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Su amor siempre sigue igual, un amor fiel por sobre todas las cosas

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Su amor siempre sigue igual, un amor fiel por sobre todas las cosas Powered By Docstoc
					El amor de Dios por mí

Escrito por Cecil Murphey




Quizás no sea racional, pero sinceramente pensaba que si me esforzaba mucho podía hacer
que Dios me amara más. No decía esas palabras en voz alta y jamás habría admitido que lo
sentía. Pero en lo más profundo de mi interior, esa era precisamente mi actitud.




 Podría echarle la culpa de eso a mi niñez, cuando nunca pude agradar a mi padre. Pasé
muchos de mis años de adulto tratando de agradar a papá, y seguí haciéndolo incluso
después de su muerte. Supongo íntimamente que fue una forma de transferencia de cómo
interpretaba a mi padre terrenal lo que eché sobre mi Padre celestial. Hasta diré que la
mayoría de nosotros lo hace.




Tenemos en nuestros cerebros algo así como un cableado que transfiere nuestra imagen del
padre terrenal a nuestro Padre celestial. Uno de los primeros sermones que oí después de
convertirme trataba de la paternidad de Dios y el amor que Dios tenía por mí. Ese sermón
cambió mucho las cosas para mí porque entonces comencé a distinguir entre mis dos padres.
Me llevó un largo tiempo separarlos, pero fue el comienzo.




 Pero más allá de darme cuenta de que Dios me amaba, yo arrastraba cosas de mi niñez. No
era el favorito de mi papá. Mel, el favorito, podía pedir cualquier cosa y obtenerla, y el resto de
nosotros lo sabía. Si yo pedía algo, rara vez lo recibía. Las pocas veces que pedí y recibí lo
que quería de papá era cuando le suplicaba repetidamente hasta que él terminaba por ceder.
Después de convertirme, esa era mi manera de relacionarme con Dios. Mi Padre celestial no
daba generosamente y tenía que importunarlo (una palabra más agradable que “suplicar”)
hasta sentirme seguro de tener una respuesta positiva.




Junto con eso, como no sentía que papá me amara, gastaba una cantidad exorbitante de
energía tratando de demostrarle que yo era digno de amor. Lo hacía sacando buenas
calificaciones y teniendo éxito en mi trabajo.




En el nivel inconsciente, era así como me relacionaba con Dios. Si quería una cosa, tenía que
demostrarle a Dios que la necesitaba y que era merecedor de recibirla. Con frecuencia abría
mi currículum vítae espiritual y alegaba.


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El amor de Dios por mí

Escrito por Cecil Murphey




 • “Enseño en la Escuela Dominical todas las semanas.”




• “Soy jefe del programa de ujieres del primer turno de la mañana.”




• “Doy generosamente a nuestra iglesia.”




• “Doy a otros grupos de beneficencia.”




• “Ayudo a otros escritores.”




Me llevó un largo tiempo darme cuenta de que Dios me ama y quiere bendecir mi vida, no por
algo que haya hecho o que vaya a hacer. Pasaron años antes de darme cuenta de que no
podía hacer nada para lograr que Dios me amara más. Como el amor de Dios es eterno y me
ama desde toda la eternidad, ¿cómo se podría incrementar? ¿Cómo podría hallar más favor
ante Dios? Tenía que aprender que el Dios generoso y siempre amante ya me estaba
alcanzando con amor insondable e inefable. No soy el centro del mundo, pero soy el centro del
amor de Dios. Sus previsiones se basan en su amor incondicional, no en mi fidelidad.




 Todo esto es para decir que nunca seré capaz de hacer que Dios me ame más de lo que ya
me ama. Es imposible porque ya me ama perfectamente.




 Es imposible que Dios me ame mañana más de lo que me ama hoy.




 -Extracto tomado del libro Conozco a Dios conociéndome a mi mismo por Cecil Murphey.
Pulbicado por                                                                        C
 asa Creación
. Usado con permiso




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Description: Quiz�s no sea racional, pero sinceramente pensaba que si me esforzaba mucho pod�a hacer que Dios me amara m�s. No dec�a esas palabras en voz alta y jam�s habr�a admitido que lo sent�a. Pero en lo m�s profundo de mi interior, esa era precisamente mi actitud.