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							                   Orígen, crisis y derrocamiento del peronismo
                            en Reconquista,1945-1955.
                                     Por: Prof. Gerardo Bazán.



                                         Introducción.

        La narrativa histórica ha producido una concentración de su enfoque en la etapa
fundacional y formativa de la ciudad de Reconquista y su región. Desde distintas escuelas se ha
aportado un enorme vacío claramente distinguible desde los años treinta del siglo XX hasta la
actualidad, siendo esto, más que una simple elección temática, un posicionamiento teórico-
historiográfico. De la misma manera, complejos movimientos políticos y sociales de gran
participación popular, protagonizados por gentes sencillas, o procesos económicos que gravitaron
en la inclusión o exclusión de amplios sectores de la población han sido desestimados como
formadores de identidad al quedar fuera del universo analítico construido.
        La aproximación a los orígenes y posterior crisis del peronismo en la ciudad se propone
desarticular ese sentido vectorial de la construcción social que entiende que la historia es
producida en un núcleo y difundida luego hacia su periferia. El abordaje de la temática se realiza a
través de tres etapas. En primer lugar se buscará dar luz sobre los elementos sociales, políticos y
productivos que confluyeron en la conformación del Partido Peronista de Reconquista, así como
también sobre el posicionamiento de éstos en el interior de su organismo y respecto al sistema
político global. Su marco temporal quedará determinado entre el surgimiento de los factores
políticos y sociales que gestaron este movimiento y el final de la primera experiencia presidencial
de su líder. Este lapso comprende el período de mayor fortaleza mostrada por el peronismo
nacional y local. El constante crecimiento de los índices de producción industriales, la
redistribución del ingreso neto interno, el funcionamiento efectivo del Estado corporativo, el
encuadre de las heterogeneidades internas del partido, fueron los componentes principales del
éxito. Sin embargo, el año 1952 marcaría un declive en el cual estos factores se irían diluyendo o
estancando en sus antítesis.
        A partir de 1952 la estabilidad del sistema político se ve progresivamente erosionada a raíz
del deterioro de la relación entre el peronismo y los demás sectores políticos, productivos,
religiosos y militares. Dicho desgaste profundizará un vínculo ya conflictivo entre peronistas y
opositores, llevándolo a acentuar su carácter antagónico. Este proceso constituye la segunda
parte de la investigación, en el cual se irá tejiendo la reconstrucción de los hechos locales a partir
de los siguientes ejes generales:
         La crisis económica 1949-52 y el giro político que ella obliga realizar al gobierno
            peronista se constituye en un factor que generará la reducción de las posibilidades de
            maniobrabilidad y el surgimiento de conflictos, no necesariamente de caracteres
            económicos, que irán erosionando el equilibrio del sistema político.
         La necesidad de mantener dicho equilibrio determinará el trazado de una estrategia de
            control sobre el ejército y la Iglesia que terminará provocando la contraria politización
            de estas instituciones.
         El conflicto estallado con la Iglesia a fines de 1954 favorecerá el aglutinamiento y
            motorización del antiperonismo en torno a ella, constituyéndose en causa directa de la
            caída de auquel.

        El plan de redacción se plantea realizar un estudio estructural de la sociedad de
Reconquista a través de sus representaciones organizativas, a los fines de determinar las
funciones de cada una en la crisis del sistema político local. Para ello se ha dividido ha dicho
sistema en dos esquemas. El primero perteneciente al peronismo: Partido Peronista, movimiento
obrero y gestión municipal. El segundo es integrado por los sectores opositores o al menos
exógenos al peronismo: partidos políticos, instituciones productivas, sindicatos y, por último,
Iglesia Católica.
        Por último, en un tercer momento se encara, a través de un importante acervo testimonial
escrito y oral, la reconstrucción de los trágicos hechos de septiembre de 1955 en la III Brigada
Aérea Militar, donde el enfrentamiento entre leales y rebeldes mantuvo en vilo a la población de la
ciudad. En su análisis se descubrirán importantes vinculaciones entre el grupo insurrecto y los
sectores civiles antiperonistas de Reconquista, clave sobre la cual se sedimentarán las bases de
una amplia y destemplada estrategia de desperonización de la sociedad y las instituciones locales.
        Respecto a las fuentes utilizadas debe detallarse que, en su mayor parte, corresponden al
Archivo Histórico Municipal de la ciudad de Reconquista. La reconstrucción histórica se ha
realizado principalmente a partir de las ediciones periodísticas locales contemporáneas al
proceso. Fueron recopilados datos de los periódicos Tribuna y Renovación, constituyendo el
rpimero el aporte más importante al estudio ya que su existencia en el Archivo comprende casi la
totalidad del tiempo delimitado, excepto 1956, año calendario en el cual se suspendió su edición.
        Otra tipología de fuentes primarias consultadas fue la de documentos oficiales del gobierno
municipal. Su empleo ha sido de gran utilidad para reconstruir aquellos vacíos dejados por las
fuentes voluntarias impresas.
        La recolección de datos, por último, ha buscado también ser enriquecida a través de la
técnica de indagación de testimonios orales como recurso auxiliar. A través de este método se
han efectuado pequeñas entrevistas de carácter muy puntual, tendientes a cubrir lagunas dejadas
por los documentos. La excepción se dio con el señor José Mateo Manzano, hombre que vivió los
sucesos de septiembre de 1955 en la Brigada Aérea como personal civil, quien ha brindado
información que enriqueció enormemente el relato histórico y que ha podido ser cotejada con
abundante documentación primaria escrita, garantizando su fidelidad. A todos los que han
aportado a esta investigación y que son parte entrañable de esta investigación, la más profunda
gratitud del autor.


                   Parte I: Orígenes del peronismo en Reconquista.
                                           La periferia próspera.
        Al mediar la década de 1930 la economía del norte santafesino comenzó a experimentar
profundos cambios en su estructura estimulados por la Gran Crisis y consolidados, poco después,
por la coyuntura creada durante la Segunda Guerra Mundial. La necesidad de sustituir la
importación de determinados productos de consumo social como aceites comestibles, algodón,
telas, arroz, tabaco, papel, alcohol, lácteos, entre otros, introdujeron en la región dos importantes
variantes. Por un lado, el desarrollo de industrias vinculadas al rubro alimenticio. Por otro,
consecuente del anterior, la transformación interna de la producción agrícola con el surgimiento de
nuevos cultivos tropicales -caña de azúcar y algodón-, que competirán progresivamente con los
tradicionales –maíz, trigo y lino- hasta lograr desplazarlos hacia 1945.1
        En el norte del departamento General Obligado existían, desde fines del siglo anterior, tres
ingenios azucareros. Su funcionamiento se había dado en precarias condiciones técnico-
económicas y sin la continuidad necesaria para que el cultivo de la caña dé rindes óptimos –entre
4 y 5 años mínimos-. En 1936, a partir de la labor de Francisco Conti, se conforma la sociedad
Compañía Industrial del Norte de Santa Fe a través de la cual es reactivado el Ingenio Arno de
Villa Ocampo. En sus instalaciones, ocupadas desde mucho tiempo atrás en la actividad forestal,
se comenzó a producir el azúcar marca Ausonia y, desde 1943, el papel a base de bagazo Ebro.
Lo mismo sucedió con las dos restantes plantas: el Ingenio Sardá y Goitía de Tacuarendí, que
producirá azúcar y alcohol de melaza, y el Ingenio Welbers Ltda. de Las Toscas, sólo productor de
azúcar.2 Sin embargo, el desarrollo de la actividad pronto encontraría sus condicionantes en el
mismo proceso industrializador que la había beneficiado. Las limitantes tecnológicas de estos
ingenios, principalmente del tosquense, afectaron seriamente la posibilidad de ampliación del área
sembrada con caña de azúcar. En ello radica la explicación al lento crecimiento de su superficie
sembrada, que en la década 1945-55 crecerá de 13 mil a 14 mil hectáreas en el departamento.3
Hacía 1945, incluso, la situación de la actividad azucarera se tornaría crítica. Las tres últimas
zafras se habían visto severamente malogradas por la sequía y las intensas heladas, llegándose a

1
  Cervera Justo F., Economía; en: Renna Amilcar D. ed. resp., Nueva Enciclopedia de la Provincia de Santa Fe Tomo II,
Ediciones Sudamericana Santa Fe, Santa Fe, 1994, pp. 181.
2
  Tribuna, 04/07/1952, pp. 1 y 19/11/1955, pp. 2.
3
  Cervera Justo F., op. cit., pp. 192.
moler solamente el 40% de la producción total. La situación ameritó ese año la constitución de una
Junta de Estudios de la Industria Azucarera integrada por representantes de los ingenios y
entidades vinculadas al sector.4
         Mientras la cuenca azucarera iba tomando forma en el norte departamental, la actividad
extractiva comenzaba un franco declinamiento. Las condiciones generadas tras el fin de la
Segunda Guerra Mundial no fueron favorables para el sector. La disminución del consumo de
estrato de quebracho, el surgimiento de tanantes sintéticos y el agotamiento de los bosques
santafesino determinaron el lento e intermitente cierre de las fábricas de La Forestal SA en Villa
Guillermina y Villa Ana.5 En cuanto a los establecimientos elaboradores de rollizos, durmientes,
postes, varillas, leña y carbón, muchos se vieron obligados a suspender su producción a causa del
descenso vertical experimentado por los precios de la leña y subproductos.6
         En tanto, en el sur del departamento General Obligado las transformaciones económicas
se vincularían a la industrialización del algodón. Varias empresas desmotadoras de algodón y
fabricantes de aceites vegetales y subproductos se instalaron en Avellaneda y Reconquista:
Fábrica Wendt, Bunge y Born Ltda. y Marcos Buyatti y Hnos. En 1937 se instaló la planta más
importante, Vicentín Hermanos y Cía, productora de aceites comestibles, expellers, linters, fibrilla
y jabón en polvo, ocupando ceca de 200 obreros en época de campaña.7 El crecimiento del sector
es apreciable a través de los datos del área de cultivo del algodón que, en la campaña 1935-36,
cubría 3.500 hectáreas, mientras en la de 1950-51, 35.000 hectáreas. Aun así, la capacidad de
industrialización instalada se veía en gran parte inutilizada por el bajo rendimiento de las
cosechas, que rondaba el 50% de lo producido, cuestión directamente vinculada a la falta de
modernización de técnicas e instrumental agrícola. 8
         El incremento progresivo de la superficie sembrada con algodón y caña de azúcar no
conseguiría, hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, sustituir la preponderancia en el
departamento de los cultivos tradicionales como el maíz, el trigo y el lino, los cuales abarcaban el
95% sobre el total de las tierras sembradas en la provincia.9 La conflagración, precisamente,
representó un obstáculo a la exportación de dichos granos, especialmente para el lino. En busca
de una salida a esta situación se instalará en Reconquista en agosto de 1943 la fábrica
desfibradora de lino y cáñamo CICLAR, logro obtenido por las gestiones de la Sociedad de
Fomento Industrial y Comercial de la ciudad. Su capacidad de producción la habilitaba a ocupar
una mano de obra cercana a los 400 empleados.10
         La ganadería, en tanto, comenzaba a ganar territorio en la provincia debido a la
disminución de la actividad agrícola, el surgimiento de la industria láctea en su zona centro y los
aumentos de los precios a partir de 1934.11 Sin embargo, en el área norte el sector no manifestó
igual dinamismo. Si bien tras la crisis de 1930 el número de cabezas vacunas experimentó un leve
incremento, su participación en el total provincial cayó de 33,5% en el año 1930 a 25,8% en
1947.12 En 1944 el departamento General Obligado participaba con sólo el 14,4% del ganado
vacuno de los seis distritos norteños, detrás de San Cristóbal y Vera.13 Entre las principales
dificultades de los criadores de la región contaba el desplazamiento del mercado internacional por
parte de los invernadores, las grandes distancias hasta las plantas frigoríficas de Buenos Aires o
Rosario, las limitaciones infraestructurales para acceder a ellas y los restringidos cupos
industriales para sus carnes. Por tal razón, desde 1938, la Sociedad Rural local auspiciaba la
creación de un “frigorífico nacional”, la transformación del Saladero Santa Elena en planta
industrial y el establecimiento de otro en la ciudad de Santa Fe. Hacia mediados de 1946
comenzaron las tramitaciones para crear un frigorífico en Reconquista, quedando al año siguiente
constituida una sociedad comercial al efecto.14 Era este el antecedente de lo que en 1957 se

4
  Tribuna, 09081945, pp. 1.
5
  Tribuna, 15/12/1945, pp. 1.
6
  Tribuna, 22/04/1946, pp. 1.
7
  Tribuna, 20/08/1953, pp. 3.
8
  Tribuna, 04/09/1951, pp. 1-2.
9
  Cervera, Justo F., op.cit., pp. 189.
10
   Tribuna, 03/08/1943, pp. 1.
11
   Cervera, Justo F., op. cit., pp. 181.
12
   Idem, pp. 194.
13
   Criterio, Número extraordinario, Santa Fe, Febrero de 1944, pp. s/n.
14
   Vidoz Alejandro, Sociedad Rural de Reconquista 1919-1999, Impresora del NEA SRL, Reconquista, 199, Cap. II.
concretaría a través de FRIAR SA. Así mismo la entidad enfocó sus esfuerzos en la reactivación y
acondicionamiento del Puerto Reconquista para el embarque de mieses, el mantenimiento del
camino viejo que lo conectaba a la ciudad y la pavimentación de la Ruta Nacional 11.
        La introducción de nuevos cultivos, el estancamiento de las actividades ganaderas y la
crisis de los importantes conglomerados urbanos forestales determinaron en el departamento
General Obligado un significativo traslado poblacional de la ciudad al campo. Su población rural
creció en el período 1914-47 en el orden del 5,2% anual, siendo el índice de crecimiento
vegetativo global departamental para mediados de la década de 1940 del 3,5% anual. Incluso
hasta 1960 el campo continuó poblándose, aunque a un ritmo menor de 0,6% anual. La población
total de General Obligado hacia 1944 era de 56.004 habitantes.15
        En cuanto a las condiciones de vida de los sectores populares del departamento al
comenzar los años cuarenta, la retracción de los salarios reales significaba un constante aumento
de los costos de vida que gravitaban dramáticamente sobre estos sectores. La situación al norte
de la jurisdicción se agravaba por la paralización de las plantas industriales de la firma La Forestal
y de la crisis de los ingenios ocasionada por razones climatológicas. “[...] la clase obrera vive una
tragedia íntima de grandes proporciones”, expresaba el diario Tribuna en 1941.16 Dos años
después continuaba testimoniando tal situación:

                   “Dijimos [...] que en varios pueblos del norte del departamento el malestar de la
                   clase trabajadora era evidente e iba en aumento, atribuyéndolo a dos causas
                   fundamentales: los salarios sumamente bajos en relación con el costo diario de la
                   vida y a la falta de protección del Estado.
                   Empresas, entidades patronales, patrones mismo, instituciones oficiales,
                   aprovechan la desocupación reinante para establecer salarios miserables, llevando
                   la explotación al máximum mientras sus ganancias suben al exceso.”17

       En referencia a las precarias condiciones en la que trabajaban los obreros del surco decía
el mismo año:

                   “... los cortadores y peladores de caña ganaban un jornal reducido que a la vez se
                   lo disminuía más con el sistema de proveeduría adoptado en cada chacra.
                   Esos obreros concurrían con sus familias a la zafra y [...] pernoctar [...] en inmundas
                   y antihigiénicas chozas [...] sin puertas ni ventanas...”.18

        En resumen: a comienzos de la década de 1940 existe una dificultada tendencia a la
diversificación de la estructura económica de la región. Ahora bien, es ésta identificable con el
modelo de industrialización y urbanización sobre el que se fundamenta la variable explicativa para
el surgimiento del peronismo? Ciertamente que no; pero forma parte de él como territorio
periférico. Al respecto Roxana Rubins y Horacio Cao describen tres tipologías de periferia dentro
del estado benefactor:

                   a) periferias prósperas: aquellas que tuvieron la posibilidad de elaborar productos
                      para el área central, generando el empleo suficiente para conservar el
                      crecimiento vegetativo de su población.
                   b) periferias olvidadas: aquellas que no pudieron generar esa exportación a la
                      zona central y deterioraron su participación en la distribución poblacional del
                      país.
                   c) periferias despobladas: zonas en las que se planifican tareas de ocupación para
                      garantizar su integración.

      Claramente, el departamento General Obligado se identifica con la tipología de periferia
próspera. Como tal, según RyC, estará directamente vinculada a la reproducción del modelo

15
   Criterio, op. cit., pp. s/n; y Cervera Justo F., op. cit., pp. 197.
16
   Tribuna, 18/01/1941, pp. 1.
17
   Tribuna, 13/03/1943, pp. 1.
18
   Tribuna, 17/08/1943, p. 1.
hegemónico. En el plano económico, a través de su participación en un “sistema tal que pone,
objetivamente, límite a la expansión del interior, al ceñirlo a la capacidad de demanda interna del
mercado nacional”. A nivel institucional como periferias “profundamente impregnadas por la
intervención estatal nacional, en primer lugar, y a partir de un proceso de fuerte intervención de los
estados provinciales después, creando redes institucionales cuya función no alcanza a entenderse
sin la impronta de integración al modelo central”.19 Desde este lugar se tratará de comprender el
caso local de origen del peronismo y su aporte, a partir de sus características particulares, a las
interpretaciones globales.



                         La conformación del peronismo en Reconquista.
        ¿Qué herramienta teórica utilizar entonces para comprender los orígenes del peronismo en
un territorio marcado suavemente por la impronta industrializadora y protagonista de un fenómeno
demográfico de crecimiento de su población rural? Resulta interesante al afecto el estudio
realizado por Torcuato Di Tella en Perón y los sindicatos, en el cual emplea la categoría de elite
anti-statu quo para identificar uno de los dos horizontes que confluyen en la formación del
peronismo. En este concepto abarca a aquellos sectores medios expuestos a ciertas tensiones
vinculadas con “situaciones de inmiseración, descenso social o expectativas frustradas” que la
lleva a antagonizar o romper con el sistema dominante, pues en su mantenimiento cifran una
amenaza a “sus posibilidades de supervivencia económica o de status”.20 El otro horizonte es
constituido por la clase trabajadora movilizada por la intervención estatal a través de la Secretaría
de Trabajo.

La elite anti-statu quo:
        La elite anti-statu quo de Reconquista que concurre en el peronismo se presenta con un
carácter y una composición netamente política. La misma se halla integrada por dirigentes
institucionales y partidarios de todos los niveles de participación, que concretan su disenso con el
sistema a través de su estrecha vinculación con la elite gobernante de la gestión provincial Aldrey
o con la dirigencia de la Junta Renovadora Radical –Armando Antille y Alejandro Greca-. Con ellos
el grupo local comparte una tradición ideológica y una historia política en común, originadas
durante su accionar desde los años veinte. En cuanto a su condición social, la mayoría pertenece
a extracciones de ingresos medios, en pocos casos medio-altos, enrolados en actividades de
servicios profesionales o comerciales y de pequeña manufactura. Entre estos últimos se destaca
la figura de Enrique Pfhal, empresario curtidor de dinámico espíritu industrialista. En el caso de
propietarios de explotaciones rurales, si se lo mide por su pertenencia a la Sociedad Rural local,
sólo participa de esta elite Celestino Lanteri, quien además era propietario de obrajes. Respecto a
los niveles más altos de vida de la ciudad, tomando como referencia a los diez mayores
contribuyentes del municipio, únicamente José Fabrissín se identificará con el peronismo.21
        ¿Qué motivaciones llevaban a estos sectores medios a antagonizar y pretender romper
con el sistema hegemónico? Se descartan las situaciones de inmiseración, descenso social o
amenaza de su supervivencia económica, de las que habla Di Tella. La mayor parte de los
estratos socio-económicos a los que esta elite anti-statu quo pertenece se conformarán como
opositores al peronismo. De esta manera, el lugar de lo político adquiere centralidad para poder
comprender los móviles de esa incorporación en el nuevo frente popular. Se podría identificar dos
factores esenciales, uno objetivo o pragmático y el restante de tipo ideológico. El primero remite a
las profundas relaciones de la facción local con altos niveles de la administración provincial y
nacional, que cifran fuera del peronismo la amenaza a la conservación de su status político, lo que
será traducido a nivel local a través de vínculos de lealtad política. La vocación de poder se
constituye así en uno de los factores fundacionales del peronismo y en elemento integrador, a una
base popular, de sectores extraídos de la elite social. En sus orígenes mismos, entonces, debería
buscarse la comprensión de esa vocación por el poder que históricamente a caracterizado al

19
   Rubins Roxana y Cao Horacio, La situación de las provincias periféricas argentinas; en: IADE ed. resp., Revista
Realidad Económica Nº 124, Color Papel Impresiones SRL, Buenos Aires, 1994.
20
   Di Tella Torcuato S., Perón y los sindicatos, Ariel, Buenos Aires, 2003, pp. 84-85.
21
   Municipalidad de Reconquista, Registro de Decretos Nº 3:1944-1950, 31/05/1947, Dto. Nº232, Folio 199.
peronismo y, deducida de ésta, su configuración como un movimiento fuertemente pragmático
antes que ideologista.22 Sobre la participación de esa elite en él, Darío Macor señala:

                 “La mayor coherencia y funcionalidad lograda deriva, fundamentalmente, de su
                 lealtad a un proyecto político [...] que pone el acento –cada vez más
                 excluyentemente- en la legitimación de la pertenencia de los sectores populares a
                 la sociedad, para esbozar el diseño de un nuevo pacto estatal, cuyos efectos
                 prácticos garantizarían su continuidad misma como dirigencia estatal. Este
                 pragmatismo no reclama como necesaria la redefinición de tradiciones político-
                 ideológicas que, por el contrario, conviven sin contradecir la eficacia de la empresa
                 común emprendida”.23

        El segundo factor determinante para que estos sectores medios se tornen disidentes del
sistema hegemónico será su participación, compartida con otros sectores, en un campo ideológico
que el peronismo luego denominaría como unidad nacional. Esta refería a la unidad organizativa
de las fuerzas políticas del país para impulsar un proyecto de desarrollo nacional opuesto al de los
sectores vinculados a los mercados e intereses externos.24 Dicho proyecto era constituido por
máximas ideológicas, luego elaboradas como principios doctrinarios del movimiento, basadas en
la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Este espacio ideológico fue
el marco dentro del cual el sentido instrumental o práctico de la política adquiría legitimación.
        Ahora bien, a partir de las vinculaciones de la elite anti-statu quo local con la dirigencia
provincial y nacional se fueron concretando en la ciudad las dos estructuras políticas que
confluyeron en el peronismo. El sector relacionado a la intervención en la provincia de Oscar
Aldrey, especialmente con su ministro de Gobierno Leandro Meiners, constituyó el Partido
Laborista; mientras que el vinculado a los radicales disidentes Antille y Greca hicieron lo propio
con la Junta Renovadora de Reconquista.

El movimiento obrero:
        Hacia comienzos de la década de 1940, los medios de comunicación local denunciaban la
precariedad de las condiciones de existencia de los sectores trabajadores del departamento
General Obligado, principalmente en lo que hacía a la depreciación de sus salarios reales
respecto al costo de vida. Tras asumir el gobierno de la revolución de junio de 1943 las mismas
fuentes, que no pueden sospecharse de oficialistas, expresan el rápido alivio que trajo para dichos
estratos sociales las medidas impulsadas desde la Secretaría de Trabajo.25 A la movilización que
de por sí esto generaba en la clase obrera se le sumaba, a fines de julio de ese año, el traslado a
la ciudad de Reconquista de la entonces Oficina Regional del Departamento Provincial de Trabajo
que se encontrara en Vera. “Es el modo de intervención estatal, en especial la política llevada
adelante por la Secretaría de Trabajo y Previsión, lo que pone en crisis un orden basado en una
alta frontera de exclusión política y social, y desencadena este estado de movilización general”,
señala Macor.26 Politizados por este medio y convertidos en actores políticos, los gremios de la
región madurarán en su organización y lucha reivindicativa, surgiendo incluso en ramos sin
protección sindical como ladrilleros, gráficos, magisterio y municipales. Las comisiones directivas
de numerosas entidades, tal como lo demuestra Torcuato Di Tella para el caso de los poderosos
Sindicatos de Obreros de la Industria del Quebracho de Villa Guillermina y Villa Ana, renuevan
totalmente sus planteles durante esta etapa desplazando a la dirigencia que comulgaba en las
corrientes de pensamiento tradicionales del movimiento obrero.27 De esta manera, la clase
trabajadora encontraba en el proyecto nacional-distribucionista la concreción de beneficios que
fueran frustrados en etapas anteriores, por lo cual su integración al peronismo será comprendida

22
   Sobre movimientos populares pragmáticos e ideologistas, vid: Di Tella Torcuato S., op. cit..
23
   Macor Darío, Elites estatales en los orígenes del peronismo. El caso santafesino; en: Macor Darío et. al. Revista
Estudios Sociales Nº 4, Imprenta UNL, Santa Fe, Primer semestre 1993, pp. 67. Macor sostiene que el proyecto político
del peronismo está “desprovisto de ambiciones ideológicas”, cuestión que aquí no es compartida pero nobleza obliga
que sea mencionada.
24
   Feinmann José P., Estudios sobre el peronismo, Legasa, Buenos Aires, 1984-2ºed.(1983), pp. 128.
25
   Tribuna, 13/07/1943, pp. 1.
26
   Macor Darío, op. cit., pp. 63.
27
   Di Tella Torcuato S., op. cit., 115 a 123.
como resistencia a un modelo que representaba ese período superado. Aun así, dicho aporte no
fue absoluto; un duro núcleo opositor a esa fuerza política encarnó el Sindicato de Empleados y
Obreros del Azúcar de Tacuarendí, controlado por el socialismo. En Reconquista por su parte, el
Centro de Empleados de Comercio se mantuvo influenciado por el radicalismo hasta mediados de
1946, cuando la dirigencia peronista desplaza a aquellos del gremio. El movimiento obrero del
norte santafesino, de manera individual ya que hasta entonces no contaba con una central
regional, conformó la base social y gran parte del cuerpo dirigencial del Partido Laborista.
La UCR Junta Renovadora.
        Los antecedentes de la Junta Renovadora local se hallan en la dura lucha que las líneas
internas del antipersonalismo, expresado en la UCR de Santa Fe, sostuvieron al terminar la
década del treinta. Desde 1916, debe recordarse, el radicalismo de la provincia se presentaba
escindido en dos estructuras que concurrían a elecciones con candidatos propios: los radicales del
Comité Nacional, personalistas y seguidores del entonces gobernador Manuel Menchaca, y los de
Santa Fe integrados por la vieja guardia provincial que se abriría al sentirse relegada por aquel
mandatario. El antipersonalismo provincial, a diferencia del alvearista, no se sustentaba sobre los
grupos sociales más tradicionales, sino que poseía una fuerte tradición alemista que lo alejaba del
conservadurismo para darle un corte reformador populista.28
        Hacia fines de 1940 se producen elecciones internas dentro del radicalismo de Santa Fe
para designar candidatos a gobernador y vice, legisladores provinciales y concejales de la ciudad.
A ella concurrieron dos vertientes internas fuertemente enfrentadas en el departamento. La
primera de ellas estaba conducida por el senador por General Obligado Prudencio Ledesma,
alineado al gobernador Manuel María de Iriondo, mientras que el otro sector era dirigido por el
diputado provincial Juan Vrillaud y poseía como máximo referente al diputado nacional Carlos A.
Pita. El triunfo de la agrupación oficialista en estas primarias resultaría en un agravamiento del
malestar interno del partido. La disidencia vrillosista, en vísperas a los comicios generales del 15
de diciembre, aconsejó a sus adherentes votar por los candidatos a concejales del Comité
Nacional o del demoprogresismo.29 La segura victoria de Ledesma en el departamento se
transformó así en una importante derrota en manos de sus correligionarios personalistas, que
también ganaron la ciudad. El senador mismo quedó envuelto en un escándolo de fraude al
descubrirse una misiva, por él firmada, en la que daba a conocer al comisario de Villa Ana los
detalles de la estafa planeada.30 El escepticismo creció cuando el gobierno de Iriondo, aduciendo
impugnaciones como la descripta, resolvió efectuar una nueva elección de electores a gobernador
y vice en algunos de los departamentos perdidos por su partido. De esta forma garantizaba el
triunfo para el binomio antipersonalista Joaquín Argonz-Emilio Leiva.
        Tras estos acontecimientos el agrupamiento encabezado por Pita-Muniagurria-Vrillaud
resolvió romper y conformar una tercera estructura radical santafesina denominada
Impersonalista, en agosto de 1941. Sorpresivamente, en las elecciones de noviembre para la
renovación parcial del órgano deliberante reconquistense, la UCR Impersonalista se impondría
logrando colocar dos de tres concejales: Celestino Lanteri y Roberto C. Kohli. El tercero en esta
lista era Juan Fabrissín.
        Roberto Kohli venía de la radicalista de la convención santafesina, era presidente de la
Sociedad Rural de Reconquista desde 1939 –lo sería hasta 1947- y había sido intendente entre
julio y diciembre de 1940. Sin embargo este no seguirá los pasos del grueso del impersonalismo
hacia el peronismo. Mientras, Celestino B. Lanteri era un radical yrigoyenista de gran militancia
institucional y periodística en la ciudad, era director del diario La Palabra -editado entre 1935 y
1944-, también miembro activo de la Sociedad ruralista e integrante de la Asociación de
Productores Forestales. Había sido ya concejal en 1929 por el personalismo hasta el golpe militar
a Yrigoyen. Este es un laudo que lo perseguiría siempre: era presidente del Concejo en 1943
cuando el golpe de junio clausararía el organismo y será comisionado municipal en 1955 cuando
derroquen a Perón.
        En cuanto a Juan Vrillaud, había sido este intendente de Reconquista en 1922-23 y
gobernador del Territorio Nacional del Chaco a comienzos de la década de 1930, tiempo en el
cual trabó estrechas relaciones con Carlos Pita –exministro de gobierno de Ricardo Aldao en

28
   Del Barco Julio et. al., Extracción social del grupo dirigente santafesino en la década 1920-1929, www.unl.edu.ar.
29
   Tribuna, 14/12/1940, pp. 1.
30
   Tribuna, 18/01/1941, pp. 1.
1927-28-, Armando Antille y Alejandro Greca. Su hermano Alcides Vrillaud, también dirigente del
impersonalismo local, había sido edil entre 1928 y 1930.
       Tras la Revolución Nacional que depositó a Ramírez en la Presidencia de la Nación,
comenzará a darse el acercamiento de algunos dirigentes de segunda línea de la UCR al
secretario de Trabajo coronel Juan D. Perón. A comienzos de agosto de 1945 estos contactos se
plasmarían en la incorporación de Hortensio Quijano al gabinete nacional. Ni bien concretada esta
negociación el sector radical se abocó a organizar una nueva fuerza política nacional. En este
sentido durante el mes de agosto Alejandro Greca, miembro de dicha facción junto a Antille y Pita,
se reunió con los referentes impersonalistas de los departamentos santafesinos; por General
Obligado se encontraban Juan y Alcides Vrillaud. De estas gestiones resultará a mediados de
diciembre de 1945 la constitución de la Junta Departamental de la Junta Renovadora Nacional, la
que tuvo su sede en Belgrano 450, al lado de la Imprenta La Palabra. La junta estaba presidida
por Celestino Lanteri, secretario Wenceslao Correa, tesorero José Fabrissín, vocales Rufino
Antonio, Juan Fabrissín, Basilio Guinala y Cándido Gutiérrez.
       La explícita adhesión a la figura de Perón y la participación de sus referentes nacionales –
Quijano y Antille- en el gobierno nacional, le valió a este sector la acusación de colaboracionistas
por parte de sus correligionarios que procederían a desafiliarlos del radicalismo.

El Partido Laborista.
        El laborismo muestra una estructura social más homogénea que los radicales renovadores,
ya que los elementos de la elite anti-statu quo en él se restringen a aquellos hombres vinculados,
a través de la conducción de alguna repartición pública en la ciudad, con el ministro de Gobierno
Leandro Meiners, dirigente venido también de las filas radicales. Esto le adjudicó al PL una
novedosa cercanía social entre sus dirigentes, en su gran mayoría secretarios generales de los
sindicatos locales, y sus bases políticas; cuestión que también se apunta en el organismo
nacional.31
        Las instituciones que servieron de vehículo para la conformación de dicha fuerza política
en la ciudad y en el departamento fueron la Jefatura Departamental de Policía, la Fiscalía General
de Rentas y la Subdelegación de la STyPS. Bajo la órbita directa del Ministerio de Gobierno,
Meiners digitará a los jefes de policía para que conformaran en cada distrito de la provincia una
junta laborista de cinco miembros que sirviera de plafón para estructurar el nuevo partido. 32 En
General Obligado el jefe de la fuerza era Luis Gil, radical del CN que hasta 1942 presidiera su
mesa directiva local. Consustanciado con el proyecto de su ministro se abocó pronto a la tarea de
conformar las juntas locales en su jurisdicción durante noviembre de 1945. Su hermano, el
farmacéutico Enrique Gil, dirigente de la UCR-SF, desempeñaría una importante labor proselitista
desde la Fiscalía de Rentas Provinciales de Reconquista, siendo él mismo candidato a senador
departamental laborista –fallecería en 1948 siendo senador-.
        Por último, la institución más relevante en el asentamiento de las bases de “la nueva
conciencia en marcha” sería la Subdelegación de la STyPS. Esta se instaló en la ciudad de
Reconquista el 30 de julio de 1943, trasladada desde Vera, en sus oficinas inauguradas por calle
Iturraspe frente a la Plaza 25 de Mayo. Juan Carlos Welsh fue designado su director hasta la
intervención de la repartición en diciembre de 1945, a partir de la cual quedaría a cargo de Romeo
H. Gietz. Su instalación, de ha dicho ya, generó una enorme movilización de las masas obreras de
la región. Tras una larga historia de luchas frustradas, la clase trabajadora veía concretada en
pocos años una serie importante de sus reivindicaciones más caras. Tal politización popular no
era, sin embargo, consecuencia de una coyuntura favorable o un modelo político distinto, sino que
intentaba ser su causa. El titular de la secretaria de Trabajo, coronel Juan Perón, sabía bien que
cualquier proyecto de país opuesto a los poderes tradicionales debía contar con una fuerte y
movilizada base social sobre el cual sustentarse. Este sería el sentido de su gestión durante el
gobierno de la revolución de junio y el espíritu del Primer Plan Quinquenal. Los sectores obreros
reconquistenses percibían esta orientación y se convertían en actores políticos a través de su
resistencia a volver a etapas de concentración del ingreso nacional. Bernardino González,
secretario general del Sindicato de Panaderos local, lo expresaba claramente:


31
     Di Tella Torcuato S., op. cit., pp. 54.
32
     Tribuna, 02/12/1945, pp. 1.
                 “Afirmamos que nuestra Carta Magna, al establecer la libertad de comercio, nunca
                 ha pretendido dar rienda suelta a la usura y a la explotación del hombre, y que si las
                 han realizado es porque estuvieron amparados por malos políticos y policías
                 bravas...
                 Esa situación denigrante es la que añoran dichos señores y nosotros los obreros no
                 estamos dispuestos a volver a esa época de miserias y relajamiento. Aspiramos a
                 mantener y defender el mútuo respeto que hemos conseguido por medio de la
                 Secretaría de Trabajo y Previsión.”33

         Luis Oporto, titular del Sindicato de la Construcción, manifestaba a comienzos de octubre
de 1945 que “en este apartado lugar norteño, no han fracasado los postulados de la revolución del
4 de junio” y remataba: “nuestro lema de guerra y de paz es „Apoyamos a quien nos apoya‟”. 34
Esta entidad obrera era, a la fecha y con 680 afiliados, la más importante y dinámica entre las
existentes en Reconquista. Su secretario general, incluso, será protagonista como orador en el
acto del 18 de octubre de 1945 realizado en Santa Fe en adhesión al coronel Juan Domingo
Perón. Luis Apolinario Oporto fue el máximo referente gremial en la Junta local del Partido
Laborista y uno de sus miembros más combativos. En diciembre de ese mismo año organizó una
pintada furtiva sobre los frentes de los domicilios de los más destacados miembros de la oposición
política, con leyendas como Viva Perón, Viva Meiners futuro gobernador, Abajo los vende Patrias,
Viva el Partido Laborista. La cólera en la que montara el antiperonismo llevó al intendente
municipal, el demoprogresista Enrique Sellarés, a enfrentarse con Meiners, y a Luis Gil, acusado
por la pasividad policial, a tener que detener a Oporto.35 El suicidio del ministro en mayo le
permitió a Sellarés mantenerse en su cargo hasta abril de 1948, sin mayores enfrentamientos con
las autoridades provinciales.
         Si bien no se posee la fuente que permita confirmar la composición de la Junta local del
Partido Laborista, de los datos que refieren a cómo quedó luego conformada la posterior comisión
Pro- Partido Único –en la que se intercalan sus dirigentes con los de la Junta Renovadora- se
puede deducir el siguiente listado: Enrique Gil, Luis Oporto, Humberto Cascino, Pablo Spinazzi y
Aurelio Escobar.36 De todos solamente Gil no pertenece al gremialismo. Esta fuerza política
contaba también con una Juventud partidaria dirigida por José L. Roveda y Jacobo Moisés.
         Ahora bien, no todo el espectro obrero adheriría ni al laborismo ni a la candidatura de
Perón. En el departamento una oposición muy fuerte y directa encarnaría el socialista Sindicato de
Empleados y Obreros de la Industria del Azúcar de Tacuarendí. Su enfrentamiento con el
oficialista gremio de la Construcción de Reconquista llevaría al fracaso el Congreso Obrero de
diciembre de 1945 que intentaba formar una central regional que se denominaría Sindicatos
Unidos del Norte de Santa Fe.37 Tras estos hechos el gremio azucarero decidió su desafiliación de
la CGT “por considerar fundadamente que dicha central obrera, lejos de preocuparse de los
genuinos intereses obreros de sus filiales, se halla subalternamente empeñada en una campaña
agena a sus fundamentales principios”(sic).38 Esto le valió, en febrero del entrante año, la
intervención por parte de la Delegación de la STyPS de Santa Fe, la que será levantada en junio
dejando a cargo de la entidad a la misma comisión directiva que se venía desempeñando hasta la
intervención. Ella era presidida por Sebastián Ovejero. En febrero de 1949 este sindicato movilizó
a los demás ingenios en reclamo de quincenales adeudados y mejoras salariales. Tras viajar a
Buenos Aires a entrevistarse con el gabinete nacional, no satisfechos en sus demandas,
declararían una importante huelga en abril que los volvería a conflictuar con la Subdelegación de
la STyPS.39
         Aun así, entre las organizaciones es determinantemente mayoritaria la participación obrera
en el peronismo. De 18 entidades gremiales sobre las que se posee constancia de actividad entre
1945-46, su ordenamiento, según la relación con este partido, dispondría a 12 de ellas como


33
   Tribuna, 05/09/1945, pp. 1.
34
   Tribuna, 04/10/1945, pp. 3.
35
   Tribuna, 16/12/1945, pp. 3; y 18/12/1945, pp. 1.
36
   Tribuna, 07/10/1946, pp. 1.
37
   Tribuna, 15/12/1945, pp. 4.
38
   Tribuna, 20/12/1945, pp. 6.
39
   Tribuna, 07/04/1949, pp. 1.
confirmadamente peronistas, 5 como muy probables y 1 opositora al momento estrictamente
formativo de dicha fuerza.

   Gremios Identificados con el Peronismo:
      -Unión de Obreros de la Construcción: constituye el más importante soporte gremial del
      peronismo. Luis A. Oporto -secretario general- y José Sarmiento -vocal- formaron parte de
      la Junta local del Partido Laborista. En diciembre de 1945 eligió su nuevo Consejo
      Directivo presidido, en ausencia de Oporto en prisión, por Agustín Ponce. Muchos de sus
      miembros –Sebastián Mordacini, José Ramos y el mismo Sarmiento- conformaron luego la
      segunda línea dirigencial del Partido Peronista.
      -Sindicato de Mozos: su máximo referente, Aurelio Escobar, fue miembro activo del Partido
      Laborista, integrante de la Junta Pro-Partido Único y titular de la Subdelegación CGT en
      1949.
      -Sindicato de Obreros Ladrilleros: nacido en septiembre de 1945 desplegó una importante
      actividad dentro del sindicalismo oficialista a través de su titular Virgilio Ledesma y su
      hermano Jorge, directivo de la CGT en 1949.
      -Sindicato de la Madera: su máximo dirigente, Leonardo Beltrame, será secretario general
      de la CGT local en 1952 y concejal electo en 1954.
      -Sindicato de Obreros Aceiteros: su secretario general, Justo Gómez, será dirigente del
      Partido Peronista y concejal en 1954.
      -Asociación de Trabajadores de la Sanidad: su secretario general Juan Pezz será
      funcionario municipal en 1950 y concejal oficialista en 1952.
      -Sindicato de Obreros Panaderos: su titular Bernardino González manifestaba
      abiertamente su adhesión a Perón.
      -Unión Ferroviaria: sus líderes, Educardo Blanch será el primer intendente peronista (1948-
      52) y luego senador provincial (1952-54), mientras Dante Duvidio Avalos, será funcionario
      municipal oficialista en 1950 e intendente en 1952.
      -Sindicato de Obreros y Empleados Telefónicos: era el gremio fundador del Partido
      Laborista a nivel nacional a través de Luis Gay. Si bien no hay datos directos de su
      participación en la estructura local, acontecimientos posteriores permiten confirmar su
      adhesión al peronismo.
      -Sociedad de Gráficos: su presidente Oroberto Ortíz fue miembro del Partido Laborista.
      Aún así, hacia 1949 elementos sindicalistas parecen dominar la entidad adhiriendo al
      conflictivo paro nacional de los gráficos disidentes de la CGT federados en FATI.
      -Sindicato de Maestros: surgido hacia el mes de noviembre de 1945. De acuerdo a las
      columnas de opinión antiperonistas del diario Tribuna este sindicato habría sido creado
      desde el gobierno de Aldrey. Fue dirigido por Beatriz A. de Yocco, integrante del Partido
      Peronista Femenino local.
      -Sindicato de Obreros Municipales: constituido en julio de 1946 a raíz de los conflictos
      salariales que sostuvo con el intendente Sellarés. Su presidente Alejandro Romero y su
      secretario general Zacarías Ortíz eran militantes del peronismo.

   Gremios Posiblemente Identificados con el Peronismo:
      -Federación Obreros del Tabaco, concentrados en la fábrica de cigarrillos del señor Carlos
      Malberti y el Sindicato de Luz y Fuerza cuya patronal era la Compañía de Luz y Fuerza
      Suizo-Argentina. También se encuentran en esta categoría los empleados de diferentes
      niveles y esferas del Estado: Asociación Trabajadores del Estado, Empleados Bancarios,
      Sindicato de Obreros y Empleados de Correo.

   Gremios opositores al peronismo:
      -Centro de Empleados de Comercio: fundado en diciembre de 1938 mantendría una
      importante influencia radical a través de la figura de Domingo Beneventano, hombre fuerte
      del radicalismo del Comité Nacional que en los años cincuenta se transformará en el más
      duro opositor a las gestiones peronistas del municipio. Durante la primera mitad de la
      década de 1940 estuvo presidido por Máximo Roeschling, hombre de la oposición que tras
      ser derrocado el peronismo sería designado comisionado en la comuna de Avellaneda.
      Sólo Perfidio Martínez, integrante de las primeras comisiones directivas, tendrá luego
        participación en la formación del peronismo local. Es a partir de la renovación de
        autoridades del 1 de junio de 1946 cuando éstos desplacen al radicalismo de la conducción
        de la entidad, siendo elegido secretario general Avelino Álvarez, fundador del laborismo y
        funcionario municipal del oficialismo en 1950.

   El Partido Laborista y la Junta Renovadora, si bien llevaban candidatos provinciales y
nacionales en consenso basados en la estructura legal del primero, desarrollaron su campaña
electoral de manera separada, sin conformar lo que más tarde el peronismo denominaría
“comandos tácticos electorales”. En los comicios locales a presidente y vice de la Nación el
peronismo se adjudicó la victoria con 1.811 votos contra 1.197 de la Unión Democrática. En ellos
también se adjudicó la banca del senado y de la Cámara de Diputados provinciales, para Enrique
Gil y Adolfo Vicente Rubino respectivamente. Tras las elecciones, el 23 de mayo, Perón ordenó la
disolución de los partidos que habían participado del oficialismo para formar el Partido Único de la
Revolución. Al efecto se creó una Junta Coordinadora de la nueva estructura, en la cual los
laboristas pusieron serias resistencias a perder su autonomía política. En Reconquista esta Junta
Pro-Partido Único estuvo presidida por Alberto Vrillaud, hermano de los renovadores Juan y
Alcides, quien fue intendente entre los años 1935 y 1939. En la asamblea constitutiva del 25 de
agosto de 1946 también se decidió la creación de un periódico semanario que funcione como
órgano de prensa de la actividad partidaria y gremial del peronismo. El mismo, que se
denominaría La Voz del Pueblo, quedó bajo la dirección de la dilecta pluma de Celestino Lanteri.
        En junio de 1947 la Junta Coordinadora Nacional pedirá al presidente el permiso para
denominar a esta fuerza política con su nombre y, a fines de este año, culmina con sus funciones
tras aprobar el estatuto del flamante Partido Peronista.


                               Parte II: Crisis del sistema político.
                                         El peronismo en el poder.
La estructura partidaria.
        La segunda mitad del siglo encontrará en Reconquista a un Partido Peronista inmovilizado
por una profunda crisis interna. La misma se había iniciado a comienzos de 1948 con la breve
escisión del Partido Obrero de la Revolución, que había seguido los pasos autonomistas del
laborismo provincial conducido por el entonces gobernador Waldino Suárez. Tras la reunificación,
el intervencionismo al organismo departamental de renovaría en octubre de 1949 y en enero de
1953. Durante este período la acción partidaria propiamente dicha se supeditó exclusivamente al
Subcomando Táctico, encargado de la actividad electoral y de la organización de los actos de
homenaje en ocasiones del calendario peronista. La ausencia de “acción partidaria”, la “falta de
organización correcta de la agrupación” y la “disgregación a causa de intereses y cuestiones
circunstanciales” era el cuadro descripto por la misma dirigencia local.40
        Recién con la intervención de Oscar C. Urdapilleta al Partido provincial en 1953 pudo
reorganizarse el organismo local y departamental, con injerencia personal de éste. El 6 de
septiembre de ese año se realizaron, después de muchos años, elecciones internas a la que
concurrieron dos listas. El Consejo de Unidad Básica Nº 60 Reconquista quedó conformado de la
siguiente manera: “Alberto Vrillaud, secretario administrativo; Porfidio Marcelino Martínez,
secretario de organización; Ismael Lascano, secretario de informaciones; Desiderio Vicente
Sandoval; secretario de afiliación; César Mauricio Torossi, secretario de proselitismo; Pedro
Manuel Roselli, secretario de adoctrinamiento; Celestino B. Lanteri, secretario de asistencia;
Pedro B. Zotto, secretario de finanzas”.41 Sin embargo, la reactivación del partido se demoraría un
año más, organizándose a través de las comisiones edilicia, deporte y esparcimiento.42
        A esta estructura se le agregaba la Rama Femenina del partido, frente de la cual se
hallaba la delegada censista de Reconquista Ada Beltrán de Cereijo, cuyo nombramiento


40
   Tribuna, 20/02/1948, pp. 1 y 15/10/1949, pp. 1-2; y Pasquali Patricia S., Del peronismo al desarrollismo 1946-1962;
en: De Marco Miguel A. et. al., Historia de Santa Fe, Librería Apis, Rosario, 1992, pp.175-176.
41
   Tribuna, 20/11/1953, pp. 2.
42
   Tribuna 16/10/1954, pp. 2.
dependía de la delegación provincial.43 En cuanto a la Juventud Peronista, su reorganización se
concretaría a fines de 1954. El Comando Departamental de la Juventud Peronista tendría como
coordinador a José Luis Roveda, quien había estado al frente de la anterior Juventud Laborista
(1946). Le seguían como titulares Federico F. Riva, Dick F. R. Gallo, Carlos Kohli, Antonio E.
Pampiglioni, Héctor D. Vacou y como suplentes José W. Sarmiento, Carlos F. Sander, Horacio
Quintana, Aldo R. Vidoz y José A Vadillo.44
        Por último, el partido contaría también con su propio órgano de prensa llamado La Voz del
Pueblo, creado en octubre de 1946. Su dirección estuvo a cargo de Celestino B. Lanteri, quien
había sido responsable ya del semanario La Palabra entre los años 1935 y 1944. Hombre de larga
tradición yrigoyenista, Lanteri era poseedor de una trabajada pluma en la que el pensamiento de
la elite anti-statu quo local encontraba su máxima –y muchas veces extrema- expresión: fuerte
conciencia nacionalista, estatista, antioligárquico y, hacia finales de la etapa peronista,
anticlerical.45 El divisionismo interno habría afectado la edición de este semanario y provocado su
desaparición, ya que el Nº 31 del mes de junio de 1947 es el último –y único- ejemplar que ha
sobrevivido en archivos públicos y privados.46

El movimiento obrero.
         Ante la prolongada crisis que viviera la estructura partidaria, fue el gremialismo oficialista el
que sostuvo en actividad al peronismo local. Por un lado, a través de las subcomisiones de la CGT
Regional: cultura, prensa y propaganda y el Centro voluntario de dadores de sangre. Por otro, a
partir de los sindicatos más dinámicos de comienzos de los años cincuenta: Empleados de
Comercio, Madereros, Aceiteros, Maestros, enfermeros y Mozos.
         En cuanto a la Delegación Regional de la CGT, tras sufrir también de la intervención a
fines de 1949, retorna a la normalización a partir de la constitución, en abril de 1952, de su Mesa
Directiva. El plenario de dirigentes zonales elige, en esa oportunidad, como delegado regional a
Alberto McCoubrey y como secretario general de la Subdelegación Reconquista, con sede en
Belgrano 1112, a Leonardo Beltrame.47 Este último era un joven de 28 años que, tras terminar sus
estudios primarios, ingresaría a trabajar en la fábrica de aberturas de madera Torossi. Allí
emprendería su militancia gremial en el Sindicato de la madera siendo, junto a Mario Godoy, sus
referentes durante la etapa peronista. Hombre intransigente frente a la patronal, vehemente e
instruido, lograría hacia 1954 ser concejal electo por el Partido Peronista, cargo que no llegaría a
asumir debido a la intervención de marzo de 1955.48 Cabe destacar en Beltrame, a fin de apuntar
futuras variables interpretativas, su pensamiento declaradamente anticlerical y su relación
conflictiva con el cura párroco local Juan B. Lovatto. También su especial pelea por el blanqueo y
sindicalización de los trabajadores de Avellaneda, de donde era oriunda su familia y donde el
Círculo Católico de Obreros poseía cierto peso.49
         Beltrame estaría a cargo de la secretaría general de la central obrera hasta febrero de
1954, año en que fue reemplazado por la docente Beatríz Acosta de Yocco, directora de nivel
primario y dirigente del Sindicato de Maestros. Bajo su égida se desarrolló la Escuela Sindical Nº
72, de la cual sería su rectora, y el Centro Voluntario de Dadores de Sangre “Luis Agote”.50
Fuertemente identificada con el peronismo, de gran actividad dentro de sus filas, no llegó a ocupar
lugares en los primeros planos de la estructura partidaria. En 1955 Leonardo Beltrame vuelve a
dirigir la central local.

La gestión municipal.

43
   Tribuna, 14/01/1964, pp. 2.
44
   Tribuna, 14/12/1954, pp. 2.
45
   La Voz del Pueblo, Reconquista, 21/06/1947, Año I, Nº 31. Quarín David, Periódicos y revistas de Reconquista
(1893-2004); en Edición 4, Reconquista, 18/11/2004, Año XXXI, Nº 4333, pp. 16-17.
46
   Archivo Histórico Municipal de Reconquista; Museo Histórico de la Ciudad de Reconquista; Emeroteca privada del
prof. Pablo A. Pila, Avellaneda, Santa Fe.
47
   Tribuna 05/11/1949, pp. 1 y 30/04/1952, pp. 1.
48
   Tribuna, 11/03/1954, pp. 4 y 04/03/1955, pp. 1.
49
   Entrevista a Horacio Beltrame (Hno). L. Beltrame tendría un altercado personal en 1951 con el pbro. Lovatto, en
oportunidad de su casamiento.
50
   Tribuna, 25/02/1954, pp. 1. Sobre la creación de la Escuela Sindical no se poseen datos, mas no hay referencias a ella
antes de 1954.
         El redireccionamiento dado por el general Perón a su política económica encontró en
Santa Fe una temprana representación en la gestión del gobernador ingeniero Juan H. Caésar. La
formula, acompañada por el doctor Álvaro González, se impuso en las elecciones de mayo de
1949 a través de un peronismo que, desde 1945 en la provincia, recién ahora lograba unificar su
estructura en un partido único. Su triunfo fue indiscutible en Reconquista, donde obtuvo el 55,3%
de los votos. Tal como lo preveía el mecanismo constitucional, Alberto Vrillaud y Juan Zarza
fueron designados electores de gobernador y vice por el departamento General Obligado. En el
mismo proceso fueron también electos Enrique Roulet y el gremialista ocampense Andrés
Sandoval, como senador y diputado provinciales.51
         Caésar instrumentó un reajuste general presupuestario, intentando dar un corte a la
tendencia in crescendo de la burocracia, e implementó medidas que redundarían en un aumento
de las coparticipaciones municipales. Además “permitió la construcción de viviendas tipo
monoblock y la realización de obras viales e hidráulicas [...] a través del Banco Provincial se
facilitó el crédito a los agricultores, producto del cambio de política tendiente al fomento agrícola
que caracterizó al segundo gobierno del General Perón”.52
         En noviembre de 1951 la renovación del ejecutivo provincial forzaría su coincidencia con la
elección de presidente y vice de la nación, para la cual Perón había obtenido la facultad
constitucional de postularse. La formula consagrada a la gobernación, como ya se ha visto, sería
la oficialista Luis Carcamo-Enrique Roulet, reconquistense este último.53 En reemplazo de Roulet
en el senado es elegido Eduardo Blanch, quien ocupaba desde 1948 la intendencia municipal de
Reconquista. Tras la asunción generalizada del 4 de junio de 1952, la nueva administración
provincial designó como intendente de la ciudad al jefe de Estación de Ferrocarril local, dirigente
de la UF y delegado organizador del Partido Peronista departamental Dante Duvidio Avalos.54
         Paralelamente se normaliza el funcionamiento del Honorable Concejo Deliberante,
intervenido en 1950 y reemplazado por una Comisión Administradora Municipal designada por el
Ejecutivo Provincial con iguales prerrogativas y facultades, pero enteramente peronista.55 El nuevo
Concejo de 1952 estaba constituido por los peronistas Humberto H. Cascino (presidente),
Celestino Lanteri, Juan Pezz y Horacio Vaccalluzzo y el radical Domingo Beneventano.56
         Tanto la gestión provincial como la municipal demostraron pronto una considerable
impericia para resolver los problemas inmediatos a sus respectivas administraciones. En el ámbito
local, a poco de asumir Avalos pudo concretar la inauguración de la Estación Municipal Terminal
de Omnibus “17 de Octubre”. El 12 de septiembre se efectuó el acto, con presencia del
gobernador, el senador y otros funcionarios provinciales. El 5 del mes siguiente comenzó su
funcionamiento.57
         Dos años más tarde el radicalismo, en voz del concejal Beneventano, pondría en la mira a
esta obra denunciando irregularidades económicas cometidas por las autoridades municipales
durante su construcción. Este caso se convertió en el símbolo de la corrupción peronista creado, o
al menos alimentado, por la oposición. Durante su tratamiento en el Concejo Deliberante, en junio
de 1954, la agitación generada por las acusaciones del edil radical provocó la suspensión de la
sesión. Blanch, en cuya intendencia se efectuó su construcción, y Beneventano la seguirían en los
medios, solicitada tras solicitada, hasta alcanzar la nada.58
         A comienzos de 1953 la situación económica de la municipalidad se declaró insostenible.
En busca de oxigenar las cuentas, el intendente Dante D. Avalos decide un incremento en la Tasa
General de Inmueble. Su anuncio llega en un momento de profunda deficiencia en la prestación
de los servicios públicos básicos. Esto generó un estado de desencanto y protesta en los vecinos


51
   Tribuna, 10/05/1949, pp. 1.
52
   Pasquali Patricia S., op. cit., pp. 180.
53
   La reforma de la Constitución Provincial de 1949 había reemplazado la elección de segundo grado para gobernador y
vice por el mecanismo de elección directa. También había extendido los mandatos legislativos provinciales a seis años.
54
   Municipalidad de Reconquista , Libro de Actas de Toma de Posesión de Intendentes: 1922-1976; y Tribuna,
13/06/1952, pp. 1.
55
   Tribuna, 20/10/1950, pp. 1. CAM: Avelino Alvarez, Conrado Cúneo, Horacio Vaccalluzzo, Juan Pezz y Dante
Avalos.
56
   Tribuna, 07/06/1952, pp. 3.
57
   Tribuna, 13/09/1952, pp. 1.
58
   Tribuna, 29/04/1954, pp. 1 / 11/06/1954, pp. 1 y 25/06/1954, pp. 1.
que preocuparía al oficialismo. El semanario Tribuna, en su editorial del 9 de enero 1953
manifestaba:

                 “[...] nunca nuestro municipio se ha encontrado con dificultades de la magnitud que
                 soporta en la actualidad.
                 Sus arcas exhaustas, el personal impago, sumando muchos miles de pesos los que
                 se necesitan para poner al día los sueldos y otras cuentas; [...] las calles en un
                 estado deplorable [...]; el riego [...] deficiente”.59

        La crisis municipal determinó, a fines de abril, la presentación de la renuncia de Dante
Duvidio Avalos. El gobierno de la provincia, lento como el local para encarar respuestas a
problemas concretos, se demoraría cuatro meses en decidirse sobre la cuestión. El 25 de agosto
era aceptada la dimisión del ferroviario y asumía el entonces presidente del Consejo Deliberante
Horacio Vaccalluzzo.60 Mientras tanto la declinación de los servicios, los problemas
presupuestarios y el conflicto social continuaban profundizándose. La crítica situación provocó la
fragmentación del oficialismo, que quedó expresada en noviembre de 1953 cuando un sector del
peronismo proponga “un proyecto de resolución para que el Departamento Ejecutivo tome a su
cargo la organización de una reunión del vecindario en la que [...] se diluciden estos problemas y
se trate de hallarle solución...”.61 La imagen que deja este proyecto es la de una gestión
empantanada en la incertidumbre y el inmovilismo.
        Entre tanto, la administración provincial Cárcamo-Roulet se revela marcada por las mismas
deficiencias. Su inoperancia encontró un final en la intervención federal dispuesta por el PEN a
comienzos de 1955. De ella dijo el ministro del Interior, Angel Borlenghi: “se trata de autoridades
que no trabajaban lo suficiente para cumplir con el programa peronista de gobierno”.62 La
intervención comprendió los tres poderes, alcanzando a los legisladores y concejales electos el
año anterior y que debían asumir en abril. El interventor fue el capitán de fragata® Ricardo
Anzorena, “de destacada actuación pública y en las filas del Partido Peronista”.63

                                        La oposición antiperonista.
        Las interpretaciones locales que del peronismo se construyeron al mediar el siglo desde el
amplio espectro exógeno y/u opositor, se ifueron acumulando hasta formar un espiral de variadas
representaciones. Sin embargo, tal diversidad de miradas críticas no se corresponde con una
similar heterogeneidad socio-económica de los sectores que la producen. Estos se hallan, en gran
medida, nucleados en instituciones, partidos, medios de prensa y otros organismos vinculados a
los sectores medios y altos de la sociedad de Reconquista, ligados a su vez a actividades
ganaderas y de servicios comerciales o profesionales. Si se efectúa incluso, un detalle de los
integrantes de cada uno de esos agrupamientos, se evidenciará una superposición significativa de
nombres entre ellos.

Los Partidos opositores.
Unión Cívica Radical:
        La Unión Cívica Radical santafesina arriba a la segunda mitad del siglo sumida en un
nuevo enfrentamiento interno después de la unificación alcanzada tras la experiencia de la Unión
Democrática de 1946. Desde 1916 el radicalismo había estado escindido en dos estructura que se
presentaban a elecciones con candidatos propios: los radicales del Comité Nacional, seguidores
del entonces gobenador Manuel Menchaca, y los de Santa Fe integrados por la vieja guardia
provincial que se había sentido relegada por el mandatario.64 Ambas se prolongaban ahora como
líneas internas dentro de la unidad partidaria: la fracción Unidad (ex Santa Fe) y la Intransigente
(antigua CN).

59
   Tribuna, 09/01/1953, pp. 1.
60
   Tribuna, 30/04/1953, pp. 1 y 27/08/1953, pp. 1.
61
   Tribuna, 26/11/1953, pp. 1.
62
   Pasquali, Patricia S., op. cit., pp. 182-183.
63
   Tribuna, 04/03/1955, pp. 1.
64
 De Marco Miguel (h), Santa Fe: la manifestación más grande del progreso argentino. 1880-1912, en: De Marco
Miguel et. al., op. cit., pp. 141 al 144.
        De los movimientos del partido se tienen datos de cierta continuidad a partir de enero de
1954, en que se concretaron las elecciones internas. A ella concurrieron una lista Blanca,
perteneciente a la fracción Unidad, y otra Verde, sostenida por la agrupación Intransigente. La
primera obtuvo el triunfo en el Departamento y la Provincia y los Intransigentes en Reconquista. El
Comité local quedaba, entonces, compuesto por: Guillermo A. Pietropaolo (I) presidente, Pío
Héctor Martin (I) vice 1º, Rafael Lázaro (I) vice 2º, Domingo Beneventano (I) y Carlos Guida (U)
secretarios. Mientras el Comité Departamental estaría presidido por Raúl Carussi.65
        La convivencia de estas mesas directivas duraría tan sólo 60 días. A mediados de aquel
año, la línea Intransigencia lograba a nivel nacional colocar en la presidencia del partido a Arturo
Frondizi, quien dispondrá pronto la intervención del Comité Provincial de Santa Fe y ésta, más
tarde, la del órgano departamental, ambos en manos de la Unidad. La histórica rivalidad se
restablecería a través de la adhesión del doctor Guillermo Pietropaolo a la intervención, con el
consecuente distanciamiento de los integrantes unionistas del Comité local y del
“desconocimiento, repudio y rechazo a la intervención” por parte de las autoridades
departamentales y provinciales.66 La crisis se prolongaría a lo largo de un año, entre proclamas y
actos de repudio de gran envergadura, como el organizado en enero de 1955 en Las Toscas, al
que concurrirían dirigentes como Carlos Perette, Julio Busaniche y Aldo Tessio.67 Hacia julio
habría de renovarse la ruptura entre radicales de Santa Fe y del Comité Nacional. El organismo
provincial y departamental de estos últimos quedaba presidido por Alejandro T. Gómez y Albino
Fabrissín respectivamente y una Junta Reorganizadora Departamental de la Juventud de la UCR-
CN se constituía, con Aldo Roberts como secretario general.68 De esta manera, el golpe militar
que destituye al general Perón encontraría a los radicales santafesinos nuevamente divididos en
dos estructuras políticas diferentes, adelantando lo que sucedería en enero de 1957 con el partido
nacional.
        Esta crisis por la que atravesaba la UCR local se ve reflejada en una significativa caída de
su caudal electoral. Comparando las elecciones provinciales de 1949 y 1954, se observa en
Reconquista una caída del voto radical de un 20,5%: de 32,7% pasaría a 26 % de los votos
válidos.69

Partido Demócrata Progresista:
        La democracia progresista aparecía en los años cincuenta totalmente desdibujada
respecto a aquella que había gobernado la provincia de Santa Fe dos décadas atrás, con la
gestión del gobernador Luciano Molinas. Tres violentas situaciones había tenido que transitar
desde entonces. En primer lugar, la intervención federal de Santa Fe en 1935 que puso fin al
mandato demoprogresista y, más tarde, el denunciado fraude electoral de 1937 que le habría
impedido retornar a la gobernación. Tras estos acontecimientos, se decidió declarar la abstención
partidaria, levantada tres años después.70 Por último, en 1939 se suicidaba su hombre fuerte,
Lisandro de la Torre, figura de nivel nacional cuyo peso político solapaba los disensos internos y
dinamizaba al partido.
        Reconstituido en la ciudad su Comité local en 1940, presidido por Efraín Armas, la vigorosa
actividad anterior no volverá nunca a ser alcanzada. Producto de ese declive es, sin duda, su
escasa mención en las fuentes recogidas y su pronunciado derrumbe electoral. Aun así, un
hombre del demoprogresismo, Enrique Sellarés, estaría designado en la Intendencia Municipal
entre marzo de 1945 y abril de 1948. Fallece en 1951. Dos años después lo hacía otro de sus
referentes locales, Antonio Vañenzuela, director de Tribuna, diario opositor al gobierno peronista.
        El PDP poseía su base electoral en sectores sociales más concentrados que el
radicalismo, en hacendados, comerciantes y profesionales de estratos medio-altos y altos.
Expresaba también, a nivel provincial, un pensamiento más conservador que su histórico rival, sin
embargo en la esfera local había mantenido una alianza electoral con el socialismo que se
prolongó durante la década de 1930.71 Entre sus dirigentes, en los años cincuenta, militaban

65
   Tribuna, 28/01/1952, pp. 1 y 09/04/1954, pp. 6.
66
   Tribuna, 01/07/1954, pp. 4, 05/08/1954, pp. 1-2 y 27/08/1954, pp. 2.
67
   Tribuna, 28/01/1955, pp2.
68
   Tribuna, 29/07/1955, pp. 3.
69
   Tribuna, 10/05/1949, pp.1 y 29/04/1954, pp. 2. No se poseen resultados de las elecciones de noviembre de 1951.
70
   Tribuna, 23/03/1940, pp. 1.
71
   Molinas Ricardo F. Y Barberis Santiago F., El Partido Demócrata Progresista, CEAL, Buenos Aires, 1983, pp. 28-29.
Victorio y Francisco Arzamendia, Juan B. Tomei, Raúl Nardelli, Ruperto Ramos, José N. Goitía –
anterior UCRSF-, Héctor y Raúl Castets, Santiago Aramburú, Francisco Contepomi y Alberto
Visintini.
        Frente al gobierno del general Perón los demócratas progresistas encarnarían una
decidida oposición centrada en la defensa de los ganaderos del Interior. Así se expresaba “contra
un todopoderoso régimen de una autocracia apoyada aparentemente en las masas y realmente en
el ejército y la policía”.72 Ante la hegemonía electoral del peronismo habría algunos tanteos
fusionistas a nivel provincial con la UCR, pero la situación interna de esta última –sumida en la
pugna unionista e intransigente- haría renunciar a tales propósitos. Ahora bien, si las estructuras
políticas opositoras no se unificaron, el voto sí tendió a polarizarse con el oficialismo,
concentrándose en el radicalismo y provocando el declive del PDP.
        Comparando otra vez las elecciones provinciales de 1949 y 1954 se observa una caída del
55% de los votos demoprogresistas. De tener 4,7% de los votos válidos en la primera, pasaría al
2,1% de los de la última. Es más, a pesar del crecimiento demográfico y de la incorporación del
voto femenino a partir de 1951, la cantidad de votos del PDP local se mantuvo casi sin
variaciones: 152 en 1949 y 186 votos en 1954. En tanto, ninguna de las fuerzas creció, en
cantidad de votos, por debajo del 100% con la práctica del sufragio femenino.73 La situación se
magnifica si se retrotrae el análisis a las elecciones a gobernador de 1940, en donde había
obtenido el 11,1% de los votos válidos locales. Proyectado a 1954 la caída será del 81,1%.74

Partido Socialista:
        El socialismo poseía una importante tradición en el norte argentino, construida en el primer
tercio del siglo XX en muchos municipios de la provincia de Misiones y en la ciudad de
Resistencia. En el norte santafesino se había hecho particularmente fuerte en Tacuarendí, a
través del dirigente Florencio Chávez y del sindicato del Ingenio local. Sin embargo, durante la
década de 1950, el enfrentamiento con el oficialismo le traería duras consecuencias. En abril de
1953 una serie de bombas atentaría contra un mitin peronista en Plaza de Mayo, Capital Federal.
La respuesta sería severa “aunque nada sangrienta”: a la quema del Jockey Club y de las sedes
de los partidos de la oposición, le seguiría una oleada de detenciones y la proscripción del Partido
Socialista y su órgano de prensa –La Vanguardia-.75
        El socialismo reconquistense contaba con su propio semanario oficial, Renovación, dirigido
por Juan B. Llanes y Temístocles Coccioli. Surgido en 1932 desaparecería en diciembre del año
1949, muy probablemente a causa de la política censuradora del gobierno. Desde sus páginas se
embestía con sorprendente dureza –lo que hace pensar lo anterior- contra el peronismo, según
ellas, por su carácter populista, bonapartista y nazi-fascista.76
        En su dirigencia partidaria destacaban Augusto B. Ittig –candidato a vice gobernador en
1949-, Oriel Visintini, Ricardo Ferro, Temístocle Coccioli, Horacio Capózzolo, Juan A. Solari,
Rafael Llanes. La rama juvenil del socialismo reconquistense se muestra como la más dinámica
entre sus pares, existiendo en los años cuarenta la Juventud partidaria y una Agrupación Juvenil
Socialista “Dr. Adolfo Dickman”.77
        Los años que siguieron encontraran la actividad partidaria inmovilizada por el decreto que
la ilegalizaba. En oportunidad de las elecciones de 1954, el Partido Socialista del departamento
hacía el siguiente llamado:

                 “Aconsejar a los afiliados y simpatizantes de la ciudad y zona Norte, votar en
                 blanco, o en su defecto, votar por los candidatos de los partidos de la oposición, y
                 no por el oficialismo, que ha mantenido en la ilegalidad durante un largo tiempo a
                 nuestro Partido y se ha incautado de nuestros medios de propaganda, como ser la

72
   Pasquali Patricia S., op. cit., pp. 177-178.
73
   Tribuna, 10/05/1949, pp. 1; y 29/04/1954, pp. 2.
74
   Tribuna, 21/12/1940, pp.3. Este estancamiento de los números reforzaría la idea de la identificación de los estratos
más encumbrados de la sociedad reconquistense ya que las mujeres de esta extracción venían participando desde las
elecciones de 1940. La ley provincial Nº 2.756 habilitaba a aquellas mujeres que sean propietarias y/o profesionales a
inscribirse en la Mesa de Extranjeros y Mujeres. (Tribuna, 20/07/1940)
75
   Vid: Rouquie Alain
76
   Quarín, op. cit., pp. 15. Vid: Semanario Renovación, Reconquista, 01/05/1949.
77
   Tribuna, 19/12/1945, pp. 3.
                Casa del Pueblo, sede Central del Partido, para entregarla a los traidores del
                Socialismo”.78

        En cuanto a su evolución electoral durante la primera mitad de 1950 es imposible de
graficar debido a su proscripción. Se puede, sin embargo, marcar una tendencia al comparar las
elecciones provinciales de 1949 y 1940. En este caso el Partido Socialista manifiesta una
importante declinación del 63% de sus votos: de 14,2% en 1940 pasaría a contar con solo el 5,3%
de los votos válidos de 1949.79 Contrariamente a la situación del PDP, la caída del socialismo
expresaría el grado en que el surgimiento del peronismo lo afectaría en cuanto a la disputa por
sus bases sociales.

Partido Comunista:
        Escasas son las referencias que se poseen sobre la organización partidaria del comunismo
en Reconquista. De los datos que se tienen, y que abarcan las tres décadas abiertas en 1930, es
pensable que su configuración haya sido producto de la importante movilización que contra el
nazi-fascismo se desarrolló en la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. Hacia mayo 1941,
tales expresiones se radicaron en torno a la filial local de la Acción Argentina y de su rama juvenil,
el Frente de la Libertad y la Democracia provincial –creado a media        dos de 1942- y de las
celebraciones públicas del avance y el triunfo final de los Aliados. Ambas organizaciones referidas
constituyen directos antecedentes de la posterior creación de la Unión Democrática, ya que en su
seno se ensayaría la cohabitación de las fuerzas que luego integraron a la alianza antiperonista.
Precisamente, las primeras menciones al Partido Comunista local serán sobre la participación en
su conformación a fines de 1945 con la representación de Leandro Fernández. Aportante electoral
a la Unión Democrática en 1946, en las elecciones inmediatas posteriores de 1948 –de
concejales- presentó su primera lista propia a nivel local, integrada por Julio E. Báscolo, Juan P.
Morales, Emilio Ruiz y Alejo R. Coronel; los dos últimos candidatos suplentes. En ellas el PC
obtuvo el 1,6% de los votos, índice que cae a 0,6 en las elecciones del año siguiente a
gobernador. En el lapso analizado en las otras fuerzas políticas, de 1949 a 1954, el voto
comunista se recupera en un 33%, contra el 22,5% del Partido Peronista, los únicos que
manifiestan crecimiento en dicho lapso.80

Las entidades ruralistas.
        El Pacto Roca-Runciman generó en el campo argentino su división entre dos sectores. Por
un lado quienes por su medio lograran mantenerse integrados al mercado externo, los
invernadores ligados a la industria frigorífica de Buenos Aires y Rosario. Por otro, quienes serán
expulsados del cupo de exportación de carnes, los criadores del resto del Litoral. Tal situación
determinaría en estos últimos un discurso fuertemente reñido con la industrialización, las políticas
proteccionistas y el despoblamiento rural.
        La llegada del peronismo profundizaría esa tendencia, instrumentando un Primer Plan
Quinquenal centrado en restar sustento político a los sectores terratenientes y consolidar su base
social entre las clases populares. Se fomentaba el desarrollo de la industria de bienes de consumo
a través de una traslación de ingresos hacia esta actividad desde el sector agropecuario. A las
críticas de los criadores se sumaba ahora la confrontación con un “Estado dirigista”, el “ahogo
impositivo” y el atraso tecnológico del campo a raíz de las dificultades de importación. El sacrificio
del campo a la ciudad logró que las Sociedades Rurales del Interior, la CARBAP, CARCLO, la
Asociación de Cooperativas Argentinas y “los arrendatarios de la Federación Agraria Argentina
que nunca estuvieron de acuerdo ahora empujen a manejar el mismo idioma, en reclamos
similares”.81
        Sin embargo, con el giro operado por el presidente Juan D. Perón en su política económica
en 1952, el enfrentamiento con el sector agropecuario comenzó a relajarse. En diciembre de 1953,
en el predio de la Sociedad Rural, se efectuó la Asamblea Comarcal de la Federación Agraria
Argentina; Felipe Mayo, su delegado regional, decía:

78
   Tribuna, 22/04/1954, pp. 3.
79
   Tribuna, 21/12/1940, pp. 3; y 10/05/1949, pp. 1.
80
   Tribuna, 21/12/1945, pp. 1; 10/05/1949, pp. 1; y 29/04/1954, pp. 2.
81
   Vidoz Alejandro, Sociedad Rural de Reconquista. 1919-1999, Impresora del NEA SRL, Reconquista, 1999, pp. 70.
                 “Estamos en un momento de honda transición en que los valores éticos y
                 sociológicos tienden a desplazarse sobre terreno preciso, propicio para la
                 renovación tan anhelada.
                 Si la política desarrollada desde las esferas del gobierno tiende a poner en manos
                 de los verdaderos y auténticos forjadores de la economía nacional, justo es no
                 dejarlos solos en esta lucha que ha emprendido.”82

       Hacia 1953 y 1954 se suceden reuniones de las cooperativas de los departamentos Vera,
San Javier y General Obligado, adheridas a la ACA, a fin de apoyar y colaborar con el Segundo
Plan Quinquenal. A la realizada en Villa Ocampo en 1953, incluso, asistiría el Poder Ejecutivo
Provincial en pleno.83
       Con mayores recaudos que las otras entidades, la Sociedad Rural de Reconquista también
manifestaba satisfacción por el cambio de rumbo de la economía nacional. En su discurso
inaugural de la 19ª Exposición Nacional de Ganadería, su presidente Carlos Corti resumió el
posicionamiento de la entidad frente al peronismo:

                 “[...] se sabe y bien que los países más ricos e industriales dependen y cuidan de su
                 agricultura y ganadería, pues en ellas radica el poder de adquisición y la más rápida
                 recuperación de los pueblos...”
                 En el nuestro, éstas constituyen la principal materia prima nacional, y sobre esto
                 alienta al campo, que de un tiempo a esta parte es dable observar la función rectora
                 que en la economía nacional tienen las actividades rurales, a las cuales en una
                 época pasada cercana, se las había considerado por error como etapa primaria y
                 definitivamente superada por nuevas formas de elaboración de la riqueza nacional.
                 También alienta al campo el que mucho se vaya encausando por la normalidad.”84

        Fiel representante de “los criadores progresistas de este norte de Santa Fe”, la Sociedad
Rural local no irá más lejos en este mesurado optimismo por las nuevas medidas
gubernamentales. Y es que los intereses de este sector, antes referidos, estaban lejos de verse
reflejados acabadamente en el giro político. La adhesión a CARCLO la identificaba con la
oposición agropecuaria a Perón. Estas discrepancias chocaron ruidosamente, en abril de 1952, a
través del accionar de la Sociedad Rural de San Justo, a la cual su par reconquistense no tardaría
en auxiliar “adhiriéndose a la misma por su actitud clara y valiente en la defensa de los intereses
agrarios de la zona”. 85 La prensa nacional, provincial y local opositora al peronismo le daría al
acontecimiento singular repercusión. Dos años más tarde se sucedió otro choque de magnitud
entre la entidad y el gobierno nacional, provocando gran perturbación en el interior de la primera.
A comienzos de 1954 el Ministerio de Agricultura cesanteaba al personal de Agronomía Regional
Reconquista, que se hallaba dirigida por el ingeniero Manuel Alderete Avalos, dos veces
presidente de la Sociedad entre 1947 y 1951.
        Las ventajas otorgadas al campo por los cambios económicos no podrían evitar que se
continúe desgastando la ya temprana conflictiva relación entre la Sociedad Rural de Reconquista
y el peronismo. A tres años de anunciarse el Segundo Plan Quinquenal, la evaluación de la
entidad sobre su concreción era negativa: “en el apoyo franco que siempre ha prestado el estado
al productor agropecuario –decía Carlos Corti, presidente de la entidad, en 1955- tropezamos en
muchas oportunidades con la contradicción de que en los hechos no se hacen realidad las
directivas...”. El problema seguía siendo las dificultades de los criadores en colocar su producción
en el mercado nacional y en los “nuevos mercados en países que tienen necesidad de carne”.86
        La Sociedad era históricamente la institución más fuerte y dinámica de Reconquista. Desde
su declaración como ciudad, la conformación de importantes organizaciones gremiales y civiles, el
auxilio a entidades de distinta índole de la región, la instalación de cooperativas y empresas –
82
   Apud: Tribuna, 24/12/1953, pp. 1.
83
   Tribuna, 10/12/1953, pp. 4; y 18/03/1954, pp. 1. Las entidades de Reconquista no estaban adheridas a ACA: Coop.
Agrícola Industrial de Reconquista y Ganaderos de Gral, Obligado Coop. Ltda.
84
   Apud: Tribuna, 29/08/1953, pp. 1.
85
   Apud: Vidoz Alejandro, op. cit., pp. 95.
86
   Apud: Tribuna, 03/08/1955, pp. 1-2.
como FRIAR SA en 1957- hasta la gestión y la inversión directa en infraestructura eran logros en
los cuales había intervenido de manera protagónica, cuando no exclusiva. En sus filas integraba a
hombres de todo el arco político opositor. Celestino Lanteri vendría a constituir la excepción, pero
su incorporación al peronismo parece ser la causa más fuerte de su alejamiento hacia 1946. 87
Entre los presidentes de la entidad durante el gobierno peronista se encuentran Roberto C. Kohli
(1939-1947), perteneciente a la UCR de Santa Fe; Manuel Alderete Avalos (1947-1951),
antiperonista; Ernesto Roberts (1951-1953) y Carlos Corti (1953-1959), ambos dirigentes de la
UCR del Comité Nacional. Otros miembros activos que simultáneamente integraron comisiones
directivas de partidos opositores serán, sin acabarlos:

                 P.D.P.: Raúl Nardelli, Alberto Visintini Contepomi, Hilario del Mármol (socio
                 honorario), Héctor Luciano Castets, Enrique Sellarés.
                 UCR-CN: Angel Pietropaolo, Domingo Beneventano, Juan Carussi, Emilio Frey,
                 Laureano Diez, Melchor Sellarés (antes PDP).
                 UCR-SF: José Schlatter, Luis Visintini, Jacinto Tejerina, Amaro Ittig, Edmundo
                 Pagano.
                 PS: Horacio Capózzolo, Emilio Arpón.88

        La coincidencia objetiva y hasta ideológica entre estos partidos, que –como se recordará-
transitaban el período 1950-55 golpeados cada uno por sus propias crisis, y una institución rural
que se había mantenido relativamente inalterable en su confrontación con el peronismo,
profundizándola incluso en los últimos años, transformó a esta última en eje cohesionador y
motorizador de la oposición política. De esta manera, los sectores opuestos al peronismo no se
acercaban a cualquier proyecto de país alternativo al oficial, sino que confluían en el proyecto que
desde 1933 venía oponiéndose a los modelos de crecimiento hacia adentro. El surgimiento mismo
de su proyecto era una reacción hacia la sustitución de importaciones y el proteccionismo,
renovada hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando interpretará que la nueva coyuntura
propiciaba el abandono de la industrialización y el retorno al modelo agroexportador. La oposición
se albergaba así en espacios políticos profunda e tradicionalmente antagónicos con el proyecto de
país del Frente Nacional.

Entidades comerciales e industriales.
        El sector comercial e industrial de Reconquista se muestra, al mediar el siglo, sumido en la
dispersión y la apatía por los beneficios de la agremiación. El Centro Comercial que surgiera en la
década de 1920 no había logrado sobrevivir a la crisis desencadenada en 1929. Cuando la
situación económica volvió a estabilizarse se le solicitó a la Sociedad Rural local “... tome a su
cargo la tarea de reorganizar el Centro Comercial de esta ciudad [...] en que debido a la mala
época [...] se halla esta institución en completo estado de inactividad [...] por lo que se resuelve
invitar a una asamblea a los comerciantes socios de dicha institución [...] haciéndoles ver la
conveniencia de que vuelva a organizarse dicho centro...”.89 El llamado tardó en hacer mella en el
ramo.
        Entre tanto, la entidad ruralista asumirá las cuestiones ligadas con esas actividades y las
vinculaciones con otras asociaciones industriales y comerciales. El endeudamiento bancario que
sofocaba al sector hacia 1940 generó la conformación, el 26 de agosto de ese año, de la
Asociación de Fomento Industrial y Comercial. La influencia de la Sociedad Rural sobre su
accionar se aprecia a través de sus directivos –Francisco Sellarés, Héctor Lanteri Diez, Mariano
Molaguero-, del decidido apoyo a su creación por parte del intendente municipal Roberto C. Kohli
–presidente a su vez de SRR-, y de sus empresas: proyecto de Sociedad Anónima para la
comercialización de hacienda, constitución de Ganaderos de General Obligado Coop. Ltda.90 Tras
su gran logro, la instalación de la fábrica desfibradora de lino y cáñamo CICLAR en 1943, entraría
en plano declinante tras la acumulación de malos resultados de sus gestiones.



87
   Vid: Vidoz Alejandro, op. cit., Capítulo II.
88
   Vid: Vidoz Alejandro, op. cit., Capítulo II.
89
   Apud: Vidoz, op. cit., pp. 55.
90
   Tribuna, 31/08/1940, pp. 1; 21/09/1949, pp. 2; 13/02/1943, pp. 4 y 30/09/1943, pp. 1.
        En mayo de 1946, con el auspicio de la institución agropecuaria, queda conformada la
Asociación de Comerciantes Minoristas de Reconquista, la cual “funcionó en la sede social de la
Sociedad Rural por no contar con recursos para desenvolverse de manera independiente”.91 A ella
se agregaban la Asociación de Productores Forestales –integrada por miembros de Sociedad
Rural, como el caso de la familia Lanteri- y la Asociación Industrial de las Maderas y Afines. A
comienzos de la nueva década el sector comercial e industrial se hallaba representado en estas
tres entidades.92
        Hacia 1954, los órganos empresariales de Reconquista mencionados se integrarían en la
CGE –ligada al corporativismo peronista-. La Sociedad Rural no participó en ella, a pesar que su
par bonaerense así lo hizo. Sin embargo, la actividad de la CGE aparece solamente vinculada a
los debates previos al Congreso Nacional de Productividad y Bienestar Social a realizarse en
Capital Federal entre el 21 y el 31 de marzo de 1955, conformado entre la CGE Y CGT.
        Reconquista fue declarada sede de una reunión previa a efectuada en enero. Las
entidades organizadoras conformaron un Sub-comité de Propaganda Pro-Congreso integrado por
Mario Visintini y Juan B. Llanes de la CGE, Leonardo Beltrame y Beatriz A. de Yocco de la CGT;
como secretarios Juan M. López (CGE) y Adolfo Martínez (CGT).
        En resumen, el sector comercial e industrial de Reconquista no tendría en la etapa
peronista un sólido núcleo institucional que represente su pensamiento. Su identidad incluso
estaba, en gran medida, vinculada a los miembros e intereses de la Sociedad Rural local. Esta
última, en noviembre de 1956, sería la patrocinadora de la conformación del Centro Industrial y
Comercial de la ciudad.

El gremialismo opositor.
        La oposición al peronismo tuvo en el ámbito sindical de Reconquista moderada expresión
en la Sociedad de Gráficos. Creada el 23 de agosto de 1943 su primera Comisión Directiva,
dirigida por Oroberto Ortíz, fue parte del movimiento gremial que en la ciudad conformó el Partido
Laborista. Pronto, sin embargo, su accionar mostraría posiciones que se alejan de dicha adhesión
a la vez que a su conducción acceden trabajadores no peronistas como Trinidad Biazoni y el
radical personalista Abel Ponce de León. Este sector le imprimió un claro lineamiento sindicalista,
confiando en la autonomía política de la lucha de los trabajadores como instrumento necesario
para alcanzar sus reivindicaciones. Tal es así que, identificada con la Federación Argentina de
Trabajadores de Imprenta presidida por el sindicalista Sebastián Marotta, adheriría en febrero de
1949 a la huelga que declara contra la política de control gremial de gobierno. FATI representaba,
junto a La Fraternidad, la oposición de la elite obrera al peronismo, por cuanto agrupaban
actividades de alta calificación, a trabajadores de estratos medios y con pensamiento moderado y
reformista. La entidad había sido conformada tras la larga gira que por el norte argentino
emprendieran Marotta y el socialista René Stordeur en 1941. El viaje incluyó Santiago del Estero,
Chaco, Corrientes, Santa Fe, y es pensable su paso por Reconquista. Una de las figuras
legendarias de gráficos, Luis Lotitto, había sido activista en la región en tiempos de las huelgas
forestales de 1920.93 En 1947 la fracción peronista y una minoría comunista se escindieron para
formar la Federación Gráfica Argentina, oficialista. Debido a esta división la FATI trasladó su sede
a la ciudad de Rosario.
        La huelga de 1949, que se declaró a lo largo del mes de febrero –parcializada-, afectando
la circulación de los periódicos Tribuna y Renovación. Por esos días, además, circula entre los
trabajadores opositores locales el Boletín de un Comando Obrero de Acción Sindical
Independiente, de Buenos Aires. En él se critica el avance del Estado sobre las asociaciones
obreras, reprimiendo a aquellas autónomas, declarando ilegales sus medidas de fuerza,
promocionando despidos y detenciones.94 Tras la huelga nacional la FATI sería disuelta,
quedando sólo la FGA que, a diferencia de aquella, estaba afiliada a la CGT.
        Desde ese tiempo, la Sociedad de Gráficos de Reconquista comienza a mostrar una
relativa actividad en la Sub-delegación de la CGT. Consecuente con su pensamiento gremial, los
integrantes de sus Comisiones Directivas hasta 1958 no registrarán pertenencia a cuadros

91
   Vidoz, op. cit., pp. 83.
92
   Idem, pp. 101.
93
   Di Tella Torcuatto, op. cit., 124 y 156 a 158.
94
   Renovación, 05/01/1949, pp. 1.
dirigenciales de partido político alguno. Sólo Abel Ponce de León se destaca como miembro de la
mesa directiva del Comité local de la UCR. Hombre del Comité Nacional llegó incluso a ser
concejal en 1950 al reemplazar al renunciante José Mateo Cisera; en breve él también presentaría
su dimisión. Sin embargo, se puede afirmar, que existió una preferencia del radicalismo por los
posicionamientos sindicalistas dentro del mundo obrero.95 Otra pertenencia partidaria
personificaba Ernesto Cabrera. Delegado ante la Subdelegación de la CGT, era un militante
peronista que no aparece dentro del cuerpo dirigencial de su partido sino tardíamente, hacia 1958,
cuando debido a la proscripción se intente formar una nueva agrupación política de esta ideología.
       En resumen, además de las diferencias ideológicas que existían, era la lucha por mantener
la autonomía gremial de los obreros gráficos lo que enfrentaba al sindicato local con el peronismo.
Esto queda manifestado en la postura adoptada durante la caída del presidente Juan D. Perón.
Tras la intentona golpista del 16 de junio de 1955 adhería al paro de 48 horas declarado por la
CGT y, poco después, saludaría al gobierno de Lonardi a través de un comunicado de términos
moderados que llamaba a calmar los ánimos revanchistas contra los integrantes del régimen
depuesto.96 La Sociedad de Gráficos será la única entidad obrera que mantendrá, luego del golpe
de septiembre, su comisión directiva anterior.

                          Peronismo e Iglesia: el fin de la Nación Católica.
       Dentro del clero nacional coexistían conflictivamente, hacia 1950, cuatro líneas ideológicas
principales frente al peronismo:

                  a)- Los nacionalistas de ascendente filo-fascista, que veían con preocupación el
                  carácter obrerista del peronismo. En esta vertiente se encontraban el pbro.
                  Meinvielle y el reconquistense exjesuíta Leonardo Castellani, ambos opositores.
                  Colaboracionista era monseñor Virgilio Filippo que bregaba para “cristianizar el
                  peronismo e impedir que cayéramos en el comunismo”.97
                  b)- Los demócratas cristianos eran una minoría en fuerte conflicto con la cúpula
                  episcopal debido a sus tendencias liberales. Resistieron desde un comienzo al
                  peronismo, por su carácter “totalitario y antidemocrático”. Participaron de la Marcha
                  por la Constitución y la Libertad en 1945 y predicaban el voto opositor.
                  c)- Los conservadores constituían la gran mayoría y expresaban la posición de la
                  cúpula episcopal. Entre ellos había un espectro peronista, que ocupaba la jefatura
                  de la Iglesia, otro que poseía una adhesión instrumental u oportunista y, por último,
                  un campo opositor.
                  Mons. Fassolino, del obispado de Santa Fe, encarnaban un antiperonismo reducido
                  al ámbito institucional, es decir, celoso de la autonomía de la organización y
                  opositor al clero que adhería al gobierno. Nicolás Fassolino, bajo cuya jurisdicción
                  se encontraba Reconquista, poseía públicos vínculos con la UCR. Durante la
                  experiencia peronista impuso en su diócesis un férreo disciplinamiento hacia
                  aquellos sacerdotes que adherían al oficialismo. Tal fue el caso de la “Declaración
                  unánime del clero de la Arquidiócesis de Santa Fe” en la que se desacreditaba al
                  sacerdote Pedro Badanelli por adherir al gobierno en medio de su campaña
                  anticlerical. Duramente enfrentado con el jefe de la Iglesia argentina, el peronista
                  mons. Copello, el obispo santafesino desaprobaría su conducción ante el Congreso
                  Eucarístico de Río de Janeiro en mayo de 1955. Su diócesis sería particularmente
                  penada, en términos económicos, por el presidente a través del Patronato
                  constitucional del Estado sobre la Iglesia. Después del golpe militar de aquel año, el
                  arzobispo de Córdoba mons. Lafitte reemplazó a Copello. Fassolino poseía gran
                  influjo sobre éste y, ambos, serán indicados por Perón como “obispos opositores”.98
                  d)- Los peronistas ocupaban la jefatura de la Iglesia argentina. Eran muchos los
                  miembros del clero que sentieron verdadera identificación con la causa del general,
                  ocupando incluso cargos públicos en diferentes esferas.

95
   Vid: Di Tella Torcuato S., op. cit.
96
   Tribuna, 05/11/1955, pp. 3.
97
   Bianchi Susana, op. cit., pp. 11.
98
   Caimari Lila M., op. cit., pp. 261 y 306.
         En cuanto al cura párroco de la ciudad de Reconquista, que desde 1921 era Juan Bautista
Lovatto, su posicionamiento frente al peronismo fue coincidente al del clero conservador que
adhería a ese movimiento sin euforia y con reparos de carácter moral. Ninguno de los testimonios
recogidos es contundente al respecto, sin embargo en círculos muy cercanos aconsejaba apoyar
la reelección del presidente.99 De esta manera, su identificación con el gobierno parece haber
tenido el condicionante instrumental que expresaban algunos obispos. De hecho con aportes del
Estado nacional y provincial había logrado culminar el templo parroquial, a mediados de 1954,
comenzado a construir veintisiete años atrás. La falta de consenso de los entrevistados sobre esta
imagen se debería a la prudencia con la cual en la arena política habría de haberse movido
Lovatto, atento al rígido control que mons. Fassolino imponía en la diócesis. A pesar de ello,
ambos tuvieron una relación conflictiva debido, en gran medida, a la identificación que dentro del
Obispado se tenía de Lovatto con el peronismo.100 En las crónicas locales siempre se ha hecho
incapié en la enfermedad del cura párroco como el factor que le habría impedido ser designado a
la titularidad del Obispado de Reconquista creado en marzo de 1957. Pero en medio de estos
acontecimientos hay un no mencionado golpe militar y un proceso de desperonización que
relegaría a todo el clero sindicado como colaboracionista. A pesar de los deseos de la comunidad
católica local, fue nombrado mons. Juan José Iriarte. Como compensación, tal cual se estiló tras la
caída del gobierno de Perón con aquellos sacerdotes peronista de inocultable trayectoria, será
designado por la Santa Sede “Prelado Doméstico de SS” en 1958. Cinco años más tarde fallecería
en su pueblo natal Llambi Cambell.

El enfrentamiento.
        El progresivo deterioro que experimentaron, desde 1954, las relaciones entre el Estado y la
Iglesia no podría extenderse indefinidamente. El círculo vicioso provocación-respuesta-reacción,
en donde ganaban terreno los espíritus más extremos, tenía una única salida hacia la violencia.
Esto se dio en junio de 1955, cuando la liturgia católica se preparaba para la celebración del
Corpus Cristi, la cual incluiría su tradicional procesión multitudinaria. El gobierno nacional estaba
al tanto que, desde surgido el enfrentamiento con la entidad religiosa, la oposición había unido sus
fuerzas en torno a ella. La procesión amenazaba así en convertirse en una renovada “Marcha de
la Constitución y la Libertad” y por ello fue prohibida.
        El 11 de junio la comunidad católica reconquistense celebró el Corpus Cristi “con una
multitud desbordante –donde el pueblo todo con sus niños, sus mujeres y sus hombres estuvo
presente-“, decía el diario opositor Tribuna que, como no era su estilo, de repente se mostraba
atento al calendario religioso. La procesión, sin embargo, acataría la orden policial y se realizó “a
través de las naves interiores del templo”.101 Todo el arco opositor local participó, directa o
indirectamente, de dicha celebración. Sobre todo a medida que llegaban las noticias radiofónicas
de que la curia porteña había hecho caso omiso a la prohibición, convirtiéndose la procesión en
una verdadera marcha antiperonista. La policía federal denunciaría luego que sus organizadores
provocaron roturas a los monumentos a Eva Perón y quemado la bandera argentina del Congreso,
a la que habrían reemplazado por la del Vaticano. El peronismo responderá: el día 12 grupos de
militantes apedrearon la catedral de Buenos Aires, el 14 fueron expulsados del país monseñores
Tato y Novoa, responsables de la procesión. El 16 la Santa Sede reacciona excomulgando a Juan
Perón, sorpresivamente coincidiendo con un sanguinario levantamiento militar que intentaría
derrocarlo. Al día siguiente éste presenta al Congreso el proyecto de reforma constitucional para
separar el Estado de la Iglesia.102
        El 19 de junio, en todo el país se realizaron los actos de desagravio a la bandera y a la
memoria de Eva Perón. La subdelegación de la CGT y las dos ramas del Partido organizaron lo
propio en la ciudad de Reconquista, en la Plaza 25 de Mayo y luego en la 9 de Julio, con la
presencia de todos los sindicatos, alumnos de las escuelas, maestros y empleados públicos.
        El violento ataque del 16 de junio contra la Casa Rosada, en el que murieran más de 200
obreros que salieran a las calles en defensa de su gobierno, será también adjudicado al complot

99
   Museo Histórico de la Ciudad, Muestra Juan B. Lovatto, Reconquista, abril de 2004.
100
    Entervista a Omar Dacci, presidente de JACA y AHCA durante el período, Reconquista, octubre 2005.
101
    Tribuna, 11/06/1955, pp. 2.
102
    Rouquie Alain, op. cit., pp. 105 a 108.
clerical.103 En realidad así era: el ejército demostraba ser el único partido católico y, la intentona
del 16 de junio, era una reacción improvisada ante el acorralamiento de la Iglesia.104 Esa noche,
grupos de militantes organizados por la CGT saquearon e incendiaron las principales iglesias de
Buenos Aires, con un especial encarnizamiento contra el templo de monseñor De Andrea.
        Lovatto, siempre en conflicto con el gremialismo local, creía factible la posibilidad de que
hechos similares se den en Reconquista y organizará guardias nocturnas, integradas por los
jóvenes de Acción Católica, en la Parroquia Inmaculada Concepción y en el Colegio San José.
Omar Dacci, dirigente de ACA y miembro de la Junta Arquidiocesana, manifiesta que se había
creado un denso clima de amenazas no sólo contra las instituciones religiosas sino también contra
los domicilios particulares de su laicado.105 El diario Tribuna refleja en una de sus editoriales ese
ambiente, adjudicando al peronismo su causal:

                  “Elementos exaltados que creen estar con su doctrina y pensamiento en la propia
                  inspiración de los conductores, interpretándolos, llevan a cabo una política de
                  contaminación que tiende a constituir el miedo y la amenaza...
                  Desfigurando pensamientos, difundiendo especies amenazantes, realizando
                  algunos actos señidos con la moral y las buenas costumbres, no se llega a punto
                  culminante...”.106

        En este clima enrarecido, las delaciones de “actividad desestabilizadora” se multiplicarían.
“Vecinos caracterizados –señala Tribuna- o pacíficos ciudadanos, tienen que sufrir interminables
molestias y desdoros que menoscaban su personalidad puesto que se los convierte en reos de un
delito que no han cometido”.107 Víctima de ello será el propio pbro. Juan Lovatto. Tras una homilía
de fines de junio en la que habría criticado al movimiento obrero peronista, alguien lo denunciaría
ante la policía y terminaría detenido. Armando Morzán y Omar Dacci, dirigentes de AC, deberán ir
a sacar al sacerdote testificando la buena fe de sus dichos.108 Las circunstancias que lo llevaban a
una confrontación con el gobierno al que había apoyado inicialmente, las presiones del peronismo
local –especialmente desde la CGT- y las que venían desde Santa Fe a través de sus conflictos
de raigambre política con mons. Fassolino, deteriorarían su salud. El 4 de julio enfermaría de
gravedad y se retiraría hasta fines de noviembre. Este prolongado reposo, coincidente con el
mayor agravamiento y el desenlace de la crisis del sistema político, hace pensar no en la carencia
de padecimiento alguno o negación a oponerse a Perón, sino en una estrategia para escapar de
las presiones cruzadas a las que las circunstancias lo habían llevado. Que este prolongado reposo
no era escudo para evitar confrontar con el peronismo lo sostenía el diario Tribuna, tras el
restablecimiento de su salud:

                  “Poco [...] antes [de caer enfermo], cuando la dictadura, en su afán persecutorio
                  nacido del desprecio a la dignidad humana, escogió como víctima propiciatoria a la
                  iglesia católica, los fieles de nuestra parroquia encontraron en el Padre Lovatto la
                  fortaleza necesaria para hacer frente a aquella ominosa situación y le vieron
                  prodigar energías en la lucha desigual contra los excesos de poder. Estuvo de pie
                  junto a su iglesia cuando las hordas peronistas, incitadas por el déspota, se
                  lanzaron a cometer desmanes contra los templos religiosos a lo largo de todo el
                  territorio nacional.
                  El Padre Lovatto ha sido, pues, factor preponderante en la defensa de los derechos
                  sagrados del pueblo y su verbo encendido contribuyó a fomentar la rebeldía del
                  espíritu que hizo posible nuestra liberación.”109

        En resumen: a partir de 1953 la oposición al peronismo sobrevive activa en dos
instituciones locales: la Sociedad Rural y la Iglesia Católica. Tradicionalmente opositora la

103
    Vid: Rouquie Alain, op. cit., pp. 108 a 110.
104
    Vid: Di Stefano Roberto y Zanatta Loris, op. cit..
105
    Entrevista a Omar Dacci.
106
    Tribuna, 03/12/1955, pp. 1.
107
    Tribuna, 29/07/1955, pp. 1.
108
    Entrevista a Omar Dacci.
109
    Tribuna, 03/12/1955, pp. 1.
primera, la segunda lo sería progresivamente, ante la pugna con el Estado por espacios de
reproducción ideológica y la resistencia a su politización. En torno a ellas los antiperonistas
reconquistenses se aglutinaron y lograron motorizar su actividad. A fines de mayo de 1955 Arturo
Frondizi, presidente entonces del partido radical, llega a la ciudad y se muesstra interesado en
mantener una reunión con Lovatto, lo que se concreta cuidando que no trascendiera.110 Hasta
aquí nada fuera de lo que dicta la lógica de la reconstrucción historiográfica. Lo novedoso sería la
coincidencia que entre ambas entidades se iría construyendo frente al gobierno de Juan D. Perón,
teniendo en cuenta el histórico distanciamiento entre ellas debido al ascendente masónico del
organismo ruralista. A las expresiones públicas de la Sociedad contra las medidas que afectan a
la Iglesia, le sigue la participación de importantes hombres de sus filas, como Pedro Vicentín y
Héctor Lanteri Diez, en la conformación del Partido Demócrata Cristiano.111 Lo mismo se dará en
cuanto a la conformación de la Liga de Padres de Familia en 1961.


                             Parte III: La Revolución Libertadora.
La lealtad de la III Brigada Aérea.
        La Guarnición Aérea Militar de Reconquista se mantuvo, durante todas las intentonas
golpistas, leal al presidente Juan D. Perón. Inaugurada durante el gobierno de la revolución, el 10
de agosto de 1944, aun cuando dependía del Cuerpo de Ejército, tendrá a su frente hombres
consustanciados con la Doctrina de Defensa Nacional y cercanos al peronismo. Será durante su
gestión cuando la Fuerza Aérea pase a ser un Arma autónoma, por lo que no es de extrañar la
influencia de Perón sobre ella y en la asignación de los nuevos puestos. Aun así, el
establecimiento del destacamento en Reconquista se debía a las tramitaciones realizadas por la
Sociedad Rural y la dirigencia política local, entre la que se destacó el doctor Manuel Gil. Este
radical desarrolló una activa e intransigente actividad antiperonista y tendrá una participación
ideológica directa en los sucesos de septiembre de 1955 en la Base local. El mismo ejercía una
especie de padrinazgo civil sobre la institución militar.112
        Para junio de ese año había aquí unos 20 oficiales, 45 suboficiales y unos 200 soldados
conscriptos. A su mando se encontraba el vicecomodoro Oscar H. Fiordalisi, quien daría las
primeras pruebas de lealtad al gobierno peronista. El día 16 la Marina y algunos elementos de
Fuerza Aérea lanzaron un brutal ataque sobre Casa de Gobierno. El general Bengoa, comandante
de la III División del Ejército con sede en Paraná, donde funcionaba la Sección 2 de Aviación,
debía acoplarse a la asonada, pero desavenencias internas lo impedirían. José Mateo Manzano –
pampeano que viene a Reconquista en 1943 a construir la pista de tierra del destacamento aéreo
y queda luego como personal civil del mismo- recuerda que hubo para entonces movimientos de
tropas aquí. De la ciudad de Resistencia había llegado la noticia de que la Base de Apoyo
Logístico La Liguria se había sublevado, enviando una tropa a Reconquista para copar y sumar
sus estratégicos aviones –una veintena- al pronunciamiento. La Liguria era un destacamento de
Ejército con importante capacidad militar, contando para entonces con tres Compañías, tres
Baterías y cinco veces el personal de la unidad de Reconquista. Además era históricamente una
Base de efervescente conflictividad que, por su posición geográfica estratégica, era receptáculo
de todo pronunciamiento militar. Ante la información, Fiordalisi organizó la resistencia leal
constituyendo una defensa de vanguardia en la punta norte de la Guarnición, sobre la Ruta
Nacional 11. Allí se esperó indefinidamente a los rebeldes que jamás llegaron, pues ante el
fracaso del levantamiento en Buenos Aires recibieron la orden de abortar la misión.113
        Al mes de este acontecimiento y coincidente con los once años de existencia en la ciudad,
el destacamento será elevado a Brigada Aérea Militar. Pronto Fiordalisi es trasladado y en su
reemplazo designado jefe el comodoro Ambrosio Ricardo Blasón, quien no disimulaba sus

110
   Entrevista a Omar Dacci.
111
   Tribuna, 11/01/1958, pp. 2. El PDC se habría conformado en 1956, pero al no contarse con fuentes periodísticas de
ese año no se lo puede confirmar.
112
    Entrevista a José M. Manzano, personal civil de la III Brigada Aérea entre1945-80,
Reconquista, septiembre de 2002.
113
    Idem; y Entrevista a Ceferino Fassioli, soldado concripto en La Liguria en 1958, Reconquista,
octubre de 2005.
simpatías hacia el peronismo y gustaba hablar abiertamente sobre asuntos políticos.114 Este oficial
se encontraba al mando en septiembre, cuando estalló en la Brigada el conflicto entre leales y
rebeldes, en el marco del golpe que terminaría por derrocar al general Perón.

Los hechos de septiembre.
        La insurrección del 16 de septiembre fue organizada por el coronel® Ossorio Arana,
hombre que había tenido inicialmente simpatía por el peronismo. Éste ofreció su encabezamiento
al general Pedro Eugenio Aramburu, quien lo rechaza. En segundo término lo hace con el general
Eduardo Lonardi, jefe del destacamento de artillería en Córdoba, quien aceptó. Córdoba fue
entonces el epicentro del movimiento y de allí salieron algunas comisiones de oficiales para tomar
o sublevar otras unidades. Una de ellas llega a Reconquista en la madrugada del día siguiente al
pronunciamiento115. Al comando cordobés se le sumará el sector antiperonista de la Brigada
compuesto por los oficiales capitanes Ariel Marcial Alegre –cabeza del grupo-, Eduardo Ramón
del Corazón de Jesús Robles y Julio Fortunato; tenientes Rubén Nieto, Esteban Pernía, Poccioni y
Armando Raúl Borches, alférez José María Torrendel y Martínez Vedemonte, primeros tenientes
Eduardo Pampliega Zapiola, Hugo Weskamp y Félix Isidoro Osán.116 Este último, que se ligaría
vía matrimonial a la familia Moreno Sellarés –demoprogresista-, haría una carrera propia a través
del golpismo local; siendo vicecomodoro protagonizaría el levantamiento contra el gobierno de
Arturo Illia en 1966, ocupando la intendencia municipal entre el 29 de junio y el 23 de septiembre.
En tanto el capitán Robles, jefe de Conservación de Instalaciones en 1955, poseía simpatías hacia
el radicalismo e, incluso, tenía vinculaciones con los Cisera, familia que militaba en UCR-CN y de
reconocido antiperonismo.117
        Ese sábado 17 a las 4 de la mañana el grupo rebelde le hizo conocer al jefe de Brigada su
decisión de levantarse en armas. Blasón, junto a otros oficiales, se declararon fieles al gobierno
constitucional, siendo arrestados por los insurrectos. Sin embargo, y aparentemente por simple
coincidencia, el referente del grupo de oficiales antiperonistas, el capitán Alberto Gerardo Brenna,
se hallaba en comisión fuera de Reconquista. Este militar era un hombre que había entablado
fuertes relaciones con los sectores opositores civiles de la ciudad, en especial con la familia del
doctor Manuel Gil y Lanteri Diez, de quien más tarde sería su yerno.118 Tras su rápido regreso a la
base, Brenna desempeñó un papel preponderante en el golpe.
        Mientras, la confusión aumentaba progresivamente entre los rebeldes. Debido al cerco que
las tropas leales comenzaban a tender sobre Lonardi en Córdoba o a ciertas informaciones que
hacían sospechar que Blasón adhería al pronunciamiento, se resolvió su liberación y la restitución
de su mando.
        Blasón haría formar a la tropa y a los suboficiales en la plaza de armas y organizará, sobre
el mediodía de ese sábado, una reunión de oficiales en la Jefatura el destacamento. En ella
ordenó el arresto del grupo insurrecto que, sorprendido, al salir del lugar de conferencia abriió
fuego contra sus captores, entablándose un tiroteo entre ambas facciones. Del mismo resultaría
muerto el primer teniente Oscar Galeotti y herido el alférez rebelde Martínez Vedemonte. Ricardo
Bertorello, un joven suboficial que militaba en Juventud de Acción Católica local y que se
encontraba de guardia en la usina, será sorprendido por el enfrentamiento recibiendo una herida
en su columna que le invalidaría sus piernas.119 En este entredicho participó también la comisión
rebelde venida desde Córdoba, cuya vehemencia sería la causante del fatal resultado de la
refriega.
        José Manzano será testigo indirecto pero fiel de los acontecimientos de esa mañana.
Comenta que entre el personal civil de la Brigada se encontraba un empleado de apellido
Dominicó, apodado “polaco”, que se caracterizaba por una pasional identificación con el
peronismo y un fuerte temperamento. Ese sábado la unidad había vedado la entrada o salida de
todo personal, quedando Manzano, Dominicó y otros encerrados dentro. Al comenzar los disparos
de los oficiales, Dominicó se avalanzará sobre una pieza de artillería pesada instalada en la plaza

114
    Entrevista a José M. Manzano.
115
    Entrevista José M. Manzano.
116
    Tribuna, 30/09/1955, pp. 2.
117
    Entrevista a José M. Manzano.
118
    Idem.
119
    Entrevista a José M. Manzano
de armas. Los concriptos allí formados habían recibido la orden de correr, a través del campo, y lo
harían hasta el paraje La Lola, mientras que los suboficiales se esconderían en el sótano de
Sanidad. El polaco se apostará tras el arma y comenzará a ametrallar la Mayoría, atravesándola
prácticamente. Este imprevisto confundiría aun más a todos y fue aprovechado por Borches,
Poccioni, Pernía y el herido Martínez Vedemonte para poner en marcha los aviones Fiat y
emprender la huida hacia el Uruguay.
        Arrestados los insurrectos bajo duras condiciones terminaba esa dramática jornada.
Quedaba como saldo la muerte del primer teniente Galeotti. Era éste un joven militar de 28 años,
proveniente de Buenos Aires, perteneciente a la línea profesionalista del ejército que no
exteriorizaba simpatías políticas.120
        Al regreso del capitán Alberto Brenna, a quien la prensa local presenta como el elemento
desequilibrante de los sucesos, había en realidad poco por hacer más que tratar de mejorar las
condiciones de arresto de sus camaradas. Blasón se había declarado leal al gobierno peronista
aunque la intervención de la Armada sobre la costa Atlántica le haría adoptar una actitud
expectante. El único movimiento manifestado será la instalación de un cerrojo sobre la Ruta 11, a
la altura de Obras Sanitarias de la Nación. Había llegado la notificación desde Jefatura de Policía
que el gobernador de Buenos Aires mayor Carlos A. Aloé escapaba al Paraguay por dicha arteria
nacional. Era este un dirigente del círculo íntimo de Perón y públicamente enfrentado con la
Iglesia Católica, que despertaba el rechazo de los antiperonistas por ambas reputaciones. Venía
junto a su hermano Armando Aloé, miembro del directorio de la empresa Mercedez Benz, y su
chofer. El lunes 19 serán interceptados y alojados en la Base y luego, cuando se definió el
conflicto, enviados a Córdoba.121
        Tras trascender la vaga nota en la que el presidente de la Nación parecía renunciar, en
una maniobra basada en una especie de delegación de su autoridad en la Junta Militar de mayoría
peronista, y de la reunión sobre el crucero General Belgrano donde esa Junta capitularía, la
Brigada Aérea Reconquista se pliega al golpe. El miércoles 21 se disponen distintas comisiones
que marcharon hacia la ciudad a tomar las reparticiones públicas estratégicas: Correos y
Telecomunicaciones, Subprefectura Marítima, Jefatura de Policía e Intendencia Municipal. A cargo
de esta última quedará, precisamente, el oficial Brenna.
        En el caso de la base, su jefe y otros oficiales leales serán arrestados y enviados a
Córdoba para su juzgamiento. Tribuna señalaría que “la noticia de esta medida causó rápido alivio
en la población pues muchos no alcanzaban a comprender la situación dual del jefe y grupo de
oficiales, que no habiendo acatado la invitación a plegarse al movimiento e intentando un contra
movimiento que ocasionó víctimas, triunfante la revolución, continuaban al frente de sus
respectivos mandos...”.122 Reemplazará a Blasón el capitán Ariel Marcial Alberto Alegre, hombre
que encabezara la insurrección en ausencia de Brenna.
        El 21 de septiembre, desde Córdoba, el general Eduardo Lonardi se proclamaba
presidente y dos días más tarde hacía su entrada en la Casa Rosada. Ese viernes 23, por la
mañana, la mantenida euforia antiperonista se desató por las calles de Reconquista,
recorriéndolas con banderas hasta la Plaza 25 de Mayo. Allí el único orador sería el doctor Manuel
Gil, que con un discurso moderado invitará a hacer un acto de festejo para las 17 horas. A él
concurrió el espectro opositor completo que, turnándose en las alocuciones, embestía contra el
gobierno constitucional depuesto. Hablaron el intendente golpista Alberto Brenna, el doctor José
Mateo Cisera –UCR Intransigente-, Judith Contepomi, doctor Victorio Arzamendia –PDP-, Delia Gil
de Benítez y el escribano Carlos A Guida –UCR Unidad-. Comenzaba a escribirse la historia rosa
local que legitimaría su violencia como restauradora de la democracia y la libertad. Tras ella,
hombres y mujeres de destacable labor en el desarrollo de la región esconderían, sin embargo, su
profundo odio social y su desbocada ansia revanchista.

La democracia según los demócratas.
        Ni bien conocida la proclamación de Lonardi como presidente, las instituciones de gobierno
local serán tomadas por miembros de la Brigada Aérea Militar. De esta manera, a medio día del

120
    Municipalidad de Reconquista, Sepultura General 1950-1985, Folio 441, y Entrevista a José M.
Manzano.
121
    Tribuna, 30/09/1955, pp. 3.
122
    Tribuna, 30/09/1955, pp. 3.
21 de septiembre el comandante José S. Clarenc, el jefe Departamental de Policía Ignacio Sejas
Luque y el subprefecto Horacio Ramón Guastavino, entre otros, entregaban al comisionado
municipal Celestino B. Lanteri una misiva firmada por el todavía jefe del destacamento castrense
comodoro Ambrosio R. Blasón. Propio de un hombre que había pertenecido a las filas del
peronismo, Blasón “solicitaba” al intendente “...tener a bien delegar su autoridad en la persona del
Señor Comandante d. José S. Clarenc, como así mismo le ruega quiera prestar al mismo toda la
colaboración que como ciudadano argentino el mismo le requiriese...”.123 Sin duda Clarenc era un
militar de confianza del comodoro, pertenecía a la fracción que se había mantenido leal a Perón
hasta último momento. Tres días después, ni bien arrestado Blasón y reemplazado por el capitán
Ariel Alegre en la jefatura, el oficial Alberto Gerardo Brenna era designado intendente municipal.124
        Aún después de depuesto el diario Tribuna continuaba rescatando la última gestión
peronista:

              “En el corto período que le tocó actuar al señor Lanteri demostró estar animado de
              los mejores propósitos, trabajando con fe y entusiasmo por restaurar muchos de los
              servicios públicos que se prestaban deficientemente, arreglo y limpieza de la ciudad
              y una serie de proyectos de envergadura tales como la pavimentación de sus calles
              más importantes, tapiales, cercos y veredas.”125

        Ni bien asumido, ese mismo 24, Brenna generaría dos decretos que reflejan con claridad la
orientación del sector que tras el golpe había ganado la conducción de las instituciones locales.
En el primero disponía el cambio de denominación de la calle “Eva Perón” –antes y actualmente
Iturraspe- por el de “Uruguay”, y al de la avenida “Presidente Perón” –antes y actualmente Patricio
Diez- por el de Av. “Córdoba”. A Uruguay habían huido sus compañeros tras el tiroteo con los
leales en la Brigada; de Córdoba venía el golpe que había derrocado al gobierno de Perón y el
comando que intentase copar la unidad local. La segunda disposición se trataba del cambio de
nombre de la Términal de Omnibus “17 de Octubre”, la que pasó a llamarse “Libertad” por razones
obvias.126 La otra tarea a la que se abocaría este oficial, bajo la muy probable influencia del doctor
Manuel Gil, será la conformación de un Comando Civil Revolucionario que se haga cargo de la
administración del municipio. A través de esta comisión comenzó el regreso de la vieja dirigencia
local, de actuación durante las décadas del veinte y treinta, a los cargos de gobierno local. El 28
de septiembre la comisión, representativa de aquellas fuerzas políticas opositoras al peronismo,
asumió la intendencia. Se hallaba presidida por Albino Fabrissín (UCRIntransigente), Juan Meinet
Pallarés (PDP) como secretario, Raúl Nardelli (PDP) prosecretario, José L. Schlatter (UCRUnidad)
revisor de cuentas, y los vocales Eusebio Acosta (?), Ricardo Ferro (PS), Pío H. Martin
(UCRIntransigente) y Victorio Arzamendia (PDP). En el acta de asunción se expresa que dichos
dirigentes “...deberán identificarse con el movimiento revolucionario que pregona la libertad de
prensa, culto y palabras”.127
        Al lograr relativa estabilidad el Poder Ejecutivo Provincial, a través de la intervención
federal del mencionado vicealmirante ® Garzoni, se designaría por los medios previstos a Juan
Meinet Pallarés como comisionado municipal, cargo que asume el 19 de octubre de 1955. Este
demoprogresista había sido ya intendente en 1931 y concejal de la ciudad entre 1932 y 1933 por
la entonces Alianza Demócrata-Socialista. Con el golpe Pallarés volvía a la escena pública.
        En sintonía con las primeras medidas adoptadas por la intervención federal de la provincia
el nuevo comisionado designará una comisión revisora de la contabilidad municipal a fin de
determinar el estado de las cuentas. Después de un mes de actividad, a comienzos de diciembre,
la misma terminaría su labor sin ninguna trascendencia. El antiperonismo local, que en gran
medida había fundado su rechazo al gobierno depuesto en la denuncia de su corruptibilidad, no se

123
    Municipalidad de Reconquista, Libro de Actas de Toma de Posesión de Intendentes: 1922-
1976, Acta Nº 34, Folio 61-62.
124
    Idem, Acta Nº 35, Folio 63.
125
    Tribuna, 30/09/1955, pp. 4.
126
    Municipalidad de Reconquista, Registro de Decretos Nº 4: 1950-1956, Nº 744/Folio 410 y Nº
745/Folio 411.
127
    Municipalidad de Reconquista, Libros de Actas de Toma de Posesión de Intendentes: 1922-
1976, Acta Nº 36, Folio 64.
sentiría satisfecho. A través del secretario general de la juventud del radicalismo intransigente,
Aldo Roberts, se solicita a Pallarés la creación de una comisión que investigue la presunta
“malversación de fondos” en la construcción de la Términal de Omnibus, caso que fuera
convertido en simbólico para la oposición y en el que se imputaba al entonces intendente Eduardo
Blanch.128 Pallarés será más abarcativo y buscó conformar un organismo que reemplace al
disuelto Concejo Deliberante y lo desobligue de estas presiones. A este cuerpo, replica de la Junta
Consultiva Nacional, debían enviar sus delegados las fuerzas políticas invitadas. Quedó integrada
por: José N. Goitía y Juan B. Tomei (PDP), Oreste J. Pagano (UCRUnidad), Emilio Arpón (PS) y
Gilberto A. Pietropaolo (UCRIntransigente). “La Junta Consultiva tendrá por misión –especifica el
decreto- asesorar al señor Comisionado Municipal sobre los diferentes asuntos que el mismo
presente a su estudio y consideración, como también los que cada miembro lleve al seno de la
misma, entendiéndose que sus decisiones no implican una obligación para el Departamento
Ejecutivo”.129 Su labor era ad honorem y la primer tarea asignada por el DEM la de hacerse cargo
de la solicitud de la Juventud radical.

La desperonización.
        En Reconquista, la pronta instrumentación de medidas destinadas a excluir al peronismo
de la vida pública, comenzadas ya con Brenna, expresó el grado de antagonización en el que se
hallaba sumida la sociedad reconquistense. Constituyó también una prueba de la trama de
vínculos ideológicos que unía a la fracción golpista de la III Brigada con los sectores antiperonistas
de la ciudad, la que marcaría la orientación política de las instituciones posterior a la asonada. Las
energías puestas por la elite gobernante local en el plan de desperonización serían de una
importancia tal como para alcanzar su abstracción de problemáticas de gran magnitud que se
agravaban progresivamente, tales como el déficit en los servicios públicos municipales y el más
que insuficiente servicio de agua y electricidad. El pronunciado declive experimentado en los
casos mencionados sería responsable directo de la inestabilidad gubernativa que Reconquista
experimentara entre 1955 y 1958, la cual se consumiría en ese lapso a siete gestiones. La
deficiencia en el suministro eléctrico sería paradigmática, llevando la irritación de los vecinos al
punto de alzarse, en febrero de 1958, al grito de “A tomar la usina” en una auténtica pueblada en
rededor de esta cuestión.
        Las primeras medidas de desperonización estarán abocadas a la borradura de la
construcción simbólica de aquel partido y a desplazar a sus hombres y mujeres de la conducción
de las instituciones públicas. Pronto se avanzó sobre los demás aspectos de la vida pública de la
ciudad, como lo gremial, lo político y religioso.

Desperonización simbólica:
        La imagen colectiva que quedaría del golpe de septiembre de 1955 quizás sea ésta:
tractores, caballos y hombres cinchando o destrozando bustos y monumentos a Juan D. Perón y
Eva Perón. En la ciudad, sin embargo, la quita de estructuras homenajísticas de la vía pública se
hizo en forma ordenada y bajo dirección del oficialado de la Brigada Aérea. Rápidamente los
bustos fueron retirados y desechados, el monumento a Eva en Plaza 9 de Julio desmantelado y
reemplazado, los nombres de dependencias, instituciones y calles cambiados.
        A comienzos de octubre el entonces intendente a cargo Albino Fabrissín, adheriendo a un
decreto de la intervención federal, dejaba “...sin efecto toda disposición de orden municipal
mediante la cual se otorguen denominaciones que tengan que ver con nombres, fechas o
acontecimientos del régimen [destituido]...”. Las calles Eva Perón y la Av. Presidente Perón, a la
que el capitán Brenna había bautizado Uruguay y Córdoba, volvieron a sus nomenclaturas
anteriores a 1948: Iturraspe y Av. Patricio Diez. Esta última no había desaparecido durante el
gobierno peronista, sino que reemplazaría a la calle Ley 1420, la que en 1955 recuperaba tal
nomenclatura. Se dejaba también sin efecto la denominación del Barrio “17 de Octubre”, la
Escuela Municipal de Artes Plásticas “Eva Perón” se pasaba a llamar en abril del año siguiente
“General Manuel Belgrano” y la Terminal de Omnibus se rebautiza “Libertad”. Tras la destrucción



128
      Tribuna, 26/11/1955, pp. 2.
129
      Tribuna, 03/12/1955, pp. 2.
del monumento a Eva Perón en Plaza 9 de Julio, se encomendó a la Escuela Normal la
recaudación de fondos a fin de erigir allí el actual monumento de bronce al general Belgrano.130
        Cada fin de septiembre y por algunos años, el antiperonismo local se reunirá en la
confitería “La Perla” celebrando los aniversarios de la Revolución Libertadora. Alrededor de medio
centenar de personas concurrían a esta cena, donde el ágape se mezclaba con fuertes discursos
de la dirigencia política local.131

Desperonización administrativa:
         Ni bien adherida la III Brigada Aérea al golpe militar el 21 de septiembre, el todavía jefe
comodoro Blasón disponía la toma de aquellas reparticiones públicas de la ciudad consideradas
estratégicas: Intendencia, Jefatura Departamental de Policía, Prefectura Naval y Oficina de
Correos y Telecomunicaciones. Lentamente, personal civil irá desplazando a los oficiales en estas
funciones y ampliándose a otras tales como escuelas, bancos, Agronomía Regional y Hospital
local. Estas medidas fueron generadoras de algunos conflictos y resistencias por parte de la
presencia peronista en los interiores de dichas entidades. Algunas de ellas, incluso, se
mantendrían inestables por algunos años, como Intendencia, policía, bancos y
telecomunicaciones.
         La Departamental de Policía se encontraba, en el momento de golpe, a cargo de Ignacio
Sejas Luque, quien era su jefe desde fines de junio de 1954. La comisión militar que envió Blasón
dejó en su puesto a Sejas Luque. Sin embargo, en los últimos días del mes, un fuerte rumor de
actividad de resistencia peronista hará carne entre la nueva dirigencia gubernamental y la prensa
local. Frente a esta posibilidad el destacamento castrense procederá al relevamiento del jefe de
policía, asumiendo como interventor interino el primer teniente Félix Isodoro Osán, apoyado por un
grupo de oficiales, suboficiales y soldados que engrosaron las filas de seguridad. Ni bien instalado
Osán se entrevistó con el Comando Civil de Reconquista y con sus similares de Villa Ocampo y
Las Toscas, localidades donde durante el mes de octubre se despliega una importante actividad
represiva de dirigentes y simpatizantes peronistas.132
         Al mediar octubre la intervención federal de Santa Fe designa como jefe policial del
Departamento General Obligado a Alfonso Benítez, destacado dirigente del radicalismo unionista,
anteriormente secretario del Concejo Deliberante y gestor en 1945 de la Unión Democrática
local.133 Sin embargo su personal, identificado y llegado a la repartición a través de las gestiones
peronistas, irá larvando una solapada resistencia dentro de la institución que la llevaría a una
fuerte crisis. A comienzos de 1957 Benítez renunciaba y era nombrado Atilio Curátolo. “De activa
militancia política –señala Tribuna-, se lo conoció siempre en las luchas por la conquista de las
libertades ciudadanas, siendo un ferviente demócrata”.134 Las largas ausencias de Curátolo en sus
funciones habrían dejado la conducción de la jefatura en manos de aquellos antiguos empleados
que, como acto de resistencia, inmovilizaron la actividad policíaca en el departamento. Ante el
aparente incremento de los actos delictuosos, el diario Tribuna reflejaba en sus páginas una
creciente incredulidad social en la institución. “[...] hace falta –decía- un mayor interés de parte de
la jefatura de policía por depurar el cuadro de sus colaboradores, aventando todo aquello que sea
una rémora...”.135 La situación era globalmente interpretada en su editorial del 28 de agosto:

                 “No es posible, a la altura que hemos llegado, teniendo por delante como ejemplo y
                 experiencia, lo acontecido durante doce años de opresión y que necesitóse (sic)
                 un duro y cruento sacrificio para recuperar la suerte y validez de las instituciones y
                 el imperio de la libertad, se pueda albergar en el seno de las entidades que
                 constituyen la esencia misma de la democracia, a elementos incapaces, nulos y
                 perturbadores que pareciera [...] obran de intento con afanes mezquinos e
                 interesados de hacer naufragar en el descrédito a hombres nuevos que han

130
    Municipalidad de Reconquista, Registro de Decretos, Res. Folio 413, Res. Folio 414, Res. Folio 415; y Tribuna,
07/10/1955, pp. 5. Todas las nomenclaturas correspondientes al peronismo fueron reemplazadas, se mencionan aquí
sólo aquellas que merecieron una disposición oficial particular.
131
    Tribuna,
132
    Tribuna, 07/10/1955, pp. 1-2; y 15/10/1955, pp.1.
133
    Tribuna, 12/12/1945, pp. 2; y 15/10/1955, pp. 1.
134
    Tribuna, 05/01/1957, pp. 1.
135
    Tribuna. 06/07/1957, pp. 1.
                 resuelto cooperar leal y notablemente con los principios restauradores de la
                 Revolución Libertadora”.136

        Otro foco de conflicto ante la desperonización de la administración pública se levantó entre
el personal municipal de la ciudad. Estando al frente del Departamento Ejecutivo Juan Meinet
Pallarés, se tomará la decisión de revisar las remociones y nombramientos efectuados bajo las
gestiones peronistas, 1948-1955. A fines de octubre se decreta la puesta en comisión de todos los
empleados de la repartición y la suspención de la ordenanza Nº 550 sobre estabilidad y escalafón
de los mismos.137 Pronto comenzaron a producirse las cesantías del personal ligado al gobierno
depuesto, generando la inmediata reacción de éstos. El incremento de la actividad de resistencia
en el seno de la Municipalidad obligaría a su mandatario a resolver la prohibición entre su
personal de “hacer propaganda política” y “ejercer actividades o profesar públicamente ideología
contrarias al orden público o de las instituciones políticas”.138
        El conflicto irá en aumento hasta estallar al año siguiente. Horacio Beltrame, hermano del
que fuera subdelegado local de la CGT hasta noviembre de 1955, comenta que hacia 1956 éste y
otros activistas peronistas del sindicato municipal tomaron las oficinas de la Intendencia de la
ciudad. El movimiento tenía peticiones de estricto orden gremial, pero el pesado clima político que
lo envolvía lo llevó a culminar a golpes de puño en la Jefatura de Policía, donde Leonardo
Beltrame es arrestado.139 Dos años después del golpe la administración pública municipal se
hallaba enteramente depurada, levantándose el estado de comisión en el que se hallaba su
personal.
        Las instituciones escolares tampoco quedaron exentas de las medidas depuradoras. El 22
de octubre de 1955 un conflicto surgió en la dirección de la Escuela Normal Provincial “Juan B.
Alberdi” entre su directora, la ex diputada nacional peronista Isabel Torterolla de Roselli que
pretendía su cargo tras el cierre del Congreso, y la interventora del establecimiento designada por
decreto provincial Genoveva Buyatti. Envueltos por un clima creado por otras escuelas
secundarias de la provincia y el país, el estudiantado de la Escuela Normal se levantaría en
protesta contra el retorno de la primera, generándose una agitación que se prolongaría por dos
semanas. A esta se adherirían los alumnos de las Escuelas Nacional de Comercio e Industrial, los
cuales aprovecharían para solicitar ante el Ministerio de Educación de la Nación “la intervención a
los efectos de modificar estados de cosas que no condicen con sus aspiraciones”.140 En
noviembre sería cesanteada la señora Roselli, tomando posesión del cargo la señorita Buyatti, y el
vicedirector de la Escuela Industrial, reemplazado por el ingeniero Ramón O. Romero.141
        Durante el gobierno peronista habían surgido dos conflictos puntuales con la oposición
local, en el Hospital y en Agronomía Regional. En el primer caso, los médicos cirujanos que
renunciaran en aquel momento retornarán a la institución tras la intervención decretada por el
Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. En la titularidad del Hospital Central Reconquista
asumirá, el 19 de noviembre de 1955, el doctor Augusto Ittig; en la Unidad Sanitaria de Lanteri y
Avellaneda Guillermo Pietropaolo; en la de Florencia, Villa Guillermina y Villa Ana José Mateo
Cisera y en Malabrigo el doctor Manuel Gil. A comienzos de diciembre este cuerpo de médicos
realizaba en la entidad un acto simbólico de adhesión a la Revolución Libertadora.142 En cuanto al
personal cesanteado en enero de 1954 de Agronomía Regional de Reconquista, el ingeniero
Manuel Alderete Avalos y compañía, serían repuestos en sus cargos en diciembre del año
siguiente por decreto presidencial.
        Lo mismo sucedía en las tres instituciones bancarias estatales de Reconquista: Banco
Provincial de Santa Fe, Nación e Hipotecario Nacional. En el primero, muy pronto, serían
reincorporados tres escribanos con registro abierto durante la etapa anterior. “La medida –señala
Tribuna- obedece a un propósito reparador, por el cual el anterior gobierno depuesto, había

136
    Tribuna, 24/08/1957, pp. 1. La negritas no pertenecen al texto original.
137
    Municipalidad de Reconquista, op.cit., Dto. Nº 747, Folio 416.
138
    Idem, Res., Folio 420.
139
    Entrevista a Horacio Beltrame, Reconquista, octubre de 2005. No se poseen crónicas periodísticas del año 1956 que
permitan determinar con mayor exactitud el suceso. Es corroborable el hecho de que L. Beltrame y otros se
mantuvieron en actividad política después de la caída del peronismo.
140
    Tribuna, 05/11/1955, pp.1
141
    Idem.
142
    Tribuna, 19/11/1955, pp. 1; y 03/12/1955, pp. 1.
prescindido de los servicios [...] de ellos marcando un sistema de preferencia que [...] obedecía a
razones políticas. Es de desear que esta medida [...] se haga extensiva a las otras casa bancarias
donde aún se demora en reparar la injusticia cometida...”.143 A comienzos de 1958 los empleados
de las tres entidades entrarían en una prolongada y conflictiva huelga declarada a nivel nacional,
especialmente el Hipotecario. En tanto, la intervención de las Oficinas de Correo y
Telecomunicaciones dispondrá numerosos despidos y sumarios entre el personal vinculado al
peronismo, concentrado preferentemente en la administración telefónica. El conflicto que aquí se
generó sería muy fuerte pero esperaría a explotar en agosto cuando su sindicato nacional inicia un
paro por los motivos descriptos y el aumento salarial. El estado de conflicto se mantuvo hasta
finales de año y tuvo localmente aristas de violencia, incluyendo represión policial en las oficinas
de trabajo y sabotajes.144

Desperonización política:
        En los días que siguieron al golpe militar, y sobre todo durante el mes de octubre, se
desplegó una significativa actividad represiva hacia dirigentes y simpatizantes del Partido
Peronista. Con la intervención realizada por la Brigada Aérea en la Jefatura de Policía, se
generaliza en todo el departamento los arrestos, los allanamientos de domicilios y las citaciones
para manifestar lealtad al régimen golpista. Las delaciones de supuestas actividades
antigubernamentales volvían a darse, esta vez en forma invertida, entre vecinos de una misma
comunidad embargados por una sociedad profundamente dividida. Las acusaciones de haber
participado en actos persecutorios hacia la oposición o antirreligiosos constituían métodos
eficaces de presión sobre los militantes peronista. A mediados de octubre, la mayor parte de los
afiliados a la Unidad Básica Nº 47 de Berna presentaron en común su renuncia al Partido,
resaltando su no participación en actividades de tal tipo.145
        Con la prohibición del Partido Peronista a fines de noviembre de 1955, la resistencia sólo
quedó viable a través de pequeñas acciones de carácter simbólico, como las pintadas en paredes,
o las que se podían tejer en los únicos espacios de reunión posibles: el lugar de trabajo. A
mediados de 1956 el intendente Pallarés decreta la prohibición de “la propaganda realizada en
forma escrita sobre los muros e inmuebles de propiedad privada, [la que] se vino realizando de
manera tan intensa, especialmente durante el régimen depuesto, hasta constituir una forma de
venganza...”.146 Hacia julio de 1957 el gobierno nacional convocó a elecciones a convencionales
constituyentes a fin de revocar las reformas introducidas en 1949. A ellas el peronismo llegaba
proscripto, motivo por el cual había iniciado una efectiva campaña de voto en blanco entre sus
adherentes. El radicalismo, desde enero, se hallaba dividido en dos estructura: la UCR del Pueblo,
liderada por Ricardo Balbín y que tenía su correlato en Reconquista en los radicales de Santa Fe
o unionistas, y la UCR Intransigente, que seguía a Arturo Frondizi y con la cual se identificaban
aquí los del Comité Nacional. La línea balbinista era cerradamente opositora a la etapa peronista,
mientras que Frondizi, en busca de lograr volcar a su favor el electorado del gobierno derrocado,
iría adoptando una posición abiertamente cercana a sus postulados. Los resultados del escrutinio
dieron, en el país y en la provincia de Santa Fe, ganador al voto en blanco seguido detrás por el
radicalismo del Pueblo. En el departamento General Obligado triunfaría la facción Intransigente,
quedando el sufragio en blanco como tercera fuerza detrás de la UCR del Pueblo. En Reconquista
se impondría la UCRI por el 23% de los votos –llevaba como candidato al doctor José Mateo
Cisera-, seguida por el 20,2% de votos en blanco y el 14% de la UCRP –que tenía como
candidato a Carlos Guida, de dinámica labor en la convención-147.
        Este grupo militante local que actuó en la campaña del voto en blanco saldría pronto a la
luz a comienzos de 1958, con motivo de concretarse las elecciones para cubrir los cargos
nacionales, provinciales y municipales. Dentro del marco de la proscripción, el último presidente
del Consejo Superior del Partido Peronista Alejandro Leloir, encabezaría una agrupación,
precisamente llamada Partido Blanco Principista, para presentarse a las elecciones. El doctor
Alejandro Greca sería en Santa Fe su candidato a gobernador. A través de su influencia el grupo
143
    Tribuna, 22/10/1955, pp. 1.
144
    Tribuna, 31/08/1957, pp. 3; y 02/11/1957, pp. 3-4.
145
    Tribuna, 12/11/1955, pp. 2.
146
    Municipalidad de Reconquista, op. cit., Dto. Nº794, Folio493.
147
    Tribuna, 03/08/1957, pp. 6. El exitoso surgimiento de otras fuerzas en Reconquista –Unión Federal, Democracia
Cristiana- y una recuperación del PDP explican la nivelación hacia abajo de los porcentajes electorales.
de peronistas reconquistenses que se mantenía activo, conformaría las listas para el
departamento y la ciudad. Las mismas estaban integradas por Emilio Solodkoow, candidato a
senador; Miguel Angel Castillo y Agustín Junco, electores a gobernador y vice; Alfredo Hugo Kohli,
Zacarías Ortíz, Ernesto Cabrera, Adolfo Martínez, Leonardo Beltrame, Juan Francisco Rivero y
Simeón Ruiz Díaz. Eran éstos dirigentes de la segunda línea del peronismo, vinculados en su
mayoría a la anterior dirigencia sindical. La evidente maniobra de burlar la prohibición a través de
esta nueva agrupación política sería apercibida por el gobierno nacional, el cual los obligó a
renunciar a sus candidaturas. La realización de una Convención Departamental del PBP
presentaría las respectivas renuncias y aconsejaría la abstención y el voto en blanco a sus
simpatizantes.148

Desperonización gremial:
         El desplazamiento del peronismo de la vida pública de la ciudad se amplió muy pronto
hacia el ámbito sindical, columna vertebral de aquel movimiento. Tras la intervención nacional de
noviembre a la CGT y sus sindicatos afiliados, en Reconquista se haría lo propio con aquellas
comisiones directivas identificadas con el gobierno derrocado. Los únicos datos directos de este
procedimiento nos refieren solamente a la intervención del gremio de Panaderos y al de Obreros
Aceiteros y Algodoneros. A partir de ellos podemos representar una situación que, seguramente,
vivieron los demás organismos sindicados en este estudio como peronistas. La intervención del
Sindicato de Obreros Aceiteros y Algodoneros, que se encontraba dirigido por Justo Gómez –
concejal peronista entre 1954 y 1955-, fue intervenido a fines de noviembre por Guillermo Pepe,
dirigente del radicalismo intransigente local. El 11 de diciembre resolvía la caducidad de las
autoridades que se desempeñaban hasta entonces porque su intervención “... no concibe el
copamiento partidista del sindicato, razón que obliga a extirpar de raíces toda sujeción gremial a
partido alguno”.149 En tanto se irían acopiando pruebas para comprobar el manejo denunciado
como irregular de Gómez. Lo mismo sucedió con el Sindicato de Obreros Panaderos, el cual fue
intervenido por el doctor Augusto N. Vechietti hasta marzo de 1957, fecha en que es entregada su
conducción al obrero Rubén Darío Kiener.150
         Los gremios más conflictivos fueron, sin embargo, los centrados en el sector público. Con
el inicio de 1957 se inaugura una etapa de renacimiento de la combatividad obrera. A fines de
febrero y en vistas de iniciarse el ciclo lectivo, los docentes santafesinos declararon el estado de
huelga por mejoras en sus haberes. La falta de respuestas encontraría el inicio de clases en esta
situación, con fuerzas de seguridad en los establecimientos educativos y comisiones policiales
visitando a los reemplazantes para instarlos a concurrir a ellos. El acatamiento en la ciudad y el
departamento fue total. El conflicto se agravó con el pasar de los días, especialmente después de
que la intervención federal decrete la suspensión sin goce de sueldos de los maestros huelguistas.
Hacia finales de marzo, la crítica situación determinó la renuncia del vicealmirante Garzoni al
Ejecutivo Provincial, siendo reemplazado por el doctor platense Pablo Espinoza, dirigente del
Partido Demócrata Nacional. El nuevo interventor se apresuraría a dejar sin efecto las penas
impuestas al personal educativo y negociar con éstos una escala de incremento salarial. El 22 de
abril, tras 41 días de paro, las clases comenzaban en toda la provincia.151
         A fines de agosto se levantaría el sindicato de Telefónistas y Telegrafistas, sumándose en
septiembre el gremio de carteros y la UOCRA, y a comienzos de 1958 las tres casas bancarias
locales y empleados de luz y energía. Las exigencias coincidirían en el pedido de aumento de
sueldos y la oposición al congelamiento salarial, el aumento del costo de vida y el decreto que
reglamentaba la práctica de las huelgas. De todos, el más prolongado y conflictivo fue el
inaugurado el 27 de agosto por los telefonistas locales. Era también el más politizado, ya que su
reivindicación trataba de la reincorporación del personal despedido y sumariado tras el golpe
militar. Después de dos semanas de huelga los trabajadores aceptaron volver a sus puestos pero
cumpliendo horario a reglamento. La negativa de la dirección de la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones, a cargo aquí de Juan Crivello, se traduciría en el desalojo de los empleados
por parte de la fuerza pública. El estado de huelga se prolongó hasta entrado el año siguiente,

148
    Tribuna, 11/01/1958, pp. 2; y 08/02/1958, pp.6.
149
    Aud: Tribuna, 24/12/1955, pp. 6.
150
    Tribuna, 09/03/1955, pp. 6.
151
    Tribuna, 02/03/1957, pp. 1; 16/03/1957, pp. 4; 30/03/1957, pp. 3; y 20/04/1957, pp. 3.
debiendo la empresa tomar nuevos empleados para continuar su funcionamiento. La tensión llegó
a su punto máximo hacia fines de octubre cuando numerosas cajas de control y conexiones
telefónicas dispuestas en la vía pública serían saboteadas.152


                                              Listado de fuentes.
Fuentes Primarias Manuscritas.
Archivo Histórico Municipal de Reconquista:
       - Registro de Decretos de Intendencia Nº4 (1950-1956) y Nº5 (1956-1960).
           Municipalidad de Reconquista.
       - Registro Municipal de Ordenanzas Nº3 (1952-1959). Municipalidad de Reconquista.
       - Libro de Actas de Toma de Posesión de Intendentes (1922-1976). Municipalidad de
           Reconquista.
       - Cementerio Municipal. Sepultura General (1950-1985). Municipalidad de Reconquista.

Fuentes Primarias Impresas.
Periódicos:
       - Tribuna: Imprenta Éxito, Reconquista, 1931 a 1955 y 1957 y 1958.
       - Renovación: Imprenta Renovación, Reconquista, 1949.

Otras Fuentes Primarias.
Museo Histórico de la Ciudad de Reconquista:
       - Muestra Juan Bautista Lobato, Reconquista, abril de 2004.
       - Muestra permanente.

Testimonios Orales.
      - Beltrame Horacio: Entrevista sobre Leonardo Beltrame, Reconquista, octubre de 2005.
      - Dacci Omar: Entrevista sobre Acción Católica Argentina y los enfrentamientos entre
         peronismo e Iglesia en 1954-1955, Reconquista, octubre de 2005.
      - Fassioli Ceferino: Entrevista sobre Base de Apoyo Logístico La Liguria, Reconquista,
         octubre 2005.
      - Lorenzón Daniel: Entrevista sobre Liga de Padres de Familia, Reconquista, octubre de
         2005.
      - Manzano José Mateo: Entrevista sobre el golpe de Estado del 16 de septiembre de
         1955 en la Brigada Aérea Reconquista, Reconquista, septiembre de 2002.

Bibliografía.
Obras Teórico-Metodológicas:
       - Cardozo Ciro F.: Introducción al trabajo de la investigación histórica (Conocimiento,
           método e historia), Editorial Crítica, Barcelona, 1985 3ª ed. (1981).
       - Devoto Fernando comp.: La historiografía argentina en el siglo XX, Centro Editor de
           América Latina, Buenos Aires, 1994.
       - Iggers Georg G.: La ciencia histórica en el siglo XX, Labor, Barcelona, 1995.
       - Pardinas Felipe: Metodología y técnicas de investigación en ciencias sociales, Siglo
           Veintiuno Editores, México D.F., 1986 29ª ed. (1969).
       - Schuster Félix G.: El método en las ciencias sociales, Centro Editor de América Latina,
           Colecc. Los fundamentos de las ciencias del hombre Nº 37, Buenos Aires, 1992.
       - Schwarzstein Dora comp.: La historia oral, Centro Editor de América Latina, Colecc.
           Los fundamentos de las ciencias sociales Nº 26, Buenos Aires, 1991.

Obras Generales:
      - Bianchi Susana: La iglesia católica y el Estado peronista, CEAL, Buenos Aires, 1988.
      - Caimari Lila M.: Perón y la Iglesia Católica (Estado y sociedad en la Argentina 1943-
         1955), Ariel, Buenos Aires, 1995.

152
      Tribuna, 31/08/1957, pp. 3; 14/09/1957, pp. 4; y 02/11/1957, pp. 3-4.
-   Cúneo Dardo: Comportamiento y crisis de la clase empresaria, Tomo 2, CEAL, Colecc.
    Biblioteca política argentina Nº 69, Buenos Aires, 1984.
-   De Marco Miguel Ángel et. al.: Historia de Santa Fe, Librería Apis, Rosario, 1992.
-   Di Stefano Roberto y Zanata Loris: Historia de la Iglesia argentina (Desde la conquista
    hasta fines del siglo XX), Grijalbo-Mondadori, Buenos Aires, 2000.
-   Di Tella Torcuato S.: Historia de la Argentina contemporánea, troquel, Buenos Aires,
    1998.
                            Perón y los sindicatos (El inicio de una relación conflictiva), Ariel,
                            Buenos Aires, 2003.
-   Feinmann José Pablo: Estudios sobre el peronismo (Historia-método-proyecto),
    Legasa, Buenos Aires, 1984 2ª ed. (1983).
-   Ferrer Aldo: La economía argentina (Las etapas de su desarrollo y problemas
    actuales), Fondo de Cultura Económica, Méixco D.F., 1965 2ª ed. (1953).
-   Ghiraldo Enrique: La democracia cristiana, CEAL, Colecc. Biblioteca política Nº 5,
    Buenos Aires, 1983.
-   Linch John et. al.: Historia de la Argentina (1880-1989), Crítica, Cambridge, 2002.
-   Iglesia Inmaculada Cocepción: Centenario de la Parroquia Inmaculada Concepción
    1873-1973.
-   Macor Darío et. al.: Revista de Estudios Sociales Nº 4, Santa Fe, Primer Semestre,
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-   Molinas Ricardo F. y Barberis Santiago F.: El Partido Demócrata Progresista, CEAL,
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-   Miguens José E. et. al.: Racionalidad del peronismo, Editorial Planeta, Buenos Aires,
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-   Murmis Miguel y Portantiero Juan C.: Estudios sobre los orígenes del peronismo, Siglo
    Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2004 (1971).
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    Argentina, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1997 2ª ed. (1973).
-   Rouquié Alain: Poder militar y sociedad política en la Argentina, Tomo II, Hyspamérica,
    Buenos Aires, 1971 3ª ed. (1965).
-   Vidoz Alejandro: Sociedad Rural de Reconquista 1919-1999, Impresora del NEA SRL,
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-   Zanata Loris: Del Estado liberal a la nación católica (Iglesia y ejército en los orígenes
    del peronismo, 1930-1943), Universidad Nacional de Quilmas, Buenos Aires, 1996.

						
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