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"GÉNEROS LITERARIOS GRIEGOS"

OPTATIVA DE SEGUNDO CURSO DE FILOLOGÍA INGLESA

CURSO 2003/2004.

PROFESORES: DRA. REGLA FERNÁNDEZ GARRIDO

DR. GUILLERMO GALÁN VIOQUE.

DPTO. DE FILOLOGÍAS INTEGRADAS.







PRIMER PARCIAL





0. NOCIÓN DE "GÉNERO" EN GRECIA ANTIGUA



Problemática de definición del género. La literatura griega, literatura formal. Oralidad, auralidad y

escritura. La transmisión de la literatura griega. Clasificación de la literatura griega por periodos literarios.







R. ADRADOS, F., "Sobre los géneros literarios en la literatura griega", 1616. Anuario de la Sociedad Española de

Literatura General y Comparada, Madrid, 1978, 159-172 (=Nuevos Estudios de Lingüística General y de Teoría

Literaria, Madrid, 1988, 278-297).

**AGUIAR E SILVA, V.M., Teoría de la Literatura, Madrid, 1972.

AULLÓN DE HARO, P., Introducción a la crítica literaria actual, Madrid, 1983

**BOBES, C. - BAAMONDE, G. - CUETO, M. - FRECHILLA, E. - MARFUL, I., Historia de la teoría

literaria. I La antigüedad Grecolatina, Madrid, 1995.

CAVALLO, G., (ed.), Libri, editori e pubblico nel mondo antico. Guida Storica e critica, Bari, 19772.

FERNÁNDEZ DELGADO, J. A., “La oralidad en la literatura griega”, Actas del VIII Congreso Español de

Estudios Clásicos, vol. II, Madrid, 1994, pp. 5-31.

FERNÁNDEZ GALIANO, M., "Papirología griega", Actualización Científica en Filología Griega, Madrid,

1984, 101-143.

GARCÍA BERRIO, A., Teoría de la literatura, Madrid, 1989.

GONZÁLEZ ROLÁN, T., "Breve introducción a la problemática de los géneros literarios: su clasificación en la

antigüedad", CFC 4 (1972) 213-237.

GUZMÁN GUERRA, A., "Forma y contenido de los géneros literarios griegos", EClás. 81-82 (1978) 41-62.

PFEIFFER, R., Historia de la filología clásica (trad. española) Madrid, 1981.

**REYNOLDS, L.D. - WILSON, N.G., Copistas y filólogos, (trad. española) Madrid, 1986.

**WELLEK, R.- WARREN, A., Teoría Literaria, (trad. española) Madrid, 1953.









I. ÉPICA





1. HOMERO, AUTOR DE LA ILÍADA Y LA ODISEA.

Homero, biografía y leyenda. La "cuestión homérica".

Estructura y contenido de la Ilíada y la Odisea.









1

Texto 1. Datos biográficos de Homero. Pseudo-Plutarco, Sobre la vida y poesía de Homero (trad. de E.

Ramos)

Éforo de Cime alude a que la patria es Cime. (La madre de Homero), que iba con frecuencia a

los lavaderos que estaban a orillas del río Melete, dio a luz a Homero junto al río, y por esta

razón recibió el nombre de Melesígenes; pero cambió su nombre por el de Homero debido a su

ceguera. Así llamaban los cimeos y los jonios a los ciegos, pues precisaban de ―homeros‖, esto

es, de lazarillos.

(…)

Aristóteles le asigna como patria Esmirna. Ella, que pasaba el tiempo a orillas del río Melete,

presa de los dolores del parto accidentalmente dio a luz a Homero a orillas del río (…) Los

lidios, sojuzgados por los eolios, cuando resolvieron abandonar Esmirna, por medio de heraldos

pregonando los jefes que el que quisiera seguirlos saliera de la ciudad, Homero que era todavía

un niño, dijo que también él quería ser rehén (homerein), por lo que en lugar de Melesígenes

fue llamado Homero. Adulto ya y famoso por su facultad poética, consultó al dios sobre quiénes

eran sus padres y su patria, y éste le respondió oracularmente lo siguiente: ―Es la isla de Ios

patria de tu madre, la cual cuando mueras te acogerá, pero guárdate del enigma de hombres

jóvenes‖.

(…)

No mucho tiempo después navegando a Tebas en las fiestas de Crono (pues allí se celebra un

certamen musical) llegó a Ios. Allí, sentándose sobre una roca, vio a unos pescadores que

arribaban, a los que preguntó qué tenían. Ellos, por no haber pescado nada y haberse despiojado

ante la falta de captura, respondieron así: ―Cuanto cogimos lo dejamos, cuanto no cogimos nos

lo llevamos‖, queriendo decir enigmáticamente que los piojos que habían cogido, tras haberlos

matado, los habían dejado, mientras que los que no habían cogido los llevaban en sus vestidos.





R. ADRADOS, F., - FERNÁNDEZ GALIANO, M. - GIL, L. - S. LASSO DE LA VEGA, J., Introducción a Homero,

Madrid, 1984 (1963)

CALVO MARTÍNEZ, J. L., "Épica y mito", Flor. Il. 6 (1995) 61-87.

FINLEY, M. I., El mundo de Odiseo, México-Madrid-Buenos Aires, 1984 (19782).

FORD, A., Homer. The Poetry of the Past, Londres, 1992.

**GRIFFIN, J., Homer on Life and Death, Oxford, 1980.

HEUBECK, A., "Homeric Studies today. Results and Prospects", B.C. Fenik (ed.), Homer. Tradition and Invention,

Leiden, 1978,1-17.

HOELSCHER, U., "The Transformation from Folk-Tale to Epic", en B.C. Fenik (ed.), Homer. Tradition and Invention,

Leiden, 1978,51-67.

RAMOS, E. A., "La biografía homérica del Pseudo-Plutarco", Habis 17 (1986) 73-85.

**SCHEIN, S.L., "The Iliad: Structure and Interpretation", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer,

Leiden, 1997, 345-359.

TURNER, F. M., "The Homeric Question", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden, 1997,

123-145.

**TRACY, S., "The Structures of the Odyssey ", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden,

1997,360-379.

WILLCOCK, M., "Neoanalysis", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden, 1997, 174-189.



Textos, traducciones y comentarios de la Ilíada y la Odisea. (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la

Biblioteca Universitaria)



Homero. Ilíada, traducción a cargo de J. García Blanco y L. Macía, Madrid:Alma Mater, 1991 (traducción de los cantos

1 a 9)

Homeri Opera, ed. de D. B. Monro y T.W. Allen, Oxford: Oxford UP, 1902.

Homero. Ilíada, traducción de E. Crespo, Madrid: Gredos, 1991.

Homero. Odísea, traducción de J. L. Calvo, Madrid: Cátedra, 1988.

Homère, Iliade, texte établi et traduit par Paul Mazon avec la collaboration de Pierre Chantraine, Paul Collart et René

Langumier, París: Les Belles Lettres, 1970.

HEUBECK, A., WEST, S., HAINSWORTH, J.B., A Commentary on Homer’s Odyssey, Oxford, 1990.

KIRK, G.S., The Iliad: A Commentary, Cambridge, 1985.

LATACZ, J., Homers Ilias. Gesamtkommentar, Leipzig-Munich, 2000 ss.





2

2. ORALIDAD Y SISTEMA FORMULAR.



Homero como culminación de una tradición oral.

Características fundamentales de la épica oral. La fórmula.



DEE, J. H., Epiteta hominum ad Homerum, Hildesheim-Zurich-N. York, 2000.

FOLEY, J. M., "Oral Tradition and Its Implications", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden,

1997, 146-173.

GONZÁLEZ GARCÍA, F.J., A través de Homero. La cultura oral en la Grecia antigua, Santiago de Compostela, 1991.

HAINSWORTH, J. B., "Good and Bad Formulae" en B.C. Fenik (ed.), Homer. Tradition and Invention, Leiden,

1978,41-50.

KIRK, G. S., Los poemas homéricos, trad. española, Buenos Aires, 1968.

JANKO, R., "The Homeric Poems as Oral Dictated Texts", CQ 48.1 (1998) 135-167.

LATACZ, J., Homer. His Art and His World, Michigan, 1996.

LORD, A. B., The Singer of Tales, Cambridge (Massachusetts), 1960.

PARRY, A., (ed.), The Making of the Homeric Verse. The Collected Papers of Milman Parry, Oxford, 1971.

RUSSO, J., "The Formula", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden, 1997,238-260.

SACKS, R., The Traditional Phrase in Homer. Two Studies in Form, Meaning and Interpretation, Leiden, 1987.

VIVANTE, P., The Epithets in Homer. A Study of Poetic Values, New Haven - Londres, 1982.



Texto 2. Tarea del aedo: Demódoco relata el episodio del caballo de madera (Odisea 8.487-520).





ÆDhmovdokÆ, je[xoca dhv se brotw'n aijnivzomÆ aJpavntwn: ―Demódoco, te alabo por encima de todos los hombres,

h] sev ge Mou'sÆ ejdivdaxe, Dio;" pavi>", h] sev gÆ jApovllwn: ya te enseñara la Musa, hija de Zeus, o

Apollo.

livhn ga;r kata; kovsmon jAcaiw'n oi\ton ajeivdei", Pues cantas muy bien el destino de los aqueos,

o{ssÆ e{rxan tÆ e[paqovn te kai; o{ssÆ ejmovghsan jAcaioiv, cuanto hicieron, cuanto sufrieron y cuanto se

afanaron los aqueos,

w{" tev pou h] aujto;" parew;n h] a[llou ajkouvsa". como si tú mismo hubieras estado presente o lo

hubieras escuchado a otro.

ajllÆ a[ge dh; metavbhqi kai; i{ppou kovsmon a[eison Mas, ea, cambia de poema y canta el ardid del caballo

douratevou, to;n jEpeio;" ejpoivhsen su;n jAqhvnh/, de madera, el que hizo Epeo con la ayuda de Atenea,

o{n potÆ ej" ajkrovpolin dovlon h[gage di'o" jOdusseu;" y que el divino Odiseo llevó con engaño a la acrópolis,

ajndrw'n ejmplhvsa", oi} [Ilion ejxalavpaxan. tras llenarlo de hombres que asolaron Ilión.

ai[ ken dhv moi tau'ta kata; moi'ran katalevxh/", Si me refieres esto como fue,

aujtivka kai; pa'sin muqhvsomai ajnqrwvpoisin, enseguida yo diré a todos los hombres

wJ" a[ra toi provfrwn qeo;" w[pase qevspin ajoidhvn.Æ que ciertamente un dios favorable te ha otorgado el

canto divino.

w}" favqÆ, oJ dÆ oJrmhqei;" qeou' h[rceto, fai'ne dÆ ajoidhvn, Así dijo, y el aedo, impulsado por el dios,

comenzó y mostraba su canto,

e[nqen eJlwvn, wJ" oiJ me;n eju>ssevlmwn ejpi; nhw'n desde el punto en que de los Argivos, unos

en sus naves de buenos bancos

bavnte" ajpevpleion, pu'r ejn klisivh/si balovnte", zarparon, tras prender fuego a las tiendas,

jArgei'oi, toi; dÆ h[dh ajgakluto;n ajmfÆ jOdush'a mientras que otros, alrededor de famoso Odiseo,

ei{atÆ ejni; Trwvwn ajgorh'/ kekalummevnoi i{ppw/: estaban en el ágora de los troyanos, ocultos en el caballo.

aujtoi; gavr min Trw'e" ej" ajkrovpolin ejruvsanto. Pues los troyanos mismos habían arrastrado

el caballo hasta la acrópolis.

w}" oJ me;n eJsthvkei, toi; dÆ a[krita povllÆ ajgovreuon Éste estaba erguido en la mitad, y los

troyanos hablaban confusamente,

h{menoi ajmfÆ aujtovn: trivca dev sfisin h{ndane boulhv, inmóviles alrededor del caballo. Se trataban tres planes:

hje; diatmh'xai koi'lon dovru nhlevi> calkw'/, o bien cortar la hueca madera con el bronce implacable,

h] kata; petravwn balevein ejruvsanta" ejpÆ a[krh", o bien arrastrarlo hasta la cima y arrojarlo por las rocas,

h] ejavan mevgÆ a[galma qew'n qelkthvrion ei\nai, o bien conservarlo como ofrenda preciosa a los dioses,

th'/ per dh; kai; e[peita teleuthvsesqai e[mellen: plan que luego iba a culminar

ai\sa ga;r h\n ajpolevsqai, ejph;n povli" ajmfikaluvyh/ Pues estaba destinado que la ciudad iba a perecer

una vez que albergarse

douravteon mevgan i{ppon, o{qÆ ei{ato pavnte" a[ristoi al gran caballo de madera, donde se hallaban todos

los mejores argivos

jArgei'oi Trwvessi fovnon kai; kh'ra fevronte". llevando matanza y muerte a los troyanos.





3

h[eiden dÆ wJ" a[stu dievpraqon ui|e" jAcaiw'n Y contaba cómo los aqueos saquearon

completamente la ciudad,

iJppovqen ejkcuvmenoi, koi'lon lovcon ejkprolipovnte". tras desparramarse desde el caballo y abandonar

la hueca emboscada.

a[llon dÆ a[llh/ a[eide povlin kerai>zevmen aijphvn, Cantó que cada uno por su lado masacró la excelsa ciudad,

aujta;r jOdussh'a proti; dwvmata Dhi>fovboio mientras que Odiseo - como Ares - a casa de Deífobo

bhvmenai, hjuv>tÆ {Arha, su;n ajntiqevw/ Menelavw/. se dirigió, junto con el divino Menelao.

kei'qi dh; aijnovtaton povlemon favto tolmhvsanta Allí, dijo, se empeñó en el más duro combate,

nikh'sai kai; e[peita dia; megavqumon jAqhvnhn. y luego venció con la ayuda de la magnánima Atenea.







Texto 3. FÓRMULAS



Hom. Il. 2.817

Trwsi; me;n hJgemovneue mevga" koruqaivolo" ÓEktwr y a los troyanos guiaba el gran Héctor, de casco tornasolado

Hom. Il. 3.324

’W" a[rÆ e[fan, pavllen de; mevga" koruqaivolo" ÓEktwr así habló, y blandió la lanza el gran Héctor, de casco

tornasolado

Hom. Il. 5.680

eij mh; a[rÆ ojxu; novhse mevga" koruqaivolo" ÓEktwr si no lo hubiera notado agudamente el gran Héctor, de casco

tornasolado

Hom. Il. 6.263

Th;n dÆ hjmeivbetÆ e[peita mevga" koruqaivolo" ÓEktwr y a ella respondió luego el gran Héctor, de casco tornasolado

Hom. Il. 5.689

’W" favto, to;n dÆ ou[ ti prosevfh koruqaivolo" ÓEktwr Así habló, y a éste nada respondió Héctor, de casco

tornasolado

Hom. Il. 6. 116

’W" a[ra fwnhvsa" ajpevbh koruqaivolo" ÓEktwr y tras hablar así se marchó Héctor, de casco tornasolado

Hom. Il. 7.158

twv ke tavcÆ ajnthvseie mavch" koruqaivolo" ÓEktwr y a ellos dos al punto trabaría batalla Héctor, de casco

tornasolado

Hom. Il. 8.293

To;n dÆ ajpameibovmeno" prosefwvnee Teu'kro" ajmuvmwn y respondiendo a éste dijo el irreprochable Teucro

Hom. Il. 8. 469

Th;n dÆ ajpameibovmeno" prosevfh nefelhgerevta Zeuv" y respondiendo a ésta dijo Zeus, que amontona las nubes

Hom. Il. 9. 309

To;n dÆ ajpameibovmeno" prosevfh povda" wjku;" jAcilleuv" y respondiendo a éste dijo Aquiles, de los pies ligeros

Hom. Il. 10. 42

To;n dÆ ajpameibovmeno" prosevfh kreivwn jAgamevmnwn y respondiendo a éste dijo el caudillo Agamenón

Hom. Il. 10.382

To;n d ajpameibovmeno" prosevfh poluvmhti" jOdusseuv" y respondiendo a éste dijo el muy astuto Odiseo

Hom. Il. 16. 48

to;n de; mevgÆ ojcqhvsa" prosevfh povda" wjku;" jAcilleuv" irritándose mucho con él le dijo Aquiles, de los pies

ligeros

Hom. Il. 18.78

Th;n de; baru; stenavcwn prosevfh povda" wjku;" jAcilleuv" y a ésta, que se lamentaba pesadamento, dijo Aquiles,

de los pies ligeros

Hom. Il. 6. 176

ajllÆ o{te dh; dekavth ejfavnh rJododavktulo" jHw;" pero cuando se mostró la décima Aurora, de rosados dedos

Hom. Il. 23.109

muromevnoisi de; toi'si favnh rJododavktulo" jHw;" y a ellos que derramaban lágrimas se mostró la Aurora, de

rosados dedos

Hom. Il. 24.788

h|mo" d? hjrigevneia favnh rJododavktulo" jHwv" y cuando se mostró la Aurora, hija de la mañana, de

rosados dedos

Hom. Il. 9.707

aujta;r ejpeiv ke fanh'/ kalh; rJododavktulo" jHwv" y una vez que se mostró la hermosa Aurora, de rosados dedos

Hom. Il. 1.55

tw'/ ga;r ejpi; fresi; qh'ke qea; leukwvleno" {Hrh pues a él se lo puso en las mientes Hera, la diosa





4

de los níveos brazos

Hom. Il. 1.195

oujranovqen: pro; ga;r h|ke qea; leukwvleno" {Hrh del cielo; pues la mandó Hera, la diosa de los níveos brazos

Hom. Il. 1.595

’W" favto, meivdhsen de; qea; leukwvleno" {Hrh así habló, y sonrió Hera, la diosa de los níveos brazos

Hom. Il. 8.382

’W" e[fatÆ , oujdÆ ajpivqhse qea; leukwvleno" {Hrh así habló, y no desobedeció Hera, la diosa de los

níveos brazos

Hom. Il. 15.92

Th;n dÆ hjmeivbetÆ e[peita qea; leukwvleno" {Hrh y a ésta respondió luego Hera, la diosa de los níveos brazos

Hom. Il. 1.26

mhv se gevron koivlh/sin ejgw; para; nhusi; kiceivw que no te encuentre yo, anciano, junto a las cóncavas naves

Hom. Il. 21.32

dw'ke dÆ eJtaivroisin katavgein koivla" ejpi; nh'a" y los entregó a sus camaradas para bajarlos a las

cóncavas naves

Hom. Il. 1.170

oi[kadÆ i[men su;n nhusi; korwnivsin, oujdev sÆ ojiv>w ir a casa con las corvas naves y yo no creo que tú

Hom. Il. 1.422

ajlla; su; me;n nu'n nhusi; parhvmeno" wjkupovroisi pero tú ahora, sentado junto a las naves, de ligero curso

Hom. Il. 2.74

kai; feuvgein su;n nhusi; poluklhvi>si keleuvsw y ordenaré huir con las naves de muchas filas de remeros

Hom. Il. 2.516

toi'" de; trihvkonta glafurai; neve" ejsticovwnto a éstos treinta huecas naves les seguían en fila

Hom. Il. 5.550

tw; me;n a[rÆ hJbhvsante melainavwn ejpi; nhw'n una vez llegados a la juventud, los dos sobre las negras naves

Hom. Il. 7.419

JArgei'oi dÆ eJtevrwqen eju>ssevlmwn ajpo; nhw'n al otro lado, los argivos lejos de sus naves de bellos bancos

Hom. Il. 14.97

nh'a" eju>ssevlmou" a{ladÆ eJlkevmen, o[frÆ e[ti ma'llon remolcar al mar las naves de bellos bancos, para que

aún más









3. TÉCNICAS DE ESTILO Y COMPOSICIÓN DE LOS POEMAS HOMÉRICOS



Técnicas de estilo: Parataxis, símiles, escenas típicas y catálogos. Repeticiones y digresiones. Efecto

de dichos recursos: estilo lento y moroso.

Recursos compositivos: discursos, anticipaciones y retardaciones.

AREND, W., Die typischen Szenen bei Homer, Berlín, 1933.

ARMSTRONG, J.I., "The Arming Motiv in the Iliad " AJPh 79, 1958, 337-354.

EDWARDS, M. W., "The Structure of the Homeric Catalogues", TAPhA 110, 1980, 81-105.

"Homeric Style and Oral Poetics", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer,

Leiden, 1997, 261-283

FENIK, B.,Typical Battle Scenes in the Iliad, Wiesbaden, 1968.

GAISER, J.A., "A Structural Analysis of the Digressions in the Iliad and the Odyssey ", HSCP 73, 1969, 1-43.

**KIRK, G. S., "The Formal Duels in Books 3 and 7 of the Iliad " en B.C. Fenik (ed.), Homer. Tradition and Invention,

Leiden, 1978, 18-40.

MOULTON, C., Similes in the Homeric Poems (Hypomnemata XLIX), Göttingen, 1977.

PAGE, D. L., Folktales in Homer's Odyssey, Cambridge (Massachusetts), 1973.







Texto 4. Parataxis: Odiseo describe su lecho nupcial (Odisea 23. 187-204).

ajndrw'n dÆ ou[ kevn ti" zwo;" brotov", oujde; mavlÆ hJbw'n, ―Ninguno de los

hombres vivientes, ni siquiera el más joven,

rJei'a metoclivsseien, ejpei; mevga sh'ma tevtuktai lo habría cambiado de sitio fácilmente,

puesto que tenía una gran señal

ejn levcei ajskhtw'/: to; dÆ ejgw; kavmon oujdev ti" a[llo". en el lecho practicado con arte



5

que yo mismo realicé, y nadie más.

qavmno" e[fu tanuvfullo" ejlaivh" e{rkeo" ejntov", Un tronco de olivo de largas hojas había dentro del patio,

ajkmhno;" qalevqwn: pavceto" dÆ h\n hjuv>te kivwn. floreciente, crecido, grueso como una columna.

tw'/ dÆ ejgw; ajmfibalw;n qavlamon devmon, o[frÆ ejtevlessa, Alrededor de éste construí mi alcoba

puknh'/sin liqavdessi, kai; eu\ kaquvperqen e[reya, con piedras bien juntas, la cubrí con un buen tejado,

kollhta;" dÆ ejpevqhka quvra", pukinw'" ajraruiva". y le puse unas puertas trabadas, ajustadas sólidamente.

kai; tovtÆ e[peitÆ ajpevkoya kovmhn tanufuvllou ejlaivh", Luego corté el ramaje del olivo de largas hojas

kormo;n dÆ ejk rJivzh" protamw;n ajmfevxesa calkw'/ y podando el tronco de raíz lo pulí con el bronce

eu\ kai; ejpistamevnw" kai; ejpi; stavqmhn i[quna, bien y con técnica y lo enderecé

eJrmi'nÆ ajskhvsa", tevtrhna de; pavnta terevtrw/. realizando el pie de la cama y lo taladré todo con el berbiquí.

ejk de; tou' ajrcovmeno" levco" e[xeon, o[frÆ ejtevlessa, Comenzando por aquí hice el lecho completo,

daidavllwn crusw'/ te kai; ajrguvrw/ hjdÆ ejlevfanti: adornándolo con oro, plata y marfil.

ejn dÆ ejtavnussÆ iJmavnta boo;" foivniki faeinovn. Extendí una correa de vaca, teñida de rojo.

ou{tw toi tovde sh'ma pifauvskomai: oujdev ti oi\da, Así he explicado esta señal. Y no sé

h[ moi e[tÆ e[mpedovn ejsti, guvnai, levco", h\ev ti" h[dh si mi lecho está firme, mujer, o si algún hombre

ajndrw'n a[llose qh'ke, tamw;n u{po puqmevnÆ ejlaivh".Æ se lo ha llevado a otro lado, cortando

por debajo el tronco del olivo {.









Texto 5. Símiles: los ejércitos se comparan con el fuego y con bandadas de pájaros. Ilíada 2.455-473.

jHuv>te pu'r ajiv>dhlon ejpiflevgei a[speton u{lhn Como el fuego destructor quema la vasta selva,

ou[reo" ejn korufh'/", e{kaqen dev te faivnetai aujghv, en la cumbre de un monte, y desde lejos se muestra el

resplandor,

w}" tw'n ejrcomevnwn ajpo; calkou' qespesivoio así de las broncíneas armaduras de los que se ponían en marcha

ai[glh pamfanovwsa diÆ aijqevro" oujrano;n i|ke. el brillo, resplandeciendo, llegaba al cielo a través del éter.

Tw'n dÆ w{" tÆ ojrnivqwn petehnw'n e[qnea polla; Como muchas especies de alígeras aves

chnw'n h] geravnwn h] kuvknwn doulicodeivrwn - gansos, grullas o cisnes de largos cuellos -

jAsivw/ ejn leimw'ni Kau>strivou ajmfi; rJeveqra en la pradera Asio, alrededor de las corrientes del Caístro,

e[nqa kai; e[nqa potw'ntai ajgallovmena pteruvgessi vuelan acá y allá ufanos de sus alas,

klagghdo;n prokaqizovntwn, smaragei' dev te leimwvn, posándose con gritos y el campo resuena,

w}" tw'n e[qnea polla; new'n a[po kai; klisiavwn así también muchas huestes de las naves y las tiendas

ej" pedivon procevonto Skamavndrion: aujta;r uJpo; cqw;n afluían a la llanura del Escamandro; y la tierra

smerdalevon konavbize podw'n aujtw'n te kai; i{ppwn. retumbaba horriblemente bajo los pies de los

guerreros y de los caballos.

e[stan dÆ ejn leimw'ni Skamandrivw/ ajnqemoventi En el florido prado del Escamandro se colocaron

murivoi, o{ssav te fuvlla kai; a[nqea givgnetai w{rh/. innumerables, cuantas son las hojas y

flores que en primavera nacen.

JHuv>te muiavwn aJdinavwn e[qnea polla; Como muchos enjambres copiosos de moscas

ai{ te kata; staqmo;n poimnhvi>on hjlavskousin que vuelan agrupadas por el establo del pastor

w{rh/ ejn eijarinh'/ o{te te glavgo" a[ggea deuvei, en la primaveral estación, cuando la leche llena los tarros,

tovssoi ejpi; Trwvessi kavrh komovwnte" jAcaioi; en tan gran número los aqueos de larga

cabellera contra los Troyanos,

ejn pedivw/ i{stanto diarrai'sai memaw'te". se colocaron en la llanura deseosos de acabar con ellos.









Texto 6. Símiles: Diomedes, investido de una prodigiosa fuerza gracias a Atenea, se compara con un león

(Ilíada 5.134-143).

dh; tovte min tri;" tovsson e{len mevno" w{" te levonta Mas entonces una furia triplicada lo invadió (a

Diomedes), como al león

o{n rJav te poimh;n ajgrw'/ ejpÆ eijropovkoi" ojiv>essi al que el pastor que vela por las lanudas ovejas en el campo

crauvsh/ mevn tÆ aujlh'" uJperavlmenon oujde; damavssh/: roza cuando salta por encima del redil, y no lo doblega;

tou' mevn te sqevno" w\rsen, e[peita dev tÆ ouj prosamuvnei, no hace más que excitar su brío, y ya no

se limita a defenderse,

ajlla; kata; staqmou;" duvetai, ta; dÆ ejrh'ma fobei'tai: sino que se interna en los

rincones del establo, y huyen solas;

ai} mevn tÆ ajgcisti'nai ejpÆ ajllhvlh/si kevcuntai, y éstas se reparten amontonadas unas sobre otras,





6

aujta;r o} ejmmemaw;" baqevh" ejxavlletai aujlh'": mientras el león enardecido salta fuera del profundo redil.

w}" memaw;" Trwvessi mivgh kratero;" Diomhvdh". Enardecido así se mezcló entre los

troyanos el esforzado Diomedes.









Texto 7. Símiles: los hombres son iguales a las hojas (Ilíada 6.146-149).

oi{h per fuvllwn geneh; toivh de; kai; ajndrw'n. Como el linaje de las hojas, así es también el

de los hombres.

fuvlla ta; mevn tÆ a[nemo" camavdi" cevei, a[lla dev qÆ u{lh De las hojas, unas tira a tierra el viento, y otras el

bosque

thleqovwsa fuvei, e[aro" dÆ ejpigivgnetai w{rh: hace brotar cuando florece,

y llega la estación de la primavera.

w}" ajndrw'n geneh; h} me;n fuvei h} dÆ ajpolhvgei. Así el linaje de los hombres, uno brota y otro se desvanece.









Texto 8. Símiles: muerte de un guerrero comparada con una flor tronchada (Ilíada 8.302-308).

kai; tou' mevn rJÆ ajfavmarqÆ, o} dÆ ajmuvmona Gorguqivwna A él lo falló, pero al valiente Gorgitión,

uiJo;n eju;>n Priavmoio kata; sth'qo" bavlen ijw'/, noble hijo de Príamo, le acertó en el pecho con la saeta;

tovn rJÆ ejx Aijsuvmhqen ojpuiomevnh tevke mhvthr la madre que lo alumbró había sido la novia venida de Esima,

kalh; Kastiavneira devma" eji>kui'a qeh'/si. la bella Castianira, semejante a las diosas en su figura.

mhvkwn dÆ wJ" eJtevrwse kavrh bavlen, h{ tÆ ejni; khvpw/ Como la adormidera en el jardín inclina el copete a un

lado

karpw'/ briqomevnh notivh/siv te eijarinh'/sin, bajo el peso del fruto y de los aguaceros primaverales,

w}" eJtevrwsÆ h[muse kavrh phvlhki barunqevn. así se combó a un lado su cabeza bajo el peso de la celada.









Texto 9. Escenas típicas: sacrificio en honor a Atenea. Homero, Odisea 3. 418-463.

Ækarpalivmw" moi, tevkna fivla, krhhvnat ejevldwr, "Sin demora, hijos míos, tratad de cumplir mi deseo:

o[frÆ h\ toi prwvtista qew'n iJlavssomÆ jAqhvnhn, en primer lugar de entre las divinidades

invoquemos a Atenea,

h{ moi ejnargh;" h\lqe qeou' ej" dai'ta qavleian. que en el rico banquete del dios se mostró ante mis ojos.

ajllÆ a[gÆ oJ me;n pedivondÆ ejpi; bou'n i[tw, o[fra tavcista Ea, vaya el uno allá al campo a buscar una vaca

e[lqh/sin ejlavsh/ de; bow'n ejpiboukovlo" ajnhvr: lo más rápidamente posible y que el boyero venga aquí;

ei|" dÆ ejpi; Thlemavcou megaquvmou nh'a mevlainan que otro vaya a la negra nave del noble Telémaco

pavnta" ijw;n eJtavrou" ajgevtw, lipevtw de; duvÆ oi[ou": y que traiga a sus hombres, dejando en el barco dos de

ellos;

ei|" dÆ au\ crusocovon Laevrkea deu'ro kelevsqw y que otro por su parte avise al orfebre Laerces, que

venga aquí,

ejlqei'n, o[fra boo;" cruso;n kevrasin periceuvh/. para verter oro alrededor de los cuernos de la vaca.

oiJ dÆ a[lloi mevnetÆ aujtou' ajolleve", ei[pate dÆ ei[sw Los demás manteneos aquí juntos, decid a las siervas

dmw/h'/sin kata; dwvmatÆ ajgakluta; dai'ta pevnesqai, que preparen en casa un brillante festín y que traigan

e{dra" te xuvla tÆ ajmfi; kai; ajglao;n oijsevmen u{dwr.Æ asientos, leña y el agua lustral".

w}" e[faqÆ, oiJ dÆ a[ra pavnte" ejpoivpnuon: h\lqe me;n a]r bou'" Así dijo, y pusiéronse todos a ello: llegó la

vaca

ejk pedivou, h\lqon de; qoh'" para; nho;" ejiv>sh" desde el prado; llegaron de la veloz nave de buen equilibrio

Thlemavcou e{taroi megalhvtoro", h\lqe de; calkeu;" los compañeros del valiente Telémaco y vino el broncista

o{plÆ ejn cersi;n e[cwn calkhvi>a, peivrata tevcnh", con herramientas de bronce en la mano,

instrumentos del arte,

a[kmonav te sfu'ravn tÆ eujpoivhtovn te puravgrhn, el martillo, el yunque, y las bien fabricadas tenazas

oi|sivn te cruso;n ejrgavzeto: h\lqe dÆ jAqhvnh con que trabajaba el oro. Vino Atenea

iJrw'n ajntiovwsa. gevrwn dÆ iJpphlavta Nevstwr acercándose a la víctima; El anciano guiador de

caballos Néstor

cruso;n e[dwcÆ: oJ dÆ e[peita boo;" kevrasin perivceuen entregó el oro a Laerces. Éste luego lo vertió

con arte alrededor





7

ajskhvsa", i{nÆ a[galma qea; kecavroito ijdou'sa. de los cuernos de la vaca, para que la diosa, al

ver la ofrenda, se alegrase.

bou'n dÆ ajgevthn keravwn Strativo" kai; di'o" jEcevfrwn. Llevaron de los cuernos a la vaca Estratio y el

divino Equefrón,

cevrniba dev sfÆ “Arhto" ejn ajnqemoventi levbhti Areto vino del tálamo trayendo en labrada caldera

h[luqen ejk qalavmoio fevrwn, eJtevrh/ dÆ e[cen oujla;" agua pura lustral, y en su izquierda portaba los

granos de cebada

ejn kanevw/: pevlekun de; meneptovlemo" Qrasumhvdh" en un cesto. Se presentó el belicoso Trasimedes

ojxu;n e[cwn ejn ceiri; parivstato, bou'n ejpikovywn. con el hacha cortante en la mano, dispuesto a

abatir a la vaca.

Perseu;" dÆ ajmnivon ei\ce. gevrwn dÆ iJpphlavta Nevstwr Perseo sostuvo el vaso. Y Néstor, el anciano guiador de

caballos,

cevrnibav tÆ oujlocuvta" te kathvrceto, polla; dÆ jAqhvnh/ con los granos y el agua la ofrenda inició y a Atenea

eu[cetÆ ajparcovmeno", kefalh'" trivca" ejn puri; bavllwn. invocó largamente arrojando al fuego unos pelos del

testuz.

aujta;r ejpeiv rJÆ eu[xanto kai; oujlocuvta" probavlonto, Hecha ya la plegaria y echados los granos,

aujtivka Nevstoro" uiJov", uJpevrqumo" Qrasumhvdh", Trasimedes el de ánimo ingente, hijo de Néstor,

h[lasen a[gci stav": pevleku" dÆ ajpevkoye tevnonta" se acercó. El hacha abatió los tendones

aujcenivou", lu'sen de; boo;" mevno": aiJ dÆ ojlovluxan del cuello y liberó el vigor del animal. Gritaron

qugatevre" te nuoiv te kai; aijdoivh paravkoiti" las hijas, las nueras y la venerable esposa

Nevstoro", Eujrudivkh, prevsba Klumevnoio qugatrw'n. de Néstor, Eurídice, la mayor de las hijas de Clímeno.

oiJ me;n e[peitÆ ajnelovnte" ajpo; cqono;" eujruodeivh" Luego levantaron de la espaciosa tierra a la víctima

e[scon: ajta;r sfavxen Peisivstrato", o[rcamo" ajndrw'n. y al punto degollóla Pisístrato, el jefe de los hombres.

th'" dÆ ejpei; ejk mevlan ai|ma rJuvh, livpe dÆ ojsteva qumov", De ella brotó negra sangre, y la vida abandonó

sus huesos.

ai\yÆ a[ra min dievceuan, a[far dÆ ejk mhriva tavmnon En seguida partiéronla en trozos, cortaron los muslos

pavnta kata; moi'ran, katav te knivsh/ ejkavluyan, según lo dispuesto y los cubrieron

completamente con grasa,

divptuca poihvsante", ejpÆ aujtw'n dÆ wjmoqevthsan. haciendo dos partes, y sobre ellos colocaron trozos aún

crudos.

kai'e dÆ ejpi; scivzh/sÆ oJ gevrwn, ejpi; dÆ ai[qopa oi\non El anciano prendió fuego con maderas y encima negro

vino

lei'be: nevoi de; parÆ aujto;n e[con pempwvbola cersivn. vertió. Los jóvenes a su lado tenían en las manos

asadores de cinco puntas.

aujta;r ejpei; kata; mh'rÆ ejkavh kai; splavgcna pavsanto, Una vez quemados los muslos y comidas las entrañas,

mivstullovn tÆ a[ra ta\lla kai; ajmfÆ ojbeloi'sin e[peiron, el resto lo cortaron en trozos, lo atravesaron en

espetones

w[ptwn dÆ ajkropovrou" ojbelou;" ejn cersi;n e[conte". y lo asaron, sosteniendo en las manos los espetones de

aguda punta.









Texto 10. Escenas típicas: Alejandro se viste para el combate con Menelao. Ilíada3. 328-339.

aujta;r o{ gÆ ajmfÆ w[moisin ejduvseto teuvcea kala; Y por su parte sobre los hombros se echó las bellas armas

di'o" ÆAlevxandro" ÔElevnh" povsi" hju>kovmoio. el divino Alejandro, el esposo de Helena, de hermosa cabellera.

knhmi'da" me;n prw'ta peri; knhvmh/sin e[qhke Primero se colocó alrededor de las pantorrillas las grebas,

kalav", ajrgurevoisin ejpisfurivoi" ajraruiva": hermosas, ajustadas con argénteas tobilleras.

deuvteron au\ qwvrhka peri; sthvqessin e[dunen En segundo lugar, alrededor del pecho se puso la coraza

oi|o kasignhvtoio Lukavono": h{rmose dÆ aujtw'/. de su hermano Licaón, que se había ajustado a él.

ajmfi; dÆ a[rÆ w[moisin bavleto xivfo" ajrgurovhlon A los hombros se echó la espada, tachonada con clavos de plata,

cavlkeon, aujta;r e[peita savko" mevga te stibarovn te: broncínea, y, a continuación, el alto y compacto escudo.

krati; dÆ ejpÆ ijfqivmw/ kunevhn eu[tukton e[qhken Sobre la valiente cabeza se colocó el bien fabricado morrión,

i{ppourin: deino;n de; lovfo" kaquvperqen e[neuen: provisto de crines, cuyo penacho ondeaba terrible en la cimera.

ei{leto dÆ a[lkimon e[gco", o{ oiJ palavmhfin ajrhvrei. Y cogió la fornida pica, que estaba bien ajustada a las

palmas.







Texto 11. Escenas típicas: Patroclo se viste para el combate. Ilíada 16.130-144.





8

’W" favto, Pavtroklo" de; koruvsseto nwvropi calkw'/. Así habló, y Patroclo se caló el cegador bronce.

knhmi'da" me;n prw'ta peri; knhvmh/sin e[qhke Primero se colocó alrededor de las pantorrillas las grebas,

kalav", ajrgurevoisin ejpisfurivoi" ajraruiva": hermosas, ajustadas con argénteas tobilleras.

deuvteron au\ qwvrhka peri; sthvqessin e[dune En segundo lugar, alrededor del pecho se puso la coraza,

poikivlon ajsteroventa podwvkeo" Aijakivdao. centelleante como el estrellado cielo, del velocípedo Eácida.

ajmfi; dÆ a[rÆ w[moisin bavleto xivfo" ajrgurovhlon A hombros se echó la espada, tachonada con clavos de plata,

cavlkeon, aujta;r e[peita savko" mevga te stibarovn te: broncínea, y, a continuación, el alto y compacto escudo.

krati; dÆ ejpÆ ijfqivmw/ kunevhn eu[tukton e[qhken Sobre la valiente cabeza se colocó el bien fabricado morrión

i{ppourin: deino;n de; lovfo" kaquvperqen e[neuen. provisto de crines, cuyo penacho ondeaba

terrible en la cimera,

ei{leto dÆ a[lkima dou're, tav oiJ palavmhfin ajrhvrei. y cogió dos fornidas lanzas bien ajustadas a sus palmas.

e[gco" dÆ oujc e{letÆ oi\on ajmuvmono" Aijakivdao Lo único que no cogió fue la pica del intachable Eácida,

briqu; mevga stibarovn: to; me;n ouj duvnatÆ a[llo" jAcaiw'n pesada, larga y compacta; ningún otro de los aqueos

podía

pavllein, ajllav min oi\o" ejpivstato ph'lai jAcilleu;" blandirla; sólo Aquiles era capaz de blandir la pelíada

Phliavda melivhn, th;n patri; fivlw/ povre Ceivrwn lanza de fresno que Quirón había procurado a su padre

Phlivou ejk korufh'", fovnon e[mmenai hJrwvessin. de la cima del Pelio, para que fuera matanza de héroes.









Texto 12. Escenas típicas: Aquiles se viste para el combate. Ilíada 19. 369-383

knhmi'da" me;n prw'ta peri; knhvmh/sin e[qhke Primero se colocó alrededor de las pantorrillas las grebas,

kala;" ajrgurevoisin ejpisfurivoi" ajraruiva": hermosas, ajustadas con argénteas tobilleras.

deuvteron au\ qwvrhka peri; sthvqessin e[dunen. En segundo lugar, alrededor del pecho se puso la coraza

ajmfi; dÆ a[rÆ w[moisin bavleto xivfo" ajrgurovhlon y a hombros se echó la espada, tachonada con clavos de plata,

cavlkeon: aujta;r e[peita savko" mevga te stibarovn te broncínea, y, a continuación, el alto y compacto escudo

ei{leto, tou' dÆ ajpavneuqe sevla" gevnetÆ hjuv>te mhvnh". cogió, cuyo resplandor llegaba tan lejos como la luna.

wJ" dÆ o{tÆ a]n ejk povntoio sevla" nauvth/si fanhvh/ Como cuando desde el ponto se les aparece a los marineros

kaiomevnoio purov", tov te kaivetai uJyovqÆ o[resfi el brillo de un ardiente fuego que arde sobre un monte

staqmw'/ ejn oijopovlw/: tou;" dÆ oujk ejqevlonta" a[ellai en un establo solitario, y sin querer ellos las tempestades

povnton ejpÆ ijcquoventa fivlwn ajpavneuqe fevrousin: los llevan lejos de los suyos, sobre el mar rico en peces;

w}" ajpÆ ÆAcillh'o" savkeo" sevla" aijqevrÆ i{kane así llegaba al éter el resplandor procedente del escudo de Aquiles,

kalou' daidalevou: peri; de; trufavleian ajeivra" hermoso, primoroso. Y tras levantar el poderoso yelmo,

krati; qevto briarhvn: h} dÆ ajsth;r w}" ajpevlampen se lo colocó en la cabeza. Como un astro brillaba

i{ppouri" trufavleia, perisseivonto dÆ e[qeirai el yelmo con su penacho, y alrededor ondeaban las crines

cruvseai, a}" {Hfaisto" i{ei lovfon ajmfi; qameiav". doradas, que Hefesto había apretado hasta formar un

crestón.









Texto 13. Escenas típicas: duelo entre Menelao y Alejandro (Ilíada 3.344-394)

kaiv rJÆ ejggu;" sthvthn diametrhtw'/ ejni; cwvrw Se detuvieron uno cerca del otro en el campo señalado

seivontÆ ejgceiva" ajllhvloisin kotevonte. blandiendo las picas y llenos de mutuo rencor.

provsqe dÆ jAlevxandro" proiv>ei dolicovskion e[gco", Primero Alejandro lanzó su pica, de luenga sombra,

kai; bavlen jAtreiv>dao katÆ ajspivda pavntose i[shn, y acertó al Atrida en el broquel, por doquier equilibrado.

oujdÆ e[rrhxen calkov", ajnegnavmfqh dev oiJ aijcmh; El bronce no se rompió y la punta se le dobló al chocar

ajspivdÆ ejni; kraterh'/: o} de; deuvteron o[rnuto calkw'/ con el potente broquel. En

segundo lugar se lanzó con el bronce

jAtreiv>dh" Menevlao" ejpeuxavmeno" Dii; patriv: el Atrida Menelao, tras suplicar a Zeus padre:

Zeu' a[na do;" tivsasqai o{ me provtero" kavkÆ e[orge ―¡Zeus soberano! Concédeme vengarme

de quien antes me ha hecho

di'on jAlevxandron, kai; ejmh'/" uJpo; cersi; davmasson, mal, del divino Alejandro, y hazlo sucumbir bajo mis

manos,

o[fra ti" ejrrivgh/si kai; ojyigovnwn ajnqrwvpwn para que también los hombres venideros se estremezcan

xeinodovkon kaka; rJevxai, o{ ken filovthta paravsch/. de hacer mal al que aloje a un huésped y le ofrezca amistad {.

«H rJa kai; ajmpepalw;n proiv>ei dolicovskion e[gco", Dijo y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra,

kai; bavle Priamivdao katÆ ajspivda pavntose i[shn: y acertó al Priamida en el broquel, por doquier equilibrado.





9

dia; me;n ajspivdo" h\lqe faeinh'" o[brimon e[gco", Por el reluciente broquel penetró la robusta pica

kai; dia; qwvrhko" poludaidavlou hjrhvreisto: y se hundió a través de la coraza, con arte elaborada.

ajntikru; de; parai; lapavrhn diavmhse citw'na De frente, a lo largo del ijar, le desgarró la túnica

e[gco": o} dÆ ejklivnqh kai; ajleuvato kh'ra mevlainan. la pica, pero él se inclinó y esquivó la negra muerte.

JAtreiv>dh" de; ejrussavmeno" xivfo" ajrgurovhlon El Atrida desenvainó la

espada, tachonada con clavos de plata,

plh'xen ajnascovmeno" kovruqo" favlon: ajmfi; dÆ a[rÆ aujtw'/ y enarbolándola golpeó el

crestón del casco; y a ambos lados,

tricqav te kai; tetracqa; diatrufe;n e[kpese ceirov". desmenuzada en tres o cuatro pedazos, se le cayó de la mano.

JAtreiv>dh" dÆ w[/mwxen ijdw;n eij" oujrano;n eujruvn: El Atrida se lamentó, mirando al vasto cielo:

Zeu' pavter ou[ ti" sei'o qew'n ojlowvtero" a[llo": «¡Oh Zeus padre! No hay dios más funesto que tú.

h\ tÆ ejfavmhn tivsasqai jAlevxandron kakovthto": Afirmé que iba a vengarme de la maldad de Alejandro;

nu'n dev moi ejn ceivressin a[gh xivfo", ejk dev moi e[gco" pero he aquí que la espada se me ha quedado en las

manos,

hjiv>cqh palavmhfin ejtwvsion, oujdÆ e[balovn min. y la pica ha partido de mis palmas en vano y no ha acertado».

\H kai; ejpaiv>xa" kovruqo" lavben iJppodaseivh", Dijo, y cargó y lo agarró del casco, de tupidas crines;

e{lke dÆ ejpistrevya" metÆ eju>knhvmida" jAcaiouv": lo giró y tiraba de él hacia los aqueos, de buenas grebas.

a[gce dev min poluvkesto" iJma;" aJpalh;n uJpo; deirhvn, Le estrangulaba el delicado cuello la recamada correa

o{" oiJ uJpÆ ajnqerew'no" ojceu;" tevtato trufaleivh". que como asidero del yelmo tenía bajo la barbilla.

kaiv nuv ken ei[russevn te kai; a[speton h[rato ku'do", Y lo habría arrastrado y se habría alzado con indecible gloria,

eij mh; a[rÆ ojxu; novhse Dio;" qugavthr jAfrodivth, de no ser porque se percató

con agudeza Afrodita, hija de Zeus,

h{ oiJ rJh'xen iJmavnta boo;" i\fi ktamevnoio: que le rompió la

correa, de cuero de buey matado con violencia;

keinh; de; trufavleia a{mÆ e{speto ceiri; paceivh/. y vacío siguió el yelmo al tirón de la recia mano.

th;n me;n e[peiqÆ h{rw" metÆ eju>knhvmida" jAcaiou;" Entonces el héroe hacia los aqueos, de buenas grebas,

rJi'yÆ ejpidinhvsa", kovmisan dÆ ejrivhre" eJtai'roi: lo tiró tras voltearlo, y lo recogieron los fieles compañeros;

aujta;r o} a]y ejpovrouse kataktavmenai meneaivnwn y él se volvió y arremetió al adversario, ávido de matarlo,

e[gcei> calkeivw/: to;n dÆ ejxhvrpaxÆ jAfrodivth con la broncínea pica. Pero Afrodita lo arrebató

rJei'a mavlÆ w{" te qeov", ejkavluye dÆ a[rv hjevri pollh'/, con la facilidad de un dios, lo ocultó con una tupida

bruma

ka;d dÆ ei|sÆ ejn qalavmw/ eujwvdei> khwventi. y lo depositó en el perfumado y aromático tálamo.

aujth; dÆ au\ ÔElevnhn kalevousÆ i[e: th;n de; kivcane Luego ella misma fue a llamar a Helena; la encontró

puvrgw/ ejfÆ uJyhlw'/, peri; de; Trw/ai; a{li" h\san: en la elevada torre, rodeada de numerosas troyanas.

ceiri; de; nektarevou eJanou' ejtivnaxe labou'sa, Sacudió su ropa de néctar tocándolo con la mano

grhi;> dev min eji>kui'a palaigenevi> proseveipen y le habló, tomando la

figura de una anciana de avanzada edad,

eijrokovmw/, h{ oiJ Lakedaivmoni naietowvsh/ una cardadora que para ella, cuando habitaba en Lacedemonia,

h[skein ei[ria kalav, mavlista dev min fileveske: hacía bellas manufacturas de

lana, y que la amaba sobremanera.

th'/ min ejeisamevnh prosefwvnee di'Æ jAfrodivth: Adoptando su figura, le dijo la divina Afrodita:

deu'rÆ i[qÆ: jAlevxandrov" se kalei' oi\kon de; nevesqai. «Ven aquí, te llama Alejandro para que regreses a casa.

kei'no" o{ gÆ ejn qalavmw/ kai; dinwtoi'si levcessi Allí está él, en el tálamo y en los torneados lechos,

kavlleiv> te stivlbwn kai; ei{masin: oujdev ke faivh" resplandeciendo por su belleza y por sus vestidos. No dirías

ajndri; macessavmenon tovn gÆ ejlqei'n, ajlla; coro;n de; que viene de pelear con un hombre, sino que va a la

pista

e[rcesqÆ, hje; coroi'o nevon lhvgonta kaqivzein. de baile o que se acaba de sentar, nada más dejar la danza.»









Texto 14. Escenas típicas: Diomedes lucha contra Pándaro y Eneas. Ilíada 5.276-318.

to;n provtero" proseveipe Lukavono" ajglao;" uiJov": Y a él le dijo en primer lugar el ilustr hijo de Licaón:

karterovqume daiv>fron ajgauou' Tudevo" uiJe; ―¡Esforzado y belicoso hijo del admirable Tideo

h\ mavla sÆ ouj bevlo" wjku; damavssato pikro;" oji>stov": aunque antes no te ha domeñado el veloz proyectil, la amarga

flecha

nu'n au\tÆ ejgceivh/ peirhvsomai ai[ ke tuvcwmi. ahora lo intentaré otra vez con la pica, por si te alcanzo! {

\H rJa kai; ajmpepalw;n proiv>ei dolicovskion e[gco" Dijo y, blandiéndola, arrojó la pica, de luenga sombra,

kai; bavle Tudeiv>dao katÆ ajspivda: th'" de; dia; pro; y acertó al Tidida en el broquel; a través de éste voló

aijcmh; calkeivh ptamevnh qwvrhki pelavsqh: la broncínea punta y llegó cerca de la coraza.





10

tw'/ dÆ ejpi; makro;n a[u>se Lukavono" ajglao;" uiJov": Ante esto exclamó con recia voz el ilustre hijo de Licaón:

bevblhai kenew'na diamperev", oujdev sÆ ojiv>w «Herido estás en el ijar de parte a parte, y creo que no

dhro;n e[tÆ ajnschvsesqai: ejmoi; de; mevgÆ eu\co" e[dwka". vas a resistir ya mucho tiempo. Me has dado inmenso honor.»

To;n dÆ ouj tarbhvsa" prosevfh kratero;" Diomhvdh": Sin intimidarse, le replicó el esforzado Diomedes:

h[mbrote" oujdÆ e[tuce": ajta;r ouj me;n sfw'iv> gÆ ojiv>w «Has errado y no me has alcanzado. Pero creo que vosotros

privn gÆ ajpopauvsesqai privn gÆ h] e{terovn ge pesovnta no vais a desistir hasta que al menos uno de los dos caiga

ai{mato" a\sai Arha, talauvrinon polemisthvn. y sacie de sangre a Ares, guerrero del escudo de bovina piel.»

’W" favmeno" proevhke: bevlo" dÆ i[qunen ÆAqhvnh Tras hablar así, disparó, y Atenea enderezó el proyectil

rJi'na parÆ ojfqalmovn, leukou;" dÆ ejpevrhsen ojdovnta". hacia la nariz junto al ojo y traspasó los blancos dientes;

tou' dÆ ajpo; me;n glw'ssan prumnh;n tavme calko;" ajteirhv", el intaladrable bronce le cercenó la base de la lengua,

aijcmh; dÆ ejxeluvqh para; neivaton ajnqerew'na: y la punta de la lanza emergió junto al extremo del mentón.

h[ripe dÆ ejx ojcevwn, ajravbhse de; teuvceÆ ejpÆ aujtw'/ Se desplomó del carro, y las armas resonaron sobre su cuerpo,

aijovla pamfanovwnta, parevtressan dev oiJ i{ppoi tornasoladas, relucientes, mientras que huyeron

espantados los caballos,

wjkuvpode": tou' dÆ au\qi luvqh yuchv te mevno" te. de ligeros cascos; y allí mismo se desataron vida y furia.

Aijneiva" dÆ ajpovrouse su;n ajspivdi douriv te makrw'/ Eneas saltó a tierra con el broquel y la larga lanza,

deivsa" mhv pwv" oiJ ejrusaivato nekro;n jAcaioiv. temiendo que los aqueos se llevaran el cadáver arrastrándolo.

ajmfi; dÆ a[rÆ aujtw'/ bai'ne levwn w}" ajlki; pepoiqwv", Asentó los pies a ambos lados, como león fiado en su coraje,

provsqe dev oiJ dovru tÆ e[sce kai; ajspivda pavntosÆ ejiv>shn, y mantuvo delante la lanza y el broquel, por doquier

equilibrado,

to;n ktavmenai memaw;" o{" ti" tou' gÆ ajntivo" e[lqoi furioso por matar al que viniera a enfrentarse contra él,

smerdaleva ijavcwn: o} de; cermavdion lavbe ceiri; mientras profería pavorosos alaridos. Asió en la mano una peña

Tudeiv>dh" mevga e[rgon o} ouj duvo gÆ a[ndre fevroien, el Tidida, gran hazaña, que no habrían cargado dos hombres

oi|oi nu'n brotoiv eijsÆ: o} dev min rJeva pavlle kai; oi\o". como son ahora los mortales y que él solo blandió fácilmente.

tw'/ bavlen Aijneivao katÆ ijscivon e[nqav te mhro;" Con ella acertó a Eneas en la cadera, justo donde el muslo

ijscivw/ ejnstrevfetai, kotuvlhn dev tev min kalevousi: gira dentro de la cadera, cavidad que denominan 'cótila'.

qlavsse dev oiJ kotuvlhn, pro;" dÆ a[mfw rJh'xe tevnonte: Le machacó la cótila y le desgarró ambos tendones;

w\se dÆ ajpo; rJino;n trhcu;" livqo": aujta;r o{ gÆ h{rw" y la áspera piedra desolló la piel. Y el héroe se quedó

e[sth gnu;x ejripw;n kai; ejreivsato ceiri; paceivh/ parado, desplomado de rodillas, y se apoyó con su recia mano

gaivh": ajmfi; de; o[sse kelainh; nu;x ejkavluye. en el suelo; y la tenebrosa noche le veló alrededor los ojos.

Kaiv nuv ken e[nqÆ ajpovloito a[nax ajndrw'n Aijneiva", Y entonces habría perecido Eneas, soberano de hombres,

eij mh; a[rÆ ojxu; novhse Dio;" qugavthr jAfrodivth de no ser porque se percató con agudeza Afrodita, hija de Zeus,

mhvthr, h{ min upÆ jAgcivsh/ tevke boukolevonti: su madre, que le parió por obra de Anquises, cuando

estaba de boyero.

ajmfi; dÆ eJo;n fivlon uiJo;n ejceuvato phvcee leukwv, En torno de su querido hijo extendió los blancos brazos

provsqe dev oiJ pevploio faeinou' ptuvgma kavluyen y, poniendo delante un pliegue de su reluciente vestido, lo tapó,

e{rko" e[men belevwn, mhv ti" Danaw'n tacupwvlwn como bastión para los dardos, por si un dánao, de

veloces potros,

calko;n ejni; sthvqessi balw;n ejk qumo;n e{loito. disparándole el bronce al pecho, le quitaba el aliento vital.









Texto 15. Escenas típicas: combate entre Héctor y Áyax. Ilíada 7. 219-305

Ai[a" dÆ ejgguvqen h\lqe fevrwn savko" hjuv>te puvrgon Áyax llegó cerca, cargado con el escudo, como una

torre,

cavlkeon eJptaboveion, o{ oiJ Tucivo" kavme teuvcwn broncíneo, de siete bueyes, que le había fabricado Tiquio con

esmero,

skutotovmwn o[cÆ a[risto" {Ulh/ e[ni oijkiva naivwn, el mejor con mucho de los curtidores, que habitaba en Hila,

o{" oiJ ejpoivhsen savko" aijovlon eJptaboveion y que le había hecho el escudo tornasolado, de siete pieles,

tauvrwn zatrefevwn, ejpi; dÆ o[gdoon h[lase calkovn. de nutridos toros, y encima una octava lámina de bronce.

to; provsqe stevrnoio fevrwn Telamwvnio" Ai[a" Con él delante del pecho, Áyax Telamonio

sth' rJa mavlÆ {Ektoro" ejgguv", ajpeilhvsa" de; proshuvda: se detuvo muy cerca de Héctor, y amenazándolo le dijo:

{Ektor nu'n me;n dh; savfa ei[seai oijovqen oi\o" “¡Héctor! Ahora vas a saber claramente en duelo singular

oi|oi kai; Danaoi'sin ajristh'e" metevasi de qué clase son los mejores de entre los dánaos,

kai; metÆ ÆAcillh'a rJhxhvnora qumolevonta. aun sin contar a Aquiles, rque rompe las filas, de ánimo de león.

ajllÆ o} me;n ejn nhvessi korwnivsi pontopovroisi Es verdad que él, en las corvas naves, surcadoras del ponto,

kei'tÆ ajpomhnivsa" ÆAgamevmnoni poimevni law'n: yace, sintiendo rencor contra Agamenón, pastor de huestes;

hJmei'" dÆ eijme;n toi'oi oi} a]n sevqen ajntiavsaimen pero nosotros, los que contra ti podemos enfrentarnos,

kai; poleve": ajllÆ a[rce mavch" hjde; ptolevmoio. somos muchos. Ea, comienza la lucha y el combate”.





11

To;n dÆ au\te proseveipe mevga" koruqaivolo" {Ektwr: A éste le dijo a su vez Héctor, el del casco tornasolado:

Ai\an diogene;" Telamwvnie koivrane law'n "¡Áyax Telamonio, de la estirpe divina, caudillo de huestes!

mhv tiv meu hjuv>te paido;" ajfaurou' peirhvtize No me trates como a un débil niño

hje; gunaikov", h} oujk oi\den polemhvi>a e[rga. o a una mujer que no conoce las hazañas guerreras.

aujta;r ejgw;n eu\ oi\da mavca" tÆ ajndroktasiva" te: Yo, por mi parte, conozco bien las batallas y los

homicidios

oi\dÆ ejpi; dexiav, oi\dÆ ejpÆ ajristera; nwmh'sai bw'n Sé hacer oscilar a la derecha y a la izquiera el curero de

buey curtido

ajzalevhn, tov moi e[sti talauvrinon polemivzein: lo que es para mí luchar con escudo de piel.

oi\da dÆ ejpaiv>xai movqon i{ppwn wjkeiavwn: Sé cargar en el tumulto de las ligeras yeguas

oi\da dÆ ejni; stadivh/ dhiv>w/ mevlpesqai “Arhi>. y sé en la lucha a pie firme bailar en honor del hostil Ares.

ajllÆ ouj gavr sÆ ejqevlw balevein toiou'ton ejovnta Pero no quiero dispararte a ti, siendo como eres,

lavqrh/ ojpipeuvsa", ajllÆ ajmfadovn, ai[ ke tuvcwmi. a escondidas, sino a las claras, si es que te alcanzo”.

«H rJa, kai; ajmpepalw;n proiv>ei dolicovskion e[gco", Así dijo, y blandiéndola, arrojó la pica de luenga

sombra,

kai; bavlen Ai[anto" deino;n savko" eJptaboveion y alcanzó a Áyax en el terrible escudo de siete pieles de buey,

ajkrovtaton kata; calkovn, o}" o[gdoo" h\en ejpÆ aujtw'/. en la parte exterior de bronde, que era la octava capa.

e}x de; dia; ptuvca" h\lqe daiv>zwn calko;" ajteirhv", Y el inflexible bronce rasgó y atravesó seis capas,

ejn th'/ dÆ eJbdomavth/ rJinw'/ scevto: deuvtero" au\te y en la séptima piel bovina se quedó. En segundo lugar

Ai[a" diogenh;" proiv>ei dolicovskion e[gco", Áyax, de estirpe divina, lanzó la pica de luenga sombra,

kai; bavle Priamivdao katÆ ajspivda pavntosÆ ejiv>shn. y alcanzó al Priamida en el escudo, por doquier

equilibrado.

dia; me;n ajspivdo" h\lqe faeinh'" o[brimon e[gco", A través del reluciente escudo penetró la robusta pica,

kai; dia; qwvrhko" poludaidavlou hjrhvreisto: y se hundió a través de la coraza, con arte elaborada.

ajntikru; de; parai; lapavrhn diavmhse citw'na De frente, a lo largo del ijar, le desgarró la túnica

e[gco": o} dÆ ejklivnqh kai; ajleuvato kh'ra mevlainan. la pica, pero él se inclinó y desvió la negra muerte.

tw; dÆ ejkspassamevnw dolivcÆ e[gcea cersi;n a{mÆ a[mfw Ambos se arrancaron a la vez las luengas picas con las

manos

suvn rJÆ e[peson leivousin ejoikovte" wjmofavgoisin y se acometieron, semejantes a carnívoros leones

h] susi; kavproisin, tw'n te sqevno" oujk ajlapadnovn. o a jabalíes, cuya fuerza no es endeble.

Priamivdh" me;n e[peita mevson savko" ou[tase douriv, El Priamida entonces le hirió en pleno escudo con la

lanza,

oujdÆ e[rrhxen calkov", ajnegnavmfqh dev oiJ aijcmhv. pero no la rompió el bronce, sino que se le dobló la

punta.

Ai[a" dÆ ajspivda nuvxen ejpavlmeno": h} de; diapro; Áyax dio un salto y le golpeó el escudo. Hacia delante

h[luqen ejgceivh, stufevlixe dev min memaw'ta, penetró la pica y repelió su furioso ataque.

tmhvdhn dÆ aujcevnÆ ejph'lqe, mevlan dÆ ajnekhvkien ai|ma, Rozó el cuello haciéndole un corte, y brotó la negra

sangre.

ajllÆ oujdÆ w|" ajpevlhge mavch" koruqaivolo" {Ektwr, Pero ni siquiera así cesó la lucha Héctor, el de casco

tornasolado,

ajllÆ ajnacassavmeno" livqon ei{leto ceiri; paceivh/ sino que, retrocediendo, cogió con su fuerte mano una piedra

keivmenon ejn pedivw/ mevlana trhcuvn te mevgan te: que estaba en la llanura, negra, áspera y grande.

tw'/ bavlen Ai[anto" deino;n savko" eJptaboveion Con ella alcanzó el terrible escudo de Áyax de siete bueyes,

mevsson ejpomfavlion: perihvchsen dÆ a[ra calkov". en el centro del bollón, y el bronce retumbó en su contorno.

deuvtero" au\tÆ Ai[a" polu; meivzona la'an ajeivra" Por su parte y en segundo lugar, Áyax levantó una piedra aún

mayor

h|kÆ ejpidinhvsa", ejpevreise de; i\nÆ ajpevleqron, y lo arrojó tras voltearlo, apoyando el tiro con enorme potencia.

ei[sw dÆ ajspivdÆ e[axe balw;n muloeidevi> pevtrw/, Lo alcanzó y abolló el escudo con la piedra, como de molino.

blavye dev oiJ fivla gouvnaqÆ: o} dÆ u{ptio" ejxetanuvsqh Y le golpeó las rodillas, y Héctor quedó tendido boca

arriba,

ajspivdi ejgcrimfqeiv": to;n dÆ ai\yÆ w[rqwsen ÆApovllwn. encajado en el escudo, y enseguida Apolo lo puso derecho.

kaiv nuv ke dh; xifevessÆ aujtoscedo;n oujtavzonto, Y entonces con las espadas se habrían lanzado cuerpo a cuerpo,

eij mh; khvruke" Dio;" a[ggeloi hjde; kai; ajndrw'n si los heraldos, mensajeros de Zeus y también de los hombres,

h\lqon, o} me;n Trwvwn, o} dÆ ÆAcaiw'n calkocitwvnwn, no hubieran venido, uno de parte de los troyanos y otro de los

aqueos, de broncíneas túnicas

Talquvbiov" te kai; ÆIdai'o" pepnumevnw a[mfw: Taltibio e Ideo, inspirados ambos.

mevssw/ dÆ ajmfotevrwn skh'ptra scevqon, ei\pev te mu'qon Entre ambos interpusieron los cetros, y dijo estas palabras

kh'rux ÆIdai'o" pepnumevna mhvdea eijdwv": el heraldo Ideo, conocedor de inspirados pensamientos:

mhkevti pai'de fivlw polemivzete mhde; mavcesqon: “¡Ya no luchéis ni combatáis más, hijos!

ajmfotevrw ga;r sfw'i> filei' nefelhgerevta Zeuv", Porque a ambos os ama Zeus, que las nubes acumula





12

a[mfw dÆ aijcmhtav: tov ge dh; kai; i[dmen a{pante". y ambos sois buenos lanceros. Eso también lo sabemos todos.

nu;x dÆ h[dh televqei: ajgaqo;n kai; nukti; piqevsqai Ya está llegando la noche, y es bueno también obedecer a la

noche”.

To;n dÆ ajpameibovmeno" prosevfh Telamwvnio" Ai[a": Y respondiéndole a éste dijo Áyax Telamonio:

ÆIdai'Æ {Ektora tau'ta keleuvete muqhvsasqai: “¡Ideo! Ordenad a Héctor que haga esta propuesta,

aujto;" ga;r cavrmh/ prokalevssato pavnta" ajrivstou". pues él es quien ha desafiado en duelo a todos los

mejores.

ajrcevtw: aujta;r ejgw; mavla peivsomai h|/ per a]n ou|to". Que comience él, y yo obedeceré lo que él diga”.

To;n dÆ au\te proseveipe mevga" koruqaivolo" {Ektwr: Y a él a su vez le dijo el gran Héctor, de casco tornasolado:

Ai\an ejpeiv toi dw'ke qeo;" mevgeqov" te bivhn te “¡Áyax! Ya que el dios te otorgó corpulencia , fuerza y cordura

kai; pinuthvn, peri; dÆ e[gcei ÆAcaiw'n fevrtatov" ejssi, y con la pica eres el mejor de entre los aqueos,

nu'n me;n pauswvmesqa mavch" kai; dhi>oth'to" ahora cesemos la lucha y el combate

shvmeron: u{steron au\te machsovmeqÆ eij" o{ ke daivmwn por hoy. Más tarde volveremos a luchar hasta que la divinidad

a[mme diakrivnh/, dwvh/ dÆ eJtevroisiv ge nivkhn. nos separe y otorgue la victoria a uno de los dos.

nu;x dÆ h[dh televqei: ajgaqo;n kai; nukti; piqevsqai, Ya está llegando la noche, y es bueno también obedecer

a la noche.

wJ" suv tÆ eju>frhvnh/" pavnta" para; nhusi;n ÆAcaiouv", Así, tú junto a las naves darás gozo a todos los aqueos

souv" te mavlista e[ta" kai; eJtaivrou", oi{ toi e[asin: y, sobre todo, a tus parientes y los compañeros que

tienes;

aujta;r ejgw; kata; a[stu mevga Priavmoio a[nakto" mientras que yo, en la gran ciudad del soberano Príamo

Trw'a" eju>franevw kai; Trw/avda" eJlkesipevplou", regocijaré a los troyanos y a las troyanas, de rozagantes mantos,

ai{ tev moi eujcovmenai qei'on duvsontai ajgw'na. que rezando por mí entrarán al lugar de la divina reunión.

dw'ra dÆ a[gÆ ajllhvloisi perikluta; dwvomen a[mfw, Ea, intercambiémonos ambos primorosos regalos,

o[frav ti" w|dÆ ei[ph/sin ÆAcaiw'n te Trwvwn te: para que así diga alguien de los aqueos y de los troyanos:

hjme;n ejmarnavsqhn e[rido" pevri qumobovroio, „Realmente, se batieron en disputa devoradora del ánimo,

hjdÆ au\tÆ ejn filovthti dievtmagen ajrqmhvsante. y luego se separaron con amistad, pactando un amistoso acuerdo‟.

’W" a[ra fwnhvsa" dw'ke xivfo" ajrgurovhlon Tras haber hablado así, le dio la espada tachonada de clavos de plata,

su;n kolew'/ te fevrwn kai; eju>tmhvtw/ telamw'ni: que llevaba con la vaina y el bien tallado tahalí,

Ai[a" de; zwsth'ra divdou foivniki faeinovn. y Áyax, a su vez, le dio un cinturón, reluciente de púrpura.









Texto 16. Digresiones: características del vino con que Odiseo emborracha a Polifemo. Odisea 9.196-211

  Llevaba un gran odre de cuero cabrío repleto de un dulce vino

  negro que me diera Marón, hijo de Evantes,

  sacerdote de Apolo, patrono de Ismaro,

  porque le había dejado con vida, junto con su hijo y su esposa,

 en respeto del dios, pues vivía en el bosque 



 de Febo Apolo. Me pagó con ricos presentes.

  Me entregó siete talentos de oro de esmerada labor

  y me entregó una cratera toda de plata, y luego además

   doce ánforas, todas llenas de un vino generoso y sin mezcla,

 bebida de dioses. Ninguno 

  de los siervos o siervas que había en el hogar conocía tal licor;

  sólo él, su esposa y la fiel despensera.

 Cada vez que libaba del vino rojizo dulce como la miel,

  llenaba una copa y la mezclaba con veinte medidas de agua;

  y la mezcla exhalaba un aroma seductor, 



 que era duro dejar de beber.









Texto 17. Repeticiones: El Ensueño exhorta a Agamenón a que tomen Troya. Ilíada 2. 5-15; 20-34; 59-71.

h|de dev oiJ kata; qumo;n ajrivsth faivneto boulhv, Y he aquí el plan que se le reveló el mejor en su ánimo:

pevmyai ejpÆ jAtreiv>dh/ jAgamevmnoni ou\lon o[neiron: enviar sobre el Atrida Agamenón al funesto Ensueño.

kaiv min fwnhvsa" e[pea pteroventa proshuvda: Y, dirigiéndose a él, le dijo estas aladas palabras:





13

bavskÆ i[qi ou\le o[neire qoa;" ejpi; nh'a" jAcaiw'n: "Anda, ve, funesto Ensueño, a las veloces

naves de los aqueos.

ejlqw;n ej" klisivhn jAgamevmnono" jAtreiv>dao Entra en la tienda del Atrida Agamenón

pavnta mavlÆ ajtrekevw" ajgoreuevmen wJ" ejpitevllw: y declárale todo muy puntualmente como te encargo:

qwrh'xaiv eJ kevleue kavrh komovwnta" jAcaiou;" ordénale que arme a los aqueos, de melenuda cabellera,

pansudivh/: nu'n gavr ken e{loi povlin eujruavguian en tropel, pues ahora podría conquistar la ciudad, de

anchas calles,

Trwvwn: ouj ga;r e[tÆ ajmfi;" jOluvmpia dwvmatÆ e[conte" de los troyanos, ya que los dueños de las olímpicas

moradas,

ajqavnatoi fravzontai: ejpevgnamyen ga;r a{panta" los inmortales, ya no discrepan. A todos ha doblegado

{Hrh lissomevnh, Trwvessi de; khvdeÆ ejfh'ptai. Hera con súplicas, y los duelos se ciernen sobre los

troyanos".

sth' dÆ a[rÆ uJpe;r kefalh'" Nhlhiv>w/ ui|i ejoikwv" Se detuvo sobre su cabeza, tomando la

figura del hijo de Neleo,

Nevstori, tovn rJa mavlista gerovntwn ti'Æ jAgamevmnwn: Néstor, a quien de los ancianos más honraba Agamenón.

tw'/ min ejeisavmeno" prosefwvnee qei'o" o[neiro": A él asemejándose, le dirigió la palabra el divino

Ensueño:

eu{dei" jAtrevo" uiJe; daiv>frono" iJppodavmoio: "Duermes, hijo del belicoso Atreo, domador de caballos.

ouj crh; pannuvcion eu{dein boulhfovron a[ndra No debe dormir toda la noche el varón que tiene las

decisiones,

w|/ laoiv tÆ ejpitetravfatai kai; tovssa mevmhle: a quien están confiadas las huestes y a cuyo

cargo hay tanto.

nu'n dÆ ejmevqen xuvne" w\ka: Dio;" dev toi a[ggelov" eijmi, Ahora atiéndeme pronto, pues soy para ti

mensajero de Zeus,

o}" seu' a[neuqen ejw;n mevga khvdetai hjdÆ ejleaivrei. que, aun estando lejos, se preocupa mucho

por ti y te compadece.

qwrh'xaiv se kevleuse kavrh komovwnta" jAcaiou;" Ha ordenado que armes a los aqueos, de melenuda cabellera,

pansudivh/: nu'n gavr ken e{loi" povlin eujruavguian en tropel, pues ahora podrías conquistar la ciudad, de

anchas calles,

Trwvwn: ouj ga;r e[tÆ ajmfi;" jOluvmpia dwvmatÆ e[conte" de los troyanos, pues los dueños de las olímpicas

moradas,

ajqavnatoi fravzontai: ejpevgnamyen ga;r a{panta" los inmortales, ya no discrepan, ya que a todos ha

doblegado

{Hrh lissomevnh, Trwvessi de; khvdeÆ ejfh'ptai Hera con súplicas, y los duelos se ciernen

sobre los troyanos

ejk Diov": ajlla; su; sh'/sin e[ce fresiv, mhdev se lhvqh por obra de Zeus. Guarda esto en tus mientes,

y que el olvido no

aiJreivtw eu\tÆ a[n se melivfrwn u{pno" ajnhvh/. te conquiste cuando el sueño, dulce para las mentes, te

suelte". (…)

sth' dÆ a[rÆ uJpe;r kefalh'" kaiv me pro;" mu'qon e[eipen: Se ha detenido sobre mi cabeza y me ha dirigido

estas palabras:

eu{dei" jAtrevo" uiJe; daiv>frono" iJppodavmoio: "Duermes, hijo del belicoso Atreo, domador de caballos.

ouj crh; pannuvcion eu{dein boulhfovron a[ndra, No debe dormir toda la noche el varón que tiene las

decisiones,

w|/ laoiv tÆejpitetravfatai kai; tovssa mevmhle: a quien están confiadas las huestes y a cuyo

cargo hay tanto.

nu'n dÆ ejmevqen xuvne" w\ka: Dio;" dev toi a[ggelov" eijmi, Ahora atiéndeme pronto, pues soy para ti

mensajero de Zeus,

o}" seu' a[neuqen ejw;n mevga khvdetai hjdÆ ejleaivrei: que, aun estando lejos, se preocupa mucho por ti y te

compadece.

qwrh'xaiv se kevleuse kavrh komovwnta" jAcaiou;" Ha ordenado que armes a los aqueos, de melenuda cabellera,

pansudivh/: nu'n gavr ken e{loi" povlin eujruavguian en tropel, pues ahora podrías conquistar la ciudad, de

anchas calles,

Trwvwn: ouj ga;r e[tÆ ajmfi;" jOluvmpia dwvmatÆ e[conte" de los troyanos, ya que los dueños de las

olímpicas moradas,

ajqavnatoi fravzontai: ejpevgnamyen ga;r a{panta" los inmortales, ya no discrepan, porque a todos ha

doblegado

{Hrh lissomevnh, Trwvessi de; khvdeÆ ejfh'ptai Hera con súplicas, y los duelos se ciernen

sobre los troyanos

ejk Diov": ajlla; su; sh'/sin e[ce fresivn: w}" o} me;n eijpw;n por obra de Zeus. Guarda esto en tus





14

mientes". Tras hablar así,

w[/cetÆ ajpoptavmeno", ejme; de; gluku;" u{pno" ajnh'ken. ha marchado volando, y a mí me ha soltado

el dulce sueño.







Texto 18. Muerte de Patroclo. Homero, Ilíada 16.783-863



Pa/trokloj de\ Trwsi\ kaka\ frone/wn e)no/rouse. Patroclo se arrojó entre los troyanos con funestas

intenciones.

tri\j me\n e)/peit' e)po/rouse qo%= a)ta/lantoj )/Arhi+ Tres veces arremetió entonces, comparable al impetuoso Ares,

smerdale/a i)a/xwn, tri\j d' e)nne/a fw=taj e)/pefnen. entre pavorosos alaridos, y las tres veces mató a nueve mortales.

a)ll' o(/te dh\ to\ te/tarton e)pe/ssuto dai/moni i)=soj, Mas cuando ya por cuarta vez se arrojó, semejante a una deidad,

e)/nq' a)/ra toi Pa/trokle fa/nh bio/toio teleuth/: entonces apareció ante ti, Patroclo, el final de la vida,

h)/nteto ga/r toi Foi=boj e)ni\ kraterv= u(smi/nv pues se enfrentó contigo Febo en la violenta batalla,

deino/j: o(\ me\n to\n i)o/nta kata\ klo/non ou)k e)no/hsen, terrible. Pero él no lo vio venir a través del tumulto,

h)e/ri ga\r pollv= kekalumme/noj a)ntebo/lhse: pues se le acercaba oculto en una densa bruma.

sth= d' o)/piqen, plh=cen de\ meta/frenon eu)re/e t' w)/mw Se colocó detrás y le golpeó la espalda y los anchos

hombros

xeiri\ kataprhnei=, strefedi/nhqen de/ oi( o)/sse. con la palma de la mano. Sus ojos giraron vertiginosamente.

tou= d' a)po\ me\n krato\j kune/hn ba/le Foi=boj )Apo/llwn: Febo Apolo le tiró de la cabeza el morrión,

h(\ de\ kulindome/nh kanaxh\n e)/xe possi\n u(f' i(/ppwn y rondando con estrépito bajo las patas de los caballo

fue

au)lw=pij trufa/leia, mia/nqhsan de\ e)/qeirai el atubado yelmo, y las crines de su penacho se mancharon

ai(/mati kai\ koni/vsi: pa/roj ge me\n ou) qe/mij h)=en de sangre y polvo. Antes no hubiera sido lícito

i(ppo/komon ph/lhka miai/nesqai koni/vsin, que el caso de crines de caballo se manchara de polvo,

a)ll' a)ndro\j qei/oio ka/rh xari/en te me/twpon pues protegía la cabeza y la amable frente de un hombre divino,

r(u/et' )Axillh=oj: to/te de\ Zeu\j (/Ektori dw=ken de Aquiles ; pero entonces Zeus otorgó a Héctor

v(= kefalv= fore/ein, sxedo/qen de/ oi( h)=en o)/leqroj. llevarla sobre la cabeza, pues cerca de él iba la muerte.

(…) (…).

(/Ektwr d' w(j ei)=den Patroklh=a mega/qumon Cuando Héctor vio al magnánimo Patroclo

a)\y a)naxazo/menon beblhme/non o)ce/i+ xalk%=, retrocediendo, herido por el agudo bronce,

a)gxi/molo/n r(a/ oi( h)=lqe kata\ sti/xaj, ou)=ta de\ douri\ llegó cerca de él entre las filas, le hirió con la lanza

nei/aton e)j kenew=na, dia\ pro\ de\ xalko\n e)/lasse: en lo más bajo de ijar y le hundió el bronce de parte a

parte.

dou/phsen de\ pesw/n, me/ga d' h)/kaxe lao\n )Axaiw=n: Al caer retumbó y causó gran pesar al pueblo de los

aqueos.

w(j d' o(/te su=n a)ka/manta le/wn e)bih/sato xa/rmv, Como cuando un león domina por la fuerza a un indomable jabalí

w(/ t' o)/reoj korufv=si me/ga frone/onte ma/xesqon cuando ambos, en las cimas de un monte, luchan fieramente

pi/dakoj a)mf' o)li/ghj: e)qe/lousi de\ pie/men a)/mfw: alrededor de un escaso manantial, y ambos quieren beber,

polla\ de/ t' a)sqmai/nonta le/wn e)da/masse bi/hfin: y el león domina por la fuerza al jadeante jabalí,

w(\j pole/aj pefno/nta Menoiti/ou a)/lkimon ui(o\n así al valeroso hijo de Menecio, tras haber matado a muchos,

(/Ektwr Priami/dhj sxedo\n e)/gxei+ qumo\n a)phu/ra, Héctor Priámida le arrebató la vida de cerca con la pica,

kai/ oi( e)peuxo/menoj e)/pea ptero/enta proshu/da: y jactándose le dijo estas aladas palabras:

Pa/trokl' h)= pou e)/fhsqa po/lin kerai+ce/men a(mh/n, “Patroclo, bien que afirmabas que destruirías nuestras ciudad

Trwi+a/daj de\ gunai=kaj e)leu/qeron h)=mar a)pou/raj y que arrebatarías el día de la libertad a las mujeres troyanas

a)/cein e)n nh/essi fi/lhn e)j patri/da gai=an y las llevarías en las naves a tu tierra patria.

nh/pie: ta/wn de\ pro/sq' (/Ektoroj w)ke/ej i(/ppoi ¡Necio ! En defensa de ellas los veloces caballós de Héctor

possi\n o)rwre/xatai polemi/zein: e)/gxei+ d' au)to\j han peleado a galope tendido. Yo también con la pica

Trwsi\ filoptole/moisi metapre/pw, o(/ sfin a)mu/nw sobresalgo entre los combativos troyanos, porque los defiendo





15

h)=mar a)nagkai=on: se\ de/ t' e)nqa/de gu=pej e)/dontai. del día fatal. A ti, en cambio, te devorarán aquí los

buitres.

a)= dei/l’, ou)de/ toi e)sqlo\j e)w\n xrai/smhsen )Axilleu/j, ¡Infeliz!, ni siquiera te ha socorrido Aquiles, por valeroso que sea,

o(/j pou/ toi ma/la polla\ me/nwn e)pete/llet' i)o/nti: que se ha quedado y que sin duda te ha hecho muchos encargos al

partir

mh/ moi pri\n i)e/nai Patro/kleej i(ppoke/leuqe „No regreses, Patroclo conductor de caballos, a las cóncavas naves

nh=aj e)/pi glafura\j pri\n (/Ektoroj a)ndrofo/noio antes de haber desgarrado alrededor del pecho la túnica

ai(mato/enta xitw=na peri\ sth/qessi dai/+cai. ensangrentada de Héctor matador de hombres.‟

w(/j pou/ se prose/fh, soi\ de\ fre/naj a)/froni pei=qe. Sin duda te ha dicho eso y ha persuadido tu insensata mente”.

To\n d' o)ligodrane/wn prose/fhj Patro/kleej i(ppeu=: Con poco aliento replicaste tú, Patroclo, conductor de caballos:

h)/dh nu=n (/Ektor mega/l' eu)/xeo: soi\ ga\r e)/dwke “Ya te has jactado ahora demasiado, Héctor. Pues te han dado

ni/khn Zeu\j Kroni/dhj kai\ )Apo/llwn, oi(/ me da/massan victoria Zeus Crónica y Apolo, que me han doblegado

fácilmente,

r(hidi/wj: au)toi\ ga\r a)p' w)/mwn teu/xe' e(/lonto. pues me han quitado las armas de los hombros.

toiou=toi d' ei)/ pe/r moi e)ei/kosin a)ntebo/lhsan, Aunque veinte como tú me hubieran salido al encuentro,

pa/nte/j k' au)to/q' o)/lonto e)m%= u(po\ douri\ dame/ntej. todos habrían perecido aquí mismo, doblegados bajo mi

lanza,

a)lla/ me moi=r' o)loh\ kai\ Lhtou=j e)/ktanen ui(o/j, pero el funesto destino y el hijo de Leto me han matado,

a)ndrw=n d' Eu)/forboj: su\ de/ me tri/toj e)cenari/zeij. y de los hombres, Euforbo, tú eres el tercero al despojarme.

a)/llo de/ toi e)re/w, su\ d' e)ni\ fresi\ ba/lleo sv=sin: Y otra cosa voy a decirte, y tú métela en tus mientes:

ou)/ qhn ou)d' au)to\j dhro\n be/v, a)lla/ toi h)/dh tampoco tú vivirás mucho tiempo, sino que próximos a ti

a)/gxi pare/sthken qa/natoj kai\ moi=ra krataih\ están la muerte y el poderoso destino, que te doblegarán

xersi\ dame/nt' )Axilh=oj a)mu/monoj Ai)aki/dao. a manos del irreprochable Aquiles Eácida”.

(\Wj a)/ra min ei)po/nta te/loj qana/toio ka/luye: Así dijo y el cumplimiento de la muerte lo cubrió.

yuxh\ d' e)k r(eqe/wn ptame/nh )/Ai+doj de\ bebh/kei El aliento vital salió volando de sus miembros y se dirigió al

Hades

o(\n po/tmon goo/wsa lipou=s' a)ndroth=ta kai\ h(/bhn. llorando su destino y abandonado la virilidad y la juventud.

to\n kai\ teqnhw=ta proshu/da fai/dimoj (/Ektwr: Y a él, ya muerto, le dijo el ilustre Héctor:

Patro/kleij ti/ nu/ moi manteu/eai ai)pu\n o)/leqron; “¡Patroclo ! ¿por qué me vaticinas el abismo de la ruina ?

ti/j d' oi)=d' ei)/ k' )Axileu\j Qe/tidoj pa/i+j h)u+ko/moio ¿Quién sabe si Aquiles, hijo de Tetis de hermosa

cabellera,

fqh/v e)m%= u(po\ douri\ tupei\j a)po\ qumo\n o)le/ssai; se anticipará y morirá golpeado por mi lanza?

(\Wj a)/ra fwnh/saj do/ru xa/lkeon e)c w)teilh=j Tras hablar así, arrancó la broncínea lanza de la herida

ei)/ruse la\c prosba/j, to\n d' u(/ption w)=s' a)po\ douro/j. Apoyando encima el pie, y lo alejó de la lanza, boca

arriba.







4. LA LENGUA HOMÉRICA.

Características fundamentales de la lengua homérica: arcaísmo y artificiosidad; la mezcla dialectal.

CHANTRAINE, P., Grammaire homérique, París, 1958.

HORROCKS, G., "Homer's Dialect", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden, 1997, 193-217









5. EL VERSO HOMÉRICO



El hexámetro. Rasgos fundamentales del hexámetro homérico. El hexámetro como verso de la épica

en la Antigüedad grecorromana.





16

GUZMÁN GUERRA, A., Manual de métrica griega, Madrid, 1997.

WEST, M., Introduction to Greek Metre, Oxford, 1987.

"Homer's Metre", I. Morris - B. Powell (eds.), A New Companion to Homer, Leiden, 1997, 218-237.









6. HESÍODO

Datos biográficos y notas sobre su entorno social.

Características generales de la poesía hesiódica: la inspiración poética, los temas del trabajo y la

justicia.

La Teogonía : estructura y contenido. La influencia oriental. Claves para su interpretación.

Los Trabajos y días : estructura y contenido. La influencia oriental. Unidad de la obra.

Obras atribuidas a Hesíodo: Escudo, el Catálogo de las mujeres.





Textos, traducciones y comentarios de Hesíodo (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la Biblioteca

Universitaria)

Hesiod. Theogony, edición con comentario a cargo de M.L. West, Oxford: Oxford CP, 1966.

Hesiodi Carmina, recensuit A. Rzach, Stuttgart: Teubner, 1958.

Hesiod. The Homeric Hymns and Homerica, with an english translation by H.G. Evelyn-White, Cambridge: Loeb, 1914.

Hesíodo. Teogonía, Trabajos y Días, Escudo, Certamen, Introducción, traducción y notas de A. y M.A. Martín Sánchez,

Madrid: Alianza Editorial, 1990.

Hesiodi Theogonia, Opera et dies, Scutum, Fragmenta Selecta, Oxford: Oxford UP, 1990.

Hesíodo, Obras y fragmentos, introducción, traducción y notas de Aurelio Pérez Jiménez y Alfonso Martínez Díez,

Madrid: Gredos, 1978

Hesiode, Théogonie, Les travaux et les jours, Le bouclier, texte établi et traduit par Paul Mazon, Paris: Les Belles

Lettres, 1977.

R. ADRADOS, F., "Las fuentes de Hesíodo y la composición de sus poemas", Emerita 54 (1986) 1-36.

R. ADRADOS, F., ―La composición de los poemas hesiódicos‖, Emerita 69.2 (2001) 197-223.

FERNÁNDEZ DELGADO, J. A., "Sobre forma y contenido de Los Trabajos y los Días", Estudios de forma y contenido

sobre los géneros literarios griegos, Cáceres, 1983, 9-29.

HOZ, J., "Hesíodo en sociedad", La épica griega y su influencia en la literatura española, J. A. López Férez (ed.),

Madrid, 1994, pp. 113-154.

PÉREZ JIMÉNEZ, A., "Los Días de Hesíodo: estructura formal y análisis de contenido", Emerita 45 (1977) 105-123.

PÉREZ JIMÉNEZ, A., "Unidad formal y sentido en los Dias de Hesíodo", Actas del V Congreso Español de Estudios

Clásicos, Madrid, 1978, 607-613.

VARA, J., "Contribución al conocimiento del Escudo de Heracles. Hesíodo, autor del poema", CFC 4 (1972) 315-365.

VV. AA., Hésiode et son influence, Entretiens sur l'antiquité classique VII, Vandoeuvres-Genève, 1962.

WEST, M.L., Hesiod. Theogony, Oxford, 1966.







Texto 18. Inspiración de Hesíodo. Teogonía 1-34



Mousa/wn (Elikwnia/dwn a)rxw/meq' a)ei/dein, Comencemos nuestro canto por las Musas del Helicón,

ai(/ q' (Elikw=noj e)/xousin o)/roj me/ga te za/qeo/n te, que habitan la montaña grande y divina del Helicón.

kai/ te peri\ krh/nhn i)oeide/a po/ss' a(paloi=sin Con sus pies delicados bailan alrededor de una fuente violácea

o)rxeu=ntai kai\ bwmo\n e)risqene/oj Kroni/wnoj: y del altar del muy poderoso Cronión.

kai/ te loessa/menai te/rena xro/a Permhssoi=o Después de lavar su piel suave en las aguas del Permeso

h)' (/Ippou krh/nhj h)' )Olmeiou= zaqe/oio en la fuente del Caballo o en el divino Olmeo,

a)krota/t% (Elikw=ni xorou\j e)nepoih/santo, forman bellos coros en la cumbre del Helicón

kalou\j i(mero/entaj, e)perrw/santo de\ possi/n. airosamente impulsadas por sus pies.

(…)

ai(/ nu/ poq' (Hsi/odon kalh\n e)di/dacan a)oidh/n, Precisamente ellas enseñaron a Hesíodo una vez un bello canto,

a)/rnaj poimai/nonq' (Elikw=noj u(/po zaqe/oio. mientras apacentaba sus ovejas al pie del Helicón.

to/nde de/ me prw/tista qeai\ pro\j mu=qon e)/eipon, Y he aquí las primeras palabras que me dirigieron las diosas,



17

Mou=sai )Olumpia/dej, kou=rai Dio\j ai)gio/xoio: las Musas Olímpicas, las hijas de Zeus portador de la égida:

"poime/nej a)/grauloi, ka/k' e)le/gxea, gaste/rej oi)=on, “ ¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan sólo!

i)/dmen yeu/dea polla\ le/gein e)tu/moisin o(moi=a, Sabemos decir muchas mentiras que se parecen a verdades ; y sa

i)/dmen d' eu)=t' e)qe/lwmen a)lhqe/a ghru/sasqai." y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad”.

w(\j e)/fasan kou=rai mega/lou Dio\j a)rtie/peiai, Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus.

kai/ moi skh=ptron e)/don da/fnhj e)riqhle/oj o)/zon Y me dieron un cetro después de cortar una admirable rama

dre/yasai, qhhto/n: e)ne/pneusan de/ moi au)dh\n de florido laurel. Me infundieron voz divina

qe/spin, i(/na klei/oimi ta/ t' e)sso/mena pro/ t' e)o/nta, para celebrar el futuro y el pasado, y me encargaron

kai/ m' e)ke/lonq' u(mnei=n maka/rwn ge/noj ai)e\n e)o/ntwn, cantar con himnos la estirpe de los dioses siempre

felices,

sfa=j d' au)ta\j prw=to/n te kai\ u(/staton ai)e\n a)ei/dein. y cantarles siempre a ellas mismas al principio y al final.



Texto 19. Cosmogonía hesiódica. Teogonía 116-132.

h[toi me;n prwvtista Cavo" gevnetÆ: aujta;r e[peita En primer lugar existió el Caos. Después

Gai'Æ eujruvsterno", pavntwn e{do" ajsfale;" aijei; Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los

Inmortales

ajqanavtwn oi} e[cousi kavrh nifovento" jOluvmpou, que habitan la nevada cumbre del Olimpo,

Tavrtarav tÆ hjeroventa mucw'/ cqono;" eujruodeivh", en el fondo de la tierra de anchos caminos

existió el tenebroso Tártaro,

hjdÆ [Ero", o}" kavllisto" ejn ajqanavtoisi qeoi'si, y Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales,

lusimelhv", pavntwn te qew'n pavntwn tÆ ajnqrwvpwn que afloja los miembros de todos los dioses y todos los hombres

davmnatai ejn sthvqessi novon kai; ejpivfrona boulhvn. domeña el sentido y la sensata voluntad en sus pechos.

ejk Caveo" dÆ [Erebov" te mevlainav te Nu;x ejgevnonto: Del Caos surgieron el Érebo y la negra Noche.

Nukto;" dÆ au\tÆ Aijqhvr te kai; ÔHmevrh ejxegevnonto, De la Noche a su vez nacieron el Éter y el Día,

ou}" tevke kusamevnh jErevbei filovthti migei'sa. a los que parió preñada en contacto amoroso con Érebo.

Gai'a dev toi prw'ton me;n ejgeivnato i\son eJwuth'/ Gea alumbró primero al estrellado Urano

Oujrano;n ajsterovenqÆ, i{na min peri; pavnta kaluvptoi, - igual a ella - para que la contuviera por todas partes

o[frÆ ei[h makavressi qeoi'" e{do" ajsfale;" aijeiv, y poder ser así sede siempre segura para los felices dioses.

geivnato dÆ ou[rea makrav, qea'n cariventa" ejnauvlou" También dio a luz a las grandes montañas, deliciosa

morada de diosas,

Numfevwn, ai} naivousin ajnÆ ou[rea bhsshventa, las Ninfas que habitan en los boscosos montes.

hjde; kai; ajtruvgeton pevlago" tevken oi[dmati qui'on, Ella igualmente parió al estéril piélago de agitadas olas,

Povnton, a[ter filovthto" ejfimevrou: el Ponto, sin mediar el grato comercio.



Texto 20. Invocación a Zeus. Trabajos y días 1-10

Mou=sai Pieri/hqen a)oidv=si klei/ousai, Musas de la Pieria, que celebráis con cantos la gloria,

deu=te Di/' e)nne/pete, sfe/teron pate/r' u(mnei/ousai. Venid aquí, invocad a Zeus y celebrad con himnos a vuestro

padre.

o(/n te dia\ brotoi\ a)/ndrej o(mw=j a)/fatoi/ te fatoi/ te, A él se debe que los hombres mortales sean oscuros y célebres,

r(htoi/ t' a)/rrhtoi/ te Dio\j mega/loio e(/khti. y por voluntad de Zeus son famosos y desconocidos.

r(e/a me\n ga\r bria/ei, r(e/a de\ bria/onta xale/ptei, Pues Zeus que truena en lo alto, que habita encumbradas

mansiones,

r(ei=a d' a)ri/zhlon minu/qei kai\ a)/dhlon a)e/cei, fácilmente confiere el oder, fácilmente hunde al poderoso,

r(ei=a de/ t' i)qu/nei skolio\n kai\ a)gh/nora ka/rfei fácilmente rebaja al ilustre y engrandece al ignorado,

Zeu\j u(yibreme/thj, o(\j u(pe/rtata dw/mata nai/ei. y fácilmente endereza al torcido y humilla al orgulloso.

klu=qi i)dw\n a)i/wn te, di/kv d' i)/qune qe/mistaj Escucha tú, que todo lo ves y escuchas, restablece las leyes divinas

tu/nh: e)gw\ de/ ke Pe/rsv e)th/tuma muqhsai/mhn. mediante tu justicia, que yo trataré avisar a Perses de la verdad.









Texto 21. Mito de Prometeo y Pandora. Trabajos y días 42- 105.

Kruvyante" ga;r e[cousi qeoi; bivon ajnqrwvpoisin. Pues los dioses tienen oculto tienen el sustento a los hombres;

rJhidivw" gavr ken kai; ejpÆ h[mati ejrgavssaio, pues de otro modo fácilmente trabajarías un solo día

w{ste se keij" ejniauto;n e[cein kai; ajergo;n ejovnta: y tendrías para un año sin ocuparte en nada.

ai\yav ke phdavlion me;n uJpe;r kapnou' kataqei'o, Al punto podrías colocar el timón sobre el humo del hogar

e[rga bow'n dÆ ajpovloito kai; hJmiovnwn talaergw'n. y cesarían las faenas de los bueyes y de los sufridos mulos.

ajlla; Zeu;" e[kruye colwsavmeno" fresi; h|/sin, Pero Zeus lo escondió irritado en su corazón

o{tti min ejxapavthse Promhqeu;" ajgkulomhvth": porque el astuto Prometeo intentó engañarlo;





18

tou[nekÆ a[rÆ ajnqrwvpoisin ejmhvsato khvdea lugrav, por ello entonces urdió lamentables inquietudes para los hombres

kruvye de; pu'r: to; me;n au\ti" eju;" pavi" JIapetoi'o y ocultó el fuego. Pero el buen hijo de Jápeto

e[kleyÆ ajnqrwvpoisi Dio;" para; mhtiovento" lo robó del providente Zeus en beneficio de los hombres

ejn koivlw/ navrqhki, laqw;n Diva terpikevraunon. en el hueco de una caña a escondidas de

Zeus que se goza con el rayo.

to;n de; colwsavmeno" prosevfh nefelhgerevta Zeuv": Y lleno de cólera díjole Zeus amontonador de nubes:

ÆjIapetionivdh, pavntwn pevri mhvdea eijdwv", ―¡Japetónida conocedor de los designios sobre todas las cosas!

caivrei" pu'r klevya" kai; ejma;" frevna" hjperopeuvsa", Te alegras de haber robado el fuego y de engañar mi

inteligencia,

soiv tÆ aujtw'/ mevga ph'ma kai; ajndravsin ejssomevnoisin. enorme desgracia para ti en particular y para los

hombres futuros.

toi'" dÆ ejgw; ajnti; puro;" dwvsw kakovn, w|/ ken a{pante" Yo a cambio del fuego les daré un mal con el que todos

tevrpwntai kata; qumo;n eJo;n kako;n ajmfagapw'nte".Æ se alegren en su corazón rodeando de cariño su propia desgracia

{.

’W" e[fatÆ, ejk dÆ ejgevlasse path;r ajndrw'n te qew'n te: Así dijo y rompió en carcajadas el padre de hombres y

dioses;

{Hfaiston dÆ ejkevleuse perikluto;n o{tti tavcista ordenó al muy ilustre Hefesto que lo antes posible

gai'an u{dei fuvrein, ejn dÆ ajnqrwvpou qevmen aujdh;n mezclara tierra con agua, que le infundiera voz y vida

humana

kai; sqevno", ajqanavth/" de; qeh'/" eij" w\pa ejivskein y que hiciera parecida en el rostro a las diosas

inmortales

parqenikh'" kalo;n ei\do" ejphvraton: aujta;r jAqhvnhn una figura hermosa y encantadora. A Atenea encargó

e[rga didaskh'sai, poludaivdalon iJsto;n uJfaivnein: que le enseñara sus labores, a tejer la tela de finos encajes.

kai; cavrin ajmficevai kefalh'/ crusevhn jAfrodivthn A la dorada Afrodita que virtiera gracia alrededor de su

cabeza,

kai; povqon ajrgalevon kai; guiobovrou" meledwvna": irresistible sensualidad y halagos cautivadores;

ejn de; qevmen kuvneovn te novon kai; ejpivklopon h\qo" que le infundiera una mente cínica y un carácter voluble

ÔErmeivhn h[nwge, diavktoron jArgei>fovnthn. ordenó a Hermes, el mensajero Argifonte.

’W" e[faqÆ, oi} dÆ ejpivqonto Dii; Kronivwni a[nakti ... Así habló y ellos obedecieron al soberano Zeus

Cronida.

ªaujtivka dÆ ejk gaivh" plavsse kluto;" jAmfiguhvei" [Inmediatamente de tierra modeló el ilustre Patizambo

parqevnw/ aijdoivh/ i[kelon Kronivdew dia; boulav": una imagen con apariencia de casta

doncella por voluntad del Cronida.

zw'se de; kai; kovsmhse qea; glaukw'pi" jAqhvnh: La diosa Atenea de ojos glaucos le dio ceñidor y la engalanó.

ajmfi; dev oiJ Cavritev" te qeai; kai; povtnia Peiqw; Las divinas Gracias y la augusta Persuasión

o{rmou" cruseivou" e[qesan croiv>: ajmfi; de; thvn ge colocaron en su cuello dorados collares y la coronaron

|Wrai kallivkomoi stevfon a[nqesi eijarinoi'sin: las Horas de hermosos cabellos con flores de primavera.

pavnta dev oiJ croi;> kovsmon ejfhvrmose Palla;" jAqhvnh: Palas Atenea ajustó a su cuerpo todo tipo de aderezos];

ejn dÆ a[ra oiJ sthvqessi diavktoro" jArgei>fovnth" y el mensajero Argifonte en su pecho

yeuvdeav qÆ aiJmulivou" te lovgou" kai; ejpivklopon h\qo" mentiras, palabras seductoras y un carácter voluble

teu'xe Dio;" boulh'/si baruktuvpou: ejn dÆ a[ra fwnh;n fabricó por voluntad de Zeus gravisonante. Voz

qh'ke qew'n kh'rux, ojnovmhne de; thvnde gunai'ka le infundió el heraldo de los dioses y llamó a esta mujer

Pandwvrhn, o{ti pavnte" jOluvmpia dwvmatÆ e[conte" Pandora porque todos los que poseen las mansiones olímpicas

dw'ron ejdwvrhsan, ph'mÆ ajndravsin ajlfhsth'/sin. le concedieron un regalo, perdición para los hombres que se

[alimentan de pan.

aujta;r ejpei; dovlon aijpu;n ajmhvcanon ejxetevlessen, Una vez que remató su espinoso e irresistible engaño,

eij" jEpimhqeva pevmpe path;r kluto;n jArgei>fovnthn el Padre envió hacia Epimeteo al ilustre Argifonte

dw'ron a[gonta, qew'n tacu;n a[ggelon: oujdÆ jEpimhqeu;" con el regalo de los dioses, rápido mensajero. Y

Epimeteo

ejfravsaqÆ w{" oiJ e[eipe Promhqeu;" mhv pote dw'ron no hizo caso de que le había dicho Prometeo que nunca

devxasqai pa;r Zhno;" jOlumpivou, ajllÆ ajpopevmpein aceptara un regalo de manos de Zeus

Olímpico, sino que lo devolviera

ejxopivsw, mhv pouv ti kako;n qnhtoi'si gevnhtai: acto seguido, para que nunca sobreviniera

una desgracia a los mortales.

aujta;r o} dexavmeno", o{te dh; kako;n ei\cÆ, ejnovhse. Y el que lo aceptó se dio cuenta cuando ya tenía el mal.

Pri;n me;n ga;r zwveskon ejpi; cqoni; fu'lÆ ajnqrwvpwn En efecto, antes vivían sobre la tierra las tribus de

hombres

novsfin a[ter te kakw'n kai; a[ter calepoi'o povnoio libres de males y exentas de la dura fatiga

nouvswn tÆ ajrgalevwn, ai{ tÆ ajndravsi kh'ra" e[dwkan. y las penosas enfermedades que acarrean la muerte a los

hombres.





19

ajlla; gunh; ceivressi pivqou mevga pw'mÆ ajfelou'sa Pero la mujer, al quitar con sus manos la enorme tapa de una jarra

ejskevdasÆ, ajnqrwvpoisi dÆ ejmhvsato khvdea lugrav. los dispersó y procuró a los hombres lamentables inquietudes.

mouvnh dÆ aujtovqi jElpi;" ejn ajrrhvktoisi dovmoisin Sólo la Esperanza allí, en casa no terminada

e[ndon e[meine pivqou uJpo; ceivlesin oujde; quvraze permaneció dentro, bajo los bordes de la jarra y

ejxevpth: provsqen ga;r ejpevmbale pw'ma pivqoio no pudo volar hacia la puerta; pues antes cayó la tapa de la jarra

aijgiovcou boulh'/si Dio;" nefelhgerevtao por voluntad de Zeus portador de la égida y

amontonador de nubes.

a[lla de; muriva lugra; katÆ ajnqrwvpou" ajlavlhtai: Mil diversas amarguras deambulan entre los hombres:

pleivh me;n ga;r gai'a kakw'n, pleivh de; qavlassa: repleta de males está la tierra y repleto el mar.

nou'soi dÆ ajnqrwvpoisin ejfÆ hJmevrh/, ai} dÆ ejpi; nukti; Las enfermedades ya de día ya de noche

aujtovmatoi foitw'si kaka; qnhtoi'si fevrousai van y vienen a su capricho entre los hombres trayendo

males a los mortales

sigh'/, ejpei; fwnh;n ejxeivleto mhtiveta Zeuv". en silencio, puesto que el providente Zeus les negó el habla.

ou{tw" ou[ tiv ph e[sti Dio;" novon ejxalevasqai. Y así no es posible en ninguna parte escapar a la voluntad de Zeus.









Texto 22. Fábula del halcón y el ruiseñor. Trabajos y días202-218



Nu=n d' ai)=non basileu=sin e)re/w frone/ousi kai\ au)toi=j: Ahora contaré una fábula a los reyes, aunque sean sabios.

w(=d' i)/rhc prose/eipen a)hdo/na poikilo/deiron De este modo habló un halcón a un ruiseñor de variopinto cuello,

u(/yi ma/l' e)n nefe/essi fe/rwn o)nu/xessi memarpw/j: mientras le llevaba muy alto entre las nubres, atrapado en sus garras:

h(\ d' e)leo/n, gnamptoi=si peparme/nh a)mf' o)nu/xessi, Éste gemía, atrapado entre las encorvadas uñas, mientras que

mu/reto: th\n o(/ g' e)pikrate/wj pro\j mu=qon e)/eipen: aquél le dijo impetuosamente:

"daimoni/h, ti/ le/lhkaj; e)/xei nu/ se pollo\n a)rei/wn: “Desgraciado, ¿por qué chillas? Ahora te tiene uno más poderoso.

tv= d' ei)=j v(= s' a)\n e)gw/ per a)/gw kai\ a)oido\n e)ou=san: Irás donde yo te lleve por muy cantor que seas,

dei=pnon d', ai)/ k' e)qe/lw, poih/somai h)e\ meqh/sw. serás mi comida si yo quiero, y si no, te dejaré libre.

a)/frwn d', o(/j k' e)qe/lv pro\j krei/ssonaj a)ntiferi/zein: ¡Insensato el que quiere igualarse a los más fuertes!

ni/khj te ste/retai pro/j t' ai)/sxesin a)/lgea pa/sxei." Se ve privado de la vitoria y además de la vergüenza sufre.

w(\j e)/fat' w)kupe/thj i)/rhc, tanusi/pteroj o)/rnij. Así dijo el halcón de rápido vuelo, ave de amplias alas.

)=W Pe/rsh, su\ d' a)/koue di/khj mhd' u(/brin o)/felle: Oh Perses, tú atiende a la justicia y no alimentes la soberbia.

u(/brij ga/r te kakh\ deil%= brot%=, ou)de\ me\n e)sqlo\j Pues la soberbia es mala para un hombre de baja

condición y ni

r(hidi/wj fere/men du/natai, baru/qei de/ q' u(p' au)th=j siquiera el noble puede soportarla con facilidad, sino que se ve

e)gku/rsaj a)/tvsin: o(do\j d' e(te/rhfi parelqei=n agobiado por ella cuando se encuentra con la ruina. Es mejor

krei/sswn e)j ta\ di/kaia: di/kh d' u(pe\r u(/brioj i)/sxei el camino que, en otra dirección, conduce a lo justo. Al final,

e)j te/loj e)celqou=sa: paqw\n de/ te nh/pioj e)/gnw. la Justicia acaba venciendo a la soberbia, y el necio aprende con el

sufrimiento.







Texto 23. Concepto del trabajo para Hesíodo. Trabajos y días 286-326.

Soi; dÆ ejgw; ejsqla; noevwn ejrevw, mevga nhvpie Pevrsh: Yo que sé lo que te conviene, gran necio Perses, te lo

diré:

th;n mevn toi kakovthta kai; ijlado;n e[stin eJlevsqai de la maldad puedes coger fácilmente cuanto quieras;

rJhidivw": leivh me;n oJdov", mavla dÆ ejgguvqi naivei: llano es su camino y vive muy cerca.

th'" dÆ ajreth'" iJdrw'ta qeoi; propavroiqen e[qhkan De la virtud, en cambio, el sudor pusieron delante los dioses

ajqavnatoi: makro;" de; kai; o[rqio" oi\mo" ej" aujth;n inmortales; largo y empinado es el sendero hacia ella

kai; trhcu;" to; prw'ton: ejph;n dÆ eij" a[kron i{khtai, y áspero al comienzo; pero cuando se llega a la cima,

rJhidivh dh; e[peita pevlei, calephv per ejou'sa. entonces resulta fácil por duro que sea.

Ou|to" me;n panavristo", o}" aujtw'/ pavnta nohvsei Es el mejor en todos los sentidos el que por sí mismo se da cuenta,

ªfrassavmeno" tav kÆ e[peita kai; ej" tevlo" h\/sin ajmeivnwº: [tras meditar, de lo que luego y al final será

mejor para él].

ejsqlo;" dÆ au\ kajkei'no" o}" eu\ eijpovnti pivqhtai: A su vez es bueno también aquel que

hace caso a quien bien le aconseja;



20

o}" dev ke mhvtÆ aujtw'/ noevh/ mhvtÆ a[llou ajkouvwn pero el que ni por sí mismo se da cuenta ni oyendo a otro

ejn qumw'/ bavllhtai, o} dÆ au\tÆ ajcrhvio" ajnhvr. lo graba en su corazón, éste en cambio es un hombre inútil.

ajlla; suv gÆ hJmetevrh" memnhmevno" aije;n ejfetmh'" Ahora bien, tú recuerda siempre nuestro encargo

ejrgavzeu, Pevrsh, di'on gevno", o[fra se Limo;" y trabaja, Perses, estirpe de dioses, para que el Hambre

ejcqaivrh/, filevh/ dev sV ejustevfano" Dhmhvthr te aborrezca y te quiera la venerable Deméter de hermosa corona

aijdoivh, biovtou de; teh;n pimplh'/si kalihvn: y llene de alimento tu cabaña;

Limo;" gavr toi pavmpan ajergw'/ suvmforo" ajndriv: pues el Hambre siempre acompaña al holgazán.

tw'/ de; qeoi; nemesw'si kai; ajnevre" o{" ken ajergo;" Los dioses y los hombres se indignan

contra el que vive sin hacer nada,

zwvh/, khfhvnessi koqouvroi" ei[kelo" ojrghvn, semejante en carácter a los zánganos sin aguijón,

oi{ te melissavwn kavmaton truvcousin ajergoi; que consumen el esfuerzo de las abejas comiendo sin trabajar.

e[sqonte": soi; dÆ e[rga fivlÆ e[stw mevtria kosmei'n, Pero tú preocúpate por disponer las faenas a su tiempo

w{" kev toi wJraivou biovtou plhvqwsi kaliaiv. para que se te llenen los graneros con el sazonado sustento.

ejx e[rgwn dÆ a[ndre" poluvmhloiv tÆ ajfneioiv te, Por los trabajos se hacen los hombres ricos en ganado y

opulentos;

kaiv tÆ ejrgazovmeno" polu; fivltero" ajqanavtoisin si trabajas te apreciarán mucho más los Inmortales

ªe[sseai hjde; brotoi'": mavla ga;r stugevousin ajergouv"º. [y los mortales; pues aborrecen en gran manera a los

holgazanes].

e[rgon dÆ oujde;n o[neido", ajergivh dev tÆ o[neido". El trabajo no es ninguna deshonra; la inactividad [es

una deshonra.

eij dev ken ejrgavzh/, tavca se zhlwvsei ajergo;" Si trabajas pronto te envidiará el indolente

plouteu'nta: plouvtw/ dÆ ajreth; kai; ku'do" ojphdei'. al hacerte rico. La valía y la estimación van unidas al

dinero.

daivmoni dÆ oi|o" e[hsqa, to; ejrgavzesqai a[meinon, Para tu suerte, según te fue, es mejor trabajar

ei[ ken ajpÆ ajllotrivwn kteavnwn ajesivfrona qumo;n si lejos de haciendas ajenas vuelves al trabajo

ej" e[rgon trevya" meleta'/" bivou, w{" se keleuvw. tu voluble espíritu y te preocupas del sustento según te indico.

aijdw;" dÆ oujk ajgaqh; kecrhmevnon a[ndra komivzei, Una vergiienza denigrante embarga al necesitado,

aijdwv", h{ tÆ a[ndra" mevga sivnetai hjdÆ ojnivnhsin: una vergüenza que mucho arruina o beneficia a los

hombres,

aijdwv" toi pro;" ajnolbivh/, qavrso" de; pro;" o[lbw/. una vergüenza junto a la desventura

como el ánimo junto a la ventura.

crhvmata dÆ oujc aJrpaktav, qeovsdota pollo;n ajmeivnw: Las riquezas no deben robarse; las que dan los dioses

son mucho [mejores;

eij gavr ti" kai; cersi; bivh/ mevgan o[lbon e{lhtai, pues si alguien con sus propias manos

quita a la fuerza una gran fortuna

h] o{ gÆ ajpo; glwvssh" lhivssetai, oi|av te polla; o la roba con su lengua como a menudo sucede -

givnetai, eu\tÆ a]n dh; kevrdo" novon ejxapathvsh/ cuando el deseo de lucro embauca la mente

ajnqrwvpwn, aijdw' dev tÆ ajnaideivh katopavzh/, de los hombres y la falta de escrúpulos oprime a la honradez -

rJei'a dev min maurou'si qeoiv, minuvqousi de; oi\kon rápidamente le debilitan los dioses y arruinan la casa

ajnevri tw'/, pau'ron dev tÆ ejpi; crovnon o[lbo" ojphdei'. de un hombre semejante, de modo que

por poco tiempo le dura la dicha.









7. LOS HIMNOS HOMÉRICOS Y LA ÉPICA POSTERIOR

Los Himnos homéricos. Clasificación, datación, contenido y estructura formal.

El ciclo épico: características y autoría. Temática: la Teogonía cíclica, la Titanomaquia, el ciclo

tebano, ciclo troyano.



Textos, traducciones y comentarios de los Himnos Homéricos (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la

Biblioteca Universitaria)



BERNABÉ, A., "Consideraciones sobre la épica griega perdida", J. A. López Férez (ed.), La épica griega y su

influencia en la literatura española, Madrid, 1994, 155-188.

DAVIES, M., "The Date of Epic Cycle", Glotta 67.1-2 (1989) 89-100.



21

JANKO, R., "The Structure of the Homeric Hymns: A Study of Genre", Hermes 109 (1981) 9-24.

The Homeric Hymns, trad. con introducción y notas de M. Crudden, Oxford: Oxford UP, 2001.









8. LA ÉPICA HELENÍSTICA

El poema breve frente al poema largo. La Hécale de Calímaco y las Argonaúticas de Apolonio de

Rodas como muestras de un gusto literario nuevo.

Textos, traducciones y comentarios de Apolonio de Rodas (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la

Biblioteca Universitaria)

Apollonii Rhodii Argonautica, ed. H. Fränkel, Oxford:Oxford UP, 1986.

Apolonio de Rodas, Las argonaúticas, edición de M. Brioso, Madrid, 1986.

Apolonio de Rodas, Las argonaúticas, introducción, traducción y notas de C. García Gual, Madrid:Alianza Editorial,

1996.

Apollonius Rhodius The Argonautica, with an english translation by R.C. Seaton, Cambridge Mass: Harvard UP, 1988.

Apollonius Rhodius. Jason and the Golden Fleece. The Argonautica, translation with and introduction and explanatory

notes by R. Hunter, Oxford: Oxford UP, 1998.





BRIOSO, M., "Tradición e innovación en la literatura helenística", Actas del VI Congreso Español de Estudios Clásicos,

Madrid, 1983, 127-146.

BRIOSO, M., "Algunas consideraciones sobre la ‗poética‘ del Helenismo", en VV.AA, Cinco lecciones sobre la cultura

griega, Sevilla, 1990, 31-70.

GIANGRANDE, C., "Carácter de la poesía helenística", Anuario de Estudios Filológicos 7 (1984) 155-171.

GIANGRANDE, C., "Hellenistic Poetry and Homer", L’Antiquité Classique 39 (1970) 46-77.

HUNTER, R., The Argonautica of Apollonius. Literary Studies, Cambridge, 1993.

KÖRTE, A. - HANDEL, P., La poesía helenística, Barcelona, 1973 (Stuttgart, 1961).

LAWALL, C., "Apollonius' Argonautica: Jason As Anti-Hero", YClS 19 (1966) 119-169.

MONTES CALA, J. G., Calímaco. Hécale, Cádiz, 1989.

VALVERDE SÁNCHEZ, M., El aition en las ‘Argonáuticas’ de Apolonio de Rodas. Estudio literario, Murcia, 1989.

ZANKER, G., "The Love Theme in Apollonius Rhodius' Argonautica", WS 13 (1979) 52-75.





Texto 24. Invocación a Apolo. Comienzo de las Argonaúticas. Apolonio de Rodas, Argonaúticas 1.1-20.

ÆArcovmeno" sevo Foi'be palaigenevwn kleva fwtw'n Tras comenzar por ti, Febo, voy a recordar las hazañas de los

héroes de

mnhvsomai oi} Povntoio kata; stovma kai; dia; pevtra" antiguo linaje, los que más allá de la entrada del Ponto y a través

de las rocas

Kuaneva" basilh'o" ejfhmosuvnh/ Pelivao cianeas, por mandato del rey Pelias,

cruvseion meta; kw'a" ejuvzugon h[lasan ÆArgwv. a la búsqueda del vellocino de oro impulsaron la bien ceñida

Argo.

Toivhn ga;r Pelivh" favtin e[kluen, w{" min ojpivssw Pues Pelias había oído un cierto oráculo, sobre cómo en el futuro

a él

moi'ra mevnei stugerhv, tou'dÆ ajnevro" o{ntinÆ i[doito le esperaba un destino odioso: ser vencido por los

impulsos del hombre

dhmovqen oijopevdilon uJpÆ ejnnesivh/si damh'nai: al que viera en público con una sola sandalia.

dhro;n dÆ ouj metevpeita teh;n kata; bavxin ÆIhvswn, Después, no mucho después, de acuerdo con este oráculo, Jasón,

ceimerivoio rJeveqra kiw;n dia; possi;n ÆAnauvrou, al atravesar a pie las corrientes del tempestuoso Anauro,

a[llo me;n ejxesavwsen uJpÆ ijluvo" a[llo dÆ e[nerqen salvó del barro una sandalia, pero la otra la dejó allí,

kavllipen au\qi pevdilon ejniscovmenon procoh'/sin: arrebatada por la corriente.

i{keto dÆ ej" Pelivhn aujtoscedovn, ajntibolhvswn Llegó directamente ante Pelias, para participar

eijlapivnh" h}n patri; Poseidavwni kai; a[lloi" en el festín que en honor del padre Posidón y de los demás

rJevze qeoi'", ÓHrh" de; Pelasgivdo" oujk ajlevgizen: dioses celebraba, aunque no veneraba a Hera Pelásgide.

ai\ya de; tovngÆ ejsidw;n ejfravssato, kaiv oiJ a[eqlon Tan pronto como lo vio, Pelias se dio cuenta del

oráculo, y le preparó

e[ntue nautilivh" polukhdevo", o[frÆ ejni; povntw/ una prueba de una navegación muy penosa, para que en altar mar

o





22

hje; kai; ajllodapoi'si metÆ ajndravsi novston ojlevssh/. entre hombres extraños perdiera su regreso.

Nh'a me;n ou\n oiJ provsqen e[ti kleivousin ajoidoiv A la nave ya los poetas de antaño celebraban

ÒArgon ÆAqhnaivh" kamevein uJpoqhmosuvnh/si: que Argo la construyó bajo las instrucciones de Atenea.

nu'n dÆ a]n ejgw; genehvn te kai; ou[noma muqhsaivmhn Mas ahora yo quería contar el linaje y el nombre

hJrwvwn, dolich'" te povrou" aJlov", o{ssa tÆ e[rexan de los héroes, sus andanzas por el vasto mar y cuanto realizaron

plazovmenoi: Mou'sai dÆ uJpofhvtore" ei\en ajoidh'". en su errar. ¡Ojalá las musas sean intérpretes de mi canto!









Texto 25. Enamoramiento de Medea. Apolonio de Rodas, Argonaúticas 3.443-462 y 751-769.

qevspeion dÆ ejn pa'si metevprepen Ai[sono" uiJo;" Entre todos destacaba el hijo de Esón

kavllei kai; carivtessin: ejp aujtw/' dÆ o[mmata kouvrh por su hermosura y gracias. Manteniendo sus ojos fijos

loza; para; liparh;n scomevnh qhei'to kaluptrhn, en él, la doncella le miraba, consumiendo de pena

kh'r a[cei smuvcousa, novo" de; oiJ hjuvtÆ o[neiro" su corazón, mientras que su mente, como un sueño

eJrpuvzwn pepovthto metÆ i[cnia nisomevnoio. deslizándose, revoloteó tras sus pasos cuando se marchó.

kai; rÆ oiJ me;n rJa dovmwn ejxhvluqon ajscalovwnte": Y ellos del palacio salieron afligidos.

Calkiovph de; covlon pefulagmevnh Aijhvtao Calcíope, para evitar la cólera de Eetes,

karpalivmw" qavlamon de; su;n uiJavsin oi|si bebhvkei, rápidamente se había marchado con sus hijos a la alcoba,

au[tw" dÆ au\ Mhvdeia metevstice. polla; de; qumw/' y así a su vez salió Medea. Muchas cosas en su corazón

w{rmainÆ o{ssa tÆ [Erwte" ejpotruvnousi mevlesqai: se agitaban, de las que Amores invitan a ocuparse.

propro; dÆ a[rÆ ojfqalmw'n e[ti oiJ ijndavlleto pavnta, Antes sus ojos aparecían todos sus detalles:

aujtov" qÆ oi|o" e[hn, oi{oisiv te favresin h|sto, cómo era él, con qué manto vestía

oi|av tÆ e[eifÆ, w{" qÆ e{zetÆ ejpi; qrovnou, w{" te quvraze y qué dijo, cómo se sentó sobre el asiento y

cómo a la puerta

h[eien: oujdev tinÆ a[llon ojivssato profuvrousa se dirigió. Pensaba al recordarlo que no existía ningún

e[mmenai ajnevra toi'on: ejn ou[asi dÆ aije;n ojrwvrei otro hombre igual. En sus oídos siempre sonaban

aujdhv te mu'qoiv te melivfrone" ou{" ajgovreuse. su voz y las palabras amables que dijo.

tavrbei dÆ ajmfÆ aujtw/', mhv min bove" hje; kai; aujto;" Temblaba por él, con temor de que le mataran los toros o

Aijhvth" fqeivseien, ojduvreto dÆ hjuvte pavmpan Eetes mismo y le lloraba como muerto del todo.

h[dh teqneiw'ta: tevren de; oiJ ajmfi; pareia;" Le corría por las mejillas en sus preocupaciones

davkruon aijnotavtw/ ejlevw/ rJeve khdosuvnh/sin. un tierno llanto de muy dolorosa compasión.

ajlla; mavlÆ ouj Mhvdeian ejpi; glukero;" lavben u{pno": Pero el dulce sueño no se apoderó de Medea;

polla; ga;r Aijsonivdao povqw/ meledhvmatÆ e[geire pues muchas preocupaciones la despertaban

por nostalgia del Esónida

deidui'an tauvrwn kratero;n mevno", oi|sin e[melle temerosa de la fuerza violenta de los toros, por los que iba a

fqei'sqai ajeikelivh/ moivrh/ kata; neio;n “Arho". perecer, en injusto destino, en el campo de Ares.

pukna; de; oiJ kradivh sthqevwn e[ntosqen e[quien. Con ritmo precipitado su corazón latía en su pecho.

jHelivou w{" tiv" te dovmoi" ejnipavlletai ai[glh, Como en la casa un rayo de sol riela

u{dato" ejxaniou'sa to; dh; nevon hje; levbeti al reflejarse en el agua que se acaba de verter en un cántaro

hjev pou ejn gaulw'/ kevcutai, hJ dÆ e[nqa kai; e[nqa o en una jofaina, y se lanza vibrante por aquí y por allá

wjkeivh/ strofavliggi tinavssetai aijvssousa: en rápido torbellino, así también en su pecho

w}" de; kai; ejn sthvqessi kevar ejlelivzeto kouvrh". se agitaba como un torbellino el corazón de la muchacha.

davkru dÆ ajpÆ ojfqalmw'n ejlevw/ rJeven: e[ndoqi dÆ aijei; De sus ojos se derramaban lágrimas de compasión. Por

dentro

tei'rÆ ojduvnh, smuvcousa dia; croo;" ajmfiv tÆ ajraia;" el dolor la consumía y la atormentaba a través de su piel,

y

i\na" kai; kefalh'" uJpo; neivaton ijnivon a[cri", alrededor de sus fibras finas y

del occipital, hasta lo más profundo

e[nqÆ ajlegeinovtaton duvnei a[co", oJppotÆ ajniva" donde el dolor penetra más profundamente, cuando los Amores

ajkavmatoi prapivdessin ejniskivmywsin [Erwte". incansables clavan las penas en las entrañas.

fh' de; oiJ a[llote me;n qelkthvria favrmaka tauvrwn Se decía unas veces que iba a dar sus filtros

hechizadores a los toros,

dwsevmen: a[llote dÆ ou[ ti, katafqei'sqai de; kai; aujthv: otras veces que no, y que también ella iba a perecer;

aujtivka dÆ ou[tÆ aujth; qanevein, ouj favrmaka dwvsein, y enseguida que ella no iba a morir ni iba a dar los

filtros,

ajllÆ au[tw" eu[khlo" ejh;n ojtlhsevmen a[thn. sino que con serenidad soportaría su desgracia.









23

Texto 26. Robo del vellocino de oro. Apolonio de Rodas, Argonaúticas 4. 98-183.

w{" hu[da, kai; cei'ra parascedo;n h[rare ceiri; Así habló y al momento tomó su mano derecha en su mano.

dexiterhvn. hJ dev sfin ej" iJero;n a[lso" ajnwvgei Y ella los invitó a dirigir al bosque sagrado

nh'a qoh;n ejlavan o[frÆ e[ti nuvktwr la rápida nave para apoderarse de noche todavía

kw'a" eJlovnte" a[gointo pare;k novon Aijhvtao. del vellocino y llevárselo sin que se enterara Eetes.

e[nqÆ e[po" hjde; kai; e[rgon oJmou' pevlen ejssumavnoisin: Dicho y hecho, tanta impaciencia tenían.

eij" gavr min bhvsante", ajpo; cqono;" aujtivkÆ e[wsan Lo embarcaron y apartaron enseguida la nave de tierra

nh'a: polu;" dÆ ojrumagdo;" ejpeigomevnwn ejlavth/sin y hubo mucho tumulto cuando sobre los remos se apresuraron

h\en ajristhvwn. hJ dÆ e[mpalin ajivssousa los héroes. Ella, de nuevo agitada,

gaivh/ cei'ra" e[teinen, ajmhvcano": aujta;r jIhvswn tendió sus manos hacia tierra, desamparada. Y Jasón

qavrsunevn tÆ ejpevessi kai; i[scanen ajscalovwsan. la animaba con palabras y la confortaba en su desesperanza.

h|mo" dÆ ajnevre" u{pnon ajpÆ ojfqalmw'n ejbavlonto Cuando expulsan de sus ojos el sueño,

ajgrovtai, oi{ te kuvnessi pepoiqovte" ou[ pote nuvkta los cazadores que, confiados en sus perros, duermen un sueño

a[gcauron knwvssousin, ajleuavmenoi favo" hjou'", próximo a la mañana, atendiendo la luz del alba,

mh; pri;n ajmalduvnh/ qhrw'n stivbon hjde; kai; ojdmh;n antes de que ésta haga desaparecer el rastro de las

bestias salvajes y

qhreivhn leukh'/sin ejniskivmyasa bolh'/si: su olor salvaje al rozarlos con sus blancos rayos.

th'mo" a[rÆ Aijsonivdh" kouvrh tÆ ajpo; nho;" e[bhsan Entonces el Esónida y la doncella bajaron de la nave

poihventÆ ajna; cw'ron i{na Kriou' kalevontai al prado de hierba que se llama el "Lecho del Carnero",

Eujnaiv, o{qi prw'ton kekmhovta gouvnatÆ e[kamye, donde por primera vez dobló sus rodillas fatigadas.

nwvtoisin forevwn Minuhvion uiÆ jAqavmanto". cuando llevaba sobre sus hombros al hijo minio de Atamante.

ejgguvqi dÆ aijqaloventa pevlen bwmoi'o qevmeqla, Cerca se encontraban , ennegrecidos por el fuego, los basamentos

o{n rJav potÆ Aijolivdh" Dii; Fuxivw/ ei{sato Frivxo", del altar, que entonces erigió el eólida Frixo

a Zeus Protector de la huida

rJevzwn kei'no tevra" pagcruvseon, w{" oiJ e[eipen al sacrificar aquel prodigio todo de oro, según le había dicho

JErmeiva" provfrwn xumblhvmeno". e[nqÆ a[ra touv" ge Hermes, que se le presentó, protector. Allí dejaron

[Argou fradmosuvnh/sin ajristh'e" meqevhkan. a los demás héroes por consejo de Argo.

tw; de; diÆ ajtrapitoi'o meqÆ iJero;n a[lso" i{konto, Y ellos dos (Jasón y Medea) llegaron por un camino al bosque

fhgo;n ajpeiresivhn dizhmevnw h|/ e[pi kw'a" sagrado, buscando el roble inmenso sobre el que estaba colgado

bevblhto, nefevlh/ ejnalivgkion h{ tÆ ajniovnto" el vellón, semejante a una nube que el sol al salir

hjelivou flogerh/'sin ejreuvqetai ajktivnessin. tiñe de rojo con sus flamantes rayos.

aujta;r oJ ajntikru; perimhvkea teivneto deirh;n Pero enfrente tendía su larguísimo cuello

ojxu;" ajuvpnoisi proidw;n o[fi" ojfqalmoi'si la brillante serpiente que los había visto con sus ojos insomnes

nisomevnou": rJoivzei de; pelwvrion, ajmfi; de; makrai; cuando se acercaban. Silbaba monstruosamente, y las

largas

hjiovne" potamoi'o kai; a[speton i[acen a[lso". riberas del río y el viejo bosque rechinaban.

e[kluon oiJ kai; pollo;n eJka;" Tithnivdo" Ai[h" La oyeron incluso los que desde muy lejos de la Titánide Ea

Kolcivda gh'n ejnevmonto para; procoh/'si Luvkoio, habitaban la tierra Cólquide junto a las corrientes del Lico,

o{" tÆ ajpokidnavmeno" potamou' kelavdonto" jAravxew que apartándose del rumoroso río Araxes hace confluir

favsidi sumfevretai iJero;n rJovon, oiJ de; sunavmfw su sagrado curso con el Fasis, y reunidos los dos ríos

Kaukasivhn a{la dÆ eij" e}n ejlaunovmenoi prorevousi: avanzan en su corriente hasta el mar del Caúcaso.

deivmati dÆ ejxevgronto lexwivde", ajmfi; de; paisi; Con terror despertaron las madres en el lecho, y a sus niños

nhpiavcoi", oi{ tev sfin uJpÆ ajgkalivdessin i[auon, pequeños, que asustados por aquel silbo en sus brazos lloraban,

rJoivzw/ pallomevnoi" cei'ra" bavlon ajscalovwsai. tendieron asustadas sus manos.

wJ" dÆ o{te tufomevnh" u{lh" u{per aijqalovessai Como cuando sobre un bosque que arde se desenroscan

kapnoi'o strofavligge" ajpeivritoi eiJlivssontai, infinitas espirales cenicientas de humo,

a[llh dÆ ai\yÆ eJtevrh/ ejpitevlletai aije;n ejpipro; y una tras otra continuamente se añaden y brotan desde abajo

neiovqen eijlivggoisin ejphvoro" ejxaniou'sa: por el aire con mil serpenteos,

w{" tovte kei'no pevlwron ajpeiresiva" ejlevlize así entonces aquel monstruo hacía vibrar sus interminables

rJumbovna", ajzalevh/sin ejphrefeva" folivdessi. anillos, cubiertos de córneas escamas.

toi'o dÆ ejlissomevnoio katovmmaton ei[sato kouvrh, Mientras se desenroscaba, la doncella se lanzó

{Upnon ajosshth'ra, qew'n u{paton, kalevousa invocando al sueño, el más alto de los dioses, pidiendo que

hJdeivh/ ejnoph/', qevlxai tevra": au\e dÆ a[nassan con un dulce encantamiento hechizara al monstruo. Luego, en voz

nuktipovlon, cqonivhn, eujanteva, dou'nai ejformhvn. alta, suplicó a la Señora de la Noche, la diosa subterránea, la

Misericordiosa, para que le diera un medio de acercarse.

ei{peto dÆ Aijsonivdh" pefobhmevno": aujta;r o{ gÆ h[dh El Esónida la seguía, asustado. Pero ya el dragón

oi[mh/ qelgovmeno" dolich;n ajneluvetÆ a[kanqan hechizado por el encantamiento, relajaba su largo espinazo

ghgenevo" speivrh", mhvkune de; muriva kuvkla, de roscas serpentinas, y extendía sus mil anillos,

oi|on o{te blhcroi'si kulindovmenon pelavgessi como una ola que rueda sobre las lentas aguas del mar,





24

ku'ma mevlan kwfovn te kai; a[bromon: ajlla; kai; e[mph" negra, sorda y clamorosa. Pero aun así

uJyou' smerdalevhn kefalh;n menevainen ajeivra" levantaba en lo alto su horrorosa cabeza y estaba dispuesto

ajmfotevrou" ojloh/'si periptuvxai genuvessin. a aprisionar a ambos en sus mortíferas mandíbulas.

hJ dev min ajrkeuvqoio nevon tetmhovti qallw'/, Medea, mojando un ramón recién cortado de enebro

bavptousÆ ejk kukew'no", ajkhvrata favrmakÆ ajoidai'" en una pócima, rociaba sus ojos de remedios eficaces,

rJai'ne katÆ ojfqalmw'n, periv tÆ ajmfiv te nhvrito" ojdmh' entre cantos, y alrededor y por encima el desmesurado

olor

farmavkou u{pnon e[balle. gevnun dÆ aujth/' ejni; cwvrh/ del filtro derramó el sueño. Allí, apoyando su

mandíbula

qh'ken ejreisavmeno", ta; dÆ ajpeivrona pollo;n ojpivssw en el suelo, quedó, mientras que sus muchas anillas

kuvkla poluprevmnoio die;x u{lh" tetavnusto. quedaron extendidas a través de la selva de múltiples troncos.

e[nqa dÆ oJ me;n cruvseion ajpo; druo;" ai[nuto kw'a", Allí Jasón quitó de la encina el vellón,

kouvrh" keklomevnh": hJ dÆ e[mpedon eJsthui'a ante la invitación de la doncella. Ella se había quedado en el sitio

farmavkw/ e[yhcen qhro;" kavrh, eijsovke dhv min y untaba la cabeza de la bestia con el filtro, hasta que Jasón

aujto;" eJh;n ejpi; nh'a palintropavasqai jIhvswn la llamó para regresar a la nave.

h[gwgen: lei'pon de; poluvskion a[lso" [Arho". Y abandonaron el muy sombrío bosque de Ares.

wJ" de; selhnaivh" dicomhvnida parqevno" ai[glhn Como la doncella que sobre su sedoso vestido recoge el reflejo

uJyovqen ejxanevcousan uJpwrofivou qalavmoio brillante de la luna llena que se alza por encima de su habitación,

leptalevw/ eJanw/' uJpoivscetai, ejn de; oiJ h\tor y su corazón se llena de alegría

caivrei derkomevnh" kalo;n sevla": w}" tovtÆ jIhvswn cuando observa el hermoso resplandor, así entonces Jasón

ghqovsuno" mevga kw'a" eJai'" ejnaeivreto cersi;, alegre alzó en sus manos el gran vellocino

kai; oiJ ejpi; xanqh'/si parhivsin hjde; metwvpw/ y sobre sus rubias mejillas y su frente

marmarugh; lhnevwn flogi; ei[kelon i\zen e[reuqo". un rubor semejante a una llama se extendía al reflejo de la lana.

o{ssh de; rJino;" boo;" h[nio" h] ejlavfoio Como resulta la piel de un ternero añal o de un ciervo

givneati, h{n tÆ ajgrw'stai ajcaiinevhn kalevousi, que los cazadores apodan gran corzo,

tovsson e[hn, pavnth/ cruvseon, ejfuvperqe dÆ a[wton tan pesada era la piel, toda de oro, cubierta por encima de

bebrivqei lhvnessin ejphrefev": h[liqa de; cqw;n copos de lana. La tierra reflejaba violentamente su resplandor

aije;n uJpopro; podw'n ajmaruvsseto nisomevnoio. delante de los pies de Jasón a medida que avanzaba.

h[ie dÆ a[llote me;n laiw/' ejpieimevno" w[mw/ En su marcha, unas veces se cubría su hombro izquierdo,

aujcevno" ejx uJpavtoio podhnekev", a[llote dÆ au\te dejándola caer desde lo alto de la nuca hasta los pies, otras veces

ei[lei ajfassovmeno": peri; ga;r diven o[fra eJ mhv ti" la llevaba enrollada. Pues tenía un gran temor de que

alguno

ajndrw'n hje; qew'n nosfivssetai ajntibolhvsa". de los hombres o de los dioses, saliéndose al paso, se la llevara.







9. LA ÉPICA IMPERIAL

Las Posthoméricas de Quinto de Esmirna. Las Dionisiacas de Nono de Panópolis.

ALSINA, J., "Panorama de la épica griega tardía", EClás. 16 (1972) 138-167.

CUARTERO, F., "Poesía época de época imperial y paideia griega", J. A. López Férez (ed.), La épica griega y su

influencia en la literatura española, Madrid, 1994, 283-312







10. PERVIVENCIA DE LA ÉPICA EN LA LITERATURA OCCIDENTAL

Panámica del influjo y la pervivencia de la épica griega en las literaturas occidentales.

CALVO MARTÍNEZ, J. L., "La figura de Ulises en la literatura española", J. A. López Férez (ed.), La épica griega y su

influencia en la literatura española, Madrid, 1994, 333-358.

CURTIUS, E., Literatura europea y Edad Media Latina, México, 1955.

GRANSDEM, K. W., "Homero y la épica", en M. I. Finley (ed.), El legado de Grecia, Oxford, 1981, 77-104.

HIGUET, G., La tradición clásica, México, 1954.

LIDA DE MALKIEL, M. R., La tradición clásica en España, Barcelona, 1975.

LÓPEZ FÉREZ, J. A., "Datos sobre la influencia de la épica griega en la literatura española", J. A. López Férez (ed.), La

épica griega y su influencia en la literatura española, Madrid, 1994, pp.359-409.

STEINER, G. (ed.), Homer in English, Londres, 1996.









25

II. LÍRICA





11. CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL GÉNERO LÍRICO



Concepto de poesía lírica. Lírica frente a épica. Orígenes de la lírica griega: lírica popular y

preliteraria. Temas de la lírica. La lírica literaria: subgéneros.





Textos, traducciones y comentarios de los poetas líricos (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la

Biblioteca Universitaria)

Lyra Graeca, edited and translated by J.M. Edmonds, Cambridge: Cambridge UP, 1980.

Lyrica Graeca Selecta, ed. de D.L. Page, Oxford: Oxford UP, 1989.

Poetae Melici Graeci, ed. por D. L: Page, Oxford: Oxford CP, 1965 (Abreviado PMG)

Hutchinson, G. O., Greek Lyric Poetry. A Commentary on Selected Larger Pieces, Oxford: Oxford University Press,

2001.

Powell, J. U., Collectanea Alexandrina, Oxford, 1925 (19702). (Abreviado P)

Lírica griega arcaica, (Poemas corales y monódicos, 700-300 a.C.) introducción, traducción y notas de F. R. Adrados,

Madrid:Gredos, 1980.

Diehl, E. Anthologia Lyrica Graeca I-III, Leipzig, 1949-1952 (abreviado D)





R. ADRADOS, F., Orígenes de la lírica griega, Madrid, 1976.

R. ADRADOS, F., El mundo de la lírica griega arcaica, Madrid, 1981.

CALAME, C., "Réflexions sur les genres littéraires en Grèce archaïque", QUCC 17 (1974) 113-128.

CALAME, C.,The Craft of Poetic Speech in Ancient Greece (Myth and Poetics), Ithaca-Londres, 1995.

GERBER, D. E. (ed.), A Companion to the Greek Lyric Poetry, Leiden, N. York, Köln: Brill, 1997

HARVEY, A. E., "The Classification of Greek Lyric Poetry", CQ 5, 1955, 168-172

LANZA, D., "Aristotele e la poesia: un problema di classificazione", QUCC 13, 1983, 51-66.

MILLER, P. A., Lyric texts and lyric conciousness: the Birth of a Genre from Archaic Greece to Augustan Rome,

Londres, 1994.

MIRALLES, C., "La lírica griega arcaica", Actas del VII Congreso Español de Estudios Clásicos, II, Madrid, 1989, 17-

42.





Texto 27. Canción rodia de la golondrina. PMG 848. Trad de F. R. Adrados.



(Coro) Llegó, llegó la golondrina que trae la bella estación, el bello año, con el vientre

blanco, con la espalda negra. Saca una tarta de fruta de tu rica casa y una copa de vino y

un cestillo de queso; el pan candeal y el de sémola la golondrina...

(Solista) ... tampoco los rechaza. ¿Nos vamos o nos la llevamos? Si das algo... Pero si

no, no lo toleraremos; llevémonos la puerta o el dintel o la mujer sentada dentro; es

pequeña, fácilmente la llevaremos en brazos. Pero si nos das algo, que sea algo

importante: abre, abre la puerta a la golondrina: pues no somos viejos, sino muchachos.





Texto 28. Canción de trabajo. PMG 869. Trad de F. R. Adrados.

Muele, molino, muele, pues que también Pítaco muele, él que es rey de la gran Mitilene.





Texto 29. Canción erótica (P. pág. 184). Trad de F. R. Adrados.

(Mujer) Nada siento por ti ni tengo por qué concederte favores y hasta duermo con otro, amándote

tanto. Pero, por Afrodita, mucho me alegro de que tu manto me quede en prenda.

(Hombre) Pues yo me marcho y te dejo el campo libre. Haz lo que quieras.

(Mujer) No llames golpeando el muro, harás ruido, sino que, a través de la puerta, te llegará una señal.



26

12. LÍRICA YÁMBICA: ORIGEN, CARACTERIZACIÓN FORMAL Y TEMÁTICA.



Teorías sobre el origen del yambo. Temas y metro. Principales representantes: Arquíloco,

Semónides, Solón, Hiponacte.





Textos, traducciones y comentarios de los yambógrafos arcaicos (Se señalan sólo aquéllos disponibles en

la Biblioteca Universitaria)



Líricos griegos. Elegíacos y yambógrafos arcaicos., ed. de F. R. Adrados, Madrid: Alma Mater, 1956.

(abreviado Adrados).

Yambógrafos griegos, introducción, traducción y notas de E. Suárez, Madrid: Biblioteca Clásica Gredos,

2002.

WEST, M. L., Iambi et elegi graeci, Oxford: Oxford UP, 1989.







R. ADRADOS, F., "La poesía de Arquíloco e Hiponacte a la luz de los últimos descubrimientos papirológicos y

epigráficos", Actas I Congreso Español de Estudios Clásicos, Madrid, 1958, 186-190.

BONANNO, M.G., "Nomi e sopranomi archilochei", MH 37.2, 1980, 65-88

DEGANI, E., Studi su Ipponatte, Bari, 1984.

LASSERRE, F., "Archiloque et la jeune fille aux cheveux blonds", AC 44 (1975) 506-530.

LATACZ, J., "‗Freuden der Göttin gibt‘s ja für junge Männer mehrere...‘ Zur Kölner Epode des Archilochos (Fr.

196aW)", MH 49 (1992) 3-12.

MELERO, A. - SUÁREZ, E., "Un reciente problema para la filología clásica: el nuevo fragmento atribuido a

Arquíloco", CFC 13 (1977) 167-199.

MERKELBACH, R. - WEST, M. L., "Ein Archilochos-Papyros", ZPE 14 (1974) 97-113.

MIRALLES, C., "El yambo", EClás. 90 (1986) 11-25.

MÜLLER, C. W., "Die Archilochoslegende", RhM 128 (1985) 99-151.

RABANAL, M., "El Yambo de las Mujeres de Semónides de Amorgos", Durius 1 (1973) 9 ss.

RANKIN, H. D., "The New Archilochus and Some Archilochean Questions", QUCC 28 (1978) 7-27.

VV. AA., Archiloque, Foundation Hardt, Entretiens sur l'antiquité classique 10, Vandoeuvres-Geneve, 1964.

WEST, M. L., Studies in Greek Elegy and Iambus, Berlin-Nueva York, 1974.







Texto 30. Ideal ―heroico‖ de Arquíloco. 12 Adrados ó 6 D; 166 Adrados ó 60 D

ajspivdi me;n Saiv>wn ti" ajgavlletai, h}n para; qavmnwi, Algún sayo se ufana con mi escudo, arma excelente

e[nto" ajmwvmhton, kavllipon oujk ejqevlwn: que abandoné junto a un matorral mal de mi grado.

aujto;n dÆ ejxesavwsa. tiv moi mevlei ajspi;" ejkeivnh… Pero salvé mi vida. ¿Qué me importa aquel escudo?

ejrrevtw: ejxau'ti" kthvsomai ouj kakivw. Váyase enhoramala: ya me procuraré otro que no sea peor.





ouj filevw mevgan strathgo;n oujde; diapepligmevnon No me gusta un general de elevada estatura ni con las

piernas bien abiertas

oujde; bostruvcoisi gau'ron oujdÆ uJpexurhmevnon, ni uno orgulloso de sus rizos ni afeitado a la perfección;

ajllav moi smikrov" ti" ei[h kai; peri; knhvma" ijdei'n que el mío sea pequeño y patizambo,

rJoikov", ajsfalevw" bebhkw;" possiv, kardivh" plevw". bien firme sobre sus pies y todo corazón.









Texto 31. Papiro de Colonia. 300 Adrados.

pavmpan ajposcovmeno": i\son de; tol≥m≥» "...absteniéndose por completo, ten igual valor.

eij≥ dÆ w\n ejpeivgeai kaiv se qumo;" ijquvei, Pero si estás ansioso y tu ánimo te apremia,

e[stin ejn hJmetevrou h} nu'n mevgÆ iJmeivre≥»i gavmon hay en nuestra casa una que grandemente ansía (la boda),

kalh; tevreina parqevno": dokevw dev mi»n doncella hermosa y tierna: pienso que





27

ei\do" a[mwmon e[cein: th;n dh; su; poivh≥»sai fivlhn. tiene una figura sin tacha, hazla (tu amiga)"

tosau'tÆ ejfwvnei: th;n dÆ ejgw; ajntamei»bovmhn: Esto dijo y yo le contesté:

ÆjAmfimedou'" quvgater,e jsqlh'" te kai; »perivfrono" "Hija de Anfimedo, mujer buena y sabia

gunaikov", h}n≥ nu'n gh' katÆ eujrwvessÆ e»cei, a la que ahora cubre la tierra lóbrega,

t¼evryiev" eijsi qeh'" pollai; nevoisin ajnd»ravsin hay muchos placeres de la diosa para los hombres jóvenes,

p≥are;x to; qei'on crh'ma: tw'n t≥i≥" ajrkevse»i. dejando aparte el divino acto: alguno de ellos bastará.

T¼au'ta dÆ ejpÆ hJsucivh" eu\tÆ a]n melanqh»i truvgh Eso otro con calma, cuando ennegrezca ya (la uva)

ej¼gwv te kai; su; su;n qew'i bouleuvsomen≥: yo y tú, con ayuda de un dios, hemos de decidirlo.

p¼eivsomai w{" me kevleai: pollovn mÆ e»potruvnei povqo" Haré lo que tú quieres, mucho me (empuja el deseo)

qr¼igkou' dÆ e[nerqe kai; pulevwn uJpof≥»qavnein a llegarme bajo los muros y la puerta.

M¼hv ti mevgaire, fivlh: schvsw ga;r ej" p≥o≥h»fovrou" No te niegues, querida: iré a los jardines llenos de verdura.

k¼hv≥pou".to; dh; nu'n gnw'qi: Neobouv≥lh»n me;n w|n Y ahora sabe esto: a Neobula

a¼llo" ajnh;r ejcevtw: aijai' pevpeira d »h; livhn que la posea otro; ay ay, está madura ya.

a[n¼qo" dÆ ajperruvhke parqenhvion Ha desaparecido la flor de la doncellez

k¼a≥i; cavri" h} pri;n ejph'n: kovron ga;r oujk≥» e[cei pote, y la gracia que antes tenía, pues no tiene hartazgo

h[bh" de; mevtrÆ e[fhne mainovl≥i≥" g≥unhv: y se ha mostrado como una mujer enloquecida

ej"¼ kovraka" a[pece: mh; tou'tÆ ej≥f≥o≥i'≥t≥Æ a≥[n≥»ax qew'n Que se vaya a los cuervos. ¡Ojalá no permita (el rey de

los dioses)

oJpo" ejgw; gunai'ka t»o¼i≥auvthn e[cwn que yo tenga semejante mujer

geivtosi cavrmÆ e[somai: pollo;n se; bouvlo≥»mai pavro": y llegue a ser la irrisión de mis vecinos. Te prefiero con mucho.

su;¼ m≥e;n ga;r ou[tÆ a[pisto" ou[te dipl≥ov≥h, Pues tú no eres infiel ni doble,

hJ dºe;≥ mavlÆ ojxutevrh, pollou;" de; poiei'taªi fivlou" mientras que ella es ardiente y se busca (amigos

numerosos).

dev¼d≥oicÆ o{pw" mh; tufla; kajlithvmera Temo que para hijos ciegos y de corta vida,

sp¼o≥udh'i ejpeigovmeno" tw;" w{sper hJ k»uvwn tevkw. si me dejo llevar de un ansia excesiva, como la perra".

tos¼au'tÆ ejfwvneon: parqevnon dÆ ejn a[nqe»sin Así hablé: y tomando a la doncella,

thl¼eqavessi labw;n e[klina, malqakh'i d≥»ev min entre las flores en todo su esplendor la recosté; y cubriéndola con un

suave (manto),

claiv¼nhi kaluvya", aujcevnÆ ajgkavlhi" e[cw»n, teniendo su cuello entre mis brazos,

deiv¼m≥ati pallom≥ev≥n≥hn tw;" w{ste nevbr≥»o;" pro;" luvkon mientras se estremecía de miedo cual un cervato (ante el

lobo),

maz¼w'n te c≥ersi;n hjpivw" ejfhyavmh≥n puse suavemente mis manos en sus pechos allí

h|ipe¼r≥ e[fhn≥e nevon h{bh" ejphvlu≥si" crova≥: donde la piel dejaba ver el encanto nuevo de su juventud.

a{pan t¼e≥ sw'm≥a kalo;n ajmfafwvmeno" Y yo, abrazando su cuerpo bello,

leuk¼o;n ajfh'ka mevno" xanqh'" ejpiyauv»wn tricov". dejé salir el (blanco) principio de la vida mientras acariciaba su

rubia cabellera.









13. LÍRICA MONÓDICA: CARACTERIZACIÓN FORMAL Y TEMÁTICA.



La monodia lesbia. Lengua y estilo. Peculiaridades métricas. Autores: Alceo y Safo.

La monodia jonia: Anacreonte.

Textos, traducciones y comentarios de los poetas monódicos (Se señalan sólo aquéllos disponibles en la

Biblioteca Universitaria)

VOIGT, E., Sappho et Alcaeus. Fragmenta, Amsterdam, 1971.

PAGE, D., Sappho and Alcaeus, Oxford, 1955.

Alcée. Fragments, ed. de G. Liberman, París: Les Belles Lettres, 1999

DEL GRANDE, C., "Ode faivnetaiv moi kh``no"", Euphrosyne 2 (1959) 181-188.

DEVEREUX, G., "The Nature of Sappho's Seizure in Fr. 31 LP As Evidence of Her Inversion", CQ 21 (1970) 17-31.

DOVER, K.J., Greek Homosexuality, Londres, 1978.

DÍAZ TEJERA, A.,"Safo: el amor como experiencia y teoría", en Serta gratulatoria in honorem Juan Régulo, La

Laguna, 1985, 213-221.

GARZÓN, J., "Anacreonte. Vida, obra y estilo", MHA 11-12 (1990-1991) 47-105.

GENTILI, B., "La ragazza di Lesbo", QUCC 16 (1973) 124-128.

LARDINOIS, A., "Subject and Circumstance in Sappho's Poetry", TAPhA 124 (1994) 57-84.

S. LASSO DE LA VEGA, J., "La primera oda de Safo", CFC 6 (1974) 9-93 (De Safo a Platón, Barcelona, 1976, 13-

170.).





28

MARTOS, J.F., Desde Lesbos con amor. Homosexualidad femenina en la Antigüedad, Madrid, 1996.



Texto 32. Alceo 283 V. Trad. de F. R. Adrados.

kain ».¼wn.un≥» ¼n» ..................................

wnenon≥.p≥p≥.» ¼ ..................................

kajlevna" ejn sthvq»e¼sin »ej¼pt»ovai" Y en el pecho de la argiva Helena

qu'mon jArgeiva" Troiv>w d».¼.an» llenó de pasión

ejkmavneisa x»e.¼napavta pip» y enloquecida por el troyano engañador del huésped

e[speto na'i>, lo siguió por el mar en su nave

pai'dav tÆ ejn dovm»o¼isi livpois» y dejándose en casa a su hija

ka[ndro" eu[s≥tr≥w≥ton≥ »l¼evco" .» y el rico lecho del marido ...

pei'qÆ e[rwi qu'mo» persuadió con el amor el corazón

dad».¼ste » ¼pie..mani» de la hija de Leda y de Zeus..

» k¼asignhvtwn povlea".» .. a muchos de sus hermanos...

» ¼.evcei Trwvwn pedivw da» (guarda la tierra), muertos

e[n¼neka khvna", en el llano de Troya por culpa de ella;

povl¼la dÆ a[rmatÆ ejn konivaisi» y muchos carros en el polvo...

» ¼.en, pov»l¼loi dÆ ejlivkwpe»" y muchos de ojos vivos...

» ¼o≥i..» ¼nonto fovnw d.» de la muerte...

» ¼..»..¼eu": » ¼...»....¼u".»









Texto 33. Alceo 338 V. Trad. de F. R. Adrados.

u[ei me;n oj Zeu'", ejk dÆ ojravnw mevga" Llueve Zeus, del cielo cae una gran

ceivmwn, pepavgaisin dÆ ujdavtwn rjovai... tormenta y están heladas la corrientes de agua

e[nqen à ... de donde ...

kavbballe to;n ceivmwnÆ, ejpi; me;n tivqei" desafía al mal tiempo encendiendo

pu'r ejn de; kevrnai" oi\non ajfeidevw" una gran fuego, mezclando en abundancia dulce vino

mevlicron, aujta;r ajmfi; kovrsai y en torno a tu cabeza

movlqakon ajmfi à gnovfallon (colocando) un blando cojín.









Texto 34. Alceo 346 V. Trad. de J. Ferraté.

pwvnwmen: tiv ta; luvcnÆ ojmmevnomen… davktulo" ajmevra: Bebamos ya. ¿A qué esperar la hora de las luces?

Le queda un dedo al día.

ka;d ÊdÆ a[erre kulivcnai" megavlai" ÊaitapoikillisÊ: Baja las copas grandes con dibujos,

oi\non ga;r Semevla" kai; Divo" ui\o" laqikavdeon pues el hijo de Sémele y de Zeus

ajnqrwvpoisin e[dwkÆ. e[gcee kevrnai" e[na kai; duvo les dio a los hombres vino para olvido de su tristeza.

Vierte una medida

plhvai" ka;k kefavla", ajà dÆ ajtevra ta;n ajtevran kuvlix de agua por dos, completas hasta el borde, de vino; y

que una copa

wjqhvtw empuje a la otra.









Texto 35. Alceo 130, 16-28 V. Trad. de J. Ferraté.

oj tavlai" e[gw ... Yo, desdichado,

zwvw moi'ran e[cwn ajgroi>wtivkan llevo una vida de aldeano rústico

ijmevrrwn ajgovra" a[kousai en donde echo a faltar, Agesilaidas,

kar≥u≥»zo¼mevna" w\gesilaiv>da las voces que convocan la Asamblea o el Consejo:

kai; b≥»ov¼l≥l≥a": ta; pavthr kai; pavtero" pavthr de aquello que mi padre y el padre de mi padre compartieron,

ka..».¼.hra" e[conte" peda; twndevwn hasta viejos, con estos ciudadanos

tw;n ajllalokavkwn polivt≥an que se dañan los unos a los otros,

e[.»...aj¼pu; touvtwn ajpelhvlamai yo vivo desposeído, y exilado

feuvgwn ejscativaisÆ, wj" dÆ jOnumaklevh" en remoto lugar. Solo, entre lobos,

e[≥n≥qadÆ o≥i\o" ejoivkhsa lukaimivai" hice mi casa aquí, como Onomacles,





29

. on ≥lemon: stavsin ga;r preparando la guerra; que es innoble

pro;" kr......oujk a[meinon ojnnevlhn: no revolverse contra los que mandan









Texto 36. Alceo 348 V. Trad. de J. Ferraté.

...to;n kakopatrivdan ... El mal nacido

Fivttakon povlio" ta;" ajcovlw kai; barudaivmono" Pítaco es al que han puesto de tirano

ejstavsanto tuvrannon, mevgÆ ejpaivnente" ajovllee" de esta ciudad sin temple y malhadada; y a grandes voces todos

les dan [vítores









Texto 37. Epitalamios de Safo 111 V., 113 V., 114 V., 115 V., 117 V. (Trad. de F. R. Adrados)



Arriba el techo, himeneo, levantadlo, carpinteros: himeneo, ya llega el novio igual a Ares, himeneo,

mucho más alto que un hombre alto.

No hay ninguna otra muchacha, oh novio, como ésta.

(Doncella) Doncellez, doncellez, ¿dónde te vas que me dejas)

(Doncellez) Ya no volveré a ti, ya no volveré.

¿A quién, novio, compararte con justeza? A un sarmiento lozano de vid te comparo.

Salud, joven desposada, salud, novio estimado, muchas veces.

Tengas salud, desposada, tenga salud el novio.







Texto 38. Safo 1 V. Trad. de J. Ferraté.

po]ikilo/qro[n' a)qana/t)Afro/dita, Divina Afrodita, de trono adornado,

paiÍ] D[i¿]oj dol[o/ploke, li¿ssomai¿ se, te ruego, hija de Zeus engañosa,

mh/ m'] aÃsaisi [mhd' o)ni¿aisi da/mna, no domes, Señora, mi alma con penas

po/tn]ia, qu=[mon, y angustias;

a)ll]a\ tui¿d' eÃl[q', aiã pota ka)te/rwta y ven para acá, si ya otra vez antes,

ta\]j eÃmaj auÃ[daj a)i¿oisa ph/loi escuchando desde lejos mis quejas,

eÃk]luej, pa/tro[j de\ do/mon li¿poisa dejaste la casa de oro del Padre,

x]ru/sion hÅlq[ej y viniste

aÃr]m' u)pasde[u/caisa: ka/loi de/ s' aÅgon en tu carro uncido; y batiendo las alas,

wÓ]keej strou=[qoi periì ga=j melai¿naj tus gorriones te llevaron por sobre la tierra,

pu/]knadi¿n[nentej pte/r' a)p' w©ra/nwiãqero]j dia\ me/ssw: por medio del aire, veloces y lindos,

aiå]ya d' e)ci¿ko[nto: su\ d', wÕ ma/kaira, y al punto llegaron; y tú, oh diosa feliz,

meidiai¿[sais' a)qana/twi prosw¯pwi con semblante sonriente,

hÃ]re' oÃtt[i dhuÅte pe/ponqa kwÓtti preguntabas qué cosa hoy tenía, y por qué

dh]uÅte k[a/l]h[mmi volvía a llamarte,

k]wÓtti [moi ma/lista qe/lw ge/nesqai y qué deseaba obtener en mi alma

m]aino/lai [qu/mwi: ti¿na dhuÅte pei¿qw enloquecida: «¿A quién quieres que ahora

!]!sa/ghn [e)j sa\n filo/tata; ti¿j s', wÕ conduzca a tu amor? ¿Quién es,

Ya/]pf', [a)dikh/ei; Safo, quien tanto te daña?

ka]iì g[a\r ai¹ feu/gei, taxe/wj diw¯cei, Porque si hoy te evita, te buscará pronto,

si hoy no los toma, querrá dar regalos,

si no ama, te habrá de querer,

pesándole, pronto»

Ven también ahora, a librarme del fardo

de mi angustia triste, y haz cuanto ansía

mi alma obtener: sé, en la guerra,

tú, mi camarada.









30

Texto 39. Safo 16 V. Trad. de J. Ferraté.

o]i¹ me\n i¹pph/wn stro/ton oi¹ de\ pe/sdwn Unos dicen que una hueste de jinetes, otros que de

oi¹ de\ na/wn faiÍs' e)p[iì] ga=n me/lai[n]an infantes, otros que de barcos, es lo más bello

eÃ]mmenai ka/lliston, eÃgw de\ kh=n' oÃttw tij eÃratai: en la tierra negra, pero yo digo que es lo que uno ama.

pa/]gxu d' euÃmarej su/neton po/hsai Y es muy fácil hacer que entienda eso

p]a/nti t[o]u=?t', a) ga\r po/lu perske/?q?o?i?s?a cualquiera, cuando Helena, que era hermosa

k?a/l?lo?j? [a)nq]r?w¯pwn ¹Ele/na [to\]n aÃndra más que ningún humano, abandonó

t?o\n? [ ]!ston a su honorable esposo

k?all[i¿poi]s?' eÃba 'j Troi¿+an ple/oi?[sa y a Troya se escapó, cruzando el mar,

kwu)d[e\ pa]iÍdoj ou)de\ fi¿lwn to[k]h/wn y nunca de su hija ni de sus padres

p?a/[mpan] e)mna/sqh, a)lla\ para/g?a?g?' a?uÃtan se acordó, y es que, de su grado,

]san la hizo errar camino

[ ]ampton ga\r [ la diosa cipria...........

[ ]!!!kou/fwj t[ ]oh![!]n ?. ..........................

!!]m?e? nu=n ¹Anaktori¿[aj o)]n?e/?mnais' ou) ] pareoi¿saj, ...........y eso ahora me recuerda a mi Anactoria ausente

ta=]j e bolloi¿man eÃrato/n te ba=ma Preferiría ver su andar amable

ka)ma/ruxma la/mpron iãdhn prosw¯pw y el brillo chispeante de su cara

hÄ ta\ Lu/dwn aÃrmata kanoploisi que un tren de carros lidios o una hueste

m]a/xentaj. de infantes con sus armas.









Texto 40. Safo 31 V. Trad. de J. Ferraté.

faivnetaiv moi kh'no" i[so" qevoisin Me parece el igual de un dios,

e[mmenÆ w[nhr, o[tti" ejnavntiov" toi el hombre que frente a ti se sienta,

ijsdavnei kai; plavsion a\du fwneiv- y tan de cerca te escucha absorto

sa" ujpakouvei hablarle con dulzura

kai; gelaivsa" ijmevroen, tov m h\ ma;n y reírte con amor. Eso, no miento, no,

kardivan ejn sthvqesin ejptovaisen, me sobresalta dentro del pecho el corazón;

wj" ga;r e[" sÆ i[dw brovceÆ w[" me fwvnai- pues cuando te miro un solo instante,

sÆ oujdÆ e]n e[tÆ ei[kei, ya no puedo decir ni una palabra,

ajllÆ a[kan me;n glw'ssa Êe[age levpton la lengua se me hiela,

dÆ au[tika crw'i pu'r ujpadedrovmhken, y un sutil fuego no tarda en recorrer mi piel,

ojppavtessi dÆ oujdÆ e]n o[rhmmÆ, ejpirrovm- mis ojos no ven nada, y el oído

beisi dÆ a[kouai, me zumba,

Êevkade mÆ i[drw" yu'cro" kakcevetaiÊ trovmo" de; y un sudor frío me cubre, y un temblor

pai'san a[grei, clwrotevra de; poiva" me agita todo el cuerpo, y estoy, más que la hierba,

e[mmi, teqnavkhn dÆ ojlivgw Æpideuvh" pálida, y siento que me falta poco

faivnomÆ e[mÆ au[tai: para quedarme muerta.

ajlla; pa;n tovlmaton ejpei; Êkai; pevnhtaÊ Pero hay que soportalo todo…









Texto 41. Safo 94 V. Trad. de J. Ferraté.

teqna/khn d' a)do/lwj qe/lw: De veras, quisiera estar muerta.

aà me yisdome/na kateli¿mpanen Ella, al dejarme,

po/lla kaiì to/d' eÃeip![ vertió muchas lágrimas y decíame esto:

wÓim' w©j deiÍna pep[o/nq]amen, «¡Ay, qué pena tan grande!

Ya/pf', hÅ ma/n s' a)e/kois' a)pulimpa/nw. Safo, créeme, dejarte me pesa».

ta\n d' eÃgw ta/d' a)meibo/man: Y yo, contestando, le dije:

xai¿rois' eÃrxeo kaÃmeqen «Ve en paz, y recuérdame.

me/mnais', oiåsqa ga\r wÓj se pedh/pomen: Pues sabes el ansia con que te he mimado.

ai¹ de\ mh/, a)lla/ s' eÃgw qe/lw Y por si no, quiero

oÃmnaisai[!!!ž1!Ÿ1]![!!ž1!Ÿ1]!!ai recordarte ..........





31

!![ ] kaiì ka/l' e)pa/sxomen: ........... y cuánto gozamos.

po?[ ]oij iãwn A mi lado, muchas coronas

kaiì br[o/dwn ]k?i¿wn t' uÃmoi de violetas y rosas ...........

ka!![ ] pa\r eÃmoi pereqh/kao ........... te ceñiste al cuerpo,

kaiì po/?[llaij u)pa]qu/midaj y en torno de tu cuello suave

ple/k[taij a)mf' a)]pa/lai de/rai muchas guirnaldas entretejidas

a)nqe/wn ![ ] pepohmme/naij que hicimos con . . . flores.

kaiì p!!!!![ ]! mu/rwi Y...........con un perfume

brenqei¿wi?![ ]r?u[!!]n precioso y propio de una reina

e)calei¿yao ka?[iì bas]i?lhi¿wi frotabas el cuerpo ...........

kaiì strw¯mn[an e)]piì molqa/kan Y en blandas camas tendida

a)pa/lan pa![ ]!!!wn pudiste saciar tu deseo

e)ci¿hj po/qo?[ ]!ni¿dwn de delicadas ............

kwuÃte tis[ ]!!ti Y no había ningún

iåron ou)du[ ] sagrado ......................

eÃplet' oÃpp?[oqen aÃm]mej a)pe/skomen, de donde estuviéramos ausentes,

ou)k aÃlsoj ![ ]!roj ni arboleda ... »

[ ]yofoj

[ ]!!!oidiai









Texto 42. Safo 96 V.





[ ]sard![!!] Ella a menudo, en Sardis,

[ œpo/l]laki tui/de? [n]w=n e)/xoisa tendrá su pensamiento puesto aquí.

w)sp![!!!]!w/omen, ![!!!]!!x[!!] Cuando estuvo con nosotras. te rendía culto

-

se qeasikelan a)ri como a una diosa revelada,

\

œgnwtase de ma/list' e)/xaire mo/lpai?: y le agradaba tu canto sobre todos.

nu=n de\ Lu/daisin e)mpre/petai gunai/- Ahora, en cambio, se distingue entre las damas

kessin w)/j pot' a)eli/w de Sardis como, al ponerse el sol,

œdu/ntoj a) brododa/ktuloj mh/na la luna de rosados dedos vence

pa/nta pere/xois' a)/stra: fa/oj d' e)pi/- a todas las estrellas;

sxei qa/lassan e)p' a)lmu/ran y su luz se extiende por sobre el mar salado

œi)/swj kai\ poluanqe/moij a)rou/raij: e igual sobre los campos de flores numerosas

a) d' e/rsa ka/la ke/xutai teqa/- se ha vertido bello rocío,

laisi de\ bro/da ka)/pal' a)/n- han brotado las rosas y el bello perifollo

œqruska kai\ meli/lwtoj a)nqemw/dhj: y el florido meliloto;

po/lla de\ zafoi/tais' a)ga/naj e)pi- y ella, en tanto, anda de un lado a otro,

mna/sqeis' )/Atqidoj i)me/rwi y se acuerda de Atis dulce con nostalgia y,

le/ptan poi fre/na k[!]r?!!! bo/rhtai: no lo dudes, tu destino pesa sobre su tierno corazón .



(…) (…)









14. LÍRICA CORAL: ORIGEN, CARACTERIZACIÓN FORMAL Y TEMÁTICA.

Origen, caracterización formal y temática.

Principales representantes: Alcmán, Estesícoro, Ibico, Simónides, Píndaro, Baquílides y Corina.

Textos, traducciones y comentarios de los poetas corales (Se señalan sólo aquéllos disponibles en



32

la Biblioteca Universitaria)



Commentaries on Pindar, W.J. Verdenius, vol. I y II, Leiden, 1987-1988.

Pindari carmina, ed. de C. M. Bowra, Oxford, 1986.

Pindari carmina cum fragmentis, ed. de B. Snell, Leipzig:Teubner,1964.

Píndaro. Epinicios, introducción, traducción y notas de J. Alsina, Madrid, 1988.

Píndaro. Epinicios, introducción, traducción y notas de A. Bernabé y P. Bádenas, Madrid: Alianza, 1984.

Píndaro. Obra completa, introducción, traducción y notas de E. Suárez, Madrid: Cátedra, 1988.

Píndaro. Odas y fragmentos, introducción, traducción y notas de Alfonso Ortega, Madrid: Gredos, 1984.

The Odes of Pindar, including the principal fragments, with and introduction and an english translation by J. Sandys,

Cambridge : Harvard University Press, 1919 (repr. 1989)

Píndaro. Olímpicas, edición comentada de M. Fernández Galiano, Madrid:Alma Mater, 1944.

Píndaro. Píticas, introducción, versión y notas de R. Bonifaz, México, 1991.

Baquílides. Odas y fragmentos, introducción, traducción y notas de F. García Romero, Madrid: Gredos, 1988.

Bacchylidis Carmina cum fragmentis, ed. B. Snell, Leipzig:Teubner, 1961.

Poetarum melicorum Fragmenta, ed. M. Davies, Oxford: Oxford UP, 1991.



R. ADRADOS, F., "Alcmán, el partenio del Louvre: Estructura e interpretación", Emerita 41 (1973) 323-343.

R. ADRADOS, F., "Propuestas para una nueva edición e interpretación de Estesícoro", Emerita 46 (1978) 251-299.

ALSINA, J., "La Helena y la Palinodia de Estesícoro", EClás. 4 (1957) 157-175.

BOWRA, C. M., Pindar, Oxford, 1964.

BUNDY, E. L., Studia Pindarica, Berkeley-Los Angeles, 1985 (1962).

CALAME, C., (ed.), Rito e poesia corale in Grecia. Guida storica e critica, Roma-Bari, 1977.

CUARTERO, F., "El Partenio del Louvre (fr. 1 Page)", BIEH 6 (1972) 23- 76.

DUCHEMIN, J., Pindare, poète et prophète, París, 1955.

GENTILI, B., "Il Partenio di Alcmane e l'amore omoerotico femminile nei tiasi Spartani", QUCC 20 (1967) 59-67.

KÖHNKEN, A., Die Funktion des Mythos bei Pindar. Interpretationen zu sechs Pindargedichten, Berlín – N. York,

1971.

LASSO DE LA VEGA, J. S., "La función del mito en la oda pindárica", CFC (Gr) 2 (1992) 9-35.

NEWMAN, J. K. – NEWMAN, F.S., Pindar’s Art. Its Tradition and Aims, Hildesheim – Munich – Zurich, 1984.

RACE, W. H., Style and Rhetoric in Pindar’s Odes, 1990.

SUÁREZ, E., "El mito de Cirene y la victoria de Telesícrates", Apophoreta philologica Emmanueli Fernández-Galiano

a sodalibus oblata, Madrid, 1984, 199-208 (= EClás. 87, 1984).

LEE TOO, Y., ―Alcman‘s Partheneion: the Maidens Dance the City {, QUCC 56 (1997) 7-29.

RUTHERFORD, I., Pindar’s Paeans. A Reading of the Fragments with a Survey of the Genre, Oxford, 2001.

VV. AA., Pindare, Entretiens sur l'antiquité classique 31, Vandoeuvres-Genève, 1984.

WILAMOWITZ-MOELLENDORF, U., Pyndaros, Berlín 19853.







Texto 43. Partenio de Alcmán. 1P. Trad. de J. Ferraté.

[ ] Pwludeu/khj: ..... Polideuces. estr. 1

[ ou)k e)gwÜ]n Lu/kaison e)n kamou=sin a)le/gw No cuento entre las víctimas a Liceso,

[ ¹Ena]rsfo/ron te kaiì Se/bron podw¯kh mas sí a Enarsforos y a Sebro de pies ágiles,

[ ]n te to\n biata\n y a ....violento,

[ ]! te to\n korusta\n y a ... con su casco,

[Eu)tei¿xh] te va/nakta/ t' ¹Arh/ion y a Eutiques y a Arios príncipe,

]a/ t' eÃcoxon h(misi¿wn: y al héroe excelente ....

[ ]n to\n a)gro/tan No vamos a dejar a un lado estr. 2

[ ] me/gan EuÃruto/n te ni al gran Eurito ni al...,

[ ]pw¯rw klo/non que concentra la tropa,

[ ]! te twÜj a)ri¿stwj los mejores

[ ]ar Aiåsa pantw½n Todos se sometieron a Hado y Recurso,

[ ] geraita/toi los más antiguos dioses.

[ a)p]e/diloj a)lka\ Que el coraje

[mh/ tij a)nq]rw¯pwn e)j w©rano\n poth/sqw de ningún hombre vuele al cielo,

[ mhde\ ph]rh/tw gamh=n ta\n ¹Afrodi¿tan que nadie piense en unirse con Afrodita,

[ v]a/n[a]ssan hà tin' la reina o con alguna

[ ] hÄ pai¿da Po/rkw ... con alguna hija de Porco,

[ Xa/]ritej de\ Dio\j d[o/]mon De Zeus, las Gracias de amorosos

]sin e)roglefa/roi: párpados, el palacio no abandonan.



33

[ ]ta/toi estr. 3

[ ]t?a dai¿mwn

[ ]i fi¿loij

[ ]wke dw½ra

[ ]gare/on

]w¯les' hÀba

[ ]ronon

[ ]e/ba: tw½n d' aÃlloj i¹w½i ............. y otro de ellos con un dardo

[ ] marma/rwi mula/krwi ............. con una muela de granito

[ ]!en ¹Ai¿+daj ............. el Hades

[ ]autoi

[ ]ƒpon: aÃlasta de\

ve/rga pa/son kaka\ mhsame/noi: ............. . y a cambio de tramar maldades

eÃsti tij siw½n ti¿sij: Existe una venganza de los dioses. estr. 4

o( d' oÃlbioj, oÀstij euÃfrwn Y feliz aquel que, alegre,

a(me/ran [di]aple/kei del día, sin llorar, la trama

aÃklautoj: e)gwÜn d' a)ei¿dw teje hasta el fin. Pero yo canto

¹Agidw½j to\ fw½j: o(rw de Agido el resplandor: la veo

v' wÐt' aÃlion, oÀnper aÂmin igual que el sol, el mismo

¹AgidwÜ martu/retai a quien invoca Agido

fai¿nhn: e)me\ d' ouÃt' e)painh=n para que brille sobre nosotras. Aunque,

ouÃte mwmh/sqai nin a( klenna\ xorago\j loarla o reprenderla, me lo impide

ou)d' a(mw½j e)h=i: dokeiÍ ga\r hÃmen auÃta nuestra corifea ilustre: ella,

e)kpreph\j twÜj wÐper aiãtij distinta, sí, se me aparece, como

e)n botoiÍj sta/seien iàppon si uno pone entre reses un caballo

pago\n a)eqlofo/ron kanaxa/poda robusto, un campeón de cascos

tw½n u(popetridi¿wn o)nei¿rwn sonoros, un sueño alado.

hÅ ou)x o(rh=ij; o( me\n ke/lhj ¿Que no ves? Enético, tal vez estr. 5

¹Enetiko/j: a( de\ xai¿ta será el corcel; pero el cabello

ta=j e)ma=j a)neyia=j de mi prima Hagesícora

¸Aghsixo/raj e)panqeiÍ tiene el frescor lozano

xruso\j [w¨]j a)kh/ratoj: del oro puro y sin liga,

to/ t' a)rgu/rion pro/swpon, y su cara de plata

diafa/dan ti¿ toi le/gw; —¿a qué decirlo con palabras?

¸Aghsixo/ra me\n auÀta: Hagesícora está ahí: mírala.

a( de\ deute/ra ped' ¹AgidwÜ to\ veiÍdoj En cuanto a Agido, después de ella segunda en hermosura,

iàppoj ¹Ibhnw½i KolacaiÍoj dramh/tai: ya correrá como un corcel escita junto a un corcel lidio.

taiì Pelha/dej ga\r aÂmin Pues las Palomas, contra

o)rqri¿ai fa=roj feroi¿saij nosotras, que llevamos el arado

nu/kta di' a)mbrosi¿an aÀte sh/rion para la diosa del albor temprano,

aÃstron a)uhrome/nai ma/xontai: luchan. Y en la noche inmortal emergen como Sirio.

ouÃte ga/r ti porfu/raj No basta la abundancia estr. 6

to/ssoj ko/roj wÐst' a)mu/nai, de púrpura a vencerlas,

ouÃte poiki¿loj dra/kwn ni el elegante brazalete en forma de serpiente

pagxru/sioj, ou)de\ mi¿tra de oro, ni el tocado

Ludi¿a, neani¿dwn lidio, adorno

i¹anog[l]efa/rwn aÃgalma, de las muchachas de dulces párpados,

ou)de\ taiì Nannw½j ko/mai, ni las trenzas de Nanno,

a)ll' ou)[d'] ¹Are/ta sieidh/j, ni aun Areta, a una diosa semejante,

ou)de\ Su/laki¿j te kaiì Klehsish/ra, ni Silacis ni Clesitera bastan;

ou)d' e)j Ai¹nhsimbr[o/]taj e)nqoiÍsa faseiÍj: y no irás a decirle a Enesimbrota, en casa:

¹Astafi¿j [t]e/ moi ge/noito «¡Si yo a Astafis tuviera

kaiì potigle/poi Fi¿lulla y si por mí miraran Fílila,

Damar[e/]ta t' e)rata/ te vianqemi¿j: Damareta y la amada Viantemis!»

a)ll' ¸Aghsixo/ra me tei¿rei. Pero Hagesícora es quien me rinde.

ou) ga\r a( k[a]lli¿sfuroj Pues no es allí donde está Hagesícora estr.7

¸Aghsix[o/]r[a] pa/r' au)teiÍ, la de tobillos lindos,

¹AgidoiÍ !!!! arme/nei sino que no se aparta de Agido un solo instante

qwsth/r[ia/ t'] aÀm' e)paineiÍ. y cumplimenta el festival con ella

a)lla\ ta=n [!!]!!! sioiì Dioses, oíd su ruego;





34

de/casqe: [si]w½n ga\r aÃna porque a los dioses tocan

kaiì te/loj: [xo]rosta/tij, sazón y término. En cuanto a mí, «Maestra del coro»,

vei¿poimi¿ d', [e)]gwÜn me\n au)ta\ diría, «yo no soy sino

parse/noj ma/tan a)po\ qra/nw le/laka una virgen, y canté en vano, como un búho

glau/c: e)gwÜ[n] de\ ta=i me\n ¹Aw¯ti ma/lista que grazna en el tejado, y, aunque quiero agradar

vanda/nhn e)rw½: po/nwn ga\r a Aotis sobre todo, ya que es ella el médico

aÂmin i¹a/twr eÃgento: de nuestras fatigas.

e)c ¸Aghsixo/r[aj] de\ nea/nidej es a Hagesikhora a quien le deben las muchachas

i¹r]h/naj e)rat[a=]j e)pe/ban: tener el pie en la paz que anhelan».

tw½]i te ga\r shrafo/rwi Pues como a mi caballo guía estr. 8

!!]tw½j ed!!!!!!!!!!! me enseñaron a obedecerla

t[w½i] kuberna/tai de\ xrh\ y asimismo conviene que en la nave

k[h)]n na=i+ ma/list' a)kou/hn: al timonel se atienda sobre todo.

a( de\ ta=n Shrhn[i¿]dwn Ella no cantará más dulcemente

a)oidote/ra m[e\n ou)xi¿, que las Sirenas, que son diosas,

siaiì ga/r, a)nt[iì d' eÀndeka Y somos niñas sólo, en nuestro grupo

pai¿dwn dek[a\j aÀd' a)ei¿d]ei: de diez que canta en vez de once;

fqe/ggetai d' [aÃr'] wÐ[t' e)piì] Ca/nqw r(oaiÍsi y aunque nuestra voz es la de un cisne en la corriente

ku/knoj: a( d' e)pime/rwi canqa=i komi¿skai del Xanthos, ella, con sus lindos bucles rubios ...









Texto 44. Píndaro, Pítica 9.

JEqevlw calkavspida Puqionivkan

su;n baquzwvnoisin ajggevllwn

Telesikravth Carivtessi gegwnei'n

o[lbion a[ndra diwxivppou stefavnwma Kuravna":

ta;n oJ caitavei" ajnemosfaravgwn ejk Palivou kovlpwn pote; Latoiv>da"

a{rpas, e[neikev te crusevw/ parqevnon ajgrotevran

divfrw/, tovqi nin polumhvlou

kai; polukarpotavta" qh'ke devspoinan cqonov"

rJivzan ajpeivrou trivtan eujhvraton qavlloisan oijkei'n.

uJpevdekto dÆ ajrgurovpezÆ jAfrodivta

Davlion xei'non qeodímavtwn

ojcevwn ejfaptomevna ceri; kouvfa/:

kaiv sfin ejpi; gílukerai'" eujnai'" ejrata;n bavlen aijdw',

xuno;n aJrmovzoisa qew'/ te gavmon micqevnta kouvra/ qÆ ÔUyevo" eujrubiva

o}" Lapiqa'n uJperovpílwn toutavki" h\n basileuv",

ejx jWkeanou' gevno" h{rw"

deuvtero": o{n pote Pivndou kleennai'" ejn ptucai'"

Nai;>" eujfranqei'sa Phneiou' levcei KrevoisÆ e[tikten,

Gaiva" qugavthr. oJ de; ta;n eujwvlenon

qrevyato pai'da Kuravnan: aJ me;n ou[qÆ iJstw'n palimbavmou" ejfivlhsen oJdouv",

ou[te deivpnwn Êoijkouria'n meqÆ eJtaira'n tevryia",

ajllÆ ajkovntessivn te calkevoi"

fasgavnw/ te marnamevna keravi>zen ajgírivou"

qh'ra", h\ pollavn te kai; hJsuvcion

bousi;n eijrhvnan parevcoisa patrwv/ai", to;n de; suvgkoiton glukuvn

pau'ron ejpi; gílefavroi"

u{pnon ajnalivskoisa rJevponta pro;" ajw'.

kivce nin levontiv potÆ eujrufarevtra"

ojbírivmw/ mouvnan palaivoisan

a[ter ejgcevwn eJkavergo" jApovllwn.

aujtivka dÆ ejk megavrwn Civrwna proshvnepe fwna'/:

Æsemno;n a[ntron, Fillurivda prolipw;n qumo;n gunaiko;" kai; megavlan duvnasin

qauvmason, oi|on ajtarbei' nei'ko" a[gei kefala'/,

movcqou kaquvperqe nea'ni"

h\tor e[coisa: fovbw/ dÆ ouj keceivmantai frevne".

tiv" nin ajnqrwvpwn tevken… poiva" dÆ ajpospasqei'sa fuvtíla"



35

ojrevwn keuqmw'na" e[cei skioevntwn,

geuvetai dÆ ajlka'" ajpeiravntou…

oJsiva kluta;n cevra oiJ prosenegkei'n

h\ra kai; ejk lecevwn kei'rai meliadeva poivan…Æ

to;n de; Kevntauro" zamenhv", ajgana'/ clã4oaÃ4ro;n gelavssai" ojfruvi>, mh'tin

eJavn

eujqu;" ajmeivbeto: Ækruptai; klaiv>de" ejnti; sofa'"

Peiqou'" iJera'n filotavtwn,

Foi'be, kai; e[n te qeoi'" tou'to kajnqrwvpoi" oJmw'"

aijdevontÆ, ajmfando;n aJdeiva" tucei'n to; prw'ton eujna'".

kai; ga;r sev, to;n ouj qemito;n yeuvdei qigei'n,

e[trape meivlico" ojrga; parfavmen tou'ton lovgon. kouvra" dÆ oJpovqen geneavn

ejxerwta'/", w\ a[na… kuvrion o}" pavntwn tevlo"

oi\sqa kai; pavsa" keleuvqou":

o{ssa te cqw;n hjrina; fuvllÆ ajnapevmpei, cwjpovsai

ejn qalavssa/ kai; potamoi'" yavmaqoi

kuvmasin rJipai'" tÆ ajnevmwn klonevontai, cw[ ti mevllei, cwjpovqen

e[ssetai, eu\ kaqora'/".

eij de; crh; kai; pa;r sofo;n ajntiferivxai,

Vejrevw: tauvta/ povsi" i{keo ba'ssan

tavnde, kai; mevllei" uJpe;r povntou

Dio;" e[xocon poti; ka'pon ejnei'kai:

e[nqa nin ajrcevpolin qhvsei", ejpi; lao;n ajgeivrai"

nasiwvtan o[cqon ej" ajmfivpedon: nu'n dÆeujruleivmwn povtniav soi Libuva

devxetai eujkleva nuvmfan dwvmasin ejn crusevoi"

provfrwn: i{na oiJ cqono;" ai\san

aujtivka suntelevqein e[nnomon dwrhvsetai,

ou[te pagkavrpwn futw'n navpoinon ou[tÆ ajgnw'ta qhrw'n.

tovqi pai'da tevxetai, o}n kluto;" ÔErma'"

eujqrovnoi" [Wraisi kai; Gaiva/

ajnelw;n fivla" uJpo; matevro" oi[sei.

tai; dÆ ejpigounivdion qahsavmenai brevfo" aujtai'",

nevktar ejn ceivlessi kai; ajmbrosivan stavxoisi, qhvsontaiv tev nin ajqavnaton,

Zh'na kai; aJgno;n jApovllwnÆ, ajndravsi cavrma fivloi"

a[gciston ojpavona mhvlwn,

jAgreva kai; Novmion, toi'" dÆ jAristai'on kalei'n.Æ

w}" a[rÆ eijpw;n e[ntuen terpna;n gavmou kraivnein teleutavn.

wjkei'a dÆ ejpeigomevnwn h[dh qew'n

pra'xi" oJdoiv te bracei'ai. kei'no kei'nÆ a\mar diaivtasen: qalavmw/ de; mivgen

ejn polucíruvsw/ Libuva": i{na kallivstan povlin

ajmfevpei kleinavn tÆ ajevqíloi".

kaiv nun ejn Puqw'niv nin ajgaqeva/ Karneiavda

uiJo;" eujqalei' sunevmeixe tuvca/:

e[nqa nikavsai" ajnevfane Kuravnan, a{ nin eu[frwn devxetai

kalliguvnaiki pavtra/

dovxan iJmerta;n ajgagovntÆ ajpo; Delfw'n.

ajretai; dÆ aijei; megavlai poluvmuqoi:

baia; dÆ ejn makíroi'si poikivllein

ajkoa; sofoi'": oJ de; kairo;" oJmoivw"

panto;" e[cei korufavn. e[gnon pote; kai; JIovlaon

oujk ajtimasantav nin eJptavpuloi Qh'bai: tovn, Eujrusqh'o" ejpei; kefalavn

e[praqe fasgavnou ajkíma'/, kruvyan e[nerqÆ uJpo; ga'n

difrhlavta jAmfitruvwno"

savmati, patíropavtwr e[nqa oiJ Spartw'n xevno"

kei'to, leukivppoisi Kadímeivwn metoikhvsai" ajguiai'".

tevke oiJ kai; Zhni; migei'sa daiv>fírwn

ejn movnai" wjdi'sin jAlkmhvna

diduvmwn krathsivmacon sqevno" uiJw'n.

kwfo;" ajnhvr ti", o}" ÔHrakílei' stovma mh; peribavllei,



36

mhde; Dirkaivwn uJdavtwn aje; mevmnatai, tav nin qrevyanto kai; ∆Ifikleva:

toi'si tevleion ejpÆ eujca'/ kwmavsomaiv ti paqwvn

ejslovn. Carivtwn keladenna'n

mhv me livpoi kaqaro;n fevggo". Aijgivna/ te gavr

fami; Nivsou tÆ ejn lovfw/ tri;" dh; povlin tavndÆ eujkleiv>xai,

sigalo;n ajmacanivan e[rgw/ fugwvn:

ou{neken, eij fivlo" ajstw'n, ei[ ti" ajntavei", tov gÆ ejn xunw'/ peponamevnon

eu\

mh; lovgon blavptwn aJlivoio gevronto" kruptevtw:

kei'no" aijnei'n kai; to;n ejcqrovn

panti; qumw'/ suvn te divka/ kala; rJevzontÆ e[nnepen.

plei'sta nikavsantav se kai; teletai'"

wJrivai" ejn Pallavdo" ei\don a[fwnoiv qÆ wJ" e{kastai fivltaton

parqenikai; povsin h[

uiJo;n eu[contÆ, w\ Telesivkírate", e[mmen,

ejn tÆ jOlumpivoisiv te kai; baqukovlpou

Ga'" ajevqíloi" e[n te kai; pa'sin

ejpicwrivoi". ejme; dÆ ou\n ti" ajoida'n

divyan ajkeiovmenon pravssei crevo", au\ti" ejgei'rai

kai; palaia;n dovxan eJw'n progovnwn: oi|oi Libuvssa" ajmfi; gunaiko;" e[ban

“Irasa pro;" povlin, jAntaivou meta; kallivkomon

mnasth're" ajgakíleva kouvran

ta;n mavla polloi; ajristh'e" ajndrw'n ai[teon

suvggonoi, polloi; de; kai; xeivnwn. ejpei; qahto;n ei\do"

e[pleto: crusostefavnou dev oiJ {Hba"

karpo;n ajnqhvsantÆ ajpodírevyai

e[qelon. path;r de; qugatíri; futeuvwn

kleinovteron gavmon, a[kousen Danaovn potÆ ejn “Argei

oi|on eu|ren tessaravkonta kai; ojktw; parqevnoisi pri;n mevson a\mar, eJlei'n

wjkuvtaton gavmon: e[stasen ga;r a{panta corovn

ejn tevrmasin aujtivkÆ ajgw'no":

su;n dÆ ajevqloi" ejkevleusen diakíri'nai podw'n,

a{ntina schvsoi ti" hJrwvwn, o{soi gambroiv sfin h\lqon.

ou{tw dÆ ejdivdou Livbu" aJrmovzwn kovra/

numfivon a[ndra: poti; gramma'/ me;n aujta;n sta'se kosmhvsai", tevlo" e[mmen

a[kron,

ei\pe dÆ ejn mevssoi" ajpavgesqai, o}" a]n prw'to" qorwvn

ajmfiv oiJ yauvseie pevpíloi".

e[nqÆ jAlexivdamo", ejpei; fuvge laiyhro;n drovmon,

parqevnon kedína;n ceri; ceiro;" eJlwvn

a\gen iJppeuta'n Nomavdwn diÆ o{milon. polla; me;n kei'noi divkon

fuvllÆ e[pi kai; stefavnou":

polla; de; pírovsqen ptera; devxato nika'n.

(1ª estrofa)

En unión de las Gracias de talle bien ceñido,

quiero proclamar, en alta voz, vencedor en los Píticos, con escudo de bronce,

a Telesícrates, bendecido por los dioses, gloria de la corona de Cirene,

a quien el hijo de Leto, de cabello ondulante, arrebató de los valles revueltos del Pelio.

En carro de oro, llevó a la silvestre doncella al lugar

donde fue señora de tierras ricas en frutos y ovejas,

y le dio la tercera rama de la tierra firme por morada bendecida y amable.

(1ª antístrofa)

Acogió Afrodita, de sandalias de plata,

al huésped de Delos, sujetando

con su breve mano el carro construido por los dioses,

y, cubriendo con modestia encantadora el lecho nupcial gozoso,

trenzó el lazo entre el dios y la hija de Hipseo potente,

quien otrora fue rey de los orgullosos Lápitas, héroe, nieto

del Océano; a él (Hipseo) parió, en los renombrados valles del Pindo,



37

Creúsa, una náyade que había gozado del amor de Peneo,

(1º épodo)

una hija de la tierra. Él (Hipseo) fue quien crió

a Cirene, de blancos brazos. No amaba el vaivén de la lanzadera

ni las fiestas con huéspedes y demás doncellas;

con la lanza de bronce

y la espada, luchaba furiosa con las bestias

salvajes, dando paz

al rebaño de bueyes paterno, pero al dulce compañero de lecho

dejaba, el sueño, y desterraba

de sus párpados, tan pronto amanecía el rojo de la aurora.

(2ª estrofa)

Él la vio un día luchar sin armas

con un león monstruoso;

él, con la amplia aljaba, Apolo, el que acierta de lejos.

Raudo llamó a Quirón en su pétrea morada:

"Deja, hijo de Fílira, esa sagrada cueva, y contempla el valor de esa mujer

y lo que hace: cómo lucha la doncella, impertérrita,

pese al esfuerzo y al peligro, sin que la tormenta del miedo toque su pecho.

¿Qué hombre la engendró? ¿De qué linaje viene?

(2ª antístrofa)

para vivir en los sombríos montes escondida,

con el valor inagotable de un guerrero?

¿Sería impío poner en ella mi mano celebrada

y arrancar de su lecho de amor dulces flores silvestres?

Rápido le contestó el fogoso centauro, sonriendo con suave mirada,

y le abrió sus pensamientos: "Del amor sagrado

tiene la sutil Persuasión las llaves escondidas,

oh Febo, y tanto los dioses como los hombres

se ruborizan al gozar por vez primera abiertamente el dulce lecho.

(2º épodo)

También a ti, a quien está vedada la mentira,

un agitado sentimiento ha llevado a un impropio discurso;

preguntas por el origen de la muchacha, tú, señor, que sabes

la salida de todas las cosas y caminos,

cuántas hojas da la tierra en primavera, y cuántas arenas en los mares y los ríos

amontonan las olas y el soplo de los vientos, y qué ha de venir

y de dónde viene, todo con precisión.

Mas si he de medirme con el sabio,

(3ª estrofa)

te diré: como el esposo viniste a este valle

y ocurrirá que, más allá del mar,

al escogido jardín de Zeus, la has de llevar.

Allí será señora de una ciudad, y el pueblo de la isla

se juntará en la colina, en la campiña. Y Libia, soberana, de anchas praderas,

recibirá graciosa a la gloriosa joven en su dorado palacio,

dándole derecho y posesión de un país

rico en frutos y abundante en animales salvajes.

(3ª antístrofa)

Allí, parirá un hijo, al que Heracles glorioso

tomará de su querida madre,

para llevarlo a las Horas, de elevado trono, y a Gea.

Éstas pondrán al niño en su regazo,

destilando néctar y ambrosía entre sus labios para hacerlo inmortal,

otro Zeus y otro Apolo, favorecedor de sus amigos, paterno protector de sus rebaños

de nombre Agreo y Nomio, y, para otros, Aristeo".

Con tal discurso, movióle a la feliz consumación del matrimonio.

(3º épodo)

Cuando los dioses tienen prisa, es rápido

el cumplimiento y los caminos cortos. El mismo día fue: se unieron



38

en la dorada cámara de Libia donde ella gobierna ahora la hermosa ciudad,

que también es famosa por sus competiciones;

y ahora, en el lugar sagrado de Pitón, el hijo de Carnéades (Telesícrates)

la ha adornado (a la ciudad de Cirene) con éxito brillante.

Allí, fue la victoria y, allí, se proclamó el nombre de Cirene, que lo recibirá

gozosa, cuando a su patria, la de bellas mujeres,

traiga la fama brillante desde Delfos.

(4ª estrofa)

Las grandes cualidades (aretai ) dan siempre rica materia para el canto,

pero, de esa abundancia, dejar brillar un poco

es piedra de afilar para entendidos; en todas las acciones

la acertada elección obtiene la corona. Tebas, de siete puertas, aprendió

cómo a él (Telesícrates), Yolao dio la victoria. Éste, después de haber cortado

la cabeza a Euristeo con la espada cortante, fue enterrado bajo tierra, en la tumba de su abuelo,

el auriga Anfitrión, huésped de los Espartos (Tebanos),

pues había trasladado su morada a las calles de Cadmea, la ciudad de los blancos corceles.

(4º antístrofa)

Unida a él (Anfitrión) y a Zeus, parió la prudente

Alcmena, en un solo parto,

la fuerza victoriosa de dos hijos gemelos.

Estúpido es el hombre que no lleva en su boca el nombre de Heracles,

ni piensa constantemente en la aguas de Dirce que ambos bebieron.

A ellos, entrego mis votos con cantos festivos, por las alegrías recibidas.

¡Que la pura luz de las Gracias sonoras nunca me abandone!

En Egina, lo afirmo, y en la roca de Nisa (Mégara) has hecho (Telesícrates)

que esta ciudad (Cirene) luzca tres veces de gloria,

(4º épodo)

evitando, con tu hazaña, el silencio de los conciudadanos que nada saben

decir de los que no hacen nada.

Por eso, no hay que ocultar, amigo o adversario, un éxito de todos,

según el consejo del Anciano del mar

que dijo: "con corazón sincero y con justicia

hay que elogiar los logros del enemigo".

Cuántas veces te vieron las muchachas

en las renombradas fiestas de Palas, y desearon en silencio

que fueras su querido esposo

o su hijo, Telesícrates;

(5ª estrofa)

y también en los certámenes olímpicos y en las competiciones de la profunda Gea,

y en todos los juegos de la patria. Mas ahora, mientras calmo

la sed de cantos, se me pide reembolsar lo debido;

el elogio de tus antepasados. Cómo por una libia

fueron a la ciudad de Irasa, pretendiendo a la famosa hija de Anteo, de hermosa cabellera.

Muchos nobles de su raza la perseguían,

y muchos extranjeros, pues era admirable.

(5ª antístrofa)

su apariencia, y anhelaban

el fruto sazonado de su dorada juventud.

Mas el padre preparaba para su hija

una boda más ilustre. Sabía que, una vez, Dánao, en Argos,

a sus cuarenta y ocho hijas, antes del mediodía,

casó rápidamente. Dispuso en fila al grupo, en la meta de la prueba,

y ofreció a los venidos para ser sus yernos,

decidir, en la carrera, cuál de los héroes elegiría la esposa.

(5º épodo)

Así, ordenó el noviazgo de su hija

el libio. La colocó, ricamente adornada, como próxima meta,

e hizo público: que se la llevaría quien tocase primero

el borde de su peplo.

Tras rápida carrera, Alexidamo



39

tomó con su mano la mano de la hermosa muchacha

y la condujo por entre la inmensa tropa berberisca.

El pueblo los cubrió de ramos verdes y coronas;

muchas veces había recibido los alados trofeos.







15. ELEGÍA: ORIGEN, CARACTERIZACIÓN FORMAL Y TEMÁTICA.



Origen de la elegía. Temas y metro. Puntos de contacto y diferencias respecto del yambo.

Principales representantes: Arquíloco, Tirteo, Calino, Solón, Teognis y Mimnermo.



Textos, traducciones y comentarios de los poetas elegiacos (Se señalan sólo aquéllos disponibles

en la Biblioteca Universitaria)



Líricos griegos. Elegíacos y yambógrafos arcaicos., ed. de F. R. Adrados, Madrid: Alma Mater, 1956.

(abreviado Adrados)

WEST, M. L., Iambi et elegi graeci, Oxford: Oxford UP, 1989.



R. ADRADOS, F., "Introducción a Teognis", EClás. 3 (1955) 169-191, 261-286.

ALLEN, A. W., "Solon's Prayer to the Muse", TAPh 80 (1949) 57 ss.

ALT, K., "Solons Gebet zu den Musen", Hermes 107 (1979) 389 ss.

BOWIE, E. L., "Early Greek Elegy, Symposium and Public Festival", JHS 106 (1986) 13-35.

BÜCHNER, K., "Solons Musengedicht", Hermes 87 (1959) 163- 190.

ESTEBAN, A., "Estructura y estilo en los fragmentos de Mimnermo sobre la vejez", EClás. 89 (1985) 21-31.

GENTILI, B., "Epigramma ed Elegia", L'Epigramme grecque, Vandoeuvres-Geneve, 1963, 37-90.

LASSO DE LA VEGA, J. S., "El guerrero tirteico", Emerita 30 (1962) 9-57 (Ideales de la Formación Griega, Madrid,

1966, 115-180).

LATTIMORE, R., "The First Elegy of Solon", AJPh 68 (1947) 161 ss.

MIRALLES, C. - MUÑOZ VALLE, I., "Tirteo y Solón", EClás. 65 (1972) 33-56.

VARA, J., "Melos y Elegía", Emerita 40 (1972) 433-451.







Texto 45. Tirteo y las guerras de Mesenia. 4 D.

hJmetevrwi basilh'i>, qeoi'si fivlwi Qeopovmpwi, ... a nuestro rey, caro a los dioses, a Teopompo

o}n dia; Messhvnhn ei{lomen eujruvcoron, gracias al cual conquistamos la extensa Mesenia,

Messhvnhn ajgaqo;n me;n ajrou'n, ajgaqo;n de; futeuvein: Mesenia, tierra buena para arar, buena para hacer

plantaciones;

ajmfÆ aujth;n dÆ ejmavcontÆ ejnneva kai; devkÆ e[th por ella combatieron durante diecinueve años,

nwlemevw" aijei; talasivfrona qumo;n e[conte" sin interrupción, teniendo siempre fuerte corazón,

aijcmhtai; patevrwn hJmetevrwn patevre": los padres de nuestros padres, armados de lanzas;

eijkostw'i dÆ oiJ me;n kata; pivona e[rga lipovnte" y al vigésimo los mesenios, abandonando sus fértiles campos,

feu'gon jIqwmaivwn ejk megavlwn ojrevwn. huyeron de las grandes montañas del Itome.









Texto 46. Ideal heroico de Tirteo. 6+7 D, 9D.

teqnavmenai ga;r kalo;n ejni; promavcoisi pesovnta Porque es hermoso que un valiente muera, caído

a[ndrÆ ajgaqo;n peri; h|i patrivdi marnavmenon: en las primeras filas, luchando por su patria.

th;n dÆ aujtou' prolipovnta povlin kai; pivona" ajgrou;" Es en cambio la cosa más dolorosa de todas vivir

como un mendigo,

ptwceuvein pavntwn e[stÆ ajnihrovtaton, abandonando la patria y sus fértiles campos,

plazovmenon su;n mhtri; fivlhi kai; patri; gevronti errante con la madre querida y el padre anciano

paisiv te su;n mikroi'" kouridivhi tÆ ajlovcwi. y los hijos aún niños y la esposa legítima.

ejcqro;" me;n ga;r toi'si metevssetai ou{" ken i{khtai, Éste será objeto de odio para aquéllos a cuyo país llegue

crhsmosuvnhi tÆ ei[kwn kai; stugerh'i penivhi, cediendo a la necesidad y a la horrible pobreza;

aijscuvnei te gevno", kata; dÆ ajglao;n ei\do" ejlevgcei, deshonra su linaje, desmiente su noble rostro





40

pa'sa dÆ ajtimivh kai; kakovth" e{petai. y toda infamia y toda vileza va con él.

Êei\qÆ ou{tw" ajndrov" toi ajlwmevnou oujdemivÆ w[rh Por lo tanto, si no hay para un vagabundo ninguna ayuda

givnetai ou[tÆ aijdw;" ou[tÆ ojpivsw gevneo". ni tampoco respeto, consideración ni compasión,

qumw'i gh'" pevri th'sde macwvmeqa kai; peri; paivdwn luchemos valientemente por nuestra tierra y por nuestros hijos

qnhvskwmen yucevwn mhkevti feidovmenoi. muramos sin ahorrar nuestras vidas.

w\ nevoi, ajlla; mavcesqe parÆ ajllhvloisi mevnonte", Así pues, oh jóvenes, luchad unidos

mhde; fugh'" aijscrh'" a[rcete mhde; fovbou, y no deis la señal de la huida vergonzosa ni del miedo;

ajlla; mevgan poiei'te kai; a[lkimon ejn fresi; qumovn, haced grande y fuerte en el pecho vuestro corazón

mhde; filoyucei'tÆ ajndravsi marnavmenoi: y no tengáis amor por vuestras vidas

cuando luchais con el enemigo;

tou;" de; palaiotevrou", w|n oujkevti gouvnatÆ ejlafrav, ni huyáis abandonando caídos a los de más edad,

mh; kataleivponte" feuvgete, tou;" geraiouv". cuyas rodillas ya no son ágiles, a los viejos;

aijscro;n ga;r dh; tou'to, meta; promavcoisi pesovnta pues es vergonzoso que, caído en las primeras filas,

kei'sqai provsqe nevwn a[ndra palaiovteron, yazca delante de los jóvenes un hombre de más edad,

h[dh leuko;n e[conta kavrh poliovn te gevneion, de cabeza ya blanca y barba cana,

qumo;n ajpopneivontÆ a[lkimon ejn konivhi, exhalando en el polvo su alma valerosa,

aiJmatoventÆ aijdoi'a fivlai" ejn cersi;n e[contanei: pauvei dÆ e[rga dicostasivh", de la insolencia, y refrena la disensión,

pauvei dÆ ajrgalevh" e[rido" covlon, e[sti dÆ uJpÆ aujth'" y frena también la mala rabia envidiosa, y el hombre

pavnta katÆ ajnqrwvpou" a[rtia kai; pinutav. todo con él lo tiene a punto y conforme.









Texto 48. Mimnermo invita a disfrutar de la juventud 1 D, 2 D.

tiv" de; bivo", tiv de; terpno;n a[ter crush'" jAfrodivth"… ¿Y qué vida, y qué goce, quitando a Afrodita de oro?

teqnaivhn, o{te moi mhkevti tau'ta mevloi, Morirme quisiera, cuando no importen ya más

kruptadivh filovth" kai; meivlica dw'ra kai; eujnhv, los amores ocultos, los dulces obsequios, la cama,

oi|Æ h{bh" a[nqeaà givnetai aJrpaleva cuanto de amable tiene la flor de la edad

ajndravsin hjde; gunaixivn: ejpei; dÆ ojdunhro;n ejpevlqhi para hombre y mujer; pues tan pronto llega la triste

gh'ra", o{ tÆ aijscro;n oJmw'" kai; kako;n a[ndra tiqei', vejez, que hace al hombre feo y malo a la par,

aijeiv min frevna" ajmfi; kakai; teivrousi mevrimnai, sin cesar le consumen el alma los viles cuidados,

oujdÆ aujga;" prosorw'n tevrpetai hjelivou, ya no se alegra mirando a los rayos del sol,

ajllÆ ejcqro;" me;n paisivn, ajtivmasto" de; gunaixivn: los muchachos le odian, lo vejan también las mujeres;

ou{tw" ajrgalevon gh'ra" e[qhke qeov". tan terrible dispuso Dios la vejez.



2 D (Trad. de J. Ferraté)

hJmei'" dÆ, oi|av te fuvlla fuvei poluavnqemo" w{rh Nosotros, como las hojas que brotan al tiempo florido

e[aro", o{tÆ ai\yÆ aujgh'i" au[xetai hjelivou, de primavera y que cunden de súbito al sol,

toi'" i[keloi phvcuion ejpi; crovnon a[nqesin h{bh" igual, de la flor de la edad disfrutamos lo poco que alcanza

terpovmeqa, pro;" qew'n eijdovte" ou[te kako;n un palmo, sin saber nada del mal ni del bien

ou[tÆ ajgaqovn: Kh're" de; paresthvkasi mevlainai, que guardan los dioses; las negras Keres nos cuidan, que rigen

hJ me;n e[cousa tevlo" ghvrao" ajrgalevou, el plazo, una, de la afligida vejez

hJ dÆ eJtevrh qanavtoio: mivnunqa de; givnetai h{bh" y el de la muerte, la otra; y no duran de joven los frutos

karpov", o{son tÆ ejpi; gh'n kivdnatai hjevlio". más que cuanto en la tierra derrámase el sol.

aujta;r ejph;n dh; tou'to tevlo" parameivyetai w{rh", Pero después que esa edad del hombre ha pasado, sin duda

aujtivka dh; teqnavnai bevltion h] bivoto": que ya estar muerto resulta mejor que vivir.

polla; ga;r ejn qumw'i kaka; givnetai: a[llote oi\ko" Son muchas las penas del alma: de unos la casa se hunde

trucou'tai, penivh" dÆ e[rgÆ ojdunhra; pevlei: y vienen las tristes obras de la escasez;

a[llo" dÆ au\ paivdwn ejpideuvetai, w|n te mavlista a otros le faltan los hijos y al Hades se va bajo tierra

iJmeivrwn kata; gh'" e[rcetai eij" jAiv>dhn: sin que haya podido su ansia acallar;

a[llo" nou'son e[cei qumofqovron: oujdev tiv" ejstin otro sufre un morbo acerbo; y así no hay humano

ajnqrwvpwn w|i Zeu;" mh; kaka; polla; didoi'. a quien no le envía de males un cúmulo Zeus.







5 D (trad. de J. Ferraté)

ajllÆ ojligocrovnion givnetai w{sper o[nar Lo mismo que un sueño, dura un tiempo muy breve

h{bh timhvessa: to; dÆ ajrgalevon kai; a[morfon la juventud preciosa; y la triste y deforme vejez

gh'ra" uJpe;r kefalh'" aujtivcÆ uJperkrevmatai, pende enseguida encima de nuestra cabeza,

ejcqro;n oJmw'" kai; a[timon, o{ tÆ a[gnwston tiqei' a[ndra, hostil a la vez y canalla, que cambia la faz de los

hombres

blavptei dÆ ojfqalmou;" kai; novon ajmficuqevn. y, abrazándolos, daña su vista y su mente.









Texto 49. El "sello" de Teognis. Colección Teognídea 1.





42

(...) (...)

Kuvrne, sofizomevnw/ me;n ejmoi; sfrhgiv" ejpikeivsqw Cirno, tengan un sello estos versos que compongo:

toi'sdÆ e[pesin, lhvsei dÆ ou[pote kleptovmena, jamás, así, pasará inadvertido si me son robados;

oujdev ti" ajllavxei kavkion toujsqlou' pareovnto", jamás nadie los estropeará, siendo ellos mejores;

w|de de; pa'" ti" ejrei': "Qeuvgnidov" ejstin e[ph así todo el mundo dirá: "Son versos de Teognis

tou' Megarevw": pavnta" de; katÆ ajnqrwvpou" ojnomastov"". de Mégara; es famoso en todas las naciones".

(...) (...)

soi; dÆ ejgw; eu\ fronevwn uJpoqhvsomai oi|av per aujtov", Como tu amigo que soy voy a darte los consejos que yo

mismo,

KuvrnÆ ajpo; tw'n ajgaqw'n pai'" e[tÆ ejw;n e[maqon. oh Cirno, de niño, recibí de los hombres de bien.

pevpnuso, mhdÆ aijscroi'sin ejpÆ e[rgmasi mhdÆ ajdivkoisin Sé prudente y no busques honores, éxitos ni riquezas

tima;" mhdÆ ajreta;" e{lkeo mhdÆ a[feno". mediante acciones deshonrosas ni injustas.

tau'ta me;n ou{tw" i[sqi: kakoi'si de; mh; prosomivlei Convéncete de ello; y no trate con hombres viles,

ajndravsin, ajllÆ eaijei; tw'n ajgaqw'n e[ceo: sino está siempre unido con los buenos;

kai; meta; toi'sin pi'ne kai; e[sqie, kai; meta; toi'sin bebe y come con aquéllos, reúnete con aquéllos

i{ze, kai; a{ndane toi'sÆ, w|n megavlh duvnami". y sé grato a aquéllos cuyo poderío es grande.

ejsqlw'n me;n ga;r a[pÆ ejsqla; maqhvseai; h]n de; kakoi'sin De los buenos aprenderás cosas buenas: pero si con

summivgh/", ajpolei'" kai; ejovnta novon. los malos te juntas, estropearás incluso tu buen natural.

tau'ta maqw;n ajgaqoi'sin oJmivlee, kaiv pote fhvsei" Aprende estas máximas y trata con los buenos,

eu\ sumbouleuvein toi'si fivloisin ejmev. y algún día dirás que aconsejo bien a mis amigos.









16. LA ELEGÍA HELENÍSTICA Y ROMANA.



Rasgos fundamentales de la elegía helenística. La elegía romana.

CALDERÓN, E., "La elegía de época helenística", Tempus 7 (1994) 5-32.

CALDERÓN, E., "Los tópicos eróticos en la elegía helenística", Emerita 65 (1997) 1-15

GIANGRANDE, "Los tópicos helenísticos en la elegía latina", Emerita 42 (1974) 1-36

LUCK, G., La elegía erótica latina, Sevilla, 1993.

MIRALLES, C., "La renovación de la elegía en la época clásica", BIEH 5 (1971) 13-31.







17. PERVIVENCIA DE LA ELEGÍA EN LA LITERATURA OCCIDENTAL.

Panorámica del influjo y la pervivencia de la elegía en las literaturas occidentales.

CURTIUS, E., Literatura europea y Edad Media Latina, México, 1955

DAVIES, M., "Poesía lírica", en M. I. Finley (ed.), El legado de Grecia, Oxford, 1981, 105-129

HIGUET, G., La tradición clásica, México, 1954.









43

CUADRO CRONOLÓGICO1

ACONTECIMIENTOS LITERATURA

A.C

c. 2200-1450 Civilización minoica en Creta Lineal A

1600-1200 Época micénica Lineal B

1220 Destrucción de Troya VII a

1100 Invasión doria: comienzos de la ÉPOCA OSCURA -

1050 Comienzos de la Edad del Hierro en Grecia

800 Gran colonización griega en el Mediterráneo

c. 750 Aparece el alfabeto griego c. 700 Homero y Hesíodo fl.

650 Arquíloco y Semónides fl.

640 Tirteo fl.

630 Alcmán y Mimnermo fl.

620-480 ÉPOCA ARCAICA 610-575 Alceo y Safo fl.

594 Reformas de Solón

560-556 Pisístrato, tirano de Atenas 570 Estesícoro fl.

546-527 Segunda tiranía de Pisístrato 540 Hiponacte, Ibico y Teognis fl.

518 Nace Píndaro

508 Reformas de Clístenes

490 Los Persas invaden Grecia y son 490-425 Heródoto

derrotados en Maratón

484 Esquilo, primer premio de tragedia

480 Ataque a Grecia de los Persas: 480 Parménides fl.

batallas de las Termópilas, Salamina, 470 Baquílides fl.

Platea y Micale; victoria griega:

comienza la ÉPOCA CLÁSICA 468 Sófocles, 1er premio trágico

461-429 La Atenas de PERICLES 458-380 Lisias

460-446 Primeros conflictos entre Esparta 456 Muere Esquilo

y Atenas. 455 Eurípides: primera representación









1

Resumen de M.C. Howatson, The Oxford Companion to Classical Literature. Oxford 1989. (Traducción española

coordinada por A. Guzmán Guerra, Diccionario de la literatura clásica, Madrid:Alianza, 1991.



44

ACONTECIMIENTOS LITERATURA

A.C

446 Paz de los Treinta Años

431 Guerra del Peloponeso 431 Tucídides comienza su obra

430 Peste de Atenas 430 Demócrito, Hipócrates, Sócrates y

Protágoras fl.

427 Nace Platón; Gorgias llega a

Atenas

425 Aristófanes: Acarnienses

421 Paz de Nicias 420 Hipias y Pródico fl.

419 Reanudación de la Guerra

415-413 Expedición a Sicilia

404 Fin de la guerra: derrota ateniense 406 Mueren Eurípides y Sófocles

Los Treinta Tiranos

404-371 Hegemonía espartana en Grecia

403 Restauración de la democracia en Atenas 399 Muerte de Sócrates

390 Platón y Jenofonte fl.

384 Nacen Aristóteles y Demóstenes

359-336 Filipo II, rey de Macedonia 360 Aristóteles y Demóstenes fl.

356 Nace Alejandro Magno 347 Muere Platón

338 Batalla de Queronea 342-292 Menandro

336-323 Alejandro Magno, rey de Macedonia 335 Alejandro funda el Liceo

323 Comienza EPOCA HELENÍSTICA 322 Mueren Aristóteles y Demóstenes

315-281 Guerra de los Diádocos: división 307 Epicuro funda su escuela en Atenas

del reino de Alejandro. Concluye con la 300 Zenón de Citio funda el estoicismo.

formación de Macedonia

(Antigónidas), Asia Occidental 270 Calímaco y Teócrito fl.

(Seleúcidas) y Egipto (Ptolomeos) 250 Apolonio de Rodas fl.

en Asia Occidental

148-145 Roma se anexiona Macedonia y Grecia 145 Historia de Polibio

31 Batalla de Accio: Roma se anexiona Egipto;

comienza la ÉPOCA IMPERIAL









45

ACONTECIMIENTOS LITERATURA

D.C

14 Muere Augusto

96-98 Nerva, emperador 92-93 Plutarco en Roma

98-117 Trajano, emperador 150 Luciano fl.

117-138 Adriano, emperador 160 Apiano comienza su Historia;

161-180 Marco Aurelio, emperador Aulo Gelio y Pausanias fl.

193-211 Lucio Septimio Severo, emperador 200 Alejandro de Afrodisias, Ateneo, Sexto Empírico y Tertuliano fl.

218-222 Heliogábalo, emperador 224 Filóstrato: Vidas de los sofistas.

240 Plotino fl.

284-305 Diocleciano, emperador 280 Porfirio fl.

300 Eusebio, Jámblico y Lactancio fl.

330 Constantinopla, capital del Imperio romano 360 Libanio y Temistio fl.

378-395 Teodosio, emperador 380 Quinto de Esmirna fl.

395 División del imperio en Oriente y Occidente 430 Muere Agustín de Hipona; Macrobio fl.





476 Caída de Roma 450 Nono de Panópolis fl.

529 Clausura de la escuela Neoplatónica de Atenas 524 Ejecución de Boecio.

por Justiniano.









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