte que no haya rezado y lo hagan contigo tomando precauciones
y estando armados. Los que niegan a creer querrían que os
descuidarais de vuestras armas y pertrechos para así poder caer
sobre vosotros en una sola carga282.).
278
En otros lugares se ha dejado el término salat, que es trascripción de la expresión árabe y alude a la
oración preceptiva o prescrita.
279
Es decir: “y especialmente con la del medio”. Para el Imam Malik y la gente de Medina, la oración del
medio es la de la aurora -subh- porque es intermedia entre la noche y el día. Otra opinión fundamentada
es la sostenida por cAlí, que la identifica con el azalá de al-cásr [la media tarde].
280
Azora de La Vaca (n.º 2): 238
281
Muhammad.
282
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 102.
181
Gracias a la inconmensurable Misericordia y Clemencia de Allāh
-¡Glorificado sea!-, el Clemente, el Misericordioso, a pesar de que Él
-¡Glorificado sea!- no excusa tardar ni retardar en la puntualidad de hacer
los azalás, no encarga a ninguna alma más de lo que puede hacer, o
sea, como dijo -¡Glorificado y Elevado sea!-: (...y no ha puesto ninguna
dificultad en la práctica de Adoración.283). Así pues, si uno no
encuentra agua para hacer las abluciones o para lavarse284 o, en caso de que
el agua causara daño a una herida o al cuerpo por su frialdad, entonces, es
desvedado recurrir al at-tayámmom285. Si uno no puede azalear erguido en
pie, lo puede hacer sentado; si no puede sentado, lo puede hacer tumbado
sobre su costado derecho, en dirección a la qibla, gesticulando con la
cabeza, en ademán de arrodillarse y postrarse; si no le es posible, queda tal
cual, in situ, haciendo ademanes con las pestañas y las cejas, simulando
ponerse en pie, arrodillarse y postrarse. Lo más importante es que haga el
azalá, cómo le parezca, aunque estuviera agonizando, como vimos en la
historia de la muerte de cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de él!.
Ibn Mascūd -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Se llevaba a algunos
hombres arrastrándose los pies, hasta que se les ponía en las filas de los
azaleadores -Son éstos los verdaderos ganadores y bienaventurados-, pues
¡Glorificado sea Allāh! ¡Cuán Clemente se porta con nosotros!; nos aplaza
para echarnos atrás y obrar buenamente.”, pero ¿Hasta cuándo?. Hasta
que reconozcas, siervo desagradecido de las gracias y beneficios de Allāh,
cuando a ningún alma le serviría creer en Allāh, en el último momento, si
no lo hubiera hecho anteriormente.
¡Oh, siervo ingrato, si te llaman a una comida que Allāh te
proveyera, de entre sus beneficios y gracias con que te colma, te levantas
eufóricamente, a comer con exceso y ansia, sin agradecer a Allāh!.
Mientras, si te llaman al azalá que te daría vida, en las dos Casas: La
Primera y la Última, y oyes al almuédano llamar: “Hayya cála as-salá,
hayya cála al-falāh286”, te emperezas y te resulta indiferente azalear; pues,
no quieres ni azalá ni bienaventuranza!.
Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no nos había creado ni nos había
hecho sucesores suyos en la Tierra para, tan sólo, comer. De lo contrario,
seríamos como los animales de rebaño que no hacen más que comer, beber
y pacer en la Tierra, sin ser encargados, como los incrédulos que Allāh
-¡Elevado sea!- los describió en los siguientes términos: (Pero, los que se
283
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 78.
284
Lavarse, en este contexto, se refiere a bañarse, según la xarica, después de que un hombre se copulara
con su mujer, o, los otros casos lícitos, que lo exigen.
285
Uso del polvo seco y limpio para pasarlo a algunas de las partes aparentes del cuerpo simulando las
abluciones.
286
Ven a azalear, ven a la bienaventuranza.
182
niegan a creer se dan al disfrute y comen como los animales de
rebaño; y el Fuego será la morada que tengan.287).
En cambio, Allāh no nos había creado, en principio, sino para
adorarle y nos dio la predilección a muchas de Sus criaturas, y no hizo la
comida sino para fortalecer nuestros cuerpos y aumentar la energía de que
nos ayudamos, a fin de hacer los ritos preceptivos de adoración, por los
cuales hemos sido, única y exclusivamente, creados. El Mensajero -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!- decía: “Los azalás más pesados, para un
hipócrita, son el azalá de al-cixá288 y al-faŷr. Si supieran
sus virtudes, vendrían a hacerlos aunque anduvieran a
gatas.”. Es verdad lo que dices, nuestro amado, Muhammad -¡Allāh
dé Su gracia y paz a ti, a tus inmaculados familiares y a tus ilustres y
benditos compañeros!. Y nosotros decimos, en contestación a lo que Allāh
-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en la azora de Ya Sin: (¿Y que me
adorarais a Mí? Esto es un camino recto.289): “¡Glorificado seas
nuestro Señor, a Ti, Te adoramos, pero Te adoramos, sabiendo, a
ciencia cierta, que prescindes tanto de nosotros y de nuestra adoración
como de todos los mundos. Y damos nuestra adoración y nuestros
azalás por un don que nos agracias y favoreces y al cual nos guiaste,
debido a que, Tú -¡Glorificado seas!- nos pretendes el bien, todo el bien
que, desde luego, pertenece a Ti, Tú, Señor de todos los Mundos. Y
como aceptaste, con Tu gracia y favor, que fuéramos del círculo de Tus
criaturas que Te adoran a Ti, pues, quien cuenta con este excelso honor
es, inmensamente, afortunado.”.
EL CUMPLIMIENTO CON LOS ANTERIORES AZALÁS NO EFECTUADOS:
Con este motivo, contestamos a todos cuantos mantienen que quien
no hizo los azalás, durante algún período anterior de tiempo, luego, se echó
atrás y rectificó, tiene que cumplir con los azalás que no haya hecho,
anteriormente, repitiendo, a diario, cada uno de los cinco azalás
preceptivos, es decir, hacer cada uno de los cinco azalás del día dos
veces290.
Rogamos -¡Allāh mediante!- que nos haga acertar y nos guíe en
todos los asuntos que atañan a nuestra religión, ateniéndonos, en primer
lugar, a lo más correcto y evidente del Libro de nuestro Señor, y de la
sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!; y, en
287
Azora de Muhammad (n.º 47): 12.
288
La noche.
289
Azora de Ya Sin (n.º 36): 61.
290
Nota del traductor: Eso duraría, tan sólo, el mismo período que uno dejó de azalear.
183
segundo lugar, a los pronunciamientos, fetuas y opiniones
de los que improvisaban de los compañeros del Profeta -¡Allāh Se
complaciera y Se apiadara tanto de ellos y de los que los seguían como de
los ulemas del pasado, todos juntos!. Pues, se confirmó que los azalás
anteriores que no fueran hechos no se cumplen, sino en dos casos: El sueño
y el olvido, con lo cual dichos azalás quedan muy reducidos. Entonces, es
necesario cumplir los azalás pasados, en caso de haber pasado uno o un par
de azalás o los de un día entero, en que el siervo, por una razón
indeliberada, se haya quedado dormido. Según los pronunciamientos del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!: “El sueño no implica
negligencia, sino ésta, sí, se da en la vigilia; si alguien se
olvida de un azalá o duerme sin hacerlo, pues, debería
hacerlo en cuanto se acuerde de ello.”.
En cuanto a quien abandona el azalá, deliberadamente, o por pasar
por alto su importancia y su obligatoriedad, a continuación, vamos a
exponer, en contestación a esta cuestión, la opinión de los compañeros del
Profeta -¡Allāh se complaciera de ellos!- y de algunos de los ulemas del
pasado. Ibn Taiméya -¡Allāh se apiade de él!- dice: “Quien abandona el
azalá, deliberadamente, no le es lícito cumplirlos, tiene que, ofrecerse,
voluntariamente, a hacer muchos azalás supererogatorios.”.
Ibn Hazm dijo: “Quien abandona, premeditadamente, el azalá, hasta
que éste quede fuera de tiempo, nunca jamás puede cumplirlo, pues,
debería echarse atrás y pedir perdón, abundando en hacer el bien y los
azalás supererogatorios.”.
Asimismo, Ibn Hazm dijo: “A quienes abandonan el azalá, adrede, a
sabiendas de que lo va a hacer, fuera de su tiempo preceptuado, Allāh les
amenaza, en el Noble Corán, diciendo: (Después les sucedió una
generación que abandonó la Oración291 y siguió las pasiones; pero
ya encontrarán perdición.292).
Y nosotros, en adición a lo que dijo Ibn Hazm, alegamos que si quien
abandona el azalá, adrede, lo hace, fuera de su tiempo preceptuado,
entonces, para toda la umma, lo más fácil del mundo hubiera sido
contravenir el mandato de Allāh -¡Elevado sea!-, recogido en el Noble
Corán: (...ciertamente, el salat es para los creyentes, un precepto en
tiempos determinados.293), así como, contravenir la sunna de nuestro
291
El salat.
292
Azora de Maryam (n.º 19): 59.
293
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 103.
184
Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, quien, de los que
abandonan -quedándose en casa- hacer el azalá, puntualmente, en grupo, en
la mezquita, dijo: “Después de mandar hacer el azalá [en la
mezquita] y llamar a los fieles a establecerla, yo mandaría
a un hombre encabezar el azalá, como imán, y partiría con
hombres que se llevarían unos haces de leña a fin de
quemar, encima de sus ocupantes, las casa de los que no
se presentaron al azalá.”; y hubiera sido tan sencillo que la umma
abandonara, adrede, el azalá, diciendo: “Los hacemos, fuera de tiempo,
cuando queramos.”, con lo cual, se haría nulo la fetua que corrobora lo que
Allāh -¡Elevado sea!- dice, en la siguiente aleya: (...ciertamente, el salat
es para los creyentes, un precepto en tiempos determinados.294). En
cuanto a nuestro comentario sobre la vuelta atrás de quien abandonó,
premeditadamente, durante algún tiempo, el azalá, mantenemos que la
vuelta atrás cancela todo cuanto la antecede. Prueba de ello, es que el Amo
-¡Invencible y Majestuoso sea!-, después de decir: (Después les sucedió
una generación que abandonó la Oración295 y siguió las pasiones;
pero ya encontrarán perdición.296), dijo, en la aleya siguiente a ésta:
(Con la excepción de los que se volvieron atrás, creyeron y obraron
con rectitud, pues, ellos entrarán en el Jardín y no se les hará
injusticia en nada297.), en el sentido de que quien se vuelve atrás, tiene fe
y hace buenas obras, no sufrirá injusticia alguna de parte de Allāh, pero lo
que debería hacer es abundar en hacer el bien, las obras supererogatorias y
la mención de Allāh, pues, las buenas obras borran las malas obras.
c
En lo anterior, convinieron: cÓmar Ibn al-Jattāb y su hijo, Abd-
c
Allāh, Sacd Ibn Abi Uaqqās, Abd-Allāh Ibn Mascūd y Sálmān al-Fārésí -
¡Allāh se complaciera de todos ellos!- y lo corroboraron tanto los
c
seguidores: cÓmar Ibn Abd-al-cAzīz y Muhammad Ibn Xrīn, como los
imanes: Ahmad Ibn Hánbal e Ibn Taiméya y muchos otros -¡Allāh se
apiadara de todos ellos!.
En cuanto a tanto los ulemas del pasado como los islamólogos
contemporáneos que sostienen lo contrario, no adujeron prueba alguna del
Libro, ni de la sunna, ni de la xarica, ni de los principios ni las aplicaciones
del fiqh islámico.
294
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 103.
295
El salat.
296
Azora de Maryam (n.º 19): 59.
297
Azora de Maryam (n.º 19): 60.
185
Sobre la respuesta a una fetua298 de uno de los islamólogos que
dictaminó la remuneración de quien ayuna sin hacer el azalá:
En nuestro tiempo, observamos que, en muchos países árabes e
islámicos, algunos musulmanes tomaron el ayuno del mes de Ramadán por
costumbre, con la cual coparticipan con su sociedad musulmana. Por lo
tanto, ayunan sin hacer ningún tipo de azalás -ni el preceptivo ni el
supererogatorio. Nos preguntamos por las causas del aumento de este
fenómeno reprobable, en dichos países, hasta que dimos con la razón, tras
leer un libro que contiene fetuas sobre algunas cuestiones religiosas de un
señalado islamólogo desaparecido (Falleció, hace unos años, -¡Allāh lo
perdone a él y a nosotros!). Esta fetua es errónea y de graves implicaciones
en contra de la umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
debido a que el desacierto de un islamólogo, acarrea la desorientación y el
desvío de millones de musulmanes, ¡No hay fuerza ni poderío sino por
designio y mandato de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.
El texto de la fetua empieza con una pregunta de la gente común que
reza: “¿Aceptaría Allāh el ayuno de quien descuida la realización de los
azalás preceptivos o son los ritos de adoración interdependientes?”.
Dicho islamólogo le respondió: “Uno se lleva la remuneración de todo
cuanto realiza y hace [de obras buenas], y se le castiga por lo que no
cumple; cuando se llama a quien descuida el azalá a volver atrás, en
realidad, le estamos llamando a una sola cosa, mientras todo lo que hace
de obras que impliquen obediencia se considera, también, un refuerzo
para la religión.”.
Y nosotros le decimos a este islamólogo -¡Allāh nos perdone a
nosotros y a ti!-: Has atribuido mentiras y calumnias a tanto Allāh como Su
Mensajero. Más aún, has desviado a muchos de los de la umma de
Muhammad, pese a que te responsabilizas, moral y éticamente, de ellos.
Los has desviado con esta nula fetua, en la cual no miraste [ni calculaste]
la magnitud del perjuicio que puedas acarrearles, a la hora de que
millones de musulmanes la leyeran y la siguieran, quitándole importancia
al asunto del azalá y actuando sobre sus creencias en la religión de Allāh,
valiéndote de lo que Allāh no había hecho descender y de lo no detallado
en la sunna de Su Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.”.
¡Gloria a Allāh!, en Él pedimos que nos dé refugio contra nuestras
malas obras, los males de nuestros ánfos299, de nuestros errores y nuestros
deslices tanto en la religión de Allāh como en la sunna de Su Profeta
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, a quien Allāh había enviado, a fin de guiar a
298
Dictamen sobre una consulta religiosa.
299
El plural de „nafs‟.
186
los seres humanos, tras el desvío y la incredulidad. La xarica de Allāh se
presentó clarísima, en Su Libro, para el bien de los seres humanos; Él
-¡Elevado sea!- dijo: (Antes de él, ni leías ni escribía tu mano ningún
libro. Si hubiera sido así, los que dicen falsedades habrían tenido
dudas. Por el contrario, en los pechos de aquellos a los que se les dio
conocimiento, son signos evidentes. Sólo los injustos niegan
Nuestros signos.). En cuanto a la sunna, el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- dijo: “He dejado, entre vosotros, algo que si os
aferráis a él, nunca jamás os desviareis: el Libro de Allāh.”.
En huŷŷát al-wadāc [la peregrinación de despedida300], el Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “No he querido despedirme sin
dejaros en este destino blanco de peregrinación, cuya
noche es igual que su día; no se extravía en él sino un
perdido.”.
Entonces, ¿Cómo -¡Allāh nos perdone a ti y a nosotros- puedes
alentar y animar al común de la umma y decirles que no os pasa nada si
no hacéis los azalás preceptivos, pues, todas vuestras demás obras
buenas, excepto éstos, son aceptadas por parte de Allāh; se os va a
remunerar por ellas, incluso, os van a salvar del Fuego; así que no tengáis
miedo ni os entristezcáis por abandonar el azalá?!. ¡No hay fuerza ni
poderío sino por designio y mandato de Allāh, el Altísimo, el Grandioso!,
¡Pertenecemos a Allāh y a Él volvemos!, ¡Por Allāh, es una gran desgracia
y una sedición insuperable que uno de los insignes islamólogos dé una
fetua en que aconseja a la umma abandonar el azalá!!.
Sí, señor, es verdad lo que dijo nuestro Amo, al comentar lo
justiciero que es, manteniendo que, en el Día del Juicio, quien hace lo que
un átomo pesaría de bien, lo verá. En realidad, Allāh no acepta más que el
bien y Él -¡Glorificado sea!- no acepta las buenas obras sino de los que Le
temen, así que, ¿Acaso los devotos, que temen a Allāh, abandonan el
azalá?. Luego, se le dice que se te va a recompensar por lo que hagas de
buenas obras. Nuestro querido Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
nos enseñó que: “Todas las obras que hace el que abandona,
deliberadamente, el azalá le serán devueltas a su autor y
queda bofeteado con ellas.”, debido a que el azalá es el sistema pilar
de la religión y ésta no llega a ser correcta, sino cuando se cumple el
precepto del azalá. Quien lo abandona, adrede, negándolo, queda, por
unanimidad de las opiniones de los islamólogos, incrédulo y disidente de
la religión del Islam. Y, por supuesto, no se acepta ninguna de sus obras
300
La última peregrinación que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- hizo en su vida.
187
como, por ejemplo, el azacá, la limosna, el al-haŷŷ, etc., según la
aseveración generalizada, en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Di: Gastad
de buen grado o a disgusto porque no se os aceptará, sois gente que
se ha salido de la obediencia. ¿Qué impide que les sea aceptado lo
que gastan, excepto que no creen en Allāh ni en Su mensajero, no
acuden al salat sino con pereza y sólo gastan a disgusto?301.). Así
que si esto es el dictamen de Allāh a propósito de los que acudían al azalá,
perezosos, según el cual considera que han caído en la incredulidad, no
creyendo en Allāh ni en Su Mensajero, entonces, ¿Qué será -¡Allāh nos
perdone a ti y a nosotros!- de los que abandonan, premeditadamente, y,
encima, reconociéndolo, el azalá, como lo pone de manifiesto la pregunta
que planteó la persona que pedía la fetua de dicho islamólogo?!.
Por otra parte, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:
“Tanto los cinco azalás y el de algomca302 como el [ayuno
del mes de] Ramadán, de año en año, expían todas las
culpas mientras se evite los pecados graves.”. Ahora bien,
¿Qué pecado grave puede ser más serio -¡Válganos Allāh!- que abandonar
el azalá que aboca a su autor a la incredulidad y disidir de la religión?.
Asimismo, en la introducción del presente mensaje, hemos adelantado una
parte de las tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en las
cuales advierte a los que abandonan el azalá, entre las cuales, una reza: “El
pacto que mantenemos con ellos es el azalá; si lo dejan,
incrédulos son.”; y otra, recogida, en los siguientes términos:
“Abandonar el azalá es la línea divisoria entre el hombre y
tanto la incredulidad como la asociación [con Allāh]”.
Digo esto, rogando que Allāh me remunere por ello, pues, si acierto,
será por amparo de Allāh y si me equivoco será por mi nafs, ¡Ojalá Allāh
me perdone!, ¡Nos refugiamos en Él de los males de nuestros nafs y de
los de nuestras obras malas, pidiendo Su perdón, volviéndonos atrás de
nuestras culpas hacia nuestro Señor -¡Él es el Perdonador, el
Compasivo!!.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn303 y la gracia y la
paz más sinceros, de nuestra parte, sean con el Guía, el
Orientador, Muhammad -a quién Allāh envió con la guía y
la Religión Veraz- así como todos sus familiares y
compañeros!.
301
Azora de at-Tawba (n.º 9): 53-54.
302
Azalá colectivo semanal acompañado de un sermón, que se hace cada viernes, a la hora del azalá de al-
zohr (mediodía).
303
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
188
LAS PRUEBAS DE FE
Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los pone a prueba de fe.
189
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO
(Si Allāh ama a algunos de sus siervos, los pone a prueba de fe.304)
¡Las alabanzas a Allāh, Quien nos envió al mejor de
sus profetas y mensajeros, haciendo descender el Libro,
con él, en calidad de guía, para toda la Humanidad, y un
abanico de evidencias clarísimas de orientación y
distinción entre la Verdad y la Falsedad!, ¡Agradecido sea
Allāh, Quien nos hizo de la umma del Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- (La umma más noble, que jamás haya
sido creada, en bien del género humano, mandando hacer
lo reconocido lícitamente, impidiendo lo reprobable y
creyendo en Allāh!, ¡Alabado sea Allāh, en la medida del
contenido de tanto los Cielos y la Tierra como lo que hay
entre ambos y las cosas que más Él quisiera, ya!, ¡Alabado
sea Allāh, hasta que acepte nuestras alabanzas, y
agradecido sea en cuanto las acepte!. Y damos fe de que
no hay más Dios que Allāh, el Único, sin socio alguno, un
testimonio gracias al cual Le rogamos la salvación, en el
Día del Levantamiento de la Hora, este Día cuando no
sirvan ni dinero ni hijos, menos quien acuda a Allāh, con
un corazón perfecto!. Asimismo, damos nuestra paz y
nuestra gracia al más noble de las criaturas, el amado,
Muhammad, a sus inmaculados familiares y sus ilustres y
benditos compañeros, así como, los que los siguen y los
que siguen, caritativamente, a éstos, hasta el Día de la
Religión305 ¡Amén!.
¡Alabado sea Allāh, Quien, por piedad, se acordó de nosotros y nos
hizo de Sus siervos probados! Es una gran desgracia que nadie puede
apreciar su magnitud ni percibir su deleite, menos los creyentes y los que
Le temían. Así que ¡Hermanos míos, temed, por Allāh, a vuestro Señor y
sed de los que aguantan; (...los que aguantan son remunerados sin
cuento!).
Dijeron a Sacd Ibn Abi Uaqqas -¡Allāh se complaciera de él!-: “Eres
de los que Allāh responde sus ruegos y ruegan para la gente, pues, si
rogaras a Allāh que te devolviera tu vista...”. Les contestó: “Para mí, lo
304
Normalmente, las pruebas de fe no sólo se plasman en las desgracias que se abaten sobre el creyente,
sino, también, en las gracias y favores que le tocan, a fin de probar la firmeza de su fe.
305
El Día de la Retribución.
190
predestinado por Allāh es mejor que mi vista, pues, la resignación es de
mayor categoría que el aguante.”.
Sacd había preguntado al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-:
“¿Cuáles son los más probados?”. Le contestó: “Los profetas, luego,
los más ejemplares, luego, los ejemplares y así
sucesivamente. Pues, uno se prueba en función del grado
de su religiosidad; si es delicado de corazón se le prueba en
función de esto; si es de religiosidad firme se le prueba
según su firmeza. Así que, a uno, se le suceden las pruebas
hasta que ande sobre la faz de la Tierra sin pecado
alguno.”.
Pues, ¡Qué nuevas tan faustas esperan a los probados en la vida
mundanal!. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- hablaba mucho
con sus compañeros sobre la remuneración de los probados y lo
favorecidos que son ante Allāh, comentándolo, en los siguientes términos:
“Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los somete a
prueba de fe.”. Tras la muerte del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-, sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!- tenían por buen
agüero el que las desgracias se abatieran sobre ellos. Si a alguno de ellos, le
pasaba un año lunar entero sin que Allāh no le probara con ninguna
desgracia de enfermedad, de pérdida en su comercio o en su dinero, o
siquiera, no le muriera un hijo, pernoctaba inquieto y miedoso. Pues,
¿Cómo podía pasarle un año lunar estando perfectamente?. Tenían miedo
de que el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- los hubiera abandonado y
no los amara, tras la aseveración del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- de que: “Si Allāh ama a algunos de Sus siervos, los
somete a prueba de fe.”, por lo cual tenían por buen agüero y se
alegraban del abatimiento de las desgracias sobre ellos.
¿Adónde les podemos llegar nosotros a estos guiados?. Si Allāh
somete a alguno de nosotros a prueba, causándole algún daño, se pone
inquieto y se alarma, deprimiéndose; se empeora su estado anímico y no
deja de denunciar y quejarse, echando la culpa a los que le fueron injustos,
olvidando que todo cuanto le acaece le fue predestinado, desde antes de su
nacimiento, y que cualquier cosa que le pase, se produce, por mandato de
Allāh -¡Elevado sea!-, aunque se variaran las causas. Olvidó, asimismo, lo
que el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo, en su Noble Libro: (No
hay nada que ocurra en la tierra o en vosotros mismos, sin que esté
en un Libro antes de que lo hayamos causado. Eso es fácil para
Allāh. Para que no os desesperéis por lo que perdáis ni os alegréis,
191
arrogantes, por lo que os da306.). Esto se debe a que, cincuenta mil
años antes de crear los Cielos y la Tierra, Allāh -¡Elevado sea y
Majestuoso fuera su Poder!- registró, en al-Lauh al-Mahfūz307, los
destinos de todas las cosas, hasta el Levantamiento de la Hora,. Y cuando
creó al-Qálam308, le dijo: “¡Escribe!” y éste Le contestó: “¡Oh, Señor
[mío]! y ¿Qué escribo?”. Entonces, Él le dijo: “Escribe lo que existe.”,
pues, se puso a escribir, con Su conocimiento y permiso, todo cuanto va a
existir, hasta el Día del Levantamiento, con lo cual, lo que fue preescrito al
hombre no le fallaría nunca y lo que no le fue preescrito, jamás, le tocaría;
esto es una verdad incontestable.
¡Mis hermanos y mis amados en allāh!
A veces las desgracias se adueñan de nosotros y la prueba llega hasta
el extremo de que de tanto aprieto, adversidad y embarazo, uno, viendo,
ante sus ojos, inevitable la destrucción de su vida, piensa que está a punto
de perecer, luego, súbitamente, su calamidad se resuelve, y siente un gran
alivio. Vamos a reflexionar sobre lo que el Amo -¡Invencible y Majestuoso
sea!- dice, comentando la situación del siervo cuando llega a estas alturas:
(Es verdad que la misericordia de Allāh está próxima a los
bienhechores309.). Observemos y reflexionemos sobre este bonito y
agradable sentido que Allāh expresa, con sus toques tiernos, al decir: (Es
verdad que la misericordia de Allāh está próxima a los
bienhechores310.). Las manos piadosas y tiernas de Allāh, las encuentras,
siempre, cerca del siervo bienhechor, que aguanta y se conforma con el
designio y el mandato de Allāh. Pues, por más que le pase o se le agrave la
crisis o se le cierren todas las puertas, encuentra la misericordia de Allāh
cerca de él, auxiliándole y socorriéndole, y salvándole de las calamidades y
las desgracias. A este respecto, el poeta dice:
Cuántas calamidades con que uno no puede,
pero, Allāh dispone de la salida de ellas.
Se estrechó; pero, cuando sus aros se cerraron, herméticamente,
se abrió; pensaba que nunca se abriría.
306
Azora del Hierro (n.º 57): 22.
307
La Tabla Guardada.
308
El Cálamo.
309
Azora de al-Acraf (n.º 7): 56.
310
Azora de al-Acraf (n.º 7): 56.
192
El Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- dijo: (El que crea
en Allāh, habrá guiado su corazón.311), pues, la única condición que
asegura la capacidad de aguantar, estoicamente, las desgracias es creer en
Allāh, entregarse y encomendarse a Él, y tener fe en el Último Día y en lo
malo y lo bueno del destino. Pues, a los que creen en Allāh, se
encomiendan a Él y no le asocian a nadie, Allāh guía sus corazones, les
hace más satisfechos, y se les quita gravedad a la desgracia, a la hora de
recibirla, con lo cual, la aguantan, guardándose su remuneración, para
cuando comparezcan ante Allāh. Cuando Allāh les resucita, en el Día del
Levantamiento de la Hora -cuando necesitamos, perentoriamente, las
buenas obras para inclinar la Balanza a nuestro favor-, encuentra, ante él, la
remuneración de su desgracia que había aguantado, perseverante, en la vida
mundanal, ahorrada y reduplicada sin cuento. A tal respecto, el Amo -
¡Elevado sea!- dice: (...cierto que a los perseverantes se les pagará su
recompensa sin límite312.).
A continuación, vamos a exponer algunas de las modalidades de
prueba, explicando, detalladamente, por qué Allāh pone a prueba a algunos
de Sus siervos. La primera modalidad se da, cuando Allāh ama a uno de
Sus siervos, sabiendo -¡Elevado sea!- que dicho siervo se había acarreado,
en la vida mundanal, muchas culpas que, en el Día del Levantamiento,
pueden hacer que sus faltas superen, en la Balanza, sus buenas acciones. Y
como Allāh -¡Elevado sea!- no quiere que Su siervo amado Le acuda con
sus culpas, sin contar con las buenas acciones necesarias para inclinar el
platillo de éstas, o sea, que, a Allāh, Le complace recibir al susodicho
siervo, sin que Le deba ninguna culpa por que juzgarle. Por consiguiente, le
pone a prueba con las desgracias en la vida mundanal, debido a que la
remuneración de aguantarlas supera, con creces, la del resto de los ritos de
adoración, con lo cual se granjea muchas buenas acciones que le bastarían,
e incluso, sobrarían, para expiar todas sus culpas. A este respecto, el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Se va probando al/a
la creyente en sí y en sus hijos, hasta que acuda a Allāh -
¡Elevado sea!- sin culpa alguna.”.
Otra de las modalidades y las causas de prueba es lo que aborda la
tradición del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- en que dice: “A
veces, uno tiene un determinado rango ante Allāh, pero
resulta que no puede llegar a alcanzarlo con sus buenas
obras, con lo cual, Allāh le prueba con lo que odia de
sucesivas desgracias hasta que se haga merecedor de que
311
Azora del Desengaño (n.º 64): 11.
312
Azora de Los Grupos (n.º 39): 10.
193
Allāh le haga alcanzarlo.”. Al contrario de la modalidad de los
probados por sus culpas en la vida mundanal, esta tradición da cuenta de la
modalidad de los que Allāh ama por tener cierta característica buena que,
sólo, Él sabe y por la cual les predestina un rango de determinadas
características, en una de las categorías más altas del Paraíso. Pero, Allāh
-¡Elevado sea!- sabe, de antemano, que las buenas obras que dicho siervo
creyente hará, en su vida mundanal, no le permitirán alcanzar esta alta
categoría del Paraíso y que las enormes buenas acciones que dicho siervo
necesita para ocupar su categoría y rango predestinados, en el Paraíso, no
se pueden conseguir, sino por medio de ponerle a prueba con todo cuanto
odia de toda clase de desgracias, acto seguido, Su siervo las va aguantando,
merced a su propia manera de ser y su firmeza de fe. Consecuentemente,
consigue la remuneración de la categoría de los que aguantan,
remuneración que le hace merecedor del rango que Allāh le había
preparado, en el Paraíso.
Otra de las manifestaciones de cómo Allāh pone a prueba a Sus
siervos, nos la describen estas dos aleyas, al principio de la azora de La
Araña (n.º 29), de Su Noble Libro, en que nuestro Señor dice: (¿Es que
cuentan los hombres con que se les va a dejar decir: Creemos y no
van a ser puestos a prueba? Es verdad que ya probamos a los que les
precedieron. Para que Allāh sepa quiénes son sinceros y quiénes son
los falsos.313). Éstos son otra de las clases de los siervos que Allāh los
pone a prueba y los tienta a fin de comprobar la veracidad de su fe. En lo
siguiente, vamos a dar cuenta de una de las concepciones que esta bendita
aleya puede significar: Si algún musulmán pretende que es de los que
creen, se le comenta: “No basta con decir, tan sólo: “Soy creyente.”. Si
insistes en tus palabras, hay una prueba que tienes que superar para que
quede comprobada tu fe y asegurarse de si fuiste sincero o mentiroso.”.
Entonces, contestó: “Y ¿Cuál es el examen, Señor mío?.”. Se le dijo: (La
tentación y la prueba; si las aguantas y agradeces a
Allāh, apruebas y eres del grupo de los creyentes veraces,
pero si te desesperas y te pones a objetar, entonces, eres
de los que se hacen pasar por creyentes y perteneces al
grupo de los mentirosos.)”.
La prueba mediante las desgracias nos pasa a todo el mundo,
dependiendo del grado de fe y aguante de cada uno. A este propósito, el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “La magnitud de la
remuneración está condicionada por la magnitud de la
prueba.”. Pues, si la prueba es grave, la remuneración es enorme, pero,
313
Azora de La Araña (n.º 29): 2-3.
194
todo esto queda condicionado por la paciencia. En Su Noble Libro, el
Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Y tened por cierto que os
pondremos a prueba con temor, hambre, pérdida de riqueza,
personas y frutos. Pero, anuncia buenas nuevas a los pacientes.314).
Asimismo, tras enumerar todas las clases de pruebas, Él -¡Glorificado sea!-
dijo a sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-: (Las
albricias... ¿A quién las tendrás que llevar,
Muhammad?). Él -¡Glorificado sea!- dijo: (Y lleva las albricias
a los que aguantan, tan sólo, los que aguantan. En cuanto
a los que si Allāh los somete a prueba se encolerizan y se
enfurecen...). Comentando el mismo tema, el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- dijo: “Quien se conforma queda aceptado y
quien se muestra descontento queda imprecado.”. Pues, si el
siervo contiene su descontento, durante y después de la prueba, y se
muestra tranquilo y conforme con lo que Allāh le había predestinado, pues,
entonces, si le toca una tristeza aguanta y si le toca una alegría se lo
agradece a Allāh, y, en ambos casos, esto más le valdrá. A veces, uno
queda puesto a prueba en sí mismo o en su dinero o en su familia o en sus
propios hijos, etc. Pues, si afrontamos estas desgracias con la paciencia, el
azalá y la espera del alivio de Allāh, el Señor de todos los Mundos nos
aliviará, gracias a su inconmensurable misericordia que abarca todas las
cosas. Más aún, nuestras desgracias se convertirían en expiatorios de
nuestras faltas, pues, ¿Quién de nosotros es libre de las culpas y las
faltas?, ¡Ojalá, Allāh nos perdone y se apiade de nosotros!. A este
respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Buscad ayuda en
la constancia y en el salat, porque éste no es un peso para los
humildes315.).
Pero, a pesar de constituirse el aguante y la paciencia en condición
sin qua non, para afrontar las desgracias, surge otra condición que, en
esencia, es más importante que la paciencia, y, sin la cual, ésta no se
considera correcta. Dicha condición esencial es el azalá con la paciencia, ya
que la paciencia sin azalá supone paciencia sin remuneración.
La intensidad de la prueba es variada. Pues, Allāh pone a prueba a
cada uno de nosotros, dependiendo del grado de la firmeza de su fe y de su
aguante. A este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- describe
la intensidad y la magnitud de prueba a que se someten los creyentes,
subrayando que la auténtica y veraz prueba, para examinar la fe de quien
314
Azora de La Vaca (n.º 2): 155.
315
Azora de La Vaca (n.º 2): 45
195
dice: “Creo en Allāh.”, no es nada fácil, ni tampoco es esta clase de
prueba pasajera y efímera; Allāh -¡Elevado y Majestuoso sea!- dice: (Allí
los creyentes fueron puestos a prueba y temblaron
intensamente316.). Fijémonos en la profundidad y fuerza de esta
expresión: (y temblaron intensamente), que quiere decir que tanto sus
ánimos y espíritus como sus cuerpos y sus morales fueron temblados y
agitados vehemente y violentamente. Y, aquí, destaca la fe bien por su
firmeza bien por su nulidad. Pues, si la fe es falsa o débil, entonces, durante
el violento temblor, se cae y se destapa cual el follaje marchito de un árbol,
golpeado por el viento y reducido a un tronco desnudo sin hojas verdes que
cubrirlo. En cambio, en caso de armarse de la fortaleza de religiosidad y la
firmeza de fe, se resiste y se fortalece, con firmeza, por más que se
arreciara el temblor o se alargara su duración. En realidad, la cuestión de la
magnitud de la prueba no era nada fácil, tan sólo, para los musulmanes
contemporáneos, sino, fue, todavía, más violenta para el señor de los seres
humanos, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sus
compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-, así como, sus
hermanos, los profetas anteriores a él, debido a que la magnitud y la
violencia de los temblores y de los estremecimientos de los ánimos
creyentes, sinceros, de fe pura, llegaban a la altura de preguntarse
horrorizados, exclamando, desde lo más profundo del corazón: (¿Cuándo
vendrá el auxilio de Allāh?), entonces, se les contestaba:
(Ciertamente, el auxilio de Allāh es inminente.).
Dicha situación difícil que atraviesan los mensajeros y los profetas
viene explicada, perfectamente, en la aleya, en que Allāh -¡Elevado y
Majestuoso sea!- dice: (¿O acaso contáis con entrar en el Jardín sin
que os suceda algo similar a lo que les sucedió a vuestros
antepasados? La desgracia y el daño les golpearon y ellos se
estremecieron hasta el punto de que el mensajero y quiénes con él
creían llegaron a decir: ¿Cuándo vendrá el auxilio de Allāh? ¿Pero
acaso el auxilio de Allāh no está cercano?317).
Tampoco, podemos decir: “¡Oh, Señor!, si, de verdad, te hubieras
complacido de nosotros, de pronto, nos habrías dado alivio y auxilio, a
sabiendas de que aguantamos, azaleamos y, a ti, rogamos, día y noche.”,
debido a que si basamos la ecuación mantenida entre Allāh y nosotros en
este principio y esta medida, es decir, si el Señor se complace de Su siervo
316
Azora de Los Coligados (n.º 33): 11.
317
Azora de La Vaca (n.º 2): 214.
196
creyente no debe ponerle a prueba ni tentarle y, en caso de hacerlo, tiene
que darle alivio la primera vez que se levante las manos rogándole, así
pues, ¿Dónde está la prueba y cuál es su utilidad? y ¿Dónde está el
examen y dónde están sus resultados?!.
¿Acaso no estaba Allāh muy complacido de Su amado y el más
selecto de Sus criaturas, sayyedna Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-, y de todos sus compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-?.
Pues, sí, Él -¡Glorificado sea!- estaba complacido de ellos, y podía auxiliar
a Muhammad y a sus compañeros, en un abrir y cerrar de ojo, sin que nadie
de ellos se hiciera daño alguno, en las batallas con los incrédulos, pero Él
-¡Glorificado sea!- cumplió Su promesa, al decir: (...para que Allāh sepa
quienes son los que creen y tome a algunos de entre vosotros para
morir dando testimonio318.), a fin de poner a prueba la firmeza de su fe
y reconocer tanto a los que fueron sinceros como a los que mentían.
Mis hermanos y amados en Allāh, todos somos susceptibles de ser
puestos a prueba, entonces, cómo podemos trocar esta prueba, durante la
convivencia con las desgracias, en obediencia a Allāh, el Señor de todos los
Mundos. La obediencia es factible gracias al temor a Allāh. En su Noble
Libro, Allāh nos prometió que (...quien teme a Allāh, Él le da una
salida. Y le provee desde donde no lo espera319.). Pues, con estas dos
aleyas, Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- no vinculó el temor a Él, la
salida y la provisión de los sustentos a Sus siervos, los tres juntos, sino
debido a que la salida se asocia, siempre, a la desgracia en que caemos y de
la cual buscamos una salida. Pues, Allāh -¡Elevado sea!- nos prometió no
sólo dar salida sino, más aún, la provisión abundante, de donde menos lo
esperamos, si acrecentamos el temor a Él, durante la adversidad, la
tentación y la prueba; pues, es una promesa divina, de parte de Allāh
-¡Elevado sea!-, ¡Quién mejor pudiera cumplir su promesa que Allāh!. Es
ésta la promesa de Allāh a nosotros y bien sabemos que Allāh nunca jamás
incumple Su promesa. Para una explicación más detallada de estas dos
aleyas, comentamos: No carecemos de las culpas ni tampoco somos libres
de cometer algunas desobediencias que estimamos nimias, antes de que se
abatieran las desgracias sobre nosotros. Entonces, debemos creer en y
temer a Allāh, para que nos guarde y nos abra las puertas de Su provisión
y nos colmen las bendiciones y los favores del Cielo; a este respecto, en Su
Noble Corán, nuestro Señor, el Grandioso, nos dice: (Si las gentes de las
318
Esta aleya se refiere en particular a la victoria de Badr y a la posterior derrota de Uhud.
319
Azora del Divorcio (n.º 65): 2-3.
197
ciudades hubieran creído y se hubieran guardado, les
habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la tierra320.).
Entonces, así es cómo, gracias a temerLe, el Señor -¡Invencible y
Majestuoso sea!- nos prometió la salida de todas las desgracias. Por lo
tanto, en el tiempo y el lugar, dónde y cuando vivamos las desgracias, nos
es menester elevar y aumentar la intensidad del temor a Allāh -¡Elevado
sea!-, para ganarse la promesa que Allāh hizo a los que Le temen. En
resumidas cuentas, el temor, aquí, se trata, como señalamos, anteriormente,
de: Primero, armarse de paciencia; segundo, la puntualidad en hacer los
azalás preceptivos, en grupo; y, tercero, intensificar las obras que implican
obediencia a Allāh -¡Elevado sea!- y esquivar las desobediencias, lo cual
resultaría en la realización de la promesa que Allāh nos hizo, y ¿Acaso hay
alguien más veraz que Allāh?!.
Ahora bien, para una aplicación a rajatabla de las condiciones del
temor a Allāh, durante la convivencia con la desgracia, pasamos a
preguntarnos, para nuestros adentros: “¿Figurará fumar entre las
obediencias?. En realidad, Allāh nos lo vedó por tratarse de una obra
maligna, teniendo en cuenta que Él nos desvedó lo benigno y nos vedó lo
maligno, literalmente, en el Noble Corán. Pues bien, ¿Contará jugar a las
cartas entre las obediencias?!. Considerando que distrae la atención que
uno tiene que prestar a hacer los azalás, puntualmente, y lleva, también, a
uno a trasnochar mucho y faltar, por consiguiente, al azalá de al-faŷr, con
lo cual favorece a aprobar, paulatinamente, los juegos de azar. ¿Será ver a
las mujeres vestidas-desnudamente aparecer por las pantallas de los
televisores y escuchar las canciones libertinas considerado de las
obediencias?!. Pues, Allāh ¡Elevado sea!- nos mandó controlar la vista,
mirando, con recato, al decir: (...es cierto que el oído, la vista y el
corazón, de todo ello, se pedirán cuentas321.). ¿Será proferir los
insultos obscenos y las palabrotas, incluso, de broma, considerado de las
obediencias?!. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- comenta que, a
veces, la palabra que uno profiere, sin darse cuenta, le arroja a la
profundidad de setenta otoños, en el Fuego de Gehena. ¿Figurará el
murmurarnos unos de otros y el espiarnos unos a otros entre las
obediencias?!.
Seamos sinceros con Allāh, luego, con nosotros mismos, sin
equivocarnos, respondiendo, muy francamente, que todo cuanto
adelantamos no es de las obediencias, sino es de las desobediencias.
Entonces, ¿Cómo las practicamos y procuramos, durante las desgracias,
320
Azora de al-Acraf (n.º 7): 96.
321
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 36.
198
ser, a la vez, de los que temen a Allāh, aspirando a ganarse la fausta
promesa de Allāh de darnos la salida y la provisión abundante?.
A Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-, no se Le oculta nada, en la
Tierra ni en el Cielo, y ninguna de Sus criaturas Le puede engañar; Él es
Quien nos conoce mejor que nadie, originándonos del polvo, de fetos, en
los abdómenes de nuestras madres; el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!-
dice: (Pretenden engañar a Allāh y a los que creen, pero sólo se
engañan a sí mismos sin darse cuenta322.) y dice, también: (Los
hipócritas pretenden engañar a Allāh, pero es Él Quien los
engaña323.).
Algunos de nosotros dirán: “¿Cómo puede ser que, a alguien que no
le vemos azalear ni temer a Allāh, incluso, puede, al vivir la prueba,
cometer las desobediencias, Allāh le dé salida inmediata?”. Pues, no nos
dejemos engañar por ellos y no les tomemos como ejemplo a seguir, pues,
Allāh les tienta y aplaza, pues, si no se vuelven atrás, de una vez por todas,
Allāh se los lleva invencible y poderosamente. Allāh -¡Elevado sea!- los
describe, en los siguientes términos: (Y que ni sus riquezas ni sus hijos
te admiren. Allāh quiere castigarlos a través de ello en esta vida y
que les llegue el momento de entregar sus almas siendo
incrédulos324.); y (Que no piensen los que se niegan a creer que el
hecho de que les prolonguemos la vida es un bien para sus almas.
Les concedemos este plazo para que aumenten en delito. Tendrán un
castigo envilecedor325.).
El Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Si ves que Allāh
-¡Elevado y Majestuoso sea!- da al hombre, pese a sus
desobediencias, todo cuanto desee, entonces, deberías
saber que es una forma gradual de llamarle, sin que éste se
diera cuenta, a la tentación.”. Acto seguido, el Profeta recitó la
aleya en que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Cuando olvidaron lo que se
les había recordado, les abrimos las puertas de todas las cosas y ya
que estaban contentos con lo que les habíamos dado, los agarramos
de improviso y quedaron desesperados.) (Tradición profética
transmitida por: Ahmad, al-Tábarāní y Ibn Abi ad-Dúnya; en su libro, al-
322
Azora de La Vaca (n.º 2): 9.
323
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 142.
324
Azora de at-Tawba (n.º 9): 55.
325
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 178.
199
Mexká, al-Albāní calificó esta tradición, en los siguientes términos:
“Es una tradición de aceptable autenticidad verificada”. Así pues, la
abundancia del dinero no es una señal de que el dinero pueda dar mucho de
sí, en cambio, puede ser motivo de penalidad para el adinerado; ¡Cuántas
veces hemos oído hablar de dueños de dinerales y palacios que viven en la
miseria de la desgracia, aflicción, las enfermedades y las preocupaciones!.
En definitiva, ¡Hermanos y amados míos en Allāh!, no todas las
desgracias con que Allāh nos pone a prueba son una señal de la cólera del
Señor de todos los Mundos contra nosotros, sino, más nos valdría aguantar
y temer a Allāh; pues, se trata, simplemente, del temblor, el examen y la
purificación.
Pues, tenemos que quedarnos con la conciencia tranquila, cuando
Allāh nos somete a prueba con su misericordia y amor, pues, no
deberíamos inquietarnos ni alarmarnos, tampoco, deberían nuestros ánimos
agitarse, de pánico, ni deprimirse. En realidad, todo cuanto Allāh hace que
nos toque de distintas pruebas, y cuanto sufrimos y aguantamos de
penalidad es, más bien, mejor para nosotros, ante Allāh, ya que, con ello,
Allāh aumenta nuestras buenas acciones en la Última Vida, y, acto seguido,
nuestro haber aumenta, ante Él. Me refiero a los haberes del bien ante el
Amo, Quien domina los depósitos de todos los bienes de los Cielos y la
Tierra. Es la mejor riqueza que tenemos que empeñarnos en acrecentar y
hacer que llene y desborde nuestras cajas fuertes en la Última Vida, con
toda clase de paciencia, alabanza, agradecimiento y la resignación al Amo -
¡Elevado sea!-, para conseguir Su recompensa esperada.
¡Oh, nuestro Señor, valiéndonos, firmes, de Tu
ayuda y, pacientemente -gracias a tu favor enorme-, de Tu
poder, Te rogamos que, por estas desgracias, nos
purifiques, nos laves con ellas, nos apures, como apuras el
vestido blanco de toda mancilla!. ¡Haznos de los que si se
ponen a prueba aguantan, si les colmas de beneficios
agradecen, y que si pecamos pedimos perdón y nos lo
perdonas y nos eximes, con Tu misericordia, de todo tipo
de faltas, culpas y pecados!.
200
EL ASCETISMO.
LA VIDA MUNDANAL EN LA PUPILA DE MUHAMMAD
-¡ALLĀH LE DÉ SU GRACIA Y PAZ!-
201
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn326, y de Él nos
valemos! ¡La gracia y la paz sean con la más selecta de las
criaturas, Muhammad, y con todos sus familiares y
compañeros!.
El ascetismo y la vida mundanal,
en la pupila de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
¡Las alabanzas a Allāh, Quien nos guió; sin Él, no
nos habríamos guiado! ¡Oh, Señor nuestro, no desvíes
nuestros corazones, una vez nos habías guiado y
concédenos, de Tu parte, misericordia; Tú eres el
Concededor!. Y damos fe de que no hay Dios sino Allāh,
sin socio alguno y que Muhammad es Su siervo y
Mensajero, el albriciero327, el advirtiente, el candil
luminoso y el imán de los que temen a Allāh, quien vino
con la guía y la religión veraz de parte del Amo -¡Allāh
colma de gracia y paz a él y a todos sus familiares y
compañeros!.
La siguiente anécdota expresa mejor que nunca el tema del
presente capítulo. Harūn ar-Ráxīd328, sosteniendo un vaso que tenía un
trago de agua, dijo a Ibn as-Sámmāk: “Aconséjame.”. Ibn as-Sámmāk
le dijo: “¿Oh, emir al-mu.menīn329, sabrías lo que te podría pasar si
se te impide este trago, estando sediento, a punto de morir de sed?,
¿Lo habrías rescatado por tu reinado?”. Ar-Ráxīd le contestó: “Sí”,
entonces, ése le dijo: “Entonces, inservible es cualquier reinado que no
vale ni un trago ni, tampoco, una retención de agua330.”. Entonces,
ar-Ráxīd rompió, de inmediato, a llorar.
Así pues, inauguramos nuestro mensaje, hoy, con esta pregunta:
¿Cómo era la vida mundanal, en el fuero interno del amado,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!?, quien dijo: “Mi Señor
me ofreció transformar, para mí, la planicie de Meca en
oro.”, entonces, Le dije: “No, Señor. Prefiero, un día, tener
hambre y, otro, hartarme. Pues, en cuanto al día que
326
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
327
De „albricias‟ y quiere decir „el mensajero de las albricias que consisten en que los que hacen el bien
tendrán una inmensa remuneración, en el Día de la Retribución.
328
Uno de los califas abasíes más famosos.
329
Emir de los creyentes.
330
Retención de urina.
202
pase hambre, Te imploro y Te ruego, y el día en que me
harte, Te alabo y Te ensalzo.””.
[Observad:] Su Amo le ofreció transformar el Monte de Tihama
en esmeraldas, rubís, oro y plata, aparte de convertirle en un rey
mensajero, pero él optó por ser un siervo mensajero. Este es
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, la más noble de las
criaturas, el señor de todos los hombres, quien si pidiera de su Señor
que le concediera todos los reinados del mundo, y que le transformara,
para él, todos los montes de la Tierra, en oro, e incluso, que hiciera que
discurrieran todos los ríos a sus pies, el Señor de todos los Mundos se
los habría dado, por ser el más selecto de todos Sus criaturas.
Muhammad, éste, quien se abstuvo de todo este Dominio y Poderío. En
su vida, se retorcía de hambre, sin encontrar ni siquiera ad-diql331, para
llenar su estómago; Muhammad, quien se abstuvo de todo ese dominio
y poderío, dormía sobre las esteras que, al levantarse, le dejaban
señales en los costados. Sus compañeros -¡Allāh se complaciera de
ellos!- le dijeron: “¡Oh, Mensajero de Allāh, si te hiciéramos un
cobertor blando y mullido...”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- dijo: “No tengo interés alguno en esta vida
mundanal. Aquí, no soy más que uno, montado [en su
camello] que se cobija a la sombra de un árbol, luego, lo
deja y se marcha.”. Citando a as-sayyeda cA.éxa, um al-mumenīn,
c
Órua transmitió que ella le dijo: “Por Allāh, sobrino mío, esperábamos
de luna nueva en luna nueva; tres lunas nuevas, cada dos meses, sin
que se encendiera fuego332alguno, en casa del Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!”. Entonces, le preguntó: “Y ¿De qué sobrevivías?,
le contestó: “De al-ásuadān333: Los dátiles y el agua.”. Por otra parte,
Ibn cÁbbās -¡Allāh se complaciera de ambos!- dijo: “El Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!- pernoctaba, durante sucesivas noches,
hambriento, con su familia sin encontrar qué cenar.”.
Abu Horaira -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Un día -o una
noche-, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- salió y dio, por
casualidad, con Abu Bakr y cÓmar -¡Allāh se complaciera de ambos!-,
entonces, les dijo: “¿Qué es lo que os ha sacado de vuestras
casas, a estas horas?”. Le dijeron: “¡El hambre, Mensajero de
Allāh!”, les dijo: “Por Allāh, a Quién pertenece mi alma, me
ha sacado lo mismo que acaba de sacaros.”.
331
Los malos dátiles.
332
Metáfora que denota que casi no se cocía nada, en casa.
333
Término árabe con que significa literalmente: „los dos de color negro‟, con que se refería a los dátiles
y el agua.
203
cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- dijo: “Nunca se hartaron
los Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- de pan y cebada, un
par de días seguidos, hasta su fallecimiento.”.
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- murió sin dejar a su
familia ni dinar, ni dirham, ni cabra ni Bacir; dejó tan sólo su arma y su
mula, prendando su adarga a un judío, por una [cantidad de] cebada
que se compró de éste, para dar de comer a su familia; se cosía la ropa
y se remendaba las suelas de sus zapatos.
Ésta es la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
en lo tocante a calcular el valor de tanto la vida mundanal y su
insignificancia como el ascetismo en dicha vida, en que se formaron su
familia y sus compañeros -¡Allāh se complaciera de todos ellos!-;
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quien dijo: “Si la vida
mundanal equivaliera lo que valdría, para Allāh, una
alita de una mosca, no habría dado ni un trago de agua
a un incrédulo.”.
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, sabiendo a ciencia
cierta lo que supone la espectacularidad de la comparación entre el
disfrute de la vida mundanal y el lujo de la Última Vida, se pronunció
diciendo: “En la Última Vida, la vida mundanal es como lo
que el dedo de uno vosotros se lleva cuando lo saca del
mar.”. Así pues, comparando la magnitud del disfrute que percibimos,
en la vida mundanal, por inmenso que fuera, con la del lujo de la
Última Vida, aquélla equivale lo mojado que se hace un dedo, una vez
sacado, tras sumergirlo, en el agua de los mares y los océanos, que
rodean el Globo. Ésta es la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, en la reflexión sobre el valor de la vida mundanal, quien
aprendió y asimiló lo que su Señor le comunicaba a través de El Corán.
Pues, cuando Él -¡Glorificado sea!- pretende el bien de un siervo, le
instaura un criterio de El Corán con que comprobar la ilusión del
mundo y cerciorarse de la verdad de la Última Vida. Si el hombre
juicioso medita, pronto, se dará cuenta de su insignificante valor. A
este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en varias
azoras de El Corán -¡Me refugio en Allāh del maldito Satanás! ¡En el
nombre de Allāh Misericordioso y Compasivo!-: (¡Vosotros que
creéis! ¿Qué os pasa que cuando se os dice: Salid a luchar en el
camino de Allāh, os aferráis a la tierra? ¿Acaso os complace
más la vida de este mundo que la Última? El disfrute de la vida
204
de este mundo es poca cosa en comparación con la Última334.);
(Compárales la vida del mundo al agua que hacemos caer del
cielo, con la que se mezclan las plantas de la tierra y luego se
convierten en hierba seca y rota que el viento desparrama. Allāh
tiene poder sobre todas las cosas335.); (Sabed que la vida del
mundo es en realidad juego y distracción, así como apariencia,
jactancia entre vosotros y rivalidad en riquezas e hijos. Es como
una lluvia que admira a los sembradores por las plantas que
genera, pero que después se secan y las ves amarillentas hasta
convertirse en deshecho. En la Última Vida, habrá un duro
castigo, y también perdón de Allāh y beneplácito. La vida del
mundo no es más que el disfrute del engaño. Tomad delantera
hacia un perdón de vuestro Señor y un Jardín cuya anchura son
los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los que crean en
Allāh y en Su mensajero. Ese es el favor de Allāh que da a quien
quiere, y Allāh es Dueño del inmenso favor336.).
Es ésta la escuela de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
y de sus compañeros, en lo referente al conocimiento del valor de la
vida mundanal y de su insignificancia, y del modo que se merece de
acercarse a ella.
Otro ejemplo destacable del ascetismo es la figura de Abu Bakr
as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!. De él, vamos a dar cuenta de un
episodio que nos pone de manifiesto los ángulos luminosos de su
ascetismo y modestia, al ocupar al-jilāfa, tras la muerte del Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Pues, de día, se encontraba ocupado por la
situación de los musulmanes y por la formación y preparación de los
ejércitos para combatir la apostasía y los que se abstuvieron de pagar el
azacá. Llegaron a los oídos de al-Farūq cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se
complaciera de él y le complaciera!-, que este hombre, as-Siddīq -¡Allāh
se complaciera de él!-, salía, cada noche, de su casa, e iba, solo, hacia una
de las partes pobres de la ciudad, permaneciendo una hora y, luego, volvía.
Entonces, a al-Farūq, estaba interesado por saber a dónde se va y qué hace,
cada noche, aparte de asegurarse y tranquilizarse por su integridad, siendo
el califa de los musulmanes. Así pues, aguardó, expectante, cerca de su
casa. Cuándo este salió, como siempre, al-Farūq le siguió, sin que el otro
lo sintiera. Cuando as-Siddīq se fue muy lejos de Medina, se dirigió hacia
una mujer provecta, sola, que no tiene a quien servirla ni limpiarle el lugar,
334
Azora de at-Tawba (n.º 9): 38.
335
Azora de La Caverna (n.º 18): 45.
336
Azora del Hierro (n.º 57): 20-21.
205
y se puso -¡Allāh se complaciera de él!- a barrer el suelo de los escombros,
luego, le hizo la cama, le preparó la comida, le llenó el recipiente de agua,
acercándoselo a ella. Después, le pidió permiso para irse, le saludó y se
fue de vuelta. Tras la marcha de as-Siddīq -¡Allāh se complaciera de él!-,
cÓmar se dirigió a la vieja y le preguntó: “¿Quién es éste hombre que te
servía?, ¿Le conoces de algo?”. La vieja le contestó: “Por Allāh, hijo mío,
no conozco quién es?. Él viene, tal como ves, a limpiar el lugar y
prepararme la comida, luego, se marcha, sin saber quién es.”. Entonces,
al-Farūq salió de donde estaba la vieja, diciendo: “¡Qué difícil lo pones a
quién te suceda, Abu Bakr!”.
Vamos a pasar revista una parte de las manifestaciones del
ascetismo y la modestia y de la insignificancia de la vida mundanal
para cÓmar Ibn al-Jattāb, el segundo de los cuatro califas prudentes
que sucedieron al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. A pesar de
que este califa -¡Allāh se complaciera de él!- llegó a hacerse con el
dominio de todos los levantes y ponientes de la Tierra, y que sus reyes
y príncipes le obedecían y de ser emir al-mu.menīn, salía, de noche, a
comprobar su grey. Pues, un día, encontró a una mujer pobre, que vivía
en una chabola, en uno de los pedregales de Medina, revolviendo el
agua, en un puchero sobre una hoguera, para hacer que sus niños
hambrientos creyeran que hubiera una comida que se está cociendo,
para que duerman. Al ver esto, cÓmar corrió, presuroso, con su mozo
al almacén de harina del erario de los musulmanes. Llevó a cuestas el
costal de harina y una bola de grasa. Su mozo intentó, sin éxito,
llevarlos, pero cÓmar se negó y se fue a la mujer y sus niños y echó
harina y grasa en el puchero. Empezó a soplar en el fuego y su cara y
su barba se pusieron de color grisáceo, por la ceniza y el humo que el
fuego exhalaba, revolviendo la comida hasta que se coció, entonces, se
la sirvió a los niños, en una fuente, dándoles de comer hasta que se
hartaron.
En su califato, los compañeros más insignes del Profeta se
reunieron y dijeron: “¿Qué opináis, emigrantes337 y auxiliadores338,
del ascetismo de este hombre y de su apariencia? Nos da mucho
compromiso. En realidad, desde que, gracias a Allāh, él conquistó las
tierras de los persas y los rumíes, y los dos extremos del Levante y del
Poniente, las delegaciones de los árabes y de los extranjeros acuden a
él, y le ven con esta chupa de doce parches.”. Entonces, decidieron
comentárselo, pero tenían miedo a su furia, por lo cual, se lo sugirieron
a Alí Ibn Abi Taleb -¡Allāh se complaciera de él!-, pero él se negó,
entonces, se lo sugirieron a cA.éxa y a Háfsa -¡Allāh se complaciera de
337
Los que emigraron de Meca a Medina en los inicios del Islam.
338
Los medinenses que dieron auxilio a los emigrantes de Meca a su urbe, en los albores del Islam.
206
ambas!. Las dos pasaron a dónde estaba emir almumnin, cÓmar Ibn al-
Jattāb, entonces, él las pidió que se pusieran cerca de él. Entonces, as-
sayyeda cA.éxa dijo: “¿Nos permites, emir almumnin que te
comentemos algo?”. Les dijo: “Adelante, umalmumenin.”. Dijo: “El
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ya, se fue, en paz, al
Paraíso y al beneplácito de Allāh, pues, él y la vida mundanal no se
llevaban bien mutuamente; e igual ocurrió con Abu Bakr -¡Allāh se
complaciera de él!-, pero, ahora que Allāh realizó, a tus manos, la
conquista de las tierras de los persas y los rumíes, cuyos tesoros y
dineros fueron llevados a ti, y que los extremos del levante y el
poniente están bajo tu control -rogamos a Allāh que dé más, pues, en el
Islam está el auxilio-, con lo cual te acuden los mensajeros, los
embajadores y las delegaciones de los árabes, y te ven con esta chupa
que tienes emparchada doce veces. Pues, si la cambiaras por un
vestido holgado que hiciera tu apariencia más imponente, y trajeran y
llevaran fuentes de comida, para que comieran, quienes acudieran a ti,
de los que emigraron y sus auxiliadores...”. Entonces, cÓmar rompió a
llorar, desconsoladamente, y les dijo: “Por Allāh, te pregunto a ti, tú,
um al-mumenīn: ¿Acaso, alguna vez, te enteraste de que el Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- se había acercado, en su vida, una
comida, sobre una mesa, a la altura de un palmo del suelo?. Pues,
ordenaba poner la comida, en el suelo, y quitar la mesa.”. Le contestó:
“Es cierto.”. Les dijo: “Sois las dos esposas del Mensajero de Allāh
-¡Allāh le dé Su gracia y paz a él, a sus familiares y a las madres de los
creyentes!- y sé que todos los creyentes y, sobre todo, yo os debemos
acatar, respetuosamente, pero venís a hacer que desee la vida
mundanal. Que yo sepa, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
llevaba una chupa de lana que, quizás, de su aspereza, debía de
rascarse la piel. ¿A qué no lo sabéis?.”. Dijeron: “Es verdad.”.
Prosiguió diciendo: “¿Sabes que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- se tumbaba sobre una sola capa que servía de blanca; de día,
servía de alfombra, y, de noche, de cobertor, con lo cual observábamos
las huellas de la esterilla en su costado?.” Luego, dijo: “Háfsa, ¿A qué
no sabes que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- tenía
perdonadas todas sus culpas, las anteriores y las posteriores, incluso,
pernoctaba hambriento y dormía postrándose, y llevó, toda la vida,
arrodillándose, postrándose e implorando, día y noche, hasta que pasó
a mejor vida, gracias a la misericordia y el beneplácito de Allāh?.
¡Qué no comiera cÓmar comida buena, ni llevara ropa blanda -pues,
su ejemplo son sus dos compañeros339- ni usara dos condimentos
juntos menos la sal y el aceite ni comiera carne, cada mes, menos
cuando acabara de atender los asuntos de su grey!.”.
339
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y Abu Bakr as-Siddiq.
207
Allāh -¡Invencible sea!- se dirige a nosotros, los seres humanos,
diciendo: (¡Hombres! (...) realmente la promesa de Allāh es
verdadera, que no te seduzca la vida del mundo ni te seduzca,
apartándote de Allāh, el Seductor340.), o sea, la promesa de Allāh;
sí, es verdad; sí, señor, lo es. Así que si, de veras, creemos que la
promesa de Allāh es verdad y que todo lo que tanto nuestro Señor
como nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos
comunicaron, en el Noble Libro y en la sunna, respectivamente, es
verdad, no nos dejemos engañar por la vida mundanal ni nos apartemos
de Allāh, Quien tienta a fin de poner a prueba de fe a Sus siervos, pues,
¡Desventurado fuera quien vendiera el lujo inmortal por una hora del
disfrute falso y fugaz de la vida mundanal!, sí, señor, ni una sola hora;
Allāh -¡Elevado sea!- dice: (El día en que los reúna, como si sólo se
hubieran permanecido341 una hora del día, se reconocerán entre
ellos; y los que negaron la verdad del encuentro con Allāh se
habrán perdido. No estaban guiados342.). ¡Oh, gloria a Allāh!,
¿Qué será de nosotros cuando nos damos cuenta de que toda nuestra
vida mundanal no es más que una hora diurna, en que nos conocemos
unos a otros, luego, nos separamos por la muerte, yendo hacia el
principio de la verdadera vida, encontrándonos, todos juntos, ante
Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!-, en la Última Vida. Entonces,
nuestro Señor -¡Bendito y Elevado sea!- pregunta a los malhechores de
Sus criaturas, en este día delicado, en que toda hembra que amamante,
se distraiga absorta de su crío de teta, y toda encinta para, y veas a la
gente borracha, aunque, en realidad, no lo son, sino lo que ocurre es
que el castigo de Allāh es durísimo; el Amo -¡Invencible y Majestuoso
sea!- les pregunta: (¿Cuántos años estuvisteis en la tierra? Dirán:
Estuvimos un día o parte de un día, pregunta a los pueden
contar343.), entonces, el Señor de todos los Mundos, les dice: (Fue
poco lo que estuvisteis, si hubierais sabido344.).
De pronto, surge el interrogante, nuevamente, de forma más
acusada: “¿Es que esta hora diurna, en que nos conocemos, en la vida
mundanal, merece disfrutar desobedeciendo a nuestro Señor, para,
luego, ir nuestra suerte a parar en el Paraíso?, ¿Merecerá vender a la
Última Vida por ella?; ¿Habrá una persona prudente en su sano
340
Azora de Luqman (n.º 31): 33.
341
En las tumbas.
342
Azora de Yunus (n.º 10): 45.
343
Azora de Los Creyentes (n.º 23): 112-113.
344
Azora de Los Creyentes (n.º 23): 114.
208
juicio que acepte y se conforme con llevarse la parte y la suerte que le
correspondan, durante una sola hora en la vida mundanal345,
desperdiciando, por ello, su parte y la suerte que le tocan en el lujo
eterno del Paraíso inmortal, en la Última Vida, ante este Señor
Generoso?!”.
Quizás tengamos que hacer memoria de nuestras vidas y, por
consiguiente, albergar esta sensación que se adueña de un viejo
provecto, noventón, que se incorporó, durante su enfermedad terminal,
haciendo flash back, recordando cuantos días, meses y años había
vivido y cuán rápido éstos pasaron, sin darse cuenta del transcurso de
los años de su larga presencia, en esta vida. Cuando se desfilan, ante
sus ojos, los sucesos y los hechos, y él se acuerda, por ejemplo, de un
accidente que tuvo, en su infancia, cuando jugaba con sus compañeros
de infancia a los palos. Uno de sus compañeros le dio,
involuntariamente, en la cabeza, con lo cual ésta se rajó y su rostro
sangró, pero, con el paso de los años, la herida cicatrizó. Entonces, el
viejo se pone la mano en su cabeza que quedó sin ni un solo pelo,
palpando el lugar de la raja, recordando sus circunstancias que parecen
como si acabaran de pasarle, un día antes, o el día anterior a éste. Así
las cosas, se queda maravillado de la ilusión de la vida mundanal,
preguntándose, en su fuero interno, dónde, cómo y cuándo
transcurrieron sus noventa años, cual unos pocos días, que pasaron
desapercibidos. Luego, se preguntó, otra vez, a sí mismo, cómo fue tan
fugaz su disfrute, en la vida mundanal, que pasó como si tal cosa.
Entonces, hizo memoria de la tradición profética, en que el Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Se trae a los beneficios de
los seres humanos del Fuego, y se los sumerge, una
vez, en el Fuego, luego, se dice: ¡Oh, hijo de Adán! ¿Has
visto, En tu vida, algún bien?, ¿Has visto, algún bien?.
Entonces, contesta: No, juro que no, Señor. Acto
seguido, se trae al más miserable, en la vida mundanal,
de los del Paraíso y se le sumerge, una vez, en el
Paraíso. Entonces, se le pregunta: Hijo de Adán, has
pasado alguna miseria, en tu vida? ¿Has atravesado una
adversidad?. Entonces, contesta: ¡Juro, por Allāh, que
jamás pasé miseria ni atravesé adversidad alguna.”.
Así que tanto a nosotros, los musulmanes de hoy, como a los que
buscan la felicidad y la salvación, sobre todo, en el tiempo, en que
vivimos, en que los valores materiales hicieron sombra a los morales y
espirituales, nos es menester seguir la escuela muhammadí, la del
345
Para el Allāh, el Altísimo, un milenio de nuestro calendario es un día.
209
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, armándonos con la riqueza
del ánimo y la castidad desinteresada de la vida mundanal. Pues, a
quienes disponen de su riqueza [en el sentido de prescindir de las
materialidades de la vida mundanal], en su fuero interno, se ven con la
conciencia tranquila, con paz de ánimo, sin ser pedigüeños, ni
empeñados en conseguir dinero alguno. En cambio, el pobre es quien
tiene dinero abundante y esperanzas frondosas, y se mata por conseguir
la ruina y el disfrute de la vida mundanal; es el privado verdadero.
Nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos guió y enseñó el
modo más adecuado que nos pueda hacer herederos de la conformidad,
y nos llene del contento con la menor cosa que puedan nuestras manos
conseguir; el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “La
riqueza no consiste en disponer de una inmensa fortuna
ni de un disfrute excesivo, sino consiste en tener un
ánimo prescindente [de las materialidades de la vida mundana]”.
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Mirad a quienes
les tenéis ventaja y no miréis a quienes os la tienen,
pues, esto os valdría más, para no desdeñar los
beneficios que Allāh os provee.”; esto es lo que oímos, leemos
y vemos, en la actualidad, de los que poseyeron los palacios, las
fortunas y les sonrió más que nunca la vida mundanal, pero a pesar de
ello, viven inmersos en un mar de tristeza, preocupaciones y aflicción,
más aún, algunos de ellos acaban suicidándose, ¡Válganos Allāh!.
Hoy por hoy, vemos a la gente agolparse por las puertas de la
vida mundanal y matarse por ella como se lanzan las mariposas sobre
el fuego. ¡Cuánto dinero reúnen lícita e ilícitamente! y ¡Qué poca es su
felicidad y cuánta penalidad tienen por este dinero en las dos vidas: La
mundanal y la Última!. Les vemos, siempre, pedir más y correr,
jadeando, tras el espejismo, la ilusión y brillo engañoso de la vida
mundanal. Pues, no se acarrean sino las penas anímicas, la
disconformidad y la rebeldía contra toda la vida mundanal; se
olvidaron de la Última Vida y de su parte en ella, a pesar de que ésta es
la casa de la eterna estabilidad y al-hayuān346. Asimismo, esta casa es
la del lujo eterno; cada vez que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- veía algo bonito del disfrute y del adorno de la vida repetía la
siguiente frase: “No hay más vida sino la Última Vida.”. El
Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Sin embargo, preferís la
vida de este mundo, cuando la Última es mejor y de mayor
permanencia347.), y, también: (Se contentan con la vida de aquí,
346
La vida duradera y eterna.
347
Azora del Altísimo (n.º 87): 16-17.
210
pero en relación con la Última; esta vida no es más que un
disfrute efímero348.), y, asimismo: (La vida del mundo no es sino
juego y distracción, la verdadera vida es la morada de la Última
Vida, si supieran349.).
¡Mis amados en Allāh!, ¿A qué no ha llegado el momento de que
aprendamos y sigamos a Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y
a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!-, y nos ahorremos
un poco y no seamos como los que prefirieron comprarse lo barato en
vez de lo caro?. La Última Vida es la casa de la eternidad, la
estabilidad, la satisfacción y el regocijo, pues, todo cuanto les apetece a
los ánimos, y lo que reconforta, gratamente, los ojos; es la casa de la
paz, a salvo de toda falta y de toda prueba, pues, no tiene enfermedad,
ni cansancio, ni penalidad, ni necesidad, ni miseria, ni infortunio, ni
muerte. Los privados que ven, el Día del Juicio, sus verdades dicen:
“¡Ojalá hubiera preparado, de antemano, buenas obras para mi
verdadera vida!”, pues, ¿Qué es lo que hemos preparado nosotros
para nuestra verdadera vida, es decir, la Última Vida?; el Amo
-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice, en Su Noble Libro: (Y obedeced
a Allāh y al Mensajero para que se os dé misericordia. Acudid
prestos hacia un perdón de vuestro Señor y a un Jardín
preparado para los temerosos, cuyo ancho son los cielos y la
tierra350.). Dicho Paraíso está construido de ladrillos que se alternan,
uno de plata y el otro de oro; sus baldosas son de almizcle; sus
guijarros son de perlas y rubíes; el polvo de su suelo es de azafrán;
tiene habitaciones cuyo exterior se ve desde su interior y viceversa; en
Él, cada uno de los creyentes tiene una tienda hueca de campaña a base
de una sola perla de unas sesenta millas; en Él, disfrutan de todo tipo de
frutas, seguros; seguros de la muerte, de la decrepitud, de la
enfermedad, del miedo; contiene ríos de agua no pútrida, de vino, que
constituyen todo un placer para los bebedores, y de miel colada; y
circulan en torno a ellos muchachos que tendrán, para siempre, la
misma edad, que al verles, de tanta belleza, esplendor y estar
desparramados, parecen como si fueran perlas esparcidas: (Y cuando
veas a los que allí están, verás deleite y un gran reino. Llevarán
vestidos de raso verde y de brocado, irán adornados con
brazaletes de plata y su Señor les dará de beber una bebida pura.
348
Azora del Trueno (n.º 13): 26.
349
Azora de La Araña (n.º 29): 64.
350
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 132-133.
211
Esto es una recompensa que os corresponde; vuestro esfuerzo ha
sido agradecido351.).
¡Mis hermanos y amados en Allāh!: Muchos de nosotros
procuran aumentar sus créditos en la vida mundanal: En el banco, de
solares y terrenos, de inmuebles, de coches, de todo tipo de disfrute
mundanal, como si fuera a vivir eternamente, durante milenios -aunque
fueran así, según la cronometría de la Última Vida, un milenio equivale
a una hora o un día o una parte de un día- ¿Habremos procurado
aumentar nuestro saldo en la Última Vida, en esta vida perenne e
inmortal en el lujo eterno?. Nuestro Señor nos da aumento de Su parte,
gracias a Su generosidad, un saldo más sobre el nuestro; Él -¡Elevado
sea!- dice: (Quien quiera cultivar la Última Vida, le daremos
aumento en su cultivo, y quien quiera cultiva esta vida le
daremos algo de ella, pero no tendrá parte en la Última 352.).
¡ Al.lāhomma, haznos de los que Te temen, sin
verTe, y de los que se compadecen de la Hora; no nos
hagas de los desacertaron, desventuradamente, y se
acarrearon injusticia; no nos hagas de los que se dejan
engañar por la ilusión de la vida mundanal, haciéndoles
apartarse de Ti, por Tu tentación!. Concluimos nuestro
ruego exclamando: ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn353, y
Su gracia y paz sean con quien guía al camino recto, el
amado, Muhammad, y con todos sus familiares y
compañeros!.
351
Azora del Hombre (n.º 76): 20-22.
352
Azora de La Consulta (n.º 42): 20.
353
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
212
LOS RASGOS DISTINTIVOS DE LAUMMA DEL ISLAM.
213
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.
¡Las alabanzas a Allāh, el Señor de los mundos, a
Quien nos valemos de su ayuda! y ¡La gracia y la paz sean
con la más noble de las criaturas, el amado, sayyedna
Muhammad, y con todos sus familiares y compañeros!.
LOS RASGOS DISTINTIVOS DE ESTA UMMA
¡Alabado sea Allāh, Quien nos honró y hizo de nosotros la mejor
umma que jamás había sido producida, en bien de los seres humanos!.
Cuando nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos describió como
tal, esto era una descripción más bien de encargo que de mención
honorífica, pues, Él -¡Invencible sea!- dice: (Sois la mejor comunidad
que ha surgido en bien de los hombres. Ordenáis lo reconocido,
impedís lo reprobable y creéis en Allāh354.). Era una descripción
honorífica, debido a que seguimos al más noble de los profetas y los
mensajeros, y el más selecto de todas las criaturas de Allāh, el Profeta, el
de los grandes modales, Muhammad Ibn cAbd-Allāh -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-; este profeta que, el Día del Juicio, acude en defensa de su
umma, preocupándose por ella como la madre por su niño recién nacido,
por si alguno de sus miembros se deslice, por sus pecados, al Fuego. Una
vez concedida la intercesión únicamente a él -a excepción de todos los
profetas-, intercede a favor de su umma, abogando por sus miembros
exclamando: “¡Mi umma... mi umma!.”.
En cuanto a la descripción de encargo, se debe a que somos una
umma que ordena hacer lo reconocido lícitamente, impide lo reprobable y
cree en Allāh y lucha, como sea, por Él. Asimismo, no hicimos como
hicieron las ummas anteriores diciendo a sus profetas: (...id tú y tu Señor
y luchad vosotros, que nosotros nos quedamos aquí355.).
Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Los hijos de Israel que cayeron en la
incredulidad fueron maldecidos por boca de Daud y de Isa, hijo de
Maryam. Esto les pasó porque desobedecieron y fueron más allá de
los límites. No se impedían entre ellos ninguna acción reprobable.
354
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 110.
355
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 24.
214
¡Qué malo es lo que hacían!.356). Entonces, ¿Cómo podemos
imaginarnos la situación de una umma que Allāh maldice, por boca de Sus
profetas?, luego, nos imaginamos el motivo de esta maldición -¡Allāh nos
libre!. Pues, esto es lo que Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos puso de
manifiesto, a través de las dos aleyas anteriores: ¿Por qué fueron
maldecidos los hijos de Israel?. Pues, porque no se impedían de ninguna
acción reprobable que hicieran; cada uno de ellos veía a su hermano o
compañero hacer una acción reprobable y no lo desaprobaba, sino, a veces,
participaba con él. ¿Acaso podemos llegar a imaginar, que en la umma del
Islam, nos cunde este fenómeno peligroso, que destruye la moral y las
conductas sanas y nos cruzamos de manos ante él?. Desde luego que de
ningún modo, pues, Allāh quiso hacernos así, en bien de todos,
describiéndonos como la mejor umma que ha surgido en bien de los seres
humanos. Somos, también, los seguidores de nuestro Profeta, la más noble
de todas las criaturas, nuestro amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!; cuando se le reveló El Corán dijimos: “Oído y obedecido.” y
no dijimos como los hijos de Israel, cuando se les hizo descender la Tora
y el Evangelio: “Oído y desobedecido.”. Nuestro Señor -¡Invencible y
Majestuoso sea!- nos dejó bien claro que cuando Él -¡Glorificado sea!-
decide aniquilar a un pueblo, manda a sus ricachones, dados al lujo,
entonces, éstos corrompen en él, acto seguido, Él lo destruye entero. El
Amo -¡Glorificado sea!- nos mostró la otra cara contraria a la de los
desobedientes, los mentecatos y los dados al lujo, cuando -¡Elevado sea!-
dijo: (Si las gentes de las ciudades hubieran creído y se hubieran
guardado, les habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la
tierra357.).
Asimismo, Él -¡Elevado sea!- dijo: (¿Por qué no hubo entre las
generaciones que os precedieron gente de arrestos y discernimiento
que hubieran impedido la corrupción en la tierra, de la que se sólo
unos pocos de los que de ellos salvamos estuvieron libres; mientras
que los injustos siguieron la vida fácil en la que se habían
corrompido, siendo de los que hacían el mal? Y tu Señor no iba a
destruir una ciudad a causa de ninguna injusticia mientras sus
habitantes fueran de los que ponen orden358.). Así pues, Allāh lo
convirtió en una ley natural en sus criaturas. Si nos dedicamos de lleno a la
llamada a la fe de Allāh y a impedir las acciones reprobables, pues, Allāh
no nos va a aniquilar ni a enfocar Su castigo, en cambio, nos va a abrir
bendiciones del Cielo y de la Tierra, pero si, viendo marchitarse y
356
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 78-79.
357
Azora de al-Acraf (n.º 7): 96.
358
Azora de Hud (n.º 11): 116-117.
215
disminuirse, cada vez más, lo reconocido lícitamente, y
aumentando y hinchándose lo reprobable como, desgraciadamente, ocurre,
en nuestro tiempo actual, nos dejamos en este asunto, tapando los oídos,
callándonos, yendo cada uno a lo suyo y dando la espalda, como si este
asunto no nos incumbiera, pues, éste es el indicador de la perdición y de la
insignificancia de la umma, en los ojos de Allāh, Quien -¡Glorificado sea!-
dijo: (Y sólo cuando sus habitantes son injustos destruimos las
ciudades359.).
Mandar hacer lo reconocido, lícitamente, e impedir lo reprobable no
es ninguna tarea a improvisar y dejar de hacer cuando nos plazca, sino se
trata de un mandato-encargo obligatorio, por parte de nuestro Señor
-¡Majestuoso y Elevado sea!-, a todos los musulmanes y las musulmanas
de esta umma, en la medida de lo posible; y quien lo niega o ignora o
descuida, contraviene los mandatos de Allāh y de los de Su noble
Mensajero, Muhammad, -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Entre las aleyas
que hacen hincapié en la obligatoriedad de mandar hacer lo lícitamente
reconocido e impedir lo reprobable, para todos los musulmanes y las
musulmanas, teniendo en cuenta la diferencia de sus grados de fe, nos
encontramos con la siguiente aleya en que Allāh -¡Elevado sea!- dice:
(Para que de vosotros surja una comunidad que llame al bien,
ordene lo reconocido e impida lo reprobable. Estos son los que
cosecharán el éxito360.) y: (Los creyentes y las creyentes son amigos
aliados unos de otros, ordenan lo reconocido como bueno y
prohíben lo reprobable, establecen el salat, entregan el zakat y
obedecen a Allāh y a su Mensajero. A ésos Allāh les hará entrar en
Su misericordia; es cierto que Allāh es Poderoso, Sabio361.).
Entre las tradiciones proféticas de autenticidad verificada que
advierten a los miembros de esta umma de estar cruzados de las manos,
viendo lo reprobable, y marcharnos, cada uno a lo suyo, diciendo: “¡Y a mí
qué me importa!”, se halla la tradición en que el Profeta -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- dice: “Por Allāh que tiene en Sus manos a mi
alma, o mandáis hacer lo reconocido lícitamente, impedís
lo reprobable, hacéis causa común con el mentecato y lo
protegéis corrigiéndolo hacia la verdad, o, de lo contrario,
Allāh os azotaría con un castigo colectivo, y no aceptaría ni
respondería a los ruegos de los más selectos de vosotros.”.
359
Azora del Relato (n.º 28): 59.
360
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 104.
361
Azora de at-Tawba (n.º 9): 71.
216
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “O mandáis hacer
lo reconocido lícitamente e impedís lo reprobable o, de lo
contrario, Allāh hace que vuestros malhechores vayan por
vosotros y, más aún, no responde a los ruegos de los más
selectos de vosotros.”.
No hay nadie peor que los que desaniman a los que llaman a la fe de
Allāh, a los que mandan hacer lo reconocido lícitamente y a los que
impiden lo reprobable. Pues, si, en un mercado, al observar las múltiples
conductas reprobables -como, por ejemplo, los jóvenes que vacilan a las
mujeres, profiriendo palabras y frases ofensivas al pudor-, uno de los que
llaman a la fe de Allāh se dirige a alguien, con la intención de llamarle la
atención y proponer hacer lo lícito e impedir lo reprobable, encuentra a
quien le planta cara y le contesta: “Pero, macho, ¿A ti qué te importa?
Ocúpate de lo tuyo y no te metas dónde no te llaman, que no te va
perjudicar ningún extraviado si eres de los guiados?!.”.
De esta forma, interpretan las Palabras en contra de lo que,
realmente, significan y atribuyen a Allāh cosas, sin enterarse de su
verdadero sentido, polemizando en asuntos que atañen Allāh, sin
conocimiento de causa ni guía ni Libro luminoso alguno. Abu Bakr
as-Siddīq dijo, en un sermón: “¡Oh, asistentes [a este sermón]!: Leéis esta
aleya: (¡Vosotros que creéis! Preocupaos por guardaros a vosotros
mismos. Nadie que se extravíe podrá perjudicarnos si estáis
guiados362.) y la interpretáis al contrario de su sentido real. He oído al
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- decir: “Si los que
hacen las desobediencias tienen a quién puede
impedírselas a ellos, y éste no lo hace, Allāh está a punto,
más que nunca, de azotarles con un castigo común.”.
Así, la perdición de las ummas se desencadena, por culpa de los
dados al lujo y los mentecatos, o sea, como Allāh -¡Invencible y
Majestuoso sea!- dice: (Y cuando queremos destruir a una ciudad
ordenamos a los habitantes que han caído en la molicie de la
opulencia para que siembren la corrupción en ella y así es como se
cumple la palabra decretada en su contra y la destruimos por
completo363.). Así que Allāh nos libre de encontrarnos, algún día, en la
situación de la gente que Allāh describió en la aleya anterior. En el Noble
Libro de Allāh ya comprobamos, con nuestros propios ojos, los vestigios
362
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 107.
363
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 16.
217
de otros pueblos y ummas anteriores, sobre los cuales se abatió la
maldición de Allāh, por Su descontento y cólera contra ellos, y cómo
Allāh descargó Su castigo y tormento, dejando, tras ellos, sus casas y sus
plantas abandonadas, unos cuantos pozos inservibles y uno que otro
palacio que siguen en pie; hemos visto las casas de los cad y los zamud, el
pueblo del profeta Saleh, y cómo se nos puso de manifiesto, al andar por
sus casas, como apreciamos, en la actualidad, a intervalos, lo que Allāh
hace a algunos de los pueblos que nunca desaprobaron sus obras
reprobables y se desviaron corrompiéndose, entonces, Allāh les hizo
saborear tanto el vestido del miedo y la hambruna como el castigo menor
que no es más que una parte del castigo mayor, por si se echan atrás de lo
que hacen, pero, a fin de cuentas, hasta que no nos toque saborear lo que
Allāh les había descargado -¡Allāh no nos lo predestinara!-, no
aprovechamos de la advertencia ni aprendemos de la lección.
Esto es lo que, exactamente, ocurre con algunos de nosotros al hacer
la vista gorda, al ver lo reprobable, desanimando a los que llaman a la fe
de Allāh y ordenan hacer lo reconocido, lícitamente, e impiden lo
reprobable. Somos la mejor umma jamás producida en bien de la
Humanidad y Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!- nos distinguió,
precisamente, por encargar a nosotros ordenar hacer lo reconocido
lícitamente e impedir lo reprobable, reformando y corrigiendo nuestras
sociedades, partiendo de nuestras pequeñas familias en casa, hasta nuestras
sociedades en el exterior, en todos los rincones de la Tierra. Les llamamos
a la fe de Allāh y a aferrarnos a los modales y los principios del Noble
Corán y de la religión islámica hanif, y nos ayudamos a fin de hacer las
buenas obras y todo cuanto nos guarda del castigo de Allāh y no la maldad
ni la animadversión ni la agresión.
En cuanto a la umma del lujo, del derroche, del silencio pasivo ante
lo reprobable, de la propensión a hacer la vista gorda y confiarlo todo a
Allāh, sin hacer lo debido; la umma de las antenas parabólicas, de la
distracción, de las canciones, de las revistas, del amor a la vida mundanal
y del odio a la Última Vida, esa umma no es la umma del Islam. El noble
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Es eminente que las
otras ummas se abalancen, sobre vosotros, desde todos
los puntos cardinales, como se abalanzan los comedores
sobre su comida, en una escudilla.”. Entonces, se le preguntó al
Mensajero de Allāh: “¿Es que seremos, por entonces,
pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la espuma y los objetos
que un torrente arrastra; se os siembra el pánico, en
vuestros corazones y se lo quita de los corazones de
vuestros enemigos, por culpa de vuestro amor a la vida
mundanal y odio a la muerte.”.
218
Esta tradición se puede interpretar como sigue: El
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- advierte a su umma, la umma
del Islam, de que atravesará un tiempo.. (en la tradición, describe, más o
menos, lo que se trata de nuestra situación actual), preguntándoles: “¿Qué
será de vosotros, si las otras ummas (los judíos, los cristianos y los
zoroástricos) se abalanzan y se arrojan, todos a una, contra vosotros,
como se abalanzan los comedores sobre su comida, en una escudilla?.”
(Pues, la umma islámica parece, según la tradición anterior, como si fuera
un recipiente con comida y las ávidas manos hambrientas estuvieran
comiendo y mordiendo, ferozmente, de todos los lados.). Los compañeros
-¡Allāh se complaciera de ellos!- dijeron: “¿A qué seremos de
tanta inferioridad numérica, por aquel entonces,
Mensajero de Allāh?”, les contestó: “No, por entonces,
seréis muchos (mil millones de musulmanes), pero,
lamentablemente, seréis como la espuma que un torrente
arrastra (o sea, como la espuma que se forma a los dos lados del curso
de un río, que no sirve para nada). Os sobreviene la flojera y Allāh
quita el temor a vosotros de los pechos de vuestros
enemigos.”, entonces, dijeron: “¿Y qué quieres decir con
‘la flojera’, Mensajero de Allāh?”, dijo: “La flojera es
amar la vida mundanal y odiar la muerte.”. ¡Por Allāh Quien
tiene en Sus manos a mi alma -igual como jurabas, Muhammad, amado de
Allāh-, estamos viviendo, ahora, el tiempo que mencionaste, en tu
tradición -Eres el veraz que no habla sino por Inspiración divina. Es cierto
que las ummas de la incredulidad, la asociación y la injusticia, y la
opresión se abalanzaron sobre nosotros, y lo mismo hicieron los judíos,
siendo pocos, a pesar de nuestra superioridad numérica!. Allāh quitó el
temor hacia nosotros de sus pechos y ocuparon nuestros lugares de culto
más sacrosantos, nuestros países y nuestras tierras, y se osaron a
desafiarnos y amenazarnos con todo tipo de desgracias y de perdición,
mientras nosotros no movemos ni un dedo. ¿Por qué?. Porque nos
sobrevino la flojera en nuestra religión, y hemos amado la vida mundanal
y acudimos a ella ansiosa y nostálgicamente. Pues, las desobediencias
cundieron en nuestras sociedades, guardando tanto parecido que nos
hicimos o muchos de nosotros se hicieron incapaces de distinguir lo lícito
de lo ilícito, lo reprobable de lo no reprobable; hemos perdido el azalá y
seguimos las pasiones; mantenemos tratos, a usura, con los bancos
usureros, pensando que no es de usura hacerlo así; pues, hemos combatido
a Allāh y a Su Mensajero; nos hemos abstenido de pagar el azacá; hemos
renunciado nuestra timidez y recato; hemos profanado lo inviolable, en
casa y en la calle, en las parabólicas, en vacilar a las mujeres, llamando a
todo esto libertad, sofisticación y modernidad, cuando, en realidad, no es
más que una caída en la esclavitud de Satanás, una degradación moral, una
219
renuncia de los eminentes principios islámicos, precipitación en el
abismo, y una regresión y retroceso al paganismo preislámico. ¡Allāh nos
libre! .. ¡Qué suerte tan nefasta!.
Entre las enfermedades más malignas que una umma puede contraer
y que pueden ser motivo de su retroceso y regresión, figuran el amor a la
vida mundanal; dejarse llevar por la comodidad y la relajación; ir a los
lugares vedados de diversión y de distracción, el lujo y la inclinación a la
flojera; renunciar la llamada a la fe de Allāh, a ordenar hacer lo reconocido
lícitamente e impedir lo reprobable, así como, molestar y castigar a
quienes se encargan de la llamada a la fe y a ordenan hacer lo reconocido
lícitamente e impedir lo reprobable -estas personas son de los más selectos
de esta umma y son los herederos de los profetas- lo cual deja entre las
generaciones posteriores toda una herencia de humillación, servilismo e
insignificancia, y tiene como consecuencia que los varones de la umma
pierdan su virilidad, su hombría y su magnanimidad. En plena recaída, si
alguien acude a despertarnos de nuestro despiste, a recordarnos y a
llamarnos a la fe de Allāh y de Su Mensajero, a aferrarnos a Su Libro y a
la sunna de Su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
mandándonos hacer lo reconocido lícitamente, impidiéndonos hacer lo
reprobable y guiándonos al camino de la rectitud, la bienaventuranza y el
alto rango en las dos vidas: La mundanal y la Última, le plantamos cara, le
insultamos, le decimos: “Ocúpate de lo tuyo y no te metas donde no te
llaman.”, entonces, ¿Qué clase de bien podríamos esperar de Allāh, tras
este comportamiento?. Olvidamos o más bien fingimos olvidar que hacer
lo reconocido lícitamente e impedir lo reprobable es un encargo directo y
expreso que, de entre todas las ummas, Allāh -¡Elevado sea!- asignó, única
y exclusivamente, a nuestra umma, por lo cual Allāh -¡Majestuoso y
Elevado sea!- nos describió como la mejor umma que jamás haya sido
producida en bien de la Humanidad y que daremos testimonio de todos los
seres humanos, en el Día del Juicio.
¡Mis hermanos y amados en Allāh!, hago un llamamiento de amor,
un llamamiento desinteresado y sincero a todos nuestros y nuestras
hermanos y hermanas en Allāh a que hagamos pleno ejercicio del papel
que nuestro Gran Creador nos asignó, exclusivamente, a nosotros, gracias
a Su amor y misericordia hacia nosotros, en pro de corregir y reformar
nuestras sociedades islámicas, a fin de ir con la cabeza bien alta, entre las
otras ummas, gracias a ordenar hacer lo reconocido lícitamente e impedir
lo reprobable, en la medida que podamos, y tal y como nos enseñó nuestro
amado Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cuando
dijo: “Quien, de vosotros, ve una acción reprobable que la
cambie con sus manos; si no puede con éstas, pues, que
220
sea con la lengua y si no, pues, que sea con el
corazón, pues, esto es lo mínimo que se pueda hacer.”.
Asimismo, deberíamos ejercer nuestro papel de llamar a la fe de
Allāh y Su Mensajero por todas partes y no olvidar que los que llaman a la
fe de Allāh son los herederos de los profetas, ya que los profetas y los
mensajeros no vinieron a esta vida mundanal, sino para llamar a la fe de
Allāh. Pues, el Amo -¡Elevado sea!- dice: (Llama al camino de tu
Señor por medio de la Sabiduría, la buena exhortación y
convenciéndolos de la mejor manera, verdaderamente tu Señor
conoce a quien se extravía de Su camino y conoce a los guiados364.).
Asimismo, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (Realmente, los
que hayan dicho: Mi Señor es Allāh y hayan sido rectos, los ángeles
descenderán a ellos: No temáis ni os entristezcáis y alegraos con la
buena nueva del Jardín que se os había prometido. Somos vuestros
protectores en esta vida y en la Última, allí tendréis lo que deseen
vuestras almas y todo cuanto pidáis. Hospedaje de un Perdonador,
Compasivo. ¿Y qué mejor palabra que la de aquel que llama ( a los
demás) a Allāh, obra con rectitud y dice: Yo soy de los
musulmanes? No son iguales la bondad y la maldad; responde con
la mejor actitud y aquel con el que tenías enemistad será un amigo
ardiente365. Pero esto no lo consiguen sino los que tienen paciencia,
no lo consigue sino el dotado de una suerte inmensa. Y si te
solivianta una tentación procedente del Shaytán, pide refugio en
Allāh, es cierto que Él es el que oye y el que sabe366.).
De este modo, nos convertimos en los que Allāh -¡Elevado sea!- los
describió, en Su Noble Libro, en los siguientes términos: (Ésos que si les
damos poder en la tierra establecen el salat, entregan el zakat y
ordenan lo reconocido y prohíben lo reprobable. A Allāh pertenece
el resultado de los asuntos367.).
364
Esta aleya descendió en Meca, en el tiempo en el que el Profeta, que Allāh le dé Su gracia y paz, se le
había ordenado llamar a la gente al Islam en los términos que aconseja la aleya. En este sentido, y a pesar
de haber sido abrogada por la aleya de la espada, la n.º 5 de la azora 9, que contiene la orden definitiva de
combatir a los incrédulos, podría ser válida en el caso de los musulmanes rebeldes y de aquellos
incrédulos con lo que sirviera de algo lo que se menciona en la aleya.
365
Esta aleya, en cuanto al juicio legal que pueda derivarse de ella, está abrogada por la aleya 5 de la
azora novena.
366
Azora de Se han expresado con claridad. (n.º 41): 30-36.
367
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 41.
221
Damos la paz, la gracia y las bendiciones a la más
noble de las criaturas, nuestro amado Profeta, Muhammad,
y a todos sus familiares y sus compañeros y rogamos a Allāh
diciendo: ¡Oh, nuestro Señor, hemos sido injustos con
nosotros mismos, así que si no nos perdonas y Te apiadas
de nosotros, somos perdedores!; ¡Al.lāhomma, perdónanos y
apiádate de nosotros, inspíranos dedicar cuanto nos quede
de vida a al-ŷihād y a la llamada a Tu camino recto;
exímenos, acepta nuestras obras y apiádate de nosotros con
Tu misericordia, Tú, el Máximo Misericordioso!.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn368 y la paz y la gracia
sean con el amado, Muhammad, así como todos sus
familiares y compañeros!.
368
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
222
LA MAGIA
223
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn369, y la gracia y la
paz sean con la más noble de las criaturas, Muhammad, y
con todos sus familiares y compañeros!.
¿QUÉ ES LA MAGIA?
En Su Noble Libro, Nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!-
dice: (Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de
Sulayman. Pero no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino
que fueron los demonios al enseñar a los hombres la magia que le
había sido revelada a los dos ángeles Harut y Marut en Babil370.
Estos no enseñaban a nadie sin antes advertirle: Somos una prueba,
no caigas en la incredulidad. Así aprendieron de ellos cómo separar
al hombre de su esposa371. Pero no perjudicaron a nadie sin permiso
de Allāh. Aprendieron lo que les beneficiaba y ciertamente supieron
que quien adquiriera ese conocimiento no tendría parte en la Última
Vida. ¡Ojalá hubiera sabido cuán malo era el precio por el que
vendieron sus almas!372).
Éste es Salomón, hijo de David -¡Qué la gracia y la paz sea con
ambos!-, Allāh le concedió un reino que nadie más tendría después de él,
por lo cual Allāh -¡Elevado sea!- le atribuyó, exclusivamente, algunos
poderes sobrenaturales; le subordinó el viento que llevaba la lluvia y corría,
a sus órdenes, a donde quería; le enseñó el habla de las aves; le alistó los
genios hábiles que buceaban en los mares para sacarle sus tesoros y le
sometió a algunos genios para servirle, por Su designio y orden -¡Elevado
sea!-; pues, Él -¡Elevado sea!- dice: (Y le subordinamos el viento que
corría, bajo su mandato, dócilmente y a donde él quería. Y a todos
los demonios, de albañiles y buzos, y otros encadenados373.) y quien
de ellos desobedecía o se escabullaba del trabajo, bajo el mandato del
profeta Salomón, Allāh le castigaba con el Fuego; el Amo -¡Invencible y
Majestuoso sea!- dice: (Y a quien de ellos se apartara de Nuestro
mandato le haríamos gustar el castigo del Sacir374.). Todas estas dotes
y estos poderes sobrenaturales de que gozó Salomón -¡La gracia y la paz
369
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
370
Babilonia.
371
Transformando el amor en odio.
372
Azora de La Vaca (n.º 2): 102.
373
Azora de Sad (n.º 38): 36-38.
374
Azora de Saba (n.º 34): 12.
224
sean con él!- eran dotes, poderes y facultades reales, concedidos por el
Señor de los Señores; cuando quiere algo, Su orden no es sino decirle: “Sé
y lo es.”, y no tenía nada que ver con la magia, la ilusión, el fraude ni la
prestidigitación. Salomón -¡La paz sea con él!- no era mago ni llegó a
ejercer ningún tipo de magia o, de lo contrario, hubiera caído en el ateísmo.
No escribía los talismanes ni evocaba a los genios como hacen los
incrédulos e impíos magos, sino esto era un reino suyo que el Rey de la
Soberanía -¡Glorificado sea!- le había concedido. Los genios rebeldes
acataban, contra su voluntad, todo cuanto Salomón les mandaba, debido a
que el Señor de todos los Mundos, los sometía a obedecer sus órdenes, tal y
como lo recoge la siguiente aleya: (Pero, no fue Sulayman quien cayó
en incredulidad, sino que fueron los demonios.). Dicha aleya tiene una
historia curiosa que viene recogida en los libros de exégesis. La historia
cuenta que los diablos y los incrédulos de los genios, sometidos a servir a
Salomón -¡La paz sea con él!-, sintieron arreciarse y alargarse la penalidad
y la fatiga de los trabajos excesivos que Salomón les encargaba hacer en la
tierra firme y en el mar, con lo cual estaban furiosos e indignados, pero, al
mismo tiempo, no se atrevían a desobedecerlo ni contravenir sus órdenes,
por lo que les esperaría, en su caso, de castigo y de aprietos. Así que
cuando Salomón -¡La gracia y la paz sean con él!- murió, los rebeldes
diablos de los genios colocaron algunos de los libros de enseñanza de la
magia y de los talismanes, debajo de la baldosa de mármol que cubre la
silla, en que se sentaba y convocaron a la gente de todas partes y les
dijeron: “¿Acaso pensabais que Salomón era, de verdad, un profeta y que
producía milagros como los profetas?. No era más que un mago
cualquiera que pudo con su magia someternos a servirle y prueba de ello
son los libros de magia con que trabajaba y que, todavía, tiene encubiertos
sus rollos, debajo de la baldosa de mármol de su silla de trono. Si no nos
creéis, venid con nosotros, entramos a la sala de su trono, levantamos el
mármol y comprobáis con vuestros propios ojos la veracidad de nuestras
palabras.” y así hicieron. Entonces, el Señor de todos los Mundos, dijo:
(Siguen lo que practicaron los demonios en el reinado de Sulayman.
Pero, no fue Sulayman quien cayó en incredulidad, sino que fueron
los demonios al enseñar a los hombres la magia.).
A través de esta historia, pasamos a definir LA MAGIA: La magia es la
ilusión, por lo cual son mentirosos los magos y los prestidigitadores que
pretenden que con su magia son capaces de extraer los tesoros de la tierra,
los que pretenden la capacidad de convertir el papel blanco en billetes
auténticos, así como los magos o prestidigitadores que pretenden ser
capaces de retirarte el dinero y las sumas de dinero de las cajas fuertes y
dártelas. Quién cree sus pretensiones y sus palabras, entonces, incurre en la
225
incredulidad más expresa, por creer que, de verdad, el mago o el
prestidigitador puede hacer estas cosas, ya que un mago no puede
perjudicar ni servir a nadie, sin el permiso de Allāh, por lo cual los dos
magos que Allāh había hecho descender, en Babilonia, fueron desscritos,
en los términos siguientes: (Estos [los dos ángeles] no enseñaban a
nadie sin antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la
incredulidad.). Indudablemente, la magia es una realidad mencionada en
el Noble Corán.
Ahora bien, ¿Cómo puede ser la magia una realidad y, al mismo
tiempo, decimos que es una ilusión?!. Pues, es cierto que la magia es una
verdad que Allāh -¡Elevado sea!- mencionó, en varios lugares de Su Noble
Libro, asimismo, no es menos cierto que es un hecho consumado entre los
genios y los humanos. Pero, en cuanto impacto y efecto es una mera
ilusión. Nos preguntamos cómo puede ser una ilusión. Podemos sacar esta
conclusión, gracias a la historia de Moisés -¡La paz y la gracia sean con él!-
con los magos de Faraón. Pues, a su vuelta a Egipto, con su familia, Allāh
-¡Invencible y Majestuoso sea!- le habló en el Monte de Sinin375; el Señor
de todos los Mundos dijo: (¿Qué tienes en tu mano derecha Musa?
Dijo: Es mi bastón, en él me apoyo, con él vareo los árboles para mi
ganado y en él tengo otras utilidades. Dijo: ¡Tíralo, Musa! Lo tiró y
era una serpiente que reptaba con rapidez. Dijo: Tómalo y no temas,
lo devolveremos a su forma original376.).
Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- no hechiza las cosas, sino
cuando quiere algo, Su orden -¡Glorificado y Elevado sea muy por encima
de lo que piensen de Él!- no es sino decirle: “Sé y lo es.”. Cuando el Señor
de todos los Mundos convirtió el bastón de moisés en una serpiente, esto
era una realidad y no una ilusión. En cambio, cuando los magos de Faraón
tiraron sus bastones, no hicieron más que crearles, por arte de magia, una
ilusión óptica y les atemorizaron (Es decir, a la hora de arrojar sus bastones
y cuerdas, ellos mismos los veían, tal cual, como bastones y cuerdas,
inmóviles, arrojados en el suelo. En cambio, a la multitud congregada del
público que veía esta demostración, inclusive, Moisés, se les creó,
visualmente, la imaginación y la ilusión de que se convirtieran en
serpientes que reptaban, rápidamente.). En realidad, ésta es la propiedad de
la magia, por lo tanto, Allāh -¡Elevado sea!- describe el estado anímico de
Moisés, cuando vio esta demostración imponente, diciendo: (Y Musa
375
Sinin significa bendito y se corresponde con Sinaí, el monte donde Allāhle habló a Moisés.
376
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 17-21.
226
sintió miedo en su interior377.). En cambio, si el bastón de Moisés
fuera magia como la suya, los magos serían los primeros en verlo como
bastón tal como lo es en la realidad. Pero, lo que ocurrió es que quedaron
pasmados cuando vieron con sus propios ojos que el bastón se convirtió en
toda una serpiente de grandes dimensiones, de aspecto imponente,
reptando, a toda prisa, ante sus ojos. Más aún, para colmo, se fue tragando
los bastones y las cuerdas que habían arrojado.
En este momento, se cercioraron de que estaban ante uno de los
signos evidentes de Allāh, y el espectáculo los impresionó, sobremanera,
así que no tuvieron palabras para expresarse; pues, no les era suficiente
hablar, a primera vista, sino se encontraron, involuntariamente, a sí
mismos, postrados, exclamando, desde lo más profundo de sus almas,
indiferentes a Faraón y a su poderío y sus ayudantes, diciendo: (Dijeron:
Creemos en el Señor de los mundos, el Señor de Musa y de
Harún378.), pues, toda la historia está recogida en las dos aleyas siguientes,
en que Allāh dice: (Dijeron: ¡Musa! Tira tú o lo haremos nosotros
primero. Dijeron: ¡Tirad! Y entonces sus cuerdas y bastones, por la
magia que habían utilizado, le crearon la ilusión de que
reptaban379.). Observad la frase „le crearon la ilusión’, o sea, es una
mera ilusión óptica: (Y Musa sintió miedo en su interior. Dijimos: No
tengas miedo, tú eres el más alto. Arroja lo que tienes en la mano
derecha y se tragará lo que han manipulado, pues no es más que un
truco de mago y el que usa la magia, venga de donde venga, no
tendrá éxito380.).
Éstas son las obras de los incrédulos e impíos magos; se basan en la
ilusión y la fantasía. En cambio, todo cuanto Allāh -¡Elevado sea!-
concedió a Sus profetas -¡Allāh les dé a todo ellos Su gracia y paz!- de
poderes sobrenaturales y criaturas, sometidas a Sus órdenes son una verdad
incontrovertible, bien por mandato directo de Allāh -¡Elevado sea!-, es
decir, con la fórmula: “Sé y lo es”, como ocurrió con Abraham -¡La gracia
y la paz sean con él!- (cuando lo arrojaron en el fuego, y éste se convirtió,
por mandato de Allāh: “Sé y lo es”, en frío e inofensivo, pues, Allh dijo:
(Dijimos: Fuego, sé frío e inofensivo para Ibrahim381.)), bien, gracias
a someterles a los genios para hacer milagros, como pasó con Salomón
377
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 67.
378
Azora de Los Poetas (n.º 26): 47-48.
379
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 65-66.
380
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 65-69.
381
Azora de Los Poetas (n.º 26): 69.
227
cuando dijo: (Dijo: ¡Mis nobles! ¿Cuál de vosotros me traerá su
trono antes de que vengan a mí sometidos (musulmanes)? Dijo un
genio Ifrit: Yo te lo traeré antes de que te levantes de tu asiento382,
yo tengo fuerza para ello y soy digno de confianza383.). Otro
exponente de dichos poderes sobrenaturales es lo que sucedió -como
señalamos anteriormente- tanto con Moisés, como con Isaías quien
resucitaba, con permiso de Allāh, a los muertos, curaba a los leprosos y a
los ciegos de nacimiento, devolviendo la vista a los invidentes y otros
milagros.
Todo esto eran verdades y milagros que se produjeron, con el
consentimiento de Allāh, el Gran Creador. No eran magia. Más aún, los
incrédulos de los diablos de los genios llenaban las cabezas de los magos
humanos, pretendiendo que conocían lo No-Visto, profetizando que fulano
de los hombres iba a vivir, por ejemplo, tales o cuales años, o mengano va
a morir a tal tiempo. En realidad, son mentirosos y prueba de ello es la
revelación de El Corán y el inicio del Mensaje de sayyedna Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en el cual se da cuenta de que,
anteriormente, los genios ascendían al Cielo de la vida mundanal, dónde
tenían asientos desde los cuales escuchaban, atentamente, todo cuanto tenía
lugar entre los ángeles sobre las noticias y los asuntos de las criaturas.
Entonces, captaban las noticias, luego, les añadían invenciones suyas y
bajaban a sus amos de los sacerdotes humanos. Citando a as-sayyeda
c
A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!-, se transmitió que: “Algunos
hombres preguntaron al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- sobre
[la credibilidad de] los sacerdotes, entonces, les dijo: “Nada”. Le dijeron:
“Pero, Mensajero de Allāh, a veces, nos comunican
algunas cosas verdaderas.”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- les contestó: “Semejantes noticias verdaderas las
capta el genio y las dicta al oído de su amo, mezclándolas
con todo tipo de mentiras.”. Por eso, el proverbio reza: “Los
astrólogos son mentirosos aunque digan la verdad.”. En cambio, con el
inicio del descenso de la Revelación y de El Corán sobre sayyedna
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y con el fin de que Allāh
preservara, durante su revelación, el texto de las aleyas del Noble Corán de
que los genios las mezclaran, cuando escuchan y bajan con las noticias a
sus sacerdotes, Él -¡Elevado sea!- invalidó los intentos de la ascensión de
los genios y de los diablos a la bóveda celeste para escuchar, a hurtadillas,
como antes. Pues, cada vez que un genio intentaba subir a lo más alto del
cielo, a fin de buscarse una posición desde la cual escuchar, Allāh le
destinaba un rayo fulminante que le abrasaba, devolviéndole a la Tierra.
382
El lugar desde el que juzgaba y en el que permanecía desde la mañana al mediodía.
383
Azora de Las Hormigas (n.º 27): 38-39.
228
A tal respecto, nuestro Señor - ¡Invencible y Majestuoso sea!- nos
dice, en sus bocas, en el Noble Corán: (Y algunos hombres de los
humanos buscaban refugio en hombres de los genios con lo cual no
hacían sino aumentarles su osadía en el mal. Y pensaron, como
pensasteis, que Allāh no levantaría a nadie384. Quisimos acceder al
cielo pero lo encontramos lleno de una fuerte vigilancia y de
estrellas fugaces. Solíamos tomar posiciones en él para escuchar,
pero, ahora, quien intenta escuchar encuentra una estrella fugaz que
lo persigue. Y no sabemos si se quiere mal para quien hay en la
tierra o si su Señor quiere guiarlos385.).
Por otra parte, los genios no conocen lo No-Visto, pues, si lo
hubieran conocido no habrían permanecido en el castigo denigrante. Allāh
-¡Majestuoso y Elevado sea!- nos contó, en el Noble Corán, una historia en
la que Él -¡Elevado sea!- se burla de los diablos de los genios y pone al
descubierto sus pretensiones de conocer lo No-Visto. Nuestro Señor
-¡Glorificado y Elevado sea!-, como adelantamos, anteriormente, sometió a
los diablos de los genios a [las órdenes de] Salomón, a fin de realizar, para
él, todas las obras de construcción, traslado de rocas gigantes, de
agricultura, buceo en las profundidades de los mares y otras muchas cosas.
Semejante subordinación o sometimiento era una obligación por parte de
Allāh -¡Elevado sea!-, durante la vida de Salomón -¡La paz sea con él!.
Pues, cuando vino el ángel de la muerte para apretar [llevarse] el espíritu
del profeta Salomón, lo hizo cuando éste estaba de pie, asomando por la
ventana de su palacio de cristal pulido, estando apoyado en su bastón.
Salomón siguió, así muerto, durante casi todo un año, en pie, apoyado en su
bastón. Pues, los diablos de los genios seguían realizando sus trabajos
forzados que les tenía encargados, sin poder detenerse, ya que le veían, ahí,
en pie, apoyado en su bastón, y pensaban que les estaba vigilando. Pues,
esto se debe a que su cuerpo -¡La paz sea con él!-, al igual que los cuerpos
de los profetas, no se desgasta ni se descompone y sigue, así, desde su
muerte hasta el Día de la Resurrección. Lo curioso es que los genios no
descubrieron que Salomón había muerto sino, cuando vino la carcoma y
empezó a carcomer su bastón hasta que se puso tan frágil que el cuerpo de
Salomón cayó al suelo. Entonces, sólo entonces, a un año de su muerte, los
genios se dieron cuenta de que estaba muerto. Ahora bien, si conocieran lo
No-Visto y, consecuentemente, que había fallecido, hace un año, habrían
parado de realizar este trabajo penoso y de sufrir este castigo denigrante.
Para desmentir sus pretensiones de conocer lo No-Visto, el Señor de todos
los Mundos -¡Elevado sea!- se burla de ellos diciendo -¡Invencible y
384
De las tumbas. O también puede entenderse: “...no enviaría a nadie...” es decir, a ningún mensajero.
385
Azora de Los Genios (n.º 72): 6-10.
229
Majestuoso sea!-: (Y cuando decretamos que muriera, lo único
que les hizo darse cuenta de su muerte fue que el bicho de la tierra386
carcomió su cetro; así, cuando cayó, se les hizo claro a los genios,
que si hubieran conocido el No-Visto no habrían permanecido en el
denigrante castigo387.).
Reiteramos, de nuevo, que el efecto de la magia no es más que una
ilusión o una fantasía. A continuación, pasamos a explicar la otra cara del
efecto de la magia, basada en la creación de la ilusión, la sugestión y la
imaginación y a afirmar que, sin el permiso de Allāh -¡Elevado sea!-, no
sirve ni perjudica; el Amo -¡Majestuoso y Elevado sea!- dice: (Así,
aprendieron de ellos cómo separar al hombre de su esposa388. Pero
no perjudicaron a nadie sin permiso de Allāh389.). Entonces, ¿Cómo
puede influir la magia en la separación del marido de su mujer?. El efecto
de la magia no es más que un efecto ilusorio que se sostiene en la
imaginación y la sugestión, pues, no hay ningún efecto material de la magia
sobre las personas y las cosas. Pues, cuando los magos de Faraón tiraron
sus bastones y sus cuerdas, éstos no se convirtieron en serpientes de
verdad, sino quedaron tal cual, inmóviles, en el suelo. Entonces, el efecto
que produjo la magia de los magos de Faraón era crear en los ojos de la
gente la ilusión de que los bastones y las cuerdas que acababan de tirar eran
serpientes que se bailaban y se movían. Pues, igual ocurre con la
separación entre el marido y su mujer; el efecto de la magia hace que el
hombre ve a su mujer -elegante y guapa, en la realidad- descompuesta y
fea; ve en su cuerpo y ropa limpios una suciedad repelente; si se perfuma
con el más excelso de los perfumes, no huele de ella más que los olores
más pestilentes, con lo cual todo resulta en odio encarnizado que se adueña
del hombre hacia su mujer, entonces, la divorcia y de esta manera se
desencadena la separación entre un hombre y su mujer. En cambio, si un
mago quiere influir con su magia en un joven, para enamorarse de una
anciana de la edad de su abuela, por fea que fuera, gracias a la sugestión,
éste la contempla como una joven hermosa, de voz y aspecto dulces. Así
pues, acaba casándose con ella. Y no se da cuenta de la desgracia que le
cayó, sino cuando se le va el efecto de la magia a que fue sometido y,
entonces, es el colmo.
386
La carcoma.
387
Azora de Saba (n.º 34): 14.
388
Transformando el amor en odio.
389
Azora de La Vaca (n.º 2): 102.
230
Entre los efectos de la magia sobresale la posesión. A este
respecto, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Satanás
está tan arraigado en el hombre como su vena yugular.”.
Si un mago dirige con su magia a uno de los diablos de los genios,
para perjudicar a uno de los seres humanos, a fin de transformar sus
comportamientos y su conducta de un hombre juicioso a un demente o
chiflado, el diablo se mete en la sangre de esta persona y llega, a través de
las arterias, a las células del cerebro y controla su conducta, haciéndole
comportarse mal, pronunciar palabras ininteligibles, hacer actos
imprudentes; entonces, decimos que es „demente‟, es decir, le ha tocado la
demencia por efecto de los genios. Científicamente, esto se llama „el efecto
sugestivo pasivo‟. A este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!-
dice: (Los que comen usura no se levanta en un ataque de locura el
que ha sido tocado por el Shaytán390.).
Se tiene por disidente de la religión del Islam e incrédulo quien echa
mano de un mago, sacerdote, adivino o astrólogo -¡Allāh nos libre!-,
debido a que ha creído que este mago o aquel sacerdote puede servirle, en
lugar de Allāh. Asimismo, quien aprende la magia, la practique o no, se
tiene por incrédulo que no cree en Allāh, según la aleya, en la cual Allāh
-¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Estos no enseñaban a nadie sin
antes advertirle: Somos una prueba, no caigas en la incredulidad391).
Así pues, no caigas en la incredulidad, ni soñando. La decimos a todos los
que recurrimos a la magia y a los magos, a los prestidigitadores y a los
estafadores, o todos cuantos realicen semejantes trabajos; Allāh
-¡Invencible sea!- dice: (Arroja lo que tienes en la mano derecha y se
tragará lo que han manipulado, pues no es más que un truco de
mago y el que usa la magia, venga de donde venga, no tendrá
éxito392.).
El Mensajero de la umma -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, quien
pretende el bien y la bienaventuranza para todos, dice: “No es de
nosotros quien es pesimista o hace que alguien lo sea, o
quien adivina o adivinan para él, o quien hechiza o hechizan
a su favor.”. Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
dijo: “Quien recurre a un sacerdote, pidiéndole cualquier
cosa [de magia o algo por el estilo], se le impide la vuelta
390
Azora de La Vaca (n.º 2): 275.
391
Azora de La Vaca (n.º 2): 102.
392
Azora de Ta, Ha (n.º 20): 69.
231
atrás de sus malas acciones, durante cuarenta días, y si
cree en lo que el sacerdote dice cae en la incredulidad.”. Y,
en otra tradición, dijo: “Quien acude a él [al sacerdote], sin
creerlo, no se le acepta el azalá de cuarenta noches.”.
Antes de terminar, éste -como acabamos de explicar- es el mal,
entonces, ¿Cuál es la medicina?. La panacea para cualquiera que sufra, de
nosotros, el efecto de la magia -¡Allāh no lo permitiera!, o quiera
prevenirse de ella no se trata de ir a los magos y los prestidigitadores, para
que ellos nos hagan amuletos y fórmulas mágicas. Pues, si lo hacemos,
estamos remediando el error con otro, todavía, más grave y borramos la
falta con otra peor, con lo cual caemos en la incredulidad y renegamos de la
religión de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ¡Allāh no nos lo
permitiera!. En cambio, la cura consiste, como nos enseñó nuestro Señor y
Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en lo que el Amo
-¡Invencible y Majestuoso sea!- prescribió, en Su Noble Libro, en los
siguientes términos: (En verdad, los que tienen temor (de Allāh),
cuando una instigación del Shaytán los tienta, recuerdan y entonces
ven con claridad393.).
Como se puede comprobar, la condición imprescindible para curar
con El Corán son el temor a Allāh y creer, firmemente, en que Él -¡Elevado
sea!- es el Útil y el Perjudicador, y en que, sin Su permiso -¡Elevado sea!-,
nada puede realizarse. Deberíamos valernos de El Corán y de la sunna del
Profeta y purificarnos de las culpas que abren a Satanás nuestras puertas.
Asimismo, deberíamos ser asiduos en hacer los azalás preceptivos, con
puntualidad, y recitar El Corán, a fin de que todo lo anterior nos preserve,
en general, de la posesión, de la magia, del mal de ojo y de Satanás. Por
ejemplo, podemos recitar la aleya de la Silla del Trono [aleya n.º 255 de la
azora de La Vaca] tras cada azalá, al acostarnos y al despertarnos; recitar,
tres veces, la azora de La Adoración Pura (n.º 112) y las dos azoras de El
rayar del alba (n.º 113) y Los Hombres (n. 114), como nos lo enseñó
nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Para más información
sobre los detalles de la curación por El Corán, podemos consultar los libros
y los librillos disponibles en las librerías y los que usamos, frecuentemente,
procurando escoger los de mayor veracidad, y Allāh es el Curador, El que
da el bienestar, Quien nos guarda de todos los males.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn394 y de Él nos valemos! ¡Qué la
gracia y la paz sean con el más noble de los profetas y los mensajeros,
sayyedna Muhammad, y todos sus familiares y compañeros!.
393
Azora de al-Acraf (n.º 7): 201.
394
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
232
FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO?
233
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn395, y de Él nos
valemos! y ¡La gracia y la paz sean con la más noble de
las criaturas, el amado, Muhammad, y con todos sus
familiares y sus compañeros!.
FUMAR: ¿ES LÍCITO O ILÍCITO?
Si una empresa que fabrica paquetes de galletas lanza sobre cada
paquete la siguiente advertencia: “¡Atención, consumir estas galletas causa
catarro!”. ¿Acaso ibas a comerlas, corriendo un inminente riesgo de tener
un catarro que te traería de cabeza, durante varios días?. Naturalmente, tu
respuesta será: “No”. Más aún, por esta advertencia, los consumidores
habrían renunciado esta marca de galletas, dejando de comprarlas y
comerlas.
Entonces, imagínate una compañía de tabaco escribiendo, contra la
voluntad de sus dueños, en cada paquete de cigarrillos: “Fumar es causa
principal de las enfermedades del cáncer, la arterioesclerosis y la
cirrosis.”, es decir, estos cigarrillos son un veneno mortal que se infiltra en
el cuerpo, luego, provoca, tras cierto tiempo, la muerte repentina. A pesar
de ello, nos encontramos con que los fumadores se interesan tanto en
comprarlos, lo cual indica que están enajenados, ya que Satanás y los suyos
se han apoderado de ellos y que el mismo acto de fumar es, sin ninguna
sombra de duda, una de las obras de Satanás.
Pues, hermano, ¿Serás enajenado?, ¿Se habrá apoderado Satanás de
ti?. Lees, con tus propios ojos, dicha advertencia, en el paquete de
cigarrillos, que te avisa, con tanta claridad y sinceridad, con una
objetividad científicamente constatada, que ese cigarrillo va a acabar,
paulatinamente, con tu vida y, consecuentemente, tendrás un final
dramático, luego, te vemos fumarlos. Esto indica que estás enajenado por
un diablo maldito que pretende aniquilarte, y te procura el castigo de la
Última Vida. Es ésta la función del maldito Satanás, quien Allāh -¡Elevado
sea!- creó y le predestinó este rol, desde que sacó a nuestros padres, Eva y
Adán, del Paraíso, cuando Satanás pidió a nuestro Señor -¡Invencible y
Majestuoso sea!- que le aplazara, hasta el Día del Levantamiento, para
reducir a la descendencia de Adán bajo su control y abordarla por delante y
por detrás y hacer que la mayoría de ella no agradeciera Sus beneficios;
Allāh -¡Elevado sea!- dice, en el Noble Corán: (Dijo: Mira a éste que
has honrado por encima de mí. Si me das plazo hasta el Día del
395
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
234
Levantamiento pondré bajo mi dominio a toda su descendencia, a
excepción de unos pocos396.) y dijo, también: (Dijo: Puesto que me has
extraviado, yo les haré difícil Tu camino recto. Después los
abandonaré por delante y por detrás, por la derecha y por la
izquierda y a la mayor parte de ellos no los encontrarás
agradecidos397.).
¡Alabanzas a Allāh quién nos concedió de Sus
beneficios y nos dio una provisión buena, desvedando los
beneficios benignos y vedando todo tipo de obras malignas
que nos perjudiquen y todo cuanto los diablos nos
embellecieron, sediciosamente, me refiero a tanto los
diablos de los hombres como los de los genios!.
En el presente mensaje, estamos abordando un mal maligno que ha
afectado y ha cundido en la sangre de muchos de la umma de Muhammad,
la mejor umma jamás producida en bien de la humanidad. Es un mal que
proliferó y penetró por sus venas, hasta el punto de que la mayoría de los
afectados por él no sienten el riesgo grave que supone tanto para su religión
como para su vida; piensan que es lícito y dicen que es detestable, cuando,
en realidad, es, según El Corán, ilícito, pero muy ilícito.
Ahora, pasamos a abordar la licitud o no del mal de fumar. Cuando
hablas con uno de los indefensos fumadores, controlados por las artimañas
de Satanás y les dices: “¡Pero bueno, hermano, deja de fumar, que es
ilícito e, más aún, implica desobedecer a Allāh, el Señor de todos los
Mundos.”, te contestaría: “Venga, hombre, ocúpate de lo tuyo y corta el
rollo; no digas que algo es ilícito mientras no dispongas de una evidencia;
si fumar es ilícito, dime una sola evidencia de El Corán, pero una
evidencia expresa que decrete que es ilícito!.”. En otras palabras, el
hermano fumador te pide que le digas una aleya expresa de El Corán como
la que se reveló a propósito de vedar el vino. Le puedes, por ejemplo, decir
que la aleya reza: “Ciertamente, fumar cigarrillos, al-ŷarāk398 y narguila
son una inmundicia, obra de Satanás399!.”, pues, ¡Glorificado sea Allāh!400.
¡Qué poco comprendemos y percibimos los sentidos de las aleyas de Allāh
-¡Elevado sea!- que nos aclaran lo lícito y nos vedan lo ilícito, y nos
detallan todo cuanto Allāh dio por lícito de la provisión benigna de
sustentos y todo cuanto dio por ilícito de todas lo maligno, gracias a Su
396
Azora del Viaje Nocturno (n.º 17): 62.
397
Azora de al-Acraf (n.º 7): 16-17.
398
Tabaco aromado para las narguilas.
399
El autor se burla de las personas en cuestión, imitando el tono de las aleyas de prohibición del Corán.
El contenido de esta aleya inventada por el autor no está en ningún Libro Sagrado.
400
Expresión religiosa que en este contexto llega a expresar curiosidad y desacuerdo.
235
misericordia con nosotros. Pues, Allāh, por piedad y clemencia, nos
pretende toda clase de bienes. Le decimos al hermano que polemiza sobre
la cuestión de la prohibición de fumar, pretendiendo que es, tan sólo,
desaconsejable, que su prohibición textual en El Corán se produjo de una
manera indiferente e indirectamente, formulada de modo que la mente y los
prudentes la concibieran. Le decimos, asimismo, que el Amo -¡Invencible y
Majestuoso sea!- se maravilla de algunas de Sus criaturas; pues, ¿Cómo no
pueden concebir sus signos, a pesar de ser tan evidentes y expresos en El
Corán, y de que se comentan, sencillamente, a sí mismos, ante sus propios
ojos, al leerlos o oírlos?. Por esta razón, Allāh -¡Glorificado y Elevado
sea!- concluyó más de veinte aleyas de Su Noble Libro con: (¿Acaso no
razonáis?), (Para que razonéis.) y (Si es que sois de los que
razonan.). Pues, cuando Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos dice en
Su Noble Libro: (Esos que siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, al
que encuentran descrito en la Torá y en el Inyil, y que les ordena lo
reconocido y les prohíbe lo reprobable, les hace lícitas las cosas
buenas e ilícitas las malas401.). Quiere decir que los sustentos benignos
nos son lícitos y que todo lo maligno nos es vedado, textualmente, en Su
Noble Libro, pues, después de esta evidencia coránica no cabe añadir nada
más. ¿Qué evidencias más quisieras, hermano fumador, tras dicha
evidencia?, a menos que quieras polemizar, sin conocimiento de causa,
manteniendo que fumar cigarrillos, al-ŷarāk y narguila no son de las obras
malignas sino de las obras benignas. De hecho, Allāh -¡Invencible y
Majestuoso sea!- dice: (Di: Aunque te asombre su abundancia, lo
malo nunca será igual que lo bueno. Y temed a Allāh, vosotros que
sabéis reconocer lo esencial, para que así podáis tener éxito402.), o
sea, que temáis, los que tenéis los juicios sanos, a Allāh, para ser de los
bienaventurados.
¿Habrá alguna persona juiciosa que no sepa los sustentos benignos
de fruta, carne de los animales de rebaño, de las aves y de los pescados, y
las legumbres y muchos otros de los sustentos de Allāh, que benefician al
cuerpo y la mente, por igual, y aumentan su bienestar y lozanía?. Luego,
otros mantienen que fumar no es de las obras malignas, a pesar de que sus
perjuicios para el cuerpo y la mente están demostrados científicamente. Por
otra parte, fumar es el causante principal de las enfermedades malignas que
acaban, a menudo, con la muerte repentina, por angina de pecho o parada
cardíaca que dejan al hombre incapaz de pronunciar la profesión de fe antes
de que su espíritu abandone sus costillas.
401
Azora de al-Acraf (n.º 7): 157.
402
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 100.
236
Durante la etapa del descenso de la Revelación, la cocina judía era
rica en recetas y como los compañeros del Mensajero de Allāh -¡Allāh le
dé Su gracia y paz y se complaciera de todos ellos!- comían las mismas
recetas que ellos, se informaban del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- sobre lo que les era lícito y lo que no lo era de la comida y la bebida,
de modo que el Amo -¡Elevado y Majestuoso sea!- hizo descender sobre
nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, una aleya en
que Él -¡Elevado sea!- se dirige al Profeta diciendo: (Te preguntan qué es
lícito para ellos. Di: Las cosas buenas...403.).
Pues, ¿Cómo podemos imaginar, después de lo que llevamos dicho,
que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!-, el Compasivo, Quien nos desvedó
todo tipo de sustentos buenos, como el agua y los zumos deliciosos que
benefician a nuestros cuerpos y los alimentos ricos y variados que nos
brinda la naturaleza, nos proveyó, entre Sus buenos sustentos, hojas
secadas de árboles que quemamos, luego, inhalamos su humo, para
perjudicar a nuestros cuerpos, tener un aliento pestilente y actuar sobre
nuestras mentes; y no podemos desengancharnos de él, porque nos
acompaña como nuestra sombra a donde vayamos, por convertirse en una
éxtasis que nos pone el temperamento a tono. De hecho, fumándolas,
sentimos una gran satisfacción y si las dejamos nos ponemos de mal humor
y tenemos mal genio, con lo cual nos convertimos en adictos y, entonces,
no hay manera de dejarlo?, pues, ¡Gloria a Allāh por encima de ofrecer
esto a Sus criaturas y a Sus siervos!; esto no es más que una obra sediciosa
de la tentación de Satanás.
Una vez, algunos de los conductores de coches se detuvieron, en una
de las autopistas, para dar los primeros auxilios a un conductor herido cuyo
coche volcó varias veces, por la explosión de uno de sus neumáticos.
Cuando acudieron a sacar al conductor, atrapado dentro del amasijo de
hierro en que se convirtió el coche, le encontraron en un estado
desesperado, agonizando, pero estaba haciendo ademanes con su mano,
señalando su boca. Entonces, uno de ellos se fue, rápidamente, a su coche y
trajo una botella de agua, pero cuando la acercó a su boca, se negó a beber
e indicó, de nuevo, su boca con la mano, como si pidiera que le metieran
algo en su boca. Entonces, uno de ellos se percató de lo que pedía y sacó de
su bolsillo el paquete de tabaco y se lo enseñó, pues, nada más ver el
paquete, la mano del conductor accidentado se movió, nerviosamente,
hacia su boca, en ademán de que le encendieran, en el acto, un cigarrillo.
Al verle agonizar y luchar contra la muerte, los asistentes estaban
indecisos, pero antes de que decidieran darle el cigarrillo o no, el
accidentado ya había fallecido.
403
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 4.
237
¡Maldito sea cómo Satanás satiriza los seres humanos!. Cuando su
espíritu estaba a punto de abandonar su cuerpo, el accidentado parecía
como si le dijera a su espíritu: “Espera un poco, que me tengo que fumar
un solo cigarrillo, no salgas hasta que no haya terminado de fumarlo!.”.
Así pues, por Allāh, mis hermanos y amados en Él, este árbol del
tabaco es una de las obras malignas más graves que Allāh nos vedó. El
diablo nos lo guió, con el fin de que desobedezcamos a nuestro Señor y,
por su culpa, Él nos echa de Su obediencia y de Su complacencia y, por
consiguiente, del Paraíso. Pues, es, exactamente, lo que hizo Satanás con
nuestros padres, Eva y Adán, cuando los guió al árbol de la eternidad y a un
dominio imperecedero, pues, nada más comer de él, se les salieron las
partes pudendas y Adán desobedeció a su Señor y quedó soliviantado. Su
Señor les dijo: “Descended de Él [el Paraíso], algunos de vosotros serán
enemigos de otros [de sus semejantes].”. Por lo tanto, Allāh -¡Invencible y
Majestuoso sea!- nos lo deja, en plata, en Su Noble Libro, al decir
-¡Elevado sea!-: (¡Hijos de Adam! Que no os soliviante el Shaytán
del mismo modo que logró que vuestros padres salieran del Jardín,
despojándolos de su vestido para que fueran conscientes de sus
vergüenzas. Él y los suyos os ven desde donde no los veis. Hemos
hecho a los demonios aliados de los que no creen404.).
Algunos de los hermanos fumadores nos diría: “Estamos,
completamente, convencidos de lo que decís de fumar, pero este mal se ha
convertido en éxtasis y adicción, a menudo, muy difíciles de dejar.
Entonces, ¿Cuál es el modo de deshacerse de ellas?” y les respondemos:
“Sí, es cierto lo que decís; os es difícil dejar de fumar.”, o sea, como dice, a
tal propósito el xaij Ibn al-Qáyyem -¡Allāh se apiade de él!-: “Ciertamente,
destetar a los ánimos de sus costumbres y pasiones es de lo más difícil y
penoso.”. Por otra parte, un noble hermano comentó este tema diciendo:
“Indudablemente, el hombre no sólo se sujeta al poderío de los imperativos
del instinto, sino que se reconoce, en él, otra cosa que ejerce un poderío,
todavía, más influyente sobre su persona, esto es, la costumbre. A pesar del
efecto impactante que la nicotina, con que se impregna la sangre del
fumador, sobre las células del cerebro, fumar es, antes que nada, un
hábito adquirido. Si el hombre practica un determinado acto, luego, lo
repite varias veces, se convierte en un hábito difícil de detener o sustituirse
por cualquier otra cosa.”.
El hombre se crea con un instinto perfecto, luego, practica un
conjunto de las costumbres adquiridas con que vive sobre la faz de la tierra,
404
Azora de al-A„raf (n.º 7): 27.
238
inclusive, comer y beber, aparte del instinto natural plantado en el hombre
desde su creación. Semejantes hábitos ejercen, poderosa y notablemente,
una influencia inocultable sobre él. Se ha demostrado que, a fuerza de ser
repetidos, todo cuanto sobreviene la conducta humana de comportamientos
se convierten en hábitos bien negativos o positivos bien perjudiciales o
útiles; son más poderosos que los hábitos instintivos. Pues, si los hábitos
que un hombre adquiere, durante su vida, son buenos, le satisfacen, por
llevarle, por encima del nivel animal, al sofisticado nivel humano. En
cambio, si son malos y perjudiciales, ¡Cuán triste y desgraciado será él,
por su poder y su sumisión a su dominio!, pues, en este caso, come
alimentos que perjudican su cuerpo y bebe lo que afecta su mente y
enferma su cuerpo, a sabiendas del grave perjuicio que esto le acarrea, pero
no puede librarse de ello por su abulia y falta de voluntad.
Entre los peores hábitos, destaca el de fumar. Ves a la mujer del
fumador tener repugnancia al aliento de su boca, pero él fuma los
cigarrillos, sometido a ellos. Es más, encuentras al fumador ver a su hijo
adolescente fumar, a hurtadillas, pero no se atreve a aconsejarle dejarlo,
debido a que él mismo es fumador, o sea, como reza el refrán: De tal palo,
tal astilla. Pues, él es el responsable de acostumbrar a sus hijos a
contagiarse de este mal hábito, pues, recientemente, las investigaciones
médicas demostraron que el niño de padres fumadores, nace con la sangre
impregnada de nicotina, por lo cual tiene una susceptibilidad instintiva de
fumar desde una edad muy temprana. Más aún, en el caso de que el padre
-o cualquiera de los dos progenitores- sea fumador, el niño tiene la misma
probabilidad de ser fumador, si bien, la es en menor grado, pues, a pesar de
que la madre no fuma, directamente, inhala el humo de los cigarrillos que
su marido fuma en casa.
La sensación de sumisión y vulnerabilidad que el fumador alberga,
cada vez que accede a los lugares públicos como los restaurantes, los
hoteles y las exposiciones, dando con los adhesivos y los carteles que
rezan: “No o prohibido fumar”, hace que el fumador se sienta indeseado o
aborrecido por parte de los miembros de la sociedad.
Por lo tanto, para librarnos de cualquier hábito malo, tenemos que
prepararnos, como sea, a fin de declarar, implacablemente, la guerra contra
él, una guerra cruenta, en que no se alza con la victoria sino quien se arma
con tener fe en Allāh y con temerlo, valiéndose de Su ayuda -¡Elevado
sea!-, con el fin de fortalecer tanto su voluntad como su resolución, con un
empeño tenaz en vencer semejantes malos hábitos.
En realidad, veo, con optimismo, a algunos de los hermanos que
Allāh puso a prueba con este maldito mal, en ellos deposito la esperanza de
239
que vayan a hacer un buen uso de tanto la razón como de la percepción y el
sentido común, con los cuales lograrían discernir lo malo de lo bueno.
Pues, ellos saben, a ciencia cierta, que fumar figura entre las obras
malignas que Allāh nos vedó -como adelantamos, anteriormente-
textualmente, en El Corán. En ellos deposito, aún, más esperanzas que sean
de los que hacen uso de la razón, para que sean entre los bienaventurados.
Repitamos lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice en la siguiente aleya: (Di:
Aunque te asombre su abundancia, lo malo nunca será igual que lo
bueno. Y temed a Allāh, vosotros que sabéis reconocer lo esencial,
para que así podáis tener éxito405.). Tras lo que acabamos de explicar,
nos preguntamos: “¿Se atrevería alguno de nosotros a decir que fumar es
de las obras benignas?”. Una vez convencidos de que fumar perjudica el
cuerpo, la mente y el bolsillo; de que causa graves enfermedades; y de que
provoca la pestilencia del aliento que haría que los propios ángeles tuvieran
-durante y fuera de nuestros azalás- aversión a nosotros, aparte de toda la
gente que nos tendrían asco y evitarían conversar, de cerca, con nosotros.
Una vez alegado todo esto, ¿Será de las obras benignas?. Vuestra
conciencia se pronunciaría diciendo: “No, por Allāh, no lo es.”. Y nosotros
decimos: “Pues, ahora que lo habéis reconocido, entonces, ¿Qué será
de...?. Claro que de las obras malignas.”. A decir verdad, para todos
nosotros, esta ecuación resulta de fácil comprensión y percepción. Una vez
llegados a la conclusión de que es de las obras malignas, entonces, es una
de las obras vedadas, textualmente, en el Noble Libro de Allāh -¡Elevado
sea!. Pues, podemos decirlo a boca llena: “El tabaco es ilícito...
absolutamente, ilícito y que, sin ninguna sombra de duda, quién lo
consume desobedece a Allāh, por consumir algo que nos es vedado.”, por
lo cual, debería dejar, inmediatamente, de consumirlo y volverse,
drásticamente, atrás, dirigiéndose, sumisamente, a Allāh -¡Elevado sea!-, a
fin de que Él se complazca de nosotros y dé a nuestra vida un buen término
en Su obediencia. Así pues, nos guardamos del día inevitable en que el
espíritu abandona nuestro cuerpo, con el aliento pestilente del tabaco, en
nuestras bocas. Le decimos: “Querido hermano, aprovecha la ocasión y no
la dejes pasar; deja de fumar, en obediencia a tu Señor y con el fin de
sacar de quicio a Satanás, y, entonces, conseguirás la complacencia y el
beneplácito del Señor de todos los Mundos e ir, gracias a Su misericordia,
al Paraíso. Hermano, no desaproveches la ocasión, antes de que sea
demasiado tarde. Tú no sabes cuándo vas a morir, tampoco, tienes
garantía alguna de que te levantes al día siguiente, pues, puedes irte de
este mundo y pasar a ser uno de los moradores de las tumbas.”.
405
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 100.
240
Las ganancias procedentes de comercializar este maldito mal, esto
es, fumar, son ilícitas. Así pues, si alguno las paga en limosna no se acepta
de él, ya que Allāh es Bueno y no acepta sino todas las obras buenas; si
mantiene a sus hijos del dinero procedente de él, a éstos nunca les cunde,
más aún, causaría a su familia todo tipo de desgracias y calamidades. Si lo
deja, tras su muerte, a sus herederos, su herencia se convierte en -Allāh nos
libre!- una provisión que les lleva al Fuego. El Organismo Mundial de
Salud, el foro mundial más prestigioso de los más afamados médicos de
todos los rincones de la Tierra, probó que fumar no es sólo un hábito
perjudicial, sino, también, mortal y, acto seguido, obligaron a las
compañías tabaqueras escribir al dorso de cada paquete de tabaco una
advertencia que reza: “Fumar es causa principal del cáncer y las
enfermedades pulmonares y cardiovasculares.”, y otra similar rezando:
“Fumar perjudica, seriamente, la salud.”. Pues, el Organismo Mundial de
Salud no puede darles un trato favorecedor a las tabaqueras, timando a las
gentes, en todo el mundo, sino las advirtieron y llamaron su atención a la
gravedad de fumar para su salud, advertencia que se enmarca en el acusado
despertar de la conciencia mundial. Los informes de este Organismo
constatan que: La materia venenosa de la nicotina ocupa el 8% del peso de
cada cigarrillo y que, una vez administrada en su comida, diez miligramos
de esta materia son capaces de acabar con la vida de un perro. Por otra
parte, afirmaron que fumar es el causante de las siguientes enfermedades
graves:
Los cánceres: El pulmonar, esofágico y estomacal; el agujereo, el
enceramiento, la hepatitis que provoca el estreñimiento constante que
provoca, a su vez, la hemorroide y la cirrosis hepáticos; la induración de las
membranas de la laringe, la tráquea y los bronquios; la abulia, la pereza, la
apatía y la amnesia; la agitación nerviosa provoca el insomnio, la inquietud,
la hipersensibilidad y la desolación. Por otra parte, la nicotina favorece la
producción de varias fermentaciones en la boca, sobre todo, en la superficie
del esmalte de los dientes, provocando la caries y contamina la saliva
provocando la indigestión y la anemia. Pero, indudablemente, la
hipertensión, la última enfermedad de esta lista, se considera la más grave
de todas, debido a que provoca la arterioesclerosis, de modo que abundan,
entre los fumadores, los casos de anginas de pecho y los ataques cardíacos,
y en cada ataque de ellos, la muerte está, aterradoramente, más cerca que
nunca de ellos, hasta que, en uno de esos ataques, acabe con su vida, por
una parada cardiorrespiratoria. A pesar de ello, los fumadores no se
vuelven atrás de fumar, ¡Allāh nos libre!.
Por lo tanto, rogamos, para nosotros y vosotros, a Allāh -¡Elevado
sea!- que nos conceda el buen término, el perdón y el bienestar de nuestros
cuerpos y juicios, y que nos guía al camino recto.
241
Quisiera, por último, subrayar que empeñarnos y seguir fumando
supone seguir desobedeciendo a Allāh -¡Elevado sea!- y el triunfo del
maldito Satanás, si bien este triunfo es un triunfo temporal en la vida
mundanal que acaba llevándoles tanto a él como a los que le dieron auxilio
al Fuego, ¡Qué mal paradero!.
¿Acaso, hermano fumador, tu conciencia y tu fe aprueban que
encolerices, por culpa de tu desobediencia, al Señor de todos los Mundos
dando la victoria a Satanás?. Seguro que no. Pues, por más que nos extravíe
Satanás, los musulmanes nos acordamos y nos recordamos unos a otros,
valiéndonos del consejo y de la buena exhortación, y, entonces, abrimos los
ojos, según lo que Allāh dice, en la siguiente aleya: (En verdad los que
tienen temor (de Allāh), cuando una instigación del Shaytán los
tienta, recuerdan y entonces ven con claridad406.).
Mi hermano en Allāh, si estás probado con este maldito mal,
abandona y déjalo, antes de que el final [de tu vida] se empeore, siguiendo
con la misma desobediencia, ¡Allāh nos libre!. Pues, Allāh -¡Elevado sea!-
no nos pretende más que lo bueno en ambas vidas: La mundanal y la
Última. En el Día del Levantamiento, Allāh te va a juzgar, duramente, por
el dinero que te proveyó y, luego, gastaste en este maligno mal: ¿En qué lo
gastaste?; ¿Cómo lo gastaste?; ¿Cómo impediste aprovecharlo en dar de
comer a tu familia?; y ¿Cómo lo has gastaste, durante largos años, en
comprar semejante pestilente mal, perjudicando tu cerebro y tu cuerpo,
desobedeciendo a tu Señor, convirtiéndote en uno de los derrochadores,
primos hermanos de los diablos?. ¡Allāh nos ampare a todos!.
¡Ojalá Allāh nos beneficie por lo que acabamos de
decir, y nos haga de los que escuchan lo que se les predica y
siguen lo mejor de él! y ¡Las Alabanzas a Allāh, y la paz y la
gracia sean con el guía, Muhammad, y con todos sus
familiares y compañeros!.
406
Azora de al-A„raf (n.º 7): 201.
242
AL-IBTÉDAC [LA INNOVACIÓN HERÉTICA]
EN LA RELIGIÓN ISLÁMICA
Y
LOS TÓROQ [ESCUELAS] SUFÍES EXTRAVIADOS.
243
En el nombre de Allāh, el Misericordioso, el Compasivo.
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn407 y de Él nos
valemos! ¡Qué la gracia y la paz sean con la más noble de
las criaturas, el amado, Muhammad, y con todos sus
familiares y compañeros!
LA INNOVACIÓN HERÉTICA EN LA RELIGIÓN ISLÁMICA Y LOS TÓROQ
408
SUFÍES EXTRAVIADOS:
Ahmad relató, citando a Abu Mūsa al-Axcárí, que, un día, el
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- pronunció un
sermón en que dijo: “¡Oh, gente! Guardaos de caer en la
asociación con Allāh, pues, es más invisible que los
pasos de las hormigas.”. La tradición se refiere a que puede que
ejerzamos algunos ritos religiosos, ruego y recitación, pero al final nos
percatamos de que hemos caído, sin darnos cuenta, en la asociación.
Por lo tanto, nuestro noble Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos
enseñó decir durante nuestros ruegos diarios: “¡Al.lāhomma, me refugio
en Ti de caer, a sabiendas, en la asociación y te pido perdón por
cuanto desconozco409.”.
Asimismo, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice:
“Antes de vosotros, los del Libro se dividieron en setenta
y dos sectas, pero esta umma se dividirá en setenta y
tres: Setenta y dos en el Fuego y una en el Paraíso, ésta
última es la de la unión410.”. En otra versión, él -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- dice: “Los corazones de los seres humanos
están manipulados por dos de los dedos [de la mano]
del Misericordioso -¡Invencible y Majestuoso sea!- y Él
-¡Elevado sea!- los revuelve [como Le parezca].”. El
Mensajero -¡La gracia y paz sean con él!- rogaba, abundantemente, a
Allāh diceindo: “¡Al.lāhomma, Quien revuelve los corazones,
mantén nuestros corazones firmes en Tu Religión y no
descarríes nuestros corazones, tras favorecernos con Tu
guía, y concédenos, de tu parte, misericordia, eres Tú el
Concededor.”. Y nosotros decimos: “¡Oh, Tú, El de la benevolencia
407
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
408
Plural de „tárīqa‟ que significa, literalmente: „manera‟ o „método‟ o „procedimiento‟. Pero, con
„tóroq‟ se entiende, en el caso de los sufíes, sus “escuelas”, que se distinguen por tener maneras diferentes
de concebir y practicar el sufismo.
409
Se refiere a las malas obras que se cometen desconociendo su ilicitud.
410
Con „la unión‟ se refiere a la secta cuyos miembros se unen entre sí, como un solo hombre.
244
invisible, sé benévolo con nosotros, Tú eres el Máximo
Misericordioso.”.
Por Allāh, mis hermanos y hermanas en Allāh, cuando leemos
las tradiciones anteriores, se nos presentan como una señal de alarma,
contra un gran peligro que sobrevino la umma del Islam, en la
actualidad; una señal de alarma que retumba en los oídos, que
conmueve las conciencias de los que se preocupan por la integridad de
su Última Vida. Así pues, uno vuelve la cabeza a la derecha y a la
izquierda, procurando ver dónde está situado, y se pregunta: ¿Me
llevarán mis creencias y tendencias, y la manera cómo practico las
ceremonias y los ritos de adoración a ser del séquito que salvará con
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y con sus compañeros
-¡Allāh se complaciera de ellos!?.
Juro por Allāh que es un asunto muy serio; desgraciado es quien lo
tenga por insignificante y no le preste atención, desgraciado es quien lea las
tradiciones proféticas de este noble Mensajero, quien no se pronuncia
antojadizamente [sino lo hace movido por una revelación divina], sin
detenerse en ellas, para hacer balance de su comportamiento en todo cuanto
atañe a los ritos de adoración, las creencias y los demás asuntos de la
religión: ¿Qué cree?, ¿Qué dice?, ¿Cómo obra?, acto seguido, lo sopesa
todo con los dictados del Libro y de la sunna. Luego, se pregunta: ¿Seré de
la secta que salvará del Fuego o seré de una de las sectas desviadas, en el
Fuego?. Pues, en caso de encontrarse involucrado, sin darse cuenta, en
cualquiera de sus prácticas de los asuntos de la religión, contraviniendo lo
que era el modo de comportamiento de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!- y sus compañeros, entonces, rectifica, presurosamente, a fin de
unirse al séquito que salvará.
Para empezar a rectificar, deberíamos leer las siguientes aleyas y
tradiciones proféticas, estudiándolas y meditando, escrupulosamente,
en ellas, pasando, de inmediato, a su pronta puesta en práctica:
PRIMERO: Tras la conquista de Meca, nuestro Señor -¡Invencible y
Majestuoso sea!- nos dijo, en Su Noble Libro: (Hoy, os he completado
vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi bendición sobre
vosotros y os he aceptado complacido el Islam como Práctica de
Adoración411.).
411
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 3.
245
SEGUNDO: Allāh -¡Invencible sea!- dice, también: (Y lo que os da el
Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba dejadlo412.).
TERCERO: En la peregrinación de despedida [la última del Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!], él se dirige a nosotros, para subrayar que
no ha querido despedirse, sin dejarnos en aquel destino blanco de
peregrinación, cuya noche es igual que su día, donde no se desvía de ella
sino un perdido. El Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Cuanto
más uno vive de vosotros apreciará muchas diferencias, así
que deberíais seguir tanto mi sunna como la de los
[cuatro] sucesores prudentes y guiados [del profeta],
aferrándoos a ellas y no se os ocurra seguir las
innovaciones en la religión, pues, cada innovación no es
sino una bédca (novedad herética) y cada bédca es un
desvío.” (Hay una versión que añade al texto anterior la siguiente frase:
“Y cada desvío tiene por paradero al Fuego.”).
Lo que acabamos de explicar quiere decir que todo lo tocante a la
religión ha quedado perfeccionado, en vida del Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!. Pues, todo es tan perfecto que no se le puede añadir ni restar
nada. Esto es lo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- afirma,
clarividentemente, diciendo: “No he dejado escapar nada que os
pudiera aproximar a Allāh -¡Bendito y Elevado sea!-, sin
habéroslo ordenado hacer, ni nada que os pudiera apartar
de Allāh -¡Elevado sea!- y os acercara del Fuego sin
habéroslo vedado a vosotros.”.
Así pues, quien introduzca una bédca, divulgándola, entonces, ha
implementado una legislación sobrante, y se muestra como quien acusa a
la xarica islámica tachándola de imperfecta, situándose en una posición en
que pretende completar una [ilusa] imperfección, [corrigiendo] a Allāh y a
Su Mensajero, ¡Allāh nos libre!.
Lo que deberíamos hacer es seguir la sunna de nuestro noble Profeta
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y el modelo de comportamiento de sus
compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!. Pues, deberíamos seguirlos,
paso a paso, como si fueran la balanza con que pesamos y sopesamos
nuestras obras, palabras y creencias. Pues, si nos surge, mientras tanto,
cualquier dicho o obra que nos resulte novedoso/a o reciente, deberíamos
pesarlo, presurosamente, con la balanza de la sunna de autenticidad
verificada, asegurándonos de que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
412
Azora de La Concentración (n.º 59): 7.
246
paz!- o, al menos, sus compañeros - ¡Allāh se complaciera de ellos!- lo
había/n dicho o hecho, antes. Si no encontramos ningún rastro que lo
corrobore, en las ceremonias y los ritos de adoración del Mensajero
-¡Allāh se complaciera de él!- y de sus compañeros, lo abandonamos y
dejamos, inmediatamente, de practicarlo. Puede que algunos digan: “Es
que no somos lo suficientemente entendidos en materia de religión como
para medir, discernir y sopesar a fin de distinguir lo correcto de lo
incorrecto.”. Entonces, les respondemos: Deberíais consultar a los
islamólogos acreditados y de confianza, de reconocida lealtad a la religión
de Allāh, pues, os van a guiar a lo que os beneficie. Pues, ¡Cuánto debería
cada musulmán seguir, más que nunca, el Libro y la inmaculada sunna,
sacudiéndose las impurezas, purificándose la fe de las bédá c (novedades
heréticas) y la asociación, como purifica su cuerpo, lavándose de los
tubérculos y los parásitos que su cuerpo atrapa!.
UN PLANTEAMIENTO AMENO Y DISCRETO DEL TEMA:
Retomando este tema crucial, directa y sencillamente, reitero que la
umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- ha sido descrita por
el Señor de la Gloria y la Majestuosidad como la mejor umma jamás
producida en bien de la Humanidad. Dicha umma afronta uno de los
peligros más graves, como consecuencia de una sedición que predominó,
cundió y se penetró en la creencia de muchos de sus miembros, por culpa
de abandonar y apartarse del Libro y de la sunna, y seguir a los innovadores
heréticos en la religión y a los que asocian con Allāh de los líderes
espirituales de los tóroq sufíes, quienes difamaron y perjudicaron el
renombre del Islam y de los musulmanes. Consecuencia del desvío,
provocado por sus innovaciones heréticas y sus obras que implican la
asociación con Allāh, son la dispersión y la división en distintos grupos que
se acusan, mutuamente, de caer en la incredulidad, multiplicándose hasta
llegar, hoy en día, a -como dijo Muhammad, el veraz, el honesto- a,
aproximadamente, setenta y dos grupos extraviados [que acabarán] en el
Fuego, ¡Allāh nos libre!.
Indudablemente, el Islam es libre de todos los desviados y
asociadores innovadores heréticos y sufíes que desviaron a los siervos, por
turbar a los sunníes la pureza, la finura y la espiritualidad de su religión;
Allh -¡Invencible y Majestuoso sea!- dice: (Este es Mi camino recto
¡Seguidlo! Y no sigáis los caminos diversos, pues ello os separaría y
os apartaría de Su camino. Eso es lo que se os encomienda para que
tal vez os guardéis413.) y: (¿Quién es más injusto que el que inventa
413
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 153.
247
una mentira sobre Allāh para extraviar a los hombres sin tener
conocimiento?414.).
EL MAUSOLEO DE AX-XAIJ AD-DÁYYĀF:
Hace algunos años, he leído en uno de los periódicos, esta historia
curiosa: En uno de los países del norte de África, bajo la colonización
francesa, uno de los ricos franceses se construyó una casa, rodeada de un
gran jardín, sobre una colina situada, entre los poblados y los campos
verdes. Éste tenía un perro guardián grande que vigilaba el jardín y le
profesaba un amor indescriptible. Un día el perro murió, con lo cual este
hombre se entristeció mucho y decidió enterrarlo, a su lado, en el jardín,
por si esto alivia, un poco, su tristeza por su muerte. El francés celebró,
exageradamente, las ceremonias de enterramiento del perro; pues, le
construyó un mausoleo de mármol carísimo, compuso una elegía por su
amigo sincero, el perro, encargó a un escultor esculpir los versos del poema
en francés, en una de las tablas de mármol del mausoleo, y, cada día,
depositaba flores en la lápida del mausoleo para complacer el espíritu de su
llorado amigo, el perro.
Con el paso de los años, la colonización francesa llegó a su fin en los
países del norte de África, con lo cual este francés se propuso volver a su
tierra natal para pasar, allí, el resto de su vida. Así pues, vendió la casa a
uno de los ciudadanos de dicho país y le exhortó cuidar el mausoleo de su
amigo, el perro. El francés se fue a su país. Pero, el comprador de la casa
no residió en ella y descuidó el jardín, hasta que, con el paso de los años, se
secaron sus árboles, se derrumbaron sus piedras y la casa se quedó abierta a
la vía pública sin puertas. Un día, dio la casualidad que, hambriento y
ansioso de llegar al punto urbano más cercano, uno de los campesinos se
estaba desplazando de un pueblo a otro en pie y vio, a su paso, esta casa,
con las vallas de su jardín derrumbadas, con una brecha grande que da a su
interior. El campesino se dio cuenta de que el jardín estaba abandonado.
Estaba exhausto de tanto caminar y de tanta hambre, con lo cual se propuso
pasar al jardín y cobijarse a la sombra de cualquiera de sus vallas y
descansar un poco. Pues, cuando pasó adentro, lo primero con que dio era
el monumento de mármol erigido, en el centro del jardín, a modo de
mausoleo. Entonces, se sentó a su sombra y vio en uno de sus costados un
texto escrito en francés (la mayoría de los campesinos de esta aldea hablan
el francés pero no lo leen escrito.). Al campesino, le rondó por la cabeza
que este mausoleo era de uno de los reconocidos al-aulí.á as-salihīn415, así
414
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 144.
415
Los píos bienhechores.
248
que se sentó, a su lado, se apoyó, de espaldas, contra uno de sus costados,
y se puso a palpar el suelo, a su alrededor, para dejar de lado los guijarros o
las piedras que pueden impedir que se tumbara en este paraje. Entonces, su
mano dio con un paño anudado en un pañuelo grande. Lo abrió y encontró
en su interior pan, queso y un poco de tomate; comió hasta que se hartó y
miró a la fachada del mausoleo, diciendo: “¡Por Allāh, son tus bendiciones,
sayyedna y nuestro amo ad-Dáyyāf416”. Dirigiéndose a su “amo”,
ad-Dáyyāf!, el campesino prosiguió diciendo: “Claro, el que te diera
lástima que pasara por tu mausoleo, con un hambre feroz y tanto
cansancio, dándome cobijo y de comer, es una de tus bendiciones y de tus
portentos (en realidad, el paño anudado que encontró con el pan y el queso,
en su interior, podría haber sido olvidado por uno de los agricultores de
esta zona.)”. Tras comer y dormir un rato al lado de su “amo”, ad-Dáyyāf,
se levantó para marcharse, pero antes de proseguir su caminata, se dirigió a
su xaij, implorándole: “Sayyedna y nuestro amo, ad-Dáyyāf, como
aceptaste hospedarme, hoy, dándome cobijo y de comer al saber que
pasaba por tu mausoleo, cansado y hambriento, entonces, me dirijo a ti
para que intercedas a mi favor, ante nuestro Señor, a fin de que me
perdone y me haga pasar al Paraíso, me provea un dinero cuantioso y la
bienaventuranza en la Última Vida.”, y con similares peticiones de socorro
y de ayuda a otros que Allāh, lo cual haría a cualquiera caer en la
asociación con el Señor de todos los Mundos.
El campesino se fue al pueblo de destino y, allí, empezó a propagar
los nobles portentos y las bendiciones de su amo, ax-Xaij ad-Dáyyāf, uno
de los al-aulí.á as-salihīn cercanos a Allāh. La noticia cundió en las otras
aldeas y la gente acudió, en tropel, a llevarse las bendiciones de la tumba
del “as-sayyed” ad-Dáyyāf y a ponerle por mediador, para que Allāh
cumpliera sus necesidades. Entonces, algunos de los estafadores
prestidigitadores aprovecharon este fenómeno y se hicieron pasar por
guardianes y custodios de la tumba y el mausoleo de su señor y amo,
Addayaf, para reunir dinero de la gente simple en nombre de dicho xaij.
Así pues, reunieron tanto dinero que pudieron buscar al dueño de la casa y
del jardín, pero, como éste había muerto, la compraron de sus herederos,
quienes, por supuesto, no sabían nada de la tumba de ad-Dáyyāf. Los
compradores erigieron una cúpula y la adornaron; revistieron el mausoleo
de mármol con sedas coloradas, cubriendo el poema escrita por el francés
y, encima de este mausoleo colocaron una madera cilíndrica con un fez y
un turbante, para perfeccionar los requerimientos de utilizar y estafar a esta
gente simple.
416
„Addayaf‟ quiere decir, en árabe, „quien hospeda a los viajeros‟.
249
Pero, las noticias de este mausoleo, ya, habían llegado muy
lejos, pues estos simples campesinos las transmitieron a los cultos y a los
altos cargos en la ciudad, a quienes, en realidad, cuesta calificarlos de
simples. Éstos viajaban, constantemente, para visitar el mausoleo de su as-
sayyed, ad-Dáyyāf, y sufragar los gastos de la mejora de su tumba. Pues,
construyeron, a su alrededor, unos pabellones para sacrificar los corderos y
las vacas ante su mausoleo. Dichos estafadores, que pretendían ser los
custodios y los guardianes del destino religioso de ax-Xaij ad-Dáyyāf, le
inventaron una fecha de nacimiento, a fin de montar un máuled417, a que
acudirían millares de criaturas, para complacer a su “amo”, ad-Dáyyāf,
cuyos nobles portentos y bendiciones se hicieron ver en todo el mundo.
Satanás les embelleció lo que hacían, pues, cuando una mujer estéril visita
a ad-Dáyyāf y sacrifica ante su mausoleo, pidiéndole tener hijos y da la
casualidad que se quede preñada y dé a luz, después de dicho sacrificio,
creen que todo esto fue obra, bendición y noble portento de su ax-Xaij ad-
Dáyyāf.
Y, así, la situación siguió durante años. La creencia de la gente en la
nobleza de los portentos del perro!! era, cada vez, más firme, hasta que, un
día, se le ocurrió al francés visitar este país, donde vivió una parte de su
vida. La nostalgia le movió a visitar la casa donde pasó los mejores años de
su vida, donde dejó los restos mortales de su amigo, el perro. Una vez
cumplidos, ya, los setenta años, el francés decidió emprender esta visita
turística, con el fin de ver una parte de los vestigios de su pasado. Pues,
nada más aterrizar el avión, en el aeropuerto de la capital de este país del
norte de África, no tomó ni un día de descanso en la capital. Cogió un taxi
que le llevó, directo, a la zona rural, donde su casa estaba construida sobre
una colina famosa. Pero, cuando se acercó a esta zona que conocía como la
palma de su mano, vio muchos cambios que se introdujeron, a lo largo de
sus treinta años de estancia en Francia. Pues, cuando subió a una de los
puntos altos de esta colina, donde estaba la casa construida, no pudo ver su
casa, de tantos edificios, construcciones y hoteles, situados en esta zona, al
contrario del resto de las zonas rurales, por las cuales pasó, que quedaron
tal cual. Luego, vio una gran multitud de ciudadanos aglomerándose. A
primera vista, pensó que descubrieron un monumento turístico en esta zona
remota, apartada de la ciudad, en medio de aldeas desconocidas. Bajó del
coche y se puso a andar por el camino, que él nunca falla, que da a la casa
con su jardín sobre la colina. Cuando llegó al lugar de su casa, no encontró
rastro alguno de ninguno de los dos, sino, al contrario, encontró, en su sitio,
una cúpula gigante, a cuyo alrededor había algunos pabellones y algunos
417
Fiesta popular, muy parecida, en lo que se refiere a ambiente, a las fiestas patronales que se celebran
en España. El máuled se celebra para conmemorar el día en que nació uno de los aulí.a as-salihin, o sea,
podemos calificarlo como un macro-cumpleaños de un reconocido pío bienhechor, celebrado,
popularmente, en una explanada de un pueblo.
250
edificios pequeños. Entonces, se maravilló y se quedó sorprendido de
cómo se produjo este cambio y de sus motivos. Pues, si no confiara en su
memoria y estuviera seguro de que el lugar donde estaba la cúpula y los
edificios, a su alrededor, era el mismo lugar donde estaba su casa, habría
pensado que se equivocó de camino y que estaba en otro pueblecito.
Avanzó hacia la puerta de la cúpula para informarse de uno de los que
estaban sentados al lado de su puerta. Se dio cuenta de que era uno de los
prestidigitadores que hacían de servidores y custodios del monumento de
ax-Xaij, entonces, se fue hacia él y aquél le preguntó qué quería. El francés
le comentó que el propósito de su venida era buscar su antigua casa que
estaba, precisamente, en este lugar. El servidor sufí le dijo: “Es cierto que,
hace unos años, había una casa, rodeada de un jardín grande, pero todo
esto fue derruido, a fin de construir el mausoleo y la cúpula de sayyedna
al-walí418, ad-Dáyyāf, cuya tumba fue descubierta en este lugar del antiguo
jardín. (...) En cuanto a la casa, fue derribada, para construir residencias
para los servidores y los custodios del mausoleo del Xaij y para sus
familias, como ves.”.
Pero, como el francés sabía y estaba segurísimo de que esta gran
cúpula está construida, exactamente, sobre la tumba de su perro, entonces,
no quiso revelar lo que rondaba por su cabeza y le pidió, si fuera posible,
permitirle pasar al interior de la cúpula para ver, personalmente, el
mausoleo de ad-Dáyyāf. El custodio se negó ya que esto no estaba
permitido a los no musulmanes, entonces, el francés sacó unos cuantos
francos de su bolsillo y se los dio. Entonces, le permitió pasar al interior de
la cúpula. Dentro, el francés vio una habitación que se trataba de una jaula
de rejas, incrustadas de plata, erigida en medio del suelo de la cúpula.
Cuando tocó las barras de hierro de la jaula, olió los perfumes exhalarse en
todo el lugar y vio a algunos campesinos rozarse el cuerpo con esta reja de
hierro, rogando con las manos en alto y algunos de ellos lloraban y se
lamentaban, pero no se enteró de nada de lo que decían durante sus lloros y
lamentos. Dentro de la caja de hierro, vio una construcción cúbica más bien
rectangular, cubierta de seda y brocado de colores, donde predominan el
verde y el negro. En lo más alto del cubo, existía un pseudo-cuello,
cubierto, también, de seda, en cuyo remate había un fez envuelto por un
gran turbante verde. El francés hizo flash back, comparando el tamaño de
este cubo cubierto de seda con el del mausoleo, que había construido en
mármol, sobre la tumba de su llorado perro, y se cercioró de que era del
mismo tamaño. Entonces, se acercó al servidor y le dijo: “Me pica la
curiosidad de saber lo que las cosas cerradas contienen por dentro, así que
espero que me permitas ver la construcción que está debajo de estos
cobertores de seda y estoy dispuesto a pagarte lo que pidas. Entonces, el
servidor murmuró unas palabras ininteligibles y le contestó en francés:
418
El pío bienhechor.
251
“Estás pidiendo la luna; es como si me pidieras desnudar al ax-Xaij y a
poner al descubierto sus vergüenzas, lo cual le irritaría y nos acarrearía su
cólera. Te puede tocar una de sus maldiciones que te pueden alcanzar
aunque te vayas a tu tierra, Francia.””. A pesar de ello, el francés no se
desesperó y ofreció al servidor una gran cantidad de dinero, a cambio de
que le permitiera acceder a la jaula y a quitar los cobertores que estaban
sobre el mausoleo. De ver el suculento fajo de dinero, el servidor cogió al
francés de la mano fuera de la cúpula, a fin de que nadie les oyera de los
presentes, en aquel entonces, y le dijo: “Acepto esta cantidad de dinero,
para depositarla en el fondo de limosnas de sayyedna, el al-walí, a fin de
destinarla a los pobres y los mezquinos. Voy a realizar tu petición, pero te
vas, ahora, y vuelves, al filo de la media noche, cuando todo el mundo
haya dormido, ya, y todos los visitantes del ax-Xaij se hayan marchado.
Entonces, te hago pasar y ver lo que hay por debajo de estos cobertores.”.
El francés aceptó el trato. A la media noche, el francés volvió y encontró al
servidor esperándole, cerca de la puerta cerrada de la cúpula. A la luz de las
velas y de los candiles que se encienden con aceite, y tras mirar a su
alrededor, con el fin de tener la seguridad de que nadie les vio, el servidor
abrió la puerta de la cúpula y hizo pasar al francés. Luego, se encerró con
llave y sacó del bolsillo otra llave con que abrió la puerta de la jaula de
hierro. Hizo pasar al francés y le quitó todos los cobertores de por encima
del mausoleo, con lo cual el francés se encontró cara a cara frente al
mausoleo de mármol, que construyó a su llorado perro y vio, esculpida en
uno de los costados del mausoleo, la elegía que había compuesto con
motivo de su muerte. Ahí, el francés dio por terminada su misión y no
contó nada al servido y se fue, de inmediato, de vuelta a la capital de este
país del norte de África.
Un poco después de este incidente, un día, por la mañana, uno de los
periódicos que se publican en la capital, en francés, y todavía siguen
publicándose, sacó en su portada, en punto ancho, los siguientes titulares:
Treinta años después, el francés vuelve para visitar la tumba de
su perro, y la ve convertida en el mausoleo del al-walí, sayyedna
ad-Dáyyâf.
El francés insiste en desenterrar la tumba y reclama los restos
mortales del perro, para llevárselos con destino a Francia.
El francés reclama a las autoridades competentes desenterrar la
tumba, y asume toda la responsabilidad, en caso de que no
contenga, en su interior, los restos mortales del perro.
El escándalo se desencadenó a lo largo y lo ancho de dicho país. Se
formó una comisión de diversos organismos gubernamentales y se fueron
con el francés. Desenterraron la tumba sobre la cual se sostenía el
mausoleo del al-walí ad-Dáyyāf y encontraron que no había,
252
prácticamente, más que los restos mortales de un perro, sin restos
mortales de ningún ser humano. Mayúsculos eran el choque y la sorpresa
de centenares de millares de los que creían, desde hace mucho tiempo, en
las bendiciones y en los nobles portentos del as-sayyed al-walí ad-Dáyyāf.
Pues, por fin, se dieron cuenta de que todas sus creencias, sus ilusiones e
imploraciones se dirigían al mausoleo de un perro. Las autoridades
competentes abrieron investigaciones e interrogatorios exhaustivos, con el
fin de perseguir a quien provocó tamaña equivocación y estafa y a quienes
construyeron la cúpula y el mausoleo sobre la tumba del perro. Pero, era
toda una recaída psíquica y moral que dejó una profunda secuela, en el
pueblo de este país. Pues, empezaron a corregir su concepción de los
mausoleos y del porque de la designación de “al-aulí.á as-salihīn”.
Pero, las graves consecuencias que este suceso acarreó a la religión
islámica no se limitaron a este extremo. Pues, a su regreso a su tierra, con
los restos del perro, el francés contó toda la historia a la prensa francesa,
con lo cual ésta publicó una serie de artículos que satirizaban y se burlaban
del Islam, de los musulmanes y de su conducta que les llevó al extremo de
implorar y rogar a Allāh, teniendo al mausoleo de un perro por mediador.
Pues, la verdad es que era todo un puente de plata para infundir los
venenos de sus seculares enconos encubiertos contra el Islam y los
musulmanes; y, a decir verdad, no tienen la culpa de nada, habida cuenta
de que nosotros mismos, los musulmanes hemos sido quienes provocaron
todos estos escándalos, por culpa de la simpleza y las creencias corruptas
de algunos de nosotros. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Esos son los que
han cambiado la guía por el extravío; su negocio no ha prosperado
y no están guiados419.) (Fin de la historia.).
Cuando redactaba la historia anterior del presente mensaje, a
principios del mes lunar de muharram, del año 1422 de la héjira,
correspondiente al mes de abril del 2001, escuché una breve noticia en el
boletín informativo de la emisora de radio B.B.C., emitido desde Londres.
La noticia reza: “La muerte y la herida de 36 personas, al aglomerarse y
agolparse por entrar en uno de los mausoleos en Pakistán.”. En realidad,
no podemos comentar nada de esta noticia, sólo, podemos rogar, con las
manos en alto, a Allāh, el Excelso, el Todopoderoso, que guíe a la umma
de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y que la oriente hacia el
camino de la rectitud.
De este modo, y como veremos más adelante, el sufismo es una
recién nacida corrupta que salió del útero de la innovación herética. Uno
de los ulemas del pasado dijo: “Las AL-BÉDÁC, en todos sus grados, llevan,
419
Azora de La Vaca (n.º 2): 16.
253
paulatinamente, a su autor a retirarse, gradualmente, de la
religión como se desliza un pelo de una masa.”. Sólo, los prudentes son
capaces de detenerse en los vicios de las AL-BÉDÁC. En cambio, los ciegos
continúan extraviándose en las tinieblas de la ceguera: (A quien Allāh no
le da luz, nunca tendrá luz alguna.420.).
En realidad, el principio de la innovación herética y la disidencia de
la sunna surgió desde los tiempos del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!. Ánas -¡Allāh se complaciera de él!- dijo: “Un grupo de
tres personas acudieron a las casas de las esposas del
Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, informándose sobre
la adoración del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-.
Cuando fueron informados de ello, parecían como si se
despreciaran a sí mismos y dijeron: “¡Cuánto distamos del
Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, que tiene todas las
culpas, tanto las anteriores como las posteriores,
perdonadas de antemano.”. Uno de los tres dijo: “Yo hago
los azalás, cada día, toda la noche.”. El otro dijo: “Yo
ayuno toda la vida y, nunca, rompo mi ayuno.”. El tercero
dijo: Yo me aparto de las mujeres y nunca voy a casarme.
Entonces, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- vino
y les dijo: “¿Sois vosotros los que dijisteis tal? (...) Por
Allāh, soy quien más teme y se guarda del castigo de
Allāh, pero ayuno y rompo el ayuno; hago los azalás y me
acuesto; y me caso con las mujeres, así que quien se
aparta de mi sunna no es de los míos.”.
Esta tradición profética constituía una preadvertencia contra los que
exceden en la [práctica de la adoración de] la religión, porfiando en su
exceso hasta llegar a caerse en la trampa de la innovación herética y de la
creencia en pronunciamientos y hechos relacionados con las prácticas de
adoración que propasan y contravienen la sunna de nuestro Profeta. El
Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos confirmó que
no quiso despedirse, antes de dejarnos en el destino blanco de
peregrinación [Meca], cuya noche es igual que su día.
La definición de la bédca según la xarica islámica es: Toda novedad
religiosa que se produjera, después de la muerte del Mensajero -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, a fin de aproximarse a Allāh, que el
Mensajero no hubiera hecho ni mandado ni admitido, ni sus
compañeros hubieran hecho
420
Azora de La Luz (n.º 24): 40.
254
En cuanto a los que dijeron, incorrectamente: “Hay una novedad
buena y una novedad mala”, les contestamos que cualquier innovación en
la religión es considerada una bédca, ateniéndonos al pronunciamiento del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- que reza: “Quién introduzca
[cualquier] innovación en nuestro asunto421, éste, lo que
no es propio de él, se da por apóstata.”. Yo creo que los que
opinan que hay una novedad buena y otra mala, se confundieron por no
entender el sentido de la tradición del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- en que dijo: “Quién promulgue, en el Islam, una
buena sunna se granjea la remuneración por ella y por
quienes la sigan, después de él, sin que esto les reste nada
de su recompensa. En cambio, quien promulgue, en el
Islam, una mala sunna se acarrea su culpa y la de quienes
la sigan, sin que esto les reste nada de sus culpas.422”. En
este caso, la tradición dice una buena sunna y no habla de ninguna
novedad buena ni mala. Esta tradición se pronunció con motivo de la
venida de un grupo de Mudr a Medina. La cara del Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- se demudó por la miseria de sus integrantes. Entonces,
dijo: “¿Quién [de vosotros] se ofrece a darles limosna bien
de vuestros dinares y dirhams bien de vuestros granos o
dátiles” (...) hasta que dijo: “Aunque fuera con una parte de
un dátil (...)””. Entonces, vino uno de los medineses -que dieron auxilio
a los emigrantes musulmanes de Meca a Medina- con un paño anudado
[lleno de alimentos] que su palma apenas podía llevar, luego, se siguieron
trayendo alimentos hasta que éstos se convirtieron en dos cúmulos: Uno de
comida y otro de ropa. Entonces, el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
se mostró radiante y dijo: “Quién promulgue, en el Islam, una
buena sunna (...)”.
De aquí que nos apercibamos de la diferencia entre la buena y la
mala sunna, y las novedades tanto las buenas como las malas [las
heréticas]. Pues, la buena sunna se trata de guiar y orientar a hacer el bien
dentro de lo que Allāh estableció en Su Revelación y lo que Su Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos mandó; él dice: “Quien llama a una
[obra que implica] guía, se granjea la misma recompensa
que quienes la sigan, sin que esto les reste nada de su
recompensa (...) Y quien llama a un extravío se acarrea las
mismas fechorías que los que lo sigan, sin que esto les
reste nada de sus fechorías.”. Asimismo, el Profeta -¡Allāh le dé
421
Con „nuestro asunto‟ quiere decir todo cuanto pertenezca a la religión.
422
Tradición relatada por Muslim.
255
Su gracia y paz!- dijo: “Quien guíe [a alguien a hacer] una
buena obra se lleva la misma recompensa que su autor.”.
En la tradición anterior, llamar al extravío, aquí, es como llamar a
un/os compañero/s a tomar bebidas alcohólicas o a jugar a al-mayser423 o
cometer pecados graves, ¡Allāh nos libre!. Son todos pecados que no
tienen nada que ver con la bédca, debido a que la bédca en cualquier
religión consiste en introducir, en lo que a prácticas de adoración se
refiere, todo lo que no fue mandado hacer ni por Allāh ni por Su
Mensajero. Fuera buena o mala es una bédca; una bédca es una bédca!.
Pues, contraviene lo claras y correctas que son la xari ca de Allāh -¡Elevado
sea!- y la sunna de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en lo que
atañe a las prácticas de adoración, fuera la contravención leve o grave; a
este respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- se pronuncia en los
siguientes términos: (Di: Si amáis a Allāh, seguidme, que Allāh os
amará y perdonará vuestras faltas424.).
En realidad, nuestro Señor -¡Majestuoso y Elevado sea!- se empeña
en advertirnos de contravenir, bajo ningún concepto, a Su Mensajero,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-; Allāh -¡Elevado sea!- dice:
(Realmente, en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien
tenga esperanza en Allāh y en el Ultimo Día...425.); (...Que se
guarden los que se oponen a Su mandato426de que no les venga una
prueba o un castigo doloroso427.); (... Es cierto que muchos se
extravían debido a sus deseos, sin conocimiento. Tu señor sabe
mejor quiénes son los transgresores428.); y: (Hay hombres que
discuten sobre Allāh sin conocimiento, ni guía, ni Libro luminoso.
Dando la espalda con soberbia para extraviarse del camino de
Allāh. Tendrán deshonra en esta vida, y en el día del Levantamiento
el castigo del Hariq. Esto es por lo que sus manos presenten y
porque Allāh no es injusto con los siervos429.).
423
Cierto juego medieval de azar. Actualmente, con „al-mayser‟ se refiere, genéricamente, a todos los
juegos de azar.
424
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 31.
425
Azora de Los Coligados (n.º 33): 21.
426
También puede referirse al mandato del (mensajero) de Allāh.
427
Azora de La Luz (n.º 24): 63.
428
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 119.
429
Azora de La Peregrinación (n.º 22): 8-10.
256
LAS CITAS DE LOS ANTEPASADOS Y LAS TRADICIONES PROFÉTICAS
PRONUNCIADAS A PROPÓSITO DE LAS al-bédác (NOVEDADES
HERÉTICAS):
En el contexto de la estimulación y la intimidación a propósito de
contravenir la sunna y seguir las novedades, vamos a pasar revista una
parte de las tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y las
citas de algunos de los islamólogos y de los antepasados a este respecto.
Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de ellos!- relató: “El Mensajero
de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Quien se aferre a mi
sunna, en caso de que se corrompa mi umma, se lleva la
recompensa de cien mártires.””.
Ánas Ibn Malek -¡Allāh se complaciera de él!- relató que el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Ciertamente, Allāh
oculta la posibilidad de volverse atrás de las culpas de un
autor de una novedad hasta que la abandone430.”.
El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Allāh no
acepta del autor de una novedad nada de ayuno, ni de
azalá, ni de haŷŷ, ni de cumra, ni de ŷihad, ni de gasto
caritativo, ni medida alguna de cereales; pues, éste se sale
del Islam como se desliza el pelo de la masa.”.
Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Son
de tu séquito los antepasados que frecuentaban y se
interesaban mucho por sus profetas, así que si os vedo
algo, evitadlo y si os ordeno hacer algo, cumplidlo en la
medida de lo posible.”. (Tradición de autenticidad verificada por
acuerdo común.).
Abu Uāél, citando a cAbd-Allāh Ibn Mascūd -¡Allāh se complaciera
de él!-, dijo: “Un día, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- nos
trazó una línea y dijo: “Éste es el camino de Allāh.”. Luego, trazó
líneas a su derecha y a su izquierda y dijo: “Éstos son caminos [que
se bifurcan]; en cada uno de ellos hay un Satanás que
llama a seguir su camino.” y recitó la aleya siguiente: (Este es Mi
camino recto ¡Seguidlo! Y no sigáis los caminos diversos, pues ello
430
Tradición relatada por al-Tabarany y tiene una buena autenticidad verificada.
257
os separaría y os apartaría de Su camino. Esto es lo que se os
encomienda para que tal vez os guardéis431.”).
Algunos de los compañeros del Profeta -¡Allāh se complaciera de
ellos!- dijeron: “Antes del azalá de al-faŷr , nos sentábamos delante de la
puerta de cAbd-Allāh Ibn Mascūd y, cuando salíamos, caminábamos,
juntos, a la mezquita. Una vez, Abu Mūsa al-Axcári acudió hacia nosotros y
dijo: “¿Ha salido, ya, cAbd-Allāh Ibn Mascūd a vosotros?.” Dijimos:
“No.”. Pues, éste se sentó con nosotros, hasta que salió, con lo cual nos
pusimos todos en pie. Abu Mūsa le dijo: “cAbd-Allāh, yo había visto,
anteriormente, en la mezquita algo que desaprobé, pero, de todos modos,
espero -¡Alabado sea Allāh!- que sea bien.”. Le contestó: “¿De qué se
trata?” Dijo: “Si vives, lo verás.”. Dijo: “He visto, en la mezquita, a
grupos de personas formando, sentados, círculos, sosteniendo en sus
manos guijarrillos, a la espera del azalá; en cada círculo había un hombre
que decía: “Decid: ¡ Allāhu Ákbar432! cien veces” y lo hacían; luego,
decía: “Decid: ¡La ilāha il.la Allāh433! cien.” y lo hacían cien; y decía:
“Decid: ¡Subhana Allāh434!” y lo repetían cien veces. Dijo: “Y ¿Qué les
dijiste?” Dijo: “No les dije nada, aguardando lo que opines o lo que
ordenes.”. Dijo: “Y ¿No les ordenaste contar sus malas acciones ni les
garantizaste que no se les perdiera nada de sus buenas acciones?”. Y
fuimos con él, hasta que alcanzó uno de dichos círculos y se detuvo delante
de ellos y les preguntó: “¿Qué [demonios] es lo que estáis haciendo?”, le
respondieron: “Abu cAbd-al-Rahman, son unos guijarrillos con que
contamos lo que son at-tákbīr435, at-táhlīl436 y at-tāsbīh437.”. Dijo:
“Entonces, id contando vuestras malas acciones; os garantizo que no se os
va a perder nada de vuestras buenas acciones (...) ¡Ay de vosotros, umma
de Muhammad!, ¡Cuán rápido os halláis abocados a la perdición!. Ahí,
están los compañeros de vuestro Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-,
dedicados de lleno... y, ahí, están sus vestimentas sin mojarse y sus
recipientes sin romperse, ¡Por Quien tiene a mi alma en Su mano, o sois de
una religión que guía más que la de Muhammad o abrís la puerta de una
novedad.”. Dijeron: “¡Por Allāh, Abu cAbd-al-Rahmān no pretendíamos
más que hacer el bien.”. Les Contestó: “¡Cuántas personas pretenden
hacer el bien sin llegar a conseguirlo!. El Mensajero de Allāh -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- nos dijo: “Algunos recitan El Corán sin que
431
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 153.
432
¡Enaltecido sea Allāh!.
433
„¡No hay Dios sino Allāh!‟
434
„¡Gloria a Allāh!‟.
435
„¡Allāh es el Más Grande!‟.
436
„¡No hay Dios sino Allāh!‟.
437
„¡Gloria a Allāh!‟.
258
éste pase más allá de sus clavículas438.”, ¡Juro por Allāh,
no sé, tal vez, la mayoría de ellos son de vosotros!” y se marchó. cAmr Ibn
Sálāma dijo: “El día [la batalla] de an-Nahrá.uān, vimos a la mayoría de
los integrantes de dichos círculos luchar, hombro a hombro, con los
jarichitas [al-Já.uāreŷ] contra nosotros.”.
En su libro, al-Ectésām, recogiendo lo que Ibn Habīb relató, citando
a Ibn al-Maŷexūn, ax-Xātibí adujo la siguiente cita: “He oído a Mālék
[ãÇáß] decir: “Quién introduce una novedad que estime buena pretende
que Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- había traicionado el
Mensaje, debido a que Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Hoy, os he
completado vuestra religión), así que lo que no era, por aquel entonces,
[considerado de la] religión, cómo puede llegar a serlo hoy en día.
Ibn Taiméya -¡Allāh se apiade de él!- dijo: “Las prácticas de
adoración no se basan en el albedrío, sino en la legislación religiosa y el
seguimiento, habida cuenta de que el Islam se basó en estos dos
principios.”.
A pesar de lo que acabamos de poner de relieve, lamentablemente,
nos apenan mucho las al-bédác que, durante algunos de los siglos pasados,
algunos musulmanes introdujeron y llamaron a divulgarlas entre las
criaturas, de modo que la clase de ignorantes, cándidos y mentecatos de los
musulmanes las seguían, de buena fe, en sus prácticas de adoración.
Mientras quienes las difundían y llamaban a seguirlas lo hacían de mala fe,
a fin de corromper la religión y desbarajustar el buen orden y la rectitud de
las enseñanzas de su religión. Si seguimos las crónicas de la historia
islámica, caemos en la cuenta de que, a medida que transcurren los siglos,
esas novedades se van empeorando y agravando, en perjuicio del buen
credo, deslizando a quienes las creen y siguen, sin que se den cuenta de
ello, a los precipicios de la incredulidad y la asociación -¡Allāh nos libre!.
Como consecuencia de su evolución y difusión, segregó, entre ellos, toda
esta sarta de ritos y sectas impíos y destructores, empezando por los
jarichitas [los al-juāreŷ; los disidentes al Profeta], el chíismo [at-taxáyyuc],
[as-sába.éyya], los escolásticos [al-mutakál.léma] y los ismaelitas [al-
esmacīliyya] (De las vainas de ésta última, brotaron una buena parte de los
grupos esotéricos, tales como los cármatas [al-qárāméta], al-hax.xāxūn, los
fatimitas [al-fātimiyya], al-Báhara, al-ágha.jāniyya, luego, an-násīriyya y
los drusos [ad-dúrziyya] y lo que la siguió de tendencias extraviadas
coetáneas como al-qádyāniyya, al-bābiyya, al-bahā.íyya, al-kāmeliyya, ar-
438
Es decir, no se les contabiliza ninguna buena acción por ello, por contravenir alguno de las enseñanzas
de la religión.
259
refāciyya, al-játtābiyya, al-qādériyya, aŷ-ŷilāniyya, at-tigāniyya, ax-
xāzeliyya y ad-desūqiyya.
A los seguidores de las fases de evolución de estos grupos [ramas y
sectas] y de su sorprendente difusión en todos los rincones del mundo
islámico, en general, y entre las minorías musulmanas en los países de
Occidente y el sureste de Asia, en particular, se les demostró que quiénes
los alimentan, insuflan, fomentan y adoptan son los cruzados, el sionismo y
la masonería mundiales. Por ejemplo, en Europa, si una asociación islámica
moderada solicita una licencia para construir una mezquita, en una de las
ciudades, para establecer el azalá y ejercitar las prácticas de adoración, de
acuerdo con lo que el Libro y la sunna correcta establecen, le ponen todo
tipo de trabas en los trámites de construcción de dicha mezquita. En
cambio, si uno de los grupos desviados como al-báhā.iyya, al-Bābiyya y al-
qadiāniyya presenta semejante solicitud, no sólo les autorizan la
construcción sino les ayudan a cubrir los gastos de construcción,
garantizándoles la protección necesaria de algunos de los cruzados racistas
y los musulmanes fanáticos; en definitiva, esto es lo que vi con mis propios
ojos en algunos de los países europeos. Si aparece un escritor musulmán
disidente que componga un libro en que injurie al Islam y a los
musulmanes, metiéndose con la Esencia Divina [Allāh] y la persona del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, muestran gran interés y
patrocinan la publicación y distribución de su libro, en todos los idiomas,
en millones de ejemplares, en todo el mundo. Es más, le organizan todo
tipo de actos de homenaje, imponiéndole las bandas y las condecoraciones
y pagándole suculentas cantidades de dinero en concepto de premios. Y
esto es lo que sucedió con el cochino humano, el heterodoxo Sálmān
Rúshdí, aparte, lamentablemente, de otros escritores y literatos árabes que,
en este contexto, no quiero nombrarles.
Ahora, surge un interrogante que, de pronto, se plantea a sí mismo:
¿A qué se debe el patrocinio de los cruzados, el sionismo y la masonería a
todos estos grupos y sectas extraviados y desviados de los musulmanes?!.
CAUSAS DE LA DESUNIÓN Y LA DEBILIDAD DE LOS MUSULMANES:
Una vez concluidas las conquistas islámicas (Empezaron en vida del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y el califato de Abu Bakr
as-Siddīq y cÓmar Ibn al-Jattāb -¡Allāh se complaciera de ambos!. Más
tarde, bajo el reinado de los dos califatos: Al-Uma.wéyya [el de los
omeyas] y al-cAbbāséyya [el de los abasíes], dichas conquistas alcanzaron
los extremos de las costas de la Europa septentrional, la antigua Unión
Soviética y China al este; la India y las islas de Indonesia al sur, y, más
tarde, varios estados del oeste, el norte y el centro de África.), lograron
260
acabar, en un breve tiempo, con las glorias de los estados y los imperios
de los emperadores de los persas y de los rumíes [bizantinos], las dos
superpotencias que, en aquellos tiempos, gobernaban el mundo.
Los cruzados cayeron en la cuenta de que no podían combatir ni
debilitar el poderío de los musulmanes con los ejércitos y equipos bélicos
ingentes. Les constó que la razón de la potencia y la grandiosidad de los
musulmanes, que les permitió lograr alzarse con la victoria, en todas sus
conquistas, a pesar de su inferioridad numérica y la superioridad numérica
de sus enemigos, radicaba en su fe inamovible y en su adherencia a su
Libro, El Corán, y seguir a su Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!. Por lo tanto, se empeñaron en pensar y planear, valiéndose de
medios diferentes a la guerra; medios ocultos e indirectos que tienen por
objetivo viciar su religión, que se considera la fuente de su potencia y de su
inviolabilidad, y así lo hicieron y lo lograron. En los libros de historia,
consta, con todo lujo de detalles, que los cruzados empezaron aplicando
este plan desde los primeros siglos del Islam. Antes que nada, lograron
poner en funcionamiento el plan de “Divide y vencerás”, en su misión de
acabar con la continuidad del gobierno de los musulmanes en al-Ándalus.
La descripción coránica que Allāh -¡Invencible sea!- hace en la siguiente
aleya: (...y no disputéis, porque entonces os acobardaríais y
perderíais vuestro ímpetu439.), se aplica a rajatabla al estado de
al-Ándalus que gobernó España y Portugal durante 800 años. Los cruzados
lograron sembrar la discordia y las diferencias entre los emires de sus
regiones, con lo cual se disidían unos a otros; cada emir se hacía con una
parte del territorio y de las ciudades, independizándose. Más aún, los
cruzados lograron meter cizaña y sediciones entre ellos, con lo cual se
combatían unos a otros. Una vez llegadas las diferencias entre ellos a su
punto álgido, los gobernadores musulmanes se volvieron vulnerables en su
territorio, por la escasez de sus soldados y su equipo bélico. Los cruzados
se unieron y se abalanzaron sobre estos emiratos y reinados dispersos y en
conflicto, degollando a los hombres, las mujeres y los niños. Mientras los
que subsistieron al degüelle huyeron a las costas, situadas enfrente, de los
países del extremos noroeste de África, conocidos, hoy en día, como los
países del al-Maghreb al-cArabi [el poniente árabe440].
Los árabes profesaron un gran sentimiento de arrepentimiento por
haberse separado, discrepado y perdido su ímpetu en al-Ándalus y
llamaron a esta tierra, que se describía como el Paraíso terrestre de Allāh,
“el Paraíso perdido”. Desgraciadamente, sigue siendo perdido y nosotros
no aprendimos la lección. Hoy en día, los países árabes e islámicos
439
Azora de Los Botines de Guerra (n.º 8): 46.
440
Designación con que se refiere a los siguientes países del norte de África: Marruecos, Túnez y Algeria
261
adolecemos más que nunca de la división, la disensión y la desunión,
lo cual quitó el temor a nosotros de los pueblos más abyectos del mundo.
Al-Mustáfa [el más selecto], Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
está en lo cierto, al pronunciar su famosa tradición, en que dice: “Es
eminente que las otras ummas se abalancen, sobre
vosotros, desde todos los puntos cardinales, como se
abalanzan los comedores sobre su comida, en una
escudilla.”. Entonces, se le preguntó al Mensajero de Allāh: “¿Es que
seremos, por entonces, pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la
espuma y los objetos que un torrente arrastra, se os mete
la flojera en vuestros corazones y se la quita de los de
vuestros enemigos.”. Le preguntaron: “¿Qué quieres decir con
„flojera‟?” Dijo: “Amar la vida mundanal y odiar la muerte.”.
Lamentablemente, esto es cierto, pues, ésta es nuestra realidad
actual, por culpa de nuestra desunión, nuestro amor a la vida mundanal y
dormirnos en los laureles. A las ummas de la incredulidad, la asociación y
la tiranía -los judíos se han abalanzado sobre nosotros, a pesar de su
escasez numérica y la superioridad de la nuestra-, Allāh quitó de sus
pechos el temor a nosotros, con lo cual mancillaron nuestros lugares de
culto más sacrosantos y ocuparon nuestros países y nuestras tierras. Más
aún, se osaron a desafiarnos y amenazarnos con todo tipo de
imprecaciones. En cambio, nosotros permanecemos sumisos e indefensos.
¿Por qué?, porque nos sobrevino la flojera en nuestra religión y amamos
la vida mundanal, deseándola como el enamorado ansioso, de modo que
las desobediencias cundieron en nuestras sociedades tanto que, de tanta
proliferación y variedad, muchos de nosotros se han vuelto incapaces de
distinguir y de discernir lo lícito de lo ilícito, lo desaprobado de lo
aprobado y lo que es de la legislación religiosa y de la sunna de lo que es
de la asociación y la innovación herética. Hemos perdido el azalá; nos
hemos dejado llevar por las pasiones; hemos mantenidos tratos a usura con
los bancos usureros, sin darnos cuenta de que es usura, de modo que
combatimos a Allāh y a Su Mensajero; nos hemos abstenido de pagar el
azacá; hemos renunciado a nuestra vergüenza; hemos profanado lo
inviolable tanto en casa y en la calle como por Internet y por las antenas
parabólicas, calificándolo todo ello de liberalismo, progreso y
sofisticación, cuando, en realidad, no es más que una esclavitud por
Satanás, una degradación moral y de los eminentes principios islámicos,
una precipitación al abismo y una regresión a los tiempos del alto
paganismo preislámico, ¡Allāh nos libre! .. ¡Qué mal paradero!.
Si contemplamos las causas de nuestra desunión y disensión
actuales y de nuestra división en países y diversos estados pequeños -tras
ser una única umma, bajo los dos califatos: El de los omeyas y el de los
262
abasíes y antes de la caída del califato otomano, exactamente, tal
como sucedió, anteriormente, en al-Ándalus-, encontramos que, partiendo
del complot de fragmentar y derrocar el imperio otomano y llegando a
nuestra desunión y dispersión en diversos países en constante disensión y
desacuerdo, sin llegar nunca a un común acuerdo sobre cualquier cuestión;
algunos de nosotros renunciaron el gobierno de acuerdo con lo que el
Libro de Allāh establece y se atienen a las leyes positivas derivadas de las
leyes: Francesa e inglesa, hasta ahora. ¿Quién está detrás de todo esto?.
Nos daremos cuenta de que son el mismo primer enemigo tradicional del
Islam, desde su aparición: Los cruzados, el sionismo y la masonería.
¿Es que no ha llegado, ya, el momento de aprender y despertarnos
de nuestro profundo sueño antes de que sea tarde, aferrándonos a la
cuerda de Allāh y poniendo en práctica lo que Él -¡Elevado sea!- nos dice
en la siguiente aleya: “Y aferraos todos juntos a la cuerda de Allāh y
no os separéis...441”, volviendo a adherirnos al Libro de nuestro Señor
-¡Majestuoso y Elevado sea!- y a la sunna de nuestro Profeta, Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!?. El imán ax-xāfécí -¡Allāh se apiade de él!-
dijo: “Nada puede corregir el final de esta umma sino lo que corrigió su
principio.”.
LA MISIÓN DE LOS ORIENTALISTAS EN EL MUNDO ÁRABE:
Una vez expuesto este compendio sobre las causas de la desunión y
la impotencia de los musulmanes y su insignificancia en los ojos de los
otros pueblos de los hombres, creo que nos hemos salido del tema del
presente mensaje sobre las al-bédác, el sufismo y la asociación con Allāh, a
pesar de la estrecha relación que el tema de nuestro mensaje con lo que
señalamos, más arriba, de los intentos de los cruzados, encaminados a
desunir y hacer mella en la umma de Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!. En realidad, no dejaron de proseguir con sus planes y complots para
corromper y viciar la religión de los musulmanes. En los siglos XIX y XX,
los cruzados se empeñaron en enviar a los orientalistas uno tras otro a todos
los países árabes, sobre todo, a los de la Península Arábiga, según un
estudiado y sistemático plan.
Las misiones encomendadas a estos orientalistas consistían en
ponerse el atuendo islámico y penetrar en las profundidades de las
sociedades, las clases y las sectas de los musulmanes, en todos los países en
que se desplegaban, estudiando, de cerca, la religión islámica, siguiendo la
manera cómo se compromete a y se aplican las enseñanzas de dicha
religión a las distintas sociedades islámicas, para detenerse en lo que -por
441
Azora de La Familia de Imrán (n.º 3): 103.
263
obra de sus juicios enfermos- se imaginan que son los causantes de
asuntos que contradicen lo que son el instinto y los Mensajes Celestes que
habían tergiversado y lo que creen que son equivocaciones en el texto
coránico, mediante el seguimiento de las aleyas ambiguas y algunos de sus
mandatos abrogados. A tal respecto, el Amo -¡Invencible y Majestuoso
sea!- los puso al descubierto, al describirlos, en la azora de La Familia de
Imran (n.º ), al decir: (Él es Quien ha hecho descender sobre ti el
Libro, en el que hay signos (aleyas) precisos que son la madre del
Libro y otros ambiguos. Los que tienen una desviación en el corazón
siguen lo ambiguo, con ánimo de discordia y con pretensión de
interpretarlo...442.). Por otra parte, se proponían hacer que los
musulmanes pusieran en tela de juicio las tradiciones del Mensajero -¡Allāh
le dé Su gracia y paz!- y, por consiguiente, alimentar las polémicas sobre
las cadenas de autoridades de los transmisores de las tradiciones, las cuales
garantizan su autenticidad, con lo cual delegan las discrepancias y los
asuntos controvertidos a sus sabios y especialistas [occidentales] en los
ritos y las doctrinas.
Lamentablemente, algunos de esos orientalistas lograron realizar,
sobremanera, sus objetivos. Algunos de ellos se infiltraron, entre los
árabes, tanto los de las urbes como los del desierto. Algunos de ellos
fingieron abrazar el Islam, para que los que reciban su mensaje destructor
confíen en ellos, aparentando ser uno de ellos y que el celo por la religión
movía sus dichos y actos. Una vez terminada su misión y vuelto a su tierra,
renegaban del Islam y renunciaban todo cuanto llamaban a seguir.
Algunos de ellos estudiaron el Islam y el árabe y leyeron,
detenidamente, El Corán. Abrazaron, sinceramente, el Islam y tuvieron
buena práctica del Islam, o sea, por designio de Allāh -¡Elevado sea!-, en
vez de venir a inyectar los venenos de los cruzados, entre los musulmanes,
se ve haciendo todo lo contrario de lo que se proponía, de antemano, hacer,
convirtiéndose en un predicador que llama a abrazar al Islam, defendiendo
la religión veraz de Allāh. Allāh -¡Elevado sea!- dice: (La práctica de
adoración ante Allāh es el Islam.).
El listado de estos orientalistas es largo de nombrar, pero, entre los
orientalistas de mayor renombre sobresalen los dos siguientes:
1) SAINT JOHN PHILIPPE: Es un orientalista inglés que abrazó,
sinceramente, el Islam y se llamó cAbd-Allāh Philippe. Durante sus viajes,
penetró en la Península Arábiga, hasta que atravesó la zona de al-Rubc
442
Azora de La Familia de Imran (n.º 3): 7.
264
al-Jāli443. Él tiene el mérito de descubrir las escrituras pétreas de los
Zamud, en las urbes del profeta Saleh. Es autor de buenas composiciones
que pertenecen a la literatura de viajes que describen sus comprobaciones y
visitas en todos los rincones de la Península Arábiga.
2) THOMAS LAWRENCE: Era oficial del ejército británico. Una vez
mandado por los servicios secretos británicos a la Península Arábiga,
pasándose por orientalista inglés, aparentó ser musulmán y se puso el
al-céqāl444 y la al-kūfíyya445. Desempeñó un papel decisivo en incitar a los
notables que gobernaban ax-Xām y al-Héŷāz a rebelarse contra los
otomanos, en Constantinopla, el símbolo del califato otomano
desmoronado. Era famoso por su apodo „Lorans al-cárab446‟.
LAS IDEAS DISPARATADAS DE LOS SUFÍES:
A pesar de sus diversas manifestaciones y procedimientos, a lo largo
de los tiempos, todos los intentos de los cruzados y los sionistas de destruir
el Islam, desde su aparición hasta hoy, segregaron personalidades
musulmanas negativas y desviadas que adoptaron ritos y creencias
corruptas y nuevas de los tóroq sufistas extraviados. Como acabamos de
señalar, todos salieron de la capa de la innovación herética. A través de
dichos tóroq, practicaron todas las manifestaciones de lo desaprobado, la
incredulidad y la impiedad, o sea, todo lo que Satanás les ha embellecido,
pues, éste es su doble. ¡Qué mal doble es!. Entre las novedades peligrosas
que habían introducido, premeditada y malintencionadamente, existen
algunas creencias como: 1) la unión y 2) la unidad de la existencia.
1) LA UNIÓN: Con este término quieren decir que Allāh -¡Glorificado y
Elevado sea!- se une con una criatura que selecciona y escoge de entre Sus
siervos; pues, Su Suprema Esencia se asienta en el cuerpo de dicha criatura
y se une con ella, o sea, la unión del Creador con el creado. En virtud de
ello, los cuerpos humanos se convierten en dioses que caminan sobre la
Tierra y viven entre la gente (A este respecto, no nos pasa desapercibido
decir que, con semejante impía y corrupta creencia, quieren decir que esta
criatura en cuyo cuerpo Allāh -¡Elevado sea!- se asentó va al baño, orina y
excreta!!. ¿Acaso no es malo lo que comentan?. ¡Gloria a Ti, nuestro
Señor, bendito y elevado seas por encima de las flagrantes calumnias
que Te atribuyen!. No han estimado, debidamente, Tu magnitud; el
443
„La cuarta parte vacía o deshabitada‟. Es una zona de arenas movedizas en el sur de la Península
Arábiga.
444
Cordón con que se sujeta la kufiyya a la cabeza.
445 c
Paño con que se toca el beduino bajo el eqal.
446
„Lorans de los árabes‟.
265
Día del Levantamiento, la Tierra es Tu puño, y los Cielos están
plegados en Tu mano derecha.
El primer y el más famoso sufí que inventó la unión y la encarnación
es al-Hal.lāŷ -¡Allāh le maldiga!. Al-Hal.lāŷ dijo: “Quién se educa en la
obediencia y se abstiene, estoicamente, de los placeres, los disfrutes y las
pasiones asciende al rango de los allegados [con respecto a Allāh]; a
medida que se purifica, va elevándose en las categorías de purificación
hasta que se purifique, por encima de la categoría de los seres humanos,
de modo que se le asienta el espíritu del Dios que se asentó en Isaías y en
María; entonces, si quiere que una cosa sea, lo será como quería que
fuera; todos sus actos son los de Allāh -¡Elevado sea!.”. ¡Glorificado y
Elevado sea Allāh por encima de las graves calumnias y las falsas
atribuciones que se inventan y pretenden!.
En las risalas447 de los seguidores de al-Hal.lāŷ, describen a éste,
dirigiéndose a él en los siguientes términos: “¡Oh, el de los placeres y el fin
último de las pasiones (...) Reconocemos que eres el que adopta una
imagen [diferente], en cada tiempo (...) y, en el presente tiempo, [adoptas]
la imagen de al-Hussain Ibn Mansūr; nosotros nos refugiamos en y
rogamos [lograr] Tu misericordia, oh, Conocedor de los No-Vistos.”.
En realidad, su incredulidad e impiedad eran tan espectaculares que
superaron la incredulidad de los existencialistas, los comunistas, los herejes
de los zoroástricos y los adoradores de las vacas. Lo vamos a transparentar,
a través de nuestra lectura, en la parte siguiente, de un poema, cuya autoría
atribuyeron a su jefe, el xaij cAbd-al-Qāder aŷ-Ŷilāní, alias aŷ-Ŷīlí, en que
dice:
Mi mausoleo es la casa de Allāh. Quien acude, presurosamente, a visitarlo se
granjea poderío y excelsitud.
Mi orden es la de Allāh; si digo sé, lo será. Todo se dispone por mandato de
Allāh, de modo que gobierno con mis poderes.
He visto todo cuanto está por encima de todos los cielos. El Trono y la Silla
están en mi puño.
Así como la salida del sol del horizonte y su puesta. Las regiones de la Tierra
de Allāh son de la medida de un paso mío.
Las revuelvo, en mi palma, como un juguete; las recorro, enteras, de un golpe
de vista.
Válete de nuestra ayuda, en toda desgracia y adversidad, te asisto en todas las
cosas.
Asisto a mi adepto, dondequiera que esté: en cualquier pueblecito en el
Levante o en el Poniente.
447
Género literario árabe que guarda cierto parecido a las epístolas.
266
Si arrojara mi secreto en unas montañas, éstas se vendrían abajo y se
esfumarían en las arenas.
Mi adepto, cuídate, pásalo bien, lánzate y haz lo que te venga en gana que el
nombre es eminente.
Si arrojara mi secreto sobre ascuas, de la solemnidad de mi poderío, las llamas
se sofocarían.
2) LA UNIDAD DE LA EXISTENCIA: Considerando las preguntas de las
cuales el Sabio Legislador nos advirtió en lengua de Su Mensajero,
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como, por ejemplo: ¿Dónde
está Allāh?, ¿Cómo es Allāh?... y, a pesar de que ellos -éstos impíos
heterodoxos- pretenden creer en El Corán y en todas sus aleyas, ellos
interpretan sus aleyas a su propia manera. Allāh -¡Elevado sea!- dio, en Su
Noble Libro, una noticia con la cual puso fin a las polémicas, las fantasías
y la asimilación sobre la identidad de Su Esencia Suprema; nos comunicó
-¡Glorificado y Elevado sea!- que este asunto es inabordable, al decir
-¡Elevado sea!-: (No hay nada como Él; Él es el que oye y el que
ve448.). En cambio, los herejes y destructores de la religión de los jefes de
los sufíes, como al-Hal.lāŷ, Ibn al-Fāréd, Ibn as-Sábcīn, Ibn al-cárabí y
otros de los que tomaron sus enseñanzas y tóroq449 de los focos del
sectarismo se empeñaron en inventarse un término comparable al de
existencialismo, la ideología de los ateístas existencialistas como Sartre y
Freud, etc. Con la unidad de la existencia quieren decir que Allāh -
¡Elevado sea por encima de lo que dicen!- existe en todo lo que este
Universo tiene de cosas inanimadas, agua, aire y todas las criaturas de seres
humanos, genios, animales, aves, peces, mares, ríos, árboles y arenas.
Tienen por argumento lo que Allāh -¡Elevado sea!- dice, en las dos aleyas
siguientes: (Y está con vosotros dondequiera que estéis450.) y (... y
sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola hoja sin que
Él no lo sepa, ni hay semilla en la profundidad de la tierra, ni nada
húmedo o seco que no esté en un libro claro451.). Así pues,
interpretaron la Omnisciencia del Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- con
respecto a Sus criaturas, manteniendo que Él -¡Glorificado sea!- está unido
y existe con Su Esencia, en cada átomo de dichas criaturas. En realidad,
esto es un argumento falso e infundado -¡Allāh los maldiga!-, ya que lo que
alegan significa que Él -¡Glorificado, sea!- existe, de la misma manera,
en la porquería y en las cosas inmundas!?. En cambio, las aleyas,
anteriormente señaladas, hacen constar que Allāh -¡Elevado sea!- está con
nosotros donde estuviéramos con Su omnisciencia, oído y vista. Pues, Él
448
Azora de La Consulta (n.º 42): 11.
449
Métodos.
450
Azora del Hierro (n.º 57): 4.
451
Azora de Los Rebaños (n.º 6): 59.
267
-¡Glorificado sea!- es capaz de hacerlo, desde Su Trono que ocupa
por encima de los Siete Cielos. Él -¡Glorificado y Elevado sea!- está por
encima de todo cuanto comentaron, heterodoxa e impíamente, sobre Su
Suprema Esencia, El del Gran Trono. En este libro, hemos explicado una
parte de sus poderes, grandeza y ensalzadas características, en nuestro
mensaje, titulado: ¿Quién es Allāh?.
c
Abd-al-Kárīm aŷ-Ŷilāní, alias aŷ-Ŷīlí (m. 830 de la héjira),
describió, en un verso, su idea de la unidad de la existencia, diciendo:
La creación percibida en una estatua no es más que un hielo y tú eres el agua
que le es subordinado [deriva de él].
Como este hereje creía en la unidad de la existencia, creía, asimismo,
en la unidad de las religiones, como lo denotan sus siguientes versos:
Me dejó entregar donde el amor me entregó y, con el mandato del Amado no
puedo disputar;
Pues, a veces, me ves, de rodillas, en las mezquitas, y, otras, en las iglesias,
opulento;
Si, según los mandatos de la xarica, soy desobediente; según el conocimiento
de la verdad, soy obediente.
¡Allāh los maldiga, a ellos y a sus ritos que han superado en
intensidad a los de los incrédulos! ¡Maldecidos sean los que siguen en
semejante desvío hasta el Día de la Retribución!..¡Amén!.
LOS PROCEDIMIENTOS FRAUDULENTOS DE LOS IMANES DE LOS SUFÍES:
Así, rodó la rueda del tiempo, de modo que encontramos a los
sucesores de estos heterodoxos y sus seguidores de los sufíes actuales, que
se consideran la prueba más grave a que ha sido sometida la umma
islámica. Han desarrollado sus ideas y sus métodos; abandonaron los
conceptos de la unión y el asentamiento, así como, la unidad de la
existencia tras haber sido puesto al descubierto su extravío. Pues, estas
ideas y creencias se quedaron destapadas en una era en que abundan los
islamólogos fieles, quienes los acecharon y criticaron, respondieron a sus
pronunciamientos y los pusieron al descubierto con los argumentos y las
evidencias, gracias a la disponibilidad de los medios modernos y
sofisticados de publicación y de comunicación masiva. Así pues, aquellos
sufíes se empeñaron en incitar a sus simples e ignorantes seguidores a
montar los ma.ualed452, de modo que sus novedades y desvíos cundieron,
inmensa y espeluznantemente, en todos los rincones del mundo islámico,
452
Plural de „máuled‟.
268
con lo cual sus ideas partieron por el eje los cerebros de millones de
musulmanes.
En realidad, los imanes del sufismo moderno y los malhechores,
quienes divulgaron y promocionaron semejantes ideas desviadas entre el
vulgo, los simples y los ignorantes de los musulmanes, se marcaban
objetivos no declarados, que consistían en aprovechar y desplumar a
millones de las gentes simples, por puros intereses lucrativos. En otro lugar
del presente mensaje, iremos reproduciendo manifestaciones y modelos de
algunos de sus métodos que no son más que modalidades diferentes de
estafa y fraude a las criaturas de Allāh.
En una de sus tradiciones, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- dijo: “El Islam dio comienzo, extraño, y volverá,
extraño, tal como comenzó, así que ¡Bienaventurados sean
los extraños!.”. Le preguntaron: “¿Quiénes son los extraños?” Dijo:
“Los que reaniman lo que la gente había viciado de mi
sunna.” (Tradición relatada, en su primera parte, por Muslim, y, en su
última parte, por at-Termezí en palabras afines, y éste la calificó de
tradición correcta de buena autenticidad verificada.).
En otra tradición, relatada por al-Bujārí, el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- dijo: “Quién innova en ella [la sunna] o
patrocina a un autor de novedades, queda maldecido por
Allāh, los ángeles y los seres humanos todos juntos.”.
Es éste un pronunciamiento clarísimo que no necesita exégesis ni
interpretación alguna, habida cuenta de que el Islam, en su primera
aparición, no se conocía ni siquiera a través de sus dos fuentes: El Corán y
la sunna correcta. Es más, las palabras: Sufismo y sufíes no se conocían.
Más aún, la propia orientación sufí que, hoy en día, conocemos, era
desconocida en el entorno árabe, incluso, antes de la aparición del Islam. A
pesar del riquísimo patrimonio literario de la lengua de los árabes, en sus
modalidades literarias de poesía y prosa, no contuvo alusión ni referencia
alguna a la palabra sufismo, en el mismo sentido que comprobamos en los
máximos sufíes árabes, desde su aparición hasta hoy.
En el entorno árabe, el sufismo apareció, en sus dimensiones
ideológicas y filosóficas, a mediados del siglo II de la héjira. Los
seguidores del sufismo, en las otras culturas no árabes, se encontraron con
que el sufismo era desconocido en los entornos y los países donde se
difundieron las religiones paganas como el budismo y el brahmanismo,
amén del neoplatonismo en el pensamiento griego. Luego, apareció en las
sociedades islámicas, bajo el califato abasí y se afianzó, por completo, en la
269
era de los fatimitas en Egipto, hasta el momento (Lamentablemente,
ninguno de los insignes islamólogos en Egipto le plantó cara,
tangiblemente, a fin de detener su difusión, arraigo y la práctica de sus
ritos, a pesar de que éstos están siendo practicados, en sus injuriosas
manifestaciones, en los ma.ualed y delante de los mausoleos, ante y al
alcance de sus ojos y de sus oídos453.).
Últimamente, tras la difusión de las imprentas, tanto en Egipto como
en el Líbano, aparecieron muchos libros compuestos y publicados por los
imanes del mal y los sabios sufíes, en que incitan al común de la gente a
descuidar los preceptos religiosos, instigándoles a aferrarse a las al-bédác y
a los aurad454 de la incredulidad, moviéndoles, de esta manera, a cometer
las obras reprobables y perniciosas. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!-
dijo: (¿O es que tienen asociados455 que les han legitimado cosas en
la Práctica de Adoración que Allāh no ha autorizado?456.). Sus
libros, que divulgaron con bombo y platillo, están plagadas de tradiciones
proféticas de poca autenticidad verificada y de tradiciones fabricadas,
aparte de los pronunciamientos ridículos y reprobables, y las falsas
mentiras que no cuelan a cualquiera que tenga sentido común.
En realidad, no se dieron cuenta de la magnitud de las consecuencias
de lo que escribieron, compusieron y calumniaron de libros falsos; de las
novedades y la asociación con Allāh -¡Elevado sea!-a que llamaron; de los
graves perjuicios y el desvío que infligieron en la umma de Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, perjuicios que superaron los sufridos de sus
enemigos principales: Los judíos y los cristianos. Allāh -¡Elevado sea!- los
describió en los siguientes términos: (Así, cargarían el Día del
Levantamiento con todas sus responsabilidades y con parte de las
responsabilidades de aquellos a quienes extraviaron sin
conocimiento. ¿Acaso no es malo lo que pesa sobre ellos?457.).
UNA EXPERIENCIA PERSONAL DEL AUTOR:
Una prueba del arraigo de semejantes creencias corruptas, en muchos
de los cerebros del vulgo en Egipto, es la siguiente experiencia personal
453
Nota del traductor: Me parece fuera del propósito del tema en cuestión que el autor se meta con los
insignes islámologos egipcios, teniendo en cuenta que lo que el autor expone, en este contexto, no pasa de
ser una opinión, que en este caso, la respetamos pero no la compartimos, viéndonos obligados, en adición,
a dar cuenta de que nadie está por encima del bien y del mal.
454
En principio, son algunas invocaciones y, a veces, aleyas que se leen, a diario, a fin de acercarse a
Allāh -¡Elevado sea!- y de granjearse Su protección del mal.
455
Que ellos asocian, como copartícipes, a Allāh.
456
Azora de La Consulta (n.º 42): 21.
457
Azora de Las Abejas (n.º 16): 25.
270
que, allí, tuve: En los años setenta, del siglo XX, estaba acostumbrado a
viajar de Meca a Egipto, varias veces, al año, por tener algunos negocios
comerciales que lo exigían. La ciudad de Alejandría era la sede de mi
residencia para zanjar estos negocios, cada vez que iba de viaje allí. Al
llegar al aeropuerto de El Cairo, se dispone de tres medios de transporte
para viajar a Alejandría: O coger el tren desde Mahattit Masr458 en Midan
[la Plaza de] Ramsis, o coger un taxi por la carretera agrícola o un taxi
por la carretera desértica. Por la carretera desértica uno se cansa de
viajar en taxi y puede que el conductor tenga sueño por tratarse de una
extensión arenal y por carecer de vistas variadas con que el viajero pueda
entretenerse durante su viaje.
En cambio, la carretera agrícola es todo lo contrario: A lo largo de
la carretera desde El Cairo hasta llegar a Alejandría, ves las huertas a
ambos lados y los canales que se ramifican del Nilo. Por otra parte,
atraviesas muchas ciudades y pueblos egipcios, con lo cual, jamás, te
cansas de verlos. Entre los monumentos más emblemáticos, para muchos
de los hermanos egipcios, destaca el mausoleo y la mezquita de quién
llaman as-Sayyed Ahmad al-Bada.uí, en la ciudad de Tanta, y lo
consideran la más importante de las tumbas de los añ-aulí.a as-sālihīn
sufíes, donde suelen frotan su cuerpo contra sus muros y lo tienen por
mediador, bendiciéndose por el polvo del suelo de su mausoleo, ofreciendo
los sacrificios, montando los al-ma.uāled y las supersticiones a que
peregrinan centenares de miles de la gente simple de todos los pueblos y
las ciudades, con la esperanza de llevarse su complacencia y sus
bendiciones, creyendo que Allāh no responde a sus ruegos, sino mediante
su carroña, enterrada bajo la cúpula de su mezquita459.
Siempre, he preferido viajar de El Cairo a Alejandría y viceversa en
tren, con el fin de disfrutar viendo las huertas verdes y las orillas del Nilo y
a los campesinos labrando la tierra, aparte de que, para mí, el tren es más
seguro que los taxis y lo temerarios que son sus conductores.
Nada más aterrizar el avión, en el aeropuerto de El Cairo, salí del
aeropuerto, sobre las diez de la mañana, con dos maletas grandes en mis
manos. Como siempre cogí uno de los taxis, aparcados por turno, y pedí al
taxista que me llevara a Mahattit Masr460. El conductor arrancó y, durante
el largo trayecto que empieza, desde el aeropuerto al barrio de Masr Al-
Gadīdah, que se trata de un camino, sin edificios, a su alrededor, salvo el
hotel Sheraton del aeropuerto, a la izquierda, el taxista empezó a entablar
458
La principal estación ferrocarril interpovincial de El Cairo.
459
Nota del traductor: Con todo el respeto al autor del libro, la calificación de “su carroña enterrada” es
antiislámico, debido a que el Islam incita a recordar, únicamente, las buenas obras de los difuntos. La
calificación precedente no es sólo antiislámica sino también antiestética.
460
La estación principal de trenes de El Cairo.
271
conversación conmigo -los taxistas están acostumbrados a comportarse
así. Pues, lo primero que me preguntó era: “¿Por qué quieres ir a Mahatit
Masr (quiere decir los trenes)?”, le dije: “Porque quiero ir en tren a
Alejandría.”. Me preguntó: “¿Es que estás seguro que vas a encontrar una
plaza libre en el tren de las 12 o las 13.”, y añadió: “Simplemente, por la
gran demanda de los trenes por estas fechas. Estoy preocupado por ti, por
si te sientas, varias horas, en la cafetería de la estación, esperando una
plaza libre y se te pasan los trenes uno tras otro, por no disponer de una
prerreserva?.”. Le respondí: “Estoy acostumbrado a apañármelas, de una
manera u otra, al llegar a la estación de Mahatit Masr, así que no te
preocupes por mí.”. Entonces, me sorprendió diciendo: “¿Por qué no
tiramos, de una vez, señor, a Alejandría? y olvídate del jaleo de la
estación y las reservas.”. Allí, me di cuenta de que éste albergaba
esperanzas de llevarme, directo, a Alejandría para beneficiarse de la tarifa
de este trayecto, así que no quise frustrar su esperanza, a pesar de que
prefería -como dije anteriormente- viajar en tren. Nada más decirle que sí,
me preguntó, de inmediato: “¿Por qué carretera le apetece ir: La agrícola
o la desértica?”, le respondí: “Es mejor que vayamos por la carretera
agrícola para disfrutar del paisaje [del campo] con sus huertas y
árboles.”. Entonces, me sorprendió diciendo: “Bien elegido, de este modo
podemos pasar por el mausoleo de nuestro amo, sayyedna al-Bada.uí, para
darnos sus bendiciones, durante el camino.”. Sus palabras me
preocuparon, debido a que si le doy la razón en lo que dice, me encuentro
en condiciones de apoyar su corrupta creencia sobre esta cuestión de las
bendiciones, con lo cual me lleva consigo a lo que puede ser sospechoso de
ser una asociación de otro con Allāh. Así pues, me encontré sacudiéndome
en mi asiento de copiloto y le volví la cabeza diciendo: “Por Allāh, si
circularemos por la carretera agrícola con la esperanza de que nos toquen
las bendiciones de tu sayyed, al-Bada.uí, entonces, no queremos dichas
bendiciones y llévanos por la desértica.”. Nada más terminar esta frase,
me encontré con mi cabeza chocando contra el parabrisas del taxi, ya que
mis palabras le cayeron como rayos fulminantes desde el cielo o como si
renegara de la religión del Islam; pues, pisó, a toda velocidad y con todas
sus fuerzas, el freno. Di las gracias a Allāh que no tuviéramos cualquier
coche, a poca distancia, detrás de nosotros. En cuanto el taxi se detuvo con
el subsiguiente cabezazo que me di contra el parabrisas, volvió a
conducirlo hacia la acera de la derecha; lo paró y bajó con gaitas
templadas; sacó mis dos maletas del maletero y las puso sobre la acera.
Mientras tanto, le miraba, aterrorizado, ya que se adueñó de mí la idea
ilusa de que, una vez sacadas mis maletas del taxi, este tipo loco me iba a
arrancar del taxi y me iba a dar un palizón y nos iba a reunir a los taxistas
de la carretera, montando un gran escándalo. Pero, Gracias a Allāh, de
pronto, mis fantasías y temores se disiparon, después de que él me abriera
la puerta, pidiendo que me bajara, inmediatamente, de su taxi, para que no
272
se le infligiera desgracia ni calamidad alguna, por lo que proferí
en contra de su sayyed, al-Bada.uí. Desde luego, me di cuenta, al instante,
de que era inútil discutir con esta persona sobre la cuestión que provocó
todo lo anterior o, de lo contrario, las cosas irían de mal en peor. Le dije:
“Pero, hombre, ¿Cómo puedes pedirme bajar del taxi con mis maletas en
este lugar deshabitado e incomunicado? Al menos, acércame a la Plaza de
Roxy, donde empiezan las zonas residenciales y puedo encontrar taxis
libres.”. Me contestó: “No pienso llevarte, en mi taxi, ni un solo metro,
después de las palabras que dijiste en contra de as-Sayyed al-Bada.uí.”. Le
dije: “Te voy a pagar entera la tarifa de llevarme a Mahatit Masr, más
aún, te pago el doble, a cambio de acercarme al principio de la zona
residencial.”. Me respondió, de inmediato: “Por Allāh, aunque me
pagaras mil libras, no muevo mi taxi contigo ni un solo metro. Baja,
hombre, me conformo con las desgracias que tengo ya, a lo mejor, por tu
culpa, tengo un accidente y pago mi vida y mi coche por ello. Baja,
hermano, por las buenas, por tu bien.”. Me encontré en una situación en
que no podía más que acatarle y bajar del taxi, conformándome con el
cabezazo que me di contra el parabrisas, dando las gracias a Allāh, por
no estrellarse el parabrisas y por salir todo bien. Así que bajé y él se metió
en el taxi y se puso al volante. A pesar de que su comportamiento era muy
injusto conmigo, quería comportarme más cortés y justamente con él; me
saqué del bolsillo un billete de diez libras y le tendí la mano por la
ventanilla diciéndole: “Bueno, hombre, Allāh te perdone, toma esto por
llevarme, encarecidamente, a este lugar deshabitado y perder tu turno del
aeropuerto.”. Entonces, no tendió la mano para cogerlo; se lo tiré sobre el
asiento del copiloto, entonces, lo arrebató y me lo echó en las narices,
fuera del coche, y arrancó su coche, partiendo llamándome de todo y
lamentando su suerte, aquel día, conmigo. (Aquí, termina la experiencia
del autor.).
De esta historia, se pone de manifiesto la grave trascendencia de la
influencia de los desvíos de los sufíes, en Egipto, sobre las creencias de una
buena parte [de la gente simple] del pueblo egipcio. Rogamos que Allāh
nos guíe, tanto a nosotros como a ellos, a Su Noble Libro y a la sunna y la
vida de Su Profeta, y nuestro amado, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!. Pues, resulta que, hasta hoy en día, la sangre de la afinidad [por
parentesco] circula entre nosotros y entre ellos; los egipcios mismos dicen,
proverbialmente, que: Nunca la sangre se convierte en agua. Realmente,
les esperamos todo lo mejor, pues, son uno de los pueblos más cordiales y
afectivos de la Tierra.
LOS FATIMITAS Y LA INVENCIÓN DE LOS MAQĀMĀT Y LOS AL-MA.UĀLED:
273
En cuanto al “cuento” de las cuestiones de las novedades de los
ma.uāled, poner a personas por mediadores para acercarse a Allāh, pedir
socorro a los muertos y el frotarse contra las paredes de los mausoleos,
difundidos por todos los rincones del mundo islámico, en general, y en
Egipto y Sudán, en particular, excepto, los países de que Allāh se apiadó, a
la cabeza de los cuales se halla el Reino de Arabia Saudí, en realidad es un
cuento largo de contar, que cabría en inmensos tomos. Intentaré, aquí,
arrojar, brevemente, la luz sobre sus características para comprobar, juntos,
qué desvío tan desorientador practican esta gente simple, creyendo por
culpa de su corrupta creencia que es el mejor medio para conducirlos al
Paraíso y a la complacencia del Señor de todos los Mundos, cuando, en
realidad, es el peor medio de arrojarlos, en el precipicio del Fuego de
Gehena, y acarrearles el descontento y la cólera del Señor -¡Elevado sea!-,
salvo los que se vuelven atrás, creen y obran buenamente, pues, a éstos
Allāh, Quien se vuelve sobre los siervos, el Compasivo, acepta su vuelta
atrás.
Cuando contemplamos los actos practicados por los sufíes y los
autores de las novedades, así como los chiítas, con el pretexto de su amor al
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a los nobles
familiares de su casa, dedicándose de lleno a cuidar semejantes mausoleos,
atribuidos, calumniosamente, a los familiares de la casa del Mensajero de
Allāh (...) y contemplamos las cúpulas construidas sobre las mezquitas
erigidas (No es legítimo hacer los azalás dentro de dichas mezquitas
siempre que tengan tumbas.), con tal de frotarse contra, implorar a y
mediarse por los de aquellos huesos carcomidos y de las carroñas
hediondas que no se sabe si éstos últimos pertenecen a animales o a seres
humanos. En realidad, estas mezquitas fueron construidas sobre las tumbas,
que la dinastía de los fatimíes había erigido, a fin de disuadir a la gente de
peregrinar a Meca. Luego, esas mezquitas llevaron el nombre de algunos de
los familiares de la casa del Profeta. Según las fuentes de la historia
[islámica], ninguna de estas mezquitas pertenece a nadie de los familiares
de la casa del Profeta, pues, no pertenecen ni a al-Hussain, ni a Zainab
ni a Náfīsah. De este modo, lograron desbarajustar y viciar la creencia de
los musulmanes, cuando les embellecieron visitar semejantes mausoleos,
empujándoles a la incredulidad y la asociación con Allāh, y a frotarse
contra estos ídolos e imágenes besando sus piedras y sus cortinas; pidiendo
su intercesión, ante sus umbrales; poniendo por mediadores a aquellas
carroñas y huesos cariados, enterrados debajo de ellos; preguntando sus
necesidades a otros que Allāh; y esperando que les respondieran lo que no
se lo habían pedido a Allāh. Más aún, degüellan sus sacrificios ante sus
umbrales y se pintan las palmas de sus manos, con su sangre, para dejar las
huellas de sus palmas en las paredes de las mezquitas de esas carroñas,
como si presentaran las evidencias de su obediencia al titular de este
274
mausoleo, demostrando que habían hecho lo debido hacia su persona, a
fin de que se complaciera de ellos. Semejantes prácticas ilícitas se
producen, en Egipto, en lo que dan en llamar los al-maqāmāt461 de al-
Hussain, al-Bada.uí, ax-Xāficí, ar-Refācí, ad-Dosūqí, aŷ-Ŷilāní, al-cAfīfí,
az-Zailá.cí, al-cAidárōs, ax-Xāzelí, al-Mursí Abu al-cAbbās y lo que dan en
llamar el maqām de “su” sayyed462, Bixr, en Alejandría.
Luego, les inventan fechas de nacimiento y peregrinan a sus
mausoleos, cada año, para asistir a esos ma.ualed. Sobra preguntar sobre el
desenfreno, exceso, licencia, incredulidad y asociación con Allāh, amén de
la mezcla de los hombres con las mujeres que tienen lugar en aquellos
ma.ualed (Los dos forman líneas y se inclinan unos hacia otros, al compás
del ritmo y las melodías de los adufes y las flautas de madera, con lo cual
se producen roces corporales que provocan la excitación del instinto sexual
en ambas partes.). Luego, cantan tauaxih463 pensados, originalmente, por
amor al Mensajero y a los familiares de su casa, cuando, en realidad, no son
más que tauaxih en que requiebran los ojos soñadores, los labios sedientos
y las pestañas entornadas. Acto seguido, pasan a fumar hachís y opio en lo
que llaman al-ghóraz, destinadas a tal propósito (Unos pabellones
pequeños de tela gruesa y estacas de madera, que montan pegados a las
paredes de las mezquitas de los titulares de esos mausoleos.). En estos
al-ghóraz, todo el mundo, tanto los hombres como las mujeres, practican
todo cuanto puede calificarse como desenfreno, licencia, exceso y
desobediencia. Yo, personalmente, he visto, con mis propios ojos, algunas
de estas prácticas perversas de estos chiflados, al lado de la mezquita de
al-Hussain, colindante al edificio de Maxyájat Alasahar y Darullefta.a en
Egipto, lo cual significa que todo esto ocurre ante los ojos y al alcance de
los oídos de los virtuosos ulemas de Alasahar, sin que ellos movieran ni un
dedo [para impedirlo].
ALGUNOS TESTIMONIOS SOBRE LA CELEBRACIÓN DE LOS AL-MA.UĀLED:
Pasamos, ahora, a reflexionar sobre la descripción que aŷ-Ŷabartí
hizo, en su famosa historia. En la página 225, del primer tomo de esta obra,
el autor nos da cuenta de dichas supersticiones, en el contexto de la
descripción que hace de máuled al-cAfīfí, en los siguientes términos: “Y
montan muchas tiendas y pabellones, cocinas y cafés. Se congrega una
gran multitud de gentes de diversas características: Los notables y el
461
Plural de „maqam‟. „Maqam‟ quiere decir un monumento, comúnmente, rodeado de una verja de
hierro, construido sobre la tumba de supuesto pío bienhechor, fuera o dentro de una mezquita, que la
gente visita, en principio, para que se lleven las bendiciones de su titular o para que éste les facilite la
realización de sus deseos.
462
Con „su‟ el autor se refiere, en este contexto, a los seguidores de los sufíes.
463
Cantos religiosos de alabanza, en su mayor parte, a la figura del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!.
275
común de la gente, los labradores del campo, los de la distracción y el
juego, las prostitutas, los alcahuetes y los escamoteadores. Éstos llenan el
desierto y los jardines, pisando, orinando y excretando sobre las tumbas;
adulteran, juegan, bailan, tocan los tambores y las flautas de madera, día y
noche. Los alfaquíes y los ulemas se reúnen por ello y los notables, los
emires, los mercaderes y el vulgo siguen su ejemplo, sin desaprobación
alguna- Es más, creen que esto es [una forma de] acercamiento y
adoración.”.
Echemos una ojeada sobre lo que Sr. D. Muhammad Ibn cAbd-al-
Sálām ax-Xuqirí -¡Allāh se apiade de él!- dijo, en su libro: Las sunnas y las
innovaciones. Con respecto a al-mauled an-nába.uí464, dijo: “En cuanto al
mes de rabic al-au.ual465 y la novedad de [la celebración del] mauled en él,
a dicho mes no corresponde ningún azalá, ni recuerdo, ni práctica de
adoración, ni gasto preceptuado, ni limosna, en particular, ni tampoco
cualquier día de los días festivos del Islam como los viernes y las fiestas
que el legislador -¡La gracia y la paz de Allāh sean con él y con todos sus
hermanos de los profetas y los mensajeros!- nos marcó. En este mes, nació
el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y, en el mismo, murió y resulta
que ni se alegraron por su nacimiento ni se entristecieron por su muerte,
así que tomar la fecha de su nacimiento por fiesta religiosa y festejarlo no
son más que una novedad reprobable y un desvío de los que ni la
legislación islámica ni la razón dieron cuenta. Si esto fuera beneficioso, a
nadie de los califas como Abu-Bakr ni cÓmar ni cÓthmān ni cAlí ni ninguno
de los compañeros del Mensajero ni de sus seguidores ni de los imanes y
sus seguidores se le habría pasado desapercibido. Indudablemente, nadie
lo hizo más que los sufíes, estos comedores, falseadores y autores de al-
bédác. La gente se imitaron unos a otros, salvo los que Allāh preservó y les
hizo acertar en asimilar las verdades de la religión del Islam. Más aún,
¿Qué tipo de beneficios se saca o recompensa se lleva del dineral que se
gasta en las tiendas que se montan y lo que se cuelga en su interior y en los
cohetes [de fuegos artificiales]? ¿A santo de qué Allāh se complacerá del
encuentro de los bailarines y las bailarinas, las prostitutas, los
tamborileros, los flautistas, los ladrones, los rateros, los escamoteadores y
los domadores de monos? ¿Qué bien se ganará de la reunión de los de los
turbantes rojos, verdes, amarillos y negros, los que calumnian sobre los
calificativos de Allāh, los que roncan, resoplan y silban con las cañas;
tocan golpeando con las barras y los vasos; rebuznan y graznan coreando:
“¡Ah, ah, ah, ya-ibnulmara am am inin”, la [la vida mundanal] dejamos,
Mensajero de Allāh, a quién te pertenece el alivio, “almadaad-ya cam-
el.la-el.la”” como los monos.”. Describiendo la participación de algunos
de los actuales ulemas de los de los turbantes con estos encantados por la
464
El mauled del Profeta.
465
Uno de los meses del calendario lunar islámico.
276
novedad de los ma.ualed, ax-Xuqīrí - ¡Allāh se apiade de él!- añadió
diciendo: “La participación de ulemas coetáneos a ellos, en sus festejos,
apoya y fortalece el desvío de esta novedad en las mentes y las conciencias
del vulgo (...) de modo que piensan que son de la sunna y la complacencia
de Allāh y de Su Mensajero, pero, en realidad, Allāh y Su Mensajero son
libres de ellos y de sus semejantes.”. (Aquí, terminan las palabras de ax-
Xuqirí -¡Allāh se apiade de él!).
EL SUFISMO Y LA DEFORMACIÓN DE LA IMAGEN DEL ISLAM:
Estimemos la magnitud del perjuicio que padece la umma de
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, como consecuencia de estas
prácticas erróneas e ilícitas, al burlarse los francos tanto de nosotros como
de nuestra religión, cuando van a Egipto y ven semejantes espectáculos y a
estos grupos zumbados hacer estas escenas, con lo cual los fotografían y
filman y, a su vuelta a sus países, los exponen en sus medios de
comunicación de radio, televisión y prensa en Europa y América del Norte
y en el resto de los países de los cristianos para decirles: “Mirad, éste es el
Islam; éstos son los musulmanes y éstos son sus ritos de adoración (...).”.
A este respecto, yo querría contaros una experiencia que me pasó, a
mí, personalmente, en España, unos veinte años antes de redactar el
presente mensaje. Estaba, allí, también, de viaje de negocios. Algún día, un
alemán, propietario de una empresa de contratas de construcción, en dicho
país, me invitó a comer, en su mansión que se parecía a un palacio. Me
compartían la invitación un arquitecto británico y un contratista español,
con lo cual la invitación a la comida estaba basada en los intereses
comerciales entre todos, o sea, era lo que se da en llamar “una comida de
negocios”. Antes de comer, nos sentamos y conversamos sobre distintos
temas, la conversación era en inglés. Entonces, para mí, era buena ocasión
para hablarles un poco sobre el Islam y responder, rebatiendo las
acusaciones que los cristianos lanzan contra la religión islámica (Me dije,
en mi fuero interno, quizás Allāh hace que todos ellos o, al menos, uno de
ellos se guíe [al Islam] a mis manos.).
Nada más empezar a hablar, el anfitrión alemán tomó la iniciativa
diciendo: “¿Me permites que te ahorre la larga explicación y aclaración
sobre el Islam? Yo tengo un vídeo de una hora de duración, en inglés, que
habla, exhaustivamente, sobre la presentación de la religión islámica. Lo
había grabado de un canal de predicación que emite sus programas desde
Montecarlo, ¿Te importa que lo proyecte para los amigos?”. No pude más
que asentir, para comprobar la cualidad de esta cinta que habla del Islam.
277
El alemán se levantó y sacó el vídeo de una de las baldas de su
estantería y lo metió en el vídeo. Tanto yo como los otros espectadores
estábamos expectantes de saber lo que contendría un vídeo, grabado de un
canal cristiano de predicación, que presenta al Islam.
Lo primero que apareció durante la proyección del vídeo era un
titular, en punto ancho, que reza: “Esto es el Islam.”. Luego, se sucedieron
las tomas con una vista panorámica de los minaretes y las cúpulas de la
Ciudadela de Saladino, en El Cairo, y, seguidamente, enfocaron en primer
y segundo plano el panorama de la Ciudadela, pasando a la mezquita de
al-Ázhar y de ésta a la mezquita de al-Hussain como símbolos de los
lugares de culto de los musulmanes en Egipto. Las secuencias iban
acompañadas de un comentario que realizaba un locutor que hablaba en
inglés, describiéndolas. En una de las imágenes, el locutor dice: “Vamos,
ahora, a presentar algunas imágenes sobre cómo los musulmanes realizan
sus azalás dentro de esas mequitas.”. Entonces, no vi más que la cámara
enfocando la imagen de algunos de la gente común, erguidos en pie, en dos
líneas opuestas, en la nave de la mezquita de al-Hussain, en el lado situado
frente al zoco de Khan al-Khalili. En medio de ambas líneas, estaba en pie
uno de los de los turbantes verdes, con los rosarios colgando en su pecho,
su vientre y alrededor de su cuello. Se movían el cuerpo inclinándose con
sus troncos y cabezas, hacia la derecha y la izquierda, coreando, en voz
alta: “ih ih hai hai al.la hai al.la hai hai hai” continuando, de este modo,
con estos movimientos histéricos, aumentando, paulatinamente, la
velocidad de su inclinación, alzando, asimismo, sus gritos con estas
palabras. Cuando empiezan a desanimarse y hacen sus movimientos y
gritos lentamente, de repente, un grito te atraviesa los oídos, un grito que
procede de la persona que está entre las dos líneas, como si encendiera su
entusiasmo y actividad, rezando: “Hai ye ye ye”. Pues, nada más gritar este
hombre con esa palabra, las dos líneas vuelven a acelerar su inclinación
hacia la derecha y la izquierda, coreando: “Ih ih hai hai ih ih hai...ih ih
hai”. Los que mejor actúan de estos simples, son los que más aceleran y se
les fluye la baba de la boca, sobre su ropa, reuniéndose su espuma en sus
comisuras, luego, caen redondos de tanto agotamiento, hasta el extremo de
que quien lo ve cree, a primera vista, que se han muerto o perecido.
La proyección de la película continuó con el fin de poner al
descubierto todas las prácticas que se producen, dentro de las mezquitas y
en las calles colindantes, durante los ma.ualed y las supersticiones que
hacen que los europeos satiricen y se burlen de nosotros y de nuestra
religión. A pesar de intentar, en la medida de lo posible, corregir el
concepto [que tienen del Islam], a los presentes en esta comida,
comentándoles que “lo que veis en este vídeo no representa al verdadero
Islam”, en balde, fueron todos mis intentos, después de que vieran con sus
278
propios ojos lo que ocurre, dentro de la mezquita más famosa de los
musulmanes, en Egipto, de movimientos histéricos y prácticas licenciosas.
Fijémonos hasta qué punto estos innovadores heréticos y los sufíes
perjudicaron al Islam y a los musulmanes y en lo que aŷ-Ŷabartí dijo, hace
unos 220 años, y ax-Xuqirí quien concluyó su discurso sobre estos sufíes,
extrañando y maravillándose de la participación de los ulemas coetáneos a
ellos en sus ilícitos festejos y el que no lo desaprobaran. En realidad, hasta
hoy, éstos ven los festejos, de cerca, sin negarlos ni corregirles a los sufíes
ni a los innovadores sus conceptos. Dijeron: “Estamos en una era que se
distingue por atravesar un despertar [religioso]... pero, no sabemos si lo
es, de veras, o es, al contrario, un adormecimiento y un despiste -¡No hay
poderío ni fuerza sino por Allāh el Altísimo, el Grandioso!.”.
Por otra parte, nos gustaría saber algo sobre la verdad de la
novedad de festejar la conmemoración del nacimiento del
Profeta. Pues, si el festejo del nacimiento del profeta se atiene a algo
verdadero en su sunna -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, nos habría llegado
alguna noticia de ello, a través de las tradiciones de correcta autenticidad
verificada, o a través de las obras de los compañeros del Mensajero -¡Allāh
se complaciera de ellos!-, después de él, debido a que lo más lógico es que
ellos sean las personas más indicadas, para festejar su nacimiento, por ser
más devotos y píos que los que les sucedieron. Pues, a pesar de que estos
compañeros eran los más selectos de los antepasados, desconocían la
celebración del nacimiento del Profeta, y ninguna de las sucesivas
generaciones de sus seguidores lo conocían, hasta que, en el siglo VI de la
héjira, Súltān Erbil lo innovó.
Al principio de su libro, al-Ectesām, ax-Xātébí apuntó: “Ciertamente,
la xarica vino, íntegra, sin posibilidad alguna de aumento o disminución,
ya que Allāh -¡Elevado sea!- dijo, a su respecto: (... Hoy os he
completado vuestra Práctica de Adoración, he culminado Mi
bendición sobre vosotros y os he aceptado complacido el Islam
como Práctica de Adoración466.). Quien da por buena la novedad de
festejar el nacimiento del Profeta y su respectivo seguimiento, supone que
la religión es incompleta y que poner en práctica semejante novedad es de
los suplementos de la religión del Islam que Allāh hizo descender sobre Su
Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- quien dijo: “No he
querido despedirme, sin dejaros en este destino blanco de
peregrinación...”.
466
Azora de La Mesa Servida (n.º 5): 3.
279
A los investigadores que siguieron el origen de esta novedad,
les constó que sus innovadores la divulgaron y difundieron mediante
tradiciones fabricadas, atribuidas, falsamente, al Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!. Una de las pruebas de su falsedad que constaron a los
investigadores que estudiaron a fondo sus métodos de divulgar esta
novedad, se encuentra el que los patrones de los al-ma.uāled se ponían en
pie, cada vez que se mencionaba el nacimiento del Profeta -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, en la creencia de que, en este preciso momento, el
Mensajero acude a ellos con su espectro y su espíritu, con lo cual se ponen
en pie, en señal de veneración. En cambio, en la tradición relatada por Abu
Omāmáta al-Bāhélí -¡Allāh se complaciera de él!-, éste dice: “El Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- salió a nosotros, apoyado en un bastón, así
que nos levantamos por él, entonces, dijo: “No os levantéis como
hacen los extranjeros, en señal de mutuo
engrandecimiento.””.
Ánas -¡Allāh se complaciera de él!- relató: “Para ellos, nadie les era
más amado que el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, pues, si lo veían
(los compañeros) no se levantaban, porque sabían que él lo aborrecía.”.
(Tradición de una autenticidad verificada según las normas de Muslim).
Asimismo, el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “¡Qué
ocupe su asiento en el Fuego, quien le agrada que la gente
se ponga en pie al verle!.” (Tradición relatada por al-Bujārí y
Muslim).
Es de males modales contravenir lo que el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- ordenó o vedó. De las tradiciones anteriores, se desprende
que, en su vida, el Mensajero prohibía que se levantaran, en señal de
veneración a su persona, entonces, ¿Qué será de aquellos que se levantan,
nada más mencionar su nacimiento, tras su muerte?!.
Algunos de la gente común que siguen semejantes supersticiones, les
vemos adorar a Allāh, haciendo prácticas que no proceden ni de Allāh
-¡Elevado sea!- ni de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, de
modo que si algún ulema o docto en la religión se lo veda a ellos, dicen: “A
pesar de que lo que hacemos es una novedad, es tan buena como la de la
celebración del nacimiento del Profeta.”. Entre estas prácticas
supersticiosas, figura, por ejemplo, decir, abiertamente, tras cada
tocamiento de azalá: “Al.lāhomma sal.li u sal.lim cála sayyedna
Muhammad467.”, en los minaretes, amén de sus invocaciones como decir,
en voz alta, sus confidencias antes de cada tocamiento de azalá, y entonar
467
¡Allāh dé Su gracia y paz a nuestro señor, Muhammad !-
280
los cantos religiosos en alabanza del Profeta y los familiares de su casa.
Ellos contemplan todo esto como aprobado, mientras sea por amor del
Mensajero (Les decimos que el amor del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!- se afianza cuando seguís su sunna.). En cuanto a los que protestan,
de los seguidores de los ritos del fiqh468 islámico, les repetimos lo que
Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Todo aquello en lo que no estáis de
acuerdo, su juicio se remite a Allāh...469.) y: (... Y si disputáis sobre
algo, remitidlo a Allāh y al Mensajero, si creéis en Allāh y en el
Ultimo Día. Esto es preferible y tiene mejor resultado470.).
Así pues, es inadmisible oponerse a cualquier pronunciamiento de
Allāh -¡Elevado sea!- o de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
Pues, cuando algunos de los seguidores se opusieron al pronunciamiento
del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, alegando los de
tanto Abu Bakr como cÓmar -¡Allāh se complaciera de ambos!- sobre la
cuestión del disfrute durante al-haŷŷ, Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de
ambos!- les replicó, diciendo: “Se avecina la caída de piedras, desde el
cielo, sobre vosotros. ¿A qué os digo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- dijo y vosotros me decís: Abu Bakr y cÓmar dijeron?.
Entonces, ¿Qué será de los que dictaminaron la licitud de festejar el
nacimiento del Profeta según las palabras de fulano o mengano?!.”.
LOS SUFÍES Y LOS CUATRO RITOS FIQHÍES DE LOS CUATRO IMANES:
A pesar de todas estas evidencias y pruebas fehacientes presentadas
en respuesta a ellos, nos encontramos con que siguen tomando por
argumento a los imanes de los cuatro ritos musulmanes y las diferencias
que se produjeron entre ellos. En realidad, cada uno de estos innovadores
se aferra tan fanáticamente -como los del paganismo preislámico-, a su rito
y rechaza los demás ritos, aunque éstos supusieran las citas y
pronunciamientos infalibles del Libro y de la sunna correcta. Vemos, por
ejemplo, muchos de los fanáticos del rito del imán Abu Hánīfa desconocer
los mandatos y los ordenamientos de la sunna y las tradiciones de correcta
autenticidad verificada, a pesar de considerarse de los ulemas. Más aún,
pretenden, por culpa de su ignorancia, que sus azalás, detrás de cualquiera
que no fuera de su rito, no se considera correcta, amén de desaprobar,
enérgicamente, levantarse las manos al ponerse uno, durante el azalá, de
rodillas y al levantarse, después, e, incluso, al ponerse en pie, tras el primer
at-taxáh.hod471, así como, levantar el dedo índice, cuando el azaleante dice,
468
La jurisprudencia islámica.
469
Azora de La Consulta (n.º 42): 10.
470
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 59.
471 c
La invocación que se dice al término de la segunda rac a y la última de un azalá.
281
durante at-taxáh.hod: “axhádu anna la ilāha il.la Allāh472”. Lo mismo
pasa con los fanáticos de los seguidores de los otros tres ritos. Cada uno de
ellos se adhiere, fanáticamente, a su rito y opina que está en lo cierto,
mientras que los otros no lo son, como si, para cada uno de los seguidores
de estos ritos, el suyo fuera un Corán hecho descender por Gabriel, que
pertenece, únicamente, a su rito, hasta el extremo de que algunos de esos
seguidores impedía que sus hijas se casaran con los seguidores de los otros
ritos.
Pero, lo más curioso es que semejantes actos y pronunciamientos
procedan de ulemas y alfaquíes. Más aún, pretenden, ante los demás, que
pertenecen a los seguidores de la sunna y el común de los ulemas pasados,
y los cuatro imanes473, cuando, en realidad, éstos son libres de lo que
aquellos hacen y dicen. Se constató que algunos de estos imanes dijeron
que: “Si una tradición profética es correcta, no se atiene a ningún rito.”.
Los imanes -¡Allāh se complaciera de ellos!- nunca mandaron a nadie
seguirles, sino mandaron seguir lo recogido en El Corán y en los
pronunciamientos de la sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!.
Entre las citas de dichos imanes -¡Allāh se complaciera de ellos!-
[pronunciadas a este respecto], podemos leer las siguientes:
El imán ax-xāfécí dijo: “Si una tradición es de correcta autenticidad
verificada tiene que ser mi rito, y, entonces, echad por tierra lo que yo
diga.”.
El imán Malek dijo: “Se puede seguir o descartar de las citas de
todos, menos el de esta tumba, señalando la tumba del Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!.”.
El imán Ahmad Ibn Hánbal dijo: “No imitéis ni a mí ni a Malek
ni a al-Auzací; tomad de donde hemos tomado. Dijo: No vamos más allá de
El Corán ni las tradiciones de correcta autenticidad verificada.”.
El imán, Abu Hanifa dijo: “Si las palabras provienen de Allāh
-¡Elevado sea!-, de Su Mensajero o de los compañeros de éste, pues, de mil
amores. En cambio, si provienen, citando a los seguidores, entonces,
somos hombres y son hombres474.”.
472
„Doy fe que no hay más Dios, sino Allāh.‟.
473
Los cuatro jefes de los cuatro ritos.
474
Quiere decir que ambos son hombres cualesquiera.
282
Así pues, lo malo de estos hombres, suponiendo su buena fe, se
achacaría tanto a su desconocimiento de lo correcto de la sunna, como a no
estudiar bien la disciplina de las tradiciones, con lo cual no pueden
discernir entre lo correcto, lo bueno, lo débil y lo atribuido, falsamente, al
Mensajero de las tradiciones proféticas. Pues, tomaron todas las tradiciones
atribuidas al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, las dieron por
tradiciones de autoridad fehaciente, las aplicaron en sus prácticas de
adoración, más aún, se las legislaron a los demás. En realidad, se ha
convenido, unánimemente, en no dar por buenas ni hacer operativas las
tradiciones de débil autenticidad verificada, en el caso de los mandatos, así
como las virtudes en caso de ser, inmensamente, débil, por pecar de ser de
un único relator, con antecedentes de mentira gorda. Así las cosas, el
desconocimiento de estos innovadores de la disciplina de las tradiciones
débiles, de falsa atribución y las fabricadas, ha acarreado a la umma toda
clase de imprecaciones, corrupción dogmática y desvío en la religión,
aparte de sumar a la religión lo que no es de ella.
Pues, si dan por argumento la ambigüedad habida entre las
tradiciones débiles, las de falsa atribución y las fabricadas, les decimos -es
una realidad como un templo- que de la misma manera que Allāh se
comprometió a preservar Su Noble Libro, encomendó la preservación de
las tradiciones de Su Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- a hombres
de confianza de los ulemas y los doctos y les inspiró dedicar toda su vida a
seguir, autentificar, averiguar, discernir lo bueno de lo malo de las
tradiciones del Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a destapar, del
mismo modo, lo débil, lo falsamente atribuido y lo fabricado de ellas; a
poner de manifiesto los motivos de todo ello, aparte de definir y
categorizar, rebatiéndoles, a los relatores de las tradiciones, fijando a los
sinceros y poniendo al descubierto a los mentirosos. Valoraron tanto las
tradiciones de buena conservación como las de mala conservación, las
claras de las que despistan o distraen, componiendo tratados prolíficos, de
afianzada autoridad y autenticidad. Las discirnieron, las revisaron y
cribaron hasta el punto de que los ulemas pasaron a atenerse, con total
confianza, a las tradiciones correctas.
Entonces, ¿Por qué pretenden sospechar que la mentira se ha
infiltrado en las tradiciones proféticas y protestan por ello abandonando la
sunna, cuando, en cambio, Allāh -¡Elevado sea!- nos mandó diciendo: (...
Y lo que os da el Mensajero tomadlo, pero lo que os prohíba
dejadlo475.)?.
475
Azora de La Concentración (n.º 59): 7.
283
Por otra parte, el Mensajero - ¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:
“Que no encuentre a ninguno de vosotros, cuando le venga
algo que yo haya mandado o impedido hacer, decir,
estando sentado en su butaca: “Hacemos operativo todo
cuanto encontramos procedente del Libro de Allāh, o, de lo
contrario, no.”” (Tradición recogida en las recopilaciones de Abu
Dau.úd, aprobada por az-Záhabí y dada por buena por at-Termezí.).
Corroborando lo que el Mensajero dijo, Allāh -¡Elevado sea!- dijo: (Ni
habla movido por el deseo. No es sino una revelación inspirada476.)
y: (... Que se guarden los que se oponen a Su mandato477de que no les
venga una prueba o un castigo doloroso478.).
C
LA SEDICIÓN DE NEGAR LA SUNNA DEL PROFETA SEGÚN XAIJ, ABUL.Á LA
AL-MAUDŪDÍ:
A este respecto, en el número: 609, del periódico de al-Bálāgh, del
c
mes lunar de zi alqicda, del año 1401 de la héjira, nuestro xaij, Abul.á la
al-Maudūdí -¡Allāh se apiade de él!- dijo: “Nada más advenir el siglo XIII,
de la héjira, cundió, nuevamente, la vida en esta sedición (la de negar la
autoridad de la sunna); nació en Irak y floreció en la India. Sus inicios en
la India se atribuyen a Ahmad Jān Maulá.uí, al xaij Grāgh cÁlí; su
caballero emprendedor era Maulá.uí cAbd-Allāh Ŷákār cÁluí, luego, tomó
el estandarte Maulá.uí Ahmádud-dīn al-Āmér Tsrí, luego, avanzó con ella
Aslūm Grāŷbūrí, y, finalmente, su capitán fue Ghulām Ahmad Beruīz,
desembarcando con ella en la costa del desvío.
Éste es Ghulām Ahmad Beruiz, afincado en Bakistán, está
divulgando, hiperactivamente, su desvío, calumnnia e incredulidad,
publicando sus opiniones por medio de sermones que se graban, se emiten
y se publican (...). Por otra parte, tiene libros y adeptos, y dispone de una
exégesis de El Corán, pensada según sus opiniones y su incredulidad.
Algunos compañeros de los estudiantes que buscan el saber religioso, se
desviaron, por culpa de adoptar sus opiniones. Los estudiosos de las
tradiciones proféticas y los seguidores del rito de Abu Hanīfa han tenido
bastantes enfrentamientos con él, pero, según parece, le llegan suministros
desde el exterior, de parte de los enemigos del Islam y de quiénes
alimentan a semejante desviado con los recursos materiales, a fin de que se
fortalezca y pueda divulgar todo cuanto pretende. En cambio, el séquito de
la Verdad dispone de escasos recursos; sus libros y sus artículos no van, a
476
Azora del Astro (n.º 53): 3-4.
477
También puede referirse al mandato del (mensajero) de Allāh.
478
Azora de La Luz (24): 63.
284
menudo, más allá de sus seguidores y los asistentes a sus reuniones.
Semejante grupo es de mayor riesgo que los judíos y los cristianos para los
musulmanes, debido a que, en nombre del Islam y de El Corán, difunde su
incredulidad. Según la xarica islámica y la lógica, quien niega la existencia
de la sunna del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- cae en
el ateísmo, o sea, en la negativa de la exisencia de Allāh, el Grandioso. Se
ha adoptado un rito propio diferente al principio y las ramificaciones
fiqhíes en que los musulmanes convienen unánimemente, haciendo, por
ejemplo, tres azalás, al día, en vez de los cinco preceptivos, aparte de
tener, que yo sepa, muchos detalles inhabituales, en su práctica de
adoración, pero no me he detenido en ellos.
Los gobernadores y los islamólogos deberían luchar contra este
grupo, incitando a los islamólogos a hacer frente a semejantes incrédulos,
estimulando la publicación de los libros y los tratados sobre la sunna y
mandando a los guías para sensibilizar y concienzar tanto en árabe como
en el resto de las lenguas extranjeras para resistirse a esa corriente falsa y
desviada. Pues, por Allāh, su ŷihad [lucha] no es, bajo ningún concepto,
menor que la de los incrédulos, sino es como el de los guerreros y los
predicadores, ya que debido a que los incrédulos declararon,
abiertamente, su incredulidad, pocos son los que se engañan por ellos,
mientras aquéllos engañan a muchos de los que estudian, sin profundizar,
el Libro y la sunna.
Por otra parte, sostener la opinión de negar la autenticidad de las
al-āhād [tradiciones proféticas relatadas por una única persona], tal y
como fue recogido en las cuestiones dogmáticas, pese a ser mantenido por
muchos, es una postura falsa e ilícita, de la cual deriva la destrucción de
muchas de las cuestiones dogmáticas y de las ramas. Por lo demás, es una
puerta de acceso a negar, categóricamente, la existencia de la sunna, ya
que las al-āhād son una de las secciones de la sunna, más aún, la mayor
parte de la sunna son de las al-āhād. Pues, en caso de negarlas, llegan a
hacer lo mismo con las al-mutuāter [las tradiciones proféticas relatadas
por más de una persona], con lo cual, acaban con la ilustre sunna. En esta
misma línea, encontramos al autor de un libro, titulado:
Taisīr al-wah.yey.īn fi al-iktifá Bis-sahi.hain, un libro cuya portada infunde
misericordia y su contenido alimenta todo tipo de castigo. Pues, negar el
resto de la sunna y de las cadenas de autentificación de las tradiciones
conduce, asimismo, a negar, enérgicamente, las tradiciones proféticas en
su totalidad.” (Han terminado las palabras de al-Maudūdí -¡Allāh se apiade
de él!).
ALGUNOS EJEMPLOS DE LOS MÉTODOS ADOPTADOS POR LOS JEFES DE LOS
TÓROQ SUFÍES PARA TIMAR Y FRAUDAR A LA GENTE SIMPLE:
285
Reanudemos la exposición de una parte de las manifestaciones del
exceso del sufismo y de los sufíes, fijándonos en la diversidad de los
métodos que los jefes de los tóroq sufíes adoptan, para timar y fraudar a los
simples e ignorantes de sus adeptos, con el fin de lucrarse y enriquecerse a
sus expensas, desplumando a los pobres y a los débiles de ellos. Los incitan
a que les hagan convites, les den dinero y les prefieran a sí mismos,
siempre que les garanticen la intercesión y les hagan pasar al Paraíso, sin
rendir cuentas ni castigo alguno. De hecho, ésta es la costumbre de todos
los jefes de los sufíes, los cuales desviaron, en principio, a los siervos de
Allāh, a fin de desplumarles, a pesar de que la mayoría de sus adeptos son
paubérrimos.
1) Éste es ad-Disūqí, uno de estos jefes. En el libro de Tábakāt ax-
Xácárāní, dice: “En mis manos tengo las puertas del Fuego y, en las
mismas, tengo el Paraíso que abro (...) Quien me visita, le hago morar en
el Paraíso.”. Y nosotros le decimos, si, en tus manos, tienes las puertas del
Paraíso y las abres, ¿Por qué no te vas, de una vez, a vivir en Él y disfrutas
de su lujo y dejas a la gente en paz?!.
2) En la noche del sábado, 6 del mes lunar de gumada al-ājéra, del 1422 de
la héjira, correspondiente al 25 de agosto, del 2001, cuando trataba la
cuestión de la extorsión y del aprovechamiento económicos, ejercidos por
parte de los jefes de los sufíes a sus adeptos, tuve una eventualidad muy
curiosa. Después del azalá de al-cixá479, escuchaba, mientras escribía, el
programa de radio, Nūron cála ad.dárb480, de la emisora del Noble Corán,
que se emite desde Arriyad. En este programa, los radioyentes hacen
preguntas, a través del locutor del programa, a uno de los consagrados
islamólogos del Reino de Arabia Saudí, para que emiten fetuas en respuesta
a esas preguntas. El invitado del programa era Su Virtuosidad el xaij cAbd-
Allāh Ibn cAbd-al-Ráhmān al-Ghediān y quien hacía la pregunta era de
Sudán y decía que seguía una de los tóroq sufíes, en Sudán, y se enteró de
sus colegas seguidores que el jefe de su tariqa481 sufí estipulaba a cada uno
de sus seguidores que se fuera de peregrinación a Meca que le obsequiara,
antes de viajar, la quinta parte de su dinero, y le regalara, antes de que sus
pies pisaran su casa, un carnero?!. El xaij al-Ghediān le dio una respuesta
fiel y completa, que pudo -Allāh mediante- mostrarle el error que suponía
su creencia en su tariqa sufí y le advirtió del jefe de su tariqa, por que éste
contravenía la xarica de Allāh y la sunna de Su Mensajero y trataba de
desplumarles y compartirles su dinero, por medios que no se atienen a lo
que Allāh y Su Mensajero legislaron.
479
La noche.
480
Luz en el sendero.
481
Singular de „tóroq‟.
286
LOS EXCESOS DE LOS SUFÍES:
Contemplad esta prueba que afirma la seriedad y la sinceridad de
nuestras acusaciones a esos innovadores sufíes -¡Allāh nos guíe tanto a
nosotros como a ellos!. En realidad, su exceso y exageración fueron tales
que algunos de ellos llegaron a convertirse a sí mismos en profetas que
reciben Revelación divina y otros que, de tamaña incredulidad y herejía, se
atribuyeron poderes sobrenaturales que igualan a los del Señor de la
Soberanía y la Majestuosidad. Pues, algunos de ellos pretendieron que eran
profetas enviados. Otros pretendieron que llegaron a una rango en que se
toma y se inspira, directo, de Allāh, sin necesidad de Gabriel, con lo cual se
les exime de realizar los encargos religiosos preceptivos y, por
consiguiente, no hacen los azalás, ni ayunan, ni realizan ningún tipo de
prácticas de adoración. En realidad, el propio Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, el más perfecto, por unanimidad, de las criaturas de Allāh,
para siempre, a pesar de este eminente rango y de su gran profetismo, y de
las virtudes, asignadas, única y exclusivamente, a él, de entre el resto de los
profetas y los mensajeros, nunca dijo que tomaba de al-Lauh al-Mahfūz482
o, directamente, de Allāh, sin recurrir a Gabriel -¡La paz sea con él!-, ni se
relajó, ni un solo momento, en su adoración a su Señor. En cambio, se
ponía, en pie, toda la noche, hasta que se le agrietaran los pies. Es más,
cuando as-sayyeda cA.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!- le preguntó:
“¿Por qué haces eso, Mensajero de Allāh, a pesar de tener perdonadas
todas tus culpas, por igual, tanto las anteriores como las posteriores.”, él
le contestó: “¿Acaso no quiero ser un siervo agradecido?”. Pero,
lo que más nos llama la atención, en este contexto, es que no dijo que había
llegado a semejante rango, en que a uno se le exime de hacer los encargos
preceptivos, como el azalá y el ayuno, etc.
De esta manera, si la puerta se deja abierta a todo incrédulo
mentiroso de los sufíes, de modo que pueda pretender ser un profeta
enviado o tener acceso a lo No-Visto, entonces, pasarán, por la misma,
todos los malévolos calumniadores; y esto es, precisamente, lo que los
grandes impostores del sufismo hicieron, en el siglo pasado, como: Mérza
Gholām Ahmad al-Qadiāní, Muhammad cÁlí al-Bāb, Mérza Hássan cÁlí
alias, al-Bahā.a, y el último prestidigitador de Sudán, Muhammad Mahmūd
y otros que pretendieron haber recibido Coranes que fueron hechos
descender sobre cada uno de ellos.
ALGUNOS EJEMPLOS DE LOS EXCESOS DE LOS FAMOSOS
IMPOSTORES SUFÍES:
482
„La Tabla Preservada‟ donde figura todo cuanto atañe a las criaturas de Allāh.
287
Entre los excesos y las exageraciones de sus famosos
impostores, a continuación, podemos pasar revista una parte de sus citas y
excesos:
1) En Tábaqāt ax-Xácárāní, el autor habla de los nobles portentos de su
señor, ax-Xarīf al-Maŷzūb [el demente], relatando: “Y cuando los
lunáticos apuñalaron a mi señor, cÁlí al-Ja.uās, ax-Xarīf al-Maŷzūb
acudió, de su tumba, a socorrerle, rechazándole la puñalada.”.
2) De AHMAD AL-BADA.UÍ -a pesar de su muerte y ser, ahora, una carroña
pudrida-, ax-Xácárāní dice: “Él vive disfrutando de la vida exuberante y
abundante en la vida mundanal; concede la vida a quién le plazca de los
muertos; responde a las necesidades de las criaturas; ofrece los pactos;
habla con los que circunvalan alrededor de su ídolo (esto es „alrededor de
su mausoleo‟).”. Lo más curioso es que no relataron nada del Profeta,
Muhammad, que diera por hecho que habubiera ayudado, después de su
muerte, a nadie. Si Allāh -¡Elevado sea!- hubiera concedido los atributos de
la vida a algún muerto [de Sus criaturas], en su tumba, con tal de ayudar a
Sus seres queridos y compañeros, o asistirlos con un poder determinado,
depués de su muerte, Él -¡Elevado sea!- se los habría concedido a
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. En cambio, al-Báda.uí está
difrutando, a pesar de su muerte, de una vida exuberante, en la vida
mundanal. Es más, le regala a quien quiere de los muertos!!. En sus
Tabaqāt, ax-Xácárāní dice, a propósito de la biografía de su señr,
al-Báda.uí: “Mi xaij me hizo jurar cumplir la promesa, en la cúpula, frente
al rostro de mi señor, as-Sayyed al-Báda.uí, y me cogió de la mano
entregándome a él. Entonces, su noble mano salió y me apretó la mano (...)
Dijo: “Atiende a mi Sidi ax-Xinna.uí y manténlo bajo tu mirada atenta.”;
dijo: “Enseguida, oí a Sidi Ahmad decirle, desde el interior de la tumba:
“De acuerdo.””.
3) AX-XÁCÁRĀNÍ dice, también: “Una vez, falté al mauled. Allí, estaban
presentes algunos de los al-auliā.á as-salihīn. Me contaron que Sidi
Ahmad al-Bada.uí, dijo, mientras corría las cortinas del mausoleo: “cAbd-
al-Wah.hāb no ha venido.””. Asimismo, ax-Xácárāní dijo que había visto a
muchos de los xaijes tanto vivos como muertos acudir andando y reptando,
en sus mortajas, para asistir al mauled de al-Báda.uí.
4) Y del AL-HÁRTHÍ dice: “Me dirigí a él, pidiendo que me gestionara una
petición, estando en la azotea de la escuela de Um Ja.uand, en Egipto. Le
vi salir de su tumba, caminando desde Damieta hasta que nos separaron
cinco brazas y me dijo: “¡Paciencia! y desapareció.””.
288
5) En cuanto a AHMAD IBN MUHAMMAD ABUL-CABBĀS AT-
TIGĀNÍ, nacido en el 1150 de la héjira, se comenta a sí mismo, en los
siguientes palabras: “Mi espíritu es el del Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!-, pues, ayuda a los mensajeros y a los profetas. Mi espíritu ayuda a
los jefes espirituales y los conocedores desde el principio de la creación
hasta siempre. Si Allāh -¡Elevado sea!-concentra a Sus criaturas, en el
lugar de congregación, el Día del Levantamiento, un pregonero llama
haciendo llegar su grito a todos los congregados: ¡Oh, los que estáis
congregados, éste es vuestro imán, de quién echabais mano!?.”.
6) En la página 320 de su libro, cAŷā.éb al-āthār, AŶ-ŶABÁRTÍ dice: “El
sufí, llamado cÁlí Ibn Heŷāzí Ibn Muhammad al-Bayyūmí (m. 1183 de la
héjira) pretende que vio al xaij ad-Dimirdax, en el cielo, y que éste le dijo:
“No tengas miedo en ambas vidas: La mundanal y la Última.”; y que
al-Bayyūmí veía al Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, cada vez que se
quedaba a solas y que había oído al Profeta decir a Abu Bakr: “Anda,
vamos a asomarnos a Zā.ué.yát ad-Dimirdāx; y que él, es decir, al-
Bayyūmí entró donde estaba as-Sayyed al-Báda.uí y, allí, vio al Profeta -
¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y dudaba de que su visión fuera una ilusión,
pero, de pronto, vio a ad-Dimirdāx, en su mausoleo, diciéndole: “Tiende la
mano al Profeta, que está conmigo!?.””.
7) En la página 97, del primer tomo de su libro, Ga.uāhér al-mácāní fi faid
at-Tigāní, CÁLÍ HRAZM dice: “El Señor de la existencia [Universo]483, me
dijo, en la vigilia y no en el sueño: “Todos los que te hicieron el bien,
prestándote cualquier servicio o dándote de comer o cualquier cosa por el
estilo pasarán al Paraíso, sin ser juzgados ni castigados.”. Dijo:
“Entonces, le pregunté:¿Es cierto que todo esto será para quienes me
quisieran y me hicieran el bien, aunque fuera en la medida del peso de un
átomo, y que quienes me dieran toda su comida pasarían al Paraíso, sin
ser juzgados ni castigados?”. Hay muchas otras versiones, por ejemplo, él
dice que el Profeta le dijo: “Les he garantizado todo ello, y no lo echarán
en falta hasta que tanto tú como ellos estéis, a mi lado, en lo más alto del
cielo.”.
8) En la página 103, de su libro, Qūt al-qulūb, ABU TĀLÉB AL-MAKKÍ
dice: “Una vez, un sufí se dirigió a su Señor, diciendo: “Algunas personas
Te pidieron y les diste (...) sobre la faz de la Tierra, andar en el aire y los
tesoros de la misma, con lo cual se convirtieron en notables.””. Luego,
habla de los beneficios con que su Señor le colmó, tras la petición anterior,
diciendo: “Mi Señor me hizo pasar a la esfera inferior, haciéndome
483
Se refiere al Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-. En realidad, el texto lo recoge, en estos términos, a
pesar de que el apodo de Señor de la existencia o del Universo no se aplica correctamente a la persona del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ya que el Señor de la Existencia o del Universo es Allas xge.
289
circunvalar en el Reino Inferior, enseñandome las Tierras y lo que
hay debajo de ellas, hasta la tierra húmeda, acto seguido, me metió en la
esfera superior, haciéndome recorrer los cielos, enseñándome todo cuanto
tenía de Paraísos484 hasta el Trono. Luego, mi Señor me detuvo ante él,
diciéndome: “Pídeme lo que sea de lo que acabas de ver que, de
inmediato, te lo concedo.”. Entonces, le dije: “Oh, Señor, no he dado por
bueno nada de lo que acabo de ver, para pedírtelo.””. ¡Glorificado sea
Allāh, el Grandioso, por encima de semejantes palabras falsas!. Habéis
comprobado como este gran impostor se atreve a meterse con Allāh,
pretendiendo mantener dicha relación tan privilegiada con Él -¡Glorificado
sea!-, relación que ninguna criatura antes de él había tenido, incluso, el más
selecto de las criaturas, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Lo más
curioso son sus palabras mentirosas de que se le ofreció ver el Trono del
Misericordioso y, encima, su Señor le ofrece que pida algo de lo que había
visto, para concedérselo, y él, con todo el cinismo del mundo, le contesta:
“No he dado por bueno a nada para pedírtelo.”. Más adelante, este impío
añade, al término de sus palabras, en el libro de Qūt al-qulūb, diciendo:
“Después de dar esta respuesta a su Señor (Es decir no dio a nada de lo
que vio por bueno para que Él se lo concediera.), Allāh -¡Elevado sea!-,
Quien está por encima de esto le dijo: “Así, de veras, eres siervo mío.””.
Prosiguiendo con la exposición de sus excesos y su incredulidad, en
sus anotaciones sobre el libro de ax-Xárh al-Járīda de AD-DARDĪR, as-
Sā.uí dijo que ar-Refācí se detuvo, frente a la tumba del Mensajero, y se
dirigió a él, con los dos versos siguientes:
En caso de lejanía, mi espíritu lo mandaba a besar el suelo, por mí, pues, él485
es mi delegado.
Y, aquí, presente está el imperio de los fantasmas, así que tiende tu derecha
para que mis labios tengan el gusto que suponen.
Dijeron que, entonces, la mano salió de la tumba para que la besara!?.
En su tratado, en que promociona y divulga semejantes incredulidades
y excesos, ad-Dabbāgh dice: “He visto a uno de los aulia.a as-sālihīn,
siervos de Allāh, alcanzar un gran rango, que consiste en que éste ve a las
criaturas hablantes y mudas, las fieras, los insectos, los cielos y sus
estrellas, las Tierras; el Globo entero saca de él; éste escucha sus sonidos
y voces y sus palabras, en un solo instante, suministrando a cada cual todo
cuanto necesite y le da con que arreglárselas, sin que esto lo entretenga de
lo de los otros.”. Nuestro Señor, te pedimos perdón y nos volvemos atrás
de lo que algunos de Tus criaturas, aquéllos que se desviaron y desviaron al
resto de Tus criaturas, hacen atreviéndose a meterse contigo; ¿Qué poderes
ha dejado aquel hereje a Allāh -¡Elevado sea!-, que aquél no produjera?!.
484
Jardines.
485
Mi espíritu.
290
¡Glorificado y elevado sea Allāh por encima de lo que dicen y lo que Le
calumnian flagrantemente!, ¡Refugiémonos en Allāh de cualquier
criatura que crea semejantes palabras, pues, Allāh le maldiría hasta el
Día que las criaturas resuciten!, ¡No hay más poderío ni fuerza sino por
Allāh, el Altísimo, el Grandioso!.
Ésta es RĀBÉCA AL-CADA.UEYYA que prendó los corazones de los
sufíes de su tiempo, con su sufismo encantador, y rozó con sus poesías la
categoría de la inviolabilidad de la divinidad. En sus sesiones de dzikr486,
vitoreaban, al mencionar su nombre, y la apodaron la mártir del amor
divino apasionado. Dirigiéndose a Allāh, Rabéca dice: “No Te adoro por
temor a Tu Fuego, ni por aspiración ansiosa a Tu Paraíso, sino Te adoro
por Tu Esencia.”. Con estas palabras, ella se ha marcado un camino y un
rango con los cuales se sitúa por encima del rango y el prestigio de los
profetas y los mensajeros -¡La paz y la gracia de Allāh sean con todos
ellos!-, debido a que con ambos declara su completa privación de todo
deseo o temor o ambición ansiosa o miedo a Allāh -¡Elevado sea!. Pues,
entre las loables características que Allāh atribuyó a Sus mensajeros,
destaca el que le rueguen por deseo o temor o miedo o ambición ansiosa,
tal y como lo recogen las siguientes aleyas, en que Allāh -¡Elevado sea!-
dice: (... Todos ellos se apresuraban a las buenas acciones, Nos
pedían con anhelo y temor y eran humildes ante Nos487.); (... e
invocadlo con temor y anhelo. Es verdad que la misericordia de
Allāh está próxima a los bienhechores488.) y: (Levantan su costado
de los lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo y dan de la
provisión que les damos489.). Rabéca descendió con sus excesos hasta
c
que su doble (diablo) se apoderó de ella y le hizo describir la Ka ba, la
Casa Inviolable de Allāh, diciendo: “Éste es el ídolo adorado en la
Tierra.”.
Sus excesos y su propasarse son inmensos. Si intentamos hacer un
recuento de los errores y de su incredulidad, así como su descarrío y sus
calumnias, no nos cabría llenar grandes tomos. Pero, en algunos de sus
falsos tratados, dan cuenta, breve y cualitativamente y no
cuantitativamente, de semejantes excesos, entre los cuales, cabe destacar
los siguientes: Dar mayor divulgación al azalá de la necesidad de mil
necesidades, aducir la frase de ¡Allāh se complaciera de él!, tras mencionar
el nombre de Abu al-Hássan ax-Xāzlí; pedir la mediación y el socorro del
486
Recitación de aleyas del Corán o de cantos religiosos o de cosas por el estilo.
487
Azora de Los Profetas (21): 90.
488 c
Azora de al-A raf (7): 56.
489
Azora de La Postración (32): 16.
291
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, diciendo: “Acude a
nosotros, Mensajero de Allāh; socórranos, Mensajero de Allāh, mádad
mádad490, Mensajero de Allāh.”; mencionar al azalá de las luces que hacen
a su máximo ídolo, Ahmad al-Báda.uí (Abu Farrāŷ) y asociar a su nombre
la frase de ¡Allāh se complaciera de él!; amén de aquel azalá, llamado el
azalá de autoluz y el secreto vigente, que es una invención de su señor, ax-
Xāzlí. Ellos mantienen que este azalá equivale a cien mil azalás; mantener
que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- no deja de estar en este
Universo ni un solo momento, por ser el origen de la existencia y el polo491
de su círculo y la razón de ser de todo cuanto existe, habida cuenta de que
es la primera criatura y de que, de su luz, Allāh creó los Cielos, la Tierra, el
Trono, la Silla de éste y todas las criaturas, así pues, cómo puede
ausentarse de los universos, aunque fuera por un solo momento; y muchas
historias sobre haber visto al Profeta, en sueño, y su visita a ellos, en la
vigilia, con lo cual mantienen cierto tipo de compañía con él, por lo cual
apostillan sus nombres con la coletilla, ¡Allāh se complaciera de él!; hablar
de una invocación inventada por su señor, al-Mursí Abulcabbās, cuya
fórmula, de ser repetida 500 veces, su lector no fallece antes de reunirse
con el Profeta -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en la vigilia. A este respecto,
se inventaron una sarta de tradiciones fabricadas y falsamente atribuidas al
Mensajero, citando a Abu Huraira, que dan por hecho que quien dice mil
veces: “Sal.la Allāhu cála Muhammad492”, con otros aurad, le ve, en sueño,
y quien supera dicha cifra asciende al rango de acompañarle y reunirse con
él, en la vigilia, de modo que se convierte en uno de sus compañeros; por
otra parte, dijeron que quien ve al Mensajero, en la vigilia, éste le garantiza
el buen término de su vida mundanal, la intercesión, el Paraíso, perdonarles
tanto a él como a sus progenitores y aliviarle los estertores de la agonía
(Aunque, como bien sabemos, el propio Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia
y paz!- los sufrió a su muerte.). Asimismo, añadieron que quien le ve en la
vigilia, le levanta el castigo del sepulcro, le asegura de los horrores del Día
del Levantamiento y le gestiona todas sus necesidades en la vida mundanal
y en la Última, por su generosidad y benevolencia. Más aún, afirmaron,
pese a su mentira, que, según el libro de Kitab al-azkār de Qotb al-Aqtāb
(el mayor ídolo), para ver al Mensajero, deberías hacer un azala de dos
rakcas493, en la víspera del viernes, leyendo, postrado, en cada uno de ellos,
cinco veces: La Azora que abre el Libro (n.º 1), la aleya del Trono494 y
diciendo, mil veces: “Sal.la Allāhu cála Muhammad”. Es más, adujeron una
490
Ayuda o refuerzo.
491
Centro. Los sufíes utilizan, a menudo, el término „polo‟ para referirse a varias cosas como, por
ejemplo, sus guías espirituales, así que preferimos seguir la corriente de sus designaciones.
492
„¡Qué el azalá de Allāh sea con Muhammad!‟. En esta frase, „el azalá‟ se menciona en sentido figurado
de veneración y no en el sentido literal de la palabra.
493
„Cada turno del azalá‟. Cada turno empieza con erguirse en pie, luego, inclinarse con las manos en las
c
rodillas, arrodillarse y, por último, postrarse. Un azalá es o de dos o tres o cuatro rac as.
494
La aleya núm. 255, de la azora de La Vaca (2).
292
tradición fabricada e inventada, atribuyéndola, falsamente, al
Menajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en que, según ellos, dice:
“Quien desea verme, en la vigilia, debe hacer un azalá de cuatro rak cas,
leyendo, en cada una de ellas, las siguientes azoras: La Azora que abre el
Libro (n.º 1); La Claridad de la mañana (n.º 93); ¿No te hemos abierto?
(n.º 94); El Decreto (n.º 97) y El Temblor (n.º 99). Acto seguido, termina el
azalá saludando495, luego, hace el azalá verbal por mí 70 veces y pide
perdón otras 70 veces y se acuesta y de este modo me va a ver en la
vigilia.” (Algunos de los ignorantes y la gente simple lo probaron varias
veces y no vieron nunca al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, ni
siquiera, en sueño.). En el libro de Jazīnát al-asrār, dicen: “Algunos ulemas
dijeron que quien lee la azora del Decreto (n.º 99) mil veces, el viernes, no
muere sin verle al Mensajero.”. Más aún, se empeñaron en sus excesos,
mencionando lo que se da en llamar el azalá de al-fāteh por su sayyed y
amo, Muhammad al-Bakrí. Citándole -¡Allāh se complaciera de él!-,
transmitiron, también, que dijo: “Quien hace cuatro rak cas, en la noche
del viernes, luego, recita mil veces: “¡Al.lāhomma, da Tu gracia a sayyedna
Muhammad, el que abre lo cerrado y da término a lo anterior, el
auxiliador de la Verdad con la Verdad, el guía, y a sus familiares, en la
medida de su magnitud y de su alto rango.” se reúne con el Profeta, cara
a cara, en la vigilia...”. (¡Qué feos y más destapados son sus mentiras,
montajes y tomaduras de pelo a la simple gente común, a fin de
desplumarles ilícitamente!).
Interpretan, según su albedrío, la aleya coráncia que reza:
(¡Vosotros que creéis! Temed a Allāh, buscad el medio de acercaros
a Él...496). A pesar de saber y reconocer que buscar el medio de acercarse a
Allāh se realiza mediante hacer el azalá, mencionar Sus nobles nombres y
características -¡Invencible y Majestuoso sea!-, y hacer las buenas obras
con las cuales se pretende, sinceramente, complacer a Allāh, tal y como
hicieron los tres que una roca les cegó la entrada de la cueva donde estaban.
Pero, ellos se inclinan al desvío, para extraviar a los siervos de Allāh,
enseñándoles buscar el medio de acercarse a Él, mediante los mensajeros,
los profetas, los al-aulí.á as-sālihīn y los familiares de la casa del
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Les informaron que es
invedado llevarse su bendición, en su vida, y lo mismo pueden hacer con
sus tumbas, tras su muerte, ya que sus tumbas -según ellos- son de los
jardines del Paraíso, lo cual coincide con lo que Abu Hāmed al-Ghazālí
apuntó, en su libro de Ádab as-sáfar. Su gran ídolo, Abu al-Hássan ax-
Xāzlí, dijo: “A quien le surja una necedidad ante Allāh, que Le jure por
495 c
Decir: Assalam alaikom ua rahmatu Allāhi ua barakatohu „!La paz y la misericordia de Allāh sean
con vosotros‟, con un ademán volviendo la cara a ambos lados.
496
Azora de La Mesa Servida (5): 35.
293
Abu Hāmed al-Ghazālí”. En al- Mafājer al-ca.léy.ya, ax-Xāzlí dice
de su sayyed, al-Ghāzalí, que éste le dijo: “Si te surge algo, júraLe por mí
(...) pues, por Allāh, cada vez que lo mencionaba en mis peticiones a Él,
todas tenían salida y mis dificultades se hacían más fáciles...””. (Nosotros
le decimos a ax-Xāzlí: “¡Qué mentiroso eres, por Allāh, enemigo de Allāh!.
Pues, todos vosotros, los pilares del sufismo, os tocáis mutuamente el
tambor. Tendréis vuestro [merecido] juicio, el Día en que no sirva ni
dinero ni prole, sino quien acude a Allāh con un corazón perfecto.”.
Poner a los profetas y los al-aulí.á as-sālihīn por mediadores, en las
invocaciones y los ruegos a Allāh no es lícito, estuvieran éstos vivos o
muertos, debido a que Allāh -¡Glorificado y Elevado sea!- comunicó a Su
Mensajero, Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en El Corán, que:
(Y cuando Mis siervos te pregunten sobre Mí... Yo estoy cerca y
respondo al ruego del que pide, cuando Me pide...497). Por lo demás,
at-Tabarāní relató que cEbadáta Ibn as-Sāmet dijo: “En la era del Profeta
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, había un hipócrita que hacía daño a los
musulmanes (...) Algunos de ellos dijeron: Levantémonos a pedir socorro
al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, por los actos de ese
hipócrita. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “El
socorro no se pide a mí, sino a Allāh.””. Esto ocurrió, en vida del
Profeta, así que imaginémonos cómo se le pide socorro y se le tiene por
mediador, estando muerto; y cómo pedir socorro de los que son de menor
rango como los al-aulí.á as-salihīn y los hombres de bien, amén de los
prestidigitadores y los estafadores, tales como los que osaron a meterse con
los mensajeros de Allāh, diciendo: “Los píos bienhechores pudieron
atravesar un mar, donde los profetas se detuvieron en su costa?!”. Estos
perversos quieren decir que, gracias a sus nobles portentos, atraviesan el
mar caminando de pie, mientras los profetas -¡La gracia y la paz de Allāh
sean con ellos!- se detienen, en su costa, sin poder cruzar como ellos, pues,
¡No hay más perversión ni incredulidad que superen las suyas!.
Por otra parte, algunos de sus estafadores “al-aulí.á as-salihīn” cuentan a
la gente simple historias sobre visiones, en que dicen que habían visto al
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y a algunos de sus compañeros,
pretendiendo que éstos les habían urgido dedicarse de lleno a corregir los
conceptos corrientes sobre algunas de las sunnas a las gentes, ordenándoles
aclararlas. Así pues, se empeñaron en rellenar los libros con semejantes
fábulas, encaminadas a cambiar la correcta sunna, divulgándolas en tomos
anónimos sospechosos.
497
Azora de La Vaca (2): 186.
294
Deberíamos, hermanos en Allāh, ir explorando nuestro camino
en la religión, valiéndonos de la luz de Allāh -¡Elevado sea!-, recogida en
Su Noble Libro y en lo correcto de la sunna del Mensajero, Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!. Los que caemos, sin darnos cuenta o por
desconocimiento, en la trampa de semejantes innovadores y sufíes
desviados, tendríamos que echarnos atrás y regresar a Allāh, a fin de que
Allāh nos conceda un buen término en la vida mundanal, pasando al
séquito que salvará con Muhammad y sus compañeros. Asimismo,
convendría aprender de la situación que está atravesando la umma de
Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- (Allāh hizo que nos
combatiéramos mutuamente; nos dividió en facciones y sectas haciendo
que nos probáramos las malas consecuencias de nuestra propia tiranía,
predestinando que viviéramos eras y siglos enteros, atados a las grietas y
las cadenas. A decir verdad, nos lo merecemos por descuidar el Libro de
Allāh y renunciar la sunna de nuestro Profeta, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-; por haber permitido que la Falsedad echara raíces en nuestro
patrimonio islámico y que la perversión y el morbo religiosos disfrutaran
de la luz y del aire entre nosotros. Sin el favor y la misericordia de Allāh
con nosotros, Él habría convertido a algunos de nosotros en monos y
cerdos y, sin Sus Libros anteriores, Él habría hecho caer sobre nosotros
piedras desde el cielo). Acordémonos de Sus aleyas, en que Él -¡Elevado
sea!- dice: (Será el día en que el injusto se morderá las manos y dirá:
¡Ojalá hubiera tomado un camino junto al mensajero! ¡Ay de mí!
Ojalá no hubiera tomado a fulano por amigo! Me extravió del
recuerdo después de haberme venido. El Shaytán es para el hombre
una decepción498.) y leamos el comentario de Ibn cAbbās, al interpretar la
aleya siguiente, en la cual Allāh -¡Elevado sea!- dice: (Y no seáis como
aquellos499que se dividieron y cayeron en discordia, cuando ya les
habían llegado las pruebas claras. Esos tendrán un inmenso castigo.
El día en que unos rostros se vuelvan blancos y otros negros...500).
c
Ibn Abbās dice: “Los rostros de los de la sunna y el acuerdo se vuelven
blancos, mientras los de las novedades y el desacuerdo se vuelven negros.
(...) Luego, Allāh -¡Elevado sea!- describe la situación de ambos grupos y
adónde llevan a sus autores los dos caminos de ambos grupos; Él -
¡Elevado sea!- dijo: (...Aquéllos cuyos rostros se ennegrezcan...
¡Renegasteis después de haber creído, gustad, pues, el castigo porque no
creísteis! Aquellos cuyos rostros se vuelvan blancos, estarán en la
Misericordia de Allāh, en ella serán inmortales501.”).
498
Azora del Discernimiento (25): 27-29.
499
Los judíos y los cristianos.
500
Azora de La Familia de Imrán (3): 105-106.
501
Azora de La Familia de Imrán (3): 106-107.
295
CONCLUSIÓN:
Las huellas de todo cuanto acabamos de explicar y detallar de los
extravíos que tanto los innovadores como los sufíes desviadores llevan
cometiendo, desde hace varios siglos hasta hoy en día, todavía, siguen
siendo adoptadas por centenares de millones de musulmanes, en todos los
rincones de la Tierra. Rogamos a Allāh que nos conceda tanto a nosotros
como a ellos la guía, que regresen a [seguir lo mandado por] Allāh,
echándose atrás de sus culpas y pecados y que se sacudan de su fe todos
estos tubérculos, para que seamos, nosotros y ellos, del grupo que salvará,
que sigue lo que eran Muhammad -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y sus
compañeros.
ALGUNOS EJEMPLOS DE LAS PRÁCTICAS RELIGIOSAS ILÍCITAS, INFLUIDAS
POR EL LEGADO DE LOS SUFÍES Y DE LOS INNOVADORES HERÉTICOS:
Algunas de las prácticas de la mayoría de los musulmanes -salvo los
que Allāh los envuelve con Su misericordia- son heredadas de esos
desviadores. Pues, creen que dichas prácticas son de la sunna, mientras, en
realidad, son de las al-bédác. A pesar de que -como señalamos,
anteriormente- las consideramos nimias, algunas de ellas llevan al
precipicio de la incredulidad -¡Allāh nos libre!-, sin que ellos se den cuenta.
Al-Mustáfa [el escogido] -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “La
incredulidad es más oculta que los pasitos de las hormigas
sobre un paño negro en la oscuridad de la noche.”. A
continuación, vamos a aducir una aclaración de algunas de estas prácticas
equivocadas, presentando las pruebas de su ilicitud, en la medida de los
posible, y, al fin y al cabo, Allāh es el Omnisciente:
1) Festejar la noche del viaje nocturno y la ascensión del
Mensajero al cielo y la de la mitad del mes lunar de xa cban y el
día de caxuraa502 (Un día festejado por los chiítas y de sus seguidores de
los de la sunna). En realidad, todas estas festividades son novedades que no
se atienen a ningún fundamento de El Corán ni de la sunna ni de los actos
de los compañeros del Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!.
Es más, la novedad de festejar la noche de la mitad de xa cban no tiene
antecedente alguno en los libros de la sunna del Profeta, ni en las noticias
de los píos antepasados, incluso, no cuenta con ningún fundamento
religioso. Pues, no ha constado que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
502
El 10 ó 9 del mes lunar de muharram. Es un día de luto para los chiítas
296
paz!- ni ninguno de sus cuatro sucesores prudentes (El mensajero
nos mandó seguirlos) había festejado esta noche en particular.
Pero, el mes de xacban, en general, tiene muchos méritos. En él, el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- solía ayunar, rogar e invocar a
Allāh, y hacer el bien con frecuencia. En realidad, el Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- ayunaba, a menudo, en dicho mes, a fin de entrenarse
y prepararse a sí mismo, para recibir el mes de ramadán. Por eso,
numerosas son las tradiciones correctas que dan cuenta de los méritos del
mes de xacban y, entre ellas, podemos destacar la tradición, relatada por
c
A.éxa -¡Allāh se complaciera de ella!-, en que ella dijo: “El Profeta
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- ayunaba, más que nunca, en el mes de
xacban, pues, no dejaba sino pocos días sin ayunar.” (Tradición transmitida
por Muslim.).
Más aún, reunirse, tras la puesta del sol, en la noche de la mitad de
c
xa ban, en las mezquitas, y establecer un azalá especial, llamado el azalá de
la mitad de xacban, y leer unas invocaciones respectivas a ella, llamadas la
invocación de la mitad de xacban no son más que una novedad moderna
que cundió, en los últimos tiempos, que no tiene antecedente alguno, en los
tiempos de los compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!- ni en los de
sus seguidores.
2) Tratar al Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- con sayyed [señor] en
at-taxáh.hod es una novedad. Me refiero, concretamente, a este pasaje del
at-taxáh.hod, en que quien lo lee dice: “¡Al.lāhomma, sal.li cála sayyedna
Muhammaden ua cála āli sayyedna Muhammaden, cáma sal.laita cála
sayyedna Ibrahīm ua cála āli sayyedna Ibrahīm!503”. De hecho, es cierto
que sayyedna Muhammad, es el señor de todos los seres humanos, pero,
sobre hacer el azalá por el Mensajero, existe una tradición profética, en que
el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Decid:
“¡Allāhomma, que Tu azalá sea con Muhammad y los
familiares de Muhammad, del mismo modo que lo fue con
Abraham y los familiares de Abraham; y que Tus
bendiciones sean con Muhammad y los familiares de
Muhammad, del mismo modo que lo fueron con Abraham y
los familiares de Abraham; Tú eres el Loado, el Glorioso.””.
3) Es característico de la asociación con Allāh jurar por cualquiera que no
fuera Allāh -¡Elevado sea!-, tal como ocurre con quienes dicen: “Por el
503
„¡Oh, Allāh, qué Tu azalá sea con sayyedna, Muhammad y los familiares de sayyedna, Muhammad,
del mismo modo que lo fue con sayyedna, Abraham, y los familiares de sayyedna Abraham.‟.
297
Profeta504, fulano, hazme tal y tal.”, o quien dice: “Por tu vida o Por lo
que supone mi vida, para ti o Por vida de mis hijos o Por vida de tus hijos
o Por el aprecio que le tienes a fulano, hazme tal y tal.”. El Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Si alguno de vosotros jura,
que jure por Allāh o se calle.”. Pero, se puede jurar, como hacía el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, diciendo: “Por el Señor de
c
la Ka ba; Por el Señor de los Cielos y la Tierra” y “Por Quien
tiene a mi alma en Su mano.”.
4) Es propio de caer en la asociación con Allāh que uno diga: “Lo que
Allāh quiera y fulano o Allāh y fulano dijeron o Esto es del favor de Allāh y
del tuyo o Esto es de los beneficios de Allāh y de ti, etc.”. En cambio,
puedes decir: “Lo que Allāh quiera, luego, fulano.” y “Esto es del favor de
Allāh, luego, el tuyo, etc.”. Citando a Huzaifa -¡Allāh se complaciera de
él!-, Abu Dau.úd relató que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
dijo: “No digáis: “Lo que Allāh quiera y fulano quiera.”, sino:
“Lo que Allāh quiera, luego, fulano.””. Por lo demás, Allāh
-¡Elevado sea!- dice: (Pero no querréis a menos que Allāh
quiera...505.).
5) No se puede decir: “Si el guardia no hubiera estado ante la puerta, los
ladrones nos habrían desvalijado.”; “Si el techo de la casa no fuera fuerte,
la lluvia nos habría inundado.”; “Si no fuera por tu actitud, fulano, otro
gallo nos cantaría.”; “Si el conductor no fuera hábil, el coche habría
volcado con nosotros.”, etc. En cambio, en vez de lo anterior, uno puede
decir: “Sin la benevolencia de Allāh, inspirándole a este guardia estar
ante la puerta, los ladrones nos habrían desvalijado.”; “Sin la misericordia
de Allāh, haciendo que el techo de la casa fuera fuerte, la lluvia nos habría
inundado.”; “Sin el favor de Allāh con nosotros, inspirándote estar de
nuestro de lado, en nuestra calamidad, fulano, otro gallo nos cantaría.”;
“Sin la benevolencia de Allāh -¡Elevado sea!- con nosotros, haciendo que
nos tocara un conductor hábil, el coche habría volcado con nosotros, pero,
al-hámdu lil.lāh506.”. Todo lo anterior se trata de detalles característicos de
la asociación oculta con Allāh, de los cuales, a menudo, no nos
apercibimos. Así pues, deberíamos acostumbrarnos las lenguas a repetir sus
versiones correctas, cuando precise decirlos, atribuyendo el favor, todo el
favor, a Allāh -¡Elevado sea!-, reconociendo, a pies juntillas, que todo ello
es debido al favor de Allāh con los cuales nos colma a nosotros y a todo el
mundo. Pero, en realidad, la mayoría de la gente no Se lo agradecen...
504
Es una fórmula de juramento que equivale, pragmáticamente, a la frase “Por favor, ..”, en sentido
rogativo.
505
Azora del Hombre (76): 30.
506
Literalmente: „¡Alabado sea Allāh!. En este contexto, quiere decir: „Menos mal.‟.
298
¡Al.lāhomma, a Ti corresponden y pertenecen los buenos, abundantes y
benditos agradecimientos y loas!.
6) Dar las fiestas de cumpleaños, por constituir una inmensa novedad,
vedada por imitar a los cristianos y por malgastar el tiempo y el dinero en
cosas que contravienen lo que Allāh y Su Mensajero habían legislado. Por
cierto, yo conozco a un cincuentón, que celebra, escrupulosamente, su
cumpleaños, cada año, para que los que, celebrándolo, le coreen: “HAPPY
BIRTH DAY TO YOU y ¡Sana hólua ya gamīl507!...”. Pero, lo curioso es
que tanto nosotros como todos los que le rodean de sus amigos sabemos
que, según él, su madre murió al darle a luz, de modo que salió a la luz
provocando la muerte de su propia madre, o sea, el día que nació era un día
de lamentos, calamidad y tristeza para su familia. Pese a todo ello, este
necio sigue celebrando, cada año, el día de su nacimiento feliz -quiero decir
triste-, así que ¡Gloria al Guía, Quién orienta a quien quiera al camino
recto!, pues, a quien Allāh no le da luz, nunca la tendrá.
7) Entre las novedades vedadas, textual y prácticamente, en tiempos del
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, de los compañeros -¡Allāh se
complaciera de ellos!- y de los que los siguieron, podemos mencionar las
siguientes: Montar los pabellones y encargar a personas recitar en ellos El
Corán, tras la muerte de una persona, para recibir el pésame; y recitar El
Corán por el espíritu del difunto, una vez enterrado, en el cementerio, y,
luego, dar los banquetes, conmemorando el paso de cuarenta días o un año
a la muerte del difunto.
8) Se prohibió hacer los elogios fúnebres, los lamentos, los gritos y
rasgarse las mujeres la ropa por el muerto, ya que el muerto se castiga, por
ello, en su tumba.
9) Celebrar las fiestas de bodas alquilando a lo/as cantantes y las
danzarinas desnudas, para animar semejantes fiestas, cantando letras
obscenas que incitan a la perversión y al libertinaje, amén de la mezcla de
las mujeres con los hombres, bailando pegados; todo esto está vedado y no
es, bajo ningún concepto, de la religión islámica. El autor de esto, fuera el
anfitrión o el marido o la mujer, se acarrea culpas, por aceptarlo, a
sabiendas de que provoca grandes tentaciones que ni Allāh ni Su Mensajero
habían legislado. Pues, en las fiestas de bodas, lo que el Mensajero permitió
no pasa de tocar el adufe como manifestación de júbilo y regocijo y como
un acto de declaración del matrimonio.
507
¡Feliz año, guapetón!.
299
10) Proferir, parcialmente, el al- hauqála508, o sea, decir,
presurosamente: “La háula Allāh” en vez de: “La háula ua la qu.uáta il.la
bil.lāhi al-cáleyy al-cázīm509”, con lo cual se comete un pecado grave contra
Allāh -¡Elevado sea!- que no se perdona, aunque fuera por no darse uno
cuenta de lo que dice, debido a que, proferir esa frase implica negarLe a
Allāh -¡Majestuoso y Elevado sea!-, el Poderoso, el Invencible, Su poderío
y Su fuerza. Así pues, aconsejamos a los que se acostumbraron a proferir el
al-hauqála, de esta manera, dejarlo de inmediato e ir acostumbrándose la
lengua a pronunciarla íntegra: “La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāh.”,
añadiéndole: “al-cáleyy al-cázīm.”.
11) Sobre el significado de la palabra „Le.uāt‟, me gustaría llamar la
atención a que designar las obscenidades carnales entre hombres, que los
habitantes del pueblo de Lot -¡La paz sea con él!- cometían con la palabra
Le.uāt510 constituye una injuria en contra del nombre del profeta, enviado
por Allāh, Lot. Pues, ¿Qué culpa tiene él para hagan de su nombre un
término que describe semejante abominable acto y crimen inmenso que los
de su pueblo solían cometer, de los cuales acabó desentendiéndose?. No
sé de dónde sacaron semejante desaprobada definición e injusta injuria
contra el nombre del Profeta, enviado por Allāh, Lot, hasta el punto de que
algunos usaron su nombre -¡La paz sea con él!- como si fuera un verbo
regular, conjugable, gramaticalmente, en árabe diciendo: „Lāta-Yálūtu -
Lautan-Lā.ét-Le.uātán‟ y llamaron la acción: „al-le.uāt‟.
En cambio, si alguno de nosotros consulta los diccionarios de árabe,
en ninguno de ellos, encontrará que el verbo „Lāta‟ signifique hacer la
obscenidad que los del pueblo de Lot cometían. En el diccionario,
al-Monŷed, figuran las siguientes acepciones:
Laut: Lāta-Yalūtu-Lautan a un pilón: Embarrarlo para que no se seque.
Lāta: algo con algo: Lo pegó a él. Lāta: algo con mi corazón: Lo he
querido.
Lāta: a fulano con un ojo o una saeta: Le dio con él o ella. Lau.uáta a
alguien con perfume: Le salpicó con él.
Lāta: Yalūtu-Lautan: A alguien: Lo golpeó o echó fuera.
Al.le.uāt: La usura: Originalmente, es al.le.uāt.
Pues, éstas son todas las acepciones, recogidas en al-Monŷed,
considerado como uno de los diccionarios más renombrados de la
lexicografía árabe. Abu Huraira -¡Allāh se complaciera de él!- relató que el
Mensajero de Allāh -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo: “Si la Hora se
508 c
Decir: La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāh i al- aleyy al-cázim (No hay poderío ni fuerza, sino por
Allāh, el Altísimo, el Grandioso).
509
No hay poderío ni fuerza, sino por Allāh, el Altísimo, el Grandioso.
510
Étimo derivado, en árabe, del nombre del profeta, Lot.
300
levanta, estando un hombre ordeñando a su camella
lechera, o dos hombres estipulando, mutuamente, la
compra de un vestido, o embarrando un hombre su
abrevadero, pues, hasta que la Hora no se haya levantado,
el bote de leche no le llega a la boca del primero, ni esos
dos acaban su compraventa, tampoco, el tercero vuelve de
la aguada.” (Tradición de la compilación de Sahih Muslim.).
Si consultamos el Noble Corán y las tradiciones del Mensajero
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, no encontraremos ninguna descripción que
designa semejante acto obsceno con el término „liuat‟. Más bien, en las
aleyas que mencionan lo que hacían los del pueblo de Lot, Allāh
-¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (¿Vais a los hombres con deseo, en
vez de las mujeres?511.) y el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-
dijo: “A quiénes encontréis haciendo lo que los del pueblo de
Lot hacían, matad a quién hace y a quién se lo hace.”. Lo
más curioso es que algunos de los ulemas más inminentes del pasado y de
los que los siguieron, cayeron en el mismo error de designar semejante acto
abominable con la palabra „al.liuat‟, derivándola del nombre del profeta,
Lot, lo cual es inadmisible, bajo ningún concepto, y constituye una injuria
-como señalamos anteriormente- contra el nombre de uno de los profetas,
enviados por Allāh -¡La gracia y paz sean con todos ellos!. Rogamos que
Allāh perdone a nosotros y a vosotros, así como a los anteriores y a los
posteriores, Él -¡Elevado sea!- es el Perdonador, el Compasivo.
12) En muchas mezquitas, vemos a algunos de los azaleadores tardar en el
último postrarse del azalá -a pesar de sentarse tanto el imán como el resto
de los azaleadores, en el último at-taxáh.hod- hasta que el imán esté a punto
de acabar el azalá, de modo que, al final, aquél se sienta y no le da tiempo
leer el at-taxáh.hod, con lo cual incurre en contravenir el seguimiento del
imán (No es lícito adelantarse ni atrasarse en el seguimiento del imán,
durante el azalá. Pues, si dice: “Allāhu ákbar” y se pone de rodillas, nos
arrodillamos, directo, tras él; si dice: “Allāhu ákbar” y se postra, nos
postramos, de inmediato, tras él; si dice: “Allāhu ákbar” y se yergue en pie
tras postrarse, hacemos lo mismo, al instante, fuera éste el primer o el
último postrarse.). Si preguntas a los que tardan en el último postrarse, tras
sentarse el imán para leer el at-taxáh.hod, te contestan: “Porque el
Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dice: “Cuando el siervo se
postra es cuando más cerca está de su Señor.””. Entonces, les
replicamos: “Sí, es verdad lo que el Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- dijo, pero esto lo hacemos en los azalás supererogatorios, sobre
511 c
Azora de al-A raf (n.º 7): 81.
301
todo, al levantarse uno, en plena noche, para azalear y hacer otras
prácticas de adoración, entonces, alargamos el postrarse, aunque fuera,
durante una hora entera, dirigiéndonos a nuestro Señor -¡Majestuoso y
Elevado sea!-, rogándole y suplicándole. En cuanto al azalá preceptivo,
nos es menester seguir, escrupulosamente, todos los movimientos y las
takbiras512 del imán, sin adelantarnos a él ni seguirlo con retraso -¡Allāh
es Quien mejor sabe y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!513.”.
13) Entre los residuos de las huellas destructoras de los innovadores y
sufíes destaca el hecho de hacer que la gente común y los simples crean o
se imaginen que si les surge una necesidad, lo que tienen que hacer para
que Allāh -¡Elevado sea!- se la gestione a él, es leer 1500 veces, por
ejemplo, la azora de La Adoración Pura (n. 112), o glorificar y agradecer a
Allāh, y decir: “Allāhu ákbar.” cien mil veces, o leer cien o mil veces la
azora de Ya Sin (n. 36) y así sucesivamente. Pero, en realidad, todo esto
queda ilícito, ya que se enmarca en las novedades abominables, en vista de
que el máximo número de azkar514 repetibles que el Mensajero -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!- enseñó a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de
ellos!- no superó las cien veces, como ocurre con glorificar y agradecer a
Allāh y decir: “Allāhu ákbar”, tras cada azalá preceptivo; o decir, cien
veces: “La ilāha il.la Allāh, uahdáhu la xarīka lāh, lāhu al-mulku, ua lāhu al-
hamdu, ua húa cála kul.li xai.ín qadīr515.”, y en caso de desear superar esta
cifra, se puede, pero sin concretar el número. El Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- pedía perdón a su Señor setenta veces al día. Así pues,
superar este número, como señalamos anteriormente, en los azkar, es una
novedad desaprobada, habida cuenta de que la razón providencial -Allāh
-¡Elevado sea!- es Quien mejor sabe- que subyace a esto es no entretener la
conciencia con el seguimiento de los números, durante recitar los azkar.
Pues, en principio, lo más deseable y lo mejor es abundar en los azkar, pero
sin contarlos. Allāh -¡Invencible sea!- nos informó diciendo: (¡Vosotros
que creéis! Recordad a Allāh invocándolo mucho. Y glorificadlo
mañana y tarde516.) y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!517.
14) Entre los detalles cuya práctica supone una infricción de la sunna, a los
cuales deberíamos llamar, en conjunto, la atención, y que muchos de los
musulmanes siguen, sin conocer su origen ni el grado de su licitud,
podemos resumir los siguientes:
512
Takbira quiere decir proferir la frase: „Allāhu ákbar‟ „¡Engrandecido sea Allāh!‟.
513
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
514
Lecturas y recitaciones del Corán y la sunna, encaminadas, como reza, literalmente, la palabra que lo
designa, a mencionar a Allāh y evitar que uno sea de los despistados que se les olvida mencionar a Allāh.
515
„No hay Más Dios sino Allāh; el Uno sin socio alguno; a Él pertenece la Soberanía y las alabanzas; Él
es el Todopoderoso sobre todas las cosas.‟.
516
Azora de Los Coligados (n.º 33): 41-42.
517
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
302
a) Colgar los amuletos518, los ahyéba519, los abalorios, las
conchas, los zuecos y las herraduras no es más que una novedad
reprobable. El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo:
“Quién cuelga un amuleto, Allāh no se lo activa.”.
c
b) El que algunos digan, tras el azalá de ax.xaf 520: “¡La intercesión,
Mensajero de Allāh!521”.
c) Decir, a la hora de hacer el azalá de al-watr522: “¡Glorificado sea
Allāh, el Uno, el Único!523”.
d) Corear, en voz alta, todos a una, la petición de perdón a Allāh, en
algunas mezquitas.
e) Tras terminar los azalás preceptivos, algunos azaleadores saludan
con un apretón de manos a los que están sentados a su derecha y a su
izquierda, lo cual constituye una novedad desaprobada.
f) Algunos de los sentados en la mezquita siguen al almuecín, de modo
que, cuando dice: “axhádu anna Muhammadan rasulu Allāh524”, se
ponen a besar sus dedos pulgares, pasándolos por sus ojos (en la
creencia de que, con ello, sus ojos nunca adolecerán oftalmía
alguna). En realidad, esto es una novedad rechazada
categóricamente.
g) El que algunos almuecines digan, en los minaretes, tras el al-ázān525:
“Ya rabb cafuan begāhi al-Mustáfa káraman526”. Es una novedad que
aboca a la asociación -¡Allāh nos libre!. Más aún, es considerada
como una de las formas del paganismo preislámico de mediación
-como señalamos anteriormente- para acercarse a Allāh.
h) Que los almuecines digan: “Allāhomma sal.li ua sal.lem cála
Muhammad527.””, en voz alta, después de acabar el azan. Es
simplemente una novedad.
i) Expresar, verbalmente, la intención que uno tiene de hacer el azalá o
ayunar, voluntariamente, o hacer cualquier obra supererogatoria
constituye una novedad vedada por el Mensajero -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!-, tal como ocurre con lo que dicen, expresamente: “Es
mi intención hacer el azalá de tal un x de rac cas.” o “Es mi intención
ayunar tal día voluntariamente.”. El Mensajero -¡Allāh le dé Su
518
Para niños contra el mal de ojo.
519
Plural de hiyab, que significa: Un amuleto para alejar el mal y propiciar el bien, que contiene,
comúnmente, una escritura con algunas aleyas del Corán o cosas por el estilo.
520 c
Un azalá supererogatorio de dos rac as que se hace tras el azalá preceptivo de la noche. La palabra
c
„ax.xaf ‟ significa „intercesión‟.
521
Es decir: ¡Danos la intercesión, ante Allāh, Mensajero de Allāh!.
522 c c
Otro azalá supererogatorio de una sola rac a que se hace tras el azalá supererogatorio de alxaf .
523 c
Parece que asocian la unicidad de Allāh con el hecho de que dicho azalá sea de una única rac a.
524
Doy fe que Muhammad es el Mensajero de Allāh.
525
El tocamiento del azalá.
526
“Concédenos, Señor, el perdón, por el alto rango del escogido (Es decir, Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!)”.
527
„¡Allāh dé Su gracia y paz a Muhammad!‟.
303
gracia y paz!- nos enseñó que: “La intención reside en
el corazón.”, o sea, no deberíamos expresarla verbalmente.
j) Algunas personas, si ven a alguien que acaba de terminar un azalá, le
dicen: “¡Allāh acepte de nosotros y de ti!” o “Háraman ua
Gáma.can528”. Es una novedad que no cuenta con ningún antecedente
ni en tiempos del Profeta ni en los de sus compañeros.
k) Hacer un chasquido moviendo la cabeza, tras terminar el azalá es una
novedad abominable y no se atiene a la sunna y no tiene fundamento
alguno. Igual ocurre con los que flexionan el cuello y la cabeza,
hacia delante, una vez, antes de volver la cabeza, hacia la derecha,
para dar el saludo islámico del término del azalá. Acto seguido,
cuando empieza a dirigir su cabeza hacia la izquierda, para dar el
otro saludo, se detiene, un instante, y vuelve a hacer lo mismo, luego,
levanta la cabeza y la vuelve, hacia la izquierda, para terminar el
azalá dando el último saludo.
l) Pasar las dos palmas por la cara es, también, una novedad que no
existía en tiempos del Profeta ni de sus compañeros -¡Allāh se
complaciera de ellos!.
m) Algunos hacen azalás supererogatorios, en los tres conocidos
tiempos prohibidos, según la sunna: El primero, tras el azalá de
al-faŷr hasta que salga el sol y se eleva, un flechazo, en lo alto del
cielo; el segundo, cuando empieza el sol a inclinarse, en lo alto del
cielo, desapareciéndose, hasta el adan del azalá de al-zohr529 ; y, el
tercero, cuando se inclina el sol a ponerse, antes del azalá de
al-maghreb hasta el adan del mismo.
n) En lo que se refiere al detalle de poner la mano en el pecho, cuando
se está en pie, durante el azalá, es de la sunna inamovible que la
mano derecha esté por encima de la izquierda; y, en las tradiciones
más verídicas, se refiere a poner las dos manos, en el pecho, justo,
arriba del ombligo. Pero, algunos se atienen a la diferencia de los
ritos musulmanes sobre este detalle, adhiriéndose al rito del imán
Abu Hanifa -¡Allāh se apiade de él!-, quien aprobó poner las dos
manos debajo del ombligo. Creemos, que algunos exageran poniendo
ambas manos cruzadas, estando en presencia de Allāh, sobre sus
partes pudendas, como si las descubriera con ellas. Esto no es más
que un acto rechazado que ningún ulema aprobaría, incluso, el
propio Abu Hanifa -Allāh es Quien mejor sabe.
Por último, algunos imitan a los incrédulos, cuando, nada más verte,
te saludan por la mañana o la tarde o la noche, no con el saludo islámico,
sino diciendo: “¡Sabāh al-jair!530” o “¡Masá al-jair!531” o “¡Us.cédtum
528
¡Ojalá coincidamos juntos, peregrinando y haciendo el azalá, en al-Haram [el recinto de la Kacba.]!.
529
El azalá del mediodía.
530
¡Buenos días!.
304
sabāhán!532” o “¡Laila sacīda!533”, etc. A éstos, les decimos: “Guardaos
del castigo de Allāh, si, de veras sois musulmanes. Pues, ¿Cómo podéis
suponer el bien y la felicidad a quien queréis, diciendo: “¡Sabāh al-jair!” o
“¡Uscedtum sabāhán!”, sin asociar el bien con Allāh -¡Elevado sea!- Quien
lo causa. Les aconsejo que vuelvan a Allāh y que saluden a sus
correligionarios, con el saludo islámico: “¡As-salāma calaicom ua rahmátu
Allāhi ua barakātuh!534”. Allāh -¡Invencible y Majestuoso sea!- nos instruyó
cómo darlo, en Su Noble Libro, diciendo: (...Pero cuando entréis en las
casas saludaos con un saludo de Allāh, bendito y bueno...535); (Allí,
su oración será: ¡Gloria a Ti, Allāh! Y su saludo: ¡Paz!...536) y (Y
cuando os dirijan un saludo, corresponded con uno mejor que él o,
simplemente, devolvedlo...537). Por lo demás, el Mensajero -¡Allāh le dé
Su gracia y paz!- nos aconsejó e incitó a saludarnos, fecuentemente, como
quiera y dondequiera que estemos, menos en el baño. Así pues, después de
dar el saludo islámico a tu hermano musulmán, le puedes decir:
“¡Sabbáhaca Allāhu beljair!538” o “¡Mas.sāka Allāhu beljair!539” o “¡Ascáda
Allāhu ayyāmáka!540”, de modo que asocias todo el bien a Allāh, Quien lo
causa y predestina, con lo cual tu saludo a él se convierte en un buen deseo
que ruegas a Allāh que le toque -¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!541.
UNAS ÚLTIMAS PALABRAS:
Se trata de la lección que sacamos de este mensaje y el óptimo modo
de salvaguardar nuestra religión y mantener bien pura e inmaculada nuestra
fe, en este mar de novedades, desvíos e incredulidades, que cundieron y
proliferaron en esta buena y honesta umma, la umma de Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, el más noble de los profetas y mensajeros
(La umma que el Señor de la Soberanía y la Majestuosidad le había dado la
predilección [al resto de las ummas], calificándola como la mejor umma,
jamás, producida en bien de la Humanidad, por ordenar lo reconocido
lícitamente e impedir y prohibir lo desaprobado y abominable. Salta a la
vista que dicha umma está en el punto de mira de sus enemigos y sus
rivales de los fanáticos judíos y cristianos desde los albores del Islam, los
cuales persiguen un objetivo primordial: Fragmentar a esta umma; meter
531
¡Buenas tardes!/¡Buenas noches!.
532
¡Qué tengáis feliz día!.
533
¡Feliz noche!.
534
¡Qué la paz, la misericordia y las bendiciones de Allāh sean con vosotros!.
535
Azora de La Luz (n.º 24): 61.
536
Azora de Yunus (n.º 10): 10.
537
Azora de Las Mujeres (n.º 4): 86.
538
¡Allāh haga tu mañana buena!
539
¡Allāh haga tu tarde/noche buena!
540
¡Allāh haga felices tus días!
541
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
305
cizaña entre sus miembros, a fin de no reunirse, nuevamente, bajo una
sola palabra y un solo mando, por el grave peligro que eso supone para
ellos, amenazando su firme empeño en dominar, de una manera u otra, los
destinos de todos los países del Globo; y, por último, hacerse con el control
de las claves del economía mundial, moviéndola como les plazca. Así pues,
el arma más letal que, jamás, habían tenido, a su alcance, en su lucha contra
esta umma -la umma del Islam- ha sido, siempre, hacer que los
musulmanes pongan en duda El Corán y la sunna de su Profeta -¡Allāh le
dé Su gracia y paz!-, debido a su plena convicción de que el secreto y la
clave de la potencia de dicha umma radica en las susodichas fuentes: El
Libro de Allāh y la sunna de Su Mensajero. Sus estudios e investigaciones
sobre la historia del Islam, desde su aparición hasta el momento,
corroboran y confirman dicha hipótesis.
Por consiguiente, nos es menester estar alerta y declarar el estado de
emergencia para corregir nuestra ruta, antes de que sea tarde, y de que se
nos aplice, al pie de la letra, la tradición -aducida al principio del presente
mensaje- de nuestro Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!-, en que
dice: “Es eminente que las otras ummas se abalancen, sobre
vosotros, desde todos los puntos cardinales, como se
abalanzan los comedores sobre su comida, en una
escudilla.”. Entonces, se le preguntó al Mensajero de Allāh: “¿Es que
seremos, por entonces, pocos?”, dijo: “No, pero seréis como la
espuma y los objetos que un torrente arrastra; se os
siembra el pánico, en los corazones, y se lo quita de los
corazones de vuestros enemigos, por culpa de amar la vida
mundanal y odiar a la muerte.”.
Así las cosas, deberíamos volver al Libro de Allāh, nuestro Señor
-¡Majestuoso y Elevado sea!-, y a la sunna de nuestro Profeta, Muhammad
-¡Allāh le dé Su gracia y paz!- y al modelo de comportamiento de sus
compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!-, siguiéndolo a rajatabla, para
que nos sirva de balanza con que sopesar nuestros actos y
pronunciamientos en lo que atañe a la fe. Pues, si nos surge algo innovado
en nuestra religión, deberíamos sopesarlo, inmediatamente, con la balanza
de la sunna correcta. Si lo hallamos conforme a la sunna, lo seguimos y si
no lo renunciamos. Y, en todo caso, rogamos a Allāh -¡Elevado sea!- que
nos haga del séquito que salva, por seguir a Muhammad -¡Allāh le dé Su
gracia y paz!- y a sus compañeros -¡Allāh se complaciera de ellos!.
Pido disculpas a todos nuestros islámologos -tanto a los vivos como
a los muertos de ellos- que compusieron tratados, detallados sobre las
novedades, el sufismo y todos los temas, abordados en el presente libro, por
haber sacado provecho de algunos de los datos y las ideas, planteados en
306
dichos tratados, haciendo, de buena fe, uso de ellos y de algunas de las
citas, recogidas en ellos, tras resumirlas y reformularlas a mi modo de ver.
Ruego a Allāh que les mantenga, íntegra, su recompensa, por su gran
ayuda, en la realización sincera y desinteresada, por Su Noble Rostro, de
los capítulos del presente libro-mensaje, que ruego que Allāh los acepte de
mí. En realidad, yo no pretendo, con ellos, sacar cualquier tipo de lucro o
ganancias mundanales, ni fama ni prestigio entre la gente, pues, ¡Cuántas
faltas y culpas tengo!, pero, espero que Allāh me perdone, acepte mis obras
y que, cuando me encuentre con Él -¡Glorificado y Elevado sea!-, se
complazca de mí y de todos los que me echaron mano y me apoyaron, a fin
de concluir este libro-mensaje. Espero que Allāh -¡Elevado sea!- me facilite
y me posibilite la traducción de este libro a todas las lenguas vivas del
planeta, a fin de que todos los musulmanes del globo puedan sacar
provecho de él. Pues, al fin y al cabo, las alabanzas y el favor pertenecen a
Allāh, el Señor de todos los Mundos, Quien nos hizo capaces de acabarlo.
Así mismo, damos la gracia y la paz al más noble de las criaturas, el guía,
Muhammad, y a todos sus familiares y compañeros.
As.salamu caláicom ua rahmátu Allāhi ua barakatuhu.
307
MISCELÁNEA:
TRADICIÓN PROFÉTICA: El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y paz!- dijo
a Ibn cAbbās -¡Allāh se complaciera de ambos!-: “Guarda542 a Allāh,
te guarda; guarda a Allāh, Lo encuentras de cara a ti; si
pides, pide a Allāh; si pides ayuda, pídesela a Allāh; qué
tengas la seguridad de que si la umma entera se reuniera
para servirte de algo, no te servirían sino de algo que Allāh,
ya, te había preescrito, y si lo hicieran, para perjudicarte,
en algo, no te perjudicarían sino en algo que Allāh, ya, te
había preescrito.”.
TRADICIÓN PROFÉTICA: Un día, El Mensajero -¡Allāh le dé Su gracia y
paz!- echó una mirada sobre uno de los fortines de Medina y dijo: “¿Véis
lo que veo?!”, dijeron: “No”. Dijo: “Veo a las pruebas
tentadoras llover sobre vuestros hogares.”. Ahora bien, hoy en
día, las vemos, con nuestros propios ojos, en las pantallas de la televisión,
dentro de nuestras casas, cayendo, desde lo alto del cielo, sobre nosotros,
dentro de nuestras casas, como las gotas de la lluvia, esto es, desde los
canales de los satélites, la emisión en directo e Internet, para tentarnos y
viciar a nuestros hijos e hijas, así que, ¿Hay alguno de nosotros que se
guarda del castigo de Allāh y aprende?!.
PREGUNTARON A ALGUNOS: “¿Existirán señas que indiquen que Allāh se
ha complacido de uno?”, les contestaron: “Si uno ve que Allāh -¡Invencible
y Majestuoso sea!- te ha preservado de todas las desobediencias e hizo que
las aborrecieras y lograras Su obediencia, entonces, sabrás que Él se ha
complacido de ti.”. Yo diría: “Hubiera sido mejor que dijera: “Fortalece tu
esperanza y tu fe en Allāh. Una mala acción encierra una oscuridad en el
corazón; una injuria en el rostro; una flojera en el cuerpo; una escasez de
sustentos; un odio [a ti], guardado en los corazones de las [otras]
criaturas; y falta de juicio y de religión. En cambio, una buena acción
genera luz en el rostro; actividad en el cuerpo; aumento de sustentos;
amor [por ti] en los corazones de las criaturas y un aumento de juicio y
religión.”.
UN SABIO dijo: “Sálvate el pellejo, cómo sea, en la vida mundanal, del
cautiverio de la Última Vida, que el cautivo de ésta no se puede rescatar.”.
542
„Guardar‟, aquí, quiere decir cuidar las enseñanzas y los mandamientos de Allāh.
308
UN CONSEJO: Solaiman Ibn cAbd-al-Málek dijo a Hámīd at-Tá.uīl:
“Aconséjame.”. Entonces, éste le dijo: “Emir al-mu.minīn543, si habías
desobedecido a Allāh -¡Elevado sea!-, a sabiendas de que te viera,
entonces, te habías osado a un Señor Grandísimo, y si crees que no te ve,
has caído en la negación de la existencia de un Señor Generosísimo.”.
ADVERTENCIA: Ruega a tu Señor y no te disgustes ni te aburras del ruego y
la invocación, que los dos, en sí, son unas prácticas de adoración. Es más,
ambos son el cerebro de la adoración544. Si Satanás te instiga diciendo:
“¿Hasta cuándo ruegas sin ser respondido?”, entonces, di: “Rogando,
estoy adorando y tengo fe inamovible en que seré respondido, ya que
Allāh, el Veraz, dice: (Y si Mis siervos te preguntan por Mí, estoy,
ahí, cerca, respondiendo a quien me ruegue, si es que me ruega.) y,
también, dijo: (Y vuestro Señor dijo: Rogadme, os respondo.). A
veces, tardar en responderte te resulta más benificioso, otras, responderte
no supone beneficio alguno para ti. Pero, Allāh te compensa, por ello, con
algo mejor, según la aleya en que Él -¡Elevado sea!- dice: (Es posible que
lo que rechazáis, os resulte provechoso, y lo que queréis os resulte
malo para vosotros, pues, Allāh sabe a ciencia cierta y vosotros
no.). Se te responde y recompensa con lo que te benificia y puede que no
te resulte beneficioso responder lo que pides, con lo cual se te compensa
con algo diferente. Que tengas la seguridad de que la tardanza, a veces, te
resulta provechosa y que te viene a tiempo. Si pides algo al Señor, pide
ambicionando lo mejor, diciendo, a título de ejemplo: “¡Al.lāhomma, házme
seguir viviendo si me es mejor vivir, y dáme muerte si ésta me valdría
mejor!”.
ADVERTENCIA: ¡Oh, todos los que creyeron, tan sólo, verbalmente, en
Allāh, sin que la fe se arraigara, en vuestros corazones, no murmuréis de
los musulmanes ni sigáis sus puntos flacos!. Pues, quien sigue los puntos
flacos de su hermano musulmán, Allāh sigue los suyos; y quien Allāh sigue
sus puntos flacos le pone al descubierto, aunque sea en el interior de su
casa. Asimismo, Allāh le afloja y aplaza al injusto, hasta que lo atrape y en
cuanto sea atrapado, nunca lo suelta.
CONSEJO: Allāh ama a los píos que no lo aparentan, que se guardan de Su
castigo y no adulan. Si se ausentan, no se echan de menos y si son
543
Fórmula que significa, literalmente, „el emir de los creyentes‟, con la cual se dirigía al gobernador de
los musulmanes en el Medio Evo.
544
Pragmáticamente, hablando, „El cerebro‟, en este contexto, tiene, en español, por equivalente la
expresión: „la columna vertebral‟.
309
presentes no son conocidos; sus corazones son cual antorchas que guían; y
persisten atravesando cualquier desierto tenebroso.
LAS PRECIOSAS VIRTUDES DE DECIR: “LA HÁULA UA LA QU.UÁTA IL.LA
BIL.LĀH AL- ÁLEYY AL- ÁZĪM”:
C C
1- Es una de las plantas y los tesoros del Paraíso.
2- Panacea para curar 99 enfermedades; la más leve de ellas es la
preocupación.
3- Preserva los beneficios de Allāh ((Más te habría valido si al
entrar en tu jardín hubieras dicho: Que sea lo que Allāh
quiera, no hay poder sino por Allāh545.)).
4- Libera a los cautivos, según la tradición profética relatada por cAuf
Ibn Mālek al-Axgá.cí, tras la cual descendió la aleya que reza: (Y
quien teme a Allh, Él le da una salida546.).
5- Es una guía, preservación y protección, si uno dice, al salir de casa:
“Besm Allāh, ta.uakkaltu cála Allāh, la háula ua la qou.uáta il.la
be.llāh547”.
6- Preservar al musulmán de lo que odia. Tiene que decir: “Al.lāhomma
la ya.ti belhasanati il.la ánt, ua la yadfacu as.saye.ati él.la ánt, ua la
háula ua la qou.uáta il.la bec548”.
7- Es un arma [preventivo] contra tus enemigos y rivales repetir, a
diario: “La háula ua la qu.uáta il.la bil.lāhi al-cáleyy al-cázīm.”,
luego, dices: “Al.lāhomma inna naŷcáloka fi nuhūréhem549.”.
545
Azora de La Cueva (n.º 18): 38.
546
Azora de El Divorcio (n.º 65): 2.
547
„En el nombre de Allāh. Me encomiendo a Allāh. No hay poderío ni fuerza, sino por Allāh.‟.
548
„¡Oh, Allāh, únicamente, eres Tú, Quien trae las buenas acciones y nadie más que Tú conjura las
malas acciones; no hay poderío ni fuerza, sino por Ti.‟.
549
„¡Oh, Allāh, Te rogamos que seas en sus gargantas!‟.
310
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO.
LAS MÁS HERMOSAS ALEYAS (PALABRAS) DE AGRADECIMIENTO,
ALABANZA Y ENSALZAMIENTO DE ALLĀH, EL SEÑOR DE TODOS LOS MUNDOS.
¡Al.lāhomma550, tan numerosos son Tus benificios que no podemos
calcularlos, de la misma manera que nuestras alabanzas a Ti son
innumerables. Tú eres -¡Glorificado seas!-, tal como Te autoensalzaste
a Ti Mismo y prescindes -¡Glorificado seas!- de todos los mundos!.
¡Gloria a Ti, nuestro Señor, a Ti pertenecen los abundantes y
benditos agradecimientos y alabanzas!.
¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento
como debería ser propio de la majestuosidad de Tu Noble Rostro, de
Tu Dominio Grandioso y de Tu Posición Altísima!.
¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento,
en la medida del contenido de los Cielos y la Tierra y lo que hay entre
ambos y el de todo cuanto quisieres después!.
¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en
la medida del número de los átomos del Universo y lo que haya más
allá de él!.
En la medida del número de veces que los ángeles, que rodean a
Tu Noble Trono, han glorificado a Ti.
En la medida del número que todas las cosas Te glorifican,
alabándoTe, aunque no entendemos sus glorificaciones.
Al.lāhomma, ¡Gloria a Ti, alabado seas! ¡Gloria a Ti, Señor del
Gran Trono! y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!551.
A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en la alegría y
en las tristezas, y en cualquier situación que me predestines; ¡Al-hámdu
lil.lāhi rabbil-calámīn!552.
¡Al.lāhomma, a Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en
la Primera553!.
A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento en la Última.
A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento antes.
A Ti pertenecen las alabanzas y el agradecimiento después.
Día y noche y en todo momento, de continuo y para siempre.
¡Al.lāhomma, ¡Gloria a Ti, alabado seas! ¡Gloria a Ti, Señor del
Gran Trono! y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!554.
¡Al.lāhomma, Tu gracia, paz y bendiciones sean con sayyedna y
nuestro amado, Tu siervo y Mensajero, quien vino con la guía y la
550
Vocativo introductorio de las oraciones rogativas, que significa: „¡Oh, Allāh!.
551
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
552
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
553
La vida mundana.
554
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
311
Religión de la Verdad, enviado por Ti, el sayyed de los primeros y los
últimos, el más noble de las criaturas, el escogido, Muhammad, y con
todos sus familiares y compañeros y ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-
c
alámīn!555.
555
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
312
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO
INVOCACIÓN
¡Iā556, Vivo y Protector; Iā Originador de los Cielos y la Tierra; Iā
Dueño de la majestuosidad y de la generosidad; Iā Señor de los Siete
Cielos, de la Tierra y del Gran Trono; el Señor, el Creador y el Dueño de
todas las cosas; Iā Clemente por Tu grandiosidad y Perdonador por Tu
poder; Iā Benévolo por Tu potencia; Iā Compasivo por Tu
majestuosidad; han acatado: a Tu poderío todos los poderosos; a Tu
soberanía todos los soberanos; a Tu Reino todos los reyes! ¡Oh, Tú,
Quién tiene el control de los Cielos y la Tierra y, a Sus órdenes, corre la
suerte de la vida mundanal y la Última Vida; Tú, Quien, ocupando Su
Trono, estás al tanto de lo que ocurre bajo la faz de Tu Tierra; a Quien
se sojuzgan los cuellos de los tiranos, en el Día que se inclinen los
rostros a Tu omnipotencia y las voces se vuelvan tenues, de modo que
no escuches menos susurros: ¿A Quién pertenece, hoy, la Soberanía?, :-
A Allāh, el Uno, el Todopoderoso!.
¡Iā, Quien, por las glorias dadas a Tu Noble Rostro, las montañas
se vienen abajo; por temor a Ti, las rocas ceden; Iā, a Quien el trueno
glorifica, alabándoTe, y los ángeles glorifican, por temor; Iā a Quién
los ojos no pueden ver ni las vistas pueden alcanzar; Iā Quien no se le
infiltran las dudas; Iā, Quien nadie Le puede describir; Quien no Le
cambian las vicisitudes; Quien no teme los círculos557; Quien nada le es
imposible en la Tierra ni en el Cielo; no Te hemos apreciado en Tu
debida magnitud; en el Día del Levantamiento, Tu Puño abarca la
Tierra entera y Tu Derecha aprieta, plegados, los Cielos! ¡Iā Compasivo
de la vida mundanal y de la Última, Iā, Quien Tu misericordia abarcó
todas las cosas!
¡Al.lāhomma, somos Tus siervos mezquinos, hemos acudido a Ti,
con lo débil que somos, suplicándoTe, con nuestros escasos medios,
rogándoTe, con los pecados a cuestas, reconociendo nuestras faltas,
declarando nuestra vuelta atrás, con temor a Tu castigo, ambicionando
Tu generosidad y favor, pidiendo Tu favor y perdón!.
Nos hemos detenido ante Tu puerta, esta puerta generosa que no
despacha a los pedigüeños, así que no nos hagas volver desilusionados
y abatidos. Tú sabes que no tenemos más refugio ni Señor más que
Tú. ¡Predestínanos un temor a Ti, con que nos impidas desobedecerTe,
556
Partícula introductoria de las oraciones vocativas, en árabe.
557
Que se le estrechen los círculos o tenga malas consecuencias.
313
una obediencia que nos haga merecedores de alcanzar Tu Paraíso y
una fe inamovible que nos alivie las desgracias de la vida mundanal;
haz que nos conformemos con lo que dispones y predestinas y; haznos
de los que agradecen en la alegría y en las tristezas!
¡Al.lāhomma, Te pedimos perdón de toda culpa que nos disuada
de Tu misericordia, que haga que nos descargues Tu cólera y Tu
descontento, que nos prive de las brisas de Tu perdón y de Tu
generosidad! ¡Al.lāhomma, cubre nuestras partes pudendas558 e
inspíranos seguridad frente a los terrores!
¡Al.lāhomma, apiádate de nuestros muertos y de los de todos los
musulmanes; cura a nuestros enfermos y a los de todos los
musulmanes; danos la victoria sobre los que fueron injustos con
nosotros! ¡Al.lāhomma, no hagas que nuestra desgracia sea en nuestra
religión; ni la vida mundanal sea nuestra máxima preocupación ni la
cima de nuestro conocimiento; ni hagas que nos persiga quién no Te
tenga miedo ni se apiade de nosotros!
¡Al.lāhomma haz que lo mejor de nuestras vidas y de nuestras
obras sea su término, y que el Día que nos encontremos contigo sea el
mejor de nuestros días, Generoso -¡Amén, amén, Señor!-, Quién
respondes a la petición de los que se les estrechan los cercos; Iā,
Generoso, responde a nuestra petición, Iā Máximo Compasivo! ¡Allāh le
dé, prolíficamente, Su gracia y paz a sayyedna Muhammad, y a sus
familiares y sus compañeros! ¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!559.
558
En árabe, con las partes pudendas se refiere, figuradamente, también, a los puntos flacos de una
persona.
559
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
314
EN EL NOMBRE DE ALLĀH, EL MISERICORDIOSO, EL COMPASIVO
¡Al-hámdu lil.lāhi rabbil-calámīn!560 y ¡La gracia y la
paz sean con la más noble de las criaturas, sayyedna
Muhammad, y con sus compañeros y sus familiares!
MENSAJE A TODOS LOS HERMANOS Y LAS HERMANAS EN ALLĀH
QUE TUVIERON ACCESO AL PRESENTE LIBRO
A TRAVÉS DE NUESTRA PÁGINA WEB: WWW: Who-is-he-allāh.com.
La publicación y la edición del presente libro no es más que el fruto
del limitado y modesto esfuerzo que, en colaboración con algunos
hermanos entregados y leales -gracias al acierto que Allāh -¡Elevado sea!-
nos brindó-, hemos desplegado. En este contexto, es menester reconocer mi
poca competencia, en lo que atañe a la rigurosidad de tanto la materia
esgrimida y la gramática del árabe como a las fetuas fiqhíes y a la relación
cronológica de los hechos.
Por lo tanto, echo en falta y doy la bienvenida a toda crítica objetiva
edificante, y a los correos electrónicos que los lectores me manden, a fin de
corregir o pulir cualquier tipo de lapsus cálami o línguae o imprecisión
científica que figuren en los párrafos del presente libro -¡Glorificado sea
Quién no se equivoca, ni se distrae ni se adormece!.
Asimismo, ruego a Allāh, el Altísimo, el Todopoderoso, que me haga
posible publicar este libro no sólo a través de Internet, sino, también,
imprimirlo, en distintas lenguas vivas, y darle la debida divulgación y
distribución, gratuitamente, por el Rostro de Allāh -¡Elevado sea!-, en
todos los rincones del mundo. De este modo, este libro podrá estar al
alcance de los que no disponen de un ordenador o no tienen acceso a
Internet, de los hermanos y las hermanas de los musulmanes y de los del
Libro. Empezaremos distribuyéndolo, por correo, sin valor económico, a
los organismos y los centros islámicos y los de divulgación del Islam, a lo
largo y ancho del mundo. Si ofrecemos en venta unas tiradas de este libro,
en los mercados que lo permitan, procuraremos que se adquiera a un precio
simbólico que no traspase el importe de impresión de cada ejemplar.
Pongo a Allāh -¡Elevado sea!- por testigo que no se lucrará,
absolutamente, nada de la publicación y la distribución de dicho libro. Lo
que, sí, ambicionamos son la recompensa y la remuneración del Señor
Generoso. Si, de veras, alguien pretende compartírnoslas, lo puede
560
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
315
conseguir asumiendo la tarea de traducirlo, a cualquiera de las lenguas que
figuran en la relación de lenguas anexas a este libro. Por otra parte,
hacemos un llamamiento a todos los hermanos y las hermanas bilingües o
políglotas, en cualquier punto del Planeta, que manejen el español y
cualquiera de las otras lenguas recogidas en la susodicha relación, que
participen con nosotros, en la llamada al camino de Allāh, contribuyendo
en la traducción fiel del presente libro, a las otras lenguas vivas, con lo cual
prestarían un servicio inestimable, en petición del beneplácito y el perdón
de Allāh. El Amo -¡Invencible y Majestuoso sea!- dijo: (¿No hay nadie
que se pronuncie más noblemente que quién llama a [seguir a] Allāh
y hace el bien, diciendo: Ciertamente, soy de los musulmanes.).
Indudablemente, los que llaman al camino de Allāh son los herederos de
los profetas. Así pues, nos gustaría recibir vuestras sugerencias y
correcciones, en caso de que las haya, a nuestro correo electrónico: Noor@
who-is-he-allāh.com.
Más aún, es nuestra intención dar a conocer el nombre del traductor
-si lo desea- en Internet o en la portada de su traducción.
Por último, rogamos a Allāh -¡Elevado sea!- nos acepte tanto de
vosotros como de nosotros este trabajo, se complazca de nosotros, nos
disculpe y perdone a todos, Él es el Perdonador, el Compasivo. ¡Al-hámdu
lil.lāhi rabbil-calámīn!561 y ¡Allāh dé Su paz y gracia al amado,
Muhammad, y a sus familiares y compañeros!.
As-salamu calaicom ua rahmátu Allāhi ua barakatuh.
Vuestro hermano en Allāh -¡Elevado sea!-
Fouad h. Ajhory
561
¡Alabado sea Allāh, el Señor de todos los Mundos!.
316
RELACIÓN DE LAS LENGUAS
1 Inglés.
2 Francés.
3 Español + catalán.
4 Alemán.
5 Italiano.
6 Chino.
7 Japonés.
8 Ruso.
9 Hindi + las otras siete lenguas habladas en la India: El unjabí, el
telugu, el marathi, el tamil, el kannada, el gujaratí y el malayalam.
10 Urdú.
11 Bengalí.
12 Indonesio + el malay y el javanés.
13 Portugués.
14 Turco.
15 Holandés.
16 Filipino (el tagalog).
17 Sueco.
18 Danés.
19 Tailandés (el siamés).
20 Etíope con el amharic y el galla.
21 Nigeriano con el hawsa y el yoruba.
22 Búlgaro.
23 Cingalés (lengua oficial de Sri Lanka).
24 Malayo.
25 Griego.
26 Yugoslavo junto con el serbio y el croata.
27 Swahili (en Kinea y Tanzania).
28 Coreano.
29 Vietnamés.
30 Polaco.
31 Ucraniano.
32 Checo + eslovaco.
33 Birmano.
34 Rumano.
35 Noruego.
36 Finlandés.
37 Húngaro.
38 Uzbeco (Uzbekistán).
39 Nepalés.
40 Curdo.
41 Azerbaiyaní.
317
318