Detrás de la carota del Gadafi, dos. Las Torres
españolas.
Omar Ribelles
www.quixotemorisco.es
Estremecido de espanto me tiene la aparición del Calígula del Gadafi el pasado
viernes 25 febrero 2011, entre las dos Torres españolas del Castillo rojo de Trípoli
(Hambra = Alhambra), así se las llama porque los españoles las hicieron mientras
estuvieron el Trípoli del 1510 al 1520. Pedro de Navarra fue su conquistador, Fernando
el católico todavía vivo, su hija Juana ya loca. Papá le envenenó a su heredera al
guaperas alemán del marido por razones de alta política, pero no pudo evitar que desde
entonces sólo extranjeros hayan gobernado en España, salvo en las dos repúblicas.
Siento el mismo estremecimiento que hizo salir de Madrid a García Lorca en la víspera
de la gran Guerra civil sufrida en España, más de 500.000 muertos, y encaminarse a
Granada para refugiarse de la que venía en la casa de sus dos amigos falangistas.
Detención y fusilamiento siguieron. Ya me estremecí el 12 de diciembre 2001 cuando
leí en el diario El País un artículo del judío americano Chomsky en el que garantizaba
científicamente, sólo por hambre inevitable de estudiado diseño, 10 millones de muertos
en Afganistán en los siguientes dos años. La Fao lo confirmó. Escribí rápido,
estremecido, mi artículo "Chomsky” publicado en Webislam el 16 de diciembre 2001 y
actualizado con nota de 2004. Os recomiendo que lo leáis ahora. Aunque tiene 10 años
está lamentablemente vivo, es muy bueno y vigente. Lo tenéis en la sección Biblioteca
de mi Blog www.quixotemorisco.es. Aunque prefiero estremecerme en vano, sufro al
estremecerme por hechos consumados de buena arquitectura que no han dado la cara
todavía pero que la darán si Dios no lo remedia, y sólo contamos con Dios y mi humilde
paga de pensionista. Yo creo como creen los tontos, por eso tengo pensión de menos de
600€ y me espera la hambre si Dios no lo remedia. Ya en 2009 se hablaba de 11
millones de afganos muertos. Afganistán e Irak rezuman uranio empobrecido, DU le
llaman, que mata por decenas de miles a los soldados de la Otan veteranos de las
guerras de Afganistán e Irak. La que les espera a los americanos cuando Dios se harte y
la emprenda con ellos por perversos. No paran desde que comenzaron a matar a sus
indios en 1623.
Uno conoce el percal y se estremece. Los italianos sacaron a los turcos de Libia
en 1911 y para octubre de 1931, cuando ahorcaron al patriota líder Omar al Muhtar, ya
se habían matado los imperialistas italianos a más del 50% de la población de Libia:
800.000. Son cifras oficiales aunque ignoradas en Europa. Mencionarlo por aquí está
hasta mal visto. Los libios aman su tierra como todos y luchan contra el invasor como
todos. Ahora el Pueblo la tiene tomada contra el carota de Gadafi, están hartos, por eso
la aparición de Gadafi entre las dos Torres españolas del Castillo rojo en el corazón de
la parte antigua de Trípoli es acto de teatro: Tragedia a escala 1:1 (cuando un metro en
el plano es un metro en el escenario). Calígula era también buen comediante, nombró
senador a su caballo. Ya he dicho que Gadafi supera en mucho a Calígula, nombra de
todo a sus hijos y los tiene de sucesores. En Arabia Saudita todos los reyes desde que
murió Abdelaziz en 1951, son hermanos del mismo padre y aún quedan hermanos para
rato. Todos los dictadores árabes sueñan dinastías y hacen lo mismo contra sus pueblos.
Gadafi se asoma entre las dos Torres españolas porque es el sitio del poder para el
inconsciente y consciente del Pueblo libio, tenéis que verlas aunque sea en el Google.
Gadafi ha llegado al Castillo rojo en moto, por el corredor secreto subterráneo de 40 km
que une el Castillo rojo con el exterior. Ni por helicóptero, como dicen, ni por blindados
llegó, con moto, Gadafi va a lo seguro. Teme mucho a la muerte y perder el gustazo que
le da el poder ilimitado con drogas de diseño incluidas en el sueldo. Por cierto, ahora
tiene, entre otras, a una rusa rubia de aúpa. Todas sus guardaespaldas se llaman Aisa 1,
2, 3… Es artista Gadafi, pero con bastante menos moral que los de Hollywood, en
viernes para más INRI, con gorro negro de combate ruso, entre las dos Torres españolas
del Castillo rojo con su Santa Bárbara y San Jorge matamoros, le ha dicho algo muy
serio al Pueblo libio que acaba no dejándose como todos los Pueblos. Ya el hijo de
Juana la loca, Carlos V, vio de joven el calibre del Pueblo libio con el invasor y en 1520
les pasó la patata caliente a los Caballeros de la orden de Malta que, con fervor cruzado,
aguantaron el chaparrón hasta que en 1551 no les dejaron uno vivo. A los invasores les
pasa a veces. Ali Kheireddin Al-Magribi, en 1948, sólo con su caballo negro, en dos
años recorrió el país para articularlo por la independencia y la consiguió. Sin disparar un
tiro como en Marruecos. Puso al país en pie de cabreo de tal forma que los ingleses y
franceses que se habían partido Libia a medias como herencia de Mussolini, optaron por
largarse en 1950, tenían otros problemas a los que hacer frente: Francia perder en Dien
Bien Phu y África, y los ingleses perder su imperio. No voy a contar más de la historia
de Libia por el momento aunque hay mucho sabroso que contar del mismo talante. Más
tarde, con calma, si esto de Libia acaba y no va a mayores.
Volvamos de nuevo con la moviola al carota entre las dos Torres españolas. Va
y le dice al Pueblo libio que si no se callan va a abrir “la Puerta”, alude a esa puerta que
tiene encerrado al Coco eterno. Así de sencillo, con todo el plomo de droga que atascan
los muchos kilómetros de sus capilares cerebrales, su labia no da para más, se le ve
cuando gesticula en la tele, amenaza Gadafi a su Pueblo con el Coco. Les dice que va a
abrir “la Puerta del Coco” y que se van a enterar. Lo dice con mueca de sonrisa en el
sitio del poder reconocido por todos los libios. Me hace estremecer porque abrir “la
Puerta” significa tres posibles sustos, solos, uno a uno, o juntos como me temo.
Significa la friolera de más de la mitad de la población Libia muerta y la otra
contaminada de uranio empobrecido, UD, igualito como en Irak y Afganistán que los
médicos les dicen a las mujeres que no se queden embarazadas. Yo soy un pobre
jubilata con ganas de leer tranquilo a Santa Teresa y San Juan de la Cruz, pero me
perturba el genocidio en marcha, los males intrínsecos del sagrado interés compuesto y
“la Puerta”, ese taurino portón de los sustos que va a abrir el canalla del Gadafi en
Libia. Tres posibilidades le veo a esa “Puerta” que el Gadafi y sus hijitos tienen en su
retaco tipo Schwarzenegger, lupara en Italia, recortada en los periódicos:
1. Dinero
200.000.000.000 USDollars se le reconocen seguros en su poder, tendrá más seguro. El
Sha del Irán, hijo de un sargento golpista amigo de los ingleses, no pensaba en otra. Con
esto puede comenzar a corretear por sus refugios atómicos secretos del desierto del
Sahara y a pagar en contante mercenarios y/o empresas especializadas que las hay y
muy buenas. Puede matar a cientos de miles hasta que se pongan los americanos,
ingleses y los de la OTAN y pase lo mismo que en Irak, Afganistán y Palestina que casi
no queda un palestino en su tierra de siempre.
2. Armas
Que las tiene. Saddam Hussein, otro pringado de los americanos como Gadafi, no tenía
bombas atómicas ni nada peligroso, nada de nada, sólo mucho petróleo, pero Gadafi sí
que tiene horrores para aplicar a su Pueblo. Está armado hasta los dientes contra su
Pueblo, pero tropieza con el pundonor y lo que hay que tener de sus mandos
intermedios. Su ministro del interior se fue para Bengasi al primer día y la fuerza aérea
deserta. Por eso sólo confía el canalla en los mercenarios y en sus hijitos. Los hijitos,
unos piezas, han amenazado con quemar los campos de petróleo para dejar al país a cero
y su papá, a la contra, con el dinero en el refugio atómico del Sahara. Hasta que se
pongan los americanos, ingleses y los de la Otan y pase lo mismo que en Irak y
Afganistán.
3. Los americanos
Los americanos y sus amigos los banqueros, existe sólo un banquero en el mundo, se
llama Rothschild, tienen ya rediseñado el nuevo Oriente medio: va de Mauritania hasta
Rusia, China e India con toda la panza de África hasta su cuerno en Somalia. Son gente
muy preparada y albergan en este nuevo Oriente Medio ya en llamas, bastante más de
700 bases militares en funcionamiento. Son gente muy preparada, y, con experiencia de
caballo ganador, así hablan los de Harvard. Algo muy gordo están tramando y ya está en
marcha con lo de Túnez. Desconozco la agenda pero si la estrategia que hará strip-tease
poco a poco en la televisión. Lo limitado de mi pensión no me permite ir a más, no
tengo medios ni casi palabras. En Libia en 2011, como en Kuwait en 1991, empezarán
los americanos quemando todos los campos de petróleo para volver a empezar, mucho
dinero a ganar con lo mismo que en Irak y Afganistán. Lo dijo por televisión Jaif al
Islam (Espada del Islam), el segundo bastardo del canalla, con el dedo y la mala cara
apuntando a las cámaras. Justo al comienzo, lo dije. A Gadafi le pusieron en el poder, lo
mismo que a Saddam Hussein y a todos los demás los americanos, hace 42 años:
“¿Quién te ha puesto a ti en el Poder?”, le espetó el rey Abdallah de Arabia Saudí en
Egipto hace cinco años, en una cumbre de la Liga árabe que la televisión estaba dando
en directo sin margen de seguridad. Cortaron el rifi rafe, pero el mundo árabe todavía se
ríe. Algo le dijo Gadafi que provoco ese pronto fuera del consenso de silencio que todos
mantienen o sus señoritos los matan. La monarquía Saudí fue instaurada por los ingleses
en 1720 para derrotar al imperio turco y ponerse ellos, como así hicieron en 1923
cuando ganaron esa guerra tricentenaria con los idiotas de los árabes como sus aliados.
Los americanos son dignos hijos de la pérfida Albión. Alguno dice que siguen siendo
colonia inglesa, manda Rothschild desde la City de Londres y es el dueño de todos los
bancos centrales del mundo menos China e Irán ya en el cerco.
Ojala todo esto que escribo sea paranoia de las mías y dentro de una semana me
vea tomando thé verde en Trípoli, entre las dos Torres españolas del Castillo rojo. De
paso me bajaré al sur de Libia, mis amigos libios pagan, y aprenderé a hacer ese pan con
dátiles fermentados que gusta tanto, de siempre, al Pueblo libio. Dios lo quiera. Mi
vocación de espía industrial no llega a más en esta crisis. No tengo más pretensiones,
para sobrevivir, solo con mi pensión me basta.