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microorganismos_y_sistemas_de_defensa ... - Colegio Humberstone

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10/20/2011
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GUIA DE ESTUDIO: MICROORGANISMOS Y SISTEMAS DE DEFENSA



Nombre:_____________________________ Cuarto Medio________________



1. Bacterias PROFESOR: MANUEL DANIEL M.

Las bacterias son microorganismos procariotas de organización muy sencilla



Si bien la célula bacteriana carece de la mayoría de las estructuras típicas de una célula eucarionte,

mantiene varios puntos de coincidencia estructural y funcional.

El citoplasma presenta un aspecto viscoso, y en su zona central aparece un nucleoide que contiene la

mayor parte del ADN bacteriano. No está rodeado por membrana, es circular y de doble hebra como el ADN

eucarionte. Para tener una idea del tamaño de este ADN, Escherichia coli posee 4 millones de pares de bases,

que representan alrededor de 4 mil genes (en un ser humano, los genes se calculan en 30 mil aproximadamente).

Todo esto es una estructura que ocupa cerca del 10% del volumen total de la bacteria y que linealmente mide 1

mm de largo (poco más de 1 metro en seres humanos). Cabe señalar que en bacterias, los procesos de

transcripción y traducción son similares a los de eucariontes.

En algunas bacterias, aparecen fragmentos circulares de ADN con información genética dispersos por el

citoplasma: los plásmidos o plasmidios, los mismos que son utilizados en la técnica del ADN recombinante.

La membrana plasmática presenta invaginaciones, que son los mesosomas, donde se encuentran

enzimas que intervienen en la síntesis de ATP y los pigmentos fotosintéticos en el caso de bacterias

fotosintéticas, de manera análoga a las crestas mitocondriales y los tilacoides plastidiales, respectivamente.

En el citoplasma se

encuentran inclusiones de Figura 7. Estructura de una bacteria. La cápsula, fimbrias, flagelo y plasmidios, no

siempre están presentes en todos los tipos de bacterias

diversa naturaleza química.

Muchas bacterias

pueden presentar flagelos

generalmente rígidos,

implantados en la membrana

mediante un corpúsculo

basal. Pueden poseer

también, fimbrias o pili muy

numerosos y cortos, que

pueden servir como conductos

de intercambio de ADN de una

célula a otra.

Poseen ARN y

ribosomas característicos,

para la síntesis de proteinas.

La pared celular

bacteriana, al igual que la pared de la célula vegetal, queda por fuera de la membrana plasmática. Es rígida y

está formada normalmente por una molécula compleja llamada peptidoglicán. Es una estructura fuerte que ha

evolucionado para contrarrestar la gran presión osmótica que se genera en el citoplasma por el alto contenido de

solutos. Esta presión llega a ser de varias atmósferas. En Escherichia coli se estima que llega a 2 atmósferas y

en otras bacterias alcanza a 8 atmósferas (¡50 veces la presión con que sale la sangre desde el corazón!). Por lo

tanto, la función de la pared celular es prevenir la lisis de la bacteria. Además, la pared celular es la responsable

tanto de la forma de la bacteria como de su designación de carácter taxonómico: Gram positivo / Gram negativo.





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Las bacterias Gram + poseen una capa de peptidoglicán grueso, mientras que las Gram – presentan una capa

más delgada cubierta por una membrana plasmática externa, similar a la bicapa lipídica clásica.

Como las bacterias desprovistas de la pared celular no pueden vivir, algunos antibióticos, tales como la

penicilina y sus derivados, tienen como blanco inhibir enzimas necesarias para fabricar la pared celular. También,

la enzima lisosima presente en las lágrimas, es capaz de digerir el peptidoglicán de la pared celular bacteriana y

así ayuda a prevenir la entrada de las bacterias al organismo. Esta enzima es parte de la primera línea de

defensa del organismo contra las infecciones bacterianas del ojo.

Por fuera de la pared, algunas bacterias poseen una cápsula (no confundir con la cápside viral), la que se

relaciona con la resistencia a la fagocitosis por parte de células de defensa del organismo infectado.



Actividad 2: Variedad de formas de bacterias

A partir de esta estructura básica, existe una gran diversidad de bacterias, en cuanto a forma, tamaño,

metabolismo, hábitat, modo de vida, etc. La figura 8 muestra algunas de las formas más típicas de bacterias y la

figura 9 presenta micrografías de algunas de las especies más representativas. Tu tarea simplemente es anotar

bajo el nombre de Figura 8. Variedad de formas de bacterias

cada especie, el

tipo de forma que

tendría según la

nomenclatura de

la figura 8.









Figura 9. Algunos tipos representativos de bacterias









Staphylococcus Vibrio Cianobacteria









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Agrobacterium Nitrosomona Espiroqueta



Las bacterias se reproducen asexualmente, mediante fisión binaria



Las bacterias se reproducen en forma

asexual, por lo común mediante fisión binaria, Figura 10. Fisión binaria en una bacteria

mecanismo también conocido como bipartición. Este

proceso consiste en que una célula madre da origen

a dos células genéticamente idénticas, pero de

menor tamaño. Primero se duplica el ADN

bacteriano circular con ayuda de ADN polimerasa, y

después se forma una pared transversal por

crecimiento interno de la membrana plasmática y la

pared celular, tal como se muestra en la figura 10 y

11.

Algunas especies de bacterias, tras dividirse,

mantienen a las células hijas unidas a través de las

membranas. Esta característica permite formar

colonias bacterianas, que facilitan mucho su

identificación, pues cada especie que forma estas

agrupaciones, lo hace de una forma especial: en una

sola hilera unidimensional (como Staphylococcus de

la página anterior), en dos dimensiones, en racimos,

etc.

La fisión binaria ocurre muy rápido. En

condiciones ideales, algunas bacterias se dividen a intervalos de 20 minutos. A ese ritmo, si no hay interferencia,

una bacteria daría origen a más de mil millones de bacterias en 10 horas. Sin embargo, las bacterias no pueden

reproducirse a esta rapidez durante mucho tiempo, porque pronto la falta de alimento o la cumulación de

productos de desecho lo impedirían.

Otros mecanismos reproductivos que utilizan las bacterias con gemación y fragmentación, igualmente

asexuales.









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Figura 11. Escherichia coli a punto

de dividirse.

A la izquierda, una micrografía

electrónica de transmisión y arriba,

una micrografía electrónica de barrido





Actividad 3: Análisis de curva de crecimiento bacteriano y sus consecuencias



La siguiente es una típica

curva de crecimiento

bacteriano, la que se

obtiene tras inocular o

sembrar un medio de cultivo

con un pequeño número de

bacterias.









a) Describe e interpreta el comportamiento de la curva en cada una de las etapas del crecimiento bacteriano:

latencia, logarítmica o exponencial, estacionaria y declinativa.

b) ¿Sería posible que un cultivo de células eucariontes proliferaran de la misma manera? Justifica

c) Elabora tu propia curva de crecimiento exponencial, completando la siguiente tabla del crecimiento

poblacional de una bacteria a lo largo de las 24 horas de un día. Construye el gráfico correspondiente en tu

cuaderno. ¿Qué forma tiene este gráfico? Realiza un segundo gráfico con los mismos datos, pero esta vez en

el eje Y utilizarás una escala en donde los valores serán 10, 100, 1000, 10000, 100000, 1000000 dispuestos





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en intervalos regulares. ¿Cuál es la nueva forma del gráfico? ¿Qué gráfico te parece más apropiado para

mostrar estos resultados?





Intervalo de tiempo

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24

n 1 2 4 8





d) ¿Se te ocurre una manera de calcular cuántas bacterias habrá en un intervalo muy posterior, sin necesidad

de calcular los valores previos? Por ejemplo, ¿cuántas bacterias habrá a las 30 horas?

e) ¿Qué importancia tendrá la fase de crecimiento en que se encuentra una colonia bacteriana respecto a la

administración de antibióticos? ¿Cuál será el mejor momento para aplicar los antibióticos?

f) Si la fisión binaria es un proceso asexual, que genera réplicas exactas a la primera célula, ¿a qué se podría

deber que tras la aplicación de un antibiótico no mueran todas las bacterias?

g) Una determinada sustancia produce mutaciones en el ADN y se quiere saber si cierto lugar está contaminado

con tal sustancia. ¿Cómo podrían utilizarse los cultivos bacterianos para averiguar el nivel de esta sustancia

en el ambiente? Propone un método.

Las bacterias son capaces de generar variabilidad mediante mecanismos de transferencia génica



La transferencia génica se refiere al movimiento de la información genética entre los organismos. En

eucariontes esto ocurre generalmente por reproducción sexual. En bacterias existen tres mecanismos de

transferencia de genes: transformación, transducción y conjugación, ninguno de los cuales involucra la

reproducción sexual.

La importancia de la transferencia génica se debe a que aumenta enormemente la diversidad genética

entre organismos. Si bien las mutaciones dan cuenta de cierta diversidad, la mayor parte de la diversidad

genética en bacterias proviene de la transferencia génica. Tal diversidad es vital para explicar de qué manera las

bacterias han sido capaces de evolucionar a través del tiempo. Los organismos con genes que les permiten

adaptarse a un ambiente determinado sobreviven y se reproducen mientras que los que no tienen esos genes,

mueren. Si todos los organismos fueran genéticamente idénticos, todos sobrevivirían y se reproducirían, o todos

perecerían.



a) Transformación:

Según este mecanismo, las bacterias tienen la capacidad para incorporar ADN desde el medio ambiente,

que en la naturaleza proviene de bacterias destruidas. Como ya se ha visto, esta propiedad se utiliza en el

laboratorio para clonar genes que previamente son introducidos en plasmidios (Griffith, 1928).



b) Conjugación:

El material genético se transfiere de una bacteria a otra por un proceso que requiere el contacto entre el

donador y el aceptor y pueden pasar mayores cantidades de ADN que en la transformación. De hecho, puede

traspasarse hasta un cromosoma entero.









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Fue descubierta en 1946 por Joshua

Lederberg cuando aún era estudiante de

medicina. En sus experimentos, utilizó cepas

mutantes de E. coli, que eran incapaces de

sintetizar ciertas substancias. Eligió dos cepas

con defectos en vías metabólicas distintas y las

cultivó en medios de cultivo que carecían de la

sustancia importante para el crecimiento de

cada cepa. Las bacterias no crecieron. Pero

observó que al ponerlas juntas eran capaces de

crecer en el medio que carecía de los

nutrientes. Ver figura 12.

El fenómeno se explica por un traspaso

de información genética de una cepa a otra, que

por esto adquiere la capacidad de sintetizar los

nutrientes requeridos para su crecimiento. Esta

propiedad se transmite a las generaciones

siguientes. El mecanismo involucra el paso de

plasmidio de una bacteria a otra por intermedio

de un tubo que las interconecta. Ver figura 13.

Cabe recordar que en los plasmidios se

encuentran genes de resistencia a antibióticos y

de virulencia que pueden ser traspasados de

una bacteria a otra. Figura 12. Experimento de Lederberg que demostró

mecanismo de conjugación









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c) Transducción:

Corresponde al mecanismo mediante el cual un virus fago transfiere genes

bacterianos de una bacteria a otra, a través del proceso replicativo del virus.



Actividad 4: Usando la breve descripción anterior y lo aprendido sobre replicación

viral tras un ciclo lisogénico, sugiere un esquema que explique la transducción

bacteriana y dibújalo en tu cuaderno.





Las bacterias desempeñan muchas funciones importantes para otras formas

de vida



Las bacterias son capaces de colonizar hábitats tan diversos, en parte

porque son capaces de usar una amplia variedad de fuentes de alimento. Las

algas verdi-azules (que en realidad, son bacterias) participan en una fotosíntesis

parecida a la que realizan las plantas. Otras bacterias, las quimiosintéticas,

obtienen energía a través de reacciones que combinan el oxígeno con moléculas

inorgánicas como el azufre, el amoniaco o los nitritos. En este proceso, liberan en

la tierra sulfatos o nitratos, nutrientes esenciales para las plantas. Muchas

bacterias, llamadas anaerobias, no dependen del oxígeno para extraer la energía.

Algunas, como las bacterias que causan el tétanos, se envenenan con el oxígeno.

Otras son oportunistas, participando en la fermentación cuando falta oxígeno y

cambian a la respiración celular (proceso más eficiente) cuando hay oxígeno

disponible. Anaerobios como las bacterias de azufre obtienen energía de un tipo

exclusivo de fotosíntesis bacteriana. Usan el sulfuro de hidrógeno (H2S) en lugar del

agua (H20) para la fotosíntesis, y liberan azufre en lugar de oxígeno.

Algunas bacterias tienen la propiedad poco común de romper la celulosa,

componente principal de las paredes celulares de las lanzas. Algunas de éstas han

entrado en una relación simbiótica literalmente "vivir juntos") con un grupo de

mamíferos llamados rumiantes. Las bacterias viven en los tractos digestivos de los

rumiantes y ayudan a liberar los nutrientes de los forrajes vegetales que el animal

no puede separar por sí mismo. Las bacterias simbióticas también habitan los

intestinos de los seres humanos. Estas se alimentan de los alimentos no digeridos y

Figura 13. Proceso de sintetizan nutrimentos como las vitaminas K y B12, que absorbe el cuerpo.

conjugación Otra forma de simbiosis bacteriana de enorme importancia ecológica y

económica es el crecimiento de las bacterias que fijan nitrógeno en nódulos especializados de las raíces de algunas

plantas, como las legumbres. Estas bacterias captan el gas nitrógeno (N2, que la tanta no puede utilizar en forma

directa) del aire atrapado en el suelo y lo combinan con hidrógeno para producir amoniaco NH4+), un nutrimento

importante para las plantas. Las bacterias también son importantes en la producción de alimentos para seres

humanos, como el queso, el yoghurt y la salsa de soya. El envejecimiento de la carne lo suavizan empleando una

digestión bacteriana controlada.

Las bacterias en su mayor parte son heterotróficas, obtienen energía al desdoblar moléculas orgánicas

complejas (que contienen carbono), la cantidad de compuestos que son atacados por las bacterias es asombroso.

Casi cualquier cosa que los seres humanos puedan sintetizar -incluyendo a los detergentes y el benceno, solvente

venenoso- puede ser destruido por las bacterias. La expresión biodegradable (que significa "desdoblada por seres

vivientes") se refiere en general al trabajo de las bacterias. Aun el petróleo es biodegradable. Poco después de que

un barco petrolero vació 11 millones de galones de petróleo en el Brazo de Mar Príncipe William, en Alaska, los

investigadores de la Exxon rociaron las playas, bañadas en petróleo, con un fertilizante que favorece el crecimiento



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de las poblaciones naturales de las bacterias que consumen petróleo. Dentro de los 15 días siguientes, los

depósitos de petróleo se habían reducido de manera notoria en comparación con las zonas no rociadas.

El apetito de algunas bacterias por casi cualquier compuesto orgánico es la clave de su labor trascendental de

descomposición dentro de los ecosistemas. Mientras se alimentan a sí mismas, las bacterias descomponen

productos de desecho y cuerpos muertos de plantas y animales, liberando nutrimentos para usarse otra ver y

permitir así, su reciclado, lo cual da la base para la continuación de la vida en la Tierra.







3. El Sistema Inmune



La comprensión de la organización y funcionamiento del sistema inmune ha sido el producto de muchos

años de investigación científica (texto complementario de referencia)



El concepto de enfermedad imperante durante los siglos XVII y XVIII establecía que los hombres y animales nacían trayendo

consigo las semillas u óvulos de las diferentes enfermedades. Cada una de estas semillas podría luego ser fecundada y producir la

enfermedad. Ya que estas semillas serían únicas, una vez que una determinada enfermedad se presentara ésta no volvería a aparecer.

Con esto entonces, se daba una explicación plausible a la inmunidad adquirida. Sería a partir de 1870 y gracias al trabajo de Louis

Pasteur, Robert Koch y otros destacados científicos que se logró la identificación de los agentes infecciosos y la elucidación de sus

mecanismos de acción.

Los nuevos conceptos de patogénesis de las enfermedades y en especial la

demostración de Pasteur de que la inmunidad adquirida contra la tóxina del cólera podría ser

inducida inmunizando con cepas atenuadas de los patógenos dieron un gran impulso al avance

de la Inmunología. En 1880, Louis Pasteur en colaboración con Emile Roux descubrieron

variaciones en la patogenicidad de diferentes cepas de un determinado microorganismo y

algunas de estas cepas producían enfermedades menos severas que otras. Estos

investigadores diseñaron técnicas para la atenuación de cultivos de bacterias virulentas que

producen la enfermedad del cólera en aves, encontrando que pollos que se han recuperado de

un ataque de cólera inducido por una cepa atenuada eran protegidos de una nueva infección

con cepas más letales. Este trabajo, que estuvo basado sobre las investigaciones de Edward

Jenner sobre la vacunación contra la viruela, abrió un nuevo campo de investigación sobre la

inmunización preventiva. Posteriormente, Pasteur realizaría similares trabajos investigando el Fig. 14. Louis Pasteur (1822 – 1895)

antrax, la rabia y otras enfermedades infecciosas.

En 1888 Emile Roux y Alexandre Yersin demostraron que una toxina soluble podía ser aislada desde los sobrenadantes de

cultivos del microorganismo de la difteria. Ellos encontraron que la toxina por sí sola producía en animales experimentales los mismos

síntomas que la enfermedad, lo que significaba que en algunos casos no era el microorganismo en sí sino que una exotoxina producida

por el patógeno la responsable de la difteria. Dos años después, von Behring y Kitasato observaron que animales inmunizados con

toxinas del tétano y de la difteria producían algo en su sangre capaz de neutralizar y destruir la toxina previniendo la enfermedad. Estos

científicos utilizaron suero de estos animales inmunizados en niños infectados logrando una significativa mejoría y cura, especialmente

cuando el suero era utilizado en etapas tempranas de la enfermedad. La substancia capaz de combatir a la toxina fue llamada antikörper

(anticuerpo) y el material responsable de generar estos anticuerpos se conocieron como antígenos. Los hallazgos de von Behring

abrieron un nuevo campo de investigación para el tratamiento de nuevas enfermedades conocido como seroterapia y von Behring

recibió el Premio Nobel de Medicina en 1901.

Con la demostración de que la inmunidad puede ser transferida pasivamente a través del suero quedó claro que los

anticuerpos correspondían a sustancias que debían formarse en el cuerpo de la persona inmunizada. Una de las teorías que surgieron

proponía que el antígeno llevaba la información necesaria para reaccionar específicamente con una molécula de anticuerpo. Sin

embargo, esta hipótesis fue rápidamente descartada al observar que se producía una mayor cantidad de anticuerpos que la cantidad de

antígeno inyectada. Paul Ehrlich propuso en 1897 que los anticuerpos eran macromoléculas que se complementaban con la estructura

de los antígenos en una forma específica y que funcionaban como receptores en la superficie de las células. Ehrlich postuló que estos

receptores serían seleccionados para un antígeno específico conduciendo a su pérdida lo que estimularía la sobreproducción

compensatoria de receptores que aparecerían en la sangre como anticuerpos circulantes. Por esta teoría, la que influyó por décadas el







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estudio de la Inmunología, y por sus importantes trabajos en el tratamiento químico de enfermedades como la tripanosomiasis y la sífilis,

Paul Ehrlich recibió el Premio Nobel de Medicina en 1908.

Una nueva e interesante observación en el campo de la Inmunología fue realizada por Jules Bordet en 1899. Bordet encontró

que anticuerpos específicos para eritrocitos en conjunto con otro factor del suero no específico llamado complemento podían causar la

destrucción de los eritrocitos (hemólisis). Además, él encontró que los componentes de esta reacción podían ser precisamente

cuantificados (titulación) con lo cual se abrió una nueva aproximación en el diagnóstico de las enfermedades. Desde ese momento la

sangre de un paciente podía ser examinada para la presencia de ciertos anticuerpos con lo cual ahora una determinada enfermedad

podía ser seguida serológicamente. Bordet recibió el Premio Nobel de Medicina en 1919. Estos hallazgos fueron utilizados por August

von Wassermann y sus colegas para crear un test de diagnóstico contra la sífilis basado en reacciones de antígeno y anticuerpo. Las

anteriores observaciones sobre anticuerpos dirigidos contra eritrocitos capaces de producir aglutinación y hemólisis llevaron a Karl

Landsteiner a proponer que los seres humanos podían ser divididos en varios grupos dependiendo de la presenciade aglutininas

específicas para los eritrocitos de otros humanos. Esta clasificación sería la base para el actual sistema ABO de grupos sanguíneos.



Los historiadores de las ciencias reconocen que las eras en las que mayor avance se

ha logrado en un determinado campo del conocimiento corresponden a aquellas épocas en las

cuales se ha generado una disputa entre dos escuelas de pensamiento. En los primeros años

de la Inmunología esto ocurrió entre los que defendían la teoría celular de la inmunidad y

aquellos que proponían que toda la inmunidad estaba basada en la acción de los elementos

humorales (anticuerpos). El máximo defensor de la teoría humoral fue Paul Ehrlich mientras

que la teoría celular fue propuesta por el ruso Ilya Metchnikoff. Metchnikoff fue el primero en

postular que los leucocitos podían cumplir un importante papel en la defensa del cuerpo contra

las enfermedades infecciosas en virtud de sus capacidades fagocíticas. Metchnikoff se graduó

de Biólogo y en 1865 descubrió la digestión intracelular en invertebrados hecho que

posteriormente influiría notablemente en sus observaciones en el campo de la Inmunología.

Durante su trabajo en embriología comparada, Metchnikoff observó que dentro de las larvas de

estrella de mar existían células móviles las cuales propuso podrían de alguna manera participar

en la defensa del cuerpo. Para comprobar su idea, Metchnikoff introdujo en las larvas una

pequeña espina proveniente del árbol de Navidad que él había preparado para su hijo. Al día

siguiente, observó que la espina estaba rodeada por células móviles. Como ya era conocido Fig. 15. Paul Ehrlich (1854 – 1915)

que cuando en animales que poseen un sistema vascular ocurre una inflamación se produce

una movilización de leucocitos dentro de los vasos sanguíneos, Metchnikoff postuló que los leucocitos podían ingerir y digerir bacterias

infecciosas tal y como él había observado durante sus estudios iniciales de digestión intracelular en invertebrados. Como una prueba

adicional a su teoría, Metchnikoff describió que las esporas de hongos presentes en pequeños crustáceos eran atacadas por los

fagocitos del crustáceo. Sin embargo, sus teorías encontraron una fuerte oposición entre los patólogos los que consideraban que los

macrófagos que acompañaban la inflamación provocaban un daño mayor y no tenían un efecto protector. De hecho, en ese tiempo se

postulaba que las células fagocíticas si bien podían ingerir a los patógenos éstos no eran destruidos sino que al contrario eran

transportados por todo el cuerpo siendo la causa de la diseminación de la enfermedad. A pesar de esta oposición Metchnikoff continuó

con sus experimentos y demostró que un exudado peritoneal rico en macrófagos activados era capaz de proteger a otro huésped frente

a la inyección peritoneal de una dosis letal de diferentes bacterias patógenas. Este experimento correspondería al primer uso de lo que

en la actualidad se conoce como inmunoterapia no-específica. En 1908 y como un intento por conciliar las posturas celular y humoral de

la inmunidad se les otorgó a Paul Ehrlich y a Elie Metchnikoff el Premio Nobel de Medicina. Posteriormente, quedaría claro que estas

dos teorías son los componentes fundamentales de la respuesta inmune.





Actividad 5:

Las siguientes afirmaciones intentan registrar si lograste una lectura comprensiva del texto acerca de los

comienzos de la inmunología. Márcalas si crees que son correctas. Procura hacerlo sin releer el texto.

a) _____ Inmunización preventiva es una reacción normal frente a los antígenos de enfermedades

b) _____ El contacto con un antígeno estimula la formación de anticuerpos

c) _____ Un antígeno puede ser una partícula de polvo

d) _____ La respuesta inmune ocurre mediante anticuerpos y no en base a los glóbulos blancos

e) _____ Los anticuerpos son células especializadas en la defensa del organismo

f) _____ Todos los anticuerpos poseen funciones relativas a la defensa inmune

g) _____ La inmunología es una ciencia que ha requerido el trabajo complementario de muchos científicos







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El respuesta inmune es un sistema de defensa interno



Los animales tienen mecanismos de defensa interna que los protegen contra organismos causantes de enfermedad que

ingresan en el cuerpo en aire, alimento y agua y a través de lesiones en la piel. Entre los microorganismos que causan enfermedades

(denominados patógenos) se incluyen virus, bacterias, hongos y protozoarios. La defensa interna depende de la capacidad de un

organismo de distinguir entre lo propio y lo ajeno. Tal reconocimiento es posible porque los organismos son bioquímicamente únicos.

Las células tienen proteínas de superficie que difieren de las propias de las células de otra especie o incluso de las de otros miembros

de la misma especie. Un animal reconoce sus propias células e identifica como ajenas las de otros animales.

Los agentes patógenos producen macromoléculas que el cuerpo reconoce como ajenas (o extrañas). Una sola bacteria puede

tener de 10 a más de 1000 macromoléculas distintas en su superficie. También es posible que los patógenos secreten macromoléculas,

algunas de las cuales son tóxicas para la mayor parte de los organismos. Cuando un patógeno invade a un animal, sus macromoléculas

características estimulan los mecanismos de defensa del animal.

El término inmune proviene de una palabra latina que significa “seguro” o “a salvo”. La inmunología, que es el estudio de los

mecanismos de defensa interna, es uno de los campos de investigación biomédica en más rápido cambio y más fascinantes de la

actualidad. Una reacción inmunitaria o inmunorreacción implica el reconocimiento de macromoléculas extrañas y una reacción (o

respuesta) encaminada a eliminarlas. Las inmunorreacciones dependen de la comunicación entre células, o señalización celular. Como

se estudió en capítulos previos, un aspecto importante de la señalización celular es la transducción de señales, o sea la conversión de

una señal extracelular en una serie de procesos intracelulares.

Los dos tipos principales de inmunorreacciones son las inespecíficas y las específicas. Los mecanismos de defensa

inespecíficos, también llamados inmunorreacciones innatas, dan protección general contra los patógenos. Estos mecanismos impiden la

entrada de la mayor parte de los agentes patógenos al organismo, y rápidamente destruyen los que llegan a superar las defensas

externas. Por ejemplo, la cutícula o la piel constituyen una barrera contra los patógenos que entran en contacto con el cuerpo del animal.

La fagocitosis de bacterias invasoras es otro ejemplo de mecanismo de defensa inespecífico. Las inmunorreacciones innatas suelen ser

activadas por las propiedades químicas del agente extraño.

Los mecanismos de defensa específicos están destinados de manera exclusiva a combatir macromoléculas específicas

propias de cada agente patógeno. Las inmunorreacciones específicas también se denominan inmunorreacciones adquiridas o

adaptativas. Las inmunorreacciones (o inmunorrespuestas) específicas están dirigidas hacia el tipo específico de sustancia extraña o

agente patógeno que ha penetrado en el cuerpo del animal. Cualquier molécula que pueda se: reconocida de manera específica como

extraña por células del sistema inmunitario se denomina antígeno. Muchas macromoléculas, incluídas proteínas, ARN, ADN y algunos

carbohidratos, son antígenos. Un mecanismo de defensa específico importante es la producción de anticuerpos, proteínas altamente

específicas que reconocen antígeno; específicos y se unen a ellos. En los animales complejos, en los mecanismos de defensa

específicos participa la memoria inmunitaria, que es la capacidad de reaccionar de manera más eficaz la segunda ocasión que

moléculas extrañas dadas invaden el cuerpo.

A veces el sistema inmunitario funciona incorrectamente y ataca los tejidos corporales como si éstos fueran patógenos. Otras

veces el cuerpo es superado por los patógenos. El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el SIDA, infecta linfocitos T,

componentes importantes del sistema inmunitario.





Los mecanismos de defensa interna son distintos entre invertebrados y vertebrados



Todas las especies de invertebrados que se han estudiado tienen la capacidad de distinguir entre lo propio y lo ajeno. Los

invertebrados montan reacciones de defensa (inmunorreacciones o inmunorrespuestas) inespecíficas como fagocitosis y reacción

inflamatoria. La mayor parte de ellos también son capaces de alguna especificidad en sus inmunorreacciones.

Las células de la esponja de mar poseen glucoproteínas específicas en sus superficies que les permiten distinguir entre lo

propio y lo ajeno (o extraño). Cuando se mezclan células de dos especies distintas de esponjas, se reagrupan en la especie respectiva.

Cuando esas dos especies son forzadas a vivir en contacto mutuo, en la región de contacto se destruye el tejido. Los cnidarios también

rechazan tejido injertado y destruyen tejidos ajenos.

Los invertebrados con celoma tienen fagocitos ameboides que engullen y destruyen bacterias y demás materia extraña.

Muchos invertebrados celomados también tienen sustancias en la hemolinfa que matan bacterias, desactivan las células de algunos

patógenos y causan la aglutinación de algunas células ajenas. En los moluscos, estas sustancias de la hemolinfa favorecen la

fagocitosis por los fagocitos.

Determinados cnidarios (como los corales) y artrópodos (como los insectos) poseen mecanismos inmunitarios específicos y

memoria inmunitaria. En ellos y en algunos equinodermos y cordados simples, parece ser que el organismo recuerda antígenos por un

lapso breve y puede reaccionar de manera más eficaz en un segundo encuentro con los mismos patógenos. Equinodermos y tunicados

son los animales más simples conocidos que tienen leucocitos diferenciados que realizan funciones inmunitarias limitadas.

Como los invertebrados, los vertebrados se protegen contra los patógenos mediante mecanismos de defensa inespecíficos y

específicos. En los vertebrados son posibles inmunorreacciones específicas más complejas porque poseen un sistema linfático

especializado. Sólo los vertebrados tienen linfocitos, glóbulos blancos especializados en realizar inmunorreacciones.



10

Actividad 6: Elabora una tabla de doble entrada con las variables: “Invertebrado/vertebrado” y “Respuesta específica/inespecífica”.



De esta manera, el sistema inmune es un notable mecanismo de defensa, cuya forma más avanzada se encuentra en los

vertebrados superiores. Provee al organismo de mecanismos para montar respuestas rápidas, altamente específicas y protectoras

contra un millar de microbios potencialmente patogénicos que abundan en el medio ambiente. Su importancia se puede apreciar en los

trágicos casos de inmunodeficiencia tanto genética como adquirida por virus VIH. La función fisiológica del sistema inmune es la defensa

contra los microbios. Sin embargo, también las sustancias extrañas al organismo que no son infecciosas pueden desencadenar una

respuesta inmune. Por esto se define la inmunidad como la reacción contra las sustancias ajenas al organismo, incluyendo microbios y

macromoléculas tales como proteínas y polisacáridos.

El concepto de inmunidad puede venir de tiempos muy remotos, como lo sugiere la costumbre china de hacer a los niños

resistentes al smallpox mediante la inhalación de polvo obtenido de las lesiones de la piel de los enfermos durante su etapa de

recuperación.

Se puede manipular la función del sistema inmune bajo condiciones controladas, tal como ocurre en la vacunación. Como se

menciona más arriba, el primer ejemplo de este tipo de manipulación fue la vacunación exitosa realizada por Edward Jenner, un médico

inglés, contra la viruela. A Jenner le llamó la atención que los lactantes que se recuperaban de la enfermedad nunca la desarrollaban de

nuevo. En base a esto, inyectó material extraído de una pústula en el brazo de una niño de 8 años. Cuando este niño fue después

inoculado intencionalmente con el agente de la viruela no se desarrolló la enfermedad. Este método introducido el año 1798 permanece

hasta ahora como la forma más efectiva de prevenir las infecciones.

Para dimensionar el efecto que ha tenido la comprensión del sistema inmune y su manipulación mediante la vacunación

masiva, puede revisarse la siguiente tabla, que muestra la efectividad de la vacunación para algunas enfermedades infecciosas

corrientes.









Figura 16. Estadísticas anuales para algunas de las enfermedades infecciosas más comunes en Chile. Para todos los casos, la

columna con cifras de 1992 implican el desarrollo y aplicación de vacunas específicas para cada enfemedad







Existen componentes de la inmunidad que son innatos e inespecíficos



La inmunidad innata o innespecífica incluye aquellos mecanismos que posee el organismo para combatir a los microbios antes

de que ocurra una infección. Corresponde a la primera línea de defensa contra los agentes patógenos. Entre sus principales

componentes se encuentran las barreras físicas y químicas, células fagocíticas y proteínas plasmáticas.

La piel constituye una gruesa barrera física que impide o dificulta el ingreso de los patógenos. Además, su permanente

renovación permite la eliminación de aquellos microoganismos que se encuentren en su superficie. Es muy poco probable que las

bacterias ingresen por la piel si esta está intacta. En cambio, cuando se rompe por algún corte o quemadura, sirve de canal expedito

para las infecciones. Junto con ser una barrera física, impuesta principalmente por la queratina, la piel posee mecanismos químicos de

defensa: el sudor y el sebo. Mientras el sudor aporta lisozima, enzima que degrada las paredes celulares de las bacterias, el sebo

acidifica la superficie de la piel, lo que también inhibe el crecimiento bacteriano. La lisozima también está presente en las lágrimas y la

saliva.









11

Los microorganismos que ingresan en el cuerpo con el alimento suelen ser destruidos por las secreciones ácidas y enzimas

del estómago. Los patógenos que entran en el cuerpo con el aire inhalado suelen ser filtrados por los pelos de la nariz o atrapados por el

revestimiento mucoso adhesivo de las vías respiratorias, donde por lo común destruidos por fagocitos. Ver figura 17.

Los fagocitos son,

precisamente, la segunda línea

defensiva. Corresponden a glóbulos

blancos, ya sea macrófagos o

neutrófilos. Los macrófagos derivan de

un precursor presente en la sangre,

que aún no ha terminado su

diferenciación, el monocito. Cuando el

monocito abandona la sangre y pasa a

ciertos tejidos, completa su

Figura 17. Macrófagos atrapando y fagocitando bacterias diferenciación y origina a los

macrófagos. Cada macrófago puede llegar a fagocitar cerca de 100 bacterias en su vida. Un neutrófilo, en cambio, alcanza solo 20

bacterias. En ambos casos, la fagocitosis es inespecífica, vale decir, se produce frente a cualquier partícula extraña, sea un

microorganismo o no. Todos los animales poseen – al menos – un mecanismo defensivo de este tipo, que se considera la forma más

antigua de inmunidad.

Las células del sistema inmunitario secretan una notable cantidad de proteínas reguladoras llama citocinas, que cumplen la

importante función de constituir señales para las células durante las inmunorreacciones. Al igual que las hormonas, las citocinas actúan

en las células que las producen, regulan la actividad de células vecinas, y en algunos casos modifican las acciones de éstas. Algunos

tipos de citocinas son: interferones, interleucinas y factores de necrosis tumoral.

Cuando virus u otros parásitos intracelulares infectan células, éstas reaccionan secretando citocinas llamadas interferones. Los

interferones tipo I son producidos por macrófagos o por fibroblastos de tejidos conectivos. Los interferones tipo I inhiben la multiplicación

viral y también activan las llamadas células citolíticas naturales con acciones antivirales. Las partículas vírales producidas en células

expuestas a interferones tipo I no son muy eficaces para infectar más células. Otro grupo, los interferones tipo II, producidos por una

parte del sistema de inmunidad

específica, incrementan las actividades de

otras células inmunitarias. Los miembros

de este grupo pueden estimular

macrófagos para que destruyan células

tumorales y células que han sido

infectadas por virus.

Finalmente, existen las

proteínas del complemento.

El complemento, así llamado

porque complementa la acción de otros

mecanismos de defensa, consiste en más

de 20 proteínas presentes en el plasma y

otros líquidos corporales. En condiciones

normales, las proteínas del complemento

son inactivas hasta que el cuerpo se

expone a un antígeno. Determinados

patógenos activan de manera directa el

sistema del complemento. En otros casos,

cuando antígeno y anticuerpo se

combinan estimulan la activación. La

activación del complemento consiste en

una cascada de reacciones donde cada

componente actúa sobre el siguiente de la

serie. Las proteínas de este sistema

actúan entonces para destruir los

patógenos.

Las proteínas del complemento

pueden ser activadas contra cualquier

antígeno, y su acción es inespecífica. Una

vez activadas emprenden cuatro acciones

principales: (1) algunas lisan la pared Figura 18. Componentes de la inmunidad innata

celular del patógeno; (2) otras recubren a



12

los patógenos, haciéndolos menos "resbalosos" para que los fagocitos (macrófagos y neutrófilos) puedan fagocitarlos con mayor

facilidad, un proceso llamado opsonización; (3) otras más atraen linfocitos al sitio de la infección; (4) aun hay las que incrementan la

inflamación estimulando la liberación de histamina y otros compuestos que dilatan los vasos sanguíneos e incrementan la permeabilidad

de los capilares.



Los mecanismos de defensa específicos o adaptativos incluyen inmunidad mediada por anticuerpos y por

células



Mientras los mecanismos de defensa inespecíficos destruyen patógenos e impiden que la infección se disperse, el organismo

moviliza una gran gama de mecanismos de defensa específicos. Este tipo de inmunidad es el más evolucionado de todos los

mecanismos de defensa. Es estimulada por la exposición a

agentes infecciosos y va aumentando en magnitud y

capacidad defensiva con cada exposición sucesiva a un

microbio particular.

Se requieren varios días para activar

inmunorreacciones específicas, pero, una vez montadas,

son extremadamente eficaces. Dos tipos principales de

inmunidad específica son la mediada por anticuerpos y la

mediada por células.

En el caso de la inmunidad específica mediada

por células participan fagocitos y linfocitos. Se trata de los

mismos fagocitos de la inmunidad inespecífica, pero

cumpliendo un rol de colaboración con los linfocitos.

Los linfocitos son células que se desarrollan y

maduran en órganos linfáticos primarios, incluyendo médula

ósea y timo. Los órganos linfáticos secundarios, donde

residen grandes cantidades de linfocitos, son bazo, ganglios

linfáticos y otros tejidos linfáticos estratégicamente ubicados

en todo el cuerpo. Ver figura 19.

Los linfocitos se clasifican en tres grupos:

linfocitos citolíticos, linfocitos T, que pueden ser de

ayuda (auxiliares o Th por “helpers”) o citotóxicos (asesinos

o Tk por “killers”) y linfocitos B, que son los que originan

anticuerpos. El esquema de la figura 20 resume la

formación de todas las células involucradas en la inmunidad

específica, ya sea por anticuerpos o por células

propiamente tal.

En la inmunidad mediada por anticuerpos o

Figura 19. Principales órganos linfáticos inmunidad humoral, los linfocitos B maduran para

convertirse en células plasmáticas que producen

anticuerpos específicos. La activación de los linfocitos B es un proceso complejo que requiere la participación de los llamados linfocitos

T de ayuda. En la inmunidad mediada por células o inmunidad celular, linfocitos citolíticos atacan células corporales infectadas por

patógenos invasores o alteradas por mutación (células cancerosas).

Si bien los linfocitos T y B tienen diferentes funciones y ciclos vitales, son similares en aspecto cuando se examinan al

microscopio, mediante técnicas más complejas como la microscopia de fluorescencia se ha demostrado que los T y B pueden

diferenciarse por sus proteínas de superficie celular específicas. También tienden a localizarse en regiones distintas de bazo, ganglios y

otros tejidos linfáticos.



Células de la inmunidad específica: Macrófagos



Más arriba se dijo que además de su rol preponderante en la inmunidad innata, los fagocitos tienen un rol activo en la

inmunidad específica, colaborando con los linfocitos. Cuando un macrófago engulle una bacteria, la mayor parte de los antígenos

bacterianos son degradados por enzimas lisosómicas. Algunos fragmentos de esos antígenos se unen a ciertas proteínas receptoras

llamadas de histocompatibilidad (MHC) y son exhibidos en la superficie del macrófago. Por este motivo, al macrófago se le considera

una célula “presentadora de antígeno” que exhibe antígenos bacterianos así como sus propias proteínas de superficie. El complejo

“antígeno-molécula de histocompatibilidad” activa a linfocitos Th, los que, a su vez, activan a los linfocitos B. Ver figura 21.







13

Figura 20. Formación de las células involucradas en la inmunidad específica



Cabe señalar que un antígeno no solo puede ser una molécula específica de la superficie bacteriana. También puede tratarse

de una toxina, un virus o incluso sustancias inorgánicas como una partícula de polvo o de metal. En síntesis cualquier sustancia extraña

para el organismo.

Los macrófagos secretan unos 100 compuestos diferentes, incluyendo interferones y enzimas que destruyen bacterias.

Cuando son estimulados por bacterias, los macrófagos secretan interleucinas, que activan linfocitos B y linfocitos T h. Las interleucinas

también promueven una respuesta general a la lesión, causando fiebre y activando otros mecanismos que defienden el cuerpo contra la

invasión.



Células de la inmunidad específica: Linfocitos citolíticos

Los linfocitos citolíticos (también llamados células NK) se originan en la médula ósea y destruyen las células blanco mediante

la liberación de citocinas (como los interferones), así como enzimas digestivas llamadas perforinas y granzimas. Junto con este

mecanismo inespecífico, pueden desarrollar mecanismos específicos mediados por anticuerpos.

La actividad de los linfocitos citolíticos es estimulada por varias citocinas, incluyendo interferón gamma. Cuando las

concentraciones de estas células son altas, la resistencia a determinadas formas de cáncer aumenta. Se piensa que algunos

estresantes reducen la actividad de linfocitos citolíticos y, por tanto, favorecen el crecimiento tumoral.









14

Células de la inmunidad específica: Linfocitos T

Los linfocitos T se originan de células

madre en la médula ósea. En su camino hacia los

tejidos linfáticos, los futuros linfocitos T se detienen

en el timo para su procesamiento. (La letra T indica

que estas células derivan del timo). Esta glándula

hace a los linfocitos inmunocompetentes, o sea,

capaces de montar una respuesta inmune. A

medida que dichas células avanzan en el timo, se

dividen muchas veces y desarrollan proteínas de

superficie específicas con sitios receptores

característicos. Sólo los linfocitos T que poseen

receptores específicos son seleccionados para

dividirse.

Si bien los linfocitos Tk actúan en forma

inespecífica, destruyendo en forma directa las

células infectadas por virus, las bacterias y las

células cancerosas o provenientes de injertos, los

linfocitos Th son parte de la respuesta específica

que promueve la liberación de anticuerpos por

parte de los linfocitos B. Ver figura 21.



Células de la inmunidad específica: Linfocitos B

Diariamente se producen en la médula

ósea millones de linfocitos B. Estos maduran en el

hígado fetal y en la médula ósea adulta (el nombre

de linfocito B proviene de este hecho, ya que “bone

marrow” significa médula ósea). Cada linfocito B

está programado genéticamente para codificar un

receptor de glucoproteína que se une a un tipo

específico de antígeno. Cuando un linfocito B entra

en contacto con el antígeno que se une a sus

receptores, se divide con rapidez para formar

muchas células idénticas, lo que se denomina una

“clona” de linfocitos B. Estos linfocitos B se

diferencian en células plasmáticas, que producen y Figura 21. Estimulación de un linfocito B mediante presentación de antígeno desde

secretan anticuerpos, una forma soluble de la un fagocito, mediado por un linfocito Th.. El mecanismo se puede resumir de la siguiente

molécula receptora. Una célula plasmática puede manera: El patógeno (que porta antígenos) invade el cuerpo  la APC fagocita el patógeno

producir la sorprendente cantidad de más de 10  se exhibe el complejo “antígeno extraño-MHC” en la superficie de Ia APC  el linfocito

millones de moléculas de anticuerpo por hora. El Th se une al complejo “antígeno extraño-MHC”  el linfocito Th activado interactúa con un

anticuerpo se une al antígeno que originalmente linfocito B que exhibe el mismo complejo  el linfocito B es activado  se produce una

activó los linfocitos B. clona de linfocitos B  linfocitos B se diferencian  células plasmáticas secretan

Algunos linfocitos B activados no se anticuerpos  los anticuerpos forman complejos con el patógeno  los complejos de

transforman en células plasmáticas, sino en anticuerpo activan procesos que llevan a la destrucción del patógeno

linfocitos B de memoria, que continúan produ-

ciendo pequeñas cantidades de anticuerpo después de que se ha superado una infección.

De esta forma, los linfocitos T y B son activados de distinta manera y aunque tienen distintas funciones, consiguen el mismo

efecto final: deshacerse de células dañadas y microorganismos patógenos. Ver figura 22.





Los anticuerpos son complejos proteicos específicos que poseen variados mecanismos de acción



Una molécula de anticuerpo cumple dos funciones principales: se combina con antígeno y activa procesos que lo destruyen,

por ejemplo, la fagocitosis. El anticuerpo no destruye al antígeno directamente; más bien, lo etiqueta para su destrucción. La parte de un

anticuerpo que se une a un antígeno es la porción Fab. La que interactúa con células del sistema inmunitario es su porción Fc. Muchas

de estas células tienen receptores para Fc.







15

Figura 22. Resumen del mecanismo de acción de tres tipos de linfocitos:

 Los linfocitos B reconocen antígenos solubles y se transforman en células secretoras de anticuerpos (células plasmáticas)

 Los linfocitos T de ayuda (Th) reconocen antígenos sólo cuando les son presentados en la superficie de otras células que han fagocitado previamente

bacterias. Al reconocer al antígeno se activan y producen citocinas que estimulan diversos mecanismos de inmunidad e inflamación: activan a las

células B y a los macrófagos para que eliminen los microbios que han fagocitado.

 Los linfocitos T citotóxicos (Tk) reconocen antígenos que son presentados por células infectadas por virus y lisan a estas células infectadas.

 Los linfocitos exterminadores naturales (no esquematizados) participan en la inmunidad innata eliminando células infectadas.

En todos estos casos es crucial el reconocimiento del antígeno por el receptor de la célula T. Los anticuerpos también son específicos en su

reconociemiento de los antígenos solubles.





¿Cómo es que los anticuerpos, también llamados inmunoglobulinas o Ig, "reconocen" antígenos? En un antígeno consistente

en una proteína, secuencias específicas de aminoácidos constituyen un determinante antigénico (figura 23). Estos aminoácidos dan a

parte de la molécula de antígeno una forma específica que puede ser reconocida por un anticuerpo o receptor de linfocito T. Por lo

común, un antígeno tiene muchos determinantes antigénicos distintos en su superficie, y algunos tienen cientos. Tales determinantes

antigénicos suelen diferir entre sí, de modo que varios tipos distintos de anticuerpos pueden combinarse con un solo antígeno.

Un anticuerpo típico es una molécula en forma de Y, donde los dos brazos de laY (la porción Fab) se unen con el antígeno.

Esta forma permite al anticuerpo combinarse con dos moléculas de antígeno y hace posible la formación de complejos antígeno-anti-

cuerpo. Mientras los brazos se unen a antígeno, la cola de la Y (la porción Fc) interactúa con células del sistema inmunitario, como

fagocitos, o se une a moléculas del sistema del complemento.

La porción del anticuerpo que es específica para cada antígeno es la parte terminal de la porción Fab. El resto de la estructura

del anticuerpo, especialmente la porción Fc es mas bien constante.

Tal como una unión enzimática, el contacto entre el extremo de la porción Fab y el determinante antigénico es muy específica.

Cuando se unen, tal como ocurre con una llave y su cerradura, los bordes complementarios se estrechan aún más, generando un

vínculo muy estrecho.







16

Los anticuerpos etiquetan un patógeno como ajeno combinándose con un antígeno de su superficie. Por lo general, varios

anticuerpos se combinan con varios de tales antígenos y crean una masa de complejos antígeno-anticuerpo agregados. La combinación

de antígeno y anticuerpo activa varios mecanismos de defensa:

 El complejo antígeno-

anticuerpo puede

desactivar el patógeno o

su toxina. Por ejemplo,

cuando un anticuerpo se

une a la superficie de un

virus, éste pierde su

capacidad de unirse a

una célula huésped.

 El complejo antígeno-

anticuerpo estimula las

células fagocíticas a

ingerir el patógeno.

 Cierto grupo de

anticuerpos (IgG e IgM)

trabajan principalmente a

través del sistema del

complemento. Cuando

los anticuerpos se

combinan con un

antígeno específico en la

superficie de un

patógeno, proteínas del

complemento destruyen

los patógenos. Los

anticuerpos IgG tienen

una parte Fc de la

molécula que se une a

receptores de Fc, que se

expresan en casi todas

las células inmunitarias.

Cuando la parte Fc de

una molécula de

anticuerpo que se ha

unido a un patógeno se Figura 23. Estructura de un anticuerpo (arriba) y variedad de mecanismos de acción

enlaza a receptores de Fc en un fagocito, el patógeno puede ser destruido con mas facilidad. Ver figura 23.



Actividad 7. Observa e

interpreta el siguiente esquema

en que se indica el efecto que

tienen los anticuerpos sobre los

fagocitos y la fagocitosis.









17

La respuesta inmune es el proceso que integra a todos los mecanismos de inmunidad



Hasta aquí hemos explicado los mecanismos específicos que desarrollan las células del sistema inmune para defendernos de

los microbios. Sin embargo, la respuesta inmune es un fenómeno mucho más amplio y que involucra especialmente a los órganos

linfáticos secundarios. Recordemos que los órganos linfáticos primarios (médula ósea y timo), se denominan así por ser generadores de

linfocitos (B y T respectivamente). Ver figura 19.

A pesar que el sistema inmunológico está

organizado en base a órganos bastante difusos, en el

sentido de ubicarse en varios lugares del cuerpo, los

vasos linfáticos sirven de conductos unificadores, que

complementan su función homeostática (en la

absorción y la regulación hídrica) con la

inmunológica. Básicamente, las vasos linfáticos

sirven de ruta para devolver a la sangre los líquidos

intersticiales. Estratégicamente colocados dentro de

este sistema de vasos, se encuentran los ganglios

linfáticos (figura 25), que son masas de tejido

esponjoso separadas en varios compartimentos. Los

ganglios linfáticos sirven de filtros, pues extraen de la

circulación microbios, partículas extrañas, restos

tisulares y células muertas. Están poblados por un

Figura 25. Estructura de un ganglio linfático. La linfa entra en los ganglios por gran número de linfocitos y macrófagos y es dentro

vasos linfáticos aferentes y después de drenar por el seno linfático periférico (“parte externa”), de los ganglios linfáticos que se producen las

abandona el ganglio por los vasos eferentes. Los linfocitos que se exponen a los antígenos interacciones principales entre las células de la

filtrados, proliferan y luego se desplazan por la linfa y circulan por la sangre para todo el cuerpo.

respuesta inmune, antes estudiadas.

Los ganglios linfáticos están distribuidos por todo

el cuerpo, pero se concentran especialmente en

determinadas áreas, como el cuello, axila e ingle. El bazo y

las amigdalas son también ricos en linfocitos y

macrófagos. Otros nódulos de tejido linfoide, situados

dentro de la pared intestinal, defienden el cuero contra los

billones de microorganismos que viven normalmente en el

tubo digestivo. De esta manera, y tal como lo muestra la

figura 26, cualquier antígeno que penetre al organismo a

través de una herida en las extremidades o en la cavidad

bucal, circulará por vasos linfáticos que convergerán

necesariamente en ganglios ubicados “al ingreso del

tronco”.

En la figura 27 se resumen los eventos de la

respuesta inmune que ocurren tras el contacto con el

antígeno. Tal como se señala, el efecto último es la

activación de los linfocitos B y T, para que actúen como

células efectoras en los tejidos afectados: células

plasmáticas y linfocitos Th y Tk activos. No obstante,

también se produce una gran cantidad de linfocitos de

memoria, los que serán responsables de respuesta

inmunes más efectivas, cuando se vuelva a tener contacto

con ese antígeno. Esto es especialmente válido para la

inmunidad frente a enfermedades. Por ejemplo, el hecho

que la varicela o peste cristal sólo se produzca una vez en

el vida, se debe a la presencia de linfocitos B y T de

memoria en la circulación, que conservaron información

específica del virus de la enfermedad en su primer

contacto, lo que imposibilita nuevas infecciones a pesar de

los “intentos” del virus.

Esta condición explica porque existen respuestas

inmunes primarias y secundarias. La primera exposición a Figura 26. Sitios de entrada y transporte de los antígenos a los

un antígeno estimula una reacción primaria. La inyección órganos linfáticos



18

Figura 27. Eventos de la inmunidad adquirida que ocurren en los ganglios linfáticos









19

de un antígeno en un animal hace que aparezcan anticuerpos específicos en el plasma sanguíneo en 3 a 14 días. Después de la

inyección del antígeno hay un breve periodo latente, durante el cual el antígeno es reconocido y los linfocitos apropiados comienzan a

formar clonas. Durante la fase logarítmica que sigue, la concentración de anticuerpo asciende con rapidez durante varios días hasta

alcanzar un máximo (figura 28). Por

último, hay una fase de declinación,

durante la que la concentración de

anticuerpo disminuye a un nivel muy

bajo.

Una segunda inyección del

mismo antígeno, incluso años des-

pués, evoca una reacción secundaria.

Puesto que incluso por años suelen

persistir células de memoria con

anticuerpos contra ese antígeno, la

respuesta secundaria es en general

mucho más rápida que la primaria,

con un periodo latente más corto. Se

requiere mucho menos antígeno para

estimular una respuesta secundaria

que una primaria y se producen más

anticuerpos. La afinidad de los

anticuerpos suele ser mucho mayor.

La capacidad del organismo

de montar una respuesta rápida y

eficaz durante el segundo encuentro

Figura 28. Diferencias entre la respuesta inmune primaria y secundaria

con un antígeno explica porqué no

solemos sufrir varias veces la misma

enfermedad infecciosa. Valga

nuevamente el ejemplo de la varicela.

¿Cómo es entonces que

una persona puede sufrir gripe o

resfrío (ambas producidas por virus)

más de una vez. Por desgracia, hay

muchas variedades de estas

enfermedades, cada una causada por

un virus con antígenos ligeramente

distintos. Por ejemplo, más de 100

virus distintos causan el resfriado

común, y continuamente surgen

nuevas variantes de virus de resfrío y

gripe por mutación (que para ellos es

un mecanismo de supervivencia), lo

que da por resultado cambios en sus

antígenos de superficie. Incluso un

pequeño cambio puede impedir el

reconocimiento por células de

memoria. Puesto que el sistema

inmunitario es muy específico, cada

antígeno diferente es tratado por el

cuerpo como un nuevo desafío

inmunitario.

Ahora bien, ¿de qué

manera se elaboran linfocitos que

respondan específicamente a la gran

gama de antígenos que ingresan Figura 29. Selección clonal

permanentemente al organismo? Hay varias pistas que lo explican. Los linfocitos B y T están compuestos por poblaciones de linfocitos

cuyos miembros se distinguen entre ellos porque cada uno expresa en su superficie un receptor distinto y específico para un antígeno

particular. Esto define el repertorio de alrededor de 109-1011 antígenos distintos que pueden ser reconocidos (lo que equivale a unas 150



20

veces la población de todo el planeta). El organismo humano generalmente contiene más de 100 mil millones de linfocitos B, cada uno

de los cuales secreta un anticuerpo diferente de los otros.

Tal como se explica en la figura 29, durante la respuesta inmune se activan y proliferan sólo aquellos linfocitos que poseen el

receptor para el antígeno agresor. Es lo que denomina la selección clonal. Según esta hipótesis, cada antígeno “selecciona” (en

realidad, se une arbitrariamente) a un clon, entre varias células provenientes del mismo linfocito precursor. La unión del linfocito con el

antígeno, como ya hemos visto, estimula su proliferación y diferenciación en células plasmáticas. Un principio similar se aplica a los

linfocitos T. Sólo se seleccionan los que reconocen al antígeno particular extraño al organismo.





Actividad 8. Observa e

interpreta el siguiente

esquema que resume los

sucesos de la respuesta

inmune adaptativa a

través del tiempo. Tu

tarea es rotular cada uno

de los elementos que

aquí aparecen.









Figura 30. Fases de la respuesta inmune





Es posible inducir inmunidad activa mediante inmunización

Se ha venido considerando la inmunidad activa, que se desarrolla después de la exposición a antígenos. Si tuviste varicela,

por ejemplo, desarrollaste inmunidad que te protege de volver a contraerla. La inmunidad activa puede ser inducida de manera natural o

artificial. Si alguien con varicela estornuda cerca tuyo y te contagia la enfermedad, desarrollas inmunidad activa naturalmente. La

inmunidad activa también puede inducirse artificialmente por inmunización; esto es, por exposición a una vacuna.

La vacunación eficaz depende de la posibilidad de estimular al organismo a montar una inmunorreacción contra los antígenos

contenidos en la vacuna. Se producen células de memoria, y en encuentros posteriores con el mismo patógeno las defensas actúan con

rapidez.

Existen varias maneras de elaborar vacunas eficaces. Un virus puede ser atenuado mediante pasos sucesivos por células de

huéspedes no humanos. En el proceso ocurren mutaciones que adaptan el patógeno al huésped no humano, de modo que ya no puede

causar enfermedad en personas. Es así como se producen la vacuna Sabin contra la poliomielitis y la vacuna contra el sarampión. Las

vacunas contra tos ferina y tifoidea se hacen con patógenos muertos que aún tienen los antígenos necesarios para estimular una

inmunorreacción. Las vacunas contra tétanos y botulismo se elaboran con toxinas secretadas por los patógenos respectivos. La toxina

es modificada de modo que ya no pueda destruir tejidos, pero sus determinantes antigénicos siguen intactos.

La mayor parte de las vacunas constan del patógeno completo, atenuado o muerto, o de una de sus proteínas. En la

actualidad, los investigadores analizan varios métodos para reducir los efectos colaterales potenciales. Por ejemplo, están creando

vacunas que consisten en péptidos sintéticos que son sólo una pequeña parte del antígeno. Otro método nuevo es el desarrollo de

vacunas de ADN, elaboradas con parte del material genético del patógeno que codifica antígenos. Cuando alguna de estas vacunas es

introducida en el cuerpo, el sistema inmunitario desarrolla activamente clonas, produce anticuerpos y genera células de memoria.

En la inmunidad pasiva, se administran a un individuo anticuerpos producidos activamente por otro organismo. Pueden

obtenerse de personas o animales suero o gamma globulina que contienen estos anticuerpos. Los sueros de animales son menos



21

deseables porque sus proteínas no humanas pueden por sí mismas actuar como antígenos y estimular una inmunorrespuesta que dé

por resultado un trastorno llamado enfermedad del suero. En la figura 31 se esquematizan ambos tipos de inmunidad.



La inmunidad

pasiva en el fondo es

"prestada", y sus efectos no

son duraderos. Se administra

para reforzar temporalmente

las defensas del cuerpo

contra una enfermedad

específica. Por ejemplo,

cuando a alguien se le

diagnostica hepatitis A (una

forma de hepatitis viral que

se propaga por alimento o

agua contaminados), puede

inyectarse a personas con

riesgo de infección gamma

globulina que contenga

Figura 31. Inmunidad activa y pasiva anticuerpos contra el virus de

la hepatitis. Sin embargo, tales inyecciones confieren protección por sólo unas cuantas semanas. Puesto que el organismo no montó

activamente una inmunorreacción, no tiene células de memoria y no puede producir anticuerpos contra el patógeno. Una vez que los

anticuerpos inyectados se degradan, la inmunidad desaparece.

Las mujeres embarazadas confieren inmunidad pasiva natural a sus bebés en desarrollo al producir anticuerpos para ellos.

Estos anticuerpos maternos, de la clase IgG, atraviesan la placenta (el órgano de intercambio entre madre y feto) y dan a feto y lactante

un sistema de defensa hasta que madura su propio sistema inmunitario. Los bebés alimentados al pecho continúan recibiendo

inmunoglobulinas de la leche, particularmente IgA.



Actividad 9: Comparación de

la inmunidad innata y

adquirida

A modo de resumen,

considera el siguiente esquema

(y todo el resto de la guía) y

completa el cuadro comparativo

entre la inmunidad innata y la

adquirida.









Criterio de comparación Inmunidad innata Inmunidad adquirida

Especificidad

Tiempo de respuesta

Células participantes



Proteínas plasmáticas asociadas

Desarrollo de memoria

Ubicación (órganos o tejidos involucrados)









22

Actividad 10: Completa el siguiente

cuadro, con ayuda del esquema

resumen de los tipos de inmunidad:









Tipo de inmunidad Momento en que Desarrollo de Duración de la

se desarrolla células de memoria inmunidad

Innata

Adaptativa Activa Natural

Artificial

Pasiva Natural

Artificial



Actividad 11. Preguntas para estudiar inmunología



1. ¿Puede decirse que la inmunidad innata es celular y la inmunidad adquirida se basa en sustancias químicas’

2. ¿Por qué se dice que la inmunidad específica es adaptativa?

3. ¿En qué caso un macrófago es parte de la inmunidad netamente innata?

4. ¿Cuál es la diferencia entre un anticuerpo y el complemento?

5. ¿Por qué una APC requiere fagocitar el antígeno antes de unirse a un linfocito Th?

6. Explica en qué caso es adecuado inducir inmunidad pasiva artificial

7. ¿Qué mecanismos de la respuesta inmune podrían realizarse si una persona, producto de una enfermedad, careciera de

macrófagos? ¿y si le faltaran los linfocitos Th?

8. ¿Por qué se dice que la respuesta inmune tiene memoria?

9. Identifica entre las siguientes alternativas aquella que se refiere al sistema inmune innato:

a) La vacunación provoca una respuesta inmune que deja memoria y por esto el sistema inmune responde más rápidamente y

más vigorosamente contra el agente de la vacuna

b) Los anticuerpos son específicos contra antígenos

c) Los linfocitos B y T actúan coordinadamente en su lucha contra agentes invasores

d) La actividad fagocítica de los macrófagos es importante en la lucha contra los microbios

10. Los siguientes argumentos son todos correctos. Indique cuál de ellos es más amplio que los demás:

a) Los linfocitos ponen en juego respuestas de tipo específica

b) La respuesta inmunológica más rápida se debe a la memoria inmunológica

c) El sistema inmune involucra barreras innatas a la entrada de microbios y respuestas dirigidas a eliminarlos mediante

elementos específicos

d) La diferenciación de los linfocitos B al activarse cuando detectan un antígeno lleva a la expresión de genes que codifican

anticuerpos



23

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