Diagnóstico del insulinoma - BIOQUIMICAUIDE by liamei12345

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									Insulinoma y sus Implicaciones en el Metabolismo de
                  los Carbohidratos
                    Cátedra de Bioquímica

                    Dra. Lorena Goetschel

                        Nicholas Flores

             Universidad Internacional del Ecuador

           Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud

                     Escuela de Medicina

                         Segundo Año
Contenido

Fisiología de la insulina........................................................................................................................ 3


Fisiopatología del insulinoma.............................................................................................................. 5
   Fisiopatología bioquímica ............................................................................................................... 6


Diagnóstico del insulinoma ................................................................................................................. 7


Características clínicas del insulinoma ................................................................................................ 8


Tratamiento......................................................................................................................................... 9
   Cirugía ............................................................................................................................................. 9
   Clínica ............................................................................................................................................ 10
       Diazóxido ................................................................................................................................... 11


Conclusión ......................................................................................................................................... 11


Bibliografía ........................................................................................................................................ 12
Fisiología de la insulina
         Todo comienza con el ingreso del alimento en el cuerpo. Al entrar el bolo alimenticio a la
boca de un individuo comienza la digestión ayudada por la trituración de los alimentos por los
dientes y la secreción de varias enzimas que facilitan el catabolismo de las moléculas complejas. El
viaje sigue en el resto del tubo digestivo y la absorción de glucosa y otros carbohidratos simples se
absorben en su mayoría en el intestino delgado. Al entrar estos carbohidratos, principalmente la
glucosa, en el torrente sanguíneo el flujo es primero hacia el hígado y después hacia el resto del
cuerpo. Esta cualidad del flujo sanguíneo de viajar inicialmente al hígado por las vena porta tiene
una gran importancia porque permitirá la creación de una reserva de glucógeno en dicho órgano.
De esta manera se entiende el incremento de la glucemia en todo individuo sano.

        En la denominada etapa posprandial, el incremento en la absorción intestinal de glucosa
hace que la glucemia incremente también y que comience la secreción de insulina por las células
beta de los islotes de langerhans pancreáticos. Esta secreción está muy bien regulada por estas
mismas células que dependen de un sistema muy complejo de regulación. Inicialmente, al
incrementar la glicemia, los transportadores de glucosa, GLUT 2, que se encuentran siempre
presentes en la membrana de las células beta, permiten directamente dependiente y proporcional
a los niveles de glucemia el ingreso de glucosa a la célula. Es decir, a un mayor valor glucémico
mayor ingreso de glucosa a la célula. Los transportadores GLUT 2, al contrario de los
transportadores GLUT 4, es completamente independiente de insulina. De esta manera, mientras
GLUT 2 está siempre en la membrana plasmática dejando ingresar niveles altos de glucosa hacia la
célula, GLUT 4 solo se transfiere a la membrana cuando existen niveles altos de insulina que
causan un incremento en la captación de glucosa, principalmente en células musculares y
adiposas.

        Al ingresar la glucosa a las células beta del páncreas, esta se fosforila por acción de la
enzima glucocinasa para formar glucosa-6-fosfato, esto obliga a la glucosa a ingresar a la glucólisis
y se mantiene un gradiente químico que permite un mayor ingreso de glucosa a la célula. El
metabolismo de la glucosa incrementa el nivel de ATP (trifosfato de adenosina) en el citosol y esto
bloquea los canales de potasio sensibles a ATP. Al bloquearse este canal la célula se despolariza e
incrementa el nivel de calcio citosólico que termina con una secreción de los gránulos de insulina
(vesículas con partículas de insulina) hacia el torrente sanguíneo. Otro factor determinante para el
cierre de los canales es la formación de NADH dada por varios pasos del metabolismo de la glucosa
ya que esta energía guardada en electrones de alta energía eventualmente llevaran a una
liberación de los mismos en la cadena de transporte de electrones y la formación de ATP. Un
evento adicional que permite que se mantenga la formación de insulina es la inhibición de la
cinasa de eEF2 que lleva a una mayor síntesis proteica.

        La insulina es un péptido de 5808 Da de peso molecular lo que la clasifica como un péptido
de pequeño tamaño. Es sintetizada por las células beta de los islotes pancreáticos que tiene varias
funciones en la regulación de la glucemia y otros temas. Favorece la conversión de exceso de
glucosa en ácidos grasos al activar el transporte de glucosa hacia las células adiposas del cuerpo. El
efecto de la glucosa es limitado por la enzima insulinasa que degrada a dicha proteína y permite
que no se expanda el funcionamiento de la misma por un tiempo mayor del que es necesario. Es
sintetizado en las células beta y se origina de un prepéptido (proinsulina) que se escinde en 2
cadenas. Estas dos cadenas son llamadas cadena A y cadena B que se juntan por dos enlaces
disulfuro. Una vez unidas las dos cadenas la insulina se vuelve funcionante pues la proinsulina
tiene solo un 5% de eficacia en comparación con la insulina. Esta preparación del péptido de
insulina se da en el aparato de Golgi.

        El receptor de insulina es un heterodímero que se forma de 2 cadenas alfa y 2 cadenas
beta. La cadena alfa se encuentra siempre extracelular y es el sitio de unión de la insulina al
receptor. Ambas cadenas alfa se encuentran unidas por enlaces disulfuro. La cadena beta es la
cadena transmembranosa que por ende tiene una región extracelular, una región transmembrana
y una región citoplásmica. El receptor de insulina es un receptor de cinasa de tirosina (RTK), pero a
diferencia de todo el resto de RTKs esta se encuentra como dímero estables en la membrana
únicamente esperando la señal de la insulina para activarse y mandar las señales necesarias.
Estudios han demostrado que solo una molécula de insulina es necesaria para cada receptor
dimerizado, esto significa que la acción de dicho péptido es muy fuerte.

         Una vez unido el receptor de insulina con el péptido se fosforilan 3 tirosinas en el asa de
activación que libera el sitio catalítico. Al liberarse el sitio catalítico permite la fosforilación de las
colas carboxilo del receptor. Esta fosforilación va a dar lugares para la unión de los sustratos del
receptor de insulina (IRS). Los IRS son proteínas de acoplamiento con dominios SH2 (Src-
homología 2) para proteínas de señalización. Los IRS también tienen dominios PTB (unión a
fosfotirosina). Además, contienen un dominio PH que sirve para la unión con fosfoinosítidos
(específicamente con PIP2). Los fosfoinosítidos son lípidos cíclicos de la membrana que se
fosforilan en carbonos específicos para permitir la unión de proteínas de señalización con dichos
dominios. La enzima que es encargada de fosforilar a los fosfoinosítidos para permitir los sitios de
unión a proteínas es la 3 cinasa de fosfoinosítidos (PI3K). Muchas proteínas se juntaran en el IRS
entre ellas la PI3K que al formar PIP2 permite la unión de dos moléculas de suma importancia.
PDK1 y PKB son proteínas que tienen un dominio PH que se activa una vez que la PI3K ha
fosforilado a los fosfoinosítidos de la membrana.

         PDK1 fosforila a PKB, esta acción causa una activación de la segunda y así el PKB causa una
translocación de los transportadores de glucosa, GLUT4, y también un incremento en la síntesis de
glucógeno y de nuevas proteínas. Al translocarse los transportadores de glucosa, GLUT4, se
permite un mayor ingreso de glucosa a la célula. La síntesis de glucógeno es esencial para
mantener una fuente de energía en las células que más la requieren y que no exista una
hiperglicemia que puede tener efectos adversos en el organismo. Además, la insulina tiene un
efecto que es de suma importancia fisiológica y patológica, el incremento de la síntesis proteica.
Fisiológicamente esto permite un incremento en la respuesta a la insulina y por ende una
disminución de la hiperglucemia. Aunque este, como se explicara más adelante puede causar
también una resistencia a la insulina.
         Es así, que podemos concluir que los efectos en el metabolismo de la liberación de insulina
son la disminución de la glucemia, incremento en la síntesis de glucógeno e incremento de la
síntesis proteica. La regulación de las funciones de la insulina se da por un sistema complejo que
permite el ingreso de la glucosa a la célula convirtiéndola en glucosa-6-fosfato por la enzima
glucocinasa (también llamada hexocinasa). Además, inhibe a la fosforilación de la enzima cinasa de
glucógeno sintetasa (GSK-3), desactivándola. La desactivación de dicha enzima activa a la sintetasa
de glucógeno y por ende disminuye la glicemia.


Fisiopatología del insulinoma
        En un insulinoma la fisiología se mantiene casi igual sin embargo existe una
sobreproducción no regulada de insulina que tiene un efecto hipoglucemiante. De esta manera, la
insulina se sobre secreta en el tumor en cuestión causando un incremento en el ingreso de glucosa
en la célula por los métodos mencionados con anterioridad. Al incrementar la captación de la
glucosa también podemos ver que existe una disminución en la glucemia. Esta disminución tiene
efectos drásticos en las células que no tienen una capacidad de constituir glucógeno, entre los
órganos de mayor importancia encontramos al cerebro que es el principal implicado y que causará
una serie de síntomas que discutiremos próximamente.

         La hipersecreción de insulina puede llevar al desarrollo de una resistencia al péptido de
manera que las células no reaccionan de la manera adecuada. Esta es una complicación que se
puede presentar cuando la persona se ve afectada por un insulinoma. La resistencia a la insulina se
da por una secuencia de eventos. La resistencia a la insulina causa un nivel alto de glucemia
porque las células son incapaces de reaccionar a la insulina para retirar el exceso de glucosa en la
circulación. Primero, como toda proteína, los RTK de la insulina tienen una capacidad máxima para
la que pueden funcionar. Es decir, más allá de un punto no importa cuanta insulina se secrete, no
será funcional. La insensibilidad a la insulina puede verse afectado por la cantidad de ácidos grasos
libres que podemos encontrar en la circulación. A mayor cantidad de ácidos grasos menor
sensibilidad tiene la célula hacia la insulina. Estos mismos ácidos grasos pueden causar una
lipotoxicidad y de esta manera dañar a las células betas pancreáticas que deben recibir el estímulo
para la producción de insulina. Pueden existir otros sistemas de resistencia a la insulina como lo
son los inhibidores de la PI3K que bloquean la transposición de GLUT4, la incapacidad de inhibición
de GSK-3 que permite una regulación negativa de la sintetasa de glucógeno. PI-PKB en condiciones
normales causa un descenso en la actividad de la GSK-3 permitiendo que se forme una mayor
cantidad de glucógeno. En condiciones de resistencia esta inhibición de GSK-3 puede verse
afectada. Una opción que es menos común, pero que sin embargo pueden causar una resistencia a
la insulina es

        Además del efecto directo que puede tener la insulina secretada por la neoplasia benigna
podemos encontrar secreción de otros péptidos que pueden tener un efecto específico sobre el
crecimiento del cuerpo y que pueden ser utilizados para contrarrestar los efectos del tumor. Como
demuestra la cita que sigue, los insulinomas no son secretores de insulina únicamente pues puede
tener una variedad de secreciones. “Some insulinomas also secrete other hormones, such as
gastrin, 5-hydroxyindolic acid, adrenocorticotropic hormone (ACTH), glucagon, human chorionic
gonadotropin, and somatostatin. The tumor may secrete insulin in short bursts, causing wide
fluctuations in blood levels” (Zonera). Es de esta manera que no solo la insulina que se sobre
secreta tiene un efecto patológico en el cuerpo humano, sin embargo el de mayor importancia
para el proceso de absorción de glúcidos es la secreción insulina.

Fisiopatología bioquímica
        La insulina tiene un efecto de suma importancia en el metabolismo de los glúcidos. Este
efecto es el incremento en la captación de la glucosa y la consiguiente conversión de la misma en
glucosa-6-fosfato. En nivel biológico esto es importante porque es dado por un movimiento de su
transportador hacia la membrana asegurando que la membrana sea permeable a la glucosa. Este
movimiento de GLUT4 permite el transporte facilitado de la molécula de glucosa ayudado por el
gradiente químico. El mantenimiento de este gradiente químico se da por la fosforilación de la
glucosa para permitir que la misma entre en la glucólisis o que se sintetice más glucógeno por
acción de la sintetasa de glucógeno. Lo que se observa que diferencia a este proceso fisiológico a
lo que ocurre en el insulinoma es que existe un incremento en la cantidad de glucógeno celular y
en las células adiposas un incremento de la cantidad de ácidos grasos por un exceso de glucosa
aparente. Es decir aunque no hay un exceso de glucosa al permitir la sobre captación del mismo el
organismo tenderá a constituir mayores reservas de glucógeno y grasa para disminuir la glicemia
que no puede ser controlada por la secreción normal de glucagón. La transformación de glucosa
en glucosa-6-fosfato es facilitada por la hexocinasa pero es dependiente de la concentración de
glucosa en el citosol y por ende en la sangre. A mayores concentraciones de glucosa la energía
necesaria es menor por lo que la reacción es más endergónica y por ende es favorecida
químicamente.

        El incremento de la captación de glucosa por las células sensibles a insulina causa una
hipoglucemia que afectará a las células que son dependientes del flujo de glucosa en la sangre
para su sobrevivencia. Es decir, esta hipoglucemia afectará principalmente a las células cerebrales.
El cerebro requiere de un consumo diario de 120 gramos de glucosa para poder mantener su
funcionamiento normal. Esta cantidad de glucosa es sacada completamente del riego sanguíneo
ya que estas no tienen la capacidad de mantener una reserva de glucógeno. Al detectar un
incremento en el nivel de la glucosa en la sangre se libera una mayor cantidad de insulina. Esta
variación en la glucemia es detectada por el hipotálamo. Si se considera lo que ocurre en
condiciones de ayuno podemos intentar comprender que el 75% de la energía se obtiene
mediante la glucogenolisis mientras el otro 25% se consigue por la gluconeogenesis.
Diagnóstico del insulinoma
        El insulinoma se diagnostica inicialmente con síntomas de hipoglucemia. La hipoglucemia
es la reducción del nivel sanguíneo de glucosa que es capaz de inducir síntomas por estimulación
del sistema autónomo o por disfunción del SNC. El examen que es de mayor utilidad para el
diagnóstico de esta patología es la detección de los niveles de insulina y de glucosa en la sangre
cuando se presentan los primero síntomas de afectación neurológica por hipoglicemia. Este
examen deberá demostrar un alto nivel de insulina y una baja glicemia representando la falla en el
negative feedback system. Después de esto se empieza a pensar en un posible diagnóstico de
insulinoma que se confirma por varias vías. Como se ve en el artículo Insulinoma la tabla siguiente
enumera algunas de las características que pueden colaborar para un diagnóstico de insulinoma.

                                      Tabla 1 (del artículo Insulinoma)




Como podemos notar con un poco de análisis de los criterios de diagnóstico común para
insulinoma los rasgos principales son dados por una incapacidad de mantener los niveles de
glucemia por ende causando una hipoglucemia y una disminución de la captación plasmática por
las células del sistema nervioso central.

        Una vez confirmada la existencia de un insulinoma por las características mencionadas con
anterioridad se prosigue a buscar la localización del tumor. En la tabla extraida del artículo
Tratamiento del insulinoma con diazóxido se puede ver cuáles son los métodos más útiles para la
detección de dicha neoplasia.

                       Tabla 2 (del artículo Tratamiento del Insulinoma con Diazóxido)
Como podemos ver en la tabla vista con anterioridad se puede determinar que los métodos mas
precisos para la determinación de la localización de un insulinoma son la palpación intraoperatoria
con una sensibilidad de casi el 100 % seguido por dosajes en la vena porta que tiene una
sensibilidad sobre el 90%. Los otros métodos son insensibles aunque al ser métodos no invasivos
se recomienda su uso de igual manera. La tomografía axial computarizada (TAC) y la ecografía son
métodos que son muy útiles aunque métodos invasivos pero no operatorios pueden dar
resultados favorables como lo hacen la angiografía selectiva que permite encontrar áreas más
vascularizadas que se relacionan directamente con la neoplasia.


Características clínicas del insulinoma
        La siguiente tabla es parte del artículo Insulinoma y muestra la frecuencia en que se
presentan los diferentes síntomas que se relacionan a la hipoglicemia causada por un
hiperinsulinismo por insulinoma. La mayoría de los síntomas de la hipoglucemia son dados por una
estimulación del sistema autónomo o por una disfunción del sistema nervioso central. Cuando los
valores sanguíneos de glucosa se encuentran en niveles más bajos de 70 mg% los síntomas que
aparecen son dados por una activación del sistema autónomo. Al bajar los niveles a valores
menores de 50 mg% aparecen los síntomas neuroglucopénicos.

                                     Tabla 3 (del artículo Insulinoma)




Podemos ver que los síntomas de mayor importancia son los neuroglicopénicos entre ellos la
alteración del estado mental y la confusión. Los síntomas neuroglicopénicos son los últimos en
aparecer pero sin embargo demuestran una hipoglicemia severa. En la mayoría de los casos, los
síntomas son dependientes de la región cerebral que se vea afectada; entre ellos constan síntomas
como la desorientación, somnolencia, actividad motriz no controlada, simpaticotonía, espasmos
tónicos, Babinsky positivo, coma, respiración superficial, bradicardia, miosis e hipotermia. Al
examen físico las características que sobresalen son la taquicardia, dilatación pupilar, palidez, piel
fría, hemiparesia, reflejo cutáneo plantar extensor, afasia transitoria y de gran importancia,
convulsiones. Las alteraciones del comportamiento se dan en casos donde la hipoglucemia es
repetitiva y no incidental.

         Clínicamente, se caracteriza por la denominada triada de Whipple (Presencia de síntomas
de hipoglicemia, glicemia baja al momento de presentación de síntomas, reversión de síntomas
por glucosa). Estas características fueron las primeras características para la determinación de un
insulinoma y en la actualidad siguen formando parte importante del desarrollo de un diagnóstico
definitivo de insulinoma.

        Ocurre mayoritariamente en mujeres con una proporción de mujeres a hombres de 3:2. La
mayor incidencia de esta enfermedad se da en mujeres mayores de 30 años donde el promedio es
aproximadamente 37 años. La mayoría de los síntomas neuroglucopénicas son confusos y en
general se presentan como alteraciones de la conducta y amnesia. Las concentraciones de insulina
no se inhiben o aumentan en situaciones de ayuno lo que representa una incapacidad de regular
esta secreción y un incremento en la captación de glucosa por las células sensibles.


Tratamiento
Cirugía
         La cirugía para la extirpación de un insulinoma es el tratamiento de elección en la mayoría
de casos aunque no siempre es viable. El riesgo que implica una cirugía la hace una opción que
debe analizarse a cabalidad antes de arriesgarse a la misma. Los riesgos de la misma son
dependientes de la localización tumoral pues en neoplasias benignas de la cola del páncreas una
enucleación es fácilmente practicable por vía laparoscópica, mientras que un carcinoma
pancreático en la cabeza del páncreas que se ha infiltrado hacia el duodeno conlleva a una
operación con un riesgo extremadamente alto de mortalidad. Los tumores de mayor tamaño que
se localizan cerca del conducto pancreático requieren intervención con métodos agresivos como la
pancreatectomía completa o la pancreaticoduodenectomía. Uno de los riesgos de una cirugía
invasiva de cabeza del páncreas es el goteo del conducto pancreático lo que causa una liberación
de enzimas extremadamente agresivas al espacio peritoneal que podría causar una fístula o un
absceso. Cuando se realiza una cirugía para extirpación de un insulinoma es necesario siempre
llevar a cabo una exploración en busca de metástasis.

         El manejo preoperatorio incluye una preparación del paciente para una posible
hipoglucemia bajo anestesia. Es por esto que se siguen los siguientes pasos en el manejo
preoperatorio para prevenir un daño por hipoglicemia en el paciente. Antes de la operación es
necesario llevar a cabo un ensayo clínico para determinar si el paciente es sensible al diazóxido. Se
debe administrar una dosis de diazóxido preoperatorio para disminuir la secreción de insulina por
el tumor y así prevenir la hipoglucemia. Es necesario monitorear el nivel de glucosa sanguínea en
la cirugía para asegurarse que no exista una disminución en la glucemia. Infundir dextrosa al 10% a
100 ml/h. Es de primordial importancia que si se reconoce una neoplasia múltiple endócrina del
tipo 1 (MEN1) se corrija primero la hipercalcemia por remoción del tumor paratiroideo para poder
proseguir con la resección del insulinoma.

         El manejo operatorio de un insulinoma es de una complejidad muy grande ya que se debe
realizar un estudio previo de la localización del mismo y dependiendo de eso determinar un
tratamiento específico. En el caso de un insulinoma aislado la enucleación es posible si se
considera que el mismo es benigno y que no compromete una estructura anatómica de
importancia. Si la localización del tumor se considera peligrosa, es decir en cabeza de páncreas o
una afectación del conducto pancreático se consideran 2 opciones, tratamiento clínico si el tumor
no está en crecimiento y es benigno y si el tumor es maligno o se encuentra en crecimiento se
recomienda una cirugía invasiva como un Whipple con resección pancreática, duodenal, yeyunal y
estomacal para realizar una anastomosis de todos los elementos relacionados. Si se encuentran
metástasis es necesario mantener un tratamiento continuo de diazóxido. En los casos en los que el
tumor es parte de un MEN1 la extirpación quirúrgica es raramente recomendada pues únicamente
se realizaría si se afectaran estructuras de importancia.

Clínica
        Inicialmente es necesario un tratamiento sintomático, es decir, únicamente tratar los
síntomas que se ven en una hipoglucemia grave. Para tratar los niveles bajos de glucosa
sanguínea de la manera más adecuada se recomienda iniciar con una dosis alta de glucosa
intravenosa, es decir 25 a 50 ml de solución de glucosa al 50% y luego mantener una solución de
glucosa al 10% en goteo a 100 ml/h por el tiempo que sea necesario. Este tratamiento disminuirá
la hipoglucemia en casi cualquier paciente, si no lo hace se deben analizar opciones que implican
un tratamiento más agresivo como lo es la extirpación quirúrgica de una neoplasia. En pacientes
que necesitan tratamiento clínico se recomienda que los pacientes coman varias veces al día y
poca comida de manera que el valor de la glucemia se mantenga casi constante aunque la insulina
siga siendo secretada constantemente. Esto tiene un efecto de mayor importancia para intentar
prevenir la aparición de los efectos de la hipoglucemia. El tratamiento clínico de mayor
importancia para el manejo de un insulinoma es el diazóxido cuyas cualidades analizaremos más
adelante.

        Existen tratamientos con análogos de la somatostatina como ocretreotida o lantreotida
que han mostrado una actividad de unión con los receptores de somatostatina. Estos han
demostrado una efectividad en el 40-60% de los pacientes que presentan un insulinoma y se
relaciona con la presencia de dicho receptor y la secreción de somatostatina por la neoplasia. Otro
tratamiento que ha demostrado una función amplia es la pheniteina que inhibe la liberación de
insulina. Este fármaco ha mostrado una efectividad en 1 de cada 3 pacientes que han sido ratados
con el mismo que ha demostrado una efectividad baja pero una opción para el tratamiento.
Además, existe un tratamiento antineoplásico con streptozocina también llamado Zanosar que
inhibe la proliferación celular y es citolítico. Este es un tratamiento que se puede utilizar para la
reducción de la neoplasia.
Diazóxido
        El diazóxido es un fármaco derivado de la benzotiadiazina que causa hipotensión e
hiperglucemia. Está directamente relacionado con los diuréticos tiazídicos pero su función como
diurético no es muy utilizada pues suele causar retención de líquidos y de sodio. Este fármaco
además de ser un diurético inhibe la secreción de insulina por las células beta del páncreas
causando una hiperglucemia. La dosis es de 3 a 8 mg/kg/día administrado de forma oral para tener
un efecto hiperglucemiante.

        El método de acción del diazóxido es la estimulación de las células que tienen receptores
alfa adrenérgicos por lo que causa una vasodilatación arterial pero en las células pancreáticas
tiene un efecto distinto ya que inhibe a la fosfodiesterasa de AMPc que causará una disminución
en la glucogenolisis y por ende tiene un efecto hipoglucemiante. En la membrana celular el
diazóxido activa a los canales de K sensibles a la concentración de ATP lo que causa que no haya
una despolarización de la membrana, no cambien los niveles de Ca citosólico y que por ende no se
secrete la insulina (revisar fisiología de la insulina para comprender mejor este punto). El diazóxido
es efectivo en aproximadamente el 50 a 60% de los pacientes tratados con ellos siendo un
fármaco eficaz pero no completamente funcional.


Conclusión
         El insulinoma es un tumor que en la mayoría de los casos es benigno (90%) pero que sin
embargo, puede tener una afectación grave en el ser humano por que altera el metabolismo de
los glúcidos en las células. Al afectar a la entrada de glucosa a la célula tiene un efecto facilitador
para el ingreso a la glucólisis del azúcar. De esta manera, se confirma que facilita el comienzo de la
glucólisis al hacer que el primer paso sea completamente endergónico por un incremento de la
concentración de glucosa citosólica. La enzima hexocinasa causará un incremento en la conversión
de la glucosa en glucosa-6-fosfato por lo que se favorecerá la glucólisis al disminuir la entalpía
necesaria y de esa manera facilitar el catabolismo celular y la formación de glucógeno.
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