Gu�a para entendidos - Guadapero

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Gu�a para entendidos - Guadapero Powered By Docstoc
					                           J.R.WARD
         HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA
                                      Guía para entendidosA los hermanos.




                               Índice



Padre mio .......................................................... 6
Capítulo 1 .......................................................... 7
Capítulo 2 ........................................................ 15
Capítulo 3 ........................................................ 23
Capítulo 4 ........................................................ 30
Capítulo 5 ........................................................ 36
Capítulo 6 ........................................................ 41
Capítulo 7 ........................................................ 51
Capítulo 8 ........................................................ 63
Capítulo 9 ........................................................ 71
Capítulo 10 ...................................................... 86
Capítulo 11 ...................................................... 94
Epilogo ............................................................ 97
Los dossieres de la Hermandad ................ 101
Su Alteza Real Wrath, hijo de Wrath ........ 102
Rhage, hijo de Tohrture, alias Hal E. Wood128
Zsadist, hijo de Ahgony .............................. 153
Dhestroyer, descendiente de Wrath, hijo de
Wrath, alias Butch O’Neil ........................... 176
Vishous, hijo del Bloodletter ...................... 206
Phury, hijo de Ahgony ................................ 229
Para los escritores ........................................ 258
Consejos y preguntas fecuentes................. 259
El proyecto de la Hermandad de la Daga
Negra ............................................................. 270
El proyecto de la Hermandad de la Daga
Negra ............................................................. 271
Amante oscuro por J.R. Ward .................... 273
Personajes principales ................................. 276
Las reglas del mundo .................................. 281
Argumento.................................................... 282
Escenas eliminadas ...................................... 303
Escenas eliminadas ...................................... 304
Los mejores momentos ............................... 334
Amante Oscuro ............................................ 335
Amante Eterno ............................................. 341
Amante Despierto ........................................ 347
Amante Descubierto .................................... 353
Amante Liberado ......................................... 361
Amante Consagrado ................................... 369
Los hermanos en el foro.............................. 379
Los hermanos en el foro.............................. 380
Trocitos de vida............................................ 444
Noche de película ........................................ 445
Wrath y el abrecartas................................... 448
Sobre la naturaleza de Phury ..................... 459
La entrevista que nunca ocurrió ................ 462
Preguntas y respuestas con JR ................... 473
Preguntas y respuestas con Warden ......... 474
Timeline de la hermandad ......................... 481
Desde el año 1600 hasta el presente .......... 482
            Tabla de abreviaturas .................................. 484
            La antigua lengua ........................................ 487
            Los hermanos entrevistan a J.R. ................ 489
            Las entrevistas de la Hermandad.............. 490
            In Memoriam ................................................ 505
            Extracto de Amante Vengado .................... 515




PADRE MIO
                                 Capítulo 1




  —Bella se ve bien.
  Junto a la encimera de la cocina de la Hermandad, Zsadist tomó un
cuchillo, apretó la punta de una lechuga romana y comenzó a atravesarla
con el filo del cuchillo a intervalos de un centímetro.
  —Sí, lo está.
  Le agradaba la doctora Jane. Demonios, estaba en deuda con ella. Pero
tuvo que recordar sus modales: sería de muy mal gusto morder la cabeza
de la hembra que no sólo era la shellan de tu hermano, sino que además
había salvado al amor de tu vida de desangrarse en la mesa de partos.
   —En los últimos dos meses se ha recuperado espléndidamente. —La
doctora Jane lo observaba desde el otro lado de la mesa que había entre
ellos, manteniendo su maletín al estilo Marcus Welby, M.D., cerca de su
mano fantasmal—. Y cómo creció Nalla. Por favor, el progreso de los niños
vampiro es mucho más rápido que el de los bebés humanos. En el aspecto
cognoscitivo es como si tuviera nueve meses de edad.
  —Están muy bien. —Continuó cortando, moviendo la mano hacia abajo
y a lo largo una y otra vez. En el extremo más alejado del cuchillo, las hojas
saltaban formando tiras verdes y rizadas que parecían aplaudir por haber
sido liberadas
  —Y como te va a ti con todo el asunto de la paternidad…
  —¡Mierda!
  Dejando caer el cuchillo, maldijo y levantó la mano con la que había
estado sosteniendo la lechuga. El corte era profundo, hasta el hueso, y su
sangre se veía roja mientras brotaba y comenzaba a chorrear por su piel.
  La doctora Jane se le acercó.
  —Ok, vamos hacia el lavabo.
  Había que darle crédito ya que, no le tocó el brazo ni trató de guiarlo
apoyándole la mano en el omóplato; simplemente se asomó y señaló el
camino hacia Kohlerland.
  Seguía sin gustarle que nadie excepto Bella pusiera las manos sobre su
cuerpo, aunque había mejorado un poco. Ahora, si el contacto era
inesperado, su primer inclinación no era tomar una de sus armas ocultas
para acabar con el que le había puesto las manos encima.
  Cuando estuvieron frente al lavabo, la doctora Jane accionó el grifo,
abriéndolo de forma que un cálido torrente aterrizó en la profunda curva
de porcelana.
  —Métela —dijo.
  Él extendió el brazo y puso el pulgar debajo del agua caliente. El corte
ardía como la mierda, pero ni siquiera parpadeó.
  —Déjame adivinar. Bella te acaba de pedir que vinieras a hablar
conmigo.
  —Nop. —Cuando la taladró con la mirada, la buena doctora sacudió la
cabeza—. La examiné a ella y al bebé. Eso fue todo.
  —Bueno, mejor. Porque estoy bien.
  —Tenía el presentimiento de que dirías eso. —La doctora Jane cruzó los
brazos sobre el pecho y lo observó con una mirada tan fija que le hizo
desear construir un muro de ladrillos entre ellos dos. Que fuera en estado
sólido o traslucida como estaba en ese momento, no importaba. Cuando
una hembra como esa te miraba fijamente, era como si te dieran con un
chorro de arena. No era de extrañar que ella y V se llevaran bien.
   —Lo que sí mencionó fue que no te querías alimentar de ella.
  Z se encogió de hombros.
  —Nalla necesita lo que su cuerpo puede proveer más que yo.
   —Sin embargo no es una situación en el que uno excluya al otro. Bella es
joven y saludable y tiene excelentes hábitos alimenticios. Y tú dejas que se
alimente de ti.
  —Por supuesto. Haría cualquier cosa por ella. Por ella y su bebé.
  Hubo un largo silencio. Y luego:
  —¿Tal vez te gustaría hablar con Mary?
  —Acerca de qué. —Cerró el grifo y sacudió la palma de la mano sobre el
lavabo—. ¿Piensas que necesito un psiquiatra sólo porque contemplo las
necesidades de mi shellan? ¿Qué demonios?
  Arrancó una toalla de papel del rollo engastado debajo de los armarios y
se secó la mano.
  —¿Para quién es la ensalada, Z? —preguntó la doctora.
  —¿Qué?
  —La ensalada. ¿Para quién es?
  Sacó la papelera y tiró la toallita dentro.
  —Bella. Es para Bella. Mira, disculpa, pero…
  —¿Y cuándo fue la última vez que tú comiste?
  Levantó las manos, como diciendo «¡Para! Por el amor de Dios».
  —Suficiente. Sé que tienes buenas intenciones, pero tengo poca
paciencia, y lo último que necesitamos es que Vishous venga a por mi
porque te traté con brusquedad. Entiendo lo que quieres decir…
  —Mírate la mano.
  Bajó la vista. La sangre salía de la palma de su mano y le corría por la
muñeca y el antebrazo. Si no hubiera estado usando una camiseta de
manga corta, la mierda hubiera estado acumulándose a la altura del codo.
En cambio, estaba goteando sobre las baldosas color terracota.
  El tono de voz de la doctora Jane fue irritantemente parejo, su lógica
injuriosamente sólida.
  —Tienes un trabajo peligroso en el cual confías en que tu cuerpo haga lo
necesario para evitar que te maten. ¿No quieres hablar con Mary? Está
bien. Pero debes hacer algunas concesiones físicas. Ese corte ya debería
haber cerrado. No lo ha hecho, y estoy dispuesta a apostar que seguirá
sangrando aproximadamente durante una hora más. —Sacudió la
cabeza—. Te ofrezco un trato. Wrath me ha nombrado medico particular de
la Hermandad. Si jodes con el tema de la comida, la alimentación y el
descanso de forma que perjudique tu desempeño, te saco del juego y te
mando al banquillo de suplentes.
   Z miró fijamente las brillantes gotas rojas que rezumaban de la herida. El
río que formaban atravesaba la banda negra de un centímetro de ancho que
le habían tatuado en la muñeca casi doscientos años antes. Tenía una igual
en el otro brazo y otra alrededor del cuello.
  Estirándose hacia delante arrancó otra toallita de papel. Pudo limpiar la
sangre bastante bien, pero no había forma de librarse de la marca que la
puta depravada de su Ama le había dejado. La tinta estaba impregnada en
su piel, puesta allí para evidenciar que era una propiedad para ser usada, y
no un individuo con vida.
  Sin razón aparente pensó en la piel de bebé de Nalla, tan increíblemente
suave y absolutamente incólume. Todo el mundo reparaba en lo suave que
era. Bella. Todos sus hermanos. Todas las shellans de la casa. Era una de las
primeras cosas que comentaban cuando la sostenían. Eso y que se parecía a
una almohada de plumas, porque te daban muchas ganas de abrazarla.
  —¿Alguna vez intentaste librarte de esos? —dijo la doctora Jane
suavemente.
   —No pueden quitarse —dijo bruscamente, bajando la mano—. La tinta
tiene sal en su composición. Es permanente.
  —¿Pero alguna vez lo has intentado? Ahora hay l{sers que…
 —Será mejor que me ocupe de este corte para poder terminar aquí.
—Tomó otra toalla de papel—. Necesito un poco de gasa y esparadrapo…
  —Tengo aquí en mi maletín. —Se giró encaminándose hacia la mesa—.
Tengo todo…
  —No, gracias, yo me ocupo.
  La doctora Jane levantó la vista para mirarlo fijamente, con una mirada
serena.
  —No me importa que seas independiente. Pero lo que no soporto es la
estupidez. ¿Nos entendemos? Ese banquillo de suplentes tiene tu nombre
escrito.
  Si hubiera sido uno de sus hermanos, hubiera desnudado los colmillos y
hubiera siseado. Pero no podía hacerle eso a la doctora Jane, y no sólo
debido a que era una hembra. El asunto era que no tenía argumentos para
discutirle. Lo que le ofrecía era una opinión médica completamente
objetiva.
  —¿Nos entendemos? —le provocó, para nada impresionada por el fiero
aspecto que debía tener.
  —Sí. Te escuché.
  —Bien.


  —Tiene esas pesadillas… Dios, las pesadillas.
  Bella se inclinó y metió el pañal sucio en la papelera. Mientras se
enderezaba tomó otro Huggies de la parte de abajo del cambiador y
también sacó el talco y las toallitas para bebés. Agarrando a Nalla por los
tobillos, levantó el culito de su hija, hizo un rápido y enérgico barrido con
la toallita, espolvoreó un poco de talco y deslizó el pañal limpio en su
lugar.
  Desde el otro lado de la habitación infantil, Phury dijo en voz baja:
  —¿Pesadillas acerca de ser un esclavo de sangre?
  —Deben serlo. —Bajó el culito limpio de Nalla y cerró el pañal con las
cintas de los costados—. Porque no quiere hablar conmigo de ello.
  —¿Ha estado comiendo? ¿Alimentándose?
  Bella sacudió la cabeza mientras abrochaba los broches del body de
Nalla. Era color rosa pastel y tenía apliques de calaveras blancas con los
huesos cruzados.
   —No mucha comida y nada de alimentación. Es como si… no sé. El día
que ella nació, parecía tan asombrado, cautivado y feliz. Pero luego fue
como si se hubiera activado un interruptor y simplemente se cerró. Es casi
tan malo como al principio. —Miró fijamente a Nalla, que estaba pasando
las manos por encima del diseño de la prenda que tenía sobre el pequeño
pecho—. Lamento haberte pedido que vinieras… es que ya no sé qué m{s
hacer.
  —Me alegra que lo hicieras. Siempre pueden contar conmigo, ambos, lo
sabes bien.
  Acunando a Nalla contra su hombro, se dio la vuelta. Phury estaba
recostado contra la cremosa pared de la habitación de la niña, su enorme
cuerpo interrumpiendo el diseño de conejitos, ardillas y cervatillos
pintados a mano.
  —No quiero ponerte en una situación incómoda. Ni apartarte de Cormia
innecesariamente.
  —No lo has hecho. —Sacudió la cabeza, su cabello multicolor brilló—. Si
permanezco en silencio es porque estoy tratando de pensar en cual sería la
mejor manera de enfrentarlo. Hablar con él no siempre es la mejor solución.
  —Cierto. Pero se me están acabando tanto las ideas como la paciencia.
—Bella fue hacia la mecedora y se sentó acomodando a la niña en sus
brazos.
  Nalla miraba hacia arriba y los ojitos amarillos brillaban en su rostro
angelical, en su mirada había reconocimiento. Sabía exactamente quién
estaba con ella… y quién no. Esa conciencia la había adquirido en la última
semana. Y lo había cambiado todo.
  —No quiere cogerla, Phury. Ni siquiera la levanta.
  —¿Hablas en serio?
  Las lágrimas de Bella hicieron que el rostro de su hija apareciera borroso.
  —Maldita sea, ¿cuándo va a terminar esta depresión post-parto? Lloro
por cualquier nadería.
 —Espera un segundo, ¿ni siquiera una vez? No la ha sacado de la cuna
o…
   —No quiere tocarla. Mierda, quieres pasarme un jodido pañuelo.
—Cuando la caja de kleenex estuvo a su alcance, arrancó uno y lo presionó
contra sus ojos—. Soy un desastre. En lo único que puedo pensar es en
Nalla viviendo toda su vida preguntándose por qué su padre no la quiere.
—Maldijo en voz baja cuando brotaron más lágrimas—. Vale, esto es
ridículo.
  —No es ridículo. Realmente no lo es.
  Phury se arrodilló, manteniendo los pañuelos frente a él. Absurdamente,
Bella notó que la caja tenía la imagen de un pasaje con árboles frondosos y
un encantador camino de tierra que se perdía en la distancia. A cada lado,
se veían arbustos florecidos con pimpollos color magenta que hacían que
los arces parecieran estar usando tutús de ballet.
 Se imaginó caminando por el camino de tierra… hacia un lugar que era
mucho mejor que en el que estaba en ese momento.
  Tomó otro pañuelo.
  —El asunto es, que yo crecí sin un padre, pero al menos tuve a
Rehvenge. No puedo imaginar lo que sería tener un padre que estuviera
vivo pero muerto para ti. —Con un sonido de arrullo, Nalla bostezó
ampliamente y resopló, frotándose el rostro con la parte trasera del
puño—. Mírala. Es tan inocente. Y corresponde al amor tan bien… quiero
decir… Oh, por el amor de Dios, voy a comprar acciones en Kleenex.
  Con un sonido de disgusto sacó otro pañuelito con brusquedad. Para
evitar mirar a Phury paseó la vista, dejó que sus ojos vagaran por la alegre
habitación que antes del nacimiento había sido un vestidor. Ahora todo era
de la pequeña, todo hablaba de familia, con la mecedora de pino que Fritz
había hecho a mano, y la mesilla a juego, y la cuna que todavía estaba
decorada con cintas de todos los colores.
   Cuando su mirada se posó en la biblioteca bajita con todos sus libros
grandes y chatos, se sintió aún peor. Ella y los demás hermanos eran los
que le leían a Nalla, los que acomodaban a la pequeña en su regazo, abrían
las brillantes cubiertas y hablaban en rima.
  Nunca era su padre, aunque hacía casi un año que Z había aprendido a
leer.
  —No se refiere a ella como su hija. Es mi hija. Para él, ella es mía, no
nuestra.
  Phury emitió un sonido de disgusto.
 —PTI, estoy tratando de resistir el impulso de ir a golpearlo en este
mismo momento.
  —No es culpa suya, quiero decir, después de todo lo que ha pasado…
supongo que debería haber esperado esto. —Se aclaró la garganta—.
Quiero decir, todo el asunto del embarazo no fue algo planeado, y me
pregunto… si tal vez esta resentido conmigo y lamenta haberla tenido.
  —Tú eres su milagro. Sabes que lo eres.
  Tomó más pañuelos y sacudió la cabeza.
  —Pero ya no se trata solo de mi. Y no la criaré aquí si él no puede
aceptarnos a ambas… lo dejaré.
  —Joder, creo que eso es un poco prematuro…
  —Ella está empezando a reconocer a la gente, Phury. Está comenzando a
entender que la están dejando de lado. Y él ha tenido tres meses para
hacerse a la idea. Con el tiempo, se ha puesto peor en vez de mejorar.
  Cuando Phury maldijo, ella levantó la vista hacia los brillantes ojos
amarillos del gemelo de su hellren. Dios, ese color citrino era el mismo que
brillaba en el rostro de su hija, así que no había forma de mirar a su hija sin
pensar en su padre. Y sin embargo…
  —En serio —dijo—, ¿cómo serán las cosas de aquí a un año? No hay
nada más triste que dormir junto a alguien a quien extrañas como si se
hubiera ido. O tenerlo como padre.
  Nalla levantó una de sus regordetas manitas y se aferró a uno de los
pañuelos.
  —No sabía que estabas aquí.
  Los ojos de Bella se dispararon hacia la puerta. Zsadist estaba allí de pie,
con una bandeja en las manos en la cual llevaba una ensalada y una jarra
de limonada. Había un venda blanca en su mano izquierda y mucho «no
preguntes» en su rostro.
  Asomado allí, sobre el límite de la habitación de la niña, se veía
exactamente igual que cuando se había enamorado y emparejado con él: un
macho gigantesco con el cráneo rapado, una cicatriz que le recorría el
rostro, bandas de esclavo en las muñecas y el cuello y aros en los pezones
que destacaban a través de su ceñida camiseta negra.
   Pensó en la primera vez que lo había visto, golpeando una bolsa de arena
en el gimnasio del centro de entrenamiento. Le había parecido que se
movía brutalmente rápido sobre sus pies, sus puños volaban más
velozmente de lo que su vista podía percibir, la bolsa de arena era forzada
hacia atrás debido a sus puñetazos. Y luego, sin siquiera una pausa, extrajo
una daga negra de su pechera y apuñaló la cosa que había estado
golpeando, desgarrando con la hoja la piel de cuero de la bolsa, el relleno
había caído libremente al suelo como si fueran los órganos internos de un
lesser.
  Había aprendido que el feroz guerrero no era todo lo que había en él. En
esas manos también había una gran bondad. Y ese rostro arruinado con su
labio superior desfigurado le había sonreído y la había mirado con amor.
  —Vine a ver a Wrath —dijo Phury, poniéndose de pie.
  Los ojos de Z se desviaron hacia la caja de kleenex que sostenía su
gemelo, luego fueron hacia el montón de pañuelos que Bella tenía en la
mano.
  —Ah. sí.
  Cuando entró y depositó la bandeja en la cómoda que contenía la ropa
de Nalla, no miró a su hija. Ella, sin embargo, sabía que él estaba en la
habitación. La niña volvió el rostro en su dirección, suplicándole con la
mirada desenfocada y sus bracitos regordetes extendidos hacia él.
  Z dio un paso atrás y salió al pasillo.
  —Que tengas una buena reunión. Yo voy a salir de cacería.
  —Te acompañaré a la puerta —dijo Phury.
  —No tengo tiempo. Nos vemos luego. —Los ojos de Z encontraron los
de Bella durante un instante—. Te amo.
  Bella abrazó a Nalla apretándola contra su corazón.
  —Yo también te amo. Cuídate.
  Él asintió una vez y luego se fue.
                                    Capítulo 2




  Cuando Zsadist despertó en estado de pánico, intentó calmar su respiración para
tratar de hacerse una idea de dónde se encontraba, pero sus ojos no eran de mucha
ayuda. Todo estaba oscuro… estaba envuelto en una densa, y fría oscuridad que no
podía atravesar, sin importar cuánto esforzara su vista. Podría haber estado en un
dormitorio, al aire libre en el campo… o en la celda.

  Había despertado de esa forma muchas, muchas veces. Durante los cien años
pasados como esclavo de sangre, había despertado en un estado de ceguera
producida por el pánico preguntándose qué le iban a hacer y quién se lo haría.
¿Después de verse libre? Las pesadillas hacían que le sucediera lo mismo.
  En ambos casos era una tremenda estupidez. Cuando había sido propiedad de su
Ama, preocuparse acerca de quién, qué y cuándo no le había servido de nada. El
abuso era inevitable ya fuera boca arriba o boca abajo sobre la cama empotrada: Era
usado hasta que ella y sus sementales quedaban saciados; luego lo dejaban para que
yaciera solo allí en su prisión, degradado y expuesto.
  ¿Y ahora con las pesadillas? Despertar con el mismo terror que había sentido
como esclavo solo validaba los pasados horrores que su subconsciente insistía en
hacer aflorar.
  Al menos… pensaba que estaba soñando.
   El verdadero pánico le golpeó cuando se preguntó qué oscuridad le rodeaba. ¿Era
la oscuridad de la celda? ¿O la oscuridad del dormitorio que compartía con Bella?
No lo sabía. Ambas se veían iguales cuando no se tenían indicios visuales para
descifrar y solo contaba con el sonido de su retumbante corazón en los oídos.
   ¿La solución? Trataría de mover los brazos y las piernas. Si estaban libres de
cadenas, si no estaban sujetos, simplemente se trataba de un nuevo caso de verse
cautivo de la prisión sofocante de su mente, del pasado intentando atravesar la
tierra del cementerio de sus recuerdos para aferrarlo con sus huesudas manos. En
tanto pudiera mover los brazos y las piernas a lo largo de sábanas limpias, estaba
bien.
  Correcto. Mover los brazos y las piernas.
  Sus brazos. Sus piernas. Necesidad de moverlos.
  Moverlos.
  Oh, Dios… malditos se{is, moveos.
  Sus extremidades no se movían, y en la parálisis de su cuerpo la desgarradora
verdad le destrozó. Estaba en la desalentadora oscuridad de la celda del Ama,
encadenado, sobre su espalda, con gruesas esposas de hierro manteniéndolo sobre la
cama empotrada. Ella y su amante volverían a por él, y le harían lo que quisieran,
mancillando su piel, corrompiéndole por dentro.
   Gimió, el patético sonido vibró en su pecho y escapó a través de la brecha de su
boca como si se sintiera aliviado de verse libre de él. Bella era el sueño. Él vivía en
la pesadilla.
  Bella era el sueño…
  Sintió pasos aproximándose desde la escalera oculta que bajaba desde el
dormitorio del Ama, el sonido resonaba y se hacía más fuerte. Y había más de un
juego de pisadas en los escalones de piedra.
  Con horror animal, sus músculos se tensaron y se distendieron contra su
esqueleto, luchando desesperadamente para liberarse de la despreciable contención
de la piel que estaba a punto de ser sobada, invadida y usada. Su rostro se cubrió de
sudor, y su estómago se rebeló, la bilis dirigió un asalto subiendo por el esófago
hasta la base de su lengua…
  Alguien estaba gritando.
  No… llorando.
  El llanto de un bebé resonó en el extremo más alejado de la celda.
   Su lucha se detuvo mientras se preguntaba que hacía un niño en ese lugar. El
Ama no tenía hijos, ni tampoco había estado embarazada durante el año que había
sido su dueña…
   No… espera… él había traído al bebé allí. Era su bebé el que lloraba… y el Ama
iba a encontrar al bebé. Iba a encontrar al bebé y…
  Oh, Dios.
  Esto era culpa suya. Él había traído al bebé a este lugar.
  Libera al bebé. Libera al bebé…
  Z cerró los puños y clavó los codos contra la cama empotrada, tirando con cada
gramo de fuerza que tenía. La fuerza no sólo venía de su cuerpo; nacía de su
voluntad. Con un imponente impulso, él…
   …no llegó a ningún lugar. Las esposas cortaron sus muñecas y tobillos hasta
llegar al hueso, rebanando su piel de forma que la sangre se mezcló con el sudor
frío.
   Cuando la puerta se abrió, el bebé estaba llorando y él no podía salvarla. El Ama
iba a…
  La luz lo bañó, lanzándolo a la verdadera consciencia.
   Salió de su cama de emparejado como si hubiera sido golpeado por un
Chevy, aterrizando en una postura de lucha con los puños levantados a la
altura del pecho, los hombros encuadrados como nudos de acero y los
muslos listos para saltar.
   Bella se apartó lentamente de la lámpara que acababa de encender, como
si no quisiera asustarlo.
   Paseó la vista por el dormitorio. Como de costumbre, no había nadie con
quien pelear, pero había despertado a todo el mundo. En el rincón, Nalla
lloraba en su cuna, y había dado un susto de muerte a su siempre amante
shellan. Otra vez.
  No había ninguna Ama. Ninguno de sus consortes. No había celda ni
cadenas estirándolo sobre una cama empotrada.
  Ningún bebé compartiendo la celda con él.
  Bella se deslizó fuera de la cama y fue hacia la cuna para levantar a
Nalla, que tenía todo la carita roja y chillaba. No obstante, su hija, no quiso
aceptar nada del consuelo que le ofrecía. La niña levantó sus regordetes
bracitos dirigiéndolos directamente hacia Zsadist, llorando por su padre,
derramando lágrimas a raudales.
  Bella aguardó un momento, como si tuviera la esperanza de que ésta vez
fuera diferente, que él se acercara y tomara a la niña en sus brazos
ofreciéndole el consuelo que claramente ella quería que él le ofreciera.
  Z retrocedió hasta que sus omoplatos golpearon contra la pared más
alejada, y se rodeó el pecho con los brazos.
   Bella se volvió y susurrándole algo a su niñita se dirigió a la habitación
infantil adyacente. Al cerrarse, la puerta amortiguó los lloriqueos de su
hija.
  Z se deslizó hacia abajo hasta que su culo golpeó el suelo.
  —Joder.
   Se frotó el cráneo rapado, pasando la mano de atrás hacia delante, luego
apoyó los brazos en las rodillas y dejó que ambas manos colgaran
libremente. Después de un momento, se dio cuenta que se había sentado
como solía hacerlo cuando estaba en la celda, con la espalda contra el
rincón que estaba frente a la puerta, las rodillas levantadas y el cuerpo
desnudo tembloroso.
  Observó las bandas de esclavo que tenía alrededor de las muñecas. El
negro era tan denso sobre su piel, tan sólido, que se parecían a las esposas
de hierro que alguna vez había llevado.
  Después de solo Dios sabe cuánto tiempo, la puerta de la habitación para
niños se abrió y Bella salió con el bebé. Nalla estaba nuevamente dormida,
pero cuando Bella la acostó en la cuna, lo hizo con cuidado, como si fuera
una bomba a punto de estallar en cualquier momento.
  —Lo siento —dijo suavemente, frotándose las muñecas.
  Bella se puso una bata y se dirigió hacia la puerta que daba al pasillo.
Con la mano sobre el picaporte, se volvió a mirarlo, con una expresión
distante en la mirada.
  —Ya no puedo seguir diciendo que todo está bien.
  —Realmente lamento lo de los sueños…
  —Me refiero a Nalla. No puedo decir que está bien el hecho de que la
eludas… que lo entiendo, que todo mejorar{ y que seré paciente. La verdad
es que es tu hija tanto como la mía, y me mata ver que te apartas de ella. Sé
por lo que has tenido que pasar, y no quiero parecer insensible, pero…
para mi ahora todo es diferente. Debo pensar en términos de lo que es
mejor para ella, y ¿tener un padre que ni siquiera quiere tocarla? No lo es.
  Z flexionó y abrió ambas manos y se miró fijamente las palmas, tratando
de imaginarse levantando a la niña.
  Las bandas de esclavo le parecían enormes. Enormes… y contagiosas.
  Pensó que la palabra adecuada no era no quiere. Era no puede.
   El asunto era que si en efecto consolaba a Nalla, jugaba con ella y le leía,
significaría que lo tendría a él como padre, y el legado que podía aportarle
no era nada con lo que quisiera cargar a un bebé. La hija nacida de Bella
merecía algo mejor que eso.
  —Necesito que decidas qué es lo que quieres hacer —dijo Bella—. Si no
puedes ser su padre, te dejaré. Sé que suena cruel, pero… debo pensar en lo
que es mejor para ella. Te amo y siempre te amaré, pero ya no se trata sólo
de mi.
  Por un instante, pensó que no había oído bien. ¿Dejarlo?
  Bella salió hacia la sala de las estatuas.
  —Voy a buscar algo para comer. No te preocupes por ella… volveré
enseguida.
  Cerró la puerta silenciosamente detrás de ella.


  Cuando dos horas después cayó la noche, la forma en que esa puerta se
había cerrado tan silenciosamente todavía seguía retumbando en la cabeza
de Z.
  De pie delante de su armario lleno de camisas negras, pantalones de
cuero y shitkickers, exploró sus sentimientos más íntimos, persiguiéndolos
entre el laberinto de sus emociones.
  Por supuesto que deseaba superar el enredo mental que tenía con su hija.
Era obvio que sí.
   Pero simplemente era insuperable. Lo que le habían hecho a él podía
haber quedado en el pasado, pero todo lo que tenía que hacer era mirarse
las muñecas para ver que todavía estaba sucio por todo ello… y no quería
ese tipo de mierda cerca de Nalla. Había tenido el mismo problema con
Bella al principio de su relación, y luego había logrado superarlo con su
shellan, pero con el bebé las implicaciones eran más graves: Z era la
personificación material del tipo de crueldad que existía en el mundo. No
deseaba que su hija supiera que existían tales profundidades de
depravación y, mucho menos exponerla a ella a sus efectos secundarios.
  Mierda.
  ¿Qué demonios iba a hacer cuando fuera lo suficientemente mayor para
mirarlo a la cara y preguntarle por qué tenía esas cicatrices y qué se las
había ocasionado? ¿Qué haría cuando quisiera saber por qué tenía bandas
negras en la piel? ¿Qué respondería su tío Phury cuando le preguntara por
qué le faltaba una pierna?
  Lentamente Z se puso una camisa y un par de pantalones de cuero, luego
sacó un arnés de pecho para las dagas y abrió el armario de las armas. Sacó
un par de SIG Sauer calibre cuarenta y las comprobó rápidamente. Solía
utilizar nueve milímetros... joder, solía luchar a mano limpia. No obstante,
desde que Bella había aparecido en su vida, se había vuelto más cuidadoso.
   Y evidentemente ése era el otro aspecto de su comecocos mental. Su
trabajo era matar. Ese era su oficio. Nalla iba a crecer preocupándose por él
todas las noches. ¿Cómo podría evitarlo? Bella lo hacía.
  Cerró la puerta del armario de las armas y volvió a pasarle el cerrojo,
luego metió los cañones de las armas en las pistoleras de las caderas,
controló sus dagas, y se puso la chaqueta de cuero.
  Miró la cuna dónde Nalla continuaba durmiendo.
  Pistolas. Dagas. Estrellas arrojadizas. Cristo, la niña debería estar
rodeada de sonajeros y ositos de peluche.
   En conclusión, no estaba hecho para ser padre. Nunca lo había estado.
De todas formas, la biología lo había elevado a ese rol, y ahora todos
estaban encadenados a su pasado: aunque no pudiera imaginarse la vida
sin Bella, no había forma de comprender cómo podía ser el padre que Nalla
se merecía.
  Frunciendo el ceño, se imaginó la fiesta de presentación en sociedad de
Nalla, algo que todas las hembras de la glymera celebraban un año después
de pasada la transición. La hija siempre bailaba la primera pieza con su
padre, y vio a Nalla luciendo un vaporoso vestido rojo, con el cabello
multicolor recogido, rubíes en su garganta y… a sí mismo con su rostro
desfigurado y sus bandas de esclavo asomando por debajo de las mangas
del esmoquin.
  Genial. Esa era una imagen condenadamente genial.
  Maldiciendo, Z se dirigió hacia el cuarto de baño, dónde Bella se estaba
preparando para la velada. Iba a decirle que saldría para seguir una pista
que tenía de la noche anterior y que ni bien hubiera terminado, volvería y
hablarían. Sin embargo cuando miró desde la esquina se detuvo en seco.
  En medio del vapor que se elevaba de la ducha, Bella estaba secándose el
cuerpo. Su cabello estaba envuelto en una toalla, su largo cuello expuesto y
sus cremosos hombros moviéndose de un lado a otro mientras pasaba
enérgicamente la toalla a lo largo de su espalda. Sus pechos se balanceaban,
atrayendo su mirada y excitándolo.
  Era un cabrón, pero mientras la observaba en lo único que podía pensar
era en sexo. Dios, era hermosa. Le había gustado cuando estaba
redondeada por el embarazo, y también le gustaba como estaba ahora.
Después del nacimiento de Nalla había adelgazado rápidamente, su
estómago estaba tan tenso como lo había sido antes, sus caderas habían
vuelto a adquirir su fina silueta. No obstante, sus pechos estaban más
grandes, los pezones habían adquirido un color rosado más oscuro y su
contorno era más pronunciado.
  Su polla embistió contra sus pantalones de cuero como un criminal
queriendo salir de prisión.
  Mientras se acomodaba, se dio cuenta que Bella y él no habían estado
juntos desde mucho antes del nacimiento. Había sido un embarazo difícil,
y luego Bella había necesitado tiempo para sanar y había estado
legítimamente ocupada cuidando a su pequeña.
  La extrañaba. La deseaba. Seguía pensando que era la hembra más
espectacularmente erótica que caminaba sobre la faz del planeta.
  Bella dejó caer la bata sobre la encimera, se puso frente al espejo, y se
miró fijamente. Con una mueca, se inclinó hacia delante y se pasó el dedo
por los pómulos, la quijada y por debajo de la barbilla. Enderezándose
frunció el ceño, se giró para observarse de costado y hundió el estómago.
  Él se aclaró la garganta para llamar su atención.
  —Ya estoy listo para salir.
  Cuando sintió su voz, Bella luchó por recuperar su bata. Poniéndosela
rápidamente, ató el cinturón y tiró de las solapas cerrándoselas sobre la
garganta.
  —No sabía que estabas ahí.
  —Bueno… —Su erección se desinfló—. Lo estoy.
  —¿Te vas? —dijo mientras se soltaba el cabello.
   —Sí, estoy a punto de salir. Sin embargo voy a estar disponible, como
siempre… —dijo pensando que ella ni siquiera había oído sus palabras.
  —Estaremos bien. —Se inclinó hacia delante y comenzó a frotarse el
cabello para secarlo, el ruido que producía la toalla al aletear le pareció
muy alto.
 Aunque sólo estaba a unos tres metros de distancia, no podía alcanzarla.
No podía preguntarle por qué se escondía de él. Tenía demasiado miedo de
cuál podría ser la respuesta.
  —Que tengas una buena noche —dijo con brusquedad. Aguardo un
momento, rezando para que levantara la vista y lo mirara, le sonriera un
poco, que le diera un beso de despedida ya que partía a la guerra.
  —Tú también. —Levantó la cabeza, sacudiendo el cabello y se estiró para
alcanzar el secador—. Cuídate.
  —Lo haré.


  Bella encendió el secador de cabello y tomó el cepillo para parecer
ocupada mientras Z se volvía y salía. Cuando estuvo segura que se había
ido, dejó de fingir, apagó el secador y lo dejó sobre la encimera de mármol.
   Le dolía tanto el corazón, que le revolvía el estómago, y mientras miraba
fijamente su reflejo, deseó arrojar algo contra el vidrio.
  No habían estado juntos, en verdad juntos, desde… Dios, debían haber
pasado cuatro o cinco meses, antes de que empezara a tener pérdidas.
  Él ya no pensaba en ella sexualmente. No desde que Nalla había nacido.
Era como si para él, el nacimiento hubiera apagado esa parte de su relación.
Ahora cuando la tocaba, era como lo hubiera hecho un hermano…
gentilmente, con amabilidad.
  Nunca de forma apasionada.
  Al principio, había pensado que tal vez se debía a que no estaba tan
delgada como antes, pero en las últimas cuatro semanas su cuerpo había
vuelto a ser el mismo.
  Al menos eso pensaba. ¿Quizás se estaba engañando a si misma?
  Aflojando la bata, la abrió por el medio, se puso de lado, y examinó su
vientre. En la época en que su padre había estado vivo, cuando estaba
creciendo, la importancia de que las hembras de la glymera fueran delgadas
había sido grabada en ella, y aún después de su muerte ocurrida tantos
años atrás, esas severas advertencias acerca de engordarse todavía la
perseguían.
  Bella se envolvió en la bata nuevamente, y ató el cinturón con firmeza.
  Ciertamente, deseaba que Nalla tuviera a su padre, y esa era su principal
preocupación. Pero extrañaba a su hellren. El embarazo había ocurrido tan
rápido que no habían tenido oportunidad de disfrutar de un período de
enamorados, durante el cual poder simplemente deleitarse con la compañía
del otro.
   Cuando volvió a levantar y encender el secador, trató de no contar la
cantidad de días que habían pasado desde que él se había acercado a ella
en la forma en que lo haría un macho. Había pasado mucho tiempo desde
la última vez que la había buscado a través de las sábanas con sus grandes
y cálidas manos, despertándola con los labios en la parte de atrás de su
cuello y una dura erección presionándose contra su cadera.
  También era verdad que ella tampoco había tratado de buscarlo a él.
Pero no estaba segura del tipo de recibimiento que iba a tener. Lo último
que necesitaba en ese momento era que la rechazara porque ya no la
encontraba atractiva. Ya le bastaba con la ruina emocional que le aportaba
el hecho de ser madre, muchísimas gracias. Un fracaso en el frente
femenino era más de lo que podría soportar.
   Cuando su cabello estuvo seco, se pasó rápidamente el cepillo y luego
fue a comprobar como estaba Nalla. De pie junto a la cuna, mirando a su
hija, no podía creer que las cosas hubieran llegado a un ultimátum.
Siempre había sabido que después de todo lo que Z había tenido que
soportar continuaría teniendo problemas en algunos aspectos, pero nunca
se le había ocurrido pensar que no podrían superar su pasado.
   Le había parecido que el amor que se profesaban sería suficiente para
superar cualquier cosa.
  Tal vez no era así.
                                Capítulo 3




  La casa estaba apartada del camino de tierra y atestada de matorrales y
árboles enmarañados llenos de hojas marrones. El diseño del lugar era una
mezcla de varios estilos arquitectónicos, con un único elemento unificador
dado por el hecho de que todos habían sido mal reproducidos: tenía el
techo al estilo Cape Cod pero se desarrollaba en un solo piso como un
rancho; tenía pilares en el porche delantero como una casa colonial, pero
los paneles eran de plástico como los de un tráiler; estaba dispuesta en el
terreno como si se tratara de un castillo y sin embargo tenía la nobleza de
un contenedor de basura reventado.

  Oh, y estaba pintada de verde. Del mismo verde que el Gigante Verde.
   Probablemente el lugar había sido construido veinte años atrás por un
tipo de ciudad con muy mal gusto que buscaba comenzar una nueva vida
como caballero rural. Ahora todo el lugar estaba venido a menos, a
excepción de una cosa: la puerta estaba hecha de acero inoxidable
resplandeciente y fresco como una margarita y además reforzado como
algo que se podría encontrar en un hospital psiquiátrico o una cárcel.
 Y las ventanas estaban entabladas con filas de tablones de dos por seis
metros.
  Z se agachó detrás del chasis oxidado de lo que había sido un Trans Am
del 92, y aguardó a que las nubes se juntaran y cubrieran la luna para
poder avanzar. Rhage estaba escondido detrás de un roble, al otro lado del
césped cubierto de hierbajos y la entrada para autos de gravilla.
   El cual era el único árbol lo suficientemente grande para esconder al
hijoputa.
  La Hermandad había localizado ese sitio la noche anterior por un golpe
de suerte. Z había estado en el centro patrullando el parque de coníferas
que había debajo de los puentes de Caldwell cuando sorprendió a un par
de matones tirando un cuerpo en el río Hudson. Habían dispuesto del
mismo de forma rápida y profesional: llegaron en un sedan sin marcas
distintivas, dos tipos con capuchas negras bajaron y fueron hacia el baúl de
dónde agarraron el cuerpo por los pies y la cabeza y los restos fueron
arrojados a la corriente.
  Splish-splash, se fue a tomar un baño.
  Z se encontraba a aproximadamente unos nueve metros río abajo, por lo
que cuando el tipo muerto pasó flotando junto a él, pudo ver por la mueca
de su boca que era un macho humano. Normalmente esto no hubiera dado
motivo para que hiciera absolutamente nada. El que hubieran jugado a «El
Padrino» con algún tipo, no era nada de su incumbencia.
  Pero el viento cambió de dirección y le trajo un atisbo de algo dulce
como algodón de azúcar.
   Había solo dos cosas que Z sabía que olían de esa forma y caminaban
erguidas: las damas ancianas y los enemigos de su raza. Considerando que
era muy improbable que Betty White y Bea Arthur estuvieran debajo de
esas capuchas canalizando su Tony Soprano interior, eso significaba que
allí frente a él tenía a dos lessers. Y ese escenario sí que encajaba muy bien
en la lista de cosas pendientes de Z.
  Con un perfecto sentido de la oportunidad, el par de asesinos comenzó a
discutir. Mientras ellos se ponían barbilla-a-barbilla y hacían un par de
amagues de darse puñetazos, Z se desmaterializó hacia el pilar más
cercano al sedán. En la matrícula del Impala destartalado se leía 818 NPA,
y no parecía tener más ocupantes ya fuera de la variedad cadáver o de la
animada.
  En un instante, volvió a desmaterializarse, esta vez hacia el techo del
depósito que flanqueaba el puente. Desde esa altura, aguardó con el
teléfono en el oído y una línea abierta con Qhuinn, protegiéndose contra el
golpe de viento que subía por la parte trasera del edificio.
  Por lo general los lessers no mataban humanos. Por un lado era una
pérdida de tiempo, porque no te ganaba puntos con el Omega, y por otro si
te llegaban a atrapar te ocasionaba muchas molestias. Sin desmerecer lo
dicho, si algún tipo veía algo que no debería, los asesinos no dudarían en
hacer un trabajo al por mayor y apoderarse de la recompensa.
  Cuando finalmente el Impala salió de debajo del puente, dobló a la
derecha y comenzó a alejarse del centro. Z habló por el móvil y un
momento después un Hummer negro apareció por el mismo lugar por
dónde había desaparecido el Impala.
  Qhuinn y John Matthew habían estado disfrutando de una noche libre
con Blay en el ZeroSum, pero esos chicos siempre estaban listos para la
acción. En cuanto Z los llamó, los tres corrieron hacia el nuevo coche de
Qhuinn, que estaba aparcado a una manzana y media de distancia.
  Bajo las órdenes de Z los chicos pisaron el acelerador para alcanzar al
sedán. Mientras le daban alcance, Z mantuvo a los lessers a la vista,
desmaterializándose de una azotea a otra mientras el PDM circulaba por el
borde del río. Fue una jodida suerte que los asesinos no decidieran tomar la
autopista, de otra forma podrían haber escapado.
   Qhuinn tenía aptitudes detrás del volante y una vez que su Hummer
estuvo seguramente detrás del sedán, Z dejó la mierda del Hombre Araña y
dejó que los chicos continuaran con el trabajo. Unos dieciséis kilómetros
después, Rhage los relevó con su GTO solo para disimular un poco y
reducir la probabilidad de que los lessers se dieran cuenta que estaban
siendo rastreados.
  Justo antes del amanecer, Rhage los había seguido hasta este lugar, pero
la luz del día había estado muy cercana para intentar cualquier tipo de
infiltración.
  Esta noche venía la segunda parte. Ciertamente.
  Y quien lo hubiera dicho. En la entrada para coches estaba aparcado el
Impala, muy tranquilo.
  Cuando finalmente las nubes se reunieron, Z le dio la señal a Hollywood,
y ambos se desmaterializaron, apareciendo uno a cada lado de la puerta
principal. Lo primero que escucharon fue una discusión, las voces eran las
mismas que Z había escuchado la noche anterior junto al Hudson.
Evidentemente el par de asesinos aún seguía discutiendo el asunto.
  Tres, dos… uno…
  Rhage abrió la puerta de una patada, dándole una tan fuerte a la hija de
puta que su shitkicker abolló el panel de metal.
  Los dos lessers que estaban en el vestíbulo se giraron rápidamente, pero
Z no les dio oportunidad de responder. Tomando la delantera con los
cañones de sus SIG, les disparó a los dos en medio del pecho, las balas
hicieron que retrocedieran girando sobre sí mismos.
  Rhage sacó las dagas y se puso a trabajar, dando un salto y apuñalando
primero a uno y después al otro. Mientras los flashes de luz blanca y los
ásperos sonidos se desvanecían, el hermano se puso de pie de un salto y se
quedó inmóvil como una roca.
  Ni Z ni Rhage se movían. Usando sus sentidos, indagaban en el silencio
de la casa, buscando algo que sugiriera que había más ocupantes.
   El gemido que burbujeó dentro de toda aquella calma provenía de la
parte de atrás, y Z caminó velozmente hacia el sonido, con el cañón del
arma delante de él. En la cocina, la puerta de la despensa estaba abierta, y
se desmaterializó a la izquierda de la misma. Asomando brevemente la
cabeza echó un vistazo a las escaleras. Abajo, una bombilla pelada colgaba
de un cable rojo y blanco, pero el charco de luz no mostraba nada más que
las tablas manchadas del suelo.
  Z apagó la bombilla con su voluntad y Rhage le proporcionó cobertura
desde la parte alta de la escalera mientras Z evitaba los desvencijados
escalones desmaterializándose hacia la oscuridad.
  En el nivel más bajo olió sangre fresca y a su izquierda oyó el stacccato
que producía el chasquido de unos dientes que castañeteaban.
   Volvió a prender la luz del sótano con su voluntad... y se quedó sin
aliento.
  Había un macho vampiro civil con los brazos y las piernas atados a una
mesa. Estaba desnudo y cubierto de hematomas, y en vez de mirar a Z,
apretaba con fuerza los ojos, como si no pudiera soportar saber qué era lo
que se le estaba aproximando.
  Durante un momento Z no pudo moverse. Era su propia pesadilla a todo
color, y la realidad se distorsionó de tal forma que no estaba seguro de si él
era el que estaba atado o si era el tipo que venía al rescate.
  —¿Z? —dijo Rhage desde arriba—. ¿Hay algo ahí?
  Z prestó atención inmediatamente y se aclaró la garganta.
  —Estoy en ello.
  Mientras se acercaba al civil, dijo suavemente en la Antigua Lengua:
  —Quédate tranquilo.
  Los ojos del vampiro se abrieron de golpe y su cabeza se irguió. Había
una expresión de incredulidad, de asombro, en su mirada.
   —Quédate tranquilo. —Z comprobó dos veces las esquinas del sótano,
su mirada penetrando las sombras, buscando signos de que hubiera un
sistema de seguridad. Todo lo que vio fueron muchas paredes de hormigón
y entarimado de madera, junto con antiguas tuberías y cables serpenteando
por el techo. No había ojos de cámaras ni aparatos de suministro eléctrico
nuevos.
 Estaban solos y sin vigilancia, pero solo Dios sabía por cuánto tiempo
más.
  —Rhage, ¿todavía está todo despejado? —gritó hacia arriba.
  —¡Despejado!
  —Hay un civil. —Z evaluó el cuerpo del macho. Le habían golpeado, y
aunque no parecía tener heridas abiertas, no había forma de saber si se
podría desmaterializar.
  —Llama a los muchachos por si necesitamos transporte.
  —Ya lo hice.
  Z dio un paso adelante…
  El suelo se abrió bajo de sus pies, astillándose justo debajo de él.
  Mientras la gravedad le aferraba firmemente con sus codiciosas manos e
iniciaba una caída libre, en lo único que pudo pensar fue en Bella.
Dependiendo de lo que encontrara en el fondo, esto podría ser…
  Aterrizó en algo que se hizo pedazos por el impacto, astillas de lo que
fuera, cortaron sus pantalones de cuero y sus manos antes de rebotar hacia
arriba para cortarle el rostro y el cuello. Mantuvo el arma aferrada porque
había sido entrenado para ello, y debido al relámpago de dolor que hizo
que se tensara de la cabeza a los pies.
  Tuvo que realizar unas cuantas inspiraciones profundas antes de poder
reiniciar su cerebro y tratar de evaluar los daños.
  Mientras se sentaba lentamente, el tintineante sonido de trozos de cristal
cayendo sobre un suelo de piedra resonaba a su alrededor. En el círculo de
luz que provenía del sótano que tenía encima, vio que estaba sentado en
medio del brillante resplandor de cristales…
  Había caído sobre una lámpara de araña del tamaño de una cama.
  Y su bota izquierda estaba apuntando hacia atrás.
  —Qué. Cagada.
  Su pierna rota comenzó a latir de dolor, haciéndole pensar que si no
hubiera mirado la maldita cosa, quizás habría continuado sin sentirla.
  El rostro de Rhage apareció sobre el borde del agujero dentado de arriba.
  —¿Estás bien?
  —Libera al civil.
  —¿Estás bien?
  —Me golpeé la pierna.
  —¿Cuánto?
   —Bueno, estoy mirando el talón de mi shitkicker y el frente de mi rodilla
al mismo tiempo. Y hay una muy alta posibilidad de que vomite. —Tragó
con fuerza, tratando de convencer a sus arcadas que se relajaran—. Suelta
al civil y luego veremos cómo me sacas de aquí. Oh, y limítate a andar
sobre la fila de clavos del suelo. Evidentemente los tablones están
debilitados.
  Rhage asintió y luego desapareció. Como las pesadas pisadas en la parte
de arriba causaban que cayeran montones de polvo, Z metió la mano en su
chaqueta y sacó su Maglite. La cosa era del tamaño de su dedo pero era
capaz de emitir un rayo tan potente como el faro de un coche.
 Mientras recorría el lugar con la linterna, su problema en la pierna lo
molestaba un poco menos.
  —¿Qué… demonios?
  Era como estar en una tumba egipcia. La habitación de doce metros por
doce estaba poblada de objetos que resplandecían, pinturas al óleo con
marcos dorados, candelabros de plata, estatuas enjoyadas, pilas enteras de
cubertería de plata esterlina. Y por todos lados había cajas apiladas que
probablemente contuvieran joyas, así como también una fila de
aproximadamente quince maletines de metal que dentro debían contener
dinero.
  Este era un depósito de botines, lleno con lo que había sido robado
durante las incursiones practicadas el verano anterior. Todo esto había
pertenecido a la glymera… hasta reconocía los rostros de algunos de los
retratos.
  Allí abajo había un montón de cosas valiosas. Y mira tú. Hacia la
derecha, cerca del suelo de tierra compacta, una luz roja comenzó a
parpadear. Su caída debía haber activado el sistema de alarma.
  La cabeza de Rhage volvió a aparecer ante su vista.
  —El civil está libre, pero le resulta imposible desmaterializarse. Qhuinn
está a menos de un kilómetro de aquí. ¿Sobre qué mierda estás sentado?
  —Sobre una araña, y eso no es ni la mitad de lo que tengo para decirte.
Escucha, vamos a tener compañía. Este lugar está vigilado y activé el
dispositivo de alarma.
  —¿Hay alguna escalera que lleve hacia ti?
  Z se limpió de la frente el sudor producido por el dolor, la mierda se
sentía fría y pegajosa sobre el dorso de su mano ensangrentada. Mientras
movía la linterna a su alrededor, sacudió la cabeza.
  —No puedo ver ninguna, pero tienen que haber traído el botín hasta
aquí de alguna forma, y seguro como el infierno que no fue a través de ese
suelo.
  Rhage levantó la cabeza y el hermano frunció el ceño. El sonido de metal
contra metal que hizo su daga al ser desenfundada fue como un jadeo de
anticipación.
  —Ese es Qhuinn o un asesino. Arrástrate fuera de la luz mientras lo
averiguo.
   Hollywood desapareció del agujero del suelo, sus pisadas ahora eran
silenciosos susurros.
  Z tuvo que enfundar el arma para sacar del camino algunos fragmentos
de cristal. Apoyándose en las palmas levantó el culo de la tierra y
apoyándose también en su pie bueno comenzó a avanzar como una araña
hacia la oscuridad, dirigiéndose hacia el candelabro de seguridad. Después
de retroceder justo hasta dónde estaba la maldita cosa y como fue el único
lugar libre que pudo encontrar entre las pilas de cuadros y platería, se
acomodó contra la pared.
 Cuando arriba todo continuó en silencio, supo que no eran Qhuinn y los
muchachos. Y sin embargo tampoco se oían sonidos de lucha.
  Y entonces la mierda fue de mal en peor.
  La «pared» en la que estaba apoyado se deslizó hasta abrirse y él cayó de
espaldas… a los pies de un par de cabreados lessers de cabello blanco.
                                Capítulo 4




  Había muchas cosas geniales acerca de ser madre.
   Sostener a tu pequeña en brazos y acunarla hasta que se quedara
dormida era definitivamente una de ellas. Igual que doblar su ropita. Y
alimentarla. Y observarla mirarte alegremente y preguntarte cuando se
habría despertado.
 Bella se acomodó en la mecedora de la habitación de los niños, metió la
manta debajo de la barbilla de su hija y acarició suavemente la mejilla de
Nalla.
  No obstante, una consecuencia no tan deseable de la maternidad era que
todo el asunto de la intuición femenina se intensificaba muchísimo.
  Sentada dentro de la seguridad de la mansión de la Hermandad, Bella
supo que algo estaba mal. Aunque estaba segura y a salvo, y en una
habitación para niños salida directamente de un artículo titulado «Aquí
vive la Familia Perfecta», era como si hubiera una corriente atravesando la
habitación que olía igual que una mofeta muerta. Y Nalla también había
captado la vibración. La niña estaba antinaturalmente quieta y tensa, sus
ojos amarillos enfocados en algún punto medio como si estuviera
esperando que estallara un gran alboroto.
  Por supuesto, el problema con la intuición, ya fuera que ésta estuviera
relacionada con el asunto de la maternidad o no, era que se trataba de una
historia sin palabras ni tiempos. Aunque te preparaba para recibir malas
noticias, no había nombres ni verbos para acompañar la ansiedad y
tampoco traía ningún sello con la hora o la fecha. Así que permanecías allí
sentada con el terror ambiental clavado en la nuca como si fuera un paño
frío y húmedo y tu mente intentaba racionalizarlo porque eso era lo mejor
que podías hacer. Quizás se refiriera solamente a que la Primera Comida te
iba a sentar mal. Quizás sólo se trataba de un poco de ansiedad que andaba
flotando libremente.
  Quiz{s…
  Demonios, quizás lo que estaba carcomiendo sus entrañas ni siquiera era
intuición. Quizás solo se debía a que había tomado una decisión que no le
gustaba.
  Sí, era más probable que ese fuera el caso. Después de haberse
preocupado, haber tenido esperanzas, haberse angustiado y tratado de
pensar en una forma para solucionar sus problemas con Z, tenía que ser
realista. Lo había enfrentado… y no había habido verdadera respuesta de
su parte.
  Ningún quiero que os quedéis las dos. Ni siquiera un trataré de solucionarlo.
  Todo lo que había obtenido de él era que iba a salir a luchar.
  Lo cual, si se quiere, era una especie de respuesta.
  Paseando la vista por la habitación infantil, enumeró lo que debía meter
en el equipaje… no mucho, solo un bolso de viaje para Nalla y una mochila
para ella. Podía conseguir otro cubo para pañales, otra cuna y otro
cambiador bastante f{cilmente…
  ¿A dónde iría?
  La solución más fácil era una de las casas de su hermano. Rehvenge tenía
cantidad de propiedades, y todo lo que tenía que hacer era pedirlo.
Demonios, qué irónico era eso. Habiendo luchado para poder escapar de él,
ahora estaba contemplando la idea de volver.
  No, contemplando, no. Decidiendo.
  Bella se inclinó hacia un costado sacó el móvil del bolsillo de sus
vaqueros, y marcó el número de Rehv.
  Después de sonar dos veces una profunda y conocida voz respondió:
  —¿Bella?
  En el fondo se oía el rugido de la música, gente hablando, y varios
sonidos como de una multitud rivalizando para obtener un lugar.
  —Hola.
  —¿Hola? ¿Bella? Espera, déjame ir a mi oficina. —Después de una larga
y ruidosa pausa, el estruendo fue repentinamente interrumpido—. Oye,
¿cómo estáis tú y tu pequeño milagro?
  —Necesito un lugar dónde quedarme.
  Silencio total. Luego su hermano dijo:
  —¿Eso sería para dos o para tres?
  —Dos.
  Otra larga pausa.
  —¿Debo matar a ese tonto bastardo?
  El tono frío y maligno la asustó un poco, recordándole que su amado
hermano no era un macho con el que quisieras joder.
  —Dios, no.
  —Habla hermana mía. Cuéntame qué está ocurriendo.




  La muerte era un paquete negro que venía en una gran variedad de
formas, pesos y tamaños. Aún así, era la clase de cosa que cuando golpeaba
a tu puerta principal, reconocías al remitente sin tener que revisar la
dirección del expedidor ni abrir el envoltorio.
  Simplemente lo sabías
  Mientras Z yacía de espaldas en el camino de esos dos lessers, supo que
su paquete de FedEx-tinción había llegado, y lo único que le pasó por la
mente fue que no estaba listo para aceptar la entrega.
  Por supuesto no era la clase de cosa que pudieras negarte a recibir.
  Sobre él, envueltos en el tenue resplandor de una especie de iluminación,
los lessers se quedaron congelados como si él fuera la última cosa que
esperaban ver. Luego sacaron sus armas.
   Z no tenía unas últimas palabras, tenía una última imagen, una que
eclipsaba absolutamente la acción a doble cañón que se desarrollaba a la
distancia de un disparo a quemarropa de su cabeza. En su mente veía a
Bella y a Nalla juntas en la mecedora que había en la habitación infantil. No
era una imagen de la noche anterior que incluía kleenex, ojos enrojecidos y
a su gemelo con expresión grave. Era de un par de semanas antes, cuando
Bella había estado mirando a la niña que tenía en brazos con tanta ternura
y amor. Como si hubiera presentido que él estaba en la entrada, había
levantado la vista, y por un momento también se había sentido envuelto en
el amor que había en su rostro.
   Sonaron los dos disparos, y lo más extraño fue que el único dolor que
sintió fue el aguijonazo del sonido en sus oídos.
   Siguieron dos ruidos sordos, que resonaron alrededor de la habitación
llena de todas las riquezas robadas.
  Z levantó la cabeza. Qhuinn y Rhage estaban de pie justo detrás de
dónde habían estado los lessers, terminando de bajar las armas. Blay y John
Matthew estaban con ellos, también con las armas en la mano.
  —¿Estás bien? —preguntó Rhage.
  No. La respuesta sería un gran, rotundo y jodido no.
  —Sí. Sí, estoy bien.
  —Blay, vuelves al túnel conmigo —dijo Rhage—. John y Qhuinn, se
quedan con él.
  Z dejó que su cabeza volviera a caer hacia atrás y escuchó mientras dos
pares de shitkickers se alejaban en la distancia. En el inquietante silencio
que siguió, le recorrió una ola de nauseas y cada centímetro de su persona
comenzó a temblar, cuando levantó las manos para llevárselas al rostro,
aleteaban como banderas al viento.
  John le tocó el brazo y él dio un salto.
  —Estoy bien… estoy bien.
  John dijo por señas:
  Te sacaremos de aquí.
  —¿Cómo…? —se aclaró la garganta—. ¿Cómo sé que esto está
ocurriendo?
  Lo siento. Cómo sabes ¿qué…?
  Los dedos de Zsadist brincaban a lo largo de su frente mientras intentaba
calcular a que parte habían estado apuntando sus armas los lessers.
 —¿Cómo sé que esto es real y no una…? ¿Cómo sé que no acabo de
morir?
  John miró a Qhuinn por encima del hombro como si no tuviera ni idea
de como responder y estuviera buscando ayuda. Luego se golpeó su propio
pecho provocando un sonido sólido.
  Yo sé que estoy aquí.
  Qhuinn se inclinó e hizo lo mismo, un fuerte sonido grave se elevó desde
su pecho.
  —Yo también.
  Zsadist dejó que su cabeza volviera a caer, su cuerpo se revolvía dentro
de su propia piel tan fuerte que sus pies bailotearon sobre el suelo de tierra
compacta.
  —No sé… si esto es real… oh, mierda…
   John lo miró fijamente como si estuviera midiendo su creciente agitación
y tratando de imaginar que demonios hacer.
  Abruptamente el chico extendió la mano hacia la pierna rota de Z y le
dio un rápido tirón a la shitkicker dada vuelta.
  Z se enderezó instantáneamente y ladró:
  —¡Hijodeputa!
  Pero fue algo bueno. El dolor actuó en su mente como un gran barrido,
despejando la telaraña de delirios y reemplazándola con una centrada y
demoledora claridad. Estaba muy vivo. Realmente lo estaba.
  Justo detrás de esa comprensión pensó en Bella. Y en Nalla.
  Tenía que alcanzarlas.
   Z se puso de costado para tomar su teléfono, pero se le nubló la vista por
el dolor de la pierna.
  —Mierda. ¿Puedes darme mi móvil? ¿El que está en mi bolsillo trasero?
  John lo giró con cuidado, sacó el RAZR, y se lo entregó.


  —Entonces ¿no crees que haya forma de solucionarlo? —dijo Rehv.
  Bella sacudió la cabeza en respuesta a la pregunta de su hermano, luego
recordó que no podía verla.
  —No, no lo creo. Al menos no a corto plazo.
  —Mierda. Bueno, sabes que puedes contar conmigo. ¿Quieres quedarte
con mahmen?
  —No. Quiero decir que me gustaría que viniera a visitarme durante la
noche, pero necesito mi propio espacio.
  —Porque tienes la esperanza de que él vaya a buscarte.
  —No lo har{. Esta vez es diferente. Nalla… lo ha cambiado todo.
  La pequeña resopló y se acurrucó más cerca de su rincón favorito, entre
la parte superior del brazo y el pecho. Bella sostuvo el móvil contra su
hombro y acarició el cabello que estaba creciendo suave como una pluma.
Las ondas, cuando crecieran, serían multicolores, rubias, pelirrojas y
castañas todas mezcladas, exactamente igual a las de su padre si no se lo
cortara tan corto.
  Cuando Rehv rió extrañamente, ella dijo:
  —¿Qué?
  —Después de todos estos años luchando para mantenerte en mis
propiedades, ahora no quiero que dejes la mansión de la Hermandad. En
serio, no hay nada m{s seguro que ese complejo… pero sí, tengo una casa
cerca del río Hudson que está bien. Está cerca de la de una amiga mía, y no
es nada lujosa, pero hay un túnel que las une. Ella te mantendrá a salvo.
  Después de que le diera la dirección, Bella murmuró:
  —Gracias. Voy a guardar unas pocas cosas y dentro de una hora le
pediré a Fritz que me lleve.
  —Ahora mismo haré que te llenen el refrigerador.
  El teléfono emitió un pitido indicando la entrada de un mensaje de texto.
  —Gracias.
  —¿Se lo has contado a él?
   —Z se lo ve venir. Y no, no voy a evitar que vea a Nalla si lo desea, pero
él solo va a tener que tomar la decisión de venir a verla.
  —¿Qué hay de ti?
  —Le amo… pero todo esto ha sido muy difícil para mi.
  Poco después terminaron de hablar, y cuando Bella apartó el teléfono de
su oreja, vio que le había llegado un mensaje de texto de parte de Zsadist.
  LO SIENTO. TE AMO. POR FAVOR PERDÓNAME — NO PUEDO
VIVIR SIN TI.
  Se mordió el labio y parpadeó rápidamente. Y respondió al mensaje.
                                Capítulo 5




  Z miraba fijamente la pantalla de su teléfono rogando que Bella le
respondiera. La hubiera llamado, pero le temblaba demasiado la voz y no
quería alarmarla. Además meterse en un asunto tan inmensamente
emocional no era una gran idea considerando que estaba en terreno lesser y
tenía una pierna rota.
  Rhage y Blay regresaron a través del túnel.
   —… es por eso que no entraron a la casa —estaba diciendo Rhage—. La
entrada a la bodega de almacenaje es a través del cobertizo que hay en la
parte trasera. Primero estaban comprobando el sistema de seguridad,
claramente no les preocupaba que alguien pudiera haber entrado a la casa.
  Z se aclaró la garganta y murmuró:
  —La alarma sigue parpadeando. Si no la apagamos, habr{ m{s…
  Rhage apuntó la luz roja con el arma, apretó el gatillo, y pulverizó la
cosa.
  —Tal vez eso funcione.
  —Eres un experto en tecnología, Hollywood —murmuró Z—. Igualito
que Bill Gates.
  —Lo que sea. Debemos sacarte a ti y al civil…
  El teléfono de Z vibró y conteniendo el aliento lo abrió para ver la
respuesta de Bella. Después de leerla dos veces, cerró los ojos con fuerza y
cerró el teléfono. Oh, Dios… no.
  Levantando la parte de arriba de su cuerpo del suelo, se balanceó
intentando ponerse de pie. El disparo de agonía que recorrió su pierna
hacia arriba ayudó a distraerlo, evitando que viera la sangre que había
formado un charco debajo de él.
 —Qué…
  —…demonios…
  —…est{s haciendo…
  John gesticuló lo que los otros tres estaban diciendo: ¿Qué estás haciendo?
  —Debo ir a casa. —Desmaterializarse no era una opción debido a su
pierna… que cada vez que se movía le provocaba ganas de vomitar—.
Necesito…
  Hollywood metió su rostro perfectamente hermoso justo frente al de Z.
  —¿Puedes calmarte? Estás en estado de shock…
  Z agarró la parte superior del brazo del macho y apretó para que el
hermano se callara. Habló despacio, y cuando hubo terminado, Rhage solo
pudo parpadear.
  Después de un momento Hollywood dijo despacio:
  —Sin embargo hay un problema. Tienes una fractura abierta, hermano.
Te prometo que te llevaremos de regreso, pero debemos llevarte al médico.
Porque seguro que muerto no es como quieres terminar, ¿comprendes?
  Cuando se vio envuelto por una oleada de mareo que surgió de la nada,
Z tuvo el presentimiento de que su hermano tenía razón. Pero a la mierda
con él.
  —Casa. Quiero…
  Su cuerpo se derrumbó. Sencillamente se dobló sobre sí mismo como un
castillo de naipes. Rhage soportó su peso y se volvió hacia los muchachos.
  —Vosotros dos, cargadlo y lleváoslo por el túnel. Rápido. Yo os cubriré.
  Zsadist gruñó cuando cambió de manos y fue acarreado como si fuera el
cadáver de un venado encontrado en medio de una carretera. El dolor era
abrumador, y hacía que el corazón le palpitara con fuerza y que le temblara
la piel, pero era bueno. Necesitaba la manifestación física de la emoción
atrapada en el centro de su pecho.
   El túnel tenía unos cuarenta y cinco metros de largo y una altura tal que
sólo un hobbit podría haber permanecido de pie allí… por lo que el viaje de
salida fue casi tan divertido como nacer. Qhuinn y John estaban
encorvados y luchaban intentando no soltarlo mientras arrastraban su culo,
eran dos adultos metidos en un espacio para niños. Mientras el cuerpo de Z
emitía un sonido discordante y su pie jodido vibraba como una campana,
la única cosa que lo mantenía consciente era el mensaje de texto de Bella.
  LO SIENTO. TE AMO, PERO ELLA Y YO DEBEMOS IRNOS. ESTA
NOCHE, MÁS TARDE, CUANDO ESTEMOS INSTALADAS TE DARÉ
LA DIRECCIÓN.
  En el exterior el aire estaba fresco, y Z empujó la mierda hacia sus
pulmones con la esperanza de calmar su estómago. Fue llevado
directamente al Hummer y acomodado en la parte de atrás, junto con el
civil, que se había desmayado. John, Blay y Qhuinn se amontonaron
dentro, y luego hubo una serie de carreras y demoras.
  Finalmente Rhage salió disparado de la casa, enseñó brevemente tres
dedos y un puño, y se zambulló en el asiento del acompañante. Mientras el
hermano comenzaba a marcar en su móvil, Qhuinn apretó el acelerador
demostrando una vez más que tenía cerebro: el tipo había sido lo bastante
inteligente como para entrar en marcha atrás, lo que significaba que ahora
podía salir en línea recta por la entrada para coches y tomar el camino de
salida a toda velocidad.
  Rhage miró su reloj mientras avanzaban a trompicones.
  —Cuatro… tres… dos…
  La casa explotó detrás de ellos formando una bola de fuego y como
consecuencia la onda expansiva comenzó a desplazarse por el aire…
   En ese momento un monovolumen lleno de enemigos apareció en el otro
extremo de la entrada para coches, bloqueándoles el camino hacia la Ruta
9.
  Bella volvió a comprobar los dos bolsos L.L. Bean y estaba bastante
segura que tenía todo lo que iba a necesitar a corto plazo. En el de asas
verdes tenía ropa para ella, el cargador del móvil, el cepillo de dientes, y
dos mil dólares en efectivo. El de asas azules contenía la ropa de Nalla los
biberones y los pañales, las toallitas húmedas, crema para las escoceduras,
mantitas, un osito de peluche, y ¡Ah, los lugares a los que irás! del Doctor
Seuss.
  En una noche como esa el nombre del libro favorito de Nalla era como
una patada en el culo. Realmente lo era.
  Cuando sonó un golpe en la puerta de la habitación de los niños, Bella
gritó:
  —¡Entre!
  Mary, la shellan de Rhage asomó la cabeza. Su rostro lucía tenso, sus ojos
grises tenían una expresión sombría incluso antes de que bajara la vista
hacia los bolsos.
   —Rhage me envió un mensaje de texto. Han herido a Z. Sé que te vas, y
el motivo no es de mi incumbencia, pero quizás quisieras considerar el
esperar un poco. Por lo que dijo Rhage, Z tendrá una grave necesidad de
alimentarse.
  Bella se enderezó con lentitud.
  —¿Cómo… cómo de malherido? Qué…
  —No tengo más detalles aparte de que llegarán a casa lo más rápido que
puedan.
  Oh… Dios. Eran las noticias que siempre había temido. Z herido en el
campo de batalla.
  —¿Cual es el TEA?
   —Rhage no lo dijo. Sé que tienen que dejar a un civil herido en la nueva
clínica de Havers, pero eso está de camino. No estoy segura de si a Z lo van
a atender aquí o allí.
   Bella cerró los ojos. Zsadist le había enviado ese mensaje de texto cuando
ya estaba herido. Había estado tratando de llegar a ella en un momento en
el que estaba sufriendo… y ella le había abofeteado manifest{ndole que iba
a abandonarlo a sus demonios.
  —¿Qué he hecho? —dijo despacio.
  —¿Disculpa? —preguntó Mary.
  Bella sacudió la cabeza tanto para si misma como en respuesta a la
pregunta de la hembra.
  Acercándose a la cuna, miró a su hija. Nalla estaba durmiendo con el
profundo agotamiento de los niños, su pequeño pecho subía y bajaba con
decisión, sus manos rosadas estaban cerradas formando puños, sus cejas
fruncidas como si estuviera concentrándose para crecer.
  —¿Te quedarías con ella? —preguntó Bella.
  —Seguro.
  —Hay leche en el refrigerador que está ahí.
  —Me quedaré aquí. No me iré a ninguna parte.


  En la entrada para coches de la casa del Gigante Verde, Z sintió la dura
sacudida de Qhuinn al apretar sobre el pedal del freno del Hummer. El
SUV se mantuvo firme cuando las leyes de la física agarraron su masa con
fuerza, poniéndole fin a su aceleración justo antes de que el vehículo
aplastara el lóbulo frontal del monovolumen que había en su camino.
  Por todas las ventanas del modelo preferido por las súper mamás
propiedad de la Sociedad Lessening salieron cañones de pistolas, como si la
mierda fuera una diligencia, y el lugar se convirtió en una locura de balas
repicando contra la carrocería reforzada de acero del Hummer y rebotando
contra los cristales de plexiglás de dos centímetros de espesor.
   —Es la segunda noche que salgo con mi coche —escupió Qhuinn—, ¿y
estos cabrones me lo quieren convertir en un queso suizo? Al demonio con
ellos. Agarraos.
  Qhuinn puso marcha atrás, el SUV dio una sacudida y retrocedió unos
cuatro metros, luego metió primera y clavó el pie en el acelerador hasta el
fondo. Giró el volante hacia la izquierda y esquivó la camioneta, terrones
de tierra salieron disparados hacia arriba, golpeando ambos coches.
  Mientras se balanceaban como una barca con mal tiempo, Rhage metió la
mano en la chaqueta y sacó una granada de mano. Abriendo su ventanilla a
prueba de balas solo lo suficiente, sacó el seguro con los dientes y tiró el
explosivo del tamaño de un puño. Por un milagro de Dios la maldita cosa
resbaló del techo del monovolumen y rodó debajo del vehículo.
  Los tres lessers brincaron fuera de la mierda como si se hubiera prendido
fuego.
  Y diez segundos después lo estaba, las llamas iluminaron la noche.
   Joooooooder. Z había pensado que el viaje por el túnel había sido malo
para su pierna, pero no había sido nada comparado con el acto de
choquemos-y-destrocemos que tuvieron que realizar para escapar de esos
asesinos. Para cuando el Hummer irrumpió en la Ruta 9 después de haber
talado al menos a uno de los lessers tirándolo sobre su capó, Zsadist estaba
al borde del desmayo.
  —Mierda va a entrar en estado de shock.
  Z se dio cuenta, sin mucho interés, de que Rhage se había girado y lo
estaba mirando a él y no al civil.
  —No es verdad —masculló mientras sus ojos rodaban y se quedaban en
blanco—. Solo me estoy tomando un pequeño descanso.
  Rhage entrecerró los espectaculares ojos color azul de las Bahamas.
  —Expuesta. Fractura. Hijo de puta. Incluso mientras hablamos estás
desangrándote.
  Z levantó la vista hasta el espejo retrovisor de Qhuinn.
  —Lamento lo de tu alfombra.
  El macho sacudió la cabeza.
  —Nada de que preocuparse. Por ti, no tendría absolutamente ningún
problema en destrozar mi coche.
  Rhage puso la mano en el cuello de Z.
  —Maldita sea, estás blanco como la nieve y tienes casi la misma
temperatura. Tendrás que ser tratado en la clínica.
  —En casa.
  En voz baja Rhage dijo:
  —Le mandé un mensaje de texto a Mary para que no la dejara ir, ¿ok?
Bella aún estará allí sin importar cuánto tiempo nos lleve regresar a la
mansión. No te abandonará antes de que tú llegues a casa.
   Una gran cantidad de retumbante silencio invadió el coche, como si todo
el mundo estuviera ocupado simulando no haber oído nada de las noticias
de último momento de Rhage.
  Z abrió la boca para discutir.
  Pero se desmayó antes de poder reunir más objeciones.
                                    Capítulo 6




  Bella se paseaba sobre piernas temblorosas por la sala de primeros
auxilios y fisioterapia del centro de entrenamiento, dando vueltas
alrededor de la mesa de reconocimiento. Se detenía frecuentemente para
comprobar el reloj.

 ¿Dónde estaban? ¿Qué más podría haber salido mal? Ya había pasado
m{s de una hora…
  Oh, Dios por favor, que Zsadist esté vivo. Por favor, que lo traigan de vuelta con
vida.
  Caminó y caminó. Finalmente se detuvo junto a la cabecera de la camilla
y miró a lo largo de la misma. Poniendo la mano sobre la superficie
acolchada se encontró pensando en cuando había estado sobre esa cosa,
como paciente. Tres meses atrás. Cuando había nacido Nalla.
  Dios, que pesadilla había sido aquello.
  Y Dios, que pesadilla era esto… esperando a que trajeran a su hellren
herido, sangrando, sufriendo. Y eso sería en el mejor de los casos. El peor
sería un cuerpo cubierto con una sábana, algo que ni siquiera podía
contemplar.
   Para evitar volverse loca, pensó en el nacimiento, en ese momento en el
cual las vidas de ambos, la de ella y la de Z habían cambiado para siempre.
Como para la mayor parte de las cosas dramáticas, se había preparado para
el gran evento con anticipación, pero no obstante, cuando llegó, había sido
aterrador. Estaba en el noveno mes de los dieciocho acostumbrados y había
sido un lunes por la noche.
  Linda manera de empezar la semana.
   Había tenido antojo de comer chili, y Fritz la había complacido,
llevándole una porción tan picante como un soplete. Sin embargo cuando
el querido mayordomo le había llevado el humeante cuenco, había sido
incapaz de aguantar el olor ni la vista de la comida. Sintiendo nauseas y
empapada en sudor, fue a tomar una ducha para refrescarse, y al
desplazarse pesadamente hacia al cuarto de baño, se preguntó cómo
demonios iba a soportar otros siete meses, con el bebé creciendo en su
vientre.
  Evidentemente, Nalla, se había tomado a pecho ese azaroso
pensamiento. Porque por primera vez en semanas, se movió con fuerza… y
dándole un agudo puntapié abrió un grifo.
   Bella había levantado la bata y había mirado hacia abajo a todo ese
líquido, preguntándose durante un momento si habría perdido el control
de su vejiga. Luego lo entendió. Aunque había seguido el consejo de la
doctora Jane y había evitado leer la versión vampiro de: Qué esperar cuando
se está esperando, tenía suficiente conocimiento para saber que una vez que
rompías aguas, no había marcha atrás.
   Diez minutos después estaba acostada en esa camilla, y la doctora Jane la
estaba examinando rápida pero concienzudamente. Su diagnóstico fue que
el cuerpo de Bella no parecía estar listo para seguir con el programa, y que
había que sacar a Nalla. Le administró oxitocina que era un medicamento
utilizado frecuentemente para inducir la labor en las mujeres humanas, y
poco después Bella aprendió que había una diferencia entre el dolor y la
labor.
  El dolor lograba llamar tu atención. La labor exigía toda tu atención.
  Zsadist había estado afuera en el campo de batalla, y cuando llegó, se
puso tan frenético que los pocos cabellos que sobresalían de su corte al rape
se le pusieron de punta. En cuanto cruzó la puerta, se deshizo de sus
armas, formando una pila que creció hasta tener el tamaño de un sillón de
dos plazas y luego se apresuró a correr a su lado.
  Nunca lo había visto tan asustado. Ni siquiera cuando se despertaba
sobresaltado por haber soñado con esa sádica Ama que había tenido. Los
ojos se le habían puesto negros, no por la ira, sino por el miedo, y tenía los
labios tan apretados que parecían un par de rayas blancas.
  Tenerlo a él a su lado, le había ayudado a sobreponerse al dolor. Y le
necesitaba. La doctora Jane le había aconsejado que no se pusiera anestesia
epidural, ya que ésta droga a los vampiros podía provocarles una
disminución alarmante de la tensión arterial. Así que nada de anestesia
para ella.
   Y tampoco había tiempo para llevarla a la clínica de Havers. Una vez que
la oxitocina se disparó en su cuerpo, el trabajo de parto había progresado
demasiado r{pido como para ser trasladada a cualquier parte… aunque
igual tampoco habría importado porque el alba estaba cerca. Lo que
significaba que también era imposible que el médico de la raza llegara al
centro de entrenamiento a tiempo.
  Bella regresó al presente y pasó la mano por encima de la delgada
almohada que descansaba en la camilla. Podía recordar haber agarrado la
mano de Z con la suficiente fuerza como para romperle los huesos cuando
se puso tan tensa que le dolían los dientes al sentir como si estuvieran
rasgándola por la mitad.
  Y en ese momento sus signos vitales habían colapsado.
  —¿Bella?
  Se dio vuelta a toda velocidad. Wrath estaba en la puerta de la sala de
primeros auxilios, el enorme cuerpo del rey llenaba el marco. Con el
cabello negro largo hasta la cadera, las gafas envolventes, y los pantalones
de cuero negro, parecía una versión moderna del Grim Reaper
acercándosele silenciosamente.
  —Oh, por favor, no —dijo, aferrándose a la camilla—. Por favor…
  —No, está bien. Él está bien. —Wrath se acercó y la tomó del brazo,
sosteniéndola—. Le han estabilizado.
  —¿Estabilizado?
  —Tenía una fractura abierta en la parte inferior de la pierna, lo que
provocó que sangrara un poco.
  Ese poco era seguramente un muchísimo, pensó ella.
  —¿Dónde está?
  —En este momento lo están trayendo a casa desde lo de Havers. Supuse
que estarías preocupada, por eso quise venir a avisarte.
  —Gracias. Gracias… —Aún a pesar de los problemas que habían estado
teniendo últimamente, la idea de perder a su hellren era catastrófica.
  —Hey, tómalo con calma. —El rey la envolvió en sus enormes brazos y
la abrazó suavemente—. Deja que los temblores te atraviesen. De esa
forma, lo creas o no, podrás respirar más fácilmente.
   Hizo lo que le sugería, aflojando el rígido control que había estado
ejerciendo sobre sus músculos. Como respuesta, todo su cuerpo se
estremeció, desde los hombros hasta las pantorrillas, y tuvo que confiar en
la fuerza del rey para mantenerla en pie. Sin embargo, él tenía razón. A
pesar de estar temblando, fue capaz de respirar hondo una o dos veces.
  Cuando se estabilizó un poco, se apartó. Cuando vio la camilla, frunció el
ceño, y tuvo que empezar a caminar nuevamente.
  —Wrath, ¿puedo preguntarte algo?
  —Por supuesto
  Tuvo que pasearse un poco más antes de poder formular la pregunta
apropiadamente.
  —¿Si Beth tuviera un bebé, amarías al niño tanto como la amas a ella?
  El rey pareció sorprendido.
  —Ah…
  —Lo siento —dijo, sacudiendo la cabeza—. Eso no es de mi
incumbencia…
  —No, no es eso. Estoy intentando imaginar la situación.
  Levantó la mano y se quitó las gafas de sus brillantes ojos color verde
pálido. Aunque estaban desenfocados, su mirada no dejaba de ser
absolutamente llamativa.
  —El asunto es así... y creo que esto es una realidad para todos los
machos emparejados. Tu shellan es el corazón que palpita en tu pecho.
Incluso, mucho más que eso. Es tu cuerpo, tu piel y tu mente... todo lo que
alguna vez fuiste y todo lo que llegarás a ser. Así que un macho nunca
podrá sentir tanto amor por otra persona como el que siente por su
compañera. Simplemente no es posible… y pienso que las cosas han
evolucionado un poco. Cuanto más profundamente ames, más protector te
volverás, y mantener a tu hembra con vida a toda costa significa que ella
podrá cuidar a los hijos que tenga. Habiendo establecido ese punto, por
supuesto que amas a tus hijos. Pienso en Darius con Beth... me refiero a que
estaba desesperado por mantenerla a salvo. Y Tohr con John... y... sí, quiero
decir, sin duda se siente un profundo amor por ellos.
   Era lógico, pero no de mucha ayuda considerando que Zsadist ni
siquiera quería levantar a Nalla...
  Las puertas dobles de la sala de primeros auxilios se abrieron y Z fue
ingresado. Estaba vestido con una bata de hospital, probablemente debido
a que habían tenido que cortar su ropa en la clínica de Havers, y su rostro
carecía de todo color. Tenía ambas manos vendadas y llevaba una escayola
en la parte inferior de la pierna.
  Estaba desmayado.
  Se apresuró a ir a su lado y tomó su mano.
  —¿Zsadist? ¿Zsadist?


  A veces las intravenosas y las píldoras no eran el mejor tratamiento para
un herido. A veces todo lo que se necesitaba era el toque del ser amado, el
sonido de su voz y el conocimiento de que se estabas en casa, y eso era
suficiente para hacerte regresar del abismo.
  Z abrió los ojos. Cuando se encontró con la fija mirada azul zafiro de ella
un montón de lágrimas se acumularon en sus pestañas. Bella estaba
inclinada sobre él, su espeso cabello color caoba resbalando por encima de
su hombro, el hermoso rostro de rasgos clásicos surcado por la
preocupación.
  —Hola —la saludó, porque era lo único que podía hacer.
   En la clínica se había rehusado a que le administraran analgésicos,
porque el efecto de flojera que le daban le recordaba la manera en que
había sido narcotizado por su Ama... por lo que había estado plenamente
consciente cuando la doctora Jane la había abierto la pierna para volver a
fijarla en su lugar. Bueno, en todo caso, había estado consciente parte del
tiempo. Durante un rato había estado desmayado. En conclusión se sentía
como muerto. Sin duda se veía así, también. Y ciertamente había
demasiadas cosas que decir.
  —Hola. —Bella le pasó la mano sobre el cráneo rapado—. Hola...
   —Hola… —Antes de empezar a hacer el ridículo, echó un vistazo a su
alrededor para ver quién más estaba en la sala de primeros auxilios y
fisioterapia. Wrath estaba hablando con Rhage en la esquina cercana a la
bañera de hidromasaje, Qhuinn, John y Blay estaban de pie frente a las
hileras de gabinetes de acero y vidrio.
  Testigos. Mierda. Necesitaba controlarse.
  Después de parpadear varias veces pudo enfocar claramente los detalles
de la habitación y pensó en la última vez que había estado allí.
  En el nacimiento.
  —Shhh... —murmuró Bella, que evidentemente había malinterpretado la
razón de su mueca de dolor—. Sólo cierra los ojos y relájate.
  Hizo lo que le pidió, porque había regresado al borde del abismo y no
debido a lo mucho que le estaban doliendo la pierna y las manos.
  Dios, la noche en que había nacido Nalla... cuando casi había perdido a
su shellan...
  Z apretó aún más los ojos, no deseando revivir el pasado... ni mirar muy
de cerca el presente. Corría el peligro de perder a Bella. De nuevo.
  —Te amo... —susurró—. Por favor no me dejes...
  —Estoy aquí.
  Sí, pero por cuánto tiempo.
  El pánico que sentía en ese momento lo llevó de regreso a la noche del
nacimiento… Había estado en el campo de batalla con Vishous,
investigando el secuestro de un civil en el centro. Cuando llego la llamada
de la doctora Jane, dejó a V como si se tratara de un mal habito y se
desmaterializó hacia el patio de la mansión, desplazándose a través del
vestíbulo y por el túnel. Todo el mundo, las shellans, los doggens al igual
que Wrath se habían apartado de su camino para evitar convertirse en
bolos de boliche.
  En el centro de entrenamiento, en esa misma habitación, había
encontrado a Bella tumbada en la misma camilla en que él yacía en ese
momento. Había llegado en medio de una contracción y había tenido que
observar como el cuerpo de Bella era sujeto en su lugar como si una mano
gigante estuviera aplastándola por la mitad. Cuando el dolor remitió ella
había respirado hondo, luego le había mirado y le había dedicado una
débil sonrisa. Cuando había extendido la mano hacia él, se había sacado las
armas, dejándolas caer sobre el suelo de linóleo.
  —Manos —había ladrado la doctora Jane—. Lávate las manos antes de
acercarte aquí.
  Había asentido y se había dirigido directamente hacia los profundos
lavabos con pedales. Se había enjabonado los brazos hasta que su piel brilló
con un tono rosa estilo Barbie luego se había secado con una toalla
quirúrgica azul y se había apresurado a ir al lado de Bella.
   Las palmas de sus manos acababan de entrar en contacto cuando la
siguiente contracción llegó con fuerza. Bella había apretado su mano
aplastándosela, pero no le había importado. Al sostener su mirada
mientras se retorcía, hubiera hecho cualquier cosa para evitarle el dolor… a
esa altura hasta se hubiera cortado sus propias pelotas alegremente. No
podía creer que por culpa de él estuviera atravesando por ese tipo de
sufrimiento.
  Se puso peor. El trabajo de parto era como una locomotora ganando
velocidad, y sus vías estaban todas sobre el cuerpo de Bella. Más duras,
más largas, más seguidas. Más duras, más largas, más seguidas. No sabía
cómo podía soportarlo. Y luego ya no pudo.
   Colapsó, todos sus signos vitales se detuvieron… latidos del corazón,
presión arterial, todo se fue a la mierda. Supo lo serio que era por lo rápido
que se movía la doctora Jane. Recordaba las drogas entrando por la
intravenosa, y a Vishous adelant{ndose con… mierda, instrumental de
cirugía y una incubadora.
  La doctora Jane se puso un par de guantes de látex nuevos, mirando
primero a Bella y luego a él.
  —Vamos a tener que cortar para sacar a la bebé, ¿vale? Ella también está
sufriendo.
   Asintió. En aquel momento asintió varias veces, tanto de su parte como
por parte de Bella. El betadine se veía de un color ocre mientras V lo
frotaba por todo el abdomen hinchado de Bella.
  —¿Va a estar bien? —masculló Bella desesperada—. ¿Nuestro bebé va a
estar…?
  La doctora Jane se inclinó.
  —Mírame.
  Las dos hembras se miraron a los ojos.
   —Voy a hacer todo lo posible para que las dos salgáis de esto. Quiero
que tú te tranquilices, ese es tu trabajo. Cálmate y déjame hacer aquello en
lo que soy la mejor. Ahora respira hondo.
   Zsadist había respirado hondo con su shellan… y luego había observado
como los párpados de Bella aleteaban súbitamente y como su mirada se
clavaba en el techo con una extraña fijación. Antes de que pudiera
preguntarle qué estaba mirando, había cerrado los ojos.
  Tuvo un momento de terror en el cual pensó que nunca volvería a verlos
abiertos otra vez.
  Luego ella dijo:
  —Solo aseguraos de que la niña esté bien.
   En ese momento se quedó frío, absolutamente frío, porque estaba claro
que Bella no pensaba que fuera a salir de eso con vida. Y la única cosa que
le preocupaba era la niña.
  —Por favor quédate conmigo —había gemido en el momento en que le
hacían la incisión.
  Bella no lo escuchó. Se había quedado inconsciente, tranquila como si
estuviera en un bote que hubiera dejado sus amarras para flotar
atravesando aguas tranquilas.
  Nalla había nacido a las 6.24 a.m.
  —¿Está viva? —había preguntado.
  Aunque ahora le avergonzaba admitirlo, la única razón por la cual
quería saberlo era que Dios no podía permitir que Bella se despertara para
enterarse de que su hija había nacido muerta.
  Mientras la doctora Jane cosía a Bella, Vishous trabajaba rápido con el
balón de succión sobre la boca y la nariz de la niña, luego había cargado
una diminuta intravenosa y había hecho algo en sus manos y sus pies.
Rápido. En esto él había actuado tan rápido como su shellan.
  —¿Está viva?
  —¿Zsadist?
  Sus ojos se abrieron de golpe y volvió al presente.
  —¿Necesitas más calmantes? —preguntó Bella—. Parece que estuvieras
sufriendo.
  —No puedo creer que haya sobrevivido. Era tan pequeña.


  Cuando esas palabras salieron de la boca de Zsadist, Bella se sintió
confundida, pero solo durante medio segundo. El nacimiento… estaba
pensando en el nacimiento.
  Acarició el cabello suave y corto de su cabeza, tratando de aliviarlo
aunque fuera un poco.
  —Sí… sí lo era.
  Sus ojos amarillos se desviaron hacia las otras personas que estaban en la
habitación y bajó la voz.
  —¿Puedo ser sincero?
  Oh, mierda, pensó.
  —Sí, por favor.
  —El único motivo por el cual me preocupó saber si ella estaba viva o no
fue porque no quería que te dieran la noticia de que no lo estaba. Ella era la
única cosa que te inquietaba… y no podía soportar que la perdieras.
  Bella frunció el ceño.
  —¿Te refieres al final?
  —Sí… dijiste que solo querías que se aseguraran de que ella estuviera
bien. Esas fueron tus últimas palabras.
  Bella extendió la mano y puso la palma sobre su mejilla.
   —Pensé que me estaba muriendo y no quería que te quedaras
completamente solo. Yo… yo vi la luz del Fade. Lo iluminaba todo a mi
alrededor, bañ{ndome. Estaba preocupada por ti… acerca de lo que
pasaría si yo no sobrevivía.
  Su rostro empalideció aún más, demostrando que en el espectro existía
un color aún más pálido que el blanco.
  —Se me ocurrió que eso era lo que estaba sucediendo. Oh… Dios, no
puedo creer lo cerca que estuvo.
  La doctora Jane se acercó a la camilla.
  —Siento interrumpir. ¿Podría examinar rápidamente sus signos vitales?
  —Por supuesto.
  Mientras Bella observaba a la doctora apresurarse a examinarlo, pensó en
cómo esas manos fantasmales habían ayudado a que naciera su hija.
  —Bien —dijo la doctora Jane, enlazando el estetoscopio alrededor de su
cuello—. Todo está bien. Está estable y aproximadamente en una hora
debería ser capaz de levantarse y caminar un poco.
  —Gracias —murmuró Bella al mismo tiempo que Z.
  —Ha sido un placer. Creedlo. Ahora, si os parece bien, el resto de
nosotros nos iremos y os permitiremos pasar un tiempo a solas
  El grupo se dispersó entre ofertas de ayuda, comida y cualquier otra cosa
que pudieran necesitar. Cuando Wrath fue hacia la puerta, se detuvo un
momento y miró a Bella.
 Cuando el rey inclinó un poco la cabeza y cerró la puerta, ella tensó la
mano en el hombro de Z.
  Se aclaró la garganta.
  —Quieres que te traiga algo…
  —Debemos hablar.
  —Puedo esperar…
  —¿Hasta que te vayas? —Z sacudió la cabeza—. No. Tiene que ser ahora.
  Bella arrastró un banco con ruedas y se sentó, acariciándole el antebrazo,
porque no podía sostener sus manos vendadas.
  —Estoy asustada. Si no podemos… salvar esta distancia…
  —Yo también.
   Mientras sus palabras quedaban colgando en el silencio de la habitación
alicatada de la clínica, Bella recordó el momento en que había despertado
de la cesárea el día del nacimiento. Lo primero que había visto, habían sido
los ojos de Zsadist. Había estado mirándola con una expresión angustiada,
pero lentamente ese dolor se había disipado, dando paso a la incredulidad
y luego a la esperanza.
  —Enseñadle el bebé —había gritado Z agudamente—. Rápido.
  Vishous había acercado la incubadora, y Bella había visto a su hija por
primera vez. Arrastrando la vía intravenosa que tenía colocada en el brazo,
había puesto la punta de los dedos sobre la cápsula de plexiglás. En el
instante en que hizo contacto con el escudo transparente, el bebé volvió la
cabeza.
  Bella había mirado a Zsadist.
  —¿Podemos llamarla Nalla?
  A él se le habían humedecido los ojos.
  —Sí. Absolutamente. Como tú quieras.
  La había besado y le había proporcionado su vena y había sido todo lo
que una pudiera desear de una pareja atenta y cariñosa.
  Volviendo al presente sacudió la cabeza.
  —Parecías tan feliz. En seguida después del nacimiento. Estabas
festejando con los demás. Estuviste allí cuando pusieron las cintas en la
cuna… Fuiste a buscar a Phury y le cantaste…
  —Porque tú estabas viva y no tenías que sufrir la pérdida de tu hija. Mis
peores temores no se habían hecho realidad. —Zsadist levantó una de sus
manos como si quisiera frotarse los ojos, pero frunció el ceño, dándose
cuenta, evidentemente, que no podía debido a los vendajes—. Estaba feliz
por ti.
  —Pero después de alimentarme, te sentaste junto a la incubadora y
extendiste la mano hacia ella. Hasta sonreíste cuando se volvió en tu
dirección. Había amor en tu rostro, no solo alivio. ¿Qué cambió? —Como
vio que dudaba, dijo—: Estoy dispuesta a darte más tiempo si eso es lo que
hace falta, pero no me puedes excluir del proceso. ¿Qué pasó?
  Z miró fijamente hacia arriba, al enrejado de luz quirúrgica que colgaba
sobre él y hubo un largo silencio, uno tan largo que Bella pensó que tal vez
se habían topado con un muro infranqueable.
  Pero luego una única y gruesa lágrima se formó en el extremo de su ojo
izquierdo.
  —Ella está conmigo en mis sueños.
  Las palabras fueron dichas en voz tan baja que Bella tuvo que asegurarse
que había oído bien.
  —¿Disculpa?
   —El sueño que tengo en el que aún sigo con el Ama. Nalla… ella est{ en
la celda. Puedo oírla llorando cuando el Ama viene a buscarme. Trato de
forzar las esposas para soltarme… para poder protegerla… liberarla…
detener lo que va a ocurrir. Pero no puedo moverme. El Ama va a
encontrar a la niña. —Sus ojos atormentados se trasladan de un lado a
otro—. El Ama va a encontrarla, y por mi culpa Nalla está en la celda.
  —Oh… mi amor… Oh, Z. —Bella se puso de pie y arropó la parte
superior de su cuerpo con el de ella, abrazándolo suavemente—. Oh…
Dios… y tienes miedo que el Ama la mate…
   —No. —Z se aclaró la garganta una vez. Luego otra. Y otra. Su pecho
comenzó a agitarse subiendo y bajando—. Va a… hacer que Nalla mire…
lo que me hacen. Nalla tendr{ que observar…
  Zsadist luchó para contener sus emociones, luego perdió la lucha y se
puso a llorar con los ásperos y poderosos estallidos de un macho.
  —Ella va a tener que… observar como… a su padre…
   Lo único que Bella pudo hacer fue aferrarlo con fuerza y mojarle la bata
de hospital con sus propias lágrimas. Había sido consciente de que lo que
le ocurría era malo. Pero no tenía ni idea de cuanto de tan malo.
   —Oh, mi amor —dijo, mientras él la rodeaba con sus brazos y levantaba
la cabeza para enterrar el rostro en su cabello—. Oh, mi amor querido…
                                  Capítulo 7




  Eran cerca de las cinco de la tarde siguiente cuando finalmente Zsadist se
despertó del todo. Se sentía bien estar en su propia cama. Lo que no se
sentía tan bien era la escayola que tenía en la parte inferior de la pierna.

 Girando sobre sí mismo, abrió los ojos y miró a Bella. Estaba despierta y
mirándolo fijamente.
  —¿Cómo te sientes? —preguntó.
 —Bien. —Al menos físicamente hablando. El resto de él, su estado
mental y emocional, ya era otra cuestión.
  —¿Te gustaría comer algo?
  —Sí. Un poquito. —Lo que realmente deseaba era permanecer acostado
y poder perderse en la mirada de su shellan durante un rato.
  Bella se tendió de espaldas y se puso a mirar el techo.
   —Me alegra que habláramos —dijo él. Aunque odiaba su pasado con
todas sus fuerzas, haría cualquier cosa para evitar que ella se fuera, y si eso
significaba que tenía que conversar, no pararía de hablar hasta que su
laringe dejara de funcionar.
  —A mi también.
  Frunció el ceño, sintiéndola distante.
  —¿En qué piensas?
  Después de un momento dijo suavemente:
  —¿Aún me deseas?
  Literalmente hablando, tuvo que dar una sacudida. Era imposible que
estuviera pregunt{ndole…
  —Buen Dios, por supuesto que te quiero como shellan. La idea de que me
dejes es sencillamente…
  —Me refería a sexualmente.
  Parpadeó, pensando en la tremenda erección que había tenido la noche
anterior…solo por observarla secarse.
  —¿Cómo podría no hacerlo?
  Volvió la cabeza hacia él.
  —No te alimentas de mi y no has tratado de acercarte a mi… bueno, yo
tampoco lo he hecho pero quiero decir…
  —En este momento Nalla te necesita más.
  —Pero tú también… al menos mi vena. —Hizo un gesto con la cabeza
señalando el cuerpo de él—. ¿Te hubieras roto la pierna de haber estado
bien alimentado? Probablemente no.
  —No lo sé. Atravesé el suelo… y caí sobre cristal.
  —¿Cristal?
  —Una araña.
  —Dios…
  Se produjo un largo silencio, y él se preguntó que quería ella que hiciera.
¿Estaría abriendo la puerta para…?
  Sólo ante la perspectiva de tener sexo, su cuerpo despertó igual de
rápido que si ella hubiera hecho sonar un gong con un tremendo golpe, de
esos para los que tomas impulso llevando los brazos hacia atrás de tu
hombro para descargarlo con fuerza.
  Salvo que Bella permaneció en su lugar. Y él permaneció en el suyo.
  Cuando el silencio se extendió, se puso a pensar cuán cerca de un abismo
sin retorno estaban. Si no tomaban medidas para volver a sintonizar…
  Se estiró a través de las sábanas, tomó su mano, y la guió hacia su
cuerpo.
  —Te deseo —dijo mientras la ponía sobre su erección. Ante el contacto,
dejó escapar un gemido e hizo ondular las caderas, presionándose contra la
palma de su mano—. Oh... joder… cuanto te extrañé.
   El hecho de que Bella pareciera sorprendida le hizo sentirse avergonzado
y pensó en cuando la había visto en el cuarto de baño secándose con la
toalla. Ahora se daba cuenta de que cuando se había detenido para
observarse en el espejo, había estado inspeccionando su cuerpo…
buscando defectos que antes no hubieran estado allí. Y el motivo de que se
cubriera a sí misma cuando le vio, no fue porque no quisiera llamar su
atención, sino porque estaba segura de que él ya no se sentía atraído hacia
ella.
  Le movió la mano hacia arriba y hacia abajo sobre su miembro.
  —Ansío tocarte otra vez. Por todos lados.
  Ella se le acercó, desplazándose entre las sábanas.
  —¿En serio?
 —¿Cómo podría no hacerlo? Eres la hembra más perfecta que he visto en
mi vida.
  —Aún incluso después de…
   Se lanzó rápidamente hacia delante y presionó sus labios contra los de
ella.
   —Especialmente después. —Se retiró para poder ver sus ojos y leer en
ellos—. Te ves igual de hermosa que la primera vez que te vi en el
gimnasio hace tantas noches y tantos días. En ese momento hiciste que se
me detuviera el corazón… lo inmovilizaste directamente dentro de mi
pecho. Y sigues provocándome lo mismo.
  Ella parpadeó rápidamente, y él le besó las lágrimas.
  —Bella… si lo hubiera sabido, hubiera dicho algo… hecho algo.
Simplemente asumí que sabías que para mí nada había cambiado.
  —Desde que nació Nalla, todo ha sido diferente. El ritmo de mis noches
y mis días. Mi cuerpo. Nuestra relación. Así que simplemente asumí…
 —Tócame —gimió, arqueándose hacia ella—. Tócame y date cuenta…
Oh, Dios.
  Lo tocó, sí que lo tocó. Le envolvió con ambas manos y acarició de arriba,
abajo recorriendo su dura longitud.
  —¿Te gusta esto? —susurró.
  Todo lo que él pudo hacer fue asentir y gemir. Con ella agarrándole de
esa forma, rodeándole con las palmas, acariciándole, su cerebro se había
fundido.
  —Bella… —extendió las manos vendadas, luego se detuvo—. Malditas
vendas…
  —Yo te las quitaré. —Presionó los labios contra los de él—. Y entonces
podr{s poner las manos donde quieras…
  —Mierda.
  Se corrió. Justo allí y en aquel momento. Pero en vez de sentirse
decepcionada, Bella simplemente rió de esa forma profunda y gutural de
una hembra que sabe que está a punto de tener sexo con su macho.
  Reconoció el sonido. Lo amaba. Lo extrañaba. Necesitaba sentirlo…
  Desde el otro lado de la habitación Nalla soltó un llantito de
precalentamiento que rápidamente cobró fuerza hasta convertirse en un
aullido a todo pulmón de necesito-a-mi-mahmen-AHORA.
  Bella sintió como la erección de Z se desinflaba y fue bien consciente de
que la causa no era que acabara de liberarse. Era capaz de continuar sin
parar durante cuatro o cinco orgasmos... y eso en una noche normal, no
después de un período de sequía de meses y meses de duración.
  —Lo siento tanto —dijo, mirando hacia la cuna por encima de su
hombro, sintiéndose desgarrada sin saber a quién atender.
  Zsadist tomó su rostro entre las manos vendadas y la giró hacia él.
  —Ve a ocuparte de la niña. Yo estaré bien.
  No había ningún tipo de censura en su expresión ni en su tono de voz.
Pero en definitiva nunca lo había habido. Nunca había estado resentido con
Nalla; en todo caso se había sacrificado demasiado.
  —Yo solo…
  —Tómate tu tiempo.
  Se bajó de la cama y fue hacia la cuna. Nalla extendió las manitos y se
calmó un poco… sobre todo cuando la levantó.
  Bien. Tenía el pañal mojado y estaba hambrienta.
  —No tardaré mucho.
  —No te preocupes. —Z se recostó contra las sábanas de satén negro, su
rostro con cicatrices ya no tenía una expresión hambrienta, su cuerpo
estaba relajado y no sobreexcitado.
  Esperaba que fuera debido a que el orgasmo lo había relajado. Temía que
fuera debido a que no pensaba que ella fuera a regresar pronto.
   Bella salió disparada hacia la habitación de los niños, hizo un rápido
cambio de pañales, luego fue hacia la mecedora y le dio a Nalla lo que
necesitaba. Mientras sostenía a su bebé y se mecía, se dio cuenta de cuan
cierto era que tener un bebé lo cambiaba todo.
  Incluido el concepto del tiempo.
  Lo que había tenido intenciones que fuera una rápida alimentación de
quince minutos se convirtió en un ajetreo de dos horas, regurgitación,
alboroto, alimentación, regurgitación, eructo, llanto, cambio de pañales,
alboroto, maratón de alimentación.
  Cuando finalmente Nalla se calmó, Bella dejó caer la cabeza hacia atrás
contra la mecedora en un conocido estado de agotamiento y satisfacción.
  El trabajo de madre era asombroso, transformador, y un poquito
adictivo… y ahora podía entender por qué las hembras se centraban
demasiado en sus retoños. Te sentías completa cuidándolos y haciendo lo
que era adecuado para ellos. También como madre eras todopoderosa.
Cuando se trataba de Nalla todo lo que ella decía se hacía.
   Sin embargo el asunto era, que extrañaba ser la shellan de Z. Extrañaba
despertarse con él moviéndose encima de ella, caliente y hambriento.
Extrañaba la sensación de colmillos hundiéndose en su garganta. Extrañaba
la forma en que ese rostro con cicatrices se veía después de que habían
hecho el amor, todo sonrojado y tierno, lleno de reverencia y amor.
  El hecho de que fuera tan duro con el resto del mundo, incluidos los
hermanos, hacía que su dulzura para con ella fuera aún más especial.
Siempre había sido así.
  Dios, ese sueño que tenía. No estaba dispuesta a admitir que lo había
cambiado todo entre ellos, pero había cambiado lo suficiente para que
ahora no estuviera dispuesta a dejarlo. De lo que no estaba segura era de lo
que seguía a continuación. Z requería más ayuda de la que ella podía
proveerle. Necesitaba la intervención de un profesional, no solo el amoroso
apoyo de su compañera.
  Tal vez había una forma en la que Mary pudiera intervenir. Tenía
experiencia como consejera y había sido la que le había enseñado a leer y
escribir. De ninguna forma hablaría con un extraño, pero con Mary…
  Ah, infiernos, no había manera de que fuera a hablar con la shellan de
Rhage acerca de las idas y venidas de su pasado. Las experiencias habían
sido demasiado terribles y el dolor había calado muy hondo. Además
odiaba ponerse emocional frente a cualquier otra persona.
  Bella se levantó y puso a Nalla en la cuna más pequeña que había en la
habitación de los niños… por si existía una remota posibilidad de que
Zsadist siguiera en la cama, desnudo y de humor.
   No estaba. Estaba en el cuarto de baño, y a juzgar por el zumbido y el
ruido de la ducha, se estaba cortando el cabello en la ducha. En la mesilla
de noche había un par de tijeras y las vendas que había tenido en las
manos, y todo lo que se le ocurrió fue que le hubiera gustado hacer eso por
él. Sin duda la había esperado y esperado y esperado, y luego se había
dado por vencido, no sólo acerca del sexo sino que también acerca de la
ayuda. Debía haber luchado para hacer funcionar las tijeras con solo las
puntas de sus dedos libres… pero dada la hora que era, o se sacaba la
venda él mismo o se quedaba sin ducha antes de salir a luchar.
  Bella se sentó en la cama y se encontró a si misma arreglando la abertura
de su bata para que cuando cruzara las piernas permanecieran cubiertas. Se
dio cuenta que ese era un ritual familiar, el esperarlo a que saliera del baño.
Cuando Z terminara de ducharse y saliera con una toalla envuelta,
hablarían de naderías mientras se vestía dentro de su armario. Luego
después de que él bajara para la Primera Comida ella tomaría un baño y se
vestiría en igual intimidad.
  Dios, se sentía pequeña. Pequeña comparada con los problemas que
tenían y las demandas de su hija y el hecho de que deseaba un amante
como hellren, no un educado compañero de habitación.
  El golpe en la puerta la sobresaltó.
  —¿Sí?
  —Soy la doctora Jane.
  —Entra.
  La doctora metió la cabeza por una rendija de la puerta.
  —Hola, ¿est{ él aquí? Pensé en quitarle las vendas… Ok, evidentemente
ya os habéis encargado de esa parte.
  Aunque la doctora sacó la conclusión equivocada, Bella mantuvo la boca
cerrada.
  —Debería salir de la ducha pronto. ¿Puede quitarse la escayola?
   —Supongo que sí. ¿Por qué no le dices que cuando esté listo se encuentre
conmigo en la sala de primeros auxilios y fisioterapia? Estoy trabajando en
la ampliación de las instalaciones médicas, así que estaré dando vueltas por
allí con mi cinturón de herramientas.
  —Así lo haré.
  Hubo un largo momento en el que solo se oyó el zumbido del la
máquina de afeitar y la ducha corriendo como telón de fondo.
  La doctora Jane frunció el ceño.
  —¿Estás bien, Bella?
  Forzando una sonrisa, levantó ambas manos en modo defensivo.
 —Estoy perfectamente saludable. No necesito que me examinen. Nunca
más.
  —Eso lo creo. —Jane sonrió, luego miró la puerta del cuarto de baño—.
Escucha… tal vez deberías ir a enjabonarle la espalda, si entiendes lo que
quiero decir.
  —Lo esperaré.
  Se hizo otro silencio.
  —¿Puedo hacer una sugerencia que es absolutamente impertinente?
  —Es difícil imaginar que puedas ser más impertinente de lo que ya has
sido —dijo Bella haciendo un guiño.
  —Hablo en serio.
  —Está bien.
  —Mantén la cuna de Nalla en la habitación infantil y deja la puerta casi
cerrada del todo mientras duerma allí. Cómprate un monitor para bebés
para que puedas escucharla. —La doctora Jane paseó la vista por la
habitación—. Este es el dormitorio que compartes con tu esposo… necesitas
ser algo más que una mamá, y él necesita tenerte para él solo un ratito
todos los días. Nalla estará bien y es importante que se acostumbre a
dormir sola.
   Bella miró la cuna. La idea de sacarla de la habitación era extraña e
irracionalmente aterradora. Como si estuviera arrojando su hija a los lobos.
Salvo que si quería más que un compañero de habitación, necesitaban el
tipo de espacio que no tenía nada que ver con metros cuadrados.
  —Esa podría ser una buena idea.
  —He trabajado con mucha gente que ha tenido hijos. A los médicos les
gusta procrear. Que puedo decir. Después que nace el primero, siempre
hay un período de adaptación. No significa que haya nada malo con el
matrimonio, solo quiere decir que deben forjarse nuevos lazos.
  —Gracias… en serio, te lo agradezco.
  La doctora Jane asintió.
  —Si me necesitas sabes que siempre puedes contar conmigo.
  Cuando la puerta se cerró, Bella fue hacia la cuna y acarició las cintas de
satén multicolor que colgaban de sus barrotes. Mientras los frescos trozos
se deslizaban entre sus dedos, pensó en la ceremonia de compromiso y en
todo el amor que le habían transmitido. Nalla siempre sería adorada en esa
casa, cuidada, protegida.
  Tuvo un momento de pánico cuando soltó los frenos y comenzó a hacer
rodar la cunita hacia la habitación de los niños… pero iba a superarlo.
Tenía que superarlo. Y compraría un monitor para bebés inmediatamente.
  Puso la cuna cerca de la que había allí, en la que Nalla nunca dormía tan
bien. Incluso en ese momento la pequeña tenía la frente arrugada, y estaba
haciendo girar los brazos y las piernas, señal segura de que pronto se iba a
despertar.
  —Shhh, mahmen ya te tiene. —Bella levantó a la niña y la puso en su sitio
preferido. El bebé resopló y definitivamente gorjeó mientras se acomodaba
y sacaba la manito a través de los barrotes, y agarraba la cinta roja y negra
de Wrath y Beth.
   Esto era prometedor. Una respiración profunda y una barriga llena
significaban un sueño largo y reparador.
  Al menos Nalla no se sentía abandonada.
  Bella volvió a su dormitorio. El cuarto de baño estaba en silencio, y
cuando asomó la cabeza por la puerta, vio el vapor dejado en el aire por la
ducha y captó el aroma a champú de cedro.
  Se había ido.
  —¿Mudaste la cuna?
  Se giró. Z estaba de pie junto a las puertas dobles de su armario, con los
pantalones de cuero puestos y la camisa negra colgando de la mano. Su
pecho, con la marca de la Hermandad y los aros en los pezones, brillaba
con el resplandor de la luz que se derramaba sobre sus hombros.
  Bella miró hacia el lugar dónde siempre había dormido Nalla.
  —Bueno, este es… ya sabes, nuestro espacio. Y, ah, ella estar{ bien en la
otra habitación.
  —¿Estás segura de que te sentirás a gusto con este arreglo?
  ¿Si eso significaba que iba a poder estar con él como su shellan?
   —Nalla estará bien. Si me necesita está en la puerta contigua a la nuestra,
y durante el día ha empezado a dormir durante largos intervalos así que…
sí, me siento bien acerca de ello.
  —¿Est{s… segura?
  Bella levantó la vista hacia él.
  —Sí. Absolutamente segura…
  Z tiró la camisa, se desmaterializó justo hasta su lado, y la tiró en la
cama, prácticamente derribándola. Su aroma vinculante se volvió loco
mientras su boca se apoderaba de la de ella y su duro y pesado cuerpo la
presionaba contra el colchón. Sus manos fueron rudas con el camisón,
desgarrándolo y tironeando de los extremos para abrirlo. Cuando sus senos
estuvieron expuestos, lanzó un profundo y bajo gruñido.
  —Oh, sí… —gimió ella, igual de desesperada que él.
  Metió las manos entre sus caderas unidas y se rompió una uña al
desabrochar el botón y bajarle el cierre de su bragueta…
  Z dejó escapar otro sonido animal cuando su erección asomó y cayó en la
mano de ella. Retrocedió y casi destroza sus pantalones de cuero al tratar
de bajárselos por las piernas y hacerlos pasar por encima de la escayola.
Después de luchar un momento, los dejó alrededor de sus rodillas con un
«a la mierda con ellos».
  Volvió a saltar sobre ella, terminó de desgarrarle el camisón, y le abrió
los muslos ampliamente. Pero en ese momento se detuvo, con una mirada
de preocupación en el rostro que amenazaba con superar a la pasión. Abrió
la boca, con la clara intención de preguntarle si a ella le parecía bien…
  —Cállate y entra —ladró ella, agarrándolo por la nuca y tirando de él
hacia sus caderas.
  Rugió y penetró en su centro, la intrusión fue como una bomba que
estalló en su cuerpo, las chispas se dispararon a través de todo su ser,
prendiendo su sangre. Le apretó con fuerza el culo mientras las caderas de
él la taladraban hasta que la siguió a dónde ella ya había llegado,
corriéndose con fuerza en un espasmo que hizo que se le contrajera hasta el
torso.
   En cuanto terminó, tiró la cabeza hacia atrás, desnudó los colmillos y
siseó como un gran gato. Arqueando la espalda contra la almohada, dobló
la cabeza hacia un costado, ofreciéndole la garganta para que él…
  Cuando Zsadist la mordió fuerte y profundamente, tuvo otro orgasmo, y
mientras tomaba de su vena el sexo continuó desarrollándose. Era aún
mejor de lo que lo recordaba, sus músculos y sus huesos se agitaban
encima de ella, su piel era muy suave, su aroma vinculante la rodeaba con
esa singular esencia oscura y especiada.
  Cuando terminó de alimentarse y correrse… solo Dios sabía cuantas
veces… su cuerpo se quedó inmóvil y le lamió la garganta para cerrar la
herida de la mordida. Las lentas y deliciosas caricias de su lengua hicieron
que volviera a desearlo, y como si le hubiera leído el pensamiento, rodó
sobre su espalda y la llevó con él, manteniéndolos unidos.
  —Jódeme —demandó, con los salvajes ojos amarillos clavados en sus
pechos.
  Ella se agarró sus propios pechos dónde él tenía la vista fija y se pellizcó
los pezones mientras lo montaba lentamente. Sus gemidos y la forma en
que le apretaba las rodillas con las manos la hacían sentir más hermosa que
cualquiera palabra que hubiera podido decir.
  —Dios… te extrañaba —dijo él.
  —Yo también. —Dejando caer las manos sobre los hombros de él, se
inclinó y balanceó las caderas con más libertad.
  —Ah, mierda, Bella… toma mi vena…
  La invitación fue aceptada antes de que terminara de emitirla y no fue
más suave de lo que lo había sido él. Su sabor era espectacular, y más
intenso de lo que lo había sido nunca. Desde el nacimiento, cada vez que se
había alimentado había sido algo… cortés. Pero esto era algo puro, un
combinado de champán de poder y sexo, no solo nutrición.
  —Te amo —suspiró él mientras ella se alimentaba.
  Hicieron el amor cuatro veces más.
  Una vez más en la cama.
  Dos veces en el suelo en medio del camino hacia el cuarto de baño.
  Y otra vez más en la ducha.
  Luego se envolvieron en gruesas toallas blancas y se volvieron a meter
en la cama.
  Zsadist la acomodó contra su costado y le besó la frente.
  —¿Quédó aclarado todo el asunto acerca de si todavía me siento atraído
por ti?
   Ella rió, recorriendo con la mano sus abultados pectorales para luego
bajar hacia su abdomen bien demarcado. Hubiera jurado que podía sentir
sus músculos vigorizándose debajo de su palma, su cuerpo sirviéndose de
lo que había obtenido de la alimentación. El hecho de que estuviera
fortaleciéndose debido a ella la hizo sentir orgullosa… pero m{s que nada,
la hizo sentir conectada a él.
  La Virgen Escriba había sido muy inteligente al crear una raza que
necesitaba alimentarse de si misma.
   —¿Y bien? ¿Quédó claro? —Z rodó para ponerse sobre ella, su rostro con
cicatrices esbozando una sonrisa de soy-el-mejor—. ¿O tengo que volver a
demostrártelo?
  Ella le recorrió los fuertes brazos con las manos.
  —No, creo que quedó… ¡Z!
  —¿Qué? —dijo arrastrando la palabra mientras se abría camino entre sus
piernas otra vez—. Lo siento. No puedo evitarlo. Todavía estoy
hambriento. —Le rozó la boca con la de él tan suavemente como si fuera un
suspiro—. Mmm…
  Sus labios bajaron hacia su cuello y acarició con la nariz la marca de la
mordida, como si le estuviera dando las gracias.
  —Mmm… mía —gruñó.
  Siempre despacio, siempre suave… su boca siguió bajando, hacia sus
pechos. Se detuvo sobre el pezón.
  —¿Los tienes sensibles? —preguntó, frotando la punta con la nariz, y
lamiéndola luego.
  —Sí… —se estremeció cuando sopló sobre el lugar donde recién había
estado su lengua.
  —Lo parecen. Todos enrojecidos, inflamados y hermosos. —Tuvo
muchísimo cuidado con sus pechos, acariciándolos con las manos y
besándolos delicadamente.
  Cuando bajó por su estómago ella comenzó a acalorarse y a ponerse
inquieta otra vez, y él le sonrió.
  —¿Has extrañado mis besos, amada compañera? ¿Los que me gusta
darte entre los muslos?
  —Sí —se ahogó mientras la anticipación vibraba a través de su cuerpo. A
juzgar por la erótica sonrisita que tenía en el rostro y el maligno brillo que
tenía en su mirada amarilla, volvía a ser una vez más un macho con planes
y una agenda muy amplia.
  Se elevó sobre las rodillas.
 —Abre las piernas para mi. Me gusta observarte… Oh… mierda… sí.
—Se frotó la boca como si estuviera haciendo precalentamiento—. A eso
mismo me refiero.
   Junto los hombros con fuerza mientras descendía como un gato sobre un
tazón de crema… mientras ella se comportaba como una ehros, brindándose
a si misma, dispuesta para él y su húmeda y ardiente boca.
  —Quiero tomarme las cosas con calma —murmuró contra su centro
mientras ella gemía su nombre—. No quiero acabar con mi premio
demasiado rápido.
  Ese no iba a ser un problema, pensó ella. Para él, ella podía ser como un
pozo sin fondo…
   Su lengua se deslizó dentro de ella, penetrándola ansiosamente, luego
nuevamente volvió a las caricias lentas y apacibles. Mirando hacia abajo a
lo largo de su cuerpo, vio que estaba observándola con los ojos color citrino
brillantes… y como si hubiera estado esperando que le mirara, comenzó a
revolotear la lengua en la parte superior de su sexo hacia atrás y hacia
delante.
  Observar como la punta rosada acariciaba su piel volvió a lanzarla por
encima del borde.
  —Zsadist… —gimió, agarrándole la cabeza e impulsando las caderas
hacia arriba.


  No había nada más delicioso que estar entre las piernas de tu shellan.
  No era solo el sabor; eran los sonidos y los aromas y la forma en que te
miraba con la cabeza inclinada hacia un costado y los labios rosados
abiertos para poder respirar, Era el suave centro de tu hembra que se
empapaba contra tu boca y la confianza que te tenía para dejarte acercar
tanto. Era todo lo íntimo, sensual y especial…
  Y la clase de cosa que podrías hacer interminablemente.
  Mientras su shellan dejaba escapar el más increíble de los gemidos y
comenzaba a tener un orgasmo, Zsadist trepó por su cuerpo y entró en ella
para poder sentir las contracciones sobre su polla.
  Cuando se corrió dentro de ella le puso la boca cerca del oído.
  —Lo eres todo para mi.
  Luego mientras descansaban juntos, se quedó mirando fijamente su
abdomen por encima de sus pechos y pensó en lo asombroso que era su
cuerpo en comparación con el de él. Sus curvas y su fuerza femenina
habían creado un nuevo ser, había provisto de un lugar protegido para que
ambos se unieran químicamente y originaran una vida.
  Ellos dos.
  —Nalla… —susurró—. Nalla tiene…
  Sintió que ella se tensaba.
  —¿Tiene qué?
  —Nalla tiene mis ojos. ¿No es así?
  La voz de su shellan se volvió suave y cautelosa, como si no quisiera
ahuyentarlo.
  —Sí, sí los tiene.
  Z puso la mano sobre el estómago de Bella y trazó círculos sobre su tensa
piel, como ella lo había hecho tantas veces durante su embarazo. Ahora se
sentía avergonzado de si mismo... avergonzado de no haber tocado su
vientre ni una sola vez. Había estado tan preocupado acerca del nacimiento
que la descollante redondez le había parecido una amenaza para la vida de
ambos, y no algo por lo cual regocijarse.
  —Lo siento —dijo abruptamente.
  —¿Por qué?
 —Tuviste que hacer todo esto sola, ¿no es verdad? No solo estos tres
meses sino que antes también. Cuando estabas embarazada.
  —Siempre estuviste allí para mi…
  —Pero no para Nalla, y ella era una parte de ti. Es una parte de ti.
  Bella levantó la cabeza.
  —También es una parte de ti.
  Pensó en los grandes y brillantes ojos amarillos del bebé.
  —A veces también pienso que puede ser que se parezca un poco a mi.
  —Es casi idéntica a ti. Tiene tu barbilla y tus cejas. Y su cabello… —la
voz de Bella comenzó a sonar excitada, como si hiciera mucho tiempo que
quería hablar con él acerca de todos los detalles de las facciones del bebé—.
Su cabello va a ser exactamente igual al tuyo y el de Phury. ¿Y has visto sus
manos? Sus dedos índices son más largos que sus dedos anulares, igual
que los tuyos.
  —¿En serio? —Joder qué clase de padre era que no sabía todas esas
cosas.
  Bueno, eso era algo fácil de responder. Hasta ese momento no había sido
ningún tipo de padre.
  Bella extendió la mano.
   —Tomemos una ducha, y luego ven conmigo. Deja que te presente a tu
hija.
  Z respiró hondo. Luego asintió.
  —Eso me gustaría —dijo.
                                Capítulo 8




  Al llegar a la puerta de la habitación de los niños, Zsadist volvió a
comprobar por segunda vez si tenía la camisa apropiadamente metida
dentro de sus pantalones de cuero, solo para estar seguro
  Mmm, amaba el aroma de esa habitación. En su mente lo llamaba
Inocencia con Esencia de Limón. Dulce como una flor, pero sin ser
empalagosa. Fresca.
  Bella le apretó la mano y lo guió hasta la cuna. Rodeada de cintas de
satén que eran más grandes que ella, Nalla estaba acurrucada de costado,
sus brazos y piernas recogidos, sus ojos cerrados con fuerza como si
estuviera esforzándose mucho, mucho, mucho por permanecer dormida.
  En el mismo instante en que Z miró por encima del borde de la cuna, se
movió. Hizo un pequeño ruidito. Aún dormida estiró la mano, no en
dirección a su madre, sino hacia él.
  —¿Qué quiere? —preguntó como un idiota.
   —Quiere que la toques. —Cuando no se movió, Bella murmuró—: Suele
hacer este tipo de cosas cuando duerme… parece saber quién est{ a su
alrededor y le gusta que le hagan pequeñas caricias.
  A favor de su shellan, hay que decir que no lo forzó a hacer nada.
  Pero Nalla no estaba contenta. Su manito y su bracito estaban estirados
hacia él.
  Z se limpió la mano en el frente de su camisa, luego la frotó un par de
veces hacia arriba y hacia abajo sobre su cadera. Cuando la extendió hacia
delante, le temblaban los dedos.
   Nalla estableció la conexión. Su hija tomó su pulgar y lo sostuvo con
tanta fuerza que él sintió un aguijonazo de puro y claro orgullo recorrerle
el pecho.
  —Es fuerte —dijo, sus palabras destilando aprobación por todas partes.
  Junto a él Bella emitió un leve sonido.
   —¿Nalla? —susurró él mientras se inclinaba. Su hija frunció los labios y
le apretó aún más fuerte.
  —No puedo creer cuanta fuerza tiene en el puño. —Dejó que su dedo
índice acariciara suavemente la muñeca de su hija—. Suave… oh, Dios mío,
es tan suave…
   Nalla abrió los ojos. Y al enfrentar la mirada del mismo color dorado que
la de él, se le detuvo el corazón.
  —Hola…
  Nalla parpadeó, le sacudió el dedo y lo transformó: todo se detuvo
cuando movió no solo su mano, sino también su corazón.
  —Eres igual a tu mahmen —susurró—. Haces que el mundo desaparezca
para mi…
  Nalla continuó moviendo su mano y gorjeó.
  —No puedo creer la fuerza de su agarre… —levantó la vista hacia
Bella—. Es tan…
  Las lágrimas caían por el rostro de Bella, y tenía los brazos alrededor de
su pecho como si estuviera tratando de no romperse en pedazos.
  Su corazón volvió a conmoverse, pero por otro motivo.
  —Ven aquí, nalla —dijo, alcanzando a su shellan con la mano libre y
apretándola contra él—. Ven aquí con tu macho.
  Bella enterró el rostro en su pecho y le encontró la palma con la de ella.
  Mientras Z permanecía allí, sosteniendo a ambas, su hija y su pareja, se
sentía como un gigante, más veloz que su Porsche Carrera y más fuerte que
un ejército.
  Su pecho se agitaba con renovado propósito. Esas dos, eran ambas suyas.
De él y sólo de él, y debía cuidarlas. Una era su corazón y la otra un pedazo
de sí mismo, y lo completaban, llenando vacíos que no sabía que tenía.
   Nalla miró a sus padres y el más adorable de los sonidos salió de su
boca, una especie de, Bueno, no es esto encantador, las forma en cómo se han
solucionado las cosas.
  Pero entonces su hija extendió la otra mano… y tocó la banda de esclavo
de su muñeca.
  Z se puso rígido. No pudo evitarlo.
  —Ella no sabe lo que son —dijo suavemente Bella.
  Él inspiró hondo.
  —Lo sabrá. Algún día sabrá exactamente lo que son.


   Antes de bajar a ver a la doctora Jane, Z pasó más tiempo con sus damas.
Ordenó algo de comida para Bella, y mientras la preparaban observó por
primera vez como se alimentaba su hija. Nalla se durmió inmediatamente
después, con un perfecto sentido de la oportunidad, ya que Fritz justo
llegaba con la comida. Z alimentó a su shellan con su propia mano,
complaciéndose enormemente al elegir las mejores partes de la pechuga de
pollo, los arrolladitos caseros y los tallos de brócoli para ella.
  Cuando el plato estuvo limpio y el vaso de vino vacío, limpió la boca de
Bella con una servilleta de damasco mientras a ella se le cerraban los
párpados. Después de arroparla, la besó, recogió la bandeja, su shitkicker
izquierda y salió.
   Cuando cerró la puerta silenciosamente, y el picaporte emitió un
chasquido, estaba resplandeciente de la alegría. Sus hembras estaban
alimentadas, dormidas y a salvo. Había cumplido con su trabajo.
  ¿Trabajo? Más bien valía decir misión en la vida.
 Miró hacia la puerta de la habitación de los niños y se preguntó si, como
macho, te vinculabas con tus hijos o no. Él siempre había oído decir que era
solo con tu shellan… pero estaba comenzando a sentir serios instintos
protectores respecto a Nalla. Y ni siquiera la había levantado aún.
¿Después de dos semanas de convivir con ella? Era propenso a convertirse
en una bomba H si algo llegaba a amenazarla.
  ¿Era eso lo que significaba ser padre? No lo sabía. Ninguno de sus
hermanos tenía hijos y no se le ocurría a quién más podría preguntarle.
  Dirigiéndose hacia las escaleras, cojeó a lo largo de la sala de las estatuas,
bota, escayola, bota, escayola, bota, escayola… y mientras caminaba se
miraba las muñecas.
  En la planta baja llevó los platos a la cocina y le dio las gracias a Fritz,
luego fue hacia el túnel que llevaba al centro de entrenamiento. Si la
doctora Jane se había cansado de esperarlo, él mismo se quitaría el yeso.
   Saliendo por el armario de la oficina, oyó el gemido agudo de una sierra
de mesa y siguió el chirrido hasta el gimnasio. En el camino iba pensando
que tenía muchas ganas de ver como estaba marchando la nueva clínica de
Jane. Las tres plazas para tratamiento que estaban siendo construidas en
uno de los auditorios del complejo, estaban diseñadas para funcionar tanto
como salas de cirugía o reservados para pacientes, y el equipo iba a ser de
última generación. La doctora Jane estaba invirtiendo en un equipo de
TAC, radiología y tecnología de ultrasonido así como también en un
sistema de registros médicos electrónico y un servidor de herramientas de
cirugía de alta tecnología. Con una sala de suministros digna de un
departamento de emergencias totalmente funcional, la meta era evitar que
la Hermandad utilizara la clínica de Havers.
  Eso era más seguro para todos. Gracias a V, el complejo de la
Hermandad estaba rodeado de mhis, pero no se podía decir lo mismo del
lugar dónde ejercía Havers… como había quedado demostrado el verano
anterior cuando la clínica había sido saqueada. Considerando que a los
hermanos podían seguirlos en cualquier momento, lo más prudente era
mantener la mayor parte de las cosas que los involucrara dentro de casa.
  Z abrió una de las puertas de metal del gimnasio y se detuvo. Bueno,
guau. Evidentemente la doctora Jane tenía una vena de Esta casa es una
ruina.
  Anoche, cuando a Z lo habían ingresado en camilla, todo había estado
igual que siempre. Ahora, menos de veinticuatro horas después, un hueco
de unos cuatro metros por dos había sido abierto en la pared de bloques de
cemento que había al otro lado de la habitación. A través de la abertura
podías ver el auditorio que iba a ser remodelado, y justo frente al hueco la
compañera de V estaba cortando con la sierra un tablón de madera de dos
por cuatro, sus manos aparecían sólidas, el resto de ella transparente como
un fantasma.
  Cuando vio a Z, dejó el tablón y apagó la maquina.
  —¡Hey! —gritó mientras se desvanecía el estruendo—. ¿Estás listo para
que te quite esa escayola?
  —Sí. Y obviamente eres buena con la sierra.
  —Será mejor que lo creas. —Sonrió y le señaló el hueco—. Entonces, ¿te
gusta mi decoración de interiores?
  —No te andas con pequeñeces.
  —¿Qué quieres que te diga? Los martillos neumáticos son lo máximo.
  —Estoy listo para el siguiente tablón —gritó V desde el auditorio.
  —Casi está.
  V entró llevando un cinturón de herramientas con un martillo y varios
cinceles. Mientras se acercaba a su hembra, dijo:
  —Oye, Z ¿cómo está tu pierna?
  —Va a estar mejor una vez que la doctora Jane le quite el peso muerto.
—Z hizo señas con la cabeza. —Colega, habéis estado trabajando
duramente aquí.
  —Sí, deberíamos poder poner los marcos esta noche.
  La doctora Jane le entregó el tablón a su macho y le dio un beso rápido,
su rostro volviéndose sólido al tocarse.
  —Vuelvo enseguida. Sólo voy a quitarle la escayola.
  —No hay prisa. —V saludó a Zsadist con la cabeza—. Te ves bien. Me
alegro.
  —Tu hembra es una hacedora de milagros.
  —Eso es cierto.
  —Ok, ya basta de inflarse el ego el uno al otro chicos. —Sonrió y volvió a
besar a su compañero—. Vamos, Z. Terminemos con esto.
   Cuando ella se volvió, los ojos de V siguieron su cuerpo… lo que sin
lugar a dudas significaba que en cuanto Zsadist se hubiera ido, la nueva
clínica no iba a ser la única cosa que iba a recibir atención.
   Cuando la doctora Jane y Z llegaron a la sala de primeros auxilios y
fisioterapia, él entró y se subió a la camilla de un salto.
  —Pensé que tal vez querrías usar esa sierra conmigo.
  —Nah. En tu linaje ya hay una persona con una pierna de menos. Dos
sería una exageración. —Su sonrisa era amable—. ¿Sientes dolor?
  —Nop.
  Hizo rodar un aparato de rayos X portátil.
  —Levanta la pierna… perfecto. Gracias.
  Cuando ella se le acercó con un campo quirúrgico, lo tomó de sus manos
y se lo colocó encima.
  —¿Puedo preguntarte algo? —dijo.
  —Sip. Pero primero déjame terminar con esto. —Ajustó el lente de la
máquina y sacó una toma, un corto zumbido se elevó dentro de la
habitación. Después de mirar la pantalla del ordenador, le dijo—: De
costado, por favor.
 Rodó y ella le giró la pierna. Luego de otro rápido zumbido y otra
mirada al monitor, dijo:
   —Ok, puedes sentarte. La pierna se ve genial, así que vamos a librarte de
la notable creación de yeso que hice.
  Le entregó una sábana y se dio la vuelta mientras él se sacaba los
pantalones de cuero. Luego trajo una sierra de acero inoxidable y
cuidadosamente se puso a trabajar sobre la escayola.
   —¿Qué querías preguntarme? —dijo por sobre el zumbido, mientras
trabajaba.
  Z se frotó la banda de esclavo de la muñeca izquierda, luego extendió el
brazo hacia ella.
  —¿Realmente piensas que me puedo librar de estas?
  Jane hizo una pausa, con la sierra aún encendida, sin duda ordenando
sus pensamientos no solo desde el punto de vista médico sino también
desde el personal. Hizo un ruidito, como una especie de huh, y
rápidamente terminó de serrar el yeso.
 —¿Quieres limpiarte la pierna? —preguntó ofreciéndole un paño
mojado.
  —Sí. Gracias.
  Después que terminó rápidamente de limpiarse, ella le dio algo con lo
que secarse.
 —¿Te importaría que mirara tu piel de cerca? —dijo, señalando su
muñeca. Cuando él negó con la cabeza, se inclinó sobre su brazo.
  —Quitarse tatuajes con láser es común entre los humanos. No tengo la
tecnología necesaria aquí, pero si te parece bien, se me ocurre una idea de
cómo podríamos hacer el intento. Y de quién podría hacerlo.
   Miró fijamente hacia abajo, a la banda negra y pensó en la manito de su
hija contra la densa tinta negra.
  —Creo… sí, creo que me gustaría intentarlo.


  Cuando Bella se despertó, y se desperezó en su cama de emparejada, se
sentía como si hubiera estado de vacaciones durante un mes. Sentía el
cuerpo renovado y fuerte… así como dolorido en todos los lugares
adecuados. Y a pesar de la ducha que se había dado más temprano, el
aroma de Z permanecía en toda su piel, y eso parecía algo absolutamente
perfecto.
  Por lo que decía el reloj de la mesilla de noche, había dormido unas dos
horas, así que se levantó, se puso la bata y se lavó los dientes pensando que
sería una buena idea que comprobara como estaba Nalla y luego tomara un
pequeño aperitivo. Estaba de camino hacia la habitación de los niños
cuando entró Z.
  No pudo evitar sonreír radiantemente.
  —Te quitaron la escayola.
   —Mmm-hmmm… ven aquí, hembra. —Se acercó a ella, la envolvió en
sus brazos, y la inclinó hacia atrás de forma que ella tuvo que aferrarse a
sus brazos para mantenerse erguida. La besó lenta y largamente, frotando
la parte inferior de su cuerpo y la enorme erección contra la unión de sus
muslos.
  —Te extrañé —ronroneó contra su garganta.
  —Acabas de tenerme, hace sólo dos horas…
   La silenció introduciendo la lengua dentro de su boca, y también
moviendo sus manos que fueron a terminar sobre su trasero. La llevó hacia
el alféizar de una de las ventanas, la subió a la moldura, se abrió el cierre,
y…
  —Oh… Dios —gimió con una sonrisa.
  Sí, este… este era el macho al que conocía y amaba. Siempre hambriento
de ella. Siempre queriendo estar cerca. Cuando empezó a moverse
lentamente dentro de ella, recordó cómo había sido al principio, después
de que por fin se abriera a ella. Le había sorprendido cuánto deseaba su
cercanía, ya fuera durante las comidas, o cuando estaban con los hermanos
o durante el día cuando dormían. Era como si estuviera tratando de
compensar siglos de no tener un contacto cálido y afectuoso.
   Bella le rodeó el cuello con los brazos y apoyó la mejilla contra su oreja,
la suavidad de bebé del cabello rapado le acariciaba el rostro cuando se
movía.
   —Voy a… necesitar tu ayuda —dijo mientras empujaba hacia delante y
luego se retiraba.
  —Lo que quieras… pero no te detengas…
  —Ni… se me ocurriría… hacerlo… —el resto de lo que dijo se perdió
cuando el sexo tomó el control—. Oh, Dios… ¡Bella!
  Después de que hubieron terminado, su macho se retiró un poquito, con
los ojos color citrino brillando como el champaña.
  —A propósito… hola. Olvidé saludarte cuando entré.
  —Oh, pienso que tu forma de saludarme estuvo muy bien, muchísimas
gracias. —Lo besó en la boca—. Ahora… ¿ayuda?
  —Vamos a arreglarte un poco —dijo arrastrando las palabras, la luz de
su mirada amarilla indicándole que ese arreglo bien podía llevar a más
enredo.
  Lo que ciertamente ocurrió.
  Cuando ambos estuvieron saciados y ella hubo tomado una tercera
ducha, se envolvió en la bata y comenzó a secarse el cabello con una toalla.
  —Ahora, ¿para qué necesitas mi ayuda?
  Z se apoyó contra la encimera de mármol que estaba junto a los lavabos,
se pasó la palma de la mano por el cráneo rapado, y se puso mortalmente
serio.
   Bella dejó lo que estaba haciendo. Como seguía callado, retrocedió y se
sentó sobre el borde del jacuzzi para darle algo de espacio. Aguardó, con
las manos abriéndose y cerrándose sobre su regazo.
   Por alguna razón, mientras él permanecía allí ordenando sus ideas, se
dio cuenta de que habían hecho muchas cosas en ese baño. Fue aquí dónde
lo había encontrado vomitando luego de que la excitara por primera vez en
aquella fiesta. Y después… después de que la rescató de los lessers, la había
bañado en esa bañera. Y en la ducha que estaba al otro lado se había
alimentado de él por primera vez.
  Pensó en ese difícil período de sus vidas, en que ella recién acabada de
salir de un secuestro y él luchaba contra la atracción que sentía por ella.
Mirando hacia la derecha, recordó cuando lo había encontrado de pie sobre
las baldosas debajo de una ducha helada, frotándose las muñecas, porque
se creía impuro e incapaz de alimentarla.
  Había demostrado ser muy valiente. Se necesitaba mucho valor para
superar lo que le habían hecho lo suficiente como para confiar en ella.
 Los ojos de Bella regresaron a él, y cuando se dio cuenta que se estaba
mirando las muñecas, dijo:
  —Intentarás quitártelas, ¿verdad?
  Su boca se curvó formando una media sonrisa, elevando el lado
deformado por el final de su cicatriz.
  —Me conoces muy bien.
  —¿Cómo lo harás? —Cuando terminó de explicárselo, ella asintió—. Es
un plan excelente. Y te acompañaré.
  La miró.
  —Bien. Gracias. No creo que pudiera hacerlo sin ti.
  Se puso de pie y se acercó a él.
  —Eso es algo por lo que no tienes que preocuparte.
                                Capítulo 9




  El doctor Thomas Wolcott Franklin III tenía el segundo mejor despacho
del Hospital St. Francis.

  Cuando se trataba de la calidad administrativa en cuanto a bienes
inmuebles, el orden jerárquico lo determinaban los ingresos, y como jefe de
Dermatología, T.W. estaba solo por debajo de otro jefe de departamento.
   Por supuesto que el hecho de que su departamento tuviera tan buenas
ganancias era debido a que él «lo vendía» como sostenían los acérrimos
académicos. Bajo su liderazgo, dermatología no sólo se encargaba de
lesiones, cáncer, quemaduras y enfermedades crónicas de la piel tales como
soriasis, eczemas y acné sino que también tenía una subdivisión entera
dedicada solamente a intervenciones cosméticas.
   Liftings faciales. Liftings de cejas. Aumentos de pecho. Liposucciones.
Bótox. Restylane. Y otras cien cirugías reparadoras. El modelado por
razones de salud era un servicio privado practicado en un entorno
académico, y los clientes adinerados amaban el concepto. El grueso de ellos
provenía de la Gran Manzana… al principio hacían el viaje por el
anonimato, obtenían tratamientos de primera clase fuera del estrecho
círculo de la comunidad de cirujanos plásticos de Manhattan, pero además,
perversamente, por el estatus. Hacerse un «trabajo» en Caldwell estaba de
moda, y gracias a esa tendencia, solo el jefe de Cirugía, Manny Manello,
tenía una oficina con mejores vistas.
  Bueno, el cuarto de baño privado de Manello también tenía mármol en la
ducha no solo en las encimeras y las paredes, pero, realmente ¿quién iba a
notarlo?
  A T.W. le gustaban sus vistas. Le gustaba su oficina. Amaba su trabajo.
   Lo cual era algo bueno, ya que sus días comenzaban a las siete y
terminaban (consultó el reloj), casi a las siete.
   No obstante, esa noche, ya debería haberse ido. T.W. tenía programado
un juego de raquetbol para todos los lunes a las siete de la tarde en el
Caldwell Country Club… así que le confundía un poco el hecho de haber
consentido a ver a un paciente a esa hora. De alguna forma había accedido
y había hecho que su secretaria encontrara a alguien que le supliera en la
cancha, pero ni aunque le fuera la vida en ello podría recordar los porqués
y los quiénes que habían intervenido en todo el asunto.
  Tomó la hoja impresa con su agenda, del bolsillo del pecho de su bata
blanca y sacudió la cabeza. Justo al lado de las siete en punto estaba el
nombre de B. Nalla y las palabras cirugía correctiva con láser. Joder, no tenía
ningún recuerdo de cómo se había concertado esa cita o de quién era la
persona o quién le había dado las referencias… pero nada entraba en esa
tabla horaria sin su consentimiento.
  Así que debía ser algo importante. O el paciente una persona importante.
  Era evidente que estaba trabajando demasiado.
  T.W. ingresó su clave en el sistema informático de registros médicos e
hizo una nueva búsqueda de B. Nalla. La coincidencia más cercana era
Belinda Nalda. ¿Error de tipografía? Podría ser. Pero su secretaria se había
ido a las seis, y le parecía de mala educación interrumpirla mientras estaba
cenando con su familia solamente por un ¿qué-demonios-es-esto?
  Se puso de pie, comprobó su corbata y se abrochó la bata blanca, luego
tomó unos documentos para revisar mientras esperaba que llegara B. Nalla
o Nalda.
   Mientras salía del último piso del departamento en el que había una serie
de oficinas y áreas de tratamiento, pensaba en la diferencia que había entre
allí arriba y la clínica privada que estaba en el piso de abajo. Eran como el
día y la noche. Aquí la decoración era poco elegante, típica de un hospital,
con alfombras oscuras de pelo corto, paredes color crema y muchas puertas
color crema. Las láminas que estaban colgadas tenían marcos de acero
inoxidable, y las plantas eran pocas y estaban bien dispersas.
   ¿En la parte de abajo? Era la tierra de los prestigiosos spa con servicio de
conserjería y el tipo de lujos que la gente muy adinerada esperaba: las salas
de tratamiento tenían ordenadores con pantalla plana, TV, DVD, sillones,
sillas, pequeños refrigeradores Sub-Zero con zumos de frutas exóticas,
servicio de pedido de comida a restaurantes, e Internet inalámbrico para
los portátiles. La clínica incluso tenía un acuerdo recíproco con el Hotel
Stillwell de Caldwell, la gran dama del alojamiento cinco estrellas de la
parte norte del estado de Nueva York, para que los pacientes pudieran
pasar la noche allí después de ser atendidos.
   ¿Excesivo? Sí. ¿Y se cobraba más por ello? Absolutamente. Pero la
realidad era, que los reembolsos que daba el gobierno federal eran bajos,
las aseguradoras estaban negándose a aceptar sus servicios como
procedimientos médicos necesarios a diestro y siniestro, y T.W. necesitaba
fondos para cumplir su misión.
  Proveer a los ricos era la forma de hacerlo.
  El asunto era que, T.W. imponía dos reglas a sus médicos y enfermeras.
Uno, ofrecer el mejor tratamiento del maldito planeta con mano compasiva.
Y dos, nunca rechazar a un paciente. Jamás. Especialmente a las víctimas
de quemaduras.
  Sin importar cuan costoso o largo fuera el curso de tratamiento para un
quemado, nunca decía que no. Especialmente a los niños.
  ¿Se le veía cómo un vendido ante la demanda comercial? De acuerdo.
Ningún problema. Él no se jactaba acerca de lo que hacía en la parte en la
que ofrecía cuidado gratuito, y si sus colegas de otras ciudades querían
retratarlo como codicioso, aguantaría el golpe.
  Cuando llegó a los ascensores, extendió la mano izquierda, en la que
tenía una cicatriz, en la que le faltaba el meñique y tenía la piel veteada, y
presionó el botón para descender.
  Iba a hacer lo que fuera necesario para asegurarse de que los que
estuvieran en la misma situación que él había vivido tuvieran la ayuda que
necesitaban. Alguien lo había hecho por él, y eso había marcado toda la
diferencia en su vida.
  Abajo en el primer piso, giró a la derecha y caminó por un estrecho
pasillo hasta que salió a la entrada con paneles de caoba de la clínica de
estética. Su nombre estaba grabado con letras discretas sobre el vidrio,
junto al de siete de sus colegas. No se mencionaba a qué especialidad
médica se dedicaba la clínica.
  Los pacientes le habían comentado que les encantaba el aire de
exclusividad, de sólo-para-miembros que tenía.
  Entró utilizando una tarjeta magnética. La recepción estaba en
penumbra, y no debido a que hubieran disminuido la iluminación después
de que hubiera terminado el horario de atención al público; las luces
brillantes no eran favorecedoras para la gente de cierta edad, ya fuera pre o
post operatorio, y además, la atmósfera confortante y tranquilizadora era
parte del ambiente de spa que estaban intentando recrear. El suelo era de
un suave color arena, las paredes eran de un alentador rojo oscuro, y en
medio del área chispeaba una fuente en color blanco y crema con algunas
rocas tostadas.
  —Marcia —gritó, pronunciando el nombre MAR-si-uh, al estilo europeo.
   —Aló, doctor Franklin —se escuchó una suave voz desde la parte
trasera, dónde estaba la oficina.
  Cuando Marcia apareció doblando la esquina, T.W. se puso la mano
izquierda en el bolsillo. Como siempre, ella se veía como salida de Vogue
con el cabello negro peinado hacia atrás y vistiendo un traje sastre negro.
   —Su paciente no ha llegado todavía —dijo con una sonrisa serena—.
Pero dispuse el segundo reservado de aplicación láser para que lo recibiera
allí.
   Marcia era una mujer de cuarenta años perfectamente retocada casada
con uno de los cirujanos plásticos y era, por lo que sabía T.W. la única
mujer del planeta aparte de Ava Gardner que podía usar lápiz labial color
rojo sangre y aún así parecer fina. Su guardarropa era de Chanel, y la
habían contratado por un buen sueldo para que fuera el testimonio viviente
del excelente trabajo que realizaba el equipo.
  Y el hecho de que tuviera un aristocrático acento francés era un beneficio
extra. Particularmente cuando se trataba de los nuevos ricos.
  —Gracias —dijo T.W.—. Si tenemos suerte el paciente llegará enseguida
y así te podrás ir.
  —¿Entonces no necesitará una asistente?
  Ese era otro aspecto bueno de Marcia: No sólo era decorativa; también
era útil, una enfermera perfectamente entrenada que siempre estaba
dispuesta a ayudar.
  —Aprecio el ofrecimiento, pero solo haz pasar al paciente y yo me
ocuparé de todo lo demás.
  —¿Incluso del registro?
  Él sonrió.
  —Estoy seguro que deseas irte a casa con Phillippe.
  —Ah, oui. Es nuestro aniversario.
  Le hizo un guiño.
  —Escuché algo de eso.
  Sus mejillas se sonrojaron un poco, que era uno de sus encantos. Podía
ser elegante pero también era sincera.
  —Mi esposo dice que debo reunirme con él en la puerta de entrada. Dice
que tiene una sorpresa para su esposa.
  —Yo sé lo que es. Te va a encantar. —¿Pero a qué mujer no le gustarían
un par de piedras de Harry Winston?
  Marcia se llevó la mano a la boca, escondiendo una sonrisa y su súbita
agitación.
  —Es demasiado bueno conmigo.
   T.W. sintió una momentánea punzada, y se preguntó cuando había sido
la última vez que le había comprado algo frívolo y elegante a su esposa.
Había sido… bueno, el año pasado le había comprado un Volvo.
  Guau.
  —Te lo mereces —dijo bruscamente, pensando sin ninguna razón
aparente en la cantidad de noches en que su esposa cenaba sola—. Así que
por favor ve a casa a celebrar.
   —Lo haré, doctor. Merci mille fois. —Marcia hizo una reverencia y se
dirigió al escritorio de la recepción… que en realidad era solamente una
mesa antigua con un teléfono escondido en el cajón y una portátil a la que
accedías abriendo un panel de caoba—. Entonces me daré de baja en el
sistema y recibiré a su paciente.
  —Que tengas una estupenda noche.
  Mientras T.W. se daba la vuelta y la dejaba radiante de felicidad, volvió a
sacar la mano arruinada del bolsillo. Siempre la escondía cuando estaba
con ella, era parte de las reminiscencias de haber sido un adolescente con la
maldita cosa. Era tan ridículo. Estaba felizmente casado y ni siquiera se
sentía atraído por Marcia, así que no debería haberle molestado para nada.
Sin embargo, las cicatrices dejaban heridas en tu interior, y al igual que
ocurría con la piel, esas no curaban bien. De vez en cuando aún podías
percibir los pliegues ásperos.
  Los tres lásers que había en las instalaciones de la clínica eran usados
para tratar várices en las piernas, marcas de nacimiento del tipo
hemangioma plano, e imperfecciones dérmicas enrojecidas, así como
también para proveer tratamientos de abrasión para el cutis, y la remoción
de marcas guía tatuadas en los pacientes de cáncer que habían recibido
radiación.
   Era probable que B. Nalla necesitara que se le aplicara cualquiera de esos
tratamientos… pero si fuera un tahúr se hubiera sentido tentado a apostar
a que se trataba de un tratamiento de abrasión cosmética. Simplemente
parecía ser lo lógico… después de horas, en la clínica de la planta baja, con
un nombre misterioso. Sin duda era otro de los muy adinerados, con una
paralizante necesidad de reserva.
  Aún así, debías respetar los deseos de las gallinas de los huevos de oro.
  Entrando en la segunda sala de láser, que era su preferida sin mediar
una buena razón para ello, se sentó detrás del escritorio de caoba y se
identificó en el ordenador, revisando la lista de pacientes que acudiría a la
mañana siguiente y luego centrándose en los informes de sus colegas
dermatólogos que había traído con él.
   Cuando comenzaron a pasar los minutos empezó a sentirse molesto con
la gente rica, sus exigencias, y su sentido egoísta del lugar que ocupaban en
el mundo. Seguro… algunos de ellos estaban bien, y todos ellos ayudaban
a financiar sus esfuerzos, pero joder, a veces deseaba estrangularlos hasta
sacarles los aires de grandeza…
   Se quedó congelado cuando una mujer de uno ochenta de estatura
apareció en el vano de la puerta de la sala. Estaba vestida con sencillez, con
una almidonada camisa blanca metida dentro de un par de jeans ultra
finos, pero en los pies tenía unos zapatos de suela roja con tacón aguja de
Christian Louboutin y de su hombro colgaba un Prada.
  Era exactamente su clase de clientela privada, y no sólo debido a que
usaba accesorios que valían al menos tres mil dólares. Era…
indescriptiblemente hermosa, con cabello de un profundo color castaño,
ojos color zafiro y un rostro por el cual otras mujeres estarían dispuestas a
someterse a una intervención quirúrgica para lograr tenerlo.
  T.W. se puso de pie lentamente, metiendo su mano izquierda
profundamente en el bolsillo.
  —¿Belinda? ¿Belinda Nalda?
  A diferencia de otras mujeres de su clase, de la claramente estratosférica,
no entró en la habitación danzando como si fuera dueña del lugar.
Simplemente dio un solo paso.
  —En realidad, es Bella. —El sonido de su voz le dio ganas de poner los
ojos en blanco. Profunda, ronca… pero amable.
  —Yo, ah… —T.W. se aclaró la garganta—. Soy el doctor Franklin.
  Extendió la mano sana y ella se la estrechó. Mientras se daban la mano
era consciente de que estaba mirándola fijamente, y no de una forma
profesional, pero no podía evitarlo. Había visto muchas mujeres hermosas,
pero nada como ella. Era casi como si fuera de otro planeta.
  —Por favor… por favor, entre y tome asiento. —Le indicó una silla
tapizada de seda que estaba cerca del escritorio—. Conseguiremos su
historial médico y…
  —No soy yo la que recibirá el tratamiento. Es mi hell… esposo. —Respiró
hondo y miró por encima de su hombro—. ¿Quérido?
   T.W. trastabilló hacia atrás y golpeó la pared con tanta fuerza que el
marco de la acuarela que había junto a él rebotó. Su primer pensamiento
mientras miraba lo que había entrado, fue que tal vez debería acercarse al
teléfono para poder llamar a seguridad.
  El hombre tenía cicatrices en el rostro y unos ojos negros de asesino en
serie, y cuando entró, llenó toda la habitación: Era lo suficientemente
grande y lo suficientemente ancho como para clasificar como boxeador de
peso pesado, o tal vez dos de ellos juntos, pero Cristo, cuando te miraba ese
era el menor de tus problemas. Estaba muerto por dentro. No tenía
absolutamente ningún tipo de sentimientos. Lo que lo convertía en capaz
de cualquier cosa.
   Y T.W. hubiera podido jurar que la temperatura de la habitación
realmente bajó cuando el hombre se puso junto a su esposa.
  La mujer habló en voz baja y calmada.
  —Acudimos aquí para ver si se le podían quitar los tatuajes.
   T.W. tragó con fuerza y se dijo a si mismo que debía controlarse. Ok, tal
vez este matón era simplemente una variedad común de estrella de
punk-rock. El gusto de T.W. en música corría más bien hacia el lado del
jazz, así que no había razón para que reconociera a este tipo con los
pantalones de cuero, el jersey negro de cuello alto y el aro en la oreja, pero
eso explicaría las cosas. Incluyendo el hecho de que su esposa fuera
magnífica como una modelo. La mayoría de los cantantes tenía mujeres
hermosas, ¿verdad?
  Sí… el único problema con esa teoría era la mirada negra. Esa no era una
apariencia elaborada, comercialmente viable de un tipo duro. Allí había
violencia real. Verdadera depravación.
  —¿Doctor? —dijo la mujer—. ¿Hay algún problema?
  Volvió a tragar con fuerza, deseando no haberle dicho a Marcia que se
fuera. Por otra parte, volviendo al tema de las mujeres y los niños y todo
eso. Probablemente era más seguro que ella no estuviera allí.
  —¿Doctor?
  Seguía simplemente mirando al tipo… que no se movía salvo para
respirar.
  Demonios, si el bastardo grandote lo hubiera deseado, a esa altura ya
podría haber destrozado el lugar unas doce veces. ¿En vez de eso?
Simplemente permanecía allí de pie.
  Y permanecía allí.
  Y… permanecía allí.
  Finalmente, T.W. se aclaró la garganta y decidió que si iba a haber
problemas, ya deberían haber ocurrido.
  —No, no hay problema. Voy a sentarme. Ahora.
  Se sentó en la silla frente al escritorio, se inclinó hacia un costado y abrió
un cajón refrigerado que tenía una variedad de botellas de agua con gas
dentro.
  —¿Puedo ofrecerles algo para tomar?
 Cuando ambos dijeron que no, abrió una Perrier con limón y se bajó la
mitad de un trago como si fuera whisky.
  —Bien. Necesito ir a buscar la historia clínica.
  La esposa se sentó y el esposo permaneció erguido junto a ella, con los
ojos fijos en T.W. No obstante era algo extraño. Tenían las manos unidas y
a T.W. le dio la impresión que de cierta forma la esposa era el puntal del
esposo.
  Apoyándose en su experiencia, sacó su bolígrafo Waterman e hizo las
preguntas acostumbradas. La esposa fue la que respondió. No tenía
alergias conocidas. Ninguna cirugía. Ningún problema de salud.
  —Ah… ¿Dónde tiene los tatuajes? —Por favor, Dios, que no los tenga
por debajo de la cintura.
  —En sus muñecas y en el cuello. —Levantó la vista hacia su esposo, con
una expresión luminosa—. Enséñaselas, cariño.
   El hombre extendió una de las manos y se levantó las mangas. T. W.
frunció el ceño, cuando la curiosidad médica se apoderó de él. La banda
negra era increíblemente densa, y aunque ni de lejos era un experto en
tatuajes, podía asegurar cabalmente que nunca antes había visto una
coloración tan profunda.
  —Eso es muy oscuro —dijo, inclinándose hacia delante. Algo le dijo que
no debía tocar al hombre a menos que fuera indispensable, y siguió sus
instintos, manteniendo las manos apartadas—. Esto es muy, muy oscuro.
  Eran casi como esposas, pensó.
  T.W. se reclinó en la silla.
   —No estoy seguro de que sea un buen candidato para la remoción con
láser. La tinta parece ser tan densa que como mínimo requerirá múltiples
sesiones para hacer aunque sea algo de mella en la pigmentación.
  —De todos modos, ¿lo intentará? —preguntó la esposa—. Por favor.
   T.W. enarcó las cejas. Por favor no era una palabra que formara parte del
vocabulario de la mayoría de los pacientes de ese lugar. Y su tono de voz
también fue de lo más extraño para ese local, su callada desesperación era
más del tipo que podías encontrar en los familiares de pacientes que eran
tratados en el piso de arriba… aquellos con problemas médicos que
afectaban sus vidas, no solo las patas de gallo y las arrugas provocadas por
la risa.
  —Puedo intentarlo —dijo, bien consciente de que si ella usaba ese tono
de voz otra vez, podría conseguir que se comiera sus propias piernas solo
para complacerla.
  Miró a su esposo.
  —¿Quiere quitarse la camisa y subirse a la mesa?
  La esposa apretó la gran mano entre las de ella.
  —Está bien.
   El rostro de mejillas hundidas, y mandíbula firme del esposo se giró
hacia ella, y pareció extraer una fuerza tangible de sus ojos. Después de un
momento fue hacia la mesa, subió su enorme cuerpo encima y se quitó el
jersey.
  T.W. se levantó de la silla y dio la vuelta…
  Se quedó congelado. La espalda del hombre estaba cubierta de cicatrices.
Cicatrices… que parecían haber sido dejadas por latigazos.
  En toda su carrera médica no había visto nada ni siquiera parecido a
eso… y sabía que habían sido hechas durante algún tipo de tortura.
  —Mis tatuajes, Doc —dijo el esposo en un tono desagradable—. Se
supone que debe mirar mis tatuajes si me hace el favor.
  Cuando T.W. parpadeó, el esposo sacudió la cabeza.
  —Esto no va a funcionar…
  La esposa se levantó apresuradamente.
  —No, sí lo har{. Sí…
  —Busquemos a otra persona…
   T.W. dio la vuelta para enfrentar al hombre, bloqueando el camino hacia
la puerta. Y entonces sacó deliberadamente la mano izquierda del bolsillo.
La mirada negra bajó y se fijó en la piel veteada y el estropeado dedo
meñique.
  El paciente levantó la vista sorprendido; luego entrecerró los ojos como si
se preguntara hasta dónde llegaba la quemadura.
   —Sigue todo el camino hasta mi hombro y luego baja por mi espalda
—dijo T.W.— Un incendio en la casa cuando tenía diez años. Quedé
atrapado en mi habitación. Estuve consciente mientras me quemaba… todo
el tiempo. Después pasé ocho semanas en el hospital. Me hicieron diecisiete
operaciones.
  Se hizo un silencio, como si el esposo estuviera dándole vueltas a las
implicaciones en su mente: si estuviste consciente, debiste haber sentido el olor
de la piel mientras se quemaba y sentido cada ramalazo de dolor. Y el tiempo en el
hospital… y las operaciones…
  Abruptamente todo el cuerpo del hombre se aflojó, la tensión le
abandonó como si se hubiera abierto una válvula y la hubiera liberado.
  T.W. lo había visto ocurrir una y otra vez con sus pacientes quemados. Si
tu médico sabía lo que se sentía estar del lado en el que tú estabas, no
porque se lo hubieran enseñado en la escuela de medicina, sino debido a
que lo había vivido, te sentías más a salvo con él: Ambos eran miembros
del club exclusivo de tipos duros.
  —¿Entonces, puede hacer algo respecto a esto, Doc? —preguntó el
hombre, apoyando el antebrazo sobre el muslo.
  —¿Puedo tocarlo?
  El labio cicatrizado del hombre se elevó levemente, como si acabara de
adjudicarle otro punto a favor a T.W.
  —Sip.
  T.W. usó deliberadamente ambas manos para examinar las muñecas del
paciente para darle al tipo bastante tiempo para observar sus cicatrices y
relajarse aún más.
  Cuando terminó dio un paso atrás.
  —Bueno, no estoy seguro de cómo va a salir esto, pero hagamos el
intento… —T.W. levantó la vista y se detuvo. Los iris del hombre… ahora
eran amarillos. Ya no eran negros.
  —No se preocupe por mis ojos, Doc.
  La sensación de que todo lo que había visto estaba bien inundó su
cerebro como salida de ninguna parte. Correcto. Todo. Estaba. Bien.
  —¿En qué estaba yo…? Ah sí. Bueno intentémoslo con el l{ser. —Se
volvió hacia la esposa—. ¿Tal vez le gustaría acercar una silla para
sostenerle la mano? Pienso que de esa forma se sentirá más cómodo.
Empezaré con una muñeca y veremos que logramos.
  —¿Debo tumbarme? —dijo el paciente sombríamente—. Porque no
creo… sí, lo m{s probable es que no me sienta cómodo si debo hacerlo.
  —No es necesario. Puede permanecer sentado, hasta cuando hagamos la
parte del cuello, y para esa parte le traeré un espejo para que pueda
observarme. En todo momento le dejaré saber lo que estoy haciendo, lo que
probablemente sentirá, y siempre podemos detenernos. Usted simplemente
me lo dice y terminamos. Este es su cuerpo. Usted tiene el control. ¿De
acuerdo?
 Hubo un momento de silencio durante el cual ambos se quedaron
mirándolo fijamente. Y luego la esposa dijo con la voz quebrada:
  —Usted, doctor Franklin, es absolutamente adorable.


  El paciente tenía una tolerancia al dolor increíble, pensó T.W. una hora
después mientras pisaba la palanca del suelo y el láser emitía otro delgado
rayo rojo sobre la piel tatuada de la gruesa muñeca. Una increíble
tolerancia al dolor. Cada radiación era como ser golpeado por una gomita,
que no era la gran cosa si te lo hacían una o dos veces. Pero después de un
par de minutos de recibir esos golpes, la mayoría de los pacientes
necesitaba descansar. ¿Este tipo? Nunca vaciló, ni siquiera una vez. Así que
T.W siguió y siguió…
  Por supuesto que con los pezones perforados de esa forma y el aro de la
oreja y todas las cicatrices, obviamente estaba íntimamente familiarizado
con la agonía, ya fuera por elección o no.
  Desafortunadamente sus tatuajes eran absolutamente resistentes al láser.
  T.W. dejó salir el aliento con una maldición y sacudió la mano derecha
que se le estaba cansando.
  —Está bien, Doc —dijo el paciente suavemente—. Hizo su mejor intento.
  —Es que no lo entiendo. —Se sacó el protector de los ojos y miró la
máquina. Por un momento se preguntó si la cosa estaba funcionando bien.
Pero había visto el láser—. No hay ningún cambio en la coloración.
  —Doc, en serio, está todo bien. —El paciente se quitó las gafas
protectoras y le sonrió un poco—. Aprecio que se lo tomara tan seriamente
como lo hizo.
   —Maldita sea. —T.W. se sentó derecho en el banco y miró furioso la
tinta.
  Como salidas de ninguna parte las palabras saltaron a su boca, aunque
eran indiscutiblemente poco profesionales.
  —No se hizo eso voluntariamente, ¿verdad?
  La esposa se agitó, como si le preocupara la respuesta que podría dar.
Pero el esposo simplemente sacudió la cabeza.
  —No, Doc. No lo hice.
  —Maldita sea. —Cruzó los brazos y recorrió el conocimiento
enciclopédico que poseía sobre la piel humana—. No puedo entender por
qué… y estoy tratando de pensar en otras opciones. No creo que un
procedimiento químico pudiera ser más eficaz. Me refiero a que intentamos
todo lo que ese láser podía ofrecer.
  El esposo se pasó los dedos singularmente elegantes sobre su muñeca.
  —¿Es posible cortarlas?
  La esposa sacudió la cabeza.
  —No creo que esa sea una buena idea.
  —Ella tiene razón —murmuró T.W. Se inclinó hacia delante y hundió un
dedo en la piel—. Tiene una excelente elasticidad, pero de todas formas,
como está en los veintitantos, eso era de esperarse. Lo que quiero decir es
que debería hacerse en tiras y luego coser la piel para cerrarla. Eso le
dejaría cicatrices. Y no lo recomiendo alrededor del cuello. Se correría
demasiado riesgo con todas las arterias que hay allí.
  —¿Y si las cicatrices no representaran un problema?
  No iba a discutir esa cuestión. Obviamente las cicatrices eran un
problema, si se tenía en consideración la espalda del hombre.
  —No puedo recomendarlo.
   Se hizo un largo silencio mientras continuaba pensando en el asunto y
ellos le daban espacio para que lo hiciera. Cuando llegó al final de todas las
opciones posibles, simplemente se los quedó mirando fijamente a ambos.
La hermosa esposa estaba sentada junto al esposo de aspecto atemorizador,
con la mano apoyada en su brazo libre, y la otra acariciándole la espalda
mutilada.
  Era obvio que a sus ojos las cicatrices no le quitaban mérito. Para ella él
estaba entero y era hermoso a pesar de la condición de su piel.
  T.W. pensó en su propia esposa. Qué era exactamente de esa forma.
  —¿Se quedó sin ideas, Doc? —preguntó el esposo.
  —Lo siento mucho. —Paseó la mirada por la habitación, odiando la
impotencia que sentía. Como médico estaba entrenado para hacer algo.
Como ser humano con corazón, necesitaba hacer algo—. Lo siento
muchísimo.
  El esposo sonrió, con esa pequeña sonrisita suya.
  —Trata a muchas personas con quemaduras, ¿no es así?
  —Es mi especialidad. Niños en su mayoría. Ya sabe, debido a que…
  —Sí, lo sé. Apuesto a que es bueno con ellos.
  —¿Cómo podría dejar de serlo?
  El paciente se inclinó hacia delante y puso la enorme mano sobre el
hombro de T.W.
  —Ahora nos vamos a ir, Doc. Pero mi shellan va a dejar su dinero sobre el
escritorio que está allí.
  T.W. miró a la esposa, que estaba inclinada sobre una libreta de cheques,
luego sacudió la cabeza.
  —¿Por qué no lo dejamos así? En realidad esto no le sirvió de nada.
  —Nah, ocupamos su tiempo. Pagaremos.
  T.W. maldijo en voz baja un par de veces. Luego directamente escupió:
  —Maldita sea.
  —¿Doc? Míreme.
  T.W. levantó la vista hacia el tipo. Joder, esa mirada amarilla era
definitivamente hipnótica.
  —Guau. Tiene unos ojos increíbles.
  El paciente sonrió m{s ampliamente, enseñando unos dientes que… no
eran normales.
  —Gracias, Doc. Ahora escuche. Probablemente soñará con esto, y quiero
que recuerde que cuando me fui de aquí estaba bien, ¿Ok?
  T.W. frunció el ceño.
  —¿Por qué habría de soñar…?
  —Solo recuerde, que lo que ocurrió no me afectó. Conociéndole, sé que
eso es lo que más le va a preocupar.
  —Todavía sigo sin entender por qué debería…


  T.W. parpadeó y paseó la vista por la sala. Estaba sentado en el pequeño
banco con ruedas que usaba cuando trataba a los pacientes, había una silla
arrimada a la mesa de los pacientes, y tenía las gafas protectoras en la
mano… pero en la habitación no había nadie m{s que él.
 Raro. Podría haber jurado que hacía un minuto estaba hablando con el
m{s increíble…
  Cuando sintió que tenía una jaqueca se frotó las sienes y repentinamente
se sintió exhausto… exhausto y curiosamente deprimido como si hubiera
fallado en algo que había sido importante para él.
  Y preocupado. Estaba preocupado por un hom…
   La jaqueca empeoró, y con un gemido se puso de pie y fue hacia el
escritorio. Allí había un sobre, un sobre liso color crema que decía en una
fluida letra cursiva: En agradecimiento a T.W. Franklin M.D., para ser utilizado
a su discreción a favor de las buenas obras de su departamento.
  Lo dio vuelta, abrió la solapa, y sacó el cheque.
  Su mandíbula cayó hasta el suelo.
 Cien mil dólares. A nombre del Departamento de Dermatología del
Hospital St. Francis.
  El nombre de la persona era Fritz Perlmutter, y no había dirección en la
esquina izquierda, solo una discreta anotación. Banco Nacional de
Caldwell, Grupo de Clientes Privados.
  Cien mil dólares.
  La imagen de un esposo con cicatrices y una esposa hermosísima titiló en
su mente, luego quedó enterrada por la jaqueca.
  T.W. tomó el cheque y lo deslizó dentro del bolsillo de su camisa, luego
apagó la máquina de láser y el ordenador y comenzó a caminar hacia la
salida trasera de la clínica, apagando las luces al pasar.
  En su camino a casa se encontró a si mismo pensando en su esposa, en la
forma en que se había comportado la primera vez que lo vio después del
incendio que había ocurrido todas esas décadas atrás. Ella tenía once años
y había ido a visitarlo con sus padres. Cuando la había visto cruzar la
puerta se había sentido absolutamente mortificado porque ya en esa época
estaba medio enamorado de ella, y allí estaba él, atrapado en una cama de
hospital, y con uno de sus lados cubierto de vendas.
   Le había sonreído, le había agarrado la mano sana y le había dicho que
sin importar el aspecto que tuviera su brazo, todavía quería ser su amiga.
  Y lo había dicho de corazón. Y luego lo había probado una y otra vez.
  Hasta lo había querido como algo más que un amigo.
  A veces, pensó T. W., el hecho de que la persona por la cual sentías
cariño no se preocupara por el aspecto que tenías era la mejor cura posible.
  Mientras conducía, pasó frente a una joyería que estaba cerrada ya que
era de noche, y luego por una florería y luego por una tienda de
antigüedades en la cual sabía que a su esposa le gustaba husmear.
  Ella le había dado tres hijos. Casi veinte años de matrimonio. Y espacio
para que trabajara en la carrera que había elegido.
  Él le había dado un montón de noches solitarias. Cenas acompañada solo
por los niños. Vacaciones que se limitaban a uno o dos días hilvanados
entre conferencias de dermatología.
  Y un Volvo.
  Le llevó a T.W. veinte minutos encontrar un Hannaford que estuviera
abierto toda la noche, y corrió hacia el supermercado aunque no era
necesario preocuparse porque fuera a cerrar.
   La sección de floristería estaba a la izquierda, enseguida después de las
puertas automáticas por dónde entrabas. Cuando vio las rosas, los
crisantemos y las lilas pensó en entrar marcha atrás con el Lexus y llenar el
maletero de ramos. Y el asiento trasero.
  Sin embargo al final, escogió una sola flor, y la sostuvo cuidadosamente
entre el pulgar y el dedo índice todo el camino hasta llegar a su casa.
   Aparcó en el garaje, pero no entró por la puerta de la cocina. En vez de
ello fue hacia la puerta principal e hizo sonar el timbre.
  El rostro adorable y familiar de su esposa se asomó por la larga y
delgada ventana que enmarcaba la entrada colonial de su casa. Cuando
abrió la puerta parecía desconcertada.
  —Te olvidaste de la lla…
  T.W. sostuvo la flor con la mano quemada.
   Era una humilde margarita. Exactamente igual a la que ella le había
llevado una vez por semana cuando estaba en el hospital. Durante dos
meses sin interrupción.
  —Nunca te dije la cantidad suficiente de gracias —murmuró T.W.—. Ni
los te amo. Ni que sigo pensando que eres tan hermosa como el día que me
casé contigo.
  La mano de su esposa estaba temblando cuando tomó la flor.
  —T.W… ¿est{s bien?
   —Dios… el hecho de que tengas que preguntar eso solo porque te traje
una flor… —sacudió la cabeza y la abrazó, sosteniéndola firmemente—. Lo
siento.
  Su hija adolescente se acercó a ellos y antes de dirigirse hacia las
escaleras, puso los ojos en blanco.
  —Conseguid una habitación.
   T.W. se apartó y le metió el cabello de un tono salpimentado detrás de
las orejas.
  —Creo que debemos aceptar su consejo, ¿qué te parece? Y ya que
estamos, iremos a algún lugar para nuestro aniversario… y no me refiero a
una conferencia.
  Su esposa sonrió y luego definitivamente se puso a brillar de alegría.
  —¿Qué se te ha metido en el cuerpo?
   —Esta noche vi a este paciente y a su esposa… —vaciló y se frotó las
sienes—. Me refiero a que… ¿Qué estaba diciendo?
  —¿Quieres cenar? —dijo su esposa, acomodándose a su lado—. Y luego
vemos si podemos conseguir esa habitación.
  T.W. se inclinó sobre su esposa mientras cerraba la puerta. Mientras
caminaban juntos por el pasillo hacia la cocina, la besó.
  —Eso suena perfecto. Simplemente perfecto.
                                 Capítulo 10




   De regreso en la mansión de la Hermandad, Z se situó frente a una de las
ventanas de la habitación que compartía con Bella, y miró hacia abajo, la
terraza y los jardines traseros. Le ardía la muñeca dónde le habían aplicado
el láser, pero el dolor no era muy intenso.
  —No me sorprende para nada —dijo—. Bueno, aparte del hecho que me
gustó el doctor.
  Bella se acercó por detrás y le puso los brazos alrededor de la cintura.
  —Es un buen tipo, ¿verdad?
   Mientras permanecían juntos allí, había un sinfín de y-ahora-qué
flotando en la habitación. Desafortunadamente no tenía respuestas. En
cierto modo había contado con que las bandas serían eliminadas, como si
eso de alguna manera pudiera arreglarlo todo.
  Aunque no era como si no fuera a seguir teniendo las cicatrices en el
rostro.
  Desde la habitación de los niños Nalla soltó un balbuceo y luego un hipo.
Seguido por un llanto.
  —Acabo de alimentarla y cambiarla —dijo Bella apartándose—. No estoy
segura qué pasa ahora...
  —Déjame ir con ella —dijo con voz tensa—. Déjame ver si puedo...
  Bella enarcó las cejas, pero luego asintió.
  —Bien. Me quedaré aquí.
  —No la dejaré caer. Lo prometo.
  —Sé que no lo harás. Sólo asegúrate de que le sostienes la cabeza.
  —De acuerdo. Entendido.
  Cuando entró a la habitación de los niños, Z sintió como si estuviera
entrando desarmado a un campo lleno de lessers.
  Como si lo percibiera, Nalla soltó el aire con fuerza.
  —Soy tu padre. Papi. Papá. —¿Cómo le llamaría ella?
  Se acercó y bajó la mirada hacia su hija. Estaba vestida con un body de
los Red Sox, sin duda regalo de V y/o Butch, y su labio inferior estaba
temblando como si quisiera saltar de la punta de la barbilla pero tuviera
miedo de la caída.
  —¿Por qué lloras, pequeña? —dijo suavemente.
  Cuando ella levantó los brazos hacia él, comprobó la puerta. Bella no
estaba, y se alegró. No quería que nadie viera lo torpe que era cuando
extendiera los brazos hacia la cuna y...
  Nalla encajaba perfectamente entre sus manos, su culito en una de las
palmas, la cabeza acunada en la otra. Cuando se enderezó y la alzó, vio que
era sorprendentemente firme y cálida y...
  Ella agarró el cuello alto de su jersey y tiró, exigiéndole cercanía... y
complacerla parecía sorprendentemente fácil. Cuando la sujetó contra su
pecho, se calmó inmediatamente y dándose la vuelta se ajustó contra su
cuerpo.
   Tenerla en brazos fue algo muy natural. Y también lo fue dirigirse hacia
la mecedora, sentarse y utilizar uno de sus pies para hacerles ir adelante y
atrás.
  Mirando fijamente sus pestañas, sus regordetas y pequeñas mejillas y el
agarre mortal que ejercía sobre su cuello, se dio cuenta cuánto le
necesitaba... y no sólo para protegerla. También necesitaba que la amara.
  —Parece que te las arreglas —dijo Bella quedamente desde la puerta.
  Alzó la mirada.
  —Parece que le gusto.
  —¿Cómo podrías no gustarle?
  Bajó la mirada hacia su hija y al cabo de un rato dijo:
  —Hubiera sido genial que me los hubieran quitado. Los tatuajes. Pero de
todas formas habría preguntado por mi rostro.
  —Te va a querer de cualquier manera. Ya te quiere.
  Pasó el dedo índice sobre el brazo de Nalla, acariciándola mientras ella
se acurrucaba más cerca de su corazón y jugaba al patty-cake en el dorso de
su mano libre.
  De repente, él dijo:
  —No me has hablado mucho sobre tu secuestro.
  —Yo... ah, no quise inquietarte.
 —¿Te encuentras protegiéndome de cosas que podrían inquietarme
mucho?
  —No.
  —¿Estás segura?
  —Zsadist, si lo hago, es porque...
  —No soy lo bastante macho si no puedo estar allí cuando me necesitas.
  —Siempre estás allí para mí. Y hemos hablado algo de ello.
  —Algo.
  Dios, se sentía como una mierda por todo lo que ella había tenido que
hacer sola, por culpa de su jaleo mental.
  Y a pesar de todo su voz fue firme y segura cuando dijo:
  —En lo que se refiere al secuestro, no quiero que conozcas cada pequeño
detalle de lo que ocurrió. No porque no puedas encararlo, si no porque no
quiero dar a ese bastardo más influencia sobre mi vida de la que ya tuvo.
—Sacudió la cabeza—. No voy a darle el poder de inquietarte si puedo
evitarlo. No va a ocurrir... y eso sería así hubieras pasado o no por algún
tipo de experiencia traumática.
   Z emitió un sonido para reconocer que había hablado, pero no estaba de
acuerdo. Quería darle todo lo que necesitaba. Ere lo menos que se merecía.
Y su pasado había tenido gran impacto sobre ellos. Todavía lo hacía. Jesús,
la forma en que había tratado a Nalla había sido...
  —¿Puedo decirte algo en confianza? —dijo ella.
  —Por supuesto.
  —Mary quiere un bebé.
  Z levantó los ojos de golpe.
  —¿Sí? Eso es genial...
  —Uno biológico.
  —Oh.
  —Sip. Ella no puede tener uno propio, así que Rhage tendrá que
acostarse con una Elegida.
  Z negó con la cabeza.
  —Nunca lo hará. No estará con nadie que no sea Mary.
  —Eso es lo que ella dice. Pero si no lo hace, no podrá sostener un
pedacito de él en sus brazos.
  Sip, porque la FIV no funciona con los vampiros
  —Mierda.
  —Todavía no ha hablado con Rhage del asunto porque primero está
analizando sus propios sentimientos. Habla conmigo, así puede montar los
picos y valles de sus emociones sin hacérselas pasar canutas a él. Algunos
días desea tanto un niño, que piensa que podrá soportarlo. Otros días
simplemente no puede tolerar la idea a ningún nivel y piensa en la
adopción. Lo que quiero decir es que, no puedes resolver todas las cosas
con tu pareja. Y no deberías. Tú estuviste allí para mí después. Estás ahí
para mí ahora. Nunca me cuestiono eso. Pero eso no significa que tenga
que arrastrarte al quid de la cuestión. La sanación es un asunto que consta
de muchas facetas.
  Intentó imaginarse a sí mismo contándole a Bella todos los pormenores
del abuso al que le habían sometido... No... de ninguna forma querría
romperle el corazón sobre la jodida pesadilla por la que había pasado.
  —¿Has hablado con alguien? —preguntó.
  —Sí, en lo de Havers. Y hablé con Mary. —Hubo una pausa—. Y
regresé... al lugar dónde me habían retenido.
  Volteó los ojos y taladró los de ella.
  —¿Regresaste?
  Ella asintió.
  —Tuve que hacerlo.
  —Nunca me lo dijiste. —Joder, ¿había regresado allí? ¿Sin él?
  —Necesitaba ir. Por mí. Necesitaba ir sola y no quería discutir. Me
aseguré que Wrath supiera cuando salía y cuando regresé le informé de
inmediato.
  —Maldición... me gustaría haberlo sabido. Me hace sentir como un
hellren de mierda.
  —Eres todo menos eso. Especialmente ahora que estas sosteniendo así a
tu hija.
  Hubo un largo silencio.
  —Mira —dijo—, por si ayuda, nunca he sentido que no pudiera decirte
algo. Nunca he dudado que lo soportarías y me apoyarías. Pero el hecho de
que estemos emparejados no significa que yo no sea una persona
independiente.
  —Lo se... —se quedó pensativo durante un minuto—. No quise regresar
a dónde yo... A ese castillo. Si no hubiera sido por el hecho de que ella
encerró a otro macho en esa celda... nunca habría regresado.
  Y ahora no podría. El lugar dónde había sido retenido en el Antiguo País
hacía ya mucho tiempo que había sido vendido a humanos, finalmente
había terminado siendo del National Trust de Inglaterra.
  —¿Te sentiste mejor? —preguntó abruptamente—. ¿Después de que
fuiste a ver dónde habías estado?
  —Sí, porque Vishous había arrasado el lugar. El cierre fue mas completo
de esa forma.
   Z frotó distraídamente la redonda barriguita de Nalla mientras miraba
fijamente a su shellan.
  —Me pregunto por qué nunca hablamos de esto antes.
  Bella sonrió y señaló a la niña con la cabeza.
  —Hemos tenido otras cosas de las que ocuparnos.
  —¿Puedo ser sincero? El cabeza de chorlito en mí necesita creer que si tú
hubieras querido que fuera contigo a ese lugar, supieras que lo habría
hecho de inmediato y habría permanecido firme para ti.
  —Estoy segurísima de eso. Pero aún así quise ir sola. No puedo
explicarlo... era algo que necesitaba hacer. Algo que tenía que ver con el
valor.
  Nalla miró en dirección de su madre, retorciéndose para alcanzarla y
acompañando el movimiento con un pequeño balbuceo de demanda.
 —Creo que quiere algo que sólo tú puedes darle —dijo Z con una sonrisa
mientras se levantaba de la mecedora.
  Él y Bella se encontraron en medio de la habitación. Mientras hacían el
intercambio, besó a su shellan demorándose un momento, en el que ambos
permanecieron abrazando a su hija.
  —¿Voy a salir, ok? —dijo—. No tardaré.
  —Ten cuidado.
  —Lo prometo. Tengo que cuidar de mis chicas.


  Zsadist se armó y se desmaterializó hacia el oeste de la ciudad, hacia una
extensión de bosque muerto en la profundidad del área rural.
   El claro desnudo estaba a unos quince metros por delante, al lado de un
riachuelo, pero en lugar de ver una extensión vacía entre los pinos, se
imaginó una construcción de una habitación con un contrachapado exterior
y un tejado de zinc.
   Lo que estaba en su mente era tan claro como los árboles que tenía a su
alrededor y las estrellas del cielo nocturno que había sobre él. La
instalación había sido construida por la Sociedad Lessening rápidamente y
con vistas a ser temporal. Lo que se había hecho dentro, sin embargo,
habían sido cosas permanentes.
  Caminó por el claro, las ramitas del suelo del bosque se quebraban bajo
sus botas, recordándole a un tranquilo fuego ardiendo en la chimenea.
  Sus pensamientos eran cualquier cosa salvo calmados y hogareños.
  Después que traspasabas la puerta de la casa, había habido un
compartimiento para la ducha y un cubículo prefabricado con un inodoro.
Durante seis semanas Bella se había lavado en el cubículo de metro veinte
por metro veinte, y él sabía que no había estado sola. Ese lesser bastardo la
había observado. Probablemente la había ayudado.
  Mierda, la idea de que eso hubiera ocurrido le hacía querer perseguir al
cabrón una vez más. Pero Bella se había encargado de la muerte del
asesino, ¿no? Había sido ella la que le había disparado en la cabeza
mientras el bastardo estaba de pie frente a ella, cautivado por su amor
enfermizo...
  Joder.
  Apartando esos pensamientos, Z imaginó que estaba una vez más en la
habitación principal de la casa. A la izquierda había habido una pared con
estanterías donde había herramientas de tortura, dispuestas sobre endebles
estantes de madera sostenidos por rudimentarios soportes. Cinceles,
cuchillos, serruchos... podía recordar lo brillantes que habían sido.
  Allí también había habido un armario a prueba de fuego, al que él le
había arrancado las puertas.
  Y una mesa para autopsias de acero inoxidable con sangre fresca en ella.
  La cual había arrojado hacia la esquina como si fuera basura.
  Podía recordar perfectamente como había irrumpido en la instalación.
Había estado buscando a Bella durante semanas después de que ese lesser
hubiera irrumpido en su casa para llevársela. Todo el mundo pensaba que
estaba muerta, pero él rehusaba creerlo. Se había sentido torturado por la
necesidad de liberarla... una necesidad que entonces no entendía pero no
podía negar.
   La fuga había surgido cuando un vampiro civil había escapado de ese
«centro de persuasión», como la Sociedad Lessening los llamaba, y había
trazado su localización al desmaterializarse desde el claro hasta unos
noventa metros dentro del bosque. A partir del mapa que había dibujado
para la Hermandad, Z había llegado hasta aquí buscando a su hembra.
  La primera cosa que había encontrado había sido un círculo de tierra
chamuscado frente a la puerta, y pensó que había sido Bella, que la habían
dejado al sol. Se había arrodillado y puesto su mano en el círculo de
cenizas, y cuando su vista se había vuelto borrosa no había sabido por qué.
  Lágrimas. Había lágrimas en sus ojos. Y había pasado tanto tiempo
desde que había llorado, que no había reconocido lo que eran.
  Volviendo al presente, Z se preparó y dio un paso al frente, sus botas
pasaron sobre la corta y escasa hierba. Normalmente, después de que
Vishous usaba su mano en un lugar, no quedaba nada excepto ceniza y
pequeños restos de metal, y eso había ocurrido allí. Con la maleza del
bosque ya arraigando, pronto el claro estaría cubierto otra vez.
  Sin embargo, las tres tuberías que estaban instaladas en el suelo habían
sobrevivido. Y continuarían existiendo sin importar cuantos retoños de
pinos brotaran.
  Arrodillándose, Z sacó su Maglite y dirigió el rayo de luz hacia el hoyo
en el que había estado Bella. Estaba parcialmente lleno por agujas de pino y
agua.
  Había sido diciembre cuando la encontró en la tierra, y sólo podía
imaginar el frío que la había rodeado allí abajo... el frío y la oscuridad y el
ceñido apretón del indoblegable metal.
  Casi había pasado por alto esas cárceles excavadas en la tierra. Después
de haber lanzado la mesa de autopsias a través de la habitación, había oído
un quejido, y eso fue lo que le había atraído hasta allí, a esas tres tuberías.
Mientras lanzaba la cubierta de malla de la que venía el sonido, supo que la
había encontrado.
  Pero no había sido así. Cuando tiró de las cuerdas que se metían dentro
del hoyo, apareció un macho civil, un macho que estaba temblando como
un niño.
  Bella había estado inconsciente dentro de otro hoyo.
  Z recibió un disparo en la pierna mientras trataba de liberarla, gracias a
un sistema de seguridad que Rhage había desactivado sólo parcialmente.
No obstante, incluso mientras la bala desgarraba su pierna, no había
sentido nada cuando se inclinaba, agarraba las cuerdas y tiraba lentamente.
Lo primero que vio fue el cabello color caoba de su amor, y el alivio
aturdidor había sido como quedar cubierto por una nube cálida. Pero luego
su rostro se había vuelto visible.
  Le habían cosido los ojos cerrados.
   Z se levantó, el cuerpo asqueado por ese recuerdo, el estómago revuelto,
formándosele un nudo en la garganta. Luego la había cuidado. La había
bañado. Le había dejado alimentarse de él a pesar de que el hecho de darle
la mierda corrupta que había en sus venas le había llevado al borde de la
histeria.
  Y también la había servido en su necesidad. Siendo así cómo Nalla había
sido concebida.
  ¿A cambio? Bella le había devuelto el mundo.
   Zsadist echo un último vistazo a su alrededor, no viendo el paisaje si no
la verdad. Bella podía ser más pequeña que él y podía pesar cuarenta y
cinco kilos menos y podía no estar entrenada en las artes marciales y podía
no saber cómo disparar... pero era más fuerte que él.
  Había conseguido superar lo que le habían hecho.
   Podía el pasado ser así, se preguntó, paseando la vista por el claro vacío.
¿Una estructura en tu mente que podías incendiar y de esa forma conseguir
la liberación?
  Movió el pie de un lado a otro sobre el suelo del bosque. Los hierbajos
que habían crecido a través de la corteza de la tierra eran como pelillos
verdes, y estaban concentrados en la zona que obtenía más luz del sol.
  De las cenizas surgía nueva vida.
  Z sacó el teléfono y redactó un texto que nunca pensó que escribiría.
  Le llevó cuatro intentos el hacerlo bien. Y cuando pulsó el enviar, supo
que de alguna manera cambiaría el curso de su vida.
  Y tú podías hacer eso, ¿verdad?, pensó mientras guardaba el RAZR en el
bolsillo. Tú podías elegir unos caminos en lugar de otros. No siempre, por
supuesto. Había veces en que el destino directamente te conducía hacia un
lugar y dejaba caer tu culo allí y eso era todo.
   Pero había ocasiones en las que eras capaz de escoger la dirección. Y si
tuvieras medio cerebro, sin importar lo difícil que fuera o cuan extraño lo
sintieras, entrarías en la casa.
  Y te encontrarías a ti mismo.
                                 Capítulo 11




  Una hora después Zsadist estaba en la bodega de la mansión de la
Hermandad, sentado frente la vieja caldera de carbón en el sótano. La
maldita cosa era una reliquia de 1900, pero funcionaba tan bien que no
había razón para modernizarla.

  Además, se requería esfuerzo para mantener el carbón ardiendo, y los
doggen adoraban las responsabilidades rutinarias. Cuantas más tareas,
mejor.
   La enorme barriga de hierro de la caldera tenía una pequeña ventana al
frente, una hecha de vidrio templado de varias pulgadas de espesor, y al
otro lado las llamas se movían perezosas y calidas.
  —¿Zsadist?
   Se restregó el rostro y no se dio la vuelta ante el sonido familiar de la voz
de la hembra. A cierto nivel no podía creer lo que estaba apunto de hacer, y
el impulso de salir disparado lo estaba destrozando.
  Se aclaró la garganta.
  —Hola.
  —Hola. —Hubo una pausa, y luego Mary dijo: —¿Es para mí esa silla
vacía a tu lado?
  Ahora sí se volvió. Mary permanecía al pie de las escaleras del sótano,
vestida como de costumbre, con pantalones caquis y un polo. En la muñeca
izquierda llevaba un enorme Rolex de oro, y pequeñas perlas en cada uno
de sus lóbulos.
  —Sip —dijo él—. Sí, lo es... gracias por venir.
  Mary se acercó, sus mocasines hicieron un suave sonido sobre el suelo de
hormigón. Cuando se sentó en la silla de jardín, la acomodó de forma de
quedar frente a él y no frente a la caldera.
  Él se frotó la cabeza rapada.
  Mientras el silenció serpenteaba por los alrededores, les llegó una
corriente del otro lado de la habitación... en el piso de arriba alguien
encendió el lavaplatos... y el teléfono sonó en la parte posterior de la cocina.
   Finalmente, porque se sentía como un tonto al no decir nada, sostuvo en
alto una de sus muñecas.
  —Necesito practicar que le voy a decir a Nalla cuando pregunte sobre
esto. Yo simplemente… necesito tener algo preparado para decirle. Algo
que… sea adecuado, ¿sabes?
  Mary asintió lentamente.
  —Sí, lo se.
   Se volvió a girar hacia la caldera y recordó que allí había quemado el
cráneo del Ama. De repente se dio cuenta que eso era el equivalente a las
cenizas en que V había convertido la casa en la que Bella había sido
lastimada. No puedes quemar un castillo... pero no obstante había habido
algún tipo de purificación mediante el fuego.
  Lo que no había hecho era la otra mitad de la curación.
  Tras un momento Mary dijo:
  —¿Zsadist?
  —¿Sip?
  —¿Qué son esas marcas?
  Frunció el ceño y rápidamente volvió la mirada hacia ella, pensando,
¿como si no supiese? Pero entonces... bien, ella había sido humana. Quizás
no lo sabía.
  —Son bandas de esclavo. Yo fui... un esclavo.
  —¿Dolió cuando te las pusieron?
  —Sí.
  —¿Lo hizo la misma persona que cortó tu rostro?
  —No, el hellren de mi Ama lo hizo. Mi Ama... ella me puso las bandas. Él
fue el que me cortó el rostro
  —¿Cuánto tiempo fuiste un esclavo?
  —Cien años.
  —¿Cómo te liberaste?
  —Phury. Phury me sacó. De esa forma perdió la pierna.
  —¿Fuiste herido mientras eras un esclavo?
  Z tragó con fuerza.
  —Sí.
  —¿Todavía piensas en ello?
  —Sí. —Bajó la mirada hacia sus manos, que de repente le dolían por
alguna razón. Ah, seguro. Había formado dos puños y los estaba apretando
con tanta fuerza que sus dedos estaban a punto de quebrarse a la altura de
los nudillos.
  —¿Todavía hay esclavitud?
  —No. Wrath la prohibió. Como regalo de bodas para mí y para Bella.
  —¿Qué tipo de esclavo eras?
  Zsadist cerró los ojos. Ah, sí, la pregunta que no quería responder.
  Por un momento fue todo lo que pudo hacer para obligarse a
permanecer en la silla. Pero luego, con una voz falsamente desapasionada,
dijo:
  —Era un esclavo de sangre. Fui usado por una hembra por la sangre.
  El silencio que se hizo después de que habló lo taladró, era un peso
tangible.
  —¿Zsadist? ¿Puedo poner mi mano en tu espalda?
  Su cabeza hizo algo que evidentemente fue un gesto de asentimiento,
porque la suave palma de Mary descendió suavemente por su omoplato.
La movió trazando un lento y tranquilo círculo.
  —Esas son las respuestas correctas —le dijo—. Todas ellas.
  Cuando el fuego en la ventana de la caldera se volvió borroso, tuvo que
parpadear rápidamente.
   —¿Tú crees? —dijo con voz ronca.
  —No. Lo sé.
                                 Epilogo




  Seis meses después...

  —¿Qué sucede aquí, qué es todo este ruido, preciosa?

   Bella entró en la habitación de los niños y encontró a Nalla de pie en su
cuna, con las manos apretadas sobre la baranda, la carita roja y apretujada
por el llanto. Todo había sido arrojado al suelo: la almohada, los peluches,
la manta.
  —Nuevamente parece como si se te estuviera acabando el mundo —dijo
Bella mientras levantaba en brazos a su llorona hija y miraba los
escombros—. ¿Fue algo que dijeron?
 La atención solo provocó que las lágrimas salieran más deprisa y con
más fuerza.
  —Vamos, vamos, respira... te dará más volumen... Vale, acabas de comer,
así que sé que no tienes hambre. Y estás seca. —Más alaridos—. Tengo el
presentimiento que sé de que se trata esto...
  Bella comprobó el reloj.
  —Mira, podemos intentarlo, pero no sé si ya es la hora.
  Inclinándose, levantó la mantita rosada favorita de Nalla, envolvió a la
niña en ella, y se dirigió a la puerta. Nalla se calmó un poco cuando
abandonaron la habitación de los niños y avanzaron por la sala de las
estatuas hacia la magnífica escalera. El viaje a través del túnel hacia el
centro de entrenamiento fue relativamente tranquilo... pero cuando
entraron a la oficina y el lugar estaba vacío, el llanto comenzó de nuevo.
  —Espera, veremos si...
  Fuera, en el pasillo, un grupo de pretrans salían del vestuario y
caminaban en dirección al aparcamiento del centro. Verlos era una buena
señal, y no sólo porque eso significaba que probablemente Nalla iba a
conseguir lo que estaba buscando: después de los ataques a la glymera, se
habían suspendido las clases para los futuros soldados. Ahora, sin
embargo, la Hermandad había vuelto a la tarea con la siguiente
generación... sólo que ahora no todos eran aristócratas.
  Bella entró en el gimnasio a través de una puerta trasera, y se ruborizó
con lo que vio. Zsadist estaba más allá, haciendo ejercicio con un saco de
arena, sus poderosos puños enviaban la cosa hacia atrás hasta que pendía
en un ángulo forzado. Su torso desnudo lucía impresionante bajo las
lámparas, sus músculos estaban poderosamente tallados, los anillos de sus
pezones brillaban, estaba en perfecta condición para luchar incluso para
sus ojos no entrenados.
   En uno de los lados, había un novato completamente paralizado, con una
sudadera colgando flojamente de su pequeña mano. Su rostro mostraba
una combinación de miedo y asombro mientras observaba a Zsadist
ejercitándose, el chico tenía los ojos desorbitados, y su boca formaba una
pequeña O debido a que su mandíbula colgaba laxa.
  En el momento en que los gritos de Nalla hicieron eco en el amplio
espacio, Z se giró de golpe.
  —Siento molestarte —dijo Bella por encima del aullido—. Pero quiera a
su papi.
   El rostro de Z se ablandó con un brillo absoluto de amor, la intensa
concentración desapareciendo de sus ojos siendo reemplazada con lo que a
Bella le gustaba llamar su Visión-de-Nalla. Las encontró a medio camino de
las colchonetas azules, depositando un beso en la boca de Bella mientras
tomaba a la niña en brazos.
  Nalla se acomodó instantáneamente en el abrazo de su padre, la niña
envolvió los brazos alrededor del grueso cuello y se acurrucó contra su
enorme pecho.
  Z se volvió y miró al novato que estaba al otro lado del gimnasio. Con
voz profunda, dijo:
  —El autobús llegará pronto, hijo. Será mejor que te des prisa.
   Cuando se giró de nuevo, Bella sintió el brazo de su hellren deslizándose
alrededor de su cintura, y fue atraída a su lado. Mientras la besaba en la
boca una vez más, murmuró:
  —Necesito una ducha. ¿Quieres ayudarme?
  —Oh, sí.
  Los tres abandonaron el gimnasio y regresaron a la mansión. A medio
camino, Nalla se quedó dormida, por lo que cuando llegaron a su
dormitorio, entraron en la habitación de los niños, la pusieron en la cuna, y
disfrutaron de una ducha que fue muy caliente... y no por la temperatura
del agua.
  Cuando acabaron, Nalla estaba nuevamente despierta, justo a tiempo
para la hora del cuento.
   Mientras Bella se secaba el cabello con una toalla, Z entró, recogió a la
niña, y padre e hija se pusieron cómodos en la gran cama. Bella salió un
momento después, se apoyó contra el marco y se quedó mirándolos
fijamente. La pareja estaba acurrucada tan junta que parecían una sola
persona. Z llevaba puesta la parte inferior del pijama que era de tela
escocesa Black Watch, y una camiseta sin mangas. Nalla llevaba un body
rosa pálido en el que se leía La Niña de Papi en letras blancas.
  —Oh, cuán lejos llegarás —leyó Zsadist del libro que tenía en el regazo—.
Por el Doctor Seuss.
   Z leía y de vez en cuando Nalla toqueteaba las páginas con la palma de
la mano.
  Esta era la nueva rutina. Al final de cada noche, cuando Z regresaba a
casa de patrullar o impartir clases, era habitual que tomara una ducha
mientras Bella alimentaba a Nalla, luego él y su hija iban a la cama juntos y
le leía hasta que se quedaba dormida.
  Y entonces la llevaba con cuidado a la habitación de los niños... y
regresaba para, lo que él llamaba, la hora de mahmen-y-papá.
   Tanto la lectura como la forma en que se había ido acostumbrando a
sostener a Nalla eran milagros, y Mary había tomado parte en ambos. Z y
la hembra se reunían una vez por semana en el sótano junto a la caldera.
Los dos le habían informado a Bella acerca de las sesiones y a veces Z le
contaba un poco de lo que hablaban, pero la mayor parte de lo que
discutían permanecía en el sótano... aunque Bella era consciente de que
parte de lo que compartían era espantoso: lo sabía porque, luego, era
frecuente que Mary entrara a su dormitorio con Rhage y no salía en largo,
largo rato. Pero estaba funcionando. Z estaba tranquilo de un modo
distinto, de una nueva forma.
   Se notaba con Nalla. Cuando la niña se agarraba a sus muñecas no se
apartaba, sino que la dejaba darle palmaditas o besar las bandas. La dejaba
gatear sobre su espalda destrozada y también la dejaba frotar la cara contra
la de él. Y se había añadido el nombre de su hija en la piel, sus hermanos lo
habían tatuado amorosamente bajo el de Bella.
  También se notaba porque las pesadillas habían disminuido. De hecho,
habían pasado meses desde la última vez que se había despertado de
golpe, saltando en la cama sudado de miedo.
  Y también se notaba en su sonrisa. Que era más amplia y más frecuente
que nunca.
  De repente, la visión que tenía de él sujetando a su hija se tornó borrosa,
y como si hubiera percibido las lágrimas, Z volvió los ojos hacia ella.
Continuó leyendo pero frunció el ceño con preocupación.
  Bella le sopló un beso, y en respuesta él palmeó el colchón a su lado.
  —«Así que... ¡ponte en camino!» —terminó mientras Bella se acurrucaba
cerca de él.
  Nalla soltó un feliz gorjeo y palmeó la tapa del libro que él había cerrado.
  —¿Estás bien? —le susurró a Bella al oído.
  Ella le puso la mano en la mejilla y acercó la boca a la suya.
  —Sí. Muy bien.
  Mientras se besaban, Nalla palmeó el libro otra vez.
  —¿Seguro que estás bien? —preguntó Z.
  —Oh, sí.
  Nalla agarró el libro y Z sonrió, tirando de él suavemente.
   —Hey, ¿qué estas haciendo, pequeña? ¿Quieres más? Eres demasiado...
tú... oh, no... el labio tembloroso no... oh, no. —Nalla soltó una risita—.
¡Intolerable! Quieres más, y sabes que vas a conseguir lo que deseas gracias
a El Labio. Jesús, tienes a tu padre en la palma de tu manita, ¿no es verdad?
  Nalla gorjeó mientras su padre volvía a abrir el libro y la historia
empezaba a salir nuevamente de la boca de Z, su voz resonante.
  —«¡Felicidades! Hoy es tu día...»
   Bella cerró los ojos, puso la cabeza en el hombro de su hellren, y escuchó
el cuento.
 De todos los lugares en los que había estado alguna vez, este era el
mejor. Justo aquí. Con ellos dos.
  Y sabía que Zsadist sentía lo mismo. Se podía decir por todas las horas
que pasaba con Nalla y por todos los días en que se extendía a través de las
sábanas para buscar a Bella cuando estaban solos. Se podía ver en el hecho
de que había comenzado a cantar otra vez, y porque había empezado a
armar alboroto con sus hermanos, no para entrenar, si no para divertirse.
Se notaba en su nueva sonrisa, la que no había visto nunca antes y no podía
esperar para ver de nuevo.
  Estaba en la luz de sus ojos y en su corazón.
  Era... feliz con su vida. Y cada vez era más feliz.
  Como si le leyera la mente, Z le tomó la mano en la suya más grande y le
dio un apretón.
  Sí, él sentía exactamente lo mismo. Este también era su lugar favorito.
   Bella escuchó el cuento y se permitió ir a la deriva, igual que hacía su
hija, convencida de que todo era como debería ser.
  Su macho había regresado a ellas… e iba a permanecer allí.
LOS DOSSIERES DE LA HERMANDAD
                      Su Alteza Real Wrath, hijo de Wrath




  Bienvenido al maravilloso mundo de los celos. Por el precio de su entrada,
obtiene un maldito dolor de cabeza, un deseo casi irresistible de cometer un
homicidio. Y un complejo de inferioridad. Yupi.
  —Amante Oscuro, Capítulo 13




     Edad:            343
     Ingresó en la Esa es una larga historia...
     Hermandad:
     Estatura:        2.10 metros
     Peso:            123.70 kilos
     Color del        Negro, lacio, largo hasta la parte baja de la
     cabello:         espalda
     Color de         Verde pálido
     ojos:
     Marcas           Tatuajes en ambos antebrazos detallando el
     físicas          linaje real; cicatriz de la Hermandad en el
     identificativa   pectoral izquierdo; nombre ELIZABETH
     s:               grabado en la piel a lo largo de la parte
                      superior de la espalda y los hombros en la
                      Antigua Lengua
Nota:          La vista es su punto débil... ojos hipersensibles
               a la luz, probablemente debido a su linaje
               puro. Lleva gafas de sol todo el tiempo
Arma           Hira shuriken (estrellas arrojadizas de artes
preferida:     marciales)
Descripción: Wrath medía un metro noventa y cinco de puro terror
             vestido de cuero. Su cabello, largo y negro, caía
             directamente desde un mechón en forma de V que tenía
             sobre la frente. Unas gafas de sol envolventes ocultaban
             sus ojos, que nadie había visto jamás. Sus hombros
             tenían el doble de tamaño que los de la mayoría de los
             machos. Con un rostro tan aristocrático como brutal,
             parecía el rey que en realidad era por derecho propio y el
             guerrero en que el destino lo había convertido.
                                         —Amante               Oscuro,
               Capítulo 1
Emparejado     Elizabeth Anne Randall
con:
            Preguntas personales (contestadas por Wrath)


Última          Los albóndigas (culpa de Rhage)
película:
Último libro: Buenas noches luna, de Margaret Wise Brown
              (para Nalla)
Programa de Noticias de la noche de la NBC con Brian
TV favorito: Williams
Último      The Office (también un favorito)
programa de
TV:
Último          Monopoly
juego:
Temor más       La muerte
grande:
Amor más        Beth
grande:
Cita favorita: Gobierna por medio del amor y el puño
Bóxer o slip: Bóxer, negro
Reloj:          Braille
Coche:          Beth me lleva en su Audi, o me saca Fritz
¿Qué hora es Las 2 p.m.
mientras
rellenas este
cuestionario?
¿Donde          En mi estudio
estás?
¿Qué llevas     Pantalones de cuero negro, camiseta negra
puesto?         Hanes, shitkickers
¿Qué hay en Más de lo mismo, además de un traje negro
tu armario? Brooks Brothers, y uno blanco para las
            audiencias con la Virgen Escriba
¿Qué fue lo   Sándwich de cordero hecho por Beth
último que
comiste?
Describe tu   No es asunto tuyo
último
sueño:
¿Coca o       Coca
Pepsi?
¿Audrey       Beth Randall
Hepburn o
Marilyn
Monroe?
¿Kirk o       Kirk
Picard?
¿Fútbol o     Rugby
béisbol?
¿La parte   La garganta de mi shellan
más sexy de
una hembra?
¿Qué te      Todo. Sip, eso lo resume bien
gusta más de
Beth?
Qué fue lo  Creo que deberíamos intentarlo de nuevo
primero que
le dijiste:
Su respuesta ¿Tú quién eres?
fue:
Lo último     Pendientes de diamantes amarillos de Graff a
qué le has    juego con el anillo que le di
regalado:
Lo más        Tendrías que preguntárselo a ella
romántico
que has
hecho por
ella:
Lo más        La forma en que me despertó hace alrededor
romántico     de una hora
que ella ha
hecho por ti:

¿Algo que     Solo haberla conocido un par de siglos antes
cambiarías
de ella?
Mejor          Le perdí hace alrededor de tres años. No hace
amigo/a        falta decir más.
(excluyendo
a tu shellan):
La última     No es de tu incumbencia
vez que
lloraste:
La última     Hace más o menos veinte minutos, porque vi
vez que       a Nalla descubrirse los dedos de los pies
reíste:
                          J.R. entrevista a Wrath


  Así son las cosas con el rey. Permitirá ser entrevistado, pero en sus
propios términos.
   Lo que en resumidas cuentas describe a Wrath. Todo tiene que ser según
sus términos, pero supongo que cuando eres el último vampiro purasangre
en la tierra y rey de tu raza y... bueno, cuando eres tan grande como él y
tienes una mirada que corta el cristal como si fuera un diamante, el mundo
es un lugar donde tú mandas, no en el cual te vas escondiendo por ahí.
  ¿He mencionado que llevo puestas botas de agua en este momento, y
estoy inmersa hasta el muslo en un arroyo helado de las Adirondacks?
  Sip, el rey está pescando con mosca.
  En esta noche helada de noviembre, Wrath y yo estamos de pie en medio
del agua ondeante y calma que está fría. Llevo ropa interior larga, y estoy
bastante segura de que él no, ya que no es del tipo que vaya a tener un
escalofrío. Sin embargo, ha hecho una concesión poniéndose un par de
botas de agua gigantescas, que Fritz ha hecho a medida para un par de
piernas que son cada una del tamaño de mi torso. Estoy al costado del rey;
me figuré que si me colocaba delante o detrás estaría al alcance del
anzuelo, y considerando que llevo semanas fastidiándole para que me
conceda esta audiencia, no quise arriesgarme a un viajecito a urgencias
para algún tipo de anzuelec-tomía.
  Nota al margen, Wrath parece cansado. Por si te lo preguntas, todavía
excede al 99.9 por cierto de los machos que he visto en la Puta Escala de
Tíos Calientes, pero bueno, honestamente, ¿puedes pedir algo más sexy
que un tipo con cabello negro largo hasta la cadera con un pico de viuda y
gafas de sol envolventes? Sin mencionar los tatuajes de sus antebrazos y
esos ojos verdes y su...
   Escucha, nunca he medido su espalda. Nunca. Ni una sola vez. Ni la
tremenda amplitud de sus hombros. Ni su tableta de chocolate.
  Oh, no me mires así.
  Sea como sea, ¿dónde estábamos? Sí, el arroyo. Pesca con mosca.
  El rey y yo estamos a alrededor de media milla del refugio de Rehvenge
en las Montañas Adirondacks cerca del Parque Estatal Black Snake. Wrath
está de pie a unos cinco metros de mí, balanceando su brazo derecho
adelante y atrás con un apacible ritmo, lanzando un sedal fino a través del
arroyo, después recuperándolo, una y otra vez. El agua suena como
campanitas repicando sobre las lisas rocas marrones y grises, y los pinos a
ambos lados de la orilla silban cuando el viento les hace cosquillas a sus
ramas. El aire es frío y encrespado, haciéndome pensar que me alegro de
tener una manzana Macintosh en la mochila que hemos traído con
nosotros... es como que el otoño armoniza con esas pequeñas cabronas
ácidas y jugosas.
  Oh, y un último punto sobresaliente. Wrath tiene un calibre cuarenta
enfundado bajo cada brazo y estrellas arrojadizas en los bolsillos. Puedo
ver los cuarenta. Lo de las estrellas me lo contó él. Retráctiles.


    JR:            ¿Puedo ser honesta contigo?
    Wrath:         Más te vale. Porque lo olería de no ser así.
    JR:            Muy cierto. Ah... me sorprende que tengas
                   paciencia para esto. La pesca, quiero decir.
    Wrath:       No     es    cuestión   de  paciencia. Es
    (encogiéndos tranquilizador. Y no, no me atrevo con el
    e de         yoga. Eso es cosa de Rhage.
    hombros)
    JR:            ¿Todavía lo hace?
    Wrath:         Sip, todavía anda namaste-ineando su culo en
                   un millón de contorsiones diferentes. Te juro
                   que ese cabrón es plegable.
    JR:            Hablando de Rhage y Mary, ¿es cierto lo que
                   he oído?
Wrath:         ¿Lo de la adopción? Sip. Cuando llegó Nalla,
               fue como que los dos se pusieron a pensarlo y
               salieron con que querían uno de esos.
JR:            ¿Cuánto tiempo llevará? ¿Y de donde van a
               sacar al niño?
Wrath:         Lo sabrás cuando ocurra. Pero va a pasar un
               tiempo.
JR:            Bueno, me alegraré por ellos (el silencio se
               alargó un rato, durante el cual Wrath recogió
               su sedal, para luego lanzarlo a otra parte del
               arroyo) ¿Y tú deseas...?
Wrath:         No. Todavía no voy a sacar el tema de los
               niños. Después de todo lo que pasó Bella...
               (sacude la cabeza). Nop. Y antes de que
               preguntes, Beth está de acuerdo. No obstante,
               creo que querrá uno en el futuro. Solo espero
               que sea más tarde que pronto. Aunque,
               honestamente, ella ni siquiera ha pasado por
               su primera necesidad, así que no es un tema
               tan importante.
JR:            ¿Supongo que te gustaría que cambiara de
               tema?
Wrath:         Como quieras. Puedes preguntar cualquier
               cosa, pero eso no significa que yo responda
               (me lanza una mirada sobre el hombro y me
               sonríe). Pero ya sabes como soy.
JR: (riendo)   Sip, estoy familiarizada con la forma en que
               haces las cosas. Así que déjame preguntarte
               por todo el asunto de las Elegidas y Phury.
               ¿Qué piensas sobre los cambios que ha hecho
               él?
Wrath:         Hombre... me impresionó, joder. De veras que
               sí. Y no solo por lo que hizo ante la Virgen
               Escriba. Durante un tiempo, estuve seguro de
               que íbamos a perderlo.
JR:           Casi lo hicisteis.
(pensando
en Phury y la
heroína)
Wrath:         Sip (otro largo silencio, el cual pasé
               observando sus brazos ir adelante y atrás,
               adelante y atrás. El sedal hace un sonido
               encantador al atravesar el fresco aire del
               bosque, como si estuviera respirando). Sip, de
               todos modos, por eso estamos aquí, en la casa
               de Rehv. Vengo con Beth cada dos semanas o
               así a ver a Phury y a la Directrix y compruebo
               como van las cosas con las Elegidas. Jesús,
               ¿puedes imaginar como es la transición para
               estas hembras? ¿Pasar del encierro total a ser
               capaz de explorar un mundo sobre el que solo
               has leído?
JR:            No puedo, no.
Wrath:         Phury es fantástico con ellas. Es como si de la
               noche a la mañana todas se hubieran
               convertido en sus hijas. Y ellas le adoran. Es el
               Primale perfecto, y Cormia es ahora la madre
               de la camada. Como ha tenido más tiempo
               para asimilarlo, está ayudándolas en sus
               transiciones ella misma. Me alegro de veras de
               que todo se haya resuelto de esta forma.
JR:            Hablando de padres, ¿cómo es la vida en la
               mansión ahora que Nalla está por allí?
Wrath:       Ok, ¿la verdad? Esa cría es una estrella. Nos
(riendo)     tiene a todos envueltos alrededor de su
             meñique. El otro día estaba trabajando en mi
             escritorio, y Bella estaba paseando con la
             pequeña...     ¿sabes?    Lo    hace   porque
             últimamente Nalla solo duerme cuando está
             en movimiento. Como sea, Bella la trajo a mi
             estudio y las dos estaban paseándose. La
             cabeza de Nalla estaba sobre el hombro de
             Bella y estaba apagada como una luz... por
             cierto, esa cría tiene las pestañas más largas
             que tu brazo. Entonces ¿qué hace Bella?
             Finalmente se deja caer en el sofá para
             tomarse un respiro, y dos segundos después,
             no te engaño, los ojos de Nalla se abren y
             empieza a removerse.
JR:          ¡Pobrecita!
Wrath:       Bella, ¿no?
JR:          ¡Sip!
Wrath:       Así que se me presenta la oportunidad de
(riendo)     cargar a Nalla. Bella me deja cogerla (esto lo
             dice con no poco orgullo). Y paseo a la
             jovencita por los alrededores. No la dejé caer.
JR:          Por supuesto que no.
(ocultando
una sonrisa)
Wrath:       Volvió a dormirse (me lanza una mirada
             grave sobre su hombro). Ya sabes que un niño
             solo se duerme si confía en que lo mantendrás
             a salvo.
JR:          Cualquiera estaría a salvo contigo.
(suavemente
)
Wrath:         Bueno, sip, la cría es una joya. Z todavía está
(aparta la     un poco nervioso cuando está con ella, creo
mirada         que porque teme romperla... no porque no la
rápidamente    quiera. Rhage la maneja como a un saco de
)              patatas, agarrándola de cualquier forma que
               le plazca, lo que a Nalla le encanta. Phury
               tiene talento natural. Igual que Butch.
JR:            ¿Y qué hay de Vishous?
Wrath:         Bah. Creo que Nalla le pone nervioso. De
               todas formas le hizo una daga (ríe). Jodido
               cabezadura ¿Qué clase de loco bastardo hace
               una daga para una niña?
JR:            Sin embargo apuesto a que es encantadora.
Wrath:         Mierda, sí. Puso todos esos... (el rey hace una
               pausa y le da un golpecito al sedal como si
               pensara que tiene algo enganchado). Puso
               todos esos diamantes en la empuñadura. Pasó
               tres días trabajando en ella. Dice que es para
               cuando empiece a tener citas.
JR: (riendo)   Apuesto a que sí.
Wrath:         Podría ser un desperdicio. Zsadist dice que
               nunca tendrá una cita. Nunca.
JR:            Uh-oh.
Wrath:         Sip. ¿La pequeñita de Z? ¿Quérrías ser el
               macho que venga a buscarla? Joooooooder.
JR:            Yo pasaría.
Wrath:         Yo personalmente también lo haría. Me
               gustan mis pelotas justo donde están, muchas
               gracias.

JR: (después ¿Puedo preguntarte por Tohr?
de otro largo
silencio)
Wrath:         Me imaginé que lo harías.
JR: (espero a Entonces pregunto por él.
que diga
algo)
Wrath:         Mira, ¿qué quieres que diga? Se internó en los
(molesto)      bosques para morir. Lassiter le trajo de vuelta
               con la gente que le recuerda cada día a su
               shellan muerta. Necesita alimentarse, y por
               supuesto se niega, y no le culpo en absoluto.
               Está débil y enfadado y solo quiere estar
               muerto. Así es como le va.
JR:         ¿Es raro tener a Lassiter en los alrededores?
(sabiendo
que no debo
insistir
mucho más)
Wrath: (risa   Ese ángel es todo un tema, eso es seguro. A mi
tensa)         me trae sin cuidado, y creo que él lo sabe. Una
               vez recibió una bala por mi.
JR:            Lo he oído. ¿Te sientes en deuda con él?
Wrath:         Sip.
JR:            Él y V no se soportan.
Wrath:         No, no lo hacen (risas). Eso va a ser divertido
               de observar. Cuando están en la misma
               habitación, son como dos pit bulls encerrados
               en una jaula. Y antes de que lo preguntes, no,
              no conozco los detalles, y no pregunto.

JR:           Hablando de detalles... acerca de la glymera...
Wrath:        Mierda, ¿por qué quieres arruinar una noche
              perfectamente agradable?
JR:           Bueno, iba a preguntarte que opinabas en
              cuanto a que Rehvenge hubiera sido
              nombrado leahdyre del Consejo de Princeps.
Wrath: (ruge Ok, entonces te perdono. Cielos, menudo viaje
de risa)     fue ese. ¿Quién coño hubiera pensado que
             ocurriría algo así? Un symphath. Liderando ese
             grupo de bastardos retrógrados y llenos de
             prejuicios. Y no tienen ni idea de lo que es él.
             Además, vamos, Rehv está de mi lado en esta
             creciente intranquilidad civil que están
             intentando remover después de todos los
             ataques de la Sociedad Lessening. Acaban de
             nombrar a alguien que al igual que yo, cree
             que los aristócratas son definitivamente
             imbéciles y destructivos.
JR:           Pero, ¿confías en Rehv?
Wrath:        Tanto como confío en cualquiera que no sea
              mi hermano o Beth.
JR:           Así que el hecho de que sea medio symphath...
Wrath:        Espera. Es un symphath. El que su sangre sea
              mitad y mitad es irrelevante. Sí tienes algo de
              esa mierda en ti, eres un symphath. Por eso fue
              creada esa colonia al norte de aquí. Son
              peligrosos.
JR:           Por eso te pregunto sí confías en él. Creía que
              todos eran unos sociópatas.
Wrath:   Lo son, y él lo es. Sin embargo... el asunto con
         los symphath, es que siempre puedes estar
         seguro de una puñetera cosa y es que
         invariablemente cuidaran de sus propios
         intereses. Rehv ama a su hermana. Bella está
         casada con un hermano. Por tanto, Rehv no
         hará nada que les haga daño a ellos o a mí.
         Esas matemáticas se cumplen en todas las
         situaciones.
JR:      ¿Crees que la glymera supone una amenaza
         para ti como rey?
Wrath:   Mira, ¿honestamente? No me gustan y nunca
         me han gustado, pero joder, tampoco les
         quiero muertos. Ahora mismo están
         fragmentados, fuera de Caldwell, y dispersos.
         Cuanto más tiempo sigan de esa forma, mejor
         para mí, porque eso me da tiempo para
         empuñar las riendas lo mejor pueda y dar a la
         gente una visión para superar esto. En tanto
         tenga una base de apoyo entre el grupo más
         grande de civiles, me irá bien. Y afrontémoslo,
         la glymera no está a favor de la integración, así
         que no es como si los vampiros comunes
         fueran a tener un sentimiento de lealtad hacia
         ella.
JR:      ¿Cuál es tu visión para el futuro?
Wrath:   Cambio. Phury tiene toda la razón, tenemos
         que adaptarnos si vamos a sobrevivir, y las
         antiguas reglas nos están matando. Ya he
         abolido la esclavitud. Estoy cambiado las
         normas acerca de los soldados y la
         Hermandad. Las Elegidas han sido liberadas.
              Y hay cientos de otras cosas que debo
              remodelar, repensar, rehacer.
JR:           Hablando de la Hermandad. ¿Eso significa
              que Blay y Qhuinn podrían ser hermanos?
Wrath:        Asumiendo que consigan meterse suficiente
              experiencia entre pecho y espalda y puedan
              alcanzar el nivel. El listón para ser un
              hermano va a ser situado muy alto en lo que
              refiere a pericia. La sangre ya no va a
              conseguirte la entrada, la forma en que luchas
              lo hará. Y estoy cargándome otras
              restricciones. Ya sabes, Qhuinn es el guardia
              privado de John, y en el pasado eso le habría
              descalificado, pero ya no.
JR:           Me sorprendió que los dejaras a él y a Blay
              quedarse en la casa. Agradablemente, en
              realidad.
Wrath:        Bueno... Darius construyó el lugar, y le
(después de   encantaba tener gente cerca. Esos dos chicos
un            son de fiar, y Dios sabe que Qhuinn hizo
momento)      justicia en nombre de John. Está todo bien. La
              cuestión     es,  que    el   programa      de
              entrenamiento está en suspenso por solo Dios
              sabe cuanto tiempo. La glymera se llevó a los
              hijos que quedaban cuando se marchó, y
              además, hemos estado muy ocupados
              lidiando con la guerra. Necesito soldados, y
              Blay y Qhuinn son buenos luchadores.
              Excelentes, en realidad. Así que vamos a
              necesitarlos.
(Largo silencio)
JR:           ¿Eres feliz? Quiero decir, sé que en este
                  momento las cosas están bastante difíciles,
                  ¿pero eres más feliz que hace un par de años?


  De repente el sedal se pone tenso, y Wrath se concentra en sacar lo que
resulta ser una trucha de agua dulce. El pez parece deslumbrante y
resbaladizo en las grandes manos del rey, y casi lo pierde mientras
intentaba sacar el anzuelo de la boca abierta.


    JR:           Es hermoso.
    Wrath:        Sip, lleno de espíritu de lucha también (baja
                  las manos y pone el pez en el agua,
                  sujetándolo        cuidadosamente).        ¿Me
                  preguntabas si soy feliz? Bueno... después de
                  esto, regresaremos a una casa cálida dónde
                  me espera mi shellan. Vamos a comer,
                  asumiendo que Layla no haya incendiado la
                  cocina, y luego me iré a la cama con Beth. Voy
                  a aparearme con ella durante una hora, quizás
                  más, y después me dormiré con ella sobre mi
                  pecho (suelta a la trucha y la observa alejarse
                  rápidamente a través de la corriente que está
                  en calma). ¿Lista para marchar?
    JR:           Sip. Y aprecio que hayas hecho esto.
    Wrath:        No hay problema. Excepto que, ¿piensas
                  conducir hasta Caldwell ahora para
                  entrevistar a los demás?
    JR:           Ese es el plan.
    Wrath:      No, vas a quedarte aquí esta noche. Mañana
    (sacudiendo partirás por la tarde. Es un largo paseo, y en la
    la cabeza)  Northway hay ciervos.
    JR: (porque   Está bien. Eso es lo que haré.
     no se discute
     con un rey)
     Wrath:          Bien.


  En este punto los dos caminamos por el agua hasta la orilla. Wrath sale
del arroyo primero y me ofrece su mano. La tomo y tira de mí hacia arriba.
Recoge la mochila, la abre, y me la ofrece.


     Wrath:          ¿Quieres tu manzana?
     JR:             Oh, me encantaría.


  Meto la mano dentro y la saco. Su piel roja y verde se ve brillante a la luz
de la luna, y cuando la muerdo, cruje como madera dura. El jugo me gotea
en la palma de la mano mientras los dos atravesamos juntos el bosque, con
nuestras botas de agua aleteando contra nuestras piernas.


     JR: (cuando ¿Wrath?
     salimos del
     bosque y
     vemos las
     luces
     brillantes de
     la casa
     rústica de
     Rehv)
     Wrath:          ¿Hmm?
     JR:             Gracias.
     Wrath:          Es tu manzana.
     JR:             No estoy hablando de la manzana.
    Wrath:        Lo sé. Lo sé, challa.
    (después de
    un
    momento)


  Me da un breve y firme abrazo que dura dos pasos, y luego nos
separamos, pero seguimos andando lado a lado hacia el cálido y acogedor
hogar.
                                 Amante Oscuro


Los personajes
Wrath, heredero del trono de los vampiros
Beth Randall, reportera de un periódico
Darius, hijo de Marklon, hijo de Horusman
Tohrment, hijo de Hharm
Wellasandra, hija de sangre de Relix, emparejada con el guerrero de la Daga
Negra Tohrment
Rhage, hijo de Tohrture
Zsadist, hijo de Ahgony
Phury, hijo de Ahgony
La Virgen Escriba
Marissa, hija de sangre de Wallen
Havers, hijo de sangre de Wallen
Fritz (Perlmutter), extraordinario mayordomo
El señor X(avier), Fore-lesser
Billy Riddle, hijo del Senador William Riddle
Cherry Pie, también conocida como Mary Mulcahy
Butch O'Neal, detective del Departamento de Policía de Caldwell, División de
Homicidios
José de la Cruz, detective del Departamento de Policía de Caldwell, División de
Homicidios
Dick, editor de Beth en el Caldwell Courier Journal
Doug, el enfermero del hospital
Hombre rubio desconocido, compañero de Billy Riddle en el intento de violación
de Beth
  Perdedor (joven desconocido al que el Señor X lleva con Billy)
  Abby, camarera de la barra en el bar McGrider
  Boo, el gato negro


  Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):
  Screamer, en la calle Trade
  Oficinas del Caldwell Courier Journal (CCJ) en la calle Trade
  Apartamento de Beth, 1B, 1188 Avenida Redd
  Departamento de Policía de Caldwell (a seis manzanas de Caldwell Courier
  Journal)
  Casa de Darius, 816 Avenida Wallace
  Academia de Artes Marciales de Caldwell (frente al Dunkin' Donuts)
  Granja del señor X, fuera de la Ruta 22
  Clínica de Havers, localización desconocida
  Bar McGrider en la calle Trade
  ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)


  Resumen
  En este, el primer libro de la serie, Wrath, rey no coronado de los
vampiros y último vampiro purasangre sobre la tierra, asume a
regañadientes la responsabilidad de ayudar a pasar por la transición a una
hembra mestiza. Beth Randall no es consciente de su herencia vampiro y
lucha contra su propia verdad y contra la atracción que siente por el oscuro
desconocido que la persigue.


     Frase inicial:    Darius paseó la vista por el club, notando,
                       por primera vez, la multitud de cuerpos
               semidesnudos que se contorsionaban en la
               pista de baile.
Frase final:   —Por favor, tengan la amabilidad —dijo el
               mayordomo—, de no arrojarse la mantelería.
               ¿Alguien desea melocotones?
Publicado:     Septiembre del 2005
Páginas:       427
Palabras:      121.997
Primer         Septiembre-Noviembre del 2004
borrador:
                         Comentarios de la profesión


  Amante Oscuro sigue siendo el libro del que me siento más orgullosa. En
mi opinión, el ritmo es el mejor al que puedo aspirar y fue el lugar donde
encontré mi voz. Por supuesto, escribir la maldita cosa me asustó como la
mierda porque para mí fue un paso enorme como autora. Enorme. Nunca
antes había intentado múltiples PDV (puntos de vista) y tramas ni hecho
una serie ni había intentado crear un mundo. Cuando empecé no tenía ni
idea de lo que estaba haciendo en cuanto... bueno, en cuanto a ningún
aspecto de la historia: Si bien AO era el quinto libro que había escrito para
su publicación, era tan diferente de los que le habían precedido, que bien
podría haber estado empezando de la nada otra vez.
  Y antes de eso tampoco se puede decir que fuera precisamente una
experta.
   Mis primeros cuatro libros eran títulos sin serie de romance
contemporáneo. Publicados bajo el nombre de Jessica Bird, fueron mucho
más producto de años de leer y adorar los Harlequín Presenta y Ediciones
Especiales Silhouette. Bueno, eso y el hecho de que había nacido escritora. Es
sencillamente parte de mi maquillaje, algo que debo hacer si deseo ser
feliz... y mantenerme cuerda. Pero esa es otra historia.
  Me encantó escribir los libros de Jessica Bird, pero mi contrato no fue
renovado... lo cual quería decir que ya no tenía un editor. Sabía que tenía
que cambiar de dirección si quería seguir teniendo un trabajo, e intenté
meter mano en un par de subgéneros diferentes. Armé una propuesta de
suspense romántico, pero el material no era lo bastante fuerte. Pensé en
hacer algo de ficción para mujeres y chick lit... salvo que no era eso lo que
yo leía, probablemente porque el tema no me atrapaba. También consideré
quedarme en el romance contemporáneo e intentar encontrar otro editor,
aunque sabía que la posibilidad de que alguien me recogiera era
improbable.
  Fue en mi momento más oscuro, cuando no tenía nada particularmente
nuevo o interesante en mi cerebro excepto la firme certeza de que si no me
reinventaba a mi misma estaba frita... que apareció Wrath. Aunque siempre
había sido una fan del terror, nunca se me había ocurrido experimentar con
el romance paranormal. De repente, sin embargo, tenía dos mil libras de
vampiro macho metidas en mi cabeza, y los hermanos querían salir como si
estuvieran encerrados en una casa que se incendiaba.
   Ok. Está bien. El terror se encuentra con el romance que se encuentra con
lo erótico que se encuentra con la fantasía que se encuentra con el hip hop.
Agrega algo de cuero y un poco de Miami Ink, remuévelo con un bate de
béisbol y una llave grande, espolvoréalo con un poco de talco para bebé,
sírvelo         sobre           una         cama          caliente        de
Santa-María-Madre-de-Dios-esto-tiene-que-funcionar-o-voy-a-ser-abogada-
durante-el-resto-de-mi-vida.
  No hay problema.
  Demonios, recuerdo haber pensado, ¿Por que no me dedico a la bebida? ¿O al
menos como chocolate?
  Lo que me lleva a la primera regla del escritor: RP es una misión crítica
de supervivencia y no estoy hablando de relaciones públicas.
  Reinvención y Persistencia. Si no estás vendiendo, o si no consigues una
buena respuesta de agentes y editores a tu material, intenta otra cosa, ya
sea una nueva voz o un nuevo subgénero o incluso un nuevo género. Sigue
en ello. Sigue intentándolo. Busca nuevas vías que te interesen. Encuentra
un camino diferente.
  Eso fue lo único que me salvó.
   Eso no significa que el R&P fuera divertido. Cuando me senté para dar
forma a la propuesta de Wrath y los capítulos de muestra, estaba
singularmente inspirada y al mismo tiempo totalmente atascada. Todo lo
que tenía era un enredo de visiones en mi cabeza, un pánico abrasador de
que a nadie le iba a gustar la serie, y mucho menos iban a comprarla, y la
casi convicción de que era imposible que sacara adelante algo tan
complicado e interconectado como el mundo de la Hermandad.
  Nada como intentar volar en avión cuando apenas te las arreglas con una
bicicleta.
   Enfrentada a un montón de pantalla en blanco ante mi ordenador, supe
que tenía que aplastar mi ansiedad, y considerando el hecho de que meter
mi cráneo en un torno no era una solución viable, llegué a un acuerdo
conmigo misma: escribiría la historia que tenía en la cabeza exactamente
como la veía, y lo haría para mí y solo para mí. No permitiría que ningún
no-puedes-hacer-eso ni un eso-va-contra-las-reglas y ni siquiera un
mejor-jugar-sobre-seguro se interpusiera en mi camino. Fuera lo que fuera
lo que veía el ojo de mi mente iba a plasmarse en la página.
  ¿Mi regla número dos? Escribe. En. Voz. Alta.
  Toma tu visión y ejecútala en toda la extensión de tus capacidades. En las
revisiones siempre es más fácil tirar hacia atrás que hacia adelante, y creo
que cuanto más atrevido eres en tu borrador inicial, más probable es que
seas honesto con lo que tienes en la cabeza.
  Así que, sí, ese era el plan, y me sentí bastante bien con mi resolución.
Excepto que justo ahí mismo, tenía un problema.
  ¿Cómo iba a hacer que funcionara el plan?
   Con todo lo que se me estaba ocurriendo, y el número de PDV y
argumentos secundarios, estaba perdida cuando se trataba de delinear la
historia. Después de dedicarme a lo de pánico-y-me-paseo durante un
ratito, terminé recayendo en mi entrenamiento legal. En la facultad de
derecho, estudias creando voluminosos esquemas del material presentado
en clase. Para cuando terminas de ponerlo todo en orden, en realidad ya te
lo has aprendido... así es el proceso, no necesariamente el resultado, ese es
el gran beneficio.
  Esquematizar extensivamente era, y continúa siendo, la herramienta más
importante que utilizo en mi proceso.
  Antes de los hermanos, empezaba solo con un índice general de alto
nivel de mi historia, cuya única meta era dar a mi editor una idea de
adónde me dirigía. La mayor parte del libro lo pensaba mientras hacía el
borrador... lo cual era totalmente ineficiente y un poco peligroso. Por
ejemplo, podía llevar al héroe y a la heroína a lugares emocionales que no
funcionaban, o podía confundir sus motivaciones y conflictos, o perderle el
rastro al ritmo del libro... o algunas veces se daba todo eso al mismo
tiempo. Desde luego, finalmente encontraba el camino, pero terminaba con
toneladas de páginas garabateadas y siendo una pesada carga para mi
editor durante el proceso de revisión. Más aún, a causa de todo el forcejeo,
las elecciones que hacía no eran las mejores porque mi cerebro estaba
embotado por la confusión y la falta de claridad.
  Mi importantísima tercera regla es un corolario de la número dos y el
tema principal de todo lo que hago como escritora:
  Se dueña de tu propia mierda (u obra, sí vamos a ser un poco más finos)
  Y no se llamaría mierda porque no apesta.
   No te descanses en tu editor o tu agente o tu socio crítico para identificar
y resolver tu argumento, personaje, ritmo, contexto, paginación, o
cualquiera de los mil problemas que tienes que resolver cuando escribes un
libro. Edúcate a ti misma en el oficio, criticando los libros que lees, los
buenos y los malos. Pregúntate a ti misma, ¿qué funciona?, ¿qué no
funciona? Estudia los textos estándar sobre escribir. Como Historia de
Robert McKee y Escribiendo el Nuevo Boom por Donald Maass y Diario del
Escritor por Christopher Vogler. Habla con otros escritores sobre sus libros
y como los escribieron.
  Luego, cuando mires tu propio trabajo, aproxímate a él como si fueras un
sargento del ejército que se enfrenta a una panda de patanes revoltosos y
perezosos. Para mí, ser amable con mi tierno artista interior y empaparle
con la leche materna de las alabanzas es una forma segura de ahogarle e
idiotizarle. La disciplina y una clara valoración de mis fuerzas y
debilidades como escritora son las únicas cosas que funcionan conmigo. El
ego no es mi amigo y nunca lo ha sido.
  Regresando al tema de Amante Oscuro y el borrador. Las imágenes que
tenía en la mente eran tan claras y exigentes que me llevó solo dos semanas
esbozar el borrador y las reglas del mundo (al igual que las primeras
sesenta y nueve páginas del libro). Por supuesto, apenas dormí ni me tomé
un respiro en absoluto. Estaba totalmente atrapada por este innegable
ímpetu y no tenía ningún interés en ralentizarlo.
  Y todavía no lo tengo.
  Y cuando hube terminado de sacar todo lo que veía en mi mente... el
borrador tenía cuarenta y cuatro páginas de largo. Estaba atónita.
¿Previamente? Me quedaba en diez páginas.
  Mi gran preocupación era que cuando mi agente llevara la propuesta al
mercado, los editores no lo leyeran entero. Cuando te han publicado con
anterioridad, generalmente vendes proyectos sobre la expectativa de tres
capítulos de muestra y un esbozo... pero yo me sentía como si estuviera
entregando... bueno, el libro entero. Por supuesto, eso también tenía algo
bueno. Realmente sabía a dónde me dirigía y cual iba a ser el arco narrativo
de todos y cada uno de los personajes. Había realizado toda la tarea de
pensar y reordenar a lo largo del camino... y aprendido que cambiar un
párrafo o dos en el borrador era endemoniadamente más fácil que quitar
capítulos enteros y poner otros nuevos durante el proceso de escritura.
  Afortunadamente, la propuesta para la serie fue comprada (por el editor
más espectacular con el que he trabajado jamás), y supe que iba a conseguir
una oportunidad para escribir al menos tres libros. Dios, era excitante, pero
también aterrador, porque no estaba segura de si podría con ello. Por
supuesto, me dije a mí misma que mi espectacular y grueso borrador era
mi salvador. Imaginé que mientras tuviera eso, todo iría bien. Estaba lista
para aporrear el teclado.
  Claaaaaro.
  La ejecución resultó ser mucho más intrincada de lo que podría haber
imaginado, por gran variedad de motivos.
  Para mí, uno de los mayores desafíos de Amante Oscuro fue aprender
como manejar múltiples argumentos y múltiples PDV. Tal y como yo lo
veía, habían tres tramas principales en el libro: la de Wrath y Beth; la del
señor X y Billy Riddle; y la de Butch. En cada una de ellas, se presentaban
diferentes aspectos del mundo, proporcionando al lector un atisbo de la
raza vampira, de su guerra secreta con la Sociedad Lessening, y de su
existencia inadvertida entre los humanos. Lo cual es mucho. Y para
complicar aún más las cosas, esas tramas se presentaban al lector en las
voces de no menos de ocho personas.
  Mucho para manejar. Mucho para mantener al día.
  Mucho para avanzar de capítulo a capítulo.
   ¿Regla número cuatro para mí como escritora? Las tramas son como
tiburones: Se mantienen en movimiento o mueren.
   Con tantas cosas sucediendo a la vez, el ritmo iba a ser algo crítico: Para
tener éxito, tenía que asegurarme de que todo progresaba, y ahí estaba mi
nueva realidad como escritora... mientras intentaba asegurarme de que
mostraba a Wrath y Beth acercándose lentamente tanto emocional como
físicamente, tenía que mantener vigilada la investigación de homicidio de
Butch y José de la Cruz, lo que simultáneamente llevaba a Butch al
esquema de la Hermandad y mantenía al lector sobre la pista de las
asquerosas tretas del señor X. Entretanto, los otros hermanos tenían que ser
presentados, tenía que dar una visión global de la guerra y también estaba
el tema de desenrollar la alfombra de bienvenida para la Virgen Escriba y
el mundo atemporal.
 Y tenía que hacer todo esto sin perder cohesión entre escenas, y
manteniendo las emociones en un plano real y vívidas sin caer en el
melodrama.
  Como ejemplo adicional, Butch iba a ser parte de la Hermandad, y su
camino de entrada iba a ser a través de la conexión que Beth tenía con
Wrath. Butch también iba a terminar con Marissa. Bien. Estupendo. Genial.
Sin embargo, la cuestión era, cómo hacer para entretejer sus escenas con las
del romance de Beth y Wrath, junto con todo lo del señor X y la Sociedad
Lessening... sin que el libro se volviera incoherente e incomprensible.
  También, las tramas tenía que un «alcanzar un pico» en un sentido
emocional, en la secuencia correcta. Beth y Wrath tenían que tener el final
más dinámico... y a juzgar por lo que se desprende de las imágenes de mi
mente desde luego lo tuvieron. Pero la situación de Butch y la del señor X y
Billy Riddle tenían que ser resueltas... pero solo de forma que no robaran
protagonismo a Beth y Wrath.
  Calambre. Cerebral.
   ¿La cura? Regla número cinco, que es un corolario de la regla número
tres (se dueña de tu propia obra): Sudor. Equidad.
  Después de terminar el primer borrador, repasé el libro una y otra vez. y
después dejé pasar una semana y lo hice una vez más. Pasé horas y horas
recolocando las pausas y los capítulos y recortando cosas y dando forma al
diálogo y asegurándome de que lo mostraba, y que no lo narraba.
  E incluso cuando leía las galeradas, que es la última fase de producción,
todavía deseaba cambiar cosas. El libro tiene sus puntos fuertes y sus
debilidades, como los tienen todos, pero aprendí un montón escribiendo
Amante Oscuro. Y necesitaba esas lecciones para lo que acabó
convirtiéndose en la serie como la lees ahora.
  Ya basta de la profesión, hablemos del rey y Beth...
  Wrath fue el primero de los hermanos en aparecer en mi mente, y fue el
que me mostró el mundo de la Hermandad de la Daga Negra. Lo que más
me gusta de él está resumido en el principio de Amante Oscuro:


  Con un rostro que era a la vez aristocrático y brutal, parecía el rey que era por
nacimiento y el soldado en el que se había convertido por destino.
  —Amante Oscuro, Capítulo 1


  Me encanta esa combinación... un sangre azul que también es un
luchador... y creo que Wrath es el perfecto líder para los vampiros: fuerte,
brutal cuando es necesario, poseedor a la vez de lógica y pasión. Solo
necesitaba despertar al hecho de que podía liderar.
  Y Beth fue la que le ayudó a llegar allí.
  Beth era y es la pareja perfecta para Wrath. De mentalidad fuerte, cálida
y dispuesta a apoyarle. Su dinámica se muestra a la perfección en la que es
una de mis escenas favoritas entre ellos. Los dos están hablando sobre
cómo se toma el lo que sucedió cuando sus padres fueron asesinados
delante de él. Se condena a sí mismo por no salvarles, pero era un pretrans
físicamente débil, así que en realidad no había nada que pudiera hacer.
Beth pierde el control y le golpea con el hecho de que está siendo
demasiado duro consigo mismo... lo cual es algo que él necesitaba oír,
incluso si manifiestamente no estaba mostrándose receptivo a lo que ella le
estaba diciendo. Lo que me encanta es que ella no se deja apabullar y dice
lo que piensa a pesar de que él está irguiéndose sobre ella. Y Wrath,
aunque no está de acuerdo con ella, se siente aún más atraído. Cuando
termina sintiéndose frustrada, se produce un incómodo silencio:


   Ah, diablos. Ahora sí lo había arruinado. El tipo le había abierto su corazón, y
ella había despreciado su vergüenza. Qué manera de lograr intimidad.
  —Wrath, lo lamento, no he debido...
  Él la interrumpió. Su voz y su rostro parecían de piedra.
  —Nadie me había hablado como acabas de hacerlo.
  Mierda.
  —Lo lamento mucho. Es sólo que no puedo entender por qué...
   Wrath la atrajo hacia sus brazos y la abrazó fuertemente, hablando en su idioma
otra vez. Cuando aflojó el abrazo, terminó su monólogo con la palabra leelan.
  —¿Eso quiere decir «perra» en vampiro? —preguntó.
  —Amante Oscuro, Capítulo 31


  La cuestión es esa, Wrath es todo fuerza, y el hecho de que Beth pueda
hacerse valer por ella misma y defender lo que cree los pone en un pie de
igualdad. El que le otorgue su respeto es tan significativo como el don de
su amor, y ella merece ambos.
  Otra de mis escenas favoritas en el libro es cuando Beth sale del
dormitorio subterráneo que Wrath tiene en la casa de Darius, acabada de
salir de su transición. Se está preguntando como se comportará él con ella
delante de sus hermanos y se prepara para una actitud fría cuando entra en
el comedor donde están los guerreros. Resulta que a Wrath le parecen muy
bien las demostraciones públicas de afecto, y la abraza delante de una
atónita Hermandad, que nunca antes le ha visto con una hembra. Después
de que les explica lo que ella significa para él en la Antigua Lengua, la deja
para ir en busca de las dos cosas que ella anhela, chocolate y bacon, y los
hermanos la saludan de una forma especial:


  Hubo un fuerte ruido cuando cinco sillas fueron empujadas hacia atrás. Los
hombres se levantaron al unísono. Y comenzaron a acercársele.
 Ella miró los rostros de los dos que conocía, pero sus severas expresiones no eran
muy alentadoras.
  Y de repente, aparecieron las dagas.
  Con un silbido metálico, cinco dagas negras fueron desenfundadas.
  Ella retrocedió frenéticamente, tratando de protegerse con las manos. Se golpeó
contra la pared, y estaba a punto de gritar llamando a Wrath, cuando los hombres
se dejaron caer de rodillas formando un círculo a su alrededor. Con un solo
movimiento, como si hubieran ensayado aquella coreografía, hundieron las dagas
en el suelo a sus pies e inclinaron la cabeza. El fuerte sonido del acero al chocar
contra la madera parecía tanto una promesa como un grito guerrero.
  Los mangos de las dagas vibraron.
  La música rap continuó sonando.
  Parecían esperar de ella algún tipo de respuesta.
  —Hmm. Gracias —dijo.
   Los hombres alzaron la cabeza. Grabada en las duras facciones de sus rostros
había una total reverencia. Incluso el de la cicatriz mostraba una expresión
respetuosa.
  Y entonces entró Wrath con una botella de chocolate Hershey.
  —Ya viene el tocino. —Sonrió—. Oye, les gustas.
  —Gracias a Dios por eso —murmuró ella, mirando las dagas.
  —Amante Oscuro, Capítulo 37


  De esa forma los hermanos están dándole una buena acogida a su nueva
reina, aunque Beth no es consciente del papel que desempeñará en el
futuro, así que en realidad tiene dos transiciones esa noche: la primera para
convertirse en vampiro, y la segunda es esta bienvenida al mundo privado
de Wrath y la Hermandad como su leelan, su «amada».
   ¿Una de las escenas más eróticas del libro? Aparte de la primera vez en
que se lo montan, creo que sería cuando están teniendo su primera cita en
la casa de Darius. La noche comienza mal (gracias, entre otras cosas, a que
Wrath se pone a discutir con Tohr, después de lo cual Tohr le larga la típica
frase: «Lindo. Traje. De mierda»). De todas formas, el momento privado de
la pareja termina con... bueno, con Wrath hablando de lo mucho que le
gustan los melocotones. El ambiente pasa de amenazador y tenso a sensual
con esto:


   Beth se inclinó hacia delante en su silla, abrió la boca y poniendo los labios
alrededor de la fresa la tomó entera. Las aletas de la nariz de Wrath se movieron al
verla morder. Y cuando un poco del dulce jugo escapó y goteó a lo largo de su
barbilla, siseó:
  —Quiero lamer eso —murmuró por lo bajo. Se estiró hacia delante y le tomó la
barbilla. Levantó la servilleta.
  Ella puso su mano sobre la de él.
  —Usa tu boca.
  Un sonido grave, surgido de lo más profundo de su pecho y retumbó en la
habitación.
   Wrath se inclinó hacia ella, ladeando la cabeza. Ella captó un destello de sus
colmillos cuando sus labios se abrieron y su lengua salió. Lamió el jugo de su piel y
luego se apartó.
  La miró fijamente. Ella le devolvió la mirada. Las velas parpadearon.
  —Ven conmigo —dijo, ofreciendo su mano.
  —Amante oscuro, Capítulo 26


   ¿La escena más conmovedora? Para mí es la que se desarrolla en la
clínica de Havers al final. Wrath todavía está bastante hecho polvo después
de haber recibido una bala en el estómago, y acaba de salir del coma. Beth
está intentando comunicarse con él porque está agitado y molesto, pero él
tiene problemas para hablar. Ella le pregunta si necesita que vaya a buscar
al médico o comida o bebida o sangre, y él no desea ninguna de esas cosas:


  Sus ojos se fijaron en las manos entrelazadas y luego volvieron a su rostro.
Luego su mirada volvió a bajar hacia sus manos y regresó nuevamente hacia su
rostro.
  —¿A mí? —susurró—. ¿Me necesitas a mí?
  El apretón no se detuvo.
  —Oh, Wrath... A mí ya me tienes. Estamos juntos, mi amor.
  Las lágrimas surgieron de sus ojos como un torrente embravecido, el pecho le
temblaba debido a los sollozos, la respiración era entrecortada y ronca.
  Ella tomó su rostro entre las manos, tratando de sosegarlo.
  —Todo va bien. No voy a ninguna parte. No te dejaré. Te lo prometo. Mi amor...
  Finalmente las lágrimas disminuyeron y recobró un poco la calma.
  Un graznido salió de su boca.
  —¿Qué? —Beth se inclinó.
  —Quería... salvarte.
  —Lo hiciste. Wrath, me salvaste.
  Los labios de Wrath temblaron.
  —Te... amo.
  Ella lo besó suavemente en la boca.
  —Yo también te amo.
  —Tú. Ve. A. dormir. Ahora.
  Y luego cerró los ojos a causa del esfuerzo.
  A ella se le nubló la visión mientras se llevaba la mano para cubrirse la boca que
empezaba a sonreír. Su hermoso guerrero estaba de vuelta. Y trataba de darle
órdenes desde la cama del hospital.
  —Amante oscuro, Capítulo 51


  Creo que esto lo dice todo acerca de ellos. Así que lo dejaré aquí.
  Amante Oscuro fue la plataforma de lanzamiento para todos los
hermanos, no solo para Wrath y Beth. Tenía muy claro, incluso por aquel
entonces, el camino que seguirían los siete originales de la Hermandad y
quien más iba a unirse a sus filas. Y como con todos los libros, allí
comenzaron los argumentos de cosas que no saldrían a la luz en años. Esto
no se debió a que yo fuera brillante... sino que fue un caso de escenas que
aterrizaron en mi cabeza y que entrarían en juego mucho después.
   Como dije, la historia de Wrath es el libro del que estoy más orgullosa...
fue un comienzo totalmente nuevo, y por primera vez, fui verdaderamente
fiel a lo que había en mi mente. Me sorprendería que pudiera volver a
hacer algo así otra vez y a desarrollarlo en la forma en que lo hice. Wrath
fue un cambio radical de tema, ritmo y expresión unido a una increíble
extensión en lo que refiere a borradores por mi parte… escrito en un
momento en que básicamente estaba sin trabajo.
  Realmente le agradezco a Wrath haber aterrizado en mi mente y por
haber traído a los hermanos con él. Su libro está dedicado a él... por muy
buenas razones.
                 Rhage, hijo de Tohrture, alias Hal E. Wood




  Quería sugerirle otra palabra que decir, algo como exquisito, o susurro, o
lujuria. ¡No! Esternocleidomastoideo sería ideal.

  —Amante Eterno, Capítulo 8




     Edad:            165
     Ingresó en la 1898
     Hermandad:
     Estatura:        2.07 metros
     Peso:            128.80 kilos
     Color del        Rubio
     cabello:

     Color de         Verde-azulado iridiscente
     ojos:
     Marcas           Tatuaje multicolor de un dragón con garras
     físicas          cubriendo totalmente la espalda; cicatriz de la
     identificativa   Hermandad sobre el pectoral izquierdo; el nombre
     s:               de MARY MADONNA grabado en la piel, a lo
                      largo de la parte superior de la espalda y los
                      hombros, en la Antigua Lengua
Nota:          Debido a un castigo que le puso la Virgen Escriba
               posee un dragón interior que sale cuando está
               tenso (y que mantuvo para poder salvar a Mary).
               Ahora es capaz de ejercer algo de control sobre su
               alter ego, que ha sido domesticado por su shellan
Arma           Su bestia
preferida:

Descripción: …Mientras el tipo caminaba, había algo en él que no era
             WASP y apuesto a pesar de su increíble aspecto. Algo…
             salvaje. No se comportaba como los demás.
               De hecho, se movía como un depredador, amplios
               hombros que se balanceaban al andar, atento,
               escudriñando. Ella tenía la incómoda sensación que si él
               lo quisiera, podría exterminar a todo el mundo que
               había en el lugar, con sus propias manos.
                                        —Amante Eterno, Capítulo
               11
Emparejado     Mary Madonna Luce
con:
            Preguntas personales (contestadas por Rhage)


Última          La Vie en Rose (culpa de Mary… sostiene que es
película:       necesario compensar mi festival de Bill Murray)
Último libro: La Pequeña Oruga Glotona de Eric Carle (para Nalla)
Programa de Flavor of Love, Rock of Love, y prácticamente todo lo
TV favorito: que dan en el Canal Cocina
                PD: Quiero que regrese Nueva York y haga otra
                temporada
Último      Talk Soup
programa de
TV:
Último          No quieres saberlo
juego:
Temor más       Perder a Mary
grande:

Amor más        Mary
grande:

Cita favorita: Mangia bene!
Bóxer o slip: ¡Lo que Mary prefiera sacarme!
Reloj:          Rolex Presidencial de oro
Coche:          GTO morado oscuro
¿Qué hora es Las 6 de la tarde
mientras
estás
rellenando
este
cuestionario?
¿Dónde        En la cama, desnudo.
estás?
¿Qué llevas   Ver arriba
puesto?

¿Qué hay en Cosas negras, pantalones de cuero para luchar,
tu armario? ropas blancas para ver a la Virgen Escriba. Y una
            solitaria camisa hawaiana que Mary trata de
            conseguir que me ponga. Ok, no es una camisa
            hawaiana, pero es como azul, y francamente
            cuando se trata de ropa el color me da alergia. Sin
            embargo ella está dispuesta a sobornarme para
            conseguir que me la ponga… ¡lo cual siempre es
            divertido!
¿Qué fue lo   Tortitas de suero de leche, unas cinco, con
último que    mantequilla y jarabe de arce; una taza de café; seis
comiste?      salchichas; dos raciones de patatas fritas con
              cebolla rallada; una caja de fresas; un bagel de
              canela con queso crema; pomelo rosado partido
              por la mitad (me comí las dos mitades); y tres
              bollos de cerezas con azúcar glaseado. Y tengo un
              poco de hambre
Describe tu   Sólo diré que hace una media hora me di vuelta en
último        la cama y lo hice realidad. GSS
sueño:
¿Coca o       Coca cola
Pepsi?
¿Audrey       Supongo que Marilyn Monroe. Pero es totalmente
Hepburn o     debatible, y no porque las dos hayan muerto. Para
Marilyn       mí es Mary
Monroe?

¿Kirk o       Kirk. Fue el seductor del espacio, hombre, ¡y un
Picard?      pionero en ese aspecto!

¿Fútbol o    Fútbol, ¡porque es un deporte de contacto!
béisbol?

¿La parte   Depende de mi humor… Supongo que soy
más sexy de omnívoro. Lo que significa que me gusta
una hembra? mordisquear… cualquier parte y todo
¿Qué te      El sonido de su voz. La forma en que rueda en la
gusta más de cama junto a mí y me habla en la oscuridad del día
Mary?        haciéndome sentir a salvo
¿Qué fue lo ¿Quién eres?
primero que
le dijiste?
Su respuesta Mi nombre… mi nombre es Mary. Estoy aquí con
fue:         un amigo.
Lo último    Anoche le traje una rosa blanca. Estaba
qué le has   contentísima. Mira, mi Mary Madonna no es una
regalado:    hembra del tipo presuntuoso.
             Bueno… est{ bien, le compré un anillo de
             compromiso antes de nuestra ceremonia de
             emparejamiento, porque ella es humana y así es
             como lo hacen. Es un diamante, porque, sabes,
             para mi Mary sólo quiero lo mejor. Es de siete
             quilates, D, sin defectos. Fritz lo consiguió para mí
             en el Distrito de Diamantes de Manhattan. Cuando
             se lo di, Mary fue muy educada y me lo agradeció,
             pero está en el cajón. ¿Qué hay en su dedo? Una
             simple alianza de oro. V hizo una para cada uno,
             porque, como dije, Mary es humana y quería que
             tuviéramos alianzas para ponernos después de
             nuestra ceremonia de emparejamiento. Es
             gracioso, nunca entendí todo el asunto del anillo
              de matrimonio hasta que tuve uno. Quiero decir,
              nosotros, los vampiros machos, nos tallamos la
              piel para mostrar que estamos emparejados. Pero
              lo bueno del anillo es que la gente puede verlo
              incluso cuando estas completamente vestido.
              Siempre llevo el mío puesto… a menos que salga a
              luchar.
Lo más        A ella pareció gustarle mucho la rosa. Te cuento, la
romántico     manera en que me sonrió me hizo sentir un
que has       gigante
hecho por
ella:
Lo más        La forma en que me agradeció la rosa
romántico
que ella ha
hecho por ti:
¿Algo que     Nada, ¡excepto su gusto en películas! DIOS. Es
cambiarías    decir, francamente, esa mujer miraría cualquier
de ella?      cosa con subtítulos extranjeros. Y yo trato de
              interesarme en la clase de películas que le gustan,
              lo intento… pero es una lucha. No obstante,
              comprendo lo que dice. Después de ver algo que le
              gusta, tengo que aclararme el paladar con una
              pequeña dosis de Bruce Willis o quizás una
              reposición de Supersalidos.
Mejor          Butch y V
amigo/a
(excluyendo
a tu shellan):
La última     Esta tarde. Pensé que La Vie en Rose no se acabaría
vez que       nunca.
lloraste:
La última   Mientras estaba comiendo. Fue Butch el que hizo
vez que     las tortitas, y deberías haber visto la cara de Fritz
reíste:     cuando vio cómo quedó la cocina después. Butch
            mola detrás de los fogones, aunque no es tan
            bueno como V, pero hombre, mi amigo no conoce
            el significado de limpia-mientras-lo-haces. El lugar
            no estaba sólo desordenado, era como… una
            profanación o una mierda así. Lo ayudamos a
            arreglar el desastre, yo, V y Butch… junto con un
            grupo de doggen, quienes, después de que Fritz se
            repusiera de la conmoción, pasaron un buen rato
            ordenando. A los doggen les gusta limpiar como a
            mí me gusta comer.
                            J.R. entrevista a Rhage


   Alrededor de las cinco de la tarde del día siguiente al de la entrevista que
le hice a Wrath en el arroyo, abandoné el refugio de Rehvenge. Estaba
contenta de haberme quedado a pasar la noche. Wrath, Beth, Phury,
Cormia, junto con las Elegidas, eran un grupo estupendo con el que pasar
el tiempo, y después de horas de charla había dormido como un tronco…
quedando demostrado que como siempre el rey tenía razón: Mis otras
entrevistas con los hermanos iban a ir mejor porque no estaría
medio-muerta por el viaje.
  El viaje de vuelta a través de las Adirondacks hacia Caldwell fue
encantador. La Northway es una de mis carreteras favoritas, ya que
atraviesa las montañas en las que pasé los veranos de mi niñez. Como las
hojas acababan de pasar por su apogeo otoñal, las dentadas montañas que
había a ambos lados de los dos carriles por los que conducía, aún seguían
inundadas de rojo, dorado y verde y los colores resplandecían como joyas
mientras el sol se ponía.
  Mientras conducía el coche alquilado, pensé en cuan diferentes estaban
los hermanos en comparación a cuando sus historias comenzaron tres
otoños atr{s. Me refiero a… tantas pérdidas y éxitos. Tantos altibajos.
Recuerdo ese primer encuentro en Amante Oscuro, cuando estaban en el
salón de Darius justo después de su muerte… y luego los imagino saliendo
de los bosques para reclamar a Phury como uno de ellos, al final de Amante
Consagrado. Muchos cambios, tanto buenos como malos.
   Me encuentro con Fritz en el aparcamiento del Marriott en Albany. Está
allí con el Mercedes, y después de cerrar con llave mi Ford Escape
alquilado, entro en el asiento trasero del S550 y el mayordomo conduce
hacia el sur, durante una hora, mínimo. Es muy locuaz, y adoro el sonido
de su voz: ligeramente acentuada, como la de Marissa, y con la animada
cadencia de un concierto de Mozart.
  Sé que nos estamos acercando cuando levanta el cristal divisor y
hablamos a través del sistema de altavoces del coche que se activa con el
sonido de la voz.
   Cuando finalmente nos detenemos frente a la mansión, está empezando
a anochecer, y me alegra que el patio esté iluminado porque así, mientras él
baja el cristal divisor puedo verlo todo. Aparca entre el Audi de Beth y el
Porsche 911 Carrera 4S, color gris acero de Z. Al otro lado del Porsche hay
un Hummer negro que no reconozco, sin nada en absoluto cromado…
incluso los tapacubos son negros. Sin que Fritz me lo diga, sé que tiene que
ser de Qhuinn. Es una pasada de carro, y sin duda práctico para la lucha,
pero hombre, qué maldita lástima, la cosa deja residuos de carbono como
un T-Rex.
  Fritz confirma mi conclusión tácita acerca de quién es el dueño, y cuando
paso a su lado, veo que el SUV tiene una abolladura en su flamante capó…
una abolladura del tamaño de un cuerpo. Olfateo rápidamente y huelo algo
dulce como talco de bebé. Eso me recuerda que los «chicos» ahora son
soldados, y sin mediar causa alguna, siento un poco de nostalgia.
   Fritz me abre la puerta de la mansión, toma mi abrigo, y me informa del
paradero de todo el mundo… o al menos de dónde se encontraban cuando
salió a recogerme: Mary está en el Pit con V y Marissa, trabajando en la
base de datos de Lugar Seguro. Butch, Qhuinn y Blay están en el campo de
tiro del centro de entrenamiento. John está en la habitación de Tohr
reunido con el hermano. Rhage está arriba, recostado sobre su espalda con
un paquete de doce Alka-Seltzer a su lado.
  Ah, la bestia.
  El mayordomo me pregunta a quién quiero ver primero, y pregunto si
cree que Rhage estaría dispuesto a hablar. Fritz asiente y me informa que
Hollywood est{ deseando la distracción… así que nos dirigimos arriba.
  Cuando llegamos a la puerta de Rhage, Fritz se va y golpeo yo misma.


     Rhage: (con ¿Sip?
     voz
     amortiguada
     )

     JR:           Soy yo.
     Rhage:        Oh, gracias a Dios. Pasa.


  Abro la puerta y la habitación está muy oscura, el resquicio de luz que se
desliza dentro desde el pasillo es consumido por una hambrienta negrura.
Aunque, antes de que de un paso adelante, las velas que hay sobre la
cómoda y en una mesa cercana a la cama llamearon.


     Rhage:        No puedo tenerte tropezando con las cosas.
     JR:           Gracias...


   Joder, Rhage no tiene buen aspecto. Efectivamente está tendido sobre su
espalda, y hay un montón de Alka-Seltzer a su lado. Está desnudo, pero
tiene una sábana echada hasta la cintura, y mientras le miro recuerdo que,
en términos de peso, es el más grande de los hermanos. Sin duda es
enorme, aún en una cama que parece tan grande como una piscina
olímpica. Pero no está bien. Tiene los párpados caídos sobre los ojos azules
que evocan las Bahamas, la boca ligeramente abierta y el vientre hinchado
como si se hubiera tragado un globo meteorológico.


     JR:           Así que la bestia salió, ¿eh?
     Rhage:        Sip… anoche justo antes del amanecer (gime al
                   intentar darse la vuelta).
     JR:           ¿Estás seguro de que quieres hacer esto ahora?
     Rhage:        Sip, muero por algo de distracción, y no puedo ver
                   la TV. Hey, ¿puedes traerme más Alka-Seltzer?
                   Mary me dio seis antes de irse hará una media
                   hora, pero no parecen tener un efecto muy
                  prolongado.

    JR:           Desde luego.


  Me siento aliviada de poder hacer algo para ayudarle, y me dirijo hacia
dónde hay cuatro cajas de la sustancia, alineadas al lado de una jarra de
agua y un vaso. Lleno el vaso, rompo tres paquetes de papel de aluminio y
echo los discos calcáreos dentro.


    JR:           ¿No deberías tomar algo más fuerte?
    (observando
    el plop-plop,
    fizz-fizz
    trabajando)
    Rhage:         La doctora Jane probó con Prilosec. No me alivió
                   tanto como esto.


   Cuando regreso, levanta la cabeza y le pongo el vaso en los labios.
Mientras bebe lentamente, me siento culpable al reparar en lo magnífico
que es. Sinceramente es el macho m{s hermoso que haya visto nunca… casi
quieres tocarle la cara para asegurarte de que es real y no obra de algún
artista representando el prototipo de absoluto esplendor masculino. Tiene
el los pómulos como el Monte Everest, una mandíbula tan recta como una
viga y labios llenos y suaves. Los rizos de su cabello rubio están
desparramados sobre la almohada y huele increíble.
  Cuando quito el vaso vacío de su boca, Rhage abre los ojos. Lo que me
recuerda que su brillante mirada verde azulada es aún más impresionante
que su estructura ósea.
    Rhage:         Estás sonrojada.
    (riendo
    discretamente)
JR:            No, no lo estoy.
Rhage:        Estás sonrojada. Estás sonrojada.
(cantando a
tono con la
melodía de
na-na-na-na-n
a-naaaaa)
JR:            ¿Cómo es posible que quiera golpearte mientras
               estás abatido?

Rhage: (sonríe Ay, dices las cosas más dulces.
de oreja a
oreja)
JR: (riendo     Espera, pensé qué después tu visión quedaba
porque          debilitada.
sencillamente
tienes que
hacerlo, es así
de simpático)
Rhage:         Así es, pero tus mejillas están MUY rojas. Pero
               bueno, basta de ti, vamos a hablar sobre mí.
               (agita sus quilométricas pestañas) Vamos, ¿qué
               quieres saber? ¿Qué preguntas ardientes tendré
               que contestar?


JR: (riendo de Eres el único hermano al que le gusta ser
nuevo)         entrevistado.


Rhage:         Estoy contento de saber que me las he apañado
               para distinguirme de ese puñado de idiotas
               zarrapastrosos.
JR:            ¿Qué pasó?
(sentándome
en el borde de
la cama)
Rhage:           Estaba siguiendo el rastro de otra casa de
                 «persuasión» lesser y digamos que encontré lo
                 que estaba buscando y mucho más que eso.
JR: (trago       ¿Había muchos?
saliva)
Rhage:           Mmm. Los suficientes. Hubo algún intercambio
                 de plomo, y una de las balas dio en algún lugar
                 que no me gustó.
JR:              ¿Dónde te alcanzaron?
Rhage: (aparta   Ahora la bestia y yo nos llevamos mejor, y no le
la sábana de     gusta que reciba balas (se ríe). Pero llegaron
sus piernas,     Qhuinn, John Matthew y Blay como refuerzos…
revelando un     al igual que la semana pasada fueron por mí y
vendaje          por Z. Joder… (se ríe) esos tres se llevaron una
alrededor del    pequeña sorpresa al ver a mi alter ego.
muslo)

JR:              ¿Qué pensaron los chicos de la bestia?
Rhage:           Cuando regresé como yo mismo, me desperté y
                 estaban alrededor de mi cabeza, viéndose como
                 si hubieran sido víctimas de una crisis de golpe y
                 fuga. Estaban blancos como sus bóxer e igual de
                 tiesos (risas). Supongo que la bestia se encargó
                 del escuadrón de asesinos que habían sido
                 llamados como refuerzos (se frota la tripita).
                 Debe haber habido un gran número de ellos.
JR:              Así que después tienes que recuperarte. (Rhage
                 me suelta una mirada de ¡claaroo!-¿tú-eres-tonta?
         y se frota otra vez el estómago). Ok, pregunta
         estúpida.
         ¿Ahora es más fácil para ti? ¿Me refiero a tratar
         con la bestia?
Rhage:   Bueno… sí y no. Ya no lucho cuando sale, y eso
         parece disminuir después la duración de la pupa.
         Pero de cierta forma todavía tengo que pasar por
         esto… especialmente si he tomado, como lo diría,
         un tentempié. Lo bueno es, que no tengo que
         preocuparme mucho porque la maldita cosa vaya
         a convertir a mis hermanos o a los chicos en un
         Happy Meal. Es extraño… desde que llegó Mary,
         la bestia está en sintonía con la gente. No sé si eso
         tiene algún sentido. Parecería que, después de
         que se vinculó con ella, fue capaz de ver a la
         gente como amigo o enemigo en lugar de ver a
         todo el mundo como comida, ¿sabes?
JR:      Es un alivio.
Rhage:   Hombre, solía estar todo el tiempo preocupado
         por esa mierda. Así que sip, desde varios puntos
         de vista, es mejor. ¡Quiero decir de verdad!
         Antes, cuando hacía la recuperación de la forma
         más difícil, a esta altura, todavía estaría fuera de
         mi. ¿Ahora? Volveré a la vida normal en
         aproximadamente unas tres horas. Todavía
         tendré indigestión, pero esos dolores corporales
         terriblemente horrorosos ya no duran tanto
         (sacude la cabeza). Sin embargo tengo que decir
         que, aunque siguiera siendo realmente difícil de
         soportar… no me importaría.
JR:      ¿No?
Rhage:   Tengo a Mary. Así que aunque la bestia me
             partiera en dos para salir, mientras pueda volver
             a juntarme lo bastante como para estar con ella,
             está bien para mí.
JR:          Eso es hermoso.
Rhage:       Ella también.
JR:          Hablando de cosas de pareja… He oído que tú y
             ella…
Rhage:       ¡Tenemos un bebé en mente! (se ríe). Sip, lo
             tenemos. Imagínate. Lo que pasa, es que no tengo
             claro cómo hacerlo. Puede que haya una
             oportunidad, pero ya veremos. Todavía siguen
             siendo solo planes.
JR: (sin querer Bien, creo que los dos seréis unos padres
presionar)      estupendos.


Rhage:       Sabes, yo también lo creo. Hay algunas
             cuestiones que necesitamos resolver. Entre tú y
             yo… Mary es…
JR:          ¿Qué?
Rhage:       No, es algo personal. De todos modos, si ocurre,
(sacude la   será fantástico, y si no, no pierdo nada porque la
cabeza)      tengo a ella. Quiero decir, mierda, mira a Tohr.
JR:          Realmente no lo está pasando bien, ¿no?
Rhage:       No, no lo está. Y para ser honesto, es jodido para
             nosotros. El asunto es que, no puedes evitar
             ponerte en su lugar, porque es tu hermano y
             estás sintiendo lo que está pasando y no quieres
             que se sienta tan apenado. Y no puedes evitar
             pensar en ti mismo. Yo sin Mary… (cierra los ojos
             y tensa la boca). Sip, ¿qué más vas a
                     preguntarme?



  En el silencio que sigue, pienso en lo que pasan las shellans cada noche
cuando esos compañeros suyos salen a luchar. Es triste darse cuenta que
hay un quid pro quo. Sin sus compañeras, los hermanos son muertos
vivientes... y eso tiene que ser igual de aterrador para estos fuertes
guerreros. Hasta cierto punto, Rhage no tiene que preocuparse por perder a
Mary, pero tiene que ser difícil vivir entre tipos que no son tan afortunados
como tú.
  Antes de que pueda preguntar alguna tontería superficial, como si la
guerra de bromas pesadas entre él y V continua, golpean la puerta. Antes
de que se abra, Rhage deja escapar un ronroneo, así que no me sorprende
ver entrar a Mary. Como siempre, Mary viste simplemente un par de
pantalones caquis y un polo, pero su llegada trae a la vida a Rhage como si
fuera Miss América vestida con un rutilante traje de noche. También activa
algún tipo de interruptor dentro de él. Ciertamente la contempla, con
mirada penetrante. Y él que flirtea con todo el mundo, con ella se pone
serio, recalcando que ella es la excepción especial y el resto de nosotras
somos la norma.
  Oh, y su aroma vinculante verdaderamente clama. ¿Mencioné que huele
fenomenal?
   Mary y yo nos saludamos, y cuando Rhage se incorpora en el colchón y
tiende los brazos hacia ella, me hace recordar que tres son multitud.
Mientras la envuelve con sus enormes brazos y permanece de esa forma,
intercambio algunas cortesías con Mary y me vuelvo para salir.
  Rhage dice mi nombre en voz baja, y miro sobre mi hombro.
Lanzándome una mirada por encima de la cabeza de ella, me dirige una
pequeña sonrisa pesarosa. Como si la razón de que esté aferrándose tan
fuertemente a ella fuera porque piensa que le ha tocado la lotería con su
compañera y no entiende por qué fue él el afortunado. Le saludo con la
cabeza... y los dejos solos.
                                  Amante Eterno


  Los personajes
  Rhage
  Mary Madonna Luce
  John Matthew, alias Tehrror (Darius reencarnado)
  Zsadist
  Phury
  Bella
  Wrath y Beth
  La Virgen Escriba
  El señor X, Fore-lesser
  El señor O(rmond)
  El señor E, al que cuelgan de un árbol
  Caith, hembra vampiro que tuvo un interludio oral con Vishous en el One Eye
  Doctora Susan Della Croce, la oncóloga de Mary
  Rhonda Knute, la directora de Línea Directa de Prevención del Suicidio
  Nan, Stuart, Lola, y Bill, trabajadores de la línea directa
  Amber, la camarera de T.G.I. Friday’s


  Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):
  Oficinas de Prevención del Suicidio en la Décima
  One Eye, bar en la parte más alejada de Caldwell saliendo por la Carretera 22
  T.G.I. Friday’s en Lucas Square
  La casa de Mary, que es un establo remodelado en el límite de la propiedad de
Bella
  La granja de Bella, situada en una carretera privada saliendo por la Carretera 22
  La casa de Tohr y Wellsie
  El apartamento de John
  Centro de entrenamiento de la Hermandad, debajo de la mansión de Darius
(ahora de Beth), localización desconocida
  Cabaña del señor X, en las afueras de Caldwell
 Centro de persuasión de la Sociedad Lessening, al este de la Big Notch
Mountain, a treinta minutos en coche del centro de la ciudad.


  Resumen
  Rhage, el miembro más peligroso de la Hermandad, se enamora de una
humana moribunda… que es la única que puede domesticar a su bestia y a
su corazón.


        Frase inicial: Ah, infiernos, V, me estas matando.
        Frase final:   Y se deleitó con todo el amor.
        Publicado:     Marzo del 2006
        Páginas:       359
        Palabras:      124.868
        Primer         Diciembre del 2004 – Agosto del 2005
        borrador:

                             Comentarios de la profesión


  Los hombres perfectos (los machos) no me parecen demasiado
interesantes. Sabes de los que estoy hablando, de la clase TGYP. ¿Los que
son guapísimos y tienen sonrisas de dientes perlados, se ríen a carcajadas y
están sobrecargados de confianza sexual (como si estuvieran dotados de un
lanzacohetes tras la bragueta de sus ajustados bóxer Calvin). Bien, esos
estereotipos siempre me han dejado fría.
  Mientras escribía Amante Oscuro, Rhage me dio la impresión de ser uno
de esos machos guapos por los que no daría ni un duro. Era todo
bravuconada y tan seguro de sí mismo, rodeado de mujeres, que realmente
no lo consideré como un héroe. Después de todo, ¿qué clase de aventura
podía tener su historia para gustar a alguien? Tipo magnífico conoce chica.
Tipo magnífico consigue chica. Um... tipo magnífico conserva chica, y sigue
conservando chica y luego ella se cuelga más porque, ¡anda!, él es el
Hombre Perfecto, y a ella le gusta el sexo con las luces encendidas.
   Igual, habría terminado en el segundo capítulo. Debido en gran parte al
hastío. Quiero decir, ¿qué es el vivieron felices y comieron perdices para
ellos? Ella instala espejos sobre la cama matrimonial y él… bien, demonios,
él siempre está feliz porque es perfecto.
  La verdad era, que me frustraba que el libro de Rhage fuera el segundo
de la serie.
   Descubrí que él iba a ir después de Wrath, cuando llevaba escritas unas
tres cuartas partes de Amante Oscuro. Para mi fue evidente durante esa
escena que se desarrolla en las habitaciones subterráneas de Darius, en la
que Beth le da a Rhage los Alka-Seltzer y lo calma mientras él está tratando
de recuperarse de la última aparición de la bestia. Fue mientras estaba
escribiendo esas páginas que empecé a tener visiones del libro de
Hollywood: vi a Rhage y a la bestia y lo duro que le resultaba vivir con esa
maldición. Vi que para él todo el sexo que tenía era algo hueco,
simplemente una forma de mantenerse equilibrado. Lo vi enamorarse de
Mary y sacrificarse por ella.
  No era perfecto. Sufría. Luchaba.
  Para cuando había terminado de bosquejar su historia, Rhage no sólo me
interesaba si no que lo amaba. Era mucho más atractivo por el hecho que él
y su vida no eran un paraíso de playboy.
  Lo cual me aporta la regla número seis: El conflicto es el rey.
  Una de las cosas que creo que funcionan en Amante Eterno son los
conflictos. Mary y Rhage deben superar un infierno para estar juntos:
Deben enfrentar la enfermedad de ella; tratar con el hecho de que es
humana y él no; aceptar a la bestia y lo que tiene que hacer él para poder
controlarla; y pasar la transición de ella hacia el mundo de la Hermandad.
Cada vez que superaban uno de esos obstáculos, se fortalecían.
   Tomemos, como ejemplo, la reaparición de la leucemia de Mary. Al final
del libro, cuando está claro que a ella no le queda mucho tiempo, Rhage
acude a la Virgen Escriba y le ruega que salve a la mujer que ama. La
Virgen Escriba considera la petición y le ofrece una solución desgarradora.
Le dice que sacará a Mary de la continuidad de su destino, rescatándola de
ese modo de la muerte. Pero a cambio, para preservar el equilibrio
universal, Rhage tiene que conservar la maldición de la bestia por el resto
de su vida y no ver nunca más a Mary. Además, Mary no lo recordará ni a
él ni al amor que habían compartido.


  Le tembló la voz.
  —Me estás quitando la vida.
   —De eso se trata —dijo ella en un tono increíblemente dulce—. Es el ying y el
yang, guerrero. De hecho, es tu vida, metafóricamente hablando, por la de ella. El
equilibrio debe ser mantenido, el sacrificio debe ser hecho si los dones son dados. Si
salvo a la humana por ti, debe haber un gran compromiso de tu parte. Ying y yang.
  —Amante Eterno, Capítulo 49


 Ese es un serio conflicto interno. Él tiene el poder de salvar la vida de
Mary, pero sólo con un enorme sacrificio por su parte.
  El conflicto es el microscopio de un libro. Cuando lo apuntas hacia un
personaje, ves lo que hay bajo la narración de la descripción física. Ves si
alguien es fuerte o débil, de principios o apático, heroico o malvado.
  En el intercambio Virgen Escriba/Rhage sobre la enfermedad de Mary, el
conflicto de Rhage es externo, porque está siéndole impuesto por una
tercera persona (concretamente la Virgen Escriba, en la forma de su
propuesta) y también es interno, porque debe oponer lo mucho que desea
deshacerse de la bestia y el gran amor que siente por Mary. Prueba que es
un héroe porque sacrifica su propia felicidad en beneficio de su amada… y
en un nivel más amplio, es la culminación de su viaje de transformación del
macho egocéntrico que una vez fue hasta el tipo comprometido y
compasivo que es ahora.
  ¿Ves por qué acabé amándolo?
  El conflicto es absolutamente decisivo en cada historia. Y pienso que los
pormenores de cómo superarlo son como un tablero de ajedrez a través del
cual la gente debe moverse en el libro: qué hacen y a dónde van para
alcanzar la resolución, son tan significativos como lo que en primer lugar
los puso entre la espada y la pared.
  Regla numero siete: La sorpresa creíble es la reina tanto como el conflicto es el
rey.
  Para un autor, la sorpresa creíble es la última jugada sobre el tablero:
Muchas cosas son sorprendentes, pero sin un contexto previo para darles
peso, no son creíbles. Para realmente lograr una resolución cantada,
necesitas ambas mitades… un conflicto realmente fuerte y un resultado
impredecible pero creíble.
  Toma, por ejemplo, el resultado final de Amante Eterno. Cuando Rhage
acepta el acuerdo con la Virgen Escriba para salvar la vida de Mary, él y su
shellan están acabados. Para siempre. Y sin embargo su amor regresa a él
(gracias a la forma de conducir de Fritz tipo estrella del rock… ¿quién
podría imaginar que el doggen se había aplicado una inyección de Jeff
Gordon?) curada de su enfermedad y con todos los recuerdos de él y lo que
habían compartido intactos. ¡Fantástico! ¡Fabuloso! Salvo por el hecho de
que eso no es posible según el acuerdo que Rhage había hecho con la
Virgen Escriba.
  ¡Hola!, sorpresa creíble. Resulta que el sacrificio necesario para la
salvación de Mary ya ha sido realizado. Cuando la Virgen Escriba va a
rescatar a Mary de su destino, descubre que la mujer es estéril como
resultado de los tratamientos para la leucemia. En la mente de la Virgen
Escriba, esta es una pérdida suficiente para equilibrar el regalo de la vida
eterna. Como lo expone:


   … La alegría de mi creación siempre me sostiene, y me pesa enormemente que
tú nunca sostengas en brazos a la carne de tu carne, que nunca veas tus mismos
ojos mirándote desde el rostro de otro, que nunca puedas mezclar tu naturaleza
esencial con el macho que amas. Lo que has perdido es suficiente sacrificio…
  —Amante Eterno, Capítulo 51


¿Quién podía haber sospechado que la esterilidad de Mary fuera la clave
que al final uniera a la heroína y al héroe? Yo no… pero entonces,
¡sorpresa! Y aquí está el por qué es creíble. La esterilidad de Mary había
sido mencionada anteriormente (ver capítulos 22 y 51), y la Virgen Escriba
siempre se ha guiado por la equidad. Sus dones no pueden ser entregados
sin un coste (por ejemplo, piensa en la prenda de la una de las facultades
de Darius al final de Amante Oscuro), así el lector entiende que siempre
debe haber un pago, porque ha habido un precedente para ello.
  Como dije, la resolución me asombró… y fue una fuente de gran alivio.
Cuando estaba esbozando el libro, llegué a la escena con Rhage y la Virgen
Escriba, cuando todo parecía estar perdido, y quise golpearme la cabeza
contra el monitor. Es decir, estaba escribiendo un ROMANCE paranormal.
Y la única separación posible al final de un ROMANCE es si esta implica
deshacerse de una desagradable suegra. Me entró un pánico absoluto,
porque no podía ver como esos dos iban a conseguir un VFS juntos.
  Pero lo hicieron, gracias a la sorpresa creíble.
  Fuertes conflictos y soluciones que son satisfactorias sin ser obvias son el
nombre del juego. El problema es, al menos para mí, que nunca estoy
segura, hasta que consigo terminar de perfilar las escenas en mi cabeza, si
ambas partes van a estar presentes. Para ser sincera, no tengo ni idea de
dónde vienen mis ideas, y siento como si completara cada historia por los
pelos. Los finales son siempre un Aleluya para mí, porque nunca se a
ciencia cierta si la magia va a suceder. Me siento afortunada y agradecida
cuando pasa, pero no doy por hecho que tales bendiciones vayan a ocurrir
de nuevo.
  Un par de cosas más sobre el libro de Rhage. Después de que terminé el
esbozo y comencé a escribirlo, sentí que algo estaba mal. Me daba la
sensación que el tono era distinto al de la historia de Wrath. La vibración
era… bien, m{s Rhage, menos Wrath.
  Para mí, esto fue un poco alarmante. Supongo que pensé que sentiría lo
mismo al escribir todos los libros, pero no fue así, y a lo largo del camino
he aprendido que los libros de una serie no tiene por qué ser idénticos.
Tener un contexto similar, sí. El mismo reparto, desde luego. Pero cada
historia va a tener su propio ritmo, paso e idiosincrasia. El de Wrath tiene
un toque mordaz, con un ritmo rápido y ágil y un dialogo escueto. El de
Rhage me pareció más suave y más romántico, más divertido, también, con
más sexo. El libro de Z fue oscuro por todas partes. El de Butch se parecía
más al de Wrath, en su tono mordaz, y se hablaba un montón del mundo
vampiro en él. La vibración del de V fue brillante, minimalista y un poco
peligrosa. El de Phury fue romántico, evocador y cálido.
  Lo que me lleva a la regla ocho: Escucha a tus Rice Krispies.
   No se de dónde provienen mis ideas. Las imágenes que tengo en la
mente siempre han estado allí, y están al mando. No quería a Rhage como
protagonista del libro numero dos, pero lo fue. Quería que el tono de la
historia de Rhage fuera como el de Wrath. No lo fue. No sabía como iban
Rhage y Mary a seguir juntos durante siglos teniendo en cuenta que él era
un vampiro y ella no. Siguieron. (P.D: Quería que el proceso de escritura de
Amante Eterno fuera fácil, porque acababa de pasar nueve meses poniendo
el mundo en orden. Fue igual de difícil, sólo que de una manera diferente.
Veremos más de eso después)
  Sin embargo, todo fue bien y sigue yendo bien, porque dejo que lo que
está en mi mente lleve la batuta. Incluso cuando me pierdo, confío en las
historias… mayormente porque no tengo elección. Lo que me muestra es
infinitamente mejor que lo que yo trato de construir a propósito.
   Aquí hay un pequeño ejemplo de cómo escuché a mis Rice Krispies
cuando llegó el libro de Rhage. Cuando empecé a escribir Amante Eterno,
Vishous, guardián de las visiones del futuro, saltó y le dijo a Rhage que
acabaría con una virgen. Cuando vi eso, me quedé como… Eh… eso va a ser
difícil, dado que Mary ya ha estado con alguien antes de conocer a Hollywood. De
todas formas, me dije: Ok, V lo dijo, así que lo escribiré. Y luego, a lo largo del
libro, V estuvo continuamente lanzando indirectas sobre que el nombre de
Mary tenía un significado especial. No tenía ni idea de qué demonios
estaba hablando, pero seguí viéndolo en mi mente, siempre insistiendo con
el nombre. Resolví: Bien… sólo échalo dentro, y cuando no vaya a ninguna parte,
lo cortas.
  No fue hasta que llegué al final del libro cuando todo se aclaró. Mary y
Rhage estaban abrazados después de reencontrarse en la habitación de él:


  Ella alzó la cabeza.
  —Sabes mi madre siempre me decía que estaría a salvo tanto si creía en Dios
como si no. Estaba convencida que no podría apartarme de la Gracia debido al
nombre que me puso. Solía decir que cada vez que alguien me llamaba, escribía mi
nombre o pensaba en mí, estaba protegida.
  —¿Tú nombre?
  —Mary. Me dio el nombre por la Virgen María.
  —Amante Eterno, Capítulo 51


   Recuerdo escribir eso y soltar una carcajada. ¡Vishous no se equivoca
nunca! Sin embargo, ahora, déjame darte un ejemplo de cuando serle fiel a
lo que hay en mi mente, no es tan fácil.
   Mientras estaba haciendo el borrador de Rhage, cuando tenía unas
cincuenta y ocho páginas de largo, vi una escena que contradecía una de
las grandes reglas no escritas del convencionalismo romántico. En la vasta
mayoría de las novelas románticas, el héroe nunca está con otra mujer
después de conocer e involucrarse físicamente con la heroína. Tiene
sentido. ¿Después de todo, quién en su sano juicio podría enamorarse de
alguien que va saltando de cama en cama?
   Pero Rhage salió y estuvo con otra mujer después de que él y Mary
estuvieran juntos. Todavía no habían hecho el amor, pero la atracción
estaba allí y la vinculación en marcha… al menos por parte de Rhage. El
problema era su bestia. Para poder mantener la maldición bajo algún tipo
de control, se veía obligado a quemar el exceso de energía con lucha y sexo,
utilizándolos como válvulas de escape. La noche en que ocurrió el
«adulterio», se encontraba en una situación difícil. Estar con Mary lo
excitaba a causa de la atracción que sentía por ella, intentó encontrar una
pelea y fracasó, así que estaba llegando a un nivel crítico y peligroso. Odió
lo que hizo y se odió a sí mismo por la maldición… y fue evidente que lo
que ocurrió fue algo requerido por las circunstancias, y nunca algo que
hubiera escogido. Lo sucedido decididamente no fue un caso del
protagonista falto de moral que salió en busca de sexo.
  La escena dónde Rhage regresa a su habitación fue descorazonadora de
escribir. Todavía puedo verlo después de tomar la ducha, sentado al borde
de la cama. Tenía una toalla alrededor de la cintura y la cabeza colgando
hacia abajo, completamente derrotado, atrapado entre la realidad de su
maldición y su amor por Mary. La situación era difícil por donde la
miraras, y produjo un conflicto increíblemente difícil entre ellos. Juntos
fueron capaces de superarlo, pero sabía que, esta parte de la historia en
concreto, no era algo con lo que todos los lectores se iban a sentir a gusto. Y
podía entender por qué. Por consiguiente, cuando escribí el libro, fui muy
cuidadosa en la forma en que encaré todo el asunto.
   Cuando empecé a trabajar con la serie de la Hermandad, no pretendía
ser una instigadora o una rompe-convencionalismos, y sigue sin ser mi
meta. No obstante, lo he hecho, como dije, prometí mantenerme fiel a lo
que veo, y ese sigue siendo mi principio operativo. La dificultad para mí
siempre reside en: ¿cómo muestro lo que hay en mi mente sin ofender al
género que tanto respeto? Siempre es una cuestión de equilibrio, y es en lo
que mi editor y yo consumimos más tiempo durante el proceso de revisión.
A veces, como con Rhage, pienso que hice un buen trabajo de equilibrismo.
Otras veces… desearía haberlo hecho mejor. Pero veremos m{s de este
tema después.
   Hablando de revisiones… unas palabras sobre Butch. Originalmente se
suponía que la historia del poli y Marissa iría incluida en Amante Eterno. Se
iban a enamorar, y él se convertiría en un hermano después de que su
transición fuera detonada… y eso era todo. Cuando empecé a trazar a
Rhage, me entusiasmaba la idea de escribir sobre Butch y Marissa porque
pensaba que tenían mucha química, y tenía muchas buenas escenas
protagonizadas por ellos dos en mi mente.
  Sin embargo, después de escribir unas doscientas páginas del
manuscrito, me di cuenta que tenía un problema. Butch y Marissa estaban
compitiendo por el espacio con Rhage y Mary a tal punto que básicamente
estaba escribiendo dos libros separados.
  El poli no era un actor secundario.
  Sin embargo, la idea de sacar esas escenas me aterrorizaba, porque temía
que mucha de la intensidad de ese mundo se viera comprometida.
También me preocupaba que pudiera perder las escenas para siempre y
eran geniales… en ese momento, no estaba segura de cu{ntos libros de la
Hermandad iba a lograr escribir, y con toda seguridad quería poner a
Marissa y Butch sobre el papel. Por último, de verdad, de verdad, de
verdad me gustaba lo que había escrito. Quiero decir, me gustaba en serio.
Al quitar esas páginas sentía como si estuviera degradando el material.
  Pero el libro no funcionaba. Por más que vacilara, le diera vueltas al
asunto y tratara de inventar excusas, sencillamente no estaba funcionando
correctamente.
  Oigamos la regla numero tres: Se dueña de tu propia obra.
   Si sabes que algo no funciona, sin importar cuánto te guste, deshazte de
ello. No esperes a que tu editor te diga lo que en tu corazón ya sabes que es
cierto… y toma esas decisiones difíciles porque es lo correcto para el libro
en el que estás trabajando actualmente.
  No digo que sea fácil.
   Aunque sabía que corría el peligro de perder el enfoque de la historia de
Rhage, no podía decidirme a hacer los recortes, y el yo-no-quiero-tirar
continuó durante semanas. Lo que al final inclinó la balanza fue la
insistente convicción, que rehusaba abandonarme, de que estaba jodiendo
el libro… y de hecho se fue haciendo más fuerte y persistente. Cuando
definitivamente pude y decidí ser fuerte, me puse los guantes de faena e
hice el trabajo pesado. Recorté el infierno de ese manuscrito, directamente
lo corté en pedacitos, y en el proceso me asusté muchísimo porque, como
siempre, tenía la presión de una fecha de entrega: sabía que si privaba al
libro de su textura, no sería capaz de arreglar las cosas y aún así acabar a
Rhage a tiempo (lo cual llevaría a mi editor a todo tipo de complicaciones
de planificación).
  Sin embargo sucedió que después de volver a armar el material de Rhage
otra vez, lo leí entero y supe que había tomado la decisión acertada. El
enfoque estaba donde debía estar, y el libro surtía mayor efecto.
   El asunto es, que debes escuchar a tu editor interno así como escuchas a
tus Rice Krispies. Sólo porque piensas que algo es brillante, no debes dejar
que comprometa la historia que estás escribiendo. Trato de recordarlo
siempre, porque hay tantas partes en movimiento en los libros de la
Hermandad… que siempre estoy en peligro de andarme por las ramas y
alejarme de la historia o historias principales. Y el equilibrio de la tramas es
complicado.
   Déjame ver, ¿mi escena favorita de Amante Eterno? Difícil de decir, pero
si tuviera que escoger… me decidiría por la de la luna… la segunda,
después que Mary rompió con Rhage, dejó la mansión de la Hermandad y
se trasladó a casa de Bella. Ocurre inmediatamente después que Rhage va a
ver a Mary a la granja y tienen la conversación oficial de hemos-terminado.
Rhage la deja arriba en su habitación y sale por la puerta principal. Está
completamente destruido, completamente perdido. Arriba en el cielo
nocturno hay una gran luna, y mientras la mira, obviamente está pensando
en lo que Mary hizo cuando estaban en el parque durante la segunda cita:
   En cambio se frenó en seco. Frente a él, la luna se elevaba sobre la línea de
árboles, y estaba llena, un gordo disco luminiscente en la fría noche sin nubes.
Alargó el brazo hacia ella y cerró un ojo. Sesgando la línea de visión, posicionó el
resplandor lunar en el hueco de su palma y sostuvo la aparición con cuidado.
  Algo opacado, oyó un ruido palpitante que salía de la casa de Bella. Una especie
de latido cadencioso.
  Cuando se hizo más fuerte, Rhage miró hacia atrás.
   La puerta principal se abrió de golpe, y Mary salió disparada de la casa, saltando
desde el porche, sin molestarse con los escalones que llevaban al suelo. Corrió sobre
la hierba cargada de escarcha con los pies desnudos y se lanzó hacia él, agarrándose
a su cuello con ambos brazos. Lo abrazó tan fuerte que la columna de él crujió.
  Estaba sollozando. Berreando. Llorando tan fuerte que le temblaba todo el
cuerpo.
  Él no hizo preguntas, sólo la abrazó.
  —No estoy bien —dijo con la voz ronca entre jadeos—. Rhage… no estoy bien.
  Él cerró los ojos y la abrazó con fuerza.
  – Amante Eterno, Capítulo 34


  Creo que es una escena fantástica, es tan conmovedor verlo recordar lo
que ella hizo en una época más feliz. Y luego cuando sale de la casa y se
aferra a él, señala un momento crucial para ella. Tiende la mano a Rhage,
por fin está incluyendo a alguien en su vida y en su enfermedad.
  ¿La escena m{s erótica? Er.. la escena de cama. ¿Sabes la de… con las
cadenas? Sólo pondré este pasaje para recordártela. Pasa justo antes de que
todo empiece, Rhage está en el Pit buscando algo para mantenerlo en la
cama:


   Rhage asintió.
  —Sólo deseo a Mary. A esta altura ni siquiera podría ponerme duro con nadie
más.
  —Ah, mierda, hombre —dijo Vishous en voz baja.
  —¿Por qué la monogamia es mala cosa? —preguntó Butch mientras se sentaba
y abría una lata de cerveza—. Quiero decir, la que tienes es una mujer magnífica.
Mary es buena gente.
  V sacudió la cabeza.
  —¿Recuerdas lo que viste en ese claro, poli?¿Te gustaría que eso estuviera cerca
de la mujer que amas?
  Butch bajó la Bud sin beber. Sus ojos recorrieron el cuerpo de Rhage.
  —Vamos a necesitar un cargamento de acero —masculló el humano.
  —Amante Eterno, Capítulo 43


   Y eso me recuerda una de mis frases favoritas del libro. Ocurre bastante
al principio, cuando V y Butch se refugian en el Escalade mientras la bestia
de Rhage se pasó de vueltas con algunos lessers en un campo:


   En poco tiempo, el claro quedó vacío de lessers. Con otro rugido ensordecedor, la
bestia giró como si buscara algo más para consumir. No encontrando otros
asesinos, sus ojos concentraron la atención en el Escalade.
  —¿Puede meterse en el coche? —preguntó Butch.
  —Si de verdad lo quiere. Afortunadamente, no puede estar muy hambriento.
  —Sip, bueno… ¿qué pasa si todavía le queda espacio para el postre? —masculló
Butch.
  —Amante Eterno, Capítulo 5


  Otra de las escenas que adoro es cuando se hace evidente que la bestia es
un peligro para todo el mundo excepto para Mary. El combate final con los
asesinos tiene lugar en el exterior de su casa, y la bestia había hecho su
parte con los lessers. Tras la carnicería, se aproxima a ella:


    Sin previo aviso, la bestia se dio media vuelta rápidamente y la tiró al suelo con
la cola. Saltó en el aire hacia la casa, atravesando una ventana con la parte superior
del cuerpo.
  Sacó un lesser a la noche, y el rugido indignado de la bestia fue cortado cuando
tomó al asesino entre sus mandíbulas.
  Mary se hizo una pelota, escudándose de las púas de la cola. Se cubrió las orejas
y cerró los ojos, para dejar fuera los suculentos sonidos y la visión de la horrible
matanza.
  Momentos después sintió que le daban un ligero empujoncito. La bestia la estaba
empujando con la nariz.
  Ella se giró y alzó la mirada hacia los ojos blancos.
  —Estoy bien. Pero tendremos que mejorar tus modales en la mesa.
  La bestia ronroneó y se estiró en el suelo a su lado, apoyando la cabeza entre las
patas delanteras…
  —Amante Eterno Capítulo 46


   Mary ha capturado ambos corazones el de Rhage y el de la bestia, y los
dos están completamente consagrados a ella. Y ella misma dice que ama a
la bestia… porque es mono mas o menos como Godzilla.
  En las escenas que he visto de Rhage, Mary y la bestia después del final
de Amante Eterno, ha sido genial descubrir que Rhage y su alter ego se han
integrado más. La bestia nunca será un buen acompañante para un baile de
debutantes (sus modales en la mesa no han mejorado mucho), pero no es
tan incontrolable como antes. Rhage está más feliz y más tranquilo. Mary
está satisfecha y viviendo su vida. Así que todo está bien.
  Lo cual me trae un último pensamiento. Después de cada libro de los
hermanos, ellos y sus shellans siguen sus vidas y continúan cambiando y
evolucionando como la gente hace en el transcurso del tiempo. Me gustaría
mostraros más de dónde están, y qué nuevos desafíos enfrentan y cómo se
han profundizado sus relaciones. Los Trozos de Vida (TDV) que posteo de
tanto en tanto en el foro de mensajes me dan la oportunidad de dar a
conocer estas nuevas escenas, y para mí, es reconfortante ver a todo el
mundo siguiendo con su vida. Igual que hacemos nosotros.
  Así que ese es Rhage… y ahora pensamientos de mi hermano favorito, Z.
                           Zsadist, hijo de Ahgony




  —Estaba muerto hasta que me encontraste, aunque respiraba. Estaba ciego,
aunque podía ver. Y entonces llegaste tú…y estuve despierto.
  —Amante Despierto, Capítulo 49


         Edad:            230
         Ingresó en la 1932
         Hermandad:
         Estatura:        1.98 metros
         Peso:            122 a 127 kilos
         Color del        Multicolor, corte al rape
         cabello:
         Color de         Amarillo cuando está tranquilo, negro
         ojos:            cuando está enfadado
         Marcas           Bandas de esclavo tatuadas en negro
         físicas          alrededor del cuello y muñecas; cicatriz
         identificativa   recorriéndole el rostro desde la frente hasta
         s:               la boca dónde le deforma el labio superior;
                          extensas cicatrices en la espalda; pezones
                          con piercings (hechos por el mismo); un
                          aro en el lóbulo izquierdo; cicatriz de la
                          Hermandad en el pectoral izquierdo; los
                          nombres de BELLA y NALLA grabados en
               la piel a lo largo de la espalda y los
               hombros en la Antigua Lengua.
Nota:          Después de años de no saber leer ahora a
               aprendido a leer y escribir.
               Tiene un gemelo idéntico, Phury
Armas          SIG gemelas de calibre 40. Solían ser las
preferidas:    manos
Descripción:   Zsadist se arrodilló junto a uno de los lessers,
               su rostro con cicatrices estaba distorsionado por
               el odio, tenía el destrozado labio superior
               torcido hacia atrás y los colmillos largos como
               los de un tigre. Con el cabello rapado y las
               mejillas hundidas bajo sus pómulos, parecía el
               Grim Reaper; y como la muerte, se sentía
               cómodo trabajando en el frío. Llevaba solo un
               jersey de cuello alto negro y amplios pantalones
               negros, iba más armado que vestido: la
               cartuchera con las dagas que era característica
               de la Hermandad de la Daga Negra cruzada
               sobre su pecho y dos cuchillos más sujetos a sus
               muslos. También llevaba una pistolera en la
               cintura con dos SIG Sauers.
               No es que no usara la nueve milímetros.
               Cuando mataba le gustaba hacerlo cuerpo a
               cuerpo. En realidad, era el único momento en
               que se acercaba a alguien.
                           —Amante Despierto, Capitulo 1
Emparejado     Bella
con:
         Preguntas personales (contestadas por Z)


Última           Los albóndigas (gracias, Rhage)
película:
Ultimo libro:    Oh, ¡los lugares a donde irás! del Dr. Seuss
                 a mi niña
Programa de      Realmente no tengo ninguno
TV favorito:
Ultimo           Los Simpson (los cuales sí me gustan)
programa de
TV:
Ultimo juego:    Monopoly con Wrath
Temor más        Despertar y encontrar que todo ha sido
grande:          un sueño
Amor más         Bella
grande:
Bóxer o slip:    (en blanco)
Reloj:           Timex. Soy partidario de la eficiencia
Coche:           Porsche 911 Carrera 4S, gris oscuro.
                 Como he dicho, soy partidario de la
                 eficiencia
¿Qué hora es     Medianoche (esta noche es mi descanso)
mientras
rellenas este
cuestionario?
¿Dónde estás? En la oficina del centro de entrenamiento
¿Qué llevas      (en blanco)
puesto?
¿Qué hay en tu (en blanco)
armario?

¿Qué fue lo     Una manzana Granny Smith
último que
comiste?
Describe tu     (en blanco)
último sueño:
¿Coca cola o    Coca cola
Pepsi?
¿Audrey         Oh, por favor. Eso es ridículo
Hepburn o
Marilyn
Monroe?
¿Kirk o         ¿Quiénes?
Picard?
¿Rugby o        Los deportes me aburren
béisbol?
¿Parte más      Eso solo le incumbe a Bella
sexy de una
hembra?
¿Qué fue lo    No se que estás haciendo aquí, aparte de
primero que le joderme el entrenamiento.
dijiste?
Su respuesta    Lo siento. No lo sabía.
fue:
Lo último qué Hay una parte de mí que quisiera
le has        alardear y hacer de cuenta que fue un
regalado:     objeto o algo. Pero pienso que el último y
              mejor regalo que le he hecho alguna vez
              fue asumir la responsabilidad
              comenzando a ser un verdadero padre
                para Nalla.

La cosa más     Todo. Cada centímetro de su piel, cada
atractiva sobre mechón de su cabello, cada esperanza y
ella es:        sueño que hay en sus ojos, y todo el
                amor de su hermoso corazón.
Última vez      Cuando Bella me hizo cosquillas hace
que reíste:     unos diez minutos.
Última vez      No es asunto de nadie excepto de Bella.
que lloraste:
                        Mi entrevista con Zsadist


   Después de salir de la habitación de Rhage, permanezco durante un
momento en el vestíbulo escuchando los sonidos de la mansión. En la
planta baja, oigo a T-Pain retumbando en la sala de billar y a las bolas del
billar golpeando una contra otra. Al otro lado del vestíbulo, en el comedor,
los doggen están quitando los platos después de la Primera Comida, sus
voces son suaves y súper alegres… lo que supongo que significa que hay
mucha porcelana y plata para limpiar. Detrás de mí, a través de las puertas
cerradas del estudio de Wrath, oigo al rey y a Beth discutiendo...


         Zsadist:        Hey
         JR: (girando    Hola…
         bruscamente
         sobre los
         talones)
         Z:              No quería asustarte


   Zsadist da mucha impresión en persona. Ahora está realmente grande,
muy diferente de cómo estaba antes de encontrar a Bella. ¿Si fuera a poner
la mano en su pecho? Quizás llegaría a cubrir uno de sus pectorales, pero
sería estirándola. Junto con su cuerpo, su rostro también se ha rellenado, y
esa cicatriz, aunque sigue siendo muy notable, como siempre, no parece
tan descarnada porque las mejillas no están talladas tan agudamente. Esta
noche lleva puestos vaqueros de cintura baja (Sevens, creo) y una camiseta
negra de TEAM PUNISHMENT. Shitkickers en los pies y una SIG
enfundada bajo cada brazo.


         JR:             No quería saltar como he hecho.
         Z:              ¿Quieres entrevistarme?
         JR:             Si a ti te parece bien.
         Z: (se encoge Bah. En realidad no me molesta. Con tal
         de hombros) de que pueda elegir qué responder.
         JR:             Por supuesto que puedes. (Miro por
                         encima del balcón). Podemos hacerlo en
                         la biblio…
         Z:              Vamos.


  Cuándo un macho como Z dice, Vamos, tú le sigues por dos razones:
Una, él no va a hacerte daño, y dos, no permitirá que nada te hiera. Así que
no hay razón para no ir.
  Tampoco hay razón para preguntar por el tema del dónde. Seguro, no va
a herirte, pero ¿quieres realmente molestarlo? Nop.
  Bajamos la gran escalera a un ritmo rápido, y cuando llegamos al
recibidor, cruzamos la representación del manzano, dirigiéndonos hacia el
vestíbulo. Los doggen que estaban en el comedor alzaron la vista y aunque
estaban vestidos con el uniforme formal, blanco y negro de los
mayordomos, sus sonrisas eran tan sociables y tranquilas como un día de
verano. Z y yo les saludamos con la mano al pasar.
  Z sostuvo ambas puertas del vestíbulo abiertas para mí.
  Afuera en el patio, inspiré profundamente. El aire del norte del estado de
Nueva York es como agua helada con gas. Entra en tus senos nasales y baja
hasta tus pulmones con un chisporroteo. Lo adoro.


         Z: (Sacando     Pensé que podíamos dar un paseo.
         del bolsillo la
         llave del
         coche)
         JR:             Que fabulosa idea. (Siguiéndolo hacia el
                         Porsche 911 Carrera 4S gris acero). Este
                         coche es…

         Z:              Mi única posesión, realmente. (Me abre
                         la puerta y espera mientras me deslizo
                         en el asiento del pasajero)


  Mientras da la vuelta hasta el lado del conductor y entra, tengo un caso
grave de envidia. Los Porsches son coches deportivos de lujo, pero sus
raíces están en las carreras y se nota. No tiene excesivos artilugios
abarrotando el salpicadero. Nada de asientos mullidos. Nada de estilo
quisquilloso. Todo en él habla de funcionalidad y poder de alto nivel
  Este es sinceramente el coche perfecto para él.
  Z arranca el motor, y la calculada vibración que viene de atrás expresa
fuerte y claramente el número de caballos de fuerza que hay bajo el
maletero. Mientras gira sobre el camino empedrado, rodeando hábilmente
la fuente que ha sido vaciada para pasar el invierno, maniobra con el
embrague y la palanca de cambios continuamente.
   Atravesamos las puertas del complejo, y el viaje de descenso de sea cual
sea la montaña en la que estamos para mi se convierte en tan solo una
mancha a causa del mhis. Después de salir al llano tomamos varias curvas y
líneas rectas, y cuando puedo volver a enfocar el paisaje, estamos en uno
de los innumerables cruces de la Ruta 22. Z dobla a la izquierda y la
abandona. El Porsche está entusiasmado por la demanda y se clava en el
pavimento como si los neumáticos tuvieran puntas de metal y el motor
estuviera propulsado por combustible de aviones. Mientras volamos hacia
delante, mi estómago forma un charco en la cuna de mis caderas y me
aferro al asidero de la puerta, pero no por temor a chocar… a pesar de que
Z no tiene los faros encendidos y el tablero de mandos no esté iluminado.
No, en la noche sin luna, no existe nada más que el Porsche y la suave
carretera, y me siento como si volara. El hecho de que me agarre es un
intento de mantenerme en tierra contra la sensación de ingravidez que me
invade.
 En ese momento me doy cuenta de que no quiero estar atada. Suelto mi
mano.


         JR:            Esto me recuerda a Rhage y Mary
         Z: (sin        ¿En qué sentido?
         apartar los
         ojos de la
         carretera)
         JR:            Una noche, cuando se estaban
                        enamorando, la llevó de paseo en su
                        GTO.
         Z:             ¿Lo hizo?
         JR:            Sip.
         Z:             Bastardo romántico, ¿verdad?


  Conducimos por la carretera, o podría haber sido por la galaxia, y
aunque no puedo ver las curvas y las colinas, sé que él puede. La metáfora
de la vida es ineludible: cada uno de nosotros en el asiento de nuestro
destino, conducidos por un camino que no podemos ver, por alguien que si
puede.


         JR:             Vamos a algún sitio.
         Z: (riendo      ¿Ah, sí?
         suavemente)
         JR:             No eres del tipo de conducir sin más.
         Z:              Quizá he pasado página.
         JR:             No. Es tu naturaleza, y no algo que
                         necesites arreglar.
         Z:               ¿Y dónde crees que voy?
         (examinándom
         e)
         JR:              No me importa. Sé que nos llevarás y
                          volveremos a salvo y por eso merecerá
                          la pena el viaje.
         Z:               Esperemos que sea así.


  Conducimos en silencio y es algo que no me sorprende. Tú no
entrevistas a Z. Tú te sientas y abres un espacio y quizá él lo llene y quizá
no.
   La siguiente ciudad más o menos grande cerca de Caldwell está a unos
buenos treinta minutos desde los puentes del centro pero solo a unos doce
minutos del complejo de la Hermandad. Cuando entramos en su periferia,
Z enciende los faros en observancia de las leyes. Pasamos por una
gasolinera Exxon, una tienda de helados Stewart, un McDonald y un
montón de tiendas no pertenecientes a cadenas como la peluquería The
Choppe Shoppe, la imprenta y gráficos Browning y la Pizzería Luigi. Los
aparcamientos están iluminados como algo sacado de una pintura de
Edward Hooper, charcos de luz solidificada alrededor de coches
aparcados, máquinas de hielo y contenedores. Me llama la atención
cuántos alambres están suspendidos de poste telefónico a poste telefónico y
la manera en que los semáforos se balancean por encima de los cruces. Es el
sistema nervioso del cerebro de la ciudad, pienso para mis adentros.
  El silencio no resulta incómodo. Acabamos en Target.
  Z entra en el aparcamiento y se dirige hacia un espacio retirado lejos de
los seis coches aparcados que están apiñados alrededor del conjunto de
puertas del frente del establecimiento. Mientras nos acercábamos al lugar
escogido, la imponente luz que hay sobre nosotros se oscurece…
probablemente porque él la apagó mentalmente.
  Salimos y mientras nos dirigimos hacia el edificio de color caramelo con
su diana roja, Z se acerca a mí más de lo que jamás ha hecho. Está a mi
derecha, medio metro detrás de mí, y a causa de su tamaño se siente, como
si estuviera encima de mí. Está realizando ese asunto de la protección y lo
tomo como un gesto de amabilidad, no de agresión. Mientras caminamos,
nuestros pasos sobre el pavimento frío son como dos voces diferentes. Los
míos son Shirley Temple. Los suyos son James Earl Jones.
  Dentro de la tienda, no le gustamos al guarda de seguridad. El policía de
alquiler se endereza en la división que demarca la sección de comida y
pone la mano sobre su spray de pimienta. Z lo ignora. O por lo menos,
asumo que Z lo hace. El hermano sigue detrás de mí, así que no puedo ver
su rostro.


         JR:            ¿Qué sección?
         Z:             A la izquierda. Espera, quiero un carro.


  Después de conseguir uno, nos dirigimos a… la sección de bebés.
Cuándo llegamos a los expositores de bodys y calcetines diminutos, Z se
me adelanta. Trata la ropa que hay en las estanterías de la manera más
suave, como si ya estuvieran en el cuerpecito firme de Nalla. Llena el
carrito. No me pregunta qué pienso sobre lo que está comprando, pero eso
no es una falta de respeto hacia mí. El sabe lo que quiere. Compra camisas
pequeñas y mullidos pantaloncitos en toda clase de colores. Zapatos
diminutos. Un par de manoplas que parecen pertenecer a una muñeca.
Luego vamos a la sección de juguetes. Bloques. Libros. Suaves animales de
peluche


         Z:             Lo siguiente es la sección de
                        automoción, luego música y DVDS.
                        También libros.


  Está a cargo del carrito. Lo sigo. Compra Armor All y un conjunto de
paños de gamuza. Luego el nuevo CD de Flo-Rida. Un libro de cocina de
Ina Garten. Cuándo pasamos por la sección de comida, agarra una bolsa de
Tootsie Pops. Nos detenemos en la sección de ropa para caballeros, y
escoge dos gorras de béisbol de Miami Ink. En el departamento de artículos
de escritorio toma algunas hojas de papel blanco grueso y de excelente
calidad y una caja de lápices de colores. Agarra una bufanda de punto de
un profundo color rojo de la sección de accesorios para señoras y luego
hace una pausa frente a un expositor de cadenas de plata con dijes
colgados de ellas. Escoge una que tiene un pequeño corazón de cuarzo
colgando de la cadena y la coloca con mucho cuidado encima de la
ordenada pila de bodys.
   Pensé que estaba siendo cuidadoso con la manera en que tocaba la ropa
de bebé a causa de lo que eran, pero de hecho, trata todas los objetos con el
mismo respeto. Tiene el aspecto de un asesino y su expresión es tan
amenazadora como el negro de sus ojos, pero sus manos nunca son rudas.
Si toma algo de un estante, de un anaquel o de un expositor y no lo quiere,
lo devuelve a su lugar. Y si encuentra un suéter que ha sido arrojado en un
montón o un libro que ha sido colocado en el estante incorrecto por otro
cliente o una camisa que está torcida en una percha, lo arregla.
  Z tiene un alma amable. En el corazón, es igual a Phury.
  Vamos a pagar, y el tipo de veinte años que está en la caja registradora
alza la mirada hacia Z como si el hermano fuera un dios. Cuando miro
como escanean todos los artículos, me doy cuenta de que el propósito del
viaje no es solamente el de comprar las cosas, sino que también pretende
dar un mensaje. Estos artículos son su entrevista. Me está demostrando
cuánto ama a Nalla, a Bella y a sus hermanos. Cuán agradecido está.


         JR:          La bufanda roja es para Beth, ¿correcto?
         (suavemente)
         .
         Z: (se encoge Sip.
         de hombros y
         saca una
         cartera negra)


  Ah… porque un regalo para Beth es también un regalo para Wrath. Y
apuesto que el Armor All es para los tres chicos, para lustrar el Hummer de
Qhuinn. Pero no hay nada para…


         Z:               No hay nada que pueda comprarle. No
                          hay nada que quiera y un regalo le haría
                          sentir peor.


  Tohr. Dios, Tohr…
  Después de que Z paga con una AmEx negra, pasamos por delante del
guarda de seguridad, que mira las bolsas blancas y rojas como si tuviera
visión de rayos X y pudiera haber armas en ellas… aunque la tienda no
venda click-click-bang-bangs.
   Fuera, ayudo a Z a poner sus compras en el minúsculo asiento trasero
del Porsche. Se desborda y acabo sentada con algunas en los pies y otras en
el regazo.
   Estamos en silencio durante todo el camino a casa, hasta que llegamos al
mhis que rodea el complejo. Mientras el paisaje se enturbia otra vez, miro a
Z.


         JR:              Gracias por llevarme.


  Hay una pausa, uno que dura tanto que me figuro que no va a haber
respuesta. Pero entonces el reduce la marcha mientras nos acercamos a las
puertas de la mansión.
Z:             Gracias por venir.
(echándome
un vistazo y
asintiendo
una vez).
                              Amante Despierto


  Los personajes
  Zsadist
  Bella
  Phury
  John Matthew
  Rehvenge
  El señor O
  El señor X
  El señor U(stead)
  Wellsie
  Tohr
  Sarelle, prima de Wellsie
  Lash, hijo de Ibex
  Qhuinn, hijo de Lohstrong
  Blaylock, hijo de Rocke
  Catronia (Ama de Z cuando era esclavo de sangre)


  Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):
  La mansión de la Hermandad (localización no revelada)
  La granja de Bella, situada en una carretera privada saliendo por la Carretera 22
 Centro de persuasión de la Sociedad Lessening, al este de la Big Notch
Mountain, a treinta minutos en coche del centro de la ciudad.
  La casa de Tohr y Wellsie
  La casa de la familia de Rehvenge
  ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)


  Resumen
   Zsadist, un antiguo esclavo de sangre y el integrante más temido de la
Hermandad de la Daga Negra, encuentra el amor mientras rescata a una
hermosa hembra de la aristocracia del retención obsesiva de un violento
lesser.


         Frase inicial:   ¡Maldita sea Zsadist! No saltes…
         Frase final:     Bella… y Nalla.
         Publicado:       Septiembre del 2006
         Páginas:         368
         Palabras:        136.445
         Primer           Noviembre del 2005 — Marzo del 2006
         borrador:
                           Comentarios de la profesión


  Creo que con Z, comenzaré con algo de Amante Oscuro. Esto es del
comienzo del libro, cuándo Wrath convoca a la Hermandad a una reunión
después del asesinato de Darius cometido por el Fore-lesser, el señor X. Para
expresarlos de alguna forma Zsadist hace toda una entrada, algo así:


  La puerta principal se abrió de golpe, y Zsadist entró en la casa.
  Wrath lo miró furioso.
  —Gracias por venir, Z. ¿Has estado muy ocupado con las hembras?
   —¿Qué tal si me dejas de joder? —Zsadist se dirigió a un rincón y permaneció
alejado del resto.
  —Amante Oscuro, Capítulo 4


  Cuando vi por primera vez a Zsadist entrando en la casa de esa forma,
asumí que era un antagonista. Tenía que serlo. Su esencia estaba
legítimamente demasiado jodida como para ser un héroe. Y luego la
impresión que me había dejado se volvió todavía peor con esta escena
dónde Beth se despierta y lo encuentra allí:


  El hombre que se erguía sobre ella tenía ojos negros, sin vida, y un rostro de
duras facciones surcado por una cicatriz dentada. Llevaba el cabello tan corto que
prácticamente parecía rasurado. Y sus colmillos, largos y blancos, estaban al
descubierto.
  ……
  —Soy hermoso, ¿no crees? —su fría mirada era algo salido de una pesadilla de
lugares oscuros dónde no había lugar para la esperanza, del mismo infierno.
  Olvida la cicatriz, pensó. Sus ojos eran lo más aterrador de él.
  Y estaban fijos en ella como si estuviera tomándole las medidas para hacerle una
mortaja.
  O para mantener sexo con ella.
  Apartó su cuerpo de él. Empezó a mirar a su alrededor buscando algo que
pudiera usar como arma.
  —¿Qué pasa, no te gusto?
  Beth miró hacia la puerta, y él rió.
   —¿Piensas que puedes correr con suficiente rapidez? —dijo él, sacándose los
faldones de la camisa de los pantalones de cuero que llevaba puestos. Sus manos se
posaron sobre la bragueta—. Estoy condenadamente seguro de que no puedes.
  —Amante Oscuro, Capítulo 29


  Sí, bien, así que no es un héroe. Sin embargo, el asunto es, que las voces
de mi mente gritaban que él iba a tener su propio libro e iba a acabar con
un VFS.
  Oh, grandioso. Fantástico. Y no iba a ser la última vez en el curso de
escribir esta serie que me quedé como: TIENES que estar tom{ndome el pelo…
no puedo sacar algo así adelante.
  No obstante, hacia el final de Amante Oscuro, estaba seducida… y
totalmente decidida a escribir la historia de Z. Los momentos decisivos
para mí fueron dos escenas de ese libro. Una es el encuentro de Beth con
Zsadist en la despensa cuando están preparando la comida para su
ceremonia de emparejamiento (Capítulo 34 ). En ese intercambio, Z revela
que no tiene ninguna intención de herir a Beth y que no le gusta que le
toquen. La otra escena es poco después de la ceremonia. Los votos han sido
pronunciados y el grabado hecho y la Hermandad da una serenata a la
pareja:


   Pero entonces, en un tono alto y entusiasta, una voz se elevó, sobresaliendo entre
las demás, entonando las notas cada vez más altas. El sonido del tenor resultaba
tan claro, tan puro, que erizaba la piel, era como un cálido anhelo en el pecho. Las
dulces notas volaron hasta el techo con toda su gloria, convirtiendo la estancia en
una catedral y a los hermanos en su altar.
  El que estaba cubierto de cicatrices, el que no tenía alma, tenía la voz de un
ángel
  —Amante Oscuro, Capítulo 45


   Al final de AO, tenía tanta necesidad de escribir a Z que por única vez,
dicté el orden de libros en contra de lo que veía en mi mente. Z se suponía
que era el último de la serie, el remate final de los diez libros (que incluía a
Wrath, Rhage, Butch, V, Phury, Rehvenge, Payne, John Matthew y
Tohrment). Pero el asunto fue que, cuando vendí la serie de la Hermandad,
el primer contrato fue para tres libros. En el momento en que fue hecho el
trato, lo paranormal era excitante, pero la gente ya estaba empezando a
especular cuando llegaría el mercado a la cima y empezaría a caer en
términos de popularidad. No estaba segura de si tendría la oportunidad de
escribirlos todos.
  Llamadme optimista, ¿huh?
  Fue con ese estado de ánimo que me enfrenté al futuro y cuando terminé
Amante Oscuro y comencé a esbozar Amante Eterno, supe que si no ponía a
Zsadist en papel nunca conseguiría superarlo. Así que lo adelanté.
   Escribirle fue como si me arrancaran los intestinos, y hubo veces en las
que tuve que levantarme y alejarme del ordenador. Pero salió como lo vi en
mi mente y le quiero más que a cualquier otro héroe sobre el que haya
escrito jamás. Aunque fue complicado. Z era un verdadero sociopata. La
dificultad era presentarlo de una manera que fuera a la vez fiel a su
patología y aún así lo suficientemente simpático para que los lectores
vieran lo que yo había visto en él y comprendieran por qué Bella se
enamoró de él.
  Hubo dos claves. Una fue su reacción al secuestro de Bella, y la otra fue
su pasado como un esclavo de sangre y sus repercusiones sexuales. Ganar
la simpatía de los lectores para Z fue una clásica exposición de
mostrar-y-no-contar-la-situación. El libro comienza con Z absolutamente
decidido a rescatar a Bella. Muy heroico, y el altruismo está justificado a
pesar de ser contrario a su naturaleza porque es obvio que ve la situación
de Bella a través de la lente de su propio cautiverio y abuso: no pudo
ayudarse a si mismo, pero seguro como el infierno que puede ayudarla a
ella. Y después de liberarla, la trata con gran gentileza. Bella se convierte en
el catalizador para que el pueda expresar algo cálido y protector, y sus
interacciones con ella equilibran sus escenas más sádicas y masoquistas.
   Y luego está el lado sexual de las cosas. Mostrando a Z mientras aún es
propiedad del Ama a través de una serie de escenas retrospectivas, el lector
puede ver por sí mismo que él fue convertido en el monstruo que ha
llegado a ser, que no ha nacido así. Los problemas sexuales que tiene Z con
Bella, y que fueron introducidos en Amante Eterno, son la evidencia de que
los traumas que sufrió no solo lo acompañan hasta el día de hoy, sino que
le poseen y le definen como macho. Por lo menos hasta que Bella entra en
su vida.
   Había posibilidades reales de que Z no transmitiera una imagen heroica
y estaba realmente nerviosa cuando se lo di a mi editor para que lo leyera
por primera vez, porque no estaba segura de si lo había conseguido. No
obstante le amó, igual que los lectores. Yo también, aunque tengo que decir
que no lo he vuelto a leer desde que revisé sus galeradas… y es el único
libro mío que no he abierto cuando volvió a mi después de ser
encuadernado.
  Creo que va a pasar mucho tiempo antes de que lo lea. Y quizá no lo
haga nunca.
  Una palabra acerca del proceso de editorial/publicar. Muchas personas,
autores que aún no han sido publicados al igual que lectores, me preguntan
cómo funcionan exactamente las diferentes etapas de la producción y
cuánto tiempo toma cada una de ellas. Para mí, todo el asunto entero
demora cerca de nueve meses.
  Una vez que termino el bosquejo, el cual me toma por lo menos un mes,
se lo envío a mi editora, quien lo lee. Después de sentada la base, me pongo
a trabajar, tomando lo que está en el bosquejo para darle cuerpo, añadiendo
descripciones, diálogos y narración. Tiendo a escribir la mitad del libro,
luego vuelvo atrás para leer y corregir ese bloque de material. Esta
relectura es crítica para mí. En los libros de la Hermandad hay tanta cosa
en desarrollo que no quiero arriesgarme a perder la pista de todos los giros
de las tramas y el desarrollo de los personajes. Cuándo llego al punto
medio otra vez, termino el libro de una vez. Todo este proceso de primera
redacción generalmente tiene una duración aproximada de cuatro meses
escribiendo los siete días de la semana.
  Típicamente me tomo una semana libre y dejo que el manuscrito se
asiente mientras trabajo en otras cosas. Esta interrupción es realmente
importante para que cuando vuelva pueda mirarlo con nuevos ojos… y si
no consigo tener un período de reposo, realmente no creo que el borrador
acabe tan bien como debería. Cuando regreso al libro, generalmente me
toma otras seis semanas hacer la pesada remodelación que lleva asociado el
poner las escenas en el orden correcto, cortar los capítulos en el punto
correcto y en el momento en que se da la intensidad emocional apropiada.
Luego me tomo otro par de semanas para pulir, pulir y pulir.
   A esta altura los ojos se me ponen borrosos y me dan mareos, porque
cuanto m{s cerca del final estoy, m{s largos son mis días… generalmente
dos semanas antes de entregar algo, trabajo de catorce a dieciséis horas al
día. Cuándo llegamos a cualquier noche de jueves que se supone que es la
fecha tope para enviarlo (siempre es un jueves así los manuscritos se dejan
caer el viernes), imprimo el libro entero, subo a mi coche en un estado de
autómata y con un par de mustios pantalones de chándal conduzco a
través de la ciudad hasta Kinko’s, donde lo envío por FedEx a mi editora.
  Generalmente las cajas para manuscritos pesan cerca de cuatro kilos y
cuestan cien dólares el envío.
  Después de que mi editora lee el material, repasamos juntas lo que
pensamos que está bien y lo que podría ser aún más poderoso. También
repasamos las bases de cualquier cosa que pueda resultar un poco excesiva
para el mercado ya sea sexualmente o en términos de violencia. Lo que más
adoro acerca de mi editora es que me permite ser fiel a lo que veo y no da
órdenes. Su colaboración está centrada en asegurarse de que lo que está en
mi mente acaba en la p{gina con el mejor impacto posible… y cualquier
cambio o aditamento es decisión mía y solamente mía.
  Después de esa reunión editorial, vuelvo y rehago el manuscrito,
ajustándolo, consiguiendo palabras más precisas, desarrollándolo donde es
necesario. Para entonces los capítulos están dispuestos, el orden de las
escenas es sólido, los picos y los valles de las emociones y la acción
realmente ronronean juntos, así que más o menos se trata de afinar. Eso y la
edición de párrafos. Soy increíblemente meticulosa con las palabras, los
diálogos y la fluidez, y repaso todas y cada una de las palabras de los
manuscritos una y otra vez. Nada se siente jamás lo suficientemente bueno.
   Para esta fase del proceso normalmente me tomo seis semanas, y el
manuscrito crecerá en longitud de páginas con cada repaso exitoso que
hago. Un primer borrador para mí tiene cerca de quinientas páginas, a
doble espacio con el tipo de letra Times New Roman de 12. (Por alguna
razón no puedo escribir en Courier, aunque muchos autores lo hacen…ese
tipo de letra me jode la palabra). Cuando termino el borrador final,
generalmente el manuscrito está alrededor de la marca de las seiscientas
páginas.
   Cu{ndo he terminado con las revisiones, es hora de otro viaje al Kinko’s
en una tarde de jueves, llevando los pantalones de chándal de la noche de los
muertos vivientes otra vez. Generalmente mi editora y yo hacemos sólo un
ciclo de revisión, no debido a que yo sea una trabajadora milagrosa o un
genio, sino porque soy realmente crítica con de mi propio trabajo y le doy
una paliza tremenda al material antes de que ella consiga verlo.
  Lo siguiente son las correcciones del manuscrito. Después de que mi
editora lee el libro otra vez y lo aprueba para su publicación, el manuscrito
va a una correctora, que verifica a ver si hay palabras sueltas, repasa
problemas gramaticales, ortografía, fallos de continuidad entre escenas y
asuntos de la línea de tiempo. También pone las anotaciones de
composición tipogr{fica… que son como los puntos y rayas de un alfabeto
Morse con bolígrafo rojo.
   Probablemente debería confesar que no creo que las correctoras reciban
mis trabajos con alegría. En mis libros uso mucho el lenguaje vernáculo.
Personalmente, pienso que el llamado «lenguaje común» es más interesante
y acertado que el «inglés apropiado»; es apasionado y poderoso de una
forma que «por consiguiente vos sois culo y vos sois codo» simplemente no
lo es. Estoy muy agradecida a la correctora que solemos usar porque ella no
trata de golpearme la cabeza con El Manual Chicago de Estilo (la biblia de
referencia para la conveniencia gramatical).
   Cuándo la copia corregida regresa, reviso el manuscrito, respondo a
cualquier pregunta que haya en los márgenes, stet o acepto cualquier
adición de palabras o sustracciones (stet es la palabra que utilizas para
rechazar lo que la correctora ha hecho), y consigno cualquier asunto que a
mi editora y a mi se nos haya ocurrido durante las revisiones.
Generalmente mis manuscritos son bastante limpios, pero todavía logro
encontrar cosas que me fastidian. Cuándo leo mi escrito, es como pasar la
mano por una tela que debe ser lisa, sin costuras. Las cosas que no son
fluidas me irritan muchísimo y tengo que trabajar y rehacer las palabras
hasta que ya no sienta lugares ásperos.
  Después de enviar el manuscrito corregido de vuelta, el siguiente paso
son las galeradas. Las galeradas son una impresión de
ocho-y-medio-por-once de exactamente lo que saldrá en el libro
encuadernado… piensa en abrir un libro por cualquier separación de
página, y las galeradas son lo que está reproducido a la izquierda y a la
derecha. Reviso todo en este formato y siempre quiero quejarme y cambiar
demasiado. Sinceramente nunca estoy satisfecha.
  Así que ese es mi proceso y tengo que decir que con Zsadist fue
complicado, porque algunas de las escenas que había en él no quería
escribirlas, mucho menos editarlas. Incluso para este compendio, dónde he
estudiado todos los otros libros escogiendo pasajes para los dossieres… no
pude hacer lo mismo con Z.
  Lo cuál es raro, porque de todos los machos y hombres sobre los que he
escrito alguna vez, él es mi favorito. Sin excepciones. Pero hay mucho en su
historia que es realmente perturbador.
   ¿Qué escenas me llegaron? Todavía están en mi mente tan vívidamente
que no necesito abrir Amante Despierto para recordarlas. Uno de las más
duras para mí de escribir fue la secuencia donde el guardia privado al que
solía servir cerveza cuando era el chico de la cocina, conduce a Z a la que
iba a ser su celda durante los siguientes cien años. Acaba de ser violado por
el Ama por primera vez y es tan inocente y está muy herido y aterrorizado.
Ninguno de los machos quiere mirarlo, ni tocarlo ni compadecerse de él.
Piensan que es impuro aunque sea una víctima. Cuando camina, llorando,
con los restos en su cuerpo de lo que el Ama ha utilizado sobre él, mi
corazón se rompió absolutamente.
  Es simplemente espantoso.
  Otra escena que me mató categóricamente fue cuando Bella encuentra a
Z en el suelo de la ducha, restregándose, tratando de limpiarse lo suficiente
para que ella se alimente de él. Se está frotando la piel desnuda, pero a
pesar de todo el jabón que utiliza y la fricción que ejerce, todavía se siente
absolutamente corrupto.
  Luego está la escena donde Z la fuerza a hacerle daño para poder
culminar sexualmente.
  Pero también hay secciones que no tratan acerca de Z y que no quiero
volver a releer.
  Cuando me adentraba en el libro supe que la muerte de Wellsie iba a ser
dura para los lectores. Fue dura para mí. Lloré cuando escribí la escena
donde Tohr está abajo en la oficina del centro de entrenamiento con John
Matthew y llama a su casa, esperando que Wellsie conteste, rogando que se
encuentre bien. En el momento en que vuelve a marcar su número, la
Hermandad aparece en la puerta de la oficina. La voz de Wellsie sale por el
receptor cuando la llamada activa el buzón de voz al mismo tiempo que le
informan a Tohr que ha sido asesinada.
  Algunos lectores y otros autores dicen que fui valiente al matar a un
personaje principal. Otros se sintieron realmente decepcionados por mi
elección creadora. Aunque respeto totalmente ambas perspectivas, el tema
es que, para mí no fue valor ni una elección en absoluto. Fue simplemente
lo que sucedió. Supe todo el tiempo que matarían a Wellsie; lo único que
me sorprendió fue que sucediera tan pronto como lo hizo en función de la
serie. Pensé que sería más adelante en los libros, pero el asunto es, que las
escenas que veo no siempre vienen cronológicamente, así que no siempre
sé el cuándo.
  Como una nota aparte, diré que para aquellos que tuvieron problemas
con su muerte tuvieron menos problemas cuando expliqué que no fue un
cálculo melodramático por mi parte y que básicamente me paralizó. Creo
que si trabajas con personajes con quienes los lectores sienten una conexión
cercana, y suceden cosas malas, siempre que demuestres que estás lejos de
resultar indiferente, que de hecho tienes el corazón roto y estás preocupada
y triste, entonces es menos probable que los lectores se sientan
caprichosamente manipulados.
  Algunas reflexiones m{s acerca de Z…
  Bella debería haber tenido más protagonismo.
  En los libros de la Hermandad, mis heroínas no siempre consiguen
suficiente atención o espacio en la página, y sé por qué. Una de mis
debilidades como escritora, que se hace evidente en la serie, es que me
meto tanto en las cabezas y las vidas de mis héroes que las hembras
principales corren el riesgo de ser eclipsadas.
  Mirad, lo bueno sobre los hermanos es que los veo con total claridad.
  Lo malo sobre los hermanos es que los veo con total claridad.
   Escoger qué poner y qué filtrar es difícil para mí, y no sólo en términos
de la vida de los hermanos. La serie como un todo siempre está avanzando
en mi mente: se suceden cambios en la guerra; Wrath cada vez discrepa
más con la glymera; están llegando desafíos de las relaciones anteriores de
los hermanos y están siendo superados. Nada es estático en el mundo, y no
siempre sé que dejar a un lado.
  Volviendo a Bella como un ejemplo que hace al caso. Desearía haber
dedicado más tiempo a mostrar de qué forma la afectó emocional y
psicológicamente la experiencia de haber sido retenida en las manos del
señor O. Hubo alguna mención de las repercusiones, pero podría haber
habido más. Claro que ella obtiene la (dudosa) satisfacción de matar a su
captor al final, pero creo que quizás debería haber mostrado más de ella
procesando su secuestro delante de los lectores así ellos podrían haber
sabido como se encontraba y como lo iba llevando.
  ¿En cuanto al romance? Bella era perfecta para Zsadist… definitivamente
es la única hembra que podía imaginarme que lograría llegar a conmoverlo
(y él es realmente el único macho lo suficientemente fuerte como para
lograr su respeto…me refiero a que, ¡Hola, Rehvenge es su hermano!).
   Son una gran pareja… Recuerdo la primera vez que se encuentran en
Amante Eterno. Z está dándole puñetazos a ese saco en el gimnasio y Bella
se tropieza con su entrenamiento. Se siente instantáneamente atraída hacia
él mientras lo observa desde atrás, e incluso después de que él se da la
vuelta y ve su rostro con la cicatriz y recibe una muestra de su
desagradable actitud, todavía sigue sintiéndose atraída por él (Capítulo 9 ).
   Los principios de su conexión mutua me llegaron hacia el final de ese
libro. En la fiesta que Rhage da para su Mary en la mansión de la
Hermandad, Bella se estira y toca el cabello de Phury por curiosidad. Z la
está observando desde las sombras y se acerca:


   Como una ardiente ráfaga, se lo imaginó mirándola mientras sus cuerpos
estaban unidos, su rostro a unos pocas centímetros del de ella. La fantasía hizo que
levantara el brazo. Quería pasar la yema de sus dedos a lo largo de su cicatriz hasta
llegar a la boca. Solo para saber como era su textura.
   Con un rápido movimiento hacia el costado, Zsadist esquivó el contacto, sus ojos
llameaban como si lo hubiera conmocionado. La expresión fue rápidamente
enterrada.
  Con un tono de voz categórico y frío le dijo:
  —Cuidado, mujer. Muerdo.
  —¿Alguna vez dirás mi nombre?
  —Amante Eterno, Capítulo 38
  Llega Phury y los separa. Llevando a Bella a un lado, hace una
declaración que era muy cierta antes de que ella entrara en la vida de Z:


   —Mi gemelo no está quebrado. Está destruido. ¿Entiendes la diferencia? Si
estuviera quebrado, tal vez podrías arreglarlo. ¿Al estar destruido? Todo lo que
puedes hacer es esperar para enterrarlo.
  —Amante eterno, Capítulo 38


  Más tarde esa noche, Bella acaba por seguir a Z a su dormitorio. La visita
no termina como ella espera, con ellos juntos en la cama. En vez de eso
aprende algo acerca de este duro guerrero por el que se siente tan atraída.
Este párrafo es después de que él casi la toma, cuando se detiene y rueda
alejándose de ella sobre el suelo embaldosado:


  Jesús, su cuerpo estaba en malas condiciones. Su estómago tenía forma cóncava.
Los huesos de sus caderas sobresalían en la piel. Debía ser cierto que sólo bebía de
humanas, pensó. Y no debía comer mucho en absoluto.
  Se concentró en las bandas de tatuajes que recubrían sus muñecas y su cuello. Y
en las cicatrices.
  Quebrado no. Destrozado.
   Aunque se avergonzaba de admitirlo ahora, la oscuridad que había en él había
constituido la mayor parte de su encanto. Era tal anomalía, un contraste para lo
que conocía de la vida. Esto lo hacía mucho más peligroso. Excitante. Sensual. Pero
eso había sido una fantasía. Esto era la realidad.
  Él sufría. Y no había nada sexy ni emocionante en ello.
  —Amante Eterno, Capítulo 40


  Como dije antes, el secuestro de Bella fue parte de la razón por la que
acabaron juntos, porque Z se abrió emocionalmente a ella de una manera
que no habría sucedido de otro modo. Pero pienso que Bella igual habría
logrado llegar a él, porque tiene una gran combinación de fuerza y
compasión. Sin embargo es realista, y hacia el final del libro, cuando Z la
aparta, se retiró de la relación. La forma en que se estaban alejando, junto
con otras influencias en su vida, es lo que impulsa a Z a hacer algunos
cambios importantes.
  Tengo que decir que, para mí, la manera en que termina Amante Despierto
con el epílogo fue genial. Z está de regreso en el gimnasio ejercitándose,
dónde Bella lo vio por primera vez, pero cuando entra y trae a la pequeña
Nalla a ver a su papá, tienes la sensación de cuán lejos han llegado. Lo juro,
¿cuándo Z se da la vuelta y le guiña al aprendiz mientras sostiene a Nalla
en brazos?
  «Suspiro»
   Pero ese es el asunto: Como he dicho, la realidad para mí en esta serie es
que las vidas de estas personas no se detienen solo porque su libro termine.
Y de eso se trata la novela que viene en esta Guía para Entendidos. Es
lógico que Z tuviera problemas a la hora de establecer un vínculo con su
hija, y realmente valoro la oportunidad que se me presentó de mostrar esa
parte de su desarrollo como macho, hellren y padre.
  Y hablando de familia… Phury. No puedes hablar de Z sin mencionar a
Phury. Phury me ha fascinado desde esa escena en Amante Eterno cuando
regresa de haber golpeado a Z en base a su petición. Los ojos vacíos de
Phury cuando sale del túnel que lleva al centro de entrenamiento se
quedaron clavados en mí y me moría por ver dónde acababa él y cómo se
enamoraba. Y luego, en Amante Despierto, llega aún más lejos por su
gemelo. Pienso que la escena en dónde Phury se hace la cicatriz en su
propia rostro logra llegar realmente al centro del problema en el que está,
tanto psicológica como emocionalmente. Toda su vida se ha sentido
consumido por el secuestro de su gemelo y la esclavitud a la que le
sometieron, y el rescate de Z no libra a ninguno de ellos de su sufrimiento.
Cuándo Phury se afeita la cabeza y pone una daga en su propio rostro para
tomar el lugar de su gemelo y entregarse al lesser que secuestró a Bella, se
convierte en la personificación física de Zsadist.
   Después habrá más de Phury, pero es casi demasiado heroico, para sobre
equilibrar el antiheroísmo de Z con una personalidad de auto sacrificio que
llega a un grado perjudicial.
  Una última cosa. . . Rehvenge. . . Ah, Rehv. Tener oportunidad de
mostrarle fue una de las grandes alegrías de este libro. Era y es tan
explícitamente sensual y tan absolutamente el tipo malo que estaba ansiosa
de escribir su libro aún en aquellos tiempos.
  Y Rehv fue significativo por otra razón.
   Con él fue, en Amante Despierto, la primera vez que deliberadamente
intenté disimular la identidad de un personaje. El Reverendo, propietario
de un club y narcotraficante, y Rehvenge, el hermano aristocrático y
arrogante de Bella, eran la misma persona, pero no deseaba que el lector lo
supiera hasta el final, cuando Z y Bella van a la casa de su madre. La
manera en que manejé el ardid fue que en su mayor parte mostré a Rehv a
través de los puntos de vista de otras personas, y cuando había algún PDV
suyo propio, tuve cuidado de que no hubiera revelaciones de su parte que
permitieran al lector hacer la conexión. Fue, como diría Butch,
perversamente intrincado. Revisé, literalmente, todas y cada una de las
palabras que aparecían en los párrafos de Rehv para asegurarme de que no
hubiera indicios y de que sus apariciones le hicieran creíble en ambos
papeles.
  Bueno, supongo que he hablado suficiente acerca de Zsadist y su libro.
Butch está, como siempre, deseando algo de atención, y luego todavía falta
recorrer a Vishous y a Phury.
   Creo que concluiré con el hecho de que aún estoy enamorada de Z y que
siempre lo estaré.
  Y eso lo dice todo.
  Dhestroyer, descendiente de Wrath, hijo de Wrath, alias Butch O’Neil




  —Tienes algo de mi en ti, poli. —La sonrisa de Wrath permaneció mientras se
volvía a poner las gafas—. Por supuesto siempre supe que eras de la realeza. Solo
que no creí que pasase de la parte de real dolor en el culo
  —Amante Descubierto, Capítulo 34


     Edad:            38
     Ingresó en la 2007
     Hermandad:
     Estatura:        2 metros
     Peso:            117 kilos
     Color del        Castaño
     cabello:
     Color de         Avellana
     ojos:
     Marcas           Tatuaje negro en la base de la columna en forma
     físicas          de líneas agrupadas (4 horizontales cruzadas por
     identificativa   una quinta); cicatriz de la Hermandad en el
     s:               pectoral izquierdo; nombre MARISSA a lo largo
                      de la parte alta de la espalda y los hombros en la
                      Antigua Lengua. Meñique de la mano derecha
                      ligeramente deformado desde la transición;
                      cicatriz en el abdomen.
Nota:         Es el cumplimiento de la Profecía del Destructor
              de la Sociedad Lessening. Después de su secuestro,
              y la manipulación del Omega, es capaz de
              consumir lessers por inhalación... lo cual, en
              contraposición a lo que sucede cuando se los
              apuñala, evita el retorno del asesino a su maestro
              y de ese modo amenaza la misma existencia del
              Omega.
Arma          Un ingenio mordaz y chispeante (cuando se le
preferida:    presiona, señala que una Glock 40 milímetros).
Descripción   Butch se miró en un espejo de cuerpo entero,
              sintiéndose como un afeminado, pero incapaz de hacer
              nada por evitarlo. El traje negro a rayas le sentaba a la
              perfección. La impecable camisa blanca de cuello abierto
              resaltaba su bronceado. Y el bonito par de zapatos
              Ferragamo que había encontrado en una caja añadían el
              toque justo.
              Pensó que estaba casi guapo. Siempre y cuando ella no
              mirara muy de cerca sus ojos inyectados en sangre.
              Las cuatro horas de sueño y la gran cantidad de whisky
              escocés se notaban.
                                                  —Amante Oscuro,
                                                      Capítulo 43
              Mirando profundamente en sus ojos color avellana, ella
              acarició su cabello oscuro y grueso. Entonces trazó sus
              cejas con los pulgares. Pasó la punta del dedo sobre su
              nariz desigual, rota demasiadas veces. Tocó ligeramente
              su diente astillado.
              —Estoy un poco desgastado por la batalla, ¿verdad?
              —dijo—. Pero ya sabes, con cirugía plástica y unas
              fundas, podría ser tan deslumbrante como Rhage.
             Marissa echó un vistazo atrás a la estatuilla y pensó en
             su vida. Y en la de Butch.
             Sacudió la cabeza despacio y se inclinó para besarlo.
             —Yo no cambiaría nada de ti. Ni una sola cosa.
                                 —Amante Revelado, Capítulo 50
Emparejado Marissa, hija de sangre de Wallen
con:
            Preguntas personales (contestadas por Butch)


Ultima          Scrooged, con Bill Murray, una excelente peli
película:       navideña
Ultimo libro: Huevos verdes con Jamón del Doctor Seuss, a Nalla

Programa de Viejos capítulos de Columbo o cualquier cosa que
TV favorito: pasen en ESPN
Último      «Homicidio de acuerdo con el libro» de la primera
programa de temporada de Columbo… el episodio fue dirigido
TV:         por Steven Spielberg. Es una mierda fantástica. Me
            sé el diálogo de memoria, de tantas veces que lo he
            visto
Último juego: Futbolín con V

Temor más       No ser quien Marissa cree que soy
grande:
Amor más        Marissa
grande:
Cita favorita: Las malas acciones, como la belleza, están en los
               ojos del observador
Bóxer o slip:   Bóxer de Emporio Armani

Reloj:          Tengo muchos... cuarenta y nueve la última vez que
                los conté. Prefiero la Haute Horlogerie. En este
                momento llevo puesto un Corum’s Golden
                Tourbillon Panoramique
Coche:          Escalade, negro. Empezó siendo de V, ahora es de
                ambos
¿Qué hora es Las 2 a.m.
mientras
rellenas este
cuestionario?
¿Dónde          En el Pit en uno de los sofás de cuero. En la TV
estás?          tengo puesto SportsCenter. Y también está sonando
                Ludacris . V está mirando por encima de mi
                hombro. No parece creerme cuando le digo al
                copiante bastardo que mis respuestas no le van
                ayudar a pasar su examen... ¡ow!
¿Qué llevas     Vaqueros Diesel, camisa blanca de Vuitton, sueter
puesto?         negro Brunello Cucinelli de cachemir, y colonia
                Aqua di Parma. Oh y mocasines Gucci. El cinturón
                es Martin Dingman
¿Qué hay en     Debería decir armarios. Tengo una adicción a la
tu armario?     ropa (que es más divertida que la que tenía al
                escocés, además me veo mejor) pero mierda, es bien
                caro. Tengo trajes formales de Tom Ford, Gucci,
                Vuitton, Hermés, Zegna, Marc Jacobs, Prada, Isaia,
                Canali... de todos los habituales. Cosas informales y
                sport de una variedad de diseñadores como Pal
                Zileri, Etro, Diesel, Nike, Ralph Lauren, Affliction...
                no soy un snob. En cuanto a tejidos son de
                Lochcarron de Escocia. Phury y yo comparamos
                notas habitualmente... y competimos. Fritz nos
                ayuda a conseguir cosas. El doggen se dirige a
                Manhattan y adquiere ropa de nuestras tallas en
                cantidad suficiente como para llenar un camión de
                mudanzas... cosas que le solicitamos o cosas que
                piensa que nos gustaran. Él nos suministra los
                trajes. Para camisas hechas a mano, trajes y
                pantalones mantenemos tratos con un par de
                tiendas y les hemos dado modelos con los que
                trabajar. Mira, si tener ropas bonitas me hace un
                metrosexual, vale, acepto el golpe... pero aún tengo
               mi incisivo astillado, y cada noche salgo a patear
               culos. ¡Ahí queda eso!
¿Qué fue lo    Tortitas de manteca con mantequilla y sirope de
último que     arce y una taza de café. Con Rhage. Siempre me
comiste?       hace sentir como un peso ligero con la comida, pero
               en definitiva, el hermano se podría comer una
               jauría de lobos como aperitivo... y pedir una
               segunda ración
Describe tu    Implica un túnel largo y oscuro y un tren entrando
último         en él. Una y otra vez. Haz las cuentas
sueño:
¿Coca o        Lagavulin. ¿Qué? Es líquido en una botella, ¿qué
Pepsi?         esperas de mí? Está bien... Coca
Audrey         Siempre prefiero la fineza antes que el
Hepburn o      exhibicionismo. Audrey toda la vida
Marilyn        P.D: Marissa es incluso más elegante que AH, y eso
Monroe:        es todo lo que tengo que decir
¿Kirk o        Kirk. Absolutamente
Picard?
¿Fútbol o      Miembro de la nación de los Red Sox. No hace falta
béisbol?       decir más
¿La parte   Sería indiscreto ponerlo por escrito. Pero usa tu
mas sexy de condenado cerebro
una hembra?
¿Qué te gusta Amo su piel y su cabello y la forma en que cruza las
más de        piernas a la altura de las rodillas y junta las manos.
Marissa?      Amo su acento y sus ojos azul claro y la forma en
              que es la dama más correcta que nunca hayas visto
              y aún así me hace... er, en fin. Tiene un estilo
              perfecto y un gusto exquisito y se levanta oliendo
              bien. Y más que nada... ella siempre me ha querido
               por quien soy, nunca quiso que fuera diferente. Lo
               que la convierte en un ángel
Qué fue lo     No... no te vayas... no voy a herirte
primero que
le dijiste:
Su respuesta ¿Cómo puedo saberlo?
fue:
Lo último      Una silla de despacho. Hace dos días. La que tenía
qué le has     antes chirriaba cuando girabas en ella y no tenía
regalado:      soporte lumbar. De manera que la lleve a Office
               Depot la hice probar unas cuantas y le compré la
               que le gustó más
Lo más         No lo sé. No creo ser bueno con la mierda
romántico      romántica. Jesús... no tengo ni idea
que has
hecho por
ella
Lo más         Despertarme cada día con una sonrisa. Tengo
romántico      gustos caros, pero una pequeña sonrisa suya no
que ella ha    tiene precio
hecho por ti
¿Algo que      Algunas veces desearía que no trabajara tanto. No
cambiarías     en cuestión de horas, me refiero más a la presión
de ella?       que ejerce sobre si misma para salvar a cada
               persona que llega a Lugar Seguro. Me recuerda
               cuando estaba en Homicidios. No todo resulta
               como tu esperas. Hago lo mejor que puedo por
               apoyarla y discutir las cosas con ella. Me pregunta
               muchas cosas sobre los casos de homicidios en los
               que trabajé y como trataba con las familias. Entre lo
               que ella hace ahora y lo que yo hacía... hay muchas
               similitudes. Eso nos acerca
Mejor          Vishous, luego Rhage. Y Phury también
amigo/a
(excluyendo
tu shellan):
La última vez No lloro. Nunca.
que lloraste:
La última vez Hace un ratito, cuando V le cambió el pañal a Nalla.
que reíste:   Voy a recibir un golpe por esto, pero mierda fue...
              ¡Ow!
                             Mi entrevista con Butch


  Después que Zsadist y yo volviéramos a casa después de ir a Target, le
ayudé a llevar las bolsas a la mansión estábamos justo acabando la rutina
de ve-a-buscar-y-llevar cuando Butch salió de la puerta que está bajo las
escaleras. Vestía un suéter negro Izod con una camisa blanca debajo y un
par de pantalones negros magníficamente cortados. Sus zapatos eran de
Tod. Negros sin calcetines. Llevaba un bolso de lona en el hombro y una
enorme sonrisa en el rostro.


    Butch:         ¡Mi turno!
    Z:            Para ti.
    (inclinándos
    e sobre una
    bolsa y
    sacando una
    de las gorras
    Miami Inks)
    Butch:         Ok, es genial (la toma y se la pone). Gracias,
                   hombre.
    Z:             También traje una para tu colega.
    Butch:         Lo cual es en realidad otro regalo para mi, porque
                   no tendremos que pelearnos por este.
                   (Volviéndose hacia mi) ¿Estas lista?
    JR:            Absolutamente. ¿Dónde vamos...?
    Butch:         A la parte de atrás (hace un gesto con el brazo
                   hacia la biblioteca). Por aquí.


  Le digo adiós a Z sonriendo y él me devuelve el gesto, su arruinado labio
se tuerce brevemente hacia arriba y sus ojos lanzan destellos amarillos.
Pienso por un momento en cuan afortunadas son Bella y Nalla; luego sigo a
Butch saliendo del vestíbulo y entrando en una de mis habitaciones
favoritas de la casa. Las paredes de la biblioteca están forradas de libros, las
únicas aberturas son las de las ventanas, las de las puertas y la chimenea.
Aquí y allí hay pinturas al óleo de paisajes colgadas sobre los tomos, que le
dan un aire de casa señorial inglesa al lugar.


     Butch: (sobre Apuesto que no adivinas a dónde vamos.
     el hombro)
     JR:            No nos quedaremos en la biblioteca.
     Butch: (va a   Estás en lo cierto. ¡Y vamos fuera!
     una de las
     puertas
     francesas y
     la abre)
     JR:            ¿Qué llevas en el bolso?
     Butch:         No es un lanzador de patatas.
     (lanzándome
     esa sonrisa
     tan
     característica
     de él, la que
     eclipsa
     totalmente
     su nariz rota
     y el incisivo
     astillado, la
     que lo
     convierte en
     el más
     atractivo de
     los hombres
     del planeta)

     JR:            ¿Por qué será que eso no me tranquiliza? (saliendo
                    y deteniéndose de golpe)
     Butch: (con    Me gustaría que conocieras a Edna.
     orgullo)
     JR:            Yo... no sabía que pudieras hacerle eso a un carrito
                    de golf.


  Edna es el habitual transporte de enlace… salvo que ha pasado por una
sesión de remodelación al estilo Robb Report. Tiene un adorno de Cadillac
en el capó y una rejilla hecha a la imagen de la del Escalade. Está pintado
de negro, sus llantas son de sesenta centímetros, tiene los parachoques
cromados, el asiento de cuero, y no me sorprendería en
absoluto descubrir que esta turboalimentada. Infiernos, si pudieras ponerle
un nitro a un motor eléctrico, yo estaría buscando el botón de inyección en
la consola.


     Butch:         ¿No es una maravilla? (Pone el bolso de lona en la
                    parte trasera y se sitúa detrás del volante
                    cromado). Estaba intentando obtener un estilo a lo
                    Elvis, aunque más moderno.
     JR:            Misión cumplida. (Me siento a su lado. Me
                    sorprendo cuando me empieza a cosquillear el
                    trasero). ¿También tiene asientos calefactados?
     Butch:         Mierda, sip. Espera a oír el sistema de sonido.


  Kanye West vocifera por todos los jardines y partimos atravesando el
ondulado césped, pasando al lado de lechos de flores que están
convalecientes por la cercanía del invierno. Mientras avanzamos, me
agarro del borde del techo y empiezo a reír. Andar como si te persiguiera el
diablo en un coche de golf es el desencadenante garantizado de la niña de
seis años que habita en tu interior, y no puedo evitar que me de un ataque
de cosquilleantes risitas tontas mientras rebotamos a lo largo del camino. El
hecho de que Kanye nos acompañe cantando un tema sobre la buena vida
es simplemente perfecto.


     Butch:         ¿Sabes qué es lo mejor de usar esta cosa por la
     (aullando      noche?
     por encima
     del virtuoso
     bajo)
     JR: (también ¿Qué?
     gritando)
     Butch: (se     ¡No hay bichos!
     señala los
     dientes)


  Los venados huyen precipitadamente corriendo como locos para
apartarse del camino, alzando sus colas y mostrando un destello de la parte
inferior blanca. Al igual que Z, Butch tampoco lleva los faros encendidos,
pero dado el volumen al que está Kanye, no creo que haya ninguna
posibilidad de pillar a uno de esos adorables animales paralizado en
nuestro camino.
  Finalmente, Butch reduce la velocidad de Edna justo enfrente del límite
del bosque. Kanye se calla y el silencio de la noche se abalanza como si
fuera un buen anfitrión y acabáramos de llegar a su fiesta. Butch agarra el
bolso de lona y juntos caminamos unos seis metros, yendo en dirección a la
mansión, que está en la lejana distancia.
  Butch pone el bolso de lona sobre el suelo, abre la cremallera y revuelve
dentro. Lo que saca es una serie de piezas de metal, las que empieza a
encajar juntas.
     JR:            ¿Puedo ayudarte? (a pesar de que no tengo ni idea
                    de lo que está haciendo)
     Butch:         Dos segundos.


  Cuando termina, ha montado una extraña especie de plataforma. La base
está a unos treinta centímetros del suelo, y soporta una barra de metal de
unos sesenta centímetros de alto.


     Butch:        La trayectoria es lo importante. (Vuelve a la
     (volviendo al plataforma y mide con un nivelador. Hace algunos
     bolso)        ajustes) Empezaremos de a poco. (Vuelve otra vez
                   al bolso y esta vez saca...)
     JR:            Oh, Señor. ¡Es fantástico!
     Butch:         Lo hice yo mismo. (Trae un cohete hasta dónde yo
     (sonriendo     estoy)
     satisfecho)


   El cohete a escala tiene unos sesenta centímetros de longitud desde un
puntiagudo extremo hasta el otro de forma acampanada, y, tiene tres
secciones. Es blanco, con el logo de los Red Sox pintado en el lateral y tiene
la punta fluorescente, sin duda para poder seguir su rastro e incrementar
las posibilidades de recuperarlo en la oscuridad.


    JR:             No sabía qué eras aficionado a estas cosas.
    Butch:          Acostumbraba a hacer modelos a escala cuando era
                    pequeño. También aeroplanos y coches. El asunto
                    es que a algunas personas les gusta leer, pero yo
                    soy algo disléxico, así que nunca me sirvió de
                    entretenimiento... me daba demasiado trabajo
               conseguir que las letras tuvieran sentido. Pero ¿los
               modelos? Son una forma de mantener mi cerebro
               despejado cuando estoy despierto. (Me dirige una
               sonrisa maliciosa). Además me proporciona la
               oportunidad de hacer algo con las manos, y tú
               sabes cuanto me gusta eso. (Lleva el cohete a la
               plataforma de lanzamiento y lo desliza hacia abajo
               sobre el eje vertical. Hace más ajustes). ¿Puedes
               alcanzarme los cables de encendido? ¿Los dos
               paquetes atados con cuerda?
JR: (yendo     Santa... mierda. Tienes, como, tres más aquí dentro.
hacia el bolso
de lona)
Butch:         Me he estado manteniendo ocupado. Y aquí tienes,
               toma la linterna, probablemente la necesitaras. Le
               dije a V que apagara las luces de seguridad
               sensibles al movimiento en esta sección del terreno.
JR: (agarra la ¿También quieres esa caja que tiene un interruptor?
linterna de
bolsillo que
él le tira y
encuentra los
cables de
encendido)
Butch:         Sí, pero déjalo allí. Vamos a querer estar a cierta
               distancia cuando los encendamos.
JR: (Le        ¿Puedo preguntarte algo?
alcanza los
cables y,
cuando él
alarga la
mano para
agarrarlos,
nota el
meñique de
su mano
derecha que
está torcido)
Butch:           Demonios, sí. Ese es el objetivo de las entrevistas
                 ¿no?
JR:              ¿Echas de menos alguna parte de tu antigua vida?
Butch:           Mi respuesta automática sería que no. Quiero decir,
(Vacila          es lo primero que viene a mi mente. (Reanuda el
brevemente       desenrollado de cables, luego saca el cohete de la
al desenrollar   plataforma y acopla los cables en un extremo). Y la
los cables)      pura verdad es que soy más feliz donde estoy
                 ahora. Pero eso no quiere decir que no desearía
                 poder hacer algunas de las cosas que solía hacer.
                 Asistir a un partido de los Red Sox un sábado por
                 la tarde. Con el sol en el rostro y una cerveza fría
                 contra la palma. Era muy agradable.
JR:              ¿Qué hay de tu familia?
Butch: (se le    No lo sé. Supongo que extraño a la próxima
tensa la voz)    generación... como ser, no me molestaría ver cual
                 es el aspecto de los niños de Joyce y qué camino
                 seguirán. También el de los demás. Desearía poder
                 ver a mi madre de vez en cuando... pero no quiero
                 empeorar su demencia, y creo que mi visita no fue
                 muy positiva. (Vuelve a deslizar el cohete sobre la
                 base). Todavía sigo yendo a la tumba de Janie.
JR:              ¿De verdad?
Butch:           Sip.
JR: (le doy      ¿Te sorprendió acabar aquí? Quiero decir con los
tiempo para hermanos.
hablar. No lo
hace)
Butch:           Pongamos cierta distancia entre nosotros y el chico
                 volador, ¿te parece? (Mientras regresamos hacia el
                 bolso de lona, va desenrollando los cables a lo
                 largo del corto césped). ¿Si me sorprendió? Sí y no.
                 Antes de conocer a los hermanos hubo un montón
                 de mierda que me sorprendió en mi vida. ¿El hecho
                 de que terminara siendo un vampiro? ¿Luchando
                 contra los no muertos? De cierta forma, no es más
                 sorprendente que el hecho de que consiguiera
                 sobrevivir a toda la mierda autodestructiva a la que
                 me sometí a mi mismo antes de conocer a alguno
                 de ellos.
JR:              Eso puedo entenderlo. (Pausa). ¿Qué me dices
                 de...?
Butch:           Por el Oh-dios-como-le-pregunto-esto que percibo en
                 el tono de tu voz ¿asumo que te refieres al Omega
                 y su pequeño implante quirúrgico?
JR:              Bueno, sí.
Butch:           Esto va a sonar mal… pero de alguna forma, para
(recolocándo     mi, es como si tuviera un cáncer que no puede
se la gorra de   operarse. Todavía puedo sentir lo que puso en mi.
Miami Ink)       Sé exactamente en que lugar de mi cuerpo está, y
                 es algo perjudicial, algo malo. (Se pone la mano en
                 el estómago). Me gustaría sacármelo, pero sé que si
                 lo quitan, asumiendo que eso fuera posible, no
                 podría hacer lo que hago. Así que... lo soporto.
JR:              ¿Los efectos secundarios se han vuelto más
                 llevaderos? ¿Después de que inhalas un...?
Butch:           No.
    (sacudiendo
    la cabeza)
    JR:            Entonces... aparte de eso... (cambiando de tema,
                   porque es evidente que no se siente cómodo). ¿Qué
                   ha sido lo que más te ha sorprendido desde que
                   eres parte de sus vidas?
    Butch:        Haces preguntas tan malditamente serias, mujer.
    (arrodillándo (Me mira y sonríe). Pensé que esto iba a ser más
    se junto a la divertido.
    caja de
    encendido)
    JR:            Lo siento, no quería hacerte sentir...
    Butch:         Está bien. Que te parece si disparamos un cohete o
                   dos y luego volvemos al asunto de la inquisición.
                   Te dejaré apretar el botttttóooooooon....


   Cuando dice eso estoy bastante segura de que está subiendo y bajando
las cejas en mi dirección, pero no puedo ver bajo la visera de la gorra de
Miami Ink. Sonrío de todas formas porque... bueno, hay algunas cosas que
no puedes evitar hacer.


    Butch:           Vamos, sabes que lo deseas.
    JR:            ¿Qué debo hacer?
    (arrodillándom
    e)
    Butch:           Esto funciona de esta manera... (Levanta la caja
                     azul). Aquí dentro hay cuatro pilas doble-A.
                     Giro la llave de encendido y esta luz (señala un
                     brillante punto amarillo) nos indica que estamos
                     listos. Retiramos la llave (la retira), y cuando tu
                     presionas esto (señala el botón rojo) los cables
                    llevan la señal hacia el sistema de ignición del
                    cohete, y estamos hablando de una gran
                    cantidad de zum-zum-zum. Que es por lo que
                    tenemos cinco metros de cable entre nosotros y
                    eso. ¿Estas lista? Ok. Empecemos la cuenta atrás.
                    Tres...
    JR: (cuando no ¿Qué? ¿Algo va mal?
    continúa
    contando)
    Butch:          Se supone que tú dices dos.
    JR:             ¡Oh! Lo siento. Dos.
    Butch:          No, tenemos que volver a empezar. Tres...
    JR:             Dos...
    Butch:          Uno... ¡Fuego en el hoyo!


  Aprieto el botttttóooooooon, y un momento después hay una chispa, un
destello y un zumbido silbante, que parece un centenar de Alka-Seltzer en
un vaso. El cohete se dispara hacia el cielo otoñal, dejando un rastro con
forma de arco de luz y humo ondeando detrás de su brillante punta. El
ángulo es perfecto, dirigiéndose con precisión al centro de la mansión. Su
descenso es igual de suave, y a casi noventa metros del suelo se despliega
el paracaídas. Observamos el cohete mientras desciende lentamente,
sacudiéndose de lado a lado como la cola de un perro holgazán. Con las
luces que salen de la biblioteca veo que aterriza en un lecho de rosas.


    Butch: (en     V.
    voz baja)
    JR:            ¿Disculpa?
    Butch:         Me preguntas que me sorprendió más, y fue él.
                   (Saca otro cohete del bolso de lona. Este es mucho
                  más largo y tiene la etiqueta de Lagavulin
                  reproducida en el lateral). Bien, este chico malo
                  tiene una carga explosiva extra dentro. Subirá casi
                  dos veces más alto que el primero, que es por lo
                  cual traje esto. (Saca unos binoculares). Mi vista y
                  mi visión nocturna son mucho mejores que cuando
                  era humano, pero ni de lejos es tan buena como la
                  que tienen los hermanos, así que necesito estos. Me
                  gusta ver como se despliega el paracaídas.
    JR:           ¿Cuánto tiempo te lleva construirlos?
    (desesperada
    por pedirle
    que se
    explique
    sobre V, pero
    respetando
    su distancia)
    Butch:        Cerca de una semana. Phury pinta el exterior. (Va
                  hacia la plataforma de lanzamiento y coloca el
                  cohete. Cuando vuelve, señala la caja de encendido
                  con la cabeza). Las damas deberían hacer los
                  honores, ¿no te parece?


  Hacemos la cuenta atrás y esta vez estamos coordinados. Mientras nos
ponemos de pie y observamos al cohete alzarse hacia los cielos, puedo
sentir que está a punto de decir algo.


    Butch:        Estoy enamorado de Marissa. Pero sin V estaría
                  muerto y no solo por todo el rollo de la inhalación.
    JR:           ¿Y eso es lo que te sorprende más?
    (Mirándole)
     Butch:          El asunto es así, ¿la relación con V? No encaja en
     (enfoca los     ningún molde definido, y no tiene por qué...
     binoculares     aunque algunas veces desearía que lo hiciera.
     en el cohete)   Siento que sería mas ligera y menos importante si
                     solo se tratara de una relación de buenos amigos o
                     hermanos o alguna mierda de esas. Ya es bastante
                     difícil ser terriblemente vulnerable con una
                     persona, como tu esposa. Pero tener a este otro
                     tipo caminando por el mundo, golpeando y
                     estrellándose contra lessers... Sabes, me preocupa
                     perder a cualquiera de ellos dos, y lo odio. Cuando
                     algunas veces, V sale por su cuenta y no puedo
                     estar con él, compruebo el teléfono constantemente
                     hasta que vuelve a casa a salvo. Ha habido noches
                     en las que Jane y yo nos hemos sentado juntos en
                     el sofá que hay en el Pit y nos quedamos mirando
                     fijamente al frente. (Hace una pausa). A decir
                     verdad, es un dolor en el culo. Pero los necesito a
                     los dos para ser feliz.


   Butch regresa, toma otro cohete, y me explica los detalles de su
construcción. Este es casi del mismo tamaño que el Lag y está pintado de
negro con bandas plateadas. Comenzamos a hacer los preparativos para
lanzarlo, y él se muestra divertido, encantador e irreverente, y te es difícil
imaginar que tan solo unos minutos antes él ha estado hablando de algo
tan profundamente personal. Asumo que la conversación seria ha
terminado por esta noche, sin embargo cuando lanzamos el numero tres, él
vuelve al tema de Vishous... como si la llameante subida del cohete y la
caída en paracaídas creara una zona especial para hablar.


     Butch:          No es un horripilante asunto de incesto, por cierto.
     JR: (con los    ¿Disculpa?
  ojos como
  platos)
  Butch:         Que V y yo estemos unidos, quiero decir, nosotros
                 ya estábamos muy unidos mucho antes de que el
                 Omega... ya sabes, me hiciera esa mierda. Claro
                 que Vishous es hijo de la Virgen Escriba y yo soy...
                 lo que soy gracias a su hermano, pero no hay nada
                 sórdido en esto.
  JR:            Nunca lo pensé.
  Butch:         Bien. Y posdata. Me gusta mucho la doctora Jane.
                 Ella es una autentica pateaculos, única. Joder...
                 (ladra una risa), le entregaría su propia cabeza en
                 una bandeja si debe hacerlo. Observarlo es
                 condenadamente divertido... aunque la mayor
                 parte del tiempo él se comporta bien en su
                 presencia, lo que es decepcionante.
  JR:            ¿Y Marissa? ¿Cómo tomó el tema de tener otro
                 compañero de habitación?
  Butch:         Jane y ella se llevan de maravillas y Jane ha sido de
                 gran ayuda. Ahora hace los reconocimientos en
                 Lugar Seguro. Es mucho mejor que una mujer
                 médico haga los exámenes. Las enfermeras que
                 Havers enviaba eran bastante agradables... pero
                 con Jane es más fácil, y ella tiene más formación
                 médica.
  JR:            ¿Marissa y Havers han tenido mucho contacto?
  Butch:         No hay razón para ello. Él es solo otro médico (me
                 mira). La familia es la que formas, no con quien
                 fuiste criado. (Se gira hacia el bolso de lona)


Butch prepara el último cohete, y de todos ellos, éste es mi favorito. Es el
más grande y tiene el uniforme de los Sox de Davis Ortiz y las palabras Big
Papi pintadas en el lateral. Hacemos la cuenta atrás y presiono el botón... y
se oye el zumbido y el silbido mientras la construcción de Butch se eleva
ondulando hacia el cielo. Observando el resplandor de la punta que sube,
noto que este va realmente alto. En su vértice se convierte en la única
estrella en el nublado cielo nocturno.


     Butch:      Precioso, ¿verdad?
     (suavemente
     )
     JR:            Adorable.
     Butch:         ¿Sabes por qué los construí?
     JR:            ¿Por qué?
     Butch:         Me gusta verlos volar.


  Permanecemos uno al lado del otro mientras se abre el paracaídas y el
cohete planea a la deriva hacia la tierra y al jardín de rosas. Mientras flota
hacia abajo, oscilando suavemente de lado a lado, el resplandor de su
punta nos indica su localización respecto de la casa... y de repente, sin
preguntar, sé la razón por la que le gusta lanzarlos hacia la mansión. Con
todas las luces de seguridad que hay, podría encontrarlos fácilmente en
cualquier lugar del terreno. Pero a Butch le gusta el hogar... y quiere enviar
esos modelos en los que pasa horas trabajando hacia el lugar que él ama y
en el cual necesita estar. Después de haber estado sin una familia ni un
lugar en el mundo durante tanto tiempo, ahora tiene su paracaídas, su
lento y cómodo paseo tras el devastador y meteórico ascenso... y son las
personas que viven en esa mansión.


     Butch:      Maldición desearía que tuviéramos otro, ¿tu
     (sonriéndom no?
     e)
    JR:              Totalmente, Butch. Lo deseo totalmente.
    (queriendo
    abrazarlo)


Amante Descubierto


 Los personajes
 Butch O’Neal
 Marissa
 Vishous
 La Virgen Escriba
 El Omega
 El señor X
 Van Dean
 Wrath y Beth
 Zsadist
 Rehvenge
 John Matthew
 Blaylock
 Qhuinn
 Xhex
 Lash
 Ibex, el padre de Lash y leahdyre de la glymera
 Havers
 José de la Cruz
 Madre e hija
 Joyce (O’Neal) y Mike Rafferty
  Odell O’Neal


  Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):
  La mansión de la Hermandad (localización no revelada)
  La Tumba, en la propiedad de la mansión
  La clínica de Havers, ( localización no revelada)
  Centro de entrenamiento de la Hermandad, en la propiedad de la mansión
  ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)
  El Commodore, local de gran lujo
  El dormitorio de Blaylock
  La casa de Ibex y Lash
  Lugar Seguro ( localización no revelada)


  Resumen
   Butch O’Neal encuentra su verdadero destino como vampiro y hermano
al mismo tiempo que se enamora de Marissa, una bella aristócrata.


     Frase inicial: ¿Qué pensarías si te dijera que tuve una
                    fantasía?
     Frase final:    El mayor soporte de la vida.
     Publicado:      Marzo del 2007
     Páginas:         410
     Palabras:       148.271
     Primer          Marzo del 2006 —Septiembre del 2006
     borrador:
                          Comentarios de la profesión


 Butch O’Neal me tuvo desde el momento en que lo vi por primera vez en
Amante Oscuro, cuando estaba investigando el escenario de la bomba de
Darius. Esta descripción de él es desde el punto de vista de Beth y lo que
me gusta tanto de él es como forcejea con el chicle:


   —Y bien, Randall, ¿qué te trae por aquí? —Se llevó un trozo de chicle a la boca
y arrugó el papel formando una bolita. Su mandíbula se puso a trabajar como si
estuviera frustrado; no masticaba, machacaba.
  —Amante Oscuro, Capítulo 4


  La agresividad de Butch era palpable, y en mi opinión eso es ardiente. Y
mi atracción por él se intensifica cuando arresta a Billy Riddle, el tipo joven
que ataca a Beth cuando regresaba a casa desde el trabajo. Aquí Billy, que
sostiene que Beth «lo deseaba», es puesto boca abajo sobre el suelo de su
habitación de hospital, y Butch está leyéndole al chico los derechos
Miranda mientras lo esposa:


  —¿Sabe quién es mi padre? —gritó Billy como si hubiera conseguido tomar aire
durante un segundo—. ¡Él hará que le quiten la placa!
  —Si no puedes pagarlo, se te proporcionará uno. ¿Entiendes los derechos que te
he indicado?
  —¡Váyase a la mierda!
  Butch le puso la mano en la nuca y presionó su nariz rota contra el linóleo.
  —¿Entiendes los derechos que te he indicado?
    Billy gimió y asintió con la cabeza, dejando una mancha de sangre fresca sobre
el suelo.
  —Bien. Ahora vamos a hacer el papeleo. Detestaría no seguir el procedimiento
policial apropiado.
  —Amante Oscuro, Capítulo 5


  Butch O’Neal es absolutamente mi tipo de hombre… un tipo duro y
renegado, que, aunque no siempre sigue las reglas, tiene su propio código
de honor.
  Además también es un fan de los Red Sox, así que ya ves.
   En los libros de la Hermandad los héroes no son perfectos, ni mucho
menos. Por ejemplo, Wrath casi mata a Butch en Amante Oscuro, y Rhage
tiene una adicción sexual y Zsadist era un misógino sociópata antes de
conocer a Bella, y Phury tiene un problema con las drogas. No obstante, el
asunto es, que aparte de esos fallos también tienen cualidades heroicas, y
eso es lo que los hace atractivos.
  Yo creo machos alfa. Siempre lo hice. Sin embargo los hermanos, son
machos ALFA, si eso tiene sentido. Quizás parte de esto se deba a que yo
me haya puesto en contacto con la regla dos (Escribe en voz alta) de forme
que todo lo que hay en los libros de la HDN es llevado tan lejos como
pueda ir, incluyendo los héroes y sus actos. Pero en mayor medida es la
dorada regla número ocho (Escucha a tus Rice Krispies). En mi mente los
hermanos son lo mejor de lo mejor, hiper agresivos, y, en mi opinión
completamente fascinantes.
   Butch encaja perfectamente con los otros héroes de esta serie: tiene un
horrible pasado que ha determinado su forma de ser, así como también un
complejo entretejido de defectos y virtudes. Con respecto a sus primeros
años, algunos detalles salen a la luz en la escena donde finalmente le
cuenta a Marissa algo sobre sus orígenes (AD, Capítulo 34). Todo el tiempo
ha resultado obvio que él se está dirigiendo hacia la autodestrucción a
causa del rapto y asesinato de su hermana y que como policía ha sido
afilado como una navaja debido a lo que siente que es su culpabilidad en
ese crimen. Cuando le habla a Marissa sobre su consumo de drogas, la
violencia que ha habido en su vida y el hecho de que siempre se ha sentido
alejado de todos los que le rodean, pone en evidencia cuán importantes son
los hermanos y su mundo para él como persona… la mansión es el único
lugar en el que se ha sentido cómodo, y no quiere estar en los limites del
mundo de la Hermandad como un extraño. (Cuando piensas en John o en
Beth, ves que Butch es muy parecido a ellos en este aspecto. Los tres
siempre han tenido la sensación de que había algo que los separaba de los
humanos que los rodeaban, pero eran incapaces de ver el por qué de ello)
   Desde el punto de vista del personaje, era consciente de que para Butch
la necesidad de pertenecer y de serle fiel a un yo interior que solo podía
sospechar que existía, eran aspectos clave de su carácter. Y desde la
perspectiva de la historia, sabía dos cosas con respecto a él: iba a terminar
con Marissa y su destino y el de V estaban inextricablemente entrelazados.
En mi mente, Marissa era la perfecta heroína para él, refinada, elegante,
increíblemente hermosa… alguien a quien podía poner en un pedestal para
adorar y venerar. En cuanto a él y V... bien hablaré más de eso mas
adelante.
  Como mencioné antes la historia de amor de Butch y Marissa
originalmente iba a ser una trama secundaria muy importante en Amante
Eterno, pero demandaron tanta atención que eliminé sus escenas y las puse
a un lado. Cuando terminé el borrador de Amante Despierto, mi editora y yo
discutimos acerca de cuál sería el siguiente libro, yo quería hacer el de
Butch, pero a ella le parecía que era mejor continuar con los hermanos que
eran vampiros, y yo estuve de acuerdo… lo que significaba que el siguiente
en la lista era Vishous (porque a esa altura Tohr se había ido, John Matthew
no había pasado por su transición, y Phury no podía tener su libro antes de
que Bella hubiera dado a luz.)
   El problema fue, que cuando comencé el esbozo de V, me di cuenta de
algo que había sabido desde Amante Oscuro. No había forma de que
pudiera hacer el libro de Vishous antes del de Butch. La relación de V con
el poli, y los sentimientos que siente por el humano, fueron los que lo
prepararon emocionalmente para que pudiera enamorarse. Además, para
que pudiera ser vulnerable ante alguien más, debía aprender a aceptar sus
sentimientos por Butch y no podía ver que todo aquello fuera a ocurrir en
un libro por un par de razones. Primero, intento mostrar tanto como puedo
(en vez de narrar)… así que el libro de V habría estado lleno de escenas
entre él y Butch, especialmente al principio… algo que hubiera resultado
peligroso porque esa clase de argumento corre el riesgo de estar seriamente
desequilibrado (es decir toneladas de escenas de Butch/V, V/Butch, Vishous
y Butch... para luego cambiar de repente a escenas de hembra/Vishous,
Vishous/hembra, Vishous y hembra). Además, con Butch disponible
románticamente, Vishous no sería capaz de dejarlo ir lo suficiente como
para enamorarse de otra persona… para vincular verdaderamente a V con
su heroína, Butch debía estar felizmente comprometido con Marissa.
  Sin embargo, intenté escribir a V. Hice mi mejor intento.
  El bosquejo no funcionó.
  Después de golpearme la cabeza contra la pared durante un par de
semanas, seguí la regla número ocho (Rice Krispies) y llamé a mi editora en
un clásico estilo Houston-tenemos-un-problema. Cuando le expliqué a ella
cuales eran los problemas, lo entendió y estuvo de acuerdo. La cual es solo
una del billón de razones por las que la adoro: Ella entiende lo que sucede
entre los hermanos y yo.
  De manera que Butch era el siguiente. Y, muchacho, hablando de
catalizadores.
   Cuando comencé a delinearlo, no tenía ni idea de la existencia de la
Profecía del Destructor o del papel transformador que el poli iba a jugar en
la guerra contra la Sociedad Lessening. Pensé que la idea clave iba a tratar
sobre la regresión ancestral y el hecho de que a Butch le iban a imponer el
cambio.
  Ah... no.
   Después de tomar las escenas que ya había escrito referentes a Marissa y
él enamorándose, y después de haber esbozado las otras cosas que veía en
mi mente, me quedó claro que faltaba algo. El libro simplemente no era tan
grande como sentía que debía ser.
  Le di vueltas al asunto. Me preocupé. Le di más vueltas... y entonces
obtuve la imagen del Omega amputándose el dedo y metiéndolo en el
abdomen de Butch.
  En realidad, obtuve ambos, la imagen y el sonido parecido al crujido de
una zanahoria cuando el Omega practicó el juego de cuchillo sobre si
mismo.
  Puaj.
   Una vez que conecté con aquello, todas las escenas comenzaron a
martillear dentro de mi mente. Mientras continuaba con la historia, era
fascinante ver como las escenas originales del libro cambiaban. Por
ejemplo, yo sabía que Butch iba a ser secuestrado por los lessers, y lo había
visto reuniéndose con Marissa en la clínica, pero repentinamente él estaba
en cuarentena y las consecuencias eran mucho, mucho más funestas. Así
que no había tremendos cambios en cuanto a contenido, en si, sino que más
bien en las implicaciones y el alcance dentro del mundo.
   El gran tema para el libro es la transformación, y respecto a Butch, amo
las trayectorias paralelas en su historia. Tanto el bien como el mal lo
transforman… primero cuando se lo impone el Omega, y luego cuando le
desencadenan el cambio a la fuerza y se manifiesta su naturaleza
vampírica. Es como si la Sociedad Lessening y la Hermandad estuvieran
luchando por el control de su destino y de su alma, y no queda
inmediatamente claro quien gana. Por un momento después de que Butch
deja la cuarentena, ni él ni los hermanos están seguros de si ha sido o no
convertido en un lesser o que está haciendo exactamente cuando inhala un
asesino.
   Lo que más me gusta acerca del destino de Butch en relación al mundo
es que resulta ser un jugador significativo en la guerra, probablemente
volviendo las tablas contra el Omega porque él pone en peligro al mal
directamente. Los hermanos han estado exterminando lessers durante
siglos, pero en definitiva Butch está haciendo mermar el ser finito del
Omega cada vez que se encarga del asunto. Creo que es un gran final para
el poli. Le da un lugar donde, aunque no es puramente del linaje de la
Hermandad, es un participante que está en igualdad de condiciones en la
lucha para proteger la especie.
  Y Butch no es el único que cambia. También Marissa se transforma de
una hembra enclaustrada de la glymera a alguien que tiene su propia vida.
  Creo, que de todas las mujeres, probablemente Marissa es la que más se
corresponde conmigo personalmente, porque yo también provengo de un
ambiente conservador y de determinada categoría social y he tenido que
romper unos cuantos moldes y expectativas para poder ser quien
realmente soy. Su escena al principio de Amante Descubierto (la que
comienza a mitad del Capítulo 1), donde está teniendo un ataque de pánico
en el baño durante la fiesta de su hermano, muestra claramente el precio
que ha debido pagar por haber vivido su vida dentro de la glymera. Ha
modificado tanto de si misma y soportado cargas para las cuales no se
ofreció durante tanto tiempo, que está acercándose a su punto de ruptura.
    Me han preguntado un montón de veces si hay una parte de mi en los
libros y si tomo a gente que conozco y la pongo en los libros. Para ambas
preguntas la respuesta es no. Soy muy reservada, y mantengo
estrictamente separada mi vida personal de mi vida de escritora, y además,
odiaría pensar que alguno de mis amigos o familiares se siente usado.
Después de haber aclarado este punto, en los libros definitivamente hay
cosas con las que he tenido experiencia propia. Por ejemplo, como una
persona que ha sufrido ataques de pánico, el episodio de Marissa en el
baño en realidad concuerda con experiencias mías. No agregué la escena
para revelar algo sobre mi misma, pero me hace sentir una empatía con mi
heroína en la misma forma en que la puedes sentir cuando hablas con una
persona que ha pasado por algo similar a lo que tú estás pasando.
   En cuanto a Marissa, el verdadero punto de inflexión como individuo le
llega cuando quema todas sus ropas en el jardín trasero. Creo que esta fue
una gran forma de marcar simbólicamente su ruptura con la tradición:


   Le tomo unos buenos veinte minutos arrastrar todos y cada uno de los trajes al
patio trasero, tuvo mucho cuidado de incluir los corsés y los chales. Cuando hubo
terminado, sus ropas lucían fantasmales bajo la luz de la luna, trasformadas en
sombras de una vida a la que nunca regresaría, una vida de privilegios…
restricciones… y doradas degradaciones.
   Sacó una faja del montón y regresó al garaje, con la tira de satén rosa pálido en
la mano. Recogió el contenedor de gasolina y tomó la caja de cerillas sin vacilar,
caminó hacia aquel remolino inapreciable de satén y seda y lo empapó con el claro y
dulce combustible y mientras sacaba la cerilla se colocó contra el viento.
  Prendió fuego a la faja y la arrojo allí.
  La explosión fue más fuerte de lo que esperaba, lanzándola de espaldas,
chamuscándole la cara, envolviéndola en una gran bola de fuego.
  Mientras las llamas naranjas y el humo negro se alzaban, le grito al infierno.
  —Amante Descubierto, Capítulo 28


   Tengo una imagen bien definida de ese fuego, con ella corriendo
alrededor de esos vestidos ardiendo, gritando… fue una perfecta
representación temporal de la mierda interna que estaba aguantando, una
forma de borrar el pasado para prepararse para seguir adelante.
  Y joder, ella definitivamente consigue salirse con la suya. Una de mis
escenas favoritas de toda la serie es cuando Marissa le baja los humos a su
hermano y a todo el Consejo de Princeps durante la sesión para el voto de
la sehclusion obligatoria para todas las hembras no emparejadas de la
aristocracia (al final del Capítulo 45). Poniéndose de pie, ella impone su
estatus como cabeza de su linaje, porque es mayor que Havers, y vota no,
poniendo fin a la discusión y a la restricción. Para ella fue una inversión
absoluta de papeles desde donde había estado en aquel baño, y el ahora
dónde ya no estaba más bajo el control de la glymera, pero imponiendo su
control sobre ellos.
   También me gusta donde acaba. Está perfectamente capacitada para
dirigir Lugar Seguro y de esa forma está haciendo una contribución real a
la raza. Además es agradable que tras años de conflictos, Wrath y ella
lleguen a trabajar juntos… porque eso le da a él una oportunidad de
probarle una y otra vez que realmente la respeta.
  En una nota al margen, en lo que respecta a las hembras de la serie, es un
hecho significativo que hacia el final de Amante Descubierto, todas las
shellans se reúnan en la oficina de Marissa y que Beth reparta las pequeñas
estatuillas de los búhos. Muestra un aspecto de las shellans que yo todavía
no había sido capaz de añadir a un libro… concretamente que ellas est{n, al
igual que los hermanos, ligadas unas a otras de una forma especial.
   Volviendo a Butch. Al final del libro, cuando está siendo introducido en
la Hermandad, queda claro que no está completo, ni siquiera con el nuevo
papel que tiene en el mundo:


  Wrath se aclaró la garganta, pero aún así, la voz del rey sonó ligeramente ronca.
  —Eres el primer reclutado en setenta y cinco años. Y tú… eres digno de la
sangre que tú y yo compartimos, Butch de mi propia línea de sangre.
  Butch dejó que la cabeza le cayera floja sobre los hombros y lloró abiertamente…
pero no de felicidad como seguramente asumían ellos.
  Lloró por el vacío que sentía.
  Porque por más maravilloso que fuera todo eso, a él le parecía vacío.
   Sin su compañera para compartir la vida, no era sino una pantalla por la que
pasaban eventos y circunstancias. Ni siquiera estaba vacío, porque ni siquiera
servía de recipiente para contener el más leve de los aires.
  Vivía, sin embargo no estaba realmente vivo.
  —Amante Descubierto, Capítulo 49.


  Sin Marissa él es menos que nada, y eso es verdad para todos los
hermanos. Una vez que se han vinculado, están completos, y cortar esa
relación conduce a una ruptura que es irreparable (en este momento estoy
pensando en Tohr). Afortunadamente para Butch, Marissa y él lo resuelven
todo y al final se reconcilian.
 Hablando de uniones... hablemos de sexo. Butch me hizo sonrojar.
Muchísimo.
  Quizás era porque, de todos los hermanos, él era el que tendía a hablar
muchísimo cuando estaba haciendo el amor. O quizá fuera la forma en la
que se ocupó de Marissa y su virginidad. O quizá fuera simplemente,
hablando con bastante franqueza, que es monstruosamente sensual. Sea
cual sea la razón, de toda la serie hasta ahora, creo que este es el libro más
ardiente del grupo.
  Así que tiene sentido que haya cubierto todo el tema sexual cuando lo
analizaba.
   De vez en cuando en las entrevistas me han preguntado como me siento
al escribir libros «calientes», y si lo hago para satisfacer las demandas del
mercado que cada vez piden más y más contenido erótico. Ciertamente, en
los últimos cinco años, las novelas románticas se han estado poniendo más
y más sexuales, y el mercado erótico ha crecido substancialmente. Cuando
yo comencé a escribir sobre los hermanos, muchos de los ahora populares
cibercafés estaban empezando a cobrar ímpetu, y pronto a raíz de eso una
cantidad de establecimientos de Nueva York también desarrollaron líneas
más eróticas. El mercado estaba en transición... lo que para mí fue algo
afortunado.
  Desde el comienzo, supe que los hermanos iban a ser más explícitos
sexualmente que mis novelas románticas contemporáneas previas. Y era
consciente de que la serie iba a llevar a los lectores en direcciones que mis
otras series no (por ejemplo, la adicción al sexo de Rhage, la disfunción
sexual de Z, las predilecciones de V). Luego de haber aclarado esto, quiero
decir que no tenía como objetivo específico el mercado erótico. Los
hermanos simplemente son muy sexuales, y las escenas que veo de ellos
con sus hembras son ardientes. De acuerdo con la regla número ocho (sí,
los Rice Krisppies otra vez), escribo lo que veo en mi mente. ¿Alguna vez
pienso OMG, no puedo creer que haya escrito eso? ¡Sí! Pero el asunto es que las
escenas de sexo siempre son el anticipo de una emoción imperativa, y ese
es el motivo por el cual, a pesar de lo gráficas que llegan a ser, no siento
que sean gratuitas.
   Toma, por ejemplo, a Rhage siendo encadenado a la cama... o cuando Z
sirve a Bella en su necesidad... o Butch y Marissa en el asiento trasero del
Escalade cuando finalmente ella se alimenta de él. Todas esas escenas son
altamente eróticas, pero la dinámica dentro de las relaciones cambia
después de eso, ya sea para bien o para mal. Creo que tal vez haya una
diferencia entre el romance y lo estrictamente erótico. Con el romance, el
sexo influye en los lazos afectivos de los personajes e impulsa esas
relaciones para que continúen. Cuando se trata de estrictamente eróticas, el
acto sexual o la exploración sexual es el foco en si mismo.
  ¿Si pienso que el mercado seguirá tan erótico como está? No me
sorprendería si lo hiciera.
  Predecir es un deporte peligroso, pero parece haber un ininterrumpido
apetito por libros con escenas ardientes. Estoy bastante segura de que los
subgéneros continuaran alzándose y cayendo en cuanto a la relativa
popularidad, y que llegaran algunos nuevos, que ni siquiera podemos
comenzar a adivinar. Pero creo que la tendencia global de la sexualidad
probablemente continúe donde está.
  Y hablando de sexualidad... una reflexión ahora sobre Butch y V.
  Por dónde empezar.
  La primera disposición que tuve de que iba a haber un componente
sexual en su relación fue en Amante Oscuro, cuando los dos pasan el día
juntos en la habitación de invitados de la casa de Darius. Había algo tan
íntimo sobre el par yaciendo en aquellas camas, bebiendo, hablando. Y
luego se mudaron al Pit juntos y se volvieron inseparables. Para ser
honesta, tenía claro desde el principio lo que V sentía por Butch, y también
era consciente de que Butch no tenía ni idea de lo que pasaba... pero le di la
espalda a la disposición, guardándomela para mi misma. No estaba segura
de cómo manejarlo. O de cómo se sentirían los lectores al respecto.
  A veces hago eso. Tengo argumentos completos que ocurren en el
mundo y que no incluyo en los libros y los dejo fuera por una variedad de
razones. La mayor parte de las veces tiene que ver con el enfoque de la
historia central y problemas de extensión del libro. Por ejemplo, la historia
corta sobre Z, Bella y Nalla que sale en esta Guía para Entendidos ha
estado en mi mente durante dieciocho meses, pero no había ningún sitio en
los libros donde pudiera incluirla.
   Sin embargo hay algunas veces, en las que dejo fuera tramas porque no
estoy segura de cómo tratar con ellas. Mientras escribía los tres primeros
libros, tenía muchas escenas entre Butch y V, tanto en la página como en mi
cabeza, y ellos me fascinaban. Todo el tiempo, estaba como...
  De acuerdo, ¿cuándo se va a dar cuenta Butch de lo que le esta sucediendo a su
compañero de habitación, y cual va a ser su reacción ante lo que V siente por él?
   Mientras seguía martilleando las teclas, la pregunta en mi mente era
¿vierto la dinámica en la página? Y si lo hago ¿cuándo?... Al final decidí pegar
el salto. Pensé que ya había pasado de puntillas por las aguas peligrosas en
el curso de los tres primeros libros, y habían salido bien... pero lo que era
aún más importante, la historia merecía esa clase de honestidad.
  Amante Descubierto era la elección lógica en términos de ritmo.
  Cuando Butch es secuestrado al principio de su libro, el firme propósito
con que V aborda el rescate es reminiscencia de la forma en que Z va tras
Bella en Amante Despierto. No obstante, el problema era, que la obsesión
podía haber sido explicada porque él y el poli eran muy buenos amigos.
Sabía que tenía que dejar claro que por el lado de V, las cosas iban más allá
de la amistad y la escena donde va a ver a Butch cuando está en cuarentena
para curarlo, y pilla a Butch y a Marissa juntos, fue en la que expuse ante
los lectores los sentimientos desde el PDV de V:


   Butch cambió de posición y rodó sobre Marissa, haciendo un movimiento para
montarla. Al hacerlo, la bata de hospital se abrió, las costuras se rasgaron
revelando su fuerte espalda y la poderosa parte inferior de su cuerpo. El tatuaje en
la base de su columna se flexionó cuando empujó las caderas entre sus faldas,
intentando llegar a casa. Y mientras frotaba contra ella lo que sin duda era una
erección dura como una roca, las manos largas y elegantes de Marissa serpentearon
alrededor y se clavaron en su trasero desnudo.
   Cuando lo marcó con las uñas, la cabeza de Butch se elevó, sin duda dejando
escapar un gemido.
  Jesús, V incluso podía oír el sonido... Sí… podía oírlo. Y desde ninguna parte un
sentimiento de anhelo parpadeó en su interior. Mierda. ¿Qué es lo que quería
exactamente de esa escena?
  —Amante Descubierto, Capítulo 11


  Por la descripción está bastante claro qué (o a quién) quería… y no era a
Marissa. Tengo que admitir que estaba un poco inquieta. Anteriormente
había insinuado algo del «interés poco convencional» de V pero siempre lo
había relacionado con el asunto del BDSM, no con el hecho de que también
había estado con machos. Y aquí estaba él, un héroe principal de la serie...
que se siente atraído hacía otro héroe principal.
   Butch no es bisexual. Nunca ha estado con otro hombre. Él es, si me viera
obligada a definirlo, un V-sexual, si los hubiera. Hay algo acerca de su
relación con Vishous que cruza la línea por ambas partes, y para crédito del
poli, él no escapa ni alucina. Él está con Marissa, y está comprometido con
ella, y el asunto con V no ha puesto a nadie incomodo porque se respetan
los limites.
 Tengo que decir, que creo que la escena de la iniciación de Butch en la
Hermandad, cuando V lo muerde, es alucinantemente erótica.


   Sin pensar, Butch inclinó la barbilla hacia arriba, conciente de que se estaba
ofreciendo a si mismo, conciente de que el… ¡oh!, mierda. Detuvo sus
pensamientos, verdaderamente extrañado por la sensación que lo asaltó salida de
sólo Dios sabía donde.
   A cámara lenta la oscura cabeza de Vishous descendió y sintió un sedoso roce
cuando la perilla se movió contra la garganta de Butch. Con exquisita precisión, los
colmillos de V presionaron contra la vena que provenía de corazón de Butch, luego
lentamente, inexorablemente, atravesaron la piel. Sus pechos se fusionaron.
   Butch cerró los ojos y absorbió la sensación de todo ello, la calidez de sus cuerpos
tan juntos, la manera en que el cabello de V se sentía tan suave contra su barbilla,
el movimiento de un poderoso brazo masculino mientras se deslizaba alrededor de
su cintura. Con voluntad propia, las manos de Butch soltaron las clavijas y fueron
a descansar sobre las caderas de V, apretando esa dura carne, uniéndolos desde la
cabeza a los pies. Un temblor recorrió a uno de ellos. O quiz{s… mierda, fue m{s
bien como si los dos temblaran.
  Y entonces estuvo hecho. Terminado. Nunca volvería a pasar.
  —Amante Descubierto, Capítulo 48


   Como he dicho, no estaba segura de cómo iban a tomar los lectores todo
el asunto de V/Butch, y después de que el libro saliera yo me quedé
sorprendida. ¡La inmensa mayoría, de la gente quería más de los dos! El
hecho de que los lectores en su conjunto fueran tan increíblemente
comprensivos es un testimonio de que tienen una mente abierta y me
siento muy agradecida por eso. También estoy agradecida por pioneras
tales como Suzanne Brockmann, quien, con su personaje de Jules Cassidy,
preparó el terreno para que machos como Blay también puedan tener su
final feliz, y los hermanos como V sean aceptados solo por lo que son.
  Y ahora un par de reflexiones al azar sobre Amante Descubierto...
  Butch no solo me hizo enrojecer; tuve mi primer caso de bloqueo de
escritor con él.
  Aunque no fue porque él se desnudara todo el tiempo.
  Con cada titulo sucesivo los libros estaban haciéndose más largos, y yo
estaba empezando a preocuparme. ¿Y si esa tendencia continuaba? Estaría
entregando mamotretos. El asunto parecía ser que el mundo había
empezado a desarrollar su propio argumento (algo que resultó
particularmente cierto con la historia de Butch) de manera que los
acontecimientos ya no trataban solo sobre los héroes y heroínas.
  Para mí como autora, el hecho de tener la libertad para explorar los
detalles del Omega y la Virgen Escriba y la guerra con la Sociedad
Lessening es parte de lo que me gusta de la serie. Más grande, no obstante,
no necesariamente significa mejor. Durante el proceso de revisión, mi
editora y yo siempre comprobamos el ritmo para asegurarnos de que no
hay rellenos en las páginas. Es gratificante cuando no encontramos nada...
pero también es desalentador cuando ves esos pequeños números en las
esquinas superiores subiendo más y más.
  De cualquier forma, cuando empecé a bosquejar Amante Descubierto,
decidí que iba a ser «lista» dada la complejidad de todas las intrigas. Decidí
que iba a fusionar un grupo de escenas previas para ahorrar espacio en las
páginas.
  Correcto.
   Seguro, esto tiene sentido en un aspecto práctico, pero a los hermanos no
les gustó para nada. Mientras yo intentaba reconstruir las escenas del
principio, metiéndolas todas juntas, las voces de mi cabeza se callaron. Fue
algo de lo más espeluznante. Todo se quedó mortalmente silencioso, y me
enfrenté al que siempre había sido el mayor de mis miedos: porque no
tenía idea de donde me venían las ideas ni de cómo hacía lo que hacía ni de
por qué ciertas cosas pasaban en el mundo, siempre tengo miedo que los
hermanos empaquen sus ropas de cuero y sus dagas y me dejen sin nada.
   Cuatro días. La zona muerta duró cuatro días. Y porque puedo llegar a
ser muy dura de mollera, no estuvo inmediatamente claro para mí dónde
radicaba el problema. Finalmente, después de casi volverme medio
psicótica por el silencio, caí en la cuenta... Eh, ¿no te parece que estás
intentando darles demasiadas vueltas a esas páginas para ahorrar en el número de
páginas?
  Tan pronto como dejé de preocuparme por la extensión todo fluyó de
nuevo y los hermanos volvieron. ¿Cuál sería el mensaje principal? La vieja
y querida regla numero ocho triunfa sobre cualquier otra preocupación que
pudiera tener. Cada historia exige cosas diferentes, ya sea ritmo,
descripciones o diálogos... o numero de páginas. Lo mejor que puedes
hacer es permanecer fiel a lo que ves. No estoy diciendo que debes ser
inflexible durante las revisiones. Nada de eso. Pero si ser brutalmente
honesta en el primer borrador... luego, más tarde, puedes preocuparte por
suprimir cosas.
  Cambiando de tema... un montón de gente me ha preguntado qué pasa
con el padre de Butch. Específicamente, quieren saber si más tarde jugará
un papel en la serie. La respuesta es: no lo sé. Puedo ver un camino dónde
podría haber algunos lazos familiares muy interesantes, pero se trata de
una situación de esperar y ver. Sin embargo estoy bastante segura de una
cosa: el padre de Butch tiene que ser un mestizo. Y, una de dos, el macho
ha pasado por la transición, y sigue siendo capaz de resistir la luz del sol
como Beth, o el cambio no le ha golpeado y anda por el mundo como un
humano agresivo.
  La otra pregunta que siempre me hacen sobre los orígenes de Butch tiene
que ver con el resto de su familia y sobre si alguna vez se reunirá con ellos.
Esta respuesta sí la sé y es no. Él se despidió de su madre, y sus hermanos
y hermanas lo han excluido durante años. A la única persona de su antigua
vida que hecha de menos es a José de la Cruz... aunque algo me dice que
esos dos no han terminado todavía.
   Finalmente, de todos los libros, los lectores varones tienden a apreciar
más el de Butch, y eso no me sorprende. Tiene un montón de buenas
escenas de lucha, y la descripción del mundo es más extensa que en
algunas de las otras historias, donde el romance ocupa más espacio. Y
algunos de los chicos han comentado que adoran la idea de que haya una
gran fuerza dentro de ellos, una que sacude al mundo y los pone en una
posición de poder, y al ser capaz de ajustar cuentas con el Omega, Butch
ciertamente la tiene.
  Además, piensan que Marissa es sensual.
  Entonces esa es mi opinión sobre Butch. Ahora... a por V.
  «Suspiro»
                         Vishous, hijo del Bloodletter




Vishous, ¿podrías dejar de sonreír así. Estas empezando a asustarme.
—Amante Liberado, Capítulo 46


  Edad:            304
  Ingresó en la 1739
  Hermandad:
  Estatura:        2.01 metros
  Peso:            117 kilos
  Color del        Negro
  cabello:
  Color de         Blancos con borde azul marino
  ojos:
  Marcas           Cicatriz de la Hermandad en el pectoral izquierdo;
  físicas          tatuaje en la sien derecha; tatuajes en la ingle y los
  identificativa   muslos; JANE grabado a lo largo de los hombros
  s:               en la Antigua Lengua. Parcialmente castrado.
                   Siempre lleva un guante negro en la mano
                   derecha. Perilla
  Nota:            Es hijo de la Virgen Escriba y lleva su
                   incandescencia en la mano derecha… la cual es
                   una fuerza poderosa capaz de ocasionar una
               inmensa destrucción. Tiene visiones del futuro.
               Posee habilidades curativas
Arma           Su mano derecha
preferida:
Descripción: Después de haber hablado con él en la fiesta, V le había
             resultado tremendamente simpático (Bella). Tenía el
             tipo de inteligencia que habitualmente absorbía las
             habilidades sociales de un vampiro, pero con ese
             guerrero, tenías el paquete completo. Era sexy, culto,
             poderoso, el tipo de macho que te hace pensar en tener
             bebes solo para conservar su ADN en el fondo genético.
               Se preguntó porqué llevaría ese guante de cuero negro.
               Y de qué se trataban los tatuajes que tenía a un lado se
               su rostro. Si se le presentaba la oportunidad, quizás le
               preguntara acerca de ello.
                                        —Amante Eterno, Capítulo
               42.
Emparejado     Doctora Jane Whitcomb
con:
            Preguntas personales (contestadas por V)


Última         Flicka con Dakota Fanning.
película
vista:
Último libro: Los Secretos del Reloj Antiguo de Carolyn
              Keene.
Programa de Los años dorados
TV favorito:
Último         The young and the restless
programa
visto:
Último         «Este cerdito va al mercado…»
juego:
Temor más      Estar solo en la oscuridad
grande:
Amor más       Tejer
grande:
Cita favorita: «¡El avión!, ¡el avión!»
Bóxer o slip: Bragas
Reloj:         Seiko para damas
Coche:         No tengo un coche… conduzco unaVespa
¿Qué hora es 1:16 a.m.
mientras
rellenas este
cuestionario?
:
¿Donde         En la bañera
estás?
¿Qué llevas   Espuma de jabón que huele a coco y vainilla
puesto?
¿Qué hay en Diseños florales, nada a rayas (porque soy un
tu armario? poco hippy), zapatos del número 52, y un
            armario lleno de vestidos Spanx
¿Qué fue lo   Una bolsa completa de trufas de chocolate
último que    negro Lindt. Creo que estoy a punto de entrar
comiste?      en celo. Siempre me dan antojos justo antes de
              que me venga
Describe tu   Estaba en un campo de flores silvestres, corriendo
último        sin rumbo (nop, retozando) con un unicornio que
sueño:        tenía la melena y la cola color rosa. Yo tenía alas
              finas como telarañas y una varita, y por donde
              pasaba iba dejando nubes de polvo de hadas
¿Coca o       Naranjada
Pepsi?
¿Audrey       Audrey, porque quiero SER ella
Hepburn o
Marilyn
Monroe?
¿Kirk o       Riker. Las perillas son TAN atractivas
Picard?
¿Fútbol o     No estoy realmente interesado en deportes. En
béisbol?      todo lo que puedo pensar es en cuánto se tiene que
              lavar al final… todas esas asquerosas manchas de
              hierba y tierra. Quiero decir, en serio
¿Parte más    Su cajón de ropa interior
sexy de una
hembra?
¿Qué te      La forma en que me lima las uñas
gusta más de
    Jane?

    Mejor            Rhage. Definitivamente Rhage. Es el vampiro
    amigo/a          más fuerte e inteligente que haya conocido
    (excluyendo      jamás. Lo adoro. De hecho estoy comenzando
    a tu shellan):   una religión basada en él, porque todo el
                     mundo debe saber lo perfecto que es
    La última        Ayer. Ese malvado de Butch tomó mis agujas de
    vez que          tejer y las escondió. Me enrosqué formando una
    lloraste:        pequeña pelota sobre mi cama y lloré durante
                     HORAS
    La última        Ayer, cuando…
    vez que
    reíste:


        *En ese punto, la respuesta esta garabateada y debajo dice:
  De hecho, fue hace diez minutos cuando le sacudí la mierda del cuerpo a
Rhage por flirtear con mi entrevista, muchas gracias. Que fenómeno. Aquí
están mis verdaderas respuestas, oh, y por cierto, Dakota Fanning no actúa
en Flicka… y lo sé porque vi el DVD y NO porque haya visto la maldita
película.


    Última           Stripes (buen cine, Rhage es un jodido idiota, pero
    película:        sabe de películas)
    Último libro: La Historia del Gusanito Lowly de Richard Scarry
                  para Nalla.
    Programa de CSI (LV, por supuesto) o House si estás hablando,
    TV favorito: de mierda de ficción. De lo contrario, SportCenter
    Último      Algún episodio fakakta de Columbo con Butch (de
    programa de hecho era bueno, pero no se lo digan)
    TV:
Último        Ponerle la cola al… ¿adivina quién era el burro?
juego:
Temor más     Ya no tengo ninguno. Sobreviví a lo peor que
grande:       podría pasarme, y ahora no tengo que
              preocuparme por ello.
Amor más      Duh
grande:
Cita favorita: «Rhage es un bocazas»
Bóxer o slip: Comando
Reloj:        Nike sport negro.
Coche:        Escalade, negro, lo comparto con el poli
¿Qué hora es 9:42 a.m.
mientras
rellenas este
cuestionario?
:
¿Donde        En el Pit frente a mis cuatro juguetes
estás?
¿Qué llevas   Máscara de cuero, mordaza con pelota, arnés
puesto?       sujetador, un guante de látex, esposas, y algunos
              clips de metal, cuya posición estratégica te
              detallaré solo si lo pides amablemente. Era broma.
              Camiseta negra sin mangas y chándal de nylon
¿Qué hay en Pantalones de cuero, camisetas, shitkickers y
tu armario? armas
¿Qué fue lo   Acabo de arrancarle la cabeza a Rhage de un
último que    mordisco. ¿Eso cuenta?
comiste?
Describe tu   Fue acerca de Rehvenge. Así que no es de tú
último        incumbencia, ¿verdad?
sueño:

¿Coca o        Coca
Pepsi?
¿Audrey        Ninguna
Hepburn o
Marilyn
Monroe?
¿Kirk o        Ambos
Picard?
¿Fútbol o      Béisbol
béisbol?
¿La parte   Te diré que la parte más sexy de Jane es su
más sexy de fortaleza
una hembra?
¿Qué te      Su mente
gusta más de
Jane?
¿Qué fue lo ¿Vas a matarme?
primero que
te dijo?
Tu respuesta   No
fue:
Lo último      No fue nada especial
qué le has
regalado:
Lo más         No hago cosas románticas. Es sensiblero
romántico
que has
hecho por
ella:
Lo más          No lo sé. Como dije, no soy rom{ntico. Mierda…
romántico       bueno, creo que fue lo que hizo con eso que
que ella ha     fabriqué para ella, aunque no fuera nada especial.
hecho por ti:   Era sólo un collar hecho de eslabones de oro…
                verás, por alguna razón le gusta mi nombre. La
                forma en que se escribe. Por lo que fui a mi fragua
                y con los caracteres de la Antigua Lengua fabriqué
                los eslabones para hacer un collar. Quería que la
                cadena fuera lo suficientemente delicada para que
                no sintiera que tenía una soga alrededor de la
                garganta, pero que igualmente fuera legible…
                hombre, me tomo una jodida eternidad conseguir
                el peso adecuado y el diseño correcto. Al final
                terminé deletreando mi nombre dos veces, y aún
                así la cosa no era lo suficientemente larga. Por lo
                que en el centro, agregué el nombre de ella en la
                Antigua Lengua… de esa forma est{ rodeada por
                mi. En fin. Ella nunca se lo quita. Da igual
¿Algo que       Sí, pero es privado
cambiarías
de ella?
Mejor          Butch, luego ese idiota de Rhage. Además me llevó
amigo/a        bien con Wrath, cuando no estamos intentando
(excluyendo matarnos mutuamente
a tu shellan):
La última       Sip seguro voy a contestar eso
vez que
lloraste:
La última       No sé, reventar a Rhage fue bastante
vez que         divertido…me puso una sonrisa en la boca. ¿O no?
reíste:
                        Mi entrevista con Vishous


  Fuera, en el jardín del Complejo, Butch y yo guardamos las cosas en el
bolso y llevamos a Edna de vuelta a la mansión, donde pasamos cerca de
quince minutos metidos entre las malezas del jardín de rosas buscando los
cohetes. Después de encontrar los cuatro y quitarles los paracaídas,
entramos a la biblioteca y Butch me abraza. Huele bien.


      Butch:         Te está esperando en el sótano.
      JR:            No tengo deseos de hacer esto.
      Butch:         Tampoco él. Pero míralo de esta forma, podría
      (sonríe un     ser peor. Podrías tener que escribir otro libro
      poco)          acerca de él.
      JR: (ríe)      Entendido.


   Me voy, cruzo el vestíbulo y entro en el comedor, que había sido
limpiado. Al otro lado de las puertas batientes de la cocina, está Fritz, el
extraordinario mayordomo, puliendo la plata con otros dos doggen. Me
pongo a charlar con ellos y termino intentando rechazar ofertas de comida
y bebida. Fallo. Cuando bajo al sótano, llevo una taza de café y un bollo de
pasas casero envuelto en una servilleta de damasco. El bollo es delicioso y
el café está justo como me gusta: muy caliente y con poco azúcar.
  Al pie de las escaleras del sótano miro a derecha e izquierda. El sótano es
enorme, tiene grandes zonas de espacio abierto interrumpido por
almacenes y conductos de ventilación. No tengo idea de dónde podría estar
V, así que me detengo a escuchar, esperando orientarme. Al principio lo
único que oigo es el sonido del antiguo horno a carbón que está un poco
más adelante, pero luego capto un golpeteo.
  No es rap. Es un sonido rítmico, el repicar de metal contra metal.
  El sonido me guía hasta el final del sótano. Me toma unos buenos cinco
minutos de caminata llegar adónde está V, y durante el camino termino el
bollo y el café. Mientras camino, intento pensar qué demonios voy a
preguntarle. Él y yo no nos llevamos muy bien, así que me imagino que va
a ser corto y no muy agradable.
  Cuando rodeo la última esquina me detengo. V está sentado en un
grueso banco de madera vistiendo pesadas chaparreras de cuero y
camiseta sin mangas. Frente a él hay un yunque sobre el cual descansa la
hoja de una daga al rojo vivo que está sosteniendo con un par de pinzas. En
su mano resplandeciente tiene un martillo romo con un mango especial,
con el que está golpeando la punta del arma. Tiene un porro entre los
labios, y mi nariz registra el aroma amaderado del tabaco turco, la
profunda acritud del metal caliente y un aroma a especias oscuras.


      Vishous: (sin Bienvenida a mi taller.
      levantar la
      vista)
      JR:            Entonces aquí es donde haces las dagas…


   La habitación es un horno, mide aproximadamente seis por seis metros y
tiene las paredes de hormigón encaladas como el resto del sótano. Hay
velas negras encendidas, por todas partes y cerca del yunque hay un
antiguo tarro de bronce lleno de arena brillante. Detrás de V hay una
maciza mesa de roble sobre la cual hay una variedad de dagas en diversas
etapas de creación, algunas sólo son hojas, otras ya tienen el mango.
 V se gira y mete el trozo de metal aún al rojo vivo dentro de la arena, y
me impresiona lo fuerte que es. Sus hombros están acordonados por los
músculos, lo mismo que sus antebrazos.
  Mientras espera, deja escapar una voluta de humo entre los labios y
golpetea la punta del porro en el borde de un cenicero negro.
   Cuando estoy con él me siento cohibida. Igual que siempre. Eso me
entristece.
      Vishous: (sin Así que sobreviviste a la sesión de tirar cohetes
      mirarme)      con el poli, ¿eh?
      JR:            Sí.


   Le observo mientras saca la hoja de la arena y la limpia con una tela
gruesa. La extensión de metal es de forma y consistencia irregular,
claramente está en el proceso de formación. Él la examina, girándola de un
lado a otro, y cuando frunce el ceño da la impresión que los tatuajes de su
sien se acercaran al ojo. Dejando el martillo a un lado, acerca la mano
resplandeciente a la hoja y la sujeta. Los destellos de luz, crean profundas
sombras en comparación con las más suaves de las velas, y un sonido
siseante crepita en el aire.
  Cuando saca la mano la hoja está de un color naranja brillante y la coloca
en el yunque. Levantando el martillo, golpea el metal caliente una y otra
vez, el sonido resuena en mis oídos.


      JR: (cuando    ¿Para quién estás haciendo esa?
      se detiene a
      mirar la
      hoja)
      V:             Para Tohr. Quiero tener sus dagas listas.
      JR:            ¿Va a volver a luchar?
      V:             Sip. No lo sabe aún, pero lo hará.
      JR:            Debes estar contento de que haya vuelto.
      V:             Sip.


  Vishous volvió a golpear la incipiente hoja con su mano resplandeciente
y luego continuó repitiendo el golpeteo. Después de un rato metió la
lámina de metal nuevamente dentro de la arena y terminó su cigarrillo.
   Mientras apagaba el cigarrillo, sentí que me estaba entrometiendo y que
también que no estaba haciendo el trabajo que había ido hacer. Mientras el
silencio se prolongaba, pensé en todas las preguntas que podría hacerle,
como… ¿Cómo se siente respecto a que Jane sea un fantasma? ¿Le
preocupa el hecho de no poder tener hijos? ¿Cómo están las cosas con su
madre? ¿Qué se siente al estar comprometido con una persona en
particular? ¿Extraña su estilo de vida sadomasoquista o aún continúa
practicándolo con Jane? ¿Y que sucede con Butch? ¿Ha cambiado su
relación?
  El único problema es que, sé que no recibiría respuesta, y los silencios
que seguirían a cada una de las preguntas se irían haciendo cada vez más
intensos.
  Le observe trabajar la hoja, alternando el calor y el golpeteo, hasta que
queda evidentemente satisfecho y deja la daga en la mesa de roble. Durante
un momento me quedo pensando si no será ahora cuando la entrevista
realmente comience… excepto que se levanta y se dirige hacia unos
pequeños trozos de metal que están en un rincón. Me doy cuenta que va a
comenzar otra daga.


      JR:            Supongo que será mejor que me vaya.
      V:             Sip.
      JR:         Cuídate.
      (parpadeand
      o
      rápidamente
      )
      V:             Sí. Tú también.


  Dejé el taller oyendo el sonido del siseo que se produce cuando su mano
entra en contacto con el metal. Camino más lento que cuando vine, quizás
porque espero que cambie de parecer y venga detr{s de mí y por fin…
bueno, ¿qué podía hacer? Nada en realidad. Que haya unión entre nosotros
es mi deseo, no su inclinación.
  Mientras avanzo serpenteando, con la taza vacía y la servilleta arrugada
en la mano, me doy cuenta que estoy verdadera y absolutamente
deprimida. Las relaciones requieren esfuerzo, seguro. Pero debes tener una
en primer lugar para poder fortalecerla. V y yo nunca congeniamos, y estoy
empezando a darme cuenta de que nunca lo haremos. Y no es porque no
me guste. Muy al contrario.
  Para mi, V es como un diamante. Puedes sentirte impresionada y
cautivada por él y querer mirarlo durante horas, pero nunca se abrirá a ti
para darte la bienvenida. Al igual que ocurre con él, un diamante no solo
existe para brillar y resplandecer ni para que alguien lo compre para
ponerlo en la mano de otra persona… esas funciones son simplemente
efectos secundarios, resultado de la increíble presión impuesta a sus
moléculas. Todo ese brillo viene de la fuerza del diamante (y de la de él).
  Y ambos estarán aquí mucho después de que nosotros nos hayamos ido.
                              Amante Liberado


 Los personajes
 Vishous
 Doctora Jane Whitcomb
 Phury
 John Matthew
 Wrath y Beth
 Butch y Marissa
 Zsadist y Bella
 Cormia
 La Directrix
 Amalya (quién se convierte en la nueva Directrix de las Elegidas )
 Layla
 Qhuinn
 Blaylock
 Rehvenge
 Xhex
 Doctor Manny Manello
 La Virgen Escriba
 Payne
  El Bloodletter
 Grodht, soldado del campamento guerrero


Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):
  Hospital St. Francis
  La Mansión de la Hermandad ( localización no revelada)
  La Tumba
  ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)
  El apartamento de Jane
  El Commodore
  El Otro Lado (El santuario de las Elegidas)


  Resumen
  Vishous, hijo de la Virgen Escriba, se enamora de la doctora Jane
Whithcomb, una cirujana humana que le salva la vida después de recibir el
disparo de un lesser.


       Frase inicial: No me siento para nada identificado con estos
                      pantalones de cuero.
       Frase final:      Sin otra palabra se desmaterializó de vuelta a
                         la vida que le había sido dada, la vida que
                         estaba empezando… la vida en la que ahora, y
                         por primera vez, estaba agradecido de haber
                         nacido.
       Publicado:        Septiembre 2007
       Páginas:          475
       Palabras:         165.268
       Primer            Julio del 2006 – Abril del 2007
       borrador:
                         Comentarios de la profesión


  Dios, por dónde empiezo.
  Vishous fue, por lejos, la peor experiencia de mi vida de escritora.
Colocar su historia en papel fue un miserable ejercicio de tortura y fue la
primera y hasta ahora la única vez que pensé: no quiero ir a trabajar.
  Los porqués son complicados, y compartiré con ustedes tres de ellos.
   Antes que nada, cada uno de los hermanos es una entidad separada en
mi mente, y todos tienen su propia manera de expresarse y su historia:
Wrath es muy dictatorial, muy rudo, y tengo que correr para mantenerme a
la par con él. Rhage es decididamente un bromista…incluso cuando se
desarrollan las partes serias, siempre hay un cariz gracioso. Zsadist es
reservado, receloso y frío, pero siempre nos llevamos bien. Butch es una
fiesta total… que siempre introduce un montón de charla sexual.
  ¿V? Vishous es y siempre ha sido (y perdónenme por ser ruda) un
cabrón. Un cabrón independiente, que siempre está a la defensiva y a quien
no le caigo bien.
  Colocar su historia en papel fue una pesadilla. Cada una de las palabras
fue una batalla, especialmente cuando hice el primer borrador… la mayor
parte del tiempo sentía como si tuviese que sacar las frases de un lecho de
rocas usando tan sólo un pequeño martillo y un tenedor para ensalada.
   Verán, para mí, escribir un borrador es una empresa que en realidad
consta de dos partes. Las imágenes que tengo en la mente son la pauta de
la historia, pero también necesito oír, oler y percibir lo que está sucediendo
mientras estoy escribiendo. Generalmente esto significa que me pongo en
las shitkickers del hermano o en los tacones de sus shellans y repaso las
escenas como si estuviera viviendo los eventos desde el punto de vista de
quién este interpretando en ese momento. Para hacer esto, adelanto y
rebobino las escenas, como haría con un DVD, y entonces registro, registro
y registro en papel hasta que siento que he capturado todo lo que puedo.
  Vishous no me dio nada con que trabajar, porque no podía obtener nada
a través de sus ojos. Las escenas desde el punto de vista de los demás
estuvieron bien, pero ¿con él? No pasaba nada. Podía observar, pero solo
desde lejos… y como mucha parte del libro es desde su perspectiva, me
daban ganas de golpearme la cabeza contra el teclado.
   Mira…sí, cierto que esto es ficción. Y sí, cierto que todo está en mi mente.
Salvo que, créanlo o no, si no puedo sumergirme profundamente dentro de
un punto de vista, siento como si estuviera inventando las cosas… y esa no
es una feliz idea. Honestamente, no soy tan brillante… no logro hacerlo
bien si tengo que adivinar. Tengo que estar dentro de la persona para hacer
las cosas bien, y que se me cerrara en la cara la puerta de entrada a V fue la
raíz de la mayor parte de mi miseria.
  De todas formas las cosas finalmente encajaron. Hablaremos más de esto
un poco más adelante.
   La segunda razón por la cual Amante Liberado fue un libro difícil de
escribir se debió a que parte de su contenido me ponía nerviosa, porque no
estaba segura de que el mercado fuera a tolerarlo. Había dos cosas en
particular que me preocupaban: la bisexualidad y el SDSM son temas con
los cuales no todo el mundo se siente cómodo, ni aunque formen parte de
la trama secundaria, mucho menos cuando estos involucran al héroe del
libro. Pero eso no era todo, V había sido parcialmente castrado y había
tomado un macho a la fuerza después de haber ganado su primera pelea en
el campamento guerrero.
  El asunto era, que la compleja naturaleza sexual de V matizaba gran
parte de su vida… incluyendo su relación con Butch y Jane. A fin de
presentarlo correctamente, sentía que debía presentar todos sus matices.
  En el primer borrador de Amante Liberado, representé las cosas de forma
tan conservadora que el libro resultó insípido. Fui muy sutil con la escena
de sumisión que ocurre entre él y Jane justo antes de que la deje ir, y no
incluí absolutamente nada acerca de él y Butch.
  En el proceso, transgredí totalmente mi propia regla número dos (escribir
en voz alta). Y, gran sorpresa, el resultado fue algo que era tan atractivo
como un pez luna muerto en un muelle de veraneo… estaba todo
paralizado y apestaba. Durante aproximadamente una semana le di
vueltas, me preocupé y vacilé haciéndole pequeños cambios a las escenas
relacionadas con John Matthew y Phury. En el fondo de mi corazón sabía
que tenía que lanzarme al precipicio y extender algunos vínculos, pero
estaba exhausta y desalentada por el esfuerzo al tratar infructuosamente de
arrancarle un punto de vista a V.
   Hablar con mi representante fue lo que me hizo levantar el culo y volver
al juego. Ella y yo discutimos las cosas que me estaban refrenando y me
dijo:
  «Arriésgate… simplemente ponlo todo junto y veamos que aspecto tiene
en el papel».
  Como siempre, estaba en lo cierto. De hecho, el mensaje que me dio ese
día fue el mensaje que siempre me da desde la época de Amante Oscuro:
  «Recorre todo el camino, ve lo más lejos que puedas, y luego lo
evaluaremos».
   Cuando volví al manuscrito, estaba cien por ciento comprometida a
afrontar los obst{culos… y me sorprendí al ver que en realidad hubo sólo
tres escenas que cambié significativamente. Dos en las que intervenían
Butch y V dónde el nuevo contenido comenzó en los capítulos 27 y 53
respectivamente, y luego añadí la escena que comienza en el capítulo 49, en
la cual V está en el campamento de guerra.
  Las demás modificaciones o añadiduras fueron relativamente menores,
pero cambiaron completamente el tono de la interacción Butch/V…
demostrando que lo poco puede llegar muy lejos. Tomen por ejemplo, las
primeras páginas del capítulo 13. Butch y V están en la cama juntos, y V
está sanando a Butch después de que el poli hizo su asunto con un lesser. Si
lees el segundo, tercer, cuarto y quinto párrafo de mi primer borrador,
notarás que V está admitiendo ante si mismo que necesita consuelo en la
forma de tener otro cuerpo cálido junto al de él. Sin embargo, no es
específicamente el cuerpo de Butch, y no hay mención alguna a nada
sexual. Es puramente un asunto de consuelo.
  …Con la visita de su madre y el tiroteo, ansiaba la cercanía de otro, necesitaba
sentir brazos que le devolvían el abrazo. Tener el latir de un corazón contra el
propio.
   Pasaba tanto tiempo manteniendo su mano alejada de otros, manteniéndose a si
mismo apartado de otros, que bajar la guardia con la única persona en la cual
realmente confiaba le hacia escocer los ojos.
  —Amante Liberado, Capítulo 13


  Lo que añadí en el segundo borrador fueron estos dos párrafos:


   Cuando Butch se tendió sobre la cama de Vishous, a V le avergonzaba admitirlo,
pero había pasado muchos días preguntándose cómo sería. Cómo se sentiría. Como
olería. Ahora que era una realidad, le alegraba tener que concentrarse en curar a
Butch. De otra forma tenía la sensación de que hubiera sido muy intenso y hubiera
tenido que apartarse.
  Butch movió las piernas rozándose contra las de V a través de las mantas. Con
una punzada de culpa, V rememoró las veces en que se había imaginado a si mismo
con Butch. Se había imaginado a ambos yaciendo como estaban en ese momento,
imagin{ndose… bueno, la curación no era ni la mitad de ello.
  —Amante Liberado, Capítulo 13


  Eso era mucho más honesto en cuanto a lo que realmente estaba
ocurriendo. Mucho mejor. Incluso podría haber ido más lejos, pero con eso
bastaba… tanto como para requerir que añadiera las pocas oraciones que
iban a continuación, para aclararle al lector que ahora el objeto del deseo de
V era Jane.
  Ese es el asunto con la escritura. Los libros para mi son como barcos en
una travesía oceánica. Los cambios pequeños e incrementales pueden tener
enormes efectos en su trayectoria final y en su destino. Y la única forma de
hacer lo correcto es releer constantemente, comprobar las cosas varias veces
y asegurarse que lo que está escrito lleve al lector en la dirección adecuada.
Una vez que hice esos cambios (hubo una cantidad de lugares dónde
apliqué alguna que otra pequeña modificación… incluyendo, por ejemplo,
la escena de la daga al principio del libro dónde Butch levanta la barbilla
de V con el arma que Vishous hizo para él), la escritura desde el PDV de V
se hizo mucho más fácil.
   ¿Qué quiero decir con esto? Que veo todo este lío como otro ejemplo de
la regla número ocho en plena acción: Una vez que fui más fiel a lo que
veía en mi mente, se levantó el bloqueo literario.
  ¿En cuanto a la escena del campamento guerrero dónde V pierde su
virginidad al tomar a otro macho? Hombre, realmente no estaba segura de
cómo iba a verlo la gente después de eso. El asunto era que, no había
tenido opción, y que era lo habitual en el campamento: en las prácticas de
combate mano a mano, los perdedores eran sexualmente dominados por
los ganadores. Decidí que la clave, era mostrar la mayor cantidad de
contexto posible… y después de que todo hubo terminado, describir el
compromiso interno de V de que nunca más volvería a hacerlo.
   Después de que mi representante leyó el nuevo material, me alivió que
me dijera que para ella estaba bien, pero seguía preocupada por la reacción
que podría tener el lector en general. Para mí como autora, la respuesta de
los lectores es algo que me pesa mucho, pero de una forma curiosa. Lo
tengo en mente porque a menos que la gente compre los libros que escribo,
me quedo sin trabajo. Pero el tema es que no puedo escribir para complacer
a los lectores, porque en realidad no tengo mucho control sobre mis
historias. Lo mejor que puedo hacer, como ya he dicho, es siempre tratar de
ser, cuidadosa, respetuosa y considerada con los contenidos polémicos.
Supongo que es como si viviera bajo el lema de: No es lo que haces, sino cómo
lo haces.
  Sin embargo es gracioso. No había forma de que pudiera saber que la
reacción negativa hacia el libro de V se suscitaría por algo absolutamente
distinto.
  Lo que nos lleva a Jane.
  La tercera razón por la que el libro fue tan penoso de escribir fue porque
en un principio mi percepción de Jane fue errónea. Tengo que admitir que
estaba tan preocupada por V que aunque en el primer borrador tenía
suficientes escenas con Jane, la dinámica entre ellos dos era relativamente
estéril. El problema fue que interpreté a Jane como a una fría científica.
Entonces lo que paso fue que tenía interactuando a dos personas frías y
reservadas y eso es algo tan divertido de escribir/leer como la lista de
ingredientes de una lata de sopa.
  No obstante mi editora se dio cuenta. Jane era una sanadora y no una
investigadora de laboratorio que no se ensucia las manos. Era una mujer
cálida, afectuosa y compasiva que era mucho más que un depósito de
conocimiento médico y saber hacer. En el segundo paseo por el manuscrito,
exploré el alma de Jane, y la relación entre ella y V comenzó a cantar,
reflejando más precisamente lo que veía en mi mente.
  Como nota aparte, diré que una de las primeras escenas que vi de V y
Jane se me apareció mucho tiempo atrás cuando estaba escribiendo Amante
Despierto en el 2005. En ese momento estaba corriendo, y una visión de V
de pie frente a una cocina, revolviendo chocolate caliente, me inundó
súbitamente. Observé como servía lo que tenía en la cacerola en una taza y
se lo entregaba a una mujer que sabía que él iba a dejarla. Luego la vi de
pie en la ventana de su cocina, mirando a V, que estaba afuera entre las
sombras iluminado por una farola de la calle.
   Eso, por supuesto, se convirtió en el adiós que está en el capítulo 31 de su
libro.
   Cuando me vienen a la mente las escenas de los hermanos, no lo hacen
en un orden cronológico. Por ejemplo, visiones de Tohr y de dónde
terminaría finalmente se me aparecieron incluso antes de que Wellsie
muriera en las páginas del libro. Por lo que en el caso del intercambio de
chocolate caliente de Amante Liberado, me picó la curiosidad, y me quedé
preguntándome cómo demonios Jane y V iban a terminar juntos. El tema
era que, sabía que ella era humana, y deseba para ellos lo que tenían los
demás, digamos unos buenos siete u ocho siglos de emparejamiento. Pero
con Jane no siendo vampiro, no tenía ni idea de cómo podría ocurrir eso…
además sabía que le iban a disparar, porque había visto las visiones de V y
sabía lo que significaban, aún cuando él no lo supiera…
   Cuando delineé Amante Liberado, seguía preguntándome cómo lograrían
esos dos tener un VFS, y estaba realmente preocupada. ¿Y si no había final
feliz? Pero entonces llegué al final… y vi a Jane de pie en la puerta de V,
convertida en fantasma.
  De hecho me sentí aliviada y emocionada. Me dije: ¡Esto es genial!
¡Obtuvieron un sistema para alargar su tiempo!
  Desafortunadamente, algunos lectores no lo vieron de esa forma, y en
parte me culpo por ello.
   Habitualmente cuando llego al final de un libro, siento que aunque me
gustaría poder refinar la escritura frase-por-frase aún más de lo que ya hice
(nunca quedo satisfecha), estoy segura que las escenas en sí mismas y la
forma en que fluyen los argumentos son sólidas como rocas. También me
siento bastante segura de haber proporcionado el contexto suficiente y los
fundamentos para que el lector pueda ver dónde comenzaron las cosas,
qué sucedió y cómo terminó todo.
   Yo, me sentí tan aliviada por el futuro de Jane y V (al haber quedado
resuelto el asunto de la extensión de su vida), que di por sentado que los
lectores lo sentirían de la misma forma. Mi error fue que subestimé el
desafío que representaba para la convención de la novela romántica el
hecho de que ella fuera un fantasma, y no me percaté de que para algunos
podía representar un problema de gran magnitud. He deliberado una y
otra vez acerca de la desconexión que se produjo en mi mente (la ocurrida
entre el mercado y mi pantalla de radar interior) y he llegado a la
conclusión de que parte de la culpa la tienen mis antecedentes como lectora
de terror y fantasía… porque como la solución funcionó dentro de su
mundo y le proporcionó una solución al héroe y la heroína, yo
simplemente asumí que todo estaba bien.
   Sin embargo las cosas son así: aunque me hubiera dado cuenta de que
para algunas personas iba a representar un problema, no hubiera cambiado
el final, porque cualquier otra cosa hubiera sido una evasiva y una mentira.
No escribo para el mercado y nunca lo he hecho… las historias que tengo
en la mente son las que están al mando, y ni siquiera yo consigo que ocurra
lo que deseo que ocurra en el mundo. Habiendo aclarado esto, si tuviera la
oportunidad de volver a escribir el libro, le agregaría unas diez páginas
más al final exponiendo interacciones de V y Jane en las cuales se
evidenciara la alegría que ambos sienten… para que a los lectores les
quedara bien claro que a juicio de la pareja las cosas terminaron bien.
   ¿Mi manera de verlo? Esta serie ha estirado un montón de límites, los ha
estirado fuertemente, pero siempre he sido cautelosa en cuanto a los cómo y
los porqués. Realmente intento ser respetuosa con el género en dónde
comencé y el que ha sido por largo tiempo mi género de libros por
elección… y el romance es y seguir{ siendo la base de cada uno de los
libros de la Hermandad.
  En ese aspecto… V y Jane como pareja. Joder, sí son ardientes. No me
ruboricé tanto frente al ordenador como lo hice con Butch, aunque no estoy
segura de si fue debido a que el poli me llevo a nuevas alturas o debido a
que esperaba ese tipo de cosas de V.
  La escena dónde V está en la cama y Jane le está dando un baño de
esponja fue realmente erótica, y la vi muy clara y detalladamente.
Especialmente la parte donde ella, ah, está atendiendo cierta parte:


   …pero entonces gimió profundamente desde el fondo de su garganta y su cabeza
golpeó hacia atrás, el cabello negro azulado rozó la almohada negra. Cuando sus
caderas se flexionaron hacia arriba, los músculos del estómago se apretaron en una
ráfaga secuencial, los tatuajes de su entrepierna se estiraron y volvieron a su
posición.
  —Más rápido, Jane. Ahora lo vas a hacer más rápido para mí.
  —Amante Liberado, Capítulo 16


  Para V, antes de que apareciera Jane, el sexo y las emociones no estaban
relacionados en lo absoluto. De hecho, salvo en el caso de Butch, y hasta
cierto punto la Hermandad, las emociones directamente no formaban parte
de su vida, y tiene sentido. Haber crecido en el campamento guerrero le
provocó un trastorno afectivo que persistió en su vida adulta y marcó sus
reracionamientos. En tal caso la pregunta sería, ¿Qué hizo que Jane (y de
igual forma Butch) fueran diferentes?
  Creo que Jane y Butch son muy parecidos… por una parte, ambos se las
dan de listillos. Tomen como ejemplo este pequeño peloteo entre V y Jane,
que es uno de mis intercambios favoritos de todos los libros:


  —No te quiero ver cerca de esa mano. Ni aunque lleve un guante.
  —¿Por qué…
  —No voy a hablar sobre ello. Así que ni siquiera preguntes.
  Vaaaaaaaale.
  —Casi mató a una de mis enfermeras, sabes.
  —No me sorprende —fulminó con la mirada el guante—. Me la cortaría si
tuviera la oportunidad.
  —No te lo aconsejaría.
  —Claro que no lo harías. No sabes lo que es vivir con esta pesadilla al final de tu
brazo…
  —No, quiero decir que haría que otro me la cortara, si fuese tú. Es más probable
que lo consiguieras de esa manera.
  Hubo un corto silencio; entonces el paciente soltó una risa.
  —Listilla.
  —Amante Liberado, Capítulo 16


  También pienso que a V le gusta Jane porque no es una mujer débil ni
torpe. La escena de su secuestro en el hospital nos demuestra eso,
especialmente en esta parte en que Rhage la está cargando sobre su
hombro, y Phury está intentando calmarla usando sus habilidades de
control mental:


  Debes dejarla inconsciente, hermano —dijo Rhage, luego gruñó—. No quiero
herirla, y V dijo que venía con nosotros.
  —No se suponía que esto iba a ser una operación de secuestro.
   —Demasiado jodidamente tarde. Noquéala, ¿quieres? —Rhage gruñó de nuevo
y estrechó su agarre, apartando la mano de la boca de ella para capturar uno de los
brazos que le pegaban.
  La voz de ella sonó alto y claro:
  —Pongo a Dios por testigo, voy a…
  Phury la tomó de la barbilla con una mano y la forzó a levantar la cabeza.
  —Relájate —dijo suavemente—. Simplemente tranquilízate.
  Fijó su mirada en la de ella y empezó a obligarla a calmarse con la mente… a
obligarla a calmarse… a obligarla…
  —¡Jódete! —escupió—. ¡No voy a dejar que matéis a mi paciente!
  —Amante Liberado, Capítulo 9


  En ese momento, Jane me recuerda a Butch en Amante Oscuro, después
de que lleva a Beth a la mansión de Darius y le hace frente a los hermanos.
Aún estando en desventaja numérica, sigue siendo un luchador. Y lo
mismo ocurre con Jane.
    También creo que ambos, Jane y Butch se sienten impulsados a hacer el
bien en su mundo. Dado que ella es una cirujana y Butch un policía, ambos
entran en la categoría de héroes… por lo que V siente mucho respeto por
ellos.
  Por último sospecho que se produce un tema de feromonas, algo que
parece ser cierto en el caso de todos los hermanos. Los hermanos, y a esos
efectos todos los machos que he visto hasta ahora, parecen vincularse
instantánea e irrevocablemente cuando su compañera está en las
inmediaciones. Así que solo puedo asumir que se pone en funcionamiento
una especie de componente instintivo.
  Pero volviendo a V y a Jane. Desde mi perspectiva, uno de los
intercambios más intensamente emocionales del libro se da justo antes de
que la deje ir, cuando V le permite a Jane hacer el papel de Dom en su ático.
Para él ponerse sexualmente a merced de alguien, tomando en
consideración lo que le hicieron en la noche de su transición cuando fue
retenido y parcialmente castrado, es el mayor compromiso que pueda
asumir con otra persona. La escena, que comienza en el capítulo 29, le
muestra por primera vez en su vida ponerse en una posición en la que está
totalmente indefenso. En el campamento guerrero, como pretrans, era
vulnerable por las circunstancias y por su condición física, y se pasa el resto
de su vida asegurándose de no volver a quedar a merced de nadie más. No
obstante con Jane, se entrega a si mismo a otra persona por propia
voluntad. Es una declaración de amor que va más allá de las palabras.
   Y repito, ese es mi punto de vista acerca de las escenas sexuales. Sí, esa
escena entre ellos fue tórrida, pero también es manifiestamente
significativa para el desarrollo de sus caracteres.
  Ahora una palabra acerca de la Virgen Escriba y V.
   Hablando de problemas maternales, ¿eh? La primera vez que V entró en
escena en Amante Oscuro, supe que esa mano suya sería significativa, pero
no tenía ni idea de cuan importante era ni de qué implicaciones más
amplias llegaría a tener. De hecho durante la confección de los dos
primeros libros, ni siquiera yo tenía idea de que Vishous era hijo de la
Virgen Escriba. Es parecido al tema de Boo o de los ataúdes: cuando veo
algo muy vívidamente, lo incluyo, a pesar del hecho de que puedo no saber
el motivo de su relevancia.
  No encajó hasta que hice Amante Despierto: luz blanca equivale a la
Virgen Escriba. V tiene luz blanca. Por lo tanto V equivale a la Virgen
Escriba. Pensé que era un giro genial, y fui muy buena y no hablé de ello en
mi foro de mensajes ni en las sesiones de firma de libros cuando mi hoja (la
que mantiene los secretos ocultos) caía. Francamente, después de haber
pellizcado el linaje de V, me sorprendió que nadie más hubiera captado la
conexión. (Pienso que tal vez debe haber habido una o dos especulaciones
en el foro que se acercaron, pero yo las desvíe con respuestas evasivas de
abogados)
  En Amante Liberado, V y su mami tienen dificultades para relacionarse, lo
cual es comprensible, dado lo que ella le ha ocultado y su calidad de
cómplice en las cosas a las que ha sido sometido. Pero todo se soluciona, y
para mucha gente, su escena favorita del libro es la que está al final, dónde
Vishous va a ver a su madre:


  —¿Qué has traído? —susurró (la Directrix).
  —Un pequeño regalo. No mucho. —Se acercó al árbol blanco con pétalos blancos
y abrió las manos. El periquito saltó libre y aterrizó en una rama como si supiera
que este era su hogar ahora.
   El pájaro amarillo brillante caminó de arriba a abajo por el brazo pálido del árbol,
sus pequeñas patas agarr{ndose y solt{ndose. Picoteó un pétalo, soltó un trino…
alzó una pata y rascó su cuello.
  V se puso las manos en las caderas y calculó cuánto espacio había entre todos los
pétalos de todas las ramas. Iba a tener que traer una gran cantidad de pájaros.
  La voz de la Elegida estaba llena de emoción.
  —Renunció a ellos por ti.
  —Sí. Y yo le traigo unos nuevos.
  —Pero el sacrificio...
  —Ha sido hecho. Lo que sucede en este árbol es un regalo. —Miró sobre el
hombro—. Lo voy a llenar le guste o no. Es su elección lo que haga con ellos.
  Los ojos de la Elegida brillaron con gratitud.
  —Se los quedará. E impedirán que se sienta solitaria.
  V tomó un profundo aliento.
  — Sí. Bien. Porque…
  Dejó que la palabra se perdiera y la Elegida dijo suavemente.
  —No tienes que decirlo.
  Se aclaró la garganta.
  —¿Así que le dirás que son míos?
  —No tendré que hacerlo. ¿Quién más salvo su hijo haría algo tan amable?
  Vishous miró nuevamente al solitario pájaro amarillo en medio del árbol blanco.
Se imaginó las ramas llenas de nuevo.
  —Cierto —dijo.
  —Amante Liberado, Epílogo


   La Virgen Escriba no es una de las fuerzas más populares de la serie. En
lo personal, yo la respeto, y verla renunciar a su única afición particular
(sus pájaros) para equilibrar el don que le otorga a su hijo (en lo referente al
regreso de Jane) realmente me conmovió. Ha habido gente que me ha
preguntado por qué no puede simplemente arreglarlo todo, por ejemplo en
el caso de Wellsie y Tohr (hasta John Matthew aborda ese asunto, también),
pero el asunto es que ella no es un agente totalmente libre en el mundo que
ha creado. El destino absoluto siempre est{ trabajando… y sospecho que ese
está dentro del alcance de su padre.
  Al final de Amante Liberado V y su madre se han reconciliado hasta cierto
punto. Pero lo que aún está por verse es lo que ocurrirá cuando la gemela
de V, Payne, entre en escena. De algún modo no creo que V vaya a tomarse
bien la forma en que ha sido tratada su hermana… ni el hecho de que su
madre nunca le haya mencionado a Payne con anterioridad.
  Así que eso fue Amante Liberado.
  Dicen que todo autor en el transcurso de su carrera tiene un par de libros
que son sencillamente extenuantes, y para mi el de Vishous fue
definitivamente uno de ellos. Cada uno de los libros de la Hermandad ha
sido un desafío único, y sacarlos adelante fue TRABAJO. Todos los días
lucho frente al ordenador, pero siempre obtengo alguna pequeña
recompensa, ya sea un diálogo verdaderamente logrado, o una gran
descripción o un buen final de capítulo. Con V, las recompensas se
demoraron, de seguro. No fue hasta que el producto final estuvo
terminado que pude relajarme y decir: Ok, esto funciona. Esto se siente bien.
  Estoy orgullosa de AL, y pienso que es un buen libro… y simplemente
me siento muy agradecida de que el hermano que venía a continuación
permaneciera fiel a su naturaleza… siendo un absoluto caballero.
  Porque, ¿si hubiera sido otro similar a V?
  No sé si hubiera sido capaz de volver a pasar por ese tipo de lucha tan
pronto.
                          Phury, hijo de Ahgony




—Yo soy la fuerza de la raza. Soy el Primale. ¡Y como tal gobernaré!
—Amante Consagrado, Capítulo 48



  Edad:            230
  Ingreso en la 1932
  Hermandad:
  Estatura:        1.98 metros
  Peso:            126-131 kilos
  Color del        Multicolor/veteado
  cabello:
  Color de         Amarillo
  ojos:
  Marcas           Cicatriz con forma de estrella de la Hermandad en
  físicas          el pectoral izquierdo; ausencia de la mitad inferior
  identificativa   de la pierna derecha; el nombre CORMIA tallado a
  s:               lo largo de los hombros en la Antigua Lengua.
  Arma             Daga
  preferida:
  Descripción: Phury se pasó una mano por su extravagante cabello. La
               cosa le caía más abajo de los hombros, todo en ondas
               rubias, pelirrojas y castañas. Él ya era de por sí un tipo
             apuesto; con aquella melena, era... Ok, está bien,
             esplendido, el hermano era hermoso. No es que Butch
             fuera de aquella manera, pero el tipo tenía mejor aspecto
             que muchas mujeres. También vestía mejor que la
             mayoría de las damas, cuando no llevaba su ropa de
             «patear culos».
             Hombre, menos mal que luchaba como un sucio
             bastardo o le podrían haber tomado por un maricón.
                                  —Amante Despierto, Capítulo 5


             …Phury era bien consciente que estaba atrapado en un
             círculo vicioso, dando vueltas y vueltas como la cabeza
             de un taladro, clavándose cada vez más hondo. Con cada
             nuevo nivel en el que se hundía, abría vetas más
             profundas y ricas de sustancias venenosas, que se
             entretejían con los cimientos de su vida y tiraban de él
             haciéndolo caer aún más bajo. Se estaba dirigiendo hacia
             la fuente, hacia la consumación con el infierno que era
             su último destino, y cada barrera que atravesaba en su
             camino descendente le brindaba un malévolo estímulo.
                               —Amante Consagrado, Capítulo 6
Emparejado   La Elegida Cormia.
con:
            Preguntas personales (contestadas por Phury)


Última          ¿Qué pasa con Bob? Con Bill Murray.
película:
Último libro: Horton y el mundo de los Quién del Doctor
              Seuss (para Nalla)
Programa de En realidad no puedo definir uno como
TV favorito: favorito… para ser sincero, la TV no me
             entusiasma demasiado
Último      Unwrapped en el Canal Cocina (con las
programa de Elegidas). Ellas adoran ver como se hacen la
TV:         cosas. Creo que iba de patatas
Último          Gin rummy con Layla y Selena
juego:
Temor más       Defraudar a la gente que amo
grande:
Amor más        Cormia
grande:
Cita favorita: Los héroes no nacen, se hacen
Bóxer o slip: Depende del corte del pantalón
Reloj:          Cartier Tank de oro para hombre
Coche:          BMW M5 gris oscuro/plata
¿Qué hora es Las 10 de la noche.
mientras
estás
rellenando
este
cuestionario?
¿Dónde          En el rancho de Rehvenge en las Adirondacks
estás?:

¿Qué llevas   Llevo pantalones flojos de Canali, en color
puesto?       crema, camisa blanca de Pink con gemelos de
              citrino (regalo de mi shellan), cinturón y
              mocasines negros de Hermés (estos últimos
              sin logotipos debido a que el cinturón lo tiene)
              sin calcetines
¿Qué hay en ¿De cuanto tiempo dispones? Me gustan los
tu armario? diseñadores italianos, en su mayor parte.
            Llevo mucho de Gucci. Tengo algo de Prada,
            por supuesto, y de los antiguos clásicos que
            nunca pasan de moda como Armani y
            Valentino para hombres. Zegna y Canali. Pero
            también tengo de Isaia, que es un autentico
            valor en alza, aunque el proceso de pedido sea
            complicado, y Tom Ford, quién, gracias a
            Dios, regresó al juego. Paso por estados de
            ánimo ingleses también y saco mi Dunhill y
            Aquascutum. Me temo que no mucha cosa
            francesa. No, espera... llevé algo de Dior a
            últimos de esta semana. El artista en mí, ama
            la ropa hermosa. Me gusta como cae en el
            cuerpo y las siluetas que ésta moldea. Y no
            hay ninguna necesidad de ser un patán si
            tienes opción. A propósito, es difícil de creer
            que Butch y yo tengamos el mismo gusto. En
            realidad eso nos une
¿Qué fue lo   Un bollo de arándanos con crema cuajada
último que
comiste?
Describe tu   Iba de compras. Y no de ropa. Estaba en un
último        supermercado con un carro lleno de
sueño:        detergente para lavar la ropa y suavizante,
              yendo de arriba abajo por los pasillos
              buscando la forma de pagar y largarme. Era
              realmente extraño. Y fue todavía más extraño
              cuando me desperté, porque Layla dijo que
              quería aprender a usar la lavadora. (La lección
              no fue bien, lamentablemente. Adoro a esa
              hembra, ¿pero las habilidades domésticas? No
              son lo suyo. Sin embargo tiene, una habilidad
              espectacular que nos tiene a todos
              asombrados)
¿Coca o       Ninguna de las dos. No me gustan los
Pepsi?        refrescos de cola
¿Audrey
Hepburn o     Audrey. Sin duda
Marilyn
Monroe?
¿Kirk o       Picard
Picard?
¿Fútbol o     Ninguno. No soy un tipo al que le
béisbol?      entusiasmen los deportes. Sería mejor
              preguntarme Leonardo o Miguel Angel. Y
              sería Miguel Angel
¿Parte más    Voy a pasar de esta. Simplemente no me
sexy de una   siento cómodo respondiendo este tipo de
hembra?       cosas
¿Lo que más La forma en que me mira
te gusta de
Cormia?
Lo más        Tendrías que preguntárselo a Cormia. Pero
romántico     cada día me aseguro de hacer algo que sólo
que has       sea para ella. Ya sea cerciorándome de que
hecho por       tenga suficiente de la pasta de dientes que le
ella:           gusta, o dándole una clase de conducir, o
                encontrando una pluma de halcón perfecta en
                los bosques y trayéndosela, o sorprendiéndola
                al darle una piedra plana que encontré en el
                lecho del río. Las pequeñas cosas son
                importantes… especialmente cuando ella
                recién se está acostumbrando a la idea de
                tener posesiones propias que sean suyas y
                sólo suyas. Y, ya sabes… mi shellan no es
                partidaria de las joyas ni la ropa elegante. Le
                gusta vestirse con mis camisas y no es
                quisquillosa respecto de su aspecto, así que
                supongo que soy la chica en esta pareja.
                ¿Sabes…? debo decir en su favor que tiene
                una verdadera afinidad con las cosas
                sencillas… como esa pluma que te comenté.
                Estaba embelesada. Era de un halcón de cola
                roja, y la encontré una noche después de
                regresar a casa de NA, cuando estaba dando
                un paseo a solas. La traje a casa, desinfecté la
                punta, y se la di. Ella adora las cosas de
                colores
Lo más          Es gracioso que hayas preguntado esto. ¿La
romántico       pluma de halcón? Se la llevó a Fritz y con su
que ella ha     ayuda la convirtió en una pluma para escribir
hecho por ti:   para mí. La punta es de plata esterlina y de
                oro. La pluma está posada en un soporte
                sobre mi escritorio. La uso para firmar
                asuntos sobre mis cuentas de inversiones y
                todas esas cosas, y también para dibujarla a
                ella. Probablemente es la mejor cosa que jamás
                me haya regalado alguien
¿Cambiarías     No. Nada
algo de ella?
Tú mejor       Mi gemelo. Z
amigo/a
(excluyendo
a tu shellan):
La última vez Mantendré eso en privado, si puedo
que lloraste:


La última       No hace mucho. Con Cormia. Pero el contexto es
vez que         privado
reíste:
                           J.R. entrevista a Phury


  Después de mi «no entrevista» con V, me dirijo a la cocina y entrego mi
taza y mi servilleta, junto con mis felicitaciones, a Fritz y a su personal. Se
me informa que Phury ha llegado y que me espera en la biblioteca, y me
encamino hacia allí.
  Traspasando la majestuosa entrada de la habitación, encuentro al gemelo
de Z de cara a los estantes. Lleva puesto un espectacular traje negro de raya
diplomática, y el contraste de su ondulado cabello multicolor con la lana
oscura meticulosamente hecha a medida es fascinante. Se da la vuelta
cuando yo llego. Su camisa es de un suave rosado con cuello y puños
blancos, y su corbata es una de esas de Ferragamo y tiene un estampado
pequeño en rojo y rosa de... pájaros, creo que el patrón son pájaros.


     Phury: (con    ¿Qué sucede?
     el ceño
     fruncido)
     JR:            Oh, nada (paseando deliberadamente la vista
                    por la habitación para evitar sus ojos
                    amarillos). Dios. Me encanta esta habitación.
                    Todos esos libros…
     Phury:         ¿Qué sucedió?

   En este punto me dirijo hacia uno de los canapés de seda y me siento de
cara al fuego. Los cojines se acomodan a mi alrededor, y el crujido de los
troncos de cedro me hace pensar en cosas propias del invierno, como la
nieve cayendo y camas con dosel con pesados edredones y almohadas.
  Phury se une a mí en el sofá, subiéndose ligeramente el pantalón hacia el
muslo antes de sentarse. Cuando cruza sus piernas lo hace al estilo
europeo, rodilla sobre rodilla, no tobillo sobre rodilla. Une las manos sobre
el regazo y el destello del enorme diamante del anillo de su dedo
meñique... me hace pensar en V.


    Phury:         Déjame adivinar… la entrevista con el alto,
                   oscuro, y gélido no fue muy bien.
    JR:            No obstante no es algo que me sorprenda
                   (tratando de quitármelo de encima). Así que
                   dime, ¿está gustándoles este lado a las
                   Elegidas?
    Phury:         Si no quieres hablar de él, no lo haremos.
    (entrecerran
    do los ojos)
    JR:            Aprecio la delicadeza, pero francamente, así
                   son las cosas. Estaré bien.
    Phury:         Bien… las Elegidas lo est{n haciendo
    (después de    sorprendentemente bien. Todas excepto cinco
    que una        han venido de visita a este lado, y lo que
    larga pausa)   hacen aquí varía en base a su personalidad y
                   predilecciones. Por la forma en que esto
                   funciona, generalmente tenemos entre seis y
                   diez en la casa en el norte y… no me est{s
                   siguiendo.
    JR:            Entre     seis    y     diez.    Personalidad.
                   Predilecciones.
    Phury:       Vamos.
    (levantándos
    e)
    JR:            ¿Adónde?
    Phury:       Confía en mí.
    (ofreciéndom
    e una mano)
  Al igual que Z (y si vamos al caso todos los hermanos) Phury es alguien
en quien puedes depositar tu fe, así que pongo la palma de mi mano en la
suya y él tira de mi poniéndome de pie. Espero que no vayamos a ver a V,
y me siento aliviada cuando, en vez de dirigirnos de vuelta a la cocina,
subimos la magnífica escalera. Me sorprende que me lleve a su antiguo
dormitorio, y lo primero que pienso es en que este huele a humo rojo, con
ese aroma a café y chocolate entremezclado.


    Phury:       De hecho… vayamos a la habitación de
    (deteniéndos invitados de al lado.
    e en la
    puerta, con
    el ceño
    fruncido)


  Está claro que él también ha notado el olor, y me alegra poder ayudarle a
evitar lo que, sin duda, para él es un catalizador. Salimos al pasillo y
entramos en la habitación en la que Cormia se quedó cuando estuvo en la
mansión. Es magnífica y encantadora, igual que la de él, exactamente igual
que las de todos ellos. Darius tenía un gusto excelente, me digo a mi
misma, mientras miro la tapicería de exuberante seda, las cómodas
Chippendale que tienen una calidad como para estar en un museo y los
vivos paisajes. La cama no es tanto un lugar para dormir, sino un santuario
para quedarse embelesado… con el dosel en lo alto y kilómetros de ropa de
cama de raso rojo, es exactamente lo que tenía en mente cuando estábamos
en la planta baja cerca del fuego.


    Phury:         Siéntate aquí (señala al suelo).
    (quitándose
    la chaqueta
    del traje)
    JR:         Qué estamos…
    (sentándome
    , con las
    piernas
    cruzadas)
    Phury:        Dame tus manos y cierra los ojos.
    (emulándom
    e en el suelo
    y tendiendo
    sus palmas)
    JR:          Dónde…
    (haciendo lo
    que me pide)


  La sensación que siento a continuación es como sumergir tu cuerpo en
un baño caliente… excepto que entonces me doy cuenta de que de hecho
me he convertido en líquido; soy agua y estoy fluyendo en algún lugar. Me
entra el p{nico y comienzo a…


    Phury: (la   No abras los ojos. Aún no.
    voz llegando
    desde lejos)


  Un siglo más tarde siento como me condenso de nuevo, volviéndome
sólida... y hay un nuevo olor, algo como flores y luz del sol. Mis párpados
cerrados captan una súbita y difusa fuente de luz, y mi peso es absorbido
por un suave cojín en vez del pelo corto de la alfombra oriental en el que
me había sentado antes.


    Phury:         Ok, ya puedes abrir los ojos.
    (apartando
    sus manos)


  Lo hago... y me siento abrumada. Parpadeo no debido a la
desorientación, sino por demasiada orientación.
  Cuando yo era pequeña pasé mis veranos en un lago en las Adirondacks.
Mi madre y yo nos trasladábamos allá arriba a finales de junio y
permanecíamos allí hasta el Día del Trabajo, y mi padre venía los fines de
semana y luego un período de dos semanas a finales de julio y principios
de agosto. Aquellos veranos fueron los momentos más felices de mi vida,
aunque parte de eso, me voy dando cuenta a medida que me hago mayor,
es el fulgor de la nostalgia y la simplicidad de la juventud. De todos
modos, por la causa que fuere, los colores eran más brillantes en aquel
entonces y la sandía durante un día caluroso era más jugosa y más dulce y
el sueño era más profundo y llegaba con más facilidad y nadie murió
nunca y nada cambiaba jamás.
  Ya hace muchos años que me he alejado de aquel lugar especial,
distanciada de una manera que un viaje por la Northway no lo puede
remediar. Fuera de que... estoy allí ahora. Estoy sentada en un prado de
hierba alta lleno de tréboles y mariposas monarca que saltan embriagadas
de algodoncillo en algodoncillo. Un mirlo de alas rojas suelta un grito
mientras se dirige hacia una fila de árboles de nogal americano shagbark. Y
más adelante... hay un granero rojo que tiene un asta de bandera y un
voluminoso macizo de lilas púrpuras delante. Un Volvo verde oscuro de
los años ochenta está aparcado a un lado, y el mobiliario de jardín de
mimbre destaca sobre la terraza de piedra pálida. Las jardineras de las
ventanas eran las que mi madre plantaba cada año con petunias blancas
(para combinar con los adornos blancos del granero), y los tiestos del
porche tienen geranios rojos y lobelias azules.
  Al otro lado de la casa puedo ver el lago. Es de un color azul profundo y
brilla a la luz del sol. Más lejos en su centro está Odell Island, el lugar
donde yo llevaba a mi barco, a mis amigos y a mi perro de picnic y a nadar.
Si giro la cabeza, veo la montaña que se eleva desde el prado, dónde mi
familia ha sido sepultada durante generaciones. Y si miro detrás de mí, al
otro lado del prado puedo ver la casa blanca de mi tío abuelo y más allá la
casa de mis mejores amigos y luego la rectoría victoriana de mi primo.


    JR:            ¿Cómo sabías acerca de esto?
    Phury:         No lo sabía. Es sólo lo que está en tu mente.
    JR: (mirando Dios, siento como si mi madre estuviera allí
    hacia atrás, haciendo la cena, y mi padre fuera a llegar
    al granero)  pronto. Quiero decir, es realmente… ¿mi
                 perro está todavía vivo?
    Phury:         Sí. Esa es la belleza de los recuerdos. No
                   cambian y nunca se pierden. Y aunque ya no
                   puedas recordarlos todos, los caminos que
                   ellos crean en tu cerebro están siempre
                   contigo. Son el infinito para los mortales.
    JR: (después Se suponía que yo te haría un montón de
    de un        preguntas.
    momento)
    Phury:       Sí, pero pensé que apreciarías esta respuesta.
    (encogiéndos
    e de
    hombros)
    JR:            ¿Cuál es?
    (sonriendo
    tristemente)
    Phury: (pone Sí, todavía está todo aquí. Y puedes volver en
    la mano en   cualquier momento que quieras. Siempre.
    mi hombro)
   Miro fijamente el paisaje de mi infancia y pienso... bueno, mierda. ¿No es
esto típico de Phury? He sido totalmente arrasada por su bondad y
consideración.
  Bastardo. Adorable, adorable bastardo.
  Pero esta es su esencia. Sabe lo que necesitas mejor que tú mismo, y te lo
proporciona. Y también ha dado vuelta la entrevista de cabeza, haciéndola
sobre mí, en vez de sobre él. Lo cual también es parte de su forma de ser.


     JR:           Apuesto a que haces unos regalos de
                   cumpleaños fantásticos, ¿a que sí? De los del
                   tipo que se nota que fueron realmente
                   planeados.
     Phury:        Creo que lo hago bien.
     JR:           También los envuelves bien, ¿verdad?
     Phury:        En realidad, Z es el mejor hombre lazo que
                   quieras ver jamás.
     JR:           ¿Quién en tu vida haría algo como esto (hizo
                   un gesto con el brazo abarcando los
                   alrededores) por ti?
     Phury:        Mucha gente. Cormia. Mis hermanos. Las
                   Elegidas. Y también… yo mismo. ¿Igual que
                   todo el asunto de la rehabilitación? (hace una
                   pausa). Esto va a sonar muy mal, totalmente
                   afeminado, pero ¿el dejar de consumir? Ese
                   fue un regalo que me hice a mi mismo. Por
                   ejemplo, en este momento, tú te alegras de
                   estar aquí, pero también es duro, ¿verdad?
                   (asiento con la cabeza). Bien, la rehabilitación
                   duele como el infierno a veces, y se te hace
                   solitaria y triste también, pero incluso en sus
                   momentos más difíciles, me siento agradecido
         por ella y me alegro de estar haciéndola.
         (Sonríe un poco). A Cormia le pasa lo mismo.
         Hacer la transición para salir de las estrictas
         tradiciones de las Elegidas ha sido un
         verdadero desafío para ella. No es fácil
         reestructurar completamente toda tu vida.
         Ella y yo… nosotros en ese sentido
         compartimos un vínculo. Estoy rehaciendo el
         modo en que he vivido, sabes, habiendo sido
         un adicto durante los últimos doscientos años,
         y estoy descubriendo quién soy en realidad.
         Ella está haciendo lo mismo. Luchamos por
         mantenernos a flote y triunfamos juntos.
JR:      ¿Es verdad que Cormia va a diseñar el nuevo
         club de Rehvenge?
Phury:   Sip, y ha terminado. Están comenzando la
         construcción mientras hablamos. Y Wrath
         también le ha encargado un nuevo edificio de
         Lugar Seguro. Está encantada. Le compré un
         programa de diseño por ordenador y le
         enseñé a usarlo… pero le gusta hacerlo todo
         en papel. Tiene una oficina en la casa
         principal de Rehv con una mesa de
         arquitecto… sin silla, dibuja de pie. Le he
         comprado todo libro sobre arquitectura que se
         me ha podido ocurrir, y ella se los devora.
JR:      ¿Crees que     otras   Elegidas   encontrarán
         compañeros?
Phury:   Sí… aunque todo macho que venga a meter la
         nariz por aquí va a tener que ser aprobado por
         mí primero.
JR:      Vas a ser tan malo como Z con Nalla, ¿eh?
     Phury:          Ellas son mis hembras. Cada una de ellas.
                     Cormia es mi compañera, y la amo de un
                     modo más profundo y totalmente diferente,
                     pero de todas formas soy responsable del
                     futuro de las demás.
     JR:             Algo me dice que vas a hacer un trabajo
                     excepcional cuidando de ellas.
     Phury:          Ya veremos. Eso espero. Lo que sí puedo
                     decirte, es que en lo que respecta a sus
                     hellrens, voy a darle prioridad al carácter por
                     encima del linaje sin excepción.


  Hay un largo silencio que es amigable, y al rato me dejo caer sobre la
hierba y contemplo el cielo. El azul definitivamente resplandece, y el
blanco de las nubes esponjosas como el algodón es brillante y un tanto
cegador. Por alguna razón el par junto me hace recordar, la colada recién
hecha, tal vez porque está todo tan brillantemente limpio y siento la calidez
del sol sobre mí y todo huele muy bien...
  Sí, pienso para mí, estos son los colores que recuerdo... los de la infancia, su
viveza realzada por la maravilla y el entusiasmo de simplemente
percibirlos.


     JR:             Gracias por traerme aquí.
     Phury:          Yo no hice nada. Tan sólo es donde tú quisiste
                     ir. Y es un viaje encantador, por cierto.
     JR:             No podía estar más de acuerdo.


   Las otras preguntas que podría haberle hecho abandonan mi mente y
flotan a la deriva hacia los hermosos cielos que tengo encima. Cuando oigo
crujir la hierba a mi lado, me percato de que él, también, se ha acostado.
Juntos permanecemos extendidos en la hierba con las manos detrás de
nuestras cabezas y las piernas cruzadas en los tobillos.
  Finalmente volvemos a la mansión y al dormitorio en el que estábamos,
y nos ponemos a conversar sobre naderías. Sé que Phury me está dando
una oportunidad para orientarme de nuevo y aprecio su consideración.
   Cuando por fin llega el momento de marcharme, él y yo caminamos por
el pasillo hacia al estudio. Me despido de Wrath y Beth, y Phury se queda
allí para mantener una reunión con el rey y la reina. Cuando comienzo a
bajar por la gran escalera, vuelvo a oír las voces de los doggen saliendo del
comedor. Están preparándolo todo para la Última Comida, haciendo los
arreglos para recibir a los hermanos y sus shellans.
  Fritz se adelanta, abre la puerta del vestíbulo, y me conduce de regreso al
Mercedes. Antes de entrar en el sedán, recorro con la mirada la austera
fachada gris de la mansión. Las luces brillan en todas las ventanas sin
excepción, evidencia de que a pesar del sombrío exterior, parecido a una
fortaleza, hay mucha vida y alegría en el interior.
  Me deslizo en el asiento trasero del coche, y cuando Fritz cierra la puerta
veo que hay una pequeña bolsa de cuero negra en el lugar donde yo
debería sentarme. Después de que el mayordomo se sitúa tras el volante, le
pregunto qué es, y me responde que es un presente para mí. Cuando
comienzo a agradecérselo, sacude la cabeza y me dice que no es de él.
  Mientras el cristal de separación comienza a elevarse entre Fritz y yo,
tomo la bolsa, deshago el lazo de la parte de arriba y derramo su contenido
en la palma de mi mano.
  Es una pequeña daga de hoja negra, que aún está caliente de la forja. La
hechura es impresionante... Cada detalle, desde la empuñadura a la punta
bien afilada, está perfectamente forjado, y el arma en miniatura brilla
intensamente. A su artífice le llevó mucho tiempo crearla... y se interesó
por el resultado, se interesó enormemente.
  Curvo la palma de mi mano alrededor del regalo mientras el Mercedes
avanza con facilidad y descendemos por la montaña, dirigiéndonos de
vuelta hacia «el mundo real».
                         Amante Consagrado


Los personajes
Phury
Cormia
El Hechicero
Rehvenge
Xhex
Lassiter
Tohrment
Zsadist y Bella
John Matthew
Qhuinn
Blaylock
Wrath y Beth
Fritz
Butch O’Neal
Rhage
Doctora Jane
iAm
Trez
La Virgen Escriba
El Omega
Lohstrong (padre de Qhuinn)
Lash
El señor D
  Havers
  Amalya, Directrix de las Elegidas
  Selena
  Pheonia
  La princesa symphath
  Payne
  Low (el motero)
  Diego RIP (el pandillero de la cárcel)
  Cabeza rapada (hombre sin identificar en la cárcel)
  El de la cazadora del águila (el camello humano)
  Stephanie (la encargada de Abercrombie & Fitch)


  Lugares de interés (todos en Caldwell, Nueva York, a no ser que se
especifique lo contrario):


  Mansión de la Hermandad ( localización no revelada)
  El Otro Lado (Santuario de las Elegidas)
  Clínica de Havers ( localización no revelada)
  ZeroSum (esquina de la calle Trade y la Décima)
  Screamer’s
  Galería Caldwell
  Cabaña en el bosque, Parque Estatal Black Snake, Adirondacks
  Rancho de Rehvenge, Adirondacks
  La granja (lugar de nacimiento de Lash), Bass Pond Lane
  Casa de los padres de Lash
  Casa de los padres de Blaylock
 Departamento de Policía de Caldwell


 Resumen
   Phury encuentra el amor y vence tanto sus adicciones como las
tradiciones restrictivas sociales y espirituales de la raza.


    Frase inicial: El tiempo no era, a decir verdad, una pérdida que
                   se escurría hacia el infinito.
    Frase final:   La frase «Te amo para siempre», no siempre debía
                   ser dicha para ser entendida.
    Publicado      Junio 2008
    en:
    Páginas:       509
    Palabras:      843.968
    Primer         Diciembre del 2007—Marzo del 2008
    borrador:
                        Comentarios de la profesión


  Amo a Phury. Fue un sueño escribirlo, realmente lo fue. Y como dije,
hombre, como necesitaba esa pausa.
  En ese tono, les dejo algunas reflexiones sobre mis patrones de trabajo
diarios.
   Mi rutina de escritura está prácticamente tallada en piedra. Escribo los
siete días de la semana, sin excusas, sin concesiones: durante los días de
enfermedad, días de vacaciones, días de viajes… mi trasero est{ en la silla.
Ahora ya hace diez años que observo esta rutina y creo que he perdido tres
días en esa década debido a circunstancias sumamente atenuantes. Estando
en habitaciones de hotel en Manhattan me he levantado a las cuatro y
media de la mañana para escribir. Me he sentado a escribir después de que
me practicaran endodoncias. Me he quedado dentro cuando había días
soleados. A lo que me refiero es a que… escribir es una prioridad, y le dejo
claro a todos a mi alrededor que el tiempo para escribir no es negociable.
No es que yo sea una superhéroe. Es que simplemente soy muy
disciplinada, en primer lugar, y por otro lado, necesito escribir. Si no lo
hago, es como no hacer ejercicio. Y sólo logro ponerme ansiosa por hacerlo.
  ¿Fueron todos esos días ejemplos estelares de una redacción excelente?
Absolutamente no. A veces puedo escribir mierda como cualquier otra
persona. Pero después de eso continuo y lo rehago y simplemente insito
con ahínco hasta que las palabras me suenen bien. A menudo es un proceso
lento, y tedioso. Cuando redacto un primer borrador, sólo puedo hacer de
seis a diez páginas por día. Cuando reviso esas páginas, la primera vuelta
por lo general es de no más que diez páginas por día. Luego son quince.
Después son veinte. Una vez que mi editora ya ha leído el manuscrito, lo
reviso una y otra vez, haciendo no más que veinticinco páginas por día. Si
estoy trabajando con las versiones ya corregidas por las correctoras, tal vez
haga cuarenta. ¿Para galeras? Me es difícil hacer más de cincuenta o setenta
y cinco.
  La cosa es que no escribo rápido sino que paso mucho tiempo
escribiendo… lo que significa que sólo le hecho horas.
   Un día normal para mi, comienza alrededor de las ocho, cuando me
pongo con el ordenador en el piso de arriba. Escribo durante dos horas. Me
tomo un descanso para hacer más café (durante el cual a veces compruebo
el correo electrónico abajo), luego vuelvo arriba para continuar otras dos
horas. Después de esto salgo a correr y cuando regreso paso el resto del día
corrigiendo y tratando con asuntos relacionados con el trabajo. No
obstante, todo esto cambia, cuando estoy cerca de la finalización de un
plazo… lo que significa que nada salvo una salida a correr me aparta del
ordenador.
  No tengo acceso a Internet en ninguno de los ordenadores en los que
escribo, y recomiendo fervientemente a la gente, que si pueden permitirse
el lujo, que se pongan ese límite y mantengan lejos, lejos, lejos de sus
máquinas de escribir, la distracción que significan la web y el correo
electrónico. Saben, para mí, la escritura emplea una parte muy específica de
mi cerebro. Si dejo de trabajar para tratar con otras cuestiones, el hecho de
regresar a la zona en la que estaba antes de ocupar mi cabeza con negocios,
puede convertirse en una lucha
  Nadie sube a mi espacio de trabajo salvo mi perro (quién siempre es
bienvenido) y mi marido (quién por lo general es bienvenido). No lo
describo en ninguna parte, y no hay fotos del mismo. Diré que es
extremadamente despejado y tiene una tremenda cantidad de luz. Pienso
que parte del motivo por el cual soy tan territorial con el espacio físico es
que el mantenerme apartada del mundo real me ayuda a concentrarme en
lo que tengo en la mente. Como ya dije, también soy, por naturaleza,
bastante reservada, y la escritura es algo muy personal para mí… así que
soy absolutamente protectora a su respecto.
   Además de mi agente y mi editor (y toda la gente espectacular que
trabaja con mi editor que son increíbles), trabajo con mucha gente que es
absolutamente asombrosa. Mi asistente personal se asegura de que todo
vaya sobre ruedas y me mantiene a raya mostrándose completamente
indiferente ante todo el asunto de J. R. Ward y queriéndome por lo que soy
(bueno, la mayor parte del tiempo es debido a la amistad que nos une…
pero a veces la vuelvo loca y permanece a mi lado sólo porque quiere a mi
perro). Mi asistente de investigación es una enciclopedia andante y
parlante de la Hermandad que puede encontrar fragmentos oscuros de
conocimiento y del saber hacer con asombrosa presteza… también él es
infinitamente paciente conmigo y una de las personas más amables que he
conocido jamás. También tengo dos metros de consigliere con un fetiche por
el metal (porque todo el que escribe sobre vampiros necesita uno de estos)
y una esposa que, aun estando embarazada de seis meses, está deseosa de
cargar con los bolsos a través de vestíbulos de hoteles, asistir a conferencias
y asegurarse de que los trenes lleguen en hora (la llamamos la AAP).
  Mi CC, compañera crítica, Jessica Andersen (quién escribe fabulosos
paranormales), a la que conocí hace unos ocho años, y con la cual hemos
atravesado por muchos altibajos (los bajos son lo que llamamos períodos
de «animal atropellado»). Ella escribe historias que tratan sobre
conspiraciones y yo me dedico a los esbozos del carácter, así que no
tenemos ni una cosa en común en lo que refiere al material, que es uno de
los motivos por lo que pienso que trabajamos tan bien juntas. La llamo mi
CC, pero puesto que en realidad no comparto mucho el contenido de mi
obra, ella es más bien como una caja fuerte cerebral. También además de
los asuntos de escritura, tengo muchos negocios, y ella nunca falla a la hora
de darme un buen consejo.
   Mis dos asistentes dirigen el foro de mensajes de J. R. Ward y el Grupo
Yahoo! de la HDN y trabajan con un tremendo equipo de moderadores
voluntarios, la mayoría de los cuales han estado con los hermanos desde el
principio. Nuestros mods son asombrosos, y me siento muy agradecida por
lo que hacen sólo porque les gustan los libros.
  Todo es un esfuerzo de equipo. Y yo no podría disponer del tiempo y el
espacio para escribir como lo hago sin la ayuda de esta gente.
  Por lo general mis días terminan alrededor de las nueve de la noche,
cuando mi marido y yo conseguimos pasar un poco de tiempo juntos antes
de que perdamos el conocimiento, para luego despertar y volver a hacerlo
todo de nuevo. La verdad es, que en realidad soy bastante aburrida. Me
paso la mayor parte del tiempo ensimismada con lo que ocurre en mi
mente… la escritura consume mi vida, y la solitaria existencia me alimenta
como nada más podría hacerlo o haya logrado hacerlo antes: soy súper
feliz estando sola ante el ordenador con el perro a mis pies y así ha sido
desde el primer día.
   De manera que yo creo que los escritores nacen, no se hacen… pero esto
no es exclusivo de la escritura. Pienso que también es cierto respecto a los
atletas y matemáticos y músicos y artistas e ingenieros y los otros cien
millones de profesiones que la humanidad sigue. Y en toda mi vida, creo
que lo mejor que me ha pasado alguna vez, aparte de tener la madre que
tengo, es que encontré mi lugar y he sido capaz de ganarme la vida
haciendo lo que amo (mi marido ha tenido una enorme participación en
todo este asunto de la publicación, por lo que se lo agradezco).
  Ahora, antes de que me ponga absolutamente cursi y totalmente
sensiblera con los agradecimientos, hablemos de Phury.
  Yo siempre he visto a Phury como un héroe. Desde el primer día.
También fui consciente desde un principio que su libro iba a tratar sobre la
adicción… lo cual iba a ser complicado. Para ser sincera, estaba muy
preocupada por el asunto de la heroína. Recuerdo que cuando capté la
imagen de Phury perdiendo el conocimiento junto al inodoro de aquel
cuarto de baño, me dije: Oh, Dios, no... No puedo escribir esto. ¿Cómo va a ser
capaz la gente de verlo como un héroe si él se chuta y tiene una sobredosis? Y mis
problemas tampoco se trataban sobre él haciéndolo.
   El asunto es que los héroes no siempre son adecuados, pero siempre son
fuertes. Incluso si están desgarrados o se vienen abajo, el contexto que les
lleva a ese estado es tan abrumador que les perdonamos por quedar
expuestos brevemente. Con Phury el abuso de humo rojo y la
manifestación de las necesidades de un adicto para proteger su hábito (con
toda la mentira que eso implica), me tenía realmente preocupada porque si
no lo retrataba correctamente, los lectores lo verían a él como débil, en vez
de como torturado.
   Está bien que un héroe se sienta torturado. Sin embargo, ser débil, en
términos de temperamento, no está bien en absoluto.
   Pienso que es comprensible que Phury tenga serios problemas para vivir
el día a día. Considerando todo el asunto con Zsadist, y el complejo
entresijo de culpa, tristeza y pánico con el que Phury tuvo que vivir
durante todos estos años, el humo rojo era un modo de automedicar sus
sentimientos. El primer paso para retratarle de forma de despertar la
simpatía de los lectores era sacando a relucir al Hechicero así tendrían una
idea de lo que Phury estaba intentando silenciar con todos esos canutos
liados y encendidos. Una vez más, como sucedió con las acciones de V
mientras estaba en el campamento guerrero, todo giraba en torno al
contexto.
  El Hechicero es la voz que dirige la adicción de Phury, y vive en la mente
de Phury:


   En su mente, el hechicero aparecía con la forma de un espectro del anillo de pie
en medio de un vasto páramo gris lleno de cráneos y huesos. Con su peculiar
acento británico, el bastardo se aseguraba que Phury nunca olvidara sus errores, la
contundente letanía lo inducía a encender uno tras otro, sólo para evitar meterse en
el armario donde guardaba las armas y tragarse el plomo de una calibre cuarenta.
  No lo salvaste. No los salvaste. La maldición cayó sobre ellos por culpa tuya. Es
tu culpa… es tu culpa…
  —Amante Consagrado, Capítulo 1


   Lo que debía ser mostrado a continuación era a Phury comenzando a
darse cuenta de que era un adicto. Para ser un héroe, tenía que vencer el
consumo de las drogas, y el primer paso en la rehabilitación es reconocer
que se tiene un problema. El primer indicio de esto lo tiene cuando él y un
lesser buscan un poco de intimidad para luchar en el centro de la ciudad e
interrumpen una venta de droga. En el momento en que parece que la
transacción no se va a realizar, el comprador desesperado termina por
atacar al traficante, matándole y robándole antes de largarse:
   La ofensiva alegría en el rostro del adicto fue un absoluto enganche mental.
Estaba claro que el tipo había cogido el tren expreso hacia el paraíso de los adictos,
y el hecho de que fuera gratis era solo una pequeña parte del premio. La auténtica
bendición era el lujurioso éxtasis de extremo placer que obtendría.
  Phury conocía ese subidón orgánico. Lo experimentaba cada vez que se encerraba
en su dormitorio con una bolsa grande y gorda de humo rojo y un paquete fresco de
papel de fumar.
  —Amante Consagrado, Capítulo 5


  Sentirse identificado con otro adicto fue el principio para Phury. Pero las
cosas tenían que empeorar aún más antes de empezar a mejorar:


  —¿Todavía soy un hermano?
  El rey simplemente se quedó mirando fijamente la daga... lo cual proporcionó a
Phury la respuesta de tres palabras: sólo de nombre.
  —Amante Consagrado, Capítulo 8


  La patada que recibió Phury de la Hermandad no sólo fue por su
adicción, sino también por su otro método para lidiar con sus emociones…
torturando lessers antes de matarlos.
   Al principio, pensé que esto era algo que iba a hacer Zsadist. Incluso hice
alusión a ello en mi foro. Pero estaba equivocada. Era Phury quién cortaba
en pedacitos a los asesinos antes de apuñalarlos… lo cual es bastante duro.
Es curioso, cuando vi esas escenas, sencillamente pensé que, el agradable,
el amable Phury, no podía ser capaz de hacer algo tan perverso y cruel
como torturar. Pero ese es el asunto… y pienso que en cierta medida este es
uno de los mensajes del libro de Phury: que incluso la gente que viste bien,
que supuestamente ha tenido una buena crianza, y aparentan ser muy
centrados pueden estar totalmente desquiciados por dentro.
  Hablando de crianza, una palabra sobre Cormia. Los paralelismos entre
ella y Marissa son obvios. Ambas son hembras muy bien situadas que
sufren bajo la carga de las expectativas sociales del entorno en que
nacieron… y ambas sufren una transformación, haciéndose representantes
no sólo de su propia liberación, sino también de la de otros (el voto en la
reunión del Consejo y su trabajo en Lugar Seguro en el caso de Marissa; y
la ayuda que le presta a Phury para transformar a las Elegidas en el caso de
Cormia).
  Como pareja, pienso que Phury y Cormia funcionan a muchos niveles, y
en este pasaje creo que ella resume bien su parte en la relación:


   Pero eso no era lo que realmente la atraía. Era el epítome de todo lo que
consideraba meritorio: siempre estaba pendiente de los demás, nunca de sí mismo.
En la mesa de la cena, era quien se preocupaba de preguntar a cada una de las
personas cómo estaba, siguiendo de cerca las heridas recibidas, los malestares
estomacales y las ansiedades tanto grandes como pequeñas. Nunca requería que le
prestaran atención a él. Nunca atraía la conversación a asuntos que trataran acerca
de él. Era infinitamente comprensivo.
   Si había un trabajo difícil, se ofrecía voluntario. Si había que hacer un recado,
quería hacerlo él. Si Fritz se tambaleaba por el excesivo peso de una fuente, el
Primale era el primero en levantarse de su silla para ayudarlo. Por lo que había
oído en la mesa, era un guerrero para su raza, un profesor para los reclutas y un
muy, pero muy buen amigo para todo el mundo.
  Ciertamente, era el ejemplo adecuado de las desinteresadas virtudes de las
Elegidas, el perfecto Primale. Y en algún momento de los segundos, horas, días y
meses de su estancia allí, ella había pasado de estar en el camino del deber para
meterse en el enredado bosque de la elección. Ahora deseaba estar con él. No existía
ningún tengo que, debo hacer, es preciso.
  —Amante Consagrado, Capítulo 2


  Por supuesto, esto la pone en conflicto directo con su papel como
Primera Compañera, quién según las tradiciones de las Elegidas debe
compartir al Primale con sus hermanas. Este choque entre la educación de
Cormia y quién es ella en realidad y lo que verdaderamente quiere, es la
esencia de su lucha, no sólo románticamente, sino que también
individualmente.
  En cuanto a Phury, además de la vinculación instintiva por la que
atraviesa, pienso que Cormia realmente se pone de su lado. Ella es
increíblemente firme y tolerante, y los dos pasan por muchas dificultades.
Ella también contribuye decisivamente a su recuperación… m{s acerca de
esto, más tarde.
  Phury desciende hasta el mismo fondo del oscuro infierno de su adicción
después de estar con Cormia sexualmente. La escena donde toma la
virginidad de Cormia fue difícil de escribir, porque yo sabía que tenía que
tener mucho cuidado con lo que había visto, y no quería que hubiera
ninguna confusión: Cormia absolutamente quería que ocurriera lo que
ocurrió, pero Phury, en su prisa, verdaderamente creyó que le había hecho
daño.
  No hay nada atractivo acerca de la violación. Punto.
  El concepto equivocado de Phury sobre sus acciones lo conduce
directamente al campo de juego del Hechicero. Ya se había salvado por los
pelos de la heroína (en Amante Despierto), y supongo que su paso a la H era
inevitable, considerando su adicción y su inestabilidad emocional. Sin
embargo verdaderamente me rompió el corazón:


   Definitivamente esta mierda no era igual al humo rojo. No había una entrada
suave, ningún educado golpe a la puerta anunciando la llegada de la droga a su
cerebro. Este era un asalto a mano armada con un ariete, y mientras vomitaba, se
recordó a si mismo que había conseguido lo que quería.
   Confusamente, en el fondo de su conciencia, escuchó que el hechicero comenzaba
a reír… escuchó como los graznidos divertidos de satisfacción de su adicción
rodaban en su mente, hasta el último instante cuando la heroína se adueñaba del
resto de su mente y de su cuerpo.
  Cuando se desmayó mientras vomitaba, comprendió que lo habían engañado. En
lugar de matar al hechicero, le habían dejado solo en su tierra baldía y a merced de
su amo.
  Buen trabajo, compañero… excelente trabajo.
  —Amante Consagrado, Capítulo 43


  Fue un milagro que Phury sobreviviera, y me estremezco sólo de pensar
en lo que habría sucedido si Blay no hubiera ido a quedarse a la mansión y
no hubiera entrado junto con Qhuinn y John en aquella habitación de
invitados.
   De modo que Phury tocó fondo, y debo decir en su favor que no se
quedó allí. El primer paso significativo que dio hacia su rehabilitación fue
la elección que hizo al día siguiente. Se dirige a completar la ceremonia del
Primale con Layla, pero en vez de acostarse con ella, se sienta en los
escalones del vestíbulo del Templo del Primale y resuelve dejar de
drogarse:


   Cuando el hechicero empezó a cabrearse y el cuerpo de Phury se estremeció
ferozmente como leche batida, extendió sus piernas, se tendió sobre el mármol
fresco del vestíbulo y se preparó para no ir a ninguna parte en un montón de
tiempo.
  —Mierda —dijo mientras se entregaba al síndrome de abstinencia—. Esto va a
apestar.
  —Amante Consagrado, Capítulo 45


   Esto por su parte condujo a lo que, para mí, es la escena más significativa
entre Cormia y Phury como pareja… esa en la cual ella le ayuda a superar
las alucinaciones inducidas por la desintoxicación. Al guiarle a través del
jardín cubierto de malas hierbas de sus padres y dirigirle para despejarlo
(la escena se desarrolla en el capítulo 47), Cormia se convierte en una
heroína por derecho propio, siendo fuerte cuando su macho no puede serlo
y asumiendo el liderazgo cuando él necesita ser guiado.
  La naturaleza simbólica de la hiedra, tanto cuando Phury se pone a
recordar como cubrió las estatuas en el jardín de sus padres o cuando la
utiliza para cubrir alguno de sus dibujos, es obvia. El pasado ha estado
ahogándole desde el principio, y adoré el hecho de que durante esas
alucinaciones, no sólo libera a las estatuas, sino que se libera a sí mismo…
consiguiendo ver a sus padres en un lugar más feliz.
  Como consecuencia de la desintoxicación, Phury tiene la lucidez y el
sentido común para cambiar el curso de toda la estructura de las
Elegidas… para lo cual ya era la maldita hora. Me encanta esta parte
cuando toma la decisión:


   Después de pasarse una vida mirando la historia sucederse en un cuenco de
agua, Cormia comprendió viendo como sostenía el medallón en alto, que por
primera vez estaba viendo la historia ser forjada justo delante de ella, en tiempo
real.
  Nunca nada volvería a ser igual después de esto.
   Con ese emblema de su exaltada posición balanceándose de un lado a otro
colgando de su puño, Phury proclamó con un tono de voz firme y profundo:
  —Soy la fuerza de la raza. Soy el Primale, ¡y como tal, gobernaré!
  —Amante Consagrado, Capítulo 48


   Esta es la naturaleza heroica interior de Phury siendo verdaderamente
hecha realidad… y joder, que se la lleva de paseo con él cuando va a ver a
la Virgen Escriba.
  Hablando de esa confrontación. Durante su conversación con la Virgen
Escriba, creo que da en el clavo con lo que es su mayor defecto en lo que se
refiere a la raza que ella creó y ama. Es demasiado sobreprotectora y debe ,
como dice Phury, tener fe en su creación. Las tradiciones de la raza
vampira están entorpeciendo su supervivencia tanto como la guerra con la
Sociedad Lessening, y las cosas deben cambiar: el grupo de candidatos para
la Hermandad debe ampliarse de modo que más guerreros puedan ser
introducidos, y las Elegidas deben y merecen ser liberadas.
   Una nota acerca de las restricciones sociales y religiosas que rigen la raza
de los vampiros. Cuando comenzó la serie hubo personas que criticaron los
libros por ser demasiado «macho-dominantes» y chovinistas. Pero ese era
el punto.
  Regla cuatro: Las Tramas Son Como Tiburones. Deben moverse o morir.
  La serie debía comenzar en un punto donde hubiera cosas que
solucionar, de otra forma no habría nada por lo que luchar, ni conflictos, ni
evolución, ni resolución. E incluso con las mejoras hechas en Amante
Consagrado, el mundo permanece a punto de estallar con posturas estrechas
que requieren un cambio o {reas donde van a generarse conflictos… en
Amante Vengado, el libro de Rehvenge, va a haber mucho de esto.
  ¿Un symphath trabajando con la Hermandad? Un. Barril. De. Pólvora.
   Lo que sucede es que las tramas deben avanzar a través de un campo de
juegos creíble para la gente. Siempre. Por ejemplo, para mí, la escena más
poderosa del libro de Phury es cuando él deja las habitaciones privadas de
la Virgen Escriba después de haber liberado a las Elegidas. Esta parte es de
cuando él regresa al santuario de las Elegidas:


  Cuando abrió la puerta se quedó petrificado.
  El césped era verde.
  El césped era verde y el cielo azul… y los narcisos eran amarillos y las rosas eran
un arco iris de colores Crayola... y los edificios eran rojos, crema y azul oscuro…
  Las Elegidas estaban saliendo apresuradamente de sus dependencias, levantando
sus túnicas que ahora eran de colores y mirando a su alrededor emocionadas y
perplejas.
  Cormia surgió del templo del Primale, con el encantador rostro aturdido
mientras miraba a su alrededor. Cuando lo vio, se llevó las manos a la boca y
comenzó a parpadear rápidamente.
  Con un grito, recogió la magnífica túnica color lavanda claro y corrió hacia él,
con las lágrimas corriéndole por las mejillas.
  La atrapó mientras saltaba hacia él y sostuvo su tibio cuerpo contra el suyo.
  —Te amo —le dijo ella ahogándose—. Te amo, te amo… te amo.
   En ese momento, con el mundo transformándose por su causa, y con su shellan a
salvo en sus brazos, sintió algo que nunca se hubiera imaginado.
  Finalmente se sentía el héroe que siempre había querido ser.
  —Amante Consagrado, Capítulo 50


  Seré honesta: justo ahí mismo grité como una cría. Para Phury este era
precisamente el momento m{s perfecto… y no podría haber ocurrido si no
hubiera habido algo enorme para arreglar en el mundo.
   Y hablando de cosas que debían ser arregladas, una palabra sobre Phury
y Z. Era necesario abordar la relación entre los gemelos en el transcurso del
libro, y había serios problemas que tratar. Phury tenía mucha frustración y
cólera contenidas, que finalmente emergió (estoy pensando en la escena
que se desarrolla delante de la mansión que tiene lugar en el capítulo 27,
donde se lanzan uno contra otro). Diré que pienso que la falta de gratitud
por parte de Z se debía más al momento de sufrimiento que estaba
atravesando (en concreto la preocupación por Bella y su embarazo) que a
un resentimiento inherente al hecho de que había sido salvado. Después de
todo, a veces es difícil sentirse agradecido por estar andando por el planeta
cuando el propio fundamento de tu vida se encuentra en una posición
inestable.
  Sin embargo, Phury necesitaba el reconocimiento de su gemelo, y
necesitaba que se lo agradeciera. Indiscutiblemente para mí, una de las
escenas más conmovedoras en la serie (en la que ciertamente lloré cuando
la escribí) fue el reencuentro de los gemelos después del nacimiento de
Nalla. A esta altura, Phury está en camino hacia la rehabilitación y ha
redefinido su papel como Primale, y Bella y Nalla han sobrevivido al parto,
así que Z también está en una mejor situación. Los gemelos, sin embargo,
permanecen alejados. Al menos hasta que Zsadist va a la casa de Rehv en
las Adirondacks y se acerca a su hermano cantando Puccini:


   Phury se puso de pie como si la voz de su gemelo y no sus propias piernas, lo
hubiera levantado de la silla. Este era el agradecimiento que no había sido
pronunciado. Ésta era la gratitud por el rescate y la apreciación por la vida que
vivía. Esa era la garganta abierta de un padre maravillado, al que le faltaban las
palabras para expresarle como se sentía a su hermano y que necesitaba la música
para demostrarle todo lo que hubiera deseado poder decirle.
  —Ah, demonios… Z —susurró Phury en medio de la gloria
  —Amante Consagrado Capítulo 57.


  Si buscas a lo largo del libro, verás que aquí y allí metí algunas líneas
acerca de cosas que no necesitan ser dichas para ser entendidas. Estamos
hablando de escenas entre John y Cormia, Phury y Wrath, Phury y Cormia.
Quería que todo ello condujera hasta este momento, cuando las emociones
de Z son demasiado complejas y abrumadoras para que las pueda explicar,
de modo que se ve obligado a cantar para hacerse entender. Y su mensaje
es recibido exactamente en la manera que es dado: el magnífico
agradecimiento expresado en la canción es amorosamente recibido por el
que lo está recibiendo. Perfecto.
   El tema de la comunicación silenciosa también entra en juego en la
última oración del libro. Allí Phury está abrazando a Cormia contra su
corazón después de sugerir que deben llevar a cabo el emparejamiento en
la mansión de Hermandad:


   Los gritos, silbidos y las palmadas en las espaldas de la Hermandad
interrumpieron el resto de lo que iba a decir. Pero Cormia percibió lo esencial.
Nunca había visto a una hembra sonreír tan hermosa y ampliamente como lo hizo
ella mientras lo miraba.
  Así que seguramente debió haber entendido lo que quería decirle.
  La frase «Te amo para siempre», no siempre debía ser dicha para ser entendida.
  —Amante Consagrado, Capítulo 57


  Y esto más o menos resume a Phury y Cormia.
  Algunas reflexiones sobre John Matthew y Lash.
  Una de las grandes cosas sobre John Matthew (que es Darius
reencarnado) es que en los libros anteriores yo podía presentarle al lector
partes de este mundo a través de sus ojos. Como él desconocía en todos sus
niveles el asunto de los vampiros, lo que era nuevo para el lector era nuevo
para él. John también ha prestado gran continuidad entre los libros:
Haciendo un balance, los PDV cambian con cada historia, y hasta ahora,
una vez que he terminado con un héroe y una heroína, a excepción de los
Trocitos de Vida que corren por fuera de los libros, no vuelvo a ellos
(aunque pienso que en la historia de Rehv esto podría cambiar… ya que
puedo ver en qué parte podría volver Wrath de una manera formidable).
John, sin embargo, ha sido una constante… así como también ha estado en
constante evolución mientras vive su vida.
   Mientras empiezo a prepararme para el libro de John (que bien podría
venir después del de Rehvenge, no estoy segura), quería mostrar a los
lectores como funciona el asunto del tiempo con respecto al Omega y a la
Virgen Escriba… como una especie de anticipo de la cuestión de la
reencarnación de Darius. Para este fin, Lash como el hijo del Mal, del que
estaba enterada mucho antes, era el modo perfecto de hacerlo. Hacia el
final de Amante Descubierto, cuando el Omega le dice a Butch: « Mira aquí,
cómo me inspiras, hijo mío. Y puedo decirte que sería prudente que buscaras a los
de tu sangre. Las familias deben estar unidas» (capítulo 46), el Omega hace
referencia a su reacción defensiva ante el cambio que supone Butch en la
dinámica de la guerra. Habiendo, de cierta forma, «engendrado» a Butch, y
estando a merced del poli, el Omega se da cuenta de que tiene que hacer
algo para contrarrestar la amenaza a su supervivencia. Lo que hace es esto.
Después de Amante Descubierto, el Omega volvió en el tiempo, impregnó a
una hembra vampiro, y creó a Lash. Lash no existía antes del tiempo
transcurrido entre Amante Descubierto y Amante Consagrado (el lapso de
unos meses reflejan las tentativas fallidas del Mal en sus intentos de
procreación, que no fueron detalladas), pero fue creado cuando el Omega
volvió a principios de los años ochenta al comienzo del libro de Phury.
   Esto, por supuesto, creó un problema. Para mí como autora, el introducir
un carácter trascendental como Lash y tener que explicar por qué de
buenas a primeras todo el mundo lo conocía simplemente no iba a
funcionar… habría implicado demasiadas explicaciones. Así que tuve que
trabajar al margen del tiempo absoluto… el cual es diferente del tiempo
consumible que puede ser manipulado a voluntad por la Virgen Escriba y
el Omega. El tiempo absoluto es el destino absoluto que es de exclusiva
jurisdicción del padre de la Virgen Escriba y el Omega. Esta verdad
absoluta y tiempo absoluto en el mundo de los vampiros reflejan la
culminación de todas las elecciones hechas alguna vez por todos los
protagonistas de ese universo, y los libros tienen que desarrollarse dentro
de ese absoluto… de otra forma sería un embrollo (o, m{s precisamente,
una aburrida extensión de aclaraciones y flashbacks).
   Lash es por consiguiente mostrado a partir del primer día en que John
Matthew lo conoce en el autobús. Que es, en tiempo absoluto, exactamente
lo que pasa.
  Es también en este mismo tiempo absoluto que se desarrolla el asunto de
Darius y John Matthew. Cuando Darius es asesinado en Amante Oscuro, y
se dirige a ver a la Virgen Escriba en el Fade, John Matthew no existe. Pero
después de que la Virgen Escriba y Darius llegan a un acuerdo, la Virgen
Escriba retrocede en el tiempo y coloca a John Matthew/Darius en ese
cuarto de baño de la estación de autobuses como un niño. Luego John
Matthew se desarrolla a lo largo de los años al margen del mundo de los
vampiros… hasta que su destino le pone en contacto con Bella a través de
Mary en Amante Eterno (después de que Darius está muerto). Por lo tanto,
técnicamente, John Matthew y Darius coexisten durante un periodo de
años, pero no hay ningún contacto entre ellos.
  Ciertamente es alucinante. Pero bastante genial.
  En fin... podría seguir y seguir sin cesar, pero será mejor que termine
aquí. Cuando me pongo a hablar de los hermanos y su mundo soy como
un juguete de cuerda cuyo entusiasmo no tiene fin.
  Así que esto fue Amante Consagrado... y la serie hasta ahora.
  A cierto nivel, no puedo creer que realmente ya haya escrito los seis
primeros libros. Ha sido un viaje confuso, extraño, fascinante y aterrador
que me ha llevado a lugares, tanto en términos de escritura como a nivel
personal, que nunca podría haber previsto.
  Me siento agradecida por todo ello. Incluso por las partes realmente
difíciles (y ha habido algunas).
  El siguiente es Rehvenge.
   Y si piensas que los primeros seis fueron una autentica maravilla...
¡espera a echarle un vistazo!


PARA LOS ESCRITORES
                     Consejos y preguntas frecuentes




   Como esta sección es para escritores, creo que comenzaré por hacer una
lista de mis ocho reglas para escribir enumerándolas en un bonito grupito:


  I. PERSISTE Y REINVENTA
  II. ESCRIBE EN VOZ ALTA
  III. SÉ DUEÑO DE TU PROPIO TRABAJO
  IV. LAS LINEAS ARGUMENTALES SON COMO TIBURONES
  V. El DERECHO ADQUIRIDO POR TRABAJO ES LA MEJOR
INVERSION
  VI. EL CONFLICTO ES EL REY
  VII. LA SORPRESA CREÍBLE ES LA REINA
  VIII. ESCUCHA A TUS RICE KRISPIES


   Escribir es una tarea ardua, y la publicación es un negocio en el que es
difícil entrar y sobrevivir, para ni hablar de prosperar en él. Pero aquí esta
el tema. Realmente no sé de muchas cosas en la vida que no sean difíciles.
Ser madre es difícil, y también lo es ser profesor o contable o atleta o
estudiante. Lo que quiero decir es, que no estoy segura de que escribir sea
más atemorizante o descorazonador o excitante que cualquier otra cosa. De
lo que estoy segura es que las ocho reglas de arriba me han traído hasta
aquí… y espero que continúen ayud{ndome a atravesar los altibajos de mis
emprendimientos.
   Gran cantidad de escritores, tanto prepublicados como ya publicados, se
acercan a mi en busca de consejo. Siempre me siento halagada, pero
también un poco perdida al describir cómo hago lo que hago o porqué ha
funcionado hasta ahora (y nunca doy por sentado que vaya a seguir
funcionando). No obstante, habitualmente, hago un par de
recomendaciones para cada una de las diversas fases del proceso, las cuales
siguen más abajo. De todas formas, me gustaría señalar, (y esto es
importante) que este consejo es para gente que esté intentando ser
publicada. NO TIENES que escribir solamente para ser publicado. Durante
años yo escribí para mí misma y era perfectamente feliz haciéndolo así. Lo
que viene a continuación es para gente que está haciendo algo que es
enteramente específico… y hay que destacar que un libro publicado es un
animal muy distintivo pero NO EL SINE QUA NON.
  Ahora voy a intentar bajarme de mi tribuna improvisada. Pero creo que
es importante para la gente saber que si escribes, eres un autor. Punto. No
necesitas una editorial o consumidores que validen lo que estás haciendo.
Conseguir poner un libro en las estanterías de venta al público es solo una
avenida que algunas personas eligen explorar… pero no la única. Recopilar
la historia oral de tu familia para la siguiente generación o escribir en
diarios para registrar tus pensamientos para ti mismo o garabatear la
descripción de una tormenta sin más razón que el placer que te da ver
cómo los rel{mpagos viajan a través del cielo negro… todo eso cuenta y
todo importa.
  Bueno, consejos para aquellos que quieren ser publicados:


  1. Acaba un libro. Incluso aunque no te guste, o no creas que es lo bastante
bueno, termina uno de tus proyectos. La disciplina es una misión crítica
para publicar, y no importa lo tentadoras que puedan parecer otras ideas
que tengas en mente, llega hasta la página final en al menos uno de tus
PED (Proyectos En Desarrollo). Si te das cuanta que te distraes con el
zumbido de nuevos personajes o conceptos, escríbelos en un cuaderno de
notas o en un documento de Word y guárdalos para más tarde. Pero
enséñate a ti mismo a acabar lo que empieces. Escribir puede ser una lata.
Puede ser nada más que una serie de diminutos pasos incrementales que te
vuelvan loco. En cada uno de los libros de la Hermandad, particularmente
mientras los revisaba, he querido gritar de frustración porque estaba
convencida de que estaba trabajando en el libro más largo de la historia y
que NUNCA iba a acabarlo. Eso es parte del proceso.


  2. Encuentra a otros escritores. Me uní al Romance Writers of America
(www.rwanational.org) después de haber acabado mi primer proyecto
comercializable, y he conocido a todos mis amigos escritores a través de
RWA. Hay reuniones locales a lo largo del país, cadenas de e-mail en las
que puedes participar, concursos en los que puedes participar con tus
escritos, conferencias regionales, y una revista que sale todos los meses con
toneladas de información. Adicionalmente, cada año hay una gran
convención nacional, que resulta genial para establecer contacto con otros
escritores y ofrece oportunidades de encuentros con editores y agentes, así
como clases dadas por expertos. RWA también tiene en su web increíbles
recursos del oficio y el negocio… esencialmente todo lo que tiene que ver
con la escritura romántica. Si quieres ser publicado, te recomiendo
enérgicamente que te unas, pero RWA no es el único grupo disponible. Y si
quieres ser publicado en otro género, hay otros lugares sin ánimos de lucro
que asimismo fomentan la implementación de una red sobre contenidos
específicos (como el misterio, el terror o la ciencia-ficción).


  3. No escribas para el Mercado, pero sé estratégico. En términos de
subgéneros (como paranormal, suspense romántico o histórico), si hay algo
de moda que los editores están comprando, nunca hace daño tomar parte si
lo que está siendo comprado es algo sobre lo que tú legítimamente estás
escribiendo. Los hermanos y yo somos un ejemplo de esto. Del mismo
modo, si hay algo sobre lo que quieres escribir pero no se está vendiendo
muy bien, si tu meta es ser elegido por una editorial, puedes considerar
explorar alguna de tus otras ideas y ver si están en un subgénero que se
esté moviendo un poco más. NO OBSTANTE, habiendo dicho esto, si
escribes sobre algo que te apasiona, tu entusiasmo se va a notar en las
p{ginas y aportar{ a la experiencia de una mejor lectura… y las cosas
cambian. Lo que ahora está de moda puede ser reemplazado por otra cosa
al año siguiente. Conserva tus manuscritos rechazados… nunca sabes si en
el futuro podrás reenviarlos a alguna otra persona o de otra forma.


   4. Escribe tu libro para ti mismo, y luego considera a quién puede gustarle. Es
una buena idea saber lo que las editoriales individuales/editores están
comprando, y una vez que has acabado con un proyecto, es sensato,
enviarlo al lugar correcto: por ejemplo, no querrías enviarle una novela
romántica medieval a un editor que está buscando paranormal (después
hablaremos más del tema de cómo darte cuenta de quién está comprando
qué). Lo mejor de tener un buen agente es que ellos sabrán en qué
escritorio colocar tu trabajo. A algunos editores les gusta trabajar con cosas
oscuras, a otros les gusta la comedia, y las personalidades compatibles
siempre son un plus en la relación autor/editor. Si aún no has encontrado
un agente y estás presentando tu obra sin uno, pregunta a otros autores
cuyo material sea similar al tuyo con quién están trabajando (pero, repito,
hablaremos más del tema de la búsqueda autor/editor un poco más
adelante).


  5. Colecciones o título independiente es una elección personal. Hay un par de
caminos distintos que explorar cuando se trata de ser publicado en novela
romántica, y no estoy hablando en términos de subgénero. Las dos
principales para libros impresos son las colecciones versus los títulos
independientes. Las colecciones, como las Ediciones Especiales Silhouette o
Intrigas Harlequin, son historias cortas que encajan en unas pautas claras
diseñadas por las editoriales en términos de contenido y número de
páginas. Los títulos independientes son más largos, y son libros
autónomos. Hay ventajas y desventajas en ambos: para acceder a los
editores de colecciones no necesitas un agente, mientras que en general, si
quieres vender un título independiente, vas a necesitar representación. Las
colecciones, por tanto, son realmente un buen lugar para empezar (y un
MONTON de autoras súper exitosas como Elizabeth Lowell, Suzanne
Brockmann, Lisa Gardner y Jayne Ann Krentz comenzaron con ellos).
Además, las colecciones pueden ayudarte a encontrar un hueco en el
mercado un poquito más rápido, porque las pautas para la entrega son
claras… hay líneas para ofrecer suspense, paranormal, humor, lo que se te
ocurra. Le digo a mis colegas que miren en www.eharlequin.com la lista de
las colecciones y sus pautas de entrega. EHarl, como lo llamamos, tiene
además tremendos recursos para la profesión.
  En mi carrera, es como que yo comencé al revés, haciendo primero libros
independientes y luego, cuando tenía intención de seguir haciendo novela
romántica contemporánea pasé a las colecciones mientras los hermanos
estaban empezando. Adoro escribir mis libros de colecciones (Ediciones
Especiales Silhouette bajo el nombre de Jessica Bird), y son un gran recreo
después de los libros de La Hermandad… al ser m{s ligeros y r{pidos, me
limpian el paladar. Sin embargo, debo decir, que solo por el hecho de que
son cortos no los encuentro apreciablemente m{s f{ciles de escribir… el
buen trabajo es difícil sin importar la cantidad de páginas que tenga.
   En cuanto al mercado de los libros independientes, comparado con ser
elegido para escribir en una colección, puede ser más competitivo, y como
dije, se da más frecuentemente la etapa de necesitar un agente que limita
un poco. De todas formas, en un título independiente tienes más libertad
en cuanto a cantidad de páginas, contenido y tramas secundarias además
de que existe la posibilidad de ganar m{s dinero… aunque también es m{s
riesgoso. Si no vendes bien, existe la creencia popular de que te rechazarán
más rápidamente que si estuvieras escribiendo para colecciones.
  La elección depende de dónde estés en tus escritos y la clase de historias
que quieras escribir. Y no es del tipo de cosa que deba ser una o la otra.
Puedes intentarlo con un título independiente o comenzar con colecciones,
en realidad solo se trata de qué es lo que te apetece y a cuál piensas que se
adapta mejor tu material.


  6. Una observación acerca de las publicaciones on-line. No tengo mucha
experiencia con las publicaciones on-line, así que a mis colegas
habitualmente les recomiendo que consulten con amigos míos que han sido
editados de esa forma y tienen conocimientos de primera mano acerca de
cuáles son los mejores en términos de apoyo al autor y ética comercial.
Pienso que las publicaciones on-line proporciona una muy buena
oportunidad para la edición profesional y que son una gran vía para dar a
conocer tu nombre en el mercado mucho más rápido de lo que sería posible
de otra forma. También pienso que pueden ser innovadoras en cuanto al
tipo de contenido que publican y que puede ser un lugar notable para
lograr publicar un proyecto que de otra forma podría ser considerado
demasiado subido de tono o controvertido. Realmente pienso que los
autores deberían tener cuidado… y pienso que acudir a aquellas compañías
que están mejor establecidas y hacer que alguien de afuera lea el contrato
antes de firmarlo, es una medida inteligente (además de pertinente en
CUALQUIER emprendimiento de negocios).


   7. Los representantes son convenientes. Según lo que tengo entendido por
los editores a los que conozco, en los últimos años, sus pilas de sensiblerías
han ido creciendo en una proporción geométrica. No estoy precisamente
segura del porqué… tal vez sea el advenimiento de los ordenadores, ¿quien
podría saberlo? Pero éste fenómeno, unido al hecho de que en este
momento se encuentran sometidos a gran presión para la publicación,
significa que los editores estén comprensiblemente aún más sobrecargados
y sean más cautos de lo que lo habían sido nunca.
   Aquí es dónde entran en juego los representantes. Los editores que
conozco usan a los representantes como una especie de portal para
seleccionar proyectos, y confían en sus recomendaciones cuando se trata de
elegir qué material analizar y tal vez por cual hacer una oferta. Un buen
representante mantiene relación con editores de todos los niveles, de todas
las casas y sabe a qué lugar llevar las propuestas. Además, pueden
garantizar tu trabajo con su reputación, dándote así aún más credibilidad.
  Un buen representante no tiene porqué ser tu amigo y no debería serlo.
Deberían decirte las cosas que tú no deseas oír y ser honestos en cuánto a
tu posición dentro de la profesión y hacia dónde te diriges. Todos son
diferentes de igual forma que cada autor es diferente. Algunos quieren
tener opinión en cuánto al contenido, otros le dan importancia a la
publicidad; algunos son comprensivos, otros te ponen cara de perro
bulldog. La clave es encontrar una conexión que a ti te funcione. Y recuerda
es una relación como cualquier otra. Sé profesional y honesto, y espera lo
mismo a cambio, y nunca, jamás mates al portador de las noticias. Si tu
representante está haciendo bien el trabajo, vas a oír cosas que no te gusten
o que desearías que fueran distintas. El asunto es que deben trabajar juntos
para resolver los problemas y hacer llegar el trabajo a tanta gente como sea
posible.


   8. ¿Cómo encuentro un agente o editor? El mejor consejo que te puedo
ofrecer es que vayas a buscar la versión más reciente de Writer’s Market.
Este volumen de referencia anual es un gran guía de lo que los agentes y
editores están buscando para comprar. Las listas están agrupadas por
agente (o agencia) y también por editores, y proporciona nombres,
direcciones e informes de quién está buscando representar a quién o
adquirir qué. RWA también confecciona un informe anual de agentes y
editores que está específicamente dedicado a romance (otro gran don que
viene con la afiliación). Además, si conoces autores que ya han publicado,
también sirve de ayuda hacerles preguntas y averiguar quién los
representa y los publica, que les parece su agente y editor/es, y que tipo de
de experiencias han tenido. A veces hasta puedes conseguir que alguno de
ellos le pase tu obra a su representante, lo cuál puede ser de gran ayuda…
aunque es algo que tienes que esperar que te ofrezcan, no algo sobre lo que
debieras presionar a otro autor para que haga.
  Puede que conseguir un representante, te cueste más de un intento lo
mismo que ser elegido por un editor, pero se trata de persistir y
reinventarte hasta que lo logres. Y cuando se trata de agentes, si no puedes
encontrar a uno que se haga cargo de ti, eso no significa necesariamente
que no tengas suerte, porque repito, algunos editores no los requieren.
   9. Múltiples envíos requieren una divulgación completa. Ciertamente mandar
el mismo proyecto a un par de agentes distintos (o editores, si no tienes
representante) al mismo tiempo reduce potencialmente la duración del
proceso, pero también puede colocarte en una situación difícil si más de
uno de ellos quiere representarte o publicarte. Si te decides a realizar
múltiples envíos, divulga el hecho directamente… y asegúrate de no
enviárselo a representantes o editores que rechazan los envíos múltiples.


   10. Actúa profesionalmente. Y esto es en todos los aspectos. Asegúrate que
tus entregas estén comprobadas ortográficamente y apropiadamente
paginadas con tipo de letra y márgenes adecuados (Times New Roman 12
o Courier 10, espaciado doble, todos los márgenes de dos centímetros y
medio) y que esté sujeto con una gomita. Cuando hables con colegas, sé
educado y conciso. Si tienes una entrevista con un editor o con un
representante en una conferencia, vístete adecuadamente. Llega a tiempo…
si te comprometes a entregarle algo a alguien en una fecha determinada,
déjate un tiempo de margen para emergencias y entrega el material el día
prometido. Escribe notas de agradecimiento. Habla bien de los demás o
cierra el pico. Seguro, que a varias de estas cosas podrías responderme con
un No-me-digas-Sherlock, pero son importantes. Dios mediante vas a hacer
carrera en el negocio, así que bien podrías empezar a construirte una
reputación y un buen nombre desde el primer día.


   11. No entregues demasiado rápido. Este punto fue de una ENORME
importancia en mi caso. Estoy hablando de tu material. Siempre se siente
una tremenda tentación de terminar lo que sea en lo que estés trabajando lo
m{s r{pido posible para entreg{rselo a tu representante/editor… o al
menos así me ocurría a mi. Sin embargo, el asunto es que, sólo tienes una
oportunidad de causar una primera impresión, y te sorprendería el tipo de
faltas que puedes encontrar en tu trabajo si lo compruebas una vez más con
un nuevo enfoque. Mi regla general era (y es) FORZARME a mi misma a
aparcar cualquier proyecto en el que estuviera trabajando hasta poder darle
un último repaso general. Era brutal porque por supuesto sentía curiosidad
por saber qué iba a decir mi representante y el editor y si me lo comprarían.
Pero el asunto es que nunca me arrepentí de haber esperado.
  Tengo un ejemplo perfecto. Mi primer libro publicado, Leaping Hearts, no
fue el que le presenté a mi primer representante. Lo escribí durante el
proceso de tratar de encontrar alguien que me representara. Cuando me
seleccionaron, sabía que LH era mucho mejor que lo que le había enviado,
así que en ese momento le dije a mi representante que esperara hasta que
pudiera hacerle llegar el nuevo material. Al final retrasé la salida al
mercado un par de meses para poder lograr que LH saliera bien. Pero fue la
decisión acertada, y mi representante estuvo de acuerdo conmigo. Leaping
Hearts fue un libro mucho más fuerte y se vendió rápidamente.
   El asunto es que, debido a mi carácter siempre deseo entregar antes del
plazo estipulado, pero apurarse puede comprometer el trabajo. Con esto no
quiero decir que caigas en una parálisis debido al análisis, dónde revisas el
material tantas veces que terminas aplastándolo de tanto editarlo. Pero
existe un período de maduración para la escritura que se debe respetar, con
el tiempo ya te darás cuenta cuál es en tu caso y cuántas revisiones precisas
hacer.


   12. Promoción. Una vez que le has vendido a una editorial y has pasado
por todo el proceso de edición y producción que culminan con tu libro
siendo encuadernado dentro de los confines de su cubierta, te vas a poner a
considerar las varias opciones de promoción.
  He hablado con cientos de autores, representantes y editores acerca de la
promoción porque, como todo el mundo, todavía estoy tratando de darme
cuenta de cuáles cosas funcionan y cuáles no. ¿Y sabes cuál parece ser el
consenso general? (y esto fue después de conversar con autores
enormemente exitosos y poderosas casas editoriales, puedes creerlo).
  Nadie. Tiene. Ni. La. Más. Mínima. Idea.
  Parece no haber un nexo cuantificable entre la actividad promocional
realizada por una autor y la venta de libros. No obstante, habiendo
aclarado esto, hay cosas que los autores pueden hacer para brindarle su
apoyo a lo que su editor está haciendo por él.
   a. Ponte una marca a ti mismo, y elabora tus promociones alrededor de esa
marca. Pregúntate qué tipo de libros escribes y crea una definición. Por
ejemplo, J.R. Ward es paranormal oscuro y erótico, y todo lo que hago para
promocionarme tiene ese cariz paranormal oscuro y erótico.
  b. Definitivamente establece una presencia en la web. Consigue un sitio web
que refleje tu marca y procúrate una dirección de correo dónde los lectores
puedan ponerse en contacto contigo y tú puedas responderles.
  c. Considera abrir un foro interactivo. Puede ser un foro de mensajes para
tus lectores, un Grupo Yahoo! o un blog (ya sea sólo o junto a otras
personas), participa activamente, establece un compromiso y sé entusiasta
con tu trabajo en la red.
  d. Ofrece un boletín periódico de noticias. Yo estoy un poquito atrasada en
este aspecto, justo ahora he desarrollado uno, pero al menos tengo mi foro
de mensajes y mi Grupo Yahoo! para dar con antelación las noticias de mis
lanzamientos y de mis apariciones en público. Para bien o para mal, las dos
primeras semanas de un lanzamiento son una época de
consíguelo-o-fracasa, y cuánto más cantidad de gente sepa que tienes algo
nuevo en los estantes, más posibilidades hay de que lo compren durante
esos primeros catorce días críticos.
  e. Prepara días de invitados en otros blogs/foros de mensajes/Grupo Yahoo!.
Participa en la red con tus amigos y ve quién está dispuesto a recibirte un
día cercano al de tu próximo lanzamiento. Conduce un concurso para
generar movimiento, o habla acerca de algún tema interesante relacionado
con tus libros o tu persona.
  f. Firmas y Conferencias. Concurre a ellas y sé sociable.
  g. Objetos para marketing y promociones. Marca páginas, bolígrafos y otros
obsequios pueden ayudar a que tus lectores y libreros te tengan en mente.
  Todo lo dicho anteriormente ciertamente puede ayudar… pero todo ello
también consume tiempo. Para mi, la escritura tiene que ser lo primero, y
debo asumir las culpas en cuanto a todas las otras cosas que podría estar
haciendo en la parte promocional. El tema principal es que, debes escribir
el mejor libro posible… y luego preocuparte de cómo promocionarlo. Hubo
muchos momentos en los que he tenido que tomar decisiones acerca de qué
cosas no tenía que hacer porque debía escribir. Sin embargo, es difícil, y sé
de muchos autores que luchan con este tema. Debes desenvolverte bien en
el mercado si se supone que vas a seguir siendo publicado… pero hay
muchas cosas que nosotros como autores no podemos controlar, y a veces
parece que la promoción es la única manera que tenemos de incrementar
las ventas.


  Y ahora… el consejo m{s importante que me hayan dado nunca.
   La regla de oro: Haz lo mejor que puedas desde el sitio en el que te encuentres.
Este concepto decepcionantemente simple me transformó, y fue un regalo
que vino en el momento justo: si examinas los agradecimientos de mis
libros, verás que siempre agradezco a la «incomparable Suzanne
Brockmann». Hay una condenadamente buena razón para ello.
  Déjenme que les describa una escena. Tiempo atrás, en el mes de julio del
año 2006, acudí a la Convención Nacional de la RWA que se realizó en
Atlanta, Georgia. A esa altura, Amante Oscuro había salido en septiembre
del año 2005, y contra todo pronóstico o expectativa, había permanecido en
la lista del New York Times durante tres semanas después de su
lanzamiento. Lo cuál NO tenía ningún sentido por muchos motivos. Luego,
en marzo del 2006, fue publicado Amante Eterno y le fue aún mejor,
permaneciendo en la lista extendida aún más tiempo y vendiéndose
espectacularmente bien. Los lectores estaban comenzando a entusiasmarse
con los hermanos, mi editor estaba realmente entusiasmado y mi
representante estaba absolutamente encantada y Amante Oscuro fue
nominado a los RITA como mejor paranormal…
  Y yo estaba… a punto de tener un ataque de nervios.
 Lo que pasa es que, un año antes de todo esto, había asumido que nunca
más me iban a publicar.
  Cuando fui a Atlanta, estaba a punto de perder la razón. No tenía idea de
porqué los hermanos parecían estar funcionando tan bien en el mercado,
no tenía ningún tipo de control sobre si continuarían funcionando bien, y
me resultaba increíblemente difícil pasar de ser yo misma (una grotesca
escritorcita con bóxer y zapatillas) a ser J. R. Ward (esto dicho, como, una
especie de mujer maravilla).
    Ahora bien, unos años antes había tenido la buena fortuna de conocer a
Suz Brockmann a través del capítulo de la RWA dedicado a Nueva
Inglaterra, y me sentí, como la mayoría de la gente que conozco,
sobrecogida por ella y su éxito. También era una fan de su obra, habiéndola
leído durante años.
  Además, era (y es), como dicen, endiabladamente agradable.
   Por un golpe de suerte, Suz accedió a verme para tener un rápido
cara-a-cara en esa reunión del RWA en Atlanta, y mi madre y yo nos
encontramos con ella en un rinconcito escondido del enorme vestíbulo del
hotel. Mientras nos sentábamos, quería darle una buena impresión y tratar
de no exteriorizar lo perdida y aterrorizada que me sentía. Y estaba
aterrorizada. De cierta forma me es más difícil lidiar con las buenas noticias
que con las malas porque confío menos en ésas… y en ese momento
realmente estaba al final de mis fuerzas debido a la inseguridad, el miedo y
el desconcierto.
   En definitiva, Suz y yo estábamos hablando y me estaba dando todos
estos grandes consejos respecto a la profesión y todo eso… y en el fondo de
mi mente estaba pensando, no te descontroles, no te avergüences a ti misma…
  Casi lo logro. Hasta que me hizo blanco de su bondad.
  Hacia el final de nuestra reunión, Suz puso la mano en el pequeño bolso
de lona que había llevado y sacó un libro. Inclinándose hacia delante, dijo
casualmente, como quitándole importancia: «Hey, te traje un anticipo de
mi nuevo libro».
  Bajé la vista para ver lo que me estaba entregando. Hasta el día de hoy,
puedo recordar precisamente como se veía la cubierta del mismo: era de
color blanco brillante con un pequeño diseño rojo, el título estaba en
negrita y su nombre estaba debajo.
  Extendí la mano y cuidadosamente lo tomé.
   El asunto es que, he leído a Suz durante años. Ella es como Elizabeth
Lowell para mi. Es la autora con la cual me acurrucaba en la noche y leía
hasta que mis ojos veían doble debido al agotamiento… y aún así
continuaba leyendo. Es la que recuerdo haber visto en una conferencia con
cientos de personas formando fila solamente para poder conocerla… por
un lapso de dos horas sin interrupción. Es el modelo dorado de la
amabilidad y la simpatía para con los lectores. Y es la que escribió el libro
que ocasionó que luego de leerlo anduviera deambulando por mi
apartamento durante horas con lágrimas en los ojos porque estaba
convencida de que nunca podría llegar a ser tan buena como ella en su
peor día.
  Perdí el jodido control. Abracé el maldito anticipo contra el pecho, me
encorvé encima de él, y lloré a lágrima tendida.
  En. Frente. De. Suz. Brockmann.
  Y de mi madre.
  En el tercer piso del vestíbulo de aquel hotel de Atlanta… así que fue en
público.
  Todavía me siento avergonzada.
   Suz, por supuesto, lo manejó graciosamente, y escuchó mientras yo
balbuceaba acerca del hecho de que estaba perdiendo el jodido control y
que no sabía si podría mantener la calidad de mis escritos y que no estaba
segura de si podría ser capaz de llegar a tiempo a los plazos de entrega y
que estaba preocupada por no estar haciendo el mejor trabajo posible que
cualquier autor contemporáneo o del pasado o del futuro podría hacer con
las oportunidades que se me brindaban.
   Suz me dejó hablar y hablar, y cuando me agoté como un hámster en una
rueda giratoria, me miró y me dijo que sabía exactamente cómo se sentía
todo eso. Sabía precisamente cómo era querer ser perfecta y hacer un
trabajo perfecto y de alguna forma merecer el éxito con el cual se te había
honrado. El asunto era, dijo, que con el correr del tiempo había aprendido
que si buscas la perfección absoluta, definitivamente vas a fallar… y esa
«perfección» simplemente no puede ser el modelo a seguir, porque de serlo
te quemarías.
   Lo verdaderamente importante es hacer lo mejor que puedas desde el
sitio en el que te encuentras.
  Cuando era más joven, más precisamente cuando estaba haciendo el
asunto de abogada corporativa de América, casi me mato tratando de ser
perfecta, y en ese momento con la escritura estaba transitando el mismo
camino. Pero Suz me abrió los ojos… y supuse que lo que a ella le había
resultado seguramente sería suficientemente bueno para mí.
   (Nota: le pedí que leyera esta parte antes que este libro fuera a la
imprenta para asegurarme de que se sentía cómoda con la idea de ser
mencionada… y me dijo que el consejo que me dio fue «una especie de
traspaso»… que le fue dado a ella por una fabulosa escritora de Harlequin,
Pat White, quién lo obtuvo de un libro titulado The Four Agreements de
Miguel Ruiz. Ahora lo estoy traspasando. Definitivamente genial ¿eh?)
  Así que mira, en el camino hacia la publicación… no te castigues a ti
mismo. Hazlo lo mejor que puedas. Inevitablemente, la vida real se
interpondr{ en el camino de la calidad y de la cantidad de tus escritos… o
en tu entusiasmo o en la fe que tengas en tu sueño… o en tu éxito. Ten
presente que estas cosas suceden y búscate un buen apoyo, ya sea de
amigos, de otros escritores, de tu familia o de tu perro… y recuerda que
solo se trata de pautas y no de reglas absolutas acerca de nada, ya sean
borradores, la profesión o el éxito. Siempre atempero cualquier consejo que
doy con la advertencia de que lo que ha funcionado para mí puede no ser
adecuado para otra persona, y que todo es solamente un conjetura hecha
con cierta base. Y que está bien.
  Porque los milagros ocurren.
  Todos los días.
    El asunto es, que si no te expones a ti mismo allí afuera, es mucho más
difícil que te encuentren. Así que por favor, arriésgate y mira hacia dónde
te lleva. Y sé bueno contigo mismo a lo largo del camino. Al final del día,
todo lo que podemos hacer es creer en nosotros mismos y trabajar duro…
el resto está en manos del destino.
  Oh, y sean agradecidos.
  Yo sé que yo lo soy.


EL PROYECTO DE LA HERMANDAD DE LA DAGA NEGRA
             El proyecto de la Hermandad de la Daga Negra




  Muchos escritores que comienzan su viaje hacia la publicación me hacen
preguntas sobre las cartas de presentación (que son las cartas que envías a
agentes y/o editores para presentarte a ti y a tu proyecto) y las propuestas.
El Mercado del Escritor tiene algunos buenos ejemplos de cartas de
presentación. En conclusión es limitarla a una página, detallar tu proyecto
sucintamente, pero con entusiasmo, y enumerar tus credenciales como
escritor (como qué créditos editoriales tienes, certámenes que hayas
ganado, y asociaciones profesionales, como RWA). Incluye también
cualquier información personal pertinente relacionada con la materia en
particular (por ejemplo, se eres una enfermera pediátrica que escribe sobre
una heroína que es una enfermera pediátrica).
   Las propuestas son generalmente el bosquejo de tu libro, es decir que se
trata de narrarlo todo, sin representar las escenas, y los tres primeros
capítulos del manuscrito. Lo que sigue a continuación es la propuesta
exacta que envié para la Hermandad a través de mi agente (puedes leer los
tres primeros capítulos en el libro si quieres). En primer lugar, te diré que
es extremadamente largo… así que si sigues este ejemplo, te aliento a hacer
una versión extendida para ti, luego resúmela para los agentes/editores.
Hice el formato yo misma… en ese momento no había visto otras
propuestas y sólo me centré en qué querría saber de la serie si fuera un
editor. Diré que pienso que el esquema funciona especialmente bien con
libros paranormales… notar{s que incluyo las reglas del mundo, así como
también una visión general de cada personaje principal y su papel no sólo
en el libro, sino también en la sociedad de los vampiros.
  Para mí, es estupendo volver atrás a leerlo de cabo a rabo y ver los
cambios en el contenido. La gran e inmensa mayoría de las discrepancias
que se destacan son debidas a que interpreté mal lo que vi, o a que más
tarde vi más cosas qué cambiaron las implicaciones de estas primeras
escenas. En algunos casos, sin embargo, las diferencias estriban en que
había huecos en lo que se me revelaba y los suplí con cosas de mi
invención. Por ejemplo, la primera vez que vi a Phury y a Z, no sabía que
eran gemelos, no sabía nada acerca de ellos en absoluto. En vez dejar el
espacio vacío, desarrollé ciertos antecedentes para ellos que pensé que eran
coherentes con la trama. No obstante, la verdad se hizo evidente al redactar
el manuscrito completo.
   Y lo mismo ocurrió con el final de Amante Oscuro. Mientras lo esbozaba,
dejaron de llegarme las escenas en el punto en que Wrath estaba en la
clínica tras recibir el disparo. Sin embargo no parecía muy adecuado como
final del libro, aunque era todo lo que tenía. Traté de sacarme de la manga
algo más (y puse algunas cosas) pero sentía que eso no era lo que
realmente había ocurrido. Afortunadamente el resto de las escenas salieron
solas mientras escribía, y la Hermandad terminó unida, permaneció en
Caldwell y en el complejo de Darius.
  Ver{s que no hago ninguna mención al Omega… eso es porque no lo
tenía claro. ¡Al menos no hasta que hice el borrador! Luego supe más que
suficiente.
   También notarás, sobre todo en la introducción, que hablo acerca de que
le «he dado» a Wrath de una debilidad crítica o que «construí» una
situación para traer una mujer a su vida. Evidentemente esa no fue la
forma en sucedieron las cosas… pero era comprensiblemente reacia a
decirles a los editores que estos vampiros estaban en mi mente,
¡diciéndome qué hacer! Creí que era una buena idea presentar la historia
como si tuviera al menos nominalmente el control del material. Aunque la
verdad no era exactamente esa.
  Y nunca usé uta-shellan en la serie. Sólo me quedé con shellan.
 Oh, ¿y en cuanto al recuento de palabras por anticipado? ¡me pasé
muchíiiiiiisimo con eso!
   Una última cosa: he reproducido el archivo que sigue directamente
desde mi ordenador y por eso no tiene las correcciones para la impresión
final como parte del proceso editorial de esta guía interna… lo que ves es
exactamente lo que salió al mercado, con errores y todo. El propósito es
demostrar que hice lo que pude para asegurarme de que no hubiera
errores, pero los hay y aunque no es lo ideal, aún así se vendió. Esto no
para alentar la pereza… sino que es parte inherente de ese asunto de que
nadie-es-perfecto.
                       Amante oscuro por J.R. Ward

              Libro sin serie, 100.000 palabras aproximadamente
                         VISIÓN GENERAL /TEMAS


   Un mundo de vampiros bien estructurado puede amplificar los mejores
elementos del romance: sexo ardiente, grandes aventuras, y emociones
fuertes pueden reunirse en un trasfondo contemporáneo, único. Para que
esta clase de libro funcione bien, las Reglas del Mundo tienen que ser
firmes e inquebrantables y estas leyes deben forjarse para alentar actos de
heroísmo y sacrificios por amor. Los contrastes son esenciales y tienen que
impactar hasta el final de la trama: fuerza frente a debilidad; rectitud frente
a la maldad; lealtad frente a la traición; amor frente al odio; pérdida frente
a comunión; estas fuerzas esenciales deben estar todas representadas. Los
héroes deben ser superhombres enfrentándose a enemigos de notable talla.
Y las protagonistas deben tener gran firmeza y una aguda inteligencia.
   ¿Y mencioné que tiene que haber montones de sexo fantástico en el
transcurso de noches húmedas y calurosas? Bien, supongo que eso vendrá
en la parte del sexo ardiente.
   Al planificar este libro, comencé con un héroe guerrero que necesitaba
ser curado por el amor. Wrath es un vampiro de cuatrocientos años, el
último de su linaje, el único de pura raza que queda en la tierra. Tiene una
resistencia física increíble, es amenazador y sexy, y es ciego. En relación a
su incapacidad, pensé que sería importante darle una debilidad crítica. Su
falta de vista lo obliga a confiar en otros y le provee de un buen contraste a
lo que de otra manera sería la invencibilidad física. No obstante, su escasa
vista no menoscaba su habilidad en la batalla.
  Wrath ha estado en guerra con los miembros de una sociedad de artes
oscuras de cazadores de vampiros desde que experimentó su transición.
Los vampiros en esta serie nacen sin las características de su raza: los
colmillos, la superfuerza, la longevidad, la fotofobia, y la necesidad de
sangre no vienen a ellos hasta el momento, alrededor de su cumpleaños
número veinticinco, en que experimentan una agonizante transformación
física. Para sobrevivir, no beben de los humanos, necesitan un vampiro del
sexo opuesto.
  Antes de su transición, Wrath era flaco y huesudo, propenso a la
enfermedad y débil. Como resultado de su escasa salud y su vista, fue
incapaz de salvar a sus padres cuando fueron atacados por los cazadores
de vampiros. Este contraste entre la anterior debilidad de Wrath y su
estatus actual de superfuerza es el quid de su conflicto interno. Su
incapacidad para proteger a los que amaba es un fracaso que nunca se ha
perdonado a sí mismo. Su venganza y su odio a sí mismo han consumido
su alma y han cerrado todos los caminos que llevan al amor y al afecto.
   Con toda seguridad Wrath es una amenaza, pero es digno de ser
liberado de su mundo emotivamente árido. El problema es, que para que
su salvación tenga lugar, debe entender que es capaz de cuidar de alguien
y que es digno del amor. Dado que evita las relaciones personales, tuve que
construir una situación por la que se viera forzado a admitir a una mujer en
su vida.
  Beth Randall, la protagonista, es alegre, superlista, físicamente hermosa y
es la hija medio humana de uno de los miembros del grupo de hermanos
guerreros de Wrath. Cuándo el padre es asesinado por sus enemigos,
Wrath se ve forzado a aceptar a Beth como responsabilidad suya y
ayudarla a atravesar su transición. Al estar con Beth, y cuidarla, Wrath se
ve obligado a revivir su transición y las muertes de sus padres. Beth le
ayuda a procesar los acontecimientos de forma más precisa y entonces él es
capaz de ver cómo su presunto fracaso en proteger de la muerte a los que
amaba no fue de hecho el resultado de una falta de honor o debilidad
interna en él. Esto ayuda a liberarlo de su carga de odio hacia sí mismo y a
sanar sus cicatrices emocionales, y le pone en una posición dónde es capaz
de amarla con pasión y compromiso.
  En lo que respecta a Beth, cuando la conocemos al principio del libro, su
vida es tan solitaria y sentimentalmente árida como la de Wrath. Habiendo
crecido en el seno del sistema de adopciones, no tiene ni idea de quiénes
fueron sus padres y no tiene una familia que la respalde en absoluto. Está
atrapada en un empleo que no la lleva a ninguna parte. Anhela una
relación pero parece no poder establecer las relaciones adecuadas con los
hombres. Tampoco tiene idea de que es medio vampiro. Cuando Wrath
entra en su vida, se ve arrastrada a un mundo nuevo que le da la
oportunidad de amar y ser amada y también encontrar una familia. Y a
través de Wrath, finalmente consigue una conexión decisiva con el padre
que siempre había deseado tener. También obtiene una buena dosis de
excitación y pasión.
  El romance secundario está representado por la shellan de Wrath, o su
esposa nominal, Marissa y un endurecido detective de homicidios. Marissa
ha amado a Wrath durante siglos, pero él siempre ha estado fuera de su
alcance, emocional y físicamente. Ella es un alma dulce y solitaria que
desea que llegue el día en que Wrath finalmente vea todo lo que tiene que
ofrecerle. Marissa es un carácter difícil de retratar. Ella no puede ser
retratada dando la impresión de ser un felpudo porque eso es aburrido.
Pero debe representar un contraste frente a la amenaza oscura que es
Wrath y su incompatibilidad tiene que ser creíble.
  En el transcurso del libro, Marissa se percata de que Wrath nunca la
amará y esto la libera para encontrar la otra mitad de su corazón en el
detective Butch O'Neal. Butch es un buen hombre que, no es tan diferente
de Wrath, en cuanto a que puede bordear la locura cuando da rienda suelta
a su cólera. Su vida diaria es una desolada extensión de muerte y
burocracia y figuradamente hablando, ha estado perdiendo su alma
lentamente, durante años. Cuando conoce a Marissa, su pureza interior le
refresca y le aporta un optimismo para con la vida y el amor que había
perdido. También descubre que la cultura de los vampiros es más
compatible con su temperamento. Las complicaciones inherentes a que él
sea un humano y Marissa un vampiro sólo serán parcialmente resueltas
hacia el final del libro. Su futuro no quedará claro.
  Una nota sobre los enemigos de Wrath. La mayor parte de los vampiros
en esta serie (a excepción de los héroes) simplemente quiere vivir en paz y
coexistir con los humanos sin ser descubiertos. Los vampiros han sido
cazados sistemáticamente desde la Edad Media a causa de la intolerancia y
una falta de comprensión sobre la necesidad de beber sangre que tiene su
raza. Terribles actos de violencia han sido perpetrados por miembros de la
así llamada Sociedad Lessening y los vampiros han sido conducidos casi
hasta su extinción. Un selecto grupo de guerreros vampiro son los
defensores de la raza y Wrath es el miembro más fuerte de este grupo de
hermanos.
  El grupo de hermanos ofrece grandes posibilidades para el desarrollo de
una serie. Cada uno de los seis tiene una debilidad crucial. Han perdido a
su familia, han sido traicionados por amigos y amantes, han sufrido y
soportado un gran dolor. Luchan por su raza, enfrentan a sus enemigos con
valor y habilidad, pero al final de la noche, todos menos uno regresan a
casa solos. La manera en que el amor domestica la bestia salvaje de un
hombre, revelando su alma, protectora y afectuosa, es un principio
universal del romance. Cada uno de estos hombres necesitan ser salvados y
merecen el amor que precisan para ser curados.
  Esta historia transcurre en una gran ciudad al norte del estado de Nueva
York ubicada a orillas del río Hudson. Es comienzos de julio y el clima esta
caluroso con tormentas arrasando toda la zona con regularidad y
marcando las noches con los destellos de los relámpagos y el profundo
estruendo de los truenos. En el libro, los escenarios interiores son urbanos
y en gran parte burdos: clubes de baile; apartamentos; la comisaría de
policía; un restaurante; una academia de artes marciales. El contraste está
dado por el lugar en dónde vive Wrath. El aposento que usa está situado
en una espléndida mansión. Los exteriores son también en su mayor parte
sombríos: calles oscuras; callejones traseros; aparcamientos; una zona bajo
un puente colgante. Creo el tono sobrio de los escenarios del libro para que
haga contraste con la calidez, el consuelo y la luz que te aporta el amor
usándolo para destacar su mayor beneficio.
   Además, estoy convencida de que las historias de amor de vampiros
tienen la mezcla perfecta de fantasía y romance. El formato es lo
suficientemente elástico para que la magia y el ritual puedan estar
presentes en trasfondos contemporáneos pero los temas son universales y
perdurables. Me emociona estar trabajando en este proyecto y excitada por
los personajes y sus vidas.
  ¿Y he mencionado ya que los vampiros son francamente sexys y
ardientes?
  Gracias por tu consideración.
                              Personajes Principales




                                   Beth Randall


  Beth Randall va a cumplir veinticinco años y es infeliz en su vida. Se crió
en el seno del sistema de adopción y no ha sido capaz de encontrar alguna
información sobre ninguno de sus padres. Lo único que sabe es que su
madre murió en el parto. Esta falta de conocimiento ha sido difícil de
soportar y siente que carece de raíces, y se pregunta si alguna vez sabrá
quién es realmente. O a dónde pertenece.
   Su trabajo como reportera es un desahogo para su búsqueda frustrada y
obtiene satisfacción en encontrar respuestas para las vidas de otras
personas. Cubre la información policial para el Caldwell Courier Journal y
pasa gran cantidad de tiempo en la comisaría con los policías. Un par de
ellos la han invitado a salir pero nunca ha estado demasiada interesada. En
general, los hombres la encuentran extraordinariamente atractiva pero
últimamente a ella la dejan fría. Algunas veces se pregunta si no será
lesbiana porque no parece demasiado interesada en tener relaciones
sexuales con hombres. No obstante, no se siente atraída por mujeres,
tampoco.
  Cuando mira hacia su futuro dentro de diez años, no puede imaginar
que nada vaya a cambiar. Se ve acudiendo al trabajo día tras día, sin llegar
a ninguna parte en el periódico, y volviendo a casa con su gato. Anhela una
familia, amor, relaciones personales, pero parece que no puede relacionarse
con los hombres y las mujeres que la rodean.
  Últimamente, Beth no ha estado durmiendo bien. Además tiene hambre
todo el tiempo y come constantemente aunque al menos no está
aumentado de peso. No puede evitar el presentimiento de que algo malo
está a punto de sucederle y el hecho de no tener a nadie con quien poder
hablar realmente hace que su perenne sensación de soledad sea aún más
aguda.


                                   Wrath


  Wrath nació en el siglo XVII de una pareja de padres cariñosos. Su padre
era la cabeza de su raza y un líder respetado. Su madre era una mujer
amable, compasiva. El nacimiento de Wrath se celebró en todo su mundo
puesto que los vampiros raramente conciben y muchos de sus niños nacen
muertos. La raza sintió alivio al saber con seguridad que sus tradiciones
sobrevivirían tras la muerte de su padre y entrelazaron sus esperanzas y
sus sueños en un futuro con Wrath como jefe.
  Pero de niño Wrath era enfermizo y de adolescente era flaco y huesudo,
y surgió la preocupación de que pudiera no llegar a sobrevivir hasta la
mitad de su segunda década dónde finalmente la transición fortalecería su
cuerpo. Sus ojos eran un particular motivo de preocupación puesto que su
vista era escasa incluso antes de madurar. Sus padres y sus criados velaban
por él constantemente y creció creyendo que el mundo era un lugar seguro
y ordenado, a pesar de sus problemas de salud.
   La noche de la matanza, nadie estaba preparado para el ataque. Los
vampiros habían coexistido con los humanos con pocos problemas hasta el
final de la Edad Media en Europa. Con la sociedad humana fragmentada y
en guerra, y las comunicaciones limitadas por la geografía y las barreras
lingüísticas, los vampiros pudieron pasar desapercibidos con éxito. Esta era
tranquila cambió con las transformaciones religiosas e intelectuales del
siglo XVII en la cultura humana. En aquel entonces, se estableció una
sociedad secreta para acabar con los vampiros.
  Los padres de Wrath fueron torturados y asesinados delante de él. Él
sobrevivió sólo porque su padre lo metió a la fuerza en un escondite y lo
encerró dentro, poco antes de que entraran los asaltantes. Wrath observó la
matanza aterrorizado, y al día siguiente cuando fue liberado por los
sirvientes, enterró a sus padres según las costumbres y juró venganza. Fue
un compromiso patético. Con su cuerpo subdesarrollado sabía que no era
un guerrero. Durante el periodo de luto, mientras su pueblo acudía para
homenajearle como el último miembro superviviente de un linaje puro y el
nuevo jefe de su raza, él se despreciaba a sí mismo y a su debilidad cada
vez más.
  Wrath partió solo y viajó por Europa durante tres años, tratando de
encontrar más información sobre los hombres que habían matado a su
familia. No tenía dinero, ya que había dejado atrás todos sus bienes
materiales, y debido a su lastimoso cuerpo, no tenía forma de ganarse la
vida. Los humanos le atacaron, golpearon, asaltaron, amenazaron, y le
dejaron por muerto un buen número de veces. De algún modo se las
arregló mendigando, comiendo desperdicios y fétidas carroñas de animales
hasta que finalmente encontró trabajo como sirviente.
  Cuando tuvo lugar su transición, le agarro desprevenido, porque sus
padres lo habían protegido y no le habían dicho qué esperar. Después de
beber de una hembra vampiro que se materializó frente a él, creció quince
centímetros, sus músculos se desarrollaron con fuerza, y finalmente tuvo la
fuerza física necesaria para llevar a cabo su venganza.
  Wrath pasa los siguientes cuatrocientos años cazando miembros de la
sociedad y siendo cazado por ellos. Desprecia a los humanos por su
crueldad para con él antes de su transformación y por el hecho de que su
raza haya engendrado a la sociedad de cazadores de vampiros. Vive la vida
de un guerrero, con pocas posesiones excepto sus armas y ninguna atadura
salvo su grupo de hermanos.
   Marissa, el vampiro hembra que fue a él la noche de su cambio, fue
escogida por sus padres para ser su compañera, pero él no tiene amor en su
interior para darle. No la ve nunca a menos que uno de ellos deba
alimentarse y él sabe que su relación la está matando lentamente. Le ha
pedido que encuentre a otro pero ella se niega y su lealtad le hace sentir
incómodo porque sabe que no se la merece.
  Su grupo de hermanos son otros seis vampiros que ha conocido a través
de los siglos. La mayor parte del tiempo luchan solos, pero comparten
información y cuando lo necesitan coordinan estrategias. Él es consciente
de que los demás lo ven como su líder por su linaje y su fuerza como
guerrero pero esa es una posición y una consideración que no desea.
Prefiere el aguijón del odio a cualquier calidez y no se ve como un héroe
por defender a su raza sino como alguien que se limita a marcar el compás
hasta que la muerte acabe con su sufrimiento.


                                  Marissa


   Marissa es la shellan o esposa de Wrath, pero su naturaleza apacible la
hace totalmente inadecuada para él. Como Wrath y ella no comparten el
tipo de relación que la mayoría de los vampiros tienen con sus compañeras,
vive con su hermano. Está completamente dedicada a Wrath y tiene la
esperanza de que algún día él deje de luchar y se de cuenta de que la ama.
Ella es virgen, nunca la han besado, y está aislada socialmente. Los otros
machos no se acercan a ella por deferencia a Wrath y las hembras la
compadecen. Siente como si viviera entre las sombras, observando como se
desarrollan las vidas ajenas mientras sus días y sus noches están
estancados debido a sus paralizadas esperanzas.


                           Brian «Butch» O'Neal


   Butch es un detective de homicidios que tiene un acusado sentido de la
justicia y su pasión por los derechos de las víctimas a veces puede provocar
que su temperamento se desborde. Es rudo con los criminales, protector
con los inocentes, y no es ningún tonto. Es un buen hombre pero vive una
existencia dura y ha perdido su fe en la humanidad. Su vida se centra en su
trabajo, nunca se ha estado casado, ni nunca ha tenido una relación
significativa con una mujer. Es muy solitario y a veces piensa que si muere
en el cumplimiento del deber, todo estará bien.


                                    Havers


   Havers, el hermano de Marissa, es un médico vampiro, una persona
dedicada a curar. Como los hermanos de Havers y Marissa murieron de
una enfermedad específica de vampiros años atrás, y sus padres también
están muertos, Havers siempre ha cuidado de ella. Hace un año, perdió a
su shellan cuando murió dando a luz a un hijo que nació muerto. Ahora,
siente como si su hermana fuera todo lo que le queda. Es compasivo por
naturaleza y el dolor que Marissa sufre debido a su relación con Wrath,
realmente le contraría. Espera que ella pueda encontrar a un compañero
que verdaderamente se preocupe por ella.


                            El grupo de hermanos


   Darius, Tohrment, Rhage, Vishous, Zsadist y Phury son un grupo de
guerreros que reverencian a Wrath. Son un grupo letal que ha jurado dar
sus vidas para proteger a su raza y son reverenciados y temidos por los
demás vampiros. Darius tuvo un amorío con una mujer humana
veinticinco años atrás y la mujer murió en el parto. Ya ha perdido a dos
hijos frente a sus enemigos y le preocupa que Beth, su hija medio humana,
no sobreviva a la transición. Tohrment es el único con un uta-shellan viva, o
primer y única la esposa, y su preocupación es la seguridad de su familia.
Zsadist tiene una cicatriz que le atraviesa el rostro por haber sido torturado
después de que su propio hermano le traicionase. Rhage tiene una
personalidad inflamable, capaz de perder los estribos en un instante, y
adora a las mujeres. Vishous es el estratega del grupo, posee una mente
aterradoramente poderosa, pero es perseguido por visiones oscuras que a
menudo se vuelven realidad. Los hijos y la uta-shellan de Phury fueron
asesinados por sus enemigos cincuenta años atrás y tiene una pierna
artificial como resultado de una herida de guerra.
   Una nota acerca de los nombres. Palabras inglesas como rage (rabia), fury
(furia), vicious (depravado), sadist (sádico), torment (tormento) y wrath (ira)
derivan de los nombres tradicionales de los guerreros vampiro, que son
anteriores.


                            La Sociedad Lessening


  La Sociedad Lessening es un grupo completamente autónomo de
cazadores de vampiros que operan fuera de la ley. Los miembros de la
sociedad, llamados lessers, son humanos que han vendido sus almas a
cambio de cien años de asesinar impunemente. Son sociópatas crueles,
asesinos desalmados con antecedentes violentos o patologías psiquiátricas
que cazan por placer y les gusta torturar. Tienen una tasa de mortalidad
tan alta que hay una constante demanda de nuevos miembros para la
sociedad. Estos reclutas son sacados de varios lugares, generalmente de
lugares dónde se practica la autodefensa o relacionados con deportes,
porque la sociedad favorece la fuerza física. En este libro, una academia de
artes marciales proporciona un terreno fértil para entrenar y proveer
nuevos reclutas.
  Los lessers pueden circular libremente durante el día. En ocasiones, se
pelean entre ellos por el territorio. Son físicamente más fuertes después de
su adoctrinamiento y viven hasta los cien años sin mostrar señales de
envejecimiento. Además son impotentes y huelen como talco para bebé.


                          Joe Xavier, alias el señor X


  El señor X es un líder en auge de la Sociedad Lessening. Comenzó a
entrenarse en artes marciales cuando era un adolescente, y cuándo fue
adoctrinado como lesser, pasó por un programa de Operaciones Especiales
del ejército y luego regresó a la Sociedad. Ha traído un nuevo nivel de
tecnología y violencia a los empeños de la sociedad.
                             Las Reglas del Mundo




1 Los vampiros son una especie completamente diferente a los humanos
2 Viven vidas mucho más largas que los humanos, pero no son inmortales
3 Cuando tienen alrededor de veinticinco años, «se transforman», lo que
  significar que deben alimentarse de un vampiro del sexo opuesto para sobrevivir
4 Se pueden alimentar de humanos pero la fuerza que obtienen de un hombre o
  una mujer no dura demasiado
5 Después de su transición, son sensibles a la luz y el sol los ciega y los quema
6 Los vampiros se desmaterializan a voluntad, pero sólo si están en la plenitud de
  su fuerza
7 Cuando se desmaterializan, no pueden llevar a otros con ellos
8 Los vampiros pueden percibir las emociones de otros
9 Los vampiros pueden sentir la localización geográfica de su compañero
10 Los vampiros sanan rápidamente pero pueden morir por una lesión catastrófica
11 Se reproducen con muy poca frecuencia y algunas veces con humanos
12 Los mestizos, si sobreviven a la transición, están sujetos a todo lo anteriormente
  citado
                                Argumento



   Darius, uno de los miembros del grupo de hermanos, le pide a Wrath
que se reúna con él en un bar gótico del centro de la ciudad llamado
Screamer’s. Sabe que es muy poco probable que Wrath acceda a ayudar a
su hija medio humana a atravesar su transición a vampiro. Pero Darius está
desesperado. Ama a su hija y ella tiene más probabilidades de sobrevivir a
la transición si puede estar con Wrath, porque su sangre es pura. Darius
está esperando que llegue Wrath, pensando en cuanto le gustaría que a ella
se le ahorrara la agonía del cambio y la vida de vampiro.
   Al mismo tiempo, su hija, Beth Randall, está caminando de regreso a
casa desde el trabajo en el periódico local en la calle Trade. Pasa frente al
bar en que está su padre. Mientras está pensando en la noche solitaria que
le espera, la siguen dos universitarios. Al principio, no tiene miedo cuando
se acercan y comienzan a acosarla. Pero luego uno de ellos la agarra y la
arrastra hacia un callejón. Ella lucha pero finalmente la inmovilizan contra
un edificio tras un contenedor de basura. Mientras uno le sujeta los brazos,
el otro le rasga la camisa completamente y comienza a acariciarla. Aunque
está aterrorizada, se obliga a simular que está dispuesta a tener sexo con el
primer asaltante. Cuando él baja la guardia, ella le golpea donde más duele
y luego mientras está doblado, le da con la rodilla en la nariz. Su amigo se
queda tan sorprendido que no impide su huida. Se va corriendo a casa.
   De regreso al Screamer's, Wrath finalmente aparece. Mientras se
encamina hacia Darius, los humanos se tropiezan entre ellos para apartarse
de su camino. Toma asiento junto a Darius y espera a que el otro vampiro
hable. Cuando escucha lo que quiere Darius, se niega rotundamente. Se
odia a sí mismo por rechazar a su hermano guerrero, pero no quiere tomar
parte en la transición de un mestizo. Eso requeriría de una compasión que
él definitivamente no siente.
  Wrath abandona el bar porque tiene que encontrarse con Marissa, su
shellan, o compañera. A diferencia de la mayoría de los vampiros, no
mantiene una relación sexual con ella, simplemente se alimentan el uno al
otro cuando lo necesitan. Debido a que él está dedicado a cazar a sus
enemigos, no hay sitio en su vida para ella. El hermano de ella, Havers, con
quién vive, desaprueba la relación establecida hace cuatro siglos por los
padres de Wrath. Para que Marissa no tenga que enfrentarse a su hermano,
Wrath habitualmente se reúne con ella en una habitación de la mansión de
Darius.
   Wrath se dirige a un callejón oscuro para desmaterializarse e ir a la casa
de Darius, cuando siente que está siendo rastreado. Es un miembro de la
Sociedad Lessening, un grupo de humanos que han vendido sus almas para
convertirse en asesinos de vampiros. Conduce al lesser hacia las sombras, le
hiere en la garganta lanzándole una estrella de artes marciales, y toma su
cartera y su teléfono móvil. Wrath apuñala al lesser en el corazón, haciendo
que se desintegre. Luego Wrath se desmaterializa hasta la habitación de
invitados de Darius. Marissa se reúne con él y se alimenta. En la escena, la
dinámica de su relación queda muy clara. Marissa está muy apegada a él, y
tiene esperanzas de que algún día se vuelva hacia ella y se de cuenta de
que su amor es lo que le hace falta en su fría existencia de guerrero. A él le
incomoda su devoción y su lealtad y se odia a sí mismo por todo lo que no
puede darle. Antes de que pueda llevarla de regreso a la casa de su
hermano, suena un golpe en la puerta de la habitación. Es el mayordomo
de Darius. Darius ha sido asesinado con un coche bomba frente a
Screamer’s. Wrath mantiene su cólera bajo control para informarse de los
detalles y pide a Fritz que convoque al grupo de hermanos. Antes de irse,
el mayordomo, le entrega a Wrath un sobre de Darius. Cuando Wrath se
queda solo, deja escapar su sed de venganza, causando un ciclón negro de
cólera que se arremolina a su alrededor.
  Cuando Beth llega a casa, toma una ducha de cuarenta y cinco minutos y
se da cuenta que aunque sus nervios siguen destrozados, su cuerpo se está
recuperando. Está muerta de hambre. Después de comer, se sienta con su
gato, y se pone a pensar que debería presentar una denuncia a la policía,
cuando suena el teléfono. Es José de La Cruz, uno de los policías que la han
tomado bajo su ala. Le cuenta que acaba de explotar un coche bomba frente
a un bar del centro. La insta a que tenga cuidado cuando aparezca en la
escena porque El Duro, también conocido como el detective Butch O'Neal
de homicidios, lleva el caso. Aunque lo intenta, Beth es incapaz de hablar
de lo que le ha sucedido por miedo a derrumbarse. Le dice a José que esa
noche no puede acudir a la escena del crimen y cuando él se preocupa por
ella tiene que asegurarle que se encuentra bien. Después de colgar el
teléfono, decide que después de todo debe presentar la denuncia, y se pone
en camino, llevándose un spray de pimienta.
   El grupo de hermanos se reúne en casa de Darius. Wrath debe entregarle
la cartera y el teléfono móvil a otra persona, porque él no ve lo bastante
bien como para examinarlos. La cartera contiene un permiso de conducir y
el teléfono móvil tiene una llamada que uno de los hermanos dice que
investigará. Los hermanos miran a Wrath esperando instrucciones y por
una vez eso no le molesta. Les dice que para vengarse van a hacer una
incursión en la zona. Normalmente, evitan tener grandes batallas con los
lesser, porque la carnicería atraería la atención de la policía humana. Pero la
muerte de Darius no puede quedar impune. Por consiguiente, el objetivo
inmediato de los hermanos, es encontrar las instalaciones de entrenamiento
y reclutamiento más cercanas de la Sociedad Lessening, y destruirlas. Estas
instalaciones son reubicadas a menudo y normalmente se ocultan tras la
fachada de algún negocio legítimo en el mundo humano.
  Cuando los hermanos se marchan, Wrath saca el sobre de Darius y lo
abre. Dentro hay una hoja de papel y una fotografía que parece ser de una
mujer de cabello oscuro. Wrath hace venir a Fritz para que le lea la nota.
Darius ha dejado su mansión, a Fritz y a su hija mestiza al cuidado de
Wrath. Wrath suelta una maldición.
   En el centro de la ciudad, Beth llega al lugar donde ha estallado la
bomba, buscando a José. No ha ido allí como reportera, ha ido a presentar
una denuncia contra su asaltante para que no pueda lastimar a ninguna
otra mujer. José no está por la zona, pero Butch O'Neal se le acerca, molesto
porque ella está en la escena del crimen. Cuando ve su labio partido, la
lleva hacia una esquina tranquila y le exige saber qué diablos ha ocurrido
con su rostro. Ella miente y pide hablar con José. No quiere revivir el
trauma del ataque con alguien como El Duro O'Neal. Butch la presiona y no
desiste hasta que amenaza con denunciar sus duras técnicas de
interrogatorio. La deja ir y vuelve a su apartamento en un taxi.
  Una hora y pico más tarde, Beth se está preparando para acostarse
cuando su gato comienza a actuar de forma extraña. Se pasea de un lado a
otro delante de la puerta de cristales corredizos que da al destartalado
patio trasero de su casa. Un golpe en la puerta principal atrae su atención.
Mira a través de la mirilla y gime. Es Butch O'Neal. Abre la puerta y él
entra sin esperar invitación, pasea la vista por el lugar y toma asiento. Más
temprano esa noche, Butch había respondido a un informe acerca de que
habían encontrado a un tipo tirado y sangrando en un callejón cerca de la
calle Trade. Juntando las piezas, ha deducido que Beth fue atacada de
camino a su casa y ha acudido a ayudarla.
   Fuera, en el patio, Wrath está observando entre las sombras. Cuando
Beth abre la puerta corrediza para dejar entrar algo de aire, él capta su
perfume y queda cautivado. También reconoce que el cambio, su
transición, es inminente. Escucha a escondidas lo que dicen ella y el policía.
  Cuando Beth termina de contar su ataque, Butch sale de la casa y va al
servicio de Urgencias de la localidad. Encuentra a su asaltante, que está
vestido tal y como ella lo ha descrito, y somete al joven Billy Riddle a un
duro tratamiento. Al final del encuentro, Butch tiene a Billy inmovilizado
en el suelo de la habitación del hospital, y está refregando la nariz del chico
contra el linóleo. Arresta a Billy.
  Después de que el policía salió del apartamento de Beth, Wrath entra en
su casa. La aterroriza tanto, que se ve forzado a borrar el recuerdo de su
mente para poder intentarlo de nuevo. Por la mañana temprano, ella se
despierta de lo que asume ha sido una pesadilla horrible, agradecida que la
espantosa noche haya terminado finalmente.
  Wrath vuelve a casa de Darius y baja a la habitación de invitados. Se da
una ducha y se afeita y luego saca una losa de mármol negro. Después de
derramar diamantes sin tallar del tamaño de guijarros sobre la losa, se
arrodilla desnudo sobre las piedras, preparado para observar el ritual de
muerte en honor a Darius. Permanecerá en esa posición sin moverse
durante un día entero y reflexionará sobre el orgulloso guerrero que se ha
ido. Antes de que Wrath entre en su trance, piensa en Beth y jura que no
sólo la protegerá, sino que la ayudará a atravesar su transición.
   Después de que Butch mete a Billy Riddle en el calabozo, deja su oficina,
y se dirige a su destartalado apartamento. A la salida, se encuentra con una
prostituta llamada Cherry Pie que es una ocupante nocturna habitual en los
calabozos femeninos. Hablan y se van por distintos caminos. Por puro
impulso, Butch se dirige nuevamente hacia el barrio del Screamer’s y se
detiene frente a otro bar. Una mujer sale y ambos van en el coche hasta el
río, aparcando debajo del puente sobre el río Hudson. Mientras la mujer
tiene sexo con él, Butch mira afuera hacia el río, pensando en qué bello es el
reflejo de la luz del sol sobre el agua. Cuando ella le pregunta si la ama, él
responde que, sí, seguro. Sabe que a ella no le importa que mienta y él
siente la desesperación de su vida intensamente.
  La siguiente escena presenta al lesser que puso la bomba bajo el coche de
Darius. El señor X es un instructor de artes marciales que trabaja en una
academia en la ciudad. Está convencido de que para ganar la guerra contra
los vampiros, deberían usar técnicas de operaciones especiales y ha
colgado los detalles de su bomba en una página web segura de la Sociedad
Lessening. Su buen estado de ánimo le dura todo el día. Cuando llega la
hora de su clase de kung fu de las cuatro, todavía sigue sonriendo. Está a
punto de iniciar el entrenamiento de sus estudiantes cuando uno entra
tarde. Es Billy Riddle. Lleva la nariz vendada y tiene que quedarse sentado
durante toda la sesión. El señor X deja que Billy conduzca los ejercicios de
calentamiento de la clase.
  Al final del día, Beth va a la comisaría de policía. Butch le dice que su
asaltante ha salido bajo fianza. Butch ha descubierto que Billy tiene
antecedentes como delincuente juvenil y que es hijo de un importante
hombre de negocios. Beth le dice que subirá al estrado y prestará
testimonio si las negociaciones entre el fiscal y la defensa para llegar a un
acuerdo fallan. Cuando Butch le pregunta cómo está, ella esquiva su interés
indagando acerca de la bomba. Él contraataca preguntándole si ya ha
cenado. Le responde que no cenará con él, pero cuando deja caer una pista
acerca de la bomba y sale de la oficina. Ella termina siguiéndole.
  Al otro lado de la ciudad, en la mansión de Darius, Wrath se dispone a
salir cuando Marissa se materializa en su dormitorio. Ha sentido el dolor
de su pérdida y ha venido para intentar aliviar su sufrimiento. Atrapado
entre sus ansias de vengar a Darius, y su necesidad de ir a ver a Beth para
hablar con ella acerca de su transición, Wrath le dice a Marissa que se vaya
a casa. Va al apartamento de Beth, y mientras la espera entre las sombras,
reflexiona sobre su propia transición. Esta escena retrospectiva es
importante para establecer uno de sus conflictos internos esenciales. Antes
de la transición, era una criatura débil, incapaz de proteger a sus padres
cuando fueron asesinados por los lessers delante de él. Después de las
muertes de su madre y su padre, se desterró a si mismo, porque no era
capaz de soportar la reverencia con que lo trataban otros vampiros
solamente por las accidentales circunstancias de su nacimiento y su sangre
pura. Cuando salió de la transición, su cuerpo se había transformado en
una torre de fuerza, y emprendió el camino para convertirse en un
guerrero. Pero era un camino frío y difícil.
   Beth vuelve a casa pensando que la cena con Butch fue
sorprendentemente relajante. Se cambia para ir a dormir y se molesta con
su gato que nuevamente está paseándose y ronroneando frente a la puerta
corrediza. Está a punto de meterse en la cama cuando Wrath entra en su
casa. Esta vez, está fumando una droga que tiene propiedades relajantes, y
cuando exhala el aire, Beth se da cuenta que no puede huir de él. Su cuerpo
se niega a moverse. Y entonces descubre que no está del todo interesada en
escaparse. Cuando se le acerca, siente una abrumadora lujuria hacia él.
Terminan haciendo el amor y es explosivo. Nota importante: la droga que
Wrath usa no tiene propiedades afrodisíacas, es simplemente un relajante y
el lector lo sabe. Pensé que sería muy poco atractivo que la sedujera con
alguna clase de droga sexual y se aprovechara de ella.
  Al otro lado de la ciudad, el señor X, se interna en la noche. Se acerca a
Cherry Pie y hacen un trato en materia sexual. En un callejón oscuro, ella
comienza a hacerle insinuaciones amorosas y él le corta la garganta. Su
plan es usar su sangre como cebo para capturar a un vampiro. Da resultado
y uno de ellos, no un guerrero sino un civil, se acerca. El señor X le dispara
con un arma tranquilizante pero no surte efecto y el vampiro se vuelve
contra él. En el transcurso del combate el señor X usa una estrella
arrojadiza. Vence al vampiro pero le decepciona que su plan haya fallado.
  Entretanto, en el laboratorio que hay en el sótano de otra mansión de la
ciudad, Havers, el hermano de Marissa, levanta la vista del trabajo que está
haciendo catalogando la sangre de los vampiros. El reloj del abuelo que
hay en el rincón comienza a sonar. Es la hora de la comida y Havers va a la
habitación de su hermana. La encuentra con la mirada perdida en la noche
y su pesar le parte el corazón. Marissa es increíblemente preciosa para él,
aún más desde que su shellan murió. Siente que, dada la naturaleza dulce
de su hermana, debería estar con un macho civil que cuide de ella, en vez
de con uno que solo la usa por su sangre. Le pide que baje a cenar pero ella
declina el ofrecimiento. Sospecha que ha debido ir a ver Wrath, aunque
acabe de alimentarse la noche anterior. Le pregunta por qué tolera todo
eso. Ella le responde que está bien. Havers dice que Wrath no le muestra
ningún respeto, que sin duda la fuerza a alimentarse en algún callejón. Eso
no es cierto, protesta ella. Le dice que la mayoría de las veces se encuentran
en casa de Darius porque Wrath se está quedando allí. No tienes que
hacerte esto a ti misma, dice él. Ella no le responde y él la deja, sintiendo su
propia soledad mientras baja hacia una suntuosa mesa y se descubre a si
mismo cenando solo otra vez.
  En su apartamento, Beth se despereza cuando siente algo suave en su
rostro. Es Wrath. Está recorriendo sus facciones con las yemas de sus
dedos, deseando desesperadamente poder verla. Le dice que es hermosa y
por una vez el comentario no la molesta. El móvil de Wrath suena y él deja
la cama. Es uno de los hermanos. Hay gran cantidad de negocios en el
historial de llamadas del teléfono que Wrath le quitó al lesser que mató la
noche anterior. Van a ir a comprobarlo y quieren que Wrath se una a ellos
por si acaso encuentran una de las instalaciones y estalla el infierno.
  Wrath comienza a vestirse. Beth le observa y se sorprende cuando su
gato, Boo, salta a los brazos de él y ronronea. Un sonido bajo sale de ese
hombre amenazador cuando ronronea una respuesta. Beth le pregunta su
nombre. Él se lo dice y le da su número de móvil, haciéndola repetirlo
hasta que lo memoriza. Le dice que debe irse y que tal vez no pueda volver
a verla esa noche pero que debe llamarlo si la siguen o si en algún
momento se siente asustada. Wrath deja caer a Boo y se coloca una
pistolera. En ese momento lo comprende. Obviamente, Wrath ha sido
enviado por los chicos de la comisaría para protegerla. Le pregunta si
Butch le ha enviado. Wrath se acerca y se sienta junto a ella. Debate consigo
mismo si decirle que fue su padre pero tiene que reunirse con sus
hermanos y no quiere empezar ese tema sin tener el tiempo suficiente para
hablar sinceramente con ella. Wrath la besa y le pide que vaya a verlo
durante el día. Le da la dirección de Darius y ella consciente en ir a verlo
por la mañana. Él se imagina que podrán hablar en su cuarto y que luego
habrá tiempo para responder todas sus preguntas.
   Después de que se va, ella se queda dormida, completamente saciada. Se
despierta por la mañana, y cuando sale a la luz del sol, le duelen los ojos.
Piensa que es resaca debida a lo que él había estado fumando. Va a su
oficina porque es demasiado temprano para ir a casa de Wrath. Recibe una
llamada de José. Durante la noche fue asesinada una prostituta en un
callejón. Cuando Beth llega a la comisaría, se encuentra con Butch que le
cuenta que han encontrado una estrella arrojadiza en el callejón, parecida a
otra que fue encontrada cerca del coche bomba. Le informa que
probablemente se trate de alguna guerra territorial entre proxenetas.
Hablan un poco más y la invita a salir a cenar otra vez. Ella le dice que no
pero le da las gracias por enviar a su amigo. Butch le pregunta de qué
demonios está hablando.
   Beth se va, molesta por las ramificaciones de lo que hizo la noche
anterior. Ha tenido relaciones sexuales con un completo extraño. Que tiene
el aspecto de un asesino profesional. Hubiera sido diferente si Butch o
alguno de los policías estuviera involucrado y repentinamente la idea de ir
a una dirección para encontrarse con ese hombre le parece temeraria. Tan
pronto como cae la noche, llama a Butch y le pregunta si todavía quiere
cenar con ella. No quiere estar sola y comer con él es mejor que quedarse
nerviosa en casa.
  En casa de Darius, Wrath ha estado dando vueltas alrededor de su
dormitorio durante todo el día, esperando la llegada de Beth. Y su
temperamento ya tenía una correa pequeña antes de que ella lo hiciera
saltar por completo. La noche anterior él y sus hermanos habían
examinado varios lugares, incluyendo un monasterio, una escuela
preparatoria, una academia de artes marciales, y una planta de envasado
de carne. En ninguno de ellos había evidencia de que ocurriera algo
sospechoso. También fueron al apartamento del lesser muerto, y no
descubrieron nada.
   En el mismo instante en que se puso el sol, Wrath deja la mansión y sale
a la caza de Beth a través de la ciudad. Mientras avanza es consciente de
que está fatigado pero no hace caso de la sensación, consumido por la
necesidad de encontrarla. Acaba esperando en el patio trasero de su
apartamento. Cuando Butch detiene el coche en frente al edificio con ella,
Wrath siente su presencia y se acerca al coche. Butch se inclina para besar a
Beth justo en el momento en que Wrath mira dentro. Aun con su escasa
vista, se da cuenta de lo que está ocurriendo. Su primer instinto es arrancar
la puerta, sacar a la fuerza al macho humano, y morderle. Pero se controla
con disciplina y se esconde en las sombras. Los celos y la posesividad son
dos emociones con las que no está familiarizado y le sorprende la
profundidad de sus sentimientos.
  Beth no se siente atraída por Butch y se lo dice. Sale del coche y cruza la
calle hacia la puerta principal de su edificio. Butch espera hasta asegurarse
de que ella entra a salvo, pero poco antes de marcharse, ve a un gigante
dirigiéndose al patio de atrás. Butch sale del coche y lo sigue.
   Cuando Beth entra en su apartamento, Wrath está en su puerta trasera.
Está a punto de entrar cuando Butch le apunta con su arma y le dice que no
se mueva. Wrath se da la vuelta y se enfrenta a Butch mientras Beth abre la
puerta y corre hacia afuera. Butch exige que Wrath ponga las manos contra
la pared y separe las piernas. Wrath considera la idea de matar al policía
pero no quiere aterrorizar a Beth. Además, ni siquiera Wrath puede
sobrevivir una bala en la cabeza disparada a quemarropa. Con Beth
mirando, Butch cachea a Wrath y empieza a quitarle las armas. Dagas,
cuchillos y estrellas arrojadizas quedan desparramadas sobre la mesa de
jardín. Butch trata de obligar a Beth a entrar pero no se va. Él pregunta qué
diablos está haciendo Wrath merodeando por el edificio. Wrath dice que
sólo estaba dando un paseo. Butch empuja a Wrath contra la pared, tira de
sus brazos para ponerlos a su espalda, y le pone las esposas. Wrath
pregunta por qué está siendo arrestado y Butch le dice que por posesión de
armas, allanamiento, acoso, y tal vez asesinato. Le dice a Wrath que
estrellas arrojadizas como las suyas han sido encontradas en dos escenarios
de asesinato.
  Mientras Butch comienza a llevarse a Wrath, Beth se pregunta si Wrath
mató a esa prostituta después de dejar su apartamento la noche anterior. Es
solo que no puede entender cómo un hombre puede tener dos facetan tan
distintas. Fue muy tierno con ella cuando la abrazó después de que haber
hecho el amor. Se pone frente a los dos hombres y exige una oportunidad
para hablar con Wrath. Butch le dice que entre y cierre las puertas. Arrastra
a Wrath y Beth va trotando a su lado. Le pregunta a Wrath por qué ha
venido a ella. Wrath la mira y le dice que su padre le envió. Ella se detiene,
aturdida.
   Butch mete a Wrath en la parte de atrás del coche y se dirige a la
comisaría. Butch le vigila por el espejo retrovisor porque algo le dice que el
hombre es mortalmente peligroso a pesar de estar esposado. Se detienen en
la puerta trasera de la comisaría. Mientras Butch le saca, Wrath da un paso
atrás hacia las sombras. Butch está intentando tirar de él para hacerlo
avanzar cuando Wrath se libera de las esposas como si estuvieran hechas
de alambre. Wrath agarra a Butch, lo levanta en el aire, y lo sujeta contra el
edificio. Por primera vez en su vida adulta, Butch está seguro de que está a
punto de morir. Y lo irónico es que puede ver la ventana de su oficina
mientras ocurre.
  Wrath está tentado de acabar con la vida del hombre pero hay algo
intrigante acerca del tipo. No está aterrorizado como lo estaría la mayoría
de los machos humanos. Está resignado, como si estuviera deseando la
muerte, y Wrath se ve un poco reflejado en Butch. Wrath le dice a Butch
que no va a dañar a Beth. Al contrario, que ha venido a salvarla. En ese
momento, Beth sale disparada de un taxi y corre hacia ellos. Le dice a
Wrath que deje a Butch. Butch cae al suelo, atontado.
   Beth está decidida a saber todo sobre su padre e incita a Wrath a que deje
la comisaría antes de que Butch recobre el conocimiento. Llama un taxi y
Wrath le dice al conductor que los lleve al barrio de la mansión de Darius.
Los deja a una manzana o dos de distancia y caminan hasta la casa de
Darius. Fritz, el mayordomo, les da la bienvenida en la puerta.
  Wrath conduce a Beth a la sala de estar y luego hasta la habitación de
invitados. Ella tiene miedo pero está decidida a saber algo de su padre. El
dormitorio de Wrath es un lugar extraño con espeluznantes paredes negras
y velas, pero no siente como si él representara un peligro para ella.
  Antes de que pueda exigirle que hable, él comienza a hacerle un montón
de preguntas extrañas. ¿Ha estado más hambrienta de lo habitual? ¿Ha
estado comiendo mucho pero sin subir de peso? ¿Son sus ojos más
sensibles a la luz? ¿Se siente dolorida? ¿Le duelen los incisivos? Ella piensa
que está chiflado y le pregunta qué tiene que ver todo eso con su padre.
  Wrath se quita la chaqueta y la lanza sobre la cama. Se pasea por la
habitación antes de tomar su mano y sentarse con ella en el sofá. Le cuenta
que el nombre de su padre era Darius y que ha muerto recientemente. Ella
dice que le habían dicho que su padre murió antes de nacer ella. Wrath
sacude la cabeza y le explica que Darius y él han luchado juntos durante
muchos años y que el amor que su padre sentía por ella era muy profundo.
Ella pregunta por qué, si su padre se preocupaba tanto por ella, nunca se
molestó en presentarse. Wrath no le responde pero le retira el cabello con
suavidad. Vas a enfermar pronto, le dice suavemente. Vas a enfermar y vas
a necesitarme.
  Beth pierde el hilo de lo que le está diciendo. Algo sobre ayudarla a
pasar alguna clase de enfermedad, pero ella sólo está interesada en su
padre. Quién era, exige. Él era como yo, dice Wrath. Toma el rostro de ella
entre sus manos. Y lentamente abre la boca.
  Beth echa una mirada a sus colmillos y le aparta, horrorizada. Se levanta
de un salto del sofá y corre en busca de las escaleras. Él la deja ir,
desmaterializándose hacia el frente de la casa justo en el instante en que
ella sale disparada por la puerta. Lo mira con absoluta incredulidad y se da
la vuelta con brusquedad. Wrath deja que corra hasta expulsar su miedo,
manteniéndose un poco detrás. Cuando finalmente queda exhausta, la
levanta del suelo y la abraza mientras rompe a llorar. Ella sólo repite, una y
otra vez, que no le cree. Que no puede creerle.
  En la comisaría, Butch se arrastra adentro e inmediatamente expide una
orden de búsqueda para Wrath y Beth. Va al apartamento de Beth pero ella
no está allí. Emprende el camino hacia el centro buscándola, y cuando no
puede encontrarla, vuelve a su apartamento.
  Wrath lleva a Beth de regreso a la mansión. Abajo en la habitación, la
atrae hacia él y la abraza. Ella está aturdida pero finalmente su mente se
aclara lo bastante como para volverse y mirarlo. Él le da un beso en la boca,
solamente con la intención de tranquilizarla, pero el fuego entre ellos se
enciende. Conducida por la locura de lo que le ha dicho, Beth libera su
frustración contra el cuerpo de él y hacen el amor con pasión arrebatadora.
Cuando Wrath entra en ella, descubre sus colmillos y casi los hunde en su
cuello. Está peligrosamente cerca de alimentarse de ella, algo que no
debería hacer dado que ella aún no ha experimentado su transición.
Sintiendo que está desesperado por la sangre de Beth y su fatiga creciente,
sabe que pronto tendrá que hacerle una visita a Marissa.
   A la mañana siguiente, Butch vuelve a la comisaría y es convocado al
despacho del capitán. Le dice que está en suspensión administrativa por lo
que le hizo a Billy Riddle. Butch le dice a su capitán que el chico se merecía
algo peor. Entrega su placa y su arma y se marcha, decidido a buscar a
Beth. Llama a José a su casa y le cuenta lo que ha sucedido. Le pregunta a
José si ha encontrado algo acerca de las estrellas que se recogieron en las
dos escenas del crimen. José le dice que piensa que al menos una de las
armas fue comprada en la academia local de artes marciales. Butch decide
ir a comprobar el lugar.
  En la mansión, Beth se despierta en brazos de Wrath. Él ha permanecido
despierto, abrazándola durante horas. Ella le pregunta suavemente cómo
era su padre. Wrath le dice que Darius era valiente y fuerte, todo lo que un
guerrero debe ser. Ella le pregunta contra qué luchaban él y Darius. Él le
habla sobre la Sociedad Lessening y su historial de caza vampiros. Le cuenta
que sus medio hermanos fueron asesinados por lessers. Ella le pregunta a
quién perdió y él comparte con ella las horribles muertes de sus padres. Le
acaricia el rostro y le dice que lo siente. La angustia de él es evidente y
también lo es su odio a sí mismo. Cuando le dice que se culpa a sí mismo,
ella le ayuda a ver lo impotente que era, dada su estatura física y el hecho
que su padre lo encerró. Le dice que nadie en esa situación podría haber
detenido las muertes. Nadie.
   Suena un golpe en la puerta. Wrath se pone encima una bata, vuelve a
colocarse sus gafas oscuras, y contesta. Boo, el gato de ella, salta a través de
la habitación y se lanza a sus brazos. Ella se ríe y le abraza. Mientras estaba
dormida, Wrath le había pedido al mayordomo que fuera a buscar a Boo a
su apartamento.
  Wrath le da las gracias al mayordomo y divisa la puerta de la habitación
del padre de ella. Cuando se quedan solos, le dice que quiere mostrarle
algo y hace que se levante de la cama. La lleva al otro lado del vestíbulo, al
dormitorio de Darius. Ella entra y queda impresionada al ver docenas de
fotos suyas a diversas edades. Están por todas partes en hermosos marcos.
(Más tarde se entera que han sido tomadas por Fritz, el mayordomo.)
También encuentra un retrato de su madre. Wrath espera en la puerta
mientras ella explora la habitación de su padre. Mientras la observa, se da
cuenta de que quiere tomarla como su uta-shellan, su primer y única
compañera. Su esposa. El pensamiento que surge luego es que ella puede
no sobrevivir a la transición. Siente un helado terror.
  Beth está increíblemente emocionada tanto por la obvia adoración de su
padre como por el sereno apoyo de Wrath mientras ella pasea por la
habitación. Responde sus preguntas atentamente y cada trocito de
información que le aporta para ella es un regalo precioso. Cuando
encuentra un diario, le pide que se acerque. No puede leer la escritura
porque está en un idioma que no conoce. Cuando le tiende el diario, se da
cuenta de que él no lo está mirando. Deja el libro y extiende las manos
hacia su rostro. Lentamente le quita las gafas oscuras. Todas las veces que
él ha estado sin gafas antes, había estado oscuro. Aquí, a la luz de una
lámpara, ve que sus iris son de un verde pálido, lechoso, y que las pupilas
son como diminutas y desenfocadas puntas de alfiler. Eres ciego, dice
suavemente. Wrath siente una vergüenza instintiva por su incapacidad y
trata de apartar sus manos. Le preocupa que ella piense que no puede
protegerla y le dice que de todas formas puede cuidar de ella. No sé por
qué, pero de alguna forma no me cabe la menor duda acerca de ello,
susurra ella al besarle.
   Fuera, en la ciudad, Butch llega a la academia de artes marciales y ve
salir a Billy Riddle. Butch entra y habla con uno de los instructores, un tipo
llamado Joe Xavier. Butch no puede señalar qué es, pero hay algo raro en el
hombre. Xavier contesta sus preguntas sobre estrellas arrojadizas y
entonces casualmente pregunta a Butch a quién anda buscando. A nadie en
particular, responde Butch. Le pregunta si al señor Xavier le importaría que
comprase una de las estrellas. No están en venta, dice el hombre, pero le
daré una. Butch toma la estrella y la mete en su bolsillo. Sale y conduce
hasta el periódico para ver si Beth ha ido allí. Nadie la ha visto.
   Beth deja la mansión más tarde ese día, pensando que debería acudir al
trabajo. Pasa por su apartamento, se cambia, y se dirige al centro. Cuando
llega al periódico, su editor le exige saber dónde ha estado. Ha perdido dos
fechas de entrega y amenaza con despedirla. Ella se sienta y escribe dos
columnas pero en realidad su mente está con Wrath. La historia que le ha
contado puede ser fantásticamente increíble, pero en cierta forma tiene
sentido. Eso explicaría por qué siempre se ha sentido tan diferente de la
gente que la rodea. Y cómo por alguna razón siempre tenía la sensación de
que alguien la vigilaba.
   Cuando se pone el sol, Wrath llama a Marissa. Ella llega a la estancia,
contenta de que la haya llamado porque obviamente está perturbado.
Wrath, por su parte tiene la mente centrada en Beth. Le preocupa que este
fuera en la ciudad lejos de él, no puede apartar de su mente el recuerdo de
cuando hicieron el amor, y está petrificado de miedo por su inminente
transición. Marissa le ofrece su muñeca pero, cuando Wrath cierra los ojos,
ve a Beth. Con una oleada de pasión recordada, va a por el cuello de
Marissa.
   Marissa siente cómo muerde su arteria y se sobresalta. Su cuerpo está
completamente excitado cuando la arrastra contra él. Esto es lo que ella
siempre ha esperado y se aferra a sus hombros, extendiéndose hacia su
mente, con la suya. Obtiene una vívida imagen de la hembra en quien él
está pensando y se le rompe el corazón. Finalmente abandona sus
esperanzas. Sabe que él nunca, jamás sentirá nada semejante por ella. Una
lágrima se desliza de su ojo mientras él bebe.
   Al otro lado de la ciudad, el señor X, va a buscar otra prostituta para
usarla como cebo para atrapar a un vampiro. Esta vez, ha llevado una red
que ha tejido con hilo de plata. Asesina a otra mujer en un callejón,
dejándola desangrarse. Cuando aparece un vampiro, atrapa al macho en la
red. El señor X se lanza sobre él y dispara varios dardos al macho. Cuando
el vampiro pierde el conocimiento, el señor X le arrastra hasta su coche y se
lo lleva al campo dónde vive.
  Beth regresa caminando a su apartamento para recoger algo de ropa y
comprobar sus mensajes. Butch la ha llamado varias veces y en el trabajo
también le han dicho que había estado tratando de encontrarla. Le llama
por el móvil. Él le dice que no se mueva porque irá a verla. Mientras lo está
esperando empieza a sentir nauseas. Disuelve un par de Tums, pero la
sensación empeora.
   Wrath termina con Marissa, y cuándo retrocede, ella le dice que le libera
de su compromiso. Él toma sus manos entre las de él y le dice que lo siente.
Ella murmura que hicieron mala pareja desde el principio. Él jura que
siempre la protegerá pero ella le responde que encontrará a otro que lo
haga. Ella se desmaterializa.
  Wrath sube a la planta alta y los hermanos guerreros se reúnen con él. La
noche anterior, mientras Wrath estaba con Beth, estuvieron vigilando la
academia de artes marciales. Notaron un flujo continuo de lessers entrando
y saliendo a las tres de la madrugada y creen que es el centro.
  Entretanto, Butch llega al apartamento de Beth y llama al interfono.
Cuando ella no contesta, se dirige a la parte de atrás. A través de la puerta
de cristal, la ve tumbada boca abajo en el suelo, encogida como una pelota.
Rompe el cristal de una ventana con la culata de su arma y entra. Ella se
contorsiona de dolor. Comienza a llamar al 911 pero ella le detiene. Le da
una dirección y le ruega que la lleve allí. Él le dice que no va a llevarla a
ninguna parte salvo al servicio de Urgencias. Ella le agarra el brazo y tira
de él hasta tener su rostro cerca del de ella. Le dice que si quiere que viva,
tiene que llevarla con Wrath. Eso lo deja todo claro para Butch. Wrath ha
enganchado a Beth a la heroína y está con el síndrome de abstinencia. Si la
lleva a Urgencias, podría morir si no puede conseguir la droga. La levanta
en brazos y la lleva a su coche. Conduciendo como alma que lleva el diablo,
se dirige a la casa de Darius.
  Wrath y los hermanos están en la sala de estar cuando oyen golpes en la
puerta. Sacando sus armas, salen todos en grupo. Wrath abre la puerta.
Butch irrumpe con Beth en sus brazos. Wrath se la arrebata mientras los
hermanos lo miran asombrados. Él la sostiene como si fuera absolutamente
preciosa y desaparece en la sala de estar.
   Al otro lado de la ciudad, Marissa ha regresado a su habitación y se
arrastra hacia la cama. Más tarde cuándo su hermano sube, con la
esperanza de llevarla a una fiesta, ve horrorizado las heridas recientes que
tiene en el cuello y las magulladuras que tiene en su piel pálida. Havers se
pone furioso con Wrath. Se va a su laboratorio, convencido de que tiene
que hacer algo.
   En la casa de Darius, Wrath coloca a Beth suavemente sobre la cama del
dormitorio. Ella está sufriendo y a él le tiembla la mano cuando saca la
daga. Hace un movimiento hacia su muñeca pero se detiene porque quiere
sostenerla cerca cuando ella beba. Se hace un pequeño corte en el cuello y
la levanta, acunándola. Mientras ella bebe de él, la mece de un lado a otro,
pronunciando antiguas oraciones que pensaba que había olvidado.
   En el piso de arriba, los hermanos rodean a Butch. Butch está furioso por
lo de Beth, cansado de tratar con traficantes de drogas y su carnicería y
desilusionado con su trabajo. Cuando uno de los hermanos se detiene
frente a él, Butch se deja dominar por la ira, y tira al hombre más grande al
suelo. En cuestión de segundos, Butch está tumbado de espaldas,
completamente inmovilizado, con un codo aplastando su tráquea. El tipo
que está sentado sobre su pecho está sonriendo abiertamente y
comentándoles a los demás que de cierta forma le agrada Butch. Cuando
Butch está a punto de desmayarse, uno de ellos se adelanta y saca al
hombre de encima de él.
  Butch contempla a su salvador mientras jadea luchando por respirar. El
hombre que lo observa tiene una cicatriz a lo largo de su mejilla y los ojos
más letales que Butch haya visto jamás. Ahora sí, piensa Butch. Esta vez va
a morir. Pero en lugar de matar a Butch, el hombre dice que esperarán a
Wrath antes de decidir qué hacer. En ese momento, un mayordomo vestido
con una librea negra entra con unos canapés. Butch no puede creer lo que
ve. ¿El tipo hace circular una bandeja de plata y luego les dice a los
hombres que si van a cometer un asesinato, que hagan el favor de ser tan
amables de ocuparse del asunto en el patio trasero?
  Abajo, dentro la recámara, Beth termina de beber y Wrath la sostiene
mientras la atraviesa el dolor. En cierto momento, está convencido de que
se está muriendo pero ella sale adelante. Dos horas antes del amanecer, la
agonía finalmente se aplaca y se queda dormida.
   Arriba, Butch es despojado de su chaqueta y sus captores registran sus
bolsillos y encuentran la estrella arrojadiza. ¿Tienes conocimiento de artes
marciales?, pregunta uno de ellos. Butch le dice que no. Entonces ¿qué
haces con esto?, es la siguiente pregunta. Es de unos amigos, contesta
Butch. Le hacen algunas preguntas acerca de la academia de artes
marciales de la ciudad. Por alguna razón alocada, casi llega a creer que
están todos persiguiendo lo mismo: el hombre que colocó el coche bomba y
podría estar matando a las prostitutas. El mayordomo interrumpe con el
anuncio de que la cena está servida. Mientras los otros hombres comienzan
a salir de la habitación, el de la cicatriz se queda atrás y le dice a Butch que
le invita a hacer un intento de fuga. La puerta principal no está cerrada con
llave. Pero si Butch sale, el hombre va a perseguirlo como a un perro y a
matarle en la calle. Cuando Butch se queda solo en la sala de estar,
considera sus opciones. Está preocupado por Beth y decide, a pesar de la
amenaza de Cara Cortada, no salir.
  En su dormitorio al otro lado de la ciudad, Marissa no para de dar
vueltas. Se siente extraña y le lleva un rato darse cuenta de que está
disgustada. No, está más que disgustada. Está furiosa. Aparta las sábanas y
se desmaterializa. Imagina que Wrath estará a punto de regresar a su casa
así que reaparece en la sala de estar de Darius. Se ha cansado de esconderse
a sí misma de Wrath y espera que sus guerreros estén con él cuando
regrese. Quiere echarle la bronca frente a una audiencia.
   Butch está dando vueltas por sala de estar, deteniéndose para mirar las
antigüedades y pensando que los traficantes de drogas sacan en limpio
demasiado dinero, cuando repentinamente, aparece una mujer delante de
él. Siente como se queda sin aliento. Es tan etéreamente hermosa, que casi
olvida cómo respirar. Tiene un rostro delicado, brillantes ojos verdes, y una
cascada de rizos rubios cayendo por su espalda. Viste un vaporoso traje de
noche blanco o alguna especie de túnica. Con una sacudida de su instinto
protector, Butch mira hacia el vestíbulo, pensando que debería sacarla de
ahí. No puede imaginar que puede estar haciendo una delicada belleza
como ella con un grupo de matones despreciables como esos. Ella es tan
pura, piensa. Es tan absolutamente pura.
   Marissa se sorprende ante lo que tiene frente a ella. Es un humano. En
casa de Wrath. Y el hombre tiene los ojos clavados en ella como si hubiera
visto un fantasma. Él se aclara la garganta y extiende la mano. Luego la
retira y se limpia la palma vigorosamente en la parte de atrás de sus
vaqueros. Extiende la mano otra vez y se presenta como Butch O'Neal. Ella
considera la mano que le ha ofrecido, pero retrocede un paso. Él deja caer
su mano y simplemente mantiene sus ojos clavados en ella. ¿Qué estás
mirando?, pregunta, cerrando el escote de su traje de noche. Se pregunta si
tal vez él siente que ella es un vampiro y eso le disgusta. Un rubor colorea
las mejillas de él y se ríe torpemente. Se disculpa y dice que probablemente
está harta de que los hombres se la queden mirando. Ella niega con la
cabeza. Ningún macho me mira nunca, murmura. Para sí misma, piensa
que esa es una de las partes más duras de ser la shellan de Wrath. Ninguno
de los machos y muy pocas hembras la miran a los ojos por miedo a lo que
Wrath pueda hacer. Dios mío, si tan sólo supieran lo poco que él la desea.
  El humano se acerca un paso. No puedo creer que los hombres no se
queden mirándote fijamente, dice. Le sonríe y ella piensa que sus ojos son
muy cálidos. Ella ha oído muchas historias sobre los humanos. Qué odian a
su raza, que les quemarían en la hoguera si pudieran. Sin embargo este no
parece violento, al menos no con ella. Cuál es tu nombre, pregunta él. Ella
se lo dice y luego él quiere saber si ella vive en la casa. Ella niega con la
cabeza.
  Butch no puede apartar los ojos de ella. Sabe que se está comportando
como un perfecto imbécil pero lo que realmente quiere es extender la mano
y tocarla, simplemente para asegurarse de que es real. Te importaría… se
interrumpe. Qué, le apremia ella. ¿Puedo tocar tu cabello?, susurra él. Ella
parece conmocionada y luego una expresión de determinación cruza su
rostro. Da un paso hacia él y él adora cómo huele. Como el aire limpio. Ella
inclina la cabeza y un largo rizo de su cabello cae hacia adelante. Butch
toma las sedosas hebras entre sus dedos. Suave, piensa. Tan suave.
  Marissa cierra los ojos mientras la mano de él se vuelve un poco más
atrevida. Siente el contacto de las yemas de sus dedos en la mejilla e
instintivamente vuelve el rostro hacia su palma. Su cuerpo comienza a
sentir calor y el tiempo parece detenerse. Está confusa por el cambio que
experimenta, un poco asustada por las atenciones de este macho. Pero le
gusta. Le gusta la forma en que la mira.
  Havers está de regreso en su casa, después de haber pasado la noche
paseando por el jardín. Sabe cómo sacar a Wrath de la vida de su hermana
pero el método va en contra de sus principios y el compromiso que hizo
con su raza como sanador. Indeciso, sube al dormitorio de ella. Cuando se
encuentra con que ella se ha ido otra vez, toma una decisión. Se
desmaterializa y se proyecta a sí mismo a una zona repugnante de la
ciudad. Vestido con sus ropas caras, se ve completamente fuera de lugar
entre el cuero y las cadenas de los habitantes del centro. Comienza a pasear
por las calles y los callejones.
  Con Beth profundamente dormida, Wrath la deja para ir a hablar con los
hermanos. Cuando empuja una pintura para abrirla y entra en la sala de
estar, ve a Butch y a Marissa de pie uno junto al otro. Wrath se sorprende
por la atracción que percibe que hay entre ellos. Y es recíproca. Antes de
poder decir nada, Rhage entra desde el comedor, con una daga en la mano.
Se dirige hacia Butch, obviamente ha visto lo mismo que Wrath y cree que
Marissa sigue siendo la shellan de Wrath. La voz imperiosa de Wrath
detiene a Rhage, Butch y Marissa. Wrath nota con aprobación la forma en
que instintivamente Butch protege a Marissa con su cuerpo. Rhage sonríe y
le lanza la daga a Wrath, asumiendo obviamente que Wrath quiere matar al
humano. Relájate, Rhage, murmura Wrath. Y déjanos.
   Butch contempla al hombre más alto, pensando en Beth y ahora también
preocupado por de la rubia que tiene detrás. Siente un movimiento y se da
cuenta de que Marissa está interponiéndose entre él y el traficante de
drogas. Como si pudiera protegerlo. Butch comienza a protestar cuando
Marissa comienza a hablar con tono duro en un idioma que no reconoce.
Ella y el traficante hablan durante un momento y luego el traficante
realmente sonríe. Pasa junto a él y besa a Marissa en la mejilla. Y luego con
un movimiento rápido, el traficante extiende el brazo por delante del
cuerpo de ella y agarra a Butch por el cuello. Desde detrás de sus gafas
oscuras, el hombre dispara una mirada furiosa que traspasa a Butch hasta
la nuca. Marissa comienza a empujar el pecho del traficante pero no
consigue nada. Entonces el traficante sonríe tensamente y le susurra a
Butch en el oído, parece interesada en ti. No lo desapruebo. Pero lastímala
y yo…Butch interrumpe al hombre, cansado de que la gente jure matarle.
Sí, sí, lo sé, masculla. Me arrancarás la cabeza de un mordisco y me dejarás
en la calle para que muera. Los labios del traficante se abren para sonreír
abiertamente y Butch frunce el ceño. Hay algo extraño con los dientes de
este tipo, piensa.
  Beth se despereza, sintiéndose toda contracturada. Se estira para
alcanzar a Wrath, y como no está allí, abre los ojos. Su vista todavía
funciona. Se levanta, se mira el cuerpo. Parece el mismo. Baila un poco.
También funciona igual. Se viste con una túnica negra que huele a Wrath y
sube. Mientras lo hace nota que no jadea en absoluto por el esfuerzo. Eso es
un beneficio, piensa. Tal vez haya beneficios en todo este asunto de ser un
vampiro.
   Cuándo llega a lo alto de las escaleras, le toma un minuto averiguar
cómo se abre la puerta secreta. Y luego entra en la sala de estar. Butch está
allí con una rubia bellísima. Lo dos están sentados en el sofá y ambos
levantan la vista. Butch se acerca a Beth y le da un abrazo. Beth puede
sentir que la rubia la observa detenidamente, como si examinara cada
pulgada de su persona. No obstante no hay hostilidad en los ojos de la
rubia. Simplemente curiosidad y algo extrañamente parecido al asombro.
Butch las presenta a ambas, y cuándo Beth pregunta dónde está Wrath, él
le dice que está en el comedor.
   Beth atraviesa el vestíbulo y sus pies se detienen cuando ve un grupo de
hombres de aspecto letal sentados alrededor de una mesa cubierta de
vajilla de porcelana. La escena es completamente incongruente. Todos esos
tipos duros vestidos de cuero comiendo con cubertería de plata. Entonces
ve a Wrath. Está sentado en la cabecera de la mesa. Cuando la ve en la
puerta, se acerca presuroso a ella. La toma en sus brazos y la besa con
ternura. Beth es vagamente consciente de que cesó toda conversación en la
habitación y que los hombres tienen los ojos clavados en ella. Wrath le
pregunta cómo se siente en voz baja y requiere un poco de tiempo
convencerlo de que esta bien. Le pregunta si tiene hambre y ella responde
que tiene un antojo de lo más extraño de chocolate con beicon. Él sonríe y
le dice que irá a la cocina a traerle un poco de ambas cosas. Se aparta de
ella y luego parece darse cuenta de que debe presentarla. Wrath señala a
los hombres que están sentados alrededor de la mesa, diciéndole sus
nombres y luego la presenta. Después de decir su nombre, usa una palabra
que ella no reconoce y luego se dirige a la cocina.
  Beth le observa marcharse y entonces se oye un estruendo en la
habitación cuando los hombres empujan hacia atrás sus sillas y se ponen de
pie al unísono. Las dagas aparecen en sus manos y se dirigen hacia ella, en
un movimiento intencionado. Ella se asusta y retrocede hacia un rincón.
Cuando está a punto de gritar para llamar a Wrath, los hombres se dejan
caer sobre una rodilla formando un círculo a su alrededor, inclinando las
cabezas ante ella, clavan sus dagas en las tablas del entarimado a sus pies.
Las empuñaduras tiemblan por la fuerza, las hojas brillan a la luz de las
velas. Umm, encantada de conoceros, también, les dice débilmente. Al oír
su voz los hombres levantan la vista hacia ella. Sus rudos rostros muestran
reverencia, sus ojos brillan con adoración.
   En la peor parte de la ciudad, Havers siente el amanecer inminente y le
preocupa perder su determinación cuando finalmente un lesser comienza a
seguirle. Justo en el momento en que el lesser está a punto de atacar, Havers
lo detiene ofreciéndole información sobre un gran guerrero vampiro. El
lesser se detiene. Havers le hace notar, no sin razón, que él es un pez
pequeño. Si el lesser quiere atrapar a un vampiro de verdad, debe buscar
refuerzos y dirigirse al otro lado de la ciudad. Havers le da la dirección de
la casa de Darius, dónde sabe que Marissa ha estado reuniéndose con
Wrath.
   Entretanto, de vuelta en la sala de estar, Butch y Marissa están
conversando cuando ella dice que tiene que irse. Por qué, pregunta él. ¿Y
dónde? ¿Cuándo puedo verte otra vez? Ella dice que no lo sabe. ¿Pueden
almorzar? ¿Cenar? ¿Qué vas a hacer mañana por la noche?, le pregunta él.
Marissa sonríe un poco. Le parece gracioso que la persigan. Le agrada.
Considera qué opciones tiene en cuanto a lugares dónde reunirse y se da
cuenta que, por extraño que parezca, verse con el humano en la casa de
Darius parece lo adecuado. Le dice a Butch que se reunirá con él a la noche
siguiente. Entonces él se ofrece a llevarla a casa. Ella le dice que se llevará a
casa a sí misma. Se pone de pie, y olvidándose de que es un humano, se
desmaterializa delante de él.
  Butch da un salto en el sofá. Mira a su alrededor. Se lanza hacia delante
para palpar el aire donde había estado ella. Se agarra la cabeza con las
manos y decide que está perdiendo el juicio. En ese momento, aparecen
Wrath y Beth en la puerta. Butch se da la vuelta bruscamente,
tartamudeando. Beth le sonríe, da un paso adelante, y toma su mano.
Butch, tengo algunas cosas que contarte, dice.
  Cuando se levanta el sol, el señor X abre la academia de artes marciales.
Todavía no ha llegado dónde quiere con la captura de vampiros. El que
atrapó la noche anterior murió demasiado rápido. El señor X se conecta a
Internet y hay un mensaje para él. Es del señor C. El señor X llama al otro
lesser, y cuando cuelga el teléfono, está sonriendo abiertamente. En ese
momento, Billy Riddle entra en su oficina. Billy le dice que ha considerado
su oferta y que quiere aceptarla. El señor X se pone en pie y rodea con el
brazo al muchacho. Es el momento perfecto, dice. Necesito algo de ayuda
con un nuevo trabajo. Billy pregunta si saldrán esa noche. El señor X
sacude la cabeza. Esta noche, debemos iniciarte, hijo. Luego puedes ir de
caza.
   Esa tarde, Beth se despierta en brazos de Wrath y lo encuentra mirándola
fijamente con una expresión seria. Qué te pasa, le pregunta. Él la besa
suavemente. Le dice que la ama. Que quiere ser su protector. Su guerrero.
Que quiere estar con ella por el resto de sus vidas. Ella le envuelve con sus
brazos y le dice que eso es exactamente lo que tenía en mente. Él sonríe
abiertamente y dice que celebrarán la ceremonia tan pronto como caiga sol.
¿Vamos a casamos?, pregunta ella. Él asiente y le dice que le pedirá a
Wellsie, la shellan de Tohrment, que traiga un vestido para ella. Beth le dice
que le ama y hacen el amor.
   Esa noche, los hermanos se reúnen en la mansión. Beth conoce a Wellsie,
una hermosa pelirroja, que le agrada de inmediato. Aparece Marissa y Beth
se divierte por cómo El Duro parece sufrir un caso grave de amor a primera
vista respecto de la delicada rubia. Wrath decide celebrar la ceremonia
abajo en su cuarto y los hombres trabajan para despejar la habitación de
muebles. Beth y Wellsie ayudan a Fritz a preparar la comida y Beth se
maravilla de lo natural que le parece todo. Siente como si fuera parte de
esta gente, aunque sus costumbres sean un poco raras. Cuando esta
llevando un rosbif a la mesa del comedor ve a Fritz vertiendo una bolsa
grande de sal Morton en un plato de plata. Está a punto de preguntarle
para qué es cuando Wellsie le dice que es ha llegado la hora de cambiarse.
En la planta baja los hombres ya están listos.
  Beth se viste con un largo vestido blanco y sigue a Wellsie escaleras abajo
hacia el sótano. Cuando entra en la recámara, ve que Wrath tiene puesta
una túnica negra de raso y pantalones. Los hombres están colocados en fila,
vistiendo ropas similares con unas dagas de aspecto peligroso colgadas de
cinturones enjoyados. Butch y Marissa también están allí, al igual que Fritz,
el mayordomo. Wrath le sonríe desde detrás de sus gafas oscuras.
Tohrment se acerca a ella. Vamos a tratar de hablar la mayor parte del
tiempo en español para que puedas entenderlo. Ella asiente. Él le pide a
Wrath que se adelante y luego se dirige a ella. Este macho pide que le
aceptes como tu hellren, dice Tohrment. ¿Le tomarás si es digno? Sí,
responde ella, sonriéndole a Wrath. Tohrment se vuelve hacia Wrath. Esta
hembra considerará tu propuesta. ¿Te pondrás a prueba por ella? Lo haré,
responde Wrath. ¿Te sacrificarás por ella? Lo haré, repite Wrath. ¿La
defenderás de aquellos que quieran hacerle daño? Lo haré, repite Wrath.
Tohrment da un paso atrás, sonriendo. Wrath la rodea con sus brazos y la
besa. Beth lo abraza y siente como si hubiera llegado al hogar.
   Pero entonces Wrath se aparta. Desabrocha el cinturón de su túnica y se
la quita, revelando su torso desnudo. Wellsie se coloca detrás de Beth y le
sostiene la mano. Todo va a estar bien, susurra Wellsie. Simplemente
respira conmigo y no te preocupes. Beth mira a su alrededor alarmada
mientras Wrath se quita sus gafas oscuras y se arrodilla delante de sus
hombres. Fritz trae una mesa pequeña con una jarra y el tazón de plata que
ella le vio llenar cuando estaba en la planta alta.
   Tohrment se sitúa frente a Wrath. ¿Cuál es el nombre de tu shellan? Se
llama Elizabeth, dice Wrath. Tohrment desenfunda su daga y se inclina
sobre la espalda desnuda de Wrath. Beth jadea y se abalanza hacia adelante
pero Wellsie la sujeta. Te estás casando con un guerrero, susurra Wellsie.
Así es como hacen cosas. Pero est{ mal, exclama Beth. No quiero que él…
Wellsie la interrumpe. Déjale conservar su honor frente a sus hermanos, le
dice con apremio. Él te está entregando su cuerpo. Ahora es tuyo. Beth
lucha, repitiendo que no necesita hacer eso para probarse ante ella. Pero
esto es lo que él es, dice Wellsie. ¿Le amas? Sí, dice Beth, cerrando los ojos.
Entonces debes aceptar sus costumbres, replica Wellsie.
  Uno a uno, los hombres de Wrath dan un paso al frente y le hacen la
misma pregunta antes de desenfundar la daga e inclinarse sobre su
espalda. Cuándo han acabado, Tohrment toma el tazón de sal y lo echa en
la jarra. La derrama sobre la espalda de Wrath y luego seca su piel con una
inmaculada tela blanca. Tohrment toma la tela, la enrolla, y la mete en una
caja profusamente adornada. Se coloca frente a Wrath. Levantaos, mi señor,
le ordena. Wrath se pone en pie y Beth ve un diseño en su espalda, a la
altura de sus hombros. Tohrment le entrega a Wrath la caja y le dice: Lleva
esto a tu shellan como símbolo de tu fuerza y tu valentía, así ella sabrá que
eres digno de ella y que tu cuerpo es ahora suyo para ordenarlo.
   Wrath se da la vuelta y cruza la habitación. Beth examina su rostro con
ansiedad. Parece estar perfectamente. De hecho, realmente resplandece de
amor, sus pálidos ojos ciegos brillan. Él se deja caer de rodillas, inclina su
cabeza, y sostiene en alto la caja. ¿Me tomarás como tuyo?, pregunta. Con
las manos temblorosas ella acepta la caja y se siente aliviada cuando él se
pone de pie y la rodea con sus brazos. Se aferra a él con fuerza mientras los
demás irrumpen en gritos de alegría y aplausos. No quiero volver a pasar
por eso nunca, susurra ella. Él se ríe y le dice que mejor se prepare por si
tienen hijos.
   Las celebraciones se prolongan toda la noche y Butch y Marissa pasan el
tiempo hablando. Cuando el amanecer se acerca, están en el piso de arriba
de la casa, mirando los alrededores. Marissa se da la vuelta y le dice que
debe irse. Se siente más relajada con el humano y piensa que es muy
atractivo. Butch se acerca a ella lentamente. Se ve terriblemente serio.
Durante toda la noche ella ha tenido la sensación de que él ha estado
esforzándose para que se encuentre a gusto. El cambio en él la intriga. ¿Qué
ocurre?, pregunta. Quiero besarte, responde él en voz baja. Ella percibe su
deseo y su contención. Ansiosa pero sin sentirse atemorizada, ella avanza
unos pasos y siente cómo le pone las manos suavemente sobre los
hombros. Cuando le roza los labios con los suyos los siente suaves y
gentiles. Ella cierra los ojos y se apoya en él. Un sonido, parecido a un
gruñido de satisfacción, retumba en el pecho de él. Él profundiza el beso,
deslizando la lengua dentro de su boca y acariciando la de ella. Siente el
calor de sus manos en la cintura, su corazón latiendo de forma firme y
agitada contra el de ella, su cuerpo agitándose salvajemente pero
manteniéndolo controlado con firmeza. Él se aparta y sus ojos le examinan
el rostro como si temiera haber ido demasiado lejos. ¿Eso estuvo bien?,
pregunta suavemente. Ella sonríe. Ha sido hermoso, responde. Una
hembra no podría pedir un primer beso mejor. Los ojos de Butch brillan
con sorpresa. Marissa le rodea el rostro con las manos. Hagámoslo de
nuevo, dice, atrayéndole hacia ella.
  Beth y Wrath pasan el día siguiente durmiendo después de que su
mobiliario fue puesto nuevamente en el lugar. Esa tarde después de la
puesta del sol, Wrath y los hermanos hablan con Butch, que les dice lo que
sabe acerca de la academia de artes marciales, que no es mucho. Queda
decidido que los hermanos saldrán en grupo, se infiltrarán en el lugar, y
atacarán. A petición de Wrath, Butch accede a quedarse en la casa con Beth
y protegerla. Wrath le dice a Beth que sólo sale para ocuparse de algunos
asuntos. No quiere preocuparla, pero ella no es tonta. Mientras los hombres
se arman, ella intenta mantener a Wrath en casa. ¿Qué puede ser tan
importante?, le exige. Se trata de algo relacionado con la muerte de tu
padre, dice él. Debemos descubrir quién lo hizo. Tu padre merece ser
vengado. Beth finalmente le deja ir, pero se queda preocupada.
  En los suburbios, el señor X y Billy, que ahora es conocido como el señor
R, salen de la granja del señor X. El señor C no aparece porque ha sido
asesinado por otro lesser en una pelea territorial. Su plan es mantener bajo
vigilancia la casa de Darius y esperar a que el legendario guerrero vampiro
que reside allí regrese al amanecer. El señor X ha llevado la red y los
dardos. Le parece irónico estar yendo a la casa del guerrero que él hizo
volar en pedazos. Él había asumido que, dado que el vampiro dueño de esa
casa había muerto, ningún otro vampiro iría a quedarse allí porque el lugar
era peligroso. Cuando llegan, se instalan fuera de la mansión. Sospechan
que los guerreros vampiro han salido, pero parece que al menos hay una
hembra allí dentro.
  Dentro, Marissa llega y ella y Butch permanecen con Beth. Beth se siente
como la tercera en discordia y les pide que vayan arriba. Ella estará bien.
Butch considera la idea, y después de comprobar puertas y ventanas y
activar el sistema de seguridad, asiente ya que él y Marissa permanecerán
en la salita que está al otro lado del vestíbulo. Eso es lo máximo que está
dispuesto a ceder. Beth se acurruca en el sofá en la sala de estar.
  El señor R explora la casa con sus prismáticos y ve a Beth. Esta vez voy a
atrapar a esa perra, le dice al señor X. Quiero golpearla hasta que sangre. El
señor X lo considera y sugiere un cambio en el plan. ¿Te gustaría atraparla
en este mismo momento?, le pregunta al señor R.
  Beth oye que algo golpea la ventana. Se acerca y mira hacia afuera. No
hay nadie allí. Un momento más tarde, una explosión hace tambalear la
mansión. Es arrojada contra la pared. Cuando Butch entra corriendo a la
habitación, dos hombres atraviesan el hueco que hay dónde estaba la
ventana. Uno de ellos se detiene y dispara contra Butch. Y el otro es Billy
Riddle.
  Wrath y los hermanos están luchando contra los lessers dentro de la
academia de artes marciales cuando siente una terrible sensación en el
centro del pecho. Se retira de la batalla tan pronto como puede y se
desmaterializa hacia la mansión. Se encuentra con un caos. Butch ha caído,
el sistema de alarma está sonando, Marissa está histérica, y Beth ha
desaparecido.
   El señor X y el señor R llegan a la granja con Beth, atada de manos y
piernas. El señor X está muy contento con el giro inesperado que han
tomado las cosas. Al ser una hembra, ella le ofrece ciertas nuevas
oportunidades de tortura. Además, el guerrero vendrá tras ella. Es obvio
que ella deber ser su esposa o su novia o su hermana. Así que es un doble
trofeo. Dos por uno. La meten dentro.
   Dado que Beth se ha alimentado de él, Wrath puede sentir donde está y
se materializa frente a la granja. Irrumpiendo por la puerta, vence a ambos
lessers en una lucha feroz. Beth se libera de sus ataduras, y con una fuerza
física que nunca tuvo antes, ataca a Billy Riddle. Lo derriba y cuando
Wrath le lanza una daga, apuñala a Billy y él se desintegra. Aunque ha
vencido al señor X, Wrath está gravemente herido. Beth corre a su lado.
Usando el teléfono de Wrath, llama frenética al móvil de Butch, esperando
que alguien atienda la llamada.
  Responde Marissa. Cuando oye lo que le ha ocurrido a Wrath, Marissa,
que ya ha llamado a su hermano para que le ayude a tratar la herida de
Butch, le pide a Havers que vaya con Wrath. Cuando su hermano se rehúsa
a mirarla a los ojos, ella tiene la terrible sospecha de que él ha tenido algo
que ver con el ataque. Llena de ira, se enfrenta a él y exige que ayude a
Wrath. Havers, que todo este tiempo a estado en conflicto consigo mismo
por lo que ha hecho, admite su culpa y se desmaterializa hacia la granja. Es
evidente que Wrath está próximo a la muerte y la única esperanza es que se
alimente. Havers empieza a enrollarse la manga cuando Beth le aparta del
camino. Usa tu muñeca, le dice Havers. Wrath finalmente toma la sangre
de Beth y se estabiliza lo bastante como para meterle en un coche. Tienen
que llevarlo, porque él es incapaz de proyectarse a sí mismo. Es demasiado
peligroso quedarse en la casa de Darius y está a punto de amanecer.
Deciden ir a la casa de Havers. Hacen falta los dos para llevar a Wrath
hasta el laboratorio.
   Después de un largo día de angustiosa espera, Wrath recobra el
conocimiento. Mientras Beth le abraza y llora, por primera vez él odia su
existencia como guerrero. Ahora que Beth es su esposa, no quiere que esté
expuesta a la violencia. Se abrazan el uno al otro hasta que Havers entra en
el laboratorio con Marissa. Havers parece estar agonizando y admite ante
Wrath lo que hizo. Se ofrece a aceptar la venganza de Wrath en un ritual
que dará como resultado la muerte de Havers. Wrath se niega. Ahora están
en paz, por todo lo que Wrath le hizo a Marissa durante todos esos años.
  Cuando los hermanos aparecen en la casa de Havers, Wrath y Beth
aceptan una invitación para ir a la casa de Tohrment y Wellsie así Wrath
puede terminar de recuperarse. Wrath está todavía demasiado débil para
desmaterializarse, así que Beth, Butch y Marissa deciden conducirle hacia
al oeste. Mientras circulan por la carretera, Beth le sonríe a su esposo
vampiro, pensando en que ella había pedido una aventura. Y joder, mira lo
que había conseguido.


                                    Epílogo
   Un mes más tarde, en el rancho que Tohrment y Wellsie tienen en
Colorado, los hermanos están en la sala de mando preparándose para salir
de caza. Wrath ha asumido su papel como líder de los hermanos y ha
aceptado su posición como Jefe de su raza. Los vampiros han comenzado a
venir a él, a pedirle que resuelva disputas y bendiga a sus hijos, deberes
tradicionales del Jefe que no han sido atendidos desde la muerte del padre
de Wrath. Beth se está adaptando a su papel como uta-shellan del Jefe.
Butch y Marissa son felices, pero continúan luchando con las implicaciones
de su mortalidad.
  Mientras los hermanos se preparan para salir, Wrath frunce el ceño
cuando ve a Beth con una daga. ¿Qué estás haciendo?, le pregunta. Voy
contigo, dice ella. ¿Por qué?, exige él. Para pelear, responde ella. Oh, no, no
lo harás, replica Wrath, porque te prohíbo que luches. Beth levanta la
barbilla. ¿Disculpa? Me lo prohíbes, dice. Cuando los dos se enfrentan, los
hermanos salen precipitadamente de la habitación.
  Al otro lado de la puerta, los hermanos escuchan voces furiosas algo
amortiguadas. ¿Quién creéis que va a ganar esta vez?, pregunta Tohrment.
Los hermanos hacen sus apuestas. La puerta se abre. Sale Wrath con
aspecto feroz y poniéndose la chaqueta de cuero. Un momento después,
aparece Beth, llevando dos pistolas y una daga. Ella está sonriendo.
Cuando los hermanos se ríen, Wrath rodea a Beth con el brazo y la besa.
Ninguno parece demasiado sorprendido, les dice a sus hermanos. Sí,
bueno, responde Tohrment. Todos apostamos por ella.
  Juntos, Wrath y Beth desaparecen en la noche.
ESCENAS ELIMINADAS
                              Escenas eliminadas




  La inmensa mayoría de lo que veo en mi mente suele ir en los libros…
¡que es el motivo por el cual las novelas de la Hermandad son tan largas! Y
la mayor parte del tiempo, si elimino algo, lo uso en otra parte. Sin
embargo, hay escenas que he dejado de lado, a continuación he incluido
algunas de ellas con comentarios.


   Recorté esto del principio de Amante Despierto, debido a problemas de
longitud. Realmente me gusta la escena y desearía haberla desarrollado más, como
comienzo de un nuevo argumento secundario que implicaba a los reclutas. Al leerlo
otra vez, me recordó cuan lejos ha llegado John... En este punto de la serie, apenas
estaba empezando a conocer a todos los hermanos y tenía mucho que aprender
acerca de su nuevo mundo.


  De pie en el gimnasio del centro de entrenamiento, esperando hombro
con hombro con los otros reclutas la siguiente orden de posición de jujitsu,
John estaba molido. Su cerebro era como una pizarra en blanco de puro
agotamiento y tenía el cuerpo dolorido. Se sentía como si le hubieran roto
completamente y le hubieran abandonado creyéndole muerto.
  Bien, eso ya era un poco melodramático. Pero no por mucho.
   La clase había comenzado como de costumbre a las cuatro de la tarde,
pero habían tenido que compensar el tiempo que habían perdido la noche
anterior. Así que en vez de concluir a las diez en punto, ahora eran cerca de
las dos de la madrugada y todavía les seguían poniendo a prueba.
  Los otros chicos también parecían cansados, pero John era malditamente
consciente de que nadie estaba tan hecho polvo como él. Por alguna razón,
sus compañeros de clase soportaban el entrenamiento mejor que él.
  ¿Había alguna razón? Cristo, sabía por qué. No sólo tenía que trabajar
más duro en todo porque era un torpe sin coordinación, sino que después
de todas esas visitas-a-su-pasada-pesadilla con el terapeuta, no había
podido dormir, así que ya de entrada estaba aturdido y fuera de si.
  Delante de ellos, Tohr dirigía una dura mirada a la fila. Vestido con
chándal de nylon negro y una camiseta sin mangas, el hermano era la viva
imagen de un sargento de instrucción, con el corte de cabello militar y los
ojos azules agudos como navajas. John intentaba ponerse más derecho,
pero su espalda se negaba a ponerse en posición de firmes. Estaba
totalmente sin energía.
   —Eso es todo por hoy —ladró Tohr. Cuando los reclutas se encogieron,
frunció el entrecejo—. ¿Alguna herida sobre la que no este enterado?
—Cuando nadie habló, el hermano miró al reloj que estaba montado en
una jaula de acero en la pared de hormigón—. Recordad que mañana
empezamos a mediodía y continuaremos hasta las ocho de la tarde en vez
cumplir con nuestro horario habitual. Id a las duchas. El autobús estará
listo en quince minutos. John, ¿puedo hablar contigo un minuto?
   Mientras todos los demás arrastraban sus doloridos traseros a través de
las colchonetas azules hacia el vestuario, John permaneció atrás. Y dijo una
pequeña oración.
  Los viajes en autobús ida y vuelta al centro de entrenamiento eran un
infierno. En un buen día, ninguno de los otros reclutas le dirigía la palabra.
En un mal día… deseaba el tratamiento del silencio. Así que aunque le
hiciera un cobarde, en cierto modo esperaba que Tohr le dijera que podía
quedarse y trabajar en la oficina o algo así.
  Tohr esperó hasta que la puerta de acero se cerró con un sonido metálico
antes de transformarse de sargento en padre. Poniendo una mano en el
hombro de John, dijo suavemente:
  —¿Cómo va, hijo?
   John asintió con la cabeza vigorosamente aunque su evidente estado de
trapo para el suelo lo dijera prácticamente todo.
  —Escucha, la Hermandad se retrasó en la salida de esta noche, así que
debo irme ahora mismo a patrullar. Pero he hablado con Butch. Ha dicho
que si querías podías pasar un rato con él. Si te apetece puedes darte una
ducha en el Pit y él puede llevarte a casa más tarde.
  Los ojos de John se le salieron de las órbitas. ¿Pasar un tiempo con
Butch? Qué era, como absolutamente de puta madre. Hombre… hablando
de oraciones escuchadas. Justo dos días antes el tipo había ido, les había
dado una clase genial de medicina forense, y había logrado que todos los
reclutas decidieran querer ser polis de homicidios como él.
 Pasar tiempo con él… adem{s de no tener que tratar con el Expreso al
Hades para volver a casa.
  Tohr sonrió.
  —¿Entonces debo tomar eso como un sip, verdad?
  John asintió. Y siguió asintiendo.
  —¿Sabes cómo llegar?
  ¿Mismo código? gesticuló John.
   —Sip. —Tohr le apretó el hombro, la gran palma transmitiendo toda
clase de calor y apoyo—. Cuídate, hijo.
  John se largó hacia el vestuario y por una vez no vaciló al entrar en el
laberinto caliente y húmedo de armarios metálicos y jerarquía social. Como
de costumbre, no hizo contacto visual con nadie en su camino hacia el
número diecinueve.
  Que curioso, tanto su armario como él estaban atrás y al fondo.
  Cuándo agarró la mochila y se la tiró sobre el hombro, Blaylock, el
pelirrojo, que era uno de los únicos dos que no le llenaba de insultos,
frunció el ceño.
   —¿No te cambias para subirte al bus? —le preguntó mientras se frotaba
el cabello con una toalla.
  John no pudo evitar sonreír mientras sacudía la cabeza y se volvía.
  Lo cuál supuso, obviamente, que Lash se interpusiera en su camino.
  —Parece que va a ir a perseguir a la Hermandad. —El tipo rubio se
abrochó con grandes aspavientos la correa de un gran reloj de diamantes
que era de «Jacob & cía, ya sabes»—. Apuesto a que va a sacarle brillo a las
dagas por ellos. ¿Qué vas a usar en sus dagas, John?
  El impulso de levantarle el dedo medio fue tan fuerte, que John
efectivamente levantó la mano, pero Cristo, no quería jugar a intercambiar
insultos con el imbécil. No cuando estaba destinado al Pit y libre del
autobús. Dándole la espalda, tomó el camino largo para salir del vestuario,
recorriendo otro pasillo de bancos y armarios para evitar el conflicto.
  —Diviértete, Johnny —gritó Lash—. Oh y en el camino pasa por la
habitación de equipamiento. Por las rodilleras.
  Mientras la risa resonaba, John abrió la puerta y se dirigió a la oficina de
Tohr... pensando que daría cualquier cosa por que Lash sintiera en carne
propia qué se sentía que se metieran contigo.
  O quizá que fuera aporreado hasta la sumisión.
  Atravesar la parte trasera del armario de suministros de Tohr y salir al
otro lado en el túnel subterráneo era como salir a la luz del sol: un alivio
resonante. Cierto, que sólo tenía diez horas de libertad frente a él, pero eso,
en las circunstancias correctas, era toda una vida.
  Y estar con Butch era definitivamente la evasión que necesitaba.
   John caminó rápidamente hacia la casa principal, y se detuvo cuando
llegó a la escalera que se dirigía al vestíbulo. Tohr había dicho que para ir
al Pit había que seguir otros ciento cuarenta metros m{s… así que
continuó. Cuando encontró otro conjunto de escalera, se sintió aliviado. El
túnel era seco y estaba tenuemente iluminado, pero no le gustaba estar
solo.
  Poniendo el rostro dentro del radio de registro de la videocámara,
presionó el botón de llamada y resistió el impulso de saludar como un
idiota.
   —Hey, hombre. —La voz de Butch que venía del intercomunicador era
clara como una campana—. Me alegro de que llegaras.
  La cerradura saltó y John subió la escalera rápidamente. Butch estaba de
pie en la puerta que había al final de las escaleras con un batín negro y
dorado.
  El tipo tenía la mejor ropa que John jamás había visto. Había dado clases
con un traje de raya diplomática que parecía sacado de una revista.
  —Puedes utilizar mi cuarto de baño para ducharte, porque mi
compañero de habitación, tiene la noche libre y, está microadministrando
esa perilla que tiene.
  —Sí, sí, como sea, poli —dijo una profunda voz masculina.
   —Sabes que es verdad. Sufres de DOB… —Butch le miró—. Eso vendría
a ser Desorden Obsesivo de Barba. Oye, escucha, J-man, me iba a la ciudad,
¿te parece bien?
  John adoraba cuando Butch le llamaba J-man. Y realmente adoraba
cuando le invitaban a ir a algún sitio con un tipo como él.
  Mientras asentía, Butch sonrió.
  —Genial. Voy a hacerme otro tatuaje. ¿Tienes alguno?
  John negó con la cabeza.
  —Quizá quieras hacerte uno.
  Un tatuaje. ¿Con Butch? Hombre, esa noche tenía buen aspecto.
  Mientras John asentía, Butch sonrió y paseó la vista por el lugar.
  —¿Alguna vez has estado en nuestra casa, John?
  Cuándo John negó con la cabeza, el poli le dio una rápido recorrido, y
quedó claro que el Pit era una central varonil. No había muchos muebles,
pero si había muchas bolsas de gimnasio, y una legión de botellas de
escocés y vodka. La mesa del futbolín era simplemente el detalle perfecto.
Así como la enorme televisión de alta definición y el increíble banco de
ordenadores que había en el sala de estar. El lugar también olía genial, todo
humo, cuero y after-shave.
  Butch se dirigió al vestíbulo.
  —Ese es el dormitorio de V.
  John echó un vistazo a través de la puerta y vio una cama inmensa con
sábanas negras y ningún cabecero. Por todas partes había armas y libros
gruesos, como si fuera una especie de biblioteca tomada por un escuadrón
de marines.
  —Y este es el mío.
  John entró en un dormitorio m{s pequeño… que estaba abarrotado de
ropa de hombre. Los trajes y las camisas colgaban de percheros con
ruedecillas. Había corbatas y zapatos por todas partes, y encima de la
cómoda había fácilmente cincuenta pares de gemelos. Era como estar en el
interior de una tienda. Una tienda muy, muy cara.
  —El cuarto de baño es todo suyo. Hay toallas limpias detrás del lavabo.
—Butch tomó un pequeño vaso de cristal con escocés de la mesilla de
noche y se lo llevó a los labios—. Y también deberías pensar en ese tatuaje.
El lugar donde voy es de primera categoría. Te tintarán bien.
  —¿Hey poli estás tratando de corromper a un joven?
  John miró hacia la puerta. En el umbral había un hombre inmenso con
perilla y tatuajes en el rostro. Tenía un par de pantalones de cuero, una
camiseta negra y un guante en una mano, sus ojos eran de un blanco
diamantino igual a un husky y los bordes alrededor de los irises eran súper
azules.
   Al mirarlo fijamente, a John le vino una palabra a la mente: Einstein. El
tipo rezumaba coeficiente intelectual… era por los ojos, esos penetrantes y
fríos ojos.
  —Este es mi compañero de habitación, Vishous. V, este es John.
  —¿Qué hay? He oído mucho acerca de ti. —El tipo le ofreció la palma y
John la estrechó.
  —Y en cuanto al tatuaje —dijo Butch—, tiene edad. ¿Correcto?
Veintialgo.
  —Debería esperar. —V se giró hacia John y empezó a hablar por señas.
Perfectamente. Si acudes con un humano para hacerte uno antes de tu transición,
se va a distorsionar cuando pases por el cambio. Luego desaparecerá
progresivamente en un mes o dos. Sin embargo si esperas, te haré el tatuaje que tu
quieras y lo haré de forma que sea permanente.
  John sólo pudo parpadear. Luego dejó caer la mochila y gesticuló.
  Guau. ¿Eres sordo?
  Nop. Oí decir a Tohr que así era como te comunicabas, así que la otra noche lo
aprendí por mi cuenta. Imaginé que tarde o temprano nos encontraríamos.
  Como si aprender un idioma entero no llevara un esfuerzo notable.
  —Oye, me estoy sintiendo un poco excluido aquí.
  —Solo le daba al hombre un pequeño consejo.
   John silbó para llamar la atención de V. ¿Podrías preguntarle a Butch que va
a tatuarse?
  —Buena pregunta. Poli, ¿qué vas a hacerte esta noche? ¿A Piolín en tu
culo?
   —Voy a añadirle algo a uno viejo. —Butch fue hacia el armario y abrió
las puertas, se quitó la bata quedándose solo con un par de bóxer negros—.
Qué me pongo…
   John trató de no quedarse mirando fijamente pero falló. El poli tenía un
físico trabajado. Hombros grandes. Gruesos músculos en forma de abanico
estallaban en su columna vertebral. Los brazos estaban esculpidos. No era
tan inmenso como un vampiro como Tohr, pero era fácilmente uno de los
humanos más grandes que John jamás había visto.
   Y a lo largo de toda la parte baja de la espalda tenía un tatuaje. Hecho en
tinta negra, la pauta geométrica abarcaba mucho espacio. Era una serie de
líneas… no, era una cosa numérica. Grupos de cuatro líneas con una barra
diagonal. Tenía cinco y una línea solitaria. Veintiséis.
  V señaló la mochila de John.
 —Oye, chico, tu mochila está chorreando. ¿Tienes champú o alguna
mierda de esas ahí adentro?
  John sacudió la cabeza y luego frunció el ceño cuando vio la mancha en
una de las esquinas. Se acercó y abrió la cremallera. Había algo en su ropa,
algo blanco, opaco…
  —¿Qué demonios es eso? —dijo V.
  Oh, Dios… ¿Había alguien…?
  Butch apartó a John de un codazo, metió la mano dentro de la sustancia,
luego levantó los dedos y se los llevó a la nariz.
  —Acondicionador. Acondicionador de cabello.
  —Mejor eso que lo que pensé que era —murmuró V.
  Butch alzó los ojos color avellana.
  —¿Es tuyo, J-man? —Cuándo John sacudió la cabeza, el poli preguntó—:
¿Tienes problemas en la escuela de los que no hablas?
  La expresión del hombre era amenazadora, como si estuviera preparado
para ir a la caza de quienquiera que estuviera jodiendo a John y a sus cosas
para clavarlos contra el suelo como si fueran el asta de una tienda. Y por un
momento, John se entretuvo con una pequeña y feliz imagen de Butch
propinándole a Lash una buena y luego metiendo al tipo en un armario.
  Pero no tenía ninguna intención de que otra persona resolviera sus
problemas.
  Cuando negó con la cabeza, Butch entrecerró los ojos y miró a V. Quien
asintió una vez.
  Luego Butch fue todo sonrisas, asumiendo una actitud absolutamente
despreocupada
  —Llamaré a Fritz y él limpiará tu ropa. Y no te preocupes, te
encontraremos algo que ponerte esta noche. No hay ningún problema.
  John miró a V, sin tragarse el no-pasa-nada en la expresión del poli.
  Dile que no es nada. Dile que me las puedo arreglar solo.
  V solo sonrió.
  —Butch ya lo sabe, ¿verdad, poli?
  —¿Qué no pasa nada y que él se ocupará de ello? Sí, lo sé, J-man.
  Pensé que no comprendías el lenguaje por señas.
  Butch sacudió la cabeza.
  —Lo siento, aún no he aprendido a leer las manos. Pero conozco a los
imbéciles, hijo. Como he dicho, no te preocupes por nada.
  El hombre mantuvo la sonrisa y la expresión enteramente agradable.
Como si fuera a disfrutar al llegar al fondo del problema.
  John miró a V buscando ayuda. Pero el vampiro solo cruzó los brazos
sobre el pecho y volvió a asentir en dirección a Butch. Totalmente de
acuerdo con el plan.
  Cualquiera que fuera el plan
  Oh, mierda.


  La escena siguiente no es realmente una escena eliminada, sino algo que edité
mucho en el proceso de revisión de Amante Despierto, en su mayor parte porque
no me gustaba lo que transmitía. En definitiva, pensé que resultaba demasiado
dura para ser la despedida de Z y Bella, pero ahora me gustaría haberme quedado
con lo que vi en mi mente. Pienso que la escena en el libro impreso fue buena, pero
que ésta es mejor:


  Bella empacó sus cosas en menos de dos minutos. Para empezar no tenía
mucho, y lo poco que tenía lo había trasladado de la habitación de Z la
noche anterior. Fritz vendría por sus cosas pronto y las llevaría a casa de
Havers y Marissa. Entonces aproximadamente en otra hora se
desmaterializaría hacia allí para encontrarse con Rehvenge. Y un guardia.
   Dando un paso al interior del cuarto de baño poco iluminado, encendió
las luces sobre el lavabo y comprobó dos veces la encimera para asegurarse
de que lo tenía todo. Antes de alejarse, se miró en el espejo.
  Dios, había envejecido.
  Bajo el halo de luz, se levantó el cabello apartándolo del cuello y giró a
un lado y a otro, intentado encontrar un modo de ver a su verdadero yo.
Cuándo se rindió después de Dios sabe cuánto tiempo, dejó que el peso
cayera y…
   Zsadist apareció detrás de ella, en las sombras, materializándose en el
fino aire, oscureciendo aún más la oscuridad con su ropa negra, sus armas
y su humor.
  O quizá había estado allí todo el tiempo y sólo ahora había decidido
revelarse.
  Retrocedió tropezando, golpeándose la cadera con una de las paredes de
mármol. Mientras maldecía y se frotaba el lugar dolorido, revisó todo su
vocabulario en busca de todas las maneras de decirle que se fuera al
infierno.
  Y luego le olió. Su aroma vinculante era poderoso.
   Z permaneció en silencio, pero no tenía necesidad de decir mucho. Ella
podía sentir sus ojos. Podía distinguir el resplandor dorado en el rincón en
el que estaba.
  Sabía exactamente por qué la miraba fijamente. Y no lo podía creer.
  Bella retrocedió aún más, hasta que golpeó la puerta de la ducha.
  —¿Qué quieres?
   Palabras equivocadas, pensó, cuando él dio un paso hacia la zona
iluminada.
  Cuando vio su cuerpo, se le aflojó la mandíbula.
  —Quiero aparearme —dijo en voz baja. Y estaba más que listo.
  —Crees… Cristo, ¿piensas que yacería contigo ahora? Est{s desquiciado.
 —No, soy un sicótico. Por lo menos, ese es el diagnóstico clínico.
—Mientras se quitaba la funda de las dagas, la puerta se cerró detrás de él
y la cerradura giró. Porque él lo dispuso con su mente.
  —Vas a tener que forzarme.
  —No, no lo haré. —Las manos fueron hacia la pistolera que tenía en las
caderas.
  Bella miró fijamente lo que estaba tensando su ropa de cuero. Y lo deseó.
  Dios, deseaba que la sujetara y no le diera opciones. De esa forma, podría
verse absuelta de lo que estaba a punto de hacer y odiarlo a él más
profundamente. Podría…
  Z avanzó hasta que estuvo justo delante de ella. En el tenso silencio que
se extendía entre ellos, el pecho de él subía y bajaba.
  —Siento ser un bastardo. Y no te estaría presionando para que vayas con
Phury si no pensara que es lo correcto para ambos.
  —¿Te estás disculpando solo porque en este momento quieres estar
conmigo?
  —Sí. Pero de todos modos es verdad.
  —Así que si ahora no estuvieras excitado, ¿simplemente me dejarías ir?
  —Piensa en esto como en un adiós, Bella. La última vez.
  Cerró los ojos y sintió el calor que emanaba de él. Y cuando puso las
manos sobre ella, no saltó. Cuando sus palmas se le cerraron sobre la
garganta y le inclinaron la cabeza hacia atrás, abrió la boca porque tenía
que hacerlo.
  O al menos, eso fue lo que se dijo a sí misma.
  La lengua de Z se introdujo en ella mientras sus caderas se encontraban
contra su bajo vientre. Mientras se besaban se oyó el sonido de tela
rasgándose… la camisa, cuando él la rasgó por la mitad.
  —Zsadist —dijo con voz ronca cuando fue hacia el botón de sus
vaqueros—. Para.
  —No.
  La boca bajó hacia su seno y los pantalones cayeron al suelo, luego la
levantó y la llevó hacia la encimera. Ahora ronroneaba profundamente
mientras forzaba a sus rodillas a separarse con la cabeza y se arrodillaba
ante ella, con los ojos fijos en su sexo.
  Enterándose exactamente de cuán excitada estaba ella.
  Bella puso las manos entre él y su destino.
  —Zsadist, si haces esto, nunca te perdonaré.
 —Puedo vivir con eso. —Le apartó los brazos fácilmente, atrapándole las
muñecas—. Si eso significa que puedo estar contigo esta última vez.
  —¿Por qué infiernos te importa tanto?
  El tiró de sus manos hacia adelante, dándoles la vuelta para que
estuvieran boca arriba. Miró fijamente hacia abajo y sacudió la cabeza.
 —Phury no se alimentó de ti. No tienes marcas en el cuello. Tus
muñecas.
  —Todavía hay tiempo.
  —Dijo que no pudiste soportarlo.
  Genial, era la última cosa que necesitaba que Zsadist supiera.
  —¿Y este es mi castigo? —dijo ella amargamente—. Vas a forzarme…
  Z se zambulló en ella, la boca yendo directamente a su centro. Por toda
su actitud exigente, esperaba que se la comiera, pero en cambio, las suaves
caricias de sus labios fueron tan amorosas que se le llenaron los ojos de
lágrimas. Cuando le soltó las manos, tenía las mejillas mojadas y se aferró a
su cabeza, atrayéndolo aún más cerca.
  Sus ojos se alzaron clavándose en ella mientras llegaba al clímax contra
su lengua, mirándola como si estuviera acumulando preciosos recuerdos.
  —Déjame llevarte a la cama.
  Ella asintió mientras él subía por su cuerpo y le enterraba los labios
brillantes en el cuello. Cuando la arañó con sus colmillos tuvo un
momentáneo destello de esperanza. Quiz{ finalmente se alimentara…
  Pero entonces la levantó y abrió la puerta con la voluntad… y la pasión
la abandonó. Ella se iba. Y él no iba a detenerla.
  Tampoco iba a tomar su vena ahora.
  El sintió el cambio en ella inmediatamente.
  —¿A dónde has ido?
  —A ninguna parte —susurró mientras la tumbaba en la cama—. No voy
a ninguna parte.
  Z se detuvo, cerniéndose sobre ella, al borde del precipicio. Pero luego
abrió la cremallera, dejando libre su inmensa erección. Mientras se izaba
sobre ella, con los pantalones alrededor de los muslos, ella giró la cara.
  Le apartó el cabello con una caricia de sus manos.
  —¿Bella?
  —Hazlo y luego déjame ir. —Abrió las piernas más ampliamente para
acomodarlo, y cuando la erección golpeó su centro, él gimió, y cambió su
centro de gravedad de un tirón. Cuándo no la penetró, ella cerró los ojos.
  —Bella…
  —Extendería la mano y te metería dentro de mi, pero ambos sabemos
que no puedes soportar que te toque. ¿O quieres que me ponga en cuatro
patas? Para que sea más anónimo. De esa forma apenas te enterarías de qué
estás follando.
  —No hables así.
   —¿Por qué no? Infierno, ni siquiera estás desnudo. Lo que me extraña es
que esto esté sucediendo en realidad. Ahora que sabes cómo complacerte a
ti mismo, no necesitas tener a una hembra. —Se le quebró la voz—.
Ciertamente no me necesitas.
  Hubo un largo silencio. Ella oyó un siseo. Y luego él la mordió.


  Zsadist hundió sus colmillos profundamente y tembló ante el primer
torrente de sangre de Bella. La riqueza, la textura densa y celestial le
inundó la boca y cuando tragó, le cubrió la parte posterior de la garganta.
  No pudo detenerse.
  Cuándo decidió tomar su vena, se había dicho que se permitiría sólo un
único y gran trago, pero una vez que comenzó no pudo romper la
conexión. En vez de eso, la tomó en brazos y la hizo rodar a un lado para
poder curvarse mejor a su alrededor.
  Bella lo acunó estrechamente y estaba seguro que mientras le sostenía de
que estaba llorando nuevamente porque su respiración era áspera.
   Acariciándole la espalda desnuda, le metió las caderas entre las suyas,
queriendo consolarla mientras tomaba de ella y pareció calmarse. Aunque
a él no le ocurrió lo mismo. Su miembro clamaba, tenía la punta a punto de
explotar.
  —Tómame —gimió ella—. Por favor.
  Sí, pensó él. ¡Sí!
  Excepto que, oh Dios, no podía dejar de beber el tiempo suficiente como
para entrar en ella: la fuerza que se vertía en él era demasiado adictiva y la
respuesta de su cuerpo era demasiado increíble. Mientras se alimentaba,
sentía los músculos unirse, formando un tejido de acero sobre el esqueleto
de huesos que se iba fortaleciendo. Sus células estaban absorbiendo los
nutrientes esenciales de los que las había privado durante un siglo e
inmediatamente los ponían en uso.
   Finalmente por temor a tomar demasiado y matarla, Z se forzó a soltar la
garganta de Bella, pero ella le agarró por la parte posterior de la cabeza y le
empujó hacia abajo. Durante un momento luchó contra el impulso, pero
luego gruñó, y el sonido sonó alto y profundo como el de un mastín.
Levantándola y torciéndola bruscamente la recolocó y atrapó el otro lado
de su cuello, mordiendo con fuerza. Entonces se trepó sobre ella,
atrapándola debajo de él, el aroma vinculante emanó de él en oleadas. Era
cómo el animal que permanecía sobre su presa mientras se alimentaba,
tenía los brazos un poco arqueados y doblados mientras se sostenía sobre
ella y los muslos abiertos sobre la parte inferior del cuerpo de Bella.
  Cuando acabó echó la cabeza hacia atrás, respiró hondo, y rugió lo
suficientemente fuerte como para que temblaran las ventanas, su cuerpo se
retorcía con la clase de poder que había conocido mucho tiempo atrás, y
sólo de las veces que le habían forzado vilmente a alimentarse del Ama.
  Zsadist miró hacia abajo. Bella sangraba de las dos heridas que le había
hecho, pero tenía los ojos brillantes y el inconfundible olor del sexo
femenino emanaba de ella. Lamió ambos lados de la garganta y la besó,
introduciéndose en su boca, tomando, dominando lo que era suyo…
marcándola ahora no solo con su aroma sino con su voluntad.
  Estaba borracho de ella, ávido y necesitado. Él era un agujero oscuro y
vacío que tenía que ser llenado. Él era un foso seco, ella era el agua.
  Z se levantó y se quitó bruscamente la camisa. Mirándose los pezones,
introdujo los meñiques en los piercings y tiró de ellos.
  —Chúpame —dijo—. Como hiciste antes. Ya.
  Bella se incorporó, extendiendo las manos sobre su vientre mientras él se
dejaba caer de espaldas en la cama. Cuando estuvo tendido, ella se arrastró
sobre su pecho, poniendo la boca justo donde él deseaba. Cuando tomó
uno de los aros, él volvió a rugir, sin importarle una mierda si alguien de la
casa le oía.
   Tenía intención de ser tan ruidoso como deseara. Joder, planeaba echar
la maldita puerta abajo a gritos.
  Mientras ella chupaba, él se quitó los pantalones de cuero y estirándose
hacia abajo, se acarició a sí mismo. Quería sentir la boca de ella allí, pero
como se sentía tan impetuoso no quería forzarla.
   Pero ella sabía lo que quería. Su mano reemplazó la de él sobre su polla y
comenzó un ritmo que casi lo mata. La deslizaba de arriba abajo por su
miembro, deslizándola una y otra vez sobre la cabeza, mientras lamía y
tironeaba de su pezón. Tenía todo el control y jugaba duramente con él, y a
él le encantaba, le encantaba el ahogo, los sudores, la agonía de querer
correrse y al mismo tiempo no querer que se detuviera nunca.
  —Oh, sí, nalla… —Metió la mano entre su cabello, jadeando—.
Acaríciame.
  Y entonces ella bajó por el pecho hasta el vientre. Debido al sentimiento
de anticipación se mordió el labio inferior tan fuerte que degustó su propia
sangre.
  —¿Te parece bien que lo haga? —le preguntó.
  —Si a ti no te importa… —Ella lo cubrió con sus labios—. Bella.
  Su boca era gloriosa. Mojada y caliente. Pero de esa forma no iba a durar
más de treinta segundos. Se incorporó y trató de sacarle la cabeza de su
regazo, pero luchó contra él.
  —Voy a correrme… —gimió—. Oh, Dios... Bella, para, voy a...
  Ella no lo hizo. Y él...
  La primera convulsión lo golpeó por la mitad tan duramente que cayó
contra el colchón. La segunda le levantó las caderas, empujándolo más
adentro de su boca. Y la tercera lo llevó al cielo.
   Tan pronto como pudo recuperarse, se estiró hacia ella, acercando su
boca a la de él. Saboreó su propio aroma vinculante en sus labios y lengua
y le gustó que estuviera allí.
  Se deleitó con él allí.
  Rodó sobre ella.
  —Ahora es tu turno. Otra vez.


  —¿Estás bien? —dijo Zsadist un rato más tarde.
  Bella abrió los ojos. Z estaba tumbado a su lado con, la cabeza apoyada
en el brazo flexionado.
  Dios, le dolía el cuello al igual que su interior. Pero la gloria sensual que
había liberado valía los crujidos y gemidos. Zsadist la había amado
duramente, como siempre había deseado que hiciera.
  —¿Bella?
  —Sí. Sí, lo estoy.
 —Dijiste que no querías ser vengada. ¿Todavía sigues sosteniendo lo
mismo?
  Se cubrió los senos con las manos, deseando que la vida diaria hubiera
permanecido alejada un poco más.
  —No puedo soportar la idea de que salgas y te hieran por mi causa.
  Cuándo no dijo nada, ella se estiró y le tocó la mano.
  —¿Zsadist? ¿Qué estas pensando? —El silencio continuó y continuó
hasta que ella no pudo soportarlo más—. H{blame…
  —Te amo.
  —¿Qué...? —Ella respiró.
  —Me has oído. Y no voy a decirlo otra vez. —Se levantó, agarró los
pantalones de cuero y se los puso. Luego entró al cuarto de baño. Regresó
poco después completamente armado con las dagas en el pecho y la
pistolera abrochada alrededor de las caderas.
  —Así que eso es lo malo, Bella. No puedo dejar de cazar al lesser que te
hizo esas cosas. Ni a los bastardos con los que trabaja. No puedo. Así que
aunque fuera una pintura perfecta como Phury, aunque pudiera
arreglármelas para hacer esos movimientos suaves y refinados como la
mierda, incluso aunque no avergonzara a tu familia, no podría estar
contigo.
  —Pero si tu…
  —Llevo la guerra en la sangre, nalla, así que incluso si no hubiera
resultado jodido en el pasado, igualmente necesitaría estar en el campo de
batalla luchando. Si me quedo contigo, vas a querer que sea un hombre
diferente del que soy y no puedo convertirme en la clase de hellren que vas
a necesitar. Al final mi naturaleza nos explotaría en la cara a ambos.
  Ella se frotó los ojos.
  —¿Siguiendo esa lógica, por qué piensas que podría estar con Phury?
  —Porque mi gemelo se está agotando. Se está cansando. Soy parte de la
razón, pero creo que habría sucedido de todos modos. Le gusta darles clase
a los reclutas. Puedo verle entrenando a jornada completa y vamos a
necesitar eso. Esa sería una buena vida para ti.
  Bella dejó caer las manos con ira y le miró enfurecida.
  —Realmente necesito que dejes de hablar sobre lo que piensas que sería
mejor para mí. No estoy para nada interesada en tus teorías acerca de mi
futuro.
  —Bastante justo.
  Le miró fijamente, centrándose en la cicatriz que le arruinaba el rostro.
  No, arruinarlo, no pensó. El siempre sería hermoso para ella. Un
hermoso horror de macho...
  Superarle iba a ser tan difícil como superar su secuestro.
  —Nunca habrá nadie como tu —murmuró—. Para mí... siempre serás el
único.
  Y se dio cuenta que esa era su despedida.
  Z se acercó y se arrodilló al lado de la cama, manteniendo sus
resplandecientes ojos amarillos, alicaídos. Después de un momento tomó
su mano y ella oyó un sonido metálico... entonces presionó una de sus
dagas en la palma. La cosa era tan pesada que casi necesitó de las dos
manos para sostenerla. Miró la hoja negra, el metal reflejaba la luz como
una piscina por la noche.
  —Márcame —dijo señalando su pectoral, justo encima de la cicatriz en
forma de estrella de la Hermandad de la Daga Negra—. Aquí.
  Con una rápida inclinación, extendió la mano hacia la mesilla de noche
para alcanzar un platillo con sal que había venido con su alimento.
  —Y hazlo permanente.
  Bella vaciló durante un sólo segundo. Sí, pensó... quería dejar algo que
perdurara en él, algo pequeño que sirviera para que la recordara mientras
viviera.
  Se giró y colocó la palma libre en el hombro opuesto de Zsadist. Sintió la
daga más ligera en la mano mientras dirigía la maligna punta del arma
hacia su piel. El se retorció cuando se la clavó y la sangre manó,
deslizándose hacia abajo por su estómago bien demarcado.
  Cuándo terminó, dejó el cuchillo a un lado, se lamió la palma, y
espolvoreó sal sobre ella. Luego presionó la mano abierta sobre los cortes
que le había hecho sobre el corazón.
  Se sostuvieron la mirada mientras la B que había hecho en la Antigua
Lengua se fundía permanentemente en él.


   Esta escena fue eliminada del material de Butch/Marissa que fue trasladado de
Amante Eterno a Amante Descubierto. Mi razonamiento fue que debido a las
preocupaciones sobre longitud y ritmo que tengo habitualmente… esta tempana
visita a su familia que vi en mi mente era demasiado. Ya estaban ocurriendo
infinidad de cosas en el libro de Butch, y conservar esto (desarrollándolo aún más)
era una distracción en gran parte innecesaria, dada la manera en que la dinámica
O’Neal se resolvía al final de la historia.
   Habiendo dicho esto, es genial leerlo. Recuerda, esto fue escrito al comienzo de la
historia de Rhage, cuándo Butch recién se está aclimatando al mundo de la
Hermandad… y a sus restricciones:


   Butch agarró el mando que venía volando hacia él sin moverse de su
posición tendido en el sofá. Su cuerpo estaba sublimemente cómodo: con la
cabeza descansando en el apoyabrazos acolchado. Las piernas extendidas.
La manta de los Red Sox metida alrededor de los pies. Como eran
alrededor de las siete de la mañana las contraventanas estaban cerradas, así
que el Pit estaba oscuro como la medianoche.
   —¿Te vas a ir a acostar? —le preguntó a V cuando se levantó—. ¿Justo a
la mitad de «Una noche de muerte»? ¿Cómo puedes soportar el suspense?
  Vishous arqueó la espalda mientras estiraba los voluminosos brazos.
  —Sabes que tú duermes menos que yo.
  —Eso es porque roncas y puedo oírlo a través de la pared.
  V entrecerró los ojos.
  —Hablando de ruido, has estado callado el último par de días. ¿Quieres
contarme qué está pasando?
  Butch cogió su vaso de escocés del suelo, lo equilibró sobre su estómago
y se estiró hacia la botella de Lagavulin que estaba en la mesa de centro.
Mientras vertía un poco más del licor, observó el torrente marrón
parpadear a la luz gris azulada de la televisión.
  Maldición, últimamente realmente estaba atracándose de esa cosa.
  —Habla, poli.
  —Mi antigua vida vino a reclamarme.
  Vishous se restregó el cabello hasta que se le puso de punta.
  —¿En qué sentido?
  —Ayer mi hermana me envió un mensaje a mi viejo teléfono. Van a
bautizar a su último hijo. La familia entera estará allí.
  —¿Quieres ir?
  Butch levantó la cabeza y tomó un largo trago. El escocés debería haberle
ardido todo el camino hacia al estómago. En vez de ello simplemente se
deslizó suavemente por el trillado camino.
  —Quizá.
  Aunque no tuviera la menor idea de cómo explicar qué le había
sucedido.
   Sip, veis, fui despedido de Homicidios. Y entonces conocí a estos vampiros. Y
ahora vivo con ellos. También estoy enamorado de una de su especie, pero eso es
casi una causa perdida. ¿Si soy feliz? Bueno, son las primeras vacaciones que he
tenido en mi vida, eso sí que puedo asegurarlo. Además las ropas son mejores.
   —V, amigo, ¿por qué yo? ¿Por qué me permitís quedarme aquí?
 V se inclinó hacia delante y tomó uno de los cigarros liados a mano del
montoncito que había dejado al lado de su sofá. Su encendedor de oro siseó
antes de que prendiera la llama.
  El hermano se quedó mirando fijamente hacia adelante mientras
exhalaba, su perfil se vio oscurecido por el humo.
  El cual era del mismo color que la televisión, pensó Butch sin venir a
cuento. Azul grisáceo.
  —¿Quieres dejarnos, poli?
  Bien, acaso no era esa una pregunta malditamente buena. La llamada de
su hermana le había recordado que esto no podía durar; este extraño
interludio con la Hermandad no podía ser toda su vida.
 ¿Pero dónde le dejaba eso? ¿Y a ellos? Sabía todo sobre los hermanos.
Dónde vivían, cuál era el orden de sus noches y sus días. Quienes eran sus
mujeres, si tenían.
  El mismo hecho de que existían.
  —No has respondido a mi pregunta, V. ¿Por qué estoy aquí?
  —Se supone que debes estar con nosotros.
  —¿Según quién?
  V se encogió de hombros y dio otra calada.
  —Según yo.
  —Eso es lo mismo que dijo Rhage. ¿Vas a decirme el porqué?
  —Estás en mis sueños, poli. Eso es todo lo que voy a decirte.
  Ok, eso no era para nada tranquilizador. Había oído el sonido de la
banda sonora de gemidos que provenían de lo que fuera que V conjuraba
cuando dormía. No era exactamente el tipo de cosas que volvía a un tipo
optimista con respecto a su futuro.
  Butch tomó otro sorbo de su vaso.
  —¿Y si quisiera irme? ¿Qué sucedería en ese caso? Me refiero a que
ahora mis recuerdos son a largo plazo, así que no puedes borrarme.
¿Correcto?
  El parpadeo de la televisión jugó sobre los duros rasgos del rostro de
Vishous.
  —¿Quieres mirarme, V? —Cuándo ese perfil no se giró, Butch agarró el
vaso y se incorporó—. Dime algo, si me voy ¿cuál de vosotros se supone
que me matará?
  V se llevó los dedos al puente de la nariz. Cerró los ojos.
  —Maldición, Butch.
  —Tú, ¿verdad? Lo harías tú. —Butch apuró el vaso. Miró fijamente al
interior. Y volvió a enfocar la vista en su compañero de habitación—.
Sabes, ayudaría si me miraras.
  Al otro lado de la habitación, los fríos ojos blancos de V destellaron. Y
resplandecieron con pena.
   —Realmente te mataría, ¿verdad? —murmuró Butch—. Ponerme bajo
tierra.
  —Absolutamente me mataría. —Vishous se aclaró la garganta—. Eres mi
amigo.
  —¿Entonces cuánto va a costarme?
  V frunció el ceño.
  —¿Costarte?
  —Ir al bautizo del niño de mi hermana—. Butch esbozó una sonrisa—.
¿Un pie? No, un brazo. ¿Un brazo y una pierna?
  Vishous sacudió la cabeza.
  —Mierda, poli. Esto no es gracioso.
  —Ah, vamos. Es un poco gracioso.
  V soltó una carcajada.
  —Estás enfermo, ¿lo sabes?
  —Sip, lo se. —Butch puso el vaso en el suelo—. Mira, V, no voy a ir a
ningún sitio. No voy a desaparecer. No en este momento. No tengo nada
ahí fuera esperándome, y de todos modos nunca he encajado bien en esa
vida. No obstante al alba del domingo voy a ir a Boston. Regresaré el
domingo a la noche. Si tienes un problema con eso, bien, te aguantas.
  V expulsó más humo.
  —Te echaré de menos.
  —No seas pegajoso. Estaré fuera doce horas. —Cuándo V bajó la vista,
Butch se puso serio—. A menos que… ¿hay algún problema?
  Después de un largo rato, V fue hacia donde estaba toda la mierda de sus
ordenadores. Recogió algo del escritorio.
  Butch agarró lo que le tiró.
  Llaves. Del Escalade.
  —Conduce con cuidado, poli. —V sonrió un poco—. No saludes a tu
familia de mi parte.
  Butch rió.
  —Ese no será un problema.
  Ahora le llegó el turno a V de ponerse serio e implacable.
   —Si no vuelves el domingo por la noche, voy a ir a buscarte. Y no para
traerte de regreso, ¿entiendes?
   Butch se dio cuenta en el silencio que siguió que ese era un momento de
pescar o cortar el cebo. Pertenecía al mundo de la Hermandad para
siempre. O era fertilizante.
  Asintió una vez.
  —Regresaré. No te preocupes por eso.


   Esto fue quitado de Amante Consagrado. Originalmente era donde Phury y
Cormia se veían cuando él regresa de sus esfuerzos de rescate durante el saqueo de
la clínica de Havers. No obstante, terminó siendo, el paseo por el pasillo de las
estatuas, la ducha de él y ella aliment{ndose de él… todo lo cual contribuyó m{s
que lo que hay abajo en términos de desarrollo de su relación. Este es el problema
con lo que veo en mi mente: vi la escena de abajo… pero también vi todas las
escenas que hay en el libro. Ajustar todo lo que ocurre y decidir qué es más esencial
para la historia de forma de proteger el ritmo es siempre una cuestión de juicio.


  Phury dejó que Fritz siguiera ordenando el estudio de Wrath. De todas
formas el rey no estaba allí. Un hermano le pasaría el informe de lo que
había sucedido a la cabeza de la Hermandad.
  Cuando llegó a su habitación, Cormia estaba en el pasillo, con la mano
en la garganta, como si le estuviera esperando. O quizá solo esperaba que
ese fuera el caso.
  —Su gracia —dijo con una reverencia.
  Estaba demasiado cansado como para corregirle su formalidad.
  —Hola.
  Cuando entró en su habitación dejó la puerta abierta, porque no quería
que en ningún momento ella sintiera que no podía hablar con él, sin
importar cuan agotado estuviera. Imaginó que si tenía algo para decir, le
seguiría, y sino se iría a su habitación.
  Dio la vuelta y se sentó en la cama, estirándose para agarrar su
encendedor de oro y un porro antes de que su peso se hubiera asentado
sobre su culo. Lo encendió, pensando que después de una noche como esa
no había manera en el infierno de que fuera a privarse del humo rojo. Este
era precisamente el motivo por el cual lo necesitaba.
   Mientras la primera calada entraba a sus pulmones, Cormia apareció en
la puerta.
  —¿Su gracia?
  El miró al porro, concentrándose en el resplandor de la punta
anaranjada. Era preferible, más seguro, mantener los ojos apartados de su
delgado cuerpo envuelto en esa larga túnica fluida.
  —¿Sí?
  —Bella está bien. Lo dijo Jane. Pensé que querrías saberlo.
  Ahora Phury le echó un vistazo por sobre el hombro.
  —Gracias.
  —Recé por ella.
  Exhaló.
  —¿Lo hiciste?
  —Era correcto y apropiado hacerlo. Ella es... encantadora.
  —Eres una persona muy bondadosa, Cormia. —Volvió a mirar fijamente
al porro, pensando que esa noche estaba en carne viva. Absolutamente
salvaje por dentro y el inhalar no estaba ayudando mucho—. Muy
bondadosa.
  Cuándo su estómago gruñó, ella murmuró:
  —¿Puedo hacer algo para comer, su gracia?
   Aunque su estómago volvió a gruñir, como si estuviera encantando ante
la perspectiva, dijo:
  —Estoy bien, pero gracias.
  —Como desees. Duerme bien.
  —Tu también. —Mientras la puerta se cerraba, llamó—: ¿Cormia?
  —¿Sí?
  —Gracias otra vez. Por rezar por Bella.
  Ella hizo alguna clase de ruido evasivo y la puerta hizo clic al cerrarse.
  Aunque necesitaba una ducha, subió las piernas al colchón y se recostó
en las almohadas. Mientras fumaba, se fue calmando y gradualmente sus
hombros se fueron aflojando, los músculos de los muslos se relajaron y las
manos aflojaron las garras en las que se habían convertido.
  Cerrando los ojos, se permitió vagar sin rumbo fijo y las imágenes se
desarrollaron detrás de sus párpados, rápidamente al principio,
ralentizándose después. Vio los cuerpos en la clínica, la lucha que se
sucedió y la rápida evacuación. Luego estaba de regreso aquí buscando a
Wrath...
  Una imagen de Cormia inclinada sobre las rosas se entrometió en su
cerebro.
  Con una maldición enrolló otro porro, lo encendió y volvió a recostarse
contra las almohadas.
   Hombre, había estado tan hermosa bajo la luz que se reflejada en la
terraza.
  Y pensó en ella de pie en el pasillo un momento antes, con la túnica
envolviéndose a su alrededor de tal manera que formaba una V entre sus
senos.
   En un ardiente instante de locura, fantaseó que en vez de dejarla salir de
la habitación, la había tomado de la mano y la había atraído adentro. Se
imaginó tirando suavemente de ella hacia su cama y tendiéndola en el
lugar donde se encontraba ahora. Tendría el cabello desplegado sobre las
almohadas como mechones de oro y la boca entreabierta como la había
tenido en la sala de proyecciones cuando se había acercado a ella.
  Por supuesto, habría tenido que tomar una ducha primero.
Naturalmente. No había modo de que esperara que ella aguantara a un
macho que no sólo había estado cargando cajas de vendas durante un par
de horas, sino que también se había peleado a puñetazos con un lesser.
   Bla, bla, bla… avance r{pido a lo largo de la escena de él frot{ndose bajo
el agua caliente.
   Regresaría con su propia bata blanca y se sentaría en la cama a su lado.
Para calmarla (bueno, para calmarlos a ambos) comenzaría por acariciarle
el rostro, el cuello y el cabello. Y cuando inclinara la cabeza hacia atrás para
darle acceso, pondría los labios sobre los de ella. En este punto, deslizaría
las manos sobre las dos mitades de la bata hasta llegar a la cinta. La soltaría
lentamente, tan lentamente que ella no sentiría timidez por el hecho de que
iba a verle los senos, el estomago y su… todo.
  Recorrería todo con su boca.
  Eso era lo que sucedía en su fantasía. Por todas partes. Con los labios,
con la lengua... cada centímetro de su cuerpo recibiría atención.
  Las imágenes eran tan impresionantes que la mano de Phury tuvo que ir
en busca del dolor que sentía entre sus propios muslos. Tenía la intención
de acomodarse dentro de sus pantalones, pero una vez que hizo contacto
ya no se trató de acomodarse... era la única cosa, aunque sea remotamente
buena, que había sentido en mucho tiempo.
  Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, se colocó el porro entre
los labios, se abrió la cremallera y se permitió envolver la palma de su
mano alrededor de su miembro.
  Las reglas de su celibato voluntario habían estipulado que esa clase de
acción de bombeo no estaba permitida. Después de todo, carecía de sentido
negarse el sexo y abrirle la puerta a la masturbación. Y la única vez en su
vida que se había acariciado a si mismo había sido durante el estado de
necesidad de Bella y eso se había tratado de una necesidad biológica, no de
placer… era cuestión de aliviarse o volverse loco, y aquellos orgasmos
habían sido tan huecos como el vacío cuarto de baño dónde los había
experimentado.
  Esto no se sentía hueco.
  Se imaginó yendo al lugar dónde m{s deseaba estar… con la cabeza
metida entre las piernas de Cormia... y su cuerpo se volvió loco, la piel se
calentó hasta el punto en que podrías haber puesto una olla sobre sus
abdominales y hervir agua. Y la mierda se volvió volcánica cuando
imaginó que la lengua recorría el camino a través de su centro hacia su
mismo núcleo dulce y húmedo.
  Oh, Dios... se estaba acariciando. No había forma de negarlo. Y no iba a
detenerse.
  Phury se sacó el porro de los labios, lo aplastó en un cenicero y gimió, la
cabeza cayendo hacia atrás mientras separaba las piernas. No quería pensar
en lo que no debería hacer. Solo necesitaba un poco de alivio y felicidad,
una pequeña fracción de alegría... solo este momento de excitación. Había
visto a sus hermanos encontrar el amor y establecerse con firmes
emparejamientos, y desde bastidores, les había deseado lo mejor…
mientras sabía todo el tiempo que ese no sería su futuro. Y había estado
bien durante un tiempo. Ahora, sin embargo, ya no se sentía bien.
  El... deseaba cosas. Para él mismo.
   La ansiedad comenzó a colarse dentro de su placer, como una mancha de
tinta en una tela pálida.
  Detuvo el estropicio centrando su mente en Cormia. Se vio tratándola
con ternura y autoridad al mismo tiempo, tocando su cuerpo...
  —Oh, sí... —gimió en la quietud de su dormitorio.
  Robaría este momento para si mismo y le dijo a su sentimiento de
culpabilidad que se lo merecía por todo el duro trabajo que había hecho.
  Estaba solo. Nadie lo sabría jamás.


  Cormia equilibró con cuidado el vaso de leche y el plato de pan y carne
mientras levantaba una mano para golpear en la puerta del Primale.
Deseaba haber hecho el «sándwich» mejor. Fritz le había enseñado cómo
hacerlo, e indudablemente el suyo hubiera lucido menos desaliñado, pero
había querido hacerlo rápido, y había querido hacerlo ella misma.
  Poco antes de que los nudillos hicieran contacto con la madera, oyó un
gemido, como si alguien estuviera herido. Y luego otro.
  Preocupada por el bienestar del Primale, tomó al picaporte y entró en la
habitación…
   Cormia dejó caer el plato del bocadillo. Mientras la cosa rebotaba contra
el suelo, miró fijamente hacia la cama mientras la puerta se cerraba por sí
misma.
   Phury estaba recostado contra las almohadas, con el espectacular cabello
multicolor esparcido alrededor de su cabeza. Su camisa negra estaba
subida hasta debajo de las costillas y sus pantalones estaban desabrochados
y los había empujado hacia abajo hasta el comienzo de sus muslos dorados.
Tenía una mano sobre su virilidad, su sexo era grueso y la ancha punta
brillaba. Mientras se acariciaba dura y firmemente la longitud con una
mano, tenía la otra más abajo sobre la potente bolsa de los testículos.
  Otro gemido escapó de su rosada boca abierta; entonces se mordió el
labio inferior y los colmillos perforaron la carne hinchada.
  La mano empezó a moverse rápidamente, el aliento comenzó a salir más
forzado aún y parecía estar al borde de algo tremendo. Observarlo era más
que incorrecto, pero no podría haber dejado de hacerlo ni siquiera para
salvarse a sí misma…
  La nariz se le dilató, sus aletas se abrieron ampliamente como si hubiera
captado un aroma. Con un gruñido se convulsionó, los músculos del
estómago se tensaron en tropel, los muslos se marcaron. Mientras perlados
chorros blancos comenzaron a salir de él, los brillantes ojos amarillos se
abrieron y se centraron en ella. El verla a ella pareció herirle aún más
incluso, ladró una maldición y sus caderas se impelieron hacia arriba. Salió
más de esa crema satinada de él, y parecía que nunca acabaría, tenía el
cuello estirado y las mejillas rojas y encendidas.
  Salvo que no estaba sufriendo verdaderamente, pensó ella. Clavó los ojos
en ella como si fuera el combustible de todo lo que le estaba ocurriendo y él
no quisiera que terminara.
  Esto era la culminación del acto sexual.
  Su cuerpo se lo dijo. Porque cada vez que el Primale se agitaba, cada vez
que gemía, cada vez que la palma de su mano se deslizaba sobre la punta
de su sexo y se disparaba hacia a la base, se le encendían los senos y lo que
estaba entre sus piernas se humedecía aún más.
  Y luego se quedó quieto. Agotado. Saciado.
  En el silencio que siguió sintió la humedad en la parte interna de sus
muslos y observó lo que había desparramado sobre su estómago, mano y
erección.
  Qué glorioso enredo era el sexo, pensó, imaginándose cómo se sentiría
tener lo que había sobre él dentro de ella.
 Mientras su mente se agitaba, se dio cuenta de que el Primale la estaba
mirando fijamente con expresión confundida, como si no estuviera seguro
de si la había soñado o si estaba realmente en su habitación.
  Avanzó, porque con lo que acaba de suceder, el aroma oscuro que
saturaba la habitación y la forma en que su cuerpo estaba tendido era el
único destino en que estaba interesada.
  Cuando se acercó, la expresión de sus ojos cambió, como si cayera en la
cuenta de que realmente estaba con él. La conmoción reemplazó la
somnolienta satisfacción.
  Puso el vaso de leche junto al cenicero y le miró el estómago, su mano
avanzó por voluntad propia.
  El siseó y luego cuando hizo contacto inspiró con fuerza. La sustancia
que lo cubría era cálida.
  —Esto no es sangre —murmuró.
  Él sacudió la cabeza de un lado a otro en la almohada, con expresión de
asombro, como si estuviera sorprendido por su audacia.
  Ella levantó el dedo, dándose cuenta que lo que había salido de él era la
fuente del aroma a especias oscuras que había en el aire… y fuera lo que
fuera lo deseaba. Después de frotárselo sobre el labio inferior, pasó la
lengua por lo que acababa de untarse.
  —Cormia... —gimió él.
   El sonido de su nombre cubrió la habitación de un retiro íntimo y
acalorado que era tangible, y en ese momento suspendido y protegido en el
tiempo, sólo se trataba de ellos dos juntos.
   No había nada excepto sus cuerpos, una sencillez aturdidora dentro de la
compleja estructura del modo en que se habían conocido y habían
terminado emparejados.
  —Dejemos nuestros roles atrás —dijo ella—. Y nuestras complicaciones.
  La expresión de él se volvió tensa.
  —No podemos.
  —Sí, podemos.
  —Cormia...
  Ella dejó caer la túnica, y eso puso fin a la conversación.
  Pero cuando se subió a la cama, él sacudió la cabeza y la detuvo.
  —Fui a ver a la Directrix.
  Cuando su nombre había salido de sus labios había creado un lugar
especial, de igual forma ahora sus palabras cortaron la calidez y la
embriagadora promesa que había en la habitación.
  —Me hiciste a un lado, verdad.
  Asintió lentamente.
  —Quería decírtelo, pero luego sucedió lo de la clínica.
  Cormia miró su sexo brillante y tuvo una reacción de lo más extraña. En
vez de fracaso sintió... alivio. Porque él la deseaba aunque no era necesario
que lo hiciera. Porque hacía que lo que ella quería que sucediera fuera
mucho más honesto. Más tarde lidiaría con las ramificaciones emocionales,
pero ahora sólo quería estar con él. Una hembra con un macho. Sexo con
sexo. Sin tradiciones que pesaran en el acto ni le dieran otras implicaciones
más trascendentales.
  Puso una rodilla en el colchón, y Phury le agarró las muñecas,
deteniéndola.
  —¿Sabes lo que eso significa?
  —Sí. —Subió la otra rodilla—. Suéltame.
  —No tienes que hacer esto.
  Miró con audacia la tensa longitud que estaba entre sus caderas y yacía,
gruesa como su antebrazo sobre su vientre.
  —Tampoco tú. Pero también lo deseas. Así que tomemos este momento.
—Levantó la vista subiendo por su pecho hasta encontrar su mirada cauta
y ardiente, y por un momento se entristeció—. Tendrás muchas otras. Yo
sólo te tendré a ti. Así que dame esto ahora, antes de que... —El corazón se le
rompiera una y otra vez— antes de que debas seguir tu camino.
  El conflicto jugueteó en los ojos de Phury, y era un testamento de su
honor. Pero ella sabía cual iba a ser el resultado. Y no se sorprendió cuando
se rindió, y las manos dejaron de contenerla y tiraron de ella.
   —Querido Dios —susurró él, incorporándose y tomándole el rostro entre
las palmas—. Necesito un minuto, ¿ok? Acuéstate aquí. Volveré
inmediatamente.
   La tendió con manos suaves, luego dejó la cama y entró en el cuarto de
baño. Se oyó la ducha y cuando regresó el cabello formaba húmedos rizos a
lo largo de sus hombros y su pecho.
  Se acercó a ella desnudo, un guerrero en la flor de la vida, su necesidad
sexual sobresalía de su espectacular cuerpo.
  Se detuvo junto a la cama.
  —¿Estás segura?
  —Sí. —Aunque le habían dicho que dolía, no iba a retroceder. No podía
explicar de dónde le venía su resolución, pero iba a hacerlo a pesar de todo.
  Le tendría ahora y al infierno con lo que viniera después.
  Cormia extendió la mano y cuando puso la palma en la suya, le atrajo
hacia su cuerpo.
  Phury se permitió ser atraído a la cama hasta que estuvo tumbado junto
al estupendo cuerpo desnudo de Cormia. Los huesos eran diminutos
comparados a los suyos, su cuerpo parecía delicado al lado de sus
músculos.
  No podría soportar herirla. No podía esperar para entrar en ella.
   Le temblaba la mano cuando le apartó un mechón de cabello rubio de la
frente. Ella tenía razón, pensó: era preferible de esta manera para ambos.
Esto era por elección. Las obligaciones del Primale eran un deber.
  Esta sería su primera vez, y la de ella también.
  —Cuidaré de ti —le dijo. Y no solo en lo que refería a esa noche.
  Aunque... maldición, no tenía ni idea de cómo hacerle el amor a una
hembra. El sexo era una cosa. Hacer el amor era enteramente diferente, y
de repente deseó ser todo un experto. Deseó haber tenido decenas de
amantes para estar seguro de que Cormia obtuviera lo máximo de él.
  Dejó que su mano vagara por su cuello. Su piel era suave como el aire
quieto, tan fina que no podía ver los poros.
  Ella arqueó la espalda y emergieron las rosadas puntas de sus senos
  El se relamió y se inclinó hacia su clavícula. Cerrando los ojos, se cernió
encima de su cuerpo. En el mismo instante en que hizo contacto supo que
no había vuelta atrás.
  Ella hundió las manos en su cabello.
  —No empezarás, su gracia.
  Abrió los ojos y la miró.
  —¿Podrías llamarme Phury?
  Sonrió, un tímido florecimiento de felicidad.
  —Phury...
  Después de que dijera su nombre, puso los labios sobre su piel y aspiró
su aroma. Le tembló todo el cuerpo, de tanto que la deseaba, e
instintivamente empujó con las caderas hasta que su polla estuvo atrapada
entre sus muslos y el de ella. Cuándo jadeó y se arqueó otra vez, cerró la
boca sobre su pezón.
  Las uñas de Cormia le recorrieron la cabellera, y mientras se
amamantaba y tiraba de ella, soltó un gruñido. Cerró la mano sobre el otro
pecho y torció las caderas para que su erección estuviera más fuertemente
sujeta.
  Oh, mierda, iba a...
  Sí. Se corrió. Otra vez.
   Gimiendo desenfrenadamente, intentó parar. Pero ella no deseaba que lo
hiciera… en vez de echarse para atr{s, se acercó m{s y se movió al ritmo de
las oleadas de su orgasmo.
  —Amo cuando haces eso —dijo con voz gutural.
  El encontró su boca desesperado. Que a ella no pareciera importarle que
fuera un perdedor que nunca había hecho esto antes y que hubiera
eyaculado prematuramente sobre sus muslos significaba el mundo para él.
No tenía que fingir ser fuerte. En este momento íntimo podía ser
simplemente… él.
  —Podría suceder otra vez —gimió contra sus labios.
  —Bien. Deseo que lo hagas encima de todo mi cuerpo.
  En ese momento gruñó con fuerza, su instinto de marcarla aguijoneando
su atención. Sí, pensó. Iba a hacerlo por todo su cuerpo. Y dentro de ella
también.
  Le recorrió el cuerpo hacia abajo con la mano hasta llegar a sus piernas,
luego la dobló para poder subir por los largos y delgados músculos hasta
su centro. La palma esparció lo que él había dejado sobre ella y aspiró su
propia esencia al mismo tiempo que encontraba su sexo.
  Que estaba cubierto de miel, más mojada que si se hubiera bañado.
  Cormia gritó y abrió las piernas.
  Antes de darse cuenta de adónde se dirigía buscó su mismo centro con la
boca. No importaba que no tuviera ninguna técnica por la que guiarse.
Necesitaba saborearla y eso sólo iba a suceder si sus labios se encontraban
con los de ella...
  —Oh... hembra dulce —dijo en su hendidura. Era consciente de que le
estaba clavando los dedos en los muslos y que la estaba sosteniendo
completamente abierta, pero no podía detenerse.
   A ella no parecía importarle en lo más mínimo. Tenía las manos
enredadas en su cabello y lo apretaban contra ella mientras avanzaba con la
lengua más y más profundamente todavía. Frotó el rostro haciendo un
círculo, luego comenzó a chupar y tragar. Estaba sediento y se alimentó de
su sexo y liberó la corriente sexual que había entre ellos, se dejó llevar…
  Acababa de empezar a correrse cuando sonó el teléfono… y era obvio
que debía permanecer exactamente donde estaba. Se dio cuenta que estaba
cayendo por el precipicio de la liberación por la manera en que se tensó y
levantó la cabeza para poder mirarlo a los ojos. Estaba nerviosa, excitada,
preocupada.
  —Confía en mí —le dijo. Luego puso la lengua en punta, le levantó las
caderas y la penetró con ella.
  Ella gritó su nombre mientras tenía un orgasmo.
  Y en ese momento alguien llamó a la puerta.


   La siguiente fue quitada de Amante Consagrado porque todo el mundo pensó
que ¡necesitaba ser descartada! Mi editora, mi ayudante de investigación, y mi CC
todos dijeron:, «No lo necesitas»... Y me rendí porque comprendí su lo que querían
decir. El libro de Phury terminó de forma poderosa y añadir algo que ocurre años
después difuminaba el final. Así que aquí está el epílogo que nunca publiqué:


  Cinco años después...


  —¡La tengo! —Phury le gritó a Bella mientras levantaba a su sobrina en
brazos. Nalla rió y enterró la carita en su cabello, lo cual adoraba hacer,
agarrándose fuertemente.
   Bella llegó corriendo por la esquina de la biblioteca de la Hermandad y
luego se detuvo en seco, su vestido plateado asentándose con un
encantador remolino alrededor de sus piernas. Los diamantes que tenía
alrededor del cuello chispearon como fuego, al igual que los que tenía en
las muñecas y las orejas.
  —Oh, gracias a Dios —dijo—. Juro que es tan rápida como su padre.
  —Estas espectacular —dijo Cormia detrás de él.
  —Gracias. —Bella dio una vueltecita con el vestido—. Este no es mi estilo
habitual, pero…
  —Apenas te hace justicia —dijo Zsadist entrando en la biblioteca,
pareciendo una versión despiadada de Cary Grant. La chaqueta del
esmoquin se ajustaba a cada compacta línea de su cuerpo y ocultaba en su
mayor parte la SIG que llevaba bajo el brazo.
  Se hizo el severo mientras sacudía el dedo ante su hija.
  —Ahora, ¿vas a ser buena con tu tío y tu aumahne?
   Nalla asintió gravemente, como si acabara de acceder a asumir el
liderazgo de los EEUU.
  —Sí, papi.
  La sonrisa de Z prácticamente iluminó la galaxia.
  —Esa es mi chica.
  Nalla sonrió y extendió los brazos.
  —Besos, papi.
 Z la tomó para darle un abrazo y luego extendió los brazos hacia su
madre.
  —Ok —dijo Zsadist, poniéndose serio mientras le pasaba la niña a su
shellan—. Estaremos en el Met hasta las once. Luego cenaremos en casa de
Wrath. Tengo el buscapersonas, el móvil, la Blackberry…
  Phury le dio una palmada en el hombro a su gemelo.
  —Respira hondo, hermano. Profundamente.
  Zsadist lo hizo lo mejor que pudo.
  —Bien. Quiero decir, se que estarás bien con ella. Quiero decir, estarás
bien… todos van a estar perfectamente bien…
  Phury miró su reloj.
  —Y tú vas a llegar tarde. Tendrás suerte si llegas para el comienzo del
intermezzo.
  —Estoy tan emocionada —dijo Bella, poniendo a Nalla nuevamente en
brazos de Phury—. Cavalleria Rusticana de Mascagni. Será fantástico.
  —Asumiendo que puedas conseguir que el padre de tu hija salga de
casa. —Phury dio a su gemelo una pequeña sacudida—. Vete. Sal con tu
shellan. Es vuestro aniversario, por amor de Dios.
  Dejaron la biblioteca unos veinte minutos más tarde. Quizá veinticinco.
  Phury sacudió la cabeza.
  —Tiene serios problemas con las separaciones, ése.
  —Oh, y ¿tú eres mejor?
  Phury se dio la vuelta. Cormia estaba en el sofá sosteniendo en brazos a
su hijo Ahgony (o Aggie, como le decían) dormido. El gordo puñito del
niño aferraba el pulgar de su madre, como era su costumbre, aún cuando
se apagaba como una luz.
  —Me corresponde ese comentario.
  —¿Un cuento, tío? —dijo Nalla—. ¿Por favor?
  —Por supuesto, ¿cuál te gustaría? —Aunque lo sabía.
  Mientras se sentaba en el sofá al lado de Cormia, Nalla señaló el libro de
fábulas que él había hecho para ella.
  —El del guerrero.
  —Bueno, eso es una novedad —dijo guiñándole un ojo a Cormia—.
¿Quieres decir el del guerrero y la doncella?
  —No, tío. El oto.
  —El del guerrero y el barco.
  Nalla rió.
  —¡No, tío!
  Phury asintió con gran seriedad.
  —Bien. El del guerrero y el juego de pinocle.
  Nalla pareció confusa.
  —¿Qué pino?
  Cormia rió, sus hermosos ojos verdes eran tan encantadores que Phury
no podía apartar la vista. Por un momento, fue consciente una vez más del
hecho de que su hijo tuviera los ojos de su madre, ese increíble matiz de
hojas de primavera.
  Cuando Nalla se retorció, Cormia dijo:
  —Phury, no la atormentes.
  Phury sentó a su sobrina en el regazo, besó a su shellan y acarició la suave
mejilla de su hijo. Luego abrió el libro y comenzó a leer en la Antigua
Lengua.
  —Había una vez un guerrero de miembros fuertes y corazón valiente, que
durante un día ventoso se rezagó en el bosque...
  Aggie abrió los ojos y dejó escapar el sonido que hacen los niños cuando
todo esta bien, esa especie de suspiro burbujeante. Phury lo conocía bien
porque lo había oído muchas veces en boca de Nalla y últimamente de
Aggie. Ese sonido era algo que hacían cuando sus tenían la panza llena, sus
padres estaban con ellos y una voz que encontraban placentera al oído
estaba embarcándose en una historia.
  Cuando Phury perdió el ritmo de sus palabras, Cormia se estiró y le
apretó la mano.
  Ella siempre lo sabía, pensó. Siempre sabía… siempre sabía que estaba
pensando en sus padres y su hermano, en el pasado y el futuro, en
esperanzas, sueños y temores.
   Sabía todo lo que tenía en la cabeza y en el corazón, y nada de ello la
disgustaba. Sabía que le preocupaba mantenerse sobrio, aún después de
todos estos años. Y sabía que estaba contento de que su hijo se pareciera a
ella, porque lo tomaba como un signo de que cualquier lazo biológico con
la adicción que portara no sería traspasado al niño. Y sabía que todavía
luchaba con la sensación de que no hacía lo suficiente por todas las
personas que tenía a su alrededor.
  Sabía todo eso y le amaba de todos modos.
  Le besó el interior de la muñeca y miró a la próxima generación.
Esperaba que la vida solo tuviera cosas buenas reservadas para los niños,
que la noche iluminada por la luna siempre fuera clara para ellos, que el
viento siempre fuera apacible, y que el amor más profundo de sus
corazones fuera correspondido por una pareja digna.
   Pero sabía que no iba a ser fácil y que enfrentarían desafíos que ni
siquiera podía empezar a imaginar.
  Sin embargo, el punto era que: tenía fe en lo que veía en sus ojos. Porque
provenían, por ambos lados, de supervivientes. Y eso, más que cualquier
garantía de una vida fácil, iba a lograr que lo superaran todo.
  Phury se aclaró la garganta.
  Y siguió leyéndoles.


   Así que éstos son solo unos pocos ejemplos de lo que he quitado. Notarás que no
hay nada de Amante Oscuro, porque el manuscrito de Wrath fue ajustado desde
el principio… sólo hubo una escena borrada que est{ posteada en mi sitio Web
(www.jrward.com) No hay mucho de Amante Eterno, porque como dije, utilicé
casi todo el material de Butch y Marissa en Amante Descubierto. Amante
Liberado fue igualmente ajustado desde un principio.
   Hay una par de escenas más en viejos archivos. ¡Fue tan divertido releer éstas,
que quizá algún día vuelva a repasar los archivos y vea que más puedo encontrar!
LOS MEJORES MOMENTOS
                               Amante Oscuro


  Wrath lo miró furioso.
  —Gracias por venir, Z. ¿Has estado muy ocupado con las hembras?
  —¿Qué tal si me dejas en paz?
  Zsadist se dirigió a un rincón y permaneció alejado del resto.
                                  Capítulo 4


  Wrath estaba mudo de asombro.
  Y no era del tipo de vampiros que se quedan estupefactos a menudo.
  Santa Mierda.
  Aquella mestiza era la cosa más sensual que había visto en su vida. Y
había apagado una o dos hogueras en otros tiempos.
                                  Capítulo 8


  Si el sexo fuera comida, Rhage habría sido enfermizamente obeso.
                                  Capítulo 10


  Wrath palmoteó a su hermano en el hombro. En términos generales,
aquel hijo de puta era todo un camarada.
  —Perdonado y olvidado.
  —Siéntete libre de golpearme cuando quieras.
  —Lo haré, créeme.
                                  Capítulo 10
   Dios sabía que el Omega siempre recibía con satisfacción la iniciativa y
las nuevas empresas. Y tratándose de lealtad, no la tenía con nadie.
                                  Capítulo 10


  El humano registró los bolsillos de la chaqueta de Wrath y empezó a
sacar armas. Tres estrellas arrojadizas, una navaja automática, una pistola,
un trozo de cadena.
  —Válgame el cielo —murmuró el policía mientras dejaba caer los
eslabones de acero al suelo con el resto del cargamento—. ¿Tienes alguna
identificación? ¿O no has dejado suficiente espacio para meter una cartera,
considerando que llevas encima quince kilos de armas ilegales?
                                  Capítulo 14


  Obedeciendo a su instinto, corrió rodeando el lateral del edificio.
  Butch se dirigía a su vehículo como si llevara una carga inestable, y se
apresuró a alcanzarlos.
  —Espera. Tengo que hacerle una pregunta.
  —¿Quieres saber qué número calza o algo así? —espetó el policía.
  —Cuarenta y ocho y medio —dijo Wrath con voz cansina.
  —Lo recordaré para Navidad, cabrón.
                                  Capítulo 14


  —No, gracias —rió Rhage—. Coso bastante bien, como sabes por
experiencia. ¿Y quién es tu amiga?
  —Beth Randall, éste es Rhage. Socio mío. Rhage, ella es Beth, y no sale
con estrellas de cine, ¿entendido?
  —Alto y claro. —Rhage se inclinó hacia un lado, tratando de ver por el
costado de Wrath—. Encantado de conocerte, Beth.
  —¿Estás seguro de que no quieres ir a un hospital? —dijo ella
débilmente.
  —No. Parece peor de lo que es. Cuando uno puede usar el intestino
grueso como cinturón, entonces sí debe acudir a un profesional.
                                 Capítulo 17


   —¿Tienes televisión por cable? —dijo señalando con la cabeza el
televisor.
  Ella le arrojó el mando.
 —Claro que sí. Y si mal no recuerdo, esta noche hay una maratón de
Godzilla por la TBS.
  —Estupendo —dijo el vampiro, estirando las piernas—. Siempre me
pongo del lado del monstruo.
  Ella le sonrió.
  —Yo también.
                                 Capítulo 21


   —Te he dejado aspirinas junto al teléfono con un gran vaso de agua.
Pensé que no ibas a poder llegar hasta la cafetera. Toma tres, desconecta el
teléfono y duerme. Si sucede algo emocionante, iré a buscarte.
  —Te amo, dulzura.
  —Entonces cómprame un abrigo de visón y unos bonitos pendientes
para nuestro aniversario.
  —Te los has ganado.
                                 Capítulo 22


  Una mano como un yunque aterrizó en su hombro.
  —¿Te gustaría quedarte a cenar?
   Butch alzó la vista. El sujeto llevaba puesta una gorra de béisbol y tenía
la cara surcada por un tatuaje.
 —¿Te gustaría ser la cena? —dijo otro que parecía una especie de
modelo.
                                  Capítulo 32


  Con un encogimiento deliberado, se liberó del asimiento sobre su
hombro.
  —Decidme algo, chicos —dijo arrastrando las palabras—. ¿Usáis todo
ese cuero para excitaros mutuamente? Quiero decir, ¿a todos os gustan los
penes?
  Butch fue lanzado contra la puerta con tanta fuerza que sus muelas
crujieron.
  El modelo acercó su cara perfecta a la del detective.
  —Si yo fuera tú, tendría cuidado con mi boca.
  —¿Para qué molestarme si tú ya te preocupas por ella? ¿Ahora vas a
besarme?
  Un gruñido extraño salió de la garganta de aquel sujeto.
  —Está bien, está bien. —Él que parecía más normal avanzó unos
pasos—. Retrocede, Rhage. Vamos a relajarnos un poco.
  Pasó un minuto antes de que el figurín lo soltara.
  —Eso es. Tranquilicémonos —murmuró el Señor Normal, dándole unas
palmaditas en la espalda a su amigo antes de mirar a Butch—. Hazte un
favor y cierra la boca.
  Butch se encogió de hombros.
  —El rubito se muere por ponerme las manos encima. No puedo evitarlo.
  Rhage se volvió a lanzar contra Butch, mientras el Señor Normal ponía
los ojos en blanco, dejando libre a su amigo para actuar.
  El puñetazo que le llegó a la altura de la mandíbula lanzó la cabeza de
Butch hacia un lado. Al sentir el dolor, el detective dejó volar su propia ira.
El temor que sentía por Beth, el odio reprimido contra aquellos
malvivientes, la frustración por su trabajo, todo encontró salida. Se
abalanzó sobre el hombre más grande y lo derribó.
   El sujeto se sorprendió momentáneamente, como si no hubiera esperado
la velocidad y fuerza de Butch, y éste aprovechó la vacilación. Golpeó al
rubito en la boca, y luego lo sujetó por el cuello.
  Un segundo después, Butch se encontró acostado sobre su espalda con el
hombre sentado sobre su pecho.
  El tipo agarró la cara de Butch entre sus manos y apretó, aplastándole las
facciones. Era casi imposible respirar, y Butch resollaba superficialmente.
  —Tal vez encuentre a tu esposa —dijo el tipo—, y la folle un par de
veces. ¿Qué te parece?
  —No tengo esposa.
  —Entonces voy a follarme a tu novia.
  Butch trató de tomar un poco de aire.
  —Tampoco tengo novia.
  —Entonces si las hembras no quieren saber nada de ti, ¿qué te hace
pensar que yo sí?
  —Tenía la esperanza de que te enfadaras.
  Los enormes ojos azul eléctrico se entrecerraron.
   Tienen que ser lentes de contacto —pensó Butch—. Nadie tiene los ojos de ese
color.
  —¿Y por qué querrías hacer algo así? —preguntó el rubito.
  —Si yo atacaba primero —Butch llevó algo más de aire a sus
pulmones—, tus muchachos no nos hubieran dejado pelear. Me habrían
matado primero. Antes de poder tener una oportunidad contigo.
  Rhage aflojó un poco la opresión y se rió mientras despojaba a Butch de
su cartera, las llaves y el teléfono.
  —¿Sabéis? Me agrada un poco este grandullón —dijo el tipo.
  Alguien se aclaró la garganta.
  El rubito se puso de pie, y Butch rodó sobre sí mismo, jadeando. Cuando
levantó la vista, le pareció que sufría alucinaciones.
  De pie en el vestíbulo había un pequeño anciano vestido de librea,
sosteniendo una bandeja de plata.
  —Disculpen, caballeros. La cena estará lista en unos quince minutos.
  —Oye, ¿son ésas crepes de espinaca que me gustan tanto? —preguntó el
rubio, señalando la bandeja.
  —Sí, señor.
  —Delicioso.
  Los demás hombres se agruparon alrededor del mayordomo, tomando lo
que les ofrecía, y unas servilletas, como si no quisieran que cayera nada al
suelo.
  ¿Qué diablos era esto?
  —¿Puedo pedirles un favor? —preguntó el mayordomo.
  El Señor Normal asintió vigorosamente.
  —Trae otra bandeja de estas delicias y mataremos a quien tú quieras.
  Sí, bueno imagino que el tipo en realidad no era normal. Sólo relativamente.
  El mayordomo sonrió como si se sintiera conmovido.
  —Si van a desangrar al humano, ¿tendrían la amabilidad de hacerlo en el
patio trasero?
  —No hay problema. —El señor Normal se introdujo otra crepe en la
boca—. Maldición, Rhage, tienes razón. Son increíbles.
                                    Capítulo 32
  —¿Qué le hiciste al lesser? —preguntó una de las voces.
 —Encendí su cigarrillo con una escopeta recortada —respondió otro—.
No bajó a desayunar, ¿me entendéis?
                                 Capítulo 37


  —Tohr, relájate. Soy una hembra. Lloro en las bodas. Forma parte de
nuestras obligaciones.
                                 Capítulo 45


  —Espero que no tengas que hacerlo. Ahora dime una cosa. ¿Cuál es la
palabra que utilizáis para esposo?
  —Hellren, supongo. La versión corta es hell, como infierno en inglés.
  Ella rió alegremente.
  —A saber por qué.
                                 Capítulo 47


  Rhage asintió.
 —Además el lugar es bastante grande. Todos podríamos vivir allí sin
matarnos entre nosotros.
 —Eso depende más de tu boca que de cualquier proyecto arquitectónico
—dijo Phury sonriendo abiertamente.
                                   Epílogo


  —Sí —suspiró Rhage—. Lo único que quiero es una buena hembra. Pero
imagino que me conformaré con varias malas hasta que la encuentre. La
vida es un asco, ¿no creéis?
                                   Epílogo
                              Amante Eterno


  —Bien, grandote, abajo contigo.
  Oh, sí. La cama. La cama era buena.
  —Y mira quien está aquí. Es la enfermera Vishous.
                                 Capítulo 6


  —Entonces di eso.
  —¿Qué?
  —Nada. Di nada. Repítelo una y otra y otra vez. Hazlo.
   Ella se encolerizó, el aroma del miedo fue reemplazado por una
fragancia picante, como a viva menta fresca del jardín. Ahora estaba
molesta.
  —Dilo —le ordenó, necesitando sentir más de lo que ella le provocaba.
  —Bien. Nada. Nada. —Abruptamente se echó a reír, y el sonido le
atravesó la columna vertebral, haciéndole arder—. Nada, nada. Naa-da.
Naa-da. Naaaaaaaada. Ahí tienes ¿Fue lo suficientemente bueno para ti?
¿Me dejarás marchar ahora?
  —No.
  Luchó contra él otra vez, creando una fricción deliciosa entre sus
cuerpos. Y supo el momento en que su ansiedad y su irritación se
convirtieron en algo tórrido. Olió su excitación, un adorable endulzamiento
del aire, y su cuerpo respondió a la llamada.
  Se puso duro como un diamante.
   —Háblame Mary. —Movió las caderas haciendo un lento círculo contra
ella, frotando la erección contra su abdomen, aumentando su dolor y la
temperatura de ella.
  Después de un momento ella ya no estaba tan tensa, y cedió al empuje de
sus músculos y su erección. Aplanó las manos sobre su cintura. Y luego
lentamente las fue deslizando hacia la parte baja de su espalda, como si no
estuviera segura del porqué estaba respondiéndole de la forma en que lo
hacía.
  Él se arqueó contra ella, para exteriorizar su aprobación y animarla a que
lo tocara. Cuando subió las palmas a lo largo de su columna vertebral,
gruñó gravemente desde el fondo de la garganta y dejó caer la cabeza de
manera de tener el oído más cerca de su boca. Quería sugerirle otra palabra
que decir, algo como exquisito, o susurro, o lujuria.
  ¡No! Esternocleidomastoideo sería ideal
                                  Capítulo 8


  —Cristo. Puedes ser un verdadero dolor en el culo, ¿sabes? No tienes
ningún tipo de control sobre tus impulsos pero eres increíblemente terco.
Endemoniada combinación.
                                 Capítulo 10


  —Ok, que tenemos aquí —dijo, abriendo el suyo—. Quiero el pollo
Alfredo. La carne NY, poco hecha. Y una hamburguesa con queso, también
poco hecha. Doble ración de patatas fritas. Y algunos nachos. Sí, quiero
nachos con todo. Que sea doble ración de eso también. ¿Me haces el favor?
 Lo único que Mary pudo hacer fue quedarse mirándolo fijamente
mientras cerraba el menú y esperaba.
  La camarera parecía un poco confusa.
  —¿Todo eso es para ti y tu hermana?
  Como si el deber familiar fuera la única razón por la cual un hombre
como él consintiera en salir con una mujer como ella. Oh, demonios…
  —No, eso es para mí. Y ella es mi cita, no mi hermana. ¿Mary?
  —Yo… ah, sólo tr{eme una ensalada Cesar, cuando traigas su —¿camión
de comida?— cena.
                                  Capítulo 12


  —Estás consiguiendo ponerte un poco en forma, poli.
  —Oh, vamos, que no se diga. —Butch sonrió ampliamente—. No
permitas que esa ducha que tomamos juntos se te suba a la cabeza.
  Rhage le tiró una toalla al macho.
  —Sólo estoy señalando que tu barriga cervecera ha desaparecido.
  —Era un depósito de escocés. Y no lo extraño para nada.
                                  Capítulo 16


  —Esta mañana temprano la mujer me echó de su casa después de
picarme el ego.
  —¿Qué tipo de hacha usó?
  —Una comparación poco halagüeña entre un perro callejero y yo.
  —Ouch. —Butch torció la camisa en dirección contraria—. Por lo que
naturalmente, te mueres por verla otra vez.
  —Ciertamente.
  —Eres patético.
  —Lo sé.
   —Pero yo casi puedo vencerte. —El poli sacudió la cabeza—. La noche
pasada, yo… ah… conduje hasta la casa del hermano de Marissa. Ni
siquiera sé como el Escalade llegó hasta allí. Me refiero a que lo último que
necesito es encontrarme con ella, ¿me entiendes?
  —Déjame adivinar. Esperaste por los alrededores con la esperanza de
verla…
  —Entre los arbustos, Rhage. Me senté entre los arbustos. Debajo de la
ventana de su habitación.
  —Guau. Eso es….
   —Sí. En mi antigua vida me podría haber detenido por acosador. Mira,
tal vez deberíamos cambiar de tema.
                                 Capítulo 16


  Mirando la colección de películas supo que estaba en problemas. Había
muchos títulos extranjeros, algunos americanos verdaderamente
profundos. Un par de viejos éxitos como Algo para recordar.
Casa—jodida—blanca.
  Absolutamente nada de Sam Raimi o Roger Corman ¿No había oído ella
nada sobre la saga Posesión infernal?
                                 Capítulo 19


   —Mierda, te has vinculado con ella. —Wrath se pasó la mano por su
largo cabello—. Por el amor de Dios… acabas de conocerla, hermano.
   —¿Y cuánto tiempo te llevó marcar a Beth como tuya? ¿Veinticuatro
horas? Ah, claro, esperaste dos días. Sí, que bueno que te tomaste algo de
tiempo.
  Wrath soltó una breve risa.
  —Tienes que seguir involucrando a mi shellan en esto ¿verdad?
                                 Capítulo 23


  Oh, la humanidad.
   El pack de Austin Powers. Aliens y Alien. Tiburón. Las tres Agárralo como
puedas. Godzilla. Godzilla. Godzilla… espera, el resto de aquella estantería
entera era Godzilla. Fue a mirar la que estaba debajo: Viernes trece,
Halloween, Pesadilla en Elm Street. Bien, al menos no se había molestado con
las secuelas. El club de los chalados. Posesión infernal también el pack que
viene en caja.
  Era un milagro que Rhage no se hubiese quedado absolutamente ciego
con toda aquella cultura pop.
                                   Capítulo 23


  Ella sonrió un poco.
  —Eres un manipulador.
  —Me gusta más pensar en mi mismo como en un ingeniero en
consecuencias.
                                   Capítulo 29


  La risa de Phury salió de la túnica de la derecha.
  —Sólo a ti se te ocurriría tratar de convertir esto en una fiesta.
  —Bien, demonios, todos habéis querido darme una buena por alguna
mierda que os he hecho ¿correcto? Este es vuestro día de suerte. —Le
palmeó el muslo a Phury—. Me refiero a que, venga, hermano, te he
gastado bromas durante años por el asunto de las mujeres. Y Wrath, hace
un par de meses te saqué de quicio a tal punto que apuñalaste una pared.
V, tan solo el otro día me amenazaste con usar esa mano tuya sobre mi.
¿Recuerdas? ¿Cuando te dije lo que pensaba de esa monstruosidad de
perilla?
  V trató de ahogar la risa.
  —Tenía que hacer algo para que te callaras. Cada maldita vez que me
encuentro contigo desde que me la dejé crecer, me preguntas si le di un
beso con lengua a un tubo de escape.
  —Y todavía estoy convencido de que te tiras a mi GTO, bastardo.
                                   Capítulo 29


  —¿Cómo te llamas? —murmuró ella.
  Él enarcó la ceja y luego volvió a mirar fijamente a su hermano.
  —Soy el malo, en caso de que no te hayas dado cuenta.
  —Quiero tu nombre, no tu profesión.
  —En realidad el ser un bastardo es más parecido a una compulsión. Y es
Zsadist. Mi nombre es Zsadist.
                                 Capítulo 30


  Él tomó un profundo aliento.
  —Dios, te amo. De verdad, de verdad que te amo.
  Y luego sonrió.
  Ella rió de manera tan ruidosa que provocó que todas las cabezas que
había en la habitación se giraran.
  El tallo de cereza estaba primorosamente atado alrededor de uno de sus
colmillos.
                                 Capítulo 39


  La gente no podía evitar hablar de un macho que parecía tan peligroso
como él. Con su hermano pasaba lo mismo. Durante años había oído
habladurías acerca de Rehvenge y Dios sabía que eran todas falsas.
                                 Capítulo 40


  Nadie parecía escucharla.
  —Dios, líbrame de los héroes —refunfuñó—. ¡Retroceded joder!
  Eso les llamó la atención.
                                 Capítulo 46


  Ella sacudió la cabeza y se inclinó para recoger una camisa del suelo.
  —Eres el matón más dulce que he conocido.
                                   Capítulo 48


  Retirándose el cabello hacia atrás, se rió.
  —Así que te está regresando la vista.
  —Entre otras cosas. Ven aquí, Mary. Quiero besarte.
  —Oh, seguro. Tratas de compensar el ser un bravucón sirviéndome con
tu cuerpo.
  —Usaré cualquier ventaja que tenga.
  Apartó las sábanas y el edredón y deslizó la mano hacia abajo por su
pecho, hacia el estómago. Más abajo. A ella se la agrandaron los ojos
cuando tomó la gran erección en su palma. Mientras se acariciaba, el olor
de su excitación floreció como un ramo en la habitación.
  —Ven aquí, Mary —dijo ondulando las caderas—. No estoy seguro de
estar haciéndolo bien. Se siente muchísimo mejor cuando tú me tocas.
  —Eres incorregible.
  —Sólo busco algo de instrucción.
  —Cómo si la necesitaras —refunfuñó, quitándose el suéter.
                                   Capítulo 48


   —Ya te dije, que por mi está bien —sonrió—. Quiero decir, vamos. De
cierta forma es una cosita linda, muy al estilo Godzilla. Y lo veré como una
especie de trato en el que obtuve dos por uno.
                                   Capítulo 51
                               Amante Despierto


  Joder, era cosa bueno que luchara como un sucio bastardo o podría haber
sido tomado por un mariquita.
                                     Capítulo 5


  La otra estaba detrás del escritorio y era bien fea: una monstruosidad con
el tapizado roto, de cuero color verde aguacate con bordes orejeros, el
asiento flojo y un par de patas que le daban un nuevo significado a la
palabra firme.
  Tohr puso la mano sobre el alto respaldo de la cosa.
  —¿Puedes creer que Wellsie me obligó a deshacerme de esto?
  John asintió diciendo por señas:
  Sí, puedo.
                                     Capítulo 8


  —Bueno, yo no sé leer. Así que estamos BJ tú y yo.
 John movió rápidamente su Bic. Mientras le tendía el bloc a Phury, el
macho de la mirada negra frunció el ceño.
  —¿Qué ha escrito el chico?
  —Dice que está bien. Que es bueno escuchando. Que tú puedes llevar
toda la conversación.
                                     Capítulo 10


  Le tomó la mano, le quitó la pluma y le aplanó la palma.
  Quiero hablar contigo, escribió.
  Entonces la miró directamente a los ojos e hizo la más asombrosa y
jodida cosa.
  Le sonrió.
                                 Capítulo 14


  John saludó con la cabeza y miró a los doce tipos que estaban sentados
de a pares y lo miraban fijamente. Whoa. Realmente no estoy sintiendo mucho
amor de su parte, compañeros, pensó.
                                 Capítulo 17


  Después de un momento Blaylock se acordó de la educación y le
presentó a los demás. Todos tenían nombres raros. El rubio era Lash. Y qué
malditamente apropiado era eso.
                                 Capítulo 17


  —Este sitio es simplemente demasiado jodidamente precioso —dijo el
poli, mirando a un tipo vestido con un conjunto de chándal color rosa
intenso con maquillaje a tono—. Me quedo con los campesinos y la cerveza
casera cualquier día de la semana antes que esta mierda de cultura X.
                                 Capítulo 19


  —Sólo quería asegurarme de que tus necesidades estuvieran cubiertas.
La satisfacción del cliente es malditamente importante. —El macho se
acercó aún más señalando con la cabeza el brazo de Phury, el que tenía
dentro del abrigo—. Tu mano está sobre la culata de una pistola, ¿verdad?
¿Me tienes miedo?
  —Sólo quiero estar seguro de que puedo encargarme de ti.
  —¿Oh, de verdad?
  —Sip. En caso que necesites una pequeña reanimación Glock-a-boca.
                                   Capítulo 19


  Aquella hembra que los había interrumpido a él y al Reverendo,
evidentemente tenía una boca grande y... Cristo. Butch ya se lo debía haber
dicho a Vishous. Esos dos eran como una vieja pareja vinculada, no había
secretos entre ellos. Y V se lo diría a Rhage. Y una vez que Rhage lo
supiera, era como poner las noticias en la red de Reuters.
                                   Capítulo 21


  Sus ojos se encontraron. Era tan hermosa que lo hacía sentirse mareado.
  —¿Quieres besarme? —le susurró.
  Los ojos de John se abrieron de golpe. Como si un globo hubiera
explotado detrás de su cabeza.
  —Porque me gustaría que lo hicieras. —Se lamió un poco los labios—.
Realmente me gustaría.
  Whoa… La oportunidad de su vida, justo allí, justo ahora, pensó.
  No te desmayes. Desmayarse sería un completo suicidio.
  John r{pidamente rememoró cada película que había visto en su vida…
y no obtuvo ninguna ayuda. Como buen fanático del terror, fue invadido
por visiones de Godzilla pisoteando Tokio y de Tiburón masticando el culo
de la Orca. Gran ayuda.
                                   Capítulo 24


  ...el tipo estaba enloqueciendo por culpa de la Hermandad, organizando
turnos, tratando de convertir a cuatro balas perdidas como V, Phury,
Rhage y Z en soldados. No era de extrañar que siempre se viera como si le
doliera la cabeza.
                                   Capítulo 24
 Phury encendió un porro y le echó una mirada a las dieciséis latas de
Aqua Net que estaban alineadas en la mesa de café de Butch y V.
  —¿Qué estáis haciendo con laca de cabello? ¿Vais a travestiros, chicos?
  Butch levantó el tubo de PVC en el que estaba haciendo un agujero.
  —Esto es un lanzador de patatas, amigo. Muy divertido.
  —¿Perdón?
  —¿Nunca has ido a un campamento de verano?
  —Tejer cestas y tallar madera son actividades para humanos. No te
ofendas, pero nosotros tenemos mejores cosas que enseñarles a nuestros
jóvenes.
  —¡Ja! Uno no ha vivido hasta que no ha ido a una incursión en busca de
bragas a medianoche. En fin, pones la patata en éste extremo, llenas la base
con spray…
   —Y luego lo enciendes —intervino V desde su dormitorio. Salió en bata,
frotándose el cabello húmedo con una toalla—. Hace mucho ruido.
  —Un gran ruido —repitió Butch.
  Phury miró a su hermano.
  —V, ¿has hecho esto antes?
  —Sí, anoche. Pero el lanzador se atascó.
  Butch maldijo.
  —La patata era demasiado grande. Malditas patatas para hornear de
Idaho. Esta noche vamos a utilizar patatas de piel roja. Va a ser genial. Por
supuesto, la trayectoria puede ser una puta…
   —Pero en realidad es muy parecido al golf —dijo V, dejando caer la
toalla sobre una silla. Se puso un guante en la mano derecha, cubriendo los
tatuajes sagrados que le cubrían desde la palma hasta la yema de los dedos
y todo el dorso—. Quiero decir, debes pensar en el arco de trayectoria en el
aire…
  Butch asintió vigorosamente.
  —Sí, es igual al golf. El viento juega un papel muy importante…
  —Enorme.
  Durante un par de minutos Phury continuó fumando mientras ellos
seguían terminando las frases del otro. Después de un rato se sintió
obligado a mencionar:
  —Vosotros dos estáis pasando demasiado tiempo juntos, ¿entendéis lo
que quiero decir?
  V sacudió la cabeza mirando al poli.
  —El hermano no aprecia éste tipo de cosas. Nunca lo ha hecho.
  —Entonces podemos usar su habitación como blanco.
  —Es verdad. Y da al jardín…
  —Y así no tendremos que usar los coches del patio. Excelente.
                                 Capítulo 29


  Tohr rió suavemente.
  —Sí, a mí tampoco me va mucho esa mierda emotiva… ¡Ouch! Wellsie,
¿qué demonios?
                                 Capítulo 30


  Dejó la botella en la mesa cercana a él y levantó su mano enguantada.
  —Después de todo, esta maldita cosa todavía brilla como una lámpara. Y
mientras conserve ésta loca-luz-nocturna-mía, supongo que todavía soy
normal. Bueno… normal para mí.
                                 Capítulo 33


  Phury se puso un par de pantalones de chándal.
  —¿Quieres comida? Voy a hacer una excursión a la cocina.
  Los ojos de Butch derramaron felicidad.
 —¿En realidad vas a traerla hasta aquí? Quiero decir, ¿que no tendré que
moverme?
   —Quedarás en deuda conmigo por esto, pero sí, estoy dispuesto a
traerla.
  —Eres un dios.
  Phury se puso una camiseta.
  —¿Qué quieres?
   —Lo que sea que haya en la cocina. Infierno, se realmente útil y arrastra
el refrigerador hasta aquí. Estoy muerto de hambre.
                                 Capítulo 34


  —¿Entonces por qué llevas esa venda como una faja?
  —Hace que mi culo se vea más pequeño.
                                 Capítulo 39


  —No quiero ir.
  —Bueno… para citar a Vishous, tienes tu deseo en una mano y mierda
en la otra... tienes que ver cuál te pesa más.
                                 Capítulo 41


  Phury estaba tendido en la enorme cama con tantas vías enchufadas que
parecía un panel telefónico.
  El macho giró la cabeza.
  —¿Z… qué est{s haciendo levantado?
  —Haciendo ejercitar al personal médico. —Cerró la puerta y camino por
la habitación, dirigiéndose hacia la cama—. Es de destacar que son
endemoniadamente rápidos.
                                 Capítulo 47


 No hubo ninguna respuesta. Entonces Z volvió a mirar… justo en el
momento en que una lágrima se deslizaba por la mejilla de Phury.
  —Ah… joder —refunfuñó Z.
  —Sí. Más o menos. —Otra lágrima rodó desde el ojo de Phury—. Maldita
sea… creo que tengo una gotera.
  —Ok, prepárate.
  Phury se restregó el rostro con las palmas de sus manos.
  —¿Por qué?
  —Porque… creo que voy a tratar de abrazarte.
  Las manos de Phury cayeron y lo miró con una expresión absurda.
  Sintiéndose como un completo imbécil, Z se acercó a su gemelo.
  —Maldita sea, levanta la cabeza. —Phury torció el cuello. Z deslizó su
brazo por debajo. Ambos se congelaron en esa posición tan antinatural—.
Sabes, esto fue mucho más fácil cuando estabas desmayado en la parte de
atrás de aquella camioneta.
  —¿Fuiste tú?
  —¿Qué te creías que era Santa Claus o alguna mierda?
                                 Capítulo 47


  Butch suspiró con alivio.
  —Escucha, amigo, hazme un favor. Antes de hacer un truco como ese,
adviértemelo. Prefiero elegir. —Luego sonrió un poco—. Y todavía no
somos pareja.
                                 Capítulo 47
                            Amante Descubierto


   Cuando hubo terminado, el escamoso dragón miró a su alrededor y
cuando la cosa ubicó a V, un gruñido ondeó hacia las gradas que luego
terminó en un resoplido.
  —¿Terminaste, tipo grande? —gritó V hacia abajo—. Para tu
información, el poste de la portería de allá podría servirte como
mondadientes.
                                 Capítulo 2


  —Seguro. Pienso tener un futuro en la construcción. Por eso quería ver
como estaba armado este baño. Un excelente trabajo de alicatado. Deberías
comprobarlo.
  —¿Qué te parece si te llevo de vuelta a la cama?
  —Después quiero mirar las tuberías del lavabo.
  Era evidente que la calmada sonrisa burlona de V era inspirada por el
respeto y el afecto.
  —Al menos déjame ayudarte.
  —Nah, puedo hacerlo. —Con un gemido, Butch trató de ponerse
vertical, pero entonces se dejó caer nuevamente sobre el suelo. Resultó ser
que levantar la cabeza era un poco abrumador. Pero ¿y si lo dejaban allí es
suficiente tiempo… una semana, tal vez diez días?
  —Vamos, poli. Grita: «aquí tío» y déjame ayudarte.
  De repente Butch se encontró demasiado cansado como para hacerse el
fuerte. Mientras se quedaba totalmente sin fuerzas, fue consciente de que
Marissa le miraba fijamente y pensó, hombre, ¿podría parecer más débil?
Mierda, la única gracia que se le había concedido era que no sentía ninguna
brisa fría en el culo.
  Lo cual significaba que la bata de hospital se había quedado cerrada.
Gracias Dios.
                                    Capítulo 9


  —Sabes que estuviste con los lessers, ¿verdad?
  Butch levantó una de sus manos rotas.
  —Y yo aquí pensando que había estado en Elizabeth Arden.
                                    Capítulo 9


  —Claro. —Excepto que cuando V sacó su mano oficiosa y comenzó a
sacarse ese guante, Butch retrocedió—. ¿Qué vas a hacer con esa cosa?
  —Confías en mí, ¿no?
  Butch ladró una risa.
  —La última vez que me dijiste eso terminé tomando un cóctel de
vampiro, ¿recuerdas?
  —Salvó tu culo. Así es como te encontré.
  Así que ese había sido el porqué de aquello.
  —Bien, entonces, revolotea un poco esa mano sobre mí.
  Aún así, cuando V acercó la cosa brillante, Butch se estremeció.
  —Relájate, poli. Esto no te va a doler.
  —Te he visto tostar una casa con esa bastarda.
  —Es cierto. Pero aquí no va a suceder la rutina del cortafuego.
                                    Capítulo 9


  Ella tiró de la sábana. Dios mío, su sexo era...
  —Se ha puesto tan... enorme.
  Butch soltó una carcajada.
  —Dices las cosas más lindas.
                                 Capítulo 12


  —Amigo —masculló Rhage—, alguien le dio a este lugar con la varita de
Hallmark.
  —Hasta que se rompió.
                                 Capítulo 14


   —Cuando las hembras te atan, ¿te pintan las uñas de los pies y ese tipo
de mierda? ¿O sólo te maquillan? —Mientras V soltaba una estrepitosa risa,
el poli dijo—: Espera… te hacen cosquillas en las corvas con una pluma,
¿verdad?
                                 Capítulo 15


  Antes de que Butch se diera cuenta de lo qué estaba sucediendo, V tomó
su antebrazo, se inclinó, lamió el corte, y lo selló rápidamente.
  Butch se zafó del agarre de su compañero.
  —¡Jesús, V! ¡Qué pasa si esa sangre está contaminada!
   —Est{ bien. De ver… —con una sacudida, Vishous jadeó y cayó contra la
pared, con los ojos rodando hacia la parte de atrás de la cabeza y el cuerpo
crispándose.
  —¡Oh, Dios…! —Butch se le acercó horrorizado…
  Solo para ver a V acabar con el ataque y beber, con calma un trago del
vaso.
   —Estás bien, poli. El sabor está perfectamente bien. Bueno, bien para un
tipo humano, lo cual realmente no está en mi lista de preferencias, ¿me
entiendes?
  Butch tiró el brazo hacia atrás y le dio un puñetazo en el brazo a su
compañero. Y cuando el hermano maldijo, Butch le propinó otro.
  V lo miró con furia y se frotó a sí mismo.
  —Cristo, poli.
  —Aguántate, te lo mereces.
                                  Capítulo 20


  —Mierda… tienes razón. Disculpa.
 —¿Podemos mandar a la mierda la parte de las disculpas y en vez de ello
me dejas golpearte?
                                  Capítulo 20


  —V, sabes que te quiero como a un hermano, ¿verdad?
  —Sí.
  —Si la alimentas, te arrancaré la jodida garganta.
                                  Capítulo 22


   —Eso es lo que me gusta oír. —El Reverendo se deslizó en el banco fijo,
escudriñando la sección VIP con sus ojos de amatista. Se veía bien, con ese
traje negro y la camisa de seda negra, su mohawk era una franja oscura
trasquilada desde el frente hasta la parte trasera del cráneo—. Bueno, me
gustaría compartir algunas noticias.
  —¿Vas a casarte? —Butch se bajo la mitad del nuevo Lag de un trago—.
¿Dónde has sacado la licencia? ¿En «Encajónalos y Entiérralos»?
  —Prueba con Heckler y Koch. —El Reverendo abrió su chaqueta y le
dejo ver el extremo de una calibre cuarenta.
  —Bonita pistola para caniches la que tienes ahí, vampiro.
  —Al infierno con…
  V interrumpió.
  —Miraros es como ver tenis, y los juegos de raqueta me aburren. ¿Qué
novedades hay?
  Rehv miró a Butch.
  —Tiene un gran don de gentes ¿no?
  —Intenta vivir con él.
                                  Capítulo 22


  —Eres un grano en el culo.
  —Le dijo la SIG a la Glock.
                                  Capítulo 29


  Salvo que cuando la palma de su compañero de habitación aterrizó en su
pecho desnudo todo lo que sintió fue una opresión cálida. Butch frunció el
ceño. ¿Eso era todo? ¿Era jodidamente todo? Asustar a Marissa de muerte
por ninguna buena razón…
  Bajó la mirada, totalmente cabreado.
  Oh, mano incorrecta.
                                  Capítulo 33


  —Marissa —masculló, tomándole la mano—. No quiero verte beber
tanto. —Espera, no era eso lo que quería decir—. Ah... no que me veas
beber tanto... quiero.
  Lo que sea. Dios... estaba tan confuso.
                                  Capítulo 34


  Wrath sonrió ampliamente, enseñando unos colmillos realmente blancos.
  —Qué tal... primo.
  Butch frunció el ceño.
  —¿Qué...?
  —Tienes algo de mí en ti, poli. —La sonrisa de Wrath permaneció
mientras se volvía a poner las gafas—. Por supuesto siempre supe que eras
de la realeza. Sólo que no creí que pasase de la parte del real dolor en el
culo, eso es todo.
                                 Capítulo 34


  Butch le devolvió la mirada a la Virgen Escriba.
  —¿Tiene alguna idea del alivio que sentí…?
   Cuando Marissa boqueó, V intervino y colocó con fuerza la mano
enguantada sobre la boca de Butch, tirándole la cabeza hacia atrás y
siseándole al oído.
  —¿Quieres que te frían como a un huevo, amigo? No hagas preguntas…
  —Suéltalo, guerrero —dijo bruscamente la Virgen Escriba—. Esto quiero
escucharlo.
  El asidero de V se aflojó.
  —Ten cuidado.
   —Pido disculpas por el asunto de la pregunta —dijo Butch a la túnica
negra—. Pero es solo que yo… estoy contento de saber lo que hay en mis
venas. Y honestamente si muero hoy, me sentiré agradecido por saber
finalmente lo que soy —tomó la mano de Marissa—. Y a quien amo. Si aquí
es adonde me trajo mi vida después de haber estado perdido durante todos
estos años, puedo decir que mi tiempo en esta vida no estuvo
desperdiciado.
  Hubo un largo silencio. Luego la Virgen Escriba dijo:
  —¿Lamentas haber dejado atrás a tu familia humana?
  —Nop. Esta es mi familia. Los que están aquí conmigo y en otras partes
del complejo. ¿Por qué necesitaría otra cosa? —Las maldiciones que se
escucharon en la habitación le señalaron que había lanzado otra
pregunta—. Sí… ah, perdón…
  Una suave risa femenina salió desde debajo de la túnica.
  —Eres algo temerario, humano.
  —O podría decirse que estúpido. —Mientras Wrath se quedaba
boquiabierto, Butch se frotó el rostro—. Sabe, lo estoy intentando.
Realmente lo hago. Trato de ser respetuoso, ¿me comprende?
  —Tu mano, humano.
  Le ofreció la mano izquierda, la que tenía libre.
  —La palma hacia arriba —ladró Wrath.
  La dio vuelta.
  —Dime, humano —dijo la Virgen Escriba—. ¿Si te pidiera la mano con la
que estas sosteniendo la de esta hembra, ¿me la ofrecerías?
   —Sí. Solo me extendería para alcanzarla con la otra. —Cuando esa suave
risa brotó nuevamente, dijo—: Sabe, cuando se ríe así suena como los
pájaros. Es agradable.
  A su izquierda, Vishous se puso la cabeza entre las manos.
  Hubo un largo silencio.
  Butch respiró hondo.
  —Supongo que no estaba autorizado a decir eso.
  La Virgen Escriba levantó las manos y lentamente alzó la capucha que le
cubría el rostro.
  Jesús… Bendito… Butch apretó fuertemente la mano de Marissa ante la
revelación.
  —Eres un ángel —susurró.
  Unos perfectos labios se curvaron en una sonrisa.
  —No. Soy Yo misma.
  —Eres hermosa.
  —Lo sé. —Su voz tenía nuevamente un tono autoritario—. Tu palma
derecha, Butch O’Neal, descendiente de Wrath, hijo de Wrath.
  Butch soltó a Marissa, la volvió a agarrar con la mano izquierda, y se
extendió hacia delante. Cuando la Virgen Escriba lo tocó, se arredró.
Aunque no le rompió los huesos, la increíble fuerza que se percibía en ella
era meramente un potencial encubierto. Lo podría triturar hasta hacerlo
polvo a voluntad.
  La Virgen Escriba se volvió hacia Marissa.
  —Niña, ahora dame la tuya.
  En el instante que la conexión fue hecha, una cálida corriente inundó el
cuerpo de Butch. Al principio asumió que era debido a que el sistema de
calefacción de la habitación estaba realmente fuerte, pero luego se dio
cuenta que el torrente corría por debajo de su piel.
  —Ah, sí. Este es un muy buen emparejamiento —pronunció la Virgen
Escriba—. Y tenéis mi permiso para uniros por todo el tiempo que os quede
juntos. —Soltó sus manos y miró a Wrath—. La presentación ante mi ha
sido satisfecha. Si sobrevive, debes terminar la ceremonia en cuanto esté lo
suficientemente repuesto.
  El rey inclinó la cabeza.
  —Que así sea.
  La Virgen Escriba se volvió nuevamente hacia Butch.
  —Ahora, queda por ver qué tan fuerte eres.
  —Espere —dijo Butch, pensando en la glymera—. Marissa está
emparejada ahora, ¿verdad? Quiero decir, incluso aunque yo muera, habría
tenido una pareja, ¿no?
 —Desea la Muerte —dijo V en voz muy baja—. Aquí tenemos un
Maldito Muchacho que Desea la Muerte.
  La Virgen Escriba parecía absolutamente pasmada.
  —Ahora debería matarte.
  —Lo siento, pero esto es importante. No quiero que se vea envuelta en
todo ese asunto de la sehclusion. Quiero que sea mi viuda, así no tiene que
preocuparse acerca de que nadie más conduzca su vida.
  —Humano, eres asombrosamente arrogante —dijo bruscamente la Virgen
Escriba. Pero luego sonrió—. Y absolutamente impertinente, ¿no es así?
                                  Capítulo 37


  V estaba a medio camino por el pasillo cuando escuchó un grito. Regresó
corriendo, metiéndose precipitadamente por la puerta.
  —¿Qué? Qué…
  —¡Me estoy quedando calvo!
  V apartó la cortina de baño y frunció el ceño.
  —¿De qué est{s hablando? Todavía tienes tu cabello…
  —¡No en mi cabeza! ¡Mi cuerpo, idiota! ¡Me estoy quedando calvo!
   Vishous bajó la vista. El torso y piernas de Butch estaban dejando caer un
tropel de oscuro vello marrón que se arremolinaba en el desagüe.
  V comenzó a reír.
    —Míralo de esta forma. Al menos no tendrás que preocuparte por
afeitarte la espalda cuando envejezcas, ¿verdad? Nada de depilaciones para
ti.
  No se sorprendió cuando una barra de jabón vino volando en su
dirección.
                                  Capítulo 40


  Cuando su hermano se levantó de la silla, Marissa golpeteó los nudillos
sobre la mesa. Todos los ojos se fijaron en ella.
  —Nombre equivocado.
  Los ojos del leahdyre se ensancharon tanto que estuvo realmente segura
de que podría ver detrás de sí mismo. Y estaba tan consternado por su
interrupción, que se quedó sin habla mientras ella sonreía un poco y
recorría con la mirada a Havers.
  —Puede sentarse, doctor —dijo.
  —Discúlpeme —tartamudeó el leahdyre.
  Marissa se puso de pie.
  —Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que hicimos una de
estas votaciones... desde antes de la muerte del padre de Wrath —se inclinó
hacia delante apoyándose en sus manos, y poniendo el rostro al mismo
nivel que el del leahdyre—. Y en aquel entonces, siglos atrás, mi padre
estaba vivo y emitía el voto por nuestra familia. Obviamente esa debe ser la
razón por la cual están confundidos.
  El leahdyre miró a Havers con pánico.
  —Quizá usted podría informarle a su hermana de que esta fuera de
orden...
  Marissa le interrumpió.
  —Ya no soy su hermana, o eso es lo que me ha dicho. Aunque creo que
todos estamos de acuerdo en que el linaje de sangre es inmutable. Como lo
es el orden de nacimiento —sonrió serenamente—. Ocurre que nací once
años antes de Havers. Lo que me hace mayor que él. Lo que significa que
puede sentarse porque como el miembro superviviente de mayor edad de
mi familia, recae en mí el derecho de emitir el voto de nuestro linaje. O no
emitir Y en este caso, es definitivamente… no.
  Se armó el caos. Un pandemónium absoluto.
  En medio del cuál, Rehv rió y aplaudió ruidosamente.
  —Maldición, chica. Estás sobre la mierda.
                                 Capítulo 45
  Entonces el Omega desapareció con una llamarada blanca. Igual que la
Virgen Escriba.
  Se fueron. Ambos. No quedaba nada, a excepción de un desapacible
viento helado que despejaba las nubes del cielo como cortinas rasgadas por
una mano brutal.
  En medio de todo, Rhage se aclaró la garganta.
  —Ok… No voy a dormir durante la próxima semana y media. ¿Qué
decís vosotros?
                                 Capítulo 46


 —Ese eres tú —dijo Wrath—. Serás llamado el guerrero de la Daga
Negra Dhestroyer, descendiente de Wrath hijo de Wrath.
  —Pero siempre serás Butch para nosotros —interrumpió Rhage—. Como
también cara de culo. Culo roto. Real dolor en el culo. Ya sabes, cualquier
cosa que la situación requiera. Creo que mientras haya un culo en él, será
adecuado.
  —¿Qué tal ridículo?— sugirió Z.
  —Bonito. Lo consideraré.
                                 Capítulo 48
                              Amante Liberado


  —No me siento para nada identificado con estos pantalones de cuero.
  Vishous levantó la vista del grupo de ordenadores. Butch O’Neal estaba
de pie en la sala del Pit con un par de pantalones de cuero sobre los muslos
y un montón de debes-de-estar-bromeando en el rostro.
  —¿No te quedan bien? —preguntó V a su compañero de habitación.
  —Ese no es el tema. No te ofendas, pero son raritos como los de Village
People —Butch levantó los fuertes brazos y caminó en círculo, la luz
reflejándose en su pecho desnudo—. Quiero decir, venga ya.
  —Son para luchar, no para estar a la moda.
  —También las faldas escocesas, pero no me ves enrollándome un tartán.
  —Y doy gracias a Dios por ello. Tienes las piernas demasiado arqueadas
para ponerte esa mierda.
  Butch asumió una expresión aburrida.
  —Muérdeme.
                                  Capítulo 1


  Cuando llegó otro Martini, Phury trató de recordar si era el quinto, ¿o el
sexto? No estaba seguro.
  —Hombre, que bueno que no tengamos que luchar esta noche —dijo
Butch—. Estás bebiendo esa mierda como si fuera agua.
  —Estoy sediento.
   —Me lo imaginé. —El poli se estiró sobre el banco fijo—. ¿Por cuánto
tiempo más planeas rehidratarte, Lawrence de Arabia?
                                  Capítulo 4
   Momentos después salió un enorme macho con un corte de cabello estilo
mohawk. Rehvenge estaba vestido con un perfecto traje sastre negro y
tenía un bastón negro en la mano derecha. Mientras se acercaba lentamente
a la mesa de la Hermandad, sus clientes se apartaron de su camino, en
parte por respeto a su tamaño, en parte por miedo a su reputación. Todo el
mundo sabía quién era y de lo que era capaz. Rehv era el tipo de señor de
las drogas que tomaba interés personal en su negocio. Si te cruzabas con él
terminabas cortado en cubitos, como algo que se veía en el canal
gastronómico.
                                  Capítulo 4


  —Ok, escúpelo —dijo Blay—. ¿Cómo fue tu transición?
  —A quien le importa el cambio. Tuve relaciones. —Mientras los ojos de
Blay y John se agrandaban, Qhuinn se echó a reír—. Sip. Lo hice. Para
decirlo de otra forma al fin me escurrieron la cereza.
                                  Capítulo 4


 —Es necesario que olvides ese incidente con el lanzador de patatas
—dijo Butch.
  Phury puso los ojos en blanco y se reclinó sobre la banqueta.
  —Rompisteis mi ventana.
  —Por supuesto que lo hicimos. V y yo estábamos apuntando hacia ella.
  —Dos veces.
  —Eso prueba que somos notables tiradores.
                                  Capítulo 7


  —¿Como era el tipo?
   —La vic —el chico se inclinó, acercándose—. Vic es como la policía llama
a la víctima, los escuché.
  —Gracias por la aclaración —murmuró Phury—. Así que ¿qué aspecto
tenía?
                                   Capítulo 8


   …Maldición. No le interesaba hacer el papel de doctora. Ya era suficiente
trabajo ser la víctima secuestrada, muchas gracias.
                                  Capítulo 12


  —¿No hicimos esto hace poco? —murmuró Red Sox al paciente—.
¿Excepto que era yo el que estaba en cama? Qué te parece si lo declaramos
un empate y no volvemos a pasar nunca más por esta mierda de estar
heridos.
  Esos helados y brillantes ojos la abandonaron y pasaron a su amigo. El
ceño no dejó su rostro.
  —Te ves como la mierda.
  —Y tú eres Miss América.
                                  Capítulo 12


  Maldiciéndose a sí misma y a ellos, sacó la mano del bolsillo, se inclinó, y
tomó un frasco de Demerol del bolso más grande.
  —No hay jeringas.
  —Tengo algunas. —Red Sox se acercó sacando un paquete esterilizado.
Cuando trató de tomarlo, lo apretó—. Sé que lo usarás sabiamente.
  —¿Sabiamente? —le quitó la jeringa de la mano—. No, voy a pincharle el
ojo con ella. Porque eso fue lo que me enseñaron en la facultad de
Medicina.
                                  Capítulo 13
   —Estas bromeando, ¿verdad? ¿Como si fuera a olvidarme del secuestro
y la amenaza de muerte y te fuera a hacer un pedido de comida para
llevar?
                                 Capítulo 13


  V se acomodó hacia atrás contra las almohadas y recorrió la dura línea
de su barbilla.
  —Quítate la bata.
  —¿Perdón?
  —Quítatela.
  —No.
  —La quiero fuera.
 —Entonces te sugiero que contengas la respiración. No me afectará en lo
más mínimo, pero al menos la asfixia te ayudará a pasar el tiempo.
                                 Capítulo 15


  —En definitiva, ¿qué trabajo tienes, exactamente? —Por favor, que no sea
comprar bolsas de basura Hefty para meter partes de mi cuerpo.
  —¿No te interesa lo que soy?
   —Te diré lo que haremos, me dejas ir, y te haré un montón de preguntas
sobre tu raza. Hasta entonces, estoy ligeramente distraída pensando en
cómo estas pequeñas y felices vacaciones en el buen barco Santa Mierda van
a resultar exitosas para mí.
                                 Capítulo 16


  Cuando deslizó el paño hacia abajo, se apartó.
  —No te quiero ver cerca de esa mano. Ni aunque lleve un guante.
  —¿Por qué…
  —No voy a hablar sobre ello. Así que ni siquiera preguntes.
  Bieeen.
  —Casi mató a una de mis enfermeras, sabes.
   —No me sorprende —fulminó con la mirada el guante—. Si pudiera me
la cortaría.
  —No te lo aconsejaría.
   —Claro que no lo harías. No sabes lo que es vivir con esta pesadilla al
final de tu brazo…
  —No, quiero decir que si fuese tú, haría que otro me la cortara. Es más
probable que lo consiguieras de esa manera.
  Hubo un corto silencio; entonces el paciente rió.
  —Listilla.
 Jane ocultó la sonrisa que asomó a su rostro haciendo otro turno de
mojar/escurrir.
  —Simplemente estoy dando una opinión médica.
                                  Capítulo 16


   —Suena como si quisieras una cita, Lash —gruñó Qhuinn—. Buen
trabajo, porque si sigues con esa mierda, vas a conseguir que te jodan,
compañero.
                                  Capítulo 17


  Red Sox miró a Jane y al paciente.
  —¿Tu habilidad para leer la mente está regresando?
  —¿Con ella? A veces.
  —Ah. ¿Estás captando algo de alguien más?
  —Nop.
  Red Sox se acomodó la gorra.
 —Bueno, ah… déjame saber si captas alguna mierda de mi parte, ¿ok?
Hay algunas cosas que preferiría mantener en privado, ¿entiendes?
  —Entendido. Aunque algunas veces no puedo evitarlo.
   —Es por lo que voy a empezar a pensar en béisbol cuando estés por los
alrededores.
  —Doy jodidas gracias de que no seas admirador de los Yankees.
  —No uses la palabra Y. Tenemos compañía femenina.
                                  Capítulo 18


  ¡Dame una E! ¡Una S! ¡Una T! ¡Una O! ¡Seguidas de C-O-L-M-O! ¿Qué se
formaba? MAL DE LA CABEZA.
  El paciente se inclinó hacia su oído.
  —No puedo verte en el papel de animadora. Pero tienes razón, ambos
mataríamos cualquier cosa que siquiera se atreviera a sobresaltarte. —El
paciente volvió a enderezarse, una gigantesca masa de testosterona calzada
con shitkickers.
  Jane le palmeó el antebrazo y le hizo señas con el dedo índice para que
volviera a inclinarse. Cuando lo hizo, susurró:
  —Me asustan los ratones y las arañas. Pero no necesitas usar esa pistola
que llevas en la cadera para abrir un hoyo en la pared si alguno se me
cruza en el camino, ¿estamos? Las trampas Havahart o un periódico
enrollado funcionan igual. Y tienen la ventaja de que, de esa forma, no
necesitas una placa de pladur y un trabajo de enyesado después. Sólo es
una sugerencia.
  Le palmeó el brazo, despidiéndolo, y se volvió a concentrar en el túnel
que tenía por delante.
                                  Capítulo 18
  Butch asintió como si supiera exactamente lo que le estaba pasando.
  —Como dije, amigo, sea lo que sea. ¿Tú y yo? Igual que siempre, sin
importar a quién te folles. Aunque… si te gustaran las ovejas, sería duro.
No sé si podría soportarlo.
  V tuvo que sonreír.
  —No me tiro animales de granja.
  —¿No puedes soportar el heno en tus pantalones de cuero?
  —Ni la lana entre los dientes.
                                   Capítulo 18


  —Así es —Butch se dirigió hacia la puerta pero hizo una pausa y miró
por encima del hombro—. ¿V?
  Vishous levantó la vista.
  —¿Sí?
  —Creo que deberías saberlo después de esta conversación tan
profunda… —Butch sacudió la cabeza solemnemente—. Aún así no saldré
contigo.
                                   Capítulo 18


  Tres horas más tarde estando frente a su taquilla, John deseaba que
Qhuinn cerrara el maldito pico. Aún cuando en el vestuario había mucho
ruido, debido a los sonidos de golpes de puertas metálicas al cerrarse, el
aleteo de la ropa y el ruido de los zapatos al caer, le parecía que su
compañero tenía un megáfono grapado al labio superior.
  —Eres flipantemente enorme, J. M. En serio. Como… gienorme.
   Esa no es una palabra. John metió la mochila de un empujón como solía
hacer y se dio cuenta de que ninguna de las prendas que estaba metiendo
le volvería a quedar bien.
  —El infierno que no lo es. Apóyame, Blay.
  Blay asintió mientras se ponía su ji.
  —Sí, ¿te das cuenta? Vas a llegar a ser como de tamaño-hermano.
  —Gigantus.
  Ok, esa tampoco es una palabra, idiota.
  —Está bien, realmente, realmente, realmente grande. ¿Qué te parece eso?
                                    Capítulo 27


  Qhuinn sonrió, exponiendo sus colmillos.
  —¿Alguna vez te ha mostrado alguien la diferencia entre un buen toque
y un mal toque? Porque estaría encantado de demostrártelo. Podríamos
comenzar ahora mismo.
                                    Capítulo 27


  —Venía a ver si estabas muerta.
  Jane tuvo que sonreír.
  —Jesús, Manello, no seas tan romántico.
  —Te ves como la mierda.
  —Y ahora con los cumplidos. Para. Me estás haciendo sonrojar.
                                    Capítulo 35


  V parpadeó un par de veces, horrorizado por lo que estaba a punto de
decir.
  —Dios, vas para santo, ¿sabes? Siempre has estado ahí para mí. Siempre.
Incluso cuando yo…
  —¿Incluso cuándo tú qué?
  —Ya sabes.
  —¿Qué?
  —Joder. Incluso cuando estaba enamorado de ti. O alguna mierda así.
  Butch se llevó las manos al pecho.
  —¿Estabas? ¿Estabas? No puedo creer que hayas perdido el interés. —Se
puso un brazo sobre los ojos, en plan Sarah Bernhardt—. Mis sueños sobre
nuestro futuro se han roto…
  —Déjalo, poli.
  Butch lo miró por debajo del brazo.
  —¿Estás de broma? El reality que había planeado era fantástico. Iba a
dárselo al VH1, Dos Mordiscos son Mejor que Uno. Íbamos a hacer millones.
  —Oh, por el amor...
                                 Capítulo 36


  —Sabes que tengo razón.
  —Vete a la mierda, Doctor Phil.
  —Bueno, me alegra que estemos de acuerdo. —Butch frunció el ceño—.
Oye, quizá podría tener un programa de entrevistas, ya que no vas a ser
más mi June Cleaver. Le podría llamar La Hora de O'Neal. Suena
importante, ¿verdad?
  —En primer lugar, tú ibas a ser June Cleaver…
  —Jódete. No hay forma de que me ponga debajo de ti.
  —Da igual. Y lo segundo, no creo que haya mucho mercado para tu
particular clase de psicología.
  —Eso no es verdad.
  —Butch, tú y yo acabamos de sacarnos la mierda a golpes.
  —Tú empezaste. Y en realidad, sería perfecto para la Spike TV. UFC se
encuentra con Oprah. Dios, soy brillante.
  —Continúa diciéndotelo.
                                  Capítulo 36


  —Diez minutos —susurró Butch en la oreja de Marissa—. ¿Puedo tener
diez minutos contigo antes de que te vayas? Por favor, cariño…
  V puso los ojos en blanco y sintió alivio al sentirse molesto por la rutina
de amantes cariñosos. Por lo menos no toda su testosterona se había
evaporado.
  —¿Cariño… por favor?
  V tomó un sorbo de la taza.
 —Marissa, tírale al tonto bastardo un hueso, ¿quieres? La sonrisa tonta
me saca de quicio.
  —Bueno, eso no podemos permitirlo, ¿verdad? —Marissa juntó sus
papeles riendo y le lanzó una mirada a Butch—. Diez minutos. Y será mejor
que hagas que valgan la pena.
  Butch estuvo fuera de la silla como si la cosa estuviera en llamas.
  —¿No lo hago siempre?
  —Mmm… sí.
  Cuando juntaron sus labios, V resopló.
  —Divertíos niños. En alguna otra parte.
                                  Capítulo 46
                              Amante Consagrado


  Debería. Sería. Podría.
   Bonita rima. Su realidad era la misma que la de los espectros del anillo
del Señor de los Anillos; lo llevaba hacia el humo rojo con la misma
seguridad que si el bastardo le atara las cuatro patas como a un animal y lo
tirara en la parte trasera de un coche.
  En realidad, macho, serías más bien el parachoques delantero.
  Exactamente.
                                    Capítulo 1


  Como siempre, la cosa lo había despertado, tan fiable como un reloj
despertador y tan erguida como el jodido Big Ben.
                                    Capítulo 2


  La voz del hermano Rhage retumbó:
  —Ese manojo de egocéntricos, prejuiciosos, holgazanes-carentes-de-…
  —Cuidado con las referencias a los vagos —interrumpió el hermano
Butch—. Se me podrían aplicar algunas.
  —...parásitos, hijos de puta estrechos de miras...
  —No te cortes, dinos lo que realmente sientes —dijo alguien más.
  —... pueden agarrar su Gala Fakata y metérsela por el culo.
  El Rey rió en voz baja.
  —Menos mal que no eres diplomático, Hollywood.
  —Oh, tienes que dejarme enviarles un mensaje. Mejor aún, dejemos que
mi bestia acuda como emisario. Haré que destroce el lugar. Esos bastardos
se lo merecen, por como trataron a Marissa.
  —Sabes —anunció Butch—, siempre he pensado que tienes medio
cerebro. A pesar de lo que digan los demás.
                                    Capítulo 4


  A no más de cinco manzanas de distancia en dirección este, en su oficina
privada en el ZeroSum, Rehvenge, alias el Reverendo, maldijo. Odiaba a
los incontinentes. Los odiaba.
  El humano que se columpiaba sobre sus pies delante del escritorio
acababa de mearse en los pantalones, la mancha apareció formando un
oscuro círculo azul en la entrepierna de sus ajustados Z Brand.
  Parecía como si alguien le hubiera pegado en su virilidad con una
esponja mojada.
                                    Capítulo 5


  —Llevas el cabello como el de una chica —dijo el señor D.
  —Y tú hueles como un baño de burbujas. Al menos yo me lo puedo
cortar.
                                    Capítulo 6


  La voz del rey resonó atravesando la pared contra la que estaba apoyada.
  —¿No te estás divirtiendo esta noche, Z? Te ves como si alguien hubiera
cagado en tu jardín delantero.
                                    Capítulo 7


  Eres un maniático. Pero, realmente no puedo aceptarlas...
  —¿Fuiste criado en un establo? No seas groseeeeeero amigo mío. Son un
regalo.
  Blay sacudió la cabeza.
  —Acéptalas, John. Vas a perder esta discusión, y nos ahorrará la
comedia.
  —¿Comedia? —Qhuinn se levantó de un salto y adoptó la pose de un
orador romano—. ¿Sabéis diferenciar vuestro culo de vuestro codo, joven
escriba?
  Blay se ruborizó.
  —Venga ya...
  Qhuinn se lanzó sobre Blay, aferrándose a los hombros del tipo y
dejando que soportara todo su peso.
  —Sujétame. Tu insulto me ha dejado sin aliento. Estoy boquituerto.
  Blay gruñó y se revolvió para evitar que Qhuinn cayera al suelo.
  —Se dice boquiabierto.
  —Boquituerto suena mejor.
  Blay estaba intentando no sonreír, no dejarse conquistar, pero tenía los
ojos chispeantes como zafiros y se le estaban poniendo las mejillas
coloradas.
  Con una silenciosa carcajada, John se sentó en uno de los banquillos del
vestuario, sacudió vehementemente un par de calcetines blancos, y se los
puso bajo sus nuevos vaqueros gastados.
   ¿Estás seguro, Qhuinn? Porque tengo la sensación de que me van a quedar bien
y tú podrías cambiar de idea.
  Abruptamente, Qhuinn se despegó de Blay y se acomodó la ropa con un
enérgico tirón.
  —Y ahora ofendes mi honor. —Enfrentando a John, se estiró adoptando
una postura de esgrima—. Touché.
  Blay se echó a reír.
  —Es en garde, condenado idiota.
  Qhuinn le lanzó una mirada por sobre el hombro.
  —¿Ça va, Brutus?
  —¡Et tu!
   —Eso quiere decir tutu, creo, y ya puedes guardarte el travestismo para
ti mismo, pervertido. —Qhuinn irradió una brillante sonrisa, que
demostraba los doce niveles distintos de satisfacción que sentía por ser tan
listillo. —Ahora ponte las jodidas zapatillas, John, y terminemos con esto.
Antes de que tengamos que poner a Blay en un pulmón de acero.
  —¡Querrás decir, sanatorio!
  —No, gracias, tomé un gran almuerzo.
                                 Capítulo 12


   Xhex le ofreció el brazo sin mirarlo porque sabía que era un gilipollas
demasiado lleno de orgullo como para apoyarse en ella de otra manera. Y
él necesitaba apoyarse en ella. Estaba débil como la mierda.
  —Odio cuando tienes razón —dijo.
  —Lo que explica por qué siempre tienes tan mal genio.
                                 Capítulo 16


  A pesar del agotamiento que lo devastaba, sacudió la cabeza.
  —Dímelo.
  —No tienes...
  —Me lo dices o... me levanto y empiezo a hacer el jodido Pilates.
  —Como quieras. Siempre has dicho que eso era para maricas.
  —Bien. Entonces haré jiu-jitsu. Habla antes de que me desmaye ¿quieres?
                                 Capítulo 21


  —Entendido. Y escucha, quiero ayudar a Havers. Es demasiado para él
levantar la nueva clínica y ocuparse de los pacientes. El caso es que eso va a
implicar que estaré fuera varios días.
  —¿Vishous está de acuerdo con ese riesgo de seguridad?
  —No es su decisión, y te lo estoy diciendo a ti solo por cortesía. —La
hembra se rió con sequedad—. No me mires así. Ya estoy muerta. No es
como si los lessers pudieran matarme de nuevo.
  —Eso no tiene nada de gracia.
  —El humor negro es parte de tener un médico en casa. Supéralo.
  Wrath ladró una risa.
  —Eres muy dura. No me sorprende que V esté loco por ti.
                                  Capítulo 22


   La entrada secreta al túnel de evasión estaba en la esquina más alejada
de la derecha y oculta por un estantería de libros que se deslizaba a un
lado. Simplemente extendías la mano, tirabas del ejemplar de Sir Gawain y
el Caballero Verde hacia delante, y se accionaba el picaporte, haciendo que la
partición se replegara y revelara...
  —Eres un redomado idiota.
   Qhuinn saltó como un atleta olímpico. Allí, en el túnel, sentado en una
hamaca de jardín como si estuviera tomando el sol, estaba Blay. Tenía un
libro en el regazo, una lámpara a pilas sobre una mesita, y una manta sobre
las piernas.
  El tipo alzó tranquilamente un vaso de zumo de naranja parodiando un
brindis, después tomó un sorbo.
  —Hoooooola, Lucy.
  —¿Qué coño? ¿Estabas apostado esperándome o algo?
  —Síp.
  —¿Qué había en tu cama?
   —Almohadas y la manta que uso en la cabeza. Me he estado pelando de
frío aquí sentado. Buen libro, por cierto. —Mostró la cubierta de Una
Estación en el Purgatorio—. Me gusta Dominick Dunne. Buen escritor. Tiene
unas gafas geniales.
                                      Capítulo 26


  Demonios, casi esperaba que una banda de dóbermans doblaran en la
esquina mostrando los colmillos.
  Pero bueno, los perros probablemente estarían aún royendo los huesos
del último invitado al que habían convertido en picadillo.
                                      Capítulo 28


  Hey, señaló John.
  —Hey.
  John retrocedió, haciéndole lugar para que entrara.
  ¿Cómo estás?
  —En este momento me gustaría ser un fumador. —Porque de esa forma
podría aplazar esto lo que le durara el cigarrillo.
  No, no es cierto. Tú odias fumar.
  —A la hora de enfrentarme a un pelotón de fusilamiento, podría
replantearme esa decisión.
  Cállate.
                                      Capítulo 28


   En rápida sucesión, Qhuinn sopesó sus respuestas: No, por supuesto que
no, el cuchillo actuó por voluntad propia, en realidad yo estaba intentando
detenerlo… No, sólo pretendía afeitarlo... No, no me percaté que cortarle la yugular
a alguien podría conducirle a la muerte...
                                 Capítulo 28


  —John quiere que te quedes aquí.
  Los ojos de Qhuinn volaron hasta el rey.
  —¿Qué?
  —Ya me has oído.
  —Mierda. No puedes aprobar eso. No hay forma de que pueda
quedarme aquí.
  Dos negras cejas se unieron.
  —¿Perdón?
   —Er... lo siento. —Qhuinn enmudeció, recordándose a sí mismo que el
hermano era el rey, lo cual significaba que podía hacer cualquier cosa que
le diera la puñetera gana, incluyendo pero no limitándose a, el cambiarle el
nombre al sol y la luna, declarar que la gente tenía que saludarle
metiéndose el pulgar en el culo... y aceptar a un perdedor como Qhuinn
bajo su techo si se sentía inclinado a hacerlo.
  Rey se deletreaba como c-a-r-t-a b-l-a-n-c-a en el mundo vampiro.
                                 Capítulo 28


  Cuando Qhuinn miró a su amigo, no estaba para nada dispuesto a
contarle que estaba a punto de ir a la cárcel y que luego iba a ser puesto
bajo la custodia de los padres de Lash para ser torturado durante el resto
de sus días.
  —Ah, no tan mal.
  Mientes.
  —No.
  Estás blanco como un papel.
  —Bueno, hooolaaa, me han operado, digamos, ayer.
  Oh, por favor. ¿Qué está pasando?
  —A decir verdad, no tengo ni idea...
                                  Capítulo 28


  —Tienes lo que yo llamo «ceño de macho». Que es el ceño que se te pone
cuando estás pensando en tu macho y, una de dos o quieres patearle el culo
o envolverle en tus brazos y apretar hasta que no pueda respirar.
                                  Capítulo 28


  Pero las mansiones Tudor que yacían sobre terrenos inmaculados no se
veían bien con las grandiosas puertas delanteras abiertas de par en par a la
noche. Era como una debutante dejando entrever el sujetador por un fallo
de su atuendo.
                                  Capítulo 29


   —Gracias —dijo Qhuinn mientras V le aplicaba más de ese ungüento, la
tinta fresca resaltaba vívidamente contra su piel dorada—. Muchas gracias.
  —No lo has visto aún. Por lo que sabes podría haberte tatuado «imbécil»
ahí detrás.
  —Nah. Nunca dudaría de ti —dijo Qhuinn, sonriéndole ampliamente al
hermano.
  Vishous sonrió un poco, en su duro rostro tatuado se podía ver
aprobación.
  —Sí, bueno, no eres de los que se sobresaltan. Los que se sobresaltan
están jodidos. Los firmes consiguen los mejores tatuajes.
                                  Capítulo 30


  Qhuinn sacó una chaqueta ligera de su bolso y pareció recomponerse
mientras se la ponía. Cuando se dio la vuelta, su característica sonrisa de
listillo estaba de vuelta en su lugar.
  —Tus deseos son órdenes, mi príncipe.
  No me llames así.
  Mientras se dirigía a la salida, John envió un mensaje de texto a Blay,
esperando que finalmente apareciera. ¿Tal vez cedería si se le chinchaba lo
suficiente?
  —¿Entonces cómo debo llamarte? —dijo Qhuinn mientras se le
adelantaba de un salto para abrir la puerta con una floritura—. ¿Prefieres
«mi soberano»?
  Dame un respiro, ¿quieres?
   —¿Qué tal el viejo y querido «Amo»? —Cuando John simplemente le
fulminó con una mirada por encima del hombro, Qhuinn se encogió de
hombros—. Está bien, seguiré con cabezón entonces. Pero es cosa tuya, yo
te he dado opciones.
                                   Capítulo 30


  —¿Quieres que te abra la puerta? —dijo Qhuinn secamente mientras
paraba el motor.
  John le echo una mirada.
  Si te digo que sí, ¿lo harías?
  —No.
  Entonces adelante, ábreme la puerta.
  —Maldito seas. —Qhuinn salió del asiento del coche—. Me arruinas la
diversión.
  John cerró la puerta y sacudió la cabeza.
  Estoy tan agradecido que seas tan manipula-tea-ble.
  —Eso no es una palabra.
  ¿Desde cuándo has estado en la cama con Daniel Webster? ¿Hola?
¿«gigantus»?
  Qhuinn echo un vistazo a la casa. Casi podía escuchar la voz de Blay
replicándole a John ¿No querrás decir «Merriam-Webster»?
  —Como sea.
                                Capítulo 34


  —Tiempo sin verte —dijo el ángel.
  —No el suficiente.
  —Siempre tan hospitalario.
  —Escucha, GE —Rehv parpadeó con fuerza—. ¿Te importaría apagar tu
bola de espejos?
  La brillante luz se fue atenuando hasta que Lassiter pareció
completamente normal. Bueno, normal para alguien con un fetichismo por
los piercings jodidamente enfermizo y con aspiraciones a convertirse en el
patrón oro de algún país.
  Trez cerró la puerta y se puso detrás de ella como un muro de:
jodes-a-mi-chico-y-ángel-o-no-te-demostraré-lo-que-es-una-buena-pateadu
ra-en-el-culo.
  —¿Qué te trae a mi propiedad? —dijo Rehv, mientras acunaba la taza
con ambas manos, tratando de absorber su calor.
  —Tengo un problema.
  —No puedo arreglar tu personalidad, lo siento.
   Lassiter rió, y el sonido repiqueteó por toda la casa como campanas de
iglesia.
  —No. Me gusto así como soy, gracias.
  —Tampoco puedo ayudarte con tu naturaleza ilusoria.
  —Necesito encontrar una dirección.
  —¿Me veo como una guía?
  —A decir verdad, te ves como la mierda.
  —Tú y tus cumplidos. —Rehv terminó su café—. ¿Qué te hace pensar
que voy a ayudarte?
                                 Capítulo 42


 —Hijo de puta —susurró Wrath cuando la figura se detuvo a unos veinte
metros de distancia.
  El hombre resplandeciente se rió.
  —Bueno, pero si no es otro que el Rey Wrath y su banda de chicos
alegres y felices. Os juro muchachos que deberíais dedicaros a hacer
espectáculos para niños, por lo jodidamente alegres que sois.
 —Genial —murmuró Rhage—, su sentido del humor sigue siendo el
mismo.
  Vishous dijo mientras exhalaba el humo.
  —Quizá pueda tratar de sacárselo a golpes.
  —Usa su propio brazo para hacerlo, si puedes…
 Wrath los miró furioso a ambos, quiénes le respondieron con un par de
miradas: ¿Quién, nosotros?
  El Rey sacudió la cabeza resignado y se dirigió a la figura
resplandeciente:
  —Ha pasado mucho tiempo. Gracias a Dios. ¿Cómo mierda estás?
  Antes que el hombre pudiera responder V maldijo:
  —Si me veo obligado a escuchar algo del estilo Keanu Reeves en Matrix
con su mierda de «Yo soy Neo», mi cabeza va a explotar.
   —¿No querrás decir Neón? —intervino Butch—. Porque él me recuerda
al símbolo de Citgo.
                                 Capítulo 49
  Después de un momento, Wrath se volvió hacia John:
   —Este es Lassiter, el ángel caído. Una de las últimas veces que estuvo en
la tierra, hubo una plaga en Europa Central…
  —Ok, pero eso no fue mi culpa en absoluto…
  —… que acabó con las dos terceras partes de la población humana.
  —Me gustaría recordarte que no te gustan los humanos.
  —Huelen mal cuando están muertos.
  —Todos vosotros, los del tipo mortal, lo hacéis.
                                 Capítulo 49


  —Jódeme —dijo Vishous en voz baja.
  —Gracias pero paso —refunfuñó Lassiter.
                                 Capítulo 49
  La alarma contra incendios que había en el hueco de las escaleras se
activó, su agudo chillido era el tipo de cosas que te hacían desear haber
nacido sordo.
  Phury se echó a reír y rodó a un lado, apretándola contra su pecho.
  —Cinco… cuatro… tres… dos…
  —¡Peeerrrrrdoooooooooooón! —clamó Layla desde el pie de las
escaleras.
  —¿Qué fue esta vez, Elegida? —preguntó también gritando.
  —Huevos revueltos—fue su grito de respuesta.
  Phury sacudió la cabeza y le susurró a Cormia.
  —Ves, yo pensaba que habían sido las tostadas.
  —Eso no hubiera sido posible. Rompió la tostadora ayer.
  —¿En serio?
  Cormia asintió.
  —Intentó poner un pedazo de pizza. El queso.
  —¿Por todas partes?
  —Por todas partes.
  Phury gritó.
  —Está bien, Layla. Siempre puedes limpiar la sartén e intentarlo de
nuevo.
  —No creo que la sartén vuelva a funcionar otra vez —fue la respuesta
que le llegó.
  Phury bajó la voz.
  —Ni pienso preguntar por qué.
  —¿No es de metal?
  —Debería serlo.
                               Capítulo 57
LOS HERMANOS EN EL FORO
                         Los hermanos en el foro




   Cuando comenzó la aventura del lanzamiento de estos libros, allá por
setiembre del 2005, no tenía idea de lo populares que iban a llegar a ser.
También era increíblemente inexperta en lo que se refiere a Internet. Ni
siquiera sabía que existían los Grupos Yahoo!, ni que los foros eran una
forma de comunicación entre los autores y sus lectores, ni que los blogs y
las críticas on-line eran tan importantes.
  No fue hasta que salió Amante Eterno en marzo de 2006 que comencé a
encarar qué clase de presencia en Internet deseaba tener. Entonces armé un
Grupo Yahoo! E inicié un foro. Ahora, tres años después, tenemos miles y
miles de lectores en ambos, y hemos establecido una linda comunidad de
personas.
   Como es natural, los hermanos participan en el foro de vez en cuando, y
para mi, uno de los aspectos más favorables de sus visitas, es la forma en
que se involucran los lectores. Sea cual sea la trama que se desarrolle, los
cellies (como se denominan a sí mismos los entusiastas integrantes del foro)
se unen a ella, añadiendo sus comentarios (¡y sus acciones!). No puedo
contarles la cantidad de veces que rodé sobre mi misma muerta de risa, no
solo debido a lo que estaban haciendo los hermanos, sino también a cómo
los lectores les seguían la corriente.
   Aquí les dejo algunos de mis momentos de fraternidad favoritos, y no es
sorprendente que Rhage tienda a ser el pionero y el centro de muchos de
ellos. Tengan en mente, que cuando los hermanos participan en el foro, es
dentro de los parámetros de sus historias y a la altura de las mismas que yo
haya llegado en el proceso de escritura, y yo siempre estoy al menos un
libro por delante de lo que est{n los lectores… por lo que cuando se mofan
de V por haberse enamorado de Jane, el libro que estaba publicado era
Amante Descubierto. También, en su mayor parte, durante el desarrollo de
los sucesos, los hermanos están tras sus ordenadores, pero podrás ver que a
veces lo que ocurre se convierte en acción… ¡y tendr{s que suspender la
incredulidad un poquito durante estas partes! Por último, he editado los
comentarios de los cellies y cambiado el contenido un poquito para que
tenga sentido al ser sacado de su contexto, pero puedes disfrutar de los
hilos en toda su gloria en los foros de la HDN, que pueden ser encontrados
en www.jrwardbdb.com/forum/index.php.



                               El Tiempo Libre de Vishous

                                      Mayo 4, 2006




    Rhage          El Top Ten de Vishous cuando no está luchando
                   10. Mirar fijamente al vacío deseando en secreto
                   tener a alguien como Mary
                   9. Beber Goose
                   8. Pensar, «hombre, si solo tuviera a alguien como
                   Mary en mi vida»
                   7. Beber más Goose
                   6. Encender un porro
                   5. Garabatear sobre un papel, Vishous + (en
                   blanco)= Fueron Felices para Siempre
                   4. Arrojarle algo a Butch
                   3. Preguntarse si será lo suficientemente
                   afortunado para algún día tener a alguien como
          Mary durmiendo a su lado.
          2. Arreglarse esa triste perilla
          1. Rezar a la Virgen Escriba para que algún día le
          conceda el verdadero amor
          Pienso que eso es casi correcto. Oh, salvo por la
          emisión de muchos gruñidos y miradas furiosas…
          
Cellie1   Como se siente el amor que hay entre los
          hermanos… No sé, Rhage, he escuchado cosas
          acerca de los… uhm… h{bitos de V… ¿No crees
          que eso podría espantar a muchas mujeres?
Rhage     Francamente, creo que las hipnotiza. Lo que quiero
          decir es que ¿quién en su sano juicio se ofrecería
          voluntaria para eso? Especialmente con un tipo
          que tiene una cara fea como V… con pelusa
          alrededor de la boca.
          Sabes… las maquinillas de afeitar no son tan
          costosas. Si solo se calmara un poco y dejara de
          comprar todo ese hardware para su escritorio,
          probablemente podría permitirse costear una
          Match 5. Pero bueno, tal vez necesite algo más
          fuerte… algo con m{s caballos de potencia.
          Nota para mi mismo: Decirle a Wrath que
          incremente el sueldo de V para que pueda
          comprarse una podadora para quitarse esa cosa de
          la cara.
Wrath     Que bueno que pude entrar. No pensé que esto
          fuera a funcionar.
          Ok, chicos, ¿no deberíais estar durmiendo? La
          Primera Comida es en tres horas. Dejad de joderse
          el uno al otro y haced una siesta. Tenéis una larga
            noche por delante.

Vishous     Con todo respeto, mi señor… yo no duermo
            mucho. Ya sabes… Butch me mantiene despierto.
            Y me gusta mi perilla. Me la dejé crecer hace
            aproximadamente un año. Las hembras no se han
            quejado.
Rhage       V, hermano, tú y yo sabemos por qué no se quejan
            las hembras. Es por la mordaza o
            *tono bromista*
            Y Wrath tiene razón. Tengo que volver a la cama.
            Volver con MARY.
            Mary…………….
            Oh, amo a mi Mary.
Vishous     Hablando de mordazas… ¿alguna vez probaste a
            ponerte una, Hollywood?
            Y sip, aunque me mata decir esto… que te
            diviertas con tu hembra, ¿ok? Te veré en la
            Primera Comida.
Butch       PTI, a V le gusta sacudírsela en el baño de muj…
O’Neal
Vishous     Lo siento… el mensaje fue interrumpido porque
            tuve que romperle el culo.




                              Tejedores Anónimos
                                 May 8, 2006
Rhage (En   Hola, mi nombre es V
su              (—Hola V)
dormitorio,
posteando       Ya hace 125 años que me dedico a bordar
en el subforo   *jadeos de asombro*
que V tiene     Ha empezado a tener efecto en mis relaciones
en el foro)     personales: mis hermanos piensan que soy un
                mariquita.
                Ha comenzado a afectar mi salud: me está saliendo
                un callo en el dedo índice, encuentro pedazos de
                hilo en todos mis bolsillos y huelo a lana. Además
                no puedo concentrarme en el trabajo: Me paso el
                tiempo imaginándome a los lessers vistiendo
                sueters irlandeses y medias gruesas. (*sonidos de
                compasión*)
                He venido en busca de una comunidad de
                personas que como yo estén tratando de dejar de
                bordar.
                ¿Pueden ayudarme?
                (—Estamos contigo)
                Gracias *saca pañuelo rosado bordado a mano*
                *se suena*
                (—¡Te apoyamos V!)
Vishous (en     Oh, demonios no… no acabas de postear eso. Y
el Pit)         buena ortografía en el título. Joder… tenías que
                meterte conmigo, ¿verdad? Tengo cuatro palabras
                para ti, hermano.
Rhage           ¿Cinco palabras?
                Ok… déjame ver… Rhage, eres TAN sexy.
                Hmmm… Rhage, eres TAN listo.
                ¡No, espera! ¡Rhage, tienes TANTA razón!
             Eso es, no      es     verdad?…    vamos.       Puedes
             decírmelo…
Vishous      La primera empieza con L.
             Usa la cabeza para adivinar las otras cuatro.
             Cabrón.
Rhage        ¿L?
              Hmmmmm....
             ¿La lana, por favor?
Vishous      La venganza es una perra.
Rhage        Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
             Estoy tan asuustadooo…
             ¿Puedes pasarme una manta para que me esconda
             debajo?
Butch        Ummmmmmmmmmmmmmmmm...
O’Neal (En   ¿Alguno de vosotros sabe por qué V acaba de salir
el Pit)      pitando de aquí?
             ¿Con un spray de crema de afeitar?
             ¿Y una expresión en el rostro como si alguien
             hubiera meado sobre su Escalade?
Bella (en la Mierda, Butch… V est{ que arde…
sala de billar ¿Qué ha hecho Rhage?
usando el
portátil)
Butch        No importa… ya lo encontré.
O’Neal       El bordado. Otra vez.
             ¡Hombre…V tiene que dejar de permitir que
             Rhage lo haga entrar de esa forma! LOLOL ¡Mi
             muchacho ni siquiera sabe coser!
Phury        Hey... V acaba de pasar por mi habitación.
             Se fue con una navaja de afeitar...
Cellie       Phury ¿Por qué le diste eso?
Phury         Bueno… tenía crema de afeitar y dijo que
             necesitaba afeitar algo…
             Quiero decir, ¿Cómo podía saberlo?
             Iré tras él…
             *sale corriendo*
Rhage        *Levanta la vista de la pantalla del ordenador
             cuando V irrumpe por la puerta*
             ¡Mierda!
             *arremete contra la ventana* *no se rompe*
Mary Luce    *Corriendo hacia las escaleras*
(En el       ¡VISHOUS!
vestíbulo)
             ¡VISHOUS!
             ¡SI TOCAS A MI HELLREN, TUS CUATRO
             JUGUETES TERMINARÁN EN EL PATIO!
             ¡DEBAJO DE MI COCHE!
Mary Luce    *Abre la puerta de golpe*
             OMG
Mary Luce    O…….M……G
Butch        *entrando a la habitación de Rhage y Mary*
O’Neal       Joder… la Primera Comida va a estar TAN
             divertida esta noche. Creo que me pondré una cota
             de malla…
             *se estremece*
             *en este instante me estoy meando de risa…*
                      Los Vampiros con una sola ceja son sexys

                                     Mayo 8, 2006

Vishous (de     ¡Hola mi nombre es Rhage… 
regreso en el   Estoy iniciando una nueva moda de vello facial.
Pit,
posteando       Tener una sola ceja es GENIAL
en el subforo   Tener una sola ceja es SEXY.
de Rhage en     Tener una sola ceja es muy INTELECTUAL.
el foro)
                ¡Ven! ¡Únete a mi!
Rhage (En       1.- El hijoputa me inmovilizó. O me hubiera puesto
su              a trabajar en esa perilla. Y SI FUERA TAN DURO
dormitorio)     NO HUBIERA TENIDO QUE PONERME UN
                HECHIZO EN EL CULO PARA ATRAPARME.
                2.- El cabello me crece MUY rápido. Debería
                VOLVER A LA NORMALIDAD en un par de días
                3.- Aunque me lleve el resto del                 mes…
                CIERTAMENTE se la voy a devolver.
Vishous         ¡Rhage! ¡Que le paso a tu ceja!
                Porque… ha desaparecido.
                ¿Te resbalaste cuando estabas mirándote al espejo?
                Hey… puedo preguntarte algo…
                ¿Sientes la cabeza descentrada? Ya sabes ¿Cómo si
                pesara más de un lado?
Rhage           Seguro… sí… ríete ahora que estás de vuelta en el
            Pit.
            Voy a ir a buscarte, chaval. Cuando menos lo
            esperes, voy a estar allí.
Vishous     ¿Me estas amenazando, grandote?
            Sabes… podrías perder la OTRA… Quiero decir,
            los accidentes pasan…
            *riéndose tanto que se le hace difícil escribir*
Rhage       *tratando con todas sus fuerzas de mantenerse
            inexpresivo*
            *no lo logra… comienza a mearse de risa*
            ¡Hermano! ¡Como pudiste hacerme esto! Quiero
            decir… ¡en serio!
            ¡Parezco un fenómeno!
Mary Luce   Hay muchas mujeres en este foro, ¿verdad? Quiero
            decir… hay muchas de NOSOTRAS aquí (lo
            opuesto a los HOMBRES, que tienen maneras
            EXTRAVAGANTES de expresarse)…
            Lo único que salva a estos dos cabezas de chorlito
            de ser unos pelmazos es que SIEMPRE terminan
            partiéndose de risa… Quiero decir… no
            CREERÍAN lo a menudo que pasa esto aquí.
            ¡ESTÁN LOCOS! *Aparta de un golpe la mano de
            Rhage de su cintura* No… estoy escribiendo
            ¿Quieren saber lo que hicieron la semana pasada?
            *se ríe cuando Rhage le olisquea el cuello* ¡Para!
            Entonces quieren saber…
Vishous     ¿Así que quieres pelear? ¿Qué te parece ahora,
            Hollywood?
            ¿Por qué no vienes al Pit, hermano y nos ponemos
              a ello? El poli cronometrará los asaltos.

Rhage         Ahora no, V. Estoy con Mary y voy a estar…
              ocupado por un rato.
              *va subiendo por el cuello de Mary hacia sus
              labios*
J R Ward      ¡Ven con lo que tengo que lidiar dentro de mi
              mente! LOLOL
              Y sip… Rhage est{ definitivamente… ocupado en
              este momento…
              ¡También es hora de que yo regrese con Butch!




                            La Venganza es una Perra

                               Setiembre 20, 2006

Rhage         *se mira en el espejo del baño*
              *se vuelve para mirar a Mary*
              ¿Estás segura de que se mantendrá en su lugar?
Mary Luce     ¿Estás seguro que es necesario que hagas esto?
Butch         *De pie junto al lavabo de la cocina*
O’Neal (en la *Abriendo la canilla*
cocina de la
mansión)
Rhage         *a Mary*
              Ahora prométeme que esta cosa permanecerá en
              su lugar.
            *tira de la peluca negra*
Mary Luce   Tienes suficientes horquillas metidas allí como
            para activar todos los detectores de metal del
            aeropuerto
            *sacude la cabeza…
Fritz       *golpea la puerta*
            ¿Señor?
            Tengo lo que me pidió.
Rhage       *bate palmas* Buen dato.
            Que empiece la diversión.
            *besa a Mary*
            *se pone una bata de seda negra*
            *va trotando hacia la puerta*
            Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh sí.
            ¡A eso mismo era a lo que yo me refería!
Fritz       *le entrega un equipo de audio del tamaño de
            Chicago*
            Estamos listos para ir al Pit, señor.
            *sonríe* ¡Cuanta diversión!
Rhage       *palmea a Fritz en el hombro*
            ¡Bien hecho!
            *sale de la habitación*
            *metiéndose dos dedos en la boca emite un silbido
            *
            *grita* ¡ESTAMOS LISTOS!
Wrath       *escucha el silbido*
          Jodido infierno ardiente
          *se levanta del escritorio de un salto*
          *sale trotando del estudio*
          *se detiene al instante…
          ¡OH MIERDA! *estalla en carcajadas*
Phury      *escucha el silbido*
          *apaga el porro*
          *sale corriendo del dormitorio*
          *se para en seco*
          ¡Oh jodido Dios!
          *comienza a reír ante la visión de Rhage luciendo
          una peluca negra que es exactamente igual al
          cabello de V.*
          *grita* ¡HEY, Z!
Zsadist   *escucha el silbido*
          *escucha a Phury gritar su nombre*
          *sale de la sala de billar y corre hacia el pie de las
          escaleras*
          *observa a Rhage, Phury y Wrath bajar trotando
          por la gran escalera principal*
          *lucha tratando de reprimir una sonrisa*
          *pierde*
          Como moreno eres jodidamente feo. Eso es todo lo
          que voy a decir.
          Y esa bata. ¿Qué mierda llevas debajo?
          *Rhage se lo enseña por un segundo*
          ¡OMG!
Rhage     *grita hacia la cocina*
          ¿POLI ESTAS LISTO PARA SALIR?
Butch     *sale de la cocina con sus dos súper pistolas de
O’Neal    agua cargadas y listas para la fiesta *
          *hace una actuación a lo Bruce Willis, sosteniendo
          en alto las dos pistolas de agua con cargador
          especial*
          Yippe –kayyyyyyyyyyyyyyyy-yay hijo de puta!
Rhage     *mira furioso al poli*
          Sí, bueno, ese era mi texto.
          ¡Andando!
          *se dirige hacia la puerta oculta que hay debajo de
          las escaleras, Wrath, Z, Phury y Butch van detrás
          de él*




                                  En la Sala de Pesas

                                  Setiembre 20, 2006

Vishous   *se encuentra levantando pesas en el banco*
          *Biggie Smalls sonando en sus oídos*
          12...................
          13..................
          14.................
          *hace rechinar los dientes*
          *los pectorales se tensan como piedras*
Rhage     *se detiene fuera de la puerta del gimnasio*
          *susurra* ¿Estamos listos?
Butch     Sip, pero ¿tenemos la canasta con…?
O’Neal
Zsadist   Los tengo. Fritz me proveyó.
Rhage     *abre la puerta del gimnasio de un empujón*
          ¡Hermano!
          ¿Qué hay?
          *Sonríe como un cabrón hijo de puta*
Vishous   * lentamente deja las pesas en su soporte*
          ¿Qué…………………………… coño…
Rhage     ¡Agarradlo hermanos!
          *deja el equipo de música en el banco de pesas*
          *lo                conecta                        a
          tooooooooooooooooooooooooooooooooodo
          volumen*
          *Suena la versión karaoke de una canción
          romántica muy cursi a la cual Rhage le agrega
          versos autónomos dedicados a los melocotones*
Vishous   NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO…
Butch     *le tira las pistolas de agua a Phury*
O’Neal    *domina a V con una llave de estrangulación*
          En honor a tu nueva situación en la vida…
Rhage     *se abre la bata revelando una camiseta sin
          mangas negra en cuyo frente se lee:
          VISHOUS EL PODEROSO HA CAIDO
          *se gira bajándose la bata, hasta dejarla alrededor
          de las caderas*
          MI HEMBRA ES MI DUEÑA
Vishous   Oh, que me jodan!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
          *Es interrumpido por Zsadist, que se pone frente a
          él*
Zsadist   Esto es por tu propio bien.
          *le aprieta la nariz a V*
          *cuando V abre la boca*
          *le empuja un jodido melocotón dentro*
Rhage     *Cantando y meneándose al jodido ritmo de la
          música*
          *Sacude el culo*
          *hace un movimiento Cabbage Patch, y señala la
          parte de atrás de su camiseta sin mangas*
          ¿¿¿No es eso cierto V???
          Quien es tu nena?
Vishous   *muerde el jodido melocotón*
          *deseando que fuera el jodido brazo de Rhage*
Butch     ¡Dispárale Phury!
O’Neal
Phury     *le lanza a Wrath una de las pistolas de agua*
          *dispara la suya*
          *rocía toooooooooooooooodo el cuerpo de V con
          zumo de melocotón *
Wrath     *agarra la otra pistola al vuelo*
          *fustiga a V con zumo de melocotón*
Rhage     *sigue cantando*
          *se vuelve otra vez y deja caer la bata al suelo*
          *cruzando su culo se puede leer*
          SOMETIDO POR UNA VAGINA
Vishous   *trama la muerte de todos sus hermanos y de su
          compañero de habitación*
          *pero comienza a mearse de risa*
Rhage     *escenificándolo como un completo idiota*
          *meneándose como mono en una liana*
Vishous   *parpadea por culpa del jodido           zumo    de
          melocotón que tiene en los ojos*
          *piensa en su hembra*
          *se dice, ¿qué mierda me importa?, por ella vale la
          pena*
Rhage     *la música se desvanece*
          *respira agitado por el ejercicio*
          *camina hacia V*
          Bueno… *jadea* V... sé que te gusta… *jadea*
          dar las órdenes.
          Pero vas a… decir que la amas delante de todos los
          aquí presentes.
          Frente a todas estas personas… *jadea* dir{s que la
          amas
          Entonces estaremos en paz por la putada aquella
          que me hiciste con Mary. En su mayor parte.
Zsadist   *le arranca a V el melocotón que tiene en la boca*
          Demonios hermano… hueles como un maldito
          melocotón.
          *sonríe* Aunque… a mi hay un melocotón en
          particular que me gusta. Pero tú no eres ella.
Vishous   *traga*
          *respira con fuerza*
          *se traga la pulpa de melocotón que tiene entre los
          colmillos*
          *mira furiosamente a Rhage*
Rhage     Hazlo.
Vishous   *respira hondo*
          *siente una pizca de miedo, que le cabrea como la
          mierda*
Rhage     ¡HAZLO!
Vishous   La amo.
          La amo.
          La amo.
          La amo!
          La amo!!!!!!!!!
          *respira profundamente*
          *grita hasta que se le sobresalen los tendones del
          cuello y se le enronquece la voz*
          LA AAAAAAAAAAAAAAAAAAA
          MMMMMMMMMOOOOOOO!!!!!!!!!
Rhage     Bien hecho hermano.
          Suéltalo Z.
          *le pone la palma de la mano en el hombro*
          *pone su frente contra la de V*
          Bien hecho y enhorabuena…
Vishous   Esta es una pelea que no me molesta perder…
          *agarra a Rhage por la nuca*
          *permanece abrazándolo*
Rhage     Ahora… no te ofendas… pero necesitas una jodida
          ducha.
          *sonríe mientras se saca la peluca negra*
          Ah, y por cierto, puedes quedarte con la camiseta.
          Y con los chándal.
Vishous   *sacude la cabeza mientras los hermanos y su
          compañero de habitación salen en fila*
          *se seca el rostro con el brazo*
          *se lame el brazo*
          *piensa... adoro los jodidos melocotones.*
          *se encamina hacia el Pit*




                             Entrando en el Pit

                             Setiembre 20, 2006

Vishous   *abre la puerta del túnel subterráneo*
          *olfatea*
          ¿Qué coño?
          Huele a…
Vishous   *frunce el ceño*
              *cruza el pasillo hacia su dormitorio*
Vishous       *llega a la puerta de su dormitorio, entra y
              enciende la luz*
              OHHHHHHHHHHHHH DIOS…
Vishous       *se queda boquiabierto*
              *toda la habitación       está    pintada   de   color
              melocotón*
              *la ropa de cama es de color melocotón*
              *la alfombra es de color melocotón*
              *las cortinas son color melocotón.*
              *la pantalla de la lámpara es color melocotón*
Vishous       *va hasta el armario*
              *abre las puertas de un tirón*
              Oh Santa María Madre de DIOS…
              *de las perchas cuelgan camisetas de color
              melocotón*
              *chaquetas color melocotón*
              *en el suelo     hay    jodidas    shitkickers   color
              melocotón*
              *sus facciones adquieren una expresión de horror
              mientras se dirige al armario de las armas*
Vishous       *abre el armario de las armas*
              ¡NOOOOOOOOOOOOOOOO! ¡LAS
              GLOOOOOOOOOOOOOOOOOOCKS NO!
Rhage (en el *asoma la cabeza a través de la puerta*
Pit)         ¡Hey, esto se ve genial!
              Y… V… ¿esa mierda de «Amo a mi hembra»? Fue
          agradable, muy agradable… pero recuerda que te
          dije que eso sólo hacía que casi te perdonara.
          *sonríe burlonamente*
Vishous   *la mirada diamantina enfrenta la de Rhage*
          ¿Las Glock también…?
Rhage     Es pintura con base de agua, amigo. Tampoco es
          para armar un escándalo.
          *sonríe aún más ampliamente*
Vishous   ¿Te das cuenta que esto no puede quedar sin
          represalia?
          ¿Qué esto solo nivela los tantos?
Rhage     No sólo lo sé podidamente bien…
          Estoy contando con ello.
          *se echa a reír*
          La pelota está en tu cancha hermano mío.
          O no, llegado el caso.
          *sale por la puerta, riéndose*
          *se detiene y vuelve a asomar la cabeza*
          Sabes que me alegro por ti ¿verdad? Me alegro
          mucho… sip, esto ha demorado mucho en llegar.
          *sacude a cabeza*
          Es gracioso... no soy como tú, no veo el futuro y
          esa mierda.
          Pero    de cierta forma… ahora…             estoy
          completamente seguro de que el tuyo será un buen
          futuro.
          Hasta luego, hermano mío.
                      Día de San Valentín con la HDN

                             Febrero 19, 2007

JRW       Buenooooooooooooooooooo...
          Como de costumbre, estaba equivocada
          V va a ser más grande que Butch.
          A estas alturas, podría apostar que el manuscrito
          terminado llegará a las 600 páginas. Butch tenía
          582 o algo así.
          *suspira*
Vishous   Fúmate esa poli
Butch     Más grande no quiere decir mejor, compañero.
O’Neal
Vishous   Le dijo el lápiz al bate de béisbol.
Butch     Tal vez solo significa que estás gordo. Quiero
O’Neal    decir, ahora que estás todo enamorado y esa
          mierda, probablemente solo andes mariconeando
          por los alrededores soñando despierto y comiendo
          bombones.
          Hey, ¿me pareció ver un montón de envolturas de
          Lindt alrededor de tu cama?
Vishous   Hablando de bombones, ¿por qué no confiesas lo
          que hiciste para Marissa en el día de San Valentín.
Butch     No cambies el tema.
O’Neal    ¿Por qué fingir? Mira, no hay nada malo con
          quedarse tendido todo el día, mirando el techo,
          comiendo trufas y languideciendo hasta que tu
          hembra vuelva a casa.
          Por supuesto, que eso es si eres un perro, claro.
          Hey, ¿debería llamar a Mascotas.com y comprarte
          algún spray para pulgas y una nueva correa?
          Puedo conseguirte una color rosa que haga juego
          con ese esmalte para uñas que estás usando.
Vishous   Dos palabras, cabrón.
          PAPEL.
          CARTULINA.
          Dime algo, ¿usaste las tijeras de seguridad como te
          dije?
Butch     Dos palabras para ti:
O’Neal    CYNDI
          LAUPER
Vishous   Resulta evidente, que el pegamento que esnifaste
          se te subió a la cabeza.
          ¿A Marissa le gustaron todos esos lazos que
          pegaste?
          Oh… y estoy hablando de tu cuerpo, no de esa
          tarjeta ridícula que le hiciste.
Butch     *inclina la cabeza a un lado*
O’Neal    ¿Cómo dice esa canción?
          Mememememememememem...
          *canta la canción de True Colors*
          *desafinando*
Vishous   No tengo idea de que estas hablando.
Butch     Ah, en serio.
O’Neal    ¿Así que niegas que ayer esa mierda estaba
          sonando en la sala de pesas?
Vishous   Por favor. ¿Como si yo escuchara porquerías como
          esa?
Butch     ¿Así que niegas que anoche en el Escalade también
O’Neal    estaba sonando esa canción?
Vishous   No te quieras hacer el listo.
Butch     Y niegas que esa canción TAMBIÉN salía de tu
O’Neal    ducha esta mañana temprano.
Vishous   Est{s imagin{ndote idioteces…
Rhage     Sabes… el otro día lo vi garabateando mientras
          hacía el crucigrama del NYT. ¿Adivina qué estaba
          escribiendo?
Vishous   Rhage es un idiota charlatán.
          Ahí tienes. Misterio resuelto.
Rhage     Bueno, estaba esa parte que decía: Rhage es tan
          hermoso, desearía no ser un gilipollas tan feo y ser
          la mitad de apuesto de lo que es él.
          Pero me desvío del tema.
          ¿Adivina cuales eran las dos palabras?
Butch     REALMENTE APESTO
O’Neal    ¡No, espera!
          ¿DONDESTA JANE?
          O, aún mejor.
          MÁS PAÑUELOS.
          Porque llora como un bebé cuando ella no está
          cerca.
Rhage        «TRUE COLORS»
             Lo juro, el chico tiene una fijación con la Lauper.
             ¿Sabes lo que viene después? Va a tirar sus CD’s
             de Jay-Z y Pac y se va a abastecer de Manilow y los
             Bee Gees.
             No más G-Unit para él. ¿De ahora en adelante?
             Música sencilla, disco baboso.
Vishous      ¡Lauper NO es disco!
Rhage        Oh... no...
             Oh, demonios no.
             No hiciste eso.
             No acabas de defender a CYNDI LAUPER.
             LOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLO
             LOLOL
Butch        *comienza a llorar*
O’Neal       No puedo soportarlo. Joder, no puedo soportarlo.
             Como han caído los poderosos…
             ¿V? ¿Dónde vas?
             ¡Hey! V… mierda…
Vishous (En *sostiene un corazón rojo hecho de cartulina con
el dormitorio lazos de papel cuidadosamente pegados alrededor
de Butch)     de los bordes*
             *lee las letras cursivas del tipo que sugieren que el
             que hizo la tarjeta pasó horas tratando que las
             palabras quedaran bien*
             Mi querida Marissa,
             Ninguna tarjeta comprada podría hacerle justicia
            a lo que siento por ti.
            Ni una Hallmark banal ni una simple tarjeta digital
            podría contar siquiera como media verdad.
            Esta tarjeta confeccioné, y mucho me esforcé,
            para hacerla digna de este día…
            Y aquí está lo que mi corazón te diría:
            Te amo. Te necesito. Te deseo.
            Siempre seré tuyo.
            Con amor, Butch.
            *mira a su compañero de habitación*
            ¿Y tú quieres putearme por lo de la Lauper?
            Por favor, cuando quieras darte cuenta estarás
            escribiendo anuncios para «Lifetime y Oxygen»
Rhage       ¿Tu escribiste eso?
            ¿Tú escribiste esa mierda?
            LOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOL
Mary Luce   Rhage... mejor deja de molestarlos o les diré lo que
(Desde el   hiciste para mí el Día de San Valentín.
baño)
Rhage       *se calla*
            *tose*
            El foro es PG-13, Mary. Así que no podrías…
Vishous     Mary, eres muy oportuna.
            Por favor cuenta.
Butch       Sí, esto es FANTÁSTICO.
O’Neal      *le lanza una mirada furiosa a V*
            Ahora devuélveme la jodida tarjeta.
Vishous     *la sostiene por encima de su cabeza* *Sale
            corriendo por el pasillo* *comienza a dar vueltas
            alrededor del futbolín*
            No hasta que admitas que ese es el PEOR
            fragmento de escritura empalagosa del mundo.
            Juro que esta cosa chorrea azúcar. Estoy a punto
            de entrar en un coma diabético.
            Ahora, Mary, cuéntanos… ¡OW!
            Vete a la mierda, poli.
            *se frota el hombro*
Butch       *agarra la tarjeta*
O’Neal      *se asegura con cuidado de que los lazos estén
            bien pegados*
            Prefiero escribir mis propias tonterías que robar la
            mierda de Cyndi- lamadrequelaparió-LAUPER.
            Ahora, Mary, cuenta si me haces el favor.
Rhage       Oh… Dios… que alguien me dispare.
Vishous     Será un placer
Butch       ¡Yo primero!
Vishous     Deja que yo me encargue, poli. Tienes que sostener
            tu preciosa tarjetita, Casanova.
            Mi puntería será mejor.
            ¿Mary?
Mary Luce   Bueno, ¿habéis visto esos botes de glaseado para
            pasteles que pueden comprarse en la tienda?
Rhage       Mary, por favor…
Wrath       Cierra el pico, Hollywood.
(Desde el      Quiero escuchar esto.
portátil de su
estudio)       Es más, esto es un decreto real. No volverás a abrir
               la boca hasta que ella haya terminado o te cuelgo.
Beth          Wrath.
Randall (En ¿Estás seguro que quieres participar en el tema?
el estudio
detrás de él)
Wrath         *murmura* Mierda.
              Leelan, escucha, solo porque Mary…
Beth          Uh-huh. Bieeeeen.
Randall       Mary, tú primero. Después es mi turno.
Mary Luce     LOL ¡Fabuloso!
              En definitiva, le pidió a Fritz que fuera a comprar
              uno de esos tubos de glaseado, luego se acostó
              desnudo en nuestra cama y escribió:
              EL BICHITO DE AMOR DE MARY
              atravesando su pecho.
              Luego me pidió que se lo quitara, con la lengua.
Vishous       Oh, eso es muy masculino.
              Sí.
              Totalmente.
Rhage         Escucha, GIRLS JUST WANT TO HAVE FUN, tú
              tampoco estás destilando testosterona
              exactamente.
Vishous       Pero no escribí BICHITO DE AMOR en mi propio
              culo.
Butch         OH DIOS MIO OH DIOS MIO OH DIOS MIO OH
O’Neal        DIOS MIO OH DIOS MIO...
            ¡Joder, no puedo dejar de reír!
            *apoya las manos en las rodillas*
            *ruge de risa*
Rhage       Juro, que voy a agarrar esa tarjeta y te la voy a
            meter por el…
Mary Luce   Rhage, no seas grosero.
            Entonces, Beth… ¿qué hizo Wrath?
Wrath       Nada.
            Fue una noche como cualquier otra…
Beth        ¿Una noche como cualquier otra?
Randall     ¿Entonces que me estuve perdiendo?
            Si la memoria no me falla, nunca antes habías
            preparado la cama con pétalos de rosa.
Vishous     *estalla en carcajadas*
            Oh, joder… No pusiste pétalos de rosa en la cama,
            mi señor.
            Dime qué no lo hiciste.
Rhage       ¿Puso pétalos en la cama?
            Jooooooooooooooooooooooooooooooooooooder!
            LOLOLOLOLOLOL
            ¿Y luego que pasó?
Wrath       Solo para que lo sep{is… el uso de estiramientos y
            descuartizamientos ha caído en desgracia.
            Pero estoy pensando en restablecer esas prácticas.
            REALMENTE estoy pensando en traer esa mierda
            de vuelta.
Beth        Encendió un montón de velas…
Randall

Butch     ¿Eran de las rosadas bonitas?
O’Neal    Aromatizadas con algo dulce como lavanda…
Wrath     Cuidado, poli. O te encontrarás hecho pedacitos.
          Y eran negras.
Vishous   Estoy TAN de acuerdo.
Wrath     Fueron usadas solo para alumbrar, V. No para el
          tipo de mierda que tú haces.
Beth      De todas formas, me tendió sobre el lecho de
Randall   pétalos de rosa, se puso de rodillas junto a la cama
          y sacó una pequeña caja roja.
Vishous   Dentro de la cual había…
          ¿UNA TARJETA HECHA A MANO CON LAZOS
          A SU ALREDEDOR Y UNA LETRA REALMENTE
          MALA?
Butch     Que te jodan.
O’Neal    Era un CD de Grandes Éxitos de Cindy Lauper.
JRWard    ¿Puedo volver al trabajo ya?
Vishous   Vete al diablo, halla.
          NO.
Rhage     NO.
Butch     NO.
O’Neal
Wrath     SÍ.
          Es una orden
Beth      ¡EN FIN! Entonces está de rodillas con la pequeña
Randall   caja roja que tiene escrito Cartier en ella.
          La abre y…
Wrath     Un par de pendientes de rubíes. Nada del otro
          mundo.
          Le dije que la amaba y bla bla bla. Ok, siguiendo
          con…
Beth      Y me dijo, que eran extremadamente raros y que
Randall   estaban perfectamente emparejados. Igual que
          nuestros corazones.
Vishous   Sin intención de ofender mi señor… pero voy a
          vomitar.
          ¡Justo después que deje de partirme el culo de risa!
          LOL
Butch     ¡OMG! ¡Eso es tan DULCE!
O’Neal    ¿También os pusisteis batas gemelas con corazones
          en ellas? ¿Calcetines con corazones iguales?
          ¿Pijamas a juego con corazones? ¿Iguales…
Wrath     ¿Sabes que otra cosa hace juego?
          Dos ojos morados.
JRWard    ¡Ok, se TERMINÓ!
          Tengo que volver a V.
          ¡SUFICIENTE!
Vishous   Sí, seguro, ahora que se dieron a conocer todos los
          detalles decides hacerte la dura.
          Est{ bien… termina conmigo de una vez. Dios
          sabe, que te ha llevado bastante tiempo, challa.
          ****************************FINIS***********************
          *****
Wrath     No podía dejar que V tuviera la última palabra. Lo
                   siento, soy el rey, ese es mi territorio.
                   No hagáis caso a V despotricando acerca de su
                   libro. Es solo que no le cabe una pajita por el culo,
                   con todo el asunto respecto a la salida de su
                   historia.
                   Ya lo conocen, está tan bien equilibrado como una
                   escalera coja.
                   HASTA LUEGO.



  Bien, sí los hermanos cuando aparecen en el foro, definitivamente son
exactamente iguales a como son en los libros… hay mucha jarana. Pero no
todo es diversión y juegos.
   Lassiter, el ángel caído que fuera introducido en Amante Consagrado, en
realidad hizo su primera aparición en los foros. Fue muy extraño. Como es
típico con los hermanos, puedo estar haciendo algo totalmente ajeno a ellos
cuando de repente ¡WHAM!... hora de bajar información. Lassiter apareció
de esa forma. Durante mucho tiempo lo tuve en el fondo de mi mente,
conociendo únicamente algunas piezas y fragmentos referentes a su
existencia. Y luego una noche directamente estaba respondiendo
preguntas…
  Dejaré que ustedes mismos lo vean. Nuevamente, los comentarios de los
cellies han sido mayormente editados, y se han hecho algunos cambios
para que el contenido tenga sentido, pero aquí está la grandiosa entrada en
escena de Lassiter:



                                      Hola Viejo Amigo

                                       Mayo 13, 2006

    Lassiter       Bueno, bueno, bueno… parece ser que finalmente
(desde un    has ascendido, vampiro. ¿Me recuerdas?
portátil
ubicada sólo
Dios sabe
dónde)
Wrath (En su Pensé que habías muerto.
estudio de la
mansión de
la
Hermandad)
Lassiter      ¿Eso es todo lo que tienes que decir?
Wrath         Ja... tu cabello se ve TAN diferente.
Lassiter      No puedes verme, así que ¿cómo sabes como se ve,
              Rey Ciego?

Wrath         Hay dos cosas que siempre serán ciertas acerca de
              tu raza. Y la segunda es que su cabello nunca
              cambia.¿Donde estás?
Lassiter      Mierda, encontraste un sentido del humor. Que
              suerte para tus hermanos.
              Oí que ahora tienes una reina, vampiro.
Wrath         No has contestado mi pregunta. ¿Dónde estás?
Lassiter      ¿Preocupado, Rey Ciego?
Wrath         ¿Tienes miedo de decírmelo?
Lassiter      Touche. Solo digamos que estoy en las cercanías. Y
              deseaba asegurarme que lo supieras.
Wrath         Justo en este momento estoy experimentando tal
              estado de calidez y mimos, que no podrías creerlo.
Vishous (En   Mi señor, estoy a solo dos pulgadas de bloquear su
el Pit)       lamentable culo.
           Solo tienes que ordenarlo.
Lassiter   OMG. Miren quien está aquí. ¿Como andan esos
           tatuajes tuyos?
Vishous    Que te jodan. Aquí. Ahora. Hazte un favor y ponte
           en camino.
Wrath      Tranquilo, V. Ya sabes lo que dicen de los
           enemigos.
Vishous    Sip, están mejor si están colgados por el cuello.
Lassiter   Vishous, tanta pasión de tu parte, siendo el más
           frío. He de suponer que no me has olvidado. Me
           conmueves.
Vishous    Quieres que te conmovido… Est{ bien, te
           conmoveré…


Wrath      SUFICIENTE. V, déjate de joder.
           Y Lassiter , quiero saber por qué estás allanando
           mi casa. Justo en este momento.
Lassiter   Solo deseaba pasar a saludar. Y felicitarte por tu
           ascenso.
Wrath      Entonces llama a InterFlora y mándale un ramo de
           flores a mi culo. Pero corta con la mierda y retírate
           de mi foro.
Lassiter   ¿Por qué querría hacer eso? No serías capaz de
           verlas.
Wrath      Eso es demasiado insignificante para ser tú. Lo que
           me hace dar cuenta de algo…
Vishous    Déjame cazarlo, mi señor. POR FAVOR déjame
           cazarlo.
Rhage      OMG. Está vivo.
(desde su
dormitorio)
Lassiter      Sip, figúrate.
              ¿Como lo llevas guerrero? Oh… espera, ya sé
              como van las cosas contigo. ¿Cuantas hembras te
              has tirado esta semana, Rhage?
Rhage         Una. Solo una. Y ya que estamos, vete a la mierda.
              Joder… esto es muy extraño.
Wrath         LOL
              Lassiter , por tu encantadora conversación solo
              puedo asumir que deseas algo de nosotros.
              A no ser que desees una herida de daga o un
              fémur roto, no creo que estemos de humor para
              complacerte.
Phury         Dios… no lo soporto.
(desde su
dormitorio)
Lassiter      Y es por eso que eres célibe, ¿verdad?
              Ah, demonios, vampiro, siempre acabamos
              cabreados. Somos como aceite y agua.
Phury         ¿Como está esa hembra tuya? ¿Todavía
              desaparecida?


Lassiter      NO HABLES DE ELLA.
Phury         ¿Quieres respeto? Trata de demostrar un poco
              primero.
Lassiter      ¡NO HABLES DE ELLA!
Wrath         ¡Suficiente!
              Estoy cansado de tanto drama. Phury, V… Rhage.
           Salid del foro. AHORA.
           Sabéis donde os quiero, así que traed vuestros
           culos aquí arriba.
           En cuanto a ti Lassiter …
Lassiter   Mira… joder, vampiro, no he venido aquí a retar a
           nadie. Bueno, tal vez un poco.
           Y tienes razón. Puede ser que necesite algo.
Vishous    Como un agujero en medio de la cabeza. PTI,
           tengo algo que puede hacerse cargo de eso. Se
           llama Glock nueve…
Wrath      ¡Vishous, desconéctate de una puta vez! NO estás
           ayudando.
Lassiter   Sip, vete, jodido fenómeno brillante.
           Mierda. Lo estoy haciendo otra vez.
           Mira… solo quería…
           Quizás más tarde. Este no es el momento. Ni el
           lugar.
Wrath      Cierto.
           Ambas cosas. Ahora si me disculpas, tengo
           asuntos que tratar con los hermanos.
           Y solo un pequeño consejo. Hacer que V se cabree
           contigo es como ponerte un blanco en el pecho y
           entrar en un campo de tiro. Deberías considerar
           irte de donde sea que estés. Porque aunque
           manipules tu IP y juegues al escondite con la
           mierda de Internet, te encontrará guiándose por
           esta pequeña y feliz sesión. Y cuando lo haga,
           dudo seriamente que yo sea capaz de
           tranquilizarlo. Y probablemente tampoco me
           esforzaría demasiado en intentarlo.
Lassiter      Es bastante justo, vampiro. Bastante justo. Pero
              volveré. Si el destino lo permite, hasta luego, Rey
              Ciego.




                             Se dónde está Lassiter

                                 Mayo 13, 2006

Vishous (En   ¿Quieres jugar?
el Pit)

Rhage (En     Ciertamente
su            ¿Cuándo?
dormitorio)

Vishous       Nos va a llevar algo de tiempo llegar allí…

Wrath         ¿Pensáis que no sé que siguen parloteando?
(Desde su     Sus culos aquí arriba, ya.
estudio)      Para empezar estoy de muy mal humor, y si tengo
              que esperarlos más de un minuto y medio, voy a
              atravesar la pared con el puño.
Vishous       Estoy yendo.

Rhage         Yo también, mi Señor.
                             Orden de los Libros

                               Junio 20, 2006

Cellie 1    ¡Hola! Soy bastante nueva en el foro y
            habitualmente me dedico a merodear, siento
            curiosidad por saber el orden de los libros de los
            chicos. ¿Quién viene después de Butch, etc.? No
            encontré ningún tema al respecto así que si esto ya
            ha sido discutido, disculpen mi error.
JRWard      Me ENCANTARÁ ENCANTARÁ ENCANTARÁ
            ENCANTARÁ escribir el libro de Blay y también
            el de Qhuinn.
            YUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
            UUM
Lassiter     Y QUE HAY DEL MÍO
(Desde un
portátil
ubicado solo
Dios sabe
dónde)
Vishous     Lo siento, ella no se no se molesta con los de tu
(Desde el   especie.
Pit)
Lassiter    ¿Estás seguro de eso? Tal vez solo estés
            preocupado que se olvide de ti.
Vishous     Sí, seguro. Como si tú fueras tan jodidamente
            entretenido. ¿Cómo est{ tu coche? Ooops… Quiero
            decir tu montón de chapas de metal.
Lassiter    Un golpe bajo, vampiro. Pero bueno es de
            esperarse viniendo de ti. Introduciéndote
              furtivamente. Incendiando la casa de un macho.
              Sip, seguro, que esa es una mierda terrorífica.
Vishous       Debías saber que iba a ir. Me imagino que
              simplemente huiiiiiiiiiiiste.
Lassiter      Hey, Vishous... ¿Cuándo te miras al espejo, alguna
              vez te preguntas lo que pensaría tu papi si te viera
              ahora?
Rhage         Whooooooooooooooooooooooooooa, ok. Llegó la
(Desde su     hora de enfriar las cosas. Lassiter , lárgate a la
dormitorio)   mierda del foro…
Vishous       ¿Cuándo tú te miras al espejo, te preguntas dónde
              estará esa hembra tuya?
Lassiter      Sólo por eso, te mandaré un pequeño regalito por
              mail, vampiro.
Wrath         Vishous, Rhage, fuera del foro. AHORA.
(Desde su     Lassiter , tengo una noticia de último momento,
estudio)      compañero. No estás haciendo amigos, imbécil. Y
              un tipo como tú… hombre, joder, tienes mucha
              gente que quiere tu cabeza en una estaca.
              Y estamos más que deseosos de complacerles.
              ¿Quieres un paquete de seis enemigos? Solo sigue
              con esta mierda.
Lassiter      Solo estaba buscando un poco de emisión en vivo
              y en directo, Rey Ciego. Solo quería tiempo en el
              aire.
              Y dile a tu chico V que necesita regresar a casa con
              su papi… ¡Oh! Lo siento. Papi est{ muerto, ¿no es
              verdad?
Vishous       Te mataré. Juro ante el jodido Dios, que lo haré…
Lassiter      Lo gracioso acerca de mi especie… es que somos
              difíciles de ver, difíciles de encontrar.
              ¿Has pensado que quizás estoy justo detrás de ti?
Vishous       Me voy de aquí.
              Besa a tu hermana de parte mía, mamón.
Lassiter      Jesús… Bendito...
              Revisa tu correo, vampiro.
              Hasta luego.
Wrath         Vishous, trae tu culo a la casa principal.
Butch         ¿Qué demonios está pasando? V se ha encerrado
O’Neal        en su habitación y… ¡JODER!
Wrath         ¿Poli?…
              ¿Poli?
Rhage         ¡Voy para allá!
Wrath         *se disparan las alarmas enloquecidas*
              *Wrath sale corriendo de su estudio*
Zsadist (En   *se precipita en dirección al Pit*
la casa
principal)
Phury         *corre hacia el túnel subterráneo con el resto de los
              hermanos*
Butch         *agarra un extintor*
O’Neal        *abre de una patada la puerta de la habitación de
              V*
              *dispara con él*
Rhage         *entra violentamente en el Pit*
              *corre hacia la habitación de V*
              *agarra lo primero que ve… un edredón*
          *hace una entrada voladora, derribando a V contra
          el suelo*
Wrath     *se detiene dando un patinazo en la puerta del
          dormitorio de V*
          *mira la escena*
          *ve un enorme diseño chamuscado en las paredes,
          el techo y el suelo como si hubiera estallado algo*
          *ve como Vishous empuja a Rhage para quitárselo
          de encima*
          *V gira rápidamente, con una expresión salvaje en
          el rostro*
          V... V, sólo c{lmate…
Butch     *apaga el extintor*
O’Neal    *escucha el sonido de gotas cayendo*
          *huele el humo*
          Santa… mierda.
Vishous   *se frota el rostro con la mano brillante*
          *mira a los hermanos*
          *instantáneamente recupera la compostura, tan
          calmado que parece un robot*
          *mira a Rhage*
          ¿Estás bien? Te empuje bastante fuerte.
Rhage     Sip, estoy bien. Estoy… ah, sip.
          *extiende la mano*
Vishous   No me toques. Que nadie me toque, joder.
          Voy al gimnasio.
          Voy… al gimnasio y luego volveré a limpiar esta
           mierda.
           *sale, y se dirige hacia el túnel *
Zsadist    *mira a V salir *
           *sin hacer ruido, desaparece dentro del túnel*
Vishous    *se detiene en el túnel*
           Por la santa mierda, Z no necesito un niñera.
Zsadist    ¿PAREZCO UNA JODIDA NIÑERA?
           AHORA VOY A EJERCITARME
           NO TIENE NADA QUE VER CONTIGO O TU
           CULO FRITO.
Vishous    Quiero estar solo.
Zsadist    CONMIGO ESTÁS SOLO
Vishous    *levanta las manos al cielo*
           *continua caminando*
           *muy consciente de que Z está justo detrás de él.
           Todo el camino hasta el gimnasio.



                     Velocidad de escritura y otras historias

                                 Julio 10, 2006

Cellie 1    WARDen, me asombra y me impresiona tu
            destreza y tu talento. Espero que los hermanos
            nunca dejen de hablar. He dicho.
JRWard      Yo también…
            Tengo grandes esperanzas con los nuevos…
            John, Blaylock y Qhuinn y, sí… los nuevos.
Cellie 2       Y tu esperanza nos da esperanza a nosotras.
               WARDen…
               Pero lástima que por aquí no haya una puñetera
               m{quina del tiempo a la vista…
JRWard         ¡LOLOL!
Cellie 3       Y me atrevo a añadir también a Lassiter .
JRW            Mmmmmmmmmmmmmmmmmmmm
               LASSITER.
Lassiter       ¿Llamaste?
JRWard          Oh, maldición, no... no vamos a hacer esto
               ahora …
LeeBra 725    Oh, esto va a ser
(Administrado geniaaaaaaaaaaaaaaaaaaal…………..
ra del foro)  *Agarra las palomitas*
Vishous (En el Lo siento tontoelculo… pero esta ocupada.
Pit)           HASTA LUEGO.
Lassiter       Ocupada, huh. ¿Contigo?
Vishous        Cuando se trata de ti, ella está permanentemente
               ocupada. ¿Qué te parece eso?
Lassiter       Haré que quedes como un mentiroso por eso.
Vishous        Buena suerte.
               HASTA LUEGO.
Lassiter       Oh, creo que me voy a quedar justo aquí. Porque
               no sigues corriendo.
               Corre. Corre y huye…
JRWard         Como dije, no vamos a hacer esto en este
               momento. Se me caen los párpados y tengo
               que…
Vishous        No te ofendas, challa, pero en este asunto tu
               opinión no cuenta. ¿Lassiter , recuerdas la
               Tumba?
Lassiter       Sip. Que pasa con ella.
Vishous        Encuéntrate conmigo allí.
Wrath (En su   Hola, V. ¿Me recuerdas? Soy tu hermano. Tu rey.
estudio)       ¿El hijo de puta que te puede dejar sin empleo?
               Ok… bien. He captado tu atención.
               Ahora salte del jodido foro. Y ven a mi estudio.
               YA.
Lassiter       Vishous. Estaré allí. Una hora antes del
               amanecer. Si tienes pelotas irás. Es tu jodida idea.
Wrath          Lassiter , realmente no sabes cuando parar, ¿no?


Lassiter       Tengo algo que tú quieres vampiro.
               Algo que has perdido.
               Se amable, imbécil.
               Y además ¿qué? ¿Tienes miedo que tu preciosa
               bola mágica ese FENÓMENO demente, pueda
               salir lastimado?
JRWard         Estoy cansada… ¿Puedo irme a la cam…
Wrath          Estaré allí.
               Una hora antes del amanecer.
               No me jodas. Soy perfectamente capaz de
               matarte simplemente por el hecho que me
               aburres como la mierda.
Lassiter       Bueno, bueno, bueno…
               una audiencia con el rey…
               ¿Me pregunto como debería vestirme?
Wrath          ¿Con mi actual estado de ánimo? Con una
               armadura.
               Y hazte un favor. Ven armado. Puede que eso te
               alargue la vida.
Lassiter       Conoces a mi especie. Nuestras armas siempre
               están ocultas y siempre las llevamos con
               nosotros.
               Una hora antes del amanecer.
               Estaré allí, vampiro. Oh y deja al FENÓMENO
               en casa.
               El y yo no nos llevamos bien.
               HASTA LUEGO
Vishous        Yo voy contigo, mi señor.
Wrath          Vete a la mierda, V. Él es un imbécil pero tú eres
               parte del problema.
Vishous        Entonces lleva a Rhage. Pero necesitas refuerzos.
Wrath          ¿PERDÓN?
Vishous        Sabes de lo que es capaz.
Wrath          TRAE TU CULO AQUÍ ARRIBA.
               YA.
Beth Randall   ¿Wrath?
Wrath          Ahora no.
Beth Randall   Sí, ahora.
Wrath          Qué.
Beth Randall   Sé lo que es él. Y la única manera en que te
               reunirás con él una hora antes del amanecer sin
               ningún tipo de apoyo es sobre mi cadáver.
               Punto final.
Wrath          Jesús, leelan, que demon…
JRWard         ¿Puedo irme a la cama ahora? Tengo que
               levantarme a las seis…
Beth           Sobre. Mi. Cadáver.
               Así que ¿a quién llevas contigo?
Vishous        Gracias por introducir algo de sensatez en…
Beth Randall   Vishous, quédate fuera de esto. Y no vayas al
               estudio. ¿Wrath? Estabas por contestarme.
Zsadist        YO VOY CON ÉL.
Wrath          Mierda.
               ¿Z te parece aceptable, leelan?
Beth Randall   Perfectamente aceptable en tanto vaya
               completamente armado.
Zsadist        COÑO, NI QUE FUERA A IR CON
               ZAPATILLAS DE BALLET.
Wrath          *comienza a reír*
               *se sube las gafas de sol envolventes sobre la
               frente y se frota los ojos*
               Está bien. A la mierda con todo.
               Bueno, Beth… te di algo que querías.
               ¿Qué tal si tú bajas a mi estudio y me das algo
               que yo quiero?
Beth Randall   ¿Qué tal si haces las paces con Vishous y luego
               vienes a buscarme?
Wrath          ¿V?
               Rápido, facilítale las cosas a un hermano.
               ¿Estamos bien?
Vishous        Bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno…
Wrath          Eres un hijo de puta CRUEL. ¡Venga!
Vishous        Ruégame.
Beth Randall   Vishous, eso es muy mezquino.
               Y además esa es mi frase, no la tuya.
               No te preocupes, Wrath. Estoy en camino.
Wrath          *se levanta del escritorio, con los ojos fijos en las
               puertas dobles del estudio*
               *se saca la camiseta negra*
               *se saca las shitkickers de una patada *
               *se desabrocha el botón de la cremallera de los
               pantalones de cuero*
Beth Randall   *abre la puerta del estudio de un empujón*
               En serio, Vishous puede ser semejante…
               ¡HEY!
Wrath          Hey.
               *balancea los pantalones de cuero que tiene en la
               mano* *los tira al suelo*
               Entonces, leelan... que te parece si cierras esa
               puerta. Y echas el pestillo.
JRW            ¿PUEDO IRME A LA CAMA YA?? ESTOY
               JODIDAMENTE EXHAUSTA!!!!!!
JRW            ¡Buenas noches, cellies!
                                    Lassiter

                                 Julio 11, 2006

Wrath         Llámame cuando recibas esto.
(desde sus
estudio
posteando
en el subforo
de Lassiter
en el foro)



                                    Lassiter?

                                 Julio 11, 2006

Wrath         Vamos, hombre.
(desde sus    Llámame.
estudio
posteando
en el subforo
de la
WARDen en
el foro)



                               No te hagas el duro

                                 Julio 11, 2006
Wrath (en el No necesitas aparentar. Después de lo que pasó
estudio       anoche, estoy en deuda contigo.
posteando     ¿Est{s vivo? Venga, tío…
nuevamente
en el foro de
la WARDen)
Vishous      Tal vez solo está jugando con nosotros.
Wrath        Tenía una herida de bala en el pecho. No creo que
             tontear esté muy alto en su lista de prioridades.
             Diría que respirar es probablemente la primera y
             principal.
Vishous      Si es necesario puedo encontrarlo esta noche
Wrath        Oh, ese es un grandioso y jodido plan.
Vishous      Soy el mejor medico que tenemos.
Wrath        *después de una larga pausa*
             Ve, cúralo si está vivo. Incinéralo si está muerto.
             Lo último que necesitamos es un cuerpo como el
             de él por los alrededores.
             ¿Y sabes que? Mi mejor amiguito Zsadist va a ir
             contigo solo para asegurarse que no te excites y
             liquides al cabrón.
Zsadist      ESTOY AHÍ.
Vishous      Hecho. Partimos al anochecer.



                       Fuera, en medio de la jodida nada

                                Julio 12, 2006

Vishous      *se materializa en frente de una granja
          destartalada*
          ¿Cómo coño consiguió una conexión a Internet
          aquí?
Zsadist   *entorna los ojos*
          *escucha*
          EL SILENCIO ME ESTÁ PONIENDO NERVIOSO
          COMO LA MIERDA, HERMANO
JRWard    La granja es una estructura de un solo piso de
          principios de siglo. Atiborrada de malezas, árboles
          y zarzas, está cubierta de follaje, pero no es un
          lugar alegre. Estas pertenecen a la clase de
          enredaderas que obstruyen la luz del sol durante
          el día y filtran la luna formando reflejos
          atemorizantes durante la noche.
          Tiene una puerta delantera, dos ventanas y un
          porche bajo. Ningún coche. El garaje se está
          viniendo abajo. La senda de entrada hacia la casa
          desde el camino de tierra está salpicada de ramas
          llevadas por las tormentas que hubo durante el
          día.
Vishous   Entremos. ¿Tienes la pistola a mano?
Zsadist   NO ESO QUE TENGO EN LA MANO ES MI
          POLLA
          ¿QUÉ COÑO TE PASA?
Vishous   Podría usar el mhis pero inmediatamente se daría
          cuenta de que llegamos.
          Hagámoslo.
          *V se acerca a la casa moviéndose silenciosamente
          sobre el césped que aún está mojado por la lluvia.
          El aire huele a pino y tierra y… algo m{s*
Zsadist   *Sacude la cabeza cuando la puerta rechina al
          abrirse*
          *Mantiene el cañón de la SIG Sauer apuntado hacia
          delante*
          ESPERA. QUE DEMONIOS ES ESO…
Vishous   No, está todo bien. Cuando sangran huelen así.
          *Grita* ¿Lassiter ? ¿Hey, chupapollas, aún
          respiras?
Zsadist   HUELE COMO…
          ¿QUÉ COJONES ES ESO DEL SUELO?
Vishous   Cuando est{n muriendo su sangre es plateada…
          no la toques.
          ¿Lassiter ?
          *Se adentra más en la casa. No hay muebles y hace
          frío aún cuando la noche es cálida. No hay
          comida*
Zsadist   APARENTEMENTE TENEMOS EL MISMO
          DECORADOR DE INTERIORES
Vishous   *se detiene* *echa una mirada por encima del
          hombro*
          ¿Desde cuando tienes un sentido del humor?
Zsadist   TE DIRÍA QUE TE DEJES DE JODER PERO YA
          USE ESA LÍNEA.
          ASÍ QUE ME DECIDIRÉ POR UN CLÁSICO.
Vishous   ¿Vete a la mierda?
Zsadist   MUÉRDEME.
          Y QUE TE PARECE SI VOLVEMOS AL JUEGO…
          OH.
Vishous        Oh... guau.
               *observa un portátil de alta tecnología* *cerca hay
               un charco de sangre plateada*
               *V mira alrededor de la yerma habitación luego
               vuelve a mirar el portátil*
               *Z va hacia la ventana y explora el terreno*
***Hembra* ¿Habéis venido a terminar el trabajo? ¿O a salvarlo?
**
Vishous        *se vuelve de golpe listo para disparar*
               *parpadea, azorado*
Zsadist        *adopta una posición de tiro*
               *maldice*
               OH MIERDA
Vishous        *no baja el arma, aún cuando sabe que ésta no le
               servirá de nada contra lo que están mirando*
               Salvarlo. ¿Dónde está?
***Hembra* No lo sé. Vine porque… bueno sabía que debía estar
**         herido.
Vishous        Parece que Lassiter tiene amigos en lugares
               inesperados.
***Hembra* Yo podría decir lo mismo de ti, vampiro.
**         ¿Cómo fue herido?
Vishous        Por alguna razón completamente desconocida,
               interceptó una bala dirigida a nuestro rey. Lessers.
***Hembra* No está exento de cierto código de honor. Y siente el
**         impulso de salvar a los justos.
Vishous        Ah, sí. Seguro. Lo añadiré a mi lista de Navidad.
               ¿Sabes a donde podría ir?
***Hembra* No. A juzgar por la pérdida de sangre… y el hecho que
**         hoy estaba nublado, no muy lejos. Necesita el sol para
           sobrevivir, especialmente si está herido.
Zsadist        LA ÚNICA RAZÓN PARA QUE ALGUIEN
               HERIDO DE ESA FORMA SE MUEVA ES
               PORQUE DEBE HABERSE VISTO OBLIGADO A
               HACERLO.
               ALGUIEN MÁS ESTÁ CAZÁNDOLO.
               Y ES LO SUFICIENTEMENTE LISTO PARA
               CUBRIR SUS HUELLAS
               NO LO ENCONTRAREMOS
Vishous        Sí, se encubrirá a si mismo.
               *baja el arma y se dirige a la hembra*
               Encuéntralo, dile que vinimos. No puedo soportar
               al tipo… pero honramos nuestras deudas.
               *revolea los ojos*
               Aún cuando a veces es jodidamente penoso
               hacerlo.
***Hembra* Reza para que mañana el cielo esté despejado. Y no sé si
**         volveré a verlo. Si lo hago, se lo diré.
Vishous        *mira a ello irse *
               *respira hondo*
               Toma el portátil, hermano. Estoy casi al límite con
               las armas y el equipo médico.
Zsadist        *recoge el portátil* *en el proceso, le pega a la
               alfombrilla del ratón que quita el salva pantallas*
               ESPERA
              QUE DICE AQUÍ
              *se vuelve para enfrentar a V*
Vishous       *frunce el ceño* *se inclina sobre la pantalla*
              ¡SANTA JODIDA MIERDA!
              ¡TÍRALO Y CORRE!
Zsadist       *tira el ordenador*
              *Sale de la granja detrás de V, corriendo a toda
              velocidad...*



                            Estoy esperando… ¿V? ¿Z?

                                    Julio 12, 2006

Wrath (en el ¿Qué hay? ¿Qué pasa?
estudio)     ¿Vishous?
              ¿Z?
Phury (En el En este instante estoy llamándolos a ambos a los
estudio)     móviles.
              Ninguno de los dos contesta.
              Atiendan...
              Joder, atiendan.
Rhage (En el Vamos a las coordenadas que tenemos.
estudio)     A la mierda con esto.
              *se dirige a la puerta del estudio*
Vishous       *responde al teléfono*
(Fuera frente *oye la voz de Phury*
a las ruinas
              ¿QUE? ¡NO OIGO NADA!
de la granja) Levanta la vista cuando Rhage se materializa
              frente a él*
              Oh, no me mires así. Aterricé en el barro.
              DEM[NDAME Hollywood…
              ¡NO, NO ME ABRACES!
Phury         *le agradece a la Virgen Escriba con una plegaria
              silenciosa*
              ¿Z, estás bien?
Zsadist (En   BIEN
el teléfono   TODO EL JODIDO LUGAR VOLÓ HASTA EL
de V)         CIELO
              SIENTO COMO SI ME HUBIERAN
              MACHACADO LA CABEZA
Wrath         ¿Erais el objetivo?
Vishous       Quien coño lo sabe.
              Debemos haberlo perdido por poco. Tal vez sabía
              que iríamos en cuanto oscureciera. Con el
              ordenador, tenía acceso, así que pudo haberlo
              leído en el maldito foro.
              Quizás pensó que vendría a matarlo.
Zsadist       O TIENE OTROS ENEMIGOS QUE VINIERON
              AL ANOCHECER
              ¿PORQUE COÑO PENSARÍA QUE ÍBAMOS A
              MATARLO DESPUÉS DE LO QUE HIZO
              ANOCHE?
Vishous       Él y yo no somos exactamente uña y carne, ¿me
              entiendes?
              Mira, no sé donde está. Pero no volverá a ese
              lugar.
Wrath     Genial. Fabuloso. Jodidamente fantástico.
          Nos sentamos. Esperamos. Vemos si nos contacta.
          *entrecierra los ojos*
          V… ¿Qué no me est{s diciendo?
Vishous   Nos encontramos con uno de sus amigos.
          Un ************Editado por el
          Administrador************
Wrath     ¿En serio?
          Sorpresa, sorpresa.
          Que curiosa combinación. Bueno, como dije.
          Nos sentamos. Esperamos.
          Y mientras tanto, salid a la noche muchachos.
          Tenéis trabajo que hacer.
          *se reclina en la afeminada silla y pone las
          shitkickers sobre el pequeño escritorio
          ornamentado*
          *cruza los brazos*
          *murmura* Mierda. Ahora sé como pasaré el resto
          de la noche.
          *se levanta* *de muy mal humor sale a zancadas
          del estudio*




                           ¿Qué estás haciendo?

                                Julio 18, 2006
Butch         Hey, V. ¿Qué demonios estás haciendo?
O’Neal (en el
Pit)
Vishous (En   Nada.
el Pit)
Butch         ¿Entonces por qué estás empacando toda esa
O’Neal        mierda Y que hay de…
Vishous       NADA.
              C{llate, poli antes de que…
Wrath         ¿Qué hay, chicos? No me gusta como suena esto.
Vishous       Está todo bien.
              Nada…
Butch         Est{ preparando un equipo medico. Y… joder,
O’Neal        ¿una libra de azúcar?
Wrath         Jesús Bendito. ¿Cuando se puso Lassiter en
              contacto contigo? ¿Y por qué coño no me hablaste
              de ello?
Vishous       Precisamente hoy. E iba a decírtelo antes de salir.
Wrath         No puedo escribir en este momento. Realmente no
              puedo escribir en este momento.
              *se desconecta*
Vishous       ¿Wrath? Vamos, Wrath...
              Mierda.
              Poli, espérame en el Pit. Volveré…



                      V metido en grandes problemas con el Rey
                                   Julio 18, 2006

Vishous (en    *sube corriendo las escaleras*
la mansión)    *golpea en las puertas cerradas del estudio*
               ¿Wrath?
               ¿hermano?
Wrath (en el *se frota los ojos por debajo de las gafas*
estudio)     *maldice y lucha contra el impulso infantil de
             levantar el hijoputa de su escritorio y tirarlo a la
             chimenea*
               *responde con un grito*
               V, si entras aquí es a tu propio riesgo. En lo que a
               ti respecta, estoy al límite de mis jodidos nervios
Vishous        *abre la puerta*
               *ve a Wrath sentado en el pequeño escritorio,
               vestido con una camiseta negra y pantalones de
               cuero. El cabello de Wrath que ahora lleva muy
               largo, le cae sobre los hombros*
               Hey, hombre, en serio, no iba a…
Wrath          Y una mierda que no ibas a ir solo…
Vishous        HEY. Retráctate maldita sea No me llames
               mentiroso.
Wrath          *se levanta lentamente del escritorio*
               Entonces no me tomes por tonto.
               ¿Hablaste con Z? ¿Con Phury? ¿A quién ibas a
               llevar contigo para que te respaldara?
               Te apuesto tus pelotas en una bandeja, que
               ninguno de ellos sabe en que andas. ¿Lo saben?
          ¿Lo saben, Vishous?
Vishous   *evalúa la postura de Wrath y toma conciencia que
          ambos están a un suspiro de liarse a puñetazos*
          *se vuelve*
          *camina en círculos*
          *saca un porro* *lo enciende e inhala*
Wrath     ¿Ibas a matarlo? ¿Elegante y silenciosamente? Y
          trata de ser sincero. Puedes intentarlo, para variar
          un poco.
Vishous   *extiende el brazo recto desde el hombro* *apunta
          a Wrath con el cigarrillo*
          Vete a la mierda.
          *largo silencio*
          *se da cuenta que acaba de mandar a la mierda al
          rey*
          Lo siento.
Wrath     A la mierda con la disculpa, como si me importara.
          Respóndeme.
Vishous   ¿Si fuera a acabar con él, por qué iba a llevar un
          botiquín de primeros auxilios?
Wrath     Sabes, ya siento ganas de dispararte. Y tu actitud
          REALMENTE me está ayudando.
          ¿Quién es tu respaldo?
Vishous   *da una calada al porro* *abre la chaqueta de cuero
          enseñando la culata de una Glock*
          El Capit{n Nueve Milímetros…


Wrath     *estrella el puño contra el escritorio*
          ¿Crees que esto es un juego?
Vishous   *mira fijamente a Wrath, frustrado y enfadado*
          *da una calada al cigarrillo*
          *se lleva la mano enguantada a la boca y muerde el
          guante, luego se lo saca con los colmillos*
          *como en cámara lenta, lleva la punta encendida
          del porro a su palma desnuda y brillante*
          *brilla una llamarada y la colilla se convierte
          inmediatamente en cenizas*
          Puedo arreglármelas solo. No quería que nadie
          más saliera herido y tenemos un montón de
          jodidos héroes por aquí.
          Está herido. Se está muriendo. Y lo están cazando.
          Iba a ir a componerlo y luego me iba a ir al
          demonio de allí.
          Eso es todo.
Wrath     *lentamente se vuelve a sentar*
          *silencio*
Vishous   Vamos, mi señor. Dame un jodido respiro.
Wrath     Confianza, V. Se trata de confianza.
          Deberías habérmelo dicho. Si te la dan esta noche,
          ¿cómo hubiéramos sabido lo que te había pasado?
          Entiendo tus motivos. Pero no nos hagas ningún
          favor, ¿Me entiendes?
Vishous   *se agacha y recoge el guante* *lo desliza en el
          bolsillo trasero*
          Entonces puedo ir, verdad.
Wrath     *no puede evitar sonreír*
          Sabes, imbécil, eso funcionaría endemoniadamente
          mejor si fuera expresado como una pregunta.
          Sí. Ve. Al anochecer… Qué ser{ dentro de
          ¿cuánto?
Vishous   Quince minutos. Saldré en quince minutos.



                       Un viajecito al jodido bosque

                               Julio 18, 2006

Vishous   *sale de la mansión*
          *mira el cielo* *se encoge y parpadea*
          *comprueba la Glock*
          *se desmaterializa hacia el norte*
          *toma forma al lado de la salida 13 en el límite sur
          de la Northway, I-87, de Saratoga Springs*
          *de pie en la curva de la carretera oye pasar algún
          coche ocasionalmente, luces que brillan para luego
          desaparecer*
          *mira el bosque bajo que tiene a su derecha*
          *camina por el césped corto y entra en el bosque*
          *huele el aroma a tierra mojada y cálida noche de
          verano*
          *ve árboles de troncos delgados, cuyas hojas
          bloquean la vista del cielo*
          *dice en voz baja*
          Vamos, chupapollas, la ambulancia ha llegado.
          *extiende la mano brillante*
          *encuentra el centro de su pecho y siente su
          corazón latir.*
          *su mano emite pulsos que marcan igual ritmo al
          que hay en el interior de sus costillas*
          Vamos, chupapollas… levanta tu mhis de ahí
          grandote. Déjame encontrarte.
          *súbitamente el paisaje se aclara, volviéndose un
          plano extendido de blancura, los árboles, el
          césped, todo, desaparece.*
          *V ve a Lassiter tendido en la tierra a unos
          cuarenta y cinco metros de distancia.*
          *comienza a trotar lentamente mientras el paisaje
          se vuelve a formar*
          *aminora el paso*
          Oh, mierda.
          Enemigo mío…
JRWard    Lassiter yace encorvado sobre un costado en el
          suelo, la sangre plateada empapa la tierra como un
          charco de mercurio. Tiene el cabello rubio y negro
          enredado. Su piel dorada ahora tiene el color de
          una paloma.
          Los bosques huelen como un fresco ramo de flores.
          La esencia es su muerte, la dulce saturación del
          alma que vaga salida de su cuerpo roto.
          El sol no lo salvó. Y atrapó la ayuda que necesitaba
          en una casa de fría piedra lejos de allí.
Vishous   *se arrodilla* *suelta el equipo médico*
          ¿Sabes algo, chupapollas?
          La muerte realmente me molesta como la mierda.
           *empuja a Lassiter para dejarlo sobre su espalda y
           examina sus heridas*
           Sip, ese lesser te la dio bien.
           Pero esto es «Good Morning Vietman» para ti,
           imbécil.
           *saca la mano y la sostiene justo encima del centro
           del pecho de Lassiter *
           Despierta, despiertaaaa.
           *BRILLANTE EXPLOSION DE LUZ*
Lassiter   *INSPIRA CON FUERZA*
           *EL PECHO DA UNA SACUDIDA
           DESPEGÁNDOSE DE LA TIERRA*
Vishous    *Se cae de culo*
           ¿Qué te parece eso como reloj despertador?
Lassiter   *boquea buscando aire*
           *jadea*
           *jadea*
           *jadea*
           *jadea*
Vishous    *estira la mano para agarrar el equipo médico*
           Ok, ¿estás conmigo? Voy a entrar y ver que pasa
           con esa herida en el pecho.
           Si puedes escucharme y comprender lo que digo,
           haz un gesto afirmativo con la cabeza.
Lassiter   *jadea*
           *jadea*
           *asiente*
Vishous    *susurra* Mierda, chico dorado, cuando mueres
           hueles como un mariquita. ¿Sabías eso?
           *su visión nocturna le revela una herida de bala sin
           curar que penetró el pulmón izquierdo*
Lassiter   *jadea*
           *levanta la mano lentamente*
           *extiende el dedo medio*
           *jadea*
Vishous    *suelta una risa que parece un ladrido*
           Ok, ricitos de oro, puedo ver la bala. Voy a sacarla
           y luego tú vas a tener que salirte de tu cuerpo y
           curarte a ti mismo un poco. Después te cerraré.
           La puta bala probablemente tuviera níquel
           mezclado con el plomo y eso fue lo que te jodió
           ¿correcto?
Lassiter   *jadea* *habla con voz ronca* No pude extraerla.
Vishous    Sip, es difícil operarse a uno mismo.
           *baja la mano en la que sostiene unas pinzas*
           Esto va a doler como…
Lassiter   JODER
Vishous    *continúa trabajando*
           *Lassiter se retuerce sobre la tierra*
Vishous    La tengo.
           Ok, haz tu parte.
Lassiter   *****************Editado por el
           Administrador****************
Vishous    *se aleja, se agacha y levanta un brazo para
           cubrirse los ojos*
           *crea un escudo para bloquear la fuerza*
           *baja el brazo*
           *ante él ve un brillo dorado*
           Sabes, tomándolo todo en consideración es
           increíble que no nos llevemos mejor.
Lassiter   *inspira profundamente y se mira el pecho*
           *mira a Vishous*
           ¿Cuán jodidamente irónico es eso?
Vishous    Sip...
           En fin, ¿quieres que te cierre? ¿O planeas caminar
           por ahí con ese gran y feo agujero en el pecho? No
           te ofendas, pero te ves como un efecto especial de
           Rick Baker. Como en Todos los Hombres Lobos de
           Londres y esa mierda.
Lassiter   Ciérrame.
Vishous    *sonríe* Nunca antes me había sentido tan
           contento de trabajar con la aguja. Ni siquiera
           cuando hago bordados.
           *cierra la herida con una serie de meticulosas
           puntadas. Hilo negro sobre piel dorada*
           *ahora Lassiter ni siquiera vacila… solo observa a
           V*
Vishous    *muerde el hilo para cortarlo* *tira la aguja dentro
           del paquete de equipo médico*
           *se sienta sobre los talones*
           *se produce un silencio*
Lassiter   *estira la mano*
  Vishous       *la mira*
                *deja caer el brazo* *las palmas se encuentran
                brevemente*
                *V se pone de pie* *recoge el equipo médico*
                No tienes que decirlo.
  Lassiter      El honor me obligará a hacerlo.
                El círculo se cerrará. En algún momento.
  Vishous       *asiente una vez con la cabeza*
                *levanta la vista al cielo*
                Si, bueno, como diría mi compañero de habitación,
                «No somos pareja».
                Les diré a los demás que estás vivo.
                HASTA LUEGO.
  Lassiter      Puedes ver el futuro.
                Así que debes saber cuando, donde y por qué.
  Vishous       Ese programa no está funcionando muy bien en
                estos momentos.
                Tendré que fiarme de tu palabra.
                *baja la vista y mira a Lassiter *
                Sip, jodidamente irónico. Eso es lo que es.
                Sabes donde encontrarme.
                HASTA LUEGO.
                **************************FINIS*************************
                *********



Lassiter y V definitivamente tienen un pasado en común, y el ángel caído
tiene muchos enemigos. Pero en definitiva él regresa a Tohr al redil
después de haber recibido una bala en lugar de Wrath, así que hay muchos
vínculos que lo ligan a la Hermandad. Observarlo interactuar con los
hermanos en el próximo par de libros (y en el foro, si decide aparecer) va a
ser un viaje desenfrenado. ¡Se los prometo!
  En su mayor parte, el que los hermanos aparezcan en los foros, es un
hecho totalmente inesperado. Yo soy la única que hace lo mismo que ellos
y generalmente no tengo idea de quién aparecerá o que ocurrirá o cuando
van a exigir ser oídos. No obstante en algunas pocas ocasiones, he sabido lo
que iba a ocurrir. Por ejemplo la salida de V en busca Lassiter para salvarlo,
fue una de las cosas de las que yo tenía conocimiento, y conforme a ello le
avisé a las cellies que esa noche iba a ocurrir algo
   Lo que sigue a continuación es otro acontecimiento del cual yo estaba
bien enterada. Extendí una invitación y le dije a todos que los hermanos
iban a acudir al foro, pero lo que no les dije fue que sería con motivo de la
ceremonia de emparejamiento de Phury y Cormia. Acababa de terminar su
libro y se lo había enviado a mi editor, y sentía que quería hacer partícipe a
todo el mundo de su alegría.
  No obstante lo que ocurrió fue algo absolutamente increíble. Había tanta
gente posteando y refrescando el foro en todo momento que hicimos caer el
servidor. Lo cual no deja de ser traumático pero por otra parte es genial.
Afortunadamente, todo el mundo permaneció con nosotros y arreglamos el
problema, y el resultado… es mi momento preferido en el foro. Al día de
hoy, la ceremonia, que está publicada en el foro de interacción entre los
hermanos, tiene más de dos mil quinientas vistas. Cuando cerramos el
tema, tenía más de setenta páginas de posts, y como pueden ver, las cellies
estaban dando un baile, para brindar por el emparejamiento de un macho y
una hembra de valor.
  Si, ésta es mi favorito de entre los más de cinco mil quinientos temas
diferentes que hemos abierto. Amo la comunidad de lectores que
componen el foro de la HDN, y si leen la versión sin editar de la ceremonia,
podrán apreciar que geniales son todos ellos.
Y ahora, sin m{s pre{mbulos, les dejo con Phury y Cormia…


                                   En el vestíbulo

                                   Enero 20, 2008

  Fritz         *trae un cuenco de plata esterlina lleno de sal y
                una jarra de agua*
                *deja ambas cosas sobre una mesa baja*
                *enciende las velas negras y sale de la habitación*
  Wrath         *mira a su alrededor*
                *hace un gesto de asentimiento con la cabeza*
                *toma la corona*
                *se la pone en la cabeza*
  Rhage         Cuantos recuerdos…
                ¿No es verdad?
                *vuelve a comprobar las dagas que lleva en el
                pecho*



                              En la habitación de Phury

                                   Enero 20, 2008

  Zsadist       *golpea a la puerta*
                ¿Hey, hermano?
  Phury         *Phury se arregla el atavío blanco de satén*
                 *se aclara la garganta*
                Sí… estoy…
          Entra.
Zsadist   *abre la puerta*
          Oh, mierda. Mírate.
          Estás listo. Tan jodidamente listo.
Phury     *ríe*
          Sabes, creo que lo estoy.
          * se peina*
Zsadist   Siento como si debiera darte algún tipo de consejo
          o alguna mierda de esas.
          Pero no se me ocurre nada.
Phury     Estás aquí. Y eso es todo lo que importa.
          Hey… ¿pensaste en ellos?
          Ya sabes, cuando tú y Bella…
Zsadist   ¿Quieres decir en nuestros padres? Pensé más en
          ellos después del nacimiento de Nalla. Quiero
          decir, para este tipo de asunto, era más importante
          tenerte a ti y a los hermanos a mi lado.
          La familia está donde la encuentras.
          Y escucha, si sientes deseos de fumarte un porro,
          está bien.
Phury     Sí… sin embargo no lo voy a encender.
          *Se mira por ultima vez en el espejo que hay
          encima de la cómoda y luego mira a Z a los ojos*
          *sonríe*
          Quien lo hubiera pensado, ¿eh?
Zsadist   Yo no, hasta que conocí a Bella.
          Vamos hermano mío, hagamos de ti un hombre
        bueno y emparejado.
        *abre la puerta*
        Ah, y escucha, si sientes que tienes como una bola
        de plomo el estómago, eso es absolutamente
        normal.
Phury   *sale al corredor*
        *levanta a Boo*
        En realidad, estoy compuesto. Me siento bien.
        Hagámoslo.
        *se dirige hacia el vestíbulo y se detiene en lo alto
        de la escalera principal*
        *ve a la Hermandad reunida allí abajo con sus
        shellans luciendo vestidos de color rojo, azul,
        plateado, durazno y azul medianoche*
        Mierda, mentí acerca del estómago.




                               La Fiesta

                             Enero 20, 2008

Fritz   *ordena las bandejas de los doggen*
        *llena la fuente de vodka*
        *decora las crépes de espinacas*
        *enciende la fuente de chocolate*
        *se prepara para recibir a los invitados*
Wrath   Geeeeeeeeeeeeeeeeenial.
          El vestíbulo tiene un aspecto estupendo.
          *extiende la mano para atraer a Beth*
          Vamos, leelan, danos un beso.
Fritz     *a las cellies*
          Hola señoritas, por favor sírvanse un refresco…
          ¡coman, beban y alégrense!
Beth      *entre sus brazos*
Randall   ¿Recuerdas la nuestra?
Wrath     Siempre.
          *la besa*
Fritz     *se asegura que los doggen estén repartiendo
          bebidas*
          *pone cuidado para que todo salga perfecto*




                                La ceremonia

                               Enero 20, 2008

Wrath     *levanta la vista y ve a Phury en lo alto de la
          escalera principal de la mansión*
          Al fin.
          *le hace un guiño*
          *grita*
          ¿Comenzamos?
          *mira hacia la biblioteca* *extiende la mano*
         ¿Cormia?
Cormia   *sale de la biblioteca luciendo un vestido de
         cintura alta con un bordado de perlas*
         *lleva el cabello suelto y le cae sobre la espalda
         formando ondas rubias*
         *está descalza*
         *mira escaleras arriba y ve a Phury de pie en lo
         alto, las llamas de cientos de velas negras
         alumbran su orgulloso rostro y sus brillantes ojos
         citrinos*
         *se lleva la mano a la boca*
         *parpadea rápidamente mientras Zsadist comienza
         a cantar el tema de Pucchini, «Che Gelida Manina»
         de la obra La Bohème*
         *articula mirando a Phury TE AMO*
Fritz    *se acerca a las cellies con una bandeja conteniendo
         pañuelos de lino bordados con las iniciales de
         Phury y Cormia y la fecha*
Phury    *ve a Cormia avanzar hasta detenerse junto a
         Wrath*
         *oye la voz de tenor de su gemelo llenar la
         mansión de la Hermandad*
         *piensa que aunque sea en ese momento, la vida es
         como un cristal delante de la llama de una vela,
         reflejando un interminable espectro de hermosa
         luz en los ojos y corazones de todos ellos*
         *observa como la boca de ella articula TE AMO*
         *articula en respuesta YO TE AMO MÁS*
         *se desmaterializa hacia el vestíbulo porque no
          puede esperar ni un segundo más para estar a su
          lado*
Virgen    *se adelanta vestida con su túnica negra*
Escriba   *le habla a Cormia*
          Este macho ha solicitado que lo aceptes como tu
          hellren, hija mía. ¿Lo aceptarás como tuyo si
          demuestra que es digno?
Cormia    *mira a Phury a los ojos*
          *le hace una reverencia a la Virgen Escriba*
          Sí, sí, lo aceptaré como mío.
Fritz     *entrega más bandejas con pañuelos a los doggen, y
          frascos de sales aromáticas en caso de que se
          produzcan desmayos*
          *se lleva un pañuelo a sus propios ojos*
          *está llorando de alegría*
Virgen    *le hace un gesto afirmativo con la cabeza a
Escriba   Cormia*
          *le habla a Phury*
          Guerrero, esta hembra te tomará en consideración.
          ¿Probarás que eres digno? ¿Estás dispuesto a
          sacrificarte por ella? ¿La defenderás de aquellos
          que quieran hacerle daño?
Phury     *asiente con gravedad*
          *deseando poder besar ya a su shellan Cormia*
          Lo haré.
Virgen    *se dirige a Phury y Cormia*
Escriba   Dadme vuestras manos, niños.
          *toma ambas manos que le son ofrecidas*
        *sonríe debajo de la túnica*
        Un muy buen emparejamiento. Declaro que la
        presentación es aceptable.
        *de entre los hermanos y sus shellans se alzan
        sonidos de aprobación*
        *Nalla aplaude en los brazos de su madre*
Fritz   *toma el cuenco de plata esterlina que contiene la
        sal y la jarra de agua y camina en dirección al rey*
        *hace una reverencia y le ofrece el cuenco y la
        jarra*
Wrath   Gracias, Fritz.
        Y ahora, si los hermanos me acompañan.
Phury   *besa a Cormia*
        *se demora un momento, mirándola a los ojos*
        *da un paso atrás y se quita la túnica blanca
        quedándose sólo con los pantalones de seda*
        *va al encuentro de sus hermanos y su rey*
        *se arrodilla frente a Wrath, apartándose el cabello
        hacia un lado para que su espalda quede expuesta*
Fritz   *levanta la caja negra lacada*
        *se la lleva al Rey y se la ofrece con una
        reverencia*
        *una lágrima cae en sus zapatos perfectamente
        lustrados*
Wrath   *acepta la caja*
        *vierte agua de la jarra en el cuenco con sal*
        *se acerca a Phury*
          hermano mío, ¿cuál es el nombre de tu shellan?
Phury     Se llama Cormia.
Wrath     *desenfunda su daga negra*
          *se inclina sobre la espalda desnuda de Phury*
          *en la Antigua Lengua graba*
          C
Zsadist   *desenfunda la daga*
          *se adelanta*
          ¿Cuál es el nombre de tu shellan, gemelo mío?
Phury     Se llama Cormia.
          *se prepara a sí mismo*
          *soporta el dolor con entereza y fortaleza,
          sintiendo que el amor le atraviesa el cuerpo
          entero*
Zsadist   *se inclina sobre la espalda de Phury*
          *en la Antigua Lengua graba*
          O
          *mira a Bella y Nalla sintiendo todo el amor que le
          inspiran sus mujeres*
          *observa a Bella ondear la mano de Nalla hacia él*
          *le hace un guiño*
Vishous   *se adelanta, desenfundando la daga*
          ¿Cuál es el nombre de tu shellan, hermano?
          *mira a Jane y hace un movimiento de rotación con
          los hombros sintiendo las repercusiones de lo que
          le hizo durante el día*
          *le devuelve la sonrisa conspiradora*
Phury     Se llama Cormia.
          *siente que la sangre le corre por el costado*
          *mira a Cormia y se alegra que Beth, Mary y
          Marissa estén allí junto a ella sosteniéndole la
          mano, ya que tiene aspecto de sentirse un poquito
          mareada*
          *agacha la cabeza y se prepara para el nuevo corte*
Fritz     *se lleva el pañuelo a los ojos*
          *siente el pecho henchido de orgullo*
          *la impresión le hace sentirse pequeño*
Vishous   *se inclina con la hoja que el mismo forjó*
          *piensa que le alegra mucho que las cosas hayan
          resultado bien para Phury*
          *en la Antigua Lengua graba*
          R
Butch     *se inclina sobre la espalda de Phury*
O’Neal    *junto a la perfecta R de V graba en la Antigua
          Lengua*
          M
Rhage     *se adelanta*
          *le tira un beso a Mary*
          *se dirige a Phury*
          ¿Cuál es el nombre de tu shellan, hermano?
Phury     *traga con fuerza*
          *continúa aguantando sobre el suelo de mosaico*
          Su nombre es Cormia.
Rhage     *se inclina sobre al espalda de Phury*
           *en la Antigua Lengua graba*
           I
Wrath      *mira hacia la derecha, al mismo tiempo que toda
           la gente que está en el vestíbulo lo hace*
John       *comienza a adelantarse*
Matthew    *sostiene el antebrazo que está entrelazado con el
           suyo, transfiriéndole firmeza*
Tohrment   *avanza arrastrando los pies, apoyándose en el
           brazo de John Matthew*
           *tiene el cabello largo y enmarañado, con
           mechones blancos en el frente*
           *se acerca a Phury mordiéndose el interior de sus
           labios hasta que le sangran*
           *pregunta en voz baja y ronca*
           ¿Cuál es el nombre de tu shellan, hermano?
Phury      *mantiene la cabeza baja, porque las lágrimas le
           empañan los ojos al pensar en lo que él está
           ganando y Tohr ha perdido*
           *se aclara la garganta*
           *le hecha un rápido vistazo a Cormia*
           *se aclara la garganta*
           *con voz ronca…*
           Cormia. Se llama… Cormia.
Tohrment   *desenfunda la daga con mano temblorosa*
John       *cambia el punto de apoyo*
Matthew    *estabiliza el cuerpo de Tohr cuando éste se
           inclina*
Tohrment   *respira hondo*
           *hace acopio de toda su fuerza*
           *con un sólo golpe traza en la Antigua Lengua una
           sola y perfectamente elaborada letra*
           A
Lassiter   *observa como John Matthew guía a Tohr hacia
           una silla* *levanta la vista hacia el techo*
           *ve la imagen de Wellsie y de su hijo nonato en las
           nubes que est{n entre las pinturas de guerreros…
           ambos están observando la ceremonia y a Tohr*
           *establece contacto visual con Wellsie, quien le
           dedica una última mirada a Tohr y desaparece
           nuevamente de regreso hacia el Fade*
Wrath      *espera a que Tohr esté sentado*
           *se toma un momento para recuperar al
           compostura*
           *siente la necesidad de mirar a Beth aunque sea un
           segundo*
           *levanta el cuenco con salmuera*
           *lo derrama sobre la espalda de Phury*
Phury      HSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
           SSSSSSS
Wrath      *toma una toalla blanca de la caja negra lacada*
           *cuidadosamente seca la espalda de su hermano*
           *dobla la toalla blanca y la devuelve a la caja*
           *se dirige a Phury*
           Levántate hermano mío.
Phury      *se pone de pie con orgullo y los ojos brillantes*
Wrath    *dirigiéndose a Phury mientras le ofrece la caja
         lacada*
         Llévale esto a tu shellan como símbolo de tu fuerza,
         para que sepa que eres digno de ella y que tu
         cuerpo, tu corazón y tu alma ahora son suyos para
         que disponga de ellos.
         *le sonríe a Phury*
Phury    *se vuelve hacia Cormia*
         *por un momento se preocupa por lo pálido que
         está su rostro, pero luego ella sonríe*
         *se adelanta con la espalda bien erguida, ya
         olvidado de todo el dolor*
         *se deja caer de rodillas ante ella, inclina la cabeza
         y levanta y la caja*
         ¿Me tomas como tuyo, amor mío?
Cormia   *tiene el corazón tan henchido que apenas puede
         respirar*
         *extiende la mano y la pone sobre la caja,
         asegurándose que sus dedos índices rocen los de
         él*
         Sí, sí, lo hago… oh, sí, mil veces sí….
         *acuna la caja contra su corazón*
Phury    *rodea a Cormia con sus brazos, sin siquiera sentir
         el ardor de sus hombros*
         *la abraza mientras la Hermandad comienza a
         cantar*
         *susurra en su oído*
         No puedo esperar a estar a solas contigo…
          *le besa el cuello, mordisqueándola con los
          colmillos*
          *el aroma de la vinculación clama*
Virgen    *se adelanta*
Escriba   *hace aparecer doce palomas blancas perfectas,
          que, se elevan sobre la familia reunida mientras los
          integrantes de la Hermandad y sus shellans se
          abrazan unos a otros, aplauden y cantan*
Fritz     *dispone diez doggen vestidos con librea completa
          en una fila*
          *se asegura que cada uno de ellos tenga una
          bandeja de plata con Dom Pérignon del 98 en
          copas de cristal de tallo alto*
          *dispone una segunda fila de diez doggen con
          bandejas de plata con diferentes zumos de frutas y
          agua con gas en vasos de cristal*
          *conduce a los doggen al vestíbulo*
          *supervisa mientras los doggen ofrecen las bebidas
          a todas las Cellies que han sido invitadas*
Wrath     *toma una copa y atrae a Beth a su lado*
          *le susurra al oído*
          No puedo esperar a estar a solas contigo…
          *en voz alta*
          ¿Podrían los aquí reunidos alzar sus copas?
Wrath     *dirigiéndose a Phury y Cormia, la Hermandad y
          las Cellies allí reunidas*
          Un brindis por la bandeja emparejada.
          *en la Antigua Lengua*
        Que sus cargas sean ligeras.
        Y sus alegrías abrumadoras.
        Que el destino les sonría a sus caminos aquí
        unidos,
        y les brinde a estas dos almas incontables noches
        pacíficas y días apasionados.
        *levanta la voz y grita*
        ¡POR LOS EMPAREJADOS!, ¡POR LOS
        EMPAREJADOS!, ¡POR LOS EMPAREJADOS!
Fritz   ¡POR LOS EMPAREJADOS!
Phury   *acerca más a Cormia*
        *hace una reverencia en dirección a los hermanos y
        sus shellans, Fritz y los doggen y las maravillosas
        Cellies*
        Y ahora… si nos disculpan
        *ríe suavemente ante el sonrojo de Cormia*
        *ambos saludan con la mano y hacen sendas
        reverencias, luego se giran hacia la gran escalera y
        comienzan a subirla con los brazos entrelazados.
        El largo vestido dorado de Cormia arrastrando
        detrás de ella, la espalda de Phury luciendo las
        letras CORMIA en la Antigua Lengua.
        *se retiran al dormitorio de él*
        *la Opera se eleva mientras la fiesta continúa y su
        vida juntos comienza realmente*
        ****************************FINIS***********************
        *********
                      Después de la Ceremonia

Fritz   Los señores y sus buenas damas se han retirado
        por esta noche, pero me pidieron que les informara
        que pueden quedarse tanto tiempo como quieran.
        No obstante, los dormitorios están fuera de los
        límites. 
        Que pasen una espléndida noche, y gracias a toda
        por su asistencia, y por favor insisto en que
        conserven los pañuelos.
        Fritz - - -
TROCITOS DE VIDA
                              Trocitos de vida




  Los trocitos de vida son bosquejos literarios de los hermanos que he
publicado en el foro. Si eres miembro de allí, ¡los reconocerás! Si no lo eres,
aquí los reproducimos. Repito, el foro puedes encontrarlo en
www.jrwardbdb.com/forum/index.php.
                              Noche de película
                        Publicado el 17de mayo de 2006


  Este primero fue publicado después de que fuera escrito Amante Despierto, justo
cuando estaba empezando a trabajar con Amante Liberado:
  La pregunta fue hecha en el aspecto de qué significa el tiempo libre para
los hermanos. Y sobre lo que hacían las mujeres en la mansión.
  Así que se me ocurrió compartir este pequeño trocito de vida con la
gente…
   La Hermandad tuvo una noche de películas la otra noche y fue
desternillante! Bien, para ser exactos, día de películas. Todos ellos
terminaron amontonados en el Pit… y me gustaría señalar que sólo tiene
dos sofás de cuero y no demasiado espacio en el suelo. Imaginad esto:
Wrath y Beth en una esquina del sofá. Rhage y Mary en el lado opuesto.
  Z en el suelo con Bella en su regazo. Butch y Phury en el otro sofá.
   V detrás de los cuatro ordenadores en su silla. El lugar era como una
fraternidad y se miraron las primeras dos «Duro de Matar» de cabo a rabo.
  Entre el humo rojo de Phury y los cigarrillos enrollados a mano de V el
lugar olía deliciosamente.
   Butch bebía mucho whisky escocés (bueno… duh). V tomaba Grey
Goose. Mary y Bella bebían Chardonay. Rhage estaba con el Perrier,
intentando hidratarse de nuevo tras una noche difícil en las calles con los
lessers.
  A mitad de la primera película alguien se durmió. ¿Y podéis creerlo?
¡Fue Wrath! Él, que por lo general está tan increíblemente concentrado,
pero había estado trabajando duramente. El asunto es que, tenía a sus
hermanos y su shellan (su familia), a su alrededor y se encontraban a salvo.
  Literalmente cayó desmayado, con la cabeza recostada sobre el respaldo
del sofá, con su largo, largo cabello esparcido sobre el pecho (lo dejó crecer
mucho por que a Beth le encanta).
  Beth le quitó las gafas de sol y lo envolvió con una manta… lo cual fue
un gesto agradable salvo que… lamentablemente, el movimiento lo
despertó un poco y terminó reacomodándose encima de ella, volvió a
quedarse dormido aplastándola contra Rhage. Ella solo sonrió. Se sentía
muy aliviada por el hecho de que se relajara un poco.
  Lo había visto despierto durante el día paseándose, una y otra vez por
todo el dormitorio. Esto la mataba por que ya casi no dormía nada y estaba
perdiendo peso. ¿Francamente? Esto de reinar lo estaba matando.
  En fin…Fritz continuaba trayendo hors d’oevres. ¿Recuerdas las crépes de
espinacas que amaba Rhage? El grupo consumió bandejas enteras de esas y
otras cosas. Fritz estaba muy feliz, corriendo de allá para acá por el túnel
que comunicaba la casa principal con el Pit.
  Rhage por supuesto insistía en gritar a viva voz los diálogos.
  Ya sabes cual es su frase favorita, desde luego: Yippe Kayay Hijo de p…
Pero más o menos a la mitad de la segunda película, comenzó a
hociquearle la nuca a Mary. Y luego sus manos comenzaron a viajar. Ella
intentó detenerlo… pero sin demasiada convicción. Cuando sus ojos
brillaron, poniéndose en blanco, desparecieron por un rato. Um… Er…
   En cualquier caso, Phury estaba realmente tranquilo. Estaba
terriblemente tranquilo. Tristemente tranquilo. La mayor parte del tiempo
se encerraba en sí mismo y realmente estaba allí más por que sentía que
debía estar que porque deseara estar allí.
  Z veía ambas películas por primera vez. Estaba ABSORTO en ellas.
  Imagina la sorpresa que se llevó, cuándo Ivan Reikman le pega un tiro al
señor Tagaki. Cuando el cuerpo aparece en el ascensor con el Ho, Ho, Ho
en la camiseta. Cu{ndo McClain est{ en el eje del ventilador. Y después…
Cuando la esposa de McClain atonta a aquel reportero idiota.
   Z SE ENAMORÓ de las películas….saltaba en los sitios correctos y
blasfemaba hacia la pantalla y gruñía y gritaba. Estaba totalmente
compenetrado y tuvo agarrada a Bella con una tensión mortal durante todo
el asunto.
   El único momento en que apartó la vista de la televisión fue para
asegurarse que Bella tuviera algo para beber. O comer. O para preguntarle
si estaba cómoda. ¿Demasiado frío? ¿Tal vez necesitas otro abrigo?
   Diré… aunque no debería… que Bella tenía una enorme marca de
mordisco en el cuello. Se había alimentado de ella aproximadamente una
hora antes de haber empezado a ver las películas. Había llegado a casa tras
una noche de lucha y sintió ese… impulso… de alimentarse. Terminó
yendo sigilosamente a buscarla al cuarto de baño. Ella acababa de salir de
la ducha y le estaba hablando acerca de las clases de escritura que estaba
siguiendo on-line.
  En fin… él la contemplaba a través del espejo y ella charlaba mientras se
secaba el cabello con la toalla y… se detuvo y le preguntó que era lo que
estaba mal. Cuando entendió lo que pasaba, se dio la vuelta y le sonrió.
  Ejem… dejó caer la toalla que tenía envuelta alrededor de su cuerpo.
   Al principio él se disculpó por ello. Casi como avergonzándose por no
haber acudido a ella antes. Pero luego ella estuvo en sus brazos y él bajó la
cabeza hacia su garganta y… bueno, realmente se dejaron llevar por las
circunstancias. «se aclara la garganta» Hombre, Acaso alguna vez…
  *rubores* Er… EN FIN…
  V se mantuvo apartado de todo el asunto de las películas la mayor parte
del tiempo. Hacía búsquedas por Internet… aunque qué buscaba no tengo
ni idea. De vez en cuando alguien le gritaba que dejara el ordenador. Los
ignoró hasta que Butch le tiró una lata de cerveza vacía (¿y quien bebía
cerveza? Beth... le gusta la Sam Adams, ¿recordáis?)
  V terminó por sentarse con Phury y Butch. Los solteros, como les llaman
los demás.
 Así que así transcurrió la noche de películas (día). La próxima será una
maratón de Alien.
  Y sí, Rhage insistirá en hacer el papel del Alien-que-sale-del-estómago
echado en el suelo delante de la televisión.
  *Suspiro* Hollywood, es así, ya sabéis.
                           Wrath y el abrecartas
                       Publicado el 23 de julio de 2006


  Quienquiera que dijera que no podía nevar en julio tenía la cabeza
jodida.
   Wrath se recostó en el trono y miró el montón de papeles que había ante
si: Peticiones dirigidas hacia él como rey para intervenir en asuntos de
civiles. Poderes legales para que Fritz realizara transacciones bancarias. La
constante corriente de todas las «sugerencias útiles» de la glymera que solo
le convenían a sus propósitos.
  Era asombroso que la mesa del despacho pudiera sostener todo esto.
  A su espalda, escuchó una serie de chasquidos metálicos y entonces con
un zumbido las persianas se elevaron para pasar la noche. Junto con la
elevación del acero llegó un estruendo bajo que retumbó, previo aviso de
que una de las tormentas de verano de Caldwell se estaba alzando.
  Wrath se echó hacia delante y recogió la lupa. La maldita cosa se estaba
convirtiendo en una extensión de su brazo y lo odiaba. En primer lugar, la
cosa de mierda realmente no funcionaba; no podía ver mucho mejor que
cuando no la usaba. Y en segundo lugar, esto le recordaba que a todo efecto
y propósito su vida había sido reducida a trabajo de escritorio.
  Claro que un trabajo de escritorio lleno de propósito, honor y nobleza.
Pero, aún así.
   Distraídamente, recogió un abrecartas que llevaba el sello real y balanceó
la punta sobre el dedo índice, suspendiendo la hoja del cuchillo de plata en
el aire. Para hacer el juego más difícil, cerró los ojos y movió la mano
alrededor, creando inestabilidad, probándose a si mismo, usando otros
sentidos que no fueran sus débiles ojos.
  Con una maldición, volvió a levantar los párpados. Cristo, ¿por qué
estaba perdiendo el tiempo así? Tenía aproximadamente diez mil cosas que
hacer. Todas eran urgentes…
   Desde las puertas dobles abiertas del estudio, escuchó voces. Cediendo a
la inusitada ola de aplazamientos, tiró el abrecartas sobre el montón de
papeles que tenía que leer y salió. En la galería, plantó las manos sobre la
frondosa barandilla dorada y miró hacia abajo.
   Abajo en el vestíbulo, Vishous, Rhage y Phury se preparaban para salir,
cotorreando mientras comprobaban las armas por segunda vez. Y alejado a
un lado, Zsadist estaba apoyado contra una columna de malaquita, una
shitkicker atravesada sobre la otra Tenía una daga negra en la mano que
tiraba al aire volviéndola a agarrar cuando caía, una y otra vez. En cada
viaje, la hoja atrapaba la luz emitiendo destellos azul marino.
  Demonios, esas dagas que había hecho V eran fantásticas. Afiladas como
una navaja de afeitar, perfectamente equilibradas, el mango perfilado con
precisión para la sujeción solo de Z, el arma no era tecnología avanzada,
estaba en estado de gracia: una simple configuración de acero que para la
raza significaba la supervivencia.
  Y            para              los           lessers,              Jódete,
ten-un-agradable-viaje-de-regreso-hacia-el-Omega.
   —Muévete —dijo Rhage mientras se dirigía hacia la puerta.
Encabezando la marcha sobre los azulejos de mosaicos del vestíbulo, se
movía con su típico caminar arrogante e impaciente, claramente ansiando
la lucha que estaba jodidamente seguro que iba a encontrar, su bestia sin
duda tan lista como él para una lucha cuerpo a cuerpo.
  Vishous iba justo detrás de él, caminaba con movimientos fluidos y
calma letal. Phury estaba igualmente sereno, su cojera no se notaba en lo
más mínimo gracias a la nueva prótesis que utilizaba.
  Espabilándose, Zsadist se separó de la columna y envainó la daga. El
sonido del metal deslizándose contra el metal reverberó elevándose hacia
Wrath como un suspiro de satisfacción.
  Los severos ojos oscuros de Z siguieron el sonido que se elevaba. Bajo la
luz que provenía de encima de él su cicatriz era muy perceptible,
deformando el labio superior más pronunciadamente que nunca.
  —Buenas tardes, mi señor.
   Wrath lo saludó asintiendo con la cabeza hacia su hermano, pensando
que la Sociedad Lessening se enfrentaba a un demonio en el cuerpo del
macho que se encontraba de pie allí abajo. Incluso aunque Bella estaba en
la vida de Z, siempre que iba a luchar, el odio regresaba. Con una
desagradable aura, el calor se entretejía entre sus huesos y músculos,
volviéndose indistinguible de su cuerpo humano, haciéndolo como
siempre había sido: un salvaje capaz de cualquier cosa.
 Sin embargo considerando lo que le habían hecho a la shellan del tipo,
Wrath no lo culpaba por la rabia asesina. Ni en lo más mínimo.
  Z caminó hacia la puerta y después se detuvo. Por sobre el hombro le
dijo:
   –Pareces tenso esta noche.
  —Pasará.
  La sonrisa que brilló fue un latigazo de agresión, para nada alegre.
  —No puedo contar hasta diez durante mucho tiempo. ¿Y tú?
   Wrath frunció el ceño, pero el hermano ya estaba en la puerta. Saliendo a
la noche.
   Cuando se quedó solo, Wrath se dirigió de regreso al estudio. Se sentó
detrás del escritorio y su mano encontró el abrecartas, recorrió con el índice
el borde romo, arriba y abajo. Mientras miraba la cosa, supo que alguien
podría matar con ello. Solo que no con ninguna delicadeza.
  Apretando el puño como si realmente fuera un arma, apuntó la cosa
delante suyo, levantándola por sobre la montaña de papeles. Cuando se
movió, los tatuajes de su antebrazo se estiraron, su cristalino linaje
expuesto alto y claro en tinta negra. No es que pudiera leer la pureza de
sangre impresa con aprobación.
  Jesús, ¿qué coño hacía pudriéndose el culo en ese trono?
  ¿Cómo había pasado esto? Sus hermanos estaban fuera haciendo la
guerra. Él estaba aquí sentado con un maldito abrecartas.
  —¿Wrath?
  Levantó la vista. Beth estaba en la entrada, llevaba puesto un par de
viejos vaqueros recortados y una camiseta sin mangas. El cabello largo
oscuro le sobrepasaba los hombros y olía como las rosas floreciendo de
noche….rosas floreciendo de noche y el aroma de su vinculación.
  Mientras la contemplaba, por la razón que fuera pensó en los ejercicios
que se había impuesto en el gimnasio… aquellas intransigentes ruedas de
hámster, masturbaciones del cuerpo entero que no lo llevaban a ninguna
parte.
   Dios… había filos que no podías atenuar ejercitando en una rutina
fatigosa. Había cosas que faltaban aunque te agotaras hasta que el sudor
corriera tan rápido como la sangre por tus venas.
  Sí… antes de que te dieras cuenta, habías perdido el filo. Pasabas de ser
una daga a ser un ornamento de escritorio. Castrado.
  —¿Wrath? ¿Estás bien?
  Asintió con la cabeza.
  –Sí. Estoy tranquilo.
  Los ojos azules se entrecerraron y el color le sorprendió al ser el mismo
que la hoja de la daga de Z atrapando la luz: Azul medianoche. Hermoso.
  Y la inteligencia que se veía en ellos era tan afilada como esa arma.
  —Wrath, habla conmigo.


  En el centro de la ciudad en la calle Décima, Zsadist trotaba por el
pavimento rápido como la brisa, silencioso como un fantasma, un espectro
vestido de cuero rastreando a su presa. Había encontrado las primeras
piezas de caza de la noche, pero en ese momento tenía el cuerpo
completamente dominado, conteniéndose, esperando hasta que tuviera un
poco de intimidad.
  La Hermandad no luchaba frente a ningún público. A menos que fuera
absolutamente necesario.
   Y esta pequeña juerga inminente iba a hacer un poco de ruido. Los tres
lessers que estaban delante de él eran primes, todos pálidos, esperando el
momento de entrar en acción, moviéndose con un ritmo mortal de fuertes
cuerpos sobre tierra firme.
  Por el jodido bien, tenía que llevarlos hacia un callejón.
  Mientras todos seguían caminando, la tormenta estiró los brazos y
comenzó palpitar en la noche, los relámpagos brillando intermitentemente,
los truenos maldiciendo. El viento corrió velozmente calle abajo entonces
saltó y cayó, formando ráfagas que empujaron y después se aplacaron
contra la espalda de Z.
  Él se dijo que tenía que tener paciencia, pero sentía que contenerse era un
castigo.
  Salvo que en ese momento, como un regalo de la Virgen Escriba, el trío
dobló entrando en un callejón. Y se dieron la vuelta para enfrentarlo.
  Ah, entonces esto no había sido un regalo o suerte. Sabían que había
estado tras sus traseros y habían buscado algún rincón oscuro donde hacer
sus negocios.
  Sí, pues, era hora de bailar el vals, cabrones.
  Z desenfundó la daga y se puso a trotar, desencadenando el primer
disparo que daba comienzo a la lucha. Mientras avanzaba, los lessers
retrocedieron, desapareciendo al internarse más profundamente en el largo
callejón, pensando que las sombras eran necesarias para ocultar lo que
estaba a punto de pasar de los ojos humanos.
  Zsadist se fijó como objetivo al asesino de la derecha porque el bastardo
era el más grande y tenía el cuchillo más grande por lo que desarmarlo era
una prioridad táctica. Era también algo que Z simplemente deseaba hacer.
  Su ímpetu lo llevó a correr más y más rápido hasta que apenas rozaba el
suelo, las shitkickers casi no tocaban el pavimento. Mientras se adentraba,
era como el viento, arrastrando, avanzando precipitadamente, barriendo
con todo lo que tenía por delante.
  Los lessers se prepararon, cambiando de posiciones, agazapándose para
el choque, de manera que el tipo grande lo enfrentaba y los otros dos lo
flanqueaban.
  En el último momento, Z se dobló como una bola y rodó sobre el asfalto.
Entonces saltó y dirigió la daga, penetrando al lesser que hacía de defensa
en la tripa, abriendo al bastardo como a una almohada. Hombre, las
cavidades abdominales eran siempre un asusto sucio, aunque no comieras
y el asesino cayó como una cascada de sangre negra.
  Lamentablemente, en el camino hacia su sucio sueñecito, logró cortar a Z
con la navaja justo en el cuello.
  Z sintió como se le rajaba la piel y como la vena comenzaba a gotear,
pero no había tiempo para ponerse a pensar en la herida. Se concentró en
los otros dos asesinos, y liberó la segunda daga de manera que se convirtió
en una máquina rebanadora con dos puños. La lucha entró en territorio
difícil rápidamente y cuando le abrieron una segunda herida en el hombro,
pensó que podría necesitar que alguien lo viniera a recoger al final de la
pelea.
   Especialmente cuando una larga cadena de acero serpenteó alrededor de
su cuello y la apretaron como una llanta metálica. Con un tirón, fue
derribado y cayó de espaldas con tal fuerza que sintió como si le hubieran
perforado el cuerpo. Todo el aire abandonó sus pulmones ante aquel aviso
de desahucio y se mantuvo fuera, su caja torácica negándose a expandirse
sin importar cuanto abriera la boca.
   Justo antes de desmayarse, pensó en Bella y el pánico de abandonarla le
dio el choque de carro de reanimación que necesitaba. Su esternón se elevó
hacia el cielo, haciendo entrar aire con tanta fuerza que la mierda recorrió
el camino hacia abajo hasta sus pelotas. Y justo a tiempo.
  Cuando los dos lessers cayeron sobre él, se giró hacia un lado y de alguna
manera logró equilibrarse. Guiándose por el instinto y la experiencia, le
pegó un desgarrón al primero de los asesinos, con una clásica llave cruzada
de dos dagas logrando casi decapitarlo. Luego apuñaló al otro en el oído,
dejándolo inconsciente.
  Excepto que entonces aparecieron cuatro más: habían llegado refuerzos,
todos encantados y frescos, listos para trabajar.
  Z estaba metido ahora en un jodido territorio.
   Envainó una daga y cogió una de las SIG, aunque el arma haría ruido. Y
le daría un pellizco a su orgullo. Estaba quitando el seguro cuándo vio
brillar un par de pálidas luces verdes gemelas, al fondo del callejón.
   Cuando los lessers se paralizaron, se dio cuenta claramente que también
lo habían notado.
   Z blasfemó. Apostaba dólares contra capullos, que eso era algún nuevo
tipo de faros de xenón y estaban a punto de recibir la visita de una
camioneta cargada de chismosos.
  Pero entonces la temperatura ambiental bajó veinte grados. Así de fácil.
Como si alguien hubiera descargado dos toneladas de hielo seco allí detrás
y hubiese golpeado la mierda con un ventilador industrial.
  Zsadist echó la cabeza hacia atrás y se rió con fuerza y largamente, el
poder regresaba a su cuerpo incluso con la garganta cortada y el hombro
goteando. Cuando la lluvia comenzó a caer, definitivamente chisporroteó
con agresividad.
  Evidentemente los lessers pensaron que estaba chiflado. Pero entonces un
relámpago estalló y volvió el callejón tan claro como si estuvieran a plena
luz del día.
  Revelando a Wrath a lo lejos, sus sólidas piernas plantadas en el suelo
como troncos de roble, los brazos extendidos hacia fuera como rayos, el
viento de la tormenta azotándole el cabello largo hasta la cintura
haciéndolo volar a su alrededor. Los brillantes ojos eran una llamada
rugiente de la muerte en la noche, los blancos y afilados colmillos, eran
visibles a metros y metros de distancia. En sus manos tenía las estrellas
lanzadoras que eran su marca registrada, en sus caderas llevaba las
Berettas… y atraves{ndole el pecho, entrecruzadas con los mangos hacia
abajo, llevaba las dagas, las dagas negras de la Hermandad, las armas que
no había usado desde su ascensión.
  El rey había salido a matar.
  Zsadist echó un vistazo a los lessers, uno de los cuales estaba llamando
por teléfono para que enviaran más refuerzos.
  Hombre, pensó Z, estaba tan listo para regresar al juego.
   Wrath y él nunca habían luchado juntos antes, pero lo harían esta noche.
E iban a ganar.


  Mucho más tarde, de regreso en la casa grande, Beth se paseaba por la
sala de billar. A lo largo del transcurso de la noche, había convertido la
mesa de billar en el centro del universo: el cuadrado de fieltro verde con
sus bolsas y las bolas del color del arco iris eran el sol de su sistema solar y
giró y giró a su alrededor…
  Dios. No sabía como Mary y Bella lo manejaban… sabiendo que sus
hellrens estaban allí fuera en esa maligna noche luchando contra un
enemigo interminable, un enemigo con armas que no solo mutilaban, sino
que también mataban.
  Cuando Wrath le dijo lo que quería hacer, lo que necesitaba hacer, había
tenido que obligarse a no gritarle. Pero Cristo, lo había visto en una cama
de hospital, conectado a cables, máquinas y tubos, herido, muriéndose,
oscilando entre la vida y la nada.
  Tenía cero interés en volver a vivir aquella pesadilla.
   Claro que había hecho lo posible por tranquilizarla. Y le dijo que tendría
cuidado. Y le recordó que había luchado durante aproximadamente
trescientos años y había sido entrenado, perfeccionado y criado para esto.
   Pero ¿tenía todo eso alguna importancia? Ella no estaba pensando en los
tres siglos durante los cuales él había regresado a casa a salvo al romper el
alba. Estaba preocupada acerca de esta noche en particular cuando podía
ser que él no lograra volver. Después de todo, era carne, sangre y tenía un
temporizador en su vida, un temporizador que podía llegar a cero en el
transcurso de un momento. Todo lo que se necesitaría era una bala en el
pecho o en la cabeza o…
  Miró hacia abajo y comprendió que ya no se estaba moviendo más. Lo
que claramente tenía sentido. Evidentemente, sus pies acababan de
superpegarse al suelo.
  Obligándolos a empezar a andar otra vez, se dijo que él era lo que era: un
guerrero. No se había casado con un maldito tipo afeminado. Aquella
sangre guerrera estaba en él y había estado encadenado en la casa durante
todo el año pasado entonces era inevitable que estallara.
  Pero oh, Cristo, tenía que salir por ahí a…
  El reloj de pie comenzó a sonar. Las cinco en punto.
  Por qué no habían regresado…
  La puerta del vestíbulo de abrió y oyó entrar a Zsadist, Phury, Vishous y
Rhage. Las profundas voces brincaban, las palabras eran firmes llenas de
poder y vida. Estaban excitados por algo, animados.
  Seguramente si Wrath estuviera herido no se comportarían así. ¿Verdad?
¿Verdad?
   Beth fue hacia la puerta… y tuvo que agarrarse del marco. Z estaba
sangrando, el jersey de cuello alto estaba empapado con un torrente rojo,
las dagas también estaban húmedas y brillantes. Pero era como si no lo
notara. Su rostro brillaba, una chispa encendía aquellos ojos suyos.
Infiernos, se movía como si tuviera dos picaduras de bichos en vez de tener
dos heridas abiertas.
  Sintiéndose mareada, por que sintió que alguien debía estarlo en su
nombre, observó como los cuatro se dirigían hacia la puerta escondida
debajo de la escalera. Sabía que iban directos hacia la sala de primeros
auxilios del centro de entrenamiento y se preguntó como se sentiría Bella si
viera a Z así. Pero, bueno, conociendo a los hermanos, no tendría la
oportunidad. Los machos emparejados de la casa siempre tenían cuidado
de coserse y limpiarse antes de encontrarse con sus shellans.
  Incapaz de soportarlo por más tiempo Beth entró al vestíbulo.
  —¿Dónde está? —dijo en voz alta.
  El grupo se detuvo y enmascararon las caras tensas, como si no quisieran
ofenderla por lo excitados que estaban.
  —Llegará en cualquier momento —dijo Phury, con una expresión
amable en los ojos amarillos, y una sonrisa aún más amable—. Está bien.
  Vishous sonrió enigmáticamente.
  —Está más que bien. Esta noche está vivo.
  Y entonces la dejaron sola.
  Justo cuando estaba a punto de enfadarse, la puerta del vestíbulo se
abrió y una rápida ráfaga de frío se desplegó a través del vestíbulo como si
se desenrollara una manta.
  Wrath entró en la mansión y a ella se le agrandaron ojos. No lo había
visto irse antes, no había sido capaz de mirarlo, pero ahora lo vio.
  Cristo Santo ahora sí que lo veía.
  Su hellren estaba tal y como lo había conocido la primera noche que había
entrado en su viejo apartamento: una amenaza mortal vestida de cuero
negro, las armas atadas con correas a su cuerpo tan fundamentales como
sus pies o sus músculos. Y vestido para la guerra, irradiaba poder, del tipo
que rompía huesos, cortaba gargantas y ensangrentaba caras. En su
atuendo de guerrero, era un horror, una pesadilla… y sin embargo era el
macho que amaba, con quien se había emparejado y que siempre dormía a
su lado, quien la alimentaba con su mano, que la abrazaba durante el día,
que se le entregaba en cuerpo y alma.
  La cabeza de Wrath se giró sobre su grueso cuello hasta que estuvo
mirándola fijamente. Con la voz distorsionada, una que apenas reconoció
de tan baja que era, le dijo:
  —Tengo que joderte ahora mismo. Te amo, pero esta noche necesito
joderte.
   Ella tuvo un solo y único pensamiento: Correr. Corre por que él desea que lo
hagas. Corre por que él desea perseguirte. Corre por que estás un poco asustada de
él y eso te excita como el infierno.
  Sabiendo que el olor de su excitación se propagaba, Beth levantó el vuelo
con los pies desnudos, como un relámpago, fue hacia las escaleras,
comenzó a subirlas rápidamente, las piernas eran un borrón. A los pocos
segundos, lo escuchó detrás suyo, sus shitkickers golpeando como truenos,
la erótica amenaza que representaba avanzado hacia ella, atrayéndola hasta
que no pudo respirar y no debido al esfuerzo, sino debido a que sabía lo
que vendría tan pronto como él le pusiera las manos encima.
  Cuando llegó al segundo piso, eligió un pasillo al azar, no sabiendo hacia
donde se dirigía, sin preocuparse por ello. Cada metro que cubría, Wrath se
le acercaba… podía sentirlo cerca de sus talones, una ola a punto de
arrastrarla, de caer con estrépito sobre ella, de barrerla y sujetarla.
  Irrumpió en la sala del primer piso…
  Él la agarró del cabello y el brazo, haciéndola girar, haciéndola tropezar,
enviándola al suelo.
  Justo antes de que impactara, él giró el cuerpo absorbiendo la caída y
amortiguándola. Mientras luchaba por levantarse, tuvo el débil
pensamiento de que estaba boca arriba sobre el, el pecho de él bajo sus
hombros, su erección donde tenía que estar.
  Y luego ya no pensó más.
  Las piernas de Wrath se dispararon hacia arriba y las unió alrededor de
sus espinillas, abriéndole las piernas ampliamente, atrapándola. Con
implacable autoridad, disparó la mano metiéndola entre sus muslos y
cuando él averiguó exactamente lo excitada que estaba, ella se arqueó con
un grito. Cuando dejó de luchar, delante suyo, las puertas dobles se
cerraron de golpe y luego la hizo rodar, poniéndola de cara contra el suelo.
La montó, sujetándola en el lugar por la nuca y la forma en que se sentaba
a horcajadas sobre sus piernas. De cerca, olía a sudor limpio, al aroma de la
vinculación, al cuero de la ropa y a la muerte de sus enemigos.
  Ella casi se corrió.
  Wrath respiraba tan fuerte como ella cuando la arrastró hacia atrás y
rasgó sus viejos pantalones por la entrepierna, la desgastada tela cediendo
como si no se atreviera a desobedecerle.
  Jesús, sabía como se sentía esa tela.
  El fresco aire le golpeó el trasero mientras que con los colmillos mordía
un lado de las bragas y después se escuchaba el sonido de una cremallera.
Con las manos le puso las caderas en la posición adecuada y la cabeza de
su miembro cayó hacia abajo sobre lo que lo estaba esperando, lo que le
pertenecía para que lo tomara.
  Entró en ella de un golpe, empujando, duro como una tabla, amplio
como un puño.
  Beth extendió las manos sobre el mármol cuando se cerró sobre su
cuerpo y comenzó a bombear repetidamente con un ritmo feroz, ciento
veintisiete kilos de sexo cubriéndola por todas partes, estirándole su
interior. Sus palmas rechinaron contra el mármol cuando le llegó el
primero de los orgasmos.
   Todavía estaba sintiendo el clímax cuando le sujeto con fuerza la barbilla
y retorció su boca. Su ritmo era tan duro que no podía besarla.
  Entonces siseó y directamente le mordió la yugular.
   Cuando comenzó a alimentarse se congeló a mitad de una embestida,
chupando con fuerza, tirando de su vena con una supremacía salvaje. El
dolor formó remolinos y hormigueó por su cuerpo, mezclándose con el
final del orgasmo, desatando una nueva ráfaga de placer. Y luego estaba
montándola otra vez, la parte inferior de su vientre frotándole el trasero,
las caderas palmeando contra ella, el gruñido de un amante…
  Y de un animal.
  Él rugió con fuerza como una bestia cuando comenzó a correrse, su
erección agitándose dentro de ella como algo viviente con voluntad propia.
El aroma de la vinculación se hizo aún más penetrante mientras la llenaba,
sus pulsaciones eran calientes como rescoldos, espesas como la miel.
  En el instante en que terminó, la giró y se colocó entre sus piernas, su
sexo brillante y orgulloso, completamente erecto. Aún no había acabado
con ella. Enlazando el antebrazo tatuado detrás de una de sus rodillas, tiró
de la pierna levantándola en alto y entró en ella de frente, sus enormes
brazos anudándose mientras se sostenía a si mismo por encima de su
cuerpo. Mientras la miraba fijamente, su cabello cayó hacia adelante,
grandes cascadas de color negro que caían desde el pico de viuda de su
frente y se enredaban entre las armas que llevaba en el cuerpo.
  Sus colmillos se habían alargado tanto que no podía cerrar la boca y
cuando destrabó la mandíbula y se preparó para morderla otra vez, ella
tembló. Pero no de miedo.
  Éste era el filo crudo, su verdadero yo que había debajo de la ropa y la
vida cotidiana que llevaba. Éste era su compañero en su más pura y
destilada esencia: Poder.
  Y Dios, lo amaba.
  Especialmente así.


  Wrath estaba tomando a Beth con frenética acción, su polla dura como
un hueso, sus colmillos como clavos de marfil hundidos profundamente en
su cuello. Ella era todo lo que necesitaba y querría alguna vez: el suave
aterrizaje para su agresividad, el sexo femenino apretándolo, el amor que le
hechizaba y capturaba.
   Él era la tormenta avanzando amenazadoramente sobre ella; ella era la
tierra con la fuerza para tomar lo que él tenía que dejar salir.
  Cuando ella cantó nuevamente con su cuerpo fragmentándose por el
placer, se lanzó de la cornisa y fue volando a su encuentro. Sus pelotas
apretadas con fuerza y el orgasmo saliendo disparado fuera de él… bang,
bang, bang, bang…
  Liberando su vena, se derrumbó entre su cabello estremeciéndose y
temblando.
  Y luego lo único que se oía eran sus violentas respiraciones.
  Mareado, liberado, saciado, levantó la cabeza. Luego el brazo.
   Se mordió su propia muñeca y la llevó a sus labios. Mientras se
alimentaba silenciosamente, le acarició el cabello con mano suave y sintió el
jodido y estúpido impulso de derramar lágrimas como un debilucho.
  Cuando sus ojos azul oscuro se levantaron encontrando los de él, todo
desapareció. Sus cuerpos se desmaterializaron. La habitación donde
estaban dejó de existir. El tiempo se convirtió en nada.
   Y en el vacío, en el agujero negro, el pecho de Wrath se abrió de igual
forma que si le hubieran disparado un tiro, un dolor lacerante lamió sus
terminaciones nerviosas.
  Supo entonces que había muchas formas de que se rompiera un corazón.
A veces ocurría porque la vida te arrollaba, la comprensión de la
responsabilidad, las obligaciones de nacimiento y la carga te apretaba hasta
que no podías respirar más. Incluso aunque tus pulmones funcionaran
bien.
  Y a veces sucedía por la crueldad azarosa de un destino que te alejaba de
donde habías pensado que terminarías.
  Y a veces era la edad ante la juventud. O la enfermedad ante la salud.
  Pero a veces era solo porque al mirar en los ojos de tu amante, la gratitud
por tenerlos en tu vida te abrumaba… por que al mostrarles lo que había en
tu interior no salieron corriendo asustados ni te dieron la espalda, te
aceptaban, te amaban y te abrazaban en medio de tu pasión o de tu
miedo… o la combinación de ambas.
  Wrath cerró los ojos y se concentró en los suaves tirones en su muñeca.
Dios, eran iguales al latido de su corazón. Tenía sentido.
  Por que ella era el centro de su pecho. Y el centro de su mundo.
  Abrió los ojos y se sumergió en toda aquella medianoche azul.
  —Te amo, leelan.
                       Sobre la naturaleza de Phury
                      Publicado el 15 de agosto de 2006


   El pasado fin de semana, me encontraba sola en casa, paseando por los
alrededores. Deslizando la vista por la superficie de cada cosa que
encontraba en mí camino… sin prestarle atención en realidad, solo
vagando. Estaba inquieta. Hago esto muy a menudo por que sufro un caso
serio de sobrexcitación y mi cabeza se pone a cavilar acerca de cosas
prácticas y no tan prácticas hasta que creo que voy a enloquecer.
   En el movimiento de un Ave María, entré en el coche, abrí las ventanas y
el techo corredizo y puse a sonar los bajos: A veces nuestras válvulas de
escape tienen cuatro ruedas y ritmos virtuosos. Y que Dios bendiga estos
montones de alivio.
  Cuando salí, estaba a punto de anochecer y conduje lejos, lejos de casa…
Conduje hasta el río Ohio y tomé el camino de la costa que corre a lo largo
de la orilla. Últimamente he estado haciendo esto… sencillamente escapo,
solo yo, el coche, el aire de verano y la música. Por encima de mi cabeza,
los árboles se veían de un color verde oscuro, formando un túnel que seguí
con la absurda esperanza de que pudiera llevarme a algún otro sitio
distinto al que me encontraba.
  Funcionó.
   Mientras avanzaba hacia la izquierda, el sol era un disco grande y gordo
que flotaba hacia abajo, como si alguien lo hubiera enganchado y estuviera
tratando de sacarlo del cielo y se encontrara con que su inherente fuerza
ascendente luchaba contra ese arrastre. A mí alrededor, el aire estaba
condenadamente húmedo y espeso como una nube, oliendo como… a
verano en realidad. Y aquella dulce humedad cubrió mi piel y me gustó
que me cubriera cuando estaba allí.
  Allí fuera en la carretera, la vida era dulce. La vida era un regalo
precioso, no la carga que podía ser a veces. La vida era el gran misterio que
debía ser.
  Y me encontré pensando en Phury.
  Conduciendo largamente, conduciendo sola, conduciendo para alejarme
de casa… el me siguió. Como si estuviera en el coche conmigo, con el codo
apoyado en el marco de la ventanilla abierta y el aire revolviendo todo ese
cabello que tiene a su alrededor. Me imaginé sus ojos amarillos como el
color del sol poniente, brillando de la misma forma, igual de calientes e
igual de hermosos.
  Bueno, desde luego, que él no estaba conmigo. Si lo hubiera estado yo
habría estallado en llamas. Pero estaba en mi cabeza, mirando a través de
mis ojos y escuchando lo que había a mi alrededor. Se deslizó dentro de mi
pecho como si fuera un fantasma y se me metió en la misma columna
vertebral haciéndose cargo del volante, de la palanca de marchas y del
acelerador.
 Y mientras estaba conmigo, me habló de la naturaleza de los No Tienen.
No Pueden Tener. Los Imposibles.
  Los Frustrados.
   Lo visualicé sentado en la mesa del comedor. Con Bella sentada enfrente,
al otro lado de la vajilla, la plata y la cristalería, al otro lado de la frontera
de caoba… al otro lado de un millón de kilómetros que nunca serían
recorridos. Le estaba observando las manos. Miraba como cortaba la carne
y cambiaba los cubiertos de mano para poder pinchar el cordero y
llevárselo a los labios. Le miraba las manos por que era la única opción
remotamente aceptable que tenía de mirarla socialmente.
   Es una clase especial de infierno desear lo que uno no puede tener. Por
que tu mente divaga. Te lleva en direcciones que no quieres recorrer. Te
tienta con sabores que nunca tendrás sobre tu lengua, con curvas que
nunca conocerás, con sentimientos que nunca jamás podrás expresar.
  Esta atrapado en su honor y en el amor que siente por su gemelo,
atrapado también por el respeto hacia Bella… un esclavo de su naturaleza
moral.
  Creo que lo que lo hace más difícil para él es que ella siempre está a su
alrededor. La ve cada día. Cada amanecer cuando regresa a casa sabe que
ella estará allí, en su hogar.
   ¿Y qué hace él? Se acuesta en la gran cama a fumar los porros que lo
tranquilizan y reza para que todo se evapore pronto. Lo que lo hace aún
peor, es su sincero agradecimiento a Dios por la felicidad de Z: Sumergido
dentro de su infierno particular, Phury siente un tremendo alivio por que
sabe que ahora Z tiene un futuro.
  Alivio… sí, alivio. Pero hay veces que este palidece. Phury baja la vista y
mira su pierna perdida sintiéndose incompleto e indigno, débil y lisiado y
no se trata específicamente de la amputación ya que no siente
remordimientos por ello. Lo que lo atormenta durante los días que la casa
está en silencio y Bella y Z duermen entrelazados en la cama de
matrimonio… lo que atormenta a Phury es el hecho de que en materia
sexual es un ignorante y un inepto y no hay ninguna salida para ese
desierto. Incluso aunque dejara el celibato, incluso aunque encontrara a
una hembra, la pusiera sobre la espalda y la montara, ¿Exactamente, qué
curaría actuando así? Un acto sexual desarraigado, y despreocupado no lo
haría sentir mejor. En todo caso, si lograba algo, sería sentirse mucho
peor… por que sabría que eso no es lo que ocurre entre Z y Bella.
  No… Phury estaba al otro lado del río, mirando la puesta del sol.
Imposibilitado de tocar. Sólo permitiéndosele mirar. Y Nunca Tener.
  Así que con su ineptitud y su patético anhelo, su despreciable debilidad,
y su deplorable bazofia emocional… observa las manos de Bella mientras
come. Por que eso es todo lo que puede hacer.
  Esperando que le llegue algún alivio. Pero sabiendo que no llegará muy
pronto.
  Y se odia a si mismo.
  La parte decente de su ser parece caer en un pozo sin fondo y no tiene
una cuerda de donde aferrarse, ninguna red en la que caer, nada que
impida su caída. Todo lo que puede hacer es esperar un duro impacto, un
golpe que le destrozará el cuerpo en el momento en que el fondo lo
encuentre.
  Para Phury, la naturaleza del No Tener, No Poder Tener, de Lo
Imposible y La Frustración lo está llevando hacia lugares más oscuros de lo
que podría haber previsto. Pienso que había asumido que si Z se curaba un
poco alguna vez, su propio sufrimiento terminaría.
 Incorrecto. Por que el sabor de la curación de Z es un sabor que Phury
mataría por tener.
  En cualquier caso… esto fue lo que averigüé en el río Ohio la otra noche
en el aire de verano… en la soledad acompañada de bajos… donde todo lo
que había era yo misma y las luces de los coches que venían en dirección
contraria y la húmeda brisa que había en el aire.
  Algunas distancias nunca jamás se cerrarán.
                     La entrevista que nunca ocurrió
                      Publicada el 6 de octubre de 2007


  Anoche, fui al complejo de la Hermandad a realizar una entrevista
previamente acordada con Butch y Vishous. Me dejaron esperando… lo
que no debería haberme sorprendido y no lo hizo. Y la entrevista nunca
tuvo lugar, tampoco. Tampoco fue una sorpresa…
   Fritz fue el que me acompañó al Pit y armó todo una alboroto a mi
alrededor, como siempre hace. Juro, que no hay nada que altere más a un
doggen que cuando no pueden hacer nada por ti. Está tan agitado, que al
final le entrego mi bolso… un movimiento marcado con la clase de
desesperación que generalmente va asociada con tipos que practican la
Maniobra Heimlich en una persona que se está ahogando.
  Ahora, no tengo la costumbre de entregarle mi bolso a otras personas…
ni siquiera a un mayordomo que está sufriendo de un caso grave de
necesidad-de--agradar. Pero así están las cosas. Mi bolso tiene el cuero
desgastado en un montón de lugares y la correa que corre a lo largo de la
parte superior y baja por el frente tiene una raya de tinta azul. Nadie nota
esta relativamente pequeña mancha salvo yo, pero me molesta desde que la
provoqué y quería librarme de la imperfección, tal y como lo leen.
(Demonios, hasta volví a Louis Vuitton y les pregunté si podrían
quitársela. Dijeron que no, que no podían, porque el cuero es poroso y
absorbe la tinta dentro de sus fibras. Está demás decir que mitigué mi
depresión con la compra de artículos diversos.)
  Cuando le entregué el bolso a Fritz, y le pregunté si había alguna forma
de que pudiera sacar la tinta de pluma, resplandeció como si le hubiera
dado un regalo de cumpleaños y salió corriendo a través de la puerta
principal. Justo cuando la enorme puerta del Pit con ocho paneles, digna de
una fortaleza, portal-de-la-mazmorra-de-una-película, se cierra de golpe,
me doy cuenta que la única pluma que tengo, es la que provocó esa
mancha, y está en el bolso.
  Afortunadamente, V y Butch tienden a ser memorables así que me
imagino que simplemente tomaré notas mentales.
  El Pit está vacío salvo por mi. Jane está fuera, haciendo exámenes físicos
en Lugar Seguro. Marissa también está allí, aún dirigiendo el lugar. Son las
3 a.m. y se suponía que Butch y V llegarían a casa pronto después de la
lucha. El plan es que ellos me toleren y que yo inteligentemente me haga a
un lado cuando terminen. Las entrevistas no están alto en la lista de
prioridades de la Hermandad y lo entiendo. Tienen muy poco tiempo libre
y están bajo constante presión.
  Compruebo mi reloj y me es difícil no preocuparme. Hombre, no sé
como sus shellans se quedan esperando a que ellos lleguen a casa. Los «¿Y
si…?» deben ser matadores.
  Miro a mi alrededor. El futbolín es atrayente y cálido, fresco como una
estrafalaria margarita. Aunque, este, por supuesto, es el nuevo, nuevo. El
viejo nuevo murió durante una especie de enfrentamiento que involucraba
una lata Silly String, cuatro metros de cinta adhesiva, dos pistolas de
pintura y un contenedor Rubbermaid del tamaño de un coche pequeño. Al
menos eso fue lo que me dijo Rhage. Que es un bocazas pero nunca miente.
   Atravesando el paso, en el escritorio de V, los cuatro juguetes ronronean,
los ordenadores se ven como un grupo de chismosos todos apiñados,
intercambiando cuentos acerca de quien está en donde, haciendo qué,
dentro del complejo de la Hermandad. Detrás de estas está el equipo
estéreo de alta tecnología que se ve como el que usarías para hacerle una
ecografía cerebral a alguien si fuera necesario. Están pasando un rap, pero
no tan alto como lo hubiera estado en el pasado. 50 Cent’s Curtis. Sip, me
figuraba que no sería Kanye.
   Lo que puedo ver de la cocina es de cierta manera chocante. Está de
punta en blanco, las encimeras libres de vasos, los armarios bien cerrados,
el desorden en su mínima expresión. Estoy dispuesta a apostar que hay
algo más en el refrigerador que sobras de Taco Bell y paquetes de salsa de
soja. Demonios, hasta hay un platillo con frutas. Melocotones. Seguro.
  Cambios. Creo. Las cosas han cambiado por aquí. Y puedes decirlo no
solo porque hay un par de estilográficas negras cerca del sofá y copias del
The New England Journal de Medicina en medio de todas esas Sports
Illustrated.
   Mirando a mi alrededor, me pongo a pensar en los dos tipos que viven
aquí ahora con sus compañeras. Y recuerdo los viejos buenos tiempos de
Amante Oscuro, cuando V y Butch pasaron la noche en la habitación de
invitados que estaba en la planta alta de la casa de Darius. Butch le
preguntaba a V acerca de su mano. V identificaba el deseo de morir del
tipo duro. Ambos congeniaron. Mi parte favorita fue cuando Wrath entró a
la tarde siguiente y les dijo «Vaya, que escena tan tierna». Creo que
recuerdan cual fue su respuesta, ¿verdad?
  Y aquí estamos, dos años después y aún están juntos.
  Pero en fin, nosotros los miembros de la Nación Red Sox somos un
grupo leal.
  Pero ahora todo es distinto ¿no es…?
  La puerta que da hacia el túnel subterráneo se abre y entra Butch. Huele
como un lesser, a dulce talco para bebés. Me llevo la mano a la nariz para
evitar hacer arcadas.
  —La entrevista se cancela —dice con la voz ronca.
  —Ah… est{ bien, no tengo pluma —murmuro, apreciando cuan horrible
se ve y como se tambalea sobre sus botas.
 Butch tropieza con sus propios pies y se va dando contra las paredes
mientras se dirige hacia su dormitorio.
  Genial. ¿Y ahora qué hago?
  Espero un minuto. Luego comienzo a caminar por el pasillo porque…
bueno, en una situación así, quieres ser de ayuda, ¿no es así? Cuando llego
a la puerta de su habitación, capto un vistazo de su espalda desnuda y
rápidamente aparto la mirada.
  —¿Necesitas algo? —le pregunto, sintiéndome una idiota. Puedo escribir
acerca de los hermanos, pero enfrentémoslo, soy un fantasma en su
mundo, una observadora, no una participante.
  —A V. Pero ya est{ de camino…
   La puerta delantera se abre con un fuerte golpe y mi cabeza gira como si
la hubieran jalado con una cuerda.
  Oh… mier…
  Ahora, vean, esto es lo que pasa con V. No le caigo bien. Nunca le he
agradado. Y considerando que son ciento treinta y seis kilos de vampiro y
que tiene esa mano que hace que cosas mortales ocurran, cada vez que
estoy cerca de él recuerdo todos los ataques de pánico que he tenido en mi
vida. Regresan a mi. Cada uno de ellos. Todos al mismo tiempo.
  Trago con fuerza. V esta vestido de cuero negro y le sale sangre de una
herida que tiene en el hombro y esta de un jodido malhumor. Me lanza una
mirada, y desnuda los colmillos.
   —Debes estar bromeando. —Se arranca la chaqueta de cuero y la lanza a
través del Pit. Es más cuidadoso cuando se quita las dagas—. Hombre, esta
noche se pone cada vez peor.
  Mantengo la boca cerrada. Es decir, como si hubiera alguna respuesta
adecuada para ese tipo de bienvenida. A menos que me ahorque a mi
misma en el cuarto de baño, estoy bastante segura que no hay nada que
pueda yo hacer para animarlo un poco.
  Vishous pasa pisando fuerte junto a mi para llegar hasta Butch y yo hago
como una percha de pared, y trato de aplanarme lo más que puedo. Lo cual
es fácil. Estoy constituida como un tablón, toda larga y chata.
  A propósito, quisiera señalar que V es enorme. ENORME. Cuando pasa
a mi lado, mi cabeza apenas le llega al hombro y el tamaño de su cuerpo
me hace sentir como si tuviera cinco años y estuviera rodeada de un mar de
adultos.
  Cuando se detiene en la puerta del dormitorio de Butch, me siento
incapaz de irme aunque se que debería. Sin embargo, no puedo.
Afortunadamente V se concentra en el poli.
  Pobre Butch.
  —¿Qué mierda estabas haciendo? —ladra V.
  La voz del poli es áspera, pero no débil.
  —¿Podemos posponer esto por unos diez minutos? Estoy a punto de
vomitar…
  —¿Pensaste que esos lessers no estaban armados?
  —Sabes, esta actitud de esposa malhumorada no esta ayudando…
  —Si por una vez usaras el cerebro…
   Mientras los dos empiezan a pelear uno con el otro, pienso, vale, estoy
lista para irme. Tanta testosterona en el ambiente me marea. Y no de una
forma agradable.
   Retrocedo por el corredor, preguntándome que demonios voy hacer con
la entrevista que se suponía iba a tener con ellos, cuando veo… huellas
ensangrentadas. V ha dejado huellas ensangrentadas. Y debe haber estado
bastante malherido, dada la cantidad de brillante rojo que hay en las tablas
del suelo.
  Macho estúpido. Estúpido, arrogante, miserable, introvertido Hijo de
Puta. Estúpido, atolondrado, cerdo, malhumorado, cornudo, soy-una-isla,
reservado bastardo.
  ¿Acaso he mencionado que también yo, después del horrible proceso de
escribir el libro de V tuve un par de temitas con él? No es el único que tiene
sentimientos de odio en nuestra relación.
  Como Butch y V continúan gruñéndose uno a otro como un par de
dobermans, me enfado y camino hacia la chaqueta de cuero de V y gruño
mientras la levanto del suelo. La cosa pesa casi tanto como yo y para ser
honesta, realmente no quiero saber lo que hay en ella.
  Pero lo descubro ya que reviso sus bolsillos.
  Municiones para la Glock. Cuchillo de caza cubierto de sangre de lesser.
Un mechero de oro sólido. IPod que estoy dispuesta a apostar está
abarrotado de rap duro. Un pequeño libro negro que no hojeo (porque,
hey, eso es una TREMENDA invasión a la privacidad). Goma de mascar
Wrigley’s de menta. Una navaja del ejército suizo (probablemente porque
su cuchillo de caza no viene con esas ingeniosas tijeras como accesorio).
  Teléfono móvil.
   Abro el RAZR y tecleo *J. Dos segundos después, Jane contesta la
llamada.
  —Hola. ¿Cómo está mi cachorro?
  Sip, ella le dice cachorro. Nunca pregunté los detalles. V sencillamente
me arrancaría la cabeza de un mordisco y me parece demasiado intrusivo
preguntarle a la misma Jane. Aunque Rhage podría saberlo… hm…
  —Hola, Jane —digo.
  —¡Oh, eres tú! —se ríe. Jane tiene una risa cálida, de la clase que hace
que respires hondo y dejes salir el aire lentamente porque sabes que todo
saldrá bien si ella está involucrada—. ¿Cómo está yendo la entrevista?
  —No está. Tu hombre está herido, Butch está profundamente dormido, y
tengo la sensación de que si no me voy en este instante, tu macho me
mostrará la puerta. Con la cabeza por delante.
  —Oh, por el amor de Dios, V puede ser un imbécil.
  —Es por eso que te dediqué Amante Liberado a ti.
  —Voy ahora mismo. Solo deja que le avise a Marissa.
  Mientras corto, me doy cuenta que el Pit está mucho más silencioso
ahora… y que hay un brillo saliendo del pasillo. Voy de puntillas y me
congelo cuando llego a la puerta de la habitación de Butch.
  Están en la cama. Juntos. Vishous se ha acostado y ha envuelto a Butch
en sus brazos y todo su cuerpo está brillando suavemente. Butch está
embutido contra el hermano respirando levemente. El poder sanador de V
está funcionando. Te das cuenta porque el olor a lesser está desapareciendo.
   Los fríos ojos blancos de V se abren y se clavan en mi con la mirada fija
sin parpadeos de un depredador. Me llevo la mano a la garganta.
  En ese momento que compartimos, me pregunto porque me odia tanto.
Duele.
  La respuesta que recibo es su voz en mi cabeza. «Tu sabes porque. Sabes
perfectamente el porque».
  Sí, como que si lo sé, ¿no es así? Y puedes sacar el «como que» de esa
oración.
  —Lo siento —digo en un susurro.
  Cierra los ojos. Y es en ese momento que Jane se materializa justo a mi
lado.
  Jane es solo un poco distinta como fantasma de lo que era como ser
humano. Ocupa espacio de la misma forma, y suena igual y se ve igual… y
cuando me abraza, se siente cálida y sólida como antes de que le pasara lo
que le pasó.
  —Cariño… —dice V lentamente desde la cama.
  Demonios, ese es un sonido erótico.
  Jane mira hacia el dormitorio y la sonrisa que ilumina su rostro es
impactante. Jane no es súper hermosa. Pero tiene un rostro de aspecto
inteligente que hace juego con su descomunal cerebro, y como me gusta la
gente inteligente, ella realmente me cae muy bien.
  —Hey, cachorro —le dice a Vishous.
   V le sonríe a Jane. ¿He mencionado eso antes? Cuando él la ve, sonríe
sinceramente. Con todos los demás, solo hace una mueca. Si está de humor
para ello.
   —Me enteré de que estás herido, —dice Jane, poniéndose las manos en
las caderas. Lleva puesta una bata blanca de doctor y tiene un estetoscopio
alrededor del cuello, ambos son sólidos a la vista. El resto de ella es un
poquito brumoso, a no ser que desee agarrar algo o abrazar a alguien en
cuyo caso se vuelve completamente presente.
  —Estoy bien —le responde.
  —Está herido —decimos Butch y yo al mismo tiempo. V me mira con
furia. Luego calma al poli pasándole la mano por la espalda.
  ¿Es una caricia sexual? Un tiempo atrás, antes que Jane llegara, hubiera
dicho que si, que lo era. Porque así eran las cosas. Pero ahora que Jane ha
entrado en la vida de V, esa caricia es para consolar.
  —Reúnete conmigo en nuestro dormitorio cuando termines —le dice
Jane a su hellren—. Voy a revisarte.
  —Ahora, eso es a lo que yo me refería —responde V con una ronroneo
ronco.
   Sigo a Jane porque comienzo a sentirme un poco morbosa mirando
fijamente a V y Butch juntos… (de paso, me gustaría aclarar que a Jane no
le molesta para nada que los dos machos estén tan unidos y tampoco a
Marissa. Lo que demuestra lo seguras son están esas dos hembras. Lo
seguras y lo amadas).
  —Así que Lugar Seguro realmente está saliendo adelante —dice Jane
mientras entramos en el dormitorio bien provisto de libros que comparte
con su macho. El lugar podría ser una biblioteca si no fuera por la cama
tamaño extra grande que hay en el medio de la habitación y ambos están
satisfechos de que sea de esa manera. Ambos son grandes lectores.
   —Sip, eso he oído. —Levanto el libro que hay sobre la cómoda. Es un
libro de texto de bioquímica. Para un nivel de doctorado. Podría ser de
cualquiera de los dos—. ¿Cuántas hembras tienen en este momento?
  —Nueve madres, quince niños.
  Jane comienza a hablar y su entusiasmo y compromiso resultan obvios
por lo animada que está. La dejo hablar, pero estoy escuchando solo a
medias. Estoy pensando en la conversación que ambas tuvimos tres meses
atrás, en junio.
  Fue acerca de la muerte. La de ella. Le pregunté si estaba desilusionada
por donde había terminado. Como un fantasma. Contestó con una sonrisa
que tenía mucho, bueno de, ¿a ti qué te parece?, en ella y me dijo algo que
no he sido capaz de sacarme de la mente desde ese entonces: ¿Cuarenta
años como humana contra cuatrocientos años con él? Murmuró,
sacudiendo la cabeza. Sip, tuve muchos problemas sacando esas cuentas.
Verdad. Quiero decir, la tragedia me dio la vida con el hombre que amo.
¿Dónde está la desilusión?
   Supongo que puedo entender sus razones. Sip, hay ciertas cosas que no
tienen. Pero Jane ya estaba en los treinta cuando se conocieron. Lo que
significa que hubiera sido afortunada de haber tenido otras dos o tres
décadas con él antes de que el proceso de envejecimiento realmente le
clavara los dientes. Y eso asumiendo que no contrajera cáncer o una
enfermedad cardiaca o alguna otra cosa horrible que la matara o la lisiara.
Adem{s, ya había perdido a su hermana y a sus padres y joder…
incontables pacientes en emergencias. Después de todas las muertes que
presenció, pienso que es algo bueno que pase de eso de aquí en adelante. Y
no tiene que preocuparse de que V baile con el Reaper. Puede entrar y salir
del Fade. Siempre estarán juntos. Siempre.
  Así que vivirá eternamente. Con el macho que ama. No es un mal trato.
 Adem{s… eh, por lo que se, el sexo todavía sigue siendo algo de otro
mundo.
  —Quítate la ropa —dice.
  Me miro el atuendo negro que llevo puesto preguntándome si derramé
algo sobre mi misma. Pero no, es Vishous. Ha terminado con Butch.
  Me aparto de su camino cuando entra y sip, miro hacia abajo, al suelo
cuando escucho el susurrar de ropa siendo quitada. V se ríe de forma
gutural y huelo su esencia vinculante. Estoy dispuesta a apostar que al
segundo que me haya ido van a…
  Ejem… sip.
  Genial, ahora me estoy ruborizando.
   Jane maldice y oigo que se abre una caja. Echo un vistazo. Es un botiquín
de primeros auxilios y después que termina de limpiar lo que parece una
enorme cuchillada en el muslo de Vishous, toma una aguja, hilo negro de
cirugía y una jeringa que pienso que contiene lidocaína.
  Ok, voy a volver a bajar la mirada en esta parte. Me encanta mirar
programas médicos en la TV, pero siempre tengo que evitar las escenas
sangrientas… y como esto est{ ocurriendo justo enfrente de mí parece doce
veces más vívido. O tal vez doce cientos de veces más real.
  Siento que V sisea y que Jane murmura algo.
  Mierda. Tengo que mirar. Levanto la vista. Las manos de Jane son muy
sólidas y está cosiendo a su hombre con rápida precisión, como si lo
hubiera hecho un millón de veces. Vishous la esta mirando fijamente, con
una pequeña sonrisa tonta en el rostro…
  —No es tonta —me interrumpe—. No tengo una pequeña sonrisa tonta
en el rostro.
  Es gracioso ahora que está con Jane, es mucho más suave. No es
exactamente agradable conmigo, pero al menos ya no deseo llevar una
armadura.
   —Es un poquito tonta —dice Jane entre risas—. Pero quiero decir,
seguro,      es      tonta        de        una       forma        muy
Soy-un-guerrero-vampiro-como-lessers-para-el-almuerzo-todos-los-días.
Eres un malote hecho y derecho. Nadie te va a confundir con un peso
ligero.
  —Muy inteligente de su parte —dice mientras extiende la mano brillante
hacia el cabello de Jane. Es algo genial lo que pasa. En el instante que la luz
de él toca cualquier parte del cuerpo de ella, se convierte en sólida y cuanto
más tiempo la toque, tanto más grande se hace el área. Sí, se están
mimando en el sofá, y sí, él se hace mimos con ella, se pone totalmente
sólida y después se queda de esa forma por un tiempo. La energía de él
hace que su forma se manifieste.
  Lo que es especialmente romántico.
  Desde el pasillo, siento que se abre y se cierra una puerta y pasos que se
acercan a nosotros. Se que es Marissa porque puedo sentir el aroma a
océano… y porque siento a Butch comenzar a gruñir d{ndole una
bienvenida bastante erótica. Marissa se detiene y asoma la cabeza dentro
de la habitación de V y Jane. Se ha cortado el cabello así que solo le llega a
los omóplatos y viste un traje Chanel muy bonito que desearía que
estuviera en mi armario.
  Los cuatro hablamos un ratito, pero luego Butch se pone impaciente y
grita llamando a su hembra así que Marissa sonríe y se va. Cuando se da la
vuelta ya se está quitando la chaqueta. Probablemente porque sabe que no
va a tener la ropa puesta por mucho más tiempo.
  —Ya está —dice Jane mientras corta el hilo—. Todo arreglado.
  —Tengo algo más que necesita atención, ¿verdad?
  —Oh, ¿en serio? ¿Eso sería el rasguño que tienes en el hombro?
  —Nop.
  Cuando V le toma la mano, me aclaro la garganta y me dirijo a la puerta.
  —Me alegro de que todo el mundo este bien. Tal vez podamos fijar otra
fecha para la entrevista. Sip… um, cuídense. Los veo después. Que tengan
un buen…
   Estoy diciendo todas estas cosas porque me siento torpe. Como la intrusa
que soy. Jane me contesta alguna palabra agradable mientras V comienza a
tirar de ella para acercarla. Cierro la puerta.
   Camino por el vestíbulo y le echo una última mirada a la sala del Pit. El
cambio es bueno, pienso. Y no solo porque en este caso, se ve menos de
fraternidad y más de hogar en este lugar. Me gusta que ocurran cambios
porque esos dos tipos están establecidos y felices y sus vidas son mejores a
causa de con quien terminaron unidos. Y Butch y Vishous todavía están
juntos.
   Salgo a la noche de setiembre y tengo que abrazarme a mi misma. Hace
frío en Caldwell; Me había olvidado que en la parte norte del estado de
Nueva York comienza a hacer frío muy temprano. Me encuentro a mi
misma deseando que mi coche alquilado tenga asientos calefactados.
  Estoy entrando en el coche cuando la puerta de la mansión se abre y
Fritz sale apresuradamente. Es como Tattoo, el de la Isla Fantástica,
sosteniendo mi bolso en alto mientras corre gritando a través de la
oscuridad,
  —¡Su bolso! ¡Su bolso!
  Salgo del sedán.
  —Gracias Fritz, me habría olvidado.
  El doggen me hace una reverencia y dice con un tono acongojado.
  —Lo siento. Lo siento tanto. No pude sacar la mancha de tinta.
   T