UNA APROXIMACI�N A LA OBRA ECON�MICA

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       ACADEMIA COLOMBIANA DE CIENCIAS ECONÓMICAS




   UNA APROXIMACIÓN A LA OBRA ACADÉMICA
            DE ISIDRO PARRA-PEÑA
                      Rubén D. Utria


               Trabajo presentado para acceder
               a la Membresía de Número de la
         Academia Colombiana de Ciencias Económicas




                   Bogotá, Marzo de 2007

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      Rubén D. Utria: “Una Aproximación a la Obra Académica de Isidro Parra-Peña
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                                    ÍNDICE


  I.     INTRODUCCIÓN (pág.3)

  II.    SUS PUBLICACIONES (pág.4)

  III.   CONTRIBUCIONES DESTACADAS (pág.5)
         A. Análisis, difusión y enriquecimiento del pensamiento
            latinoamericano (pág.5)
         B. Aspectos críticos de la teoría económica (pág.10)
                  a. La caracterización de toda teoría económica (pág.10)
                  b. El subdesarrollo y el desarrollo (pág.11)
         C. El orden económico internacional (pág.12)
         D. Los problemas de la economía colombiana (pág.16)
            a. El desempeño de las clases sociales (pág.16)
            b. La planificación del desarrollo (pág.16)
            c. La crisis económica (pág.17)
            d. La industrialización y la sustitución de importaciones (pág.19)
         E. A manera de conclusión (pág.22)

  IV     SU TALANTE INTELECTUAL Y PROFESIONAL (pág.23)




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      Rubén D. Utria: “Una Aproximación a la Obra Académica de Isidro Parra-Peña
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                 UNA APROXIMACIÓN A LA OBRA ACADÉMICA
                        DE ISIDRO PARRA-PEÑA

                                    I. INTRODUCCIÓN

No es normal en el país el análisis de la obra académica económica de los propios colombianos.
A manera de invitación a los colegas a cambiar esta tendencia, he escogido como trabajo de
acceso a la membresía de Número de esta ilustre Academia Colombiana de Ciencias
Económicas, hacerlo con la obra de Isidro Parra-Peña, eminente académico recientemente
fallecido.

Dicho estimulante propósito quizá se justifique porque con este destacado economista
compartimos desde nuestros días de estudiantes de la Universidad Nacional el interés y la
vocación de estudio del tema del desarrollo nacional, por haber presenciado su desempeño
internacional en la OIT y la CEPAL, y por haber sido su amigo y compañero de ideales y luchas
ideológicas y generacionales desde la primera juventud. También, porque ambos tuvimos el
privilegio intelectual de beneficiarnos de la elevada cátedra y la amistad personal del gran
Maestro Antonio García, el exponente más elevado de la economía latinoamericana y uno de los
más brillantes del firmamento académico internacional.

Comenzar a estudiar y analizar la obra de Isidro Parra-Peña constituye hoy por hoy no sólo un
empeño de justicia profesional e intelectual, sino una urgencia de la agenda nacional de la
política económica. Particularmente ahora cuando las teorías y prácticas del neoliberalismo
económico están confirmando —como él lo previó con lucidez— su incapacidad para contribuir
a liberar del atraso y el subdesarrollo a los países del Tercer Mundo, incluida Colombia, y a
varios del Primero a superar el ciclo económico en acción, contrarrestar los desaciertos y excesos
del mercado y del capitalismo sin ética, proteger los sectores sociales más vulnerados y
vulnerables y defender los auténticos intereses económicos nacionales.

Más que un estudio acabado de su obra, el presente ensayo constituye apenas una introducción
al tema, que invite a los académicos y estudiantes de economía a conocer y profundizar en el
análisis de su importante contribución y su vocación de catedrático e investigador, científico
honesto y disciplinado, servidor público probo y eficiente, profesional consagrado al ejercicio
responsable de la economía, e intelectual comprometido en el estudio de los problemas
socioeconómicos de su país y de América Latina en general.

La extensa obra académica de Isidro Parra-Peña podría alinderarse así: Desde la inaplicabilidad
de la teoría económica del Primer Mundo en los países periféricos, hasta el pensamiento
económico latinoamericano, pasando por el análisis crítico de los problemas del atraso, el
subdesarrollo y el desarrollo. En esta compleja y desafiante tarea estudió e investigó en
profundidad prácticamente sobre todos los aspectos clave de las políticas de desarrollo
económico: El origen, la racionalidad y la eficacia de las teorías generadas en los países ricos y
desarrollados y su validez cuando se las aplica a la realidad de los países periféricos; el Orden
Económico Internacional del Siglo XX; el capitalismo periférico; el neoliberalismo y sus
implicaciones en la economía colombiana; el neoliberalismo, la terciarización de la economía

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nacional y la posmodernidad; la deuda externa y la crisis internacional; la integración
económica; el Estado; la planificación del desarrollo económico; el empleo y el desempleo; la
universidad y la educación superior y las reformas necesarias; la industrialización; el desarrollo,
el subdesarrollo y la marginalidad; el populismo; el pensamiento económico latinoamericano; la
crisis económica latinoamericana; la urbanización; las corporaciones transnacionales; y hasta
escribió una ―visión de Bogotá en sus 450 años‖ e interesantes relatos literarios como el
intitulado ―Aquél ayer‖. Y para cada uno de los temas económicos escribió enjundiosos y
documentados ensayos y artículos y capítulos de libros.

Isidro Parra-Peña no sólo fue un gran economista —en el estricto sentido profesional del
término— y un gran académico, sino también un agudo analista y crítico de la teoría económica
tradicional y de las políticas imperantes. Participó con brillo en el debate intelectual y político, y
fue un investigador, divulgador y comentador de las contribuciones de los principales autores
latinoamericanos contemporáneos, como Antonio García, Raúl Prebisch, Celso Furtado, Aníbal
Pinto, Pedro Vuskovic, Juan Noyola, Víctor Urquidi, Jorge Ahumada, Osvaldo Sünkel, Fernando
Enrique Cardozo, Enso Faletto, Germán Rama, Salvador Osvaldo Brand, Raúl Alameda y José
Consuegra, entre muchos otros, cuya mención resulta imposible en esta ocasión.

Su invaluable legado intelectual y académico incluye cientos de artículos, folletos, apuntes de
clase, transcripciones de conferencias y varios libros, en los cuales analizó, divulgó, acrecentó y
enriqueció el pensamiento económico latinoamericano; cuestionó las teorías, políticas y recetas
económicas de los países industrializados; actualizó con lucidez los fenómenos económicos más
importantes del siglo XX; criticó con vigor y razón la actitud complaciente de los economistas
del Establecimiento; denunció las imposiciones y abusos de las potencias industriales;
desenmascaró a las empresas transnacionales y su voracidad e imposiciones sobre los países
periféricos; enfrentó a los organismos internacionales del capital y trazó senderos políticos para
la economía colombiana y latinoamericana.


                                    II. SUS PUBLICACIONES

Su extensa y multifacética obra incluye, entre otras, las siguientes publicaciones principales:

Libros:
 Colombia: Crecimiento y Desequilibrios, 1974.
 El Desarrollo y el Ahorro Personal, 1976.
 Escrutinio de los Asentamientos Humanos, 1977.
 Capitalismo Colombiano: El Modelo y su Estilo. Tercer Mundo, 1978.
 Ayer, Hoy y Mañana en la Industrialización de Colombia. Ediciones Tercer Mundo, 1981.
 La Inflación Nuestra de Cada Día, 1982.
 Crecimiento Versus Desarrollo, 1983.
 El Pensamiento Económico Latinoamericano, 1984.
 Medias Verdades en la Economía y el Desarrollo, 1988.
 Silencio! Enfermo Grave! América Latina en Crisis. ECOE, 1989.
 El Estado, Crisis y Desarrollo. Pijao Editores, 1990.
 Turbulencias Económicas Contra Modelos Importados, 1992 (Artículos de prensa 1984-90
   en El Mundo de Medellín y otros).
 Del Neoliberalismo a la Posmodernidad. ACCE, 1996.

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   El Subdesarrollo y la Crisis, 1997.
   Ensayos sobre el Capitalismo y el Subdesarrollo, 1967-1997. Pijao Editores 1997.

Artículos publicados en revistas nacionales e internacionales y periódicos colombianos:
 El Crecimiento y la Ocupación, (Desarrollo Indoamericano, Barranquilla. No.5 1977)
 Subdesarrollo: Dualismo. (Trimestre Económico, México, julio-septiembre 1973)
 Marginalización y Dependencia.
 Una Política de Ingresos y Salarios para Colombia. (Desarrollo Indoamericano, Barranquilla
   No.56 1980).
 La Urbanización en Colombia. Economía Colombiana, (Contraloría General de la República
   No. 115. Nov-dic 1976).
 Capitalismo y Subdesarrollo. (Economía Colombiana, No.116 Julio Agosto 1977)
 Subdesarrollo, Transnacionales y los Conglomerados Económicos. (Economía Colombiana,
   Contraloría General de la República, No.117 Ene-feb 1979).
 Concentración y Redistribución de la Riqueza. (En el libro ―La Concentración de la Riqueza
   y el Ingreso‖. Cámara de Representantes, Junio 1979)
 El Crecimiento y el Subdesarrollo. (Desarrollo Indoamericano, No.53, nov.1979).
 El Capitalismo Periférico y el Subdesarrollo. (Desarrollo Indoamericano. No.56 1980)
 La Ilegalidad Económica. (Economía Colombiana, No.130 1981)
 Lo Bueno, lo Malo y lo Feo del Populismo. (Desarrollo Indoamericano, No.75 1982).
 La Crisis Social Latinoamericana y sus Consecuencias en los Estados Nacionales.
   (Desarrollo Indoamericano, No. 84, 1986).
 Planificación, Política Económica y Desarrollo. (Revista de la Academia Colombiana de
   Ciencias Económicas, No.16 1994).
 Bogotá 450 Años. De los Orígenes al Deslumbramiento. (Universidad Distrital Francisco
   José de Caldas).
 Varios relatos, como: ―Aquel Ayer‖ y otros.



                           III. CONTRIBUCIONES DESTACADAS

Aunque Isidro Parra-Peña recorrió la amplia gama de campos especializados de la profesión de
economista, ejecutivo de entidades públicas y académico, su mejor contribución puede
identificarse y seguirse en torno a cinco temáticas principales: (i) El pensamiento económico
latinoamericano; (ii) Aspectos críticos de la teoría económica y su aplicación; (iii) El
subdesarrollo y el desarrollo nacional; (iv) El orden económico internacional; y (v). Los
problemas de la economía colombiana.

     A. Análisis, difusión y enriquecimiento del pensamiento económico latinoamericano

Quizá su contribución de mayor trascendencia es el análisis de la validez, la consistencia y los
alcances de lo que se conoce hoy como el ―pensamiento económico latinoamericano‖, así como
su enriquecimiento y divulgación nacional e internacionalmente. Aunque toda su obra refleja
este pensamiento, tres ensayos concentran el desarrollo de este tema: ―El pensamiento
económico latinoamericano‖ de (1984); ―La Planificación y sus Fallas‖; y ―Obras escogidas de
Raúl Prebisch‖.


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Mediante cátedras, conferencias, libros y artículos en revistas nacionales y extranjeras, Parra-
Peña emprende una cruzada en Colombia y en general en América Latina y el Caribe para
rescatar, analizar y divulgar dicho pensamiento económico. Éste venía forjándose desde finales
del decenio de 1940, encubado bajo la égida de la Comisión Económica y Social de las Naciones
Unidas para América Latina (CEPAL). Parra-Peña se había formado intelectual, política y
profesionalmente en esta escuela y desde mediados de los años 60 la había enseñado y defendido
entusiastamente y analizado críticamente en su aplicación en Colombia, en busca de la
superación de las fallas y despropósitos en dicha aplicación y, además, lo había profundizado y
enriquecido, como tarea fundamentalmente académica.

A finales de los años 70 y comienzos de los 80 Isidro tuvo que enfrentar un nuevo escenario y
reactivar su lucha en defensa de los esquemas cepalinos. No se trataba simplemente de una
empresa romántica intelectual de rescate de un conjunto de ideas político-económicas que en el
ambiente académico colombiano y latinoamericano eran duramente cuestionadas y consideradas
obsoletas. Sino, fundamentalmente, de poner en valor unas teorías y unos propósitos de profundo
contenido teórico e implicaciones prácticas, no sólo para Latinoamérica y el Caribe sino para
todo el Tercer Mundo periférico y subdesarrollado. Galopaba por entonces avasallante y con
propósitos neo-imperiales por todo el continente y el mundo entero el recién resurrecto
neoliberalismo económico neoclásico. Se trataba de la nueva e impetuosa avanzada emprendida
por los autodenominados ―Chicago Boys‖ e impulsada por el Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial por cuenta de los Estados Unidos. Ello en desarrollo de la estrategia denominada
―reaganomics‖ liderada por el Presidente norteamericano Ronald Reagan y la Primera Ministra
del Reino Unido, Margaret Tatcher; y luego impuesta a los países periféricos a través del
Consenso de Washington. Frente a este reto, la consigna de los economistas y políticos
nacionalistas —entre ellos Isidro Parra-Peña— era librar la última batalla de supervivencia en
torno a una ―economía de la defensa‖ como la llamó con precisión su creador y promotor
Antonio García.

En este agitado ambiente Parra-Peña, a través de sus escritos y conferencias, establece el marco
histórico de evolución del pensamiento económico europeo, describiendo sus fundamentos
teóricos a lo largo de su trayectoria histórica: clásico, neoclásico y keynesiano. Luego pasa a
identificar y analizar lo que habrá de llamarse propiamente el ―pensamiento económico
latinoamericano‖.

En este empeño se inspiró en la penetrante crítica de su maestro Antonio García, quien desde
fines de los años 40 ya había dicho sobre la teoría económica lo siguiente, citado con frecuencia
por Parra-Peña en sus trabajos:
    ―….Desde los inicios de la ciencia económica hasta hace pocos años, los principales aportes
     a su enriquecimiento han provenido de teóricos anglo-sajones. Esto explica a la vez el
     notable atraso en la formulación de un pensamiento crítico en América Latina, ya que tuvo
     que adoptar colonialmente las teorías exportadas de la metrópoli, configuradas de acuerdo
     con su propio contexto histórico. Esa teoría fue el producto de una amplísima movilización
     de la inteligencia científico-social ortodoxa, expresándose en la forma de un modelo
     político de desarrollo destinado a los países atrasados y capaz de crear la ilusión del
     desarrollo sin modificar los términos estructurales de la dominación y de la dependencia.‖1



1
    Antonio García: La Estructura del Atraso en América Latina. Convenio Andrés Bello, Bogotá 2006

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Así, el esfuerzo de Parra-Peña se concentra en la identificación de los aspectos fundamentales de
lo que él denomina la teoría Prebisch-CEPAL: La concepción centro-periferia, la tendencia
estructural y de largo plazo, el deterioro de los términos de intercambio, la dependencia
económica y las relaciones asimétricas y el conjunto de aspectos parciales y sectoriales, como la
inflación, la industrialización sustitutiva, el desarrollo ―hacia adentro‖, la planificación y las
reformas estructurales del Estado. Es decir, el contenido fundamental de lo que se conoce como
―estructuralismo cepalino‖. También identifica sus limitaciones, particularmente en cuanto a su
estructuralismo y la ausencia de análisis de las relaciones entre los grupos sociales.

Al concretar la obra académica del maestro argentino, Parra-Peña dice:
    ―Raúl Prebisch desarrolló una teoría global y consistente que explica el inquietante
    funcionamiento del capitalismo periférico, caracterizado por desajustes, incoherencias,
    ineficiencias e iniquidad. Se concluye que es un sistema que habrá de reformarse
    estructuralmente y ojalá, para alcanzar uno en que se intervenga, regule y oriente el
    mercado y se planifique el desarrollo, conservando los valores de soberanía, nacionalidad,
    progreso, democracia política y equidad del ingreso y la propiedad.‖ ….‖Incluye en forma
    explícita temas como el progreso técnico, la dependencia, la distribución del ingreso, la
    represión política y la democratización. Resalta las situaciones de desigualdad y
    desequilibrio e intenta descifrar sus causas, para lo que se adentra en el contenido de clase
    de los conflictos y muestra los actores, sus papeles protagónicos, sus relaciones y el posible
    desenlace. Los planteamientos se basan en el reconocimiento de las características
    socioeconómicas de los países latinoamericanos y del modo y las relaciones de producción
    vigentes; destaca la correlación y la función de las fuerzas productivas y la fuente de sus
    contradicciones durante el proceso de acumulación y reproducción, sin caer en el
    determinismo ni enclaustrarse en el economismo.‖ (pág.93)

En el documentado análisis sobre la economía colombiana, en excelente presentación, amplía y
adapta a las condiciones de nuestro país lo replanteado por Prebisch en su trabajo de 1981. Al
respecto destaca ―la puja redistributiva‖, la ―insuficiencia dinámica social‖ y la incapacidad de
los estratos ―bajos‖ y parte de los ―medios‖ para participar en la acumulación y de la autoridad
monetaria para introducir correctivos a la inflación. También apela a otras contribuciones de
destacados cepalinos para analizar los impactos sociales del capitalismo periférico.

No obstante esta adhesión, Parra-Peña hace un llamado crítico de atención del siguiente tenor:
   ―Merece advertir que Raúl Prebisch no concluye con una formulación revolucionaria‖… Y
   agrega que: ….‖Su planteamiento es de un reformismo avanzado pero radical, que implica la
   predilección por unas relaciones de producción que funcionen dentro del cuadro político de
   la democracia liberal, resuelvan permanentemente los inconvenientes de la iniquidad
   distributiva y garanticen un ritmo de acumulación suficiente para tener eficacia social y
   eficiencia económica. Si ese modelo es económicamente viable, es de esperar que también lo
   sea en términos sociopolíticos‖.2

En el ensayo ―¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!,3 Isidro Parra-Peña agrega:
   ―Para conseguir la transformación del capitalismo periférico Raúl Prebisch partió de un
   diagnóstico cuidadoso y esmerado que en verdad es un excelente modelo representativo de
   la condición de subdesarrollo, vale decir, una adecuada ordenación conceptual de las

2
     Isidro Parra-Peña: Capitalismo Periférico: Crisis y Transformación. Bogotá. 1981.( pág.91)
3
     Isidro Parra-Peña: Silencio! Enfermo Grave! América Latina en Crisis. ECOE, Bogotá 1989.

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      variables de distinto tipo más destacadas de nuestra realidad empírica, fijando sus
      relaciones causales, sus interrelaciones y sus interdependencias. Por supuesto que es ella
      una versión aproximada y general, pero adecuada y firmemente propicia para fundamentar
      su cambio superior‖.4

Además, agrega que:
   ―Raúl Prebisch propone una versión del socialismo basada en la libertad del individuo y en
   nuevas formas de convivencia social, que supone e implica una redefinición del Estado para
   que regule, coordine, conduzca y asegure decisiones democráticas de cómo emplear
   socialmente el excedente para elevar el ritmo de anulación mejorando su composición y
   distribuir los frutos del progreso técnico observando las libertades económicas y políticas
   garantizando los derechos humanos.‖ 5

Al respecto Parra-Peña anota:
   ― No pueden desestimarse las teorizaciones de la acumulación del capital que genera el
    proceso dinámico, e inevitable al decir de los marxistas, de la ampliación de las ganancias,
    con lo cual ocurre el proceso continuo de valorización del capital. Pero nuestra opinión es
    que no basta con una teoría de la acumulación y de la realización del producto para ver si
    persistirá el capitalismo o si la crisis lo llevará a una inexorable superación por otro
    sistema. Se necesita, además, de una teoría de la transformación del subdesarrollo en
    desarrollo. Así es que Prebisch está en la vía correcta al intentar elaborar tal tipo de teoría
    aunque se discrepe respecto a detalles o conceptos suyos en particular. Pero las dudas
    tienen que discutirse y aclararse.‖ 6

A continuación Parra-Peña analiza los intentos fallidos por recuperar el estructuralismo cepalino
mediante un neoestructuralismo. Dice que ―Muchos han sido los intentos por conformar un
frente común latinoamericano de defensa‖. Critica los resultados de todos estos esfuerzos y
recuerda que en el Congreso Latinoamericano de Economistas convocado por la Sociedad
Latinoamericana de Economistas, en México en 1984, la ponencia del propio Parra-Peña al
respecto, así como la convocatoria de Pedro Vúskovic —entonces director de Desarrollo
Económico de la CEPAL— a la intelectualidad para formular un nuevo manifiesto Cepalino no
tuvieron eco. Y acota que tampoco lo tuvieron diversas conferencias y seminarios de la CEPAL,
el SELA, el BID, el Grupo Cartagena y otros organismos inspirados en tal propósito; así como
varias otras iniciativas contenidas en artículos de la Revista de la CEPAL; las críticas de René
Villarreal (―Contrarrevolución monetaria: Teoría, Política Económica e Ideología del
Neoliberalismo‖); las propuestas de Norberto González (―Una política económica para el
desarrollo‖); de Osvaldo Rosales (―Balance y Renovación en el Paradigma estructuralista del
desarrollo latinoamericano‖); de Ricardo French-Davis (―Esbozo de un Planteamiento
Neoestructuralista‖); de Sergio Bitar (―Neoliberalismo vs Neoestructuralismo en América
Latina‖); y otros intentos.

En sus reflexiones sobre este esperado replanteamiento de la doctrina cepalina Parra-Peña afirma
en actitud crítica:
    ―Tiene que desconfiarse de las visiones simplistas que buscan la privatización a toda costa,
    el refuerzo y el privilegio del ahorro financiero que lleva a la transferencias de la propiedad
    de los activos concentrándola y a la especulación que le atribuye poderes virtuales y
4
     Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!, ECOE, Bogotá 1989, pág.94)
5
     Ibidem supra, pág.95.
6
     Ibidem supra, pág.95)

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    sacralizados a la tasa de interés positiva; que todo lo esperan del financiamiento externo;
    que desdicen y desconfían de cualquier control administrativo; que exaltan el aperturismo
    indiscriminado y a los incentivos atolondrados‖.

Continúa argumentando con escepticismo que:
…‖La desigualdad económica y social posee hoy tamañas dimensiones que su corrección no
   puede quedar librada al rebalse del crecimiento menos a los resultados injustos del
   funcionamiento de unos mercados liberados, ignorando culposamente las causas
   estructurales de la injusticia social; concentración de la propiedad; frágil organización
   sindical y política; propagación indiscriminada de los hábitos de consumo de las sociedades
   desarrolladas y afluentes; reducidos y deteriorados niveles educacionales; rezago
   tecnológico, etc., etc. Todo conduce a la inescapabilidad de las acciones directas que
   corrijan las rigideces e inconsistencias, modificando primordialmente las estructuras de
   propiedad y de poder y controlando el funcionamiento y la operación del aparato productivo
   ganando autonomía e independencia nacionales y priorizando las satisfacciones de la
   población.‖

E insiste al respecto afirmando que:
   ―De cualquier manera los esquemas conceptuales aceptados y vigentes que se mueven en
    torno a la noción del equilibrio y la validez de las leyes de los mercados liberales, puede que
    produzcan algunos resultados mostrables en el corto plazo pero no son apropiados a esta
    demanda el ejercicio de unas perspectivas dinámicas que conduzcan y regulen las
    consecuencias de las modificaciones manteniendo dentro de rangos controlables los
    desajustes económicos y financieros que le son inherentes a la transformación estructural.
    Es imperioso derrotar la rígida condicionalidad en el manejo de las principales variables
    macroeconómicas.‖.

Y concluye con convencimiento que:
   ―Las formulaciones de ´neoestructuralismo´ van orientadas en el camino correcto pero aún
   están lejos de satisfacer las expectativas creadas y los requerimientos indispensables para
   superar la trampa letal del subdesarrollo con sus rigideces, inconsistencias e injusticias.
   Aún pesan demasiado los compromisos institucionales y mentales con el orden y el desorden
   establecidos, además de que las afugias y pesares de las crisis en que nos debatimos han
   mellado toda audacia esperanzadora‖ 7

Hoy, cuando el neoliberalismo ha completado su obra de debilitamiento de las economías
nacionales, el desmantelamiento del Estado-nación, la enajenación de los principales activos de
los países, la privatización de los servicios sociales, el desmonte de las conquistas de los
trabajadores, la agudización de los conflictos sociales y otras secuelas, muy pocos economistas y
muy pocas universidades —si las hay— conocen ese pensamiento latinoamericano y su valor
estratégico como alternativa básica frente al neoliberalismo y su capitalismo salvaje. Peor aún, lo
difaman sin siquiera conocerlo, y sin percatarse de que dichas teorías y políticas se encuentran en
retirada, dejando a muchos países debilitados, desconcertados y sin sus mejores activos. Es en
este momento cuando la obra divulgatoria y analítica de Parra-Peña adquiere su mayor
actualidad e importancia.

7
   I. Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!, ECOE, Bogotá 1989,
(pág.105)

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                            B. Aspectos críticos de la teoría económica

         a. Caracterización de la teoría

Para Parra-Peña toda teoría económica debe estar enmarcada en el dinamismo de los procesos
sociales y requiere para lograr validez y consistencia poder satisfacer, al menos, tres condiciones
básicas: ser teórica y prácticamente consistente en relación con una realidad concreta; estar
referida a un contexto social y político específico de aplicación; y convertirse en un instrumento
para la acción social. En sus propias palabras:
    ―La teoría económica tiene que relacionarse con el ejercicio y la interpretación políticos y
    convertirse en una herramienta para la acción social que tome en cuenta lo racional y
    aquello que no lo es.- Una ciencia económica crítica ha de concederle prevalencia a las
    causas reales y a las circunstancias históricas en vez de concentrarse en la operación de los
    mecanismos de la economía. Las variables han de tomarse en razón y función de los agentes
    humanos y no como abstracciones, por ejemplo, la tasa de interés, la oferta monetaria.- En
    vez de privilegiar la obtención de estados de equilibrio hay que darle adecuado papel al
    tiempo, lo aleatorio, los riesgos y las expectativas en razón de la inescapable incertidumbre
    de cualquier cálculo respecto del futuro. Mejor que al equilibrio hemos de darle importancia
    debida al tiempo histórico mirando sobre los precios, el empleo, la acumulación, el
    crecimiento según su evolución real en un mundo siempre cambiante. Los procesos
    dinámicos carecen de un estado final definido pues la incertidumbre impide la predicción
    cierta del devenir. Tienen que abandonarse las visiones mecanicistas en que los efectos
    pueden distinguirse claramente de las causas y estas los explican, ya que son inadecuadas en
    el estudio de los fenómenos sociales.‖8

 Por estas consideraciones no aceptó la teoría económica general sobre las fuerzas del mercado,
alegando las especificidades de los procesos económicos de los diferentes países.
Particularmente el caso colombiano con la penetración de la economía ilícita y su acción sobre la
lícita. Siempre tuvo bien claro que hay diferencia entre crecimiento y desarrollo: que hay un
capitalismo periférico que no estimula sino que deprime; que hay unos términos de intercambio
inequitativos y relaciones asimétricas que nos hacen cada vez más pobres; que hay una ilegalidad
económica; y que hay muchos otros factores y circunstancias que no permiten aplicar teorías
generales y generadas en otros contextos económicos, sociales y políticos en la realidad de las
periferias.

En su ―Ponencia para el coloquio internacional ―Cambios Estructurales y Crisis Económica en
Países en Desarrollo (especialmente América Latina)‖9 Parra-Peña hace un despliegue
descriptivo y analítico de la crisis financiera internacional tanto en los países periféricos como en
los centrales, así como de las alternativas de solución. Este ensayo comienza con las
vulnerabilidades del dólar americano, la aventura de los eurodólares y los paraísos financieros, la
irrupción de las transnacionales y la transnacionalización financiera que alimentó a la productiva
carrera de préstamos ―sin tasa ni medida‖ a los países subdesarrollados, y luego el reforzamiento
de esta gran liquidez por los petrodólares provenientes del alza del petróleo en 1973. Señala
como este proceso de inesperada e inmanejable liquidez y de colocación irracional creó las

8
   Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!, ECOE, Bogotá 1989, págs.105-106.
9
    Convocado por la Universidad Wilhelm-Pieck, Instituto Latinoamericano, Rostock, República Democrática
Alemana, Septiembre 1988.

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                          ACADEMIA COLOMBIANA DE CIENCIAS ECONÓMICAS
       Rubén D. Utria: “Una Aproximación a la Obra Académica de Isidro Parra-Peña
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condiciones para el resurgimiento de las ideas neoliberales, con su liberación de los mercados y
la apertura comercial y financiera. Y agrega que esto fue:
    ―el reinado de los agentes económicos particulares y, por encima de todo, del mercado, la
    única razón de ser y de obtener, al tiempo que el Estado pasaba a tener una condición
    subsidiaria.‖

Y a continuación apunta que:
   ―La rueda de la fortuna rodó vertiginosamente y los países se endeudaron más allá de sus
   capacidades y posibilidades y creyeron, y lo mismo los bancos cosmopolitas comerciales,
   que el reciclaje de la deuda no se iba a parar y así los préstamos más recientes servirían
   siempre para atender los que se vencían. Pero la espiral se agotó e hizo metástasis la
   crisis.‖ 10

        b. El subdesarrollo y el desarrollo

Este fue uno de los temas favoritos de Parra-Peña y le dedicó muchos ensayos. Su pensamiento
al respecto puede resumirse en sus propias palabras así:

     ―Pese al manoseo y a la difusión corrientes del concepto de subdesarrollo, éste sigue siendo
     impreciso y general y, por lo mismo, dando lugar a confusiones y a engaños. Para unos con
     él se pretende explicar el insuceso relativo en alcanzar un desarrollo capitalista pleno. Otros
     lo toman como una categoría comparativa que lleva a pretender que los países comparados
     deben tender a ser como aquellos con los cuales se comparan. Para muchos se infiere si un
     país es subdesarrollado a partir de la medición de una serie de índices o coeficientes para
     relevar las características de una economía, reduciendo el problema de la superación del
     atraso relativo a la simple adición acumulativa de variables que se van incorporando al
     cuadro social y a la evolución como signo positivo de los elementos estructurales básicos. –
     La condición de subdesarrollados ha de analizarse y verse como un estado estructural de
     deficiencia, de desajuste, de incapacidad, de iniquidad y de injusticia sociales. En
     Latinoamérica son conocidas las manifestaciones de insuficiencia y de la inconveniencia del
     funcionamiento del organismo económico y social de los países. Entre otros rasgos
     desfavorables se mencionan corrientemente: al crecimiento irregular y desajustado de la
     actividad económica; a las crisis periódicas en la disponibilidad de divisas; al aumento
     demográfico que sobrepasa en mucho la capacidad de absorción ocupacional de las
     economías; a las estructuras dispares y con desajustes cuyo funcionamiento concentra en
     una pocas regiones, actividades y grupos, la evolución y el progreso, de manera que en el
     resto del cuerpo social se sientan efectos de rechazo y desarraigo; a la incapacidad de
     adaptar, transformar y crear autónomamente cultura, tecnología y conductas que estén en
     concordancia con los requisitos y las posibilidades de un uso eficiente de los recursos
     productivos disponibles; al acentuamiento abismal de las carencias sanitarias, educativas,
     habitaciones. Y así sucesivamente‖ 11

Y más adelante fustiga el concepto de crecimiento en los siguientes términos:
   ―El crecimiento per se no lleva al progreso económico y social que depende
    fundamentalmente del cambio institucional y de las actitudes sociales y políticas.- El
    desarrollo implica y exige el cambio dialéctico/cualitativo de una situación desventajosa
10
  Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo Grave! América Latina en Crisis. ECOE. Bogotá 1980. (pág.11).
11
   Isidro Parra-Peña: Ayer, Hoy y Mañana en la Industrialización de Colombia. Tercer Mundo, Bogotá 1981 (pág.
57-58)

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       Rubén D. Utria: “Una Aproximación a la Obra Académica de Isidro Parra-Peña
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      abandonando y erradicando la tradicional circunstancia latinoamericana de tener y
      consolidar el crecimiento sin desarrollo como lo normal y ordinario.‖ 12

Y profundiza su concepto llevando el tema al sistema económico mismo, así:
   ―EL subdesarrollo hace parte de un todo en movimiento, vale decir, de la dinámica del
   sistema económico mundial generado por el capitalismo industrial y viéndolo así se llegó a
   la teoría de la dependencia, como un esfuerzo tendiente a unificar el marco conceptual de
   esta problemática y que permitió profundizar en el análisis de las vinculaciones entre las
   relaciones externas y la forma interna de dominación social en la periferia y dio luz sobre
   otros temas, tales como la naturaleza del Estado, las empresas transnacionales, etc. Y la
   reflexión de la teorización sobre la acumulación a las formulaciones respecto de la
   estratificación social y a la teoría de poder, llegándose a un punto de convergencia de las
   distintas ciencias sociales.‖ 13

A continuación relaciona el subdesarrollo con la dependencia, en los siguientes términos:
   ―Al estudiar las condiciones estructurales de las economías subdesarrolladas y confrontar la
   teoría convencional con los hechos y los problemas se aclara cómo las relaciones de
   dependencia funcionan de forma que el sistema privilegia y consolida progresivamente la
   situación favorecida de una élite de naciones con organizada capacidad para controlar la
   técnica y producir con ella las manufacturas de mayor densidad de valor. Y que se acelera la
   realización de los procesos investigativos en gran escala, logrando la continua y progresiva
   modificación revolucionaria del aparato productivo industrial y agrícola (tomando como
   revolución agrícola al cambio sustancial en las condiciones globales de los niveles de
   productividad agraria). Y que las empresas transnacionales controlan también la
   producción y la distribución mundial de los alimentos y las materias primas, rompiendo el
   esquema clásico liberal y tradicional de la división internacional del trabajo, que
   especializaba unos países en bienes primarios para intercambiarlos por manufacturas
   industriales y capitales. Se aposenta así el control real por las transnacionales sobre el
   mercado mundial de capital, afirmando la posibilidad política real de la integración en
   bloques de las naciones capitalistas más desarrolladas (la Comunidad Económica Europea y
   la trilateral) conformada por los aparatos capitalistas privados de los Estados Unidos, la
   Comunidad Económica Europea y el Japón).- Hay pues, unas estructuras de dominación a
   nivel mundial para preservar un orden económico internacional en el statu quo, las cuales
   permiten apenas cambios circunstanciales pero sin alterar la estructura esencial del orden.‖
     14



                                 C. El orden económico internacional

En su importante ensayo ―Del Neoliberalismo a la Posmodernidad.‖15 describe y analiza el
―Orden Económico Internacional Finalizando el Siglo XX.‖ Es decir, el cambio del
pluripolarismo de la preguerra a al bipolarismo y la guerra fría de la posguerra y la adhesión y
adscripción del resto del mundo a los Estados Unidos y la Unión Soviética. Esto se traduce en
asociación con los países industrializados y en dominación política, económica y cultural del
resto de los países periféricos, algunos de los cuales son utilizados como campo de batalla.

12
   Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!, ECOE, Bogotá 1989. (pág.106)
13
   Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo Grave! América Latina en Crisis! ECOE. Bogotá 1089. ( pág.29)
14
   Isidro Parra-Peña: ¡Silencio! Enfermo grave! América Latina en Crisis!, ECOE, Bogotá 1989. (págs.30-31)
15
   Isidro Parra-Peña: Del Neoliberalismo a la Posmodernidad. Academia Colombiana de Ciencias Económicas.
1996.

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       Rubén D. Utria: “Una Aproximación a la Obra Académica de Isidro Parra-Peña
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Agrega que estas nuevas relaciones de dominación y dependencia se fundamentan en tres
fenómenos: a) La Revolución Tecnológica, que generó la ―civilización posindustrial‖ o
tecnocrática; b) el Bipolarismo y la Guerra Fría; y c) El Pentagonismo.

En relación con el primero Parra-Peña advierte el predominio por parte de los dos polos en la
ciencia y la tecnología, particularmente la de guerra, el progreso material derivado de ellas.
También el afán de dominio político —y no sólo de enriquecimiento— y la relegación de los
países periféricos a la condición de proveedores de materias primas y cerebros, así como a la de
objetos de apoyo político para la aventura de la guerra fría. A través de la nueva tecnocracia se
impone, particularmente en las clases medias, la urgencia de la modernización escondida en una
pretendida neutralidad ideológica o apoliticismo, así como —en sus propias palabras— ―una
alienación cultural como estado sicológico de no pertenecer a sí mismo‖…. ―y una actitud
consumista y derrochadora‖. Y continúa diciendo que: ―En el plano sicosocial entonces se
logra la enajenación mental a la metrópolis o la sujeción cultural que torna en alter ego el
modus vivendi del centro‖. Y concluye afirmando que ―Dicho ilusionismo o alienación mental
hace que la gente del común crea todo lo que se le pregona sin saber o preguntarse de dónde
viene, a qué obedece, a quiénes beneficia‖…. ―Se cae en la panacea tecnológica que todo lo
resolverá al margen del esfuerzo nacional e individual. Todo esto se traduce en la reproducción
de ciertas estructuras sociales, culturales y actitudinales de la metrópolis.‖ 16

En el segundo fenómeno —la guerra fría — la confrontación entre USA y la URSS en defensa
de sus respectivos sistemas políticos y económicos lleva a la mutua exclusión y al reparto de las
áreas de influencia arrastrando en ella a los respectivos países periféricos. América Latina queda
sujeta al poder norteamericano el cual impone a la fuerza su sistema de relaciones sociales y
económicas. A este respecto, y en su propias palabras, Parra-Peña afirma que:
    ―En el núcleo que lideran los Estados Unidos surgen las empresas transnacionales como
    medio estructural de la dominación porque vertebran el sistema y en ellas cristaliza dándole
    plena cobertura y gran eficacia. Las Empresas Transnacionales le dan al capitalismo
    posbélico progreso (tecnificación, acumulación, productividad) y a través de ellas se captan
    excedentes nacionales e internacionales y en la periferia, donde dominan y controlan, son
    causa para el desempleo relativo, la explotación y la devastación ambiental.‖ Y agrega que
    éstas ― en verdad son un desdoblamiento del poder por la diferencia de presiones que
    ejercen: políticas, culturales, técnicas, ideológicas, etc., o sea que ahora las relaciones
    internacionales están estructuradas operativamente alrededor de las gigantescas empresas
    transnacionales, que penetran, invaden y dominan la periferia determinando la explotación
    de sectores básicos estratégicos, instalando subsidiarias, vendiendo condicionalmente
    maquinaria e insumos, concediendo el uso de licencias, patentes y marcas, todo apoyado en
    el crédito oficial y de las empresas privadas, interno y externo y en la asistencia técnica,
    instrumentos éstos que contribuyen a expandir las áreas y actividades de manejo e influencia
    por la corporación oligopólica internacional.‖ 17

Y agrega que:
   ―Como escudos ultrablindados de la dominación se utilizan otros medios estructurados y
   auxiliares que tienen fines específicos gremiales, culturales, religiosos o científicos,
   contribuyendo al cumplirlos a la penetración y consolidación del sistema. El Banco Mundial
   y el Fondo Monetario Internacional resaltan como medios técnico-políticos‖, mientras que
16
   Isidro Parra-Peña: Del Neoliberalismo a la Posmodernidad. Academia Colombiana de Ciencias Económicas.
1996.
17
   Ibidem supra (págs. 24-25)

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     la CIA y demás agencias del gobierno norteamericano se encargan de la seguridad en toda
     el área de influencia. A todo esto se agregó la profundización del control político mediante
     la concesión indiscriminada de créditos a lo largo de los 70, factor este que condujo a la
     dura crisis de la deuda en los 80, en los cuales los países de la región no pudieron honrar
     los préstamos y tampoco pudieron organizarse para la negociación común.‖18

A continuación Parra-Peña describe y analiza como el acelerado progreso científico y
tecnológico de los Estados Unidos en casi todos los campos le permitió acentuar las asimetrías
en los términos de intercambio y, además, generar excedentes alimentarios y otras materias
primas que desplazaron la producción latinoamericana y del mundo subdesarrollado. En sus
propias palabras:
    ―vio desvanecerse su importancia casi abandonado a su suerte desgraciada de la pobreza
    irredenta y la injusticia social y acogotado por las penurias de la deuda externa impagable‖.
    Además, la confrontación llevó a la guerra en muchos países de las respectivas áreas de
    influencia, siendo las guerras de Viet Nam y Afganistán y la invasión a Cuba y el
    subsiguiente bloqueo los ejemplos más deplorables.‖ 19

Finalmente, continúa Parra-Peña diciendo que
    ―del bipolarismo Washington-Moscú se pasó al unicentrismo o unipolaridad del poder
   concentrado en los Estados Unidos, lo cual resulta afectando el porvenir democrático y la
   paz en la periferia y ya sin el contrafuerte de la Unión Soviética. En Washington quedó
   entonces el máximo gendarme de la democracia, la libertad y la sociedad de consumo.‖20.

En relación con el tercer factor —el pentagonismo— Parra-Peña menciona el hecho de que:
   ―Los Estados Unidos cuentan con el más grande ejército permanente del mundo, que es un
   consumidor privilegiado de la producción industrial pesada y eminente frente al capital de
   inversión y de altas ganancias rápidas y apoyo esencial para el auge tecnológico‖…. Y
   agrega que ―Desde allí se ejerce una dominación pentagonal con fundamentación científica,
   vertebración bélica y propensión al control total dado el gran desarrollo de las fuerzas
   tecno-bélicas en sus interrelaciones político-económicas y la concentración
   institucionalizada de ellas.‖ 21

Y concluye afirmando que:
   ‖desde el Pentágono, y con toda clase de medios lícitos e ilícitos, se impone la voluntad al
   mundo, con lo cual se completa el esquema de poder del nuevo orden internacional en el
   escenario de los años 90‖. 22

Para finalizar el análisis de este Orden Internacional Parra-Peña echa mano del tema de las
economías periféricas en dicho contexto y sostiene que:
   ―La división internacional de las producciones e intercambios se caracteriza en primer
   lugar por las agudas diferencias de estructura y funcionamiento de las llamadas economías
   de centro y las dichas periféricas, con sus consecuentes polarizaciones. A su vez al interior
   del subdesarrollo ocurre una limitada y desigual difusión del progreso técnico, el cual es
   concentrado y retenido por unos cuantos sectores modernizados, al tiempo que se van

18
     Isidro Parra-Peña: ibidem supra (págs. 24-25)
19
     Ibidem supra.
20
     Ibidem supra (pág.29)
21
     Ibidem supra.
22
     Ibidem supra.

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     marginando e informatizando otros que hacinan el grueso de las poblaciones en
     pauperización permanente. Este trasfondo de estructuras internas condicionantes influye en
     los resultados de las vinculaciones externas de las economías dándole curso a la
     apropiación diferencial de los frutos y resultados del progreso técnico en ventaja
     relativamente excluyente de los centros y concentrante en aquella parte a la cual accede la
     periferia para sus porciones modernizadas.‖23

Y concluye en los siguientes términos:
   ―…..luego de los años 50 surgió una nueva división del trabajo con un protagonismo
   predominante, el oligopolio transnacional, trayendo aparejados profundos cambios
   institucionales y los fenómenos acelerados de la aglomeración, la diversificación y el
   reparto de los mercados al ritmo de la vertiginosa expansión de las Corporaciones
   Transnacionales que en un reducido número dominan, y, o, controlan la producción
   manufacturera, las finanzas, el comercio y otros servicios en el mundo‖. (pág.31) Y sostiene
   que ―el colonialismo clásico ha sido sustituido por el neocolonialismo con métodos de
   exacción que desempeñan papel fundamental en el sistema de relación entre centro y
   periferia. Actúa entonces la llamada ´trilogía sagrada de la explotación´ por medio del
   comercio desigual, que lleva a vender barato y comprar caro (la relación de los términos de
   intercambio), fenómeno ante el que los países subdesarrollados tratan de protegerse con la
   fracasada UNCTAD y los convenios de productos básicos, pero el último y único efectivo, el
   del café, los centros consumidores lo hicieron pasar a mejor vida; las inversiones directas
   con sus giros por utilidades, regalías, patentes, etc., que quisieron morigerarse con
   legislaciones sobre la inversión extranjera ahora en desmedro y extinción; y los empréstitos,
   que ocupan el lugar central ya que su servicio y atendimiento es un ´mecanismo de saqueo´
   cuantiosamente más importante que los giros por remuneraciones del capital invertido y
   otras transferencias y la llamada ´tijera de los precios´. Gran tragedia de los países
   endeudados que indefensos claman clemencia y benignidad ante los acreedores pero sin eco
   que les responda con oportunidad, adecuación y en dimensión suficiente.‖ 24

Adicionalmente, en su libro ―Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos‖,25 afirma que
dichas Empresas Transnacionales:
    ―…lideran el crecimiento de los sectores que dominan y desplazan al interior de ellos a las
     empresas locales, o las compran: concentración y desnacionalización. Cuando en un
     mercado nacional se produce el agotamiento de las posibilidades de expansión de una
     transnacional, entonces ésta disminuye su tasa de reinversión y aumenta las remesas.‖ Y
     prosigue diciendo que:‖Con la presencia y acción de las transnacionales se acentúan las
     tendencias a la oligopolización, con lo cual se agudiza la transferencia de recursos desde
     los sectores más débiles de productores y consumidores, hacia los más fuertes‖. Además
     ―se financian crecientemente de fuentes locales pero no conducen a la creación de un
     núcleo nacional productivo-financiero articulado, que haga coherente la asignación de
     recursos con las necesidades y posibilidades del desarrollo nacional.‖ pág.81)

Esta descarnada descripción analítica —que apela a la historia, la sociología y la ciencia
política— muestra la capacidad de Parra-Peña para desentrañar los reales impactos de las teorías
y políticas económicas y para contribuir creativamente a la construcción del pensamiento
económico latinoamericano y del caribe.
23
     Ibidem supra (pág. 31)
24
     Ibidem supra (pág. 33)
25
     Isidro Parra-Peña: Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos. Ed. Tercer Mundo. 1978 (pág.81).

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                                 D. Problemas de la economía colombiana

          a. El desempeño de las clases sociales

En el libro ―El Estado Crisis y Desarrollo‖26 Parra-Peña describe y analiza la crisis de los años
80, tomando al Estado, su naturaleza y su desempeño como eje de su análisis, apoyándose en los
trabajos de Antonio García, Germán Rama, Fernando Enrique Cardoso y otros, pero formulando
sus propios aportes y señalando su naturaleza clasista, su carácter subsidiario, sus
inconsistencias, su inmediatismo coyuntural y su incapacidad ante la crisis y el subdesarrollo en
general.

Sobre estas bases analiza el papel de las clases sociales, particularmente el surgimiento de la
clase media y su dependencia con las oligarquías y sus maquinarias de poder; y la clase
trabajadora emergente, su dependencia de los partidos políticos, su falta de formación política y
su actitud anti-Estado. También analiza la introducción en la acción del Estado de la
planificación del desarrollo, afirmando de antemano que ―se propugna por modificaciones en su
sentido, orientación y metas más que respecto a las alteraciones formales de recomposición
administrativa.‖ 27

          b. La planificación del desarrollo

Refiriéndose a los Planes de Desarrollo afirma:
  ―Éstos ante todo han sido medios de racionalización y de coordinación formal de la política
   económica y sólo excepcionalmente se preparan y se utilizan con fines deliberados de
   cambio cualitativo del cuerpo y del sistema económico. Los distintos planes que se han
   hecho en general han provisto a los gobiernos con elementos para simplificar y racionalizar
   en parte la intervención estatal, contribuyendo así a desterrar la improvisación y el
   empirismo que son causa frecuente de la dispersión y el uso inapropiado de los recursos
   disponibles, puesto que han buscado asegurar que haya una coordinación mínima entre los
   esfuerzos gubernamentales y las empresas particulares, para conseguir como resultado final
   que la política económica gane en eficiencia al volverla más premeditada‖ 28

Asimismo afirma que:
   ―Es preciso desmitificar el crecimiento veloz dejando de identificarlo con el cambio social
   que trae el desarrollo y pasándolo a ser una dimensión de éste. Los problemas
   trascendentales de la estructura económica tienen que ganar abultado y preferencial cuerpo
   presente en los juegos de proyecciones, y así mismo, los valores y aspectos culturales, el
   modo de producción, las relaciones de hegemonía, los factores de poder. Debe abandonarse
   el simple objetivo de la reproducción ampliada en sus magnitudes del sistema vigente. Hay
   que remover todo lo que impide el cambio, instaurar todo tipo de reformas estructurales que
   más que requisitos para alcanzar otro estilo de vida son exigencias imprescindibles para
   ensanchar el mercado interno, sustituir importaciones eficientemente, eliminar la
   desocupación, reducir la marginalidad y modernizar el sistema.‖29


26
     Isidro Parra-Peña: El Estado, Crisis y Desarrollo. Pijao Editores – Fundacultol 1990
27
     Ibidem supra (pág. 35)
28
     Ibidem supra (pág. 34)
29
     Ibidem supra.


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Y continúa criticando la planeación en vigencia pero trazándole nuevos caminos de eficiencia y
sentido social:
    ―Así el método para planificar perderá su pretendida condición de instrumento neutro que
    apenas busca asegurar la coherencia mecanicista de las magnitudes económicas a la par
    con el crecimiento. El resultado cualitativo será superar las solas predicciones tendenciales
    del ´puede ser´ abriéndole paso a las extrapolaciones del ´debe ser‖….―La planificación es,
    desde luego, modificable, perfeccionable y reorientable y constituye en sí una idea fuerza
    alrededor de la cual debe organizarse el Estado para alcanzar el desarrollo. Se necesita
    desbrozar una vía de avance planificado en que sea determinante la acción del Estado y con
    la participación organizada de los otros agentes económicos y sociales. El Estado tendrá
    que ser el conductor protagónico de un proceso histórico que busca materializar un proyecto
    nacional de desarrollo apoyado por las mayorías populares, hoy empobrecidas y
    postergadas, porque se ejecutará en su beneficio primordial y atendiendo a sus necesidades
    fundamentales. El Estado entonces representará una alianza social de nuevo cuño y esencia
    y que superará el modelo presente que es de economía mixta pero con un Estado controlado
    por los grandes intereses privados nacionales y extranjeros y así la economía funciona
    reproduciendo un capitalismo de mercado excluyente, concentrador y dependiente. Es
    imperioso que llegue el progreso material con justicia social y democracia plena. Se precisa
    de una organización pluralista de las formas de producción en que la dinámica del mercado
    esté enmarcada por objetivos explícitos de desarrollo en función de la superación y el
    desarraigo de las condiciones de atraso y de pobreza inveteradas. Habrá áreas en que los
    criterios del plan tendrán que primar sobre el mercado libre. O sea que se conservará la
    propiedad privada de los medios de producción y el juego de los mercados, pero dentro de
    los marcos dados por el plan y la política económica.‖. 30

Y concluye afirmando que:
   ―El tipo de planificación que se propugna aquí tendrá un compromiso ideológico confesado
   en vez de proclamar una falsa neutralidad respecto del movimiento social como se estila
   ahora y que es la causa de la esterilidad de los esfuerzos planificadores corrientes y que los
   ha llevado a asumir papeles subordinados dentro de la lógica dominante del sistema. Se
   trata de un proyecto para modificar la organización vigente superándola. Pese a que su
   materialización puede dar cabida a regímenes intermedios entre las ortodoxias capitalista y
   socialista pero asegurándole un papel predominante al Estado en vez de la prevalencia de la
   empresa privada nacional o extranjera.‖31

Además, en su libro ―Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos‖,32 sostiene que:
―La planificación puede tratar de poner en orden lo existente pero por si misma no
transformará el orden vigente.‖

        c. La crisis económica

En el libro ―Neoliberalismo, Terciarización y Posmodernidad‖33 Parra-Peña percibe que,
agobiado el país por la deuda, la política de sustitución de importaciones se queda sin
financiamiento y es preciso darle paso a las teorías neoliberales del libre comercio: ―Apegándose

30
   Ibidem supra.
31
   Ibidem supra (pág. 36)
32
   Isidro Parra-Peña: Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos, Ed. Tercer Mundo. Bogotá 1978 (pag.25).
33
   Isidro Parra-Peña: Neoliberalismo, Terciarización y Posmodernidad. Academia Colombiana de Ciencias
Económicas, Bogotá 1996.

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al ideario antes reseñado se abandonaron las políticas económicas que Jan Timbergen clasificó
como cualitativas porque apuntaban a modificar las estructuras socioeconómicas, verbigracia
las reformas agrarias y urbanas, dándole preferencia a las cuantitativas que se orientan a
mejorar la eficiencia del sistema económico sin alterar significativamente su estructura.‖34

Señala que esta reorientación se dio desde 1990 en la administración del Presidente César
Gaviria, cuando:
   ―se buscó el crecimiento con estabilidad relativa en el nivel de los precios poniendo a un
   lado el bienestar y el avance social de nuestras mayorías postergadas, marginadas y cada
   vez más empobrecidas‖.35(pág.84). Y que siguiendo la corriente continental se instituyó la
   nueva Constitución de 1991 que se ufana de haber desmontado el Estado intervencionista y
   de haber mellado los poderes monopólicos por la libertad de mercado, y sus abusos por los
   derechos individuales protegidos con nuevos mecanismos judiciales (v.g. la tutela). Pero este
   mundo maravilloso de la libertad de mercado, de la competencia abierta para maximizar la
   eficiencia, de proclamar que ahora si los grandes poderes abusivos y monopólicos han sido
   derrotados por el consenso de la sociedad civil, y porque se han puesto los derechos en
   cabeza de los individuos, no es sino un espejismo semántico envuelto en la retórica
   neoliberal.‖36

Y concluye mostrando críticamente las falencias de la nueva Carta Constitucional, con estos
términos:
    ―Es así como nuestra Constitución vigente está impregnada conceptualmente hasta los
    tuétanos por la doctrina de la libertad de mercado, o neoliberalismo, que es instrumento de
    legitimación para el capital y no para el trabajo. Esta nueva semántica le oculta al
    trabajador su relación de subordinación con el capital y lo convierte en libre contratista
    individual, y a los pobres marginados de la sociedad de consumo en usuarios precarios de
    bienes y servicios, a los cuales no tienen acceso dadas sus limitaciones de capacidad
    adquisitiva.‖37

En su libro ―Estado, Crisis y Desarrollo‖ al referirse a la crisis económica Parra-Peña conceptúa
que:
   ―Al inventariar la situación y el desempeño de la economía colombiana estableciendo
   comparaciones con el resto de los países latinoamericanos, gana justificación la creencia de
   que hemos escapado de la crisis, pero es lo cierto que aunque no mostremos los signos
   espectaculares que la caracterizan en otros rumbos, de todas maneras caímos en la fosa y
   nos debatimos entre problemas agudos y acuciantes. O sea que aunque acumulamos reserva
   de cambio y nos endeudamos afuera con relativa prudencia amén de que la espiral de los
   precios no se ha desbocado inconteniblemente, creer que vamos bien se constituye en un
   engaño.‖38

Y sostiene que:
   ―Siendo el desarrollo una empresa de reforma estructural que demanda capacidad y
   voluntad para lograrlo, es claro que no se consigue por la simple evolución positiva y lineal

34
     Isidro Parra-Peña: Neoliberalismo, Terciarización y Posmodernidad. Academia Colombiana de Ciencias
Económicas, Bogotá 1996 (pág.84).
35
   Ibidem supra (pág.84).
36
   Ibidem supra (pág.84).
37
   Ibidem supra (pág.84-85).
38
   Isidro Parra-Peña: Estado, Crisis y Desarrollo. Pijao Editores y Fundacultul, 1990 (pág.107)

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     de las variables económicas convencionales, así ella suceda dentro de una estabilidad
     aceptable de los precios. Por ello resulta que Colombia crece y en veces con rapidez, pero
     no se desarrolla. En verdad el país muestra y cuenta con un conjunto de técnicos, de
     administradores públicos y de empresarios privados, todos altamente capacitados e
     imaginativos en cuanto a sortear las situaciones inmediatistas y coyunturales. Fallan si en
     sus destrezas frente al desarrollo. Así como son hábiles y eficientes para el crecimiento. Por
     ello es que el país creció bastante y el subdesarrollo permanece y se profundiza, sin verse
     que se vaya a superar ni que realmente se quiera lograr.‖ 39

          d. La industrialización y la sustitución de importaciones

Ya desde fines de los años 70 Parra-Peña tenía una visión crítica clara y completa del proceso de
industrialización en Latinoamérica, y en particular en Colombia, y comenzó a difundirla. Su
excelente ensayo ―Ayer, hoy y mañana en la industrialización de Colombia‖ 40 presenta, en un
alarde de síntesis, la trayectoria del proceso en este país desde 1930 hasta fines de los años 70,
destacando ―los momentos claves‖: desde la ―Gran Crisis‖, la II Guerra Mundial, la Posguerra
y el decenio de los 50, el período 1960-1974 y de 1974 hacia adelante, culminando con una
visión de la industrialización futura.

Señala con lucidez que la crisis del 29 al 32 dejó al país sin sus mercados tradicionales para sus
productos agropecuarios de exportación y sin acceso a manufacturas y bienes de capital; que
estas dificultades alentaron las inversiones propias para la producción sustitutiva de los bienes de
mayor necesidad —―con gran participación de suntuarios‖— por parte de un pequeño pero
visionario grupo de empresarios nacionales; que al amparo de la protección arancelaria, los
incentivos fiscales y financieros, la iniciativa del Estado y un mercado cautivo; y que, con todo
ello, la sustitución avanzó en forma conveniente hasta los años 70, cuando la ―crisis de la
deuda‖, la ―reorganización internacional del capitalismo‖ y los comienzos de la intervención del
FMI frenaron el proceso.

Las conclusiones de su análisis de todo este proceso podrían resumirse así: (i) La
industrialización colombiana careció del necesario apoyo tecnológico interno y de los
correspondientes eslabonamientos articuladores y multiplicadores de la producción; (ii) Se
caracterizó por su total dependencia de tecnología extranjera atrasada; (iii) Al importar
prácticamente todos los bienes intermedios, las materias primas y los bienes de capital, generó
permanentemente presión adversa sobre la balanza comercial; (iv) Por razones funcionales este
acelerado desarrollo industrial se concentró en las grandes ciudades, y marginó la mayor parte de
las regiones con importantes potencialidades y población; (v) Si bien se interesó en la
exportación de algunos productos agrícolas, no otorgó prioridad a la demanda alimenticia para
una población creciente y concentrada, lo que se tradujo en alzas de precios; (vi) Esta nueva
economía capacitó sobre la marcha e incorporó un nuevo contingente de trabajadores urbanos
pero relegó a los trabajadores del campo; (vii) La riqueza acumulada por los nuevos industriales,
banqueros, comerciantes, transportadores y constructores fue constituyendo un nuevo poder
nacional que le permitió a éstos tomar a su favor todas las medidas de protección de sus
respectivos intereses gremiales y empresariales y, con ello, instaurar monopolios y prácticas
especulativas a costa de altos precios y decreciente calidad de los productos; (viii) Los anteriores
factores hicieron perder a la industrialización sustitutiva la fuerza necesaria para transformar la

39
     Isidro Parra-Peña: Estado, Crisis y Desarrollo. Pijao Editores y Fundacultul, 1990 (pág.103)
40
     Isidro Parra-Peña: Ayer, Hoy y Mañana en la Industrialización Colombiana. Bogotá, 1981.

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economía y generar la dinámica impulsora del desarrollo social. Además, agregó que esta
industrialización trajo aparejados desajustes sociales y señaló que, por una parte, se limitó a unas
pocas industrias concentradas en pocas ciudades, con lo cual se generó un marginamiento de los
demás centro urbanos y sus áreas rurales conexas; y, por otra, se introdujo una marcada
diferencia favorable en el ingreso de los grupos ligados a la producción industrial, el comercio y
los servicios de apoyo y sus respectivos trabajadores, desigualdades que también se produjeron
en relación con las regiones y áreas excluidas del proceso de industrialización.

Continuando con este tema, en su libro ―Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos‖,41
Parra-Peña critica el resultado de la industrialización sustitutiva, anotando que:
    ―…. la industrialización colombiana ha conseguido un ambiente de sustitución
     indiscriminada de importaciones y de facilidades para el ingreso y la expansión de las
     transnacionales. La estructura industrial resultante está mal asentada y su integración,
     interdependencia e interrelaciones inadecuadas. O sea que las bases mismas de nuestra
     industria le frenan su crecimiento, su ensanche y su diversificación.‖ 42

Y agrega que en cuanto al tipo de empresas creadas:
    ―….la característica estructural destacada de la industria colombiana es aquella de la
    coexistencia de unas pocas grandes empresas (monopolios y oligopolios) con un gran
    número de unidades productivas pequeñas cuyos tamaños resultan inadecuados con
    relación a escalas eficientes y competitivas. El indicio es de un serio desaprovechamiento
    de las economías de escala‖. 43

También analiza el rol jugado por los sindicatos —constituidos en una especie de ―oligarquía
laboral‖— señalando que su falta de formación política y compromiso con el resto de la clase
trabajadora los llevó a concentrarse en la lucha por mejores salarios y servicios para sus propios
afiliados; no se preocuparon por participar directamente en el gobierno, se convirtieron en
apéndices de los partidos políticos; y permanecieron divididos en varias agrupaciones sindicales
rivales.

Y concluye este excelente ensayo con una nueva exposición sobre las relaciones entre la
industrialización y el subdesarrollo del país con las siguientes palabras:
   ―La persistencia en la economía colombiana de sobresalientes problemas tales como un
   posible y renovado desequilibrio externo, y de desajustes sociales evidenciados por el
   desempleo, la marginalidad y la pobreza, madura el convencimiento de que se requiere una
   redefinición del proceso de industrialización, de suerte que las actividades fabriles se
   articulen con los sectores primarios, especialmente con la agricultura y contribuyan a la
   satisfacción de las necesidades básicas de la población y a la solución de los problemas
   sociales y del empleo, todo de acuerdo con pautas tecnológicas parcialmente propias y
   dentro de esquemas de consumo apropiados a nivel del desarrollo, según políticas
   redistributivas deliberadas. Vale decir, que se pretende conseguir un modelo industrial que
   funcione fundamentalmente ―hacia adentro‖, integrando y adecuando la producción final,
   intermedia y de capital y en el cual se le conceda al Estado papel relevante, inclusive
   atribuyéndole a veces actividades empresarias de producción. Por supuesto que no se admite
   la integración con economías afines y se propende por la selectividad en la articulación
   externa para cautelar objetivos trascendentes tales como las pautas tecnológica, la
41
     Isidro Parra-Peña: Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos. Ed. Tercer Mundo. 1978,
42
     Ibidem supra, pág.83.
43
      Ibidem supra, pág. 83.

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   ocupación y los patrones de consumo, con el propósito de ganar independencia y autonomía
   relativas frente a la indudable e inevitable gravitación de los grandes países
   industrializados‖44
Y formula la aclaración correspondiente, aduciendo que:
   ―Aunque el mercado interno sea el fundamental para la producción industrial, las
   exportaciones de manufacturas tienen que contribuir con su valioso aporte en divisas,
   además, de que en veces permiten alcanzar las escalas de producción justificables. O sea
   que no se plantea una alternativa excluyente entre producir para el mercado doméstico o la
   exportación, sino una de complementaridad en cuanto sea posible.‖45

En su ensayo ―Crecimiento vs Desarrollo‖46 retoma el tema de la industrialización y afirma:
   ―El avance industrialista de Colombia es dependiente en el sentido de que carece de
   autonomía puesto que su crecimiento es modelado a partir de las relaciones del país con las
   economías centrales desarrolladas y en buena medida según las necesidades de ellas y en
   apreciable parte por la acción de las empresas transnacionales. Actualmente la
   industrialización colombina no eleva sostenida y apreciablemente los niveles de crecimiento
   y acumulación; no trasforma la capacidad propia de creación científica; no impulsa
   suficientemente la generación de empleo productivo; no ha integrado las actividades
   manufactureras en una evolución interdependiente con la agricultura; etc. El proceso de
   industrialización colombiana es inadecuado además de débil e insuficiente.‖47

En el ensayo ―Neoliberalismo, Terciarización y Posmodernidad‖, ya identificado, Parra-Peña
concluye con algunas ideas sobre lo que debe hacerse con la economía colombiana, pero
partiendo de una tajante advertencia:
    ―Aunque las perspectivas económicas en el mundo globalizado actual no sean alentadoras,
     el gobierno de la economía exige buscar y asegurarse la consecución de un maravilloso
     proceso de ´causación virtuosa acumulativa´ que vincule positivamente crecimiento,
     empleo, progreso técnico e internacionalización. El marco y las acciones vigentes han
     resultado incapaces de lograrlo y de allí que sea pertinente continuar abogando por una
     reforma económica que se nos ocurre necesaria e inevitable si se quiere corregir el rumbo,
     como tanto se dice y promete aunque no se actúa en consecuencia‖.

Y propone un énfasis en la producción de bienes de capital y de consumo popular en los
siguientes términos:
     ―Aunque el proceso de industrialización se ha dejado en las manos del mercado, poniendo
     en descrédito los estímulos y apoyos explícitos a la manufacturas, parece conveniente y
     necesario diseñar y ejecutar políticas para alcanzar desarrollos positivos por lo menos en
     cuanto a la fabricación de bienes de capital y la producción de bienes de consumo popular,
     además de aquello que se consiga en general con el avance tecnológico‖ (pág.102)

En su libro ―Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos‖48 afirma que:
     ―La industrialización nacional —como en el resto de América Latina— se caracteriza por
     su dependencia del exterior puesto que se basa en un proceso de expansión no impulsado
     autónomamente sino moldeado a partir de las relaciones con los centros capitalistas

44
     Ibidem supra, pág. 71.
45
     Ibidem supra, pág. 71
46
     Isidro Parra-Peña: Crecimiento vs desarrollo, Bogotá, 1983
47
     Isidro Parra-Peña: Crecimiento vs Desarrollo. Bogotá 1983, pág. 63.
48
     Isidro Parra-Peña: Capitalismo Colombiano: El Modelo y los Estilos. Ed. Tercer Mundo, Bogotá 1978,

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     hegemónicos y según las necesidades de ellos, dependencia que se ha hecho mayor por las
     empresas transnacionales‖.

Y prosigue señalando que:
   ―Años atrás la dependencia operaba principalmente a través de la relación de precios de
   intercambio, y ahora lo hace por medio de un complejo juego de factores comerciales,
   financieros, técnicos, políticos y culturales‖. (pág.69)

A partir de las anteriores y fundadas críticas, Parra-Peña acoge sin reservas las propuestas de la
ONUDI, cuya larga cita se incluye a continuación, porque éstas parecen coincidir plenamente
con su pensamiento. Este organismo internacional de las Naciones Unidas
   ―propone para los países en desarrollo una estrategia de industrialización endógena,
   autónoma y en función nacional y para cubrir las carencias y apetencias básicas de la
   población con arreglo a lo cual se proveerían las necesidades de la población en general y
   se ajustaría la estructura de producción industrial para fabricar los productos necesarios
   para satisfacerlas. Por definición la dinámica del crecimiento procedería del propio país y
   exigiría que se diera una importancia mucho mayor a la autoayuda o a la autosuficiencia. Al
   aplicar esta estrategia se generarían ingresos que irían a parar directamente a manos de las
   clases pobres urbanas y rurales para ayudarles a satisfacer sus necesidades mínimas de
   alimentos, vestido, vivienda, servicios médicos, educación y transporte. En los proyectos se
   insistiría en una baja relación capital/mano de obra, se utilizaría menos energía y se
   promovería un mayor aprovechamiento de aptitudes técnicas, recursos empresariales,
   materias primas, bienes de capital y tecnología nacionales; se ampliarían las funciones de la
   pequeña y la mediana industria; a nivel rural habría una interacción simbiótica entre las
   granjas y la industria, que se traduciría en una mayor igualdad en las relaciones
   comerciales entre las zonas urbanas y rurales. Al gobierno le correspondería cumplir una
   función positiva en la esfera económica mediante la creación de empresas para la
   producción de bienes de consumo e industriales. Se dá por supuesto que el intercambio
   internacional de bienes y servicios constituye un elemento importante del proceso de
   desarrollo, aunque se debe tener el cuidado de ajustar las corrientes internacionales de
   financiación, tecnología, materia primas y componentes importados a la estructura de
   producción que se considera más idónea para promover los objetivos sociales de los países
   en desarrollo. En esta estrategia basada en las necesidades humanas, se pone de relieve el
   papel del desarrollo industrial para aliviar las condiciones de pobreza,‖ (pág.107)

En este trabajo Parra-Peña deja en evidencia también su profundo conocimiento del
neoliberalismo y sus adversos impactos, la economía mundial y la transición posmoderna, y
previene contra las fantasías de los economistas y políticos del establecimiento, quienes esperan
que la inversión extranjera, la liberación del comercio y las empresas transnacionales impulsarán
el desarrollo de Colombia y demás países de la región.


                                  E. A manera de conclusión

Para muchos de los estudiosos de la economía colombiana actual, estos enriquecedores análisis
del pensamiento latinoamericano de Isidro Parra-Peña y sus fundadas críticas al capitalismo, el
neoliberalismo y las políticas económicas colombianas y muchos de sus instrumentos —puestos
en vigencia desde hace casi 20 años—, pueden parecer evidentes y hasta repetitivos. Pero ellos
deberían saber que estos pronunciamientos del economista a quien hoy rendimos tributo en esta

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presentación fueron hechos en los años 70 y aun antes. Lo frustrante es que todavía hoy muchos
de esos estudiosos se aferren a teorías económicas y políticas que ya a mediados de los 90
estaban identificadas como inconsistentes y perjudiciales para los países periféricos como
Colombia. Esta conclusión ha sido reiterada en numerosos congresos internacionales de
economistas, como los nueve ―Encuentros Internacionales de Economistas sobre Globalización y
Problemas del Desarrollo‖ realizados anualmente en La Habana, el ―Foro Social‖ de Porto
Alegre y otros eventos importantes.

Notables economistas norteamericanos, como Joseph Stiglitz, James Petras, Anthony Negri,
Joseph Hart, y muchos otros han formulado desde hace tiempo y siguen formulando fundadas
críticas al neoliberalismo económico. Últimamente se han sumado el profesor Alan S. Blinder
—vicepresidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, asesor económico de presidentes
demócratas y profesor emérito de la Universidad de Princeton—, el Premio Nobel Paul
Samuelson, el profesor Dani Rodrik, de Harvard y varios otros; el Subsecretatio General de las
Naciones Unidas, Juan José Ocampo; la académica canadienses Rosalyn Boyd; y los científicos
sociales europeos Francois Houtart y Eric Toussaint; entre otros. A esta nómina se agregan
muchos notables economistas latinoamericanos como Roberto Verrier y Esther Aguilera, de
Cuba; Arturo Huerta y John Saxe-Fernández, de México; Atilio Borón y Jorge Gambina, de
Argentina; Theotonio Dos Santos; Dante Caputo y Andrés Solimano de Chile; y los colombianos
Raúl Alameda, Eduardo Sarmiento, Beethoven Herrera, Julio Silva Colmenares, José Consuegra,
Edgar Reveís y muchos otros. En cierta medida todo esto quiere decir que la interesante obra
académica de Isidro Parra-Peña y su visión desde los años 60 eran correctas. Y esto debe
congratularnos a quienes hemos seguido su labor intelectual y profesional.


                      IV. SU TALANTE INTELECTUAL Y PROFESIONAL

No quedaría completa esta reseña introductoria a la obra de Isidro Parra-Peña, ni se
comprendería cabalmente su intelectualidad, su inspiración y su visión prospectiva, si no se
tuvieran en cuenta las facetas principales de su talante de economista e intelectual.

En efecto, mientras la inmensa mayoría de los economistas destacados se dedican a la predicción
inmediata y coyuntural, o al estudio especializado de un sector de la economía,. Parra-Peña se
interesó desde sus primeros años de profesión —aun desde la universidad— en el estudio de ese
complejo binomio conceptual subdesarrollo-desarrollo y de cómo poner la ciencia económica al
servicio de este último y de la sociedad. Como ya fue señalado, siguiendo las enseñanzas y el
ejemplo de su maestro —nuestro maestro— Antonio García, se apartó de la línea de los
economistas latinoamericanos del establecimiento, para adentrarse en el análisis objetivo,
profundo y descarnado de la realidad económica y social de Colombia y en general de los países
latinoamericanos. Es decir, se consagró básicamente a la ―economía del desarrollo‖ y luego en la
versión cepalina de la ―escuela estructuralista latinoamericana‖. O sea, las relaciones centro-
periferia con interdependencia asimétrica que nos conduce a un crecimiento asociado pero
dependiente y, por ello, con impulsos dinámicos parciales que alimentan un desarrollo muy
desigual de las fuerzas productivas. Con esta actitud se apartó de los cuestionables modelos de
crecimiento económico y sus elucubraciones matemáticas, la defensa de intereses individuales y
clasistas para penetrar en la realidad social, económica y política; y se interesó disciplinadamente
en temas de interés social como el empleo y el ingreso, el bienestar social, las desigualdades
sociales, la pobreza, la modernización, los dualismos, las diversas formas de marginalidad, la
falta de equidad de los términos de intercambio, el colonialismo económico y otros afines,

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En esta productiva actividad intelectual se caracterizó por una envidiable pasión por la
investigación económica, particularmente en sus aspectos teóricos y políticos, lo que explica su
militante empeño en la fundación de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, de la
cual llegó a ser Presidente. Privilegió la dimensión política de la economía frente al
economicismo tecnocrático de los modelos y las proyecciones estadísticas sin fundamento en la
realidad. Buscó con persistencia el debate académico, fue destacado profesor y rector
universitario, escritor, conferencista, ensayista y funcionario internacional de las Naciones
Unidas en la CEPAL, la Corporación Andina de Fomento y el Acuerdo de Cartagena. No
obstante, también tuvo tiempo para ser un practicante de su profesión y ocupar varios cargos
importantes en la administración pública colombiana.

Como Albert Einstain pensó que ―no se pueden resolver problemas nuevos con ideas y métodos
viejos‖. Por eso aprendió con éxito todo el novedoso arsenal teórico, conceptual y metodológico
de la Economía de la Defensa y el Desarrollo —que el eximio maestro Antonio García ofrecía y
sigue ofreciendo con acierto, lucidez y esperanza en su valioso legado de economista— para
resolver los nuevos problemas y retos de la economía latinoamericana y del Caribe. Como
Andrés Bello, pensó que ―el único camino de América Latina es su propio camino‖, y por eso
buscó y enriqueció la senda iniciada por la CEPAL de Prebisch y tantos otros latinoamericanos
ilustres, algunos de los cuales son miembros de esta Academia y están presentes en esta sala.
Como Edgard Morin, entendió y practicó la ciencia económica con enfoques holístico y de
complejidad y desde la perspectiva de la ―ciencia con conciencia‖. Por eso no fue un economista
de neutralidad tecnocrática, sino un economista con sincero y fundado compromiso ideológico
con su país y su sociedad.

Si bien sus investigaciones sobre la economía y las políticas económicas le permitieron
conclusiones originales, fue ante todo y por sobre todo un divulgador del pensamiento
latinoamericano y un crítico de las políticas derivadas de las teorías económicas en boga y
vigencia en Colombia y América Latina. Sus libros ―Turbulencias Económicas contra Modelos
Importados‖, de 1992 recoge 74 ensayos suyos sobre estos temas escritos entre 1984 y 1990; y
―Medias Verdades en la Economía y el Desarrollo‖, de 1988. incluye 15 artículos sobre dichos
temas. Esta vocación de enseñanza y de crítica académica lo llevaron a ejercer no solo una
cátedra pública y permanente en periódicos, revistas y folletos sino un auténtico periodismo
económico, actividad en la cual figura como uno de los mejores, al lado de Abdón Espinosa,
Jorge Child, José Consuegra, Raúl Alameda, Fernando Gaviria, Eduardo Sarmiento, y Julio
Silva Colmenares, todos ellos Miembros de Numero de esta Academia.

En esta tarea periodística sobre las políticas de gobierno escribió sobre la crisis de la economía
en su conjunto, así como de la deuda, la inversión extranjera, los salarios, el café, la vivienda, las
tasas de interés, la integración andina, las privatizaciones, la inflación, la educación superior, la
urbanización, la pobreza, los desastres económicos de Brasil, Argentina, México, Venezuela y
Rusia, En el frente del análisis de las teorías y políticas económicas, incursionó con objetividad
y acierto en los temas de los aportes de Prebisch, el ―pensamiento económico convencional y
corriente‖, las ―verdades reveladas‖ de la economía, la defensa de la CEPAL, las políticas
económicas para las mayorías, el estado subsidiario, el modelo de desarrollo colombiano, el PIB
como ―vaca sagrada de los economistas‖, la guerra y la paz frente al desarrollo social y
económico, así como las frustraciones y las predicciones de las políticas del Presidente Bush.



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Pensando en todo esto el destacado economista Enrique Low Murtra (QEPD) consignó en 1987
en el prólogo al libro ―Estado, Crisis, y Desarrollo‖ el siguiente lúcido juicio: ―Tres elementos
caracterizan los escritos de Parra: primero, su afán de ser autóctono. Lejos de buscar como
fuente de su pensamiento y de su inspiración los escritos de los autores del mundo capitalista,
muy impregnados de formalismos y esquemas, Parra se nutre de la abundante y fértil obra de
los escritores latinoamericanos, como si volcase los ojos hacia un riquísimo manantial de ideas
muy propias de nuestro pasado y de nuestro presente. Segundo, Parra es poco formalista,
porque de la lógica esquemática formal, su riqueza intelectual es sociológica, funcional y
conceptual. Finalmente, Parra es crítico, cuestionador. Éste, como los demás trabajos suyos,
llena de inquietudes y pensamientos al lector. Parra continúa, sin duda, una línea
estructuralista, que si bien ha sido muchas veces cuestionada, representa al mismo tiempo, una
escuela muy respetable. Hacer escuela en el pensamiento y en la doctrina es proyectarse uno en
el porvenir. Yo sé que Parra, como lo ha sido el mismo Prebisch, será siempre recordado por
sus ideas‖.

Su viaje intempestivo e inexorable hacia las estrellas lo sorprendió en plena madurez intelectual
y actividad académica. Merecido tributo a Isidro Parra-Peña es el de recopilar, ordenar e integrar
su pensamiento, empeño que ojalá acometa la Academia Colombiana de Ciencias Económicas.
Su obra —contenida en libros y cientos de artículos, folletos, apuntes de clase y resúmenes de
conferencias, de amena y vibrante lectura e inmediata comprensión didáctica— es un valioso
legado que compendia la herencia académica y el ejemplo de intelectual y de profesional de la
economía comprometido con la suerte de Colombia y su pueblo para las nuevas generaciones de
economistas necesitadas de encontrar su propio rumbo y el de una nueva Colombia.


                                        Rubén D. Utria

Bogotá, Marzo de 2007




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