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cualidades del discurso publico

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cualidades del discurso publico
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11/10/2011
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Comunicación Oral







• El Discurso Público.

El discurso público es un tipo de discurso, usualmente oral, que se define por tratar temas de interés e

importancia colectivos y porque tanto sus emisores como receptores se identifican como miembros o representantes de

una determinada colectividad a la que los discursos se dirigen para provocar en ella diversos efectos.

Esta es la situación de enunciación de discursos tales como los emitidos en reuniones, actos y ceremonias de

organizaciones comunitarias diversas, desde las más próximas a la experiencia cotidiana (como pueden ser las de la

vida familiar, escolar, vecinal, de agrupaciones culturales, religiosas, deportivas, de consumidores) hasta las

intervenciones discursivas que se producen en el espacio público más amplio y distante de organizaciones regionales,

nacionales e internacionales para tratar materias que conciernen a esas respectivas comunidades.

En todo discurso público el emisor de este tipo de textos se constituye en portavoz de asuntos que conciernen a

una comunidad específica, tratando temas de interés grupal, tales como denuncias de hechos conflictivos, propuesta de

soluciones, programación de eventos, etc. En estas situaciones comunicativas se establece una relación jerárquica entre

emisor y receptor, ya que el primero, generalmente, posee mayor dominio sobre los asuntos tratados y es considerado

un personaje de autoridad por parte de los receptores (ver Cuadro 2). El lenguaje utilizado por éste, la mayoría de las

veces, es culto-formal. Y su uso resulta determinado, principalmente por el contexto de carácter ritual que normalmente

enmarca la situación de enunciación.

El discurso que generalmente se enuncia en estas situaciones públicas posee la función de reforzar la identidad

del grupo e influir en él, ya sea para modificar actitudes y comportamientos, como también para emitir mensajes críticos

y reivindicadores de las necesidades del grupo. Otras formas de discurso público tienen que ver con honrar a personajes

distinguidos o como reflexión pública acerca de ideas y valores. Todo ello se lleva a cabo sobre la base de la utilización

de diversas estrategias y tipos textuales que favorecen las finalidades específicas de cada discurso.

Todo discurso público está conformado por una mezcla de textos de diverso tipo. Dentro de él podemos

identificar la presencia de textos expositivos, argumentativos, descriptivos y/o epidícticos (de alabanza). Dependiendo

del propósito del emisor, siempre sobresaldrá alguno de ellos dentro del discurso.

En este sentido, la eficacia comunicativa de un discurso público tiene que ver con el dominio de todos los tipos

de textos y la utilización de registros, niveles de habla y léxico pertinentes a los. temas que se desarrollan, al carácter o

condición de las audiencias o receptores, a las finalidades que se proponen alcanzar con los discursos.



Cuadro 2: Fórmulas del discurso público



Existen ciertas fórmulas, establecidas por la práctica y la tradición, que contribuyen a crear la imagen del

emisor como sujeto que posee la autoridad y el saber, y la del receptor, como miembro que participa en la

comunidad a la cual el discurso va dirigido. Podemos clasificarlas en dos grandes grupos:



• Fórmulas de autorreferencia del emisor; como el emisor debe mostrarse digno de la posición

que ocupa, suele utilizar el llamado "plural mayestático", con el cual se inviste de autoridad frente a la gente.

Por ejemplo: "Hemos venido desde lejos para,..", o "Estamos aquí junto a ustedes...", etc.



También, muchas veces, el emisor se refiere a sí mismo elogiándose, a través de la explicitación de sus

atributos y condiciones para el cargo. Por ejemplo: "en mi calidad de...", o "con la autoridad que el pueblo

me ha conferido...", etc.



• Fórmulas para apelar al destinatario; existen dos tipos de fórmulas para dirigirse hacia el receptor

de un discurso público. Las introductorias, que abren un discurso nombrando directamente al receptor (por

ejemplo: "Chilenas y chilenos", "Estimados amigos / colegas / compañeros", "Conciudadanos", "Señor

Director", "Padres y apoderados", "Queridos alumnos y alumnas", "Queridos hermanos", "Hermanos y

hermanas", etc.) y las de alabanza o vituperio. que califican elogiosamente al receptor (por ejemplo:

"Honorables oyentes", "Destacados participantes", "Amables concurrentes", etc.).





Un discurso público en el que domine el propósito de persuadir, crear conciencia sobre algún tema o problema,

concitar adhesión para una causa o proyecto y convencer al receptor será, principalmente, de carácter argumentativo.

Pueden existir también discursos públicos en los que predomine la descripción de personas, lugares, cosas,

situaciones, acciones o emociones, intentando la representación de éstos en la mente del receptor.

Por otro lado, como te adelantábamos, muchos discursos públicos poseen el claro propósito de rendir tributo a

personajes ya sea vivos o muertos- que resultan trascendentes dentro de la historia de una comunidad específica. En este

caso se habla de discursos de carácter epidíctico.

Finalmente, sí el discurso público tiende hacia la entrega de información sobre situaciones, hechos, logros

obtenidos, etc. habrá un predominio del texto expositivo, inclinándose el discurso hacia la neutralidad y la objetividad,

entregando, ordenadamente, elementos que faciliten al público la comprensión y conocimiento del tema tratado.



Resumiendo, se puede caracterizar la situación comunicativa del discurso público de la siguiente forma:



Emisor: investido de autoridad, representatividad, competencia intelectual o ética sobre asuntos de interés

colectivo que se dirige a un receptor colectivo o que representa a una determinada colectividad o

sector de ella.

Tema o materia: asuntos de importancia o relevancia grupal, colectiva, o comunitaria; materias propias de la 'cosa

pública'.



Finalidad: comunicar una determinada concepción, visión o interpretación de temas y problemas que conciernen

e importan a la vida de una colectividad para influir en ella, haciéndola tomar conciencia o reflexionar

sobre ellos, orientándola o moviéndola a compartir visiones, metas, tomar decisiones, acuerdos,

adoptar determinadas actitudes o comportamientos.



Contexto y circunstancias de enunciación:

la formalidad, ritualidad que enmarca la emisión de discursos públicos: su "puesta en escena", el nivel formal del habla,

recursos verbales y no verbales que utiliza para tener alcance y eficacia colectivos.



Tipos de discurso público



Entre las diversas manifestaciones del discurso público podemos destacar:

El discurso comunitario: intervenciones verbales emitidas ante audiencias representativas de diferentes agrupaciones

comunitarias, tales como juntas de vecinos, centros de madres, de padres y apoderados, de

estudiantes, grupos scout, sindicatos, agrupaciones artísticas, deportivas, sociales, de

televisión, prensa, etc. Se trata aquí de grupos más o menos restringidos de personas con

intereses comunes. Las agrupaciones comunitarias generalmente poseen una diversificación

bien establecida de funciones dentro de ellas. Es así como nunca faltará el secretario que

lleve un registro por escrito en actas del desarrollo de estas sesiones, un tesorero, que se

encarga de recaudar fondos para los gastos que deban realizarse, un presidente y un

vicepresidente.



El discurso político: "mensajes" o informes de autoridades públicas ante asambleas políticas o ante la nación;

declaraciones, propuestas de proyectos, planes de trabajo formulados por autoridades

públicas, por candidatos a cargos públicos; discursos de proclamación de logros en la vida

pública. Generalmente, este tipo de discursos afectan e interesan a todo un país. El fin

principal de ellos suele ser convencer y llevar a la acción, dirigiéndose tanto a quienes están a

su favor (prodestinatarios}, a quienes están en su contra (contradestinatarios) y a los

indiferentes (paradestinatarios). En cada caso, este discurso significa diferentes cosas para

cada tipo de destinatario: reafirmación, amenaza o promesa, respectivamente. Dentro de este

ámbito, resulta importante y clarificador recurrirá las campañas políticas que, cada cierto

tiempo, debemos enfrentar como electores.



El discurso ceremonial o conmemorativo:

emitidos en situaciones significativas de la vida nacional, institucional e incluso familiar o

personal que da lugar a ceremonias o actos específicos: discursos de conmemoración de

hechos históricos significativos, de aniversario de instituciones, de inauguración y clausura

de eventos; de celebración de acontecimientos de la vida personal o familiar, tales como

nacimientos, bodas, funerales, cumpleaños, graduaciones y otros ritos de paso, etc.; de

homenaje, bienvenida, despedida de personajes públicos relevantes o de personas en

ocasiones públicas.



El discurso religioso: corresponde a las encíclicas, los sermones, las prédicas y otros discursos emitidos por

autoridades o líderes religiosos. Se trata de discursos solemnes, cuya principal especificidad

radica en que su mensaje relaciona vida y fe.



El arte de hablar bien



Por esta razón, han sido numerosas las personas que se han dedicado a estudiar los requisitos indispensables

para llevar a cabo un discurso exitoso. Uno de ellos, y quizás uno de los más importantes, es Marco Julio Cicerón (106-

43 a.C.), orador y retórico latino que en su obra "De Oratore" describió las cualidades que debía tener el orador, es

decir, el hombre que se dirige oralmente a su auditorio. En dicha obra, Cicerón afirma que el orador "debe poseer la

profundidad del filósofo, la sutileza del dialéctico, la memoria del jurisconsulto, la voz del trágico, la elocuencia del

poeta y los ademanes del comediante". Ante esta afirmación, no cabe duda de que el uso adecuado del lenguaje es

equiparable, en gran medida, a un tratamiento artístico y fascinante de las palabras y de los sistemas de comunicación

en general.

La retórica, base de la formación lingüística clásica grecolatina y europea hasta principios del siglo XX, ha

sido entendida, fundamentalmente, como una disciplina que comprende una serie de preceptos relativos al arte de hablar

bien; en este sentido, implica, además, el estudio de las técnicas de exposición y de persuasión.

Con el tiempo, el arte de hablar bien se expandió al arte de escribir bien, considerando siempre un conjunto de

orientaciones y reglas útiles para la elaboración de discursos cuyo fin es convencer a los destinatarios. Como habrás

podido experimentar a lo largo de tu vida, alcanzar este objetivo no es nada fácil. Se requiere de una serie de cualidades

oratorias, de habilidades expresivas y comunicativas.



Características de un buen discurso



Ahora bien, ¿qué es lo que nos lleva a sentir admiración, agrado y convicción frente a un discurso

determinado? Sin duda, son muchos los aspectos que intervienen en la consecución de un discurso eficaz, pero, entre

ellos, algunos cobran una importancia mayor.



Pensemos, por ejemplo, en el aspecto del orador; no se trata de que su fisonomía sea atrayente desde un punto

de vista estético, sino de que su actitud corporal, su postura, su modo de gesticular, de sonreír, de pararse frente a su

auditorio, refleje seguridad y resulte interesante y atractivo.



El buen orador debe, entonces, seducir a su auditorio y, para ello, es fundamental, también, la forma de

expresarse: articulando bien las palabras, hablando de un modo tranquilo y natural, aunque no carente de fuerza y

convicción; la idea es mostrar una actitud resuelta, con una voz agradable y variada, no forzada, y con un respeto y

manejo inteligente de las pausas y silencios. Cuántas veces no hemos escuchado hablar del verdadero sortilegio que

produce en las personas una voz bella y un "hablar bonito", un discurso pronunciado con claridad, energía, vehemencia

y pasión.

Por otra parte, antes de presentarse frente a un auditorio, el orador debe tener claro el asunto o tema a tratar

y, por lo mismo, debe informarse en profundidad sobre la materia en cuestión. Un orador poco instruido en su tema

probablemente verá cómo se debilitan sus palabras. Y es que a nadie le gusta sentir que está escuchando a un

"charlatán". Por esta misma razón, fundamentar las opiniones es esencial a la hora de elaborar un discurso.

Lo mismo ocurre con la recapitulación: un discurso es eficaz en la medida en que lo que se afirma aparece

corroborado, se enumeran evidencias, se presentan conclusiones, etc., es decir, un discurso eficaz lo es en la medida en

que logre el convencimiento y aceptación de su auditorio. Al mismo tiempo, son muchas habilidades y "tareas

intelectuales" del orador -y todas perfeccionables- las que entran en juego: capacidad para observar, analizar y criticar;

para elegir el vocabulario adecuado, para captar los sentimientos y pensamientos del auditorio, para discernir y discutir.



Estructura del discurso público



Ligado con lo anterior, te presentamos ahora la estructura básica a la que debe ceñirse todo discurso público.

En términos generales, ésta puede ser dividida en tres grandes momentos:



Introducción, exordio o proemio:

unidad discursiva cuya finalidad es captar la atención de los auditores (mediante la narración de una

anécdota, formulación de preguntas, apelaciones directas a los asistentes, etc.), proponer el tema (por

ejemplo, anticipando, brevemente, su valor para la comunidad) y crear las condiciones adecuadas para

su recepción (adecuando léxico, registro y nivel de habla, considerando conocimientos previos de los

receptores, etc.). En una situación formal, suele nombrarse a los asistentes en orden decreciente según

su jerarquía dentro del grupo (en primer lugar a los de mayor autoridad y así, sucesivamente, hasta los

de menor rango o poder dentro del grupo).



Exposición del tema:

desarrollo del tema planteado utilizando los elementos y recursos discursivos pertinentes a la situación

de enunciación y a las finalidades y efectos que se quieren conseguir. En esta etapa se despliegan

todos los argumentos, conceptos, descripciones, etc. que requiera dicho discurso para lograr su

comprensión por parte de los receptores, y su objetivo, utilizando recursos verbales y no verbales de

apoyo. Para lograr mantener a los receptores atentos, ya sea apelando a su entendimiento o sus a

afectos, se suelen utilizar ejemplos ilustrativos, reiterar ideas centrales, sintetizar, etc.



Conclusión o peroratio:

unidad discursiva con que se cierra el discurso, haciendo una síntesis de lo expuesto para afirmar sus

sentidos y abrir camino a nuevas preguntas que surgen del tema tratado. De esta forma, se afianza el

sentido del discurso y se apela a los receptores a configurar una actitud o posición favorable hacia él y

sus proyecciones.



Modos enunciativos y modalidades de la enunciación



Todo discurso busca establecer determinadas relaciones con sus receptores, de manera de lograr su objetivo de

influir en ellos. Para ello, y de acuerdo a la estrategia comunicativa y las intenciones específicas de discurso, el emisor

se vale de diversos recursos, entre los que podemos destacar los modos enunciativos y las modalidades de la

enunciación. A continuación detallaremos estos recursos y te mostraremos cómo se manifiestan en el discurso a través

de su presencia en un famoso -y exitoso- discurso pronunciado por el presidente Arturo Alessandri Palma el 20 de

marzo de 1925, con motivo de su vuelta al poder.

Modos de enunciación



Modo elocutivo: se habla desde un yo para dar impresión de sinceridad o subjetividad. Por ejemplo:

Realmente, me siento pesaroso de no poder hablar como yo lo deseara, pues son tan fuertes

los latidos de mi corazón, que apagan el eco de mi voz.



Modo alocutivo: el discurso se focaliza sobre el destinatario (tú, ustedes, vosotros), de manera de implicarlo en

el o incitarlo a la acción. Por ejemplo: En la ausencia, he vivido con vosotros; he vivido en

vuestros recuerdos; vuestras penas eran las mías y vuestras alegrías las de mi alma.



Modo delocutivo: se refiere a un él o ellos, y se usa para marcar cierta distancia con lo enunciado. También

aparece en algunos discursos cuyos emisores se refieren a sí mismos en tercera persona. Por

ejemplo: Ellos [las Fuerzas Armadas de la República] no han querido levantar un caudillo;

cuando vieron que sus actividades eran desviadas, se congregaron en un solo sentimiento, y

llamaron a/Jefe Constitucional de la República [Arturo Alessandri] para que viniera a

reasumir su cargo y a realizar su programa, concordante y armónico con la iniciativa del 5 de

septiembre.



Modalidades de la enunciación



Modalidad interrogativa:

el emisor se dirige al receptor en tono de pregunta, poniéndole en escena para que éste

responda, ya sea aludiéndolo directamente a través de un modo alocutivo, ya sea en forma

implícita. Este tipo de modalidad presenta marcas formales específicas, como la entonación,

la inversión del sujeto, morfemas interrogativos, etc. Por ejemplo: ¿Qué queréis que os diga,

mis conciudadanos, ante esta manifestación de cariño y de afecto, después de un viaje

continuado en medio de aclamaciones y vítores de un pueblo, que mitigan mis dolores, que

tienden un manto de olvido sobre el pasado, y que hacen concebir en el alma esperanzas de

redención de una patria grande y nueva, redimida por sus esfuerzos y sus virtudes?



Modalidad imperativa:

implica una relación activa entre emisor y receptor, lo que se puede observar en el hecho de

que generalmente adopta la forma de una orden. El emisor pone al receptor en una situación

que supone un "tener que hacer". El hecho de que el emisor dé una orden, significa que debe

existir entre él y su interlocutor una relación de jerarquía tal que permita ese acto de lenguaje

(el emisor puede estar legitimado institucionalmente en esta relación de jerarquía, como en el

caso del discurso político). Por ejemplo: Por eso, abriéndoos m¡ corazón y mis brazos os

digo: ¡venid a ayudarme en esta renovación! ¡Venid a concluir la obra de justicia social y de

solidaridad humana que vuestro Presidente ha predicado en todos y cada uno de los

momentos de su vida!



Modalidad exclamativa:

esta modalidad utiliza los mismos elementos formales que la interrogación, pero con una

entonación propia. Puede tomar forma de oración asertiva con entonación exclamativa,

cuando el emisor manifiesta sorpresa o admiración, dejando al receptor como simple testigo

de esa admiración o invitándolo a compartirla. Por ejemplo: [se creía que mi actuación

debilitaba los derechos de Chile] ¡Sin embargo, los acontecimientos posteriores han

manifestado que yo tenía toda la razón!

Modalidad asertiva:

esta modalidad corresponde al uso de oraciones declarativas (afirmativas o negativas),

apuntando a comunicar al receptor una certidumbre, o en algunos casos, contribuyendo a dar

la impresión de verdad frente a lo que es transmitido por el emisor, lo que se acentúa si este

último se borra del enunciado adoptando el modo delocutivo. Por ejemplo: Un pueblo que así

procede, un pueblo que así hace justicia, es un pueblo que tiene asignada su Inmortalidad.


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